Cátedra 1940 Ago. 1

Cátedra del Verbo Divino. Agosto 1º del año 1940 [Sintetizada en LVV en E. N° 17 desde del párrafo 32 al 65] (Entregada en las montañas, ante una multitud de componentes de varios Recintos de México.) Tema: “Parábola del Valle de la Fe y la Esperanza”

¡Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la Tierra a los hombres de Buena Voluntad!… Gloria a Dios en las Alturas y pasa Mi Espíritu Divino, de la Escala de Perfección a la de Jacob, para desde ahí enviar Mi Rayo Divino entre Mi Pueblo de Israel, en esta alba de Gracia; 1º de Agosto de 1940, Día escogido por Mí, en que os encontráis reunidos en Representación de los Siete Sellos, de las Siete Iglesias que Elías, por conducto del hijo del hombre vino a implantar por Mi Voluntad a esta Nación de la Tierra. Yo os Recibo y Bendigo y en Unión de vosotros al Mundo y al Universo entero, en Mi Nombre que Soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. …

1. Una vez más, Pueblo Amado de Israel, Soy con vos… Irradiando en palabra humana, para Allanaros de nuevo el Camino.

2. En este Tercer Tiempo, vengo como Manantial Purísimo de Aguas Cristalinas, en las que se reflejan los Destellos de la Luz Divina.

3. Vengo para vuestra Nueva Vida; vengo, para vuestra Nueva Edad. Soy con vos, Mi Pueblo, porque Soy Verdad; Soy con vos, porque Soy el Amor Divino.

4. Mas, Me encuentro, con que estáis durmiendo. No os Amáis, Mi Pueblo. Os habéis olvidado de Mí. Os habéis olvidado, de hacer Obras de Misericordia y Altitud como las que ha tiempo os dejé, porque Obras de Misericordia y de Virtudes os Enseñé y Obras de Misericordia y de Amor, hice por vos, y para vosotros.

5. Vengo a deciros: ¡Es tiempo de Restitución!… ¡Levantaos!… ¡Despertad!…

6. Habéis delinquido, habéis adulterado. Y ahora, que encontráis la Luz de la Verdad, en Mi Palabra; ahora, que Sentís la Claridad de la Rectitud que os Enseño… Creéis, que vuestro Maestro, es injusto.

7. Habéis pecado mucho, habéis falsificado mucho, habéis creado cordilleras de patrañas que os cubren los Resplandores de la Aurora del espíritu… y cuando Vengo a derribarlas, para que os lleguen los Rayos de ese Sol Vivificante y Purísimo, –que alejará vuestra modorra– no queréis Despertar, os movéis pesadamente y con disgusto.

8. Preferís vuestros sueños de incertidumbre, de absurdos y de negras pesadillas; al Dulce Despertar de la Magna Realidad.

9. Preferís la Tierra salobre, la guerra, la peste, el hambre y la muerte; queréis prolongar vuestros siglos de vicios, de sabor amargo y frío que atrofian vuestros Sentimientos Nobles y os sobrecogen de espanto, en los instantes en que mirando a vuestro alrededor, sólo encontráis miserias y amargura.

10. Al Delicado Toque de Mi Luz en vuestra Conciencia, abrís los ojos con pesadez de beodo para escuchar Mi Dulce Llamado; pero, tristemente impedido por vuestros sueños agitados, volteáis hacia el negro muro de pestilencias que habéis fosilizado.

11. Me olvidáis, Me dais la espalda… está bien, si así lo queréis, continuad durmiendo y sufriendo. Está bien, seguid provocando los Poderes ocultos, Grandiosos y Bellísimos que contiene el Florido Planeta que mancilláis; seguid bajando hacia vuestros abismos de fétidas contaminaciones; pero, ¡no culpéis a Dios, de vuestra pereza y de vuestro dolor!… pues Dios, os Llama; pero vos, insistís en negarle; vos, os empeñáis en permanecer en el fondo de los derrumbaderos de vuestras cordilleras de patrañas; vos, insistís en saborear la hiel de vuestras terribles costumbres.

12. ¡Está bien, Humanidad!, pero si más que Mi Camino de Alburas y de Gozos Indescriptibles; os agradan los vuestros, de frívolos placeres y de negras pasiones… podéis seguir en ellos; podéis seguir entre los nubarrones de vuestro desamor, ¡pero no culpéis a Dios cuando le imploréis Misericordia, en medio de vuestro dolor y de vuestras tristezas sombrías!…

13. Si no tenéis la Grandeza de Saber Amar en el Nombre de Dios y por Mi Recuerdo; tened siquiera la pequeñez, de Saber sufrir por vuestras propias faltas.

14. Si no tenéis la Inmensidad de dar Amor Santo para recibir Sublimidades de Paz y de Dicha Espiritual, responded por lo menos con la insignificancia de Saber recibir Valerosamente las pequeñeces dolorosas que os da vuestra propia impiedad.

15. Si más os gustan, vuestra paz viciada y vuestras locas guerras individuales y de muchedumbres, no digáis que Dios, lo quiere; ni claméis al Padre, para que os Ayude; porque Dios, no está con vos, para adornar la vanidad de vuestra falsa paz generatriz de querellas, ni tampoco está con vos, para aureolar el orgullo y las ambiciones que os guían, en la cólera de vuestros pleitos.

16. Si entre las risas de vuestros necios placeres y vanidades, negáis a Dios y de Mí, os olvidáis. ¿Por qué tembláis renegando?… ¿por qué a Mí Me injuriáis y por qué tanto os acobardáis, cuando recogiendo estáis vuestras cosechas, con lágrimas y dolores de vuestra alma y de vuestro cuerpo?…

17. No blasfeméis diciendo que Dios, no existe, cuando vuestras carnes sufren y vuestros ojos lloran.

18. Amados Míos, sois valientes, muy valientes y decididos para pecar; pero sois muy cobardes para Restituir o Pagar. ¡Dormís, coméis, pecáis y lloráis; es todo lo que hacéis, Humanidad!…

19. No obstante, Dios, es Creador; Dios, es Padre, y en vuestras cobardías os Fortalece, en vuestras huidas os Protege, en vuestros letargos os Llama; Enjuga vuestras lágrimas y os vuelve a dar Calor de Vida; y nuevas Oportunidades para que recuperéis vuestra Luz perdida, vuestro Camino olvidado, vuestro Sendero Armonioso, pero extraviado por vuestra propia voluntad.

20. Yo vengo a Traeros, como antaño, como siempre, el Elixir Maravilloso de vuestra Vida Espiritual y material en Plenitud de Armonía, pero si no lo tomáis, vuestros colapsos serán más largos y dolorosos porque ésa es vuestra ley, la que vos mismo habéis proclamado.

21. Los Caminos que Florecen, son los Míos. Los Caminos que están llenos de Esencias Perfumadas y Luminosas, son los Míos; pero los vuestros, tienen espinas, putrefacción, perversidad, sangre, dolor. …

22. Es que habéis olvidado la Ley de Amor de vuestro Maestro y la Misión que traéis. Habéis substituido, las Legislaciones de Mi Ley; con las vuestras… Y allí tenéis los resultados de vuestra vana sabiduría: tinieblas, mitos, llantos, guerras, yugo, ignorancias y mentiras… que os envuelven en amarguras y desengaños, que os queman y os asfixian de desesperación.

23. Y lo más triste, humanidad, lo más doloroso, ¡oh materialistas¡ que todo lo relacionáis con vuestra carne; lo que más os dolerá, es que todavía más allá de vuestros huesos, os encontraréis cargando el fardo de vuestros errores y de vuestros sectarismos; y entonces, será mayor el lloro y más terribles las congojas de vuestro propio ser.

24. ¡Sacudid ya vuestro gran fardo de pecados, aquí, Arrojadlo lejos y Bendecid presto; pedid Perdón a todo, Defended al que creéis que os hiere!; porque hacer todo esto, es dar Amor… y dejadme lo demás a Mí, pues poca será vuestra mente y corto vuestro tiempo material para Amar, si es que a ello, os Decidís.

25. De Cierto y en Verdad os digo, que Yo no os dejé abrojos, ni veneno, ni dolor. Yo cargué con todo eso que Me dieron para Enseñaros lo que es el Poder del Amor, para Enseñaros lo que es la Verdadera Grandeza, el Verdadero Gozo y la Verdadera Humildad; y con Mi despedida, Mi emplazamiento y Mi Promesa de Volver para este Tiempo, os dejé Mi Dulzura, Mi Paz, Mi Perdón; pero vos, no Quisisteis ni Queréis Entender y Me seguís Crucificando Espiritualmente con vuestros actos; y Yo, os sigo Perdonando, os sigo dando Dulzura, Vida y Amor. …

26. Sin embargo, Mi Perdón, no os evita la Consecuencia de vuestras faltas; porque las Consecuencias de vuestros errores, son vuestras, no Mías. Mi Perdón, os Ayuda, os Consuela, os Salva, porque algún día Vendréis a Mí; y Yo, os Recibiré con el mismo Inconmensurable Amor de siempre.

27. Pero mientras no vengáis a Mí; mientras no Me busquéis dentro de la Humildad y la Mansedumbre, en los Caminos que son Míos; ya lo sabéis, no lo olvidéis, os lo he repetido mucho: el mal que hagáis o que penséis hacer, lo recibiréis devuelto con creces. …

28. Esos son los resultados de vuestras leyes materiales, ¡oh! materialista equivocado; y Yo, no Estoy para quebrantar ninguna ley en la forma que vos lo queráis; Yo vengo a Derogarlas, vengo a Nulificar las vuestras, pero Conforme a Mi Eterna Sabiduría, no conforme a vuestros vacíos caprichos humanos.

29. Mi Ley, es la Ley del Padre. Y las Manifestaciones de la Ley del Padre, ya lo sabéis, son de Amor, nada más; y como son Legislaciones Divinas, son Inalterables, Majestuosas y Eternas; las vuestras, son pequeñas, pasajeras, baladíes, castigadoras y crueles, hijas todas, del desamor humano.

30. La Ley de Amor del Padre, es de Bondad y Armonía que como Bálsamo Maravilloso da Consuelo y Fortaleza al pecador, para que Resista la Repercusión de sus propios errores.

31. La Ley de Amor del Padre, da siempre la Generosa Oportunidad, para que se Regenere el que delinque, el que olvida la Santa Ley; pero vuestras leyes de desamor, de error, de agravio, humillan y castigan al equivocado, al inocente o al débil; y duelen tanto al reo, como a vuestros relativamente Rectos juzgadores.

32. La Ley del Cristo es de Suavidad, de absoluta Equidad y Regeneración; pero las vuestras, ¡ah hombres del mundo!… son de dureza y de venganza. Vosotros, sois jueces duros; Yo, Soy vuestro Defensor Invencible.

33. Sólo tenéis, hijos Míos, dos maneras de Restituir o de Pagar vuestros agravios: Con dolor o con Amor. … Escoged vosotros.

34. ¿Queréis dejar de sufrir?… ¡Amad! Haced mucho Bien, Reorganizad vuestra vida! ¿Queréis ser Grande y Feliz?… ¡Amad! Haced mucho Bien, Reconstituid vuestra vida. ¿Queréis llorar, queréis guerra, con armas o sin armas; deseáis amarguras y desolación?… Pues, ¡seguid como estáis; seguid frívolo, egoísta, idólatra, ceremonioso, hipócrita, vano, pequeño, ruin, materializado!…

35. Claro, muy Claro, os Marco el Camino Recto en este Tiempo, para que ya no sigáis haciendo al Cristo, a vuestro gusto.

36. Yo quiero Discípulos en el Más Allá, quiero Parvulitos de aquí que Enseñen y Sigan Mi Camino; quiero, en los Estudiantes de Mi Doctrina, Nobleza de corazón y Amplitud de Entendimiento para que sepan Amar y Perdonar; porque sólo así, pueden Aprender y Enseñar.

37. Hoy no vengo en Carne aparente, levantando cadáveres pútridos, como dicen vuestros libros que levanté a Lázaro; hoy viene Mi Luz, Levantando a los espíritus y Limpiando sus almas, ya que son ellos los que Me Pertenecen.

38. Y los espíritus se Levantarán; y Limpiaré sus almas con la Palabra Purísima de Espiritualidad, que Yo traigo a los cerebros y a los corazones en Mis Vibraciones de Luz, en Mis Irradiaciones, lo mismo es.

39. Hoy, es Mi Palabra tan Poderosa como la de ese entonces, que levantó a muchos Lazaros pútridos del alma para Testimonio de los Ciegos de aquel Tiempo.

40. Putrefacta estáis, humanidad, más que el mismo Lázaro, pero vengo a levantaros de vuestra fosa y a Sanaros.

41. Para Dios no hay imposibles dentro de su Ley de Amor; y así podáis levantar moles y más moles de cieno y putrefacción, allí estará la Luz del Redentor para Salvaros; aunque vos, no lo queráis, aunque vos Me rechacéis. ¡Ya veis que la Justicia Divina, Es Amor; no es castigo, como la vuestra!…

42. ¡Pobres de vosotros, si Yo, la Potencia Divina, fuera a usar vuestras propias leyes para juzgaros!…

43. Porque ante Mí, no valdrían vuestras apariencias, ni vuestros argumentos, ni vuestros antifaces; si Yo os juzgara al desnudo, viendo como Veo, vuestra Verdadera Realidad, vuestra Conciencia, usando vuestras leyes de dureza increíble, sin fondo de Entendimiento de lo Real y Secreto, entonces sí, ¡pobrecitos de vosotros! Mis Pequeños, ¡cómo Me pediríais inmensa Clemencia! …

44. Mas, no temáis, Yo no soy juzgador; Yo Soy el Amor, Soy el Salvador de Siempre, el que por vuestras veredas de dolor o por vuestros latidos de Ternura, llegaré a vuestro corazón para Salvaros; para Haceros, Auténticos Cristianos.

45. Vos, Me podréis Crucificar una y mil veces; y Yo, otras tantas os Perdonaré; y como Siempre, os Amaré, porque Soy Inmutable, Soy Invencible. …

46. ¿Cómo queréis cambiar o vencer al Amor?… ¡si es Poder Inmarcesible, que lo Vence todo!…

47. Mi Amor, no se marchita jamás, ni nunca pasa; pero en cambio, vuestras vanidades, vuestras violencias y vuestras pequeñeces… se marchitan y pasan, y os dejan llorando.

48. Vos pasáis, morís y renacéis, os vais y volvéis; sois adolorido peregrino de la Tierra o de otros mundos, hasta que Me Reconozcáis; pero Yo, Soy Eterno, no Me podéis Vencer.

49. En los minutos de la Eternidad, se plasman continuamente los Apoteosis del Amor.

50. Vos os Arrepentís a cada momento; y pasáis gimiendo y dejando jirones de vuestro ser; pero Yo, nunca paso ni jamás Me arrepentiré de Amaros.

51. ¡Secad ya vuestras lágrimas, Apresurad vuestro Despertar y Levantaos!… ¡Borrad esas pesadillas que os inquietan; derrumbad, barred, destrozad, aniquilad sin Piedad las montañas de vuestras monstruosas pasiones que os aplastan; y Sentid más, Mi Presencia en vos mismo!… porque Necesario es que Me Conozcáis.

52. Aún no Me Conocéis, Mis Amados. Vos, ignoráis el Galardón Espiritual que Corresponde a la Dulzura, a la Corrección del error, al Arrepentimiento Verdadero y Definitivo; mas, aunque Galardones no esperáis Más Allá, aquí mismo, ¡Oh Pueblo! aquí mismo podéis Sentir la Grandeza de los Galardones que os da el Amor.

53. ¿Acaso una buena madre, deja de Amar con Gozo, porque nada espera del hijo?… su Gozo, está en Amarle… Pues así, vos, Pueblo; si no os sentís Capaz de Amar con la Dulzura de Jesús, comenzad por Aprender a ser Altruista, Limpio, Desinteresado, Cariñoso, como una Buena Madre es con su hijo; por ahí comenzad si no sabéis Entender de Lecciones más Elevadas. Porque en Verdad, os digo: que aún el Amor de Madre, es afecto de mundo con muy débil Reflejo del Amor de Dios. ¿Qué será, Humanidad, la Ternura de Cristo!… Y si así Es, ¿cómo queréis Analizarla para Entenderla, si no sabéis Sentirla!…

54. Los hombres que han sido los Entendidos; aquellos hombres que he Dotado con la Intuición del Espíritu Divino, han ido desnudos de Obras; también se han confundido, han alterado; no han oído a la Voz de su Conciencia; sino a su soberbia y vanidad de hombres de letrillas de hombres. Se han engreído de conocimientos y más conocimientos humanos; de libros y más libros que les han turbado la mente, porque no han oído la Limpia Voz de su Conciencia, la Limpia Voz de la Sabiduría Interna del espíritu, que les quiere Guiar a la Verdadera Antorcha de la que Surgen todos los Conocimientos, a la Sabiduría Divina. Han escuchado e imitado, la necedad ajena, pero no la Propia e íntima Pureza de la Alta Conciencia o de su corazón.

55. Bien está el Estudio útil y, Bien está la ciencia; pero sobre todo eso está el Amor. El Amor os dará la Inspiración para Dignificar y Agrandar vuestros Conocimientos de la Ciencia Universal; porque entended que vuestras llamadas ciencias son tan solo pequeñas Inspiraciones Mías.

56. Interrogad a los que llamáis sabios en la Tierra; y si son Sinceros, os dirán que han pedido Inspiración a Dios. Y más les Daría, si Me pidieran la Inspiración con más Amor para sus hermanos y con menos vanidad para sí mismos.

57. De antaño he Predicado para todos los pueblos; pero unos hombres Me redujeron y otros se apropiaron de Mi Recuerdo, torciendo las Lecciones de Mi Enseñanza para utilizarlas en sus conveniencias humanas; mas, lo que creéis que es vuestro, humanidad, lo que habéis acumulado de Conocimientos Científicos y Verdaderos, es Mío, en todo aquello que tienen de Puro y Elevado; y a Usarlo voy en esta Era, como una Luz para vuestro Provecho; porque por eso os lo di, para que Me Entendierais hoy.

58. No podéis ahora limitarme, Pueblo, no podéis ahora apropiaros al Cristo, al Amor de Dios, para crear una nueva religión, porque ahora tenéis más Entendimiento Espiritual y más mente..

59. Ahora, tenéis más comunicación por medio de aparatos materiales de sonidos y visión, de luces y de sombras; tenéis naves para trasladaros por tierra, agua o aire, de una parte a otra de la Tierra; y tenéis hombres intuitivos o Inspirados, tenéis los que llamáis Médiums dormidos o Despiertos, por centenares de millares; y todos estos y otros elementos, llevarán hacia todos los puntos de vuestro mundo la Gran Cátedra Redentora.

60. Mas, ¡tened cuidado, humanidad Mía!, porque si seguís usando Mis Dádivas para provocar a los elementos; si los pequeños Conocimientos que os he permitido tener, los seguís usando para sembrar el mal, para destruiros la moral y el cuerpo; podéis recibir cuando menos lo esperéis, la Respuesta multiplicada de vuestros golpes de barbarie.

61. Lo que os he Dado, lo estáis usando para provocar al aire, al fuego, a la tierra, al agua, a los gases, fuerzas substanciales que en todas partes hay; y ya sabéis cual será vuestra cosecha, si no Rectificáis para detener los elementos desencadenados por vuestras ciegas incitaciones a lo burdo y material.

62. Lo tosco y lastimoso lo engendráis con vuestra ignorancia de lo Espiritual. Las crisis del desamor y de toda pequeñez material, son vuestras constantes guerras personales y de pueblos.

63. Mientras no pongáis en Paz vuestro corazón, no tendréis la Paz Verdadera en vuestros hogares ni en vuestros territorios; y, os advierto que estáis Colmando el Límite que permite el Amor Divino a vuestro Libre Albedrío; os Advierto que estáis hiriendo y provocando demasiado a la Naturaleza.

64. Y como sois los pequeños que os creéis grandes y que jugáis con el fuego, con los mares, con los torbellinos y con todo lo que es creatura visible e invisible, viene la Divina Palabra; como es Necesario, para Advertiros el peligro en que os encontráis. …

65. Y la Palabra, os dice: hijos Míos, Dulcificad vuestro corazón. Amad a vuestros hermanos. Amad a todas las creaturas, cesad vuestra desarmonía interna y así terminaréis con vuestras guerras externas.

66. ¡Amad, Mis pequeños, siempre Amad; Amad en todas las ocasiones y en todas las circunstancias, pero Amad mucho; Bendecid a diestra y siniestra!…

67. Amadlo todo; y si habéis ofendido, pedid Perdón a vuestros agraviados, Congraciaos con el animal, con la luz del sol, con los pistilos de las flores y con la ponzoña del aguijón; Congraciaos con todo, porque a todo habéis ofendido; buscad la Reconciliación y la Paz con todo.

68. ¡Rectificad, humanidad, Rectificad por Caridad a vos misma!… Si no queréis que os barran los cataclismos, las explosiones y sacudidas que vos estáis fecundizando; Calmadles con vuestro Amor, Suavizadles con vuestras Bendiciones, convertidles en murmullos de Caricias de la Naturaleza. Tornaos en rocío de Bendiciones para que cual llovizna Fecundante, hagáis nacer las rosas del Amor en vuestro propio corazón.

69. ¡Ah, humanidad, si vos Me Escucharais, de cuántas penalidades os libraríais!… ¡Ah, humanidad, si vos Me Escucharais, Yo Transformaría el mundo, sin necesidad de que fueran sacudidos ni él, ni vosotros!…

70. Yo os daría, ¡oh! humanidad, el Principio del Galardón aquí. Yo os daría la Paz y la Tranquilidad; Transformaría, sin fuertes conmociones, a vuestro mundo de tierra, de agua y de fuego. Yo, en Respuesta Justa a vuestra Buena Intención, detendría las repercusiones de vuestros golpes furibundos, presentes y pasados, y os daría el Sosiego, que con vuestro Cambio de conducta, os hubieseis Merecido.

71. El Amor de los Amores, haría muchos Prodigios por vos humanidad; si vos, Respondierais, al Amor de los amores.

72. ¡Intentadlo, hijos Míos!… a eso viene Mi Palabra de hoy, a Salvar a muchos, si es que no todos, quieren Escuchar. Mas, de Cierto os digo: Que muchos Me Atenderán; por eso Vengo, porque su corazón ya Me espera. …

73. De Mis Cátedras guardad en vuestra Conciencia lo que sea para vos, y Enseñad lo demás, a los demás. Lo que es para Uno, es para Todos; y lo que es Manjar de Todos, para cada Uno Alcanza. Difícil es que uno solo de Mis pequeños Seguidores, se quede sin Mi Manjar Espiritual.

74. Escuchad Mi Parábola para que Analicéis, para que Penséis, para que tratéis de Entender y Sentir, la manera que os Enseño para Rectificar vuestros yerros, primero en lo Interno y después en lo externo: …

… … …(Parábola)… … …

75. El Señor, dio a su Grey, uno de sus plantíos; era un Valle Hermosísimo; los perfumes de las flores y el verde de las campiñas, Saturaban el ambiente de Paz y de Armonía.

76. Los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos, Adoraban a Dios. Todos ellos se querían, todos Laboraban serenamente en la Espiritualidad.

77. Un cordón de grandes montañas, rodeaba el valle; y acontecía que todos se Regocijaban porque aquella Muralla de altísimas Montañas no dejaba pasar las tormentas, los huracanes, las trombas que se agitaban en el caos más allá de las campiñas, del otro lado de las montañas.

78. Las plantas, los animales, los niños; todos tenían Seguridad, tenían el Amparo del Amor Todopoderoso del Señor de aquel Plantío.

79. Y allí, donde todo era Fragancia, donde todo era Claridad, donde todo era Paz y Dulzura, Espiritualidad y Armonía, algunos quisieron más; quisieron comercios, ambicionaron industrias y palacios a su libre voluntad.

80. Todo tenían, en aquel valle Equilibrado por la Sapiencia del Amor: oro, piedras, granito, abundancia de substancias y esencias guardaban aquellas cordilleras de montes milenarios.

81. Y allá fueron los más fuertes para traer de las colinas al Valle: las piedras, los metales, las substancias para sus cambios y para sus palacios. …

82. Quebraron las rocas, desbarataron el mármol, destruyeron, desintegraron; y las montañas se rompieron y las alturas se desgranaron, y hubieron palacios con oro.

83. Fundaron industrias de acero, plantaron estructuras generadoras de energías fluídicas, levantaron construcciones de materias imponderables; mas, para hacer todo eso, tuvieron que encadenar a sus hermanos, los más pequeños, los más débiles.

84. Trastrocaron los términos de la Espiritualidad y transformaron el Valle a su capricho.

85. Mas, aquellas Montañas desintegradas, heridas, rotas por la mano del hombre, no pudieron Resistir como antes que formaban una Muralla Firme y Sólida.

86. No pudieron detener los huracanes, las tremendas agitaciones que se precipitaban desde afuera. Dejaban pasar las alimañas, los vendavales, la desolación.

87. Los aquilones bramaban, los monstruos del exterior, atacaban furibundos; las lenguas de fuego alcanzaban los laboratorios, los palacios, todo.

88. Y en medio de aquella hirviente intensidad de máximo desorden, nadie se entendía; los fuertes se estrellaban ante el caos, los demás lloraban.

89. Ya no había Calor de Amor en los hogares; les cegaban las nieblas y las brumas; y se devoraban los unos a los otros.

90. Se había perdido la Serenidad de la Paz, en aquel Valle Hermosísimo, todo era dolor, gritos, confusión y amargura.

91. Los animales se refugiaron tristes y ariscos en los restos de las sierras milenarias; huyeron del hombre, del viejo amigo, del antes cariñoso y comprensivo hermano.

92. Y las tormentas, las culebras de negras aguas, los gigantescos monstruos de fuera, sin Piedad destruían, sin Misericordia enloquecían a niños, a mujeres, a varones y ancianos.

93. Aquel marchito Plantío, se conmovía, temblaba; y con él, temblaban todos: los fuertes y los débiles, los grandes señores y sus esclavos.

94. ¿Qué habían hecho?… En esta Parábola, para Mis Amados Parvulitos, vos podéis contestarme, Mi Pueblo.

95. Yo os digo, en Verdad Espiritual: que habían destruido, lo que Aquel Señor les había dado. Sin embargo, dos Montañas había que no pudieron desintegrar los hombres. Era todo lo que quedaba sin tocar, sin cambiar, porque allí estaba el Espíritu de Luz del Señor de aquel Plantío; y por eso, quedaron Integras, Compactas, Inmarcesibles.

96. Eran las más grandes, las más Bellas y fueron Respetadas por aquel Pueblo. Aquellas Montañas, se llamaban: Una: Fe… la otra: Esperanza… y Permanecían Majestuosas, Vírgenes, Imponentes y Serenas, Irradiando la Vida y la Virtud; plenas de Fulgores Sublimes que rasgaban las obscuridades de aquella confusión indescriptible.

97. Y aquel Pueblo, viendo que ante aquellas Grandiosas Altitudes, se estrellaban los monstruos y la desolación, dijo: Vamos a Construir el Valladar que antes formaban las Cúspides, aquellas que se asemejaban a éstas que tanto nos Iluminan; y entonces, débiles; todos llorosos y Arrepentidos, pero Diligentes, unos llenos de los Destellos de aquella Hermosa Fe y otros llenos del Brillo de aquella Radiante Esperanza, Ayudados por el Supremo Sol del Amor de aquel Señor Invisible y Poderoso: Trabajaron, mucho Trabajaron.

98. Todos, Todos como Uno, los niños, las jóvenes horrorizadas y llorosas, los mancebos fuertes y humillados, los ancianos débiles, pero Serenos, con el Báculo de la Experiencia y de la Dirección en la mano, presurosos fueron muy lejos; y traían, unos, una piedra; otros, un puñado de tierra; aquellos, una poca de agua, una plantita; y así, Construyeron nuevas Murallas, las Murallas: de la Misericordia, de la Modestia, del Perdón, del Arrepentimiento… así, Reconstruyeron las Nuevas y Remozadas Cordilleras que Guardarían otra vez aquellos Resplandores de Virtudes que habían perdido.

99. Escuchad, Pueblo: Un átomo de polvo se pierde en el espacio, pero cuando otra vez vinieron las borrascas, los removimientos del caos, ni un átomo de polvo se llevaron, porque entrar no pudieron en aquel Valle que Renovado estaba; un ápice, no se perdió, ni una flor ni un grano de cosecha, nada. …

100. He ahí, Analizad. Vos, sois aquel Pueblo, los hombres de aquellos y de este Tiempo, los espíritus rebeldes al Amor.

101. Vos, sois el Amor. Habéis destruido y os habéis destruido. No hay Concordia, no hay Amor. Todo lo que vuestro Señor, os dio; lo arrancasteis de vuestro corazón.

102. Sin embargo, la Fe que es Gracia de Dios, que os da cuando place a su Sabiduría, y la Esperanza en Mí, que es Hija de la Fe, os Salvarán; pero sed Diligentes, Trabajad más en lo Espiritual y menos en lo material, sed Buenos, poned en vuestras obras, Amor, Alta Espiritualidad.

103. Con el ánimo Preparado de Uno solo; con el Esfuerzo Verdadero de Un solo hombre, la Labor sería Grandiosa.

104. Una sola partícula vuestra, Pueblo, no se destruiría, si Uno solo de vuestros átomos se Esforzará en espíritu y en Verdad.

105. Pero decís, que Amáis a vuestro hermano ¡y no es Verdad!… no le Amáis. Ésa es vuestra Realidad amarga. Yo os lo digo:

106. Os reunís en vuestros mal llamados templos y en Recintos diversos, un momento, para prácticas de absurdos externos; os unificáis unas horas en vuestras tertulias de vanidad y de vicios; os unís por instantes en mesas de consejo para exponer vuestras soberbias y para ordenar sacrificios y matanzas; os unís, sí, hacéis juntas, alianzas y reuniones para murmurar, para engañar, para repartiros al prójimo y al mundo, para degeneraros y destruiros.

107. Os Reclamo seriamente, y ¡desobedecéis!.., ¡Me desconocéis!…

108. Os unís, para pervertiros y aniquilaros; y usáis Mi Nombre, para vuestro indebido actuar.

109. La humanidad se unifica para llamar a los monstruos y las pestes; Unidos para el Amor, haríais y seríais, Primores y Maravillas.

110. Os pido Rectitud… y decís que Soy injusto. Si os halago… Soy vuestro Señor; pero Comprended, que si os Reclamo, es porque os Amo.

111. Soy el Cristo, Soy Creador, Soy vuestro Maestro… ¿Quién os Defiende, sino Yo?… ¿Por quién viene en Jesús, sino por vosotros?…

112. Construid más, Trabajad sin cesar a favor del Amor, que si mucho os habéis viciado, que si mucho Me habéis faltado con vuestras desobediencias, mucho más os Amo Yo: Infinitamente más grande que vuestras faltas, es el Amor de Dios.

(El Divino Maestro, a los Discípulos Trabajadores de su Obra Espiritualista)

113. Hijos Míos, Pueblo Amado, veis mares de llanto, por doquier, se destruyeron inicuamente en lo que vos llamáis paz y en lo que vos llamáis guerra; pero son Mis hijos muy Amados.

114. Se injurian y se odian porque están aturdidos con tantas tinieblas; pero son Mis hijos Bienamados. Amarles, Perdonarles, Defenderles, Disculparles, Bendecirles; esto, es darles Amor con todo vuestro Pensamiento. Meditad: Antaño también cada uno de vosotros vinisteis pecadores y llorosos ante Mí, y Yo, ¡con cuánto Amor os Recibí! …

115. Las viborillas, los cuervos que vos criasteis, podrán lastimar vuestros ojos; pero más adelante, el Tiempo de la Gracia Divina, a todos vosotros os Recibirá. Vos, Me Conoceréis; Yo, os Conozco.

116. Aquellos de la estulta sabiduría, algunos ya son Espigas de Trigo Dorado, vuestras y Mías… ¡contempladles!… ya Me buscan, ya Me Nombran. …

117. No lloréis, Amados Míos, que antes de ser vosotros, heridos, lo fui Yo en Jesús; y lo fueron también, aquellos que van Delante de vosotros… ¡levantaos!… y llevad todos Mi Bendición. …

118. Y a vosotros, ¡oh! Multitudes peregrinas de otros Recintos o Lugares, que llegáis Cumpliendo la Misión de Labriegos Rectos: Yo os Reconozco… ¡Bienvenidos sois todos!… Y, mirad: los señores llegan y los menesterosos llegan; pero delante de Mí, todos sois señores.

119. Ya no es un Recinto de Irradiación, ya no es una porción religiosa; ya son multitudes que llegan a donde hay multitudes, porque Yo no tengo lugares selectos Yo no tengo sinagogas escogidas; Yo tengo en vuestra alma y corazón, Mi Santuario, ahí Construyo Mi Templo Verdadero.

120. En los trinos, en las flores, en la Perenne Unión, allí Estoy Yo. En todo lo que es Alto, en todo lo que es Puro, en todo lo que es Bueno y Limpio, allí Estoy Yo.

121. Vos os despedís, Pueblo, pero Yo Voy con vos, hasta Más Allá de los confines de la Tierra.

122. Vos os podréis olvidar del martirio que pensasteis y pudisteis darle, a Quien más Amor os Daba y os Da en el mundo; pero aquel Amor, siempre irá con vos Internamente a todas partes.

123. En Verdad, os digo: No sois Todos los que Son; ni están Todos los que deben Estar, en espíritu y en Verdad. Mas Yo os digo: Trabajad por la Unificación de Todos, Mi Pueblo. …

124. Unos Me niegan y otros Me empequeñecen, por su ignorancia o egoísmo; pero Todos son Mis Hijos muy Amados, y todos son Luchadores con Buena intención, a pesar de sus errores. Deliran, ¡no Saben lo que hacen!… No les juzguéis. Perdonaos entre vosotros y Perdonadles a ellos. ¡Amad, Siempre Amad!… Esto os Enseño, en Mi Doctrina de todos los Tiempos.

125. Si Me juzgáis como Juez, Soy Juez Rectísimo e Inexorable; si Me buscáis como Maestro, Soy Maestro Exigente y Sabio; si Me llamáis como Padre, Soy Padre Amantísimo y Misericordioso; pero en Verdad os digo: que Yo, soy mucho más que Todo eso. …

126. Quede Mi Bendición en todo lo Creado, desde lo perceptible hasta lo imperceptible por vosotros, los humanos.

127. Sea el Efluvio de Mi Amor y la Luz de Mi Espíritu Divino, en todos los seres del Universo; para que por medio de Mi Amor y de Mi Luz, sean Rescatados todos, de sus tinieblas y oscuridad. …

128. Yo, Amorosamente, a todos hago el Llamado; unos llegarán Primero; otros después. Mas, de Cierto os digo, humanidad Amada, que ninguno se perderá en espíritu y en Verdad; porque dejaría de ser Dios Todopoderoso y Omnipotente, si permitiera que Uno solo de sus hijos se perdiera.

129. ¿Cómo podéis pensar, que la Misericordia Divina, sea solamente para unos y para otros no?… Eso, sería negar la Perfección Divina. Yo a todos, os Amo por igual; y a todos, os He hecho Partícipes de Mi Infinita Misericordia y Amor. … Sea la Excelsa Bendición del Padre Celestial, en todos sus hijos. …

¡Mi Paz, sea con vosotros!… 

Facultad de Cátedra: María AmparoHna. Elenita 

({[Sta. Elena García Bejos]})

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