Cátedra 19460825 H1

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CÁTEDRA DEL DIVINO MAESTRO

25 de agosto de 1946, México D.F.

Templo de la Fe

  1. Discípulos y párvulos del Maestro, bienvenidos seáis una vez más a la cátedra de Jesús. Bienvenidos vosotros que vais venciendo los obstáculos que la tierra pone a vuestro paso para llegar hasta Mí y reposar en Mis Brazos Paternales y allí entre Mis Brazos, oíd Mis Palabras; esta palabra humilde pueblo amado, que os ha hecho fuerte en los tiempos de prueba, esta palabra que van siendo vuestro alimento, vuestro pan y vuestro vino.
  2. Heme aquí dispuesto una vez más a desbordarme por Esencia, Presencia y Potencia en todo aquel que quiera recibirme, como en el que no se haya dispuesto a recibirme.
  3. Todos sois Mi tierra y Yo Soy la Simiente. Hay tierras que fecundas pueden encontrarse ya y otras tierras están aún; las unas preparadas ya y de las otras Yo apartaré la cizaña, los pedruscos, la esterilidad, para que en el instante en que preparadas puedan encontrarse, vierta Yo en ellas Mi Semilla y ella germine, porque en verdad os digo; Mi Semilla germinará en todas las tierras, no habrá nada que permanezca estéril ante Mi Riego, porque si una se obstinaré ante Mi Divinidad, apartada quedará.
  4. Cada cual de vosotros también es una planta que tendrá que dar fruto de vida, fruto de amor, fruto de verdad. ¡Yo no he creado plantas parásitas!, pero sí os he entregado en el reino vegetal ejemplo de plantas parásitas, para que no las imitéis. Cada criatura ha de dar su fruto ¿cuál es el fruto que el Padre pide a cada cual de vosotros?, el amor pueblo amado, el amor; el origen de todas las cosas es el amor. Cada cual de vosotros y cada cosa que contempláis es como una gota o como un borbotón de la fuente de amor y ese origen, esa fuente, Soy Yo.
  5. Todo lo he hecho por amor, mas si me decís Padre ¿que una cosa es el amor y otra es la vida?, ¿una cosa es el amor, otra es la sabiduría y la ciencia?, el Padre os dice; el amor es la esencia de todo, el principio de todas las cosas, de todo lo que fue, lo que es y lo que será. Donde hay amor hay luz, hay esencia, hay vida, hay eternidad.
  6. ¿Quién de vosotros conoce el amor?, ¿quién de vosotros ha sentido el amor?, en verdad y en espíritu, todos y nadie. Todos tenéis esa chispa pueblo bendito, mas no siempre habéis amado bajo Mi Voluntad, fácilmente confundís el amor con las pasiones, y el Maestro os dice; por eso es que llevando el amor cada quien, no lo habéis reconocido en verdad.
  7. En el Segundo Tiempo Yo me hice hombre, para ensenaros el verdadero amor; recordad y analizad como llegue a vosotros, como viví, como luche y sufrí; como hablé y morí por vosotros y entonces reconoceréis que Yo Soy el Verdadero Amor, Yo Soy el Ejemplo y el Libro; mas en aquel Segundo Tiempo y en este Tercer Tiempo, vengo a pedir de vosotros el amor perfecto y puro que Yo os mostré en aquel tiempo.
  8. ¿Sois solamente una imagen o semejanza de Mi Divinidad? y esa semejanza es la que os vengo a pedir, porque he derramado en vosotros el principio del verdadero amor que es el que quiero que practiquéis. En el corazón del hombre esta esa chispa, para que con ese amor ame a su pueblo, ame a su Padre Celestial, ame a sus padres materiales o a sus hijos, o a su esposa, ame la vida y ame un ideal. En la mujer ha sido también derramada esta gota de agua cristalina, para que ame su hogar, ame a sus hijos, a su esposo, a su pueblo, a su semejante y a sus ideales.
  9. Yo he puesto delante de la conciencia del hombre Mi Ley Divina. En el Primer Tiempo, en el Segundo y en el Tercero, Yo he dicho al hombre “Amarás a Dios sobre todas las cosas y amarás a Dios antes que a todo lo creado”, “Amaras a Dios en las cosas”, “Amaras las cosas en Dios”, porque todo es creado por el Padre para recreo, herencia del hijo; mas tomarás todas las cosas por obediencia, por conciencia, por amor, para que en las cosas encuentres la Ley del Padre, su bendición.
  10. ¡Difícil para el hombre es Mi Ley!, ¡difícil aún para Mi pueblo que tanto me oye y tanto Me tiene con el mismo!, pero en verdad os digo, si vosotros está presente generación, no alcanzáis a amar al Padre en las cosas y a las cosas en Él con la perfección con que os estoy hablando en este instante; no temáis, haced todo cuanto esté de vuestra parte sin caer en fanatismo, en idolatría e id inculcando Mis Enseñanzas Benditas a las generaciones postreras, porque de ellas brotarán Mi gran generación las cuales de Espíritu a espíritu Me verán, Me tendrán con ella; mas no porque vosotros no podáis llegar en el presente tiempo a la meta de la perfección, vayáis a deteneros, a estacionaros y a decirle al Padre ¿ Señor, sino hemos de llegar a la meta para que seguir caminando?.
  11. ¡Oh no, Mi pueblo!, mirad que por unos instantes que perdáis, llorará Mi pueblo en el momento llegado ¿quién os ha dicho que en esta tierra está la meta o el final?, ¿quién os ha dicho que con la muerte acaba vuestra vida?, la muerte es la llave que toma vuestro espíritu para abrir las puertas de la eternidad, es la llave que se os concede en vuestra mano espiritual para que el espíritu alcance libertad; la muerte es el principio de una vida bella, es el principio de la luz, es el primer paso que da el alma después de su cautiverio, después de su destierro; por eso el Maestro os ha dicho, preparaos para que cuando esa hora sublime llame a vuestro corazón, estéis preparados para que no sintáis terror ni miedo, para que no haya dolores en vuestra agonía ni lágrimas en los vuestros, porque es el instante más hermoso, para el espíritu, el instante en que ha dejado de hacer méritos en la tierra para ir a recoger su corona, para ir a recibir su galardón. Mas a esto ¡Oh hombres del mundo! Tenéis temor y después de que esa hora pasa, el espíritu vuelve la espalda a su galardón y solamente vuelve al mundo, a sus amores terrestres ¿por qué Pueblo?, porque no supo hacer germinar en el fondo de su corazón y espíritu el verdadero amor.
  12. Yo os ensene “Amaos los unos a los otros” ¡Sí, pueblo!, porque por medio de este amor podéis conquistar esa llave, es lo único que podéis alcanzar en esta vida. Delante de Mi nada significan ni vuestras glorias terrestres, ni honores, ni placeres, ni nombre, ni título. Delante de Mí solamente significan el Amor, la Virtud, la Caridad. Esos son vuestros méritos que hacen que Yo le entregue a vuestro espíritu la llave de la eternidad, la llave de la Paz y de la Luz.
  13. Adelante Israel bendito, sigue caminando paso a paso, no sabes cuánto has caminado ya en este sendero. ¿de qué os estoy hablando?, alta es Mi Palabra, elevado el fondo, el sentido de ella misma y os sentís pequeños ante Mi Doctrina y ante Mis Lecciones, mas esto no debe ser os dice el Padre; sois los hijos del Tercer Tiempo, sois los discípulos del Segundo Tiempo, sois los que me seguisteis en el Primero ¿por qué entonces en el Tercer Tiempo ante el Espíritu Santo, oh hijos de la Tercera Era, podéis sentiros pequeños?, ¿no habéis evolucionado en tantas eras? ¿Por qué entonces os sentís débiles ante Mi Ley y Mi Palabra?. No vengo a pediros imposibles ni a someteros a sacrificios de sangre, solamente vengo a sembrar en lo más profundo de vuestra conciencia y de vuestra carne, esta Mi palabra que es el Amor. Mirad cuanto os habéis transformado en el tiempo en que habéis estado cerca de Mí, no sois los hijos del ayer. Yo contemplo y palpo vuestra regeneración, vuestra enmienda, mejoramiento y vuestro progreso espiritual.
  14. Hay instantes en que Me decís; ¿Padre, habré adelantado en el camino?, me siento fuerte, he practicado un instante tu palabra y he contemplado el fruto bueno en ella. Esta es una prueba de que habéis adelantado.
  15. Mas después el Padre vuelve a probaros y caéis en tentación, pero al instante os levantáis, ya no sois los que caéis como el ayer, para no levantaros por vosotros mismos en el instante de vuestra caída; entonces me recordáis, lloráis y me decís; Padre, perdona mi falta, mi flaqueza, nuevamente quiero ir en el camino.
  16. He aquí pueblo que ya no sois el mismo de ayer, aunque caigáis. Vas conociendo, vais comprendiendo vuestros grandes deberes para con el mundo y para con Dios. Recordad que en el ayer vuestro temor no era grande ante Mi Justicia, por instantes me ofendíais ocultándoos de Mi Mirada sin recordar que Mi Ojo os sigue hasta las profundidades de la tierra y hasta el fin del universo. No temiáis a vuestra propia conciencia ni a las leyes de la tierra, os ocultabais a Mi Ojo y de los ojos de los hombres, y por instantes no os ocultabais, porque el temor se había apartado de vosotros, penetrabais en las grandes sinagogas, oíais Mi Palabra allí, pero ella no tocaba la fibra sensible de vuestro corazón, no iluminaba vuestra conciencia y cuando de las sinagogas os apartabais, volvíais a pecar, a ofender y cuando escuchabais la voz de vuestro juez interno, antes de ir a pedir perdón a vuestro hermano que habíais ofendido, ibais delante del confesor, delante de aquel que no estaba ofendido por vos y él os decía “te perdono en el nombre del Padre” y entonces os sentíais limpios, descargados, libres en vuestra conciencia. Pero Mi Voz os seguía a cada momento contemplando tu dureza Israel.
  17. Entonces solo esperé unos instantes y Elías llegó a vosotros, al camino de cada quien, seguido de sus grandes legiones de seres de luz para haceros el llamado, para probaros a diestra y siniestra, para apartar de vuestro camino todos los obstáculos y llegaréis a Mí. Entonces os dijo ¿por qué tanto dolor?, ¿por qué buscáis a los ídolos, a los amigos de la tierra y en ninguna parte encontráis consuelo ni luz?, el camino estaba abierto y preparado, escuchasteis la voz de la campana sonora en la boca de uno de vuestros hermanos y ese hermano os condujo a la fuente de la gracia, ese hermano habló no por él, sino por su mano os trajo y no fue la suya sino la Mía; su corazón derramo su esencia y fue Mi Esencia; porque era Mi Palabra. Los unos creísteis en espíritu, los otros no, dudando vuestras carnes, mas levantasteis vuestra planta y ante Mi Presencia penetró vuestro corazón.
  18. He aquí pueblo amado, que desde el primer instante de vuestra llegada solamente os he recordado el amor que yo entrego, que os ha restituido o devuelto, ese amor, porque lo habíais perdido en la vida, es el pan que ya no comíais ni dabais de comer, es la sed que Me hacíais presente a cada instante. El amor, mas no el amor de la carne ni las bajas pasiones son el amor, que es luz, que es verdad, Israel. Y hoy estas delante de Mí, los unos hace largo tiempo, los otros hace unos instantes Me decís ¿Padre, cómo podremos amar?, y Yo os digo, como os amo Yo.
  19. No estoy en la tierra, no soy hombre para ensenaros materialmente estas cosas, mas no podéis reclamármelo porque ya fui hombre, ya estuve con vosotros para convivir con el pecado, para ensenar al hombre y la mujer, al anciano y al niño el verdadero amor.
  20. Hoy solamente vengo a recordároslo y os lo vengo a devolver pueblo amado. ¿Sabéis porque mis hijos?, porque contemplo que vivís sin amor, que vivís sin la razón de la vida, que habéis perdido la razón de ser, de vivir, de luchar. Habéis perdido el principio del camino.
  21. Yo contemplo que los padres desconocen a sus hijos, los hijos a sus padres, el esposo a la compañera, la esposa a su compañero.
  22. Yo contemplo que no existe la amistad en el mundo que de la fraternidad solo existe el nombre.
  23. Yo veo que los pueblos no se aman. Yo contemplo que entre hogar y hogar se levanta un muro que es una barrera infranqueable, que entre naciones se levanta una frontera o una muralla.
  24. Yo contemplo que, entre una vida y otra vida, se interpone también una distancia. Por eso estoy entre vosotros, porque Yo Soy el Pan y el Vino de Amor que viene a calmar el hambre primeramente de Mi pueblo amado, de Mi Israel ingrato que siempre Me vuelve la espalda que una vez que se siente harto de Mi Amor, Me vuelve las espaldas para saborear Mi Amor y no entregarlo a nadie.
  25. En el que Yo derramo la fuente de Mi Amor.
  26. Yo te he dicho pueblo amado; en ti las naciones Me contemplarán, te multiplicarás como el polvo de la tierra y llevarás la Bendición de Dios hasta el último rincón de este mundo; mas la grandeza y el egoísmo hicieron presa del pueblo amado. Él quiso saborear solamente el Pan y ser el poseedor del Vino y he aquí levantose el mundo y al pueblo escogido lo hizo esclavo, en el instante en que el pueblo embriagado podría encontrarse; el mundo cayó sobre él, EL TENTADOR, el faraón y lo hizo su presa.
  27. Y en el Segundo Tiempo vine a despertaros de vuestro profundo letargo. Vine a romper vuestras cadenas, a abolir vuestra esclavitud. Vine a ensenaros como se levanta la planta sin calza alguna para llevar el Pan a los hambrientos, a los hogares, a grandes y pequeños, a todos por igual.
  28. Muchos fueron los llamados y doce los escogidos. Ellos siguieron Mi Huella Bendita y llevaron Mi Libro de Enseñanza a las naciones, a los pueblos gentiles y paganos, entre los idólatras, entre los sedientos de espiritualidad y de justicia. Ellos anunciaron y trazaron el camino, fueron ejemplo de humildad y de caridad para vosotros. Ellos os amaron con el amor que Cristo, el Maestro, a ellos mismo amó.
  29. ¿Más que hicisteis humanidad, de esa simiente? Yo he vuelto al mundo y contemplo que nuevamente el corazón del hombre se halla sin amor. Todos conocen el nombre de Cristo, todos los labios pronuncian Mi Nombre, todos saben que estuve con los hombres en aquel tiempo; millones de seres pronuncian Mi Palabra, conocen Mis Parábolas y repiten Mis Frases; mas teniendo Mis Palabras en ellos mismos, teniendo Mi Simiente y Mi Amor, no tienen ni un átomo de amor en el fondo de su corazón.
  30. Aquí Me tenéis nuevamente pueblo amado, dispuesto a entregaros, a devolveros la heredad que habéis dejado en el camino; esa es la torta de pan, recordad como a través de los tiempos y por distintos pedestales os he dicho; habéis dejado al Padre con la torta de pan en la mano, habéis vuelto la espalda al Padre, habéis perdido la heredad en el camino, habéis sepultado vuestra herencia en las entrañas de la tierra y vais caminando creyendo mucho tenerlo todo.
  31. ¿Ya sabéis cual es la torta de pan?, es el amor, el principio de todas las cosas y solamente os diré como a Juan en aquel Segundo Tiempo, Mi apóstol amado; “Amaos los unos a los otros”.
  32. ¿Si no lo sabéis? Yo os diré: cuando el Divino Maestro partió de sus discípulos, los dejo como maestros entre la humanidad. Once de ellos murieron por las manos del hombre, pero antes de que murieran los discípulos, Yo les di ocasión de derramar Mi Enseñanza por los caminos, en los pueblos, entre las grandes muchedumbres, en los hogares y porciones. Yo les confié un tiempo a cada quien para que pudieran cumplir con su delicada misión y ellos dando testimonio del Padre, confirmaron que eran Mis emisarios y Mis discípulos queriendo imitar al Maestro, entregaron la vida.
  33. ¿Por qué Pueblo, aquel que confirma su propia palabra, aquél que sella o firma su palabra con sangre o con su vida, es digno de creérsele?, así Mis discípulos sellaron su obra y su misión con su vida y con su sangre, mas uno de ellos llevado por Mi luz, fue lejos del mundo.
  34. Atravesó los mares y fue a habitar en una isla, y en esa isla comunicase de Espíritu a espíritu con Mi Divinidad.
  35. Abrió Mi Arcano Bendito, Yo le mostré el principio y el final; le mostré las cosas que fueron, las que eran y las que habían de ser; le hable como si un Dios hablare con otro dios, puesto que él nada comprendía, la Voz del Padre le dijo; lo que vieres y oyeres, escríbelo. Y él escribió.
  36. A medida que los tiempos pasaban sobre aquel varón, más espiritualidad, más preparación y más elevación había en él. Él Había dejado a sus discípulos, a sus multitudes dispersas en los pueblos y ellos ansiando contemplar y oír la voz de aquel maestro; levantaron su planta y en barcas llegaron a la isla; allí lo circundaron y le dijeron; maestro, queremos estar contigo hasta el fin de tu existencia para poder poseer toda tu sabiduría. ¿Quién era aquél maestro, Mi pueblo?, era Juan, el discípulo de Jesús convertido en maestro.
  37. Ya que había penetrado en la ancianidad el número de sus discípulos iba creciendo y en la soledad de aquella isla, alejados de las tentaciones, alejados de las perturbaciones humanas, más y más se preparaban para que cuando el instante fuera llegado, penetrar nuevamente en el mundo a predicar Mi Enseñanza.
  38. Llego el instante en que Juan penetró en la ancianidad y los discípulos le preguntaron antes de que muriera maestro ¿qué más puedes ensenarnos? y él les contesto “Amaos los unos a los otros”; ¿qué otra cosa podéis ensenarnos? “Amaos los unos a los otros”.
  39. Entonces los discípulos le dijeron maestro, ¿qué otra cosa puedes revelarnos, para llevarlo como buena nueva al mundo?, “Amaos los unos a los otros”. Y entonces los discípulos dijeron; nuestro maestro ya no puede ensenarnos, la vejez lo ha acabado, ya olvidó la enseñanza de Jesús.
  40. Volvieron a preguntarle, ¿No recuerdas más de la enseñanza del Maestro?, ¡Sí!, Mis discípulos, “Amaos los unos a los otros”.
  41. ¿Comprendéis Mi pueblo amado? De tanta sabiduría que Jesús derramó en aquel espíritu, de todo el Arcano que el Padre reveló a aquel espíritu bien amado; solamente una cosa dijo para ensenar a sus discípulos AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS. Bien puedo Yo en este tiempo venir a deciros por toda enseñanza AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS y vosotros que seréis los maestros del mañana, Yo os estoy ensenando.
  42. En 1950 ME AUSENTARE y os dejare a vosotros preparados. En cada alba Mi Palabra irá siendo más corta y no sabéis si en el año de 1950 como toda palabra o como toda cátedra, solamente os diga AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS.
  43. El mundo hambriento puede encontrarse, el mundo deseoso se halla y así se muestra delante de vuestros ojos. Yo no os he llevado a una isla, Os he traído a esta nueva Jerusalén, a esta Nación Mexicana que he preparado en paz, a la que Mis Alas de Misericordia cubren, para que escuchéis Mi Palabra, para que podáis preparaos en este tiempo y cuando sea el momento de Mi partida no contemple ni una lágrima, ni un suspiro, ni un remordimiento, sino que Mi Divino Espíritu, en verdad aposentado en la escala de Jacob, en la escala de la perfección, solamente desde ahí vibre sobre el pueblo de Israel en luz, en inspiración, porque entonces no descenderé a la escala de Jacob. Desde Mi Alto Solio, Yo derramare sobre vosotros Mi palabra, Mis Mandatos y vosotros guiados por esta luz, por Mi Palabra Divina iréis a practicar, a entregar, a esparcir solo Mi Amor, solo esta Esencia y esta Vida que es el principio, que es el origen de todas las cosas, el Amor del Padre.
  44. Por amor Yo os concebí. Por amor Yo os formé, os traje a este mundo y os llevaré a Mi Reino. Por amor he entregado tantas maravillas. Por amor he creado todas las naturalezas, todos los caminos, toda la vida y todas las criaturas; y si vosotros sois semejantes al Padre y si sois la imagen fiel del Creador ¿por qué no amáis? ¿por qué no practicáis el amor?, mirad que todas las criaturas que creéis inferior a vosotros os dan ejemplo de amor y de armonía. El árbol brota en follaje para dar sombra, el árbol brota en flores para recrear vuestra mirada y perfumar vuestra existencia, la flor se deshoja por amor a vosotros y su holocausto se convierte en fruto. El astro rey y los elementos, maduran el fruto, le dan calor, le dan sabor, le dan vida y simiente por amor vosotros. Las aguas calman vuestra sed por amor a vosotros. Las fuentes son también principio de vida y, os saturan y os rocían y no se apartan un segundo de vosotros por amor.
  45. La tierra como entrañas maternales de amor inagotable también se abre a cada instante para brindaros vida. Todas las cosas, en verdad todo lo que en vuestro camino contempláis, os ama. Todo vive para vosotros, por amor. Todo os da ejemplo de amor. Así entonces pueblo, todo principio y toda esencia, es el amor.
  46. Amad a Dios sobre todas las cosas y amad también a las cosas, por amor a Dios y de esta manera irais preparando el camino para el nuevo mundo, para las nuevas generaciones que bendecirán a sus padres que sois vosotros, que sois sus precursores, porque vais a aparejando los caminos para que esas nuevas generaciones que están por venir no encuentren el espino y puedan bendecir vuestra memoria, porque esta es Mi Voluntad. Vengo como Maestro y como Padre, mas si Me invocáis como Doctor; enfermos del espíritu, enfermos del corazón y de la conciencia, calmad vuestras penas en Mi; sanaos en Mí, muertos a la vida de la Gracia. Resucitad en Mí, levantad vuestra carne frágil y débil que Me presentáis.
  47. Sed fuertes una vez más porque Yo lo mando. ¡Levantaos corazones lacerados!, porque en la vida habéis dado amor y recogisteis solamente amargura, venid a Mí; no encontrareis en esta vida el verdadero amor, sin embargo el Maestro os dice; seguid amando, varones que habéis amado en esta tierra, seguid amando, seguid perdonando, no esperéis cosecha en este mundo. Mujeres convertidas en madres las unas, seguid amando a vuestros hijos, seguid derramando vuestra ternura en esas criaturas y ellas os darán en otra vida el galardón; esas manos hoy ingratas colocarán la corona de laurel en vuestra sien.
  48. Doncellas, preparad vuestro corazón y amad también con el amor que María os inspira y, seréis fuertes y virtuosas en este mundo. Los abrojos lastimaran vuestra planta, mas nunca vuestro corazón.
  49. Mi Bálsamo es en todo enfermo espiritual y en todo enfermo corporal.
  50. Os doy Mi Paz y Mi Amor, pueblo amado, en Mi Nombre que Soy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.