Cátedra 1940 Dic. 25

Catedra del Verbo Divino. Navidad 25 Diciembre de 1940 Tema: ¡Sólo son Trinitarios, los espíritus Elegidos en los Tres Tiempos!

¡Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la Tierra a los hombres de Buena Voluntad! Gloria a Dios en las Alturas; y Pasa Mi Espíritu Divino de la Escala de Perfección a la de Jacob, para una vez más desde ahí enviar Mi Rayo Divino entre Mi Pueblo de Israel, en este día escogido por Mi Voluntad en que una vez más os encontráis reunidos y congregados en Representación de los Siete Sellos, de las Siete Iglesias que Elías, por conducto del Hijo del hombre, vino a implantar a esta Nación de la Tierra, escogida por Mi Voluntad. Yo os Recibo en Mi Regazo de Maestro y os apaciento en Mi Mesa Bendita de Amor y por vos también Me manifiesto al mundo y al Universo entero, en Mi Nombre que Soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…

1. Bienvenidos seáis, los hambrientos de Amor… los que no habéis sentido aún el hastío ante Mi Palabra y ante Mi Presencia Divina. ¡Bienaventurados los que sabéis Elevaros en espíritu y en Verdad para buscar el Calor de Mi Presencia!… ¡Bienaventurados los corazones que así Me buscan y que así Me Aman!… apartándose de todos los placeres y satisfacciones mundanales para venir a Escuchar esta Mi Palabra Humilde y Sencilla con la que en este Tercer Tiempo he venido: A Rescataros, a dar Vida a vuestros espíritus y a Revelar los Conocimientos Espirituales que puedan encontrarse envueltos en misterio para vosotros. …

2. Sí, Pueblo, los que habéis penetrado en el fondo de Mi Palabra, los que habéis descubierto la Esencia de Mi Divinidad en el fondo de este Lenguaje sencillo y humilde, sois los Persuadidos, los Fuertes en Verdad y en espíritu.

3. No os dejéis amedrentar por los torbellinos de vuestra vida, en la existencia humana; sois vosotros, los que no os dejaréis llevar por las teorías del hombre científico, ni tampoco por las palabras floridas del ser humano elocuente de la Tierra.

4. ¡Bendito seáis, Mis Labriegos!… corazones Humildes que poseéis el Secreto de Mi Verdad, que lleváis en vuestra diestra el Estandarte y en vuestro propio entendimiento la Antorcha Luminosa; ésa es la Antorcha de Luz, con la que tenéis que Iluminar en este Tercer Tiempo de pecado y de Iniquidad, a toda la Humanidad.

5. Pueblo Bendito de Israel, habéis recordado que es alba de Gracia, que es alba postrera, el último día de reunión en este año de los Borbotones o Ramas, en este Recinto La Fe.

6. Habéis levantado vuestra planta para venir a depositar vuestra Ofrenda y a descansar por un corto instante en el Regazo de vuestro Padre Celestial, que os espera a cada instante en el rincón humilde de Mis Casas Benditas de Oración para daros el Arrullo Paternal, para estrecharos en Mis Brazos Amorosos y Reanimaros en el Camino, porque habéis encontrado en ese camino, pedruscos y abrojos; os han sorprendido, las nubes de tiniebla, los huracanes y torbellinos y desgarran vuestra vestidura y ajan las Blancas Galas con que he cubierto a vuestros espíritus.

7. Mas, cuando vos lloráis, vuestro corazón se siente por un instante agobiado, siente el temor y os levantáis en Mi búsqueda; para decirme: -Padre Amado, Vela por mí Fe, Vela por el Santuario que Te he Preparado, porque soy débil en el Camino, porque en Tu Voluntad Bendita me someto a grandes tropiezos; y en esos tropiezos, no quiero perecer, no quiero sentirme a obscuras lejos del Camino de la Luz; no quiero desheredarme de la Heredad Bendita, conque Me has Donado en este Tercer Tiempo.

8. ¡Benditos seáis, Mis hijos!… he aquí que cuando Me habéis buscado, siempre Me habéis encontrado, porque Yo Soy el Casto Esposo que siempre acudo a la Cita de las Vírgenes Veladas. …

9. ¡Oh, Pueblo de Israel!, bien Sabéis que, en pago a vuestro Trabajo, no he de entregaros los metales ni las galas del mundo; bien Sabéis, Pueblo Bendito, que los honores de esta Tierra, no serán como Corona que se ciñan en vuestra sien; bien sabéis, Pueblo Amado, que vuestra materia, no volverá a verse jamás cubierta con las galas de los regios señores de este mundo.

10. Sin embargo, habéis renunciado a todas las cosas superfluas de este mundo, por Amor a Mi Divinidad. Vuestro corazón Sabe: que más Vale, un mendrugo humilde en vuestra mesa; que los panes que los señores acaudalados llevan a sus labios en este tiempo de amargura, en este tiempo de hipocresía, en que las caras os sonríen, en que los cuerpos se engalanan y los hombres también se posan sobre sus tronos y en su corazón llevan un sepulcro, en su mente una tiniebla y en sus labios la amargura.

11. ¡Oh, Pueblo Bendito de Israel!… porque en Mi Camino de pobreza, habéis encontrado las Grandezas del espíritu; porque en Mi Sendero de Humildad, de Sacrificio y Abnegación, habéis encontrado los Placeres del Sentimiento Puro de Verdad.

12. Hoy recordáis, Pueblo Bendito, los placeres del mundo y de la carne; y unos, hastiados podéis encontraros; y otros, aún los deseáis; mas, los que han deseado al mundo, son los que a cada instante reciben la invitación de los seres humanos a los festines de la Tierra.

13. Mas, a vosotros, en los festines os han estado esperando; porque en ese instante habéis recibido el llamado del enfermo desde su propio lecho y habéis preferido ir en busca del enfermo para Sanar el dolor del afligido, de aquel menesteroso, para calmarle su pena; y cuando habéis llegado ante él, habéis Elevado vuestro espíritu ante Mi Divinidad y Yo he Estado muy cerca de vosotros; y por vuestro conducto, he Sanado al enfermo, he Resucitado al que muerto se encontraba ante Mi Luz; y cuando lo habéis Sanado… ¡cuánta Alegría ha Sentido vuestro espíritu!… ¡cuánto os han Bendecido y por vuestro conducto, Me han Bendecido aquellos menesterosos!… Habéis salido de la casa del enfermo, al cual habéis dejado Sano en Mi Nombre; y habéis ido al encuentro de vuestros hermanos, que en el festín se encontraban y los habéis encontrado: hastiados, decaídos y enfermos por los placeres del mundo.

14. Y una vez más Mi Pueblo, os digo: ¡Cuánta Verdad y Razón! tiene Mi Palabra, de que los Placeres Verdaderos, los que Duran siempre en el corazón y Conciencia, son los que Yo vengo a brindaros, Pueblo Amado: Los del espíritu. …

15. Cuando habéis Rescatado al que se encuentra perdido, se ha Regocijado vuestro espíritu; y el Gozo del espíritu, ha invadido vuestra carne; cuando habéis Sanado aquel que mucho tiempo había sufrido y Esperanza no tenía ya de Sanar, ¡cuánto Gozo ha tenido vuestro espíritu!… Y el enfermo, os dice: -¡Yo Bendigo tus manos que me han Ungido en el Nombre de Dios!… Y vos, os levantáis Bendiciendo Mi Nombre; y Jurando, ser de Mis Labriegos, en todos los Tiempos hasta la Eternidad. …

16. ¡Ay, de aquellos que no han Comprendido los Placeres de los Sentimientos Puros del corazón!… ¡Ay, de aquellos, que, llevando Mi Esencia, Mi Bálsamo y Mi Luz en su diestra no han sabido poner en Práctica Mi Ley ni Mi Enseñanza!… porque ellos, son los que no saben Sembrar; y por lo mismo que no saben Sembrar, no saben recoger el buen Fruto; y el que no sabe Cultivar, no sabe Saborearlo y va en busca de frutos desconocidos, porque todos los corazones están hambrientos.

17. Sí, Mi Pueblo, Apóstoles Benditos de Mi Divinidad, ¡Créalo el hombre o no lo Crea!: Sois Mis Apóstoles… porque la Palabra que Me encuentro Derramando por los labios del humano, no es la palabra de los hombres de ciencias, no es la teoría de los libros humanos, no son Conocimientos de las manifestaciones materiales descubiertas en el mundo por la humanidad; son: Las Manifestaciones Espirituales, Reveladas por Mi Divinidad… porque el hombre, mientras se encuentra materializado en la carne, aún no sabe Inspirarse ni descubrir las Manifestaciones del espíritu; y es Menester que el Espíritu Santo, traspase los umbrales del materialismo de los seres humanos para venirles a Revelar al oído, al corazón y al entendimiento, los Conocimientos de la Verdad que Pertenecen al espíritu del hombre.

18. Y en este Tercer Tiempo, Pueblo Bendito, he Venido hacia vosotros, lleno de Luz y de Grandeza Espiritual, Abriendo las últimas Páginas del Gran Libro de la Vida, que os han de ser dadas a Conocer mientras estéis morando la Tierra, en esta Tercera Era.

19. ¡Oh, Mis Marcados Benditos del Pueblo de Israel!… Éste es el Tercer Tiempo, en que Yo os Estoy entregando la Tercera Revelación, en que os Estoy diciendo Mi Tercer Mensaje para que vosotros Reconozcáis que sois los espíritus Trinitarios, en que vos mismo os consideréis Trinitarios; y los hombres de la Tierra, os Reconozcan cual Trinitarios y Sepan que Trinitario, quiere decir: Elegidos y Doctrinados en Tres Tiempos por la Divinidad. …

20. Porque los que han sido Señalados en su Frontal con Mi Triángulo Divino en este Tercer Tiempo, de Cierto y en Verdad os dice el Padre: Son Estos, Aquellos y los Mismos… ya que, el que ha recibido Heredad en el Tercer Tiempo, dos Eras antes, había estado Encarnado delante de Mi DivinidadDos Tiempos antes había Pactado con Mi Divinidad Santísima; y en este Tercer Tiempo, He venido Yo, hacia vosotros, en Cumplimiento a Mi Promesa, para Señalar en vuestro Frontal el Triángulo de Mi Divinidad; el Sello Trinitario, Pueblo Amado de Israel.

21. Y en esta alba postrera de reunión de Mis Nombrados, en que los Guías de las multitudes que Representan Mi Divinidad, en que los Portavoces que son la Fuente, donde se Derraman Mis Aguas cristalinas para Calmar la sed del sediento que levanta su planta en busca de Mí; en que también los Columnas, que son el Sostén de Mi Santuario; los Videntes, que son los que llevan el Don de Profecía; los Labriegos, que llevan la Herramienta y la Semilla; todos, formáis Un Solo Cuerpo y Una Sola Voluntad; porque todos os apacentáis ante Mi Planta para Alimentaros y entregarme: vuestro Cumplimiento, vuestras cuitas, los sinsabores que habéis recogido en la Tierra… y algunos de vosotros, Me ocultáis vuestros sufrimientos, para no herir el corazón del Padre, para no hacerme sufrir.

22. Pero Yo, Soy la Mirada Perspicaz y penetro hasta lo más profundo de vuestros corazones y encuentro: el dolor que los hombres han sembrado en vuestros espíritus… es la ingratitud de la humanidad, son los pedruscos que ha encontrado vuestro Azadón en el corazón de la tierra, son los espinos que han encontrado vuestras manos, cuando ellas han intentado Sembrar una de Mis Semillas; es el fango que habéis tenido que apartar de vuestras Parcelas, para poder Sembrar esta Simiente de Amor, Limpia como el Ampo de la nieve que os ha venido a Confiar Cristo, en este Tercer Tiempo.

23. También Me hacéis presente, Pueblo Bendito, una gran lucha que, en la Jornada de este año, habéis llevado cada uno de vosotros; porque unos, os habéis apartado por un corto instante de Mi Campiña; otros, porque habéis pasado por las pruebas; unos, habéis sido desgarrados por vuestros hermanos; los otros, atraídos por las debilidades de la Tierra, pero han sido cortos instantes y nuevamente os habéis levantado en el Camino y os habéis acercado a Mí para decirme: -¡Padre Amado!… Manda y Ordena, porque soy Tu siervo. …

24. Yo recibo de vosotros, no la Cosecha final; sino el Fruto de este año: todos los desvelos, todas las caricias que habéis brindado a la humanidad, todas vuestras cuitas y lágrimas con que habéis Regado vuestra propia Simiente… y todo cuanto habéis Sembrado en el corazón de la humanidad, presente es, delante de Mi Mirada.

25. Todo cuanto habéis Hecho, en el corazón de Mis hijos, lo habéis Hecho en Mi Propio Corazón… y si habéis Sembrado a Perfección, en Verdad os digo: Esa Simiente, está en Mi Granero Divino… y si no habéis Sembrado a Perfección, si el Trigo Dorado se ha contemplado por instantes, mezclado a la cizaña; Yo lo he dejado, para que vosotros mismos, os encarguéis de Limpiarlo; porque a Mí, tan solo llega, lo que está Limpio y Puro.

26. Hablando en Sentido Figurado, puedo encontrarme; para que así, Mi Palabra pueda ser Retenida perdurablemente en vuestro cerebro y en vuestro corazón, mientras moráis en la Tierra; y también su Esencia, quede Grabada e Inscrita indeleblemente en lo más profundo de vuestra Conciencia, cuando vos como ser o espíritu podáis encontraros -ya desprendido- morando como almas en el Espacio Álmico substancial en lo Espiritual.

27. ¡El que tenga ojos para Ver que Vea; el que tenga Entendimiento que Analice; el que tenga oídos que Oiga y Escuche!… porque el Maestro, os dice: Tenéis Entendimiento Espiritual y por tanto todos Pensáis Espiritualmente; sin embargo, ¡aun Pensando todos, no todos sabéis Meditar, Deducir y Comprender!… Tenéis labios y habláis; pero, por lo que habláis, ¡aun no Sabéis entregar Mi Palabra!… Todos tenéis oídos y oís; pero, ¡aun oyendo, no todos sabéis Escuchar!… Tenéis pupilas y por eso veis, pero, ¡aun viendo, no todos sabéis Contemplar!

28. Sin embargo, por vosotros, Mis Marcados, que sois los Hijos de la Luz y que Reconocéis que sois los Elegidos, le hablo a la humanidad entera. Por eso, Pueblo Bendito, Preparaos con los Dones y Potencias que el Padre os ha Confiado, para que Reconozcáis el Fondo, la Esencia y el Sentido de Mi Palabra. …[Parábola]

29. Escuchad Mi Parábola: Había un Anciano en una gran comarca, aquel Anciano era Fuerte y Poderoso, Él poseía siete hijos a los que Amaba entrañablemente y los hijos lo Amaban por igual y vivían en Perfecta Armonía con aquel Anciano Padre que tanto los Amaba.

30. Los tiempos pasaron, Pueblo Amado, y llegaron aquellos varones a la edad propicia de poder trabajar, Comprender y Cumplir con la Misión que el padre les pudiera entregar.

31. Ellos sabían que su padre era Sabio y que no todos los conocimientos se los había revelado; y queriendo que su padre, todas las cosas les revelasen, le preguntaban a cada instante y momento el porqué de todas las cosas; y el padre, con Amor y Cariño, les explicaba; pero ellos, no todo podían Comprender.

32. Y aquel Primogénito, el mayor de los Siete mancebos, pudo decir al padre: -señor, yo sé que posees grandes Bienes y que siempre nos has prometido ser los dueños de todo ello, ¿quieres mostrarnos los Bienes que habrás de darnos?…

33. El padre abrió Siete Arcanos y pudo decir a cada quién y a cada cual: He aquí que vosotros sois mis Herederos y he aquí vuestra propia Heredad; mas esta Heredad es un Galardón y cada uno de vosotros, podéis ganarlo con Méritos. …

34. – ¿Cómo podremos hacer Méritos, padre?… preguntaban aquellos hijos; y el padre, les decía: ¡Ah, mis hijos!, yo sé que, para poder poseer estos Galardones, es menester mucho caminar y trabajar mucho, es menester levantaros soportando las grandes pruebas de la vida, para poder llegar a poseer estos Bienes. …

35. Aquellos hijos, decían al padre: -señor, contempla que somos poseedores de un Valor incalculable y si lo quieres tú, envíanos a cumplir la Misión que te plazca, nosotros queremos poseer de tus Bienes, contemplamos que estás cubierto con regio manto y nosotros queremos un manto; puesto que somos tus hijos, vemos el cetro en tu mano y la corona en tu sien y ¿por qué no hemos de poseer un cetro y una corona?… ¿por qué no hemos de ser como tú?…

36. El padre los contemplaba con Amor, y les decía: ¿qué podéis pedir vosotros, que yo no os lo entregue?… Pero mirad: para poder poseer mis Bienes, es menester pasar por las pruebas, para que, por medio de ellas, tengáis Méritos y después podáis poseer el Galardón que os tengo prometido. …

37. Los hijos ambicionaban aquel Galardón, pero pasaron años para enviarlos; y Dispuestos estaban, a hacer Méritos delante de su padre.

38. El padre, les dijo: Mirad aquellas grandes tierras que se encuentran con cizaña y estériles y los moradores de ellas, pueden encontrarse hambrientos, porque los frutos que han cultivado, no les pueden alimentar; y mirad que en este Reino, donde habéis nacido vosotros, yo poseo el gran Árbol de la Vida, voy a entregaros Siete de sus Ramas, una Rama a cada uno de vosotros, para que las plantéis en distinta comarca; y cultivando este Árbol, él dará el fruto; y el fruto, lo entregaréis a aquellas grandes multitudes que hambrientas pueden encontrarse. -¡He aquí las Ramas!… y el padre las cortó y puso una en la diestra, de cada uno de sus hijos.

39. El padre les dijo: Elegid cada uno de vosotros distinta comarca… todos sois poseedores por igual. He aquí el agua, la herramienta y las armas, cultivad los Árboles y siempre vivid unidos en Armonía, para que cuando el uno debilite, el otro pueda Ayudarle; y si los caminantes, pasaren por vuestro árbol, decidles que esperen; y si ellos parten, decidles que retornen cuando los frutos estén en sazón. No entreguéis a las multitudes el fruto verde, no se los deis antes de su madurez.

40. Cuando puedan encontrarse Maduros los frutos, hartad a las multitudes y cuando contempléis que están hartos, preguntadles qué encuentran dentro del fruto, y ellos os dirán: -Una simiente… y vosotros les diréis a cada quién, que todo aquel que se Alimente del Fruto de la Vida, Responsable es de la Simiente que es en el corazón del Fruto.

41. No hagáis Responsables a aquellos que no saben saborear el Fruto; pero el que se Alimente y Fortifique, con el Sabor del Fruto, él sí es Responsable de la Simiente y él mismo tendrá que Sembrarla para que también tenga un Árbol; y así, cada quien y cada cual, pueda ser poseedor de un Árbol como el de vosotros.

42. Pero si no lo cultiváis conforme es mi enseñanza, en ese momento, cada una de vuestras debilidades, flaquezas e imperfecciones, será un dolor que clavéis en mi corazón, será una cana que brille en mi sien platinada, será una lágrima que arranquéis de mis ojos; y mi faz, se irá marchitando. Mirad que mi faz se encuentra revestida de Luz, mis ojos se encuentran esparciendo miradas de Dulzura, mis labios se encuentran Sonriendo; y ya no hagáis vos que mi faz se marchite, porque de todo me tendréis que Responder, cada una de vuestras faltas la tendréis que pagar con sacrificio, con cumplimiento, redoblando el sacrificio y el Cumplimiento.

43. Los hijos se encontraban escuchando con atención, y le dijeron al padre: -Grande es tu enseñanza, ¿ya nada te falta por enseñarnos?… y el padre, les dijo: Sí, mis hijos, cuando vosotros hayáis cultivado vuestro árbol, cuando hayáis contemplado que el Fruto se encuentra en Sazón, lo entregaréis y cuando vosotros contempléis que los varones, mujeres, ancianos y niños se encuentran fuertes y sanos y ya sepan ellos cultivar, volved a mí y entonces yo os daré el Galardón que tanto anheláis. Los hijos, abrazaron al anciano padre; y el padre, les besó en su frontal y les dejó partir. …

44. Ellos eligieron Siete comarcas, plantaron sus Ramas y las comenzaron a Cultivar con infinito Amor y en todos los días de su vida, no se apartó de su mente, el Recuerdo de su padre; y decían: -¿Cómo es posible que nosotros, lleguemos a desobedecer a nuestro padre?… ¿Cómo es posible que fuéramos capaces de faltarle, a aquel, que ha sido Amor para nosotros?…

45. Ellos cultivaron su árbol con Amor y velaron día y noche; cuando las aves se apacentaban en la copa del árbol, las ahuyentaban; cuando el gusano roía las raíces de los árboles, le daban muerte; cuando por un instante, los torbellinos se presentaban asolando por el oriente y poniente, ellos protegían a sus árboles para no dejarlos caer.

46. Grande era el Amor de aquellos mancebos con la heredad que el padre les había entregado; y los árboles, comenzaron a fructificar y cuando ellos contemplaron que el Fruto se encontraba madurándose, sintieron la Esperanza de estar muy cerca del padre para poseer su Galardón. Unos y otros, encontraban que todos los frutos estaban sazonándose.

47. Llegado el instante, hicieron el llamado a las grandes multitudes, y les dijeron: -¡Venid, venid!… unos desconfiaban de aquellos árboles desconocidos para ellos, otros desconfiaban de la savia de los frutos; sin embargo, había algunos que con Confianza tomaban el fruto, lo probaban y al sentir que era Dulce, se hartaban.

48. Aquellos siete mancebos al contemplar que las caravanas, solas se acercaban a los árboles, se dijeron: -Hemos Cumplido… y llenos de Gozo, levantaron su planta y llamaron a las puertas de su anciano padre; y el padre, formó un festín con sus siete hijos, con los mejores manjares de su reino. Todos tomaban y comían en nombre de su padre y todo era Alegría en la casa del señor; sin embargo, la noche se acercaba y el padre no hablaba de los Galardones… entonces, el primero, dijo a su padre: -Señor, la ansiedad nos consume y aún no nos hablas del Galardón que nos has prometido… y el padre, les dijo: -¿de qué Galardón habláis, mis hijos?… -¿Padre, has olvidado el Galardón, que nos has Prometido?… ¿por ventura no hemos Cumplido?… ¡mira que los hombres se están alimentando del fruto de los árboles!…

49. Y el padre, les contestó: Sí, mis hijos, en este instante yo os envío a que contempléis lo que las multitudes están haciendo de los árboles. Yo os dije: Cuando contempléis que los hombres se encuentren Fuertes y hayan Aprendido a Cultivar, volved a mí. … -Tienes Razón, padre mío… contestaron los hijos; y avergonzados, nuevamente retornaron a las comarcas y a sus árboles.

50. Al llegar nuevamente a las comarcas, las multitudes sin Preparación, se encontraban destrozando las ramas; otros, se encontraban lucrando con el fruto de aquellos árboles, pisoteando las semillas, llevándoselas por doquier, sin Saber lo que estaban tomando. Llegaron los mancebos y dijeron: -¡Esperad, esperad!… no comáis de este fruto, porque no es menester que nuestras manos les corten. Sorprendidas las multitudes, esperaron a la voz de los mancebos; y ellos, cortaron los frutos y comenzaron a entregar a las multitudes.

51. Los mancebos nuevamente cultivaron los árboles que destrozados podían encontrarse; y cuando hicieron el llamado a las grandes caravanas y comarcas, contemplaron que aquellos hombres se encontraban Fuertes y cantando el ¡Hosanna! porque el hambre había desaparecido de las comarcas. Y dijeron los mancebos: -Creemos que el día ha llegado, ya no están enfermas las multitudes, con Obediencia han esperado el momento en que nuestra diestra corte el fruto para entregárselos, vemos que no hay un hambriento, vemos que no hay un débil en las comarcas, ya que los hemos buscado por doquier, volvamos al padre, que cansados estamos, ya es tiempo de que nos acoja en su regazo para que nos entregue lo que Prometido está.

52. Y volvieron los mancebos al padre; y nuevamente, les aposentó muy cerca de su diestra; y ellos le dijeron: -Señor, mira que cansados venimos, grande ha sido nuestra faena, dirige tu mirada a aquellas comarcas y todos los moradores de la Tierra que son tus súbditos, ya se encuentran Fuertes, creemos haber Cumplido, déjanos descansar en tu regazo y entréganos nuestro Galardón…

53. El anciano padre, les dijo. El Galardón está Preparado, esperad, que yo contemplo que las grandes multitudes han Comido, pero no saben cultivar; y lo que habéis hecho, en corto instante podrá ser perdido porque no saben Cuidar los árboles, no saben cultivar la simiente que en los frutos han encontrado; es Menester que vosotros, cuando partáis, les dejéis Enseñados, porque ésta es Mi Voluntad. …

54. Los hijos se mostraban avergonzados de su imprudencia; y le dijeron al Padre: -Señor, danos nuevamente Fuerza porque nos sentimos desfallecer, es muy cerca el Final de la Jornada y el Cumplimiento se multiplica más y más. Y el padre les dijo: Vais a tornar a las tierras, mas no temáis, mis hijos. …

55. Ellos volvieron a las tierras; y encontraron, que las multitudes destrozando estaban los Árboles; y las simientes no sabían Cultivar, ni Multiplicar el Fruto de la Vida.

56. Aposentados los Mancebos en las siete comarcas, comenzaron a Enseñar a aquellas grandes multitudes; entonces palparon aquellos siete mancebos, que el corazón de los moradores de la Tierra era muy ingrato, que no sabían Corresponder a las Caridades y Beneficios que recibían; encontraron los corazones duros, los entendimientos rudos, los labios blasfemos, sólo sabían pedir para hartarse, sólo sabían hurtar; pero ninguno, sabía Corresponder ni Cultivar.

57. Grande fue el dolor de aquellos siete corazones; que, desfallecidos en su camino, decían: -El cansancio ha llegado a nosotros, estamos agobiados, ¡dejemos a estos ingratos!… y siguieron, con paso cansado.

58. Mas, las multitudes les desgarraban, hurtaban el Fruto, las aves de rapiña se apacentaban sin que hubiera una mano que les ahuyentara, los Frutos eran vendidos y las multitudes comenzaron a perder la salud y enfermar; y cada flaqueza, cada debilidad, cada imperfección de aquellos mancebos, era una cana que brotaba en la sien del anciano y una lágrima que rodaba en las mejillas de aquel Justo. Se sentía herido su corazón, al contemplar la flaqueza y la desobediencia de los hijos; mientras ellos, seguían paso a paso hacia el abismo, olvidando las Palabras del Anciano.

59. Aquellos siete mancebos se fueron alejando a distintas comarcas, se levantaron en busca de la Salud unos; los otros, en busca de nuevos árboles y nuevos frutos; otros en busca de placeres desconocidos; mientras los hombres destrozaban los grandes Árboles, arrancándoles las ramas para convertirlas en fuego y sentir el calor en el tiempo del frío; y con su planta, pisoteaban la Simiente, sin saber ellos mismos lo que pisaban. Mientras el Anciano, sollozaba en silencio contemplando todos estos actos.

60. Los tiempos pasaron y aquellos mancebos caminando se encontraban día y noche; y a la medianía de una noche, contemplaron a un anciano encorvado que buscaba algo en la tierra; y se dijeron: -¿quién será este anciano?… Se acercaron a él y le preguntaron: -¿Buen anciano, qué buscas en la tierra?… y el anciano les contesto: busco una Simiente, una Simiente de unas Ramas que hace mucho tiempo entregué a siete hijos y ellos no las supieron Cultivar. Esta Simiente es de Valor Incalculable y cada una de sus Semillas, Vale tanto como este mundo y estas comarcas. …

61. Al oír estas palabras, cayeron postrados ante la planta de aquel anciano, porque Reconocieron que era su padre; cuando levantó su faz el Anciano, a la luz de las estrellas, contemplaron: que se encontraba blanca su Sien, su faz estaba marchita, su corazón estaba entristecido y sus labios ya no sonreían… grande fue el dolor y el Arrepentimiento de los siete mancebos, y dijeron al Anciano: -Tú eres nuestro padre, y desde este instante, vamos nuevamente al principio de nuestra Jornada para Lavar nuestras manchas.

62. Entonces el padre, les dijo: -¿seréis capaces de calmar mi pena y mi dolor?… -Sí, padre… – contestaron los hijos – desde este instante con Abnegación y Sacrificio, nos levantamos al Cumplimiento; pues no queremos, palpar marchita tu faz…

63. Los mancebos retornaron con la Esperanza de encontrar un resto de Vida en las raíces de los árboles, pero ni una raíz con vida encontraron. Las ramas, secas podían encontrarse; follaje que diera sombra, no existía; los frutos, habían sido tirados por los suelos; y la simiente, se había perdido, no había una semilla que cultivar, para convertirla después en árbol, era menester Vivificar aquellos troncos que ignorados y perdidos podían encontrarse aún en pie. Y ellos, se levantaron trabajando con ahínco, hasta Lograr que sus Árboles Retoñaran; vieron como sus árboles reverdecían y la Esperanza renacía en sus corazones. A medida que ellos se sacrificaban por su plena labor, la faz del Anciano, iba alegrándose, sus ojos comenzaron a mirar con alegría.

64. Las ramas crecieron inmensas; y ellos, pudieron decir: Hemos Cumplido, la alegría ha vuelto al corazón del padre, busquémosle para compartir de su alegría. Los árboles se encuentran fuertes, vamos en busca de nuestro anciano padre. … A la medianía del camino lo encontraron, y le dijeron: -¡Padre, mucho hemos trabajado y luchado, venimos a ti para descansar eternamente!…

65. El padre contemplo los Siete árboles; y les dijo: no hay gusano roedor en la raíz, no hay aves de rapiña en el follaje, hay mucha savia en su tronco. Los hijos le contestaron al padre: -¿entonces, podemos descansar ya?… ¿acaso es el momento Venturoso, en que vas a entregarnos nuestro Galardón?…

66. Y el padre les dijo: Tan solo habéis Saldado vuestra labor perdida al Padre… estáis aun en el principio del Camino, en el principio donde yo os dejé; recordad que yo os entregué unas Ramas que son los árboles que están en este instante, no tenían fruto las Ramas que os entregué y así me entregáis los árboles en este instante; Yo os entregué comarcas estériles y así me las hacéis presente; yo os mostré grandes muchedumbres de hombres inocentes e ignorantes, y así me los hacéis presente; por tanto, os digo: no tenéis Méritos, tan solo habéis saldado vuestro tiempo perdido.

67. Grande fue el dolor de aquellos hijos, grande fue el desaliento que penetró en sus corazones, pero ellos Analizando y Estudiando las Palabras del padre, pudieron decir: -Es Verdad, no tenemos Méritos que entregarle a nuestro padre, no hemos sanado a las multitudes, el fruto les entregamos, pero fue estéril nuestro trabajo, los Árboles están en pie; pero fruto no tienen, por tanto, no tenemos ningún Mérito que hacerle presente a nuestro padre, es menester recomenzar.

68. Y el padre, les dijo: No os desaniméis… no estáis igual que al principio, porque ya tenéis la Luz de la Experiencia; y les envío, nuevamente. …

69. Con Sumisión y Obediencia se levantaron los hijos y seguían cultivando los Árboles; en corto tiempo palparon que los frutos venían nuevamente entre las Ramas y eran grandes y llenos de savia. Antes de entregarlos a los hombres, los probaban y encontrando que los frutos eran Buenos, los entregaban a las multitudes que llegaban en torno de los árboles; y el fruto que era grande, Fortificaba y llenaba de Salud a los hombres; y ellos fueron a nuevos países, a nuevas comarcas para brindar a todos los hombres conocidos y sin conocer, los frutos; y todos los hombres, probaban de esos frutos; y los ignorantes, se hartaban; y cuando dejaron su ignorancia, tomaban la Simiente y la Cultivaban. Todos tenían su propia vida; y la vida, formaba su propia faena.

70. ¡Cuánta alegría penetró en las comarcas!… ¡Cuánta Salud y Fuerza había en las grandes Naciones!… porque se encontraban Alimentados por el Fruto de Verdad y de Vida, cultivado por manos celosas y comprensibles, por manos que sabían de la Caridad, del Amor y de la Alegría de aquel anciano, que era Grande; y ellos sabían Bendecir el Nombre del Anciano que había mandado a aquellos siete corazones; y Bendecían a aquellos siete mancebos, los cuales eran Respetados por las multitudes.

71. Los siete mancebos Afanosos podían encontrarse, ya no sentían cansancio, ya se habían olvidado de aquel Galardón que se encontraba seguro en el Reino de su padre; el Galardón que ellos buscaban: Era la Salud de las multitudes, la Fuerza de los débiles y la Alegría de los tristes; sin embargo, recordaban a su padre.

72. Y cuando menos lo esperaban, a aquellos siete mancebos, el padre les sorprendió; y les dijo: Ahora no es vuestra diestra, la que llama a las puertas de mi Amor; ahora soy yo, el que os vengo a llamar, para llevaros a mi reino por toda una eternidad. …

73. Y el padre, los llevó a un palacio engalanado cual nunca habían contemplado, encontraron la mesa engalanada con manjares de su reino; y abriendo las puertas, les dijo: He aquí el Galardón, he aquí mi cetro, tomad mi manto y de él haced siete partes para que os cubráis, porque lo pedisteis al Padre y yo os lo concedo por vuestro Cumplimiento. …

74. Pero entonces, los siete hijos, le dijeron: -¡Padre, no somos Dignos de tu corona ni de tu cetro, ni de tu manto!… tan solo somos, ¡oh! señor, tus siervos, nos conformamos con Cumplir y sufrir por Amor a ti; ése es el mejor Galardón, que puedes entregarnos, ¡oh! padre. Y el señor, les dijo: He aquí, mis hijos; como en aquel tiempo no supisteis lo que pedisteis al padre; sin embargo, vuestro padre, estaba dispuesto a entregarlo a vosotros. Y el padre, pudo entregarles un Galardón de Paz, una Corona de Laurel en cada sien. …

75. El Padre, desde la altura de aquella mansión, contemplaba que los hombres trabajaban afanosamente los unos y los otros y elevaban cánticos por la ausencia de aquellos siete mancebos que habían partido; y cada uno de aquellos moradores, se levantaba cumpliendo con el trabajo que aquellos habían dejado grabado en el corazón de los hombres.

76. ¡Cuánta lucha!… ¡Cuánto trabajo!… ¡Cuánta Caridad y pruebas, recibieron aquellos hombres, al igual que los Siete que partieron!… Mas, los Siete mancebos cumplieron; y cuando el momento fue llegado, -por toda una eternidad- Gozaron del Supremo Galardón. … …[El Divino Maestro al Pueblo]

77. ¿Me Comprendéis, Pueblo Bendito?… No os desaniméis con esta Mi Palabra. ¡No, Mi Pueblo!… con Mi Palabra, tan sólo vengo a deciros: ¡Cuán Perfecta es Mi Enseñanza y cuán Perfecto es vuestro ser!… porque vuestro ser, ha brotado de Mí Mismo Espíritu.

78. Mirad que vuestra Conciencia no acepta de vos, los actos imperfectos; mirad que vuestro mismo espíritu, os exige obras de Perfección, porque en vuestra Conciencia y espíritu, Estoy Yo; y tan solo llegan a Mi Seno, las obras Perfectas.

79. ¿Quién de vosotros, puede decirme que ya ha Saldado su cuenta pasada con el Padre?… ¿quién de vosotros, puede decir que ya Saldó su cuenta y tiene Méritos en su haber?: Ninguno de vosotros… Mas, no por esto desmayéis, Yo no vengo a decir en qué Grado se encuentran cada uno de vuestros espíritus; porque aquél que se crea muy lejos de Mí; él no Sabe, si está muy cerca de Mí; y él que se crea, a Mi diestra, él no Sabe, si es el último. …

80. Pueblo Bendito, dejad ante vuestro Maestro, en esta alba de Gracia, el Cumplimiento que en este año habéis llevado a cabo en Mi Campiña de Amor. Descansad en Mi Regazo Paternal por unos cortos instantes, para que os sintáis Reanimados nuevamente por la Lucha que el Padre os va a Confiar.

81. La Jornada no ha terminado; y unos vais a continuarla en materia y los otros en corto tiempo, en espíritu; mas es hermoso Cumplir en espíritu, cuando se ha Cumplido en materia; no porque hayáis Cumplido en materia, podéis decir que ya habíais llegado a la Meta de la Perfección, no porque hayáis Cumplido en esta etapa material, creáis que vuestros espíritus van a llegar a apacentarse a Mi Diestra; a Mi Diestra siempre está el pecador, el más obstinado que se Arrepiente en Verdad, él siempre está a Mi diestra; pero la Escala que está Preparada para vuestros espíritus, la Escala de Perfección, esa la podéis alcanzar hasta que terminéis la caminata, porque tenéis que Ascender por los Siete Peldaños, tenéis que pasar por las Siete pruebas del espíritu, para llegar a Mí.

82. ¿Cuántas Pruebas habéis pasado?… No lo sabéis, aceptad las Pruebas que Yo os permito que paséis y no blasfeméis; no seáis inconformes, porque mirad que por cada una de las pruebas, estáis alcanzando un Galardón; por medio de las pruebas, hacen Méritos vuestros espíritus; y cada prueba, es como un Cincel que os esta Perfeccionando, que os está Limpiando para que podáis llegar Perfectos ante Mí; porque el número de Pruebas está Escrito en el Libro de cada destino.

83. Vosotros no podréis llegar a Mí, si no pasáis por el Camino que os Señalo; no podríais llegar a Mí por otro camino que vosotros forjaseis; porque el Camino más corto para llegar a Mí, es el Recto, el que os Estoy mostrando; por tanto, ¡tomadlo!… es el Camino del sacrificio: De Amor, de Abnegación y de Luz. …

84. Pero mirad que Yo os Estoy Alimentando con los Placeres del espíritu; os Estoy Alimentando -a cada instante- con Mis Prodigios de Amor y de Grandes Pruebas, para que Reconozcáis que sois Mis Herederos, que sois los dueños de Mi Potestad; y que en corto instante, poseeréis Mi Trono, si lo queréis; Mi Cetro en vuestra diestra, si queréis regir los destinos de este Mundo; Mi Corona si os queréis sentir grandes; pero cuando lleguéis a la Perfección seréis Humildes como Mi Divinidad Santísima. ¡Tomad la Fuerza, Israel!…

85. Apóstoles Benditos, habéis Cumplido en este año de Gracia; mas, recordad que los enfermos se Sanaron, que las viudas fueron Consoladas, que el pecador encontró el Camino Certero y que aquél que desgarraron en la Tierra, ya ha vuelto a vuestro regazo; el corazón, que no respetó Mis Símbolos y Mi Obra, es el que los va Reconociendo en este Tiempo por el Ejemplo vivo que vosotros estáis entregando.

86. Habéis depositado vuestra Ofrenda ante la Escala de Jacob para que se sienta Tranquilo vuestro corazón, porque la Jornada que Estoy Preparando para vosotros, es Grande; mirad que van a acercarse por Mi Voluntad, los hombres teólogos y los científicos, los que se creen perfectos; los mismos que por su caudal, se han sentido absolutos en la Tierra. Mas a vosotros, os he hecho Humildes, para que sin alarde podáis mostrarles a los hombres, la Grandeza Verdadera del espíritu; y por vuestros labios, voy a apartar la impostura de los hombres, voy a evitar las ciencias de la humanidad que sean abominables ante Mi Mirada Divina; porque la Ciencia, como el ser humano la ha tomado, no es como Yo la he Concedido.

87. Yo puse en vuestro entendimiento y espíritu, un Principio de Mi Ciencia Universal; para que, con ese Principio, pudiereis hacer uso de las diferentes manifestaciones de la naturaleza material; para que por medio de ese Principio de Ciencia, supiereis conservar vuestra materia, supierais Vivir, supierais Alimentaros, para que cuanto más os apartareis de las Manifestaciones del espíritu, siempre encontraseis en las Manifestaciones de la Naturaleza material, el Progreso para vivir como humano.

88. Los hombres no se han Conformado con estos Conocimientos, los hombres no han tomado el Principio de Ciencia, para ponerlo al Servicio del Bien y de la Luz; lo han tomado, para descubrir el misterio y el secreto de la Naturaleza, para ponerlo al servicio del mal.

89. ¿Y cuál es el fruto del Árbol de la Ciencia, en el Tercer Tiempo de Mi Comunicación Divina, en esta Era de Luz?… Sólo Me hacéis presente la guerra, el exterminio, la codicia, la vanidad. … Y ese fruto es amargo, ese fruto tiene que ser probado por todos los moradores de este mundo, porque antes de llegar a Mi Reino no habrá una criatura humana que no haya sentido el dolor hasta lo más profundo de su ser, ya que, hasta la médula de los huesos, llegará la Purificación de la Justicia Divina y hasta las carnes más fuertes se sentirán doblegadas por esta Justicia.

90. Porque todo lo manchado, Limpio será; todo lo imperfecto, como mala hierba, atada en gavillas será echada al fuego; todo mal será Restituido y en corto tiempo esta Mansión que Yo entregué a los hombres para que fuera Mansión de Luz, para que fuera Modelo de Bendiciones para los hombres y que por desobediencia a Mi Ley la convertisteis en Valle de Lágrimas; ya que, os digo en Verdad: la habéis convertido en un valle de sangre, de terror. …

91. Hoy, los hombres no tan solo lloran, derraman su sangre para Lavar todas las manchas que han atribuido a sus espíritus; porque en todos los tiempos, habéis querido Lavar vuestras faltas con lágrimas y habéis Lavado vuestra imperfección con el sudor de vuestra frente.

92. Hoy, los hombres, Lavando pueden ser su mancha con sangre de su cuerpo, porque hay manchas que sólo con sangre pueden ser Lavadas; mas no es Mi Justicia, mirad que el Padre, os ha entregado Libre Albedrío; y si el ser humano, puede reclamar al Padre, por haberle dado el Libre Albedrío; Yo al ser humano, le digo: Yo os hice Libres en la Ley, pero antes os entregué la Luz de la Conciencia, para que por Ella tuvieseis Razonamiento, para que desde el primer instante, vuestra Conciencia os dijese: que el que Bien Hace, Bien recoge; y el que mal hace, mal recoge; el que Siembra Amor, Amor Cosecha… y vuestra Conciencia, siempre ha vivido Alerta; y siempre, os ha Reclamado lo malo; y siempre os ha Tranquilizado, cuando habéis Hecho Bien.

93. Mas los seres humanos, ahogan la Voz de su Conciencia, la olvidan y se entregan a sus propios caprichos; y el Padre, les ha dejado caminar hasta donde sea la voluntad del hijo; para que el hijo, Recoja por las mismas Pruebas, la Luz de la Experiencia.

94. Según las faltas de los seres humanos, así serán las consecuencias, pues el Padre no dejó faltas en la Conciencia, ¿qué sería del ser humano, si no Sintiere las consecuencias de sus propias faltas?: Sería el ignorante. … Mas, mirad que el ignorante, no se puede Arrepentir; y todo aquel que no se Arrepiente, no puede Reparar sus yerros; y el que no los Repara, no puede llegar a Mí.

95. Por eso el Padre, os ha entregado, antes que la Libre Voluntad, la Voz de la Conciencia; por eso os Reclamo como Juez, por eso os dejo que recojáis el dolor; mas cuando vosotros debilitáis, cuando sois inocentes, Yo os Salvo y os Libero del dolor.

96. Cuando así ignorantes, actuáis por Primera vez, Yo os Rescato. Cuando sois ignorantes por Segunda vez, Yo os Redimo y os Enseño a hacer Méritos para Salvaros. Y cuando sois ignorantes por Tercera vez, Yo os dejo, para que vosotros mismos Conozcáis el resultado de vuestras propias faltas.

97. Ésta es la Herencia que dejo en vuestro propio corazón, para que Sepáis el por qué en este Tiempo, el corazón de la humanidad se está Lavando, porque ya se acerca el momento en que he de Preparar el Nuevo Mundo, la Nueva Mansión para los hombres;, ya se acerca el instante en que Nuevas Generaciones lleguen entre vosotros; pero antes, Menester es Apartar los lobos hambrientos para que no hagan presa de las Mansas Ovejas; antes, es Menester Apartar la cizaña, para que ella no ahogue el Buen Trigo, porque no es Mi Voluntad.

98. Mi Voluntad es Limpiar las Aguas de toda impureza y Preparar sin pedruscos todas las Parcelas, para que vosotros podáis Sembrar Conforme es Mi Mandato en aquellas tierras que Yo Estoy Fertilizando, porque aún estáis débiles y los hombres, están fuertes; las Naciones están fuertes para el odio, para la maldad, para el pecado y la iniquidad; y mirad, que vosotros aun teniendo Mi Fuerza, estáis débiles para el Amor, Mi Pueblo Amado.

99. Es más Fuerte la maldad de la Humanidad, que el Amor que vosotros Me hacéis presente; y por eso, no Me Aparto de vos, Pueblo Amado, porque os Estoy Fortificando con Mi Palabra de Amor, porque os Estoy dejando en cada Parábola y en cada Cátedra, un Rayo de Mi Luz Divina, una Página del Libro de Mi Sabiduría y una Chispa de Mi Espíritu Divino, para que no os podáis confundir con el mal, el pecado, la imperfección, las tinieblas y la ignorancia.

100. Pueblo Bendito, no temáis a las sectas y religiones, no temáis a los hombres del saber humano, a los hombres del poder, porque ellos son muy pequeños delante de vos; los errores de ellos, nada son delante de los Conocimientos que he dejado en vosotros.

101. Cuando vosotros seáis Humildes, Pueblo de Israel, cuando hagáis uso de Mi Enseñanza Divina y la pongáis en Práctica, los hombres serán muy pequeños delante de vos; y vosotros, seréis Grandes delante de ellos, pero sin alarde, Mis hijos, porque Yo siempre quiero contemplaros Grandes y Fuertes; pero llenos de Humildad y de Amor, para que la Humanidad sea como vosotros.

102. No Estoy formando Jerarquías en torno de Mi Divinidad, todos sois iguales desde el momento de vuestra Creación y todos seréis así en el momento de vuestra llegada a Mi Reino Celestial.

103. Hoy, unos estáis antes que los otros y los unos sois menos grandes que los demás; pero, los Grandes Levantarán a los pequeños y los que van delante retrocederán al camino, para llegar todos por igual, -en el mismo tiempo y en el mismo instante- al Reino de los Cielos, porque ésta es Mi Voluntad.

104. ¿Tenéis Voluntad de seguir nuevamente en la Jornada, Cumpliendo con Mi Palabra?… ¿Tenéis voluntad, Israel Bendito?… Abrid vuestro corazón para dar la Bienvenida a todos los que sean. Voy a ocultarme en el corazón de todos los hombres; y cuando uno de ellos llamare a las puertas de vuestra choza, no penséis que viene sólo vuestro hermano, pensad que el Maestro, viene en su corazón; y que, si vais a calmar una pena en él mismo, vais a dar un Consuelo en Mi Corazón y vais a calmar esta Hambre de Amor que siempre os he hecho presente, porque tengo Hambre de Amor y de vuestro Cumplimiento; y más Hambre tengo, de la Unificación que siempre he esperado de vosotros.

105. Yo os he pedido la Unificación; Unificación, que no Me hacéis presente en este instante, pero que Me la haréis presente en corto tiempo. ¿Verdad Pueblo, que en cortos instantes vais a levantaros los unos con los otros para daros el Abrazo Fraternal, en espíritu y en Verdad?… ¿Verdad que ya no vais a vivir distanciados, Espiritualmente?… Mirad que mientras Israel, viva así, las Naciones se estarán desconociendo; porque vosotros, sois la Antorcha que Ilumina los cuatro ámbitos de la Tierra.

106. ¡Créalo vuestro corazón o no lo Crea!… Vosotros, sois los responsables de la Paz de las Naciones; y en vos, Pueblo de Israel, está la Paz o la guerra, de este nuevo Continente.

107. Levantaos pues, con la Unificación, mirad que la Guerra que el Padre os ha entregado, no es guerra de sangre; es una Guerra de Amor: de los hijos de la Luz contra las tinieblas, de las Palabras de Paz contra las blasfemias. No os he dado, armas homicidas; os he dado una Heredad que es Mi Luz, Mi Palabra y Mi Bálsamo para que os levantéis por doquier.

108. Si los hombres os desconocen, dejadles, que os desconozcan, no herirán vuestra carne que es lo que más adoráis, ni los hombres os privarán del pan de cada día, no temáis Mis hijos, que, en el rincón de vuestra alcoba, Yo llegaré para brindaros la migaja de pan; si los hombres os llevan al cautiverio y ahí os encerrasen, no temáis porque vuestros espíritus están Libres y ellos se encontrarán Conmigo y con los vuestros, porque ésta es Mi Voluntad.

109. Mas, si los hombres, al cadalso os llevaren y las dagas traspasaren vuestro cuerpo, de Cierto, os digo: Elevando vuestra mirada hacia Mi Divinidad y derramando vuestra sangre sin alarde, sin Alegría de vanidad entre los hombres, Yo haré que no sintáis dolor; sino que Sintáis Placer Espiritual, como Placer Sintieron los mártires del Primero y del Segundo Tiempo; mas a los Segundos, Yo les concederé que en el momento de vuestras pruebas, aquellos mártires de aquel Tiempo pasado, tomen silueta humana para que os hablen de Mi Verdad y os den Testimonio; y ellos, os dirán que la muerte en Mi Nombre, es un Placer y es Vida para el espíritu; y que lo que los hombres quisieron dar a sus cuerpos como martirio, fue un Placer y una Gloria para aquellos espíritus que supieron Amarme y entregar lo más caro de ellos mismos.

110. ¿Cuándo tendréis la Fe, de aquellos mártires?… ¿cuándo tendréis Firmeza, para entregar vuestra existencia humana, vuestro cuerpo y vuestra sangre?… No os he sujetado en este Tercer Tiempo a estas pruebas, porque ese Tiempo, ya pasó; sin embargo, los hombres llegarán y os pedirán las pruebas del espíritu, someterán los Dones que os he entregado, a las pruebas científicas; os escudriñarán del cráneo hasta los pies, os preguntarán de Mi Obra, de Mi Ley y por todos Mis Misterios; y antes de Partir, Yo quiero dejaros debidamente Preparados.

111. Ya se acerca el momento de la Ausencia de Mi Palabra, en esta Forma de Comunicación; el momento de Mi Partida, que será en el último instante del año 1950, no en el primero; en ese último instante, os daré Mi postrer Adiós por el entendimiento humano, porque después de este Tercer Tiempo, Yo Moraré en Espíritu y Verdad, muy cerca de vosotros, como he estado en este Tiempo; y ¡Bienaventurados los que hayan Comprendido, los que hayan Aprendido a Comunicarse Conmigo, a recibir Mi Comunicación de Espíritu a espíritu!… porque, Me tendréis a Mí, y no sentiréis la orfandad; ya no tendréis Mi Palabra a través del entendimiento humano, que es imperfecto; en ese entonces, Escucharéis en el Silencio de vuestra alcoba, en el Recogimiento de vuestros espíritus, la Voz Perfecta de vuestro Maestro.

112. Mas Yo os digo, en Verdad: ¡Ay de los que no se hayan Preparado!… porque sentirán Orfandad en ese momento; y cuando se Aparte Mi Palabra, se sentirán huérfanos y muy ausentes de Mi Divinidad; entonces caerán en fanatismo e idolatría; y será el momento de mayor confusión para ellos, ya que Me buscarán en las cosas de materia, adorarán a los Pedestales por los que Me Comuniqué y el banquillo en el cual Yo posaba Mi Luz, Simbolizando Mi Trono Bendito, cuando ésta no es Mi Voluntad.

113. Porque Mi Voluntad, es: que vosotros, en ese Tiempo de Gracia Espiritual, ya no Me hagáis descender; sino que Ascendáis hacia Mi Divinidad Santísima; entonces, será el momento de mayor Perfección para vosotros: El Tiempo de la Gracia… y en ese Tiempo, Yo os Llamaré de Espíritu a espíritu, los Discípulos e Hijos del Espíritu Santo.

114. Pueblo Amado de Israel, en ese Tiempo veréis grandes acontecimientos: Surgirán Profetas de Mi Divinidad, en las Naciones; y después de 1950 quedarán instituidas nuevamente las Siete Iglesias, Representando los Siete Sellos, porque en Mi última Cátedra y en el último Mandato del Eterno Padre, dejará Cimentados los Siete Sellos en Siete naciones, en Siete puntos de la Tierra, para que ahí se reúnan y congreguen los hombres de todas las lenguas, castas y linajes, de todas las razas y colores; y llegará el momento, en que los hombres de todas las sectas, se fundan en esta Doctrina de Amor que Yo os Estoy Enseñando, que es la Doctrina Perfecta, la Inmutable, la Única, Israel Bendito; y todas las lenguas, se fundirán en Una Sola; y todas las sangres, vivirán -ya Mezcladas- en Una Sola; y todos los hombres, se contemplarán como hermanos e hijos de Dios.

115. Escuchadme, Pueblo de Israel, entonces Mi Ley será la Única que Gobierne a los hombres; y de Mi Ley Bendita, surgirán los Estatutos y las legislaciones humanas, para que viváis en la Tierra; y de Mi Ley Divina, brotarán los Preceptos de la ley humana, para que no haya más jueces, porque no habrá más Juez, que la Conciencia de cada quien; y no habrá más Maestro en el Mundo, pues el Maestro Vivirá en cada corazón y se manifestará a todos; y no habrán gobernantes ni monarcas, porque en ese Tiempo, el Rey de reyes estará Gobernando en todo espíritu y todo corazón; será el tiempo de la Paz y Fraternidad, en que este Mundo, cese de ser el valle de sangre y terror; y comience a ser el Valle Material de Luz y Perfeccionamiento para vuestros espíritus.

116. No sabéis para ese Tiempo de Gracia, Pueblo de Israel, quienes estaréis morando en la Tierra; y no sabéis quienes, de vosotros, volveréis a tomar nuevamente materia para reencarnar en este planeta Tierra; mas, de Cierto, os digo: No le está dado a todo Israel, la Reencarnación para ese tiempo; mas, en Mis Altos Juicios… sólo Yo.

117. Pueblo Bendito, llevad la Esencia de Mi Palabra, que, en este Día de Gracia, Yo os he entregado; Yo os he Fortificado con Mi Esencia, para que os levantéis llenos de Alegría y Animo, esperando la llegada de toda la humanidad; mas, Unificaos en Un Solo Cuerpo y en Una Sola Voluntad, para que el ser humano ya pronto pueda Salvarse, para que dejen de correr los ríos de sangre; y nuevamente, los seres humanos, se Acuerden de que Dios Existe, de que Soy Amor y Justicia. Yo os Perdono y Bendigo en esta alba Bendita de Gracia, en Mi Nombre que Soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. … …

118. ¿Tenéis Atrición?… ¿tenéis Contrición?… Si el asesino de vuestro padre, perseguido por la justicia del hombre llamase a vuestras puertas, en demanda de protección, ¿le daríais Albergue, sin delatar su causa?… Si así lo Hiciereis, habréis alcanzado la Espiritualidad.

119. Mi Fuerza, eternamente Es con vosotros… y en este instante, una vez más os la entrego, porque antes de la última alba de este Tiempo, sometidos a Prueba seréis. Sea Mi Bálsamo de Curación prematuramente, en los unos y en los otros.

120. Esperad un corto instante, Mi Pueblo, ya se acerca el momento en que no os acordéis de vosotros; sino que os acordéis de la humanidad, por lo que Cristo os pregunta: ¿Qué Me pedís para las Naciones que en guerra se encuentran?…

121. En este instante, entonad una Alabanza que Yo la recibiré; y en esa Alabanza que Me Elevéis, las almas descansarán, las madres sentirán reposo por un momento; y la inocencia que espera el regalo de sus padres y que no reciben más que el dolor, recibirán en este instante la Paz.

122. Mirad que son valles de dolor, aquellas comarcas, se encuentran con la Justicia del Padre, se encuentran bañadas por la sangre de sus propios hijos y de sus padres; y los hogares que sólo eran nidos de Amor y los campos que el ayer fueron de trabajo; hoy son campos de muerte y exterminio, hoy tan solo la muerte, el dolor, la sangre y la peste, se ciernen en aquellas comarcas. Mas, vosotros, no sabéis de aquella tribulación; el dolor lo Sabe vuestro Maestro, Yo que no Me aparto de ellos, Yo que no les dejo solos en las pruebas; no les abandono en su Jornada; por eso, Yo sé el dolor que los hombres están apurando, pero es Menester, que vosotros Elevéis vuestra Oración, para que sea el Bálsamo y la Caricia que el Padre les dé.

123. Israel Amado, sea la Unificación vuestra en el nuevo año; en el nuevo año, dadle la Paz al Mundo entero. Mas, si no os Unificáis, Israel, veréis mezclado en la guerra el continente; el occidente, o sea: La América y vuestra Nación Mexicana… la veréis envuelta en la guerra de aquellas naciones; y veréis a vuestros hijos partir a los mares y a las naciones extranjeras, llevando en su diestra las armas homicidas, cuando no es esta Mi Voluntad. Y vuestra Nación, que es Tierra de Promisión que emana Leche y Miel, la veréis también circundada por los lobos hambrientos, la veréis codiciada por los ojos codiciosos de los hombres que llamáis extranjeros, cuando Yo os he dado Paz, cuando Yo he puesto en vosotros, la Fortaleza.

124. Dejo en este instante, una Balanza de Paz y de intranquilidad. Dejo en este instante, en vuestras manos: Paz, si tenéis Unificación; y guerra, si no os Unificáis… ¿Por qué, Mis hijos?… ¿por qué, con Rigor os hablo?… Porque sois los hijos de la Luz, porque todo esto lo Sabéis, porque nada ignoráis de estos acontecimientos de la humanidad. …

125. Pueblo Bendito, estad Preparado porque vais a Cumplir, vais a Trabajar en vuestra Campiña y vuestro corazón grandemente se va a Recrear; los enfermos van a Sanar, los grandes pecadores de la Tierra, van a Glorificar Mi Nombre y en las comarcas van a recibir Mi Palabra; el Nombre de Mi Obra Espiritualista Trinitaria Mariana, va a Grabarse de corazón en corazón, hasta que llegue a Naciones extranjeras y la Paz será con vosotros; y aun, cuando los hombres, codicien vuestra Nación; vosotros, siempre tendréis Paz y vuestros hijos, no os serán arrebatados, porque no es Mi Voluntad. …[El Divino Maestro Eleva una Oración a nuestro Padre Eterno Gran Jehová por sus Elegidos]

126. Padre Eterno Gran Jehová, son éstos, aquellos y los mismos que en el desierto Glorificaron Tu Nombre con Cánticos, son los mismos que desde el Primer Tiempo, Probaste en la travesía larga del desierto; son los mismos, que se levantaron en busca de la Tierra Prometida; y hoy, siguen buscando la Tierra Bendita Espiritualmente, Saben dónde Está; sin embargo, no han llegado a Ella, todavía.

127. Yo vengo en Tu Nombre en este Tercer Tiempo de Comunicación Divina, a darles la Fuerza para que puedan llegar porque el Camino que les has Preparado Padre Eterno, está lleno de pruebas; y es Menester que el Cirineo de los cirineos, desde Tu Alto Solio, llegue a la diestra de los hombres para Reanimarles con Tu Palabra y con la Caricia, para que no desmayen en el Camino.

128. ¡Padre!… Es el Pueblo de Israel, el que siempre ha sido la Antorcha de la humanidad; pero la humanidad ha sido ingrata, la humanidad se ha levantado en contra de Mi Pueblo; y el Pueblo, por un instante débil se ha encontrado, abrumado en las garras del Faraón; del que hoy, lo estás Libertando por Mi Conducto; hoy, lo Estoy Libertando de las cadenas y de las tentaciones.

129. Mira que se Elevan delante de Tu Divinidad, pidiéndote la Paz para las Naciones; que lloran por el dolor humano, olvidándose de sus dolores; también vienen los padres que han perdido a sus hijos y los dan por bien perdidos, al entregarlos en Tu Regazo; son los que se acuerdan de aquellos que partieron para no volver porque quedaron envueltos en la sangre; son los que piden por aquellos hombres que se quedan con el corazón triste, al contemplar la partida de sus hijos; son los que Te piden Misericordia, para aquellos hombres de Buena Voluntad que se encuentran atravesando el cruento dolor.

130. Escúchalos, Padre, son los Campiñeros; son los que se levantan con el Nombre de Profetas que Tú les has designado en este Tercer Tiempo, Tú los has Engalanado y los has Escogido.

131. Escúchalos, Padre, mira que estos Guías de grandes multitudes, están Dispuestos a Acatar Mis Mandatos, de hacer el Llamado a los Labriegos dispersos, a los que Te han volteado las espaldas, a los que han partido de Mi Campiña; y en este instante, ¡recíbeles, Padre!… no contemples la mancha, no contemples que no Te hacen presente en su mano ningún Mérito; son los hijos que vienen desgarrados en busca de Tu Misericordia, en busca de Tu Perdón.

132. En este instante que depositas la Paz para las Naciones, yo la derramo; y Mis pequeños, en corto instante verán Cumplido por medio de los escritos, que por instantes he dado la Paz a las Naciones y en este instante dejo la Paz en Tu Pueblo de Israel.

133. Gracias, Padre Eterno Gran Jehová, porque en Unión de la Esencia Divina de Mi Espíritu, este Pueblo se Elevó, aun siendo Tu Espíritu el Mío y siendo Mi Espíritu el Tuyo; pero es Menester hablar así a los hombres, de forma que ellos entiendan y Comprendan Mejor.

134. Es Menester, que Yo, siendo el Dios Único, siendo el Creador Universal, que Me hice Hombre en el Segundo Tiempo… os siga hablando como en Jesús, lo hice: Representando al Hijo… que os siga hablando como si estuviera en la Tierra.

135. ¡Tomad!… En este instante, entrego Mi Caridad al Pueblo de Israel, porque ésta es la Voluntad del Padre.

¡Amaos los unos a los otros y que la Paz de Mi Espíritu, no se aparte de vosotros!…

Adiós, Israel Bendito. …

¡Mi Paz, sea con vosotros! …

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