INTRODUCCIÓN 01-003-029 Comprended y analizad el momento en que vivís. Yo os anuncié en el Segundo Tiempo que volvería y os dije cuáles serían las señales de mi venida. Quiero que la humanidad reconozca que estas señales han aparecido ya. 01-003-030 Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubieseis comprendido. 01-004-091 Vine a sorprenderos precisamente en el tiempo anunciado por Jesús y los profetas de mi nueva venida; ahora al cumplirse mi promesa, miráis el pecado en su mayor altura de perversidad, las ambiciones y los odios humanos manifestándose en guerras, como resultado de las tinieblas que envuelven al espíritu de la humanidad en este tiempo. 01-013-040 Yo os revelé que mi retorno sería en una nube. Hoy que ya me encuentro entre vosotros y que por lo tanto, he cumplido aquella palabra, de cierto os digo, que la nube es la representación de mi presencia en espíritu, En la misma forma en que me vieron ascender mis discípulos, una vez que dejé concluida mi obra en el Segundo Tiempo, así he descendido en este tiempo entre la humanidad. 01-013-043 Ahora que vengo en la nube, estoy posándome en vuestro espíritu, por lo tanto mis manifestaciones en éste Tercer Tiempo son invisibles a los ojos mortales. Sólo el espíritu con sus sentidos elevados, es el que puede mirar, sentir y comprender mis revelaciones. 01-013-045 Hay quienes se preguntan al escuchar esta palabra: ¿Acaso el Señor ha descendido en este tiempo para hacerse sentir solamente en los que hemos escuchado su enseñanza por el conducto humano, o lo ha hecho entre toda la humanidad? En verdad os digo: La nube espiritual da su sombra protectora a todo el mundo, lo mismo que en el Primer Tiempo en el que cubrió a todo su pueblo que se encontraba delante del Monte Sinaí. 01-013-052 Para que os diese estas nuevas revelaciones, fue necesario que en el tiempo que transcurrió entre mi manifestación a la humanidad en cuanto hombre mi llegada en espíritu en este tiempo, hubieseis pasado por muchas reencarnaciones en la Tierra, para que cuando Yo viniese a pediros la lección pasada, vuestro espíritu supiese contestar y cuando le hiciese nuevas revelaciones, las supiera comprender. 01-018-001 Tal como fue anunciada mi nueva manifestación hoy la habéis visto realizada: He venido en espíritu y rodeado de ángeles o espíritus de luz. 01-020-075 Esta fue mi promesa a través de Jesús y os la he venido a cumplir. Dije en el Segundo Tiempo a mis apóstoles: “Si no me fuese, no vendría a vosotros el Espíritu Consolador”. Quise decir: si Yo Jesús, en cuerpo, no me fuese, no podría venir a manifestarme a vosotros en espíritu. Pues el Espíritu Consolador, el Espíritu Santo que os prometí, soy Yo, es mi palabra, es mi mensaje de amor. 01-021-036 El Espíritu de Verdad, es la sabiduría divina que viene a aclarar los misterios y ha llegado a los hombres, en cumplimiento de mi promesa hecha a la humanidad. Estáis viviendo la Era en que habían de realizarse estas manifestaciones, por encontraros preparados espiritualmente para recibirlas. 02-030-009 En el Segundo Tiempo, cuando entre mis discípulos o entre las turbas que me seguían, alguien preguntaba si acaso Yo volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultárselo y les declaré que mi retorno sería en un tiempo de grandes pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes acontecimientos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida. 02-030-010 Aquella promesa que os hiciera, la he cumplido, porque no ha faltado ninguna de las señales precursoras, así como tampoco ninguno de los acontecimientos anunciados; sin embargo, la humanidad entregada a su letargo espiritual, ha dejado pasar inadvertidas las señales de mi presencia entre los hombres. 03-061-050 Este es el ocaso de una era y el amanecer de un nuevo tiempo; ya está apareciendo la luz de la aurora, cuando aún no se disipan las sombras de la noche; el milagro está delante de vuestros ojos y aún no lo presentís por vuestra dureza de corazón. ¿Cómo vais a penetrar en meditación si aún no os habéis arrepentido de vuestras faltas? 03-061-051 Os habéis familiarizado con la maldad y el vicio que os rodea, miráis con naturalidad el homicidio, la deshonra, el adulterio, combatís la virtud y en cambio al vicio lo disfrazáis, para mostraros en apariencia limpios ante los ojos de vuestros hermanos. 03-061-052 De cierto os digo que de estas tinieblas la humanidad saldrá a la luz, mas ese paso será lento. ¿Qué sería de los hombres si en un instante comprendiesen todo el mal que han ocasionado? Unos perderían la razón, otros se arrancarían la vida. 03-062-029 Y en verdad que las señales de mi manifestación en esta era han sido grandes; la misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. 03-063-079 A mis apóstoles en el Segundo Tiempo les anuncié mi nueva manifestación y cuando ellos me preguntaron qué señales anunciarían ese tiempo, Yo se las anuncié una a una, así como las pruebas que les daría. Las señales han aparecido hasta la última; ellas anunciaron que este es el tiempo profetizado por Jesús y Yo os pregunto: Si esta manifestación que os estoy dando no fuera verdad, ¿Por qué Cristo no se ha presentado, a pesar de las señales? ¿O creéis que también el tentador tiene potestad sobre toda la creación y sobre los elementos para engañaros? 03-065-013 Este es el tiempo que vio y anunció Joel, en el que los hijos de la humanidad tendrían visiones y sueños proféticos en que sus bocas hablarían movidas por mi fuerza divina, porque mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu. 03-069-058 Desde la antigüedad sabéis por Juan, mi profeta, que había de llegar un tiempo en que todo ojo me vería; ese tiempo lo tenéis a la vista. En esta era el espíritu de la humanidad abrirá sus ojos a la luz de la verdad y me contemplará, comprenderá mi palabra y sentirá mi presencia. De las piedras brotará no sólo agua también flores. 03-070-032 Esta es la tercera revelación anunciada por Mí y por los profetas; este es el tiempo en el cual la luz del sexto candelero está iluminando a la humanidad. Es el tiempo anunciado en que vendría radiante de luz a dar cumplimiento a mi palabra. He venido a daros a conocer la misma Ley espiritual y divina de todos los tiempos. 03-071-002 La luz de mi Espíritu Santo iluminará sendas y desiertos para que la humanidad pueda encontrar el verdadero camino, el de su evolución espiritual. Vengo cuando la perversidad y la corrupción se hallan en su mayor altura; mi Doctrina aparece ante vosotros como arca salvadora. El mundo es un océano de dolor; al ver esa arca ¿No deseará la humanidad encontrar en ella la salvación? 03-073-002 Este es el tiempo en que os ofrecí volver entre vosotros. Ha sido necesario que vuestro dolor sea muy grande para que vengáis a Mí, mas todo estaba preparado desde el principio de los siglos y todo había sido profetizado. No velabais ni orabais y por eso os perdisteis del sendero; mas de cierto os digo que a pesar de tantos abrojos y pedruscos que cubren hoy la Tierra, a pesar de tantas encrucijadas, cuestas y abismos que en ella existen, el camino del Señor siempre es perceptible para el que se decide a ir por él. Vine para apartar la cizaña y los obstáculos de vuestro camino, para que contempléis el esplendor de la Tierra Prometida. Mañana llamarán los hombres a esta Era “El tiempo de la luz”. 03-073-003 Grande será la transformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos. 03-073-004 Sí, este es el tiempo de la luz; Yo os digo que la luz es fuerza, es pureza y es verdad; por lo tanto esa pureza y esa verdad tendrán que brillar en todos los caminos y obras de los hombres. Muchos dirán entonces: Señor, ¡Por cuánto tiempo te ocultaste a nuestras miradas!; mas Yo les diré: No es que Yo me hubiese ocultado, es que vosotros tendisteis un denso velo para no verme. 03-073-005 La humanidad es mi campiña, Yo soy su labriego; pero veo que sobre sus senderos han caído innumerables plagas y eso ha hecho demasiado laboriosa vuestra salvación. El materialismo, la guerra, el pecado, han sido las plagas que han azotado sin cesar las tierras del Señor; mas el poder para exterminarla está en Mí y pronto llegará el instante en que sean exterminadas para siempre. Entonces florecerán los campos, habrá paz en los corazones y pan en abundancia en todos los hogares. La vida humana será como un culto que se eleve hasta Mí al cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”. LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 1 ENSEÑANZA N° 1 1. En el principio de los tiempos, Yo, como Padre, inspiré al hombre la práctica del bien. Mas los hombres se apartaban de los mandatos divinos cayendo en idolatría y en actos abominables ante Mí. Vencían los fuertes, caían los débiles y el varón tomaba a la mujer como esclava. Fue necesario entregar a Moisés en el Monte Sinaí, los diez mandamientos de la Ley. En esa Ley estaban los mandatos que deberían regir al pueblo de Israel. Y en ellos se les decía: “El que diere muerte, lleve sobre sí la misma sentencia. El que hurtare, restituya a su hermano. El que hiciere mal, ojo por ojo y diente por diente pagará”. 2. Llegó el Segundo Tiempo y vine en Jesús a morar con vosotros y en mi palabra os dije: “Aquél a quien hirieren en la mejilla derecha, muestre la izquierda. Perdonad a vuestros enemigos”. Y en el Tercer Tiempo, en el que os encontráis, he venido a deciros: Si el asesino de vuestro padre perseguido por la justicia humana, llamare a vuestra puerta implorando ayuda ¿Qué haríais? Protegerle. Si así lo hiciereis, demostraréis haber alcanzado la evolución espiritual, que os permite cumplir con la Ley Divina de vuestro Padre Celestial que os manda: “Amaos los unos a los otros”; “resucitad a los espíritus que han muerto a la vida de la gracia, porque todo espíritu será salvo”. 3. Hoy vengo a hablar a vuestro espíritu y a revelaros el contenido de los Siete Sellos, el Libro de vuestra historia, de la Profecía, de la Revelación y la Justicia. 4. Soy Yo quien ha venido a deciros que hoy vivís en el tiempo perteneciente al Sexto Sello. 5. 1866 Marca el principio de este tiempo de luz. Yo envié a Elías para que descorriese el velo del misterio e iniciase el tiempo de mi comunicación como Espíritu Santo entre la humanidad. Elías iluminó a un varón destinado por Mí para que fuese el precursor. Aquel escogido llamado Roque Rojas, fue quien escuchó de espíritu a Espíritu la voz del Profeta que le ordenaba en mi nombre, llamar y reunir a sus hermanos, porque una revelación divina estaba a punto de iluminar los destinos de la humanidad. Roque Rojas, manso y humilde como un cordero, obedeció la voz espiritual, respondiendo: “Hágase en mí la voluntad de mi Señor”. 6. Roque Rojas reunió a un grupo de hombres y mujeres de fe y buena voluntad, y allí, en el seno de sus primeras reuniones, Elías se manifestó a través del entendimiento del Enviado, diciendo: “Yo soy Elías el Profeta, el de la transfiguración en el Monte Tabor”. Y dio las primeras instrucciones a los primeros discípulos, al mismo tiempo que les anunciaba la Era de la Espiritualidad y les profetizaba que pronto llegaría el Rayo del Divino Maestro a comunicarse con su pueblo. 7. Un día en que el humilde recinto de Roque Rojas se encontraba pletórico de adeptos que confiaban en la palabra de aquel varón, descendió Elías a iluminar la mente de su portavoz, e inspirado por Mí, ungió a siete de aquellos creyentes a quienes les dio la representación o el simbolismo de los Siete Sellos. 8. Más tarde, cuando llegó el instante prometido de mi comunicación, encontré que de aquellos siete escogidos, sólo uno velaba en espera de la llegada del Casto Esposo y ese corazón era el de Damiana Oviedo, la doncella cuyo entendimiento fue el primero en recibir la luz del Rayo Divino como premio a su perseverancia y a su preparación. 9. Damiana Oviedo representaba el Sexto Sello. Fue una prueba más, de que la luz del Sexto Sello es la que ilumina esta Era. 10. En el Segundo Tiempo encontré regazo de mujer, regazo materno, y en este tiempo también, descansé en el corazón limpio y puro de Damiana Oviedo. Su regazo de doncella fue maternal para el pueblo de Israel y por su conducto preparé a los guías, a los portavoces y a los labriegos. La dejé llegar a los umbrales de la ancianidad y le dije: “Vos que os habéis levantado como fuente de amor y habéis dejado encendida en los corazones una antorcha de fe, descansad”. Ella me pidió venir en espíritu a trabajar, porque fue celosa de mi Ley y no quiso que ésta fuese mancillada, y Yo se lo concedí. 11. Una misión más le entregué en ese instante diciéndole: “Damiana, no es mi voluntad que las aguas turbias se mezclen con las aguas cristalinas. Sé a la diestra de los guías, para que la antorcha de fe sea mayor cada día en ellos. Regocíjate, y desde el lugar en que te encuentras, recréate con este pueblo. Mira las multitudes que te aman y me han reconocido. Van pisando la huella que tú les dejaste. Mira que la antorcha aún se encuentra encendida. El Maestro ha dicho: El que siembra amor, recoge amor; el que siembra luz, recoge luz. Tú has luchado preparando el entendimiento de los portavoces y limpiando los caminos de mis escogidos, he ahí tu simiente”. 12. En verdad os digo, pueblo: Es Damiana la casta doncella que en representación de María, ha venido en el Tercer Tiempo a entregaros ternura y caricia. Bienaventuradas las doncellas que caminen por esta huella, porque en ellas derramaré mi gracia. Y en todos vosotros que sois mis hijos, mi anhelo divino es convertiros en discípulos, porque el momento de mi partida se acerca y quiero dejaros como maestros entre la humanidad. 13. Caminad con paso lento para que lleguéis al final del sendero y seáis los fuertes de la Tierra, por medio de la humildad y la caridad. 14. Los hombres materializados en este tiempo, también me han llamado. En ellos mi Voz ha resonado espiritualmente y el Maestro ha entregado la paz a raudales, mas estando con ellos, no me han querido tener y distinta simiente han querido sembrar. 15. En este instante os recibo y entrego mi esencia y mi luz que tanto habéis esperado. No juzguéis a vuestros hermanos que se encuentran fuera del camino de la verdad; porque no sabéis si mañana también vosotros os confundáis en otros senderos. Pedid, por lo tanto, por los perdidos, por aquéllos que han caído. Aparto de vosotros la confusión y os entrego leche y miel. 16. Hoy vengo a repetiros mi palabra recordándoos las enseñanzas de los tiempos pasados. Más no vengo a recordaros la comunión en la forma en que Jesús la simbolizó en el Segundo Tiempo con el pan y el vino de la tierra. El tiempo en que os ofrecían el pan material en representación de mi palabra, ha pasado. Hoy el pan es mi palabra y el vino sagrado es la esencia divina que os entrego espiritualmente a cada momento. 17. Alimentaos, alimentaos, esa es mi voluntad. Entregad la verdad al que se alimenta de impostura. Acercad al increyente ante Mí y haced que las discordias y desuniones desaparezcan, para que llegue a todos mis hijos el pan de la vida eterna porque si habéis estado a punto de caer, mi amor ha venido a salvaros. Como un ancla salvadora, mi Espíritu lleno de misericordia, os salva en las tempestades. 18. Cuando os habéis creído solos en la hora de la prueba, os he hecho sentir mi presencia para alentar vuestra fe. 19. Entonces han callado vuestros labios que ya empezaban a blasfemar, diciéndome: Señor, si decís que soy vuestro escogido ¿Por qué permitís que mis propios hermanos me hieran? 20. ¡Ah, pequeños, que aún no os resolvéis a ser mis discípulos, cuando Yo he dicho: “Bienaventurado el que sea tocado y sepa ser fuerte en la prueba, y en ella perdone a su hermano y bendiga mi nombre, porque de su ser brotará luz, la que convertirá a mi Doctrina a aquél que le ha desconocido” 21. Toda buena acción, tendrá su recompensa; la que no será recibida en la Tierra, sino en el Más Allá. Mas cuántos quisierais gozar de esa gloria aquí en el mundo, sin saber que el que nada labra para su vida espiritual, al penetrar en ella se encontrará sin méritos y grande será su arrepentimiento. 22. Poco a poco mi Doctrina irá haciendo comprender a los hombres la esencia o finalidad de la vida y entonces este breve paso por la Tierra será aprovechado en bien del espíritu, más para ello es necesario que os perdonéis los unos a los otros para que brote luz y paz entre la humanidad. 23. Más si vosotros que sois mis discípulos en este tiempo, no dais un ejemplo de estas virtudes; ¿De quién podrá esperar la humanidad? 24. Comprended que esto os lo dice quien en aquel tiempo os dio su sangre y su vida, amando y perdonando a una multitud que le juzgó, le sentenció y le dio muerte. 25. Mas la verdad que es la vida, que es el amor, es inmortal y hela aquí de nuevo entre vosotros, al comunicarse mi Espíritu a través del entendimiento humano. Mi palabra de este tiempo viene a repetiros aquella lección de “Amaos los unos a los otros, así como el Maestro ama a sus discípulos”. Vengo también a explicarla, para que todo misterio quede esclarecido y aquel libro que os legué y después los hombres ocultaron o cerraron, sea de nuevo abierto delante de vosotros. 26. Muchos velos quedarán rotos. Mi palabra es espada de luz que destruye las tinieblas. 27. Lecciones ocultas saldrán a la luz y enseñanzas desconocidas os serán reveladas. Muchos misterios se disiparán. Mas estas revelaciones no las hallaréis en los libros del mundo sino en esta palabra. 28. Todo aquel que quiera ser en verdad hijo de la luz, penetre respetuosamente al fondo de mi palabra y ahí verá a su Maestro esperándole para enseñarle. 29. En verdad, en verdad, no serán las doctrinas de los hombres las que hagan la paz en el mundo y salven de su abismo a esta humanidad. 30. He ahí a las religiones desconociéndose las unas a las otras, diciendo estar enseñando mi Doctrina. 31. Por eso todos los que en este tiempo estén destinados a ser mis emisarios, mis nuevos discípulos, están siendo desmanchados y purificados, para que puedan ser dignos de llevar esta buena nueva a sus hermanos. 32. En el Segundo Tiempo fueron doce los discípulos que esparcieron mi Doctrina por el mundo. En el Tercero doce mil de cada tribu serán los que hagan conocer mi enseñanza de verdad y de amor a toda la humanidad. 33. ¿En dónde están esos ciento cuarenta y cuatro mil? Elías los está reuniendo sin que sea obstáculo que unos se encuentren en espíritu y otros encarnados. Todos estarán unidos espiritualmente en esta Obra Divina. 34. Grandes acontecimientos contemplaréis, muchos de ellos os sorprenderán, mas Yo os daré la luz con mis lecciones, para que nunca os confundáis. Estudiad mi palabra, que ella os inspira amor a vuestro Padre y a vuestros hermanos. No es necesario formar parte de los ciento cuarenta y cuatro mil, para poder servir al Padre o nombrarse discípulos del Maestro. Los que forman parte de ese número, sólo son los que tienen que abrir el camino y ser como guardianes de mi Obra. 35. Hoy vengo en Espíritu. En el Segundo Tiempo fui visible a los ojos de los hombres, porque me hice hombre. 36. Muchos al verme se preguntaron ¿Quién es éste que habla en nombre de Dios? Y otros les decían: es el hijo de María y de José el carpintero, es el Galileo. Entonces se burlaban de Jesús. 37. Mas el hijo del carpintero, hacía que los ciegos de nacimiento contemplaran la luz y en medio de ella, la faz de Jesús, quien les había sanado. Estos, al sentir el milagro de la caricia del Maestro, caían a sus pies gritando a voz en cuello, que lo reconocían como el Salvador prometido. 38. Asombrados los incrédulos se preguntaban: ¿Cómo era posible que aquel hombre humilde a quien conocían como uno de tantos, hiciera tales maravillas? 39. Hoy vengo en espíritu y no podrá la humanidad llamarme el hijo del carpintero, más en verdad os digo, que ni en aquel tiempo hubo justicia para llamarme así. Escrito estaba que una virgen concebiría y en su seno tomaría carne el Verbo. José el patriarca, fue en la senda de la virgen y del niño, sólo un ángel guardián visible a los ojos de los hombres; en cambio María, fue la encarnación del amor maternal divino y Madre de Jesús, que es la parte humana de Cristo. 40. Con sencillas lecciones os iré haciendo comprender revelaciones que llamáis misterios y que no lo son. Os enseñaré a orar, para que elevéis el pensamiento hacia vuestro Padre en las horas de prueba. 41. En todos los tiempos se os ha enseñado la oración. 42. Moisés os hizo orar la última noche que pasasteis en Egipto y a lo largo de vuestro paso por el desierto. 43. En el Segundo Tiempo, Yo os enseñé la oración del Padre Nuestro, para que inspirados en ella, recurrieseis a vuestro Padre en vuestras necesidades y tuvieseis siempre presente la promesa de la venida de su Reino; para que a Él acudieseis en demanda de perdón, consultando con vuestra conciencia si antes ya habíais perdonado en la misma forma a vuestros deudores. 44. Ahora os enseño la oración espiritual, la que no brota de los labios, sino de lo más profundo de vuestros espíritus y que con humildad y confianza me dicen “Señor, hágase en nosotros vuestra voluntad”. 45. Os enseñé a curar. Jesús era el bálsamo, Él era salud, su palabra sanaba al que la escuchaba, su manto entregaba la salud al que tocaba, su mirada impartía consuelo infinito al que la recibía; aún su túnica, cuando era tocada por la fe de los que a Él llegaban cargados de amarguras y dolencias, les devolvía la paz, y hasta su sangre, cayendo sobre el rostro del centurión le devolvió a sus ojos la luz perdida. 46. Esos milagros sólo el amor y la caridad, que es hija de ese amor, los pueden realizar. Con ellos podréis curar. 47. Sentidme muy cerca de vosotros, pruebas de ello os doy en los instantes difíciles de vuestra vida. He querido que hagáis de vuestro corazón mi morada, para que en ella sintáis mi presencia. 48. ¿Cómo es que estando Yo en vosotros, no sabéis sentirme? Unos me buscan en la naturaleza, otros sólo me sienten más allá de todo lo material, más de cierto os digo, que en todo y en todas partes estoy. ¿Por qué habéis de buscarme siempre fuera de vosotros, cuando también en vuestro ser me encuentro? 49. Diciéndoos quién soy, no habéis oído ni entendido la voz que os habla, y cuando me habéis visto no sabéis a quién habéis contemplado. Esto ha sido prueba de vuestra falta de sensibilidad espiritual. 50. Mas vais llegando ante Mí para que os enseñe y no señale sólo vuestras imperfecciones, venís trayendo en vuestro espíritu vuestro pasado, como fardo de restitución. 51. Yo aparto entonces vuestra carga y os hago descansar, alejo vuestra tristeza, os ofrezco un manjar encendiendo en vuestro corazón la luz de la esperanza. 52. Cuántos corazones endurecidos por las pruebas de la vida, se han sentido dominados por la dulzura de mi palabra. Han sentido que se confortan, que sanan, que resucitan. Así es como aquellos que han de seguirme, atribuyen a mi poder y a mi amor cuanto recibieron y sus espíritus ya no pueden apartarse de Mí, porque su corazón está lleno de gratitud y amor y no cambiaran la blancura de su vestidura espiritual por la regia vestidura del mas opulento monarca. 53. Mas hay quienes se quedan conmigo y a pesar de recibir mi palabra como torrente de aguas cristalinas, insisten en sus malas inclinaciones. Entre éstos están los que imitan al envidioso Caín, al ver que su ofrenda es menos grata ante el Señor que la del humilde que imita al Justo Abel, encienden de ira y de envidia su corazón desenvainando la espada de dos filos que llevan en su lengua para sembrar el dolor en sus hermanos. Y después de dejarlos sollozando o de haberles dado muerte, llegan ante mi santuario, elevan a Mí su pensamiento e hipócritamente me dicen que me aman. 54. Pero no arrojo de Mí a estos párvulos duros de entendimiento y corazón, les someto a grandes pruebas y les hago sentir profundamente mi palabra. Si se doblegan, han triunfado, si se rebelan, tendrán que errar de nuevo y esperar otro tiempo. 55. De todo esto os hablo, para que os convirtáis en mis buenos discípulos y lleguéis a poseer la Verdadera sabiduría. 56. Nunca hagáis alarde del saber, porque he ahí que el Arcano del Padre sólo se abre para el que llama a su puerta con humildad. 57. Si los hombres de ciencia que mueven y transforman vuestro mundo, estuviesen inspirados en el amor y en el bien, ya habían descubierto cuánto tengo reservado de luz a la ciencia para este tiempo y no esa mínima parte con la que tanto se han envanecido. 58. Salomón fue llamado sabio, porque sus juicios, consejos y sentencias estaban revestidos de sabiduría, y su fama cruzó las fronteras de su reino llegando a otros países. 59. Mas ese varón siendo rey, se postraba humilde ante su Señor pidiendo sabiduría, poder y protección, reconociendo que sólo era mi siervo y ante Mí depositaba su cetro y su corona. Si así hiciesen todos los sabios, todos los científicos ¡cuán grande seria su sabiduría, cuántas enseñanzas aún desconocidas, les revelaría mi Arcano! 60. Vosotros, humildes en lo material, habéis recibido muchas lecciones que no os han revelado los sabios, ni los científicos. 61. El misterio de la resurrección de la carne, lo ha esclarecido la revelación de la reencarnación del espíritu. Hoy sabéis que la finalidad de esta ley de amor y de justicia, es la de que el espíritu se perfeccione, de que no se pierda jamás, porque siempre encontrará una puerta abierta como oportunidad que le da el Padre para su salvación. 62. Mi juicio en cada espíritu, por medio de esta ley, es perfecto e inexorable. 63. Sólo Yo sé juzgaros, porque cada destino es incomprensible para los hombres. Así nadie es descubierto ni delatado ante los demás. 64. Y después de perderse en los pecados, de tantas luchas y vicisitudes y de tanto caminar, llegarán los espíritus ante Mi llenos de sabiduría por la experiencia, purificados por el dolor, elevados por los méritos, fatigados por su largo peregrinaje, pero sencillos y gozosos como niños. 65. Pueblo, mirad el tiempo que tenéis delante y escuchad mi palabra, porque ella es el camino. Comprended y cumplid vuestra misión y llevad con paciencia vuestras penas, que no hay un sendero que se encuentre limpio de abrojos para alcanzar la cumbre de la perfección. 66. La luz de mi palabra unirá a los hombres en este Tercer Tiempo. Mi verdad brillará en todo entendimiento haciendo desaparecer diferencias de credos y de cultos. 67. Hoy, mientras unos me aman en Jehová y desconocen a Cristo, otros me aman en Cristo, ignorando a Jehová; mientras unos reconocen mi existencia como Espíritu Santo, otros por mi Trinidad, discuten y se dividen. 68. Ahora bien, Yo pregunto a esta humanidad y a quienes la conducen espiritualmente: ¿Por qué distanciaros los unos de los otros, cuando todos estáis reconociendo al Dios verdadero? Si me amáis en Jehová, estáis en la verdad. Si me amáis a través de Cristo, Él es el camino, la verdad y la vida. Si me amáis como Espíritu Santo, os acercáis a la Luz. Un solo Dios tenéis, un solo Padre. No son tres personas divinas las que existen en Dios, sino un solo Espíritu Divino, el cual se ha manifestado en tres fases distintas a la humanidad y ésta, en su pequeñez, al penetrar en lo profundo, creyó mirar tres personas donde sólo existe un solo Espíritu. Por lo tanto, cuando escuchéis el nombre de Jehová, pensad en Dios como Padre y como Juez. Cuando penséis en Cristo, mirad en Él a Dios como Maestro, como Amor y cuando tratéis de comprender de dónde procede el Espíritu Santo, sabed que no es otro que Dios manifestando su infinita sabiduría a los discípulos que más han adelantado. 69. Si a la humanidad de los primeros tiempos, la hubiese encontrado evolucionada espiritualmente, como ésta ahora, Yo me habría manifestado delante de ella como Padre, como Maestro y como Espíritu Santo, entonces los hombres no habrían visto tres dioses donde sólo existe uno. Pero no se encontraban capacitados para interpretar mis lecciones y se hubiesen confundido y apartado de mi senda, para seguir creando dioses accesibles y pequeños, según su imaginación. 70. Cuando los hombres entiendan y acepten esta verdad, les pesará haber vivido desconociéndose por causa de un error que con un poco de amo hubiesen evitado. 71. Conoced la Ley, amad el bien, practicad el amor y la caridad, conceded a vuestro espíritu la santa libertad de elevarse hacia su morada y me estaréis amando. ¿Queréis un modelo perfecto de cuanto deberéis hacer y de lo que debéis ser para llegar a Mí? Imitad a Cristo, amadme en El, buscadme a través de Él, venid a Mi por su divina huella, mas no me améis en su forma corpórea o en su imagen, ni cambiéis por ritos o formas la práctica de su enseñanzas, porque os eternizaréis en vuestras diferencias, en vuestra enemistad y en vuestro fanatismo. 72. Amadme en Cristo, pero en su espíritu, en su doctrina y estaréis cumpliendo con la Ley eterna, porque en Cristo está resumida la justicia, el amor y la sabiduría con que he manifestado a la humanidad la existencia la omnipotencia de mi Espíritu. 73. Si Cristo es el Amor ¿Podéis creer que Él sea independiente de Jehová si Yo soy el Amor? 74. Si el Espíritu Santo es la Sabiduría, ¿Creéis que ese Espíritu sea independiente a Cristo si Yo soy la sabiduría? ¿Pensáis que el Verbo y el Espíritu Santo sean distintos entre sí? 75. Basta conocer algo de la palabra que Jesús enseñó a la humanidad, para que comprendáis que un solo Dios ha existido y será uno solo por siempre. Por eso os dije a través de Él: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre porque Él está en Mí y Yo estoy en El”. Luego, anunciando que en otro tiempo volvería entre los hombres, no sólo dijo: “Volveré”, sino que prometió enviar al Espíritu Santo, al Espíritu de Consolación, al Espíritu de Verdad. 76. ¿Por qué había de venir Cristo separadamente del Espíritu Santo? ¿Por ventura Él no podría traer en su Espíritu la verdad, la luz y la consolación? 77. ¡Cuán poco han penetrado los hombres en mi verdad! y en ese poco qué han penetrado ¡Cuánto se han confundido! Creen haber llegado al fondo de la verdad, pero mientras vivan empleando la verdad para mentir, para matar para destruir la paz y para desconocerse los unos a los otros, que es lo contrario de lo que mi palabra enseña; no podrán decir los hombres qué andan por el camino de la verdad: 78. A todos os envío mi mensaje en este tiempo, mensaje prometido a la humanidad por labios de Jesús cuando estuvo entre los hombres. 79. Sé que al principio será menospreciada esta enseñanza por haber sido entregada a través de criaturas humildes y pecadoras como los son mis portavoces más la verdad que esta revelación contiene se impondrá y la enseñanza será escuchada, porque en su esencia está presente el Espíritu Santo, el Consolador y la Verdad prometida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 2 1. Heme aquí, entre vosotros, en esta hora en la que vuestros espíritus me escuchan y me dan gracias. 2. Cada vez que se presenta un nuevo año, la humanidad se llena de esperanza, aunque también hay quienes sienten temor. ¿Por qué teméis a la vida y a los tiempos? Ellos son siempre los mismos, vosotros sois los que pasáis. Hoy sois niños y mañana hombres; hoy estáis en la tierra, mañana ya no; hoy nacéis y mañana morís. 3 Estáis en la consumación de los tiempos. Ya vuestro espíritu no está Sujeto a la vida material; él ha penetrado en la eternidad. Vosotros sois átomos de mi Divinidad. Yo soy eterno. Yo siempre he sido. El Espíritu Divino no envejece jamás. Soy inmutable e imperecedero. El principio y el fin, el Alfa y el Omega. De Mi brotasteis y por lo tanto, a Mi volveréis. 4. Ciertamente, cada año que llega es un misterio para los hombres, más de cierto os digo que es un nuevo paso que habréis de dar en el camino de vuestra evolución. 5 No temáis al futuro por no conocerlo, no lo veáis envuelto en tiniebla pensad que Yo soy el tiempo y la eternidad: pensad que Yo estoy en el futuro. 6. Vos, pueblo, conocéis algo del porvenir, porque Yo os lo descubro y entre vosotros tenéis profetas que penetran en el futuro por mi voluntad, y de ello os dan testimonio. 7. Vosotros no tenéis derecho a la duda, no sois los ciegos que temen tropezar en el camino. 8. A todos los hombres les he preparado caminos para que encuentren la paz, les he señalado sendas para que me encuentren en toda mi verdad. 9. ¡Ah humanidad, que me tenéis tan cerca y no me sentís! 10. Os he dado el secreto de la paz que es el amor de los unos a los otros. 11. Llegará la hora en que la paz sea tan grandemente deseada por los hombres que la buscarán por todos los medios: en las religiones, en la ciencia y en las doctrinas. Los creyentes y los que se dicen ateos y libres pensadores, todos irán a un mismo punto en busca de esa paz, y cuando 1a encuentren, se hallarán frente a Mi. 12. Ved que en este momento estáis escuchando esta palabra, pero que pronto dejareis de oírla. No será en este año cuando termine esta manifestación, sino hasta el año señalado por mi voluntad: 1950 13. Recuerden los que me oyeron tiempo ha, que os dije: “mi palabra descenderá desde la cumbre del nuevo monte y vosotros estaréis en la falda del mismo para recibirla”. 14. Desde el primer entendimiento del cual me serví para esta manifestación, os dije que está comunicación divina iniciada en 1866, tendría su término en 1950; y que después de ese año no quedaríais huérfanos, porque mi presencia sería sentida más próxima, si os sabíais preparar. 15. Estáis en el primer día del año de 1941, por lo tanto, diez años aún escucharéis mi palabra, tiempo suficiente para que muchos de vuestros hermanos conozcan esta doctrina, para que muchos que no han creído, crean; y muchos que no han sido obedientes, se levanten cumpliendo mis mandatos. 16. Mi palabra humilde y mansa, tendrá dulzura para el que sufre y será como rocío y perfume, para todo espíritu. Esta palabra que tantos han negado y tantos se han complacido en profanar, será para todos como una caricia. 17. No creáis que vuestro país será el único en recibir mis bendiciones espirituales, no, Yo desde el principio tengo preparada la heredad para cada una de las naciones de este mundo. 18. Volverá mi Verdad a penetrar en todas las moradas, como en aquel tiempo Jesús penetraba en los templos dedicados al culto de Dios, y sorprendió con su palabra a los sacerdotes, a los ancianos y a los doctores de la Ley. 19. ¿Quiénes me imitarán en este tiempo? ¿Quiénes serán los que no teman a la humanidad? Los que testifiquen la verdad por medio de sus obras. De cierto os digo, que quien se encuentre diciendo la verdad, no temerá ni a la muerte, como su Maestro. 20. Ya era tiempo de que esta palabra hubiese resonado en el interior de templos e iglesias, y de que su eco hubiera llegado a los hombres de poder. Pero es necesario que quienes la lleven, se purifiquen y enmienden para ser dignos mensajeros de ella, y he ahí que los tiempos han pasado sin que vosotros hayáis tenido esa preparación. 21. No os estoy exigiendo sacrificio alguno, sólo quiero que vuestras obras sean espontáneas y vuestro amor verdadero. Sin embargo, no olvidéis el ejemplo de obediencia y sumisión de Abraham, cuando el Padre le pidió la vida de Isaac, el hijo amado. ¿Quién de los hombres de este tiempo, de los que me aman, me daría esa prueba de obediencia, de amor y de fe? 22. Mis apóstoles predicaron mi Verdad, y cuando los hombres les juzgaron, no huyeron de la muerte. 23. Quien vive en la verdad, a nada puede temer. 24. Vuestro camino, pueblo, está sembrado de bellos ejemplos. 25. La luz del Sexto Candelero alumbra a los hombres de este tiempo, más los cinco sellos que han pasado, también dejaron su luz en los espíritus. 26. Cuando habéis llegado ante esta luz radiante, unos en espíritu y otros en materia, habéis preguntado para qué fuisteis llamados. Entonces habéis oído aquella voz que os dice: “Yo soy el cordero inmolado por amor a vosotros y he venido a iluminar vuestro espíritu para que os améis los unos a los otros y lleguéis a Mi”. 27. Vengo en Espíritu en este tiempo. Mi luz desciende como lenguas de fuego a los hombres para que puedan hablar de mi Ley en todos los idiomas 28. Ciento cuarenta y cuatro mil espíritus encarnados y desencarnados abrirán en este tiempo el camino. Ellos serán precursores, profetas mensajeros. Son los marcados por Mí para ir delante de los ejércitos. 29. A estos señalados, les ha sido revelado el nombre de la tribu a la que pertenecieron en el Primer Tiempo, para que conozcan que entonces pactaron con su Dios y tiempo ha vienen por el camino del Señor; mas en este tiempo todo nombre de tribu ha desaparecido porque no es el Señor quien traza fronteras para dividir a los hombres. 30. Cuando en 1950 por última vez descienda mi rayo a través del portavoz, todo quedará preparado para los tiempos venideros; pero mientras este tiempo sea llegado, seguiré dándoos mi lección, mas antes, depositad vuestras penas en Mí, descansad, v cuando hayáis mitigado vuestro dolor cuando se haya secado vuestro llanto, elevad vuestro espíritu para que en él sea mi enseñanza. 31. No quiero hambre o sed en ninguno de mis discípulos, quiero veros satisfechos de haber comido y bebido el pan y el vino de mi amor Solamente así podréis hacer obras dignas de Mí entre la humanidad. No olvidéis que en cada día que pasa, se aproxima el momento de mí partida y el que no aproveche este tiempo de enseñanza, después se sentirá huérfano. 32. No ha sido el acaso quien os ha traído ante esta manifestación. Mi voz os llamó por los caminos y os condujo hasta aquí. Ahora sabéis que habéis venido para conocer la misión que tendréis que cumplir en la Tierra. En mi palabra habéis sabido cual es vuestro principio y cual vuestro final. Habéis tenido la revelación de que sois parte de un pueblo que en tres tiempos ha recibido el maná del espíritu. 33. Si todo cuanto aconteció en el pueblo de Israel en los dos primeros tiempos, lo estudiáis espiritualmente, veréis que lo mismo ha acontecido en vosotros en el tiempo presente. 34. La vida de aquel pueblo, su historia, es una lección, una parábola para toda la humanidad; es un libro de enseñanza, cuya ley os revele en el monte Sinaí 35. Hoy se abre este libro ante vuestro espíritu y veis brotar de él nuevas enseñanzas; porque lo que no comprendisteis en aquellos tiempos, hoy 1o estáis comprendiendo. 36. Vuestro espíritu puede llamar a las puertas del más allá en demanda de sabiduría, vuestra capacidad espiritual os permite acercaros más al Maestro para que Él os entregue las nuevas enseñanzas contenidas en su Arcano. 37. Pueblo: al veros ir por los caminos del mundo, arrastrando cadenas de penalidades e imperfecciones, os envío mi amor para ayudaros en vuestra senda de evolución. 38. En un desierto venís caminando y en medio de él he hecho nacer palmeras para que os sombreéis y tengáis descanso 39. He hecho brotar de la roca estéril de vuestro corazón, un manantial inagotable para que bebáis y no volváis a tener sed. 40. Hoy no os daré tierras en el mundo para que las cultivéis; vuestras tierras las hallaréis en los corazones. Unos han venido a empezar a cultivar, otros a terminar su siembra. 41. No pretexten los padres que por cumplir con los deberes de familia, no pueden pensar en hacer el bien a los demás. 42. No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar mi Ley. A todos os digo que en vuestro camino sobran ocasiones para que sembréis mi semilla sin perder vuestro tiempo y sin desatender vuestros deberes. 43. Servidme y Yo os serviré. 44. No sufráis decepción si al sembrar amor en vuestros hijos o en vuestros hermanos recogéis ingratitud. Bien sabéis lo que Jesús sembró en el mundo y lo que recogió, mas Él os dijo que no está en el mundo la cosecha, sino en el cielo, cuando el tiempo sea llegado. También vosotros, discípulos, imitad en paciencia al Maestro. No busquéis galardones ni compensaciones en la Tierra, más si esperad la hora de vuestro gozo en el Más Allá. 45. Pensad que he descendido a juzgar vuestras obras y a descubrir vuestros méritos y flaquezas. Derramo mi gracia en todo espíritu, os someto a prueba y os pregunto: Si poseéis mi Ley desde el principio de los tiempos y os he mandado velar por los pueblos para convertiros a mi enseñanza ¿Por qué no me habéis presentado vuestra cosecha, hoy que habéis vuelto a la Tierra en la consumación de los tiempos? 46. He venido en esta era en espíritu, y os pido el cumplimiento de los preceptos que os dejé en el Segundo Tiempo, cuando habité entre vosotros. Busco en vuestro espíritu el eco de mis palabras y en vuestro camino la huella de mis pasos, y no los encuentro. ¿Habéis practicado y enseñado el amor? A pesar de todo, podéis reparar vuestras faltas y recuperar el tiempo perdido, porque os doy una nueva oportunidad. Y no sólo por vosotros debéis trabajar, sino también por vuestros hermanos que han de venir a comunicarse conmigo en forma más perfecta en los días de paz que se aproximan. 47. Tenéis en Mí a un Maestro incansable y a un Padre perfecto que os ama y os corrige. ¿Qué haríais si sólo os concediera beneficios a cambio de un estricto cumplimiento de mi Ley? 48. Al hablaros así, lloráis interiormente vuestras faltas y buscáis una ofrenda agradable: Me presentáis a la niñez bendita, y me pedís que por su inocencia perdone vuestros pecados, y os respondo: si sabéis cultivar su corazón y conservarlo en la virtud, recibiré vuestra ofrenda. 49. No quiero juzgaros con rigor, antes os preparo en un tiempo propicio a la elevación de vuestro espíritu, para que trabajéis y os alimentéis con mí palabra. En él vais a ser testigos de grandes pruebas, los elementos han sido desatados y muchos pueblos serán azotados por grandes torbellinos y sólo serán perdonados por la intercesión del amor maternal divino representado por María. 50. Veréis venir a las multitudes a esta nación en busca de señales y pruebas divinas y Yo les recibiré, borraré de su mente toda mala interpretación de mi palabra y les mostraré la verdad. Y ellos se doblegarán ante mi amor. 51. Ahí tenéis a María, vuestra tierna Madre, esperando vuestra obediencia. Ella sabe que mi Espíritu está triste por las imperfecciones humanas y se acerca a vosotros para inspiraros el bien y lucha por llevaros a alcanzar la paz perfecta. 52. En este Tiempo, mientras la humanidad se purifica y llora, vosotros seréis preparados por mi palabra para llevar consuelo y paz a los corazones. El dolor será como un crisol en el cual se perfeccionará el espíritu para hacerse digno de llegar a Mí. Todos han recibido mi fortaleza y en las más grandes pruebas saldrán avante. 53. Recibo vuestro cumplimiento de un año, como he recibido el de todas mis criaturas. Bendigo vuestros buenos propósitos, y toda semilla que no ha sido bien cultivada, la dejo en vosotros para que la sigáis fecundando hasta perfeccionarla. Vosotros, sabed distinguir lo que me es agradable para que siempre viváis cumpliendo con mi Ley. 54. No prevariquéis, no pronunciéis mi nombre si no estáis preparados. Dignificaos para que seáis reconocidos y vuestro ejemplo invite a vuestros hermanos a seguirme, y Yo pueda decirles: Discípulos, bienvenidos seáis vosotros, que llegáis humildemente a estos recintos, como ovejas que llegan al aprisco conducidas por la voz de su pastor. 55. El que camina por esta senda, revestido de buena voluntad, no siente cansancio jamás. 56. Si en el sendero hay acechanzas, os he dado armas para defenderos, no el arma homicida para herir a vuestro hermano, sino la oración, por la cual sois fuertes e invencibles. 57. Yo soy vuestro destino y por lo tanto, si cumplís con mi Ley todos volveréis a Mí, mas es necesario que pongáis los medios para que avancéis en el camino de vuestra evolución. 58. Haced vuestra mi palabra, ella es vuestra heredad, reconoced la potestad que ella encierra. Quien la posea, será capaz de salvar a una comarca en medio de una prueba. 59. “La tierra tendrá que estremecerse de un cabo al otro”, escrito está, es necesario que haya en esos días de tiniebla, hombres llenos de fe para que sean como antorchas que alumbren el camino de los demás. 60. No quiero que este pueblo, a quien he venido a despertar en este tiempo vuelva a sumirse en su sueño, porque el ¡Ay! doloroso de la humanidad le despertará y cuando se levante aturdido a llevar el consuelo a sus semejantes, encontrará que éstos ya no están en la Tierra, sino que se encuentran en el más allá. 61. ¿Quiénes de vosotros, al escuchar las voces de confusión, de angustia y de dolor de los hombres, pretenderá volverles la espalda y huir, desconfiando del poder que os de la práctica de mi enseñanza para hacer algo por ellos? ¿No creéis en mi palabra, cuando os he dicho que en la hora de prueba seré Yo quien hable por vuestros labios y manifieste mi poder en vuestras obras? 62. El que dudare, quedará desnudo de virtudes y necesitado, como aquél que nada tiene que dar a quien le pide. 63. Este es el Tercer Tiempo, en el cual vuestro espíritu tiene el presentimiento de que tendrá que recibir del Padre los dones y potestades indispensables para levantarse sobre el materialismo y la perversidad reinantes, más de cierto os digo que los dones son en vuestro espíritu desde el principio. 64. Unos han llegado hasta Mí, cansados por las enfermedades, y otros a pedirme pruebas para creer en mi presencia. Los primeros han reconocido que para llegar limpios a Mí, fue necesaria la purificación. Estos me van siguiendo. 65. Los segundos, cuando han recibido lo que buscaban, se han alejado sin darle importancia a mi palabra, sin presentir siquiera en dónde y ante Quién estuvieron. 66. Y otros que venían seguros de encontrar sólo bienes materiales en este camino, al encontrarse ante este banquete con manjares espirituales, se sintieron defraudados y también se alejaron en busca de mejores senderos. Estos tardarán en saber que “el reino del espíritu no es de este mundo” . 67. Más a todos recibo. No ha habido uno que llamare a mis puertas, que no le hayan sido abiertas. Os digo esto, porque a vuestras puertas también habrá quien llame y ese seré Yo, que humildemente tocaré como lo hace el necesitado. 68. Me decís: Maestro ¿Cómo es posible que os manifestéis como el necesitado, ante nuestra puerta? y Yo os digo: No os sorprendáis ni lo creáis imposible, llegaré oculto en el corazón de los pobres, de los enfermos, de los vencidos y los tristes, llamando a la puerta de vuestra caridad, y os diré: Aquietad vuestra mente y vuestro espíritu, para que aprovechéis la enseñanza que os he traído. 69. Este es el tiempo en que aprenderéis a practicar, a explicar y a vivir mi doctrina que hoy venís a recibir en estos recintos y que mañana os levantaréis a extender entre la humanidad. 70. En mi palabra hablo a todos mis hijos, lo mismo presentes que ausentes de esta manifestación, lo mismo a los que ya fueron en la Tierra que a los que han de venir. Cada quien tome de ella lo que le corresponda. 71. En este tiempo, esta doctrina será la luz que conduzca a la humanidad por el sendero de la verdad, porque los hombres han cerrado sus ojos a esta luz y en verdad os digo: los ciegos no podrán guiar a los ciegos, sin tropezar o caer en los abismos. 72. El Espiritu de Verdad está en cada una de mis cátedras. Aprovechad este tiempo de mi comunicación, guardad celosamente mi palabra y no os desheredaré nunca. 73. Mi amor vencerá la dureza de vuestro corazón. Como en aquel Segundo Tiempo, la puerta de salvación se halla abierta; venid y por ella penetrad al camino que conducirá a vuestro espíritu a la tierra prometida. 74. La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. Si Yo he venido comunicarme con vosotros, es que ésta ha sido mi voluntad, y en el fondo de ella existen muy altos designios para cada uno de vosotros y para el Universo. 75. Los hombres se lavan en este tiempo con gran dolor y de esa humanidad hoy pecadora, surgirán mañana las generaciones que se comunicarán de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. 76. Los que alcancen ese tiempo, se maravillarán con la grandeza de mi Obra y el cumplimiento de mi palabra. Entonces verán a los niños enseñando, doctrinando y dando testimonio de Mí con verdadera espiritualidad, a los jóvenes y hombres dejando tras de sí los goces y placeres del mundo para dedicarse a la práctica de mis enseñanzas declarando que el tiempo en que viven, es aquél anunciado por los profetas 77. Y los que hoy escuchándome, han sido perezosos o incrédulos, ante aquellos ejemplos se sentirán avergonzados. 78. Ellos no escucharán mi palabra a través del portavoz humano, pecador e imperfecto, mas escucharán en su conciencia la voz de su Señor. 79. A vosotros que me oís, os tocó escucharme a través de esta comunicación que siendo muy elevada, no es la más perfecta. Diez años os quedan todavía y para que mañana no vayáis a llorar el tiempo perdido aprovechadlo, porque después empezará para este pueblo un tiempo de mayor elevación. 80. Si no guardáis ahora mi palabra, después, cuando no exista está manifestación, llegaréis a estas casas de oración con el dolor en vuestro corazón a pedir a vuestro Padre que os hable, que vuelva a comunicarse por el entendimiento humano, mas no lo volveréis a escuchar. Contemplaréis, los que fueron mis portavoces que para esa manifestación habrán enmudecido y sólo os dirán que os elevéis espiritualmente. 81. Es mi voluntad que no profanéis mi mandato. No quiero que al llega ante Mí, tenga que deciros: “Apartaos de Mí, que no os conozco” y entonces sea en vuestro espíritu una dura restitución. 82. Os hablo de lecciones espirituales que están a vuestro alcance y aún hay quien duda de mi palabra, ¿Qué sería si os hablase de manifestaciones divinas y os describiese la eternidad? Entonces me diríais: ¿De qué nos habláis Padre, nada os entendemos? 83. Os confío a mis nuevos profetas, los que pueden mirar algo del más allá. Ellos os darán testimonio de estas enseñanzas espirituales y os anunciarán acontecimientos que están por venir. 84. He aquí mi lección, discípulos, no la prolongo para que no os canséis y tenga que repetirla en nueva ocasión. Mas si queréis aprovechar mis enseñanzas, regeneraos y poned un término a toda maldad o vicio. 85. Veréis entonces cómo insensiblemente irán cayendo de vuestro corazón el egoísmo, la hipocresía, la vanidad, el materialismo y en cambio, comenzaréis a practicar la verdadera caridad, aquélla que no espera recompensa alguna. 86. Seréis ofendidos y os asombraréis de no haber devuelto el bofetón como hacíais en tiempos pasados. Entonces os elevaréis llenos de gratitud hacia vuestro Maestro, diciéndome: “Señor, sólo vos nos enseñáis estas lecciones y nos fortalecéis en estas pruebas”. 87. Yo soy la Vid y vosotros los Sarmientos, por lo tanto, dad el mismo fruto que Yo os he dado. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 3 1. He aquí el pan de la vida eterna, ha mucho tiempo que no le comíais. 2. Mucho tiempo me esperasteis y cuando menos lo pensabais, brilló una luz en el firmamento; cuando preguntasteis de donde venía y qué significaba, os dijeron: es Elías, que viene a preparar a la humanidad, para hacerla digna de la comunicación con el Maestro. 3. Como el pastor que reúne y cuenta a sus ovejas y presuroso busca a la descarriada para presentarle el número completo a su Señor, así Elías os ha amado, os ha conducido y os ha hecho sentir el calor del aprisco. 4. Cuando os he visto así preparados, os he ofrecido mi pan con el cual os estáis alimentando para siempre. 5. Quien ha comido en verdad de este pan, ha gozado y ha saboreado mi paz. 6. Y este alimento que es mi divina palabra, brota de los labios de un ser humano, como una manifestación más de que en verdad Dios habita en la conciencia del hombre. 7. ¿Por qué habla de quitaros el gozo de que me sintierais en vosotros mismos? 8. Me siente en sí, el que lleva paz y pureza en su corazón, aunque Yo estoy en todos los espíritus por mucho que hayan pecado. El que ha sido, no morirá jamás y quien existe, me lleva en sí, porque Yo soy la Vida. 9. Entre Dios y sus criaturas, existen lazos que nunca podrán romperse, pero si los hombres se sienten distanciados de su Padre celestial, es por su falta de espiritualidad o por su falta de fe. 10. Ni la muerte, ni la falta de amor podrán destruir el lazo que os une a Mí. 11. Nadie puede huir de mi presencia, no existe morada o sitio alguno donde podáis ocultaros de Mí, porque doquiera que vayáis, estoy con vosotros y doquiera que os encontráis, estáis en Mi. 12. No os conforméis con saber esto, es necesario que me sintáis para que me dejéis manifestar en vuestras obras. 13. Meditad: si Yo estoy en vosotros ¿Adónde me habéis llevado cuando pecáis? 14. Os hablo así, porque he de remover la ceniza que hay en vuestro corazón hasta encontrar en él una chispa de luz. 15. Os doy fortaleza para que resistáis las pruebas. 16. Yo contemplo cómo los vuestros os desgarran y os someten a pruebas; para unos han sido sus padres y para otros sus hijos sus mayores obstáculos para seguirme. 17. Muchos han llegado llorando ante esta manifestación, sabiendo que para oírme, han tenido que dejar en guerra su hogar y sin embargo, han insistido en escucharme. 18. ¡Cuántas lágrimas, cuántas oraciones, cuánta paciencia en espera de que aquéllos reconozcan esta Verdad! 19. Hay quienes han tenido que apartarse de su hogar en busca de libertad para escuchar mi palabra; hay quienes han tenido que abandonar su comarca para no ser señalados por parientes y amistades; quienes han perdido su trabajo, y son burlados y llamados hechiceros y algunos a los que se les ha negado el pan. 20. ¡Cómo no he de recibiros con ternura, cómo no he de desbordar mi bálsamo en vuestras heridas cuando así vais sufriendo por seguirme! Mas no os quejéis de nadie, no acuséis a ninguno de vuestros hermanos; dejadme vuestra causa, que en verdad os digo: Aquellos que más os hayan herido serán los que más arrepentidos y humildes lleguen ante Mí en solicitud de bálsamo y de perdón. Ellos entonces me dirán: Señor, perdóname, ¡Cuánto lastimé el corazón de mi hijo! Otra dirá: Maestro, yo desconocí a mi esposo porque te seguía y lo castigué apartándome de su lecho para habitar distinta alcoba porque le juzgaba lleno de tinieblas. Ellos me pedirán perdón, confesarán sus faltas y reconocerán que muchas veces recibieron beneficios por conducto de aquellos a quienes habían desconocido. Entonces les diré: Mientras vosotros pensabais la forma de hacer más dolorosa la vida a esos mis labriegos, ellos, en el silencio y en la soledad velaban por vosotros. Más en verdad os digo discípulos, que de Mí estáis perdonados ¿Y vosotros también les perdonáis de corazón? 21. Cristo, desde aquel tiempo os enseñó el perdón perfecto que nace del amor, hoy vengo en espíritu, mas mi enseñanza es la misma. 22. Gozad teniendo por Maestro al modelo perfecto. En verdad os digo, que ni antes, ni después de Cristo, habéis tenido un ejemplo como el que Él os dio. 23. ¿Seria perfecto el Maestro, si el discípulo le superase en sabiduría? No. 24. Muy grandes llegarán a ser vuestros espíritus, pero nunca mayores que el de vuestro Señor; mientras mayor sea vuestro elevación, más alto y grande contemplaréis a vuestro Dios. 25. El soberbio siempre al final caerá abatido por sus obras, porque creyendo luchar para él, en realidad luchó contra si mismo. 26. La soberbia es el origen de muchos males y sufrimientos entre las criaturas de Dios. 27. Desde que se levantó el primer desobediente delante de mi Ley, ¡Cuánta miseria y cuántas tinieblas dejó a su paso! desde entonces existe el mal como una fuerza invisible. Yo permití que existiera esa fuerza sólo para someteros a prueba y por vosotros mismos quiero exterminarla. 28. Mas no por ello culpéis de vuestras faltas y caídas a determinado ser que personifique esa fuerza; pensad que para cada tentación existe una virtud en vuestro espíritu para combatir el mal. 29. Comprended y analizad el momento en que vivís. Yo os anuncié en el Segundo Tiempo que volvería y os dije cuáles serían las señales de mi venida. Quiero que la humanidad reconozca que estas señales han aparecido ya. 30. Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubieseis comprendido. 31. Ahora vengo en espíritu y en verdad os digo: Hay quienes piensan que en los primeros tiempos estuve más cerca de vosotros que hoy: juzgan erróneamente, porque en cada una de mis venidas me he ido acercando más a vosotros. Recordad que en el Primer Tiempo descendí sobre un monte y desde ahí os envié mi ley grabada en una piedra; en el Segundo Tiempo, dejé lo alto del monte para descender a vuestros valles, haciéndome hombre para habitar entre vosotros; y en este tiempo para llegar más cerca, he hecho de vuestro corazón mi morada para manifestarme ahí y hablar desde su interior a la humanidad. 32. Hay quienes dudan a pesar de oír estas enseñanzas y de estos que dudan, unos llegarán a creer y otros seguirán en su incredulidad. Mas llegará el año de 1950 y ¡Cuánto frío sentirán en su espíritu, cómo se verán envueltos por aires huracanados, porque entonces habrá un principio de grandes dolores y pruebas entre la humanidad. 33. Después de mi partida en 1950, la tierra se estremecerá y el clamor de los hombres llegará al cielo y todo ello será a semejanza de la oscuridad y del huracán que ensombrecieron a Jerusalén el día en que expiro el Hijo de Dios. 34. Para muchos ese tiempo será de resurrección. Los espíritus caídos en tinieblas se levantarán a una vida de luz. 35. Profetizada estaba esta Era. Escrito estaba que Yo volvería. Mas he aquí al escuchar mi enseñanza a través de un hombre, muchos tuvieron duda y me negaron, otros no dieron la menor importancia a mi manifestación. 36. Viendo la insensibilidad y la dureza de los hombres ante mi palabra, he tenido que hacer aquellas obras que llamáis milagros para despertar a unos a la fe y atraer la atención de otros. 37. Hoy uno y mañana otro, se han ido quedando en torno a mi palabra, a ellos les he señalado simbólicamente en su frente. Es la marca divina que traen en su espíritu, y luego les he nombrado labriegos de mis tierras. 38. A éstos no les serán necesarios los libros de ciencia, filosofías o doctrinas para enseñáis; la luz de mi Espíritu Santo estará en sus entendimientos y su único libro será mi palabra. 39. Bienaventurados los que sintieron fe y se quedaron conmigo, porque ellos han tenido grande recreo con el concierto divino de mis enseñanzas. 40. Ser hijos de Dios, es lo que os hace dignos de esta gracia, porque vuestros méritos aún son escasos, no he contemplado vuestras manchas, Porque ha habido un manto que les ha ocultado, más ¿A quién pertenece ese manto piadoso? A María, vuestra Madre amorosa, quien vela incansablemente por cada uno de sus hijos. 41. Os fue concedido habitar en el mundo en esta Tercera Era, que será la de la perfección, la cual abrió Elías manifestando su espíritu por medio del entendimiento humano, y os anunció mi comunicación bajo la misma forma. 42. Más la etapa de preparación por medio de facultades humanas, toca a su fin. Pronto mi palabra dejará de escucharse en estos recintos y los que no supieron guardarla en su corazón, se sentirán como huérfanos, y habrá quienes creyendo lejano a su Señor, vayan después en pos de religiones donde encontrarme. 43. En cambio, los que hayan aprendido mis máximas divinas, serán los fuertes del tercer Tiempo, porque el camino se les mostrará claro. 44. He llamado a esta Era el tiempo de la luz y ved, mis hijos, a las naciones empeñadas en cruentas guerras fraticidas. 45. Vosotros que habéis sido llamados por Mi los hijos de la luz, orad por vuestros hermanos, velad por los pueblos para que esa luz llegue a sus espíritus y mañana penetren por el camino de mi Ley. 46. ¿Cuándo serán los hombres verdaderos discípulos de Cristo? Yo, a través de Jesús, siempre os enseñé la obediencia, la humildad y la caridad: He ahí el camino. 47. Os he anunciado la llegada de grandes multitudes procedentes de otros países de la Tierra. Motivos materiales en apariencia les traerán a vuestra nación, más en el fondo será para que reciban la “buena nueva" de la palabra que os traje en este tiempo. 48. Pero meditad seriamente en esta misión, ¿Qué vais a entregar, a enseñar o a testificar, si no os preparáis, ni preparáis a vuestros hijos? 49. Meditad en vuestra responsabilidad, para que aumentéis vuestro ahínco por penetrar en mi doctrina y llegada la hora en que a vuestras puertas llamen, estéis preparados para ofrecer el manjar divino, por medio de vuestros pensamientos, palabras y obras. 50. Tened fe entregándoos a Mí y entonces Yo hablaré por vuestra boca. 51. También sé deciros que de los padres de familia que sepan elevarse y espiritualizar su vida, haré brotar hijos que traigan la salud y la fuerza en su cuerpo y un mensaje de sabiduría en su espíritu. 52. En esta casa de oración donde os congregáis para escucharme, encontraréis el consuelo a vuestras penas y el valor para afrontar las pruebas que habrán de venir; pero también vuestro espíritu al elevarse me muestra la simiente que va recogiendo con su trabajo. 53. En verdad os digo que el espíritu nunca sentirá fatiga trabajando en mis tierras, por lo tanto el reposo del sepulcro no será para él, aún después de la muerte de su materia, seguirá trabajando por su elevación y perfeccionamiento. 54. Si mi palabra ha venido a iluminar el sendero de vuestra lucha espiritual en la Tierra, mayor luz encontraréis en el más allá al continuar vuestra jornada hacia el Creador. 55. Mi luz divina brilla en todo el Universo. 56. Obedeced mi Ley, pero que vuestra obediencia nazca de la comprensión hacia el amor infinito del Padre por vosotros. Oídme y orad, pero no os levantéis por los caminos antes de sentiros fuertes, porque no podréis resistir los huracanes ni los torbellinos. 57. Os estoy mostrando el camino y preparando para que nunca lo abandonéis; en verdad os digo: aquél que en mi nombre siembre el bien, que es caridad, amor y paz, ese va por mi camino y encontrará la salvación. 58. La única penitencia que os pido, es que dominéis el egoísmo, para qué sirváis con pureza y buena voluntad a vuestros semejantes. 59. Estudiad con atención esta palabra que os doy a través de muchos portavoces, porque cada uno de ellos tiene su propio don. No despreciéis al que os parezca torpe, porque cuando haya terminado esta manifestación al finalizar 1950, cuántos desearán volver a escucharme aun cuando fuese través de aquél que no les satisfacía. 60. Mas os concederé la gracia de que mi palabra quede escrita por quienes he destinado y preparado para esta misión, para que mañana no os sintáis como el huérfano que perdió su heredad; y cuando ante vosotros lleguen lar multitudes y los postreros, les mostraréis el libro de mis enseñanzas como el más fiel y verdadero de los testimonios de lo que os dije, para que vosotros seáis con vuestra vida y vuestra palabra como un libro de verdad y ejemplos, os falta mucho aún. 61. Ese libro despertará a muchos espíritus dormidos y sus dones ocultos se desarrollarán, su lectura inspirará y preparará a las nuevas generaciones llevándolas paso a paso a la comunicación espiritual con mi Divinidad. 62. Labriegos, recreaos pensando que os escogí pecadores para convertiros en mis instrumentos y salvar a otros perdidos. ¿Podréis alguna vez cansaros o hastiaros de llevar la paz, el alivio o la alegría a los que sufren por falta de estas virtudes? Nunca busquéis el desierto o la soledad de la alcoba para impedir que las lamentaciones lleguen hasta vosotros; reconoced que este es un tiempo decisivo para todo espíritu y que tenéis que enfrentaros al dolor. Pronto plantaréis árboles por mi voluntad en distintas comarcas, así he llamado en mi palabra a los recintos y casas de oración; para ello preparaos y dejad que el mundo espiritual se manifieste en forma amplia entró vosotros, para que tengáis la explicación justa de mis enseñanzas. 63. Corto es el tiempo que os resta de escuchar a esos mensajeros de mi Divinidad. Cercano está el año de 1950 y ¿Qué adelanto en mi Obra vais a presentarme? Ved que del profundo letargo espiritual os he despertado para que no vayáis a imitar a las vírgenes de la parábola que dejaron apagar su lámpara; si dormís cuando escuchéis la última palabra de vuestro Señor despertaréis sorprendidos. 64. Mirad entre vosotros a los que vienen cansados de caminar. Unos vienen tranquilos ante su conciencia; otros en cambio, llegan con remordimientos. 65. Todos venís atraídos por el rumor de que me encuentro hablando a la humanidad, y cuando escucháis esta palabra, oís que os dice el Padre: “Aquí estoy entre los hombres para hacerles oír mi enseñanza y cumplirles una promesa”. 66. Aquí tenéis la nueva oportunidad de escuchar al Maestro y recibir sus lecciones, A cada uno estoy recordándole sus dones y señalándole su misión; quien sea constante y fuerte en el camino, pronto conocerá mi Reino. 67. Nadie podrá arrebatar la luz de aquel que celosamente sepa guardarla y con su virtud sepa hacerla brillar. 68. Sois pasajeros en esta vida terrestre y como discípulos de esta enseñanza espiritual, así lo debéis comprender. A todos os recibo con amor perfecto y con ese amor os juzgo. ¡Cuán diferente es el juicio de vuestro Señor, al juicio de los hombres! 69. De los ciento cuarenta y cuatro mil señalados por Mí, para el desempeño de una misión espiritual, una parte escuchará mi palabra a través de estos portavoces, otra recibirá espiritualmente mis mandatos ayudada por el don de intuición y otra, habitando en el más allá cumplirá su misión sobre la humanidad en forma espiritual. 70. Mi luz ha de resplandecer en todos los sitios de la Tierra. 71. Algunos preguntan al Maestro cuándo serán estos acontecimientos, y de cierto os digo que mucho depende también de vuestra voluntad y perseverancia. 72. Los que no despierten estando en materia serán levantados de la Tierra para que su espíritu se despoje de cuanto le ata, o le impide reconocer 73. Muchas veces os he dicho: no esperéis mejores tiempos para trabajar, porque no sabéis si los que vienen sean más difíciles. 74. Cumplid para que no tenga que reclamaros más tarde muchos errores que la humanidad cometa. 75. Hay quienes me dicen: “Padre, esperadme un tiempo más” y he aquí que os digo: Yo puedo esperar más y más el retorno del hijo, porque Yo soy la eternidad, pero pensad que os he enviado a conquistarla. 76. Otros me dicen: “Señor, levantadme mejor de este mundo, porque no puedo más”. 77. ¿Cuándo viviréis conformes con vuestro destino? ¿Cuándo comprenderéis que muchas de vuestras penas, son la expiación por medio de la cual os estáis descargando de un pesado fardo de imperfecciones? Sólo la comprensión y la conformidad os pueden dar la paz. 78. Con cuánta lentitud habéis caminado por la senda de los conocimientos del espíritu. 79. Muchos siglos de revelaciones y experiencias habéis vivido y aún os encuentro como frágiles párvulos cuando veo que no sabéis contestar a una pregunta, o cuando no sabéis salir avante en las pruebas que encontráis a vuestro paso. 80. Quiero que todos lleguéis a ser mis discípulos, que todos logréis despojaros de aquello que os haya impedido mirar de frente a la verdad. 81. Concebid tan sólo en espíritu, para que no tropecéis con dificultades para comprender mi Palabra. No olvidad que fuisteis los que no podíais imaginar que Dios no fuese una forma, que al pensar en Mí, al instante forjabais en vuestra mente la figura de un ser humano de proporciones gigantescas, un ser que aunque con forma, no se dejaba ver y estaba oculto siempre tras un espeso velo de misterio. 82. Si Yo me hice hombre en Jesús, no fue para daros a entender que Dios tiene forma humana, sino para hacerme ver y oír de quienes estaban ciegos y sordos para todo lo que es divino. Si el cuerpo de Cristo, hubiese sido la forma de Jehová, en verdad os digo, que ni hubiese sangrado ni hubiese muerto, fue un cuerpo perfecto pero humanizado y sensible para que la humanidad lo viese y a través de él oyese la voz de su Padre celestial. 83. Siempre que vuestro concepto sobre lo divino ha estado alejado de la realidad, he venido en vuestra ayuda para destruir fantasías e irrealidades y haceros penetrar en la verdadera senda. 84. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Mi doctrina no habla de muerte. Si os hablo frecuentemente de la existencia del reino espiritual, es que allí está la vida y la dicha eterna como una promesa para vuestro espíritu, mas no lo hago para que deseéis la muerte y aborrezcáis esta vida. 85. Mi Palabra en este tiempo os habla sobre la vida espiritual, y es porque ya habéis llegado en vuestra evolución a aquel capítulo del Libro de la Vida, que muestra al espíritu los misterios no revelados. 86. Si el hombre posee espíritu, natural es que éste le revele algunos indicios de su naturaleza; pero ya os he dicho que mientras la influencia de la materia no se someta al dominio y dictados del espíritu, muy poco podrá el hombre penetrar en sí mismo para mirar su luz interior y oír su voz espiritual. 87. Cuando llegáis a tener un instante de recogimiento y de meditación, sin daros cuenta penetráis en comunión con lo espiritual y tenéis la sensación de lo eterno y de que algo de aquella eternidad vive y palpita en vuestro ser. Así fue como en los primeros tiempos la humanidad descubrió que en si llevaba un ser, una naturaleza que no era de este mundo, sino que pertenecía a otra morada; y eso no la atemorizó, por el contrario, la llenó de esperanza, porque vio que su vida no se limitaba a la breve existencia en esta Tierra; presintió que su espíritu, al desprenderse del cuerpo, se elevarla hacia una mansión en la que hallarla un goce que en este mundo no había encontrado, una satisfacción justa para su ideal elevado. 88. Yo vine al mundo a robustecer con mi doctrina todas aquellas inspiraciones y a esos soñadores de mundos de sabiduría, de amor y de justicia, donde no hay lágrimas, miserias ni discordias, les dediqué mi Sermón de la Montaña, para que perseverasen en su esperanza. 89. Con cuánta dulzura y amor enseñaron a la humanidad los primeros maestros del Cristianismo. La fuerza de su palabra estuvo en la verdad de sus obras, con las cuales convertían e invitaban a la espiritualidad. 90. Los llamo maestros, porque enseñaron según mi ejemplo. Si alguien después ha querido ensenar obligando a creer sin comprender el sentido de mis enseñanzas, ése no ha sido maestro. Si ha hecho uso de la fuerza privando a sus hermanos de la libertad de pensar, de creer y razonar, ése no me ha imitado y sí ha privado a los espíritus del anhelo de penetrar al fondo de mis revelaciones. 91. Cuando mi nombre y mi doctrina se han tomado para subyugar pueblos o para infundir temor y por ese temor se ha obligado a los hombres a creer, Yo os digo que el fin que se ha perseguido no ha sido espiritual, sino que se ha ido tras del poder terrenal. Cuán distinto era el propósito del Maestro cuando os dio sus palabras y ejemplos, que podríais condensar en aquella frase “Mi reino no es de este mundo”. 92. Penetrad en mi barca, que ella nunca zozobrará; mas no dudéis como Pedro, al creer que el Maestro dormía, porque ya no sería mi voz, sino el dolor el que os dijera: “Ah hombres de poca fe”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 4 1. Cada vez que venía a escuchar mi palabra, sentís que dejáis en Mí vuestro dolor, mas ¿Por qué cuando retorno a vosotros, volvéis a presentarme vuestro corazón colmado de amargura? 2. Ya es tiempo de que aprendáis a retener mi paz. 3. Esta Era es de preparación y por doquier surgen árboles en pueblos, ciudades y comarcas para brindar su sombra espiritual a los caminantes. 4. Esos caminantes son las multitudes que van llegando ante esta manifestación, y al escuchar mi palabra que les dice que ya en otros tiempos se han sombreado bajo el follaje del Árbol de la Vida, reconocen íntimamente que no han sabido aprovechar los tiempos para acercarse a la tierra prometida. 5. ¿Quién de vosotros sintiendo que se halla ante una nueva oportunidad de redimirse, volverá a negarme como lo hizo en los tiempos pasados? ¿Quién rehuirá a su misión y desoirá la voz de su conciencia? ¿Quién permanecerá durmiendo el sueño de su materialismo, después de haber sido despertado por esta voz? 6. Se ha estremecido vuestro espíritu cuando, a pesar de vuestra iniquidad, habéis escuchado al Padre deciros que os ama, que os perdona y os ayuda a regeneraros para que lleguéis hasta Él. 7. Os habéis doblegado ante el amor divino y llenos de alegría os levantáis buscando a los enfermos para que se apresuren a llegar a la presencia del Maestro y en El sanen sus males. 8. He aquí el árbol, ofreciendo a los hombres sus frutos espirituales. 9. Yo soy el Árbol de la Vida Eterna. Recordad a Cristo en la cruz, fue semejante a un árbol, cuyos brazos como ramas se extendieron amorosamente para dar sombra a la humanidad; sus palabras vertidas lentamente en aquella multitud y su sangre cayendo gota a gota, fueron como frutos desprendidos del árbol Divino. 10. Próximo se encuentra el año de 1950, en el que dejaréis de escuchar esta palabra que es fruto celestial para vosotros; y entonces el árbol, el fruto y la sombra, estarán en vuestro espíritu. 11. Los que para aquel tiempo se encuentren materializados y fanatizados con mi palabra, intentarán retenerme y me pedirán que les hable un tiempo más bajo esta forma; mas eso no podrá ser porque Yo os he dado a conocer mi voluntad y ella escrita está. 12. Los ruiseñores que han entregado mi palabra enmudecerán para esta manifestación y Yo premiaré su obediencia con el don de la palabra y de la inspiración. 13. Aún no conocéis lo que en mis altos juicios tenga dispuesto para aquellos tiempos. Desde hoy os digo, que en aquella hora bendita quiero que todos cumpláis mi voluntad, porque los obedientes serán por su mansedumbre como ovejas; y los desobedientes por su necedad serán como macho de cabrío. 14. Mas no es mi voluntad que os juzguéis los unos a los otros; será mi justicia perfecta la que juzgue a cada uno de mis hijos. 15. Oídme, pueblo: no me dejéis hablando solo en el desierto; aún tenéis tiempo para meditar y aprender. 16. Nadie pretenda hacer su voluntad, aunque el hombre podrá hacer la suya pasajeramente, porque viene a él la justicia del Señor y entonces sólo se cumple lo que está decretado por Él. 17. Preparaos, profetas del Tercer Tiempo, para que pongáis alerta a las multitudes y ellas no sean sorprendidas por los falsos cristos y las falsas comunicaciones. 18. No dudéis de estas palabras sólo porque os las estoy entregando por medio de un portavoz torpe y humilde. 19. Levantaos y anunciad a todos estas enseñanzas, porque el tiempo ya es muy corto. 20. Una sola palabra de luz bastará para mantener despiertos a vuestros hermanos. 21. Cambiar los defectos por cualidades, será la noble aspiración de los espiritualistas venideros, aquéllos que sobre las ruinas de la vida humana, levanten un reino superior. 22. Serán las generaciones del futuro las que construyan ese mundo moral, de ciencia y espiritualidad elevadas; mas vosotros los presentes, podéis hacer mucho. Con un poco de buena voluntad apartaréis las ruinas, los escombros de un pasado de errores y profanaciones, dejando de ello sólo la luz de una experiencia larga y dolorosa. Si os esforzáis por conduciros en el camino de los buenos sentimientos, para que vuestra mente se ocupe en las virtudes y vuestros labios sean el fiel instrumento de la verdad e inspiración que germine en vuestro espíritu. Yo os bendeciré y os haré vislumbrar la luz de aquel reino de paz que entre todos construiréis. 23. Aunque vuestros pies estén tocando la tierra, no dejéis que en ella se detengan vuestros anhelos. Elevad más y más vuestras aspiraciones, sin olvidaros de dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que a él corresponde. 24. Mi palabra es para todos, pero no todos la reciben en la misma forma. Muchos la escuchan con indiferencia, pero hay quienes ya no podrían vivir sin el deleite de escucharme. Entre éstos, he contemplado al que viene sin haber probado alimento material y al oír mi palabra se ha olvidado de sus necesidades y privaciones, y cuando ha salido del recinto, se ha sentido tan lleno de fortaleza y de esperanza, de paz y de consuelo, que ha llegado a musitar: Ciertamente “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”. 25. Sólo Yo contemplo lo que guarda cada corazón, sin que nadie lo conozca; encuentro ovejitas tristes, sedientas, enfermas o fatigadas; criaturas sin amor Y sin hogar que sin embargo al escucharme dicen: “Soy feliz escuchando al divino Maestro, porque todos mis pesares se disipan y el corazón se me inunda de luz y de alegría”. 26. Otros, en cambio, se aletargan y no dejan enternecer su corazón como en los primeros días en que oyeron la voz de su Señor, mas ¿Cómo continuar la lección, mientras unos escuchan y otros no, mientras unos me sienten y otros permanecen insensibles? 27. Discípulos: volved en vosotros, escuchadme y sentidme como antes. Acordaos cuando confesasteis que esta palabra era vuestra vida y la luz de vuestro destino. No olvidéis que hoy os digo que lo que necesitáis se os dará llegada la hora. 28. Volved a poner aceite a vuestra lámpara para que vuelva a brillar la flama de la fe y del saber. 29. No durmáis, velad y orad, que el Maestro puede sorprenderos penetrando en vuestra estancia como antes, como en aquellos días de entusiasmo espiritual, en que a cada paso sentíais mi presencia. Veréis como vuestra vida de nuevo se verá iluminada con aquella luz que sin daros cuenta dejó de alumbraros y ella os devolverá la confianza en un futuro pleno de abundancia y de sabiduría. 30. Dadme unos y otros vuestros pensamientos; ofrecedme vuestro corazón, cada amargura y sufrimiento serán como flores que Yo reciba; flores de dolor, de amargura, de desengaño, pero flores al fin, porque ellas hablan de purificación, de aroma que se eleva hacia Mi. 31. Penetrad en silencio, oh espíritus que recibís mi luz mientras vuestro corazón me expresa sus penas, dejad en Mí vuestras lágrimas y en cambio llevad mi bálsamo. 32. El Padre, el Ser Supremo os está contemplando. No os mostréis vencidos ni impotentes ante El, porque al formaros os dio su fuerza. 33. Si son intensos vuestros pesares más grande es su misericordia. Haced méritos de fe, de amor y no dudéis que Él os llevará para siempre al Reino de su bondad y de su sabiduría. 34. Humanidad: confiad en Mí y cuando os sintáis desfallecer, dadme el peso de vuestra cruz mientras recobráis las fuerzas. 35. Sabed que este mundo es una fuente purificadora y que al salir de él para retornar a vuestra verdadera morada, vuestro espíritu brillará como luz en los espacios. Recordad que os dije: Quien me busca me encuentra, quien busca, halla. Vosotros me habéis buscado y os encontráis delante de Mí. 36. Mas también hay quienes buscándome no me encuentran, porque lo hacen en donde Yo no puedo estar. Estos llegan a dudar hasta de mi existencia sin saber que me tienen muy cerca, que me llevan en ellos mismos. 37. No me encuentran en su propio corazón, porque son como templos cerrados. La paz y la luz que en ellos existe, quedó oculta. Más ahí está el verdadero santuario donde habito esperando que a él penetréis para hablaros de profundas revelaciones y explicaros el porqué de muchos misterios. Cuando habéis penetrado sabéis de dónde venís y a dónde os conduce el destino, y os asombráis de haberme hallado donde antes nada contemplasteis. Mas quien no conoce ese santuario, edifica en lo material su templo, levanta en él un altar y sobre de él coloca un dios hecho por sus manos. Hasta que los tiempos pasan y se convence de lo imperfecto de su culto, despierta y se levanta en busca del Dios espiritual, del Dios de verdad, del único Dios, porque aquél que forjó, nada tuvo que darle, porque carecía de vida. 38. Es Dios quien ha dado vida al hombre, el que lo ha creado y no el hombre quien puede crear dioses y darles vida. 39. A medida que vais escuchando esta palabra, os acercáis a la comprensión. Cuando esta iluminación sea de lleno en vuestro espíritu, me diréis: “Señor, hecho está el milagro”. 40. Así comprenderéis cuáles son las obras que en espíritu vengo haciendo en este tiempo. 41. Vuestra espiritualidad no exigirá los prodigios y pruebas del Primero y Segundo Tiempo, para creer en Mí. 42. Hoy veréis espiritualmente descender el maná celestial; veréis manar agua de arrepentimiento de las rocas que son los corazones de los grandes pecadores. Veréis muertos a la fe y a la virtud resucitar a la vida; enfermos de lacras morales que se limpian y ciegos a la verdad que abren sus ojos para contemplar mi esplendor. 43. Si en el Segundo Tiempo, mi nacimiento en cuanto hombre fue un milagro y mi ascensión espiritual después de mi muerte corpórea fue otro prodigio, de cierto os digo que mi comunicación en este tiempo, a través del entendimiento humano, es un prodigio espiritual. 44. Hasta la última de mis profecías se cumplirá en este tiempo. Os dejo mis tres testamentos formando uno solo. 45. Quien no haya conocido antes al Padre como amor, sacrificio y perdón, conózcalo plenamente en este tiempo, para que en vez de temer su justicia, le ame y le venere. 46. Si en el Primer Tiempo os apegasteis a la Ley, fue por temor a que la justicia divina os castigara, más por eso os envié a mi Verbo para que conocierais que Dios es Amor. 47. Hoy mi luz viene a vosotros para que no os perdáis y podáis llegar hasta el final del camino siendo fieles a mi Ley. 48. Mucho habéis servido al mundo y él os ha pagado mal, más ¿Cuándo se os dijo que el hombre habría de ser siervo del mundo? ¿No sabéis o no recordáis que se os dijo que os enseñoreaseis en la Tierra? ¡Cuántas veces habéis tenido que llegar ante mi presencia como el hijo pródigo! 49. Es mi deseo que lleguéis a Mí llenos de méritos, de virtud y de humildad. 50. Os encontré cubiertos por la lepra espiritual y con sólo quererlo os sané. De la misma manera quiero que vosotros sanéis a vuestros hermanos, sin sentir repulsión por sus pecados. Serán entonces vuestras obras las que testifiquen que me amáis y no vuestros labios los que lo pregonen sin que el corazón lo sienta. 51. No imitaréis a los fariseos que en la sinagoga hacían alarde de ser dignos de Dios y públicamente por las calles hacían ostentación de la 52. Guardad de mis lecciones para que las estudiéis detenidamente, porque se acerca el día en que dejaréis de escuchar esta palabra a través del entendimiento del portavoz y entonces, los que aprendieron y comprendieron, serán fuertes como soldados invencibles. 53. Ya preparados, hablaréis inspirados por Mí, y en esta forma sencilla doctrinaréis a la humanidad. Mientras algunos de mis nuevos discípulos tendrán que ir en busca de los hombres, otros tendrán que esperar a que lleguen sus hermanos buscando en ellos mi enseñanza. 54. Pueblo: explicad mi palabra y mi lección a la niñez; mirad que mi Doctrina no se detiene ante edades ni sexos; ella es para el espíritu. 55. Dad mi enseñanza a los niños, simplificándola y poniéndola al alcance de su mente, pero nunca olvidéis que la mejor forma de explicar mis lecciones, será a través de la virtud de vuestra vida en la que ellos verán vuestras obras de caridad, de paciencia, vuestra humildad y espiritualidad. Esa será la mejor forma de doctrinar. 56. Habladles de Jesús, habladles de María y de todos aquellos hombres y mujeres que han traído al mundo un mensaje de luz: Así les trazaréis el camino hacia Mí. 57. Decidles que en el día de descanso vuestro espíritu penetra en mi santuario para glorificarme. Porque seis días dedicáis a vuestros deberes y afectos humanos, para luego descansar uno y de él consagráis unos instantes a la meditación y culto a vuestro Señor. 58. Ahí me encontraréis esperándoos. Siempre esperando vuestra oración que es el lenguaje con el que me habláis de vuestras cuitas, de vuestro amor o me dais gracias. 59. Habéis penetrado en mi santuario formado de multitudes ansiosas de oír mi divina palabra, y en verdad os digo, que he desbordado en vosotros un torrente de enseñanzas. Esta palabra será semilla fecunda en vuestro espíritu para que os convirtáis en mis labriegos. 60. Venís con gratitud en vuestro corazón, porque antes de deciros que fueseis a extender la caridad, os concedí un prodigio, ya dándoos salud, ya la paz o algún otro bien perdido. 61. Hoy en vuestra gratitud me decís: Maestro, ¿Qué podré hacer para compensar tanto amor? Entonces os muestro las extensas tierras para que las limpiéis de ortiga, de pedruscos y sembréis la semilla de amor, de paz y caridad. 62. Antes de enviaros, os lleno de fortaleza y de fe para que no flaqueéis, ni os acobardéis en la lucha. Muchas veces veréis vuestro trigo nacer y crecer entre cardos y espinas y ahí lo cuidaréis hasta que llegue el tiempo de segar, para que apartéis el trigo de la cizaña. 63. Cuando más sufrimientos os cueste cultivar las tierras, mayor será vuestro cariño por ellas y vuestra satisfacción al verlas florecer. 64. De cierto os digo que este trigo espiritual que cultivéis bajo mi enseñanza, será pan de vida eterna para vuestros descendientes, más allá de la séptima generación. 65. Oídme incansablemente, ¡Oh discípulos que de plácemes os encontráis! Le hablo a vuestro espíritu a través de estos labios impuros de los hombres por los cuales me comunico. Más en verdad os digo que mi palabra no se contamina de esa impureza, ella llega limpia a vuestro espíritu. 66. Estudiad mi enseñanza, a fin de que comprendáis cuál es la tierra, cuál es la semilla, el agua y la herramienta, y sepáis cuál es la forma perfecta de preparar, sembrar, dar riego y cultivar la tierra. 67. El labriego que en esta forma trabaje, sabrá distinguir el buen fruto del malo. 68. Mirad cuántos se han levantado creyendo que ya saben sembrar y en vez de este trigo han sembrado extrañas simientes, las cuales al fructificar, les han dado espinas. 69. Quiero que surja el labriego del Tercer Tiempo, por eso hago el llamado de las grandes multitudes para que dé entre ellas se levanten los que en este tiempo me han de seguir. 70. Así, mientras os doy una lección tras otra, va acercándose el tiempo en que de lleno tomáis vuestra misión. 71. A vuestro paso encontraréis tierras sembradas en otros tiempos y que solo esperan riego y cultivo; ellas son los espíritus en los cuales se encuentra la semilla de la fe recibida desde el tiempo de los profetas y de mis apóstoles. 72. Unos llevan la semilla del Primer Tiempo, otros la del Primero y Segundo y en ellos depositaréis vosotros la que os he dado en este Tercero, ya que poseéis la simiente de los Tres Tiempos, por lo cual os llamo Trinitarios. 73. Esta es la vida y la obra que os espera. ¿Por qué teméis a la lucha, si todo os lo estoy dando? ¿Por qué veo lágrimas en los ojos de algunos labriegos cuando lo más fuerte de la lucha aún no ha comenzado? Quiero que creáis que me encuentro cerca de vosotros; que vuestros dones son una realidad, que todo cuanto me pidáis para vuestro perfeccionamiento espiritual, en los instantes de prueba, en los trances difíciles, os lo concederé. No quiero ver más flaqueza en vosotros. 74. Los más, olvidando al espíritu, venís a pedir para el cuerpo, pan, bálsamo, trabajo y en todos obro un prodigio, porque esos también serán testimonios que mañana enciendan fe y esperanza en el corazón de vuestros hermanos. Mas no me pidáis tan poco, eso que os parece- mucho, pronto termina; mejor pedidme beneficios eternos, bienes espirituales. Yo, por añadidura, os daré lo del mundo. 75. Más tengo que daros que vosotros que pedirme, por lo tanto no os conforméis con tan poco. 76. Yo puedo convertir los corazones en fuentes de caridad inagotable; puedo llenar de inspiración las mentes y de verbo los labios; puedo daros el don de curación y la potestad para disipar las tinieblas y vencer el mal. 77. El que tenga estas aspiraciones, verá surgir de si mismo las virtudes que estaban ignoradas en su espíritu. ¿Quién cerrará sus puertas al que llame, poseyendo tales dones? ¿Qué caminos podrán parecerle escabrosos y largos, a quien goce de mi fortaleza? ¿Qué tiempos podrán parecerle inclementes, si sobre los mismos elementos puede tener potestad? 78. ¡Oh discípulos, vuestra más alta misión será la de la caridad! Muchas veces la entregaréis secretamente, sin ostentación, no dejando que la mano izquierda sepa lo que ha dado la derecha, pero habrá ocasiones en que vuestra caridad tenga que ser vista por vuestros hermanos para que aprendan a impartirla. 79. Descuidad el pago, Yo soy el Padre que premia con justicia las obras de sus hijos, sin olvidar una sola. 80. Os he dicho que si un vaso de agua diereis con verdadera caridad, ese no quedará sin galardón. 81. Bienaventurados los que al llegar a Mí me digan: “señor, nada espero en pago de mis obras, me basta existir y saber que soy vuestro hijo para que mi espíritu se llene de felicidad”. Y Yo os digo: venís llorando, porque habéis perdido el camino, la salud y las llaves del trabajo, y es entonces cuando os acordáis de vuestro Padre celestial. 82. Pues heme aquí ante vosotros; estáis delante del Maestro y no importa el motivo que os haya traído. 83. Venid a oír mis lecciones, unas son para los discípulos, mas también hay otras dedicadas a los párvulos. 84. No os avergoncéis de encontraros entre hermanos adelantados en mis enseñanzas, ante los cuales tratéis de ocultar vuestra ignorancia. Ellos también llegaron como vosotros. 85. Aprended la divina lección vosotros que vais llegando para que tengáis que ofrecer a los que vendrán después de vosotros. 86. A nadie extrañe que haya venido a buscar entre la escoria a mis nuevos discípulos, regenerándolos con mi palabra para enviarles después a la humanidad con un mensaje de regeneración, de vida y de luz para sus hermanos. 87. Entre pecados, imperfecciones y profanaciones de este pueblo, se ha manifestado la luz de mi Espíritu en este tiempo. Así he venido luchando por vencer esas tinieblas, hasta hacer brillar la luz. 88. Bienaventurados todos los que, cerrando sus ojos a tanta imperfección humana y elevándose sobre tanta miseria, han sabido encontrar mi presencia en mi nueva manifestación. 89. Este pueblo rudo y pecador, irá siendo pulimentado y purificado, porque de generación en generación tendrá que dejar manifestar mi Obra espiritual con mayor perfección. 90. Dejad de ser los que fuisteis ayer; dejad los cultos retrasados, las malas costumbres y buscad vuestro mejoramiento espiritual. 91. Vine a sorprenderos precisamente en el tiempo anunciado por Jesús y los profetas de mi nueva venida; ahora al cumplirse mi promesa, miráis el pecado en su mayor altura de perversidad, las ambiciones y los odios humanos manifestándose en guerras, como resultado de las tinieblas que envuelven al espíritu de la humanidad en este tiempo. 92. Y cuando eran más espesas las tinieblas, he aquí que un rayo divino descendió a rasgarlas haciéndose palabra humana para decir a los hombres Amaos los unos a los otros. 93. Velad y orad y no os juzguéis los unos a los otros, para que no tenga que repetiros: “El que se encuentre libre de pecado, que arroje la primera piedra”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 5 1. Este es un instante de gozo para el Espíritu Divino, porque ante el arca de la Nueva Alianza se ha congregado el Pueblo de Israel. 2. He venido nuevamente a trazaros mi huella y la habéis seguido: os he sustentado y os he engalanado con mi gracia. 3. Este es un día que Elías ha preparado y esperado mucho, y ha llegado el instante en que su espíritu se regocije. Elías presenta limpias a sus ovejas, porque antes hizo que se lavaran en la fuente de la gracia que es el arrepentimiento, la regeneración y la elevación. El número de las que hoy me presenta el Pastor es corto, es apenas el principio de la formación de mi pueblo, más quiero que los primeros se encuentren unificados, para que den ejemplo a los postreros. 4. No quiero que lleguéis ante Mi cabizbajos y avergonzados como el hijo pródigo; quiero que miréis la casa de vuestro Padre como vuestro propio hogar. 5. La campana se encuentra llamando, la hora ha llegado, las multitudes se acercan. Las ovejas que duermen despertarán, porque Elías se acerca preparando al espíritu de niños, jóvenes y ancianos, para que reciban la luz de mi palabra y les disponga para la comunicación con mi Espíritu. 6. Las multitudes han atendido a mi llamado y vienen en busca de mi palabra que es para ellos como alcanzar la Tierra de Promisión. Vienen ansiosos de oír mi voz que es paz y consuelo, porque las vicisitudes, angustia y dolores les hacen sufrir en su camino. Son los que en vez de ofrenda traen peticiones; unos me presentan enfermedades, otros falta de trabajo y otros pobreza y lágrimas. A todos les entregaré por añadidura y les haré comprender que el espíritu está antes que el cuerpo; hoy son mis párvulos, más por medio de estos beneficios, me seguirán hasta que al fin se conviertan en mis discípulos. 7. Os doy mi fortaleza, para que no seáis vencidos por las tentaciones que mucho os acecharán en esta jornada. Quiero que entre vosotros exista amor, caridad, unión. Es mi voluntad que en este tiempo del Sexto Sello, la humanidad me busque a través del espíritu. 8. Quiero elevaros hacia Mí; si para ello vine en el Segundo Tiempo a hacerme hombre y a entregaros mi vida, ahora que me comunico a través del entendimiento humano os daré mi esencia divina, y no os dejaré dormir en vuestro cumplimiento, mientras Yo llevo la cruz a cuestas. Os enseñaré a llevar sobre vuestros hombros, la parte que a cada quien corresponda. El camino será reconocido por vosotros, él está trazado con huella de sangre y de sacrificio. Si queréis un camino florido y lleno de placeres, ése no os conducirá a la cumbre del monte donde debe culminar vuestra jornada. 9. Os he nombrado el “Pueblo Mariano”, porque sabéis amar y reconocer a la Madre Divina y llegáis a ella como el niño que necesita ternura o como el pecador que busca intercesión. 10. La presencia de María en el mundo, es una prueba de mi amor por los hombres; su pureza es un milagro celestial revelado a vosotros. De Mi descendió a la Tierra para hacerse mujer y en su seno germinase la semilla divina, el cuerpo de Jesús, donde hablaría el Verbo. Ella viene a manifestarse nuevamente en este tiempo. 11. Como un arca celestial será el amor de María para vosotros; con Ella os reuniréis, como se reúnen los hijos en torno de la madre. Oíd su dulce palabra y que Ella no encuentre endurecidos vuestros corazones, conmoveos y arrepentíos, para que penetren en vosotros su luz y sintáis su ternura. Una vez así preparados, prometed ante vuestro Dios, ante María y delante de Elías, que formaréis un solo cuerpo y una sola voluntad; prometed ante el Arca de la Nueva Alianza, que lucharéis incansablemente por arrancar de vuestro corazón el egoísmo, el odio y el fanatismo; y si cumplís vuestra promesa, en verdad os digo: la purificación que por medio del dolor estáis sintiendo, pasará. 12. Pueblo, si hasta las rocas sienten la justicia de mi palabra ¿Cómo no la habéis de sentir vosotros? Si la tierra se estremece a mi sola voz, si las aguas se agitan ¿Cómo no ha de conmoverse vuestro espíritu si es la criatura más elevada de la Creación? 13. El Maestro vendrá incansablemente a doctrinar y a entregaros su dulzura con las más hermosas lecciones. 14. Tratad de conocer el sentido que encierra el Arca de la Nueva Alianza, porque el tiempo de la lucha se acerca. Si Jesús desde la cruz dijo: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, fuisteis perdonados, hoy quiero que contempléis mi luz, para que no infrinjáis más la Ley. 15. Está cercano el tiempo en que aquellos que llamáis extranjeros vengan en busca de mi palabra y en que las nuevas generaciones surjan con mayor espiritualidad. Pronto veréis entre vosotros, hombres de diferentes colores y lenguas; que me escucharán con amor y se convertirán en mis discípulos; porque mi palabra habrá de repercutir hasta los confines de la Tierra. Cuando ellos hayan sido doctrinados, retornarán a sus países llevando este mensaje. 16. Discípulos, que extasiados escucháis mi palabra, porque vuestro espíritu ha sabido elevarse; ahí donde habéis penetrado espiritualmente, está el santuario, el templo del Espíritu Santo. Os habéis preparado con humildad, os reconocéis como hermanos, os amáis en mi Divinidad y habéis alcanzado esta gracia. 17. Sed apóstoles de esta causa, para que trabajéis por la reconstrucción de todo lo que Yo instituí y que vosotros habéis profanado. No seáis débiles, porque todo el que ostenta la señal divina, será invencible. Si queréis conservar por siempre esta gracia, no os perdáis por los caminos de fango; no os internéis más por las oscuras selvas, porque el Pastor divino os encontrará llorando como ovejas perdidas. 18. Trabajad todos en la construcción de este santuario, que ningún mérito quedará ignorado por Mí. Mi palabra os enseñará, vuestra conciencia os guiará y vuestra intuición os dirá en qué instante y en qué lugar debéis expresar mi palabra y practicar la caridad. 19. Buscad las tierras para sembrar y preparadlas apartando los pedruscos; las tierras estériles tornadlas en fecundas, porque de vuestro trabajo espero grandes frutos; así habrá alegría tanto en el que da como en el que recibe. Yo os nombro mis soldados y os bendigo. 20. La trompeta que tiene el ángel del Sexto Sello, se ha dejado oír y vuestra promesa que espiritualmente habéis hecho ante Mí, queda escrita en el Libro de la Vida. 21. Trabajad, que el galardón os espera, cuando hayáis concluido vuestra obra. 22. Vosotros sois los labriegos que en los tres tiempos habéis recibido mi semilla; mas también sois aquellos que cuando habéis visto vuestros campos dorarse por el trigo, os habéis aletargado y dejáis que el gusano carcoma la raíz de las plantas haciendo que sus frutos sean vanos. 23. Recordad vuestra división en los primeros tiempos, vuestras infidelidades, vuestras caídas. He ahí, por qué os encuentro en este tiempo dispersos y debilitados. Recordad que os anuncié que volverla de nuevo a congregaros y heme aquí, como Maestro, no he venido a contemplar vuestras manchas, ni vuestras ofensas; he venido a perdonaros, a ungiros y a daros nuevamente mi sabiduría. 24. Este es el nuevo pacto que hacéis con mi Divinidad. Esta revelación es el Arca de la Nueva Alianza. Si queréis caminar sin desviaros jamás, id y consolad al triste, ungid al enfermo, salvad al perdido, guiad al ciego y alimentad al que tenga hambre de justicia, de comprensión y de paz. Abrid paso a los enfermos del cuerpo o del espíritu, dejadlos llegar ante Mí, que Yo les daré el bálsamo, mas no les diré que su iniquidad es la causa de su dolor. 25. Si he llegado a la choza del humilde, también llegaré a la mansión del poderoso. De cierto os digo que en unos y en otros he encontrado la guerra fraticida, y en esas tierras sembraré la semilla de la paz. 26. Os dejo esta lección que encierra ley y justicia, para que imitando a vuestro Maestro, lleváis la paz donde esté la guerra, la caridad donde exista el egoísmo. Sed en la vida de vuestros hermanos, como estrellas que alumbren su camino. 27. Jamás adulteréis mis enseñanzas, mostrad mi Obra como un libro que sólo encierra pureza y cuando hayáis terminado de andar el camino, os recibiré. No contemplaré manchas en vuestro espíritu y os daré mi ósculo divino, que será el mejor galardón cuando lleguéis a la Tierra Prometida. Porque a vosotros he dado en este tiempo un puñado de simiente para que aprendieseis a sembrar en tierras fértiles y ahí la hicieseis multiplicar. 28. Os he enseñado que no debéis cortar el fruto antes de tiempo, sino que lo dejéis en la planta hasta que madure. 29. No sabéis cuantos siglos han pasado para que volvieseis a ser llamados por Mí y convertiros en labriegos de mis tierras. Errantes recorríais los caminos del mundo hasta que mi amor os entresacó de las multitudes. 30. Hoy os he engalanado y os he hecho reconocer vuestra heredad. 31. Nadie quiera volver a ser como el hijo pródigo, porque cada retorno será más doloroso. 32. No permitáis que el egoísmo penetre de nuevo en vuestro corazón y guardéis sólo para vosotros vuestra heredad. 33. No viváis divididos espiritualmente y sólo unidos en apariencia, porque si al hombre engañáis, a Mi no me podréis mentir. 34. Si sabéis orar no os perderéis, porque además de Elías, el Pastor Espiritual que os cuida y os conduce, están vuestros hermanos, aquéllos que en la Tierra he puesto delante de vosotros, para que os aconsejen y os corrijan. 35. Buscad la unificación de todas las congregaciones y que ella sea el estandarte de paz, unión y buena voluntad; que nunca haya en vuestras manos armas fratricidas, las armas que os he dado son de amor. 36. Estáis aprendiendo a ungir al enfermo y a resucitar al que ha muerto a la vida de la gracia; vais aprendiendo a luchar y a esparcir mi Doctrina, más hay quienes aún dentro de este camino buscan riquezas, galas y honores, y es que no saben con cuánto dolor se purifican esas manchas. 37. ¡Cuán grande es el don que al portavoz le ha sido confiado! ¡Qué torrente de sabiduría, de amor y consuelo pasa por su entendimiento y por sus labios! Es el medio entre Dios y los hombres para que me escuchen. En ellos no deben anidar la vanidad o el orgullo, porque si esto hicieren, caerán en tentación. Su ejemplo deberá ser de mansedumbre, de sencillez y caridad para que gocen de lleno de la inspiración divina. Mas entre ellos habrá quienes sintiéndose reyes, busquen a sus siervos y se rodeen de aduladores. Más ¿Podrá la humanidad creerles? ¿Podrán resucitar muertos a la vida de la gracia y consolar corazones afligidos? No, éstos sólo provocarán la burla, la que no será para ellos sino para mi Doctrina. 38. Vuestra misión es enseñar, más si no aprendéis de Mi ¿Qué podréis enseñar? 39. A todos os amo por igual, lo mismo al que me ama y es celoso de mi Ley, como al que adultera o prevarica, a estos últimos los probaré, les corregiré y al final serán mis buenos labriegos. 40. Os ayudaré a cumplir aquella promesa que ante el Arca de la Nueva Alianza hicisteis y será entonces cuando hayáis terminado la misión que al mundo habéis traído. 41. Siempre me estoy haciendo sentir en vosotros para que viváis alerta y vuestra mente y corazón sean siempre sensibles a las lecciones espirituales. 42. Las multitudes se acercan conforme pasan los tiempos y la mirada de los postreros irá siendo más penetrante para juzgar la esencia de mi palabra y vuestra preparación. 43. Purificaos. Sin regeneración no podréis dar buenos frutos. La luz de mi Espíritu Santo es en vuestra conciencia, para que vuestras obras sean el testimonio de mi verdad. 44. Aprovechad los años, los siglos, las eras, para que os acerquéis a Mí. 45. Os digo esto, porque os contemplo indiferentes a mi enseñanza, en cambio, cuando sentís que la muerte se acerca, lloráis porque queréis cumplir y recuperar el tiempo perdido. 46. No temáis encumbrar la montaña, ya sabéis que en lo alto de ella os espero. 47. Yo en Jesús escalé el Calvario, sabiendo que en su cima me esperaba la cruz y fui fuerte; no olvidéis mi lección. 48. Me estoy sirviendo de vosotros para manifestarme a la humanidad; estoy hablando por vuestros labios mi palabra celestial, más si los hombres al oírla dudasen de ella, no será de su esencia, sino de vuestras imperfecciones. 49. Os estoy enseñando a transportaros en espíritu por medio de la oración y del pensamiento a cualquier lugar donde queráis enviar la caridad. También tendréis que trasladaros materialmente para llevar mi Doctrina a las comarcas. 50. He de servirme de todo vuestro ser. 51. Para formar este pueblo, tuve que doblegar los corazones de roca, tras los que ocultabais vuestro espíritu y fue mi palabra de amor la que os convenció. Luego os di armas, que son mis enseñanzas, para que en vuestra lucha vencieseis los obstáculos y os hice comprender que para llamaros hijos de Israel, es necesario practicar con pureza mi Doctrina y enseñar mi ley sin alterarla. 52. Lo que me preguntáis y lo que me contestáis, lo hacéis en silencio, en lo íntimo de vuestro corazón. Están distantes los años en que permití que cada uno de mis discípulos se levantase materialmente ante sus hermanos para analizar mi palabra y contestar a mis preguntas. 53. ¡Cómo dejáis que el tiempo borre los recuerdos y se lleve de vuestra memoria mi palabra! 54. Mi enseñanza como fino cincel os pulimenta, mientras la vida, con sus vicisitudes y pruebas os prepara. 55. Confortaos en vuestros trances amargos y difíciles, pensando que mi Ley sabia y perfecta lo juzga todo. 56. He estado en vuestro dolor para que por medio de él me busquéis. Os he tocado con la pobreza para que aprendáis a pedir, a ser humildes y a comprender a los demás. 57. He llegado a reteneros el pan de cada día, para mostraros que quien tiene fe, es como las aves que no se preocupan por el mañana; ellas ven aparecer la aurora como un símbolo de mi presencia y al despertar, lo primero que hacen es elevar sus trinos como una acción de gracias y como una prueba de fe. 58. Me he hecho sentir a través de los seres más queridos de vosotros, para probaros que el espíritu es fuerte y que con esa fuerza puede sostener a su materia en las grandes pruebas de esta vida. 59. Grande es la reaciedad de la humanidad y cada hombre lleva en su corazón una roca, más a todos llegaré con la caricia espiritual de mi palabra. 60. Entre las inmensas turbas abundan aquellos a quienes no les estremecería ver a Jesús clavado de nuevo en el madero, desangrándose; menos van a conmoverles los ayes de dolor y los ríos de sangre que brotan de sus semejantes en estas horas de pruebas para la humanidad. 61. Ya nada conmueve a los hombres; todo lo miran superficialmente y en nada meditan. 62. Es necesario que llegue a los espíritus la luz de mi palabra, para que despierten a la verdad, al amor, a la caridad. Entonces comprenderán el porqué de tantas penas. 63. Es necesario que todos comprendáis que tengo preparado un sitio en la eternidad a cada uno de vosotros, y que ese sitio no está en este mundo. 64. Un mandato del Padre venís a cumplir en el camino de la vida, aquél que dice: “Creced y multiplicaos”, mas ya es hora de que vuestro espíritu vaya preparando su retorno a Mi. 65. Muchas lecciones os daré y dejaré escritas en este tiempo, porque pronto dejaréis de oírme en esta forma. Después os prepararéis y mi luz llegará directamente a vuestro espíritu; será el tiempo en que deberéis levantaros como los verdaderos discípulos del Espíritu Santo. 66. Creíais que el don de la profecía, de la palabra y de la inspiración, había sido privilegio de justos y de santos, y en este tiempo os saqué de ese error al decir los parias: vosotros también podéis ser mis profetas, mis emisarios y mis discípulos. 67. Si la humanidad os desprecia por vuestra humildad material, Yo os acerco a mi mesa para que os sintáis amados por Mí. ¿Con qué vais a compensar el amor que os tengo, pueblo? ¿Con vuestra fidelidad o acaso con la ingratitud? 68. No os conforméis con lo primero, aspirad siempre a más, porque estoy en espera de los preparados para enviarlos a las comarcas con esta buena nueva. 69. ¿Acaso teméis dejar padre, esposa o hijos? ¿Os preocupa dejar lo que os pertenece en la tierra? El que quiera ser mi discípulo, tendrá que recordar a mis apóstoles del Segundo Tiempo, para después imitarles. 70. Bienaventurado aquél a quien la muerte corpórea sorprenda enseñando mí Doctrina, porque la luz en su espíritu será muy grande. 71. Estad siempre preparados, porque esa hora no la saben ni los ángeles. 72. Este libro divino que es mi palabra, viene a perfeccionar a los espíritus. Ante él, no habrá anciano, ni adulto, ni niño, sino discípulos. 73. En este libro leed y entended, porque grandes enseñanzas os dará. Vosotros sois los que no os habéis hastiado de escuchar mi palabra que os he dado por medio de éstos, a quienes he llamado ruiseñores, 74. ¡Cuántas veces os habéis sentido débiles en vuestro camino y con sólo recordar algunas de mis palabras, habéis recobrado la fortaleza! 75. Hoy, cuando os encontráis ante una prueba, buscáis la comunicación directa con mi Divinidad por medio de la oración espiritual y lucháis en vuestro interior por despojar vuestra mente para recibir la gracia que solicitáis del Padre. 76. Lo que me confesáis, sólo Yo lo sé. Mas este confidente que tenéis en Mi nunca publicará vuestras faltas, ni mucho menos os delatará. Os estoy enseñando nuevamente a perdonar. 77. Tomad las pruebas cual lecciones y aprovechad mis enseñanzas. El tiempo pasa velozmente; los que llegaron siendo niños, ya son jóvenes; los que en su juventud iniciaron esta jornada, han llegado a la madurez y los que en la edad media principiaron, se han convertido en ancianos. 78. El que ha sabido concentrarse en sí mismo para escuchar mi palabra, ése la ha almacenado, más el que escuchando ha dejado escapar su pensamiento hacia lo que es ajeno a mi Obra, ése ha salido con el espíritu desnudo de enseñanzas y el corazón vacío. 79. Reconoced que si os he llamado a vosotros, no ha sido solamente para agraciaros, sino para que de esta manera contrajeseis con vuestro Maestro y con vuestros hermanos, el deber de dar algo de lo mucho que habéis recibido. 80. No os dejaré manifestar mi Obra encontrándoos manchados. ¿Qué podríais entregar a vuestros hermanos? 81. Preparaos, porque entre todos tendréis que cuidar lo que os he confiado. ¿No os sentís agradecidos ante vuestro Padre, que siendo el Juez Supremo, os dé ocasión de lavar vuestras manchas por medio de la práctica del amor, en vez de hacerlo por el dolor? 82. Si a esto llamáis penitencia, Yo os digo que es la única penitencia que os recibo. Llegará el día para vosotros en que rechazar lo superfluo y lo malo para practicar lo bueno y lo licito, sea en lugar de un sacrificio un verdadero goce, no solamente espiritual sino también humano. 83. Estoy preparando los caminos para que por ellos lleguen mis emisarios a las comarcas y a las naciones. 84. Mi palabra de este tiempo en los últimos años ha fructificado, porque los recintos se han multiplicado y las multitudes han crecido. 85. Os sentís torpes para levantaros a desempeñar tan delicada misión, más en verdad os digo que mis innumerables lecciones e inspiraciones, pondrán en vuestros labios el don de la palabra, más para que obtengáis el cumplimiento de esta promesa, es necesario que tengáis fe en Mí y en vosotros mismos. Y quien posea esta fe y cumpla con mi Ley, no haga alarde de sus dones porque entonces su palabra carecerá de esencia. 86. ¿Por qué mi palabra ha conmovido a los hombres de toda condición? Por su humildad, pureza y sencillez. 87. Pueblo: Enseñad a la niñez a orar por la humanidad, su oración inocente y pura como el perfume de las flores, se elevará hasta Mí y llegará también a los corazones que sufren. 88. Preparad a los niños, mostradles el camino para vencer las acechanzas y mañana darán un paso más adelante del que vosotros habéis dado. Porque si supieseis comprender mi palabra, si ya conocierais el fondo de cada uno de los pensamientos que toman forma a través de los distintos portavoces por los cuales me manifiesto, y si supieseis lo que vale una sola de mis enseñanzas, no seriáis tan tímidos para hablar de esta Obra. Os sentiríais capaces de llegar hasta un campo de batalla para que aquellos hombres oyeran la lectura de una lección mía, y en verdad os digo, que les veríais llorar de arrepentimiento a unos y de esperanza a otros. 89. ¿Por qué vosotros a veces no alcanzáis a conmoveros? ¡Oh corazones duros, acostumbrados a la caricia de mi palabra! Estáis adormecidos, satisfechos de haber alcanzado paz y consuelo, sin acordaros que hay muchos que no tienen ni una migaja de este pan que vosotros desperdiciáis. 90. No habéis querido gozar contemplando el efecto que causarla en muchos corazones la palabra de consuelo del Maestro. 91. ¡Oh pequeños párvulos! ¿Cuándo vais a crecer en espíritu? ¿Cuándo lograréis dominar las flaquezas de vuestro cuerpo? Yo soy el que cruza el desierto derramando mi palabra divina y buscando a los caminantes perdidos; pero quiero que los hombres aprendan a dar lo que de Mi reciben. Por eso os digo, pueblo, que os preparéis para extender mi caridad, haciendo que estas enseñanzas lleguen hasta los confines de la Tierra. Haced que sean reproducidas y multiplicadas para que lleguen a todas las naciones buscando a los hombres por los distintos caminos. 92. Esta es la mejor agua que podéis ofrecer a los sedientos de amor y de verdad. 93. Todavía no os habéis levantado a trabajar, porque estáis escondiendo los tesoros espirituales que os he confiado, mientras en otras naciones perecen, porque no han podido recibir este mensaje. Son multitudes que van sin dirección, caminantes que carecen de agua y de luz. 94. Si no os levantáis, pueblo, ¿De qué os servirá vuestro saber? ¿Qué pensáis hacer de provecho y de bien para vuestra vida futura, aquélla que os espera en el mundo espiritual? 95. Tened piedad de vosotros mismos. Ninguno sabe cuándo llegará el momento en que su espíritu se aparte de la materia. Nadie sabe si al día siguiente sus ojos se abrirán a la luz. Todos sois del único dueño de todo lo creado y no sabéis cuando seréis recogidos. 96. Pensad que ni los cabellos de vuestra cabeza son vuestros, ni el polvo que pisáis; que vosotros mismos no os pertenecéis, que no necesitáis tener propiedades de poca duración, puesto que Vuestro reino tampoco es de este mundo. 97. Espiritualizaos y todo lo poseeréis con justicia y con medida mientras lo necesitéis, y llegado el momento de la renunciación a esta vida, os elevaréis plenos de luz a tomar posesión de lo que os corresponde en el Más Allá. 98. Toda mi obra espiritual a través de los tiempos, ha tenido la finalidad de edificar en la eternidad un Reino de felicidad y de luz para todos mis hijos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 6 1. Bienaventurados vosotros que venís a escuchar la lección del Maestro, porque mi enseñanza es la simiente que llevaréis a las generaciones venideras. Sois el hijo primogénito que va a preparar con el ejemplo el camino, a sus hermanos pequeños. 2. Este es el Tercer Tiempo en que mi Espíritu Divino se derrama sobre toda carne y sobre todo espíritu, en cumplimiento de la profecía que os hice de que todo ojo me contemplaría. 3. En verdad os digo que cuando os comuniquéis de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, me estaréis contemplando, porque es a vuestra mirada espiritual la que he venido a preparar. 4. Sois los herederos de mi reino. El fruto del árbol de la vida os lo ha dado el Padre, para que os hartéis y después cultivéis su semilla. 5. El Señor poseía las tierras y las ha dado a sus hijos que sois vosotros, nombrándoos labriegos de su campiña. 6. Los que han comprendido su misión y han sabido trabajar las tierras, se han recreado y me hacen presente su satisfacción; los que concibieron el camino adornado con fragantes flores, y creyendo que el árbol no necesitaba de cuidados y desvelos para fructificar, hoy se presentan cansados. Encontraron a su paso tanta miseria, pecado y dolor, que se sintieron impotentes para aligerar de esa cruz a sus hermanos. Apenas comenzada la jornada, se sintieron cansados; se dedicaron a sanar enfermos y ellos también enfermaron. 7. Pero el Maestro aún está entre sus discípulos para darles nuevas lecciones y ayudarles a levantarse. Yo os digo: Pedidme que Yo os daré, porque soy vuestro Padre. 8. Mi enseñanza llena de amor y de paciencia, os convertirá en mansas ovejas que sepan seguir dócilmente la voz de su Pastor. 9. No olvidéis que ante el Arca de la Nueva Alianza jurasteis cumplir con los preceptos de mi Ley. 10. Si, discípulos, vuestra misión es de paz y de unificación; tendréis que reedificar mi templo, porque a través de vosotros he de legar mi palabra, mis profecías y mandatos a la humanidad. 11. Os digo también: ¿Por qué si sois los heredados por el Padre, os atrevéis a prevaricar o adulterar? ¿No pensáis que con esto aumentáis vuestra restitución? He aquí el porqué de vuestras enfermedades y vicisitudes. 12. Si os he hecho primeros, no os convirtáis en postreros, ocupad vuestro lugar y conservad esta gracia hasta el final del camino. 13. No os dividáis, formad una sola familia, solamente así podréis ser fuertes. 14. No os envanezcáis, contemplad que vuestras tierras son aún pequeñas y corta vuestra siembra. Sed siempre humildes y seréis grandes delante del Padre. 15. Los que ayer fueron débiles, serán los fuertes del mañana, de ese mañana que debéis anhelar, el cual será como el despuntar de un nuevo día, cuyo sol alumbre vuestro espíritu; entonces unos seréis cirineos de los otros para ayudaros a llevar el peso de la cruz. 16. No consideréis mi Obra como una carga, ni digáis que es pesado para vuestro espíritu el cumplimiento de la hermosa misión de amar al Padre y a vuestros hermanos. La que sí es pesada, es la cruz de iniquidades propias y ajenas por las que tendréis que llorar, sangrar y hasta morir. La ingratitud, la incomprensión, el egoísmo, la calumnia, serán como un fardo sobre vosotros, si les dais albergue. 17. Al hombre reacio podrá parecerle duro y pesado el cumplimiento de mi ley, porque es perfecta y no protejo la iniquidad ni la mentira; más para el obediente, la Ley es su baluarte, su sostén, su salvación. 18. De todo os prevengo y os preparo, para que sepáis extender mis enseñanzas con verdadera limpidez. 19. Yo ilumino a mis portavoces para que en ellos descienda mi rayo hecho palabra humana, pero llena de esencia celestial, para alimentar, purificar y sanar a las multitudes, pronto el número de mis portavoces aumentará; hombres y mujeres hablarán extensamente y por ellos os revelaré grandes enseñanzas. 20. Os estoy hablando y estoy velando por vosotros. No durmáis como los discípulos del Segundo Tiempo, mientras Jesús oraba en el Huerto de los Olivos, porque los enemigos os sorprenderán. 21. Orad junto con vuestro Maestro para que vuestra oración os revista de valor y no os acobardéis ante los toques de alarma. 22. Hay quien dude de mi presencia, aun cuando esté recibiendo mi comunicación a través de su entendimiento. Y es que al juzgar su vida, sus palabras y hasta sus pensamientos, se considera indigno, impuro, y piensa que mi presencia en él es imposible. De cierto os digo: Impuros y pecadores son todos éstos por quienes me comunico, más contemplo su esfuerzo constante por hacerse cada vez más dignos de transmitir mi divina palabra, y mi fuerza y mi luz son con ellos. 23. Este pueblo, que en el tiempo presente debiera parecerse al hombre en plena juventud, ha llegado como un anciano a la presencia de su Padre, espiritualmente viene cansado por su largo peregrinaje, doblegado por el peso de su fardo, marchito y desengañado. Más para ayudarle en su camino he abierto un libro, el Libro de la Vida, en el cual descubrirá el secreto de la paz perpetua, de la juventud eterna, de la salud y la alegría. 24. En mi campiña, recobraréis el vigor que habíais perdido, ¡Oh labriegos! 25. Mi palabra siempre os aconseja el bien y la virtud. Que no habléis mal de vuestros hermanos causando su deshonra; que no veáis con desprecio a los que sufren enfermedades que vosotros llamáis contagiosas; que no protejáis las guerras; ni tengáis ocupación vergonzosa que destruya la moralidad y proteja los vicios; que no maldigáis nada de lo creado; ni toméis lo ajeno sin permiso del dueño; ni propaguéis supersticiones. Que visitéis a los enfermos; perdonéis a los que os ofenden; protejáis la virtud; dad buenos ejemplos y me estaréis amando y amando a vuestros hermanos, que en esos dos preceptos se resume toda la Ley. 26. Aprended mi lección y enseñadla con vuestra práctica. Si no aprendéis, ¿Cómo queréis predicar mi Doctrina? Y si no sentís lo que habéis aprendido, ¿Cómo queréis enseñar como el buen apóstol? 27. Decidme, pueblo: ¿Qué es lo que habéis analizado y practicado hasta ahora? Mi palabra es clara y sencilla y no la habéis sabido interpretar todavía, más Yo vengo a iluminaros y a llevaros por el sendero de la luz. No os salgáis de ese camino ni retrocedáis; tampoco vayáis de prisa. 28. Por amor a vosotros he venido a enseñaros, y ansió que vengáis a Mí y elevéis vuestro canto como los ángeles: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. 29. Quiero también escuchar de vosotros una frase de arrepentimiento, vuestra sincera confesión, para consolaros y aconsejaros como Padre y ser vuestro mejor amigo. 30. Hoy ignoráis todavía todo lo que voy a revelaros durante esta etapa; paso a paso os iré doctrinando. Mi enseñanza, conocida por una porción de la humanidad, alcanzará su esplendor cuando el tiempo sea llegado. 31. No he llamado a sabios ni a filósofos para servirme de su entendimiento; he escogido a los humildes, para hacer de ellos los portavoces de mi palabra, a través de los cuales mi Espíritu os entrega esta comunicación y se recrea al ver que me reconocéis. 32. La fuente de mi amor se encuentra desbordante, ¿Queréis recibirme? Yo estoy en la esencia de mi palabra. Intuid vuestro canto al de los ángeles y alabadme. Todo lo que me pidáis para vuestro progreso espiritual, os lo concederé. 33. Estáis oyendo al Verbo del Padre, mi mirada penetra en vuestros corazones y en algunos contemplo la dureza de la roca y la frialdad del mármol, más hago brotar agua de las rocas y mi amor y mi ternura os darán el calor que necesita vuestro espíritu. 34. Formé de materia vuestro cuerpo y os di mi aliento divino; os doté de conciencia para que vivieseis reconociéndome, y de tiempo en tiempo he venido a daros lecciones llenas de sabiduría que eleven a vuestro espíritu. En el Segundo Tiempo sembré mi semilla de amor en vosotros y hoy vengo a cultivarla; en el final de los tiempos todos estaréis conmigo, como Yo he estado con vosotros. 35. Os he pulimentado a través del camino, porque anhelo que seáis limpios y virtuosos para que lleguéis a ser mis buenos discípulos. 36. Vivid velando y orando y todo sufrimiento será llevadero; no caeréis en tentación y sentiréis que cerca de vosotros mi Espíritu de Padre os protege. Sed fuertes en las pruebas. Recordad que Jesús en el Segundo Tiempo, cuando le fue ofrecido el cáliz de amargura y presintió el dolor que le esperaba, dijo: “Padre, si es posible aparta de Mi este cáliz, mas no se haga mi voluntad, sino la tuya". Vosotros, que también sufrís y padecéis en la Tierra, ¿No queréis imitarle? ¿No queréis seguirle? 37. ¿Por qué tenéis menos temor ahora que os hablo como Espíritu Consolador, que cuando os hablé como Juez en el Primer Tiempo y como Maestro en el Segundo, si soy el mismo Espíritu que os he hablado en los tres tiempos? ¿Acaso porque os hablo con dulzura? 38. Yo os doctriné en el Segundo Tiempo y hoy vengo a ofreceros el mismo manjar de mi palabra; porque sois mis discípulos y quiero que os alimentéis de Mí. Resucitad a la vida de la gracia y aprovechad este tiempo preciso en el que os enseño. Más tarde, cuando hayáis recibido todo lo que os tengo preparado, os pediré cuentas de vuestras obras en éste y en todos los tiempos: porque cuando vine a la Tierra para hacerme hombre, conversasteis conmigo y recibisteis mis lecciones como ahora. Más en aquel tiempo, mientras unos creísteis, otros dudasteis, y ese tiempo de gracia, esa oportunidad para el adelanto de vuestro espíritu, pasó. Más el Padre entrega a sus hijos nuevas lecciones y pruebas para su elevación espiritual y en este tiempo os doy una enseñanza más, para que podáis contemplar más cerca la Tierra Prometida. 39. Os he hablado por conducto de distintos portavoces y como son imperfectos por ser humanos, habéis dudado, más de cierto os digo que he venido a servirme de ellos, porque los conozco y los he preparado a través de siglos para presentarlos ante vosotros en este Tiempo como los intérpretes de mi palabra. 40. He venido a buscaros, porque es muy grande mi amor por vosotros, he trazado un destino de restitución a cada criatura, en el cual se refleja la justicia amorosa del Padre. A pesar de vuestros errores, os estoy revelando vuestra misión entre la humanidad, pero es necesario que meditéis profundamente y os hagáis dignos de ella. Pensad que no sólo me estoy manifestando delante de vosotros en palabra, sino también en inspiración y en revelación a través de sueños y videncias. 41. Pueblo: No os habéis perfeccionado aún, pero estaréis conmigo cuando os hayáis purificado por vuestros méritos. Si ahora os consideráis ignorantes, Yo os iluminaré y vosotros hablaréis y sorprenderéis a los hombres. Cuando estéis preparados, vuestro anhelo será colaborar conmigo en la obra de salvación de la humanidad. 42. Os estoy enseñando la verdad y mostrándoos el camino para que os preparéis y con vuestra oración y vuestras obras me imitéis, recordando mis ejemplos del Segundo Tiempo. Que todos los actos de vuestra vida encierren amor y verdad, para que con ellos deis testimonio de Mí. Recordad que en aquel tiempo os dije: “No todo el que me dice Padre me ama; ni todo el que pronuncia mi nombre me venera; solo aquellos que cumplen mi Ley, dan testimonio de Mí”. 43. Ahora vengo a concederos un tiempo más para que os elevéis por la escala de vuestro perfeccionamiento, y ¿Sabéis cuál es el secreto para la elevación? El amor, la sinceridad, la limpidez del corazón y las buenas obras. Por eso os he dicho: Limpiad el vaso por dentro y por fuera; velad, como las vírgenes prudentes de mi parábola, tened vuestra lámpara encendida; hablad con firmeza de mi Doctrina y no temáis ni os avergoncéis de ser mis discípulos, porque si hoy me negaseis, mañana, cuando os convenzáis de mi verdad, sentiréis dolor. 44. Si no me reconocéis por mi palabra, reconocedme por los prodigios que he hecho entre vosotros. Lo que os he prometido por conducto del portavoz, lo he cumplido en el camino de vuestra vida. ¿Por qué muchos niegan mis manifestaciones como Espíritu Divino, si estáis viviendo el tiempo del Espíritu Santo? 45. Si me pidierais pruebas de estas revelaciones, os las daría, más si Yo os sometiera a prueba, ¿Qué harías vosotros? Os sentiríais débiles y pequeños. 46. Quiero ver en vosotros la fe que manifestaron los enfermos que llegaron ante Mí en el Segundo Tiempo: la del paralítico, la del ciego y la de la mujer incurable. Quiero sentirme amado como Padre, solicitado como Doctor y escuchado como Maestro. 47. Ahora no he venido para ser inmolado como en el Segundo Tiempo, mi Espíritu tan sólo se derramará en luz, en esencia, en todos mis hijos, para ponerlos a salvo. Cuando os hayáis elevado en el sendero de vuestra evolución, formaréis un solo espíritu de bien, de paz, para interceder por todos vuestros hermanos. 48. Uníos con vuestro amor a la intercesión de vuestra Madre espiritual, porque el cetro de justicia está próximo a llegar entre los hombres. 49. Practicad la caridad y dad a vuestros hermanos, como Yo os he dado. 50. Meditad en mis palabras y sentíos responsables de vuestros cargos. ¿Por qué os olvidáis a veces que he venido lleno de amor a perdonar vuestras faltas y a daros oportunidad de empezar una nueva vida? ¿Por qué caéis en rutina, si os estoy preparando para que transitéis por el camino de evolución, en donde estáis descubriendo nuevos y vastos horizontes y alicientes sin fin para el espíritu? 51. No os conmováis sólo en el momento de escuchar mi palabra, no lloréis vuestras faltas sin sentirlo profundamente, ni hagáis falsos propósitos de enmienda que muy pronto quebrantaréis. Velad y sed fuertes, para que seáis firmes en vuestras determinaciones, y cuando prometáis enmendaros, lo hagáis con firmeza y vengáis a Mí llenos de alegría a decirme: Padre, he cumplido tus mandatos, te he obedecido, he honrado tu nombre. 52. Este es el tiempo anunciado en que Yo había de hablar a la humanidad y quiero que vosotros con esta palabra que os he dado, en cumplimiento de mis profecías, forméis volúmenes, después hagáis extractos y análisis de ella y la deis a conocer a vuestros hermanos. ¿Queréis ocuparos de esta misión? Os concedo el tiempo para que la cumpláis con los cargos que os he dado en mi Obra y fuera de ella. Trabajad y habrá paz y alegría en vuestro espíritu. Practicad sin envaneceros, sin encerraros en un círculo de egoísmo, sed báculo y ejemplo para vuestros hermanos materiales y espirituales. Vuestra misión no se limita a trabajar por los seres encarnados, sino que debéis ayudar también a los desencarnados, a esas criaturas necesitadas de amor y caridad, que muy pocos recuerdan. No os baste creer y reconocer mi manifestación en este tiempo, es necesario que practiquéis la Doctrina que os enseño. 53. No dejéis que los niños se pierdan del camino por falta de enseñanza, mirad que sus espíritus evolucionados pueden tropezar en los pedruscos del sendero errado, habiendo sido preparados para cumplir grandes misiones. P A R Á B O L A 54. “En medio de un huerto floreciente, se encontraba un anciano venerable contemplando lleno de gozo su obra. Una fuente que desbordaba sus aguas cristalinas regaba el cultivado huerto. El anciano quería compartir sus frutos e invitaba a los caminantes a disfrutar de sus bienes. 55. Hasta él llego un varón enfermo, leproso. El anciano lo miró con amor, lo recibió y le preguntó qué solicitaba. El caminante le dijo: No te acerques a mí porque estoy leproso. El anciano, sin sentir repugnancia, lo hizo pasar, le dio abrigo en su casa y lo alimentó sin preguntarle la causa de su mal. El leproso estando bajo la protección del anciano, limpió su cuerpo y lleno de gratitud le dijo: Me quedaré contigo, porque tú me has devuelto la salud, yo te ayudaré a cultivar tus tierras. 56. Después llego hasta aquel lugar una mujer, con la desesperación reflejada en el rostro y el anciano le preguntó: ¿Qué necesitáis? Y ella llorando, contestó: No puedo ocultar mi falta, he adulterado y he sido arrojada de mi hogar, mis pequeños hijos han quedado abandonados. El anciano le dijo: No volváis a caer en adulterio, amad y respetad a vuestro esposo, y mientras volvéis a vuestro hogar, bebed de esta agua cristalina y purificaos. Más la mujer replicó: No puedo volver, más haz llegar a mi hogar tu llamado y yo quedaré a tu servicio. 57. Pasaron los días, y los pequeños que habían quedado solos, fueron en busca del buen anciano porque sabían que repartía caridad y a ellos les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos contestaron: hemos quedado solos en el hogar, nuestros padres nos han abandonado y venimos a ti en busca de pan y de abrigo, porque sabemos que en ti los encontraremos. El anciano les dijo: Pasad, vuestros padres están conmigo, descansad y reuníos con ellos. 58. Todos reunidos, en aquella bendita compañía, recobraron la paz, hubo perdón y reconciliación, y volvieron a la vida cotidiana. El padre regenerado, limpio de su lepra, volvió a cobijar bajo su techo a la mujer y dio calor a los pequeños. Ella, arrepentida y limpia, fue regazo para el varón y cuna para sus hijos. Los pequeños, que creían haber perdido para siempre a sus padres, dieron gracias al anciano por devolvérselos y por permitir que su hogar fuese reedificado”. 59. En verdad os digo: si me buscáis en vuestros más grandes problemas, encontraréis siempre solución para ellos. 60. Yo soy el anciano de la parábola. Venid a Mí, Yo a nadie rechazo, antes bien, me sirvo de vuestras pruebas para purificaros y acercaros a Mí. Venid todos, recobrad la paz y la salud. Bebed de la fuente cristalina y sed salvos. Porque Yo soy el Libro de la vida y os he presentado una página más para que la estudiéis y seáis fuertes en mi enseñanza. ¿Queréis seguir adelante en este camino? Conoced mi Ley y dad cumplimiento a cada uno de mis preceptos. No deis a vuestro Padre amargura, no me hagáis padecer. Mirad que mi sacrificio es constante; por vuestra duda e incomprensión, me lleváis a cada instante a la cruz. 61. A vosotros, varones, os he concedido una heredad, una hacienda, una mujer de quien sois administradores, para que la améis y cultivéis. Y sin embargo, ha llegado a Mí vuestra compañera presentándome quejas y llanto por vuestra incomprensión. Os he dicho que sois fuertes, que habéis sido formados a mi imagen y semejanza, mas no os he mandado humillar a la mujer y hacer de ella vuestra esclava. Os he hecho fuertes para que me representéis en vuestro hogar, fuertes en la virtud, en el talento, y os he dado como complemento en vuestra vida terrestre, como compañera a la mujer, para que en el amor de ambos, encontréis fortaleza para afrontar las pruebas y vicisitudes. 62. Hoy os estoy llamando a mi Reino para poneros a salvo, mas debéis trabajar y hacer méritos para escalar por la senda de luz que os he trazado. Os espero ansiosamente, venid y seréis recibidos como hijos obedientes y habrá fiesta en los cielos. 63. ¿Por qué sentís cansancio en vuestro espíritu, si os doy fortaleza a cada instante? No os alejéis de Mí, aun cuando hubiese fatiga o frialdad que la humanidad hubiese dejado en vosotros. Yo soy la resurrección y la vida, si confiáis en Mí, recobraréis la fuerza y la alegría. Cuando necesitéis un báculo, apoyaos en Elías, vuestro Pastor y él os sostendrá. Cuando necesitéis de consuelo y de ternura, recurrid a María, vuestra Madre celestial, y sentid su caricia y su bálsamo. Comprended su amor, ella siente vuestro dolor y os acompaña en vuestras penas. ¡Cuán grande es su sufrimiento cuando torcéis el camino y marcháis como ciegos, después de haber contemplado esta luz! 64. El dolor ha llegado a inundar el corazón de la humanidad. Hoy se cumple aquella profecía que dice: Los padres desconocerán a sus hijos y éstos a sus padres. Se desconocerán entre hermanos y se aborrecerán. También contempláis cómo los hogares son campos de discordia y de guerra. Mas Yo vengo a deteneros en ese camino y a deciros que arrojéis esas armas de destrucción y que no os deis muerte los unos a los otros, que huyáis del caos, vengáis conmigo y me sigáis en la obra de restauración. 65. Yo os pregunto: ¿No habéis recibido consuelo y fortaleza en mi palabra? ¿No os habéis conmovido ante mi presencia? Si, discípulos, si la carne no lo confiesa, el espíritu me reconoce, me da gracias y descubre la esencia de mi amor en el fondo de esta palabra. ¿No os prometí en el Segundo Tiempo, que volvería como Espíritu de Verdad? Mirad como he cumplido todo lo que os he ofrecido. 66. Estudiad, discípulos, para que enseñéis a los que vendrán después de vosotros. Os buscarán filósofas y científicos y Yo les hablaré por vuestro conducto, y así les demostraré una vez más que me he servido de los pobres y de los sencillos. Levantaos, labriegos, y sembrad las tierras que os he preparado, porque muy pronto vendré como administrador y juez, a pediros la cosecha de la semilla que os he entregado. 67. Os revisto de mi gracia, para que seáis maestros humildes de vuestros hermanos y sanéis a los enfermos. Recibid a los que vengan en busca de luz y sed claridad para todos. Aconsejad y convertid a los pecadores, mas no hagáis alarde de que sois mis discípulos. Cuando sintáis el dolor de vuestros hermanos y sepáis consolarlos, cuando améis en verdad y hagáis la caridad sin publicarla, entonces podréis llamaros mis discípulos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 7 1. A los que aún no comprenden mi manifestación, les digo: Este varón por quien me comunico es humano como vosotros y este asiento que contempláis en el ángulo del recinto, en el cual reposa el portavoz de mi palabra, no es el solio del Señor. 2. El trono que busco entre vosotros, es vuestro corazón, y en él me posará cuando sepa adorarme sin idolatría ni fanatismo. 3. Sois tan frágiles y tan inclinados a la idolatría, que sin daros cuenta mí estáis adorando en las materias por las que me comunico y miráis esto! lugares como si fuesen sagrados. Más cuando ya no me tengáis en esta. forma, comprenderéis que estos portavoces no fueron el medio más elevado para mi comunicación; cuando el Rayo Divino, en vez de descender sobre el entendimiento humano, se pose en vuestro espíritu debidamente preparado, entonces si habréis alcanzado la comunicación perfecta, porque ahí no habrá errores, ni turbaciones que se mezclen con la luz de vuestro Maestro. 4. El hombre estaba destinado desde la eternidad para comunicarse con mi Espíritu bajo muchas formas y ésta que ahora tenéis a través del entendimiento humano, es una de ellas. 5. Si encontráis imperfección en esta palabra, atribuidla al entendimiento por el que me comunico, tomando en cuenta que a estos portavoces los he entresacado de los humildes, ignorantes y rudos, para que mi comunicación a través de ellos os sorprendiese. Más cuando penetréis al fondo de mi enseñanza, no vayáis a convertiros en jueces de mis portavoces, porque para juzgarles sólo Yo, que les hablo a cada instante a través de la conciencia. Entonces, no midáis con vuestra vara, porque con ella misma seréis medidos. 6. El que ha sido llamado para ser mi labriego, siente que su corazón lo induce a venir a escucharme y a seguir penetrando en estos lugares de oración y de caridad. 7. A éstos, que presienten ser de los elegidos de este Tercer Tiempo, y a los que ya se encuentran entre las filas de mis labriegos, les digo: Guardad mis mandatos, meditad sobre mis recomendaciones y analizad mis palabras, para que seáis los soldados firmes que no os dejéis vencer por las pruebas. 8. Todos debéis saber que al finalizar 1950 dejare de hablaros en esta forma y que es necesario que así sea para que me sintáis entre vosotros en plenitud, cuando me elevéis el culto perfecto de espíritu a Espíritu. 9. Con estas lecciones que os doy, os aproximo más al tiempo que os anuncio, para que vayáis comprendiendo el cambio que habrá en vosotros después de 1950. 10. Para entonces debéis estar fuertes y preparados, si es que queréis someteros a mi voluntad y proseguir vuestra evolución espiritual. 11. Debéis encontraros alerta, porque la tentación os asaltará en todos los instantes, a unos para induciros a continuar indefinidamente una etapa cuyo final ha sido marcado por Mí; y a los otros, por falta de preparación y sobrada vanidad, para decir que están escuchando en lo espiritual mí divina palabra. Mas desde hoy os prevengo y quiero que sepáis, que Yo no hablo con palabras humanas, sino con inspiraciones, con ideas, con pensamientos. 12. Para daros mis lecciones con palabras humanas, vine a comunicarme a través del entendimiento del hombre, mas ya comunicado de Espíritu a espíritu, ni vosotros me hablaréis con palabras materiales, ni vuestro Padre tampoco lo hará con vosotros. 13. Si no os preparáis, a vuestros oídos llegarán murmullos que os confundirán y más tardes con ellos confundiréis a vuestros hermanos. Os estoy poniendo alerta para que, una vez terminadas estas comunicaciones, no intentéis practicarlas nuevamente, porque no serán espíritus de luz los que se manifiesten, sino seres turbados quienes vengan a querer destruir lo que antes habíais construido. 14. En cambio, el que sepa prepararse, aquél que en vez de querer hacerse notable trate de hacerse útil, que en vez de adelantar acontecimientos, aguarde con paciencia, ese escuchará clara mi enseñanza que llegará a su espíritu a través de los dones que en él existen, que son el de la inspiración, de la intuición, del presentimiento por medio de la oración, de la mirada espiritual y de los sueños proféticos 15. Os preparo, pueblo, para que no vayáis a profanar por ignorancia mi Ley. Os abro los ojos a la luz de la verdad, para que comprendáis la inmensa responsabilidad que pesa sobre vosotros y a la vez, para que comprendáis lo infinitamente delicada que es la misión que dentro de esta Obra os he confiado. 16. Quiero que vuestra obediencia os haga dignos de mi protección y no que con vuestros errores, incomprensiones y desobediencias, os expongáis a que la justicia de los hombres sea la que detenga vuestros pasos en la Tierra. 17. De cierto os digo que quien no cumpliese con mi Ley que existe en su conciencia, no llegará a Mi; mas también os digo, que sería triste que os hubieseis afanado mucho por sembrar y cuando llegue 1a hora de recoger os decepcionéis de vuestra cosecha, porque veáis que todo lo que hicisteis fue para vuestro cuerpo y nada encaminado al perfeccionamiento de vuestro espíritu 18. Pueblo: ¡No lloréis oyéndome hablar así, no penséis que soy injusto cuando os reclamo, ni tampoco atribuyáis estas palabras a la dureza de corazón del portavoz! Yo sé que tengo razón en preveniros y manteneros alerta. 19. Quiero dejaros entre la humanidad para que salvéis a muchos que andan entre tinieblas, porque no saben mirar la luz de la verdad; pero si no alcanzáis la preparación que debéis tener para llamaros dignamente mis discípulos, ¿creéis que un ciego puede conducir a otros ciegos? 20. En verdad os digo que sólo debe hablar de virtud quien la haya practicado en su camino y sepa sentirla. 21. Velad y orad, pueblo, para que se despierte en vosotros el sentido de responsabilidad y podáis en cada paso escuchar la voz de la conciencia, para que sintáis que habéis penetrado en el tiempo de la luz, en el que vuestro espíritu debe despertar y estar atento a mis mandatos. Las futuras generaciones os tendrán por dichosos al saber que fuisteis escogidos para formar los cimientos de una nueva humanidad, los precursores de mi enseñanza del Tercer Tiempo. 22. Todos habéis sentido en este tiempo el dolor, y vuestro corazón, movido en sus fibras más sensibles, ha retornado a Mi ya calmada su pena y se ha dispuesto a seguirme. Una sola de mis palabras ha bastado para que reconozcáis que soy Yo quien os habla en esta forma; el hambre de ternura y de amor que me hacíais presente, ha desaparecido y sólo anheláis conservar mi gracia, pero muchos no sabrán interpretar mis manifestaciones que en distintas formas estoy dando a la humanidad, ni comprenderán mi palabra y esa ignorancia será como una venda en sus ojos, que les impida contemplar mi verdad. 23. Si queréis encontrarme, buscadme en el silencio, en la humildad de vuestro templo interior y ahí estaréis en comunicación con mi Espíritu y me sentiré amado y venerado por vosotros. 24. No me imaginéis ni queráis verme en ningún objeto: no edifiquéis con ostentación el recinto que dediquéis a mi culto, doquiera que os encontréis podéis elevar vuestro espíritu, si queréis reuniros, una humilde estancia será bastante para que os congreguéis y cuando me hayáis construido el verdadero santuario en vuestro corazón, así enseñaréis a vuestros hermanos a formarlo también. 25. Me presentáis vuestra pobreza, me decís que no poseéis bienes en la Tierra, mas recordad que os he dado la paz, el amor, la devoción espiritual, que forman un tesoro mayor sed el fuerte, el prudente Israel, y cuando os sintáis inspirados por mi Espíritu, hablad de Mí a vuestros hermanos, sanad a los enfermos, fortaleced a los débiles, proteged a los indefensos, y en estas prácticas conoceréis la riqueza que existe en- vuestro espíritu y os sentiréis dichosos. 26. Los postreros darán grandes pasos de adelanto en esta senda y vosotros debéis preparadles desde hoy el camino; cuando este tiempo llegue, dadme gracias y testificad ante vuestros hermanos que mi palabra se ha cumplido. A nadie detengáis en su progreso espiritual, porque es mi voluntad que esta humanidad evolucione en corto tiempo. 27. Recibo vuestro cumplimiento grande o pequeño; os doy mi fortaleza y os consuelo en vuestras penas; vuestras lágrimas son el mejor riego que dais a vuestra siembra; así como una madre se desvela y en silencio derrama su llanto por la incomprensión de sus hijos, así vosotros, velad y sufrid por aquellos que he dejado a vuestro cuidado, para que Yo pueda deciros: Bienaventurados sean mis servidores. Bienaventurados sean los sembradores de la semilla perfecta. 28. Yo os recibo, caminantes. Yo os recibo, sembradores. Os vais alejando de las prácticas superfluas para seguir a vuestro señor, sabiendo que el pago de vuestra lucha no está en la Tierra. Sois conformes con las vicisitudes de la vida. Benditos seáis. No me habéis pedido ricos manjares, os habéis conformado con un duro mendrugo. Benditos seáis, porque habéis dado pruebas de que no vais en pos de una causa terrestre, sino habéis demostrado que vais siguiendo la huella de Jesús de Nazareth. 29. No os han atemorizado las pruebas, y en verdad os digo: He depositado una cruz en cada uno de vosotros; todos vuestros dolores, todo lo que los hombres os han arrebatado, vuestra escasez, el sufrimiento que todos y cada uno lleváis dentro del corazón, esa es vuestra cruz. Con paciencia la habéis llevado y vuestra mansedumbre es digna de un galardón. 30. El que sólo busca lo que pertenece al mundo no es conmigo. Los bienes de la Tierra los obtenéis con vuestro trabajo material, más los bienes del espíritu sólo los alcanzáis con la preparación y el cumplimiento espiritual. 31. Soy vuestro Maestro y os digo: Ya que lleváis la cruz con paciencia, no la dejéis a la medianía del camino. El que quiera ser salvo, llevará su cruz hasta el final de la jornada. El que sea inconforme, hará más pesada su cruz y le parecerá insoportable. 32. Si queréis que vuestro cumplimiento en mi Doctrina sea meritorio, llevad con paciencia vuestros sufrimientos; y aquél que me dice: “Maestro, yo no llevo conmigo la cruz”, contemplo que ése sólo carga un fardo de inconformidad, mas esa no es mi voluntad. 33. ¿Qué me hacéis presente? ¿Cuál es la simiente que habéis cultivado? ¿Cuáles son las tierras que habéis labrado y convertido en fértiles por vuestro cumplimiento? El tiempo en que las siembras sean perfectas no ha llegado aún, más no vengo a desanimaros, vengo a enseñaros para que alcancéis la mayor elevación. No olvidéis que según vuestra siembra, así será la cosecha. Si el trigo que sembráis es vano, nada recogeréis. Si sembráis poco, poco recogeréis. Por lo tanto consagraos a vuestra siembra y os labraréis un galardón para el futuro. El fruto maduro será en mi granero. Os dejo las siete espigas para que las cultivéis. Pediré el fruto de la primera, el fruto de la segunda y así hasta la última, y si todas son de buen sabor, la cosecha será perfecta. ¿Y cuáles son esas espigas de las que os hablo, discípulos amados? Son las siete virtudes del espíritu. 34. Fortaleceos. El bálsamo ha sido con vosotros y a vuestro espíritu le he entregado mi luz. Los hombres llegarán a escudriñaros, mas Yo les daré pruebas por vuestro conducto, ¡Ay del que no se encuentre preparado, porque dudarán de él y del Maestro! Os fortalezco para el momento de la prueba, más ¿Por qué os sorprendéis cuando éstas llegan? ¿Por ventura no ha sido profética mi palabra? Por eso os digo: Preparaos, pueblo, porque en vuestro camino encontraréis al lobo hambriento que disfrazado de oveja querrá sorprenderos; mas si veláis, le descubriréis y con vuestras armas de amor le venceréis. 35. Los hombres buscarán vuestros errores para perderos; así como escudriñaron al Maestro en el Segundo Tiempo, así harán con vosotros. Mas os despierto, os preparo y os doy intuición. 36. En comarcas cercanas y lejanas, entregaréis mi palabra. Nuevos labriegos prepararé para que el árbol no quede solo después de 1950. 37. No sintáis temor ante los hombres, porque en verdad os digo: Yo hablaré por vuestras bocas, testificaré mi palabra por vosotros y el eco de ella llegará a los confines de la Tierra; a los grandes, a los pequeños, a los mandatarios, a los científicos y a los teólogos. 38. La humanidad verá en vosotros a los mensajeros del Espíritu Santo. Convertiréis la imperfección en perfección. Vuestra palabra será dulce, llena de ternura y por medio de ella recibirá la salud el enfermo, y el extraviado del camino se arrepentirá de sus faltas y volverá a Mí. 39. Hoy sois mis discípulos, mañana os convertiréis en maestros para que deis buen ejemplo a la humanidad. Os veré llegar a la fuente de amor y sabiduría, con el corazón lleno de regocijo y os diré: Venid y calmad vuestra sed, y cuando hayáis bebido y os hayáis elevado hacia Mí, me contemplaréis señalándoos los caminos del mundo, en donde se encuentran las multitudes sedientas esperando vuestra llegada. 40. Hijos de la luz y de la paz, os llama el Padre, mas vosotros debéis justificar ese nombre con vuestras obras. Sólo así podréis hablar de Mí. ¡Ay del que sintiéndose colmado de dones, se llenase de vanidad o dejase que el egoísmo se apoderase de su corazón, porque su caída no tardaría y sería muy dolorosa! 41. El fruto que os he dado para que lo compartáis con vuestros hermanos, tiene un sabor que no podréis confundir, ni lo debéis cambiar si no queréis que vuestra obra sea estéril. No quiero que pregonéis que me amáis, quiero que con vuestras obras vayáis dejando la huella de amor, de caridad y fe. 42. Siempre que os levantéis pregonando que sois mis elegidos, los que más cerca de Mí os encontráis y quienes mejor me servís, os sujetaré a prueba como lo hice con mis apóstoles en el Mar de Galilea; entonces sabréis si en verdad me amáis y si vuestra fe es firme. El que quiera seguirme, tiene que ser humilde. 43. La obediencia a mi Ley es humildad en vuestro espíritu; quien es obediente, va investido con mi gracia, mientras el que camina bajo su voluntad creyendo llevar su heredad consigo, en verdad se ha despojado de sus dones. 44. Día tras día he venido doctrinándoos, preparándoos para la lucha, porque pronto dejare de hablaros en esta forma y es necesario que estéis fuertes para resistir las pruebas. Sabed estar conmigo; aprended a llevarme en vuestro corazón y en las horas de prueba me veréis hacer prodigios por vuestro conducto. 45. Comprended cuanto he querido deciros, para que no penséis que es imposible llevar en vosotros mi enseñanza. 46. Interpretad bien mis palabras, para que podáis dar un paso más en la senda de vuestro perfeccionamiento espiritual. 47. ¿Seriáis capaces de dejarlo todo por venir tras de Mí, como aquellos que de cerca me siguieron en el Segundo Tiempo? ¿O trataréis de imitar al hijo pródigo de mi parábola, quien se alejó del Hogar de su padre para ir a otras tierras a derrochar la herencia que se le había entregado? 48. Os quedáis pensativos sin atreveros a contestarme; mas no temáis, que si os he llamado, es porque sé que me amáis y que me seguiréis hasta el fin del camino. 49. Si lo que teméis es perder vuestra vida o sufrir los sacrificios de sangre, desde hoy os digo que esas pruebas no las encontraréis en vuestra lucha espiritual; ya la tierra fue fecundada desde el Segundo Tiempo con la sangre del Maestro y la de sus discípulos. 50. Vuestro mérito estará en que deis cumplimiento a la ley espiritual, sin abandonar vuestros deberes para con la vida material. 51. No pido a todos la misma renunciación, ni todos son capaces del mismo sacrificio. En aquel tiempo, mis discípulos tuvieron que dedicarse completamente a la Obra que vine a confiarles, y para ello fue necesario que dejaran padres, hijos, esposa y cuanto poseían en el mundo; en cambio, al doctrinar a las multitudes, les enseñaba que para cumplir con la vida que el Creador da, es indispensable "dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. 52. Aquella humanidad estaba materializada y al mismo tiempo se encontraba poco evolucionada, fue por eso que dije a las multitudes: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios". 53. Vosotros sois una humanidad también materializada, pero al mismo tiempo evolucionada, más capacitada para dar a vuestro espíritu lo que él necesita y a vuestra vida humana lo que ella reclama. 54. No sois nuevos ante mi enseñanza, si así fuere, os habría tenido que entregar la Ley labrada en piedra como lo hice en el Primer Tiempo, pero si he venido a hablaros de espiritualidad y a revelaros los misterios que en aquellos tiempos no les fueron mostrados a los hombres, es señal de que ya fuisteis mis discípulos en los tiempos pasados. He aquí la razón por la que a veces os digo que: “aquéllos y vosotros, sois los mismos”. P A R Á B O L A 55. “En una lejana comarca vivió un padre con uno de sus hijos, a quien amaba entrañablemente. 56. El hijo enfermó y viendo el padre que peligraba su vida, le llevó a una explanada, donde se encontraba un anciano que regía los destinos de aquella comarca, y al llegar ante sus plantas así habló al anciano: Mi hijo está enfermo y mi mayor deseo es que encuentre alivio, porque si él muere, yo también morirla de dolor. 57. Tu hijo sanará y retornará a la comarca lleno de vida y fortalezas, le dijo el anciano, y mientras pronunciaba estas palabras, tocó al enfermo y éste sanó. 58. De retorno a la comarca, el Padre contempló a su hijo robusto y lleno de salud. Pasó el tiempo y aquel hijo se sintió fuerte, arrogante y encaminó su planta por veredas torcidas tomando frutos venenosos que enfermaron su cuerpo y su espíritu. Desconoció a su padre y su corazón sólo abrigaba sentimientos de odio y destrucción. 59. Su padre, al contemplarlo perdido en ese abismo de maldad, fue a la explanada y dijo al anciano: Buen anciano, mi hijo ha tomado el camino tortuoso que lo ha hundido en el abismo. 60. ¿Por qué lloráis, le dijo el anciano? 61. Lloro al ver la perversidad de mi hijo. He esperado sea levantado su espíritu de este mundo pero ese momento no llega y ya no puedo soportar su maldad. 62. El anciano le contestó: Pediste que viviera, y él ha vivido. Ya era tiempo de que sus pasos hubieran cesado en la Tierra, mas he aquí que debéis aprender a pedir y a conformaros con mi voluntad”. 63. Israel amado: Yo siempre soy justo en mis determinaciones. ¿Por qué a veces queréis intercalaros en mis altos designios? ¿No sabéis que los que parten a la morada espiritual, penetran en la verdadera vida? No os opongáis, por el contrario, ayudadles a que partan con vuestra conformidad, para que su paso de este mundo al otro, sea lleno de firmeza y de comprensión espiritual. 64. Buscadme como Padre, conoced mi amor, mi sabiduría y mi justicia; venid a Mi por la escala de la oración, de la fe y de las buenas obras. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 8 1. La luz de mi Espíritu Santo desciende sobre vosotros, mas ¿Por qué me representáis en la forma de una paloma? Ya aquellas figuras y símbolos no deben de ser adorados por mis nuevos discípulos. 2. Comprended mi enseñanza, pueblo: En aquel Segundo Tiempo, mi Espíritu Santo se manifestó en el bautizo de Jesús en la forma de una paloma porque esa ave en su vuelo semejaba al vuelo del espíritu, su blancura habla de pureza y en su dulce y apacible mirada hay un reflejo de inocencia. ¿Cómo hacer comprender a aquellos hombres rudos lo divino, si no era tomando las figuras de los seres conocidos por ellos en el mundo? 3. Cristo, quien os habla en este instante, fue representado por un cordero, y el mismo Juan en su visión profética, así me contempló. Todo ello se debe a que, si me buscáis en cada una de mis obras, en toda la Creación encontraréis siempre una imagen del autor de la vida. 4. En mi manifestación a través de Jesús, os anuncié la venida del Espíritu Santo y los hombres pensaron que se trataba de una divinidad que estando en Dios, no era conocida por ellos, sin poder comprender que, al hablaros del Espíritu Santo, os estaba hablando del Dios único, el cual estaba preparando el tiempo en el que había de comunicarse espiritualmente con los hombres a través del entendimiento humano. 5. En estas enseñanzas os estoy confiando la espada de luz y de verdad para que luchéis con ella en la batalla que tanto os he anunciado, y una vez más os digo, que estas armas que os confió son de amor y de justicia, de perdón y caridad para vuestros hermanos. 6. Sólo unos cuantos años restan para que os siga dando mi Doctrina en esta forma; guardad mis enseñanzas porque al finalizar 1950, terminarán estas manifestaciones, y es necesario que os fortalezcáis en la humildad y en la obediencia, para que salgáis avante en todas las pruebas. 7. No penséis que sólo en el orden espiritual vais a luchar, no, pueblo; la batalla que se avecina será en todos los órdenes, a fin de lo que haya salido de su cauce, a él retorne, lo que se haya estancado, surja de nuevo a la evolución y lo que se haya manchado, logre obtener su purificación. 8. Entonces veréis estremecerse a las instituciones humanas, en sus mismas bases, veréis a los elementos de la Naturaleza agitarse causando estragos y poniendo a prueba la fe de la humanidad. 9. Todo esto acontecerá después del año de 1950 y si vosotros permanecéis fieles a esta Ley, cruzaréis a salvo todas las vicisitudes; más, si hubieseis caído en desobediencia, apartándoos de lo que os he ordenado, desde hoy os digo: quedaréis a merced de las pruebas y de los elementos desatados y éstos ya no obedecerán vuestros mandatos. 10. No quiero este dolor para mi pueblo a quien he doctrinado durante tanto tiempo; quiero para él la paz, para que en las horas de prueba sepa llevar una palabra de luz y de bálsamo a los afligidos. 11. ¿Quién es aquél que en este tiempo no ansia quedar iluminado por el Espíritu Santo? 12. En verdad, en verdad os digo que si os sabéis preparar, grandes serán las manifestaciones que lleguéis a contemplar después de 1950. 13. En el Segundo Tiempo, cuando me hice visible a mis discípulos por última vez entre nubes, al desaparecer de su vista, hubo tristeza en ellos porque en ese instante sintieron quedar en la soledad, mas luego escucharon la voz del ángel emisario del Señor que les decía: “Varones galileos: ¿Qué es lo que miráis? A este mismo Jesús que hoy habéis visto ascender a los Cielos, le veréis descender en la misma forma”. 14. Entonces ellos comprendieron que cuando el Maestro volviera a los hombres, lo haría espiritualmente. 15. Días después de mi crucifixión, hallándose mis discípulos reunidos en torno de María, les hice sentir mi presencia, representada en la visión espiritual de una paloma. En esa hora bendita, ninguno osó moverse ni pronunciar palabra alguna. Había verdadero éxtasis, ante la contemplación de aquel miraje y los corazones latían llenos de fuerza y de confianza, sabiendo que la presencia del Maestro, que aparentemente se había ido, seria eternamente con ellos en espíritu. 16. Discípulos: Pensad detenidamente en estas enseñanzas y haced que en vosotros se manifieste mi gracia, como en aquellos tiempos. 17. Hoy desciendo entre vosotros radiante de luz, así me aparecí ante mis discípulos del Segundo Tiempo cuando fui a ellos en espíritu antes de mi ascensión, para fortalecerlos y hacerlos salir de su confusión, por los acontecimientos que habían presenciado. Así me presento ante vosotros, lleno de esplendor para deciros: Eternamente se repite mi sacrificio, siempre estoy resucitando de entre los muertos y derramando mi luz entre vosotros para que iniciéis la jornada y practiquéis todo lo que os he enseñado. 18. Preparaos para que veáis descender de mi Reino los bienes espirituales que vengo a concederos. 19. El banquete está preparado, el Cordero ha sido inmolado y ricos manjares están dispuestos. Rodeadme, discípulos, y alimentaos. Abro el libro de la sabiduría para que leáis la lección que corresponde a este día. Venid a Mí y tomad el manjar que os ofrezco, porque es corto el tiempo de gracia que os concedo. 20. ¿Por qué os sorprende mi palabra que os entrego por medio de un portavoz humano, si en todos los tiempos me he servido de los hombres para hablaros y conduciros? Cuando vine a vosotros en el Segundo Tiempo, me hice hombre para que, contemplando mis obras siguierais mis pasos. Me visteis nacer, crecer, luchar y sufrir. Era necesario que la humanidad conociese mi amor y mi poder, para que mi ejemplo fuese imborrable en todos mis hijos. Por eso lloráis cuando recordáis estos acontecimientos y sentís remordimiento, porque no he sido reconocido ni amado plenamente por la humanidad. Todavía ahora, en el Tercer Tiempo, vengo a daros una lección más que os explique mis obras anteriores y os prepare para el nuevo tiempo que vais a vivir. 21. Quiero que mañana, cuando ya no me escuchéis en esta forma, me imitéis y quedéis como maestros de la humanidad. ¿Quiénes serán aquellos que se levanten para salvar a los hombres cuando éstos se encuentren en medio del caos? ¿Quiénes van a representarme en el Tercer Tiempo y a dar testimonio de Mí? ¿Quiénes serán los que detengan el avance de los elementos de destrucción, cuando se desaten en el mundo? ¿Quiénes van a imitar a mis apóstoles extendiendo mi Doctrina? Vosotros, a quienes estoy preparando con mi Verbo, con dones de curación y fortaleza, para que seáis doctores, emisarios y consoladores, porque la humanidad mucho va a llorar antes y después de mi partida. Los tiempos venideros ofrecerán las heces más amargas del cáliz y en esos días mi Espíritu vibrará en los entendimientos iluminando a todas las criaturas para apartar la confusión reinante. Será en ese tiempo cuando el dolor unifique a todos los espíritus y éstos buscarán la luz y el camino que conduce a Mí. 22. ¿Acataréis mi voluntad para guiar a los que vienen en mi busca? Me decís que ése es vuestro propósito y me pedís ayuda para salvar todos los obstáculos que se interponen a vuestro paso. Si, hijos míos, os he dicho que estoy presto a ayudaros, porque sin esa fortaleza, nada podríais hacer. Sois débiles, pobres e ignorantes, mas os estoy haciendo herederos de un reino de verdadera grandeza y nada retendré en mi arcano, todo lo que os pertenece como mis hijos os lo daré y os encargo que distribuyáis esta riqueza entre vuestros hermanos. 23. Estoy hablándoos de unificación, de armonía y comprensión; porque quiero que la casa de Israel sea arca de salvación, fuente de paz y consuelo para todos los caminantes cansados. Os he nombrado fuertes y lo seréis por el poder de las virtudes que he dejado en vosotros. Pensad que en todas vuestras luchas, voy delante de vosotros dejándoos mi huella. Comprended que mientras no estéis unidos, no habrá paz ni alegría en vuestro espíritu. Quiero veros libres de todo sufrimiento, porque ya estáis cerca del final de vuestra restitución, estáis a las puertas de la Tierra Prometida a donde llegaréis victoriosos y salvos, porque ésta es mi voluntad. 24. No quiero que os fanaticéis con mi palabra, ni que forméis una nueva idolatría. No deseo el sacrificio de vuestras vidas, ni que ofrezcáis las flores o los frutos de vuestros huertos, porque ellos son mi obra y ningún mérito hacéis con dármelos. No es mi voluntad que hagáis imágenes con vuestras propias manos y después las adoréis, ni que edifiquéis otra torre de Babel, llenos de vanidad y de soberbia. Lo que anhelo que me ofrezcáis, es un santuario que llegue hasta Mí, formado con vuestras obras de amor, oraciones y palabras nacidas de vuestro corazón y entregadas en mi nombre a los espíritus hambrientos de verdad: Este es el culto que os pido. 25. Estáis sujetos a la Ley de evolución, he aquí el por qué de vuestras reencarnaciones. Sólo mi Espíritu no necesita evolucionar: Soy inmutable. 26. Desde el principio os he mostrado la escala por donde tienen que ascender los espíritus para llegar a Mí. Hoy no sabéis en qué plano os encontráis, más cuando dejéis vuestra envoltura conoceréis vuestro grado de evolución. No os detengáis, porque seríais un obstáculo para los que vienen detrás de vosotros. 27. A pesar de que habitáis en diferentes planos, estad unidos en espíritu y un día os encontraréis reunidos en la séptima etapa, en la más alta, gozando de mi amor. 28. Varones formados a mi imagen y semejanza, oídme: No os levantéis mañana hablando de esta Doctrina si no lleváis una buena simiente, si no sabéis lo que es sumisión y hacéis lo contrario de lo que dicta mi Ley. Ahora os aconsejo, para que mañana no tropecéis en el camino. 29. A la mujer que os diere por esposa la cuidaréis, la honraréis y en ella haré fructificar vuestra simiente. No quiero que habléis de verdad y rectitud y vayáis deshojando las rosas, abandonándolas después, porque estaréis profanando mi Ley. Respetad tanto lo que es vuestro, como lo que es de los demás; sed justos y fomentad la paz en la Tierra. Llegará el momento en que estaréis preparados para hablar de sumisión, de amor y de perdón. 30. Bienaventurado el que se humillare en la Tierra, porque Yo lo ensalzaré en el Más Allá. Bienaventurado el que perdonare, porque Yo lo perdonaré. Bienaventurado el calumniado, porque Yo testificaré su inocencia. Bienaventurado el que dé testimonio de Mí, porque Yo le bendeciré. Y al que fuere desconocido por practicar mi Doctrina, Yo le reconoceré. 31. ¿Quién de vosotros no ha sentido mi presencia ni se ha alimentado con mi palabra? Pedid que se os dará. Si antes me buscasteis en los astros y en objetos materiales, hoy buscadme en el infinito con vuestro espíritu. Acercaos a Mí por el amor, por la obediencia y tendréis paz. 32. Amadme y no adoréis a estos portavoces por quienes me comunico. Amad mi palabra y mis obras, ellas están fuera de lo humano. Estos portavoces sólo son mis instrumentos y no son superiores sino semejantes a vosotros. 33. Calmad vuestra sed en mi fuente inagotable para que no seáis más los sedientos; no quiero que mis hijos padezcan más hambre o sed; por eso me acerco a vosotros trayéndoos el pan de la vida eterna, para que no os sintáis un solo instante necesitados de los bienes espirituales. Yo en cambio, si tengo sed de vuestro amor, de vuestra paz y me habéis negado el agua de vuestra comprensión. Hasta hoy no habéis calmado la sed ardiente de reconocimiento a mi Ley que como hijos me debéis. Más os seguiré esperando, porque mi paciencia es inagotable. Venid a Mí y os prometo que mi protección no os faltará, porque si hoy no sabéis amarme, algún día llegaréis a Mí y me comprenderéis al fin. 34. Vivid tomando de todo lo que he creado para vuestro bienestar en la Tierra y para que la paz no se aparte de vosotros. Seguid luchando para que alcancéis vuestra salvación espiritual. 35. Para el espíritu cuando está preparado, no existe la noche, la fatiga ni el sueño; en el trabajo encuentra su fuerza y toda prueba es para él una ocasión preciosa para demostrar su fortaleza y su paciencia. Otros espíritus aunque son débiles, saben buscarme en la hora de la prueba, su fe y su confianza los hacen salir avante. Os quiero humildes y obedientes para que os dejéis guiar por vuestra conciencia, que es la chispa divina que rige a vuestro espíritu. 36. ¿Qué venís a pedirme y por quién lloráis? Me decís que sólo Yo puedo daros lo que necesitáis. Benditos seáis los que así me buscáis y sabéis pedirme con humildad por vuestros seres queridos y por aquellos que sin perteneceros por la sangre, les amáis tiernamente y os preocupáis por su adelanto espiritual. Me pedís por los que viven en el cautiverio purgando una condena y por los que siendo inocentes también se encuentran recluidos. Oráis por los enfermos que lejos del hogar se encuentran sufriendo; este deseo nace en vosotros porque empezáis a amar y vais encontrando en ese sentimiento el supremo goce. Inspiraos en el amor para realizar todas vuestras obras y ellas tendrán esencia espiritual. 37. Cuando oréis, buscadme en lo infinito, más allá de todo lo material, poneos en comunicación conmigo y cuando retornéis a vuestro mundo, se habrá disipado toda duda, no habrá obstáculos en el camino y os sentiréis llenos de mi sabiduría. 38. Os he confiado este tiempo para que lo aprovechéis estudiando mi lección, para que apartándoos de los placeres del mundo, podáis profundizaros en mi palabra; hoy me tenéis muy cerca de vosotros, mi luz ha bañado vuestro espíritu, mi esencia os está alimentando, y mi ejemplo lo tenéis presente eternamente. No penséis que sólo en el Segundo Tiempo os di pruebas de amor; mi presencia es eterna con vosotros. Solamente os pido que os preparéis para que me sintáis en todas mis obras; en las pruebas que hoy doblegan a la humanidad, podéis ver la rectitud de mi justicia. 39. Todos alcanzaréis la meta mediante el cumplimiento de vuestra misión, para ello he venido a entregaros mis enseñanzas que son inagotables, para que ascendáis por la escala de vuestra evolución. No es mi sangre la que os salva, sino mi luz en vuestro espíritu la que os rescatará. 40. En el Segundo Tiempo después de mi partida, os di mi enseñanza a través de mis apóstoles; ahora os la doy por conducto de mis portavoces y en ella os ofrezco la sabiduría divina que alimenta y conforta a vuestro espíritu. 41. Os pido que convirtáis vuestro corazón en una flor espiritual para ofrecerla a María, a quien buscáis como Madre y a la cual amáis, porque de su seno brotó el fruto bendito que os trajera el pan de la vida eterna: Jesús. 42. María, es la flor de huerto celestial, cuya esencia ha estado siempre en mi Espíritu. 43. ¿Veis esas flores que ocultan con humildad su belleza? Así fue y así es María: un inagotable caudal de belleza para el que sabe mirarla con limpidez y respeto, y un tesoro de bondad y de ternura para todos los seres. 44. Yo la entregué como Madre a Jesús; fue la ternura divina encarnada en una mujer. Es a la que vosotros buscáis como intercesora, a la que invocáis como consuelo en vuestras penas, y ese amor divino se extiende como un manto sobre la humanidad. 45. Es aquella a quien el ángel del Señor llamó “Bendita entre todas las mujeres”. Es la misma a quien Cristo desde la cruz, dejó como Madre espiritual de todos los hombres. 46. María pasó por el mundo ocultando su esencia divina; Ella sabía quién era y quién fue su Hijo, y en vez de hacer ostentación de aquella gracia se declaraba tan sólo una sierva del Altísimo, un instrumento de los designios del Señor. 47. María pasó por el mundo en silencio, pero llenando de paz los corazones, intercediendo por los necesitados, orando por todos y finalmente derramando sus lágrimas de perdón y de piedad sobre la ignorancia y la maldad de los hombres. ¿Por qué no buscar a María si queréis llegar al Señor, si a través de Ella recibisteis a Jesús? ¿No estuvieron juntos Madre e Hijo en la hora suprema de la muerte del Salvador? ¿No se mezclaron en aquel instante la sangre del Hijo, con las lágrimas de la Madre? 48. Entonces nada tiene de extraño que en este Tiempo la busquéis para que os guie y os acerque al Maestro. 49. Bienaventurados los que sepan descubrir en el huerto celestial, esa flor de humildad y de pureza. Mas vuelvo a deciros, que sólo la mirada limpia podrá llegar a descubrirla. 50. Hoy me exponéis vuestros sufrimientos para que los alivie y en verdad os digo que esa es mi misión, a eso he venido, porque soy el Divino Doctor. Más antes de que mi bálsamo sea en vuestra herida, antes de que mi caricia os llegue, concentraos en vosotros mismos y examinad vuestro dolor, analizadlo, meditad profundamente todo el tiempo que sea necesario, para que de esa meditación toméis la enseñanza que esa prueba encierra, así como el conocimiento que en ella se oculta y que debéis conocer. Ese conocimiento será experiencia, será fe, será mirar de frente la verdad, será la explicación de muchas pruebas y lecciones no comprendidas por vosotros. 51. Como si el dolor fuese algo tangible, examinándolo y en él descubriréis la hermosa semilla de la experiencia, la gran lección de vuestra existencia, porque el dolor ha venido a ser maestro en vuestra vida. 52. Quien considere el dolor como un maestro y con mansedumbre acate los llamados que le hacen para la regeneración, el arrepentimiento y la enmienda, ése conocerá después la dulzura, la paz y la salud. 53. Examinaos cuidadosamente y veréis cuánto provecho sacáis de ello. Conoceréis vuestros defectos e imperfecciones, los corregiréis y por lo tanto dejaréis de ser jueces de los demás. 54. Me pedís que os sane y de cierto os digo que nadie mejor que vosotros mismos podéis ser vuestro doctor. 55. ¿De qué sirve que Yo os sane y aparte vuestro dolor, si no apartáis de vosotros vuestros errores, pecados, vicios e imperfecciones? No es el dolor el origen de vuestros males, sino vuestros pecados. ¡He ahí el origen del dolor! combatid el pecado, apartadlo de vosotros y seréis sanos, más eso a vosotros corresponde hacerlo, Yo sólo os enseño y os ayudo. 56. Cuando a través de vuestra conciencia descubráis el origen de vuestras aflicciones y pongáis todos los medios para combatirlo, sentiréis en plenitud la divina fuerza, ayudándoos a vencer en la batalla y a conquistar vuestra libertad espiritual. 57. Cuán grande será vuestra satisfacción al sentir que por méritos propios alcanzasteis a libertaros del dolor y conquistasteis la paz. Entonces diréis: ¡Padre mío, tu palabra fue mi bálsamo, tu Doctrina ha sido mi salvación! 58. Dejad ya de vivir en un mundo de suposiciones. No debéis ni como hombres y menos como espíritus, ignorar la verdad. ¿Cómo queréis triunfar en la lucha material, sin conocer la vida espiritual? ¿Cómo queréis ser grandes, sanos, sabios y fuertes si os obstináis en cerrar los ojos a la luz eterna? 59. ¡Ya no viváis a media luz! ¡Despertad y venid a la luz plena! ¡Dejad de ser pequeños y creced espiritualmente! 60. Todavía podéis decir que vivís en paz si os comparáis con otras naciones; mas tomad de mi Obra la fuerza para cuando os sintáis desmayar; tomad de mi palabra la luz, para cuando os quieran dominar las doctrinas del materialismo. Si no os preparaseis como os enseño, de cierto os digo que muchos de vosotros os confundiréis, muchos me volveréis la espalda y muchos creyentes de hoy, serán mis enemigos mañana y se levantaran negando esta verdad. Anticipadamente os perdono, pero también os prevengo y os pongo alerta. 61. Vuelvo a deciros que os examinéis cuidadosamente, así comenzaréis a sentiros un poco más hermanos de los demás, más compasivos y comprensivos con vuestros semejantes. Hoy todavía os repugnan muchos actos de los demás porque os olvidáis de vuestras propias faltas, más cuando conozcáis vuestras manchas y errores, comprenderéis el amor con que os perdono y os espero, entonces no tendréis más que decir: “Si mi Padre me ha perdonado, después de ofenderlo tanto, obligado estoy a perdonar a mis hermanos”. 62. Al hombre le falta saber mirarse en su interior, examinar sus actos y sus pensamientos. 63. Preparación espiritual es lo que necesitáis, más cuando estéis practicando mi Palabra, causaréis conmoción en la vida de vuestros hermanos, porque se manifestará en vosotros el espíritu con todos sus dones y potencias. 64. De cierto os digo que en la historia de la humanidad, estará la Historia de Espiritualismo, escrita con letras luminosas. 65. ¿No se inmortalizó Israel al libertarse del yugo de Egipto? ¿No se inmortalizaron los cristianos en su conquista por el amor? Así se inmortalizarán los Espiritualistas en su lucha por la libertad del espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 9 1. Conmemoráis en este día mi entrada en Jerusalén; evocáis los tiempos en que Yo en Jesús viví entre vosotros. Hoy volvéis a sentiros fuertes ante mis nuevos prodigios y hacéis público vuestro testimonio de que este Maestro es el mismo que os habló en el Segundo Tiempo y Yo os digo, que no olvidéis lo que hicisteis con Jesús, para que no lo repitáis en este tiempo. Yo sabía que después de vuestro júbilo, ibais a debilitar ante la palabra de los sacerdotes y que vuestros cantos de ¡hosanna! los ibais a cambiar por los de ¡Crucificadle! 2. ¡Oh mis hijos, que no habéis reconocido mis manifestaciones a través de los tiempos ni velasteis esperando el cumplimiento de mis profecías! 3. Yo fui el Cordero inmolado en aquella Pascua que celebró mi pueblo. Sólo después, cuando pasó el tiempo, conocisteis la esencia de mi Doctrina y el porqué de mi sacrificio y entonces llorasteis y os arrepentisteis por no haberme reconocido. 4. Ahora os encontráis ante una nueva Era de enseñanzas y de grandes manifestaciones espirituales y el Maestro viene a buscar en vuestro espíritu la simiente que en otro tiempo sembró en él. Me decís: “¿Por qué no sentimos vuestra presencia, si estáis tan cerca de nosotros?” Y Yo os contesto que os habéis materializado, os encontráis ocupados en las ciencias y en todo lo que pertenece al mundo, olvidando a vuestro espíritu. Me decís con angustia que os habéis perdido del camino, Yo os digo que por eso he venido para mostraros con la luz de mis enseñanzas, el camino que os lleva a morar en el mundo de paz. Oídme, y mi palabra os despertará a una nueva vida, vuestras dudas y temores se disiparán. Vuestro espíritu, que lleva un pesado fardo, descansará al sentir mi perdón. 5. ¿Por qué no dejáis en Mí vuestra causa? ¿Por qué os hacéis justicia ocupando mi lugar de Juez? ¿No sabéis que estáis en un tiempo de pruebas y restitución? Mirad que todos faltáis a mi Ley y Yo no os he juzgado ni delatado en público. 6. Si os he concedido el libre albedrío, no es para que os juzguéis los unos a los otros, sino para que perfeccionéis a vuestro espíritu en la práctica del bien, ayudados por la luz de la conciencia. 7. Os convierto en labriegos y os doy mi semilla de amor para que la sembréis en los enfermos, en los tristes, en los delincuentes, y si alguno se siente indigno de recibirla, hacedlo llegar a Mí que Yo sabré dignificarlo, para que no se sienta menospreciado. Evocad a vuestra Madre celestial y su amor divino os ayudará en esta lucha y os conducirá a todos a Mí. 8. Quiero que vosotros, el pueblo a quien he doctrinado, os encarguéis de guiar a las nuevas multitudes, que llegarán después de 1950 a aumentar mi pueblo, y que veléis para que ellas sean alimentadas con el pan de vida eterna, así como Yo lo hice con vosotros. 9. No permitáis que mi palabra sea adulterada; velad porque su esencia se conserve siempre y haced que vuestro análisis sea justo. Exponed mi verdad y ella llevará a vuestros hermanos vida, salud y fe. Si mi palabra es luz que brota de Mí, tendrá que manifestarse como una antorcha en todo el que la conozca. Os ofrezco esta luz, porque no quiero que viváis entre tinieblas. 10. Perfeccionad vuestro espíritu con mi sabiduría; fortaleceos, para que luchéis por vuestra elevación espiritual. Vosotros que estáis desnudos de afectos, sentid mi caricia, para que no haga mella en vuestro corazón el egoísmo de los seres que os rodean. Me preguntáis: ¿Por qué no existe el verdadero amor entre los hombres? ¿Por qué no se practica la verdadera caridad? Y Yo os contesto: Es que habéis dejado secar el manantial de aguas cristalinas que he puesto en vuestro corazón, porque os habéis apartado del cumplimiento de mi Ley. 11. Os habéis dividido y no queréis saber de las necesidades de vuestros hermanos; os miráis como extraños aun viviendo bajo el mismo techo; por eso al escuchar mi palabra os habéis sorprendido, porque en ella manifiesto mi amor, mi paciencia y mi perdón para todos mis hijos. 12. A nadie distingo y vengo a pediros que os unifiquéis, que os améis y perdonéis los unos a los otros; ya os he dado el tiempo suficiente para que reflexionéis y deis principio a una nueva vida. He perdonado vuestras faltas pasadas y os doy la oportunidad de transformaros en mis buenos discípulos. 13. El Libro de la Vida se abre ante vosotros para iluminar a todo entendimiento. Estudiad cada una de sus lecciones, ya no veáis misterios, hoy todo es claridad para el espíritu. Asomaos al arcano y conoced todo lo que os concedo. Quiero dejar de ser para vosotros un Padre incomprendido. No hay razón para que me miréis así, porque todas mis manifestaciones han estado al alcance de vuestro entendimiento y todo os lo he revelado en el tiempo propicio. 14. No os aflijáis inútilmente; todo lo que creéis que os hace falta, lo tenéis con vosotros. Os he dado mi luz en el espíritu y por añadidura os he confiado lo necesario para conservar vuestro cuerpo. Todos los elementos os sirven, todo lo he creado para vuestro recreo y todo es provechoso si lo tomáis con medida. Otra es la causa de vuestros sufrimientos y desvelos. El espíritu no encuentra la paz en esa existencia vana que habéis forjado en la Tierra y os comunica su intranquilidad. ¡Si formaseis propósitos de verdadera enmienda, cuánto bien os haríais y cómo recobraríais la paz perdida! 15. Discípulos: Preparaos para que habléis de amor, de perdón y de justicia a la humanidad. Olvidaos de todo lo que pertenece al mundo, para elevaros a las regiones de la paz y del amor perfecto. 16. Habéis atendido a mi llamado y me buscáis para aprender mi lección; unos pedís el pan de cada día otros me buscáis como doctor y consejero, pero hay quienes sólo vienen a escudriñar mi palabra queriendo encontrar en ella alguna falta, mas Yo les digo: Esa mancha que buscáis no la encontraréis en mi enseñanza, antes bien, si penetráis en vuestro interior, ahí encontraréis la imperfección. Los que así han obrado, no han reconocido mi presencia, porque solo alcanzan a interpretar las obras humanas, pero no han llegado a comprender los mensajes de Dios. A todos ilumino y perdono su incredulidad. 17. No permitiré que se confunda ni que se pierda uno solo de mis hijos. A las plantas parásitas las convierto en fructíferas, porque todas las criaturas han sido formadas para llegar a alcanzar un fin perfecto. 18. Quiero que vosotros gocéis conmigo en mi Obra; ya antes os he participado de mis atributos porque sois parte de Mí; si todo me pertenece, también a vosotros os hago dueños de mi Obra. 19. Todos los espíritus tenéis en Mí a un Padre divino y si os he dado en la vida material padres humanos, es para que den vida a vuestro cuerpo y representen cerca de vosotros a vuestro Padre celestial. Os he dicho: Amarás a Dios sobre todo lo creado y a tus padres". No descuidéis entonces vuestros deberes; si no habéis reconocido el amor de vuestros padres y aún los tenéis en el mundo, bendecidlos y reconoced sus méritos. 20. Quiero que seáis hombres de fe, que creáis en la vida espiritual; si habéis visto partir al Más Allá a vuestros hermanos, no los sintáis lejanos ni penséis que los habéis perdido para siempre. Si queréis reuniros con ellos, trabajad, haced méritos y cuando lleguéis al Más Allá, ahí los encontraréis esperándoos, para enseñaros a vivir en el Valle Espiritual. 21. Pueblo: ¿Creéis que es vuestro Dios el que inspira esta palabra? ¿Entonces por qué habéis dudado de Mí, cuando me habéis llamado en el lecho del dolor y el bálsamo no ha curado al instante vuestra enfermedad? Pensad que os pruebo en muchas formas, porque quiero que seáis fuertes; porque si sois mis discípulos, debéis resistir muchas pruebas para que podáis ser creídos. 22. Sois la simiente de Abraham, de Isaac y de Jacob, quienes os dieron grandes ejemplos de fe y de obediencia: vosotros, teniendo el mismo espíritu, no alcanzáis a igualar sus obras. Yo he probado a mis discípulos en todos los tiempos. Cuántas veces sometí a prueba a Pedro y solamente en una de ellas flaqueó, mas no le juzguéis mal por este hecho, porque cuando él encendió su fe, fue como una antorcha entre la humanidad predicando y dando testimonio de la verdad. 23. No juzguéis a Tomás; considerad cuántas veces vosotros habéis palpado mis obras y aun así habéis dudado. No miréis con desprecio a Judas Iscariote, aquel discípulo amado que vendió a su Maestro por treinta monedas, porque jamás ha habido arrepentimiento mayor que el suyo. Yo me serví de cada uno de ellos para dejaros lecciones que os sirvieran de ejemplo y que existieran eternamente en la memoria de la humanidad. Después de su flaqueza tuvieron el arrepentimiento, la conversión y la entrega absoluta al cumplimiento de su misión. Ellos fueron verdaderos apóstoles y dejaron un ejemplo para todas las generaciones. 24. Venid al valle espiritual, para que comprendáis mi palabra. Cuando escuchéis mi enseñanza, alejaos de las preocupaciones del mundo y dejad que mi luz ilumine vuestro espíritu. Aliento vuestra fe y os guío siempre para que os preparéis a gozar de la vida eterna. 25. Velad y orad, os repito con frecuencia, pero no quiero que os familiaricéis con este dulce consejo, sino que lo estudiéis y lo pongáis en práctica. 26. Os digo que oréis, porque aquel que no ora, se entrega a pensamientos superfluos, materiales y a veces insanos, con lo cual, sin darse cuenta fomenta y alimenta las guerras homicidas; más cuando oráis, vuestro pensamiento como si fuera espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los lazos de la tentación que hoy están aprisionando a muchos seres, satura de espiritualidad el ambiente y contrarresta las fuerzas del mal. 27. No desmayéis ante la lucha, ni os desesperéis si aún no habéis visto ningún resultado. Comprended que vuestra misión es luchar hasta el fin; pero debéis tomar en cuenta que a vosotros solo os tocará hacer una mínima parte de esta Obra de regeneración y espiritualidad entre la humanidad. 28. Mañana dejaréis vuestro puesto y otros vendrán a seguir vuestra labor. Ellos llevarán la Obra un paso más allá y así de generación en generación se irá cumpliendo mi palabra. 29. Al final, todas las ramas se unirán al árbol, todas las naciones se unirán en un solo pueblo, y la paz reinará en la Tierra. 30. Orad, discípulos, y perfeccionaos en vuestra elevación para que vuestras palabras de enseñanza y amor encuentren eco en el corazón de vuestros hermanos. 31. En verdad os digo que si este pueblo además de comprender su destino, ya estuviese cumpliendo con su misión, por sus oraciones alcanzaría gracia la humanidad. Pero aún os falta caridad, que sintáis a vuestros semejantes como verdaderos hermanos, que en verdad lleguéis a olvidar las diferencias de razas, lenguas, credos y que además, borréis de vuestro corazón toda huella de rencor con aquellos que os hubieran ofendido. 32. Cuando logréis elevar vuestros sentimientos por encima de tanta miseria humana, brotará de vosotros la más sentida y sincera petición en favor de vuestros hermanos y esa vibración de amor, esa pureza de vuestros sentimientos, serán las espadas más poderosas que destruyan las tinieblas, que las guerras y las pasiones de los hombres han venido formando. 33. El dolor os ha preparado, Israel, en la esclavitud os habéis acrisolado; por eso sois los indicados para velar por los que sufren. 34. Velad, pueblo, sed como esas aves que anuncian al nuevo día, despertando a los que duermen; para que ellos sean los primeros en recibir la luz y entonces Yo les diga: El que en verdad os ama, os saluda en este instante. 35. Todos los que se acerquen a escucharme, sentirán la caricia de mi palabra, se sentirán ungidos por mi amor y colmados de bienes espirituales. 36. De plácemes me encuentro porque he visto que habéis dejado todo por estar en mi mesa, y es que sabéis que mi palabra es vuestro pan y vuestra gloria en la Tierra. 37. Esta enseñanza llega hasta vuestro corazón, en donde han nacido propósitos de enmienda y de nobles sentimientos. 38. Si mucho habéis sufrido y llorado para llegar a abrirme las puertas de vuestro corazón, en verdad os digo que también el que ha sufrido mucho, ha expiado sus faltas y tiene que ser perdonado. 39. Corazones tristes: Calmad vuestra pena y venid a Mí, iluminaos con la luz de vuestra conciencia y penetrad serenamente por el sendero de mis enseñanzas. 40. Sanaos en Mí, olvidad pesares y amad; quien tiene amor lo tiene todo, quien dice amor lo dice todo. 41. Más cuando comprendéis que todo lo que brotó de Mí es perfecto, armonioso y bello, os preguntáis: ¿Por qué entonces los hijos de Dios viven en el mundo destruyendo y aniquilando? ¿Qué fuerza los mueve para desconocerse y destruirse, siendo que emanaron de la fuente límpida del Padre? ¿Cuáles son esas fuerzas y por qué Dios con su infinito poder, no ha detenido el avance de los hombres que destruyen la paz? ¿Por qué permite la maldad entre la humanidad? 42. Oíd, discípulos: El hombre tiene como dones espirituales el libre albedrío y la conciencia; todos al nacer están dotados de virtudes y pueden hacer uso de ellas. En su espíritu está la luz de la conciencia; pero a la vez que la materia se desarrolla, con ella se desarrollan las pasiones, las malas inclinaciones, siendo éstas las que luchan contra las virtudes; Dios así lo permite, porque sin lucha no hay méritos, y así lo necesitáis para ascender en el camino espiritual. ¿Cuál sería el mérito de los hijos de Dios, si no lucharan? ¿Qué haríais si vivieseis llenos de felicidad, como lo deseáis en el mundo? ¿Rodeados de comodidades y riquezas, podríais esperar el progreso espiritual? Estaríais estancados porque no existe el mérito donde no hay lucha. 43. Más no os confundáis, porque al hablaros de lucha, Yo me refiero a la que desarrolláis para vencer vuestras debilidades y pasiones. Esas luchas son las únicas que permito a los hombres para que dominen su egoísmo y su materialidad, a fin de que el espíritu tome su verdadero sitio iluminado por la conciencia. 44. Esa batalla interior si la autorizo, más no aquélla que hacen los hombres con el deseo de engrandecerse, cegados por la ambición y la maldad. 45. El ruido y los horrores de las guerras fraticidas han apagado la sensibilidad del corazón humano, han impedido la manifestación de todo sentimiento elevado, como son la caridad y la comprensión. 46. No quiero deciros que todos se encuentren así, no, porque aún hay hombres en los cuales existe sensibilidad, compasión y amor para sus semejantes, llegando hasta el sacrificio para evitarles males, o librarlos de alguna prueba. Si esta ayuda os llega a daros algunos hombres, ¿Qué no hará vuestro Padre celestial por vosotros que sois mis hijos? Entonces ¿Cómo habéis llegado a pensar que Él os envió el dolor y la desolación? 47. Soy el mismo Maestro que en el Segundo Tiempo os habló del camino del Reino de los Cielos; soy el mismo Cristo manifestando la verdad a través de los siglos, las lecciones eternas que son inmutables, porque son revelaciones que brotan de mi Espíritu. 48. Mirad en Mi al Padre, porque de cierto os digo que Cristo con el Padre son Uno desde la eternidad, desde antes de que los mundos fueran. En el Segundo Tiempo ese Cristo que es Uno con Dios, encarnó en la Tierra en el cuerpo bendito de Jesús y así vino a ser el Hijo de Dios, mas sólo en cuanto hombre, porque vuelvo a deciros que un solo Dios existe. 49. A veces pensáis que os hablo demasiado del espíritu y que me olvido de vuestras necesidades y preocupaciones humanas, a lo cual os digo: “Buscad el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura”. Entonces vendrá a vosotros la paz, la comprensión, el perdón, el amor, y en la parte material todo lo tendréis en abundancia. 50. Yo conozco y sé de todas vuestras necesidades y me encargo de aliviar todas vuestras preocupaciones según mi voluntad y si en ocasiones os habéis sentido defraudados porque no os he concedido inmediatamente aquello que pedíais, no por eso sois menos amados del Padre, es porque así os conviene. 51. Hay muchos de mis párvulos que atribuyen a injusticias del destino su sufrimiento y se creen olvidados de su Padre; entonces os pregunto: ¿De qué os ha servido mi palabra? ¿Por ventura creéis que el señor, el autor de la vida, es impotente para remediar vuestros males o que no puede complaceros en algo material que en nada os ayuda en vuestra elevación espiritual? 52. Yo sólo os concedo aquello que sea para vuestro bien. ¡Cuántas peticiones hacéis que si os fuesen concedidas, sólo os ocasionarían perjuicios o desgracias! 53. El hombre que en Dios confía y ame Él bendice su destino, jamás reniega ni exige lo que no le es concedido. 54. Cuando está pobre, enfermo y su corazón sufre, espera confiado en la voluntad de su Señor. 55. A veces me decís: “Señor, si yo todo lo tuviese, si nada me hiciera falta, trabajaría en vuestra Obra espiritual y haría caridad”. Mas sabed que como hombres sois variables y que todos los propósitos de hoy que nada poseéis, cambiarían si os concediese todo lo que deseáis. 56. Sólo el amor de Dios es inmutable para sus hijos. 57. Si os diera en abundancia, de antemano sé que os perderíais, porque conozco vuestras resoluciones y debilidades. 58. Sé que con abundancia de bienes materiales el hombre se aleja de Dios, porque aún no está capacitado ni preparado para comprender a su Señor. 59. Mirad cuánto os amo y no me olvido de vosotros, es que no quiero que os perdáis. 60. Alejaos de las vanidades del mundo, venid a Mí por convicción, por amor, no por el dolor. 61. No reneguéis si estáis necesitados, porque si conviniera para vuestra evolución espiritual apartaros de la pobreza, todo os lo daría en abundancia. 62. Pensad que el Padre rige el destino de sus hijos con suma justicia y perfección. 63. Estos tiempos son de pruebas, de dolores y amarguras, tiempos en que la humanidad sufre las consecuencias de tanto odio y mala voluntad de los unos a los otros. 64. Mirad los campos de batalla en donde sólo se escucha el estruendo de las armas y los ayes angustiosos de los heridos. Montañas de cadáveres mutilados, que ayer fueron cuerpos fuertes de hombres jóvenes. ¿Imagináis a éstos, cuando por última vez estrecharon entre sus brazos a la madre, a la esposa o al hijo? ¿Quién que no haya bebido ese cáliz podrá imaginar el dolor de esas despedidas? 65. Millares y millares de padres, de esposas y de hijos angustiados han visto partir a los seres amados hacia los campos de guerra, de odios, de venganza, obligados por la codicia y el orgullo de unos cuantos hombres sin luz y sin amor para sus semejantes. 66. Estas legiones de hombres jóvenes y fuertes, no han podido volver al hogar porque quedaron destrozadas en los campos; mas ahí la tierra, la madre tierra más misericordiosa que los hombres que gobiernan a los pueblos y que creen ser dueños de la vida de sus semejantes, ha abierto su seno para recibirles y cubrirles amorosamente. 67. Ved las caravanas de hombres de todas edades, de mujeres y de niños, huyendo de la destrucción, buscando fatigosamente un lugar de protección y de paz. Sus pies ya están destrozados y sangrantes; su corazón ya no resiste más dolor; pero aún les queda en lo más íntimo de su ser, un destello de esperanza. 68. Orad, pueblo, orad por ellos y mi ternura unida a vuestro pensamiento, descenderá sobre ellos para protegerlos y cubrirlos con mi manto de amor. 69. Meditad en la causa de las guerras fratricidas así como en la destrucción que originan y veréis que no sois tan desdichados como creéis, entonces cesarán vuestras quejas y ya no me diréis: “Señor, soy el más desventurado de la Tierra; ¿Será porque me has olvidado?” 70. Ved cómo la guerra todo lo destruye. 71. Mirad a esos padres ancianos que esperan el retorno de los seres amados, el hambre ha llegado a sus puertas y la soledad es su compañera. 72. Los que tuvieron fuerzas para caminar, huyeron, los inválidos tuvieron que quedarse para recibir cuanto a ellos llegó. Sus sombríos pensamientos sólo se iluminaron cuando me suplicaron en su oración: “Señor, no me abandones”. 73. Sólo Yo conozco el dolor que callan las madres abandonadas por la maldad de los hombres. 74. Soy el único que en el silencio y en la soledad de su vida les digo que en mi Reino no están abandonados. 75. Orad, pueblo, y pensad en la soberbia y la ambición que germina en los cerebros de los hombres que han llevado a la ruina, a la desolación y a la muerte a otros hombres que no tienen ninguna culpa. 76. Después de reflexionar en mis palabras, pueblo ¿Seguís pensando que sois los más desdichados de la Tierra? Me contestáis: “No, Maestro, estábamos en un error porque nos habíamos olvidado de los demás para pensar sólo en nosotros, creyendo que la lucha para amasar el pan de cada día, era el cáliz más amargo que pueda beberse”. 77. Entonces, os digo que debéis sentiros ricos, porque estáis escuchando la palabra divina que os alienta y fortalece y gozáis todavía de un poco de paz. 78. Aún podéis contar con algunos días de tranquilidad, porque este rincón de la Tierra también será estremecido por el dolor; así no quedará sitio en este mundo que no haya sido purificado. 79. Todo cuanto os dijo mi apóstol Juan, cumpliéndose está, palabra por palabra y suceso por suceso. 80. Todas esas señales, pruebas y perturbaciones que sufre la humanidad, son la demostración más palpable de que una Era está concluyendo para dar paso a un nuevo tiempo. No es la primera vez que entre vosotros ocurren estos acontecimientos, más si supieseis comprenderme y estuvieseis preparados, este paso de transición, lo daríais con calma sin turbaros. 81. Estáis llegando a la mitad de un siglo y mucho habéis vivido, ¿Qué sorpresas, acontecimientos y pruebas os esperan en el medio siglo que tenéis por delante? 82. Yo sólo os digo como dije muchas veces a mis apóstoles del Segundo Tiempo: velad y orad para que no caigáis en tentación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 10 1. En esta hora bendita responded a las preguntas de vuestra conciencia, porque es tiempo de juicio. 2. Os encontráis ante vuestro juez, porque es necesario que por un instante os toque con mi justicia; mas de cierto os digo que mi juicio es amoroso y justo. 3. Me encuentro dando grandes pruebas de que estoy entre vosotros. ¿Por qué no todos me creéis? ¿Queréis que os deje a merced de la maldad humana? No os perdáis en los senderos del mundo. Venid a Mí, Yo soy el camino que os conduce a la verdadera felicidad. 4. He confiado a vuestra nación una misión de paz y no de guerra; comprended que en ella está resonando mi divina palabra en la que os he revelado que la Nueva Jerusalén se encuentra en el Valle Espiritual; y en ella han de penetrar todos los espíritus por medio de la elevación convirtiéndose en sus moradores. 5. Todavía hoy me mostráis vuestros graneros escasos de simiente, y es que no aprovecháis las tierras que os voy proporcionando. Ante vosotros muriendo están vuestros hermanos y no os conmovéis. 6. ¿No creéis que en esa forma estáis ocultando mi Ley? No ignoráis que fuisteis los que hicisteis pacto conmigo tiempo ha, pacto que escrito quedo en el Libro de la Vida. 7. Vuestro corazón confiesa que aún sois como el soldado débil. 8. Escuchadme, pueblo, porque llegarán las pruebas y ellas os despertarán y darán el temple que os falta. 9. Es necesario que vuestra fe y conocimiento sean grandes, para que comprendáis que en esta vida tenéis que ser los guardianes de la paz, por medio de vuestros pensamientos y oraciones. 10. Nace entre vosotros un nuevo año del cual me responderéis. Este tiempo os lo concedo para vuestra preparación y vuestra lucha. 11. Si os preparáis, no lloraréis ni sentiréis el dolor en vuestro corazón. Mas no desafiéis mi justicia con desobediencias porque entonces si apuraréis el cáliz de amargura. 12. Convertíos en mis labriegos, que las tierras esperan vuestra simiente de amor. Ellas, el pastor incansable, ya preparó los caminos y los campos para que empuñéis vuestras herramientas y empecéis a labrar la tierra. 13. Vuestra faena es muy delicada, pero no será difícil ni fatigosa, ante el sol candente de mi justicia, siempre se interpondrá el manto maternal de María como una nube bienhechora que os da su protección celestial mientras mi voz, como el trino o el arrullo de las aves os deleitará haciendo agradable vuestro trabajo. 14. Discípulos amados: Mi voz os ha hablado incansablemente en el Tercer Tiempo, mi palabra apareció como un faro luminoso mostrando la ruta a los náufragos extraviados. 15. Os he dado la fuerza espiritual en mi enseñanza, no sólo para resistir las vicisitudes de este mundo, sino también para cumplir con la misión espiritual que habéis traído en este Tiempo. 16. No todos os recibirán con los brazos abiertos cuando vayáis a esparcir mi Doctrina, habrá quienes os tiendan lazos para haceros caer. 17. Surgirá la lucha, porque si hay quienes tienen potestad para hacer el bien, también existen quienes tienen poder para el mal. 18. Vengo a purificaros y a prepararos de espíritu y materia para que comprendáis las inspiraciones del Padre y después las llevéis a vuestros hermanos con la misma pureza con que Yo os las entregué. 19. Demostraréis que esta Doctrina no es una teoría; que no ha sido extraída de los libros, que ella encierra en su verdad el mensaje del Espíritu Santo. 20. Vengo a prepararos porque la vida en la Tierra cada día cambiará y lo que hoy es paz, mañana será guerra; lo que hoy parece luz a los hombres, mañana los hará confundirse. La humanidad prepara sus múltiples armas para la batalla, vosotros preparad las vuestras. 21. En la oración y en la práctica de mi Doctrina, los hombres encontrarán la luz en la práctica de mi Ley, mis nuevos soldados encontrarán la fortaleza, y cuando lleguen los días de dolor, os uniréis para daros valor y orar por todos. 22. Mi Ley será el arca de salvación en este tiempo; cuando las aguas del diluvio de maldades, de dolores y miserias se hayan desatado, en verdad os digo que los hombres de otras naciones, en caravanas llegarán a este país atraídos por su espiritualidad, su hospitalidad y paz, y cuando hayan conocido esta revelación y tengan fe en lo que dije en mi nueva venida como Espíritu Santo, les nombraré también israelitas por el espíritu. Entre esas multitudes estarán mis emisarios, a quienes haré retornar a sus pueblos para llevar a sus hermanos el divino mensaje de mi palabra; mas no todos vendrán a esta nación para conocer la enseñanza que os traeré; muchos la recibirán espiritualmente. 23. Veréis entonces cómo muchos que nunca me escucharon, se levantarán como los grandes apóstoles, llenos de fe, de amor y de ahínco, temores y prejuicios que vosotros no habéis podido vencer, y doquiera se abra una puerta para dar testimonio de mi palabra a sectas y religiones, porque antes que considerarlas enemigas las verán como hermanas. 24. A nadie miréis como extranjeros en este camino, sabed recibir a vuestros hermanos con las puertas de vuestro corazón abiertas y entregadles la lección que a vosotros os di. 25 Más tarde cuando mis emisarios se hayan diseminado por el mundo, se sentirán unidos todos en su misión. 26. El labriego cultivará la tierra y abrirá el surco, ahí depositará la semilla con la fe y el anhelo de levantar abundante cosecha. Y el Maestro os dice: acordaos siempre de elegir la tierra que sea propicia, para que no se malogre la simiente. Siempre recogeréis frutos de acuerdo con el amor con que los hayáis cultivado. 27. Todos podréis ser labriegos en mis tierras, pero es preciso antes sentir y comprender esta misión. 28. Esta labor consiste en quitar la venda de oscuridad del ignorante y del fanático, enseñándole que Yo soy el único Dios a quien todos deben servir. Por eso os estoy preparando, para mostraros a los demás como un ejemplo, ya que supisteis abrir vuestros ojos a la luz y confesar con humildad que erais ignorantes. 29. A través de vosotros sembraré mi simiente y más tarde recogeré los frutos del cumplimiento a mi Ley. Vuestros hermanos os preguntarán cómo habéis recibido esta enseñanza, cuáles han sido mis manifestaciones y por qué seguís este camino, y a toda pregunta responderéis con absoluta verdad. Porque si no supierais defenderos con la verdad, no seréis fuertes y saldréis derrotados; entonces la semilla no podrá germinar. 30. No quiero que al final de la lucha quedéis sin levantar vuestra cosecha, después de haberos apartado de las tentaciones del mundo para oírme y de haber sido llamados mis discípulos. No sería justo que recogieseis desengaños y amarguras sólo por no haber aprendido a tiempo a defender mi Obra, estudiándola y analizándola, para hacer frente a las pruebas. 31. Mi enseñanza es una sola lección, dicha sabiamente en muchas formas para que podáis comprenderla y a la que nada tenéis que añadir. Y aunque es ley, no vengo a imponérosla, porque caerlas en hipocresía; aparentaríais cumplimiento, mientras con vuestros actos estaríais infringiendo mi Ley. 32. He puesto la conciencia en vuestro ser para que ella este de por medio en todos vuestros pasos, ya que la conciencia sabe distinguir el bien del mal, y lo justo de lo que no lo es. Con esa luz no podréis ser engañados, ni llamados ignorantes. ¿Cómo podría el espiritualista engañar a su semejante o tratar de engañarse a sí mismo, si conoce la verdad? 33. En el Segundo Tiempo se acercó un rico mancebo a Jesús y le dijo: Maestro, creo merecer el reino que prometes porque practico tu enseñanza. Jesús le preguntó: ¿Cumples con la Ley? Y el mancebo contestó: "Si Señor, yo ayuno, trato bien a mis hermanos, no hago mal a nadie y doy una parte de mi caudal para ayuda del templo”. Entonces Jesús le dijo: "Si queréis seguirme, da a los pobres lo que posees y ven en pos de Mí. Más era tanto lo que poseía el mancebo, que no quiso abandonar sus riquezas, y prefirió apartarse del Señor. Creía cumplir y a si mismo se engañaba. 34. Cuántas veces os he dicho: practicad la caridad, manifestad esta virtud, mas no hagáis ostentación de ella porque dejará de ser caridad y os engañaréis. 35. Discípulos: Si no queréis sufrir errores en la práctica de mi Doctrina, analizad vuestros actos por medio de la conciencia, si ella os reclama, examinaos a fondo, encontrad la mancha y corregidla. Vuestra conciencia es un espejo donde podéis ver si estáis limpios o no. 36. El espiritualista deberá ser reconocido por sus actos, los cuales para que sean limpios, tendrán que haber sido dictados por la conciencia. Quien así practicase, sentirá en su espíritu el derecho de llamarse mi discípulo. 37. ¿Quién podrá engañarme a Mí? Nadie. Más no vengo a juzgaros por lo que hacéis, sino por la intención con que lo hacéis. Yo estoy en vuestra conciencia y más allá de ella. ¿Pensáis que Yo pueda ignorar vuestros actos y la intención de ellos? 38. Preparaos para la lucha, para que mi Obra no sea mal comprendida por causa de vuestros malos actos, porque muchas veces dependerá de vosotros el reconocimiento o desconocimiento de mi Enseñanza. Mas Yo os pregunto: ¿Qué podrá opacar a mi Obra si es la verdad misma, si es pureza y perfección? Nada. Mas por vuestra falta de cumplimiento, sí perderéis ocasiones para hacer méritos y elevar vuestro espíritu. 39. Si alguien ignora mi verdad, es porque no ha sabido acercarse a beber de la fuente de sabiduría que es mi palabra y que desborda sus aguas cristalinas para todo sediento. 40. La verdad que revelé a los primeros, a los patriarcas, a los profetas y a los justos, es la misma que ahora os estoy mostrando, porque mi Doctrina que estáis recibiendo, es la Ley de todos los tiempos. Yo sólo vengo a enseñaros el camino para que continuéis vuestra jornada hasta el fin. 41. Discípulos: He aquí mi palabra en la que encontraréis siempre mi verdad, más si vosotros dieseis explicaciones erróneas o en forma complicada, si modificáis mi Doctrina o entregáis un análisis confuso a los necesitados, mala cosecha recogeréis. 42. Mirad cómo entregáis mi Enseñanza y cómo habláis de ella, porque sois responsables de una heredad muy grande. 43. Yo soy el dueño de la simiente, vosotros los labriegos, haced que ella germine, florezca y fructifique según os he enseñado. 44. Más no os sintáis siervos o esclavos. Sentíos libres para amar y trabajar dentro de mi Obra. Yo soy la luz que ilumina los caminos y vosotros los caminantes que elegís la senda. 45. Si alguno caminase como ciego y no contemplase esa luz; si alguno fuere perezoso y por ello no la encuentra, si hay quien se pierda del camino, no me culpe a Mí, porque doquiera estéis me encuentro hablándoos en distintas formas; reconoced que algún esfuerzo tiene que hacer aquél que quiera encontrarme. 46. Mi palabra penetra en vuestro corazón como el trigo en la tierra fértil y vosotros al recibirla, debéis hacerla florecer y multiplicar. 47. Analizad esta palabra para que podáis conocer su contenido y practicadla para que sepáis su valor. Y el conocimiento que alcancéis por el análisis, no lo guardéis sólo para vosotros, dadlo a conocer a la humanidad, veréis con regocijo que es bien recibido por vuestros hermanos y les veréis despertar al amor y a la fe. 48. Después de este tiempo, los hombres vendrán a vosotros en busca de mi enseñanza y sin haber oído mi palabra trasmitida por conducto de los portavoces, sabrán que he venido una vez más y tendrán la certeza de que he hablado a la humanidad en esta forma. 49. Llegará el momento en que mi palabra se extienda en todas las naciones y mis mandatos dados en esta Era, obtengan vida y fuerza a través de los tiempos. Todo el que se prepare sentirá mi presencia en su espíritu, y al fin, el hombre obedecerá mi Ley, el libre albedrio será bien entendido por él y hará obras justas dentro de mi Ley divina. 50. Estoy trazando una vez más la huella para que me sigáis. Cuando os levantéis en busca de la humanidad para llevar la buena nueva, no supliquéis que os oigan. Llevad con dignidad vuestra misión, y aquellos que os creyeren, serán los que he escogido para hacer de ellos mis discípulos. Habrá rumores de que el Maestro ha vuelto para formar su nuevo apostolado y vosotros testificaréis estas manifestaciones y aún más, les revelaréis que vosotros también habéis vuelto a la Tierra, que en el Segundo Tiempo estuvisteis conmigo y Disteis mi palabra en Galilea y en Palestina; y si dudan de vosotros, decidles que mediten en mis palabras y en las profecías dadas a mis apóstoles y sabrán que ésta es la verdad. 51. A vosotros que me oís, os entrego mi palabra por conducto de los portavoces, después vendrán otras generaciones que estudiarán todo lo que he dicho, lo cual quedará impreso llenando grandes volúmenes. 52. Yo soy la Vida y a cada instante os vivifico, mas tengo que luchar con vuestras ideas y pensamientos. Vuestras obras os conducen al dolor y a la muerte y no sabéis buscarme para fortaleceros en el bien. ¿Por qué no venís a Mí? ¿Quién me ha llamado, que no haya sentido mi presencia? ¡Cuánto os amo y os he amado siempre! Antes de crearos os amaba en Mí y desde el instante en que brotasteis de mi Espíritu habéis recibido mis dones y mandatos para todos los tiempos. 53. La Tierra que hoy pisáis, no es vuestra morada eterna, no es la Tierra de Promisión, por eso siempre anheláis otra vida superior, aspiráis a la perfección, porque ella os corresponde por herencia eterna; es el estado de elevación que vuestro espíritu alcanzará después de grandes luchas. No os conforméis con los bienes terrestres porque sabéis que estáis destinados a conocer la vida espiritual perfecta, con todas sus gracias y bellezas. 54. No esperéis que vuestros hermanos se regeneren sólo por mi Obra divina, sin que vosotros hayáis luchado por ello. Vuestra misión es trabajar para formar los cimientos de una nueva humanidad que ame y obedezca mi Ley. Para ello, la oración es vuestra mejor arma. 55. Estoy hablando al espíritu y al corazón de todos los hombres, los estoy cultivando y llegará un momento en que sabrán comunicarse conmigo de espíritu a Espíritu y entonces, no habrá secretos entre el Padre y el hijo. Preparaos para ese tiempo en que ya no me comunicaré por el entendimiento humano. 56. Escribid mi palabra para las generaciones venideras y cuidaos de no equivocar mis mandatos. No quiero que mis nuevos discípulos, aquellos que sólo conocerán mi palabra a través de los escritos, encuentren imperfección en mi enseñanza por vuestra falta de preparación. Es mi voluntad que en esas páginas esté contenida toda la esencia y verdad de mi Obra. En este libro que os he confiado, he reunido mi palabra revelada en tres tiempos, y todo lo que ha permanecido oculto o envuelto en misterio, lo comprenderéis cuando os comuniquéis de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. 57. Si creéis que mi manifestación en este tiempo no es un acontecimiento y que al desaparecer vosotros mi Obra habrá terminado, en verdad os digo que no habéis presentido su trascendencia, ni habéis contemplado la luz del Sexto Sello, iluminando y vivificando a todo lo creado y marcando una nueva etapa para la perfección del espíritu. 58. Si contemplaseis la humildad de vuestro espíritu al oír mi palabra, a él se uniría vuestra materia para formar una sola voluntad, pero la envoltura es un obstáculo para vuestro progreso espiritual. He ahí la lucha y en ella los méritos necesarios para vuestra elevación. 59. Si os sentís abatidos por las pruebas de la vida, acogeos a Mí y seréis fuertes y no habrá quien destruya vuestra paz ni os despoje de vuestra heredad. 60. Os quiero siempre ardientes en vuestro amor para que no seáis como los sepulcros, ardientes sólo cuando el sol envió sus rayos y al atardecer cuando se oculta, vuelven a enfriarse. 61. No os conmováis sólo cuando escuchéis mi palabra, sino amadme y amaos los unos a los otros eternamente como os amo Yo 62. En los corazones agradecidos he escuchado esta oración: “Señor, eres incansable concediéndonos tantos beneficios”. Y Yo os digo: Soy vuestro Padre y contemplo vuestra necesidad. ¿Cómo no ha de conmoverse mi Espíritu ante vuestra oración? Os he consolado en la soledad de vuestra alcoba y os he iluminado para que vuestra meditación sea provechosa. 63. Estoy dejando un álbum en el corazón de mis discípulos, para que después de 1950 cuando mi palabra haya dejado de escucharse a través del entendimiento humano, sean ellos los que lleven mi mensaje a la humanidad. 64. En estas humildes casas de oración donde se manifiesta mi palabra, cuántas enseñanzas habéis escuchado y aprendido, a pesar de que en ellas no existen ritos, altares, ni imágenes, aquí habéis dejado de sentir vacío vuestro corazón. 65. Benditos seáis los que con mansedumbre y humildad me habéis escuchado, porque mañana sorprenderéis a las multitudes con la esencia de vuestra palabra. 66. Discípulos: Hoy es tiempo que reconozcáis la grandeza y pureza de mi Obra, para que en el futuro cuando la prediquéis, vuestros actos estén de acuerdo con mi Doctrina. 67. Se acercan las multitudes hacia este pueblo, estad preparados, no quiero que os sorprendan haciendo obras ilícitas, porque podrían decir: ¿Éstos son los nuevos discípulos del Señor? 68. Después de que os he hablado tanto, no quiero que encuentren vuestro granero vacío de buenas obras. 69. Mañana seréis escudriñados y puestos a prueba por los hombres que deseen veros flaquear para delataros y negar mi verdad. 70. No esperéis que mi sola palabra escrita en libros, haga el milagro de convertir a la humanidad, es necesario que surjan grandes soldados de mi causa para que con su fe, su valor y su amor como armas, sellen y confirmen mi verdad. 71. No será necesario que indaguéis si el camino está limpio o no, ni tendréis que ir en busca de multitudes, porque Yo me encargaré de poner a vuestro paso a los necesitados. 72. Es necesario que se levanten hombres entre la humanidad reconociendo y haciendo reconocer la grandeza de mi Ley. 73. Vosotros que me habéis escuchado en este tiempo, sed grandes por la humildad, por mi palabra, por vuestra virtud y buen cumplimiento de mi Ley, mas no creáis que por haberme oído seréis los más grandes entre la humanidad; cuántos que están ajenos a mi enseñanza, el día que os escuchen, les bastará vuestro testimonio para hacer obras mayores que las vuestras. De esto mucho os alegraréis, porque esas obras serán el fruto de vuestro Cumplimiento. 74. Ahora os fortalezco y cierro las heridas que antes la humanidad os abrió, para que tengáis el temple necesario cuando la lucha llegue. 75. Comprended que la luz del Sexto Sello os ilumina, el Sexto Candelero alumbra a la humanidad, mas a pesar de que todos están iluminados por esta luz, mientras unos se dan cuenta de que viven en un tiempo de trascendencia, otros dejan pasar inadvertidas todas las enseñanzas. 76. ¿Por qué si todos habéis sido creados por igual, no todos tenéis fe? Por virtud de vuestro libre albedrío y la diferente evolución de cada espíritu. Así, mientras unos esperan que una luz y una fuerza superior les guie, otros confían en lo que consideran sus propias fuerzas, y cuando estas les faltan, se sienten perdidos. 77. Tiempo a que vuestro espíritu ha brotado de Mí, sin embargo, no todos han progresado en forma igual en el camino espiritual. 78. Todos los destinas son diferentes aunque os llevan al mismo fin. A unos les están reservadas unas pruebas, a otros, otras. Una criatura recorre un camino, otra sigue distinta jornada. Ni todos habéis surgido a la existencia en el mismo instante, ni todos retornaréis en el mismo instante. Unos caminan delante, otros detrás, pero la meta a todos os está esperando. Ninguno sabe quién está cerca, ni quién viene distante, porque aún sois pequeños para tener este conocimiento; sois humanos y vuestra vanidad os perdería. 79. El Padre os dice a todos que perseveréis y a los que tienen fe les dice que alumbren el camino de los que avanzan entre tinieblas. 80. Analizad vuestra trayectoria y veréis que a veces habéis caminado con brío, a veces lentamente, otras habéis caído para levantaros más tarde, hasta llegar al final a tomar un paso más seguro y firme. 81. Vuestra evolución sólo Yo la sé, aunque debo deciros, que el espíritu verdaderamente elevado, tiene conocimiento de su adelanto, sin que por ello se envanezca. 82. Por el don de intuición podéis saber si vuestro paso es demasiado lento o si vais en carrera vertiginosa, si os habéis estacionado o si creéis haber logrado un paso firme. 83. Por vuestra conciencia podéis saber si el camino en el que transitáis es lícito o lo habéis equivocado. 84. Para que dejéis una huella benéfica de vuestro paso por el mundo a los que vienen detrás de vosotros, es necesario que cumpláis con mi Ley, por medio de ella dejaréis grandes obras y vuestro recuerdo y ejemplo serán imborrables. 85. Discípulos: Yo soy la alondra bajo cuyas alas vivís como polluelos. También os digo que el Sexto Sello es el único que está abierto y os alumbra en este tiempo. 86. Ved que muchos de mis labriegos que fueron de los primeros discípulos del Espiritualismo, han caído en el grave error de creer que los sellos son recintos, que los sellos fueron desatados en esta nación y que ellos son sus poseedores. 87. A ellos les toco incesantemente con mi justicia, porque son como primogénitos en este tiempo, a los que llamé e invité a mi mesa, a los que tenía reservada mi palabra de amor. Ellos van por los caminos de la Tierra llevando sus dones y sus cargos sin querer saber lo que llevan. Creen estar cumpliendo con mi Ley y juzgan a sus hermanos. 88. No saben a dónde van, ni presienten lo grande de mi Obra y cuando les he llamado para que me escuchen a través del entendimiento humano y les he preguntado: ¿Creéis en mi presencia bajo esta forma? Muchos de ellos me han negado. 89. Yo les he dicho: Mostradme vuestras multitudes, enumeradme los prodigios que habéis hecho y muy poca simiente me han mostrado. Les he señalado las grandes multitudes que se congregan donde es oída mi palabra, el sinnúmero de testimonios de mi poder y les he recordado: El árbol por su fruto será reconocido. Este es el Sexto Sello, bajo cuya luz todos deberéis seguirme. Hoy os ilumina el Sexto Candelero, que es el Verbo Divino. 90. He aquí entre mi pueblo a los hijos de la duda junto a los hijos de la fe, los que me desconocen y los que me siguen: Unos apegados al materialismo y otros esforzándose por lograr la espiritualidad. He aquí la primera causa de vuestra división en este tiempo. 91. Mas mi enseñanza es clara como la luz del día. 92. El Cordero de Dios desató los Sellos y sólo El podrá atarles nuevamente. 93. La nueva Jerusalén no está en ésta ni en ninguna nación, esa ciudad es espiritual, aunque podréis habitarla desde este momento. 94. Elías no es quien desató los sellos, él fue el precursor para que el Sexto Sello fuese desatado y revelado a su tiempo. Elías representa el Sexto Sello y su misión es altísima, él vino a revelaros que comenzaba para vosotros un nuevo tiempo de revelaciones. 95. Las siete iglesias de Asia, que fueron santuarios donde la voz de mis apóstoles resonó y fue mensaje para todas las generaciones de los pueblos, son una hermosa figura del Libro de los Siete Sellos. 96. Roque Rojas trajo al mundo la misión de ser el primer entendimiento por el cual Ellas llamó a los primeros labriegos del Tercer Tiempo, y entre aquellos primeros en recibir cargos, se levantó una doncella con la espiritualidad y la entrega necesaria para que en ella se consumase el prodigio de mi comunicación por el entendimiento humano. Desde entonces y por ese conducto mi palabra iniciada con la manifestación de Elías marcó el tiempo de esta comunicación que será desde 1866 hasta 1950. 97. Muchos entendimientos vine preparando para que tuvieseis mi palabra inagotable, que es fuente de sabiduría y de revelaciones, hasta el instante final de mi comunicación. 98. Después vendrá el tiempo de la espiritualidad y aunque ya no escuchéis mi palabra, me sentiréis más cerca de vosotros. 99. Sobre la buena preparación de unos y la mala preparación de otros, seguiré descendiendo a manifestarme. Por la buena intención de unos y la impreparación de otros, estará presente mi Espíritu, bajo esta forma hasta 1950, porque nada podrá impedir que mi voluntad se cumpla. 100. Mas aquellos que mezclen a este manjar algo extraño y den a beber a las multitudes agua que no sea cristalina y pura, de ello me responderán. 101. Es mi voluntad que volváis a los lugares en donde dejasteis de cumplir alguna misión. 102. Los senderos están preparados, las tierras esperan la simiente. Preparaos y dejad que llegue la hora de vuestra lucha, entonces os daréis el abrazo fraternal, partiréis y dejaréis que en vosotros se cumpla mi voluntad. 103. No olvidéis que mi Obra es pura y que debéis amarla hasta el fin. 104. Haréis la caridad a lo largo de vuestra jornada, esa es vuestra misión. Muchos dones espirituales tenéis para hacer la caridad en diversas formas. Si sabéis prepararos, haréis aquello que llamáis imposible. 105. La caridad que hagáis por medio de una moneda, con ser caridad, será la menos elevada que hagáis. 106. Amor, perdón y paz, debéis llevar al corazón de vuestros hermanos. 107. ¡No quiero más fariseos ni hipócritas amparados en mi Ley! Quiero discípulos que sientan el dolor de sus semejantes. A todos los que se levanten con arrepentimiento Yo les perdonaré, no importa la secta o religión que profesen y les haré contemplar con claridad el verdadero camino. 108. Benditos sean los que lleven mi enseñanza a tierras extranjeras, porque mi Ley y mis ángeles guardianes les protegerán. Os he dicho que por uno de mis hijos que preparado se encuentre podrá salvarse una comarca; haceos dignos de esta gracia y mucho os concederé. 109. Os hablo en muchas formas para que mi palabra os fortalezca y no flaqueéis cuando más necesitáis de la fe. 110. Amaos estando reunidos, amaos encontrándoos distantes y a esa fraternidad descenderá la bendición de vuestro Padre. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 11 1. Humanidad: Buscad vuestra gloria en el amor de vuestro Padre Celestial, porque de cierto os digo, que la unión con Dios os hará sentir la gloria en vuestro espíritu. 2. Cuando el hombre penetre en la senda espiritual, habrá encontrado al fin el camino de la gloria. ¡Maravillaos, discípulos, de saber que en vuestro espíritu podréis llevar y sentir la gloria! 3. Vengo una vez más a daros la lección por medio de la Doctrina del amor, porque a pesar de encontraros aprendiendo las enseñanzas de la vida, que es escuela para vosotros, no habéis analizado todo cuanto ella os va revelando a vuestro paso. 4. ¡Oh mis hijos muy amados, que lloráis como ovejas perdidas, llamando con voz angustiada a vuestro Pastor! Cuando cerráis vuestros ojos a la realidad que os rodea, llegáis a pensar que yo soy la causa de todas vuestras desdichas en la Tierra; otros creéis que vuestras vicisitudes me son indiferentes. 5. ¡Cuán ingratos sois pensando así de vuestro Padre y cuán injustos para valorizar mi justicia perfecta! 6. ¿Pensáis que no os escucho cuando decís que sólo os alimentáis de amargura, que el mundo que habitáis es un mundo sin dicha y que la existencia que lleváis no tiene razón de ser? 7. Solo me sentís cuando creéis que os castigo, que os niego toda misericordia y olvidáis la ternura y la bondad de vuestro Padre; os quejáis de vuestra vida en lugar de bendecir sus beneficios. 8. Es que cerráis vuestros ojos a la verdad y sólo contempláis amargura y lágrimas a vuestro alrededor, llegando a desesperaros porque pensáis que todo ello quedará sin recompensa. 9. ¡Qué distinta seria vuestra vida si en vez de inconformidad, de esa incomprensión, vuestro primer pensamiento en cada día fuera para bendecir a vuestro Padre y vuestras primeras palabras, para agradecer tantos beneficios que os brinda su amor! Pero ya no sabéis sentir esas virtudes, porque la carne ha perturbado a vuestro espíritu y habéis olvidado mi enseñanza; por eso vengo a hablaros de esos sentimientos que habéis alejado de vuestro corazón. 10. El destino tiene la piedad que Dios ha puesto en él, el destino de los hombres está lleno de la bondad divina. 11. Vosotros no encontráis muchas veces esa bondad porque no la sabéis buscar. 12. Si dentro del destino marcado por Mí a cada espíritu, vosotros trazáis un camino duro y amargo, Yo trato de endulzarlo, más nunca de aumentar su amargura. 13. En el mundo los hombres se necesitan los unos a los otros, ninguno está de más y ninguno está de menos. Todas las vidas son necesarias las unas a las otras para el complemento y la armonía de su existencia. 14. Los pobres necesitan de los ricos y éstos de aquéllos. Los malos necesitan de los buenos y éstos de los primeros. Los ignorantes necesitan de los sabios y los que saben, de los que ignoran. Los pequeños necesitan de los mayores y éstos a su vez necesitan de los niños. 15. En este mundo, cada uno de vosotros está colocado por la sabiduría de Dios en su sitio y cerca de quien debe estar. A cada hombre le es asignado el circulo donde debe habitar, en el cual hay espíritus encarnados y desencarnados con los que debe convivir. 16. Así, cada quien en su camino, todos vais encontrando a los que os han de enseñar el amor que os eleva, otros, recibiréis el dolor que os purifica. Unos os haréis sufrir porque así lo necesitáis, mientras otros os darán su amor para compensar vuestras amarguras, pero todos tienen un mensaje para vosotros, una enseñanza que debéis comprender y aprovechar. 17. Vuelvo a deciros que a pesar de encontraros ante mi Enseñanza, no habéis reconocido el mensaje que cada ser os brinda. 18. Buscad en cada uno de vuestros hermanos la parte buena que os presenta, para que aprendáis de él, así como la parte mala para que le ayudéis a elevarse y de esa manera iréis por el camino, ayudándoos los unos a los otros. 19. Detened vuestro paso y meditad, porque habéis dejado pasar a muchos que pudieron haceros bien. No dejéis pasar esas oportunidades, porque son lecciones que vais desaprovechando. 20. Cada ser humano es una lección, una esperanza de amor o desamor que al fin os da su verdad dulce o amarga; y así iréis de lección en lección, a veces aprendiendo y a veces enseñando, porque también debéis entregar a vuestros hermanos el mensaje que hayáis traído a la Tierra. 21. En verdad os digo que si esta humanidad entendiese estas enseñanzas, no lloraría tanto en la Tierra. 22. No olvidéis que todo espíritu encarnado o desencarnado que cruce en vuestra vida en alguna forma, viene a ayudaros en vuestro destino. 23. Cuántos espíritus de luz os he enviado al mundo y no os habéis detenido para bendecir mi amor por vosotros!. 24. ¡Muchos hermanos que os he enviado, les habéis desperdiciado sin daros cuenta de que ellos formaban parte de vuestro destino, pero que al no saber recibirlos, os quedasteis con las manos vacías y tuvisteis después que llorar!. 25. Vuestro destino, humanidad, es armonizar con todo lo creado. Esa armonía de que os hablo, es la más grande de todas las leyes, porque en ella encontráis la comunicación perfecta con Dios y con sus obras. 26. Estudiad a los espíritus que os rodean y a los que cruzan por vuestras vidas, a fin de que estiméis sus virtudes, recibáis el mensaje que os traigan o les entreguéis lo que de vosotros deben recibir. 27. ¿Por qué habéis despreciado a vuestros semejantes que el destino ha puesto en vuestro camino? Les habéis cerrado la puerta de vuestro corazón sin saber la enseñanza que os traían. 28. ¿Cuántas veces habéis alejado de vosotros precisamente a quien traía un mensaje de paz y de consuelo a vuestro espíritu? y luego os quejáis cuando vosotros sois los que habéis llenado vuestro cáliz de amargura. 29. La vida tiene cambios inesperados y sorpresas, y ¿Qué haréis vosotros si mañana tenéis que buscar ansiosamente a quien hoy orgullosamente desechasteis? 30. Pensad que es posible que a quien hoy desecháis y despreciáis, mañana le busquéis con ansia, pero que muchas veces ya será tarde. 31. Si sois hijos, entended y estimad la bondad de vuestros padres. Si sois padres, sabed comprender a vuestros hijos. Si sois esposos, conoceos y amaos el uno al otro, más si aún no lo sois y esperáis a quien se una a vuestro destino, preparaos para recibirle, para comprenderle. 32. Dejad de crearos mayores amarguras con errores y frivolidades y ya que no habéis aprendido a leer en el Libro de la Vida, al menos leed en la nobleza espiritual de aquellos que de cerca os rodean. 33. Humanidad: Comprended mi palabra, aprended de Mí y mirad cómo Yo no desecho a ninguno de los que a Mi se acercan, sabiendo que todos sois mis hijos, que todos necesitáis de Mi. 34. Aprended esta enseñanza para que sepáis ser maestros, pero antes sabed ser hermanos. 35. Es necesario que todos conozcáis que vuestro destino es aprender las grandes lecciones de la vida, porque sólo así llegaréis a la cumbre de vuestra perfección, sólo así llegaréis a ser grandes, de lo contrario, siempre llevaréis la inconformidad, las quejas, la incomprensión, la blasfemia y el reproche para vuestro Señor. 36. Dejad que mis enseñanzas sean vuestro consejero en el camino y sentiréis en vosotros una fuerza que jamás os dejará desmayar y que os llevará paso a paso a la cima de la comprensión. 37. Consolad a los que veáis llorar, Dios os ha llevado a ellos porque allí está vuestra misión. 38. Entended mi lección para que no cometáis más faltas en vuestra vida, porque cada ofensa que hagáis a vuestros hermanos, ya sea con palabras o con obras, será un recuerdo imborrable en vuestra conciencia, la cual implacablemente os reclamará. 39. Vuelvo a deciros que todos sois necesarios para que se cumpla el plan divino y para que termine tanta miseria espiritual entre la humanidad. 40. Mientras el egoísmo exista, el dolor también existirá. Cambiad vuestra indiferencia, vuestro egoísmo y vuestro desprecio, por amor, por caridad y veréis cuán pronto os llegará la paz. 41. Pensad detenidamente en toda mi enseñanza. 42. Conoceos a vosotros mismos. He contemplado la existencia de la humanidad de todos los tiempos y sé cuál ha sido la causa de todos sus dolores y desdichas. 43. Desde los primeros tiempos, he visto a los hombres quitarse la vida por causa de la envidia, por el materialismo, por la ambición del poder; siempre han descuidado su espíritu, creyéndose materia solamente, y cuando ha llegado la hora de dejar en la Tierra la forma humana, sólo ha quedado lo que hicieron en su vida material, sin recoger ninguna gloria para el espíritu porque no la buscaron, no pensaron en ella ni les preocuparon las virtudes del espíritu, ni el saber. Se conformaron con vivir sin buscar el camino que los conduce a Dios. 44. Vosotros que no amáis la vida porque la llamáis cruel, mientras no reconozcáis la importancia de la conciencia en el hombre ni os dejéis conducir por ella, nada de verdadero valor encontraréis en ella. 45. Es la conciencia la que eleva al espíritu a una vida superior por sobre la materia y sus pasiones. La espiritualidad os hará sentir el gran amor de Dios, cuando logréis practicarla; entonces si comprenderéis la importancia de la vida, contemplaréis su belleza y encontraréis su sabiduría. Entonces sabréis por qué la he llamado VIDA. 46. Después de conocer y comprender esta enseñanza ¿Quién osará desecharla, diciendo que no es verdad? 47. Cuando comprendáis que en la conciencia está vuestro verdadero valor, viviréis en armonía con todo lo creado por vuestro Padre. 48. Entonces, la conciencia embellecerá la pobre vida humana, pero antes será necesario que el hombre se aleje de todas las pasiones que lo apartan de Dios, para seguir el sendero de la justicia y la sabiduría. Será cuando empiece para vosotros la verdadera vida, esta vida que hoy contempláis con indiferencia, porque no sabéis lo que despreciáis ni imagináis su perfección. 49. Humanidad: Habéis permanecido aletargada a través de los tiempos, porque creísteis que la felicidad y la paz verdadera pertenecían a la existencia humana, sin saber que forman parte de la vida espiritual, que es la verdadera vida. 50. Buscad a los que os aman y a los que os aborrecen, amad a la vida que habéis llamado cruel, sin saber que es como un libro abierto lleno de sabiduría para vosotros. Sabed conmoveros con las alegrías así como con las penas de los demás; ved en cada ser humano un maestro y sentios vosotros mismos un símbolo viviente del bien; no del mal, porque según vuestras obras en la vida así será el símbolo que representéis. 51. Los hombres han imaginado el infierno como un lugar de tortura eterna, a donde han creído que van todos los que han faltado a mis mandatos. Y asi como han creado para las grandes faltas ese infierno, para las faltas menores han imaginado otro lugar, así como uno más para quienes no hayan hecho ni bien ni mal. 52. Los que dicen que en el Más Allá ni se goza ni se sufre, no dicen verdad; nadie está sin sufrir, ni exento de gozo. Las penas y las alegrías siempre irán mezcladas, mientras el espíritu no alcance la paz suprema. 53. Escuchad mis hijos: El infierno está en encarnados y desencarnados, en moradores de este mundo y del valle espiritual, el infierno es el símbolo de las grandes penas, de los terribles remordimientos, de la desesperación, del dolor y la amargura de los que han pecado grandemente y de cuyas consecuencias se librarán mediante la evolución de su espíritu hacia el amor. 54. La gloria, en cambio, que simboliza la felicidad y la paz verdadera, es para aquellos que se han apartado de las pasiones del mundo para vivir en comunión con Dios. 55. Interrogad a vuestra conciencia y sabréis si vivís en el infierno, si estáis expiando vuestras faltas, o si vibráis con la paz de la gloria. 56. Lo que los hombres llaman gloria o infierno, no son lugares determinados, es la esencia de vuestras obras la cual recoge vuestro espíritu cuando llega al valle espiritual. Cada quien vive su infierno, habita su mundo de expiación, o goza de la beatitud que da la elevación y la armonía con el Espíritu Divino. 57. Yo soy vuestro Padre y vosotros mis hijos muy amados. Venid, elevaos por sobre todo lo creado y llegad hasta Mí. 58. Discípulos amados: Estos tiempos son de justicia para la humanidad. El plazo está cumplido para que empecéis a pagar vuestras deudas. Estáis recogiendo la cosecha de las siembras pasadas, el resultado o consecuencia de vuestras obras. 59. El hombre tiene un tiempo para hacer su obra y otro para responder de lo que hizo, este último tiempo es el que vivís. Por eso todos sufrís y lloráis. Así como vosotros tenéis un tiempo para sembrar y otro para cosechar, Dios también tiene uno que os concedió para cumplir con su Ley y otro para manifestar su justicia. 60. Estáis viviendo en la etapa de la justicia divina. El dolor os hace llorar, la humanidad se purifica en su propio llanto, porque nadie se queda sin restituir. 61. Son tiempos de justicia en que debéis meditar sobre vuestro destino, para que a través de la meditación y de la espiritualidad escuchéis la voz de la conciencia, que no confunde ni engaña y si os conduce por el sendero de paz. 62. Lo más difícil para el espíritu, es alcanzar la espiritualidad a través de la materia; lo más difícil para el hombre, es conocerse esencialmente. No desaprovechéis vuestra vida, aprended todas sus lecciones; vuestra misión es adquirir sabiduría, enseñar a los que os rodean y perfeccionaros en espíritu. 63. Pueblo: Si sabéis que vuestro destino espiritual es grande, tomad el camino del amor y encended vuestra lámpara de fe en la flama divina de mi sabiduría. 64. Venid a Mí, humanidad, que Yo soy la esperanza. Yo soy el Consolador prometido que os he traído en este tiempo de caos, mi mensaje de paz. Por lo mucho que habéis llorado y sufrido, mi consuelo y mi amor, se derraman en vosotros como fuente de misericordia. 65. En verdad os digo que mucho habéis faltado a mi Ley, mas también es verdad que en mi amor os purificaréis ¿Qué haríais si en este tiempo en vez de consolaros, viniera a vosotros tan sólo como Juez? 66. Soy el Maestro del amor que llega para ayudaros con vuestra cruz. Soy vuestro compañero de viaje que guía vuestros pasos y os acompaña en vuestra soledad y amargura. Soy el dulce amigo que esperabais. Soy el sustento que reclama vuestro espíritu, porque mi amor es el alimento que os da la vida. 67. En todos los tiempos me habéis necesitado pero más en éstos, en que la humanidad está apurando el cáliz del dolor. Por eso estoy con vosotros, porque soy vuestro Salvador. Lloráis y Yo bendigo vuestro llanto, porque las lágrimas de los pecadores son el rocío bendito con el que se fecundan los corazones. 68. Vuestro espíritu se ha ausentado de la materia para escuchar mi palabra en el Más Allá y me ha hablado sin palabras. 69. El espíritu elevado sabe que la palabra humana empobrece, empequeñece la expresión del pensamiento espiritual, por eso hace enmudecer los labios de la materia para elevarse y decir con el lenguaje que sólo Dios conoce, el secreto que lleva oculto en lo más íntimo de su ser. 70. Sobreponeos al dolor, elevaos por encima de vuestro llanto y seguid escuchándome. Reconoced que ha llegado el Tercer Tiempo para la humanidad y sentid la responsabilidad de prepararos. Os confesáis ante Mí y eleváis vuestro espíritu, Yo escucho vuestra oración y os hago alcanzar mi gracia y mi perdón. 71. Me glorificáis con cánticos espirituales cuando me veis venir desde lo alto del monte a vuestra morada, y al oír mi palabra se estremece vuestro espíritu y me decís: “Señor, sabemos que estáis con nosotros”. Mas no todos han sentido mi llegada y es necesario que mis palabras y mis pruebas se repitan a cada instante, para haceros saber que una vez más he venido a los hombres. He buscado en el ser humano un hogar, un templo donde morar y todavía no lo encuentro; mas seguiré puliendo las rocas hasta transformarlas en corazones que sientan mi presencia, y con ella mi justicia y mi amor. 72. Si sentís que camináis en un desierto de incomprensiones, sed fuertes y seguid adelante; más si por mi voluntad os hiciese cruzar desiertos y montañas para llevar la buena nueva a otras tierras, levantaos a cumplir, que si el agua se os agota, Yo la haré brotar de las rocas para mitigar vuestra sed, y si os faltan las fuerzas para la gran jornada, Yo os vivificaré. 73. La Obra que os confió, es delicada. No dejéis que manos profanas roben este tesoro para decir después que ese es el fruto de su inspiración y con ello se engrandezcan y humillen a los inocentes. 74. Cuando lleguéis a Mi os preguntaré y reclamaré de todo lo que os he dado y muchos de vosotros me diréis; “Señor, he perdido mi heredad”. Entonces os mandaré a buscarla y no volveréis a Mí hasta que la hayáis recobrado y cumplido todos mis mandatos. Si no os hablara en esta forma, dormiríais y no llegaríais a salvaros. 75. La esencia de mi palabra que hoy guardáis, brotará mañana de vuestros labios en palabras de sabiduría para la humanidad. Si perseveráis en este camino, encontraréis en él goces sanos y saludables que alimentarán a vuestro espíritu. 76. Tened fe del tamaño del grano de la mostaza y veréis realizarse grandes prodigios. Hoy os digo como en el Segundo Tiempo: Ordenad a una montaña que cambie de lugar y seréis obedecidos; mandad que la furia de los elementos cese, y lo veréis realizado, decid en mi nombre a un enfermo que sane y él se verá libre de la enfermedad. Mas cuando os sea concedido un prodigio, no seáis indiferentes, percibid en vuestro espíritu las obras divinas y sabed valorizarlas. 77. Muchas calamidades vendrán sobre la humanidad; en la Naturaleza habrá trastornos, los elementos se desatarán. El fuego devastará comarcas, las aguas de los ríos saldrán de su cauce, los mares tendrán cambios; habrá comarcas que quedarán sepultadas bajo las aguas y nuevas tierras aparecerán. Muchas criaturas perderán la vida y hasta los seres inferiores al hombre perecerán. Todo será trastorno y confusión y si vosotros no os preparáis desde ahora, seréis débiles en las pruebas y no sabréis dar fuerza a los demás y así no podréis dejar un buen ejemplo a las generaciones venideras, quienes deberán de comunicarse de espíritu a Espíritu. Si no preparáis su camino, ellas me buscarán por la senda de la ciencia y no por el camino de la espiritualidad y esta no es mi voluntad. 78. Después del año de 1950, veréis el principio de esas grandes pruebas. Velad y orad; reconocedme, pueblo; practicad mi palabra que encierra toda virtud y poneos a salvo. De cierto os digo: el que oiga mi palabra y la practique, será salvo y penetrará en la vida eterna. Aquel templo que anuncié a mis discípulos, que levantarla en tres días, es éste que ahora estoy construyendo en vuestro espíritu. Este templo es indestructible; los cimientos se los confié a vuestros padres y la terminación de él la verán vuestros hijos. 79. Nadie debe profanar este templo, ni permitir que en él penetren la idolatría, la codicia, el egoísmo ni la hipocresía; porque las tinieblas y los remordimientos serán el único galardón que por ello alcancen; más si sois celosos de este santuario interior que lleváis en vuestro espíritu y que es la casa donde quiere habitar vuestro Padre, veréis entonces llegar de lejanas y de cercanas comarcas, caravanas de hombres, de mujeres y de niños que vendrán a llamar a las puertas de esa morada en demanda de caridad espiritual. 80. Muchos llegarán como lobos tratando de sorprenderos; pero ante la limpidez y la verdad de vuestro culto y también de vuestras obras, se convertirán en mansas ovejas. 81. Penetrad en meditación y dejadme interrogaros en el silencio de vuestra alcoba; esas preguntas serán las mismas que los hombres vendrán a haceros y quiero que desde ahora os preparéis para que les deis la debida respuesta. 82. Al mismo tiempo que he venido a daros mi enseñanza y mis mandatos, he venido a llenaros de fortaleza para que luchéis sin llegar a decaer. No es posible, hijos amados, que lleguéis a lo alto del monte cargando vuestra cruz, sin antes recorrer la calle de la amargura. 83. ¿Cuándo surgirá en la Tierra el hombre que venga a cumplir todas mis enseñanzas, tal como lo ordena mi Ley; el hombre de espíritu grande y luminoso, de elevados sentimientos, de clara inteligencia? 84. Si creéis que la palabra hombre significa criatura endeble, pequeña y sujeta a dejarse arrastrar eternamente por la maldad, estáis en un grande error. La humanidad ha tenido su crisol material y espiritual para que el fruto de su lucha, de su experiencia y evolución, sea el de llegar a ser el hombre verdadero. ¿Pensáis que vuestra simiente es incapaz de llegar a producir tal fruto? Israel: No dudéis de mi palabra. Recordad que prometí a Abraham y a Jacob que su simiente seria la bendición y el consuelo para todos los pueblos de la Tierra. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 12 1. Benditos seáis en esta alba de santo recuerdo, en la cual los hombres honran la memoria del Mesías. 2. No sólo vengo a traeros esperanzas sino también bellas realidades. 3. La tormenta de pesares que lleváis en vuestra vida será de corta duración todo esto pasará y dejaréis de llorar y de sufrir. 4. La existencia de un hombre en la Tierra es sólo un instante en la eternidad, un soplo de vida que alienta por un tiempo al ser humano y luego se aparta para después volver a alentar a un nuevo cuerpo. 5. Alegraos de que ningún dolor sea eterno; vuestros sufrimientos son temporales y desaparecen muy pronto. 6. El tiempo de expiación, de purificación es fugaz para quien ve las pruebas con espiritualidad; en cambio, para quien está revestido de materialismo, tardará mucho lo que en realidad pasa muy pronto. 7. Como pasan los latidos de vuestro corazón, así pasa en el infinito la vida de los hombres. 8. No hay por qué temer, porque así como se escapa un suspiro, como se vierte una lágrima o como se dice una palabra, así también desaparecen los sufrimientos en el hombre. 9. En la infinita ternura de Dios, tendrán que desvanecerse todos vuestros dolores y pesares. 10. Si el dolor os hiere, no es porque de Mi vaya a vosotros, es porque de antemano lo habéis buscado y la ley de justicia tiene que cumplirse. 11. Sin embargo ninguno está desamparado, todos tenéis quien os aliente y cuide, tenéis muchos amores tras el velo de la materia; pero vosotros no los conocéis ni sabéis de qué manera os aman desde el Más Allá. Son los espíritus que habitan en el reino de la luz, que ayudan y consuelan a los hermanos pequeños, a los débiles, a los caídos, a los enfermos. 12. Los iluminados son los altos enviados del Señor, que trayendo importantes y delicadas misiones que cumplir, vienen a ordenar y a cuidar todo lo que se les ha encomendado. 13. Los llamo iluminados porque son los que han dejado florecer mi simiente de amor en su espíritu. Estos son los iluminados que vosotros aún no conocéis porque os falta la sensibilidad espiritual. 14. Para que mi presencia fuese sentida por vosotros, fue necesario que mis pensamientos se hiciesen sonoros a través de una materia; mas en verdad os digo que el Universo está lleno de vibraciones espirituales que también podríais oír si vuestra preparación y capacidad espiritual os lo permitiesen. 15. Tuve que hablaros bajo esta forma para hacerme oír, porque vengo a libertaros de vuestras cadenas de ignorancia, a romper esos lazos que os estorban y a ayudaros a comprender verdaderamente mi Doctrina. 16. El que esté atado a las flaquezas del mundo, no podrá sentirme en plenitud. Ningún hombre que tenga endurecido el corazón, puede alcanzar la perfección 17. Tengo que hacerme sentir en vuestro corazón para que me comprendáis y muchas veces debo repetir mis enseñanzas, buscando el momento en que vengáis preparado para recibirme. 18. Es necesario que comprendáis que he venido a romper las cadenas que os han convenido en esclavos del dolor, a liberaros de sufrimientos que vosotros mismos os habéis forjado y que habéis hecho más duraderos porque repetís vuestros errores e imperfecciones. Pero si vosotros sois necios en el mal, Yo soy constante en mi amor por salvaros; y si fueseis a los antros del fango o al más profundo abismo de vuestras pasiones, ahí llegaré a buscar a los perdidos para llevarlos al Reino de la Luz. Más necesitáis ser humildes y justos para que mi simiente florezca en vosotros 19. En verdad os digo que aun contemplando que os habéis desligado de lo pasajero o lo superfluo, que os habéis esforzado por apartaros de los malos senderos, todavía no puedo deciros que ya sois capaces de dirigir un pueblo, porque aún os falta mucho para alcanzar la espiritualidad. 20. También vengo a despenar ideales en vosotros, para que os libréis de la ignorancia, porque con esa cadena que os ata al materialismo, no podréis surgir como mis apóstoles, ni dar ejemplos de verdadero amor. 21. Yo soy el sol de la verdad que disipa la niebla de la ignorancia; salid de vuestras tinieblas y venid a recibir los rayos luminosos y cálidos de la inspiración de Dios. 22. Si ya me comprendieseis plenamente, sentiríais cómo llego a vuestro espíritu como sabiduría, como vida, y si vuestro entendimiento y corazón conservasen mis palabras de luz, pronto seriáis del número de los iluminados. 23. ¡Oh alba bendita, llena de oraciones, de cantos y bendiciones; si al menos por un instante los hombres penetrasen en la grandeza de su significado, cuánta paz y cuánta luz recogerían para su espíritu! 24. Mirad, pueblo, contemplad el cielo, miradlo bien y veréis que en cada estrella hay una promesa, un mundo que os espera, son moradas prometidas a los hijos de Dios en las que vendréis todos a habitar, porque todos conoceréis mi reino, el cual no fue hecho sólo para determinados seres, fue creado como el hogar universal donde se reunirán todos los hijos del Señor. 25. Mas necesitáis tener siempre clara vuestra mente, sin nubes; estar siempre en vigilia para sentir que mi inspiración llega a vosotros. 26. Cuando un iluminado por mi sabiduría llegue a gobernar la Tierra, todo será armonía, pero hasta hoy no habéis aceptado mi enseñanza, no habéis deseado ser gobernantes de la Tierra, ni de una sola nación y por eso hay guerras. 27. Ahora escuchad algo importante para vosotros que os consolará en vuestro dolor. 28. En el futuro os enviaré espíritus iluminados, que vendrán como gobernantes de la Tierra, y ellos no permitirán más guerras, porque saben que este planeta es para todos los hombres y que la división de naciones que viene desde los principios de la humanidad, es prueba innegable de envidias, rencores, desconfianzas, distanciamiento y odio entre los hombres. 29. Esta alba iluminada por el recuerdo de mi llegada a este mundo a través de Jesús, se ha iluminado más con vuestra elevación. 30. No dejéis de practicar la oración aun cuando sea tan breve que sólo dure cinco minutos, pero que en ella sepáis hacer un buen examen con la luz de vuestra conciencia, a fin de que observéis vuestras obras y sepáis de lo que tenéis que corregiros. 31. Si perdieseis la noción del tiempo al Elevaros en oración, será señal de espiritualidad, ya que lograsteis aunque sea por unos instantes saliros del tiempo, ese tiempo que los esclavos del materialismo solo quieren para sus placeres o para aumentar sus caudales. 32. El que diariamente se examina, tendrá que mejorar su manera de pensar, de vivir, de hablar y de sentir. 33. La evolución espiritual del hombre, su transformación, su regeneración y elevación, son la causa de la manifestación de mi palabra en este mundo. 34. Quiero que alcancéis la perfección, para que labréis vuestra felicidad y vuestra paz. 35. Si aun haciendo ese diario examen de conciencia, no vais por el buen sendero, seréis responsables de vuestros tropiezos, de vuestras caídas y errores. 36. Si algunas de mis lecciones no fuesen debidamente interpretadas porque hayan sido dichas por un portavoz pobre de lenguaje, id a la parte espiritual de la palabra sin deteneros ante esa pobreza de expresión y encontraréis en la verdad de mi Doctrina, la esencia divina de mis enseñanzas. 37. A muchos que escuchan mi palabra, les parece la más grande lección que hoy puede recibirse en la Tierra; a otros les parece carente de verdad; mas no es la primera vez que mis revelaciones son negadas por los hombres. 38. Muchos maestros y emisarios han venido a este mundo, y cuando han empezado a sembrar mi simiente de verdad y de amor, les habéis dado muerte porque las tinieblas de la humanidad no han soportado tanta luz. 39. Los profetas, los patriarcas, los videntes, han sido mártires, víctimas de la maldad humana, porque los hombres no han sabido comprender la verdad que brotaba de sus labios, ni la bondad de aquellos corazones. 40. Todos los iluminados han conocido la cruz del sufrimiento, con todas las penas y amarguras que saben dar los hombres a sus hermanos. 41. Esas penas son necesarias para todo maestro, son espinas sobre las cuales tiene que pasar y amarguras que tiene que conocer, para manifestar la grandeza de su espíritu en medio de ellas. 42. Ese camino todavía no lo conocéis, pero tendréis que conocerlo y recorrerlo, cuando llenos de la fortaleza que da el amor, os levantéis inspirados por Mí. 43. Para vosotros el amor es una bella palabra, pero hasta hoy no habéis penetrado a su verdadero sentido. 44. El que es maestro sabe cuál es su destino y lo bendice y conoce cuál es el destino de sus hermanos. 45. ¿Y cuál es vuestro destino? El mismo que antaño vivió el Maestro de maestros y el que han traído todos los enviados: el de salvar, amar y redimir a los pecadores. 46. Vuestro destino es ser iluminado y profeta; algún día lo seréis y entonces conoceréis las amarguras de aquellos que vinieron a trazaros el camino; al mismo tiempo, conoceréis el amor y la fortaleza que los acompañó en su jornada. 47. Todos ellos tuvieron que vencer en una lucha interior en la hora suprema del sufrimiento y de la prueba; y así cuando su conciencia les preguntaba si querían apartarse de su misión o seguir entre el pueblo que les daba muerte, contestaban resueltos que seguirían con su pueblo, porque esa era su misión, aunque sus hermanos no la comprendiesen así. Ellos permanecieron firmes entre los que amaban, mientras un soplo de vida les quedó. Sabían que las tinieblas de la humanidad debían ser disipadas, más en verdad os digo, que no les animó ningún interés egoísta, aunque les estaba reservado en mi Reino su galardón. 48. Soy el libro para todos, y en prueba de ello aquí me tenéis. Sigo con vosotros porque os amo y os hago falta. Para conquistar la gloria tenéis dos caminos a seguir por propia voluntad: el del amor y el del dolor, más en verdad os digo, que en cualquier sendero que elijáis estaré cual Cirineo en vuestra compaña. También vosotros cuando conozcáis los elevados sentimientos del espíritu purificado, diréis: “Seguiré con los pecadores”. 49. Yo pregunto a los que han trabajado con amor en mi Obra: ¿Qué habéis sentido cuando habéis estado ocupados en el bien, en provecho de los demás? 50. Me decís: “Maestro, un efluvio nos ha envuelto y una fuerza nos ha impulsado a seguir sin hastío ni fatiga”. 51. ¿Os habéis cansado de escucharme? “No, Maestro”, me decís. Tampoco Yo me he cansado de estar con vosotros, desde el principio de vuestra creación. 52. Os doy mis enseñanzas, divinos consejos, leyes y normas para la eternidad y a veces también vosotros, al poner en práctica mis palabras, habéis dado cátedra con vuestra caridad, trabajando para el bien de los demás. 53. Si alguno de vosotros no se conmoviese ante mi enseñanza, será semejante a la roca, mas todos vosotros estáis atentos a mi palabra, porque ante esta luz nadie puede permanecer insensible. 54. Alguno me pregunta, Maestro: ¿Por qué hay quienes traen grandes misiones a la Tierra y en cambio otros no? Y Yo os digo, que los hombres que hoy tienen una pequeña misión, serán el mañana los grandes iluminados. 55. Vivid siempre alerta porque en vuestro camino habrá quienes os digan que son conmigo, pero no les creáis al primer instante, creed por lo que manifiesten en humildad, en sabiduría, en amor. 56. Otros os dirán que tienen comunión conmigo, siendo ellos los primeros engañados, por ello tendréis que estar siempre velando en la misión que tenéis y en el puesto que ocupáis; necesitáis ver, oír y perdonar mucho también. 57. Necesitáis saber mucho para que les digáis cuál es el camino verdadero y cómo libertarse de la esclavitud, de la ignorancia. Comprended que vosotros estáis obligados también a demostrar con obras la verdad que prediquéis. 58. Este planeta se transformará, porque los hombres se espiritualizarán y entonces elevarán un culto perfecto a Dios. 59. Ha llegado el momento del silencio, el momento de vuestra comunicación conmigo, para que así como se confunden en el mar las olas, vosotros os unáis a mi Espíritu divino; silencio no solamente en los labios, también en el templo interior del hombre, porque es vuestro espíritu el que me habla, y el momento es solemne. 60. Entrad en silencio y escuchadme, caminantes de muchos senderos que lleváis el polvo de diversos caminos; dejad que Yo sea la luz en vuestro destino. 61. De distintas religiones habéis venido a escuchar esta palabra con la cual habéis sabido que la única Ley espiritual, la única Doctrina verdadera, aquélla que debe reinar sobre los hombres, será la de “Amaos los unos a los otros”; más esta Doctrina la extenderán los iluminados con estas enseñanzas, no los prevaricadores, ni los malos predicadores del infierno eterno. 62. En los labios de mis nuevos emisarios no anidará la mentira ni la blasfemia, ellos no enseñarán la doctrina de un Dios injusto, cruel, despiadado, impotente para salvar a todos sus hijos, sino del Dios del verdadero amor y la justicia perfecta. 63. Ni siquiera os digo que esta Doctrina Espiritualista será la religión mundial, porque nunca he entregado religión, sino ley; Yo sólo me concreto a deciros que la ley que triunfará en la Tierra, estableciéndose en ella para iluminar la existencia de los hombres, será la Ley del amor que con mi Doctrina os he explicado para que la conozcáis plenamente. 64. La humanidad aún hará muchas falsas obras de amor y caridad, mientras aprende a amar y hacer la caridad verdadera, y muchos aún tendrán que andar de religión en religión, hasta que su espíritu se eleve en conocimientos y lleguen a comprender que la Ley única, la Doctrina Universal y eterna del espíritu, es la del amor, a la cual todos llegaran. 65. Todas las religiones desaparecerán y sólo quedará brillando dentro y fuera del hombre, la luz del Templo de Dios, en el cual rendiréis todos un solo culto de obediencia, de amor, de fe y buena voluntad. 66. Vuestra conciencia está presta a llamaros la atención en cada uno de vuestros pasos y os hace sentir intranquilos cuando faltáis a mi Ley, entonces os habéis hecho el propósito de no volver a caer en maldad. 67. También he visto a los que en silencio consuelan y sanan al enfermo, a los que sin alarde saben dar la palabra precisa que salva, que orienta y fortalece. 68. Al estarme escuchando se ennoblece vuestro corazón y el espíritu se eleva sobre el egoísmo de la materia para pensar en los demás y hacer propios sus dolores y pruebas. Quisierais que ya no hubiese guerra, porque comenzáis a amar la paz; sin embargo, la guerra seguirá su paso de destrucción y de muerte, porque aún no todos los hombres piensan ni sienten como vosotros en este instante; mas ya no es largo el plazo dado a los poderosos, pronto veréis su imperio y su poder reducido a cenizas 69. ¿Cuál será la deuda de esos hombres delante de Dios y cómo tendrán que pagarla? Eso solo Yo lo sé, pero de cierto os digo que ninguno escapará a la ley de restitución; por eso os digo: mientras ellos siguen destrozando el mundo que Dios les dio para vivir, velad y orad por vuestros hermanos, porque no saben lo que hacen; porque de saberlo, tiempo ha que con sus lágrimas, con su sangre y aún con su vida, estarían reconstruyendo todo lo que han destruido. 70. Seguid orando por la paz del mundo, es vuestro deber, orad para que los hombres se comprendan y se amen los unos a los otros. 71. Si los hombres comprendiesen que la Tierra ha sido creada para todos y supiesen compartir en forma justa con sus hermanos los tesoros materiales y espirituales de que está sembrada su existencia, de cierto os digo que aquí en este mundo, comenzaréis a sentir la paz del Reino espiritual. 72. He estado entre vosotros, aunque os digo una vez más que no he descendido hasta la materia, y que sólo he enviado mis pensamientos divinos a un cerebro humano, a través del cual se han convertido en palabras. 73. Si alguien dijese que es imposible que Yo me comunique por este medio con la humanidad, porque soy infinito y no sois dignos de recibirme, os digo: Más que fijarme en vuestra pequeñez, me manifiesto a vosotros porque me necesitáis. 74. Mi Espíritu divino, no reconoce distancias ni barreras, en cualquier forma estoy con vosotros porque mi presencia es universal. 75. Pronto dejaré de servirme de estos portavoces, porque esta forma de comunicación llegará a su fin en 1950. Soy vuestro Padre y vosotros mis hijos; aprended a hablarme directamente. ¿No recordáis como os enseñó el divino Maestro en aquel tiempo? Recordad que Jesús no buscó intermediarios para hablar al Padre. 76. Mi palabra, mi cátedra, en apariencia es hoy tan sólo para vosotros, pero en verdad ella es para todos, porque su sabiduría y amor, abarca a todo el Universo, unifica a todos los mundos, a todos los espíritus encarnados o desencarnados. Acercaos si tenéis necesidad de Mí; buscadme si os sentís perdidos. 77. Soy vuestro Padre que conoce vuestras penas y viene a confortaros. Vengo a infundiros el amor, que tanto necesitáis para vosotros mismos y para derramarlo en vuestro derredor. 78. Si en verdad reconocéis mi presencia a través de la sabiduría que manifiesto por estos entendimientos, reconoced también que es el momento de iniciar la obra constructiva en el sendero espiritual. 79. ¡Ah si todos los que han sido llamados acudiesen, de cierto os digo que la mesa del Señor se encontraría pletórica de discípulos y todos comerían el mismo manjar! Pero no todos los invitados han llegado, han pretextado diferentes ocupaciones, relegando a segundo término lo divino. 80. Bienaventurados los que presurosos han acudido, porque ellos han tenido su premio. 81. El hombre en todos los tiempos, pero ahora más que en el pasado, se siente dueño de sus actos, independiente de toda ley espiritual; se ha convertido en un ser egoísta que sólo piensa en sí mismo; su corazón está vacío de amor hacia los demás y por eso la humanidad ha venido a semejarse a un inmenso desierto, seco y árido. ¿Podrán los hombres en esta forma unirse, comprenderse y ayudarse de una manera sincera y noble? No, si no aparta de su corazón la mala semilla, la humanidad seguirá destruyéndose a sí misma, desconfiarán los unos de los otros y seguirán riñendo mientras se encuentren carentes de amor. 82. Esta es la tierra en la cual vengo a sembrar mi simiente en el Tercer Tiempo, para lo cual estoy preparando un pueblo de labriegos, un pueblo cuyo corazón se aparte del egoísmo, reflexione sobre mi verdad y se convierta al bien. 83. Mas antes de llegar a Mí, habéis buscado para vosotros la dicha y la paz, sin pensar en desprenderos de vuestra felicidad para lograr la ajena, ni anteponer a vuestros deseos las necesidades de vuestros semejantes. 84. Cuando cumpláis con la ley de amor, habréis logrado vuestra unificación y armonía, dejaréis de sufrir y la paz de las naciones, no lograda por los hombres hasta ahora, se hará en la humanidad. 85. Con un poco de espiritualidad ¡Cuán fácil seria a los hombres poderse entender! 86. Yo pregunto a quienes reconocen esta Doctrina como una verdad capaz de salvar y unir a la humanidad: ¿Por qué no os decidís a practicarla? ¿Por ventura os conformáis con llevarla como una simple filosofía o como una teoría más? 87. El hombre quiere salvarse, sin reconocer su naturaleza espiritual y ese es su más grande error. Mientras vive y se siente fuerte en la Tierra procura olvidarse de toda idea que le hable de la eternidad y de la vida espiritual; no pierde esa intuición, pero se desentiende de ella y sólo cuando la muerte se le aproxima y siente en si la agonía, es cuando quisiera en un instante reparar faltas y reponer el tiempo perdido; mas entonces ya será tarde porque no todo lo logra el arrepentimiento. Es ley de justicia recoger lo que se ha sembrado, aunque el arrepentimiento le ayudará a llevar con amor y paciencia su restitución, que en realidad será su obra de restauración y regeneración. 88. Estáis escuchando y al mismo tiempo aceptando que os hablo con verdad; dejáis hablar a vuestra conciencia y ella os dice que muchas veces vuestra fe tan sólo fue aparente, porque no teníais la certeza de la existencia de una vida eterna para el espíritu. Ciertamente teníais pensado gozar plenamente vuestra existencia en el mundo, y prepararos para el paso hacia la vida espiritual hasta que hubiese llegado el último momento. La idea de una vida después de ésta, era como un depósito de fe, para recurrir a él llegado el instante y entonces poder pasar por los momentos angustiosos de la partida. 89. ¿Es así como el hombre debe vivir? os pregunto. ¿Es así como mostráis vuestra fe en el Padre y lográis una verdadera elevación espiritual? 90. Meditad en todo cuanto os he dicho en esta enseñanza y terminaréis por comprender que el hombre ha estado equivocado siempre con sus sentimientos egoístas y materiales. 91. Analizad mi doctrina que viene a revelar al hombre la comunicación de espíritu a Espíritu por medio del amor y cuantas virtudes de él se derivan, así como de todos los sentidos y dones del espíritu, y decid si no es la llave que puede abrir a la humanidad las puertas de la paz y la sabiduría eterna. 92. En los tres tiempos en que he dividido la evolución de la humanidad, he venido a trazaros con mi luz la misma senda recta y estrecha para la elevación del espíritu, el camino único del amor, la verdad y la justicia. 93. Os he llevado de enseñanza en enseñanza, de revelación en revelación, hasta llegar a este tiempo en que os estoy diciendo que ya podéis comunicaros conmigo de espíritu a Espíritu. ¿Podría la humanidad haberse comunicado en esta forma en el Primer Tiempo? No; fue necesario que se ayudasen con el culto material, con el rito y las ceremonias, con el festín tradicional y con los símbolos para poder sentir cerca de si lo divino y espiritual. De aquella incapacidad para aproximarse a lo espiritual, de elevarse a lo divino, de conocer lo profundo y de esclarecer los misterios, surgieron las diversas religiones, cada una de acuerdo con el grado de atraso o adelanto espiritual de los hombres, unas apegándose más que otras a la verdad, unas más espiritualizadas que otras; pero todas tendiendo hacia un mismo fin. Es el sendero que los espíritus vienen recorriendo a través de los siglos y de las eras, sendero que señalan las diversas religiones. Unas han avanzado con suma lentitud, otras se han estacionado y otras han mixtificado y contaminado. 94. Una nueva era se ha abierto para la humanidad, es la era de la luz, cuya presencia marcará un alto en el camino espiritual de todos los hombres, a fin de que despierten, mediten, se despojen del fardo pesado de sus tradiciones, de su fanatismo y de sus errores, para después levantarse a una nueva vida. 95. Unas antes y otras después, todas las religiones y sectas irán llegando ante el Templo invisible, ante el Templo del Espíritu Santo que está firme como una columna que se eleva al infinito, en espera de los hombres de todos los pueblos y linajes. 96. Cuando todos hayan penetrado al interior de mi santuario para orar y meditar, alcanzarán unos y otros el mismo conocimiento de mi verdad; por lo que una vez terminado ese ALTO en el camino, todos se levantarán unidos en una misma Ley y tendrán una misma forma de rendir culto a su Padre. 97. ¿Por qué ha de sentirse alguien sorprendido ante mis nuevas revelaciones? En verdad os digo, que los patriarcas de los tiempos antiguos ya tuvieron conocimiento de la llegada de esta Era y los videntes de otras épocas la contemplaron y los profetas la anunciaron. Fue una promesa divina hecha a los hombres, mucho tiempo antes de que Yo, a través de Jesús, viniese al mundo. 98. Cuando anuncié a mis discípulos mi nueva venida y dejé entrever la forma en que me manifestaría a los hombres, ya hacía mucho tiempo que la promesa os había sido hecha. 99. Aquí tenéis ante vosotros desarrollándose aquel tiempo, aquí están cumpliéndose aquellas profecías. ¿Quién puede sorprenderse? Sólo los que han dormido en tinieblas o los que borraron de ellos mismos mis promesas. 100. Aquí está mi luz esperando a todos para detenerlos en su camino, porque voy a mostrarles el tesoro espiritual que llevándolo consigo no han sabido descubrir, voy a convencerles de que ya mucho escudriñaron lo material, ya se entregaron a lo pasajero, a lo fugaz. Voy a enseñarles a buscar en su propio espíritu la conciencia, que es la esencia divina que en cada hombre he dejado. 101. En verdad os digo, que todo lo grande y lo bueno que existe en el espíritu, jamás lo habéis dado porque ni siquiera lo conocéis, ¿Cómo vais a amaros los unos a los otros con la perfección que Yo os enseñé, si no os reconocéis como hermanos? Necesitáis tomar la esencia que lleva el espíritu, para que vuestro amor sea amor y vuestra caridad sea verdadera caridad; algo más que palabras vanas, algo más que míseras monedas, algo más que el mendrugo de pan que sobra en vuestra mesa y que son los únicos medios que empleáis para haceros creer que practicáis la caridad y que os amáis los unos a los otros. 102. ¡Qué hermoso será vuestro mundo, cuando los hombres hayan descubierto en su espíritu el tesoro bendito con que su Creador les dotó desde el instante mismo de su formación! 103. Os dejo esta lección, para que a través de ella miréis hacia el pasado buscando vuestro principio, examinéis vuestro presente y después miréis hacia el futuro que os espera, pleno de sabiduría, de trabajo, de lucha y de compensaciones divinas. 104. Sois pecadores pero me amáis y al acordaros de Mí, tratáis de agradarme practicando la caridad con vuestros hermanos. Sois pecadores, lo sé, pero sabéis orar cuando tenéis una pena. Sois pecadores, pero sabéis compartir de vuestro pan a quien se acerca a vuestra puerta a pedir caridad. 105. Por cuanto bien hacéis queriendo agradarme, tomad mi caricia, sentid mi consuelo, recibid mi bendición. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 13 1. La casa del Padre está de fiesta. El banquete se encuentra preparado. Es que este pueblo, cual hijo pródigo, ha retornado al hogar. Sentaos a la mesa y comed del manjar, la hora es propicia y amable. 2. También en el Segundo Tiempo solía sentarme a la mesa rodeado de mis discípulos. Ellos sabían que Jesús era el Mesías, que había sido prometido para venir a salvar a su pueblo. Vosotros no me habéis visto en materia como aquellos me vieron, mas por la esencia de esta palabra, sentís la presencia del Maestro, el cual os había prometido volver y enviaros al espíritu de Verdad, para que os explicara todas las enseñanzas pasadas y comprendieseis lo que no habíais comprendido. 3. Más ¿Quién es el Espíritu de Verdad, sino la misma sabiduría de Dios? ¿Dónde podréis encontrarlo, sino en esta Doctrina espiritual que todo os explica y aclara? 4. Os profeticé que volvería, cuando la humanidad se encontrase en su mayor altura de maldad y confusión; es por eso que al contemplar los hombres que su ciencia y su perversidad han dado un fruto que se encuentra en plena madurez, presienten que algo divino está por manifestarse. Ese presentimiento, es debido a que mi presencia espiritual le habla a cada espíritu, mi justicia de Padre, está manifestándose entre la humanidad. 5. No volveréis a verme en cuanto hombre, hoy tenéis que prepararos para contemplarme en espíritu; así se os dio a entender desde el Segundo Tiempo. En una nube ascendió el Maestro, la última vez que estuvo visible aún ante sus discípulos, y en esa misma forma se os había anunciado que volvería. 6. Ahora os hablo a través de estos entendimientos preparados por Mí; mañana resonará mi voz en vuestro corazón y en todos los espíritus, porque mi palabra es como el teñir de la campana sonora que despierta y resucita lo mismo a los encarnados que a los desencarnados. Es un llamado universal. Desde los tiempos pasados os dije que ninguno de mis hijos se perdería y que si una oveja estuviese en peligro, dejaría a las noventa y nueve en el aprisco para ir en pos de la perdida. 7. De cierto os digo, oh mis nuevos discípulos, que llegaréis a entender lo que ninguno de mis discípulos del Segundo Tiempo comprendieron. 8. Cuántas veces al hablarles, se miraban unos a otros para indagar quién de ellos había comprendido lo que Jesús había dicho; y no pudiendo explicarse las palabras del Maestro, al fin le rogaban que fuese más claro en su lección. En verdad os digo, que más clara no podía ser mi palabra, más en este tiempo no había evolucionado lo suficiente el espíritu para comprender toda la enseñanza que había recibido; era necesario que pasara el tiempo, que la humanidad adelantara espiritualmente para que, iluminada con la luz de la espiritualidad, entendiera el sentido de las revelaciones Divinas 9. Sin embargo, cuando llegó la hora en que aquellos discípulos, debían de hablar de mi doctrina a la humanidad, sabían cuánto era necesario para enseñar a sus hermanos y lo que aún no conocían, lo revelaba por sus bocas el Espíritu Santo, porque ellos ya estaban preparados para esa misión. 10. Si en el tiempo en que vivieron con el Maestro, unos interpretaron en una forma y otros en forma distinta su enseñanza, cuando llegó el tiempo de sus luchas y de sus predicaciones, todos estaban unidos en un solo ideal, los animaba la misma sabiduría, el mismo amor. Cada quien emprendió la caminata por distintas comarcas; mas sus espíritus, sus pensamientos, estaban unidos en la misión que deberían cumplir y los animaba el recuerdo de Jesús. 11. Siempre procuraban reunirse, para cambiar impresiones sobre sus luchas, sus tribulaciones y también para alegrarse con los triunfos alcanzados. Unos a otros se impartían aliento, valor y fe. 12. Supieron sembrar la simiente que les confié, porque no fue uno a sembrar el trigo y otro la cizaña, no, todos sembraron una sola simiente, y ésa fue la del amor que les enseñé, por eso el fruto que brotó del corazón de los hombres fue de amor. ¿Entendéis lo que quiero deciros, cuando os hablo de los hechos que llevaron a cabo vuestros hermanos de aquel tiempo? 13. No penséis si vosotros sois mayores o menores que ellos; sólo os digo que les debéis de amar, como ellos os amaron, limpiándoos el camino, enseñándoos a seguir a vuestro Señor, dándoos su vida. Imitadles en su fe, en su ahínco, en su caridad. 14. Sentíos de verdad como mis discípulos. Os he traído en mi Doctrina la Ley divina que está presente en vuestra conciencia. ¿Qué es lo que teméis de otras doctrinas, teorías, ciencias o filosofías? ¿O es que teméis acaso a quienes estudian las escrituras antiguas, a las religiones que se llaman cristianas? En verdad os digo, que la Doctrina que os estoy entregando, no es más que la aclaración, la confirmación de las revelaciones que se os hicieron en los tiempos pasados. 15. No he venido a traeros una confusión para agregarla a las que ya reinan en el mundo, sino más bien a rescataros de ellas, como antes hiciera Moisés con su pueblo, al cual rescató del Egipto, donde era esclavo. 16. Quiero llevaros como en aquel tiempo a tierra segura y para ello he abierto mi libro ante vosotros en un nuevo capítulo para que por él reconozcáis el sendero estrecho y recto, que a través de los tiempos he venido trazándoos con mi Ley. 17. Cumplid, para que no tengáis que volver a la Tierra en tiempos de dolor, a recoger el fruto de vuestras faltas o el de vuestro egoísmo. Cumplid con vuestra misión y entonces si volveréis, pero será en tiempo de paz a recrearos cultivando la siembra que dejasteis empezada. Ahora no estará Moisés al frente de vosotros para rescataros como lo estuvo en el Primer Tiempo, será vuestra conciencia la que os guie. 18. En apariencia se levantarán por si solos los hombres buscando la paz y la verdad, más de cierto os digo, que el espíritu de Elías se mostrará delante de los pueblos y naciones, y les hará el llamado hacia la libertad. 19. Os habla el Verbo que ha estado siempre en Dios, el mismo que estuvo en Cristo y que hoy conocéis por el Espíritu Santo; porque el Verbo es palabra, es Ley, es mensaje. Es revelación, es sabiduría. Si oísteis al Verbo a través de la palabra de Cristo y ahora la recibís por medio de la inspiración del Espíritu Santo, de cierto os digo que es la voz de Dios la que habéis escuchado, porque un solo Dios existe, un solo Verbo y un solo Espíritu Santo. 20. Analizad, comprended y preparaos para que no os sorprendan los tiempos de pruebas, para que no sea estéril mi palabra de la cual quiero que mañana deis testimonio a la humanidad. Tenéis que estar firmes para que vuestra fe no flaquee, porque un solo instante de flaqueza puede ser la causa de vuestra confusión. 21. En 1950 ya debéis de estar preparados. Esta fecha será inolvidable para este pueblo. 22. ¿Quiénes llegarán a esa fecha? ¿Quiénes serán testigos de los mandatos e instrucciones que en aquel día os entregue, así como de mis nuevas profecías? No lo sabéis, mas también os digo: ¿Quiénes serán los que se encuentren verdaderamente preparados para esa prueba y para seguir en la verdadera senda de la lucha? 23. No lo sabéis, sólo os digo que si para vosotros faltan años, para Mí sólo son unos breves instantes, porque Yo no vivo bajo el tiempo y vosotros sí. Más si creéis que los años que aún os faltan son muchos y que aun desperdiciándolos tendréis tiempo suficiente para prepararos, estáis en grave error; no os confiéis, porque el tiempo pasa velozmente y nada hará variar mi voluntad. ¿Podréis detener el tiempo? No, me respondéis. Entonces tampoco podréis impedir que mis órdenes se cumplan. 24. Meditad, preparaos paró que gocéis de esta comunicación y aprovechad el tiempo en la práctica de todo lo que os dé espiritualidad. Así no temeréis la hora en que dejéis de escuchar mi palabra. 25. Os he hablado de muchas pruebas y os he prevenido. Mi palabra llena de enseñanzas y de amor, es la fuerza y la caricia que os imparte vuestro Señor. 26. Estoy esperándoos en la cumbre del monte donde he de daros la paz. He venido a vosotros en tres tiempos para doctrinaros y ésta es la tercera en que estoy reuniéndoos, para comunicaros mis últimas enseñanzas. Mi misión de Maestro no había quedado concluida en la cruz. Hoy alcanzaréis a comprender con la luz de mis lecciones mucho más de lo que antes habíais conocido. 27. Mas cuán pocos son los que se han preparado para recibirme. Entre vosotros contemplo a muchos que han apagado su lámpara y se han quedado en tinieblas y a otros que ya se han olvidado de Mí. A pesar de vuestro adelanto espiritual, no habéis alcanzado la perfección, y mientras unos han evolucionado, otros se han quedado estacionados. 28. Desde el principio de los tiempos os he enseñado a orar, para que siempre estéis en contacto con mi Divinidad. Os dije que deberíais cumplir con la Ley divina y también con la humana. La que entregué a los primeros hombres, es la misma que hoy os entrego para su cumplimiento. 29. Israel amado, ¿No os habéis cansado de tanto caminar? ¿No os ha agobiado el peso de vuestra restitución? ¿No os ha hastiado tanto dolor que habéis apurado? ¿Es tanta vuestra familiaridad con el dolor, que ya os habéis hecho insensibles? ¿Ya no sentís amor por vuestro Padre, ni por vuestros hermanos? Habéis penetrado en un profundo letargo y sois indiferentes a todo sentimiento elevado, vivís una vida vertiginosa e inhumana y habéis olvidado vuestros deberes espirituales; mas Yo quiero que preparéis vuestro entendimiento para recibir mi palabra y me dejéis morar en vuestro corazón para que volváis a vivir en gracia. 30. Quiero llevaros a vivir a otros planos donde vibraréis en armonía con los espíritus elevados, para que sigáis escalando sin deteneros. Cuando os levantéis para seguirme no volveréis a ser indolentes, ya no apuraréis el cáliz de amargura, amaréis la vida y estaréis unidos a todos vuestros hermanos. 31. Preparaos, id a vuestros hermanos en mi nombre, enjugad el llanto de los que sufren, dad valor al débil, levantad al caído y rescatad al perdido. Llevad la luz por doquier. Muchos me reconocerán en su vida humana y otros cuando se encuentren en el valle espiritual. Es mi voluntad que todos despierten para depositar en su espíritu mi simiente de amor. 32. Contemplaréis que unos creerán en mi manifestación de este Tercer Tiempo al oír mi enseñanza por conducto del portavoz, otros por vuestro testimonio, y muchos más por los escritos que queden de mi palabra. 33. Quiero que todos quedéis fuertes, para que no retrocedáis al primer tropiezo, ni que temáis a ningún enemigo. Os preparo para que hagáis prodigios y transforméis a vuestros hermanos con las pruebas que Yo os concederé. 34. Comprendedme, cimentad vuestra fe sobre la firmeza de la roca para que nada pueda destruirla. No calléis vuestros labios por temor a la censura, ni ocultéis a vuestros hermanos que Yo he venido en este tiempo. Desarrollad el don de la palabra y dejad que de vuestro corazón se desborde el amor y la sabiduría que os he confiado. 35. Velad por vuestra nación, no dejéis que penetre en ella la guerra. Abrid las puertas de vuestro corazón y dejad que penetre al que llamáis extranjero, al hombre de buena voluntad y también aquel que encierre en su corazón la maldad, porque en esta tierra se iluminará su espíritu y ella será para todos como una madre solícita. Preparo los graneros para que deis alimento a los hambrientos y haya bienandanza y paz entre todos mis hijos. 36. Preparaos espiritualmente, para que vislumbréis vuestro futuro y contempléis que después de 1950 quedaréis como mis apóstoles, a imitación de aquellos que en otro tiempo me siguieron. Ellos sabían que aun cuando me vieran desaparecer en cuanto hombre, tendrían mi presencia espiritual y que seguirían siendo acompañados e iluminados por Mi. Yo me recreé contemplando su fe, su unificación, su inspiración y muy pronto su palabra conmovió a los hombres de aquel tiempo, porque supieron poner en práctica todo lo que su Maestro les había enseñado. 37. Preparaos, humanidad, y recibid la luz de mi espíritu que está derramada en todo lo creado. Estoy doctrinando a un pueblo que os llevará un mensaje de paz. Yo hablaré por sus bocas, si los rechazáis, me habréis rechazado a Mi. 38. Recordad a la humanidad, que cada vez que he llegado a ella, la he sorprendido distraída en lo mundano y es por eso que no ha sentido mi presencia. Mas ¿Cómo había de saber esperar durante tanto tiempo, si cuando salisteis dé Egipto disteis muestra de vuestra impaciencia, ya que no pudisteis esperar sólo unos cuantos días el retorno de Moisés? Cuando éste descendió del Sinaí, llevando las Tablas de la Ley, encontró al pueblo entregado a un culto idólatra. Con sólo unos cuantos instantes de flaqueza, habían borrado de su corazón el nombre del Dios verdadero, para sustituirlo por un becerro de oro. 39. Fue entonces cuando el Señor llamó duro de entendimiento a aquel pueblo. Por ello no me extraña que después de una era encuentre que los hombres, a pesar de que tienen mi promesa, hayan faltado a su fe, hayan dejado que su lámpara se apagase y en mi lugar hayan puesto tantos ídolos como hoy adoran. ¿Sería posible que me reconocieran hoy que he llegado entre ellos? Es natural que todo lo mío les parezca extraño. 40. Yo os revelé que mi retorno seria en una nube. Hoy que ya me encuentro entre vosotros y que por lo tanto, he cumplido aquella palabra, de cierto os digo, que la nube es la representación de mi presencia en espíritu, En la misma forma en que me vieron ascender mis discípulos, una vez que dejé concluida mi obra en el Segundo Tiempo, así he descendido en este tiempo entre la humanidad. 41. Debéis recordar que cuando Moisés fue llamado al Sinaí por el Señor, una nube cubrió dicho monte y al tercer día, de en medio de la nube, resonó la voz de Jehová. Aquella manifestación fue contemplada por todos, aquella nube fue vista por la multitud congregada al pie de aquel Monte. Era el Señor que desde entonces os daba a entender que su reino y su morada están más allá de todo lo material. 42. A pesar de haber materializado el Señor su presencia en aquella nube y de haber hecho estremecer al pueblo con sus manifestaciones de poder y de justicia, aquellos hombres duros de entendimiento y corazón, se tornaban en infieles al pacto que sólo en instantes de temor habían hecho ante Dios. 43. Ahora que vengo en la nube, estoy posándome en vuestro espíritu, por lo tanto mis manifestaciones en este Tercer Tiempo son invisibles a los ojos mortales. Sólo el espíritu con sus sentidos elevados, es el que puede mirar, sentir y comprender mis revelaciones. 44. Ese sentido espiritual que os estoy desarrollando, para que por medio de él podáis analizar y contemplar todo cuanto hasta ahora se os ha revelado desde el principio de vuestra vida, será el que venga a destruir a todas las falsas interpretaciones que de lo divino han hecho los hombres. Poco a poco la luz va penetrando en el corazón de mis hijos, por lo cual os digo que ya no está muy lejana la hora en que por ellos mismos comprendan el sentido de lo que puede acontecer en la vida de la humanidad. 45. Hay quienes se preguntan al escuchar esta palabra: ¿Acaso el Señor ha descendido en este tiempo para hacerse sentir solamente en los que hemos escuchado su enseñanza por el conducto humano, o lo ha hecho entre toda la humanidad? En verdad os digo: La nube espiritual da su sombra protectora a todo el mundo, lo mismo que en el Primer Tiempo en el que cubrió a todo su pueblo que se encontraba delante del Monte Sinaí. 46. Discípulos del nuevo tiempo, estudiad mi palabra, porque necesitáis de mi sabiduría en vuestra lucha. 47. Contemplad las páginas del libro cuyos sellos fueron desatados por el Cordero. La voz del Verbo Divino brota del Libro de la Vida y llega a los que están muertos a la vida de la gracia para resucitarles. 48. No me es indispensable un cuerpo humano para hacerme oír de los hombres. Aquí me tenéis en espíritu, hablándoos a través del entendimiento humano sin que Yo tenga que pisar materialmente el polvo de la Tierra. Esta manifestación ha sido la preparación para la comunicación directa de espíritu a Espíritu, entre vosotros y vuestro Creador. 49. Bienaventurados sean los que en este tiempo esperan mi llegada espiritual, porque ellos me verán llegar en la nube. 50. Los hombres se han dedicado a escudriñar los antiguos testamentos, torturando su mente en la investigación S interpretación de las profecías y de las promesas. Los que de entre ellos se han aproximado más a la verdad, son los que han encontrado el sentido espiritual de mis enseñanzas, porque aquellos que siguen aferrados a la interpretación material, y no saben o no quieren encontrar el sentido espiritual de mis manifestaciones, tendrán que sufrir confusiones y decepciones, como las que sufrió el pueblo judío cuando llegó el Mesías, al cual habían imaginado y esperado de una manera distinta a la que le mostró la realidad. 51. Os doy esta explicación al desatar el Sexto Sello del Libro de la Vida. 52. Para que os diese estas nuevas revelaciones, fue necesario que en el tiempo que transcurrió entre mi manifestación a la humanidad en cuanto hombre y mi llegada en espíritu en este tiempo, hubieseis pasado por muchas reencarnaciones en la Tierra, para que cuando Yo viniese a pediros la lección pasada, vuestro espíritu supiese contestar y cuando le hiciese nuevas revelaciones, las supiera comprender. 53. El libro de los Siete Sellos es la historia de vuestra vida, de vuestra evolución en la Tierra, con todas sus luchas, pasiones, contiendas y finalmente con el triunfo del bien y la justicia, del amor y de la espiritualidad sobre las pasiones del materialismo. 54. Creed verdaderamente que todo tiende hacia un fin espiritual y eterno, para que deis a cada lección el lugar justo que le corresponde. 55. Mientras os alumbre la luz el Sexto Sello, será tiempo de contienda, de vigilia y purificación, mas pasado ese tiempo habréis llegado a una nueva etapa en la que os mostrará nuevas revelaciones el Séptimo Sello. Cuán satisfecho y gozoso recibirá al nuevo tiempo el espíritu de aquél que haya sido sorprendido limpio y preparado. Mientras el Sexto Sello os ilumine, materia y espíritu se purificarán. 56. Se acerca el tiempo en que vuestro espíritu debe manifestarse con plenitud en la Tierra. Hasta ahora, no le ha sido posible por la dureza y el materialismo que conserva; pero después de la purificación, los hombres dejarán a su espíritu manifestarse y desarrollarse en virtud. El vaso estará limpio y transparente y dejará contemplar su contenido y también lo dejará desbordarse. 57. Antes de partir para el más allá, harán los hombres de esta Tierra un mundo de paz, una morada donde brille eternamente la luz del espíritu. 58. Vosotros, no os recostéis a dormir, pensando que otros serán los que vean el cumplimiento de esta profecía y los que disfruten de aquella paz. ¿Por ventura sabéis si vosotros vendréis para esos tiempos? Ciertamente os digo que no hay siembra sin fruto, ni obras sin galardón. 59. Muchas serán las amarguras que tendrán que sufrir los hombres para ver llegar ese tiempo, mas vosotros que lo esperáis no debéis temer, porque en vuestras luchas o en vuestra soledad, siempre hay una estrella luminosa que alumbra vuestro sendero y esa estrella es Elías. 60. Multitudes que escucháis esta voz, Yo os pregunto: ¿Estáis dispuestos a seguirme por esta senda obedeciendo mis mandatos? ¿Tendréis el valor necesario para hablar de esta Doctrina a vuestros hermanos? ¿Creéis estar ya capacitados para adorarme sin necesidad de ritos ni de símbolos? ¿No os avergonzaréis ante las distintas religiones de llamaros espiritualistas? ¿No flaquearéis ni os arrepentiréis de haber iniciado esta jornada? ¿No dudaréis ante las críticas y ataques que os hagan vuestros semejantes, ni renegaréis si os desconocen arrojándoos de sus? 61. No creáis que os interrogue porque Yo ignore vuestra manera de sentir mañana y vuestra conducta ante las pruebas. Bien sabéis que nada ignoro, más si os formulo estas preguntas, es para que vosotros mismos os las repitáis meditando en ellas, porque de la meditación podéis llegar a la luz, a la decisión, a la fortaleza y a la confianza en Mi. 62. Si no os previniese para que os preparéis, ¿Cómo podríais hacer frente a las adversidades y a las pruebas? 63. Sed paciente, pueblo, y prudente ante la humanidad; no desesperéis, pensad que en las pruebas es en donde dejaréis vuestros más bellos ejemplos de perdón, de caridad y de firmeza. 64. Mas no temáis, porque os he dicho que vengo a haceros ricos espiritualmente, los elementos que son indispensables para vuestra vida humana no os faltarán, sabed que el que se ha espiritualizado ha llegado a poseerlo todo, y aunque no tenga bienes terrenales, si logra identificarse con el Dueño de todo lo creado; él como hijo, tendrá que sentirse heredero y aún dueño de cuanto posee su Padre Celestial. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 14 1. Venís buscando la luz y Yo os la entrego, porque tenéis fe y la esperáis de Mí. Todo el que me busca me encuentra; todo el que espera de Mí, recibe. 2. Más fácil sería que dejase de iluminar el astro rey, que Yo rechazara a uno solo de mis hijos que me busque. 3. Vengo a ayudaros a corregir vuestros errores, porque no quiero que se prolongue vuestra confusión. 4. El tiempo asignado por Mí para entregaros esta enseñanza, está terminando y es preciso que os preparéis, porque en la comunicación de espíritu a Espíritu que debéis alcanzar después de 1950, hallaréis en mis enseñanzas mayor sabiduría. 5. Los profanos se convertirán en párvulos, los párvulos en discípulos y los discípulos en maestros, en ejemplos vivos de buenas obras entre la humanidad. 6. No os sintáis pequeños cuando os nombre párvulos, porque ante la sabiduría del Señor ya es mucho ser párvulo. 7. Muchos discípulos y párvulos tengo, no sólo aquí entre vosotros, sino diseminados entre la humanidad, en sectas y religiones, ya que todos de acuerdo con su evolución se encuentran ocupando los diferentes peldaños que forman la escala infinita de la espiritualidad. 8. Mas también debéis saber que no sólo en este mundo tengo discípulos, recordad que os he dicho: "En la casa del Padre hay un número infinito de moradas"; ahí existen mis hijos en inmensas multitudes que viven para aprender de Mí. 9. Sabed que en aquel Reino es donde mejor se comprenden mis lecciones, por lo tanto, donde más se adelanta. 10. Allí es a donde llegan los que partieron de este mundo sufriendo por las amarguras y desengaños; los sedientos de verdad, de saber, los hambrientos de amor, los humillados. 11. Allí los espera su Maestro, para darles enseñanzas más grandes que aquellas que la humanidad les negó. 12. Entonces, los que fueron ignorados y pobres en la Tierra, brillarán con verdadera luz y asombrados verán cómo los que en este mundo brillaron con falsa luz, en el más allá, lloran su miseria espiritual. 13. En estos mundos de paz que habitaréis, es donde aquellos que lloraron y me bendijeron en la Tierra, han recibido las más gratas sorpresas, un galardón que no esperaban cuando apuraban su cáliz de amargura. 14. No importa que hayan tenido momentos de desesperación y de duda, esos instantes de flaqueza se los perdono, porque también tuvieron grandes días de dolor en los que mostraron resignación y me bendijeron. 15. Esos hijos míos, también recorrieron su calvario y sufrieron grandemente en su camino de restitución; y quienes cumplen con mi Ley, aunque sólo vivan unos instantes en el buen sendero, alcanzan en la vida eterna el gozo y la satisfacción espiritual. 16. Así responde mi amor eterno al amor momentáneo de los hombres. 17. Bienaventurados los que cayendo y levantándose, llorando y bendiciéndome, heridos por la maldad de sus hermanos, confían en Mí y me ofrecen el santuario de su corazón. 18. Estos pequeños y tristes, escarnecidos pero mansos, son en apariencia débiles, pero en realidad son fuertes de espíritu y a ellos les están reservadas mayores revelaciones en cuanto estén más allá de este mundo. 19. En el Segundo Tiempo, para ser mi discípulo era indispensable poseer no sólo una gran fortaleza espiritual, sino también física, porque había que soportar la crueldad de los hombres, los tormentos y las pruebas a que sometían en su rudeza e ignorancia, a los que predicaban algo que estaba fuera de lo conocido por ellos en el mundo. 20. Hoy, no necesitáis una gran fortaleza física; es otro el plan divino, más vosotros seguiréis siendo mis colaboradores, para extender mi Doctrina entre la humanidad. 21. Ahora en este tiempo vais a luchar contra la ignorancia de una humanidad que aunque materializada en todas sus fases, es menos cruel y se encuentra más evolucionada por la experiencia que ha alcanzado en sus encarnaciones pasadas. 22. Hoy, si sabéis de alguno que no piensa ni practica su culto como lo hacen las mayorías, si bien os extrañáis y escandalizáis, ya no clamáis porque lo quemen vivo. 23. Ahora, cuando tropezáis con algún enfermo poseído, ya no huís de él gritando que está lleno de demonios. 24. Ya muchos comprenden que tales seres no existen y que sólo son espíritus turbados a los que les falta un instante de lucidez para tornarse en mansas ovejas. 25. Ya empezáis a reconocer que ese ser a quien llamáis Demonio o Satanás, no es más que la flaqueza de vuestra carne, la inclinación a las bajas pasiones, la sed de deleites y deseos de la materia, el orgullo, el amor propio, la vanidad y todo aquello con que la carne tienta al espíritu. 26. Todavía hacéis y pensáis muchas cosas indebidas; pero alegraos porque vais adelantando en vuestra evolución, aunque algunos supongáis lo contrario dejándoos guiar por vuestros juicios imperfectos. 27. Es que aún no alcanzáis a comprender la creación visible e invisible que os rodea y por eso os equivocáis en vuestras interpretaciones. 28. Mas según sea vuestra evolución espiritual y por lo tanto vuestra necesidad de analizar mejor mis revelaciones, así os envío a mis mensajeros para que os guíen y según encuentro vuestra mente preparada, así os hablo de mi sabiduría para conduciros a la perfección. 29. También en correspondencia perfecta con lo que sois, mi justicia os prueba respetando siempre el libre albedrío que os concedió el amor de vuestro Padre. 30. Todos tenéis el presentimiento o la intuición de la existencia del Ser Supremo, y esa intuición es la luz que vuestro espíritu ha ido conquistando en el largo sendero de la evolución espiritual. 31. Está llegando a vuestro espíritu un nuevo sol para iluminaros, un nuevo libro que os enseña lo que tanto ansiabais y esperabais. 32. ¿No sentís, pueblo amado, que la humanidad ya no puede soportar la mentira, los mitos y tanta falsa luz? Ya no es tiempo de alimentar al espíritu con las interpretaciones erróneas que a mi Ley se le han dado. 33. Estáis preparándoos para que recibáis mayor conocimiento, y aunque por siglos habéis estado divididos en sectas, filosofías y religiones, muy pronto tendréis que reuniros en torno a mi nueva revelación, cuyo caudal de sabiduría os hará comprender que al fin habéis encontrado el libro de la Vida Verdadera, la del espíritu. 34. Necesitáis imperiosamente mi palabra; estáis agonizando de sed espiritual por falta de ese rocío que proviene de mi amor perfecto. Os falta frescura en el espíritu, por eso me acerco a vosotros para ofreceros el fruto del árbol de la vida. 35. Vengo a señalaros con dulzura vuestros defectos y vosotros también debéis señalar los errores de los demás, con el mismo amor y caridad, a fin de que los unos y los otros, conociendo sus imperfecciones las corrijan; mas nunca pronunciaré una palabra que os induzca a juzgar las obras de vuestros semejantes o a burlaros de sus creencias o prácticas. 36. ¿Acaso sabéis por qué errores habéis pasado tratando de rendirme culto? ¿Quién recuerda el pasado de su espíritu? 37. Si os dijese que habéis adorado a las bestias, a los astros y que habéis creado con vuestra imaginación dioses con atributos humanos; que os habéis postrado a adorar fieras, aves y reptiles, a muchos os parecería extraño. Mas Yo conozco vuestra evolución espiritual y por ello os digo que seáis comprensivos, respetuosos y caritativos con vuestros semejantes, con los que se encuentran en una escala inferior a vosotros; así demostraréis de verdad vuestra espiritualidad. 38. Sólo Yo tengo potestad para señalar las faltas de la humanidad, errores que con mi sabiduría corrijo y con mi amor perdono. 39. La humanidad es esclava de sectas y cultos absurdos, de vicios y profanaciones; por eso os miráis los unos a los otros como enemigos, porque sois intolerantes con vuestros semejantes. 40. Más vuelvo a deciros que ningún hombre tiene potestad para menospreciar o burlarse de las creencias espirituales de sus hermanos. 41. Sois mis ovejas temporalmente perdidas y no vengo a daros muerte, sino a salvaros; a enseñaros y a uniros. Vengo como antaño a deciros que os améis los unos a los otros; que más allá de esta existencia tenéis otra vida superior, porque en la casa del Padre hay un número infinito de moradas. 42. Si los hombres sintiesen el verdadero amor para sus hermanos, no deberían sufrir el caos en que se encuentran, todo en ellos seria armonía y paz; pero ese divino amor no lo entienden y sólo quieren la verdad que llega al cerebro no la que llega al corazón, y ahí tienen el resultado de su materialismo: una humanidad egoísta, falsa y llena de amargura. 43. En este tiempo religiones y sectas se encuentran confundidas, advirtiéndoos que han tenido un origen elevado y que sobre sus errores aún quedan huellas de la pureza y de la luz, que dejaron en ellas mis iluminados 44. Si habéis empleado algunas de vuestras ciencias para analizarme y juzgarme, ¿No os parece más razonable que deberíais usarlas para analizaros a vosotros mismos, hasta conocer vuestra esencia y destruir vuestro materialismo? ¿Por ventura creéis que vuestro Padre no pueda ayudaros por el camino de vuestras buenas ciencias? En verdad os digo, que si supieseis sentir la esencia del amor divino, el saber llegaría fácilmente a vuestro entendimiento sin que tuvieseis que cansar vuestro cerebro, ni agotaros con el estudio de los conocimientos que creéis profundos y que verdaderamente están a vuestro alcance. 45. Más si vuestras ciencias, observaciones y estudios, os condujeran al amor; si la finalidad de ese anhelo de saber, fuese el rendir tributo a vuestro Padre, sirviendo cada vez con mayor perfección a vuestros semejantes, a los más pequeños, débiles y necesitados, Yo nada os diría; pero cuando contemplo que a través de vuestras ciencias empequeñecéis y rebajáis a vuestro mismo Dios, poniéndole límites, atribuyéndole errores y dándole formas que Él no tiene; cuando veo que al mismo tiempo hacéis dioses de materia y divinizáis y santificáis a hombres imperfectos, os digo que ni habéis conocido la verdad que debéis poseer, ni estáis autorizados para conceder jerarquías sagradas o divinas a nadie; esto solo corresponde a vuestro Dios y Señor. 46. Vosotros no podéis representar ni definir lo infinito, porque no lo podéis abarcar con vuestra mente limitada, tampoco vuestro lenguaje puede expresar lo divino ni definir lo indefinible con términos humanos. 47. No tratéis de encerrar a Dios en palabras o en alegorías que nunca podrán daros una idea de la verdad. 48. Decid con humildad “Dios”, pero decidlo de manera sentida y si queréis tener una idea del inmenso amor del Señor por vosotros, pensad en Jesús. 49. Con alegorías, imágenes, símbolos o pobres definiciones de Dios, sólo lograréis hacer que vuestros hermanos nieguen a Dios o sean pequeños de espíritu. 50. Para manifestar lo divino, vuestros idiomas son limitados, por eso en todos los tiempos he tenido que hablaros con parábolas, con metáforas, pero ya veis, aun hablándoos así, poco me habéis comprendido, porque os ha faltado la voluntad necesaria para analizar mis manifestaciones. 51. Vosotros siempre estáis riñendo por el significado de vuestros vocablos, y a medida que creáis más palabras, más confundís a vuestro espíritu. ¡Ah hombres de muchas palabras, de muchos idiomas y de muchas creencias, pero de muy pocas obras de amor! 52. Fijaos en las aves que en todos los confines de la Tierra cantan con uniformidad y sencillez. 53. Puedo deciros que todas las criaturas se conocen y entienden entre sí mejor que los hombres, ¿Por qué? Porque todas viven dentro del camino que les he trazado, mientras que vosotros, cuando no invadís los campos que no os pertenecen, os alejáis de vuestros verdaderos senderos, que son los del espíritu; y una vez perdidos en el materialismo, no entendéis lo espiritual, lo divino y eterno. 54. Pero aquí me tenéis, humanidad, vengo a enseñaros cómo aun dentro de vuestra condición material, podéis armonizar con la vida espiritual, transformando vuestros malos pasos en la Tierra en una jornada de verdadero progreso, que os dará en este mundo elevadas y nobles satisfacciones, y más allá, cuando dejéis la vida humana, hallaréis una cosecha interminable de hermosas sorpresas para vuestro espíritu. 55. Imitad a Jesús. ¿Cómo? Amando a vuestros semejantes como a vuestro propio hijo, como a vuestra madre, como a vuestro hermano, como a vosotros mismos. 56. En todos los tiempos habéis tenido guías que os han enseñado la fuerza del amor. Han sido hermanos vuestros más adelantados, con mayor conocimiento de mi Ley y mayor pureza en sus obras. Han venido a daros ejemplo de fortaleza, de amor y de humildad, al cambiar su vida de errores y pecados por una existencia consagrada al bien, al sacrificio y a la caridad. 57. Desde la infancia hasta la ancianidad, tenéis ejemplos claros de todo lo que se logra con amor y de las penas que originan la falta de caridad; pero vosotros, más insensibles que las rocas, no habéis sabido aprender las enseñanzas y ejemplos que os da el diario vivir. 58. ¿Habéis observado alguna vez cómo las mismas fieras, responden mansamente a un llamado de amor? Pues de la misma manera pueden responder los elementos, las fuerzas de la Naturaleza, todo lo que existe en el mundo material y espiritual. 59. Por eso os digo que todo lo bendigáis con amor en el nombre del Padre y Creador del Universo. 60. Bendecir quiere decir saturar. Bendecir es sentir el bien, decirlo y entregarlo. Bendecir es impregnar todo lo que os rodea, de pensamientos de amor. 61. Hacedlo así y Yo os glorificaré cuando hayáis llegado al final, después de haber encontrado en vosotros mismos la esencia divina, la razón de vuestra vida y los dones con que os he revestido; la lucha, los méritos y vuestra unificación a tal Ley os hará formar una sola voluntad, un sólo espíritu con mi Divinidad. 62. Mi luz viene al encuentro de vosotros para ayudaros a escalar, porque soy el Maestro de todos los tiempos. No sólo en una era he venido, eternamente os he mostrado el Libro y os he pedido que os conozcáis espiritualmente, para que sepáis cuáles son vuestros dones y hagáis una vida ejemplar en que brillen la salud, la fortaleza y la confianza, así podréis enaltecer a vuestro espíritu y prepararos para la vida eterna. 63. Cuando el hombre tiene la fortaleza espiritual, es que su espíritu ha sabido vivificarse en la virtud. 64. Algunos de vosotros llegáis a Mí en pos del consuelo, buscando la solución a un problema o la respuesta a una interrogación, después de haber consultado a los sabios o de haber preguntado a los astros; es que os ha faltado la fe y no habéis tenido la fortaleza o la seguridad del que verdaderamente cree, y de cierto os digo que más allá de todo conocimiento del futuro, está mi voluntad divina. El que ama, el que cree está unido a Mí porque soy el Amor, la Razón y la Justicia. 65. Mo olvidéis que sois mis hijos y si sabéis vivir en armonía conmigo, no necesitaréis preguntar a vuestros hermanos ni consultar los libros ni los astros, porque Yo hablo a vuestro espíritu por medio de la conciencia y si la escucháis os regiréis con sabiduría y sabréis vivir cumpliendo con mi voluntad. 66. Despertad ante esa voz, conoced Vuestras facultades y ponedlas al servicio del bien; recibid este mensaje que os envío, para que sea la guía de vuestros pasos, porque Yo espero que concluyáis vuestra obra en la Tierra, para daros misiones más altas, entre ellas la de convertiros en protectores de la humanidad. 67. Sentid que sois espíritus y no os atéis a la materia, no compliquéis vuestra vida. No tengáis culto ni adoración por algo que no sea el amor a vuestro Padre y también a vuestros semejantes. En el espíritu radica la verdadera vida, no en el cuerpo, pues éste vive un tiempo y desaparece, mientras que aquél vive eternamente. 68. ¿De qué os servirán vuestros tesoros en la Tierra, si no sabéis conquistar los del espíritu? ¿Qué seréis en la morada espiritual, sino pobres espíritus que no supieron labrar su paz y su dicha, para gozarlas en la vida eterna? 69. Todos poseéis un patrimonio al ser enviados a la Tierra, pero ignoráis su valor, no sabéis descubrirlo en vuestro espíritu y lo buscáis fuera de vosotros y Yo vengo a deciros que meditéis sobre estas enseñanzas. Si buscáis sabiduría, la tenéis en vosotros. Si ambicionáis el poder, en vosotros está: en la salud, en la fortaleza espiritual, en el talento. Si perseguís la belleza, también os la he dado, sólo necesitáis conoceros a vosotros mismos y encontraréis lo que anheláis. Si queréis conocer otras regiones, transportaos espiritualmente y encontraréis otras escalas en donde el espíritu vive con mayor perfección. 70. Vuestro destino es escalar y poseer lo que es mío, porque sois mis hijos muy amados. 71. Volved a ser espíritus puros, a ellos os conduce mi enseñanza, a llevaros al estado perfecto: de cierto os digo que cuando volváis a él, ya no encontraréis más el dolor, porque habréis penetrado en el hogar del Padre. 72. Vengo a ayudaros en vuestra liberación. Mi luz os hará salir avante en los tropiezos. Y desde hoy no hagáis mal a nadie, para que no os hagáis daño a vosotros. 73. Tomad mi fuerza, todos mis elementos están a vuestro servicio, todo lo tenéis a vuestro alcance. Vivid para amar y perdonar corno Yo os amo y perdono. 74. Amadlo todo, bendecidlo todo, así os enseño cómo podéis ser mi discípulo en la Tierra y cómo seréis un espíritu de luz en el más allá, a donde llegaréis con verdadera paz a ocupar el lugar que vuestro Padre os ha destinado. Si así lo hacéis, no volveréis a encarnar en este mundo en el que padecéis, porque comprenderéis que este sufrimiento no puede ser eterno a vuestro espíritu; entonces ascenderéis a otras moradas y cumpliréis con alegría las misiones que os correspondan en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 15 1. En esta alba de conmemoración os pregunto ¿Qué habéis hecho de la Ley que por conducto de Moisés envié a la humanidad? ¿Acaso esos mandamientos fueron dados solamente para los hombres de aquel tiempo? 2. En verdad os digo que aquella bendita simiente no está en el corazón de los hombres, porque no me aman, ni se aman los unos a los otros; no honran a sus padres ni respetan lo ajeno y si, en cambio, se quitan la vida, adulteran y se causan deshonra. 3. ¿No escucháis en todos los labios la mentira? ¿No os habéis dado cuenta de cómo un pueblo le roba la paz a otros pueblos?... y sin embargo, la humanidad dice conocer mi Ley. ¿Qué sería de los hombres si olvidasen por completo mis mandatos? 4. Comprended que la Ley es el camino trazado por el amor del Supremo Hacedor para guiar a cada una de sus criaturas. Meditad sobre la vida que os rodea, compuesta de elementos y organismos en número infinito, y llegaréis a descubrir que cada cuerpo y cada ser, marchan por un camino o trayectoria guiados por una fuerza en apariencia extraña y misteriosa. Esa fuerza es la Ley que Dios ha dictado para cada una de sus criaturas. Analizando estas enseñanzas concluiréis por reconocer que verdaderamente todo vive, camina y crece bajo un mandato supremo; llegaréis a descubrir también, que en medio de esta creación surge el hombre, distinto a todas las demás criaturas, porque en él existe la razón y el libre albedrío. En el espíritu del hombre existe una luz divina que es la conciencia, la cual ilumina a su inteligencia y le inspira el cumplimiento del deber. Porque si una fuerza irresistible le obligara solamente a seguir el camino recto, no tendría ningún mérito su cumplimiento y se sentiría humillado al comprenderse incapaz de obrar por voluntad propia y que, a pesar de ello, estuviera sujeto a una Ley; más en las condiciones en que se desarrolla vuestra existencia ¿Quién podrá guiar vuestros pensamientos hacia el bien? Sólo la luz divina de la conciencia que inspira al hombre a cumplir con la Ley, luz que habita en el espíritu y a través de él se manifiesta a la materia. 5. ¿Por qué no siguió el espíritu desde su principio los dictados de la conciencia? Porque no había evolucionado lo suficiente para comprender y cumplir los mandatos que le inspiraba y al mismo tiempo, saber dominar los impulsos de la carne. El libre albedrío y la influencia de la materia, son las pruebas a las que está sujeto vuestro espíritu. 6. Si la humanidad desde el principio hubiera escuchado el dictado de su conciencia como lo hizo Abel, ¿Creéis que hubiera sido necesario que vuestro Padre tuviera que materializarse de tiempo en tiempo para explicaros la Ley y enseñaros el camino de la evolución del espíritu? De cierto os digo que no. Si hubieseis sido sumisos y obedientes a mi Ley, todas mis revelaciones y enseñanzas os hubieran llegado a través de vuestra conciencia; pero cuando vi a esta humanidad cautiva de las pasiones que el mundo le brindaba, sorda a mi voz y ciega para mirar la luz espiritual que alumbraba su camino, tuve que materializar mi Ley en el Primer Tiempo, labrándola en la piedra y manifestándome en sus sentidos corporales, para vencer su materialismo. 7. Nuevamente la humanidad se apartó de mis mandatos y tuve que llegar a los hombres para doctrinarlos. No fue suficiente que os hubiese dado mi Ley en aquella forma material, ni tampoco encerraba ella todo lo que el Padre tenía que deciros; y así, os envié a Jesús por quien escucharíais al Verbo de Dios. El habló a vuestro corazón; aquel Maestro conocía los caminos que conducen hasta lo más íntimo del ser humano y con sus palabras, con sus obras y con su sacrificio en la cruz, conmovió las fibras dormidas despertó vuestros sentimientos aletargados, sabiendo que sin esa preparación, no llegaría el tiempo en el que el hombre escuchara en su propio espíritu la voz de su Señor, al que ahora tenéis entre vosotros como os fue anunciado. 8. Es vuestro Dios quien os habla, mi voz es la Ley; hoy la escucháis nuevamente sin que sea necesario labrarla en piedra, ni tener que enviaros a mi Verbo encarnado entre vosotros. Es mi voz divina la que llega a vuestro espíritu y le revela el principio de una era en la cual el hombre se justificará, se reconciliará con su Creador y se purificará como está escrito. 9. No interpretéis mal mis palabras, diciendo que la Ley del Primer Tiempo fue la Ley de la carne y que la del Segundo, habló solamente a vuestro corazón; porque Yo he tocado en cada tiempo la parte más sensible y desarrollada de vuestro ser, para manifestarme allí y hacerme sentir; mi Ley siempre ha hablado a vuestro espíritu, porque es él quien conduce a la materia en la vida humana. 10. Cuando algunos de mis discípulos en el Segundo Tiempo vieron la transfiguración de su Maestro en el Monte Tabor, contemplando que a su diestra aparecía Moisés y a su siniestra Elías, cayeron por tierra sobrecogido su ánimo ante la grandeza incomparable de lo que sus ojos estaban contemplando. Yo les advertí después que guardaran ese secreto para darlo a conocer cuando su tiempo fuera llegado; porque era necesario que antes Yo partiese de este mundo, para que cuando se os diesen a conocer estas enseñanzas, comprendieseis que ellas os hablaban anunciándoos el futuro. 11. ¡Ah, si la humanidad de este tiempo comprendiese el sentido de aquella transfiguración y entendiese que el testimonio de mis discípulos era para los hombres de este tiempo, cuán grande sería su adelanto! El cincel que labró mis mandamientos en la piedra en el monte Sinaí, es el mismo que ahora viene a escribir en vuestro corazón los pensamientos divinos; la sangre de vuestro Salvador que fue la lección que os habló de amor, de resurrección, de vida eterna y de dicha suprema, es la misma que vierto ahora en la esencia de esta palabra; y la profecía y potestad con que Elías asombró a los hombres, son las mismas que habéis tenido presentes en las manifestaciones que os estoy concediendo en este tiempo. 12. La lucha de mis discípulos de esta Era, para lograr que se establezca mi Ley en la Tierra, será mayor que nunca; y para que llegue a reinar en el mundo la espiritualidad, de la cual proviene toda justicia, todo el amor y la razón, antes habrán de beber los pueblos y las naciones del mundo, un cáliz muy amargo. 13. Será entonces cuando quede destruido para siempre el becerro de oro, abolidos los sacrificios inútiles, cuando ya no sean objeto de lucro los bienes espirituales, los cuales no cambiaréis por bienes terrenales. Será hasta que el hombre haya alcanzado la evolución plena de su espíritu y sepa respetar en sí mismo los dones preciosos con los que su Padre le ha agraciado desde el principio de su formación. 14. Para ayudaros a alcanzar ese grado de espiritualidad, es por lo que ahora vengo a entregaros la savia de mi palabra, el fruto de buen sabor. Soy el Padre amoroso que viene a entregaros pan y abrigo para vuestro cuerpo y para el espíritu, la luz que os guie, para que de ella entreguéis a vuestros hermanos. Mi bálsamo de curación también es con vosotros; los unos lo recibirán de lleno y en otros, serán atenuados sus dolores. Los unos lavarán sus propias culpas, más los otros con sus ejemplos ayudarán a la purificación de sus semejantes. 15. ¿Queréis mi fortaleza? Cumplid mis mandatos, amad mi Ley porque sois responsables de la humanidad. Sois los doctrinados y ante vosotros se presenta el camino que Elías ha venido a preparar. Caminad con paso lento, con paso de mansedumbre. 16. Sois los hijos de la luz; no dejéis que la tentación os haga caer en sus redes. 17. Imitad a los apóstoles del Segundo Tiempo que hablaron del Padre a las multitudes y éstas reconocieron a su Dios y Señor en las obras de sus enviados. Así quiero contemplaros, ya es tiempo de que os entreguéis de lleno a predicar mi verdad. 18. Apartaos de las obras superfluas de los hombres y gobernad la envoltura. No permitáis que ella os gobierne. Así, después de esta lucha, os veré llenos de regocijo y paz. 19. Luchad y trabajad, Israel, analizad y comprended que con estas enseñanzas os estoy entregando las vestiduras blancas, para que vayáis por los caminos del mundo cumpliendo vuestra misión. 20. Grande es la jornada que tengo señalada al espíritu para su preparación, restitución y cumplimiento. Cuando alcancéis a comunicaros espiritualmente conmigo, os sentiréis fuertes para la lucha y aprenderéis a abriros paso en el camino venciendo los obstáculos que en él se os presenten. 21. ¿Queréis formar parte de mi apostolado? ¿Queréis ser contados entre mis discípulos? Perseverad entonces en el estudio, haced que vuestra preparación vaya en aumento, para que pronto llevéis mi palabra a vuestros hermanos. 22. El espíritu de los hombres ha evolucionado, por eso es que ha progresado su ciencia; le he permitido que conozca y descubra lo que ayer ignoraba, pero no debe dedicarse solamente a las labores materiales, le he concedido esa luz para que labre su paz y felicidad en la vida espiritual que le espera. 23. En medio de este mundo formado por diversas criaturas, el hombre es el ser predilecto, a quien le he dado una parte de mi espíritu y el derecho de comunicarse conmigo, de llevarme en su ser, para que sintiéndome tan íntimamente ligado a él, nazca en su espíritu la confianza y la fe en mi Divinidad. 24. La finalidad de la creación de este mundo es el hombre, para su complacencia he puesto a los demás seres y elementos, a fin de que se sirva de ellos para su conservación y recreo, más si él me hubiese amado y reconocido desde los primeros tiempos, desde su infancia espiritual, hoy formaría parte de un mundo de grandes espíritus, en donde no existiría la ignorancia ni habría diferencias, en donde todos seríais iguales en el saber y en la elevación de vuestros sentimientos; pero ¡Cuán lentamente evoluciona el hombre! ¡Cuántos siglos han pasado desde que él vive en la Tierra y aún no ha alcanzado a comprender su misión espiritual y su verdadero destino! No ha podido descubrir en sí mismo a su espíritu que no muere porque tiene vida eterna; no ha sabido vivir en armonía con él, ni le ha reconocido sus derechos, y éste, privado de su libertad, no ha desarrollado sus dones y se encuentra estacionado. 25. Hoy, ante los acontecimientos que el mismo hombre ha provocado, ante la guerra y el desbordamiento de todas las pasiones del materialismo, se encuentra confundido porque no sabe ni puede detener la maldad y se pregunta asombrado el porqué de ese resultado; porque el hombre se ha desviado del camino de su evolución espiritual y se precipita en su abismo, sin que haya poder humano que pueda contener esa fuerza. 26. Este mundo, formado con tanto amor para que fuera el hogar temporal de mis hijos, se ha convertido en un valle de zozobra, de angustia y de muerte; solamente la práctica del amor y de la virtud podrá salvarlo; por eso estoy reuniendo a todas las tribus dispersas de Israel para preparar su espíritu y enviarlo a luchar, hasta alcanzar la salvación y la espiritualidad del linaje humano. 27. Todo el que ha llegado a Mí y ha oído mi palabra, pertenece a ese pueblo tan antiguo y numeroso, y ya que os hago conocer estas lecciones, comprenderéis que vuestros dones han permanecido latentes y que en este tiempo es cuando vuelven a resurgir llenos de la fuerza que os da el amor. Vuestro destino ha sido señalado desde el principio de los tiempos, para que seáis los que veléis por la humanidad y le comuniquéis los mensajes que de tiempo en tiempo he venido dándoos a conocer. 28. Llegará el momento en que toda la humanidad esté compuesta por discípulos míos, en que me comprendáis y analicéis fácilmente mi palabra, los soberbios descenderán de su pedestal para estar conmigo y los sabios me reconocerán como su Maestro. 29. Quiero contemplaros a todos en el camino de la espiritualidad, adquiriendo fortaleza y temple en las pruebas para que a medida que vayáis escalando, Yo os revele el caudal de sabiduría contenida en el libro que he venido a mostraros. 30. Si vais a convertiros en maestros, debéis de prepararos. Borrad de vosotros toda huella de idolatría y enseñad un culto espiritual, respetuoso y sincero, basado únicamente en el amor. 31. Mi palabra, aun cuando vuestra memoria no os fuese fiel, está en vuestra conciencia, de donde no se borrará jamás. Vuestro espíritu hablará y será un manantial de sabiduría que al desbordarse llevará la luz entre vuestros hermanos, en vuestro camino de evolución. 32. Recreaos con mi presencia que Yo también gozo dándoos mi enseñanza. Estudiad en el libro y conoced la explicación de todo lo que no habéis comprendido. Percibid la esencia de la lección que vengo a revelaros. Si os preparáis, seréis la luz en las tinieblas que hoy envuelven a la humanidad. 33. Siempre me tenéis esperando vuestra comunión espiritual. Todo el que se purifique y se eleve a Mí, sentirá que se ha desposado conmigo y Yo guiaré sus pasos por el mejor camino. 34. Muchos se preguntan por qué he vuelto a la Tierra, si ya os había doctrinado con mi palabra en el Segundo Tiempo; mas habíais olvidado mi Ley y os he encontrado naufragando en un mar de ignorancia. He luchado para llevaros al camino de la paz y la verdad, os ofrezco un báculo para que os apoyéis porque estáis cansados de peregrinar sin un guía y por eso he venido a ayudaros. 35. Estoy reuniendo a mis nuevos apóstoles, que no serán doce sino ciento cuarenta y cuatro mil, y cada uno de ellos deberá manifestar mi Doctrina; todos hablarán y serán como heraldos que den la buena nueva, de que el Maestro ha vuelto a como Espíritu Santo. 36. Desde 1866 busco entre la humanidad a los nuevos discípulos y les preparo para que lleven con sumisión mis mandatos y sean precursores de nuevos apóstoles que han de venir a Mí. 37. Llegará el día en que la humanidad tenga noticias del pueblo de Dios y os buscarán para pediros luz y otros para combatir con sus conceptos vuestro saber. No quiero que sintiéndoos pobres y humildes, os dejéis sorprender por aquellos que hablen con lenguaje florido y que os presenten teorías que sólo revelarán confusión o escasa luz. Vosotros que conocéis la verdad de esta palabra, porque sabéis que es mi revelación como Espíritu Santo, no os dejéis confundir. 38. Tampoco quiero que os ocultéis por temor, sino que os enfrentéis a los que soliciten vuestra ayuda; para todos tendréis palabras de amor que los despierten y conmuevan y que les hagan sentir mi presencia. Así seréis reconocidos. 39. Cerca de vosotros está Elías, cumpliendo la gran misión que le he encomendado, que es la de inspiraros la regeneración, para que os levantéis en busca de la paz, de la enmienda y de la perfección espiritual. 40. Pronto descansaréis de vuestro trabajo, esta gran Obra se está llevando a cabo con la ayuda de muchos espíritus, a cada uno de los cuales he señalado una misión determinada. 41. Vosotros que me seguís sois mi ejército y Yo soy vuestro Padre que se ha empeñado en dar salvación a sus hijos, voy delante de vosotros para guiaros, ¿Queréis seguirme? Vuestro corazón me dice que sí y Yo recibo vuestro anhelo. Mirad que no exijo más de lo que podéis hacer con vuestros dones si sabéis usarlos y si de verdad me amáis. 42. La Ley espiritual es antes que la humana, por lo tanto, debéis de darme vuestro tributo antes que al mundo. Mirad la Naturaleza con sus campos y montañas, sus mares, selvas y desiertos, toda ella está tributando en todo momento su ofrenda al Creador que le ha dado vida y le sustenta. Todos me manifiestan su tributo dando testimonio de Mí. ¿Por qué vosotros no me ofrecéis un culto digno? ¿Por qué pedís mi presencia, para después dudar de Mí? 43. Preparaos para que analicéis vuestra naturaleza espiritual y comprendáis mi palabra. Penetrad en mi enseñanza, escudriñad, os lo permito, interrogadme, pero llegad a Mí; entregaos a Mí con esa confianza que tenéis cuando sois niños y seguís por doquiera a vuestros padres, así amad y confiad en vuestro Padre Celestial. 44. No quiero que derraméis llanto, ni que me hagáis sufrir. Mucho habéis llorado y transitado por el desierto. No heredéis a vuestros hijos esa simiente de sufrimiento que habéis llevado. Dejad que esos seres vengan a contemplar una vida de rectitud, de trabajo y de cumplimiento a mi Ley, para que vean florecer la paz y el bienestar. 45. ¿Por qué os sorprendéis, pueblo, del prodigio que he venido a mostraros en este tiempo, al comunicarme por medio del entendimiento del hombre? Mayores obras hice en los tiempos pasados y las creísteis. 46. Sé que la causa de vuestra extrañeza, se debe a vuestro alejamiento de las enseñanzas espirituales, porque hace tiempo que sólo creéis en lo que miráis, en lo que tocáis y en lo que probáis por medio de vuestra ciencia. 47. En la Primera Era, cuando Israel leía las escrituras, meditaba en la Ley y oraba en espera del Mesías prometido, su vida estaba llena de señales y manifestaciones espirituales, su corazón era sensible a los mensajes que el Señor le enviaba y creía en todo ello porque tenía fe. 48. Pero no creáis que todos los hijos de aquel pueblo sabían recibir los divinos mensajes, no; los ricos avaros nada sentían, no veían, ni escuchaban, así como los sacerdotes, que teniendo abierto ante sus ojos el libro de las profecías, tampoco percibían la vida espiritual sobre los hombres, porque cegados y ensoberbecidos en el lugar que ocupaban, no podían escuchar los llamados del Señor que ya se acercaba. 49. ¿Quiénes eran entonces, los que en las noches en Judea oraban, velaban y recibían en su corazón la luz que enciende la esperanza? ¿Quiénes eran los que tenían sueños proféticos y sabían presentir con el corazón y daban a las escrituras la interpretación espiritual? Eran los humildes, los pobres, los esclavos, los enfermos, los hambrientos de luz, los sedientos de justicia, los necesitados de amor. 50. Era la gente del pueblo, los hombres y las mujeres de corazón sencillo, los que por siglos habían esperado a su Salvador. 51. La noche en que Jesús nació a esta vida, fueron los corazones de los pobres pastores de Belén los que se estremecieron ante el emisario espiritual del Señor, que les hizo saber que ya había llegado su Salvador por tanto tiempo esperado. 52. En esta hora solemne los ricos, los señores y los poderosos dormían. 53. También en este tiempo, mientras mi Rayo descendió a los hombres para darles por vez primera mi mensaje, los grandes, los señores, los ricos, los sabios y los teólogos, dormían profundamente. 54. ¡Cuán pocos me esperaban y cuán pocos creyeron en mi presencia! 55. Mas aquellos que a Mí vinieron, fueron hombres y mujeres de corazón sencillo, de humilde entendimiento, de los que se burlan los incrédulos porque creen en manifestaciones sobrenaturales y hablan de enseñanzas extrañas. - 56. No juzguéis mal a los que su falta de preparación los hace caer en error, dado que por lo menos conservan la intuición de lo espiritual, que es la prueba de un anhelo oculto de comunicarse con su Padre, de aproximarse al mundo de la luz, de recibir de Él, una palabra de amor. 57. Estos pobres a quienes no ha deslumbrado el falso brillo del mundo, son los que tienen intuición, los que presienten, los que sueñan, los que dan testimonio de lo espiritual y Yo les he buscado para abrir ante sus ojos el libro de la sabiduría, colmando así sus anhelos de saber y de verdad. 58. Les he hecho sentir mi presencia y también la proximidad del mundo espiritual como un premio a su esperanza y a su fe. 59. También les he hablado de sus dones, de su misión, del valor de mi Doctrina, para que aparten de su corazón todo lo que no pertenezca a esta Obra, y para que su testimonio llegue limpio y pleno de luz al corazón de sus hermanos. 60. Levantaos, Israel, y escalad la montaña espiritual, que Yo soy ahora vuestro Cirineo. En este tiempo todos me ayudaréis con la cruz que llevo a cuestas por amor a la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 16 1. La paz del espíritu y del corazón, sea en todos los que se amen. En este día de gracia venís a recibir la inspiración del Maestro la cual es captada por el cerebro de estas criaturas preparadas y destinadas por Mí, para que trasmitan a la humanidad mi Divino Mensaje. 2. Recibid en este día mi caricia espiritual, oh multitudes; os doy la bienvenida y os lleno de gracia. 3. Oíd, discípulos: Daos cuenta de que un átomo de mi presencia está manifestándose entre vosotros. Una vibración de la potencia divina os está doctrinando. Un efluvio de su esencia universal os está iluminando. No ha existido tiempo alguno en el cual la manifestación de Dios no haya sido. En todos los tiempos, en todas las edades fue, es y será esa vibración divina. En el curso de los tiempos el Padre » ha dejado de entregaros la caridad de su amor, porque en su Espíritu como en la creación, todo vibra, todo es actividad y vida. Y los acontecimientos de este mundo, son eco y reflejo de la vida espiritual. 4. En el transcurso de los siglos Dios no ha abandonado a la humanidad, porque uno y otra son inseparables. Hoy la voluntad del Padre ha sido comunicarse espiritualmente con el hombre del modo que estáis contemplando y oyendo, porque ha llegado el tiempo en que debéis preparaos para recibirme de espíritu a Espíritu. 5. Mas, aún no tenéis sensibilidad espiritual y es por eso que no percibió con claridad la inspiración divina. 6. Antes de que el Padre se manifestase en Jesús a la humanidad, os enviaba sus revelaciones, sirviéndose de formas y sucesos materiales. Por el nombre de Cristo conocisteis a quien manifestó el amor de Dios entre los hombres, más cuando Él vino a la Tierra, antes ya se había manifestado como Padre, por lo tanto no debéis decir que Cristo nació en el mundo, quien nació fue Jesús, el cuerpo donde se albergó Cristo. 7. Meditad y concluiréis por comprenderme, aceptando que antes que Jesús, ya era Cristo, porque Cristo es el amor de Dios. 8. Definido así, no os confundáis, dejad de sumergiros entre las turbias aguas de antiguas y erróneas interpretaciones que lleváis por tradición. Estáis cubiertos de velos de ignorancia que Yo vengo a rasgar con la luz de mi palabra, para que la sabiduría penetre en vosotros. 9. No olvidéis, por lo tanto, que Cristo es el amor de Dios, por eso cuando Él se manifesté a través de Jesús, os turbasteis y os confundisteis; y aun mirando sus prodigios no le creísteis, porque es infinito su poder para que lo comprenda vuestra limitada razón. Por eso es que unos me niegan otros se confunden y otros más me estudian y analizan de acuerdo con su manera de pensar y de entender. Pocos, muy pocos son los que algo alcanzan a comprender a Jesús y a Cristo, os digo esto porque encuentro poco amor en los corazones, ya que no os amáis ni entre hermanos. 10. Amad a vuestro prójimo como a vuestro propio hijo y entonces será cuando comencéis a comprender a Jesús, le amaréis, le sentiréis y tendréis que reflejar a Cristo en vuestras obras. Sin embargo, vuestro espíritu me conoce algo más, por eso es que unos buscáis al Mesías, otros buscáis al Dios Todopoderoso, para que os dé un rayo de luz y de esperanza que venga a calmar vuestras penas y os aliente en el anhelo de acercaros cada vez más a Él. Es que vuestro espíritu a través de la conciencia tiene el recuerdo de su Creador, de Cristo que jamás ha dejado de buscaros y de amaros, oh humanidad, porque os vuelvo a decir que la manifestación espiritual no ha dejado de existir, ni dejará jamás de ser. 11. Los iluminados de los tiempos pasados siempre vieron resplandores de luz, siempre escucharon mi palabra. Los profetas, los inspirados, los precursores, los fundadores de doctrinas de elevada espiritualidad, han dado testimonio de que oían voces que parecían salir de las nubes, de las montañas, del viento o de algún lugar que no podían precisar; que oían la voz de Dios como si saliera de lenguas de fuego y en ecos misteriosos. Muchos oían, veían y sentían por medio de sus sentidos, otros a través de sus atributos espirituales, igual acontece en este tiempo. 12. De cierto os digo: Aquellos que recibían mis mensajes con sus sentidos corporales, interpretaban espiritualmente la inspiración divina, y lo hacían según su preparación material y espiritual, de acuerdo con el tiempo en que estuvieron en el mundo, tal como ocurre ahora en los instrumentos humanos que llamáis portavoces o facultades. Mas debo deciros, que lo mismo en los tiempos pasados como en los presentes, han mezclado a la pureza de las revelaciones divinas sus propias ideas o las que a su alrededor predominaban, y a sabiendas o ignorándolo, han alterado la pureza e ilimitada esencia de la verdad, que es, de cierto os digo, el amor en sus más altas manifestaciones. 13. Las vibraciones e inspiraciones espirituales fueron en ellos y tanto los primeros como los postreros han dado y darán testimonio de esa inspiración, que llegó a su espíritu de la voz que les habló casi siempre sin saber cómo, en igual forma en que hoy ocurre a muchos y como ocurrirá mañana a otros más. 14. Las palabras, las interpretaciones y la forma de actuar se deben a los hombres y a los tiempos en que viven, pero sobre de todos está la Suprema verdad. 13. Vosotros, por falta de preparación espiritual, necesitáis que la inspiración divina se materialice y os despierte de vuestro letargo. Los espíritus adelantados no han necesitado de esta forma de manifestación. 16. Todo lo espiritual en el Universo es fuente de luz, visible o invisible para vosotros; y esa luz es fuerza, es potencia, es inspiración. De las ideas, palabras y obras, también brota luz, según la pureza y la elevación que ellas tengan. Mientras más elevada es la idea o la obra, será más delicada y sutil su vibración y la inspiración que despida, aunque también es más difícil que puedan percibirla los esclavos del materialismo; sin embargo, el efecto que ejercen espiritualmente los pensamientos y las obras elevadas, es grande. 17. La materialidad es contraria a la espiritualidad, más entended que me refiero a la materialidad que os induce a errores, vicios, degeneración, bajas pasiones. 18. Aunque la mayor parte de la humanidad pondrá en duda la verdad de mi comunicación con el hombre, de cierto os digo una vez más que dicha manifestación es continua en los espíritus encarnados y desencarnados, desde el primer instante de su formación. 19. Si vosotros, haciendo uso de vuestro ingenio y de vuestra ciencia, que es uno de tantos atributos espirituales que tenéis, habéis logrado transmitir vuestros mensajes salvando distancias. ¿Cómo habéis podido pensar que Dios no pueda transmitir un mensaje al hombre por medio de un aparato humano, sensitivo e inteligente? 20. Porque eso es el cuerpo humano: Un aparato, dotado de tal perfección que no podrá el hombre dar a sus más complicadas y grandes obras científicas. Fijaos bien en mi palabra, os hablo de la materia del hombre no de su espíritu, porque el espíritu, aunque no podrá alcanzar el poder de su Padre, si podrá hacer mayores obras que las que pueda producir su limitado cuerpo humano. 21. Si vuestra reducida inteligencia ha logrado alcanzar conocimientos y ha creado invenciones que, según vosotros son maravillosas, ¿Qué no podréis alcanzar con vuestro espíritu y de qué obras no será capaz vuestro Señor? 22. Pobre idea tiene de su Dios, quien le cree más pequeño que los seres. 23. ¿Por qué os extraña que Dios os envíe su luz que es sabiduría y que esté vibrando sobre todos vosotros y haya creado una forma de comunicación con sus hijos? ¿Por qué os imagináis que algo es imposible para vuestro Dios, si vosotros mismos decís que todo lo sabe y que todo lo puede? ¿Si así me creéis, por qué os contradecís tan fácilmente? ¿Vais a exigirme que cada vez que quiera hablaros mande a Jesús para que lo clavéis en un madero? 24. De cierto os digo, que ni vosotros mismos os dais cuenta de cómo queréis que me haga sentir en vosotros. 25. Para complaceros os digo, que si no queréis que me sirva de materias pecadoras para entregaros mi amor, mostradme un justo, un limpio, presentadme uno que entre vosotros sepa amar y os aseguro que me serviré de él. Comprended que me sirvo de pecadores, para atraer a los pecadores, porque no vengo a salvar a los justos, ésos ya están en el reino de la luz. 26. Es verdad que sois pecadores; pero Dios no desprecia ni olvida a nadie, a pesar de que vosotros creáis lo contrario. ¿Por qué os habéis hecho tan ciegos, que todo lo queréis juzgar por un instante de vuestra vida material? Sois vosotros los que os despreciáis y os olvidáis de vosotros mismos, por eso es que os sentís débiles y fatigados. 27. ¿Creéis que Dios se olvide de sus criaturas muy amadas, aun cuando éstas sean desobedientes, si siempre me necesitan y me llaman? 28. Mucho pecáis y delinquís y mucho me habéis olvidado; pero infinitamente más grande que todas las faltas de vuestra existencia, es el amor del Padre Celestial para todos sus hijos. 29. Más debo seguir hablándoos de mi manifestación, para que os libréis de todas vuestras dudas. Muchos de vosotros aceptáis lo que os han dicho mis iluminados, a saber: Que Dios les hablaba por las nubes, por el fuego, por el agua, por el viento y Yo os pregunto: ¿Qué os parece más justo, hablar al hombre por medio de estos elementos o por medio de él mismo? 30. ¿Dónde está vuestro análisis que no os sirve para comprender las lecciones más sencillas? 31. ¡Oh varones y mujeres del mundo que habéis olvidado en vuestras ciencias lo único que puede haceros sabios y felices; os habéis olvidado del amor que todo lo inspira, del amor que todo lo puede y todo lo transforma! Vivís dentro del dolor y de las tinieblas, porque al no practicar el amor que os enseño, origináis vuestro sufrimiento material a espiritual. 32. Para descubrir y comprender mis mensajes, necesitáis primero ser bondadosos y mansos de corazón, virtudes que existen en todo espíritu desde el instante de su formación, más para llegar a sentir el verdadero sentimiento elevado del amor, necesitáis espiritualizaros, cultivando vuestros buenos sentimientos; pero todo habéis querido tener en la vida, menos amor espiritual. 33. En todo instante vibráis mental y espiritualmente, pero las más de las veces inspiráis egoísmo, odio, violencia, vanidad, bajas pasiones, herís y sentís cuando os hieren, pero no amáis y por lo tanto no sentís cuando os aman, y con vuestros pensamientos insanos vais saturando de dolor el ambiente en que vivís, llenando de malestar vuestra existencia. Y Yo os digo: Saturad todo de paz, de armonía, de amor y entonces seréis felices. 34. El amor siempre ha existido en el Espíritu del Creador, por lo tanto debéis comprender que también de él han sido dotados todos los espíritus. 35. Ahora, a pesar del adelanto de vuestra civilización, os habéis alejado cada vez más de la Naturaleza material, así como también de lo espiritual, de lo puro, de lo que es de Dios, por ello en cada etapa de vuestra vida vais cayendo en mayor debilidad, en mayor amargura a pesar de vuestros deseos de llegar a ser más fuertes y dichosos cada día que pasáis en la Tierra; más daréis un paso en el cumplimiento de mi Ley ¡Oh pobladores del mundo! 36. El Maestro que os ha hablado en todos los tiempos, viene ahora a explicaros su enseñanza por medio de estas lecciones, manifestándose en palabra, en intuición e inspiración; despertando así a vuestro espíritu a la luz de los tiempos venideros. Para entonces tendréis la inspiración divina en diversas formas cada vez más sorprendentes, más elevadas y perfectas para vosotros. 37. Hoy he venido a recordaros que debéis de amaros como Jesús os enseñó. Os recuerdo a Jesús porque en Él fue la encarnación del Amor Universal. 38. En los tiempos de Moisés le fue dada al pueblo una ley de justicia que decía: “Ojo por ojo y diente por diente”. Dicha ley, que hoy os parecería monstruosa y vengativa, era, sin embargo, justa para los hombres de aquellos tiempos. 39. Tiempo después cuando me humanicé en Jesús, me oísteis decir y escrito quedó, que: “Con la vara que midieseis seríais medidos”. Ante esa palabra algunos han preguntado si en esa frase existen el amor, la caridad y el perdón que Jesús predicaba. 40. Tiempo es que Yo mismo os explique el porqué de la ley del Primer Tiempo y el porqué de aquella frase de Jesús, porque muchas de mis lecciones he tenido que dároslas por partes a través de los tiempos. 41. En el principio, cuando las fibras del corazón del hombre eran insensibles al sentimiento del perdón, y el de la caridad y la tolerancia aún dormían en su espíritu, fue necesario que el hombre se protegiese a sí mismo al igual que sus posesiones, amparado por una ley que le diera derecho a usar su fuerza en defensa propia. Como veis, eran preceptos y costumbres primitivas en un pueblo destinado, como todos los pueblos, a evolucionar. 42. La Ley emanada de la palabra de Jesús, llegó más tarde a iluminar la vida de los hombres y os dijo: “Amaos los unos a los otros”, también os revelo que, “con la vara que midieseis seriáis a vuestra vez medidos”, con lo que os dio a entender el Maestro, que aquella justicia que por mano propia se había hecho el hombre, pasaba a ser derecho exclusivo de la Justicia Divina. Entonces el hombre supo que según juzgase, así sería juzgado por Dios, y que según sembrase en la Tierra, así sería la cosecha que recogiera en el más allá. 43. El hombre entonces detuvo su mano homicida, el malvado muchas veces desistió de sus perversas intenciones y el que intentaba hurtar, sabia y sentía que una mirada desde lo infinito lo contemplaba y un juicio desde ese instante le aguardaba. 44. Los siglos han pasado y los hombres conociendo algo más de la divina justicia, aún no han llegado a comprender la verdad y muchas veces se han confundido, llegando a creer que si han pecado gravemente en la Tierra, inexorablemente tendrán que presentarse ante el tribunal de Dios, para recibir un castigo eterno; a lo cual Yo os pregunto: ¿Qué propósito de arrepentimiento y de cumplimiento a mi Ley podrá surgir en quien de antemano se considera perdido? ¿Qué esperanza podrá albergar el que parta de este mundo, sabiendo que las faltas de su espíritu serán eternas? 45. Fue necesario que Yo mismo viniese a apartar de vosotros las tinieblas de vuestras erróneas interpretaciones, y aquí me tenéis. 46. En Jehová creísteis ver a un Dios cruel, terrible y vengativo, entonces el Señor para sacaros de vuestro error os envió a Cristo, su Divino Amor, para que “conociendo al Hijo, conocieseis al Padre” y sin embargo, la humanidad ignorante y envuelta de nuevo en su pecador cree ver un Jesús airado y ofendido que sólo espera la llegada en espíritu de quienes le han agraviado para decirles: “Apartaos de Mí que no os conozco”, y luego enviarlos a padecer los más cruentos sufrimientos en la eternidad. 47. Tiempo es de que comprendáis el sentido de mis enseñanzas para que no os confundáis: el Amor Divino no os impedirá llegar a Mí si no restituís vuestras faltas, será el juez inexorable de vuestra conciencia quien os diga que no sois dignos de penetrar al reino de la luz. 48. Mas aquí me tenéis nuevamente, humanidad, en Espíritu, como os lo prometí. 49. Mirad la luz del Espíritu de Verdad cómo ilumina y despierta a los que habitan en las tinieblas. 50. Más a los que presencian esta manifestación les digo: Escuchad con atención mi palabra porque ella viene a abriros sendas de luz y a esclareceros la verdad que debéis de conocer. 51. Cierto es que en la vida es menester saldar toda deuda ante Dios, más el pago, el tributo o la ofrenda que a Él deis, en realidad no es para Él, sino para quien se lo ofrezca. 52. Si le ofrecéis pureza, ella será en beneficio vuestro, si le presentáis obras meritorias, ellas serán las galas que enaltezcan a vuestro espíritu ante la presencia de Dios. Si pecáis y luego os arrepentís y reparáis vuestras faltas, la paz del espíritu y la dicha que existe en el que practica el bien, serán vuestro galardón. 53. Si muchas veces permito que apuréis el mismo cáliz que disteis a vuestros hermanos, es porque hay quienes solamente así comprenden el mal que causaron y pasando por la misma prueba que hicieron pasar a otros, conocerán el dolor que hicieron sentir, ello hará luz en su espíritu y hará brotar la comprensión, el arrepentimiento y por consiguiente el cumplimiento a mi Ley. 54. Más si queréis evitar pasar por el dolor sin apurar el cáliz de amargura, podéis lograrlo saldando vuestra deuda con arrepentimiento, con buenas obras, con todo lo que vuestra conciencia os diga que debéis hacer. Así saldaréis alguna deuda de amor, devolveréis una honra, una vida o la paz, la salud, la alegría o el pan, que alguna vez hubieseis robado a vuestros hermanos. 55. Ved cuán distinta es la realidad de mi justicia, de aquella idea que os habíais formado de vuestro Padre. 56. No olvidéis que si he venido a deciros que ninguno de vosotros se perderá, también es cierto que os he dicho que toda deuda deberá quedar saldada, y toda falta borrada del Libro de la Vida. A vosotros toca elegir el camino para llegar a Mí. 57. El libre albedrío aún es vuestro. 58. Si preferís la ley del Talión de los antiguos tiempos, como aún la están practicando los hombres desde sus orgullosas naciones, ved sus resultados. 59. Si queréis que la vara con que medís a vuestros hermanos, os mida también, ni siquiera esperéis vuestra entrada en la otra vida para recibir mi justicia, que aquí cuando menos lo esperéis, os veréis en el mismo trance en que pusisteis a vuestros hermanos; más si queréis que una ley más elevada, venga en vuestra ayuda, no sólo para libraros del dolor, que es lo que más teméis, sino también a inspiraros los nobles pensamientos y buenos sentimientos, orad, llamadme, e id luego a vuestro camino a luchar para ser cada vez mejores, para ser fuertes en las pruebas, en una palabra, para llegar a pagar con amor la deuda que tenéis con vuestro Padre y con vuestros semejantes. 60. El llamado de amor que ahora escucháis de labios de los portavoces, es precursor de grandes acontecimientos para la humanidad. Estos mensajes son destellos de la sabiduría que en el futuro se manifestará a los hombres. Es el principio del despertar de todos los espíritus. Es la preparación para la Era de la Espiritualidad, el tiempo en el que os redimiréis en el amor de vuestro Padre Celestial. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 17 1. Pueblo amado: aquí tenéis un mensaje más del Divino Maestro, el cual os hará dar un paso adelante en la comprensión de mis enseñanzas; porque no debéis deteneros en el sendero del progreso espiritual. 2. No vengo a fomentar hábitos de estacionamiento o retroceso en vosotros. Yo siempre os conduzco al camino de evolución. 3. Mi palabra os trae manjares variados, todos de exquisito sabor espiritual. 4. Habéis pronunciado con vuestros labios: “Gloria a Dios en las alturas”, mas ¿Cuándo le habéis glorificado con vuestras obras? Os habéis adorado a vosotros mismos y habéis glorificado a vuestros ídolos, pero a Dios, a vuestro Creador, ¿Cuándo? Jesús fue quien con su vida glorificó a su Padre y es a Él a quien debéis imitar. 5. También habéis dicho: “Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad” y de cierto os digo que, aún a los de mala voluntad Yo les he dado paz; mas, vosotros, decidme: ¿Cuándo habéis dado paz? Muchos siglos tenéis de repetir las palabras de ese salmo, con el cual el pueblo recibió en Jerusalén a su Señor, y es lo único que la humanidad ha hecho desde entonces: repetir aquellas palabras, porque con sus obras hace todo lo contrario. 6. Decid vosotros esas frases si queréis, pero comprended que ni ésas ni otras palabras tienen virtud alguna mientras no las sintáis en vuestro corazón; cuando las sintáis, manifestadlas en buenas obras a vuestros hermanos, con dulzura y humildad, y entonces Yo os responderé con mi amor infinito, haciendo vibrar vuestro espíritu con la gracia inmaculada de mi paz. 7. Así vengo a hablaros ahora como Espíritu Santo. Son otros los tiempos y por lo tanto, otra debe ser la preparación de los hombres. 8. Dejad las oraciones verbales y las supersticiones y entregaos a Mí, al Maestro, al Padre, que siempre os recibiré y os comprenderé. 9. Orad, sí, pero con el corazón preparado, habladme con el espíritu, tal como lo sintáis en este momento; llegad a Mí con el pensamiento lleno de amor, pero acercaos, habladme como discípulos o como párvulos y os haré sentir mi sabiduría y mi amor. 10. Pedidme con humildad, más nunca pidáis milagros ni esperéis recibirlos. 11. El milagro, según vosotros lo entendéis, no existe; no hay nada contradictorio entre lo divino y lo material. 12. A Jesús atribuís muchos milagros y de cierto os digo, que sus obras fueron el efecto natural del amor, de esa divina fuerza que estando latente en cada espíritu, vosotros aún no la sabéis usar, porque no habéis querido conocer la virtud del amor. 13. ¿Qué existió en todos los prodigios que realizó Jesús, sino amor? 14. Escuchad discípulos: Para que el amor de Dios se manifestara a la humanidad, era necesaria la humildad del instrumento, y Jesús fue siempre humilde, y como de ello vino a dar ejemplo a los hombres, os dijo en una ocasión que sin la voluntad de su Padre Celestial, nada podría hacer. Quien no penetre en la humildad de esas palabras, pensará que Jesús fue un hombre como cualquiera, pero la verdad es que Él quería daros una lección de humildad. 15. Él sabía que esa humildad, esa unidad con el Padre, le hacía todopoderoso ante la humanidad. 16. ¡Oh inmensa y hermosa transfiguración que da el amor, la humildad la sabiduría! 17. Ahora sabéis por qué Jesús, aun diciendo que nada podía hacer si no era por la voluntad de su Padre, en realidad todo lo podía, porque fue obediente porque fue humilde, porque se hizo siervo de la Ley y de los hombres, y porque supo amar. 18. Reconoced entonces que, conociendo vosotros mismos algunas de las virtudes del amor espiritual, no lo sentís y por eso no podéis comprender el porqué de todo lo que llamáis milagro, o misterio, y que son las obras que hace el divino amor. 19. ¿Qué enseñanzas os dio Jesús que no fuesen de amor? ¿Qué ciencia, prácticas o conocimientos misteriosos empleó para dejaros sus ejemplos de poder y sabiduría? Sólo la dulzura del amor con la cual todo se puede hacer. 20. Nada hay contradictorio en las leyes del Padre, sencillas por sabias y sabias por estar saturadas de amor. 21. Entended al Maestro, Él es vuestro Libro. 22. Jesús niño dejó asombrados a los llamados doctores de la Ley; Jesús predicador, os hizo grandes revelaciones para todos los tiempos. Jesús Redentor, selló sus palabras con su vida, con su sacrificio supremo en la cruz. 23. Ahora bien, discípulos amados, si en verdad queréis ser grandes y fuertes en espíritu ¿Por qué no me imitáis en las obras que hice a través de Jesús? Él os dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, mostrándoos con mansedumbre y humildad la obediencia ante la voluntad divina ¿Cómo tendrá que ser la humildad que deberéis mostrarme? 24. Escuchad: Dios, el Ser Supremo, os creó “a su imagen y semejanza”, no por la forma material que tenéis, sino por las virtudes de que está dotado vuestro espíritu, semejantes a las del Padre. 25. Cuán agradable a vuestra vanidad ha sido el creeros la imagen del Creador. Os creéis las criaturas más evolucionadas hechas por Dios y estáis en grave error al suponer que el Universo se hizo sólo para vosotros. ¡Con cuánta ignorancia os llamáis a vosotros mismos los reyes de la creación! 26. Comprended que ni siquiera la Tierra está hecha solamente para los hombres. En la escala interminable de la creación divina, existe un número infinito de espíritus que van evolucionando en cumplimiento a la Ley de Dios. 27. Los fines que todo ello encierra y que como hombres, aunque quisiereis, no podríais comprender, son grandes y perfectos como todos los propósitos de vuestro Padre, más en verdad os digo, que no sois vosotros ni las más grandes ni las más pequeñas criaturas del Señor. 28. Fuisteis creados, y en ese instante vuestro espíritu tomó vida del Omnipotente, llevando en sí tantos atributos, como os eran necesarios para cumplir una delicada misión dentro de la Eternidad. 29. Ni aún ahora sabéis todas las facultades que os dio el Padre, pero no temáis porque las conoceréis más tarde. 30. ¿Sabéis acaso de la existencia de los grandes espíritus, que han sido destinados para velar por la armonía de todo lo creado, ocupados siempre en sublimes misiones ignoradas por vosotros? No, por eso vuelvo a deciros que vuestros espíritus no son los más evolucionados, solamente han desarrollado en forma limitada los atributos que Dios os ha concedido. 31. Sin embargo, esos atributos bastarán para llevaros felizmente a la cumbre que os corresponda si guiáis vuestros pasos por la senda recta y luminosa que os señala mi Ley. 32. He venido a ayudaros. El tiempo es ahora de restitución, despertad, levantaos. 33. Habéis pecado, adulterado, delinquido, y ahora que os encontráis ante la verdad de mi palabra, la cual os señala vuestros errores, olvidáis vuestras faltas y creéis que vuestro Señor es injusto cuando os habla de pruebas y restitución. 34. Os habéis envuelto en tinieblas de maldad y de ignorancia, impidiendo a vuestro espíritu contemplar la aurora del Tercer Tiempo y cuando vengo a levantaros con la luz de mi palabra, para que contempléis los resplandores del nuevo amanecer, no queréis despertar de vuestro letargo y a veces os levantáis con disgusto. Muchos son los que prefieren dormir en su ignorancia sin querer despertar a la suprema verdad. Prefieren el valle de lágrimas, la peste, el hambre; quieren que se prolongue el largo período de siglos en los que el vicio y la amargura han sido su único aliento, todo esto lo prefieren al dulce llamado que les hace mi amor a través de su conciencia. 35. Me escucháis como si estuviera Yo muy lejos de vosotros, abrís vuestros ojos con pereza; pero no pudiendo comprender el sentido del divino mensaje, porque vuestra mente está saturada de materialismo, preferís vivir en la maldad. En ese instante me olvidáis, me dais la espalda, sólo queréis seguir en el letargo sufriendo. Más Yo os digo que si queréis habitar en ese abismo de materialidad y de ignorancia, si sólo deseáis recoger el sabor de los frívolos placeres y de las bajas pasiones, cuando menos no culpéis a Dios de vuestros dolores. 36. Si no tenéis la grandeza de saber amar a vuestro semejante como os ama vuestro Padre, tened siquiera el valor y la resignación para soportar las consecuencias de vuestras faltas. Si preferís vuestra falsa paz así como vuestras guerras fratricidas, no digáis que Dios así lo quiere, ni claméis al Padre pidiéndole su caridad cuando os sintáis dominados por vuestros enemigos para que El venga a daros el triunfo, con lo que solamente halagaría vuestra vanidad y fomentaría vuestra perversidad, lo cual no está en mi Ley concederos. 37. Si entre risas, placeres y vanidades, los hombres se olvidan de Mí y hasta me niegan, ¿Por qué se acobardan y tiemblan cuando están recogiendo la cosecha de lágrimas que atormenta a su espíritu y a su cuerpo? Entonces blasfeman diciendo que Dios no existe. 38. Es valiente el hombre para pecar, decidido para salirse fuera del camino de mi Ley; más Yo os aseguro que es demasiado cobarde cuando se trata de restituir y de saldar sus deudas. Sin embargo, Yo os fortalezco en vuestra cobardía, os protejo en vuestras flaquezas, os despierto de vuestro letargo, enjugo vuestras lágrimas y os doy nuevas oportunidades para que recuperéis la luz perdida y volváis a encontrar el camino olvidado de mi Ley. 39. Vengo a traeros como en el Segundo Tiempo, el pan y el vino de la vida, lo mismo para el espíritu que para el cuerpo, para que viváis en armonía con todo lo creado por vuestro Padre. 40. En mis caminos florecen las virtudes, en cambio los vuestros están cubiertos de espinos, de abismos y amarguras. 41. Quien diga que los caminos del Señor están llenos de abrojos, no sabe lo que dice, porque Yo no he creado el dolor para ninguno de mis hijos; más los que se han alejado del sendero de luz y de paz, al retornar a él tendrán que sufrir las consecuencias de su falta. 42. ¿Por qué bebisteis el cáliz de amargura? ¿Por qué olvidasteis el mandato del Señor, así como la misión que os confié? Porque sustituisteis mi Ley por las vuestras y ahí tenéis los resultados de vuestra vana sabiduría: Amargura, guerra, fanatismo, desengaños y mentiras que os asfixian y os llenan de desesperación. Y lo más doloroso para el hombre materializado, para el que todo lo somete a sus cálculos y lo sujeta a las leyes materiales de este mundo, es que después de esta vida se encontrará cargando aún el fardo de sus errores y de sus tendencias. Entonces será muy grande el sufrimiento de vuestro espíritu. 43. Sacudid aquí vuestro fardo de pecados, cumplid con mi Ley y venid pronto. Pedid perdón a todos los que hubiereis ofendido y dejad lo demás a Mí, pues corto será vuestro tiempo para amar si en verdad os decidís a hacerlo. 44. Vuelvo a deciros que Yo no os he dejado en el camino abrojos, ni dolor. A través de Jesús os enseñé a apartar de vosotros todas las flaquezas para demostraros mi amor y el poder que él tiene, para enseñaros el verdadero gozo que se encuentra en el espíritu con la verdadera humildad. Y con mi despedida y mi promesa para estos tiempos, os dejé la paz, la luz de la esperanza y el anhelo de mi retorno. Más vosotros no lo quisisteis entender así y seguisteis crucificándome para que Yo siguiese perdonándoos indefinidamente. Pero debéis comprender que mi perdón no os evita las consecuencias de vuestras faltas, porque los errores son vuestros, no míos. Mi perdón os estimula, os consuela porque al fin vendréis a Mí y Yo os recibiré con el amor de siempre; pero mientras no me busquéis por los caminos del bien, del amor y de la paz, ya lo sabéis y no debéis de olvidarlo; el mal que hagáis o que penséis hacer, lo recibiréis devuelto con creces. 45. Estáis cosechando la siembra de vuestro materialismo y aunque quisierais que Yo aprobase vuestras obras os equivocáis, porque soy inmutable en mi Ley, no procedo como vosotros quisierais porque dejaría de ser “el Camino, la Verdad y la Vida”. 46. Vengo a nulificar vuestras leyes erróneas para que sólo os gobiernen las que sean formadas por mis preceptos y estén conforme a mi sabiduría. Mis leyes son de amor, y al proceder de mi Divinidad, son inalterables y eternas, mientras que las vuestras son pasajeras y a veces crueles y egoístas. 47. La Ley del Padre es de amor, de bondad, es como un bálsamo que da consuelo y fortaleza al pecador, para que pueda soportar la restitución de sus faltas. La Ley de amor del Padre, ofrece siempre la ocasión generosa al que delinque, de regenerarse, mientras vuestras leyes por el contrario, humillan y castigan al que se ha equivocado y muchas veces al inocente, al débil. En vuestra justicia hay dureza, venganza y falta de piedad. La Ley de Cristo es de dulce persuasión, de infinita justicia y de suprema rectitud. Vosotros mismos sois vuestros jueces, en cambio Yo soy vuestro defensor incansable; pero es necesario que sepáis que existen dos maneras de pagar vuestros agravios: una con el amor y otra con el dolor. 48. Escoged vosotros, aún gozáis del don del libre albedrío. 49. ¿Queréis dejar de sufrir, humanidad? Amad, haced el bien a vuestro paso, reconstruid vuestra vida. ¿Queréis ser grandes, ser felices? Amad mucho, amad siempre. ¿Queréis llorar, deseáis que la amargura os invada, queréis guerras y desolación? Continuad como estáis viviendo, dejad que en vuestra vida siga enseñoreándose el egoísmo, la hipocresía, la vanidad, la idolatría, el materialismo. 50. Muy claro contempláis el caos entre los hombres, para que no sigáis haciendo la Ley a vuestro gusto. 51. Quiero que discípulos y párvulos de mi Doctrina, lleven la nobleza en su corazón y la limpidez en su entendimiento, porque sólo así estarán capacitados para aprender de Mí y después enseñar a la humanidad. 52. Ahora no vengo a levantar muertos en cuanto al cuerpo, como lo hice con Lázaro en el Segundo Tiempo, hoy viene mi luz levantando a los espíritus que son los que me pertenecen. Y éstos se levantarán con la verdad de mi palabra a la vida eterna, porque vuestro espíritu es el Lázaro que ahora lleváis en vuestro ser y al que Yo resucitaré y sanaré. 53. Ya veis que la justicia divina es de amor, no es de castigo como la vuestra. ¿Qué sería de vosotros si Yo usara de vuestras mismas leyes para juzgaros ante mí, para quien no valen apariencias ni falsos argumentos? Si Yo os juzgase según vuestra maldad, y usara vuestras leyes de dureza terrible ¿qué sería de vosotros? Entonces sí me pediríais con justicia que tuviese clemencia. Mas no debéis temer porque mi amor nunca se marchita, ni cambia, ni pasa; en cambio, vosotros sí pasáis, morís y renacéis, os vais y luego volvéis y así vais peregrinando, hasta que llegue el día en que reconozcáis a vuestro Padre y os sometáis a su divina Ley. 54. Vosotros aquí sois pasajeros, pero Yo soy eterno, vosotros pasáis gimiendo porque os alejáis del sendero que os señala mi Ley, mientras que Yo soy inmutable. 55. Secad vuestras lágrimas, apresurad vuestro despertar y levantaos. Sentid mi presencia en vosotros, es necesario que lleguéis a Mí, porque aún no me habéis conocido, oh pueblo. 56. Vosotros ignoráis el galardón que corresponde al que verdaderamente se arrepiente y retorna a Mí, e ignoráis que no es necesario esperar que llegue vuestra entrada en la morada espiritual, para que recibáis el galardón que os da el amor de Dios. 57. Fue necesario que viniese a hablaros así, porque los hombres se han confundido con el conocimiento adquirido en los libros que han estudiado; en cambio, no han querido oír la voz de su conciencia, la voz de su saber espiritual que los invita a seguir hacia la divina luz de donde surgen todas las sabidurías. 58. Yo os digo: Bien está el estudio útil y bien está la ciencia; pero sobre todo ello está el amor. El amor os dará la inspiración para dignificar y aumentar vuestra ciencia, porque debéis de comprender que todos vuestros conocimientos son tan sólo un mensaje que os da mi amor. 59. Interrogad a vuestros sabios y si son sinceros os dirán que le han pedido inspiración a Dios. Y Yo les daría más inspiración, si me la pidieran con más amor para sus hermanos y con menos vanidad para sí mismos. 60. De cierto os digo que todo lo que habéis acumulado de conocimientos verdaderos, vienen de Mí, todo aquello que tienen de puro y elevado lo voy a usar en este tiempo para vuestro provecho, porque para eso os lo he concedido. Más debéis de tener cuidado, oh pueblos de la Tierra, porque si continuáis haciendo uso de mis lecciones divinas para provocar a los elementos, si los pequeños conocimientos que tenéis los seguís aplicando al mal, recibiréis cuando menos lo esperéis, la respuesta dolorosa y justiciera. Provocáis al aire, al fuego, a la tierra, al agua y a todas las fuerzas y ya sabéis cuál será vuestra cosecha si no rectificáis a tiempo vuestras actividades, para lograr detener a los elementos desencadenados por vuestra insensatez. Os advierto que estáis llegando a colmar la medida que permite mi justicia a vuestro libre albedrío, estáis provocando demasiado a la Naturaleza. Y como sois los pequeños que se sienten grandes, viene esta palabra para advertiros del peligro en que os encontráis. 61. Y la palabra os dice: Hijos míos, dulcificad vuestro corazón, amando a vuestros hermanos, amad a todos vuestros hermanos, amad a todo lo creado. Buscad la reconciliación y la paz entre todos. Si no queréis que os exterminen los cataclismos que vosotros mismos estáis fecundizando, rectificad a tiempo, oh hijos muy amados, calmadlos con vuestro amor, convertidlos en paz. ¡Oh humanidad, si me escuchaseis, de cuántas penalidades os hubieseis librado y Yo hubiese transformado ya a vuestro mundo sin que hubiera necesidad de que sufrieseis! Yo os daría el principio del galardón en esta vida, os daría la paz y la tranquilidad. Intentadlo, hijos míos, para eso he enviado hasta vosotros mi palabra en este tiempo, para libraros del abismo. 62. A vosotros que me estáis oyendo os digo que guardéis en vuestro espíritu lo que os corresponda, y que lo demás lo enseñéis a vuestros hermanos. Lo que es para uno es para todos, por lo tanto, ni una sola de mis ovejas debe carecer del sustento espiritual. 63. Quiero que estéis unidos, para que Yo premie vuestra armonía derramando en todos mis beneficios y mi gracia. Hasta ahora sólo he visto que os unís por breves momentos, mientras tratáis de elevar vuestro culto a mi Divinidad. Convenceos de que unidos por el amor, lograreis hacer obras maravillosas, más en verdad os digo que aún es tiempo de que trabajéis para reconstruir lo que habéis destruido. 64. Mucho es lo que me habéis faltado y ofendido, más Yo os amo, y mayor que vuestras faltas es mi amor. 65. Si me buscáis como Juez, mi juicio es inexorable; si me buscáis como Maestro, es infinita mi sabiduría; si me llamáis como Padre, soy amantísima dulzura; pero en verdad os digo, que aún soy mucho más que todo eso, porque no tengo principio ni fin. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 18 1. Tal como fue anunciada mi nueva manifestación hoy la habéis visto realizada. He venido en espíritu y rodeado de ángeles o espíritus de luz. 2. Los que no conocen aquellas profecías, dudan de mi presencia, más también contemplo entre los que han escudriñado las escrituras, a los que no creen en mi manifestación, porque sus interpretaciones casi siempre son erróneas. 3. A todos los que den a la profecía un sentido material, tendrá que acontecerles lo que al pueblo judío, que esperaba en el Mesías prometido a un rey poderoso de la tierra, y cuando me vio humilde y manso, no creyó en Mí a pesar de las obras que hice ante sus ojos. 4. Quienes me sintieron, me amaron y siguieron, fueron los sencillos de corazón, los mansos de espíritu, los limpios de entendimiento, los que padecían hambre y sed de amor, de justicia y de verdad. 5. A quienes estudian las escrituras de los tiempos pasados, les digo que sólo con espiritualidad en su vida, podrán encontrar la verdad que existe en aquel lenguaje. 6. Yo ayudaré a los que analicen y enseñen la verdad, más a todo aquél de cuyos labios brote la confusión, lo detendré en su camino hasta que corrija sus errores. 7. Por el contrario, a todos los que de limpio corazón siembran mi semilla de luz, explicando la divina palabra y esclareciendo la enseñanza que estaba oculta, a esos les enviaré a las comarcas y a las naciones a propagar mi Doctrina de amor. 8. Los verdaderos propagadores serán sanos de corazón, humildes de espíritu, y por lo tanto, sabrán recibir mi nuevo mensaje con gozo y con fe. 9. Bienaventurados los que así me reciban en su corazón y crean en mi palabra, porque ellos me verán en la nube celestial rodeado de mis huestes espirituales, y aunque no toque el polvo de la Tierra como en el Segundo Tiempo, sabrán sentir mi presencia espiritual; entonces unirán este nuevo mensaje al que no estaba completo porque faltaba agregarle mis revelaciones como Espíritu Santo. 10. Discípulos: Espiritualizaos a fin de que penetréis en el verdadero sentido de mi palabra, para que cuando os encontréis con vuestros hermanos que solamente conocen mis revelaciones del Segundo Tiempo, coincidáis en vuestras interpretaciones y comience la unificación espiritual de la humanidad. 11. Muchas veces enseñáis conceptos erróneos por falta de estudio y penetración en lo espiritual, por eso os encargo que os dediquéis a la meditación de mi enseñanza, para que ya no hagáis obras que creyéndolas buenas, ante el Padre son imperfectas. 12. Reconoced que los responsables de que la humanidad comprenda con claridad el sentido espiritual de mis enseñanzas presentes y pasadas, sois todos los que sentís en el espíritu el hambre de saber, los que habéis penetrado por los caminos del estudio, de la meditación y del análisis. De los que sólo viven de ritos, ceremonias y cultos materiales no puedo decir lo mismo, ellos se satisfacen con lo superficial, porque aún no han conocido el sabor del fruto. 13. Cuando mis discípulos crucen los caminos del mundo, comenzará el despertar espiritual de las religiones y de las sectas estacionadas hace mucho tiempo. 14. Con frecuencia os repito que veléis y oréis, mas no quiero que os familiaricéis con este dulce consejo, sino que lo estudiéis y lo pongáis en práctica. 15. Os digo que oréis, porque quien no ora se entrega a pensamientos superfluos, materiales y a veces insanos, con lo cual sin darse cuenta, fomenta las guerras homicidas; en cambio cuando oráis, vuestro pensamiento como si fuera espada de luz, rasga los velos de oscuridad y los lazos de tentación que están aprisionando a muchos espíritus, satura de espiritualidad el ambiente y contrarresta las fuerzas del mal. 16. No desmayéis ante la lucha, ni os desesperéis si aún no contempláis ningún resultado de vuestra labor. Reconoced que vuestra misión es luchar hasta el fin; y solamente así cumpliréis con una mínima parte en esta obra de regeneración y de espiritualidad entre vuestros hermanos. 17. Mañana dejaréis vuestro puesto y otros vendrán a sustituiros interpretando mejor mi Obra, y así de generación en generación se irá cumpliendo mi Ley. 18. Al final, todas las ramas se unirán al árbol, todas las naciones se unirán en un solo pueblo y la paz reinará en la Tierra. 19. Orad, oh discípulos, y perfeccionaos con vuestra oración para que vuestra voz no sea escuchada solamente por Mí, sino que encuentre eco en el corazón de vuestros hermanos. 20. En verdad os digo que si este pueblo, además de comprender su destino, estuviese cumpliendo con su misión, por sus oraciones alcanzaría la gracia para toda la humanidad. Pero aún os falta caridad, que sintáis a vuestros semejantes como verdaderos hermanos; aún os falta que en verdad olvidéis las diferencias de razas, de lenguas, de credos y que además, borréis de vuestro corazón toda huella de rencor o de resentimiento, con todos los que os hubieren ofendido. 21. Cuando logréis elevar vuestros sentimientos sobre todas las miserias humanas, se escapará de vuestro corazón la más sentida y sincera petición en favor de vuestros hermanos; y esa vibración de amor, esos sentimientos puros, serán las más poderosas espadas que destruyan en su lucha las tinieblas que las guerras y las pasiones de los hombres han venido formando. 22. El dolor os ha preparado, en las pruebas os habéis acrisolado y por eso estáis señalados para ser los que veléis por todos los que sufren alguna esclavitud o por los que van por la vida apurando el cáliz de amargura. 23. Velad, pueblo, sed como esas aves que al anunciar el nuevo día, despiertan a los que aún duermen y son las primeras en recibir la luz. Bienaventurados seáis siempre que busquéis en Mí al Consolador prometido. 24. En el hombre hay dos fuerzas que siempre están en lucha: su naturaleza humana, que es pasajera, y su naturaleza espiritual que es eterna; ese eterno ser sabe muy bien que habrán de pasar tiempos muy largos para que logre alcanzar su perfeccionamiento espiritual; presiente que ha de tener muchas existencias y que en ellas pasará por muchas pruebas, antes de lograr la felicidad verdadera. El espíritu presiente que después de las lágrimas, del dolor y de haber pasado muchas veces por la muerte corpórea, llegará a la cumbre que su anhelo de perfección siempre ha buscado. En cambio la materia, el ser frágil y pequeño, llora, se rebela y a veces se niega a seguir los llamados del espíritu, y sólo cuando éste ha evolucionado, es fuerte y experimentado en la lucha con la carne y con cuanto lo rodea, es cuando logra dominar a la materia y se manifiesta por ella. 25. El espíritu se hace sentir a través de las manifestaciones humanas, pero nunca usa la violencia para someter a la materia. El espíritu quiere que la materia con pleno conocimiento se una a su voluntad, quiere una obediencia que manifieste mansedumbre. 26. A pesar del error de algunos de permanecer estacionados en su rebeldía, sintiendo que aún es la carne sensible y caprichosa, quisieran un trono para ella, y si no los complazco en todo lo que desean, es porque hay en mis hijos otro ser que vibra con mayor pureza y amor, que aspira a una vida verdadera; en él existe el pensamiento espiritual que refleja lo divino. En cambio vuestro cerebro sólo refleja pensamientos humanos. 27. Largo es el peregrinaje del espíritu, extenso su camino, muchas y muy variadas sus existencias, y diversas en cada instante sus pruebas, pero mientras las cumple, se eleva, se purifica, se perfecciona. A su paso por la vida va dejando una huella de luz, por eso muchas veces al espíritu elevado no le importan los gemidos de su materia, porque sabe que son pasajeros y que él no puede detenerse en su jornada por sucesos que le parecen pequeños. 28. Momentáneamente fija su atención en las flaquezas de su carne, pero sabe que no puede amar demasiado algo que vive poco y que pronto desaparece en las entrañas de la Tierra. 29. ¿De qué sirven vuestros anhelos y ambiciones, rendir culto a la materia y ponerla en un trono de vanidades? Por más que dure, es muy poco comparado con la vida eterna del espíritu. 30. Vosotros necesitáis obedecer a la parte más elevada de vuestro ser que es el espíritu que mora en cada uno de vosotros, para dejar que se manifieste con claridad y encamine sus pasos hacia el fin para el que fue creado. 31. Decidme: ¿Quiénes sois? ¿Qué sois? ¿Quién creéis ser? ¿Qué sentís ser? ¿Acaso la materia que desciende al sepulcro, o el espíritu que se eleva hacia la eternidad, hacia el infinito? 32. En verdad os digo que todo el tiempo de vuestra existencia estáis confundiendo vuestras sensaciones, necesidades, inquietudes y anhelos, sin saber cuáles son del espíritu y cuáles de la materia. 33. El espíritu que verdaderamente conoce su destino, transmite su vibración al cuerpo que anima para que lo ayude y participe en su misión; mas cuando llega el instante de dejar la envoltura en la Tierra, no siente tristeza, porque sabe que esa es la ley, ni le importa cómo muere el que fue su cuerpo, si de enfermedad, de vejez o destrozado. Él sabe que su misión está antes que todo. 34. ¿Sabéis cómo murieron mis apóstoles del Segundo Tiempo? ¿Cómo acabó Pedro y todos los que me llevaron en su corazón? Pedro murió en una cruz y dijo que no era digno de morir como Yo, pidió morir con la cabeza hacia abajo. ¿Y quién impulsó a Pedro y le dio la fuerza, la firmeza y la serenidad para sufrir su martirio? Su verdadero ser, el espíritu que es hijo de Dios y sabe dominar la debilidad de la materia. En la hora suprema él se manifestó sereno, tranquilo, como su Maestro cuando exclamó en la cruz: “Todo está consumado”. 35. Si analizáis esos ejemplos, tendréis la convicción de que el hombre es más espíritu que carne y que cuando éste se ha espiritualizado, la carne es sumisa a los supremos mandatos de mi Ley. 36. Para los que alcanzan esa evolución espiritual, están abiertas las puertas del Reino y llegan a él sin un ¡Ay!, sin una queja. 37. Con esa obediencia, con esa resignación y amor llegaron a la presencia del Padre aquellos discípulos. Y vosotros, ¿Cuándo vais a obedecer al llamado de vuestro espíritu? Tenéis miedo al dolor, a todo lo que alcanza a la materia, porque no estáis plenamente poseídos de la verdad, porque si así fuere ¿Quién podría impediros que hablaseis y manifestaseis la verdad aunque se os amenazare con la muerte? 38. ¿Sabéis por qué le quitaron la cabeza a Juan el Bautista? Por hablar con la verdad, por apegarse a la justicia y señalar las lacras de los que se dicen reyes en el mundo y están sentados en un trono de podredumbre. Mas si los grandes espíritus tienen grandes dolores y se elevan por sobre la desgracia, la miseria, el dolor y la muerte y cumplen tan dignamente su misión, ¿Quiénes sois vosotros que amanecéis gimiendo y anochecéis llorando de inconformidad o de rebeldía? Sois carne y sólo carne, porque aún no sabéis elevaros sobre el dolor y sobre todo lo que llamáis desgracia. 39. Es bueno que analicéis todo cuanto hoy os he dicho, comprended que mientras más alto habite el espíritu encarnado, menores serán sus penas y los efectos del dolor sobre su materia. 40. A Juan el apóstol le sumergieron en aceite hirviendo y no murió. El poder del espíritu que se había elevado hacia el Padre se manifestó restándole al fuego su poder. 41. Le apartaron de allí y cuando vieron que no recibía ningún daño, le desterraron y aun así, él siguió cumpliendo los altos designios del Señor, sin que aquella prueba le detuviera en su cumplimiento espiritual. 42. Vosotros que hoy me escucháis y de los cuales saldrán mis nuevos discípulos, os acobardáis ante las pruebas y tratáis de alejaros de mi senda. 43. ¿Hasta cuándo lograréis llevar mi Doctrina en el corazón y ser capaces de dar vuestra vida por testificar la verdad? 44. ¿No os bastan los ejemplos de tantos mártires que han dado su vida por el amor a la humanidad, por sostener la verdad o defender la justicia? ¿No os bastan aquellos ejemplos para comprender de lo que son capaces mis discípulos? 45. Vosotros os molestáis si el aire sopla más fuerte de lo que deseáis; si el sol calienta demasiado protestáis y si las nubes lo ocultan no estáis conformes; si hay tempestad os refugiáis renegando y si la tierra se estremece salís huyendo de pavor. 46. ¿Sois acaso el pueblo nacido para reinar en un trono y que los elementos de la Naturaleza obedezcan a vuestro mandato, sólo para vuestro beneficio? 47. Los elementos os obedecerán cuando cumpláis con mi Ley y me lo pidáis para beneficio de vuestros hermanos. 48. Quiero que cada uno sea un apóstol de la verdad, que seáis útiles en la vida porque habéis venido al cumplimiento de una misión que está dentro del plan del Creador. 49. En este tiempo os digo que el trigo de mi enseñanza es abundante y aún está sin sembrar. Llorad si tenéis amor por esta labor, porque el sembrador divino que os dio su simiente y os mostró las tierras, aún sigue solo. Llorad, y que vuestras lágrimas sirvan para regar los caminos donde más tarde iréis a trabajar. 50. No temáis si fueseis heridos por vuestros hermanos, aquello que vosotros llamáis ofensa, es un bien que os hacen, es una ayuda en el cumplimiento de vuestra misión. ¿No sabéis que los que están en el camino de evolución tienen que sufrir? ¿No sabéis que todas esas flaquezas, el espíritu no debe de tomarlas en cuenta, porque son pequeñeces que sólo atañen a la materia? 51. Yo os quiero fuertes ante la vida, ante las vicisitudes y los sufrimientos. 52. Fortaleceos en la práctica de la caridad y no os importe que os juzguen en esta o en aquella forma. Vosotros no tenéis necesidad de decir lo que sois, sólo debéis de estar preparados para entregar la caricia, la caridad y los labios dispuestos a manifestar la dulzura, el sano consejo, el perdón. 53. Vuestro destino es caminar por la Tierra haciendo el bien. 54. Comprended que la creación material que llamáis Universo, es morada de espíritus en evolución, es morada de perfeccionamiento. Cuando los espíritus hayan alcanzado la elevación que les lleve a habitar mansiones superiores, los mundos que antes habitaron desaparecerán, puesto que habrán concluido su misión. 55. Toda la fuerza que animó a los seres y dio vida a los organismos volverá a Mí; toda la luz que iluminó a los mundos, retornará a Mí, y toda la belleza que fue derramada en los reinos de la Creación, será en el Espíritu del Padre, y una vez más en Mí, aquella vida se transformará en esencia espiritual, la cual será derramada sobre todos los seres espirituales, en los hijos del Señor, porque de los dones que os di nunca seréis desheredados. 56. Sabiduría, vida eterna, armonía, belleza infinita, bondad, todo esto y más será en los hijos del Señor cuando habiten con El la morada perfecta. 57. Hoy os encontráis lejos de aquella meta, prueba de ello es que en la Tierra vengo a reclamaros lo que habéis hecho de vuestro espíritu y cuando llegáis al valle espiritual, reclamo al espíritu lo que hizo de su cuerpo en su paso por el mundo. Mientras seáis párvulos en medio de esta lección, estos mundos, esta naturaleza, esta vida material tendrá que existir. 58. Como Dios os ilumino y os conservo; como Padre os amo y os espero; como Maestro os enseño y os conduzco, mas como Juez, os juzgo inexorablemente. 59. Hay quien diga que me asemejo a un rico avaro que todo lo quiere para sí, porque todo lo cuida, lo guarda y lo reclama; mas en verdad os digo, que así como en el mundo todo cuanto puse en él fue para vosotros y no para Mí, así en la vida eterna, todo lo conservo para cuando entréis en ella y seáis sus poseedores. 60. ¿No os he dicho que sois los herederos de mi Gloria? Pues sólo falta que hagáis méritos para que sea vuestra y la gocéis. 61. Todo lo que he creado no ha sido para Mí, sino para mis hijos. Yo sólo quiero vuestro gozo, vuestra felicidad eterna. 62. No temáis perderos por querer encontrarme, que no sólo soy Yo el final, sino también el camino. El que quiera llegar a Mí, venga por el camino de la humildad, de la caridad, de la sumisión y acreciente su anhelo de perfeccionamiento en el amor. 63. Para que vuestro paso sea firme, lograd en vuestro ser la unificación interior. Que el espíritu siempre conduzca a la materia por el buen camino y ésta a su vez sepa obedecerle. Cuando logréis este triunfo sobre vosotros mismos, os será fácil obedecer la voluntad de vuestro Padre. 64. Apartaos de lo superfluo; retirad de vuestra vida lo innecesario y no os ocupéis en lo inútil. 65. Huid de todo vicio, así conservaréis limpio el espíritu y sano el cuerpo para luchar con armas de amor por la conquista de la Tierra Prometida, aquella que os aguarda como supremo galardón en la vida espiritual. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 19 1. Humanidad: sosegad vuestra mente agitada por las vicisitudes y azares de la vida. 2. ¡Cuánto lucháis tratando de libraros de la oscuridad en que vivís, a pesar de encontraros en pleno tiempo de la luz! Grande es vuestra lucha y por eso venís cansados: os he llamado precisamente para que descanséis unos instantes, porque tendréis que proseguir en el cumplimiento de vuestra misión que apenas habéis principiado. 3. De tiempo en tiempo he venido descorriendo los velos de mi arcano de acuerdo con vuestra evolución, porque sólo quien recorra este camino podrá llegar a Mí. 4. Soy el Maestro que busca a la humanidad por todos los senderos para enseñarles el camino verdadero. 5. Mi palabra viene como espada de luz a luchar contra la ignorancia y la incredulidad de los hombres. Vengo a manifestarme delante de quienes han negado mi existencia, para preguntarles: ¿Quién formó el Universo con su diversidad de mundos, apenas visibles para vosotros? ¡Ah humanidad, que en vuestro alejamiento de la verdad habéis tenido la osadía de pensar que la idea de un Creador ha sido una simple invención de la mente humana! ¿Cómo podéis imaginar que de vuestra mente limitada y pequeña pudiese surgir la noción de lo eterno e infinito? 6. Mas también vienen a Mí los que dicen que me aman y a éstos les digo: ¿Cómo podéis decir que me amáis, si hacéis lo contrario de lo que dicta mi Ley, si vosotros mismos os traicionáis al mostrar en vuestras obras sentimientos opuestos a vuestras palabras? 7. Aquí mismo, entre estas multitudes que me escuchan, cuántos hay que dicen ser espiritualistas y aún no conocen el poder y la sabiduría del Espiritualismo, ni las potencias y atributos del espíritu, y con sus obras van negando mi Doctrina que como luz radiante ilumina espiritualmente a la humanidad. Mas mi paciencia es infinita para esperar a que os transforméis en mis discípulos; he de hacer de vosotros antorchas que con su luz lleven a otros pueblos el mensaje original que recibisteis como revelación, a través del entendimiento humano. 8. Si los hombres negasen vuestro testimonio y os desmintiesen, recordadles que Yo tenía una cita con la humanidad de este tiempo, la cual he venido a cumplir; decidles que si prometí volver, es porque mi tarea aún no había terminado ni terminará hasta que no exista un solo pecador. Escrito está que si noventa y nueve ovejas están en el aprisco y una me faltare, a ésa buscaré. 9. Quiero mostraros nuevamente el poder de mi amor convirtiendo los duros corazones de la humanidad en apóstoles de mi Doctrina, empezando por este pueblo, no menos duro de corazón que los demás. Vengo a deciros que ampliéis vuestro conocimiento con este nuevo mensaje que os he traído para que lo unáis a mis revelaciones pasadas hasta que logréis formar en vuestro entendimiento el libro de la sabiduría, para que seáis dignos de dar testimonio de mi verdad y de enseñarla a vuestros hermanos. 10. Os llamarán agitadores, mas no temáis, que también a vuestro Maestro lo juzgaron en aquel tiempo por trastornar, según el decir de los hombres, la paz. De cierto os digo, que no sólo vine a agitar con mis revelaciones el corazón de unos cuantos hombres, sino a estremecer con mi palabra el espíritu de toda la humanidad. 11. Así vengo a vosotros en este tiempo, en el cual mi luz se manifestará en diversas formas sobre los hombres y volverá a estremecerles, a unos de gozo, a otros de temor, a otros de ira, pero no habrá uno que, llegada la hora de ser conocido mi mensaje, no se conmueva. 12. ¡Cuán débiles habéis sido para llamar a Cristo, los que sabíais que había de venir! Mas ahora, que ya tenéis mi revelación y mi mensaje, no vayáis a ser débiles, tímidos o fríos. 13. ¿Os he lastimado llamándoos duros de corazón? Sólo os he dicho la verdad, porque en todos los mundos, todas las criaturas cumplen con mi Ley, y vosotros no respondéis a mi llamado divino. 14. Mas no temáis, porque ninguno ha llegado aún a la meta, pero todos llegaréis, os lo prometo Yo, que soy la promesa de todos los tiempos; Yo, el incansable, que nunca dejaré de enseñaros. 15. Comenzáis a soñar con ser portadores y apóstoles de la verdad, mas no os precipitéis, llevad siempre por guía la luz de vuestra conciencia, porque ¿Cómo manifestaréis la verdad si aún no la habéis encontrado en vosotros mismos? ¿Cómo vais a demostrar que me amáis y amáis a vuestros hermanos, si dejáis espinas y abrojos al paso de vuestros semejantes? 16. El agua del río de la vida, que es mi verdad, es mansa, cristalina y agradable, mas no la confundáis con el agua que vosotros dais al necesitado, porque ésta es a veces impura. 17. Tomad mi bendición, ella sea en vosotros como manantial de agua inagotable que apague la inmensa sed que os agobia. 18. Mi bendición sea como bálsamo sobre vuestras enfermedades, dolencias y amarguras; ella levante a la vida a los que vayan perdiendo fuerza en su camino de evolución. 19. Para ayudaros en vuestra elevación, hago que mi paz sea en el corazón del apóstol del Tercer Tiempo, a quien recibo en representación de la humanidad y por su conducto le entrego mi caridad. 20. Hoy escucháis mi voz a través del entendimiento humano que os dice nuevamente: “Amaos los unos a los otros”, así escuchasteis la voz del Señor en labios de Jesús, cuando os enseñaba a amar a vuestro prójimo como a vosotros mismos, en confirmación de la Ley que recibiera el pueblo de Israel por conducto de Moisés en el Primer Tiempo. 21. Moisés fue mi portavoz en aquel tiempo, él os llevó hasta las puertas de la Tierra Prometida, mas no le permití penetrar en ella, porque ahí le hubierais coronado rey; y en verdad os digo, que su reino tampoco era de este mundo. Al pueblo le fue dada la Tierra de Promisión, para que en ella habitara en paz y elevara su culto al Padre. En Jerusalén, aquel pueblo edificó el primer templo a Jehová y en él se manifestó el Espíritu Divino; ahí recibió la queja o la alabanza de los hijos de aquellas tribus. Sobre su altar colocasteis el Arca de la Alianza, símbolo de vuestro pacto con el Padre y ante el Tabernáculo inclinaron su cerviz reyes y sabios. 22. Los sacerdotes encargados del culto, fueron llenos de amor en un principio, más luego dejaron que el gusano roedor de la vanidad y la codicia penetrara en su corazón y se tornaron en hipócritas, falsos y profanos. Fue entonces cuando aparecieron uno tras otro los profetas, anunciando la venida del Mesías, quienes fueron negados, burlados y sacrificados por el pueblo. 23. Así prepararon ellos mi llegada, con su sangre. 24. Como toda palabra que viene de Dios ha de cumplirse, el Mesías nació entre la humanidad y vino a enseñaros cómo se cumple con la Ley del Padre y se rinde culto a Dios amando y perdonando, llenando de consuelo y de luz la vida de los hombres. 25. Llegué como Pastor a reunir a las ovejas que ya los lobos habían empezado a robarse y les mostré el aprisco. A lo largo de mi paso por la Tierra, enseñé a los hombres el amor y los frutos que de él brotan, a los que llamaron milagros. Esas obras encendieron la fe en los corazones y a través de ellas les hice contemplar la verdadera senda. Millares y millares de hombres fueron testigos de mi palabra y de mis obras, mas sólo doce me siguieron de cerca. 26. Cuando el momento de mi partida se aproximó, les dije: La fiesta de la Pascua va a celebrarse en Jerusalén, es necesario que vayamos allá para que se cumplan las profecías. Entonces hice a mis discípulos mis últimas recomendaciones, grabándolas en su espíritu con el fuego divino de mi amor. Hacia Jerusalén partí con mis discípulos. Cuando crucé la puerta de la ciudad, sobre el humilde y manso pollino, la multitud, entre la que se encontraban los enfermos que sané, los ciegos que volvieron a mirar, los paralíticos que anduvieron y los tristes que fueron consolados y llenos de esperanza, elevaron himnos y cantos de alabanza y de gloria, porque el Salvador prometido al fin había llegado. Nadie sabía que en aquella Pascua Yo sería el Cordero Inmolado. 27. A mi paso y bajo la luz de mi mirada, se estremecían los corazones, sanaban los enfermos y de su pecho surgían las palabras de alabanza y gratitud hacia el Rabí. Entonces se acercaron a Mí los fariseos y me dijeron: “Señor, haced que vuestros discípulos y esta gente, cesen en su algarabía, porque trastornan el orden de la ciudad durante la fiesta”, a lo cual les respondió “En verdad que si éstos callaren, las piedras clamarían de gozo”. Aquellos fariseos se alejaron, más ya sus corazones temerosos y preocupados ante las obras que hacía Jesús, iban urdiendo la traición. 28. Así llegué hasta el pórtico del templo, que en un tiempo había sido santuario del pueblo del Señor y que después habían convertido en su mercado y arrojé de él a sus profanadores. 29. El corazón y las obras de los que se decían ser ministros del Señor y Doctores de la Ley, iban quedando al desnudo ante los hechos de Jesús; fue entonces cuando pidieron matarlo para no perder su poder que estaba amenazado. 30. Uno de mis discípulos que mucho había oído mi palabra de amor, que hablaba del Reino del espíritu y que había sentido en su corazón la caricia y el amor de su Maestro, fue con su flaqueza y falta de fe en mis promesas, la puerta que se abrió para dejar penetrar a la maldad humana que cayó sobre Mí. ¡Con cuánto odio gritaban aquellos hombres y pedían al súbdito del César que me crucificara! Mas era menester que el Hijo de Dios se viese en grandes pruebas para que los hombres contemplasen su humildad, su amor y su poder. 31. La sangre de aquel cuerpo fue vertida sobre la Tierra y los labios humanos que manifestaron en el mundo al Verbo Divino, no cesaron de hablar de amor y de perdón hasta el último instante en la cruz. Y Cristo fue uno con el Padre, porque el Verbo que se hizo hombre para ser oído en el mundo, siempre ha estado en Dios. 32. Años más tarde, la ciudad y aquel templo profanado, fueron destruidos para que se cumpliese mi palabra; de aquello no quedó ni piedra sobre piedra. Yo había dicho que el templo de Salomón, con ser a los ojos humanos tan regio, grande y magnífico, podía destruirlo y volver a construirlo en tres días. 33. De cierto os digo, que los hombres no han comprendido el sentido espiritual de aquellas palabras, porque el tiempo no pasa sobre Mí, ya que Yo soy la eternidad, heme aquí en la Tercera Era, en el tercer día, cimentando el verdadero templo y construyéndolo en el corazón de los hombres. 34. Elías fue elegido para anunciaros que el Libro de los Siete Sellos había sido desatado y que estaba abierto en el Sexto Sello. Mi palabra ha venido llena de luz a encender vuestra fe, para que no caigáis más en idolatría y dejéis que Yo edifique en vuestro corazón mi templo, mirad que las obras hechas por las manos de los hombres son destruidas, mientras que las obras del espíritu, son inmortales. 35. Los perdidos serán hallados y los confundidos iluminados y todos hallarán el camino que los conducirá a la Tierra Prometida. 36. Si aquí en la Tierra no me quisisteis reconocer ni dejasteis que os reuniera como el ave reúne bajo sus alas a sus polluelos, más allá de este mundo os reuniré bajo mi manto de paz eternamente. 37. Pueblo: Os he recordado mi vida entre vosotros, porque se acercan los días de conmemoración de aquella última semana que pasé entre la humanidad. En esos días sentís como si del infinito descendiese un mensaje para vosotros. 38. Todo lo que miráis os parece que os habla de Mí. El sol, los campos, las ciudades, los hombres, todo lo sentís como si os hablara del Maestro. Es que el recuerdo os hace volver a sentir mi presencia y Yo os envío nuevamente mi mensaje de amor. 39. Si en estos días vuestros ojos quieren llorar, dejadles, si vuestro corazón se estremece de amor, dejadle también. 40. Cristo, al que una multitud rechazó, es el mismo que ahora viene a manifestarse a vosotros, porque fue el cuerpo el que destrozaron los hombres, mas no al Verbo que por Él habló. 41. ¿Qué muerte podría detener mis pasos o qué sepulcro podría retenerme? Sin embargo vosotros sin quererlo, sin daros cuenta habéis sepultado en vuestro corazón la verdad cuya esencia es la del Maestro. Esa materia que lleváis, la habéis convertido en sepulcro de vuestro espíritu. 42. Dejad que el espíritu levante la losa de vuestro corazón para que se eleve lleno de luz a la vida verdadera. 43. Así os explico fácilmente lo que creéis difícil de comprender: Cristo y el Amor Divino son el mismo Padre. Jesús fue el hombre perfecto que manifestó el mensaje de Dios. Él fue la más alta expresión de la espiritualidad, por eso es llamado el Divino Maestro. 44. ¡Oh discípulos amados! Cuando pensáis en las obras que hice en el mundo, os sentís muy torpes y pequeños para imitarme. Cuando meditáis en los tiempos que desde entonces han transcurrido, os dais cuenta de que muy poco habéis evolucionado espiritualmente. Hay momentos en que sentís el anhelo y la necesidad de desarrollar vuestros dones espirituales, para recibir directamente mis mensajes, así como penetrar en el futuro y resolver por medio de los atributos del espíritu los conflictos, las pruebas y el caos que os rodea entre la humanidad. 45. ¡Cuánto deseáis ver con la mirada del espíritu! Y veréis, pero será cuando descubráis que dejándoos conducir por la luz de la conciencia que ilumina a vuestro espíritu, comprendáis mejor las revelaciones del Señor. 46. Por ahora estudiad este mensaje y escribidlo porque vendrán tiempos en que ya no escucharéis esta palabra y entonces sólo os quedarán los escritos. 47. Quiero que mi palabra, al formarse los libros que habrán de extenderse por la Tierra, sea impresa sin mancha, pura, tal como brotó de Mí. 48. Si así la hicieseis llegar a vuestros libros, de ella brotará una luz que iluminará a la humanidad y su esencia será sentida y comprendida por todos los hombres. 49. Mi mensaje de este tiempo también será negado y combatido, algunos dirán que no tuvo objeto mi manifestación; pero no temáis porque mi Obra del Segundo Tiempo también ha sido discutida, negada, escarnecida y, sin embargo, corazón por corazón y espíritu por espíritu han reconocido y valorizado aquella pasión que entre vosotros viví. 50. Sí, pueblo, sabed que ha habido y hay quienes dicen: ¿Qué relación tiene el dolor de Jesús con vuestra salvación? Su dolor no puede darnos la gloria. Y el Espíritu de Verdad os dice: Yo fui entre los hombres a través de Jesús, como esas plantas de olor que perfuman las manos del que les arrancó la vida. 51. Aquel madero que me disteis y que Yo acepté, fue prueba de mi amor por vosotros y prueba también de que os salvaríais con mi ejemplo. ¿Por qué creéis que si Yo hubiese sabido que mi sacrificio iba a ser inútil, os lo hubiese ofrecido? ¿No recordáis que os he dicho que en la Obra del Padre no se pierde ni una semilla? Cuando el costado del Maestro fue abierto, quise que en él vieseis la puerta que se abría para que todos moraseis en la eternidad, y el primero en contemplar esa puerta, fue el soldado que hundió su lanza en el cuerpo de Jesús. 52. Mi amor es como el árbol que perfuma el hacha del leñador que le arranca la existencia; cada gota de sangre de aquel cuerpo se derramó sobre esta humanidad, perdonando a todos y perfumando su existencia con la esencia divina de mis enseñanzas. 53. Más si a esta humanidad en su ceguera, le pareciese que aquel sacrificio no le bastaba para su salvación, aquí está de nuevo mi palabra, no la palabra del hombre que no ha sabido explicar aquel mensaje, sino mi palabra que viene a enseñaros la esencia inmortal de mi Doctrina y de mis obras, explicación divina con la que los hombres sabrán el valor espiritual de aquella sangre derramada en el Calvario por amor a la humanidad. 54. Vengo a deciros cuál es la esencia de aquel sacrificio, porque sois míos como Yo soy vuestro. 55. Nunca he visto enemigos en ninguna criatura porque todos sois mis hijos. La palabra enemigo profana los labios de quien la pronuncia, refiriéndose a un hermano. 56. Longinos atravesó mi costado y derramé en él la sangre que fue luz en sus ojos ciegos. 57. Quiero que seáis como vuestro Maestro, para llamaros justamente mis discípulos. Mi herencia es de amor y de sabiduría. Fue Cristo el que vino a vosotros y es Cristo el que os habla en estos instantes, mas no tratéis de separarme de Dios, ni mirarme fuera de Él, porque Yo soy y he sido siempre Uno con el Padre. Os he dicho que Cristo es el Amor Divino, por lo tanto no tratéis de separarme del Padre. ¿Creéis que Él sea un Padre sin amor a sus hijos? ¿Cómo lo concebís? Ya es tiempo de que lo reconozcáis. 58. Nadie se avergüence de llamar Padre a Dios, al Creador, porque ese es su verdadero nombre. 59. Os he traído de nuevo la luz para que analicéis lo que antes no habíais logrado comprender. 60. Si a vuestro espíritu le dije antes de enviarle a la Tierra que iba a darle un mundo de enseñanzas, hoy le digo que le ofrezco un cielo de sabiduría. 61. Caminad por este sendero de espiritualidad y recibiréis ese cielo del que os hablo. 62. La sabiduría del espíritu es luz que no se apaga jamás. 63. Soy el Maestro, soy Cristo quien os habla a través de la conciencia, en la forma en que sólo Yo tengo para llegar a cada uno de vosotros, la que al hablaros os acaricia. 64. Aquí me tenéis buscando seres en apariencia inútiles para una obra de amor, los que sé que me servirán porque Yo les he creado. 65. Vengo a servirme de vuestro espíritu, de vuestra voluntad, de vuestro corazón, de vuestra mente, y mientras llegáis al momento de vuestra preparación e iluminación, en el cual pueda servirme de vosotros convirtiéndoos en mis instrumentos, os dejo mis enseñanzas para que aprendáis la sabia lección. 66. Así, preparándoos con mi palabra, penetrad en estos días de recordación. Meditad, meditad en aquella hora en que la tierra protestó por la ingratitud humana y se obscureció el cielo, pero en la que el Cordero no protestó. 67. Fue triste la mirada del Maestro en el Gólgota, más con ella os bendecía. Para aquellas turbas iba a morir, más Él sabía que pronto resucitaría en cada corazón, cuando fuesen naciendo a la fe. 68. Dicen los que van a Jerusalén que en aquellas tierras hay un ambiente que sobrecoge al espíritu y que hasta la luz parece extraña. 69. De cierto os digo, que es la voz de la conciencia, son los recuerdos que hacen estremecer al corazón, y aunque ahí murió Jesús y dejó de verlo la humanidad, Cristo aparece en todas partes en esencia, presencia y potencia. 70. Caravanas de hombres y mujeres se encaminan a Jerusalén y al pisar aquellos sitios, traen a su mente recuerdos dulces unas veces, amargos otras. Encuentran todo aquello saturado de la presencia de Jesús. Mas ¿Para qué peregrinar tanto en busca de huellas materiales, teniendo cada uno mi divina presencia en su espíritu donde quiera que esté? 71. Yo quisiera que con esta enseñanza os levantaseis todos para llevar un mensaje de fraternidad, de buena nueva, de amor; un saludo, una gota de bálsamo, un abrazo de amistad a todos vuestros hermanos. 72. Vengo en este tiempo para que contempléis desde la Tierra, con la luz de mis lecciones, a la Nueva Jerusalén, la Ciudad Blanca prometida al espíritu, la que Juan mi Apóstol contempló en su revelación; más si en la primera Jerusalén la maldad del hombre me elevó en la cruz del martirio, en la nueva Ciudad, la cual será espiritual, me elevarán los espíritus sobre el altar de su amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 20 1. El libro de mi palabra es el libro del divino y verdadero amor, en él encontraréis la verdad inmutable. Acudid a él y encontraréis la sabiduría que os ayude a evolucionar y alcanzar la paz en la eternidad. No faltará quien altere o modifique su esencia, e infringirá gravemente mi Ley quien quitare o agregare una sola palabra que sea desacorde con mi Doctrina perfecta. 2. Conservad esta palabra con su original pureza, porque ella es la más bella heredad que dejaré al hombre. Escribid mi enseñanza y hacedla conocer a vuestros hermanos, conservadla fielmente porque vosotros sois responsables de esa heredad. 3. Mañana el hombre encontrará en ella la esencia de mi revelación, la cual los conducirá con la luz de sus enseñanzas, por el camino de la verdad. 4. De padres a hijos serán legadas estas escrituras, como un manantial de agua viva, cuya corriente brotará inagotable e irá de corazón a corazón. Estudiad en el gran Libro de la Vida, el libro de la espiritualidad, el que os explicará las revelaciones divinas que habéis recibido a través de los tiempos. 5. ¿No os prometí que todo conocimiento sería restituido a su primitiva verdad? Pues esté es el tiempo que os fuera anunciado. 6. En verdad os digo, que quien medite y analice las enseñanzas de mi Libro, con el verdadero anhelo de elevar sus conocimientos, adquirirá la luz para su espíritu y me sentirá más cerca de él. 7. Los mitos de ayer y los de hoy caerán, todo lo mediocre y falso se derrumbará, porque llegará el instante en que ya no podáis alimentaros más con las imperfecciones y entonces se levantará el espíritu en busca de la verdad, para que ésta le sirva de único sustento. 8. En estas enseñanzas encontrará la humanidad la esencia de mis revelaciones, que hasta hoy no ha comprendido por su falta de espiritualidad. Desde los tiempos antiguos os la he confiado a través de mis enviados, de mis emisarios, de mis intérpretes, y sólo os ha servido para que forméis con ella, mitos y tradiciones. Meditad y estudiad esta lección con respeto y amor si queréis evitaros siglos de confusión y de amargura; pero recordad que no cumpliréis vuestra misión, si solamente os conformáis con poseer el libro; no, él debe despertaros y enseñaros si verdaderamente anheláis ser mis discípulos. Doctrinad con el ejemplo, con el amor y con la caridad que os he enseñado. 9. Preparaos con la lectura de este libro dictado por Mí y decidíos a enseñar con vuestros actos, con palabras dulces, con buenas obras, con miradas de verdadera caridad y amor. 10. Este tiempo de mi comunicación con vosotros, será inolvidable para vuestro espíritu, en él quedará la huella imborrable de mis palabras, como también ha quedado en él el recuerdo de mis lecciones pasadas. 11. Discípulos amados: Aprended a captar con vuestra sensibilidad espiritual la divina esencia contenida en mi palabra y siguiéndola, nunca os perderéis de la senda verdadera. 12. Desventurado aquél que interprete mi palabra según su voluntad, porque de ello me responderá. 13. En la Tierra muchos hombres se han consagrado a alterar la verdad, sin darse cuenta de la responsabilidad que tienen como colaboradores en la Obra de amor del Padre. En este tiempo de juicio que muchos ignoran, porque no han sabido interpretar los acontecimientos que están viviendo, la justicia se encuentra en cada espíritu tomándole cuenta de sus obras dentro o fuera de la Ley de amor en el curso de su peregrinaje en este mundo. 14. Quien cambiase en estos escritos la esencia de mis revelaciones entregadas por inspiración, responderá de sus obras delante de Mí. Por lo tanto, debéis proceder con rectitud, porque estas lecciones son mi legado de amor para mis hijos que, encarnados o en espíritu, están en espera de mayores enseñanzas. 15. El mensaje espiritual que escucháis, es la luz celestial que se manifiesta a través de instrumentos humanos que en estado de éxtasis la perciben. Si no creéis que es Cristo el que está vibrando espiritualmente bajo esta forma, dadme el nombre que queráis; pero sentid la esencia de la palabra que brota de estos labios. Sólo así llegaréis a saber que Aquél que tan dulcemente os llama al camino de la paz y del bien, no puede ser otro que Cristo, a quien con justicia llamáis: Él Divino Maestro. 16. Después sabréis, que así como Yo envío pensamientos que son destellos de luz a todo el Universo, también vosotros podéis hacer llegar desde la escala espiritual de perfeccionamiento en que os encontréis, vuestro amor sobre la mente y espíritu de vuestros hermanos, como un mensaje espiritual. 17. Saturaos de amor, sentidlo espiritualmente para que podáis manifestarlo a vuestros semejantes. No permanezcáis indiferentes ante mis enseñanzas, para que no volváis a confundiros entre los hombres carentes de fe y de espiritualidad. 18. Os estoy entregando una lección semejante a la que os traje en los tiempos pasados, para que a través de ella lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabiendo quienes sois y para qué fin habéis sido creados, ése será el paso más firme que deis, para llegar a conocerme. Por eso os pregunto: ¿Cómo queréis conocer al padre, si ni siquiera habéis llegado a conoceros a vosotros mismos? 19. Yo soy lo que todavía no podéis entender en toda su plenitud, porque aún habitáis en la carne y no cumplís con mis mandatos; estáis sujetos a la materia y poseyendo en ella una mente limitada, me analizáis de acuerdo con vuestro materialismo. Dejad de estudiarme fuera del sendero que os señala mi Ley, porque ello sólo os servirá para que os extraviéis del camino; en cambio, conoceos a vosotros mismos amándoos los unos a los otros y estudiad las manifestaciones divinas que forman mi lección perfecta a través de los tiempos. No tratéis de buscarme con los pobres y contados conocimientos que actualmente poseéis, porque con ello os confundiréis. 20. Sabed que el estado natural del ser humano, es el de la bondad, el de la paz del espíritu y la armonía con todo lo que le rodea. Quien se conserve en la práctica de estas virtudes a través de la vida, ese va por el camino verdadero que lo conducirá al conocimiento de Dios; más si os apartáis de ese sendero olvidando la Ley que debe guiar vuestros actos, tendréis que restituir con lágrimas los instantes que vivisteis apartados del camino de elevación espiritual, que es el estado natural en que debe conservarse siempre el hombre. 21. No sentís amor por vuestros semejantes y es por eso que continuamente el dolor os aqueja. Habéis olvidado el: “Amaos los unos a los otros” mandamiento que enseña la más grande de todas las sabidurías. ¿Dónde está vuestro saber, si no sabéis amar? ¿A dónde os ha conducido, oh humanidad vuestro análisis de Dios? A la guerra fratricida, al caos, ahí tenéis las consecuencias de vuestro error, hoy purificáis vuestras faltas con vuestra sangre, con llanto y desesperación. Así os contempla mi Espíritu. Por lo tanto, alejaos de lo superfluo, cumplid con mi Ley, conoceos entre hermanos y en la armonía de vuestra comprensión y amor, conoceréis a vuestro Señor. 22. Analizad mis enseñanzas que son claras y sencillas, mas no tratéis de analizar primero lo infinito porque os equivocaréis. 23. ¿Cómo podréis decir que amáis a vuestro Dios, si antes no le habéis amado en vuestros hermanos? Sentid en vuestro corazón la dulzura de esta palabra, discípulos, recordad que su esencia es mía, la verdad y el amor también. La palabra y la escritura son vuestras, son obra humana, traducid e interpretad una y otra y vuestros análisis serán profundos, firmes y justos. 24. Sanad de vuestra materialidad tomando de mi palabra el bálsamo, mirad cómo queda entre las páginas de vuestro libro el efluvio y mi caricia de amor. 25. Compartid con los necesitados de este pan de vida eterna que hoy recibís en mi palabra, y mañana no dejéis de ofrecerlo, a través de la lectura de estas enseñanzas, a los espíritus que por su poca elevación están sin esperanza de redención. Tened piedad de los que sufren. 26. Sembrad mi palabra de amor en vuestros hermanos; con amor en vuestro corazón, es imposible que os equivoquéis. Si sabéis conservar este tesoro divino, os evitaréis muchos sufrimientos y progresaréis en vuestra evolución, oh discípulos amados, ayudando a vuestros hermanos en su acercamiento a Mí. 27. Entre la humanidad hay quienes se han purificado con el dolor y esperan con ansia de vosotros mi mensaje de paz. Os he dicho que el número de los espíritus señalados para esta delicada misión es infinito, no lo podéis calcular, ni imaginar. En todos dejad esta simiente de amor. 28. Todos camináis por la escala de perfección espiritual; unos han alcanzado la evolución que por ahora no podéis concebir, otros vienen detrás de vosotros. 29. Los grandes espíritus, grandes por su lucha, por su amor, por su esfuerzo, buscan la armonía con sus hermanos pequeños, con los distantes, con los negligentes; sus misiones son nobles y elevadas, su amor a mi Divinidad y a vosotros es muy grande también. 30. Esos espíritus saben que fueron creados para la actividad, para la elevación; saben que la inactividad no es para los hijos de Dios. En la Creación todo es vida, movimiento, equilibrio, armonía; y así, esos innumerables seres trabajan, se esfuerzan y gozan en su lucha, con el conocimiento de que así glorifican a su Señor y ayudan al progreso y perfeccionamiento de sus semejantes. 31. Hoy que os encontráis fuera del sendero que os señala mi Ley, ignoráis la influencia que ejercen sobre vosotros esos hermanos vuestros, más cuando tengáis sensibilidad para percibir los efluvios, inspiraciones y mensajes que os envían, tendréis el presentimiento del sinnúmero de ocupaciones y obras nobles a que ellos dedican su existencia. 32. Es necesario que sepáis que aquellos espíritus, en su amor y respeto a las leyes del Creador, nunca toman lo que no les corresponde, ni tocan lo vedado ni penetran en donde saben que no deben, para no desarmonizar a los elementos de la Creación. 33. Cuán distinto lo hacen los hombres en la Tierra, quienes en su afán de ser grandes y poderosos en el mundo, sin el menor respeto a mis enseñanzas buscan con la llave de la ciencia los elementos destructores, abren las puertas de fuerzas desconocidas y rompen de esa manera la armonía en la Naturaleza que los rodea! 34. ¿Cuándo sabrá el hombre prepararse para escuchar el sabio consejo del Mundo Espiritual, y en esa forma guiarse por sus inspiraciones? 35. De cierto os digo que ello bastaría para llevaros por el camino seguro a la cumbre de la montaña que os pertenece, ahí contemplaréis ante vosotros un sendero recto y luminoso por el cual han pasado los espíritus que ahora sólo existen para procuraros el bien y ayudaros en vuestras fatigas, acercándoos paso a paso al final del sendero, donde os espera a todos vuestro Padre. 36. Ya que os he hablado de la bondad y elevación de aquellos seres, debo deciros que ellos, como vosotros, también tuvieron desde un principio el don del libre albedrío, es decir, verdadera y santa libertad de acción que es prueba del amor del Creador hacia sus hijos. 37. ¿Qué sería del espíritu privado de su libre albedrío? En primer lugar no sería espíritu y por lo tanto no sería creación digna del Ser Supremo; sería algo así como esas máquinas que vosotros hacéis; algo sin vida propia, sin inteligencia, sin voluntad, sin aspiraciones. 38. Vuestra ciencia, tal como os lo anuncié, poco a poco os va descubriendo que en todo hay energía, movimiento, transformación. 39. ¿Podríais haber descubierto todo lo que la humanidad ha encontrado por medio de la ciencia, si hubieseis carecido de libertad para investigar, estudiar y experimentar?, ¿Podríais asimismo recibir esta comunicación espiritual bajo la forma que la tenéis, si vuestro espíritu se hubiese visto vedado para estas manifestaciones? 40. Me decís que por causa del libre albedrío habéis caído en faltas y errores. También os digo que por ese don podéis elevaros infinitamente más allá del punto de donde partisteis al principio de vuestra evolución. 41. Además del libre albedrío, di a cada espíritu mi luz en su conciencia para que nadie se perdiese, pero los que no quisieron escuchar mi voz o no quisieron penetrar en su interior en busca de la luz espiritual, pronto se dejaron seducir por los innumerables placeres de la vida humana, perdieron el apoyo de mi Ley para su espíritu y tuvieron que tropezar y caer. 42. Una sola falta trajo muchas consecuencias penosas y es que la imperfección desarmoniza con el amor divino. 43. Los que rendidos y arrepentidos volvieron inmediatamente al Padre y le pidieron mansamente que los desmanchara y los librara de las faltas que acababan de cometer, el Señor los recibió con infinito amor y caridad, confortó su espíritu, los envió a reparar sus faltas y los afirmó en su misión. 44. No creáis que todos retornaron mansos y arrepentidos después de la primera desobediencia. No, muchos llegaron llenos de soberbia o de rencor. Otros avergonzados, reconocieron su culpabilidad, quisieron justificar sus faltas ante Mí, y lejos de purificarse con el arrepentimiento y la enmienda, que son prueba de humildad, optaron por crear para sí mismos una vida a su manera; fuera de las leyes que dicta mi amor. 45. Entonces se presentó mi justicia, mas no para castigarlos, sino a corregirlos, no para destruirlos, sino para conservarlos eternamente, proporcionándoles una amplia oportunidad para perfeccionarse. 46. ¡Cuántos de aquellos primeros pecadores, aún no logran apartar de sí sus manchas, porque de caída en caída, fueron descendiendo más y más al fondo del abismo, del cual sólo la práctica de mi Ley podrá salvarles. 47. También os digo, que entre aquellos espíritus de quienes os he hablado al principio de esta lección y que son para vosotros guardianes, maestros, consejeros, guías y doctores, también están los que supieron de las caídas y del cáliz amargo que dan las desobediencias; pero supieron a tiempo reconsiderar sus obras, purificándose en las aguas del bien, del amor, de la caridad y de la restitución. 48. Imitadles, hijos míos, elevaos sobre el pecado como ellos, para que también sea vuestro el divino gozo de trabajar junto con el Padre, por la felicidad de todos los seres. 49. Comprended que estáis a prueba en el camino de vuestra evolución, recibiendo lecciones de la vida y estas lecciones son los acontecimientos que encontráis en vuestro camino. 50. Sois a semejanza de las aves, que habéis construido este nido donde os reunís para esperar la llegada de la alondra. A veces el vendaval azota al árbol y huís temerosos, buscando donde refugiaros y confundidos preguntáis: ¿Por qué lo ha permitido el Maestro? Y el Maestro os dice: Yo permito esas pruebas, para que por vosotros mismos sepáis si lo que habéis construido es firme o aún es frágil. 51. Esta casa de oración, como todos los lugares en donde os reunís para escuchar mi palabra, están sujetos a las vicisitudes de los tiempos, las cuales os he dicho que son lecciones y pruebas para vosotros. 52. Vivid unidos espiritualmente para que siempre que os veáis azotados por el huracán, cada quien ocupe su puesto y permanezca firme hasta que la tempestad pase y vuelva de nuevo a vosotros la paz; pero si os consideraseis impotentes para uniros y hacer frente a la adversidad, entonces imitaréis al paralítico, que ya no hace esfuerzo para moverse sabiendo que sus miembros están inutilizados. ¿De qué sirven las facultades que existen en vuestro espíritu, si cuando llega la hora de reconocer el valor de ellas, dudáis, flaqueáis y abandonáis vuestra misión espiritual? 53. ¿Dudáis de mi presencia porque las pruebas azotan el lugar en que os reunís? Yo os digo, que Yo soy el que se presenta y habla aunque estos lugares dejaran de existir. 54. No os fanaticéis con los recintos materiales. ¿No comprendéis que el templo indestructible y eterno es el que estáis levantando en vuestro ser? 55. En las horas de paz examinaos a fin de que vuestra conciencia os diga si el valor de vuestras obras es verdadero o aparente, si vuestros méritos nada más lo son delante de vosotros o si han llegado a Mí. 56. Vosotros, que tenéis mi comunicación y que os deleitáis escuchando mis frases de sabiduría y amor, no os preparáis para los tiempos venideros. En cambio, ¡Ved a vuestros hermanos que no reciben este mensaje, cómo construyen, trabajan y edifican, aunque la mayor parte de su obra sea material! Imitad su esfuerzo y su unión. 57. Ellos también son combatidos, perseguidos y juzgados, sin embargo no dudan de Mí; y vosotros que habéis sido nombrados mis nuevos discípulos y que estáis oyendo mi manifestación como Espíritu Santo, dudáis porque esta casa de reunión por instantes le habéis visto sujeta a los rigores y pruebas propios de vuestra vida. 58. Los niños crecen y se hacen hombres para convertirse a su vez en padres, más vosotros en vuestro espíritu seguís siendo infantiles y no queréis crecer ni multiplicaros en conocimiento y amor. 59. Todo lo creado tiene una explicación justa y una razón de ser, de acuerdo con la perfección del Padre, pero vosotros no miráis perfección ni justicia, ni razón. Si las obras no son como vosotros las concebís, dudáis; si vuestras esperanzas no se realizan, dudáis; en cada uno de vuestros sufrimientos dudáis de Mí y si miráis desatados los elementos de la Naturaleza, vuestra duda crece. 60. ¿En qué lugar me colocáis si no me amáis como vuestro Dios y Señor? Pensáis de manera limitada y pequeña, sin analizar el mensaje que os doy en cada prueba. En verdad os digo que cuando interpretéis el sentido de las enseñanzas que a través de la vida os envío, sabréis quién soy Yo, y conoceréis el porqué de cada lección. 61. Así como aprendéis en el mundo a leer, aprended a analizar la enseñanza del espíritu y su lenguaje de amor. 62. Hay quienes piensan que este mundo es sólo para la materia, para que en él triunfen las pasiones de la carne, más con ello están deteniendo la elevación del espíritu. ¡Ah humanidad, pequeña y vanidosa, que queréis hacer la vida a vuestra voluntad! Sabed que este mundo lo mismo es para la materia que para el espíritu; por eso siempre he venido a enseñaros a cumplir con la ley material, ayudando a la vez al espíritu en su evolución. A los materializados del Segundo Tiempo tuve que decirles para hacerles comprender: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. 63. Para vencer la debilidad, la pequeñez, la miseria, las pasiones y destruir la duda, es indispensable la fe y las buenas obras que son virtudes que vencen lo imposible, ante ellas lo difícil e inalcanzable se desvanece como sombras. 64. Dije a los hombres que en Mí creyeron en el Segundo Tiempo: “Tu fe te ha salvado”. Así lo declaré porque la fe es una potencia curativa, es una fuerza que transforma y su luz destruye las tinieblas. 65. En verdad, en verdad os digo, que lo imposible no existe. En casos tan pequeños como vuestros quebrantos de salud, hablad a Dios que habita en cada uno de vosotros, que sabe lo que necesitáis y lo que sentís, os dará según sea su voluntad. 66. En la Doctrina que prediqué cuando estuve en la Tierra y en la que ahora os enseño a través del portavoz humano, se manifiesta mi Espíritu, por eso mi enseñanza os recrea y al mismo tiempo os fortalece, porque no es palabra que halague sólo los sentidos materiales, sino que sustenta al espíritu. 67. Por eso entre las multitudes que me escuchan unos vienen a curarse con la palabra de sabiduría, con el consuelo que vierte; otros vienen a aligerar su carga de pecados oyendo mi enseñanza de justicia, de perdón y de amor. 68. Al oírme hablar así, vuestras fibras sensibles por el dolor se estremecen y si me llamáis como Doctor, a vosotros me acerco a sanaros. 69. Sentid que mi amor es sobre vosotros como un manto de consuelo. 70. Bienaventurados los que ponen su esperanza y su fe en mí. Sentidme cerca de vosotros y decidme con el corazón vuestras penas, no temáis, ovejas amadas, nadie como Yo sabe entender vuestra balbuciente oración. Mostradme vuestra herida, señaladme vuestra dolencia y ahí depositaré mi bálsamo de amor y caridad. 71. Recibo vuestras penas que en silencio me confiáis. Penetrad en comunión espiritual conmigo, para que sintáis profundamente mi presencia en vosotros. 72. Veréis cómo la serenidad del espíritu aquieta el mar tempestuoso de vuestras pasiones. Sólo me habéis escuchado en estos instantes a través del pedestal y sin embargo, cuánto me han hablado vuestros corazones. ¡Cuántas penas y amarguras han llegado hasta Mí! ¡Cuántos corazones que sufren por las ingratitudes, marchitos como flores cortadas y olvidadas después! ¡Llanto que no asoma a los ojos, que se lleva oculto en el corazón y espera del instante de paz! Dolor de hombres, de esposas y de madres. Todo lo recojo con el poder de mi amor. 73. He venido a fortalecer y a proteger a los débiles contra el dolor, pero una vez sanos, iluminados y fuertes, quiero verlos consolando a los que sufren. Cuando exista el amor de los unos a los otros, vuestro mundo brillará con la luz de la armonía y de la verdad que brotará de sus hijos encarnados y desencarnados, a quienes les fue confiado este mundo como mansión pasajera. 74. Os he hablado una vez más por medio de labios que no son puros, pero que en el instante de mi comunicación, han sabido interpretar mi palabra de amor. No creáis que sea una forma imperfecta la que estoy empleando para hablaros, llego al entendimiento más no a la materia pecadora. Mi luz se acerca cuando el portavoz, en éxtasis, me ofrece su corazón, me entrega su ser, entonces lo utilizo como vehículo para llegar en forma limitada, humanizada, a las multitudes. 75. Esta fue mi promesa a través de Jesús y os la he venido a cumplir. Dije en el Segundo Tiempo a mis apóstoles: “Si no me fuese, no vendría a vosotros el Espíritu Consolador”. Quise decir: si Yo Jesús, en cuerpo, no me fuese, no podría venir a manifestarme a vosotros en espíritu. Pues el Espíritu Consolador, el Espíritu Santo que os prometí, soy Yo, es mi palabra, es mi mensaje de amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 21 1. Discípulos: Habéis olvidado la forma de orar que os enseñé en el Segundo Tiempo y he venido a recordárosla. 2. La oración debe ser para vosotros algo más grande y poderoso que repetir las palabras aprendidas de memoria con las que nada alcanzáis si no tenéis elevación espiritual. 3. No acostumbréis orar únicamente con palabras, orad con el espíritu. También os digo: Bendecid con la oración, enviad pensamientos de luz a vuestros hermanos, no pidáis nada para vosotros, recordad que quien se ocupe de lo mío, siempre me tendrá velando por él. 4. La semilla que sembréis con amor, la recibiréis multiplicada. 5. Visitad y ungid al enfermo, confortad al presidiario, dad paz al necesitado y llevad el consuelo al corazón angustiado. 6. Los hombres han confundido la verdadera caridad olvidando uno de los sentimientos más elevados del espíritu, con el materialismo que se manifiesta en todos sus actos. Os he visto dar con desprecio y aún con asco, unas monedas a vuestros hermanos los pobres, y dais monedas, porque en el corazón no tenéis nada que dar; si al menos las dieseis con amor o con deseo de ayudar, pero las dais con orgullo, con ostentación humillando al menesteroso. Si las dieseis sin vanidad ni repulsión, vuestra pobre moneda en parte mitigaría la sed de amor de esos espíritus en plena restitución. 7. A los que así entienden la caridad y con esas obras imperfectas tratan de acallar la voz de su conciencia y pretenden hacerme creer que cumplen con una de mis más elevadas enseñanzas, vengo a deciros: Recogeos en vuestra alcoba y en vuestra oración comunicaos conmigo, para que en esa comunión a la que por ahora no estáis acostumbrados, sintáis en vuestro interior un destello de bondad y gratitud hacia el Padre, y sintiendo el dolor de vuestros semejantes, pidáis por ellos aunque sólo lo hagáis por los vuestros, lo que ya sería un paso hacia la espiritualidad. 8. No puedo pedir aún de todos los hombres abnegación y caridad para los demás o verdadero amor para el prójimo; más de vosotros, discípulos y párvulos, que día tras día escucháis esta voz que dulcifica vuestros sentimientos, sí espero obras dignas de Mí y de vosotros. 9. Si amáis, los demás beneficios os vendrán por añadidura. 10. El amor os dará la sabiduría para entender la verdad que otros buscan inútilmente por los escabrosos caminos de la ciencia. 11. Dejad que el Maestro os guie en todos los actos, palabras y pensamientos. Preparaos bajo su dulce y amoroso ejemplo y manifestaréis el amor divino, así os sentiréis cerca de Dios, porque estaréis en armonía con El. 12. Si amáis, lograréis ser mansos, como Jesús lo fue. 13. Si amáis, no necesitaréis cultos materiales ni ritos, porque llevaréis la luz que ilumina vuestro templo interior, ante el cual se romperán las olas de todas las tormentas que os pudiesen azotar y se destruirán las tinieblas de la humanidad. 14. No profanéis más lo divino, porque en verdad os digo, que es mucha la ingratitud con que os mostráis ante Dios, cuando hacéis esas prácticas externas que habéis heredado de vuestros primeros hermanos, y en las que os habéis fanatizado. 15. A Jesús lo vio sufrir la humanidad y su enseñanza y testimonio es creído por vosotros, ¿Para qué seguirlo crucificando en vuestras esculturas? ¿No os bastan los siglos que lleváis de exhibirlo como la víctima de vuestra maldad? 16. En vez de recordarme en los tormentos y en la agonía de Jesús es mejor que me recordéis en su resurrección, plena de luz y gloria. 17. A veces, al mirar vuestras imágenes representándome en la forma de Jesús en la cruz, hay quienes han pensado que se trató de un hombre débil, cobarde o tímido, sin pensar que Yo soy Espíritu y vine a padecer lo que vosotros llamáis sacrificio y que Yo llamo deber de amor, para ejemplo de toda la humanidad. 18. Cuando se es Uno con el Padre, no hay armas, ni fuerza, ni suplicios que puedan doblegar; más si en cuanto hombre padecí, sangré y morí, fue por daros mi ejemplo sublime de humildad. 19. Los hombres no han comprendido la grandeza de aquella lección, y por doquiera levantan la imagen del crucificado, que representa una vergüenza para esta humanidad, la cual sin amor ni respeto hacia Aquél a quien dice amar, le sigue crucificando e hiriendo diariamente al herir el corazón de sus hermanos, por quienes dio el Maestro su vida. 20. ¡Ah, hijos míos de todas las creencias, no deis muerte a los más nobles sentimientos del espíritu, ni tratéis de conformarlo con prácticas y cultos externos! Mirad: Si una madre, no tiene nada material que ofrecer a su amado y pequeño hijo, lo estrecha contra su corazón, lo bendice con todo su amor, le cubre de ósculos, lo mira dulcemente, lo baña con sus lágrimas, pero jamás trata de engañarlo con actos vacíos de amor. 21. ¿Cómo concebís que Yo, el Divino Maestro, apruebe que os conforméis con las prácticas vacías de toda esencia, verdad y amor, con las cuales tratáis de engañar a vuestro espíritu, haciéndole creer que se ha sustentado, cuando en realidad cada vez se encuentra más ignorante de la verdad? 22. Aprended a amaros, a bendeciros, a perdonaros los unos a los otros; a ser mansos y dulces, buenos y nobles, y entended que, de no hacerlo así, no tendréis en vuestra vida ni el más leve reflejo de las obras de Cristo, vuestro Maestro. 23. A todos hablo y os invito a destruir los errores que por tantos siglos os han detenido en vuestra evolución. 24. Tomad por escudo el amor y empuñad como espada la verdad y pronto encontraréis el camino. No temáis ser sembradores de amor, porque ya no están Pilatos ni Caifás en el mundo para que juzguen a mis discípulos. Pequeños calvarios encontraréis a vuestro paso, más pasad por ellos dejando huella de fortaleza, de serenidad y fe. 25. Cristo os dio su ejemplo, pero es y seguirá siendo el eterno Maestro, en espíritu y en verdad. 26. El Espíritu de Verdad y Consolación, es el mismo Espíritu de Dios que palpitó en el Jesús amoroso que habitó entre los hombres y que palpitará en vosotros cuando sepáis amar como Él os enseñó. 27. Vosotros que sois mis nuevos discípulos, escuchad: Desde el Segundo Tiempo os hablé con suma claridad acerca de Mí, para evitaros caer en tentación, en errores. Cuando os dije: El Padre y Yo somos Uno, con ello os quise decir que mi amor a vosotros, en mi palabra y en cada una de mis obras, teníais la presencia del Padre; sin embargo las religiones que después se fundaron basadas en aquella enseñanza, han caído en materialismo, haciendo figuras en las que representan la forma de Jesús, y lo adoran a través de ellas, olvidando que Cristo es esencia y espíritu. 28. Si Yo hubiese deseado que me adoraseis en la figura de Jesús, os hubiese dejado su cuerpo, para que le rindierais culto, pero si concluida su misión hice desaparecer aquella materia, ¿Por qué los hombres le adoran? Yo os revelé que mi Reino no es material, más a pesar de ello los hombres aún quieren retenerme en la Tierra, y me presentan las riquezas y el poderío de un reino que es pasajero y limitado. 29. Dos naturalezas hubo en Jesús, una material, humana, creada por mi voluntad en el seno virginal de María, a la que llamé el Hijo del Hombre, y la otra divina, el Espíritu, el cual fue nombrado el Hijo de Dios. En ésta fue el Verbo Divino del Padre, el cual habló en Jesús; la otra fue tan sólo material y visible. 30. Cuando fui interrogado por el pontífice Caifás diciéndome: Yo te conjuro a que me digas si eres el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios. Yo le respondí: “Tú lo has dicho”. 31. A mis apóstoles les había anunciado que me volvería al Padre, de donde había venido, entonces me refería al Espíritu Divino que se limitó en el cuerpo bendito de Jesús; más cuando les profeticé a mis discípulos que el Hijo del Hombre sería entregado y crucificado, sólo me refería a la parte material; al espíritu no sería posible crucificarle ni darle muerte, porque es inmortal y está sobre todo lo creado. 32. Si os dije que imprimiría mi Ley en vuestro corazón, la grabaría en vuestro espíritu y reinaría en vosotros, me refería a mi sabiduría, a mi esencia eterna. Debéis comprender que no es Jesús el que penetra en vuestro corazón, sino Cristo, el Verbo eterno, Aquél que por boca del profeta Isaías fue anunciado como el Cordero inmolado. 33. En lo material fue Jesús vuestro ideal y la realización de la perfección, para que en El tuvieseis un ejemplo digno de imitarse, quise enseñaros lo que debe ser el hombre para asemejarse a su Dios. 34. Dios es uno y Cristo uno con El, puesto que es el Verbo de la Divinidad, el único camino por el cual podéis llegar al Padre de todo lo creado. 35. Mi semilla está sembrada en cada espíritu de la humanidad y llegará el día en que podáis elevaros hasta ser semejantes a vuestro Maestro. 36. El Espíritu de Verdad, es la sabiduría divina que viene a aclarar los misterios y ha llegado a los hombres, en cumplimiento de mi promesa hecha a la humanidad. Estáis viviendo la Era en que habían de realizarse estas manifestaciones, por encontraros preparados espiritualmente para recibirlas. 37. Ved que los males que hoy aquejan a la humanidad, provienen de su falta de cumplimiento a mi Ley, y por haber dado una interpretación material a las enseñanzas y revelaciones divinas. Con estos errores, ¿Cómo habían de darse cuenta de su naturaleza espiritual y de los lazos divinos que ligan a toda la humanidad con su Creador? De ahí proviene vuestro egoísmo, vuestras guerras y vuestro apego a los goces materiales. 38. El Espíritu de Dios, es como un árbol infinito en el que las ramas son los mundos y las hojas los seres. Si una misma es la savia que pasa por el tronco a todas las ramas y de éstas a las hojas, ¿No pensáis que hay algo de eterno y de santo que os une a todos entre sí, y que os funde con el Creador? 39. Breve es vuestro paso por el mundo, pero es necesario que cumpláis con vuestra misión antes de partir de esta vida, a fin de que lleguéis a habitar moradas más elevadas para el espíritu, en el más allá. 40. Espíritu y materia, son dos naturalezas distintas, de ellas está formado vuestro ser y sobre ambas está la conciencia. La primera es hija de la luz, la segunda proviene de la tierra, es materia, ambas están unidas en un solo ser y luchan entre sí guiadas por la conciencia, en la cual tenéis la presencia de Dios. Esa lucha hasta ahora ha sido constante pero al final, espíritu y materia cumplirán en armonía la misión que a cada una le señala mi Ley. 41. También podéis figuraros al espíritu como si fuera una planta y el cuerpo como la tierra. El espíritu que ha sido plantado en la materia, crece, se eleva sustentándose con las pruebas y enseñanzas que a través de su vida humana va recibiendo. 42. Vengo a enseñaros a conocer profundamente a vuestro espíritu, porque esa inmensa ola de materialismo que ha venido avanzando sobre la humanidad, tendrá que crear inmensas necesidades espirituales y es preciso que en el mundo exista una fuente de luz, en donde los sedientos de ella puedan calmar su sed. 43. Cuántas y espantosas guerras esperan a la humanidad, mucho más aterradoras que las que han pasado: en las que el furor de los elementos desencadenados, se confundirá con el estruendo de vuestras armas; el mundo será pequeño para contener en su seno tanta destrucción. Todo ello traerá como consecuencia que los hombres, habiendo llegado al máximo de su dolor y de su desesperación, se dirijan suplicantes al Dios verdadero, al que no quisieron llegar por el camino del amor, para pedirle su divina paz. Entonces Yo, Cristo, el Verbo, resucitaré en los corazones, porque ese tiempo será el tercer día, en el cual cumpliré la promesa de salvación al construir el templo como os lo prometí. 44. Como el ángel que se posó sobre el sepulcro de Jesús, descenderá mi Espíritu Divino a levantar la loza sepulcral que cierra vuestro corazón para que mi luz alumbre lo más íntimo del ser humano. 45. Ésta será la alborada espiritual de la cual seréis testigos; pero mi simiente y la buena nueva se propagarán, porque el tiempo de la lucha se acerca y es menester que mis hijos se encuentren preparados, más sabed desde ahora que en esta lucha no habrá titubeos, ella será llevada hasta el final en el que la luz triunfará sobre las tinieblas de la humanidad. 46. Oíd con atención, discípulos, para que vosotros a quienes he explicado tantos misterios, no vayáis a perder las llaves que os he confiado, para abrir el libro de mi sabiduría, sentid la paz para que podáis hacerla sentir a vuestro alrededor. 47. Solamente con la elevación serena y límpida de vuestro espíritu, llegaréis a ser los sembradores de la espiritualidad. 48. En medio de todas las vicisitudes de vuestra vida terrestre, muchos prodigios podréis llevar a cabo, si verdaderamente atesoráis en vuestro espíritu el don de la paz que os da mi amor; en cambio, si no la lleváis, muy pocas obras dignas de Mí podréis hacer. 49. Recibid mi Enseñanza sin inquietudes, apaciblemente, contempladme con la sensibilidad de vuestros sentimientos y sentidme con ternura, como los pequeños sienten a su madre amorosa. Sólo así estaréis en condiciones de recibir y aprovechar el torrente de luz que se desborda de mis enseñanzas. 50. Aprended a penetrar en el ambiente de íntima paz que os brindan estos instantes en que permanecéis conmigo, y olvidaos de vuestras penas y problemas, para que os fortalezcáis en mi amor. 51. Sed fuertes para que resistáis las pruebas y oréis por la humanidad que se agita y sufre como vosotros, y de cierto os digo que al sentir la llegada de mi paz, vosotros percibiréis que esa paz ha descendido sobre todos. 52. Me preguntáis por qué en muchas ocasiones, para recibir alguna gracia de Mí, antes tenéis que llorar por medio de alguna prueba, y Yo os digo, que siendo cada uno de vosotros como un árbol, a veces tenéis ramas tan enfermas o secas, que es necesaria la poda para que haya buenos frutos, y esos cortes tienen que ocasionaros dolor. 53. A veces esa poda llega hasta las mismas raíces para destruir los males que han contaminado a vuestro espíritu. 54. De momento lloráis, mas no desesperéis, porque después del dolor viene la verdadera salud. 55. Cuando os aparto del mal camino, lo hago con gran caridad y amor, aunque por el momento no comprendáis mis designios perfectos. Yo domino en vosotros la enfermedad y la transformo en salud y alegría, es así como voy acercando al camino al materializado, al confundido, al extraviado del sendero del bien. 56. Cuando crucificaron a Jesús, Él perdonó con dulzura a sus verdugos y les dio la vida, rogando a su Padre por su salvación; con sus palabras y su silencio también les dio el perdón y esas pruebas de infinito amor a la humanidad, fueron y serán eternamente como veneros inagotables, en los cuales se inspirarán los hombres para sus más nobles acciones de perdón y amor. 57. Hoy como ayer, vengo a daros a beber de esa fuente de verdad y de vida, a levantaros de vuestras caídas, y a iluminar vuestra senda para que soportéis las pruebas en vuestra marcha por este mundo y ello sirva como un peldaño para ascender a la mansión donde conoceréis la suprema paz. 58. De vuestro Creador nada temáis; en cambio de vosotros mismos sí, cuando vuestro espíritu no se encuentre en el camino trazado por mi Ley. 59. Buscad el sendero que os trazó Jesús para que apartéis vuestro cáliz de amargura. Si os perdéis o retardáis voluntariamente vuestra llegada al Reino de la paz, será porque así lo queráis más no porque sea mi voluntad. 60. Dejad que os guie, para que apoyados en Mí, interpretéis las enseñanzas que os brinda el libro de la Vida y comprendáis algo del porvenir que espera a la humanidad. 61. No temáis a reyes o a señores ni a nadie que os ostente cualquier título o poder, porque nada podrá oponerse a lo que está ordenado por el Padre. 62. He manifestado mi luz traducida en palabra, que habéis oído unos y que por escritos y testimonios conocerán todos. 63. Os he dicho que soy el Gran Guerrero cuya espada viene en son de lucha, más comprended que no vengo a provocar guerras entre los hombres, como las que siempre tenéis; mi guerra es de ideas, de convencimiento, en la que brilla la verdad, el amor, la razón, la justicia y la verdadera sabiduría. 64. Más cuando la lucha sea más intensa y el hombre comience a comprender que estos mensajes son inspiraciones divinas, destellos del amor de Dios, que sólo busca la paz entre la humanidad, sentirá impulsos de ponerlos en práctica, de enseñarlos a todos los que no los conozcan, y entonces tomará mi Doctrina para exterminar el mal que os han causado vuestras desobediencias. 65. Sobre lo que aprendáis y analicéis de la palabra escrita, Yo derramaré mi inspiración, para que apliquéis la enseñanza que deis a vuestros hermanos. 66. Cuando entre los hombres comiencen a surgir los que impasibles ante la injuria, amen y perdonen al que les ha herido y con amor bendigan a Dios, porque con sus lecciones perfectas los convirtió en ejemplos vivientes de Jesús, entonces estaréis en el principio del reinado de Cristo en el corazón de la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 22 1. Este es un tiempo de gran luz para el pueblo de Israel, en el que estoy despertando a los espíritus de diversas moradas, en los diferentes caminos de la Tierra; para que todos mis hijos lleguen a Mí llenos de comprensión y amor a recibir su heredad. 2. Voy escogiendo entre la humanidad a hombres, mujeres, ancianos y niños, en los que se albergan los espíritus de Israel, que son los primogénitos de mi Divinidad, responsables de mis revelaciones. 3. En los tres tiempos he reunido y congregado a mi pueblo, y en esta Tercera Era se ha sorprendido vuestro espíritu con mi presencia y mi palabra a través del entendimiento humano, porque no creísteis que Cristo, el Verbo Divino, viniera a comunicarse con vosotros bajo esta forma. Habiéndoos anunciado mi retorno como Espíritu Santo a través de los profetas, no velasteis esperando mi llegada, y ahora que tenéis mi manifestación entre vosotros, no me habéis reconocido, por vuestra falta de espiritualidad, de estudio en las enseñanzas divinas. Más debéis comprender que en cualquier forma en que me manifieste a vosotros, siempre seré esencia, presencia y potencia, verdad y amor. 4. Entonces ¿Por qué habéis dudado de Mí en los tres tiempos en que me he manifestado ante vosotros? ¿Acaso os he ocultado las señales y el tiempo de mi llegada, para que la humanidad se confundiera? No, en verdad. Los que dudáis de mi presencia, callad, sellad vuestros labios, seguid escuchándome incansablemente, hasta que confeséis que Soy Yo, vuestro Señor, quien ha venido a comunicarse a través del entendimiento humano. Si me estoy manifestando por conducto de hombres y mujeres, cuyas imperfecciones y flaquezas son semejantes a las vuestras, es porque he buscado por quien comunicarme y no he encontrado un corazón casto y puro para manifestarme en todo mi esplendor. 5. He buscado entre la niñez y contemplo que mientras su carne es inocente, su espíritu lleva consigo una cadena de vicios que ha recogido en los tiempos pasados y se ha olvidado de que ha vuelto a encarnar en este planeta tan sólo para purificarse por medio de una nueva envoltura. He buscado entre la juventud un corazón puro y he contemplado que el mancebo se ha manchado y lleva lacras en su espíritu; y en la doncella está el germen de la tentación. Entre los ancianos miro tan sólo a seres cansados y confundidos por las vicisitudes de la vida. En los científicos se encuentra el materialismo y la soberbia, porque habiéndoles mostrado los secretos de la Naturaleza, se han sentido grandes y han querido convertirse en dioses en este mundo. Y entre los que se dicen ministros de mi Divinidad, sólo descubro al hipócrita y al fariseo del Tercer Tiempo. Por ello os digo: He escogido entre los pecadores a los que he nombrado portavoces, que son iguales a vosotros, y que por este don que les he entregado, están restituyendo y se están salvando. En el instante en que desciende mi rayo para iluminarlos y así preparados comunicarme por su conducto, aparto la mancha, recibo su elevación, y mi mundo espiritual, a quien han sido encomendados para velar por sus pasos, los prepara y dignifica. 6. Yo podría manifestarme visiblemente o hacer resonar mi voz, como la escuchasteis en el Primer Tiempo en el monte Sinaí, pero en esa forma ¿Qué méritos de fe haríais delante de Mí? Ninguno, porque la virtud de la fe es un peldaño en la escala de vuestra elevación. Mas no por eso me oculto, y si me comunico por el conducto del hombre es porque os amo y os estoy dando una lección más elevada y quiero que en su perfección me reconozcáis. 7. En el espíritu del hombre que es mi obra maestra, he puesto mi luz divina, lo he cultivado con infinito amor, como el jardinero cultiva la planta mimada de su jardín. Os he colocado en esta morada en donde nada os haga falta para vivir, para que me conozcáis y os conozcáis a vosotros mismos. Os he dado potestad en el espíritu para sentir la vida del Más Allá y en vuestra materia sentidos para que os recreéis y perfeccionéis. Os he entregado este mundo para que en él comencéis a dar vuestros primeros pasos, y en este camino de progreso y perfeccionamiento experimentéis la perfección de mi Ley, para que a través de vuestra vida me vayáis reconociendo y amando, y por vuestros méritos lleguéis a Mí. 8. Os he otorgado el don del libre albedrío y os he dotado de conciencia. El primero para que os desarrolléis libremente dentro de mis leyes y la segunda, para que sepáis distinguir el bien del mal, para que ella como juez perfecto os diga cuándo cumplís o faltáis a mi Ley. 9. La conciencia es luz de mi Espíritu Divino que no se aparta en ningún momento de vosotros. 10. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy la paz y la bienandanza, la promesa eterna de que estaréis conmigo y también el cumplimiento de todas mis palabras. 11. Si sentís desconfianza ante la vida, si os consideráis impotentes para la lucha, orad, comunicaos conmigo y permaneced en el sendero de paz que os traza mi amor. Enmendad vuestros yerros, regeneraos y perdonad al que os ofenda. Resignaos en las pruebas, y sentiréis mi fortaleza y paz, a pesar de las vicisitudes de la vida. 12. El Maestro se apresura a enseñaros y a derramar su sabiduría en vuestro espíritu y corazón, porque sólo un corto tiempo os hablaré bajo esta forma. Quiero dejaros como herencia mi palabra, para que la guardéis celosamente. Ella es la verdad, y si la dais a conocer a vuestros hermanos, con su pureza original y con vuestras buenas obras, habréis cumplido vuestra misión espiritual. 13. Los que en el instante de mi partida me digan: “Señor, te apartas de nosotros y nos dejas en la orfandad”, esos serán los que han sido sordos y ciegos ante mis manifestaciones y no han querido comprender mi lección. 14. Ha mucho tiempo que he contemplado fanatismo e idolatría en vuestro culto; traéis a estas casas de oración, ofrendas materiales que no llegan a Mí, por ello os he invitado a que analicéis mi palabra, para que vuestro espíritu evolucione, porque la etapa de preparación está terminando y es necesario que deis un paso adelante en la comprensión de mis enseñanzas. 15. Los profanos se convertirán en párvulos, los párvulos en discípulos y los discípulos en ejemplos vivos de humildad, caridad y sabiduría. Muchos de ellos se encuentran entre estas muchedumbres, pero también los hay diseminados entre los científicos y entre las religiones y sectas. 16. No os envanezcáis con los frutos de vuestra ciencia, porque ahora que tantos adelantos habéis hecho en ella, es cuando más sufre la humanidad, cuando hay más miseria, intranquilidad, enfermedades y guerras fratricidas. 17. El hombre no ha descubierto aún la verdadera ciencia, aquélla que se logra por el camino del amor. 18. Mirad cómo la vanidad os ha cegado; cada nación quisiese tener a los sabios más grandes de la Tierra. En verdad os digo que los científicos no han penetrado profundamente en los arcanos del Señor. Puedo deciros que es todavía superficial el conocimiento que de la vida tiene el hombre. 19. Se acerca el tiempo en que las revelaciones espirituales, descubran a la humanidad la senda luminosa para llegar a conocer los misterios que se esconden en el seno de la Creación. La luz de mi espíritu os revelará la forma de adquirir la verdadera ciencia que le permita al hombre ser reconocido y obedecido por las criaturas que os rodean y por los elementos de la Creación, cumpliéndose así mi voluntad de que el hombre llegase a enseñorearse de la Tierra, mas eso será cuando el espíritu del hombre iluminado por la conciencia, haya impuesto su potestad y su luz a las flaquezas de la materia. 20. ¿Cómo podrán someterse a la voluntad del hombre las fuerzas y los elementos de la Creación, cuando a ellos los mueven sentimientos egoístas, mientras a la Naturaleza la rige mi Ley de amor? 21. Es menester que los ideales de la humanidad se encaminen por sendas de justicia, guiados por la verdad de una enseñanza perfecta, que le revele el sentido de la vida eterna y esa enseñanza es esta Doctrina espiritual, la que en el transcurso de los tiempos transformará vuestra vida espiritual y humana. 22. El hombre por sí solo es incapaz de recibir mi palabra y modificar sus costumbres, tendencias, ambiciones e ideales, por eso he permitido que el dolor por un tiempo le estremezca, más cuando el cáliz le sea más amargo y reconozca ante el juez de su conciencia sus errores, invocará mi nombre, me buscará, volverán a mi redil de amor las ovejas perdidas, y todos mis hijos serán llenos de la luz de mi Espíritu para empezar una nueva forma de vida. 23. No he venido a poner defectos a vuestras obras en la Tierra, no, vengo a señalaros vuestros errores, porque quiero que alcancéis la perfección que os corresponde por herencia eterna. Vuestro espíritu no se perderá porque es un destello de la luz divina e imagen de vuestro Padre y creador. 24. ¿Qué sería de vuestro espíritu si me consagrase a ensalzar vuestras obras humanas y le dejase indefinidamente abandonado a las pasiones terrestres? 25. Si he venido a vosotros es porque os amo, si os hablo en apariencia con severidad, en mi palabra está mi justicia y mi amor. Si os hago conocer mi verdad, aunque ella a veces os cause dolor, es porque quiero vuestra salvación. 26. No rechacéis mi palabra, analizadla para que en su esencia encontréis la doctrina capaz de obrar el milagro de transformar este valle de lágrimas, hoy convertido en campo de sangrientas batallas entre hermanos, en un valle de paz en donde solo viva una familia, la humanidad, practicando las leyes justas perfectas y amorosas que vuestro Padre os ha inspirado, porque en el cumplimiento de ellas hallaréis la felicidad. 27. Pocos discípulos he tenido en este mundo y en menor número los que han sido cual imagen del Divino Maestro. En el valle espiritual, es donde tengo muchos discípulos, porque es en donde más se adelanta en el estudio de mis enseñanzas. Allí es donde mis párvulos los sedientos y hambrientos de amor reciben de su Maestro lo que la humanidad les negó. Allí es en donde brillan por su virtud los que por su humildad fueron ignorados en la Tierra y en donde lloran tristes y arrepentidos los que brillaron con falsa luz en este mundo. 28. En el más allá, es en donde os recibo como no lo esperabais en la Tierra, cuando restituyáis llorando, pero bendiciéndome. No importa que a lo largo de vuestra jornada, hayáis tenido un instante de desesperación, Yo tomaré en cuenta que tuvisteis días de grandes dolores y que en ellos demostrasteis resignación y bendijisteis mi nombre. También vosotros dentro de vuestra pequeñez habéis recorrido algunos calvarios, aunque éstos hayan sido causados por vuestra desobediencia. 29. He ahí, que por unos instantes de fidelidad y de amor a Dios, logréis tiempos de vida y de gracia en el más allá. Así responde mi amor eterno, al amor momentáneo del hombre. 30. Bienaventurados los que cayendo y levantándose, van llorando y bendiciéndome, los heridos por sus propios hermanos, confían en Mi muy dentro de su corazón. Esos pequeños y tristes, escarnecidos, pero mansos y por lo mismo fuertes de espíritu, son verdaderamente mis discípulos. 31. Alegraos porque con estas lecciones progresaréis en vuestra evolución, aun cuando haya quienes dejándose guiar por ligeros juicios, piensen lo contrario. Durante siglos habéis estado divididos por religiones y sectas, porque siempre habéis tenido sed de conocer algo más de lo que conocíais y todavía tenéis el corazón marchito de amor a pesar de tantas creencias como habéis tenido. Más pronto os agruparéis en torno al amor perfecto que emana del Libro de la Vida Verdadera que es esta palabra. 32. Agonizáis de sed espiritual, os marchitáis por falta del rocío de amor y afectos puros; os sentís solos y por eso he venido a derramar entre vosotros la fragancia inconfundible de mi amor que hará renacer y florecer a vuestro espíritu en la virtud. 33. Escuchadme, discípulos, para que arranquéis de vuestro entendimiento antiguas creencias. La Cristiandad se dividió en sectas que no se aman entre sí, que humillan, desprecian y amenazan con falsos juicios a sus hermanos. Yo os digo que son cristianos sin amor, por lo tanto no son cristianos porque Cristo es amor. 34. Hay quienes representan a Jehová como un anciano lleno de defectos humanos, vengativo, cruel y más terrible que el peor de vuestros jueces en la Tierra. 35. No os digo esto para que os burléis de nadie, sino para que vuestro concepto del amor divino se purifique. No sabéis ahora cómo me hayáis adorado en vuestro pasado. 36. Practicad el silencio que favorece al espíritu para que pueda encontrar a su Dios, ese silencio es como una fuente de conocimientos y todos los que en él penetran se llenan de la claridad de mi sabiduría. El silencio es como un lugar cerrado con murallas indestructibles, al que sólo tiene acceso el espíritu. El hombre lleva constantemente en su interior, el conocimiento del lugar secreto en el que podrá comunicarse con Dios. 37. No importa el lugar donde os encontréis, doquiera podréis comunicaros con vuestro Señor, ya sea que estéis en la cumbre de la montaña o que os encontréis en la profundidad de un valle, en la inquietud de una ciudad, en la paz del hogar o en medio de una lucha; si me buscáis en el interior de vuestro santuario en medio del silencio profundo de vuestra elevación, al instante las puertas del recinto universal e invisible se abrirán para que os sintáis verdaderamente en la casa de vuestro Padre, la cual existe en cada espíritu. 38. Cuando el dolor de las pruebas os agobie y las penas de la vida aniquilen a vuestros sentidos, si experimentáis un deseo intenso de alcanzar un poco de paz, retiraos a vuestra alcoba o buscad el silencio, la soledad de los campos, ahí elevad vuestro espíritu guiado por la conciencia y entrad en meditación. El silencio es el reino del espíritu, reino que es invisible a los ojos materiales. 39. En el instante de penetrar al éxtasis espiritual, es cuando se logra que despierten los sentidos superiores, surge la intuición, la inspiración brilla, el futuro se presiente y la vida espiritual palpa lo distante y hace posible lo que antes le parecía inalcanzable. 40. Si queréis penetrar en el silencio de este santuario, de esta arca, vosotros mismos debéis ser los que preparéis el camino, porque sólo con verdadera pureza podréis penetrar en él. 41. Ahí existen dones y misiones que sólo han estado esperando que llegara la hora de vuestra preparación, para posarse en vuestro espíritu y convertiros en profetas y en maestros. 42. En el Arca está todo el pasado, el presente y el futuro de los seres, ahí está el maná del espíritu, el pan de la vida eterna, del cual os dije a través de Jesús que “quien de él comiere, no llegará a morir jamás”. 43. Vuestro espíritu se ha deleitado al escuchar mi palabra y ha encontrado una oportunidad para cumplir su misión, entre este pueblo de labriegos que estoy formando. 44. ¡Cuántas aflicciones olvidáis mientras estáis dedicados a esta bendita labor de aconsejar, ungir y consolar a vuestros hermanos! 45. Vuestro espíritu se ha fortalecido y la materia ha sanado, pues Yo os he dicho que aquél que dé paz, bálsamo o haga la caridad en cualquiera de sus innumerables formas, verá en sí multiplicado lo que dio. 46. De esta manera os estoy apartando de los falsos placeres del mundo, de lo superfluo, para que vuestro corazón esté limpio y sea digno siempre de que por él pase mi caridad hacia los necesitados; para que no volváis a contaminaros de la maldad que reina por doquiera. 47. Esa limpidez interior y exterior es esencial en mis discípulos, porque sólo así podréis ser creídos por vuestros hermanos cuando os levantéis a extender esta Buena Nueva. Sólo llevando sano y limpio el corazón podrán brotar de él obras buenas, y de vuestros labios palabras de luz. 48. A vuestro paso hallaréis tiniebla y confusión, y la única fuerza y potestad que tendréis para vencer con la verdad la impostura, será precisamente la limpidez de vuestros sentimientos, la pureza de vuestros hechos; no olvidéis que aunque ante vuestros semejantes aparentéis manifestar la verdad sin poseerla, a Mí no me podréis engañar. 49. Vuestra transformación debe ser profunda y verdadera, a tal grado que lo notéis en la espiritualidad con que lleguen al mundo vuestros hijos, esas generaciones nuevas, que son una promesa para la humanidad, hombres sanos de materia y de espíritu, no esclavos de las tentaciones, ni víctimas de las mentiras de sus hermanos, sino seres capaces de amarme en forma digna y de amar a sus semejantes con verdad. Se acerca el tiempo en que los enemigos de mi Doctrina se levanten acechando vuestro paso, queriendo destruir vuestra simiente, más Yo os digo que si la cuidáis como vuestra heredad sagrada, si veláis por lo que os he confiado, ninguna fuerza podrá destruir lo que con amor y en mi nombre sembréis en el corazón de vuestros hermanos. 50. Practicad mi palabra, predicad con hechos, testificad con buenas obras, palabras y pensamientos y vuestro testimonio será digno de mi enseñanza. 51. Velando y orando debéis esperar a los que tarde o temprano vendrán a buscaros. Los soldados regresarán de la guerra con el corazón deprimido y el espíritu sollozante; los mandatarios reconocerán sus yerros y llorarán públicamente sus faltas y las multitudes sedientas y hambrientas de justicia buscarán estas fuentes de luz espiritual en donde poder beber hasta saciar su necesidad de fe, de paz y de amor. 52. Mi Espíritu vela por cada ser y estoy pendiente hasta del último de vuestros pensamientos. 53. En verdad os digo, que allí en medio de los ejércitos que combaten por ideales y ambiciones terrestres, he descubierto en los instantes de reposo a los hombres de paz y de buena voluntad, convertidos en soldados por la fuerza. De su corazón se escapan los suspiros cuando mi nombre brota de sus labios y las lágrimas corren por sus mejillas con el recuerdo de los suyos: padres, esposas, hijos o hermanos. Entonces su espíritu, sin más templo que el santuario de su fe, sin más altar que su amor, ni más luz que la de su espíritu, se eleva hacia Mí en demanda de perdón por las muertes que involuntariamente ha ocasionado con sus armas. Me buscan para pedirme con todas las fuerzas de su ser que les permita retornar a su hogar o que, si han de caer bajo el golpe del enemigo, que cubra con mi manto de misericordia a los que dejan en la Tierra. 54. A todos los que buscan en esta forma mi perdón, Yo los bendigo porque ellos no tienen la culpa de matar, otros son los asesinos, los que habrán de responderme, llegada la hora de su juicio, de cuanto hayan hecho de las vidas humanas. 55. Muchos de ellos amando la paz, se preguntan por qué Yo he permitido que fuesen llevados hasta los mismos campos de batalla y de muerte, a lo cual Yo os digo que si su entendimiento humano no alcanza a comprender la razón que existe en el fondo de todo esto, su espíritu en cambio, sabe que está cumpliendo una restitución. 56. Sé también de los que olvidándose de los suyos, piensan en todos los pueblos, para llorar de dolor ante la realidad del falso cristianismo de la humanidad. Ellos, en sus oraciones me llaman, en sus meditaciones recuerdan que existe la promesa de mi retorno y que hasta las señales de mi nueva venida fueron predichas y escritas quedaron. Llevan en su corazón estas palabras y por eso, en cada día me preguntan cuándo será mi llegada por Oriente y Occidente, y por todos los puntos buscan las señales sin que sus ojos las descubran, y se sienten confusos. 57. No saben que todas las señales se verificaron ya y que por eso mi Espíritu comienza a manifestar su nueva fase en este tiempo. 58. Cuántas veces al escuchar mi voz espiritual, se han despertado comprender el significado de mis enseñanzas, serán descorridos y contemplaréis en el interior del Tabernáculo Eterno, el arcano del Señor, que es el origen de la vida, de donde brota la verdadera sabiduría. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 23 1. Benditos sean los que buscan estar en paz con su conciencia. Bendito el que siembra la semilla de mi paz en el camino de sus semejantes. 2. Venid a Mí, siempre que os encontréis abatidos por las penas o por la falta de fe, porque Yo soy la luz y la fuerza que os devolverá la tranquilidad espiritual. 3. Cuando ya no me manifieste bajo esta forma, ¿En dónde me escucharéis? En vuestra conciencia, porque a través de ella os estoy indicando el camino del amor. 4. Cuando el mundo atraviesa por una era de desorientación espiritual, cuando el hombre no comprende los misterios que entraña la vida espiritual, ni sabe analizar y meditar en su misión, a pesar de estar capacitado para ello, viene la claridad de mi palabra a iluminarle. La humanidad es testigo de que en estos instantes los científicos consagran todo su tiempo y su fuerza mental, para descubrir en la Naturaleza la respuesta a muchas interrogaciones y dudas que la vida les presenta. Y la Naturaleza responde al llamado de los hombres, dando testimonio de su Creador, que es fuente inagotable de sabiduría y amor, pero también de justicia. Sin embargo, el libre albedrío de que ha sido dotado el hombre no lo ha llevado a despertar a la luz de mi amor, y el espíritu sigue arrastrando las cadenas del materialismo de las que no ha logrado libertarse. Es como si tuviesen miedo de dar un paso adelante en la evolución, acostumbrados a seguir estacionados en las tradiciones que les legaron sus antepasados. El hombre teme pensar y creer por sí mismo, prefiere someterse a la tradición de otros, privándose de su libertad para conocerme. Por esa causa ha vivido en el atraso; más el tiempo de la luz ha llegado para la humanidad y con ella el hombre adquiere conocimientos propios, despierta, adelanta y se sorprende ante la verdad de mi enseñanza. 5. ¿Por qué si la humanidad ha presenciado el desarrollo de la ciencia y ha visto descubrimientos que antes no hubiere creído, se resiste a creer en la evolución del espíritu? ¿Por qué se obstina en lo que estaciona y aletarga? 6. Mi Doctrina y mis revelaciones de este tiempo, están de acuerdo con vuestra evolución. No se envanezca el científico de su obra material y de su ciencia, porque en ella ha estado siempre presente mi revelación y la ayuda de los seres espirituales que desde el más allá os inspiran. El hombre es parte de la Creación, tiene una misión que cumplir, como la tienen todas las criaturas del Creador, pero a él se le ha dado una naturaleza espiritual, una inteligencia y una voluntad propia para que alcance por su esfuerzo, el desarrollo y perfeccionamiento del espíritu, que es lo más elevado que posee. Por medio del espíritu el hombre puede concebir a su Creador, comprender sus beneficios, así como admirar su sabiduría. 7. Si en vez de envaneceros con vuestros conocimientos terrestres, os identificaseis con toda mi Obra, no existirían misterios para vosotros, os reconoceríais como hermanos y os amaríais los unos a los otros como Yo os amo: habría en vosotros bondad, caridad, amor, y por lo tanto unión con el Padre. 8. ¡Cuán pequeños sois, cuando creyéndoos todopoderosos y grandes os resistís a confesar que sobre el límite de vuestro poder y vuestra ciencia está el del que en verdad todo lo sabe y todo lo puede! Entonces, os concretáis a ser materia y sólo materia y parecéis insignificantes, porque quedáis sujetos tan sólo a la ley natural que rige a los seres mortales y fugaces, que nacen, crecen y mueren, sin dejar huella de su paso. ¿Hasta cuándo os levantaréis de ese estado en que os encontráis? Tenéis que hacer un esfuerzo para contemplar más allá del cielo que habéis forjado, para que lleguéis a la comprensión de que sólo por méritos espirituales llegaréis al Padre. 9. No esperéis que otros inicien la marcha hacia Mí, venid, elevad vuestra oración y en esta forma, comprenderéis lo que debéis hacer y sabréis la misión que tenéis que cumplir. Vengo a invitaros a que os acerquéis a Mí, más para ello, no es preciso que abandonéis las misiones, deberes y recreos de la vida humana. 10. Habéis venido a morar a la Tierra en un tiempo en que los hombres viven bajo el imperio de la ciencia humana, y sin embargo, en este tiempo desarrollaréis vuestros dones espirituales: sanaréis al enfermo, profetizaréis y alcanzaréis mayor altura en vuestra evolución espiritual. 11. La luz que ilumina vuestro interior os ayuda a predecir lo que ha de venir, pero debéis prepararos para que ese don florezca. Nada debe de estacionarse, todo debe caminar en armonía con la Creación. 12. No os entrego mi enseñanza sólo como un freno moral para vuestra materia, es con ella con la que podréis escalar las mayores alturas de vuestra perfección espiritual. 13. No vengo creando una nueva religión entre vosotros, esta Doctrina no viene a desconocer a las religiones existentes, cuando ellas están basadas en mi verdad. Es este un mensaje de amor divino para todos, un llamado a todas las instituciones. Quien comprenda el propósito divino y cumpla mis preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y elevación de su espíritu. Mientras el hombre no comprenda la espiritualidad que debe tener en su vida, la paz estará muy lejos de ser una realidad en el mundo, en cambio quien cumpla con mi Ley de amor no temerá a la muerte ni al juicio que espera a su espíritu. Debéis saber que no será hasta que la muerte os llegue cuando os juzgue vuestro Padre, sino que este juicio empieza en cuanto comenzáis a daros cuenta de vuestras obras y sentís el llamado de vuestra conciencia. Mi juicio está siempre sobre de vosotros. En cada paso, ya sea en la vida humana o en vuestra vida espiritual, estáis sujetos a mi juicio, pero aquí en el mundo, en la envoltura, el espíritu se torna insensible y sordo a los llamados de la conciencia. 14. Yo os juzgo para ayudaros a abrir vuestros ojos a la luz, para libertaros del pecado y salvaros del dolor. 15. En mi juicio, jamás tomo en cuenta las ofensas que hayáis podido hacerme, porque ante mi tribunal nunca hace acto de presencia el rencor, la venganza, ni siquiera el castigo. 16. Cuando el dolor llega a vuestro corazón y os toca en lo más sensible, es para señalaros algún error que estáis cometiendo, para haceros comprender mi enseñanza, y daros una nueva y sabia lección. En el fondo de cada una de esas pruebas, está siempre presente mi amor. 17. Algunas ocasiones os he permitido que comprendáis el porqué de una prueba, en otras no podéis encontrar el sentido de aquel toque de mi justicia y es que en la Obra del Padre y en la vida de vuestro espíritu, existen misterios profundos que la mente humana no alcanza a descifrar. 18. Os doy estas enseñanzas, para que no estéis en espera de que la muerte llegue para empezar a saldar vuestras deudas, sino que debéis aprovechar las pruebas que os presente vuestra vida, sabiendo que del amor, de la paciencia y de la elevación con que las recibáis y cumpláis, dependerá que vuestro espíritu llegue ante los umbrales de la vida eterna, despojado del fardo de pecados e imperfecciones que llevó en su estancia en el mundo. 19. Está lejano el tiempo en que se os dijo: “Con la vara que midas serás medido”. ¡Cuántas veces se usó aquella ley para tomar venganza aquí en la Tierra, haciendo a un lado todo sentimiento de caridad! 20. Ahora os digo, que esa vara de justicia, la he tomado Yo y con ella os mediré según vosotros hayáis medido, aunque debo de aclararos que en cada uno de mis juicios estará presente el Padre que mucho os ama, el Redentor que ha venido a salvaros. 21. Es el hombre el que dicta con sus obras su sentencia, terribles sentencias algunas veces, y es vuestro Señor el que os procura ayuda, para que encontréis la forma en que podáis soportar vuestra expiación. 22. En verdad os digo, que si queréis evitaros una restitución demasiado dolorosa, arrepentíos en tiempo oportuno y con una regeneración sincera orientad vuestra vida, en obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos. 23. Comprended que Yo soy la puerta salvadora, la puerta que jamás estará cerrada para todos los que con verdadera fe me busquen. 24. Si queréis pruebas sobre la verdad de mis enseñanzas, os digo que ante vuestros ojos tenéis las pruebas que me pedís para seguirme. ¿Cuáles son estas pruebas? La regeneración de estos hombres y mujeres que hoy me sirven como labriegos en mis tierras. 25. Tardía y penosa es en ocasiones esta jornada, pero nunca imposible de recorrer. Delicada y difícil es la misión del discípulo espiritualista, mas no imposible de darle cumplimiento, por lo que os digo a todos los que os encontráis indecisos, que si dudéis de poderme cumplir, es porque sois hombres de poca fe. 26. Mi campiña de amor la brindo a todos los que quieran hacer méritos sirviendo a sus hermanos. Quienes lo han comprendido así, se han acercado presurosos a Mí para pedirme una oportunidad de trabajar en mis tierras benditas donde la semilla es la caridad. 27. Aquí los méritos tienen que ser verdaderos para que puedan ser anotados por Mí en favor de quien los realiza, las apariencias ante los demás no tienen valor alguno ante Mí, por eso, mis labriegos están aprendiendo a trabajar en silencio, a ser humildes y sinceros, a aborrecer la vanidad y a no publicar jamás la caridad. 28. El pueblo no conoce la historia de cada uno de estos labriegos que día tras día le sirven; ignora los esfuerzos, los sacrificios y renunciaciones que han tenido que realizar mis servidores para hacerse dignos de llamarse mis discípulos. 29. Muchos de estos hombres y mujeres que a través de sus dones espirituales os llevan tanta alegría a vuestro corazón, que os hacen sentir mi bálsamo y con su palabra os devuelven la paz, llevan en su corazón una pena oculta que sólo mi mirada contempla. 30. ¡Cuántos de ellos han sido desconocidos y hasta repudiados por sus seres queridos, porque han tomado esta senda! Y los hieren, los calumnian y amenazan, y ellos siguen cumpliendo con amor su misión, sintiendo los azotes y las pedradas de las turbas, mientras caminan bajo el peso de su cruz, como su Maestro. 31. Veo que queréis saber por qué algunos de ellos renuncian a seguir en este cumplimiento, a lo cual os digo que no es porque no hayan soportado el peso de su cruz, sino que el mundo les tentó y cedieron a la tentación, porque quien toma la cruz de amor sobre sus hombros, en realidad no es él quien la carga, más bien es la cruz la que lo sostiene a él, porque cada uno de los pasos del labriego van siempre acompañados de una sensación interior de infinita paz. Más no porque sepáis que mi paz está en los que me siguen, os portéis con ingratitud con ellos, porque son tan humanos como vosotros. No porque los miréis sonrientes y tranquilos os empeñéis en ignorar lo que sufren por llegar a serás útiles y a serviros. 32. ¿Quién ha sabido corresponder con amor y caridad a los que muchas veces suspenden su trabajo por venir a recibir a los necesitados de paz y de salud? ¿Cuándo habéis acudido junto a la cuna del pequeño que tuvo que quedarse solo porque su madre es un labriego que tuvo que ir a cumplir su misión entre los que sufren? En verdad os digo, que así como os he llamado para que aprendieseis a recibir, también os pido que aprendáis a corresponder con amor a la caridad de vuestros hermanos. 33. ¡Cuántas veces os mostráis disgustados y les juzgáis de malos labriegos porque tardan en llegar! Os mostráis exigentes si notáis en ellos un error, porque sabéis que tienen un deber que cumplir. 34. ¡Ah multitudes, que en vez de tomar con humildad el pan que se os da, lo devoráis junto con la mano que se ha tendido para ofreceros el sustento! 35. ¿Qué sabéis de las luchas que mis escogidos sostienen por conservarse limpios para serviros? ¿Qué sabéis de las pruebas con que ellos son tocados, a fin de mantenerlos alerta? Y todavía les juzgáis débiles y propagáis que la tentación los ha dominado, sin comprender que es la carga que vosotros mismos habéis dejado en ellos, ya que os estáis rehusando a tomar la parte de responsabilidad que en mi Obra corresponde a cada uno. 36. ¡Qué pronto olvidáis lo mucho que recibisteis a través de ellos! Más en vuestro corazón os tranquilizáis, argumentando que ellos nada os dieron, pero en verdad os digo, que mientras no os améis los unos a los otros, es mentira que me estéis amando a Mí. 37. Las legiones de seres espirituales que invisibles a vuestros ojos materiales asisten a la manifestación de mi palabra, son las que dan la verdadera interpretación a mis enseñanzas, para que vosotros sepáis cuáles son los mandatos que le di al espíritu y en qué forma le dan cumplimiento, es por lo que en ocasiones me dirijo a ellos a través del portavoz por medio del cual os entrego mi enseñanza. ¿Por ventura creéis que les sea necesario que les hable por medios humanos? NO, pueblo, acabo de deciros que únicamente lo hago para que sintáis su presencia y escuchéis las órdenes que les doy. 38. La legión de seres que he destinado para que os acompañe y ayude en vuestra jornada, es muy grande, tanto que no la podríais imaginar. En el seno de ella existe una armonía absoluta. La luz que brilla en ellos es la de la sabiduría y el amor, porque el ideal al que están consagrados es el de entregar la caridad a la humanidad, siendo su mayor anhelo el de conducir a sus hermanos a la cumbre de la espiritualidad. 39. ¡Qué hermosa es la misión que desempeñan, y cómo les dificultáis su labor! NO debéis decir que vuestra falta de colaboración para con vuestros hermanos espirituales, se debe a la ignorancia, ya que habéis escuchado las órdenes que a través de mis portavoces les doy para que vosotros conozcáis su misión de amor y caridad, y os dispongáis para ayudarles en su cumplimiento. 40. Todavía no lográis identificaros con aquel mundo de hermanos de luz; ni sabéis armonizar con ellos, ¿Por qué? Por vuestra falta de espiritualidad que no permite a vuestros sentidos percibir todos los llamados, los toques e inspiraciones con los que ellos quisieran guiar vuestros pasos en la Tierra. 41. Muchas veces confundís la espiritualidad con prácticas materiales que en vez de aproximaros hacia ellos, más bien os alejan. Creéis que al invocarlos es más eficaz el llamarlos con algún nombre que el atraerlos con una oración. Creéis que hay mejor preparación en vosotros si les invocáis encendiendo un cirio u orando en voz alta, y estáis en un error. 42. Ciertamente que ellos acuden a vuestro llamado, que interpretan vuestros deseos y os imparten su ayuda, porque su misión está inspirada en la caridad; pero aquella ayuda no la lograsteis con vuestra espiritualidad, porque entonces sí hubierais armonizado con vuestros ángeles guardianes, formando con ellos el pueblo de Dios que sabe cumplir con mi mandamiento que os dice “Amaos los unos a los otros”. 43. De cierto os digo que mientras más limpios sean vuestros pensamientos y más sencillas y puras vuestras prácticas, con mayor claridad percibiréis la presencia y la influencia del mundo espiritual en vuestra vida y mayores los prodigios que de ellos recibáis. 44. No penséis que aquellos hermanos vuestros pueden mezclarse a vuestras obras impuras o asociarse a vuestros malos propósitos, ni manifestarse por vuestro conducto si no estáis debidamente preparados para recibirles. 45. Para alcanzar la espiritualidad, pueblo amado, debéis orar y tener fe. 46. La oración y la fe, harán el prodigio de que a vuestra mesa llegue día a día el pan, como a Israel en el Primer Tiempo le fue premiada su fe con el maná. 47. Si otros pueblos os hurtasen vuestro pan, vosotros les perdonaréis para que Yo os perdone a todos. 48. Si llegaseis a veros arrojados de vuestro hogar, os encaminaréis a la montaña, la que os brindará su seno para que os protejáis mientras la prueba pasa. 49. Así como en el Primer Tiempo la fe del pueblo se fortaleció por medio de las grandes pruebas que pasó en el desierto, así en este tiempo muchas veces será probado para que su espíritu adquiera la fortaleza necesaria, para ser soldado de esta causa. 50. ¿A qué discípulo de esta Obra podría hacerle falta un recinto material donde refugiarse durante un tiempo de las pruebas? A ninguno, porque todos sabéis que vuestro Padre no viene buscando templos de cantera para habitar en ellos, sino santuarios y altares en el espíritu de la humanidad, y esos templos van con vosotros doquiera que os encontréis. 51. Mucho han vivido vuestros antepasados en la ignorancia, alimentando el fanatismo religioso y por ello poco adelanto alcanzaron para su espíritu. No les fue dado contemplar aquí en la Tierra, la luz de esta Era que a vosotros os está iluminando, mas ellos también recibirán, llegada la hora, la luz espiritual en plenitud. 52. Mi Doctrina viene a enseñaros a armonizar con vuestros hermanos, ya sea que habiten en la Tierra o en el infinito valle espiritual. 53. Estos serán los aspectos de vuestra vida futura si perseveráis en la Ley, pues muy distinta será vuestra jornada si caminaseis fuera de la senda que os he trazado con mi palabra, porque entonces el hambre, las epidemias y las guerras que surjan en la tierra, no os respetarán, porque esas fuerzas destructoras, no encontrarán en vosotros nada que las detenga. 54. Discípulos amados: Aprovechad todas las pequeñas o grandes pruebas que a diario se presentan en vuestra vida, con el fin de que cuando pruebas mayores lleguen, sean como ráfagas del huracán que se desvanecen al chocar contra los muros inconmovibles de la fortaleza que os de la práctica de mi Ley. 55. Forjad un pueblo con vuestra unión espiritual, cuya defensa contra vuestros enemigos, sea la oración. Ya podrán entonces desatarse los elementos, que este pueblo con su espiritualidad sabrá vencer todas las vicisitudes. 56. Levantaos, varones y mujeres; ancianos, jóvenes y niños; levantaos firmemente a caminar por la senda que mi palabra ha venido a trazaros en este tiempo que no es sino la reanudación del camino que en los tiempos pasados vine a trazar con la huella de mi sacrificio en la cruz. 57. Cumplid con mi Ley para que vuestros hijos al formar la nueva generación, alcancen mayor evolución que la que vosotros lograsteis y que vuestras desobediencias no vayan a apartarlos de esta Obra haciéndolos vivir más alejados de la espiritualidad. 58. En este Tercer Tiempo, he venido a daros el calor que os hace falta, para apartar de vosotros el frío que sembrasteis en los caminos de vuestra vida. Habéis escuchado la campana que Elías ha echado a vuelo para que vengáis a recibir con mi enseñanza, la luz del Espíritu Santo. 59. Preparaos, para que podáis sentir mi presencia y seáis como los apóstoles del Segundo Tiempo que al escucharme aumentaban su fe cada día y se preparaban para dar cumplimiento a su delicada misión. 60. Israel: No deis cumplimiento solamente a vuestros deberes contraídos en el mundo. Cumplid también con la Ley porque ante el Padre habéis contraído una misión y su cumplimiento debe de ser estricto, elevado y espiritual. 61. Os estoy doctrinando para que os apartéis del materialismo y dejéis de ser los fanáticos e idólatras; para que no adoréis ni rindáis culto a objetos materiales hechos por las manos humanas. No quiero que existan en vuestro corazón raíces de idolatría, de fanatismo, de cultos falsos; no me presentéis ofrendas que no llegan a Mí, sólo os pido vuestra regeneración y vuestro cumplimiento en la espiritualidad. 62. Regeneraos de vuestras costumbres pasadas, no miréis hacia atrás ni contempléis lo que habéis dejado y que ya no debéis seguir practicando, comprended que habéis penetrado en el camino de vuestra evolución y no debéis deteneros. El camino es estrecho y debéis conocerlo bien, porque el mañana tendréis que guiar por él a vuestros hermanos y no quiero que os perdáis. 63. Soy el Padre paciente que espera vuestro arrepentimiento y buena voluntad para colmaros de mi gracia y de mi caridad. 64. No juzguéis la palabra, a veces torpe de mis portavoces; si les faltó preparación, esa causa a Mí me pertenece; comprended que aunque Yo me comunique a través del entendimiento más torpe, siempre encontraréis en el fondo de esa palabra esencia, luz, verdad y enseñanza. 65. Esta Era revelará a los hombres las lecciones del Libro de la Vida Verdadera, que aún no habían sido conocidas por la humanidad. 66. En verdad os digo que así como Elías, que fue quien abrió las puertas del Tercer Tiempo, no tuvo necesidad de encarnar su espíritu para hablarles a los hombres, así me estoy comunicando con vosotros y lo mismo han hecho muchos seres que ahora habitan la región espiritual. 67. Se comunicarán con vosotros a través de vuestras facultades hasta el año de 1950, en que cesará la comunicación materializada del mundo espiritual; y después de ese tiempo, muchas veces, sin que los hombres se den cuenta, por sus labios hablarán los espíritus de luz de los tiempos pasados, los libertadores, los profetas, los patriarcas, los benefactores, los apóstoles del bien, los sembradores de justicia, y la enseñanza divina de vuestro Padre, en la culminación de su amor por sus hijos, comunicándose de Espíritu a espíritu. 68. De la presencia entre la humanidad de los seres espirituales de luz, se darán cuenta los que estén velando y orando, los que se hayan espiritualizado y preparado, para poder percibir el instante en que aquellos enviados se acerquen, hablen o realicen alguna obra sobrehumana. 69. No será menester que se comuniquen por medio de hombres que tengan conocimiento de esta Doctrina, para hablar por su conducto. Su presencia, su influencia y su inspiración, serán tan sutiles, que sólo el que esté preparado podrá percibir su presencia entre la humanidad. 70. Los pueblos de la Tierra sentirán la presencia de Moisés cuando cada uno de ellos vaya siendo liberado. Las diversas religiones experimentarán la presencia de Elías, cuando la luz del rayo que surge de la verdad, rasgue las tinieblas de la ignorancia espiritual de la humanidad, poniendo en claro ante su vista toda la falsedad que han adorado. 71. Los señores del mundo que siguen siendo reyes sobre pueblos humillados, sentirán la presencia espiritual de Daniel, cuando el profeta se aproxime a sus lechos a despertarles para que oren, porque la destrucción se acerca. 72. Día llegará en que todo ojo contemple la luz de esas obras como escrito está, para que sepa el hombre que para el espíritu no existen fronteras ni límites materiales, y que poco a poco todos os aproximáis a la meta en donde reina la armonía y la luz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 24 1. Discípulos: Debéis aprender a dar sin esperar recompensa alguna. 2. Practicad la verdadera humildad, la que por ser propia del espíritu elevado se refleja en los sentimientos del corazón. Sentíos sinceramente los últimos entre todos, nunca queráis ser los primeros. 3. Aprended a perdonar a quien os haya herido. Yo dije a Pedro que si setenta veces siete era ofendido por su hermano, el mismo número de veces debería perdonarlo; dándole a entender con ello, que debería hacerlo siempre, lo mismo con los pequeños que con los grandes agravios. ¡Cuántos seres han pasado por este mundo llamándose cristianos y no fueron capaces de otorgar durante toda su vida un solo perdón! 4. Ahora bien, Yo pregunto a todos los que he llamado hijos de la luz: ¿No quisierais al menos una vez en vuestra existencia, llevar a la práctica este sublime mandamiento, a fin de que os deis cuenta de los milagros que él opera, tanto en el que entrega el perdón, como en el que lo recibe? 5. La luz es nobleza, es amor y es entendimiento entre los espíritus, ya sabéis entonces cómo debéis de comportaros en la vida si queréis ser verdaderamente los hijos de la luz. 6. Ahora bien, cuando al ser ofendido devolvéis el golpe y ambos se arrepienten, no retengáis por orgullo vuestra mano, sed el primero en tenderla como prueba de humildad, y no temáis humillaros, porque Yo os digo que el que se humillare en el mundo, será ensalzado en el más allá. 7. ¿Cómo creéis vosotros que anhelo que sean mis discípulos entre esta humanidad? Quisiera que fuesen limpios y mansos de corazón, que con sus ejemplos brillaran en la senda de sus semejantes; que cada uno fuera como esas estrellas que cintilan en la noche como guardianes o guías de sus hermanos. 8. Quisiera que vuestro corazón estuviera lleno de alegría para que la desbordaseis en el triste; que de vuestras manos brotara el bálsamo que llevara la salud a todos los enfermos; que vuestros labios supiesen trasmitir mi palabra con su pureza y esencia original, porque entonces seríais capaces de redimir con vuestro ejemplo a los perdidos. 9. En el Segundo Tiempo os dije al contemplar la ciudad en donde moraba mi pueblo, a quien fui prometido como su Salvador, y el cual por su materialismo, no se dio cuenta de mi presencia: “¡Jerusalén, Jerusalén, que has dado muerte a los profetas y has desconocido a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos, como el ave cobija a sus polluelos y no quisiste obedecerme!”. 10. Yo les había buscado para ofrecerles la felicidad verdadera y sin embargo, sabía que ellos me llevarían al Calvario, pero mi amor no fue vencido por la impiedad de los hombres y como prueba de ello, aquí me tenéis de retorno, diciéndoos benditos sean los que hoy creen en Mí, porque me llevaré de su corazón todos sus pesares, más bendigo también a los que en este tiempo serán mis nuevos jueces, porque os aseguro que ellos serán creyentes el mañana, como Saulo de Tarso que perseguía a los que creían en Mí, y que llegarán a Mí arrepentidos, para luego levantarse llenos de amor y de fe a esparcir la semilla de la verdad entre sus hermanos. 11. Mi luz ilumina el entendimiento humano. Vengo a este pueblo como en aquel tiempo fui en otro pueblo que os antecedió, al cual os he dicho que pertenecéis espiritualmente. ¡Cuántos de aquellos hombres me desconocieron! ¡Cuánto se endureció su corazón para gritar: crucificadle! ¡Oh crucifixión bendita, porque fue el testimonio de lo que puede hacer el amor divino por sus hijos y de lo que es capaz la ingratitud humana! 12. Muchos de ellos se encontraban enfermos, ciegos y obcecados; no supieron lo que hicieron y por eso me juzgaron, tampoco saben lo que hacen aún ahora todos los que no van por mi camino de amor. La maldad humana ha querido acabar con el amor que sembré por conducto de Jesús, más a través de los siglos, millones de hombres han llorado por aquella ingratitud sin nombre. Más esos que así han llorado por Mí, han odiado y maldecido a los que me crucificaron, cuando Yo no os he enseñado a odiar ni a maldecir. Yo no odio, ni maldigo, ni castigo, esos sentimientos no se encuentran en mi Espíritu divino, mas sí los contemplo en vuestra justicia mundana. 13. Yo os enseñe a amar, a perdonar, a orar por los que os hirieron y a bendecirles. 14. Si siempre tuvieseis esas obras en vuestra vida y al llevarlas a cabo en verdad las sintieseis sin decirlo a nadie, mucho alcanzaríais en desagravio de vuestras faltas y con ellas, a través de vuestros pensamientos limpios, recibiríais la luz. Así es como os enseña mi palabra, así es como debe trabajar el espíritu silenciosamente y sin alarde. 15. Cuando de vuestra mente brota una idea o un pensamiento de luz, así llega a su destino para cumplir su misión bienhechora. Si en vez de pensamientos de bondad, brotan de vuestra mente emanaciones impuras, sólo causarán perjuicios a donde las enviéis. Yo os digo que también los pensamientos son obras y como tales, quedan escritas en el libro que existe en vuestra conciencia. 16. Si vuestras obras son buenas o malas, recibiréis multiplicado lo que deseasteis para vuestros hermanos. Más os valdría haceros un mal a vosotros mismos, que desearlo a uno de vuestros semejantes. 17. Por eso os dije en el Segundo Tiempo: “Lo que se siembra se cosecha”, porque es necesario que reconozcáis vuestras experiencias en esta vida y que recordéis que vuestras cosechas os devuelven la misma simiente que sembrasteis, aunque en multiplicación. 18. ¡Ah humanidad que no habéis querido meditar, sentir, ni vivir las enseñanzas de vuestro Maestro! 19. Si a vuestras manos llegasen alterados los escritos de mis discípulos que en el Segundo Tiempo os legaron mi palabra, Yo haré que reconozcáis cuáles son las verdaderas palabras de Jesús, vuestra conciencia descubrirá como falsas, las que no estén en armonía con el concierto divino de mi amor. 20. Habéis leído de prisa mis enseñanzas y las habéis interpretado a vuestro gusto, entonces buscáis nuevos libros, donde los hombres me llevan nuevamente de Herodes a Pilatos, pero de aquella palabra dulce, de aquella Doctrina sencilla que el Divino Maestro enseñó, muy poco encontraréis allí. 21. Todos me seguís juzgando, unos me hacéis Dios, otros hombre, unos me llamáis divino y otros, profeta humano; los unos me creen hijo de Dios y los otros de David. Los unos me llaman profeta y otros agitador. Unos dicen que soy iluminado por el Altísimo, otros dicen que tengo pacto con el demonio, y así va esta humanidad tras de mi nombre, para colocar sobre Mí el nuevo I.N.R.I. a imitación del tímido Pilatos. 22. A través de mis palabras y de mis obras me juzgáis, mas no os ocupáis de poner en práctica el “Amaos los unos a los otros”. Teméis practicar esa sublime enseñanza, porque pensáis en la burla de vuestros hermanos. 23. En verdad os digo que si Yo hubiese sentido miedo a la cuesta del Calvario y a la cruz, todavía estaríais esperando al Mesías. 24. No caigáis en teologías complicando lo simple, no imitéis a quienes pretendan aprisionar a Dios, a la verdad, en un libro material, porque jamás como humanos, lograréis escudriñar a Dios. 25. No dificultéis lo fácil, no empequeñezcáis lo grande, ni exaltéis lo pequeño. No lleguéis a ser doctores sin doctrina, ni religiosos sin amor. 26. Buscad a vuestro Padre que hoy llega hasta vosotros como pensamiento divino, irradiando amor. He aquí mi luz hecha palabra para todos los hombres. 27. Es la luz del Espíritu Santo, que cual mensaje de amor viene a rasgar los velos que oscurecen el entendimiento humano. 28. Si con buena voluntad buscáis en esta palabra el saber que encierra y encontráis su esencia, habréis encontrado la verdad. 29. La luz de esta enseñanza será la estrella que os señale el camino por donde tendréis que proseguir; no debéis permanecer estacionados porque detendríais con ello el progreso de vuestros hermanos en el sendero espiritual. 30. No vengo a fomentar hábitos que os retrasen espiritualmente, y aunque muchas veces los encubráis con el falso brillo de las palabras floridas, en su fondo encierran ignorancia y confusión. 31. El libro que abro ante vosotros, es como un exquisito manjar para el espíritu; su esencia, una vez que llegue a vuestro corazón, hará transformaciones en él, que os ayudarán a imitar al Mesías, al Maestro, que en cuanto hombre, rindió un homenaje de amor perfecto al Padre. ¿Cuándo daréis gloria a vuestro Señor en forma semejante? 32. Habéis desarrollado vuestras pasiones en el mundo, habéis adorado vuestros ídolos, pero a Dios en el infinito y en vuestros hermanos ¿Cuándo? 33. Cerca de dos mil años hace que repetís aquella frase que escucharon los pastores de Belén: “Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”, mas, ¿Cuándo habéis puesto en práctica la buena voluntad para haceros merecedores de la paz? En verdad os digo, que más bien habéis hecho lo contrario. 34. Habéis perdido el derecho de repetir aquella frase, por eso ahora vengo con nuevas palabras y lecciones, para que no sean frases ni oraciones las que se graben en vuestro entendimiento, sino la esencia de mi enseñanza la que penetre en vuestro corazón y espíritu. Si queréis repetir mis palabras tal cual Yo vengo a entregároslas, hacedlo, pero sabed que mientras no las sintáis, no tendrán virtud alguna. Pronunciadlas con dulzura y humildad, sentidlas vibrar en vuestro corazón y Yo os responderé de tal manera, que haré estremecer todo vuestro ser. 35. Pobremente me interpretan aquellos por quienes me manifiesto, por eso mi lección es también para ellos, para que lleguen a despojarse de toda idea superflua, de fanatismo, de antiguos prejuicios y de todo lo que pudiera mezclarse a la inspiración que reciben. A cada tiempo que pasa, nuevos hombres mejor preparados, vendrán a escucharme. 36. Elevad vuestro pensamiento a Mí, portavoces amados, rogad al Maestro que en vuestro éxtasis se manifieste límpida y pura su enseñanza, dejad que en vosotros se haga mi voluntad y veréis que de vuestras bocas salen lecciones que conducirán a estas multitudes por el camino del amor y de la verdad. 37. Pueblo: Dejad las supersticiones que antaño os enseñaran y orad ante Mí con verdadera fe; Yo os libraré de toda acechanza y os enviaré a los ángeles guardianes. 38. La Ley de Dios es infinita, todo lo abarca, es la armonía entre todo lo creado. Esa Ley no concierne solamente a lo espiritual. 39. Gustáis de aprender de memoria los preceptos de la Ley, los nombres de las virtudes espirituales, las máximas y frases de Jesús, más Yo os digo: Es menester que todo esto lo sintáis. Saber, no es sentir. Él que quiera poseer mi Verdad, debe sentirla en lo más profundo de su corazón. 40. Pensáis en las ideas elevadas, en las acciones buenas, pero no las hacéis como es mi voluntad, porque no las sentís y por ello ignoráis el sabor divino que dejan cuando se han practicado. No las practicáis con limpidez porque creéis no poder, y no podéis porque no queréis. Y es que para hacer el bien es necesario amar. 41. Quien ama comprende, quien estudia tiene voluntad; quien tiene voluntad puede hacer mucho. Yo os digo que ni elevación, ni sabiduría tendrá, ni hará obras grandes, quien no ame con toda la potencia de su espíritu. 42. Quien se aparta de la Ley espiritual, que es Ley superior, cae bajo el dominio de las leyes inferiores o materiales, de las que también poco saben los humanos. Más quien obedece y permanece en armonía con la Ley suprema, está por encima de todas las reglas que vosotros llamáis naturales y siente y comprende más que el que sólo posee conocimientos que ha encontrado en la ciencia o en las religiones. 43. He ahí por qué Jesús os asombró con las obras que llamáis milagros, más reconoced las lecciones que os dio de amor. Comprended que nada hay sobrenatural ni contradictorio en lo divino que vibra en toda la Creación. 44. Encontráis contradictorio con el amor del Creador, vuestro peregrinar por esta vida llena de amarguras y vicisitudes, en la cual imitáis a vuestros niños cuando están descontentos o enfermos. Vivís en un continuo llorar por vuestros sufrimientos, más éstos son el resultado natural de vuestras desobediencias y faltas a la Ley y del mal uso que habéis hecho de la libertad que mi amor os ha dado y que llamáis libre albedrío. 45. Esta lección que es tan sencilla de comprender, porque está al alcance de vuestro entendimiento, os negáis a considerarla como una verdad. 46. Sólo la regeneración y el ideal de perfeccionamiento os podrán hacer volver al camino de la verdad. Quienes sintiéndose intérpretes de la Ley de Dios os digan que a vuestra perversidad y rebeldía le esperan sufrimientos infernales y que sólo demostrando vuestro arrepentimiento, mortificando e hiriendo vuestras carnes y presentando a Dios ofrendas materiales, Él os perdonará y os llevará a su Reino, en verdad os digo que están en confusión. 47. ¿A dónde iréis humanidad, conducida por los que admiráis como grandes maestros de las revelaciones sagradas y a quienes Yo contemplo confundidos? Por eso vengo a salvaros con la luz de esta Doctrina, la cual os hará evolucionar en el sendero de mi amor. 48. En este tiempo, vengo a daros nuevas enseñanzas en las que debéis meditar, lecciones de amor que os rediman y eleven, verdades que aunque amargas, sean luz en vuestro camino. 49. El Espiritualismo en este tiempo, como el Cristianismo en el tiempo pasado será combatido y perseguido con ira, con crueldad y saña y en medio de la lucha, lo espiritual surgirá obrando prodigios y conquistando corazones. 50. El materialismo, el egoísmo, el orgullo y el amor al mundo, serán las fuerzas que se levanten en contra de esta revelación, que no es nueva ni distinta a la que os he traído en los tiempos pasados. La Doctrina que ahora he venido a revelaros, y a la que dais el nombre de Espiritualismo, es la esencia de la Ley y de la Doctrina que en el Primero y Segundo Tiempos os fueron reveladas. 51. Cuando la humanidad comprenda la verdad de esta enseñanza, su justicia y los infinitos conocimientos que revela, desechará de su corazón todo temor, todo prejuicio y la tomará como norma de su vida. 52. Mi Ley no esclaviza, mi palabra libera. El que en Mí cree y me sigue, no es esclavo, deja de ser súbdito de las pasiones terrestres, deja de ser del mundo y se convierte en dueño de sí mismo, vence las tentaciones y el mundo queda a sus pies. 53. Sólo la espiritualidad salvará de su caos a esta humanidad, no esperéis otra solución, ¡Oh pueblos y naciones de la Tierra! ¡Podréis hacer tratados de paz, pero mientras esa paz no tenga por base la luz de la conciencia, seréis necios, porque estaréis edificando sobre arena! 54. En el Segundo Tiempo os dije: “Más fácil es que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico al Reino de los cielos”, y ahora lo estáis mirando. Quisieran los poderosos poder comprar con sus riquezas la paz y no lo logran. 55. Así la humanidad comprenderá que los bienes espirituales son indispensables en la vida del hombre, bienes que no se pueden adquirir con monedas, sino con espiritualidad. 56. Espiritualidad no quiere decir misticismo, prácticas materiales y ostentación, sino elevación de los sentimientos, bondad del corazón, rectitud en los actos, amor a los semejantes. 57. Para daros esta lección de caridad y amor no he venido a humanizarme, ni a manifestarme en palacios, entre vanidades y rodeado de lujos. En el humilde barrio de vuestra ciudad, entre los pobres, entre los humildes, así he llegado a vosotros, como corresponde a quien en otro tiempo os dijo: “Mi Reino no es de este mundo”. 58. Esta humanidad, que en algunas fases se ha desarrollado, espiritualmente vive en un profundo letargo; porque no ha logrado escudriñar su interior donde existe el verdadero templo. Ese santuario se encuentra desierto, no arde su lámpara, su altar está sin ofrenda, más Yo os pregunto: ¿A qué se debe todo esto? Porque ha mucho tiempo que el hombre se alimenta con cultos externos, sustituyendo con ello lo que debería ser completamente espiritual. 59. Ha tratado de satisfacer las necesidades de su espíritu con ceremonias, tradiciones, festines y ofrendas materiales. A lo cual os digo, que sólo las obras que encierren elevación y espiritualidad, llegarán a fortalecer y alimentar verdaderamente al espíritu. 60. Ciertamente que Yo recibo todas las ofrendas y en todas ellas deposito mi amor; ¿No creéis que sería más justo y grato tanto para el Padre como para vosotros, que me ofrecierais algo que sea digno de Mí y de vosotros mismos? 61. Muchos hombres y pueblos aún creen agradarme presentándome ofrendas materiales, piensan que mientras mayor sea el esplendor y el lujo de sus liturgias, más grande será el gozo en el Señor y mayores los beneficios que de Él obtengan; y es que se han olvidado de que, si en cuanto hombre hui de todo lo que era vano y superficial, ahora que me he manifestado a vosotros en espíritu, menos recibiré de los hombres objetos y ceremonias materiales. 62. ¿Hasta cuándo llegaréis a interpretar con verdad mi Ley? ¿Hasta cuándo dejará esta humanidad de infringir y adulterar mis mandatos? 63. Os ofrezco este tiempo para que meditéis sobre las enseñanzas espirituales, las que ya os habían sido reveladas desde los primeros? 64. Despojaos de hábitos, vicios, supersticiones, tradiciones, fanatismo e idolatría, os quiero limpios, para que podáis espiritualizaros y os quiero humildes para que en vosotros pueda llegar a brillar mi luz. 65. Así como en los tiempos pasados, los lugares de Jerusalén y de Roma, fueron para la humanidad tierras de promisión y fuentes de gracia en donde el Señor se manifestó, a esta nación empequeñecida y humillada, le he señalado una elevada misión para este tiempo; deberá de estar preparada, porque tanto el eco de mi manifestación, como el rumor de mis prodigios y el fervor de los testigos, atraerán la atención de la humanidad. 66. Serán primero los pobres, los ignorantes, los necesitados, los inocentes, los esclavos, los hambrientos y sedientos de justicia, los que vengan, y después llegarán los escépticos, los señores, los científicos. 67. Velad y orad, estad preparados para la llegada de las grandes turbas. Velad en vuestras obras, orad en el rincón de vuestra alcoba o donde os sorprenda el instante de comunicaros conmigo, y allí estaré con vosotros. 68. No os he dicho que os apartéis de vuestros deberes en el mundo, sino que os alejéis de lo que no esté en la Ley, es decir, que apartéis de vuestra vida lo innecesario, lo superfluo y que toméis con moderación de lo que es lícito. 69. ¿Qué os ha dado vuestro libre albedrío, cuando lo habéis empleado para perseguir y buscar los placeres materiales? Sólo dolor y desengaños. 70. Estudiad bien mi palabra cuando ella os encomienda que os apartéis de lo que pertenece al mundo. “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. 71. Desde la nueva Jerusalén estoy contemplando a esta humanidad sin ser sentido por ella. Unos cuantos que me han esperado y otros que me siguen, saben que he vuelto como Espíritu Santo y que me encuentro hablándoles a través del entendimiento del hombre. ¿Sabéis cómo encuentro a los pueblos del mundo? Decepcionados, los hombres desengañados de los hombres. Ya nadie le pide a otro, porque sabe que no ha de alcanzar nada de su caridad y porque sabe que su mano se encuentra vacía. Ahora impera el materialismo, y de todo lo que es bueno y elevado, sólo ha quedado un reflejo muy débil de luz. 72. Os asombráis de que os hable así y pensáis que soy estricto y exigente con vosotros, a lo cual os digo, que vuestro espíritu evolucionado debe ofrecerme una cosecha mejor de la que hoy me hacéis presente. 73. ¿No creéis que la división de la humanidad en pueblos y razas, es algo primitivo? ¿No meditáis que si vuestro adelanto en vuestra civilización, de la que tanto os enorgullecéis, fuese verdadero, no estaría aun imperando la ley de la fuerza y la maldad, sino que estarían regidos todos los actos de vuestra vida por la ley de la conciencia? Y vos, pueblo, no os pongáis al margen de este juicio, que también entre vosotros descubro guerras y divisiones. 74. Desde la antigüedad os he hablado de un juicio y este es el tiempo anunciado que los profetas representaron como si fuera un día. 75. La palabra de vuestro Dios es de Rey y no retrocede. ¿Qué importa que sobre ella hayan pasado miles de años? La voluntad del Padre es inmutable y tiene que cumplirse. 76. Si los hombres además de creer en mi palabra, supieran velar y orar, nunca serían sorprendidos, pero son infieles, olvidadizos, incrédulos y cuando la prueba se presenta la atribuyen a castigo, a venganza o a la ira de Dios. A lo cual Yo os digo, que toda prueba es anunciada con anticipación, para que estéis preparados, por lo tanto debéis de permanecer siempre en vigilia. 77. El Diluvio, la destrucción de las ciudades por el fuego, las invasiones, las plagas, las enfermedades, la escasez y otras pruebas más, fueron profetizadas a todos los pueblos de la humanidad, para que os preparaseis y no fuerais sorprendidos. Lo mismo que ahora, siempre del amor de Dios ha descendido un mensaje de alerta, de preparación, para que los hombres despierten, se preparen y se fortalezcan. 78. A través de los dones del espíritu y de las facultades que posee el hombre, llegan hasta su corazón mis mensajes. Esos dones son: la videncia, el presentimiento, la intuición y el sueño profético. 79. Entonces, ¿Por qué las más de las veces recibís las pruebas sin estar preparados? No es que os haya dejado de enviar el mensaje, es que os ha faltado oración y espiritualidad. 80. Os he dicho que se aproxima a toda la humanidad una prueba muy grande, tanto que en toda la historia de sus siglos y edades, no ha tenido semejanza y ahora debéis de comprender que estoy hablando al corazón de todos vosotros, os estoy haciendo llegar mensajes y avisos en muchas formas, para que los hombres mediten y estén despiertos a mi Ley, como las vírgenes prudentes de mi parábola. 81. ¿Me escucharán los pueblos y las distintas naciones del mundo? ¿Me escuchará este pueblo a quien me estoy manifestando en esta forma? Sólo Yo lo sé, más mi deber de Padre es poner en el camino de mis hijos todos los medios para su salvación. 82. Pueblo: No olvidéis esta palabra, no vayáis a dormir ni cerréis las puertas de vuestro corazón a mi llamado de amor, sed los mensajeros de esta luz, enviando vuestros pensamientos, como misivas espirituales a la mente de vuestros hermanos. 83. Ahora comprenderéis mejor por qué constantemente os repito: “Velad y orad”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 25 1. El espíritu de Elías, como campana celestial, os ha despertado para que vinieseis a escuchar mi palabra. 2. Vuestro corazón se pregunta ansiosamente. ¿Cuál será el manjar que el Padre nos dé a saborear en este día? ¿Cuál será la lección de hoy? 3. De cierto os digo: Una mujer dejó en su hogar un enfermo grave por venir a escucharme, a ella le digo: Cuando volváis a vuestra casa, el enfermo dejará el lecho y él mismo os abrirá la puerta para daros la buena nueva de que ha sanado, porque todo aquél que dejare los bienes de la Tierra por estar conmigo, tendrá quien vele por lo que ha dejado, y ése soy Yo. 4. Contemplo a los que sufriendo una gran pena han vertido lágrimas en el rincón de su alcoba, sin desesperarse ni renegar contra Mí, aceptando su prueba humildemente, sabiendo que para alcanzar mi Reino es necesario hacer méritos. 5. A todos os veo ir por los distintos caminos de la lucha humana y entonces me he convertido en el peregrino que cruza vuestro sendero para preguntaros: ¿A dónde vais? Y mientras unos me responden: En busca de tranquilidad, otros me dicen: Vamos en busca de pan. Entonces el Maestro se adelanta a llamar a las puertas que vais a tocar para que vuestros hermanos os reciban con caridad y buena voluntad. Es por eso que cuando habéis llamado encontráis conmovidos a los corazones que eran de roca, reconocéis mi presencia y me decís: “¿Señor, tanta es la caridad que tenéis con nosotros?”. 6. Las pruebas que encontráis en vuestro paso, no las ha puesto la casualidad, os las he enviado para que hagáis méritos. La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y lo mismo estoy en las grandes que en las pequeñas obras de la creación, velad y orad para que lleguéis a comprender cuál es el fruto que debéis recoger de cada prueba para que sea más breve vuestra expiación. Tomad con amor vuestra cruz y haré que llevéis con paciencia vuestra restitución. 7. Este es el Tercer Tiempo en el que vengo nuevamente a deciros: “Amaos los unos a los otros”, mas no solamente entre humanos, sino de un mundo a otro; debéis amar y tener caridad de los que están en espíritu porque también son vuestros hermanos. 8. Cuán lejos está el tiempo en que se os dijo: “Él que a hierro mata a hierro muere”. “Con la vara que midas serás medido”. Hoy os digo: Arrepentíos, en verdad, lavad con obras de caridad, de perdón y amor, vuestras manchas. 9. De todos los caminos os he llamado para entregaros una sola enseñanza. En mi mesa nunca ha habido manjares que fueran unos mejores que otros, un solo pan y un mismo vino he ofrecido a todos. A mi mesa se han sentado, lo mismo los grandes que los parias; los acaudalados que los pobres; los pecadores que los mansos. Lo mismo he recibido a los que han vivido con limpidez que a los que llegan con su espíritu manchado. Esto os enseño para que en el camino de vuestra vida no distingáis jamás a ninguno de vuestros hermanos. 10. Sed humildes delante de los que se sienten superiores y aquél que delante de vosotros se humillase considerándose más pequeño, hacedlo comprender que no es menos que vos. 11. Es necesario practicar mi Doctrina para comprender la potestad infinita del amor. El amor es la virtud que convierte al hombre pecador en mi discípulo. Amor es la esencia de la vida eterna. 12. Hay quienes me preguntan ¿Por qué necesitáis hablarnos en esta forma para conducirnos al camino de la evolución del espíritu? De cierto os digo: esta palabra que oís, es el libro que encierra mi sabiduría. 13. ¿Por qué he abierto ante vosotros este libro? Para revelar muchos misterios al hombre; para hacer luz en sus tinieblas de ignorancia. 14. En verdad os digo, que los hombres del poder no todo lo pueden, ni los sabios todo lo saben, ni los teólogos me conocen en verdad. 15. Por eso he venido nuevamente como Maestro entre la humanidad a iluminar vuestro entendimiento para que comprendáis las grandes revelaciones, siempre que no pretendáis llegar a la altura de mi sabiduría, sino penetrando en mi santuario con respeto y humildad. Quien así penetre, será conducido por Mí hasta donde sea mi voluntad y jamás encontrará el dolor. 16. Analizad a la ciencia de estos tiempos, sus frutos son amargos porque los hombres han querido penetrar sin respeto en mis arcanos, y cuántos al descubrir en mínima parte las maravillas del Universo han dudado que existe una Omnipotencia que lo haya creado todo. Son los que sólo creen en lo que ven y en lo que palpan, mas todo lo que está más allá de su comprensión, es negado por ellos. 17. El conocimiento que está más allá de vuestra comprensión y del materialismo, es el que vengo a enseñaros, para que alcancéis vuestro perfeccionamiento espiritual. 18. Preparaos humanidad, para que os libréis de comer los frutos amargos que la ciencia os prepara. Yo siempre he venido a revelaros el secreto de la vida verdadera. 19. En el Segundo Tiempo me escucharon grandes multitudes, millares de enfermos sanaron con sólo ser tocados por Mí o con escuchar mi palabra de ternura, o siendo contemplados por mi amorosa mirada. Muchos de ellos me amaron y reconocieron aunque no todos me siguieron, porque sólo doce fueron los que me acompañaron hasta el fin. Sus nombres son inmortales por el ejemplo de perfección, de virtud y sacrificio que os legaron, mas no eran perfectos cuando les llamé, si lo hubieran sido no les hubiera llamado para enseñarles. 20. Entre vosotros tampoco encuentro justos o perfectos, más os transformaréis a través de mi enseñanza y grandes obras podréis hacer. Duro es el corazón de la humanidad, pero os iluminaré en el camino para que salgáis avante. 21. En el Segundo Tiempo, cuando mis apóstoles se diseminaron por el mundo. Pedro tuvo instantes de flaqueza ante las persecuciones, la crueldad y la dureza de los hombres, y queriendo huir de Roma para salvar su vida, contempló la silueta de Jesús que llevando a cuestas la cruz avanzaba hacia la ciudad pagana, Pedro preguntó a su Maestro: “¿A dónde vas, Señor?” A lo cual contestó Jesús: “A morir nuevamente por vosotros”. Pedro sollozando ofreció a su Señor volver al seno de los pecadores para salvarlos, aún a costa de su sangre y de su vida, para morir imitando a su Maestro. 22. Por eso os digo a vosotros: No esperéis que 1950, el año de mi partida, os sorprenda impreparados y débiles, porque si así queréis levantaros a esparcir mi enseñanza tendréis que flaquear. 23. Entonces buscaréis mi palabra para fortaleceros y no la encontraréis. Hoy que aún me encuentro doctrinándoos, levantaos a practicar mis lecciones, regeneraos, dad un paso hacia la espiritualidad, Yo os alentaré con obras y prodigios y os maravillaréis ante las grandes revelaciones que os daré de Espíritu a espíritu. Sorprenderé a los científicos materializados, manifestándoles la existencia de lo espiritual. Todo lo que han negado y que existe, será contemplado por ellos. Entonces se despertará la curiosidad, la ambición por sondear el más allá y ese será el momento en que mis emisarios y discípulos se presenten para explicar todo cuanto os he revelado e impidan que la humanidad forje sectas y teorías en tomo a mis nuevas revelaciones. 24. Hoy es tiempo de oír, de meditar y si llegado el momento de ir en pos de los pueblos y naciones, algunos de vosotros no pudieseis hacerlo, no temáis, que allí donde habitáis mucho podréis hacer, dejad que sean vuestros hijos los que lleven a lejanos lugares la buena nueva. Recordad que os he dicho que los primeros serán postreros y los postreros primeros. 25. Hoy llegan las multitudes ante mi enseñanza; los que más sufren, los que han tenido hambre y sed de justicia, los que sueñan con una vida de paz se quedan para seguir escuchando mi palabra. 26. Entre estos pobres, rudos y sencillos, voy entresacando a aquellos por quienes os doy mi palabra. 27. El Divino Maestro de todos los tiempos, vuelve entre vosotros para comunicarse con la humanidad, conduciendo en esta forma al espíritu hacia el nuevo día. 28. Preparad vuestro entendimiento para que analicéis con rectitud mi palabra, ya os he dicho que los espiritualistas serán los que den una justa interpretación a las lecciones que en esta era y en los tiempos pasados os ha revelado vuestro Señor. El que lea en mi libro y al analizar lo haga en el sentido espiritual, ése será el que se acerque a la verdad. 29. Para que lleguéis a definir verdaderamente esta Doctrina, antes tendréis que luchar entre vosotros mismos y llegaréis a veces aún a la confusión, más aquél que en medio de su tempestad vele y ore confiando en Mí, ese sentirá que en su espíritu penetra la calma y la paz. 30. Los vientos desencadenados harán que los árboles se desprendan de sus frutos vanos y de sus hojas secas, hasta quedar libres de impurezas. ¿No os dais cuenta de que mañana, cuando ya no escuchéis esta palabra, no vais a quedar solos en el camino, enseñando a vuestros hermanos lo que de Mí aprendisteis? Yo estaré siempre en cada uno de vosotros, el Maestro preparará el camino y el discípulo cumplirá su misión. 31. Os prometí hacer la luz en los hombres para que todos conociesen y comprendiesen las revelaciones de mi Doctrina y este es el tiempo en que aquella promesa ha sido cumplida, esta era que no supo esperar el hombre, porque se ha perdido en una vida de ciencia de la que ha hecho un nuevo mundo y en la que los espíritus estaban ansiosos de mi vuelta, porque sabían que para ellos mi enseñanza es su libertad, su elevación y por lo que alcanzarán la paz. 32. Unos han esperado esta era, morando en el valle espiritual, otros han esperado el milagro siendo moradores de esta Tierra. Bienaventurados los que supieron esperar con su lámpara encendida como las vírgenes prudentes de la parábola. 33. También en el Segundo Tiempo los espíritus esperaban ansiosamente la llegada del Mesías; unos en el mundo material, otros desde las moradas espirituales; es que Cristo es la puerta, es la llave, es el camino y los espíritus lo saben. 34. En Mí, está el poder para despertar al espíritu de la humanidad y de cierto os digo, que esa hora se acerca y no habrá uno que no se estremezca a mi llamado. Unos despertarán del materialismo que los tenía aletargados; otros de su embriaguez de sangre y de placeres, otros lo harán del sueño de su ignorancia, cuya noche de tiniebla y fanatismo ha sido muy grande. 35. En el instante en que se haga la luz espiritual en la humanidad, de los espíritus brotarán oraciones y preguntarán a su Señor qué deberán hacer para agradarle y así poder acercarse a su presencia. 36. Analizad mi palabra, discípulos, y encontraréis en su esencia la sabiduría, para que vuestro espíritu se instruya en la Doctrina de amor del Padre, porque es a vuestro espíritu a quien le he venido a hablar, a instruir, preparándole para una vida más elevada. 37. Ya sabéis que el cuerpo sólo es instrumento para el espíritu, prueba de ello es que es mortal y pasajero, en cambio el espíritu está destinado para la eternidad. 38. Cuán ignorante de las enseñanzas espirituales encuentro a esta humanidad, y es porque se le ha enseñado mi Ley y mi Doctrina sólo como una moral que le sirva de ayuda y no como el sendero que conduce a su espíritu a la mansión perfecta. 39. Las distintas religiones han venido sembrando en el corazón del hombre un falso temor hacia el conocimiento espiritual, lo que ha ocasionado que huyan de mis revelaciones y que se vayan hundiendo en las tinieblas de la ignorancia, argumentando que la vida espiritual es un misterio impenetrable. 40. Mientras los que esto afirman, todas las revelaciones que Dios hizo al hombre desde el principio de la humanidad, le han venido hablando de la vida espiritual. Cierto es que no os había dado toda mi enseñanza, porque no estabais capacitados para saberlo todo, sino hasta que fuera llegado el tiempo, pero lo revelado por el Padre hasta hoy, os basta para tener un conocimiento completo de la vida espiritual. 41. Pueblo amado: Llamad venturoso a este tiempo, porque en él habéis tenido la visita de vuestro Señor y si queréis señalar con fecha este gran acontecimiento, marcadlo con el año de 1866, que fue cuando Elías os afirmó que se acercaba la hora de mi presencia entre este pueblo. Desde entonces vengo entresacando a mis discípulos para que me sigan fielmente por este camino. 42. ¿Queréis seguirme, queréis ser de mis discípulos? Venid en pos de Mí con la mansedumbre y la confianza con que Pedro, Andrés, Santiago y Juan me siguieron, dejando detrás de sí a los seres amados, sus barcas y sus redes para convertirse según les dije en pescadores de hombres. 43. Hoy vengo a preparar un pueblo, que dé testimonio de mi verdad. ¿Por quiénes voy a manifestarme en el mundo, si no es por medio de mis discípulos? 44. Quiero que meditéis profundamente en mi palabra antes de lanzaros al camino del cumplimiento, preparaos porque los hombres están fuertes en sus convicciones. Desarrollaos lo mismo en pensamiento, que en palabras y obras, así nada tendréis que temer. 45. Sí, pueblo, ya veo que estáis tratando de practicar mis enseñanzas, de vivir cumpliendo con mi Ley para agradarme con vuestros actos. El Maestro os bendice y os anima a perseverar en la regeneración para que alcancéis la espiritualidad. 46. Después de la partida de mi palabra, haréis lo que hicieron mis apóstoles del Segundo Tiempo: Ellos se reunían para orar y de esta manera recibían la luz divina que los guiaba en cada uno de sus pasos. Por medio de la oración espiritual que es la que he venido a enseñaros, se comunicaban con su Señor, se animaban con su presencia y llegaban a comprender cuál era la voluntad de su Maestro. Ahora comprenderéis por qué les tomé como base o cimiento de mi iglesia. ¿Sabéis que quiero formar un nuevo templo? ¿Quiénes formarán los cimientos de este santuario? Yo escogeré a los fuertes, a los fieles en la virtud, a los comprensivos y a los caritativos porque sus ejemplos serán dignos de imitarse. 47. El arcano de vuestro Padre se encuentra presto a desbordar su herencia en el espíritu de la humanidad. 48. En vuestra Nación he cumplido mi promesa de volver entre los hombres, mas no por ello vayan a sentirse privilegiados entre el resto de la humanidad, quienes hayan tenido la gracia de escuchar mis enseñanzas, porque la esencia de mi palabra llegará a todo corazón a su debido tiempo, diciéndoles: Bienvenidos seáis, mis hijos, que sin cansancio llegáis hasta mi presencia para escuchar mi palabra. Sois los discípulos entresacados de las grandes turbas que a Mi han venido y vuestro corazón lleno de fe, creyendo firmemente en esta manifestación, recibe mi palabra y mis máximas como simiente de verdad. 49. Llegasteis con un fardo de sufrimiento e imperfecciones, hambrientos y sedientos de paz y de ternura, y el Maestro no se detuvo a contemplar vuestras manchas para sentaros a su mesa y serviros el mejor manjar. Hicisteis al Padre un relato de toda vuestra vida y de las vicisitudes del camino, mostrasteis la desnudez de vuestro espíritu, cuya vestidura se llevaron en jirones los aires huracanados. Conmovido el Padre os llevó a la fuente donde lavasteis vuestras manchas, os dio nuevas y limpias vestiduras y sentándoos en torno a Él, os dio la primera lección que fue para vosotros como un ósculo, como una caricia y como gota de bálsamo. 50. Así empecé a formar en el corazón de cada discípulo mi libro de sabiduría y amor que no debéis cerrar jamás, porque su contenido no sólo os pertenece a vosotros. En sus páginas existe fortaleza para vuestras pruebas y luz para disipar la ignorancia de vuestros hermanos. 51. Vengo a vosotros, porque vuestros hermanos que tienen el saber, han ocultado la verdad a la humanidad y han llenado de egoísmo su corazón. Yo no os vengo a vender mi amor, ni mi palabra, ni mis bendiciones. Sólo espero que estéis preparados para enviaros a las comarcas y a las aldeas a llevar a vuestros hermanos la buena nueva de mi Doctrina, porque en todo el mundo hay hombres que esperan mi llegada. Quiero que para 1950, que es el tiempo en que dejaré de comunicarme bajo esta forma, os encontréis fuertes para empezar la lucha. 52. Os he apartado del fanatismo y de la idolatría para llenar vuestro corazón con la esencia de mi enseñanza para que os elevéis a vuestro Señor, entregándole un culto limpio, espiritual y sencillo. Así como os he enseñado, quiero que enseñéis a vuestros hermanos. 53. Cuando los elementos se desaten, estad unidos, discípulos, y por vuestras buenas obras, elevación, fe y unificación, derramaré entre vosotros mis prodigios que serán testimonio para los incrédulos de que Yo estoy con vosotros. 54. Las revelaciones que mi arcano encierra y que están reservadas para vosotros, aún son un misterio porque no os habéis hecho merecedores de ellas. 55. No está lejos el día en que cese de hablaros en esta forma, quiero que para entonces estéis preparados, que no haya un solo discípulo que ignore cómo orar ante el Señor. 56. Las pruebas de la vida están dando temple a vuestro espíritu, no os rebeléis ni reneguéis de ellas porque después, cuando el torbellino haya pasado, lloraréis de pesar por haberme ofendido con vuestra desconfianza. Recordad que os he dejado armas para que os sepáis defender, ellas son: la oración y la fe. 57. Orad y si el vendaval azotando vuestro hogar llegase a derribar su puerta, en verdad os digo que la flama de vuestra lámpara, aparentemente débil, no se apagará. 58. Cuando miréis que del camino se apartan los que habéis convertido y con desprecio arrojan el pan que les habíais ofrecido, vuestro corazón se llena de dolor y venís tristes ante el Maestro para depositar en Él vuestras cuitas, más el Maestro os dice: Si es la ingratitud la que guía los pasos de aquéllos, no temáis, dejadles ir, velad y orad por ellos, más si os han dejado porque les faltaron vuestros cuidados y ejemplos, de ello tendréis que responderme. 59. Si unos arrojan el pan y se marchan, otros vendrán, recogerán las migajas y con ellas alcanzarán la paz y la bienandanza. Los que se alejaron retornarán en busca de mis labriegos porque en el desierto les sorprenderá el hambre y la sed. Vosotros que no habéis sido enviados para juzgar las faltas de vuestros hermanos, les recibiréis con buena voluntad. A quien viniere enfermo, le sanaréis y al que llegare hambriento le alimentaréis. 60. Si a pesar de haberles prestado vuestra ayuda os desconocen, perdonadles. Yo seré quien juzgue su causa. 61. Vuestro pasado espiritual es un misterio para vosotros, por eso os digo que toméis con mansedumbre vuestras pruebas, porque estáis en un tiempo de juicio y de restitución espiritual. 62. Los tiempos en que veníais al mundo a recibir honores, goces, placeres, o acumular riquezas, han pasado; hoy venís a vivir en la humildad, a purificaros, a elevaros con las pruebas y a servir a vuestro Señor siendo útiles a vuestros semejantes. 63. Escribid en vuestro corazón un libro con vuestras buenas obras y él os dará paz en esta vida y dicha infinita en la eternidad. 64. Si alguien acumulase riquezas a cambio de mi palabra y de mis dones, vuelvo a deciros como en el Segundo Tiempo: “Antes pasaría un camello por el ojo de una aguja, que éste penetrase en el Reino de los cielos”. Cuán meritorio es contemplar ante Mí a los que ayer gozaron satisfacciones, glorias y comodidades y hoy siguen mis pasos llenos de mansedumbre y de humildad. 65. Entre vosotros hay algunos a quienes he probado como a Job, porque no es mi voluntad que los espíritus se aletarguen, quiero que sean diligentes en el camino. 66. Llegará para cada quien un instante en que la voz del Juez os pregunte no sólo por la palabra que como Maestro os legó, sino también de lo que hicisteis en el cumplimiento de vuestra misión. 67. Preparad vuestros dones espirituales de videncia, intuición y presentimiento, para que os sea dada a conocer en sentido figurado la prueba que os corresponde y vosotros con vuestra oración sepáis vencerla. 68. Dejad que mi palabra os guie, ya que estáis convencidos de que os la estoy entregando para vuestro bien. 69. Os parecen nuevas estas enseñanzas porque las habéis olvidado; mas ahora en el Tercer Tiempo nuevamente os las vengo entregando. Os tengo preparada una gran campiña a la cual os invito, para que en ella aprendáis a sembrar la simiente de eternidad que os estoy confiando. 70. Vengo a preparar a mis nuevos discípulos, para que alcancen mediante su fe y caridad, potestad sobre las enfermedades del cuerpo y del espíritu y sobre los elementos de la creación. 71. Comprended que ya no es tiempo de que viváis en la ignorancia, hoy vivís en la era de la luz, de las grandes revelaciones que os ofrece mi enseñanza. ¿Imagináis la sabiduría que habríais alcanzado, si desde los primeros tiempos hubieseis practicado mis lecciones cumpliendo con mi Ley? Más os habéis entregado a los placeres del mundo estacionándoos en el camino de vuestra evolución espiritual. Por eso hoy que he llegado con mi nueva lección, ésta os parece extraña, incomprensible y fuera de vuestra manera de vivir. Pero os bastará meditar en una sola de mis cátedras para que reconozcáis la verdad de mi palabra, entonces veréis que lo extraño no es mi Doctrina, sino vuestra manera de vivir fuera de mi Ley. 72. Venid a mi campiña, recordad mi enseñanza que habéis olvidado, borrad toda mala simiente y os mostraré la enseñanza que hasta hoy no habíais contemplado. Así os haré salir del estancamiento, de vuestro fanatismo, para haceros penetrar a una vida verdadera, aquella que debías haber vivido desde el principio de vuestra formación. 73. ¿Veis cuán humilde es esta palabra que florece en los labios de los portavoces? De cierto os digo que ella en su sencillez, llevará luz a los hombres, para que comprendan mis revelaciones que por medio de la ciencia y de la teología no habían llegado a comprender. 74. Los buenos discípulos, los perseverantes, los fieles, serán los que analicen esta Doctrina. Ellos también serán humildes, pero a pesar de su sencillez asombrarán a sus hermanos con la sabiduría de sus interpretaciones. 75. Mi pueblo no hablará solamente de mis enseñanzas, sino que con sus obras deberá enseñar a la humanidad cómo se cumple y se respeta mi ley. Sabrá dar sin egoísmo cuanto de su Señor haya recibido y mostrará su celo por la verdad y pureza del tesoro que se le ha confiado. 76. Enseñad a vuestros hermanos con obras buenas y elevadas. Pensad que desde aquí debéis ir purificando a vuestro espíritu para que sea digno de pasar a otra morada en su camino de evolución espiritual. 77. Tomad de mi enseñanza la fortaleza necesaria para ir apartando los obstáculos que encontréis a vuestro paso; ya sabéis que el arma que todo lo vence es el amor, muy grande será el gozo del que salga triunfante en esa lucha y se presente ante Mí como el soldado victorioso después de haber ganado esa batalla. 78. Recordad que soy Yo quien os ha dado el arma del amor y que además os he enseñado a combatir para ganar las grandes batallas. ¿Qué tenéis entonces que buscar por otros caminos, cuando todo os lo estoy entregando por el sendero de la verdad? 79. He venido a manifestarme por el entendimiento de los torpes, he llegado a abrir los ojos de los ciegos a la luz de la verdad, para que se purifiquen de sus pecados al sentirse amados por su Señor. ¿No se os profetizó desde el Segundo Tiempo, que llegaría el día en que todo ojo me contemplaría? El que esté limpio me verá y ese será su premio; aquél que lleve manchas en su corazón, también me verá y esa será su salvación. El que abre sus ojos delante de mi luz, penetra en el misterio y conoce el porqué de mis revelaciones. Ese, conociendo mi verdad caminará con firmeza en el futuro. 80. Interpretad justamente mi enseñanza, no penséis que mi Espíritu goza viendo vuestros sufrimientos en la Tierra, o que vengo a privaros de todo lo que os es grato para con ello gozarme. Vengo a haceros reconocer y respetar mis leyes, porque son dignas de vuestro respeto y acatamiento, y porque obedecerlas os traerá la felicidad y la paz eterna. 81. A través de Jesús os enseñé a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, más para los hombres de hoy, sólo existe el César y a su Señor nada tienen que ofrecerle. Si al menos dieseis al mundo lo justo, vuestras penas en él serían menores, pero el César os ha dictado leyes absurdas, os ha convertido en sus esclavos y os quita la vida sin daros nada en compensación. 82. Ved cuán distinta es mi Ley, que no esclaviza al cuerpo ni al espíritu, sólo os convence con amor y os guía con dulzura; todo os lo da a cambio de nada, todo os lo premia y lo compensa a lo largo del camino. 83. Discípulos: Comprended y estudiad mis lecciones, quiero formar con vosotros un pueblo que sea el depositario de mi sabiduría, porque todo estará preparado para que cumpláis grandes misiones. No os acobardéis al primer toque de alarma, sabed ir al encuentro de quien se dice vuestro enemigo y perdonadle, amadle e instruidle con mis enseñanzas. 84. Así quiero que estéis preparados para el día de mi partida. Todos sabéis que 1950 es la fecha señalada por mi voluntad, para dejar de comunicarme por el entendimiento del portavoz y como mi palabra siempre se cumple, ese día terminará esta comunicación que marcó para vosotros el principio del Tercer Tiempo. 85. No intentéis cambiar esa fecha, ni tratéis por ningún medio de retener la manifestación de mi palabra bajo esta forma ni la del mundo espiritual. Desde ahora os digo, que quienes así lo hicieran ya no estarán iluminados por la luz del Maestro. 86. ¿Por qué habríais de caer en tal profanación, cuando os he anunciado y prometido que después de este tiempo os comunicaréis conmigo de espíritu a Espíritu aun cuando no hayáis sido pedestales? 87. También os digo en este instante, que los profetas de este tiempo, tienen el deber de prepararse, porque tienen la misión de prevenir a las multitudes de las pruebas que les esperan. A ellos les revelaré grandes profecías para que os ayuden a no caer en tentación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 26 1. Discípulos: Después de escuchar mi enseñanza y de juzgar vuestro pasado ante la luz de mi palabra, espiritualmente habéis dicho: “La hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios” 2. Así pensáis porque empezáis a comprender, que las pruebas que vais apurando como un cáliz amargo, han sido como peldaños que os han ido acercando al árbol de la Vida, donde el Maestro os espera para entregaros vuestra heredad. 3. Cuando habéis llegado ante la manifestación de mi palabra, todos os habéis preguntado cuál sería la causa de mi retorno y al escuchar mi saludo que os dice: “Mi paz sea con vosotros”, los que sabéis reconocer el valor que tiene la paz, os llenáis de gozo, mientras que los que sólo pensáis en adquirir los bienes materiales, con decepción me preguntáis en vuestro interior si solamente he venido a ofreceros la paz. 4. Estos que así piensan no me ofenden, porque su incomprensión proviene de su ignorancia y ésta es precisamente la tiniebla que he venido a combatir iluminando a los espíritus con la luz de mi Doctrina. 5. Corazones hoy endurecidos por las pasiones y vicisitudes que han amargado vuestra vida: Comprended que alcanzaréis la paz cuando hayáis logrado la elevación espiritual. 6. La paz en el espíritu os habla de luz, de moral, de virtudes. El que no anhele llegar a ese estado de elevación, no sueñe con disfrutar de mi paz, porque aún está cautivo de las pasiones de la materia y de las falsas visiones de felicidad que le presenta el mundo material. 7. El que alienta en su interior un ferviente deseo de paz, hastiado de los placeres materiales, es el que busca la liberación de su espíritu, ansioso de alcanzar el fin para el que fue creado. 8. Desde el principio de la humanidad, han sido pocos los que han buscado la paz o los que han permanecido en ella una vez que la han alcanzado, porque, el hombre sólo la busca cuando el dolor lo ha vencido. Por eso veis cómo después de cada una de vuestras guerras inhumanas, fratricidas e injustas, se levantan millares de seres sedientos de la paz, que antes no supieron estimar, porque no se habían dado cuenta del valor que tiene ese don divino. 9. Debéis comprender que no es en el saber de los hombres en donde encontraréis la tranquilidad, ya que la fuente de donde proviene, es espiritual. El oro, la sabiduría humana, la ciencia, el poder de los hombres, no han bastado para conseguir esa gracia que solo alcanzaréis practicando las buenas obras, conduciéndoos en vuestra vida por el camino del amor que os señala mi Ley. 10. Nada tendrá de extraño que los hombres, que la humanidad llama sabios, cuando vengan en pos de mis revelaciones y en busca de mi paz, ocupen el lugar de los párvulos para estudiar las primeras lecciones del libro del “Libro de la Vida Verdadera” 11. Nadie mejor que Yo, conoce la sed infinita que existe entre la humanidad. Mi piedad como un rayo de esperanza penetra en cada corazón, para hacerle sentir la proximidad de la lucha por medio de la cual alcanzará la paz verdadera y la liberación del espíritu. 12. Mi enseñanza es la voz de la trompeta celestial, que ha sido escuchada por los espíritus a quienes les ha anunciado que ha llegado el tiempo del juicio, de la expiación y también de la salvación. 13. Todo había sido profetizado, más preferisteis esperar los acontecimientos sin prepararos. Os faltó la fe, la obediencia a mi Ley de amor y hoy os encontráis llorando vuestra culpa. 14. Las multitudes que se congregan para escuchar mis divinas lecciones, os parecen grandes en su número, pero cuán pequeñas son si las comparáis con vuestros hermanos que se encuentran carentes de mi paz. 15. En estas multitudes he depositado mi paz; unos han sabido conservarla, otros en cuanto dejan de oír mi palabra y penetran en la rutina de la vida, se despojan de ella. Son los que al retornar al humilde lugar en donde me manifiesto y me preguntan: ¿Señor, por qué sólo cuando te estoy escuchando encuentro paz, o es que sólo en estos lugares existe? Y Yo les contesto que si sólo han encontrado la paz a la hora de estar escuchando mi Doctrina, es porque solamente en ese momento es cuando limpian su espíritu de la influencia de la materia y al trasponer el umbral de estos recintos, retornan a su vida de imperfecciones, egoísmos, pasiones, rencores y vicios, sin llevar a la práctica los preceptos de la Doctrina que estuvieron escuchando, porque escuchar no quiere decir aprender, y sólo el que analice y ponga en práctica mi Doctrina, será el que pueda llamarse en verdad mi discípulo, porque siempre estará preparado espiritualmente para llevar a sus hermanos el ejemplo de encauzar su vida en el cumplimiento de mis enseñanzas. 16. En esta cátedra encontraréis el conocimiento de la responsabilidad moral que habéis contraído, por estar recibiendo en vuestro corazón el don de mi paz, del que tendréis que compartir con vuestros hermanos. 17. Comprended y analizad, cuántas veces os he dicho: Bienvenidos seáis al humilde recinto convertido en casa de paz y oración en donde me manifiesto como Maestro. 18. A través de mi palabra habéis comprendido vuestra misión y la restitución que pesa sobre vuestro espíritu. Hoy reconocéis que para llegar a Mí, es necesario alcanzar la pureza que os haga dignos de penetrar en la mansión de los justos, que es la tierra prometida a vuestro espíritu. 19. No todos los que me escuchan están conmigo, porque el pensamiento de algunos está distante. En cambio hay quienes se encuentran distantes en materia y están presentes en espíritu. 20. Si vosotros llamáis a mis puertas, Yo también he llegado a las vuestras, no para pediros sino para daros lo que habéis menester. 21. Vengo a dar luz a vuestro espíritu porque veo que no quiere continuar en tinieblas, desea levantarse sobre la ignorancia y sobre las pasiones de la materia, quiere contemplar y comprender al Padre conociendo la finalidad de su propia existencia. 22. Despertad, daos cuenta del tiempo en que vivís, para que llegado el momento en que los hombres se levanten profanando y borrando todo culto del corazón humano, de vosotros nada tengan que apartar, porque vuestro santuario y vuestro culto debe ser espiritual. Entonces vuestro espíritu sabrá comunicarse directamente con mi Divinidad; esa será su liberación. 23. Vivís en un mundo transformado por la ciencia humana, ésta es su era, es el tiempo de su reinado. 24. Una nueva Babel han levantado los hombres, una nueva torre de soberbia y vanidad. Desde su altura desafían mi poder y humillan a los débiles. En verdad os digo, que por ese camino el hombre no llegará a Mí, no porque Yo desconozca la ciencia, ya que ella es luz que Yo, el Creador, he puesto en la mente humana, sino por el mal uso que de ella han hecho los hombres. Os confié la ciencia como un árbol al que deberíais cultivar con amor, respeto y celo para que de él brotasen los frutos del mejor sabor, los que dan la vida. ¿Creéis haber cultivado bien ese árbol? Ved que sus frutos han sido de destrucción y de dolor, que en lugar de dar la vida han sembrado la muerte. ¡Qué equivocada está la ciencia humana puesta al servicio del hombre! Más a pesar de ello Yo la bendigo porque es obra de mis hijos. 25. El materialismo ha envuelto a la humanidad. De muchos corazones se ha borrado mi nombre, los hombres se olvidan de orar, que es la forma espiritual de conversar con Dios. Mi Doctrina y mis ejemplos a través de Jesús se han olvidado y quienes tratan de perseverar en mis lecciones y de cumplir con mi Ley, lo hacen por medio de cultos idólatras, buscándome a través de formas e imágenes hechas por la mano del hombre. ¿Es así como debe cumplirse mi Ley? 26. Muchos han hecho de la Naturaleza su Dios, divinizándola como fuente creadora de todo cuanto existe. Más en verdad os digo que esta Naturaleza de cuyo seno han brotado todos los seres, las fuerzas y los elementos materiales que os rodean, no es creadora, ella fue concebida y formada antes por el Hacedor Divino. No es la causa ni el porqué de la vida. Solamente Yo, vuestro Señor, soy el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega. 27. La sombra del árbol de la ciencia humana ha envuelto a la humanidad, la mayoría de sus frutos la han envenenado y se aproxima el tiempo en que la hoz justiciera venga a cortar toda rama impura y todo mal fruto. 28. Cuando el hombre fue inocente, su estado de pureza le hizo digno de la gracia del Señor. No le era necesaria la ciencia para encontrar los medios de vida, no era menester que sus ojos o su inteligencia se esforzara en penetrar en los secretos de la Creación, para encontrar la luz que iluminara la senda de su vida terrenal. 29. La Naturaleza, como una dulce madre, acercaba su seno a los labios del niño para alimentarle, más el niño creció y seducido por la belleza exterior de los frutos del árbol de la vida, extendió su mano, los cortó y los probó, despertando la necesidad y el ansia de saber en su corazón y en todo su ser; huyó la edad de la inocencia y comenzó para el hombre una nueva etapa, la de la ciencia, en la que el espíritu deseó conocer la vida humana y sus misterios. Ahí comenzó la lucha, la experiencia, el desarrollo, la evolución, la restitución. 30. El niño que cifraba su dicha en sentir la caricia materna, se convirtió en el adolecente que lleno de curiosidad y de inquietud, maravillado ante la grandeza de la vida que era un misterio para él, se levantó por los caminos, ansioso de saber. ¿Quién sino Yo hizo que el hombre sintiera ese ideal de saber y conocer? Todo estaba previsto y preparado por Mi para guiar los pasos del hombre en la Tierra, por eso a cada paso encontraba una sorpresa y una nueva maravilla. No había tropiezo, necesidad, ni pena a la que no encontrara solución. Si el hombre tuvo su despertar para el mundo, también en su espíritu, de su inquietud y presentimiento surgió el anhelo profundo de saber y contemplar la vida que está más allá de la creación material, más allá de la materia y de la 31. Así nació el culto espiritual hacia Dios, para que por medio de él se sustentara el espíritu y alcanzara conocimientos elevados, viviendo de acuerdo con la ciencia inspirada en mi Ley de amor. 32. No todos los hombres me han concebido en lo infinito, en lo espiritual e invisible, por eso desde los principios de la humanidad, mientras unos me han buscado más allá de todo lo material, otros lo han hecho por medio de cultos exteriores. Estos son los que me buscaban en los astros, en los elementos y en otras criaturas hasta que llegaron a comprender que quien había formado todo lo que ellos adoraban, se encontraba en el infinito y a Él era a quien debían adorar. 33. De tiempo en tiempo la humanidad fue evolucionando en sus creencias y en el conocimiento de lo espiritual, perfeccionando su culto iluminado por inspiraciones divinas. Sin embargo, todavía en este tiempo muchos de mis hijos sólo me sienten a través de formas, ritos, imágenes y símbolos. Es que el espíritu distraído aún con las tradiciones, se conforma con lo poco que alcanza con su escasa elevación, pero ha llegado para él la hora de la inquietud ante los misterios, experimentando necesidades y atravesando pruebas como nunca las había encontrado en su camino; entonces despertará y se levantará a preguntar, a escudriñar como ya lo hizo cuando quiso conocer el porqué de la vida en la Tierra. 34. ¿Qué es lo que más anheláis en la Tierra en estos instantes? La paz, la salud, la verdad. De cierto os digo que estos dones no os los dará vuestra ciencia tal como la habéis tomado. 35. Los sabios interrogan a la Naturaleza y ella a cada pregunta les responde, más detrás de aquellas interrogaciones no siempre hay buenos fines, buenos sentimientos ni caridad. Son los hombres los pequeños y necios que arrancan a la madre sus secretos y profanan su intimidad, no con el fin de honrarla tomando de sus fuentes los elementos para hacer el bien de los unos a los otros, como verdaderos hermanos, sino con fines egoístas y a veces perversos. 36. Toda la Creación les habla de mí y su voz es de amor, mas ¡Cuán pocos han sabido escuchar y comprender ese lenguaje! 37. Si consideráis que la Creación es un templo donde Yo habito, ¿No teméis que Jesús se presente ahí empuñando el látigo y arroje a los mercaderes y a los que la profanen? 38. ¡Oh amado pueblo, analizad y comprended mi enseñanza, abrid vuestro entendimiento y dejad que en él penetre mi luz, esa luz hablará en vuestras obras, aunque vuestro verbo sea humilde. Me place que vuestro verbo sea torpe, porque será vuestro espíritu quien dé testimonio de Mí. 39. El destino de cada uno de vosotros es distinto, más el final de todos es el mismo; llegar a Dios. 40. Unos sufrís y con ello restituís vuestras faltas a mi Ley en los tiempos pasados, otros apuráis el cáliz de amargura, a causa de la maldad de vuestros hermanos; los primeros están purificándose en las pruebas de la vida, los segundos tendrán que apurar el mismo cáliz que dieron a beber a sus semejantes, pero de cierto os digo que en unos y otros se manifiesta la justicia amorosa y perfecta de vuestro Señor. 41. “Amaos los unos a los otros”, cumplid con mi Ley de amor, para que la luz de la paz y la armonía brille en Oriente, que ahora se encuentra en las tinieblas y amarguras de la guerra. Sentid el dolor de la humanidad y ved cómo buscan un salvador, como las ovejas perdidas cuando lloran llamando a su pastor. 42. ¡Cuánto dolor agobia a la humanidad en esta Era! No bien nace un niño cuando ya comienza a apurar el cáliz de amargura por causa de sus hermanos. Unos pierden a la madre antes de sentir la primera caricia, otros ensordecen con el estruendo de la guerra, en lugar de oír el dulce arrullo maternal. 43. El paraíso de los primeros fue convertido en valle de lágrimas y ahora sólo es un valle de sangre. Por eso hoy que he venido a cumplir la promesa que hice a mis discípulos, despierto de su letargo a la humanidad, dándole mis enseñanzas de amor para salvarla y busco a los espíritus que tienen el destino de levantarse en este tiempo a testificar mi manifestación y mi palabra con sus obras. Cuando esos señalados por Mí, se encuentren reunidos en torno a mi Ley, la Tierra y los astros se conmoverán y en el cielo habrá señales, porque en ese instante la voz del Señor será escuchada desde un confín hasta el otro de la Tierra y su Espíritu Divino rodeado de los espíritus de los justos, de los profetas y de los mártires, juzgará al mundo espiritual y material. 44. Entonces alcanzará su plenitud el tiempo del Espíritu Santo. Para que hagáis conocer a vuestros hermanos esta profecía, os pregunto: ¿Cuándo vais a levantaros al cumplimiento de vuestra misión como los discípulos de este tiempo? ¿Cuándo vais a hacer que vuestros hermanos os escuchen y se estremezcan ante la voz de su propia conciencia? ¿Cuándo vais a llevar esta palabra de luz y de amor a la humanidad? 45. Es mi voluntad que os unifiquéis para que en cada recinto y en cada congregación sea uno solo el sabor de vuestro fruto. ¿Por qué habrían de brindar sabor diferente si todos son sarmientos de una misma vid? 46. Estudiad, practicad y levantaos unidos para que vuestra fuerza sea respetada. No deis lugar a que surjan falsas manifestaciones de mi Divinidad en el seno de sectas o religiones, no seáis la causa de que se levanten falsos profetas sorprendiendo a las multitudes con su palabra. 47. Alerta, videntes. Si habéis sido probados por vuestro Padre, si los mismos vuestros os han desconocido, no temáis, recordad que Jesús fue desconocido en su patria y tuvo que ir a otras tierras para ser creído. “Nadie es profeta en su tierra”, os dijo. 48. Si han dudado de vuestros dones, vendrán corazones que en verdad os crean, algunos de vosotros penetraréis en tierras extrañas donde encontraréis más confianza en vuestro testimonio, que en el seno de este pueblo. 49. Para ayudaros en vuestra misión el Maestro os ha entregado su enseñanza y no se cansa jamás de hacerlo porque es el Verbo del Padre. 50. Discípulos amados: Cada vez que queráis entregar el bálsamo de curación a un enfermo hacedlo con amor, con verdadera preparación espiritual, para logréis que el necesitado experimente el consuelo divino. 51. En algunas ocasiones he concedido que verdaderos prodigios se realicen, sin que vuestra preparación os haya hecho merecedores a ello; mas ahora os digo que no debéis descuidar vuestra preparación, porque os sorprenderé, os tocaré no concediéndoos lo que esperáis, para haceros comprender que no sabéis prepararos para entregar una verdadera obra de caridad. 52. No dejéis que sea solamente el enfermo el que por su dolor se haga merecedor a mis beneficios, debéis unir a sus méritos los de vuestra caridad y en ambos se manifestará mi gracia. Doquiera que estéis, debéis hacer méritos para que cada vez que intercedáis por vuestros hermanos, seáis dignos de pedirme lo que hayáis menester, en favor de vuestros semejantes. 53. Conservad la preparación espiritual y material, porque no sabéis el momento en que necesitéis hacer una obra de caridad y será muy grato para Mí, haceros depositarios del bálsamo de la paz o de lo que más falta les haga a vuestros hermanos. Comprended lo hermoso de la misión que habéis venido a cumplir en vuestra restitución, para que os abracéis de vuestra cruz, con todo el amor de que seáis capaces. 54. Aquí en el mundo, no percibís tan clara la voz de vuestra conciencia, como la escucharéis cuando estéis en espíritu, es por eso que muchas veces desatendéis el cumplimiento de vuestra misión; más pensad que por lejana que esté la fecha de vuestra partida al más allá, siempre estará esperándoos, y que cuando abráis los ojos en un nuevo mundo, solamente os llegará la luz que hayáis alcanzado en vuestra lucha y poseeréis la paz a la cual os hayáis hecho acreedores por los méritos que hayáis logrado. 55. ¿Sabéis cómo quiero que lleguéis a la próxima morada donde os espero? Llenos de paz, iluminados por la luz de la sabiduría, que debe brillar en todo espíritu limpio; sin titubeos, sin lágrimas. 56. Nadie debe pensar que al venir a este mundo, le vino a sorprender mi Obra dándole una misión, no, eso sería pecar de ignorancia, viviendo entre la luz. Yo sólo he venido para haceros reconocer lo que en espíritu recibisteis antes de ser enviados a la Tierra. 57. Ahora bien, discípulos amados, si a esto vino vuestro espíritu porque así se lo ordené y así lo deseó y aceptó cada uno de vosotros, pensad que no debéis de retornar a Mí sin haber cumplido la misión que prometisteis cumplir, porque de otra manera, sería muy doloroso para vuestro espíritu. 58. Analizad mi palabra, no permitáis que nada ni nadie os impida el cumplimiento de vuestra misión, que nada os haga renunciar a todo lo que como galardón corresponde a los que supieron ser en la Tierra soldados de Dios, apóstoles de su verdad. 59. Para ayudaros en vuestra restitución os estoy dando mi palabra, y su luz os guía a la perfección. 60. Oídme incansablemente, aprended de Mí. Oíd a Elías y tomad ejemplo de su virtud para que seáis a imitación suya, pastores de la porción de espíritus que os haya destinado mi voluntad. 61. A todos contemplo con amor y os digo, que en esta era no he venido solamente a acariciaros y a daros mi paz, sino que vengo a enseñaros, a haceros comprender que sois poseedores de dones espirituales con los que debéis ayudar a la humanidad en su tribulación, para conducirla hasta su restitución final. 62. El tiempo de las grandes pruebas ha llegado y el espíritu aún se encuentra débil. Grandes dolores y trastornos le esperan y por ello me acerco como barca salvadora, para acoger a mis hijos ayudándolos a evolucionar en el sendero espiritual. 63. Todos los espíritus se han hecho acreedores a mi justicia; aún el de los niños en los brazos de su madre han sentido dolor. 64. A vosotros, discípulos, os estoy preparando para que llevéis mi Doctrina de amor y de paz a todas las naciones, para que por vuestro cumplimiento salvéis a vuestros hermanos. Acercaos a los humildes y a los grandes, muchas veces os encontraréis delante de hombres científicos, y ante ellos debéis dar pruebas de espiritualidad. Cuántos van a sentirse avergonzados al reconocer la inutilidad de su saber material y confesarán que lo que no hizo la ciencia en la curación y en la solución de los problemas que afligen a la humanidad, lo logró el amor y la caridad de mis discípulos. 65. Esta nación poco conocida en el mundo, será pródiga en bendiciones. Su suelo será próspero y sus arcas se abrirán para enviar alimento a las naciones desgastadas por la guerra; el espíritu de los moradores inspirados en mi amor, enviará pensamientos de luz a los necesitados, y llegado el tiempo de la predicación, llevará mi palabra para vivificar y sanar con ella a los que sufren. 66. Muchos extranjeros vendrán para unirse a vosotros en vuestras ideas de paz y de concordia. La espiritualidad, como semilla benéfica se extenderá y la verdad que ella predica será conocida. Entonces el hijo sabrá amarme con pureza y la fuente de gracia de donde brota todo bien, se derramará sobre la humanidad. 67. Quiero que cumpláis en esta etapa vuestra misión, y que cuando paséis al más allá continuéis vuestra labor espiritual. Enseñad a vuestros hermanos que una sola Ley llena de justicia es la que rige a todos los espíritus, que todos ocupan un lugar en mi Creación y cada uno es estimulado por Mí en su cumplimiento. Todo obedece a leyes divinas inmutables. 68. Si la humanidad durante este tiempo de pruebas os juzga mal y os hace responsables de la guerra de ideas, de la destrucción de las naciones y de la falta de paz, no os acobardéis ni os confundáis, permaneced orando y velando. No temáis, si os encontráis cumpliendo mi Ley. 69. Comprended que Yo he permitido que las guerras se desaten para que el espíritu de la humanidad se purifique. Toda nación, institución y hogar, son tocados por mi justicia para poner al descubierto el grado de adelanto en que se encuentran. 70. Trabajad como os he enseñado; regenerad a los pecadores; rehaced vidas, acercad a Mí a los que se han alejado. Y cuando esta etapa haya pasado, la luz del saber y la experiencia será en todos los espíritus, mi Doctrina inspirará a los hombres y no habrá adulteraciones, ni malas interpretaciones de mi Ley. 71. Si a veces os llamo niños, es porque ante mi Divinidad, sois aún pequeños, y ante la eternidad resulta muy corta vuestra existencia. ¿No cifráis a veces vuestra felicidad en una pequeñez? ¿No a veces lloráis por algo que no debiera ser causa de vuestro dolor? 72. De cierto os digo, que no sólo vengo a buscar al pobre y al humilde, sino también al que se ha distinguido en el mundo ya sea por su poder o su saber. A todos les estoy haciendo el llamado, para que alcancen la purificación de su espíritu. 73. Si en los pobres me hice sentir en lo poco que poseían, para prepararlos y despertarlos, a los que han acumulado bienes materiales les tocaré a fin de que atiendan a mi llamado. Al que sea sordo a mi voz le levantaré de este mundo y en el valle espiritual le mostraré el trabajo, que en la tierra no supo cumplir. 74. Que esta enseñanza os sirva de lección, acumulad méritos antes de ausentaros de este mundo, dejad consuelo, salud y paz como huella de vuestro paso, si no lo hacéis, lloraréis mañana. 75. Vuestro corazón debe fortalecerse para resistir las pruebas que le esperan. Os he dicho que sufriréis persecuciones y calumnias, que seréis culpados de la confusión religiosa que está por presentarse; más Yo velaré por vosotros y os haré salir avante. 76. Apartad de vuestro corazón el horror que pudierais sentir por los que sufren enfermedades que vosotros llamáis asquerosas y rechazad la repulsión que pudieseis experimentar al encontraros frente al homicida o al que ha enloquecido en los vicios. Tendedles vuestra mano, dedicadles las frases más sentidas. Orad por ellos. Sólo Yo sé lo que se esconde en cada una de esas existencias, sólo Yo conozco las causas de su caída. 77. Sólo Yo puedo perdonar y absolver a los que son perseguidos y condenados por la justicia humana. 78. Estoy fortaleciendo a vuestro espíritu con mi palabra, porque mucho es lo que aún tenéis que experimentar y sentir en vuestro corazón. 79. Estoy sensibilizando vuestros sentimientos aletargados por vuestro materialismo. Ayer no sentíais el dolor ajeno, más pronto vuestros ojos derramarán abundante llanto por el sufrimiento de vuestros semejantes. 80. Las tierras abundan y los labriegos son escasos, sed vosotros de los labriegos que aprendan a sembrar esta simiente bendita, hacedlo ahora que vivís en la Tierra, para que lleguéis con méritos al Más Allá. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 27 1. Amados discípulos: Estoy abriendo vuestros ojos a la luz de mi enseñanza, para que podáis distinguir la verdad de la impostura; la luz de la conciencia, la sensibilidad y la intuición que poseéis serán las que os señalen el buen camino y os descubran los buenos frutos. 2. Del verdadero conocimiento de mi Doctrina nacerá en vosotros la humildad, porque os sentiréis tan pequeños ante vuestro Creador, y a pesar de ello, tan agraciados y donados por Él, que no osaréis levantar vuestra mirada hacia el Padre, si consideráis que se encuentra impura. 3. La vanidad ha anidado en los que, creyendo haber alcanzado el completo conocimiento de la verdad, han llegado a considerarse sabios, fuertes, infalibles, grandes y absolutos, sin darse cuenta que muchas veces han estado confundidos. 4. No quiero que entre este pueblo que apenas comienza a formarse bajo la luz de estas lecciones, surjan mañana los hombres que se encuentren confundidos por su vanidad, pregonando que son la reencarnación de Cristo, o que son los nuevos Mesías. 5. Quienes cometan tales actos, serán los que, creyendo haber alcanzado la comprensión de toda mi verdad, en realidad van lejos del sendero marcado por Cristo, que es el de la humildad. 6. Estudiad la vida de Jesús en la Tierra y encontraréis una profunda e inolvidable lección de humildad. 7. Jesús sabía quién era, de dónde venía y a qué había venido, sin embargo Él nunca anduvo en las plazas o en las calles, pregonando con orgullo que era el Hijo de Dios, el Mesías, o el Salvador, sino que con sus obras dio testimonio perfecto de su Doctrina de amor y de caridad. Con sus hechos dio a saber quién era y cuando alguien llegaba a preguntarle: ¿Tú eres el Cristo? Jesús se concretaba a responder: Vosotros lo habéis dicho. 8. Es decir, que mientras los hombres lo decían con sus labios, Él lo probaba con sus obras, ante las cuales carecían de valor todas las palabras. 9. Todo esto lo debéis tener presente, oh pueblo amado, para que una vez que estéis entregados a la lucha, no os dejéis sorprender por las tentaciones ni permitáis que vuestro corazón reciba el galardón que tan sólo corresponde al espíritu. 10. Para evitaros caer en esta flaqueza, haré que esta forma de comunicarme con vosotros tenga su límite, aunque han existido quienes saben cumplir esta misión con verdadera humildad, también hay quienes han llegado a creerse dioses delante de las multitudes; pero cuando vean que lo que ayer tuvieron ya no lo poseen, llegarán a comprender que para lograr una perpetua comunicación con el Padre, es preciso tener humildad. 11. Todos sabéis que he señalado un día para que esta comunicación toque a su fin, esa fecha es 1950, más veréis cómo los que se envanecieron y engrandecieron con esta manifestación, no se someterán a la voluntad del Padre porque pensarán que al perder ese don, volverán a su vida ignorados por las multitudes y dejarán de ser ensalzados por el pueblo. 12. Los portavoces dirán cuando la hora se acerque: ¿Quién vendrá a escucharnos cuando el pueblo sepa que ya el Maestro no habla por nuestra boca? Y los guías dirán: ¿Quiénes vendrán a nuestros recintos, el día en que sepan que ya no resuena la palabra del Señor por la boca de sus elegidos. A unos y a otros desde ahora les digo, que si fuera la única forma en que Yo pudiera manifestarme a su espíritu, no os privaría jamás de ella, pero si la voy a hacer cesar, es señal de que algo más elevado y perfecto os aguarda, algo que vosotros también sabéis, es la comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Padre. 13. Pueblo: Formad con mis palabras un álbum y guardad su contenido en vuestro espíritu iluminado con la luz de vuestra conciencia, para que nunca vayáis a profanar mi Obra. 14. Si habéis creído en mi manifestación bajo esta forma, debéis también creer que voy a dejaros de hablar como hasta ahora lo he venido haciendo; y si habéis creído en mi presencia cuando os he doctrinado a través de] entendimiento humano, sirviéndome de seres rudos e imperfectos. ¿Cómo no habréis de creer que podréis recibir mi divina inspiración de Espíritu a espíritu? 15. Mucho es lo que ya os he doctrinado, oh discípulos. No os concretéis tan sólo a oírme, analizad mi palabra con amor, estudiadla profundamente ahora que estáis en el tiempo de hacerlo y no después de haber caído en tentación, porque será más difícil vuestra lucha. 16. Estudiad mi enseñanza para que la interpretéis justamente y con su Luz podáis comprender el sentido de la vida y la finalidad de las pruebas. 17. Muchos de los que contemplan a los elementos desatados, las aguas desbordadas arrastrando comarcas en su furiosa corriente y a los hombres entregados a destruirse en crueles guerras fratricidas, dicen que es la ira de Dios la que se encuentra también desatada. 18. Yo perdono a quienes así interpretan mi justicia, más comprenderán que todos los sufrimientos y vicisitudes que la humanidad padece, proviene de su desobediencia a mi Ley. 19. Hay quienes dicen: “Señor, si tanto es lo que os ofendemos con nuestras imperfecciones, además de ser la causa de todas nuestras penalidades ¿Po qué mejor no nos destruyes, para qué nos conservas en el dolor? 20. A los que así me interrogan les digo: Si no os amase, con sólo decir “Hágase”, os haría desaparecer; pero si a pesar de vuestras faltas os sigo conservando, ello es prueba de que un alto destino os aguarda. 21. Mis designios son perfectos y mi amor hacia vosotros es infinito, por 1o tanto vuestras imperfecciones nunca llegarán a tener el valor suficiente para hacer variar la voluntad del Todopoderoso. Por instantes os apartáis del camino que os marca mi Ley, pero al final en la perfección de mi justicia encontraréis mi amor. 22. La humanidad siempre ha estado sujeta a pruebas, en las que además de purificar su espíritu ha alcanzado la luz de la experiencia, la que en este tiempo le ayudará a comprender las lecciones sabias, justas y perfectas que os da la vida. Es por eso que os he dicho que debéis de luchar en contra de las tinieblas con vuestra espada de luz, además de permanecer velando y orando para no caer en tentación. 23. Si queréis profundizar más en el porqué de vuestras pruebas, recordad que estáis en el tiempo de la restitución de todas vuestras faltas pasadas. Cuando ya tengáis fe en lo que os estoy explicando, una dulce conformidad, una paz infinita invadirán vuestro ser, pensando que el único que conoce vuestro pasado y que puede juzgarlo con amor, soy Yo. 24. Mirad en este tiempo a los reyes desterrados, a los príncipes sin esperanzas de reinar, a los ricos en la ruina y a los poderosos en el lecho del dolor. ¿Quién sabrá la restitución que existe en las pruebas a que se encuentran sometidos? Solamente Yo; más quiero que todos sepáis que con arrepentimiento sincero, con buenas obras, con regeneración y espiritualidad, podréis acortar vuestra restitución hasta alcanzar vuestra liberación del dolor y con ello la paz. 25. Con estas lecciones estoy esclareciéndoos las enseñanzas que desde los más remotos tiempos habéis recibido, pero que los hombres os habían ocultado, impidiendo que la humanidad pudiera encontrar el camino de salvación. 26. ¿No creéis, pueblo amado, que si en este tiempo habéis sido de los primeros en comprender esta verdad, os obligue ese conocimiento a ser los que llevéis la luz a los campos de guerra y a los pueblos sin paz? 27. Para ello escudriñad mi palabra, más hacedlo siempre con el fin de alcanzar la verdad. 28. Fortaleced vuestra fe en mi palabra, para que en el futuro, cuando escuchéis argumentos en contra de esta Obra, no vayáis a flaquear. 29. Me decís: Maestro, ¿Qué es lo que podemos escuchar en contra de vuestra Doctrina perfecta, que sea capaz de poner en peligro nuestra fe? 30. Así pensáis ahora, discípulos amados, porque aún no sabéis de las tempestades y de la lucha que se avecina; ahora venís en paz a escuchar mi palabra, a recrearos con mi lección, más os preparo y os pongo alerta, para que nadie vaya a sorprenderos. Entre vosotros hay muchos inocentes, muchos de buena fe, de nobles sentimientos, varones y mujeres sin maldad, que no conocen la perversidad y las traiciones de que son capaces los hombres, y si no se preparan, serán fácil presa de aquellos que se levanten en contra de esta Doctrina, serán como indefensas ovejas ante lobos hambrientos. 31. Más os conviene que desde ahora sepáis por Mí, lo que escucharéis mañana, preparaos con la luz de mi enseñanza para luchar, que nada oí hiera cuando seáis atacados y quieran haceros flaquear. 32. No os turbéis cuando os digan que quien os ha hablado en este tiempo ha sido el tentador y que profetizado estaba que él también haría prodigios con los cuales turbaría y confundiría a los mismos escogidos. En verdad os digo, que muchos de los que así opinaren de mi manifestación serán de los que realmente se encuentren al servicio del mal y de las tinieblas, aunque sus labios traten de asegurar que siempre van esparciendo la verdad. 33. No olvidéis que el árbol por su fruto es reconocido, y Yo os digo: El fruto es esta palabra que he venido a vibrar por los entendimientos de estos portavoces, hombres y mujeres de corazón sencillo. Por el fruto y por el adelanto espiritual de los que lo han saboreado, reconocerá la humanidad al árbol que soy Yo. 34. La Obra Espiritualista Trinitaria Mariana comenzará a extenderse, provocando una verdadera alarma entre muchos que creyendo haber estudiado y comprendido las lecciones que con anterioridad recibieron del Padre, se han envanecido con el conocimiento de sus filosofías y de sus ciencias, sin darse cuenta de la evolución espiritual que ha alcanzado la humanidad. Ellos al despertar de su letargo se darán cuenta de la forma en que ahora piensa y siente el espíritu de los hombres, lanzarán anatemas en contra de lo que ellos llamarán “nuevas ideas” y propagarán que este movimiento ha sido provocado por el Anticristo. Entonces recurrirán a las escrituras, a las profecías y a mi palabra que os di en el Segundo Tiempo, para tratar de combatir mi nueva manifestación, mis nuevas lecciones y todo lo que os prometiera y que hoy me encuentro cumpliendo. 35. Llegará mi palabra, en labios de mis discípulos y por medio de escritos, aún a los que no admiten nada que esté más allá de lo material, o que esté fuera de sus conocimientos y conceptos que ya tienen aceptados, y me llamarán falso Dios por haberos traído esta palabra. Más cuando esto escuchéis, aunque vuestro corazón se sienta herido, vuestra fe no sufrirá quebranto, recordando con emoción que ya vuestro Maestro os lo tenía anunciado y os había fortalecido con su palabra para resistir esas pruebas. En cambio os digo, que aunque a vuestro paso vais a encontrar la impostura, la hipocresía, la superstición, el fanatismo religioso y la idolatría, a nadie juzguéis por sus errores, doctrinadles con mi palabra y dejadme la causa a Mí, que soy el único que debe juzgaros y que conoce quién es el falso Dios el falso Cristo, el mal apóstol, el fariseo hipócrita. 36. A vosotros sólo os corresponde interpretar mi enseñanza, de la manera más pura, a fin de que en vuestras obras fructifique la simiente divina y por su esencia sea reconocido por vuestros hermanos Aquél que os la inspiró. 37. El corazón de este pueblo no será estéril, Yo sé por qué lo he llamado y reunido. Habrá momentos en que hasta lleguen a confundirse muchos dentro de mi Obra, pero al fin se salvarán del torbellino y llenos de luz se levantarán en busca de los caminos que conducen a otras tierras, llevando mi Doctrina a los hombres de otros pueblos, con un mensaje divino de fraternidad espiritual y de paz. Ellos enseñarán que todo lo material tiene un límite, que hicieron mal uso del libre albedrío y que hoy vengo a poner un hasta aquí a vuestra veloz carrera, haciendo en vosotros mi voluntad; mas no vengo en contra vuestra, sino para bien de toda la humanidad. 38. Mi acercamiento a vosotros en este tiempo, no es para ejercer venganza, por lo que de Mí hiciera la humanidad en el Calvario, prueba de ello es que muchas veces después de haberme ofendido, os entrego mi paz en prueba de amor y de perdón. 39. Si mi presencia entre vosotros en este tiempo, coincide con las grandes calamidades y con las terribles guerras que ahora os afligen, no me atribuyáis a Mí ese cáliz que beben los hombres. Los sufrimientos son el fruto de vuestros pecados y éstos no han brotado de Mí. Si os anuncié que en el tiempo en que os hablaría como Espíritu Santo el dolor se encontraría desatado entre la humanidad, con ello no dicté vuestra sentencia, es que Yo sabía que cuando esas pruebas llegaran, me necesitaríais; sólo os lo anuncié para que estuvieseis velando y orando, en espera de mi llegada. 40. La sentencia ha mucho tiempo que vosotros la habéis firmado; más Yo, a quien consideráis como vuestro Juez, en realidad soy vuestro defensor, que viene a libraros de vuestra carga, convenciéndoos dulcemente a que toméis el buen sendero, para que obtengáis la verdadera libertad, que es la del espíritu. 41. Lloráis, pueblo, porque sentís en vuestro corazón arrepentido el amor del Maestro. Os habían dicho que todo el que se presentara ante el Padre llevando en su espíritu una grave falta, no sería perdonado y tendría que sufrir una condena eterna; mas ¿Cómo habéis podido concebir tan monstruosa mi justicia divina? ¿No os disteis cuenta de que a través de Jesús demostré que mis palabras más tiernas y mis más dulces miradas fueron para los que más habían pecado? ¿Cómo podría Yo predicar una enseñanza en el mundo y hacer lo contrario en la eternidad? 42. Entre Cristo y el Padre no puede existir la menor diferencia, puesto que ambos son el mismo Espíritu, el mismo amor, la misma sabiduría que se ha manifestado en tres fases a la humanidad; Yo os dije en el Segundo Tiempo: “Quien conoce al Hijo, conoce al Padre”. 43. Limpios brotasteis de Mí y limpios tendréis que retornar, más el tiempo de expiación será pasajero, jamás eterno, corto o largo, dependiendo de la voluntad que el espíritu ponga para alcanzar su salvación. 44. Os encuentro confundidos, porque habéis tomado los libros en los que vuestros hermanos han impreso sus errores, los que por mucho tiempo habéis tenido por la verdad pura; más se acercan los días en los que el hombre tendrá que rectificar sus mismos dogmas, porque la luz del nuevo tiempo le hará ver el camino de la verdad; porque en esa noche en que se encuentra su vida espiritual, se hará la luz. 45. Os envío esta Doctrina para enseñaros a penetrar desde vuestra existencia humana, a la vida espiritual. 46. Aún sois más materia que espíritu y es por eso que por instantes dudáis de la verdad de esta palabra y os preguntáis: ¿Será verdaderamente el Maestro quien nos habla? Brota entonces un “sí” del espíritu, que lucha contra un “no” de la materia. 47. En forma limitada me manifiesto ante vosotros, para que escuchéis mi palabra, en la que os envío mis pensamientos divinos, que vienen de nuevo a trazaros el camino de vuestra elevación espiritual. 48. Lo mismo bendigo al que cree en mi comunicación, que al que duda. No tengo preferencia, a todos amo por igual. Me manifiesto al mundo no sólo para unos corazones, sino para iluminar de luz todas las sendas, para que los hombres prosigan la meta de la espiritualidad y cumplan con el mandato divino que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 49. Soy el Divino Sembrador del amor y conozco el tiempo de sembrar y recoger el fruto. Escrito estaba que cuando los hombres se encontraran en la mayor altura de perversidad, Dios daría nuevamente la luz al mundo. 50. Discípulos: Es tiempo de sembrar; los hombres buscan y llaman a la guerra; vosotros buscad el corazón humano para sembrar en él paz y el amor. 51. Si sois atacados, escudaos en la blancura de mi Doctrina. Mientras los hombres triunfan quitándoos la existencia humana, Yo triunfaré dándoos la vida eterna. 52. Las legiones del bien están en actividad, han entrado en combate, más vienen a salvar al que perece. Ésa es mi divina tarea. ¿Olvidáis que se me ha llamado el Salvador de la humanidad? ¿Qué de extraño tiene que el Pastor busque a sus ovejas? Antes de que vosotros existieseis, ya os amaba y estaba prevista vuestra desobediencia y también vuestra salvación. 53. Cuando me manifesté en Jesús, Él dijo ser vuestro Rey y le disteis la cruz por trono; entonces os enseñé toda la fuerza que tiene el amor, el perdón y la mansedumbre. Así como dejé correr su sangre, así os doy mi amor sin limitaciones. 54. ¿Pensáis que en este tiempo de dolores, no esté Yo entre vosotros? Heme aquí, he venido como manantial de agua cristalina a mitigar la sed espiritual que os devora. He venido a deciros: Es tiempo de que dejéis a vuestro espíritu que evolucione para que todas sus potencias adormecidas despierten, para ello he venido a inspiraros y a explicaros la espiritualidad. 55. La fe, el pensamiento y la voluntad, son potencias del espíritu. Sed grandes y fuertes por medio de estos dones y manifestadlos en todas vuestras obras que deben estar siempre basadas en el amor. 56. Ya sabéis la misión que me he impuesto. 57. En la eternidad os espero, más tenéis que luchar para llegar a Mí, por eso vengo a alumbrar vuestro camino, para que lo podáis seguir y marchar siempre adelante. 58. Sed puros en vuestros pensamientos, palabras y obras, y estaréis en mi camino; entonces llegaréis a ocupar en el Reino del Padre, la morada que os tengo destinada. 59. Dominad vuestras pasiones, dejad los placeres materiales y pensad en vuestros hermanos. Mirad cómo se derrama la sangre de mis hijos en este mundo, oíd los sollozos que escapan de todos los corazones que sufren. Hay muchos nidos con sus aves muertas, muchos hijos que sufren, muchas madres que lloran y muchos niños sin cuna. 60. Orad por ellos, que el sentimiento fraternal de unos y maternal de otras, sea como bálsamo de consuelo que penetre en sus corazones. 61. Dejad destellos de luz al caminante que tras de vosotros venga, entonces sentiréis a Dios en vuestro corazón y en lo más profundo de vuestro ser, ahí encontrará el Padre su mejor templo. La conciencia será como la cumbre del monte desde donde Yo me manifieste. Entonces el hombre será más espíritu que materia y más claridad que sombra. 62. Así como la brisa y el sol os acarician, pueblo, acariciad vosotros a vuestros semejantes. Este es el tiempo en que los necesitados y los menesterosos abundan. Comprended que aquél que os pide el favor, os está concediendo la gracia de que seáis útiles a los demás y de que trabajéis por vuestra salvación. Él os dé la oportunidad de que seáis misericordiosos y con ello os asemejéis a vuestro Padre; porque el hombre ha nacido para regar por el mundo la semilla del bien. Comprended entonces que quien os pide, os favorece. 63. Quien diga que ha hecho un favor haciendo la caridad miente, porque apenas ha cumplido con una obligación. 64. Llegaré a recrearme con mis discípulos, cuando de su concierto armonioso se escapen las notas dulces y vibrantes del espiritualismo, porque todos los preparados hablarán con el lenguaje del corazón. Los que no se hayan preparado, no se perderán, porque soy el que sabe esperar que los frutos maduren, pero éstos llorarán su desobediencia cuando apuren el cáliz de amargura. 65. En todos estoy, pero algunos dirán “No os siento”, otros dirán: “No os veo”; más todos comprenden que estoy en todos y en todo lo creado. ¿Por qué tratáis de verlo todo con los ojos y de palparlo con los sentidos? Tratad de ver con el espíritu, con el entendimiento y con el corazón. 66. Entonces veréis lo desconocido y lo sentiréis vibrar en todo vuestro ser. Cuando comprendáis cuánto os amo, ya no diréis que vuestro Dios os 67. En verdad os digo que la ira no existe en Mí, porque ella es flaqueza humana. Vosotros sois quienes encendéis el fuego del dolor y después me clamáis para que lo apague, más es mi justicia la que se manifiesta en vosotros, por eso tenéis que apagar el fuego del odio y de las pasiones, que habéis encendido, con el agua de la virtud, con las lágrimas y aún con sangre. 68. En el Segundo Tiempo os dije: Las aves tienen nido, las fieras tienen cueva, más el hijo de Dios no tiene donde reclinar su sien. 69. La paz os dejo, la paz os doy, en ella encontraréis consuelo y gozo. Estad vosotros en mi amor, como Yo estoy en vuestro dolor. 70. Comprended que he penetrado en vuestro corazón, sin que sintieseis mi llegada, para sentir mi presencia necesitabais estar velando y cuando os encontré, estabais durmiendo; por eso al despertaros, habéis preguntado con extrañeza quién era el que había llegado, que os estaba hablando de esta manera. 71. Debo advertiros que no he venido a sorprenderos con una visita imprevista, tiempo ha que os di a conocer las señales que precederían a mi manifestación como Espíritu Santo; pero viendo, no mirasteis y oyendo no escuchasteis. 72. Si escudriñáis los acontecimientos que han conmovido a vuestro mundo en el siglo pasado, cuyas fechas quedaron escritas en vuestros anales, comprenderéis que en verdad, cuanto fue predicho por el Señor tuvo fiel cumplimiento. 73. De cierto os digo, que durante el tiempo que dure mi comunicación, no seré creído, porque será necesario que los hombres limpien primero su corazón y su entendimiento, para que puedan analizar mi palabra. 74. A los que escuchan mis lecciones día tras día y aun recibiendo continuamente pruebas de mí verdad aún dudan y me niegan, les digo que es menester que estudien el sentido espiritual de mi enseñanza, para que comprendan su verdad. En la misma forma les hablé en el Segundo Tiempo cuando dije: Es necesario que Yo muera para que sea creído y que resucite al tercer día, para que la humanidad se convenza de que soy el Hijo de Dios. 75. Los que aún están lejos de la espiritualidad, quisieran contemplarme bajo la forma de Jesús para decirme: Señor, creo en Ti, porque te he visto; a ellos les digo: Bienaventurados los que sin ver han creído, porque han dado pruebas de que gracias a su espiritualidad me han sentido en su corazón. 76. ¿Comprendéis ahora por qué el hombre ha necesitado hacer imágenes que me representen? Por su falta de preparación, porque no es sensible a las manifestaciones espirituales. 77. Si el hombre comprendiese mi Doctrina, no experimentaría la necesidad de esculpir o de pintar imágenes para luego postrarse ante ellas, descubriría que en el mundo no existe imagen más perfecta del Señor que el mismo hombre elevado espiritualmente, entonces procuraría imitar mis obras para acercarse más a su Creador. 78. Juan, el apóstol, penetró en lo espiritual; a través de sus éxtasis sintió la presencia del Padre, ante su voz espiritual se sintió desfallecer; más a pesar de haber contemplado figuras y formas en aquellos mirajes, no comprendió que cada imagen era tan sólo el símbolo de un gran libro de sabiduría y profecía, mas no la figura o la forma de Dios. 79. El hombre que contempló, el Cordero, el león, el libro, las estrellas, los ancianos, los candeleros y cuanto su vista absorta miró, sólo eran figuras y formas existentes en la Tierra conocidas por el hombre, las cuales fueron tomadas como símbolos, para representar con ellas enseñanzas profundas y divinas, pero mi Divinidad en todo su esplendor nadie puede contemplarla, porque soy infinito, no tengo principio ni fin. 80. Si el libro de las profecías de Juan, ha sido visto por algunos como misterio impenetrable y por otros considerado bajo una interpretación errónea, se debe a que la humanidad no ha alcanzado aún la espiritualidad necesaria para comprender lo que ahí está representado y puedo deciros también que ni siquiera fue entendido por el profeta a quien se le inspiro. 81. Juan oyó y vio, y al escuchar que se le ordenaba que escribiese, al punto obedeció, más comprendió que aquel mensaje era para los hombres que vendrían mucho tiempo después de él. 82. Hoy os encontráis en ese tiempo qué os fue profetizado, y esta doctrina como luz de una nueva era, tiene la virtud de enseñar a leer en ese libro que por tanto tiempo estuviera cerrado a vuestra comprensión. Se acerca la hora en la que llegaréis a descifrar todo aquello que por tanto tiempo mirasteis oculto tras el velo del misterio. 83. ¿No creéis en verdad, que si Juan hubiese comprendido el significado de la revelación que había recibido, en lugar de legaros un libro de figuras y símbolos, os hubiese explicado con claridad su contenido? Reconoced que si hubiera explicado con entera claridad esa revelación ¿Qué hombre de aquel tiempo hubiera podido comprenderla y por lo tanto creído en la verdad de la profecía? 84. Fue mi voluntad que aquel libro permaneciera sellado y sólo su existencia y parte de su contenido os fuese revelado, para que llegado este tiempo Yo viniera a explicaros esa revelación. 85. Despertad, pueblo, llevad este mensaje a la humanidad, para que reciba en su espíritu la luz de mi palabra en el Tercer Tiempo. Olvidad vuestras miserias humanas y exclamad: ¡Hosanna, hosanna! porque al fin vuestra evolución espiritual os permitirá comprender, el verdadero sentido de las enseñanzas que os he dado a conocer, y cuya luz os conducirá a una morada perfecta en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 28 1. Discípulos: Se acerca el tiempo en que llegarán ante vosotros vuestros hermanos deseosos de interrogaros, pidiéndoos el testimonio de la revelación que os estoy entregando en el Tercer Tiempo para iluminar su entendimiento. Cuando esto sea, no me neguéis ocultándoos, si en esta etapa de mi manifestación os estoy doctrinando con tanto amor, es precisamente para enseñaros a transmitir mis enseñanzas, cada vez que seáis interrogados. 2. He permitido que empecéis a practicar mi Doctrina, con el fin de qué desarrolléis vuestros dones y facultades espirituales, para que llegado e] tiempo de la predicación de mi palabra entre la humanidad no estén balbuceantes vuestros labios y torpe vuestro entendimiento, para manifestar mi verdad. 3. Vuestra misión, es la de imitar a vuestro Divino Maestro en su paso por la Tierra, recordad que cuando Yo me presentaba en los hogares, siempre dejaba en todos un mensaje de paz, sanaba a los enfermos, consolaba a los tristes con el divino poder que posee el amor. 4. Jamás dejé de penetrar a un hogar porque en él no fuera a ser creído; Yo sabía que al salir de ese lugar el corazón de sus moradores quedaría rebosante de gozo, porque sin saberlo, su espíritu se había asomado a través de mi enseñanza, al Reino de los Cielos. 5. Unas veces Yo fui a los corazones, en otras, ellos me buscaron; pero en todos los casos mi amor fue el pan de vida eterna, que les entregué en la esencia de mi palabra. 6. En algunas ocasiones en las que me retiré a la soledad de algún valle, solamente por instantes permanecía solo, porque las multitudes ávidas de escucharme, se acercaban a su Maestro en busca de la infinita dulzura de su mirada. Yo les recibía, derramando en aquellos hombres, mujeres y niños, la ternura de mi caridad infinita sabiendo que en cada criatura había un espíritu al que Yo había venido a buscar al mundo. Entonces les hablaba del Reino de los Cielos, que es la verdadera patria del espíritu, para que calmasen con mi palabra sus inquietudes y se fortalecieran con la esperanza de alcanzar la vida eterna. Hubo ocasiones en las que oculto entre la multitud, había alguno que llevaba la intención de gritar negando mi verdad, asegurando que Yo era un falso profeta; pero mi palabra le sorprendía antes de que hubiera tenido tiempo de abrir sus labios. Otras veces permití que algún blasfemo me injuriase, para probar ante la multitud que el Maestro no se alteraba ante las ofensas, dándoles así un ejemplo de humildad y de amor. 7. Hubo algunos que avergonzados ante mi mansedumbre, se ausentaron al momento, arrepentidos de haber ofendido con sus dudas a quien con sus obras estaba predicando la verdad y en cuanto se les presentaba la oportunidad, venían a Mí, me seguían por los caminos, llorosos, enternecidos ante mi palabra, sin atreverse siquiera a hablar para pedirme perdón por las ofensas que antes me habían inferido. Yo les llamaba, les acariciaba con mi palabra y les concedía alguna gracia. 8. Esos mismos caminos son los que ahora recorréis, oh pueblo amado, son senderos que han sido preparados con mis ejemplos de amor y que ahora os esperan a vosotros, discípulos del Espíritu Santo, para que llevéis con mi palabra y vuestro ejemplo la redención a la humanidad. 9. No olvidéis que la cizaña y la mala hierba solamente serán destruidas con las obras de amor y caridad que os enseñé a través de Jesús. 10. Encontraréis los caminos llenos de pedruscos, los campos cubiertos de ortiga, pero vuestro espíritu guiado por Elías y fortalecido en la fe, con el deseo de llevar el bálsamo del amor a los que sufren, bañará con la luz de la verdad el camino de los que viven en tinieblas, no sentirá los espinos del camino ni el dolor, que la duda y la incomprensión pudieran causarle. 11. Caminad por esta senda y mientras mayor sea el número de corazones en quienes derraméis la caridad, mayor será vuestra intuición y más profunda y constante vuestra fe en las obras que manifestaré por vuestro conducto. 12. Si antes de iniciar vuestra misión os parecía imposible o difícil de cumplir, después os parecerá cada vez más fácil, con lo que comprobaréis vuestro adelanto espiritual. 13. Este es el tiempo en el que haré encarnar en la Tierra a todos los espíritus con los que formaré a mi pueblo muy amado, para que con sus obras de amor y caridad, den a la humanidad el testimonio de la verdadera sabiduría sobre la vida espiritual. 14. Vosotros que fuisteis señalados para cumplir esta misión y que tenéis el conocimiento y la certeza de pertenecer a mi pueblo, gozad con esta revelación, mas no os acobardéis ante la lucha que se avecina, porque en verdad os digo, que los soldados que deben luchar por la verdad, no deben sentir temor ante los adversarios que la humanidad les presente. 15. A todos los que sintáis en vuestro espíritu el anhelo de espiritualidad, de libertad, de elevaros hacia Mí, por el camino del amor, de la caridad y de la justicia, os declaro pertenecientes a mi pueblo y seréis soldados de la verdad; mas para lograrlo necesitáis velar y orar luchando contra vuestras flaquezas, para que el testimonio que deis de mi Doctrina, sea verdadero. 16. También os digo que todo aquél que desee pertenecer a mi pueblo, será recibido y amado por ellos, cuando dé testimonio con sus pensamientos y obras de que el ideal del amor es la luz que ilumina el sendero de su vida. 17. Para que comprendáis mejor mi lección, escuchad mi parábola. 18. “Dos caminantes iban a paso lento por un extenso desierto, sus pies estaban doloridos por las ardientes arenas. Se dirigían hacia una lejana ciudad, sólo la esperanza de llegar a su destino les alentaba en su dura jornada, el pan y el agua se les iban agotando. El más joven de los dos comenzó a desfallecer y rogó a su compañero que continuase solo el viaje, porque las fuerzas le estaban abandonando. 19. El caminante anciano trató de reanimar al joven, diciéndole que tal vez encontrarían pronto un oasis donde reparar las fuerzas perdidas, pero aquél no se reanimaba. Pensó no abandonarlo en aquella soledad y a pesar de encontrarse también fatigado, echó sobre su espalda al compañero rendido y continuó trabajosamente la caminata. 20. Cuando ya hubo descansado el joven, considerando la fatiga que le ocasionaba al que sobre sus hombros le llevaba, se soltó de su cuello, le tomó de la mano y así continuaron el camino. 21. Inmensa fe alentaba el corazón del caminante anciano, la que le daba fuerzas para vencer su cansancio. Como lo había presentido, apareció en el horizonte el oasis bajo cuya sombra les esperaba la frescura de un manantial. Al fin llegaron a él y bebieron de aquella agua fortificante hasta saciarse Durmieron con sueño reparador y al despertar sintieron que había desaparecido el cansancio, tampoco experimentaban hambre ni sed, sentían paz en su corazón y fuerzas para llegar a la ciudad que buscaban. No hubieran querido dejar aquel sitio, mas era menester continuar el viaje. Llenaron sus ánforas de aquella agua cristalina y pura y reanudaron su camino. 22. El caminante anciano que había sido el sostén del joven, dijo: Tomemos con medida el agua que llevamos, es posible que encontremos en el camino algunos peregrinos vencidos por la fatiga muriendo de sed o enfermos y será menester ofrecerles la que llevamos. Protestó el joven diciendo que no sería sensato dar lo que tal vez ni para ellos bastaría; que en tal caso, ya que tanto esfuerzo les había costado conseguir aquel precioso elemento, lo podrían vender al precio que quisieran. 23. No quedando satisfecho con esta respuesta el anciano, le replicó diciendo que si querían tener paz en su espíritu, debían compartir el agua con los necesitados. 24. Contrariado el joven dijo que prefería consumir él solo el agua de su ánfora antes que compartirla con alguien que se encontrara en su camino. 25. Nuevamente el presentimiento del anciano volvió a cumplirse, pues vieron adelante de ellos una caravana formada por hombres, mujeres y niños, que perdida en el desierto estaba próxima a sucumbir. El buen anciano se acercó presuroso ante aquellas gentes a quienes les dio de beber. Los caminales al momento se sintieron fortalecidos, los enfermos abrieron sus ojos para dar gracias a aquel viajero y los niños dejaron de llorar de sed. La caravana se levantó y continuó su jornada. 26. Había paz en el corazón del caminante generoso, mientras el otro, mirando su ánfora vacía, alarmado le dijo a su compañero que retornaran en busca del manantial para recuperar el agua que habían consumido. 27. No debemos regresar, dijo el buen caminante, si tenemos fe, adelante encontraremos nuevos oasis. Más el joven dudó, tuvo miedo y prefirió despedirse ahí mismo de su compañero, para regresar en busca del manantial. Los que habían sido hermanos de lucha se separaron. Mientras uno continuaba adelante en el sendero, lleno de fe en su destino, el otro pensando que podía morir en el desierto, corrió hacia el manantial con la obsesión de la muerte en su corazón. Al fin llegó jadeante y fatigado, pero satisfecho bebió hasta saciarse, olvidándose del compañero que dejo ir solo, así como de la ciudad a la que había renunciado, decidiendo quedarse a vivir en el desierto. 28. No tardó mucho en pasar cerca de ahí una caravana compuesta por hombres y mujeres rendidos y sedientos; se acercaron con ansiedad para beber de las aguas de aquel manantial, más de pronto vieron aparecer a un hombre que les prohibía beber y descansar si no le retribuían aquellos beneficios. Era el caminante joven que se había adueñado del oasis, convirtiéndose en señor del desierto. 29. Aquellos hombres le escucharon con tristeza, porque eran pobres y no podían comprar aquel precioso tesoro que calmarla su sed. Al fin, despojándose de lo poco que llevaban, compraron un poco de agua para mitigar la sed desesperante y continuaron su camino. 30. Pronto aquel hombre se convirtió de señor en rey, porque no siempre eran pobres los que por ahí pasaban, también había poderosos que podían dar su fortuna por un vaso de agua. 31. No volvió este varón a acordarse de la ciudad que estaba más allá del desierto y menos del fraternal compañero que le había llevado sobre sus hombros, librándolo de perecer en aquella soledad. 32. Un día vio venir una caravana que seguramente se dirigía a la gran ciudad, más con sorpresa observó que aquellos hombres, mujeres y niños, venían caminando llenos de fortaleza y júbilo, entonando un himno. No comprendió este varón lo que miraba y su sorpresa fue mayor cuando vio que al frente de la caravana marchaba aquél que había sido su compañero de viaje. 33. La caravana se detuvo frente al oasis, mientras los dos hombres frente a frente se contemplaban asombrados; al fin el que habitaba en el oasis preguntó al que había sido su compañero: Decidme ¿Cómo es posible que haya quienes pasen por este desierto sin sentir sed ni experimentar cansancio? Es que en su interior pensaba lo que sería de él el día en que nadie se acercara a pedirle agua o albergue. 34. El buen caminante le dijo a su compañero: Yo llegué hasta la gran ciudad, mas no sólo en el camino encontré enfermos, sino sedientos, extraviados, cansados y a todos los reanimé con la fe que a mí me anima, y así de oasis en oasis llegamos un día a las puertas de la gran ciudad, ahí fui llamado por el Señor de aquel Reino, el que viendo que conocía el desierto y que tenía piedad de los viajeros, me dio la misión de volver para ser guía y consejero en la dolorosa travesía de los caminantes, y aquí me tenéis conduciendo una más de las caravanas que he de llevar a la gran ciudad. Y vos ¿Qué hacéis aquí? Preguntó al que se había quedado en el oasis. Este avergonzado, enmudeció. Entonces el buen viajero le dijo: sé que habéis hecho vuestro este oasis, que vendéis sus aguas y que cobráis por la sombra, estos bienes no son vuestros, fueron puestos en el desierto por un poder divino para que los tomara el que de ellos necesitara. ¿Veis estas multitudes? Ellas no necesitan del oasis porque no sienten sed, ni se fatigan, me basta trasmitirles el mensaje que por mi conducto les envía el Señor de la gran ciudad, para que se levanten, encontrando en cada paso fuerzas por el ideal que tienen de alcanzar aquel Reino. 35. Dejad el manantial a los sedientos, para que en él encuentren descanso y apaguen su sed los que sufren los rigores del desierto, vuestro orgullo y egoísmo os han cegado, mas ¿De qué os ha servido el ser dueño de este pequeño oasis, si vivís en esta soledad y os habéis privado de conocer la gran ciudad que juntos buscábamos? ¿Ya olvidasteis aquel ideal que fue de los dos? 36. Aquel varón escuchando en silencio al que fuera fiel y abnegado compañero, prorrumpió en llanto porque sintió arrepentimiento de sus errores, y arrancándose las falsas galas, se fue en busca del punto de partida que era donde el desierto empezaba, para seguir el camino que lo llevara a la gran ciudad; mas ahora marchaba iluminado su sendero por una nueva luz, la de la fe y el amor a sus semejantes”. 37. Yo soy el Señor de la gran ciudad y Elías el anciano de mi parábola, es la “voz del que clama en el desierto”, es el que nuevamente se manifiesta entre vosotros, en cumplimiento a la revelación que os di, en la transfiguración del Monte Tabor. 38. Él es quien os guía en el Tercer Tiempo hacia la gran ciudad, en donde os espero para entregaros el galardón eterno de mi amor. 39. Seguid a Elías ¡Oh pueblo amado! y todo cambiará en vuestra vida; en vuestro culto e ideales, todo será transformado. 40. ¿Creíais que vuestro culto imperfecto sería eterno? No, discípulos; mañana, cuando vuestro espíritu contemple en el horizonte la gran ciudad, dirá como su Señor: “Mi Reino no es de este mundo”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 1 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 2 ENSEÑANZA N° 29 1. Discípulos, nuevamente estoy entre vosotros, más como la forma de comunicarme es nueva, dudáis sin comprender que no debéis deteneros ante las formas, porque así no encontraréis en dónde está la verdad. 2. El medio por el cual me manifiesto en este tiempo, es el hombre; esta es la causa por la cual dudáis de mi comunicación. Mi mensaje está en la esencia de la palabra que vierten los labios del portavoz. 3. Hoy dudáis nuevamente, ¿Queréis que venga como en los tiempos pasados? Recordad que entonces también dudasteis. 4. No os hablo por medio del sabio o del filósofo, porque entonces no me hubierais atribuido la palabra a Mí, sino a él. En cambio he venido a manifestarme por medio del humilde, del ignorante y torpe, para que comparando la insignificancia y pequeñez de su materia, con la grandeza y sabiduría de la palabra que brota por su boca, llegaseis a comprender que sólo el Señor puede hablaros así. 5. También hay quienes en su duda se preguntan: ¿Será en verdad el Maestro? ¿Estaré en buen camino? ¿No será esto obra de la tentación? Y cuando así os preguntáis, oís mi dulce palabra que os dice: ¿Habéis sentido paz en este camino? ¿Os habéis consolado y sanado de vuestras enfermedades? ¿Os habéis regenerado? Entonces os confesáis ante vuestra conciencia y decís: “Si, todo esto he contemplado y recibido”. 6. Aún no es el tiempo en que todos creáis. Los tiempos, las pruebas y los acontecimientos despertarán a los hombres y el mañana dirán: En verdad que quien estuvo y nos habló fue el Divino Maestro. 7. Vengo a revelaros muchos misterios del espíritu para que os podáis conocer y de este modo conozcáis mejor a vuestro Padre. 8. Los hombres que estudian a Dios, no están de acuerdo. ¿Quiénes están en la verdad? Los hombres de ciencias se contradicen. ¿Quiénes están en lo justo? Religión y ciencia han estado siempre en pugna, sin comprender los hombres que lo espiritual y lo material viven en perfecta armonía y que con ella forman la verdadera Obra del Creador. Unos y otros tienen diferente misión entre la humanidad, más debieran imitar a la Obra Divina armonizando unos con otros, como todos los seres de la Creación. 9. ¡Cuántos anatemas ha lanzado la religión a la ciencia y cuántas veces ha negado la ciencia a la religión la existencia de la vida espiritual! La religión, fundándose en los males que la ciencia ha acarreado a la humanidad y la ciencia tomando como arma el fanatismo y las supersticiones que los ministros de las religiones han inculcado a la humanidad. 10. De cierto os digo que a los unos les falta conocer la verdad que la naturaleza encierra y a los otros interpretar debidamente mi Ley. 11. Yo soy el Rey de la paz; he desenvainado mi espada y vengo en son de guerra para destruir todo pecado y tiniebla. Quienes me sigan, no teman si son desconocidos por sus padres o por sus hijos, que mi amor les compensará en su lucha. 12. Ya en el Segundo Tiempo se desconocieron unos a otros porque mientras unos iban a escuchar a Jesús, otros lo negaban. 13. Mis nuevos soldados habrán de levantarse a predicar esta buena nueva con sus obras y ejemplos entre la humanidad que ha olvidado mi verdad. Hoy tan sólo encuentro mi palabra en libros empolvados. La humanidad se ha alejado del camino verdadero y se ha familiarizado con el pecado, el vicio y el libertinaje. Ya el pecado no le repugna, el crimen no le horroriza ni el adulterio le sorprende. 14. Aquí tenéis mi palabra, humanidad, limitada para que podáis comprenderla, más si queréis pruebas de mi presencia, pruebas os he dado ya, y aún más os daré, pero no lloréis ni meséis vuestros cabellos cuando ellas se presenten. 15. En el Segundo Tiempo, cierta vez caminaba Jesús seguido de algunos de sus discípulos. Habían ascendido a una montaña y mientras el Maestro maravillaba con sus palabras a aquellos hombres, de pronto contemplaron transfigurado el cuerpo de su Señor, quien flotaba en el espacio, teniendo a su diestra al espíritu de Moisés y a su siniestra al de Elías. 16. Ante aquel miraje sobrenatural, cayeron por tierra los discípulos cegados por la luz divina; más luego serenándose, propusieron a su Maestro colocar sobre sus hombros el manto de púrpura de los reyes, lo mismo que sobre Moisés y Elías. Entonces escucharon una voz que descendía del infinito, la cual decía: “Este es mi Hijo amado en el cual he puesto mis complacencias, a El oíd”. 17. Gran temor invadió a los discípulos al escuchar aquella voz, y levantando su vista sólo vieron al Maestro, quien les dijo: “No temáis ni digáis a nadie esta visión hasta que Yo haya resucitado de entre los muertos”. Entonces preguntaron a su Señor: “¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero?” y Jesús les contestó: “En verdad, Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo conocieron, antes hicieron en él cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que les habló de Juan el Bautista”. 18. En esta era, cuántas veces ante vuestros ojos he hecho desaparecer la materia a través de la cual me comunico, para permitiros contemplarme en la forma humana con la que la humanidad conoció a Jesús, y sin embargo, no habéis caído postrados ante la nueva transfiguración. 19. Mi obra es el monte espiritual al cual os invito a subir por sendas de amor, caridad y humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funden en uno solo el pasado, el presente y el futuro y en donde se unen en una sola esencia la ley, el amor y la sabiduría. 20. Moisés, Jesús y Elías, he ahí el camino que el Señor ha trazado al hombre para ayudarlo a elevarse al Reino de la paz, de la luz y de la perfección. 21. Sentid en vuestra vida la presencia de los enviados del Señor. Ninguno de ellos ha muerto, todos viven para Alumbrar el camino de los hombres que se han perdido ayudándolos a levantarse de sus caídas, fortaleciéndolos, para que con amor se entreguen al cumplimiento en las pruebas de su restitución. 22. Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era está representada por Elías. 23. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así mismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor. 24. Por medio del hombre es como el Señor ha hablado siempre a la humanidad, porque entre el Ser Divino y el ser humano, está vuestro espíritu que interpreta el mensaje celestial, que percibe y presiente lo eterno. 25. Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. El brazo de Moisés que sostuvo la tabla de la ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio. 26. Estoy conversando con vosotros hablando a vuestro corazón mientras que vosotros para escucharme lo tenéis que hacer a través del portavoz humano, Yo os escucho cuando me habláis en lo más íntimo de vuestro ser. 27. Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo. Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para daros una vez más, prueba de que os he perdonado y de que os amo. 28. Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la mentira; más para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón. 29. Quisierais contemplarme en toda mi grandeza y el Maestro así quisiera mostrarse a sus discípulos, pero siempre os encuentro dando los primeros pasos y tengo que limitarme hasta poder ser comprendido por vosotros. 30. ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por medio del cual me comunico, descargara todo mi poder ¿Qué sería de él? Su materia desaparecería. 31. Por eso, aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito. Muchos de vosotros quisierais que realizara milagros materiales, para creer que soy Yo quien se manifiesta, así lo hicisteis en el Primer Tiempo, cuando Moisés llamó al pueblo para llevarle por el desierto a la tierra prometida. Muchos exigisteis que hiciera obras poderosas para creer que él era el enviado de Dios y por ello seguirle. 32. Moisés había dado pruebas suficientes de que el Dios verdadero estaba con él, más el pueblo quería más testimonios y el enviado, llevando a las multitudes hasta las faldas del monte Sinaí, invocó el poder de Jehová y el escuchándole, le concedió grandes pruebas y prodigios. 33. Si tuvo sed el pueblo, en ello manifesté mi poder por la fe de Moisés, haciendo que de la roca manara agua. En el hambre del pueblo, di muestras de mi presencia ante la oración de aquél que conducía a Israel, enviándole el maná. 34. Quiso el pueblo escuchar y ver a Aquél a quien Moisés oía y contemplaba a través de su fe y al pueblo me manifesté en la nube y le hice escuchar por horas y horas mi voz, más era tan potente, que los hombres sentían morir de temor; su cuerpo temblaba y su espíritu se estremecía ante aquella voz de justicia. Entonces el pueblo suplicó a Moisés le rogara a Jehová que ya no hablara a su pueblo, porque no podían escucharle. Reconoció que era muy pequeño aún para poder comunicarse directamente con el Eterno. 35. En el tiempo en que Cristo habitó en Jesús entre la humanidad, los hombres al contemplarlo decían: ¿Cómo ha de ser el hijo del carpintero y de María, el Mesías prometido, aquel que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas? ¿Cómo puede ser este hombre humilde el Hijo de Dios, el libertador? pero el Maestro habló y su palabra hacía estremecer a los que de buena fe ante El llegaban y aun a los incrédulos. A cada paso las turbas exigían de Jesús un milagro y Él lo hacía. Llegó el ciego y ante el asombro de los fariseos, el Maestro le dio la vista con sólo tocarle. Así mismo al paralítico le dio movimiento, el leproso fue limpio de su mal, el poseído libertado, la adúltera convertida con una palabra y los muertos se levantaban a su voz. 36. Cuanto los hombres pidieron para creer y reconocerme, se los concedí, pues en Mí estaba el poder darles cuanto pidiesen ya que el Espíritu Divino se ocultaba en Jesús para manifestarse y hacer cumplir la Ley. 37. Cuando Jesús fue en la cruz, no hubo espíritu que no se sintiera estremecido ante la voz de amor y de justicia de aquél que moría desnudo como la misma verdad que entregó en su palabra. Quienes han analizado la vida de Jesús, han reconocido que ni antes ni después de Él, ha existido quien lleve a cabo una obra como la suya, porque fue obra divina que con su ejemplo salvará a la humanidad. 38. Llegué con mansedumbre al sacrificio, porque sabía que mi sangre había de convertiros y salvaros. Hablé con amor y os perdoné hasta el último instante porque vine a traeros una enseñanza sublime y a trazaros el camino con ejemplos perfectos hacia la eternidad. 39. Quiso la humanidad hacerme desistir de mi propósito buscando la fragilidad de la carne y no desistí. Quisieron los hombres hacerme blasfemar y no blasfemé. Mientras más me ofendían las turbas, más piedad y amor tenia de ellas y cuanto más herían mi cuerpo, más sangre manaba de él para dar vida a los muertos a la fe. 40. Esa sangre es el símbolo del amor con que tracé el camino al espíritu humano. Dejé mi palabra de fe y esperanza a los hambrientos de justicia y el tesoro de mis revelaciones a los pobres de espíritu. 41. Hasta que el tiempo pasó, la humanidad se dio cuenta de quién había estado en el mundo; entonces, la Obra de Jesús fue tenida por perfecta y divina, reconocida como sobrehumana. ¡Cuántas lágrimas de arrepentimiento! ¡Cuánto remordimiento en los espíritus! 42. En este tiempo aparezco ante vosotros espiritualmente sobre el monte de perfección, teniendo como en el miraje de aquellos discípulos, a Moisés y a Elías a mi lado, los tres enviados que han trazado a los hombres el camino del espíritu por medio del cumplimiento de la ley. 43. Moisés presentó a la humanidad la Ley grabada en piedra, Jesús en la cruz culminó su ley de amor y Elías en este tiempo como un rayo divino, vino a iluminar a todo espíritu con la sabiduría. Cada enviado ha tenido su tiempo para hacer comprender a la humanidad el mensaje divino, las revelaciones y las profecías. 44. Moisés fue salvado de las aguas para que al hacerse hombre, libertara a su pueblo y le entregara la Ley de Dios. 45 EI Verbo se hizo hombre para decir a la humanidad con su ejemplo: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. María, la virgen madre fue la escala bendita por la que descendió Cristo entre los hombres. María, la santa y dulce madre de Jesús, sustentó con su seno al que más tarde había de sustentar a todo espíritu con el pan divino de su palabra. 46. Todo cuanto Cristo os dijo y os enseñó con sus obras fue una ley que vino a confirmar la que por medio de Moisés habíais recibido; mas no todo estaba dicho, ni todo estaba revelado, faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada, para ello se manifestó por conducto del entendimiento humano, por medio de su rayo de luz, para iluminar los espíritus, los corazones y las mentes; para hacer comprender lo ya revelado y preparar a los hombres para las nuevas revelaciones y explicaciones, que en esta palabra Yo os habría de confiar. 47. Quienes en 1866 escucharon las primeras manifestaciones, oyeron aquellas palabras que decían: “Yo soy Elías el profeta del Primer Tiempo, el de la transfiguración en el monte Tabor, preparaos porque los Siete Sellos os son dados a conocer y las puertas del misterio os son abiertas para que podáis contemplar el camino de vuestra salvación. 48. En este instante también he sido contemplado junto con Moisés y Elías, por la mirada espiritual de aquellos que han desarrollado ese preciado don. Unos asombrados y otros arrepentidos os encontráis ante esta transfiguración, más esta luz y esta gracia serán derramadas en todo el orbe. 49. Moisés: Mirad a vuestro pueblo, es el mismo que condujisteis a través del desierto en pos de la tierra prometida. Diseminado y errante va por el mundo; mientras unos han comprendido que la tierra de promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor que enseña mi palabra, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Estos no creyeron en el Mesías, ni han sentido la presencia del Espíritu Santo. Volved a ellos en espíritu y nuevamente señaladles el camino a la tierra prometida, a la patria celestial, más si no os creyesen, ¡Núblese el sol, la luna pierda su luz y estremézcase la tierra porque este pueblo despertará y nunca más se perderá! 50. Mi caridad es con la humanidad. En cada alborada les propongo la paz a los hombres, más ellos no han querido mi amor. Han creado la guerra y ellos mismos se hacen justicia, por eso será cortada la mala yerba y lavado todo lo impuro en las aguas del amor y de la regeneración. 51. Después de la muerte, vendrá la resurrección a la vida verdadera; después de la guerra; se hará la paz, y pasado el caos brillará la luz en las conciencias, porque Yo soy la luz del mundo. 52. Llegará el año de 1950 y para entonces muchos portavoces transmitirán mi palabra. En otras naciones me escucharan, más en el último día de mi manifestación, el valle espiritual tendrá su mirada sobre de vosotros: los espíritus de los moradores de la Tierra, los de vuestros padres estarán presentes, los patriarcas y los justos. Bienaventurados los que sean obedientes a mi Ley, porque serán juzgados como ovejas del Divino Pastor, más ¡Ay de los desobedientes, porque serán juzgados como machos de cabrío! 53. Elías, sois la luz. En este tiempo, que es el vuestro, se le ha revelado a la humanidad que no son tres leyes las que se le han entregado, sino una sola explicada en tres tiempos, la cual se condensa en dos preceptos: ¡Amar a Dios sobre todo lo creado y amarse los unos a los otros! Hoy me manifiesto para recordar a mi pueblo enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones. 54. En este día en que habéis recordado el instante en que Elías abrió para la humanidad el Tercer Tiempo al comunicarse por el entendimiento del hombre, sentid el amor de vuestro Maestro, apartad vuestras amarguras y afirmad vuestros pasos en el camino de salvación. 55. Vivid en armonía con mis revelaciones de los Tres Tiempos, y convertid eternamente vuestra existencia en un caudal inagotable de justicia, de amor y de sabiduría. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 30 1. En las enseñanzas que os estoy entregando os he llamado pueblo de Israel o Simiente de Jacob, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra, para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones. 2. La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente, porque Yo os digo que si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados, en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que Aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido. 3. EI espíritu del Israel por la raza está dormido, aletargado en un sueño que ya dura siglos y no puede mirar la verdad, porque ha vivido solamente para los goces del mundo, esperando alcanzar aquí su Tierra Prometida, su juicio y su gloria. Mas no penséis que su sueño será eterno, no, ahora que la miseria, el dolor y la humillación como un nuevo cáliz de amargura ha sido bebido por aquel pueblo, comienza su espíritu a despertar orientándose con la meditación, y en ella va encontrando que todas las profecías y señales que le anunciaron la llegada del Mesías, se cumplieron fielmente en Cristo. 4. No está lejano su despertar en la forma más completa: ya se acerca su alborada espiritual, pero antes contemplará destruirse el materialismo de la humanidad a causa de sus ambiciones, de su egoísmo y de sus bajas pasiones. 5. Cuando ese pueblo se convenza de que el reino de la verdadera paz y de la gracia no se encuentra en la Tierra, entonces buscará a Cristo, al repudiado, al desconocido, para decirle: "Maestro, tenías razón, la libertad sólo se encuentra en los que aman la espiritualidad, porque los que hemos ambicionado los bienes materiales, sólo hemos logrado con ello, ser esclavos. 6. Cuando de aquellos corazones se eleve hacia Mí esta confesión, haré que surjan entre ellos mis nuevos profetas, quienes les ayudarán a prepararse en el camino de la espiritualidad, que será el de su liberación. No os extrañe que aquellos estacionados en su evolución por siglos, en corto tiempo logren recorrer el camino que otros que les han precedido se han tardado tanto en alcanzar y aún logren sobrepasarlos. No olvidéis que muchos de ellos poseen espíritus que fueron enviados a la Tierra desde los primeros tiempos, y que una vez concluida su restitución, volverán a ocupar su lugar entre los elegidos por el Señor, para llevar la luz a sus hermanos de todas las naciones. 7. Cuando se encuentren en un mismo camino los que lleven el nombre de Israel por su raza, con los que lo son por el espíritu, unos y otros se unirán, reconociendo que ambos forman parte de aquella bendita simiente que nació con los profetas, con los patriarcas del Primer Tiempo y que fuera regada con la sangre del Redentor, para llegar a florecer en esta era de luz en la que me estáis escuchando. Ahora me tenéis en Espíritu, aunque a veces dudáis de ello diciendo: ¿Cómo puedo creer que el Maestro se comunique con nosotros utilizando un medió tan imperfecto y tan humilde? Más no es la primera vez que dudáis de mi presencia entre vosotros, también en el Segundo Tiempo los hombres dijeron: ¿Cómo puede ser el Mesías esperado el hijo del carpintero? 8. Hijos míos, en mis altos designios no podéis penetrar, más ahora que vengo a esclareceros los misterios que no habéis comprendido abrid vuestra mente y vuestro corazón, para que conozcáis el porqué de muchas manifestaciones divinas, hasta el punto que a bien tenga revelaros vuestro Señor. 9. En el Segundo Tiempo, cuando entre mis discípulos o entre las turbas que me seguían, alguien preguntaba si acaso Yo volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultárselo y les declaré que mi retorno sería en un tiempo de grandes pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes acontecimientos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida. 10 Aquella promesa que os hiciera, la he cumplido, porque no ha faltado ninguna de las señales precursoras, así como tampoco ninguno de los acontecimientos anunciados; sin embargo, la humanidad entregada a su letargo espiritual, ha dejado pasar inadvertidas las señales de mi presencia entre los hombres. 11. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara del amor, estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario del Señor, que se acercó a vosotros para anunciaros que estaba Yo llamando a las puertas de vuestro corazón. 12. Mi primera comunicación se verificó una noche mientras la humanidad dormía, igual que aquella en la que me hice hombre para habitar entre vosotros. Si pocos fueron los que en esa ocasión me recibieron, menos aún fueron los que me acompañaron en mi nueva manifestación. Más no toméis mis palabras como un reproche, porque no lo es: Yo soy el amor perfecto que eternamente os vivifica. 13. He venido a trazaros el camino que ha de conduciros a vuestra salvación, en medio de esta mar anchurosa de maldad; más han pasado los meses y aun los años desde el instante de mi primera comunicación y desde entonces, uno a uno se han acercado los caminantes en busca de la presencia del Maestro y hoy no son unos cuantos los que están presentes en mis manifestaciones, ahora forman muchedumbres. 14. No creáis que todos los que vienen a escucharme están convencidos de esta verdad, no, mientras para algunos esta obra es lo más grande que alienta a su corazón, para otros es algo que no pueden concebir y entonces juzgan, analizan, investigan, y al no encontrar la verdad en la forma en que ellos la desean, me piden pruebas para creer, lo mismo que hiciera Tomás. Entonces les he dicho: no me probéis, bastantes demostraciones os estoy dando de mi presencia, de mi verdad y de mi amor; más ellos insisten en su petición diciendo: “Si el Maestro en el Segundo Tiempo encontrándose ya en Espíritu se materializó delante de Tomás, para probar su fe, ¿Por qué ahora no nos complace a los incrédulos materializándose delante de nosotros, aunque solo sea por un instante?" 15. Sí, mis hijos, tendríais razón en pedirme pruebas, si vuestra pequeñez fuese real y vuestra ignorancia cierta; pero lleváis un espíritu evolucionado que no necesita pruebas materiales para creer; lo que debéis hacer es desmaterializaros y así os daréis cuenta de que estáis capacitados para comprender mis nuevas lecciones y de que no es necesario que Yo materialice mi presencia. 16. Por la esencia de mi palabra, creed en Mí, ella es clara y no os llevará a la confusión. Recordad que os dije desde aquel tiempo: el árbol por su fruto es reconocido. Ahora os digo: mi palabra será reconocida por su esencia. 17. Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aun después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquellos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese. 18. A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban, más en verdad os digo que María, mi dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aun antes de ofrecerle su seno matinal. 19. No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Más ¿Quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu? 20. Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre. 21. Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos. 22. María me sentía en su espíritu. María no llevaba luto por Mí, no lloraba la muerte de Jesús, su dolor era por toda la humanidad, a la que recibió al pie de la cruz de su Hijo, como un divino presente del Eterno, y por la cual ofreciera la pureza de su cuerpo y de su sangre para que el Verbo se hiciera hombre. 23. En cambio, cuando alcancé en el camino de Emmaús a algunos de mis discípulos, viéndome no descubrieron en aquel caminante a su Maestro, hasta que les hice oír mi divina palabra y cuando Tomás me vio, hizo que le mostrara la herida de mi costado para convencerse de que Aquél a quién él creía muerto en realidad vivía. Porque Yo para eso he venido, para que unos nazcan y otros resuciten a la fe. 24. Hoy no he querido tan solo revelaros mi mensaje, sino también he venido enseñaros la mejor forma de darlo a conocer. 25. Mientras ha durado el tiempo de mi predicación, he ayudado a vuestro espíritu en su evolución, quitando asperezas, dulcificando caracteres, despertando a los discípulos para que entreguen su corazón a la caridad, al cumplimiento de mi mandamiento que tanto os repetía cuando os decía: “Amaos los unos a los otros”. Y aunque el tiempo en que os levantéis a esparcir mi palabra, aún no ha llegado, porque no habéis alcanzado la debida preparación, he concedido a todos aquellos que están bebiendo en esta fuente de salud, de moral y de vida, que comiencen a practicar mis divinas enseñanzas, para que se preparen, fortaleciéndose para la lucha futura, para que con sus buenas obras convenzan a nuevos corazones, los que más tarde serán también labriegos y nuevos sembradores en las tierras del Señor. 26. Hoy contemplo que mientras unos pecan de temerosos y discretos, otros en cambio se muestran ostentosos y no quiero que toquéis ninguno de esos extremos. No quiero que el temor a los juicios de vuestros semejantes, haga que os ocultéis, porque con ello demostraríais que os falta confianza en mí enseñanza, y si no tenéis fe en el poder que encierra la simiente que vais a entregar ¿Cuál será la cosecha de vuestra siembra? 27. Temed sí, que vuestra mala conducta os afecte ante vuestros hermanos, pero mientras llevéis limpidez en vuestra vida, levantaos con dignidad y predicad mi palabra, dando a conocer mi enseñanza a vuestros semejantes. 28. No hagáis ostentación de vuestros dones y conocimientos de la verdad que lleváis. Yo os digo, que si eso hicierais, os expondríais a ser sometidos a grandes pruebas por vuestros hermanos. 29. No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es que Jesús así lo hizo, más El sabia responder a cualquier pregunta y poner a prueba a los que trataban de probarlo. 30. Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto, desafiar la ira de vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada bueno lograréis en vuestra siembra. 31. Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error, corregid vuestras imperfecciones; orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras, que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha. 32. También os digo, que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda; mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi ley, sintieseis la necesidad de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si verdaderamente tenéis fe. 33. No ambicionéis saber más que vuestros hermanos, sabed que todos adquirís el conocimiento según vuestra evolución, si Yo os concediera mi luz sin que tuvieseis méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría sería falsa. 34. Os quiero humildes, más para serlo ante Mí, también lo debéis manifestar delante de vuestros semejantes. 35. Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados el uno es parte del otro. ¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes? Ambas son la llave que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de mi doctrina. 36. Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas virtudes podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor. 37. Con mi enseñanza vengo a modelaros espiritualmente, con el fin de que al banquete espiritual en donde podréis saborear los manjares de la sabiduría y del amor perfecto. 38. Sabed que vuestro destino es vivir como Yo os lo enseñe, es decir, en la humildad, en el amor, en la espiritualidad, dejando que pase por vuestro ser un torrente inagotable de caridad. 39. En mi enseñanza os muestro un horizonte amplio y si vosotros hacéis de vuestra vida una semejanza de lo que fue la mía, tened por seguro que llegaréis a mi Reino, al descanso verdadero. 40. Mi obra os asegura la dicha eterna en vuestro espíritu. ¿No habéis escuchado en vuestro corazón una voz dulce y armoniosa que os habla cada vez que hacéis un bien, que proporcionáis un consuelo o que otorgáis generosamente el perdón? ¿Quién es Aquél que así os habla en vuestro interior premiando vuestra bondad? Es vuestro Maestro que no se aparta de sus discípulos. 41. Con estas lecciones os hago comprender que las virtudes son las únicas que pueden engalanar a vuestro espíritu: también os digo que los errores, las faltas y los malos sentimientos, podréis compararlos a los andrajos con que a veces cubrió a vuestro espíritu. Os quiero limpios y engalanados, porque con harapos de miseria no podréis brillar en el palacio universal de vuestro Padre. 42. Las buenas obras son el agua cristalina con las que se limpian los espíritus, utilizadla. 43. Os hablo así para que comprendáis que estáis fuera de vuestro reino, y que necesitáis volver a el, porque Dios os está esperando. 44. Quiero hacer de cada hombre un apóstol y de cada apóstol un maestro, porque os amo con amor infinito y antes de que se pierda uno solo de vosotros, preferiría sentir sobre mi Espíritu todo el dolor que existe y que ha existido entre la humanidad. 45. En vuestro corazón me estáis diciendo: Maestro, ¿Tanto nos amáis? Y Yo os digo que vosotros aún no podéis comprender mi amor, pero que debe bastaros saber que cada hijo que vuelve a Dios, es un tesoro que vuelve al Padre. Debo advertiros que todo volverá al seno de Dios. Todos los frutos que de la semilla creadora han brotado, retornarán a su granero. 46. ¡Oh, discípulos amados!, preparaos para que con intensa fe anheléis llegar al verdadero templo construido por mi caridad en vuestro interior, porque ahí me encontraréis para acompañaros en vuestro camino de evolución hacia Mí. 47. Yo soy quien os guía porque soy perfecto, sé siempre a dónde voy y a dónde os llevo. Soy el buen Pastor que os cuida, os acaricia y os ama en tal forma que no titubeé un solo instante para daros con mi sacrificio en la cruz la enseñanza que os conducirá a la Vida Verdadera. 48. Los hombres creyeron que al quitarle la vida a Jesús destruirían mi doctrina, sin saber que con ello, cooperarían a mi glorificación. 49. He vuelto a la humanidad y me manifestaré en estos recintos hasta 1950, a través de entendimientos humildes, destinados por Mí para esta misión; comunicado en esta forma esperaré la llegada de los sabios que vendrán a interrogarme y a negarme. 50. Esta palabra sencilla y humilde en su forma, pero profunda en su sentido, volverá a confundir a los sabios en su soberbia y en su vanidad, y les demostrará que a la doctrina de Cristo, y del Salvador, nadie podrá extinguirla, porque Él es la Vida. 51. Nadie podrá acabar Conmigo, Yo renazco como surgí, en aquel tiempo, después de que un pueblo me arrojó de su seno, condenándome a una muerte ignominiosa. Mas si ahora aparezco de nuevo en este mundo, es porque os amo a todos. 52. ¡Oh, sabios, filósofos y doctores! vosotros sabréis que Yo soy vuestro Señor cuando lleguéis a escudriñarme, porque me veréis contestando a vuestras malas y mal intencionadas preguntas y enmudeceréis ante mis interrogaciones; y cuando os encontréis arrepentidos y cabizbajos, sin que me pidáis pruebas, Yo os las daré, y esas pruebas serán de amor y de perdón. 53. Soy el único que puede solucionar vuestros conflictos, el que verdaderamente cura vuestros males, acaricia a los niños y bendice a los ancianos, el que al hablar al hombre, acaricia e ilumina su espíritu. Los hombres y los siglos pasarán, más no mi obra Espiritualista Trinitaria Mariana. De cierto os digo que esta obra que es mi Ley y mi doctrina, iluminará a la humanidad. No dudéis de mi sabiduría, ni desafiéis más mi justicia; si Yo aceptase vuestro desafío, me bastaría un débil soplo de mis elementos, para convertir en polvo o en nada vuestra ciencia y vuestras teorías. No me busquéis como Juez, buscadme como Padre, porque Yo soy amor. 54. ¡Oh, pueblo amado! que tenéis la misión de difundir mi palabra entre la humanidad hoy petrificada por su materialismo. Aprended a amarla y tened siempre piedad de aquéllos que no comprenden mis lecciones de infinito amor. 55. Cerrad vuestros labios a la murmuración, la mofa, el juicio o la crítica. Envainad esa espada de dos filos que hiere a diestra y siniestra cuando la esgrimís; si queréis luchar en mi nombre, empuñad la espada del amor. 56. Cerrad vuestros labios, para que no vuelvan a proferir blasfemias ni a causar deshonras; en cambio, abrid vuestros ojos para que descubráis el mal y os apartéis de él; mas no juzguéis a vuestra hermana humanidad, porque formáis parte de ella y adolecéis de sus mismos defectos. Cuando vuestros labios y vuestro corazón se laven en las aguas del arrepentimiento y de las buenas obras comenzarán a hablar con la verdad de mi palabra, la cual Yo os la inspiraré. 57. Si hablaseis de mi doctrina sin antes haberos regenerado y preparado, en vez de despertar la fe en los corazones, sólo recibiríais las burlas de quienes están enterados de vuestras faltas. En cambio, si las burlas, las críticas llegan a vuestro corazón, después de que hayáis velado y orado, no lograrán heriros, porque ya os protegisteis con las armas que os di, que son: paciencia, caridad, mansedumbre y amor. 58. Sed humildes y quienes os amen, lo harán de verdad. Si no habéis alcanzado esa preparación de espíritu y de materia, más os valdría no levantaros a predicar mi palabra, porque no llegaréis a sembrar mi simiente con la limpidez con que Yo os la he entregado y siempre irá mezclada con vuestras imperfecciones. Debéis antes de sembrar, analizar y estudiar mi doctrina para que lleguéis a comprender y a obedecer mi enseñanza. 59. Cuando sepáis recibir el golpe en la mejilla derecha y en señal de perdón, de amor y de humildad, presentéis la izquierda a vuestro ofensor, ya podéis confiar en que comenzáis a ser mis discípulos. Hasta que surja el perdón entre los hombres, cesarán sus guerras fratricidas y surgirá la unión de todas las naciones 60. Con estas enseñanzas quiero evitar que algún día os convirtáis en prevaricadores, que hablando de amor, caridad y espiritualidad, con vuestras obras sembréis todo lo contrario. Os digo esto, porque entre vosotros hay quienes van pregonando que me aman y en su corazón no existe el amor hacia sus hermanos. 61. Os quiero sinceros espiritual y materialmente para llamaros dignos hijos míos, porque de lo contrario, a vuestro espíritu llegará implacable mi voz llamándoos hipócritas, como llamé en el Segundo Tiempo a la secta de los fariseos que eran la imagen viva de un sepulcro blanqueado por fuera, pulido y cubierto de flores, pero guardando en su interior sólo podredumbre y muerte. 62. Estoy escuchando a los que me dicen: “Maestro, consideramos que es muy dura la prueba de tener que mostrar la mejilla izquierda a aquél que nos hirió la derecha, mas sin embargo, quisiéramos ser de vuestros discípulos”. 63. ¡Oh pueblo!, que oyendo mi palabra la tomáis siempre en su sentido material, sin deteneros a comprenderla en su significado espiritual. Yo os digo que así como podéis ser tocados en la mejilla, lo podéis ser en el corazón, en vuestra parte moral o también podréis ser tocados en vuestro espíritu. Mas no debéis de creer que esa prueba que os pido sea la más grande que podáis soportar; en este Tercer Tiempo he venido a pediros un poco más, cuando os pregunto en mis cátedras, ¿Si el asesino de vuestro padre se viera perseguido por la justicia humana y llamara a vuestras puertas pidiéndoos protección le concederíais albergue, sin delatarle, en señal de perdón? 64. Esa es la prueba que ahora pido a todos aquéllos que quieran ser los discípulos del Espíritu Santo en este Tercer Tiempo. 65. Si ponéis en práctica estas enseñanzas, de cierto os digo que os estaréis labrando un galardón, mas no debéis de esperar la recompensa mientras estéis en este mundo; y vuelvo a recomendaros que no juzguéis los actos de vuestros hermanos, porque según fuere vuestro juicio, así será vuestra sentencia. Dejadme la causa a Mí, justa o injusta, conocida o desconocida, que Yo daré a vuestros hermanos lo que a ellos pertenece y a vosotros lo que os corresponda. 66. Sed humildes en todos los actos de vuestra vida, sentíos ignorantes ante la sabiduría de vuestros semejantes. 67. Bienaventurado el que se prepare, porque él verdaderamente me escuchará. Bienaventurado el que se purifique y obedezca los mandamientos de su Señor, porque él me verá. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 31 1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación y elevad vuestro espíritu hacia vuestro Creador, porque es con él que deseo conversar. 2. Os prometí volver entre vosotros y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu. 3. Tened paz, escuchadme con atención y dejad que el cincel de mi palabra, vaya modelando vuestro espíritu. 4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara la paz y no lo encontrasteis, cuando llegasteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra no os imaginabais que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto anhelabais. 5. Os conquistaré por medio del amor, para ello, os estoy dando mi enseñanza que es fuente de inagotables bendiciones. Os dejaré esta fuente para que en ella recibáis a vuestros hermanos, los viajeros, los caminantes, con la misma solicitud y caridad con la que Yo os he recibido. 6. No sólo de pan vive el hombre, sino también de mi palabra. Existe en vosotros hambre y sed que no son materiales, y para reconfortaros buscáis el agua y el pan del espíritu. Ha sido preciso que el dolor os tocara, para que comprendieseis las enseñanzas que os di en el Segundo Tiempo. 7. Algunos me preguntan confundidos: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable ante Ti y sólo apruebas el amor espiritual? Yo os contesto: No os confundáis. Bien está que al espíritu le corresponda lo más elevado y puro del amor pero también en la materia puse un corazón para que amase en la Tierra y le di al hombre sentidos para que a través de ellos gozara de todo lo que le rodea. 8. Yo confié la vida humana a los espíritus, para que viniesen a habitar la Tierra, y ya en ella poner a prueba su amor a Dios. Para ello dividí a la naturaleza humana en dos partes, dándole la más fuerte a unos y la más frágil a otros: esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos podrán ser fuertes y felices, para ello instituí el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está enaltecido por el amor del espíritu. 9. El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la conciencia que ilumina la vida de los seres racionales. De las uniones plenas de comprensión espiritual, tienen que brotar buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz. 10. Ya es tiempo; de que purifiquéis vuestra simiente, para que formáis una familia que sea fuerte en espíritu y en materia. 11. Comprendedme mis hijos, interpretad bien mi voluntad, ya se acerca el año de 1950, recordad que es el que Yo he señalado para que finalice esta comunicación. Quiero encontraros preparados en ese día, porque sólo los que lo hayan logrado, quedarán firmes en el grado de elevación que hayan alcanzado. Esos serán los que den verdadero testimonio de Mí. 12. Sólo los que se hayan espiritualizado sabrán manifestar mi obra en su nueva forma de comunicación. ¿Más cómo harán para llegar a tener la inspiración necesaria para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes espirituales?: Velando y orando. 13. Quiero que todos alcancen el progreso, que no llegue solamente a unos cuantos para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensáis de una manera y otros en forma distinta, sólo llevaréis confusión a vuestros hermanos. 14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación por conducto de Damiana Oviedo; ¿Más, dónde se encuentra el resultado de aquellas palabras? ¿Qué se hizo con ellas? Ocultos se encuentran los escritos de aquellas cátedras divinas que fueron las primeras de este tiempo en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es necesario que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi palabra en este Tercer Tiempo. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice. 15. Hoy no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra haya cesado. ¿Podéis imaginaros el torbellino que tal hecho desencadenará entre las naciones? Habrá descontrol en los espíritus y vosotros debéis estar preparados para contrarrestarlo. Pensad que en cada Era es mayor vuestra responsabilidad, porque en cada nuevo tiempo, ¡Oh pueblo! vais teniendo mayor conocimiento de mi Ley. Es muy grande vuestra heredad y es indispensable que la dejéis en vuestros hermanos, los necesitados, antes de que abandonéis esta Tierra. 16. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. Si no os preparáis, ¿Cómo Vais a poder recibir y entender mi enseñanza, cuando mañana os la confié por inspiración? 17. Uníos en verdad y en espíritu y así ya no os dividiréis, ni siquiera en más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros por lo tanto, no podrá surgir en el futuro distinta ley la que ahora os he dado. 18. No debilitéis, pueblo; recordad en todo instante que os he llamado fuerte. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable. ¿Por qué vosotros habíais de defraudar a vuestros hermanos dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que dejaréis a las generaciones venideras como herencia. 19. Muchos en el interior de su corazón me dicen: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que vamos a ser infieles? ¿Sería eso posible? Y Yo os contesto lo mismo que dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: Velad Morad, para que no caigáis en tentación. Porque si ahora sólo sois los párvulos que anhelan convertirse en mis discípulos, vuestra perseverancia os hará alcanzar una noble expiación. No me ausentaré sino hasta haberos dado mi última lección al finalizar 1950. 20. Sentid mi amor cerca de vosotros, confiadme vuestras cuitas, conversad en paz Conmigo y de cierto os digo, que después os sentiréis confortados. ¿Por qué llegáis ante Mí temerosos, acaso creéis que he venido a delataros ante vuestros hermanos? 21. Escucho que en lo íntimo de vuestro corazón me decís: Maestro, ¿Cómo hemos de ser recibidos por Vos, si nos encontramos tan manchados por nuestros pecados y Vos sois la misma perfección? 22. Os contesto, humanidad: ¿Creéis que al venir a buscaros ignoraba que estabais manchados? Todo lo sabía, nada ignoro, por eso me he acercado a vosotros, para entregaros mi lección de amor la cual os salva de toda acechanza y os ayuda a limpiaros de todo pecado. 23. ¿Por qué los pobres, los parias del mundo, se sienten los más indignos de mi amor? ¿Acaso porque han oído que soy Rey? Qué lentos sois para entender las lecciones divinas. ¿No habéis comprendido que si me hice hombre en el Segundo Tiempo, fue para enseñaros la más grande lección de humildad? Recordad que vine en Jesús a nacer y a vivir entre los pobres, que con ellos anduve en los caminos, que visité sus casas y me senté a su mesa, que curé sus cuerpos enfermos, acaricié a sus hijos, sufrí y lloré con todos. 24. He aquí al mismo Señor, pero hoy viene en Espíritu, Este Rey no tiene corona, manto ni cetro, simplemente habito en la perfección y gobierno con el amor. 25. ¿Para qué había de manifestarme en regios palacios, entre pompas y ceremonias, si eso no es para Mí? De cierto os digo, que quienes me conciban entre lujos y esplendores superfluos, tienen su concepto errado de lo que es mi Divinidad. 26. Habrá quien se extrañe de que Yo como Cristo, me haya atribuido ahora la Divinidad y diga ¿Cómo es que Tú, el que dijo en aquel tiempo que venía tan sólo a ejecutar la voluntad de su Padre, ahora nos hablas como si fueras el Padre mismo? Y Yo os contesto: comprended que Cristo habló como Divinidad, puesto que es el Verbo de Dios y hoy os habla nuevamente el Verbo en Espíritu. Por lo tanto os digo que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios. 27. Vosotros estáis hechos de materia, en la que he puesto un espíritu y a éste lo he dotado de una conciencia. ¿Y acaso por ello vais a decir que son tres personas las que habitan en cada hombre? 28. Esas tres potencias forman un solo ser, aunque cada una de sus partes se manifieste de distinta manera. 29. Cuando en él ser humano haya perfecta armonía entre las tres naturalezas de que está formado, habrá semejanza con la armonía que existe en Dios, porque en él existirá una sola voluntad, la de alcanzar la cumbre de su perfección espiritual. 30. Pueblo, ha mucho tiempo que os vengo doctrinando para vuestra lucha, mas sólo van quedando Conmigo los que despojados de ambiciones materiales, han cifrado su ideal en conocer las enseñanzas espirituales. También entre los que ya han partido al más allá, hay muchos que me escuchan desde su escala de evolución. ¡Cuántos de los primeros no han sabido perseverar ni serme fieles! No quisieron esperar la fructificación de las primeras semillas. Flaquearon en su fe, dudaron, no presintieron la grandeza que estaba por desbordarse en los postreros, más cuando retornen, atraídos por el clamor y el regocijo de este pueblo, tendrán que venir a ocupar el último lugar. 31. Que sirva esta lección a los que hoy, viendo la multiplicación de la simiente, aún dudan del florecimiento de esta Doctrina. 32. Desmaterializaos, desde hoy llevad vuestro culto a la máxima sencillez, preparándoos y disponiéndoos para la comunicación de espíritu a Espíritu, que tendréis con vuestro Señor. Hoy todavía es necesario que os hable por conducto de estas materias, para que os afirméis en vuestra fe, y sintáis que me encuentro cerca de vosotros, en lo más íntimo de vuestro corazón. 33. Cumplidme pueblo y Yo os cumpliré. Dad testimonio de Mí y Yo lo daré de vosotros. Despojaos de todo egoísmo, si es que en verdad queréis formar parte de mis labriegos que darán a conocer mi palabra entre la humanidad. Dejad de preocuparos tan sólo de vosotros y comenzad a preocuparos por vuestros semejantes. Quiero que descubráis el supremo deleite que se alcanza aliviando el dolor ajeno. 34. Llevad a vuestros hermanos, en mi palabra de consuelo, de luz y amor, el bálsamo que os he confiado. 35. Algún día llegaréis a comprender que la sabiduría del espíritu es superior a la ciencia de la mente, porque la inteligencia humana sólo descubre lo que su espíritu le revela. Os hago esta advertencia, porque muchos de vosotros diréis: "¿Cómo voy a curar a los enfermos, si ignoro la ciencia de curar?" 36. Tened caridad de vuestros hermanos, tened fe, sabed orar y con esos méritos haceos dignos de mi gracia y en verdad os digo, que entonces veréis cómo es posible hacer prodigios. 37. Si a pesar de mi enseñanza hay quien dude de que esta palabra procede del Padre, que pregunte a mis labriegos, a este pueblo que me viene siguiendo, y obtendréis millares de testimonios que le hablen de verdaderos prodigios, los cuales asombrarían a los hombres de ciencia que los conocieran. 38. Escuchad: cuando haya dejado de daros mi palabra, este pueblo será sembrador de mi simiente espiritual, más Yo os pregunto: ¿Cuál será vuestra determinación ante los mandatos que de Mí habéis recibido? ¿Estaréis dispuestos a interpretar fielmente mis inspiraciones: No me prometáis nada de lo que vais a hacer en aquellos días, mejor seguid escuchando esta Doctrina y meditad en ella? Hoy estáis unidos en torno al Maestro, mañana, no sabéis cuántos de vosotros me daréis la espalda, al desobedecer mis mandatos. 39. No dejéis que los años pasen inútilmente sobre vosotros, procurad en cada día dar un paso más hacia adelante, en el sendero espiritual. Caminad con paso firme, nadie vaya de prisa sólo por sentirse adelante de los demás porque su tropiezo sería muy doloroso. 40. Quiero que lleguéis a ser fuertes por el pensamiento, por la intuición por la espiritualidad de vuestras obras, para que en vuestra vida no causéis el menor dolor y si os preparéis para aliviar cuantos sufrimientos se presenten a vuestro paso. 41. Os he entregado muchas lecciones, ¡Oh, pueblo! unas más profundas que otras. Yo hablo a todos mis hijos, a los que van delante y a los postreros. Es que siempre están llegando nuevos párvulos en busca de esta palabra y como hice con vosotros, principiaré por entregarles las enseñanzas más sencillas. 42. Yo pregunto a los postreros: ¿Creéis que no poseéis ninguna misión espiritual? ¿Os sentís irresponsables ante la humanidad? Si así pensáis, estáis en un error, porque tan grandes son vuestros dones y vuestros cargos como los que veis que poseen éstos de quienes me estoy sirviendo, para daros mi enseñanza. Ellos también pensaron lo mismo que vosotros, cuando me escucharon por primera vez y ahora miradles: ¡Cuán equivocados estaban! 43. Perseverad en el camino, porque pronto llegaréis a saber todo lo que poseéis y cuál es la misión que debéis de cumplir en la Tierra. 44. Comprended que Yo vuestro Dios, no he tenido principio ni tendré fin. Soy eterno y vengo a revelaros en este tiempo muchos de los misterios de la vida espiritual. Ese conocimiento os hará que cumpláis con la ley, amando y siendo fieles a vuestro destino. 45. Ha llegado el tiempo en que os revele nuevas enseñanzas y esto os parece como si el Padre, después de una larga ausencia retornase a sus hijos. 46. Os di el don del libre albedrio, porque vuestro espíritu fue puesto en el principio de un largo camino, a cuyo final se encuentra la meta de su purificación y perfección; para alcanzar esa dicha, tendréis que llegar por los méritos del amor, de la fe y de la perseverancia. 47. Cuán hermoso es el don del libre albedrío, y qué mal lo ha utilizado el hombre; más después de esa larga experiencia, surgirá el espíritu imponiéndose a las pasiones del mundo y tomará esa bendita libertad únicamente para glorificar a su Padre. 48. Las flores brotan de las plantas y me ofrecen su aroma, ése es su destino del cual no podrían apartarse, porque les falta el espíritu y por lo tanto, el don de la libertad. Las aves me ofrecen sus cantos, mas no podrían hacer algo distinto, porque para eso fueron creadas y no poseen libre albedrío. 49. Cuán grande será vuestro mérito, el día en que vosotros seáis como las flores o como las aves, a pesar de que el corazón, a causa del libre albedrío os quisiera desviar con sus pasiones del sendero de vuestro cumplimiento. Ese será el tiempo del espíritu, porque ocupará el lugar que le corresponde y también será el tiempo de la materia cuando ella confiese su inferioridad y ambos se dejen conducir por la conciencia, la armonía que entonces exista en el hombre, será la misma que hay en todo lo creado. Mi presencia no sólo será reconocida, sino aun sentida por la humanidad. 50. Se acerca el tiempo en que los hombres me ofrezcan el verdadero tributo, en que dejen de quemar el incienso que desde los primeros días me han venido ofreciendo, incienso que no siempre me habla de obras puras sino muchas veces ha venido saturado de la maldad humana. El tributo que sustituirá al incienso, será vuestro amor, el que llegará hasta Mí. 51. Sabéis que fuisteis creados a mi imagen y semejanza, y cuando lo decís, pensáis en vuestra forma humana, os digo, que ahí no está mi imagen, sino en vuestro espíritu, el cual para asemejarse a Mí, tiene que perfeccionarse practicando las virtudes. 52. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy la justicia y el bien y todo ello proviene del amor divino. ¿Comprendéis ahora cómo deberíais ser para que fueseis a mi imagen y semejanza? 53. La razón de haberos creado, fue el amor, el divino anhelo de compartir con alguien mi poder, y la razón de haberos dotado de libre albedrío, fue también el amor, quise sentirme amado por mis hijos, no por ley sino por un sentimiento espontáneo que brotara libremente de su espíritu. 54. Los hombres, arrastrados por la fuerza de sus pasiones, han descendido tanto en sus pecados, que habían perdido toda esperanza de salvación, mas no hay ninguno que no pueda ser salvo; porque el espíritu, cuando se haya convencido de que las tempestades humanas no cesarán mientras no escuche la voz de la conciencia, se levantará cumpliendo con mi ley hasta llegar al final de su destino que no está en la tierra sino en la eternidad. 55. Los que creen que es absurda la existencia y piensan en la inutilidad de la lucha y del dolor, son los que ignoran que la vida es el maestro que modela y el dolor el cincel que perfecciona. No penséis que Yo hice el dolor para ofrecéroslo en un cáliz, No penséis que Yo os haya hecho caer. El hombre cayó en desobediencia por sí mismo, y es por eso que debe levantarse también por su propio esfuerzo. Tampoco penséis que solamente el dolor os perfeccionará, no, también practicando el amor llegaréis a Mí, porque Yo soy amor. 56. Si os puse en un largo y difícil camino, mirad que en él os voy acompañando; os sigo enseñando y ayudando con la cruz, y para daros pruebas de que os acompaño, llegué a hacerme hombre, para ser visible y tangible; pero sois necios en vuestros juicios, dudáis si me contempláis humanizado, diciendo que no es posible que vuestros ojos puedan mirar a Dios; y si os digo que soy Espíritu, entonces decís: ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve y creer en ello? 57. Habéis llegado a un grado de evolución, en el que sabréis comprenderme en mi esencia divina y sentirme como espíritu. La evolución y la reencarnación del espíritu, os han ido preparando para recibir mis nuevas lecciones. 58. Cuando la obscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los hombres, más como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego. 59. Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo. 60. Eliseo, antes de que Elías fuera arrebatado por el carro de fuego y llevado a las alturas, le pidió que su don de profecía y su espíritu, se lo transmitiese para ser como él había sido en la tierra; y Elías, en prueba de que le concedía a su discípulo sus deseos, le dejó su manto y el espíritu de Elías y su don de profecía fueron en Eliseo como una señal reveladora de la comunicación espiritual con los hombres y de la reencarnación del espíritu. 61. En cada era y en cada revelación divina aparece Elías ante los hombres. 62. Aún no había llegado el Mesías a la Tierra, faltaba poco para que naciera en cuanto hombre y el espíritu del profeta ya había encarnado en Juan que luego fue llamado el Bautista, para anunciar la proximidad del Reino de los Cielos, que sería la presencia del Verbo entre los hombres. 63. Cuando más tarde me transfiguré en el monte Tabor para mostrarme en Espíritu ante algunos de mis discípulos, Elías vino con Moisés a tomar su lugar junto a su Señor, dando a entender en esta forma, que él tendría encomendado en el futuro un tiempo en el cual habría de hacer sentir su presencia entre la humanidad, despertando al espíritu adormecido de los hombres a la vida luminosa y perfecta. 64. Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres. 65. Cuando Elías haya preparado a la humanidad, aparejando los caminos del Señor, volverá al Padre. 66. Cuando eso sea, no le pidáis que os deje su manto como se lo dejó a Eliseo, porque se ha manifestado espiritualmente, los tiempos han cambiado y debéis olvidar los símbolos, más él os dejará como un presente de amor y un testimonio de que estuvo entre vosotros, el don de la profecía. 67. Preparaos discípulos, aprended de Mí, para que Yo os envíe entre la humanidad, a predicar mi manifestación como Espíritu Santo, diciéndoles como Juan: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado a los hombres”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 32 1. Preparaos, porque quiero que analicéis la esencia de mi Verbo que he venido a derramar entre vosotros en este Tercer Tiempo. 2. Sois todavía los pequeños párvulos, debiendo ser ya los grandes discípulos, porque habéis vivido en varias encarnaciones. Debisteis ser niños sólo en el Primer Tiempo, para convertiros en mancebos en el Segundo y llegar a la madurez en el Tercer Tiempo. 3. Siempre os he contemplado como a pequeños niños, en vuestra infancia espiritual caminasteis inocentes, faltos de desarrollo en vuestras facultades y sentidos, ignorando vuestro principio, después recibisteis mis primeras lecciones y revelaciones. En el Segundo Tiempo debisteis ser ya los mancebos, que en plena juventud espiritual vivieran en forma elevada, mas os encontré agobiados, esclavizados, atados a ritos y tradiciones, y contemplando que no habíais aprovechado mis lecciones, vine a trazaros con mis ejemplos de caridad y amor el camino que os llevará a la tierra prometida, preparándoos para esta etapa de nuevas enseñanzas que prometí venir a daros. Os dije que fueseis fuertes, que luchaseis para no caer en una nueva esclavitud. ¿Y qué es lo que hicisteis con mi Doctrina? ¿Por qué habéis olvidado la promesa que os hice de volver entre vosotros espiritualmente? Estoy en Espíritu como os lo había ofrecido y no me reconocéis, preguntáis por qué os llamo Israel, y me pedís pruebas para crecer. ¿Por qué habéis caído en idolatría y en misticismo, confundiendo las prácticas materiales con el culto espiritual? Os encuentro confundidos por las falsas doctrinas con las que vuestros hermanos os han apartado del sendero de vuestra evolución, os quejáis porque os falta la libertad; contemplo lo que habéis sufrido por el cáliz tan amargo que habéis apurado mas no penséis que Yo os haya castigado, no. Siempre he querido guiar vuestros pasos para que me améis como Padre y sintáis mi divina protección. 4. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra y mis últimas recomendaciones a través de Jesús, y hoy aparezco ante vosotros como Espíritu Santo cumpliéndoos mi promesa. No he venido a humanizarme, vengo en Espíritu y sólo me contemplarán los que se encuentren preparados. Mientras vosotros creéis en mi palabra y me seguís, otros no aceptan mi manifestación y la niegan. He tenido que darles grandes pruebas y gracias a ellas he ido venciendo su incredulidad. El amor y la paciencia que siempre os he manifestado, os hacen comprender que sólo vuestro Padre puede amaros y enseñaros en esta forma. Yo velo por vosotros y hago ligera vuestra cruz, para que no tropecéis. Os hago sentir mi paz para que caminéis llenos de confianza en Mí. 5. Siempre habéis sufrido porque no habéis tomado en cuenta mis ejemplos de humildad, no habéis mirado cuánto es lo que he descendido para hacerme oír y comprender de vosotros; más Yo os perdono, porque pertenecéis al primer pueblo, al primogénito. Vivid mis ejemplos y haced que la humanidad me ame, que se acerque a Mí, porque los hombres ya no saben buscarme, no sienten mi presencia, no reconocen mis beneficios y atribuyen a la casualidad mis prodigios, no confían en Mí y viven tranquilos en medio de su confusión. Os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; sabéis que gobierno al Universo con mis leyes de amor y que todos los seres me son obedientes. Sólo el hombre trata de burlar esas leyes sin querer hacer buen uso de su libre albedrío. 6. Descansad de vuestras vicisitudes. Hoy estáis agobiados bajo el peso de vuestros sufrimientos, en vuestro espíritu hay dolor y brota el llanto de vuestros ojos por el arrepentimiento de vuestras faltas. Habéis sido desconocidos por seguir mi causa, más os he dicho, que si os preparáis, podréis vencer y soportar los juicios de vuestros hermanos con la fortaleza que os dará la práctica de la caridad. 7. No en vano os he escogido como instrumentos para esparcir mi palabra, en vosotros deposito mi confianza, os encargo una delicada misión que es la de llevar la redención a vuestros hermanos con vuestros ejemplos. La simiente está en vosotros, es la misma con la que os he hecho vivir desde el principio. Espero buenos frutos de vuestra siembra como resultado de vuestro trabajo y de vuestros desvelos. Haced liviana la cruz que lleváis, cumpliendo con amor la misión que os he encomendado. Terminad vuestra obra, no temáis a la muerte del cuerpo, pensad que vuestro espíritu no morirá jamás, solamente se despojará de la materia que le fue concedida como instrumento para vivir en la Tierra y que, una vez terminada su misión, pagará su tributo a la tierra y vuestro espíritu se libertará para ir en busca de horizontes sin límites empezando para vosotros una nueva vida en la que encontraréis la compensación de vuestro trabajo en este mundo. 8. Desechad costumbres y tradiciones erróneas. Tomad la luz en mi enseñanza para que vuestra duda se disipe y los misterios se aclaren según sea mi voluntad. 9. Os estoy demostrando la vida verdadera del espíritu, para que no viváis bajo injustas amenazas, que no cumpláis con mi Ley sólo por el temor al castigo del que os han hablado, los que no han sabido interpretar mi palabra Tomad mi ley; no es complicada ni difícil de entender. Todo el que la conoce y se rige por ella, no se confunde ni da cabida a palabras o pronósticos falsos, a ideas erróneas ni a malas interpretaciones. Mi ley es sencilla, señala siempre el camino que debéis de seguir, confiad en Mi. Yo soy el camino que os conducirá a la ciudad blanca, la tierra prometida, la cual tiene abiertas sus puertas, esperando vuestra llegada. 10. Me he complacido al entregaros una heredad que no os pertenece solamente a vosotros, sino a toda la humanidad. Habéis recibido tanto, que estáis en el deber de dar a todo el que solicite, parte de ese caudal. Llevad la luz a vuestros hermanos que pagan sus faltas en el cautiverio, consolad a los enfermos, ungidles con vuestro amor como lo hice en el Segundo Tiempo y veréis derramado en ellos el bálsamo de mi caridad. Alentad a los tristes, dadles conformidad y fortaleza. Así practicaréis vuestros dones y os sentiréis confortados. 11. Tenéis cerca al mundo de los espíritus virtuosos que vienen en vuestra ayuda. Pedid con fe y respeto y recibiréis sus beneficios. Llamadlos sin distinción ninguna, porque todos han sido preparados por Mí en igual forma, todos se han hecho dignos de venir en este tiempo en ayuda de la humanidad. Imitad su ejemplo y estad unidos a ellos en el ideal de progreso. He permitido a ese mundo espiritual que os enseñe y en la lucha que se aproxima, serán soldados invencibles y vuestro baluarte. 12. Mi Ley no es reducida, es infinita y podéis cumplirla en muchas formas. No os exijo que hagáis obras perfectas, pero debéis de estudiar y profundizaros en ella para que lleguéis a practicarla. 13. No quiero que después de escuchar mi palabra durante tanto tiempo, consideréis perdidos o mal empleados estos momentos. Si perseveráis, llegaréis a espiritualizaros y entonces seréis como un libro abierto ante vuestros hermanos. Después de 1950 alcanzaréis mayor grado de elevación. Yo seguiré comunicándome con vosotros por inspiración y el pueblo recibirá vuestras palabras como mensajes que Yo le envío. En este tiempo reconoceréis cuán sabia y profunda fue mi enseñanza. 14. Después de 1950, año en que terminará mi comunicación bajo esta forma, grandes pruebas tendrá la humanidad. La naturaleza sufrirá trastornos, todo se conmoverá, habrá desorganización en todos los órdenes. Preparaos y en ese tiempo ayudad a los débiles, porque muchos sucumbirán en esas pruebas. 15.1950, temido por unos y ansiado por otros, está próximo a llegar; muchas sectas y religiones piensan en esa fecha y esperan los acontecimientos que aparecerán en torno de ella, para juzgar mí obra. Otros se preguntarán el porqué del caos mundial y vosotros hablaréis en mi nombre anunciando que después de ese caos la humanidad alcanzará la paz anhelada. 16. Porque Yo no soy insensible a vuestras penas, ellas llegan hasta Mí, y me hacen padecer. 17. ¿Por qué os miráis como extraños, viviendo en el mismo hogar, que es este mundo y distinguiéndoos por razas, clases y creencias? Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y lo cetros caerán, el poderlo desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir estas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad, la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos. 18. Vosotros os sentís tranquilos en vuestra nación. Porque disfrutáis de paz y de bienestar; más os digo que no confiéis demasiado, que no durmáis, que veléis y hagáis méritos, si queréis conservar esa paz. 19. Labriegos, os estoy tocando en las pruebas como en otro tiempo lo hice con el paciente Job, mas no penséis que lo hago con el deseo de haceros sufrir, no, es con el fin de que vuestro espíritu se fortalezca en ese crisol. 20. No tratéis de mostraros limpios ante Mí, si vuestra conciencia os reclama vuestras faltas y pecados, es mejor que os confeséis ante vuestro Padre y dejéis que su palabra, cual rio purificador, os limpie de toda mancha. Entonces os sentiréis dignos de presentaros ante vuestros hermanos para enseñarles la verdad que contiene mi enseñanza. 21. Mi paz es en vuestra nación, velad y orad, para que no perdáis esta gracia por vuestras malas obras. Retened mi paz, atesorad mi sabiduría. ¿No os habéis dado cuenta de cómo os está acechando la guerra, llamando a vuestras puertas y tendiéndoos lazos para haceros caer? Más si sabéis velar no temáis, porque Yo os ayudaré-para que alcancéis el triunfo en vuestra lucha. 22. Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, Él os dijo: Quien conoce al hijo conoce al Padreé. Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el Mío. 23. Escuchad, discípulos: en el Primer Tiempo os di la Ley, en el Segundo os enseñe el amor con el cual deberíais interpretar aquellos mandamientos, y ahora en esta Tercera Era os envío la luz, para que penetréis en el sentido de cuanto os fue revelado. 24. ¿Entonces, por qué os empeñáis en encontrar tres dioses en donde sólo existe un Espíritu Divino, que es el Mío? 25. Yo di la ley a los primeros hombres y sin embargo, a Moisés le anuncié que enviaría al Mesías. Cristo en quien os di mi palabra, os dijo cuando ya su misión estaba concluyendo: “Yo me vuelvo al Padre de donde vine”; también os dijo: “EI Padre y Yo, somos uno solo”. Y luego prometió enviaros al Espíritu de Verdad, el cual vendría a esclarecer según mi voluntad y vuestra evolución, el misterio de mis revelaciones. 26. Más ¿Quién podrá hacer luz en mis arcanos y explicar estos misterios? ¿Quién podrá desatar el libro de mi sabiduría, si no soy Yo? 27. En verdad os digo que el Espíritu Santo, al cual ahora encontráis distinto a Jehová y a Cristo, no es sino la sabiduría que manifiesto a vuestro espíritu para haceros entender, contemplar y sentir la verdad. 28. Hoy os preparo para recibir mi palabra y que ella descienda como el rocío sobre las plantas sedientas, como agua cristalina que apague la sed de vuestro espíritu. Yo os recibo como tiernos niños en mi amor de Padre. 29. Empezáis a dar los primeros pasos en tierra firme, más si os estacionáis y más tarde desoís mis mandatos, no cerréis el camino a vuestros hermanos, a los que vendrán después de vosotros llenos de anhelo de servirme, a los que se han preparado y me están esperando. Si no aprendéis mi lección ¿Que podréis enseñar? Penetrad en mi obra e iluminaos para que podáis comprenderme, Yo soy el alfa y la omega, principio y fin de toda enseñanza. 30. En este tiempo os anuncio las pruebas que han de ser; tres cuartas partes de la tierra desaparecerán, el dolor llamará a todos los hombres y el mundo sufrirá grandes rigores. Más si os preparáis, por uno de vosotros se salvará una comarca. La ciencia que el hombre ha alcanzado, no bastará para curar las enfermedades extrañas que han de aparecer, comprenderéis entonces que tenéis que elevaros más allá de lo terrestre para sanar y remediar los males. Israel librará a la humanidad de grandes calamidades, más cuanto es lo que tenéis que prepararos para cumplir con vuestro destino. Los apóstoles de este tiempo irán de comarca en comarca llevando la "buena nueva" y sus dones serán como una fuente inagotable que desborda sus beneficios en todos los hombres. 31. Con cada prodigio que les conceda levantarán la fe de nuevos apóstoles y su misión será grande. ¡Más hay de ellos si se envanecieran!, porque perderán los dones. 32. Respetad los dones concedidos a vuestros hermanos. Cultivad el árbol que os he confiado, porque todos sois labriegos de una sola campiña. Mi caridad os sigue por doquiera, conozco vuestras obras y pensamientos. Velad y orad, porque la humanidad necesita de vuestra oración para su evolución espiritual. 33. Muchos de vosotros creéis contradictorios vuestros sufrimientos con la ley de amor del Padre porque pensáis: Si soy hijo de Dios, si el Padre universal y todopoderoso me creó ¿Por qué me dejó caer, por qué no me hizo obediente, bueno y perfecto? 34. En verdad os digo, que no habéis meditado en lo que pensáis. Lo que creéis contrario a mis leyes, es precisamente la confirmación de la ley de amor, y para que mejor lo entendáis, escuchad. En la escala divina hay un número infinito de seres, cuya perfección espiritual les permite ocupar diferentes peldaños según el grado de evolución que han alcanzado. Vuestro espíritu fue creado con atributos adecuados para evolucionar por esa escala de perfección y llegar hasta determinado fin en los altos designios del Creador. 35. El destino de esos espíritus no lo sabéis, más Yo os digo que es perfecto como todo lo creado por Mí. 36. Aún no comprendéis los dones que os dio el Padre, mas no temáis porque más tarde os daréis cuenta de ellos, y les veréis manifestarse en plenitud. 37. El número infinito de espíritus que como el vuestro habitan diferentes moradas, se encuentran unidos entre sí por una fuerza superior que es la del amor. Fueron creados para la lucha, para su elevación, no para la inmovilidad. Los que han cumplido con mis mandatos han llegado a ser grandes en el amor divino. Sin embargo os recuerdo, que aun habiendo alcanzado vuestro espíritu grandeza, poder y sabiduría, no llegará a ser omnipotente, ya que sus atributos no son infinitos como lo son en Dios. Sin embargo, ellos os bastarán para llevaros a la cumbre de vuestra perfección por el camino recto que os trazó desde el primer instante, el amor de vuestro Creador. 38. Al crearos os di el don del libre albedrío, para que por vuestra propia voluntad me glorificaseis, con el amor y la caridad que derraméis en vuestros hermanos. 39. Un espíritu sin libre albedrío, no sería digna creación del Ser Supremo. Sería un ser inerte, sin aspiraciones a su perfeccionamiento. 40. Hoy vivís todavía dentro de una vida material debido a la falta de fraternidad, porque en los dominios de lo espiritual todo vive en perfecta armonía. 41. La falta de comprensión con el amor divino provoca el atraso para el espíritu, que sólo puede evitarse volviendo al camino, al arrepentimiento definitivo y a la obediencia. 42. En vuestro mundo actual vuestros hermanos que cultivan la ciencia no os han conducido a la cumbre de vuestra evolución, os han llevado al dolor, al abismo, a la soberbia; más en ningún instante os he abandonado, sois vosotros los que habéis sido lentos para responder a mi llamado de amor. 43. Por haber abusado de la amorosa y justa libertad que os dio vuestro Padre, os tenéis que purificar con dolor y lágrimas, de las manchas que imprimisteis en vuestro espíritu. Sin embargo el que con resignación restituya sus errores, alcanzará su evolución y su ascenso será más rápido que su caída. 44. Por siglos y siglos os he venido dando ejemplos y pruebas de ternura, de amor divino que a veces han logrado conmover vuestro corazón haciéndoos exclamar: “Yo os amo, Señor, Yo os admiro”. Más Yo os pregunto: Si me amáis ¿Por qué no me imitáis, poniendo en práctica mis enseñanzas? ¿Por qué os habéis alejado de la vida espiritual, retrasando con ello vuestra evolución? ¿Cómo os atrevéis a culpar a Dios de vuestras propias caldas, de vuestro dolor y de vuestra imprudencia? 45. Hoy que os llamo no todos me escucháis, sin embargo, Yo os prometo que todos me escucharan y que ninguno de mis hijos se perderá en la eternidad del espíritu. 46. Unos me buscarán respondiendo a mi amor, otros agobiados por el dolor implorarán que mi misericordia detenga su cáliz de amargura. 47. Os estoy ampliando el mensaje que os di a través de Jesús, aún no queréis abandonar las inciertas veredas en las que os habéis extraviado. 48. ¿Acaso queréis culparme de todo lo que no viene de Mí y que ha sido vuestro? Yo os he dicho que sembréis amor, y en vez de ello habéis sembrado odio. ¿Queréis acaso recoger amor? 49. Os he enseñado a vivir en paz una vida sencilla, pura y elevada y vosotros insistís en vivir una constante guerra de odios, materialismo e insanas ambiciones. 50, Pedís a Dios casi siempre sin saber lo que pedís, más vosotros nunca dais a Dios lo que Él os pide para vosotros mismos. 51. Si os habéis envanecido y extraviado tanto en las enseñanzas divinas, ¿Cómo pretendéis que Dios os dé lo que no sabéis pedir o que rija al universo conforme a vuestra idea o voluntad? En verdad os digo que el universo no existiría un segundo si os dejara gobernarlo bajo vuestros caprichos humanos. 52. Os he dado una gota más de la esencia divina, más os daré eh lecciones venideras. Pero no toméis mi enseñanza sin analizadla, ella os llenará de luz para que interpretéis mejor mis revelaciones. 53. Toma la esencia de la enseñanza, e interpretadla como os dicte vuestra conciencia y vuestro corazón. 54. La espiritualizad no se encuentra en textos de religiones o ciencias; se encuentra en vuestro espíritu que estaría dignamente ocupado si cumplieras Siempre con el precepto que os dice Amaos los unos a los otros”. 55. No forméis nuevas filosofías, ni teorías derivadas de esta doctrina, no levantéis templos materiales, ni hagáis alegorías o símbolos. Yo os daré todas las revelaciones que os correspondan en estos tiempos. 56. En verdad os digo que no sois los únicos que poseeréis la verdad, los ministros de las distintas religiones, los científicos, creyentes e increyentes todos son en su origen criaturas espirituales de Dios, a quienes colmaré de gracia durante su jornada. 57. Invitad humildemente a vuestros hermanos a que estudien mi doctrina de amor, de caridad y elevación espiritual. No olvidéis que ninguna de vuestras obras será perfecta si no descansa sobre el amor hacia todo lo que veis y aun hacia lo que sólo presentís en los instantes de vuestra meditación. 58. Hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas. 59. No forméis idolatrías, fanatismo, ni jerarquías materiales. No hay más grandeza que la luz que engalana al espíritu que por su virtud ha alcanzado la perfección. 60. Quien ama más, es más grande que aquél que se dice serlo por su cargo o su vanidad. 61. Recordad a Jesús. 62. Vuestro entendimiento es más claro en estos tiempos y mi palabra también se hace más comprensible. 63. Mi templo es vuestro corazón, su luz es mi amor. La mayor ofrenda que en él podréis depositar, es la paz de vuestro espíritu, si vivís haciendo el bien, bendiciendo y amando a vuestros hermanos. 64. ¿De qué os servirían cánticos, oraciones y ritos, si en vuestro interior sólo ocultaseis bajas pasiones? Tengo sed de vuestro amor, no del incienso. Menos lágrimas y más luz, es lo que deseo que haya en vuestra existencia. 65. De todo tendréis que responder y conforme sean vuestras malas obras, más enérgicos juicios recibiréis de vosotros mismos; porque Yo no os juzgo, eso es falso, es vuestro propio espíritu en su estado de lucidez vuestro tremendo acusador y terrible juez. Yo soy el que os defiende contra la turbación, el que os absuelve y salva porque soy el amor que purifica y perdona. 66. Nuevas enseñanzas os daré para que entendáis esta lección que es una página más que os doy para que forméis el “Libro de la Vida Verdadera”. 67. Cumplid con mi ley y por vuestros ejemplos de humildad, de caridad y amor, estas pequeñas multitudes se multiplicarán y serán tan numerosas, como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 33 1. Una vez más el Maestro abre el libro de su enseñanza para explicaros sílaba por sílaba su doctrina de amor. Si como Padre queréis escucharme, os digo: He aquí la mesa preparada para que os sentéis a saborear los manjares que con tanto amor os tengo reservados. 2. Vengo en espíritu a manifestarme entre mis discípulos. Vosotros llamáis a este tiempo el de la luz y es que todo espíritu y toda materia han sentido mi presencia espiritual. 3. Yo soy la luz y el camino y no todos os dais cuenta de la finalidad de mi manifestación entre vosotros; en vez de regocijaros con mi divina enseñanza y mis revelaciones, creyendo que sólo he venido a remediar vuestras necesidades y aflicciones materiales, permanecéis sordos a mis inspiraciones y os concretáis a pedir pan, trabajo, dinero o salud, sin comprender que todo beneficio material os lo concedo por añadidura. 4. Algunos venís con el corazón lleno de gratitud y regocijo porque habéis recibido alguna caridad que para vuestra vida terrenal solicitabais y Yo os bendigo: pero en verdad os digo que son mayores los dones espirituales que existen en vuestro ser, los cuales ante el estímulo de mi enseñanza, comienzan a daros sus primeros frutos, y de ello aún no me habéis dado las gracias. 5. Abrid vuestro corazón para que sintáis dentro de él todo cuanto os estoy concediendo. He aquí por qué muchas veces os he dicho que estando Yo entre vosotros no me habéis sentido. 6. ¿He de volver a hacer las obras que llamáis milagros como en el Segundo Tiempo, para ser creído? ¿Tendré que dar vista al ciego, movimiento al paralítico y la vida a Lázaro, para despertar vuestra fe? En verdad os digo: que en este tiempo, muchos ciegos han visto la luz, muchos tullidos han caminado y muchos muertos se han levantado a la vida de la gracia. 7. Dos caminos se presentan de nuevo ante vuestra vista, los mismos que conocéis desde el principio de vuestra peregrinación. Ancho y florido el uno, el otro estrecho y sembrado de espinas; vosotros queréis transitar por el camino estrecho, que es el de la virtud sin abandonar el otro y esto no es posible. 8. De cierto os digo que no conocéis mi sendero y que a pesar de sus innumerables pruebas, en él está la paz, al contrario del camino anchuroso que brinda placeres dejándoos sólo dolor y hastío en el corazón. 9. Quiero que vuestro espíritu viva eternamente en mi paz, por eso me manifiesto ante él para doctrinarle en esta forma. No olvidéis que en este tiempo habéis vuelto a pactar con vuestro Padre ante el arca de la nueva alianza. 10. Es mi voluntad que en los tiempos de dolor que se acercan, permanezcáis firmes y os levantéis a dar mi enseñanza a vuestros semejantes. Cuando extendáis entre la humanidad mi palabra y vuestro testimonio, no os desaniméis ante la duda de vuestros hermanos. ¿Por ventura todos creísteis cuando por primera vez me escuchasteis? Ahora que poseéis ese cuerpo o envoltura aprovechadle para cumplir vuestra misión ante la humanidad. ¡Cuántos de los que habitan en el espacio espiritual quisieran poseer una materia a la que consideran como una joya! 11. A vuestro espíritu le digo: Dejaos guiar por la conciencia y a vuestra materia: Dejaos conducir por el espíritu y entonces mi paz será con vosotros. Si así lo hacéis vuestro espíritu estará velando como las vírgenes de la parábola, con su lámpara encendida esperando la llegada del esposo. Bienaventurados los que vivan velando, porque estarán atentos para recibirme y cuando llegue para ellos la última hora y llamen a la puerta del valle espiritual, Yo les abriré. 12. Si trabajáis celosamente, mañana estaréis Conmigo. Preparaos con estas enseñanzas para que os levantéis imitando a mis discípulos del Segundo Tiempo y llevéis la luz a vuestros hermanos impartiendo el consuelo a los atribulados. Despertad de vuestro letargo, porque si vosotros que tenéis la ley, no comprendieseis mi palabra, ni dieseis testimonio de Mí, llegarán las pruebas, seréis interrogados, y sino habéis asimilado mi enseñanza, ¿Qué responderéis? Entonces seréis juzgados y sentiréis temor y arrepentimiento recordando que el Maestro os habló amorosa e incansablemente. Más si estudiáis y meditáis mi palabra, estaréis preparados para cuando tengáis que hablar de esta revelación y los que os comprendan dirán: En verdad el Divino Maestro estuvo con vosotros. Si a pesar de vuestro comportamiento fueseis desconocidos por vuestros hermanos, no teméis, que Yo reconoceré vuestra labor, y después de que venzáis en las grandes pruebas, os daré el supremo goce de la paz. 13. En el futuro muchos os consagraréis a impartir esta enseñanza entre la humanidad y veréis fructificar vuestra labor y multiplicarse la simiente divina. 14. Estoy llamando a todos los caminantes para que oigan mi voz que les invita a la elevación y a poseer la vida eterna. En este día en que el Verbo Divino se hace oír, aprovechad su palabra e iluminaos con ella porque en el saber está la luz y vuestra salvación. 15. Si mi ley os enseña la moral, la rectitud y el orden en todos los actos de vuestra vida, ¿Por qué buscáis caminos adversos labrándoos con ello el dolor, y cuando partís al más allá dejando vuestro cuerpo en la Tierra, lloráis, porque habéis amado mucho esa envoltura? Al sentir que ya no os pertenece la materia y que tenéis que seguir el camino hasta llegar a Mí, os he dicho: Hijo mío, ¿Qué me hacéis presente? ¿Habéis vivido en la Tierra cumpliendo mis mandatos? Y vosotros avergonzados y cabizbajos, porque no lleváis un presente de amor para quien tanto os ama y tanto os ha concedido, habéis formado cadenas que abruman a vuestro espíritu, y éste, habiendo perdido la gracia, aparece sin luz, llora y se lamenta, sólo oye la voz del Padre que le llama, mas como no ha evolucionado ni se siente digno de llegar a Él, se detiene y espera, pasan los tiempos y el espíritu vuelve a escuchar la voz, y en medio de su pena pregunta quién le habla y esa voz le dice: Despertad, ¿No sabéis de dónde habéis venido, ni a dónde vais? Entonces eleva sus ojos, ve una inmensa luz, ante cuyo esplendor se contempla mezquino, reconoce que antes de haber sido enviado a la Tierra ya existió, ya era amado por el Padre que es de quien provenía la voz y que ahora al verle en doloroso trance, sufre por él, conoce que ha sido enviado a distintas moradas para recorrer el camino de lucha y alcanzar por sus méritos su galardón, y el hijo pregunta: Si antes de ser enviado a la Tierra he sido vuestra criatura muy amada, ¿Por qué no he permanecido en la virtud y he tenido que descender, que sufrir y trabajar para volver a vos? La voz le ha contestado: Todos los espíritus han sido sometidos a la ley de evolución y en ese camino mi Espíritu de Padre los protege siempre, y se complace en las buenas obras del hijo. Ciertamente os he enviado a la Tierra para que hagáis de ella una mansión de lucha, de perfeccionamiento espiritual, no un valle de guerra y dolor. Os he dicho que os multipliquéis, que no seáis estériles, y cuando volvéis al valle espiritual no traéis cosecha alguna, sólo lloráis y venís sin gracia con que Yo os he revestido; por eso os envió una vez más y os digo: limpiaos, buscad lo que habéis perdido y labrad vuestra elevación. El espíritu vuelve a la Tierra, busca un pequeño y tierno cuerpo humano para descansar en él y dar principio a la nueva jornada; encuentra el pequeño niño que le es señalado y lo toma para restituir sus faltas a mi ley. Con conocimiento de causa viene el espíritu a la Tierra, sabe que es aliento del Padre y conoce el encargo que de Él trae. 16. En los primeros años es inocente y conserva su pureza, permanece en contacto con la vida espiritual, después empieza a conocer el pecado, mira de cerca el orgullo, la soberbia y la rebeldía de los hombres ante las leyes justas del Padre, y la carne reacia por naturaleza, empieza a contaminarse con el mal. Caído en tentación, olvida la misión que trajo a la Tierra y se levanta haciendo obras adversas a la ley. Espíritu y materia toman los frutos prohibidos, y cuando han caído en el abismo les sorprende la última hora. Vuelve el espíritu a encontrarse en el espacio, cansado y doblegado por el peso de sus culpas. Entonces recuerda la voz que en otro tiempo le habló, que aún le llama, y después de llorar mucho, sintiéndose perdido sin saber quién es, recuerda que ha estado ya en aquel sitio, y el Padre que lo ha creado con tanto amor, aparece en su camino diciéndole: ¿Quién sois, de dónde venís y a dónde vais? El hijo reconoce en aquella voz la palabra de quien le ha dado el ser, la inteligencia y los dones, al Padre que siempre perdona, lo purifica, le aparta de las tinieblas y le conduce a la luz, éste se estremece porque sabe que está ante el Juez y habla diciendo: “Padre, mi desobediencia y mis deudas contigo son muy grandes y no puedo aspirar a vivir en tu morada porque no tengo méritos, hoy que he retornado al valle espiritual veo que sólo he acumulado faltas, las que debo restituir”. Mas el Padre cariñoso le señala una vez más el camino y vuelve a encarnar, a formar parte de la humanidad y entonces el espíritu ya experimentado, con mayor fuerza, doblega la envoltura para sobreponerse y obedecer los dictados divinos, se entabla la lucha, combate con los pecados que hacen caer al hombre y quiere aprovechar la oportunidad que le ha sido concedida para su salvación; lucha de principio a fin y cuando las canas brillan en su sien y su cuerpo, antes robusto y fuerte, va doblegándose por el peso de los años y perdiendo energías, el espíritu se siente fuerte, más desarrollado y experimentado; ¡Qué grande y repugnante le parece el pecado! se aleja de él y llega al final; ya sólo espera el momento en que el Padre lo llame, porque ha llegado a la conclusión de que la ley divina es justa y la voluntad de Dios es perfecta. Que ese Padre vive para dar vida y salvación a sus hijos, y cuando llegó el día postrero, palpó en su carne la muerte y no sintió dolor, se apartó callada y respetuosamente, contemplase en espíritu, y como si tuviese delante de el un espejo, se miró hermoso y radiante de luz. Entonces la voz le habló y le dijo: Hijo ¿A dónde vais? Y él que sabía quién era, acercase al Padre, dejó que su luz invadiera su ser y habló así: ¡Oh Creador, oh amor Universal, vengo a vos para descansar y entregaros el cumplimiento! La cuenta estaba saldada y el espíritu se encontraba sano, limpio y sin cadenas de pecados, y vio delante de él el galardón que le esperaba. Sintió después que se fundía en la luz de aquel Padre, que su gozo era mayor y contempló una mansión de paz, una tierra santa y un silencio profundo y quedó descansando en el seno de Abraham. 17. Os hablo de las maravillas que encierra la vida espiritual y os presento mi enseñanza. ¿Queréis cumplir en la Tierra para llegar a Mí, oh pueblo de Israel, oh humanidad, hija mía? Por méritos penetraréis en el Reino Celestial, y con la práctica de las virtudes alcanzaréis la paz en la Tierra. 18. Habéis encarnado tiempo tras tiempo y en cada reencarnación habéis hecho más grande vuestra deuda y restitución. No me culpéis de vuestros sufrimientos porque Yo no os castigo, vosotros sois los que dictáis vuestra sentencia. 19. Aquí tenéis el último tiempo para reparar vuestras faltas. 20. He retornado entre vosotros en virtud de la promesa que os hice, he hecho pacto con vosotros desde los primeros tiempos y os guiaré hasta el fin. Porque sois el pueblo que se ha preparado para sentarse a mi mesa. Yo soy el manjar y el fruto, el pan y el vino. 21. Incansablemente venís a escucharme para calmar vuestra hambre y sed de justicia, como en el Segundo Tiempo en que también me siguieron los hombres hambrientos de amor. Entregué mi palabra en los valles, en las montañas, en los mares, y en el desierto me siguieron las multitudes; su fe no conoció el cansancio, su firmeza era inquebrantable, entonces mi piedad se extendía sobre aquellos hombres y los envolvía en la esencia de mi palabra. Las madres llevaban en brazos a sus hijos; los hombres abandonaban sus tareas para escucharme; los ancianos apoyados en su báculo seguían a la multitud. 22. Fue en una de esas ocasiones, cuando el Maestro realizó el milagro de los panes y de los peces, como una demostración de que cualquier pan alcanzará cuando sea repartido con amor y sin distinciones, porque la conformidad y la fraternidad serán también un sustento. 23. Los mismos discípulos habían dudado de que tan escasas provisiones alcanzaran a alimentar multitud tan grande, más cuando vieron realizado el milagro, avergonzados se dijeron para sí: “En verdad, éste es el Mesías”. 24. Aquí me tenéis nuevamente en el Tercer Tiempo, vengo a entregaros el pan de la vida eterna del cual comerá la humanidad. 25. Vengo a daros esta palabra por medio del entendimiento humano para comunicarme en esta forma, tuve que esperar la evolución espiritual y mental del hombre para servirme de él en este tiempo. Mi voluntad se ha cumplido y este misterio se convertirá en claridad, para todos aquellos que no aciertan por ahora a comprenderlo. 26. No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio. 27. Cuantos pueblos van como ovejas sin pastor, más Yo estoy con vosotros y para hacerme reconocer, me he manifestado en la pobreza y en la humildad como en el Segundo Tiempo. Si la humanidad quiere identificarme a través de los que me siguen, podrá lograrlo; los enfermos, los tristes, los humillados, los cansados, los hambrientos y sedientos de justicia, los muertos a la fe, son los que vienen en pos de Mí. 28. A nadie extrañe el que no haya aparecido en este tiempo en el seno de alguna iglesia, tampoco en el Segundo Tiempo surgí de alguna religión. 29. No me encontraré donde exista vanidad, materialismo e idolatría; quiero manifestarme en el seno de la más grande sencillez y humildad, donde no existan ritos que os hagan olvidar la esencia de mi Ley; por eso no os extrañe verme rodeado de menesterosos, de rudos y pecadores, porque he puesto en ellos mi caridad transformándolos en seres útiles, donándolos para que conviertan a muchos, y por ellos que sois vosotros, he dado pruebas manifiestas de mi poder. Más si a pesar de ello aún dudáis, no temáis "Que nadie es profeta en su tierras. Mañana vendrán los extranjeros y os creerán, o iréis a tierras desconocidas y os recibirán, porque no todos dudan de vosotros; también hay quienes os siguen y se apoyan en vuestro amor y caridad, sirviéndoos de aliciente y estímulo en la difícil pendiente del camino. ¿Qué será de aquellos que os siguen y encuentran fuerza en vosotros, si llegaseis a flaquear? Cuando os sintáis débiles, buscadme y os fortaleceré. Si llegáis a encontrar el dolor, no penséis que os he castigado, sacad de aquella prueba el provecho que encierra para vuestra evolución. 30. Con sólo quererlo ya seréis limpios ¿Que mérito tendría que Yo fuera quien os purificara? Que cada quien restituya sus faltas a mi Ley, eso sí tiene mérito, porque entonces sabréis evitar en lo futuro las caídas y errores, porque el dolor os lo recordará. 31. Si entre la falta cometida y sus naturales consecuencias se interpusiese un arrepentimiento sincero, el dolor no os llegará, porque entonces ya seréis fuertes para soportar con resignación la prueba. El mundo apura un cáliz muy amargo y Yo nunca le he castigado, más después de su dolor vendrá a Mí, que le estoy llamando, para entonces, los que fueron ingratos sabrán dar gracias al que sólo bienes ha derramado en su existencia. 32. Hasta ahora no ha sido el amor humano el que se imponga en el mundo; ha sido, como lo fuera desde el principio de la humanidad, la fuerza la que impera y vence. El que ha amado ha sucumbido víctima de la maldad. 33. EI mal ha extendido su reino y se ha hecho fuerte en la Tierra, y es precisamente en este tiempo cuando vengo a oponer mis armas a esas fuerzas, para que el reino del amor y de la justicia se establezca entre los hombres; antes combatiré, porque para daros la paz de mi Espíritu, es menester que haga la guerra y destruya todo mal. 34. EI día de justicia ya es entre vosotros, vivos y muertos escucháis en este tiempo la voz de la conciencia. 35. Este mundo no es la mansión eterna para vuestro espíritu, si así fuese, no veríais morir vuestro cuerpo que tanto amáis, no verías extinguirse la vida de vuestros padres, de aquéllos que os dieron el ser. Todo es perecedero, nada es estable en este mundo, si aquí todo fuese bienandanza y placeres, jamás os acordaríais de vuestro espíritu, no pensaríais en los demás, ni me recordaríais. 36. Muy largo ha sido el camino de dolor que ha recorrido vuestro espíritu y no quiero que encontréis dolores más grandes de los que ya habéis conocido; retornad a Mí en busca de la paz, buscad vuestra perfección y os convertiré en maestros que enseñen y rescaten a los perdidos en las tinieblas de la ignorancia. 37. Hombres que habéis llorado ante mis palabras de perdón, ¿Por qué, mostrándome vuestra diestra manchada con la sangre de vuestro hermano, la justicia aún no ha llegado a vosotros? No temáis, que vuestro arrepentimiento verdadero será como un manto que os defienda y mi perdón como agua cristalina os fortalezca en vuestra restitución. Mas, ¡Ay del que haya matado y no haya saldado su cuenta! ¡Ay del que haya hurtado, causado deshonra, o no haya cumplido para con sus padres! porque entonces la vida y el dolor, como un sabio juez les juzgará, y como un maestro les enseñará. 38. Hoy habéis llegado hasta Mí venciendo todos los obstáculos y ansiosos de escuchar de nuevo mi palabra, porque tenéis el anhelo de convertiros en mis discípulos, y por eso venís a escuchar y a estudiar mi lección divina. 39. Sabéis que para regeneraros y encontrar fuerzas para vencer vuestras pasiones, no hay nada mejor que mi palabra que ilumina vuestro espíritu y despierta en vosotros el verdadero amor por vuestra limpidez espiritual. 40. Este es el tiempo en que mi palabra es vertida con mayor extensión para que no ignoréis lo que os revelo, más si a veces os hablo en sentido figurado, es para que grabéis mejor mis lecciones. 41. Soy la barquilla salvadora que se ha presentado al alcance del náufrago próximo a perecer; quienes han sido puestos a salvo en la orilla donde está la paz, sienten después en su interior, el deber de hacer lo mismo con sus semejantes cuando están en peligro de perderse. 42. Las naves se han agotado y son muchos los náufragos que piden ayuda. Ved a la humanidad perdiéndose en los vicios, en la perversidad y en el crimen; ved a los hombres consagrados a una vida de materialismo y egoísmo; las mujeres se han familiarizado con el pecado que reina en todas partes, pierden su virtud y su delicadeza, el hogar que es el templo del hombre, es profanado porque de él desaparece la luz, el calor y la paz. 43. Vengo a este planeta y en él busco al espíritu del hombre que es el templo de Dios, y enciendo en él la fe hablándole de un mundo nuevo, de un mundo de paz, al cual puede llegar con la regeneración y la fraternidad. Unos sienten latir con fuerza su corazón y hacen suyo el ideal divino; otros se quejan de obstáculos y dificultades como pretextos para no seguirme. A éstos les falta la fe y no han comprendido que quien se aparta de su destino, una y otra vez tendrá que llegar al mismo punto hasta que haya recorrido todo el camino. 44. No os digo que os apartéis de vuestros deberes materiales ni de los sanos goces del corazón y de los sentidos; sólo os pido que renunciéis a lo que envenena a vuestro espíritu y os enferma el cuerpo. 45. Quien vive dentro de la ley, está cumpliendo con lo que le dicta su conciencia. El que huye de las satisfacciones lícitas para sumergirse en los placeres prohibidos, aun en los instantes de mayor placer se pregunta por qué no es feliz ni encuentra paz. Porque de goce en goce va descendiendo hasta perderse en el abismo, sin encontrar la verdadera satisfacción para su corazón y su espíritu. 46. Hay quienes necesitan sucumbir apurando hasta la última gota del cáliz donde buscaron el placer sin encontrarlo, para que puedan escuchar la voz de Aquél que eternamente les está invitando al festín de la vida eterna. 47. Yo recibo la ofrenda de mis discípulos. Elías os ha preparado y ha intercedido ante Mí, para que vosotros seáis dignos de escuchar mi palabra y sepáis aprovechar su esencia. Mi promesa es que todo el que me busque en su tribulación, será consolado. 48. Es la era del Espíritu Santo en la que estoy comunicándome con el hombre. De los que me han oído, unos empiezan a reconocerme y otros ya me aman. Cuando este tiempo de mi comunicación haya pasado, la humanidad sabrá quién ha venido, reconocerá a Elías como precursor lleno de gracia y potestad, y al Maestro que ha descendido por amor al género humano. 49. Discípulos amados, imitadme para que lleguéis pronto al final de vuestra restitución, donde Elías el pastor que os ha guiado a través de los tiempos, os presentará ante Mí. 50. No quiero que los espíritus al desprenderse de esta tierra se sientan solitarios o perdidos en la inmensidad del valle espiritual que a todos espera; por esto Elías os habla os prepara para ese paso transitorio, y vosotros debéis dar a conocer a vuestros hermanos a ese espíritu que es pastor e intermediario entre el hombre y su Creador. 51. Estáis contemplando una etapa de rigor y de justicia, todos recogéis ahora el fruto de vuestra labranza; este tiempo tenía que llegar, escrito estaba, Yo os previne que oraseis e hicieseis penitencia, y os he encontrado dormidos, sin recordar mis palabras. Mas Yo velo por vosotros y he venido una vez más a traeros mi enseñanza que os muestra muy amplios horizontes; si sabéis comprenderla seréis fuertes y de gran voluntad. Y cuando esta luz haya penetrado en vuestro espíritu, id hacia los demás y ayudadlos a salir de su letargo, tened caridad de los que pecan por ignorancia y señaladles el camino que les conduzca a su salvación. 52. Los que ayer eran párvulos los estoy convirtiendo en discípulos, y a los discípulos los acerco más a Mí. A todos os he colocado en una sola escala y he participado de vuestras tribulaciones. El dolor de la humanidad llega a Mí, Elías lucha por la unificación de espíritu en los hombres. La nueva Torre de Babel ha crecido en soberbia y división, mas frente a ella Yo levanto la Torre de Israel con bases de humildad y de amor. La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se restablecerá. Entonces los que habían sido débiles serán fuertes; los ciegos abrirán sus ojos y será el verdadero despertar del espíritu para penetrar en una vida de evolución. 53. EI oro y el poder que tanto ambiciona el hombre, no le darán la paz a su espíritu, ni consuelo en su lecho de enfermo, solo endurecerán su corazón. Cuántas veces he presentado ante los ojos de los acaudalados, cuadros de dolor para probar sus sentimientos y han sido indiferentes a la orfandad, a la miseria y al dolor de sus semejantes, sin comprender que sólo los he hecho depositarios de bienes materiales para que los repartan con justicia y caridad. 54. Hay muchos seres que esperan una mano piadosa que les cure, una palabra de consuelo o un ejemplo que les redima. El espíritu padece hambre de amor, de sinceridad y de justicia, y vos, Israel, podéis dar, porque Yo os he entregado un caudal de bienes espirituales que debéis esparcir. 55. No todos los tiempos serán de paz para vosotros, por eso, hoy que aún tenéis libertad, debéis trabajar con afán y preparar con la oración a vuestros hermanos de otras naciones, ya sabéis que para el espíritu no hay distancias y así, el día en que mi doctrina sea llevada por mis mensajeros, éstos no tropiecen, sino que encuentren amigos, hermanos que comprendan su misión y les den apoyo y calor. 56. Aquél a quien le sea encomendado este mensaje, y viva en comunión Conmigo, le inspiraré obras perfectas y manifestaré mi Espíritu en sus palabras. 57. Muchos de vosotros, habéis sentido el desprecio de la humanidad por seguir al Maestro, otros habéis sido rechazados en el hogar de vuestros padres y otros habéis sido repudiados por vuestra esposa o esposo, mas pensad que Yo todo lo contemplo y que vuestro sacrificio lo compensaré con creces. 58. No miréis enemigos sino hermanos en todos los que os rodean. No pidáis castigo para que deis ejemplo de perdón y no haya remordimiento en vuestro espíritu. Cerrad vuestros labios y dejad que Yo juzgue vuestra causa. 59. Sanad a los enfermos, volved la razón a los extraviados, apartad a los espíritus que nublan la inteligencia y haced que ambos recobren la luz que han perdido. 60. Orad por las naciones, que Yo velaré por vosotros. Llevad mi palabra a todos los corazones, después dadme gracias por los beneficios que hayáis recibido, porque habréis reconocido que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. 61. De cierto os digo que los que más se han alejado de Mí, se dan cuenta de que es tiempo de justicia, porque tienen presentimientos e inquietudes. 62. Mi voz como una trompeta, está llamando y despertando a los espíritus, más si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado. 63. Mi palabra de ayer se cumple hoy, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey, que ella dejare de cumplirse. 64. Soportar la amargura que os ocasiona la guerra de los pueblos, no claméis justicia sobre ellos, que bastante amargo es ya su cáliz. Sed misericordiosos en vuestros juicios, pensamientos y oraciones. 65. Quienes aún disfruten de alguna paz, tienen el deber de orar para ayudar espiritualmente a los que sufren los rigores y calamidades de la guerra. 66. Si en vez, de piedad, sentís cólera o desprecio hacia quienes causan tantos sufrimientos a la humanidad, en verdad os digo que os despojáis de toda elevación espiritual y de toda comprensión. 67. Dejad que mi voz encuentre eco en vuestro corazón; llevad a la práctica mi palabra, esa será la forma de que mi doctrina tome fuerza en la Tierra, ella es la luz que se enfrentará a las ideas que han surgido de una humanidad enferma y decadente. 68. Toda la justicia, la grandeza y la luz que pueda ambicionar la humanidad para la evolución de su espíritu, podrá encontrarla en mi doctrina; mas para que el hombre se detenga a analizar mi enseñanza y se interese por su contenido, antes tendrá que contemplar el principio de la fructificación de ella, en la regeneración y virtudes de mis discípulos. 69. Grandes misterios prometo revelaros cuando viváis en paz, porque entonces podrá brillar mi luz en vuestro ser. 70. Todos quisierais ser de los que testifiquen mi verdad y ser en el camino de la humanidad como un faro para el navegante o una estrella para el peregrino. 71. Hoy me tenéis entre vosotros por medio de esta comunicación, aprovechad mi estancia, y de párvulos convertíos en discípulos, para que dignamente podáis predicar con mi palabra cuando Yo haya cesado de hablar. 72. Estudiad, velad y orad, sembrad el amor y la caridad entre vuestros hermanos, para que Yo diga a la humanidad a través de vuestras obras, “Amaos los unos a los otros”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 34 1. Pueblo amado, no esperéis tiempos mejores para revelar este mensaje a la humanidad, porque no vendrá otro tiempo más apropiado que este. 2. Abrid vuestros ojos a la realidad y no soñéis más con las vanidades del mundo; comprended que vuestra misión es la de dar a conocer mi doctrina por todos los caminos de la Tierra. 3. Aquí entre las multitudes, descubro a los futuros emisarios, a los nuevos apóstoles, a los labriegos que deberán ser incansables en el cumplimiento de su misión. 4. Unos irán por el oriente, a otros les enviaré por el occidente y la diferencia de lenguas no será obstáculo para la difusión de mi palabra. 5. La espada de luz, de amor y de justicia que existe en mi doctrina, abrirá caminos, destruirá murallas de ignorancia y borrará fronteras. Todo quedará preparado para la unificación de los pueblos. 6. Al principio de la lucha unos aceptarán con regocijo la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, en cambio otros, viendo en ella una amenaza para el poder terrenal y para sus erróneas interpretaciones, las rechazarán y os perseguirán, más de cierto os digo, que será como si ellos, con la palma de su mano, quisiesen impedir que el sol diese su luz. 7. Debo advertiros, que el que rechazare esta palabra me habrá rechazado a Mí, y el que la aceptare me habrá aceptado a Mí, porque en su esencia me he manifestado en este tiempo a los hombres, en ella está presente mi Espíritu, por eso os digo que quien recibiere mi palabra, ése reconocerá mi voz, me abrirá las puertas de su corazón y me tendrá dentro de sí. 8. Una hermosa oportunidad de restituir y saldar vuestras deudas os ha ofrecido mi justicia; no desaprovechéis ni uno solo de los días de vida que os he confiado. 9. Sois el hijo pródigo que retornó arrepentido a la casa paterna, y os he recibido con amor para haceros recuperar vuestra heredad. 10. Sé quiénes son entre los que llegan llorando ante mi presencia, los verdaderos arrepentidos, los que lloran sus culpas con lágrimas de remordimiento sincero y me piden una oportunidad para restituir, lloran por haber ofendido a su Padre, no lloran por ellos. En cambio, hay otros que aparentemente sienten pesar de haberme ofendido y lloran, prometen y hasta juran no volver a pecar, pero al mismo tiempo que prometen, me están pidiendo nuevos bienes terrenales. Esos son los que pronto han de alejarse de la casa paterna. 11. Si logran recibir de Mi lo que buscaban, irán a derrocharlo, si no lo consiguieron blasfemarán en contra mía. Creen que en la humildad de este camino sólo hay espinas, y no saben que el que han elegido, es el más incierto, el más accidentado y azaroso. Piensan que entregados completamente a los placeres del mundo, podrán aumentar sus caudales y con ello disminuir sus necesidades, sin darse cuenta que por rechazar el dulce peso de una cruz espiritual, han echado sobre sus hombros un enorme fardo material, bajo cuyo peso terminarán agobiados. 12. Cuán pocos son los que aspiran a vivir en el paraíso de la paz, de la luz y de la armonía, cumpliendo con amor las leyes divinas. 13. Muy larga es la senda por la que ha transitado la humanidad y aún prefiere comer los frutos prohibidos que sólo acumulan penas y desengaños en su vida. Frutos prohibidos son aquellos que siendo buenos por haberlos creado Dios, pueden transformarse en nocivos al hombre si éste no se ha preparado debidamente o los toma con exceso. 14. EI hombre y la mujer toman sin preparación el fruto de la vida y desconocen su responsabilidad ante el Creador, al traer nuevos seres a encarnar en la Tierra. 15. EI hombre científico con mano profana corta un fruto del árbol de la ciencia sin escuchar antes la voz de su conciencia, en la que le habla mi ley para decirle que todos los frutos del árbol de la sabiduría son buenos, y que por lo tanto, quien los tome deberá hacerlo inspirando únicamente en el bien a sus semejantes. 16. Estos dos ejemplos que os he explicado os enseñan por que la humanidad no conoce el amor, ni la paz de ese Paraíso interior que el hombre por medio de su obediencia a la ley debiera llevar por siempre en su corazón. 17. Para ayudaros a encontrarlo, he venido a doctrinar a los pecadores, a los desobedientes, ingratos y soberbios, para haceros comprender que estáis donados (creados) con espíritu, que tenéis conciencia, que podéis razonar y valorizar perfectamente lo que es bueno y lo que es malo, y a mostraros el sendero que os conducirá al paraíso de paz, de sabiduría, de amor infinito, de inmortalidad, gloria y eternidad. 18. Os hablo a vosotros que habéis pecado, porque los justos viven ya en el paraíso espiritual y los demás seres que carecen de espíritu y por lo tanto de conciencia, se recrean en su paraíso, que es la naturaleza, donde viven en perfecta obediencia y armonía con toda la creación. 19. Hoy he venido a iluminar el sendero por donde deberéis evolucionar y a cuyo final me encontraréis. No vengo a obligaros, mas sí os prevengo que si desoís este llamado, no tardaréis en venir por vuestra propia voluntad buscando el camino de salvación, pero entonces vendréis huyendo de los horrores de vuestra inhumanidad, de vuestra audacia y de vuestro orgullo. 20. No llego a vosotros con rigor, sois vosotros los que dais el merecido castigo a vuestras faltas. 21. Pueblo: en vuestro corazón dejo la esencia de mi palabra, para que os alimentáis espiritualmente, porque vuestro corazón es como una flor y su perfume es la esencia de amor que en él he depositado. No dejéis que esta flor se marchite, porque pronto perderla su aroma. Delicadas son las flores de vuestros huertos, pero más delicado es vuestro corazón y aún más, su esencia divina. 22. Después de 1950 no recibiréis ya mi palabra a través de estos entendimientos a quienes habéis llamado portavoces o intérpretes. Unos partirán de esta Tierra hacia el valle espiritual, otros se quedarán para recibir las primeras inspiraciones, las señales precursoras de la comunicación de espíritu a Espíritu. 23. Cuando esa comunicación comience a desarrollarse entre vosotros, empezaréis verdaderamente a analizar y a comprender la doctrina que ahora estáis recibiendo y sabréis a la vez separar mi esencia de todas las imperfecciones que a mi palabra le hubiese mezclado el portavoz. 24. Ahora os pregunto: ¿Estáis conformes con ser los pobres de la Tierra, pero ricos en espíritu? ¿O preferís los placeres del mundo a los conocimientos de la vida eterna? Os bendigo, porque en vuestro corazón me estáis diciendo: “Señor, nada es comparable a la gloria de escuchar tu palabras”. 25. En esta Era os estoy dando un nuevo mensaje: el Tercer Testamento. Muchos han sido los testigos de esta manifestación, más en verdad os digo que no seréis vosotros los que lleguéis comprender todo el significado de lo que os he revelado, ni apreciaréis la importancia que encierra este mensaje. 26. Muchas veces he dado una enseñanza y vosotros la habéis interpretado equivocadamente porque estáis materializados, y mientras os he hablado de conocimientos espirituales, vosotros les habéis dado un sentido material. Vendrán otras generaciones más evolucionadas espiritualmente y al estudiar las enseñanzas que contienen estas revelaciones, se estremecerán de emoción espiritual; otras veces se deleitarán con el remanso de paz de mi palabra, y en otras ocasiones quedarán maravillados de lo que en mis cátedras de amor encontrarán. Entonces dirán: ¿Cómo es posible que los testigos presenciales de esta palabra no se hayan dado cuenta de su sentido, de su grandeza, de su luz? No será la primera vez que esto suceda: también en el Segundo Tiempo, hablando Yo al corazón de los hombres, estos no me entendieron, porque sólo Vivian y pensaban para el mundo y para la materia. 27. Cuando el cuerpo que me sirvió de envoltura en el Segundo Tiempo entró en agonía y desde la cruz pronuncié las postreras palabras, hubo entre mis últimas frases una que ni en aquellos instantes, ni mucho tiempo después fue comprendida: "¿Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado? 28. Por aquellas palabras muchos dudaron; otros se confundieron pensando que fue una flaqueza, un titubeo, un instante de debilidad. Más no han tomado en cuenta que esa no fue la última frase sino que después de ella aún pronuncié otras que revelaban fortaleza y lucidez plenas: “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu” y “Todo está consumado”. 29. Ahora que he vuelto para hacer luz en vuestras confusiones y esclarecer lo que habéis llamado misterios, os digo: Cuando estuve en la cruz, la agonía fue larga, cruenta y el cuerpo de Jesús, infinitamente más sensible que el de todos los hombres, sufría una agonía prolongada y la muerte no llegaba. Jesús había cumplido su misión en el mundo, ya había dicho la última palabra y enseñado la última lección; entonces aquel cuerpo torturado, aquella carne destrozada al sentir la ausencia del espíritu, preguntó dolorosamente al Señor: “¡Padre, Padre! ¿Por qué me has abandonado?” Era la dulce y doliente queja del cordero herido hacia su Pastor. Era la prueba de que Cristo, el Verbo, en verdad se hizo hombre en Jesús y su padecimiento fue real. 30. ¿Podéis atribuir vosotros a Cristo estas palabras, estando unido al Padre eternamente: Ahora sabéis que fue un gemido del cuerpo de Jesús, lacerado por la ceguera de los hombres. Mas cuando la caricia del Señor se posó sobre aquella carne martirizada, prosiguió hablando Jesús y sus palabras fueron: “Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”. “Todo está consumado”. 31 ¿Cuándo me hablaréis así, humanidad? ¿Cuándo exhalaréis esa dulce queja que no es reproche, ni duda, ni falta de fe, sino la prueba de amor al Padre manifestándole que en la hora suprema, queréis sentirle cerca: Meditad en cada una de mis frases, porque Yo soy la verdad que os fuera prometida. 32. Ahora que os estoy doctrinando, me he servido del rudo y del ignorante, porque los científicos y los sabios me han negado: también he buscado pecadores para convertirles y enviarles a dar testimonio de mi verdad. Estos, hijos míos por quienes me estoy manifestando, deben hacerse dignos de esta gracia, despertando a la luz de la doctrina que van a predicar, para que lleguen a tener pleno conocimiento de su misión y sepan que sólo dando ejemplos y mostrando buenas obras serán creídos por sus semejantes. 33. Este tiempo de enseñanza será propicio para la preparación de las multitudes. 34. Mi doctrina es el agua pura y cristalina del río de la vida, con la que os purificaréis y lograréis la transformación que os haga dignos de llamaros discípulos del Espíritu Santo. Preparad en mi palabra vuestro corazón y en verdad os digo, que de él brotará la buena simiente; educad a vuestro espíritu y entendimiento escuchándome, y vuestras obras, palabras y pensamientos irradiarán mi verdad. 35. Cierto es que no sólo vosotros daréis testimonio de Mí porque toda la Creación es una prueba viviente de mi verdad, pero en esta obra tenéis una misión que cumplir y una deuda que saldar con vosotros mismos, porque en verdad os digo que a Mí nada me debéis, sino a vosotros. 36. Si no dieseis testimonio de vuestro Señor, Yo lo daré, pero lloraréis amargamente por no haber estado cerca del Maestro en la hora de la lucha. 37. ¿Queréis saber cómo lograréis que vuestro testimonio sea tomado como verdadero? Sed sinceros con vosotros mismos, nunca digáis que poseéis lo que no tengáis, ni tratéis de revelar lo que no hayáis recibido. Enseñad sólo lo que sepáis, testificad únicamente lo que hayáis visto, más si os preguntasen algo que no podáis contestar, callad, pero nunca mintáis, nuevamente os digo, que vuestro “sí” sea siempre “sí” y vuestro “no” sea siempre “no” y así seréis fieles a la verdad. Tampoco juréis porque quien dice la verdad, no necesita de juramentos para hacerse creer, ya que en sus obras lleva la luz. Dejad que jure aquél que ha sido falso y que llegado el momento de necesitar ser creído, tiene que recurrir al nombre de Dios para apoyar sus palabras. Vosotros no juréis por Dios ni por María, tampoco por vuestros padres ni por vuestra vida. Vuelvo a deciros que vuestras obras serán las que den testimonio de vuestras palabras, y unas y otras darán testimonio de Mí. 38. Si diciendo la verdad os creen, benditos sean aquellos que os crean. Si por decir la verdad os negasen, hiriesen u os burlasen, dejadme a Mí la causa, porque la causa de la verdad es mía, entonces Yo os defenderé. Tampoco intentéis disfrazar la verdad con el velo de la mentira, porque vuestro juicio será grande. ¿No sabéis de aquel gran templo de Jerusalén en donde siglos tras siglos los hombres penetraron en busca de fortaleza y de sabiduría? Pues fue grande mientras su seno fue como un redil de paz para los espíritus, más cuando penetró la hipocresía, la mentira y la codicia, su velo se rasgó y más tarde no quedó de él ni piedra sobre piedra. 39. Vuelvo a deciros que empecéis a ser sinceros con vosotros mismos, que no tratéis de engañaros, es decir que comencéis a amar la verdad. Se aproxima el instante, en que caigan las grandes cabezas del mundo, en que las naciones sientan mi divina justicia. ¡Cuánto clamor habrá entonces entre los hombres! Un mundo de falsedades, de errores e injusticias desaparecerá, para que en su lugar se establezca el Reino de Dios que es justicia y es luz. Para muchas obras humanas será el fin, más para el tiempo de la espiritualidad será el principio. 40. El mundo que desaparecerá será el mundo de maldad que habéis creado en el cual los fuertes oprimen a los débiles; del que ha huido la inocencia hasta de los niños, en el que los padres desconocen a los hijos y los hijos a los padres. Este mundo en el que los principios e instituciones más sagradas han sido profanadas por los hombres, y en el cual unos a otros, en vez de amarse como hermanos, se matan. 41; Para que esta nueva Babel desaparezca, es menester que su maldad sea cortada de raíz como mala yerba. El dolor será grande, pero en ese cáliz se purificarán los impuros y abrirán sus ojos los ciegos, la muerte detendrá la carrera de muchos, mas no será para exterminarles, sino para conducirles a la verdadera vida. 42. De las obras malas de la humanidad nada quedará, mas sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea como una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi ley de amor. 43. Nuevas generaciones poblarán la Tierra y recogerán los frutos de la experiencia y de la evolución tanto espiritual como material, que sus antepasados hayan dejado, porque de todo el pasado seleccionarán los buenos frutos. 44. Sobre los cultos imperfectos hacia mi Divinidad, se levantará un culto verdaderamente espiritual, así como también, sobre la ciencia materialista de los hombres del presente, se levantará una nueva ciencia al servicio de la fraternidad, del bienestar y de la paz. 45. La división de los hombres desaparecerá, y así como en sus discordias se distanciaron unos de otros, creando idiomas y lenguas para cada pueblo, cuando la armonía principie a brillar en el mundo, todos sentirán la necesidad de entenderse con un solo lenguaje. De cierto os digo, que la caridad de los unos a los otros les facilitará esta obra, porque estará basada en mi mandato que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 46. ¿Cómo ha de ser justo que la especie humana no se entienda entre sí?, si hasta los animales de una misma especie se comprenden, así sean unos de una región y otros de otra. 47. Uníos con amor inspirados en vuestro Padre, y El que es el alfa y la omega de toda la Creación, os inspirará el lenguaje universal. 48. Recreaos, con mi palabra, ella está más allá de la división de vuestros idiomas, más allá de vuestro principio y vuestro fin; mas si os habéis maravillado de la forma tan extensa e inagotable con que os he hablado por labios de mis portavoces, sabed que sólo ha sido un destello de mi luz divina el que he enviado sobre estos entendimientos. 49. Me preguntáis: “¿Señor, por qué si nos habéis elegido para ser testigos de esta manifestación, no nos habéis excluido los sufrimientos y vicisitudes de la Tierra?” A lo cual os contesto que es menester que apuréis aunque sea un poco el cáliz que beben vuestros hermanos, para que comprendáis sus aflicciones. 50. Si os he dicho que en este tiempo será destruido todo lo que el orgullo y la maldad de los hombres ha hecho, ¿No creéis que también en vosotros haya algo que destruir, que cortar, o que expiar? 51. Sois agraciados pero a la vez muy tocados por las pruebas, más si el dolor os mantiene alerta, debéis pensar que es sólo una gota del acíbar que beben otros pueblos, al sentir el dolor vuestro corazón se siente movido a orar, y en ello reconoce intuitivamente una de las misiones que ha traído este pueblo a la Tierra. 52. Orad, mis hijos, con pensamientos de luz, de paz y de fraternidad y esas oraciones no se perderán en el espacio, sino que su esencia los conservará vibrando en lo espiritual y los conducirá al corazón de aquellos por quienes hayáis orado. Mas para que vuestra oración sea sentida por vuestros hermanos, no os familiaricéis con mi palabra, venid con la misma humildad y fervor de los primeros días, porque vendrá un día en que sintáis estremecido vuestro ser, y ese día será aquél en el cual os hable por última vez en esta forma. 53. ¿Para qué creéis que os llamé en este tiempo, multitudes? ¿Por ventura sólo fue para curar vuestras dolencias o para haceros recobrar la paz perdida? No, pueblo, si vine a levantaros a la vida verdadera, a encender en vuestro corazón la fe, a devolver a vuestra faz la sonrisa y a vuestro cuerpo la fortaleza, fue porque quise prepararos así para que pudieseis levantaros a la lucha; pero veo que muchos pensando en sí mismos, asisten a mi cátedra sólo para buscar la paz de su espíritu, sin querer saber nada de la misión que les aguarda; otros, una vez que han recibido lo que deseaban, se alejan sin interesarse por estudiar y comprender el significado de mi doctrina. 54. Todos habéis sido llamados a tomar parte en esta obra y es por eso que he vertido mi palabra sobre este pueblo, para que guarde en su corazón, aunque sea una sola de mis frases. 55. Mi enseñanza os dice que si vosotros no dieseis a conocer mi palabra entre la humanidad, las piedras hablarán para dar testimonio de mi verdad y del tiempo que vivís, mas no esperéis a que sean las piedras las que hablen, porque ellas lo harán estremeciendo la Tierra agitando los mares o saliendo a torrentes por los cráteres de los volcanes. 56. Mejor será que os preparáis a tiempo, para que cuando este mundo se vea asolado por las pestes, los males extraños y las aflicciones de toda índole, vosotros diseminados por todos los caminos de la Tierra llevéis a los corazones mi palabra dulce, reconfortante, que lleguéis como tenue brisa a aquellos que han sido azotados por los huracanes. 57. Apartad vuestra pereza y aprovechad el tiempo precioso de que hoy gozáis, porque no sabéis si en los tiempos venideros tengáis calma para poder estudiar y meditar en mi palabra. 58. Orad como buenos discípulos y llenad vuestro corazón de nobles propósitos. No olvidéis que no he venido a distinguiros por razas, clases o religiones, para que doquiera que vayáis, os sintáis como en vuestra patria y a cualquiera que encontréis, sea de la raza que fuere, lo consideréis como lo que realmente es: vuestro hermano. 59. Os traje esta palabra y os la hice oír en vuestro lenguaje, mas os doy la misión de que más tarde la traduzcáis a otras lenguas, para que sea de todos conocida. 60. De esta manera empezaréis a construir la verdadera torre de Israel, aquella que espiritualmente unifique a todos los pueblos en uno solo, aquella que una a todos los hombres en esa Ley divina, inmutable y eterna que conocisteis en el mundo en labios de Jesús, cuando os dijo “Amaos los unos a los otros”. 61. Escudriñad mi palabra hasta que estéis ciertos de su pureza y de su verdad, solamente así podréis caminar fuertes y permanecer firmes ante la invasión de ideas materialistas que amenazan al espíritu. Porque el materialismo es muerte, es tiniebla, es yugo y veneno para el espíritu. Jamás cambiéis la luz o la libertad de vuestro espíritu por el pan terrenal o por mezquinos bienes materiales. 62. En verdad os digo, que quien en mi Ley confíe y persevere en la fe hasta el fin, nunca le faltará el sustento material, y en los instantes de su comunicación con mi Espíritu, recibirá siempre por mi caridad infinita el pan de la vida eterna. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 35 1. Benditos sean los que piden con humildad y fe para el progreso de su espíritu, porque ellos recibirán lo que soliciten de su Padre. 2. Benditos los que saben esperar, porque a sus manos llegará mi caridad en el instante oportuno. 3. Aprended a pedir y también a esperar, sabiendo que nada escapa a mi caridad; confiad en que mi voluntad se manifieste en cada una de vuestras necesidades y pruebas. 4. El hijo tiene derecho a pedir a su Padre lo que esté dentro de su ley de justicia y amor, y el Padre a su vez, tiene el deber de atender al hijo. 5. Yo os digo que los que aquí en la Tierra acaten mi voluntad, cuando estén en espíritu gozarán de mi amor. 6. Cuando el peso de vuestra cruz os agobie, invocad a vuestro Cirineo y al instante vendré en vuestra ayuda. 7. Orad en los momentos de prueba, con una oración breve pero limpia y sincera, y os sentiréis confortados, y cuando logréis estar en armonía con vuestro Señor, podré deciros que mi voluntad es la vuestra y vuestra voluntad es la mía. 8. No sólo oréis cuando os encontréis atravesando por alguna prueba dolorosa, orad también cuando estéis en paz, porque entonces será cuando vuestro corazón y pensamiento puedan ocuparse de los demás. Tampoco pidáis solamente por los que os han hecho bien o por aquellos que no os hayan causado ningún daño, pues ello, siendo meritorio, no lo es tanto como si veláis por los que en alguna forma os hubiesen causado perjuicios. 9. Pensad que Yo, vuestro Maestro, he sido Cirineo y Salvador de los mismos que ante Pilatos gritaron: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! También vosotros podéis ayudar a vuestros hermanos a llevar con resignación su cruz, con oraciones, pensamientos, palabras y aun en forma material; así podréis hacer más llevadera la restitución del que va agobiado bajo el peso de su dolor o de su lucha. 10. Este es un tiempo propicio para que seáis caritativos, por lo tanto, orad, pedid y trabajad, los campos son fértiles y os esperan. 11. Pedid la paz para las naciones, atraedla con vuestras oraciones; enviad bálsamo a través de vuestros pensamientos y transmitid luz al entendimiento de vuestros hermanos. De cierto os digo que vuestras peticiones jamás dejarán de ser escuchadas y atendidas por vuestro Padre. 12. Estad preparados, porque muchos van a negar que Yo me he comunicado por el entendimiento del hombre, mas vosotros les diréis que no es la primera vez que esto acontece, que Dios ha hablado a través del hombre en las Tres Eras, que desde el principio de los tiempos todas las profecías, inspiraciones y revelaciones dadas a la humanidad, han sido voces divinas recibidas por meditación humana, que han guiado a los hombres de todos los tiempos. 13. Quienes nieguen, contradigan o escandalicen por vuestro testimonio, será porque ignoran lo que es la comunicación espiritual, así se nombren sabios en la Tierra. 14. Es mi voluntad que por este pueblo que ha sido testigo de mi comunicación bajo esta forma, sepa la humanidad que el hombre desde su origen, estuvo destinado a comunicarse con su Padre Celestial, a servirle de portavoz en este planeta, y que si en los tiempos pasados fueron aislados los casos de los hombres por cuyos labios habló el Señor, ahora vivís un tiempo en el cual la humanidad, de generación en generación, alcanzará mayor perfección y claridad al comunicarse de espíritu a Espíritu con el Padre. 15. Vosotros anunciaréis que para ese tiempo los hombres todo lo consultarán con su Señor, para llevar a cabo sus obras en el mundo, dentro de los preceptos de la ley divina. El padre de familia hablará a sus hijos con palabras que el Señor ponga en sus labios; los maestros enseñarán bajo una inspiración superior; los gobernantes sabrán transmitir a sus pueblos la voluntad de Dios; los jueces se sujetarán a los dictados de su conciencia que es la luz de Aquél que todo lo sabe, y por lo tanto, es el único capaz de juzgar con perfección. Los médicos confiarán primero en el poder divino y su palabra y su bálsamo vendrán del Señor. Los hombres de ciencia comprenderán la misión tan delicada que han traído a la Tierra, y por su preparación espiritual recibirán las divinas inspiraciones. Finalmente, todos los que hayan traído al mundo la misión de conducir espíritus por la senda de la evolución, sabrán elevarse para recibir mis revelaciones y llevarlas al corazón de las multitudes con la luz y la pureza con que las recibieron. 16. Os hablo de una era que vendrá y que vosotros debéis anunciarla y profetizarla con la certeza de que llegará; mas si vuestros hermanos se burlasen de vuestra profecía, no temáis, que también Juan el apóstol, cuando dio a conocer lo que en su comunicación con el Padre había recibido, fue burlado y hasta juzgado como enajenado; sin embargo, llegó la hora del cumplimiento de todo aquello que parecía imposible a unos, extraño e incomprensible a otros. 17. El tiempo que hoy vivís, es precisamente en el que se está cumpliendo cuanto dije por boca de aquel vidente, profeta y portavoz del Maestro. 18. Por su videncia fue perseguido, atormentado y desterrado aquel apóstol del amor y de la verdad. Mas no le falto mi protección contra sus perseguidores y verdugos, por lo que os digo que no temáis, que si por esta causa os llevasen a presidio, Yo os pondré en libertad; si os negasen el trabajo o el pan, Yo os ensalzaré y os haré justicia, y si os diesen muerte, Yo os resucitaré a la verdadera vida. 19. Por eso siempre os digo que debéis prepararos por medio de la oración, para que podáis extender esta profecía y entregar este testimonio con el corazón lleno de mansedumbre, de valor y de fe en el amor a vuestros hermanos. 20. Todo lo que bajo esta preparación hiciereis en mi nombre, tendrá que dar buenos frutos y veréis realizarse cuanto hayáis anhelado. 21. Así como a los hombres de los tiempos pasados les cumplí todas mis promesas, así a vosotros también os las cumpliré. 22. Estáis viviendo tiempos de angustia en los que los hombres se purifican apurando su cáliz de amargura; mas aquéllos que han escudriñado las profecías, ya sabían que el momento estaba próximo a llegar, aquel en que las guerras se desatarían por doquiera al desconocerse las naciones. 23. Todavía falta que las enfermedades extrañas y las epidemias aparezcan entre la humanidad, confundiendo a los científicos; y cuando el dolor llegue a su máximo a los hombres, aún tendrán fuerzas para gritar: ¡Castigo de Dios! Mas yo no castigo, sois vosotros los que os castigáis al apartaros de las leyes que rigen a vuestro espíritu y materia. 24. ¿Quién ha desatado y provocado las fuerzas de la naturaleza sino la insensatez de los hombres? ¿Quién ha desafiado mis leyes? La soberbia de los hombres de ciencia. Más de cierto os digo, que este dolor servirá para arrancar de raíz la mala hierba que ha crecido en el corazón de la humanidad. 25. Los campos se cubrirán de cadáveres, los inocentes también perecerán, unos morirán por el fuego, otros por el hambre y otros por la guerra. La Tierra se estremecerá, los elementos se conmoverán, las montañas arrojarán su lava y los mares se encresparán. 26. Yo dejaré que los hombres lleven su perversidad hasta un límite, hasta donde se los permita su libre albedrío, para que horrorizados ante su propia obra, sientan en su espíritu el verdadero arrepentimiento. 27. Vosotros, humildes discípulos, hombres que aunque estáis llenos de imperfecciones, sentís amor por vuestros hermanos; contrarrestad la influencia de las pasiones desatadas por la guerra, con pensamientos de paz, con oraciones saturadas de luz espiritual, con palabras de fraternidad y con obras que encierren verdad y caridad; debéis estar preparados, porque al final de la guerra, cuando esta contienda termine, vendrán de lejos las multitudes en busca del bálsamo para él cuerpo y para el espíritu. 28. “No nos dejéis cuando esta hora llegue, oh Maestro”, me dice este pueblo. A lo cual Yo os contesto que no os puedo dejar, porque en todo lo creado me encuentro presente. 29. Hablaré a los hombres a través de los elementos, de los mares surgirá mi voz y de un confín al otro de este planeta, se sentirán tocados los espíritus por la luz de Aquél que es el único que con verdadera ternura puede deciros: “Amaos los unos a los otros”. 30. Este precepto se convertirá para muchos en su juez, otros lo sentirán en su corazón como una herida abierta y para otros será como un guardián que no los dejará dormir para su cumplimiento. 31. Ya veis que no podré apartarme de vosotros, como lo dijo hace tiempo uno de mis profetas, que en este tiempo mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu. 32. Doquiera que vayáis, Yo seré delante de vosotros. Doquiera que me busquéis, me encontraréis, más no quiero anunciaros tan sólo amarguras y presagios de grandes tribulaciones con mi palabra de este día. Si os hablo de todo ello, es para dejaros velando y orando, para que no os sorprendan las pruebas en el instante en que éstas lleguen a vosotros. 33. Así como os he anunciado la guerra y los desastres que separan a la humanidad, también os digo que llegará un día en el cual todas las naciones de la Tierra disfrutarán de paz, en el que los hombres se amarán en Mí, y su vida, su trabajo, sus obras en el mundo, serán el culto agradable que como incienso perfumado se eleve de este planeta hacia Mí. 34. Me preguntáis: “Señor, ¿Hasta cuándo llegará ese tiempo?” Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre desmanchada por el dolor, el arrepentimiento, la regeneración y la práctica del bien. 35. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones. 36. Mientras transitéis por este mundo, velad y orad, pueblos; preparaos de espíritu y de materia, porque pronto os enviaré por los caminos a hablar de mi verdad. 37. Preparad a vuestro espíritu con la práctica de la oración, de la caridad y de la humildad que mi doctrina os enseña, y preparad también vuestro cuerpo, apartando de él los vicios, los malos hábitos y doblegándolo hasta hacer de él un perfecto colaborador del espíritu. Una vez que estéis preparados, veréis con cuánta claridad aparece el camino ante vosotros. Por eso os digo que la vida del espíritu desde su partida del seno divino hasta su retorno, es una escala de evolución. 38. El Padre al formaros os puso en el primer peldaño de esa escala, con el fin de que recorriendo ese camino, tuvieseis ocasión de conocer y comprender verdaderamente a vuestro Creador. Pero ¡Cuán pocos iniciaron la jornada ascendente partiendo del primer escalón! Los más se unieron en su desobediencia, en su rebeldía, haciendo mal uso del don de la libertad y desoyendo los dictados de la conciencia, dejándose dominar por la materia, para crear con sus vibraciones una fuerza, la del mal, y cavar un abismo hacia donde su influencia tuvo que arrastrar a sus hermanos, que entablaron una lucha cruenta entre sus flaquezas y perversidades, y su anhelo de elevación y de pureza. 39. Qué diferente hubiera sido la vida que hubierais llevado en la Tierra, si hubieseis perseverado en el bien y en la justicia, porque en ella habríais cosechado los frutos de mi amor. Sin embargo, no estáis perdidos ni os he proscrito de mi Reino, prueba de ello es que cuando llegué, a vosotros humanizando mi presencia, descendí hasta el mundo que habéis creado con tantos errores e imperfecciones. 40. Aquí en este mundo, para demostraros que os amo a pesar de vuestros desvíos y de vuestra ingratitud, os di mi sangre y mi cuerpo. 41. Mi ley inmutable que os di en los primeros tiempos, las exhortaciones al bien de los profetas, mi doctrina y cada uno de mis mensajes, son la luz espiritual que a través de la conciencia ha recibido el hombre, y estaría fundido su espíritu con el mío, si se hubiese conservado en la ley y en la pureza desde el principio de su evolución. 42. La lujuria de los hombres, su ignorancia, su falta de elevación espiritual, sus padecimientos causados por sus errores, hicieron que el Padre descendiese para venir a rescatarles, mostrándoles el libro de la sabiduría que habían despreciado por los placeres del mundo y a señalarles nuevamente el camino verdadero. 43. Muchos siglos han pasado y muchas veces han tenido que volver al mundo los seres, y aún no comprenden la esencia de mi ley ni la naturaleza de su propio espíritu. 44. Aún me estoy manifestando a los hombres en forma humanizada, aunque también os digo, que lo que en este tiempo vengo revelando, es la lección que elevará a los espíritus a esa escala de que os hablo, desde la cual conocerán y podrán recuperar todo error, reconstruir lo destruido y recuperar cuanto habían perdido. 45. En mi divina siembra no se pierde una semilla, a pesar de que las caídas de los hombres hayan retardado su florecimiento y fructificación espiritual. 46. En este tiempo la Tierra es removida con gran dolor de la humanidad, mas es necesario que Yo encuentre mi semilla para apartarla de la cizaña. 47. ¿Cuál fue la causa de vuestro pecado y de vuestra desobediencia a mi ley? 48. Escuchad discípulos: Antes de que surgiereis a la vida, Yo ya existía y en mi Espíritu estaba latente el vuestro. Mas no quise que heredaseis mi Reino sin haber hecho méritos; no quise que poseyeseis lo existente sin saber quién os había creado, ni quise que os marchaseis sin rumbo, sin destino y sin ideal. 49. Por eso os di la conciencia, para que os sirviese de guía; os concedí el libre albedrío para que vuestras obras tuvieran verdadero valor ante Mí. Os di espíritu, para que él anhelara siempre elevarse hacia lo luminoso y puro. Os di el cuerpo para que por medio del corazón tuvieseis sensibilidad para lo bueno y para lo bello, y para que os sirviese de crisol, de prueba constante y también de instrumento para habitar en el mundo material. La Tierra ha sido escuela para vuestro espíritu, en ella nunca ha faltado la presencia del Divino Maestro; la vida humana ha sido libro de profunda sabiduría para el espíritu encarnado. 50. Cuando el espacio se iluminó por vez primera con la presencia de los espíritus, estos titubeantes y balbucientes como niños, no teniendo la elevación ni la fuerza para sostenerse en las moradas de la alta espiritualidad, sintieron la necesidad de un báculo, de un punto de apoyo para sentirse fuertes y les fue dada la materia y un mundo material. Más en su nuevo estado, fueron adquiriendo experiencia y conocimientos. 51. No os habéis dado cuenta aún de la misión que debéis cumplir en este tiempo entre la humanidad, mas Yo con mi palabra os haré conocer vuestra lucha y la forma en que podréis llegar a la meta. 52. Vuestro cerebro es pequeño y no alcanza por sí solo a comprender el valor de los dones que poseéis, ni la trascendencia de la obra que el Padre, a través de este pueblo, tendrá que llevar a cabo entre la humanidad. 53. Mi voluntad sabia y poderosa, prepara los caminos por los que habrán de levantarse mis emisarios, mis discípulos, mis profetas, con la buena nueva de la manifestación de mi Palabra, para que a la vez preparen los caminos por donde habrán de llegar al seno de vuestra nación, las grandes caravanas de hermanos vuestros que llamáis extranjeros. 54. Esas caravanas en apariencia vendrán buscando el pan del cuerpo y la paz para el corazón más Yo sé que será su espíritu el que venga en pos del cumplimiento de mi promesa, la cual está guardada en el fondo de cada espíritu. 55. De lejanas comarcas y naciones veréis llegar a vuestros hermanos en busca de liberación para su espíritu. De aquella antigua Palestina, llegarán también en multitudes, como cuando cruzaron el desierto las tribus de Israel. 56. Largo y doloroso ha sido su peregrinaje desde que rechazó de su seno a Aquél que le vino a ofrecer su reino como una nueva herencia, mas ya se va acercando el oasis en donde descansará y meditará en mi palabra, para que después, fortalecido en el reconocimiento a mi ley, prosiga la ruta que le señala su evolución por tanto tiempo olvidada. Entonces oiréis que muchos dirán que vuestra nación es la nueva Tierra de Promisión, la Nueva Jerusalén; mas vosotros les diréis que aquella tierra prometida se encuentra situada más allá de este mundo y que para llegar a ella habrá que hacerlo en espíritu, después de haber cruzado el gran desierto de las pruebas de este tiempo. También les diréis que esta nación es tan solo un oasis en medio del desierto; mas debéis entender, pueblo, que el oasis deberá dar sombra a los caminantes fatigados, además de ofrecer sus aguas cristalinas y frescas a los labios resecos por la sed a los que en é1 se refugien. 57. ¿Cuál será esa sombra y esas aguas de las que os estoy hablando? Mi doctrina, pueblo, mi divina Enseñanza de caridad. ¿Y en quién he depositado este caudal de gracia y de bendiciones? En vos, pueblo, Para que vayáis despojando vuestro corazón de todo egoísmo y podáis mostrarlo como un espejo limpio en cada una de vuestras obras. 58. ¿No se llenaría de gozo vuestro espíritu y corazón, si por vuestro amor se lograra convertir a la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, aquel pueblo tan apegado a sus tradiciones y espiritualmente estacionado? ¿No habría gozo entre vosotros, si el antiguo Israel se convirtiera por conducto del nuevo Israel, o sea que el primero alcanzara la gracia por el postrero? Hasta ahora, nada ha convencido al pueblo judío de que debe romper antiguas tradiciones para alcanzar su evolución moral y espiritual. Es el pueblo que cree estar cumpliendo con las leyes de Jehová y de Moisés, pero que en realidad aún sigue adorando a su becerro de oro. Está próximo el tiempo en que ese pueblo errante y diseminado por el mundo, deje de mirar hacia la tierra y eleve sus ojos hacia el cielo, en busca de Aquél, que desde el principio les fuera prometido como su Salvador y al cual desconoció y dio muerte porque le creyó pobre y sin bien alguno. 59. Ya viene la hora en que aquella cruz que por sentencia me dieron, se torne en vara de justicia sobre cada uno de aquellos espíritus hasta que por fin sus labios exclamen: “Jesús fue el Mesías”. 60. Ellos, en su pobreza espiritual, en su miseria y en su dolor me buscarán, y sorprendidos quedarán cuando vean que Aquél que les parecía no poseer nada en el mundo, lo posee todo y que aquellos tesoros y aquel Reino del que tanto les hablara, eran una verdad, y comprenderán que nada del mundo, ningún tesoro, ningún caudal, podrá ser comparable con la paz del espíritu. 61. Si ese pueblo me volvió la espalda, Yo en cambio le espero, porque podrán los hombres faltar a su palabra y aún a sus pactos, pero Yo soy inmutable y jamás faltaré a mis promesas. 62. Si a él se le dijo que Yo sería su Salvador, Yo le salvaré, si se le dijo que Yo le llevaría a mi reino, a mi reino le llevaré. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 36 1. Ante la ternura de mi palabra la contrición llega al espíritu que se ha apartado del sendero de evolución. La dulzura de mis frases hace llorar al hombre, porque supone que sus pecados no merecen ser perdonados. 2. Yo consuelo al que se arrepiente sinceramente, perdono sus faltas y le ayudo a restituir el mal causado. Sabed que el que no se arrepiente no llega a Mí, porque sólo del arrepentimiento puede surgir la regeneración, la enmienda y la purificación. Sabed también que sólo los espíritus purificados pueden llegar a mi presencia. ¿Más cómo podríais arrepentiros verdaderamente, si no conocíais la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a sus semejantes, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar su corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasaban inadvertidas a vosotros, porque os habíais familiarizado con todo ello. Mas llegó mi palabra de amor y en su esencia encontrasteis la presencia de una justicia perfecta, que a través de vuestra conciencia os hacía reconocer cada una de vuestras malas obras, analizar vuestro pensamiento y os recordaba vuestro cumplimiento espiritual que ya habíais olvidado. 3. Fue entonces cuando comprendisteis la magnitud de vuestras faltas, la trascendencia de vuestros errores que antes os parecía que carecían de importancia, y fue cuando valorizasteis la intensidad de muchos sufrimientos y dolores que habíais causado. Entonces sentisteis vergüenza de vosotros mismos, os sentisteis mirados por Mí en toda vuestra desnudez y con todas vuestras manchas. Por eso fue que al escuchar mi palabra llena de ternura, de paz y de pureza, os sentisteis por unos momentos indignos de mi amor. Mas luego escuchasteis que precisamente fue a vosotros a quienes vine a buscar, y vuestro corazón, lavándose en su llanto como una demostración de que estabais arrepentidos, de que queríais purificaros y servirme, emprendió la jornada de su evolución espiritual. 4. Es imposible que uno de mis hijos me olvide llevando en su espíritu la conciencia que es la luz de mi Espíritu, por la cual tarde o temprano tiene que reconocerme. 5. Para unos es fácil penetrar al significado de mi palabra y encontrar ahí la luz, más para otros mi palabra es un enigma. 6. Yo os digo, que no todos podrán en este tiempo conocer la espiritualidad de mi mensaje, los que no lo logren tendrán que esperar nuevos tiempos para que su espíritu abra los ojos a la luz de mis revelaciones. 7. Jamás he venido envuelto en misterio ante los hombres. Si os he hablado en sentido figurado para revelaros lo divino o representar en alguna forma material lo eterno, ha sido para que me comprendáis, pero si los hombres se detienen a adorar formas, objetos o símbolos, en lugar de buscar el sentido de aquellas enseñanzas, es natural que se estacionen por siglos y en todo contemplen misterios. 8. Desde los tiempos de la estancia de Israel en Egipto, en que mi sangre fue representada por la de un cordero, ha habido hombres que sólo viven de tradiciones y de ritos, sin comprender que aquel sacrificio fue una imagen de la sangre que Cristo vendría a derramar para daros la vida espiritual. Otros creyendo alimentarse con mi cuerpo, comen panes materiales, sin querer comprender que cuando di a mis discípulos el pan en el Cenáculo, fue para darles a comprender que quien tomare la esencia de mi palabra como sustento, se habría alimentado de Mí. 9. Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y estos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones. 10. Si en ocasiones os habéis confundido y sobre una errónea interpretación habéis acumulado otras, es natural que ahora no comprendáis con claridad ni deis el justo análisis a la enseñanza espiritual del Tercer Tiempo. 11. Es menester que comencéis a derribar vuestros ídolos, a destruir vuestras confusiones pasadas y a ordenar vuestros pensamientos, para que os deis cuenta de que el Padre, desde los primeros tiempos siempre ha venido a hablaros del espíritu, y aunque El haya tomado muchas veces imágenes materiales para doctrinaros, siempre se ha referido a la vida espiritual. 12. Despertad de vuestro sueño humanidad, dejad que vuestro espíritu escudriñe mi palabra, porque de cierto os digo, que si estudiáis bien una de mis lecciones y la comprendéis, habréis penetrado en la esencia de mis revelaciones. 13. Recordad la lección en la que os dije: “Pedid, pedid que se os dará”. Ahora vengo a deciros: “Aprended a pedir”. 14. Si os digo ahora que debéis aprender a pedir, es porque anteriormente vuestra petición era incompleta y egoísta, solo os acordabais de pedir para vosotros o para los vuestros. Mi lección de ahora viene a deciros que debéis aprender a sentir las penas de los demás; sabed vivir y sentir los dolores y sufrimientos de vuestros semejantes, las desgracias que afligen a vuestros hermanos y a sentir los sufrimientos de aquéllos que, por estar distantes, no podéis contemplar. Entre estos últimos debéis de considerar a los que habitan otros pueblos y naciones, a los que moran en otros mundos o en el más allá. No temáis si algún día os olvidáis de vosotros y sólo os acordáis de los demás, porque nada habréis perdido. Sabed que quien ora por los demás, lo está haciendo por sí mismo. 15. Cuánto gozo dais a mi Espíritu, cuando veo que eleváis vuestro pensamiento buscando a vuestro Padre, os hago sentir mi presencia y os inundo de paz. Buscadme, habladme, no os importe que vuestros pensamientos sean torpes para expresar vuestra petición, Yo sabré comprenderlos. Habladme con la confianza con que se habla a un Padre; confiadme vuestras quejas, como lo haríais con el último de vuestros amigos. Preguntadme lo que no sepáis, todo lo que ignoréis y Yo os hablaré con palabra de Maestro; pero orad, para que en aquel bendito instante en que vuestro espíritu se eleve hacia Mí, recibáis la luz, la fuerza, la bendición y la paz que os concede vuestro Padre. 16. Por medio de la oración tengo reservadas muchas revelaciones al espíritu para el futuro. Perfeccionaos en esta comunicación y lograréis alcanzar perfección en vuestras peticiones, es decir, aprenderéis a pedir. 17. Cuando vuestro espíritu se presente en el valle espiritual a rendir cuentas de su estancia y de sus obras en la Tierra, por lo que más os preguntaré será por todo aquello que halláis pedido y por lo que halláis hecho en favor de vuestros hermanos. Entonces os acordaréis de mis palabras de este día. 18. El fin de una era y el principio de otra, ha ocasionado esta crisis y este caos que padecéis; es lo mismo que acontece a un enfermo grave, cuando se acerca el alivio; más parece que es la muerte la que ha llegado. 19. Cuando mayor sea esta crisis entre la humanidad, mayor será después su salud; en verdad os digo que así será y que hace millares de años que os lo había anunciado. Ahora debéis preparaos, fortaleceos en la fe y disponeros a la batalla. 20. A vosotros que frecuentemente estáis escuchando esta palabra, os digo: Velad y orad, porque se acerca para todos un tiempo de gran tribulación, tiempo en el que no valdrá a los hombres todo su poder, su oro, ni su sabiduría para contener el peso de la divina justicia. En estos días seréis testigos de acontecimientos que a los orgullosos y engrandecidos les parecerán absurdos e ilógicos, porque se dará el caso de que los sabios recurran a los que han tenido por ignorantes, en que los ricos y poderosos busquen a los menesterosos, porque en ellos habrá más comprensión y serenidad ante las pruebas más caridad y riquezas espirituales. 21. Algunos me dicen en su corazón: “Maestro, yo no he tenido que esperar esos tiempos de dolor que anunciáis, porque toda mi vida ha sido de pruebas dolorosas”. A lo cual Yo os digo: Bienaventurados vosotros que os habéis templado en el sufrimiento, porque cuando esos días lleguen ya no lloraréis y si en cambio, sabréis dar valor y consuelo a los que no conocían esa tribulación. 22. De cierto os digo, que si la mayoría de los hombres beben hoy el cáliz de amargura, es porque el soldado solamente se forja en el combate, y os estoy diciendo que se aproxima la contienda final, la gran batalla. No vayáis a cerrar vuestros ojos ni vuestros oídos en aquellos instantes, al dolor de vuestros hermanos, ni intentéis esconderos de la muerte, porque en verdad os digo, que donde los hombres de poca o ninguna fe vean el final, ahí estará el principio, donde crean ver la muerte, estará la vida, porque Yo estaré presente para cubriros con mi amor y ayudaros a entrar en ese mundo que vais a restaurar. 23. De todo vengo a preveniros para que nada os sorprenda; vosotros buscad los medios de prevenir y exhortar a los demás a la preparación, a la oración, a la enmienda y a la vigilia. 24. Recordad que Yo soy el Verbo del Padre, que la esencia divina que en esta palabra recibís, es luz de ese Espíritu Creador, que en cada uno de vosotros he dejado una parte de mi Espíritu. Mas al contemplar la pobreza que envuelve al grupo que ahora me escucha y la humildad del aposento en el cual os reunís, en silencio me preguntáis: “Maestro, ¿Por qué no elegiste para tu manifestación en este tiempo a Alguno de esos grandes templos o iglesias, en donde podrían haberte ofrecido ricos altares y ceremonias solemnes dignas de Ti?” 25. Yo contesto a esos corazones que así piensan de su Maestro: No han sido los hombres, los que me han traído hasta esta pobreza, he sido Yo, quien ha elegido para mi manifestación la humilde estancia en el pobre suburbio de vuestra ciudad, para haceros comprender con ello, que no es el tributo material, ni la ofrenda exterior, la que Yo vengo a buscar entre vosotros, que por el contrario, si he vuelto, ha sido para predicar una vez más la humildad, para que encontréis en ella la espiritualidad. 26. Rehúyo de todo lo que sea vanidad y pompa humana, porque a mi Espíritu sólo llega lo que es espiritual, lo que es noble y elevado, lo limpio y eterno. Recordad que dije a la mujer de Samaria “Dios es Espíritu y es necesario que le adoren en espíritu y en verdad”. Buscadme en lo infinito, en lo puro y allí me encontraréis. 27. De las ofrendas materiales que la humanidad me ofrece, sólo recibo la buena intención, cuando ésta en verdad es buena, porque no siempre una ofrenda representa una intención elevada y noble. Cuántas veces los hombres me presentan su ofrenda para cubrir sus maldades o para exigirme algo a cambio. Por ello os digo que la paz del espíritu no se compra, que sus manchas no se lavan con la riqueza material, así pudieseis ofrecerme el mayor de los tesoros. 28. Arrepentimiento, pesar por haberme ofendido, regeneración, enmienda, reparación de las faltas cometidas, todo ello con la humildad que os he enseñado, y entonces sí estarán los hombres presentándome las verdaderas ofrendas del corazón, del espíritu y del pensamiento, que son infinitamente más agradables a vuestro Padre, que el incienso, las flores y las lámparas. 29. ¿Por qué ofrecerme lo que Yo he hecho para vosotros? ¿Por qué me dais flores, si vosotros no las hacéis? En cambio sí me presentáis obras de amor, de caridad, de perdón, de justicia, de ayuda hacia vuestros semejantes, ese tributo sí será espiritual y se elevará al Padre como una caricia, como un ósculo que desde la Tierra, los hijos enviarán a su Señor. 30. Mi manifestación a través del entendimiento humano es humilde y sencilla, así como la forma en que me expreso; sin embargo, os hace estremecer y comprendéis un pasado que vuestro espíritu ya conoce, y os hace mirar con claridad los acontecimientos que pertenecen al futuro. Es por eso que permanecéis embelesados escuchándome, porque nadie como este Maestro sabe leer en los corazones. 31. De distintas comarcas llegáis para acogeros a la sombra bienhechora del árbol corpulento que está invitando a todos los caminantes a refrescarse bajo su follaje; mas os digo, que ya está cercano el tiempo en el que lleguen a esta nación hombres de tierras lejanas. 32. La intuición y el presentimiento serán los que guiarán a aquellos hacia vosotros, vendrán en busca de vuestro testimonio y de vuestra paz, a muchos de ellos les bastará una palabra de las que Yo os enseñé, para levantarse al cumplimiento como verdaderos apóstoles del espiritualismo. 33. ¡Ay de este pueblo si no estuviese preparado para recibir al forastero con su corazón amoroso, porque de sus ciudades no quedará ni piedra sobre piedra, como aconteció con Jerusalén! 34. ¿No os habéis dado cuenta de que vuestra purificación es para haceros dignos de recibir mis lecciones las que debéis de participar a los que vengan a llamar a vuestra puerta? ¿No habéis grabado en vuestra mente que Yo quiero que en este tiempo de tempestades, de guerras, de pasiones, seáis vosotros la barquilla salvadora que cruce serenamente entre las olas de maldad, rescatando a vuestros hermanos? 35. Bienaventurado el que se prepara porque él me escuchará de espíritu a Espíritu. 36. Orad por vuestros hermanos de esta nación en que habitáis, para que sean pacientes con las pruebas y alcancen su purificación. Un gran destino espiritual ha traído este pueblo sobre la Tierra y para cumplirlo es indispensable que esté limpio, preparado y alerta. 37. Comprended que no debéis mezclar lo superfluo con las enseñanzas de mi doctrina, debéis darla a conocer con la misma pureza con qué la habéis recibido de Mí. Extended mi enseñanza por medio de ejemplos y testimonios, por comarcas, aldeas y provincias y haced que en ellas también se fortalezcan vuestros hermanos; este pueblo debe multiplicarse, prepararse y vivir con espiritualidad, porque con sus obras, llegará a ser el defensor de esta verdad. 38. Haced méritos, ¡Oh pueblo!, y lograd que por esos méritos alcancen esta gracia, aquellos que mañana os reciban en su hogar o aquéllos a quienes tengáis que recibir en el vuestro. 39. Enseñad a analizar y comprender que hoy he venido en espíritu a comunicarme por medio de materias torpes y pecadoras; nadie quiere ver a Dios en este cuerpo humano. Que escuchen la palabra, porque en ella está la esencia divina, aquella que procede de mi Espíritu. La palabra es el Verbo y el Verbo soy Yo, el que os habla desde el infinito. 40. El Verbo es amor y es sabiduría que se manifiesta en palabra. Oíd esta voz, multitudes, y no os aletarguéis, porque os encontráis en el santuario de mi Divinidad. Tendréis que regeneraros, si no limpiáis vuestro entendimiento, no podréis analizar mi enseñanza. 41. Bienaventurados los que van esforzándose por cumplir con mi Ley, porque en ellos pronto brillará la luz de la sabiduría. 42. Bendito el que lucha por el perfeccionamiento de su espíritu, porque él se ha inspirado en el más alto ideal que pueda alcanzar un hijo de Dios. 43. Estoy puliendo vuestros corazones, porque de ellos haré brotar agua de vida para los sedientos. 44. Llegada la hora de vuestro cumplimiento, no hagáis obras según vuestra voluntad, ni queráis añadir a mi palabra o a mi obra vuestras ideas imperfectas, porque caeríais en profanación y adulterio borrando vuestras buenas obras del “Libro de la Vida Verdadera”. 45. Os revestiréis de mi verdad y penetraréis en los hogares; haréis escuchar mi palabra y se hará la paz. 46. Unas veces seréis reconocidos cormo emisarios o labriegos de la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana; en cambio, habrá ocasiones en que seréis arrojados a la calle, calumniados o acusados de impostores; mas no temáis, que si a vosotros os juzgasen, también a ellos llegará el instante de su juicio, y si cuando les hablasteis, no lograron abrir los ojos a la verdad, cuando estén bajo mi juicio, recordarán vuestras palabras y contemplarán la luz. 47. Cuando el espíritu de algún gran pecador se desprende de este vida material para penetrar eh el valle espiritual, se sorprende al comprobar que el infierno, como él lo imaginaba, no existe, y que el fuego del cual se le habló en los tiempos pasados, no es sino la esencia de sus obras al encontrarse ante el juez inexorable que es su conciencia. 48. Ese juicio eterno, esa claridad que se hace en medio de las tinieblas que envuelven a aquel pecador, queman más que el fuego más ardiente que pudieseis concebir, mas no es una tortura preparada de antemano como un castigo para el que me ofendió, no, esa tortura proviene del conocimiento de las faltas cometidas, del pesar de haber ofendido a quien le dio la existencia, de haber hecho mal uso del tiempo y de cuantos bienes recibió de su Señor. 9. ¿Creéis que deba Yo castigar a quien con sus pecados me ofendió, cuando Yo sé que el pecado ofende más a quien lo comete? ¿No miráis que el pecador es a sí mismo a quien se hace mal y que no voy Yo a aumentar con su castigo la desgracia que se ha labrado? Solamente dejo que se mire a sí mismo, que oiga la voz inexorable de su conciencia, que se interrogue y se responda, que recobre la memoria espiritual que a través de la materia había perdido y recuerde su principio, su destino y sus promesas; y ahí en ese juicio, tiene que experimentar el efecto del fuego que extermine su mal, que le funda de nuevo como el oro en el crisol, para apartar de él lo nocivo, lo superfluo y todo lo que no es espiritual. 50. Cuando un espíritu se detiene a escuchar la voz y el juicio de su conciencia, de cierto os digo, que en esa hora se encuentra ante mi presencia. 51. Ese momento de quietud, de serenidad y claridad, no llega al mismo tiempo a todos los espíritus; unos penetran pronto en el examen de sí mismos, y con ello se evitan muchas amarguras, porque en cuanto despiertan a la realidad y reconocen sus errores, se preparan y disponen para reparar hasta la última de sus malas obras; otros ofuscados, ya sea por el vicio, por algún rencor o por haber llevado una existencia de pecados, tardan en salir de su ofuscación; otros más insatisfechos, creyendo haber sido arrebatados de la Tierra antes de tiempo, cuando todo les sonreía, imprecan y blasfeman, retardando así el poder librarse de su turbación, y como éstos, hay un gran número de casos que solamente mi sabiduría conoce. 52. Tampoco existen lugares creados por Mí expresamente para la expiación de las faltas cometidas por mis hijos. Yo os digo que no existe un mundo en donde no haya depositado mis maravillas y bendiciones. 53. ¿No decís que este mundo en que habitáis es un valle de lágrimas o sea un valle de expiación? ¿Y quién lo hizo valle de lágrimas, Dios, o los hombres? Yo lo formé a imagen del paraíso celestial, sembrándolo de maravillas y complacencias, pensando hasta en lo más pequeño e insignificante para haceros felices, y sin embargo, dentro de un mundo formado así, para el bienestar y el adelanto, para el deleite y la elevación espiritual de la humanidad, los hombres sufren, lloran, se desesperan y se pierden. 54. Mas vuelvo a deciros que Yo no hice este mundo para el dolor de los hombres; los mundos son lo que sus moradores quieren que sean. Ved cuánto ha deformado la verdad el hombre con sus malas interpretaciones, cuán distinto ha interpretado el sentido figurado con el que se le ha revelado la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres así mismo. 55. Ni oscuridad, ni fuego, ni cadenas existen en el inmenso valle espiritual. 56. Remordimientos y torturas que provienen de la falta de saber, sufrimiento por carecer de espiritualidad para disfrutar aquella Vida, esto y más existe en la expiación de los espíritus que llegan manchados o sin preparación a los umbrales de la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al Padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres a sí mismos. 57. Tampoco la tierra se ha manchado; ella es tan buena y tan limpia como cuando brotó del Padre, por eso no os pediré que le devolváis su pureza, ya que ella no se ha apartado de su destinos de ser madre, albergue y hogar para los hombres; en cambio, a la humanidad sí le pediré que se arrepienta, que se regenere, que purifique su espíritu y su cuerpo, en una palabra, que retorne a su pureza original, ostentando además en su espíritu, la luz conquistada a través de la evolución, de la lucha y de la práctica de la virtud. 58. Deteneos en esta página, discípulos, no volváis la lección de este libro sin antes haberla grabado en vuestra mente y de haber meditado largamente en ella. En verdad os digo, que os servirá en esta vida y os facilitará el camino en aquella que os espera. 59. La lección os la he dado en partes, a través de tiempos y de eras. Hoy os parece que lo que os estoy enseñando será lo último, porque en vuestra mente no concebís mayor perfección en una doctrina espiritual, sin embargo, mi última palabra no es ésta, ni tampoco que esta manifestación dada a través del entendimiento humano, sea la última lección; y para que no penséis más en esto, ahora os digo que mi última palabra, mi última lección, nunca llegará a vosotros, siendo Yo el Verbo Eterno, es natural que Yo os hable y os ilumine eternamente porque no tengo principio ni fin. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 37 1. En todos los tiempos han existido entre la humanidad, hombres de gran luz espiritual, hombres que han venido a iluminar el camino de evolución de sus semejantes. 2. ¿De dónde han venido a la Tierra esos seres? ¿Acaso del mundo inmediato en el cual habitan los que han de volver a este planeta? No, pueblo, Yo os digo que por el saber y la bondad de los seres podréis deducir el mundo del cual han venido. 3. Los grados de elevación espiritual son una escala infinita en la eternidad, pero ese recorrido hacia la perfección está formado por siete etapas, de las cuales tenéis un reflejo en la vida humana, la que también está dividida en siete grados de evolución. 4. Todas las partes del hombre deberán desarrollarse y evolucionar para alcanzar la luz que deben tener y lograr la verdadera espiritualidad. 5. Su materia, su mente, su moral, su espíritu y todo su ser, deben pasar por esas siete grandes lecciones, por esas siete pruebas, de las cuales saldrá purificado, lleno de luz, de serenidad, de fortaleza, de conocimiento y de experiencia. Entonces estará en condiciones de comprender que en su espíritu existe el reino de Dios. 6. La obediencia a la voluntad divina, la sensibilidad para saber interpretar la inspiración espiritual, la comunicación con el Padre y con el mundo espiritual a través del pensamiento, son los adelantos en vuestra evolución que os tiene reservados el nuevo tiempo. 7. Ya tuvo la humanidad épocas en las cuales vivió para el placer material, otras en las que fue tras el poder, el dominio y las riquezas temporales; otras en que desarrolló algunos sentidos buscando la belleza de todo lo que le rodeaba; otras en que buscando la paz del espíritu, penetró por la senda de la religión, y otras en que ha querido hacer de esta Tierra su reinado, de esta vida su eternidad y de la materia su dios. 8. Este es un tiempo decisivo para la vida del hombre, y si observaseis con detenimiento, descubriríais en todos los órdenes, en todos los elementos y fuerzas, una lucha gigantesca, una gran batalla. 9. Es el fin de una etapa, humanidad; mas no sabéis en qué instante se inicie el nuevo tiempo; eso sólo yo os lo diré, Yo, el Cordero que desata los Sellos. Aún vivís el tiempo de la sexta revelación, en el que los acontecimientos se suceden en cumplimiento de las profecías. 10. Cuántas religiones, cuántas sectas y doctrinas van a caer bajo la espada de luz de mi verdad, y cuántas ciencias y teorías van a quedar sepultadas en el olvido, cuando el nuevo día asome y se haga el silencio y la paz en los corazones, y haya verdadera oración y espiritualidad en los hombres. 11. No serán las religiones las que se unan, porque sus diferencias no se lo permiten; serán los hombres los que se unan en la ley de amor, de justicia y de verdad que solamente procede de Dios. 12. Esta humanidad indiferente a toda inspiración divina, no se da cuenta de que está en los umbrales del tiempo más trascendental para su espíritu, mas ya despertará de su letargo cuando contemple los anuncios que aún faltan de mi presencia entre los hombres, porque todos tendréis que estar velando cuando el Séptimo Sello se abra para entregaros la luz. 13. Por ahora con mi palabra estoy preparando a este pueblo para que se levante inspirado en mi verdad, enseñando a sus hermanos las lecciones de amor de mi doctrina. 14. Alimentaos sólo de verdad y rechazad todo lo que no encierra pureza, y de vosotros brotarán los hijos de la luz. 15. Dejad que la niñez vea en vosotros elevación espiritual para que tenga en esta vida una senda segura que seguir. 16. Velad por todos los niños a quienes pueda vuestro corazón brindar un latido de amor, un pensamiento de ternura, y habréis hecho con ellos caridad, con vuestras obras enseñad el amor a toda la humanidad. 17. Yo velaré por todos aquellos por quienes no podáis velar, y no permitiré que la mala simiente que los hombres cultivan en este tiempo, contamine y confunda a aquellos espíritus. 18. Yo soy quien envía a los espíritus a encarnar de acuerdo con la ley de evolución, y en verdad os digo, que no serán las influencias de este mundo las que hagan variar mis planes divinos, porque por sobre todas las ambiciones de poder se hará mi voluntad. 19. Cada ser humano trae una misión a la Tierra, su destino está trazado por el Padre y su espíritu ungido por mi caridad. En vano los hombres hacen ceremonias y ungen a los pequeños; de cierto os digo, que en ninguna edad material, serán las aguas las que purifiquen al espíritu de sus faltas a mi ley. Y si Yo envío a un espíritu limpio de todo pecado, ¿De qué mancha le purifican los ministros de las religiones del bautizo? 20. Tiempo es de que comprendáis que el origen del hombre no es un pecado, sino que su nacimiento es el resultado del cumplimiento de una ley natural, ley que no sólo el hombre cumple, sino todas las criaturas que forman la naturaleza. Comprended que os he dicho que el hombre y no su espíritu; el hombre tiene mi potestad para crear seres semejantes a él, más los espíritus solo brotarán de Mí. 21. Crecer y multiplicarse es ley universal; lo mismo brotaron los astros de otros astros mayores, que la semilla se multiplicó y jamás he dicho que en ese hecho hayan pecado u ofendido al Creador. ¿Por qué vosotros al cumplir con ese divino mandato, habíais de ser después juzgados como pecadores? Comprended que el cumplimiento de la ley jamás podrá manchar al hombre. 22. Lo que mancha al hombre y aparta al espíritu del camino de evolución, son las bajas pasiones, el libertinaje, el vicio, la lujuria, porque todas ellas van en contra de la ley. 23. Estudiad y escudriñad hasta que encontréis la verdad, y así dejaréis de llamar pecado a los mandatos del Creador de la vida y podréis santificar la existencia de vuestros hijos con el ejemplo de vuestras buenas obras. 24. Cuando recordáis que os he dicho que Yo vengo de lo infinito, vuestro pecho suspira tristemente pensando en la distancia que os separa de vuestro Padre, entonces esforzáis vuestra mente para elevarla hacia Mí, y a través de ella, a vuestro espíritu, hasta donde imagináis que existe la morada divina. A veces quedáis satisfechos con vuestra oración, pero hay ocasiones en que no quedáis conformes porque os ha quedado la impresión de que no lograsteis llegar al sitio donde habita el Espíritu Divino. 25. Escuchad, discípulos: Ese infinito de que os hablo, nunca lo podréis medir con vuestra mente. Ese infinito os habla de ternura, de luz, de pureza, de sabiduría, de amor, de perfección, porque todo ello no tiene principio ni fin, ya que son atributos de Dios. 26. Dicho esto, comprended cuando en mi palabra os hablo de mi amor hecho hombre y de mi ternura hecha mujer. 27. Yo no tengo un sitio determinado o limitado para habitar en el infinito, porque mi presencia está en todo lo que existe, lo mismo en lo divino, que en lo espiritual o en lo material. De Mi no podréis decir en qué dirección está mi reino, y cuando elevéis vuestra mirada a las alturas, señalando hacia los cielos hacedlo sólo como algo simbólico, porque vuestro planeta gira sin cesar y en cada movimiento os presenta nuevos cielos y nuevas alturas. 28. Con todo esto quiero deciros que entre vosotros y Yo, no existe ninguna distancia y que lo único que os separa de Mi son vuestras obras ilícitas que ponéis entre mi Ley perfecta y vuestro espíritu. 29. Mientras mayor sea vuestra limpidez, más elevadas vuestras obras y más constante vuestra fe, me sentiréis más próximo, más íntimo, más accesible a vuestra oración. 30. Así como también cuando más os apartéis de lo bueno, de lo justo, de lo licito y os entreguéis al materialismo de una vida oscura y egoísta, tendréis que sentirme cada vez más distante de vosotros; conforme vuestro corazón se vaya apartando del cumplimiento de mi ley, más insensible será a Mi divina presencia. 31. Comprended por qué he venido en este tiempo a manifestar mi palabra en esta forma y a prepararos para la comunicación de espíritu a Espíritu. 32. Vosotros, creyéndome infinitamente distante, no supisteis venir a Mí, Yo os he buscado para haceros sentir mi divina presencia y demostraros que entre el Padre y sus hijos no hay espacios, ni distancias que les separen. 33. Comprended también que si me he comunicado a través de vuestro entendimiento, acortando aquella distancia espiritual que os separa de Mí, ha sido una gracia que os ha concedido vuestro Padre, una prueba más de su misericordia, en atención a vuestra pequeñez y a vuestra falta de espiritualidad. 34. Por esa razón, este tiempo de gracia de mi comunicación por el entendimiento de estos portavoces, será breve, porque no es un don que hayáis logrado por vuestra espiritualidad y méritos para que pueda formar parte de vuestras conquistas espirituales. Vuelvo a deciros que ha sido una gracia que os he concedido, y que una vez que haya finalizado 1950, haré cesar esta forma de comunicación, en espera de que con vuestros méritos volváis a sentirme más próximo a vosotros en la comunicación de espíritu a Espíritu. 35. Esta nueva comunicación será profundamente espiritual, sencilla, natural, pura y perfecta. Ella señalará el principio del fin de todo culto imperfecto, idólatra, fanático, oscuro y abrirá el santuario de vuestro ser, para que en él more mi Espíritu por la eternidad. 36. No habrá éxtasis exterior, ni misticismo, ni ostentación de ninguna especie, sólo habrá limpidez, respeto y verdad, en una palabra: Espiritualidad. 37. Pensad en todas las maravillas que puede encerrar para vosotros el cumplimiento de esta promesa y disponeos a empezar a hacer méritos para que con ellos lleguéis a conquistar esa gracia que os reservo y que vendrá a formar parte de vuestra vida misma, por lo que ya no habrá como ahora, una fecha señalada para su término, porque siendo algo esencialmente divino, tendrá que ser vuestro eternamente. Entonces comprenderéis cuál es la aproximación del reino de los cielos entre la humanidad. 38. Ahora os digo: Trabajad en la Tierra, pero hacedlo con fe, con verdadero amor hacia vuestros hermanos y no os faltará el sustento. 39. Si las aves que no hilan ni siembran, jamás carecen de abrigo ni de alimento, ¿Por qué vosotros vais a carecer de mi caridad siendo los bien amados? Sería necesario que vuestra maldad e ingratitud os llevara a rechazar mis beneficios para que perecieseis de hambre o de frio. 40. Yo soy la vida, el calor y la luz. Yo soy el pan y el agua cristalina y he venido de nuevo a resucitar muertos y a despertar a los que viven en tinieblas a una vida de luz. 41. Ha mucho tiempo que está profetizado que todo ojo me verá, y Yo estoy presente, dispuesto a dejar contemplar mi verdad por la humanidad. 42. ¿Qué les falta a los hombres para poder verme, sentirme y comprenderme? Espiritualidad. La espiritualidad sensibiliza al hombre, tanto en su espíritu, como en su materia. Cuando se haya purificado y de su corazón se eleve la verdadera oración hacia Mí, por vez primera me sentirá delante de él, percibirá mi ternura, se sentirá bañado en mi amor infinito y exclamará: “¡He visto al Señor, le he sentido dentro de mi corazón!” 43. Si encontrase en la Tierra un justo, le tomarla como instrumento para daros enseñanzas y ejemplos a través de él, pero de cierto os digo, que en toda la redondez de la Tierra no he encontrado un justo. 44. ¿En dónde están los justos del Primero y Segundo Tiempos, para que pudieseis analizar su virtud, su fidelidad y celo en el cumplimiento de mi Ley, su fe y su fortaleza? Ellos viven en el reino espiritual, y aunque trabajan para vosotros, no les veis ni les sentís, porque vuestra materialidad es todavía el espeso velo que no os deja contemplar lo espiritual. 45. Vais como náufragos azotados por las furiosas olas de las pasiones, envueltos en las sombras de una noche muy larga; en medio de esa tempestad me he presentado y mi caridad ha sido como un faro que ilumina la ruta que os conduce al puerto salvador. 46. Más ¿Acaso pensáis que vengo a dar a vuestro espíritu el don de poder mirar más allá de esta vida material? No, pueblo, no vengo a concederos un don nuevo, ni un nuevo atributo, todo lo traéis desde vuestro principio, mas debéis comprender que sólo ha brillado en vuestro ser aquello que habéis desarrollado y utilizado, en cambio lo que habéis olvidado, descuidado o ignorado, ha permanecido oculto, aunque latente, porque lo que doy nunca os lo quito. 47. Muchas potencias ocultas, han permanecido dormidas en vuestro ser, en espera de que mi voz venga a despertarlas. Mas ya llegó el tiempo de la resurrección, en el que escucharéis todos la misma voz que oyó Lázaro más allá de esta vida, cuando le dije: “Levántate y anda”. 48. Bienaventurado el que ha sabido esperar mi llegada, porque su despertar será completo y su espiritualidad le permitirá ver todo lo que contiene el nuevo mensaje. 49. Trabajad con amor, lo mismo en lo material que en lo espiritual y tendréis mi paz. Aprended a ser perseverantes hasta lograr recoger el fruto de vuestros sacrificios y de vuestras luchas. 50. Amad para que logréis alcanzar vuestra evolución espiritual, porque Yo os pregunto, humanidad: ¿Qué habéis hecho de vuestro espíritu? Espíritus: ¿Qué habéis hecho de la materia que os he confiado? Ni unos ni otros podréis responderme, porque estás muy lejos de daros cuenta de la gravedad de vuestras faltas y de vuestras flaquezas. Sólo yo puedo juzgar vuestras obras y por eso os envió este rayo de luz para que os miréis en el espejo de mu verdad, iluminados por vuestra conciencia. 51. ¿Habéis olvidado que vuestro espíritu está sujeto a la ley de evolución de la que no debéis de huir? ¿Qué fue de la esencia primera que deposité en vuestro corazón, que es la semilla de amor, de vida y elevación? Ya no entendéis estas palabras, tal parece que os hablo en un idioma desconocido para vosotros. 52. Amar fue el fin para que fuisteis creados. Amar a vuestro Padre y en El a todos vuestros hermanos; he ahí la ley, y eso es precisamente lo que habéis olvidado y borrado de vuestro espíritu. 53. A cada paso la vida os hace sentir y pagar con intenso dolor vuestros errores, pero en vez de deteneros a meditar y a reconquistar vuestros hechos, dejáis que vuestro corazón se endurezca y se envenene más. 54. No habéis querido escuchar a las voces que se han acercado a vosotros para deteneros en vuestra intensa carrera y habéis llegado a la orilla del abismo en donde estáis próximos a caer arrastrando con vosotros a vuestros hermanos. 55. ¿Quién de vosotros puede imaginar cómo es el fondo de ese abismo que con tanto odio y perversidad habéis abierto? Nadie, nadie puede imaginar las tinieblas ni el dolor acumulado durante siglos, milenios y eras en ese inmenso cáliz de amargura. 56. Yo pregunto a los hombres de este tiempo, que se consideran los más adelantados en toda la historia de este mundo. ¿No habéis encontrado con todo vuestro talento, una forma de hacer la paz, de alcanzar el poder y de lograr la riqueza, que no sea matando a vuestros semejantes, destruyendo o esclavizándolos? ¿Creéis que vuestro adelanto sea verdadero y real, cuando moralmente os arrastráis por el cieno y espiritualmente vagáis entre sombras? Yo no combato la ciencia, puesto que Yo mismo la he inspirado al hombre; lo que censuro es el fin para el que a veces la aplicáis. 57. Os quiero grandes de entendimiento, sabios en las enseñanzas de que os he rodeado; pero teniendo siempre por faro a vuestra conciencia en todos vuestros pasos en la vida. Entonces veréis no sólo desarrollarse las virtudes en vuestro espíritu, sino que también contemplaréis cómo llega la salud y la fortaleza a vuestra materia. 58. Recordad que os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios”, queriendo enseñaros con ello que en vuestro ser existe una naturaleza a la cual no podréis conformar tan sólo con lo que en este mundo poseéis, sino que tendréis que buscar para satisfacerle, aquello que existe más allá de lo material, es decir, de lo que sólo se encuentra en la región perfecta de donde procede el espíritu: Dios. 59. Mi luz no os ha faltado un instante, pero sois como las frías losas que cubren los sepulcros, que por momentos se entibian para luego volver a enfriarse. 60. Mi poder y mi paciencia son inagotables y si queréis que al borde del abismo os de una prueba más de amor, os lo concederé, pero debo deciros que en ese infinito amor que voy a demostraros una vez más, estará mi justicia sabia e inexorable. 61. Para ayudaros debéis tener confianza en Mí, mas estad alerta y prevenidos para la lucha. Sed los guerreros, pero no de los que destruyen la vida de vuestros semejantes, sino de los que construyen con amor, con moral, con paz, con buenas obras. 62. No permitáis que las necesidades o la opresión os hagan retroceder hacia la materialidad; por el contrario, levantaos llenos de espiritualidad ante las acechanzas y las pruebas. De cierto os digo que si sabéis aprovechar esas pruebas y vicisitudes, por medio de ellas podréis elevaros a una vida superior, haciéndoos fuertes, nobles, fervientes discípulos del amor de vuestro Padre. 63. A los hombres y mujeres que como padres de familia se presentan delante de mi cátedra, les digo que se revistan de fortaleza, de luz y de paz, porque grandes acontecimientos se aproximan a la Tierra y deben permanecer serenos en su puesto. 64. Buscad siempre lo que dé honra y fortaleza a vuestros hijos y apartad de su camino los errores que pudieran construir para ellos un tropiezo. 65. No he olvidado las promesas que me hicisteis de apartaros de la materialidad para reintegraros al camino espiritual que es la ley del amor y de la caridad que siempre está iluminando por la luz de vuestra conciencia. 66. Es necesario que una vez que hayáis afirmado vuestros pasos en este sendero, os olvidéis de vosotros mismos, para fijar vuestra atención en las necesidades de vuestros hermanos. 67. Entonces veréis que en todos aquellos que dejasteis pasar con indiferencia, había un cáliz amargo, una herida o una pesada cruz. 68. ¡Cuántos corazones hay que calladamente van llorando sus penas sin que nadie lo note! ¡Cuántas amarguras se ocultan tras una sonrisa que vosotros no sabéis comprender! Pero Yo, que siento cada angustia y cada dolor, que leo los corazones, os digo: Preparaos para que desarrolléis la intuición y podáis leer en el interior de vuestros hermanos, porque no siempre los corazones se abrirán ante vosotros para mostraros su dolor. 69. Para esas quejas ocultas, para ese llanto interior, para esa tristeza que no se muestra en la faz de los que sufren, es necesario penetrar en los corazones, lo que sólo se logra con la espiritualidad que hace que florezca en vosotros la caridad. 70. ¡Ah, sí supieseis que es mucho lo que podéis dar y hacer en medio de vuestra pobreza! pero todavía estáis tan materializados, que muchos creéis que sólo con dinero podéis hacer buenas obras; por eso he tenido que venir a vosotros para deciros que no es justo que vayáis llorando de dolor, de hambre y de miseria, sin daros cuenta de que vais doblegados por el peso del tesoro que lleváis, sin percataros de ello. 71. No, no es sólo el fardo de vuestros pecados los que os agobia, humanidad; es que vuestra materia, debilitada cada vez más en las pasiones y luchas de esta vida, es incapaz de resistir la fuerza, la potencia de su propio espíritu, el cual pugna por liberar a su materia de sus flaquezas. 72. Recordad la noche en que nací en cuanto hombre; era fría y obscura, pero no tanto como es el corazón de la humanidad en este tiempo. Aquella noche, mientras mi Espíritu se llenaba de gozo por haber llegado a morar entre los hombres, éstos dormían con sueño profundo, insensibles a mi presencia, ignorando que había llegado el Prometido. Ahí empezó mi calvario. 73. Fue la paja la que sirvió de cuna al recién nacido y el calor de las humildes bestias, el único que aquella familia tuvo en el instante de mi advenimiento. 74. Vosotros creéis que la Naturaleza es insensible a las manifestaciones divinas, mas éste es un error humano, porque fuera de vosotros, todo lo creado, desde lo más grande hasta lo más pequeño, está sujeto a mi ley de la que no podrán apartarse. Sólo el hombre que ha sido formado distinto a todas las criaturas, porque tiene espíritu, conciencia y libre albedrío, es quien permanece insensible a mi Divinidad. 75. ¿Por qué vosotros habéis endurecido a tal grado vuestro corazón que no sentís la presencia, ni escucháis la voz de vuestro Padre? Por razón de vuestro libre albedrío. Ahora no vine en cuanto hombre y sin embargo, he sentido el frio del corazón falto de amor con que me ha recibido la humanidad. 76. No penséis que sólo en este punto de la Tierra, en donde se escucha esta palabra, sea el único lugar en donde me hago presente a mis hijos, porque en verdad os digo que mi manifestación es universal en diversas formas. 77. Elías, habiéndose manifestado entre vosotros como precursor de mi comunicación por el entendimiento humano, no sólo vino a este país donde habitáis; él pasó de un lugar a otro de la tierra anunciando el nuevo tiempo, anunciando la aproximación del Reino de los Cielos. 78. De todas partes surgieron voces que os anunciaban mi llegada: la naturaleza, estremecida conmovió la Tierra; la ciencia se abismó ante nuevas revelaciones; el valle espiritual se precipitó sobre los hombres; y a pesar de ello, la humanidad permaneció sorda ante aquellas voces, heraldos de una nueva era. 79. Un torrente de luz divina descendió para sacar de sus tinieblas a los hombres, pero éstos, egoístas y materializados, lejos de aspirar al perfeccionamiento del espíritu, al mejoramiento moral de su vida en la Tierra, tomaron aquella luz para labrarse tronos y glorias, comodidades y placeres de la materia y cuando lo creyeron necesario, armas para destruir la vida de sus semejantes. Sus ojos se cegaron bajo la intensidad de mi luz, y su vanidad les ha perdido, mas Yo os digo que por la misma luz, encontrarán la verdad, descubrirán el camino y se pondrán a salvo. 80. Los que han sabido recibir en su entendimiento la luz, y la han tomado como un divino mensaje, han hecho que su conciencia guie sus pasos y norme sus obras, porque han tenido el presentimiento de que “El Señor ha vuelto y de que está con los hombres”. 81. Los representantes de las diversas sectas y religiones no han querido recibirme, su corazón, su dignidad y su falsa grandeza les impide aceptarme en Espíritu; por eso, en este tiempo se han formado en toda la Tierra grupos, hermandades y congregaciones de aquellos que sienten la presencia del nuevo tiempo, de los que buscan la soledad para orar y recibir las inspiraciones del Señor. 82. Vosotros, hijos míos, sois de esas multitudes que se han ido formando bajo la luz de una inspiración divina, aunque debo deciros que por gracia, vosotros tenéis esa inspiración convertida en palabra humana; por ello debéis velar, orar y meditar mucho para que no caigáis en confusión o desviéis la finalidad de esta doctrina espiritual. 83. ¿Qué podría perderos en el camino? La vanidad, pueblo. 84. En verdad os digo, que esta inspiración triunfará entre los humildes, entre los caritativos y entre los que anhelan la verdad, la justicia y la paz. 85. La paz y la fortaleza que alcancéis en la oración os hará diligentes e infatigables sembrando el bien, levantando a los caídos, encendiendo la fe y siendo la bendición y el consuelo entre todos los pueblos de la Tierra. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 38 1. Recibo a los postreros y derramo en ellos la misma luz que entregué a los primeros para que se levanten y den a conocer mi doctrina. 2. Corto es el tiempo en que aún escucharéis mi palabra, pues os he anunciado que en 1950 os dejaré de hablar, y después de este tiempo no resonará mi voz a través del entendimiento humano. El que la oyó y creyó, se sentirá satisfecho y fuerte, más el que habiéndola escuchado la puso en duda, se confundirá. En cambio muchos que nunca me escucharon, buscarán a mis discípulos para preguntarles lo que aprendieron del Maestro. 3. Buscad la luz y quien la posea, ayude a encontrarla a todos los que en tinieblas caminan, porque quien lleva confusión durante esta vida, al penetrar en el valle espiritual, su turbación es mayor. Por eso en los tres tiempos he estado ayudando a todos mis hijos mostrándoles el sendero por donde deben elevarse por medio de la evolución de su espíritu. 4. De la vida del espíritu os he revelado todo lo que vais pudiendo comprender, hoy vengo a mostraros una página más profunda de ese conocimiento. 5. Este es el tiempo en que os profeticé que todo ojo me vería. Todo espíritu me escuchará y cuando esta doctrina haya sido comprendida por la humanidad, no volverán los hombres a caer en idolatría, ni en fanatismo, porque habrán aprendido a elevar su espíritu hacia Mí, con la sencillez y la pureza que da la espiritualidad. 6. Lentamente va despertando el espíritu de la humanidad al escuchar en la voz de su conciencia el eco de la campana celestial; es el espíritu de Elías, es la voz del que clama en el desierto, enviado invisible de este tiempo, quien como un pastor, llama con amor a sus ovejas para que con mansedumbre penetren en el redil de paz que les espera. 7. Quien juzgue extraño que Yo deje mi reino por venir en busca de pecadores, de cierto no me conocen. Dejo a los justos, porque ellos están a salvo y todo lo posee, vengo hacia los desheredados, los perdidos y los manchados porque también son mis hijos, a quienes amo como a los justos y porque quiero llevarles a mi morada para que gocen de su Padre. 8. Si sólo amase a los justos y a los pecadores los despreciara ¿Considerarla vuestra conciencia que el padre obrara con justicia? 9. Os estoy enseñando la forma en que debéis lavar vuestras manchas y justificaros ante Mí, haciendo el bien a vuestros hermanos y practicando la caridad en sus diversas formas. Hoy mismo podéis practicar de lo que habéis aprendido; también podéis visitar a los enfermos y ungirles con vuestro amor en mi nombre, que en vuestra fe hallaréis la potestad para curar y vuestra caridad será el mejor bálsamo. Nadie dude de si tendrá don para hacerlo o no. 10. No temáis hacer la caridad porque os consideréis pobres. En el Segundo Tiempo estando Jesús con sus discípulos, les mostré este ejemplo. “Un publicano penetro en el templo y dejó una moneda como limosna, después un fariseo bien ataviado, depositó siete monedas, dejándolas caer una por una para que fuese contemplada su obra y todos viesen que su dádiva era grande. Más tarde, una mujer enferma y pobre se postró a orar y luego depositó dos monedas de poco valor que eran todo lo que poseía. Jesús les dijo a sus discípulos: Mirad, quien creyó dar más dio menos y ésta que dio menos ha dado más, porque dio todo lo que tenía y con ello el pan que había de comer ese día”. 11. A vosotros que me escucháis, os haré comprender cuánto lleváis con vosotros, para que nunca os sintáis menesterosos ante los verdaderos necesitados. 12. Vosotros sois de los que en otros tiempos se dijo que viviríais en el tiempo del Espíritu Santo. Esta es la era de la luz, en que todo espíritu abrirá los ojos a la verdad. Ya mi hoz comenzó a cortar la cizaña de raíz. No os extrañéis de que Yo haya venido cuando el mundo está ocupado en guerras; así estaba predicho. 13. Tanta luz ha contemplado el hombre a través de la ciencia que se ha cegado, mas pasada esa confusión, con mi caridad distinguirán el verdadero camino y en él me encontraran rescatando y salvando a los perdidos como hace el pastor con las ovejas descarriadas. 14. No me he humanizado entre vosotros en este tiempo, sólo he venido como luz que desde mi reino envío a vuestro espíritu. Desde el infinito os estoy inspirando, para que en el mañana vuestro espíritu pueda elevarse hasta Mí en su oración. 15. Hoy debéis hacer que con vuestra preparación vuestro espíritu se purifique y sienta mi presencia entre vosotros. Espiritualmente para que sepáis recibir lo que pidáis, que nunca será demasiado para Mi. No olvidéis las necesidades de vuestro espíritu abrumado por las exigencias de vuestra materia. Ved que lo que más falta, os hace, es la enseñanza divina y ahora que ella se está desbordando en esta forma, buscadla, analizadla y ponedla en práctica con obras de amor hacia vuestros hermanos. 16. Quiero contemplar en vosotros comprensión para mi doctrina y enmienda en vuestra vida, que esta obra que he venido a revelaros la guardéis cual joya de infinito valor, que no os envanezcáis de poseer esta gracia, ni la neguéis a ningún necesitado y mucho menos que lucréis con ella. 17. En verdad os digo que el templo del Sexto Sello no será jamás mercado ni cueva de ladrones. Este santuario que está en lo espiritual, tiene abiertas sus puertas para que en él penetren todos mis hijos. Ahí, el pecador encontrara salvación, desaparecerán los odios, la sed de venganza y las malas inclinaciones. 18. Estáis siendo preparados para que prediquéis esta buena nueva con verdadera fe y valor. Quiero también que la interpretación que deis a mi palabra sea justa, para que vuestra práctica sea limpia. No quiero que entre mis discípulos haya fanáticos, puritanos ni místicos, sino que la elevación de vuestro espíritu sea interior y todos vuestros actos exteriores sean sencillos y naturales. Que cuando este pueblo se multiplique como las estrellas del cielo y como las arenas del mar, sea de verdaderos discípulos de mi enseñanza espiritual, para que con sus obras testifiquen la verdad de mi doctrina. 19. No temáis al tiempo en el que tendréis que hablar; no desconfiéis de Mí ni aun de vosotros, os he dicho: Que en la hora de la prueba no vais a pensar lo que vais a decir, que os bastará vuestra fe y elevación, para que mi luz divina hable por vuestros labios. Si los hombres os piden explicación o análisis de la inspiración que habéis tenido, también Yo os haré comprender la verdad de mis revelaciones, para que la podáis explicar a vuestros hermanos. Entre los emisarios irán mis profetas con la misión de despertar a los pueblos, mas no harán lo que el profeta Jonás, que habiendo ido a amonestar a un pueblo pagano y pecador, anunciándoles calamidades, sufrimientos, plagas y enfermedades si no se regeneraban. Cuando llegó el tiempo del cumplimiento del cumplimiento de su profecía, con gran sorpresa contempló que sus palabras no se habían realizarlo, porque en lugar de calamidades como él había anunciado, aquel pueblo gozaba de paz, de salud y bienandanza. Entonces el profeta avergonzado, retirase a la soledad y ahí, hablando a su Señor le dijo: ¿Por qué la palabra que en mi boca pusisteis no se ha cumplido? He aquí, que ante aquellos hombres en vez de pasar por vuestro profeta, pasó por un impostor. Mas entonces escuchó la voz del Padre que le respondía así: Yo os envié a que anunciarais las pruebas que habrían de acontecer si aquellas multitudes eran sordas a mi palabra, mas os escucharon y se arrepintieron; derrumbaron sus falsos dioses y se postraron para adorarme, lloraron reconociendo sus faltas y con temor esperaron mi justicia. 20. Yo les contemplé preparados y en vez de aflicciones les envié alegría y paz. ¿Creéis que Yo sólo por cumplir vuestra palabra, según vos la entendéis, había de herir a miles? Si vos no sentís a uno, Yo siento a todos. La palabra que disteis, fue para que se regeneraran y con ello evitaron vicisitudes, ellos se arrepintieron y por ello helos ahí llenos de júbilo y de fe en el Dios verdadero. 21. Tened presente estas lecciones, discípulos, que son ejemplos que os serán útiles en vuestro camino. En vosotros existen los dones de videncia, sueños proféticos e intuición para que miréis iluminado siempre vuestro sendero y pongáis alerta a vuestros hermanos. 22. Vuestra misión es prevenir, despertar, anunciar, mas tened en cuenta, que si vuestros hermanos oran, entonces podrán variar los acontecimientos, mas no por ello os vais a sentir defraudados, ni vais a perder la fe. Vuestro destino se reduce a evitar penas y a proporcionar paz, si con vuestros dones lográis ese resultado, debéis estar satisfechos. Velad por la paz de la humanidad, formad entre todos un santuario en cuyo interior puedan vuestros hermanos encontrar salvación paz e inspiración. 23. Venid y comed de este pan que es mi palabra, para que mientras alimentáis con mi gracia a vuestro espíritu, Yo calme mi sed de amor entre vosotros. Cuando habéis amado a vuestros hermanos, me habéis amado a Mí. Cuando habéis perdonado a vuestros enemigos, os habéis reconciliado conmigo y venís a depositar en el altar de vuestra fe, la ofrenda de vuestros méritos, ofrenda siempre grata a mi Divinidad. 24. Oíd: Yo soy quien os formó a mi imagen y semejanza. Yo soy el único Dios, nadie ha existido antes que Yo, mi Espíritu no fue creado, soy eterno, siempre he sido y siempre seré. 25. Os he revelado mi existencia y la Trinidad que existe en mí. Esa Trinidad que reconocéis en el Padre que es Jehová, quien os entregó la ley en el Primer Tiempo; es el Verbo que, a través de Jesús, os enseñó el amor en el Segundo Tiempo y en el Espíritu Santo que os llena de luz y sabiduría, y os explica todas las revelaciones en este Tercer Tiempo, en que vibra en todo espíritu y se comunica entre vosotros a través del entendimiento humano. 26. El Padre anunció por boca de sus profetas la llegada de Cristo, y de Jesús anunció la manifestación del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad. Son las tres fases con las cuales me he mostrado a la humanidad, la ley, el amor y la sabiduría. Tres potencias y un solo Dios, tres potencias y una sola voluntad, un solo amor. 27. Si el Padre es eterno, el Hijo lo es también, porque el Verbo Divino que habló en Jesús siempre ha sido el Padre, siempre ha estado en El. Pues bien, si al hombre lo formé a mi imagen y semejanza, quiere decir que en él existe la imagen de esa Trinidad, en él puse las tres potencias, o sea: carne, espíritu y conciencia. Un solo ser formado de tres naturalezas: la materia, el cuerpo; la espiritual, el espíritu y la divina, la conciencia. 28. En lo más elevado de vuestro espíritu brilla una chispa de mi inteligencia divina que es vuestra conciencia, por lo que sois, en verdad, hijos de mi Espíritu. 29. De la dicha de ser padre, quise participaros y os hice padres de los hombres para que forjaseis seres semejantes a vosotros en los que encarnarían los espíritus que Yo os enviara. Si en lo divino y eterno existe el amor maternal, quise que en la vida humana existiese un ser que lo representara y ese ser es la mujer. 30. En un principio el ser humano fue dividido en dos partes, creando así los dos sexos, el uno, el hombre, el otro, la mujer; en él fuerza, inteligencia, majestad; en la otra ternura, gracia, belleza. El uno, la simiente, la otra, la tierra fecunda. He ahí dos seres que solo unidos podrán sentirse completos, perfectos y felices, porque con su armonía formaran una sola carne, una sola voluntad y un solo ideal. 31. A esa unión, cuando es inspirada por la conciencia y por el amor, se le llama matrimonio. 32. La ley del matrimonio descendió como una luz que habló a través de la conciencia de los primeros, para que reconociesen que la unión del uno con la otra, significaba un pacto con el Creador. El fruto de esa unión fue el hijo, en el que se fundieron la sangre de sus padres como una prueba de lo que atareis ante Dios, en la Tierra no podrá ser desatado. 33. Esa dicha que el padre y la madre sienten cuando han dado un hijo al mundo, es semejante a la que el Creador experimentó cuando se hizo Padre dando vida a sus hijos muy amados. Si después, por conducto de Moisés os entregué leyes para que supieseis elegir la compañera y no codiciaseis la mujer de vuestro prójimo, fue porque la humanidad, en virtud de su libre albedrío, se había perdido en las veredas del adulterio y de las pasiones. 34. Pasados los tiempos, vine en Cristo al mundo y con mi dulce enseñanza que es siempre ley de amor, elevé al matrimonio y con ello la moral y la virtud humana. Hablé en parábolas para hacer inolvidable mi palabra, e hice del matrimonio una institución sagrada. 35. Ahora que me encuentro nuevamente entre vosotros, os pregunto, hombres y mujeres: ¿Qué habéis hecho del matrimonio? ¡Cuán pocos podrán contestar satisfactoriamente! Mi institución sagrada ha sido profanada, de aquella fuente de vida, brota muerte y dolor. Sobre la blancura de la hoja de esa ley, están las manchas y las huellas del hombre y la mujer. El fruto que debiera ser dulce, es amargo, y el cáliz que beben los hombres es de hiel. 36. Os apartáis de mis leyes y cuando tropezáis, os preguntáis angustiados. ¿Por qué será tanto dolor? Porque siempre los instintos de la carne han desoído la voz de la conciencia. Ahora Yo os pregunto: ¿Por qué no tenéis paz, si os he entregado todo lo necesario para que fueseis felices? 37. Yo he puesto en el firmamento un manto azul para que bajo él construyeseis vuestros nidos de amor, para que ahí, alejados de las tentaciones y complicaciones del mundo vivieseis con la sencillez de las aves, porque en la sencillez y en la limpia oración, pueden sentirse la paz de mi reino y la revelación de muchos misterios. 38. Varones, cuando la compañera que habéis elegido es como tierra estéril que no os ha dado frutos, habéis ido en busca de nueva tierra, olvidando que debéis ser conformes con vuestro destino y vuestra restitución. ¿Por qué culpáis al destino de vuestras pruebas y sufrimientos que encontráis en vuestro matrimonio, si vosotros mismos elegisteis ese camino? 39. Todo el que se une en matrimonio ante mi Divinidad, aun cuando su unión no esté sancionada por ningún ministro, hace un pacto conmigo, pacto que queda anotado en el libro de Dios, en donde están anotados todos los destinos. 40. ¿Quién podrá borrar de ahí esos dos nombres entrelazados? ¿Quién podrá en el mundo desatar lo que en mi ley ha sido unido? 41. Si Yo os desuniere, estaría destruyendo mi propia obra. Cuando me habéis pedido ser unidos en la Tierra y os lo he concedido, ¿Por qué faltáis después a vuestras promesas y desmentís vuestros juramentos? ¿Por ventura no es una burla a mi ley y a mi nombre? 42. A vosotras, mujeres estériles, el Maestro os dice: mucho habéis deseado y pedido que vuestro vientre se convierta en fuente de vida y habéis esperado que al anochecer o al amanecer, se escuchara en vuestras entrañas el latir de un tierno corazón; pero los días y las noches han pasado y sólo sollozos han brotado de vuestro pecho porque el hijo no ha llegado a llamar a vuestras puertas. 43. ¡Cuántas de vosotras que me estáis oyendo y que habéis sido desahuciadas por la ciencia, tendréis que dar fruto para que creáis en mi poder! Y por ese prodigio muchos me reconozcan; velad y aguardad. No olvidéis mis palabras. 44. Padres de familia, evitad errores y malos ejemplos; no os exijo perfección, solamente amor y caridad para con vuestros hijos. Preparaos de espíritu y materia, porque en el más allá, las grandes legiones de espíritus esperan el instante para encarnar entre vosotros. 45. Quiero una nueva humanidad que crezca y se multiplique no sólo en número sino en virtud, para que contemplen cercana la ciudad prometida y sus hijos alcancen a morar en la nueva Jerusalén. 46. Quiero que se llene la Tierra de hombres de buena voluntad, que sean frutos de amor. 47. Destruid la Sodoma y Gomorra de este tiempo, no dejéis que vuestro corazón se familiarice con sus pecados, ni imitéis a sus moradores. 48. De esta manera os estoy preparando en el Tercer Tiempo, porque las muchedumbres que os he anunciado llegarán. 49. Tomad cada quién la parte que os corresponda y oíd mi enseñanza en una parábola. 50. “Encontrase delante de Dios un espíritu lleno de luz, pureza e inocencia que dijo a su Señor: Padre, decidme cuál es mi misión, porque deseo serviros. Y el Señor con dulzura le respondió: Esperad, voy a unir en el mundo a un hombre y a una mujer y de su unión nacerá un hijo en el cual encarnaréis, para que siendo hijo del hombre recojáis experiencia en las pruebas del mundo y sintáis de cerca la ternura de una madre y la caricia de un padre. 51. Regocijose el espíritu y esperó. Entre tanto el Señor unió un varón a una mujer con lazos de amor y así les envió por el camino de la vida. 52. Un nuevo ser germinó en el seno de la mujer y entonces Dios envió a aquel espíritu a encarnar en aquel cuerpo y al noveno mes contempló la luz del mundo. La madre sonreía de felicidad y el padre le contemplaba con orgullo. Aquel hijo era la obra de ambos, era el fruto de su amor. La mujer se sintió fuerte y el hombre se sintió semejante en algo a su Creador. Los dos se dedicaron a cultivar a aquel tierno corazón. 53. El espíritu que animaba al hijo sonreía al contemplar la dulce mirada de su madre y la faz severa y a la vez cariñosa del padre. 54. Pasó el tiempo y el padre en su lucha alejase del nido de amor y tomando caminos torcidos se internó hasta perderse, dejando en los zarzales jirones de su vestidura, comiendo frutos venenosos y deshojando las flores que a su paso hallaba. Al sentirse enfermo y abatido recordó a los seres que había abandonado, intentó retornar en busca de ellos, más las fuerzas le faltaron. Entonces, sacando fuerzas de flaqueza, arrastrándose y tropezando por el largo camino, llegó a las puertas del hogar, la esposa le recibió en sus brazos con lágrimas en sus ojos, el hijo estaba enfermo y agonizaba. 55. Al contemplar el padre a su hijo agonizante imploró a la caridad divina su alivio, mesó desesperado sus cabellos y blasfemó. Mas aquel espíritu desprendiese de su cuerpo y se fue al más allá. Los padres quedaron desolados haciéndose mutuamente responsables de la desgracia que los afligía, él por haberse alejado, ella por no haberlo sabido retener. 56. Cuando aquel espíritu llegó a la presencia del Creador, le dijo: “Padre, ¿Por qué me habéis apartado de los brazos de aquella dulce madre a quien mi ausencia ha dejado sollozante y desesperada?” A lo que el Señor respondió: esperad, aguardad, que nuevamente volveréis al mismo seno cuando aquéllos hayan reconocido sus faltas y comprendido mi Ley. 57. El hombre y la mujer continuaban unidos, solitarios, interiormente arrepentidos de sus faltas, cuando nuevamente fueron sorprendidos por el anuncio de un nuevo hijo. Dios hizo retornar al espíritu nuevamente en aquel seno diciéndole: sed en aquel cuerpo que se prepara para la vida y recreaos de nuevo en aquel regazo. 58. Los padres que daban por perdido al primogénito, no sabían que había vuelto a su seno; más el vacío que el primero dejo, lo llenó el segundo, volvió la alegría y la paz al seno de aquel hogar, volvió a sonreír la madre y a recrearse el padre. 59. Ahora el varón temía apartarse de los suyos y procuraba rodearles de amor, permaneciendo cerca de ellos. Pero el tiempo le hizo olvidar su pasada experiencia e inducido por los malos amigos, cayó en el vicio y en la tentación. La mujer le reclamaba y comenzó a repudiarle; el hogar fue convertido en un campo de batalla. Pronto el varón cayó vencido, enfermo y debilitado, mientras la mujer dejando al hijo en la cuna, se levantaba en busca del pan para el inocente y del sustento para aquel compañero que no sabía amarla ni cuidarla. Ella sufría humillaciones y blasfemias, atravesaba por peligros y desafiaba los instintos de los hombres de mala fe. Y en esa forma llevaba el pan de cada día a los labios de los suyos. 60. Dios tuvo caridad del espíritu inocente y antes de que abriera sus ojos a la razón, volvió a llamarle. Y cuando el espíritu fue ante su Señor, le dijo lleno de dolor. Padre, nuevamente me habéis arrancado de los brazos de aquellos a quienes amo, mirad cuán duro es mi destino, hoy os pido me dejéis ya sea en el seno de ellos o en el vuestro por siempre, mas no me hagáis ya caminar, estoy cansado. 61. Cuando el varón volvió de su letargo, contempló un nuevo cuadro de dolor, la esposa lloraba sin consuelo a la cabecera del lecho donde yacía muerto el segundo hijo. Quiso el hombre arrancarse la existencia más la esposa le detuvo diciéndole: no atentéis contra vuestra vida, detened vuestra mano, mirad que nosotros mismos somos la causa de que Dios se lleve a nuestros hijos. El varón se serenó reconociendo que había luz en aquellas palabras. Un día y otro fueron trayendo la calma a aquellos corazones, que recordaban con dolor a los hijos que partieron, que habían sido la alegría de aquel hogar que después se hundió en la desolación. 62. El espíritu preguntó entonces a su Señor: “Padre, ¿Nuevamente vais a enviarme a la Tierra?” “nuevamente, le dijo el Señor, y cuantas veces sea necesario, hasta pulimentar aquellos corazones”. Cuando volvió a encarnar, su cuerpo estaba enfermo porque su madre se encontraba enferma y su padre también. Desde su lecho de dolor aquel espíritu se elevaba al Padre en demanda de alivio. Esta vez no había contemplado la luz del mundo, no había sonrisas en los labios de sus padres, solamente llanto. La madre lloraba desde el amanecer hasta el anochecer junto a la cuna del infante mientras el padre arrepentido, sentía que a su corazón lo taladraba el dolor al ver que el hijo había heredado sus propias lacras. 63. Breve fue la estancia del espíritu en aquella carne enferma, retornando nuevamente a la presencia del Señor. 64. Volvió la soledad entre los esposos, pero el dolor les había unido como nunca, sus corazones se amaban y se prometieron caminar unidos hasta el fin de la jornada. El varón cumplía con sus deberes, ella cuidaba a su esposo, y ambos se sanaban de sus males. 65. Creían difícil que Dios volviera a concederles un hijo más, y he ahí, que cuando el Señor contempló que la salud corporal y espiritual florecía en aquellos seres, les envió a aquel espíritu, como un premio a la abnegación de la una y a la enmienda del otro, y del seno de la mujer brotó un cuerpecito fragante como un capullo, que inundó de felicidad y de paz a aquel hogar. 66. El varón y la mujer postrados llorando de dicha, dieron gracias a su Señor, mientras aquel espíritu sufrido y obediente sonreía a través del hijo diciendo a Dios: “Señor, no me apartéis más de mis padres, hay paz en mi hogar, hay amor en sus corazones, hay calor en mi cuna, hay leche y miel en el seno de mi madre, hay pan en la mesa, y en mi padre hay caricias y en sus manos herramientas de trabajo. Bendícenos”. Y el Señor con regocijo en su Espíritu, les bendijo y los dejó unidos en un solo cuerpo, en un solo corazón y en una sola voluntad. 67. Hoy os digo: bebed de ese vino, de mi enseñanza y brindad, porque cuando os reunís con vuestro Padre hay fiesta en la casa del Señor. 68. Cuántos de vosotros resucitáis al escuchar mi palabra en este tiempo. Estabais muertos a la fe, pues mientras a unos les habían desahuciado los doctores del mundo, a otros les habían negado la comunión los sacerdotes. 69. Abristeis vuestro corazón al sentir que mi palabra sanaba al enfermo, perdonaba con dulzura al pecador, y el Maestro a todos ofrecía el pan de vida eterna. 70. Ríos de maldad habéis contemplado a vuestro paso; pantanos de fango y tierras estériles que nadie ha sabido fertilizar. 71. Habéis visto cómo los campos que ayer fueron fecundos y ofrecieron al mundo sus abundantes frutos de paz y felicidad, hoy están convertidos en campos de sangre, de destrucción y de muerte. 72. Es menester que el Padre se acerque a sus hijos, Yo soy el rocío que en el silencio de la noche desciende sobre los campos y cae en las corolas de las flores, más las flores que se han secado, los corazones que han muerto a la esperanza, no saben sentir mi amor. 73. Discípulos: Ved que con mi enseñanza he despertado en vuestro corazón el sentimiento de caridad para que hagáis vuestras las aflicciones de la humanidad y no seáis indiferentes a sus conflictos, a sus pruebas y tragedias. 74. Uníos en pensamiento y orad por vuestros hermanos, Yo entenderé vuestras súplicas y premiaré vuestros deseos. Aún sois débiles para olvidar vuestras penas o preocupaciones para pensar en los demás. Yo os digo: Aceptad esas pruebas con valor y confianza en vuestro Señor, ellas no se apartarán de vuestro paso ni se resolverán con vuestra rebeldía o inconformidad. En cambio, con elevación espiritual, con fe, con serenidad, venceréis las más terribles pruebas. Cada abrojo, cada abismo que salvéis, dejará en vuestro espíritu un destello de luz. Quien sabe recibir con preparación sus pruebas, siente que sus momentos de dolor, que para otros parecerían eternos, se acortan. 75. Esta vida es vuestra calle de amargura, donde a veces caéis y donde también sentís que no vais solos con vuestra cruz, porque un Cirineo invisible y dulce os va levantando cada vez que os doblegáis, vencidos por el peso de vuestro destino. Si el lobo se ha acercado a vosotros. Yo le he apartado. Si los gentiles y los escudriñadores han penetrado en el seno de vuestras reuniones para encontrar faltas y acusaros de ellas, Yo os he cubierto con mi manto de ternura y he cerrado los labios de aquellos. Cuando los hombres os han sometido a prueba con sus preguntas, he puesto prematuramente la voz del Espíritu Santo en vuestros labios, ya que aún no os habéis preparado para convencerles con palabras de luz. 76. No vengo a reprenderos, más buscad en la dulzura de mi palabra la esperanza, la corrección y aun el juicio. ¿Qué sería de vosotros si Yo viniese a adularos en vuestra imperfección y a ensalzaros en vuestros pecados? ¿No es por ventura lo que hacen con los príncipes del mundo? Siempre os he alentado cuando os veo buscar con ahínco vuestro adelanto espiritual, cuando vais en pos del enfermo, sin consultar la hora, ni fijaros si el tiempo es inclemente, y cuando delante de jueces os habéis encontrado, permanecéis serenos y dais testimonio de Mí con palabras de verdad. 77. Así habéis aprendido que los corazones son las tierras que tendréis que cultivar y que mientras más extensas sean las campiñas, mayores tendrán que ser vuestros cuidados; y que lo que habéis sembrado, no lo podréis ya abandonar. 78. Entre vosotros se encuentran los que iréis a otras naciones en busca de nuevas tierras donde sembrar. Yo os he dado el idioma universal con el cual os sabréis entender unos y otros, no el lenguaje florido que pronuncian los labios humanos, sino aquél que expresa el espíritu a través del amor. 79. Para otros no será necesario emprender estas largas jornadas, les bastará prepararse para entregar la caridad a los más próximos, así como hacer luz en los espíritus desencarnados que turbados se encuentran. ¡Ay del que cerrase sus puertas al llamado de esas legiones de menesterosos porque ellos en su turbación no sabrán perdonar! 80. El discípulo diligente me bendice a cada paso porque siente el peso de su cruz y se deleita sirviéndome, el perezoso se siente privado de su libertad y agobiado por un fardo muy pesado. A nadie vengo a encadenar ni a convertir en esclavo, por el contrario, he venido a daros la verdadera libertad para que ni el presidio ni la muerte puedan encadenaros, sino que ahí donde muchos se han considerado perdidos, levantéis vuestro espíritu en la escala infinita de su evolución. 81. Discípulos: ¿Estáis dispuestos a perdonar a aquellos que os ofenden? ¿Quiénes son vuestros enemigos? En verdad os digo, que a vuestros hermanos no debéis llamarles enemigos, Yo no os envío en contra de la humanidad, sino en contra de su pecado y de su ignorancia. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 39 1. Yo soy la paz que desciende a vosotros, porque en el mundo sólo contemplo caos. 2. Velad y orad, haced el bien y con la práctica de la caridad destruiréis la guerra. 3. El árbol de la ciencia, según le cultivaron los hombres, se encuentra dando un fruto amargo a la humanidad, mas Yo voy a daros el agua cristalina del amor, para que la reguéis y veáis cuán diferentes van a ser los frutos que ese mismo árbol va a producir. 4. Antes de que descubráis en mi enseñanza el secreto para cultivar el árbol de la ciencia, éste será azotado por fuertes huracanes que harán caer hasta el último de sus malos frutos y lo dejarán limpio. 5. Después de ese vendaval, comenzaréis a ver brillar en vuestro espíritu una nueva luz, la cual se reflejará en todas las sendas de vuestra vida. 6. Estáis viviendo el tiempo del juicio, recordad cuántas veces os he dicho que la hoz de mi justicia divina incansablemente corta la mala yerba. 7. Mi justicia toca lo mismo a la ciencia, que a las religiones o a los hombres del poder; nada quedará sin ser escudriñado por mi mirada o pesado en mi balanza. Desde el principio de la humanidad el pecado ha sido sentenciado a morir y mi palabra tendrá que cumplirse. 8. Vos pueblo, cuando miréis en la Tierra señales de estos acontecimientos, elevaos en oración a Mí, reuníos con vuestra familia formando un solo pensamiento y enviad vuestro espíritu como mensajero de mi amor hacia vuestros hermanos necesitados de paz. 9. No dudéis del poder de la oración, porque si practicando la caridad no tuvieseis fe, nada podréis dar a vuestros hermanos. 10. ¿No os he enseñado que hasta los elementos desatados pueden escuchar vuestra oración y apaciguarse? Si ellos obedecen a mi voz, ¿Por qué no han de obedecer la voz de los hijos del Señor cuando ellos se hayan preparado? 11. Desde el tiempo en que estuve con vosotros en el mundo, os enseñé a orar para que en los momentos de prueba, supieseis comunicaros con vuestro Padre, y tomando fuerza de Él, cumplieseis con vuestra misión de amor y caridad entre la humanidad. 12. La oración es una gracia que Dios ha entregado ¡al hombre para que le sirva de escala para elevarse, de arma para defenderse, de libro para instruirse y de bálsamo para ungirse y sanar de todo mal! 13. La verdadera oración ha desaparecido de la Tierra, los hombres ya no oran, y cuando intentan hacerlo, en vez de hablarme con el espíritu, lo hacen con los labios, empleando palabras vanas, ritos y artificios. ¿Cómo van a contemplar prodigios los hombres, empleando formas y haciendo prácticas que no enseñó Jesús? 14. Es menester que vuelva la verdadera oración entre los hombres, y soy Yo quien nuevamente vine a enseñárosla. 15. Bendito el que inspirado en su amor hacia los demás, les sirva de peldaño en su elevación hacia Mí, porque cuando él abra sus ojos para contemplarse a sí mismo, se verá cerca de su Padre. 16. No preguntéis qué es lo que debéis hacer para que sepáis que habéis cumplido con vuestra misión, porque mi ley se reduce a que os améis los unos a los otros. Comprended que cada día de vuestra vida os brinda una oportunidad para que practiquéis ese divino mandamiento. 17. Cada quien en su camino puede cumplir con la misión de amar; el que guía espíritus, el que instruye, el hombre de ciencia, el que gobierna, el padre de familia, todos podéis servir a vuestros semejantes inspiraos en mi máxima que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 18. Todo será limpio, todo será renovado, para que las nuevas generaciones encuentren la Tierra preparada para el cumplimiento de su gran misión espiritual. 19. No escojáis a quiénes debéis amar, amad a todos sin distinción. El amor espiritual no puede tener preferencias. 20. El amor que os enseño, está más allá del amor por los vuestros, del amor a la patria y a vosotros mismos. 21. No temáis no poder ser útiles en esta obra de amor pensando en vuestra pobreza material. Espiritualizaos y no necesitaréis de los bienes de la Tierra para poder hacer el bien a vuestros semejantes. Ved cómo de entre este pueblo de menesterosos y humildes, he entresacado a mis labriegos, convirtiéndolos en consejeros, doctores y confidentes de los que sufren, y que a ellos se acercan en demanda de consuelo y de paz. 22. De su amor ha brotado inagotablemente el bálsamo de curación, de sus labios antes torpes, ha surgido la palabra de luz que orienta, que regenera, conmueve y convence. ¿Y qué es lo que creían llevar en su corazón estos labriegos antes de que Yo les descubriera su herencia? Nada, se sentían parias, incapaces de practicar la caridad y de conducirse por sí mismos. 23. Mirad cómo ante la humildad de los labriegos, se presentan los ricos a pedir caridad, los doctores a consultarles sus problemas sin solución y los que se han cultivado en el sendero del conocimiento teólogo o filosófico llegan para aprender la primera lección. ¿No os maravilla este prodigio realizado entre vosotros? Entonces ya lo sabéis pueblo y lo sabréis humanidad, el poder y los caudales de la Tierra no bastarán para labraros la paz, para haceros útiles los unos a los otros haciéndoos la caridad materialmente si no aprendéis a amar. 24. Cuando haya amor en vuestro espíritu y lo hagáis sentir a vuestros semejantes, entonces veréis realizarse los prodigios. Empezad a practicar la virtud los que hayáis permanecido insensibles o alejados de la caridad, del amor, del bien, que son la esencia de una vida espiritual, y cuando alguien llegue a vuestras puertas agobiado de sed, de fatiga y de hambre, sentadlo a vuestra mesa sin consultar si en la cesta hay pan suficiente; preguntad a vuestro corazón si al invitar al caminante a vuestra mesa, lo hacéis con amor Sincero, con verdadera caridad, si así es, veréis el pan multiplicado, todos quedaréis satisfechos y en el corazón del caminante se encenderá una llama de fe, para darme gracias y bendecirme. Ese, en su vida, tendrá que hacer lo mismo que con él hicisteis, porque le enseñasteis una lección de amor al alcance del más escaso de entendimiento. 25. Sed humildes, recordad que Yo vuestro Dios, nací en la humildad y más tarde cubrí mi cuerpo con humilde túnica. ¿Por qué vosotros soñáis siempre con buenos atavíos y hasta llegáis a desear las regias vestiduras? 26. Vuestro reino tampoco es de este mundo, esta vida es como un campo de batalla a donde venís a hacer méritos para penetrar después triunfantes en la tierra conquistada y recibir en ella vuestro galardón. 27. No dejéis jamás la cruz en mitad del camino, no abandonéis vuestra misión, porque sería tanto como si en una batalla arrojaseis Vuestras armas, huyendo cobardemente de la lucha y renunciaseis al triunfo que aguardaba a vuestro espíritu. 28. Soy el camino perfecto, en mi paso por la Tierra os legué con mi ejemplo el “Libro de la Vida Verdadera”, con cuyas enseñanzas aprenderéis a luchar para vencer en todas las batallas; mi espada de amor luchó sin tregua contra el mal y la ignorancia de la humanidad. Mis armas no fueron homicidas, Yo no os traje la muerte, sino la vida eterna. Mi mansedumbre exasperaba y confundía a los que me ofendían, mi amoroso perdón vencía la dureza de su corazón, mi muerte en cuanto hombre les resucitó a la vida de la gracia. ¿No recordáis que el Mesías prometido había sido anunciado como un guerrero invencible? 29. Es tiempo de que el amor, el perdón y la humildad, surjan del corazón de la humanidad como armas verdaderas, que se opongan al odio y al orgullo. Mientras el odio encuentre odio y el orgullo tropiece con el orgullo, los pueblos se extinguirán y en los corazones no habrá paz. 30. La humanidad no ha querido comprender que su felicidad y su progreso sólo puede encontrarlos en la paz, y va tras de sus ideales de poderío y de falsa grandeza derramando sangre hermana, arrancando vidas y destruyendo la fe de los hombres. 31. El hombre con su orgullosa ciencia está desafiando mi ley; y os digo que una vez más lucharé contra su pecado, más el hombre no encontrará en Mí a un Juez orgulloso y soberbio, porque ésos son defectos humanos, ni sentirá sobre sí el peso de una venganza, porque las bajas pasiones son propias de vuestra imperfección; encontrará a un Juez inexorable y a un Maestro enseñándole una gran lección de amor. 32. No todos queréis guerras ni alimentáis odio ni orgullo para los inocentes, para los de buena voluntad y fe. Yo daré señales cuando las guerras estén a punto de desatarse, para que velen y oren, porque con su oración y con su vigilia serán invulnerables a las armas homicidas. 33. Del oriente al occidente se levantarán las naciones desconociéndose y del norte hacia el sur también se levantarán para encontrarse todas en la encrucijada, con cuyo choque se producirá una inmensa hoguera en la que arderá el odio, se extinguirá el orgullo y se consumirá la mala yerba. 34. Es necesario que las nuevas generaciones encuentren una tierra limpia, para que florezca la paz y el amor; pero antes desaparecerá hasta la última huella del crimen de Caín, cuya herencia aún lleva consigo la humanidad. 35. Vosotros que estáis bajo el efluvio de mis lecciones, ¿Encontráis que en todo ese dolor que se avecina, haya castigo o venganza divina? No, me decís, es el fruto que hemos cultivado y que vamos a recoger. 36. Yo siempre tengo caridad de mis hijos, porque sois muy pequeños para comprender todo el mal que os hacéis; por eso me acerco a vosotros, y materializando mi palabra os envío mis mensajeros a amonestaros, a preveniros de vuestro mal camino, pero, ¿Cuándo habéis atendido a mis llamados? Nunca, de ahí el motivo por el que está sufriendo la humanidad. 37. Pueblo amado, no seáis un simple espectador ante el caos que contemplaréis, porque tendréis que responderme de la paz y de la fortaleza que habéis recibido. 38. Esa paz y esa fuerza son para que oréis, para que vuestro cerebro no se ofusque y os mostréis diligentes e infatigables haciendo el bien, encendiendo la fe y esparciendo consuelo entre la humanidad. 39. Discípulos amados: extended mi doctrina entre vuestros hermanos. Yo os encargo que habléis con claridad, tal como os he enseñado. Estudiad cuidadosamente todas las partes de esta Obra, porque de cierto os digo, que mañana seréis interrogados por vuestros hermanos. Yo sé que vendrán a preguntaros qué concepto tenéis de la Trinidad de Dios, de la Divinidad de Cristo y de la pureza de María, y es menester que os encontréis fuertes para que salgáis avante en esas pruebas. 40. Sobre la Trinidad diréis: que no son tres personas distintas las que existen en Dios, sino un solo Espíritu Divino, el cual se ha manifestado en tres fases distintas a la humanidad, y ésta en su pequeñez para penetrar en lo profundo, creyó mirar tres dioses donde sólo existe un solo Espíritu. Por lo tanto, cuando escuchéis el nombre de Jehová, pensad en Dios como Padre y como Juez. Cuando penséis en Cristo, mirad en El a Dios como Maestro, como Amor, y cuando tratéis de comprender de donde procede el Espíritu Santo, sabed que no es otro que Dios manifestando su sabiduría a los discípulos, que más han adelantado. 41. Si Yo hubiera encontrado a la humanidad de los primeros tiempos tan evolucionada espiritualmente como ésta de hoy, me habría manifestado delante de ella como Padre, como Maestro y como Espíritu Santo, y entonces los hombres no habrían visto tres dioses donde sólo existe uno. Pero no se encontraban capacitados para interpretar mis lecciones y se hubiesen confundido y apartado de mi senda, para seguir creando dioses accesibles y pequeños, según su imaginación. 42. Ya sabéis la causa por la que el Padre se ha manifestado por tres etapas, y también sabéis el error de los hombres sobre el concepto de la Trinidad. 43. En mi Espíritu divino existe un número infinito de fases y atributos. Mas por haberme mostrado en tres formas a través de tres eras, os he nombrado Trinitarios y ahora ya me reconocéis en esas tres revelaciones y las sabéis unir en una sola, mirando en ella a un solo Dios que lo mismo puede manifestarse como Juez, que mañana como Maestro y más tarde como Padre de infinita sabiduría y bondad. 44. Ya no tratéis de darme forma material en vuestra mente, porque no existe forma en mi Espíritu, como no tiene forma la inteligencia, el amor, ni la sabiduría. 45. Os digo esto, porque muchos me han representado en la forma de un anciano cuando piensan en el Padre, y Yo no soy un anciano porque estoy fuera del tiempo, mi Espíritu no tiene edad. 46. Cuando pensáis en Cristo, al instante formáis en vuestra mente la imagen corpórea de Jesús y Yo os digo, que Cristo, el Amor Divino encarnado, mi Verbo hecho hombre, en cuanto dejó la envoltura corpórea, se fundió en mi Espíritu, del cual había brotado. 47. Mas cuando habláis del Espíritu Santo; utilizáis el símbolo de la paloma para tratar de imaginarlo con alguna forma, y Yo os digo que el tiempo de los símbolos ha pasado, y que por esta razón cuando os sintáis bajo la influencia del Espíritu Santo, lo recibáis como inspiración, como luz en vuestro espíritu, como claridad que viene a disipar incertidumbres, misterios y tinieblas. 48. Si os digo que Cristo es el amor del Padre, comprended que Cristo es divino. ¿Qué de extraño hay en que Dios haya hecho encarnar su amor, para manifestarlo a un mundo carente de espiritualidad? ¿No es esto una prueba de caridad perfecta entregada a los que no pudiendo ir al Padre, son buscados por El? 49. Ahora bien, quiero enseñaros que Cristo no es menos que Yo ni que está después de Mí, porque si Él es Amor, ese amor ni está después ni está antes de ninguna otra potencia, está unido y fundido en todas, formando lo Absoluto, lo Divino, lo Perfecto. 50. ¿Y qué queréis que os diga de María que fue enviada por el Señor a la Tierra para servir de Madre a Jesús, en cuyo cuerpo se había de manifestar el Verbo? 51. En verdad os digo: que Ella fue la ternura divina encarnada, por ello cuando en su estancia escuchó las palabras del Mensajero del Señor, anunciándole que en su seno concebiría al Mesías, en su corazón no hubo duda ni rebeldía ante lo que Ella sabía que era voluntad divina. Su ejemplo fue de humildad y de fe, su obra fue callada y sublime, por eso fue la única capaz de cumplir aquel mensaje celestial y de aceptar aquel sublime destino sin vanidad. 52. Jesús vivió su niñez y juventud al lado de María, y en su regazo y a su lado gozó de su amor maternal. La ternura divina hecha mujer endulzó al Salvador los primeros años de su vida en el mundo, ya que llegada la hora, había de beber tanta amargura. 53. ¿Cómo es posible que haya quien pueda pensar que María, en cuyo seno se formó el cuerpo de Jesús y a cuyo lado vivió el Maestro, pudiese carecer de elevación espiritual, de pureza y santidad? 54. El que me ame, antes tendrá que amar todo lo mío, todo lo que amo Yo. 55. Estas enseñanzas de amor y caridad, las debéis dar a conocer a vuestros hermanos. Es necesario que sepáis que no es indispensable que toda la humanidad me escuche en la forma en que a vosotros me manifiesto. Me basta que este pueblo presencie y escuche estas enseñanzas para que sea después mi testigo y emisario ante sus hermanos. 56. Si esta forma de comunicación fuese la más elevada que los hombres pudiesen alcanzar, entonces la daría a conocer en toda la Tierra, y una vez establecida, no tendría fin; pero como esta comunicación a través del portavoz humano es solamente la preparación para la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu, le he concedido un lapso de tiempo, marcándole el instante de su término que será 1950. 57. Estas multitudes que año por año han asistido a la Cátedra de su Maestro, son las destinadas a extender este mensaje entre la humanidad, después de que hayan dejado de escuchar mi palabra. 58. No deberán levantarse a doctrinar antes de mi partida porque es necesario que escuchen mis últimas enseñanzas, que serán las más profundas y por lo tanto las que los dejen fuertes y preparados para la lucha. 59. Todos, desde las congregaciones más antiguas, hasta los que comienzan a reunirse en los recintos más recientes, han escuchado de Mí, que esta comunicación cesará al finalizar el año de 1950, que es mi voluntad divina que así sea, y que el pueblo en ninguna forma deberá oponerse a lo dispuesto por el Padre. 60. Pretender hacerme esperar un tiempo más entre vosotros sería necio, sería negarle al Padre su perfección y su justicia y sería negar que he sido Yo, el inmutable, quien os ha hablado. 61. Os digo esto porque aunque en estos instantes ninguno se siente capaz de consumar esa profanación, Yo sé que en los momentos decisivos, en la hora amarga y triste de mi despedida, no faltará un traidor en mi mesa, un débil que arroje lejos de sí el pan que por mucho tiempo lo alimentó y con un falso beso de amor me entregue al escarnio y a la burla de la humanidad. 62. ¿Quién creéis que se comunique por estos entendimientos, cuando haya cesado el tiempo de mi comunicación? ¿Por ventura queréis hacerme partícipe de vuestra desobediencia? 63. Pensad que una desobediencia vuestra, originaría más tarde la confusión entre la humanidad; que una profanación de tal magnitud fomentaría el caos entre las multitudes, nadie creería en mi manifestación como Espíritu Santo, todos perderían la fe. 64. Desde ahora os digo: que los que quieran hacer creer que me sigo comunicando por su conducto, después del tiempo fijado por Mí, serán negados y llamados impostores y quien se comunique por sus entendimientos será llamado falso Cristo; más los videntes que hiciesen causa común con aquel engaño, serán llamados falsos profetas. 65. Pueblo: Fortaleceos en todo lo que hoy os digo, para que cuando llegue la hora de prueba, sepáis permanecer firmes, unidos a mi ley, respetando mi voluntad, porque con vuestra conducta daréis el mayor testimonio de que habéis creído que esta palabra es la suprema verdad. Quien hiciese lo contrario, me habrá negado. 66. Bienaventurados los que permanezcan fieles a mi palabra, porque a ellos llegado el tiempo les tomaré como emisarios y testigos de este mensaje divino, que a través de mi comunicación por el entendimiento humano deje a la humanidad, como una lección precursora para la verdadera comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Padre. 67. Hoy busco a vuestro espíritu porque la morada espiritual reclama su presencia. 68. No habéis podido elevaros porque cada imperfección vuestra es un eslabón de esa cadena que os ata a las posesiones terrenales, impidiéndoos vibrar en las regiones que le corresponden al espíritu. 69. ¿Qué os labraréis para después de esta vida? ¿Acaso pensáis que vuestro espíritu puede penetrar con planta firme en una morada donde sólo la espiritualidad es su luz y su sostén? 70. Escuchad esta palabra, analizadla y comprenderéis que ella viene a ayudaros a despojaros de todo lo superfluo, porque esas influencias no dejan en libertad a vuestro espíritu. 71. Aquí ante mi presencia, despojad a vuestro espíritu de todas las impurezas y dejadle libre. No temáis, porque no vais a descubrirme ningún secreto, Yo os conozco mejor que vosotros mismos. Confesaos íntimamente Conmigo, Yo sabré comprenderos mejor que nadie y podré absolveros de causas y deudas porque soy el único que puede juzgaros. Mas cuando os hayáis reconciliado con vuestro Padre y en vuestro ser escuchéis el himno de triunfo que entone vuestro espíritu, sentaos en paz a mi mesa, comed y bebed los manjares del Espíritu, que en la esencia de mi palabra se encuentra. 72. Cuando os levantéis de la mesa para volver a vuestras diarias faenas, no olvidéis que en cada uno de vuestros pasos está presente mi ley y que mi mirada os contempla. Con esto quiero deciros, que no sólo os preparéis de espíritu y entendimiento cuando penetréis a estos recintos a escuchar mi Palabra, sino que ese temor de ofenderme que mostráis en estos lugares, os acompañe a todas partes y en todo tiempo. 73. Tenéis mi palabra en vuestra conciencia, para que a ella le consultéis si vais caminando dentro del sendero del cumplimiento. 74. A todos los que me escuchan les doy la misma palabra, ni al pobre le doy más por ser menesteroso, ni al rico le doy menos; de cierto os digo que en espíritu todos estáis necesitados. 75. A todos os amo por igual, no contemplo diferencias de clases, de razas, de idiomas o de credos, ni siquiera diferencia de sexos, Yo hablo para el espíritu, a él es a quien busco y al que he venido a doctrinar para guiarlo con la luz de mi enseñanza a la “Tierra prometida”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 40 1. Para que el Verbo de Dios habitara entre la humanidad, y le mostrara el camino de su restitución con los sublimes ejemplos de su amor, todo lo preparo el Padre. 2. Primero inspiró a los profetas que habían de anunciar la forma en que el Mesías vendría al mundo, cuál sería su obra, sus padecimientos y su muerte en cuanto hombre, a fin de que cuando Cristo apareciese en la Tierra, el que conociese las profecías, le reconociera al instante. 3. Siglos antes de mi presencia a través de Jesús, el profeta Isaías dijo: Por lo tanto el Señor os dará esta señal “he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel” (Que quiere decir “Dios con nosotros”). Con esta profecía entre otras anunció mi llegada. 4. David, muchos siglos antes de mi advenimiento, cantaba con salmos llenos de dolor y sentido profético, los sufrimientos del Mesías durante la crucifixión. En aquellos salmos habla de una de mis siete palabras en la cruz, anuncia el desprecio con que las multitudes me habían de conducir al sacrificio, las frases de burla de los hombres al oírme decir que en Mí estaba el Padre, la soledad que había de experimentar mi cuerpo ante la ingratitud humana, todos los tormentos a que habría de ser sujeto y hasta la forma en que echarían suertes sobre mi vestidura. 5. Cada uno de mis profetas vino a anunciar mi llegada, a preparar los caminos y a dar señales precisas para que llegado el día nadie se confundiese. 6. En Nazareth vivía una flor de pureza y de ternura, una virgen desposada, llamada María que era precisamente la anunciada por el profeta Isaías, para que de su seno surgiese el fruto de la Vida Verdadera. Hasta ella llegó el enviado espiritual del Señor para comunicarle la misión que traía a la Tierra, diciéndole: “Salve muy favorecida, el Señor es contigo, bendita Tú entre las mujeres”. 7. La hora de ser revelado el divino misterio, había llegado, y todo lo que sobre la presencia del Mesías, del Salvador, del Redentor, se había dicho, estaba próximo a cumplirse. Pero cuán pocos fueron los corazones sensibles a mi presencia. Cuán pocos los espíritus que estuvieron preparados, para reconocer en la luz de mi verdad, el reino de los cielos. 8. Los hombres en su mayoría materializados por sus ambiciones, sujetándolo todo a sus acontecimientos y experiencias humanas, tratando de comprobar lo espiritual por medio de su ciencia material, tuvieron que confundirse ante lo incomprensible y acabaron negándome. 9. Pocos fueron los que me amaron y siguieron y muchos los que me desconocieron. 10. Los que me amaron, fueron los que reconocieron mi presencia a través de la sensibilidad espiritual y de la fe. Dones superiores a la razón humana, a la ciencia y a la inteligencia. 11. A cada paso me escudriñaban. Todos mis actos y palabras fueron juzgadas con mala intención, las más de las veces se confundían ante mis obras o pruebas, porque sus entendimientos no eran capaces de comprender lo que sólo el espíritu puede concebir. 12. Si oraba, decían: ¿Para qué ora si dice estar lleno de poder y sabiduría? ¿Qué puede necesitar o pedir? Y si no oraba, decían que no cumplía con su culto. 13. Si veían que no llevaba a mis labios algún sustento, mientras mis discípulos comían, juzgaban que Yo estaba fuera de las leyes instituidas por Dios, y si me veían tomar alimento se preguntaba, ¿Qué necesidad tenía de comer para vivir, quien decía ser la vida? No comprendían que Yo había venido al mundo a revelarles a los hombres, cómo debería vivir la humanidad después de una prolongada purificación, para que brotara de ella una generación espiritualizada, que estuviera por sobre las miserias humanas, de las necesidades imperiosas de la carne y de las pasiones de los sentidos corporales. 14. Muchos siglos han pasado después de que con mi presencia iluminé a la humanidad y cuando tratan de comprender la verdad sobre la concepción de María, sobre mi naturaleza humana y mi esencia espiritual, su mente turbada no ha podido comprender, ni su corazón envenenado ha concedido aquella verdad. 15. Esa mente y ese corazón, liberados por un instante de sus tinieblas, dejarán escapar a su espíritu a las regiones de la luz, en donde se sentirá iluminado por una claridad superior, que no será la de su razón ni la de su ciencia. 16. Entonces sabrán por el espíritu ya evolucionado, la verdad que su pequeño y limitado entendimiento no pudo revelarles. 17. Porque si los hombres supiesen sentir y comprender todo el amor que mi Espíritu derrama sobre ellos a través de la naturaleza, todos serían buenos. Pero unos son ignorantes y otros son ingratos. 18. Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia es cuando se estremecen, más no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales. 19. Desde el principio de la humanidad hasta el presente, mi justicia se ha hecho sentir en los hombres por medio de los elementos, ya que en su rudeza de los primeros tiempos y en su materialismo del tiempo presente, sólo son sensibles a las pruebas materiales. 20. ¿Hasta cuándo va a evolucionar la humanidad, para que comprenda mi amor y sienta mi presencia por medio de la conciencia? Cuando la humanidad escuche mi voz que le aconseja y cumpla con mi ley, será indicio de que han pasado para ella las eras de materialismo. 21. Por ahora aún tendrán que ser tocados por los elementos en muchas formas, hasta ser convencidos de que existen fuerzas superiores ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño. 22. La Tierra se estremecerá. El agua lavará y el fuego purificará a la humanidad. 23. Todos los elementos y fuerzas de la naturaleza se harán sentir sobre la Tierra, en donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que los rodea. 24. Con ello la naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan, sólo busca la armonía entre los hombres y todas las criaturas. 25. Si cada vez se manifiesta mayor su justicia, es porque las faltas de los hombres y su falta de armonía con las leyes es mayor también. 26. Yo os dije que la hoja del árbol no se movía sin mi voluntad, y ahora os digo que ningún elemento obedece a otra voluntad que no sea la mía. 27. También os digo que la naturaleza puede ser para los hombres lo que ellos quieran. Una madre pródiga en bendiciones, en caricias y sustento, o un desierto árido en donde reinen el hambre y la sed. Un maestro de sabias e infinitas revelaciones sobre la vida, el bien, el amor y la eternidad, o un juez inexorable ante las profanaciones, desobediencias y errores de los hombres. 28. Mi voz de Padre dijo a los primeros hombres, bendiciéndolos: “Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, sojuzgadla y señoread en los peces de la mar, en las aves del cielo y en todas las criaturas que se mueven en la tierra”. 29. Si, humanidad, Yo formé al hombre para que fuese señor y tuviese potestad en el espacio, en las aguas, en toda la tierra y en los elementos de la creación. Mas he dicho: “Señor”, porque los hombres creyendo señorear con su ciencia la Tierra, son esclavos; creyendo dominar las fuerzas de la naturaleza, se convierten en víctimas de su impreparación, de su temeridad e ignorancia. 30. El poder y la ciencia humana han invadido la Tierra, los mares y el espacio, pero su poder y su fuerza no armonizan con el poder y la fuerza de la naturaleza, la que como expresión del amor divino, es vida, es sabiduría, es armonía y es perfección. En las obras humanas, en su ciencia y en su poder se manifiestan solamente el orgullo, el egoísmo, la vanidad, la maldad. 31. Pronto la fuerza de los elementos despertará a la humanidad. Los hombres por medio del cáliz del dolor, saldrán del materialismo, para contemplar la luz de la verdad, que les mostrara el camino por donde debían haber alcanzado la sabiduría y el verdadero poder. 32. Nunca será tarde para el arrepentimiento, para la reparación de un error o la regeneración de un pecador. Las puertas de mi Reino estarán abiertas siempre, esperando al hijo que al fin, después de mucho caminar a su libre albedrío, abrirá sus ojos a la luz y comprenderá que no existe libertad más perfecta y maravillosa, que la del espíritu que sabe cumplir con la voluntad de su Padre. 33. Libertad infinita dentro del amor del bien, de la justicia y lo perfecto. 34. Para cumplir con mi ley, debéis orar, siempre elevando vuestro espíritu hacia vuestro Padre. 35. He visto que para orar buscáis de preferencia la soledad y el silencio, y hacéis bien en ello cuando tratéis de buscar la inspiración por medio de la oración, o cuando queráis darme gracias, mas también os digo que debéis practicar la oración en cualquiera que sea la condición en que os encontréis, con el fin de que sepáis invocar mi ayuda en los trances más difíciles de vuestra vida, sin perder la serenidad, el dominio sobre vosotros mismos, la fe en mi presencia y la confianza en vosotros. 36. La oración puede ser larga o breve, según sea necesario. Podréis, si así lo deseáis, pasar horas enteras dentro de aquel deleite espiritual, si vuestra materia no se fatiga o si algún otro deber no reclama vuestra atención. Y puede ser tan breve que se concrete a un segundo, si os encontráis sujetos a alguna prueba que de pronto os haya sorprendido. 37. No son las palabras con que vuestra mente trate de formar la oración lo que llega a Mí, sino el amor, la fe, o la necesidad con la que os presentáis ante Mí, por eso os digo que habrá casos en que vuestra oración sea de un segundo, porque no habrá tiempo a formular pensamientos, frases e ideas, como acostumbráis. 38. Doquiera podréis invocarme, porque para Mí, es indiferente el sitio, ya que lo que busco es a vuestro espíritu. 39. Si a vosotros os agrada orar en el campo, o sentís mayor recogimiento en estos recintos, o preferís vuestra alcoba, hacedlo donde os sintáis más cerca de vuestro Padre, pero no olvidéis que para Mí, que estoy en todas partes, el lugar para comunicarme con vuestro espíritu es indiferente. 40. No siempre oráis con la misma preparación, de ahí que tampoco experimentéis siempre la misma paz o la misma inspiración. 41. Hay ocasiones en que lográis inspiraros y elevar el pensamiento, y hay otras en que estáis completamente indiferentes. ¿Cómo queréis recibir siempre en la misma formabais mensajes? Debéis educar vuestra mente y aun a vuestro cuerpo a colaborar con el espíritu en los momentos de la oración. 42. El espíritu siempre está dispuesto a comunicarse conmigo, pero requiere de la buena disposición de la materia para poder elevarse y liberarse en aquellos instantes, de todo cuanto en su vida terrestre le rodea. 43. Esforzaos por lograr la verdadera oración, porque quien sabe orar, lleva en sí la llave de la paz, de la salud, de la esperanza, de la fuerza espiritual y de la vida eterna. 44. El escudo invisible de mi ley le protegerá, contra las acechanzas y peligros, llevará en sus labios una espada invisible para abatir a cuantos adversarios se opongan a su paso; un faro de luz alumbrará su ruta en medio de las tormentas; un prodigio constante estará a su alcance siempre que necesite de él, ya sea para sí mismo o para beneficio de sus hermanos. 45. Orad, practicad ese sublime don del espíritu, porque esa fuerza será la que mueva la vida de los hombres del futuro, aquellos que alcanzarán en materia la comunicación de espíritu a Espíritu. 46. Los padres de familia se inspirarán a través de la oración para conducir a sus hijos. 47. La salud la recibirán los enfermos por medio de la oración. Los gobernantes resolverán sus grandes problemas, buscando la luz con la oración, y el hombre de ciencia recibirá las revelaciones también por medio del don de la oración. 48. Buscad ese mundo de luz espiritual, ejercitaos en la oración del espíritu, perfeccionad esa forma hasta donde podáis y transmitid a vuestros hijos ese conocimiento, confiando en que ellos darán un paso más allá de donde hayáis llegado vosotros. Para ayudaros en vuestra oración, con sencillez vengo a explicaros mi doctrina, aclarando las revelaciones que os entregué en los tiempos pasados. ¿Sabéis por qué podéis comprender mejor mi palabra? Porque vuestro espíritu ha evolucionado. 49. Pronto hablaréis de mi doctrina a la humanidad, dando pruebas de que habéis comprendido la lección que predicáis, apoyando vuestras palabras con vuestras buenas obras. En verdad os digo, que ante vuestro ejemplo aún los más reacios se convencerán de la verdad de esta doctrina. 50. Uno solo de mis discípulos que haya desarrollado sus dones espirituales y que haya fortalecido su corazón en la práctica de la caridad, resistirá todas las pruebas a que la humanidad quisiera someterle, porque si ha logrado expresar con esencia y verdad mi palabra y ha convertido su corazón en venero inagotable de amor y caridad hacia sus hermanos, quiere decir que ha orado y por su virtud se encuentra en el sendero de la espiritualidad. Ese discípulo está preparado para dar testimonio de Mí. 51. Ahora que aún faltan algunos años para que termine mi manifestación bajo esta forma, guardad en vuestro corazón mi palabra y aprended de Mí. Si así lo hacéis en el camino de vuestra lucha, sabréis cuándo debéis hablar a vuestros hermanos y cuándo tendréis que doctrinar con vuestro silencio. 52. Llevaréis la confianza absoluta en mi ayuda divina y la fe inquebrantable en que lo que vais a hacer o a entregar; tendrá un buen resultado, porque estaréis cumpliendo con mi ley. 53. De esa confianza y de esa fe, dependerá la eficacia de vuestras palabras y obras. 54. No siempre podréis hablar, pero sí en todas las ocasiones pondréis a prueba el desarrollo de los dones de vuestro espíritu. 55. Preparaos y bastará vuestra presencia en un momento de prueba, para que la luz brille en los entendimientos, la tempestad se torne en paz y vuestra oración espiritual hará el prodigio de que un manto de caridad y de ternura se manifieste sobre aquéllos por quienes oréis. 56. Vuestra buena influencia será sobre lo espiritual y sobre lo material. No os concretéis a luchar solamente contra elementos visibles, sino también contra lo invisible. 57. Si la luz de mi Espíritu ha iluminado al hombre de ciencia para que descubra el origen de los males del cuerpo, a lo que llamáis enfermedades, también os ilumina a vosotros para que descubráis con vuestra sensibilidad espiritual el origen de todos los males que aquejan la vida humana, así sean los que turban al espíritu, como a los que ofuscan la mente o atormentan al corazón. 58. Hay fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptible a la ciencia del hombre, que influyen constantemente en vuestra vida. 59. Las hay buenas y las hay malas; las unas os dan la salud y las otras os provocan enfermedades; las hay luminosas y también obscuras. 60. ¿De dónde surgen esas fuerzas? Del espíritu, discípulos, de la mente y de los sentidos. 61. Todo espíritu encarnado o desencarnado, al pensar, emana vibraciones; todo sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está poblado de esas vibraciones. 62. Ahora podréis comprender fácilmente que donde se piensa y se vive en el bien, tienen que existir fuerzas e influencias saludables y que donde se vive fuera de las leyes y normas que señala el bien, la justicia y el amor, tienen que existir fuerzas maléficas. 63. Unas y otras invaden el espacio y luchan entre sí, influyen en la sensibilidad de los hombres, y si éstos saben distinguir, toman las buenas inspiraciones y rechazan las malas influencias; pero si son débiles y no están preparados en la práctica del bien, no podrán hacer frente a esas vibraciones y estarán en peligro de convertirse en esclavos del mal y de sucumbir bajo su dominio. 64. Esas vibraciones lo mismo brotan de espíritus encarnados que de seres desencarnados, porque lo mismo en la Tierra que en el más allá existen espíritus buenos y espíritus turbados. 65. En este tiempo es mayor la influencia del mal que la del bien; por lo tanto, la fuerza que domina en la humanidad es la del mal, del que se derivan el egoísmo, la mentira, la lujuria, el orgullo, el placer de hacer daño, la destrucción y todas las bajas pasiones. De ese desequilibrio moral provienen las enfermedades que atormentan al hombre. 66. No tienen los hombres armas para combatir contra esas fuerzas. Han sido vencidos y llevados prisioneros al abismo de una vida sin luz espiritual, sin alegría sana, sin aspiraciones por el bien. 67. Ahora que el hombre cree encontrarse en la cumbre del saber, es cuando ignora que está en el abismo. 68. Yo que conozco vuestro principio y vuestro futuro en la eternidad, di a los hombres desde los primeros tiempos armas con las que pudieran luchar contra las fuerzas del mal; pero las despreciaron, prefirieron la lucha del mal contra el mal en la que nadie triunfa, porque todos resultarán vencidos. 69. Escrito está que el mal no prevalecerá, lo que quiere decir que al final de los tiempos será el bien el que triunfe. 70. Si me preguntáis cuáles fueron las armas con las que doté a la humanidad para luchar contra las fuerzas o influencias del mal, os diré que fueron la oración, la perseverancia en la ley, la fe en mi palabra, el amor de los unos para los otros. 71. Ahora he tenido que manifestarme a esta humanidad espiritualmente, para explicarle palabra por palabra el origen del bien y del mal y la forma de luchar para triunfar en la gran batalla del Tercer Tiempo. 72. Vengo a poneros alerta haciendo sensible a vuestro espíritu, para que aprendáis a recibir todo lo bueno que a vosotros llegue y a rechazar y combatir lo malo. 73. Nadie se mofe de cuanto digo, porque con su burla dará a conocer su enorme ignorancia. 74. Sabéis que fueron burlados todos los enviados que habéis tenido, precursores de una revelación espiritual o científica, y sin embargo, tiempo después, la humanidad tuvo que aceptar sus revelaciones, convencida de la verdad que predicaron. 75. ¿Sabía el hombre de la antigüedad en qué forma se verificaba el contagio de alguna enfermedad, o cuál era la causa de la propagación de una epidemia? No, lo ignoraban, de aquella ignorancia surgieron las supersticiones y los cultos misteriosos. Pero llegó un día en que la inteligencia del hombre iluminada por la luz del Creador, descubrió la causa de sus males físicos y comenzó a luchar por encontrar la forma de recuperar la salud. Entonces, lo que había sido oculto e invisible al hombre de ciencia, llegó a serle comprensible, con lo que la humanidad adquirió un conocimiento que los hombres de los tiempos pasados no tuvieron. 76. En la misma forma llegarán a conocer el origen y la influencia de las fuerzas del bien y del mal sobre la humanidad; y cuando ese conocimiento sea del dominio público, no habrá quien al escuchar esta enseñanza, dude de la verdad de mi doctrina. 77. Vengo a iluminaros con la luz de esta enseñanza, para que encontréis en vuestro espíritu los dones que la humanidad había despreciado desde los primeros tiempos, para que vuestro espíritu despertando de su letargo, iluminado por la luz de la conciencia, sepa rechazar las fuerzas del mal y alcance el pleno desarrollo de su evolución espiritual. Así como en el aire contaminado llega a vosotros el germen de una enfermedad, invisiblemente y en silencio llegan las malas influencias espirituales perturbando vuestra mente y haciendo flaquear a vuestro espíritu. 78. Sólo la oración podrá daros intuición y sensibilidad, fuerza e inspiración para sosteneros en la diaria y constante lucha contra el mal. 79. Os he hablado acerca de las fuerzas e influencias del mal ¿Y acaso os he hecho mención de algún espíritu? ¿Lo he nombrado por ventura? No, me decís. Más debo aclararos en este tiempo, que no existe ningún espíritu que represente o que sea el origen del mal. 80. Las antiguas creencias, figuras, formas y nombres simbólicos con que los hombres de los tiempos pasados representaron el mal, dándole forma humana y concediéndole existencia espiritual, creencias que han llegado hasta las presentes generaciones deben desaparecer, porque sin daros cuenta habéis creado con ellas mitos y cultos supersticiosos, indignos de la evolución espiritual que el hombre ha alcanzado en este tiempo. 81. Sabed que el mal surgió del hombre, de sus flaquezas, y que a medida que fue creciendo en número la humanidad, así como sus imperfecciones y pecados, la fuerza o influencia del mal fue aumentando. Esa fuerza, formada por pensamientos, ideas, sentimientos y pasiones, comenzó a hacer sentir su influencia en los hombres y éstos llegaron a creer que se trataba de un espíritu que seguramente era la representación del mal, sin darse cuenta de que esa fuerza está formada por sus imperfecciones. 82. Velad y orad para que no caigáis en tentación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 41 1. En todos los tiempos os he hablado de la vida eterna que existe más allá de lo material. Os he prometido que todos gozaréis de ella, mas también os he revelado que debéis restituir los males que hayáis causado para que vuestro espíritu evolucione. 2. Para ayudaros os he dicho: Haced buenas obras en la Tierra, para que la simiente que sembréis, dé buenos frutos y la cosecha la reciba Yo que soy el Camino y la Vida. 3. He visto que la humanidad es reacia, que se ha materializado y he tenido que darle mi enseñanza para hacerle comprender cuál es el camino que debe seguir, para alcanzar la verdadera vida y encender en ella la esperanza de llegar a Mí. 4. El camino para alcanzar la perfección es largo y sin mi ayuda divina no podréis llegar. La vida espiritual en el más allá es un misterio para el hombre, mas estudiad mi enseñanza, practicad lo que su esencia os enseña y cuando traspaséis los umbrales de la vida verdadera, no os sorprenderéis ni os turbaréis. 5. En los primeros tiempos de la humanidad era tan escasa su evolución espiritual, que su intuición sobre la existencia del espíritu después de la muerte material y el conocimiento de su destino final, hacía que el espíritu al desencarnar penetrara en un letargo profundo del cual lentamente iba despertando, más cuando Cristo se hizo hombre en Jesús para darle su enseñanza a todos los espíritus, una vez que hubo consumado su misión entre la humanidad, envió su luz a multitudes de seres que desde el principio del mundo esperaban su advenimiento para ser libertados de su turbación y poder elevarse hacia el Creador. 6. Sólo Cristo podía iluminar aquellas tinieblas, sólo su voz podía resucitar a aquellos espíritus que dormían para su evolución. Cuando Cristo expiró en cuanto hombre, el Espíritu divino hizo luz en las moradas espirituales y en los mismos sepulcros, de donde salieron los espíritus que junto a sus cuerpos dormían el sueño de la muerte. Esos seres vagaron esa noche por el mundo haciéndose visibles a las miradas humanas como un testimonio de que el Redentor era vida para todos los seres y de que el espíritu es inmortal. 7. Sólo Jesús podía mostrarles el camino para llegar a la cumbre del monte de la vida verdadera; quien cree en El, dé fe de su obra y practique su doctrina, no permanecerá estacionado. 8. Discípulos: No porque escuchéis estas revelaciones, que vienen a iluminar vuestro sendero, queráis sentiros superiores a vuestros hermanos. Es tan extenso el camino que tenéis que recorrer, que debéis comprender que apenas estáis dando los primeros pasos en él. Si os revelo algunos misterios del más allá, es para que desde ahora conozcáis el camino y os preparéis para no perderos ni tropezar en él. Ved que así como en este mundo existen muchos caminos por donde el hombre puede extraviarse, también en el extenso valle espiritual, existen sendas que pueden llevar a la confusión al espíritu, si éste no ha velado y orado. 9. Dejad que la savia de mi amor os dé vida, recordad que os he dicho: Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, vosotros debéis dar frutos que glorifiquen al árbol del cual procedéis. 10. Es menester que analicéis con paciencia mi palabra para que mañana sepáis explicarla a vuestros hermanos y para que podáis practicarla de acuerdo con la verdad que ella encierra. ¿Cuándo alcanzará el hombre la perfección que le enseña mi ley? Cuando haya cumplido con el primer mandamiento. Porque hasta ahora, la humanidad ha amado todos los bienes del mundo antes que a su Creador, sin embargo cuando los hombres elevan su oración hacia Mí, todos dicen amarme, y cuando por causa de su pecado encuentran el dolor me pregunta: “¿Señor, por qué me castigáis si os amo tanto?” Mas luego, cuando he quitado de su camino el abrojo que los hería, se olvidan de quien tanto los ama. 11. Escuchad: “Encontrábanse en una sinagoga dos hombres orando, uno de ellos vestía lujosas galas, el otro iba casi desnudo. El primero daba gracias al Creador, porque todo lo que poseía, creía tenerlo por sus propios méritos y juzgaba que aquél que a su lado se encontraba, pobre, desnudo y hambriento, era porque así recogía la cosecha de lo que con su pecado había sembrado. 12. El pobre se sentía indigno de estar ante la presencia de su Señor y pedía perdón y fuerzas para cumplir con su expiación. 13. El poderoso daba gracias, porque juzgaba que si su cuerpo estaba engalanado, más debería estarlo su espíritu. 14. Pasó el tiempo y la muerte sorprendió a ambos. El rico era llorado por los suyos, su entierro fue solemne y tuvo una rica sepultura; su espíritu se desprendió de la materia y al penetrar en el valle espiritual se turbó, porque su materialismo le impedía elevarse, doquiera que daba un paso tropezaba y todo le parecía estar en tinieblas a su derredor. Mientras el pobre, que era un caminante, sintiéndose cansado, se sentó bajo un árbol y dando un suspiro dejó esta vida. Nadie lo lloró, nadie lo acompañó en aquella hora, él no tuvo sepultura porque su cuerpo fue pasto de las aves de rapiña. Su espíritu fue también al más allá con la fe con que vivió en el mundo, fe puesta en el futuro. Penetró en el valle de los espíritus sin que nadie le impidiera la entrada. Caminó en pos de una luz y al llegar a ella, se sintió vestido y engalanado y aquellas vestiduras tenían reflejos luminosos. Quiso aquel espíritu descansar de su larga jornada, cuando contempló delante de él a su Padre, que con amor le entregaba el galardón que había conquistado con sus obras de fe y resignación. 15. El que había sido poderoso, se debatía aún en su confusión, por momentos olvidaba quién era, por instantes lloraba preguntando en dónde estaba, dónde se encontraba su cuerpo y dónde había dejado sus tesoros. Luego recordaba a su Señor para decirle: Yo soy aquél que me presentaba en el templo para mostrar mis galas y mi poder, y deciros que estaba conforme con que vos me hubieseis dado tanto. ¿Por qué ahora me desconocéis y no me llamáis? Entonces escuchó una voz que le dijo: En la Tierra solamente forjasteis una gloria para vuestras vanidades humanas, fuisteis altivo, humillasteis al pobre y tuvisteis horror del leproso; nada de lo que acumulasteis en el mundo podía serviros para ayudaros en esta vida, es por eso que ahora sois el más menesteroso entre los menesterosos. 16. Aquel espíritu, lejos de aceptar y reconocer la justicia divina iniciando con humildad su expiación, blasfemó en contra de su Señor, llamándolo injusto y alejándose de Él; cada vez más turbado por la ira, encontró a su paso una legión de seres que se dirigían a la Tierra a causar daños a la humanidad; se alió a ellos, sembrando a su paso vanidades, materialismo, egoísmo y soberbia; mas llegó a sentir hastío y cansancio de causar tanto mal, y por un instante se detuvo a meditar. Habían pasado siglos, había causado muchas víctimas, porque a todos los que inspiró, los condujo al abismo. Se sintió solo, más en su soledad escuchaba una voz que le hablaba desde el interior de su ser, era su conciencia, que al fin lograba ser escuchada, se juzgó a sí mismo y vio que era muy pequeño ante la creación, entonces con humildad, doblegado ya su orgullo, buscó a su Señor y en su oración le habló pidiéndole perdón para sus faltas, y la voz del Padre le dijo: Yo os perdono, mas id en busca de aquel hambriento a quien juzgasteis en la sinagoga. Cuando estaba dispuesto a cumplir con aquel mandato, elevó su mirada y vio que aquél a quien había contemplado miserable en el mundo, se encontraba cubierto de blanquísima vestidura, dedicado a servir a su Señor, haciendo luz en el sendero de los espíritus perdidos. Entonces él, que fue soberbio, pero que ya se había arrepentido, dijo a su hermano: “Ayudadme a cumplir mi restitución espiritual. El otro, lleno de compasión y amor, sin sentir repulsión por las impurezas que éste llevaba en su espíritu, le ayudó en su purificación”. 17. Por medio de esta parábola, simplifico lo que podréis encontrar en el más allá de vuestra vida humana, para que presintáis las pruebas que pueden presentarse, a todos los que no preparen con sus obras de amor su entrada en el valle espiritual. 18. Quiero haceros comprender que de todos los que sin fanatismo hacen una vida espiritual, sana y recta, de su espíritu brotarán los buenos ejemplos, como destellos de luz de que lo mismo iluminarán el camino de un espíritu encarnado, como del que habita en lo invisible. 19. Antes de Cristo no hubo nadie capaz de hacer la luz en los espíritus que vivían en las tinieblas del pecado. 20. Yo fui el primero en penetrar en los mundos de turbación para llevar ahí la luz y así enseñar a mis discípulos a hacer lo mismo con sus hermanos, porque el Cordero fue el único que desató los sellos que guardaban el “Gran Libro de la vida y de la sabiduría verdadera”. 21. La voz que escucháis, es la del Sexto Sello y si ella no fue oída en todas las naciones, fue porque los hombres no estaban preparados, porque fueron soberbios a la voz de mi llamado, dejando que solamente me escuchara el pobre, el hambriento y el desnudo. 22. Hoy os digo: sabed perdonar y sabed tender vuestra mano cuando seáis solicitados. 23. Seguid las huellas de humildad y paciencia de Elías, el posee el mandato de purificar a los espíritus y de presentarlos a Mí, ha trabajado incansablemente y me ofrece un pueblo limpio, sensible y preparado para oír mi palabra. Os ha traído al monte de la Nueva Sión, para que escuchéis mi voz, y al oírme os habéis estremecido. No dudéis porque ahora os esté entregando mi enseñanza por el conducto humano, siempre he venido a sorprenderos y a probar vuestra fe. Habéis pasado a una nueva etapa y debéis subir un escalón más en el camino de evolución del espíritu. 24. Benditos sean los que sacrifican su envoltura para perfeccionar su espíritu. Benditos los que llevan con humildad y paciencia su cruz. Cuando Yo os contemple preparados, os pondré delante de una multitud para que la guiéis, y si perseveráis en la virtud, no penetrará en vuestro corazón la soberbia, no os sentiréis señores sino siervos, y esas porciones se multiplicarán, más, ¡ay de los que equivoquen mis mandatos y lleven al abismo a sus hermanos en lugar de hacerlos escalar el monte de su evolución! ¡Cuánto tendrán que luchar para defenderse de sus enemigos y cuántas veces se quebrantará su corazón en esa lucha! Más vosotros en vuestra obediencia pensad que estáis conquistando la cima en donde todo sufrimiento es recompensado con mi bendición. 25. En corto tiempo vendrán a la Tierra las generaciones prometidas, las que alcanzarán grandes adelantos en el camino del progreso espiritual. Ellas interpretarán mi palabra mejor que vosotros y la esparcirán por todos los pueblos; esos nuevos seres que hoy preparo se comunicarán de espíritu a Espíritu conmigo y darán pruebas de su potestad entre sus semejantes. 26. Pueblo amado: si os preparáis, Yo os inspiraré leyes y obras que sorprenderán a la humanidad, vuestra mente iluminada descubrirá en la naturaleza y en vuestro espíritu, todo lo que hay de grande y de perfecto; entonces estaréis en pleno conocimiento de vuestros dones y vuestras obras serán grandes en amor y caridad hacia vuestros hermanos. 27. Sed buenos labriegos en el huerto de vuestro Señor, cortad la mala hierba, cuidad de las plantas y cuando las miréis florecer, gozad y ofrecedme vuestro trabajo. Pensad que si os doy la misión de dar la vida a las plantas, no debéis causar dolor ni herir a esas criaturas. Os hablo de vuestros hermanos, de su sensible corazón para que siempre veléis por ellos con amor como Yo os he enseñado. 28. Comprended que no es imposible cumplir con mis leyes, sólo debéis orar y llenaros de una firme voluntad, de amor a vuestro Padre, en la caridad y en el amor a vuestros hermanos, y Yo derramaré mi potestad en vosotros. No quiero que lleguéis al sacrificio; amad, sed virtuosos y tendréis en vosotros mis complacencias. 29. No me culpéis de vuestros desvíos; Yo os he dado la conciencia para que os guiéis con su luz, ella es juez inflexible que os ha mostrado siempre el camino del bien y os ha prevenido para que no caigáis en tentación. También os he rodeado de seres que os ayuden a comprender vuestra misión y a adquirir las virtudes de humildad y mansedumbre. 30. Los que con amor os preparáis para oír mi enseñanza, no quisierais dejar de escuchar una sola de mis lecciones y en vuestro corazón me pedís que os permita escuchar hasta la última de mis palabras en este tiempo. Vosotros quedaréis como herederos de esta gracia, mas debéis comprender que cuando os digo: pedid que se os dará, debéis elevaros en oración para que pidáis lo que convenga a vuestro espíritu, porque algunos tan sólo piden para su vida terrestre; pero Yo os concedo según mi voluntad y no la vuestra. ¿Qué sería de vosotros si siempre os concediera según vuestros deseos? ¡Cuántas veces habéis pedido con insistencia algo que creyéndolo para vuestro bien y habiéndolo esperado al anochecer y al amanecer, no lo habéis visto realizado! Mas cuando el tiempo ha pasado, os habéis dado cuenta de que estabais equivocados y de que el Padre tenía razón. Sin embargo, al necio, al inconforme, al exigente, se le ha entregado lo que reclama, para que las consecuencias dolorosas y adversas lo dobleguen ante la verdad, más a unos y a otros les he concedido pruebas para su propio bien, mientras unos aprenden por el amor, otros por el dolor. 31. Yo me recreo viéndoos llegar ante mi enseñanza y en vuestra elevación, siento la caricia del hijo en mi Espíritu. El Padre, anhelando ser amado por los que se encuentran lejos de su reino, se ha acercado a vosotros para recibir vuestro ósculo. Y mientras la humanidad no se salve, unos me verán esperándoles día tras día, y siglo tras siglo, y otros me presentirán pendiente de la cruz por su falta de amor. 32. De aquellos sois vosotros, más al escuchar mi palabra habéis visto que antes que condenaros os he perdonado. He contemplado vuestros labios amargos y los he endulzado con mi palabra; os he visto cansados por las pruebas de la vida y os he dado mi fortaleza. 33. El que siente minado su cuerpo por el dolor se pregunta si no habrá hecho mal uso de él, y contrito me interroga para saber cómo recuperar su vigor que le permita seguir luchando, entonces le digo: Penetrad en el fondo de mi palabra que es la ley, y en sus preceptos y máximas encontrará cada quien la enseñanza que necesita. 34. No os alejéis hasta no haber comido de todos los frutos de esta mesa y si después de ello no os sentís satisfechos, podéis marcharos en busca de otros manjares, pero si queréis comprender mi verdad, preparaos y no dudéis de mi presencia sólo porque no habéis recibido lo que de Mí habéis solicitado. En verdad os digo que en mi arcano están vuestros bienes, esperando el momento de vuestra preparación para ser en vuestro espíritu. 35. Algunos permanecen fuertes en este camino, otros flaquean a cada momento porque escuchan las palabras de sus hermanos que les tientan a abandonar esta enseñanza. 36. El Maestro os dice: Permaneced unas albas más recibiendo mi enseñanza y poned atención a lo que de Mí escuchéis para que al menos llevéis luz en vuestro espíritu porque aún estáis ciegos. Sé que tendréis que volver a Mí, y que seréis apóstoles de esta obra. 37. Quien me ha escuchado una vez, lleva una herida de amor en su corazón que nunca se cerrará. 38. ¡Cuántos de los que aquí encontraron la paz sin darse cuenta de ello, será menester que la pierdan para que retornen a Mí!, porque se convencerán de que la paz no se compra con bienes materiales, por ser un tesoro que desciende de Dios. 39. La paz ha huido de los hombres y éstos para encontrarla, tendrán que elevarse hacia Mí. Hoy los poderosos han perdido su fuerza; los reyes tiemblan ante sus vasallos sublevados, los señores se han tornado en esclavos, los que se creían libres están atados por mi justicia, y los hombres de ciencia se confunden. 40. Daos cuenta de que todos los tesoros y poderes de los hombres no podrán comprar un átomo de paz y que también el don de curación se ha apartado de los doctores, quienes no podrán comprar una sola gota de mi bálsamo con toda su ciencia, mientras su corazón no se despoje del egoísmo. 41. Discípulos amados, no dudéis de la gracia que os he confiado ni os atemoricéis por la pobreza de vuestro vestido o por el lugar humilde que ocupáis entre vuestros hermanos. No temáis porque veáis que sois de los últimos en vuestros trabajos, no os sintáis humillados, sed conformes y dignos, pensad que si materialmente estáis bajo el mandato de vuestros hermanos, vuestro espíritu está sobre ellos. Podríais llegar hasta ser esclavo del mundo, mas vuestro espíritu ha sido libertado con mi luz para que habite en lo infinito y en lo eterno. El espíritu que es en verdad mi siervo, conoce la paz y la verdadera libertad. 42. Tendréis que cumplir con vuestra misión entre la humanidad, Yo os guiaré para que llevéis la luz a vuestros hermanos, y no deberéis sentiros incapaces de cumplir con vuestro destino, porque a nadie le he asignado un cargo imposible de llevar a cabo. Me basta que oréis con limpidez y que estéis siempre preparados. 43. Con la oración se adquiere sabiduría, ella es la llave que abre el arcano divino y es el lenguaje con el cual el espíritu del hijo conversa con su Señor. 44. ¡Cuántos prodigios y cuánta caridad podréis sembrar en vuestro camino cuando os preparéis como Yo os he enseñado! No necesitaréis libros de ciencia o filosofías para saber ni para enseñar, os bastará estudiar y analizar las enseñanzas que os he dado en los tres tiempos. 45. Si sois pobres, nunca seréis parias. Luchad como todos por el pan de la tierra, pero no os afanéis más de lo debido, no sacrifiquéis vuestro cuerpo tratando de alcanzar y atesorar los bienes materiales. Distribuid vuestro tiempo para que podáis conceder unos instantes a la evolución de vuestro espíritu. 46. Si Yo repruebo la materialización absoluta en el hombre, no por eso os aconsejo que persigáis únicamente lo espiritual, mientras estéis en este mundo y tengáis materia, tendréis que armonizar hasta donde vuestra evolución os lo permita en vuestra vida, las necesidades del cuerpo con las del espíritu. Dad a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo. 47. Vestid a vuestro cuerpo y defendedlo de la intemperie, mas a vuestro espíritu revestidlo de luz. Buscad el pan para vuestra materia, y así como buscáis que sea de buen gusto y que contenga las substancias que os sustenten, procurad a vuestro espíritu un alimento de verdadera vida para él. 48. Si la carne se impone, sufre el espíritu, si el espíritu se impone sufre la materia y en verdad os digo, que se debe a que en ambos elementos no existe armonía. Esta existe cuando ambos forman un solo cuerpo y una sola voluntad. No os deis por satisfechos creyendo que con orar habéis cumplido vuestra misión; Yo solo os pido cinco minutos de oración, para que el resto del tiempo lo dediquéis a luchar por la vida material y a cumplir dentro de ella con los deberes de vuestro espíritu, sembrando entre vuestros hermanos la simiente de amor y caridad con vuestras buenas obras. Mi palabra os prepara; no podría Yo enviaros débiles a levantar a los caídos, ni os enviaría enfermos a consolar a los tristes. 49. Discípulos, ¿Qué me pedís por aquellos que ponen pedruscos en vuestro camino para haceros caer? El perdón pedís, que él sea con ellos. Yo bendigo a los mismos que os hacen sufrir por mi causa. 50. Vivid en paz en vuestros hogares, haced en ellos un santuario, para que cuando penetren los seres invisibles, que turbados vengan en el valle espiritual, que encuentren en vuestro ser la luz y la paz que buscan y que se eleven al Más Allá. 51. ¿Qué sería de esos seres si contemplasen tan sólo guerra dentro de vuestro hogar? ¿Qué sería de esos menesterosos? 52. Tomad una antorcha, encendedla y no dejéis que se extinga su luz, que es el amor a vuestros hermanos y la fe en la caridad de vuestro Padre. Entonces será en vuestros hogares mi paz. Para ello preparad vuestro corazón, limpiad vuestro espíritu con arrepentimiento y regeneración, para que toméis la esencia de mi palabra y con ella seáis confortados. Me aposento entre vosotros manifestando en mi palabra mi enseñanza, para que sintáis mi presencia y deis testimonio de Mí. Os estoy dando una oportunidad más de oír mi lección, porque quiero que cumpláis mis mandatos, que vayáis por el camino certero, hasta encontrar la tierra prometida, una tierra firme, en donde podáis descansar de vuestra peregrinación, conquistando el galardón ofrecido por vuestro Padre. 53. Es menester que comprendáis mi palabra, para que no la arrojéis como hace el niño soberbio cuando desprecia el pan que se le ofrece. Esta palabra viene a salvaros, a apartaros de vuestras erróneas costumbres, del fanatismo y la confusión en que os han hecho caer las religiones. Si no entendéis mi palabra, o no quisieseis escucharla y estudiarla, me estaréis rechazando y no llegaréis a conocer la finalidad de mi manifestación en el Tercer Tiempo; llegará la fecha señalada para que ésta termine y entonces sentiréis un vacío en vuestro corazón y reconociendo que hubo una gracia que no supisteis apreciar, me llamaréis y ya no se escuchará mi palabra por conducto del entendimiento humano. Entonces caerá sobre vosotros el peso de vuestra incomprensión y no tendréis paz. ¿Queréis apurar este cáliz tan amargo? Yo os contemplaré con dolor y esperaré el día de vuestro retorno. Dejad que vuestro espíritu se liberte y venga a Mí; espiritualizaos para que podáis penetrar en la senda de elevación y de progreso en la vida verdadera. 54. Sed justos en todos vuestros actos y cuando corrijáis a vuestros hermanos, no seáis jueces ni verdugos. No toméis el látigo para castigar a un semejante. 55. En el Segundo Tiempo, habiendo penetrado Jesús en Jerusalén, encontró que el templo, el lugar consagrado para la oración y el culto, había sido convertido en mercado, y el Maestro lleno de celo arrojó a los que así profanaban diciéndoles: “La casa de mi Padre no es lugar de comercio”. Estos eran menos culpables que los encargados de guiar al espíritu de los hombres en el cumplimiento de la ley de Dios. Los sacerdotes habían convertido el templo en un lugar donde reinaban las ambiciones y la grandeza, y ese reinado fue destruido. 56. Hoy no he tomado látigo para castigar a los que profanan mi ley, he dejado que las consecuencias de sus propias faltas se hagan sentir en la humanidad para que sepan interpretar su sentido y comprendan que mi ley es inflexible e inmutable. He señalado el camino al hombre, camino recto y si de él se aparta, se expone a los riesgos de una ley justa porque en ella se manifiesta mi amor. 57. Guiad con celo a vuestros hijos, enseñadles a cumplir con las leyes del espíritu y de la materia; y si ellos las infrinjan, corregidles, porque vosotros como padres me representáis en la Tierra. Recordad entonces a Jesús que lleno de santo enojo, dio una lección para todos los tiempos a los mercaderes de Jerusalén, defendiendo la causa divina, las leyes inmutables. 58. La humanidad me pide tranquilidad, teniendo en ella el don de la paz que se alcanza con el cumplimiento de sus deberes; mas Yo os pregunto: ¿Es preciso que para tener paz debáis pasar antes por la guerra? Mirad cómo la buena simiente ha sido arrasada por la maldad. Unas naciones destruyen a las otras, las que hoy son fuertes, mañana quedarán aniquiladas, y el pueblo de Israel intercede en estos momentos por la humanidad y me dice: Maestro, he orado y no me ha sido concedido lo que te pido. ¿Sabéis, pueblo, cuántas penas habéis aliviado y cuánta esperanza ha inspirado vuestra oración en aquellas criaturas? No soy Yo el que debe decir que la paz sea en el mundo, sino el hombre, cuando haya convertido su corazón al amor y a la humildad. 59. ¡Qué grande es la ignorancia que me presenta la humanidad! Ni el sabio, ni el ignorante, han cumplido con mis leyes, y teniéndome como Maestro, no han prestado oído a mis lecciones. Si vuestras faltas os hacen morir, tomad mi palabra como pan de vida eterna, vivid velando, trabajando en mi doctrina y amando a vuestros hermanos. 60. Esta enseñanza es como un nuevo día que ilumina el sendero de la humanidad. Habéis visto ocultarse en el ocaso una era y aparecer una nueva alborada, en que tendréis que mirar grandes luces que iluminan a los hombres ante un gran despertar. Habéis visto desatadas las pasiones, el pecado dando amargos y dolorosos frutos, el mal invadiendo hogares y naciones, la injusticia enseñoreándose en los hombres; mas Yo vengo a detener ese desbordamiento, no a juzgar sino a encauzar al mundo. Y ese dolor que me presentáis y que vosotros os habéis labrado, no lo atribuyáis a Mi; Yo os he creado para que viváis, experimentéis y os elevéis por vuestros méritos. Sin embargo, os amo y por ello vuestro dolor ha llegado a Mí y he venido como Consolador y Maestro a devolveros lo que habéis perdido y a anunciaros que el reino de paz se acerca a vosotros y que debéis preparaos para llegar a él. La humanidad se transformará y el bien será en el corazón de los hombres. 61. Desde el principio de los tiempos os he hablado en muchas formas para que me comprendáis y en particular a vosotros, que habéis sido mis confidentes, mis portavoces y heraldos que habéis llevado mis mensajes a los demás pueblos. Hoy os digo que continuéis vuestra misión pacientemente, que no os detengáis ante la incredulidad y la incomprensión de vuestros hermanos. Mientras vosotros habéis creído y comprobado mi manifestación en este tiempo como Espíritu divino, otros no están aún preparados para recibir esta nueva, mas no por esto los desconozcáis ni os desesperéis, lo que no podáis hacer vosotros lo haré Yo y presentaré al mundo mi obra y cumpliré mi promesa. 62. He escogido esta nación y me place que de ella salgan mis labriegos a esparcir la semilla. Os estoy preparando para que seáis maestros, más no jueces de vuestros hermanos. No olvidéis que os dejé entre vuestros hermanos como servidores y no como señores. Cuando esta palabra sea conocida y buscada por vuestros semejantes les diré: 63. Venid a Mí, caminantes, Yo tengo esa agua que calma la sed que abraza a vuestro espíritu. Os contemplo pobres de espíritu y materia, mas Yo vengo a daros más de lo que me pedís, Os ofrezco un reino de paz, el mismo que ofrecí a las primeras criaturas que envié a este mundo. No es el agua de los manantiales, ni la paz perecedera que dura un instante, sino la gracia y la paz eterna, la verdad y la luz. 64. Traigo para todos perdón y alivio, tanto para los que me aman, como para los indiferentes. No maldigo al que me ha injuriado, antes bien lo bendigo, porque sé que un día me amará. 65. No debéis ambicionar los placeres terrenales lo que hoy es, mañana no existe. Buscad y labrad la vida perdurable, esa vida de la que nadie retorna porque es la suprema verdad. Llegad a ella por el camino de mi enseñanza. Llegad, cumpliendo con mi mandato que en todos los tiempos os he dado: “Amaos los unos a los otros”. 66. ¡Cuánto goza vuestro Padre al comunicarse con sus hijos! Después de este tiempo en que os di mi palabra por conducto del hombre, aprenderéis a buscarme en el infinito y vuestra comunión será más pura y constante, será la comunicación de espíritu a Espíritu. 67. ¡Qué alegría contemplo en mis hijos por haber vuelto a escucharme! Y ¡Cómo me reconocen y me siguen! Os repito una vez más, hijos míos: “Amaos los unos a los otros”, como os he enseñado siempre. 68. Os he llamado para haceros grandes en espíritu, no señores del mundo. 69. Si sois humillados por mi causa, Yo os ensalzaré; si padecéis aflicciones, Yo os consolaré. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 42 1. Vengo a apartar de vuestro camino los obstáculos que puedan estorbar vuestro trabajo en mi campiña, porque sois los elegidos para cumplir esa misión; debéis dar a conocer a la humanidad la verdad de mi enseñanza. Sed fuertes, porque he mirado que os falta fe, que os dejáis vencer por el desaliento y no os levantáis con entereza de vuestras caídas. Volvéis a dudar como lo hicisteis en el Segundo Tiempo y para creer me pedís pruebas materiales que no he de concederos. No imitéis a los escribas y sacerdotes, que teniendo en sus manos las escrituras pensaron que mi llegada entre la humanidad de aquel tiempo se verificaría en determinada forma y al ver que el desarrollo de mi misión era bajo una forma de manifestación distinta a la que ellos esperaban, dudaron, porque los prodigios que pidieron no les fueron concedidos, porque el camino ya estaba trazado por Mí y todo fue consumado según estaba escrito desde la eternidad. 2. Dudáis porque vuestro corazón no está preparado, ignorabais mis profecías y muy pocos han analizado y comprendido mis revelaciones en toda su verdad, más si vuestro corazón ignoraba, el espíritu presentía que había de venir entre vosotros una vez más, y hoy mi palabra, como fino cincel, os está modelando y probando la verdad de mis manifestaciones. En verdad os digo que no debéis someter a prueba a vuestro Padre, orad y penetrad en profunda meditación, ya es tiempo de que tornéis a Mí y de que os acerquéis y os reunáis con vuestro Creador. 3. Pensad que si habéis llorado en la Tierra, no soy Yo quien os ha causado esa pena, no he gozado con vuestra expiación, ni he sido indiferente a vuestro dolor; sólo he querido modelar y elevar a vuestro espíritu. Os he amado y perdonado siempre. 4. Penetrad en el silencio de mi palabra y descubrid todo lo que quiero expresaros por los labios torpes del portavoz, mas no queráis oírme sólo por conducto de ellos, os he enseñado la oración perfecta, para que alcancéis la comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Padre, con la que podréis hablarme en el lenguaje que corresponde al espíritu y recibir mis sabias y amorosas respuestas. 5.- ¿Por qué pasáis inadvertida mi obra de espiritualidad y desoís la voz de la conciencia que os está hablando en vuestro interior? ¿Por qué dais crédito tan sólo a las palabras y juicios humanos y dejáis que el espíritu que vive en su tiempo se marchite como las flores bajo un sol ardiente cuando les falta el riego? 6. Los niños se comunicarán conmigo, recibirán mis mensajes y os sorprenderán con su adelanto. Os enseñarán mi doctrina de amor y sus convicciones serán firmes; mas no por ello os sintáis humillados. Si en el seno de vuestro hogar miráis que ellos dan muestra de espiritualidad, conducid sus pasos, dejad que gocen y se extasíen contemplando las elevadas regiones donde viven los justos, y ellos sentirán mientras están transportados, que están cerca de Mí y olvidarán sus dolores. 7. ¿No miráis la paciencia y también la angustia de vuestro Padre ante el lento despertar de sus hijos? Mi caridad os conduce a la paz, las pruebas están señalando a la humanidad el estrecho camino que conduce a Mí. Por ese sendero todos debéis llegar a reuniros con vuestro Creador. 8. Entre vosotros se encuentran los labriegos que aman a la humanidad y luchan por llevarle la luz. Hoy vienen llenos de fe a depositar en Mí el fruto de su trabajo. Ahí está el párvulo que ha escuchado mi cátedra, que ha tomado la parte de trabajo que le corresponde, y que hoy me presenta las primicias de su siembra espiritual. Su oración, es una invocación de paz para sus hermanos, no le basta para ser feliz, que su nación se encuentre en paz; llegan hasta él las quejas de la humanidad que no conoce, pero que sabe que está sufriendo. Con su espíritu conmovido intercede por sus hermanos y Yo le digo: Que esa paz vendrá cuando la prueba haya dejado su simiente en el corazón de aquellos que hoy sufren y el dolor haya purificado su espíritu. 9. Pensáis, mientras oís mi palabra, que en los momentos de gozo en que os transportáis para estar más cerca de Mí, muchos hermanos vuestros caen en los campos de guerra, que muchas madres han visto partir al hijo y su corazón se ha desgarrado de dolor, que muchos pequeños lloran el abandono de sus padres y todos se debaten en dolor. Os digo que no sabéis el tiempo en que habéis penetrado, porque éste es tiempo de expiación y duras pruebas. Vosotros como discípulos míos, sentís el deber de orar para hacer descender la paz y el consuelo sobre vuestros hermanos, y Yo os pregunto si habéis sabido aprovechar la paz que os he concedido. 10. ¿Por qué lloran los padres sintiendo que la familia es un pesado madero que llevan sobre su hombro, y otros por qué están enfermos del espíritu, teniéndome tan cerca? Es que les ha faltado la fe y la confianza en Mí, y no han podido regenerarse. 11. Vos, pueblo de Israel, no pequéis, antes bien rescatad a los pecadores, iluminad a los que se han confundido, y si queréis guardar vuestra paz, trabajad por ellos, honrad a vuestros padres, miraos todos como hermanos. Amaos los unos a los otros. 12. Siempre que os acercáis a Mí, sentís que mi amor fortalece a vuestro espíritu y materia, también sabéis que cuando os alejáis, huye de vosotros la paz y vuestro espíritu se aflige. Vuestra conciencia os dice siempre con toda verdad si estáis en el camino de la ley o si os habéis salido de él. Yo soy la ley y os inspiro siempre el cumplimiento de ella. 13. Cuando os obstináis en disfrutar de los placeres prohibidos, Yo permito que conozcáis y sepáis por propia experiencia, que ese cáliz os ofrece siempre el dolor. Después de una caída os desengañáis y volvéis a Mí, pidiendo que ese dolor sea para vuestra expiación. 14. Aprended, para que preparéis a los corazones ansiosos de conocer mi palabra y podáis hablar sin temor. Si en vuestro corazón se anida el egoísmo, nada podréis dar; tened presente el amor y la caridad con que Yo hablo a todos mis hijos, y con el mismo amor entregad a vuestros hermanos. 15. Ya se acerca el tiempo en que os enviaré por comarcas y naciones para que llevéis mi luz, pero vosotros debéis preparaos estudiando y analizando mi enseñanza dando con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos, testimonio de las verdades que ella encierra. No quiero que después lloréis el tiempo que perdisteis por no haber sabido aprovechar mi enseñanza, porque habrá grandes pruebas. Muchos lamentarán no haberme oído y creído y algunos para 1950 ya estarán en espíritu. 16. Algunos de mis hijos lloran al oír mi palabra, que esas lágrimas sirvan para lavar a los que se han manchado. 17. Vosotros que me escucháis haced mi voluntad como lo hicisteis en el Primero y Segundo Tiempo, porque sois los mismos espíritus que han venido evolucionando tiempo tras tiempo, y cuando hayáis alcanzado el final de vuestra restitución, vendréis a Mí, para no volver a encarnar en este mundo. Muchas veces os he dicho, que si en esta era hubiese encarnado para daros mi palabra como lo hice en el Segundo Tiempo, una vez más hubiera sido llevado al martirio; esta lección ya pasó y hoy vengo a daros la que corresponde a este tiempo. Comprended que la forma en que me manifiesto, es una prueba más de mi amor a vosotros al comunicarme a través del entendimiento del hombre; éstos que me sirven, llevan una pesada cruz y por esta causa, por seguirme, padecerán, serán desconocidos y burlados, mas Yo acogeré a su espíritu y después, cuando haya terminado su misión, les daré descanso y paz. 18. Hoy me pedís por vuestra envoltura y Yo os digo: Pedid más por vuestro espíritu que lo demás os lo doy por añadidura. 19. Considerad que sólo sois pasajeros en la Tierra, que en vuestra larga jornada habéis recogido dolor y habéis tropezado con el pecado, y que después de haber caído, sin encontrar una mano caritativa que os levantase, recordasteis que en el más allá hay un Padre bondadoso que está dispuesto a daros cuanto necesitáis, y que en El podíais encontrar alivio a vuestros males no sólo a los que enferman a vuestro cuerpo, sino a los que afectan a vuestro espíritu que son como un fardo doloroso que os agobia. 20. ¡Oh, hijos amados! que no habéis querido elevar vuestro espíritu, que no le habéis concedido el tiempo necesario para meditar y cumplir con sus deberes, considerad cuántos dones están en vosotros, nada os falta para que podáis alcanzar la cumbre del monte donde os espera vuestro Padre, para entregaros vuestro galardón. Todos estáis iluminados y preparados para conocer las revelaciones de este tiempo; si os espiritualizáis, podréis trabajar no sólo en este mundo, sino que Yo os permitiré transportaros a otras regiones donde viven vuestros hermanos, y ahí sembraréis también como buenos labriegos, la simiente de amor y caridad que vuestro Padre os ha confiado. 21. No os conforméis con la primera lección que habéis recibido, seguid adelante, buscad mí palabra, conoced su esencia para que podáis hablar con firmeza a vuestros hermanos; no temáis al juicio ni a la burla de la humanidad. ¿Qué falta podrán perseguir en vosotros, si lleváis limpieza en vuestro corazón y rectitud en todos vuestros actos? 22. Me complazco en recibir a los corazones inocentes y buenos que vienen a solicitar mi ayuda, a los que me buscan como doctor de los doctores, mas también contemplo con agrado que os olvidáis de vuestras penas para presentarme a vuestros hermanos menesterosos, a los que habéis convertido con mi enseñanza; bendigo a los que han aliviado penas y compartido dolores y les doy fortaleza, para que cumplan con mi precepto que os dice: Amaos los unos a los otros. 23. He contemplado cómo algunos de mis hijos desconfían de Mí, sin dejar a su espíritu desarrollar sus dones, y cuando ha sido preciso que hablen a la humanidad de mi doctrina, han callado sin recordar que Yo he dicho que hablaré por todos los que estén preparados y que si no los hay, hablaré por medio de los elementos de mi Creación. 24. A mis hijos, que van por la Tierra sin conocer su elevado destino, les digo: ¿Cuándo pensáis cumplir con vuestra misión? Si hoy dormís, despertaréis mañana en el más allá y lloraréis el tiempo perdido, me pediréis volver a la Tierra y entonces vuestra restitución será muy dolorosa. 25. Cuando oís que el Maestro os previene y juzgáis vuestras obras a la luz de vuestra conciencia, encontráis que la semilla que os he dado no se ha multiplicado, y Yo os pregunto: ¿Cómo vais a preparar a los nuevos discípulos que vendrán en busca de esta herencia, si no podéis testificar con vuestras obras la enseñanza que os he dado? 26. En el primer día del año de 1939, os anuncié la guerra que se aproximaba, palpasteis la destrucción y el caos en que se hundieron muchas naciones; habéis visto pasar guerra tras guerra y aún no os apercibís del tiempo en que estáis viviendo. En los años futuros veréis gran división entre las naciones. 27. Los fuertes estarán frente a los fuertes y en esa batalla perderán su poder y se doblegarán, entre tanto muchos espíritus perderán su cuerpo e irán al valle espiritual con la confusión y el dolor de no haber preparado su retorno a Mí, más en su camino encontrarán a Elías señalándoles el camino de su restitución. 28. Hoy os anuncio que se acerca el tiempo en que vendrán grandes espíritus a la Tierra a trabajar por la paz y por la elevación de la humanidad, preparad el camino a esas generaciones. 29. Bienaventurados los que al oír mi palabra han creído, mas también os digo: Benditos aquéllos que sin haberme escuchado creen y llevan en su corazón un templo, aman e interceden por sus hermanos y su fe es como una flama ardiente que ilumina el sendero de su restitución, porque ellos me estarán mirando con su fe. 30. Hoy acudís a la fuente de la gracia para calmar vuestra sed y recordáis mis palabras en que os dije: “El que de esta agua bebiere, sed no volverá a tener”. Vuestra sed en este tiempo es de luz, de verdad y de paz. Conocéis sólo el dolor y la falsedad y buscáis un bálsamo que cure vuestras heridas y haga renacer vuestra esperanza. Aquí me tenéis recibiendo vuestro corazón y confortándolo. Aguardáis impacientes los días en que os doy mi palabra y me decís: Padre, sólo en este instante encuentra descanso mí espíritu y elevado a Ti olvido lo que pertenece al mundo y siento que la paz de tu Espíritu inunda mi ser. 31. Bienaventurados vosotros que habéis reconocido que este es el tiempo de gracia en que mis enseñanzas os guían y os ayudan en vuestra restitución. Si sabéis oírme y conservaros dentro de mis leyes, no habrá poder humano que os hiera, y os sentiréis acariciados y guiados por el Padre. 32. Si antes no me habíais buscado, hoy sabéis que la hora de vuestro despertar ante mi verdad estaba marcada y que Yo os esperaba para haceros conocer vuestra heredad. Ahora que habéis recibido mis beneficios, llenos de gratitud me pedís que os conceda ser mis labriegos y Yo lo permito, porque a eso os he enviado a la Tierra, a conocer la buena nueva y extenderla entre la humanidad; mas para alcanzar el conocimiento y desarrollo de los dones que os agracian, antes tendréis que luchar contra vuestra materialidad, contra vuestro pecado y debilidad, y cuando sintáis que os habéis preparado y que os habéis purificado con vuestra restitución, llevad vuestro amor a vuestros hermanos como una joya de inapreciable valor. 33. No habéis venido a la Tierra para rendir tributo al mundo, vuestro cumplimiento es más elevado, la misión como discípulos de vuestro Padre os espera, y cuando hayáis luchado por el establecimiento de mi doctrina y tengáis vuestra planta herida por los cardos y vuestra vestidura desgarrada por el largo camino, venid a Mi; no temáis llegar desnudos, sin calza y sin alforja, porque si todo lo habéis derramado entre vuestros hermanos, Yo os devolveré lo que les hayáis dejado y os colmaré de gracia por el amor y caridad que les hayáis impartido. 34. Os espera una gran lucha, en que vuestro cumplimiento hará que vuestro espíritu no sienta cansancio; porque seréis ayudados por el buen Pastor y por el mundo espiritual. Si me amáis, si tenéis fe, el trabajo os será fácil; Yo venceré la incredulidad de los espíritus reacios y os oirán; otros no llegarán a conocer esta luz en la presente encarnación porque ya os he anunciado que no todos los que hoy están en materia conocerán la luz de esta enseñanza del Tercer Tiempo. Muchos tendrán que ir al valle espiritual y desde allí contemplarán esta obra de amor y creerán. Los que me oyeron y no comprendieron mi palabra, ni conocieron mi voluntad, trabajarán en espíritu y así cumplirán su misión. 35. Aun cuando mi lección es clara, no todos la habéis analizado ni comprendido. No os habéis alimentado con este fruto que en este tiempo os he ofrecido. Os he dicho que todo árbol por su fruto es reconocido, y el sabor de mi palabra es dulce, y su esencia vivifica al espíritu, mas no habéis querido conocer su verdad. 36. Habéis sido frágiles barquillas en medio de un mar embravecido y habéis dejado muchas veces apagar vuestra fe. No me sentís, sabiendo que estoy con vosotros, que muchas veces os he dicho que tenéis más lejos de vuestros ojos las pestañas, que mi Espíritu del vuestro. 37. Velad, porque el lobo con piel de oveja os asecha siempre para sorprenderos. Cuando ya os disponéis a compartir este amor y esta caridad divina con vuestros hermanos, la tentación se acerca y os hace variar vuestra intención. 38. Si encontráis que vuestros hermanos que pertenecen a otra doctrina, señalan vuestros errores y os enseñan, sed humildes, oíd sus palabras, porque mi inspiración desciende a todo el que se prepare, y no sabéis si es mi voluntad servirme de ellos para corregiros. De todas las clases he escogido a mis discípulos, hay quienes mendigaron para llevar el pan a sus labios, mas también hay otros que habiendo llevado una vida de holgura, les he llamado y sin comprender el tesoro que han recibido, se avergüenzan de formar parte de este pueblo. 39. Yo perdono vuestros pecados, aun cuando habéis faltado con el conocimiento de que cometíais un error y siempre os presento el camino por donde debéis de llegar a Mí. ¿Puede el hijo presentarse al Padre con su espíritu manchado y sin buenas obras? Su conciencia le dirá que sólo después del cumplimiento podrá llegar a Mí. 40. Comprended que cada instante que pasa acorta el tiempo en que os daré mi palabra. Aprovechadle para que mañana no lloréis por la enseñanza que habéis desperdiciado. 41. Meditad en que tendréis que cumplir la misión de dar la buena nueva a vuestros hermanos, así como hubo en vuestro camino uno que os llamara. ¿Quién podrá olvidar a aquél que os habló de mi palabra y os condujo a mi presencia? ¿No queréis que alguien os recuerde con cariño y gratitud? 42. Perseverad en el bien, dejad que vuestro corazón se acrisole en la virtud y veréis el desarrollo de vuestras facultades. No retrocedáis, porque sentiréis como si esos dones huyeran de vosotros. 43. Es tiempo de que no sólo pidáis, sino de que sepáis pedir, para que no digáis: Padre, he rogado mucho y nada he recibido. 44. No olvidéis que más tengo que daros que vosotros que pedirme, y que mientras vosotros estáis pidiendo al Padre que os dé, Yo os estoy pidiendo que sepáis recibir. 45. Sed de mis buenos discípulos, de aquellos que abracen su misión con verdadero amor y fe. Si ayer caminasteis por senderos inciertos y prohibidos, hoy debéis caminar por el sendero de mi ley. Si ayer en vuestra ofuscación levantasteis vuestra mano para herir a vuestro semejante, haced ahora que esa misma mano aprenda a acariciar con ternura. Si ayer sembrasteis a vuestro paso la semilla del odio o de la mala voluntad, convertíos ahora en sembradores de la semilla de la paz y de la fraternidad. 46. En verdad os digo, que quien recuerde vuestras obras de ayer, y os mire ahora transformados en mis discípulos, tendrá que reconocer que en el fondo de vuestra fe existe una verdad, y no tendréis que hablar mucho para convencer a quienes tratéis de doctrinar, porque vuestras obras serán el mejor testimonio que deis a vuestros hermanos. 47. A las madres les digo: Enseñad a los niños a dar sus primeros pasos tanto en lo material como en lo espiritual, facilitadles el camino para que ellos puedan encontrarme, amarme y elevarse. Tened en cuenta que en cada nueva generación que surja de entre vosotros, irá siendo mayor el adelanto espiritual que alcance. Haced uso de la intuición para guiarles y no les deis malos ejemplos ni frutos vanos a comer. 48. No quiero que esas nuevas generaciones tropiecen o se extravíen por causa vuestra, no quiero contemplarlas llorando por falta de amor entre los suyos. 49. Hoy que contemplo humilde a vuestro espíritu, vengo a darles mis nuevos mandatos; en los tiempos pasados, todos soñabais con el poder, la riqueza, la gloria del mundo y los placeres, entonces fue cuando gritasteis en contra de Jesús: ¡Crucificadle! porque Cristo venía a predicar la humildad y a enseñaros la renunciación a todo lo superfluo. Hoy os conformáis con un poco de paz, una torta de pan y un techo seguro. La vida con sus lecciones os ha tornado en humildes y con ello vuestro espíritu ha logrado liberarse. 50. Mientras que el hombre posee la aparente paz que le da el mundo y cree poseerlo todo, no se acercará a Mí. Mas cuando la humanidad llegue a la verdadera espiritualidad, todo lo poseerá y su recreo y deleite serán profundos y verdaderos, como el Padre se deleita y goza en todo lo que ha creado. 51. Mi caridad os contempla ¡Oh pueblo de Israel! y juzga vuestras obras. El juicio divino es ya con todos los seres y nadie escapa de él. 52. He querido para mis hijos tan solo la paz y el bienestar, y ellos han buscado el dolor, la purificación, y es que mi ley no admite imperfecciones y por tanto todo el que se haya manchado tendrá que lavarse, todo aquél que se haya salido del camino tendrá que volver a él. Vosotros miráis desde esta nación el torbellino que agota y destruye pueblos a su paso y no os conmovéis ni apreciáis la paz de que gozáis, ni reconocéis los privilegios que os he concedido. Y no conformes con mi voluntad consideráis injustas vuestras pruebas y os volvéis contra Mí. Yo espero a que hayáis pasado por este mundo, para que vosotros mismos juzguéis vuestra vida. Entonces seréis jueces implacables de vuestro espíritu y miraréis en Mí sólo al Padre que perdona, bendice y ama. 53. Os habéis cansado por vuestra constante desobediencia y el resultado de ello os hace llorar. Habéis dormido por mucho tiempo y vuestro despertar va a ser amargo. He prometido a la humanidad enviar a un ejército formado por 144,000 seres que serán diseminados por el orbe, y él está en espera, porque sabe que cada uno de esos soldados es un portavoz, un intérprete de mis mandatos. 54. Después de que la Tierra haya sido tocada de un polo a otro y de que toda nación, institución y hogar, hayan sido juzgados hasta su raíz, y que la humanidad haya lavado toda mancha, vosotros iréis preparados en mi nombre para llevar mi doctrina entre vuestros hermanos. 55. Yo, el Padre, he llorado sobre esta humanidad al verla escalar las más grandes alturas de la iniquidad, mis palabras desoídas, mis leyes mancilladas, más la hora de su reflexión ya se acerca y en ese día Yo derramaré en ella todo lo que le tengo reservado, porque es mi hija muy amada. 56. Los que crean en Mí, me verán más pronto que los que dudan. Cuántas veces he llamado a vuestro corazón y no habéis oído, ni habéis sentido mi presencia. Solo vengo a deciros que os reforméis y que penetréis limpios en este tiempo de luz y de gracia. Y cuando poseáis mi semilla, sembrad y convertid en fértiles las tierras áridas haciendo que vuestra oración sea el riego fecundo. 57. Amaos y vivid en paz en vuestro hogar, porque Yo he contemplado que de cinco que forman una familia, dos están contra tres y tres contra dos. 58. Cuando os veáis separados de los seres que fueron carne de vuestra carne y después se encuentran en espíritu, no les olvidéis, comunicaos con ellos por medio de vuestra oración y ayudadles a trabajar y a elevar su espíritu. Pensad cuán corta es vuestra vida en la Tierra, por lo tanto, aprovechad vuestras facultades y potencias haciendo grandes obras que os rediman y salven. 59. Yo os doy el pan del espíritu, vosotros buscad el pan material, mas así como buscáis afanosamente vuestra tranquilidad y bienestar corporal, buscad el progreso espiritual. Vuestra cruz no es pesada, si Yo os enseñé a subir la cuesta del Calvario llevando la cruz de trabajos, sufrimientos y pecados de toda la humanidad, ¿Por qué no podréis escalar vosotros, a quienes he encargado de una reducida porción? Más si flaqueareis bajo su peso me tenéis como Cirineo, y Yo no os dejaré caer. 60. Ese dolor del que tanto huís, es fuente inagotable de purificación y renovación para el espíritu; vosotros mismos habéis experimentado muchas veces, que después de una prueba os sentís aliviados, limpios y en paz con vuestra conciencia. 61. Esta palabra levantará al espíritu de los moradores de esas naciones que hoy se encuentran cansados de sufrir, mas os digo que pronto, muy pronto, me encontrarán con los brazos abiertos como estuve en la cruz, esperándolos para estrecharlos amorosamente y llevarlos a mi mansión de paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 43 1. ¿Por qué cuando me presento ante vosotros como Jehová sentís temor en vuestro corazón? Si Yo soy vuestro Padre, soy el amor, soy quien os da el pan de cada día, soy quien guía a vuestro espíritu y le ayuda a levantarse de sus caídas. 2. Vengo a daros fortaleza en estos momentos de prueba, en que los elementos de la Creación se estremecen con el estruendo de la guerra. No temáis, procurad que vuestra elevación y fervor se aviven y os acerquen más y más al dolor de vuestros hermanos, a los que agobian las guerras fraticidas para que compartáis su cáliz de amargura, que la oración que en silencio elevéis sea como un llamado a la paz, unión y buena voluntad de la humanidad. 3. Vuestros hijos serán llamados a tomar las armas, dejadles partir, ellos no perecerán; desde hoy les hago portadores de mi gracia y sembrarán la luz de mi doctrina entre sus hermanos. 4. Yo quiero que a pesar de todos los males que la guerra ha ocasionado, no veáis como enemigos a los habitantes de esos pueblos, para que mañana podáis verlos como hermanos. 5. Hoy la humanidad se ha unificado para desatar la guerra, se han lanzado pueblos contra pueblos borrando fronteras y mezclando idiomas. No ha sido el amor de los unos hacia los otros el que ha logrado la unificación, ha sido el odio que provoca la guerra fraticida. Mas Yo que soy poder os demostraré que sirviéndome de vuestros errores puedo uniros, porque al terminar esta contienda, los corazones se encontrarán limpios por el dolor; en las mentes se hará la luz y estarán los hombres a un paso de alcanzar la paz. 6. Benditos sean los que han luchado y trabajado por la paz. Benditos sean los que creyendo en mi voz se han levantado por los caminos sembrando mi luz y mi verdad. 7. Conmovido se encuentra mi Espíritu ante el dolor de la humanidad, su llanto se escucha en los cielos y en verdad os digo, Mi dolor de Padre conviértase en rocío de gracia y descienda sobre de mis hijos. 8. Apurad con paciencia y mansedumbre ese cáliz de amargura, porque vuestro llanto va a tornarse en regocijo. 9. Si en este instante el Padre os preguntase si habéis cumplido vuestra misión en la Tierra, si traéis en vuestra mano la espiga dorada de vuestro trabajo, si os habéis amado los unos a los otros y si os habéis sabido perdonar, tendréis que decirme que nada de eso habéis cumplido. ¿Creéis entonces que por méritos propios os habéis hecho dignos de escuchar mi palabra? No, me dice vuestro espíritu. 10. Pueblo, las eras han pasado y aún os encontráis aletargados; despertad y ved que no habéis aprovechado debidamente la vida de que habéis disfrutado en esta Tierra. 11. Mi voz ha venido a despertaros con amor, con dulzura, mas no toméis esta palabra como un arrullo para entregaros más al sueño, porque en el sentido de ella está presente el juez que juzga cada uno de vuestros actos. 12. No seáis vosotros de los que esperan que mi justicia les toque para creer y despertar. 13. No digáis todavía que en verdad me amáis; esperad, que cuando esto sea no serán vuestros labios los que lo prodiguen, serán vuestras obras. No hagáis alarde de limpidez y al mismo tiempo tratéis de ocultar vuestras manchas, porque con ello imitaréis a los hipócritas fariseos. 14. Ved que aún vengo como Maestro y como Padre, porque si sólo como Juez viniere, no habría lugar en donde pudieseis ocultaros porque doquiera que fueseis estará presente mi justicia. 15. Cuando lleguéis ante mi presencia, tendréis que responder de la palabra que escuchasteis, la cual veréis escrita en vuestra conciencia. 16. ¿No sentís cómo el espíritu incansable de Elías ilumina vuestro camino, apartando de él los tropiezos y os ayuda con el báculo de su caridad cuando os sentís cansados? Buscadle, llamadle en vuestra oración y sentiréis muy próxima su presencia, porque él es el pastor de los espíritus en este Tercer Tiempo, quien os guiará hasta las mismas puertas de la tierra prometida que es el aprisco celestial. 17. Que vuestro espíritu se llene de gozo sabiendo que en tres tiempos habéis escuchado la voz de mi Divinidad, porque una vez más seréis mis testigos. Por eso os preparo y bendigo vuestros labios, para que de ellos broten el mañana palabras de vida para las multitudes que están por llegar. 18. Vuestra fe ha sido encendida y alentada con los prodigios que os he concedido y que juzgabais como imposibles. Porque Yo soy el camino, el buen sendero que siempre he venido a señalaros. Al ir por él, se sufren peligros, tentaciones, acechanzas; para ayudaros os he dado la luz de la conciencia como un faro que os guie y os oriente, además de haberos concedido un ser espiritual como guardián y protector por toda vuestra vida. ¿Creéis que si aprovecháis debidamente esta gracia, podríais perderos en el camino? ¿Habrá alguno de mis hijos que al escuchar esta palabra no sienta gozo en su espíritu? De cierto os digo, que Yo sí me recreo cuando escucho vuestra voz espiritual, cuando os eleváis en oración. 19. Despertad vuestra sensibilidad espiritual, para que gocéis con el esplendor de mi manifestación, la cual pasa desapercibida a vuestro espíritu, por falta de elevación. Recreaos ante la visión del más allá, como a veces os maravilláis ante la contemplación de la Naturaleza, admirando su armonía, su belleza y perfección; descubriendo que un ser no podría vivir sin el otro, sino que todos viven porque les une la ley de armonía. Así es también el más allá. Os he dicho que mientras existan espíritus que estén fuera del camino de evolución, no habrá paz ni armonía perfecta, porque es como si en el cosmos se salieran de sus órbitas algunos astros. ¿Qué pasaría con los demás? ¿No perdería el conjunto su equilibrio? 20. Si la humanidad cumpliese con los preceptos de mi ley y armonizara su naturaleza material con la espiritual, su existencia sería más plácida, el camino sin tropiezos y el trabajo sería ligero. No la azotarían las enfermedades ni envejecería prematuramente. 21. Antes de la creación de la materia, ya eran los espíritus. Brotaron de Mí inocentes, más para que supieran de quién habían nacido, cuál era su destino y quiénes eran ellos mismos, les hice oír mi voz diciéndoles: he aquí a vuestro Dios; Yo soy vuestro Padre, soy el Espíritu de amor, más si vosotros habéis brotado de Mí, tendréis que desarrollar y comprender esta esencia. Vivid, caminad, conoced y perseverad en el bien, que esta voz que habéis oído sea eternamente luz sobre vuestro espíritu, ella es vuestra conciencia, la cual os hará retornar a Mí, ya no como niños recién nacidos, sino como seres desarrollados en la virtud, en la experiencia y en todas las potencias que os he dado. Entonces me amaréis, me conoceréis verdaderamente y estaréis en armonía con todo lo existente. 22. Hay seres que nunca han habitado en la Tierra, más si los que han errado y llevado mucho dolor en este mundo juzgan que es injusto que unos vengan a habitar el valle de lágrimas mientras otros, cerca del Padre nunca han conocido el dolor, Yo os digo, que aun cuando algunos no hayan venido a la Tierra, en el más allá han ayudado con su amor a la restitución de sus hermanos. 23. Hoy viven distanciados espiritualmente los seres que habitan los distintos valles, mas Yo no he puesto distancias entre el amor de los hermanos. ¡Si supieseis cuán cerca estáis unos de otros! Ha sido el hombre el que con su materialismo, rompió los lazos que les unía a todos sus hermanos y mientras más ha descendido la humanidad, mayor ha sido su división y falta de armonía. No solamente se ha distanciado de lo espiritual, aun en su propio mundo se ha dividido en reinos, en pueblos y naciones, encerrándose más y más en el egoísmo. 24. Así, la luz de vuestra fe se ha apagado y la intuición de la vida eterna se ha turbado. 25. Hoy, cuando un ser querido os da el adiós para marchar a lejana comarca, le despedís con lágrimas, porque sabéis que si se va niño, tal vez volverá adolescente, y si es joven, volverá anciano; pero siempre abrigáis la esperanza de verle retornar para estrecharlo nuevamente, porque sabéis que aunque distantes, se encuentran en el mundo. Mas cuando esos seres parten al más allá y veis que su cuerpo inerte y frío queda bajo la tierra, entonces vuestro corazón se siente desgarrado porque habéis perdido la esperanza de volverlo a ver, olvidando que el espíritu sobrevive a la materia y al cual volveréis a estrechar cuando ambos en su elevación vuelvan a encontrarse en el sendero de su evolución. 26. Fue necesario que Dios se humanizara en Jesús y habitara entre la humanidad, para que recordaseis enseñanzas olvidadas, os enseñó lecciones nuevas y os anunció que os haría nuevas revelaciones llegado el tiempo. 27. Fue menester que Cristo, el Divino Maestro, viniera a enseñaros la verdad, porque ya la humanidad, buscando en esta vida su gloria, su eternidad, su felicidad, olvidada de aquella existencia que inexorablemente la esperaba. 28. Los que no gozan en esta vida de satisfacciones y riquezas, los que sólo lágrimas iban derramando, la maldecían y la llamaban injusta; estos en sus confusas meditaciones han llamado ingrato y equivocado a su destino. Más Cristo vino de nuevo a traeros la luz. Al muerto le devolvió el espíritu, cuando éste habitaba ya en otro mundo; al poseído le libertó y con todas estas manifestaciones dio pruebas al mundo de que la vida espiritual existe y de que ella es la vida verdadera. Todavía el Señor, después de su crucifixión mostrase en Espíritu ante creyentes e increyentes como una prueba de la verdad que su palabra predicó. 29. ¿Por qué olvidáis y dais por muertos a aquellos que de vuestro mundo partieron, si ellos sienten, luchan y viven? He ahí por qué os digo que ellos son los vivos y vosotros sois los muertos. Pronto lloraréis vuestra falta de fe como en el Segundo Tiempo, cuando después de muerto Jesús decíais: fue Cristo a quien dimos muerte, fue el enviado de Jehová que vino a redimirnos de nuestros pecados, fue la vida verdadera que resucitaba a los muertos y que se elevó a los Cielos al tercer día. 30. Ahora que en Espíritu he vuelto a vosotros, me contempláis envuelto en misterio cuando vengo a mostrarme con toda sencillez, y para ser creído he tenido que materializar mi manifestación y concederos cuanto pedís; entonces el pueblo ha creído, porque me han contemplado, unos con la mirada espiritual, otros por medio de la fe, otros en la luz de su conciencia. 31. Mi luz os ilumina en este tiempo para que escuchéis la voz que os llama desde la eternidad. 32. Los lazos que os unen a vuestro Padre y al mundo espiritual y que habéis roto, los vengo a atar nuevamente para que sintáis que todos vivís en armonía, que las distancias no existen. ¿Más cuándo atarán los hombres su vida con lazos de amor? Cuando hayan retornado al camino de mi ley en donde existe la justicia. Cuando cumplan con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 33. Ved, discípulos, cómo no son muertos los que han dejado este mundo. Bienaventurados los que dan el adiós al cuerpo que depositan en la tierra y no lo vuelven a visitar para contarle sus cuitas, porque ese ya dejó de ser y no escucha. 34. El cuerpo cuando muere es como la flor cuando se corta, que luego se marchita, mas su perfume es como el espíritu que se desprende e inunda de esencia el ambiente. 35. En aquel tiempo os dije: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos”. Hoy os digo: resucitad a los unos y a los otros. 36. Decidles que mientras el cuerpo se pudre en la tierra, en el más allá se purifica el espíritu. La muerte es descanso para la carne y liberación para el espíritu; mas nadie intente librarse por su propia voluntad o sea fuera de la hora marcada por Mí. No porque en el último instante tengáis junto a vuestro lecho a un confesor que os auxilie espiritualmente, creáis que estáis a salvo, ni por vuestro arrepentimiento en esa hora creáis llegar a Mí, creyendo haber alcanzado el final de vuestra evolución. Aprended a amar, a perdonar y bendecir en vuestra vida y labrad con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos, la purificación de vuestro espíritu. 37. Cumplid sobre la Tierra con mi ley como hombres de buena voluntad y la paz llegará a vuestro corazón. Cuando vuestro espíritu se desprenda de este mundo y penetre al espiritual, abrirá sus ojos para extasiarse en la contemplación de aquella vida que espera el retorno de todos los espíritus para redimirlos y estrecharlos en su amor y en su luz. 38. Más para alcanzar la redención debéis levantaros con el propósito de cumplir vuestra misión. Os traigo riquezas espirituales de valor incalculable, porque sois los herederos de mi gracia. Si tomáis con amor vuestra cruz y camináis pacientemente, en el día final estaréis conmigo y penetraréis en la verdadera vida, en donde encontraréis el consuelo y la paz que tanto habéis buscado. 39. He tomado como siervos en este tiempo a los humildes, para daros prueba de que esta palabra que escucháis, no viene de un teósofo o de un científico, pues sois incrédulos por naturaleza; por eso ante vosotros he escogido a vuestros hermanos, padres o hijos, para hacer de ellos mis portavoces poseedores de mi inspiración; mas os digo, que es necesario que estudiéis mi palabra en su esencia, porque llegará el día en que se levantarán hombres y mujeres que tomando mi nombre os hablen palabras de aparente luz y entonces no debéis dejaros sorprender por ellos. 40. Velad y orad, Yo soy la mirada que escudriña y conoce los sufrimientos que hay en cada corazón. 41. Estáis oprimidos y temerosos, porque las religiones os señalan y censuran vuestros actos. No temáis, enjugad vuestro llanto, tomad el consuelo. 42. Bienaventurados los que afligidos buscan en silencio la comunicación conmigo, porque Yo les conforto. No están abandonados por Mí, antes bien, les he buscado, para darles una gracia divina. Elías os conduce en el Tercer Tiempo, y a medida que penetréis en el camino os sentiréis más cerca de Mí. 43. Escuchad mi parábola de este día. P A R Á B O L A 44. “Encontrábanse en un camino, un anciano de aspecto humilde y venerable, que no llevaba báculo ni alforja. A su paso encontró a tres caminantes jóvenes que llevaban en su corazón la alegría y sus gargantas entonaban dulces cantos. El anciano se acercó al primero de ellos y le dijo: Caminante, tengo hambre, tengo sed y estoy desnudo, bríndame de lo que llevas en tu alforja y dame un jirón de tus vestiduras. El mancebo buscó en su alforja y no encontró pan ni agua y de sus vestiduras no quiso despojarse. Ve a mi hermano le dijo, él podrá darte lo que necesitas yo no tengo nada que ofrecerte. 45. Se acercó el anciano al segundo y de igual manera le pide, éste busca en su alforja y en ella no hay alimento, ni agua que calme su sed. Ve al tercero le dice, él te dará lo que yo no he podido darte. El tercero ante la misma súplica, busca y su respuesta es la misma, no tengo nada que darte. Entonces el anciano se siente angustiado, la sed y el hambre le han agobiado más al ver que las alforjas de los jóvenes se encuentran vacías les dice: ¿Cómo vais a proseguir por ese camino que yo he pasado sin saber lo que os espera? El camino es largo y está sembrado de espinos y abrojos; las tierras son áridas, no hay árboles donde sombrearse, no hay frutos, el sol es ardiente y no hay ríos, ni manantiales que den frescura al peregrino. 46. Los caminantes escucharon al anciano y dijeron: No importa, seguiremos adelante, somos jóvenes y fuertes, nos sentimos llenos de energía y capacitados para recibir las vicisitudes de la vida. Con irónica sonrisa iban a abandonar al anciano, mas éste les dice: Esperad, os aconsejo que busquéis antes con qué alimentaros, reunid en vuestra alforja lo necesario para el viaje, para que podáis ir por ese camino sin perecer. Después de escuchar al anciano replicaron: Si tú te encuentras cansado, desnudo y hambriento es porque estás anciano, el trabajo te ha cansado, has visto aparecer muchas auroras y las nieves han blanqueado tu cabeza, por eso estás abatido. Nosotros somos jóvenes y no tememos a la vida. 47. Entonces el anciano les contestó: Yo también fui joven y fuerte, también canté en los caminos, tuve energías en mi cuerpo y el tiempo me enseñó y dio experiencia. Voy a mostraros lo que tenéis que recorrer; y llevándoles a la cumbre de un monte les enseñó el mundo. Desde allí vieron cómo se desataban vendavales a diestra y siniestra azotando a las naciones causando en ellas la destrucción, las aguas del mar invadían las tierras y los hombres perecían bajo las fuerzas de los elementos desencadenados. Los jóvenes dijeron al anciano: ¿Qué tenemos que ver nosotros con estos acontecimientos? Y el anciano les respondió: Esto que ahora veis y os sorprende, tendréis que vivirlo al cruzar por esos caminos, mas aquéllos dudaron. Una vez más les dijo: ¡Mirad! y les mostró hacia el oriente; ahi contemplaron a las naciones debatiéndose en medio de una guerra cruel. Vieron a las madres y a los hijos llorando, éstos dejando su vida en el campo de batalla, clamando a los suyos en la última hora. Vieron a las mujeres enlutadas, lamentando la pérdida del esposo o del hijo. Contemplaron a los niños hambrientos y desnudos; después ante sus ojos, un espíritu blanco extendió su manto como la nieve sobre la tierra devastada y de ella salía un lamento desgarrador y en donde ese espíritu aparecía, la vida de los hombres era segada como la hierba en los campos cuando es tiempo de recoger la cosecha. Y los jóvenes dijeron: ¿Qué significa todo esto? Os muestro los tiempos venideros, contestó el anciano, tiempos que vosotros viviréis. 48. Por último el anciano les detuvo para que mirasen, y vieron los elementos desatados, el fuego consumiendo bosques y ciudades, la peste como nube cubriendo a los hombres, los volcanes arrojando fuego y sepultando comarcas bajo sus cenizas. Les mostró el mar en el que se desarrollaban grandes catástrofes; mientras unos mares se secaban otros cambiaban de lugar. Por último vieron aparecer en el firmamento cuatro ángeles con trompetas, anunciando la consumación de los tiempos. 49. Los mancebos quedaron sobrecogidos de terror; entonces el anciano les dijo: He aquí que os he mostrado los acontecimientos que han de suceder y por los que tendréis que atravesar. 50. Aquellos jóvenes con el rostro demudado, clamaron a la naturaleza y ésta no les oyó, y en el instante en que su corazón lleno de angustia lloraba sin consuelo, la voz del anciano llena de paternal dulzura les dijo: No desesperéis, postrad vuestra rodilla y orad al Todopoderoso. En el silencio extendió su mano y todo fue silencio, calma y paz. La visión desapareció. Vieron la luz de un nuevo día y comprendiendo que el anciano había profetizado esos acontecimientos, cayeron postrados diciendo: Oremos, para que el Padre que es Todopoderoso, prepare nuestro camino y vayamos con su luz hasta el fin de nuestra vida”. 51. Pueblo, analizad y abrid vuestros ojos a la luz. Vosotros sois los tres caminantes que a través de los tiempos he llamado y doctrinado para que seáis llenos de mi sabiduría y encendáis vuestra fe, os preparéis para el camino de la vida y lleguéis al final, penetrando en la vida espiritual, en donde encontraréis mi paz. 52. En los tiempos pasados no os convencisteis con mi palabra y cuando el Maestro se ausento, vuestro espíritu no encontraba paz. Y os he dicho: Bienaventurados los que creen. Bienaventurados los hombres de fe, porque ellos tendrán vida eterna. 53. A vosotros los preparados de este tiempo, os digo: Tengo hambre y sed de vuestro amor. Hijos míos, no habéis alcanzado a comunicaros con vuestro Dios por falta de espiritualidad. Desechasteis las virtudes que he derramad o en vosotros y perdisteis vuestro tesoro. 54. Ahora os digo: Tomad la enseñanza que vengo a daros en la sexta etapa. No busquéis en los libros del mundo luz para vuestro espíritu, porque no la encontraréis. No busquéis en ellos respuesta a vuestras preguntas ni soluciones a vuestros problemas. Orad, comunicaos conmigo, que Yo atenderé vuestras peticiones. 55. Antes de que me presentéis vuestra tribulación, la Madre Divina intercede por vosotros y os bendice y a su vez os pide la intercesión y vuestra oración por los que sufren. Ella ruega a la humanidad que cese en su ambición y en sus guerras, que ya no derrame más sangre inocente. Su Espíritu amoroso os protege y espera humilde que se haga mi voluntad. 56. Vosotros también la bendecís y veneráis sabiendo que es inseparable compañera vuestra en los días de paz y en los de prueba. 57. Mi sangre fue derramada para que reinara la paz y la justicia entre los hombres, mas no he sido bien comprendido, si hubieseis aprovechado esa lección habríais alcanzado mayor grado de evolución y la luz que he derramado en el transcurso de los tiempos, iluminaria plenamente a vuestro espíritu. 58. No me habéis imitado, os he enseñado la humildad y sois soberbios. Os di el secreto de la paz y de la salud y vivís en guerra y enfermáis. Os enseñé a consolar a los que sufren y no sentís el dolor de vuestros hermanos, sois duros de corazón. 59. Humanidad, cuánto habéis negado mi existencia y vuestros dones. En verdad os digo que no pisáis sobre la roca firme sino sobre arena movediza, y ese camino no os llevará al fin para el que fuisteis creados. 60. Leed y aprended en el gran Libro de la Vida Verdadera que os he concedido y si cumplís con su enseñanza, contad con que llegaréis a Mí por ese camino, mas pensad que si no lo hacéis así, os alejaréis de Mí y vuestra restitución será muy grande. 61. Hombres y mujeres que vagáis sin consuelo, ¿Por qué no os fortalecéis en Mí? No me llaméis Padre injusto si lloráis y padecéis en vuestro destierro, Yo os he anunciado antes de venir a la Tierra, que esta morada es un valle de lágrimas, que no es un valle de paz y recompensa. La Tierra no es vuestra morada eterna. “Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 44 1. Con amor recibo al hijo pródigo que por mucho tiempo estuvo ausente y que hoy viene en busca de paz y de consuelo para su corazón. Algunos de mis hijos se acercan a Mí en busca de su heredad, otros están aún muy distantes, pero en todos, el espíritu se encuentra atento esperando que mi voz le diga: Heme aquí. 2. No se han olvidado de mis palabras del Segundo Tiempo y aunque su materia es frágil, el espíritu es fuerte, cree y confía en mi promesa de volver como Espíritu Consolador. 3. Vosotros que hoy me escucháis, recordáis las tinieblas que habéis atravesado, el camino de vicisitudes que habéis cruzado para llegar a Mí. Os encontráis en la ribera de un río, bajo la sombra de un árbol, oyendo esta voz que esperasteis por mucho tiempo, mas con toda la luz que poseéis, aún no habéis llegado a la cumbre del monte ni estáis en la cima de la perfección; habéis llegado solamente ante vuestro Maestro que viene en Espíritu y al escucharme os convertisteis en párvulos y después en discípulos de mi nueva enseñanza. Aprendiendo de Mí, os haréis fuertes y aunque seáis pobres en la Tierra, poseeréis las riquezas del espíritu. 4. La fama de mi palabra traspasará en poco tiempo las fronteras de vuestra nación, los hombres de ciencia y los que estudian las escrituras sagradas, se levantarán negando mi manifestación, mas Yo daré señales y haré prodigios por conducto de mis escogidos y con ello conmoveré a la humanidad. Se encuentran diseminados en todas las naciones hombres de espíritu elevado, profetas de mi doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, a quienes he dado una espada de luz para combatir toda falsa teoría y doctrina, para que sólo perduren aquellas que tengan por base el amor y la verdad. 5. En todos los tiempos he enviado a la Tierra espíritus virtuosos que os enseñen y con sus obras os dejen ejemplo de cómo debéis vivir para llegar a Mí: Consejeros, ministros de mi ley, legisladores, guías; ellos os han señalado vuestros deberes, os han dicho que vuestra misión no se reduce tan sólo al amor de vuestra familia, sino que más allá de esos límites debéis amar y ayudar a vuestros hermanos. También os han enseñado que después de estas pruebas en la vida, os espera la vida espiritual en donde recogeréis los frutos de vuestra siembra en la tierra. 6. He preparado espíritus y les he hecho encarnar habiéndolos dotado de sabiduría y potestad, y cuando su cuerpo se ha desarrollado y se han encontrado en completo uso de sus facultades, el espíritu se ha manifestado fuerte y grande; estos son los hombres de ciencia, los pastores, los gobernantes, mas son pocos los que han cumplido su misión, los que han desarrollado sus dones y han trabajado con fe firme. Los más se han envanecido o han hecho mal uso de sus dones, y no han alimentado al espíritu de los hombres, y no han sabido guiar, ni calmar el dolor de sus hermanos. 7. Por eso en este tiempo, al contemplar a mi rebaño perdido sin guía en la Tierra, he venido como el buen Pastor a entregaros mi doctrina limpia y pura, y os he dado los preceptos de mi enseñanza para que viváis en paz y cumpláis con mi ley, escalando por el camino de vuestra evolución espiritual siguiendo el ejemplo que os di con mis obras de amor. 8. ¿En dónde están los sucesores de mis apóstoles humildes sacrificados por la maldad de los hombres? ¿Cuáles son los beneficios que la ciencia ha hecho a la humanidad? Hay muchos que dicen ser sabios y no aman ni enseñan el amor. Sabiduría quiere decir luz, y luz es amor y comprensión de las leyes divinas y humanas. 9. En el Segundo Tiempo me hice hombre por amor a la humanidad, aquella carne fue obra de mi Espíritu, y cuánto han comentado los hombres de ciencia este misterio que pertenece a mis íntimos juicios. En verdad os digo, que las obras divinas no pueden ser juzgadas a través de la ciencia humana. 10. El Espíritu que animó a Jesús, fue el mío propio, vuestro Dios se hizo hombre para habitar entre vosotros y dejarse mirar, porque así era menester. Sentí en cuanto hombre, todos los sufrimientos humanos; hasta Mí llegaron los hombres de ciencia que habían estudiado la naturaleza y encontraron que de mi enseñanza, nada sabían. Grandes y pequeños, virtuosos y pecadores, inocentes y culpables, recibieron la esencia de mi palabra y a todos los hice dignos de mi presencia, y siendo muchos los llamados, pocos fueron los escogidos y menos los que estuvieron cerca de Mí. 11. Defendí a los pecadores. ¿No recordáis a la mujer adúltera? Cuando fue llevada hasta Mí, perseguida y condenada por las turbas, los fariseos llegaron y me preguntaron ¿Qué debemos hacer con ella? Los sacerdotes esperaban que Yo dijera: haced justicia. Para replicar después: ¿Cómo es que predicas el amor y permites que esta pecadora sea castigada? Y si Yo hubiese dicho: dejadla en libertad, ellos hubieran respondido: En las leyes de Moisés, que según dices vienes confirmando, hay un precepto que dice: Toda aquella mujer que fuese encontrada en adulterio, morirá apedreada Yo, contemplando la intención de aquéllos, no contesté a sus palabras e inclinándome, escribí en el polvo de la tierra los pecados de aquellos que juzgaban. Nuevamente me preguntaron qué debían hacer con aquella mujer y Yo les respondí: "El que se encuentre libre de pecado, que arroje la primera piedra”. Entonces ellos reconocieron sus errores, se alejaron cubriendo sus rostros. Ninguno estaba limpio, y sintiéndose mirados por Mí hasta el fondo de su corazón, no acusaron más a aquella mujer, porque todos habían pecado, más la mujer en compañía de otras que también habían adulterado, se arrepintieron y no volvieron a pecar. Os digo que es más fácil convertir a un pecador por el amor que por el rigor. 12. Mi enseñanza fue escrita en la conciencia y no podrá ser borrada, porque su esencia es inmortal como el espíritu que poseéis. 13. Vosotros que ahora me oís, aprended y enseñad a los que habitan en otras naciones; recordadles mis palabras del Segundo Tiempo, en tanto llega a ellas mi mensaje de este Tercer Tiempo. 14. Quiero que hagáis llegar mi palabra a otras tierras antes de que sus habitantes se levanten hablando de mi nueva manifestación y que cuando os encontréis no os desconozcáis, sino que vosotros deis testimonio y ellos confirmen mis palabras y obras cumpliendo con mi precepto que dice “Amaos los unos a los otros”. 15. Os he atraído ante mis lecciones, para enseñaros y libertaros del pecado. Si grandes son vuestras faltas, mayor es mi perdón. En este camino de pruebas y vicisitudes, vivid, experimentad, conoced mi ley, y cuando os dejéis guiar por la conciencia, no infringiréis mi ley ni las leyes del mundo, y cuando lleguéis al final de la jornada, no habrá dolor ni remordimiento, estaréis en paz. 16. En este Tercer Tiempo el libro del Maestro se abre nuevamente delante de los discípulos, para enseñarles las lecciones de la Vida Verdadera. Mientras vuestra materia se somete al silencio y al recogimiento, vuestro espíritu se eleva para deleitarse con mi palabra, llega hasta mi mesa a alimentarse con el único pan que le da vida. 17. Para todo el que sabe elevarse en estos instantes, desaparece la materia por la cual es transmitida mi palabra y la recibe directamente en su espíritu desde el manantial divino. Vosotros reconocéis que desde el instante en que por primera vez me escuchasteis, brilla una luz en vuestro entendimiento, es la luz de mi sabiduría que comienza a iluminar vuestro sendero, aunque os digo, que quienes me oyen y no analizan mi enseñanza, andan aún entre tinieblas, la luz de su espíritu está aún apagada. 18. Mi voluntad es marcar doce mil hijos de cada tribu, más en verdad os digo, que no sólo los marcados poseerán mi luz, cualquiera que siga mi enseñanza será llamado hijo de la luz. 19. No pregonéis que sois mis discípulos, demostradlo con obras de caridad. Hay quien pregona ser de mis elegidos y Yo le pruebo ocultándome en el corazón de su propio enemigo, a quien en vez de perdonar, le ha devuelto el golpe, golpe que más que a la mejilla de su hermano, ha alcanzado mi faz. En ese instante le he hablado a través de su conciencia y aquél que se envanecía de ser mi discípulo, con un débil arrepentimiento me ha dicho: perdóname, Maestro. Una vez creyéndose limpio y merecedor de mi perdón ha reanudado su camino. Entonces he visto venir hacia él a una doncella cuyo corazón y juventud son como rosa fragante. Ella le dice: vengo a vos llena de confianza en vuestra virtud, a pediros un consejo que sea en mi vida como un escudo contra las acechanzas; mas aquél olvidando su misión y mis enseñanzas, se deja dominar de los bajos instintos y con impura intención contempla a la doncella, en ese instante me presentó ante el mal discípulo diciéndole: ¿Por ventura es esto lo que os he enseñado? El, sorprendido, me ha contestado: Señor, nada hay oculto para vos. Avergonzado ha proseguido su jornada, mientras mi voz implacablemente le pregunta cada vez que hace alarde de seguir mi ejemplo: ¿Sois mi apóstol? Entonces he permitido que el hambre lo sorprenda y luego me he ocultado en el corazón de un rico enfermo, quien a pesar de tener sus arcas llenas de oro, no tiene salud para gozarlo. Este, al saber que en su comarca se encuentra un discípulo mío, va en su busca y le dice: “Sé que podéis devolverme la salud y por eso os he buscado. Soy rico, mas todo mi caudal no me ha servido para encontrar remedio a mi mal”. El corazón del apóstol se ofusca al escuchar aquella confesión y dice al enfermo: “Voy a posar mi mano en vuestra cabeza y pronunciando el nombre de mi Señor os devolveré la salud, mas esta gracia la tendréis que recompensar ampliamente”. El rico enfermo le responde: “Llevaos mis galas, mis arcas, mi casa, tomadlo todo, pero sanadme”, y el enfermo sanó, porque fue tanta su fe y su dolor que el Maestro tuvo piedad de él. Lleno de júbilo el enfermo, entregó en manos de aquél a quien creía que lo había sanado, todo cuanto poseía, mientras que el mal apóstol decía para sí: ahora he dejado de ser pobre, porque si he luchado y trabajado, justo es que reciba mi recompensa. Pero he ahí que en ese instante mi voz implacable, vibró en su conciencia diciéndole nuevamente: ¿Por ventura es ésta mi enseñanza? ¿Recordáis que Jesús cuando estuvo en el mundo recibiera pago a cambio de su amor, El, que pudo ceñirse coronas y poseer todos los tesoros, cuando con sólo tocar sanaba y con llamar resucitaba muertos? 20. Una lucha se entabló en el corazón de aquel discípulo, diciéndole a su Maestro: ¿Por qué sois tan inflexible con vuestros discípulos? ¿Por qué no nos dejáis poseer algo en este mundo? Y el Maestro con voz dulce le respondió: porque en el momento de escogeros prometisteis renunciar a las vanidades humanas a cambio de un tesoro verdadero. 21. Todavía el discípulo replica: duro es el camino, muy larga la jornada, trabajamos mucho y ninguna cosecha recogemos en la Tierra; ¿Queréis que amemos mucho a la humanidad, cuando ella no nos ama? Y el Maestro al escucharle blasfemar así, le dijo: está bien, pequeño, caminad bajo vuestra voluntad, lograd lo que ambicionáis. Y aquel hombre diciéndose ser mi siervo, pregonando ser mi apóstol y desoyendo la voz de la conciencia, se ha levantado por los caminos encontrando en ellos multitud de enfermos, a los que ha llamado para decirles que él es el poseedor del bálsamo que cura todos los males, mas también les dice: estoy necesitado, ¿Qué podrías brindarme a cambio de lo que yo os conceda? Aquellos que son pobres le dicen que nada tienen, pero que están dispuestos a trabajar venciendo sus dolencias, para conseguir lo necesario para pagarle. Este trato le parece bien a aquel hombre, quien empieza a ungir a los enfermos, a la vez que va recogiendo de sus manos el pago, cada vez en mayor cantidad. El ungía a los enfermos, pero ellos no sanaban, al contrario se agravaban, trataba de levantarles el ánimo, mas ellos decaían cada vez más. Entonces el apóstol, al contemplar que las multitudes le habían perdido la confianza, sigilosamente desapareció de entre ellas, llevándose un caudal en metales y dejándolos en agonía. 22. Lejos ya de aquellos, se dirigió a la mansión de un rico, al que le dijo: Señor, puedo serviros, sé trabajar, deseo que me ocupéis en vuestra regia mansión, yo puedo consolaros cuando estéis triste, puedo manejar vuestros intereses cuando os sintáis cansado. ¿Quién sois vos? Le preguntó el rico, a lo que el apóstol contestó: Soy el poseedor de una ley, de una doctrina, a tal grado poderosa y persuasiva, que si alguna vez vuestros súbditos llegaran a rebelarse delante de vos, bastará que yo les hable para reducirlos a la obediencia. 23. Aquel rico se impresionó con aquellas palabras, creyó en ese hombre y le dijo: vuestras palabras revelan grandeza y si las cumplís como decís, las tendré siempre como una verdad. Entonces el rico le dio un lugar a aquel hombre y las llaves de su palacio. Este con la adulación, conquistó el corazón de su amo, mas como de su corazón había rechazado a su Maestro y no escuchaba la voz de su conciencia, pronto hizo cambiar la vida de aquella mansión, humilló a los pequeños, enalteció a los que le adulaban, hizo que se alejaran los mejores siervos de la casa, a espaldas del dueño, derrochó en festines sus caudales, más llegó el día en que el Señor de aquella mansión abriera sus ojos a la realidad, y convencido de la falsedad de aquél en quien había depositado toda su confianza al escucharle pronunciar palabras de gran poder y sabiduría, le llamó para decirle indignado. ¿Esta es la enseñanza que sembráis? ¿Así demostráis esa potestad que decís tener? Y al instante lo hizo conducir a un calabozo para más tarde sentenciarle al patíbulo. Ahí, en la prisión, no concebía aquél, que un discípulo del Divino Maestro pudiera llegar al cautiverio y menos que se le sentenciara a morir; no podía creer que aquellas pruebas eran la voz de alerta que le llamaban al arrepentimiento para volver al camino, entonces elevó una súplica al amo rico a quien había traicionado prometiéndole no volver a hablar ni a sorprender a nadie, y el rico convencido le dejó partir. 24. Libre ya aquel hombre, sintió el deseo de conocer nuevos caminos y encontrándolos penetró en ellos, nuevamente desoyó el llamado de su conciencia, y como nunca, se entregó a los placeres en donde sus labios se envenenaron, su cuerpo enfermó y su corazón cayó en el más profundo hastío. De escalón en escalón había ido descendiendo hasta caer aletargado en el fondo de un abismo. No supo cuánto tiempo permaneció ahí, más cuando despertó preguntó: ¿En dónde estoy? ¿Dónde está mi heredad? Hablo a mi Padre y Él no me responde, estoy enfermo y abatido y El no acude a mí, le pido una palabra de consuelo, de aliento y El no viene a mi corazón. ¿Dónde estará aquella enseñanza y aquel bálsamo que El me dio y con el cual yo podría librarme de tanta amargura? Quiero cerrar mis llagas y sangran más. Quiero darle paz a mi corazón y él más se inquieta. ¿Quién soy yo? ¿Será mentira lo que el Padre me dio? y lloró desgarradoramente. 25. Pasaron a su lado hombres de todas las condiciones y le veían con indiferencia, nadie le escuchaba, nadie le contemplaba ni se detenía, nadie sentía su dolor. Entonces le pareció que profundas tinieblas lo envolvían, y cuando creyó no poder soportar tanto dolor y sintió que su espíritu estaba a punto de desprenderse de su inmundo cuerpo, escuchó una voz dulce, conocida por él que le decía: Aquí estoy, he descendido hasta donde habéis caído, para daros mi ayuda. Aquel hombre al escuchar la dulce voz de su Padre llena de perdón y de ternura, no pudo resistir el peso de sus remordimientos y dijo a su Señor: no os acerquéis a mí, no bajéis a este abismo, ni penetréis a este antro, porque aquí están las tinieblas y el fango; no dejéis en los cardos vuestras vestiduras, dejadme aquí, ya que yo mismo a esto me he condenado. 26. El hijo lloraba y a través de sus lágrimas contemplaba cuan justo era su Padre. El Padre no contemplaba las impurezas del hijo, ni las tinieblas que lo rodeaban o el fango en que se encontraba, solo veía que era su hijo muy amado al que preguntó: ¿Por qué habéis llegado hasta aquí? Y el hijo le contestó: Porque creía que no estaríais tan cerca de mí, ni quise creer que la voz de mi conciencia era la vuestra. No me sanéis, hoy comprendo que no merezco la salud. No me perdonéis, no merezco vuestro perdón. Dejadme sufrir en este abismo, dejadme lavar mis faltas. Contemplando el Padre que el hijo al fin había comprendido la magnitud de sus errores, no le dejó sufrir más y permitió que en aquel ser se hiciera la luz, que aquel llanto lavara las manchas y entonces, sobre aquella frente agobiada, posó el Padre un ósculo de paz, levantó aquel cuerpo débil y vencido y le estrechó con infinito amor. 27. Aquel corazón al sentir la ternura de su Padre, se dispuso a seguirle y amarle por siempre; entonces contempló que nuevamente brillaba la luz que en su frontal había puesto el Señor, porque los dones que Dios concede, nunca los quita a sus hijos, lo que si les retiene su gracia, son sus faltas a mi ley. Así se levantó aquel espíritu a empezar de nuevo el camino, pero llevando mayor luz, la de su dolorosa experiencia. La voz de la conciencia era escuchada con claridad por él. 28. ¿Quiénes de los que habiendo estado recibiendo día a día mis lecciones, desearán recorrer los caminos del sufrimiento? Reconoced que esos caminos ya los anduvisteis, vuestro espíritu ya pasó por grandes pruebas, gracias a las cuales hoy podéis seguirme con firmeza. 29. Os he enviado a multiplicar vuestra simiente y para ello os he señalado mi luz en vuestro frontal, para que cuando estéis preparados, os diseminéis por los caminos en donde las multitudes os esperan, las puertas de los hogares se abrirán para daros la bienvenida y los corazones os recibirán con júbilo. 30. Ahí estarán los enfermos esperando su salud. 31. Yo, el Divino Salvador, llegaré a todos a través de mis discípulos fieles, mas no como en el Segundo Tiempo, hoy llegaré entre la humanidad, oculto en el corazón de mis enviados, hablando por su boca y derramando mi inspiración en sus entendimientos. Así llegaré hasta los enfermos, hasta los menesterosos y sedientos de paz del espíritu y del cuerpo a través de las obras de amor y caridad de mis discípulos. 32. Bienaventuradas las naciones que no cierren sus caminos y abran sus puertas a mis enviados, porque de cierto os digo, que esa nación será salva. 33. Durante esta lucha, unos serán llamados y escogidos antes que otros, más a todos llegará esa hora y tendrán su cumplimiento entre la humanidad, unos empezarán y acabarán antes su tarea, otros tardarán más en llegar, pero al fin cuando toquéis los linderos de la perfección, no habrá grandes ni pequeños, todos seréis iguales en el amor del Padre y formaréis parte de su familia perfecta. 34. A todos les he dado en su principio los mismos dones, pero mientras algunos han sabido elevarse y ser grandes por medio del desarrollo de su virtud, otros se han estacionado y otros se han extraviado. 35. He repartido entre todos mis hijos, dones igualmente grandes, por lo que no debéis juzgar que a unos se les ha dado más que a otros, ni que un cargo es más grande que otro. En mi sabiduría y justicia perfecta, conociendo la deuda de cada uno de mis hijos, les he dado de acuerdo con sus necesidades. 36. Os doy estas explicaciones para que seáis conformes, porque de vuestro destino, de vuestro pasado y de vuestra restitución, nada sabéis. 37. Si consideráis muy agraciados a mis hijos por los cuales me estoy comunicando y hasta habéis llegado a desear su don, Yo os digo, que en verdad es una gracia muy grande, así como también lo es la deuda espiritual, que con el Padre tienen y su responsabilidad no tiene límites. 38. Cada quien tome con amor su cruz, mas no busquéis placeres, honores ni recompensas, porque sólo recogeréis dolor. 39. Recordad que os sané con mi amor, que limpié vuestras manchas y cerré vuestras heridas. Recordad que aparté la amargura de vuestros labios, os quité la vestidura sucia y rota que traíais, para cambiárosla por otra blanca como los copos de la nieve; erais el paria y habéis dejado de serlo; llegasteis sin heredad y hoy sabéis que poseéis un don. No provoquéis más el dolor, no volváis a ser parias, no volváis entre los pecadores ni os consideréis intocables por el hecho de ostentar mi marca divina, antes bien preparaos, para que cuando seáis tocados sepáis perdonar. 40. Cuántas veces me habéis prometido perdonar a vuestros hermanos, sea cual fuere la ofensa que os hiciesen, me habéis pedido fuerzas para poder cumplir y os las he dado; mas cuán pocas veces habéis cumplido con vuestras promesas. 41. A los que han tratado de practicar el perdón los divido en tres grupos: el primero está formado por aquéllos que habiendo recibido una ofensa no sabiéndose contener y olvidando mi enseñanza, se han ofuscado y se han vengado devolviendo golpe por golpe. Ese grupo es el vencido por la tentación, el esclavo de sus pasiones. 42. El segundo grupo, es el formado por los que una vez que ha sido ofendidos, recordando mi ejemplo, callan sus labios y contienen sus impulsos para luego decirme: Señor, me han ofendido, pero antes que vengarme he perdonado. Mas yo que penetro en los corazones he descubierto en aquél el deseo de que Yo le vengue descargando mi justicia sobre su hermano; este grupo está en plena lucha. 43. El tercer grupo, el más reducido, es el que imitando a Jesús cuando han sido ofendidos, se elevan hacia el Padre llenos de piedad por sus hermanos, para decirme: Señor, perdonadles, porque no saben lo que hacen: me han herido, mas, no es a mí, sino ellos a sí mismos se han herido, por eso os pido vuestra caridad y que me concedáis devolverles sólo el bien. Este es el que ha vencido. 44. Vuestra conciencia que pide y espera de vosotros obras perfectas, será la que no os deje tranquilos hasta que sepáis practicar con vuestros hermanos el verdadero perdón. 45. ¿Por qué habéis de odiar a los que os ofenden, si ellos tan sólo son peldaños para que lleguéis a Mí? Si perdonáis haréis méritos y cuando estéis en el reino de los cielos, veréis en la Tierra a los que os ayudaron en vuestra elevación; entonces pediréis al Padre que también ellos encuentren los medios para salvarse y llegar hasta su Señor, y vuestra intercesión les hará alcanzar esa gracia. 46. Tampoco intentéis descubrir los sentimientos ocultos de vuestros semejantes, porque en cada ser existe un arcano que sólo Yo debo conocer; más si descubristeis lo que por pertenecer sólo a vuestro hermano, debe ser sagrado para vosotros, no lo publiquéis, no rasguéis ese velo, antes hacedlo más denso. 47. Cuántas veces he contemplado a los hombres penetrar en el corazón de su hermano hasta descubrir su desnudez moral o espiritual, para recrearse con ello y luego publicarlo; ninguno de los que así hayan profanado la intimidad de un semejante se sorprenderá de que alguien en su camino le desnude y le burle; no diga entonces que es la vara de justicia la que le mide, porque será la vara de la injusticia con la que midió a sus hermanos. 48. Respetad a los demás, cubrid con vuestro manto de caridad a los desnudos y defended al débil de las murmuraciones de la humanidad. 49. Discípulos, no os prohíbo que estudiéis en los libros que os enseñan el bien, más si no los encontraseis, aquí tenéis mi enseñanza que en medio de su sencillez y humildad, encierra más sabiduría que todos los libros, por lo tanto, grabadla en lo más profundo de vuestro corazón, analizadla y que ella sea la que os guie en todas vuestras obras. 50. Los que han llegado bajo la sombra de este árbol llorando por las vicisitudes de la vida, han encontrado el consuelo y la fortaleza de mi amor. 51. Bienaventurado el que escuche con amor mi palabra en el Tercer Tiempo, porque no se confundirá, en el momento de su muerte su espíritu resucitará a la vida eterna y penetrará firmemente en el sendero que le espera en el más allá de esta vida. 52. Bienaventurado el que lleve con paciencia sus penas, porque en su misma mansedumbre hallará fuerza para continuar cargando su cruz en el camino de su evolución. 53. Bendito sea aquél que soporte con humildad la humillación y sepa perdonar a quienes lo hayan ofendido, porque Yo lo justificaré; más ¡Ay de los que juzgan los actos de sus hermanos, porque ellos a su vez serán juzgados! 54. Bendito sea el que cumpliendo el primer precepto de la ley, me ame sobre todo lo creado. 55. Bendito sea el que deje que Yo juzgue su causa justa o injusta. 56. Mi doctrina viene a regeneraros, a fortalecer a vuestro espíritu, para que una vez que vuestros labios se abran para repetir mis enseñanzas, se cierren a la blasfemia o a la maldición. 57. En esta Era he venido a regar nuevamente la semilla que en el Segundo Tiempo deposité en vuestro corazón. 58. Desde los primeros tiempos he buscado la forma de hacerme oír y entender por los hombres, por eso he enviado justos y profetas a este mundo para que con sus obras y palabras sean emisarios de mi voluntad y de mis mandatos. 59. En el Primer Tiempo, por la obediencia de Abraham a mi mandato, hice con él un pacto de amor, premiando su constancia, su celo y fidelidad, bendiciendo y multiplicando su descendencia. Para probar su obediencia y su fe, le pedí la vida de su hijo Isaac, a quien tanto amaba, y con la sumisión de los grandes espíritus, estuvo dispuesto a inmolarlo; mas Yo le detuve, porque ya en su corazón había demostrado su obediencia y ella me basta. 60. Isaac fue padre de Jacob, a quien le fue dado contemplar el camino de perfección del espíritu, simbolizado en una escala que se asentaba en la Tierra y se perdía en el infinito, por la que subían y bajaban espíritus en forma de ángeles. 61. Estos tres patriarcas forman el tronco del pueblo de Israel, del cual brotaron doce ramas y un número infinito de hojas, mas su fruto aún no ha madurado. 62. E1 pueblo de Israel recibió la ley cuando en su peregrinación se encontraba en la falda del monte Sinaí; su guía Moisés, recibió las tablas y la inspiración. La travesía del desierto fue para purificar los corazones, para espiritualizarlos y encender en ellos la fe hacia el Dios invisible. Cuando el pueblo llegó a la “tierra prometida” y tomó posesión de ella, llevaba la fe en su Señor, profundamente grabada en su espíritu y practicaba un culto sencillo, pero elevado, en el que se había fortalecido su corazón; mas he aquí que los hijos de sus hijos no supieron perseverar en la fe y en la espiritualidad, y cuando otros pueblos de gentiles introdujeron su idolatría y supersticiones en el seno del pueblo de Israel, lo dividieron espiritual y materialmente. Fue entonces cuando aparecieron los profetas amonestando a las multitudes anunciándoles mi justicia sobre ellos por su infidelidad y su pecado, más los profetas fueron burlados y algunos muertos. 63. Os digo esto, porque en verdad vosotros espiritualmente sois simiente de aquellos primeros patriarcas y sois ovejas de Moisés, mas también os digo que sois de los frutos que en este tiempo alcanzarán madurez y darán vida y buen sabor a la humanidad. 64. Cristo en aquel tiempo regó con su sangre el árbol de la vida y hoy viene a darle nuevo riego con su divina palabra, para que maduren los frutos de amor y caridad de todos sus hijos. 65. En este tiempo vengo a combatir todo fanatismo e idolatría de vuestros corazones, porque la espiritualidad no admite materialidad; quien practicase con fanatismo mi doctrina espiritual, no está haciendo mi voluntad ni ha interpretado debidamente mi enseñanza. 66. ¿Por qué aún en este tiempo los hombres materializan el culto a mi Divinidad, cuando Yo, desde el Primer Tiempo, en el primer mandamiento de mi ley, prohibí que se me adorase bajo formas e imágenes hechas por las manos de los hombres? 67. Mi palabra en este tiempo, como una espada de dos filos luchará por arrancar del corazón humano todos sus errores, para que libre de ignorancia se eleve a mi Divinidad y alcance la comunicación de espíritu a Espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 45 1. La luz de mi espíritu desciende entre vosotros. Vengo a daros el tesoro de la paz y a vestiros con las galas de la humildad. Si la humanidad quisiera desgarrar en jirones vuestra vestidura, dejadla, que esos jirones le sirvan para cubrir su desnudez. 2. Entre estas multitudes están los que sin haberme visto me creen, me aman y me siguen, bienaventurados sean, porque ellos serán en la Tierra Prometida. 3. En este día conmemoráis la resurrección de vuestro Maestro y en verdad os digo, que muchos de vosotros resucitaréis con la luz de mi palabra a la vida de la gracia. 4. Sólo en cuanto hombre nací y morí, porque en cuanto Dios no tuve principio ni tendré fin. Jesús nació de la pureza del amor del Padre hacia la humanidad, tomando forma humana en el seno de una casta doncella, previamente escogida por el Creador. 5. Las obras y palabras de Jesús, fueron el camino que vino a trazaros en el sendero que os llevará al reino de los cielos. Mas Cristo, a través del cuerpo de Jesús, sintió todos los dolores y angustias del mundo, supo de la agonía y quiso en Espíritu penetrar en los antros de tinieblas en donde los seres espirituales también le esperaban. Más os digo, que el dolor de Jesús en la hora suprema de su agonía en la cruz, no fue comprendido por nadie. Hubo un instante en que se sintió solo entre el cielo y la tierra, azotado por los elementos desencadenados y abandonado de sus discípulos, fue entonces cuando exclamó: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me habéis abandonado? Los hombres lo arrojaban de su seno y su Espíritu lo abandonaba. 6. Por virtud de mi poder, Jesús podía haber sido insensible al dolor corporal, mas no vine en cuanto hombre a engañaros. Mi dolor fue único, mi muerte real y mi sangre de verdad. 7. Mientras el cuerpo del Maestro estuvo en el sepulcro, el Divino Espíritu iluminó las moradas en donde justos y pecadores le esperaban, para que su caridad les llevara a una nueva era; porque la sangre del Cordero no sólo trazó el camino de su evolución espiritual, a los seres de este mundo, sino también a los del valle espiritual. Cumplida en todos aquella misión de amor, el cuerpo de Jesús se fundió con el Espíritu Divino, de la misma manera que tomó forma humana. 8. Si el cuerpo de Jesús no brotó de la tierra, ¿Por qué había de rendirle tributo como todos los hombres? Él os había dicho: “Mi reino no es de este mundo”. 9. Al oír mi enseñanza resucita vuestro espíritu, porque ha comido el pan de la vida eterna que es mi palabra. Fortaleceos con mi doctrina, porque se acerca el instante en que los hombres, como lobos hambrientos se arrojen sobre vosotros para juzgaros; y no es mi voluntad que vuestra fe y vuestra paz las dejéis en manos de vuestros perseguidores. 10. Aprovechad el tiempo en que aún estará mi manifestación bajo esta forma con vosotros, porque si hoy no encendieseis vuestra lámpara, mañana suspiraréis por este tiempo de enseñanza y complacencias y lloraréis deseando volver a escuchar mi palabra. Muchos diréis: ¡Maestro! Que diera por volver a escuchar una de tus cátedras a través de aquellos a quienes tanto juzgué como imperfectos. 11. Aprovechad en verdad mi enseñanza, ahora que os la estoy entregando por conducto de estos mis hijos, a quienes he escogido y preparado. Por sus labios he hecho brotar palabras de sabiduría y amor. Con sumisión se han apartado del mundo y apuran por vosotros un cáliz de amargura, sabiendo que son el instrumento del Padre para su comunicación con vosotros. 12. Si para escuchar mi palabra en este tiempo acudís a estos humildes recintos, para elevar vuestra oración la podéis hacer desde el lugar en que os encontréis, ya sea en el rincón de vuestra alcoba, o en donde labréis el pan de cada día, lo mismo en el camino, que en el valle o en la ribera del río, doquiera me encuentro escuchando vuestros ruegos. 13. Aprended a limpiar vuestro corazón y a elevar vuestro espíritu hacia Mí, para que recibáis la comunión espiritual; no olvidéis que me lleváis en lo más íntimo de vuestro ser. Elevaos hacia Mí, para que cuando llegue el último instante de 1950, vuestro espíritu no se llene de pavor diciendo: Maestro, os habéis apartado de nosotros. De cierto os digo que quien se prepare, desde aquel instante se comunicará de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. 14. Si de tantas enseñanzas que os he entregado, hubiereis aprovechado una sola, y su doctrina fuera la ley que guiara todos los actos de vuestra vida, en verdad os digo que ya no sería necesario que Yo estuviese entre vosotros, porque en lo que habéis oído hasta hoy está toda mi doctrina. 15. Os voy a dar una vez más mi palabra para que vuestro espíritu sienta que se encuentra en el banquete de la vida eterna. Recreaos como Juan mi apóstol, contemplando las revelaciones del más allá. 16. En este tiempo desaparecerá toda la incredulidad entre vosotros, porque os dejaré como una lámpara de fe encendida entre la humanidad. 17. Cada vez que me presento entre vosotros, mientras os doy mi palabra, vuestro dolor se aparta, es que vuestro espíritu siente mi presencia y se recrea con mi amor. 18. No sólo me escuchan los que concurren a estos recintos, también grandes legiones de seres espirituales presencian esta manifestación y reciben mi luz. Entre esas muchedumbres se encuentran los que en la Tierra fueron vuestros padres, vuestros compañeros, vuestros hijos. Todos van ascendiendo por la escala de evolución. 19. Vuestro corazón se llena de gozo al escucharme hablar así y sentís que es la misma gloria del Padre la que en estos instantes se abre para derramar su gracia en toda criatura del Señor. 20. La luz de mi amor que ha venido a iluminar el sendero de evolución de todos mis hijos ha provocado en algunos hombres de ciencia, la confusión de sus ideas, al encontrar que el principio de la creación no es como ellos se lo habían imaginado; mas Yo les hablaré desde lo alto de la montaña y la fuerza de mi voz a través de los elementos estremecerá la Tierra y les mostrará la verdad. 21. Pueblo, si queréis penetrar en comunión con mi Divinidad, no contempléis a estos portavoces, por los cuales me comunico, como a seres superiores. Estudiad y analizad mi palabra y os sentiréis en mi santuario deleitándoos con la esencia de mi doctrina. Así seréis fuertes para dar testimonio de que éste es el Tercer Tiempo, y de que en él me he manifestado a los hombres como ESPIRITU SANTO. 22. Entre la humanidad estoy eligiendo a mis nuevos discípulos, diciendo a los hombres: Regeneraos, y a las mujeres: No volváis a pecar. A todos os ha limpiado mi perdón para que iniciéis una nueva vida. 23. Vosotros, que mucho habéis bebido la amargura, ahora bebed leche y miel en este cáliz de amor que vengo a ofreceros. 24. Gozad poseyendo este bien espiritual. No os aflijáis demasiado por el sustento del cuerpo, recordad que os he dicho: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”. 25. A todos os encontré perdidos y os mostré el sendero diciéndoos: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, seguidme hasta el fin. 26. A nadie he forzado para que me siga y a nadie amenazo por no hacerlo. Ciertamente existe la ley de la restitución que cada quien labra para sí, para que su espíritu evolucione y alcance su pureza y su luz, más el infierno del fuego eterno no existe, como no existe el castigo divino. No interpretéis erróneamente lo que en sentido figurado se os ha dicho en tiempos pasados. 27. Hoy estáis escuchándome, reconociendo cada quien su misión, mientras Elías como siervo incansable del Señor reúne a los 144,000 nuevos discípulos, 12,000 hijos de cada tribu de este pueblo, para que reciban en su frente la señal, que los marca como Espiritualistas Trinitarios Marianos. 28. Si en el camino de la vida os sentís cansados, venid a Mí y descansad escuchando esta palabra, porque aún estoy con vosotros. 29. Esta palabra es el pan que vengo a acercar a vuestros labios, su esencia es el agua cristalina que os ayuda a purificar vuestro espíritu de todas sus manchas. 30. Os encontráis temerosos de que los aires huracanados os arrebaten de este sendero y volváis a ser los débiles ante las pasiones de la materia. Teméis a las murmuraciones de las gentes, a sus juicios, teméis al mundo que con sus múltiples tentaciones os aleja de Mí. 31. Como no habéis comprendido mi palabra, creéis que os exijo que abandonéis y renunciéis a todo lo material, cuando os estoy enseñando que debéis dar al espíritu, lo que a él corresponde y a la materia lo que es de ella. Mientras estéis en el valle de lágrimas, no alcanzaréis la perfección, mas debéis prepararos en el amor y la caridad que derraméis entre vuestros hermanos, para llegar al valle espiritual a recoger el fruto de vuestra siembra. 32. El arcano que os estoy revelando es mi propio Espíritu el cual se encuentra más allá de la escala de Jacob; Yo no estoy en la escala, porque soy perfecto; en ella sólo están los seres que caminan en pos de la perfección. ¿Quién puede sentir que mi doctrina sea para su espíritu como un pesado fardo? Si comparáis su peso con el de una cruz, comprenderéis que ahora Yo soy vuestro Cirineo. 33. ¿Quién podrá alejarse de Mí, si doquiera me encuentro? Hay quienes intentan alejarse de mi presencia para sembrar a hurtadillas la simiente que les he confiado y recoger para ellos la cosecha; mas Yo os brindo las tierras fecundas; el que intente ausentarse, tendrá que penetrar en el desierto. ¿Cuándo se ha visto que en las candentes arenas germine alguna semilla? Ahí no asistirán al banquete que conmigo disfrutáis, ni escucharán en su soledad el trinar de las aves que con su canto os han deleitado. 34. El que ha sentido en su corazón el deseo de abandonar la cruz, es porque no ha presentido su misión ni su destino. 35. ¡Cuántos os confesáis culpables y pecadores delante de Mí y sois de los que me aman! ¡Cuántos pregonan que me aman y ni siquiera tienen fe en Mí, creen cuando reciben beneficios, más cuando les llega una prueba me niegan! 36. Este Tercer Tiempo ha sido una invitación para vuestro espíritu, un llamado para que tengáis la gracia de ser de los que toman el fruto divino de los tres tiempos. 37. Cuando la humanidad se ha encontrado en la mayor altura de perversidad, la luz de mi Espíritu ha descendido convertida en palabra comprensible al hombre para salvarle, mostrándoles el camino de su restitución, ayudándolos a cumplir con ella y haciéndoles comprender el galardón que les espera. 38. A vosotros que me oís os digo: no llevéis en vuestra sandalia polvo inmundo, buscadme, soy vuestra salvación. Soy la barquilla que os salve del naufragio, que os aleje del mar embravecido del pecado para conduciros a la tierra de Promisión. 39. ¿Por qué habéis encontrado dolor en vuestro camino? ¿Por qué vuestras plantas se han herido con los guijarros del sendero? ¿Por qué os agobia la sed como a los caminantes cansados? Es porque ayer pasasteis por ese mismo sendero y no limpiasteis el camino a los que tras de vosotros marchaban, sin saber que tendríais que volver a pasar por ahí; y si nunca calmasteis la sed de un sediento, ¿Cómo queréis que alguien os la calme a vosotros? 40. Sólo Yo vengo a mitigar la sed de amor y de paz de vuestro espíritu. Mi palabra es agua cristalina que se derrama entre vosotros. Gozad de ella al beberla, convidad a vuestros hermanos y en verdad os digo que llegaréis a ver la unión y la paz en los espíritus. 41. Si en el Segundo Tiempo me contemplaron vuestros ojos porque vine en cuanto hombre, hoy vengo en Espíritu. Si vuestros ojos corporales no me han contemplado, la sensibilidad de vuestro espíritu sí me ha palpado, porque os estoy manifestando mi presencia. ¿Quién de los que me escuchan, no me ha sentido en el latir apresurado de su corazón? ¿Quién de vosotros no se ha estremecido ante mi palabra que es como mirada penetrante que llega con su luz a vuestro espíritu? 42. Vengo a hablaros como Maestro, no como juez. Como juez no me busquéis, porque en lugar de juicios quiero derramar consuelo y enseñanzas entre vosotros. 43. He abierto vuestros ojos para que os deis cuenta de que mi ley está siendo mancillada en la Tierra, más no para que juzguéis a quien la viola. Conoced mi ley para que no os perdáis del camino cuando los hombres os la oculten y para que sepáis conducir a quien camina en tinieblas. 44. Vosotros no habéis venido para confundir a nadie; en verdad os digo que antes de que eso fuese, más os valdría no hablar de mi obra o que la muerte segara vuestra vida. 45. Pueblo, no sabéis lo que os tengo reservado. No penséis que lo que hasta hoy habéis oído es todo cuanto tengo que deciros; grandes lecciones voy a revelaros. Dones muy grandes se desarrollarán en vosotros. 46. Mi enseñanza viene a prestaros su ayuda para que logréis comunicaros de espíritu a Espíritu con vuestro Padre, porque en esa práctica está vuestra salvación. Abrid vuestro corazón, para que en él guardéis el tesoro de mi palabra, mientras llega el instante de que tengáis que revelarla a vuestros hermanos, porque ésta es la palabra que convierte al pecador y sana al enfermo. 47. La huella que en este tiempo os trazo, no es de sangre, es de luz. Venid a Mí, discípulos y descansad de vuestras penas, mitigad con mi palabra vuestra hambre y sed de amor y paz, para que cuando os deje colmados de bienes espirituales, quedéis como las vírgenes de mi parábola: velando en espera del casto esposo, con vuestras lámparas encendidas para que sepáis recibirle cuando llame a vuestra puerta. 48. El que guarde en su corazón mi palabra y tenga fe en ella, tendrá paz y ventura en los caminos del mundo y logrará su elevación en el sendero que conduce a mi reino. 49. Con amor os entrego mi palabra para daros la vida verdadera y enseñaros a hacer lo mismo entre la humanidad donde existen tantos muertos a la fe. Todo lo que hiciereis en mi nombre lo veréis realizado en vuestros hermanos; más si en vez de bendecir en vuestro camino, blasfemáis o juzgáis a vuestros semejantes, en verdad os digo que vosotros mismos os estaréis sentenciando, porque con la vara que midiereis seréis medidos. 50. Si me habéis ofendido, pedidme perdón, si vuestro hermano os ofendió, perdonadle, tal vez no sepa lo que ha hecho. En cambio, si vosotros llevando tanta luz por las enseñanzas que estáis recibiendo, aún ofendéis, no podréis decir que sois inocentes. Si vosotros ofendieseis, seríais más duros que la roca porque os estoy doctrinando para que seáis nobles con vuestros hermanos. 51. Estudiad mi palabra para que la muerte no os sorprenda impreparados, ni las tinieblas oculten a vuestro espíritu el sendero de su evolución. Mi enseñanza es el único libro que encierra la verdad desde su primera palabra hasta la última. Ese libro lo he abierto nuevamente ante vosotros en este tiempo, para resucitaros a la vida eterna y reuniros en mi aprisco de amor, porque os contemplo perdidos como ovejas sin pastor. 52. He aquí la voz del que llama a los espíritus para libraros de las fatigas del mundo. Algunos de mis hijos reconocieron la voz, otros no, porque no la recordaba su espíritu ofuscado por el materialismo de este tiempo. Mas Yo, el Pastor, teniendo en el aprisco de mi amor, que es mi Reino, a las noventa y nueve ovejas, descendí a la Tierra en busca de la extraviada. 53. Cuánto tiempo os alimentasteis de frutos amargos que os hicieron olvidar la dulzura del fruto de la vida verdadera, y sólo hasta que escuchasteis mi palabra, volvisteis a saber lo que es el verdadero sustento del espíritu. 54. Ayer os levantabais buscando en vano la senda de vuestra elevación espiritual, agobiados por el dolor de vuestros pecados. Hoy os he reunido, os he multiplicado y os he hecho conocer vuestros dones, más en verdad os digo: Antes de que caigáis en vanidad por esta gracia y queráis juzgar al pecador, o tratéis de humillar al que ha faltado, recordad y meditad sobre la enseñanza que en el Segundo Tiempo os di, cuando me fue presentada la mujer adúltera; recordad la parábola del publicano y el fariseo y la del buen samaritano. La esencia de aquellas enseñanzas es eterna. Hoy, mañana y siempre podréis aplicarlas en vuestra vida. Es la parábola que en el Segundo Tiempo os di, a veces en las márgenes del río, otras en el desierto o en la montaña, fue el mensaje divino que en Cristo os traje antes que los hombres me tomasen para sentenciarme y crucificarme en Jerusalén. 55. He querido que mi palabra viva en vuestro corazón para que de él brote la caridad y el amor y os levantéis por los caminos sanando a los enfermos sin esperar recompensa, haciendo el bien por amor a vuestros hermanos. 56. No os llaméis espiritualistas si en vuestro corazón sentís horror por los enfermos, o asco si su cuerpo va envuelto en. andrajos. No seréis mis discípulos mientras os apartéis de los pecadores, temerosos de que vuestro corazón se contamine. 57. He aquí mi nueva palabra la cual la uniréis a la que os entregué en tiempos pasados. Por diferentes entendimientos os la he venido a dar en este tiempo para que tengáis la confirmación de que lo que se ha dicho por una boca, se ha dicho por todas. 58. Preparaos, varones y mujeres, porque entre vosotros se encuentran aquellos por los que os daré mi palabra. 59. He aquí al esposo que llamó a las puertas de las vírgenes y como éstas se hallaban esperándolo, le abrieron, le hicieron pasar y en su casa hubo fiesta. 60. Algunos de vosotros os habéis sentado ante la mesa de amor para comer el pan de mi palabra y beber el vino que es su esencia divina. Cuántos de vosotros también estuvisteis conmigo en el Segundo Tiempo y me escuchasteis. Otros contemplasteis en las comarcas a mis apóstoles que iban sembrando en los corazones la semilla de la fe en Cristo, dando pruebas de verdad a los hombres, sanando enfermos, limpiando leprosos e impartiendo consuelo a los afligidos. Más los que no comieron en aquel tiempo, hoy comerán, y los que no estuvieron en el mundo, hoy estarán. 61. Voy a elegir nuevamente a mis discípulos, recordad que en el Segundo Tiempo lavé e imprimí un ósculo de amor en los pies de los doce apóstoles escogidos por mi caridad, para que comprendáis que si eso hizo el Señor, ¿Qué no deberéis hacer vosotros con vuestros hermanos? 62. Lleno de humildad vengo a consolaros y a salvaros, para que cuando os levantéis en pos de vuestro cumplimiento a señalar el camino a la humanidad, dejéis una huella de mansedumbre en el camino. Quien no haya lavado sus pies antes de emprender la jornada, ¿Qué huella de pureza podrá dejar? 63. He aquí al Cordero que voluntariamente se inmoló, para que su sangre cayera en todos sus hijos, trazando su huella el camino de la evolución espiritual de la humanidad. 64. Entre vosotros contemplo a los que me han de seguir, mas también a los que han de llorar y hacer grandes juramentos para después darme la espalda. Aún estoy entre vosotros; aprovechad los instantes, porque pronto os dejaré y desde el infinito contemplaré el cumplimiento de los que recibieron esta herencia. Todo el que limpiare su corazón para entregar mi palabra, será fuerte por su pureza, caridad, amor y humildad, mas aquél que se engrandeciere y vendiere mi obra, será débil ante las tentaciones. 65. Vuestra nación ha abierto sus puertas, por las que han llegado las grandes multitudes de distintas nacionalidades, porque os he dicho que no serán doce los escogidos en este tiempo, sino doce mil de cada una de las doce tribus; ciento cuarenta y cuatro mil señalados para llevar mi palabra a la humanidad. Unos se encuentran en espíritu, otros en materia, a los que habitan en el más allá, y que no conocieron esta enseñanza, los haré reencarnar para reunirlos en la Tierra; éstos serán los que cargarán la cruz del sacrificio y beberán el cáliz de amargura, por amor a sus hermanos. 66. Hoy coméis el pan y el vino de la gloria en la esencia de mi enseñanza, mientras la humanidad sigue representando esta lección con el pan y el vino de la tierra. 67. Estad cerca de Mí para que os protejáis los unos a los otros y os sintáis fuertes, porque los lobos os acechan y los fariseos que entre las turbas se esconden, son los mismos de ayer. Aún no pueden reconocerme, porque sus mentes se han turbado. Son los hipócritas que ocultan sus pecados detrás de una falsa pureza. 68. Velad y orad, porque ellos serán los primeros en venir a deciros que soy el falso Cristo; unos os mostrarán las profecías del Primer Tiempo y otros las del Segundo, para tratar de probaros que esto estaba anunciado como falso. Os dirán que no os dejéis sorprender por estas manifestaciones. En verdad os digo: cuidaos de ellos y de quienes sólo han tomado mi palabra y ninguna potestad tienen para hacer obras que convenzan por su verdad. 69. Vosotros examinaos ante vuestra conciencia y preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis sentido la paz escuchándome? ¿Os habéis sentido inspirados a hacer el bien y a amaros los unos a los otros? ¿Os habéis regenerado? Si, os ha contestado vuestra conciencia. 70. Recordad y vivid los tiempos pasados. He aquí la mesa donde se encuentran los manjares que dan la vida eterna. Nuevamente os digo que mi cuerpo y mi sangre hoy están representados por mi propia palabra. Una migaja de este pan basta para dar la vida eterna a un espíritu. Los enfermos, probando este pan alcanzarán la salud, y el que bebiere este vino con elevación de espíritu y respeto en mi doctrina, recibirá eternamente la paz. 71. Quien recordare mi palabra en el instante supremo de la muerte humana, los dones y gracias que en ella están, serán en aquel espíritu, para que en su viaje contemple la luz de mi Espíritu Santo. 72. El arcano del Padre se ha abierto para pobres y humildes. Quien de este vino bebiere, sentirá que su espíritu se fortalece, quien cerrare sus labios para no beberlo por temor a la muerte, la muerte en él será y sólo mi amor podrá resucitarle, y cuando sea mi voluntad vendré a él para decirle: ¿Por qué no bebisteis de mi vino? Levantaos, Soy Aquél que habló por boca de los hombres y el mismo que hoy os resucita a la vida de la gracia. ¿Quién más tiene potestad para resucitar a los muertos? 73. Mientras os entrego mi enseñanza, contemplo el corazón de cada uno de los presentes, unos me entregan su corazón, el cual se ha alimentado de mi palabra hasta saciar su hambre de amor y de consuelo; otros piensan la forma de destruir esta obra porque no creen en ella y les preocupan las grandes muchedumbres de corazones fervientes que se aglomeran en estos recintos para oír mi palabra. 74. Comed de este pan, en él está la vida eterna. Bebed el vino, su esencia es el sabor divino que existe en mi palabra. 75. No olvidéis las obras que he hecho con vosotros, para que también las hagáis con vuestros hermanos. Como os he amado, amad a vuestros semejantes. Sentad en vuestra mesa a los necesitados y en ella dadles el mejor lugar. 76. En cada una de mis palabras existe un libro de revelaciones para que en su estudio os profundicéis, porque se acerca el momento de mi partida en el que os sentiréis solitarios. Quedaréis como ovejas entre lobos, mas Yo os confortaré. Entonces comenzará vuestra misión y penetrarán los unos en los hogares, los otros en comarcas y algunos más en otras naciones. Seréis buenos labriegos en mis tierras, sembrando infatigablemente mi semilla de paz y amor. Más no será necesario que llevéis doble alforja para el viaje. Yo velaré por vosotros. No temeréis a la inclemencia del tiempo, ni de los elementos, mi presencia está en todo lo creado. 77. Os guiaré hacia las casas donde habitan aquellos que compartirán vuestra fe; ellos os recibirán con alegría y ahí haréis el llamado a otros más, para que os reunáis a orar y les entreguéis mi mensaje. Estos postreros serán convertidos en primeros, y como nuevos apóstoles se levantarán a sembrar como vosotros les enseñasteis. 78. Muy extensas son mis tierras y muy escasos aún los sembradores, mas es mi voluntad que en el tiempo en que aún os entregue mi enseñanza bajo esta forma, sean marcados los 144,000 porque serán aquellos por cuyo conducto me manifestaré a la humanidad en este tiempo y todo aquél que diera testimonio de Mí, Yo lo daré también de él, así como todo el que me entregare, tendrá que presentarse ante mi justicia. 79. He aquí que todos habéis comido del Cordero; sin embargo, entre vosotros contemplo al que me ha de entregar, no en este instante, ni en esta noche, sino cuando seducido por las tentaciones del mundo acepte las brillantes monedas a cambio de entregar a sus hermanos. Como nadie sabe quién podrá ser, os preguntáis en vuestro corazón: ¿Maestro, quién será? Yo sólo os digo, velad y orad para que no caigáis en tentación. 80. Habrá también quien me niegue en este tiempo y será pronto, esa misma noche habrá quien niegue en donde ha estado y a quién ha escuchado. Ninguno me niegue por temor al mundo, porque su dolor será muy grande. 81. En aquel tiempo, Jesús fue a orar al huerto de los olivos porque se aproximaba su sacrificio. Hoy vengo a deciros: Orad y recordad aquel ejemplo para que encontréis la fortaleza en el Señor; porque en verdad os digo, que el cáliz que bebí en aquella noche fue muy amargo, pero también el que hoy me ofrece nuevamente esta humanidad, ¡Cuán amargo es! En él están todas las lágrimas, la sangre y el dolor de los hombres. 82. Así os enseño, ¡Oh, amados discípulos! A orar para esperar las grandes pruebas, más nunca pesará el pecado de todos los hombres sobre uno solo. Solamente Cristo cargó sobre sus hombros el pecado de toda la humanidad, desde Adán hasta el último. 83. Los que se mofen interiormente de estas manifestaciones, son aquellos que escupieron mi rostro, y los que me están juzgando, son los que me azotaron en aquel Segundo Tiempo. El pecado y las tinieblas de esta humanidad son la cárcel donde recibo todas las torturas. 84. Preparaos, porque las turbas de increyentes y las legiones de espíritus turbados os perseguirán y entonces les diré; dejad a mis discípulos, ellos no son culpables. 85. Velad y orad, vivid en paz y tendréis mi fortaleza en vuestro espíritu, porque os alimentaréis con el pan de la vida eterna. 86. Ha llegado la hora en que recordéis a Cristo, el Divino Maestro, en sus últimos instantes en la cruz. Aquellas horas de tinieblas en el mundo, en que mi presencia iluminó a los espíritus que me esperaban. 87. Sobre un nuevo Calvario me ha levantado la humanidad en este Tercer Tiempo, y desde mi cruz os contemplo, oh multitudes. La luz de mi Espíritu desciende a los hombres como en aquel tiempo, mi sangre se derramó gota a gota sobre la humanidad. Mis sufrimientos divinos son como heridas que se abren ante la ingratitud y los pecados de los hombres, mas hoy de ellas manará agua de gracia, para que los ciegos vean y los malos se rediman. Si herís al árbol, él manará savia. Yo soy el Árbol de la Vida Verdadera el cual os da vida cuando intentáis destruidle. 88. ¿Quién me ayudará en este tiempo con mi cruz? Vosotros, discípulos. Y el que llore por sus pecados y de ellos se arrepienta y regenere, será recordado por la humanidad como aquella mujer pecadora que regó mis pies con sus lágrimas y los secó con su pelo. 89. Benditos los que sientan en su corazón el dolor de su Señor, su sed de amor, porque en el más allá, les haré que me contemplen en todo mi esplendor. 90. Si en la Tierra, la muerte que los hombres dieron a Jesús, le separó de los brazos de su dulce Madre, hoy en la eternidad se encuentran madre e hijo unidos por el amor divino. Porque debéis saber que si Cristo es el Verbo de Dios, María es la ternura maternal divina, y desde el infinito, junto a la cruz que nuevamente me habéis preparado, Ella extiende su manto amorosamente para cubriros y os dirige su mirada maternal llena de perdón. 91. No olvidéis estas manifestaciones, y cuando el año de 1950 haya pasado, reuníos para recordar estas enseñanzas, entonces vuestros ojos se inundarán de llanto, de tristeza y de gozo al mismo tiempo. De tristeza, porque recordaréis el tiempo en que escuchabais mi palabra, y de satisfacción, porque al fin habréis penetrado en el tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 46 1. Bienaventurados seáis vosotros que acudisteis al escuchar el llamado de amor que os invitaba al banquete espiritual, para saborear los manjares de vida eterna que os he traído, en cumplimiento de la promesa que a través de Jesús le hice a vuestro espíritu. 2. Cuando veo que debilitáis en el camino de vuestra evolución, me acerco para llenaros de fortaleza diciéndoos: “Id paso a paso con la esperanza de alcanzar la Tierra Prometida, hasta la terminación de la jornada, ahí encontraréis el premio de vuestra fe y perseverancia, en aquella paz bendita y verdadera que tanto anhela vuestro espíritu”. 3. ¡Oh, pueblo! En quien he puesto mis complacencias llamándolo Israel, hijo de la luz y discípulo del Espíritu Santo. No miréis si vuestro cuerpo va cubierto de harapos o si vuestros pies están desnudos, vuestra dignidad espiritual no descansa en lo material. Analizad a la luz de vuestra conciencia las obras de vuestra vida, para que sepáis si vuestro espíritu está limpio de pecado. 4. Si sentís dolor ante la duda y la burla de vuestros hermanos aceptadlo, ¿Acaso sabéis si vosotros gritasteis en aquel tiempo pidiendo a Pilatos que me crucificara? ¿Por ventura sabéis si no fuisteis de los que persiguieron a mis apóstoles y les hicieron beber el cáliz de amargura? 5. Ante esta interrogación calláis y Yo os digo: perdonad cuando seáis ofendidos, no hagáis de mis palabras armas de dos filos para herir a vuestros hermanos. En este tiempo vuestro espíritu evolucionado debe alcanzar la serenidad, ella deberá guiar todas vuestras obras, palabras y pensamientos. Vuestra edad espiritual ya no es la del niño, y ante mi enseñanza habéis dejado de ser los párvulos para convertiros en los discípulos. Haced vuestras obras dentro de mi doctrina sin alterarla ni profanarla. No apartéis de vuestra compañía a nadie, aunque miréis en alguno de vuestros hermanos manchas o errores, no digáis que es mala hierba. Si alguno mezclase a mi doctrina ideas imperfectas o hiciere mal uso de sus dones, corregidlo con amor y conducidlo con caridad, sólo en el caso de que se obstinare en sus malas inclinaciones y os desconociere, dejadlo, orad por él y dejadme la causa a Mí. 6. Os estoy preparando para que con mi luz llevéis la resurrección a los que están muertos a la vida de la gracia, para que vuestra oración los salve y vuestras obras sean un ejemplo saludable para vuestros hermanos. Pensad, hijos míos, en lo que presentaréis a vuestro Padre cuando os encontréis ante su presencia. 7. Es el Espíritu de Verdad quien os habla, habéis reconocido al árbol por su fruto y a esta fuente por sus aguas límpidas. Por eso venís en pos de esta huella, pero es menester que ese amor tan grande que por Mí sentís, lo limpiéis de todo egoísmo, de toda cizaña hacia vuestros semejantes para que sea puro y digno del Padre. 8. Sed humildes aunque sintáis que el Creador ha puesto grandes dones en vuestro ser. Mirad que a nadie le he traído corona para hacerlo rey. 9. Multitudes que reunidas escucháis mi voz, ya se acerca el día en que quedaréis huérfanos de esta palabra, y que os sintáis solos, aunque mi presencia espiritual sea con vosotros. Entonces principiará una nueva etapa en la que os purificaré de materia y de espíritu, en la que depuraré el culto y las prácticas de este pueblo para que marche a otras comarcas y a otras naciones a llevar la buena nueva de mi palabra, testificando con sus obras, las lecciones de amor de mi doctrina. 10. He pronosticado que después del año de 1950, las multitudes que formen este pueblo ya estarán tratando de alcanzar la comunicación de espíritu a Espíritu, porque para entonces ya no os daré mi palabra a través del entendimiento humano. ¿Qué haréis entonces de mis preceptos y de mis máximas? ¿Cuál será el ejemplo de espiritualidad, de obediencia y de fe que ofreceréis a los que estén por penetrar a vuestro seno? ¿Cuál será el ejemplo y la simiente que dejéis a las generaciones venideras? 11. Ved que ese tiempo ya está próximo y que ese será el principio de la comunicación espiritual, el fin del reinado de la idolatría y del fanatismo religioso. 12. De lejanas tierras vendrán caravanas hacia esta nación en busca de este testimonio. Las recibiréis con todo el amor de vuestro corazón y les mostraréis el Libro de la Vida Verdadera que hayáis formado con las cátedras que os he entregado, sin olvidar que vuestras obras y sentimientos, deben formar parte del libro que presentéis. 13. Los años que os restan de doctrina y de deleite espiritual escuchando mi palabra, aprovechadlos, no hagáis que este tiempo sea de juicio y de reclamos. No queráis saldar con expiación y dolor desde la primera palabra que Elías el enviado, os diera en el principio de esta comunicación, hasta la última que Yo os entregue. 14. Para evitar toda profanación, voy a depurar esta campiña y a tocar a todos los que han recibido cargos. Esta purificación la extenderé a todos los órdenes de vuestra vida, no sólo en la espiritual. Los mismos que hayan profanado mi ley, se encargarán de lavar las manchas que en ella hayan impreso. 15. Pueblo, quiero que mi paz se manifieste a través de vuestro espíritu, de vuestra mirada y de vuestra sonrisa. No quiero que la amargura o la intranquilidad se reflejen a través de su rostro demacrado por el sufrimiento. Sois un pueblo nacido en el dolor, que tiene la misión de vencerlo, llevando su cruz con abnegación y amor, doblegando su cerviz y venciendo las flaquezas de la materia. Apurad con paciencia vuestro cáliz, ved que mi palabra divina os sana a cada instante de vuestras heridas. 16. ¿Cuándo llegará esta palabra a toda la humanidad? Los trinos de estos ruiseñores no han llegado a la lejanía; no han hecho llegar la dulzura de mis enseñanzas a las mansiones de los grandes o a las estancias de los potentados; no han llegado a los campos de batalla que se han empapado con la sangre de los hombres, ni a los espíritus ocupados en elevar la nueva torre de Babel o que habitan en la nueva Sodoma: más la palabra que de vuestros labios brote durante los últimos años de mi comunicación, será el mensaje que mañana llegue a todos vuestros hermanos, porque para ello os purifico y os preparo en estos instantes. 17. A vuestro oído sólo han llegado el lamento de las viudas y de los huérfanos junto con los rumores de guerra, las noticias de grandes calamidades y tragedias que aún no habéis visto ni sentido. 18. Habéis sabido por Mí que sois hijos del pueblo de Israel, y por la historia sabéis que ese pueblo en los tiempos pasados se llamó el pueblo de Dios, el escogido, aquél en el cual se derramaban todas las complacencias del Padre Celestial. Hoy quiero que sepáis que aquel pueblo, al que he enviado nuevamente en este tiempo a la Tierra, nunca ha sido más amado que el resto de los pueblos, y que si muchas complacencias recibió de Mí, fue con el fin de que supiera compartir de ellas a los demás, para que fuese luz, camino, libro abierto y redención para todos sus semejantes. 19. ¿Por ventura ese pueblo cumplió su misión en los tiempos pasados? ¿Acaso está cumpliendo esa ley de amor y de fraternidad en el tiempo presente? Si conocéis la historia antigua de este pueblo, no ignoraréis que también sobre él fueron las grandes pruebas, las calamidades, el cautiverio, el hambre, la peste y la humillación, a causa de sus infidelidades y desobediencias. No fue el amor ni la obediencia a mi ley, ni la espiritualidad de aquel pueblo, las que escribieran un libro para las futuras generaciones. El libro de aquel pueblo está escrito con sangre de hermanos, de profetas, de justos, está manchado con envidias, desobediencias, desuniones y está sellado con la sangre del Hijo de Dios. 20. Es menester que ese pueblo lave y purifique todas aquellas manchas, que borre del libro todas sus faltas y en su lugar escriba obras buenas, actos dignos de su Señor. 21. Vosotros, discípulos, no vayáis a escribir en este tiempo un nuevo libro de desobediencias y de profanaciones, porque más tarde no tendríais suficientes lágrimas para borrar de ese libro vuestras manchas. Escribid una nueva historia, pero que sea de regeneración, de reconciliación, de fraternidad, de obediencia y espiritualidad. Vuestro pacto en este tiempo está escrito por vuestra conciencia. 22. Los años en que os dejo que sigáis recibiendo mi enseñanza, que sirvan para que os preparéis para mi partida, en ellos debéis llegar al cumplimiento que os estoy pidiendo. Sabed que después de este tiempo no quiero que las multitudes conozcan la impostura, ni vuestras imperfecciones de ahora. Llegado ese tiempo los hombres conocerán mi palabra por los escritos que a mis plumas de oro les he confiado. A ese libro os asomaréis mañana cuando tengáis que estudiar mi obra, cuando os sintáis confundidos por las pruebas o cuando tengáis necesidad de consuelo de los hombres, ni a los espíritus ocupados en elevar la nueva torre de Babel o que habitan en la nueva Sodoma: más la palabra que de vuestros labios brote durante los últimos años de mi comunicación, será el mensaje que mañana llegue a todos vuestros hermanos, porque para ello os purifico y os preparo en estos instantes. 23. La luz de mi Espíritu se derrama en vuestro entendimiento para que sepáis conducir a quienes vienen siguiendo vuestros pasos. 24. Hoy vengo a daros mi enseñanza como en aquel tiempo en que viví cerca de vosotros y os mostré con mi ejemplo cómo redimir al género humano. 25. La humanidad, no conforme con aquella lección, aún pide en este tiempo que la sangre inocente se derrame una vez más, pero el Divino Maestro ha venido en Espíritu y esa prueba de amor no se repetirá en la misma forma. Hoy os estoy hablando a través del entendimiento del hombre, enviando infinidad de rayos de mi luz en los que os doy mi sabiduría para que seáis salvos, elevándose vuestro espíritu por el sendero del amor hacia vuestros hermanos. 26. He contemplado que de mi enseñanza de amor y humildad, nada queda en el corazón de muchos pueblos. Se han levantado unos contra otros, los fuertes humillan a los débiles, y mis enviados espirituales, a quienes he encomendado la misión de inspirar a los gobernantes la paz y la concordia, han vuelto a Mí con la angustia en su espíritu, por no haber sido oídos ni obedecidos; entonces Yo he permitido que la humanidad apure su cáliz y que este dolor la ilumine haciéndola retornar al camino de su evolución. 27. En esta hora de prueba tenéis a Elías inspirándoos la oración y las buenas prácticas, para que contrarrestéis el mal. Tenéis a vuestra Intercesora Celestial velando más cerca que nunca por esta humanidad que ha desoído sus consejos y advertencias y me tenéis a Mí, a vuestro Padre, inmutable en mi amor, dándoos una oportunidad más para que os regeneréis y elevéis vuestro espíritu, para que alcancéis el galardón que os tengo prometido. 28, Si más allá de vuestra nación vuestros hermanos se hieren y matan sin piedad, destruyen la paz, aniquilan a los pueblos débiles y siembran a su paso el terror, la miseria y el luto, vosotros, a quienes he preparado y anunciado ha mucho tiempo estos acontecimientos, velad y orad, enviad pensamientos de paz, que vuestro corazón derrame amor y la caridad entre vuestros hermanos, practicad mi enseñanza y de esta manera estaréis contrarrestando el mal. 29. Os he escogido de entre las grandes multitudes que forman la humanidad, para manifestaros mi doctrina, mi voluntad, y he invitado a todos los espíritus a perfeccionarse en el camino del cumplimiento, pero vosotros sois más responsables, porque habéis visto el cumplimiento de todas mis palabras. 30. Los elementos y fuerzas de la naturaleza serán desatados para purificar y restaurar todo lo que ha sido manchado y profanado por el hombre en la Tierra. 31. Los niños de este tiempo se conmueven ante el caos que están palpando, y su corazón inocente se eleva a Mí para pedirme la luz para los gobernantes y acierto a sus determinaciones; también me presentan a los pueblos que han padecido bajo el yugo de otros más fuertes y me piden que vuelvan a ser libres. Sus dones de amor y justicia palpitan en ellos y su clamor es de paz y buena voluntad entre los hombres. Yo recibo su oración y la hago llegar como bálsamo sobre las necesidades de esas naciones en guerra. 32. Espíritus de los niños, no os apartéis del camino de sumisión, obediencia y buenos sentimientos. No os dejéis contaminar, huid de la influencia del mal. Confiad en Mí y dejad que mi luz os guie, iluminando el sendero de vuestra evolución. 33. A vosotros que sois mayores, os contemplo también como niños y valorizo vuestras obras. Tomad la luz de mi enseñanza y confiadme vuestras cuitas, sed fuertes ante el dolor y resignaos con vuestro destino. En vuestra oración me presentáis a vuestros hermanos que sufren, Yo recibo vuestra intercesión. A vosotros como a todos mis hijos, les entrego por igual mi amor. Recibo vuestra oración y con vosotros bendigo a todos mis hijos, tanto a los que me aman y creen en esta palabra, como a los que dudan y aun me niegan. Vuestro corazón que ayer era insensible como una roca, lo he tocado y empieza a manar agua de amor y de perdón para la humanidad. Esto es lo que os he pedido siempre, es la ley eterna sin principio ni fin, ley de amor, de caridad, que hasta hoy no ha sido practicada por el género humano. 34. Hoy os acercáis a Mí, buscando la palabra que borra los sufrimientos, la que acaricia vuestro corazón, azotado por grandes torbellinos. Vengo a daros calor, como lo hace la amorosa alondra con sus polluelos, pues he contemplado que el invierno ha penetrado en muchos corazones, unos tiritan de frío, otros han muerto. Mi presencia os da fortaleza en las pruebas, no quiero que se apague vuestra fe. 35. Sólo la fe os sostendrá en este tiempo de dolor, si queréis ser ejemplo para vuestros hermanos y dar testimonio de mi palabra con vuestras obras, sed fuertes, preparaos, vivid velando y practicando lo que mi doctrina os enseña, para que seáis creídos. Quiero contemplaros fuertes e iluminados por mi enseñanza, recuperando los tiempos perdidos. 36. Si me amáis, se transformará vuestro corazón, os sentiréis llenos de vida, de ahínco para luchar por vuestra elevación seréis mis verdaderos discípulos, y cuando las vicisitudes de la vida lleguen a vosotros, no os alejéis de Mí, ni me reprocharéis las pruebas de vuestra restitución, seréis conformes en vuestro cumplimiento, sabiendo que el espíritu en esas pruebas se acrisola y se perfecciona. 37. Aprovechad el tiempo en que recibiréis mis lecciones, porque después de esta etapa, no volveréis a tener mi enseñanza bajo esta forma, mas también esperad a que Yo os diga: ésta es la porción de corazones que tomaréis a vuestro cuidado, éstos son los límites que os señalo, no límites para amar o perdonar, sino límites en vuestro trabajo, porque aun cuando me presentáis una cosecha escasa, si ha sido cultivada con amor, ello me bastará y Yo os recibiré, y bendeciré vuestro trabajo. Velaréis porque vuestros pasos no se aparten del sendero del bien, y porque la luz que os he entregado, sea como un faro que ilumine el camino de todo espíritu. Ella disipará todas las dudas y os hará sentir seguros de vuestros actos; más si os salisteis del camino, ella siempre os estará invitando a retornar al cumplimiento. 38. A otros de mis hijos les digo: no seáis impacientes, no me pidáis un cargo sin antes comprender su responsabilidad. No caminéis de prisa porque pronto os cansaréis y entonces el hastió os hará dormir, para despertar en otra era. La jornada es larga y el camino escabroso, debéis avanzar paso a paso sin deteneros. Si vencéis los impulsos de la materia y lográis elevar a vuestro espíritu, viviréis en planos superiores desde donde contemplaréis con mayor claridad la vida espiritual que os espera. 39. Comprended mi amor, mirad que no soy como el rico avaro, que todo lo quiere para sí, todo lo que es mío es vuestro también, porque sois mis hijos muy amados. 40. Sois las generaciones escogidas en este tiempo para recibir mis manifestaciones. En vosotros he derramado mis complacencias y bendiciones, porque no quiero que volváis a la Tierra a expiar faltas pasadas. Quiero llevaros a gozar de la paz de mi Reino, después del cumplimiento de vuestra misión. 41. Me decís que la Tierra es un lugar de sufrimientos y penalidades, y Yo os digo que vosotros sois los que habéis hecho de ella con vuestra falta de cumplimiento, un mundo de infelicidad y de tropiezos. Os he enseñado la sumisión y la obediencia y os he aconsejado siempre el bien. Os he dicho que sembréis paz para que recojáis paz. Que preparéis el camino a las nuevas generaciones, para que les deis de vuestra semilla y en ellas la veáis florecer y fructificar. 42. Os he concedido dones que os acercan a Mi. He permitido que miréis más allá de vuestro mundo y deis testimonio de mis enseñanzas en el Tercer Tiempo. Nadie podrá impedir la manifestación de esos dones, así como nadie puede usurpar mi caridad para vosotros. Sólo la conciencia os hará comprender cuán grandes son las gracias que os he concedido. Purificaos y trabajad para que pronto seáis conmigo y tengáis la satisfacción de haber comprendido y obedecido mis mandatos. 43. Hoy, en el tiempo de la restitución, devolved la paz a los que hayáis dado muerte en su fe, sanad a los que hayáis herido con vuestra palabra, pagad vuestras deudas, derramad en vuestros hermanos la caridad de vuestro amor y estaréis cumpliendo con mi ley. 44. El hombre al apartarse del cumplimiento de mi ley, ha creado ideas, teorías, religiones y doctrinas diversas que dividen y confunden a la humanidad, atando al espíritu al materialismo, impidiéndole elevarse libremente. Más la luz de mi Espíritu Santo ilumina a todos los hombres, indicándoles el sendero de la vida verdadera, donde sólo hay un guía que es la conciencia. 45. Cuando las grandes epidemias se desaten y los hombres de ciencia por su falta de amor y caridad no logren curar a los que sufren, surgirán los labriegos, los discípulos, llevando con amor su misión de curar y consolar a sus hermanos. Y el mundo espiritual uniéndose a ellos, impartirá sus beneficios entre la humanidad agobiada por el dolor. Velad y orada porque si ahora os doy mi enseñanza a través del entendimiento, mañana sólo los que se preparen recibirán mi inspiración y se comunicarán conmigo de espíritu a Espíritu. 46. Las plumas de oro escribirán mi enseñanza para las generaciones venideras, porque mi palabra no se perderá, será como un tesoro que conservaréis a través de los tiempos. Yo os digo, que el que encuentre la esencia divina en el fondo de esta palabra, será el que con más constancia y firmeza siga mi ejemplo. Quien tiene fe en esta palabra, es como si llevara una antorcha encendida para iluminar su camino, sin confundirse con falsas teorías ni con palabras floridas, porque habrá descubierto el secreto para encontrar la verdad, habrá comprendido el inmenso amor que os tengo y sentirá que estoy con todos mis hijos reanimándoles a seguir la jornada. 47. Habéis resistido torbellinos y tempestades que se han llevado vuestras vestiduras en jirones, pero os habéis elevado en oración pidiendo que mi caridad impida que vuestra lámpara se apague, y habéis encontrado al Maestro dispuesto a venir en vuestro auxilio. 48. Es penosa la senda y en este mundo no se recoje el fruto de la siembra; pero en verdad os digo, que en este tiempo de pruebas y de juicio, más vale un poco de paz en el espíritu y un mendrugo de pan en vuestra mesa, que las galas o los ricos manjares y aun los mismos tesoros de los señores de la Tierra. Yo que penetro en aquellos corazones, os digo que son como sepulcros y que sus labios llevan amargura. 49. En este camino de humildad existen placeres, satisfacciones y tesoros de gran valor para el espíritu, bienaventurado el que sepa estimarlos. 50. Entre vosotros se encuentran los que llegaron hastiados de los placeres del mundo, a los que ya no volverán, mas hay quienes aún se sientan atraídos por las falsas alegrías que proporcionan, y cuando el mal amigo les invita al mal camino, si en ese instante se les acerca el enfermo solicitando una gota de bálsamo, el espíritu y la materia luchan interiormente, triunfando los sentimientos de amor y caridad hacia sus hermanos, alejándose de quien les tentaba, para acercarse al lecho del que en su menesterosidad había sido la barquilla salvadora de aquel labriego. ¡Cuán grande ha sido el gozo y la paz que ese corazón ha experimentado, al ver sano al enfermo! Entonces elevándose en oración me ha dicho: Gracias Maestro, por haberme dado la fortaleza para vencer en la prueba. 51. Ved cómo os bendicen los que han sanado por vuestro conducto; ved cuánta alegría hay en el que con vuestra ayuda ha dejado el lecho. Oíd las frases de gratitud de aquellos perdidos a quienes volvisteis al camino del bien. ¡Cuánto se ha recreado vuestro corazón con el cumplimiento de vuestra misión! Más ¡Ay de aquellos que no comprenden estos placeres! 52. Esta palabra que os doy por conducto del hombre, no es teoría humana. En el fondo de esta manifestación existe una revelación divina. 53. Es menester que mi Espíritu traspase los umbrales de vuestra ignorancia, para descubriros la vida eterna, ya que vosotros mientras estáis encarnados no lográis con toda vuestra inspiración y elevación alcanzar aquello que os pertenece, pero que está esperándoos en mi arcano. 54. Esta es la tercera revelación, el Tercer Testamento, por ello sois Trinitarios. Todo el que ha recibido la señal espiritual en su frontal en este tiempo, antes ya fue conmigo en las dos eras anteriores. 55. Os he enviado a sostener una gran lucha entre la humanidad, por eso me presentáis con frecuencia vuestras vestiduras hechas jirones en los combates de la vida, mas, bien sabéis que vuestras penas u heridas os las sana vuestro amoroso Maestro, así como vosotros en mi nombre, vais sanando el dolor de vuestros hermanos enfermos. 56. Yo bendigo vuestros desvelos, el consuelo y la caricia que habéis dado al que sufre, las lágrimas que habéis derramado por el que llora en el mundo y todo cuanto habéis recogido, Yo lo recibo. No olvidéis que lo que hacéis con vuestros semejantes, lo hacéis con vuestro Padre y con vosotros mismos. En mi campiña no se pierde una sola simiente. 57. Si es perfecta la palabra que os hago oír y todo cuando os enseño, es porque vuestro espíritu es perfecto en cuanto a que de Mí brotó. Ved cómo él iluminado por la conciencia, aprueba los buenos actos y no acepta las imperfecciones. 58. ¿Quién de vosotros podría probar que no ha existido antes de esta vida? ¿Quiénes de los que tengan absoluta certeza de estar viviendo una nueva encarnación, podrían probar que su cuenta está saldada con el Padre y que aún tienen méritos en su haber? 59. Nadie conoce el grado de perfección en que se encuentra, por lo tanto luchad, amad y perseverad hasta el fin. 60. Para unos aún será larga la jornada en materia, para otros pronto tendrán que continuarla en espíritu. De cierto os digo: Es muy hermoso trabajar en espíritu, cuando se ha cumplido en la Tierra, mas no porque cumpláis vuestra misión en el mundo, creáis que habéis alcanzado la meta de perfección. La escala de perfeccionamiento espiritual es muy extensa y para llegar a la cúspide, tendréis que pasar por siete peldaños. 61. Orad para que seáis fuertes en las pruebas, en este año el dolor se hará sentir grandemente en el corazón de los hombres, porque una vez más el fruto amargo de la ciencia y de las ambiciones humanas envenenará y dará muerte a grandes pueblos. 62. Todo lo manchado será limpio y toda mala hierba será arrancada de raíz. De los mismos que hoy están extraviados sabré servirme para ejercer mi justicia divina y este valle que hasta ahora había sido de lágrimas, será de sangre, porque a raudales correrá ésta en la Tierra. 63. Yo di libre albedrío al hombre, más si éste en su ofuscación llegase a reclamarme por ello, le diré que también le di voluntad y entendimiento, a la vez que le revelé mi ley, que es el camino para no tropezar ni perderse y encendí en él la luz de la conciencia que es el faro interior que ilumina el camino del espíritu y lo conduce a la vida eterna. 64. ¿Por qué existe el pecado, predomina el mal y se desatan las guerras? Porque el hombre no escucha los dictados de la conciencia y hace mal uso de su libre albedrio. 65. Los hombres llegarán hasta el fin de su propio camino y retornarán por el mismo, recogiendo el fruto de cuanto sembraron, única forma de que el arrepentimiento brote de los corazones, porque quien no reconoce sus faltas, nada puede hacer por reparar sus yerros. 66. Un nuevo mundo está en preparación, las nuevas generaciones están por llegar; pero antes es necesario apartar a los lobos hambrientos para que no hagan presa de las ovejas. 67. Vosotros sois enviados como soldados de paz. No os atemoricéis ante la lucha, no os dejéis impresionar por los hombres de las sectas y religiones; con toda vuestra humildad no sois menos que ellos. 68. En el camino de perfeccionamiento, en esa escala infinita, siempre ha habido seres que van delante y otros que van detrás, mas todos llegarán a la misma morada, porque en torno a mi Divinidad no existen jerarquías sino hijos, todos muy amados de mi Espíritu. Yo soy en todos, lo mismo me oculto en el corazón del poderoso, que en el del pordiosero. Por eso os digo, que cuando veáis llegar a vuestras puertas al menesteroso, no le neguéis la caridad; porque vuestro Padre será el que esté llamando a vuestro corazón. 69. Sed tengo de vuestro amor, ¡Oh hijos muy amados! 70. Mi comunicación en este tiempo, es una prueba más de que he venido a daros mi amor. Más preparaos, porque esta comunicación pronto pasará, y una vez más os digo que el último día de 1950, os hablaré por última vez, porque después de ese día, me buscaréis espiritualmente en el infinito, y cuando estéis preparados, escucharéis en forma de inspiración mi voz, ya sin las imperfecciones del portavoz humano. 71. Orad pueblo, porque en los instantes de vuestra oración la guerra se apacigua, los corazones descansan, las madres encuentran consuelo y los niños refugio. 72. ¡Ay de los que no hayan sabido prepararse, porque se sentirán como huérfanos en la Tierra! 73. Grandes acontecimientos espirituales se verán en el mundo, surgirán profetas en las naciones, el contenido de los Siete Sellos será conocido por todos; la luz del Sexto Sello será reconocida como la que alumbra en este tiempo, porque en esta revelación se unirán todos los hombres, se fundirán todas las creencias y linajes de la Tierra. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 47 1. Humanidad: os estoy preparando con mi palabra en este tiempo, para que comprendáis mi doctrina. Estoy haciendo el llamado a los espíritus, para darles a conocer sus dones, para que estudien mis manifestaciones y no se sorprendan, sino que con ellas confirmen lo que estaba profetizado para este tiempo. 2. Quiero que cada uno de vosotros ocupe el lugar de discípulo en que le he colocado. Todos habéis sido enviados a la Tierra a cumplir una misión, he esperado pacientemente vuestro cumplimiento, os he dado muchas oportunidades y aún no os habéis perfeccionado. ¿Queréis que esta nueva era pase sin que la aprovechéis porque la cruz de vuestro cumplimiento os parece pesada? El tiempo es vuestro más tiene un límite, y no quiero que el mañana cuando os dispongáis a trabajar estéis en los umbrales de la tumba próximos a partir al valle espiritual y hayáis perdido vuestras facultades corporales; trabajad desde el momento de vuestra iluminación, ya sea que estéis en la infancia, en plena madurez o en la ancianidad; sembrad para que cosechéis y guardad vuestra semilla en mi granero, ahí en donde el tiempo no la destruye ni el ladrón puede robarla. 3. Hoy se debate el hombre en grandes luchas, mientras unos están librando crueles guerras, otros lucháis para vencer las pasiones y liberar al espíritu; la humanidad se ha dividido y la vida es como una barca que zozobra en medio de la tempestad, vosotros, aun habitando esta nación que ha permanecido en paz, no saboreáis la tranquilidad, todos apuráis un cáliz de dolor. 4. ¿Por qué oyendo el sonido de la campana celestial algunos aún permanecen sordos a su llamado? Esa campana es mi voz que se deja oír en este tiempo en todas las moradas donde habitan mis hijos, al oír mi palabra sentís que no es el eco de la voz humana de la cual me sirvo para hablaros, sino que mi voz llega a vuestro corazón, os alienta y os da vida. 5. Sólo recibiré de vosotros un culto limpio, solamente vuestras obras de amor y caridad, os darán mi paz. 6. Oíd mis consejos de Padre, no huyáis de Mí, Yo os he dicho que por un justo se salvará una comarca, más si no llegáis a ser justos, al menos enmendaos, trabajad, que así recobraréis la gracia y seréis mis emisarios en todas las naciones. No seáis indiferentes al dolor, que vuestra oración llegue a Mí, y por ella se enjugarán muchas lágrimas y alcanzarán paz y bendición vuestros hermanos. Antes de que la humanidad desfallezca bajo el peso de su cruz, Yo seré su Cirineo y tomaré su pesado fardo para que siga adelante. 7. Bienaventurados los que saben limpiar su corazón para recibir mi palabra, porque ella les alimentará eternamente. Bienaventurados los que gimen y sufren al contemplar el desquiciamiento en que viven sus hermanos, porque su oración llegará a Mi; ellos verán el florecimiento y la restauración de la virtud en el corazón del hombre. 8. Pedid que se os dará; buscad y encontraréis os he mostrado mi Espíritu para que penetréis en él, y os recuerdo las palabras que os dije en el Segundo Tiempo: “Tomás, hunde tus dedos en mi costado y no seáis incrédulo”. Llegad a Mí por la fe, dejad vuestra incredulidad, mirad que os estoy enseñando en el infinito, la tierra prometida que con sus puertas abiertas espera la llegada de mis amados discípulos. 9. Os he dado en abundancia el pan para que seáis hartos y mañana no os sintáis hambrientos de esta palabra que hoy despreciáis. Elevaos para que alcancéis vuestra evolución, orad por todos y pensad que sois como un rayo de luz en el camino de vuestros hermanos; sed los buenos pastores de ese rebaño que es la humanidad; todos los que lleváis luz en el espíritu, juicio e inspiración podréis guiar y rescatar a los que se han perdido. 10. Profetizado está que el dolor será muy grande, vosotros permaneced tranquilos si sabéis orar y practicar mí doctrina, porque sentiréis mi fortaleza en todo momento, más ay de los que habiendo escuchado estas lecciones no hayan creído en mi manifestación, porque su duda los hará flaquear en la prueba. Vosotros que habéis recibido y guardado en vuestra memoria las palabras de los profetas, cuando llegue el tiempo en que el dolor agobie a la humanidad, no blasfeméis, no desesperéis, callad y preparaos, que Yo os protegeré con mi amor. 11. No me pidáis que retroceda en mis leyes y juicios, solicitad con humildad y os daré lo que en justicia os corresponda, para que encontréis la salvación. 12. Analizad y comprended las lecciones que incansablemente os he dado en el Tercer Tiempo. Mi palabra apareció ante vosotros como un faro luminoso que mostró la ruta a los náufragos extraviados. 13. Mi enseñanza os ha dado fuerza espiritual, no sólo para resistir las vicisitudes propias de este mundo, sino también para desempeñar la misión espiritual que habéis traído. No esperéis que todos os reciban con los brazos abiertos cuando vayáis a esparcir mi doctrina; habrá quienes os tiendan lazos para haceros caer. 14. Vengo a purificaros y a prepararos de espíritu y de materia para que comprendáis las inspiraciones del Padre y después las llevéis al corazón de vuestros hermanos con la misma pureza con que Yo os las envié, dando testimonio con vuestras obras de la verdad de mi enseñanza. 15. En los corazones agradecidos con mi caridad he escuchado esta oración: “Señor, sois incansable concediéndonos dones y beneficios”. Y Yo os digo: Soy vuestro Padre y conozco vuestras necesidades. ¿Cómo no ha de conmoverse mi Espíritu ante vuestra oración y petición? Os he consolado en la soledad de vuestra alcoba y os he iluminado para que vuestra meditación sea provechosa. Presurosos llegáis a escuchar mi palabra, mas antes preparáis vuestro corazón como un altar y en él me mostráis vuestras obras como una of renda. 16. Llegáis ante Mí, como el niño que ofrece su mano a su Padre, para que lo conduzca por el sendero. Y en verdad que sois niños delante de Mí. Más, mirad que Yo me asemejo al pastor que cuida sus ovejas y las llama con dulce voz desde el aprisco. Vosotros habéis escuchado mi voz por conducto del entendimiento humano en este Tercer Tiempo, más me buscasteis hasta que vuestros labios se encontraron secos por la sed, al atravesar el desierto de vuestras pasiones, fue entonces cuando oísteis el llamado de vuestro Padre Celestial. 17. Siempre que me llaméis en vuestra ayuda, sentiréis mi presencia dándoos consuelo y paz; mas llegó el instante en que sentisteis hambre de escucharme y os levantasteis buscando mi enseñanza. 18. Para cada uno el reloj de la eternidad marcó la hora y la campana llamó, indicando que había llegado el instante en que vuestro espíritu encontrase el agua que mitigaría su sed. 19. Algunos dudaron ante la forma inesperada en que me encontraron, más luego, penetrando en el sentido de la palabra que escuchaban, encontraron que su sabor y su esencia sólo de Dios podía proceder; entonces interiormente, llenos de júbilo, me dijeron: ¡Padre, Padre, creemos en tu nueva manifestación entre la humanidad! Os visteis engalanados de dones espirituales, experimentasteis en vuestro corazón la paz, y en vuestro hogar visteis brillar la luz de la concordia. Y mientras los hijos se recreaban ante la presencia y bajo la mirada del Padre, éste también sentía calmarse su sed de amor al contemplar la alegría de sus pequeños, al ver su regeneración y al recibir sus caricias a través de sus oraciones. 20. Entonces os dije: seguidme, ya os he dado pruebas de mi presencia, ya se ha encendido la luz de la fe en vuestro corazón. Por eso fue que desde ese instante, cuando las pruebas se han presentado a vuestro paso, no habéis flaqueado, ni os habéis rebelado ante mi ley. 21. Habéis visto partir al más allá a vuestros seres queridos, habéis visto cerrarse las puertas del trabajo y escasear el pan en la mesa, habéis perdido vuestro bienes terrenales, más la fe como un faro, os ha hecho llegar a puerto seguro. Ha habido también quienes en medio de la prueba han flaqueado y se han hecho preguntas sobre mi palabra y han sentido extinguirse la fe. 22. Mas mi palabra que por medio de la conciencia llegaba a su corazón, les hablaba así: ¿Por qué habéis debilitado? ¿Por qué habéis faltado a la fe y olvidado mis palabras? Recordad que os dije que los escogidos serán siempre probados, para que su fe, su firmeza y su amor se acrisolen. 23. Los que han sabido ser fuertes, han visto pasar las tempestades y hacer nuevamente la luz en su camino. Han visto retornar la paz, la salud y los bienes perdidos. 24. Así voy modelando el duro corazón de quienes he de servirme, para que mañana sean mis buenos testigos y siervos entre la humanidad, en la que deben sembrar la simiente de mi verdad. 25. El espíritu es noble ante el toque de mi palabra, la materia es frágil, entonces os digo, si Yo vengo a fortalecer y a levantar a vuestro espíritu, él debe encargarse de reanimar y sostener a su materia en el camino. 26. Muy probados habéis sido, discípulos muy amados, porque cada prueba encierra un misterio para vosotros, no sabéis si sea para fortaleceros en la lucha, para revelaros algo que no conocéis, o para expiar alguna falta; mas nunca retrocedáis ante las pruebas, que ellas no son enviadas con ese fin, ni son superiores a vuestras fuerzas morales o espirituales. 27. Sed de los que sepan permanecer fuertes en las grandes pruebas. De vosotros haré brotar generaciones llenas de luz y de gracia. 28. Para preparaos venid a recibir mi lección de amor, con la cual se apartarán de vuestra mente todas las confusiones que pudierais haber recogido en la Tierra. Esta palabra os mostrará el camino verdadero, si lo habéis perdido. Mi voz celestial llega a vuestro corazón para anunciaros y hablaros del Tercer Tiempo. 29. Vuestras faltas e imperfecciones no han sido un obstáculo para mi manifestación entre vosotros, por el contrario, ellas la han originado. Vengo en vuestra busca porque os habíais perdido, y ahí, en vuestro destierro os encontrabais enfermos y agobiados de sufrimiento. Hasta ahí ha descendido vuestro Maestro, para deciros: “Venid a Mi”. Entonces os habéis levantado solícitamente a seguir el camino de la ley escrita por Aquél que es dueño y Señor de la Creación. 30. La luz del Tercer Tiempo ilumina los caminos, para que vuestra mirada descubra los abrojos y podáis apartarlos, porque este sendero está sembrado de pruebas. 31. A la puerta de vuestra morada he llamado incesantemente mi amor para que veléis; ¿Cómo puede haber quien después de tantas pruebas de amor aún niegue mi palabra? Porque teniendo ojos no ven, teniendo entendimiento no entienden y teniendo corazón no sienten. 32. No me conocéis aún; cuando lleguéis a amaros los unos a los otros como os he enseñado, entonces alcanzaréis un conocimiento y una comprensión muy grandes de los dones espirituales. Os he dicho que de la abundancia de buenos sentimientos en vuestro corazón hablarán vuestros labios; ¿Mas podrá hablar de amor aquél que no lo lleva en su corazón? ¿No os estremece el pensar que a quienes digo estas enseñanzas, son los mismos a quienes ya en otros tiempos les he dado lecciones de amor? Ved que Yo en mi amor de Padre y de Maestro, vengo a confiaros esta doctrina, como un libro al cual debéis conservar con la pureza y la sabiduría que en él ha puesto la caridad divina del Señor, para que al llegar las turbas ante él, entre las cuales vendrán los escudriñadores como nuevos escribas y fariseos a ponerme a prueba, vosotros podáis presentarles una obra perfecta, una doctrina espiritual desbordante de justicia y de amor, un culto profundo en su interior y sencillo en su exterior, confirmados con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos. 33. Velad y orad, estad preparados, porque mi doctrina será perseguida. No os inquieten estas revelaciones; dejad que ellas cuando lleguen, os sorprendan en vuestra misión, sanando enfermos, consolando al que sufre. Os daré la fortaleza al concederos que la savia del árbol de la vida sea en cada uno de vosotros. Sentaos a la mesa, bajo esta sombra, pero cuidad de no manchar el blanquísimo mantel. Semejante es esta blancura a la del camino que luego habréis de recorrer. Mi manto de amor cubre a todos mis hijos y mi caridad prepara el camino de todos los que han de oírme en este tiempo. 34. Los elementos desatados despiertan a cada instante a la humanidad, vosotros velad para que no dejen la huella de su paso en vuestras comarcas. 35. Dejad que lleguen a vosotros las multitudes, cada corazón y cada espíritu trae una aflicción. Ponedlos en comunicación con mi mundo espiritual, ahora que aún es el tiempo de esa manifestación, para que reciban el bálsamo espiritual que desciende de mi reino. Quiero veros preparados, trabajando afanosamente en mi obra de amor, y que la hora de mi justicia os encuentre sanando al enfermo, consolando al triste, doctrinando al que se hallaba sediento de verdad, aconsejando al que se había perdido del camino. Ved que si ese día os sorprendiese fuera de este cumplimiento, seréis vosotros los afligidos. 36. No quiero miraros cabizbajos ante mi presencia, quiero veros dignos y satisfechos. Con esa paz y esa fortaleza quiero dejaros entre la humanidad, cuando sea llegado el instante de mi partida, porque de cierto os digo que tendréis que luchar. En esas pruebas veo a los que han de seguirme y a los que han de volverme la espalda, porque a cada uno de vosotros he venido tocando y probando para darle fortaleza. 37. Quiero que el follaje y los frutos del árbol que vosotros forméis, sean saludables y vivificantes, entonces mi caridad providente, acercará hacia vosotros a las multitudes que sólo esperan el instante del llamado porque es muy amargo el cáliz que están apurando. 38. Enfermos de espíritu, de la mente y del cuerpo, viudas, huérfanos, hombres y mujeres desamparadas, hambrientos de amor y de paz, serán los que se acerquen para dejar su carga y recobrar la fe; por los que no puedan venir oraréis, me pediréis y Yo os concederé. 39. Perseverad en la regeneración, no dejéis que la materia retroceda en su evolución, comprended que cuando logréis ese adelanto, habréis puesto los cimientos para vuestra espiritualidad. 40. Sentid, ¡Oh pueblo! El regocijo que el espíritu Divino experimenta al hablaros y sentirse escuchado. Mirad cuánta luz arroja mi palabra sobre muchos misterios que no habíais podido comprender. 41. Hombres de este tiempo, que creíais encontraros en el ocaso de la vida, mi enseñanza como una nueva aurora ha venido a sorprenderos reanimando a vuestro espíritu. 42. Benditos sean los que reconozcan su misión y abracen su cruz en este tiempo, porque las tierras que pisen serán fértiles para mi palabra y podrán sembrar en ellas la simiente de mi doctrina. 43. Tomad asiento, párvulos y discípulos, aquietad en vuestra mente y en vuestro corazón las tempestades que en ellos se agitan y dejad que el iris de paz aparezca en el firmamento espiritual. 44. Ante mi divina lección vais a sorprenderos al descubrir ocultos en vuestro ser, innumerables dones y potencias con los que podréis en el futuro, vencer en las pruebas y triunfar en las vicisitudes. 45. Vuestro guía en este tiempo será mi Espíritu, Yo os abriré paso a través del nuevo Mar Rojo como en los tiempos de Moisés. Yo os rescataré y os sustentaré en el desierto, mas sólo os pido que practiquéis incansablemente mis ejemplos de amor y que seáis fieles hasta el fin, porque el fin lo hallaréis cuando se presente vuestro espíritu ante las puertas de la Tierra Prometida, en donde hallaréis el descanso de las luchas humanas, la liberación de las pasiones y de las miserias de este mundo. Ahí conoceréis la verdadera luz del espíritu, que le mostrará la verdad con tanta plenitud como podéis contemplar la luz del sol en este mundo. 46. Del Padre salisteis y a El tendréis que volver trayendo no sólo vuestra pureza original, sino la grandeza que os dará el desarrollo de los dones que poseéis, cumpliendo con mis leyes divinas; mas ninguno llegará solo a mi presencia, cada quien traerá a todos los que salvó, a los que sanó, a los que consoló y condujo por el camino de salvación. Para ayudar a vuestro espíritu en su camino de evolución, he venido en este tiempo a darle mis lecciones de amor. 47. Ahora es tiempo de aprender, mirad cómo mi Espíritu se está derramando sobre toda carne y sobre todo espíritu. Unos manifiestan a través de su éxtasis mi palabra, otros fuera del éxtasis. Los ancianos, los jóvenes y los niños hablan de mi reino espiritual. ¿No son éstas las pruebas que tanto mis profetas como Yo os anunciamos en aquellos tiempos, acerca de mi nueva manifestación? 48. Limpiad vuestro corazón y vuestra mente para que vuestro espíritu se eleve y se purifique. Entonces Yo manifestaré mi luz a través de vuestro ser y sorprenderé a la humanidad con vuestras obras de amor. Por medio del niño hablaré al anciano, por medio del rudo e ignorante hablaré al sabio y través del humilde hablaré al orgulloso. Hoy no comprendéis aun lo que os espera, pero mañana lo sabréis y con sumisión os levantaréis a caminar hacia las comarcas que hoy duermen y que mañana al recibir mi mensaje divino, se levantarán dispuestas a seguirme. 49. Hoy esperáis con ansia que descienda vuestro Maestro a doctrinaros, a recordaros las enseñanzas de los tiempos pasados. Vivís alerta con vuestro oído preparado y el corazón latiendo de amor por Mí. Vuestro entendimiento está atento, dispuesto a analizar mi palabra y después ya en el silencio, recordáis mis consejos y mandatos y tratáis de comprenderlos, para ponerlos en práctica, entonces comprendéis cuán pura es mi enseñanza y cuán delicada vuestra misión, y me decís, si será necesario transformaros en seres espirituales dejando la envoltura que hoy lleváis para ser más solícitos, porque sentís que ella es un obstáculo para vuestra elevación y cumplimiento. Os digo que debéis tomar esa envoltura con amor y serviros de ella con acierto; no en vano la he creado y os la he ofrecido. Si sabéis guiarla, ella será colaboradora vuestra y sabréis apreciar y disfrutar vuestra existencia en la Tierra, con la cosecha que logréis de vuestra siembra de amor en vuestros hermanos. 50. Imitadme y haced prodigios, pues sois mis escogidos. Sed médicos y consejeros de vuestros hermanos, abogados e intercesores de la humanidad, y en vuestra obra poned todo vuestro espíritu para llevarla a puerto seguro y que ella sienta que marcha sobre tierra firme en el sendero de su restitución. 51. Penetrad a los campos que Yo he preparado y sembrad en ellos, como buen labriego ablandad las tierras con vuestro amor porque el corazón humano se ha endurecido y es menester trabajar pacientemente en ellas. Cuando habéis encontrado espíritus reacios, habéis querido huir diciendo: éste no es de los que Dios busca, Él quiere corazones humildes. ¿No sabéis que es a esos corazones a los que vengo a buscar y a convertir? Yo os pregunto: ¿Cuándo llegasteis a Mí, vuestro corazón era ya como un hogar o como un templo para Mí? Volved vuestra mirada hacia atrás y veréis que ya habéis dejado vuestro pesado fardo y que habéis renacido a la vida verdadera. 52. ¿Por qué dudáis a veces de mi comunicación por el entendimiento humano y me pedís pruebas, y mientras no veis concedido el favor que solicitáis, os falta la fe? Queréis oírme hablar en un lenguaje superior para creer, y os estáis intercalando en mis altos juicios. Yo os pregunto: ¿Estáis ya en la cumbre de la espiritualidad para saber interpretar mis inspiraciones? ¿Estáis ya tan elevados que podéis leer mi voluntad en mi Espíritu? Sois pequeños todavía para comprenderme, mas Yo os conduzco por el camino en el que alcanzaréis la comunicación espiritual conmigo para que conozcáis mi arcano. 53. Habéis desvirtuado la misión encomendada a vuestro espíritu, siendo que Yo os he hecho poseedores de un destino que os conducirá a la paz y a la perfección de la vida eterna. 54. Cuando seáis humildes seréis grandes. No está la grandeza en la soberbia y la vanidad, como muchos creen. Sed mansos y humildes de corazón, os he dicho a través de los tiempos. Reconocedme como Padre y amadme, no busquéis para vuestra envoltura un trono, ni un nombre que os distinga de los demás, sed uno más entre los hombres y llevad en vosotros la buena voluntad. 55. Preparaos para que me miréis en todo mi esplendor y deis testimonio de Mí y a medida que os elevéis, Yo derramaré en vosotros mi saber. 56. ¡Oh humanidad, que no habéis sabido desprenderos de las vanidades del mundo, para cumplir con las leyes del espíritu! Amáis esta Tierra que os hace llorar y venís a ella una y otra vez, sin saber el fin para el cual habéis sido enviados. Yo os digo cumplid vuestra misión y preparaos para el viaje hacia la tierra que os tengo prometida, para que oigáis mi voz de Padre que os recibe y os da el descanso que hayáis alcanzado con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos. 57. No temáis a las pruebas de este tiempo. Revestíos de fortaleza y ayudad a vuestros semejantes. Encontraréis entre ellos a muchos a quienes el dolor los hace desfallecer, veréis a vuestros hermanos angustiados y tendréis para todos bálsamo de curación, una palabra de fortaleza y de valor y un rayo de luz de vuestro Padre. Haced vuestra la pena de los que sufren y habréis compartido su aflicción y les habréis dado amor y caridad. 58. A vosotros que lloráis en silencio os digo: Bienaventurados los que venís en busca de consuelo. No habéis buscado símbolos ni imágenes para orar, porque sabéis que Yo estoy con vosotros y en vuestro interior me habéis encontrado. He derramado fortaleza en vuestra materia y en vuestro espíritu. 59. Benditos sean los que han sabido guiar a las multitudes y al sentir el peso de la cruz me han buscado como Cirineo. Yo ilumino el camino de todos los seres que habitan en las regiones espirituales y materiales. No os miréis como extraños unos a otros, daos calor y amaos en verdad, que si sabéis amar a vuestros hermanos, me habréis amado a Mí. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 48 1. Multitudes que buscáis la sombra del árbol corpulento donde poder descansar. Aquí escucháis mi palabra que viene a daros consuelo y fortaleza, para que podáis contemplar con resignación el camino que habréis de recorrer. 2. Cuando sintáis que vuestro espíritu flaquea, pedid a Elías su báculo para que apoyados en él, podáis llegar hasta la fuente cristalina del Padre, en donde las aguas de su amor y sabiduría se desbordan para aliciente y deleite de los caminantes. 3. Os estoy enseñando a construir el verdadero templo, porque hay muchos que han formado santuarios, sin haberles puesto los cimientos de la fe. Mi templo ha de ser como un árbol, cuyas ramas se extiendan amorosamente por todo el Universo, a donde vengan a trinar aves de distinto canto, las cuales al unir sus voces, formen un concierto armonioso, dulce y perfecto, para elevarlo al Creador. Ahí se elevará vuestro espíritu para buscar a su Señor, ya como Padre, como Maestro, como Doctor, mas nunca lo busquéis como Juez. 4. El verdadero Dios será amado en forma verdadera, las falsas deidades serán destruidas y los cultos impuros e imperfectos darán paso al culto del espíritu, que será un canto de amor para el Padre. 5. En verdad os digo que mucho os he hablado en este tiempo y que a veces no me entendéis, otras me dejáis hablando solo en el desierto; sin embargo, el eco de esta palabra celestial no morirá y será escuchado por los hombres en todo el universo. 6. Si lo espiritual se convirtiese en objetos materiales, os veríais en este instante sentados en torno a una mesa de enormes dimensiones, delante de cada uno de vosotros miraríais el pan de mi palabra representado por exquisitos manjares. 7. Los que se van espiritualizando, me dice que no cambiarían mi palabra por el más rico y tentador manjar. Los que no han logrado aún vencer su materialismo preferirían que su Padre, en vez de traerles dones y bienes espirituales les trajera en abundancia las riquezas del mundo. 8. Cuántos han dejado en mi mesa el manjar que con tanto amor les ofrecí, sin haberlo tocado siquiera. ¿Cuándo volverán a vivir un tiempo de complacencias como el presente, en el que les tocó venir a la Tierra a escuchar mi palabra? Son rocas endurecidas que necesitan de las tempestades y del tiempo para reblandecerse. Su heredad les será retenida, mientras no sepan cuidarla y estimarla, mas volverá a su poder, porque Yo os he dicho que lo que el Padre da a sus hijos, nunca se los quita, únicamente se los retiene. 9. Este es el árbol corpulento bajo cuya sombra se van deteniendo los caminantes para descansar de esa fatigosa caminata y recobrar sus fuerzas alimentándose con sus frutos. 10. Bajo este árbol espero a todos, unos retornarán satisfechos por la misión cumplida, otros cabizbajos, con sus manos vacías. 11. Cuando la paz ha huido de vuestro corazón y las lágrimas han corrido incesantemente por vuestras mejillas, os habéis puesto a meditar para conocer la causa de vuestra aflicción, entonces la conciencia os ha revelado que el motivo de vuestros sin sabores y la falta de paz, se deben a la escasa espiritualidad que habéis tenido, a la falta de cumplimiento de vuestra misión, a que en las obras de vuestra vida no hay amor y caridad hacia vuestros hermanos. 12. Vuestra vida presente ha sido la expiación, porque no sabéis de cuántos de los pecados, con los que habíais manchado a vuestro espíritu en vidas pasadas, os estás hoy purificando. He ahí por qué no habéis tenido la paz en vuestro corazón. 13. Quien ha perdido hasta el último átomo de paz, lucha afanosamente por recobrarla y llega a reconocer que esa gracia sólo existe dentro del camino de la justicia y del bien, que por medio de la conciencia a cada momento le señalo a la humanidad. Por eso es que quienes han escuchado mi palabra, se esfuerzan por seguir mi huella porque saben que en mi camino está la paz y que cuando hay un tropiezo o una prueba, mi caridad está cerca para levantarle. 14. Mi ley no exige sacrificios sobrehumanos, no significa esclavitud ni ata con cadenas a nadie; ciertamente es una cruz, pero de amor, una cruz cuyo peso en vez de agobiar fortalece. 15. Recordad que en varias ocasiones de vuestra vida habéis experimentado la verdadera paz y reconoceréis que esto ha sido cuando habéis hecho el bien, cuando habéis perdonado, cuando os habéis reconciliado con alguien, cuando habéis dejado el cómodo lecho, para ir junto al del enfermo a llevarle un consuelo; entonces la paz de mi reino ha estado un instante en vuestro espíritu. Vosotros, a quienes estoy enseñando a conservar la paz durante toda la vida, en verdad os digo, que vuestra misión desde el principio de los tiempos ha sido la de llevar la paz a vuestros hermanos, por eso cada vez que me comunico con vosotros, os pido que oréis por la humanidad, porque vuestros espíritus unidos en un solo pensamiento y en una misma intención, llegarán a los corazones como un aliento de bienandanza y paz. También, habéis recibido enseñanza y potestad para darles tranquilidad, luz y sosiego a los seres que invisibles habitan en el valle espiritual. 16. Llenos de peligros y tentaciones se encuentran los caminos del mundo, es por eso que a pesar de que los espíritus brotaron de Mí llenos de luz, intuición, con armas y medios para defenderse y vencer, caen muchas veces abatidos bajo el imperio del mundo y de la materia. 17. Os encontré vencidos, mas escuchasteis mi voz que con dulzura vino a vuestro encuentro y os levantasteis llenos de fe y de esperanza. De cierto os digo que no habrá un perdido o vencido que no escuche esta voz, cuando sea llegado el momento. 18. En este tiempo los que más se alejaron, los que más se perdieron, serán los más ardientes en amarme y en seguirme. 19. El cincel de mi amor esculpirá las rocas más endurecidas. 20. Para alcanzar este fin, es por lo que, he venido a buscar a vuestro espíritu, porque él es quien puede comprender mi doctrina, pero antes he tenido que hablarle a vuestro corazón, limitándome a través del portavoz, humanizando mi palabra. Este es el escalón que os elevará hacia la comunicación de espíritu a Espíritu; entonces será mi voz espiritual la que llegue a vosotros como inspiración que os señale el camino de vuestra restitución; porque vuestra materia a veces es pesada cadena o espeso velo que no os deja mirar más allá de lo que es materia. Para ayudaros a vencer esta lucha, aquí tenéis mi inspiración divina, que por amor a vosotros se transforma en palabra humana, la cual llega como una caricia para la mente y para el corazón. 21. Estos días son de recordación, y por ello habéis penetrado en recogimiento y preparación. ¡Ah, sí en toda vuestra vida supieseis conservar esta espiritualidad sin caer en el fanatismo; cuán grande sería vuestra evolución! 22. Hay gozo en el corazón de estas multitudes, porque saben que frente a su espíritu se encuentra el banquete celestial, en el cual el Maestro les espera para darles a comer y beber el pan y el vino de la vida verdadera. 23. La mesa en la cual Jesús se reunió en aquel tiempo con sus apóstoles, fue un símbolo del reino de los cielos. Ahí estaba el Padre rodeado de los hijos, ahí estaban los manjares representando a la vida y el amor, vibraba la voz divina y su esencia era el concierto universal, y la paz que allí reinaba era la paz que existe en el Reino de Dios. 24. Habéis tratado de purificaros en estas albas pensando que el Maestro había de traeros en sus palabras un nuevo testamento y así es: hoy os concedo que recordéis el pan y el vino con que representé mi cuerpo y mi sangre, mas también he venido a deciros que en este nuevo tiempo sólo hallaréis ese sustento en la esencia divina de mi palabra. Si buscáis mi cuerpo y mi sangre, tendréis que buscarlos en lo divino de la creación, porque Yo soy sólo Espíritu. Comed de ese pan y bebed de ese vino, más llenad también mi cáliz, quiero beber con vosotros, tengo sed de vuestro amor. 25. Llevad este mensaje a vuestros hermanos y aprended que la sangre siendo vida, es tan sólo un símbolo de la vida eterna que es el amor verdadero. Por vosotros estoy comenzando a iluminar a la humanidad con mis nuevas revelaciones. 26. Varones y mujeres, niños, jóvenes y ancianos formarán el apostolado de Cristo en este Tercer Tiempo, más de cierto os digo que más que corazones, son espíritus a los a los que vengo buscando. Aunque no toda la humanidad esté escuchando mi palabra, quiero que sienta mi presencia en esta hora bendita. Los padres de familia en su hogar, los enfermos en su lecho, los hambrientos de justicia, los castigados por los hombres, los que no llevan la paz en su corazón, los ofendidos, los pobres, penetrad todos en silencio en mi santuario para que escuchéis la voz de vuestro Señor que os dirá: La Paz sea con vosotros. 27. Pueblo, en este instante en lo invisible rodeándome como en aquel tiempo, se encuentran en espíritu mis apóstoles Pedro, Juan, Santiago el mayor y el menor, Tadeo, Tomás, Mateo, Bartolomé, Simón, Felipe, Andrés y aun el mismo Judas, lleno de dolor, todos me acompañan en este nuevo Cenáculo. ¿En que otro sitio de la Tierra podría presentaros el cuadro que Yo os muestro? Os enseñarán imágenes sin vida, mientras que Yo puedo hacer que aquellos seres se manifiesten en plenitud de vida y de luz. 28. Hay gozo a la vez dolor en mi Espíritu como en aquel tiempo, porque aún no son salvos todos mis hijos. 29. Mientras escucháis mi palabra que os dice que os encontráis en torno a mi mesa, vuestro pensamiento no se aparta de aquel discípulo que en un instante de turbación traicionó a su Maestro y a sus hermano, y entonces os preguntáis si en este tiempo también habrá un traidor y vuestro espíritu me pregunta: ¿Por ventura seré yo? El llanto acude a vuestros ojos y me pedís fortaleza para no caer nunca en tentación. De cierto os digo que también en este tiempo habrá quienes me entreguen, mas no será a mi cuerpo como en el Segundo Tiempo, sino que ellos con sus obras tratarán de ocultar la verdad de mi doctrina, haciendo que la humanidad tome por impostura lo que ha sido una lección de la sabiduría divina. 30. Todos juráis amarme y seguirme hasta la muerte, mas Yo os digo que debéis velar y orar, porque Judas también había jurado dar su vida por Mí. 31. Si en aquel tiempo mi tormento físico duró una noche y un día, y la muerte hizo cesar los padecimientos de la envoltura, ahora en Espíritu padezco en todos los que sufren; en cada reo soy juzgado por los jueces de la Tierra, y en cada celda me encuentro preso en el corazón de los que llevan aquella expiación; no lloréis al recordar tan sólo aquellas horas de dolor que vivió Jesús en el mundo sabiendo que aún no ha terminado mi pasión. 32. Ya vuestro espíritu comienza a compartir mis tristezas, al comprender que todavía le falta hacer méritos con sus obras de amor y caridad, para alcanzar el goce y la paz que en mi palabra promete al que me siga hasta el fin. 33. Elevad vuestro espíritu con la oración sencilla, porque la oración es comunicación y acercamiento con el Señor. 34. Esta cena es de amor, no la olvidéis, tomad de la mesa el pan y compartidlo con vuestros hermanos, y cuando ya os halléis todos en la eternidad comprenderéis que esta manifestación que ahora os doy, fue un símbolo de la vida eterna. Acercaos multitudes, porque en el Segundo Tiempo fueron tan sólo doce los que a mi mesa se sentaron, hoy serán 144,000; mas mi llamado de amor es para toda la humanidad. Quiero que todos me acompañéis en este tiempo; hay quienes se estremecen ante mi palabra, algunos lloran y otros se sienten indignos de oírla. Yo que sé quién es cada uno de vosotros, os digo que entre este pueblo que en turbas viene ahora a escuchar mis enseñanzas, llegan los que recibieron en aquel tiempo prodigios para creer en Mí, están los que dudaron de Jesús y también los que gritaron ante Pilatos: “Crucificadle, crucificadle”. 35. Muchos me vieron ir hacia el calvario con la cruz a cuestas sin saber a quién iban acompañando y vieron las lágrimas de María sin darse cuenta de quién era la que lloraba; vedme ahora nuevamente doctrinando y convirtiendo en mis discípulos a los que en otro tiempo no supieron reconocerme. 36. En la cruz pedí perdón por vosotros, porque no sabíais lo que hacíais, ese perdón se tradujo en una nueva oportunidad que el Padre os brinda, para que abráis vuestros ojos a la verdad, os salvéis y os acerquéis a Mi. y a pesar de mi caridad para vosotros, todavía hay algunos que vienen buscando imperfecciones en mi palabra y así tener motivo para no creer, para no seguirme; mas de cierto os digo, que en la esencia de mi palabra no existe mancha alguna, en cambio, con esta palabra humilde y sencilla, he venido a borrar muchas manchas de vuestro corazón. 37. Bajo mi juicio os encontráis todos, no habrá nada que os emocione con más intensidad que la caridad de mi amor hacia vosotros, porque mi juicio es de amor. 38. En aquel tiempo, José de Arimatea abrió las puertas de su casa para que en ella el Maestro, en unión de sus discípulos, celebrase la Pascua, cuando no sabían aún que el Cordero que sería inmolado en esa fiesta iba a ser Jesús. 39. Ahora vengo a pediros que preparéis en vuestro corazón la esencia en donde penetre yo a recordaros con mi palabra, las obras y la enseñanza que sellé con mi sangre en aquel tiempo; mas no os concretéis a conmemorar mi pasión solamente durante estos días de recordación, es menester que construyáis en vuestro ser el santuario donde recordéis eternamente la lección de amor que os trajo Cristo a la Tierra; ese santuario será indestructible ante las tempestades que tiendan a destruir la fe de la humanidad. 40. Hoy estoy haciendo que en muchas comarcas, ciudades y aldeas, se escuche mi voz para que sean muchos los llamados; a mi paso voy sembrando bálsamo, consuelo y paz en los corazones, alentando la esperanza en los que se creían perdidos a la vida de la gracia, y voy dándoles vida a los que muertos en el vicio y en el pecado se encontraban. 41. También en aquel tiempo fui de comarca en comarca, y mi presencia causaba alborozo entre los menesterosos, los enfermos y los pobres de espíritu; no todos siguieron mis pasos, mas ellos quedaron como testimonios vivientes de los prodigios que en ellos hice. Llegaban ante Jesús hombres, mujeres y niños, sus rostros afligidos y sus lamentaciones me hablaban de su miseria y de su padecimiento. Habían oído rumores y noticias de mis milagros, y ansiosamente esperaban el paso del Rabí de Galilea para extender sus manos hacia Él y pedirle una prueba de su poder, eran corazones sencillos; mas había otros, los de los escribas, los doctores de la ley y los fariseos quienes en su aversión a Jesús, llegaron a pedirle que les mostrara sus manos para ver si en ellas era visible el poder con el que curaba a los enfermos con sólo tocarlos. 42. Mi piedad no distinguió a nadie; Yo era el Padre que venía a salvar a todos mis hijos de sus dolores, Jesús, el Doctor, era todo bálsamo y no era necesario que tocara el cuerpo del enfermo para devolverle la salud; a veces para dar a las multitudes una prueba de lo que puede la fe, dejaba que algún enfermo se acercase hasta Mí y tocase mi túnica, para dejarlo sano. 43. En esta era ya no es Jesús hombre, el que viene hasta vuestro mundo en pos de los pecadores y necesitados, ahora es Jesús Espíritu, el que se manifiesta a la humanidad, para descubrir entre las multitudes de este tiempo a los nuevos discípulos que le han de ser fieles hasta el fin. En una mesa espiritual, les ha ofrecido pan y vino, invisible a los ojos humanos, pero reales ante el espíritu. Muchos de los que hoy escuchan fervientemente mi palabra, en aquel tiempo no me creyeron, y Yo os pregunto: ¿Qué milagros y qué tiempos esperan los que escuchándome ahora no creen en mi comunicación? Dudan porque me comunico a través de hombres rudos y sencillos, y no por medio de sabios o de teólogos; mas Yo os digo que en todos los tiempos me encontraréis siempre entre los humildes. 44. Los que han llegado a comprender el valor de esta palabra y la han analizado hasta encontrar su esencia divina, son los que la guardarán como la semilla de la espiritualidad que mañana habrán de extender entre la humanidad. 45. En el Primer Tiempo la voz del Señor se escuchó en el Tabernáculo, en el Segundo Tiempo os di mis lecciones de amor en el verbo de Jesús, ahora escucháis mi palabra a través del portavoz humano, y mañana será mi inspiración la que ilumine a cada espíritu en una comunicación íntima entre el Padre y sus hijos. 46. En el Segundo Tiempo os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”. Por lo tanto el pan con que representé mi cuerpo, fue tan sólo un símbolo. Hoy os digo, tomad el pan de mi palabra, bebed el vino de su esencia y os sustentaréis eternamente. 47. Comprended que del reino de la paz vengo al valle de lágrimas, de la mansión de los justos desciendo a conversar con los pecadores. No traigo corona ni cetro de rey, vengo lleno de humildad a comunicarme con vosotros, a través de una torpe materia a la que transformo con mi luz y os sorprendo con la infinita verdad de mi enseñanza. 48. No me avergüenzo de vosotros, y a pesar de vuestros pecados e imperfecciones, jamás negaré que sois mis hijos, porque os amo. Más bien han sido los hombres los que han llegado a avergonzarse de Mí negándome en múltiples ocasiones. 49. Hoy vengo a derramar mi Espíritu entre vosotros, para que aprendáis a rendirme culto espiritual y sencillo, libre de materialismo, de tradiciones y fanatismo. 50. Vosotros, que habéis derribado los falsos dioses que en tiempos pasados adorasteis, sabréis penetrar en este santuario que ahora estoy cincelando con mi palabra en vuestro espíritu. 51. Veo en vuestro corazón el deseo de que Yo permanezca entre vosotros doctrinándoos por siempre bajo esta forma, mas esto no debe ser, porque si accediera a vuestro ruego, entonces no haríais ningún esfuerzo para buscarme con vuestras obras de amor, y os conformaríais con escuchar mis lecciones. 52. Desde tiempos pasados os he dicho que espiritualmente tampoco es la Tierra vuestra morada. El Reino del Padre está en su luz, en su perfección, en su santidad; está es vuestra verdadera morada, ésa es vuestra heredad. Recordad que os he dicho que sois los herederos del reino de los cielos. Este planeta es como una morada que pasaderamente os alberga, en la cual vuestro espíritu está sometido a las pruebas de su purificación, con el fin de que al retornar a la morada espiritual, lleve en sí adelanto y progreso, por eso no debéis preguntaros, ¿Por qué no he hallado paz y dicha perfectas en este mundo? De cierto os digo, que ni los que han sido puros, han encontrado en este valle la verdadera paz. 53. Si esta Tierra os brindase todo cuanto deseáis, si en ella no existiesen las grandes pruebas espirituales, ¿Quién de vosotros desearía llegar a mi Reino? Tampoco blasfeméis o maldigáis en contra del dolor; ya que vosotros lo habéis creado con vuestras faltas. Apuradlo con paciencia y él os purificará y os ayudará a acercaros a Mí. 54. ¿Veis cuán grande es vuestro arraigo hacia las grandezas y satisfacciones de este mundo? Pues llegará el instante en que sea muy ardiente en vosotros el anhelo de ausentaros de él. 55. Quien logra cumplir sus pruebas con elevación, experimenta paz en ese cumplimiento. Aquél que camina en la Tierra con la vista puesta en el cielo no tropieza, ni se lastima sus plantas con los cardos del sendero de su restitución. Vosotros que me oís, resistid con amor vuestras pruebas, para que seáis imitados, ved que vais adelantando en vuestro perfeccionamiento, pues si no fuera así, ¿A qué habéis venido en este día? ¿Por qué habéis dejado vuestro trabajo para sentaros en estos humildes banquillos? Porque venís en busca de paz, de luz, de fortaleza y de bálsamo. Entre estas multitudes están los que buscan mi sabiduría y mis revelaciones, para llevar mañana este mensaje a las comarcas. También se encuentran los que mucho han pecado, los que con su rostro bañado en lágrimas me han dicho: Padre, somos indignos de escuchar vuestra palabra. Mas Yo os digo, que es por vosotros por los que he venido, por aquellos que se han extraviado del sendero de evolución. Nunca he venido a buscar justos a la Tierra, ellos ya están a salvo; busco a los que ya no encuentran fuerzas en sí mismos para salvarse, a los que doy mi bendición y mi caricia. 56. Si a alguno de vosotros le han dicho que su espíritu está perdido debido a sus faltas, y él quisiera aún reparar sus errores y salvarse, que venga a Mí, que Yo le daré mi perdón y le levantaré a una nueva vida. Ese será como Lázaro, que se levantó al escuchar la voz de Jesús cuando le dijo: “Levántate y anda”. 57. Busco asimismo al ignorante, para abrir delante de sus ojos el libro de la verdad, el “Libro de la Vida Verdadera”. Quiero que los que ayer me negaron y blasfemaron en contra mía, hoy se levanten entre la humanidad formando un pueblo que sea espejo de espiritualidad, humildad y caridad que dé testimonio de mi enseñanza con las obras de amor hacia sus hermanos. 58. Veo que aprovecháis mis lecciones, más todavía estáis distantes de la perfección. Sois débiles aún, pues no dais tres pasos cuando ya la tentación os hizo caer. 59. Sed fuertes, y si por causa de mi doctrina os desconociesen vuestros padres o vuestros hijos, dad pruebas de firmeza y de fe y no temáis, que mi poder y vuestro ejemplo les convencerán de esta verdad. Si algunos de los que os desconocieron se fueran de este mundo sin que les hubieseis convertido, no os desaniméis, que la semilla que en ellos sembrasteis, la llevaron en su espíritu y ella florecerá en otros mundos. 60. Analizad las lecciones que con mi pasión os di en el Segundo Tiempo, Yo os invito a recordar y a meditar conmigo en aquellas enseñanzas. Ved que son de las últimas veces que sobre ellas os hablaré. No sabéis lo que venga después y es menester que penetréis en preparación, para que recibáis las nuevas revelaciones que voy a daros. Si al llegar a vosotros esos días de recordación, queréis tener paz en vuestro espíritu y agradar a vuestro Señor, haced obras de caridad en los necesitados, perdonad a vuestros enemigos, no tengáis cuantas pendientes con nadie, porque si tuvieseis remordimiento en vuestro espíritu en los instantes en que pronuncie mis siete palabras, ¡Cuán amargas y dolorosas caerán esas palabras en vuestro corazón!, porque vuestra conciencia os dirá que cuando os pedí agua para calmar mi sed, vosotros me disteis a beber hiel y vinagre. 61. Orad porque vivís en tiempos de tentaciones y acechanzas y no sabéis si quienes en estos momentos están en paz, dentro de unos instantes estén riñendo o blasfemando, recordad siempre lo que hoy os digo para que estéis alerta, velando y orando. 62. Contemplad cómo es mi esencia divina capaz de llegar a vosotros a través de los labios de un pecador. ¿No es éste un prodigio de poder y de amor? Es que Yo soy Aquél que hace brotar agua de la roca y luz de las tinieblas. 63. Por conductos humildes he venido a hablar a los humildes, porque si los señores de la Tierra hubiesen transmitido este mensaje a la humanidad de cierto os digo que os hubierais quedado sin el conocimiento de vuestros dones y sin cargos que cumplir, no habríais comido en este banquete y tendríais que haberos conformado con mirar el festín desde lejos; en cambio, por medio de estos entendimientos, vírgenes de teorías, de ciencias y preocupaciones religiosas, he hecho un llamado a toda la humanidad sin distinguir a nadie por su clase, su nacionalidad, su religión o su idioma. 64. Mi voz viene desde el Reino del Espíritu, donde Yo soy el Rey, aquel paraíso donde todos seréis con vuestro Señor, cuando humildes y llenos de fe, desde vuestra cruz me digáis como Dimas: “Señor, cuando seáis en vuestro reino, acordaos de mi”. Vuestra cruz es la que os he confiado al entregaros esta misión de doctrinar, de sanar enfermos, de consolar, de revelar mis divinos mensajes a la humanidad; pesa esta misión, porque encierra responsabilidad, porque es delicada, porque es limpia, y sobre el cumplimiento de ella caen las burlas que os dirigen los incrédulos, la calumnia, la burla de quienes no han querido encontrar la verdad en mi doctrina. 65. Así iba Jesús por la vía dolorosa soportando el peso de la cruz, que era incomparablemente menor que el de la ingratitud de aquellas turbas. 66. He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas. Quiero que esta doctrina se extienda por el mundo, que ilumine a la humanidad para que despierte ante una vida que ignoraba, y se levante a formar en el mundo un solo hogar, una sola familia. Ese será el verdadero pueblo de Israel, el pueblo de Dios en el que desaparecerán diferencias de linajes, castas y tribus, porque serán todos, ramas que proceden de un solo tronco, donde todos cumplan con mi ley que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 67. Vosotros que habéis tomado sobre vuestros hombros esta cruz, reconoced la responsabilidad que tenéis de mostrar a la humanidad la verdad de mi manifestación y de mis prodigios; por eso os pido nobleza de sentimientos, conocimientos perfectos de quiénes sois respecto de Dios y de la humanidad, y para eso os entrego mi enseñanza de espiritualidad. 68. Preparaos así y seréis los buenos soldados de esta lucha, los verdaderos israelitas por el espíritu, los fieles discípulos; no escatiméis nada por probar la verdad de esta palabra. No olvidéis que Cristo por dar testimonio de la verdad que predicaba, dejó que su cuerpo fuese destrozado. ¿Por qué había de defender la vida de aquel cuerpo, cuando antes había dicho que su reino no era de este mundo? Así vosotros, pensad que para alcanzar la vida eterna que a vuestro espíritu le aguarda, puede sacrificarle muchas ambiciones. 69. Si queréis apartar de vuestro hermano las manchas que lleva en su espíritu, antes tenéis que desmancharos; si queréis ser perdonados, antes tenéis que perdonar. 70. Qué hermoso será para vuestro espíritu, si al llegar su último instante en la Tierra, su conciencia, llena de paz, pueda hablarle así al Padre: “Señor, todo está consumado”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 49 1. Vuestra oración se eleva hacia Mí como el perfume de las flores y Yo la recibo. 2. Dejad que vuestro espíritu saboreé el pan de vida eterna. No es esta la primera lección que mi Divino Espíritu os da; ya en otro tiempo me manifesté en cuanto hombre, para enseñaros a nacer en la humildad, a vivir haciendo el bien a los demás y a morir en la cruz del amor. Cuando escucháis mi palabra, os parece que es la primera enseñanza que recibe vuestro espíritu, y es que la lección anterior no la comprendisteis. Hoy vengo nuevamente en busca de los enfermos que son todos mis hijos, porque todos gemís en este valle de expiación y vuestros lamentos llegan hasta Mí. 3. Cuando el dolor llega a ser muy intenso entonces el hombre por más indiferente y frío que se haya mostrado ante mi doctrina, se acuerda de Dios, vuelve sus ojos a Mi en busca de mi caridad y en su desesperación eleva esta oración: “Señor, ¿Por qué no me concedéis lo que tanto os pido? Si no habéis de atender mi súplica, entonces acortad mis días en la Tierra, ya que no tiene objeto estar en ella sólo para sufrir”. ¡Cuánta ignorancia mostráis al hablar así a vuestro Padre que es todo amor para sus hijos! 4. Por eso con mi enseñanza en este tiempo vengo a sacaros de las tinieblas de la incomprensión, para que no os extraviéis del sendero de la luz, aun en medio del dolor. Pronto sabréis que no os he creado para el dolor, porque el sufrimiento no nació de Mí, sino de vosotros; ahora es menester que recorráis todo el camino para que recobréis la luz y la pureza, que en jirones fuisteis dejando en los abrojos del camino. 5. Cierto es que vuestra vida es como un mar tempestuoso en el que por instantes teméis perece, mas ya que habéis descendido tanto por causa de vuestras imperfecciones, cuando vuestras pruebas sean muy duras, siquiera en esos momentos creed en mi presencia y en mi poder, no hagáis que os diga como a mis discípulos del Segundo Tiempo que conmigo iban en un barca, los cuales al ver que el mar se encrespaba y Jesús dormía, le dijeron llenos de temor y angustia: “Maestro, salvadnos que perecemos”. Entonces mi respuesta llena de reconvención fue ésta: “¡Ah, hombres de poca fe!”. 6. Pueblo amado, analizad mi enseñanza, normad vuestra vida con los ejemplos de aquellos discípulos, porque vosotros también seréis discípulos. Recordad, hijos míos, que en el año de 1950 dejaréis de escuchar esta palabra, aprovechadla ahora para que ella os purifique y no seáis más en el camino del pecado. 7. Mi sacrificio de amor en el Segundo Tiempo os enseñó cómo lavar las manchas que en la materia y en el espíritu lleváis, aun aquellas que os legaron Sodoma y Gomorra. Me inmolé para enseñanza de la humanidad, para mostrarle el camino de obediencia y de amor en donde puede alcanzar su redención. 8. Ahora, después de haberos dado infinitas lecciones, estáis preparados para salvaros y purificaros por vosotros mismos. Os profeticé en aquel tiempo que volvería entre los hombres y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. 9. Si no sienten mi presencia todos los que escuchan esta palabra, se debe a que su materialismo, su pecado y las ideas que en su mente llevan arraigadas, los separa del Maestro, pero bastará que tengan un momento de arrepentimiento para que me sientan en su espíritu, los iluminará la luz de mi amor como a Pedro, cuando a pregunta del Maestro confesó la Divinidad de Jesús, pondrán un hasta aquí a sus maldades, mirarán con horror su pasado, e iniciaran una nueva vida, pura, útil y digna. Por eso os digo que no juzguéis a vuestros hermanos, cuando penetren entre vosotros con su fardo de pecados y de vicios, no los rechacéis, porque esa intención será semejante a la de aquella turba que sorprendió a una mujer en adulterio y para poner a prueba mi justicia la llevaron ante Jesús. Cuán severa lección di a los que se creían limpios de pecado al compararse con la adúltera cuando les dije: “el que se crea limpio de pecado que arroje sobre esta mujer la primera piedra”, y avergonzados se retiraron. 10. Cuán comprensivos, sinceros y humildes tendréis que ser, si no queréis que os llame hipócritas como a los fariseos a quienes llamé sepulcros blanqueados, hermoseados por fuera e inmundos en su interior. 11. Mi mirada es escrutadora y penetra en lo más profundo de vuestro ser y en lo más íntimo de vuestro corazón, mi caridad está dispuesta a anotar vuestras obras en el libro de vuestra vida que será el de vuestro juicio. Haced que ella anote sólo obras buenas y la paz que con ello alcance vuestro espíritu, será el presagio de grandes galardones en la vida espiritual. 12. Hoy recordáis aquel día en el que Jesús fue reo de los hombres y en el que hasta los niños tomando el ejemplo de los mayores en su inocencia también gritaron: ¡Crucificadle! 13. Me vi delante de los jueces y grande fue la alegría entre los que deseaban mi muerte cuando fui sentenciado a ser crucificado. Como el cordero que va al sacrificio, así incliné mansamente la cerviz y acepté el martirio como escrito estaba. 14. Hoy estoy nuevamente ante mis jueces. Os muestro mi verdad para que la escudriñéis y la juzguéis, y sé que vais a hallarle manchas que no tiene, para condenarla después. Juzgad mi obra, más todos aquéllos por quienes os he dado mi palabra, dejadlos en paz. 15. Hay entre vosotros espíritus que ya desde los tiempos pasados y en el seno de Israel hasta vuestros días, han venido purificándose de sus grandes faltas en la Tierra, para que cuando habiten el espacio espiritual se encuentren puros. Estos son los que han creído en mi presencia en este tiempo y serán los que pregunten a los que persiguen mi obra. ¿De qué imperfección tacháis a esta doctrina? Como en aquel tiempo preguntó Pilatos a las multitudes: ¿De qué acusáis a este hombre? Mi voz callará, como en aquella ocasión callaron los labios de Jesús, y dejaré que mientras unos juzguen mi palabra, otros la defiendan porque de esa lucha surgirá la luz. Mi mirada amorosa a todos envolverá, y mi perdón será también para todos. 16. Ante Anás y Caifás fui presentado y acusado, luego ante Pilatos y Herodes para ser juzgado. De cierto os digo que en este tiempo mi obra, mi palabra, irá ante el sanedrín y después ante el nuevo Pilatos para ser juzgada. Habrá funcionarios que crean en mi nueva manifestación y en este mensaje, mas por temor al mundo callarán y dejarán que mi doctrina y mis seguidores sean perseguidos mientras ellos se lavan las manos, pero no las manchas que han arrojado sobre su espíritu. 17. Nueva cruz me será dada en el Tercer Tiempo, ésta no será visible a los ojos mortales, mas desde su altura enviaré mi mensaje de amor a la humanidad y mi sangre, que es la esencia de mi palabra, será convertida en luz para el espíritu. 18. Los que en aquel tiempo me juzgaron, hoy arrepentidos dan luz con su espíritu, al corazón de la humanidad para reparar sus faltas. 19. Para que mi doctrina triunfe sobre la maldad de los hombres, antes tendrá que ser azotada y burlada como Cristo en la columna. Es menester que de cada herida brote mi luz para iluminar las tinieblas de este mundo falto de amor; es necesario que mi sangre invisible caiga sobre la humanidad para enseñarle nuevamente el sendero de su redención. 20. La cruz que ahora me ofrecéis es más pesada que aquella del Segundo Tiempo. Entonces no habíais conocido a Cristo, ahora todos lo conocéis, y sin embargo, le vais a condenar. No veréis ahora a Jesús pasar jadeante bajo el peso de su cruz por frente a vuestra casa. Mi espíritu no se verá abatido por el peso de vuestro pecado, sin embargo, oiréis mi voz que os dice: “Sed tengo, humanidad”, y mi sed será de amor. 21. María, la dulce Madre de Jesús no unirá sus lágrimas a la huella de sangre de su amado hijo, pero Ella desde los cielos os enviará su ternura de Madre Universal a cambio de vuestra ingratitud. 22. No caeré camino de mi nuevo Calvario, por lo tanto, no habrá necesidad de que el Cirineo venga en mi ayuda, porque Yo soy el fuerte entre los fuertes, mas sí buscará mi mirada a mis discípulos, en espera de que sean fieles como lo fue mi apóstol Juan. 23. Bienaventurado el que sepa interpretar lo que el Maestro os ha dicho en esta conmemoración. Bienaventurados seáis los que en este tiempo escuchéis al Divino Maestro en sus enseñanzas de recordación. Las densas tinieblas que forman el pecado de la humanidad, hacen que el Maestro abrace la cruz del martirio y vuelva a transitar el camino del Calvario. Estáis viviendo en el Tercer Tiempo, y aún le ofrecéis el cáliz de amargura a vuestro Señor, y Yo, humilde, lo acepto para daros una vez más una lección de amor. Surcando mí rostro sangre y lágrimas que derramo por amor a vosotros, y al oír mis palabras también de vosotros se desprenden lágrimas que arrancan el recuerdo y el arrepentimiento; ese llanto os lava y os acerca a Mí. 24. Mujeres que habéis expiado vuestras faltas, consolaos, porque vuestro mal os será apartado para que os levantéis fuertes en el camino. Habéis imitado a Magdalena, y después de vuestra caída os habéis arrepentido, sed fuertes, sanad de espíritu y de cuerpo y sed salvas. 25. He venido a los pecadores, no a los justos, por lo tanto no os escandalicéis. Amo a todos mis hijos, sanos y enfermos, limpios y manchados y a todos atiendo. Un corazón me pide luz para sus hijos, otro me presenta a su madre enferma, y Yo a todos les concedo mi caridad. 26. Si habéis llorado mucho, consolaos, si otros me pedís sensibilidad para llorar por vuestros pecados, tomadla y descansad, que el llanto es también alivio y paz para el corazón cargado de remordimientos y pesares. 27. Recordad: cuando el sacrificio fue consumado y los que me habían perseguido creyeron que se había apagado para siempre la lámpara que había iluminado el sendero de mis discípulos, y que al cesar mi voz todo habría acabado, miraron en el corazón de los que me seguían un rayo de luz inextinguible, de aquella luz de eternidad que nunca muere, porque si unos me desconocieron, otros me amaron, y como supieron seguirme, al prometerles volver, esperaron mi retorno velando y orando y en todas mis manifestaciones sentían mi presencia. 28. Así será en este tiempo; los que han penetrado en la esencia de mi doctrina seguirán velando y esperarán respetuosos el cumplimiento de mis palabras, mientras otros olvidarán el amor que les he manifestado y mi afán de salvarlos. 29. Yo contemplo el dolor que hay en cada corazón, y mientras los labios callan porque no saben expresar con palabras lo que sienten, el espíritu se eleva y hace comunión conmigo. Muy cerca de vuestro corazón palpita el Espíritu del Padre, os vigila y os bendice. Además conforto vuestro ánimo, seco vuestras lágrimas y bendigo a todos los que os habéis reunido en este día para escuchar la voz del Padre, que os ha dicho que en el año de 1950 dejaréis de escuchar su palabra a través del entendimiento humano. Os asemejaréis a mis apóstoles del Segundo Tiempo, porque ellos también mucho me escucharon. Llevad mi palabra en vuestro corazón, para que podáis transmitirla a los que no me escucharon a través del portavoz. 30. Vosotros en la Tierra, conmemoráis fechas y días que os recuerdan los grandes hechos de vuestro Maestro en su paso por el mundo y Yo soy en esencia y presencia con vosotros en los instantes en que recordáis mis obras. Sólo los hombres tienen sus días determinados para celebrar con fiestas el recuerdo de mi pasión, en lo espiritual no celebran estos sucesos, porque en la eternidad no hay fechas, ni días; un solo día existe, el cual se prolonga y nunca termina, mas mis obras divinas están presentes en el espíritu de los justos que habitan cerca de su Creador y el culto que rinden a su Padre, no lo hacen tan sólo en determinados instantes, sino que lo hacen siempre. 31. ¡Oh, discípulos que habéis tomado parte en mi banquete y habéis comido el pan de vida eterna que anhelaba vuestro espíritu! Creéis que cada año muero y resucito de entre los muertos, y sólo acontece en vuestra mente, porque Yo vivo en la eternidad. Creéis que mi Espíritu desciende a los antros y a los mundos de expiación para dar luz a los que perdidos se encuentran, y Yo os digo: si vosotros lo deseáis, si me lo pedís lo haré, porque siempre me encuentro entregando mi caridad para que los perdidos encuentren el sendero de su salvación, mi mirada siempre se posa en el que lleva consigo su cadena de expiación y eternamente mi Espíritu está presente en todos los mundos y en todos los valles, sin distinguir a ninguno por su mayor o menor luz o elevación espiritual. 32. Sabed, mis nuevos discípulos, que vuestro homenaje y vuestro tributo al Señor deben de ser constantes, sin esperar fechas o días determinados para ofrecerlos, como constante es el amor de vuestro Padre para vosotros; más si queréis saber cómo debéis recordar cada día mis obras de amor, sin caer en fanatismo, Yo os lo diré: vuestra vida debe ser un continuo homenaje a quien lo ha creado todo, amándoos los unos a los otros. 33. Hacedlo así y Yo os concederé lo que me pedís humildemente, que vuestras faltas os sean perdonadas. Yo os conforto y os alivio, mas os digo: cuando descubráis vuestros errores y vuestra conciencia os juzgue, orad, enmendad vuestro error, revestíos de fortaleza para que no volváis a caer en la misma falta y no tengáis que pedirme repetidas veces que os perdone; mi palabra os enseña para que escaléis y deis paso a la luz y a la espiritualidad. 34. Esta doctrina es el camino que os conduce a Mí. ¿Queréis disfrutar del reino prometido? Os recuerdo y revivo el pacto que habéis hecho conmigo a través de los tiempos, para que esa alianza no sea rota. Yo os pregunto, varones de Israel: ¿Queréis penetrar en la vida eterna y estar cerca de Mí? Sentidme ahora que vengo a confiar y cumplir las profecías y a enseñaros con paciencia, para que en el futuro, toda palabra que brote de vuestra boca, nazca de vuestro espíritu preparado antes por mi amor y se traduzca en obras de caridad hacia vuestros hermanos. 35. Empezad a tener caridad, llevad con conformidad vuestras penas, labrad vuestro pan con el sudor de vuestra frente. Amaos como Yo os amo y velad por esta nación a la que he escogido entre todas y a la que he nombrado la perla, en la que he puesto mis complacencias. 36. No imitéis a Tomás cuando os pruebe, no me pidáis que os permita hundir vuestros dedos en la herida de mi costado para creer. Cuando tenga que daros una lección que haga estremecer a vuestro espíritu, no me desconozcáis, no dudéis para después llorar de arrepentimiento, porque vuestra vida es un camino de pruebas y prodigios, de dolores y después de alegrías, en las que se forja el espíritu en la escala de perfección. 37. No seáis como Pedro, no neguéis a quien os ha entregado sus lecciones con tanto amor, ni os avergoncéis de pertenecer a este pueblo y de llevar los dones espirituales que os he confiado, porque me negaréis, no tres veces como aquel discípulo, sino mil y mil veces, porque os habéis multiplicado en número, y vuestra falta de fe repercutirá en otras naciones. 38. Velad porque mi causa no sea traicionada y vaya a germinar la simiente de Judas en los corazones, y cuando llegue a ellos la hora de despertar, en su extravío crean como aquel discípulo, que la muerte material los librará de los remordimientos que les origine la falta cometida, para después llegar al valle espiritual sin encontrar la paz para su espíritu que no muere jamás. 39. Mirad cómo al acercarme a vosotros haciéndoos sentir mi presencia, os muestro la vida verdadera, pero sois pocos los que os interesáis en conocerla; los demás vais muriendo por falta de fe, porque no creísteis en Mi cuando me hice hombre en el Segundo Tiempo. Hoy volvéis a poner en duda mi palabra y mis manifestaciones, y me probáis cuando sólo he venido a resucitaros a la vida espiritual y a daros a conocer la verdad. 40. Mi Espíritu vive una pasión que no termina; a cada instante es elevado a la cruz y ciñe mis sienes la corona de espinas, mis heridas se abren y vuelvo a ser inmolado para que encontréis en mi ejemplo la lección de amor hacia vuestros hermanos y viváis por siempre. 41. Hoy vengo a vosotros en Espíritu, para deciros que vivo eternamente, mientras que vosotros habéis sucumbido muchas veces, porque teniéndome cerca y habiendo escuchado mi palabra, no sabéis recibirla en vuestro corazón como hace la tierra cuando es abierta por el sembrador y ayuda a la germinación de la semilla, por eso no ha fructificado ni se ha multiplicado mi simiente de amor el ciento por uno como es mi voluntad. 42. En este tiempo estoy juzgando a vivos y muertos, la luz de mi amor se derrama en todo espíritu y en toda carne. Bienaventurados los humildes porque ellos tendrán gloria y alabanza. 43. Cuando sea llegado el tiempo os levantaréis, pueblo amado, y haréis sentir a vuestros hermanos mi santa palabra y os dispersaréis por el mundo como buenos discípulos, y este nuevo Evangelio que os dejo, se extenderá. Esta luz salida del Sexto Sello iluminará a la humanidad de este tiempo y con ella se irán esclareciendo los misterios. Mi doctrina se cimentará en distintas naciones y todo lo que los hombres no han descubierto, lo verán a través de la luz que imparten los Siete Sellos y vosotros hablaréis de estas enseñanzas que recibisteis, doctrinando a la humanidad en el cumplimiento de mis preceptos. 44. Penetrando en la esencia de mis lecciones comprenderán mis hijos que mi voluntad ha sido la de comunicarme de Espíritu a espíritu con la humanidad, que he vuelto entre ella, porque mi pacto es imborrable. 45. No puede decirse vivo quien ignora mi verdad, ni discípulo quien teniendo esta enseñanza hace actos delictuosos. A los espíritus que habían perdido la ruta, los he enviado a rescatar y a librar de la ignorancia y del pecado. 46. Purificaos como Magdalena y vivid para mi servicio. Ella se convirtió por su amor y por su arrepentimiento. Ya que el mundo no ha despertado para mi amor, vosotros que me habéis oído, honradme cumpliendo con el mandato que os dice. “Amaos los unos a los otros”. 47. Las naciones que hoy viven en guerra, son las vírgenes imprudentes que no quisieron permanecer velando, y cuando apareció el esposo y llamó a su puerta, ellas dormían. Este pueblo me ha sentido y por ello ha logrado conservar la paz. 48. Yo he sido vuestro siervo para enseñaros la humildad. Siempre que me habéis pedido justicia, os la he concedido, vuestra voluntad es la mía. Me pedís que no falte el sustento, que aparte la escasez de vuestro hogar y os doy lo necesario. Os lo concedo todo sin que lo pidáis porque soy vuestro Padre y os amo. ¿Qué dolor puede aquejar al hijo que no lo sienta el Padre? ¿Quién de vosotros no ha llevado el pan a sus labios, está desnudo o le falta el techo? Yo velo por todos mis hijos. El aire puro os alimenta, los campos os ofrecen sus simientes y sus frutos para que os alimentéis; no ha faltado una fuente que os brinde sus aguas para mitigar vuestra sed. He dado inteligencia al hombre para que busque los medios para vivir y pueda llevar una existencia grata, descubriendo en la naturaleza lo necesario para su bienestar; comprended que no sois vosotros los que creasteis a los seres, ni les conserváis la vida, sino Yo que os amo y señalo a cada criatura su destino. 49. En esta era en que me he manifestado en Espíritu, para daros mi enseñanza os digo: Cumplid con el Tercer Testamento que os dejo. Dejad que vuestro espíritu llegue presuroso a Mí. Tomad mi gracia para que brille en vosotros mi luz y el Verbo sea en vuestros labios. 50. Lavaos con vuestro llanto de restitución y arrepentimiento. Elevad vuestro entendimiento por medio de la oración para que vuestros análisis sean justos, entonces sentiréis sobre vosotros la luz de mi inspiración y vuestro gozo será inmenso. Después de recibir esa inspiración divina os levantaréis a hablar de mi obra a vuestros hermanos, y de cierto os digo que vuestra palabra será un testimonio de la verdad. 51. Os he manifestado mi doctrina con la palabra vertida por los labios de muchos portavoces en el interior de muchos recintos, con una sola esencia, bajo una sola forma, trazando un mismo sendero, señalando una misma meta. 52. Ninguno de los que me han escuchado en este tiempo podrá decir sin mentir que no me ha entendido, porque todo el que ha sido llamado, antes ha sido preparado. Mi palabra es tesoro divino que no quiero que guardéis sólo para vosotros. No os convirtáis en los ricos avaros porque creyendo tener mucha sabiduría nada tendréis, de cierto os digo que el egoísmo es tiniebla y la tiniebla en el espíritu es ignorancia. 53. Extensa y clara es mi lección en el Tercer Tiempo, lección que Elías os aclara con su palabra y que aun vuestros hermanos espirituales simplifican con sus consejos para que no viváis en confusión. ¿Quién de mis discípulos que ha recibido esta enseñanza podrá sentirse débil para cumplir mi mandato de llevar este mensaje a la humanidad? 54. Quiero que aprendáis todos los medios y las formas de hacer la caridad para que no me digáis: Padre ¿Cómo queréis que comparta con mis semejantes mi pan o mis monedas si son tan escasos? Si no sabéis cómo debéis hacer la caridad, no podréis enseñar estas lecciones a vuestros hermanos. 55. En verdad os digo, que si en muchas ocasiones vuestras manos se encuentran vacías ante el menesteroso, vuestro espíritu siempre encontrará en sí algo que dar. Cuando no tengáis en lo material nada que compartir con vuestros hermanos, dejad que vuestro espíritu ofrezca de lo mucho que posee; más reconoced que, cuando es necesario que vuestra caridad sea en lo material, no debéis evadir el cumplimiento de vuestro deber diciendo que con la intención ha sido bastante. Aprended de vuestro Padre que todo os lo da, lo mismo para el espíritu que para la materia. Aprended de Jesús que os enseñó a dar todo por caridad hacia vuestros hermanos. 56. Llevad vuestra cruz con paciencia y con amor, para que pueda deciros: benditos seáis. Contemplo en el corazón de algunos de mis hijos las tempestades desencadenadas y les digo: velad y orad, que la tempestad pasará y veréis brillar nuevamente el iris de la paz. 57. Mañana, cuando la tribulación haya envuelto a la humanidad, daréis gracias, porque debido a las pruebas que hoy apuráis, lograsteis fortalecer a vuestro espíritu. Si llegaseis a contemplar los cuadros de dolor, de hambre y de miseria, que por millones hay en las naciones que están en guerra, no os atreveríais a quejaros, y de cierto os digo que muchos de aquellos hermanos vuestros, si no me bendicen, al menos no blasfeman. 58. Velad y orad, haceos merecedores de mis beneficios, destruid con la oración todo lo que la perversidad humana hiciere. 59. Después del caos que se aproxima los hombres buscarán mi amor de Padre y me encontrarán esperando a todos mis hijos, porque en el Tercer Tiempo, toda la humanidad me reconocerá y todos se unirán espiritualmente bajo un mismo culto. 60. Los hombres han imitado al hijo pródigo, más cuando hayan derrochado hasta la última parte de su heredad, se acordarán del Padre y a El volverán. 61. A todos os prevengo con mi palabra profética, escuchadla y extendedla, para que mañana cuando la veáis cumplida, comprendáis que fue vuestro Padre quien os estuvo doctrinando. 62. ¡Cuán lejos se encuentra la humanidad de la lucha espiritual que se acerca! ¡Cuántos de mis hijos cuyos labios nunca han pronunciado mi nombre, se sorprenderán de oírlo glorificar por todas partes! 63. Yo os digo que vosotros sólo pronunciéis mi nombre cuando lo creáis indispensable, para que enseñéis a vuestros hermanos el respeto hacia el Padre. 64. Cuando miráis que del mundo ha huido toda moral, virtud y justicia, os parece imposible su regeneración, más en ello será donde se manifieste la grandeza de mi doctrina. 65. Dejad que mi enseñanza florezca en vuestro corazón. Miraos con amor, ayudaos en vuestra misión espiritual, acompañaos en vuestras pruebas. 66. Cuando os hayáis preparado cumpliendo con mi ley, Yo daré señales a la humanidad anunciando vuestra unificación. 67. ¿Cuándo estaréis preparados para que vuestros hermanos sientan en su corazón el anhelo de vivir en el seno de este pueblo? Comprended cuán grave es la misión y la responsabilidad de quienes me escucharon en este tiempo de mi comunicación por el entendimiento humano. 68. “Amaos los unos a los otros”, y contemplaréis que grandes multitudes os siguen, porque la humanidad solamente espera un ejemplo de verdadera caridad y amor para levantarse en pos de mi verdad. Cuando cosechéis la fe en el corazón de vuestros hermanos, en vuestro ser sentiréis mi amor, y para vuestro espíritu, no habrá entonces mejor recompensa que la paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 50 1. Como la alondra que abre sus alas para cubrir a sus polluelos, así mi amor se extiende sobre vosotros. 2. Esta voz que os llama es la del Divino Maestro; esta palabra, es la del que todo lo ha creado. Quien tiene poder para hacerlo todo, convertirá la piedra de vuestro corazón en su santuario de amor y elevación y encenderá la luz en donde sólo había tinieblas. 3. Algunos de vosotros seréis convertidos y preparados con mi doctrina para que vayáis en busca de los que se han perdido en los desiertos, porque así contemplo la vida humana, como un desierto. Hay quienes se sienten solos en medio de millones de espíritus y quien muere de sed sin que haya quien le ofrezca un poco de agua. Ahí enviaré a mis nuevos apóstoles; quiero que mi nombre vuelva a ser pronunciado con amor por unos y escuchado con emoción por otros; quiero que sea conocido por quienes lo ignoran. Hay hombres, ancianos, mujeres y niños que nada saben de mi existencia. Yo quiero que todos me conozcan y sepan que en Mí tienen al Padre más amoroso, que todos me escuchen y me amen. 4. Es necesario que os preparéis, porque está próximo el instante en que he de hacerme sentir en vuestro espíritu. Llegaré a vosotros llamando a las puertas de cada corazón. Bienaventurado sea el que sepa darme hospedaje. A unos les pediré pan, a otros agua y como os profetizó Juan mi discípulo: “He aquí que Yo estoy a la puerta y llamo y si alguno oyere mi voz y abriere, entraré a él, cenaré con él y él conmigo”. 5. Comprended que no serán los objetos materiales los que os venga a pedir, serán las obras de amor de vuestro espíritu, porque mi hambre y mi sed es de que os améis los unos a los otros y de que viváis en paz. 6. Dejad que mi amor germine en vuestro corazón y mitigad con él la sed que abraza a esta humanidad. 7. Yo no me he cansado de esperaros, vosotros sí os habéis cansado de tanto andar porque habéis hecho largo vuestro camino. Nadie tema seguirme, porque Yo seré su báculo. 8. Luchad para que la humanidad se espiritualice; si llegáis a verlo gozaréis y daréis gracias a vuestro Padre, más si no llegaseis a contemplarlo, no temáis, dejad sembrada la semilla, que si aquí no recogisteis el fruto, lo recogeréis en la vida que os espera. ¿Cómo será aquella vida? No os preocupéis, tened fe en ella porque es infinitamente más hermosa y perfecta que ésta en la que hoy vivís. En vuestro lenguaje no existen palabras que describan o expresen lo divino, y si Yo os la describiese en alguna forma, no la concebiríais, ni la comprenderíais. En cada morada y en cada escala que alcancéis os diré lo que ahí tengáis que saber. Sin embargo, mucho tengo que revelaros en este mundo para que podáis elevaros hacia aquéllos que os esperan sin tropezar con los obstáculos del camino. 9. Quiero que el hombre llegue a poseer la sabiduría siendo humilde y caritativo a la vez. Mirad cuántos con un poco de saber se envanecen, se sienten grandes, empuñan un cetro y se coronan ante sus hermanos. Sed humildes de corazón, sed sencillos y accesibles y Yo os coronaré, mas no con vanidades humanas. No será menester que la humanidad contemple este galardón. No busquéis premios entre los hombres, que bien poco tienen que daros; buscad que os compense, quien es todo justicia y todo lo posee. 10. No os detengáis en vuestra jornada, no retrocedáis en vuestra evolución; recordad con cuántos sufrimientos y vicisitudes habéis llegado hasta aquí. El pescador de corazones os ha rescatado y os ha puesto a salvo; no volváis a mancharos. Yo os envié a la Tierra a expiar vuestras faltas y no a que las multipliquéis. No porque veáis que a cada falta os perdono, penséis que nunca pueda llegar mi justicia a vosotros y os obligue a despertar de vuestro sueño de grandeza. Dejad que la paz de mi amor os revele cuánto quiero que sepáis y que no sea el dolor de mi justicia el que os hable. 11. Aprended, aprovechad la divina enseñanza y practicadla, ésta será la forma de demostrar que aprendisteis de Mí; mas cuando os pregunte qué hicisteis de mi amorosa lección no vayáis a contestar que no supisteis lo que oísteis y que todo lo ignoráis. Si vosotros que escuchasteis mis palabras, desmintieseis con vuestras obras mi amor y mi justicia, ¿Qué simiente dejaríais en la Tierra? 12. En este instante quiero que oréis por las naciones del mundo, por vuestra hermana humanidad y os prometo descender hacia todos como alondra, como ya he descendido entre vosotros. 13. Con amor y regocijo contemplo que todos os habéis preparado para recibirme, unos con sus buenas obras, otros con su dolor y otros con penitencia espiritual. Por caminos de abrojos habéis tenido que pasar para llegar hasta el árbol donde trina el ruiseñor, cuyo canto da paz al corazón. 14. Cuando partisteis hacia los caminos de la vida, de la experiencia y de la evolución, ibais heredados, más ahora que venís a escuchar mi voz que os ha sorprendido en mitad del camino, os encuentro desheredados. 15. ¿A qué herencia se refiere el Maestro? A la del espíritu, porque mientras unos la perdieron, otros la cambiaron por las vanidades del mundo. Mas llegó el instante en que sentisteis necesidad de los dones espirituales y al no encontrarlos en vuestro ser, comenzasteis a buscarlos con angustia por uno y otro sendero. Por eso os llamo frecuentemente “hijos pródigos”; porque sois semejantes a aquél de quien os hablé en mi parábola. 16. En vuestro corazón están impresas las señales de las tempestades que por él han pasado; en vuestras plantas están frescas las huellas que en ellas han dejado los cardos del camino, y en todo vuestro ser veo la fatiga de una vida que hoy comprendéis que no puede ser la eterna. 17. Vuestro espíritu vivía una larga noche de insomnio y de lágrimas, más la esperanza que pusisteis cuando os levantasteis a buscarme, no quedó defraudada, porque una hermosa aurora vino a sorprenderos, cegando por instantes a vuestro espíritu. 18. Al fin el hijo pródigo, presente en cada corazón de los que forman este pueblo, volvió al hogar de su Padre, escuchó de nuevo su voz y se sintió acariciado con infinito amor. La vergüenza de mostrar sus vestiduras desgarradas y sus pies sin sandalias, se disipó al sentir sobre su frente el ósculo paternal, como prueba de que todo estaba perdonado por aquel Padre que por largo tiempo había estado esperando el retorno del hijo. 19. Por eso os he dicho que en este día, que todos os habéis preparado para recibirme y que os habéis hecho dignos de mi caricia. Cuando habéis descansado y han cesado en vuestro pecho los sollozos, entonces vuestro Padre, transformándose en Maestro, os ha presentado su lección, para que principiéis a cumplir con la misión para la cual habéis sido creados y enviados a la Tierra. 20. Aquél que lleva en aumento su amor hacia el Padre y se convierte en su discípulo, no podrá ya después equivocar el camino. A todos los hago penetrar en mi santuario para que mirando la pureza y la perfección que en él existen, no osen mancharlo jamás. 21. El párvulo se extasía ante la cátedra del Divino Maestro, y al penetrar en la esencia de su enseñanza, se da cuenta de que la heredad que creía haber perdido en el camino, siempre estuvo con él, mas sus ojos no la miraban, ni su corazón la sentía, porque se encontraba sordo, ciego e insensible a sus dones espirituales. Ya fuerte, seguro y confiado, amando a su creador y sintiéndose amado por El, tiene el deseo de volver a recorrer los caminos que dejara, mas no para perderse, sino para hacer luz en ellos, quitar los abrojos e ir al encuentro de los viajeros perdidos y orientarlos hacia aquel árbol en donde él recobró la vida y la fe. 22. Bienaventurados los que busquen incansablemente la verdad y aún más, aquellos que habiéndola encontrado no la reserven para sí, sino que la lleven ante la humanidad, para iluminar con su luz el camino de sus hermanos. 23. Os he llamado labriegos y en verdad que podéis serlo. Os he dado el tiempo, la semilla, el agua, las tierras y las herramientas de labranza. 24. Sencillo es el sentido figurado en que os hablo, para que podáis comprender cuánto os quiero decir en estas lecciones. 25. En vuestro espíritu dejo un rocío de amor que os fecunda y acaricia. Ni en los montes, ni en los valles, ni en las flores, he derramado tanta gracia como en vosotros. Mi amor siempre os acompañará, pero esta palabra, que ahora os doy por conducto del entendimiento humano, ésa no será eternamente con vosotros. 26. Oíd y guardad mis palabras en vuestro corazón. Si a la humanidad no le concedí volver a la Tierra haciéndome hombre nuevamente, como es el deseo y la creencia de muchos, tampoco os concederé que sigáis escuchándome bajo esta forma después del instante señalado, que es al concluir el año de 1950. Hoy todavía no sabéis lo que tengo dispuesto para vosotros después de este tiempo. 27. Voy a prepararos para que curéis a los enfermos, para que consoléis a las viudas y a los huérfanos, para que convirtáis a los pecadores con palabras de potestad, para que sanéis a los leprosos y llenéis de luz el camino espiritual de vuestros hermanos. 28. Nuevamente os estoy heredando y confiando la semilla de la vida, del amor y de la espiritualidad: No os desheredéis más en vuestra vida. 29. Os dejo mi paz, porque Yo soy la paz que se extiende sobre el mundo, semejante a las alas de la alondra que cubre a sus polluelos en el nido. ¿Cuándo llegaréis a ser espiritualmente como alondras de paz? 30. Os he hecho nacer en este nido de amor, en donde nunca os ha faltado el sustento y en donde mi enseñanza llena de gozo a vuestro corazón. Aún estáis débiles, vuestras alas no han crecido, el plumaje es escaso, pero llegará el día en que os sentiréis fuertes para remontar el vuelo, cruzar las distancias y desafiar la furia de los vientos. No imitéis a los que han querido abandonar el nido antes de tiempo y han caído por tierra, porque no sabían aún batir sus alas. Esperad a que Yo os marque el camino y entonces no os perderéis. Como parvada de alondras os diseminaréis, llevando la rama de olivo como símbolo de paz y formaréis nuevos nidos en el follaje de los árboles. 31. Me preguntáis por qué he venido en este tiempo entre vosotros y Yo os digo: ¿No os dais cuenta de todo lo que pasa a vuestro alrededor? ¿No sabéis que lo que en el mundo ha acontecido en los últimos tiempos y lo que pasa en el presente son anuncios de mi llegada y de mi presencia entre los hombres? 32. Mirad cómo la guerra ha envuelto a las naciones más adelantadas, la maldad ha alcanzado su más alto grado de desarrollo; la mentira es tomada como si fuera verdad; la ciencia al revelar grandes misterios a la humanidad, le ha permitido utilizarlos para la destrucción y cuántas actividades impuras ha consagrado el mundo como buenas. Entonces es cuando me presento delante de vosotros para iluminar vuestra mente y deteneros en vuestra carrera hacia el abismo. 33. Os hablo con mi verdad eterna y os digo: que si buscáis placeres y ciencia, en Mi encontraréis la verdadera ciencia y el verdadero goce. 34. ¡Cuán pequeño es vuestro planeta, y sin embargo cuán distante vivís unos de otros, cuánta división existe en vuestro mundo! 35. El hombre ya no es ignorante, su evolución espiritual e intelectual es grande, por lo tanto, su responsabilidad en esta hora de prueba también es muy grande. Podrá decir el hombre de este tiempo que ignora mis leyes y mi justicia, mas esto no es verdad, porque dentro de si lleva un espíritu de luz. Es que el espíritu cede ante las tentaciones y atracciones del mundo, ante cuyas plantas deposita sus dones e inclina su cerviz. 36. Humanidad, por amor a vos he descendido y me he materializado en esta forma, mi Espíritu baja a los abismos y mi caridad se extiende para salvar a la oveja descarriada. Vengo a enseñaros a orar y a pedir con el espíritu y no con los labios; porque el cuerpo no es el que debe pedir, sino el espíritu es quien sabe lo que ambos necesitan, ya que os di la palabra para que os comunicaseis con vuestros hermanos. 37. El lenguaje del espíritu está más allá de vuestro idioma y de vuestro pensamiento. ¿Cómo va a poder expresar la materia lo que siente el espíritu? Siempre tendrán que ser pobres esas expresiones e imperfectas esas manifestaciones de oración. Siempre hablará mejor al Padre una lágrima que se desprenda de vuestros ojos y que muchas veces nadie ve, un sollozo que se ahogue en vuestro pecho, un dolor que me ofrezcáis en silencio y que apuréis con paciencia, o vuestras obras buenas que hacia Mí elevarán su esencia, como de las flores se desprende su fragancia. 38. Estoy justificando mi presencia entre vosotros con mi enseñanza. Alguno dirá: “Maestro, es difícil practicar vuestra doctrina y quizá impropia de nuestra era materialista”, mas Yo os digo, eso mismo dijeron en el Segundo Tiempo de mi palabra y sin embargo, los gentiles y los paganos, fueron los que más pronto se convirtieron a ella. 39. Así como os anuncié estos tiempos de grande amargura, también os digo, que pasada esta confusión, vendrá la armonía entre la humanidad. 40. Los soberbios, los engrandecidos, los faltos de caridad y de justicia, serán retenidas un tiempo en el más allá, para que el bien, la paz y la justicia progresen en la Tierra y dentro de ella crezcan la espiritualidad y la buena ciencia. Porque no será necesario que hagáis una vida mística para agradarme, ni será obligado ninguno a seguirme, porque las obras que en forma obligada me ofrecisteis, no serán recibidas por Mí. Hasta Mí llegan tan sólo las ofrendas de buena voluntad, los impulsos sinceros, el amor espontáneo. Tampoco quiero que me sirváis por temor a un castigo, ya es tiempo de que sepáis que Dios no castiga a sus hijos, por lo tanto, no me ofendáis más con vuestros malos juicios. 41. Que no os guie jamás el interés, ni deis algo pensando de antemano en la recompensa, porque eso ni es amor ni es caridad. No espere vuestro espíritu recoger en el mundo amor, como recompensa a sus buenas obras, porque no habéis venido a la Tierra a recoger amor, sino a sembrarlo. La cosecha no es de este mundo. 42. Los que han cumplido con su misión en esta vida, la han abandonado con la paz en su corazón, con la sonrisa en los labios, llenos de satisfacción y humildad, bendiciendo a todos, sin pensar en todo el dolor que recogieron a cambio del amor que sembraron. Yo soy la compensación perfecta y justa a vuestras obras. No olvidéis que os dije: “Cuanto hiciereis con vuestros hermanos, lo estáis haciendo conmigo”. 43. Si por un breve acto de arrepentimiento y de elevación espiritual, desciende sobre estas materias mi rayo divino y pongo en sus labios la palabra que interpreta mi divina enseñanza que os conmueve y os hace estremecer con su amor, ¿Qué os dará el Padre, cuando en aquel más allá os presentéis llenos de méritos en vuestro espíritu? 44. He llegado a deciros: pedidme mi cetro y os lo daré. Sí, mis hijos, sabed pedir y todo se os dará, que si algún día os hicieseis dignos de mi cetro, Yo no os lo negaría; mas quiero que analicéis bien esta palabra para que no os confundáis. 45. Muchos hombres de reconocida sabiduría en el mundo, no podrán reconocerme bajo esta forma y me negarán, mas no por ello os sorprendáis, ya os lo anuncié tiempo ha cuando os dije: “Bendito seáis Padre, que revelasteis a los humildes tu verdad y la ocultasteis a los sabios y entendidos”, mas no es porque Yo oculte mi verdad a nadie, sino más bien porque los limpios de entendimiento, en su pobreza o insignificancia, pueden sentirme mejor, mientras que los hombres de talento cuyo entendimiento está lleno de teorías, de filosofías y dogmas; no pueden comprenderme ni sentirme. Más la verdad que es para todos, llegará a cada quien en el instante marcado. 46. Muchos llegarán a deciros que no soy Yo quien os habla, que no es mi esencia divina la que se derrama en esta palabra; entonces algunos de vosotros dudarán y en su angustia me dirán: ¿Maestro, cómo es posible que pierda yo la fe y tenga que caminar sin ley y sin Dios? Más de cierto os digo, que quien me ha sentido y me ha visto, no puede negarme ya. 47. Un torbellino de ideas y de tinieblas ha mucho tiempo que desunió a los hombres. Un torbellino de luz en este tiempo los unirá. La torre de Babel que los hombres construyeron, ha sido destruida, más en el corazón de los pueblos y de las razas, esa torre de soberbia ha seguido creciendo. Sólo un torbellino espiritual puede derribarla y esa tempestad comienza a estremecer sus cimientos y sus muros, más cuando esta torre haya sido destruida, ahí, en su lugar, se levantará otra, la que no podrá ser destruida, porque sus cimientos firmes, no serán de desunión, sino de fraternidad y de armonía. 48. Para ayudaros a comprender mis lecciones os digo. Recibidme en vuestro corazón, para que podáis entender la doctrina que vengo a revelaros en este tiempo. Esta palabra que os entrego es el nuevo Testamento que os llevará a la vida eterna. Bienaventurado el que reconozca las virtudes de esta palabra, porque en el más allá reconocerá las virtudes que ahí existen. No pidáis pruebas para creer, porque imitaríais a los pueblos paganos de la antigüedad, y éstos son ya otros tiempos. No llevéis vuestra materialidad y vuestra duda al grado de negar y hasta de dar muerte a vuestros profetas, como hicisteis en el Primer Tiempo. Habéis reencarnado para dar un paso adelante en el camino de la evolución, no para permanecer estacionados en una misma lección. Si mi nueva enseñanza es más profunda, ved cómo Yo mismo vengo a explicarla, para que la comprendáis. 49. Todos recibís la misma enseñanza, sin embargo, no todos tenéis el mismo número de reencarnaciones. Vivís en el Tercer Tiempo y todavía hay quienes no saben en dónde están, ni cuál es la verdad, ni cuál es el camino certero. 50. Este es el tiempo de la luz y del espíritu y muchos no conocen aún el verdadero culto a Dios; mientras unos no llevan un átomo de temor a mi justicia, otros temen a Dios de un modo erróneo e injustificado. Yo digo a mis discípulos, que el hombre debe de temer de sí mismo, porque él es el que obra, el que edifica o destruye. ¡Cuán injustos os mostráis con vuestro Padre! cuando en medio del dolor que os vais labrando, me decís: ¿Señor por qué me castigáis? Yo no pongo corona de espinas sobre la cabeza de mis hijos, ni sobre sus hombros la pesada cruz. Ellos se sentencian, se coronan y se abruman de penalidades. 51. Jesús, el Justo, aceptó la corona que le deparasteis y la cruz que le impusisteis, porque su sacrificio y su sangre eran los únicos dignos de trazaros con su ejemplo el camino por el que debéis ascender para limpiaros de vuestros pecados. 52. Soy vuestro Juez, mas mi juicio que es inapelable e inexorable, nace del amor. Hoy vengo a juzgar a vivos y a muertos, más sabed entender cuáles son los vivos y cuáles son los muertos. Soy resurrección y vida y estoy resucitando a los que habían muerto a la verdad. Vengo como rey mas no traigo corona de vanidad, porque mi reino es de humildad. Para muchos soy el muerto que resucita, porque he venido en Espíritu a la humanidad a decirle nuevamente que “Mi reino no es de este mundo”, y que para oír la voz de vuestro Rey y Señor, es menester elevar el espíritu para así llegar a Él. 53. El que durante su estancia en la Tierra ha sucumbido a las tentaciones y ha sido esclavo del mundo y de sus pasiones, tendrá que sorprenderle la muerte sin fortaleza, ni elevación en el espíritu, que es como si llevase en sí la muerte. 54. Al mal le levantaron tronos en el mundo y se le rinde culto en todas las formas. Al bien se le escarnece y se le combate, como si fuera perjudicial o inútil; más si mi voz viene a llamaros desde la eternidad, para que lleguéis a Mí por la senda del bien; que es la única que a Mí conduce, es porque Yo soy vuestro Creador y porque me pertenecéis. Si os busco es porque os amo y no quiero que ninguno pierda la felicidad que para todos tengo preparada. Como ladrón he venido a sorprenderos, más si algo he venido a buscar, es a vuestro espíritu. Si os he visto cargando una pesada cruz, no habría Yo de venir a aumentar su peso con mi juicio, antes bien he venido a ayudaros a llevarla. 55. En verdad os digo, que aún no pude pediros obras perfectas, porque nacéis y vivís en el pecado; mas os aseguro que de vuestro corazón haré brotar virtudes con el poder de mi palabra. Los dones que hay en vuestro espíritu y que la humanidad cree que pertenecieron sólo a los justos y a los profetas de otro tiempo, surgen ahora aún en los grandes pecadores, y por medio de estos dones se salvará la humanidad. 56. Sed tengo de vuestro amor, hambre de vuestra paz, más si vosotros también tenéis hambre y sed ¿Qué podréis darme? Vuestro cumplimiento espiritual es de paz, velad y orad para que hagáis realidad ese don que os he confiado. Orad brevemente en cada día, y el resto de vuestro tiempo empleadlo en cumplir con vuestros deberes espirituales y también materiales. 57. Decid a la humanidad que el camino de los pecadores lo he iluminado para que puedan escapar del abismo. Vengo en busca de los perdidos, porque los justos ya están Conmigo. 58. Os enseñaré a marchar por el mundo con mansedumbre al mismo tiempo que con firmeza. Cuando se inició mi comunicación en este tiempo, ¿Quién podría haberos dicho de todas las complacencias espirituales que ibais a gozar? 59. Escudriñasteis las profecías de los tiempos pasados y comprobasteis que estaba anunciada mi nueva manifestación, más cuando tuvisteis la comunicación de María vuestra Madre Celestial, hubo quien se preguntara: ¿También la presencia de María estaría anunciada? De cierto os digo, que si interpretaseis bien las profecías de Juan el Apóstol, encontraríais que su presencia había de ser también en este tiempo. 60. Cuántos de los que forman parte de este pueblo ni siquiera han escudriñado las escrituras, porque la intuición de su espíritu y la fe de su corazón les han dicho desde muy adentro: “Es el Divino Maestro”. “Es nuestra Madre espiritual”. 61. En verdad os digo que doquiera se manifieste mi Espíritu, ahí estará presente la ternura y la dulzura de María. 62. ¿Por qué muchos la han desconocido? Pensad que si ella tan sólo hubiese existido como mujer y su misión se hubiese reducido a traer al mundo el cuerpo donde el Verbo se manifestó, no os la hubiese dejado cual Madre al pie mismo de la cruz, ni mis discípulos la hubiesen reconocido como a su propia Madre, después de que el Maestro partió. En este tiempo, en que parte de la humanidad niegan su pureza y divinidad y otra parte la reconoce como Madre Universal, la adoran con cultos fanáticos, ignorantes e idólatras; os envío mi luz y os concedo su presencia, para que a través de su palabra que vierte esencia maternal, ternura infinita y consuelo divino, os levantéis entre la humanidad, llevando en vuestro corazón un santuario donde vuestra más tierna ofrenda sea aquélla que dediquéis a vuestra Madre celestial; entonces ostentaréis dignamente el nombre de Espiritualistas Trinitarios Marianos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 51 1. Discípulos, con cuánto gozo y ternura me recibe hoy vuestro corazón, es que antes estuvo entre vosotros vuestra Madre espiritual envolviéndoos en su esencia divina. 2. ¡Cuánta alegría habrá en vuestro espíritu, cuando ya fuera de la materia que lo aprisiona, habite en las regiones de paz y pueda estar oyendo siempre la voz de la Madre Celestial, como un canto divino! 3. La fe y el amor hacia vuestra Madre espiritual es una semilla que os confío para que la cultivéis en el corazón de vuestros hermanos. Todos los que por mi caridad recibieron la señal en su frente, irán delante haciendo luz en el sendero. Hace mucho tiempo que a esos mismos espíritus les ordené que señalaran las puertas de sus casas con la sangre de un cordero, como símbolo de pacto y de purificación. Sólo Yo sé por qué en todos los tiempos os he señalado; sólo Yo conozco vuestro destino y vuestra restitución, y es por eso que siempre mi justicia os toca, para que permanezcáis alejados de la maldad. 4. Cuando mi voz resonó como el eco de una campana sonora en este tiempo, al instante reconocisteis quién llamaba y os levantasteis a escucharme para más tarde poder seguirme. Ninguno de vosotros se sienta rey o señor por los dones que de Mi ha recibido o por la dignidad de que ha sido investido; sed los más humildes, aunque también los más celosos de mi ley. 5. Este es el tiempo de vuestra actividad espiritual, en el cual os ayudará la experiencia que habéis recogido en el camino. Siempre que habéis estado en la Tierra, habéis buscado comodidades y placeres; y cuando habéis habitado en el Más Allá os habéis concretado a una vida contemplativa. Ahora es cuando estáis comprendiendo la finalidad de vuestra existencia y la esencia de vuestra misión espiritual. 6. Cada día los hombres abren nuevos surcos a la perversidad, y es allí en donde debéis dejar caer esta semilla, labriegos de Jesús, para que el ejemplo de vuestras buenas obras testifique la verdad de mi doctrina y aparte de su materialismo a vuestros hermanos. Dejad que vuestra vida se deslice siempre por el camino recto, y cuando la muerte abra a vuestro espíritu las puertas de la eternidad, puedan decir vuestros hermanos, he aquí un justo; y al llegar ante mi presencia, el Padre os diga: Venid que viviréis eternamente en Mí. 7. Elías, que es el Pastor Espiritual del Tercer Tiempo, es a quien se le han encomendado los espíritus como ovejas del aprisco del Señor. Él es quien reunirá a los 144,000 que estoy marcando con la señal de mi Divinidad, y cuando hayan sido señalados, se desatará mi justicia en la Tierra. Hoy Elías está encendiendo una lámpara en cada espíritu, con el fin de que nadie se pierda en la hora de la prueba. 8. Pueblo, Mi rayo de luz se hace palabra a través de mis portavoces, para enseñaros mi doctrina. Esta palabra ha tocado vuestro corazón, os ha señalado el camino que conduce a la felicidad haciendo más ligero el peso de vuestra cruz. Fortaleceos en mi palabra para que resistáis con entereza vuestras pruebas y entreguéis su cumplimiento con amor y mansedumbre. No temáis a las lenguas desatadas de los hombres, no olvidéis que tendréis que ser muy probados. 9. Es necesario que la humanidad se levante nuevamente en contra mía, es menester que los hombres escudriñen mi obra; sólo así lograrán descubrir la verdad y la ley justa, solamente así podrán encontrar mi presencia y palpar mi sabiduría y mi amor. 10. En esta lucha tenéis que cumplir una misión muy importante, mas no os creáis los poseedores de mi ley, porque la Ley soy Yo y vosotros sólo sois los intérpretes. 11. Sed felices pensando que no poseéis regios templos que alguien pueda destruir, porque vuestras reuniones lo mismo podéis hacerlas en una sencilla alcoba, que en un valle o en una montaña; donde mis hijos se reúnan y me llamen, ahí seré con ellos. También os digo que no habrá poder humano que detenga esta palabra, la cual llegará sin interrupción, hasta el día marcado por mi voluntad. Y si antes de ese tiempo los hombres callaran las bocas de mis discípulos o les dieran muerte, sus cadáveres gritarían. 12. Las profecías que en mi palabra os he dado se cumplirán fielmente, porque no he venido a engañaros, no he venido a daros piedra por pan ni serpiente por pez. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 13. En el Segundo Tiempo sólo os anuncié el Reino del cual vine y al cual habréis de penetrar; ahora vengo a revelaros muchas bellezas de esta mansión divina. Esa nueva vida es el principio del Reino del cual vine y al cual habréis de penetrar; ahora vengo a revelaros muchas bellezas de esa mansión divina. Esa nueva vida es el principio del reino de paz que os tengo prometido. 14. Mi huella está marcada desde el Primer Tiempo, transitad por ella, seguid adelante sin abandonar vuestra cruz, porque sin ella no podréis ser reconocidos. 15. Lo que los hombres hayan destruido, Yo lo reconstruiré. 16. Penetrad en la luz y en la esencia del Sexto Sello, libro en el cual está escrito vuestro destino. 17. Os doy cátedras de consuelo, otras de enseñanza, otras de alerta y algunas también de preparación, para que nada os falte en vuestra alforja. 18. ¡Cuántas de las profecías de mis profetas están ya cumpliéndose! Joel dijo: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Juan el apóstol vio este tiempo en sus visiones proféticas y mi palabra seguirá cumpliéndose hasta la eternidad. 19. La palabra divina está encontrando eco en el corazón de este pueblo. Habéis preparado la morada y aquí me tenéis con vosotros. El Libro de la Vida Verdadera, está abierto ante vosotros y cada vez que lo estudiéis recibiréis una nueva lección, mas quienes duerman en su profundo letargo, no esperen el año de 1950, no esperen que mi campana sonora venga a anunciaros mi partida y hasta esa hora queráis levantaros a oírme. Sabéis que mi palabra y la del mundo espiritual cesarán de oírse después de ese año que os he señalado. 20. Os rescaté y mi sangre fue símbolo del amor que os tengo, no quiero que volváis al pecado, a las tinieblas. 21. Una prueba mundial se avecina y quiero que mi pueblo se encuentre preparado, para que en medio de la tempestad, sea el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. En verdad, en verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará; escuchadme, pueblo, porque habréis de llevar estas palabras a todos vuestros hermanos. 22. En vuestro corazón daréis muerte al egoísmo que pudiera encerrar y daréis lugar a la caridad. ¿Sería posible que predicaseis el amor sin sentirlo? Antes de que pusieseis sobre vuestro rostro esa máscara de hipocresía, Yo os doctrinaré y os probaré hasta hacer nacer la sinceridad en vuestro corazón. 23. Llegará el día de mi partida, y el que haya sabido prepararse, se sentirá espiritualmente situado a la diestra del Señor; mas de cierto os digo, que el número de los desobedientes, de aquellos que salten el cerco prohibido, será grande, estos serán los que habiéndome escuchado mucho, no supieron aprovechar ni comprender la lección, y en su ignorancia pedirán al Padre que sea un tiempo más con ellos, habiéndoles dicho muchas veces: “Mi palabra es de Rey y no retrocede jamás”, “antes pasarán los cielos y la Tierra, o dejará de alumbrar el astro rey, que dejar de cumplirse una sola de mis palabras”, por eso os digo, que fue mi voluntad anunciaros el final de esta manifestación desde los primeros días de mi comunicación, para que todos lo supieseis y estuvieseis preparados. 24. Elías anunció al pueblo mi inminente llegada, y señaló también por boca de Roque Rojas el año de 1950 como el de mi partida, o sea el final de la etapa de comunicación por el entendimiento humano. 25. En este instante os digo que mis lecciones van muy adelante y vosotros vais quedando atrás; si no queréis sentiros débiles en el día de prueba, tendréis que apresuraros y esforzaros para marchar al compás de mis lecciones. Sólo así os sentiréis fuertes para penetrar en la etapa siguiente, en la comunicación de Espíritu a espíritu. 26. Os he revelado la presencia del mundo espiritual, para que sintáis la proximidad de vuestros hermanos y recibáis sus sabios consejos; ellos han venido a traeros espiritualidad; ¿Por qué habéis querido a cada momento arrastrarlos hacia la materialidad? Cierto es que no lo lograréis, pero los hacéis sufrir. 27. Esos espíritus viven en armonía con mi Divinidad, vosotros sois los muertos a quienes ellos vienen a resucitar, mi voz os estará diciendo continuamente: preparaos, porque si así no fuese, si no os dieseis cuenta de que vivís en un tiempo de peligros y acechanzas, veréis surgir delante de vosotros a los falsos Cristos, a los falsos Elías y a los falsos espíritus de luz. ¿Queréis que sea el mundo, los hombres o el dolor los que os libren de vuestros errores? Recordad que os he dicho: “El árbol por su fruto es reconocido”, debiendo comprender que seréis juzgados por vuestras obras. Benditos sean aquéllos que con sumisión y obediencia tomen su cruz; mas siempre ha de existir entre mi apostolado el discípulo traidor interesado y falso, que si pudiera de nuevo me conduciría al sacrificio. Aunque no es necesario estar en materia para que podáis crucificarme o escupir mi rostro. 29. Os quiero obedientes a todos, a ninguno quiero merecedor de estas duras palabras; que cuando vuestros hermanos vengan a preguntaros por Mí, no os ocultéis, ni neguéis el haberme escuchado; que nadie me vuelva la espalda en el momento de la prueba, que ninguno esconda su heredad. 30. Extensa es mi lección en cada una de mis cátedras, porque quiero levantar en vuestro corazón un santuario espiritual, donde Yo habite y una morada de paz para vuestros hermanos. 31. Aprovechad este tiempo en el que mi palabra a través del portavoz acaricia a vuestro espíritu; abrid vuestro corazón y guardad en él este libro, porque llegará el instante en que despertéis de vuestro profundo letargo, y acudáis a él en busca de luz. 32. Desde mi cruz de amor os hablo, mas no es sangre la que mana ahora de mi cuerpo, sino luz la que se desprende en rayos que descienden sobre los hombres. Os he dado el don de la palabra y la luz de la inspiración: de vuestras bocas saldrá la explicación del misterio de los Siete Sellos, para que la humanidad conozca mi verdad. Esta palabra que os doy, hará caer de los ojos de los hombres la venda de oscuridad. Toda la mala hierba será cortada y en su lugar será sembrada la buena simiente. 33. Vais pisando huellas de sangre, de vicio y de pecado renegando en contra de quienes las dejaron, sin saber si esas huellas son las que dejasteis en vuestra vida anterior; por eso no os sintáis exentos de responsabilidad en este tiempo; ya llegaréis a comprender que mi justicia por dura e inexorable que os parezca, solamente encierra amor. Un tesoro de sabiduría he derramado en este tiempo por medio de mis portavoces y será hasta después de mi partida en 1950 cuando deis todo su valor a esta palabra, cuando mis ruiseñores hayan enmudecido para estos cantos divinos. 34. Mi palabra es de Rey, mi voluntad es una y llegado ese instante nada ni nadie hará cambiar el orden de mis mandatos y designios. Hay quienes dicen que 1950 está distante y que aún es tiempo de gozar del libre albedrío, que luego habrá tiempo para convertirse y cumplir con mi ley. ¡Cuán pequeño e ignorante demuestra ser quien piensa y siente así! ¿Quién sabe los días que ha de vivir sobre la Tierra? ¿Quién es dueño de prolongar su existencia según su voluntad? 35. Nadie quiere dejar convertido en despojo a su espíritu cuando su envoltura deje de existir; ni hagáis de vuestro espíritu una sombra doliente que de puerta en puerta y de corazón en corazón implore una limosna de luz, cuando mi Espíritu derramó torrentes de ella sobre de él. 36. Oíd, párvulos: el Maestro quiere que cuando esta palabra deje de escucharse, vosotros podáis ser los maestros espirituales de vuestros hijos, de las nuevas generaciones a las cuales Yo os confío. Enseñaréis espiritualidad y moral y vuestra simiente será recibida en mi granero. 37. Los hipócritas fariseos del Segundo Tiempo, a cada paso se cruzaban en mi camino con la esperanza de encontrar una mancha en mi obra, una mentira en mis palabras y nunca las pudieron hallar. 38. En este tiempo vosotros seréis escudriñados como Jesús, mas ya que no tenéis la fortaleza y la sabiduría del Maestro, quiero que al menos os encontréis siempre en el camino verdadero. Después de lo que os he hablado y del tiempo que os he concedido, ya vuestra oración debería encontrarse a un paso de la espiritualidad, pero aún no habéis vencido al mundo, aún el espíritu no se ha impuesto a la materia. 39. En el Segundo Tiempo, busqué discípulos por las riberas del mar de Galilea y cuando encontré a los que habían de seguirme, les dije: “Venid” y vinieron tras de Mí; todo lo dejaron por seguirme. A las muchedumbres que creían en mi palabra, les decía: “El que quiera oírme, reparta sus bienes entre los necesitados y sígame”, Yo vengo a enseñaros el camino que conduce a mi Reinos. Aquellos discípulos, convertidos después en apóstoles del amor y de la verdad que Cristo predicó, supieron conmover los cimientos espirituales y morales de los pueblos de aquel tiempo. Con amor y con sangre sellaron su obra de sumisión hacia el Padre; de entre aquellas multitudes que me escucharon y de aquellos pueblos que después oyeron a mis discípulos, surgieron los fieles a mi doctrina, los mártires. 40. Hoy no vengo a pediros vuestra vida, ni vuestra sangre, porque es otro tiempo en el que hoy vivís; a pesar de ello, ¿No podríais hacer algo semejante a lo que hicieron aquellos en amor, en abnegación y en fe? 41. Hay quien me dice: Padre, estoy dispuesto a dar mi vida por vos, y Yo os contesto: No, hijo, no deis vuestra vida sin saber por qué, mejor conservadla para que seáis útiles a vuestros hermanos y cuando hayáis concluido vuestra misión, entonces sí entregádmela humildemente. 42. Hoy vosotros decís: Señor, no sólo de pan vivimos, venid a nosotros y dadnos vuestra palabra. 43. Me recordáis en medio de vuestras vicisitudes. Sois el pueblo fuerte, y en los instantes de mayor sufrimiento os acordáis del Crucificado, para pedirle fortaleza. 44. Habéis sido fuertes para buscarme y seguirme, y vuestra intuición os ha conducido hasta Mí ya que los hombres se han empeñado en ocultar la luz del camino, mis promesas de volver, mis profecías del Segundo Tiempo y la revelación de mi apóstol Juan. 45. A pesar de todo, habéis sabido apartaros de la idolatría y del fanatismo, defendiendo la fe de vuestro espíritu. Y cuando oísteis que Cristo había vuelto y que se encontraba doctrinando a las multitudes, acudisteis al llamado y reconocisteis que era el Maestro, por la humildad de la forma en que se manifestaba, por la humildad del lugar y por la sencillez de los que le seguían. Si os hubiesen dicho que en los palacios de los hombres se estaba manifestando, no lo hubieseis creído, porque de vuestro espíritu no se borra aún el recuerdo de la humildad del Rabí de Galilea. Tampoco lo hubieseis concebido encarnado nuevamente en un hombre, más al verle venir hacia el mundo en forma espiritual, sentisteis que esa luz venía del Espíritu Santo. Y es que sabéis que no vengo dos veces en la misma forma. Discípulos, cerrad vuestros oídos a la murmuración y a los juicios que de vosotros hace la humanidad; pensad que ellos son inocentes, mas estad siempre preparados para que no vayan a apagar la luz de vuestra fe. 46. Vengo a revelaros el secreto para que no os perdáis nunca del camino de la vida verdadera, ya que en este tiempo en el mundo no hay quien sepa guiaros por el sendero de la verdad. El secreto es dejaros guiar por la conciencia, porque en ella estoy Yo. 47. Todos los hombres y todos los pueblos tienen guías, más si a ellos preguntase: “¿Hacia dónde habéis sido conducidos?"” todos me dirían: “Hacia el dolor, hacia el abismo y la destrucción”. 48. Os estoy dando una explicación amplia de cómo es el camino que hacia Mí conduce, enseñándoos a vivir con pureza en la Tierra, para que vuestro culto espiritual sea agradable y limpio. Vengo a deciros que seáis humanos, para que seáis espiritualistas, cumpliendo con el César y sabiendo cumplir para con vuestro Dios. 49. La vida humana tiene leyes que debéis cumplir para estar en armonía con ella; la naturaleza exige de vosotros su tributo. Dad a cada ley el cumplimiento que corresponda, mas nunca os confundáis y me ofrezcáis el tributo que al mundo pertenece, ni a él deis la ofrenda que para Mí debía ser; sabed que quien cumpla con ambas leyes, tanto en lo espiritual, como en lo material, me está glorificando y llegará a Mí. 50. Por eso mi enseñanza no se concreta solamente al espíritu, sino también a la vida humana, a la moral que dentro de ella debe tener el hombre; porque si os profundizáis en estas lecciones, veréis que la Vida es una sola y el camino uno solo también. No os sorprendáis que Yo os diga que dignifiquéis a la familia, que améis a vuestros padres, que los esposos se amen, que el hombre no vea en la mujer una sierva sino a su digna compañera; que la mujer vea en el hombre a su baluarte, su escudo; que los padres traigan al mundo hijos sanos, a los que guíen por el sendero del bien. 51. Tampoco os sorprendáis si os digo que si el César os pide el tributo del trabajo, cumpláis con él, porque también es ley que pesa sobre el hombre. Tomad las herramientas de la labranza y arrancad a la Tierra sus tesoros y sus frutos de amor. 52. Buscad vuestro progreso dentro de la vida humana, mas nunca os dejéis dominar por desmedidas ambiciones, porque entonces perderéis vuestra libertad y os esclavizará el materialismo. 53. Poned en cada uno de vuestros actos lo que os señale vuestra conciencia, para que ellos encierren justicia. Respetad a vuestros gobernantes, responded a sus llamados y trabajad con ellos por el bien de todos. Respetad las creencias religiosas de vuestros hermanos y cuando penetréis en sus iglesias, descubriros con sincero recogimiento, sabiendo que en todo culto estoy presente. No desconozcáis al mundo por seguirme, ni os apartéis de Mí pretextando que tenéis deberes con el mundo; aprended a fundir ambas leyes en una sola. 54. Vengo a libertar a vuestro espíritu solamente de lo superfluo, de lo falso, para que en las duras pruebas de la vida terrestre, sepa elevarse sobre toda miseria, esclavitud o humillación. Escuchad mi voz que os dice: No hay en la tierra nadie que posea potestad sobre vuestro espíritu. 55. Tengo que hablaros así, para destruir las malas interpretaciones que a mi doctrina se le han dado; hoy lo hago a través de estos hombres por quienes me comunico, que no son justos y que sin embargo, así ha sido mi voluntad escogerlos. 56. Ellos saben que mientras mayor sea su preparación y su limpidez, mayor será la inspiración que a su mente llegue, ese es el porqué de la regeneración y enmienda de estos hijos míos que antes pecaban y hoy luchan por hacerse dignos de manifestar mi Verbo. 57. Si queréis buscar perfección, no la encontraréis en los portavoces, buscadla en la esencia de mi palabra, ahí encontraréis mi presencia. 58. Pueblo, aprended a hacer la caridad en todas sus formas, mas no hagáis públicas vuestras obras, buscando la admiración o el elogio, porque ese pago es pequeño y perderéis el pago grande, aquel que Yo os reservo. 59. No sólo os digo que purifiquéis vuestro espíritu, sino también que fortalezcáis a vuestra materia, para que las nuevas generaciones que de vosotros broten, sean saludables y sus espíritus puedan cumplir su delicada misión. 60. Orad, pero que vuestra oración sea breve, para que el resto del tiempo lo empleéis en practicar la ley. Cinco minutos de oración os pido, pero que en ellos os entreguéis a Mi para que escuchéis mi voz en vuestra conciencia. En verdad os digo que no todos estáis velando y orando, porque mi mirada perspicaz ha penetrado en vuestro corazón, en donde muchas veces ni vosotros podéis penetrar, y ha descubierto cuanto en él ocultáis. 61. Tiempo de juicio es éste para la humanidad. Hombre por hombre, pueblo por pueblo y nación por nación son juzgados por mi Divinidad; sin embargo, los hombres no se han dado cuenta de ello ni saben el tiempo en que viven. Es por eso que he venido en Espíritu, enviando mi rayo sobre el entendimiento humano y por su conducto os he revelado quién os habla, qué tiempo es el que vivís y cuál es vuestra misión. 62. El contenido de mis tres testamentos, lo he enviado a depositar en el corazón de este pueblo, y sin embargo sabiendo que poseéis la verdad y la ley, aún os levantáis desconociéndoos los unos a los otros. Es que la influencia de la guerra que se cierne sobre las naciones, también ha hecho presa de vosotros. 63. Os habla el único Dios que existe, al que llamasteis Jehová cuando os mostró su fuerza y os reveló la ley en el monte Sinaí; al que llamasteis Jesús, porque en Él estuvo mi Verbo y al que hoy llamáis Espíritu Santo, porque soy el Espíritu de la Verdad. 64. ¿Cómo es que mirabais tres dioses donde sólo existe uno? Todos vosotros sois hijos de este Dios. ¿Por qué aquí en la Tierra no sabéis amaros como hermanos que sois? Sabéis que hombres con hombres se dan muerte, que la sangre corre a torrentes y el dolor que invade la Tierra conmueve a vuestros corazones. Os he dicho: Orad y si cumplís con mis mandatos, no temáis a las guerras, al hambre, a la peste ni a las enfermedades desconocidas; más si estáis exentos de estas penalidades, es para que oréis y veléis por vuestros semejantes. No pongáis en duda el poder de la oración porque es la mayor arma del espíritu. 65. La mano imprudente del hombre ha abierto las puertas que tenían las fuerzas y los elementos de purificación, los cuales han caído sobre la humanidad. 66. Naciones de la Tierra, que apurando estáis el cáliz muy amargo y sentís el dolor hasta lo más profundo de vuestros corazón, ya que así lo habéis querido, apuradlo con paciencia, para que de esta experiencia podáis obtener luz y provecho para vuestro espíritu, al levantaros en pos del camino verdadero por donde llegaréis a las ruinas del templo que habéis destruido dentro de vosotros mismos y que tendréis que reedificar, para que en él os hable mi voz y volváis a poseer mi ley. 67. Orad y haced méritos, pueblo, porque la guerra acecha vuestra nación. Vuestra misión espiritual os espera, no dejéis que el hambre, la peste y la muerte penetren entre vosotros. Si faltare fuerza a vuestra fe, tendréis que mesar de desesperación vuestros cabellos al ver a vuestros hermanos matándose, a vuestros hijos sufriendo el hambre; el agua que bebáis será amarga, vuestros montes y vuestros valles se secarán y los árboles no darán frutos, y esta tierra que por muchos es mirada como tierra de promisión por su riqueza y abundancia, no tendrá nada que ofrecer al extranjero, que en busca de libertad o de pan se acerque a ella. 68. Mientras que mi arcano pleno de revelaciones y de misericordia, sólo espera la hora en que la humanidad vuelva su mirada al Padre, mostrándose limpia y humilde, para derramar en ella cuanto le tengo reservado, de cierto os digo que habéis estado desafiando siempre mi justicia, y que en este tiempo os he aceptado el desafío. Vengo en son de guerra, mi poder es grande, mis huestes numerosas y mis armas invencibles. Al final Yo venceré, mas no me levantaré sobre los muertos, sino delante de los vivos; a nadie humillaré, todos levantarán su faz para ensalzar mi nombre. Por eso entre vosotros, pueblo, quiero contemplar unión, caridad, respeto y amor de un labriego a otro y de un recinto hacia los demás. 69. Os concedo este tiempo, para que destruyáis en vuestro corazón la idolatría, el fanatismo, todo lo superfluo y malo que en vuestras prácticas y en vuestro culto existiere. Sentid la palabra divina cómo desciende sobre la humanidad, más en medio de mi justicia, sentid mi paz. 70. ¡Oh, valle de lágrimas y de sangre donde los hombres levantan su rostro para adorarse a sí mismos y luego con sus manos cavan su propia tumba! Vengo a libertarlos del pecado y de la muerte, porque ellos se han atado y esclavizado. De cierto os digo, que este mundo ya no le pertenece a esta humanidad, por eso a cada momento le rechaza. 71. La Tierra, que cual madre abnegada y tolerante ha albergado a los hombres, desde ahora y a cada paso les señalará el camino que conduce no hacia su seno, sino hacia el Altísimo, en donde otra madre, la Madre Celestial, espera la llegada de sus hijos para envolverlos en su manto que es eterna promesa de felicidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 52 1. Alimentaos de mi esencia divina, sed fuertes en el cumplimiento de mi ley y como recompensa hallaréis paz y consuelo en vuestras obras. Sed verdaderos intercesores de vuestros hermanos y llevadles con vuestras oraciones y vuestros méritos, la paz de mi Espíritu. No os despojéis de mi gracia en estos tiempos de acechanzas, fortaleced a vuestro espíritu para que salgáis triunfantes de las pruebas. 2. Interceded y haced méritos aun por aquellos que no os amen; imitad a María vuestra Madre Celestial, la divina intercesora, que lo mismo aboga por el que pone su esperanza en Ella, que por el que le ha cerrado su corazón o por el que niega su pureza y su esencia divina. 3. Delicada en vuestra misión y noble vuestro destino, pueblo, no os desviéis más de la senda que os he trazado. He levantado un santuario en vuestro corazón, mas no dejéis que dentro de él se extinga la flama de la fe, ni se acabe el ideal de espiritualizaros. No tengáis vuestro templo en tinieblas, porque si alguien llamare a sus puertas no hallaría la luz que busca, ni podría escuchar el eco de mi voz. Llevad mi presencia y mi palabra en vuestro corazón y en verdad os digo, que no habrá nadie que destruya vuestro santuario, ni quien os haga retroceder en el camino. ¿Quién podrá impedir que me améis? 4. Mi luz brilla en todo entendimiento y mi voz vibra en toda conciencia; sin embargo, los hombres no quieren darse cuenta del tiempo en que se encuentran. Es preciso que un pueblo se prepare para dar la buena nueva a la humanidad y ese pueblo quiero que sea éste, a quien he elegido para hacerle oír mi divina palabra. Si a cada paso os digo que os preparéis, es porque tendréis que dar testimonio de mi manifestación a través del entendimiento humano, y ese testimonio no se reducirá a repetir las frases que de Mi hayáis aprendido, sino a dar pruebas de potestad espiritual, ya sea convirtiendo pecadores obstinados, sanando enfermos desahuciados o alguna otra de las obras que Yo os he enseñado. Pensad que si os levantáis sin antes alcanzar la regeneración de vuestra vida y un principio de espiritualidad, cuando vayáis predicando amor y caridad, iréis imitando a los hipócritas fariseos que publican su falsa virtud y escondían su perversidad. No quiero falsos ni prevaricadores entre mis nuevos discípulos. 5. Si anheláis que mi doctrina florezca en la Tierra, sembradla pura como Yo os la he entregado, regando esa divina simiente con el agua de vuestras buenas obras. Caminad confiando en mi protección. 6. ¿Quién podrá deteneros o haceros callar cuando os levantéis inspirados por mi luz divina? Nadie, mi pueblo, como nadie hizo callar a Jesús en aquel tiempo, y si El enmudeció delante de algunos pecadores, fue para daros una lección de humildad, ya que con sus obras dio testimonio de la verdad de su palabra. 7. Daos cuenta de los años que han pasado durante los cuales mi palabra ha estado vibrando a través de estos portavoces y nadie ha logrado hacer callar la voz divina que brota de sus labios. En verdad os digo, que llegará el año de 1950 sin que ella se interrumpa, más una vez llegado el final de ese año, enmudecerán mis ruiseñores para la transmisión de mis enseñanzas, porque todo lo que tenga que deciros por su conducto durante esta etapa de mi manifestación, habrá concluido. 8. Vosotros daréis testimonio de mi doctrina con obras, palabras y pensamientos, y nada detendrá el torrente de luz que haré brotar de vuestro espíritu, pero también llegará vuestra hora de callar; sellaré vuestros labios y os recogeré, porque lo que había de decir por vuestro conducto, ya habrá sido dicho hasta la última palabra. 9. Quiero que os unáis todos sin hacer distinciones por asistir a distintos recintos, porque la enseñanza que ha llegado a todos es la misma, la luz que ilumina vuestra mente es igual en unos y en otros. 10. Os he dado medios para defender vuestra fe y para velar por la obra que os he confiado, mas nunca os he dado armas para que os hiráis los unos a los otros. Quiero que los que integran este pueblo sean los soldados de mi causa espiritual, pero nunca los enemigos de ella. 11. Mi arcano se abrió en este tiempo para convertir a los parias del espíritu, a los hambrientos y sedientos de justicia en poseedores de un tesoro espiritual. ¿No estáis de plácemes por ello? ¿No se estremece de gratitud vuestro corazón, oh pueblo? “Sí” me decís interiormente, pero Yo quiero que ese “Sí” no sea de palabra, ni de pensamiento, sino lo expreséis con obras de amor hacia vuestros hermanos. 12. Ahora os digo: descansad unos instantes de vuestra fatiga terrestre, habéis caminado mucho con vuestro fardo de dolor a cuestas. Venid a la fuente de la gracia a beber de esta agua que redime. Ahora sois débiles, más pronto os convertiréis en los fuertes para luchar por mi causa y hacer frente a las pruebas. 13. Preparad vuestras sandalias, porque un nuevo sendero os espera, en él encontraréis ocasiones sin fin donde sembrar la caridad y el amor. Aún estáis temerosos y por eso no habéis querido anunciar a la humanidad el nuevo tiempo. Debéis comprender que lo que el Padre ha depositado en vosotros, pertenece a vuestros hermanos y que se lo debéis dar a conocer. 14. En este tiempo no he venido a daros nuevos dones o atributos, porque de lo que os habéis dado cuenta que poseéis, ha estado siempre en vuestro espíritu. Más los tiempos pasan y Yo os pregunto: ¿Qué esperáis para empezar y cumplir con vuestra misión? ¿Esperáis que los hombres incrédulos se mofen de mi palabra, de mi nueva manifestación y publiquen falsedades por doquier? 15. Practicad y vivid mis enseñanzas y en verdad os digo, que los labios blasfemos callarán, los que fueron reacios se acercarán a vosotros, interesados en encontrar la explicación de mi doctrina y hallarán muy grandes y elocuentes testimonios de mi verdad, si vuestras obras son de amor y caridad. Cuántos de ellos al ver cómo sanáis a los enfermos, os acercarán a sus seres queridos llenos de esperanza de encontrar el alivio para sus males. 16. Entregad limpiamente mi enseñanza y no tendréis que ocultaros para curar al enfermo, porque en verdad os digo que en este tiempo no buscaréis las catacumbas para poder practicar mis enseñanzas, sino que lo haréis a la luz del día. No temáis si no sois creídos en vuestra comarca, ya iréis a otras tierras en donde encontraréis corazones fervientes. 17. Los primeros que deben estar convencidos de la verdad que vais a predicar, debéis de ser vosotros, para que esa fe la comuniquéis a vuestros hermanos. Si la duda llegase a penetrar en vuestro espíritu, será como un puñal que fuera dando muerte a vuestras aspiraciones. 18. Tres eras han pasado ya sobre vosotros, comprended que debéis de levantaros a cumplir con lo más alto de vuestro destino, despertad de vuestro letargo y avanzad con paso firme en el camino de vuestra evolución. 19. No me preguntéis por qué estando vosotros en el camino del Señor, aún sois sorprendidos por las tentaciones, sabed que es entonces cuando más probados sois. Por eso siempre os digo: Velad y orad para que no caigáis en tentación. 20. Próximo está el día en que vengan vuestros hermanos a haceros preguntas. ¿Vais entonces a ocultar lo que con tanto amor os he revelado? Yo no os he dado en mis lecciones algo de que podáis avergonzaros. 21. No esperéis que se multipliquen las lamentaciones en la Tierra y aumenten los rumores de guerra para levantaros, orad y haced obras de caridad en cada día, que con esto contrarrestaréis la fuerza del mal. 22. Aquél de vosotros que no se levante a cumplir con su misión, es porque no conoce los dones que Yo le he dado a su espíritu. 23. Benditos sean los que saben encontrar la esencia de mi palabra, porque de ellos será esta herencia. Los buscadores de la verdad divina son los que siempre han andado en pos de su Creador, éstos llegarán a encontrar la presencia del Maestro dentro de esta humilde manifestación. 24. Exteriormente parecerá pobre mi manifestación de este tiempo, más en verdad os digo que he venido a levantar un santuario en el corazón del hombre que escucha mi palabra. No creáis que entre los que he elegido en este tiempo, existen jerarquías, a todos los amo en la misma forma. No penséis que el don de portavoz que poseen los que transmiten mi palabra lo alcanzaron por méritos propios, es tan grande esta gracia, que sólo por mi amor le fue posible al hombre recibirla. 25. Esta misión es delicada para quien la ha recibido; grande es el peso de esta cruz, porque sin apartarse de las necesidades del mundo y sin abandonar sus deberes materiales, el portavoz tiene que alcanzar el grado de espiritualidad que le permita recibir el rayo divino de mi inspiración. 26. Hay instantes en que os sorprendéis de que Dios pueda estar con vosotros y manifestarse con tanto amor; vuestra extrañeza se debe a que conociendo vuestras manchas e imperfecciones, os sentís indignos de esta prueba tan grande de amor de vuestro Padre. Siempre os ha sorprendido mi amor, juzgándome como acostumbráis hacerlo con vosotros mismos. ¿Por qué concebís que en Mí se oculte el rencor, el sentimiento de venganza o el egoísmo? Yo os digo, que cuando os juzgáis interiormente en un examen ante la luz de vuestra conciencia, con la confesión sincera y humilde de vuestras faltas, os hacéis dignos de que Yo descienda a hablaros de mi Reino, porque vuestro pesar por haberme ofendido os ayuda a purificaros. 27. No os extrañéis de que mi amor, a pesar de vuestros pecados, os siga por doquier. Todos mis hijos; en este mundo habéis tenido un reflejo del amor divino en el amor de vuestro padres. A ellos podréis volverles la espalda, desconocer su autoridad, desobedecer sus órdenes y desoír sus consejos; Podéis con vuestras malas acciones causar una herida en su corazón, hacer que sus ojos se sequen de tanto llorar, que sus sienes se pueblen de canas y sus rostros se surquen con las huellas del sufrimiento, mas nunca dejarán de amaros y sólo tendrán para vosotros bendiciones y perdón. Y si esos padres que en la tierra habéis tenido que no son perfectos, os han dado tantas pruebas de un amor puro y elevado, ¿Por qué os extrañáis de que quien formó esos corazones y les dio esa misión de ser padres, os ame con el amor perfecto? El amor es la suprema verdad. Por la verdad me hice hombre y por la verdad morí en cuanto hombre. 28. En este tiempo no vengo a pediros el sacrificio de sangre; sin embargo hay quienes han dado su vida en mi nombre cegados en un instante por su fanatismo, después de haber llevado una existencia impura. Esos actos no podrán levantar una verdadera simiente, sino que seguirán fomentando el fanatismo. 29. Por eso os digo que habléis sintiendo vuestra propia palabra y que la enseñanza que deis, la viváis en vuestro corazón. Nada hablará mejor que vuestra propia vida. 30. No os sorprenda mi amor, mas tampoco dudéis de él, si veis que en el mundo apuráis cálices muy amargos. Podrá el hombre descender mucho, llenarse de tinieblas, o tardarse en retornar a Mí, más para todos llegará el instante en que sintiéndome en su propio ser, no me sientan lejano, ni me vean como a un extraño o puedan negar mi existencia, mi amor y mi justicia. 31. Así como el hombre en la Tierra puede crearse un mundo de paz espiritual, semejante a la paz de mi Reino, puede también con su perversidad rodearse de una existencia que sea como un infierno de vicios, de maldades y remordimientos. 32. También en el más allá puede el espíritu encontrar mundos de tiniebla, de perversidad, de odios y de venganzas, según las tendencias del espíritu, su turbación y sus pasiones. Más en verdad os digo, que tanto la gloria como el infierno que los hombres conciben tan sólo a través de figuras e imágenes terrestres, no son más que distintos estados de la evolución del espíritu: uno en la cúspide de la perfección por su virtud y evolución, otro en el abismo de sus tinieblas, de sus vicios y de su ofuscación. 33. Para el espíritu justo, le es indiferente el lugar en que se encuentre, porque doquier llevará en sí la paz y la gloria del Creador. En cambio, el espíritu impuro y turbado así pueda hallarse en el mejor de los mundos, no dejará de sentir interiormente el infierno de sus remordimientos que le estarán quemando hasta purificarlo. 34. ¿Creéis que Yo, vuestro Padre, haya creado lugares expresamente destinados para castigaros y vengarme así eternamente de vuestras ofensas? 35. ¡Cuán torpes son los hombres que van enseñando esas teorías! 36. ¿Cómo es posible que creáis que la tiniebla y el dolor eterno sean el fin que les espera a los espíritus que, aun cuando hayan pecado, siempre serán hijos de Dios? Si necesitan enseñanza aquí está el Maestro. Si necesitan amor, aquí está el Padre. Sin anhelan el perdón, aquí está el Juez perfecto. 37. El que nunca trate de buscarme corrigiendo sus faltas será el que no llegue a Mí, mas no existe nadie que resista a mi justicia ni a mis pruebas. Sólo limpios podréis llegar a Mí. 38. Discípulos: si en el instante de escuchar mi palabra no la comprendéis, guardadla en vuestra memoria, y en los instantes de reposo, recordadla y analizadla; entonces llegaréis a comprender mucho de lo que os he enseñado. Si no almacenáis ¿Qué podréis entregar a las multitudes que están por venir? 39. Sin distinción, a todos os dejo llegar a mi presencia para daros mis lecciones. Antes de daros un cargo, seco vuestro llanto, cierro vuestras heridas, calmo vuestra hambre y sed espiritual, y cuando os he dado pruebas de mi amor y he encendido la luz de la fe y de la esperanza en vuestro corazón, os he dicho: Todos habéis sido llamados, ¿Queréis ser de los escogidos? Entonces unos preguntan: “¿Por cuál camino y hacia dónde nos lleváis?” Estos son los que suspiran por el mundo y sus placeres. Otros me dicen: “Señor, no somos dignos de llamarnos vuestros escogidos, mas hágase en nosotros vuestra voluntad”. Estos son lo que están ya a tiempo de elevarse. 40. A los que me siguen les dejo la paz del mundo para que velen y oren por él. Las naciones pronto elevarán sus oraciones para pedirme la paz que a cada instante les he propuesto. Antes he permitido que los hombres prueben el fruto de su obra, que contemplen derramarse ríos de sangre humana y cuadros de dolor, montañas de cadáveres y ciudades convertidas en escombros. He querido que los hombres de empedernido corazón vean la desolación de los hogares, la desesperación en los inocentes; las madres que enloquecidas por el dolor besan los cuerpos destrozados de sus hijos, que palpen toda la desesperación, la angustia y el lamento de la humanidad, para que sientan en su soberbia la humillación y su conciencia les diga que es mentira su grandeza, su poder y su sabiduría, que lo único verdaderamente grande proviene del Espíritu Divino. Cuando estos hombres abran sus ojos a la verdad, se horrorizarán, no de los cuadros que sus ojos contemplen, sino de sí mismos, y al no poder huir de la mirada y de la voz de su conciencia, sentirán dentro de sí las tinieblas y el fuego del remordimiento, porque tendrán que dar cuenta de cada vida, de cada dolor y hasta de la última gota de sangre que por su causa se haya derramado. 41. No sólo reclamaré por lo que los hombres hayan hecho de las vidas ajenas; también les reclamaré de lo que hayan hecho de su propia vida, de su cuerpo. ¿Quién puede decir que ha llegado en espíritu a Mí, en el preciso instante en que el reloj de la eternidad le hizo el llamado? Nadie, porque muchas veces abreviáis vuestra existencia envejeciendo prematuramente, consumidos a veces por causas que no son dignas de una de vuestras lágrimas o de una sola de vuestras canas. 42. Soy justicia inexorable y perfecta, que nace del más puro amor que es vuestro Creador, quien sólo os pide os apartéis de los placeres del mundo para venir a escuchar mi palabra. El Maestro con gusto abre su libro de enseñanzas perfectas para deleitaros con una nueva lección. Cuántas veces una sola de mis máximas ha sido capaz de salvaros. Aquí ha despertado vuestro espíritu y ha sentido los cargos que recibió desde su principio. 43. He encontrado a vuestro corazón guardando la simiente vana que recogió en la tierra, pero que ahora ha de convertirse en un granero donde guardéis el buen fruto de vuestras obras de caridad. 44. Llegan entre las multitudes los grandes pecadores, aquellos que han arrastrado a su espíritu en el fango de las pasiones, que han arrebatado honras, que han profanado las canas del anciano, que han hurtado lo ajeno, que han manchado la inocencia del niño y dado muerte material o moral a su semejante. 45. Vienen a oírme los que profanan el hogar, los que burlan leyes divinas o humanas, los que apagan la fe de los corazones, y cuando escuchan mi palabra que toca la fibra sensible de su corazón, entonces dicen: “Es el Juez el que habla, pero con cuánta dulzura nos hace comprender nuestros yerros y con cuánta ternura nos enseña y nos corrige”. Y cuando esos corazones han salido del recinto donde escucharon esta voz, les parece ver la vida y todo lo que les rodea iluminado, no tan sólo por la luz material, sino bañado por una luz divina que habla al hombre a través de toda la Creación. Entonces surge ante los ojos del que se ha purificado, una vida maravillosa, ahí donde antes sólo veía materia, placeres carnales o pecados. Ante su espíritu aparece una existencia que no había presentido, llena de revelaciones, de promesas y de inspiraciones. Es el milagro del amor, no tan sólo de la palabra, porque cuántas veces los hombres han hablado en forma más florida y perfecta que estos humildes y rudos portavoces por quienes me comunico, pero la esencia de que está revestida cada una de estas palabras, sólo del amor Divino puede brotar. 46. Pocos han escuchado mi palabra en esta forma, más en verdad os digo que toda la humanidad está escuchando mi voz, en el silencio del santuario que existe en su espíritu, aunque su mente no acierte a concebir estas inspiraciones, ni sus labios sepan expresar todo lo que por medio de sus dones espirituales continuamente están recibiendo; cuando estéis preparados, comprobaréis esta verdad. 47. En este Tercer Tiempo, Elías es el Pastor que día a día os rescata de los peligros, él es quien penetra hasta el rincón de vuestra alcoba cuando oráis, el que os acompaña en la soledad del desierto y el que os sigue en las largas jornadas. Doquiera que necesitéis quien os defienda, o una voz que os infunda valor, ahí está Elías, el Pastor Espiritual del Tercer Tiempo. 48. Si queréis saber en dónde habita Elías, Yo os diré que en la mansión espiritual. ¿Quién de vosotros podría elevarse hasta ahí, para contemplarle? Nadie todavía, por eso él viene a vosotros a preparar los caminos que conducen a vuestro corazón, para que luego el Maestro llegue iluminando a todo vuestro ser. Y no creáis que Yo sólo desciendo hacia los que me buscan con mayor pureza o perfección, no, Yo vengo en pos de todo el que me busca, del que se postra delante de su ídolo, del que me concibe a través de formas o ideas muy alejadas de la verdad. Cada quien me busca según la capacidad de su espíritu y no seré Yo quien venga a apagar la flama de la fe que tengan en lo más recóndito de su ser, acerca de la existencia de Dios. 49. Mi voluntad es que en este tiempo la humanidad llegue a comunicarse de espíritu a Espíritu con su Señor, que en el corazón del hombre exista un verdadero santuario donde escuche la voz del Padre. 50. Para llegar a este grado de espiritualidad, los hombres tendrán que asistir a las grandes batallas de las religiones, que harán despertar a los espíritus aletargados, los cuales contemplarán la luz de la verdad. 51. ¿No creéis que ya es tiempo de que los hombres eleven a su Dios, a su Creador, un culto y un tributo digno del que lo recibe y de quien lo ofrece? Si estudiáis los diferentes reinos de la naturaleza, hallaréis en ellos un número infinito de ejemplos, lecciones y parábolas dignas de que las imitéis; no quiero deciros que los seres inferiores sean vuestros maestros, pero sí os digo que la naturaleza, la vida entera, es un libro cuyo autor es Dios. Ese libro lo he abierto delante de los hombres para que en él contemplen mi perfección, mi amor y mi justicia, no en palabra sino en obra. 52. No me busquéis en libros de falsa sabiduría, ni en vuestras teorías generalmente equivocadas por el materialismo en que vivís. Ya os fue concedido que anduvieseis por todos los caminos en pleno goce de vuestro libre albedrío, hoy vengo a deciros que refrenéis vuestra carrera y meditéis unos instantes en la experiencia que habéis recogido en la vida, en todo cuanto habéis mirado, sentido y sufrido en el largo camino recorrido. En verdad, en verdad os digo que quien aproveche esa luz, hallará el sendero de la verdad que le conducirá hacia su propio origen. El camino soy Yo, quien lo haya conocido, me ha conocido a Mí, Yo soy el principio y el fin del camino. Soy el alfa y la omega. 53. Soy el Maestro de la sencillez, que viene a hablaros como un amigo íntimo, con el más familiar de los lenguajes, para esclareceros misterios y revelaros los secretos hasta ahora ocultos a vuestros conocimientos humanos. 54. Dad la oportunidad a vuestro espíritu de que se recree en la contemplación de lo divino y en la práctica de las leyes que lo rigen. No toméis esta vida como la única, ni el trabajo material como el único medio para tener bienestar. No os encerréis en el amor de vuestra familia, porque vuestras tierras son más extensas. El egoísmo no es semilla de Dios. 55. Los hombres han amado en tal forma esta vida, que cuando se aproxima la hora de dejarla, se rebelan contra mi voluntad desoyendo el llamado que les hago, desprecian la paz de mi Reino y piden al Padre un tiempo más en la Tierra para seguir poseyendo sus bienes temporales. 56. Sensibilizaos para que presintáis la vida espiritual y no os conforméis con el principio de vuestra evolución que eso es esta vida, porque sobre ella existen obras superiores. 57. No tratéis de rechazar la muerte cuando ella por mi voluntad se acerque a vosotros, ni busquéis al hombre de ciencia para que os haga el milagro de contrariar mis designios prolongando vuestra existencia, porque ambos lloraréis amargamente esta falta. Preparaos en esta vida y no tendréis por qué temer vuestra entrada en el Más allá. 58. Lloráis cuando uno de los vuestros parte hacia el valle espiritual, en vez de que os sintáis llenos de paz, comprendiendo que aquél va a acercarse un paso más a su Señor, y en cambio, hacéis festín cuando un nuevo ser llega a vuestro hogar, sin que vosotros penséis en esa hora que aquel espíritu ha venido a encarnar para cumplir una expiación en este valle de lágrimas; es cuando debíais llorar por él. 59. ¿Cuándo sentiréis por los extraños lo que sentís por los vuestros? De un solo matrimonio hice brotar la simiente interminable de esta humanidad, la cual muy pronto se dividió en familias, en tribus, en pueblos y naciones, naciendo de ahí las diferencias en las costumbres, en las lenguas y religiones. Estas diferencias crearon odios y pusieron distancias entre unos y otros. Surgieron las guerras y las envidias. La semilla de Caín ha dado muchos frutos. Más ahora que el espíritu se ha desarrollado y habéis cultivado vuestra mente, ¿Por qué os seguís mirando como extraños, os odiáis y os dais muerte? Hoy sabéis que todos los espíritus nacieron de mi Espíritu Divino y que la humanidad procede de una sola pareja, que por lo tanto sois hermanos por el espíritu y aún por la sangre. 60. ¡Qué lejos estáis del verdadero camino, cuando no sentís el dolor de vuestro semejante, siendo parte de vosotros mismos! Veis pasar a alguien a quien nunca habíais visto y considerándolo un extraño no le dirigís vuestro saludo, en cambio, si veis pasar un entierro os descubrís. ¿Por qué no dedicáis vuestras atenciones, vuestro amor y caridad hacia los vivos? Yo he querido que con vuestro amor borréis las fronteras y las diferencias que en el mundo existen, más los hombres no lo han querido así. ¿Queréis que sea la sangre humana la que borre los linderos y los acerque entre sí? ¿Queréis que la guerra funda a las razas? Yo preparé desde los primeros tiempos un pueblo que me reconociese y me amase, para que fuera entre la humanidad como una antorcha, y éste ha sido fuerte por tiempos y en otros ha debilitado. Hoy lo he hecho volver a la Tierra, para que se cumplan las profecías. Este pueblo es el que ha recibido espiritualmente los tres Testamentos y al saber que en este tiempo me estaba comunicando por el entendimiento humano, no se atrevió a negarme públicamente porque su espíritu recuerda que en el Segundo Tiempo gritaron “Crucificad al impostor”, y después tuvieron que llorar amargamente. Hoy muchos de ellos han creído en mi vuelta, otros no; pero éstos, después de mi partida en 1950, también creerán, porque contemplarán mis profecías cumplidas y me dirán: “Señor, cuando me hablasteis dudé y ahora que habéis partido y que contemplo vuestra palabra cumplida, creo en vos”. 61. Antes de que levante mi palabra, llegarán aquellos que llamáis extranjeros, los cuales sin entender claramente esta palabra por la diferencia del lenguaje, sentirán que su espíritu se llena de paz y se alimenta con mi esencia divina, porque será mi amor el que sientan en su corazón y ya sabéis que el amor es el idioma del espíritu. Estos se levantarán también a seguirme, porque mi pueblo está disperso por todo el mundo. 62. En medio de una tempestad he llegado a vosotros en este tiempo, el iris de la paz aún no ha brillado, la paloma no ha llegado con la rama de olivo, mas llegará el instante en que Yo, el amor de los amores, pueda decir a todos los hombres: “Aquí estoy”; entonces todos me verán y se unirán. Hoy estoy todavía juzgando a vivos y a muertos. 63. En el Tercer Tiempo he salido de la tumba del olvido en que la humanidad me ha tenido para resucitarla, porque Yo soy la vida. Nadie puede morir, aun aquél que se arranca la existencia por su propia mano, escuchará que su conciencia le reclamará su falta de fe. 64. Quiero que lleguéis a formar una familia, un pueblo saludable de espíritu y de cuerpo. 65. ¿Cuándo surgirán de entre vosotros la elevación de Abel, la obediencia de Abraham, la fortaleza de Jacob, la paciencia de Job y la espiritualidad de Juan? Reconoced vuestra responsabilidad en el mundo. 66. Varones, huid de los vicios para que vuestra sangre sea semilla fértil y los frutos del mañana sean agradables. 67. Mujeres, os estoy preparando para que deis al mundo hijos de paz y de buena voluntad. A las estériles os digo: Orad, no sintáis vergüenza por vuestra expiación. Sed conformes que Yo os sorprenderé haciendo que en vuestro seno sintáis el latir de un nuevo ser. 68. Procread hijos perfectos a imitación de vuestro Creador, que sólo seres perfectos ha formado y cumplid con el precepto divino que os pide que os améis los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 53 1. ¿Por qué el día en que me comunico con vosotros al otro en que os doy una nueva lección, encuentro que en tan corto período de tiempo, ya os habéis despojado de la paz que os di? No perdáis en los caminos las gracias que os entrego. Venís amedrentados por las pruebas y vicisitudes que encontráis a vuestro paso, llegáis con el corazón contrito; así os veo casi siempre, cuando os he dado mi paz, para que crucéis con serenidad y fe por el camino de evolución de vuestra vida. 2. Os he enseñado a orar para que os libréis de riesgos y tropiezos, de acechanzas y tinieblas; os he dicho que hasta los elementos escucharán vuestra oración cuando sean desatados por mi justicia; pasarán sobre vosotros sin tocaros, porque supisteis orar con fe y limpidez. 3. De la escoria y del abismo levantaré a vuestro espíritu en este tiempo para que reconozca no sólo a vuestro Dios sino a vosotros mismos así como vuestros dones espirituales, pero antes tendréis que pasar por el crisol del dolor que os purificará, porque sin regeneración no podrán brillar vuestros dones en toda su intensidad. 4. Las pasiones humanas, son como una tempestad que azota vuestro santuario interior y sólo el que ora es fuerte para resistir las pruebas y el que vela está alerta para protegerse. 5. Cuando os hablo de templos y santuarios, no me refiero a los recintos que en lo material levantáis, sino a vuestro corazón, porque donde quiera que vayáis, ahí estará el templo y presente siempre en él encontraréis mi amor. 6. La humanidad ha creado religiones, semejantes a caminos que conducen hacia Mí, más os digo: Dejad de caminar bajo la interpretación humana que cada quien da a mi ley; es tiempo ya de que todos sepáis recibir mi inspiración, para que esa luz sea la que os guíe. 7. A veces os preguntáis: ¿Por qué es a este pueblo al único que le he hablado, cuando son tantas las naciones que lo necesitan? A lo cual os contesto, que en aquel tiempo fue sólo una turba la que presenció mi crucifixión y mi muerte; sin embargo, la sangre del Cordero cayó sobre toda la humanidad, para mostrarle el camino de su restitución; así en este tiempo hablaré a estas congregaciones, más la luz de mi Espíritu está derramada en todo el orbe. 8. Todos los medios para aprender y practicar os los he entregado ya, y no quiero que cuando lleguéis en espíritu ante mi presencia, os presentéis sin cosecha, pretextando que la dureza y la reaciedad de la materia no os dejaron cumplir vuestra misión, porque el que no venza sobre las tentaciones del mundo, no tendrá méritos para presentarse ante el Señor. Mucha fuerza tiene la materia en sus pasiones, inclinaciones y debilidades, pero el espíritu está dotado de una potestad superior y con ella podrá imponerse al mal. 9. ¿Qué mérito tendría vuestro espíritu, si actuara dentro de un cuerpo sin voluntad y sin inclinaciones propias? La lucha del espíritu con su envoltura es de potencia a potencia, ahí encuentra el crisol donde debe probar su superioridad y su elevación, es la prueba donde muchas veces ha sucumbido por un instante el espíritu ante las tentaciones que el mundo le ofrece a través de la carne. Es tanta la fuerza que ejercen sobre el espíritu, que os llegó a parecer que una potencia sobrenatural y maligna os arrastraba al abismo y os perdía en las pasiones. 10. ¡Qué grande es la responsabilidad del espíritu ante Dios! La carne no tiene contraída esa responsabilidad; ved cómo llegando la muerte descansa para siempre en la tierra. ¿Hasta cuándo haréis méritos para que vuestro espíritu se haga digno de habitar moradas más perfectas que ésta en que vivís? 11. El mundo os ofrece coronas que sólo hablan de vanidad, de soberbia, de falsa grandeza. Al espíritu que sabe pasar por sobre esas vanidades, le está reservada en el más allá otra corona, la de mi sabiduría. 12. En aquel tiempo busqué los valles, las montañas, el mar y el desierto para hablaros; hoy también encuentro que hay corazones que por su paz semejan valles, otros que son como un mar tempestuoso, como aquél que se encrespó, cuando Jesús con sus discípulos navegaba en la barca. Algunos por su elevación al escucharme, se parecen a la montaña y otros por su soledad y su aridez, se asemejan al desierto. 13. Vosotros que escucháis mi palabra, amadla, estudiadla y ponedla en práctica. ¡Cuántos deseando escucharla no podrán oírla, porque no les fue dada la gracia en este tiempo! Más en verdad os digo que su eco llegará a todos y con más pureza porque no será la voz del hombre la que a ellos llegue, sino la esencia de la Divina. 14. Hoy estoy cincelando vuestro corazón con mi palabra, estoy enseñándole a sentir el dolor de los demás, porque quien no posea caridad, no podrá ser mi apóstol. No quiero que los menesterosos, después de haber llamado inútilmente a vuestra puerta, sollozando me pregunten si ésos son mis escogidos, los que Yo he preparado como depositarios de las cuitas de sus hermanos, como confidentes y báculos de los necesitados. ¡Velad, oh discípulos! Para que podáis percibir aún a mitad de la noche, cuando dormís profundamente, la mano que llama a vuestra puerta. ¡Ese necesitado que hoy os busca, puede ser aquél que conmovido por vuestra caridad se convierta también en mi labriego y mañana os aligere vuestra misión! ¡Cuántos de esos que hoy llegan pidiendo un poco de amor, de comprensión o de justicia, serán mañana el escudo que os defienda!, o el testigo que os salve, pero ¿Qué podéis esperar de quien llamó a vuestras puertas con todo su dolor y la esperanza puesta en vuestra caridad y no fue oído? Dejad que llegue a vosotros aquél que se ha hundido en el cieno del vicio; si sabéis conmoverlo, él se arrepentirá. Dejad que el harapiento se sienta digno de vuestra casa y de vuestra mesa, pero no sintáis repugnancia por su pobreza, acaso espiritualmente esté más limpio y engalanado que vosotros. No reservéis vuestras mejores atenciones y sonrisas, para aquellos que llevan en sus manos la riqueza material o que se presenten cubiertos con costosos atavíos; haced que vuestro corazón no contemple esas diferencias y repartid el beneficio de vuestros dones en todos por igual. El sufrimiento abunda; ¿Cuánto bien podéis hacer en cada día y a cada instante? 15. Si observáis a la niñez, veréis que hay muchos pequeños sin amor, sin ley y sin pan. Si penetráis entre la juventud, encontraréis la lucha de pasiones, los caminos equivocados; y si miráis entre los hombres y mujeres que han alcanzado la madurez en la vida, encontraréis entre ellos las tragedias, el cáliz muy amargo, a veces de viudez, la falta de esperanza y de fe, así como de un verdadero aliciente espiritual que les conforte y les sostenga. 16. Sólo mi palabra puede conmover y hacer sensible al corazón endurecido por el dolor. Muchos de vosotros habíais sufrido tanto, que no sentíais ni os importaba el dolor de los demás. Os hablo mucho del dolor y menciono la caridad que debéis tener hacia vuestros hermanos, porque hay tantos sufrimientos en el mundo como seres humanos, y apenas en este tiempo principien los dolores de la humanidad; por eso os estoy preparando para que reconfortéis con vuestro amor a vuestros hermanos. 17. Si los grandes pueblos de la Tierra gustan de brindar por el mundo levantando el cáliz de amargura y vertiéndolo sobre la humanidad, Yo, desde esta humilde mesa brindo con vosotros con un cáliz espiritual de dulzura y de vida, para que llevéis este mensaje a los que lleven en su corazón la muerte y en su palabra la amargura. 18. Id paso a paso por este camino de amor; dejad que soplen los vientos huracanados sobre vosotros sin debilitaros. Vuestros oídos escucharán que os dicen que vais por el camino de perdición, mas fortaleceos con el recuerdo de mis palabras, cuando os digo que mi manto cubrirá a todo el que transite en el mundo por el camino que Yo le he trazado con la huella sangrienta de mi pasión. 19. Quiero que vuestro rostro refleje la mansedumbre de vuestro espíritu mas no la hipocresía, porque lo que vuestros hermanos no vean. Yo lo estaré juzgando. Después de las tempestades que han de azotar a este pueblo, corto será el número de los que queden circundándome, porque muchos flaquearán por las pruebas, más los que queden serán los que hagan florecer mi obra. Todo será limpio así en lo material como en lo espiritual, porque con mi palabra he venido a abriros el camino que cerrado estaba por la maldad y desobediencia de los hombres. Los ojos de vuestro espíritu también se abrieron para que contempléis la verdad; vuelvo a deciros que todo ojo me verá. La penitencia bien entendida que os he pedido, es para que pongáis en vuestra vida un principio de regeneración; por ello os digo que no os quiero vistiendo hábitos de hipocresía, os quiero buenos y sinceros, testificando con vuestras obras la verdad de mi doctrina. 20. Llegaréis a adquirir un caudal de sabiduría sin necesitar de los libros de los hombres, siendo vuestro único libro esta palabra en la que no tendréis influencia de doctrinas extrañas ni de malas interpretaciones, ni teorías de hombres, sólo mi ley que os traza el sendero de vuestra evolución. 21. El denso velo de vuestro materialismo os había aletargado en una ignorancia que os hacía sentiros lejos de lo divino y os ocultaba la luz que debe iluminar la vida del espíritu. En este tiempo mi voz rasgo ese velo y os mostró mi santuario revelándoos nuevas lecciones de mi arcano. Ante mi manifestación espiritual, unos han encendido su lámpara de fe, mientras otros han preferido seguir mirando la vida con la luz que su débil conocimiento espiritual les ha dado. ¿Cuándo comprenderéis todo lo que debéis atesorar para el espíritu? 22. Yo no os prohíbo que escudriñéis la naturaleza ni que acumuléis conocimientos, si estos son para bienestar y adelanto de vuestra vida humana, mas también quiero que os intereséis por alcanzar luz para vuestro espíritu, porque será lo único que de aquí os llevéis al más allá y que en la senda espiritual os sirva para vuestro progreso. Estoy tan cerca de cada uno de vosotros, que basta que con vuestro pensamiento me preguntéis algo, para que al instante recibáis mi respuesta. Nadie podrá reprochar al Padre que se ha alejado de sus hijos, porque como un pastor amoroso he velado siempre por todas mis ovejas y puedo deciros en verdad que ninguna se ha perdido ni se perderá, porque doquiera estoy Yo; en todo sitio existe mi luz y la vida y el amor de vuestro Padre palpita en toda la creación. 23. El hombre se ha alejado del cumplimiento de mi ley y hoy puedo deciros que con mis lecciones de amor estoy trayendo al sendero de su evolución a muchas ovejas descarriadas, más cuando éstas vuelvan al redil traeré a otras, hasta guardarlas a todas en el aprisco de mi amor. 24. Hoy sabéis que el dolor purifica al espíritu y al corazón, y que no es la primera vez que tenéis que desmanchar a vuestro espíritu de sus faltas. El vaso de amargura vertió su contenido sobre el mundo y fue como un nuevo diluvio, pero más doloroso, más amargo y prolongado. Tiempos vendrán en que no será el dolor el que sujete y detenga a los hombres, sino la luz de su conciencia. Si todavía necesitáis el dolor como un freno, es la más clara señal de que espiritualmente no habéis evolucionado. 25. Pensad mis hijos, que tendréis que escalar la montaña llevando a cuestas una cruz de dolor, pero entended que la cruz que os ha de elevar, no será la de restitución de vuestros pecados, sino la de vuestros sacrificios por los demás. A los hombres les digo que deben ser guías, defensores y guardianes de la humanidad, a las mujeres, a las madres les digo: orad por las grandes multitudes de niños sin padres, sin hogar y sin pan. Vuestras oraciones serán como las alas de la alondra que se abren para cobijar a los polluelos; mas en este instante, no sólo penséis en los vuestros, porque ellos tienen vuestra ternura, sino en aquellos que en la Tierra no tienen más que soledad y hambre de cariño. Orad por ellos. ¿Quién mejor que vosotras para comprender el frío, el vacío y la sed de esos tiernos corazones? Orad y pronto vendrá a ellos el pan, el albergue y el amor. Este es el tiempo propicio para hacer la caridad. 26. Habéis sido confinados a la Tierra, a este planeta que siendo huerto maravilloso, donde el Creador se desbordó en bendiciones, el hombre vino a transformarlo en valle de lágrimas, más la humanidad llegará a comprender que por restitución se le ha dado venir al mundo en este tiempo para transformar este desierto de tristezas y dolor en un edén de luz, en una morada de fraternidad y paz en donde se cumpla con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 27. Entre los que me escuchan se encuentran los incrédulos, que quisieran tocar como lo hizo Tomás para poder creer, a los que les digo que llegarán a comunicarse Conmigo de espíritu a Espíritu. Primero lavarán su vaso por dentro y por fuera, para que en él caiga mi palabra como rocío de gracia y de vida para el espíritu. 28. Los enfermos descartan tocar mi túnica como en el Segundo Tiempo, para que su fe los sanara. Y Yo os digo: ¿Por qué no tocáis mi Espíritu Divino con vuestro pensamiento limpio, con vuestra oración fervorosa? Obtendríais todo lo que vuestro espíritu y materia necesitaran. 29. Esta es la lección que os doy, dejando que miréis este libro que he abierto ante vosotros a través de los tiempos. Es el libro de mi sabiduría eterna, que hoy os muestro abierto en el Sexto Sello tomando como mi intérprete al portavoz que Yo he preparado. 30. A través de los tiempos habéis querido estudiar mis manifestaciones para conocer mi voluntad y mis mandatos, y Yo he respondido a vuestras preguntas, porque todo el que me busca por amor, deseoso de encontrar la verdad, me encuentra, me mira delante de sí, me siente y se alimenta con mi amor como Yo me lleno de gozo cuando mis hijos me presentan el fruto que han alcanzado con sus obras de amor y caridad, con las cuales han aliviado el dolor de sus hermanos. 31. En ese libro que he venido a abrir una vez más ante vosotros, están contenidas todas mis enseñanzas, y lo que en él está escrito lo conoceréis y será para vuestra dicha, porque os guiará en el camino de vuestra evolución. 32. Os encontráis ansiosos de recibir mis inspiraciones, que he derramado abundantemente en todos los tiempos y no las habéis aprovechado; hoy que me comunico con vosotros a través del entendimiento humano ¿Continuaréis dudando de mis lecciones y de mi presencia entre vosotros? No he venido a hablar a los muertos ni a seres sin razón, sino a vosotros que sois humanos, que tenéis conciencia y me conocéis. Si hablara a los muertos; si hablara a las piedras o a los elementos de la naturaleza ya estarían dando testimonio de Mí, más la incredulidad de mis hijos no hará detener mi enseñanza, y este libro seguirá hablando de la verdad, de la vida de gracia y del más allá. 33. ¿Qué buscáis en mi doctrina, qué queréis conocer, hijos míos? La luz, me dicen unos; ansiamos encontrar la paz, escucho que me dicen otros. Os digo que si os preparáis, encontraréis en mi palabra todo lo que anhela vuestro espíritu. He preparado a esta nación como una tierra próspera y bendita desde donde podréis mirar el monte de la nueva Sión, la tierra que os espera, y mañana, después de haber pasado por el mundo cumpliendo con vuestra misión, os encontraréis en espíritu en los caminos del más allá, y estaréis reunidos todos en un solo valle formando conmigo un solo Espíritu. 34. Es menester que estudiéis para que sepáis el porqué de los acontecimientos de esta Era, por qué Elías ha venido en este tiempo y por qué os doy mi palabra. En todos los tiempos ha venido Elías como precursor mío para preparar al espíritu de todos los hombres. En el Primer Tiempo vino Elías a la Tierra, llegó al corazón de la humanidad, y la encontró caída en paganismo e idolatría. El mundo se encontraba gobernado por reyes y sacerdotes, y ambos se habían apartado del cumplimiento de las leyes divinas y guiaban a sus pueblos por caminos de confusión y falsedad. Habían erigido altares a distintos dioses, a los que rendían culto. Elías apareció en ese tiempo y habló a aquéllos con palabra justiciera: “Abrid vuestros ojos y mirad que habéis profanado la ley del Señor, habéis olvidado el ejemplo de sus enviados y habéis caído en cultos indignos del Dios viviente y poderoso, es menester que despertéis, le miréis y le reconozcáis, derrumbad vuestra idolatría y elevad vuestros ojos sobre toda figura con que le hayáis representado”. 35. Elías oyó mi voz que le decía: “Alejaos de ese pueblo inicuo, decidle que por mucho tiempo la lluvia no caerá, hasta que vos lo ordenéis en nombre mío”, y Elías habló: “No lloverá hasta que mi Señor señale la hora y mi voz lo ordene”; y diciendo esto se alejó. Desde ese día la tierra fue seca, pasaron las estaciones propicias para la lluvia, sin que ésta acudiera. En el cielo no se veían señales de agua, los campos sintieron la sequía, los ganados comenzaron a perecer, los hombres cavaban la tierra buscando agua para calmar su sed, sin encontrarla; los ríos se secaron, la hierba se marchitó sucumbiendo bajo los rayos de un sol candente y los hombres clamaban a sus dioses, pidiendo que aquel elemento tornara a ellos para sembrar y recoger simiente que los alimentara. 36. Elías se había alejado por mandato divino, oraba y esperaba la voluntad de su Señor. Los hombres y las mujeres empezaban a salir de sus tierras en busca de nuevos pueblos en donde no carecieran de agua; por doquier se miraban caravanas y en todos los lugares la tierra era seca. 37. Pasaron los años y un día en que Elías elevaba su Espíritu al Padre, oyó su voz que le decía: “Buscad al rey, y cuando Yo os de la señal, las aguas volverán a caer sobre esta tierra”. 38. Elías, humilde y lleno de obediencia, fue delante del rey de aquel pueblo y mostró su poder delante de los adoradores del falso dios; después habló del Padre y de su poder y entonces aparecieron las señales, rayos, truenos y fuego se vieron en el cielo, después el agua vivificadora cayó a torrentes; de nuevo los campos se vistieron de verdor y los árboles se llenaron de frutos y hubo bonanza. 39. El pueblo ante esta prueba despertó y recordó a su Padre que le llamaba y amonestaba por conducto de Elías. 40. Muchos y muy grandes fueron en aquel tiempo los prodigios de Elías para conmover a la humanidad. 41. En el Segundo Tiempo apareció Juan el Bautista aconsejando penitencia, preparando a los corazones para recibir al Mesías. Aquél precursor bendito habló a las multitudes, porque se acercaba el tiempo de la predicación de Jesús, y era menester que le reconociesen. El bautizó con agua y aun sobre Jesús la derramó diciéndole: ¿Maestro, cómo he de bautizarte si no hay mancha en Ti? A lo que Jesús respondió: “es preciso que así sea para que dé principio a mi jornada enseñando la sumisión, para que éstos que me siguen, cuando se dispongan a iniciar su cumplimiento, sepan purificarse y prepararse”. 42. Elías, Espíritu de gran potestad y que no ha sido reconocido por la humanidad, siempre ha sido mi precursor. Hoy ha venido una vez más a preparar a los señalados, a los que me han servido como portavoces y a toda la humanidad. 43. Si os preparáis y estudiáis mi enseñanza para llegar a conocer mi voluntad, Elías vendrá en vuestra ayuda y será vuestro báculo y amigo. 44. Elías es rayo divino que ilumina y guía a todos los seres y los conduce a Mí; amadle y veneradle como precursor e intercesor vuestro. 45. Discípulos, si queréis penetrar en el Reino de los Cielos, haced obras lícitas, cumplid con la ley, y mi Obra será conocida de todos, distinguiéndose entre las religiones y doctrinas como el único camino que he trazado al hombre. 46. Para ayudaros en vuestra preparación, venid a Mí, sentaos a mi mesa, en donde tengo reservado un lugar para cada uno de mis discípulos, desde el cual asistiréis a mi cátedra. No os preocupéis si la persona por la que me comunico es hombre o mujer, si es anciano, joven o niño. Analizad mis lecciones hasta encontrar la esencia divina de esta palabra y sentiréis mi presencia a través de cualquier de mis elegidos. Aprovechad estos instantes, porque más tarde podréis llorar si así no lo hiciereis. 47. Dejad que crezca este pueblo como crecen los árboles multiplicando sus ramas, como se extienden los ríos formando nuevos ríos y arroyuelos. Mirad cómo de una congregación brotan nuevas congregaciones en las comarcas y en las ciudades. 48. Es mi Espíritu el que les ha enviado a distintas comarcas a llevar un mensaje de espiritualidad. ¿Por qué hay quienes apartándose de los principios de espiritualidad que les he trazado, de dar amor y caridad sin interés alguno, van vendiendo los servicios que hacen a través de dones que nada les costaron? ¿No recordáis que os dije desde las primeras lecciones que escuchasteis, que velaseis y oraseis, porque la tentación acechaba a vuestro paso? Haced memoria y recordaréis que también os dije, que más tengo que daros que vosotros que pedirme, para que os concretaseis a recibir de Mi lo que sea licito. 49. Sabed que en el libro de vuestro destino está marcado el día y la hora en que las puertas del más allá se abrirán para dar paso a vuestro espíritu, desde donde veréis toda vuestra obra en la Tierra, todo vuestro pasado. No queráis entonces oír voces que sean reproches o quejas en contra vuestra, ni ver a quienes os señalen como causantes de sus males. 50. ¡Qué pena, qué dolor siente un espíritu al llegar a aquella mansión de luz y de paz y escuchar que hasta ahí llega el clamor de sus víctimas! Si no queréis atravesar por ese trance, cultivad desde ahora las tierras que os he confiado, sembrando en ellas la semilla de mi doctrina en toda su pureza. No os sintáis incapaces de llevar a cabo obras dignas de Mí y abandonéis vuestras herramientas a media faena, para olvidar esta misión y entregaros de nuevo a las tentaciones del mundo. 51. Llegad presurosos a escuchar mi palabra, recordad que está próximo el día en que ya no la escuchéis bajo esta forma. Para vosotros ya pasó el tiempo en que era necesario que se presentasen los profetas delante del pueblo para exhortarlo a que hiciera penitencia y amenazarlo con la justicia de Dios, si no oía aquella voz de alerta. Hoy quiero que seáis los profetas que despierten a la humanidad y le trasmitan este mensaje celestial. Haré prodigios en vuestro camino y os daré las armas de la verdad con que luchar, porque seréis combatidos. 52. Muchas sendas torcidas enderezaré sirviéndome de la rectitud de mis buenos discípulos. La presencia espiritual del pueblo de Dios, llamado en la tierra “Israel”, se hará sentir entre la humanidad y muchos llegarán a comprender que lo que se había interpretado en forma material, tenía un elevado sentido espiritual. 53. Si los espíritus que formaron este pueblo, se diseminaron por el mundo y por el valle espiritual, para cumplir con una restitución, ahora, unidos por mi amor con la luz del Espíritu Santo, iluminando el sendero de su evolución, congregarán a su paso a todos los hambrientos de libertad, de paz, de verdad y de justicia, de amor y de redención. 54. De cierto os digo que el pueblo de Dios es infinito, que todos pertenecéis a él espiritualmente, por lo tanto, ese pueblo no podía limitarse a una nación o a una raza. El pueblo de Israel, llamado por los profetas y los patriarcas de los primeros tiempos, “el Pueblo de Dios”, es un símbolo de la familia universal, un pueblo formado por seres sabiamente escogidos para mis designios y al cual he tomado como instrumento para hacer llegar mis lecciones a la humanidad como un libro abierto ante los hombres, libro que habla de evolución espiritual y material, de revelaciones divinas, de profecías, de interpretaciones humanas, de aciertos y de errores de ese pueblo, de esplendor y de decadencia, de libertad y de esclavitud, de luz y de tinieblas. Ese pueblo no tendrá más Tierra Prometida en el mundo, su misión es la de ir buscando a los perdidos y reanimando a los débiles para enseñarles el camino del desierto, detrás del cual están las puertas de la Nueva Jerusalén, la ciudad espiritual, en donde habitaréis eternamente con vuestro Maestro. 55. Los 144,000 señalados tienen la misión de velar celosamente por la ley, de reanimar al pueblo en la jornada, de defender la fe. Serán soldados de la paz, maestros en mi sabiduría, doctores para todos los males, consoladores y profetas. 56. Grandes acontecimientos han contemplado las generaciones de este tiempo; sin que os deis cuenta, estáis atravesando la gran batalla, la cual no se libra sólo en vuestros campos o naciones en guerra, sino en muchos órdenes. La verdadera batalla está en lo espiritual, ahí en donde vuestros ojos no penetran, en la mente y en el corazón humano, en los hombres de ciencia y de las religiones y en todas las instituciones humanas. Es que se avecina un nuevo tiempo, en el que el Séptimo Sello tenga que abrirse y triunfe la justicia y la luz en los espíritus. Antes tendré que enviar a la Tierra a espíritus llenos de mi gracia, los cuales conducirán a la humanidad como a niños para que alcancen su salvación. 57. Orad y sentid cómo cruza Elías el espacio desde un confín hasta el otro, haciendo luz en los senderos obscuros, rescatando a los que se han perdido, unificando a los manchados, despertando a los que duermen en la ignorancia y ordenándolo todo, porque éste es su tiempo. No le temáis, amadle, porque ha venido como Pastor a conduciros hacia el Padre, hacia el aprisco celestial que os espera. 58. Mi palabra y todas las profecías se cumplirán. 59. En el Segundo Tiempo clavasteis mis manos en un madero, las mismas que sanaron a los enfermos y acariciaron a niños, jóvenes y ancianos. Hoy he desclavado mi diestra, mas no para rechazar la cruz en la que me habéis elevado, no hijos amados, hoy la extiendo amorosamente para entregaros mi bendición. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 54 1. Bienaventurados los que dejan sus bienes materiales por oírme. 2. Los que han aprovechado mis lecciones, se han fortalecido y cuando se han visto sorprendidos por una prueba, antes que desesperarse se han puesto a meditar y a orar, sintiendo que en esos instantes la inspiración divina llega a su entendimiento, como un rayo de luz que ilumina el camino de su evolución espiritual. 3. En verdad os digo, que el que sabe prepararse y fortalecerse en el cumplimiento de mi ley, podrá salir avante atravesando tempestades o pasando a través del fuego. Aun a los que han sabido cumplir con fe la prueba que a su espíritu ha tocado, vuelvo a decirles que no se aletarguen porque nuevas pruebas vendrán, y deberán estar preparados. Hay muchos que al final de una gran prueba, cuando la jornada está por terminar, han estado a punto de caer doblegados bajo el peso de su cruz, más en esos instantes mi voz se ha dejado escuchar alentándolos a llegar al final que ya está próximo. 4. Si las pruebas de la vida las atribuís al acaso, difícilmente podréis encontraros fuertes; más si tenéis noción de lo que es expiación, de lo que es justicia y restitución, en vuestra fe hallaréis elevación y conformidad para vencer en las pruebas. 5. Me place probar a vuestro espíritu en distintas formas, porque lo estoy formando, modelando y perfeccionando; para ello me sirvo de todo y de todos, lo mismo tomo como instrumento a un justo que a un malvado, lo mismo me sirvo de la luz, que convierto en mi sierva a la tiniebla. Por eso os digo que cuando os encontréis en duro trance, penséis en Mí, en vuestro Maestro, quien con todo amor os explicará el porqué de esa prueba. 6. Hay cálices que todos tienen que beber, unos primero y otros después, para que todos lleguen a comprenderme y amarme. La miseria, la enfermedad, la calumnia, la deshonra, son cálices muy amargos que no solamente llegarán a los labios del pecador. Recordad que el justo entre los justos en aquel Segundo Tiempo, apuró el cáliz más amargo que podáis concebir. La obediencia, la humildad y el amor con que sea apurado el cáliz de dolor, harán más liviana la cruz y más pasajera la prueba. 7. El mundo es escuela para los espíritus, vuestro cuerpo es sólo un instrumento. En la Tierra pasáis por los distintos peldaños de la escala de perfección espiritual, por la cual se elevan hacia Mí, los espíritus impulsados por la fuerza de sus méritos, de su esfuerzo por llegar al Padre, por el amor que hayan derramado en sus hermanos. El que no recorra ese camino de lucha, no sólo no sabrá quién es su Creador, sino que no se conocerá ni a sí mismo. 8. Quien reniegue de su destino, está rechazando el título de hijo de mi divinidad; si no cree en mi existencia, no podrá tener fe en mi amor. 9. Si para algunos ha sido esta vida excesivamente amarga y dolorosa, sabed que esta existencia no es la única, que es larga sólo en apariencia y que en el destino de cada criatura hay un arcano en el que sólo yo puedo penetrar. 10. Esta voz no os ha dicho: tenéis que obedecer esta palabra, sólo os ha dicho: buscad la verdad, id en pos del amor, id tras la paz y si esto lo encontráis en mi enseñanza que ahora escucháis, quedaos, más si no las habéis encontrado aquí, seguid buscando. 11. Me estoy manifestando delante de cada uno de vosotros, a veces a través de vuestro corazón otras en vuestro espíritu. 12. Ante mi voz de perdón resucitarán los muertos a la vida de la gracia y saldrán de la turbación de su espíritu, cumpliendo con mi ley que os dice: “Amaos los unos a los otros”. Donde no existe el perdón que siempre procede del amor, no habrá arrepentimiento ni buenas obras, por lo tanto no habrá redención. 13. Cuántos muertos del espíritu tienen que vagar por el mundo, en espera de que la muerte corporal los conduzca a mi presencia, para escuchar la voz del Señor que les levanta a la vida verdadera y les acaricia. ¿Qué anhelo de regeneración podrían haber alimentado en la Tierra si se consideraban irremisiblemente perdidos para siempre, a pesar de sentirse capaces de un verdadero arrepentimiento y de restituir sus faltas? 14. Y si los desahuciados del espíritu han llegado a Mi sin esperanza, también los del cuerpo sentenciados a muerte por los hombres de ciencia han llegado a mi presencia; Yo, que poseo la vida, les he arrancado de las garras de la muerte material; ¿Mas qué hacen en el mundo aquellos a quienes he confiado la salud del espíritu así como la del cuerpo? ¿Es que ignoran el alto destino que el Señor les ha confiado para su cumplimiento? Yo que soy quien les ha enviado con un mensaje de salud y de vida, ¿He de tener que recibir incesantemente a sus víctimas? 15. Ahora que venís a exponerme vuestra pena y a pedirme fortaleza os digo: Confiad en Mí y todos seréis consolados. No todos oyen mi palabra como vosotros la oís, pero mi fortaleza y mi luz son patrimonios de todos los espíritus. Sois vosotros los que debilitaréis y os dejaréis vencer por las pruebas. 16. Sólo Yo que soy vuestro Padre oigo y comprendo a vuestro corazón. No habéis encontrado todavía el verdadero amor de los unos a los otros. También os digo que no busquéis imágenes ni símbolos para que os concedan el alivio. Aprended a orar con el espíritu, despertad las fibras sensibles de vuestro ser, para que sintáis mi presencia y gocéis de mi amor. Delante de Mi no os sintáis extraños a vuestro Padre; ¿O es que os habéis alejado tanto, que ya no me reconocéis? 17. Contemplo en este tiempo que los hombres se han familiarizado con el pecado, las pasiones se encuentran desatadas, los niños desde temprana edad pierden su inocencia y toman frutos prohibidos; hacia el mal se ha encaminado la humanidad, y de generación en generación va debilitándose y descendiendo. Por eso he venido una vez más a manifestarme entre vosotros. 18. Orad y comprended mi palabra. No me pidáis por vosotros solamente, rogad por vuestros hermanos conocidos y desconocidos, materiales y espirituales. 19. No sabéis la pobreza espiritual en que vive hoy la humanidad, y es menester la intercesión de un pueblo y su lucha para llevar la luz a todos los espíritus. 20. Depurad a los que se han manchado, descubridles los dones de su espíritu y encaminadlos como a pequeños niños trayéndolos a Mí. Hallaréis a vuestro paso muchos enfermos que no serán curados por la ciencia; en cambio, entre vosotros encontraréis la forma de obtener curación a sus males. Los sanaréis con vuestro amor, por la influencia buena que ejerzáis; por la regeneración que les inspiréis y por el conocimiento de mi doctrina que les transmitáis, encontrarán que el bálsamo está en la paz del espíritu y en el cumplimiento de los deberes, en el amor de los unos hacia los otros. 21. No quiero mirar que mis hijos pierdan la oportunidad de salvarse. Si los grandes pecadores me buscan con humildad y arrepentimiento, Yo perdonaré sus faltas y les daré ocasión de rehacer su vida. Estoy haciendo el llamado a los más grandes pecadores, para redimirlos y ponerlos a salvo. 22. He inspirado al corazón de los jóvenes, mancebos y doncellas, para formar nuevas generaciones, para lo cual los estoy purificando, y si ellos saben cumplir en sus hijos la misión que les he confiado y preparan y conducen a esos espíritus por la senda del bien, Yo me comunicaré con ellos y vosotros en esas nuevas generaciones os apoyaréis y serán continuadores de esta obra. 23. Conservad la gracia que dejo entre vosotros. Habrá en corto tiempo quienes quieran impedir que mi obra siga adelante, más habrá otros que habiendo solicitado mi ayuda, recibirán un prodigio y aun cuando no sean de mis discípulos, darán testimonio de Mí y dirán: El Señor me ha sanado. Otros dirán: había perdido lo más querido y El me lo ha devuelto. 24. No queráis defender mi obra con falsos testimonios ni mintáis jamás porque Yo no os he enseñado a mentir. Mis obras son siempre claras y si sabéis interpretarlas, encontraréis en ellas mi amor y caridad para la humanidad. 25. Cuando escuchéis palabras necias, callad, como calló Jesús ante los fariseos, mas no temáis que vuestra vestidura sea desgarrada; Yo os justificaré y os elevaré ante vuestros hermanos. Esta humanidad que os juzga, sabrá que no habéis equivocado el camino, sino que os habéis acercado más a Mí. Velad por vuestros actos y temed solamente al Juez Eterno que os mira 26. Con mansedumbre y espiritualidad, daréis testimonio de que me habéis oído y muchos se convertirán. Si no fueseis comprendidos callad y perdonad. Si unificáis vuestra materia con vuestro espíritu y cumplís con mi ley, alcanzaréis gracia para la humanidad. 27. Recordad pueblo bendito, que os he dicho en todos los recintos, que se acercan tiempos de dolor, de prueba y de justicia para la humanidad, lo que servirá para su purificación. También os anuncio que después de ese tiempo, habrá gozo en la Tierra. 28. Hace años que escucháis estos mensajes, que son lecciones con las cuales os preparo como discípulos, para que mañana sepáis hacer luz en la vida de vuestros hermanos y les orientéis hacia el buen sendero, tanto a los seres encarnados como a los desencarnados. Es mi voluntad que dejéis un buen ejemplo como simiente para las futuras generaciones. Que las revelaciones que os he hecho sirvan para fortalecer a vuestro espíritu en mi sabiduría y a vuestro corazón en el bien, apartando de éste toda la cizaña que por largo tiempo había crecido en vuestro ser; sin embargo, os digo con tristeza, que aún no sentís mi palabra, que dormís para estas manifestaciones y que vuestras obras no testifican mi doctrina. 29. He querido que todos forméis un sólo corazón, una sola voluntad, pero veo que aún persistís en vuestra desunión. 30. Os he dicho que en todos vuestros recintos me manifiesto como Dios único que os ama a todos en igual forma; sin embargo, unos vais negando dones y verdad a los otros; ¿Cómo podéis creer que en esta forma vais enalteciendo mi doctrina? 31. No sólo con la actitud que guardéis dentro de esos recintos es como debéis buscarme para agradarme y servirme, sino con todos los actos de vuestra vida; pero hasta este instante, ni en lo espiritual ni en lo material os habéis apegado a mi ley y seguís siendo los pequeños que no quieren crecer. ¿No queréis que siga guiándoos Cristo, aquél que os dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida os salve, el que os haga fuertes, serenos y firmes para que en la hora de las tempestades y de las pruebas sea el que os levante y proteja? 32. Ved que os he dado una sabiduría que supera a toda ciencia humana: la de dominar los elementos, pero vosotros no habéis sabido ser como mansas ovejas a mi voz. ¿Pretendéis que con vuestra desobediencia esos elementos se dobleguen ante vosotros como siervos sumisos? 33. ¿Veis por qué es necesario que escuchéis mis enseñanzas, como también es indispensable que las analicéis, que las sintáis y las pongáis en práctica? Velad y orad os he dicho, para que no os sorprenda el dolor, mas no habéis querido velar ni orar. Cuando las pruebas os han azotado, habéis creído que os he castigado o que os he abandonado. Es hasta entonces cuando os acordáis de orar, para pedirme que no os deje. ¡Ah, sí comprendieseis que Yo no os abandono y que sois vosotros los que os olvidáis de Mí! Debéis saber que no hay un solo segundo en que no os esté dando algo y que en cambio, vosotros muchas veces vivís toda una vida sin ofrecerme nada. 34. Os doy estas lecciones para que sepáis que siempre estoy con vosotros, que todo lo escucho y que todo lo sé, para que no rechacéis mis beneficios ni os sintáis solos y tristes en vuestras pruebas. 35 Cuántos de vosotros al encarnar os portáis como hijos ingratos que desoyendo los consejos de sus padres, se lanzan como insensatos a los caminos inciertos de la vida, para después, cuando han tropezado mucho y se han desengañado, detenerse a llorar exclamando arrepentidos: ¡Ah, si hubiese escuchado a mi padre, no hubiese conocido tanto dolor, ni me hubiese apartado tanto del camino! 36. A veces ya es demasiado tarde cuando ellos reconocen su falta, se ven sorprendidos por la muerte que no les permite retornar a la casa paterna y caer de hinojos delante de aquéllos a quienes negaron autoridad. 37. ¡Qué dolor tan grande para los que vieron llegar su último instante, sin poder bañar con sus lágrimas los rostros de sus padres, ni poder escuchar de sus labios las frases de perdón! 38. A veces cuando pensáis en estas pruebas decís: ¿Cómo es posible que Dios en su justicia perfecta llegue al extremo de privar de esa alegría a quien ya reconoció su falta y se arrepintió de ella? Y Yo os contesto, que no es el cuerpo el que debe recibir esa gracia, sino el espíritu, para el que siempre habrá tiempo de lavar sus manchas, así como el de recoger el fruto de su arrepentimiento. 39. Para que vuestro espíritu no se pierda en el azaroso peregrinaje de la Tierra, se le ha dotado de una luz superior que es la conciencia, además de que el mundo siempre se ha visto iluminado con la luz de mi doctrina y de mis revelaciones, desde los primeros días de vuestra existencia en este mundo hasta la eternidad. 40. Yo siempre os he iluminado, para que cuando vuestro espíritu encarnado retorne a la vida espiritual pueda morar en mansiones elevadas. 41. Pueblo amado, instrumento para mis manifestaciones de este tiempo, espiritualizaos, para que cuando lleguéis a ser el verdadero intérprete de mi palabra lo seáis con vuestros pensamientos, vuestra vida y vuestra palabra. Comprended que se necesitan ejemplos vivos para que la humanidad crea en Mí. 42. ¿Quiénes de vosotros serán los grandes espíritus que conduzcan a las multitudes hacia la verdadera espiritualidad? La espiritualidad que quiere decir elevación deberá manifestarse a través de la mente y de los sentimientos para que sea la salvación de la humanidad. 43. Discípulos, para las grandes obras se necesitan mentes elevadas y corazones puros, desarrollad vuestros atributos y sed grandes. ¿Por qué os pido unificación, pueblo? Porque Yo sé que la guerra como consecuencia de la falta de fraternidad entre los hombres, se acerca como torbellino que todo lo arrastra, y Yo quiero que estéis velando, formando un pueblo de paz, un ejército de soldados al servicio del bien. Si os levantáis a cumplir con esta misión, llevadme en vuestro corazón; sin Mi nada podréis hacer. ¿Quién soy Yo? Cristo. ¿Y Cristo quién es? Es el amor de Dios; por eso os digo: llevadme a Mí y no moriréis, antes bien, venceréis todas las adversidades y conquistaréis la eternidad. 44. No olvidéis que los poderes divinos sólo están con los humildes y que nunca descienden para halagar las vanidades humanas. 45. Cierto es que muchos van manchando a su espíritu, mas no les juzguéis porque no saben lo que hacen. A esos también los salvaré, no importa que ahora se hayan olvidado de Mí, o que me hayan cambiado por los falsos dioses que en el mundo han creado. También a ellos los llevaré hasta mi Reino, aun cuando ahora por ir tras de los falsos profetas, se hayan olvidado del dulce Cristo que les entregó su vida para enseñarles su doctrina de amor. 46. Nadie es malo para el Padre, ninguno puede serlo si su principio está en Mí. Equivocados, ciegos, violentos, rebeldes, así han sido muchos de mis hijos, en virtud del libre albedrío con que fueron dotados, más en todos se hará la luz, y mi caridad los conducirá por el sendero de su redención. 47. Hoy la fuerza de la materia y la influencia del mundo os han vuelto egoístas, pero la materia no es eterna, tampoco el mundo ni su influencia, y Yo soy el Juez paciente cuya justicia es dueña de la vida y del tiempo. Vosotros no juzguéis a quienes me nieguen, porque os hallaré más culpables que a ellos. 48. ¿Acaso Yo levanté mi voz para juzgar a mis verdugos? ¿No les bendije con amor y mansedumbre? Si supieseis, que muchos de aquéllos que en el mundo se perdieron temporalmente por esa falta, hoy se hallan en espíritu purificados. 49. Ved cómo mi palabra viene a orientaros y a conduciros, a todos os la doy, porque a todos os amo y a todos os busco. No esperéis a que los torbellinos os sorprendan equivocados o dormidos, porque entonces será el crujir de dientes. Aún no conocéis mi plan de salvación, por lo tanto sólo os toca confiar en Mí y obedecerme. 50. ¿Veis cuán humilde es mi palabra, cuán insignificantes son los siervos por los cuales trasmito mi voz y qué pobre el ambiente en el que me manifiesto? No os sorprenda saber que en esta Era, esta doctrina será la que rija y guie los destinos de toda la humanidad. 51. El pensamiento divino a través de mis portavoces en éxtasis, se ha traducido en palabras que unidas en frases, han formado y definido una doctrina espiritual llena de revelaciones y de enseñanzas perfectas. 52. Este es el Consolador prometido, este es aquel Espíritu de Verdad anunciado que vendría a decíroslo todo. La preparación va a iniciarse ya, llegan los tiempos en que necesitáis de aquel que teniendo fuerza en su espíritu, os guie con la nobleza y la sencillez de su corazón, con sabiduría y con caridad. 53. Las multitudes necesitan de aquellos que saben ser firmes en las pruebas, de los que están acostumbrados a las grandes luchas del mundo y del espíritu. Ellos son los que podrán orientar y conducir a la humanidad, porque en su corazón no habrá el deseo de oprimir, ni de dominar a nadie; no podrán dar albergue al egoísmo porque en sus instantes de elevación habrán sentido la caridad del Señor colmándoles de amor, para que de esa caridad den a sus hermanos. 54. Si no os unís, no sabréis responder a la humanidad, si no os unís, no sabréis defenderos de sus ataques. Pronto vendrá la lucha y será menester que os encuentre protegidos y preparados por corazones que lleven luz y fe, ya para entonces sabréis perdonar a quienes os ofendan, sabiendo que esas heridas os las hacen vuestros hermanos por verdadera ignorancia. 55. Cuando llegue la lucha, quiero que respondáis a las ofensas de vuestros hermanos con vuestro perdón y vuestro amor. 56. Tomad vuestra cruz también, ¿O acaso creéis que la cruz de Cristo no pesa? ¿Creéis que mis tareas son pequeñas? Las misiones de los que me sigan no serán pequeñas ni fáciles; las obras fáciles son para los débiles de espíritu, para los corazones vacíos de amor. 57. Ya no queda tiempo para perder, porque se acercan los instantes en que surjan los fuertes de este pueblo, a preparar los caminos que os conduzcan a esa solemnidad en que sentiréis mi Espíritu más cerca de vosotros. 58. Veo entre las multitudes a aquellos que gozosos por sentir y comprender mi inspiración, se preparan para esa lucha; ellos saben que sólo la verdad, la espiritualidad y el amor podrán ser las armas para salir triunfantes. 59. Venid a Mí, acudid al llamado amoroso que vuestro Padre os hace, para que alejados de las obscuras sendas del dolor o de la ignorancia, os llenéis de mi paz y de mi luz, y luego podáis hacer lo mismo con vuestros semejantes. 60. No sólo he venido a daros cargos o responsabilidades, también me he acercado a enjugar vuestras lágrimas y a escuchar vuestras quejas. 61. Hoy vais en pos de vuestro Salvador y Yo vengo a ayudaros con la cruz, pero antes de terminar vuestra caminata en este mundo, habréis llevado la buena nueva a las comarcas. 62. “No sólo de pan vive el hombre”, y este mundo tiene hambre espiritual, por lo tanto podréis ofrecer a vuestros hermanos de este alimento que os he confiado. 63. Mi doctrina es el camino que os enseña a vivir en paz en la Tierra y que os acercará al Padre cuando viváis en espíritu. ¿En dónde está la fraternidad que he enseñado a los hombres? No existe en la Tierra, porque ha tiempo dejasteis que la cizaña creciese entre el trigo; abunda el desamor entre los hombres así como la discordia; no se han reconocido como hermanos en Dios, y sin embargo dicen reconocerme y hasta amarme. 64. Existen señores y siervos, jueces y reos, verdugos y víctimas, y todos son hermanos; grande será la conmoción que mi palabra de este tiempo provoque entre la humanidad, porque ella llegará como juez a todos los espíritus. 65. Velad y orad discípulos, para que sintáis mi presencia, porque si os encontraseis durmiendo, cuando despertéis habrá grande sufrimiento en vuestro espíritu. Estad pendientes de mi palabra para que nada os sorprenda, y cuando los caminos estén preparados y las comarcas abran sus puertas, vosotros os encontréis dispuestos a cumplir con vuestra misión; y cuando los corazones ansíen una palabra de vida, ella esté presta a brotar de vuestros labios, lo mismo cuando las multitudes dolientes pasen frente a vuestra puerta que ésta no permanezca cerrada. 66. No es tiempo ya de que continuéis en los placeres del mundo, es tiempo de vivir con todos los sentidos y potencias, despiertos y atentos a cuanto os habla y os rodea. El tiempo de vuestra estancia en esta morada es ya muy corto, y es necesario que aprovechéis los instantes que os restan de vivir en ella. Para los que se preparen, nada pasará desapercibido, así sean acontecimientos humanos, señales en la naturaleza o manifestaciones espirituales; grandes maravillas contemplará el que preparado se encuentre, para que pueda explicar, enseñar y predecir a los que no vean, ni sientan ni comprendan. 67. Pueblo amado, reconoced cuán grande será la dicha del espíritu que en su trayectoria sirvió de guía, de consejero o de báculo a sus hermanos; esta es vuestra misión, ser fuertes, rectos y obedientes a mi ley, para que sirváis de faro a vuestro semejante. 68. ¿Cuándo llegará a ser esta humanidad como una inmensa flor cuyos pétalos sean vuestros corazones y su fragancia vuestro amor hacia Mí? 69. Cuando miráis cómo se encuentra el mundo en esta hora de prueba, en que sus ambiciones y odios se desbordan, pensáis que estas palabras que os digo tan sólo son un sueño divino, mas Yo os advierto que si en el Segundo Tiempo acepté la cruz que me ofrecisteis, y ahora vine a vosotros sobre una nube, fue porque sabía que la semilla de mi amor triunfaría sobre la imperfección humana. ¿Por qué dudáis de que Yo pueda salvaros? ¿Creéis que Jesús haya derramado inútilmente su sangre en el Calvario, que nada os enseñó? ¿Creéis que mi nueva manifestación sea estéril? De cierto os digo que Dios no puede equivocarse, ni podrá fracasar en su misión de amor. 70. Grande, muy grande miráis la perversidad humana, terrible os parece el poder y la fuerza del mal que los hombres ejercen, y sin embargo os digo, muy débil es ante la fuerza de mi justicia, ante mi Divinidad que es dueña del destino, de la vida, de la muerte y de toda la Creación. 71. De esta tierra bendita y pródiga ha hecho el hombre un infierno, porque todas las fuerzas y elementos de que les rodeé para la vida, las ha tomado para causarse la muerte; a pesar de todo ello puedo deciros que aquél que se arrepintiese, y comprendiendo su error se consagrase a repararlo, pronto llegará hasta las puertas espirituales del verdadero paraíso, donde el Ángel del Señor envainará su espada y le hará pasar a la mansión eterna de la paz, en donde el amor del Padre le entregará el galardón prometido a todos los hombres de buena voluntad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 55 1. La luz del Espíritu Santo vibrando está sobre todos los espíritus. 2. Bienaventurados vosotros que os disponéis a cumplir mis mandatos, porque siempre os sentiréis ayudados por Mí. Más también os digo: no acalléis la voz de la conciencia cuando os señale vuestros errores, oídla, porque es mi voz. Si queréis agradarme, después de haber reparado vuestras faltas, elevad vuestro espíritu en oración y siempre me encontraréis esperándoos para daros la paz. 3. Cuando más sintáis que os perdono, acercaos más al cumplimiento de vuestros deberes; de ese perdón no abuséis jamás. 4. Todos los que se levanten con el afán de elevarse espiritualmente, en el camino del cumplimiento de mi ley, se verán rodeados por grandes multitudes que les seguirán. Y si Yo os pongo al frente de una porción, no os enseñoreéis; mirad que hasta los reyes en este tiempo han bajado de sus tronos para convertirse en servidores de sus pueblos, porque se acerca una era de igualdad y fraternidad para los hombres. Recordad que cuando os llamé, respondisteis con humildad y me dijisteis que seríais sumisos y que tomaríais con amor vuestra cruz para seguir mi huella con la que os marqué en el Segundo Tiempo el camino de vuestra evolución espiritual. 5. Si os preparáis, las grandes pruebas que se acercan a la humanidad, como los aires huracanados, serán para vosotros como leve brisa que venga a acariciaros; después brillará la luz de una nueva aurora y el sol os dará sus beneficios; mas si no veláis y dejáis que en vuestro corazón germine la hipocresía y os cubrís con la piel de oveja, mientras lleváis entrañas de lobo hambriento, encontraréis tropiezos y los abrojos del camino lastimarán vuestras plantas. 6. ¡Ay de vosotros si pueden más las malas inclinaciones, que las virtudes que lleváis en vuestro espíritu y si mi enseñanza no da frutos! Si no meditáis ni analizáis mi palabra, creyendo que estáis haciendo mi voluntad, mi luz os despertará, y al conocer toda la verdad, recordaréis que os he enviado al mundo para hacer obras benéficas. 7. Aunque quisierais huir de vuestro destino, no podríais hacerlo. Cuantas veces salgáis del camino, mi caridad volverá a traeros a él. Mi ley está escrita en cada uno de los espíritus y debéis obedecerla. 8. He mirado vuestra inconformidad con los gobernantes de las naciones, sin comprended que son instrumentos de los que me sirvo para doblegar y pulimentar a los pueblos. No habéis sabido uniros en pensamiento para ayudar al que he designado para que rija los destinos de la nación. Os oponéis y causáis división, cuando os he aconsejado unificación y acatamiento a mi voluntad. Amaos y que vuestra oración les prepare y ayude espiritualmente. 9. Unificaos Israel, escuchadme. Voy a someteros a grandes pruebas y no quiero veros llorar. Orad por los que no saben hacerlo, por los que se sientan débiles. Que no haya alegría en unos por el fracaso de otros, porque no sabéis si todos pasaréis por las mismas pruebas y cuando os toquen a vosotros, también debilitaréis. 10. Rechazad la tentación, porque este es el tiempo en que ese poder querrá multiplicar su cosecha, y sólo la oración y las buenas obras la apartarán de vosotros. 11. Muchas doctrinas al veros desunidos, os llamarán a unificación, y quiero que todos os unifiquéis en Mí y practiquéis el culto en la misma forma en que Yo os lo he enseñado. 12. Para ayudaros en vuestra elevación, he preparado a mis hijos el mejor lugar porque quiero traeros cerca de Mí y daros mi paz; todo el que se sienta cansado, venid a Mí y tendrá reposo y fortaleza. 13. Discípulos, tened caridad de los que faltan a la ley, de los que se han rebelado, porque son los seres más necesitados de vuestra ayuda y de vuestra caridad. ¿Por qué peca el hombre si conoce el bien y sabe que sólo su práctica lo hará feliz? Es que no escucha la voz de su conciencia y los pastores han dejado que su rebaño se disperse por distintos caminos y su palabra ya no vierta esencia ni tiene poder para hacer volver al redil a las ovejas. ¿En dónde están mis discípulos, sucesores de aquellos apóstoles del Segundo Tiempo? 14. A vosotros que ahora sois mis párvulos os digo: que no os llaméis pastores ni sacerdotes, que dejéis que Yo guie a la humanidad, que en Mí tendrán a su Padre, a su Juez, a su mejor amigo y consejero. Sed vosotros sólo mensajeros de la buena nueva y testigos de mi manifestación, y cuando la humanidad haya alcanzado por medio de sus dones la comunicación con mi Espíritu, irá con paso seguro en su camino de evolución, y Yo le inspiraré obras y acciones basadas en mi ley. Esto será después de la expiación y restitución que ahora estáis viviendo. 15. Si no hubieseis faltado, no habríais conocido el rigor de la ley de restitución y habríais ido siempre adelante de vuestra evolución. De cierto os digo que si no cumplieseis vosotros que sois los encargados de llevar a vuestros hermanos este mensaje, seréis juzgados por la humanidad y conoceréis el rigor de ese juez que no tiene piedad ni amor. 16. Cuando os he sometido a prueba con el fin de elevar a vuestro espíritu, os he acompañado para que no desfallezcáis, y cuando habéis aceptado mi voluntad aprovechando esa lección, os sentís más próximos a Mí, por lo que me dais gracias y Yo os entrego la paz. 17. He pedido a la humanidad la unión y el retorno a la vida sencilla, espiritual, porque quiero que se fundan los espíritus en una sola fe, reconociéndome y amándome. Las diferentes doctrinas desaparecerán y sólo prevalecerá mi ley y mi palabra. 18. Yo siempre os he manifestado mi amor y vosotros no me habéis comprendido. ¿No sabéis que cuando os doy un nuevo cargo, es con el fin de que con su cumplimiento os redimáis? Os he escogido porque os amo y quiero que seáis mis discípulos, y para que podáis llamaros así, tenéis que adoptar la humildad y la mansedumbre en todos los actos de vuestra vida. 19. Estáis en el tiempo de la siega, en el que recogeréis lo que hayáis sembrado, más si sembráis de nuevo para cosechar más tarde, tomad de la buena semilla y cultivadla, que aún os doy un tiempo más. 20. Comprended que más que seguirme vosotros, soy Yo quien os ha seguido a través de los tiempos para señalaros vuestra misión y enseñaros a cumplir con mi ley, para que vuestro espíritu nunca se pierda de la ruta y sepa ser como campana que llame a las multitudes. 21. ¡Cuántas pruebas ha tenido que pasar vuestro espíritu, para que al fin se torne en manso y humilde y penetre con decisión por el camino de la ley! Ayer se escapaba de vuestros labios la blasfemia cuando la prueba se hacía sentir a vuestro paso; hoy, cuando os sentís bajo una lección dura de la vida, oráis, es que la luz se va haciendo en vuestro espíritu. 22. Cuando os digo que “aquellos y vosotros sois los mismos”, quiero haceros comprender que la evolución la vais logrando mediante las reencarnaciones de vuestro espíritu. Desde el instante en que la voz del Padre os dijo: “Creced y multiplicaos” hasta el presente, no se ha detenido un instante vuestra evolución, mas ¡Cuán lentamente camináis! 23. Os habéis multiplicado, y con ello habéis cumplido aquel divino mandato; mas luego fue menester de un nuevo mandamiento para que de vuestro corazón brotasen frutos dignos de Dios, y entonces os dije: “Amaos los unos a los otros”. En el Segundo Tiempo os traje esa frase como el compendio de toda la ley, y aún sigo esperando que dé fruto en vuestro corazón. Ahora he venido con nuevas lecciones y nuevas revelaciones; sin embargo, no aparto de vuestro corazón aquel mandamiento divino de amaros, ni aquel otro de multiplicaros. 24. Sí, humanidad, creced en virtudes y en sabiduría, multiplicaos a través de la espiritualidad, amaos los unos a los otros sin distinción de razas, de clases, de credos y de mundos. 25. Quiero ver creced el trigo en los campos donde tanto creció la mala hierba, donde tanto se multiplicó el mal; el día de justicia ha llegado y el fuego de la guerra quema y consume la mala simiente de la cual ni cenizas quedarán, pues los vientos la esparcirán y después las aguas y las nieves lavarán y purificarán a la humanidad. Cuando el dolor sea muy intenso entre los hombres me elevarán altares, quemarán incienso y dirán que me aman, mas Yo les diré que no es esa la forma de agradar a mi Espíritu, y que lo que ellos creen que es amor hacia Mí, es miedo a la justicia y a la muerte. Es necesario que los hombres comprendan, que el único incienso que llega a Mí, es el de las obras de amor y caridad que os hagáis los unos a los otros, inspirándoos en el amor de vuestro Padre. 26. A vosotros que escucháis esta palabra, os digo que os levantéis imitándome, que me sigáis por el sendero de amor que os tracé en el Segundo Tiempo, para que cuando ya no me escuchéis en esta forma, sepáis reunir a las multitudes en estos recintos reteniéndolos con la verdad y la esencia de vuestras palabras y ejemplos. No sólo en estos lugares sabréis dar la enseñanza, sino en donde las circunstancias reclamen vuestra labor; no olvidéis que os he dicho que en el desierto, en los caminos, en el mar, en los valles, seréis sorprendidos por las pruebas y también por mi inspiración. 27. Para cumplir con esta misión, quiero que este pueblo, al que estoy formando con mi enseñanza, sea el que honre mi ley y dé testimonios de su Maestro con sus obras y ejemplos. Que en vuestras casas exista la paz, que en vuestra familia no estén unos contra otros, que no haya riñas entre hermanos, ni faltas entre padre e hijos. Cuando la paz comience a existir entre vosotros y vuestro hogar no sea un pequeño campo de batalla, estaréis en el principio de la desaparición de las guerras, porque el que tenga paz en su corazón, la llevará por doquier. Pensad en vuestros hijos y ved que aún no habéis sabido grabar en sus corazones mi ley con vuestros ejemplos, y que esas son las nuevas generaciones destinadas a esparcir la luz espiritual entre la humanidad. 28. Grandes son sus espíritus, mas reconoced que necesitan en la infancia de su vida material, de vuestro amparo y de vuestra guía; principiad esa misión con los pequeños, sed comprensivos y pacientes; aprended de Mí, que se esperar siglos, milenios o la eternidad para la evolución y perfeccionamiento de un espíritu; todos sois semejantes al brillante en su origen, al cual hay que pulir con cuidado para que dé hermosos destellos. ¿Acaso os creéis indignos de ser comparados con el brillante? 29. Una de las creaciones más bellas y maravillosas que he puesto en esta Tierra, son las flores que regalan vuestra vista, que embalsaman el ambiente y que os inspiran; y de cierto os digo que vosotros sois más perfectos y hermosos que las flores. 30. Si tuvieseis ya la espiritualidad que debéis alcanzar, conoceríais el lenguaje de todo lo creado, y a través de él os hablaría y no haríais que vuestro Padre se materializara ante vosotros, hasta sangrar en una cruz y dar mi divina palabra en este tiempo, por labios de hombres impuros; pero es menester que conozcáis a vuestro Padre, y por eso no me he ocultado nunca, ni he rehusado venir entre vosotros a pesar de vuestra iniquidad. Si mostrándome a los hombres, éstos han creado siempre falsos dioses, ¿Qué sería si Yo me ocultase por repugnancia ante vuestros pecados? 31. ¡Oh discípulos!, que os recreáis oyéndome y decís: “Maestro, lamentamos que no exista la libertad que nos permita hablar directamente de tu palabra a nuestros semejantes”. Mas Yo os digo: No temáis a vuestros hermanos, ¿De qué podéis avergonzaros? Esperad, esperad unos instantes, que pronto la humanidad saltara los cercos y obstáculos que con su fanatismo e ignorancia ha formado y que le ha impedido penetrar al fondo de la verdad, la cual solamente ha conocido superficialmente. 32. Comed el manjar que hoy os ofrezco y sentiréis mi paz, mas no dejéis que nada os la arrebate. 33. Os llamo a vosotros discípulos del Tercer Tiempo, porque habéis hecho un nuevo pacto con mi Divinidad. 34. Os confío nuevas tierras en donde se multiplicarán las tribus de Israel, mas al saber que sois parte de mi pueblo, no os llenéis de vanidad, porque si analizáis vuestra misión, comprenderéis vuestra gran responsabilidad. 35. He venido entre vosotros nuevamente y os pregunto: ¿Llevaréis otra vez a vuestro Señor al sacrificio? ¿Creéis que no haya sido bastante mi sangre derramada en el Segundo Tiempo? 36. Ved ahora a vuestro espíritu llevando sobre sí la cruz de su restitución, confiándosele extensas tierras para que las cultive, mas no sembrará en ellas otra simiente que no sea la mía. La cosecha que en este tiempo recojáis, será la llave que os abra la puerta de vuestra salvación. 37. He venido a cambiar el fardo de vuestra iniquidad por el dulce peso de mi cruz, para que descanséis del pecado que os ha agobiado por siglos. 38. Que vuestros labios no pronuncien blasfemias, tan sólo que glorifiquen mi nombre. El don de palabra que os he dado, no es para que manchéis la honra de vuestro semejante. 39. Ahora que sabéis que os he llamado para convertiros en mis amados discípulos, haced en cada día un examen ante la luz de vuestra conciencia, sobre todo cuando sabéis que vais a escuchar mi palabra. 40. Cuidaos de hacer penitencias mal entendidas, ni privéis a vuestro cuerpo de lo que le es necesario, en cambio evitadle lo que le sea perjudicial, aun cuando ello signifique para él un sacrificio. Esta será la penitencia que beneficie a vuestro espíritu y por lo tanto, la que agrade al Padre. 41. Lentamente vais aprendiendo a elevar vuestro pensamiento al infinito sin necesidad de imágenes plasmadas en un lienzo o forjadas por vuestra mente. Poco a poco van cayendo los obstáculos que vuestro espíritu encontraba siempre que intentaba orar. Ahora está en camino de alcanzar la comunicación espiritual con su Señor. 42. No olvidéis que para que vuestra oración os deje una honda satisfacción y os haga sentir verdadera paz, al disponeros a elevar vuestro pensamiento para llegar ante mi santuario, limpiad vuestro corazón. 43. Mañana veréis venir tras de vosotros a las grandes multitudes; es menester que descubran una huella profunda y luminosa que les guie hacia la verdad, y que esa huella sea la de vuestras buenas obras. 44. Tenéis que dar testimonio de que sois aquel pueblo que el Señor envió a peregrinar a la tierra, para hacer luz entre la humanidad. La sabiduría que de vuestro espíritu brote, será la luz del Sexto Sello desatado en este tiempo. 45. Si me amáis, podréis cumplir mis mandatos, si me amáis sabréis amar a vuestros hermanos. 46. Interiormente algunos me dicen: Señor, si nos encontramos reunidos aquí escuchando vuestra palabra, ¿No es porque te amamos? Y Yo os digo: muy pocos son los que por amor vienen a oírme; los más vienen agobiados por el dolor. 47. No censuro que sea el dolor el que os haya traído a mi presencia, porque éste luego de haber cumplido su misión, se aleja dejando preparados los corazones de los que más tarde serán mis discípulos. 48. No podréis decir que Yo nunca he sentido el dolor humano y por ello no os comprendo. Por eso me hice hombre y sufrí, para daros ejemplo en cada prueba y en cada trance. Si ahora os pido que sembréis de luz y buenos ejemplos el camino que vuestros hijos han de transitar, es porque Yo, en Jesús, fui siempre el hijo obediente a su Padre. Conozco y siento todos vuestros dolores y no por haber venido a vosotros en Espíritu, me encuentro distante. En verdad os digo que mi manifestación en el Tercer Tiempo es la mejor prueba de que os amo y os comprendo. 49. En vuestros momentos de sosiego, meditad en mi palabra. Comprended que Yo soy la paz que desciende cuando os azota el torbellino. Conservad esta paz a pesar de todas las pruebas y no dejéis que huya de vuestro corazón y retorne a Mí. 50. No os rebeléis cuando las enfermedades hagan presa de vuestro hogar; ellas purifican al espíritu; sin embargo, no os impido que busquéis el bálsamo, antes bien os digo que me busquéis cual doctor divino y recibáis con amor lo que sea mi voluntad concederos. 51. Hay muchos que han vuelto al camino solamente por los sufrimientos de la vida, algunos renegaron mientras experimentaron el dolor, más cuando reconocieron que Él fue quien los detuvo en el camino de la perdición, bendijeron su cáliz de amargura. A éstos los siento a mi mesa y les doy a saborear el Cordero convertido en delicioso manjar de amor y caridad. 52. De cierto os digo que si los hombres hicieran esto mismo con los que han sido ingratos con ellos, ¡Cuánta paz habría entre la humanidad! 53. Vivid en paz, ello será el mejor testimonio que deis de que sois mis discípulos. No olvidéis que muchos ojos os están observando siempre, ya sea para confirmar si es verdad lo que predicáis o bien para tener pruebas para desmentiros. 54. Sed mis soldados fieles; nunca seáis la causa de que vuestros hermanos me desconozcan. No ha habido una sola vez en que Yo os dé mi palabra, que no se haya presentado un corazón cuando menos a escudriñar; en estos instantes ha sido analizada mi palabra, mi manifestación en todas sus partes y los actos de mis servidores. Con todos sus sentidos y potencias se han presentado a escudriñar mi comunicación y son más los que han venido esperando que sea falso el rumor de mi presencia, que los que han llegado con el deseo ferviente de que la buena nueva sea verdad. ¿Quién habría de decirles que mientras todo lo están observando y juzgando, mi mirada penetra en el interior de su corazón y mi voz le está llamando a través de su conciencia? Es en ese instante cuando se ha encendido la fe en muchos que dudaban y se ha desbordado en quienes ya la tenían. Así ha ido en aumento el número de mis discípulos que forman ya un pueblo, al cual estoy diciendo que atesore mi paz para que ella sea su mejor tesoro, porque ese será el mayor testimonio que den de la verdad de mi manifestación ante los demás pueblos de la Tierra. 55. Quiero que comprendáis que esta nación tiene un alto destino que cumplir y que cada uno de vosotros tiene una delicada misión. Este pueblo será una fuente de paz y amor, a la que vengan a beber hombres de otras razas. No está lejos ese tiempo, mas antes tendréis que cansaros de tanto pelear entre hermanos, antes tendréis que convenceros de tanta mentira y falsedad de las que la humanidad ha hecho un culto. Entonces vendrán hacia Mí y encontrarán que Cristo, el que murió en la cruz, vive y viene lleno de gloria y majestad, como fue visto ascender en el Segundo Tiempo. 56. Hoy sentís que el ambiente no es del todo favorable para hablar de mi Obra, más se acerca el día en que vuestras bocas se abran incansablemente para hablar de mi palabra, porque el dolor, la menesterosidad, la angustia y la confusión, querrán arrancaros todo cuanto os he dado. 57. Desde ahora os preparo y os doctrino, para que sepáis predicar mi enseñanza con la palabra y con las obras, porque de prevaricadores se encuentra ya cansada la humanidad. Formad una familia obediente, unid vuestro pensamiento, vuestra voluntad y vuestro destino, con un lazo de espiritualidad, y seréis fuertes e inmortales. 58. Grandes pruebas esperan a la humanidad, ante cada dolor y cada catástrofe, permaneced velando y orando. Muchos dolores serán atenuados, otros no llegarán, porque serán detenidos en su camino por quienes oren. 59. Cuando de otras religiones y sectas contemplen que las multitudes corren en pos de este pueblo, de esas religiones se levantarán los que os persigan, mas no temáis, que si sabéis permanecer serenos, el Espíritu Santo pondrá palabras de luz en vuestros labios que hagan enmudecer a quienes os calumnien. 60. No os dejo la espada homicida para defenderos, os dejo la espada de amor; cada uno de sus destellos de luz, será una virtud que de ella brote. 61. ¡Cuánta gracia hallaréis delante del Padre, si las multitudes de perseguidores de mi obra las doblegáis con vuestras palabras y las presentáis convertidas con vuestras obras de amor! 62. Esta es la lección que os di en el Segundo Tiempo y que ya habíais olvidado. 63. La mente humana sufría perturbaciones tratando de comprender la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, porque el hombre materializado es torpe delante de lo espiritual. 64. Soy Yo quien ha venido a manifestarse en este mundo una vez más, haciendo comprender a la humanidad que no me encuentro a una altura que no podáis alcanzar. Vengo a enseñaros la forma de elevar vuestro espíritu por medio de la oración, hasta encontrar mi presencia y acercar vuestro espíritu a mi Divinidad a través de una vida consagrada al bien. Sólo quien vive en mi ley sabe que en verdad estoy dentro del hombre y que esto no es una metáfora. 65. Vosotros que me escucháis no entorpezcáis vuestro entendimiento para las enseñanzas espirituales; no empañéis vuestra luz, ni dejéis que vuestro corazón sensibilizado y ennoblecido en los instantes de escuchar mi palabra, se torne en indiferente y frío. Ya probasteis los placeres que brinda el mundo, ya conocisteis su miel, ahora venid a saborear el fruto del árbol que Yo he cultivado, pero una vez que hayáis satisfecho vuestra hambre, cuidaos de retornar a aquellas sendas, pensad que no es justo que llevéis al fango lo que por gracia os he entregado. 66. Oíd mi palabra que arranca vendas de obscuridad y hace luz en todo espíritu, para que en el futuro podáis recorrer el buen camino, así como reconocer lo prohibido y encontrar fuerzas en vosotros mismos para no caer en tentación. Quien haya recibido esta enseñanza no podrá llamarse ignorante. Oídme y comprendedme, discípulos, hoy que aún estoy con vosotros en esta palabra. 67. Quien ha sido siervo en el mundo no se extrañará cuando Yo le ordene; quien ha sido señor, olvide su vanidad y sea mi siervo, entonces todos sabréis la forma tan dulce de Jesús para ordenar a sus discípulos. 68. Someted vuestro libre albedrío a mi ley y a vuestra conciencia y no os sentiréis esclavos sino verdaderamente libres. 69. Ahora que la cizaña ha cundido por todo el haz de la Tierra, es cuando vengo a deciros que os dispongáis a ser mis labriegos para que sembréis mi semilla de paz. Cada uno de mis escogidos en este tiempo puede preguntarse interiormente, si antes de escuchar esta palabra no fue acrisolado y templado en el dolor, tocado muchas veces en lo más querido. 70. Alcanzad la persuasión y la fe, oídme sin cansaros y sin familiarizaros con esta manifestación; velad, no quiero sorprenderos durmiendo el día de mi partida. Hoy veis que pasa este año y llega el otro, y mi palabra invariablemente desciende entre vosotros, mas llegará el año de 1950 y ya no volveréis a escucharme bajo esta forma, para entonces, quiero que os encontréis fortalecidos y colmados de enseñanza. 71. Estudiad mi Obra a través de todos mis portavoces, no tengáis predilección, pensad que a todos desciendo y por todos digo la verdad. ¿Queréis que llegue al año de 1950 sin que hayáis aprovechado mi presencia, ni aprendido mi lección? ¿Esperáis que el mundo incrédulo de mi manifestación como Espíritu Santo, se arroje sobre vosotros y encontrándoos débiles os extermine? ¿Queréis que los gobiernos de la Tierra, al encontrar división y confusión entre vosotros, dicten leyes que detengan vuestro paso? ¡Cómo lloraríais, generaciones presentes, si provocaseis estas profecías! ¡Qué dura y triste haréis vuestra existencia y cuántos abrojos dejaréis en el camino a los que vengan después de vosotros! ¡Surgid llenos de amor y de esperanza, mucho tengo aún que revelaros y confiaros! 72. Si atravesáis por alguna prueba, no dudéis, estad atentos para que miréis cómo el Maestro os libra de todo mal en cada trance y sentiréis desarrollarse y fortalecerse vuestro espíritu. Pensad que nadie es inmune al dolor, que los que más me han amado y más de cerca me han seguido son los que han sentido sangrar más su corazón. El que quiera seguirme, tome su cruz. ¿Por qué muchos se han quedado en el camino? Porque no era verdadero el amor que creían sentir. 73. Espiritualizaos, huid de lo superfluo y de lo frívolo, no busquéis más las vanidades del mundo, tampoco busquéis las virtudes espirituales como un simple adorno para vuestro espíritu con el fin de ser admirados. Embelleced vuestro espíritu con las virtudes que os he enseñado en mis lecciones de amor. 74. Os espero en la cima del Monte donde os daré vuestro galardón. No volváis vuestra vista hacia atrás para contemplar las huellas de vuestro pasado. Seguid serenamente hacia adelante sin sentir las espinas que vosotros mismos habéis sembrado y alcanzad la cumbre de vuestra perfección en donde brilla mi luz. Cuando os encontréis ahí, bendeciréis al fin mi ley de Amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 2 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 3 ENSEÑANZA N° 56 1. Con regocijo en mi Espíritu os contemplo escuchando mu palabra. En multitudes llegáis a esos recintos a recrearos con mis lecciones de amor. No todos vienen por oírme, los más vienen con la esperanza de aliviar una dolencia o de apartar una pena. Muchos son los llamados y pocos los que me sigan: se encuentran aquí muchos de los que en el Segundo Tiempo desearon escuchar la voz del Rabí y no tuvieron ocasión de conocerlo, también se encuentran los que pudiendo haberlo oído no quisieron; unos y otros escuchan en este tiempo ávidamente mi palabra y no esperan a que Yo la levante para después lamentar nuevamente su desidia. No estoy por lo tanto hablando en el desierto; si a muchos no les interesa mi palabra, hay algunos de mis hijos que saben guardarla como joya de inapreciable valor para darla a conocer a la humanidad cuando sea llegado el momento. 2. He venido con caridad y amor hacia todos, haciendo sentir mi presencia en muchas formas; unos me han contemplado con su vista espiritual, otros sienten mi fuerza que hace estremecer a su ser, otros se conmueven con la esencia de mi palabra, otros sienten cómo la paz de mi Espíritu envuelve su corazón; los enfermos ven cómo sanan de sus males ante mi caricia y los pecadores se sienten contemplados por una mirada perspicaz y penetrante que llega hasta su espíritu. Entonces habéis dicho. “El Señor es con nosotros”. Cuando en el Segundo Tiempo mis discípulos me preguntaron si volvería, Yo les hice la promesa de ser nuevamente entre la humanidad diciéndoles cuáles serían las señales que marcarían el tiempo de mi vuelta. Muchos siglos pasaron para que dichas señales aparecieran anunciando mi nueva manifestación, misma que hoy veis cumplida. Si después de 1800 años que han constituido una era para la humanidad, os he cumplido fielmente mi promesa. ¿Creéis que ahora que os ha anunciado mi partida para 1950, pueda el Señor faltar a su palabra? 3. Cuando los teólogos y los hombres que estudian las escrituras de los tiempos pasados, vieron cumplidas las señales con las que os predije mi retorno y mi presencia entre vosotros ignorando ellos que estoy presente y que os estoy hablando bajo esta forma, al ver que el tiempo pasaba sin verme llegar, entristecidos cerraron sus libros creyendo haberse equivocado de tiempo y de señales, sin saber que habían acertado. Mas Yo os digo que muy pronto, cuándo las pruebas de que estuve con vosotros sean del conocimiento de la humanidad, todos podrán comprobar que mi manifestación se verificó en los precisos instantes en que las profecías se cumplieron. ¡Cuánta alegría habrá en muchos corazones y cuánto interés por interrogar a mis discípulos, así como por escudriñar las nuevas escrituras! 4. En este tiempo no fueron unos cuantos los testigos de mi manifestación, fueron millares y millares de seres los que sintieron palpitar de amor o de temor su corazón al escuchar mi palabra; muchos de ellos serán mis testigos fieles y mis buenos discípulos; los que no me abandonarán cuándo mi palabra sea juzgada en tribunales y concilios testificando mi verdad con sus obras de amor. 5. En verdad os digo que de entre estas multitudes no hay uno solo a quien lo haya traído la casualidad; nuevamente os aseguro que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. En la vida de cada uno de vosotros existe una causa por la cual habéis venido a dar fe de mi palabra, de distintos caminos venís, de diversas sectas, religiones y doctrinas, tropezando con los pedruscos del sendero, acumulando en vuestro espíritu la luz de la experiencia. 6. Al llegar aquí, sentís una fuerza desconocida, un efluvio indefinible y os preguntáis, ¿Qué será? ¿De dónde proviene esta palabra que conmueve y esta paz que inunda el corazón? y Yo os he respondido. Es vuestro Padre el que os conforta, mas no vengo a obligaros a creer en mi presencia bajo esta forma, ni es necesario forzaros a creer, ya que estoy manifiesto y palpable delante de vosotros y sólo os basta un átomo de sensibilidad para percibirme. 7. Este es el tiempo de haceros comprender que el uso que habéis hecho de vuestro libre albedrío es equivocado, y de que ahora os espera el desempeño de una misión espiritual entre la humanidad; ved que no juzgo vuestras obras pasadas para deciros si sois o no dignos de recibir este cargo. Porque no es el acaso el que os ha traído a este mundo, ha sido mi voluntad. 8. Meditad en vuestro destino, preguntad vuestros misterios y Yo os contestaré; nadie que haya interrogado a mi arcano ha quedado sin respuesta; porque en ese instante brillará la luz de vuestra conciencia revelando los grandes dones que habéis recibido de vuestro Señor. 9. Quiero contemplar que eleváis vuestro espíritu buscando en el infinito mi sabiduría; imitad en eso a los hombres de letras y a los hombres de ciencia a quienes sorprendo en mitad de la noche buscando unos la inspiración y otros la respuesta a los “por qué” de la Naturaleza. No quiero deciros que busquéis en esta Tierra la sabiduría que os dé la gloria entre los hombres; quiero que esa elevación y esa grandeza sea interior y que cuanto alcancéis en vuestra lucha y estudio sea un fruto de vida y de amor para vuestros hermanos. 10. Cuando me acerco a los hombres de ciencia abstraídos en sus meditaciones y envejecidos en el estudio, les pregunto: ¿Por qué os afanáis tanto? ¿Por quién lucháis y sufrís así? Y no ha habido uno que me diga: Maestro, lucho por amor a la humanidad. Ellos aman la ciencia y a ella le ofrendan su vida. Mas a quienes han sabido interrogar animados de nobles fines, les han sido revelados grandes conocimientos que siempre han dado dulce fruto a la humanidad como prueba de que quien inspiró aquella luz, fui Yo y a quienes sin amor y sin respeto han escudriñado la Naturaleza, han quedado en el principio del camino o han caído en el abismo, ya que no fue el bien en el que se inspiraron, sino en la vanidad, en el odio y la ambición. 11. Más así como la ciencia es revelada al hombre también la luz para el espíritu se la entrego por inspiración. Así hablé a los patriarcas de los primeros tiempos; así inspiré a Moisés a quien convertí en portavoz de mi palabra para hablar a mi pueblo y le dicté leyes y máximas, las que escribió para que fueran perpetuadas y las conocieran las generaciones posteriores 12. Después de que Cristo estuvo en la Tierra, iluminó a cuatro apóstoles de su doctrina concediéndoles que en sus meditaciones y éxtasis, recordaran su divina palabra para que legasen a la humanidad lo que sus espíritus alcanzaron a recibir a través de su entendimiento, ellos fueron Marcos, Lucas, Mateo y Juan. 13. Llegará el día en que los libros serán arrojados al fuego por inútiles, lo que acontecerá cuando la esencia de ellos exista en vuestro corazón y la ley que encierra la viváis, mas antes, este último Testamento se unirá a los dos primeros mediante una lucha como aconteció con el primero y el segundo. 14. Hoy no me he concretado a hablaros solamente del tiempo presente; mucho os he hablado sobre los tiempos pasados y aún os he anticipado profecías del futuro; os he descubierto lo que os habían ocultado, he rectificado lo que se ha alterado y os he revelado acontecimientos futuros. 15. Bienaventurados los que se preparen porque el mañana sabrán leer con buena voluntad estas enseñanzas que os hablan del destino de la humanidad, del futuro de las naciones y del triunfo de la luz, que es el del amor, la paz y la justicia. Esta Doctrina hará verdaderamente libre al hombre, porque él, creyéndose libre al huir de su conciencia y de mis leyes, ha ignorado que en sí lleva atributos, potencias y dones que no ha sabido desarrollar, por lo que en vez de ser libre, ha sido esclavo de sí mismo, esclavo de su ignorancia; una humanidad así. ¿Cómo podrá sentir en su corazón la paz de mi reino y llevarme en su corazón, si su mente está ofuscada por las ambiciones materiales, si su corazón late por las pasiones humanas y por lo tanto su espíritu está materializado? 16. Esta humanidad se encuentra espiritualmente muerta; mas Yo que tengo poder para resucitar muertos, vengo a llamarle a la vida y abrir ante ella un tiempo en el cual libere a su espíritu, conozca sus dones y por medio de ellos alcance progreso y elevación. 17. Hoy comenzáis a hacer uso de todas las potencias del espíritu; esto os levantará del abismo. 18. He aquí un pueblo que con interés busca mi palabra y quiere atesorar mis enseñanzas sabiendo que es corto el tiempo de mi comunicación a través del entendimiento humano. 19. Aprovechad mi lección, ¡Oh discípulos!, después id sin temor a esparcir mi palabra y mis enseñanzas entre la humanidad; no os amedrentéis ante aquellos que con teorías traten de desvirtuar vuestra misión. 20. La humanidad busca sin saber lo que quiere; hoy vengo a deciros: Yo soy lo que buscáis. ¿Quién no ambiciona la paz? ¿Quién no anhela conocer la verdad? ¿Quién no desea conservar la salud? 21. Tendréis que buscarme porque la paz no está en la Tierra ni existen hombres de buena voluntad, mas mi justicia ha descendido. El día del Señor ha llegado. 22. Cuando el hombre haga mi voluntad, hasta los elementos se inclinarán ante él como siervos; mientras el hombre persista en su desobediencia, los elementos se desencadenarán haciéndole reconocer su falta de armonía en todo lo creado. 23. No vengo en contra de mis hijos; sólo vengo a destruir el pecado para que podáis contemplar mi luz. 24. Orad, pueblo y os aseguro que recibiré vuestra ofrenda, no la material sino aquella que vuestro espíritu me entregue. 25. Mi justicia es en todo corazón, lo mismo en el que me abre sus puertas, como en el que las cierra a mi llamado; mi mirada es perspicaz y sabe encontrar dentro de ellos todo cuanto encierran; en algunos he encontrado la ofrenda de su amor y de su humildad; en otros el regocijo de estar delante de Mí y su gratitud por los favores recibidos, descubro en unos la esperanza, en otros el dolor, y de cierto os digo que mi altar se cubre a cada instante más de lágrimas que de ofrendas. 26. Aquí delante de Mi os limpiáis de toda mancha; ¡Ah sí supieseis conservar esta limpidez a lo largo de vuestra vida!; pero este ambiente de espiritualidad y de hermandad que formáis en estas horas de comunión y de enseñanza, no reina en el mundo; el aire que respiráis está envenenado por el pecado. 27. Mas habéis sentido como a medida que vais asimilando mi Doctrina, va cayendo de vosotros eslabón tras eslabón de la cadena que os ataba al mundo. 28. Os estoy juzgando, mas mirad cuán dulce es la palabra de vuestro juez; ved que en vez de sentencia os doy mi perdón para que no volváis a faltar; sois vosotros mismos los que os sentenciáis, reconociendo que es justo que el dolor os toque; entonces Yo bendigo esa atrición y con mi enseñanza os libro del cáliz de amargura. Este es el camino de Dios; por él seguidme. 29. Quien escucha la voz de su conciencia, reconoce y comprende sus faltas a la vez que acepta su expiación; mas quien no comprende la magnitud de sus faltas, no sabrá librarse de sus manchas y mientras eso no sea, no podrá llegar a Mí. 30. No blasfeméis contra el dolor; lo que debéis destruir es el pecado; el dolor siempre os ha servido para deteneros en vuestra vertiginosa carrera hacia el abismo. 31. Hoy habéis dejado de ser niños y podéis comprender el sentido de mis enseñanzas; también sabéis que vuestro espíritu no nació junto con el cuerpo que poseéis, y que el principio del uno no es el del otro. Esos niños que mecéis en vuestros brazos, llevan inocencia en su corazón, mas en su espíritu encierran un pasado a veces más largo y azaroso que el de sus mismos padres. ¡Cuán grande es la responsabilidad de quienes tienen que cultivar esos corazones para que su espíritu alcance progreso en el camino! 32. No por esto miréis con menos amor a vuestros hijos; pensad que no sabéis quiénes son ni lo que han hecho; antes bien, aumentad para ellos vuestra caridad y amor y agradeced a vuestro Padre que haya puesto en vosotros su misericordia para convertiros en guías y consejeros de vuestros hermanos espirituales, de cuyos cuerpos pasáis a ser padres por la sangre. 33. Sin tener estos conocimientos espirituales, va la humanidad ayudándose mutuamente en su senda de evolución, porque el camino de perfección está creado para todos y será recorrido por todos hasta el final, aun para aquél que consideréis más alejado de mis leyes. ¿Podéis concebir que alguno de vosotros no llegue a Mí aunque sea pasando la eternidad sobre él? ¿Podría el Padre perfecto haber descuidado a alguno de sus hijos? 34. Ahora bien, discípulos, ¿Creéis que al espíritu le baste una sola existencia para concluir su misión y perfeccionarse? No Maestro, me decís con íntima convicción. 35. He aquí la resurrección de la carne, mas no en la forma en que fue concebida por la humanidad. La carne, al quedar inerte, va a las entrañas de la tierra mientras el espíritu parte al más allá en espera de que mi justicia le envíe a encarnar en un nuevo cuerpo; en esta forma espíritu y materia vuelven a unirse en este mundo, mas no en el valle espiritual. 36. No porque el Padre os conceda más de una oportunidad para el desempeño de vuestra misión, desaprovechéis la que hoy poseéis, porque nadie sabe el número de existencias que mi justicia le asigne; por ello tanto el anciano como el joven y el niño deben apresurarse a cumplir la misión que les ha sido señalada para saldar sus deudas. 37. También os digo que éste es el tiempo de la resurrección de los muertos, porque esta luz encenderá la fe de los que perecían entre tinieblas de remordimiento, de desesperación y de amargura. 38. El Sexto Sello se encuentra desatado y el libro abierto ante vosotros; el candelero alumbra al Universo y el Verbo Divino simbolizado por una lengua de fuego, os habla desde el infinito; es la voz del Cordero inmolado en el Segundo Tiempo la que sorprende a los hombres, les ilumina y les levanta a la vida de la gracia. 39. Vivid alerta porque pronto surgirán muchos profetas y es menester que sepáis distinguir a los verdaderos de los falsos. 40. Los hombres encargados de hacer justicia en la Tierra, tomados como instrumentos de mi Divinidad, tocarán a todo aquél que sorprendan en falsedad, a todo aquél que lucre con mi enseñanza y que tras de una máscara de santidad esconda su perversidad. 41. ¡Ay de aquellos que prometiendo conducir a los hombres a la gloria, los lleven a la guerra y a la confusión! 42. Quiero que mis discípulos se hagan reconocer sanando enfermos, rescatando perdidos, levantando débiles, para cumplir esta sagrada misión; desprendeos de lo superfluo, abandonad todo entretenimiento inútil de la tierra, no engañéis a vuestro corazón ni a vuestros sentidos con falsas bellezas o insanas impresiones. 43. Elevad vuestro espíritu para que gustéis sólo de lo eterno, de lo bello y de lo bueno; si así no fuese, vuestro espíritu materializado por la vida que llevasteis, sufrirá mucho para desprenderse de su cuerpo y de todo cuanto deja y tendrá que vagar por un tiempo en los espacios envuelto en confusión y amargura hasta que alcance su purificación. 44. Vivid en mi Ley y no tendréis que temer a la muerte, mas no la llaméis ni la deseéis antes de tiempo; dejadla llegar que ella siempre es obediente a mis mandatos; procurad que os encuentre preparados y así penetraréis en la mansión espiritual como hijos de la luz. 45. Hoy sentaos a mi mesa, comed, para que este pan os trasforme y después sepáis ofrecerlo a quien lo necesite. 46. Hoy traéis ante mi palabra a los que vais encontrando en el camino sin salud, sin paz, sin ideal. Mañana, cuando ya no se escuche mi voz en esta forma, seréis vosotros los que recibáis a vuestros hermanos y les alimentéis con esta esencia. 47. Nada ha sido dejado al acaso, todo ha ocurrido así por mi voluntad. En el destino que os estoy señalando está mi justicia. Si encontráis el camino sembrado de abrojos, de cierto os digo que no fue mi voluntad quien los puso para herir vuestros pies y que debéis avanzar por el sendero llenos de conformidad, teniendo en cuenta que esas penalidades que sufrís, despojan de manchas a vuestro espíritu. 48. Cuando esa conformidad nazca de vuestro corazón, sentiréis cómo mi caridad limpia vuestro camino. 49. Los que ahora escucháis mi palabra, la recibís como bálsamo sobre vuestras heridas, mas no os concretéis a recibir mis beneficios sin querer penetrar en el sentido de mi Doctrina, porque llegará el instante en que no volváis a escuchar esta palabra y si no supisteis preparaos para comunicaros de espíritu a Espíritu en los tiempos venideros, os sentiréis en la orfandad. 50. Quiero que en la lucha que se avecina, seáis el soldado firme que defienda su causa, para que en la vida pueda ser llamado como Jacob, el fuerte y prudente Israel; que sepáis acudir y responder siempre al llamado del Padre. 51. No caminéis entre la duda y la fe, porque nunca podrán ser firmes vuestros pasos ni sólidas vuestras determinaciones. Tampoco me pidáis pruebas para creer, porque no sabéis en qué forma mi justicia podrá daros esas pruebas. 52. ¿No presentís una ayuda invisible que levanta a los que habían caído en el fango? ¿No miráis a las muchedumbres que llegan enfermas y que recobran la salud y la alegría? ¿No os dais cuenta cómo los parias de la vida llegan ante mi presencia y al serles revelados los dones que poseen, son buscados y hasta admirados por las multitudes? 53. Sabed descubrir todas las pruebas que de mi poder y de mi presencia os he dado y quedaréis convencidos de que a cada quien le he concedido un milagro para que crea en mi llegada en este Tercer Tiempo. 54. Comprended que si habéis conducido vuestros pasos hacia el árbol frondoso, bajo su sombra escucharéis la voz omnipotente de vuestro Padre. Los discípulos deben aprovechar mi presencia para preguntarme si el fruto que van recogiendo es lícito y agradable a mi divinidad, a lo que os contesto, que si habéis sembrado mi simiente, tendréis que recoger buena cosecha. 55. ¿Por qué hay quienes vienen caminando con tanta pereza? Levantaos, ved cómo pasan los instantes sin que los aprovechéis; ahora es tiempo. No queráis levantaros cuando vuestro tiempo sea escaso, porque entonces intentaréis recorrer el camino a pasos agigantados y nada haréis bien y nada podréis recoger, porque la semilla requiere tiempo para germinar, la planta para crecer y el fruto para madurar. 56. Ya se acerca 1950 en que levantaré mi palabra; en ese año marcare el último de mis hijos y el número de los 144 000 quedará completo. Quienes hayan escuchado mi palabra y conozcan sus dones y cargos y hayan aprovechado esta gracia, se sentirán seguros, más los que no hayan querido comprender esta Obra, mucho tendrán que padecer, muchos méritos y sacrificios tendrán que hacer para alcanzar la altura en donde se encuentra mi paz, que es como una puerta que se abre ante el espíritu. 57. Vosotros, los discípulos del Tercer Tiempo, los que habéis visto venir al Espíritu Santo, sois los que bajo esta luz comprendéis las enseñanzas presentes, las pasadas y algunas de las futuras. No dudéis que éste es un tiempo de luces, mas no os confiéis demasiado. Ved cómo el talento del hombre de ciencia brilla como nunca. Ved al niño cuánto sabe desde sus primeros pasos. Ved lo que acontece alrededor de la Tierra. Aún sois náufragos que vais en busca de náufragos, dando voces de auxilio en medio de la mar embravecida. 58. Estudiad profundamente mi palabra para que lleguéis a tener un verdadero conocimiento de ella y no vaya cada uno a hacer de mi Doctrina una teoría diferente. No esperéis el tiempo de la persecución sin tener armas con qué defenderos. Esas armas serán vuestra forma de vivir, vuestra palabra y vuestro culto. 59. No os exijo que seáis infalibles, porque el único infalible soy Yo; lo que sí os pido es sinceridad y buena voluntad en cada uno de vuestros actos; lo demás lo hago Yo para completar y perfeccionar vuestra obra, porque según sean vuestras obras, así será vuestro galardón. 60. Si alguno de vosotros sintiere envidia de su hermano juzgándole más querido del Maestro y ambos reclamasen su sitio a mi diestra, Yo les diría: No soy Yo quien debe sentaros a mi diestra; es algo que toca a cada quien labrarse por sus propios méritos. En verdad os digo que no podría amar más a un hijo que a otro. 61. Entre mis apóstoles del Segundo Tiempo, no amé a Judas menos que a Juan. Aquellos espíritus fueron gotas del océano infinito de mi amor y cuando ellos retornaron al Padre, sólo Él supo en sus altos juicios, lo que cada uno había labrado para sí. 62. Para que en este tiempo la humanidad pueda levantarse a seguirme, penetrar en los misterios que os he esclarecido y llenarse de luz, es necesario que tenga libertad en el espíritu, en el pensamiento, en la voluntad; mas por eso he venido a libertar de su yugo a los espíritus, comenzando por derrumbar tronos e imperios para hacer caer cetros y coronas. Sed libres, no busquéis aquí vuestro reino ni vuestra gloria; no hagáis de los humildes vuestros siervos, ni seáis esclavos de la frivolidad. Recordad que os dije: “Mi Reino no es de este mundo, aquí no está mi trono ni mis ejércitos”. Tampoco está aquí el reino de vuestro espíritu ni su galardón. 63. Con la verdad os hablé y con la verdad os estoy hablando. Después de tanto tiempo de haberos hecho grandes revelaciones, no sería justo que me dijeseis como Pilatos: ¿Qué es la verdad? 64. ¿Queréis llegar a Mi? ¿Anheláis llegar algún día a donde han llegado los que me han seguido? Todo lo que necesitáis para lograr vuestro anhelo ya os lo he dado; si me hice hombre en aquel tiempo y ahora en espíritu he venido a hablaros, ha sido para enseñaros el camino que conduce a la perfección. Soy el Verbo Eterno que os dice: Oídme, que 1950 se acerca y entonces os parecerá que las puertas de los cielos se han cerrado. 65. Yo os dije en aquel tiempo: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, ahora agrego: “Quien conoció al Hijo y a través de El al Padre, conoce al Espíritu de verdad que hoy os habla”. 66. Venid con pleno conocimiento de vuestra misión al seno del Sexto Sello, llamadme y vendré a hablaros, mas hacedlo sólo hasta el año 1950, en que está marcado por mi voluntad el término de mi comunicación por medio del entendimiento humano. 67. Lo mismo recibo al que en su corazón ensalza mi nombre y bendice mi nueva manifestación, como al que viene tan sólo a calificar mi palabra, en espera de encontrar errores en ella, para desmentirla. Para todos tengo una lección. Hablo al corazón del niño y al del anciano, al corazón del hombre y al de la mujer. Hablo al filósofo y al hombre de ciencia. Ninguno pasa desapercibido ante mi sabiduría. Por eso digo a la multitud: Tomad de mi palabra lo que a cada uno corresponda. 68. En aquel tiempo os dije: “Yo soy el camino”. Hasta después entendisteis lo que Jesús quiso decir con aquellas palabras pues comprendisteis que el camino era la Ley divina del amor. 69. Hoy vuelvo a deciros: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, y si buscáis la esencia de mi palabra en este tiempo, encontraréis en ella la Ley eterna de amor, aquel mismo camino que en la Tierra os tracé. 70. En aquel tiempo muchos creyeron que Cristo venia equivocando el camino y alterando la Ley, por eso le combatieron y le persiguieron, más la verdad, como la luz del sol, se impone siempre a la tinieblas. Ahora será combatida de nuevo mi palabra porque habrá quienes crean encontrar en su esencia contradicciones, confusiones y errores, pero su luz volverá a esplender en las tinieblas de este tiempo, y la humanidad verá que el camino y la Ley que os he revelado, es la misma de aquel tiempo y será la de siempre. 71. Oídme en este tiempo para que aprovechéis la divina lección. No repitáis lo que muchos hicieron en el Segundo Tiempo que mientras escuchaban a Jesús lo burlaban y cuando vieron los prodigios del Maestro en la cruz y aun después de muerto, se llenaron de remordimientos y de temor, porque comprendieron que Dios había pasado por el mundo. ¿Acaso alguien sabe si estos discípulos a través de quienes me comunico, fueron aquellos que más me desconocieron y burlaron en aquel tiempo? Vedles ahora soportando el juicio, la mirada de burla y la mofa de las multitudes. No llaméis venganza a esto, es justicia y es menester que el que yerra por ignorancia, experimente y viva, a fin de que más tarde sepa comprender su error. 72. ¿Por ventura sabéis si estos portavoces fueron en otro tiempo de aquellos que anhelaron ser mis apóstoles y tuvieron que esperar para poder servirme? 73. La humanidad se está purificando con el dolor, para que mi reino de paz y espiritualidad pueda establecerse en el corazón de los hombres y de los pueblos. 74. En el año 1924, os pronostiqué todo cuánto en el presente está ocurriendo. 75. Uno a uno van llegando a mi presencia los que en este tiempo están llamados a ser mis precursores y profetas, y todo aquél que ha sentido interiormente el llamado me dice: “Señor, aquí estoy, quiero ocuparme en vuestra Obra, ordenad, soy vuestro siervo”. 76. Desde ese instante me he dedicado a pulir las asperezas de su corazón con el cincel de mi palabra, a llenarlo de caridad y de bálsamo, de paz y de bondad. Recordad que os he dicho que de la abundancia de vuestro corazón hablarán vuestros labios. 77. Quiero que seáis como árboles cuya sombra cobije a muchos, mas. ¡Cuán pocos sois los que verdaderamente estáis aprendiendo a dar sombra al caminante! 78. Imitad a vuestro Padre que es semejante a un árbol corpulento que da sombra y que ofrece sus frutos a todos sus hijos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 57 1. Descansad por unos instantes de vuestra fatigosa caminata, los que vais sobre el polvo de la Tierra, y los que habitáis el espacio espiritual. 2. Al escuchar mi palabra divina, se va purificando vuestro espíritu. 3. A los que vivís en espíritu y aún estáis apegados a los ideales materiales, os digo: Alejaos de lo que ya no os pertenece, porque si la Tierra no es morada eterna para el hombre, menos lo es para el espíritu. Más allá, en el valle espiritual, os espera una vida llena de luz a la cual llegaréis paso a paso, por el sendero del bien. A quienes me escuchan como humanos les digo, que mientras posean ese cuerpo que les acampana en su tránsito terrestre, deben cuidarlo y conservarlo hasta el último instante, porque él es el báculo en que el espíritu se apoya y el instrumento para luchar; a través de sus ojos materiales se asoma el espíritu a esta vida y a través de su boca habla y puede dar consuelo a sus hermanos. 4. He venido en este tiempo a prepararos y he de hablar a toda la humanidad para ayudarla en su evolución espiritual. 5. Dejad que desde ahora la paz penetre en vuestro corazón, porque más tarde tendréis que orar y velar incansablemente por la paz de los demás. 6. Obra muy grande y meritoria haréis si dais tranquilidad y sosiego a los corazones agitados por el dolor o las preocupaciones. Vendrán tiempos en los que sobre de esa paz aprendáis a fincar la dicha de vuestros semejantes. 7. Discípulos y párvulos, escuchando mi palabra sentís que las sombras que envolvían vuestra mente y el fardo que lleváis en vuestro corazón, se han apartado. Era la carga de sufrimientos, de preocupaciones y a veces de remordimientos que os iban agobiando en la vida. 8. No olvidéis que nadie puede ser vuestro mejor cirineo que Jesús. Oíd mi palabra y dejadla que inunde de paz a vuestro corazón, ella será bálsamo sobre vuestras heridas. 9. Mi palabra unge, acaricia y fortalece. Aprendedla y sentidla, para que después unjáis con mi verdad y mi amor a los que encontréis enfermos en vuestro camino. 10. Los tiempos pasarán y cuando ocurran acontecimientos extraordinarios, exclamaréis: esto ya estaba anunciado, porque recordaréis lo que Yo tantas veces os había profetizado. 11. Dad la buena nueva de mi doctrina a todo aquél a quien podáis hacerle llegar mi palabra, aunque de pronto no demuestre fe. En verdad os digo que si le habláis con amor, su espíritu no olvidará nunca cuánto le dijisteis. 12. Esa es la tierra de que os hablo; el corazón y el espíritu de vuestros hermanos, la semilla es mi Doctrina que debéis darles a conocer y el agua cristalina, mi amor y mi verdad, con la que deberéis regar esas tierras. 13. ¿Cuándo sentirán los hombres mi presencia espiritual? ¿Cuándo escucharé que la humanidad me da la bienvenida? 14. Vosotros que me habéis oído a través del portavoz humano, no os detengáis a mirar los defectos de estos hermanos vuestros por quienes hoy os hablo, mañana quedará mi palabra escrita y la influencia del portavoz habrá desaparecido. 15. Así llegará mi palabra de este tiempo a todos los que no la escucharon, llena de esencia y de pureza. 16. Quiero que la única insignia que ostenten los emisarios de este mensaje, sea la verdad, ella es la llave, el escudo y la espada. 17. Los sabios, los científicos, los grandes de este tiempo, que han luchado mucho por alcanzar la gloria del mundo, se sorprenderán al ver a mis nuevos discípulos, hombres, mujeres y niños, manifestar enseñanzas divinas humildemente, sin alarde de superioridad ni vanidad. 18. Cuanto mayor sea el conocimiento que tengáis del valor de lo que poseéis; más real y verdadera deberá ser vuestra humildad. 19. ¡Cuán dichoso es el espíritu que al dejar sus despojos humanos en este valle de expiación desde el infinito contempla que dejó en la Tierra una huella de luz, de verdad y de amor! 20. Mi nuevo pueblo de Israel, el cual en espíritu es el mismo de todos los tiempos, será el encargado de llevar mi revelación por todo el mundo, será el que señale a los hombres en dónde han profanado la Ley y en dónde han interpretado mal mis palabras. 21. ¿Cómo podréis desempeñar tan elevado y delicado cargo? Teniendo amor y celo por mi doctrina y buena voluntad para ser mi apóstol. 22. El que sienta caridad por su semejante, el que sienta el dolor ajeno y el que pensando en las necesidades de los demás, se olvide de sus propios dolores, ése tiene la semilla, el bálsamo, el sustento; después aprenderá la forma debida de entregar lo que ha recibido de Mí y de expresar lo que brote del corazón o del espíritu. 23. Estudiad el libro de mis lecciones a la luz de vuestra conciencia, él os dirá si vais progresando o si os encontráis estacionados. 24. No penséis que el don del amor sólo a seres privilegiados se les ha confiado, sabed que todos sois predestinados, y que unos antes y otros después, todos amaréis como Yo os he enseñado. 25. Aprovechad, aprovechad estos tiempos de mi comunicación y estudiad mi palabra, para que no os extrañéis cuando miréis a aquellos por quienes os di mi enseñanza, hablando fuera de éxtasis, en comunión de espíritu a Espíritu con su Creador. 26. Elevad vuestro espíritu, elevad vuestra moral. En todos los tiempos ésa ha sido mi enseñanza. Jacob contempló la silueta del Padre en lo más alto de la escala espiritual. Moisés recibió la Ley en la cumbre del monte Sinaí, Jesús sobre el monte Tabor, os legó su divino sermón. 27 Analizad el símbolo de esas manifestaciones. Mas ¿En dónde está el Monte desde el cual os hablo en este tiempo y os entrego mi Ley? Todos lo sabéis, ese monte es la perfección, la verdad, la sabiduría. 28. Quien se haya sentido tocado por mi caridad en este tiempo, no siembre mas en el camino el cardo o el abrojo porque el fruto que recoja, será muchas veces más amargo que el que sembró. 29. Consideraos como parte de aquella simiente que a Jacob prometí en su sueño, cuando le anuncié que su descendencia sería numerosa como el polvo de la Tierra y que en su simiente serían benditas todas las naciones. 30. Hoy mi calor desciende entre vosotros para dar vida a vuestro corazón; pero este calor no marchita las flores que en vuestro espíritu estoy cultivando. Todo os lo doy y mientras más reparto mis bienes entre mis hijos, más se multiplican. No temo quedarme sin virtud alguna como el rico avaro. Pedid que se os dará. ¿Qué podéis pedirme que no os conceda? Yo sólo os pido que os hagáis dignos de mis beneficios, que sepáis pedirme. 31. A cada quien se le tiene destinado cuanto se le ha de entregar a lo largo de su jornada. Mientras unos lo van recibiendo y aprovechando a su debido tiempo, otros lo derrochan y hay quienes ni siquiera han sabido prepararse para recibirlo y cuando han retornado a la mansión espiritual se han dado cuenta de todo lo que era de ellos y no supieron alcanzar ni merecer. 32. Mi voz a todos habla, no hay un espíritu encarnado o desencarnado a quien no haya dirigido mi palabra, ya de Padre, de Maestro o de Juez; pero el hombre no ha sabido prepararse para interpretar el idioma divino, a pesar de haberos hablado en todas las formas y en todos los lenguajes. ¿Cuándo vais a comunicaros de espíritu a Espíritu con mi Divinidad para oír mi voz en vuestro espíritu, ya que para ello estáis destinados? Al menos vosotros, que oís mi voz id preparándoos para que paso a paso, por el camino del desarrollo del espíritu, alcancéis esa gracia. ¿No creéis que lo más natural y justo sea que vuestro espíritu pueda estar en comunión con su Creador y escuchar su voz, donde quiera que se encuentre? 33. Largas eras han pasado sobre los hombres sin que hayan comprendido el fin para el que fueron creados. 34. Hijos míos, no es menester penetrar en la sabiduría del mundo para conocer la finalidad de vuestra existencia, no sólo el sabio podrá conocerme y conocerse; cuántas veces el humilde, el que carece de ilustración en la Tierra, tiene mayor intuición de la verdad. 35. Esa es la razón por la que os hablo con lenguaje sencillo y humilde, al alcance de toda mente y de todo espíritu, por lo que he querido comunicarme a través de entendimientos humildes y hasta rudos. Si hablando con claridad y sencillez a la humanidad no soy entendido, ¿Cómo podrían comprenderme si les hablase en forma más elevada? No os estoy hablando de enseñanzas misteriosas; lo espiritual, mientras más elevado y perfecto es, más claro, natural y sencillo se presenta a vuestro espíritu. 36. Haced un estudio espiritual de mis revelaciones, mas no hagáis de ellas complicadas teologías. Si el Maestro es sencillo, sean sencillos los discípulos; seguidme con humildad y mansedumbre y os haré poseedores de la Tierra prometida, porque el que camina con desobediencia, de nada es dueño. Mientras más poseáis, sed más humildes ante los demás. 37. Vuestros oídos que no habían escuchado la adulación, no se dejen sorprender ahora por la soberbia; vuestros ojos que nunca habían contemplado las maravillas de mi Creación, no se dejen cegar por la vanidad. No busquéis más corona que la del buen fruto de vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 38. No esperéis tiempos más propicios para empezar a trabajar, porque si no aprovecháis estos instantes, mañana suspiraréis por ellos. 39. Todo esto os lo digo, para que podáis entregar vuestro testimonio a la humanidad; no temáis no ser creídos porque los elementos confirmarán vuestras palabras. La Tierra se estremecerá, las aguas saldrán de su cauce, el fuego se desatará, los vientos se desencadenarán sobre del mundo, se encresparán los mares y las epidemias arrasarán comarcas. La carrera desenfrenada de la humanidad será detenida por el dolor. Una vez que la humanidad se lave de su materialismo, llegará mi palabra a los corazones y ninguno se quedará sin ella. 40. Cómo flor se ha abierto vuestro corazón, para ofrecerme el perfume de vuestra elevación y de vuestra acción de gracias, porque sabéis que fue mi caridad la que apartó las espinas de vuestro camino y enjugó vuestro llanto. 41. Os he enseñado que la forma de evitaros sufrimientos, es acercándoos al cumplimiento de mi Ley; para ello os he dicho, es menester que os apartéis de muchas prácticas fanáticas, que ningún provecho os dejan. 42. La esperanza en su salvación, ha surgido en el corazón de los que me han escuchado en este tiempo. Quiero que al final de la jornada experimentéis la alegría de haber vencido todos los obstáculos. 43. Llevad mi Verbo en vuestra boca; no es menester para ello que uséis la misma forma en que Yo os hablo. Hablad de mí y de mi Obra, con el mismo lenguaje con que habláis a vuestros hermanos y sólo cuando tratéis de repetir mis frases, hacedlo en la forma en que Yo os he hablado, más estad preparados, porque habrá ocasiones en que sea Yo quien hable por vuestros labios y entonces vuestro lenguaje sencillo y material desaparecerá, para dejar manifestarse mi palabra divina en la forma y en el sentido. 44. Pronto llegarán las turbas de hombres, cuyos espíritus han perdido el tiempo y desaprovechado las oportunidades que el Padre les ha brindado para elevarse; ellos, al escuchar mi voz, se detendrán primero, luego se arrepentirán y más tarde tomarán las herramientas de labranza para cultivar mis tierras y reponer el tiempo perdido. 45. Hoy pasan junto al que sufre sin reparar en el dolor de sus hermanos; más después de ser tocados en el corazón por la esencia de mi palabra, volverán sus ojos hacia todo aquél que necesite consuelo y le llevaran el bálsamo con que Yo les sané. Entonces le preguntarán: ¿Porqué ayer no vi dolor en nadie, ni viudas, ni huérfanos, ni hambrientos de justicia, ni menesterosos? Porque estaba sordo, ciego e insensible. 46. Quien ha amado a sus semejantes en la Tierra, cuán tranquila y feliz transcurre su vida y cuán apacible es su agonía; más el que no sembró amor en su camino, nunca tuvo un momento de verdadera paz y con dolor se despide del cuerpo en que habitó. 47. Tiempo de pecado es éste, en el que os mostraré mi poder, levantando en el corazón de la humanidad un santuario de amor. El hombre no necesitará construir templos ni palacios a mi Divinidad, porque mi doctrina espiritual no viene enseñando tales exigencias. Hoy será conocido por los hombres el verdadero templo de Dios, donde El habita. 48. Por estas enseñanzas que hoy os entrego, seréis desconocidos por vuestros hermanos, pero no temáis, porque en el significado de ellas está la razón y la verdad que no tardarán en reconocer cuando las pruebas se ciernan sobre la humanidad. 49. Todos comprenderán que mi amor ha dado a cada uno de vosotros un lugar en mi mesa para que beban en ella el vino de la vida y coman el pan del espíritu todos los hambrientos y sedientos de justicia. La Tierra os ha aprisionado por largo tiempo y muchos habéis caído en el fango y en la escoria que han creado el pecado de los hombres; de ahí os está libertando mi caridad, hasta ahí llega el eco de mi voz invitándoos al camino de la luz; si mi palabra resonó siempre en el desierto estéril de vuestro corazón, deteneos ahora un instante para oírla, porque en ella podréis encontrar el agua cristalina y fresca que calma vuestra sed de verdad. 50. Fortaleceos en mi enseñanza, dejad de ser la barquilla frágil con la que juegan las olas de vuestras pasiones o de vuestra debilidad. Tomad la fuerza espiritual y moral que hay en mi palabra, y de cierto os digo que las tempestades de la vida ya no os sorprenderán. 51. Ved cómo en vez de castigo, os espera la sorpresa de mi palabra perdonando vuestras imperfecciones y la de mi amor al sentaros a mi mesa para deleitaros con manjares divinos. 52 Los que hoy han sido perdonados por Mí, mañana perdonarán a quienes les ofendieron, y los que recibieron la dulzura de mi palabra, después de beber por largo tiempo el cáliz de la amargura, irán más tarde por su camino sembrando consuelo en los corazones. 53. El hombre ha arrancado muchos secretos a la Naturaleza y con su ciencia ha transformado la vida humana; la luz del saber brilla en las mentes y cada día la humanidad avanza por el camino del progreso científico, hacia una meta que aún no alcanza a vislumbrar, mas en el corazón de vuestra civilización no encuentro amor. 54. De tiempo en tiempo vengo a los hombres a traerles mi Ley, a recordarles mi lección, a repetirles mis palabras, porque vuestra ciencia sin amor no podrá ser buena, vuestro progreso si no se despoja del egoísmo para dar cabida a la caridad, no podrá ser sólido y duradero. 55. Entre un advenimiento y otro de mi Divinidad, pasan millares de años, y cuando me manifiesto, es para hablaros de una sola enseñanza de amor; en ella se resume toda mi Ley y toda mi Doctrina al deciros “Amaos los unos a los otros”. 56. El día en que los hombres inspiren su ciencia y su progreso en la luz divina del amor, harán de este mundo un paraíso lleno de vida, de luz, de salud, no soñado jamás, porque a la ciencia egoísta de hoy no le revelaré todas las maravillas que tengo reservadas para la humanidad. 57. En este tiempo os digo, que el mal no prevalecerá, porque en mi Obra no puede existir lo imperfecto, vuestro espíritu ha sido hecho para que a través de su evolución alcance el grado más alto de perfección. 58. Surgirán mis discípulos por todos los caminos de la Tierra y a su paso se disipará la niebla que había ocultado la verdad, en su corazón llevarán grabadas mis máximas, como en otro tiempo fueron grabados en piedra mis preceptos. 59. Pueblo, aquí está la luz, llenaos de ella, pero antes destruid esa vestidura de materialismo que os ha envuelto y que nunca más vuelva a cubrir a vuestro espíritu. 60. No toda la humanidad se purificará por la espiritualidad; también los elementos harán justicia sobre las nuevas Sodoma y Gomorra, a fin de preparar la Tierra para las nuevas generaciones. 61. Aquel diluvio que lavó la Tierra de las impurezas humanas, y el fuego que descendió sobre Sodoma, los conocéis ahora como leyendas; sin embargo; en este tiempo también contemplaréis cómo la humanidad se conmoverá al estremecerse la Tierra bajo la fuerza del aire, del agua y del fuego; sin embargo, os envío nuevamente un arca, que es mi Ley, para que se salve el que en ella penetre. 62. No todos los que en la hora de la prueba digan; “Padre, Padre”, me amarán, sino aquellos que en sus semejantes practiquen siempre mi amor, esos serán salvos. 63. Discípulos amados: todos los que me sigáis, haced que en las sombras de la noche brillen espiritualmente vuestros pasos, para que tracen un camino de luz que guie a los que se encuentran perdidos. 64. Antes de que vosotros hubieseis pensado en venir a escucharme, Yo he sido en vuestro corazón y me he comunicado con vuestro espíritu, que es a quien busco. Es mi voluntad que en este tiempo la humanidad se levante, deje su letargo y se aparte del mundo falso y frívolo que ha creado. Quiero que seáis discípulos del Espíritu Santo. 65. Procurad que exista armonía entre el espíritu y la envoltura, para que cumpláis con facilidad mis instrucciones; doblegad la materia con amor, usad energía si es necesario, cuidad de que no os ciegue el fanatismo, para que no obréis con crueldad en ella. Haced de vuestro ser una sola voluntad. 66. No es tiempo de estacionaros ni de aletargaros; ved que algo superior a vosotros os mantiene despiertos, ya sea una inquietud espiritual o una dolencia física. Sólo despiertos podréis percibir mis inspiraciones, porque el que duerme entorpece su espíritu y no puede contemplar la luz, ni comprender la vida porque sus ojos estarán cerrados a la verdad. 67. Hay muchos que sólo están esperando una palabra para venir a Mí, por eso os preparo y os envío a las comarcas a dar la buena nueva, por eso pongo a vuestro paso a los sedientos, para que les ofrezcáis esta agua que en verdad calma la sed. 68. Os he enseñado a no imitar al rico avaro que oculta su tesoro a los ojos extraños; sabed que este don que hoy poseéis, no es únicamente para vosotros, sino para todo el que lo necesite. Es mi voluntad que mi palabra repercuta en todo el orbe, primero a través del portavoz y después por conducto de mis emisarios. 69. Los pocos años que faltan para entregaros mis palabras, los veréis pasar como si fueran un instante. Recreaos y guardad mi palabra para que después de mi partida la deis a conocer en toda su pureza. 70. No esperéis que el año 1950 os venga a estremecer encontrándoos impreparados, no queráis hasta entonces reponer el tiempo perdido. Levantaos desde ahora, aprovechad y analizad mis enseñanzas y así no os confundiréis; perseverad en la caridad, no miréis la paja en el ojo de vuestro hermano, ni os alejéis del leproso porque a ellos los pongo en vuestro camino para que los curéis. 71. Vengo a salvaros, a llamaros a todos, quiero congregaros en torno a mi palabra. 72. Quiero que lleguéis con obediencia y humildad hasta el final del sendero, el camino está sembrado de pruebas, cada una de ellas es un paso adelante hacia la cumbre de la montaña o un peldaño más en la escala de perfección. Caminad con la mirada puesta en el infinito. 73. Bendigo a los que se han sacrificado por sus semejantes, a los que han renunciado a los placeres del mundo para consolar a los que sufren. Quiero que en el libro de la eternidad queden escritos vuestros ejemplos, que son los que necesitan los hombres para levantarse a seguirme. 74. Estoy entregando la luz a la humanidad, porque su ciencia no la salvará y ésta se encuentra en un mar embravecido, más Yo rescataré a los náufragos para convertirlos en pescadores y les daré una barquilla para que lleven la esperanza y la salvación a los perdidos. 75. Estos serán los discípulos del Tercer Tiempo, los nuevos pescadores de hombres, quienes tendrán como guía mi enseñanza y como ejemplo y estímulo la vida y los hechos de mis apóstoles del Segundo Tiempo. 76. Velad y orad, discípulos; siempre que lo hagáis unidos, sentiréis mi paz. Si las murmuraciones y los malos juicios os persiguen, cerrad vuestros oídos porque esos dardos no son mortales; si vais cumpliendo con mis divinas enseñanzas, en vuestro camino recibiréis demostraciones de gratitud y de respeto, y éstas os darán vida y aliento. 77. Cuanto más trabajéis, más corto os parecerá el tiempo y el camino, cuando el mundo os cause dolor y comprendáis que no hay en él quien os consuele, depositad vuestra queja en Mí y Yo os consolaré. Todos traéis mi luz en la conciencia, esa chispa divina que nunca se apaga, porque mientras esa luz alumbra el corazón de unos, el de otros, que han sido rebeldes a esa luz, los encuentro en la tiniebla. A todos recibo y doy la bienvenida en esta mesa de amor; tomando este vino y comiendo este pan, recordaréis mis máximas. 78. Gozad de este banquete porque no siempre disfrutaréis de él; calmad vuestra hambre y sed para siempre, porque bien pronto tendréis que recorrer los largos caminos y necesitaréis ánimo y fortaleza de cuerpo y espíritu. 79. Como ladrón vine a vuestro corazón en este tiempo, sorprendiendo a unos y despertando a otros, diciéndoos: “He aquí a vuestro Maestro, escuchadle y purificad vuestra vida para que deis testimonio de mi llegada con vuestras obras”. Si así no fuere, mi palabra y mi comunicación a través del entendimiento humano será burlada y negada Haced que vuestras obras inspiren arrepentimiento a los pecadores y que sus labios que solamente han sabido de la blasfemia pronuncien mi nombre con amor. 80. Pongo mi Verbo en vuestros labios, para que salvéis al perdido. 81. Si los hombres hicieron de la Tierra un mundo de escoria y de maldades, por vuestro esfuerzo y méritos se transformará en un mundo de paz y de espiritualidad, y tendréis mi ayuda en todo momento en esta Obra. 82. ¡Ay de la humanidad si en su corazón no llega a surgir la misericordia y la caridad! ¡Ay de los hombres si no llegan a tener completo conocimiento de sus malas obras! Su propia mano está desatando sobre sí la furia de los elementos y tratando de volcar sobre las naciones el cáliz del dolor y la amargura, y cuando estén recogiendo el resultado de su obra, todavía habrá quienes digan: “Es castigo de Dios”. 83. Yo sólo os he dado pruebas de amor; os envié a la Tierra que era semejante a una madre fecunda, amorosa y tierna; os di el fuego de la vida, el aire, que es aliento del Creador y el agua que es fecundidad y frescura y todo lo habéis tomado para sembrar la destrucción y la muerte; todo ha sido profanado y lo será más todavía, vuestros ríos serán de sangre, vuestro fuego será de exterminio, el aire estará saturado del aliento de la muerte, y toda la Tierra se convulsionará. En la hora de la justicia muchos me dirán: “Señor, perdón, tenía sobre mis ojos la venda de oscuridad”. 84. Yo les perdonaré y les haré saber que en esta Era nadie tiene oscuridad en el espíritu. 85. Como dueño de todo lo creado tendré que reclamaros de cuanto se hizo en la Tierra; entonces veréis como nada escapa a mi mirada penetrante y nada se borra del “Libro de la Vida Verdadera”. 86. Dejad que el Maestro penetre en vuestro corazón; invitadme a pasar a vuestro hogar, dejadme vivir con vosotros. Estas palabras son para todos los pueblos de la tierra, tened caridad de vuestros hermanos y de vosotros, para que destruyáis la amenaza que se cierne sobre la humanidad; con un poco de buena voluntad lograréis alcanzar la paz aún en los momentos más difíciles. 87. Tiempo ha que estoy llamando a vuestra puerta; reconoced mi llamado por su dulzura, no os aletarguéis y al abrir, sea la mano de la muerte la que llame. Los tiempos anunciados por Cristo, por Juan su apóstol y por los profetas han llegado; mucho tardaron en llegar estos tiempos según los hombres, en cambio Yo os digo que vistos desde la eternidad, sólo un instante ha pasado; recordad que se os dijo que los que perseverasen fieles a mi Ley de amor hasta el fin serían salvos; velad, orad y perseverad en el bien, para que no os perdáis en este mar desencadenado de pasiones, desesperación y muerte; mi Ley divina es con todos en la hora de justicia, mi amor os acompaña eternamente. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 58 1. Este hijo mío a través de cuyo entendimiento os estoy entregando este mensaje, no pretende hacerse pasar por Jesús, es uno de los muchos portavoces que he preparado en este tiempo, para hacer llegar a vosotros mi palabra divina. 2. Preparaos para que esa voz llegue a vuestro corazón y os levantéis a la verdadera vida. 3. En verdad os digo que mi palabra es el pan del espíritu, por eso quien de él comiere, hambre no volverá a tener. 4. Sed delante de Mí semejantes a los niños y entonces os diré como en el Segundo Tiempo. “Dejad a los niños que vengan a Mí porque de ellos es el Reino de los Cielos”. 5. Mi Reino es para los limpios de corazón, por eso ahora que lo sabéis no apartaréis a nadie de mi presencia, ni al adulto que como pecador llega ante el Maestro, porque él viene a purificarse en mi palabra; ni al niño, porque aunque lo creáis escaso de comprensión en las enseñanzas de mi Obra, posee un espíritu muchas veces más evolucionado que el vuestro. 6. En esta era en la que me manifiesto a través del entendimiento humano, os estoy esclareciendo mis enseñanzas pasadas. Mi Espíritu está sobre toda materia y sobre todo espíritu en este tiempo para que sea sentida por todos mi divina presencia y contempléis el camino que conduce a la eternidad. 7. Si a mis enseñanzas de los tiempos pasados la humanidad les ha dado torcidas interpretaciones, hoy también podéis caer en ese error. He aquí porque a pesar de venir en espíritu, llego por instantes a materializar mis enseñanzas para hacerlas comprensibles a vosotros, que no os habéis sabido preparar, velando y orando. 8. Sabed que la finalidad de mi Doctrina espiritual, es el perfeccionamiento de vuestro espíritu, para que llegue a poseer la paz y la dicha a que todo espíritu aspira con el conocimiento de mi verdad. 9. Antes de entregaros vuestra cruz os he fortalecido y he enjugado vuestro llanto. Bienaventurado el que ha sabido llorar en mi regazo, porque sentirá que desaparece su dolor. Bienaventurado el que después de obedecer mi Ley logre el gozo en su espíritu, porque será el fruto de sus méritos. 10. Si queréis seguirme, llegad siempre limpios delante de Mí. No os harán falta joyas ni vestidos lujosos, sólo quiero limpidez en vuestro espíritu y en vuestro cuerpo para que me llevéis en vosotros. 11. Mi palabra es clara y a pesar de ello, a veces no queréis entenderla. En el Segundo Tiempo mucho hable en parábola y en sentido figurado, porque los hombres de aquella época sólo me entendían en esa forma, más a pesar de ello pretextaban no comprenderme en algunas ocasiones. Y es que la humanidad quisiera tocar lo divino con sus manos y huye de las renunciaciones materiales y de la espiritualidad que son los medios por los cuales puede contemplar la luz de la Divinidad. 12. Tened espiritualidad, sed limpios de corazón y en el banquete del Señor nunca estaréis afligidos y entenderéis y sentiréis cuanto Él os hable. No os sentiréis indignos ni tendréis el deseo de marcharos. Por lo tanto, el que se levantare de mi mesa, será tan sólo para ir a predicar con su vida y sus obras la verdad de mi enseñanza. 13. Discípulos, estoy en vuestro corazón, para eso murió Jesús entre vosotros, para vivir por siempre en vuestro corazón. Escuchando mi palabra evolucionará vuestro espíritu, ved que por las obras de mis discípulos seré reconocido en este tiempo. 14. El dolor ha purificado a vuestra envoltura y a vuestro espíritu, para que en pensamiento, por medio de la oración, podáis transportaros aún a lejanas comarcas a cumplir vuestra delicada misión de hacer paz y llevar luz a vuestros hermanos. 15. Cuando vuestro cuerpo cesa en su lucha del día y toma el descanso en el lecho, el espíritu aprovecha ese tiempo para libertarse y ocuparse en misiones propias de él, en obras del Señor; pero si vuestro corazón en vez de descansar de sus preocupaciones y vicisitudes, o de elevarse en oración se entrega a la amargura, el espíritu tendrá que permanecer ocupado en sobreponerse a las flaquezas de su cuerpo desatendiendo otras misiones. Así es como os despojáis de vuestras virtudes, por falta de fe y de espiritualidad, debiendo pensar que quien abandona sus deberes para con los demás, por ocuparse solamente de sí mismo, es egoísta con sus semejantes y por lo tanto no tiene caridad de su espíritu. 16. Practicad mis enseñanzas para que os fortalezcáis y cuando lleguen a vuestras puertas los que os nieguen y os calumnien, tengáis serenidad en vuestro espíritu y dulzura en vuestros labios. 17. Si con esa preparación obráis, veréis que con vuestra oración se apartará de aquellos corazones la pena que pudieran esconder, como prueba de que estuvieron ante mis discípulos. 18. Si por el contrario, trataseis de defender mi Doctrina contestando golpe por golpe y blasfemia por blasfemia, entonces veréis como las turbas os vencerán y hallarán razones para demostrar que no podéis ser mis discípulos por vuestra falta de amor y caridad hacia vuestros semejantes. 19. No permitáis que el santuario que he edificado en vuestro corazón, sea destruido por ideas profanas; vivid alerta, penetrad en oración para que las tempestades no os sorprendan. 20. Cuando escuchéis a los profetas de este tiempo a quienes llaméis videntes, que en sus mirajes os hablan de peligros y pronostican pruebas, elevad vuestro pensamiento a Mí, para pedirme fuerzas, para resistir, o luz para salvar aquel escollo, implorando mi caridad para todos vuestros hermanos. 21. Es Tiempo de orar. Los hogares que viven en paz, deben orar por los hogares destrozados. Las viudas que han encontrado la resignación y consuelo, acompañen en pensamiento a las que van sin rumbo enloquecidas de dolor. 22. Madres que os recreáis al veros rodeadas de vuestros hijos, enviad vuestro consuelo a las que los han perdido en la guerra. No importa que vuestros ojos no vean el resultado, os bastará vuestra fe y que queráis compartir el dolor de vuestros hermanos, para que Yo envíe a aquellos por quienes oráis, paz, mi consuelo y mi caricia, el pan y el perdón. 23. Os he donado para que alcancéis por vuestros méritos la tierra de promisión. 24. Siempre os ayudaré en vuestra preparación para que podáis ser fuertes y os levantéis como buenos soldados de esta causa cuando se desate la confusión y se levanten pueblos contra pueblos y naciones contra naciones. 25. Hoy os digo, bienvenido sea el caminante que tiempo ha viene en pos de la luz divina. ¡Oh moradores pasajeros de este mundo, que hoy estáis aquí y mañana no sabéis a dónde vaya vuestro espíritu! De cierto os digo que no es la muerte la que os espere, sino la vida eterna, porque Yo no he decretado la muerte para el espíritu; mas quiero que en el instante de mi llamado os encontréis como las vírgenes fieles de mi parábola esperando la llegada del casto esposo con su lámpara encendida, para que en el instante de escuchar mi voz que os llama, podáis dejar el cáliz de amargura que habéis bebido en este mundo que nadie en esa hora os pueda arrebatar lo que con tanto dolor estáis a punto de alcanzar. 26. Aquí se cerrarán los ojos de vuestro cuerpo cansado de llorar, mientras los ojos de vuestro espíritu se abrirán a la vida verdadera, al traspasar los umbrales de le eternidad, allá donde vuestro Padre os espera con el galardón que os tiene prometido. 27. ¡Cuántos muertos a la vida de la gracia han resucitado en este tiempo escuchando esta palabra! ¡Cuántos débiles se han levantado llenos de fuerza! ¡Cuántos tímidos y desesperados se han llenado de valor y han encontrado la paz! 28. Las multitudes que anuncié en los primeros días de esta comunicación son éstas: los muertos y necesitados que dije que llegarían, sois vosotros. 29. En vuestra soledad y en vuestra amargura esperabais día tras día el momento que os diere le buena nueva de mi llegada. Habéis llegado bajo la sombra del árbol donde os esperaba atraídos por los rumores de mi presencia y de mis prodigios, y aquí estáis convirtiéndoos en discípulos del Divino Maestro. 30. Por algún tiempo todavía estaré con vosotros, para que grabéis mis enseñanzas en vuestro espíritu y no caigáis en profanación o en adulterio. Quiero que cuando vuestros labios se dispongan a hablar de mi Doctrina, vuestro corazón confirme con obras de amor la palabra que el Maestro os enseñara. 31. Tened cuidado de no herir el corazón de vuestros hermanos ni de apagar su lámpara de fe, porque ahí entre las multitudes están mis nuevos discípulos, no los apartéis de ese sendero. No creáis que vosotros sois los únicos de los cuales me serviré en este tiempo. Vosotros seréis llamados primeros y aquellos postreros. También aquellos llegarán cansados de andar y sufrir y me dirán: Padre, llego rendido ante vos, quisiera haberos encontrado ha mucho tiempo en mi camino, me hubiera evitado muchos de mis sufrimientos y errores. Más os digo, la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y quienes así me hablen deben saber que también entre mis labriegos hay quienes en su corazón me dicen: ¡Cuán feliz sería si aún fuera libre para gozar de cuanto el mundo me ofrece! Este es el que no supo aprovechar las pruebas que son las lecciones que da la vida ni ha sabido comprender el sentido de mi enseñanza, por eso es débil y en su debilidad se tienta a sí mismo. 32. ¿Quién podrá ocultarme alguna intención o alguno de sus pensamientos, a Mí que habito en el corazón de cada hombre? Por eso no os extrañe que os diga que de entre vosotros surgirán quienes persigan y traten de destruir lo hecho por Mí. Algunos de los que hoy se dicen discípulos y labriegos del Señor, mañana se levantarán en contra de mi Doctrina combatiendo a los que llamaron sus hermanos. Por eso os digo siempre, velad y orad, para que no caigáis en tentación. 33. Sea conforme cada quien con el don y el cargo que se le haya confiado y no se levante por los caminos y a las comarcas en tanto no se le marque el instante debido y se le señale su misión. Os digo esto porque hay quienes sin haberse preparado van doctrinando, y también hay quienes se convierten en guías sin poseer la debida preparación. En cambio, a otros que les parece no poder cumplir con las misiones que les estoy confiando, les digo: ¿Cómo consideráis imposible de cumplir lo que os confía Aquel que sabe de lo que es capaz cada uno de sus hijos? ¿Cómo habéis creído que fuera posible mi comunicación en este tiempo? ¿No es acaso por el entendimiento del hombre? 34. Hay quienes han dudado de mi comunicación en esta forma considerando al portavoz como un impostor, y de ésos que han dudado me he servido también llamándolos y preparándolos para desempeñar el cargo que en duda pusieron y dándoles pruebas de mi verdad. Muchos de ellos han sido de mis mejores portavoces, por la fe y la alegría con que luego han trabajado. Al saber que por sus labios brotaban palabras divinas, han vuelto sus ojos hacia Mí para bendecir mi nombre. 35. Desde entonces hacen mi voluntad y no la suya, reconociendo que quien hace su propia voluntad en la Tierra, lo hace para glorificarse a sí mismo y por lo tanto se aparta de Mí. 36. El Maestro os dice: hoy es mi palabra la que os guía, os corrige y enseña, después de 1950 os guiará sólo vuestra conciencia. Entregad mi enseñanza en toda su pureza, mostrad con toda caridad mi Obra. 37. No os he llamado para que perezcáis en esta lucha; al contrario, quiero que alcancéis como buenos soldados el triunfo, pero que ese triunfo sea el de la paz que hayáis sembrado, el de la salud que hayáis dado a los enfermos, el de la luz que hayáis hecho en las tinieblas. 38. Labriego que venís a presentarme vuestra labor, Yo os recibo. Venís de las tierras que Yo os he confiado y me preguntáis: Divino Maestro, mi trabajo, mi lucha ¿Es agradable ante vos? Y el Maestro os contesta: No son aún perfectas vuestras obras, no habéis llegado a ser mis discípulos; os miro como tiernos párvulos, a quienes mucho amo y ese cumplimiento que me presentáis, Yo lo recibo; vuestro espíritu se levanta dando los primeros pasos, doblegando a la materia y dando oído a mis nuevas enseñanzas en la presente etapa. 39. En el Primer Tiempo conocisteis el nombre de Jehová y mirasteis mis manifestaciones en el seno del pueblo de Israel al cual habéis pertenecido siempre, y os dije: He aquí el camino, y el camino de que os hablé era la Ley. Más tarde, mi Verbo encarnado en Jesús os habló y os iluminasteis con mis parábolas y preceptos, y en ellos os dije: “Todo el que cumpla amando y perdonando a sus semejantes está dentro del camino de mi Ley”, y en este tiempo volvéis a encontraros en el mismo sendero de vuestra evolución y tenéis delante de vosotros al mismo Espíritu Divino enseñando y guiando vuestros pasos; he venido como luz radiante y todo el que se prepare, podrá contemplarme. 40. No se ha levantado la humanidad en esta era a cumplir mis mandatos y la estoy esperando; he cultivado a los espíritus a través de los tiempos y no me habéis presentado todavía frutos dignos de Mí; he dictado leyes perfectas sobre todos los seres y el espíritu del hombre, que es la Obra maestra del Creador, no se ha perfeccionado; después de inspirarle y aconsejarle incesantemente, no ha sabido oír ni obedecer a su Dios. 41. No habéis hecho buen uso de los dones que os he concedido y sólo me mostráis dolor; si hay dolor en vosotros, es que habéis faltado a la Ley; habiendo sido dotados de fuerza, habéis debilitado. 42. Quiero que sepáis que sois entre todas las criaturas de este mundo, el ser predilecto dotado de espíritu y conciencia; os he dado el libre albedrío para que toméis por vuestra voluntad el camino recto que conduce a Mí; no es el camino florido el que os ofrezco, sino el de oración, penitencia y lucha y por ese sendero os guiará vuestra conciencia. 43. Se acerca el tiempo en que llegaréis en espíritu a Mí; estáis en el Tercer Tiempo, en la sexta etapa, cerca de los umbrales de esa vida perfecta que os espera; ¿Queréis llegar a Mí y disfrutar de la paz que os he prometido desde los primeros tiempos?; Todos me decís: Sí, Maestro, porque el cáliz que apuramos es amargo y nuestra jornada pesada. Cada día vuestro trabajo se hace más difícil y tropezáis con la incomprensión de vuestros semejantes; mas mi palabra que es bálsamo, viene a calmar vuestros dolores; esa fuente de gracia que habíais dejado secar, hoy se desborda nuevamente para daros fortaleza. 44. Mirad que se acerca el año 1950 y el pueblo no está reunido, aún no están preparados los doce mil espíritus de cada tribu, y si ese año llega y no me presentáis el número que os he pedido, ¿Quién podrá después de ese tiempo señalar a los escogidos? ¿Acaso vosotros vais a señalarles y a marcar su destino?; No, pueblo, sólo Yo escribo con letras imborrables la misión que a cada espíritu corresponde. 45. ¡Cuánto anhelo hay en Mí de manifestar mi Obra en otras naciones! Se acerca el tiempo en que esta comunicación ha de cerrarse y estos labios no hablarán más en esta forma. 46. Yo soy quien hablo en este tiempo, quien cultivo y preparo a los espíritus, porque no hay sobre la Tierra maestros del espíritu. 47. Y así como estas multitudes, ayer pequeñas, hoy se han multiplicado, así quiero reunir en otras naciones a mis discípulos. 48. Al mirar mi lucha constante, me decís: “Maestro, ¡Qué grande es tu Obra, que abundante tu palabra y cuánto amor y poder derramas en ella! Los corazones se convierten y los enfermos sanan sintiendo tu presencia”. Oídme hasta el fin para que aprendáis de Mí. 49. Me he manifestado espiritualmente en todas las naciones como estaba escrito, Los profetas dijeron: en el tiempo de guerra y tribulaciones vendrá el Espíritu Santo a comunicarse con los hombres. La humanidad me busca, suspira por mi palabra y es tanta su angustia y su confusión, que no acierta a encontrarme estando tan cerca de ella. En algunas ciudades han sido destruidos los templos, los libros han sido arrojados al fuego, atacada la fe y desconocidas las leyes sagradas, y en algunas naciones han borrado mi nombre del corazón de sus moradores y sin embargo Yo os he anunciado que el reino celestial encontrará asiento en el corazón de los hombres. ¡Quién podrá destruir el templo interior si sabéis edificarlo en vuestro espíritu! ¡Cuán grande es la lucha que os espera, pueblo! 50. Pronto llegará al mundo el conocimiento de que el pueblo de Israel ha vuelto a la Tierra encarnado en distintas naciones y de él voy a servirme; sabrán que no sois descendientes de aquel pueblo por la sangre, sino por el espíritu, y como en los tiempos pasados, testigo de mi venida y de mis manifestaciones. 51. Vosotros que me representáis, llevaréis mi mensaje a la humanidad; os he enviado a iluminar la Tierra, a predicar el bien y a dar testimonio de la verdad. Pondréis a la conciencia antes que al espíritu y que a la materia y enseñaréis que aquélla es vuestra guía, y todo materialismo caerá y el espíritu volverá a elevarse convirtiéndose en mi discípulo. 52. Os olvidáis en este instante de vuestras penas para pensar en las de los demás porque sabéis que en otras tierras el dolor ha llenado el cáliz de sus moradores y este dolor llega hasta Mí, porque ¿Qué aflicción siente el hijo que no llegue al Padre? Mas ese dolor está purificando e iluminando al hombre, le está haciendo sentir el toque de justicia y le hará volver al camino; sólo el dolor lo hará meditar y recobrar la salud y la paz que ha perdido. 53. Mi presencia y mi amor acompaña a todos mis hijos en esta hora de prueba. 54. Entre los llamados de este tiempo se encuentran los que han pedido al Padre un tiempo más de libertad que Yo les he concedido, pero cuando ha llegado el instante de pedirles cuentas, les he preguntado: ¿Qué habéis hecho de aquella libertad que me pedisteis? Y sólo han podido contestar: Hemos hecho nuestra voluntad y el fruto que hemos recogido es muy amargo. 55. Estos han retornado a Mí cansados, amargados y hastiados de los frutos que tanto desearon, frutos venenosos y mortales. 56. El Señor les esperaba, sabía que habían de volver y cuando han regresado les he preguntado si aún quieren seguir el camino del placer terrestre o cargar la cruz de amor del Maestro y seguirlo, y me han dicho con el corazón que me seguirán hasta el fin. 57. A todos os digo: Orad para que seáis fuertes sobre vuestra materia. 58. Mientras gran parte de la humanidad se encuentra sufriendo, porque la ley de la fuerza es aun la que impera entre los hombres y la injusticia reina, desciendo y me presento espiritualmente entre vosotros a alimentaros, para que os regeneréis, comprendáis mi divina enseñanza y después podáis hacer obras perfectas entre la humanidad. Para esto he plantado mis árboles que son las grandes o pequeñas congregaciones en diferentes ciudades, provincias y aldeas; árboles que den sombra al caminante que viene por largos senderos y desiertos y que den sus frutos de vida a los hambrientos. Amad a estos árboles, cultivadles con vuestro cariño y vuestro celo, no porque miréis desnudos de hojas a algunos y a otros envejecidos les azotéis cual si fueseis torbellino porque sus ramas serán nuevos árboles. No olvidéis el día en que recibisteis la primera sombra y comisteis el primer fruto. 59. Yo os he tomado como pequeños niños. Cuando comenzáis a dar vuestros primeros pasos como labriegos, os voy confiando pequeñas tierras para que aprendáis a sembrar. Esas primeras tierras son el corazón de los vuestros, son vuestros amigos y también vuestros enemigos. Para cada caso os inspiro. 60. Así, cuando la tormenta se ha acercado a vuestras tierras os han encontrado con temple en el espíritu, y llegado el tiempo de segar y cosechar, con regocijo en el corazón podréis llevar a los graneros del Padre la semilla recogida, misma que será en el futuro vuestro alimento en la eternidad. 61. Tiempo ha os invitaba el Maestro a sembrar en sus tierras, pero algunos fueron sordos e ingratos a la primera voz; mas el Padre seguía esperándoles porque sabía que al segundo llamado llegarían llenos de arrepentimiento solicitando su perdón. 62. Algunos para creerme y seguirme me pidieron como prueba la salud y la tranquilidad que no encontraban en la Tierra y cuando éstos sanaron y vieron la paz reinar en sus hogares y en su vida, me dijeron: “Eres Tú, Padre”. 63. Bendito aquél que reconoce las obras que a cada instante manifiesto en su camino, porque él le da un goce a su Padre. ¡Ay del que duda o desconfía porque se sienta solo, perdido y débil! 64. Escuchad discípulos: En el Segundo Tiempo, cierto día navegaba Jesús en una barca acompañado de sus discípulos; las aguas eran tranquilas y aquellos hombres se extasiaban con la palabra del Maestro. Mas Jesús se quedó dormido a tiempo que las aguas comenzaron a encresparse amenazando tempestad. Durante unos instantes la barca fue juguete de las olas y el temor embargó a aquellos corazones, al grado de que despertaron con voz angustiada al Maestro diciéndole: ¡Señor, sálvanos que perecemos! A lo que Jesús, mirándoles dulcemente extendió su mano hacia las aguas, que al instante fueron tranquilas y volviéndose hacia sus discípulos, les reprochó su duda diciéndoles así: ¡Ah hombres de poca fe! 65. A veces os contemplo así, débiles en la fe. Basta muchas veces que el pan sea escaso en vuestra mesa o que las puertas del trabajo por momentos se cierren, para que la duda se apodere de vosotros, olvidando que vais en la barca con Jesús, quien os dice también: ¡Ah hombres de poca fe! 66. Cuando me desbordo en complacencias me creéis. Pero cuando os pruebo, entonces dudáis. 67. No penséis que Yo pueda enviaros el dolor, porque él no existe en Mí. Es semilla que nació del corazón del hombre de la cual me sirvo para que sus frutos le despierten y le iluminen, porque Yo soy aquél que de las mismas tinieblas hace brotar la luz. 68. ¡Cuántos hay que bajo el dolor de sus pruebas me han llamado el Dios imperfecto e injusto, sin reconocer que el dolor que van recogiendo lo sembraron ellos mismos y que sólo por él serán limpios y libres de su fardo! 69. ¿Cuándo la humanidad le dará muerte al dolor? ¿Cuándo cesarán sus guerras y sus pecados? Mi voz, como una campana, dice a los espíritus en este tiempo. ¡Despertad! ¡Levantaos! Escuchad a vuestra conciencia para que penetréis con sumisión y mansedumbre por el camino de la Ley; os está prometido el tiempo de la paz y de la gracia en que desaparecerán el dolor y las lágrimas pero antes tendréis que luchar y perseverar en el bien. 70. Cuando todos los hombres se levanten alentando este ideal, la confusión de Babel que perdura en estos tiempos desaparecerá, para que todas las razas se estrechen en un abrazo de fraternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 59 1. Bienvenidos seáis todos ante el Maestro. ¿Quiénes de vosotros sois los discípulos? ¿Quiénes los párvulos? No lo sabéis. Hay muchos que ya creen ser maestros y, sin embargo, contemplo que no han comprendido aún la primera lección, en cambio, otros se sienten incapaces para enseñar y cierran sus labios cuando ya podrían con sus palabras y con sus obras comenzar a doctrinar. 2. En todos los tiempos me he limitado para ser sentido y comprendido por la humanidad. Si en aquel Segundo Tiempo en mi manifestación como Cristo, hubiese venido en cuanto Dios y no en cuanto hombre, la humanidad con razón me hubiese reclamado diciéndome: “Señor, no podemos imitaros porque vos sois Dios y nosotros hombres”. 3. Nuevas enseñanzas he traído ahora a vosotros, mi arcano una vez más se ha abierto para los hombres y quiero que esto sea causa de regocijo para mi pueblo. 4. Entre la humanidad hay quienes me dicen en su corazón: ¿Por qué si mucho nos amáis, sufrimos tanto? ¿Por qué nos habéis enviado a la Tierra a padecer? Yo perdono vuestra blasfemia por que nace de vuestra ignorancia y os digo que vuestras faltas y caídas son las que os han ido despojando de dones y atributos, y que por esa causa siendo ricos de espíritu, os habéis quedado sin virtud alguna. Es por lo que ahora debéis hacer méritos, para adelantar en vuestro camino de evolución. He aquí porque vengo a abriros mi arcano sin hacer distinciones entre la humanidad, para que cada quien tome de esta gracia lo que sienta que le hace falta a su espíritu, ya sea la paz, la luz, la fortaleza; pero no olvidéis que en el crisol del dolor es en donde se forjan los espíritus y se hacen los méritos para alcanzar mayor elevación. Os hablo desde lo alto del monte y según la elevación de cada uno así ascenderéis y os acercaréis a Mí. Después de oírme, descenderéis al valle en donde aún habitáis, mas no a los abismos que ha creado el hombre con sus pecados. 5. El valle del que os hablo es la armonía con lo espiritual que no habéis alcanzado todavía. A cada espíritu le ha sido confiado un cuerpo como medio para que se manifieste en este mundo material. En ese cuerpo, que es obra maestra de mi sabiduría, hay un cerebro en donde se revela inteligencia, y un corazón a través del cual se desbordan las virtudes y sentimientos nobles. 6. He encontrado a muchos en el abismo y hasta ellos he descendido para salvarlos. Mi amor por los perdidos hizo que ellos escucharan mi voz amorosa que les decía: “¿En dónde estáis hijos míos?” 7. He aquí mi luz, venid en pos de Mi. 8. En el Primer Tiempo vuestra fe se había opacado; ya no entendían mis hijos el lenguaje de su propia conciencia, y fue necesario que el Padre llegara hasta ellos para decirles: Tomad esta piedra en la que está grabada mi Ley, no olvidéis que ella os enseña el camino que conduce a la cúspide de la montaña en donde os espero. Y ante aquella piedra en donde estaba labrada mi Ley, juraron levantarse y caminar hasta el final de su destino; mas los tiempos pasaron y en la jornada surgieron las tribulaciones y las pruebas, que eran cada vez mayores mientras más transcurría el tiempo; entonces, levantando la faz y la voz al Padre le dijeron: “No os conocemos, ha mucho tiempo que luchamos y caminamos sin contemplar el fin de nuestra caminata, ni alcanzamos la paz que a nuestro corazón prometiste”. 9. Volvieron los hombres a su desobediencia y el Padre tornó a buscarles, acercándose más a ellos para hablarles como Padre y como amigo, Más aquellos le desconocieron diciéndole: “Vos no podéis ser nuestro Dios porque Él siempre ha estado en las alturas”. 10. Y es que se presentaba ante ellos como la verdad perfecta, mientras los hombres buscaban una verdad a su manera y llenos de indignación llevaron a la muerte al Hombre Divino. Aquel Hombre que era todo poder y sabiduría no dio a los hombres lo que ellos en su necedad pedían. Él era puro y sólo obras limpias y perfectas podían brotar de Él. Mas de la misma muerte se levantó a la vida manifestando así que el autor de todo lo creado no podía morir, Y cuando nuevamente fue el Señor a su Reino, a la montaña de perfección, entonces los hombres confesaron que quien había estado con ellos era el mismo Dios porque sus obras y prodigios estaban fuera del alcance de la humanidad. Recordaron que había dicho que Él era el camino y anhelando llegar a lo alto del monte donde habitaba el Señor, salieron del abismo al valle donde contemplaron la luz que les ayudaba a proseguir la jornada, pero el camino estaba lleno de espinos; entonces, recordando que el Padre ante todo es amor, y que les había dejado comprender que cuando su dolor fuera muy grande volvería a ellos, comenzaron a preguntar a su Señor, desde el fondo de su corazón: Padre, ¿Por qué no venís? Vos sois amor y perdón, ¿Por qué nos habéis castigado? y presintieron el tiempo en que por tercera vez había de descender del monte su Señor. Cuando llegó a ellos, les preguntó: ¿Qué queréis de Mí? Y ellos le contestaron: ¡Padre, salvadnos! Entonces el Señor les preguntó: ¿Queréis salir del abismo? Atravesad los valles y escalad el monte animados tan sólo por mi voz, que es lo único que escucharéis en este tiempo. Unos dudaron porque no contemplaban la presencia humanizada de su Padre, pero otros sí creyeron que la voz que oían provenía de su Señor. Estos se levantaron llenos de fe a proseguir su jornada, guiados por aquella inspiración divina que era la luz en su camino. 11. Discípulos: vosotros sois aquellos, mas en verdad os digo que Yo no he enviado a nadie a habitar en los abismos, os he enviado a morar en el valle para que desde allí ascendáis hasta la mansión de vuestro Padre. Son los hombres los que han abierto abismos ante sus pies para hundirse en ellos. Ahora os pregunto: ¿Creéis que con esta palabra que por medio del entendimiento humano os he entregado, podáis llegar al reino de los cielos? ¿Pensáis salvaros creyendo y practicando lo que estáis escuchando? 12. Bienaventurado el que crea en esta palabra y en esta manifestación, porque él llegará a la cima del monte; mas a quien no creyere le digo que ésta será la tercera vez que me negará o me desconocerá, porque quien cree en Mí una vez, tendrá que reconocerme siempre porque el sabor y la esencia de mi palabra no cambia jamás. 13. A los que dudan les dejaré en el lugar en que hoy están para que por sí mismos despierten. Si no dejase que los hombres conociesen las consecuencias de sus actos, ¿Podrían ellos saber cuándo han obrado bien o mal? La conciencia les habla de todas sus obras para que de sus malos actos puedan arrepentirse y con sus obras de amor cumplan con mi Ley que les dice: “Amaos los unos a los otros”. 14. Cristo en aquel tiempo dijo a los hombres que le desconocieron: vosotros esperaréis a que Yo vuelva; por eso hoy que nuevamente estoy con vosotros, os llamo para deciros que os alejéis del abismo y vengáis en pos de mi huella. 15. ¿Qué hará el Padre con los que han dudado de su presencia en todos los tiempos? Someterles a grandes pruebas y tocar las fibras más sensibles de su corazón a fin de que en ellas se despierte la fe, el amor y el deseo de servirle. En verdad os digo que la luz se hará en toda tiniebla y la paz será en donde por mucho tiempo sólo existió el ¡Ay! de dolor. 16. En cada corazón descubro un concepto diferente de mi Divinidad; puedo deciros que un Dios diferente encuentro en la creencia de cada uno de vosotros; eso se debe al distinto grado de evolución en que cada uno se encuentra. 17. Una vez más os presento la montaña; si ella es invisible a vuestro cuerpo, la estoy presentando a los ojos de vuestra fe. Sobre el Sinaí os di la luz en el Primer Tiempo y sobre el monte Tabor me transfiguré en el Segundo para daros muestras de mi Divinidad. 18. Quiero contemplaros creyentes de mi tercera venida. Yo os he dicho que el que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de Mí hasta lo alto de la montaña; mas ya sabéis que el camino de Jesús es el de la humildad, el sacrificio y ha sido trazado con sangre hasta el Calvario. Sabéis que a Mí me persiguió la calumnia, el rencor, la burla, la incredulidad y la envidia. Mas os vuelvo a decir: el que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de mi huella. 19. ¿Por qué teméis? No vengo a pediros imposibles, sólo que oréis con limpidez, que practiquéis la caridad y que os apartéis de lo superfluo. ¿Hay en esto un imposible? Si entre la humanidad hubiese existido espiritualidad desde un principio, Yo no hubiera venido a materializarme en este mundo y los hombres hubieran conquistado la mansión prometida al espíritu, por medio de su inspiración, su conciencia y su don de revelación. 20. Después de 1950 no volverá a materializarse más mi Espíritu ante la humanidad. Desde lo alto del monte donde habito, os contemplaré ascender paso a paso hasta que lleguéis a Mí. 21. Sois los caminantes que vinisteis en busca de vuestra salvación, con la esperanza de encontrar la verdad. Traíais un pesado madero sobre vuestros hombros y buscabais un Cirineo que os ayudase a soportar esta cruz; mas si os quedasteis aquí fue porque encontrasteis lo que buscabais. 22. ¿Quién que en verdad haya saboreado esta palabra podría abandonar a su Maestro? ¿Quién por ignorancia se apartaría del sendero? ¿Quién podría decirme que nada ha aprendido de Mí? 23. A quien no haya tomado con verdadero amor e interés esta lección divina para estudiarla, no le podré llamar mi discípulo, sino simplemente párvulo. 24. A nadie le he dado de comer aparte ni le he dejado afuera; a todos los he sentado a mi mesa y en ella he repartido el pan y el vino por igual. 25. Quiero que todos lleguéis a ser labriegos en mis tierras, pero labriegos preparados y celosos de su misión, que sepan cultivar mi semilla, que no dejen penetrar en sus tierra al gusano roedor que busca el fruto para devorarlo. 26. Discípulos: estudiad esta lección para que podáis preguntar a vuestra conciencia si estáis firmes en el camino, si estáis comprendiendo la enseñanza, si ya podéis llamaros labradores de mi campiña. 27. Mi misericordia se ha manifestado en vosotros. A nadie he preguntado sus obras antes de iniciarse como labriego en mi camino, y de cierto os digo, que entre el número de los que me siguen, está aquel que ha manchado su mano con sangre de su hermano. Nadie en la Tierra podía haber transformado a aquel malhechor en propagador de la caridad sino Yo. Mi perdón y mi palabra de amor fueron los que le redimieron y despertaron los sentimientos nobles que dormían en su corazón. 28. Si de los presidios he llamado a algunos para sentarles a mi mesa y formar con ellos un nuevo apostolado, nadie juzgue estas obras, porque en verdad no vine a curar a los santos ni a salvar a los justos, viene a buscar a los que me necesitan; he ahí mi caridad. Vine a convertir la escoria en elemento útil; he ahí mi poder. 29. Solamente limpios podréis llegar a Mí y sólo cuando limpiéis vuestro corazón podréis recibirme. ¿O no merezco esta ofrenda de vuestra parte? Yo contemplo que cuando estáis por recibir en vuestro hogar a una persona que juzgáis importante, todo lo limpiáis y lo ordenáis para haceros dignos de él. 30. ¿No creéis que es justo que en cada día, al nacer la luz de la aurora os debíais disponer a prepararos y limpiaros para llevarme en vuestro corazón? 31. Os hablo con sencillez porque sois los humildes de espíritu; si fueseis ricos en la Tierra, no estaríais escuchándome. No vengo a buscar galas ni palacios entre los hombres; preguntad a los videntes el esplendor espiritual que rodea a vuestro Maestro y comprenderéis que nada en el mundo se le podrá semejar. 32. Escuchad la voz de estos profetas que serán los que muchas veces os guíen con sus revelaciones, Dad crédito a sus palabras sabiendo que del más humilde me estoy sirviendo en este tiempo, de aquél que creáis más imperfecto para recibir la gracia del Maestro. 33. Encuentro lleno de paz vuestro corazón; es que estoy cerca de vosotros. 34. Vengo a conversar y a daros mi enseñanza; en este tiempo no me humanicé en la Tierra, ni he buscado la sombra de una palmera para hablar desde ahí a las multitudes, ni mi planta ha pisado el polvo de la Tierra. 35. Vengo a enseñaros el amor perfecto hacia vuestro Creador. ¿No soy por ventura digno de que me améis así? 36, La huella que os tracé en el Segundo Tiempo fue para convertir en hermanos a los que vivían como enemigos y a elevar espiritualmente a los que ya sabían vivir como hermanos. Hoy que no me miráis con los ojos materiales quiero que me contempléis con la mirada de la fe; mas entre vosotros existen muchos que sólo creen en lo que sus manos tocan y dudan de todo lo que está más allá de la vista y de la mente. Ellos son los que me dicen: “Padre, ¿Por qué no hacéis milagros como en los tiempos pasados para creeros?” De cierto os digo que aquel tiempo ha pasado y si decís creer en Mi y conocerme, ¿Para qué queréis milagros? Creed por fe. 37. Unid mi palabra de aquel tiempo a la de ahora; comparad su esencia y encontraréis que es la misma, Recordad que os dije. “El árbol por su fruto será reconocido”. Dejad que mi palabra pase por vuestro corazón hasta llegar al espíritu, el que os dirá de quién viene esta palabra. 38. Mientras no dejéis que sea el espíritu quien pruebe el sabor de este fruto, ¿Cómo os atrevéis a negar que sea el Padre quien os habla? 39. ¿Por qué hay quienes sin comprender mi Obra no pueden apartarse de Mí? Porque es su espíritu el que se ha convencido de mi presencia. ¿Por qué otros aun dudando, no dejan de escucharme una sola vez? Porque llevan la duda en el corazón, pero es el espíritu quien los retiene, porque él está contemplando la verdad, Si esos corazones perseveran, sus tinieblas desaparecerán. 40. Los que os sintáis satisfechos de mi palabra, no os vayáis al desierto, ni almacenéis sólo para vosotros el sustento que os he dado. Os llamé para calmar vuestra hambre y para que después vayáis a hacer lo mismo con vuestros hermanos los hambrientos. 41. Ahora que vuestro espíritu recibe la luz a través de esta palabra, dejadle; él quiere conocerme, quiere saber quién es el que lo ilumina, quiere conocer el camino que le conduzca al fin de su destino. 42. Bienaventurados los que rompan las cadenas de esclavitud que les atan al mundo para estar conmigo. Bienaventurados los que venzan las inclinaciones hacia lo superfluo y las pasiones humanas para conservar limpidez en la mente y en el corazón, porque mi palabra caerá como semilla en tierra fértil. 43. No porque me hayáis escuchado en este tiempo, creáis que habéis llegado a la perfección. Mucho tenéis que esforzaros en el camino y practicar mis lecciones para lograr esa perfección con vuestras obras de amor. 44. Aquí en la Tierra no logrará el espíritu su mayor elevación, por lo que os digo: No toméis esta vida como la única, ni a vuestro cuerpo como si fuese eterno. De cierto os digo que esa materia a la que tanto amáis, no es más que vuestra cruz. 45. Comprended mi palabra, ved que en su sencillez se encuentra mi esencia que es vida, bálsamo y paz. Podrán los hombres hablaros con palabra muy florida, pero daros la esencia que mi humilde Verbo encierra, eso nunca lo conseguirán. 46. Hoy escucho a los hombres hablar de ley, de justicia, de paz, de igualdad y de fraternidad; mas en verdad os digo, que en donde no existe amor, no podrá haber verdad, ni justicia y mucho menos paz. 47. Cuando os hablo de amor, me refiero al lazo divino que une a todos los seres, no me refiero al amor como lo entienden los hombres. Donde hay egoísmo o bajas pasiones, no hay verdadero amor. Yo amo lo mismo al que me niega y ofende que al que me reconoce y me honra con sus obras. 48. Si unos son dichosos sabiéndose amados por Mí y a otros no les interesa, mi manto de Padre a todos sigue cubriendo porque el amor es inmutable. 49. Nadie podrá impedir que os ame, como tampoco evitará que el sol os envíe su luz. Mas no olvidéis que soy también juez, y que nadie podrá impedir o rehuir mis juicios, como ningún humano puede detener por sí mismo a los elementos cuando éstos se desencadenan. 50. Caminad dentro de mi Ley y comprenderéis que mi justicia es inexorable. Cumplid con mis enseñanzas y a través de las mismas vicisitudes sentiréis la paz. 51. La humanidad está dividida, porque no se rigen por una sola ley. Cada nación tiene sus propias leyes. Cada pueblo sigue diferente doctrina y si penetráis en los hogares, también cada padre rige a sus hijos de distinta manera. 52. Le revelé al hombre el don de la ciencia que es luz, y el hombre con ella ha creado tinieblas y ha causado dolor y destrucción. 53. Juzgan los hombres encontrarse en la cúspide del progreso humano, a lo cual Yo les pregunto: ¿Tenéis paz en la Tierra? ¿Existe fraternidad entre los hombres, moral y virtud en los hogares? ¿Respetáis la vida de vuestros semejantes? ¿Tenéis consideración del débil? De cierto os digo que si estas virtudes existieran en vosotros, poseeríais los valores más elevados de la vida humana. 54. Existe confusión entre la humanidad, porque a quienes os han llevado al abismo, los habéis elevado sobre pedestales; por eso no preguntéis porqué he venido entre los hombres, ni juzguéis por qué me estoy comunicando por conducto de pecadores e ignorantes porque no todo lo que juzgáis imperfecto, lo es. 55. El hombre es lo más perfecto que en el mundo ha existido. En él hay semejanza con el Creador; tiene en sí la trinidad que vosotros encontráis en vuestro Dios: conciencia, espíritu y materia, tres potencias que unidas forman un ser perfecto. 56. Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería espíritu y carecería de conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo, ni sería el ser superior que por medio de la conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina. 57. Esta es la luz del Tercer Tiempo; más quien dijere que no es Dios quien os habla, sino este hombre, sometedle a prueba, que en verdad os digo: Mientras mi rayo divino no inspire su entendimiento, así le amenacéis con la muerte, de él no podréis arrancar palabras de esencia y verdad. 58. Nada extraño es que así como los espíritus se sirven de sus cuerpos para hablar y manifestarse, por un instante se desprenden de ellos para dejar que en su lugar se manifieste el Padre de todos los espíritus: Dios. 59. Vengo a vosotros, ya que no sabéis llegar hasta Mí, y os enseño que la oración más agradable que llega al Padre, es aquélla que en silencio se eleva de vuestro espíritu. Esa oración es la que atrae mi rayo a través del cual me escucháis. No son los cánticos ni las palabras las que halagan a mi Divinidad. 60. Más que a los virtuosos vengo a buscar entre vosotros a los necesitados, a los ignorantes, a los pecadores, para manifestaros mi caridad y convertiros en mis discípulos. 61. En este Tercer Tiempo, he de despojar a vuestro espíritu y a vuestra materia de todas sus lacras, para que alcancéis la verdadera elevación. 62. Lo mismo escucho al que en forma pura sabe elevarse para llamarme, que al que en su ignorancia me busca a través del más imperfecto culto. A todos los cubro con mi manto de amor. 63. Vosotros que me oís en este tiempo, no creáis hallaros en la cúspide de la espiritualidad, porque aún os falta mucho para llegar a ese grado de evolución, ni creáis ser los párvulos o principiantes en mi Ley, porque si bien estáis dando los primeros pasos en este Tercer Tiempo, ya en eras pasadas fuisteis también discípulos del Señor. Vuestro espíritu al escucharme en este tiempo se estremeció y después estudiando mi palabra, ha llegado a comprender el culto que el Padre espera de sus hijos. 64. Si siguiéndome no estáis libres de pruebas en este camino, es que no habéis llegado aún a la morada de vuestro Padre, donde os espera, para haceros sentir la verdadera paz y la dicha perfecta. 65. Ahora os digo: No os canséis, no retrocedáis ante los espinos y tropiezos, orad y me sentiréis cerca y comprobaréis que Yo soy el buen compañero en vuestro viaje. 66. No desesperéis, ni imitéis a los materialistas que sólo contemplan lo que la vida material les presenta. 67. Todo el que se ha perdido tendrá que desandar los caminos regresando al punto de partida para encontrar la paz del espíritu. 68. Es necesario que comprendáis para qué os he llamado en el Tercer Tiempo, que conozcáis vuestra responsabilidad y vuestra misión, porque no sólo responderéis de vosotros sino de la porción a vosotros encomendada. 69. ¿Por qué teméis? ¿Acaso significa un sacrificio el amaros los unos a los otros? ¿No veis cómo lloran vuestros hermanos en las naciones? 70. La guerra ha extendido su manto sobre muchos pueblos de la Tierra y esto ocasionará que se desaten también el hambre, la peste y la muerte. 71. No dejéis vosotros la puerta abierta a la guerra, porque como ladrón, penetrará y os sorprenderá. Velad y orad. 72. La mala hierba será cortada de raíz del corazón de los hombres y la buena simiente será conservada, para formar con ella una nueva humanidad. 73. Muchos hombres y mujeres, por causa de tanto dolor y destrucción, empiezan a suspirar por mi Ley, por mi palabra y por mi paz, mas no saben hacia donde conducir sus pasos para encontrarme, ¿No os agradaría llegar en esos momentos ante ellos? y poderles decir: “Este es el camino ahí está el Divino Maestro ". 74. Mirad cómo cada página de la enseñanza que os doy la estáis sepultando sin comprender el destino que ella tiene. 75. Yo soy el libro, la palabra y la luz ¿Por ventura podréis negarme ocultando la verdad? 76. Yo os bendigo, porque habéis sabido preparar vuestro corazón como un santuario. Las tierras, que son vuestros corazones, han abierto sus entrañas para recibir el rocío de mi gracia, que hará germinar la simiente de mi palabra. 77. En mi mesa a nadie se ha servido más a uno que a otro, a nadie se ha distinguido ni humillado. Son los hombres los que me aman en forma diferente, unos con ahínco, con perseverancia y con fe; otros con frialdad, con inconformidad e inconstancia. Cuando todos los hombres buscando la paz, la encuentren en Mí, comprenderán que la palabra de Cristo y sus promesas son de vida eterna y todo el que en este tiempo me halle, nunca más se apartará de Mí, porque el espíritu encarnado en esta era, ha alcanzado grande evolución que es experiencia y luz. 78. Os dejo como antorchas entre la humanidad, por vuestras obras se encenderá la fe en muchos corazones. Cuidad de vuestros actos, palabras y hasta de vuestros pensamientos. 79. Que nunca sepa vuestra mano izquierda lo que haga la derecha y la semilla de vuestro amor será abundante y fructífera. 80. ¿Qué habéis hecho de la lección del Maestro? Aún no contemplo vuestra regeneración. Más no esperéis que mi justicia toque vuestro mundo para levantaros a trabajar por la paz. 81. No porque de antemano os sintáis perdonados, vayáis a hacer mal uso de este perdón. 82. Las dos eras pasadas transcurrieron sin que vuestro espíritu cumpliera con fidelidad su destino. Hoy se ha abierto un nuevo tiempo ante él para que con sus méritos inunde de paz la Tierra y de ella se ahuyente la miseria y el dolor. Es el tiempo en que podréis dejar vuestro ejemplo impreso en el corazón de vuestros hermanos, para que se aparten del vicio, de lo superfluo y recobren la salud del espíritu y la del cuerpo por medio de la regeneración. 83. En verdad os digo que si os levantáis en este tiempo al cumplimiento de vuestra misión sin velar y orar, veréis el haz de la Tierra cubrirse de cadáveres. 84. Comprended pueblo, que nunca habéis sido enviados a la Tierra para que seáis indiferentes a lo que acontece entre la humanidad. 85. Velad y orad, no esperéis que este año sea de complacencias para vosotros. Son tiempos de lucha, de enmienda y meditación. 86. No os despojéis de mis dones, porque quedaríais como parias en la Tierra. 87. Orad por la paz de las naciones; he hablado a los hombres a través de la conciencia, a los que gobiernan estos pueblos y he visto que su corazón es reacio, que de él no retiran su odio y su ambición. 88. Velad por vuestra fe, por vuestro celo para testificar mi verdad y despreocupaos de las pruebas que por amor a Mí os causen vuestros hermanos, porque mi Obra, mi Doctrina y mi Ley son indestructibles, son inmaculadas. Os digo esto, porque seréis perseguidos por ser mis discípulos. La mala intención, y la mala fe irán tras de vosotros. Mas no por eso os ocultaréis en las catacumbas para orar y tratar de servirme; aquellos tiempos pasaron. 89. He libertado a vuestro espíritu y en su evolución nadie podrá detenerlo. 90. Mi extensa lección de este Tercer Tiempo os elevará a todos a un grado mayor de evolución desde donde contemplaréis a vuestro único Dios. Entonces habrá paz en vuestro espíritu y esa paz será semejante al gozo que tendréis cuando después de conquistar la tierra prometida y de alimentaros con los manjares eternos. Experimentéis la gloria de amar y de ser amados por vuestro Padre Celestial. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 60 1. Venid a mi mesa a comer el pan de mi enseñanza. 2. Vais a escuchar al Verbo; ¡Oh pueblo! 3. Yo contemplo vuestro afán por seguirme; no os ha importado traer vuestro corazón herido por los vuestros, desgarrado se encuentra; mas la vestidura de vuestro espíritu la contemplo intacta, porque la maldad del hombre no puede llegar hasta ahí. 4. Bienaventurados los que por mi causa son burlados y heridos y a pesar de ello con mansedumbre y amor llevan su cruz a cuestas, porque ellos verán prodigios de conversión en sus hermanos. 5. No todos los que forman la multitud que me escucha tienen fe; entre ellos descubro a los nuevos fariseos ocultándose, tratando inútilmente de encontrar impostura en la verdad. 6. He venido a enseñaros a elevar vuestro espíritu para que encontréis la esencia de esta palabra que está sobre toda imperfección humana. 7. La esencia que brota de esta palabra que os entrego, la derramaré sobre todos los pueblos de la Tierra porque es simiente de unificación. Esta Doctrina hará meditar y comprender muchas enseñanzas a la humanidad. 8. Los lazos rotos se unirán y las diferencias de razas desaparecerán ante la espiritualidad, porque el culto al único y verdadero Dios será uno solo. 9. Así empezaréis a formar en la Tierra una sola familia y os dejaré una antorcha grande, infinita, que alumbre el sendero espiritual de todos mis hijos. 10. Mi costado abierto aún deja escapar un raudal de agua que es redención y bálsamo para vosotros. 11. Preparo los caminos para que el extranjero llegue a esta nación y escuche mi palabra a través de esta comunicación. 12. Si en el Segundo Tiempo os dije: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, hoy que os hablo como Espíritu Santos digo: “Yo soy Cristo y soy el Padre, porque el Verbo que en Cristo habló era la palabra de Dios que es esta misma que hoy estáis recibiendo”. 13. Ha sido necesario que os hable por medio de símbolos, en sentido figurado y en parábolas, para que lleguéis a comprender las lecciones de espiritualidad que os he traído en este tiempo. 14. Mas ha llegado la hora en que apartéis de vuestro culto todo materialismo y me busquéis con el espíritu. 15. Comprended que no vengo a la casa material donde penetran vuestros cuerpos, vengo a la morada que vuestro pensamiento me prepara. 16. Hoy gozad con mi palabra. Cuando el año 1950 llegue, no os abandonará mi Espíritu porque él está en vosotros y en todo lo creado, mas ya no me escucharéis en esta forma. Si Yo vine espiritualmente a comunicarme con la humanidad, vosotros os elevaréis después espiritualmente hacia Mí. 17. Llegáis temerosos ante el Maestro para preguntarme: “Señor, ¿Nuestra simiente será grata ante tu mirada?”. A lo cual os respondo: Si habéis hablado con amor, si habéis tenido caridad para el enfermo, si habéis perdonado las injurias, habréis agradado a vuestro Padre. 18. Sembrad buena semilla para que recojáis buenos frutos. Si sembraseis amor y recogieseis desengaños en el mundo, no perdáis la fe y dejadme vuestra causa, porque es a Mí a quien servís y de quien recibiréis el galardón. 19. Os he enseñado a sembrar en el mundo para recoger en el cielo. 20. No busquéis vuestro pago en la Tierra, ni olvidéis que mi reino no es de este mundo. 21. En esta era se han desatado los elementos, para purificar a mis escogidos y dejarlos preparados para predicar mi palabra. 22. Mi inspiración va iluminando a los que me han buscado, a los que están destinados a ser mis discípulos: la voz de Elías es como campana sonora que despierta a los espíritus anunciando mi presencia. 23. La Obra que he venido a presentaros, es el arca en donde han de ser salvos los que en ella penetran, y el día en que hayáis recibido el último de estos mensajes, los elementos se desatarán y azotarán a la humanidad. Vosotros también seréis probados y entonces contemplaré la fe y la confianza que habéis puesto en Mí. Seréis escudriñados y muchos de vuestros hermanos que os han juzgado mal por ignorancia, al conocer mi Doctrina se unirán a vosotros. No sólo el hombre alcanzará mi enseñanza en este tiempo, también los espíritus que habitan en el valle espiritual serán elevados a escalas superiores. 24. Discípulos amados: sed celosos de mi Obra, cumplid mis mandatos y con ello estaréis dando testimonio de Mí. María vuestra dulce Madre, también desciende a vosotros y os llena de gracia, os enseña el amor perfecto y convierte vuestro corazón en fuente de caridad, para que hagáis grandes obras de amor entre vuestros hermanos y conozcáis la verdad. Ella es mi colaboradora y junto a mi palabra de Maestro y de Juez, está su palabra de madre y de intercesora. Amadla, pueblo, e invocad su nombre. En verdad os digo que María vela por vosotros y os acompaña, no sólo en los días de prueba sino eternamente. 25. Hago responsable a mi pueblo de estas manifestaciones de amor que le entrego; todo el que haya aprendido de Mí, prepare y enseñe mi verdad a los postreros. 26. Muchos hambrientos y sedientos de la palabra divina vendrán a vosotros y en mi enseñanza clamarán su anhelo de saber; Yo os estaré contemplando desde el Más Allá y toda obra buena que hagáis en favor de vuestros hermanos será bendecida y sus frutos multiplicados, en cambio todo error o adulterio a mi Ley será juzgado y sancionado por Mí justicia perfecta. 27. Creced y practicad sin fanatismo, elevaos y colocaos en un plano desde el cual podáis enseñar a todos vuestros hermanos sin distinción de credos ni doctrinas. No os detengáis para hacer la caridad a un necesitado porque practique un culto retrasado o imperfecto; antes bien, vuestra obra desinteresada conquistará su corazón. No os encerréis en grupos, ni reduzcáis con esto vuestro campo de actividades, sed una luz para todo espíritu y un bálsamo en toda aflicción. 28. Sois como el caminante que se sienta bajo la sombra de un árbol a descansar para después proseguir la jornada. Si la sed os abrasa, he ahí una fuente de agua cristalina en mi enseñanza; si vuestras fuerzas se han agotado, reposad; si la tristeza embarga vuestro corazón, aguardad y escucharéis el trino del ruiseñor que os hará olvidar vuestras vicisitudes; mas si el hambre llega a vosotros, cortad del árbol el fruto más maduro y comed. 29. He aquí al Maestro hablándoos con sencillas parábolas para que comprendáis mi Doctrina. 30. No quiero que os estacionéis en el camino, ni que mañana os quedéis mudos cuando los hombres os pregunten lo que escuchasteis de Mí; no es mi voluntad que después de 1950 lleguéis a reclamarme desesperados porque me he ausentado de vosotros. 31. Ved con qué mansedumbre y constancia me he presentado para entregaros mi palabra y enseñaros a pronunciar sílaba por silaba mis palabras divinas. 32. Discípulos: No vengo a exigiros que en vuestras obras y palabras alcancéis la perfección, pero si os pido toda la limpidez, caridad y sinceridad de que seáis capaces. 33. Guardad mi esencia en vuestro corazón para que cuando habléis, vuestras palabras vayan saturadas de ella y conmuevan el corazón de vuestros hermanos. Si vuestra palabra no lleva esta esencia no seréis creídos y os dejarán predicar solos en el desierto, el viento se llevará aquellas palabras y nada habréis sembrado. ¿Qué aliciente podrá sostener en su jornada a quien así vaya trabajando? Ese tendrá que hundirse en el desaliento. 34. Desde ahora os digo que os llenéis de fortaleza, de ánimo para la lucha, porque en vuestras flaquezas y en los instantes de amargura no esperéis que siempre venga alguien a consolaros. 35. Mas si sabéis desde hoy prepararos, jamás os sentiréis solos ni me sentiréis ausente, aunque hayáis dejado de escuchar mi palabra. Si sabéis buscarme y amarme, sentiréis mi presencia doquiera que estáis y en el momento en que la necesitéis. 36. Buscadme siempre de la mejor manera que podáis y en Mi encontraréis al Padre, Maestro y Amigo. 37. Nunca he negado mi caridad a quien la ha buscado, aun cuando haya llegado cubierto de lepra. A nadie le he prohibido tomar el pan de mi mesa. 38. Así os preparo porque de vuestros labios brotará mi palabra y ella será consuelo, profecía, bálsamo y baluarte en las pruebas de la humanidad. 39. Mirad la estela de dolor que va dejando la guerra y los hombres no quieren despertar de su letargo, mas pronto surgirán en el mundo sucesos que conmuevan a la humanidad y la hagan cambiar de ruta. 40. Los elementos darán voces de justicia y al desatarse harán que desaparezcan porciones de tierra y se conviertan en mar y que desaparezcan mares y en su lugar surja la tierra. 41. Los volcanes harán erupción para anunciar el tiempo del juicio y toda la Naturaleza se agitará y conmoverá. Orad para que sepáis comportaros como los buenos discípulos, porque ese será el tiempo propicio en que la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana cunda en los corazones. 42. Llenos de gozo venís hoy hacia Mí, para cantar ¡Hosanna! porque sois los que habéis oído mi voz y mi palabra en las tres Eras y reconocéis que soy el Dios único que en los tres tiempos se ha venido e manifestar a la humanidad. 43. Vosotros no veis misterio en mi Trinidad porque en verdad no existe. Yo soy un solo Dios que se ha manifestado en tres fases. Los hombres son los que al profundizarse en sus meditaciones y en sus ciencias se confunden. 44. El libro de la enseñanza se encuentra abierto ante vosotros y es el Maestro quien viene a elegir la lección; entonces vais sintiendo que de párvulos pasáis a ser discípulos según el amor, la fe y la voluntad que ponéis al escucharme. 45. Hay quienes a pesar de oírme y creer en mi presencia, no me han entendido; otros que reconociendo la grandeza de mi revelación no se han levantado a la regeneración y al cumplimiento de su misión, otros que quisieran extender mi enseñanza entre los hombres pero temen a la humanidad y sienten que sus labios enmudecen y aún hay quienes me han dicho: “Maestro, dejadme gozar los placeres del mundo y una vez hastiado, llegaré a vos”. ¡Ah ignorantes que así habláis a vuestro Señor sin pensar que el día postrero de vuestra vida no lo conocéis y cuando lo veáis llegar entraréis en lucha con la muerte, con la invencible, y vuestro espíritu se desprenderá de la carne para oír la voz de su conciencia que le dice que ante mi presencia se encuentra desnudo de buenas obras, con las manos vacías, mostrando que ha perdido la oportunidad de acercarse a su Padre! 46. Vengo a escoger de entre las multitudes a los que llenos de fe y de firmeza han de seguirme para que ellos imiten a su Señor extendiendo la Ley por todo el mundo. Sabéis que no tengo preferencias, pero que no todos estáis a tiempo para ser elegidos. 47. Desde los primeros tiempos de la humanidad he venido a servirme de los que se han preparado, de los que han analizado mi enseñanza para enviar por su conducto mis mensajes y mi Ley a los demás. 48. Cuando hablé a Abraham, él escuchó mi palabra y con la fe contempló a su Señor. Aquella voz dijo al patriarca: Contemplo que sois justo en la Tierra y hago con vos un pacto de alianza; es mi voluntad hacer brotar de vos numerosas generaciones, las cuales formarán un pueblo que deberá reconocerme y amarme y en él serán benditas todas las naciones de la Tierra. 49. Yo di a Abraham un hijo a quien llamó Isaac y al que amó profundamente, y para probar la fe y obediencia del patriarca, le pedí que lo sacrificara. Abraham se estremeció en su carne y en su espíritu, mas reconociendo que era orden divina la que estaba recibiendo, sólo pidió en su oración fuerza para llevar a cabo aquel supremo mandato y se dispuso al sacrificio de su hijo. 50. Eso me bastó, y cuando el brazo de Abraham se levantó para asestar el golpe, Yo detuve su mano, le devolví la vida del hijo amado y le di mi ósculo de paz. Sólo uno de mis elegidos podía resistir esa prueba, por eso Yo lo escogía a él para que su ejemplo quedara escrito para los hombres de su tiempo y de la posteridad. 51. Después Jehová os envió a su Verbo encarnado en Jesús, a quien probasteis y de quien me pedisteis su vida para creer; y mi amor infinito e incomprensible para vosotros, os lo entregó como un manso cordero, para que recibiendo su sangre, resucitaseis a la vida eterna. Ya podréis comprender mi amor por vosotros los pecadores. 52. Hoy vengo a buscaros nuevamente, mas no vengo a grabar la Ley en piedra, ni a encarnar mi Verbo en un hombre. Viene mi Espíritu Santo a hablaros por medio del entendimiento del hombre inspirado por Mí, a prepararos, para que después os comuniquéis directamente de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. 53. Es el espíritu de Elías quien abrió las puertas de esta Era en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la Sexta página del Libro de los Siete Sellos, el Libro de la Vida, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra. 54. Vosotros pertenecéis espiritualmente al linaje de Abraham, al pueblo en el que a través de los tiempos, se cumplieron todas las profecías y las promesas que os hice por medio de los patriarcas. 55. Ahora os estoy confiando un nuevo testamento que es como un arca, para que en ella se salve la humanidad. 56. Trabajad, sembrad, pero hacedlo dentro de mi Ley. Si os he dicho: mi voluntad es la vuestra y vuestra voluntad es la mía, puedo repetíroslo, pero siempre y cuando vuestra intención sea lícita. Pensad que de vosotros no debía haber brotado nada impuro por haber nacido del seno de Dios, justos y limpios. Os di la Tierra llena de bendiciones para que la tuviesen los hombres como hogar temporal. 57. Si en todos los tiempos he venido a mostrarme a los hombres, ¿Por qué entonces, necesitan hacer mi imagen con sus propias manos para en ella adorarme? 58. Pueblo, vuestra restitución en este tiempo ha consistido en venir a buscar una joya de incalculable valor entre el fango. ¿Por qué? Porque en la Tierra que habitáis y que habéis convertido en fétido pantano, perdisteis en tiempos pasados vuestra heredad; llegasteis sin ella ante mi presencia y hube de enviaros a buscarla, para que al retornar a Mí, me la mostraseis. Esa joya es el conjunto de virtudes. Haced el bien y cuanto más lo practiquéis, mayores serán los destellos que ella de. 59. No me culpéis de haber venido a doctrinaros en tiempos de dolor y de tristeza, porque Yo no he creado el dolor. 60. Sed mis buenos labriegos y os enviaré a las comarcas a enseñar esta Doctrina. No vayáis a enseñar lo superfluo, ni confundáis la verdadera fe en lo espiritual con las supersticiones. Si estas ideas mezclaseis a mi Obra, más os valiera enmudecer. 61. Hablad de mi verdad y os premiare con mi inspiración, como he premiado la inspiración de este pueblo y de mis portavoces derramando mi palabra cada vez más extensa. 62. Sentid mi presencia divina entre vosotros; ha sido mi voluntad sorprender a mi pueblo en este día. 63. Hoy vengo a preguntaros: ¿Qué habéis hecho de la Obra que os he confiado? ¿Qué habéis hecho de mis enseñanzas, y cómo habéis entregado mi mensaje a vuestros hermanos? Calláis ante mis preguntas, pueblo, porque sabéis que esas mismas preguntas ya os las había hecho vuestra conciencia. 64. Os sentís como párvulos ante el Maestro y en silencio lloráis. Yo os perdono y os concedo un tiempo más, para que en él lleguéis a convertiros en los verdaderos discípulos. 65. Bien sabéis que enseñanza no os ha faltado, que a vuestro paso os he llenado de alicientes para que prosigáis en el sendero. Ciertamente, me presento como juez, pero os hago sentir antes mi amor de Padre. 66. Pueblo: Si Yo diera a las naciones la paz a cambio de vuestra regeneración y enmienda, ¿Aceptaríais gustosos esta condición y os esforzaríais por cumplir con ella? Pensad en esto que os digo, discípulos. 67. Vengo lleno de amor y de mansedumbre para que aprendáis a amaros y para que seáis humildes. Yo soy el ejemplo y el Libro. Oíd a Cristo nuevamente porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida. 68. No sólo Yo he venido a manifestarme, también María vuestra dulcísima Madre y Elías vuestro Pastor Espiritual, para que comprendáis que éste es el último tiempo en que Dios se materializa a través del entendimiento humano para ser visto, oído y sentido por el hombre. 69. Si vosotros que habéis oído esta palabra, la abrazáis con amor y la dais a conocer como os la he enseñado, de cierto os digo que vuestra simiente alcanzará hasta la séptima generación; mas si no tuvieseis sumisión y caridad, el dolor se hará sentir en vuestros hijos y en sus descendientes. 70. Mucho tendréis que trabajar en el seno de vuestra congregación, para que vuestros méritos sean tenidos en cuenta; tendréis que uniros en pensamiento y en voluntad; tendréis que amaros como hermanos y saberos perdonar vuestras ofensas; entonces habréis roto las cadenas que os atan al materialismo, al amor propio, al egoísmo, para comenzar a vivir y a sufrir por los demás. 71. Elías es con vosotros y su luz os inspira para que terminéis de construir en vuestro corazón el santuario, como también os dio valor para que derrumbaseis de su pedestal a vuestros ídolos. El rayo de Elías ha venido siempre a exterminar la idolatría, la superstición, la ignorancia y ha hecho que los hombres reconozcan el poder del Dios de Verdad. 72. Pueblo: Refugiaos bajo el manto de paz de María en este tiempo de tribulaciones y orad por todos los hombres, tanto por los que la reconocen como Madre Divina como por los que la desconocen. 73. Ved cómo la guerra se extiende como el aceite en el agua. La mala hierba deberá ser cortada de raíz, para que la Tierra sea limpia nuevamente. 74. Velad y orad por la paz de vuestra nación y guardad en vuestro corazón mi palabra, porque aún estáis en el tiempo de oírla, mas pronto este tiempo pasará. 75. Yo recibo la oración de este pueblo que también eleva su plegaria a la Reina de los Cielos, la que os envía su caricia y deposita en vuestro corazón una flor espiritual. 76. Benditos sean los que vienen buscando mis huellas. Estáis oyendo mi voz que os envío desde lo perfecto, voz que en múltiples formas se escucha en todo el Universo. 77. Nadie puede ocultarse a la mirada de Creador puesto que Él es omnipresente. Os sigo doquiera que vayáis como vuestra propia sombra; ningún pensamiento puede escapar a mi Divinidad, ni existe obra que haya quedado oculta o ignorada para Mí. Lo mismo estoy con los espíritus justos que habitan mansiones elevadas, que con aquellos cuya turbación espiritual les ha hecho crear y habitar mundos de tinieblas. 78. Aquí estoy con todos, soy el esperado por unos, el perseguido por otros. El Espíritu Santo viene a descorrer el velo de oscuridad que os cubría, para que todo ojo pueda recrearse con esta luz. Soy la vida eterna que viene en busca de los muertos para levantarlos. 79. Elevaos en vuestra oración de tal manera que podáis llegar a los umbrales de la eternidad, en donde no pasa el tiempo y donde todo es paz y beatitud, porque ahí os saturaréis de la vida verdadera. 80. Pensad que inexorablemente llegará para cada quien el instante de penetrar para siempre en aquella morada. ¿Por qué os empeñáis en morar en este mundo? Cuán poca es vuestra fe y vuestra esperanza en la vida espiritual cuando tanto os aferráis a la Tierra, y cuando contemplo que quisieseis volver a ver en ella a aquellos que fueron vuestros y que hoy viven en espíritu, en mundos mejores que este. ¿Por qué queréis que vengan a llorar nuevamente al valle de lágrimas y a comer de vuestro amargo pan, si desde donde habitan ya están vislumbrado la silueta de la Tierra Prometida? 81. Sentís que la justicia del Padre se manifiesta en todo el Universo, mas Yo os digo que no confundáis mi justicia con el vulgar castigo. Esta era os ha sorprendido impreparados porque habéis desaprovechado los tiempos y vuestros dones y por esta causa os sentís castigados. 82. Discípulos: Despertad y reconoced el tiempo en que os encontráis. Os digo que así como nadie podrá retener mi justicia, tampoco podrá cerrar las puertas del Más Allá que mi caridad os ha abierto. Nadie podrá evitar que de aquellos mundos desciendan entre los hombres los mensajes de luz, de esperanza y de sabiduría. 83. Yo soy el único poseedor de ese reino y su llave está en mi doctrina. Comprended entonces toda la gracia que entre vosotros, humildes espiritualistas, he depositado porque ninguna secta o religión de este tiempo tiene la comunicación de la palabra divina, ni la presencia de los seres espirituales de luz enviados por mi voluntad. 84. Dejad que las grandes religiones y sectas desconozcan estas enseñanzas, dejad que nieguen esta comunicación y os juzguen; es que han olvidado, o no quieren saber que Cristo tiene la llave de todos los misterios del espíritu. Ya veréis cuántos que dicen seguirme en realidad serán quienes me persigan; mas mi palabra tendrá que cumplirse. 85. Esta es la Tercera Era en que Cristo viene al mundo sobre la nube, lleno de majestad y rodeado de seres espirituales de luz pera libertar y salvar a los hombres. A todos les he dado señales de mi presencia, a toda puerta he tocado, mas escuchando mis pasos, me han negado. Y habéis sido vosotros los humildes, los que lleváis en vuestro espíritu la simiente del pueblo de Dios, los que han creído en Mí, me habéis sentido y recibido en vuestro corazón. 86. Nadie ha podido detener estas manifestaciones ni ha podido detener vuestro paso, porque la verdad es luz y es espada invencible. 87. Hoy sabéis que mi venida en este tiempo no fue para colmaros de las riquezas del mundo; sin embargo, como una prueba más de mi presencia entre vosotros, habéis visto palpable mi caridad, ya recobrando la salud perdida, ya viendo abrirse las puertas del trabajo o recibiendo mus manifestaciones en tantas formas como os las he entregado. 88. A todos os daré pruebas de mi presencia, tanto en lo espiritual como en lo material. 89. Religiones y sectas del mundo: ¡Abrid vuestras puertas y como torrentes venid a Mí! ¡Hombres del poder: levantaos y probad mi Obra! ¡Hombres, mujeres, buscadme, tened caridad de vosotros! Si este pueblo no estuviese preparado para recibiros, Yo os recibiré, Yo os sanaré y os daré el pan de mi palabra. 90. Humanidad, orad; Yo os espero para hablaros y revelaros el misterio del Tercer Tiempo. 91. ¿Esperáis gloria en el mundo? Bien sabéis que esta Tierra, por voluntad del hombre, en vez de manar leche y miel, vierte llanto y muerte. 92. Preparaos, porque vuestras manos serán las que deberán destruir vuestra idolatría una vez que con todo amor practiquéis el culto espiritual a Dios. 93. Velad pueblo, porque la lucha se acerca y el adversario se aproxima. No será el Faraón del Primer Tiempo, ni el César del Segundo los que traten de reduciros a la esclavitud temerosos de vuestro desarrollo y de vuestra luz; serán las tinieblas de todos los siglos las que os envuelvan y amenacen, por eso os he dado la espada de luz para que luchéis. En esa luz habrá fe, sabiduría y caridad. 94. El perdón será una de las virtudes que mayor mérito hallará delante de mi justicia. Os digo una vez más: “Amaos los unos a los otros”. 95. Mi amor fundirá a todos los hombres y a todos los mundos. Ante Mí desaparecerán las diferencias de razas, lenguas y linajes y aun las diferencias que existen en la evolución espiritual. 96. Entre Dios como Juez y el hombre existe una escala que es María, la Madre amantísima, en cuyo amor se lavan y purifican los espíritus para presentarse ante su Señor. 97. Si la desobediencia de Adán, el crimen de Caín y la confusión de Babel, aún pesan sobre la humanidad, Yo os daré ocasiones para que os libréis de todas esas manchas. 98. Os ofrezco esta fuente de aguas cristalinas y vírgenes para que tengáis dónde calmar vuestra sed y os limpiéis de toda impureza, pero velad por la fuente porque se levantarán hombres queriendo engañaros con falsas doctrinas espiritualistas y os dirán que aman a Dios y a María. Cuidaos, porque eso será para disgregaros del redil. Surgirán aquellos que mezclen mi Doctrina con doctrinas humanas. ¡Vivid alerta! Porque ya se acerca la hora en que os llame a juicio; entonces mi presencia será como el trueno en la tempestad y mi luz como la del relámpago que nace en el Oriente y se pierde en el Occidente; entonces llamaré a los 144,000 marcados por Mí para que ante mi justicia entreguen su cosecha; unos estarán en materia y otros en espíritu. 99. Los que me siguieron en 1866, estarán presentes en este juicio, para que también respondan de la primera simiente. Antes de que la paz llegue será el juicio. Veréis levantarse fuertes contra fuertes y en sus luchas su fuerza y su orgullo se debilitarán; para entonces, la Tierra habrá sido bañada en sangre de pecadores y también de inocentes y cuando estas pruebas hayan sido, vendrá la paz a las naciones porque los hombres estarán reconociendo como único, fuerte y justo a Dios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 61 1. Al descender mi rayo entre vosotros, los ángeles se unen a vuestro espíritu en oración y homenaje al Padre. 2. El temor a mi justicia ha elevado el fervor de este pueblo, al ver que los elementos se desencadenan en estos días de prueba. ¿Por qué os amedrentáis? ¿No os he enseñado a orar y a escudaros con la fe? 3. Mirad que los elementos os están mostrando el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados. Si os ha tocado vivir y ver estos acontecimientos, no os atemoricéis ante la voluntad de vuestro Padre, todo sirve para purificaros. 4. A cada uno de vosotros le estoy confiando una porción de corazones para que los conduzca con su palabra y sus ejemplos; más si en las pruebas flaqueáis ¿Qué confianza podréis infundir a vuestros hermanos acerca de mi enseñanza? Entre las multitudes que os siguen hay corazones de roca que sólo con buenas obras lograrán conmoverse y convertirse a mi Doctrina. 5. Vivid alerta y sed sensibles porque a cada paso y en cualquier lugar os presentaré al necesitado y no debéis pasar indiferentes junto a él sin sentir su menesterosidad. También ésos a los que sólo miréis una vez en la vida, forman parte de vuestra porción; ellos os reconocerán en el más allá. 6. No miréis cuadros de dolor tan solo por curiosidad; id siempre animados de los más nobles sentimientos para que vuestras obras encierren verdadera caridad y para que llevéis el consuelo a vuestros hermanos; no huyáis de un hospital, ni os horroricéis de un leproso, de un mutilado o del que esté atacado de cualquier enfermedad contagiosa, no miréis con desprecio o repulsión un presidio, ni paséis junto a él sin elevar una oración por los que en él se encuentran. Tended vuestra mano con amor a los que han caído, a los que se encuentran olvidados de los hombres. ¡Cuánto bien les haréis en su espíritu! 7. Templad vuestro corazón para la lucha, no quiero en mis filas soldados débiles; vuestra presencia en el camino de vuestros hermanos puede significar para ellos salvación, liberación, salud y paz. 8. Pronto levantaré mi palabra de entre vosotros y los que no hayan querido llevarla en su corazón quedarán en espera de que el dolor venga a pulimentarlos. ¿Cómo podrían dar testimonio de mi nueva manifestación si no se encuentran preparados? 9. Si en el Segundo Tiempo habló mi Verbo a través de Jesús niño ante los doctores de la ley, haciendo que sus labios callasen ante mis preguntas y asombrándoles con mis respuestas, de cierto os digo, que en este tiempo mi Verbo llegará ante los nuevos doctores, teólogos y sabios, para interrogarles y contestarles; para esto es menester que os preparéis, Os enviaré a dar este testimonio a la humanidad y si los hombres no os creen, les diré: “Si no creéis a mis emisarios por su pobreza y por su humildad, creedles por sus prodigios”. Las obras de mis discípulos irán acompañadas de señales en la naturaleza y en la vida de los pueblos que harán meditar a la humanidad en la verdad de mi Doctrina. 10. No quiero que los marcados después de su jornada terrestre, retornen al valle espiritual envueltos por la tiniebla. Quiero recibirles llenos de luz, de fortaleza y de amor para enviarles en espíritu a la Tierra como un ejército invisible que llegue a limpiar los caminos, a librar a los cautivos, a despertar a los que duermen en la ignorancia, en el orgullo o en los vicios. ¿Qué será de los que habiendo recibido la señal del Espíritu Santo se presenten sin luz y sin méritos en el Más Allá? ¿Les enviará el Señor entre sus ejércitos de luz o tendrá que hacerles reencarnar nuevamente para que vengan a lavar sus impurezas? 11. En verdad, en verdad os digo: no sabéis qué tiempos esperan a la humanidad sobre esta Tierra, ni deseéis venir a habitarla en aquellos días. 12. Alejaos, alejaos del pecado, porque mi espada de justicia viene implacable a exterminar el mal. Yo ayudaré a los que luchan por salvarse y auxiliaré con mi caridad a los que lloran por el extravío de los hombres. Sí, pueblo, existen hombres y mujeres que velan por permanecer en la virtud, en el bien, y padres que oran porque sus hijos no se desvíen del buen sendero. 13. Yo os exhorto a una penitencia bien entendida, aquella que no os prive de nada, que sea benéfica al espíritu y al cuerpo pero en la que os eximáis de todo lo que sea perjudicial por saludable y placentero que os parezca, aunque esta abstención signifique un sacrificio. 14. Doquiera que piséis dejad una huella de amor y caridad para que el que por ahí pase reciba la luz, entonces sí estaréis imitando a vuestro Maestro. En verdad os digo que una de las huellas más profundas que podéis dejar en el corazón de vuestros hermanos es la del perdón de las ofensas recibidas. 15. Vuestro corazón se ha abierto lleno de humildad para confesarse delante de su Señor y Yo que soy Aquél en quien recaen todas las ofensas; os concedo mi perdón como un hálito de paz que tranquilice a vuestro espíritu y llene de esperanza vuestro corazón. ¿Qué más puede desear vuestro espíritu en el destierro en que se encuentra? 16. El Padre os habla desde su Reino, María os cubre con su manto y Elías vela por vosotros; sabed estimar la gracia que os ha sido concedida. 17. He aquí el Libro de la Vida Verdadera abierto ante vuestros ojos, para que no vayáis entre tinieblas. Si Yo os doté de espíritu lo más natural y justo es que le muestre algo más de lo que pueda enseñarle la Naturaleza. Un espíritu no debe vivir en la ignorancia en medio de mi creación ya que él es superior a cuanto le rodea. 18. Tengo sed no sólo de vuestro amor, sino de vuestra comprensión. 19. Tomad con elevación espiritual las pruebas y vicisitudes de la vida para que sean provechosas a vuestro espíritu, porque de cierto os digo, que a través de ellas comprenderéis con claridad muchas enseñanzas de vuestro Padre. 20. Aceptad vuestro destino, conformaos con lo que poseéis, tened paciencia. ¿Por qué a veces perdéis la calma y os desesperáis? Porque olvidáis vuestro principio así como las deudas que tenéis que restituir. 21. Dejad que vuestro espíritu comprenda y esté conforme con su restitución y sentiréis que la luz penetra en vuestro interior, llenándoos de esperanza, de fortaleza y alegría. 22. Sabed que no fue mi voluntad que lloraseis, ni que me place ver lágrimas en vuestros ojos; mas al contemplar que vuestro espíritu que llegó limpio a la Tierra, se ha manchado con los pecados del mundo, dejé que él mismo se purificara para que pudiera retornar a Mí. Si el ignorante reniega de mi justicia y el débil sucumbe, ellos están perdonados; mas vosotros que habéis escuchado esta palabra, que habéis recibido esta Ley, no podréis desesperaros ni blasfemar, a menos que apaguéis la luz de vuestra fe y caigáis en turbación. ¿No creéis que si en esa forma faltaseis sería tanto como manchar esta hoja blanca que os he entregado, o como arrojar lejos de vosotros el pan que con tanto amor os ofrecí? 23. No debilitéis, no volváis a enfermar ni permitáis que nadie os arrebate los dones que os estoy enseñando a desarrollar; sabed aprovechar la enseñanza y la fuerza que os doy para que transforméis la amargura y el sufrimiento en paz y en amor; si en el seno de vuestro hogar existen discordias es que no habéis sabido poner en práctica mi lecciones de amor. 24. Mientras me escucháis os sentís seguros, pero en cuanto abandonáis el recinto, os sentís acechados en muchas formas. ¿Seré Yo quien os tienta, quien os hace caer y quien desea que os perdáis? Discípulos: si he permitido que las tentaciones existan, dejad que ellas os prueben; vuestra misión es resistir con fe hasta convertir las tinieblas en luz. Si pongo en vuestro camino al que ha faltado, no es para haceros caer, sino para que lo salvéis; orad reconociendo que estáis en el tiempo de la lucha del espíritu y que debéis cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”. 25. Sed activos, no durmáis ¿O queréis esperar que las persecuciones os sorprendan durmiendo? ¿Queréis caer otra vez en la idolatría? ¿Esperáis que doctrinas extrañas vengan a imponerse por la fuerza y por el temor? Estad alerta porque por Oriente surgirán falsos profetas confundiendo a los pueblos; uníos para que vuestra voz resuene en todo el orbe y deis a tiempo el alerta a la humanidad. 26. Para ayudaros en vuestra unificación, me estoy haciendo sentir entre vosotros bajo muchas formas para haceros comprender el tiempo en que os encontráis, ¡Pero cuán pocos son los que sintiendo mi presencia saben decir: es el Señor! Los hombres duermen espiritualmente, vosotros que me oís habéis despertado, pero aún no os levantáis a despertar a los demás. 27. Del interior de estos humildes recintos saldrá el nuevo mensaje para la humanidad, de ellos saldrán las multitudes llevando en sus labios el testimonio de su regeneración y de su adelanto espiritual. 28. ¡Cuán pobres han sido en lo material estas casas de oración, mas su grandeza ha sido espiritual! Los recintos donde habéis escuchado mi palabra, son semejantes a un árbol corpulento y frondoso cuya sombra ha sido saludable, su presencia ha infundido paz y confianza y sus frutos os han alimentado, han dado albergue al adúltero, al infanticida, al vicioso, al enfermo, a los que mancharon su mano con la sangre de su semejante, a los pobres, a los hambrientos de amor; en todos ha corrido el llanto, se han elevado oraciones y se han escuchado palabras de gratitud. Paso a paso en estos recintos se ha ido purificando este pueblo con lágrimas y oraciones. 29. Ahora se purifica la humanidad en medio de grandes dolores; la guerra ha extendido su influencia en todo el mundo y el hombre débil ha cedido. Hoy corren ríos de sangre, naciones contra naciones se levantan, las mismas madres empujan a sus hijos a la guerra. Después vendrán todas las consecuencias: la peste, el hambre y la muerte; no habrá un lugar libre de ese exterminio, enfermedades raras aparecerán, la lepra se propagará y la ceguera también. El sol se sentirá como de fuego, los campos que ayer fueron fértiles quedarán estériles y las aguas se contaminarán. Por ello debéis prepararos, porque no bastará mi señal para ser salvos; ¡Cuántos sin ser de mis marcados, serán salvos, cuántos sin ser de mis escogidos sabrán encontrar el camino de salvación! Velad y orad. 30. De cierto os digo que si en este tiempo escucháis en la Tierra mi palabra por conducto de un entendimiento humano, en otros mundos también se escucha, aunque por otros conductos, por otros medios; mas aquellas maravillas las sabréis hasta que penetréis a la vida espiritual. 31. ¿Quién no ha sentido inquietud ante la vida del Más Allá? ¿Quién de los que han perdido a un ser amado en este mundo, no ha sentido el anhelo de volver a contemplarlo o por lo menos de saber dónde se encuentra? Todo lo sabréis; a ellos los volveréis a mirar; mas haced méritos ahora, no sea que cuando dejéis esta Tierra, en el valle espiritual preguntéis en dónde se encuentran aquellos que esperáis encontrar, y os digan que no les podéis ver porque se encuentran en una escala más alta; no olvidéis que tiempo ha os he dicho que en la casa del Padre existen muchas moradas. 32. Comed el pan de mi palabra para que se aparten de vuestro corazón la tristeza, el dolor y presintáis la vida eterna; Yo os entrego un poco de aquella paz. 33. Oídme una vez más apartando de vuestra mente los malos pensamientos que los inspira el mundo y así podréis penetrar con preparación en las enseñanzas espirituales que vengo a revelaros. Aquí, en el instante de vuestra elevación, en ese momento en que lucháis por concentraros en el fondo de vuestro corazón, es cuando se reflejan en vuestro espíritu las pasiones de la carne, ¿Cuándo dejaréis que en vuestro cuerpo se reflejen en plenitud los atributos y bellezas del espíritu? 34. Purificaos para que logréis sentirme; apartad poco a poco vuestra materialidad, Dejad las falsas deidades que moran en los insanos placeres, en las vanidades y en las ambiciones superfluas, dominad vuestras pasiones que vienen a tentaros y decidles como dijo Cristo en el desierto: “No tentarás a tu Señor, mas a El adorarás”. 35. Vengo a recordaros también que Yo os enseñé a entregar un tributo a Dios y otro al César, porque veo que todo se lo estáis entregando al César. Meditad un instante en cada día porque inexorablemente llegará la hora en que escuchéis mi voz que os llama para tomaros juicio y entonces será cuando vuestro espíritu responda de sí mismo y de su envoltura. No temáis de Mí en esa hora, Yo no soy injusto, temed de vosotros mismos. 36. Si en la Tierra os he demostrado que soy vuestro bienhechor amándoos y perdonándoos, ¿Creéis que al llegar vosotros a la vida espiritual me encontraréis cambiado? 37. Si os busco y os sigo con tanto afán, si os hablo y me inclino hasta donde estáis, es porque no quiero que al dejar este mundo os perdáis en el infinito, que os quedéis sin luz, que me busquéis y no me encontréis, que estando Yo muy cerca de vosotros me sintáis muy lejos, y no me escuchéis ni me contempléis. 38. Oíd mis lecciones y ponedlas en práctica. Bienaventurados aquellos de vosotros, que viviendo en medio de privaciones, de vicisitudes y amarguras, aún pedís por los que lloran, os olvidáis de vosotros mismos y rogáis por la paz de las naciones, porque esos que así obran encontrarán el camino de luz que conduce al reino de perfección y en la hora de su juicio su carga será más ligera. 39. Vengo colmando de beneficios a vuestro espíritu para que hasta el menesteroso que se quejaba de no poder hacer la caridad porque nada tenía, hoy reconozca que espiritualmente tiene un caudal inagotable. 40. Os estoy hablando por un conducto muy digno de mi Divinidad: el hombre, y en verdad os digo, que esta comunicación nunca se ha interrumpido. Yo soy el Verbo eterno, que siempre ha hablado y hablará a sus hijos muy amados. 41. Según la densidad de las tinieblas del mundo, así es la intensidad de la luz que le envío para que la humanidad conozca el camino verdadero. Si ya estuvieseis preparados, cuánto gozaríais sintiendo a cada paso, en cada lugar y en cada ser mi presencia. Me sentiríais en vuestro corazón, me escucharíais en vuestro espíritu, me veríais en todas mis obras aún en las más pequeñas. Hoy exclama la humanidad: “¡Dios mío, qué oscuros están los caminos de la vida!” sin contemplar que Elías, el Enviado del Tercer Tiempo, ha iluminado los caminos con mi luz y que en ellos podéis ver claramente las huellas de mi sangre. 42. Mi Reino viene en contra de vuestro reino, me he levantado en guerra contra el mundo, mas nadie se turbe, porque mi espada es de amor y mis ejércitos vienen armados de paz y de luz. Los enemigos de mi Reino caerán abatidos bajo la fuerza universal del amor y esos enemigos no podrían ser mis hijos, sino sus imperfecciones, sus desobediencias, sus pecados, los cuales Yo haré desaparecer. 43. ¿Cómo habría Yo de tomar vuestras armas de odio y de muerte para exterminaros? ¿Podría Yo ser el destructor de mis propios hijos? ¿Es concebible esto en Dios? Yo os digo: He aquí a vuestro rey sin corona, sin cetro y sin manto. Escudriñad mi palabra, juzgadme a través de ella si queréis. Os digo que mi Reino se ha acercado a vosotros en este tiempo para enseñaros la comunicación con vuestro Padre de espíritu a Espíritu. 44. Sois vosotros los caminantes a quienes les será dado contemplar la nueva Jerusalén, la ciudad blanca y luminosa que no se encuentra en la Tierra porque es espiritual. Seguid adelante, perseverad en la fe, recorred el camino lleno de amarguras y asperezas, hasta que lleguéis a la gran puerta donde me veréis, ahí os recibiré y os mostraré la grandeza de mi Reino que es el poder de mi gloria; para ayudaros a llegar os doy mi báculo de amor. 45. Hoy buscáis mi palabra para fortalecer vuestro espíritu porque sabéis que es tiempo propicio para penetrar en el camino de la espiritualidad. El camino lo lleva trazado cada hombre en su corazón, sólo falta que lo quiera encontrar. Mi amor ha venido a mostrar su fuerza a todos mis hijos y mi luz no ha dejado a nadie en las tinieblas. 46. Millares y millares de seres viven en la desesperación y en la angustia, mas llegará el momento en que les veréis surgir a la luz, porque su dolor los está conduciendo al camino de la vida eterna. Sobre la humanidad desciende mi luz cual inspiración divina, pero entonces surge en los hombres la duda y no creen que sea la voz del Señor la que les habla, y es que aún no han comprendido en qué Era se encuentran. 47. Mi semilla, que es de amor, verdad, caridad, salud y paz, está destinada a todo aquel que quiera sembrarla. 48. Vosotros que oís mi palabra a través del entendimiento humano no sois los únicos que recibís mensajes espirituales; Yo sé en dónde se encuentran otros de mis nuevos discípulos, aquéllos que con amor se preparan para recibir por inspiración mis pensamientos divinos e intuitivamente saben qué tiempo es éste. Sabed que no concedí a todos la gracia de que recibieseis mi luz o la del mundo espiritual a través del cerebro humano; unos han sido preparados en una forma, otros en otra, pero todos coincidirán en la verdad que es una sola, unos y otros se reconocerán en la espiritualidad en las obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos. 49. Quisiera la humanidad tener la visita de un nuevo Mesías que le salvara del abismo, o al menos oír la voz de Dios humanizada vibrando en los vientos y Yo os digo que bastaría que observaseis un poco o recogieseis vuestro espíritu en meditación para darle sensibilidad, para que escuchaseis cómo todo os habla. Si os parece imposible que las piedras hablen, Yo os digo que no sólo las piedras sino todo cuanto os rodea os habla de vuestro Creador para que despertéis de vuestros sueños de grandeza, de orgullo y de materialismo. 50. Este es el ocaso de una era y el amanecer de un nuevo tiempo; ya está apareciendo la luz de la aurora, cuando aún no se disipan las sombras de la noche; el milagro está delante de vuestros ojos y aún no lo presentís por vuestra dureza de corazón. ¿Cómo vais a penetrar en meditación si aún no os habéis arrepentido de vuestras faltas? 51. Os habéis familiarizado con la maldad y el vicio que os rodea, miráis con naturalidad el homicidio, la deshonra, el adulterio, combatís la virtud y en cambio al vicio lo disfrazáis, para mostraros en apariencia limpios ante los ojos de vuestros hermanos. 52. De cierto os digo que de estas tinieblas la humanidad saldrá a la luz, mas ese paso será lento. ¿Qué sería de los hombres si en un instante comprendiesen todo el mal que han ocasionado? Unos perderían la razón, otros se arrancarían la vida. 53. No esperéis, pueblo, hallaros en espíritu para levantaros a llevar al mundo la nueva de mi manifestación entre vosotros, esta noticia llegará al corazón de la humanidad y ése será el principio de su espiritualidad. 54. Cuando los hombres se hayan regenerado sentirán mi presencia y mi amor en su corazón. 55. ¡Oh mis párvulos, vosotros no podréis imaginar el anhelo divino con que me acerco a vuestro corazón! Vengo a conversar con vosotros, a recrearme viéndoos en torno a mi mesa. Si aún no habéis aprendido a elevaros a Mí, Yo desciendo hasta vosotros. Jamás dejaré de amaros, jamás me cansaré de miraros con ternura. 56. Esta forma de oídme a través de un intérprete humano terminará y sonará la hora en que el Padre eche a vuelo la campana para llamaros a congregación y escuchéis por última vez esta palabra. 57. Se acerca 1950 el año en que dejaréis de oírme; no creáis que cuando haya desaparecido el eco de la última campanada vendrá el descanso para este pueblo; por el contrario, ese será el primer instante de vuestra lucha, de la gran jornada que vais a iniciar. 58. Hoy estáis como mis discípulos del Segundo Tiempo, rodeando al Maestro, escuchando su Doctrina y observando sus obras; el Maestro era quien hablaba a las multitudes, el que hacía prodigios entre los menesterosos, el que guiaba y corregía y el que les defendía; pero Él les había anunciado su partida y ellos sabían que quedarían en el mundo como ovejas entre lobos. 59. ¡Cómo temían aquella hora! Y cuando llegó el instante de la separación, quedaron solos en la Tierra, mas el Maestro les acompañaba desde su Reino, su Espíritu les alentaba en toda hora y les cumplió hasta la última de sus promesas. 60. ¿Por qué vosotros que sabéis que esta forma de comunicarme terminará, esperáis con indiferencia ese año de 1950? ¿Por qué pensáis los que os sentís ya fatigados que después de ese tiempo ya podréis recostaros a dormir? Pensad que hoy sois simplemente los párvulos que después se convertirán en maestros; mas no temáis al cumplimiento de vuestra misión, recordad que cuando estuve en aquel tiempo entre mis discípulos ellos también fueron párvulos en mi enseñanza. 61. En cierta ocasión dije a Andrés, que era uno de mis doce apóstoles: ¿Tenéis fe en Mí?: “Sí Maestro”, me contestó. ¿Creéis que en mi nombre podréis sanar a los enfermos? “Sí Señor, creo poder hacerlo”. Bien, le dije, id por ese camino que conduce a Jericó y en él encontraréis un enfermo; ungidle en mi nombre y traedme noticias. 62. Andrés emprendió la caminata y en el trayecto encontró al enfermo que era un leproso y le dijo: En el nombre de Cristo, mi Maestro y Señor, sanad; mas el leproso le miró tristemente sin experimentar alivio alguno. Por segunda y tercera vez Andrés pronunció mi nombre, mas el enfermo no sanó. Apesadumbrado el discípulo retornó hacia Mí y débilmente me dijo: “Maestro, el enfermo no ha sanado, no se ha limpiado de su lepra, mi fe en vos no me ha bastado, mas he comprendido que lo que vos hacéis, nosotros no lo podremos hacer; además, la enfermedad de aquel hombre es incurable”. 63. Entonces le dije: Andrés, seguidme, y le llevé hasta el enfermo, al cual toqué simplemente con mi mano y le dije: Sed sano. El leproso al instante fue limpio. 64. Andrés avergonzado y a la vez maravillado, me preguntó cómo pudo ser aquello, a lo cual le respondí que la caridad hacía milagros, que él no pudo lograrlo porque dudó de este poder y sintió horror de tocar al leproso. Sin embargo, más tarde, cuántos enfermos y entre ellos a cuántos leprosos sanó Andrés, mi discípulo amado. 65. Quiero haceros comprender que durante este tiempo de mi predicación estáis desarrollando vuestros dones, y que cuando llegáis a errar Yo os corrijo, mas vuestros mejores frutos vendrán después de que me hayáis escuchado. 66. Nada pendiente o inconcluso dejará el espíritu sobre la Tierra. 67. Esto que os digo lo están oyendo unos cuantos; sin embargo, llegará a todos los corazones. Como mi palabra del Segundo Tiempo se extendió por toda la redondez de la Tierra, la de este tiempo será como un riego fecundo sobre la semilla que antes sembré. 68. No creáis que vosotros sois el único medio para dar a conocer mi Ley a los hombres; mas es necesario que desempeñéis la misión que os corresponde porque estáis dentro de mis planes divinos, No os acobarde la calumnia ni la humillación, tened presente el camino que anduvo vuestro Señor en la Tierra. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Yo soy la puerta. 69. Tiempo es de que hagáis resplandecer mi Doctrina con vuestras obras para que mi nombre resuene hasta el más escondido rincón de la Tierra; unos serán precursores de otros, así como Elías ha sido mi precursor en todos los tiempos. 70. Si venís por mi camino, no sentiréis fatiga, ni llegaréis cansados a Mí; sobre este sendero he venido a derramar mi luz con esta palabra que os doy por medio del portavoz, palabra que pronto dejaréis de escuchar. Grabad profundamente en este sendero la huella de vuestros pasos para que mañana os hagan justicia al consideraros mis buenos discípulos y vuestro ejemplo sirva de estímulo a los que vengan después; Yo os espero en la eternidad; por lo tanto, nunca será tarde para llegar a Mí. 71. En mi sangre lavaréis todas vuestras manchas porque, ¿Qué significa mi sangre, sino mi amor? Yo he de veros habitando en mi seno, en lo más alto de la escala de perfección después de haber cruzado los áridos y desolados desiertos de vuestra restitución, después de haber salvado las encrucijadas de las pasiones y de haberos librado de las olas del mar embravecido; pasará el dolor, las luchas, y llegaréis al fin a la mansión donde existe la paz verdadera, la dicha no presentida por el corazón humano y donde brilla la luz de la sabiduría infinita. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 62 1. Discípulos amados: vengo a confirmaros que cuanto os dije en tiempos pasados se está cumpliendo; de la misma manera se cumplirá lo que a través del entendimiento del hombre os he profetizado en esta era. Esta es la razón por la cual se ha avivado la fe en estas multitudes que en un principio vinieron a escudriñar mi palabra para comprobar si era verdad que el Divino Maestro estaba entregando sus lecciones de amor a sus hijos y que después se han dedicado al estudio y al análisis para luego llevar esta Doctrina a la Humanidad. 2. Comenzáis a amar todo lo que es digno de vuestro corazón limpio de pasiones y de vuestro espíritu, e insensiblemente vais dejando de amar todo lo que antes ambicionasteis en el mundo. Así os habla el Espíritu de Verdad en este tiempo en que manifiesta su palabra a través de criaturas torpes, humildes y pecadoras. Pequeños y pobres recintos habéis levantado en los rincones más apartados de las ciudades y aldeas, y en ellos se han congregado las muchedumbres ávidas de escuchar mi enseñanza. 3. En aquel tiempo los hombres oyeron hablar a Jesús en las aldeas, en las riberas de los ríos y en los campos hasta que llegó el instante en que debía consumarse mi obra y penetré en Jerusalén, la ciudad cuyo nombre irá siempre unido al del Maestro; mas aquel pueblo no me dejó ya salir, no porque me amara, sino porque había de dar muerte al que le traía el mensaje de mayor enseñanza de los que hasta entonces había recibido de su Señor. 4. Ahora os dice Cristo: “Yo soy la puerta de la nueva Jerusalén, bendito sea todo aquél que por ella penetre a la blanca y santa ciudad, porque tampoco saldrá de ella, mas no porque vaya a encontrar la muerte; por el contrario, ahí encontrara la vida eterna”. 5. Mientras, vuestros cuerpos bajarán a la tierra, en cuyo seno se confundirán para fecundarla, porque aun después de muertos seguirán siendo savia y vida; vuestra conciencia que está sobre vuestro ser no quedará en la Tierra, sino que vendrá con el espíritu para mostrarse ante él como un libro cuyas lecciones profundas y sabias serán estudiadas por el espíritu. Ahí se abrirán vuestros ojos espirituales a la verdad y en un instante sabréis interpretar lo que en toda una vida no lograsteis comprender; ahí sabréis lo que significa “ser hijos de Dios y hermano de vuestros semejantes”; ahí comprenderéis el valor de todo lo que hayáis poseído, experimentaréis el pesar y el arrepentimiento por los errores cometidos, por el tiempo perdido, y nacerán de vosotros los más bellos propósitos de enmienda y de reparación. 6. Era necesario que viniese Yo en este tiempo, con una enseñanza más amplia y más completa a esclarecer misterios y a destruir tinieblas a fin de que pudieseis conocer todos los dones de que os ha revestido vuestro Padre; sin ese conocimiento y sin ese desarrollo, no hubierais podido acercaros a Mí y andaríais navegando siempre en vuestro mar de incertidumbres. 7. Los dones y potencias que poseéis, no los habéis podido aprovechar debido a vuestra ignorancia; más si en alguno de mis hijos se han manifestado en forma espontánea o natural, no ha faltado quien lo juzgue anormal o le atribuya poderes ocultos y perversos. 8. Pobre humanidad que teniendo por Dios al Dios verdadero, no lo conoce ni lo comprende, como no ha podido conocerse a sí misma, porque sobre sus ojos lleva una venda de tinieblas por su fanatismo religioso, por ese culto impuro e imperfecto que siempre ha sido un obstáculo para su elevación y evolución; mas Yo, que soy el verdadero y único pastor de los espíritus, para conducirlos a la morada que les tiene señalada mi caridad, vengo en busca de las ovejas descarriadas para llevarlas al camino de luz que conduce al aprisco celestial. 9. Para ello vengo a mostraros una página nueva del Libro de la Vida Verdadera. 10. De vosotros nada vengo a llevarme; por el contrario, vengo a dejaros todo. Aún no es el tiempo de que venga por la cosecha. 11. Os estoy enseñando con mis divinas lecciones a labrar la tierra y cuando hayáis adelantado en el análisis y conocimiento de mi Ley, le daréis a conocer a vuestros hermanos con el testimonio de vuestras obras de amor y caridad. Yo desde la eternidad seguiré vuestros pasos y vigilaré vuestra siembra; cuando el tiempo sea propicio, me presentaréis vuestra cosecha. 12. Vivís en un tiempo de pruebas, no hay ni una hora del día en que no estéis bajo alguna prueba. Bajo el peso de ellas el profano blasfema y el discípulo sorprendido se pregunta: ¿Por qué si voy siguiendo la huella del Maestro, siento doblegarme bajo el peso de las pruebas? Y el Maestro os contesta. Aquél que me siga llevará una cruz y mientras más de cerca me acompañe y me imite, más amargo será su cáliz, porque sin pruebas ¿Qué seríais? ¿Cuándo llegaríais a Mí? 13. La gloria del espíritu es para aquellos que llevan sobre su hombro el peso de su cruz y tienen una mirada de perdón para quienes les ofenden, una palabra de consuelo para los que sufren y una mano que bendice a cuantos cruzan por su camino. 14. Alcanzarán la gracia los que en la vía dolorosa de su vida, al caer sepan levantarse con resignación y sin arrojar la cruz de su misión, lleguen con ella hasta la cumbre de la montaña; porque éstos habrán imitado en su vida a su Maestro, y con El serán en su Reino. 15. No creáis que Cristo, por haber sido Dios hecho hombre, sangró y murió sin sentir dolor en su agonía; en verdad os digo, que el dolor de Cristo fue real y no ha habido antes ni después dolor que lo iguale; fue tan intenso en su misma carne, que ésta exclamó: Dios mío, Dios mío ¿Por qué me habéis abandonado? 16. A vosotros también llegarán a ofreceros el cáliz del dolor. ¡No le rechacéis porque nunca os será enviada una prueba superior a vuestras fuerzas! 17. Os estoy despertando con mi luz y así despertaré a las religiones con la verdad de esta palabra. 18. Mi caridad ha iluminado a cada espíritu en este tiempo y en ellos ha surgido la interrogación y la inquietud. Hombres y mujeres se levantan en busca de luz porque se sienten como náufragos en medio de la tempestad. 19. Desde los hombres de ciencia perdidos en el mar de la vida hasta los rudos de entendimiento sienten la llegada del nuevo tiempo. ¡Cuántos de esos hombres al buscarme, tendrán que tropezar con vosotros para preguntaros lo que os enseñó el Maestro! No todos llegarán con mansedumbre, habrá quienes exijan pruebas para creer y otros que os amenacen; ese es el tiempo para el cual debéis estar preparados, esa será la ocasión para hacer méritos ante vuestro Señor. 20. Hablaréis como os he enseñado, no brotará de vuestros labios el verbo florido sin esencia que usan los hombres; dejad que la palabra humilde, sencilla y sincera, sea la que brote de vuestros labios y ella conmoverá todas las fibras de quien la reciba. Haceos dignos también de que os revele los misterios que en mi arcano aguardan el instante de salir a la luz. Fortaleceos en Mí, no retrocedáis ante nada. No es mi voluntad que los hombres, por medio del temor, cierren vuestra boca y hagan enmudecer a mi pueblo. 21. ¡Valorizad las pruebas que habéis pasado para que no temáis ante las que están por venir! Vencisteis al Faraón, pasasteis sobre los ídolos que antes adorabais como si fuesen vuestro Dios, olvidasteis las tradiciones para apegaros a la Ley y rechazasteis el fanatismo religioso y en esa lucha se ha templado vuestro espíritu. 22. No deis a vuestro cuerpo mayor importancia de la que en realidad tiene ni dejéis que ocupe el lugar que sólo a vuestro espíritu corresponde. 23. Comprended que la envoltura es sólo el instrumento que necesitáis para que en la Tierra se manifieste el espíritu. 24. Os levantaréis revestidos de humildad al cumplimiento de vuestra misión y os sorprenderá ver cómo una fuerza misteriosa lo va disponiendo y preparando todo en vuestro camino. Así, cuando lleguéis a depositar la semilla de mi Doctrina en algún corazón, descubriréis que antes de que a él llegaseis, ya había sido prevenido y dispuesto y que por eso supo recibir en su seno la simiente. 25. No os acobardéis ante la esterilidad de los campos en este tiempo. No os desaniméis si al sembrar una semilla descubrís que debajo de la tierra sólo piedras existen. Luchad contra las mismas piedras, Yo os estoy dando las herramientas; tened fe y Yo os prometo manifestarme ahí donde me necesitéis. 26. Velad, porque los hombres se preparan y se unirán en grupos grandes y fuertes sin saber por qué lo hacen; mas vosotros sabéis que se levantan en busca de la tercera de mis revelaciones, en busca del que les prometió volver. Ellos buscarán luz en los pasados testamentos en espera de encontrar una palabra que les confirme su creencia de que este es el tiempo de mi retorno como Espíritu Santo. 27. Los hombres me interrogan y me dicen: "Señor, si vos existís ¿Por qué no os manifestáis entre nosotros si en otros tiempos habéis descendido hasta nuestra morada? ¿Por qué hoy no venís? ¿Es ahora tan grande nuestra iniquidad que os impide venir a salvarnos? Siempre buscasteis al perdido, al ciego, al leproso, de ésos ahora está lleno el mundo, ¿Acaso ya no os inspiramos piedad? Vos dijisteis a vuestros apóstoles que volveríais entre los hombres y que daríais señales de vuestra llegada las cuales creemos estar contemplando. ¿Por qué no nos mostráis vuestra faz? 28. He ahí a los hombres esperándome sin sentir que estoy entre ellos. Estoy delante de sus ojos y no me ven, les hablo y no oyen mi voz, y cuando por un instante llegan a mirarme, me niegan, mas Yo sigo dando testimonio de Mí, y a los que me esperan les sigo esperando. 29. Y en verdad que las señales de mi manifestación en esta era han sido grandes; la misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo. 30. Todo estaba escrito en el libro de los Siete Sellos que se encuentra en Dios y cuya existencia fue revelada a la humanidad por medio de Juan, el Apóstol y profeta; el contenido de ese libro sólo el Cordero Divino os lo ha revelado, porque no ha existido en la Tierra ni en los cielos un espíritu justo que os pudiera esclarecer los profundos misterios del amor, de la vida y de la justicia de Dios; mas el Cordero Divino, que es Cristo, desató los sellos que cerraban el Libro de la vida para revelar su contenido a sus hijos. Y ahora Elías fue enviado como representante de la Tercera Era y como precursor de mi comunicación entre los hombres para preparar a vuestro espíritu para comprender esta revelación. Él fue quien puso la primera piedra del templo del Espíritu Santo y quien os reveló que os encontrabais en la época del Sexto Sello y que todos los que escucharen y contemplaren estas manifestaciones, quedarían como testigos ante la humanidad, a la que deberían entregar mi verdad testificando con sus obras la realidad de mi manifestación. 31. Los primeros cerebros por los que se manifestó esta luz estaban preparados por mi caridad; mas para ser dignos de mi manifestación, oraron y perseveraron en la fe, en el respeto y en la elevación; entre ellos está mi hijo Roque y mi sierva Damiana, portavoces en los cuales, primero Elías en él y después el Verbo Divino en ella, anunciaron a la humanidad la llegada del Tercer Tiempo. Por su conducto comencé a llamar a los hijos de Israel y a señalar a los escogidos de cada tribu. 32. Desde entonces algunos de mis hijos han tratado de apagar esta luz; mas en verdad os digo que nadie podrá hacerlo, porque la luz del Sexto candelero viene de Dios; antes bien, los que han querido luchar contra esa luz han avivado su flama. 33. Ahora bien, estudiad mi lección y decidme si todas estas profecías podrían haber tenido cumplimiento en el seno de alguna religión. 34. Con palabra de amor y de vida he venido a enseñaros un culto más perfecto y habéis conocido una nueva comunicación con vuestro Padre que os prepara para la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu. 35. Os fueron descubiertos los dones que posee el espíritu y comprendisteis que poseyendo una heredad, no la conocíais. Os persuadí de mi presencia concediéndoos los beneficios que sólo mi caridad puede hacer, tanto en vuestra salud corporal como en vuestra moral, en el camino de vuestra vida, porque sólo la luz de la fe os podrá hacer llegar hasta el final del camino de vuestra restitución espiritual. 36. Hoy recibo de cada uno de mis hijos su ofrenda y su petición. 37. Apartad de vuestro espíritu y de vuestro cuerpo el cansancio, porque aún tenéis que caminar y que trabajar. Ha coincidido el tiempo del dolor con el de mi llegada, así que no estáis solos. ¡Cuánto gozo experimentará los que contrarresten los sufrimientos de la vida con la práctica de mi Doctrina! 38. En este tiempo vuestro corazón aprenderá a latir de amor por los demás, porque llegaréis a reconoceros en verdad como hermanos en Dios. La mano del que ame será fuerte para levantar al caído. La roca que sienta el toque de mi caridad, manará agua inagotable. 39. Hoy aún permanecen cerrados los labios de los hijos de este pueblo para anunciar al mundo que Cristo, el Rabí ha vuelto; pero vuestro mutismo no debe prolongarse porque mañana lloraréis vuestra desobediencia. 40. Creed en verdad que vuestras obras quedarán como simiente para las generaciones futuras y que por ello habéis tenido que pasar por el crisol del dolor para purificaros y para que pudieseis comprender los dones que os he entregado. Muchos tuvisteis que lavaros en las aguas de la purificación. Se limpió el entendimiento del portavoz, el corazón del que tuvo que conducir multitudes, la mano del que tuvo que ungir enfermos, la mirada espiritual de los que habían de penetrar en el más allá para profetizar. 41. El dolor, el cáliz de amargura y las pruebas de vuestra vida, os han dado temple para resistir la lucha que se aproxima, porque de cierto os digo que vuestra fe, vuestra espiritualidad y vuestra paciencia, serán puestas a prueba por la humanidad. Esto no sólo lo digo a quien me esté escuchando, sino a todo aquél que aún después del tiempo de esta manifestación, se levantase tomando su cruz para seguirme. 42. Revestíos de mansedumbre, de piedad, de humildad, para que podáis ser reconocidos como mis discípulos. Si os comportáis verdaderamente como discípulos de Jesús, los mismos fariseos, cuando se acerquen a vosotros ocultos bajo un disfraz para sorprenderos, serán los lobos que se conviertan en mansas ovejas ante vuestro ejemplo. 43. Vengo a salvaros con mi luz; no hay uno que pueda decir hoy que está a salvo. En verdad os digo que si en este tiempo os ofreciese la salvación a cambio de un justo, estaríais perdidos, porque ningún justo me podríais presentar. 44. La humanidad naufraga en medio de una tempestad de pecados y de vicios. No sólo el hombre cuando llega a ser adulto contamina a su espíritu al permitir el desarrollo de sus pasiones; también el niño en su tierna infancia, ve zozobrar la barquilla donde navega. Mi palabra llena de revelaciones se levanta en medio de esta humanidad, como un inmenso faro que descubre a los náufragos la verdadera ruta y alienta la esperanza en los que estaban perdiendo la fe. 45. Escrito está que todo ojo me verá, porque, espiritualmente todos conocerán mi verdad; los ciegos abrirán sus ojos a la luz y contemplarán a Elías que conduce muchedumbres ante mi presencia. El mundo increyente se verá abrumado por esta clase de testimonios, de sorpresas y pruebas, y mientras unos me nieguen esgrimiendo como pruebas las escrituras, otros se regocijarán porque verán llegada la hora del cumplimiento de muchas profecías que anuncié por boca de mis profetas y por labios de Jesús. 46. Los que en el seno de sus iglesias esperan mi llegada, ni siquiera presienten en qué forma y en dónde me estoy comunicando, a pesar de que mi manifestación se hizo sentir por medio de numerosos acontecimientos. Como el relámpago que nace en el Oriente y se pierde en el Occidente, así ha sido mi llegada; mas la vibración y el reflejo de mi espíritu han quedado entre vosotros transformados en palabra humana para que podáis entender quién fue el que llamó a la puerta del corazón de los hombres y por qué fueron dadas las señales. 47. He querido comunicarme por medio de cerebros humildes, porque ellos, estando libres de prejuicios, limpios de torcidas interpretaciones a mi Ley, eran los indicados para trasmitir con mayor pureza mi palabra. Esta palabra será discutida con calor por la humanidad, aun cuando se quisiese correr sobre ella un velo de indiferencia, porque será en este tiempo, la única que dé luz sobre muchos misterios y sobre muchas confusiones. 48. De cierto os digo que después de 1950, tocaré con mi poder y mi justicia a todos los ritos que en el mundo se celebran, y si sus ministros y pastores no despertasen ante este toque, Yo, sirviéndome de los niños, les hablaré. Así como han sido tocadas por mi justicia las naciones, así serán tocadas las distintas religiones. Toda corona, todo cetro, todo título y jerarquía juzgados serán. 49. Pueblo: ¿En dónde guardáis las palabras y las enseñanzas que con tanto amor os he traído? Mirad que esta palabra ha sido la caricia divina con la cual ha venido vuestro Padre a despertaros en este tiempo, ¿O acaso vais a esperar que sean los elementos desatados los que vengan a despertaros de vuestro sueño? 50. No quisiera el Padre presentarse ante su pueblo con reclamos, sino bendiciendo sus obras; pero no surge aún el propósito de regeneración entre vosotros, y es que no habéis alcanzado a comprender todo el amor que vuestro Maestro os ha demostrado, entresacándoos de la escoria para revestiros de su gracia. 51. ¿No oís la voz de la conciencia que os dice que sois los discípulos del Tercer Tiempo? Oíd esa voz y levantaos. Ya vuestro Maestro escribió con su pasión, su doctrina y su ejemplo en el corazón de la humanidad, la Ley que debéis seguir. Los apóstoles, aquellos mártires lucharon por la preparación de la simiente de mi Doctrina; ahora luchad vosotros en beneficio de las generaciones del mañana porque de ella recogeréis el fruto maduro que dará paz y felicidad a vuestro espíritu. 52. Que sea el amor a vuestro Dios, la caridad hacia vuestros hermanos y el anhelo de perfeccionamiento lo que os conduzca a la práctica de mis enseñanzas. Que no sea el dolor o el temor a mi justicia lo que necesitéis para sentiros impulsados a trabajar, porque entonces vuestros méritos no serán verdaderos delante de Mí. 53. Dejad que otros pueblos despierten para el nuevo tiempo al contemplar las comarcas arrasadas por las aguas, las naciones destrozadas por la guerra y la peste aniquilando vidas. Esos pueblos ensorbecidos en sus ciencias y aletargados en el esplendor de sus religiones, no reconocerán mi palabra bajo esta humilde forma, ni sentirán mi manifestación en espíritu; por lo tanto, antes tendrá que conmoverse la Tierra, y la Naturaleza dirá a los hombres: “El tiempo es llegado y el Señor ha venido entre vosotros”. Para que la humanidad despierte, abra sus ojos y acepte que Yo soy quien ha llegado, antes será tocado el poder y el orgullo del hombre; mas vosotros tenéis por misión velar, orar y prepararos. 54. Alguien me dice en su corazón: ¿Señor, cómo es posible que amándonos tanto hagáis sentir vuestra justicia en esa forma? A lo cual os digo: si mi justicia no respondiese a vuestros actos en esa forma, os perderíais irremisiblemente. Si Yo permito que el dolor pase por vosotros y también la muerte, es porque el dolor purifica y la muerte renueva al espíritu. ¿Cómo es que no habíais de apurar un cáliz de dolor y de muerte si vosotros mismos lo habéis creado? En verdad os digo que el dolor y la muerte en la carne son menos terribles que lo que siente el espíritu por el remordimiento o por el pesar de haber ofendido con sus faltas a su Creador. 55. Estáis escuchando sin comprender. No dejéis todo el peso de la comprensión de mi palabra, bien al espíritu, bien a la materia, sino que cada uno tome la parte que verdaderamente le corresponda; debe ser la conciencia la que diga lo que toca a uno y a otra. 56. Cuando veáis que he venido lleno de paz a vosotros, ¿No os movéis a compasión pensando en aquellos de vuestros hermanos que no tienen un instante de paz? ¿No causaría gozo a vuestro corazón, si os dijese que por vuestras oraciones y pensamientos envueltos en caridad, pueden despertar a la luz vuestros hermanos? 57. El Padre vino en aquel tiempo a salvar a sus hijos; en este tiempo, serán los humanos los que se salven los unos a los otros con el amor que les enseñó su Padre. 58. Ha tendido mi caridad un puente entre mi Reino y la Tierra; ese puente es mi pueblo, a través de él llegarán las multitudes a la Tierra Prometida. 59. He derramado mi sabiduría entre mi pueblo; María ha derramado su amor en vuestro corazón y ¿Dónde está ese amor y esa sabiduría que aún no me presentáis? ¿Qué hacéis con lo que recibís de la misericordia divina? Dudáis por momentos porque vengo en espíritu. Sentidme de esta manera porque en verdad os digo que jamás me tendréis ya en cuanto hombre. 60. Por los labios del portavoz escucháis mi palabra y esta voz ha hecho el llamado a los que se habían perdido del camino, a los que creyendo encontrar mejores lugares que los que el Padre tiene asignados para cada uno de sus hijos, han ido en pos de los hombres, placeres y riquezas del mundo. Estos hijos han llegado ante mi presencia con la vestidura hecha jirones, con el corazón hastiado y con las huellas que la embriaguez del materialismo ha dejado en todo su ser. Cuando el Padre os pregunte por vuestra vestidura, entended que es la de la dignidad, la cual es blanca y pura y así debéis de presentármela siempre. 61. Muchos están volviendo hacia Mí, ¿Será acaso porque me aman? No, es que llegó el instante en que el mundo no pudo ofrecerles lo que le pedían, entonces se acordaron de que existo; pero Yo les recibo, porque aquí, escuchándome, van a arrepentirse de sus pecados y va a nacer en su corazón el amor hacia el Padre, La luz de mi palabra será en mis hijos como una nueva aurora y su pasado será como la noche cuando se ha desvanecido. 62. Calmad completamente vuestra sed, pensad que muy pronto vuestra palabra tendrá que mitigar la de vuestro hermano. Si escuchándome y bebiendo de este vino aún sentís sed, es que vuestro corazón está ambicionando las glorias del mundo. Sólo mi palabra pacientísima y amorosa podrá hacer el milagro de vuestra transformación y entonces sí podréis ser dignos de levantaros por los caminos dando mi enseñanza a vuestros hermanos. A nadie humillaréis ni negaréis mi caridad; a ninguno distinguiréis, porque no me imitaríais. ¿Por ventura creéis que mi sangre derramada en la cruz haya dejado de caer en alguno de los pecadores? 63. Cuando Juan el Bautista anunció la venida inminente del Reino de los Cielos, su profecía fue para todos. Ese profeta y precursor de Cristo ha sido entre vosotros en este tiempo; vino antes de que mi rayo se comunicara por medio del entendimiento humano y también vino a anunciaros que la llegada del Espíritu Santo estaba próxima. Su anuncio, su profecía, fue sin distinción para todos y le conocisteis en este tiempo bajo el nombre de Elías, porque ese espíritu es el de aquel profeta que ha estado en todos los tiempos ante la humanidad, y es el precursor que ha aparejado los caminos del Señor. Por eso os doy la bienvenida a todos, porque vine sin juzgar los pecados ni humillar al que más se haya manchado. Estos serán de los que más ardientemente me amen, porque fueron muchas sus faltas y todas les fueron perdonadas. 64. La estrella que anuncia mi presencia y mi palabra ha sido contemplada tan sólo por los humildes; los reyes y los hombres de ciencia han dormido en su grandeza y no han sabido descubrir en el firmamento la luz divina para levantarse en pos de ella, como aquellos magos de Oriente que todo lo dejaron por llegar ante aquella luz del cielo que anunciaba al mundo la llegada del Salvador. Si los hombres de ciencia buscasen mi luz y los que viven en la opulencia practicasen algo de mis enseñanzas, sentirían mi presencia dentro de su corazón. 65. En aquel tiempo os dije que antes pasaría un camello por el ojo de una aguja, que un rico avaro en el Reino de los Cielos. Hoy os digo que es menester que esos corazones se despojen de su egoísmo y practiquen la caridad con sus hermanos, para que su espíritu pueda pasar por la estrecha senda de la salvación. No es necesario despojarse de posesiones y riquezas, tan sólo del egoísmo. 66. Cuántos de vosotros fuisteis ayer dueños de algún caudal en la Tierra y os olvidasteis de las miserias y necesidades de vuestros semejantes; cuando llegó para vuestro espíritu la hora de su juicio, sentisteis que era tan grande vuestro volumen de pecados y la puerta espiritual tan estrecha, que comprendisteis que no podíais pasar. 67. Hoy no es un caudal de bienes materiales los que debéis compartir con el necesitado; vuestro caudal en este tiempo es de luz y de saber espiritual, por el cual podéis consideraros ricos de espíritu; mas pensad que si es grave falta ante Dios negar al hermano las riquezas del mundo teniéndolas, ¿Qué será negarle las gracias espirituales que nunca merman por mucho que de ellas se dé? ¿Cuál será la justicia para estos ricos del espíritu que se muestran tan egoístas? 68. Os tengo destinados para dar por conducto vuestro grandes lecciones a la humanidad, En verdad os digo que este pueblo no se ha formado al azar, ni ha llegado un solo corazón por casualidad; los 144,000 que en espíritu y materia han de levantarse, serán como un libro abierto de luz, experiencia y restitución. Por eso estoy tocando su espíritu a través de la conciencia, y en verdad os digo, que si en el día no se convierten, se convertirán al anochecer; pero ellos levantarán su vista hacia el Padre y luego emprenderán el camino del cumplimiento. 69. Aún voy a daros un tiempo más para que meditéis en vuestra misión y preparéis vuestro corazón. Os envío en este tiempo para que deis testimonio de mi verdad. El Sexto Sello habla, su luz se extiende, su misterio se aclara. Llamad a los hombres mujeres y niños, para que escuchen mi palabra porque llegará el año 1950 y dejará de escucharse mi voz en esta forma. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 63 1. ¿Porque se sobrecoge de temor vuestro corazón cuando escucháis mi palabra de Juez? ¡Ah, sí siempre tuvieseis temor, pero no al castigo, sino a la vergüenza de ofenderme y de mancharos, cuánto bien alcanzarías para vuestro espíritu! 2. Yo os he dicho que os hagáis dignos de mi presencia bajo esta forma, que no os cerréis las puertas de mi caridad. 3. Soy perfecto y espero de vosotros perfección, sólo en esa forma llegaréis a la cumbre de la montaña; para ello os doy el tiempo, la luz y la fortaleza. 4. En este día, que los hombres dedican al recuerdo de los que han partido al más allá y que erróneamente llaman “día de muertos”, os concedo que aquellos seres se comuniquen con vosotros para que os den una prueba de que viven. Ellos os dirán que, así como vosotros habéis recibido misiones espirituales que cumplir en la Tierra, también ellos cumplen en el valle espiritual cargos delicados. 5. No lloréis por esos seres, no les materialicéis, no les faltéis al respeto; dejadles comunicarse con vosotros, recibid en vuestro corazón su mensaje y su sano consejo y luego dejadles ir en paz al mundo donde habitan y desde donde velan por vosotros. Esta gracia de escucharlos pronto pasará; después sólo sentiréis su presencia en vuestro corazón. 6. Mientras Yo os estoy uniendo, no sólo con todos los que habitan en la Tierra, sino aún con los que viven en otros mundos, muchas de las naciones no sienten mi presencia porque se encuentran ocupadas en sus guerras; mas sin saber están dando cumplimiento a mi palabra del Segundo Tiempo en la que os anuncié que Yo volvería cuando éstos acontecimientos ocurrieran entre la humanidad. 7. Levantaos, analizad con ahínco esta palabra. ¿Qué sería de vosotros si no la volvieseis a escuchar, si antes del tiempo señalado estas bocas enmudecieran? ¿Qué enseñanza daríais a los que están por venir, si aún no os he dado todas mis revelaciones? 8. Perseverad en vuestra regeneración; velad, orad y estudiad. Oídme cuanto queráis, mas no os familiaricéis con mi presencia. Buscadme siempre como Padre y como Maestro, jamás desafiéis mi justicia. 9. Ved cómo por ese átomo de fe que habéis tenido, habéis logrado muchos prodigios, como éste de ahora, por medio del cual oiréis la voz de los que fueron vuestros en el mundo. 10. No serán las tumbas las que se abran para dejar salir a los que inertes dentro de ellas se encuentran; serán las puertas del mundo espiritual las que dejarán pasar a los que llenos de luz y de vida vienen a haceros conocer su supervivencia. 11. Si alguno de aquellos seres manifestase aún tendencias humanas o materialización, tened caridad de él y dadle la luz con vuestra oración; recordad que debéis ayudaros los unos a los otros. 12. Así, paso a paso, vais por el camino que asciende hasta la cumbre de la montaña a donde llegaréis cuando tengáis pureza y perfección en el espíritu. 13. Comprended que tenéis por maestro a Cristo, que os ha unido mi palabra dada a través de estos labios humanos y que esta palabra es el libro del amor y de la sabiduría. Cada vez os traigo una nueva lección para recreo de vuestro espíritu. Hoy sentís deleite al escucharme, mañana sentiréis gozo practicando mi enseñanza, Dicho está por Mí que han de llegar a vosotros las multitudes en busca de esta luz, y es menester que la encuentre en vuestras palabras, en vuestras obras y en vuestra vida. 14. Yo he preparado la mesa y os he invitado a mi banquete; mas os digo que después seréis vosotros los que preparéis la mesa para recibir a vuestros hermanos, prolongando así hasta la eternidad este festín de fraternidad y de amor. En este Tercer Tiempo vuestro espíritu cumplirá su destino de enseñar a vuestros hermanos y compartir con ellos todo cuanto de mi caridad ha recibido; no serán bienes materiales puesto que de ellos carecéis, serán bienes espirituales que son de lo que os encontráis colmados. Para que vuestra virtud sea creída y vuestra palabra tenga fuerza para convencer y convertir, tenéis que permanecer en el camino del bien. Cuando sintáis que mi amor os ha apartado del sendero del mal y os ha puesto en el camino de la regeneración, afirmad ahí vuestros pasos y no volváis más al lugar del cual fuisteis rescatados. Entonces, cuando os levantéis a predicar regeneración, enmienda y perseverancia en el bien, fácilmente podréis redimir y conmover al corazón del pecador. Si sabéis limpiar vuestro corazón y vuestros labios en los momentos de dirigir vuestras palabras al duro corazón de vuestro hermano, si sabéis en esos instantes elevar vuestro pensamiento a Mí lleno de confianza, seré Yo el que hable por vuestro conducto y toque con mi palabra las fibras más ocultas de aquel corazón haciéndole sentir mi presencia. 15. Comprended que tenéis que transformaros espiritual y materialmente, que muchas de vuestras costumbres y tradiciones, herencia de vuestros antepasados, tendrán que desaparecer de vuestra vida para dar paso a la espiritualidad. 16. Mirad a esta humanidad precipitándose en un abismo, mientras vosotros aún dormís en un profundo sueño, en el que sólo buscáis vuestra tranquilidad y os desentendéis de lo que pase a los demás. Os digo una vez más que dejéis de ocuparos de lo superfluo, de lo nocivo, para que esos instantes los consagréis a hacer obras de caridad, a sembrar mi simiente de amor en el espíritu de vuestros hermanos. 17. Este es el tiempo que vieron y anunciaron mis profetas, éste es el tiempo que Yo os anuncié en mi palabra. Ved cómo una por una de aquellas profecías van cumpliéndose. Mi palabra de Rey nunca vuelve atrás, ni se contradice, ni se niega a sí misma. También por medio de estos portavoces humanos os he dado muchas profecías las cuales habéis visto cumplirse una tras otra. Os digo esto, porque el año 1950 se acerca y después os quedaréis sin oír mi palabra a través del entendimiento humano. l8. Os hablo con palabras dulces llenas de amor para convenceros de que debéis prepararos para ese gran día. Bienaventurados los que confían en que mi palabra es inmutable y se preparen para este tiempo porque a ellos no les sorprenderá que termine esta forma de mi comunicación. 19. Oíd mi voz, aún podéis recrearos con ella unos años, es el cantar de los cantares que vibra en los Cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra, Cuando este canto cese de oírse por los labios de mis portavoces, haré que lo sigáis escuchando en lo más recóndito de vuestro corazón, al comunicaros espiritualmente Conmigo, En verdad os digo que ya es corto el tiempo que falta para que estas profecías se cumplan; mas también os digo que el hombre no podrá hacer su voluntad sobre la mía tratando de prolongar mi comunicación entre vosotros. Estad alerta porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos. Vosotros seguiréis trayendo ante mi presencia a los pecadores, a los que se hayan manchado con el hurto, con el adulterio o con el crimen, no para acusarles delante del Señor, sino para que sean perdonados y apartados de sus tinieblas y de sus manchas. 20. Seguiréis ungiendo con amor y en mi nombre a los enfermos con tanta o mayor confianza y fe de la que ahora tenéis, para que Yo siga haciendo prodigios entre vosotros. Esa será la simiente que Yo reciba y guarde en mis graneros. 21. ¿Cuál de vuestros actos habrá sido perfecto? Vuestra conciencia os dice que hasta ahora no habéis tenido uno solo. 22. Pensad que sólo lo que es perfecto llega a Mí; por lo tanto vuestro espíritu penetrará en mi Reino sólo cuando haya alcanzado la perfección. Brotasteis de Mi sin experiencia, más habréis de volver engalanados con la vestidura de vuestros méritos y virtudes. 23. Pueblo, levantad vuestra faz y mirad al Cielo; cuando sentís que vengo como Juez os estremecéis y doblegáis vuestra cerviz. Comprended que el tiempo de mi comunicación espiritual con el hombre ha llegado como estaba escrito. 24. Portavoces de este pueblo que sois los instrumentos para que hable a la humanidad, escuchad mi palabra que os dice: Vosotros sois la fuente, mi palabra es el agua cristalina, dejad que ella se desborde, mas conservad su limpidez. 25. Sobre este pueblo descenderán mis órdenes para que quede cimentada mi verdad. De vosotros saldrán los escritos fieles que más tarde se grabarán en los corazones de los hombres de todas las razas. Entre vosotros se encuentran los discípulos que reunirán y ordenarán los escritos. 26. Mi Concierto Celestial es escuchado en la Tierra para que se cumplan las predicaciones de los profetas y la palabra de Jesús. Ha mucho tiempo Joel os habló de un tiempo en que los hijos y las hijas de Israel profetizarían y tendrían visiones y sueños y que mi Espíritu seria derramado sobre toda carne. En verdad os digo, que éste es el tiempo anunciado. 27. Aquí tenéis a mi Espíritu comunicándose por vosotros, a mi mundo espiritual hablando por vuestra boca. Aquí tenéis hombres y mujeres de todas las edades que penetran con su vista en lo espiritual y a otros que reciben anuncios y revelaciones en sus sueños. 28. Este es el tiempo en que mis huestes espirituales se acercan al mundo a levantar a los que tienen que seguirme y destruir la cizaña y la mala hierba del pecado. 29 Videntes, miradme. Quisierais descubrir alguna forma y no la encontráis, sólo contempláis la claridad de mi luz, porque eso soy Yo: La Luz. 30. Os dejo velando ante la luz del Sexto Sello; de él brota el don de la palabra, de ahí surge este concierto que oís en vuestro corazón y que estremece a vuestro espíritu porque Yo soy el Señor. Ante vosotros está el Cordero desatando el Sexto Sello para mostraros el camino, porque el Cordero es Cristo y Cristo es el camino. 31. Cada quien respete el lugar señalado a los demás y respétese a sí mismo. 32. Orad, arrepentíos. Si sois hipócritas, sed ahora sinceros; si sois imprudentes, sed ahora sensatos; si vivís entre escombros, levantaos a la luz; si no tenéis divinas inspiraciones, oídme y os llenaréis de luz. Os habla quien es principio y causa de todo lo creado y os dice: Tomad la cruz de amor de Jesús y llegad a Mí. 33. Hoy os ha sorprendido mi llegada porque no estabais preparados; ese es el origen de la duda de algunos. Cuando alguien ha elevado su interrogación al infinito preguntando si esta manifestación será verdad, al instante ha recibido en medio de mi cátedra, una sabia y amorosa respuesta que ha encendido una flama de luz en su corazón. 34. El que tiene fe, no siente jamás cansancio ni hastío de oírme; puede atravesar valles y escalar montañas cada vez que me manifiesto para venir a escuchar mi palabra. 35. El que ha reconocido cuál es el agua que calma su sed y el pan que mitiga su hambre no lo cambia por nada, ni nada lo detiene para encontrarlos. El que siente el deleite de escuchar al Divino Maestro y el gozo de penetrar un instante en lo eterno, no lamenta dejar durante esos instantes los placeres del mundo. 36. Discípulos: Ha habido momentos en que mi palabra, llena de justo reclamo, os ha parecido amarga, es que no la habéis sabido entender, porque en verdad os digo que Yo no vengo a aumentar la amargura que recogéis en la Tierra. 37. Mi divina enseñanza os ha venido apartando de los caminos inciertos, de los falsos placeres y del vicio; a cambio de ello ha hecho que conozcáis y gocéis el placer de hacer el bien. 38. No os dejaré sin heredad cuando mi palabra cese de oírse por estos conductos, porque quiero conservaros para que testifiquéis ante las nuevas generaciones de la verdad de mis lecciones de amor y para que seáis consejeros de vuestros hermanos. 39. No todos conocerán en este tiempo la palabra que os di a través del entendimiento humano, porque no ha llegado para ellos el instante de su despertar. Ellos serán llamados, mas no escogidos; pero mañana, cuando estén ya dispuestos a seguirme, volverán a ser llamados y entonces sí serán de los escogidos. 40. Los elementos de la Naturaleza, a imitación de una campana sonora, están despertando a la humanidad que duerme invitándola a orar y a meditar; los que no entiendan esa voz es porque están turbados 0 sordos a los mensajes espirituales. Hoy aún atribuyen estas manifestaciones a simples fenómenos de la Naturaleza; mas llegará el momento en que los ministros de las religiones y los hombres de ciencia y del poder, se pregunten llenos de temor: ¿Será en verdad la justicia del Señor que llama a nuestras puertas? ¿Será el tiempo de su presencia entre nosotros? 41. Yo os digo que es mucha la reaciedad del hombre; todavía se resiste al dolor y se opone a mi justicia que lo toca; mas cuando doblegue su cerviz, todo el linaje humano será reunido en un mismo aprisco. 42. A vosotros os digo: ¿Qué esperáis para dar la buena nueva? ¿Acaso pretendéis ir a profetizar sobre escombros? Todo os lo estoy diciendo y revelando, para que tengáis siempre una sabía respuesta a toda pregunta que os hagan vuestros hermanos. Ved que seréis combatidos con grandes argumentos que llenarán de temor a quien no esté preparado. 43. Grabad mi palabra y no olvidéis los grandes pródigos que os he concedido para que cada uno de vosotros sea un testimonio viviente de mi verdad; entonces, quien os escudriñare y hurgase en mi palabra, verá que ella no contradice en nada a cuanto os dije y profeticé en los tiempos pasados. La lucha será grande, al grado de que algunos, habiendo sido mis discípulos se llenen de temor y me nieguen diciendo que nunca me escucharon. A los que sepan ser fieles a mis mandamientos y sepan hacer frente a la lucha, les cubriré con un manto bajo el cual se defenderán y saldrán ilesos de todo trance. Para el que vaya sembrando mal esta simiente o profane la pureza de esta Obra, será el juicio, la persecución de los hombres y la intranquilidad en toda hora. Es necesario que cada quien conozca el árbol que ha cultivado, por el sabor de su fruto. 44. Tengo reservados grandes milagros para el tiempo de la lucha espiritual de mí pueblo; prodigios y obras que asombrarán a sabios y a científicos; nunca os abandonaré a vuestras propias fuerzas. No vayáis a ofuscaros cuando la humanidad os burle; no olvidéis que en el Segundo Tiempo las turbas se burlaron de vuestro Maestro. 45. Cuando muchos esperan aún mi llegada, ya esta próxima mi partida; mas en verdad os digo que el Espíritu Santo estará iluminando eternamente a todo entendimiento y a todo espíritu, porque estáis ya en la culminación de los tiempos. 46. De cada quien recibo un presente: la niñez me presenta su inocencia, las doncellas su fragancia, las madres sus lágrimas, los padres su cruz, la ancianidad su fatiga. Mas mi amor alienta vuestra fe; Yo velo por esa lámpara para que su flama nunca se extinga. 47. En este tiempo no descendí a la Tierra en cuanto hombre para ser visto por los ojos de vuestro cuerpo. Esa era ya pasó. Este es el tiempo en que debéis hacer méritos para vuestra salvación. Buscadme en lo invisible y pronto me hallaréis. Buscadme cual Padre, cual Maestro y así me tendréis. No me busquéis como siervo, aunque de cierto os digo que siempre os he servido. Mis servicios no esperan pago, pero si en alguna forma quisieseis compensar mis beneficios, sólo os diré que os améis los unos a los otros, pues si así lo hicieseis, mi Obra será coronada. 48. No os extrañe que siendo Yo el dueño de todo lo creado me presente entre vosotros pidiendo amor; Yo soy el Dios de la mansedumbre y de la humildad. De mi grandeza no vengo a hacer alarde, antes bien, oculto mi perfección y mis galas para acercarme a vuestro corazón. Si me contemplaseis en todo mi esplendor ¡Cuánto lloraríais por vuestras faltas! 49. He aquí el camino, venid por él y os salvaréis. En verdad os digo que no es menester haberme escuchado en este tiempo para alcanzar la salvación; todo aquel que en la vida practique mi Ley divina de amor, y ese amor inspirado en el Creador se traduzca en amor hacia su semejante, ése está a salvo, ése da testimonio de Mí en su vida y con sus obras 50. Estáis escuchando al Espíritu Santo, mas no a un espíritu distinto del que os ha hablado como Cristo o como Jehová; es el mismo, el único que existe, pero que se ha manifestado en cada una de las tres eras en forma diferente. 51. En el Primer Tiempo, sobre el Sinaí, se manifestó vuestro Dios y la fase que os presentó fue la de su Justicia y su Ley. En el Segundo Tiempo el mismo Dios os habló en Cristo y os presentó una fase que no habíais comprendido: el amor; y en esta era que es el Tercer Tiempo, mi Espíritu Santo os habla desde el infinito, se comunica desde lo espiritual con vuestro espíritu y os muestra así una fase más, la de su sabiduría, que es luz para toda la humanidad. ¿Por qué mirar misterios donde no los hay? El misterio de la Trinidad está esclarecido. 52. ¿En qué me inspiré para crearos? En mi amor, porque antes de formaros ya os amaba en Mí. Amaba el Señor a los que habían de ser sus hijos; mas también quería sentirse amado por ellos. Para los hijos formé la Naturaleza, los elementos, los mundos o moradas para que pudieseis disfrutar de la vida materia y empezar así una jornada de perfeccionamiento y elevación; di a los espíritus un cuerpo material donde pudiesen reflejar sus sentimientos y sus potencias, guiados por la conciencia. 53. Al hombre así formado y dotado le concedí libre albedrío; en su interior deposité la hoja de mi Ley y de mi justicia y le puse en el principio del camino. 54. Sin esa ley interior, el hombre jamás me hubiera reconocido, comprendido, ni amado; mas la conciencia que ha sido el faro que ilumina el camino y la voz que aconseja el bien, os han hecho comprender las manifestaciones del Padre hasta llegar a este tiempo en que el espíritu encarnado se manifestará libremente y se impondrá a lo superfluo y a lo material. 55. ¿Por qué he tenido que descender en tres ocasiones a vosotros; porque habéis tropezado en la dura jornada y he tenido que venir a levantaros del polvo de la Tierra, porque con pleno conocimiento os alejáis del camino y cuando os perdéis y lloráis me decís: “Padre ¿Por qué me castigáis?” ¿Por qué decís que soy Yo quien os ha castigado? pensad que mientras blasfemáis, la vida de que os he rodeado sigue dándoos su caricia. Aprended a vivir y no tendréis tropiezos, eso os enseña mi Ley. No esperéis de las doctrinas de los hombres la paz o la verdadera vida. 56. Mi juicio llegará a todos; llegado el momento preguntaré a los ministros de mi Ley y a los hombres que forjan doctrinas: ¿Cuál es tu cosecha? Y unos y otros me presentarán sólo vanidad, odios y el no haber tenido caridad de la humanidad. 57. Antes que a nadie, juzgaré a los ministros de mi Ley, porque ella es mi testamento de amor y sabiduría para todos mis hijos, porque de ella proviene la redención de los hombres. ¡Ay de los que hayan ocultado estas enseñanzas en su entendimiento porque éste será una caverna de oscuridad, o en su corazón, porque él sólo será cueva de egoísmo! 58. Estad preparados y comprendedme. El que lleva la luz del espíritu Santo desborda luz en todo necesitado. 59. Si alguien siente que mi palabra le hiere, es porque ella es como espada; pero las heridas que abre son de amor. Mañana comprenderéis que mi palabra siempre es justa. 60. Llamaré a los padres de familia y les preguntaré: “Oh padres de los hombres ¿Qué habéis hecho de vuestros hijos?” Juzgaré a los maestros de la humanidad entre los que estarán los filósofos, los teólogos y científicos, y también les preguntaré cuál ha sido la simiente que han depositado en el corazón y en la mente de sus propios hermanos. Les preguntaré al servicio de qué causa pusieron los dones que les confié. 61. Vendrán a mi presencia los gobernantes de pueblos, naciones y reinos, y les preguntaré por qué camino han conducido los destinos humanos y qué han hecho de sus pueblos; les pediré cuenta del pan de sus hermanos, del trabajo y el jornal, y si sólo me presentasen en su corazón la codicia y la vanidad, y en su mano la riqueza, mientras sus pueblos perecen de miseria y de hambre, ¡Cuán grande será su responsabilidad! 62. También serán llamados los médicos. A ellos les preguntaré que han hecho del secreto de la salud que Yo les revelé y del bálsamo que les confié; les preguntaré si en verdad han sentido el dolor ajeno, si han sabido descender hasta el más humilde lecho para sanar con amor al que sufre. ¿Qué me responderán los que han alcanzado grandeza, comodidad y lujo con el dolor de sus semejantes, dolor que no siempre supieron calmar? Todos se harán preguntas en su corazón y ante la luz de su conciencia me tendrán que responder. 63. Si a vosotros os he revelado que sois parte de Israel, no pensáis que os amo más que a otros pueblos; ¿Por qué había de amaros más que a otro si todos sois mis hijos? 64. En verdad os digo que si la humanidad hubiese perseverado en la Ley que interiormente le dictaba la conciencia, no hubiese sido necesario enviaros guías, ni profetas, ni habría sido necesario que vuestro Señor descendiera entre vosotros hasta tener que grabaros mi Ley en una piedra en la Primera Era, ni tener que humanizarme y morir como hombre en una cruz en el Segundo Tiempo. 65. Si formé un pueblo y lo colmé de dones no fue para que se engrandeciera y humillara a los demás, sino para que fuera un ejemplo de sumisión ante el Dios verdadero y un ejemplo de fraternidad entre los hombres. 66. Escogí a este pueblo para que fuese instrumento de mi voluntad en la Tierra y portador de mis revelaciones, para que invitara a todos a vivir en mi Ley, para que toda la humanidad llegase a formar el único pueblo del Señor. 67. Si este pueblo ha sufrido mucho a pesar de haber sido el escogido es porque creyó que la heredad era sólo para él; que su Dios no podía ser Dios para los paganos, porque contempló como extraños a los demás pueblos y no les participó de lo que el Padre les había confiado. Si Yo lo aparté por un tiempo de los demás pueblos, fue para que no se contaminara de la maldad y el materialismo. Mas cuando él se encerró en su egoísmo y creyó ser grande y fuerte, le demostré que su poder y su grandeza eran falsos y permití que otras naciones cayeran sobre él y lo redujeran a la servidumbre. Reyes, Faraones y Césares fueron sus señores, cuando Yo les había ofrecido ser su Señor. El Padre, en su infinito amor, volvió a manifestarse a su pueblo para darle la libertad y recordarle su misión, y en este tiempo vengo a entregarle mis lecciones de amor y es tan sólo mi mirada la que puede descubrir entre la humanidad a los hijos de Israel a quienes llamo y congrego para que reciban la luz del Espíritu Santo. 68. He venido a manifestarme ante vuestro espíritu porque el tiempo en que os hablaba a través de la Naturaleza y por medio de manifestaciones materiales que llamasteis milagros, se encuentra lejos de vosotros. Hoy podéis ya sentirme en vuestro espíritu así como en lo más recóndito de vuestro corazón. 69. En este tiempo no ha sido Palestina testigo de mi manifestación porque no es un lugar determinado lo que vengo a buscar, sino a vuestro espíritu. Busco al pueblo de Israel por el espíritu, no por la sangre, al pueblo que tiene la simiente espiritual que a través de los tiempos ha recibido por mi caridad. 70. Preparaos pueblo, aprovechad el tiempo, porque el tiempo es luz. Se acerca 1950 y no quiero que al retirar mi palabra os sintáis huérfanos. De cierto os digo que quienes se preparen, me sentirán más cerca, tendrán gran inspiración, sanarán enfermos con sólo orar y sorprenderán por su don de palabra. 71. Conservaréis estas reuniones porque en ellas grandes inspiraciones derramaré; el don de videncia se desatará y por vuestros labios hablaré a sabios, a científicos y esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi palabra. 72. Varones y mujeres que escucháis esta palabra, ¿Creéis en mí llegada entre vosotros? ¿Creéis en mi comunicación a través del entendimiento del hombre? En unos responde la fe ardiente: ¡Sí Maestro, creo en vuestra presencia! En otros responde su silencio que dice: ¡Quién sabe! 73. El Maestro os dice: No sólo me escudriñéis a Mí; penetrad en el interior de vuestro corazón y ved qué ha salido de él; si han brotado palabras de amor y de verdad, podéis estar satisfechos; si ha brotado consuelo para los demás, podéis decir que de vuestra fuente han manado las aguas cristalinas. Si estuviereis en un alto grado de perfección, mi Manifestación entre vosotros no tendría razón de ser, pero si vuestra conciencia os reclama muchas imperfecciones, ¿Por qué me preguntáis a Mí a qué he venido? Es necesario que sepáis que he venido buscando a vuestro espíritu que está destinado a perfeccionarse en el camino trazado por mi caridad, para que alcanzado su purificación, pueda lograr la dicha a que intuitivamente aspira todo ser. Yo vengo a enseñarle la manera de hacer méritos para alcanzar esa meta. 74. En verdad os digo que los espíritus de los justos que moran cerca de Dios, con sus propias obras labraron el derecho a ocupar ese lugar, no porque Yo se los haya dado; Yo sólo les enseñé el camino y les mostré al final de él un galardón. 75. Benditos sean los que me dicen: “Señor, vos sois el camino, la luz que lo alumbra y la fuerza para el caminante. Vos sois la voz que indica el rumbo y nos reanima en la jornada y también sois el galardón para el que llega al fin”. Sí, mis hijos, Yo soy la vida y la resurrección de los muertos. 76. Basta que sepáis, como os lo dije en mi palabra, que la reencarnación del espíritu es verdad, para que una luz se encienda en vuestro corazón y admiréis más mi amorosa justicia. Comparad las teorías y diversas interpretaciones que las religiones han dado a estas enseñanzas e inclinaos por aquella que encierre mayor justicia y tenga mayor razón. Más de cierto os digo que esta es una de las revelaciones que más conmoverá al espíritu en este tiempo, en el cual se está despertando la intuición sobre esta gran verdad. 77. Si por decir la verdad al mundo, los hombres vuelven a juzgarme, podrán hacerlo, Yo dejaré que me juzguen; mas si quieren tocarme y aprehenderme, no podrán, porque estoy en espíritu y ante ellos soy intangible e invisible. 78. Vosotros habéis resucitado a la vida verdadera bajo el milagro de esta palabra; ya no viváis más en la indiferencia ni pequéis, como hacen los que no me han oído, porque entonces descenderíais al nivel de los muertos. Sólo Yo puedo y debo hablaros así. 79. A mis apóstoles en el Segundo Tiempo les anuncié mi nueva manifestación y cuando ellos me preguntaron qué señales anunciarían ese tiempo, Yo se las anuncié una a una, así como las pruebas que les daría. Las señales han aparecido hasta la última; ellas anunciaron que este es el tiempo profetizado por Jesús y Yo os pregunto: Si esta manifestación que os estoy dando no fuera verdad, ¿Por qué Cristo no se ha presentado, a pesar de las señales? ¿O creéis que también el tentador tiene potestad sobre toda la creación y sobre los elementos para engañaros? 80. Yo os previne mucho tiempo para que no cayerais bajo la seducción de falsos profetas, de falsos cristos y falsos redentores; mas hoy os digo que el espíritu encarnado se encuentra tan despierto por su evolución, por su luz y experiencia, que no es fácil darle tinieblas por luz, por mucho artificio que ella tenga. Por eso, os he dicho: Antes de entregaros con fe ciega en este camino, escudriñad cuanto queráis. Ved que esta palabra ha sido dada para todos y que nunca me he reservado parte de ella sólo para determinados seres. Ved que en esta Obra no hay libros en los cuales pretenda ocultaros alguna enseñanza. Mas también os dije en aquel Segundo Tiempo por labios de Juan mi apóstol: “Si alguno oyera mi voz y abriese la puerta, entraré en él, cenaré con él y él Conmigo”. También os enseñé la parábola de las vírgenes para que la tuvieseis presente en este tiempo. 81. Elías, quien había de llegar primero para aparejar el camino del Señor, se manifestó por vez primera por el entendimiento humano en 1866. ¿Queréis dedicar unos instantes a investigar las señales y acontecimientos que surgieron en todos los órdenes y coincidieron con el tiempo de esa manifestación? Nuevamente serán los hombres de ciencia que estudian los astros los que en la antigüedad eran llamados magos, los que testifiquen que el cielo ha dado señales que son voces divinas. 82. A vosotros que os ha tocado la dicha de oírme os digo: Yo llamé a vuestra puerta y me abristeis, he cenado con vosotros y vosotros Conmigo. Contemplasteis el resplandor del relámpago y el estruendo del rayo y aquí me tenéis. 83. Ved al Sexto Sello desatado y abierto ante vuestros ojos. ¿Quién lo desató? ¿Quién desató los cinco anteriores? No fue Moisés, ni Elías ni patriarca alguno. Fui Yo, el Mesías, el Verbo, el Cordero Inmolado, porque ese libro de sabiduría es el camino y la vida, y Yo os he dicho que Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 84. Yo envié a Elías a que anunciara al mundo que el Sexto Sello estaba próximo a ser desatado y él, bañado por la luz del Espíritu Santo, descendió entre los hombres como precursor de mi venida en el Tercer Tiempo. Ya sabéis cómo se comunicó Elías, cómo se ha manifestado el Maestro, cuánto os ha entregado y os ha enseñado. Sólo os digo ahora que conservéis con toda su pureza esta Doctrina, que caminéis hacia la regeneración y la espiritualidad, para que mi llegada en espíritu sea creída, y mi palabra sea escuchada con respeto y amor. 85. Hablad con la verdad siempre y seréis reconocidos como discípulos del Espíritu Santo, porque ni los campos de la nieve tienen la pureza de mi palabra. El reflejo del sol sobre las nieves de las montañas hiere vuestra vista, mas la luz divina ni hiere, ni ciega al espíritu, 86. Oídme, soy Cristo el Verbo del Padre. No vengo a destruir nada de lo revelado desde los primeros tiempos. Mi Ley es la misma, es la Ley de amor. Las formas podrán cambiar, más no la esencia, por eso os he dicho que no porque escuchéis mi palabra por conducto de seres humanos, la pongáis en duda. 87. He aquí de nuevo el camino ante vuestra vista; comenzad a elevar vuestro espíritu, decíos a vosotros mismos con íntima satisfacción que sois mis discípulos. ¿Quiénes son los discípulos del Divino Maestro? Los que aman a sus semejantes, los que practican mi Doctrina de perdón, de caridad y desinterés. 88. Párvulos sois todos en la vida y todos se hallan bajo el manto de mi providencia. 89. El que en su oración me dice: “Padre, hágase en mi tu voluntad” y cuando la prueba le sorprende, exclama, “Señor, ¿Por qué me tocas de esta manera?” Ese no es aún discípulo, sino que apenas es párvulo, porque no ha comprendido la lección. Si aspiráis a ser mis discípulos, observad la vida de Jesús, vuestro Maestro en la Tierra, mirad su obediencia y sumisión ante el Padre desde su niñez. El vino al mundo para hacer la voluntad de su Padre y pasó por la humillación, las calumnias, las ingratitudes, el desprecio, el dolor y el sacrificio, sin apartarse del sendero trazado por el Eterno. 90. ¿Qué responderéis acerca de vuestros pasos cuando lleguéis a la presencia del Señor? Antes sabíais que tendríais que responder cada quien de sí mismo, ahora habéis sabido que de cada uno de vosotros depende una porción de espíritus de los cuales también tendréis que responder. He ahí la importancia de vuestro ejemplo en la vida para que mañana no tengáis que recoger amarguras en vez de un fruto dulce y agradable. No olvidéis que de esos seres que os confié, brotarán las nuevas generaciones que tendrán que florecer el Espiritualismo en la Tierra; esas generaciones benditas son una promesa divina para la humanidad, vosotros tenéis el deber de prepararles el camino y la morada y darles la bienvenida en un ambiente de espiritualidad y de amor. 91. ¿Podréis reconocerlos cuando lleguen? ¿Será necesario que os encontréis velando? ¿Sabrá el mundo sentir ese acontecimiento? Antes tendréis que dar la voz de alerta para que todos aparten los espinos que han dejado en el camino y también las impurezas para que no se hieran ni se manchen sus hijos cuando lleguen a la Tierra. 92. Unión os pido pueblo, para que mi semilla divina germine en vuestro seno. No quiero que lleguéis a Mí llorando vuestras faltas a mi Ley o lamentando el tiempo perdido; nada remediaría vuestro llanto en aquellos instantes. 93. He venido a hablaros en este tiempo como si fueseis criaturas limpias y sin mancha para convertiros por medio del amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 64 1. He aquí mi lección, discípulos amados, analizadla y poned en práctica mi divina enseñanza. Esta semilla que os confío es sagrada; cultivadla, comprended que de ello depende el fruto que logréis. 2. En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, es decir, existen muchos mundos en donde el espíritu puede alcanzar su completa evolución. Haced méritos para que alcancéis un lugar elevado en las moradas donde brille con más intensidad la luz y la paz espiritual. ¿En dónde penetraréis después de esta vida: Sólo Yo lo sé, por eso os digo que con obras buenas labréis una escala por donde podáis ascender hasta alcanzar la verdadera paz espiritual y que no retardéis el momento en que vuestro espíritu reciba el galardón que haya conquistado con esas obras de amor hacia sus hermanos. 3. Veis que no son castigos los que esperan al que no haya cumplido con la misión que el Padre le encomendara. Sólo vais a recoger el resultado de vuestras obras. 4. No es en el tribunal creado por la imaginación humana donde me veréis en aquella hora de juicio; será en mundos desconocidos donde penetren los espíritus para encontrar una luz más pura y más brillante que ilumine a los que hayan ido en la vida en pos de la verdad y de la elevación. Los que no buscaron mi verdad llegarán a lugares de expiación en donde restituirán a su espíritu su pureza para después seguir adelante y llegar a Mí, porque ninguno se perderá. 5. ¡Cuán decisiva será en ese instante la misión de vuestra conciencia! porque nadie podrá callar la voz de ese juez que vive unido indisolublemente a vuestro espíritu. Analizaréis todos los actos de vuestra vida y ninguno se sentirá juzgado con exceso de rigor o sobra de benevolencia. Ahí será donde esa luz que puse desde el principio para que iluminara el camino del espíritu brillará intensamente. 6. Amaos de una nación a otra, uníos en una sola hermandad para que mañana cuando habitéis en distintas moradas podáis amaros de un mundo a otro. 7. De cierto os digo que no existe día más feliz para un espíritu que aquel en que presenta su cumplimiento delante de su Creador, si ese fruto resulta agradable ante su infinita sabiduría. 8. Los espíritus de luz, aquellos a quienes llamáis ángeles, vendrán a vuestro encuentro para presentaros delante de vuestro Padre. 9. Vuestras gargantas exclamaron en el Segundo Tiempo al ver venir a Jesús: “Hosanna, hosanna al que viene en el nombre del Señor”; ahora, cuando sentís que mi Espíritu se acerca a vosotros abrís las puertas del santuario de vuestro corazón, penetráis en silencio en él y me mostráis el gozo interior que os embarga. 10. Soy el mismo de aquel tiempo, vosotros también sois los mismos, mi enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso buscáis una comunicación y un culto más perfecto hacia vuestro Creador. Ahora, cuando oráis, vuestro espíritu desprendido de la materia, se confunde con los ángeles que pueblan el espacio espiritual para entonar unido a ellos un himno que no es de la Tierra sino del Cielo. 11. Cuando la humanidad conmemora el nacimiento del Salvador, se llena el corazón de los hombres de una alegría y de una esperanza que no sabrían explicar; lo mismo acontece cuando conmemoráis la pasión y el sacrificio de vuestro Señor; experimentáis, aunque sea por un instante una tristeza inexplicable y es que siempre estoy naciendo y muriendo en el corazón de los hombres. 12. He querido que todos viváis eternamente y puedo hacerlo porque Yo soy la vida; para eso siempre me he manifestado a mis hijos bajo diversas formas y por ello os he entregado mi Ley, para que ella os señale el camino por el que podáis llegar a Mí. Cuando la humanidad se ha considerado perdida para la vida eterna, he venido a darle mi perdón y a borrar con mis lecciones de amor sus manchas permitiéndole restituir sus pecados. 13. Sobre las tablas de la Ley del Primer Tiempo, cuánta sangre ha caído tratando de borrar lo que en ellas estaba escrito; sobre mi Doctrina del Segundo Tiempo cuánta profanación se ha hecho sin poder llegar a empañar su luz; mas todo lo he perdonado porque el perdón es resurrección y es vida y os he dicho que “Yo soy El Camino, la Verdad y la Vida”. 14. Alguno suele preguntarme: Maestro, si perdonáis nuestras faltas ¿Por qué dejáis que con dolor las lavemos? A lo que os digo: Yo os perdono, pero es necesario que reparéis esas faltas para que devolváis a vuestro espíritu su limpidez. 15. En el Segundo Tiempo os dije: “Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá” Ahora os digo que vuestra mano llame siempre a la puerta del Padre y no a la del Juez. Buscad mi amor, mi sabiduría, mi perdón, pero no busquéis mi justicia que es inexorable. 16. La virtud ha sido menospreciada y tenida como algo nocivo o inútil; ahora ha llegado el tiempo en que comprendáis que sólo la virtud os salvará, os hará sentir la paz y os llenará de satisfacciones; pero todavía ha de sufrir muchos tropiezos y vejaciones la virtud para poder penetrar en todos los corazones; los soldados que la defiendan tendrán que luchar con gran esfuerzo y fe. ¿En dónde están esos soldados del bien, de la caridad y de la paz? ¿Creéis ser vosotros? Os examináis interiormente y me contestáis que no sois vosotros; en cambio, Yo os digo que con buena voluntad, todos podéis ser de esos soldados. ¿Para qué creéis que he venido entonces entre vosotros? 17. Si ponéis de vuestra parte todo vuestro amor por esta causa, tendréis el mérito de haber preparado el camino para el advenimiento de las nuevas generaciones que traerán al mundo un mensaje de felicidad. 18. Mucho de lo que os he hablado en mis lecciones es para que lo cumpláis; mas también reconoced que en vosotros estoy hablando a vuestros hijos. Oíd y analizad para que vuestra envoltura se doblegue mansamente y ayude a marchar a vuestro espíritu por el sendero que le estoy trazando con mis lecciones de amor. 19. El momento para que me encontraseis, os fue propicio; el hambre os había agobiado y con el fruto de este árbol, habéis recobrado el vigor. 20. Este tiempo es de peligro para la humanidad y los hombres aún se encuentran distantes del Arca de salvación que es mi Ley. 21. Estoy preparando a los discípulos que tendrán que demostrar al mundo que no es un imposible, ni significa un sacrificio, el cumplimiento de mi Ley. 22. Con amar a vuestros semejantes estáis a salvo; cumplir con ese precepto no es una penitencia. A quien viva para servir a su propio hermano, sintiendo y aliviando su dolor, le bastará una breve oración a Mí, para que Yo por su conducto haga prodigios. 23. No envío todavía a mis emisarios a lejanas comarcas, porque aún les falta mucho por aprender; cuando se sientan fuertes y dispuestos desde el interior de su corazón me dirán: Maestro, ya estamos preparados. Yo penetraré en el santuario de aquellos discípulos y ahí encontraré sumisión, humildad, sabiduría y caridad. 24. Daré mi ósculo al labriego y le mostraré el camino; ese sendero que aunque largo, lo acercará a Mí; en él están los abrojos, a sus lado los abismos, a veces las acechanzas y los peligros, también las tentaciones, pero quien persevera con fe en él, siente a cada paso mi presencia, porque ya os he dicho que el camino soy Yo. ¿Quién podrá pensar que Yo le abandone en la lucha? ¿Cómo podéis pensar que Yo me aleje de vosotros cuando estáis en el cumplimiento de mi Ley, si en vuestro pasado no me he apartado jamás de vosotros? Dejad que os pruebe; las pruebas de la vida fortalecen al espíritu, dan temple al corazón y lo perfeccionan. 25. ¿Cuándo soñarán los hombres con alcanzar la perfección de su espíritu? Hoy ni siquiera tienen paz porque entre ellos no existe la buena voluntad. La luz de los Cielos comenzará a reflejarse en este mundo, cuando en los hombres surja esta buena disposición para encauzar su marcha por el sendero de la fraternidad, del respeto mutuo, del amor de los unos hacia los otros. 26. Varones y mujeres de este pueblo: sois sencillos y humildes y por eso os entrego mi enseñanza con palabras sencillas para que todos la comprendan, Mi palabra es el baluarte de vuestra fe y de vuestra esperanza, y los beneficios y caridades de que voy sembrando vuestra jornada son el aliciente y el estímulo para que prosigáis el camino sin flaquear en las pruebas. 27. La humanidad, dividida en reinos y naciones, presiente que ha llegado el tiempo de mi manifestación espiritual; interiormente me espera y me desea. ¡Cuán grato será para ella el anuncio que le llevéis de mi presencia y de mi comunicación con vosotros! 28. Pueblo: Preparaos, para que seáis el heraldo de la buena nueva; cuando ese tiempo llegue que no se cierre vuestra boca ni vuestro brazo sea perezoso para sembrar y cultivar la porción de la tierra que os corresponda. 29. Algunos pueblos ya han recibido la visita de los precursores, pero es indispensable que los labriegos doctrinados por el propio Maestro en el Tercer Tiempo lleguen a dar el riego a aquella simiente sedienta del rocío de gracia. 30. ¡Cuán pronto veréis dar buenos frutos a muchos pueblos que hoy creéis duros de corazón y muy distantes de la espiritualidad! 31. Las tierras serán fértiles, porque han sido preparadas grandemente; de ellas se apartará la ortiga y la cizaña hasta quedar limpias. Así cuando a ellas lleguen mis discípulos, al contemplarlas dispuestas, me dirán: Gracias Maestro. 32. El tiempo de esa predicación será anunciada por medio de la campana sonora, la cual será echada a vuelo. 33. Esta nación estará dispuesta y ataviada para recibir a las multitudes que buscando sustento y paz se acerquen a ella. Vosotros, preparaos, limpiad vuestro hogar y aderezad el mejor manjar para que sentéis a vuestra mesa al forastero. 34. De cierto os digo que en esas caravanas vendrán desde pordioseros hasta reyes; los que encuentren hospitalidad y amor en vosotros elevarán al infinito un himno de gratitud. 35. Los que han sido marcados por mi caridad saben que son guardianes y soldados de esta Arca y que deberán destruir toda huella de idolatría y fanatismo. Grande es la lucha que os espera pero la antorcha de vuestra fe os salvará. Ya habéis sabido lo que es la calumnia, la persecución, la intriga. Ya habéis sufrido todas estas pruebas, las cuales no os sorprenderán si en vuestro camino vuelven a presentarse, porque no es un camino de rosas el que conduce a mi Reino, es el que lleva grabada la huella ensangrentada de mis pasos. Por eso os digo: Bienaventurados los que sufren por mí causa persecución y calumnia, y les fuera negado el pan y el agua, porque ellos llegarán a Mí y serán ensalzados. 36. No temáis a los insultos ni a la blasfemia; recordad que ellas también fueron lanzadas sobre vuestro Maestro; no temáis que los hombres digan de vosotros lo que no sois, recordad que a Mí me llamaron brujo y hechicero; si el mundo os aborrece, recordad que a Mí me aborreció antes que a vosotros. 37. Aprended a callar y dejadme a Mí la causa. Sed los intercesores de los mismos que os ofendan y vuestro mérito será grande. Hoy ignoráis muchas faltas de vuestros semejantes, mas cuando sepáis juzgar con verdadera justicia sus faltas os serán reveladas porque entonces estaréis capacitados para enseñar y salvar a vuestros hermanos. 38. Esos son los caminos del espíritu que el buen discípulo del Espíritu Santo tendrá que conocer y recorrer sin perderse. 39. El hijo de la luz sabrá andar entre tinieblas y entre ellas sabrá encontrar al perdido para salvarle. 40. ¿Cómo es posible que en este tiempo en que gime la humanidad todavía estéis soñando con poseer grandes riquezas materiales? ¿Acaso os he dado mi paz para que penséis tan sólo en vuestras ambiciones mundanas? Incesantemente llegan a vosotros rumores de guerra y nada hacéis para prepararos. Ha mucho tiempo que vengo pidiéndoos vuestra unificación y aún os encuentro divididos. ¿Cuándo se sentirá toda la humanidad deseosa de unirse espiritualmente en pensamiento y en voluntad? Ya os he dicho que el día en que os unáis seréis la muralla invulnerable que rechace toda agresión. Ya deberíais estar fuertes, porque el fruto de estos árboles ha sido abundante y todo ha sido vuestro. 41. ¿No lleváis en vuestro espíritu los prodigios que a cada quien le he entregado? ¿No habéis comprendido que todo cuanto os he enseñado ha sido una revelación de vuestro Padre? Si alguno se avergonzare de ser discípulo de esta Obra, será porque no ha comprendido nada de mi enseñanza. Hoy aún podéis estar tranquilos aunque faltéis a vuestros deberes espirituales; mas llegarán las pruebas y entonces os lamentaréis y sonará vuestra hora postrera y no sabréis cómo penetrar en aquel mundo que os espera, ni con que acallar la voz de vuestra conciencia. Ved que por uno de vosotros que me cumple y obedece ¡Cuántos corazones llegan a mi presencia! Daos cuenta de cómo sois observados en cada uno de vuestros pasos por aquellos que quisieran saber si realmente estáis oyendo al Espíritu Santo. 42. ¿Creéis que si de vuestros labios brota una blasfemia o una palabra obscena, el incrédulo piense que sois discípulos de Cristo, el Verbo Divino? ¿Son por ventura esas palabras y esas frases los proverbios y máximas que os he enseñado? Los niños también os observan, ¿Por qué reñís delante de ellos? Ved que con ese ejemplo lo que hacéis es que penetre entre los pequeños la maldad de Caín. Pensad que ellos son vuestros próximos herederos, los que dirán lo que vosotros aprendisteis y lo que fuisteis en el camino de vuestro Dios y Señor. 43. Labrad un buen galardón para vosotros cultivando un buen fruto para vuestros hermanos. Preparaos para los tiempos venideros porque antes de mi partida aún habrá división entre vosotros, porque la tentación os tocará a todos. Es necesario que veléis. Orad y practicad mi divina enseñanza; de cierto os digo que estos cortos instantes que dedicáis a la práctica del bien, harán sentir sus beneficios aun en muchas de las generaciones posteriores a vosotros. Nadie ha podido ni podrá trazarse su propio destino, eso pertenece solamente a Mí. Confiad en mi voluntad y recorreréis la jornada hasta el fin sin mayores tropiezos. 44. Juzgad bien cuando os digo que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad, así sabréis cuándo soy Yo quien os está probando y cuándo sois vosotros los que llenáis vuestro cáliz de amargura para luego culparme, Entonces os convertís en jueces y me tomáis por reo. Sabed reconocer vuestros errores y enmendadlos. Aprended a perdonar los defectos de vuestros hermanos y si no podéis corregirlos por lo menos tended sobre ellos un velo de indulgencia. 45. Vuestra plegaria por vuestros hermanos ha llegado hasta mí, porque habéis penetrado en el santuario del Señor, y ahí vuestro espíritu se ha sentido seguro. Los que buscan paz, los que buscan un sendero que los lleve a una vida mejor, son los que van penetrando en mi santuario. Los que buscan tesoros y honores del mundo afanosamente luchan por encontrar otros senderos. Yo os digo que la paz que sólo está en mi Espíritu al fin será anhelada y buscada por todos. 46. ¿Quién o qué puede daros la verdadera paz del espíritu en la Tierra? Sólo el infinito amor de vuestro Padre. 47. Existen ricos acaudalados que no tienen salud, ni conocen la alegría, y hombres pobres que teniendo salud no saben lo que poseen y viven amargados porque desean caudales o comodidades. No descubro ambiciones nobles en el corazón de los hombres y cuando llegan a tenerlas no persiguen aquel ideal por buenos caminos; la prueba la tenéis en esas guerras insensatas e indignas de seres que poseen la luz de Dios. 48. Yo soy la paz, en mi sabiduría infinita existe cuanto podáis desear, más ¿Cuándo han orado los pueblos para alcanzar mi paz? ¿Cuándo han puesto sus ojos en Mí los hombres que conducen y gobiernan a los pueblos? ¿Cuándo se han postrado los ejércitos a pedir perdón a su Padre Celestial después de haber dado muerte a sus semejantes? Y es tan sutil la paz, que es necesario velar y prepararse para saberla retener, para no dejar que retorne a Mí. Mirad cómo vosotros quedáis llenos de paz después de escucharme y con esa gracia salís de los recintos y llegáis a vuestro hogar, pero ¡Cuán breves son los instantes en que lográis retener en el corazón esa paz! Yo os he nombrado “el pueblo de la paz”, “los hijos de la paz”. Por eso no os decidís a levantaros a enseñar la buena nueva, porque sabéis que para llevar la paz es menester tenerla, mas ¿Cuándo vais a cumplir con ese sublime mandato? 49. Discípulos: aprended a retener mi paz, convertidla en espada y destruid la discordia y la desunión que existe en vuestro hogar, id llenando de paz la vida de los que os rodean para que os sirva esto de práctica y mañana llevéis la paz a otros hogares y a otros pueblos. Esa es la semilla que estoy depositando en vuestro alfolí. 50. Cuán pronto sería reconocido este pueblo si en su seno existiera la paz y si en su vida lo demostrara; los huracanes, las tempestades y los torbellinos se desvanecerían al llegar ante la fuerza de vuestra paz; mientras exista división entre este pueblo habrá fragilidad y sus puertas estarán abiertas a las acechanzas. 51. Mi palabra en estos recintos ha descendido a torrentes, mis prodigios han sido en abundancia para alentar vuestra fe. ¿Acaso no habéis comprendido el sentido de mi Obra entre vosotros? 52. Os he llamado Israel para que os levantéis fuertes a seguirme y llevéis mi paz y mi Ley al corazón de la humanidad. Este es vuestro destino y llegará el tiempo en que surja en el mundo este pueblo lleno de fuerza espiritual, Aparecerá como luz en el tiempo de la confusión y de la duda, cuándo el hambre y la sed de verdad sean mayores. 53. El Maestro os dice: Pueblo, que vuestra mano jamás se encuentre vacía, que no sea mezquino vuestro corazón, porque no sabéis el instante en que podrías veros cercados por las turbas de menesterosos o abrumados por las preguntas de los escudriñadores. Vuestro deber es dar a todos de lo mucho que en vuestro espíritu he derramado. No lleguéis a sentiros más que nadie, ni a creeros los más amados y los dueños únicos de la verdad que encierran las revelaciones divinas y las complacencias del Señor, porque estaríais en peligro de caer bajo el dominio de otros como en los tiempos antiguos cayó Israel en cautiverio por su desobediencia a mis mandatos. 54. ¿Qué sentiría vuestro corazón si viese a vuestros hijos alejarse del camino decepcionados de vuestro ejemplo? ¿Qué sentiría vuestro espíritu si desde el más allá viera a las nuevas generaciones buscándome en la idolatría? 55. Las tribus aún están dispersas; la mayor parte de este pueblo todavía no ha encontrado el camino; es menester que los que han oído esta voz y han recibido mis mandatos velen y aguarden preparados la llegada de las multitudes para que al ver vuestra unión y vuestro culto reconozcan mi Doctrina y me sigan; no esperéis que sean de una sola raza o nación porque entre ellos vendrán hombres de todas las razas. 56. Elías viene paso a paso conduciendo a su rebaño y en verdad os digo que el instante en que unos y otros os encontréis pronto llegará. 57. Os he nombrado los fuertes de mi casa y os doy a cada instante mi fuerza divina para que veléis por la misión que os he confiado, orando en el interior de mi santuario que en cada uno de vosotros existe. 58. Bienvenidos seáis los que dejáis por unos instantes el mundo para venir a escuchar mi palabra. De cierto os digo que por uno de vosotros que aprendiera y practicara mi lección se salvaría una comarca, así como también si todo este pueblo se preparase y con amor orase, alcanzaría a salvar a la humanidad. No es que vuestro número sea pequeño sino que vuestro amor es aún muy reducido. Por ahora limpiad vuestro corazón. ¿Quién mejor que vosotros puede conocer sus defectos y sus manchas? Comprendedlo y purificaos de todo aquello de lo que os reclame la conciencia. 59. Hay muchos que tratan de disculpar sus pecados y Yo os pregunto: ¿Por ventura el Padre puso sobre el hijo ese fardo de trabajos y sufrimientos? ¿No soy Yo quien ha venido en todos los tiempos a aligerar vuestra carga de penalidades y sufrimientos? 60. A toda hora mi voz os llama al buen camino donde existe la paz, pero vuestro oído sordo, sólo tiene un instante de sensibilidad ante aquella voz, y ese instante es el postrero de vuestra vida, cuando la agonía os anuncia la proximidad de la muerte del cuerpo. Entonces es cuando querríais comenzar la vida para reparar yerros, para tranquilizar vuestro espíritu ante el juicio de vuestra conciencia y poder ofrecer algo digno y meritorio al Señor. 61. Yo soy el Camino y ese camino os lo he mostrado desde los primeros pasos de la humanidad en la Tierra. Decidme: ¿Cuándo os he dejado sin ayuda o sin luz? ¿En qué edad o en qué era he borrado mi Ley de vuestro espíritu? Jamás he dejado de hablaros, por eso es que ahora os vengo pidiendo vuestra cosecha. A través de mi nueva comunicación os he reclamado con divino rigor y absoluta justicia y os hago responsables de vuestras faltas a mi Ley. 62. He nombrado discípulos a todos los que habéis escuchado esta palabra, pero es menester que lo demostréis con vuestra conducta y que extendáis esta buena nueva para que la humanidad actual prepare el camino de las nuevas generaciones. Esos seres no deben venir a apurar el cáliz de la amargura y del dolor desde los primeros días de su infancia porque ellos traen otra misión; más si de ese cáliz les dieseis a beber, de ello me responderéis. 63. ¡Ah sí supieseis vivir con la sencillez de las aves que viven amándose y que cuando sienten que el invierno se aproxima emprenden el vuelo en busca de mejores climas, pero dejando preparados sus nidos en los árboles para que sirvan de hogar a sus hermanos! El invierno de vuestra vida es la vejez; mas vosotros que sois hombres de poca fe, miráis en ese invierno la frialdad de la muerte y del fin sin comprender que siempre después del invierno llega la primavera con sus renuevos, sus trinos y sus perfumes. 64. Esa poca fe en la resurrección espiritual después de esta vida es lo que os hace ocuparos de lo humano, de lo material hasta el último instante de vuestra existencia, sin preparar las alas del espíritu para emprender el vuelo y sin dejar un nido formado con virtud y fe para los nuevos moradores. 65. No os asemejáis a las aves porque vuestro mundo no es de paz; sois más bien soldados que luchan dentro de una batalla interminable y os digo: luchad con nobleza, esgrimid armas de justicia; perseverad en el bien, el bien es la verdad; dejad preparados los caminos para los nuevos soldados, dejadles libre y limpio el campo para que en él triunfe al fin la razón, el amor y la justicia mientras vosotros llegáis a descansar en Mí. 66. Tengo que hablaros así porque vuestro mundo vive envuelto en guerras de toda índole. Cuando las pruebas llegan al mundo siempre le sorprenden impreparado, porque mientras piensa y medita poco en lo eterno gusta demasiado de los halagos del mundo y de la carne. 67. En verdad os digo, que si en este tiempo los hombres no limpian las manchas que han dejado en su espíritu, vendrán los elementos como heraldos anunciando mi justicia y mi gloria y purificando a la humanidad de toda impureza. 68. Bienaventurados los hombres, las mujeres y los niños, que al comprender la proximidad de aquella justicia glorifiquen mi nombre sintiendo que el día del Señor es llegado porque su corazón les dirá que el fin del reinado del mal se acerca. Yo os digo que éstos por su fe, su esperanza y sus buenas obras serán salvos más ¡Cuántos de los que vivan en esos días van a blasfemar! 69. Humanidad que creéis que se necesitan grandes riquezas y posesiones terrestres para conquistar al mundo y olvidas a Cristo que nació en un pesebre y que sin tener nada en la Tierra, sin embargo, conquistó el corazón de la humanidad, hizo a los pueblos sus vasallos y fue proclamado Rey y Señor. 70. Cuando lleguéis a comprender y a sentir la verdad veréis cuán fácil es para el espíritu seguir los pasos de su Maestro, aun en las pruebas más duras. Haced cuanto este de vuestra parte, que Yo no os pediré más de lo que podáis hacer; entonces habréis dejado preparado el camino para la nuevas generaciones; os recomiendo a los niños y os encargo que les conduzcáis por el camino certero. Congregadlos, habladles de Mi con amor y con ternura, buscad a los desheredados, aquellos que viven perdidos entre miserias y vicios. Doy esencia a vuestras palabras para que ellas sean camino de salvación cuando broten de vuestros labios. Abrid delante de los inocentes el “Libro de la Vida Verdadera”, para que su espíritu despierte y sea grande al penetrar en las revelaciones del Espíritu Santo; asemejaos a vuestro Maestro y seréis escuchados. 71. Si en el Segundo Tiempo busqué un lugar humilde para nacer en cuanto hombre y corazones donde habitar, vosotros no vayáis en pos de un lugar que os haga notables; buscad la fibra sensible que existe en cada corazón para que ahí depositéis mi semilla y mi bálsamo. El lugar para nacer en cuanto hombre me fue indiferente, pero di hasta la vida porque mi amor naciera en vuestro corazón. Ahora os digo: humanidad, la semilla de ese amor representada en mi sangre, cayó en el corazón de todos los hombres, ¿Por qué ahora no amáis ni cultiváis lo que Yo con tanto amor sembré? 72. No seáis sordos a esta voz, abrid vuestros ojos a la realidad de este tiempo y emprended la jornada con plena confianza y fe, de otra manera tendréis que despertar ciegos en el más allá y Yo os he dicho que en aquella mansión no se debe penetrar con los ojos cerrados. 73. ¿Por ventura el Señor os pide imposibles? Sólo vengo a enseñaros a sembrar amor para que recojáis al final el fruto de la vida. Cultivad hoy el corazón de los niños para que mañana les escuchéis hablar de las grandezas del Espíritu Santo. 74. Velad por las rosas y los lirios que son el corazón de la juventud y mañana os deleitaréis con el florecimiento de la virtud. Enseñad a orar con el espíritu y reconoceréis todos que esa es la comunicación perfecta cuando sintáis que vuestro espíritu ha llegado a mi presencia y ahí se ha sustentado con mi amor. 75. Hoy aún desciende mi rayo divino entre las multitudes; mas recordad lo que oísteis cuando os decía: “Donde se reúnan dos o tres de mis hijos, ahí descenderé para darles mi palabra”; desde entonces ha venido aumentando el número de mis oyentes hasta formar multitudes. 76. Si os cumplí mi promesa de volver, os cumpliré también mi voluntad de partir; aprovechad debidamente los instantes que os restan de escuchar mi palabra y quedaréis preparados como discípulos del Espíritu Santo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 65 1. Estáis preparando el santuario de vuestro corazón para que en él descienda mi palabra como bálsamo; más en este instante os pregunto: ¿Por qué os encuentro agobiados por el dolor? Porque no habéis velado y orado. 2. Si coméis en mi mesa los manjares espirituales, ¿Por qué no aprovecháis la esencia que contienen que es salud y vida eterna? ¿Hasta cuándo comprenderéis mi Doctrina para que os levantéis a predicarla con obras de amor hacia vuestros hermanos? 3. A veces os atrevéis a decirme que nada de lo que me habéis pedido os he concedido, cuando os lo estoy entregando a cada instante y sólo falta que os preparéis para que podáis recibirlo. 4. No abruméis a vuestro espíritu con cadenas de pecados, libertadle para que se eleve y reciba de Mí cuanto haya menester en su jornada. ¿Por qué apagáis vuestra lámpara de fe si estoy entre vosotros? Os he dicho que sobre este pueblo pesa la responsabilidad de la paz de las naciones y la salvación de la humanidad, pero ¿Cómo vais a desempeñar vuestra misión si no hay aún firmeza en vuestros pasos? Venís a escuchar mi palabra, decís amar a vuestro Señor, mas no bastan las palabras, son necesarias las buenas obras para que la humanidad alcance mi paz. No vengo a desalentaros sino a despertar a vuestro espíritu. ¡Tomad nuevamente el fruto del árbol y hartaos de él, oh caminantes! 5. Bienaventurado el que comiendo de este fruto, crea firmemente que ha comido del árbol de la vida porque de cierto os digo que él no morirá. En este tiempo os encontré muertos a la vida de la gracia, mas mi presencia a través de esta enseñanza ha sido vuestra resurrección. Os considerabais indignos de hallaros ante mi presencia y os hice dignos purificando a vuestro espíritu de todas sus faltas pasadas revistiéndolo de pureza. Con este perdón os he entregado una lección de amor y de justicia; ponedla en práctica en vuestros hermanos. 6. ¿Con qué derecho vais a juzgar y a sentenciar a vuestros semejantes por causa de sus imperfecciones? Recordad que os dije en el Segundo Tiempo. “El que se encuentre libre de pecado que arroje la primera piedra”. 7. Mi Doctrina es clara y limpia para que los párvulos la entiendan y la graben en su corazón. He venido para llevaros de lección en lección a la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu. 8. En vuestro desierto de restitución está descendiendo el maná celestial; cuando lleguéis a la mansión divina os sentaréis a la mesa del Padre a comer de sus manjares. El desierto extenso representa la expiación y el camino, la evolución del espíritu. 9. Venid al Padre; El habita en lo más alto del monte y os dará huertos y campiñas de las que existen en los contornos de ese monte; los varones cultivarán el trigo, las mujeres harán que los huertos y los valles se cubran de flores y el canto de los niños se unirá al de las aves para haceros dulce el trabajo. Hasta vuestras tierras no llegarán las vanidades humanas ni el materialismo porque ellas serian como plagas que destruirían vuestros frutos. Oyendo estas palabras, cuántos hombres podrán comprender lo mucho que se han apartado del camino trazado por mi Ley. 10. Cuando un hombre llega a creer que sus faltas no tienen perdón, se aparta más y más del sendero. ¡Ah, si supiera que un instante de sincero arrepentimiento puede salvarle conduciéndole a su restitución que por muy lejos que crea estar de mi Divinidad, un solo paso le separa y ese paso es el de su arrepentimiento! ¿Qué no oís mi voz? ¿No sentís que llego como Padre amantísimo, como amigo leal? Dormís y es por eso que no escucháis mi llamado. ¿Cómo esperáis oír mis pasos si vengo sobre una nube? 11. Despertad, preparaos para que veáis cumplida mi promesa. Llamaré bienaventurados a los que despierten y me escuchen, porque entonces pondré en su corazón la buena nueva de mi presencia espiritual y de sus labios brotarán palabras de ternura, de luz y de esperanza para los hombres. 12. Se avecinan aires huracanados por lo que debéis fortalecer vuestra fe para que salgáis avante de las pruebas y salvéis a cuantos podáis; quiero que seáis amigos y hermanos de toda la humanidad. 13. Este es el tiempo que vio y anunció Joel, en el que los hijos de la humanidad tendrían visiones y sueños proféticos en que sus bocas hablarían movidas por mi fuerza divina, porque mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu. 14. He aquí un pueblo que nace y crece en el silencio y cuyos hijos vierten palabras del Espíritu Santo, transmiten los mensajes espirituales y con su mirada espiritual traspasan los umbrales del más allá y miran los acontecimientos del futuro; de cierto os digo que esta simiente está esparcida en todo el mundo y nadie podrá destruirla. 15. Por labios de hombres, mujeres y niños habéis escuchado mi concierto divino, con éxtasis habéis penetrado en el deleite de oír la voz del Señor y de sus ángeles. Mi palabra no es para un pueblo, es para todos los pueblos, para todas las creencias y religiones. 16. Sólo esta multitud sabe que éste es el Tercer Tiempo, pero la humanidad también lo sabrá aunque antes negará todo cuanto os he revelado y que ha quedado escrito. En verdad os digo que esta palabra llegará hasta los confines de la Tierra porque nada es imposible para Mí. Mostraré al mundo mis heridas como a Tomás, para que crea y se arrepienta, para que se lave en su llanto y después me siga fielmente hasta el fin. Este maná divino descenderá sobre todo corazón y el camino que conduce a la mansión del Señor le será descubierto a todo espíritu. 17. Las aguas del pozo de Jacob se secaron y no calmaron la sed del espíritu de la humanidad. Yo se lo había dicho ya a la Samaritana: “En verdad te digo que Yo tengo una agua que quien de ella bebiere, sed no volverá a tener”. Y esa agua cristalina y pura es mi palabra, la que derramaré sobre el mundo para mitigar su sed abrasadora. 18. Elías tiempo ha que conduce a mi rebaño entre la humanidad invitando a todos a unificarse; ese rebaño debe velar y orar porque tiene mi luz y potestad para ayudar con amor a la humanidad. 19. Los que oís estas enseñanzas ya las conocíais en otros tiempos; mas ahora tendréis que extenderlas entre la humanidad para que las conozca. También sabéis que en 1950 os quedaréis sin esta palabra; mas preparaos para que ello no sea una pérdida que tengáis que lamentar sino un paso de adelanto que os pondrá frente a la lucha. Yo estaré cerca y mis emisarios también; seguiré velando por los que doctriné y les hablaré por inspiración. 20. Nadie pretenda que prolongue mi estancia entre vosotros, porque ya os he manifestado mi voluntad y os he profetizado el año y el día en que cesará esta manifestación a través del entendimiento humano. Nadie arroje sobre sí una sentencia. 21. El que ahora haya sido torpe para servirme y después se prepare, perderá su torpeza, hablará con sabiduría y hará prodigios. 22. Si vos pueblo que me oís, lloráis al recordar mi pasión y os arrepentís de vuestros pecados, benditos seáis, porque en verdad os digo que vuestro dolor os purifica y mi palabra que es vida y resurrección, os confortará. Mi luz es para todos mis hijos, no sólo para vosotros que habitas este mundo sino para los espíritus que viven en diferentes moradas. Todos serán libertados y resucitados a la vida eterna cuando con sus obras de amor hacia sus hermanos cumplan mi divino precepto que os pide que os améis los unos a los otros. 23. El Padre sufre cuando la humanidad se debate azotada por las guerras. Se ha levantado hermano contra hermano y la sangre inocente baña la Tierra. Hoy, en el gran día de la justicia, respiráis un ambiente de desolación y de muerte, más para el alba de 1946 habrá cesado la lucha y tendréis una tregua en vuestros sufrimientos. 24. Todo el dolor de la humanidad cae sobre Mí como una pesada cruz, He sido desconocido y desgarrado por el linaje humano a quien he querido convertir en mi discípulo de los cuales me siguen unos cuantos; mañana, al conocer mi Obra que he manifestado en esta forma una vez más seré escarnecido porque no me comprenderán. Esta incomprensión de mis hijos, abre de nuevo mis heridas y vuelve a caer mi sangre sobre todo espíritu. Por hablar de la verdad y enseñar el amor me han desconocido, y pasados los tiempos, vosotros por repetir mis palabras y dar testimonio de Mí seréis menospreciados; mas siempre que abracéis vuestra cruz y encumbréis la montaña estaréis salvando a muchos inocentes y redimiendo a muchos pecadores. 25. No he venido como rey entre vosotros, me he presentado humilde y por esto reconocéis que la palabra que habéis oído es del Verbo del Padre. Nuevamente la humanidad me ofrece una corona de espinas y un manto de ingratitud. He sufrido la calumnia y el desconocimiento de mis hijos. 26. Aun estando el espíritu en plena evolución duerme; mas Yo os estoy iluminando a través de la conciencia para que volváis al camino y tornéis al cumplimiento. ¿Por qué sentís que mi palabra os hiere? 27. Mientras recordáis mi pasión del Segundo Tiempo, un corazón, el más tierno, llora en silencio e intercede por sus hijos que no la han comprendido. No tiene reproches para los que le han causado tanto dolor, ni una queja en contra de los que sacrificaron al Hijo muy amado; sólo su amor y su perdón a la humanidad coronan la obra de redención de su Unigénito. Es vuestra Madre Celestial a quien dejo entre vosotros para que la escuchéis y en su regazo os consoléis. 28. En lo profundo de vuestro corazón estáis sintiendo el hálito divino del Señor. ¡Ah sí comprendieseis el amor con que vengo a vosotros! 29. Con la unión de vuestros corazones habéis formado un santuario para recibirme. Cada corazón se ha preparado, cada mente se ha despejado y ese es el instante propicio para que mi rayo divino descienda entre vosotros. 30. La prueba se aproxima y para ello os estoy preparando. Es tiempo de que caminéis con paso firme sin temor; sois Israel y ese nombre quiere decir “Fuerte”. Siempre en vuestro espíritu ha existido esa simiente bendita. La verdadera oración conforta a vuestro espíritu, Purifica vuestras manchas, os consuela cuando estáis tristes, os acompaña en la orfandad y os aparta de las tentaciones. Y así como os he enseñado a orar de espíritu a Espíritu para ser fuertes en la vida, también en la hora de la muerte elevad vuestro espíritu hasta Mí, por esa escala bendita de la oración. ¡Cuán apartada vive la humanidad de la verdadera oración! ¡Qué pocos son los que saben practicarla! Espiritualmente la humanidad vive a semejanza de los hombres de la antigüedad; la adoración al becerro de oro, el culto a los dioses paganos aún existe. La torre de babel de los hombres de ciencia de estos tiempos a cada instante desafía mi divina justicia. 31. Un nuevo diluvio se desatará el cual lavará la Tierra de la perversidad humana. Derribará de sus altares a los falsos dioses, destruirá piedra por piedra los cimientos de esa torre de soberbia y de iniquidad y borrará toda doctrina falsa y toda absurda filosofía; más este nuevo diluvio no será de agua como en aquel tiempo porque la mano del hombre ha desatado todos los elementos, tanto visibles como invisibles, en su contra. El mismo dicta su sentencia, se castiga y se hace justicia. 32. Toda deuda será saldada hasta la más pequeña; para ello es menester que los grandes de hoy se conviertan en siervos y que los vasallos se levanten. Vosotros que me oís, creed en vuestra responsabilidad ante la paz del mundo. 33. Ya no sois dos o tres los que me estáis escuchando. Vuestro número es ya grande porque mi simiente se ha extendido de corazón en corazón, de hogar en hogar, de comarca en comarca y las noticias de mi nueva manifestación han cruzado vuestras fronteras para llegar a otros países en donde el eco de mi palabra y las nuevas de mis prodigios han dado testimonio de que en verdad he vuelto a vosotros. 34. La casa de Israel está ahora en lo más profundo de vuestro ser, en vuestro espíritu. Ahí es donde me he manifestado en este tiempo por medio de esta comunicación. 35. Os he dicho que os apresuréis a estudiar mis lecciones, que aprovechéis mi presencia ya que el tiempo de mi partida se encuentra cerca y nadie lo ignora. He ahí la prueba que os espera. ¿Quién estará preparado para resistirla? Os habéis multiplicado y a pesar de ello no os contemplo fuertes. Es que os ha faltado amor, caridad, fraternidad de unos hacia otros, no estáis unidos por el espíritu. ¿Y éstos son los poseedores del Arca de la Nueva Alianza? 36. He querido que seáis fuertes por vuestra unión y grandes por el espíritu. No es menester que poseáis el poder material para ser grandes, ni el saber de la Tierra para ser superiores. Hay algo que vuestro Dios os ha revelado siempre y que os da en verdad grandeza. 37. Grande es la luz que he derramado sobre vosotros; mas no os dejéis cegar porque apareceréis ante vuestros hermanos como necios y fanáticos. Esta luz no es sólo vuestra, es la luz del Sexto Sello que brillará en todas las naciones. 38. Venís limpios delante de Mí: lentamente os habéis ido despojando de fanatismo, idolatría y superfluas tradiciones; de esta manera vuestro corazón late al compás de vuestro espíritu; el camino principia en Mí y en Mí termina, pero no os pido que esta jornada la recorráis en un día sino que os doy el tiempo suficiente para que caminéis por el sendero hasta el final. 39. Os ayudo en toda la jornada, os doy fuerzas, os purifico. Si juzgáis vuestra evolución espiritual por vuestra vida presente reconoceréis que habéis dado un gran paso hacia adelante comparando vuestra vida actual con la del principio de la humanidad. Estudiad mi palabra con el ahínco con que estudiáis las lecciones de la Tierra y analizándolas descubriréis que lo que creíais insondable, estaba reservado a vuestro espíritu. En estos tiempos el velo de muchos misterios se está descorriendo, muchos secretos saldrán a la luz de la verdad y por ello seré mejor amado y comprendido por mis hijos. 40. ¿Podrá existir semejanza entre el hijo y el Padre, si el hijo carece de la sabiduría de su Padre? No mis hijos: mas no seré Yo quien os conserve en la ignorancia. Yo soy la luz que es sabiduría y de ella os bañaré para que me améis; en verdad tengo hambre y sed de vuestra elevación, aquí tenéis el motivo más poderoso de mi manifestación y de mi comunicación con vosotros. 41. Iluminaos y fortaleceos con esta enseñanza porque los presagios de guerra existen en vuestro corazón y es necesario que estéis preparados; he mantenido en paz esta nación para que me reciba en su corazón; la semilla de mi Doctrina tendrá que fructificar. 42. ¡Cuánto lloraréis si no aprovecháis este tiempo precioso de paz! Os veréis sorprendidos por la guerra, la peste y la desolación. No tratéis de detener la guerra con penitencias materiales que son sacrificios inútiles; si queréis ofrecerme alguna penitencia, doblegad la reaciedad, la soberbia o el materialismo de vuestra materia; si queréis ofrecerme algún ayuno, que sea apartándoos de lo superfluo, de lo que os es perjudicial dominando vuestras pasiones; mas en ello tened cuidado de no caer en nuevo fanatismo porque hay muchas obras que siendo licitas podéis hacerlas ilícitas. 43. Quiero que logréis la regeneración tanto de vuestro cuerpo como de vuestro espíritu. Si entendéis bien lo que os pido, no os parecerá un sacrificio alcanzarlo y reconoceréis que ese cumplimiento os brindará grandes satisfacciones y una paz superior. 44. Aquellos que del fango, de la escoria o del egoísmo, se levanten a una vida de servicios y de caridad hacia sus hermanos, los mostraré como un ejemplo de que mi Doctrina tiene luz y gracia para regenerar a los pecadores. Ese ejemplo cundirá en todos los corazones. ¿Quién no desea ser de aquellos que me testifiquen? Más en verdad os digo, que si vuestros actos no brotasen con verdad de vuestro corazón, no darán fruto en vuestros hermanos y muchas veces oiréis que os llaman hipócritas y falsos predicadores. Y no quiero esto para vosotros. 45. Debéis saber que en estos tiempos es muy difícil engañar a la humanidad; su espíritu se encuentra despierto y aunque perdido en el materialismo de su existencia, es sensible a toda manifestación espiritual y si a vuestros hermanos no lo podéis engañar ¿Engañaréis a vuestro Padre? 46. Dejad que el amor del Maestro se albergue en vuestro ser para que lleguéis a perdonar a vuestros enemigos como Él os perdona; entonces vuestro corazón será entre la humanidad como ancla de salvación. 47. Preparad vuestra barca porque la tempestad de un momento a otro puede llegar. ¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Oíd las voces de la Naturaleza y observad el curso de los elementos. Penetrad en el corazón de vuestros hermanos y encontraréis el anuncio de la lucha que se aproxima; todo os habla de caos. Si, es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan, las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo una Doctrina espiritual como la mía es capaz de sostener al hombre en el camino de la vida. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas del espíritu y endulzar la existencia del hombre en su jornada de pruebas y amarguras. 48. Si la humanidad ha cultivado un gran árbol cuyos frutos en su mayoría han sido amargos y mortales ¿No les parece hermoso que Yo plante un árbol, que vosotros me ayudéis a cultivarlo y que sus frutos de vida, de verdadera paz y sabiduría divina os compensen de tanto dolor? Pues Yo soy ese árbol, Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, dejad que crezca vuestro espíritu en sus dones para que deis sombra acogedora y frutos de vida y buen sabor. Yo soy la verdad y ella brota por estos labios de hombres, aun cuando sean pecadores, porque mi verdad es más fuerte que vuestros pecados. 49. Una vez más os descubro el camino y la vida y aparto de vuestros ojos la venda de la oscuridad. Cuando escucháis esta palabra decís en vuestro corazón, ¿Por qué si la Doctrina del Señor es tan hermosa, antes no fue capaz de apartarme de los vicios, ni era un aliciente en mi existencia? Porque no era mi Doctrina con la que os alimentabais, sino con ritos, los cuales sólo impresionan los sentidos y dejan vacío al espíritu. Aquí vengo a daros mi palabra sin formas ni ritos para que ella llegue directamente a vuestro espíritu. Aquí no hay recreo para vuestros sentidos materiales; hoy tan sólo vuestro oído toma parte en el instante de mi comunicación; mañana, cuando mi palabra dada a través del entendimiento humano haya dejado de escucharse, ni siquiera vuestro oído corporal percibirá mi voz; será vuestro espíritu el que reciba mi enseñanza a través de la inspiración y en el corazón se escuchará su eco. Toma el camino con fe y caminad serena y lentamente. 50. Se acercan los días en que la humanidad conmemora mi pasión; en verdad os digo que cuando esta humanidad despierte ante la luz de este tiempo y despojada de materialismo me busque en forma espiritual, su elevación y sencillez serán las mejores palmas con que me reciban en la segunda Jerusalén, la ciudad espiritual. Yo quisiera que siempre que pensarais en mi pasión lo hicierais sin ritos ni representaciones, que recordéis mis obras y meditéis profundamente en ellas; entonces sentiréis que revive aquella sabiduría en vuestro espíritu. 51. Con estas enseñanzas apartaré vuestras tradiciones, como en los tiempos pasados haciendo que vuestro espíritu se conserve en mi Doctrina y en mi Ley. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 66 1. Habéis oído el llamado de la campana y habéis despertado. La campana ha sido mi voz, que habéis recibido a través del entendimiento del hombre y el que ha despertado ha sido vuestro espíritu. No volváis a caer en letargo, pueblo amado, porque estáis viviendo en un tiempo de lucha. Si ya habéis comenzado a sembrar, no quiero que dejéis vuestras tierras abandonadas ni que perdáis el sitio que en mi campiña habéis venido a ocupar y que tanto dolor os ha costado alcanzar. 2. Dejad que vuestra conciencia haga su voluntad por sobre lo que piense vuestra mente y espíritu, ya que es ella la que verdaderamente se da cuenta de la misión que sobre el espíritu pesa. Mirad que si en lugar de seguir los dictados de la conciencia, os inclináis a obedecer los impulsos de la carne, pronto retornaréis al camino de la lucha estéril, al mundo de las frivolidades y de la vanidad, en donde vuestro espíritu se sentirá vacío y triste. 3. Venid a mi campiña y permaneced en ella; en sus tierras hay lugar para todos, en mi granero hay semilla en abundancia y en mi amor hay agua de vida, para que cultivéis la simiente divina. 4. Yo, el Sembrador Universal, os enseñaré todo cuanto necesitéis saber, Mi amor y mi paciencia acompañarán a cada una de mis lecciones, para que queden grabadas en vuestro espíritu, y así, cuando tengáis necesidad de sembrar recordando que vuestro corazón fue convertido en almacén de mi palabra, acudáis a él en busca de mi semilla de amor para vuestros hermanos. 5. Deteneos por ahora a escuchar mi palabra para que la dejéis penetrar hasta donde ella necesita llegar y cuando llegue el instante de sembrar, empezad con paso lento la jornada, a fin de que si tropezáis os levantéis presurosos y no os fatiguéis prematuramente. 6. No os detengáis en lo superficial de la palabra, porque no tendréis ocasión de percibir su esencia y abismaros en su luz infinita. 7. No os fanaticéis ni caigáis en idolatría amando objetos a los que vuestros hermanos les hayan dado alguna representación divina. Pensad que si vais a ser los discípulos de una Doctrina profundamente espiritual, tenéis que luchar por apartar de vuestro corazón ese culto material que por siglos ha alimentado la humanidad; pero eso sí, discípulos, hacedlo con toda firmeza, cuando verdaderamente estéis convencidos del paso que vais a dar, no sea que un día prediquéis para que vuestros hermanos se aparten de la idolatría y del fanatismo religioso y de pronto en una prueba que tengáis, caigáis de hinojos ante un ídolo. 8. ¿Comprendéis por qué siempre os estoy diciendo que analicéis mi palabra y que la estudiéis? Porque solamente en esa forma podrá penetrar en vuestro ser la luz de la persuasión. Entonces sí habrá una transformación total en vuestra manera de sentir, de pensar y de practicar. 9. Si observáis el desarrollo de mis manifestaciones a través del entendimiento humano, llegaréis a descubrir que el avance de mis enseñanzas se ha logrado con paso lento pero firme y seguro que os estoy aconsejando que sigáis. 10. Ved que en años pasados no os hablaba con la claridad con que ahora lo hago. Fui tolerante y complaciente, os permití algunas prácticas exteriores porque no era el tiempo propicio para apartar la paja del trigo, o sea la esencia de mi enseñanza de las prácticas superfluas. Yo contemplé que vuestra fe no era lo suficientemente firme para escuchar algunas revelaciones; en cambio ahora que la luz de mis enseñanzas va penetrando en el espíritu de algunos de mis discípulos, puedo hablaros con claridad. 11. Yo sé que no todos entienden por ahora el sentido de la espiritualidad, ni a todos les basta la idea de alimentarse sólo de esencia y tener que renunciar a ritos, símbolos y prácticas externas de que tanto gustan muchos corazones. Pero me bastará que al levantar de entre este pueblo mi palabra, un grupo de discípulos haya comprendido el sentido de la espiritualidad porque ese grupo será considerado como el Primer fruto que dio mi palabra comunicada por el entendimiento del hombre. Para ayudaros a comprender mi Doctrina os sigo entregando mis lecciones, os bendigo y os digo: Bienvenidos seáis, mis hijos, sentid el calor de mi espíritu, sentid mi presencia y recordad aquel tiempo en que me rodeabais para escuchar mis divinas palabras, en que me seguíais por los caminos para verme realizar milagros, mientras algunos no perdían una sola de mis sílabas para descubrir si era verdad o no cuanto hablaba. Unos y otros escuchasteis una voz armoniosa que hablaba incansable de amor, de perdón y de caridad; era una luz que nunca había brillado ante la humanidad. Esa palabra abrió un nuevo tiempo para el pueblo de Israel y para toda la humanidad. 12. Muchos de los que me oyeron en Jesús han venido a la Tierra en este tiempo y han vuelto a escucharme Cuando creían haber cumplido su destino en este planeta y haber conquistado la Tierra Prometida, el espíritu ha vuelto para tratar de dar sólo un paso más hacia adelante en la senda de su perfeccionamiento espiritual. 13. Es necesaria la evolución para que el espíritu se ilumine con mi sabiduría. Hoy estáis oyendo de nuevo la voz que os habla de amor. A los nuevos discípulos y a todos los hombres les digo: amad a vuestros hermanos, pedidme por vuestros semejantes y os concederé prodigios. No temáis descubrir ante el mundo la misión que trae vuestro espíritu; de cierto os digo que no podréis ocultar vuestros dones y que ellos tarde o temprano se manifestarán. 14. Cuán difícil os parece abriros paso cumpliendo con vuestra misión en este tiempo; mas os digo que no es difícil, porque la humanidad está preparada para recibir mi mensaje. 15. En todos los tiempos los débiles se han acobardado ante la lucha mientras los fuertes han demostrado que la fe en mi Ley todo lo vence. Vuestro destino, Israel, ha sido comunicar siempre al mundo nuevos mensajes y revelaciones, por eso a veces dudáis de si seréis creídos; mas no temáis, llevad la semilla que os he confiado y sembradla, ya veréis cuántas tierras que creíais estériles las encontraréis fértiles al ser fecundadas con la verdad de mi Doctrina. 16. No dejéis de cumplir vuestra misión porque os sintáis indignos; de cierto os digo que hace tanto mal el que a sabiendas profana la Ley como el que posee una misión y deja de darle cumplimiento. 17. No olvidéis que al final el Padre vendrá a reclamaros lo que hayáis hecho mal, así como lo que hayáis dejado de hacer; sabed que tanto una falta como la otra harán sufrir a vuestro espíritu. Extended mi Doctrina, hablad a los hombres de mi palabra, convencedlos con vuestras obras de amor, invitadlos a oírme y cuando lleguen entre las multitudes y en su corazón se encienda la luz de la fe, les nombraré hijos del nuevo pueblo de Israel. 18. Ya no podréis perderos del camino; os he dado la luz para que analicéis y he abierto vuestros ojos para que penetréis aún en el más allá. Que el uso que hagáis de vuestros dones siempre sea bueno para que los resultados sean agradables a vuestro corazón y gratos al Padre. 19. Comprended que he venido a enseñaros una lección perfecta. Habéis oído a través de mis portavoces, en diferentes lugares y comarcas, que mi palabra dejará de escucharse en 1950. Desde hoy os digo: cuántos que hoy escuchan con aparente respeto mi palabra, cuando ese tiempo sea llegado se burlarán; cuántos que ahora me dicen: “Señor, no me apartaré de este camino”, después me buscarán en templos, en sinagogas, en altares y en imágenes y no me encontrarán. 20. Mirad que no trato de sorprenderos levantando inesperadamente mi palabra, sino que mucho tiempo antes y en diferentes formas os lo estoy anunciando, para que comprendáis que debéis aprovechar estos instantes y estas lecciones, para que después no vayáis a caer en confusiones y en profanación. ¡Cuántos de los que hoy se dicen mis discípulos, mis labriegos, van a traicionarme en aquella hora! 21. El momento en que dejéis de escucharme a través del entendimiento del portavoz está marcado; mas he prometido a los que se preparen que escucharán después el eco de mi palabra en el santuario de su corazón. 22. Mi justicia tendrá que venir a cortar de raíz toda la mala hierba y es mi voluntad que en esa hora mi hoz os encuentre como trigo y no como cizaña. Os hablo en vuestro idioma y con toda claridad para que no digáis mañana que os hablé en sentido figurado y que por eso no me comprendisteis. 23. Estos recintos quedarán preparados para vuestras reuniones y para seguir recibiendo a las nuevas multitudes. Guardianes espirituales los custodiarán. 24. Os estoy hablando de un paso trascendental que vais a dar, de un instante de prueba que va a llegar y no veo que vuestro corazón se estremezca. ¡Cuánto os habéis familiarizado con mi palabra; más ella pasará y no habréis sabido apreciar el tesoro que tuvisteis! 25. Os he dicho en muchas ocasiones que Yo no me mancho con lo superfluo o malo, por lo que debéis comprender que no estaré mezclado en vuestras imposturas y profanaciones. 26. Algunos se han transformado al escuchar mi enseñanza; pero ved en lo que consiste su transformación: llegaron humildes, llorosos y contritos, sin bien alguno, más luego que recibieron su heredad espiritual levantaron altivamente su faz, se sintieron señores y hasta reyes, y en su soberbia han querido pasar sobre la voluntad de su Padre. ¿Sabéis en dónde se quedan las vanidades y el orgullo? en las entrañas de la tierra, ¿Y las desobediencias, los desacatos y las ofensas?, en vuestro espíritu una vez que se desprenda de su envoltura. Sois átomos que vivís por mi caridad divina sin la cual no existiríais ya. 27. El que vanidosamente crea poder abarcar mi Obra con su mente y saberlo todo, es porque nada sabe; en cambio, el que se abisma en mi sabiduría y en mi grandeza a tal grado que dice: nada sé y nada soy ante mi Señor, ése está a punto de saber. 28. Este pueblo que tanto ha gozado con mi palabra en este tiempo, si no se prepara, si no doblega su entendimiento reacio a mis lecciones, mucho será lo que tenga que llorar después. 29. ¿Queréis saber cuál es mi deseo? Que cumpláis con humildad mis mandatos en la Tierra para que al terminar vuestra misión, vuestro espíritu limpio y luminoso por su cumplimiento, llegue muy alto hasta alcanzar aquellas moradas benditas que están reservadas a los hijos obedientes del Señor. 30. En mi mesa hay un lugar preparado para cada uno de vosotros y un manjar también. Cuando hayáis comido y bebido en mi mesa, no volveréis a tener hambre ni sed. Dejaréis de buscarme en templos y altares hechos por la mano del hombre, reconociendo que me lleváis en el santuario interior de vuestro espíritu. 31. Todo lo tenía Yo dispuesto para cuando llegaseis ante mi palabra porque soy el que vela por todos. ¡Ah! si me hubieseis estado esperando cuán grande hubiera sido vuestro adelanto; mas ya estáis Conmigo escuchando mis enseñanzas. 32. Varones, no temáis a las pruebas de la vida, ni os dobleguéis bajo el peso de vuestras culpas; dad al espíritu tiempo y fuerzas para el cumplimiento de vuestra misión espiritual y lograréis elevaros siempre en vuestro camino de evolución. 33. Mujeres: no lloréis sólo por los vuestros, mirad que vuestro corazón debe sentir el dolor de la humanidad. Perdonad a vuestros hermanos para que esté limpio vuestro corazón y pueda dar albergue a la caridad. 34. ¿Creéis que Yo hubiese venido a vosotros si antes no os hubiese perdonado y si en mi Espíritu no existiese la caridad? 35. Esto quiero que hagáis con vuestros hermanos; pero no temáis llevarles la buena nueva, no dudéis de vuestros dones, ni desconfiéis del resultado de vuestras obras de amor hacia ellos, porque la falta de fe os llevaría al fracaso, vuestra palabra no convencerla, ni vuestras obras tendrían simiente de firmeza. 36. ¡Oh humanidad, creación bendita, si supieseis cómo os ama vuestro Padre! Os perdéis y vengo en busca de vosotros; cuando me buscáis os abro las puertas de salvación, me llamáis y os respondo al instante; mas no me sentís, no me escucháis, ni me veis, porque no estáis preparados. 37. En esta Era estoy preparando a este pueblo para que de él surjan los ciento cuarenta y cuatro mil que han de llevar mi mensaje a la humanidad. 38. Pueblo amado, esperad con serenidad las vicisitudes terrenales y ved en cada prueba un peldaño que os acerca a las mansiones que, aunque desconocidas por vosotros, son presentidas y deseadas por vuestro espíritu. 39. Soy Yo, el Señor, quien os habla, no os extrañe que me comunique con vosotros porque así lo he hecho desde que formé al primer hombre. Meditad un poco, volved vuestro pensamiento hacia el pasado, repasad la historia y me encontraréis comunicándome a cada paso con la humanidad. 40. A los pequeños que me escuchan les digo: Bienaventurados vosotros que habéis venido a la Tierra en el tiempo del Espíritu Santo porque vuestros dones hallarán campo propicio para manifestarse; mas escuchadme, no vayáis a dejaros llevar por los malos ejemplos de vuestros mayores; mirad que la sangre del Cordero hecha luz ha caído sobre vuestro espíritu para mostrarle la senda por donde deberá escalar con obediencia y amor para llegar a Mi. Bienvenidos seáis vosotros que venís en busca de vuestra heredad que por largo tiempo habéis esperado. 41. Hay gozo en el Espíritu del Padre cuando dejáis de ser los necesitados; mas no vengo a poner precio a lo que os doy. Os entrego mi caridad sin poneros condiciones en tanto que vosotros si me las ponéis para amarme si os concedo lo que me pedís. En esta enseñanza aprenderéis a pedir, a recibir y a dar. También aprended a esperar la hora en que sea mi voluntad entregaros lo que sea más conveniente a vuestro espíritu. No desesperéis, no blasfeméis, ni faltéis a la fe; pensad que os amo, que soy justo con vosotros. A quienes me sirven en esta Obra les digo: no busquéis pagos ni recompensas; haced la caridad y seguid adelante. Todo lo que hagáis en mi nombre lo veréis realizado y en ello tendréis la mejor recompensa. 42. Escuchando mi palabra por el conducto humano, muchos se sorprenden y se preguntan: ¿De qué gracia gozamos los mortales para que el mismo Dios se digne hablarnos? Y el Maestro os contesta: Gracia no la hallo en vosotros, privilegio sí, el de que poseéis espíritu. Y si os hablo a través del entendimiento y la boca de un hombre, es porque él tiene vida, no así vuestros ídolos a través de los cuales me adorabais. No me comuniqué en esta forma en los tiempos pasados porque vuestro espíritu y vuestra mente no estaban preparados ni elevados lo suficiente para recibirme. Hoy os he encontrado capacitados para poder manifestarme por vuestro conducto. Ya no fue necesario que el Verbo se hiciera hombre para hablaros. Este don lo tenía reservado el Espíritu Santo a vosotros. 43. Yo estoy sobre los tiempos, sobre todo lo creado; mi divino Espíritu no está sujeto a la evolución, Soy Eterno y Perfecto, no así vosotros que si tenéis principio, que si estáis sujetos a leyes de evolución y que además sentís sobre vuestro ser el paso del tiempo, No digáis entonces que el Padre pertenece a una era, Cristo a otra y el Espíritu Santo a otra porque el Padre es eterno y no pertenece a ninguna era, sino los tiempos le pertenecen a Él y Cristo desaparecido en cuanto hombre, es Dios mismo, así como el Espíritu Santo, que no es otro que vuestro mismo Padre quien viene preparando su expresión más elevada ante vosotros, es decir, ya sin la ayuda de algún elemento material. 44. Si veis que me estoy comunicando por el entendimiento humano, tomad esta forma solamente como una preparación para que mañana os comuniquéis con perfección de espíritu a Espíritu con vuestro Padre. Preparación he llamado a esta comunicación, mas no por ello he dejado de manifestar a través de ella mi gloria, ni he dejado de revelaros enseñanzas perfectas. 45. No debéis de ver varios dioses en donde sólo existe uno que ha tenido que mostrarse bajo diversas fases según el adelanto espiritual que la humanidad va alcanzando. 46. Jesús, en aquel tiempo os dio, desde el primero hasta el postrer instante de su paso por este mundo, una revelación perfecta; sin embargo, os declaró: “No os lo digo todo porque no comprenderíais”. Mas luego dijo: “Yo os enviaré el Espíritu de Verdad, el cual os lo revelará todo”. Así os di a entender que aquellos que no podían comprender mis revelaciones en aquel tiempo, llegaría el momento en que mediante el desarrollo de su espíritu y su elevación, las entenderían a través de mi palabra del Tercer Tiempo. 47. Hoy estáis en la Era en que el Señor viene en Espíritu a mostraros nuevas enseñanzas de su arcano. Este tiempo se inicia apenas y no podéis concebir lo que reserve para el espíritu de la humanidad, los pasos que en esta senda den los hombres, ni las nuevas revelaciones que os estén reservadas. El tiempo de los milagros materiales, según los entendéis, ha pasado. Hoy vuestro espíritu se sobrecogerá de admiración y amor ante mis nuevas obras y manifestaciones. Ayer sólo creíais ante el imposible hecho posible, ante el prodigio material. Hoy creeréis, por la esencia divina de mis manifestaciones, en vuestro espíritu. ¿Suspiraréis por los milagros de los tiempos pasados como la roca que manó agua al tocarla o el maná que salvo a las multitudes de perecer de hambre en el desierto? ¿Pensáis en Cristo dando vista a los ciegos, limpiando a los leprosos y haciendo andar a los paralíticos con sólo mandar que se hiciera? ¿Pensáis en los muertos que resucitaba con sólo decirles: “Levántate”? De cierto os digo que todos esos milagros volverán, más los veréis realizarse en otra forma y de cierto: ¡Cuántos de ellos estoy haciendo entre vosotros! 48. De tiempo en tiempo, fui descendiendo más y más hasta hacerme hombre para habitar entre los hombres. Ahora sois vosotros los que empezáis vuestra ascensión e iréis acercándoos cada vez más a Mí. ¿Quiénes serán los que al llegar el año 1950 comprendan cuando menos estas enseñanzas? 49. La escala de Jacob está delante de vosotros; es aquella que vio el patriarca en un sueño, es el camino que recorrerá vuestro espíritu para llegar al Señor. Muchas y nuevas lecciones sabéis, más que ello no sea motivó para que os moféis de quienes en su ignorancia me buscan a través de cultos idólatras ¿Acaso sabéis si aquellos, sabiendo menos, me aman más que vosotros? La escala de que os hablo es el camino por el que inexorablemente deberán llega todos a Mí. 50. Pueblo: las naciones están en guerra, orad y no las juzguéis; no estéis deseando la victoria de unas y la destrucción de otras porque todas se hallan bajo una dura prueba. 51. Mi amor y mi gracia son con vosotros. Este es el Tercer Tiempo en que se levanta nuevamente vuestro espíritu en busca de la luz; a pesar de los tiempos transcurridos y aún en medio del caos que reina en vuestro mundo sabéis levantaros para buscarme, ¿Quién podrá impedir el desarrollo de los dones que lleva en su espíritu? 52. Dejad que mi palabra penetre en vuestro corazón para que más tarde llegue a todos los hombres. Si notáis que mis portavoces no han alcanzado la perfección, comprended que hasta la más sencilla lección o máxima, que por ellos os enseño, encierra esencia divina, Alentad a esos corazones con vuestra fe y con vuestra confianza y en verdad os digo que recogeréis frutos perfectos. 53. Cuando esta nación viva practicando mi lección de espiritualidad, veréis venir caravanas de extranjeros quienes mirarán a este suelo como tierra de promisión y cuando se hallen en su seno y vean cómo vive este pueblo y cómo eleva su culto a Dios, reconocerán que en vuestro corazón existe la paz y la luz del Señor, pero que la Nueva Jerusalén está más allá de este mundo. Cuidad que vuestras obras no borren el camino que puede conducirles hasta la meta ansiada que es mi Reino. Sea el amor, la buena voluntad, la fraternidad, con las que recibáis a vuestros hermanos. Que no haya antipatía o rencor hacia ningún hermano de otras razas o pueblos. Amad y perdonad y con esto encenderéis en su corazón la esperanza en mi perdón divino. 54. Enseñad la enmienda, el arrepentimiento, la regeneración, la paciencia en las pruebas y en las expiaciones y con ello destruiréis el temor supersticioso hacia el infierno que habéis imaginado, y en cambio, construiréis un santuario a mi Divinidad y un concepto más perfecto de mi justicia divina. 55. Si Yo fui quien os enseñó a “amaros los unos a los otros” y a perdonar a quien os ofendiere, os di pruebas de ello con mis obras también, Os hablo de manifestaciones celestiales, mas lo hago en sentido figurado para que me comprendáis mejor. No puedo revelaros toda la vida espiritual porque vuestra mente no alcanzaría aún a concebirla. Es mejor que os vaya revelando paso a paso el camino que conduce a la cumbre y cuando menos penséis os veréis ante mi presencia. 56. Os he anunciado tiempos de prueba y de dolor, mas no temáis, porque si en ellos penetráis con preparación, quedaréis asombrados ante los prodigios que para esos días os tengo reservados; entonces los incrédulos creerán. 57. Todo lo que os he revelado en estos tiempos es para que lo deis a conocer a la humanidad; ésta es vuestra misión, la cual cumpliréis a fin de que sigáis adelantando en el Más Allá. 58. Discípulos, de cierto os digo que si en este tiempo vine a manifestarme entre vosotros, no fue porque los hombres me hubiesen llamado. Os he visitado porque ésta ha sido mi voluntad y con ello he cumplido una promesa. Los elementos testificaron mi nueva presencia y algunos corazones la sintieron; no fueron las campanas las que me anunciaron. ¡Cuánto tendrán que purificarse los hombres para que puedan percibir mi presencia! 59. ¡Si el mundo hubiese perseverado en mi palabra, no sería necesario que sus ojos lloraran para poderme contemplar! 60. Voy a mostraros nuevamente la hoja de la Ley; ella es el principio y el fin del libro que estoy revelándoos para que en el tiempo de mi partida podáis quedar preparados. 61. Hoy es una corta porción la que me circunda, pero mañana serán inmensas las multitudes que me rodeen; entre ellas vendrán los fariseos, los hipócritas, buscando errores en mi Doctrina para excitar el ánimo de las turbas contra mi Obra. Ellos no saben que antes de que escudriñen mi palabra, ellos serán escudriñados. 62. A vosotros sólo os tocará permanecer serenos, tranquilos y mostrar la virtud de mi enseñanza en vuestras obras; si así os comportáis en las pruebas, hasta los más encarnizados perseguidores confesarán que en verdad me habéis oído. Vengo a derramar el saber en vosotros porque solamente con sabiduría estaréis cerca del Padre. 63. Os doy mi palabra con la misma esencia con que os hablé en el Segundo Tiempo y he venido a recordaros muchas de mis enseñanzas que habíais olvidado, o de las cuales os habéis apartado debido a erróneas interpretaciones de vuestros antepasados. 64. A tal grado cumplíais mal con mi Doctrina, que puedo deciros que habíais creado un camino completamente distinto al mío pero al que dabais el mismo nombre. Nadie más que Yo podía sacaros de vuestro error con palabras de vida, de amor y de verdad. 65. Por eso ahora que me estáis escuchando, analizad y comprended mi palabra y en vosotros habrá luz. Este es el tiempo en que vengo a deciros con toda claridad que la reencarnación del espíritu existe, que ella es desde el principio de la humanidad como luz de justicia y de amor divino, sin la cual no podríais avanzar en el largo camino del perfeccionamiento del espíritu. Soy Yo quien os ha dicho que pertenecéis al linaje espiritual de Abraham, que pertenecéis a esta humanidad que en un tiempo se hunde, para luego levantarse en otro a la voz de alguno de mis enviados, para volver a caer y nuevamente levantarse como en el presente. Habéis llegado al Sexto Sello, mas me presentáis un fardo de errores como escoria de la humanidad, pero os levantáis sobre los pecados con capacidad espiritual para comprenderme y sentirme y con el temple para seguirme sin titubeos hasta el final. 66. Si tenéis fe, oíd la voz de vuestra conciencia y os parecerá más clara; si escucháis esta palabra, recordad vuestro pasado para que juzguéis vuestra vida, vuestro amor y vuestros méritos; ella os dirá si os habéis consagrado al cumplimiento de vuestra misión o no. Mas no temáis, que en la Tierra no existen justos ante los cuales pudierais avergonzaros; el único justo soy Yo, y vengo a juzgaros con amor. 67. Escoria os he llamado por vuestros pecados y por vuestra insignificancia entre esta humanidad; mas también sé deciros que de esta escoria me serviré para después de limpiarla, presentarla como un ejemplo. 68. Formad un pueblo donde deis buen cumplimiento a la Ley de Dios y a las humanas, donde exista moral y elevación de espíritu. En verdad os digo: Yo contemplo que en este tiempo el hombre y la mujer se han apartado de su sendero. 69. Descubro hombres que se apartan de sus responsabilidades, mujeres que huyen de la maternidad y otras que invaden los campos destinados al hombre, cuando desde la antigüedad se os dijo que el hombre es la cabeza de la mujer. No por ello se sienta la mujer menospreciada porque ahora os digo que la mujer es el corazón del hombre. He ahí porqué he instituido y santificado el matrimonio, porque en la unión de esos dos seres espiritualmente iguales pero corporalmente diferentes, se encuentra el estado perfecto. 70. ¿Quién duda de que Yo esté hablando al mundo, sólo porque su pecado lo haga indigno de Mí? ¿Qué mérito habría en Mí, si sólo fuese a donde sólo existieren justos, donde no hubiere dolor ni ignorancia? Si el Padre inspira a los hijos a que hagan méritos para que alcancen por medio de ellos su gracia, también el Padre hace méritos delante de sus hijos para tener derecho a ser amado. Aún os veo como a niños a quienes vengo a ayudar para levantaros del fango, llevaros a la fuente y en ella lavaros, para luego vestiros con el atavío de la virtud. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 67 1. Bendigo a todos mis hijos, a los que están escuchando mi cátedra y a los que están ausentes de esta manifestación, Venid a oír al Espíritu de Verdad, porque esta palabra será vuestro báculo espiritual. Me presentáis vuestro corazón agobiado por las penas, los sinsabores, las ingratitudes y desengaños que se han acumulado en vuestra vida, Tomad de esta palabra como si fuera un vino y su dulzura atenuará vuestra amargura. 2. Algunos se deleitan aún en este tiempo con los placeres del mundo; en cambio otros no conocieron esas falsas alegrías habiendo encontrado la paz en su espíritu al retornar al mundo espiritual, porque si pensáis que los que gozan de satisfacciones y placeres materiales son los que están más cerca de Mí, estáis en un error; de cierto os digo que ellos tienen aún muchas lecciones que aprender, mas aquel que va renunciando a todo lo que brilla con falso esplendor, ése está en comunión con su Señor y se satura de su fuerza divina. 3. Párvulos, dejad que el Maestro os muestre una nueva lección; preparaos, para que os de nuevas revelaciones. Sabéis que el plazo de mi manifestación abarcará de 1866 a 1950 únicamente, y es necesario que os diga todo cuanto os tengo reservado para esta etapa. Unos cuantos años os restan de escucharme en esta forma; si los aprovecháis tendréis al final las grandes lecciones que os tengo prometidas. 4. ¿Quién ha pensado que después de 1950 los labriegos van a descansar de su labor? En verdad os digo que entonces comenzará la lucha. Mis discípulos tendrán que tornarse en maestros para que las multitudes les busquen como me han buscado a Mí. Los videntes se perfeccionarán para convertirse en los grandes profetas delante del pueblo y todos debéis de prepararos para recibir la inspiración del Espíritu Santo. Os seguiréis congregando para que las multitudes os busquen atraídas por la espiritualidad y elevación de vuestras reuniones, así como por vuestras obras de amor y caridad. 5. Pensad en estos acontecimientos que os esperan y que tendrán que llegar porque está dicho en mi palabra; entonces vuestra conciencia os dirá si habéis meditado, si habéis analizado y comprendido mis lecciones y si os estáis preparando para esa etapa de lucha. 6. Este pueblo dará nuevos patriarcas bajo cuya dirección surgirán familias virtuosas que serán ejemplo para las demás. Dará también mártires; éstos serán los que tendrán que soportar durante su cumplimiento los ataques, persecuciones y mofas de la humanidad, los que tengan que sufrir pobrezas y privaciones por servir a sus semejantes. 7. Todo está preparado para la batalla final, después de la cual quedará establecida una sola Doctrina, que será esta verdad que os enseño y que os he venido revelando de tiempo en tiempo, como la ley del espíritu, plena de sabiduría, de justicia y de amor. 8. Vuestras obras y prácticas deberán ser cada vez más puras y no temeréis ser entregados a la justicia en el tiempo de la calumnia y de la persecución en contra de vosotros, si vuestro cumplimiento es conforme a lo que os he enseñado. 9. Para que la luz de mi Espíritu brille en vuestro entendimiento durante vuestras reuniones aprenderéis a guardar silencio y un recogimiento como nunca lo habíais tenido y en verdad sentiréis mi presencia y mis prodigios, mi mundo espiritual os fortalecerá e iluminará; mas ¡Ay de los que cambien mi verdad por la impostura! 10. Comprended cuán grande es mi Obra y que poco valor le habéis concedido. Si os habéis recreado mucho al escucharme a través del entendimiento del portavoz, de cierto os digo que os tengo reservada una forma aún más perfecta, aquella en que me recibiréis directamente en vuestro pensamiento. Mi enseñanza llegará a vosotros limpia, pura, divina, porque no habrá pasado por los labios del portavoz. 11. No os confundáis si os digo que nuevamente estoy ante jueces, tribunales y doctores de la ley; de cierto os digo que en muchos de los que hoy me siguen he encontrado tribunal y me he hallado ante un juez. Mañana la humanidad me juzgará en vosotros; es la razón por la que os pido que vuestras obras sean buenas, para que en vez de negar esta verdal los que la juzguen, se enmienden y se conviertan a ella. 12. ¡Cuánto he tenido que hablaros en este tiempo! En verdad os digo que sí supieseis aprovechar mi palabra, os bastaría una cátedra para sustentaros con ella, pero apenas pasados unos momentos de haberme escuchado ya no guardáis mi paz ni habéis manifestado mi caridad entre vuestros hermanos. 13. Resucitad a la vida de la gracia comiendo del manjar que os he traído en este tiempo. ¿No comprendéis que tenéis que dejar esa huella de vuestro paso por el mundo? Hoy quiero que esa huella conduzca a las multitudes ante mi presencia divina. Venid por caminos de luz, de paz, de fraternidad y pronto me encontraréis. No os desaniméis si a veces encontráis un tropiezo o si vuestra planta se hiere con los abrojos del sendero. De cierto os digo que sí vuestra fe no flaquea, no os hará falta el agua cristalina que mitigue vuestra sed, porque os sustentaréis con mi palabra. 14. Si os sentís fuertes y veis que a vuestro lado caminan con dificultad vuestros hermanos no os sintáis superiores, porque caeríais en la grave falta de la vanidad y seríais semejantes al gusano que se hincha con la humedad de la tierra. En mi nuevo pueblo no se levantarán reyes ni señores. Toda mala simiente será apartada de vuestro corazón para que podáis ser mis profetas. 15. No os conforméis con haber sido salvados de los inciertos caminos; id y buscad a los perdidos para que los salvéis, sed humildes, dad albergue a la caridad, haceos hombres de buena voluntad y así podréis cumplir con vuestra misión. 16. No falta quien me diga en su interior. “Señor, estoy cumpliendo”, A lo cual le respondo que apenas está aprendiendo a cumplir. Aún no estáis lo suficientemente firmes en el camino. Tengo que fortaleceros frecuentemente con mi ejemplo y con el de mis apóstoles. 17. En el Segundo Tiempo la humanidad me dio una cruz de madera a cuyo martirio los hombres me sentenciaron, pero sobre mi Espíritu llevé otra más pesada y más cruenta: la de vuestras imperfecciones y la de vuestra ingratitud. 18. ¡Seríais capaces de llegar a mi presencia trayendo a cuestas una cruz de amor y sacrificio por vuestros semejantes ¡Ved que a eso os envié a la Tierra, por lo tanto, vuestro retorno será cuando os presentéis con vuestra misión cumplida! Esa cruz será la llave que os abra las puertas del reino prometido. 19. Si cuando vais con vuestra cruz por el camino de la vida, que es vuestra calle de amarguras, las turbas os hieren y os burlan, recordad lo que hicisteis con Jesús y ved lo que El hizo con vosotros: perdonaros. 20. Con cuánto temor escuchan algunos de mis hijos esta palabra que vierten los labios del portavoz humano; es que saben que está inspirada por el Espíritu Santo, y entre los presentes hay algunos que supieron del fin de Sodoma y Gomorra y que más tarde vieron la destrucción de Jerusalén. 21. Cuando escucháis estas revelaciones, pensáis que habéis vivido mucho en la Tierra y que a pesar de ello es corto el cumplimiento que me hacéis presente. En los tiempos pasados os concedí en abundancia los bienes temporales, para que en esa riqueza vierais un símbolo de la riqueza espiritual. Hoy miráis vuestra alforja material vacía, porque ya no os son necesarios esos caudales, el tiempo de la riqueza material ha pasado para vosotros. 22. Cristo vino hacia vosotros y su cuerpo al nacer no fue envuelto en linos ni en sedas, una sola túnica cubrió su cuerpo. Sin embargo, en su palabra traía un tesoro y representaba a un reino más poderoso que todos los de la Tierra. Habéis sido tardos en comprender porque habéis amado mucho los bienes de este mundo y no habéis amado la limpidez del espíritu; más hoy os encontráis en un nuevo tiempo y ante una nueva oportunidad para que vuestro espíritu se levante venciendo las flaquezas humanas y deje brotar todas las riquezas espirituales de que ha sido dotado. 23. Sois grandes por vuestra evolución y sin embargo, os sentís torpes para dar los primeros pasos en este nuevo tiempo; por ello he venido a manifestarme a través de vuestro entendimiento, para enseñaros a caminar por el sendero de vuestra evolución espiritual. 24. Ved a los hombres, a las mujeres y a los niños, congregarse alrededor de las religiones y las sectas, y estando la luz de mi Espíritu derramada sobre toda carne y sobre todo espíritu, se encuentran durmiendo a la realidad de este tiempo. 25. Para que no sintáis desprecio por los pobres ni asco ante las enfermedades que vosotros llamáis repulsivas, por cuántas pruebas tendréis que pasar, ¿Quién puede saber si ese leproso que os ha tendido su mano y del cual os habéis apartado horrorizados fue en otra encarnación vuestro padre o vuestro hijo? 26. Vosotros engendráis hijos de vuestra carne, mas Yo soy quién distribuye los espíritus en las familias, en los pueblos, en las naciones, en los mundos, y en esa justicia impenetrable para los hombres, se manifiesta mi amor. 27. Pueblo, aprovechad este tiempo que os he concedido; es precioso y decisivo para vuestro espíritu. Mi voz vibrante y sonora os ha despertado de vuestro letargo. Para Mí, ninguno ha traído culpas, a todos he amado por igual. Empezad por amaros entre vosotros, para que la humanidad llegue a reconciliarse en mi Ley, cumpliendo con el precepto divino que os dice: “Amaos los unos a los otros". 28. ¿Cómo es posible que los pueblos que se nombran cristianos se destruyan con la guerra y hasta oren antes de ir a matar a sus hermanos pidiéndome que les de la victoria sobre sus enemigos? ¿Es que puede existir mi simiente donde en vez de amor existe el odio y en vez de perdón la venganza? 29. Es necesario que se levanten de nuevo mis profetas para amonestar a los hombres, porque mientras hay pueblos que se destrozan cegados por la ambición y la violencia, los que han recibido mi luz y serenamente juzgan a la humanidad, temen levantarse a dar la buena nueva. Si esta humanidad supiese orar con el espíritu, escucharía mi voz, recibiría mi inspiración, pero cada vez que ora pone un velo en sus ojos que le oculta la luz de mi presencia. Tengo que venir hacia los hombres en los instantes en que sus cuerpos descansan para despertar a su espíritu, llamarlo y conversar con él. Es Cristo que cual ladrón en medio de la noche, penetra en vuestro corazón para sembrar en él mi simiente de amor. 30. Oíd discípulos y entended: no hagáis con vuestra indiferencia que al finalizar el tiempo de esta comunicación, el Maestro diga que habló solitario en el desierto; más si no aprovecháis este tiempo tendréis que llorar vuestra ingratitud, muchas veces os sorprenderá la desesperación y la enfermedad os abatirá cuando tuvisteis a vuestro alcance una fuente de salud que no quisisteis aprovechar. Sólo mi caridad podrá salvaros; para merecerla os he enseñado a compartir vuestro pan con el hambriento. 31. Comprended la caridad divina que se acerca hasta vuestro corazón para que podáis mirar a todos como a vuestros hermanos. 32. No os aparto de ninguno de vuestros deberes humanos, mas sí os digo que os ocupéis también de las enseñanzas del Padre para que vuestro espíritu se perfeccione haciendo obras agradables ante Mí. 33. Hoy mi rayo divino desciende a vuestro mundo y es en todo el Universo, vibra en toda criatura; mientras en unos es intuición, en otros es inspiración y en otros palabra humana, como acontece entre vosotros. 34. Estas paredes y esta techumbre desempeñan tan sólo la misión de resguardaros de la intemperie y de protegeros de la mirada indiscreta o irrespetuosa de vuestros hermanos; estos hombres y estas mujeres por quienes os doy mi palabra, nada tienen de divinos, son tan humanos como vosotros y el asiento donde reposan no es mi trono, ni es mi tribunal; ese banquillo sólo sirve para sostener al portavoz durante su éxtasis. 35. Vengo a construir un reino de amor dentro de vuestro corazón; mas para que los cimientos de ese reino sean indestructibles y eternos he venido a revelaros las enseñanzas del espíritu, sin cuyo conocimiento sólo crearíais confusas religiones. 36. Hasta el año 1950 tendréis esta palabra; después os dejaré este planeta para vuestro cumplimiento y no sólo la Tierra, sino también el espacio espiritual. 37. En el momento de vuestro recogimiento y oración he llegado a vosotros para daros mi caricia y haceros sentir mi presencia, para haceros ver que es verdad la comunicación de Espíritu a espíritu. Así habéis aprendido a esperar mi llegada cada vez que me manifiesto para dirigiros mi palabra. 38. Está en paz vuestro corazón y guardáis gratitud en el espíritu porque recordáis que cuando os llamé, vuestra conciencia os reclamaba: “Eres indigno”. Entonces escuchasteis mi voz que os decía: “Os amo, venid a Mí, sois mis escogidos, os perdono”, Entonces surgió en vuestro corazón la fe y el amor hacia el Maestro. 39. En vuestro espíritu he depositado esta herencia; sobre estos cimientos estoy haciendo descansar mi Obra la cual no debe tener cimientos débiles. Esta luz no se apagará, porque antes la encendí en vuestro corazón; esta Doctrina no se perderá, porque antes os purifiqué. 40. No penséis que sois vosotros los que sostenéis mi Obra en la Tierra, es ella la que os sostiene. 41. ¿Sabéis porqué escogí para poner delante de las primeras porciones, a corazones sencillos y rudos? Porque por muchas imperfecciones que mezclaran a mi Obra, a pesar de ello, su esencia no se perdería y mi justicia llegarla en el momento propicio a segar la mies, para apartar el trigo de toda mala hierba; mas no olvidéis que os he dicho que los primeros serán los postreros y los postreros primeros, porque de generación en generación surgirán discípulos cuya evolución, espiritualidad y comprensión, les permita dar grandes pasos de adelanto en el sendero espiritual. 42. Habéis jurado seguirme por este camino y os digo que no era necesario que juraseis. Porque ¿Quién es aquél que viniendo del camino del dolor pretende volver a él? 43. Yo os trazo el camino de la vida verdadera donde existe la paz; vosotros creáis caminos azarosos, los cuales vais marcando con llanto y con sangre. 44. Os doy mis lecciones en un lenguaje que hasta el más torpe puede entender, porque no vengo a hablaros en términos desconocidos, ni con palabras científicas; empleo palabras humildes porque soy el Verbo del amor que habla a todo espíritu y a todo corazón. Quiero que al dejaros de hablar bajo esta forma hayáis aprovechado la esencia de esta sabiduría, para que mañana podáis entregarla a la humanidad con la verdad y la pureza que ella encierra. 45. Los caminos están siendo preparados para que la humanidad se levante de los distintos puntos de la Tierra en busca del faro luminoso de esta Doctrina, que pronto será el ideal de todo espíritu, Todo vuestro ser se está preparando para dar testimonio de mi palabra: espíritu, corazón y labios para que seáis como fuente limpia donde estas aguas cristalinas desborden su fragancia entre los hombres. 46. Cumplid vuestro destino; no queráis retornar a Mí sin antes haber recorrido el camino que os señalé, porque tendríais el dolor de contemplar manchas en vuestro espíritu que él no alcanzó a lavar, porque no llegó hasta el fin de su restitución. Las reencarnaciones han pasado sobre vosotros y muchos no habéis estimado la gracia infinita y el amor que con ellas os ha concedido el Padre. Mirad que mientras mayor sea el número de oportunidades, mayor será vuestra responsabilidad y si estas oportunidades no son aprovechadas, en cada una irá en aumento la restitución y la justicia; ese es el fardo cuyo peso insoportable muchos seres no se explican y sólo mi Doctrina os puede revelar. 47. Mi enseñanza viene a haceros dueños de este reino pasajero para que no sea éste el que se adueñe de vosotros; no es mi deseo que al llegar en espíritu a mi presencia me digáis: ¿Padre por qué me habéis llamado cuando todavía deseaba vivir en la Tierra? ¡Cuán pocas veces os mostráis conformes con mi voluntad! 48. Hoy digo a quienes he llamado párvulos y discípulos en este tiempo que ninguno llegará a Mí sin antes haber recorrido el camino señalado a su espíritu para su completa evolución. Este tiempo es de restitución y de justicia; sólo Yo conozco el juicio de cada quien; toda falta pasada hoy se repara; basta deciros que el que ayer dio muerte a sus semejantes ahora ha tenido que venir a resucitar muertos. 49. Niñez bendita, conozco vuestra oración y entiendo vuestro lenguaje; no os toman en cuenta porque os juzgan pequeños y débiles sufriendo el espíritu que en vos se oculta. 50. Ancianidad, os habéis doblegado bajo el peso del tiempo y de las luchas, vuestros labios callan, vuestro corazón está triste; mucho habéis aprendido en la vida, no podéis aspirar a las glorias del mundo, porque vuestra juventud quedó atrás y sólo ponéis vuestra esperanza en la vida que más allá de la muerte espera a vuestro espíritu. Os sentís inútiles porque vuestros hermanos creen que para nada servís, porque no ayudáis materialmente, pero sabéis que en vuestro corazón arde una luz y existe un libro. Yo, vuestro Maestro, os comprendo; conozco vuestro corazón y os digo: Conversad conmigo, mirad cómo os envuelve mi amor. Esperad tranquilamente la hora del llamado, no os inquietéis, ahí os espera la vida verdadera, la juventud eterna. 51. Doncellas, sólo Yo os comprendo; vuestro corazón se ha abierto a la vida como la corola de las flores; soñáis con el amor, con la ternura, con la dicha y os digo: No soñéis más, despertad que mucho tenéis que prepararos para que cumpláis con la sublime misión que os espera y mucho tenéis que fortaleceros para apurar vuestro cáliz de amargura pero si vuestro corazón ama, en ese amor hallaréis el báculo y el consuelo para vuestra jornada. 52. En este tiempo de restauración, mi justicia dejará una profunda huella en los hombres. La humanidad tendrá que dar cuenta de todas sus obras, El que en esta Tierra tenga sus ojos abiertos a la verdad debe velar y orar por todos, porque si en medio de la confusión los hombres no se elevan en oración, el caos será en el mundo. También estos instantes son de vigilia. Vos, pueblo, a quien se le ha encomendado la oración espiritual para que haga méritos por la paz, apartaos de lo superfluo y de lo malo y preparad más y más vuestro espíritu. 53. Es necesario que se prepare en la Tierra un ejército de soldados de paz, que luche contra el odio y el pecado hasta exterminarles. Ese ejército es el que vengo a reunir y a preparar, el cual estará formado por seres visibles e invisibles; mi apóstol Juan tuvo el don de verlo en su revelación. 54. Pronto se encontrarán preparadas mis legiones e invadirán los campos de muerte y desolación; su llegada será como un torbellino que conmoverá el corazón de los hombres. Habrá tempestad en el interior de cada uno de ellos y sólo un faro dará luz en las tinieblas de esos días, y ese faro seré Yo. Todos los hijos de este pueblo que no se levanten a cumplir la misión que les confié cuando los envié a la Tierra, serán levantados al valle espiritual para que dejen el lugar a los que han de luchar. Más tarde, aquellos que sean levantados comenzarán a trabajar en espíritu, pero su esfuerzo tendrá que ser mayor. 55. Los que obedientemente cumplan aquí su misión nada temerán, porque la luz del faro divino alumbrará sus sendas en medio de la tempestad; nada habrá que pueda hacerlos zozobrar ni hundirlos en el abismo. 56. Benditos sean los que sepan aprovechar este tiempo como restitución, porque ellos saldrán ilesos de esta batalla; mas para los que aún amen los tesoros de la Tierra y ambicionen los primeros lugares y la gloria del mundo, esos tendrán que soportar su restitución con mayor dolor de su espíritu. 57. ¿Qué podrán ofrecer al Padre los que sólo han amado al mundo? ¿Qué podrán responder cuando lleguen en espíritu ante aquél que tanto les ha amado y que les ha ofrecido tantas oportunidades para su salvación? 58. Todos deberíais haber estado preparados para este tiempo. Recordad que mis enviados hasta la vida os han dado para anunciaros mi justicia. Poca atención habéis prestado a aquellas voces, sólo porque las creíais muy alejadas de la verdad; mas he aquí que esas voces de enviados y profetas surgen y vibran con mayor intensidad en este tiempo. De cierto os digo que cuando aquellos mensajes sean escuchados con atención y estudiados con fe por los hombres, Yo enviaré a mis nuevos profetas a que les anuncien lo que viene después de este tiempo, y por los profetas anteriores, serán creídos los que están por llegar. 59. Bienaventurado el que teniendo paz en su vida la aprovecha para hacer obras de caridad en sus hermanos, Bienaventurado aquél que llevando un dolor en su corazón, se olvida de sí mismo para consolar a su semejante. Ese está imitando a Jesús cuando caminaba agobiado bajo el peso de la cruz y aún consolaba, sanaba y perdonaba a las multitudes. 60. Elías, el profeta, el precursor, el enviado del Tercer Tiempo, intercede por su rebaño, ora por los que no saben orar y oculta con su manto la mancha del pecador en espera de su regeneración. Elías prepara sus multitudes, sus ejércitos, para combatir las tinieblas formadas por la ignorancia, el pecado, el fanatismo y el materialismo de la humanidad. 61. Por un solo postrero que se encuentre entre vosotros cada vez que os entrego mi palabra, hay fiesta en mi Reino, fiesta de la cual todos participáis. Si supieseis cuánto gozo hay en el Maestro siempre que alguno llega por primera vez a escuchar mis lecciones, no importa que en su corazón exista la duda, la dureza y aun la burla. Mi palabra sabe vencer todas las flaquezas humanas. Hoy un corazón me pregunta: ¿Si sois Cristo, porqué os encontráis en esta pobreza? Y el Maestro tiene que decirle: ¿Cuándo he venido a coronarme Rey en vuestro mundo? ¿Cuándo habité en palacios en la Tierra? Una vez habité entre la humanidad para que me conocierais como hombre, y os manifesté mi humildad y mansedumbre perfectas, Soy Rey, más los hombres no labraron mi corona que es de sabiduría; mi corona es esa luz que brilla en la mente divina del Creador y los rayos que despide se dirigen a vuestro entendimiento, no para que os creáis reyes, sino para que, teniendo conocimiento de la grandeza que Dios ha puesto en vuestro espíritu sepáis ser humildes con la verdadera humildad que os enseñé a través de Jesús cuando os dije: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 68 1. Vengo a doctrinar al rebaño de Elías. Mi palabra es para este pueblo lo que fue en el desierto el maná para el pueblo de Israel. Vuestro espíritu en este tiempo buscaba inútilmente la verdad en los caminos hasta que llegasteis a escuchar la voz de vuestro Señor. Yo soy el Caminante, el Forastero que ha llamado a las puertas de los corazones. Los hombres en vez de sentir mi presencia, han permanecido entregados a sus preocupaciones, a sus ambiciones o a sus sufrimientos. Vosotros, que habéis sentido mi presencia y escuchado mi voz, habéis recibido fortaleza para atravesar las vicisitudes y la luz para comprender que no existe paraíso en las posesiones del mundo; que aquí no se encuentra la Tierra Prometida, que ahora el mundo es triste valle de lágrimas, tierra de exilio y de expiación. Será en el valle espiritual donde encontraréis la paz y la felicidad verdaderas, donde Yo celebre con vosotros las fiestas de vuestra llegada. Todo aquél que aspire a la verdadera paz, tendrá que buscarla en mi verdad, en mi camino. En vano los hombres van tras de una corona o de un trono creyendo que con alcanzarlo han conseguido tener la paz, Yo os digo que el tiempo de los reyes ha tocado a su fin. Mi justicia ha llegado entre los hombres. 2. Yo, vuestro rey, os enseñé que en la Tierra no hay más corona que la de espinas, ni más trono que la cruz. Y todo cuanto hicisteis con Jesús, lo sufrí por amor a vosotros. Hoy que he vuelto y os encuentro de nuevo en el mundo, no vengo a reclamaros aquella sangre, vengo lleno de amor y de perdón para vosotros a manifestarme entre los humildes, entre estos hijos sencillos que no concebían mi llegada bajo esta forma. 3. Os he entresacado de la perversidad de vuestra vida, para limpiar vuestras manchas, nombraros discípulos, confiaros una semilla preciosa y llamaros mis labriegos, Yo os he encargado que cuidéis esa semilla celosamente, porque quien la perdiera, se encontrará más menesteroso que antes. 4. Pueblo, este es el tiempo en que debéis penetrar en el camino de mi Ley, para que no se repita el caso de los tiempos pasados en los que las debilidades y caídas del pueblo de Israel fueron obstáculos que impidieron que los demás pueblos adorasen al verdadero Dios. 5. La luz del Espíritu Santo es en vuestro cerebro para que analicéis cuanto os estoy manifestando y sepáis contestar satisfactoriamente a vuestros hermanos, No penséis que voy a dejaros entregados a vuestras propias fuerzas, solamente con lo que vuestra memoria haya guardado de lo que os enseñé. ¿Qué podréis entregar a los hombres sin mi intervención? ¿Qué pruebas podréis dar sin mi ayuda? En cambio, si tenéis fe en mi poder y en mi auxilio y estáis preparados, podréis sanar enfermos, convencer a increyentes y resucitar muertos; a unos los buscaréis y a otros les recibiréis y la buena nueva será dada a los hombres de que Yo me he comunicado por el entendimiento humano. 6. Hasta el último día del año 1950 en el que retiraré mi palabra, seguiré entregando a los hombres mi mensaje de paz y amor, Mi manifestación y mi palabra de este tiempo conmoverán a la humanidad, estremecerán en sus mismas bases a las religiones y hasta la misma ciencia, intrigada, se detendrá a escudriñar. 7. He aquí la verdad que presentíais palpar en este tiempo, mas no creísteis encontrarla manifestándose con esta humildad y menos bajo esta forma, Mas aquí está, ¡Juzgadla! 8. He venido a hablaros en un lenguaje humano, a veces en sentido figurado y en parábolas, a veces con toda claridad. Grandes verdades os revelaré aún por conducto de distintos portavoces porque uno solo no bastaría para trasmitir el mensaje de mi Divinidad. 9. Venís de lejanas comarcas, con vuestro alfolí vacío y en cambio traéis el corazón lleno de penas; mas cuando habéis escuchado esta voz celestial y os he dado la bienvenida, habéis visto cómo vuestro sendero se ilumina y la paz, la verdadera paz, penetra en vuestro corazón. 10. Así, oyendo mi palabra a través del entendimiento humano, habéis llegado a comprender que este es el Tercer Tiempo; que mi comunicación en esta forma será breve y que por lo tanto, debéis de aprovechar esta lección. 11. Consultáis con vuestra conciencia y ella os contesta que andabais por caminos errados; entonces sentís un gozo infinito al comprender que fue un verdadero milagro haber hallado el camino que habíais mirado tan distante. Y es que para la fe no existen barreras, para el arrepentimiento basta un sollozo, para la oración, un instante de elevación y para la regeneración, siempre encontráis una oportunidad de restituir. 12. Cuando penetrasteis como postreros en el seno de estos hermanos vuestros, os sentisteis indignos de estar con ellos, los mirasteis como seres superiores; más tarde vuestra perseverancia, vuestra fe y amor, os hicieron sentaros entre los discípulos. Ya en ese lugar, unos se han sabido mantener en la humildad; en cambio otros, por su falta de comprensión a mi Doctrina, se llenaron de vanidad, se sintieron señores y llegaron hasta mirar pequeños a quienes antes habían admirado y envidiado. A éstos he tenido que tocarles y corregirles; mas así como os digo que imitéis tan sólo a los que os dan buenos ejemplos, ved cómo me sirvo también de los desobedientes y de los ingratos para daros lecciones de gran sabiduría. 13. Algunos, al primer toque de mi justicia, saben volver al camino de la obediencia; mas también hay quienes en su soberbia profanan mis mandatos y se burlan de la Ley. Mi palabra entonces se hace extensa y clara para que el hombre comprenda que es la humildad y la obediencia a mis mandatos lo que os acerca a Mí. 14. Discípulos: contemplad la luz que llega hasta vosotros; es el reflejo de las luces de la Nueva Jerusalén que os envía su mensaje desde el infinito. 15. Esta nación en donde mi palabra se ha manifestado, no es la nueva Jerusalén que Juan vio con los ojos del espíritu cuando así profetizó: “Y yo, Juan, vi a la Santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo como una novia ataviada para el esposo”; sin embargo, esta nación será un símbolo de aquella ciudad espiritual. Sus moradores serán preparados; de sus corazones brotará la paz y la bienvenida para todo el que a sus puertas llamare; de su espíritu brotará la luz que resuelva los conflictos que han envuelto a la humanidad y de su culto saldrá el ejemplo de espiritualidad y elevación para otros pueblos. 16. Hoy todavía dudáis de que pueda cumplir tal destino esta nación y esa duda surge en vuestro corazón, cuando veis que aun escuchando al Divino Maestro y llamándoos sus discípulos, os encontráis materializados, ligados a los deleites del mundo. 17. Comprended que no he querido traeros de prisa por el camino de mis enseñanzas, pero que también os he dicho que no os estacionéis. ¿Teméis a los juicios de la humanidad? ¿Teméis a los tormentos que por mi causa podáis sufrir? De cierto os digo que la corona de espinas no será ceñida a vuestras sienes, ni llevaréis una pesada cruz bajo el látigo y los golpes de una multitud sedienta de sangre. 18. Amad a vuestros hermanos, sembrad mi caridad por doquiera, pero nunca os amarguéis porque la humanidad pague mal el servicio que le hacéis, recordad los ejemplos de Jesús. 19. El camino que ayer os tracé con mi sangre, hoy lo he venido a marcar con mi luz; mas no imprimáis en él mancha alguna, ni dejéis huellas de imperfección o de impureza porque mañana los hombres dirán que quien habló en este tiempo fue un impostor. 20. No desafiéis mi divina justicia con desobediencias o faltas a mi Ley; tampoco hagáis caer la justicia de la Tierra sobre vosotros a causa de prácticas impuras. 21. Quiero que vuestro espíritu se manifieste y se desborde en este tiempo sin que su materia sea una barrera que lo detenga o un velo que lo oculte y que cada palabra que brote de sus labios sea de vida. 22. Pueblo amado, para vosotros el Segundo Tiempo pertenece al pasado. Para Mí está presente. No es hoy la Judea el lugar de mis manifestaciones; no es Jerusalén la ciudad que recibe a su Salvador con salmos y ramas de olivo. Es otro sitio del mundo donde hoy me presento, pero es el mismo pueblo, los mismos espíritus. Ahora la ciudad es vuestro corazón y vuestros salmos y olivos, son de júbilo interior. 23. Ahora no me rodean Pedro, Andrés, Juan, Santiago, Bartolomé, Felipe y los otros discípulos; ellos cumplieron su misión y os legaron su ejemplo; hoy son muchedumbres de discípulos a los que estoy preparando. Vosotros estáis palpando vuestros dones espirituales. En unos se manifiesta el don de la profecía por medio de la videncia y de los sueños, en otros el don de la palabra y en otros más el don de inspiración, la comunicación espiritual y el de curación; pero en todos vosotros existen los mismos dones que podéis desarrollar con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 24. Todos habéis visto o sentido la transfiguración dentro de mi comunicación, cuando desaparece de vuestra vista el portavoz a través del cual os doy la palabra y aparece Cristo en espíritu, lleno de amor hacia vosotros. 25. Discípulos, ya nos acercamos a las puertas de la ciudad; miradlas, es el corazón de la humanidad. ¿Estará preparada para recibir al Maestro y a sus discípulos? 26. Velad y orad, porque mientras unos me reciban con himnos, los fariseos estarán acechando y habrá quienes también os ofrezcan las monedas a cambio de vuestro silencio. Velad para que no caigáis en tentación, porque de esa prueba surgirán los malos discípulos que traicionarán su fe. 27. Os traigo la paz y una nueva enseñanza. Si mi sacrificio del Segundo Tiempo abolió el sacrificio de víctimas inocentes que inmolabais en el altar de Jehová, hoy el sustento de mi palabra divina ha hecho que ceséis de representar mi cuerpo y mi sangre con el pan y el vino de este mundo. Todo espíritu que quiera vivir tendrá que alimentarse del Espíritu Divino. Quien escucha mi palabra y la siente en su corazón, se ha alimentado en verdad; ese no sólo ha comido mi cuerpo y bebido mi sangre sino que también ha tomado de mi Espíritu para alimentarse. ¿Quién después de haber probado este alimento celestial volverá a buscarme en cuerpos y formas hechos por manos de hombres? De tiempo en tiempo vengo borrando tradiciones, ritos y formas y sólo dejo en vuestro espíritu la Ley y la esencia de mis enseñanzas. 28. Este tiempo es de recordación, de meditación y análisis; dejadme penetrar entre vosotros. Vengo de las ciudades y de los campos de batalla y he compartido con mis hijos el pan de su amargura, he derramado luz en todos los caminos, he hecho prodigios y he dado pruebas de mi presencia entre los hombres y es necesario que vosotros me recibáis para que escuchéis hasta la última de mis palabras. 29. Dejad que encuentre la estancia preparada en vuestros corazones, que allí sea mi mesa y en ella el pan. Quiero sentiros arrullados por mi amor como lo hice con el dulce Juan. Oh multitudes, sabed prepararos y penetrad en verdadera vigilia para que no profanéis lo divino y sí lo dejéis manifestar; ved que recibís mi rayo divino en vuestro entendimiento aún lleno de pecado y de pasiones. Si en el Segundo Tiempo me hicisteis cargar una cruz bajo el azote y las burlas, hoy dejadme morar en vuestro corazón. 30. Os pido preparación que quiere decir regeneración y espiritualidad, para que al llegar el año 1950 las multitudes sean muy grandes. Porque entre las muchedumbres mi mirada descubre a aquellos que son de los 144,000 y que he de señalar en su frente y hacerles reconocer su misión. Mas no temáis si en el último día no han sido marcados los 12,000 de cada tribu, desde el infinito les haré sentir mi caricia y les señalaré la misión a ellos encomendada. No importa el lugar donde se encuentren. Os digo esto porque sólo Yo puedo señalar el destino y los cargos de cada criatura y no habrá quien pueda hacerlo después de mi partida. 31. Os haré presente después de 1950 quiénes son aquellos que sin haber escuchado mi palabra formarán parte de ese número; ellos también sabrán dar pruebas. Después de que mi palabra haya cesado, habrá quienes traten de imitaros para sorprender la buena fe de los hombres; mas vosotros estaréis preparados para que descubráis toda falsedad. 31. Conservaréis en vuestro corazón mi adiós en la forma en que os lo dé; mas haréis llegar este testimonio a otras naciones y diréis a la humanidad que me encuentro en espíritu muy cerca de todos mis hijos. 33. Hoy os digo: he aquí al Maestro, aquél a quien llamaron las multitudes “El Rabí de Galilea”. Vengo a daros la Doctrina de siempre, la enseñanza del amor; el banquete al que hoy os invito es espiritual, el pan y el vino, también; mas hoy como ayer y como siempre, Soy el Camino, la Verdad y la Vida. 34. Vengo a daros mi fortaleza porque este Tercer Tiempo es de pruebas. Mi calor ha descendido a vuestro corazón que se encontraba frío como la losa que cubre al muerto, y ya sentís que late de amor hacia vuestro Padre. Habéis visto cómo de entre las grandes multitudes he ido entresacando a los que han de llevar en su frente la marca divina, y que mi palabra les dice que esa gracia de que los he investido, no es para que se levanten sobre los demás, humillándolos, sino que deben llevarla con la humildad del que está pronto a servir a sus semejantes porque reconoce que esta lección es para todos. 35. Está a vuestras puertas una etapa de gracia; en ella deberá penetrar este pueblo con su mente inspirada y con pleno conocimiento de cuanto diga y vea; no deberá sorprenderos este tiempo envueltos en rutina y menos ocupados en lo superfluo. 36. Esta etapa en la cual he venido a dar testimonios de mi presencia bajo esta manifestación, derramando prodigios en el camino de cada uno de vosotros, será el recuerdo que os fortalezca mañana en la lucha para que podáis caminar con sumisión, espiritualidad y amor. Mi Ley brillará a través de vuestra conciencia e iluminará vuestro sendero como brillaba el rostro de Moisés cuando descendió del Sinaí en busca del pueblo que se encontraba en la falda. 37. Las doce tribus se reunirán nuevamente en torno de mi Ley. Al frente se hallarán los doce mil señalados de cada tribu, y cuando esto sea, les diré: Id por los caminos como el buen discípulo de Cristo a dar la buena nueva de mi presencia. 38. Todas las profecías se cumplirán y la humanidad verá brotar de sus más oscuros e ignorados rincones a un pueblo humilde, pobre de bienes materiales, pero fuerte de espíritu, celoso de mi Ley y misericordioso con sus hermanos. Su santuario será interior, invisible e intangible, por lo tanto imposible de ser destruido; ahí arderá una lámpara inextinguible que le iluminará el sendero. Sus travesías y pruebas serán penosas y duras, mas nunca flaqueará por ello, ni llorará de descontento o aflicción, ni me dará la espalda, porque tendrá la fortaleza del apóstol. Los hombres surgirán de la escoria, del fango y del pecado a la Ley y a la virtud, y andarán por los caminos del amor y de la gracia. Doquiera será sentido mi Espíritu, todo ojo me verá, todo oído me escuchará y todo entendimiento comprenderá mis revelaciones e inspiraciones. Hombres teñidos por torpes y rudos se verán de pronto iluminados y convertidos en mis profetas; de sus labios brotarán palabras que serán como agua cristalina sobre los corazones marchitos. 39. Esa agua la tomarán los profetas de la fuente de sabiduría y verdad que soy Yo; en ella encontrarán salud, limpidez y vida eterna. 40. Todo el dolor que en estos instantes se abate sobre la humanidad es el cáliz de amargura por el cual alcanzarán la purificación. Las viudas y los huérfanos se multiplican día a día y sobre su desolación y sus lamentos se ha tendido el manto de María. Mi justicia ha descendido sobre vuestro mundo y con ella hasta la faz del planeta se trasformará. La Naturaleza reclama al hombre sus profanaciones, por ello los elementos han sido desatados. Los hombres de ciencia que dicen creer en Mi se sorprenden y confunden, y cuando han visto venir mi justicia han exclamado: ¡Padre, Padre!; mas no ha sido de amor o de arrepentimiento su grito, sino de temor por su vida y por lo que en el mundo poseen. Yo os digo nuevamente que no todo el que me dice Padre, me ama. 41. Si al ver la humanidad todas las señales del juicio, los ricos se apresurasen a compartir con los pobres lo que tienen, los que han ofendido pidieran perdón, los que se han manchado con el hurto, el vicio o la mentira se arrepintieran y se dispusieran a limpiar su manchas, de cierto os digo, que las aguas volverían mansamente a sus cauces, los vientos huracanados se tornarían en suave brisa y la guerra, que ha poseído a los hombres, se convertirla en ángel de paz; pero es duro vuestro corazón, veis pasar a vuestro lado al desnudo sin que sintáis su frío, y no presentís el hambre o el dolor de vuestros hermanos, aun cuando estén al alcance de vuestra ayuda. 42. Nadie quiere meditar en que sólo sois peregrinos en este mundo, ni queréis hacer algo que pueda seros útil en vuestro viaje a la eternidad. 43. Aquí me tenéis humanidad presente espiritualmente, real y verdadero dentro y fuera de vosotros, para que escuchéis la voz del Verbo y os levantéis a tomar las sandalias, la alforja y el cayado, y vengáis por el camino de mis enseñanzas hasta la presencia de quien es vuestro único Dios. 44. Pueblo de Israel, os encontráis ante mi presencia. Venís como inocentes niños, sin reconocer que traéis en el espíritu un cúmulo de deudas que es preciso que saldéis. Habéis sido enviados una vez más en este tiempo para que tengáis ocasión de reparar vuestras faltas pasadas, y podáis elevaros hasta ese plano en que quiero contemplaros. 45. Llegáis a oír mi palabra en este día y con la inseguridad en el corazón os doblegáis ante Mí y me preguntáis si he vuelto entre vosotros y Yo os digo: Meditad y veréis que os he manifestado mi amor y os he hecho sentir mi presencia. Os he escogido de entre grandes multitudes de seres para que recibáis esta herencia y después la trasmitáis a vuestros hermanos. 46. Me presentáis vuestra lucha, trabajos y desvelos y Yo los recibo porque me son gratos. Os contemplo cansados, con vuestra planta sangrante pero con la experiencia que da la vida. Algunos me imitáis y lleváis vuestra misión con paciencia y elevación. Pensad en los que vendrán después de vosotros y preparadles su camino; vuestro ejemplo será la mejor herencia. Mientras vivís humildes y trabajáis obedeciendo mis mandatos, sentís mi paz; mas cuando dejáis que vuestro oído se cierre para mis advertencias equivocáis el camino y no consideráis que la humanidad está pendiente de vuestros actos y os juzga a cada instante. ¿Cómo podríais hablar de mi poder y de mi sabiduría si os atribuyeseis mis palabras para ser ensalzados? Sentid la grandeza real que he concedido a cada uno de mis hijos y que es mayor que esa que vosotros pretendéis tener. Cuando os conceda un prodigio, alegraos y pensad que en él os he manifestado mi amor. 47. Estudiad mí: P A R A B O L A 48. “Encontrábase en una comarca un anciano rodeado de hombres, mujeres y niños, a quienes había invitado a compartir un festín. Todos llegaban de diferentes caminos obedeciendo el llamado de aquel anciano. Una campana sonora tocó en lo alto y a su voz habían acudido en caravanas llenas de sumisión hacia el lugar donde habitaba aquél que los llamaba. 49. Al penetrar en la estancia aquellas multitudes, no vieron en la mesa el pan, los manjares y el agua que alimentan al cuerpo, y la desconfianza en unos y la mofa en otros empezó a invadir los corazones. Inclinaban su cerviz aparentemente humildes, mas en el fondo hacían juicio en contra del anciano; mas él, que sabía lo que pasaba en el interior de aquéllos, les dijo: Venid a Mí y escuchad: Os habéis encontrado perdidos como náufragos en el camino de la vida, sin un faro que os salve; habéis muerto al amor y a la alegría y desconocéis el fin para el que habéis venido a este mundo. También os habéis dejado vencer por las vicisitudes de la vida, por el mundo y sus pasiones, y por eso os he llamado. Voy a trazaros la senda que os hará felices y a daros la luz. Pedidme y os daré. Ellos, temerosos, sintiendo que el anciano leía en su corazón y conocía su pensamiento, le mostraron su cuerpo enfermo, su cansancio y su sed de espiritualidad. 50. Bienaventurados seáis, les dijo el anciano. Voy a concederos los bienes que necesitáis, voy a calmar vuestra hambre y vuestra sed. 51. Entre esas multitudes se encontraban lo mismo los hipócritas que los hombres de corazón limpio y todos escucharon la lección. Abrió el libro de su enseñanza perfecta y les dio por alimento su palabra y cuando hubo concluido les preguntó: ¿Habéis calmado vuestra hambre? ¿Estáis satisfechos? Ellos dieron gracias por el prodigio que habían recibido, pues nunca imaginaron que el amor fuera tan poderoso. El anciano siguió diciéndoles: Bienaventurados seáis porque habéis sabido recibirme. Este es el pan que sustenta al espíritu y el agua que apaga la sed de amor y de perfección. 52. Después dio leyes y mandatos a aquel pueblo para que por ellos se rigiera y se mantuviera digno de recibir siempre ese manjar. Los que comprendieron ese mensaje prometieron obedecer y vivir siempre en el ejercicio de las virtudes que aquel anciano enseñaba. Él les dijo que cuando se sintieran fuertes llevaran a otras comarcas su enseñanza, que los primeros tomaran este cargo mientras que los demás se quedaran para recibir a los nuevos caminantes. 53. Partieron los señalados a cumplir esta misión llevando la fortaleza del anciano. Velaron, oraron y dieron principio a su trabajo. Todos se encontraban unidos por el mismo ideal, un sólo pensamiento les dominaba; llevar aquel pan a los hambrientos. Encontraron a su paso tropiezos y su espíritu luchaba por vencerlos; pronto empezaron a debilitar y a juzgar al anciano preguntándose si su protección los seguiría por doquier. Ellos sabían que de tiempo en tiempo debían de tornar a aquella casa en donde el anciano les había reunido. Llegó el tiempo en que aquel pueblo celebró la conmemoración del día en que había oído por primera vez la voz del anciano y acudieron grandes multitudes; mas aquellos discípulos que habían partido no retornaron, habían equivocado el camino y adulterado la Ley. El anciano sintió dolor por la ausencia de aquellos discípulos, preparó nuevos mensajeros y les envió a trabajar. Mientras los primeros prevaricaban y olvidaban la esencia de aquella doctrina, los segundos hablaban en nombre de la virtud que aquel anciano enseñaba y convertían corazones con la verdad de sus palabras”. 54. Analizad mi parábola y no olvidéis que debéis velar celosamente si queréis cumplir mis mandatos. Reunid a los enfermos, a los sedientos y hambrientos y dadles el pan del espíritu. Derramad amor en los corazones y no desconozcáis que sois mensajeros en mi Obra de luz y de restauración. No deis cabida a la soberbia ni a la vanidad para que no os desheredéis. No os alejéis del cumplimiento de mi Ley; amaos los unos a los otros y viviréis en paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA No. 69 1. En este instante Yo os perdono de toda culpa y os digo también, llegad si queréis hasta el sacrificio, mas no volváis a pecar. He escrito un libro en vuestro corazón; mas si os pidiere la lección, no sabríais explicarme una sola de sus páginas. 2. A pequeñas pruebas os he sujetado para que practiquéis la caridad poniendo en vuestro camino al necesitado de pan y de consuelo y ¡Cuántas veces me habéis cerrado vuestra puerta! Yo os he dicho muchas veces que me oculto en el corazón de esos hermanos vuestros que imploran vuestra caridad. Discípulos, esas ocasiones que vuestro Señor os brinda, de impartir la caridad espiritual o material, sirven para practicar la caridad perfecta, aquella que no espera recompensa y que en cambio, queda anotada en el libro de vuestras buenas obras. ¿Acaso no os he demostrado mi caridad con lo que he hecho con vosotros? Entonces id en pos de vuestros hermanos. Recordad cuántas veces os he concedido lo que considerabais imposible. Si queréis que el mundo reconozca que este es el tiempo de mi nueva manifestación, dad prueba de ello con vuestras obras de amor y no hagáis lo contrario de lo que en mis lecciones os he enseñado, porque estaréis negando mi presencia. 3. Si a pesar de vuestra lucha no llegáis a contemplar el fruto de vuestra siembra, no temáis; esta caridad es semejante a la que hacéis con el necesitado que llama a la puerta de vuestro hogar y del cual no esperáis pago; mas Yo concederé a vuestro espíritu que desde la escala en que se encuentre, descienda a regocijarse con la fructificación de la semilla que en la Tierra dejó. 4. Padres de familia: Sed sensibles a las manifestaciones de adelanto espiritual de vuestros hijos; observad con amor y caridad a la niñez que se os confía para que encaucéis a las nuevas generaciones por la senda trazada por mi luz. No las conduzcáis hacia el abismo, ni cavéis precipicios para ellas. Estos espíritus no deberán penetrar a la Sodoma y Gomorra de este tiempo. 5. Revestíos de paciencia, porque llegará el tiempo en que muchos os pregunten sobre esta palabra. Entre ellos vendrán los nuevos fariseos y escribas a escudriñaros. No tengáis prejuicios para contestar y dad sincera respuesta a todos, porque hasta de las respuestas y trato que deis a vuestros escudriñadores, tendréis que responderme. 6. Hoy late vuestro corazón lleno de gozo y la oración que elevéis es semejante al humo del incienso o al perfume de las flores. Cuando vuestros pensamientos alcanzan esa pureza, se unen a los de los espíritus justos que moran cerca de vuestro Señor. 7. A través de las eras os he dicho: orad. Hoy os digo que por medio de la oración podéis alcanzar la sabiduría. Si todos los hombres orasen, nunca perderían la senda de luz trazada por Mí. Por la oración, sanarían a los enfermos, no habría más incrédulos y volvería la paz a los espíritus. 8. ¿Cómo puede ser feliz el hombre si ha rechazado mi gracia? ¿Acaso piensa que el amor, la caridad y la mansedumbre no son atributos del corazón humano? 9. La vida espiritual también está regida por leyes y cuando os alejáis de ellas muy pronto sentís el resultado doloroso de aquella desobediencia. Mirad cuán grande es mi anhelo de salvaros; hoy, como en aquel tiempo, cargaré la cruz para elevaros a la vida verdadera. Si mi sangre derramada en el Calvario conmovió al corazón de la humanidad y la convirtió a mi Doctrina, en este tiempo será mi luz divina la que estremezca al espíritu y a la materia para haceros volver al camino verdadero. 10. Quiero que vivan eternamente los que han muerto a la vida de la gracia; no quiero que vuestro espíritu habite en las tinieblas. 11. ¿No oís las voces de justicia? ¿No miráis los elementos tocando comarca tras comarca? ¿Creéis que si vosotros vivieseis una vida virtuosa habría necesidad de que mi justicia se hiciera sentir de tal manera? De cierto os digo que no tendría objeto purificaros si os hubiese encontrado limpios. 12. Doblegad vuestra materia a lo largo de esta jornada, porque no es justo que vuestro espíritu tenga más tarde que desmancharse con dolor a causa de vuestras flaquezas. 13. Los pecadores lloran al escuchar estas palabras y me preguntan qué deben hacer para lavar sus manchas en esta vida, a lo cual les contesto: Haced obras de caridad entre vuestros hermanos; vuestro mundo es campo propicio para sembrar la caridad, se encuentra poblado por millones de corazones que sufren de distinta manera, de hogares en la miseria, de hombres y mujeres perdidos en el vicio; un mundo donde abundan los lugares de expiación, hospitales, presidios, campos de guerra. Perdonad, perdonad mucho en vuestra vida, comprended que el perdón nace del amor. El que me ame verdaderamente tendrá que amar a su semejante porque es mi hijo y le sabrá perdonar cuando por él fuese ofendido. Recordad que estando Yo en la cruz, mis primeras palabras fueron de intercesión y perdón para los que me sacrificaron. 14. En cada lugar y en cada familia pondré un hijo de la luz para que ellos preparen el camino de los demás y no sólo en la Tierra, sino en la vida espiritual para que vayan limpiando y preparando el camino delante de sus hermanos. 15. Muchos vienen a oír mi palabra, mas sólo Yo sé qué espíritu viene oculto en cada cuerpo. Unos me escuchan con frialdad, otros con duda; mas hay muchos que tiemblan de amor y de gozo al sentir mi esencia divina, mientras otros son atormentados por remordimientos que su materia ignora, porque muchos de ellos gritaron en aquel tiempo a Pilatos: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! y hoy sollozan, y en su dolor serían capaces de gritar con lágrimas en sus ojos: ¡No le crucifiquéis, es el Divino Maestro! 16. Mucho os he dicho que vosotros y aquellos sois los mismos. Venid a saborear de nuevo el vino y a comer el pan de mi mesa, comed del Cordero. Él es el germen de la vida. Venid, hambrientos, sedientos, manchados; fortaleceos y hartaos, porque luego os diré: tomad vuestra cruz y seguidme. En mi mesa de este tiempo, lo mismo será apóstol el varón que la mujer; a esta mesa sentaré a vuestro espíritu. 17. Han sido las mujeres las que en este tiempo han levantado el estandarte espiritualista delante de las muchedumbres; ellas han ido dejando en el camino la huella del apóstol celoso de la Ley del Señor. En mi nuevo apostolado estará la mujer al lado del varón y no habrá edades para servirme; lo mismo lo hará el adulto que el niño o el anciano; lo mismo la doncella que la madre, porque vuelvo a deciros que es a vuestro espíritu al que busco y que él, tiempo ha que ha dejado su infancia. Estos siervos no serán doce como en el Segundo Tiempo; ahora serán ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu. Se encuentran diseminados entre la humanidad, mas mi amor los ha marcado, y espiritualmente se encuentran unidos aun cuando unos habiten en este mundo y otros en el valle espiritual. De los que habitan la Tierra, unos hablan una lengua y otros distintos idiomas, mas ninguno se perderá del camino de su destino porque la luz de mi Espíritu Santo los guía. Yo conozco el tronco de ese árbol, sus ramas y sus hojas, y ese árbol tiene por misión dar sombra a la humanidad. 18. Mi Espíritu viene a daros sus revelaciones en cumplimiento a las profecías de los tiempos pasados. En verdad os digo que ya estáis viviendo los tiempos que os fueron anunciados. Os prometí volver y heme aquí. Os hice conocer las señales que habían de ser antes de mi llegada y lo que había de ser en el tiempo de mi presencia entre vosotros y ved que todo se ha cumplido. No se borró de vuestro espíritu la promesa de mi venida y me esperabais; mas estabais por desfallecer azotados por las vicisitudes y hoy que me tenéis y escucháis os pregunto: ¿Cuándo haréis vuestra mi pasión? ¿Cuándo amaréis en verdad y sufriréis por la causa que abrazó Jesús? 19. Pueblo: mi palabra estremece vuestro corazón y brotan lágrimas de vuestros ojos cuando pensáis que Aquél que tanto os amó, terminó su vida en una cruz; me recordáis ensangrentado en el madero y entonces vuestro espíritu se conmueve. Mas sabed humanidad, que si los sufrimientos corporales de Jesús fueron cruentos, tan sólo fueron un reflejo del dolor del Espíritu Divino. 20. Hoy vengo a ofreceros el pan de mi palabra, pan que no está amasado con levadura, ni se gana con el sudor de la frente. Elías ha abierto la puerta de la estancia para que paséis y os sentéis a la mesa del Señor en el Tercer Tiempo y ha bendecido vuestro sendero para que lleguéis a la presencia del Maestro. 21. Los que se consideraban manchados e indignos de presentarse delante de Mí, hoy se sienten limpios; es que mi sangre no ha cesado de manar, es que mis heridas aún no se han cerrado y cada vez que los hombres se pierden del camino o caen en pecado, el sacrificio de la cruz, la soledad y las tinieblas de la humanidad están presentes sobre mi Espíritu. 22. De la mesa espiritual de este tiempo también se levantará el mal discípulo para ir a ocultar su traición y su remordimiento y también hoy los discípulos me harán aquella pregunta: ¿Quién es, Maestro? 23. En aquel tiempo cené por última vez acompañado tan sólo de mis apóstoles y lo que Cristo les dijo sólo ellos lo escucharon. Hoy ceno espiritualmente con mis nuevos apóstoles que forman multitudes y entre ellos descubro al fariseo, al hipócrita, al traidor. De distintas religiones vienen hombres y mujeres mezclados entre la multitud a escudriñar esta palabra y estas manifestaciones, para juzgarlas a través de cuanto saben y poder decir si es verdad. A todos os dejo acercar para que seáis testigos de este mensaje de sabiduría espiritual que os estoy entregando; es el Tercer Testamento el cual sólo el Espíritu de Verdad os lo podía revelar. 24. Mirad, los Israelitas por la materia guardan la ley de Moisés y la palabra de los profetas; los cristianos unieron la ley de Moisés y la palabra de Cristo en una sola ley. ¿Qué de extraño hay en que este pueblo espiritualista una aquellos dos testamentos a las revelaciones del Espíritu Santo? He ahí el Arca de la Alianza perfecta, ahí están la ley de Moisés, el amor de Cristo y la sabiduría del Consolador prometido para este tiempo. 25. Hombres que conducís por los senderas de la religión al espíritu de la humanidad; abrid vuestros ojos a esta luz, contemplad a este pueblo que se ha levantado en demanda de amor clamando justicia y pidiendo luz y es sólo una mínima parte de la humanidad la que va a levantarse como un solo hombre en busca de Cristo, en busca de su verdad y de su promesa. Observad la inclinación del hombre hacia lo eterno, hacia lo espiritual ¿O será posible que teniendo ojos no miréis? Yo todo lo sé y todo lo veo, por eso he venido en la noche como un ladrón a sorprenderos en vuestro sueño y a despertaros a la luz del nuevo día. 26. Tiempo ha que estoy doctrinando a este pueblo, que le he descubierto las enseñanzas que los hombres le habían ocultado; también le he revelado lo que Yo le tenía reservado, pero aún no le he dicho todo, todavía me manifestaré bajo esta forma hasta 1950. Los que no escucharon mis lecciones, recibirán mi mensaje a través del libro escrito por mis plumas de oro. 27. Después de mi partida muchos se levantarán en contra de este pueblo, en contra de mi Doctrina. Los mares serán cruzados por los que vengan a combatir y a perseguir a mis siervos, ¿Más quién podrá ocultar la luz del Divino Maestro? ¿Quién podrá detener la evolución del espíritu o hacer retroceder al tiempo? Si en la Segunda Era la humanidad creyó que dando muerte a Cristo sobre de una cruz, su Doctrina iba a morir, con su propia mano firmaron su sentencia, porque Cristo desde la cruz con su amor infinito todo lo venció; la verdad, como la luz, siempre triunfa sobre las tinieblas por densas que éstas sean. 28. Mi Espíritu os entrega la simiente para que la sembréis en las tierras que son el espíritu de la humanidad, las que se encuentran fertilizadas con el dolor y la lucha y sólo esperan la llegada del sembrador. Pronto mi nombre y mi Doctrina andarán de nuevo en todos los labios. 29. Para daros una lección de amor, voy a lavar vuestros pies, discípulos muy amados, para que unáis las enseñanzas que os di en este tiempo a las que os revelé en tiempos pasados. Quiero que cuando llegue 1950, último año de mi palabra entre vosotros, los que hoy sois párvulos, seáis entonces discípulos; hoy aún me escucháis con regocijo, mas ¿Qué será cuando me estéis escuchando y sepáis que es por última vez? Os recuerdo las pruebas del Segundo Tiempo, pero os hablo con nuevas palabras, por medio del entendimiento del hombre, porque si os hablara directamente no resistiríais la fuerza de mi palabra, ni la intensidad de su luz, ni la majestad de mi presencia. 30. Por eso vine como hombre a vosotros en aquel tiempo, y ante el mismo Juan, después de mi crucifixión, me presenté bajo algunas figuras simbólicas para que comprendiera mis revelaciones. En verdad os digo que os estoy preparando para que recibáis de espíritu a Espíritu la comunicación directa con mi Divinidad. Después de 1950 no me escucharéis más bajo esta forma, pero sentiréis mi presencia porque vuestra elevación será mayor y entraréis de lleno al tiempo de la comunicación espiritual. Y cuando la unión y la fraternidad hayan penetrado entre vosotros, será el tiempo de los grandes prodigios, el tiempo en que mi voz sea escuchada por la humanidad; entonces vendrá la lucha y la persecución, las puertas de estas casas serán cerradas; vuestros hogares calumniados, seréis llamados hechiceros, vuestros parientes os desconocerán y algunos de vosotros, por defender mi causa, hasta el presidio llegaréis; mas Yo estaré con vosotros para no dejaros desfallecer porque Yo soy la vida y estando en vosotros ¿Quién podrá luchar contra la Vida Eterna? 31. Alerta discípulos, porque cuando vuestra voz despierte a los que hoy están durmiendo, vendrán de sectas y religiones a deciros que es falso lo que poseéis, que ellos poseen el Arca y el cumplimiento de las profecías así como el contenido de los Siete Sellos y entonces si no sabéis luchar con las armas que os he concedido que son armas de amor y de sabiduría, habrá muchas confusiones entre la humanidad, y los hombres ansiosos de verdad y necesitados de luz, irán a donde los llamen y podrán equivocar el sendero. 32. Vosotros que habéis recibido la misión de guiar y conducir a este pueblo dad el ejemplo de fraternidad uniéndoos en espíritu bajo el ejemplo de Jesús, Moisés y Elías, quienes aparecieron unidos en espíritu en la transfiguración del Monte Tabor. 33. Discípulos, no ha sido solamente con la palabra con lo que os he doctrinado en este Tiempo, también con mi caridad que he derramado constantemente en vosotros. Los tiempos de los símbolos han pasado; hoy seré creído, amado y comprendido sin símbolos y aún mi palabra irá perdiendo su sentido figurado porque ya estáis capacitados para comprender mi enseñanza, analizarla y ponerla en práctica en vuestras obras de amor. 34. Si creéis que Jesús por ser Hijo de Dios, no experimentó dolor, os equivocáis; si creéis que por venir hoy en Espíritu soy ajeno al dolor, también estáis en error; si pensáis que porque sé que al final todos estaréis Conmigo hoy no sufro, tampoco estaréis en lo justo; en verdad os digo que no existe otro ser más sensible que el Espíritu Divino, Yo os pregunto: ¿Quién dio sensibilidad a todos los seres? ¿Qué podéis hacer de bueno que no me haga gozar? ¿Y qué podéis hacer de malo que no sea como una herida en mi sensibilidad? He aquí por qué os digo que la humanidad nuevamente me ha crucificado. ¿Hasta cuándo bajaré de mi cruz y me será arrancada la corona de espinas? 35. Hoy debéis recordar el Cenáculo de Jesús con el pan espiritual que he venido dándoos a través de los tiempos. Os he entregado grandes enseñanzas: el maná del desierto en el Primer Tiempo, el milagro de los peces en el Segundo. El pan que bendije y repartí en mi mesa en representación de lo divino, fue una lección que entregué a vuestro espíritu para que comprendiera mi amor. Hoy no traigo el pan material que os habla de enseñanzas celestiales; el tiempo de los símbolos ha pasado; hoy solamente os doy mi palabra en la que os digo que esta comunicación no es la más elevada que conoceréis, ni lo que por este medio os diga será todo lo que tenga que deciros. 36. Pueblo amado recordad y meditad en estas horas, sobre todo lo que hice en aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé entre vosotros, y meditad también sobre todo cuanto os he dicho en estos momentos en que al daros mi lección os he dicho: Bienvenidos seáis, discípulos del Tercer Tiempo, a quienes he reunido haciéndoos llegar de diversos puntos de la Tierra. Os he reunido para que forméis las nuevas caravanas de Israel que crucen el desierto que se extiende ante vuestra mirada y ahí recibáis la nueva lección del Señor. 37. Contemplo que de algunos no se ha podido apartar la idolatría, a pesar de las enseñanzas y pruebas por las que han pasado. Ved cómo he limpiado el sendero de vuestra evolución para que vengáis por él; mas no dejéis que la duda se interponga cual nube que impida a vuestro espíritu contemplar mi luz. 38. Habéis encontrado que os halláis en este tiempo más libre de las tentaciones humanas y que sólo os he concedido lo indispensable y os digo: no vayáis tras de lo superfluo. 39. Habéis encontrado una palmera en el desierto y una fuente de aguas cristalinas; no ha sido un espejismo, no ha sido una ilusión, ha sido una realidad. El ramaje y la sombra de la palmera son mi presencia espiritual; sus frutos, mi palabra; la fuente es el amor y la sabiduría que he derramado en vuestro corazón. 40. El que me ha escuchado con atención ha aprendido esta vez a oír la voz de su conciencia, a juzgarse a sí mismo, a ver su propia obra y aceptar para sí el dolor que se ha labrado. Entonces el espíritu revela lecciones profundas a la materia para convencerla de que debe ser mansa y conforme con las pruebas. Quien llegue a estas profundas reflexiones no podrá oponerse a mis mandatos divinos. 41. Mi palabra no se oculta a nadie, como en el segundo Tiempo; la dejo llegar al ignorante, al entendido, al limpio de corazón y al pecador, al sincero y al hipócrita. La campana celestial ha tocado a vuelo para todos. Si esta humanidad que en su mayoría ha bebido en la fuente de la Doctrina que en Cristo os enseñé, hubiese estado velando y orando cuando le di las señales de mi nueva venida, cuán grande hubiese sido su gozo sintiendo mi presencia. Fue necesario que os enviara un varón para que en 1866 os entregara mi mensaje y que por sus labios Elías os anunciara el nuevo tiempo. Desde entonces esta palmera ha extendido más y más su follaje llegando mi palabra a nuevas comarcas, haciendo surgir a los señalados y doctrinando a las multitudes. Los que me han escuchado con mansedumbre y me han seguido por el sendero de su evolución espiritual, no han vuelto a sentir fatiga, ni hambre ni sed en su camino. A su paso han encontrado la ingratitud, la burla, el desprecio y la indiferencia; mas nada los ha detenido porque su ideal está fijo en el punto de llegada y saben que esa meta no está en la Tierra. 42. Sólo los que se preparen con esta mansedumbre y espiritualidad, alcanzarán la potestad de apartar el dolor del que sufre, porque el que se llena de vanidad o hace mal uso de sus dones se despoja de esa gracia. 43. A nadie impongáis mi Doctrina bajo determinado nombre; mas levantad al que estuviere caído y decidle que tenga fe en Mí. ¿Quién podrá impediros que hagas el bien a vuestro semejante? 44. Dejad de pensar en las comodidades terrestres para que os preparéis a cumplir vuestra misión pensando en esas caravanas que se levantarán en busca del arca de amor que es mi Doctrina y que por el camino tendrán que encontrar a vuestros corazones. 45. ¿Cuándo surgirán nuevamente apóstoles de mi causa como aquellos que me siguieron en el Segundo Tiempo? ¡Con cuánta fe, amor y firmeza defendieron mi verdad! Vosotros desearíais hacer aquellas obras y aquellos milagros; mas de cierto os digo que podréis hacerlo si vuestra fe es tan grande como la de ellos. Sed hombres de fe y realizaréis milagros, aun cuando en lo material seáis los necesitados. Oídme y analizad mi palabra, de otra manera me habréis dejado hablar solitario en el desierto. 46. Sed humildes, ved que Jesús se inclinó ante sus discípulos para lavarles sus pies. Haced con vuestros hermanos obras semejantes a ésta y podréis llamaros dignamente mis discípulos. 47. ¡Cuán pocos son los que han velado y meditado en el día en que Jesús expiró en la cruz!; mas en verdad os digo que cuando meditéis sobre la muerte del Maestro, debéis pensar en que ese instante ha de llegar para cada uno de vosotros. Yo no podía temer a la muerte porque Soy la Vida; mas vosotros si tenéis que preocuparos por llegar dispuestos y preparados al cumplimiento de vuestra misión. 48. Ninguno se sienta insignificante y mezquino porque no conocéis el don que traéis para hablar ni la abundancia de vuestro corazón para amar a vuestros hermanos. 49. Lloráis por la muerte afrentosa que disteis a vuestro Señor en el Calvario y no presentís que en este tiempo vais a herirme de nuevo y a burlaros de mi palabra; pero he prometido salvar a todos mis hijos y mi voluntad habrá de cumplirse. Si no le ha bastado a esta humanidad mi sangre derramada en aquel tiempo, tomaré una cruz espiritual para crucificarme en ella y derramar destellos de luz que lleguen a los espíritus a través de la conciencia de los hombres. 50. ¡Ay de los que en este tiempo con sus profanaciones y desobediencia den mal ejemplo delante de los niños a quienes he enviado con una misión espiritual! ¿Queréis imitar a las turbas que entre gritos y burlas condujeron a Jesús al Gólgota, sembrando el terror en el corazón de los niños que no acertaban a explicarse por qué se martirizaba y se daba muerte a un hombre que sólo repartía bendiciones? 51. Cada vez que Jesús caía, lloraban aquellos inocentes; mas en verdad os digo que su llanto provenía más del espíritu que de la carne. ¡Cuántos de ellos me siguieron después y me amaron sin que de sus corazones se pudiera borrar el recuerdo de lo que sus ojos inocentes presenciaron! 52. Es tiempo de que meditéis en lo que os digo. Dejad que las multitudes me escuchen, dejad que los enfermos sean los primeros en llegar a mi presencia. Orad por los enfermos ausentes y visitad a los que están recluidos; pensad que en aquel Segundo Tiempo muchos de los leprosos vivían en las afueras de las ciudades y sabiendo que Jesús sanaba a los enfermos se resignaban a escuchar desde lejos el eco de su voz, porque decían: ¿Cómo llegar al Maestro si las multitudes nos rechazan? Entonces Jesús ante la indiferencia y el egoísmo humanos, premiaba su fe, limpiándoles su cuerpo del mal que les aquejaba. 53. No dejéis de escucharme en este tiempo porque aquellos que escucharen mi última palabra en el año 1950 la recibirán en su espíritu en representación de la última gota de sangre que se desprendió de mi cuerpo en la cruz. 54. Os habéis olvidado de la Ley y habéis esperado que los elementos os recuerden mi justicia: aires huracanados, aguas que se salen de su cauce, terremotos, sequías, inundaciones, son voces que os despiertan y os hablan de mi justicia. 55. ¿Qué otro fruto puede ofrecerme la humanidad en este tiempo que no sea la discordia y el materialismo? Este pueblo que por años ha escuchado mi enseñanza tampoco puede presentarme una cosecha agradable. 56. Nadie escapa a mi justicia. Estoy juzgando a vivos y a muertos; mas en verdad os digo que si no os levantáis a practicar con verdad y pureza mi Doctrina, la justicia de los hombres os juzgará. ¡Cuánto se ha manchado esta humanidad! La sangre del Cordero enseñó a los hombres el sendero de la evolución del espíritu por el que deberán caminar para restituir las faltas cometidas; mas sobre de aquella sangre divina habéis vuelto a pecar. El mundo os ha cautivado, mas Yo vengo a reclamaros lo que a Mí me pertenece.57. Apartaré la mala hierba que es cizaña y volveré a sembrar el grano dorado del trigo y esas tierras que por mucho tiempo han sido estériles, serán fértiles y pródigas. 58. Desde la antigüedad sabéis por Juan, mi profeta, que había de llegar un tiempo en que todo ojo me vería; ese tiempo lo tenéis a la vista. En esta era el espíritu de la humanidad abrirá sus ojos a la luz de la verdad y me contemplará, comprenderá mi palabra y sentirá mi presencia. De las piedras brotará no sólo agua también flores. 59. Hoy concebís que mi justicia os castiga desatando los elementos para sembrar la desolación, el luto y el hambre; sin embargo algún día comprenderéis que han sido vuestras obras las que desataron sobre vosotros aquellas calamidades, aquella justicia. También aprenderéis que vuestros méritos, vuestra fe y la oración pueden aquietar las fuerzas de la Naturaleza. ¿No habéis oído que cuando marco espiritualmente a mis hijos les doy potestad sobre los elementos? Esto no debe extrañaros si recordáis que al primer hombre lo autoricé para que se enseñorease sobre la Creación de la Tierra. He aquí por qué a veces os digo que el hombre no se ha encontrado a sí mismo y por lo tanto no se conoce. 60. Yo soy el Rey Universal, el hombre aquí en la Tierra es el príncipe, puesto que es mi hijo. ¿Acaso ha sabido el hombre hacer buen uso de la potestad de todos sus dones? De cierto os digo que ha desconocido a su Padre y se ha coronado rey para hacer su voluntad en el mundo; mas, quien no une su voluntad a la mía y camina fuera de las leyes divinas se hace acreedor a que éstas le juzguen; a esto le llamáis castigo y llegáis a llamarme Padre injusto. 61. En este Tercer Tiempo muchos espíritus verán mi luz e iluminando su sendero con ella, no volverán a desviar sus pasos; antes recordarán su pasado para conocer todas sus faltas y arrepentirse de ellas no buscarán más la grandeza humana, sólo la inmortalidad del espíritu. 62. Los hombres escalarán la cumbre del monte y desde ahí contemplarán la silueta de la Tierra Prometida, la nueva Jerusalén que os espera como supremo galardón en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 70 1. Yo soy el arca de la sabiduría que hasta ahora no ha sabido estudiar la humanidad. He venido a daros la llave de la espiritualidad, para que con ella la abráis y podáis conocerlo que tengo reservado para vosotros. 2. Si alguno de mis hijos se cree indigno o se siente incapaz de abrir las puertas de mi amor, en verdad os digo que todos mis hijos son dignos de mi amor. Todos poseéis la llave para abrir esa puerta. No la perdáis para que no imitéis a la tribu de Judá, errante en esta vida, peregrinando sin descanso en la Tierra. 3. No quiero contemplaros poderosos ni pordioseros, sino como a los caminantes a quienes nunca les falta en su alforja el sustento para ellos y para el hambriento que en su sendero encuentren. 4. Quiero que conozcáis los caminos, que sepáis distinguir los diferentes árboles y que reconozcáis en cada viajero que encontréis a vuestro propio hermano, para que cuando os pregunten: ¿A dónde vais? respondáis con sinceridad y firmeza, diciendo siempre mi verdad. 5. De esta manera seréis el caminante que confía en el mañana, el que camina libre de preocupaciones para sí y puede pensar en los demás, porque os estoy enseñando a sentir el dolor de vuestros semejantes y a calmarlo con una gota del bálsamo que os concedo para que con él ayudéis a vuestros hermanos. 6. ¡Cuánto he tenido que purificar a vuestro espíritu a través de los tiempos! ¿Creéis que iba a dejaros manchados para que así os levantaseis a predicar mi Doctrina? 7. Os estoy preparando para que seáis entre la humanidad el fuerte Israel. 8. Al escuchar mi palabra se ha estremecido vuestro espíritu al recordar que ya en otro tiempo escuchó esta voz y se pregunta: ¿En dónde? Y Yo os digo: fue en el desierto, en las montañas y en las riberas de los ríos de la Judea en labios de Jesús de Nazaret de quien dudasteis, a pesar de que reconocíais que en su palabra había una esencia Divina, un amor y una fuerza que os daba vida, salud y paz. 9. Habéis resucitado en este tiempo y vuestro espíritu ha vuelto a escuchar mi enseñanza, vuestro corazón se ha estremecido ante el eco de esta voz que ya conoce. Mi palabra es sencilla y humilde, mas no sólo contempléis el color del fruto; comedlo para que encontréis en su interior su simiente; esa semilla será la que vosotros cultivaréis mañana. Si la cultiváis bien, os dará buenos frutos; entonces reconoceréis que el árbol del cual procedía, encerraba el amor de vuestro Padre. 10. Haced méritos para que lleguéis al sitio que os pertenece, el cual no se encuentra en los tronos ni en los palacios de la Tierra, ni está en las glorias del mundo, en la adulación o en los honores materiales, Vuestro sitio aquí en la Tierra está en la lucha por la paz y el bien, y en el más allá estará en mi amor. 11. Esta no es la tierra de promisión; esa mansión prometida a vuestro espíritu no la conocéis aún, ni existe un deseo ardiente en vuestro espíritu por llegar a ella por culpa de vuestro materialismo. 12. A todos los hombres de distintas creencias y religiones les digo que no han sabido dar su lugar a las riquezas materiales para colocar en el que les corresponde a las del espíritu. Si estuviesen cumpliendo con mis leyes, ya estarían contemplando desde aquí la silueta de la tierra prometida y escuchando el eco de las voces de sus moradores. 13. Decís creer en mi existencia y tener fe en mi Divinidad; decís también que se haga mi voluntad y en verdad os digo: ¡Cuán escasa es vuestra fe y vuestra conformidad con lo que Yo dispongo! Mas Yo vengo alentando en vosotros la verdadera fe para que seáis fuertes en el camino que os he trazado. 14. Preparaos, no esperéis que la muerte os sorprenda sin preparación. ¿Qué habéis preparado para cuando volváis a la vida espiritual? ¿Queréis ser sorprendidos cuando aún estáis atados con cadenas a la materia, a las pasiones, a las posesiones terrestres? ¿Queréis penetrar con los ojos cerrados en el Más Allá sin encontrar el camino, llevando impreso en el espíritu el cansancio de esta vida? Preparaos discípulos y entonces no temeréis la llegada de la muerte del cuerpo. 15. No suspiréis por tener que dejar este valle, porque si reconocéis que en él existen maravillas y grandezas, en verdad os digo que ellas son sólo una imagen de las bellezas de la vida espiritual. 16. Si no despertáis ¿Qué vais a hacer cuando os encontréis en el principio de un nuevo sendero, iluminado por una luz que os parezca desconocida? 17. Partid de este mundo sin lágrimas, sin dejar dolor en el corazón de los vuestros. Desprendeos cuando el instante sea llegado, dejando en la faz de vuestro cuerpo una sonrisa de paz que hable de la liberación de vuestro espíritu. 18. La muerte del cuerpo no os aleja de los seres que os han sido confiados ni os aparta de la responsabilidad espiritual que tenéis sobre de los que fueron vuestros padres, hermanos o hijos. 19. Comprended que la muerte no existe para el amor, para el deber, para los sentimientos; en una palabra, para el espíritu. 20. A los que se creían muertos les he hablado y me han dicho: ¿Quién me ha hablado? Les he tocado y han preguntado: ¿Quién me ha tocado? Y han oído una voz que les dice: ¡Yo soy el que resucitó a Lázaro, el mismo que resucitó de entre los muertos para daros vida espiritual a todos! 21. Mi Doctrina jamás podrá induciros al fanatismo, ni os inculca supersticiones ni idolatrías; por el contrario, ella viene a libertar a vuestro espíritu de las cadenas que sobre él ha puesto la humanidad. Mi camino es estrecho, pero quien camina por él, posee y goza de la verdadera libertad. 22. No deseo esclavizaros con mi enseñanza, porque en ella no existen dogmas, sentencias ni anatemas; quiero que lleguéis a Mí por amor, por méritos, por fe, por convencimiento. 23. Os he permitido conocer religiones, sectas y doctrinas, para que probando el fruto de los diferentes árboles supieseis apreciar el sabor de éste que os estoy ofreciendo. Y Yo os pregunto: ¿Seréis capaces de preguntar a los ministros y sacerdotes si es verdad que me estoy comunicando por medio del entendimiento humano? ¿Por qué preguntáis a quienes se olvidaron de mi promesa de volver y ni siquiera se prepararon para recibirme? En verdad os digo que hasta el más torpe de vosotros comprenderá por sí mismo si soy Yo el que os habla. Si mi palabra estremece a vuestro espíritu, si lo despierta y conmueve, eso os demostrará que estoy con vosotros, porque soy el único que tiene potestad sobre los espíritus. 24. La palabra del hombre podrá hacer estremecer a vuestro corazón o impresionar a vuestros sentidos e inteligencia; pero si hay algo que ha hecho que vibréis más allá de vuestros sentidos, de vuestro corazón, o de vuestra inteligencia, ese algo ha sido la voz de vuestro Señor. 25. Yo os digo que el que no se haya conmovido al escuchar esta palabra puede negar mi presencia; mas ella quedará grabada en su conciencia y llegará el momento en que diga: Aquella voz que oí fue la del Señor. 26. Para ayudaros a seguir cargando vuestra cruz, vengo a derramar el maná que alimenta a vuestro espíritu, a preparar vuestros corazones y a convertiros en mis siervos. 27. El tiempo ha cambiado, vengo apartando de vosotros todo fanatismo e idolatría para que sólo me hagáis presente vuestra espiritualidad. 28. Estoy haciendo el llamado a mis escogidos de distintas comarcas entresacándolos de distintos caminos para que todos lleven la esencia de mi palabra y lleguen a la comprensión clara y verdadera de mi Doctrina y la practiquen en sus obras de amor entre sus hermanos. 29. Si ahora sois párvulos mañana seréis discípulos e imitaréis a los discípulos del Segundo Tiempo, y así como ellos se levantaron dando testimonio de la verdad, de mis prodigios y de mi amor, así vosotros tendréis que levantaros mañana a testificar mi verdad. 30. Os he inspirado las virtudes que debáis practicar, y con los dones que vuestro espíritu posee desde el principio de vuestra formación, os daréis a conocer entre la humanidad. Estoy preparando a mis nuevos labriegos, que mañana sembrarán esta semilla por todo el mundo. Paso a paso están llegando a mi Obra las grandes multitudes, atraídas por la luz del Espíritu Santo que en este Tercer Tiempo se encuentra derramando sus destellos entre todos los hombres. 31. He venido sobre la nube para hablar a la humanidad que por encontrarse obstinada en su perversidad, no ha sentido mis pasos, ni mi presencia; no se ha dado cuenta de mi comunicación con vosotros a través del entendimiento humano. Yo seré incansable para despertarla de su letargo y vosotros iréis contemplando que poco a poco las multitudes vendrán de distintos caminos a reunirse con vosotros. Muchos se convertirán al espiritualismo porque Yo estoy apartando el fanatismo y la idolatría, el estancamiento y la confusión de la humanidad. 32. Esta es la tercera revelación anunciada por Mí y por los profetas; este es el tiempo en el cual la luz del sexto candelero está iluminando a la humanidad. Es el tiempo anunciado en que vendría radiante de luz a dar cumplimiento a mi palabra. He venido a daros a conocer la misma Ley espiritual y divina de todos los tiempos. 33. Pueblo bendito de Israel: en todos los tiempos os he rescatado de la esclavitud del Faraón y Yo os digo: Si no queréis continuar siendo esclavos, venid a Mí, que Yo os daré la fuerza y la potestad para que rompáis vuestras cadenas, ¿Queréis elevaros por la escala que está preparada para vuestro espíritu? Entonces perseverad, estudiad y analizad mi palabra para que podáis llegar a comprenderla en su fondo y en su espiritualidad, para que hagáis méritos en este camino que os conducirá a Mí. 34. Hay quien me dice, “Padre, yo quiero ser tu labriego, quiero servirte, quiero que mi espíritu esté cerca de tu Espíritu, pero no sé qué debo hacer para merecer tu perdón”. Y Yo contesto a ese corazón que así se comunica con su Padre: Regeneraos dejad poco a poco vuestras antiguas costumbres, vuestra materialidad, para que lleguéis a comprenderme y reconozcáis vuestra misión. Mas todo el que desea la regeneración, tiene que pasar por muchas pruebas, porque la tentación os acecha y al contemplar que vais apartando vuestro espíritu de los falsos caminos, tendrá que sostener una terrible lucha para haceros desistir de vuestros propósitos, y si os mostráis frágiles, aprovechará esa debilidad y tratará de hacer que volváis a vuestras antiguas costumbres y no es mi voluntad que os dejéis sorprender por ella; quiero que vuestro paso sea siempre hacia adelante, que vuestra fe sea firme y vuestro propósito de espiritualizaros, verdadero, basado en lo que habéis aprendido. 35. Si sois Israel, justo es que aprendáis a amarme y a rendirme culto de espíritu a Espíritu; que el materialismo de vuestras prácticas se vaya depurando hasta que lleguéis a la espiritualidad. Mi Espíritu os irá limpiando de toda mala interpretación a mi Obra. El hombre ha equivocado mis enseñanzas, mis máximas, mis profecías y es mi voluntad que mi pueblo de Israel surja con los dones y los prodigios que alcance por su espiritualidad. 36. Yo os presentaré ante la humanidad como mis servidores, como los Espiritualistas Trinitarios Marianos del Tercer Tiempo. Los Espiritualistas, porque seréis más espíritu que materia; los Trinitarios, porque habéis recibido mi manifestación en tres tiempos; Marianos porque amáis a María, vuestra Madre Universal, que es la que ha velado por vosotros para que no desmayéis en la jornada. 37. Esta comunicación a través del entendimiento humano, tendrá que terminar, pero después me tendréis que buscar de espíritu a Espíritu para recibir mis mandatos; por eso os estoy pidiendo vuestra regeneración, para que alcancéis esa espiritualidad. Yo os seguiré enseñando a comunicaros con mi Espíritu y os recrearéis cuando hayáis llegado a obtener esa forma de comunicación, digna de todo el que se nombre Espiritualista Trinitario Mariano. 38. Sed fuertes y defendeos en todas las pruebas con vuestra oración. Mis complacencias espirituales se seguirán derramando entre vosotros por vuestra perseverancia y disposición para la lucha. No estaréis solos, estará mi mundo espiritual para daros protección, guiaros y ayudaros en vuestra lucha. 39. Soy la luz que os invita a venir a encender en Mí vuestra lámpara para que iluminéis vuestro espíritu y en él descubráis mi presencia. El día que sepáis penetrar en vosotros mismos, os será fácil llegar al corazón de vuestro hermano. 40. Ante mi palabra lloran los primeros y se recrean postreros, ¿Por qué? Porque los primeros se van fatigando y van acumulando heridas, aunque debo deciros que ellos son los que hacen pesada su cruz y amargo el cáliz que beben en su restitución, porque Yo siempre les he dado mi ayuda en su camino para que la jornada sea llevadera y sus pasos firmes. 41. Mi compañía no os ha faltado un sólo instante, mi palabra no ha dejado de manifestarse; nunca os he dejado solitarios en vuestras pruebas; hasta vuestro lecho ha descendido mi mundo espiritual cuando el dolor os ha agobiado y no os ha faltado su ayuda y su consejo para que vosotros ayudéis a los necesitados que día a día llegan a vuestras puertas. El don de la intuición, el de la inspiración y el de la videncia han despertado en vuestro ser iluminando vuestro camino. En vuestra vida humana me habéis tenido; el pan de cada día no os ha faltado en vuestra mesa. Y después de daros tantas pruebas de mi amor y de haber mantenido en paz a vuestra nación, cuando el mundo se encuentre convertido en una hoguera de odios y pasiones ¿Todavía os quejáis del peso de vuestra cruz? ¡Oh discípulos del Tercer Tiempo, no olvidéis que la cruz que el mundo me ofreció en aquel tiempo fue de tinieblas, de ingratitud, burlas y desprecios y Yo la acepté porque eran mis hijos quienes me la ofrecían! En cambio, mirad la cruz que os he confiado, ¡Cuán dulce y ligera es si la sabéis llevar con amor! 42. Es menester que conozcáis vuestro origen y el fin al cual os conducen vuestros pasos para que aceptéis con amor vuestro destino y os abracéis a vuestra cruz hasta morir en ella, como lo hizo Cristo: vuestro Maestro. 43. He venido en este tiempo a hablaros de vuestro origen, de vuestra misión y del fin que os aguarda en la eternidad del espíritu. El que no haya entendido mi palabra y se sienta débil después de haber escuchado mis cátedras, es porque no ha venido a sustentar y fortalecer a su espíritu; es que siempre ha estado pidiendo los bienes que pertenecen al mundo, los que nunca son esenciales en vuestra vida y os son concedidos por añadidura. ¿Por qué os dejáis tentar por el mundo? Es necesario que aprendáis a sobreponeros a las vicisitudes terrestres, porque en muchos casos sólo son pequeñeces y miserias a las que concedéis demasiada importancia. Si así como os afanáis por lo material, os preocupaseis por los bienes del espíritu, de nada careceríais y seria grande vuestra evolución. 44. Olvidad vuestro pasado, evitad todos los errores que por mucho tiempo os han acompañado y lentamente experimentaréis en vuestro ser un cambio absoluto porque habréis iniciado vuestra elevación hacia la espiritualidad. 45. Comprended que vengo a ofreceros un lugar digno; tanto aquí en la Tierra, mientras viváis en ella, como en el Más Allá, cuándo lleguéis a habitar en el reino espiritual. 46. ¿Qué os hace falta para que deis el paso decisivo? Pedid, pedid que se os dará. 47. Tomad en vuestro corazón mi semilla de amor y comenzad a cultivarla sin abandonarla jamás y pronto os dará frutos que os servirán de alimento en vuestra caminata. 48. Conversad entre vosotros tomando como tema mi palabra, pero llevad siempre el propósito de instruiros unos a otros. Ese cambio de ideas y conocimientos os será benéfico y levantará vuestro ánimo. Yo os prometo estar presente en aquellos instantes de conversaciones espirituales para inspiraros y llevaros siempre a la comprensión y a la luz; mas nunca convirtáis en vulgar discusión lo que debe ser comunión espiritual porque entonces no será mi presencia con vosotros. 49. Quiero hablar a los que hasta ahora no han sentido sobre su cuerpo mi bálsamo de curación, ni ha llegado a su corazón mi paz. 50. En verdad os digo que Yo he derramado mi bálsamo sobre vosotros, más no habéis estado preparados para recibirle. Unos lo han rechazado con su blasfemia, otros con su falta de fe. 51. Yo os digo que vuestros errores están perdonados pero tenéis que aprender a merecer por medio de méritos cada una de las gracias o beneficios que de vuestro Padre solicitéis, porque si Yo os entregase sin que pusieseis nada de vuestra parte, no adelantaría vuestro espíritu. ¿Qué podríais enseñar mañana a los que sufren? ¿Qué experiencia habríais recogido de vuestras pruebas? Ved a los enfermos que han recibido un prodigio de Mí y descubriréis que cada uno hizo méritos para alcanzar un galardón. En unos triunfó la fe; en otros surgió la regeneración; otros sintieron el arrepentimiento verdadero; otros se han castigado en sus flaquezas o en su orgullo. 52. ¡Con qué satisfacción se yergue el espíritu después de librar una batalla y salir vencedor en ella! ¿Qué satisfacción podrían experimentar aquellos que sin mérito alguno recibiesen algún bien de su Padre? Esos no sabrían estimar lo que recibieron, ni sabrían conservarlo, ya que ningún esfuerzo o sacrificio les costó obtenerlo; pero el que ha conquistado la paz, después de grande lucha, no se expone a perderla, la cuida y vela por ella. El que a base de renunciaciones y sacrificios recupera la salud no vuelve a ponerla en peligro, porque sabe cuánto le costó lograrla. 53. No temáis vosotros que me mostráis vuestro agotamiento y vuestro espíritu decaído; Yo no vengo a pediros imposibles. Escuchad: En este día os pido sólo vuestra atención y que dejéis llegar mi palabra a vuestro corazón porque es necesario que ella despierte vuestras fibras dormidas para que ilumine a vuestro espíritu y la fe y la esperanza se enciendan en vuestro corazón como una flama. Esto es necesario para que vayáis preparando el camino y cumpla el prodigio que de Mí esperáis. 54. Convenceos de que ya no vivís en los tiempos en que el Padre os lo daba todo hecho, porque a vuestro espíritu le faltaba evolución, experiencia, conocimiento; ahora tenéis que poner mucho de vuestra parte para lograr lo que anheláis o necesitáis. 55. ¿Os desesperáis porque os hablo así? ¿Os desalentáis los que estáis enfermos? Yo concedo en este instante mi bálsamo a todos los que van a abrazar la cruz de la regeneración, de la enmienda, de la recuperación moral y espiritual también voy a dar la salud a algunos que pronto van a olvidar mi caridad, porque ni siquiera van a darse cuenta de por qué su Maestro les ha sanado; mas en su espíritu he depositado de antemano la semilla que brotó de la enseñanza de este día, y a su tiempo me responderán. 56. El dolor de unos y de otros llega hasta Mí; para todos, mi amor tiene una gota de bálsamo divino. 57. Sentidme cerca, sanad y levantaos a la vida para que deis testimonio de mi verdad. 58. Pueblo, los profetas murieron, pero de su mensaje quedó un escrito imborrable. En Jesús se cumplieron muchas de aquellas profecías y las demás tenían que esperar la llegada de este tiempo para tener su cumplimiento. 59. Diez y nueve siglos trascurrieron desde que os dije mi última palabra en la cruz, y cuando he vuelto a hacer oír mi voz entre la humanidad, he encontrado que en vez de amarse los unos a los otros, se odian, no se reconocen como hermanos y hasta se matan los unos a los otros tal como profetizaron los profetas y lo anunciara Jesús. Mas ha sido en este tiempo en que la perversidad ha alcanzado gran desarrollo, cuando ha surgido un pueblo con simiente de espiritualidad, que con voz profética despierte a los hombres, que con su potestad sobre los elementos y sobre las enfermedades, dé pruebas de gracia y de poder a los hombres de ciencia y con su penetración en los dones del espíritu, de pruebas de su verdad a los que enseñan religión. También la aparición de este pueblo ya había sido predicha por los profetas. 60. He venido a comunicarme por medio del entendimiento de estos portavoces para grabar en vuestro corazón mi divina enseñanza; mas ellos en su rudeza tienen semejanza con la piedra donde grabé los mandamientos de la ley en el Primer Tiempo. 61. Cuando meditéis sobre las enseñanzas que he venido a daros, sobre la era que vivís y la forma en que me manifesté, comprobaréis que tanto mi llegada como el tiempo que duró mi manifestación y el día en que ésta cesó, todo estuvo rodeado de gran número de acontecimientos y hechos sorprendentes y notables, tanto en la vida humana como en lo espiritual. Entonces verán en todos esos acontecimientos las señales anunciadas desde aquellos tiempos para mi nuevo advenimiento. 62. Las ciencias, las religiones y los teólogos no podrán descubrir en este tiempo cómo obra mi justicia; mas a vosotros os lo he revelado. Cada corazón humano es una prueba viviente de mi justicia y de mi sabiduría. A veces en el corazón de un miserable se oculta el espíritu del que en otro tiempo llevó corona sobre su cabeza, o en un presidiario se esconde el que en otra vida privó de su libertad a un pueblo. Toda vuestra existencia es una infinita lección de amor para perfeccionar a los espíritus, para que puedan llegar como hijos sumisos y obedientes al seno de su Padre; pero mientras estas tinieblas que van cubriendo a la humanidad se hacen más densas, los hombres tendrán que gritar cuando el pavor los embargue: ¡Dios mío, Dios mío, por qué nos habéis abandonado! sin darse cuenta de que la luz de mi Espíritu está presta a penetrar en sus corazones en cuanto resuciten a la fe; mas esas tinieblas no serán eternas, ni siquiera demasiado largas, aunque por la intensidad de su dolor a la humanidad le parezca que han durado una eternidad. Comenzará a hacerse la luz en los espíritus y éstos exclamarán llenos de júbilo: ¡hosanna, hosanna, el Señor ya es con nosotros! 63. Pueblo, mirad todas las luchas de esta humanidad; mirad a las muchedumbres penetrar en sus templos en mi busca, su corazón lleva un deseo inexplicable porque su espíritu espera mi retorno. 64. Regenerad vuestra vida, purificad vuestro corazón porque Yo os digo que en el espacio espiritual moran muchos espíritus de luz que sólo esperan vuestra preparación para encarnar entre vosotros y dar su mensaje a la humanidad. Esas son las generaciones prometidas y anunciadas a vosotros, esos serán vuestros hijos y descendientes; por eso os digo que apuréis con paciencia vuestro cáliz a fin de que la herencia que les leguéis sea limpia y que también encuentren el camino preparado con vuestro amor y fe. 65. Los que han escuchado esta palabra ¿Acaso van a negarla cuando sean interrogados? No queráis llorar amargamente. Testificad con palabras, con obras, con pensamientos, con oraciones, con vuestro silencio; también ésa es vuestra misión. 66. Vuestro Señor os dice: Benditos sean los que hacen la voluntad del Padre porque si bien van a llorar cuando en 1950 escuchen por última vez mi palabra, ellos me verán después presente en la nube, sin desaparecer nunca más de su vista. 67. En muchos lugares de vuestra nación he preparado casas de oración para que en ellas escuchéis mi palabra. 68. Es tan humilde mi pueblo como los sitios en donde me manifiesto; pero es mi voluntad sorprender una vez más a la humanidad a través de los humildes y sencillos de corazón; por medio de ellos haré saber que ésta es la era de la luz y de la gracia. 69. Mi llamado ha reunido a este pueblo al que he preparado pacientemente bajo mi protección, para que sea digno de recibir la Ley y llevarla cual mensaje de amor divino a los hombres. 70. Os digo que ejerce una gran influencia en el corazón de la humanidad la conversión de un pecador, porque le sirve de estímulo. Esa es la razón de por qué no he venido a buscar justos para formar mi nuevo apostolado, sino pecadores, para hacer de ellos mis discípulos y probar a la humanidad que se ha desviado de la senda del bien y que le es posible retornar a ella regenerándose y transformándose. 71. Un justo os envié al abrirse este tiempo, Roque Rojas, a través de cuyos labios habló Elías, el precursor. El vino a aparejar el camino del Señor para que Yo me comunicase con los hombres y pudieseis escuchar mi voz. Desde el instante en que resonó por primera vez, no habéis dejado de escucharla y de tener mi manifestación. A nadie se le ha dicho que se oculte para poder oírme, ni que se recluya en determinado sitio para desempeñar su misión. Ni catacumbas, ni lugares ocultos han sido necesarios para deleitaros con mi palabra y para poder cumplir con vuestras prácticas. En cambio os he enseñado la Ley que ya debéis de vivir, que es la de “Amaos los unos a los otros”. 72. Os he dado el tiempo para que podáis desempeñar vuestra misión y un campo sin límites para que en él sembréis. No os he marcado sitios determinados ni hora. Nuevamente os digo “Dios es espíritu y es necesario que le adoráis en Espíritu y en Verdad”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 71 1. Discípulos amados: En este tiempo habéis recibido la gracia de sentaros a mi mesa; venid y estad en espíritu Conmigo. Guardad mi palabra en vuestro corazón y llegaréis a formar un álbum de maravillosa sabiduría con mis lecciones de amor. 2. La luz de mi Espíritu Santo iluminará sendas y desiertos para que la humanidad pueda encontrar el verdadero camino, el de su evolución espiritual. Vengo cuando la perversidad y la corrupción se hallan en su mayor altura; mi Doctrina aparece ante vosotros como arca salvadora. El mundo es un océano de dolor; al ver esa arca ¿No deseará la humanidad encontrar en ella la salvación? 3. Discípulos: Todos vosotros conocéis los desiertos y las encrucijadas de los caminos, por eso sois los indicados para ir en busca de las multitudes ávidas de luz. 4. Id en pos del leproso cuando en vuestro corazón ya no haya lepra, hablad de amor a los que se encuentren agobiados por el dolor, y cuando mi Doctrina se haya identificado en vuestros sentimientos y sintáis amor y caridad hacia vuestros hermanos, habréis adelantado en vuestra evolución espiritual. Indicad a vuestros hermanos el camino y no os molestéis si al final os dejan solos por su ingratitud. Vuestra satisfacción la tendréis al saber que aquellos que estaban perdidos se están acercando a Mí, y vosotros sentiréis mi compañía en vuestra soledad. 5. Ahí descenderá el maná a sustentaros y siempre tendréis algo que dar a los necesitados. 6. Os amo y os quiero perfectos, por eso mi justicia se Manifiesta en forma inexorable entre la humanidad. Todas las obras pasadas y aparentemente olvidadas de Dios, serán juzgadas en este tiempo en el cual el espíritu encarnado puede entender, aceptar y comprender mis juicios. Reyes, jueces, señores, todos los que en alguna forma hayan sembrado la semilla del mal entre sus hermanos, estarán presentes en el juicio del Señor; mas os digo que en vez de atarlos con cadenas, de privarles de la luz o de someterlos a tormentos eternos, como pudiera creer la humanidad en su ignorancia, les señalaré una misión en mi Obra de salvación a fin de que purifiquen su espíritu, reparen los yerros que hayan cometido y comprendan que mi justicia procede del amor divino. Si a esos grandes pecadores, de muchos de los cuales ha recogido vuestra historia los nombres, llegado el tiempo los tomo para llevar a cabo obras de fraternidad y de paz entre la humanidad, ¿Cómo es que vosotros llegáis a veces a considerar a algunos de vuestros hermanos como un estorbo en vuestro camino? ¿Cómo es que llegáis hasta a querer apartar de la senda de vuestro destino a esos seres a quienes mi voluntad allí colocó? ¡Ah, sí supieseis que muchas veces ellos son los que mejor me sirven y los que os van a ayudar a llegar a Mí! 7. Que vuestro corazón sea semejante a estos recintos donde os reunís para escuchar mi palabra; por esas puertas han pasado los que han delinquido en muchas formas, los que han manchado su mano con la sangre de su hermano, los que ocultan hurtos, calumnias y deshonras; y sin embargo, ¿Cuándo han sido rechazados por Mí? o por lo menos ¿Cuándo han sido descubiertos delante de los demás? Un piadoso velo de ternura ha cubierto sus manchas, mientras mi Espíritu ha conversado a solas con aquel pecador. Vedles cómo oyendo mi palabra aprenden a orar, elevando su pensamiento hacia el infinito, a sentir que quien se acerca a lo espiritual recibe fuerza, luz, inspiración y bálsamo, aliento y paz. 8. Pueblo bendito: En estos instantes en que la guerra estremece al mundo, os he pedido que veléis y oréis por vuestros hermanos, que sintáis su dolor y les enviéis sentimientos de luz y de paz; mas debo deciros que antes debéis aprender a amar, a servir y a perdonar a los que os rodean, para que sepáis amar y servir a los ausentes. Amad vuestro destino, aceptad vuestro cáliz estrechad con amor vuestra cruz; nadie sabe qué espíritu anima a su ser, ni conoce mientras esté en la Tierra, el porqué de su restitución. 9. Sea la conciencia la que ilumine al espíritu y el espíritu el que guié a la materia. 10. Dejad vuestra tristeza y vuestra desesperanza, todos podréis llegar a la mansión prometida, para eso vengo a ayudaros. ¿Qué tiempos más propicios que el presente esperáis para levantaros? ¿Acaso esperáis tiempos de paz para hacer méritos? De cierto os digo que éste es el mejor tiempo para alcanzar vuestra restitución y lograr méritos. 11. A vos pueblo os digo: Aprovechad la divina lección que os he traído, porque en el año 1950 os quedaréis sin ella; antes dejaría de alumbrar el sol, que dejar de cumplirse mi palabra; mas los que no la hayan guardado en su corazón tendrán que llorar por su ingratitud, no siendo esa mi voluntad. 12. A cada momento os pongo alerta y en cada lección os preparo para que no os perdáis del camino ni manchéis más vuestro espíritu. 13. No seáis hombres de poca fe; ved que lo que os ofrecí en los tiempos pasados os lo he venido a cumplir en el Tercer Tiempo en cambio, el hombre no ha sabido cumplir sus promesas y deberes. 14. Por momentos os levantáis a seguirme, cuando sentís que os auxilié en vuestras pruebas y que mi caridad os ayudó a salir ilesos; mas después volvéis a olvidaros por vuestra ingratitud. 15. Entre vosotros también se encuentran los que me aman, los que sólo esperan el tiempo de las pruebas y la persecución para demostrar su fidelidad y fortaleza. Esos serán los que se levanten en pos de las comarcas azotadas por los elementos a impartir su caridad a los necesitados. Yo haré que ellos reconozcan el instante debido para levantarse al cumplimiento haciendo que en su corazón sientan el mensaje que les dirá que no lleven doble alforja para el viaje y que confíen en mi poder celestial. 16. Otros labriegos serán enviados a hablar de mi Obra en otras naciones y ahí con sus obras de amor y sus oraciones detendrán la guerra. Cuando llegue el instante de su cumplimiento no se rebelarán a mi mandato por tener que dejar a los suyos y a sus bienes; ellos no imitarán al rico avaro. 17. El que lamentase tener que dejar lo que tiene por seguirme, hará doloroso su camino y pesada su cruz; en cambio, quien lleno de conformidad y de confianza todo lo abandone a mis ciudades tendrá paz y fortaleza en la lucha y a su retorno encontrará todo tal como lo dejó. 18. He venido a revelaros los dones espirituales que poseéis y a enseñaros el usó que de ellos debéis hacer, para que nunca los toméis para hacer obras que no estén dentro de mi Ley porque entonces en vez de entregar luz, sembraríais tinieblas y confusión. 19. No hagáis que por vuestros actos imperfectos, los mismos vuestros os desconozcan y se aparten de vosotros. Ellos llegarán a comprenderos cuando vosotros me hayáis comprendido a Mí. 20. Yo quiero que mis discípulos se encuentren siempre preparados para acudir al llamado del que sufre y sanarlo con verdadera caridad. 21. Mirad cuántos enfermos existen cerca de vosotros; contemplad que no hay hogar libre de enfermedades. Ved cuántos poseídos que no reciben caridad de nadie. Ahí están las tierras para sembrar; llevad vuestros dones, llevad la luz y libertadlos de sus cadenas, sin olvidar que también debéis de tratar con amor y caridad a los seres invisibles a fin de que les hagáis penetrar en la luz. 22. ¿Por qué cuando os inundo de paz y bienandanza os tornáis en perezosos? ¿Será menester que el dolor os acompañe siempre para que vuestro corazón se acuerde de Mí y vuestro espíritu se encuentre alerta? 23. Levantaos y no volváis a pecar; no os debilitéis en los placeres de la Tierra porque tendréis que responderme tanto de vuestro espíritu como de vuestro cuerpo y llegará el instante en que aunque vuestro clamor se eleve hasta los cielos, no se os conceda lo que pidáis, porque por primera, segunda y tercera vez se os entregó, y ya con conocimiento de causa lo desaprovechasteis. Es que habéis visto que ante todo soy amor y perdón, pero no olvidéis que en mi justicia soy inexorable. 24. Velad, porque pronto vendré como Juez sobre toda secta y religión, y a cada guía, a cada pastor o ministro le preguntaré qué ha hecho de los espíritus que se le han confiado. A todos les preguntaré qué han hecho de mi Ley y de mi Doctrina y toda mala hierba será exterminada. 25. Velad también por la paz de esta nación a la que he señalado para que en ella sea escuchada y estudiada mi palabra. La guerra, la codicia, las ambiciones y las falsas doctrinas acechan a vuestro pueblo. Más Yo os libraré de las garras del Faraón que quisiera convertiros en sus vasallos porque ahora estáis sirviendo a mi causa. 26. Mas si vosotros quisieseis nuevamente la esclavitud, ella os será dada; pero no olvidéis que estáis destinados a velar por la paz del mundo e impedir que la guerra arrebate a los hijos de los brazos de sus padres. Orad para que con vuestra oración se disipen las tinieblas. 27. Madres, orad por la humanidad. Doncellas, perseverad en la oración y en la virtud; sois vosotras la fuente de donde brotarán las generaciones del mañana que deberán dar testimonio de mi verdad. 28. Pueblo, no han sido las palabras que habéis pronunciado en vuestra oración las que han abierto mi arcano; ha sido la voz de vuestro espíritu y el latir de vuestro corazón. Recibid cuanto os entrego porque no quiero percibir tristeza ni menesterosidad entre este pueblo que tanto amo. No perdáis la vestidura de paz con que vengo a cubriros. 29. El altar espiritual, invisible a vuestros ojos materiales, os invita a cada instante a depositar en él vuestra ofrenda, que también deberá ser espiritual. 30. Oíd mi palabra, ella es la semilla que debéis sembrar, tiene por esencia el amor. Os la doy sin precio alguno, es el regalo reservado para vosotros en este tiempo. Yo no me canso de derramar amor en mis hijos, tampoco me canso de esperar su retorno a la buena senda; mas la humanidad si tendrá que cansarse de seguir sembrando odio, violencia y egoísmo. Cada semilla de odio que siembre se le multiplicará en tal forma, que no le bastarán sus fuerzas para recoger su cosecha; este resultado imprevisto y superior a su poder humano, le detendrá su vertiginosa e insensata carrera. Después, Yo haré un milagro en cada corazón al hacer brotar la caridad, en donde sólo había egoísmo. Volverán los hombres a atribuirse toda perfección, saber y justicia. Recordarán que Jesús dijo: “No se mueve la hoja del árbol sin la voluntad del Padre”; porque hoy, según el sentir del mundo, la hoja del árbol, los seres y los astros se mueven por el acaso. 31. En verdad os digo que os tocaré con mi vara de amor y haré brotar agua de las rocas. Las culpas y las deudas que por siglos ha venido cargando la humanidad, le serán perdonadas y la paz será en los espíritus. ¡Venid a Mí, oh enfermos, oh ciegos del espíritu, mi bálsamo presto está a derramarse en cada uno de vosotros! ¡Venid a Mí los que ayer fuisteis señores y hoy sufrís privaciones, humillaciones y miserias; vosotros, que ayer supisteis de galas y honores y que hoy escondéis vuestras lágrimas en el rincón de vuestra alcoba! ¡Acercaos a Mí, varones que ocultáis el llanto a vuestra mujer y a vuestros hijos, para que no se acobarden ante la vida; abridme vuestro corazón y decidme todas vuestras cuitas Yo os daré una llave, un pan y una moneda para que vuestra amargura se convierta en alegría! Hoy nada poseéis; el nido en el que vivís y en el que nacieron vuestros hijos, no es vuestro; sois como las aves que no sabéis cómo, pero vivís. 32. Es tiempo de justicia y de pruebas. El tiempo de complacencias en el que todo lo teníais ha pasado. Haced méritos en las pruebas y en justicia os concederé la luz y la paz para vuestro espíritu y lo que hayáis de menester en la Tierra os será dado por añadidura. 33. ¡Cuánto dolor contemplo en vuestro mundo! La niñez ya conoce el cáliz de la amargura y pronto se le endurece su corazón. Las flores se marchitan en plena juventud, las canas comienzan a brillar prematuramente. Yo recibo vuestras lágrimas como un presente; ellas llaman a las puertas de mi caridad y Yo las abro para llenaros de esperanza y de paz. 34. ¿No sentís que volvéis a la vida? Habéis depositado vuestra queja y vuestra confesión en Mí sabiendo que sois oídos y consolados porque Yo soy la resurrección y la vida. 35. Hoy venís bajo la nube de mi promesa a recibir sombra y se ilumina vuestro espíritu con el resplandor que mis lecciones os entregan. 36. Estáis viviendo el tiempo anunciado por profetas y videntes de los tiempos pasados cuyos espíritus contemplan ahora el cumplimiento de la divina palabra. 37. Si estuvieseis preparados espiritualmente, podríais contemplar en el infinito a las multitudes de seres espirituales que ante vuestra vista semejarían una inmensa nube blanca y al desprenderse de ella los mensajeros o enviados, les veríais aproximarse como destellos de luz hacia vosotros. 38. Vuestra mirada espiritual no es penetrante aún, y por eso tengo que hablaros del más allá, de todo aquello que no podéis alcanzar a contemplar todavía; mas os digo que tiempo llegará en que todos seáis videntes y os deleitéis ante aquella vida maravillosa que ahora sentís distante, pero que en realidad vibra cerca de vosotros, os envuelve e ilumina, os inspira y llama incesantemente a vuestras puertas. 39. Esta Doctrina trae la misión de sensibilizar todas las fibras dormidas en vuestro ser para que el hombre desde esta morada vislumbre la luz del Reino que le espera. 40. Muchos siglos de materialismo pesan sobre la humanidad, pero no es ese su destino; el hombre no está condenado a ignorar eternamente la vida superior; si aún ignora muchas de las grandezas de la Creación no es porque Dios se las haya ocultado, sino porque su amor al mundo ha cegado los ojos del espíritu; Pero ya los abrirá a la luz y entonces reconocerá que su Padre siempre le ha buscado para revelarle el contenido del Libro de la Vida Verdadera. 41. ¡Qué fuertes serán los hombres cuando se unan a sus hermanos que habitan en el Reino de la luz; mas para que ese tiempo llegue, aún deberá beber la humanidad mucha amargura! 42. El dolor será el cáliz que devuelva a los hombres la sensibilidad, la nobleza, la limpidez y la espiritualidad; mas en verdad os digo que no será vuestro Padre quien os ofrezca ese cáliz, sois vosotros los que lo habéis llenado y quienes lo habréis de beber para que lleguéis a conocer el sabor del fruto de todas vuestras obras, y después de ese juicio podáis levantaros a la vida verdadera, cuya senda estará iluminada por la luz de la conciencia. 43. Labriegos amados, ¿Habéis hecho un examen de conciencia antes de ofrecerme vuestro fruto? 44. ¿Por qué veo llanto en vosotros? ¿Por qué las lágrimas asoman a vuestros ojos? Es porque no estáis conformes con lo que habéis hecho. 45. No temáis discípulos, Yo estoy recibiendo vuestro tributo de amor, cada una de vuestras obras de caridad y hasta esas lágrimas que habéis vertido, Reclinad vuestra sien en Mí, descansad escuchando mi dulce palabra, y sanaréis de todas vuestras heridas. 46. Delicada es la tarea que os he encomendado y es precisamente al escuchar mi voz, cuando mejor lo comprendéis; es que comparáis la perfección de mis enseñanzas con la humildad de vuestras obras y es entonces cuando las encontráis pequeñas e indignas de Mí; más Yo os digo que de la pureza o de la falta de ella en vuestras obras, sólo vuestro Padre puede juzgar. 47. Estáis frente a un pueblo que día a día os busca en demanda de bálsamo, de consejos, de luz y de consuelo y teméis a veces no estarle ofreciendo lo que Yo os he confiado. 48. Me agrada vuestro temor y celo, porque ello os hará adelantar en vuestra evolución, con lo que llegaréis a desarrollar y manifestar todos los dones que os he dado. 49. ¿Anheláis perfeccionaros? Oíd con atención mis lecciones; nadie podrá corregiros con el amor, la sabiduría y la ternura con que lo hago Yo. 50. ¿Queréis lavar vuestras manchas? Dejad que mi caridad os toque con su justicia sabia y perfecta. 51. No os reprendo ni os delato delante de vuestros hermanos; Yo sé llegar con mi luz a cada espíritu y sé hablarle de cerca en voz baja pero profunda a cada corazón. 52. Días vendrán en los que mi palabra se manifestará más severa, porque mientras más tiempo llevéis escuchando mi Doctrina y recibiendo mis mandatos, mayor será vuestra responsabilidad. Si queréis que el maestro no os hable en tono severo, en vuestro cumplimiento está evitarlo, siendo obedientes a mis órdenes, no familiarizándoos con esta bendita manifestación y siendo incansables sembradores de la caridad, de la luz y de la paz. 53. Dejad que sea mi palabra la que os despoje de lacras e impurezas y esperad a que no sea el dolor el que os purifique. Allí, en el fondo de mi palabra, podréis encontrar todo lo que necesitáis para comprender la forma perfecta de practicar mi Doctrina y tener fe para cumplir con vuestra restitución. 54. Pensad que si vosotros dais un paso trascendental en el camino de la espiritualidad, tras de vosotros vendrán las generaciones que alcancen mayor adelanto; vosotros quedaréis como cimientos firmes para que sobre ellos se levanten vuestros hermanos plenos de fe. 55. Formaréis dentro de mi Obra un nuevo apostolado, inspiraos en los altos ejemplos de aquellos que me siguieron en el Segundo Tiempo; mas si reconocéis que algunos de ellos tuvieron instantes de flaqueza que les hicieron faltar, procurad no caer en aquellos errores. No alberguéis los temores de Pedro para que nunca me neguéis; ni alimentéis sueños de gloria o de grandeza terrestre para que no cambiéis mi Obra por miserables monedas, como Judas Iscariote; ni dudéis jamás de mi presencia, como Tomás, para que no tengáis que arrepentiros dolorosamente. 56. Sabed que os amo, ya que en cada una de mis palabras os revelo ese amor, pero no olvidéis que también llegaría a tocaros severamente para haceros salir de vuestros errores o de vuestra obstinación en algo que sea impropio de mis discípulos. ¿Qué os falta para poder ser mis buenos discípulos? Todo lo tenéis; abrazad vuestra cruz, llevadla con amor porque en ella os elevaréis hacia la luz que espera a vuestro espíritu cuando vuestra misión haya sido terminada. 57. Vuestro gozo es muy grande cuando contempláis que mi amor prepara nuevos entendimientos por los cuales os daré mi palabra porque comprendéis que no os faltará el maná en el desierto. Esta palabra será el sustento que os de fuerzas para llegar hasta las puertas de la Tierra Prometida. 58. Estáis orando pueblo, mi voz os aparta del mundo y os ayuda a elevaros. Cuántas veces tenéis que esperar el instante en que mi rayo desciende entre vosotros para poder orar, porque antes no lo habíais logrado. Mirad cómo a medida que vuestro espíritu se purifica, va sintiendo más próxima mi presencia. Ya ha pasado el tiempo en que me sentíais lejano, en que me teníais como un Rey incapaz de descender hasta vosotros porque os juzgabais indignos y miserables. Por eso he venido en tres tiempos para darme a conocer plenamente por el hombre. 59. Hoy os he dicho: Preparaos para que sintáis mi amor y podáis llegar a comprenderme. El que se ha sabido espiritualizar, doquiera descubre mi huella y en todo momento siente mi presencia en él. 60. Venid incansablemente a escucharme; Yo os doy las armas necesarias para que logréis vencer los obstáculos y las malas influencias que puedan obstruir vuestro paso, Venced al mundo, venceos a vosotros mismos y llegaréis a Mí; luchad que Yo no os abandonaré en vuestra lucha. 61. No ha sido el acaso el que os ha traído a escucharme en este tiempo; ha sido mi caridad la que os entresacó de las muchedumbres porque os reconozco espiritualmente como primogénitos. Sobre vosotros descendió tiempo ha mi Ley y mi justicia. En vosotros fue la ley de los profetas y la sangre del Cordero; sobre vosotros es ahora la luz de mi Espíritu Santo la que os va aclarando los misterios. En los tiempos pasados formé un pueblo con vuestros espíritus, pueblo que en este tiempo, estando encarnado, es invisible entre la humanidad. Hoy no os unirá la raza, la sangre, el nombre, las tribus, ni siquiera sabrá el uno donde se encuentra el otro, y sin embargo, estaréis unidos por el espíritu. Sólo mi mirada perspicaz puede descubriros, mas no la mirada del César. ¿Quién podrá encontraros para reduciros a la esclavitud, al cautiverio? 62. Si os he llamado primogénitos, no esperéis que nadie se postre ante vosotros, a nadie humillaréis. Sólo Yo sé quién es primero y quien postrero en este camino; mas como Yo os he heredado, heredad también a vuestros hermanos. Uníos en espíritu, en intuición, en pensamiento; tended lazos de amor y buena voluntad entre unos y otros, entonces seréis fuertes y nadie volverá a humillaros. Faraones, reyes, Césares y verdugos fueron sobre vosotros en tiempos pasados en los instantes de debilidad de mi pueblo. ¿Quién os oprimirá en este tiempo si no llegáis a debilitar? No tenéis necesidad de desconocer a nadie para cumplir con mi Ley. No rechazaréis a los hombres de ciencia, ni a los ministros de ninguna secta o religión. Vuestra misión se reduce a dar a conocer la revelación que os he traído. Os hablo de esta manera porque al crearos deposité en vuestro ser mi simiente de perfección. Quiero que por vuestras obras seáis semejantes a Mí. No os conforméis con asemejaros a mi Divinidad por poseer espíritu, inteligencia, conciencia y demás atributos, porque todo ello es obra mía. 63. No seré Yo quien venga a ofreceros un fruto y a deciros: Comedlo y seréis como dioses. Yo os he dicho: Comed este pan para que viváis en mi gracia, ¿Mas por qué el hombre no ha alcanzado a asemejarse a su Maestro con sus obras? Porque espiritual y moralmente se ha deformado en el materialismo y mientras tenga el anhelo de las grandezas de la Tierra, no podrá poseer la Tierra Prometida. 64. Yo dije que primero pasaría un camello por el ojo de una aguja, que un rico avaro penetrase en los cielos, y si alguien me pregunta si el que fue rico está condenado a no gozar jamás de las delicias de mi Reino, le digo que cuando aquel corazón se haya despojado de su avaricia, de su egoísmo y de su materialidad, habrá dejado de ser el rico avaro y entonces podrá penetrar en mi Reino. Mi justicia a nadie condena y menos eternamente. El fuego de que os hablan las Escrituras, es la conciencia inexorable que quemará como el fuego hasta purificar de toda mancha al espíritu y ese fuego cesa cuando ha desaparecido la huella del pecado. Entended que no soy Yo quien dicta vuestra sentencia, sois vosotros mismos. 65. El tiempo en que estáis penetrando es aquél en el que habéis de descubrir el tesoro del que dotó mi caridad a cada ser y que nadie en la Tierra os ha enseñado a descubrir; más bien estas lecciones os fueron prohibidas y ocultadas por los hombres temerosos de que llegarais a conoceros; pero he llegado Yo que sé que por el camino del espíritu y de la conciencia, nadie se perderá, para animaros y continuar buscando, estudiando y conociendo a vuestro ser, que es un principio para encontrarme y conocerme. ¿Quién podrá impediros que miréis hacia dentro de vosotros mismos? ¿Quién podría saber el instante de vuestra comunión espiritual Conmigo? ¿Quién podrá cerrar vuestros ojos a la luz de la Verdad? 66. Os estáis encontrando a vosotros mismos y a través del espíritu estáis recibiendo la revelación de la vida espiritual. ¿Quién de los que hayan despertado y contemplado esa luz podrá atentar contra su propio espíritu? ¿Quién se atrevería a privar de su existencia a su cuerpo, teniendo la intuición de lo que es el más allá? Sabed que no ha sido el azar el que os ha enviado a la Tierra. Nada se hace sin mi voluntad. Os he enviado para que seáis guardianes de la paz, la que compartiréis con vuestros hermanos por medio de la oración, de la palabra y del pensamiento, cuando os comuniquéis de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. 67. Mirad la guerra, el hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio. Luchad contra la guerra, tenéis las armas del amor y de la caridad. Vosotros, desde este mundo, podéis ser súbditos de mi Reino de paz al amaros los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 72 1. Benditos sean los que con respeto y humildad penetren en las revelaciones divinas con los ojos del espíritu, porque su testimonio de mi manifestación como Espíritu Santo será verdadero. Id a la humanidad y aun en las tierras áridas sembrad la simiente de mi Doctrina y regadla con el agua de mi amor. 2. Hay muchos que en este tiempo contemplan lo espiritual; mas no por ello creáis que todos ellos me aman; ya os he dicho que no todo el que me dice “Padre, Padre”, me ama, sino aquél que en silencio realiza la caridad con sus hermanos y humildemente penetra en comunión Conmigo. 3. El don de videncia es don del Espíritu Santo, pero mientras unos son humildes y saben estremecerse de gozo y de temor ante los mirajes que les concedo, otros en su vanidad van haciendo alarde del don que poseen. 4. ¿Por qué hay discípulos que buscan los primeros lugares, si en mi mesa no distingo a ninguno? Yo que soy el Maestro y que debiera ocupar el centro de la mesa rodeado del amor de mis hijos, al penetrar en el corazón de cada uno de ellos he encontrado en unos un tribunal donde se juzgan mis palabras y mis obras, en otros un lóbrego presidio donde me escarnecen y se burlan de Mí y en otros he hallado una cruz dispuesta para un nuevo sacrificio. 5. Algunos de mis hijos sufren al contemplar la incomprensión del pueblo siempre desobediente a mis mandatos y enseñanzas. 6. Sin embargo, y a pesar de tanto egoísmo, hay quienes saben visitar al preso en su celda, al enfermo en su lecho, y hay quienes acuden a los hospitales para llevar a los que allí sufren, olvidados, un rayo de luz. Los que así obran me aman en sus semejantes y me honran con sus obras. 7. Aquietad vuestra mente, pensad que ya son cortos los instantes en que me tendréis presente en esta manifestación; se encuentra próximo el año 1950 y os contemplo durmiendo aún en un profundo letargo. Es que escucháis mis palabras a través de una materia pecadora como la vuestra y por eso no les dais el crédito que merecen; mas llegará el día en que mi palabra profética se cumpla y vosotros quedaréis arrepentidos de vuestra incomprensión. 8. Este ha sido el tiempo señalado por Mí para hablar a la humanidad, después vendrá el vuestro; mas si cerraseis vuestros labios y no dierais a conocer mi Doctrina, las piedras hablarán y los elementos os despertarán. 9. Pueblo: Vengo a libraros del dolor que os agobia, ayudadme en esta obra ¿Tenéis voluntad de hacerlo? Entonces aprended de Mí, oíd mi cátedra, aprovechad este tiempo el cual pasará veloz para vosotros. 10. Si el cenáculo se queda vacío y la mesa sola, será porque los discípulos se esparcieron por los caminos llevando en sus labios la buena nueva y no porque me hayan vuelto la espalda y no hayan acudido a mi llamado. 11. Después de mi partida, pero antes de que os diseminéis por el mundo, os prometo venir en espíritu a daros la luz que os haga comprender todo lo que os inspiré con mis lecciones y a daros la fuerza indispensable para cumplir con vuestra misión. En esos instantes será la luz del Espíritu Santo en cada entendimiento; unos me verán, otros me escucharán y todos sentirán espiritualmente mi presencia. 12. Haceos merecedores de esa gracia, que no se borre de vuestro corazón ninguna de mis palabras porque caeríais en caminos prohibidos. 13. Aprended ahora, llenad de mi luz vuestro espíritu, porque llegará el instante en que sintáis el impulso de levantaros a cumplir vuestra misión; mas ¿Qué podrá enseñar quién nada haya aprendido? ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? 14. Con verdadera fe sentís que mi presencia es entre vosotros, pero os sentís incapaces de hacer grandes obras en favor de vuestros hermanos; mas en verdad os digo que a pesar de vuestra frialdad, en este tiempo surgirán de entre vosotros los discípulos que todo lo dejen por seguir mi huella, así como las mujeres pecadoras que por mi palabra se levanten para no pecar más y ser ejemplo ante sus hermanos. 15. Ved que la luz del Sexto Sello está iluminando a vuestro espíritu. El libro está abierto porque del primero al sexto los Sellos han sido desatados. Vengo reuniendo a los que han de ostentar mi señal para confiarles una misión muy delicada. Al final de esta etapa recibiré a los que hayan cumplido con ella y a los que hayan desobedecido o alterado mis mandatos, les haré cargos muy graves y mi palabra se mostrará severa con ellos. 16. Pueblo, comprended que ya no debéis perder el tiempo en vanidades, en adquirir riquezas superfluas o en nuevas experiencias mundanas. Sabed que cada instante que os concedo significa luz y progreso para vuestro espíritu. 17. Mi presencia sorprende a esta humanidad impreparada para recibirme. Mi manifestación en espíritu en este Tercer Tiempo, coincide con el mayor materialismo de la ciencia, el que ha llegado a su mayor altura. Veo las armas con las que los hombres se preparan para combatir mi Doctrina, que son: su ciencia, su filosofía, sus teorías materialistas, su egoísmo, su ambición y su soberbia. Mas Yo poseo una espada que es la verdad cuyo resplandor nadie puede resistir, su luz en este tiempo iluminará a la humanidad y pondrá a descubierto todo lo que sea falso y destruirá la tiniebla. Cuando mi luz brille en todas las sendas y la verdad sea en todos los espíritus, ¿Quién podrá dar albergue a la impostura? ¿Quién podrá engañar a su hermano? 18. El corazón humano se ha endurecido hasta llegar a hacerse insensible a lo espiritual, que es su esencia y su origen. Yo os digo que mientras mi caridad llama a vuestro corazón sin recibir respuesta, las criaturas inferiores al hombre y todo lo creado, sienten la presencia del Creador. Hablo a los montes y me responden; hablo a la aves y me contestan con trinos; bendigo los valles y ellos se alfombran de flores; en cambio hablo a los hombres y para ser oído tengo que morir, en cuanto hombre, delante de ellos; mas si he venido nuevamente es porque se que su espíritu se levantará a la luz de mis lecciones para volver al camino verdadero. 19. Pueblo amado, os doy el nombre de Israel porque una vez más he venido a entregaros mi Ley y a enseñaros el culto perfecto. Lejos estabais de adorar a los elementos y a los astros, como lo hicieron los antiguos; sin embargo, os encontré en este tiempo entregados a una nueva idolatría. Mi palabra ha tenido que luchar contra vuestros errores y todavía en muchos corazones quedan raíces de pasadas costumbres, creencias y tradiciones. 20. ¿En dónde están los dioses de oro y plata que los hombres forjaron en tiempos pasados y en dónde las divinidades que creó la imaginación de la humanidad? Piedra sobre piedra han ido cayendo de los altares imperfectamente erigidos. 21. Hoy vengo hasta vosotros con una enseñanza que aunque al mundo le parezca imposible practicarla, una vez que es comprendida, es la más fácil de cumplir. Vengo a enseñaros el culto del amor a Dios a través de vuestra vida, de vuestras obras y de la oración espiritual, la que no es pronunciada por los labios en un sitio determinado, ni necesita de formas o imágenes para inspirarse. 22. No es mi voluntad que sigáis viviendo entre tinieblas; por eso os he enviado mi luz invitándoos a comunicaros de espíritu a Espírítu con vuestro Dios. 23. Mi Doctrina os enseña a mirarme cerca como un Padre amoroso y no como un Dios lejano, como me siente la mayor parte de la humanidad; también os señala el camino más limpio, fácil y certero para llegar a mi presencia. 24. Pueblo, aqui tenéis una enseñanza perfecta; tratad de elevaros, pugnad por encumbrar la montaña, purificaos para que vuestro espíritu se liberte de las pasiones mundanas y pueda experimentar la dicha de habitar en el infinito. Comprended que vuestro espíritu tiene hambre y sed de sustentarse con mi amor en las regiones donde vibra mi fuerza, mi esencia y mi efluvio universal. 25. Cuando hayáis logrado dar algunos pasos de adelanto no vayáis a dar cabida a la vanidad creyéndoos el primer pueblo de la Tierra poseedor de la verdad. No olvidéis que sin humildad, todas vuestras obras serán falsas. 26. Quiero que os distingáis por la caridad, por la espiritualidad, por la virtud, para que con vuestra vida deis el mejor testimonio a la humanidad de que sois Israel, el Pueblo de Dios, a cuyo seno mi palabra está invitando a todo espíritu a penetrar. 27. Hoy queréis explicar por que sois Israel, y no tenéis argumentos; queréis explicar por qué sois espiritualistas y os faltan palabras; tratáis de demostrar cuáles son vuestros dones y carecéis de razones y de desarrollo espiritual para manifestarlos; pero cuando vuestra elevación llegue a ser verdadera, llegarán a vosotros las palabras necesarias, ya que con vuestras obras de amor explicaréis quiénes sois, quién os ha doctrinado y hacia dónde camináis. 28. Se aproximan tiempos llenos de sorpresas y de acontecimientos inesperados para la humanidad; quiero que este Pueblo sepa dar la justa interpretación de aquellos sucesos, ya que en mi palabra os ha sido revelado cuanto ha de acontecer. 29. Os encontráis a prueba y en preparación dentro del crisol divino de mi Obra; mas no desmayéis ante el dolor, porque es necesario que seáis pulimentados. Aprended a apurar con paciencia el cáliz de amargura para que tengáis derecho de consolar a los que sufren y no maldigáis al dolor, ya que sintiéndolo en vosotros mismos estaréis capacitados para comprender mejor el de vuestros hermanos. 30. Os estoy preparando para que seáis en breve doctores del espíritu y del cuerpo; mas sabed que es más importante ante Mí el que sana al espíritu, que el que sólo cura el dolor de la materia. 31. A los hombres, mujeres y niños que escuchan mi palabra les digo: guardadla en vuestro corazón y recordad a la luz de vuestra conciencia mis máximas y preceptos, porque ellas serán mañana las armas que os servirán para extender y propagar la Doctrina que será vuestra cruz de amor y de redención para que pueda deciros: Benditos seáis, porque vais reconociendo el verdadero camino del espíritu del que muchos se han apartado porque es largo y me han dicho: Señor, no os podemos seguir. 32. Muchos son los que me han escuchado pero pocos los que me siguen y de éstos me sirvo para alentar a los que se han apartado del sendero para hacer ver a los ciegos, oír a los sordos, andar a los paralíticos y resucitar a los muertos. Por medio de mis siervos he hecho y estoy haciendo obras prodigiosas entre la humanidad para despertarla de su profundo letargo. 33. Si en el Segundo Tiempo me dejasteis solo en la cruz apurando el cáliz de hiel y vinagre y fue sólo mi sangre la que se derramó en el calvario, ahora me acompañaréis con vuestra cruz teniendo por Cirineo a vuestro Señor así como Yo tuve en la Vía Dolorosa a un hombre que me ayudó con la cruz. Vuestra vida es la calle de la amargura por la que llegaréis paso a paso, cayendo y levantándoos hasta la cumbre de la montaña donde podáis decir a vuestro Padre: Señor, en vuestras manos encomiendo mi espíritu. 34. ¿Quiénes serán los que sin alarde me sigan hasta el fin? No lo sabéis ¿Quiénes llegarán? Todos, les dice el Maestro; primero unos, otros después. Unos con menos dolor y otros con grandes sacrificios según sea el camino que cada quien elija y la forma en que por él camine. 35. El camino recto es el más corto, está trazado con luz, con amor y virtud: es el camino de la Ley. 36. Los senderos torcidos retardan más la jornada, pero al fin todos llegaréis a Mí. 37. No conocéis la mansión de paz que alcanzan los espíritus que llegan a la cumbre, pero tenéis fe en la existencia de la Tierra Prometida y por eso os digo nuevamente: Bienaventurados los que sin ver han creído. 38. Desde tiempos remotos las profecías os anunciaron que en este tiempo todo ojo pecador y no pecador me vería; pero a Jesús limitado en la forma humana no todos le verán. Mi presencia será contemplada por los ojos de vuestra fe, de vuestro amor y elevación. 39. Mi voz vibrará en lo más profundo de vuestro ser y me sentiréis vivir con vosotros. Más debéis limpiar vuestra morada para que no sintáis vergüenza de recibirme en ella si ésta se encuentra manchada. Buscad la ayuda de vuestros hermanos espirituales y ellos os ayudarán en vuestra preparación. 40. Ya iniciasteis vuestra marcha por el camino de vuestra evolución espiritual continuadla sin temor. Yo os he alentado en las pruebas que os he dado. ¿Qué poder humano podría haber levantado al que se encontraba hundido en el abismo? ¿Quién podía haber hecho posible el imposible que había en vuestra vida? ¿Quién podría destruir los lazos de tentación que abrumaban a vuestro espíritu? 41. Yo soy el único que puedo hacer estas obras entre vosotros sin pediros recompensa por ellas. No es que venga haciendo alarde ante vosotros de lo que os doy al enumeraros mis beneficios; es que quiero que no pasen desapercibidas mis lecciones y que vuestro espíritu las analice y las comprenda. Quiero que vuestro corazón se dulcifique para que ayude al espíritu a ejecutar buenas obras y siembre de amor y caridad el sendero de vuestros hermanos. 42. Venís a estos humildes recintos a escuchar mi palabra como a una escuela a la que venís a aprender lo que más tarde tendréis que poner en práctica en vuestro camino. Comprended que con sólo escuchar la lección no habéis cumplido. Yo os brindo el mundo para que en él sembréis la simiente de mis lecciones; os confío vuestro hogar, os señalo las comarcas y los caminos, las cárceles, los hospitales, los orfanatorios; los lugares donde reinan el vicio y la maldad son campos propicios para vuestra oración y vuestras obras de caridad. 43. Venceos a vosotros mismos y el camino os será fácil; entonces podréis vencer a la bestia que Juan mi apóstol contempló en su revelación. 44. Muchas veces habéis querido prometerme que me seguiréis y Yo he sellado vuestros labios para que no pronuncien la promesa. Otras habéis querido escribir el juramento de que siempre me amaréis y Yo he detenido vuestra pluma porque quiero que sea de vuestro espíritu del que brote el propósito inquebrantable de seguirme. 45. Si pudieseis contemplar por un momento a vuestro propio espíritu quedaríais asombrados de saber quiénes sois; os maravillaríais con su luz y sentiríais respeto por vosotros mismos. Mas si no podéis verlo con los ojos de vuestro cuerpo tened fe en él por sus manifestaciones y así no seguirá vuestra materia siendo una cárcel ni un obstáculo para su elevación. Pensad que vuestro espíritu como ser semejante al Creador está destinado a ejecutar obras dignas de Aquél que le dio la vida. 46. Ahora más que nunca debéis reunir vuestras fuerzas para procurar el progreso de vuestro espíritu que en muchos de vosotros ha dejado tras de sí una huella de dolor, de luto y lágrimas. Mas ahora que habéis dejado la ciudad del pecado y os acercáis paso a paso a la tierra virgen que amorosa os espera, no volváis atrás vuestro rostro, seguid hasta el fin. 47. Contemplad a la humanidad desorientada, porque las grandes religiones que se nombran cristianas dan más importancia a lo ritual y exterior que a mi propia Doctrina. Aquella palabra de vida que sellé con obras de amor y con sangre en la cruz, ya no vive en el corazón de los hombres, está encerrada y muda en los libros envejecidos y empolvados. Y ahí tenéis una humanidad cristiana que ni conoce ni comprende ni sabe imitar a Cristo. 48. Por eso tengo pocos discípulos en este tiempo; los que aman a su hermano, los que sufren, los que alivian el dolor ajeno, aquellos que viven en la virtud y la predican con el ejemplo, esos son los discípulos de Cristo. 49. El que conociendo, mi Doctrina la oculta o la da a conocer sólo con los labios y no con el corazón, ese no es mi discípulo. 50. No he venido en este tiempo a buscar templos de piedra para hacerme presente en ellos; vengo buscando espíritus, corazones, no galas materiales. 51. A los hombres que niegan mi existencia porque se han extraviado en los caminos de la ciencia, les miro con piedad; a los que tratan de destruirme en el corazón de la humanidad ni siquiera les veo como enemigos, los amo y los perdono porque son mis hijos muy amados. 52. Penetrad en mi palabra, pero hacedlo con respeto y no queráis llegar a saber lo que sólo debe ser del conocimiento de vuestro Señor; mas sentid el goce infinito de saber que tenéis por Dios a un Ser perfecto, sabio y justo. 53. Pueblo amado: mirad a esta humanidad agobiada y enferma que no se da cuenta del tiempo en que vive, ni de mi presencia entre los hombres. 54. Despertad pueblo, porque os estoy entregando un mensaje de luz, de fe y de salud para esta humanidad. Salid de vuestro letargo y meditad en la misión que traéis a la Tierra en este tiempo. 55. No os digo que seréis los salvadores o redentores de esta humanidad, no; pero sí os hago saber que habiendo sido testigos de mi palabra tendréis que llevar la buena nueva a las comarcas y naciones; esa misión no se concretará a que repitáis mis frases, sino a explicarlas, acompañándolas siempre con obras de caridad, sembrando el amor entre vuestros hermanos. 56. No pongáis en duda vuestra potestad para hacer obras que sorprendan y convenzan a vuestros hermanos; no es un obstáculo el que seáis humildes y rudos para que cumpláis con la misión que os he confiado; en vosotros existe un espíritu de luz que sólo necesita de vuestra fe para manifestarse. 57. De entre estas multitudes de pobres y desheredados Yo iluminaré a los que serán consejeros, doctores del espíritu, comentadores de mi Obra, mensajeros de paz y profetas. 58. Unos partirán en pos de otros pueblos, los demás esperarán la llegada de los que llamáis extranjeros, de los peregrinos que buscan paz, luz, fraternidad y hospitalidad. 59. Os he dicho que esta nación está siendo preparada para que en la hora marcada por mi voluntad se levante entre los pueblos de la Tierra como un estandarte de paz y espiritualidad. Sabrá dar albergue, ser refugio y proteger a los que agobiados por el dolor lleguen a ella. Grande es el destino de este pueblo, por eso lo pruebo y lo toco en mi justicia. 60. ¿No se llenaría de gozo vuestro corazón, viendo llegar ante vuestras puertas a las grandes caravanas buscando paz? ¿No os regocijaríais compartiendo con los hambrientos vuestro pan? 61. Disponed vuestro corazón y enobleced vuestros sentimientos porque no sabéis la hora ni el día en que se cumpla mi palabra. Desarrollad el don de curación con que os he enriquecido espiritualmente ya que tendrán que llegar enfermos muchos de los caminantes y otros agobiados por el cansancio. Enfermedades conocidas y desconocidas les aquejarán; mas Yo os doy un solo bálsamo para todas las dolencias, ya sean del espíritu o del cuerpo. Ese bálsamo para que obre prodigios necesita de la verdadera caridad, que tiene por base la oración. 62. ¡Oh nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo, donde he hecho surgir a mi pueblo. ¡Destruid vuestro fanatismo religioso, libertaos de la ignorancia y nunca más seréis esclavos! 63. Yo he donado a estas tierras para que llegado el día descienda a ellas el maná de misericordia y de él coman las grandes multitudes que buscan la verdad. 64. Velad por vuestra heredad, velad por vuestros dones, porque estáis destinados a enseñar a la humanidad la espiritualidad, la Doctrina que revela la mayor sabiduría y asegura la paz de los hombres y la elevación del espíritu. 65. Los cargos y las misiones que os confío distan mucho de ser un yugo o una carga para vosotros; habéis soportado el peso de vuestras imperfecciones y habéis arrastrado las cadenas de la humillación y de la esclavitud para ofreceros un nuevo yugo. Estas misiones que os confío ciertamente son delicadas y de muy grande responsabilidad, pero su cumplimiento asegura vuestra paz, bienestar y salvación. 66. Bien llevada vuestra misión, en vez de ser la cruz pesada o el fardo penoso, es un placer inefable para el espíritu y una inmensa satisfacción para el corazón. 67. Esta es la Era de Elías, quien ha llegado a vosotros en espíritu preparando todas las sendas, derribando obstáculos, haciendo luz en las tinieblas, rompiendo cadenas de ignorancia y mostrando el camino a todos los espíritus. 68. Así como Moisés libró a Israel del yugo del Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo para llevaros a la luz del Reino Espiritual, la Nueva Tierra Prometida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 73 1. Han llegado las multitudes sedientas ante mi presencia y han recibido mi palabra como cascada de aguas cristalinas que ha lavado sus manchas. La gratitud ha hecho que muchos corazones se abran al amor a semejanza de las corolas de las flores. 2. Este es el tiempo en que os ofrecí volver entre vosotros. Ha sido necesario que vuestro dolor sea muy grande para que vengáis a Mí, mas todo estaba preparado desde el principio de los siglos y todo había sido profetizado. No velabais ni orabais y por eso os perdisteis del sendero; mas de cierto os digo que a pesar de tantos abrojos y pedruscos que cubren hoy la Tierra, a pesar de tantas encrucijadas, cuestas y abismos que en ella existen, el camino del Señor siempre es perceptible para el que se decide a ir por él. Vine para apartar la cizaña y los obstáculos de vuestro camino, para que contempléis el esplendor de la Tierra Prometida. Mañana llamarán los hombres a esta Era “El tiempo de la luz”. 3. Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos. 4. Sí, este es el tiempo de la luz; Yo os digo que la luz es fuerza, es pureza y es verdad; por lo tanto esa pureza y esa verdad tendrán que brillar en todos los caminos y obras de los hombres. Muchos dirán entonces: Señor, ¡Por cuánto tiempo te ocultaste a nuestras miradas!; mas Yo les diré: No es que Yo me hubiese ocultado, es que vosotros tendisteis un denso velo para no verme. 5. La humanidad es mi campiña, Yo soy su labriego; pero veo que sobre sus senderos han caído innumerables plagas y eso ha hecho demasiado laboriosa vuestra salvación. El materialismo, la guerra, el pecado, han sido las plagas que han azotado sin cesar las tierras del Señor; mas el poder para exterminarla está en Mí y pronto llegará el instante en que sean exterminadas para siempre. Entonces florecerán los campos, habrá paz en los corazones y pan en abundancia en todos los hogares. La vida humana será como un culto que se eleve hasta Mí al cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”. 6. Todo el que quiera convertirse en sembrador que escuche mi lección, la grabe en su espíritu y tome la semilla, la herramienta y el agua para ir en pos de las tierras estériles que hará fructificar con su amor. 7. ¿Qué mejor herencia podréis dejar a vuestros hermanos que la de haber servido al Señor en sus tierras benditas? Vuestra memoria será bendecida algún día y será imitado vuestro ejemplo. 8. Comprended que éste es el tiempo en que os salvaréis por vuestras propias obras. No todos los méritos los debo hacer Yo en la Tercera Era de la humanidad. 9. Para ayudaros he venido nuevamente a marcaros con mi luz, en medio de tantas tinieblas, el camino del bien, para que pronto lleguéis al reino de paz que intuitivamente anhela vuestro corazón, aunque no lo conozca. 10. No conocéis el final del camino, pero tenéis confianza en llegar a él; no conocéis en plenitud al Padre, pero su voz despierta en vuestro corazón una fe y una esperanza absolutas. A los que así creen les diré nuevamente: “Bienaventurados los que sin ver han creído”. 11. Dejad de ser el hombre materializado que a cada instante exija al Padre que descienda a su morada sin antes haberla preparado. Sed ya aquél que sepa y pueda elevarse hasta su Creador; haceos dignos de merecer la comunicación de espíritu a Espíritu. 12. Si en el camino habéis recibido pruebas de mi verdad, sean ellas testimonio y estímulo en vuestra jornada. Más no dejéis que la materia cierre vuestros ojos a las verdades que reciba vuestro espíritu porque ella es sorda, débil e ingrata y podrá interponerse con su reaciedad en vuestro camino de evolución. 13. Os he dado la fuerza necesaria para desempeñar vuestra misión y con lo que hasta ahora os he hablado os bastaría para salvar a toda la humanidad, mas sois débiles y voy a continuar entregando a mi pueblo mis lecciones hasta que llegue la hora señalada de que cese esta manifestación. 14. Podría dividir a mi pueblo en dos grupos: Uno el que me ha comprendido; otro el que no ha llegado a entender mi verdad. Ambos han recibido la misma enseñanza; mas el que no me ha comprendido va llorando, se siente menesteroso y fracasado. A veces se cree perseguido y otras que se encuentra atado y no puede luchar contra las tentaciones. Va en el camino sintiendo que los cardos se clavan a cada paso en su planta y cada día derrama lágrimas de dolor; va dejando en los espinos del sendero jirones de la vestidura de gracia con que lo he engalanado. El otro grupo es el que canta victoria al terminar su diaria tarea, el que sabe elevarse en la lucha para bendecirme, el que no llora, ni pide, ni reniega; es el que cuando me habla es para decirme: “Señor, os doy gracias infinitas porque he visto vuestra caridad en Mí porque os habéis manifestado en mis pruebas que son las que perfeccionan a mi espíritu. Os doy gracias porque en medio de esas pruebas tendré vuestra paz y el sustento”. 15. Así me glorifican quienes me han comprendido; para ellos cada día, cada aurora es una nueva luz de esperanza y un nuevo paso en el sendero de su evolución. Mas Yo no vengo a dividiros, quiero más bien fundiros en una sola familia donde no contemple párvulos y discípulos. No quiero seres superiores junto a seres inferiores. Si a todos les he concedido el mismo don, quiero que todos sepáis apreciarlo de igual manera. 16. Vosotros que vais llorando escuchadme: Cuando llegasteis a mi presencia ocultos en ese cuerpo humano me lo presentasteis cansado y abatido, enfermo y decaído; mas Yo lo sané, le devolví la fuerza, llené de alegría y esperanza su corazón; en sus manos dejé las llaves para abrir las puertas del trabajo y les dejé el pan, bendije y purifique a los suyos y limpié de obstáculos su camino. Desperté a vuestro espíritu de su profundo letargo y si no le aumenté un solo don más, es porque todo lo poseía desde su formación; pero tuve que apartar de él la fatiga, su enfermedad y le juzgué en ese instante a través de su conciencia. Una vez fortalecidos cuerpo y espíritu, les fundí en un solo ser, en una sola voluntad para que cumpliera con mi Ley. ¿Qué más podíais desear? Yo os dije: Cumplid con esta Ley y tendréis paz en este mundo y después vuestro espíritu será en la gloria. Así os desperté para que sabiendo quiénes sois, llegaseis a comprender lo elevado de vuestro destino y de vuestra misión. 17. Ahora os digo: No perseveréis tan sólo en escucharme; también debéis practicar, fortaleceos y aprended en las pruebas. Si sólo oís y no analizáis, nada habréis aprendido, ni tampoco podréis practicar. Tomad estos recintos como la escuela donde el Maestro viene a enseñaros la lección y tomad al mundo como un vasto campo en donde podréis poner en práctica lo que hayáis aprendido. 18. Este mundo es campo propicio para que trabajéis; en él está el dolor, la enfermedad, el pecado en todas sus formas, el vicio, la desunión, la juventud descarriada, la ancianidad sin dignidad, las malas ciencias, el odio, la guerra y la mentira. 19. Esas son las tierras donde vais a trabajar y a sembrar; mas si os parece gigantesca esa lucha que entre la humanidad os espera, en verdad os digo que con ser grande no se compara con la que tendréis que entablar con vosotros mismos: lucha del espíritu, de la razón y la conciencia, contra las pasiones de la materia, su amor a sí misma, su egoísmo, su materialidad. Y mientras no hayáis triunfado sobre vosotros mismos, ¿Cómo podréis hablar sinceramente de amor, de obediencia, de humildad y espiritualidad a vuestros hermanos? 20. Ved que el enemigo más poderoso lo lleváis en vosotros mismos. Cuando lo hayáis vencido, veréis bajo vuestros pies al dragón de siete cabezas del que os habló el apóstol Juan. Entonces será cuando en verdad podáis decir: Puedo levantar mi faz hacia mi Señor para decirle: “Señor, os seguiré”, porque entonces no serán los labios los que lo digan, sino el espíritu. 21. Si por un instante los ojos de vuestro cuerpo pudiesen contemplar a vuestro propio espíritu, deslumbrado quedaríais de saber quiénes sois y cómo sois, tendríais respeto y caridad de vosotros mismos y sentiríais un profundo dolor al contemplar por donde habéis llevado esa luz. 22. Hoy vengo a deciros quiénes sois porque no os conocéis. Vais diciendo que poseéis espíritu sin saber lo que ello significa, sin tener siquiera fe en que tenéis espíritu porque no lo habéis visto como lo hubierais deseado en vuestro materialismo. Si no lo conocéis, ¿Cómo podréis desarrollarlo? No seáis más la cárcel ni el verdugo del espíritu. No sea la materia su dueña y señora, Dejadle que se liberte, que rechace las inclinaciones inmundas de la materia, como quien ahuyenta al lobo que a cada paso le acecha. 23. Los que interiormente sientan haberme comprendido y crean estar cumpliendo con su misión, ayudad a quienes vengan detrás; mas no me ofrezcáis todavía vuestro fruto porque la obra que habéis forjado, no sólo en este tiempo, sino a través de las eras, aún no es digna de Mí. 24. No sintáis dolor por ello ni os desaniméis, Si Yo os dijese que ya habíais alcanzado la perfección y que vuestras obras no tienen defecto alguno, ¿Os esforzaríais en continuar adelantando en el camino de vuestra evolución espiritual? 25. No os detengáis más, No volváis vuestros ojos al pasado; lo que atrás dejasteis fue dolor, lágrimas y pecados, Dejasteis la ciudad de Sodoma; no volváis vuestro rostro a ella. Era la ciudad del pecado. Id en pos de una nueva tierra cuyos manantiales de aguas cristalinas y sus fértiles campiñas hagan amable y feliz vuestra existencia. 26. Ved que son muchos los caminos que se abren ante el espíritu de la humanidad; sin embargo, os digo que no contemplo una sola religión perfecta en este mundo, aun cuando algunas están basadas en mi Doctrina. Yo no vengo en contra de la palabra que os diera en el Segundo Tiempo, no puedo desconocerme a Mi mismo; más os pregunto: ¿En dónde está aquella palabra, aquella enseñanza? La busco en el corazón de la humanidad y no la encuentro. Se ha quedado guardada en los libros envejecidos y polvorientos y aún hay entre la humanidad algunos que han osado adulterarla; por eso os digo que no encuentro entre vosotros la religión perfecta, porque en vez de amor y caridad, de humildad y justicia, sólo encuentro ritos, tradiciones y vanidades, muchos sufrimientos e ignorancia; pero estos son errores que no llegan a Mi. A Mí sólo llega el amor, la mansedumbre, la justicia y la paciencia. 27. Quien ama, practica mi Doctrina; quien siente el dolor de sus semejantes, sufre por ellos y les procura consuelo; ése es mi discípulo. El que enseña la virtud con obras, con su propia vida, ese es el Maestro. E1 que ama en verdad a su propio hermano, ese es mi digno hijo. 28. El que conociendo mi Ley la oculta, no puede llamarse mi discípulo; el que entrega mi verdad sólo con los labios y no con el corazón, no me está imitando. Aquél que habla de amor y con sus obras demuestra lo contrario, ese es traidor a mis lecciones. 29. El que se levanta desconociendo la pureza y perfección de María es torpe, porque en su ignorancia desafía a Dios negando su poder. Quien desconoce mi verdad en el Tercer Tiempo y niega la inmortalidad del espíritu, está durmiendo y no recuerda las profecías de los tiempos pasados que anunciaron las revelaciones que en este tiempo está viviendo la humanidad. 30. Aquí tenéis el por qué en mi tercera manifestación no he aparecido en el seno de sinagogas ni de iglesias, porque esas no son mi casa. Los templos de cantera hechos por la mano de los hombres no pueden ser mi templo, sino el propio corazón del hombre donde está el altar de su amor, la luz de su fe y la ofrenda de sus méritos. 31. Yo busco corazones y espíritus para manifestarme en ellos. 32. Si queréis que en vosotros exista la verdad, practicad el amor, haced luz con palabras, obras y pensamientos, sanad a los enfermos del espíritu y del cuerpo. 33. Si hay quienes se levantan como enemigos míos, no les contemplo como lates sólo como menesterosos. A los mismos que se tienen por sabios y niegan mi existencia, les miro con piedad. A quienes tratan de destruirme en el corazón de la humanidad, les juzgo ignorantes ya que creen tener el poder o las armas para destruir a quien es el Autor de la vida. 34. Sólo un ser que fuera omnipotente como Yo podría luchar conmigo; más ¿Creéis que si de Mi brotara un dios estaría en contra mía? o bien ¿Creéis que de la nada pueda surgir? De la nada, nada puede brotar. Yo soy el Todo y nunca he nacido. Yo soy el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega de todo lo creado. 35. ¿Podéis concebir que alguno de los seres creados por Mi pueda erigirse en Dios? Todas las criaturas tienen límite y para ser Dios es menester no tener límites. Quien haya abrigado esos sueños de poder y grandeza ha caído en las tinieblas de su propio orgullo. 36. En Mi no puede existir el egoísmo, por eso siendo grande en mi Divinidad he querido que también vosotros seáis grandes. Sé que mientras seáis pequeños, seréis débiles, y no podréis seguirme, comprenderme ni amarme. Por eso os busco para enseñaros y haceros grandes de espíritu y de entendimiento; os amo y quiero sentiros cerca. Nunca podrá un Padre ser feliz sabiendo que sus hijos están ausentes y que además, sufren. 37. Mi mansión está preparada para vosotros; cuando a ella lleguéis la disfrutaréis en verdad. ¿Cómo podrá un padre vivir en un regio aposento, saboreando manjares deliciosos, sabiendo que sus propios hijos están como pordioseros a las puertas de su propia casa? 38. Hijos míos, os habéis hecho justicia vosotros mismos por faltas a mi Ley; habéis tropezado en el camino creyendo que os he castigado y me habéis llamado ingrato olvidando que ese a quien llamáis injusto e ingrato es vuestro Padre Celestial. 39. ¿No concebisteis el amor del Padre a través del Juez severo del Primer Tiempo? Y en el Maestro amoroso del Segundo Tiempo ¿No descubristeis al Padre? Recordad que os dije: "Quien conoce al Hijo conoce al Padre". 40. Hoy que os habla mi Espíritu Santo, os habla en verdad la sabiduría del Padre y el amor del Hijo. 41. No vengo a humillaros con mi grandeza, ni a hacer alarde de ella; pero si vengo a mostrárosla en mi voluntad para que sintáis el supremo goce de tener por Padre a un Dios todo poder, sabiduría y perfección. 42. Recreaos pensando que nunca llegaréis a ver el fin de mi poder y que mientras más grande sea la elevación de vuestro espíritu mejor me contemplaréis. ¿Quién podrá mostrarse inconforme al saber que nunca alcanzará la grandeza de su Señor? ¿Acaso en la Tierra no os habéis conformado con ser menores en edad en comparación a vuestro padre terrestre? ¿Acaso no les habéis concedido gustosos, experiencia y autoridad? ¿No os habéis regocijado contemplando que tenéis por padre a un hombre más fuerte que vosotros, arrogante, valeroso y lleno de virtudes? 43. Discípulos, esta luz que he puesto en vosotros nunca la apliquéis al mal. Os estoy enseñando así porque pronto cesará esta forma de mi manifestación y es tanta la gracia que entre vosotros he derramado, que algunos, cuando me miren partir, en su insensatez se sentirán libres para hacer uso de su potestad y dones para engrandecerse ante la humanidad. 44. Entonces: ¡Ay de los que busquen la adulación, las vanidades y el dinero! Porque el dolor y las pruebas harán que lleguen sus hermanos a postrarse delante de ellos para alcanzar una gota de bálsamo, pero ¡Ay de aquellos que se crean dioses, sin saber que su potestad se tornó en maléfica y su luz en tinieblas! ¡Ay de mis buenos discípulos porque tendrán que sufrir por causa de aquéllos, porque habrá confusión! 45. Siempre que queráis saber si el camino que seguís es el de la evolución, consultaréis a la conciencia y si en ella hay paz y en vuestro corazón se alberga la caridad y la buena voluntad para vuestros hermanos, estaréis seguros de que vuestra luz aún ilumina y vuestra palabra consuela y sana; mas si descubriereis que en vuestro corazón ha germinado la codicia, la mala voluntad, la materialidad y la lujuria, podréis estar ciertos de que vuestra luz se ha tornado en tiniebla, en impostura. ¿Queréis que cuando el Padre os haga el llamado, presentéis en vez de trigo dorado una cosecha inmunda? 46. Guardad estas palabras en lo más íntimo de vuestro ser para que sean inolvidables. Cumplid en vuestra vida con mansedumbre y tendréis paz. Quiero que el pan sea dulce a vuestros labios, que vuestro hogar no sea una barquilla frágil, que estéis unidos para que cuando lleguen entre vosotros los increyentes de esta palabra, el torbellino de sus palabras y de sus malas intenciones no arrebaten vuestra fe. 47. En el Segundo Tiempo, muchos se confundieron por causa de mi presencia en Jesús, porque ella originó la división en el seno de las familias. De cinco que había en un hogar tres estaban contra dos y dos contra tres. Y mientras tres me seguían dos me negaban. Lo mismo ocurre en este tiempo. Hay hogares en los cuales el padre me ha reconocido y la compañera y los hijos se han levantado en contra de él. Otros en donde la mujer que es madre de familia ha llegado ante Mí y bañada en lágrimas me ha dicho: Maestro, yo os sigo y quiero que los míos os sigan, mas ellos, mis propios hijos, me han desconocido. 48. Qué escasas son las familias en donde todos en perfecta armonía vienen en pos de mi enseñanza. 49. Así va este pueblo sufriendo el desconocimiento de los parientes y de los vecinos, negándoseles el pan, cerrándoseles las puertas, poniéndoles encrucijadas y arrojándoles calumnias y falsos testimonios. No temáis, sed fuertes, que aquellos que más os desconozcan, serán los que vengan contritos a buscar la huella que vosotros seguís. 50. Os amo y os salvaré en todo instante y será mi caridad la que recibáis a vuestro paso, con lo cual los mismos incrédulos se sorprenderán al ver que tenéis paz en el corazón, pan en vuestra mesa y fortaleza en vuestro espíritu. 51. Para ayudaros os envío mi caricia. ¡Oh discípulos!, al ascender mi rayo divino quedará mi paz en vosotros; más hoy os dice el Maestro: ¡Alerta pueblo! No es éste el tiempo de dormir. Los huracanes os azotan a cada instante y es menester que permanezcáis firmes. Es tiempo de juicio y de meditación; la peste, el hambre, la guerra, la muerte y todas las calamidades y plagas visibles e invisibles se hallan desatadas. Orad y trabajad en silencio, no apagáis vuestra lámpara ni escondáis el don que poseéis. Estad siempre dispuestos a recibir al que llame a vuestra puerta y así estaréis imitando a las vírgenes fieles de mi parábola, aquellas que supieron esperar al casto esposo con su lámpara encendida. 52. Vuestra espiritualidad llegará a influir en la mente de todos aquellos a quienes queráis ayudar; así podréis iluminar el camino de vuestros hermanos que os gobiernan en la Tierra. Ellos deberán tener las puertas de su corazón abiertas para recibir al extranjero y sabrán trasmitirles el mensaje de paz que Yo les inspire. 53. Delicada misión tendrá que cumplir esta nación entre las demás de la Tierra; mas para ello, antes arrancaré de raíz toda mala hierba, haré que los hombres se despojen de la máscara de hipocresía y que llenen su corazón de sinceridad, de fraternidad y de luz. En lo espiritual, también habrá de dar ejemplo esta nación, pero es preciso que espiritualice su culto dando muerte al fanatismo religioso y a la idolatría. 54. Es menester que mi Doctrina sea vivida por vosotros para que los demás puedan darle crédito y cuando este pueblo se levante, surgirán de todos los puntos de la Tierra hombres iluminados para extender mi Doctrina; ellos entonces me darán gracias porque no se sentirán solos y reconocerán que todos poseen dones, porque antes de venir a la Tierra los recibieron de mi caridad bajo promesa de cumplir con su misión. 55. Bendito sea el que desarrolle sus dones, guiado únicamente por la voz interior de su conciencia, como Juan el profeta, aquél a quien llamasteis el Bautista, el cual guiaba sus pasos, iluminado por la luz que de su Señor recibía. ¿Quién más podía enseñarle o hablarle en el desierto? 56. Resurgid oh pueblo, no os hundáis en el ocaso, no olvidéis que os he llamado siempre los hijos de la luz; dejad que al menos en cada día brille en vuestro espíritu un destello de luz. ¿Cómo poder hacerlo? me pregunta vuestro corazón. A lo cual Yo contesto que la humanidad se encuentra llena de necesitados a los que podéis dar algo de lo que poseéis como caudal espiritual. Tiempo ha que os he señalado para esta misión y lo que en este tiempo he hecho al marcar vuestro frontal, sólo ha sido la confirmación del destino y de los dones que de Mí recibisteis desde el principio de vuestro ser. La paz, la fuerza, la luz perpetua, la potestad sobre espíritus turbados, el don de curación, la palabra, la oración espiritual y tantos dones que revisten a vuestro espíritu, son las armas con las que podréis labrar la paz de esta nación, la cual será tierra fecunda de profetas, emisarios, maestros y apóstoles del bien. 57. Cuando todas estas profecías se cumplan y los hombres busquen en las Escrituras algún indicio de ellas, se sorprenderán al encontrar a cada paso el indicio claro de todo cuanto vuestros ojos contemplaron en este tiempo y en los que están por venir. Entonces la humanidad dirá: En verdad ésta es la Tercera Era, la nueva venida del Señor. 58. Para algunos parecerá que este pueblo goza de un privilegio, pero después todo el mundo sentirá que el Espíritu del Señor se encuentra derramado sin distinción en toda su familia Universal. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 74 1. Es la hora propicia en la que por vuestra elevación hago sentir mi manifestación entre la humanidad; al escucharme os apartáis del mundo para penetrar en recogimiento espiritual. 2. Sentid verdaderamente que estáis ante mi mesa, esperando que Yo reparta el pan y os ofrezca el vino. Sabéis que os hablo en sentido figurado recordándoos mi palabra del Segundo Tiempo, ya que el pan es mi palabra y el vino la esencia divina que hay en ella. 3. Pan y vino, cuerpo y sangre, maná y agua, todo ello ha sido la representación de las palabras amor y vida que es el sustento eterno de vuestro espíritu. 4. El maná del desierto y el agua de la roca representaron en su tiempo el pan y el vino del espíritu; son los mismos símbolos que tomé en la mesa, cuando rodeado de mis discípulos, les dije: “Comed y bebed, éste es mi cuerpo y ésta mi sangre”. Con esa lección abrí ante la humanidad una nueva era, la del amor. 5. Hoy se reúnen nuevos discípulos en torno mío y las multitudes vuelven a seguir mis pasos; mas ya no es sólo el sentido figurado ni la parábola los medios por los cuales vengo a haceros comprender las divinas lecciones; es la palabra clara la que habla a vuestra mente con una esencia divina que sólo con el espíritu podéis percibir. 6. Meditad en estas lecciones discípulos y acabaréis por comprender que el tiempo del sentido figurado y de los símbolos está por terminar, porque vuestra evolución espiritual y vuestro desarrollo mental os permiten comprender mejor la verdad. 7. Me encuentro entre vosotros aunque no podáis tocarme con vuestras manos ni mirarme con vuestros ojos mortales. Vengo en Espíritu a hablaros y a enseñaros cómo debéis buscarme en vuestra oración. 8. No dejaré ninguna huella material de mi nueva manifestación, como tampoco la dejé en el Segundo Tiempo a pesar de haber habitado entre vosotros. La humanidad es propensa a la idolatría y a consagrar objetos materiales para considerarlos divinos y hacerlos objeto de su adoración. ¿Qué hubiese sido de la Humanidad, si hubiera podido conservar mi cuerpo, la cruz de mi martirio o el cáliz de aquella cena postrera con mis discípulos? Mas todo fue borrado para que sólo quedara mi esencia divina en el espíritu de la humanidad. 9. En tiempos pasados también aparté de la vista de los hombres tanto los objetos que habían servido de símbolo, como a los enviados o intérpretes. En el Primer Tiempo, estando Moisés sobre un monte, desapareció de su pueblo que lo idolatraba; Elías, el profeta del fuego se perdió entre una nube que lo arrebató de la Tierra. Uno y otro, como Jesús, sólo dejaron en los espíritus la huella de sus obras como esencia espiritual. 10. Ahora estoy aquí en cumplimiento de una de mis promesas reuniendo a todas las tribus en un solo pueblo y a hombres de diversas razas en un mismo apostolado. 11. Estoy legando a la humanidad un testamento más lleno de luz y claridad; mirad cómo el fanatismo religioso ha llegado en algunos de mis hijos a su mayor altura, mientras que en otros, el materialismo la falta de fe han hecho presa de su espíritu. Grande y cruenta es la lucha que a ambos espera hasta que la luz vuelva a brillar entre los hombres haciéndoles sentir la paz verdadera que procede del amor de los unos hacia los otros. 12. Ante un verdadero caos de pasiones y de ideas tendrá que levantarse el pueblo testigo y portador de nuevas enseñanzas. Para ser creídos será preciso que se prepare y se revista de humildad, obediencia, espiritualidad, fortaleza y caridad. 13. No temáis a la tempestad, discípulos amados, porque Yo estaré con vosotros dentro de la barca y si tenéis fe en Mí no pereceréis. Lucharéis llenos de fe, considerando que así como vosotros tuvisteis la dicha de recibir mi palabra, todos vuestros hermanos merecen conocerla porque ya hay muchos que la están esperando. 14. No digáis que mi Doctrina es difícil de practicar o que os obliga a duras privaciones; el que me sigue con amor no siente el peso de su cruz. 15. Esta es mi palabra, grabadla en vuestro espíritu porque pronto os hará falta. 16. El toque de la campana sonora os ha despertado; su eco ha resonado en vuestro espíritu y entonces habéis recordado que éste es día de gracia en el que vuestro maestro se presenta entre vosotros. Os habéis levantado presurosos con el anhelo de escuchar esta palabra divina, que es vida para vuestro espíritu y que llena de valor a vuestro corazón. 17. En verdad, mi palabra viene descubriéndoos el camino que los torbellinos de la vida os habían ocultado. Comprended qué tan cerca estoy de vosotros como lo estoy de todos los hombres; mi luz es con todos. En este tiempo muchos espíritus seguirán el camino de la luz y no se confundirán más. Os sorprenderíais si vieseis que los duros de corazón y reacios de cerviz son los que más pronto se levantan a seguir mi huella; pero es que a cada quien le he dado el tiempo necesario para despertar a la luz de la vida espiritual. 18. Cuántos endurecidos en el pecado han llegado en este tiempo a escuchar mi palabra y antes de que haya terminado mi cátedra bañados por el llanto, me han dicho: ¡Sois vos, Maestro! Es que mi palabra limpia, dulce y persuasiva ha sabido hablar al corazón de aquéllos. Y Yo os digo que aquel que una vez sintió mi presencia, no será capaz de engañarse con falsas apariencias. Vosotros que me habéis oído en este tiempo, preparaos para que sepáis dar testimonio de Mí porque mi Doctrina la tenéis que mostrar cual Yo os la he revelado y no a vuestro capricho o voluntad. 19. Así como vosotros tuvisteis en vuestro camino un amigo que os diera la buena nueva, así toda esta humanidad que perece en un mundo de penalidades, recibirá también el aviso de que el Señor está presente y vendrá a escucharme. 20. ¿Qué sería de vosotros si en mi misericordia no acortase los días de vuestra aflicción? Ya hubieseis perecido todos. En esta era vengo en busca de los pecadores para darles tarea en mi Obra divina y decirles que mi amor nunca los ha excluido. Mañana, cuánta satisfacción y regocijo habrá en esos espíritus cuando hayan alcanzado la elevación por la práctica de la caridad. Existe en el infinito un amor, que es el del Padre, que no tiene más interés que el de vuestra salvación y el de que alcancéis la paz eterna. 21. Desde 1866 abrí nuevamente el arca de mi amor, la cual se ha desbordado en vosotros como consuelo y revelación. No he esperado el día de mi partida para deciros hasta entonces que os levantaseis a practicar mis enseñanzas, sino que desde el primer instante en que las habéis escuchado os he dicho: haced la caridad, llevad el consuelo al enfermo, hablad de mi nueva manifestación, atraed al menesteroso y al perdido. Es que no he querido que os convirtáis en los discípulos teóricos, que hablen maravillas de mi Obra y que no sean capaces de extender su brazo para tocar al enfermo y calmar su pena. ¿Verdad que vuestro corazón se ha llenado de gozo cuando el moribundo ha vuelto a la vida por vuestros cuidados y oraciones, al escuchar que sus labios os bendicen? 22. Está próximo el tiempo en que estos hijos míos dejen de transmitiros mi palabra. Voy a partir y el Maestro ya no os dará más esta enseñanza. Quiero que para entonces, el sentimiento de caridad se haya acrisolado en vuestro corazón y la espiritualidad haya penetrado en vuestra vida. Elías, vuestro pastor espiritual, os anunció mi venida y os profetizó también el día de mi partida. 23. Mi palabra que es sencilla y humilde en su forma, es profunda en su contenido y así será hasta el último día. No me pidáis que os hable con palabras floridas porque no las necesita vuestro espíritu para comprender mi enseñanza. 24. Conozco a los que van practicando mi Doctrina conforme a mi voluntad y a los que van apartándose de su esencia. Nada se oculta a mi sabiduría y en verdad os digo que si queréis llegar a Mí, venid por la escala del amor, de la caridad, de la justicia y de la humildad. 25. No queráis convertir esta Obra espiritual en obra material esperando mirar sus frutos aquí en la Tierra. No dudéis del triunfo de mi Doctrina, tened fe en ella y podéis convertir las llanuras en montes y los desiertos en valles. Recordad que en el Segundo Tiempo cuando Jesús expiró en la cruz abandonado por sus discípulos, menos por Juan, éstos llegaron a pensar que todo había terminado; sin embargo, más tarde comenzó a germinar la semilla divina en los corazones, la cual no podía morir porque a cada paso era regada por la sangre de los mártires, sangre que era amor y fe. 26. Os digo que en este tiempo mi divina simiente deberá ser regada con obras de caridad, con lágrimas de arrepentimiento y de reconciliación. 27. En este tiempo vine a libraros de una nueva esclavitud: las tentaciones, los placeres, los vicios que son como el faraón tirano y cruel que os ha cargado de cadenas. Esta nueva liberación mañana la celebrará la humanidad, no con festines ni con tradiciones, sino con el amor espiritual de los unos a los otros 28. Las victimas que ofrecisteis ante el altar de Jehová, fueron recibidas por El; mas no era la forma más adecuada para elevar vuestro espíritu al Señor; fue entonces cuando llegué a vosotros como Jesús para enseñaros el divino mandamiento que os dice: “Amaos los unos a los otros”. Os digo ahora que las lecciones que os enseñé en el Segundo Tiempo a través de las obras de Jesús han sido alteradas unas veces y otras mal interpretadas; por ello he venido como os lo anuncié, para esclareceros mi verdad. Mi sacrificio de aquel tiempo impidió el sacrificio de muchas víctimas y os enseñé un culto más perfecto. Mí nueva manifestación de ese tiempo hará que la humanidad comprenda que las formas simbólicas no debéis tomarlas sin analizar antes su significado, ya que ellas tan sólo son una representación de mis lecciones. 29. Antes de que Yo sea sentido por un corazón, Elías se presenta ante él para decirle que se arrepienta de sus pecados porque se acerca el Señor; igual hacía en el Segundo Tiempo a través del Bautista cuando éste mandaba que hicieran penitencia y que se purificasen porque se acercaba el Reino de los Cielos. 30. Mi caridad llega en este instante al espíritu y corazón de las multitudes que me escuchan. Este es el tiempo anunciado en que el espíritu de Verdad había de descender entre los hombres. Oíd su voz en el infinito, miradle en lo invisible, sentidle en vuestro corazón. Mi amor y mi inspiración ayudan a vuestro espíritu a elevarse y a recibir mis enseñanzas. 31. Los hombres interpretaron mal mi Ley y falsearon mis enseñanzas; por eso en este tiempo vengo a derramar mi luz en todo espíritu y en toda mente para que la lección que os he dado a través de la vida lleguéis a entenderla. Este mundo que ha sido morada de seres imperfectos, de espíritus en expiación, será mansión de luz y de espiritualidad. Hoy mi justicia está limpiando las tierras y cortando de raíz la mala hierba para exterminarla con el fuego de la restitución y del amor. 32. Las guerras fraticidas profetizadas desde los tiempos pasados os hacen estremecer día a día; sus rumores os inquietan y sus consecuencias os hacen derramar lágrimas, Esos hombres que hacen las guerras con sus ambiciones y sus odios, son mis hijos que me buscan en altares y me adoran en tabernáculos sin darse cuenta de que en lugar de una ofrenda de amor vienen a ofrecerme la sangre de sus víctimas. ¡Ah, hombres ciegos que en su orgullo se sienten absolutos olvidando que son muy pequeños ante mi Divinidad! Ha llegado a su límite la vanidad humana y es menester que le haga sentir mi presencia y mi poder; no es necesario que use toda mi omnipotencia para probaros mi grandeza; un débil toque o un leve soplo de los elementos me bastan para demostrar al hombre necio y vanidoso su pequeñez. 33. Como fue abolido el becerro de oro en aquel tiempo, así desaparecerá en éste la adoración a la riqueza; y como fueron arrojados del templo los mercaderes, así serán tocados ahora los que aprovechando la debilidad y la ignorancia lucran con el dolor de sus semejantes. 34. Los hombres han entablado una lucha con su Señor; mas doquiera que van me encuentran cerrando el paso a sus maldades, pero los que en esa lucha desoyen la voz de su conciencia encuentran la muerte y el juicio, y tras de ello la restitución. 35. Oh discípulos que me escucháis, escudriñad la revelación del Sexto Sello; ahí encontraréis cuanto hoy estáis mirando, oyendo y viviendo; mas si tenéis fe en mi palabra, analizadla y guardadla en vuestro corazón, porque ya está próximo el año 1950 en que dejaréis de escuchar mi voz en esta forma. 36. Un torbellino envuelve a la humanidad; mas en verdad os digo que mi palabra no viene a aumentar vuestra confusión; ella es la luz que viene a orientar a vuestro espíritu y a iluminar vuestra inteligencia para ayudaros en vuestra evolución espiritual. 37. Estoy con vosotros nuevamente recordándoos vuestra misión de amor entre la humanidad, mientras Elías penetra por doquiera en busca de ovejas descarriadas para traerlas al aprisco sobre sus hombros, para que allí encuentren el amor de su Creador. 38. Recordad que Yo soy el camino que invita al que le ha olvidado. Estoy derramando mi palabra en vosotros para que mañana deis testimonio de ella con vuestras obras de amor. Muchos vendrán en busca de las humildes casas en donde Yo me manifesté para haceros recordar los tiempos en que os hablé por conducto del portavoz, para que les expliquéis la forma en que me manifesté y las caridades y prodigios que entre vosotros hice. Sólo el recuerdo quedará bajo estas techumbres, porque mi palabra y el eco de ella, quedarán guardados en vuestro corazón. Por eso me encuentro preparando a la juventud, para que ellos sean los que reciban a los que no escucharon mi palabra y que vengan en busca de la caridad. ¡Cuántos llorarán por no haberme oído! Mas también os digo: Cuántos de los que me oyeron llorarán por no haberse preparado y al ver que ya no se manifiesta mi palabra, comprenderán que no aprovecharon la caridad del Padre para aprender su Divina Doctrina, sus lecciones de infinita caridad y amor, Estos dirigirán su mirada hacia el sitio en el cual el portavoz tomaba asiento para interpretar la divina palabra y sólo el vacío contemplarán. 39. Los años pasan fugazmente, son como instantes; pronto dejaréis de oírme, por eso os digo: dejad que os sane, acaricie y conforte y que os entregue mi enseñanza. Yo vine para dejaros preparados; más si os quedaseis débiles en la fe y en la voluntad entonces sí quedaréis enfermos y ¿Quién en el mundo podrá hablaros, daros enseñanza y sanaros como Yo lo hice? 40. Si os dijese que siempre he querido comunicarme directamente con vuestro espíritu haciendo oír mi voz en vuestro corazón, no me creeríais, pero vuestra materialidad y vuestra duda hicieron que el Señor se comunicara por determinados entendimientos preparados por mi amor, para que en esa forma me pudieseis oír y al analizar mi enseñanza comprendieseis lo grande de mi caridad. 41. Si os digo que vuestro espíritu durante el sueño de vuestro cuerpo, a veces se desprende y se acerca a los umbrales del Más Allá y me busca, lo dudaríais; mas os ha faltado preparación y fe para saber aprovechar espiritualmente esos instantes, y he tenido que preparar videntes y profetas para que os ayuden y os hablen de mañana, que os pongan alerta y os amonesten, para que veléis y oréis. 42. ¿Creéis pueblo, que este hombre por el cual me comunico, es quien os da la palabra? No, mis hijos, es vuestro Maestro. ¿Creéis que el espíritu de Dios está dentro del portavoz mientras habla? Tampoco. Os he dicho que basta un rayo de mi luz para iluminar e inspirar su mente, poniendo en sus labios un torrente inagotable de palabras de gran enseñanza, como prueba para el incrédulo. Escuchadme con atención durante este tiempo para que quedéis fortalecidos para los tiempos de prueba venideros. 43. Antes de recibir mi presencia espiritual, habéis orado ante vuestra Madre Celestial para pedirle que os ayudase a prepararme un santuario en vuestro corazón. Por ello os bendigo discípulos. Oíd mi palabra que es el camino que conduce a lo perfecto, a lo eterno. 44. Me preguntáis: ¿Cómo son las mansiones divinas y la vida de los seres perfectos? En verdad os digo, no preguntéis lo que no podríais comprender por ahora. Practicad mis leyes, esa práctica os llevará paso a paso por la escala de perfección, desde la cual podréis ir contemplando, admirando y conociendo, cuanto tiene guardado el Padre para la dicha de sus hijos. 45. Vuestro espíritu, habiendo sido morador del valle espiritual, ha visto muy poco y casi nada sabe de aquella vida. ¿Cómo queréis desde aquí contemplar los umbrales de lo que llamáis Gloria o Cielo? 46. Los ojos de vuestro cuerpo, cuando más han alcanzado a contemplar las estrellas más próximas; vuestra ciencia no os ha llevado mucho más lejos y vuestro espíritu que es el que podría abolir las distancias y descubrir lo invisible al hombre, sintiendo en sí y fuera de sí, los conocimientos espirituales que lo rodean, se deja arrastrar por el materialismo del mundo, se funde con su materia y en vez de elevarse, se arrastra y en vez de admirar, duda. 47. A veces admirando las maravillas de la Creación exclamáis asombrados: “Señor, cuán grande es vuestro poder”, sin imaginaros que todo lo que os rodea no es sino un pálido reflejo de lo que es la vida eterna. 48. Ciertamente quiero despertar con mi palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas entendedlo que os digo: para llegar a alcanzar aquella vida, debéis llegar a ella por la evolución de vuestro espíritu y no sólo por la de la mente. Que se unan al espíritu, la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para poder mirar el esplendor de vuestro Padre; pero si el espíritu se confía y se entrega a la capacidad del entendimiento, entonces su penetración será limitada, como lo es todo lo humano. 49. El cielo no es un sitio determinado del Universo; mi Gloria está en todas partes, en lo espiritual y en lo material. ¿No decís que Dios está en el Cielo, en la Tierra y en todo lugar? Entonces comprended lo que decís para que sepáis que donde está Dios, tiene que estar su Gloria. 50. Yo quiero que vengáis a habitar en esa mansión infinita, que lleguéis a un estado de elevación espiritual que doquiera del Universo en donde os encontréis, sintáis la beatitud de lo divino, que disfrutéis de la vida eterna y experimentéis la presencia del Creador. Aquella cumbre sólo la han alcanzado los que me han tomado por ideal, y al amor por camino. 51. Quien comprende esta Doctrina, tendrá que reconocer que este mundo es sólo una pequeña morada que ha retenido momentáneamente al espíritu, para revelarle elementales enseñanzas. Desde los primeros tiempos arde una antorcha de fe para iluminar con su luz espiritual el camino de los hombres, pero cuán pocos se han guiado por ella. Cuán pocos han perseverado en el camino y cuántos, al llegar a esa encrucijada donde los detiene la muerte, han tenido que presentarse ante lo espiritual, que es la verdadera patria del espíritu, como si fuesen extranjeros, sin conocer los caminos ni las leyes, ni los deberes. ¡Qué injustos habéis sido con vosotros mismos! 52. Hoy os vengo explicando mis enseñanzas para que volváis sobre vuestros pasos y toméis el camino de la vida verdadera con el conocimiento del fin que perseguís y cuando la muerte llegue a libertaros de la carne, pueda vuestro espíritu elevarse y llegar a la morada espiritual sin que la turbación, como algo peor que la muerte, le sorprenda. Sabiendo todo esto, podréis vivir convencidos de que sois pasajeros en la Tierra, párvulos que tuvieron que pasar por esta escuela. No reneguéis de vuestra envoltura por reacia y rebelde que sea, ni abominéis de tener que soportar la vida de este mundo, a la que habéis considerado como un engañoso edén lleno de tentaciones y abismos, porque esa carne que lleváis como aparato para habitar esta Tierra, no será un obstáculo para vuestra elevación espiritual, o para hacer una vida virtuosa si lográis sobreponeros a sus flaquezas, pasiones y miserias, para dejar germinar tan sólo en vuestro corazón la semilla de la espiritualidad. Para entonces, esta Tierra y la Naturaleza que le rodea, tiene reservadas nuevas lecciones y también secretos que las generaciones futuras tendrán que conocer. 53. No será ya el dolor del Maestro que corrija a los hombres, ni las guerras las que toquen el orgullo de los pueblos, ni la miseria la que purifique el corazón de la humanidad. Otras lecciones, desconocidas hasta ahora, recibirán los hombres de esos tiempos que hoy os anuncio. 54. Bendecid vuestro dolor, no sequéis con coraje vuestras lágrimas, bendecid vuestro pan por pobre que éste sea porque por muy prolongado que os parezca vuestro dolor aquí en el mundo, cuando estéis en la vida espiritual, sentiréis como si hubiera sido un minuto y reconoceréis todo el bien que os hizo. 55. El Cielo es el estado de perfección; Yo os lo he simbolizado como una inmensa y blanca ciudad que tenéis que conquistar con vuestro valor, con vuestra fe y con vuestra voluntad inquebrantable. Sed soldados de esa causa. Uníos todos los que ya alimentéis ese ideal y marchad paso a paso, ganando batallas en la vida, hasta hacer que aquella ciudad se rinda a quienes la conquistaron con su amor, Esa ciudad es vuestro hogar, ese hogar es el Universo sin fin, donde habita el Creador con sus hijos. 56. Llevad mi palabra en vuestro corazón y ahí, en la soledad de vuestra alcoba o en la paz de los campos, recordadla y analizadla; sed el buen discípulo. 57. A los que habéis tenido la gracia de escucharme en esta forma, os digo: guardad mi palabra, analizadla, ponedla en práctica en vuestra vida porque pronto dejará de escucharse. Quiero que cuándo esto sea, quedéis como maestros, firmes en mi Doctrina y no como discípulos confundidos, o como hijos que se sienten huérfanos. 58. Hoy aún podéis llamar a las multitudes para que escuchen mi manifestación; mañana, cuando 1950 haya pasado, sólo escucharán la voz de mis discípulos y testigos. 59. No desconfiéis de los hombres por duros y fanatizados que los veáis en sus cultos; todo espíritu se encuentra evolucionado y a tiempo para recibir estas revelaciones. 60. Discípulos, comprended y aceptad vuestra misión con aquel amor y obediencia con que Jesús tomó su destino. Orad, velad, apurad con paciencia el cáliz de amargura y sabed llevar vuestra cruz con amor. Interiormente bendecidlo todo y perdonad de corazón con obras, a quienes os ofendieron. 61. Bienaventurados los que entre lágrimas me digan: “Maestro, os ofrezco mi dolor hágase en mí vuestra voluntad”. Mi voluntad es que tengáis mi paz, oh pueblo sufrido y pobre, pero olvidaos por unos instantes de vuestras penas y pedid por el mundo, orad por las naciones, “¡Amaos los unos a los otros!”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 75 1. Reconocéis que éste es un tiempo propicio para convertiros en mis discípulos. Comprendéis que este camino os conducirá a la morada perfecta, la cual no conocéis pero sabéis que existe y que os espera. Los ojos de vuestro cuerpo no llegarán a ver jamás lo que sólo debe mirar vuestro espíritu; pero ellos tienen infinitas maravillas con que recrearse, y al admirarlas exclamáis: ¡Señor, cuán grande es vuestro poder, qué maravillosa vuestra Creación, qué inmenso vuestro amor! En verdad os digo: no os detengáis en los límites de lo que alcanzáis a mirar con vuestros ojos mortales, porque más allá de todo ello está una vida perfecta y eterna. 2. No tratéis de imaginaros cómo será la mansión divina; esperad que vuestro espíritu la conozca cuando llegue a ella elevándose por sus propios méritos. En verdad os digo que no os sentiréis defraudados, porque es la sorpresa divina que como galardón está reservada a todo hijo de Dios. 3. Esta vida terrestre es pasajera y os sirve de peldaño para escalar y de crisol para alcanzar la verdadera vida. La enseñanza que vengo a revelaros os mostrará el camino para que a través de esta vida lleguéis a la luz y a la paz y os libréis de los lazos materiales que os sujetan al mundo. El que desde aquí prepara su espíritu para ese tránsito con sus obras de amor hacia sus hermanos, al penetrar en el valle espiritual se siente en su verdadero hogar, en su verdadera patria, no es un extraño. En cambio, el que por sorpresa penetra en ese valle infinito tendrá que sentirse como extranjero en un país desconocido. Hay quienes no creen en esa vida, otros que creen en ella pero la temen; mas hay otros que a causa de sus innumerables sufrimientos la desean ardientemente. A éstos últimos les digo: no deseéis penetrar en la vida espiritual creyendo encontrar en ella tan sólo el descanso a vuestras penas, porque algo más que eso os prometo en aquella existencia. Esperad, resistir vuestro dolor, orad y meditad, y la distancia que os separa de Mí se acortara. Vuestro llanto en este mundo no es eterno, no os he creado para imponeros un suplicio. Comprended que todo dolor tiene una causa, que esa causa es alguna imperfección vuestra; por lo tanto apurad el contenido de ese cáliz que muchas enseñanzas os revelará. Pensad en todo esto antes de que mi voz os llame al Más Allá. 4. Así le hablo a toda la humanidad, mas a mis discípulos les digo: vosotros tenéis que ser mis soldados fuertes, aquellos que dejen una huella de amor tras de sí y lleven por estandarte la paz, la fraternidad y la buena voluntad. Analizad mi enseñanza para que no vayáis a confundiros con tantas teorías y doctrinas que hoy existen en el mundo; mas si alguno llegara a confundirse, es señal de que no ha comprendido mi palabra. Por eso os digo: escudriñad mi palabra si queréis, mas no dejéis que el viento se la lleve. Guardadla en vuestro corazón, recordadla en vuestra soledad y repasadla en la paz de los campos, entonces volveréis a sentir mi presencia, mi amor y mi caridad. 5. ¿Quiénes llegarán a ser maestros en mi enseñanza? Comprended que no sólo tendréis que enseñar con la palabra sino con las obras, porque ellas serán lo primero que mostréis al mundo. La humanidad está cansada de palabras. ¿Es por ventura un sacrificio cumplir con la Ley que vuestro Señor os ha enseñado? En aquel tiempo os dije: “Amaos los unos a los otros, así como Yo os he amado” Y Elías ahora os ha dicho: “Caridad y más caridad con vuestros hermanos y veréis a mi Padre en todo su esplendor”. 6. Formáis un pueblo o más bien un conjunto de espíritus en cuyo seno me he manifestado ahora y en todos los tiempos. 7. El Mesías que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas, el Maestro que dio su palabra y su vida al mundo prometiendo que volvería, es éste que hoy en la humildad de este pueblo se ha presentado invisible al ojo material, pero lleno de gloria y majestad ante vuestro espíritu. No he venido a lastimaros, reclamándoos la forma en que me tratasteis en aquel tiempo, ¿Acaso Dios podía ignorar la suerte que le esperaba al hacerse hombre? En verdad os digo, que el Padre se impuso voluntariamente ese sacrificio por amor a vosotros, Sabía desde antes de venir, que la cruz le esperaba; también sabía que su sacrificio iba a daros la lección perfecta del amor más puro, y os iba a enseñar el camino por el cual alcanzaréis el perdón de vuestros pecados. 8. Comprended que soy el fiel guardián que vela por todos, lo mismo por los justos que por los pecadores. Como el ladrón que espera la noche para sorprender a los que duermen, así penetro en vuestro corazón, de ahí sólo me llevo dolor y en cambio os dejo mi paz como prueba de mi presencia. Sabed sentirme en los actos de vuestra vida material. Sentidme cuando os sentéis en torno de la mesa a comer vuestro pan. En verdad os digo que en ese instante estoy presente. Comed en paz y Yo seré quien reparta vuestro pan, pan de concordia, de paz y de bendición. 9. ¡Cuánto padece el Espíritu Divino cuando encuentra en los hogares, la desunión, la mala voluntad y la falta de caridad! Si volvéis al camino del amor, al instante sentiréis la paz de mi presencia. 10. Mis lecciones son muy extensas para que algo de ellas asimiléis. Cuando vengan a esta nación aquellos que llamáis extranjeros y sepan de esta revelación, intrigados me preguntarán: Señor, ¿Por qué amaste tanto a este pueblo y le favorecisteis con tus lecciones? A lo cual les contestaré: Le amo igual que a vosotros y a toda la humanidad, mas no todos me hubiesen comprendido en la forma en que me manifesté. Vosotros no les miraréis como extranjeros, los sentaréis a vuestra mesa y conversaréis con ellos, porque entre aquellos corazones se encuentran los que llevarán mi palabra a otros pueblos. Ellos sembrarán en su camino y lucharán como buenos soldados y cuando haya pasado la lucha y la paz, como un iris divino, aparezca en el firmamento, brotará un himno espiritual de todos mis hijos que en distintos puntos de la Tierra estuvieron unidos en la oración y en la lucha. Este himno será aquel que dice: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. 11. Hoy sois aún como niños que necesitan del amor de su padre; por eso vengo a prodigaros mis caricias, porque Yo soy vuestro Padre, penetro en vuestro corazón y sé todo lo que guardáis en él. Ninguno puede tener secretos para Mí, porque Yo habito en vosotros mismos. 12. Cuando apenas principiabais a escuchar esta palabra, la flama de vuestra fe era débil, su luz tenue; más a medida que fuisteis comprendiendo mi enseñanza, la lámpara de vuestra fe se fue convirtiendo en antorcha luminosa. 13. En verdad os digo que sólo con fe y con un deseo inquebrantable de cumplir con mi Ley, podréis atravesar este desierto, como el fuerte Israel del Primer Tiempo. 14. No rehuyáis las pruebas de la vida, ni desoigáis mis enseñanzas, porque ellas están forjando a vuestro espíritu. 15. Los fuertes serán los que den el mejor testimonio de mi manifestación y de mi verdad; los débiles andarán buscando cómo simulan que cumplen con su misión, cuando en realidad no testifican con sus obras el amor y la caridad de mi Doctrina. 16. Aún restan unos años en los que podréis seguir escuchando estas lecciones para que quedéis debidamente preparados para transmitir mis enseñanzas, una vez que mi palabra haya cesado. 17. Desde ahora os digo que no sois más que nadie, que la creencia que habéis alimentado de que sois un pueblo de seres privilegiados, es un error, porque el Creador en su amor perfecto por todas sus criaturas, a ninguna distingue. Os digo esto, porque mañana tendréis que enseñar a vuestros hermanos la Doctrina que os traigo en este tiempo y no quiero que aparezcáis ante los postreros como seres superiores, ni que los méritos os hicieron dignos de ser los únicos en escuchar mi palabra. 18. Seréis hermanos comprensivos, humildes, sencillos, nobles y caritativos. 19. Seréis fuertes pero no arrogantes, para que no humilléis a los débiles. Si poseéis grandes conocimientos sobre mi Doctrina, jamás haréis alarde de vuestro saber para qué vuestros hermanos no se sientan empequeñecidos junto a vosotros. 20. Llevaréis presente que todo cuanto acumulasteis en vuestro corazón, no os fue dado para que lo atesoraseis, sino para que hicieseis conocer mi verdad a vuestros hermanos, una porción de los cuales está asignada por Mí para cada labriego. 21. ¿Para qué repetiros a cada paso que todo cuanto de bueno hagáis será en provecho de vuestro espíritu? 22. No alimentéis intereses egoístas pensando tan sólo en vuestra salvación y en vuestro galardón, porque vuestro desengaño será muy doloroso cuando os presentéis en espíritu, porque encontraréis que en realidad no supisteis labraros ningún galardón. 23. Para que mejor comprendáis lo que quiero deciros, os doy el siguiente ejemplo: Existen y han existido siempre hombres y mujeres que han procurado hacer obras de caridad entre sus hermanos y que, sin embargo, cuando llegan ante Mí, no me han hecho presente méritos para su felicidad espiritual: ¿A qué se debió esto? ¿Podéis concebir que ellos hayan sido víctimas de una injusticia por parte de su Padre? La respuesta es sencilla, discípulos: No pudieron recoger un bien para sí, porque sus obras no fueron sinceras, porque cuando extendieron su mano para dar algo, nunca lo hicieron movidos por un verdadero sentimiento de caridad hacia el que sufre, sino pensando en sí mismos, en su salvación, en su premio. A unos les movió el interés, a otros la vanidad, y esa no es caridad verdadera porque no fue sentida ni desinteresada y Yo os digo que el que no lleva sinceridad y amor, no está sembrando la verdad ni está labrándose un galardón, 24. La caridad aparente podrá proporcionaros en la Tierra algunas satisfacciones que provengan de la admiración que despertéis y de la adulación que recibáis, pero lo aparente no llega a mi Reino, ahí solo llega lo verdadero. Allí todos llegaréis sin poder ocultar la menor mancha o impureza; porque antes de presentaros ante Dios os habréis despojado de mantos, coronas, insignias, títulos, y todo cuanto al mundo pertenezca, para presentaros delante del Supremo Juez como simples espíritus que van a responder ante el Creador de la misión a ellos encomendada. 25. Comprended que sois el pueblo que viene caminando desde el Primer Tiempo; juntos ahora en una sola voluntad y así podréis ver mis prodigios y decir Dios nos ha perdonado, el Señor derrama su amor sobre nosotros. 26. Unos veáis en la envoltura de un niño, otros en la de un mancebo o en la de una doncella y otros en un anciano; ahí sólo mi mirada puede descubriros, sólo Yo sé la carga que cada uno trae y la expiación que está cumpliendo. Los cardos que se han clavado en vuestros pies sólo Yo los veo y es mi amor quien los aparta, para sanar luego vuestras heridas. 27. Quiero que sea mi palabra que recibiréis hasta 1950, la que os una a todos, que no sea el dolor; pero mientras digáis: “En tal lugar no es verdad lo que se entrega”, estaréis cultivando en vuestro corazón la semilla de la división y de la discordia. Vuestro orgullo y vuestra vanidad os hacen sentiros superiores y primeros entre los demás y de esa manera no estáis imitando al Divino Maestro. El Verbo, siendo uno con el Padre, se hizo hombre por amor a los pecadores y vosotros no sabéis renunciar a vuestro orgullo, a vuestra falsa personalidad para amar a vuestros hermanos, como Yo os lo he enseñado. 28. Para comunicarme con este pueblo, he tenido que humanizar mi voz haciendo uso de un portavoz humano, el cual ni siquiera es limpio de entendimiento y corazón. Vosotros juzgáis los actos de vuestros hermanos y si los encontráis imperfectos, les desconocéis y os alejáis de ellos, y Yo os pregunto: ¿Esa es la enseñanza que os he dado? Como a un nuevo Lázaro he dicho a este pueblo: “Levántate y anda”, mas la vida que le he entregado ha sido para que la consagre a amar y servir a sus semejantes, pero no habéis tratado de imitar la mansedumbre del Cordero, sois reacios de cerviz, duros de corazón y por eso hay guerras y división en vuestro seno, imitando con ello a los pueblos que en guerra se encuentran. Recordad que os he dicho: “No juzguéis a vuestro hermano, porque a su tiempo vendrá vuestro Dios y Señor a juzgaros”. No imitéis los malos ejemplos de los hombres, imitad a vuestro Maestro. Tenéis un ejemplo perfecto que os sirve de lección en vuestra marcha de evolución hacia la Ciudad Prometida en donde os espera el amor de vuestro Padre. 29. ¿Queréis que surjan entre vosotros aquellos profetas del Primer Tiempo, que entre lamentaciones por calles y plazas os amonestaban, para que hicieseis penitencia y os arrepintieseis de vuestras faltas? De cierto os digo que les juzgaríais extraviados de la mente y no les creeríais. Mas algunos se levantarán hablando a las multitudes en los pórticos de los templos y recintos, en donde los hombres se congregan a elevarme culto, descubriendo la falsedad de los ídolos y proclamando el culto que Dios quiere de sus hijos. 30. Aquí entre vosotros, cada portavoz, facultad o vidente, ha sido un profeta; sus voces unidas en una sola se han elevado para enseñar a este pueblo el camino por medio de la oración, la práctica de la caridad y el culto a través de vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. ¿Cómo es que perdéis a veces el camino cuando éste está trazado con sangre de amor divino? ¿Es posible que los confundáis con los caminos que con sangre de homicidios han trazado los hombres? 31. Vuestra conciencia sabe cuánta razón tengo para hablaros así, más vuestro corazón se resiste y cree que os hablo con excesiva dureza; entonces, llenos de arrepentimiento y de llanto me preguntáis si vosotros seréis de los que vayan a dejar manchado este camino o a llenar de dolor el corazón de vuestros hermanos. Yo os digo que no os confundiréis, porque mi camino es claro y luminoso y quien abre sus ojos y le busca, pronto le encontrará. 32. Yo levantaré mi palabra y más tarde vendrán hombres de tierras distantes a preguntaros si fue verdad que Dios vino entre vosotros a hablaros como Maestro. ¿Qué contestaréis entonces y cuál será vuestro testimonio? 33. Tiempo ha que estoy llamando a vuestro corazón y por eso decía que me tenéis cerca, mas no me habéis abierto sus puertas para que Yo pase a morar en vuestro interior. He permanecido fuera llamando pacientemente. 34. Uno de los defectos más graves es el de la hipocresía; no pregonéis amor mientras no seáis capaces de amarme en vuestros semejantes. ¡Cuántos de los que han juzgado el beso de Judas no quieren ver que ellos han dado el beso de aparente fraternidad a su hermano y por su espalda le han traicionado! Cuántos de los que dicen estar sirviendo a los necesitados los veo entregando a cambio de monedas, la luz, la verdad, la caridad. ¿Por qué cuando alguien os ha atemorizado con sus preguntas, habéis hecho como Pedro en sus momentos de flaqueza: negarme y afirmar que en verdad ni siquiera me habéis conocido? ¿Por qué teméis a la justicia humana y no teméis a la mía? En verdad os digo que entre la justicia divina y vuestros pecados, se interpone la intercesión de María, vuestra Madre Celestial, que siempre ruega por vosotros. 35. Vengo enseñándoos a guiar a las multitudes, aun cuando ya desde el Segundo Tiempo os había mostrado cómo conducirlas sin que se fatigasen, reanimándolas con la dulzura de mi palabra, sustentándolas en el desierto y haciendo pródigos para encender la fe en sus corazones. 36. Os he dicho que para el año 1950 terminará mi comunicación que he tenido con vosotros a través del entendimiento del portavoz; mas también os digo que antes de levantarla, habrá portavoces que por su impureza y falta de espiritualidad, Yo cerraré sus cerebros antes del tiempo señalado; mas esto será para que no confundan a nadie con lecciones que no contengan mi verdad. 37. Mi luz ilumina, mas no ciega ni turba; Yo soy la Verdad. Analizad esta palabra y esta manifestación y vuestra conciencia os dirá si ella os enseña la verdadera vida. 38. Recordad que son dos las eras que con anterioridad ha vivido esta humanidad. La primera iluminada por la luz del conocimiento sobre la Ley Divina; la segunda fortalecida con las lecciones de amor divino que os diera en Jesús. Ya comienza un nuevo tiempo a enviar sus luces sobre los hombres y sin embargo, éstos aún siembran y cosechan la semilla del mal, se destruyen unos a otros, se causan daños y luchan a muerte hermano con hermano. 39. Siglos y más siglos han transcurrido y aún no se cansan los hombres de sembrar y recoger tanto mal, ni se han cansado de hacer que se derrame tanto llanto, ni de regar la Tierra con la sangre humana, ¿Hasta qué grado de amargura querrán beber el cáliz del dolor que los detenga en su incesante carrera y vuelvan al camino verdadero? No quiere vuestro Padre que bebáis los residuos que quedan en el fondo de ese cáliz; sin embargo, eso es lo que vais buscando con vuestra soberbia y vuestros odios. 40. Pueblo amado, mirad que la humanidad se encuentra hambrienta de paz. ¿Por qué no os preparáis para que con vuestras obras de amor le llevéis la buena nueva, levantándola a la fe y a la vida verdadera? ¿Por qué no tenderle una mano fraternal, noble y sincera, invitándola a la reflexión y a la oración? 41. Cierto es que tropezaréis con el orgullo de los científicos que creen saberlo y dominarlo todo, que creen haber descubierto el secreto de lo infinito; pero con cuánta sabiduría y justicia voy a tocarles y ese será el instante en que este pueblo, que ya sabrá testificar de mi Doctrina, hablará del espíritu, de la vida eterna y del conocimiento de la comunicación espiritual con Dios; hará llegar su voz a las naciones, y ese testimonio será como semilla fecunda que caiga en tierra fértil. 42. Los hombres abrirán sus ojos espirituales a la luz, mas en verdad os digo que antes de que eso sea, habrán de recibir aún muchas pruebas de la Naturaleza con las que se sorprenderá y se estremecerá la humanidad. 43. Cuando todo esto haya sido, se presentará la justicia inexorable de Dios poniendo punto final a tanta profanación y a tan desmedido orgullo. 44. Pasad la dura prueba; muchos de los que me habían olvidado se acordarán de orar y muchos que creyeron que para descubrir y conocer los misterios de la Naturaleza, era indispensable renunciar a toda creencia espiritual y a todo culto hacia Dios, se convencerán de su error, mi luz les estará bañando e inspirando lo que sus pobres inteligencias nunca hubieran encontrado. 45. Han sido los hombres de ciencia muy ingratos, porque se han olvidado de quién hizo todo lo que hoy les enorgullece, por creer que ellos lo han descubierto. 46. Necios y torpes han sido también, porque se han llenado de soberbia y superioridad creyendo haber penetrado en el conocimiento de la Creación, cuando en realidad sólo superficialmente la conocen. 47. En el Arcano de Dios nadie penetra, a menos que Él tenga a bien revelar a sus hijos algo de su contenido; esto debe haceros comprender que quien aspire a conocer lo que el Señor guarda en su Arcano, le será menester buscarlo por el camino de la humildad, del amor y de la espiritualidad. 48. El supremo conocimiento no está reservado a los hombres de mente desarrollada, sino a los hombres de espíritu elevado. 49. Bastaría que vosotros, testigos y oyentes de esta palabra, dieseis a conocer esta Doctrina sobre la cual los hombres no han reflexionado, para que ellos, iluminados por su conciencia, presintiesen mi verdad en vuestras palabras 50. Necesito hombres de buena voluntad, hombres fuertes y leales, sensibles al dolor ajeno y celosos del cumplimiento de mi Ley, para que en calidad de mis enviados traspasen fronteras, crucen países y vayan sembrando y extendiendo el conocimiento de este mensaje divino, hombres que vayan a explicar el porqué de las pruebas, de mi justicia, de las guerras, de la destrucción y el dolor, que además enseñen la forma segura de encontrar la paz y la salud, ya sea del espíritu o de la materia. 51. De este pueblo surgirán los heraldos, los profetas de mi Nueva Palabra, los labriegos y sembradores de esta Doctrina de amor y espiritualidad, por lo que entre vosotros deberá haber purificación y justicia. 52. Aquella manifestación de mi espíritu prometida por Mí en el Segundo Tiempo, es ésta que estáis presenciando, pueblo, ved que se aproxima ya su final. Aprovechad cada una de mis lecciones porque después de 1950 no volverán a escucharse bajo esta forma. La hora está fijada y mi voluntad es irrevocable. Si Yo no cumpliese mi palabra, dejaría de ser vuestro Padre, porque descendería al plano en que vibran los hombres, que hoy afirman un concepto y mañana se traicionan a ellos mismos. 53. En los designios de Dios no puede existir variación alguna, porque conociendo el futuro, no puede equivocarse. 54. Dios todo lo tiene previsto desde el principio, con suma justicia y perfección. 55. Comprended esto que os digo, para que también vosotros sepáis ser firmes en vuestras obras como os lo ha enseñado vuestro Maestro. 56. Os estoy hablando desde la nube radiante de luz que contemplaron en Betania mis discípulos del Segundo Tiempo y que ahora han contemplado los videntes. En verdad os digo que ni aquellos que me vieron partir entre nubes, comprendieron el significado de aquella manifestación. Tampoco los que en este tiempo me vieron descender en espíritu entendieron el significado de esa nube, hasta que mi palabra todo os lo vino a explicar y mis enviados espirituales os lo hicieron comprender con su palabra amplia y clara. También los discípulos del Segundo Tiempo en los instantes de contemplar la ascensión de su Maestro, sin comprenderla, tuvieron la presencia de un ser espiritual que les explicara que ese Jesús a quien habían visto ascender entre nubes, el mundo lo vería descender de la misma manera, es decir, en Espíritu en un nuevo tiempo. 57. Esta manifestación es el cumplimiento de aquella promesa, oh pueblo; si a alguno de mis hijos le parece demasiado pobre la forma en que he venido, es porque no ha sabido elevarse espiritualmente para poder contemplar la luz radiante con que mi Espíritu ilumina la Nueva Era. 58. También en el Segundo Tiempo muchos hombres que soñaban con la venida del Mesías prometido, se sintieron defraudados cuando contemplaron la humildad de Cristo y por eso me negaron. No pudieron ellos descubrir a través de la pobreza exterior de Jesús la presencia del Reino de los Cielos, del Reino de la Luz y la Verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 76 1. Es día de gracia para vosotros. Venís a escuchar mi amorosa palabra que inunda de amor a vuestro corazón. Os estremecéis de júbilo al pensar que sois los precursores de aquellas generaciones de discípulos mios que están por llegar a la Tierra; entonces confesáis delante de Mí que sois torpes y débiles para desempeñar una misión que sea digna de Mí. Dudáis porque no me habéis comprendido, mas Yo no os enviaría a cumplir tan delicado cargo mirándoos débiles como estáis en estos instantes. Mis enseñanzas descienden día tras día a vosotros para doctrinaros y fortaleceros, para que una vez que estéis firmes en vuestra fe, enviaros a la lucha. 2. Si alguno piensa que los pecadores no son dignos de que Yo venga a salvarles, de cierto os digo que ese no me conoce. Yo no quiero la muerte para ninguno de mis hijos y una vez más estoy dispuesto al sacrificio para salvarlos y llevarlos a la verdadera vida. Comprended que no es posible que exista un ser que habiendo sido creado para determinado fin logre hacer variar la voluntad del creador, y vosotros fuisteis creados para elevaros hasta Mí por el camino de la verdad. Ese camino es el que han perdido los hombres con su materialismo y es el que vengo a trazaros nuevamente con mi amor. 3. Haré que esta humanidad, a semejanza del pueblo de Israel, rompa las cadenas de la esclavitud y se encamine a la falda de la montaña en donde escuchará mi voz que le señalará el camino de la Tierra Prometida. 4. No concedí a toda la humanidad la gracia de escuchar mi palabra en este Tercer Tiempo; lo hice con aquellos que podían sentirme y creerme bajo esta forma. Esta manifestación, esta palabra, servirá de preparación para que toda la humanidad sienta más tarde mi presencia bajo una sola forma: la espiritual. 5. No temáis pueblo, tened la seguridad de que no estaréis solos en esa hora porque la Naturaleza hablará y los elementos darán testimonio y cumplimiento a mis profecías para que la humanidad reconozca que éste es el Tercer Tiempo, el de la manifestación del Espíritu Santo. 6. Mi justicia pasará sobre toda criatura y tocará a todo ser humano, como en aquel tiempo el ángel del Señor pasó sobre Egipto dando cumplimiento a mi justicia, salvándose de ella tan sólo los que habían señalado su puerta con la sangre del cordero. 7. En Verdad os digo que en este tiempo será salvo todo aquel que vele y tenga fe en la palabra y en las promesas del Salvador, el Cordero Divino que se inmoló para enseñaros a orar y a cumplir con perfecto amor la misión de vuestra restitución, porque mi sangre, como un manto de amor, lo protegerá; mas el que no velase, el que no creyese o blasfemase, ése será tocado para que despierte de su letargo. 8. El año 1950 se acerca y pronto llegará el tiempo de justicia de que os hablo, el tiempo de la lucha de la luz contra la tiniebla. Preparaos pueblo, velad y orad, sentid el dolor de vuestros hermanos. Mirad cómo van enfermando las envolturas y el espíritu lleno de angustia por los peligros que lo acechan, busca un faro que lo ilumine y un bálsamo que cure sus males. Yo os he preparado para que seáis pastores de esas ovejas perdidas y las acerquéis a Mí para limpiar su espíritu, sanar su cuerpo y prepararles su camino inspirándoles el amor y la rectitud para que den principio a una nueva vida. 9. Mi luz ha aparecido en esta Tierra y se extiende por doquiera, congregando en torno mío a mis hijos de todas las razas y creencias. Vosotros que ahora oís mi palabra, habéis recobrado vuestros dones, habéis sanado y estáis llenos de fortaleza. Cuando la humanidad conozca esos sucesos, os llamará privilegiados, os pedirá que le deis un poco de esta verdad que os he revelado y escuchará ansiosa vuestras palabras. Hay muchos que debiendo estar ya leyendo en este libro, han retardado su llegada y vendrán cuando mi palabra haya cesado; mas para entonces estaréis preparados y les enseñaréis con amor como Yo os he enseñado a vosotros. 10. No temáis a las tinieblas en que viven vuestros hermanos, ni a la lepra, ni a la espada de su lengua. Se acercarán a vosotros, reacios los unos, otros compresivos; a todos les enseñaréis con caridad. Yo os he hablado con amor y mis palabras han sido una caricia y un consuelo para todos mis hijos. Me he presentado ante grandes multitudes sin mirar que unos creen y otros niegan mi palabra. He venido a cultivar el corazón humano sin distinción alguna; este riego de mi amor lo fecundará y en corto tiempo la vida del hombre se transformará. Después de que mi palabra haya cesado quedaréis vosotros como mis discípulos y seguiréis mis pasos testificando con vuestras obras la verdad de mis lecciones. 11. Quiero hacer de vosotros un pueblo fuerte, luchador, que venza los obstáculos y llegue hasta el fin de su misión para conquistar el galardón que le he prometido. Cuando os he ungido, he hecho que reconozcáis vuestros dones y habéis quedado preparados para la gran jornada. No sometáis a prueba esos dones; antes bien creed en ellos y no faltéis a la fe. No me probéis a Mí, porque si esto hiciereis Yo siempre demostraré quién soy; mas si Yo os sometiera a prueba, flaquearíais. 12. Si queréis sanar a los enfermos, hacedlo en mí nombre llevando con humildad vuestra misión. Cuando Yo señale el término de la vida de vuestros hermanos, no me pidáis que alargue su existencia; convertíos en guías de esos espíritus que son llamados al Más Allá y a los cuales confío a vuestra caridad; mas cuando tengáis que devolver la salud del cuerpo, sentid el dolor de vuestro hermano y recurrid a vuestros dones, aconsejando y dando fortaleza y vuestro amor hará prodigios. 13. Me hacéis presente a los corazones que por su insensibilidad no han recibido mi Doctrina; revestíos de paciencia, que si tenéis fe en mi palabra sembraréis esta simiente en todos los corazones y Yo concederé a vuestra porción las pruebas necesarias para su convencimiento. 14. Quiero que recordéis siempre mis lecciones porque no he venido a hablar en el desierto, sino a depositar mi luz en vuestro espíritu y corazón. Pensad que si vosotros desperdiciáis mis enseñanzas, hay muchos hambrientos que me esperan ha mucho tiempo porque saben que he de venir a corregir todos los errores. 15. Mis escogidos están diseminados sabiamente en todas las naciones; todos tienen un encargo mío que cumplir. Algunos vendrán a esta nación, movidos aparentemente por causas materiales: unos en busca de trabajo, otros de tranquilidad; para ese tiempo quiero que estéis preparados, que ya seáis mis discípulos. Sólo así será creída mi palabra, por el ejemplo y la fe que el pueblo sepa dar a sus hermanos. 16. Yo soy el administrador divino que os enviará a tiempo a esparcir la semilla, mas no quiero oír de mis discípulos estas palabras: Maestro, me habéis dicho que la tierra estaba preparada y limpia y he encontrado espinas y piedras en las que he tropezado. Y Yo os respondo: No os he ofrecido un camino florido, os he dicho que es el mismo que recorrió Jesús en el Segundo Tiempo y después de El todos sus discípulos. 17. Todos podéis seguirme porque estáis limpios. Antes de atraeros a Mí, os he purificado, por lo tanto, sois dignos de esparcir mi simiente en el corazón de vuestros hermanos; las tierras están dispuestas y preparadas porque el Espíritu de Elías ha sido en este tiempo como el sonido de una campana que ha despertado a todo el que duerme. Todos los que os recreáis oyendo mi palabra, habéis sido tocados por la gracia de aquel pastor espiritual. En verdad os digo que cuando os veo reunidos escuchándome hay gozo en Mí, y cuando no os acercáis al árbol a comer de su fruto, hay tristeza en vuestro Padre. 18. He venido a congregaros en este pueblo, tiempo ha disperso en el mundo; he venido a reunir a las doce familias para luego hacer de ellas una sola y enviarla con una misión de paz entre la humanidad; mas cuando contemplo la ingratitud entre estos hijos no puedo menos que sentir dolor y tristeza. 19. Vengo a confiaros el árbol de la Vida Eterna cuyo fruto dulcísimo es salud, alegría y paz. He dejado que los hombres cultivasen árboles y he visto que la mayoría de sus frutos han sido amargos y de ellos han hecho comer a la humanidad. 20. Mi palabra ha tropezado con vuestro egoísmo, por eso os he dicho que lo que os estoy entregando es para que a su vez lo hagáis del conocimiento de vuestros hermanos, pero vosotros sólo queréis recrearos con mis manifestaciones sin contraer deberes para con los demás; mas el Maestro no os ha llamado para enseñaros lecciones inútiles, ha venido a deciros que aprendáis esta divina lección para que más tarde la aprovechéis en vuestra vida llevándola a la práctica con vuestros semejantes. Yo os revelo en este instante que vuestro espíritu tiene una deuda atrasada con todo aquel que llega a vosotros con un sufrimiento, con una necesidad o con una petición. Mirad con cuánto amor los pongo a vuestro paso para que cumpláis vuestra restitución haciéndolos objeto de vuestra caridad. 21. Tiempo ha os estoy hablando para formar en el seno de este pueblo un nuevo apostolado. Generación tras generación ha escuchado mi palabra y aún no descubro a los que por su firmeza sean los cimientos de mi templo. 22. El año 1950 tendrá que sorprenderos y al no escuchar ya mi palabra os sentiréis como huérfanos. 23. Mi justicia tendrá que tocaros hasta que comprendáis que tenéis que reuniros y formar un pueblo lleno de armonía y fraternidad. Esos tiempos se avecinan y ahora que aún hay oportunidad en que podéis prepararos con amor os digo: no esperéis dormidos a que llegue esa hora. 24. Os parece difícil la unificación e imposible vuestra reconciliación y fraternidad con todos los pueblos de la Tierra; de cierto os digo que los hombres llegarán a reconocerse y a amarse. 25. Cuando los hombres sometan su libre albedrio a la conciencia y obren de acuerdo con la voluntad divina, sentirán que la carga de la vida se hace ligera y que nada fatiga al cuerpo ni al espíritu. 26. ¡Cuánto anhela el padre que todos os sintáis delante de Mí como hijos y no como reos! Siempre que dejáis la Tierra y os presentáis a darme cuentas del cumplimiento de vuestra misión, os sentís abatidos bajo los cargos que os hace vuestra conciencia, y ya es tiempo de que lleguéis entonando un himno de triunfo y de gozo para que podáis decir a vuestro Padre. Señor, todo está consumado. 27. Si el camino hubiese sido amplio ya hubiese llegado toda la humanidad hasta la cumbre; pero como el camino ha sido de pruebas y la puerta estrecha, ha sido menester hacer méritos para poder penetrar en él. 28. Es imposible que desde este mundo tratéis de imaginar lo que es y cómo es mi Reino, el Cielo y la Gloria. Quiero que os baste saber que es un estado de perfección del espíritu desde el cual ve, siente y comprende la vida maravillosa del espíritu que hoy no podéis comprender ni concebir. 29. Os digo que ni los espíritus que habitan en planos más altos que aquél en que vivís, conocen la realidad de aquella vida. ¿Sabéis lo que es vivir en el seno del Padre? Cuando habitéis ahí, entonces podréis saberlo. Sólo un vago presentimiento, una leve intuición de aquel misterio cruzará fugazmente por vuestro corazón como un aliciente en vuestro camino de evolución, 30. Venid al Padre por el camino estrecho del amor, que es caridad, que es perdón, que es humildad y apartaréis de El su tristeza. 31. Pueblo, os he visto llorar por el mundo. ¡Benditos seáis! Comienza vuestro corazón a sentir el dolor ajeno. Os he contemplado en el silencio de la noche elevando vuestro pensamiento hacia Mí para pedirme la paz y el bálsamo para la humanidad. En verdad os digo: ¡No sabéis cuánto alcanza el mundo por vuestra oración! 32. No temáis no llegar a conocer en esta vida el resultado de vuestras peticiones y de vuestras lágrimas por aquellos a quienes ni siquiera conocéis. El cincel del dolor está puliendo vuestro corazón v mi palabra os inspira a cada instante la caridad. Hoy comprenderéis la fuerza que poseéis por el pensamiento, así como por otros dones que hasta ahora no habéis cultivado. Dentro de vosotros existe una vida aún desconocida. 33. ¿Imagináis el dolor de un espíritu cuando al retornar al valle espiritual se da cuenta de que no supo cumplir su misión en el mundo, ni revelar a la materia sus dones y atributos? En este tiempo vengo a entregaros nuevamente mis lecciones, aunque en la Doctrina que os di en el Segundo Tiempo ya os las había dado, mas entonces no podíais analizarlas. Todo aquello que no acertabais a comprender lo considerabais misterio y sobre ello extendíais un velo. Ese velo es el que ahora vengo a desgarrar con mi luz para que los misterios os muestren su esencia. 34. He aquí por qué os he dicho que no conocíais la fuerza del pensamiento. Hoy os digo que el pensamiento es voz y es oído, es arma y es escudo. Lo mismo crea que destruye. El pensamiento acorta la distancia entre los ausentes y encuentra a los que había perdido. Conoced vuestras armas antes de que la lucha comience; el que sepa prepararse será fuerte e invencible. No será necesario que esgrimáis las armas homicidas. Vuestra espada será el pensamiento limpio y puro, y vuestro escudo la fe y la caridad. Aún en el silencio resonará vuestra voz como mensaje de paz. 35. Esta es la lección que vengo a enseñaros ahora y en verdad os digo que mis palabras no se perderán, así como no fue inútil una sola gota de la sangre derramada en el Calvario. Del tiempo que os he dado para vuestra vida material, os estoy quitando unos instantes por los cuales podéis alcanzar la vida eterna. Estos momentos no tienen precio. 36. Ni siquiera os exigí que creyeseis en Mí; cuando llegasteis fui Yo quien se adelantó a daros pruebas sanando vuestros males del cuerpo, dando paz a vuestro espíritu o algo que creíais inalcanzable. Después, cuando habéis creído en Mi y os habéis entregado con fe al cumplimiento de mi Ley, he señalado a cada quien su misión para que no se equivoque de camino, para que sólo tome lo que le corresponde y entregue a sus hermanos la caridad y el amor como Yo he venido a hacerlo en vosotros. 37. ¿Por ventura creéis que todos los que enseñan son maestros? ¿Creéis que todos los que se nombran ministros de Dios, son enviados míos o sea que Yo les he dado la misión que están desarrollando? ¿Creéis que todos los que reinan, gobiernan y mandan en el mundo poseen los dones necesarios para cumplir esa misión? No pueblo. Cuán pocos son los que desempeñan el cargo que en verdad les ha sido confiado. Mientras unos usurpan un puesto que no les corresponde, los que deberían desempeñar o se ven humillados y postergados. He tenido que venir nuevamente como Maestro a enseñaros, Yo que soy vuestro Dios, a ofreceros la comunión espiritual y Yo que soy vuestro Rey a gobernaros para encauzar a vuestro espíritu en el sendero de evolución. 38. Ayer sólo almacenabais palabras que nadie os enseñaba a comprender o a interpretar y que sólo os llenaban de confusión. ¿Quién de vosotros, después de recibir mi palabra como una semilla y el rocío fecundador de mi luz que lo explica todo, cree aún en el fuego eterno del infierno? Ninguno. Hoy sabéis que no será el temor al castigo lo que os hará cumplir mi Ley, sino vuestro amor, nacido en lo más profundo del corazón. Aquellos tiempos en que vuestro espíritu temblaba ante la justicia de un Dios terrible e inexorable, han pasado. Erróneamente se ha interpretado lo que en sentido figurado os revelé en tiempos pasados. Lo que debéis saber es que cuando la conciencia de un pecador logra apartar al espíritu de su materialismo y le señala todos sus errores, la comprensión de su ingratitud le hará arrepentirse y la vergüenza que sufra será tan intensa que os parecerá débil junto a ella, la falsa idea del fuego material como elemento purificador del espíritu. 39. La conciencia es la luz de Dios y esa luz es fuego de amor que consume toda impureza. He ahí el fuego en el que se funde de nuevo el espíritu, para levantarse otra vez lleno de luz. 40. También os digo que así como existe ese fuego en la conciencia que no es fuego material, también existen en el espíritu tinieblas y soledad que no son como las que tenéis en el mundo, ni como las imagináis. 41. ¿Cómo habéis podido creer que en el día del juicio resuciten los cuerpos de los muertos y se unan a sus espíritus para penetrar en el Reino de Dios? ¿Cómo podéis interpretar así lo que en otros tiempos se os enseñó? 42. La carne es de este mundo y en él queda, mientras el espíritu se levanta libre y vuelve a la vida de donde brotó. “Lo que es nacido de la carme, carne es; lo que es nacido de mi Espíritu, espíritu es”. La resurrección de la carne es la reencarnación del espíritu y si unos creen que esa es una teoría humana y otros creéis que es una nueva revelación, de cierto os digo que esta revelación comencé a darla a conocer al mundo desde el principio de la humanidad; prueba de ello podéis encontrarla, en el texto de las Escrituras que son un testimonio de mis obras. 43. Mas en este tiempo ha llegado esta revelación a vuestro espíritu en un grado mayor de evolución y en breve será tenida en justicia como una de las leyes más justas y amorosas del Creador. Desechad la creencia que teníais acerca del “Día del juicio”, que no es un día de los vuestros, porque es un tiempo, y el fin del mundo no es el del planeta en que vivís, sino el de la vida egoísta que sobre él habéis creado. 44. En verdad os digo: Vivís en el día del Señor, estáis ya bajo su juicio. Vivos y muertos están siendo juzgados; actos pasados y presentes son pesados en esta balanza. Abrid vuestros ojos para que seáis testigos de que por donde quiera la justicia divina se hace sentir. 45. Ahora es cuando debéis permanecer fuertes porque la tempestad se ha desencadenado y las tentaciones os acechan a cada paso. Dejad la Sodoma y Gomorra, ciudades pecadoras, y no volváis vuestro rostro, porque ellas os están invitando y ya que os libertasteis, no volváis a caer en su seno, no sea que luego no tengáis fuerzas para separaros de ellas. Id sin deteneros en pos de la ciudad de paz, aquella que llegará a establecerse en vuestro corazón cuando el tiempo sea llegado. 46. ¿Cuánto durará el juicio? No lo sabéis; más de cierto os digo que el tiempo de purificación será acortado por mi caridad divina. Ancianos que lloráis porque vuestra razón os dice que no veréis en la Tierra el triunfo de mi Ley, en verdad os digo: ¿Quién puede aseguraros que no volveréis para entonces al mundo, a ser testigos de la venida de mi Reino y a dar un paso más en el camino? A los que no volviesen les digo que Yo les haré contemplar desde el Más Allá el triunfo de mi justicia y la voz y la presencia de esos seres será sentida en la Tierra. 47. Una nueva lección os he entregado; con ella he destruido conceptos erróneos porque habíais materializado enseñanzas anteriores. Ved que os hablo en múltiples formas; una misma lección os la enseño de distintas maneras, para que ninguno se quede sin comprender mi palabra. Tened en cuenta que ni vuestro espíritu ni vuestro entendimiento tienen el mismo grado de evolución en todos los que venís a escucharme. Yo sé lo que cada quien necesita, por eso humanizo y limito mi palabra hasta hacerla comprensible a todos y a cada uno de mis párvulos. 48. Después de entregaros mi lección y a fin de que vuestro análisis sea acertado y justa vuestra interpretación, os envío a mis emisarios espirituales, mensajeros y explicadores de mi palabra, para que os ayuden en vuestro estudio y encontréis la esencia de mis revelaciones. 49. Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu. 50. Quienes den a mi Obra la importancia que ella encierra en este Tercer Tiempo y se profundicen en el análisis de mi palabra, verán el florecimiento y el desarrollo de muchos dones que estaban latentes en su ser. Benditos sean los que despierten ante la voz de su Señor, porque al levantarse a cumplir su misión, se percatarán de que no son parias ni menesterosos como habían creído y sabrán, además, que nunca estuvieron olvidados por su Padre. 51. El que por necedad, incredulidad o materialismo, no desarrolle en este tiempo sus dones y potencias espirituales se verá a cada paso sorprendido por los grandes acontecimientos y las pruebas destinadas a manifestarse en esta era; por eso os digo: preparaos, velad y orad, poned alerta a la humanidad. 52. ¿Habéis observado en vosotros vuestro despertar espiritual? ¿Estáis convencidos de que verdaderamente os encontrabais durmiendo? Pues haced con vuestros hermanos lo que mi palabra ha hecho con vosotros y estaréis en condiciones de iniciaros en la comunicación de Espíritu a espíritu. 53. Cuando habléis de Mí y entreguéis vuestro testimonio, hablad claro para que a ninguno confundáis. ¿Por ventura vine oculto tras el misterio o envuelto en sombras? Es verdad que he venido en Espíritu, invisible a vuestros ojos humanos, pero espíritu no significa misterio ni tiniebla, sino luz, verdad y claridad para quien sabe observar con buena fe y analizar con buena voluntad. 54. A este pueblo que ha sido testigo de mi comunicación por el entendimiento humano, le hago saber que para que el tiempo que a este estudio ha dedicado y la lucha que ha sostenido para permanecer firme entre las multitudes tengan mañana un fruto digno de sus méritos, es necesario que cuando esta palabra cese de vibrar a través del portavoz haya acumulado en su corazón todas mis enseñanzas, a fin de que esté en aptitud de testificar esta verdad. 55. Mi pueblo me dice en su corazón: Maestro, durante muchos años hemos escuchado tu divina palabra sin lograr llegar al fondo de tu enseñanza. ¿Cómo podremos alcanzar la preparación que nos pides en los escasos años que nos restan de escucharte? Y Yo os digo que si no habéis llegado a comprender mi revelación ha sido porque os ha faltado preparación y meditación para lograr el mejor análisis de las lecciones que os he venido entregando. 56. Voy a concederos una gracia por medio de la cual podréis llegar a extraer toda la sabiduría que os he dado en mi palabra; pero no creáis que esa gracia consiste en prolongar mi estancia entre vosotros, no; ¿Qué objeto tendría permanecer por más tiempo después de haberlo dicho todo y de habéroslo legado en los escritos? Aquella gracia de que os hablo la tendréis inmediatamente después de que mi palabra haya dejado de vibrar en 1950; entonces os concederé un tiempo para que os consagréis a la lectura de las innumerables lecciones que os di; haréis una meditación concienzuda y un estudio profundo que os ayudará a descubrir toda la esencia que el Verbo vertió en su comunicación con los hombres. 57. Con ese estudio iréis espiritualizándoos y adelantaréis en conocimiento y preparación. Entonces exclamaréis regocijados: Señor, bendito seas, porque nos diste la oportunidad de aprovechar aquel caudal de luz que nos trajiste y que ya se iba alejando de nuestro corazón. 58. Este es el Tercer Testamento del Único Dios que se ha manifestado a los hombres en tres formas o fases distintas. 59. No podréis negar que durante el tiempo de mi comunicación estuvieron con vosotros mis complacencias, aunque también estuvo presente mi justicia; todo ello os ha ayudado a comprender que verdaderamente se trataba de una revelación divina y que es cierto que una nueva era se ha iniciado para la humanidad. 60. ¡Oh naciones benditas, aunque no sintáis la cercanía de mi presencia, ni os deis cuenta de que habéis penetrado en el nuevo tiempo que es de luz y de justicia, Yo os doy mi amor, mi perdón y mi bendición! ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 77 1. Bienvenidos seáis labriegos amados que os habéis convertido en mis compañeros de lucha y de trabajo. 2. Gozosos vienen a ofrecerme el fruto de su labor los que han abrazado con amor esta cruz porque son felices sabiendo que sirven a su Padre. Otros llegan tristes y cabizbajos ante Mí; son los que al oír que en la calle les llamaron herejes, traidores o brujos, se sintieron invadidos por el temor y la vergüenza y desde entonces se ocultan a las miradas de sus hermanos; y cuando llegan a hablar de mi Obra lo hacen brevemente con temor y titubeos. ¿Qué fruto podrán levantar estos corazones tímidos, y que paz podrá producirles el saberse discípulos de esta Doctrina? 3. Yo quiero que mis discípulos se sientan en todas las ocasiones, dueños de sí mismos; que testifiquen con sus obras de amor delante de sus hermanos la verdad de mi Doctrina y lleven su frente alta y la paz en su corazón porque todo ello será una prueba del firme convencimiento de la verdad que han abrazado un testimonio de fe y de dignidad ante sus hermanos. 4. A los débiles y temerosos vengo a hablarles con palabras que levanten su espíritu decaído y enciendan su fe. Vengo a convencerles de que nadie podrá presentarles en el mundo Doctrina más perfecta y espiritual que la que os he revelado en este tiempo. 5. Cuando esa certeza penetre en su corazón ya no se ocultarán de las miradas de sus hermanos, ni se avergonzarán, ni se quedarán callados. Levantarán su faz, pondrán en sus actos la luz que irradia mi enseñanza y no temerán al juicio de nadie porque estarán en paz con su conciencia. 6. Os he traído una lección y os la he explicado con palabras fáciles de comprender para que pronto la practiquéis; os he enseñado máximas que al quedar grabadas indeleblemente en vuestro corazón, podréis tenerlas presentes en cualquier instantes de vuestra vida para que cuando la humanidad llegue a pediros pruebas, vosotros sin titubeos y sin temor deis testimonio de mi verdad. 7. No he venido a ofreceros tronos, coronas ni tesoros del mundo, sino el conocimiento de los dones para el espíritu; mas en verdad os digo que uno solo de estos dones vale más que todos los reinos de la Tierra. 8. A vosotros os digo que aunque sepáis que lo que os he entregado es de infinito valor, no os envanezcáis por ello; tened presente que Yo, vuestro Rey, siendo el dueño de todo lo creado, he llegado humildemente y sin alarde ante vosotros. 9. El que quiera conocer mi Reino, habitar en él y poseer sus riquezas, que lo conquiste con amor y con humildad. 10. Mi espíritu invita a todos a venir en pos de mi Reino, no sólo a los habitantes de esta nación, sino a los hombres de todos los pueblos. Mi simiente está diseminada por todo el mundo, son los señalados con la sangre del Cordero, los que han llegado y seguirán llegando entre la humanidad dando la Buena Nueva, despertando a los hombres de su letargo y preparándoles el camino. Ellos levantarán tras de sí a las grandes caravanas para orientarlas hacia la espiritualidad; irán delante de los pueblos como aquella estrella que guio a los magos en el Segundo Tiempo indicándoles el lugar del nacimiento del Salvador 11. Dispuesto está que habré de manifestarme por conducto de cada uno de mis marcados y mis manifestaciones serán de luz, de poder y de consuelo. Serán mis precursores, mis profetas, mis inspirados, serán apóstoles de la espiritualidad doctores, guías y consejeros. Todo esto de que os hablo ya estaba escrito y previsto. 12. Aquí tuvisteis al enviado del Tercer Tiempo, por cuyos labios habló Elías, quien vino a preparar la Nueva Era; tuvisteis a los portavoces por cuyo conducto vibró mi palabra. En otras partes, bajo diversas formas, tendrán mi mensaje que habrá de ser para su preparación espiritual como la ha sido para vosotros esta comunicación. 13. Breve será el mensaje y una vez entregado los que lo recibieron tendrán que levantarse a darle cumplimiento con sus obras de amor. 14. La humanidad se unirá espiritualmente con esos mensajes porque la esencia de todos ellos será una sola: Mi Verdad. 15. Nadie cambie o altere el sentido de mis revelaciones para que llegada la hora de vuestro encuentro no vayáis a tropezar con diferentes interpretaciones. 16. Vosotros que estáis recibiendo una revelación clara y amplia, como lo es Mi Rayo de luz hecho palabra, sois en esta era los más responsables ante esta Obra y ante la humanidad. Bienaventurados los discípulos fieles a mi enseñanza, benditos lo que buscan afanosamente mi palabra porque en ellos habrá sabiduría. 17. Hay quienes asisten a mis manifestaciones por costumbre y mientras mi palabra habla a su corazón, sus pensamientos vagan por diversos sitios, ocupados cuando no en hondas preocupaciones, en aspiraciones superfluas. Yo os digo que no durmáis ante mi cátedra, porque no sabéis el instante en que os llame a cumplir una delicada misión. 18. Me preguntáis por qué he venido a comunicarme por conducto del ignorante y Yo os digo que su ignorancia estará en su mente inculta, mas no en su espíritu el cual se encuentra evolucionado. Algunos dirán: “Señor, con cuanta precisión se están cumpliendo vuestras profecías”. Otros con tristeza me dicen en su corazón que temen imitar al traidor de mis apóstoles obligados por el pesado fardo de preocupaciones y deberes que tienen en la Tierra. Mas Yo os digo: miradme a Mí que teniendo que atender a las necesidades de todos los mundos y de todos los seres que forman el Universo, aun desciendo entre vosotros para traeros una luz, una esperanza o una gota de bálsamo. 19. Os prometí en aquel tiempo volver a la humanidad y heme aquí para cumplir con aquella promesa aun cuando hayan pasado muchos siglos. Vuestro espíritu anhelaba mi presencia en su deseo de paz, en su hambre de verdad, en su ansia de saber, y mi Espíritu ha descendido para haceros oír una enseñanza de acuerdo con el tiempo en que vivís. ¿Cómo quieren los hombres seguir viviendo como hasta ahora lo han hecho? Ya no es tiempo de que sigan estancados espiritualmente, ni aletargados en la práctica de ritos y tradiciones. 20. La humanidad ya debería conocer mejor a su Padre, sentir en su corazón el dolor por sus semejantes y contemplar con los ojos del espíritu a los seres despojados de la luz que vagan por el espacio llenando de dolor y de sombra a sus hermanos encarnados para que les condujesen con sus oraciones al camino del adelanto espiritual. 21. A vuestra diestra y siniestra están los necesitados, también los muertos a la vida de la gracia y los dejáis pasar porque no sabéis qué hacer con ellos; mas si no sabéis qué hacer con uno de vuestros hermanos cuando miréis que se desatan las guerras mundiales y el dolor se multiplica y se desborda, ¿Qué vais a hacer? Os sentís insignificantes e impotentes para ayudar en algo a los que sufren. 22. Era menester que viniera Yo en este tiempo de dolor a recordaros enseñanzas olvidadas y a revelaros nuevas lecciones. No será necesario que lleguéis a hacer milagros como vosotros los imagináis. En verdad os digo que muchas veces hacéis milagros verdaderos que sólo Yo conozco, porque ni vosotros os dais cuenta de ello. 23. Sólo os pido que vuestra fe sea grande, que practiquéis la oración espiritual y que perseveréis en el bien y vuestros ojos serán testigos de grandes prodigios. 24. Prometí a la humanidad volver en otro tiempo y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. Tenía que venir nuevamente para concluir una enseñanza que a través de dos eras os había venido revelando y cuya última parte había sido reservada para este Tercer Tiempo. 25. No ha sido vuestro corazón el que me ha esperado, ya que carecía de conocimiento sobre la promesa de mi retorno debido a que mi palabra y mis profecías del Segundo Tiempo permanecen casi ocultas; ha sido vuestro espíritu el que me ha recibido porque él conservó mi promesa y supo sentir en el llamado de la conciencia la presencia del Creador apreciando la esencia de la palabra divina, cuando ella tocó las fibras de vuestro corazón. 26. Tiempo de complacencias ha sido éste, en el cual he querido que sintáis muy próxima la presencia de lo espiritual humanizando mi palabra, permitiendo hasta cierto límite la materialización del Mundo Espiritual y dejando que por medio del don de videncia contemplaseis algo del Más Allá y algo del futuro también. 27. Todas estas manifestaciones han deslumbrado momentáneamente a vuestra mente porque os encuentro desorientados. Oís mi palabra y aunque es clara no alcanzáis a comprender su significado; sabéis que esta Doctrina ha descendido de Mí, libre de toda influencia humana y sin embargo, le estáis mezclado cultos y prácticas propias de idólatras y de fanáticos; sabéis de sobra que esta enseñanza es espiritual y quisierais que fuese algo tangible o visible a los ojos materiales. 28. Os ha deslumbrado el torrente de luz que se ha desbordado sobre vuestro espíritu, no acertáis aún a encontrar la esencia de esta revelación; mas en verdad os digo que esta confusión será pasajera y que a medida que vayáis penetrando al fondo de mi palabra, iréis adquiriendo conocimiento de la verdad y espiritualidad de ella, tanto al interpretar la Doctrina como al practicarla. 29. No todo ha sido imperfecto e impuro; en vosotros ha habido algo que os ha permitido sentir el mensaje del Tercer Tiempo y ese algo ha sido vuestra sensibilidad a lo espiritual, por lo cual os he nombrado precursores del Espiritualismo entre los pueblos de la Tierra. 30. Este mensaje que estáis recibiendo de vuestro Maestro a través del portavoz ha sido la lección preparatoria porque mi comunicación bajo esta forma pronto cesará y entonces principiaréis a comunicaros de espíritu a Espíritu y os levantaréis en pos de pueblos y naciones a entregar el mensaje de espiritualidad que anuncie a la humanidad que el Tercer Tiempo está presente, que la era espiritual ha llegado. 31. Mientras no analicéis ni comprendáis la Doctrina del Espiritualismo., Yo no permitiré que os levantéis a predicar, porque mi palabra es trigo divino al cual no deberá mezclarse nunca otra simiente, ni deberá confundirse con la paja. 32. Antes de que se haga la luz en vuestra mente, habrá pugna en el seno de vosotros; mas es necesario que surja esa lucha para que os obligue a meditar y a profundizaros en mi Obra hasta lograr verla definida y clara, hasta encontrarle su verdad y su esencia. Cuando cese esa pugna, los ánimos se serenen y el torbellino se calme, el pueblo saldrá de la tiniebla a la luz a convertirse en el propagador de una doctrina de paz, de una enseñanza de moral divina y de una sabiduría profunda y verdadera que revelará a los hombres los más inesperados secretos que les ayuden a ser grandes, sabios fuertes y elevados espiritualmente. 33. Buscad la inmortalidad del espíritu practicando mi Doctrina de amor. Las tierras son propicias para sembrar mi simiente, ved la confusión por doquiera, los hombres son como los vientos que no saben de dónde vienen ni a dónde van. Era menester que apareciera mi luz en el camino de la humanidad. La luz ya se ha hecho, Yo la he enviado, falta que los hombres abran sus ojos a ella. En estos instantes os preparo para que enseñéis a vuestros hermanos a elevar sus ojos al infinito donde podrán contemplar la luz divina. 34. Mas de cierto os digo, cuán duro y frio encuentro a vuestro corazón; a pesar de estar escuchando hora tras hora esta enseñanza celestial las puertas de vuestra caridad no se abren aún. Os he enseñado a visitar al enfermo en su lecho, a visitar presidios y hospitales para llevar un rayo de luz a esos lugares de expiación; os he enseñado a dar un consejo sabio o una frase de verdadero consuelo. ¿Sabéis a qué os envió a todos vosotros a visitar aquellos lugares? Para que los que saben sentir el dolor de sus semejantes practiquen la caridad y a los fríos de corazón para que al encontrarse frente a esos cuadros de dolor, se conmuevan y comience a germinar en su corazón la simiente de piedad y caridad. 35. Haced que vuestra existencia en la Tierra sea fecunda para cuando lleguéis ante mi presencia no tengáis que confesar llenos de remordimientos, que no supisteis aprovechar el tiempo y que vuestra vida fue estéril espiritualmente. 36. Es el instante en que la conciencia habla y os dice si habéis trabajado con limpidez o no; si habéis armonizado unos con otros; si habéis sabido recibir con amor y caridad a los necesitados, a los enfermos, a los pobres. 37. Orad amados discípulos, para que las buenas inspiraciones siempre os acompañen y no caigáis mañana en tentación; quiero veros unidos en mi Obra, amándoos los unos a los otros y viviendo para servir a vuestros hermanos. 38. Cada recinto en donde me hacéis presente vuestro amor es como una rama; todas unidas forman un árbol corpulento, unas son grandes y fuertes, otras son aún pequeñas y débiles, pero todas son tomadas en cuenta porque de su unión surge la frescura, la sombra y el refugio para los caminantes; que cada quien vele por su rama porque se acercan los torbellinos que sacudirán con violencia y furia el follaje del árbol. Es necesaria esa prueba para que caigan por tierra las hojas secas y los malos frutos a fin de que cuando las caravanas se aproximen encuentren buena sombra para su fatiga y frutos en sazón para calmar su hambre. 39. Las hojas secas y los malos frutos son todas aquellas prácticas y hábitos que habéis introducido en Mi Obra, no siendo parte de ella, los que a fuerza de practicarles día por día y año por año habéis llegado a mirarles como si fuesen la misma Ley. 40. Quiero que abráis vuestros ojos a la verdad para que os deis cuenta de la pureza de mi Doctrina y que poco a poco os vayáis eximiendo de todo lo superfluo que hubieseis mezclado en vuestras prácticas. 41. La tempestad se aproxima, mas no viene a destruiros, sino a dejaros un beneficio muy grande si sabéis permanecer serenos y aprovechar sus lecciones; mas si por vuestro fanatismo os anegaseis a vuestras costumbres y desaprovechaseis la prueba, quedaréis sumidos en un estancamiento profundo que no sabéis cuánto durará; después vendrá un nuevo torbellino, aún más fuerte, para sacaros de vuestro sueño, de vuestros errores y de vuestra desobediencia. 42. Meditad profundamente sobre la finalidad de mi nueva manifestación y quedaréis convencidos de que vine a libertados de los señores del mundo, de las cadenas de la ignorancia y del fanatismo, libertando a vuestro espíritu para ayudarlo a elevarse hacia Mí y para servir a sus semejantes haciendo uso de sus dones espirituales. Mas después de haberos dado esta libertad ¿Queréis caer nuevamente en tinieblas y en un yugo más doloroso? Reflexionad con la madurez de un espíritu evolucionado y doctrinado para que midáis las consecuencias que podría ocasionaros una nueva desobediencia. 43. Convenceos desde ahora que no os llamé para que vinieseis a adorar nuevos símbolos, sino para que aprendieseis una lección de amor; comprended que ni siquiera es mi voluntad que permanezcáis siempre unidos al calor de estos recintos, sino que una vez que estéis fuertes tendréis que levantaros a practicar la lección aprendida, no importa que os alejéis de aquellos que junto con vosotros escucharon al Maestro, si al fin en lo espiritual vais a estar siempre unidos. 44. Pensad que os he dicho que llegarán ante vosotros los científicos, los teólogos y los filósofos a interrogaros, y que no vais a ocultar con prácticas indignas y palabras confusas el esplendor de la luz que Yo encendí en vuestro espíritu, ni a empañar la pureza de una Obra sin mácula como es la que vine a confiaros, sino a mostrarles la sabiduría de la que os he hecho poseedores. 45. Pensad en vuestros hijos, en esas generaciones del mañana, las cuales os verán como a seres privilegiados por haber tenido la dicha incomparable de haber escuchado al Espíritu Santo por medio de sus portavoces y que desde luego, van a querer ver en vuestras obras la virtud y la pureza, la espiritualidad y la sabiduría que heredasteis de Mí. ¿Habéis pensado alguna vez en todo esto? Sin embargo, si os preparáis todos podréis servirme, todos podréis ser buenos y elevaros a Mí; si así no fuese, no hubiese Yo venido a llamaros en el Tercer Tiempo. 46. Ahora sois humanos; mas de vosotros Yo haré ángeles que vengan a morar en mi Reino de luz. Hoy estáis a prueba, estáis purificándoos en este crisol de vicisitudes del cual saldréis limpios y fuertes. 47. Así como señalo vuestras imperfecciones para que las corrijáis, también bendigo y alabo vuestras cualidades y buenas obras. ¿Creéis que no os he visto orar por los enfermos? ¿Creéis que no he contemplado vuestra lucha por extender el conocimiento de mi Doctrina y que no me he dado cuenta de vuestro esfuerzo por regeneraros, así como de vuestras renunciaciones y sacrificios por merecer mi caridad? Todo lo sé y todo lo veo y prueba de ello es que en cada obra buena que realizáis os hago sentir mi paz y una honda satisfacción por haber hecho el bien. 48. En estos instantes escucho que me decís: “Padre cuánto dolor deja la guerra a su paso entre la humanidad” Podemos ungir a los enfermos que están a nuestro alcance, pero ¿Qué podemos hacer entre aquellos que sufren en lejanas naciones? El Maestro os dice a todos los que sabéis llorar por vuestros hermanos: Seguid visitando y ungiendo a los que están a vuestro alcance y orad por los distantes que Yo haré lo que vosotros no podáis hacer. Ya vendrá el tiempo en que tengáis que esparciros por el mundo llevando a las naciones mi mensaje de libertad espiritual, de paz y salvación; ya llegará el momento en que mis emisarios hagan sentir a la humanidad la dulzura de mi bálsamo en la esencia de mi palabra. 49. Comed ahora todos del pan de mi palabra y sentíos perdonados por vuestro Padre; sentaos todos a la mesa. No vengo a preguntaros quién lavó sus manos para tomar el pan y quién no. Quiero que tanto el que sabe preparar su corazón para oír mi palabra como aquel que llega sin esa preparación, se deleiten comiendo el pan divino porque todos sois mis hijos y a todos los convertiré en apóstoles de la verdad. El árbol, la fuente y el camino son Para todos. 50. He aquí al Espíritu de Verdad en el siglo veinte explicando lo que en el Segundo Tiempo os dijo y que no supisteis interpretar. Mis apóstoles de entonces al oírme llegaban hasta confundirse y al deliberar entre ellos decían: tal parece que a veces el Maestro se contradice; mas llegó el tiempo en que fueron llenos del Espíritu Santo y reconociendo la grandeza de mi palabra comprendieron que el idioma humano es pobre para expresar lo divino y por ello a veces creyeron que el Maestro había cometido algún error al doctrinarles. 51. Ellos continuaron mi Obra de salvación escribiendo sus nombres junto al de su Maestro con obras de amor y de humildad y así testificaron mi verdad. 52. Ved cuánto tiempo ha pasado desde entonces sobre esta humanidad que llamándose creyente de Cristo y reconociendo a mis apóstoles como seguidores del Maestro, ha ido apartando más y más de su corazón aquella esencia y aquella simiente, dejando tan sólo mi nombre, el cual no saben pronunciar con respeto ni honrar con sus obras. 53. Buscad mi nombre en la Tierra y lo encontraréis en los labios de la mayoría de los hombres; buscad mi presencia y sólo la encontraréis representada en imágenes hechas por manos humanas; buscad mi huella y no la encontraréis en el corazón de la humanidad porque de ahí se ha borrado. 54. Este pueblo me ha escuchado en este tiempo y ha oído aquella frase reveladora que os ha dicho: “Vosotros y aquéllos sois los mismos”. El que comprende el sentido de esa frase dice entonces: ¿Cómo es posible que permanezca yo en la ingratitud y me encierre por siempre en mi egoísmo? Y ante esa reflexión despierta y se levanta al cumplimiento de su misión. 55. Yo os digo que es menester que la humanidad sepa que su espíritu ha venido muchas veces a la Tierra y que aún no ha sabido levantarse en el camino de mi Ley para alcanzar la cumbre de la montaña. 56. A la mitad del presente siglo levantaré esta palabra que ha sido hoy en vosotros y que mañana será en todos mis hijos simiente fértil. 57. Estudiad mi palabra buscando en su fondo la esencia divina y viviréis el supremo goce de ser sembradores en las tierras del Señor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 78 1. La claridad y sencillez de mi enseñanza os han infundido ánimo para dar los primeros pasos en el Tercer Tiempo y ya comenzáis a balbucir mis divinas frases. Empezáis a reconocer que es un recreo para el corazón apartar el dolor de un semejante y entregarle amor y caridad. 2. No me llaméis injusto si por un instante el dolor y las pruebas se ciernen sobre vosotros; debéis saber que ellas fortalecen el espíritu y que, además, este pueblo ha sido instrumento de mi voluntad a través de los tiempos para presentar por medio de él ejemplos a la humanidad. Sed fuertes para que en vuestras vicisitudes deis pruebas de amor y obediencia ante mi voluntad. 3. Analizad y comprended todas las lecciones que os estoy dando y no hagáis mal uso de ellas porque volveréis con vuestras vestiduras desgarradas y el corazón lleno de amargura como el hijo pródigo de la parábola. Haced de vuestro corazón un granero y almacenad ahí la simiente divina, Cuando el tiempo sea llegado haré el llamado a la humanidad, invitándola a venir hacia esta Nación, la cual abrirá sus puertas a los forasteros, a los caminantes que buscan paz, luz y salud. Y las puertas de vuestro corazón serán abiertas a semejanza de aquellas que la segunda Jerusalén, la ciudad espiritual más blanca que los campos de la nieve, tiene abiertas desde la eternidad esperando a los hijos del Señor. 4. Grande es la misión espiritual de los moradores de esta nación; por lo tanto preparad vuestro corazón para que deis albergue a todo hermano que a vosotros se acerque, sin fijaros en raza, color ni condición. 5. Vuestro espíritu aún no alcanza a comprender toda la magnitud de la revelación que en este tiempo ha recibido, mas vuestro corazón presiente que algo grande ha descendido entre vosotros. Vuestro mundo de ayer ha desaparecido desde que escuchasteis mi palabra porque vuestro egoísmo fue tocado por ella. Ese mundo era pequeño porque se concretaba a vuestros afectos, a lo que poseéis en la Tierra y al imperfecto concepto que tenéis de lo que es la Ley de Dios. Ahora vuestro horizonte se ha ampliado hasta el infinito, y en él presentís un mundo desconocido al cual llegaréis a conquistar por vuestra elevación espiritual. Hoy veis en cada ser humano un hermano y en cada hombre un hijo de mi Divinidad. Hoy miráis la vida como un peldaño en la escala infinita de vuestra elevación hacia el Creador. Hoy sabéis que los que sufren en este valle de lágrimas no han sido olvidados de Dios, que todos reciben la luz de su amor. 6. Discípulos, permaneced en la paz que os doy, no dejéis que os la arrebate el mundo con sus tentaciones, porque tenéis que orar por vuestros semejantes y, ¿Cómo podréis pensar en ellos si en vuestro corazón no existe la paz? Venced los obstáculos de vuestra vida, no los consideréis invencibles; la fuerza que hay en el hombre es grande, lo que os ha faltado es la fe. Perseverad en la fe, en las buenas obras y con ellas cambiaréis los montes de lugar. 7. No consideréis que vuestra vida es estéril pensando que no habéis llevado a cabo grandes obras. Si ella es limpia, algo bueno habréis hecho porque Yo os he dicho que por los primeros, los postreros me reconocerán. Aceptad con gusto esta misión. 8. Recibo la queja de algunos corazones en la que exponen que entre los suyos se encuentran los incrédulos que han torcido el camino. Me dicen que les han hablado mucho y nada han logrado. Yo os digo que aprendáis a hablar con obras, también con silencio, que seáis intuitivos para que no seáis inoportunos. Si os preparáis, si sabéis perseverar, vuestra mirada llegara a ser penetrante y no dejaréis escapar el instante oportuno en el que debéis dar en aquel corazón el último toque con vuestro cincel. Vuestro triunfo os demostrará que aquellos a quienes considerabais fuertes en su obstinación, eran débiles en la realidad. Poned en práctica mis divinos consejos y pronto daréis testimonio de mi verdad. Yo os concederé esta caridad porque tengo más que daros que vosotros que pedirme. 9. Entre los vuestros están aquellos que mucho han desgarrado mi Obra con su lengua y han hecho sangrar vuestro corazón. No os vengaré porque mi justicia es perfecta; mas pronto vendré a tocarlos porque es el tiempo en que “todo ojo me verá”. 10. Preguntaos a vosotros mismos: ¿Estaríais aquí escuchándome si no os hubiese tocado el dolor? Hubo algunos que blasfemaron, renegaron y me desconocieron; pero el dolor fue más fuerte que ellos y los doblegó; entonces llegaron ante la presencia de mi manifestación y lloraron de arrepentimiento. Hoy son los que bendicen aquel dolor que les hizo llegar a Mí. 11. A vosotros os corresponde orar por los que hoy me desconocen. Hacedles comprender que vengo en busca de vuestro espíritu porque le veo sediento y hambriento de mi esencia divina. No busco a vuestra materia porque ella tiene en La Tierra todo lo que le es menester. 12. Debo deciros que no creáis que le sea indispensable al espíritu el cuerpo humano y la vida en el mundo para poder evolucionar; pero sí le son de gran utilidad para su perfeccionamiento las lecciones que en este mundo recibe. 13. La materia ayuda al espíritu en su evolución, en sus experiencias, en su expiación y en sus luchas; ésta es la misión que le corresponde y lo podéis comprobar con esta manifestación de mi Divinidad a través del hombre de cuyo cerebro vengo a servirme, utilizándole como aparato para transmitiros mi mensaje. Comprended que no sólo el espíritu está destinado a lo espiritual sino que aún lo más pequeño dentro de lo material ha sido creado para fines espirituales. 14. Un recuerdo y un llamado he venido a hacer a vuestro espíritu para que él, sobreponiéndose a la influencia de lo material que ha llegado a dominarle, haga llegar su luz al corazón y al entendimiento empleando el don de la intuición. 15. ¡Esta luz significa para vuestro espíritu el camino de su liberación! Esta Doctrina viene a ofrecerle los medios para elevarse por sobre la vida humana y ser guía de todas sus obras, señor sobre sus sentimientos y no esclavo de bajas pasiones, ni víctima de flaquezas y miserias. 16. Cuando el espíritu se deja dominar por la influencia de cuanto le rodea en la Tierra, llega a identificarse a tal grado con su materia que se olvida de su verdadera naturaleza, se aleja de la vida espiritual al grado de serle ajena, y es por eso que cuando su cuerpo muere, tiene que turbarse o confundirse. 17. ¡Cuán fácilmente muere el cuerpo! pero qué difícil es para el espíritu que no supo prepararse poder librarse de la turbación. 18. Mientras unos en su confusión quedan adheridos a su cuerpo muerto, otros, conservando en su espíritu las impresiones de su envoltura, creen seguir siendo humanos sin poder elevarse hacia la morada que les corresponde quedando atados a los que en el mundo amaron. 19. No existe en la Tierra cáliz más amargo ni dolor más intenso que el de los espíritus turbados. Los tropiezos, el no poder comprender lo que acontece a su alrededor, los remordimientos, la nostalgia de lo que abandonaron, la soledad, el silencio y la impotencia para elevarse, constituyen el fuego donde habrán de purificarse hasta alcanzar la luz. 20. ¿Creéis que sea inexacto si os digo que de este mundo parten millones de espíritus en estado de turbación? Es el resultado de la ignorancia de los hombres por su falta de meditación y oración. 21. Mi Doctrina del Segundo Tiempo reveló a los hombres la vida espiritual, pero ellos, en vez de analizar mis lecciones y de cumplir mis preceptos, crearon religiones en torno a mi Doctrina concretándose al cumplimiento de ritos y ceremonias materiales, que no dieron más luz a su espíritu y si lo alejaron del sendero de su cumplimiento. 22. Entre vosotros hay quienes me preguntan si al dejar esta vida caerán en tinieblas, a lo cual Yo les digo que si no analizaron mi palabra ni la pusieron en práctica, de nada les servirá haber estado entre estas multitudes escuchando mi Doctrina de luz. 23. Lo que el espíritu cultive, eso será lo que recoja; esa es la Ley y la justicia. 24. Yo, vuestro Salvador, os he señalado en todos los tiempos el verdadero camino y os he revelado los medios para evitar el dolor, la turbación y las tinieblas, 25. Hoy vengo una vez más a vosotros en cumplimiento de esa misión haciendo luz en vuestras sendas inciertas, despertándoos de vuestro letargo, recordando a vuestro espíritu que le espera una nueva morada a la que tiene que llegar preparado para poderla habitar y disfrutar eternamente. 26. Vengo a vosotros para despertaros y preguntaros. ¿Quién de vosotros es discípulo por su propia voluntad? Ninguno, Yo soy quien os ha llamado. Para escuchar de nuevo mi palabra habéis tenido que estar varias veces en la Tierra. Entre una encarnación y otra os he concedido una tregua de meditación y preparación para una nueva vida, 27. El espíritu, cuando está en la materia, participa de la fatiga de ésta y le es menester después de una lucha el reposo, así como la meditación para formar el plan que deberá seguir, antes de emprender una nueva batalla. Sin esas treguas o altos en vuestro camino muy poco adelantaríais en vuestra senda; mas es necesario que una Doctrina limpia y pura os enseñe estas lecciones con entera claridad, para que vuestro corazón convencido de esta verdad tenga un conocimiento del porqué de muchos de los fenómenos y acontecimientos que sin mi revelación nunca acertaríais a comprender. En mi caridad está el tiempo, la vida, el destino de todos; nada escapa a mi poder. 28. Me conocisteis primero como un Padre inexorable en su justicia ante vuestras faltas; ese Padre tomase ante vosotros en el más dulce y amoroso de los Maestros, Sin embargo, no supisteis interpretar debidamente sus enseñanzas porque creísteis que El castigaba con el fuego eterno a quienes no le amaban, Ahora vengo a mostraros que el Padre no rechaza a sus hijos sólo porque no le aman, vengo a demostraros que el amor divino no tiene limitaciones y que ese amor y esa justicia se manifiestan a través de la ley de la reencarnación que he venido a esclareceros. Ahora comprenderéis que por medio de esa divina ley no existe falta, por grave que sea, que merezca el castigo eterno para un espíritu; mas para llegar a Mí antes tendréis que reparar dicha falta. 29. ¿Qué lograría de vosotros si en verdad os diese como castigo el fuego eterno? Que blasfemaseis eternamente en contra de un Dios a quien juzgaríais injusto, cruel y vengativo. 30. Mi deber de Padre es daros a cada paso ocasión de perfeccionaros enseñándoos el camino por medio de lecciones perfectas. Si Yo que os he enseñado a perdonar y a amar a vuestros enemigos y os he dicho, haced con vuestros hermanos lo que habéis visto que he hecho con vosotros. ¿Estaría dándoos ejemplo de ello cuando vieseis que castigaba con una condena eterna a los que no me amaron? ¿Creéis que no tengo poder para hacerme amar de los que me han aborrecido? A éstos son a los que les doy, no el castigo eterno, sino el tiempo suficiente para que de ellos brote la luz, la regeneración y finalmente el amor. Así como se espera que la tierra sea fecunda para que germine en ella la semilla, así espero de vosotros que cumpláis con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 31. ¿Quién puede conocer a vuestro espíritu en este mundo? Los pastores de las religiones no, porque si no se conocen a sí mismos, menos podrán conocer a los demás. Vuestros padres con toda su intuición apenas alcanzan a traspasar los umbrales del corazón. Poco, muy poco sabe del espíritu la humanidad, porque ha rodeado de misterio esta luz; mas el misterio no existe, sólo la ignorancia. ¿Quién podrá entonces en el futuro guiar al espíritu de la humanidad por senderos de luz? ¿Quién podrá librarle de las grandes confusiones? Sólo mi Doctrina, esta Doctrina que escribiré en vuestro espíritu. De ella brotará la luz que os señale el sendero, la voz que os guie; mas sabed que todo aquél que no escuche esa voz que con amor se hace oír dentro de su corazón está desconociendo el principio de su Creación, porque en el instante de hacerle nacer de mi Espíritu encendí en él esa chispa divina que es la conciencia para que le repitiera a través de toda su existencia que él es mi hijo. 32. En verdad os digo que el pecado y la confusión en el espíritu son pasajeros ante la eternidad por lo cual la purificación y el juicio no pueden ser eternos. 33. Ahora es cuando os dais cuenta de lo que habéis hecho de vuestro espíritu y del caudal de enseñanza que no habéis sabido aprovechar. La voz de vuestra conciencia se hace más clara y más fuerte; os habla del pasado, del presente y os prepara para el futuro. Aprended a reconocer esa voz porque en ella os hablo Yo y cuando la escuchéis tened fe en ella; ¡Ay de vosotros si dudareis! Esa voz siempre os guiará hacia el bien; más si escuchaseis una voz que os guiase hacia el mal, esa no es la de vuestra conciencia, es la voz de vuestras pasiones que os inspira la influencia del materialismo. 34. Mañana os combatirán por creer en esta Doctrina porque así como os apresuráis y preparáis para analizar esta palabra, así los hombres también se preparan para luchar contra vosotros. Ellos harán prodigios de saber y de poder humano para demostraros que poseen la verdad. Vosotros haréis, sin alarde, prodigios espirituales con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 35. Elías, el precursor, anuncia de nuevo a la humanidad la presencia espiritual del Señor; la llegada del Espíritu de Verdad, el que esclarece y revela el misterio de la Reencarnación. 36. Os doy esta lección porque el mundo os sitiará y no os dejará salida por Oriente, ni por Occidente, ni por el Norte ni por el Sur. Entonces haréis uso de la potestad que os he dado para que os libertéis de vuestros opresores. 37. No temáis, porque no sois los únicos en el mundo que han buscado la liberación del espíritu. En este tiempo se están levantando los hombres en pos de la luz, de la verdad y de la elevación del espíritu. 38. Recordad a Elías que dio testimonio del Dios verdadero en el Primer Tiempo. Escuchad: 39. El pueblo de Israel cayó en idolatría y adoraba a un dios pagano. Elías, para convencerle de su error y de su impiedad, dijo a los sacerdotes del ídolo en presencia del pueblo congregado en un monte: “Haced vosotros un holocausto con leña y colocad sobre él a la víctima. Yo formaré igualmente otro holocausto. Invocad los nombres de vuestros dioses y Yo invocaré el nombre de mi Señor y el Dios que enviare fuego para consumir a la víctima, ese será reconocido como el Dios verdadero”. 40. El ídolo permaneció sordo a las súplicas de sus sacerdotes; Elías les decía: “Gritad más alto para que vuestro dios os oiga, para que despierte, pues tal vez está durmiendo”. Cuando los idólatras consideraron inútiles sus esfuerzos, el profeta se entregó a la oración rogando a su Señor que se mostrase como el Dios viviente y verdadero. Acababa Elías de pronunciar su oración, cuando descendió un rayo del cielo y consumió a la víctima del holocausto. 41. El pueblo reconoció la impostura de los sacerdotes de Baal y al mismo tiempo reconoció que Jehová, el Dios de Elías, era el único y verdadero. 42. Ese Elías prometido en aquellos tiempos para éste, una vez más está entre vosotros. El divino Maestro os lo prometió en el Segundo Tiempo y ha llegado en el momento oportuno. 43. Dejad que Elías sea en cada uno de vosotros, sobre todo cuando os veáis sujetos a una prueba; mas entonces recordad que Elías es todo amor, fe y humildad para que le imitéis y entonces pueda brotar de vosotros la profecía. 44. Muchas formas de idolatría existen en la era presente. La ciencia, la guerra, el oro, el poder, el fanatismo religioso, los placeres, son otras tantas deidades ante las cuales los hombres se postran rendidos. 45. Alimentaos con mi palabra para que estéis fuertes. Ved que tendréis que escuchar muchas palabras contrarias a lo que os he enseñado y ninguna de ellas deberá confundiros ni haceros dudar. 46. El libro está abierto, leed en él, porque si vuestro Padre es un libro de sabiduría también vosotros podéis ser un libro de enseñanza y experiencia para vuestros hermanos. 47. La vida que os rodea es una de tantas páginas del libro divino, por eso muchas veces os he dicho: aprended la diaria lección que os da la vida. En este tiempo tendréis que llegar a ser los buenos consejeros que hablen con palabras y también con obras. ¿Podríais hablar de regeneración si vuestros hermanos os sorprendiesen en sitios inconvenientes? ¿Podríais enseñarles a vivir en paz, si ellos descubriesen que en vuestro hogar no existe concordia? 48. Veo que muchos de los corazones de este pueblo duermen aún sin querer comprender que ya está próximo el día en que cesaré de daros mis lecciones en esta forma, y cuando miren que el libro se ha cerrado llorarán su incomprensión; mas entonces será tarde. 49. Dichosos los que se preparen y se dispongan a obedecer la voluntad de su Maestro porque ellos, al iniciarse la nueva etapa, sabrán comunicarse Conmigo por medio del pensamiento y exclamarán: Señor, vuestro libro continúa abierto. 50. He comparado mi palabra con la semilla de trigo; la he sembrado con amor infinito en vuestro corazón. El corazón es la tierra donde principia a germinar por estar dotado de sensibilidad, pero sus impresiones las transmite al espíritu que es el que guarda verdaderamente mi palabra así, aunque el corazón se olvide de su Padre o deje de latir para la vida, aquella simiente permanecerá guardada en el espíritu y llegará el instante en que germine. Ese instante puede estar próximo o distante, según sea el despertar del espíritu al amor del Creador; mas como la evolución espiritual pertenece a la eternidad, no hay impaciencia en el Padre. Vosotros sois los que ya como humanos o ya como espíritus, debéis apresurar vuestros pasos a fin de evitar por medio de la práctica del bien las experiencias dolorosas. 51. El libro de la sabiduría divina sellado con siete sellos fue desatado por el Cordero; fue el amor del Divino Maestro hacia los hombres el que hizo que se le revelaran los misterios de su arcano. El Sexto Sello muestra su contenido en este tiempo y habla de enseñanzas profundas, os hace mirar el futuro de vuestro mundo y os abre el camino hacia la eternidad espiritual. 52. Os he enseñado que por la oración se adquiere sabiduría, mas no por ello quiero que prolonguéis vuestras oraciones. Os he pedido la oración de cinco minutos y con ello quiero deciros que oráis brevemente para que en esos instantes os entreguéis verdaderamente a vuestro Padre y el resto de vuestro tiempo lo consagréis a vuestros deberes espirituales y materiales para con vuestros hermanos. 53. Sembrad de amor, de caridad y buenas obras el camino de vuestra vida y cuando dejéis la materia para libertar de ella a vuestro espíritu, él, en vez de descender a los valles de expiación, se elevará hacia aquellos mundos en donde recoja entre espíritus de luz todo el fruto de su siembra. Si no os comportáis así, recogeréis el dolor a vuestro paso y de ello no podréis culparme a Mí, ya que Yo, habiendo creado todo lo que os rodea, no hice el dolor, él es creación vuestra, es el resultado de vuestras imperfecciones. Si Yo permito que apuréis el dolor es porque sé que conociendo el resultado de vuestras obras os podréis perfeccionar porque por el fruto reconoceréis el árbol. 54. Discípulos: Formad con mi palabra un álbum con el cual podáis recrear vuestro espíritu y llevar mañana a vuestros hermanos este testimonio y este deleite. Mi palabra ha de llegar hasta los confines del mundo y tocará a todos los espíritus transformando la vida de los hombres. Mi palabra hará el milagro de que la paz vuelva a esta Tierra. 55. Si los elementos se muestran hostiles e inclementes es porque entre ellos y los hombres no existe armonía. Cuando la humanidad viva de acuerdo con la obediencia a mis leyes con que las demás criaturas viven, conocerán en este planeta la imagen de la vida eterna, aquel paraíso que alojará en su seno a los que se purifiquen y se eleven por el camino de amor que Cristo señala a cada paso. 56. Ahora está resurgiendo en la Tierra el pueblo de Israel; hoy aún vive cautivo, pero mi luz le está libertando. Ante él se presenta el camino y la promesa divina invitándole a calzarse las sandalias, a tomar el báculo, a orar ante Jehová e internarse en el desierto en busca de la Voz Divina, de la Ley de Dios y sus prodigios. 57. Ya comienza el despertar, ya habéis oído la voz de Elías, el nuevo Libertador; él os ha traído a la falda del Monte de la nueva Sión que en este Tercer Tiempo se levanta ante vuestro espíritu, para que escuchéis la voz viva del Señor a través del entendimiento humano. 58. Ante la voz divina habéis permanecido extasiados escuchándola, pero ella os ha anunciado que su manifestación será breve para que os levantéis a proseguir la jornada iniciada que llevará a vuestro espíritu a las puertas de la Tierra Prometida. 59. En otras partes del mundo los pueblos están despertando porque Elías a sus puertas está llamando. 60. Os he nombrado Israel porque vosotros recogeréis la esencia de las revelaciones del Tercer Tiempo, porque seréis los que deis la interpretación espiritual y justa a mi palabra y porque en vosotros se repetirá la historia de aquel pueblo, con sus pruebas, sus luchas y sus combates por alcanzar la Tierra Prometida y al fin el triunfo, que fue la conquista y la posesión de un ideal. 61. Sabed que sois Israel, pensad que sois el pueblo de Dios, posesionaos de ello para que seáis más fuertes en la larga travesía, pero no pregonéis que sois hijos de Israel porque no seréis comprendidos, más bien se mofarán de vuestras palabras. ¿Quiénes serán aquellos que descubran que el nuevo Israel lo es por el espíritu? 62. Este conocimiento revelado por vuestro Padre, guardadlo en vuestro corazón; más cuando los escudriñadores y los necios llegasen ante vosotros preguntándoos: ¿Sois vosotros el pueblo de Israel? contestadles como Yo a los fariseos y a los necios: cuando me preguntaron si era el Hijo de Dios les respondí “Vosotros lo habéis dicho”, 63. Después de deciros esto quiero que sepáis que este pueblo que apenas comienza a reunirse, irá invitando a su paso a otros pueblos a unírsele, invitándoles más que con la palabra, con el ejemplo; irá limpiando de abrojos el sendero para que los postreros encuentren la senda preparada porque el llamado lo hago a todos los pueblos y naciones del mundo porque el nuevo pueblo de Israel lo formarán hombres de todas las razas, clases y credos. 64. Los que crean que el verdadero pueblo de Israel fue aquel del Primer Tiempo estarán en error; aquel fue solamente la imagen de lo que con el transcurso del tiempo habría de ser el verdadero pueblo de Dios en el que tendrán que fundirse todos los hombres amando a su Padre en sus propios hermanos. Así lo dijo la Ley en el Primer Tiempo: “Amarás a Dios de todo corazón y de todo tu espíritu. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así lo dijo Cristo en el Segundo Tiempo enseñando a la humanidad un nuevo mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. A quienes cumplan con los máximos preceptos, Elías les ha anunciado en este tiempo que verán al Padre en todo su esplendor. 65. A cada quien le será confiada una misión y le serán revelados sus dones para que tengan en sí mismos los medios de poder sembrar el bien y hacer la luz. También en aquel tiempo a cada tribu le fue confiada una misión y le fueron revelados sus dones para que todas en conjunto ofrecieran al Padre un fruto de sumisión, de armonía y de fe. 66. Pueblo amado: Os estoy proveyendo de todo cuanto necesitéis para el viaje. Vuestro alfolí estará colmado de mis bendiciones y no temeréis que ellas se extingan; mas si la escasez se presentase a probar vuestra fe no olvidaréis que Israel, en el Primer Tiempo, aprendió de Moisés que quien confía en el Señor, jamás perece. 67. Velad y orad, Israel, ¡Oh pueblo que estáis designado para llevar por el mundo el estandarte de la espiritualidad! Aprended a llevar en vuestro corazón el Tabernáculo, en vuestro espíritu el Arca y en vuestra conciencia la ley. 68. Id por el camino anunciando a vuestros hermanos que la hora de la libertad ha llegado y que esa voz que en el silencio de la noche se escucha, es la voz de Elías, quien va de un confín del mundo, al otro despertando a los espíritus dormidos. No sintáis temor ante la burla y la mofa de vuestros hermanos; mas si el mundo os aborrece sabed que a Mí me aborreció antes que a vosotros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 79 1. Unos han llegado a escuchar mi palabra en este tiempo a hora temprana, otros han llegado tarde; mas de cierto os digo que no es lo largo o lo corto del tiempo que me hayáis escuchado lo que os dará la elevación y el adelanto, sino el anhelo y el amor con que abracéis mi Doctrina y la caridad que exista en vuestras obras. 2. Venid a Mí los que os encontráis cansados, tristes y hambrientos de amor, aquellos a quienes la humanidad haya tratado mal. Venid a Mí enfermos, Yo os haré sentir el dulce amor de mi caridad. Vengo a apartar vuestra amargura para convertiros en los hijos de la paz, de la luz y de la fe. ¿Me preguntáis porqué he venido a vosotros? Porque veo que habéis olvidado el camino por donde debéis retornar al seno de donde brotasteis y Yo os lo vengo a mostrar nuevamente. 3. El camino es mi Ley y por medio de su cumplimiento alcanzará inmortalidad el espíritu. Os estoy mostrando la puerta tan estrecha como el camino que en aquel tiempo os señalé con mi enseñanza. 4. Estoy reedificando el templo al que me referí cuando dije a mis discípulos que maravillados contemplaban el templo de Salomón: "De cierto os digo que de él no quedará ni piedra sobre piedra, mas Yo en tres días lo reedificaré". Quise decir que todo culto exterior por suntuoso que a la humanidad parezca desaparecerá del corazón de los hombres para levantar en su lugar el verdadero templo espiritual de mi Divinidad. Este es el Tercer Tiempo, o sea el tercer día en el que Yo terminaré de reedificar mi templo. 5. Discípulos, mi palabra se desborda sobre vuestra mente para que cuando llegue la hora en que ya no la escuchéis, no quede en vuestro corazón hambre o sed de escucharme. 6. “Amaos los unos a los otros” desde aquí en la Tierra pensando que todos estáis unidos por lazos espirituales indisolubles y que irremisiblemente llegará el instante en que todos estaréis unidos en el valle espiritual. No labréis sólo remordimientos para aquella vida, ni esperéis tener que avergonzaros en presencia de aquellos a quienes ofendisteis. 7. Los que han desarrollado el don de videncia podrán testificar mi presencia; mas los que no han logrado desarrollarlo y les falta fe dicen: quisiera ver para poder creer. 8. Quisierais que os mostrase mi herida para contemplarla y hundir en ella vuestros dedos, mas Yo os digo: Tomás pidió esa prueba y le fue concedida, más luego lloró su falta de fe y dio su vida por testificar mi doctrina. Si Yo os concediera esta gracia ¿Haríais lo mismo que aquel discípulo? 9. El día en que os doy mi lección es día de gracia porque la paz de mi Espíritu se derrama en todo el Universo. Como dueño absoluto de todo lo creado, hago sentir mi presencia en todos pidiendo a cada ser y a cada criatura que me muestren el cumplimiento de su misión. Finalmente busco mi templo en el corazón del hombre para habitar en él. 10. El pueblo que escucha mi palabra no sabe si al presentar sus obras ante Mi resulten de mi agrado. ¡Ah si en vez de temores sólo tuvieseis gozo cuando desciende mi rayo divino! Mas vuestra fe es pequeña y vuestro presentimiento nada os ha dicho aún acerca de la batalla que se aproxima por lo que es menester que Yo os diga que bajo la luz que difunde el Sexto Sello se unirán todas las creencias, religiones y sectas de la Tierra para rendir un solo culto al Dios único que todos buscan. 11. Sobre estas tierras áridas ha descendido el riego fecundante del dolor y pronto se hallarán preparadas para recibir la simiente espiritual. Me encuentro preparando un pueblo, el cuál crecerá de día en día. Lo formaré con hombres de todas las razas y su primera misión consistirá en abrir surcos en la tierra con sus obras de amor para sembrar más tarde la simiente de mi verdad. 12. ¡Cuánto tendréis que meditar en mi doctrina y preparar vuestro corazón para presentar a vuestros hermanos un testimonio y un ejemplo verdadero con el amor y la caridad de vuestras obras! 13. Aprovechad estas enseñanzas porque éste es el instante en que mi luz, al llegar al entendimiento del portavoz, se hace palabra en sus labios y os habla del reino espiritual al que todos estáis invitados a morar. 14. Vengo a hablar al hombre cuyo ser brotó de la fuente creadora de Dios, el que por haber recibido el soplo divino en su espíritu está en aptitud de comprender a su Padre y tener comunicación espiritual con El. 15. Yo soy vuestro Padre, de mi Espíritu surgió la idea de haceros nacer a la vida y esta inspiración se hizo obra. En mi Espíritu estuvo la voluntad de formaros y el hombre fue hecho, quise que tuvieseis semejanza Conmigo como corresponde entre un padre y sus hijos y os di espíritu, y por ese espíritu seréis entre todas las criaturas los más próximos a Mí. 16. Al espíritu le he confiado una misión en el mundo material para que en él encontrase un campo extenso para su evolución, un mundo de lecciones y de pruebas pequeñas y grandes que fueran escala, crisol y valle de expiación. 17. Al espíritu le fue confiado el cuerpo humano para que en él encontrase el medio más eficaz y perfecto para desarrollarse. Cuerpo dotado de cerebro para que a través de él manifestara el espíritu su inteligencia; poseedor de fibras sensibles para que percibiera toda sensación; también en el cuerpo fue puesto el corazón para que el amor y todos los buenos sentimientos que de él se deriven pudiesen tener un intérprete humano; mas esa criatura donada con tanta gracia por el Padre, para ofrecérsela como un báculo al espíritu destinado a encarnar en ella, quise que fuese débil para que en ella luchase el espíritu y nunca se confiara a las inclinaciones de la materia. 18. La carne en su debilidad es caprichosa y sensual; ama lo bajo y por lo tanto hay que gobernarla. ¿Quién podría cumplir mejor esa misión sino el espíritu dotado de fuerza, luz, inteligencia y voluntad? Para que el adelanto y la evolución del espíritu alcanzara a tener méritos ante Dios y ante sí mismo le fue concedido el libre albedrío o sea la libre voluntad para elegir el camino del bien o del mal, ascendiendo o descendiendo por sí mismo. 19. Así surgió la lucha en el interior del hombre, lucha del espíritu y la materia, ¿Quién vencería al final de la batalla? El espíritu no tenía armas porque comenzaba su jornada de evolución, en cambio el mundo y la materia tenían muchas armas con que vencerle, muchas tentaciones con que hacerle caer y muchas encrucijadas en donde perderlo. 20. El Padre, previsor y misericordioso, velando por el triunfo y la salvación del espíritu, encendió en él una luz que a lo largo del sendero fuese un faro que le guiase en las tinieblas, un juez interior en cada una de las obras realizadas, un consejero que indujese al hombre siempre al bien librándolo de caer en errores. Esa luz que a través del espíritu llega hasta la parte material del hombre es la conciencia, es la chispa divina que jamás se apaga, el juez a quien jamás se puede sobornar, el faro que nunca cambia de sitio, el guía que nunca equivoca el camino. 21. Ahí tenéis las tres partes de que está formado el hombre o sean sus tres naturalezas, la divina, la espiritual y la material en una unión perfecta para que el espíritu triunfe sobre las pruebas, sobre las pasiones y las tempestades del mundo, y pueda llegar a poseer el Reino Espiritual. 22. Considerando que el pecado, los errores, las pasiones y el mal en todas sus formas, han prevalecido siempre entre la humanidad, ¿Creéis que pueda decirse que el espíritu haya perdido la batalla o que la conciencia haya sido desoída? Por el momento podéis suponerlo así; porque no han sido pruebas pequeñas a las que ha sido sujeto el hombre y por eso muchos de ellos no las han resistido, y ha sido necesario que en su caída apurasen el cáliz del dolor para que despertaran y escucharan aquella voz por tanto tiempo desoída, 23. Este es el tiempo de la conciencia, del juicio y del balance como el Segundo Tiempo fue el del nacimiento hacia la espiritualidad y el Primero el de la Ley natural. 24. En tres formas distintas pero formando las tres una sola esencia me he manifestado ante la humanidad, por lo que ha habido quienes miraron tres dioses en donde sólo existe uno. 25. Yo soy Uno y sólo admito que me atribuyáis una Trinidad cuando comprendáis que en el Primer Tiempo me manifesté en justicia, que en el Segundo os revelé mi amor y que os reservé para el último tiempo la sabiduría. 26. La sabiduría es el libro que hoy se abre ante vosotros mostrándoos su contenido de infinita luz, de revelaciones no presentidas y de conocimientos jamás alcanzados. Sólo allí sabréis lo que existe más allá de vosotros y os explicaréis el porqué de muchas de mis enseñanzas de ahora y de tiempos pasados. 27. ¿Qué sabéis sobre el Más Allá? ¿Qué sabe el hombre de lo que existe después de esta vida? ¿Qué sabéis acerca del por qué nacéis y del por qué morís? 28. Todo aquélla que llamáis injusticias de Dios o ironías del destino y que deberíais llamar justicia, os lo explicaréis claramente cuando aprendas las lecciones que el Libro de la Sabiduría viene a revelaros en el Tercer Tiempo a través de vuestra conciencia. 29. ¿No os profetizaron que todo ojo me vería en este tiempo? Con ello os quise decir que todos conoceríais la verdad, que soy Yo. 30. ¿Cómo concebís que habiendo estado vosotros ante la luz del Espíritu Santo pudierais permanecer para siempre en las tinieblas? 31. Contemplad a la humanidad ocupada en destruirse y odiarse, en arrebatarse el poder unos a otros sin detenerse ante el crimen, el hurto o la traición. Ahí tenéis a los hombres que por millones sucumben víctimas de sus semejantes y otros que perecen bajo el efecto del vicio, ¿Hay luz en ello? ¿Habla el espíritu que en ellos existe? Lo que hay es tiniebla y dolor, resultado del abuso del don del libre albedrío y de no escuchar la voz interior, de no mirar la luz de esa chispa de Dios que todos lleváis en vuestro ser y que es el destello divino al que llamáis conciencia. 32. Hasta el abismo ha descendido el hombre y hasta allí le ha acompañado la conciencia en espera del instante propicio de ser escuchada. Pronto esa voz se hará oír en el mundo con una fuerza tan grande que ahora no podéis imaginar, pero que hará a la humanidad salir de su abismo de orgullo, de materialismo y de pecado para lavarse en las aguas de su arrepentimiento y comenzar a elevarse por el camino de la espiritualidad. Yo ayudaré a todos mis hijos porque soy la resurrección y la vida que viene levantando de su tumba a los muertos. En esta vida que hoy vengo ofreciendo a la humanidad, los hombres harán mi voluntad renunciando al libre albedrío por amor, persuadidos de que quien hace la voluntad del Padre no es un siervo ni un esclavo, es un hijo verdadero de Dios. Entonces conoceréis la verdadera dicha y la paz perfectas que son fruto del amor y de la sabiduría. 33. Pueblo, me pedís perdón por todos los errores que habéis cometido porque mi palabra ha llegado a conmover a vuestro espíritu y Yo os pregunto: ¿Por qué no sentís este mismo arrepentimiento cuando la voz de vuestra conciencia os está reprobando alguna de vuestras obras? ¿Es que esa voz interior y la que se manifiesta a través de estos portavoces son diferentes una de otra? Reflexionad y comprended que no siempre me vais a estar escuchando en esta forma para poder arrepentiros; es necesario que os vayáis espiritualizando y que cada día escuchéis con mayor claridad la voz de vuestra conciencia que existe en vosotros como un libro de sabiduría y de amor. 34. Comprended que aunque aparentemente la Creación ha sido terminada, sin embargo todo evoluciona, todo se transforma y se perfecciona. ¿Podría vuestro espíritu escapar a esa Ley divina? No mis hijos. Nadie podrá decir la última palabra sobre lo espiritual, sobre la ciencia ni sobre la vida, porque son obras mías que no tienen fin. 35. Os enseño a ocupar dignamente el lugar que a cada uno he destinado y a caminar con mansedumbre y a la vez con firmeza por el sendero que mi caridad os ha trazado. Mi palabra celestial lo mismo ilumina al que ocupa lugar de señor que al que cumple la misión de siervo; es a semejanza de la luz del sol que a todos ilumina. 36. Los hombres aún no han cumplido en la Tierra con sus obras más grandes, aquellas que lleven a mi corazón de Padre una divina satisfacción. Todavía muchas de sus obras maravillosas, dentro de lo humano, resultan pequeñas si sus autores las juzgan con mis leyes de amor. Ahí tenéis la razón de por qué muchos hombres de ciencia no quieren asomarse a lo espiritual, porque saben que ahí está la presencia del que todo lo sabe, del que todo lo ve y todo lo juzga. Prefieren negar mi existencia creyendo con ello acallar la voz de su conciencia. 37. No creáis que Yo juzgue mal a mis hijos por el hecho de querer conocer los misterios de la Naturaleza, no; mi sabiduría es la herencia divina que tengo para mis hijos; mas sí juzgo la finalidad o la intención de los hombres de ciencia cuando ellas no están encaminadas a los fines para los cuales les es revelada. 38. Si Yo os digo que mi sabiduría será vuestra, ¿Creéis que una sola existencia pueda ser suficiente para saber todo lo que tengo que revelaros? Si os digo que la ciencia humana no la podréis adquirir sin recorrer el extenso camino de la evolución, menos podréis adquirir el conocimiento de lo espiritual sin una completa evolución de vuestro espíritu. 39. No vengo a poner en pugna la espiritualidad con la ciencia porque ese error ha sido de los hombres más nunca mío; por el contrario, vengo a enseñaros a armonizar lo espiritual con lo material, lo humano con lo divino, lo pasajero con lo eterno; sin embargo os declaro que para andar por las sendas de la vida es menester conocer antes el camino que os traza la conciencia, cuya ley espiritual procede del Espíritu Divino. 40. El hombre cree estar haciendo su voluntad, cree estar libre de toda influencia superior a él y hasta llega a creerse absoluto y forjador de su propio destino sin presentir que llegará la hora en que todos comprendan que fue mi voluntad la que se hizo en ellos. 41. Muchas obras de justicia divina se verán en la Tierra; entre ellas veréis a los hombres de ciencia descender hasta los humildes, aquellos que en su corazón lleven la semilla de la espiritualidad o que hayan desarrollado el don de la comunicación de espíritu a Espíritu para escuchar a través de ellos las revelaciones que su mente no descubrió. 42. A vos pueblo que me escucháis os digo una vez más que toméis en cuenta mis lecciones porque se acerca el instante en que esta manifestación termine y entonces el que se alimentó, aprendió y retuvo, ése será fuerte; mas el que no comprendió o la interpretó a su voluntad será débil. 43. ¿Veis cuántas multitudes me rodean en este tiempo de comunicación a través del entendimiento humano? De cierto os digo que después de 1950, pocos serán los que me sigan. 44. Hoy no sabéis lo que os digo, mas entonces lo comprenderéis. 45. Presentid con vuestro espíritu la escala que ante vosotros se eleva hasta el infinito; es como una senda luminosa que os invita a llegar al seno del Padre que es seno de paz y de gozo inefable. 46. Os encontré perdidos como náufragos sin brújula, como peregrinos extraviados en el desierto; mas os envié una luz que os ayudó a encontrar un sendero lleno de esperanza, de fe y de consuelo que animó a vuestro espíritu inundándolo de vigor y energías para seguir en pos de la meta prometida. 47. En el final de la Escala, allá en la cumbre, existe una morada a la cual estáis predestinados todos a llegar, pero a la que es menester conquistar con méritos, con fe, con gran amor y desmedida caridad, derribando obstáculos, venciendo adversidades, dominando enemigos, hasta que al fin lleguéis a la nueva Tierra Prometida que no es de este mundo. 48. Esa escala es un camino recto en el que no hay encrucijadas ni laberintos con lo que os doy a entender que en el cumplimiento de Mi Ley no hallaréis complicaciones. 49. Vais a marchar finalmente por ese camino, vais a luchar por vuestra elevación, Yo os haré fuertes, comprended que si no es con mi poder y mi luz, ¿Con cuáles armas vais a luchar y a defenderos? Si Yo no os prestase mi espada de luz ¿Con qué venceríais vuestras tentaciones? Si no os cubriese con mi manto ¿Cómo podríais libraros de vuestros enemigos? Mas en verdad os digo que también mi protección y la luz de mi espada tendréis que ganarlas con vuestros méritos. 50. Vuestras huellas quedarán impresas en la senda espiritual que se abre ante vosotros; ellas serán ejemplo de buenas obras, de renunciaciones, de actos nobles, de amor elevado y de caridad sin límite. 51. Cada quien tiene trazado su destino con su misión espiritual y su misión humana; ambas deben armonizar y tender hacia un mismo fin y en verdad os digo que no sólo tomaré en cuenta vuestras obras espirituales sino también las materiales porque a través de ellas también puede hacer méritos el espíritu si en ellas hay amor y caridad hacia vuestros hermanos. 52. No estaréis solos en la caminata; adelante de vosotros, unos más próximos y otros más distantes, existen muchos seres que también avanzan paso a paso y que velan y oran por los que tras de ellos caminan. Su ideal no es llegar solos, o ellos primero, sino preparar el sendero a sus hermanos para que un día el gozo de los primeros sea el gozo de todos. 53. ¡Cuán hermoso contemplo ese camino! Cómo se recrea Mí Espíritu viendo el adelanto de mis hijos y su esfuerzo por elevarse para alcanzar nuevos grados de perfeccionamiento. 54. Allí hay seres de todos los mundos y moradas, unos en espíritu y otros encarnados, todos desempeñando diversas misiones. Es en el infinito en el que estáis construyendo vuestra morada para deleitaros mañana con la paz del espíritu. 55. Mientras llegáis a la meta, aquietad vuestra mente que a veces se asemeja a una tempestad y escuchad mi palabra, prestadle atención y analizadla porque ella es la luz del faro de vuestra salvación. Muchos han llegado a Mí como náufragos; mas les he dado mi paz que ha sido como barquilla salvadora y les he enviado nuevamente a la mar en busca de sus hermanos que se encuentran perdidos. 56. El que tenía la certeza de perecer y sintió de pronto que una mano providente le rescató del abismo, es natural que después comprenda a sus semejantes cuando les vea en esa misma situación y les tienda la mano. 57. Quien no conoce mi amor no podrá hacerlo sentir a sus hermanos; mas el que sabe sentirlo a lo largo de su vida, ése da testimonio de Mí y encuentra gozo haciendo con sus hermanos lo que el Padre ha hecho con él. 58. Oh pueblo amado, quisiera el Maestro que comprendieseis su lección y practicaseis su enseñanza, Os he dicho que mi Doctrina es un camino estrecho porque si os desviáis de él hacia un lado, os alejaréis de mis leyes de amor, y hacia el otro estaréis en peligro de caer en fanatismo, que quiere decir ceguedad y estancamiento. Las tentaciones están a los lados del sendero, la luz divina brilla siempre adelante, en el horizonte, invitando a vuestro espíritu a la elevación y a la perfección por el recto y estrecho camino del bien. 59. Alguien me pregunta en su corazón: ¿Es forzoso amar para salvarse? Y el Maestro responde: No, no es forzoso amar para salvarse porque el amor no se da por la fuerza, debe brotar natural y espontáneamente, El que ha formulado esa pregunta es porque aún no ha nacido en él ese sentimiento; mas llegará a germinar y a florecer y entonces comprenderá que el amor en el espíritu es algo que ha nacido con él como los frutos de la tierra, que lo más natural es que en su corazón lleven la semilla que es germen de vida, Así en el espíritu, es el amor el germen de eternidad. 60. Habéis comprendido, discípulos, mas luego os asalta la duda de que esta humanidad pueda salvarse por el amor, si precisamente es de lo que carece. A lo cual os digo que el amor es como una simiente divina que no puede morir jamás, que permanece oculta en lo más recóndito de corazón del hombre, y que si hasta ahora no ha germinado es porque no ha sido regada con el agua de la verdad, porque el riego que ha recibido ha sido de aparente amor. Egoísmo, falsedad, hipocresía, vanas palabras de luz, es lo que día a día recibe el corazón de la humanidad, y ¿Es posible que el corazón se alimente de algo que no contenga esencia de eternidad? 61. YO, el Divino Sembrador, el que labra las tierras con amor para darles vida, llegué para regarlas con mi propia sangre y ahora, en este Tercer Tiempo, os daré una prueba más del poder y de la vida que posee la semilla del amor. 62. Si os he llamado labriegos de mis tierras no es porque ya lo seáis verdaderamente sino que Yo quiero que trabajéis junto Conmigo en esta divina tarea de salvar por amor a vuestros hermanos. 63. Habéis peregrinado mucho y Yo os digo en este tiempo: ¡Deteneos y descansad! A través de vicisitudes habéis perseverado tras de mi huella. Dejad toda esa amargura que habéis recogido en la larga jornada. Si al empezar a recibir en vuestro corazón esta simiente, miráis que cada vez os entrego más y no os pido cuenta de ello, sabed que tenéis el deber de cultivar esa simiente en vuestra vida porque llegará el día en que me presente como administrador de mis tierras y os pida cuenta de vuestra labor. Trabajad con amor y ahínco, pero también con sencillez y naturalidad; no quiero que os llamen fanáticos, no quiero que mi Obra se haga una obsesión en vuestra mente. Entregad mi verdad a través de una verdadera caridad y no pidáis nada en cambio que Yo os haré justicia. 64. Recreaos sabiendo que lleváis una bella misión que vuestro Padre os ha encomendado y pensad siempre que si vuestra cruz es pesada, tenéis por Cirineo al Todopoderoso; escalad la pendiente que no es precisamente el Gólgota el que os espera, sino mi amor de Padre. 65. Velad para que esta revelación no sea alterada por nadie. Depurad vuestras prácticas cuanto podáis y aumentad vuestra comprensión y espiritualidad. Mi Obra es perfecta en todas sus partes, más cuando encontréis algo que juzguéis imperfecto, estad ciertos de que esa imperfección no es divina sino humana. Orad por todas las naciones del mundo, ved como día a día se purifican por el dolor y vuelven a mancharse con el pecado. Orad para que la luz sea en ellos y conociendo en que instante se encuentran limpios, sepan retener esa pureza porque serán dignos de tenerme y sensibles para sentir mi presencia. 66. Yo bendigo a todos los pueblos, a los que me aman y a los que me desconocen, lo mismo a los que me siguen, como a los que se han alejado de Mí. Todos están señalados para llegar a mi presencia y tarde o temprano hallarán el camino que les conduzca a la morada del Padre que amoroso les espera. 67. Todos llegaréis a la mesa donde los primeros se han recreado y contemplaréis que también hay lugares y manjares que os están esperando. Aplicad esta parábola, tanto a la vida material como a la espiritual, Y comprenderéis que quienes cumplan con las leyes de la vida humana y con las del espíritu, no tendrán por qué sentir el dolor. Meditad sobre estas enseñanzas y concentrados en el fondo de vuestro corazón escuchad la voz de vuestra conciencia. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 80 1. Pueblo: He derramado sobre vosotros mis complacencias para retenerlos y haceros oír mi palabra. He hecho fiesta en este tiempo de conmemoración para que cuando dejéis de oír mi palabra, quedéis preparados y sean vuestras reuniones como un banquete de fraternidad al que acudan aquellos que no escucharon esta voz y vengan en busca de vosotros. Y cuando mi palabra llegue en toda su pureza y esencia a las multitudes, éstas exclamarán: En verdad el Espíritu Santo derramó sobre nosotros luz y comprenderán mi enseñanza en que os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”. 2. Ya no doblarán sus rodillas para orar porque habrán aprendido a elevar su pensamiento en busca de la comunicación espiritual con su Maestro. Vuestro espíritu se fortalecerá; en el tiempo de la lucha será incansable sembrando la palabra divina por medio de obras, palabras y pensamientos; irá en busca del necesitado para llevarle un mensaje espiritual; otras veces desde el rincón de su alcoba cumplirá su misión orando por sus hermanos. 3. Vienen tiempos de dolor en los que muchos de los hombres que creen encontrarse preparados para sostener espiritualmente a la humanidad; nada o muy poco podrán hacer porque se han ocupado solamente de llenar las mentes con la sabiduría y ciencia del mundo y han dejado vacíos los corazones. 4. Vosotros que me oís, prepararéis el camino a los que van a recibirme en espíritu. No fue el acaso lo que trajo ante mi presencia a los que recibieron mi enseñanza, como no será tampoco la casualidad la que desarrolle los dones espirituales en los que han de sentir mi presencia sin necesidad del portavoz humano. 5. Sensibilidad, presentimiento, revelación, profecía, inspiración, videncia, curación, verbo, todo eso y otros dones más brotarán del espíritu y por medio de ellos confirmarán los hombres que un nuevo tiempo se ha abierto ante la humanidad. 6. Hoy dudáis de que existan esos dones porque hay quienes los ocultan al mundo temiendo su juicio; mañana será lo más natural y hermoso poseerlos. Vengo a vosotros en este Tercer Tiempo porque estáis enfermos del cuerpo y del espíritu. El sano no necesita del médico, ni el justo requiere purificación. 7. Mi caridad ha olvidado todas las ofensas que contra mí ha lanzado la humanidad y mi amor ha brotado inagotable para darle vida. Los siglos han pasado sobre generaciones y más generaciones de pecadores, de fraticidas, y cuando el hombre va perdiendo la esperanza de obtener la salvación, vengo Yo que sigo confiando en vosotros, porque sé que tendréis que amarme al fin. Vuestro amor os salvará en este tiempo. 8. Hoy no preguntará el Padre: ¿Quién puede y está dispuesto a rescatar con su sangre al género humano? Ni responderá Jesús: Señor, Yo soy el Cordero que está dispuesto a trazar con mi sangre y mi amor, el sendero de la restitución de la humanidad. 9. Tampoco enviaré mi Verbo a encarnar en este tiempo. Esa Era ya pasó para vosotros y dejó su enseñanza y elevación en vuestro espíritu. Ahora he abierto una nueva etapa de adelanto espiritual en la que seréis vosotros los que hagáis méritos. 10. El Verbo de Dios que es espíritu, luz y vida, mansamente descendió de su Reino en aquel tiempo para hablar de cerca a sus hijos, Cristo, en cuanto a su materia, fue ejemplo de humildad entre los hombres. En cuanto a su Espíritu fue la perfección. 11. Cuando llegó para el Cordero el último instante en la Tierra, con la misma mansedumbre con la que aceptó su misión, dijo al Padre: “Todo está consumado”. Aquel sacrificio es la mayor lección de amor y caridad que di a la humanidad. Aquella obra fue como una semilla que cayó en todo espíritu. 12. ¿Por qué hay quienes esperan al Espíritu de Verdad en cuanto hombre, para consumar de nuevo aquel sacrificio? En este tiempo he venido en espíritu, tal como lo ofrecí, para derramar mi luz en forma de inspiración entre la humanidad para que ella, iluminada por esta luz, se salve por sus propios méritos. ¿Os parece difícil amaros y ayudaros en la vida? 13. No os pido que todo lo dejéis, como se lo pedí a los que me siguieron en el Segundo Tiempo entre los cuales el que tenía sus padres los dejó, el que tenía compañera la dejó; abandonaron su casa, su ribera, su barca y sus redes, todo lo dejaron por seguir a Jesús. Tampoco os estoy diciendo que sea necesario que derraméis vuestra sangre en este tiempo. 14. Os he dicho que ahí donde uno de vosotros habite, mucho podrá hacer en cada día. Buscad en lo más íntimo de vuestro ser la fibra noble y buena que he puesto en cada uno de los hijos de mi Divinidad; esa fibra no es del corazón, es el espíritu. 15. No olvidéis que vuestro origen está en mi amor. Hoy vuestro corazón se encuentra endurecido por el egoísmo, más cuando vuelva a hacerse sensible a toda inspiración espiritual sentirá amor por sus semejantes y experimentará el dolor ajeno como si fuese propio. Entonces seréis capaces de cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”. 16. Esa es mi arma, la del amor, la que nunca os he ocultado, la que muestro siempre en la lucha contra las tinieblas del pecado. El que quiera ser mi soldado que tome la espada de amor. Sólo así puedo hablar a un pueblo que a través de los siglos y de los tiempos, se ha forjado en el dolor. 17. Vuestro espíritu ha alcanzado a serenarse y sólo espera y confía en mi voluntad. 18. En esta era vino Elías como precursor a preparar al espíritu del hombre para mi comunicación con él. La palabra de Elías os despierta, estremece y pone alerta, porque su luz es como la del rayo. 19. Vuestro espíritu está capacitado en esta era para comprender quién es Elías. Ha mucho tiempo que dejasteis la infancia espiritual. Es la fe y la intuición las que os han hecho sentir mí presencia y cada una de mis manifestaciones en este tiempo, en el que mi Doctrina dará a los hombres verdadera grandeza, no la falsa que da el mundo, sino aquella que proviene de la humildad y la virtud. 20. Una delicada misión espera a todo aquel que se levante a seguirme. Sin cruz nadie puede imitarme; mas en verdad os digo que la cruz que yo ponga en vuestros hombros, no será para doblegaros sino para sosteneros en la vía dolorosa de vuestra vida. Quien arroje su cruz, tendrá que caer; quien la ame, llegará hasta el fin; quien la lleve en la Tierra hasta el momento de exhalar el último suspiro; en ese instante contemplará cómo su cruz lo sostiene, lo eleva y lo conduce a Mí. Todo el que sea sorprendido por la muerte llevando a cuestas su cruz, no tendrá miedo de penetrar en lo insondable. Ahí se desvanecerán muchos misterios que el hombre no pudo descifrar. ¿Creéis que el Padre os prefiere ignorantes en la Tierra? No pueblo; Yo soy una revelación constante de misterios ante los hombres, mas ésos se obstinan en ser ciegos ante la evidencia y sordos a mi voz. 21. Los que creen en Mi saben que soy limpio y justo; mas como el hombre ama lo injusto, le atrae lo impuro y le tienta el pecado, prefiere la libertad de sus pasiones a la iluminación del espíritu. La atracción que el pecado tiene sobre el hombre es semejante a la que sentís ante el vacío y la profundidad de un abismo. ¡Cuán difícil le parece a otros salvarse pensando que en el postrer instante de su vida, les bastará confesar sus faltas para alcanzar la absolución y conquistar un lugar en el Reino del Señor! 22. Sabed que las manchas sólo las lava el agua del arrepentimiento, no el miedo a la justicia; que lo que acerca al Señor es la reparación de todas las faltas del espíritu arrepentido. 23. Todos creen en Mí, aun cuando no todos lo confiesen, ni todos me amen. No creáis en el ateo, Yo no contemplo ateos ni pueden existir; me negará la materia mas no el espíritu. ¿Podrá negar algún hombre a su padre carnal, aun cuando no lo haya conocido? Así el espíritu tampoco podrá negar a su Padre espiritual, aun cuando no le conozca. ¿Podrá existir un fruto que antes no haya estado en el árbol? 24. Desde el principio de los tiempos os enseño y os juzgo con amor. Si a mí justicia la llamáis indebidamente castigo o sentencia, os digo entonces que os castigo y os sentencio con amor. Os hablo así porque vivís en un tiempo dentro del cual no tiene que ser el temor a mi justicia lo que os lleve al cumplimiento de mis mandatos, sino al acercamiento a mi amor, a mi ley, porque en ella está el amor a vuestro Padre. Mas si queréis que mis leyes no os juzguen, conocedlas por mi enseñanza y vivid dentro de ellas. ¿Cómo queréis vivir libremente fuera del camino sin que el dolor os sorprenda? El que infringe las leyes es tocado al instante por ellas. ¿Queréis mayores pruebas de amor? 25. Esta Naturaleza que os he confiado es una verdadera fuente de vida y de salud; bebed sus aguas y viviréis sin aflicciones, tendréis fuerza, luz y alegría en vuestra jornada y vuestro espíritu cumplirá mejor su destino. ¿Cómo pretendéis ser sanos de cuerpo y de espíritu, si no buscáis estos beneficios allí donde se encuentran? Buscáis la salud de vuestro cuerpo en el médico de la Tierra, cuyo corazón no siempre alberga la caridad y buscáis la salud del espíritu, desprendiéndoos de algo material para ofrecerlo a cambio de vuestra tranquilidad ante la voz de vuestra conciencia. 26. De cierto os digo que la Naturaleza tiene un regazo semejante al de una madre amorosa; mientras viváis dentro de ella recreaos porque el espíritu participa también de los deleites de la materia a través de la cual el Señor le da tantas y tan bellas lecciones de amor. 27. Hoy vive la humanidad alejada de toda fuente de vida, de allí su aflicción. Cree entonces el mundo que debo levantar de entre los hombres mi justicia para que a ellos vuelva la paz y la bienandanza, cuando que lo único que tenéis que hacer es volver al camino de la Ley. Dice el hombre que va en pos de un ideal y Yo le digo: ¿Es posible que alcance ese ideal si camina por un sendero sin luz? 28. Los hombres han creado un mundo a su idea, a su voluntad. Yo les he dejado para no privarlos de su libre albedrío; mas a ese mundo lo destruirán ellos mismos como una prueba de que edificaron sobre arena movediza. ¿Cómo es posible, dicen los poderosos, que tanto poder se extinga? Y sin embargo, reinos, tronos, cetros, ciencia y caudales se derrumbarán. Un débil soplo y sólo la historia recogerán las cenizas de tanta falsa grandeza. 29. Falso llamo a vuestro mundo porque mientras vuestra faz ríe, lleváis vuestro corazón cuando no lleno de amargura, si de mala voluntad. Y si esto habéis hecho de la vida humana. ¿Qué podréis decir de cuanto habéis hecho y dejado de hacer respecto a la vida y leyes que corresponden a vuestro espíritu? Lo habéis dejado que se aleje tanto de la fuente de la vida eterna, de la verdad, de la justicia y el amor que están en vuestro Creador, que debiendo ser el Señor en el mundo y estar sobre lo material, ha pasado a ser un siervo ultrajado y humillado. Ha quedado el espíritu sometido a las debilidades e inclinaciones de la materia. Ha llegado a ceder por el amor que siente por la carne, a la cual se encuentra ligado. A pesar del amor que el espíritu siente por el mundo, a pesar del materialismo extremo que ha alcanzado, no hay uno que no haya sentido, aunque sea por un instante, el deseo de penetrar más allá de esta vida, en el mundo espiritual. No hay uno que no haya tenido desde aquí un instante de elevación, que no haya presentido la existencia y la paz de aquella vida. Mis revelaciones espirituales en este mundo son una invitación a mi Reino. 30. Llegará el día en el que toda la humanidad conozca mi enseñanza. Muchos la negarán y hasta dirán que fue el tentador quien inspiro estas lecciones; mas cuando por alguno de mis hijos sea creída y practicada, verán brotar de los que me negaron buenos frutos como testimonio de esta verdad. 31. Sed sanos de cuerpo y de espíritu e imitaréis a los buenos patriarcas, aquellos que sabían entregar su ofrenda al Padre y hallaban gozo cumpliendo con los deberes de la Tierra. Os hablo a vos pueblo, y hablo a la humanidad. A vos, porque aun escuchándome no vais de lleno en el camino sino que tratáis de pisar con el pie derecho en mi camino, mientras con el otro vais fuera de él. 32. Os digo a todos: “Yo soy la salud, Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. 33. El espíritu de Elías os conduce a mi presencia y os ayuda a haceros dignos de que Yo venga entre vosotros. No desconozcáis a Elías en este tiempo como desconocisteis a Cristo en la segunda era y a Moisés en la primera. 34. Pensad que Elías viene a descorrer el velo con el que cubríais muchos misterios para que miréis el esplendor de vuestro Padre. 35. Sed mansos y obedientes para que deis ocasión a vuestro espíritu de cumplir su misión. Él es poseedor de la luz de la experiencia, de la evolución y del conocimiento. 36. El espíritu nace en Mí; tiene su infancia, su desarrollo y su plenitud al contrario de la carne que envejece y muere; crece siempre en saber y en amor o sea en perfección. Sabéis que habéis brotado de Mí, mas no sabéis cómo; sabéis también que al Padre habréis de tornar, pero no sabéis en qué forma. Esos son mis altos juicios, son el secreto que debéis respetar. 37. He puesto grandeza en el hombre, pero no la que él busca en la Tierra. La grandeza de que Yo hablo es sacrificio, amor, humildad, caridad. El hombre huye continuamente de estas virtudes apartándose de su verdadera grandeza y de la dignidad que el Padre le ha dado como hijo suyo. 38. Huís de la humildad porque creéis que significa pequeñez. Huís de las pruebas porque os espanta la miseria sin querer comprender que ellas vienen sólo a libertar a vuestro espíritu. Huís también de lo espiritual porque creéis que profundizaros en ese conocimiento es perder vuestro tiempo, sin saber que despreciáis una luz superior a toda ciencia humana. 39. Por eso os he dicho que existen muchos que jurando amarme no me aman y diciendo creer en Mí no tienen fe; han llegado para decirme que están dispuestos a seguirme, pero quieren seguirme sin cruz. Y Yo les he dicho: Todo aquél que quiera seguirme, tome su cruz y sígame. Todo aquél que abrace su cruz con amor llegará a la cumbre del Monte donde exhalará el postrer suspiro en esta Tierra para resucitar a la vida eterna. 40. La vida espiritual que es deseada por unos, es temida, negada y hasta burlada por otros; pero ella, impasible, os espera a todos. Ella que es el seno que abriga, los brazos que estrechan, la patria del espíritu, es un misterio insondable aun para los sabios, pero en mis arcanos se puede penetrar siempre que la llave que uséis para abrir esa puerta sea la del amor. 41. Comprended que desde el principio de la existencia del hombre, el Padre ha sido para el hijo una perpetua revelación de misterios. Gozad pensando que si en tantas eras de vuestra vida el hombre no ha llegado a los límites de su ciencia, cuando penetre por las sendas de la espiritualidad eternamente estará encontrando nuevas bellezas, nuevas maravillas, nuevos seres, distintos mundos que harán que el hijo ame cada vez con mayor perfección a su Creador con un amor semejante al que tengo por vosotros. Por ese sentimiento tan puro y grande que siento por la humanidad me hice hombre para que me tuvieseis cerca. Mas después de aquel sacrificio veo que los hombres de este tiempo son sordos, ciegos e ingratos para aquel amor; que han creado para ellos un mundo en el cual no tengan que cumplir con mis preceptos, con mis leyes justas, con mi Doctrina de amor. 42. El abismo atrae a los hombres, les seduce lo prohibido, toman a su manera el libre albedrío. A una humanidad así, entregada a las pasiones, intereses y placeres de la Tierra le parece irremisible su perdición. Al espíritu le parece muy difícil salvarse y no comprende que en la justicia divina, en el amor de su Padre, puede encontrar el camino donde se purifique, se eleve y se salve. 43. Toda la humanidad cree en mi existencia porque tiene espíritu y conserva la intuición de que Yo existo. Hasta aquél que me niega cree en Mí porque mi presencia está en él y en todo lo que le rodea. Pero el hombre ha sucumbido bajo los impulsos materiales y las tentaciones. Las tinieblas que así ha formado son las que no permiten a esta humanidad contemplar el resplandor con el que el Espíritu Santo se acerca en este tiempo a ella. Pero no habrá fuerza humana ni espíritu que venza mi poder, mi luz o mi amor. Y cuando los hijos sollozantes lleguen ante el Padre, unos pedirán perdón y perdonados serán por su humildad, otros llegarán preguntándome: ¿Padre, por qué me habéis castigado? A éstos les diré: Yo jamás castigo, sólo habéis recogido en vuestro camino lo que en él sembrasteis, no supisteis conservar la salud del cuerpo y del espíritu, y quien desafía o viola mis leyes se juzga a sí mismo por medio de ellas. 44. Vivid en armonía con las leyes naturales y con las leyes espirituales y seréis siempre sanos de cuerpo y de espíritu. 45. Mucha ciencia posee hoy la humanidad pero con ella ha creado un mundo extraño que la aparta de lo que es natural, de la fuente de vida, de los elementos de la Naturaleza que le he confiado para su conservación y recreo. ¿Cómo puede el hombre que así vive ser sano de cuerpo y de espíritu? 46. La tierra es como una madre que abre sus brazos para recibiros desde el instante en que nacéis; el aire que en ella respiras es semejante a mi aliento divino. El astro rey, majestuoso en su grandeza como una antorcha de fuego, es imagen del Ser Omnipotente porque es luz, calor y vida. Tenéis en esta Naturaleza el agua que es semejante a la verdad porque es cristalina, transparente y pura; calma la sed que abrasa, purifica y lava; bajo su acción se fecundan los campos y germinan las semillas. Estos cuatro elementos unidos por leyes de sabiduría divina forman con su unidad y armonía vuestra morada. Para habitarla, para gozar conscientemente de ella e identificarse con sus leyes, al hombre se le colmó de todos los atributos, potencias y sentidos necesarios para la vida. 47. Entonces ¿Por qué si estáis ciertos de que os amo, me llamáis injusto cuando sufrís por vuestra culpa y decís que el Padre os castiga? 48. Mi amor es inmutable, no puede ser mayor porque es perfecto, ni puede disminuir jamás. Prueba de esto os la he dado al concederos esta vida que es vuestro albergue y que se muestra siempre pródiga y maternal con vosotros. ¿Os ha faltado un solo día la luz del sol? ¿El aire os ha dejado de vivificar? ¿Se han secado los mares o han dejado de correr los ríos, cuyo líquido baña toda la Tierra? ¿Y el planeta en sus evoluciones ha huido bajo vuestros pies para arrojaros al vacío alguna vez? 49. Yo no me he equivocado en lo que he hecho, el hombre sí se ha equivocado de ruta y de vida, pero pronto volverá a Mí como el hijo pródigo que disipó toda su herencia. Con su ciencia ha creado un nuevo mundo; un falso reino. Ha hecho leyes, ha levantado su trono y se ha adjudicado un cetro y una corona, Pero ¡Cuán pasajero y engañoso es su esplendor! Un débil soplo de mi justicia es bastante para que sus cimientos se estremezcan y se desmorone todo su imperio. Sin embargo, el reino de la paz, de la justicia y del amor, se encuentra lejos del corazón de la humanidad que no ha sabido conquistarlo. 50. El placer y las satisfacciones que a los hombres les proporciona su obra, son ficticias. En su corazón existe el dolor, la inquietud y el desengaño, que se ocultan detrás de la máscara de la sonrisa. Esto es lo que se ha hecho de la vida humana y en cuanto a la vida del espíritu y las leyes que lo rigen, han sido torcidas al olvidar que también existen fuerzas y elementos que vivifican al espíritu con los que el hombre debe estar en contacto para soportar las pruebas y las tentaciones y resistir en su camino de ascensión hacia lo perfecto, todos los obstáculos y contrariedades. 51. Esa luz que del infinito llega a todo espíritu no proviene del astro rey; la fuerza que del Más Allá recibe el espíritu no es emanación de la tierra; la fuente de amor, de verdad y salud que calma la sed de saber del espíritu no es el agua de vuestros mares o de vuestros manantiales. El ambiente que os rodea no sólo es material, es emanación, aliento e inspiración que el espíritu humano recibe directamente del Creador de todo, de Aquel que ha hecho la vida y la gobierna con sus leyes perfectas e inmutables. 52. Si el hombre pusiese un poco de buena voluntad por retornar al sendero de verdad, sentiría al instante como un aliciente la caricia de la paz; pero el espíritu, cuando se materializa bajo la influencia de la materia, sucumbe en sus guerras, y en vez de ser el señor de esta vida, el timonel que gobierna su nave, viene a ser esclavo de las inclinaciones y tendencias humanas y náufrago en medio de las tempestades. 53. Ya os he dicho que el espíritu es antes que el cuerpo como el cuerpo es antes que el vestido. Esa materia que poseéis es tan sólo un atavío pasajero del espíritu. 54. Nadie ha nacido por casualidad, y por humilde, torpe o pequeño que se crea, ha sido hecho por la gracia del Ser Supremo quien le ama igual que a los seres que él considera superiores y tiene un destino que le llevará como a todos, al seno de Dios. 55. ¿Veis esos hombres que como parias calzan las calles, arrastrando el vicio y la miseria sin saber quiénes son ni a dónde van? ¿Sabéis de los hombres que aún habitan en selvas rodeados de bestias? Ninguno está olvidado por mi caridad, todos tienen una misión que cumplir, todos poseen el germen de la evolución y están en el camino donde los méritos, el esfuerzo y la lucha llevarán al espíritu de peldaño en peldaño hasta Mí. 56. ¿Quién es aquel que no ha deseado, aunque sea por un solo instante, mi paz anhelando libertarse de la vida terrestre? Todo espíritu siente nostalgia del mundo que antes habitó, del hogar donde nació. Aquel mundo espera a todos mis hijos invitándoles a gozar de la vida eterna que algunos desean mientras otros tan sólo esperan la muerte para dejar de ser, porque llevan turbado el espíritu y viven sin esperanza y sin fe. ¿Qué puede alentar a esos seres a luchar por su regeneración? ¿Qué puede despertar en ellos el anhelo de eternidad? Sólo esperan el no ser, el silencio y el fin. 57. Mas ha vuelto la luz del mundo, el camino y la vida para resucitaros con mi perdón, para acariciar vuestra frente fatigada, para consolar vuestro corazón y hacer que el que se sentía indigno de existir escuche mi voz que le dice: Yo os amo ¡Venid a Mí! 58. Mas así como despierto en vosotros un anhelo de eternidad y perfección, también os digo: No por esto creáis que quiero que desconozcáis la vida material. No interpretéis mal mis enseñanzas. Todo cuanto fue creado y puesto en la Tierra es para vuestra felicidad. 59. Los patriarcas y los justos os enseñaron con su ejemplo a vivir felices en la Tierra gozando de los bienes naturales y cumpliendo también con la ley espiritual. Imitadlos y volveréis a ser sanos y fuertes, quiero un pueblo fuerte entre vosotros que se levante luchando y defendiendo la verdad; si Yo os enseñase a apartaros de la naturaleza entonces ésta vendría en contra vuestra. 60. En Dios no existe contradicción aun cuando los hombres creen a veces encontrarlas en mis enseñanzas. Para ayudaros a comprenderlas he venido a abriros los ojos a la luz, diciéndoos: si queréis la salud de vuestro cuerpo volved a los brazos de vuestra madre la Naturaleza de la que brotó vuestra envoltura, en cuyo regazo os habéis mecido y en el cual os confundiréis cuando sus entrañas nuevamente os reciban. También os he dicho: Si queréis poseer un espíritu fuerte y sano y la esperanza de alcanzar el galardón que os he prometido, practicad mi Ley cumpliendo con los preceptos que os dicen: “AMARAS A TU DIOS DE TODO CORAZON Y ESPIRITU” Y “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”. 61. Para cumplir con mi Ley no basta hablar de Mi, ni basta que seáis los grandes analizadores de mi Obra para creer que sois mis apóstoles, porque más grande será ante mi aquel humilde de que no sepa expresar mi Palabra pero que en cambio, sepa practicar el amor y la caridad entre sus hermanos. 62. En el Segundo Tiempo me bastaron tres años de enseñanza y doce hombres para convertir a la humanidad. Hoy no han bastado muchos años de preparación y multitud de discípulos. 63. Es que estáis materializados. Sólo cinco minutos pensáis en Mí y el resto del tiempo lo consagráis a las preocupaciones del mundo. 64. Yo os reanimo para que no os detengáis en vuestra marcha. Velad que pronto veréis cómo se acaban los señores del mundo y al acabarse desaparecerán los esclavos. Entonces principiará la humanidad a considerarse como una sola familia. Brotará del corazón de los hombres un átomo de buena voluntad entre unos y otros y vendrá a ellos la paz. 65. ¡Espíritus perdidos, espíritus sin paz y sin Ley, venid! No es la tiniebla ni la nada la que os espera, es mi amor de Padre, es el concierto Universal. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 81 1. Venís en este día a conmemorar el nuevo pacto que habéis hecho con vuestro Padre. En este Tiempo de juicio mi Espíritu se presenta entre vosotros para pediros las primeras cuentas de vuestro trabajo, de vuestras obras y preguntaros que habéis hecho desde el instante en que me prometisteis cumplir con mi Ley, amándoos los unos a los otros. 2. Entre esta multitud se encuentran los primeros a quienes confié la responsabilidad de las tierras y de los labriegos, a quienes entregué el agua cristalina de la fraternidad, para que con ella dieran riego a los árboles. 3. ¿Nada os reclama vuestra conciencia?, ¿Se ha abierto vuestra boca tan sólo para aconsejar, enseñar y guiar? ¿O se ha desatado como espada de dos filos para herir a diestra y siniestra? ¿Habéis ido por el sendero espiritual dejando huellas de unión, de paz, de buena voluntad o habéis dejado impresos en él malos ejemplos? 4. Si mi palabra en ocasiones se torna severa, es porque no quiero que en el seno de mi pueblo exista la mentira, el vicio o el adulterio; si el que va guiando una congregación presenta malos ejemplos, los que le siguen tendrán que encontrar el tropiezo. En este tiempo de juicio, a cada instante os presentaré el fruto de vuestra siembra. No desafiéis mi justicia, recordad antes que nada que soy fuente inagotable de bondad. 5. No puedo contemplaros como a pequeños niños a quienes se dispensan todas sus imperfecciones, porque vuestro espíritu, al haber pactado con mi Divinidad en este tiempo, antes ya había recorrido gran parte del camino. Quien fue párvulo de mi Ley en el Primer Tiempo, discípulo en la cátedra de Jesús en el Segundo, en esta etapa tendrá que llegar a ser semejante al Maestro. 6. Vengo a confiaros, para que lo cultivéis, el fruto bueno agradable y dulce que da vida, para que él os haga notar el contraste del sabor amargo y los estragos que ha causado entre la humanidad el fruto del árbol del mal. 7. Veo la tierra y las aguas manchadas con la sangre humana, a los hombres desconociéndose como si fueran seres de distintas especies, dándose muerte sin compasión ni piedad. Ese árbol de ambiciones y de odio ha sido cultivado por los hombres y sus frutos han envenenado a los pueblos de la Tierra. No dejéis que esa simiente penetre en vuestro seno. 8. Hoy no podría elevarse la voz de Jesús diciendo “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, porque vuestro espíritu lleva en sí el conocimiento de mi Doctrina de amor. 9. Elías abrió la puerta de una nueva era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación y de mi enseñanza; analizad mis lecciones y testificad con vuestras obras. 10. En este tiempo el Sexto Sello está desatado, su luz se derrama sobre el orbe para que estos hombres y mujeres que oyen mi voz despierten y se levanten a luchar; es tiempo propicio. 11. Uno sólo es el camino, ya lo conocéis, debéis seguirlo, para que nunca os perdáis de él. Es el mismo camino que os tracé desde que brotasteis de Mí. En el mismo tiempo os he concedido que os reunáis en recintos para escuchar mis lecciones de amor y para que en ellos recibáis a la multitud de necesitados que día a día llamarán a vuestra puerta, que es la mía. 12. ¿Cómo debéis de disponeros en cada alba para recibir a los necesitados? Con absoluta humildad, no con corona ni cetro de vanidad. 13. Cuando este pueblo se haya unido espiritualmente, Yo daré señales de ello en todo el orbe. 14. Os confío parte de mi Obra, que es más blanca que el copo de la nieve y más pura que el agua de vuestros manantiales; así quiero que la conservéis hasta el final de la jornada. 15. Hoy, como si una campana resonara en el interior de vuestro corazón, recordasteis que es día de gracia, día en que el Maestro desciende a conversar con sus discípulos. Mi Espíritu se presenta entre vosotros y se abre como un libro de sabiduría, vuestra conciencia se presenta ante Mí como una blanca página y en ella escribo mi lección. 16. La luz de mi Espíritu derramada en toda materia y en todo espíritu, en cumplimiento de una profecía de los primeros tiempos, toca el entendimiento de estos escogidos llamados portavoces para haceros escuchar la lección divina. 17. Unos reciben mi manifestación llenos de fe, otros me escuchan sintiendo que la duda se ha apoderado de su corazón; mas no les censuro porque la duda les hará profundizarse en el estudio de mi Doctrina y a través de él también alcanzarán a poseer la fe. 18. Una nueva vida espera a los hombres. No es que la Naturaleza se vaya a transformar, es que cuando la humanidad se espiritualice por medio de esta enseñanza, todo lo verá a través del amor, de la fe y de la caridad, o sea que el hombre verá la vida a través del espíritu. Si lo que os rodea lo miráis, sentís y juzgáis a través de una mente materializada y de un corazón egoísta, esta vida tendrá que pareceros un valle de lágrimas, un mundo de pecados y a veces hasta un lugar de castigo. Vuestros ojos no descubrirán bellezas, el espíritu no encontrará sitio para él, ni sustento, ni aliciente; mas si dejáis elevar el espíritu y desde la altura miráis cuanto os rodea y os envuelve, tendréis que rendiros ante vuestro Padre y confesar que habéis sido sordos, ciegos e insensibles a su divina presencia, manifiesta en todo lo existente espiritual o material. 19. Entonces huirá de vosotros la amargura y conoceréis la dulzura que brota de todo lo creado porque todo es fruto del árbol divino. 20. El dolor que hoy padece la humanidad es por haber hecho mal uso de su libre albedrío y por su desobediencia a mi Ley; sus últimos frutos serán tan amargos que los arrojará lejos de sí y eso le abrirá los ojos a la luz y el corazón al arrepentimiento. 21. Haced dócil y mansa a la materia para que ella no sea una barrera ante vuestro espíritu. Sometedla hasta hacer de ella el mejor instrumento y colaborador de vuestra misión espiritual. Dejad que la luz que el Sexto Sello os envió, la contemple el espíritu y también la materia porque ya sabéis que esa luz se derrama sobre todo ser. 22. Comprended mis lecciones y seréis mis buenos discípulos, aquellos que, llegada la hora, se levanten en pos de sus hermanos y sepan analizar la revelación de los Siete Sellos. No detengáis vuestros pasos pensando que por las obras de vuestra materia no sois dignos de mi gracia. Ya os he dicho que detengáis la carrera vertiginosa de esa reacia y débil criatura que os ha sido confiada en la Tierra, y que en esa lucha hagáis méritos para alcanzar mi gracia. 23. No es hora de que os sintáis tristes o avergonzados por vuestro pasado; pensad tan sólo en que debéis purificar a vuestro espíritu. Es el instante en que debéis sentiros los más felices de la Tierra por estar escuchando el concierto divino de mi palabra. Sí, pueblo, mi rayo de luz se hace inspiración y palabra humana para que en esa forma tengáis mi presencia. Dejad de pensar en vuestro pasado para pensar en vuestro futuro. 24. Preparad vuestras armas de amor para contender con las ideas y teorías humanas; fortaleced vuestro corazón en la fe para que no os sintáis pequeños, ignorantes o débiles delante de los que llaméis cultos y sabios, porque ellos conocerán de ciencia y de religiones, pero de mis nuevas revelaciones, nada saben. 25. Si os he pedido vuestra regeneración, es para que estando la mente y el corazón limpios, pueden reflejar mi luz divina. 26. He visto cómo muchos de vosotros habéis escudriñado y juzgado mi palabra, mas no por ello os he reclamado, porque sé que mañana, de entre los que me juzgáis, surgirán los discípulos fervientes. Más tarde, en vuestro camino andaréis doctrinando y llegaréis e ser burlados; recordad entonces la enseñanza del Maestro y en vez de reclamar a vuestros hermanos su duda y su mofa, les perdonaréis sabiendo que entre ellos se encuentran los que van a arrepentirse de sus juicios para dar paso a la fe. 27. Nadie se sienta forzado a ser mi soldado, seguidme cuando vuestra voluntad sea firme y vuestro amor os impulse a practicar mis enseñanzas. Pasarán los tiempos y entonces comprenderéis y valorizaréis todo lo que el Señor os concedió en este Tercer Tiempo y sentiréis dolor por no haber sido comprensivos y obedientes cuando estuve dándoos mi palabra; pero Yo os concedo unos instantes más para que reparéis vuestros errores y repongáis el tiempo que hayáis perdido. 28. Mientras el mundo os atrae a través de la materia, mi voz os está llamando al valle espiritual donde deberéis penetrar limpios de toda mancha y llenos de luz. Ahí mi voz, resonando en la conciencia, os dirá si cumplisteis vuestra misión en la Tierra y si ya podéis escalar un peldaño más en la escala de perfección espiritual. 29. En el día que ahora dedicáis al reposo, desciendo a recrearme con vosotros. Es el instante en que mejor reconocéis que no sólo de pan podéis vivir, sino que necesitáis de mi palabra que es vuestro sustento espiritual. Muchos venís a escucharme, mas no todos creéis en mi presencia; hay quienes preferirían verme a escucharme a través de estos entendimientos, o por lo menos escuchar mi voz en el infinito, en el espacio espiritual. Mas ¿Cómo queréis contemplarme y escucharme espiritualmente si os encontráis en plena materialización? Por eso debéis prepararos para que alcancéis esa elevación que os hago conocer a través del entendimiento del hombre. Después de este tiempo de mi comunicación en esta forma, estaréis en condiciones de recibir mi intuición o inspiración de Espíritu a espíritu. Esa será la comunicación perfecta. 30. Os asombran los adelantos de la ciencia; comprended que hace algunos siglos no hubieseis creído en lo que ahora ha realizado el hombre por medio de la evolución del espíritu y la perseverancia de la materia. 31. ¿Por qué no habéis de evolucionar espiritualmente si perseveráis? ¿Cómo pretendéis descubrir nuevas lecciones, si las pasadas no las habéis comprendido aún? 32. Los creyentes y los incrédulos de mi existencia de todos los tiempos, hubieran deseado contemplarme ahora visible a los ojos humanos, materializado en alguna forma, y ¿Por qué habéis de atribuirme forma si en cuanto a espíritu no la tengo? Soy visible y tangible tanto a los ojos de vuestro cuerpo como a los del espíritu, pero es menester que sepáis mirar. Es injusto que digáis que Dios se oculta a vuestras miradas, que digáis que soy egoísta por no dejarme oír ni mirar de quienes llamo hijos de mi Divinidad. Siempre estoy presto a dejarme mirar, pero vosotros, creyendo ser ciegos ante lo espiritual, teniéndolo todo a vuestro alcance, no lo sabéis ver y muchas veces, palpándome no os dais cuenta de mi presencia. 33. En cada era ha tenido que venir un enviado de Dios a enseñar a los hombres a buscar a su Señor, a orar, a rendirle culto, a saberle sentir, mirar, oír e interpretar. En este tiempo ha venido Elías a preparar el camino para que el espíritu humano pudiese recibir la presencia y la revelación del Espíritu Santo. 34. Para que la voz y los pasos de Elías fueran escuchados y sentidos en un mundo sordo por su materialismo a toda manifestación espiritual, preparé un varón, quien al llegar a la madurez de su edad, dejó manifestar la luz de aquel gran espíritu que lo inspiraba, que hacía obras milagrosas por su conducto y preparaba con su luz a la humanidad para el advenimiento de un nuevo tiempo. Elías tuvo que limpiar el camino en el cual había muchos espinos, mucha cizaña y también pedruscos. Ellos eran el fanatismo religioso, la ignorancia, la persecución de toda inspiración que pareciese nueva. Mas Elías inspiró leyes, preparó corazones y sembró una semilla que favoreciera el desenvolvimiento de una revelación divina y el cumplimiento espiritual de un pueblo que en lo más oculto del mundo esperaba el tiempo señalado para levantarse a desempeñar su misión. 35. Aquel varón escogido por Mi para que fuese el portavoz de Elías, se llamó Roque Rojas, el que en 1866 dio a conocer al mundo que una nueva era se abría para la humanidad regida por la misma Ley que el Señor ha revelado en los tres tiempos, en los que siempre os he dicho: “Amaos los unos a los otros”. 36. ¡Pocos supieron sentir en verdad la presencia del enviado divino! Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres para la inminente llegada del Señor, Así se abrió el Sexto Sello, dejando contemplar su contenido y desbordándose como un torrente de justicia y de luz sobre la humanidad. Muchas promesas y profecías quedaron así cumplidas. 37. Elías, como Jesús y como Moisés, vino a iluminar los ojos de vuestro espíritu para que contemplaseis al Padre, Moisés os enseñó: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús os dijo: “Amaos los unos a los otros”. Elías os mandó tener “caridad y más caridad con vuestros hermanos” y luego añadió “y veréis a mi Padre en todo su esplendor”. 38. Es el Verbo el que os habla en esta era, no he venido a hacerme hombre; sin embargo, podréis encontrar semejanza entre mi anterior manifestación y ésta; si la cuna de Cristo fue humilde y su muerte fue sobre la cruz del pecado del mundo, el lugar donde ahora ha nacido la luz del Tercer Tiempo no puede ser más pobre y humilde y la cruz desde donde os daré mi última palabra será el mismo hombre por el cual me comunico. 39. A través de este medio por el cual os hablo, también he recibido la burla, el escarnio, la duda, la herida. Así me ha placido, porque mi cruz sois ahora vosotros. 40. Hoy os digo: ya que vuestros ojos se han abierto a la luz, ved cómo vuestro mundo, su ciencia, su moral y sus religiones, se acercan al fin de su existencia; de todo ello sólo sobrevivirá el espíritu, el cual se levantará sobre los escombros de su vida pasada a una nueva era espiritual. 41. Todas las señales que estaban predichas como anuncio de mi nueva manifestación entre vosotros, ya han sido cumplidas. ¿Esperará el mundo nuevas manifestaciones para continuar aguardando mi llegada? ¿Hará lo que el pueblo judío que tuvo las profecías de la venida del Mesías, vio el cumplimiento de ellas, recibió en su seno al Salvador, no lo reconoció y aún continúa esperándolo? La experiencia es muy grande y dolorosa para esta humanidad, para que aún se obstine en el materialismo. Si las señales y las pruebas se han cumplido y no he aparecido en la sinagoga, ni surgido en iglesia alguna, ¿No presiente el mundo que en algún sitio he de estar manifestándome, puesto que no puedo faltar a mi palabra? 42. Discípulos: perseverad en mi enseñanza, para que mañana deis testimonio de Mí. 43. No temáis a la miseria. La miseria es pasajera y en ella debéis orar imitando en la paciencia a Job. Volverá la abundancia y no tendréis palabras con que darme gracias. 44. Cuando la enfermedad os agobie, oh enfermos benditos, no desesperéis; no está enfermo vuestro espíritu, elevaos en oración a Mí y vuestra fe y espiritualidad os devolverán la salud del cuerpo. Orad en la forma en que Yo os he enseñado: espiritualmente. 45. Comprended que tenéis la luz de vuestro Maestro. Jesús sigue siendo el modelo perfecto que debéis imitar; ni antes ni después de Él, podréis encontrar en el mundo un ejemplo igual. 46. Jesús, el Cristo, ha sido la enseñanza más clara que en el mundo os di para enseñaros cuán grande es el amor y la sabiduría del Padre. Jesús fue el mensaje viviente que el Creador envió a la Tierra para que conocieseis las virtudes del que os creó. La humanidad vela en Jehová a un Dios colérico e implacable, a un juez terrible y vengativo, y a través de Jesús vino a sacaros de vuestro error. 47. Ved en el Maestro al amor divino hecho carne; vino a juzgar todas vuestras obras con su vida de humildad, sacrificio y caridad, y antes de castigaros con la muerte, ofreció su sangre para daros a conocer la vida verdadera, la del amor. Aquel mensaje divino iluminó la vida de la humanidad y la palabra que entregó el Divino Maestro a los hombres dio origen a religiones y sectas, a través de las cuáles me han buscado y todavía me buscan; mas de cierto os digo que ellos no han entendido aún el contenido de ese mensaje. La humanidad llega a pensar que el amor de Dios para sus hijos es infinito, ya que El, en Jesús, murió por amor a los hombres. Llega a conmoverse con los padecimientos de Jesús ante sus jueces y verdugos, llega a ver en el Hijo al Padre, pero el contenido, el alcance de cuanto el Señor quiso decir a la humanidad a través de aquella revelación que empezó en una virgen y concluyó en la nube de Betania, no ha sido interpretado hasta hoy. 48. He tenido que volver sobre la misma nube en la que el Verbo ascendió hacia el Padre para daros la explicación y mostraros el verdadero contenido de todo cuanto os fue revelado en el nacimiento, vida, obras y muerte de Jesús. 49. El Espíritu de Verdad, el prometido por Cristo en aquel tiempo, es esta manifestación divina que ha venido a iluminar las tinieblas y a aclarar los misterios que la mente o el corazón del hombre no alcanzaba a penetrar. 50. Mi Ley siempre es la misma, no es menos profunda unas veces que otras. Es vuestro espíritu el que refleja unas veces mejor que otras la luz del Señor. Esto es según la evolución que vuestro espíritu haya alcanzado. 51. Hoy os digo el banquete espiritual se encuentra esperándoos; sentaos a la mesa y comed del manjar. La multiplicación del pan también os la he concedido en este tiempo porque millares y millares de hermanos vuestros están escuchando mi palabra en muchas comarcas. 52. Os estoy heredando sin que vuestro pecado sea un motivo para consideraros indignos. Las puertas de mi Reino permanecen abiertas en espera de los que después llegarán. He aquí demostrada mi caridad, la cual no esperabais que llegara al grado de comunicarme con vosotros. 53. Ahora que en el mundo hay escasez de amor, venid a sentir el amor puro de vuestro Maestro para que sanéis de todas vuestras heridas. 54. Si vuestro corazón llega a Mi henchido de vana simiente, de cizaña y cardos, Yo le perdonaré, Yo le purificaré y le haré florecer. Sólo espero que os elevéis para revelaros todo cuanto aún reservo para vuestro espíritu y cuando seáis poseedores de lo que os prometo, no buscaréis catacumbas para ocultaros de las miradas de la humanidad; por el contrario, saldréis a la luz del día y bajo esa claridad revelaréis esta verdad. Abrid vuestro corazón, vuestra mente y vuestro oído, para que dejéis llegar mis lecciones hasta vuestro espíritu. 55. ¿Qué tiempos esperáis para aprender de Mi? ¿Estáis esperando que llegue 1950, para despertar de vuestro sueño? No pueblo, porque entonces ya no escucharéis mi palabra. Es menester que lleguéis a tener la convicción absoluta de que habéis venido al mundo a servir a vuestros hermanos. 56. Os miráis unos a otros y reconocéis que he formado un pueblo con pecadores, con ignorantes y teméis no poder salir avante en las pruebas; mas Yo sé lo que hago, a vosotros sólo os corresponde creer, confiar y cumplir. Llegará el día en que me ofrezcáis la semilla como Yo os la he pedido. 57. Pueblo: preparaos, dejad que vengan a vosotros nuevas multitudes; entre ellas vendrán aquellos a quienes mi amor ha de entresacar y escoger para que por su conducto entregue mi palabra pues de sobra sabéis que no puede ser vuestra mente quien los escoja. Sólo Yo sé el destino y los dones de cada quien. 58. Limpiad vuestro pensamiento, elevadlo para que os unáis en este instante a los espíritus puros que habitan cerca de Mí. Elevad una oración inspirada en el amor a Dios, en vuestro propio dolor o en el arrepentimiento por las faltas cometidas, también en acción de gracias por los bienes recibidos, eso acercará vuestro espíritu al Padre. 59. Todo cuanto os rodea tiende a purificaros, mas no todos lo han entendido así. No dejéis que el dolor que apuráis en vuestro cáliz de amargura sea estéril. Del dolor podéis extraer luz que es sabiduría, mansedumbre, fortaleza y sensibilidad. 60. No temáis llegar al valle espiritual pensando en todo lo que habéis pecado en la Tierra; si dejáis que el dolor os lave, que el arrepentimiento brote del corazón; si lucháis por reparar vuestras faltas llegaréis dignos y limpios ante mi presencia y nadie, ni vuestra conciencia, se atreverá a mencionar vuestras pasadas imperfecciones. 61. En la mansión perfecta existe un lugar para cada espíritu el cual aguarda en el tiempo o en la eternidad la llegada de su poseedor. Por la escala del amor, la caridad, la fe y los méritos, llegaréis uno a uno a mi Reino. 62. Presentad delante de vuestros hijos buenos ejemplos que les sirvan de báculo en su camino para continuar su ascensión hacia Mí. No porque los miréis en la infancia de la materia les concedáis poca importancia espiritual; observadles y veréis cómo sus facultades están más desarrolladas que las vuestras, ellos aprenderán mis enseñanzas por vosotros y luego os enseñarán a analizarlas. 63. Los que hoy os encontráis jóvenes cuando lleguéis a la ancianidad habréis visto muchos prodigios a través de las nuevas generaciones de espiritualistas. 64. Yo digo a los padres de familia que así como se preocupa por el futuro material de sus hijos, lo hagan también por su futuro espiritual, por la misión que en ese sentido hayan traído al mundo. 65. Pensad que esos seres antes de encarnar ya han orado por vosotros, os han protegido y ayudado en vuestra lucha; ahora os corresponde a vosotros sostenerlos en los primeros pasos que, a través de la frágil carne, van dando en la Tierra. 66. Venid a Mí, discípulos. Aquí está la paz, no la ficticia que os da el mundo, sino la que procede de mi Espíritu; llenad de ella vuestro corazón para que sepáis escucharme, comprenderme y luego llevéis a la práctica mi enseñanza. 67. Un determinado número de corazones está destinado para cada uno de mis labriegos; es la tierra que cada uno de ellos tendrá que trabajar para hacerla fructificar y al final presentarme una abundante cosecha. 68. Nadie sería capaz de edificar un templo como el que Yo estoy levantando en vuestro espíritu. La caridad del Hacedor Universal viene construyendo este santuario con infinita paciencia. Este templo será indestructible y mientras los templos hechos por manos de hombres caigan piedra tras piedra bajo los embates del tiempo y de las tempestades, éste permanecerá inconmovible, porque sus cimientos estarán en vuestro espíritu y sus torres tocarán el Reino de los Cielos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 82 1. ¿Por qué algunos de mis hijos se sienten indignos de llamarme Padre? Venid a Mí, pecadores; dejad vuestro fardo de dolores, levantad vuestra faz y miradme, mi amor os hace dignos. Si no os perdono yo ¿Quién va a perdonaros? 2. Teníais hambre de paz, porque vuestra conciencia os reprochaba vuestros errores hasta que llegasteis ante la manifestación de mi palabra y vuestro llanto os ha lavado. Sólo Yo sé a quién o a quiénes les hablo en esta forma y sólo ellos saben a quiénes están dirigidas estas palabras. 3. Hace tiempo que no bendecíais mi nombre; vuestras torturas y sufrimientos os hacían creer que os hallabais en un infierno sin fin. Es que vuestros ojos se habían cerrado a la verdad, a esa luz que os muestra mi presencia en todas partes. No os bastaba el esplendor de la Naturaleza que os envuelve, ni la forma milagrosa en que el pan de cada día llegaba a vuestros labios para creer en mis bendiciones. Sólo veíais tinieblas en vuestro derredor y sólo el fuego de vuestros sufrimientos era lo que sentíais; más cuando estabais a punto de sucumbir, llegó el Divino Cirineo a levantaros, para ayudaros a llevar vuestra cruz. 4. Vuestros ojos van abriéndose a una vida de luz y de fe. Desde el fondo de vuestro corazón me decís: Señor, cuán ciego estaba, qué turbado se encontraba mi corazón; hoy veo a cada paso y en todo sitio Tu presencia y siento tus bendiciones. 5. En verdad os digo que éstos que sufrieron y me ofendieron mucho, serán los que más fervientemente me amen; de su corazón brotará constante la ofrenda a mi Divinidad. No serán ofrendas materiales ni salmos, ni altares de la tierra; ellos saben que la ofrenda y el culto más agradable para Mí son las obras de amor que hagan con sus hermanos. 6. Hijos amados que llegasteis ante Mí como el hijo pródigo, no olvidáis el amor con que os recibí y la humildad con la que llegasteis; sería triste que cuando os volvieseis a sentir llenos de paz en la vida, os tornaseis en vanidosos delante de vuestros hermanos o en egoístas delante de los que os buscarán para pediros algo de lo que hoy poseéis, porque ante Mi seríais los hijos ingratos. Velad y orad siempre para que no caigáis en tentación. 7. Comprended, discípulos amados, que esta existencia de la que hoy disfrutáis es una buena oportunidad para elevar vuestro espíritu. Para algunos, ésta será la última encarnación, otros tendrán que volver nuevamente a la Tierra. Este es el tiempo propicio para hablaros en esta forma, nadie se escandalice o se extrañe por ello. 8. Jesús en aquel tiempo os reveló muchas lecciones desconocidas y llevó a cabo muchas obras que en un principio causaron confusión, pero que más tarde fueron reconocidas como Verdaderas revelaciones divinas. Tened en cuenta ese antecedente para que no aventuréis en este tiempo vuestros juicios sin antes haber analizado mis enseñanzas. 9. Si la humanidad hubiese sabido analizar las profecías de Primero y del Segundo Tiempo, no se confundiría hoy ante la realización de ellas; esto fue lo que pasó en el Segundo Tiempo cuando el Mesías nació entre los hombres, lo mismo que acontece ahora que he venido en Espíritu. 10. El sentido de mi enseñanza es el mismo en los dos tiempos; ella os prepara para hacer de esta vida un hogar amable aunque pasajero, donde los hombres se miren y se traten como hermanos y brote de unos a los otros el calor de la verdadera fraternidad. Preparad también al espíritu para penetrar después de esta vida en aquellos mundos o moradas que el Señor tiene reservadas para sus hijos. Mi deseo es que cuando vayáis a ellos no os sintáis extraños, sino que vuestra espiritualidad e intuición os hagan mirar todo lo que encontréis como si ya anteriormente hubieses estado ahí. Mucho de verdad habrá en ello, si desde aquí sabéis estar en contacto con lo espiritual por medio de la oración. 11. Abrid vuestros ojos espirituales hasta que miréis el esplendor de la luz que irradia mi verdad, para que cuando penetréis en otra morada no os sintáis en tinieblas. 12. No existe entre tantas moradas como tiene la casa del Padre, un solo mundo de tinieblas, en todas esta su luz; más si en ellas penetran los espíritus con una venda en los ojos debido a su ignorancia, ¿Cómo podrán contemplar aquel esplendor? 13. Si aquí en el mundo preguntáis a un ciego qué contempla, él os contestará que sólo tinieblas. No es que la luz del sol no exista, sino que él no puede contemplarla. 14. Ved que aunque sea corto el número de los que se reúnen para escucharme, el amor con que vengo a daros mi lección es muy grande. 15. Entre vosotros se encuentran aquellos que darán testimonio de que éste es el Tercer Tiempo en el cual el Espíritu Santo habla a través de la conciencia a todos los hombres. 16. Dentro de estas multitudes se encuentran los espíritus que en otros tiempos formaron parte de las tribus de Israel, llamado el pueblo de Dios, porque a ellos les fueron confiadas la Ley y las revelaciones para que las extendieran por el mundo. Algunos de esos seres vienen por última vez a la Tierra a concluir una misión y a terminar una restitución espiritual. Ellos al ascender, formarán los peldaños por donde puedan escalar sus hermanos que aún quedan en el valle terrenal. 17. La luz y el amor que tiene mi palabra ha hecho el milagro de hacer brotar del fango, flores puras y bellas; procurad que cuando vuestro cuerpo quede convertido en despojo humano, se desprenda de él vuestro espíritu lleno de blancura y de luz. 18. ¡Oh espíritus que estáis recibiendo mi Doctrina, cuando lleguéis a mi presencia, sed humildes y sumisos, dejando que en vosotros se haga sólo mi voluntad! Muchas veces habéis venido a encarnar en la Tierra porque insistentemente lo pedisteis al Padre; ahora os digo que no me lo volváis a pedir, dejad que se haga en vosotros mi voluntad. 19. Cuando habéis venido al mundo porque Yo os lo ordené, a vuestro retorno os he pedido rigurosamente cuenta de vuestras obras. ¿Qué será cuando regreséis después de haber venido por que vosotros lo pedisteis al Señor? ¿Cómo será vuestro juicio y cómo responderéis? 20. Os maravilláis escuchando mis enseñanzas y decís en vuestro corazón: Cuán perfectas son las lecciones del Maestro, a lo cual os digo, que aún son pequeñas éstas, pues todas ellas tienden a corregir y a modelar a seres imperfectos: cuando hayáis alcanzado la perfección espiritual, entonces escucharéis al Verbo de Dios en su plenitud. 21. Ahora vuestro espíritu ha sentido el tiempo de mi nueva manifestación a través del entendimiento humano y por ella sentís mi divina presencia. Mi manifestación ha sido una vez más de Maestro; Yo soy quien os da la lección, mas a mi vez, tengo siervos que vienen a explicaros después la enseñanza que recibisteis; no son seres humanos, porque de cierto os digo que no hay en la Tierra nadie que pueda explicar mis nuevas revelaciones; es el mundo espiritual de luz el que viene en vuestra ayuda para que no caigáis en confusiones ni hagáis nuevos misterios de enseñanzas que son tan diáfanas como la luz de día. 22. Todo ha sido dispuesto para la realización de esta Obra espiritual; no sólo vuestro espíritu fue preparado para entrar en esta senda, también vuestra carne, la tierra que pisáis, el ambiente que os rodea, todo fue dispuesto para que mi luz brillara en lo más profundo de vuestro ser. 23. El espíritu se purificó en el Más Allá, de las manchas contraídas en anteriores encarnaciones; la materia se lavó con dolor y lágrimas; la Tierra reclamó a los hombres su primitiva pureza y el ambiente se saturó de plegarias y oraciones. Por la escala de perfección descendió el Señor hacia su pueblo, llego hasta el peldaño en que os encontrabais y desde ahí os hizo escuchar su voz a través de sus mensajeros o portavoces. 24. Cuántas lecciones, cuántas enseñanzas os he dado desde el instante en que os di mi primera comunicación; por medio de ellas quiero que lleguéis a comprender que no he venido a dividir a los hombres, sino a unirlos. A vosotros, a quienes encontré profesando una religión, vine a deciros que leáis mi libro de amor y de sabiduría divina, para que aprendáis a estar en espíritu con todos vuestros hermanos, sin distinción de credos, religiones o ideologías. 25. Esto se os hará difícil en un principio, más cuando comprendáis esta lección, os sentiréis verdaderamente identificados con todos los seres humanos, porque sentiréis vibrar en el fondo de cada uno de vuestros semejantes a un espíritu, que siendo hijo de Dios tiene que ser hermano vuestro. 26. Estudiad pueblo amado, para que seáis el discípulo del Tercer Tiempo que se distinga por su espiritualidad. 27. Analizad y comprenderéis que estáis viviendo el tiempo propicio para que estudiéis mi Doctrina. Venid discípulos, venid a Mí, que Yo aliviaré el peso de vuestra cruz. Os ayudaré a conquistar el lugar que en la Tierra Prometida está reservado para cada uno de vosotros. 28. Sentid mi amor en vuestro ser para que comprendáis que existo y sintáis el anhelo divino de salvaros. Mi luz está derramada sobre toda la humanidad porque ninguna criatura podría escapar a mi mirada. 29. ¿Qué sería de la humanidad si por un momento le negara mi luz espiritual en estos instantes de prueba y de dolor? Las tinieblas invadirían su razón, se ofuscaría, y ya sin esperanza correría tras de la muerte y se perdería en el abismo; mas si los hombres, a pesar del caos en que se debaten, alimentan recónditamente una esperanza de salvación, es porque mi luz divina les alienta a través de su conciencia y les enseña a esperarlo todo del poder infinito del Dios Omnipotente. 30. De cierto os digo que mi palabra hará cambiar la faz de vuestro mundo actual y de toda vuestra vida. Para los hombres de este tiempo, el mundo y sus placeres son la razón de su vida, más pronto sabrán anteponer el espíritu al cuerpo, y el cuerpo al vestido, y en vez de ir tras las glorias mundanas, buscarán la inmortalidad del espíritu. 31. Habrá al principio fanatismo por lo espiritual, el cumplimiento será llevado al extremo; mas luego se serenarán los corazones y la espiritualidad surgirá llena de verdad y de pureza. 32. Cuando miráis al mundo debatiéndose en guerras, pereciendo de hambre o azotado por la fuerza de los elementos, no falta quienes digan que es mi justicia la que viene a destruir a la humanidad; mas de cierto os digo que Yo no he venido a destruiros sino a salvaros. Los que creen que su vida radica tan sólo en su materia y no piensan en la supervivencia del espíritu, miran su paso al Más Allá como el fin de su existencia y me juzgan entonces inexorable y cruel. 33. Si supieseis que muchas veces es necesario morir para el mundo para poder sobrevivir en espíritu, y que a veces sólo un dolor acerbo o una muerte cruenta son capaces de despertar y estremecer a un espíritu aletargado en el materialismo. 34. ¿Qué sabéis de la vida y de la muerte? ¿Qué sabéis del espíritu? Muy poco; precisamente es de lo que vengo a instruiros para que seáis los que sepáis vivir de acuerdo con la grandeza de la vida que os rodea. 35. En este tiempo hay hambre en el mundo, hambre del cuerpo y del espíritu; os aflige más la del cuerpo y ésta es la que os hace decirme: “Señor, en los tiempos pasados enviaste sobre tu pueblo el maná del desierto para no dejarlo perecer; luego le confiaste una tierra pródiga en bendiciones, de las aguas del pozo de Jacob bebieron sus hijos y los hijos de sus hijos y muchas generaciones más, y cuando viniste al mundo a enseñar con tu palabra, llevabas a la multitud al desierto, te condolías de su fatiga y de su hambre y obrabas milagros para que ellos comieran panes y peces. ¿Por qué ahora que nos miras padecer tanto por alcanzar el pan, no te conmueve nuestra hambre y nuestra miseria?” 36. Si Yo os dijese que la respuesta a todas estas preguntas la lleváis en vuestra conciencia, no lo creeríais; tengo entonces que hablaros para deciros que cuanto os di en el mundo para vuestro sustento y conservación, no os lo he quitado, todo está allí; mas si no llega a todos es porque en vez de cultivar vosotros esa simiente con el riego de la fraternidad, la regáis con el egoísmo y la perversidad. 37. Por eso es menester que a los espíritus descienda una luz de justicia y esa es mi inspiración que se derrama en este tiempo sobre todo ser. 38. Cuando los hombres se hastíen de los frutos amargos que han cultivado y vuelvan sus ojos a Mí, hallarán que la vida espiritual y la naturaleza material jamás han negado sus frutos a los hijos de Señor; ellas existen en el interior de cada criatura, y ha sido el hombre el que cerró sus ojos a la razón y su intuición a la vida eterna. Entonces confesarán los que antes blasfemaban que en el desierto de esta vida jamás faltó el maná, que el pozo de Jacob aún vierte aguas cristalinas y que el Señor hace en cada día un milagro para que la humanidad no perezca de hambre o de sed. 39. Cuando el espíritu de la humanidad abra sus ojos a la luz, contemplará una vida nueva dentro de la misma vida que hasta ahora creía conocer demasiado y que en realidad nunca había sabido apreciar. 40. Vengo a vosotros como el doctor divino que se acerca a los enfermos del cuerpo y del espíritu para devolverles la salud perdida. Soy el que viene a resucitar a aquellos que han muerto a la verdad y a la vida verdadera. Mi caridad está dispuesta a enjugar las lágrimas de los que mucho han llorado, a todos los ungiré con su solo bálsamo, que es el del amor. 41. Bienvenidos los pobres, los que lloran y los que padecen hambre y sed de justicia en la Tierra y que todo lo sufren con paciencia, porque a ellos vengo buscando para premiarles su sumisión y su fe. 42. Esta era es una nueva oportunidad para alcanzar la elevación del espíritu. Todo, hasta el dolor, influye para que la humanidad se aleje del materialismo que la ha esclavizado. 43. Los hombres escalarán el monte santo en cuya cumbre me encontrarán pero, antes que ellos, Yo habré ya recorrido un nuevo Calvario en el corazón de la humanidad y habré sido enclavado una vez más en la cruz de mi misión. 44. No levantaré un mundo nuevo sobre los pecados, odios y vicios; lo levantaré sobre firmes cimientos de regeneración, de experiencia, de arrepentimiento; Yo todo lo transformaré en vosotros. De las mismas tinieblas surgirá la luz, y de la muerte haré brotar la vida. 45. Si los hombres han manchado y profanado la Tierra, mañana con sus buenas obras dignificarán esta morada, la cual será vista como tierra de promisión para venir a ella a desempeñar nobles misiones. ¿Quién podrá dudar entonces de la conversión del mundo? 46. Yo os digo que cuando esta humanidad esté más en contra mía por su impiedad, por su alejamiento de la justicia y del bien, Yo me presentaré en su camino lleno de esplendor, como fui delante de Saulo y le haré escuchar mi voz; entonces veréis cómo muchos de los que sin darse cuenta me han perseguido, se levantarán transformados e iluminados para seguirme por las sendas del bien, del amor y de la justicia. A ellos diré: detened vuestra planta caminantes y bebed de esta fuente de aguas cristalinas. Descansad de la dura jornada a la que os he sometido. Confiadme vuestras cuitas y dejad que mi mirada penetre muy adentro de vuestro espíritu porque quiero llenaros de gracia y consolaros. 47. ¿Quién de vosotros puede decir a su Maestro que no tiene un sufrimiento, que lleva la paz en su corazón, que ha vencido en esta vida de lucha y vicisitudes? Os contemplo navegar en un mar de pruebas y por eso vengo a daros fortaleza. Aprended a leer en el Libro de la Vida que eternamente os muestro, porque mañana tendréis que ser maestros. Cada uno de vosotros habrá de levantarse imitándome practicando la Ley para ser sanos de espíritu y de cuerpo. Muchas enseñanzas encontraréis a vuestro paso que no os conducirán a Mí; Yo os señalo el camino recto, el más corto, el de la espiritualidad. 48. En el Segundo Tiempo sólo tres años os di mi palabra, y en ellos preparé a mis discípulos; en esta Tercera Era os he hablado muchos años más y mis discípulos no han adelantado ni mis apóstoles han dejado el mundo por seguirme. 49. El que quiera seguirme, ponga en sus plantas las humildes sandalias, no lleve doble alforja porque en mi camino no le hará falta. 50. Preparad vuestras pupilas para que miréis en el Tercer Tiempo lo que acontece en las regiones espirituales y podáis anunciar al mundo que Yo he descendido a iluminar a todo espíritu. Preparaos para que me sintáis y sepáis recibir lo que os entrego. Dejaré a la humanidad un libro y cada una de sus páginas será una prueba de amor; éste lo uniréis a los primeros escritos por Moisés y mis apóstoles, y las obras de mis discípulos de todos los tiempos quedarán escritas también en ese libro que contendrá mi sabiduría. 51. Si aún no podéis hacerme presente una gran cosecha, orad y pedidme fuerzas; velad para que vuestra lámpara brille con mayor esplendor y sea la que ilumine vuestro sendero. Os he visto llorar cuando contempláis que los obstáculos no os permiten trabajar. Me habéis dicho: “Maestro, limpiad de espinas nuestro camino, para seguir adelante”. Doblegad con amor la envoltura que os he dado, y no deis muestras de flaqueza o inconformidad, no me digáis que sois débiles, porque Yo os he hecho fuertes. No digáis que el cumplimiento es un sacrificio; trabajad con amor y vuestras obras quedarán escritas. Escalad la montaña de perfeccionamiento hasta encontrar mi presencia. Apoyaos en el báculo que os ofrece Elías. Mirad su ejemplo. El, representado por un anciano que se apoya en un báculo, no descansa un instante; siempre va en busca de sus ovejas pérdidas para rescatarlas y conducirlas a Mi presencia. Su espíritu no desmaya ante la desobediencia y reaciedad; su ahínco y perseverancia, no se agotan; sed vosotros así, id por los caminos y no temáis al mundo ni a la tentación. Sed fuertes por el espíritu que os he dado. 52. Muchas comarcas se han preparado ya para esperar a los labriegos, y éstos no han llegado aún a cumplir su misión. Cuando vosotros sintáis todo el peso de vuestro cargo, tomaréis sumisos el camino e iréis en busca de vuestro destino. En ese tiempo de entrega no limitéis la caridad, mas tampoco lleguéis al sacrificio; podríais cansaros y abandonar la cruz. 53. Cuando hayáis sanado a los enfermos y apartado sus tinieblas, despertará su espíritu dormido y resucitará a una nueva vida. Yo siempre os protegeré si estáis dentro de mis leyes porque se acercarán a vosotros los científicos que os reclamarán por haber ungido a los enfermos sin ser doctorados en las escuelas del mundo, y los hombres que rigen los destinos de vuestra nación también os preguntarán cuál es vuestra ley y vosotros hablaréis de mi manifestación en este tiempo y de mis revelaciones. 54. Para testificar mi Doctrina, glorificad mi nombre con vuestras obras y vuestra ofrenda llegará a Mí. 55. Sean Conmigo los enfermos, los leprosos, los afligidos, los que no tienen paz en su corazón y también los que hayan pecado o blasfemado; a todos los sanaré del cuerpo y del espíritu. 56. De cierto os digo que aquel enfermo que supiera guardar, analizar y poner en práctica una de mis palabras de vida, sanaría, porque llevaría guardada en su corazón una gota de mi bálsamo divino. 57. Os he dado pruebas de mi poder y de mi caridad para que toméis el camino con plena confianza. Recibid este mensaje de esperanza para que seáis fuertes en este tiempo en que el pecado ha cundido como el más contagioso de los males. 58. Una lepra inmaterial se ha extendido por la Tierra, carcome corazones y destruye la fe y la virtud. Van los hombres cubiertos de harapos espirituales, saben que nadie podrá descubrir esas miserias porque los humanos no ven más allá de lo que es materia, más la hora de la conciencia se acerca; es lo mismo que si dijeseis el día de Señor o su juicio está por llegar. Entonces surgirá la vergüenza en unos y el remordimiento en otros. 59. Los que escuchen esa voz interna, quemante e inflexible, sentirán en su interior el fuego que devora, que extermina y que purifica. A ese fuego de justicia no puede resistir el pecador ni nada que no sea puro. Sólo el espíritu lo puede resistir porque está dotado dc fuerza divina; así, cuando haya pasado por el fuego de su conciencia, tendrá que salir limpio de sus errores. 60. Mucho os hablé en tiempos pasados de ese fuego, de ese juicio, de esa expiación; mas las figuras con las que eran representadas estas enseñanzas las tomasteis en sentido material y vuestra imaginación desvirtuó la realidad de esas revelaciones. 61. Cuántas torcidas interpretaciones dieron los hombres a estas lecciones divinas. Me hacen aparecer como un juez de monstruosa crueldad. Cuántos absurdos ha creado la mente humana y luego los ha impuesto como la suprema verdad. 62. Hoy vengo en espíritu para haceros comprender y vivir mis divinas enseñanzas. 63. La oración de las aves es su canto; la oración de los hombres son sus pensamientos puros que elevan a Mi. Todo lo creado tiene una ofrenda para su Creador. También el Padre tiene un presente para cada una de sus criaturas. Sin embargo, en la especie humana existe menesterosidad, miseria, dolor; es el resultado de haber hecho uso del libre albedrio sin escuchar la voz de la conciencia; es la falta de armonía en la vida de los hombres, entre lo divino y lo material; pero todo este dolor que hoy pesa sobre el mundo servirá para despertarle de su profundo sueño. Cuando la humanidad conozca la verdad y ajuste a ella su vida, encontrará la armonía de lo espiritual con la Naturaleza material que lo rodea. 64. Mi nueva palabra llegará a la humanidad como un mensaje de luz que disipará las tinieblas de la ignorancia. 65. Yo preparo en este tiempo a los nuevos pescadores de espíritus que rescatarán de las olas embravecidas a los náufragos. Entre estos pescadores estarán los que escuchan mi palabra en este tiempo, también estarán los que sin haberme oído tengan despiertos los dones de intuición e inspiración para recibir mis revelaciones; surgirán en distintos puntos del orbe y sabrán comunicarse y unirse para ser fuertes en la lucha. 66. Muchos medios tendrán mis nuevos discípulos para la propagación de esta bendita simiente; pero no olvidéis nunca la humildad y la sencillez porque así he llegado a vosotros y de esta misma manera os acercaréis a los corazones, a los hogares y a los pueblos. Si así llegaseis, seréis reconocidos como emisarios de un mensaje espiritual y vuestra lucha dará frutos de verdadera espiritualidad, de regeneración y de fraternidad. 67. En el Segundo Tiempo cuando Jesús hubo concluido su divina misión en la cruz, elevando sus ojos hacia el infinito dijo así: “Todo está consumado”. 68. En este Tercer Tiempo cuando os entregue mi postrer palabra a través del entendimiento humano, repetiré aquellas mismas palabras, así como volveré a pronunciarlas por última vez, cuando todos en espíritu os encontréis en la tierra de promisión en donde me veréis descender de mi cruz de redención para deciros nuevamente: “Todo está consumado”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS FIN DEL TOMO 3 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 4 ENSEÑANZA N° 83 1. Este es el tiempo en el que según os anunciaron los profetas, todo ojo me verá, ahora añado Yo, este es el tiempo en el que también todo oído me escuchará y todo cerebro comprenderá mis revelaciones. 2. El espíritu ya está capacitado para interpretar muchas lecciones y penetrar en muchos misterios; ya no es el párvulo de los primeros tiempos, al que había que ocultarle muchas lecciones para que no se confundiera, y había que presentarle bajo figuras simbólicas todos los misterios que le eran revelados, para que pudiera iniciarse en el sendero espiritual. 3. Cada era es una luz, una nueva lección y si esta etapa la he prolongado, ha sido con el fin de dar oportunidad a las grandes multitudes espirituales, de pasar por la Tierra para que analicen mis lecciones y cumplan con mis enseñanzas; así darán un paso hacia adelante en el camino de la vida verdadera. 4. Mi nueva palabra os hará comprender mucho de vuestro pasado y esa comprensión será la lámpara que ilumine vuestro camino espiritual. Por eso muchas veces os he dicho. Levantad vuestra faz y daos cuenta del tiempo en que vivís, sólo así podréis aprovechar la etapa de vida que os he confiado en la Tierra. 5. Los dones espirituales, facultades y potencias, han permanecido adormecidos en muchos hombres, en otros han tenido un débil desarrollo, mas ha llegado mi luz divina a estremecer en su letargo a los espíritus para levantarles a una vida superior, a través de la cual podrán recibirme de una manera más perfecta. 6. Analizad mis lecciones y decidme si esta Doctrina podrá encerrarse dentro de una de vuestras religiones; os he revelado su carácter y su esencia universal, que no se concreta tan sólo a porciones de la humanidad o a pueblos, sino que traspasa la órbita de vuestro mundo, para abarcar el infinito con todas sus moradas en donde como en este mundo habitan hijos de Dios. 7. Discípulos: despertad, abrid vuestros ojos espirituales, oíd mi palabra, penetrad en su sentido y llevad luego la buena nueva a vuestros hermanos, mas cuidad que vuestro mensaje esté revestido siempre de la verdad y la pureza con que Yo vine a vosotros y entonces despertaréis dulcemente de su sueño a todos aquellos que duermen, tal como Yo vine a despertaros a todos. 8. Venid a Mí ¡Oh pueblo amado! venid a descansar de la fatiga terrestre. Se abre vuestro corazón para recibir mi amor y fortaleza y Yo os acojo y os bendigo. 9. Quiero que viváis despiertos para el espíritu en este tiempo de materialismo, en que es despreciada toda manifestación espiritual, sin recordar que en el hombre la parte esencial es el espíritu, y que él viene a forjarse y a elevarse en esta vida por sus propios méritos. 10. Es mi voluntad que vosotros, a quienes he envuelto en mi amor, enseñéis y hagáis renacer en vuestros hermanos, la fe y la confianza en Mí. No quiero contemplar su indiferencia y falta de amor para mi Espíritu. Nadie podrá romper los lazos sagrados que unen al hombre conmigo, ni impedir que Yo os ame. ¿Por qué no me ha buscado la humanidad a pesar de su dolor? Sus palabras y actos laceran mi sensibilidad de Padre, no agradecen mi amor ni sienten mi bendición. 11. La solución de todos los problemas que afligen a vuestros hermanos está en vosotros. Os he dado la llave de la paz para que haya caridad y amor de los unos a los otros. Todos podéis atraer a mi Espíritu y sentir mi influencia divina si me invocáis con amor. 12. Quiero miraros sonreír de satisfacción después de vuestra lucha, quiero que sintáis que he estado muy cerca de vosotros. No me reclaméis si los tiempos presentes son inclementes; si os hubieseis conservado virtuosos, el dolor no hubiese herido vuestro corazón, ni hubieseis tropezado. Os he enviado a cumplir un destino de amor, que no habéis comprendido todavía. 13. Se acerca el tiempo en que debéis ir a trabajar a otras Tierras. Desde hoy, orad y velad por todas las naciones, porque os atan a ella deberes que tenéis que cumplir. Vuestra oración irá iluminando y salvando espíritus. 14. ¿Cómo podréis mirar con tranquilidad, que vuestros hermanos vuelvan al valle espiritual llevando impresos el materialismo y el dolor que han recogido en la Tierra? Muchos de ellos volverán a encarnar y dejarán ver el sufrimiento originado por su desobediencia, entonces comprobaréis que la lucha del espíritu termina hasta que éste se ha perfeccionado. 15. Confiad en que vuestro dulce maestro os conduce por el camino de la verdad, doquiera os encontréis. Unos en el principio del camino, otros en el final, todos sois guiados por Mí. 16. Mis nuevas revelaciones divinas sorprenderán en este tiempo al espíritu de la humanidad, aunque en verdad os digo que su extrañeza será injustificada, porque lo más natural es que el espíritu vaya recibiendo en su camino el fruto de su evolución. 17. Soy el que ha tenido que seguiros por los caminos que habéis tomado, para libraros de riesgos y evitar que os perdieseis. ¿Cuándo vendréis en pos de Mí, animados por aquella voz que dijo a Simón, Andrés y a Juan: Dejad vuestras barcas y vuestras redes y seguidme? 18. La lucha se ha establecido en el interior de vuestro corazón, oís mi voz que tocando a vuestro espíritu a través de vuestra conciencia os dice: ¡Seguidme! mientras la carne y el mundo ejercen gran influencia sobre el espíritu. 19. Me place que exista esa lucha interior, porque significa que a pesar de sentiros sujetos a las tentaciones de la Tierra, aún conserváis amor por Mí, y sabéis escuchar la voz del espíritu que reclama al mundo y a la carne sus derechos, pero ¡Ay de los que no sienten dentro de si esa tempestad, porque su corazón frio será como el sepulcro que guarda un muerto! 20. Todo lo que acontece en este tiempo, dicho y escrito estaba por mis profetas. Buscad en aquellas escrituras y encontraréis la historia anticipada de todo lo que ahora estáis viendo en el mundo, mas os digo, que hay acontecimientos que están aún por venir y que no fueron anunciados en aquellos tiempos, porque esas profecías, las tenía reservadas el Señor para darlas a conocer en este tiempo a través del entendimiento humano. 21. ¿Creéis acaso que todo estaba ya pronosticado y que no volvería a haber profetas en la Tierra? 22. Comprended que Yo he venido a revelaros muchas profecías que el mañana serán cumplidas y lo he hecho por conducto de criaturas torpes de entendimiento y rudas de verbo, para daros pruebas de mi poder. Esas profecías, que han brotado por labios humildes, ya habéis visto cumplirse algunas, y la humanidad del mañana verá cumplirse hasta la última de ellas. 23. Amados discípulos: recreaos con este ambiente de espiritualidad que os envuelve en los instantes de mi comunicación. Saboread este pan y fortaleceos con él, porque pronto dejaréis de escuchar mi palabra. Os dejaré llenos de mi gracia y de mi amor, para que sepáis levantaros presurosos a divulgar la buena nueva que os traje en este Tercer Tiempo. 24. Cuidad que haya siempre limpidez en vuestro corazón, en ese vaso que debéis de conservar tan limpio de dentro como de fuera, porque es ahí donde se deposita mi amor, como agua de vida eterna. 25. Conservad estas reuniones y haced de ellas el santo cenáculo. No porque veáis que levanto mi palabra de entre vosotros, creáis que mi Espíritu va a encontrarse distante de mis discípulos: dejad siempre en la mesa, un lugar vacío para el Maestro, porque Yo vendré a presidir siempre vuestras reuniones y a repartir el pan espiritual en cada uno de vosotros; mas os digo, que ese sitio deberá estar en vuestro corazón. 26. El testimonio que deis de mi nueva venida deberá ser limpio, y entonces veréis levantarse a las multitudes de todos los puntos de la Tierra, diciendo: El Señor ha vuelto como nos lo anunció sobre la nube; nos ha enviado a su pueblo y nos hemos unido a Él. 27. ¡Oh multitudes que me oís en estos instantes, no sabéis quienes de vosotros serán mis mensajeros del mañana! Los hombres les oirán, mas no esperarán de ellos recompensa alguna, ni adulaciones; pasarán por el mundo sembrando mi semilla, con la vista puesta en el Señor. 28. A mis enviados no les abandonaré a sus propias fuerzas, porque pronto sucumbirían en la lucha; serán revestidos de una potestad y una fuerza superior que les hará infatigables e invencibles. 29. Un enviado mío nunca ha estado solo en la lucha, legiones de seres de luz le han acompañado y protegido, nadie dude ni tiemble cuando se acerque la hora de la predicación y de la siembra, porque mi amor será con vosotros para daros ánimo, fe y fortaleza. 30. El Sexto Sello fue abierto y su luz fue contemplada por el sencillo, por el humilde, por el limpio de corazón. El candelero está encendido y aún duerme la humanidad, y este pueblo no se ha dado cuenta de la grandeza de la manifestación que ha recibido; de ahí su temor para anunciarlo al mundo. Dejad al menos, que las aguas de esta fuente no se enturbien, para que cuando lleguen a vosotros los caminantes fatigados y sedientos, puedan calmar su sed en ellas y confiesen que son puras. 31. Os habéis familiarizado con la sombra de este árbol y teméis ir en pos de los caminos que conducen a otros pueblos y comarcas, mas Yo os digo que no esperéis la caída de la noche para ir a dar la buena nueva, porque todos estarán durmiendo, id a la luz del día, para que no haya misterio en vuestras obras. No precipitéis vuestro paso, mas cada vez que os preparéis, dad un paso adelante, porque se aproxima la hora de vuestra lucha. A quien se crea preparado y se haya levantado antes de tiempo, le voy deteniendo con pruebas que pongo a su paso para que reconozca que no siente aún mi Obra en su corazón, que no la ha analizado lo suficiente para irla predicando, que todavía el sentimiento de la caridad no brota de su corazón ni tiene en el espíritu el temple para resistir los huracanes. Abundan entre vosotros los ejemplos de aquellos que habiéndose levantado por su propia voluntad, desobedeciendo mis órdenes, han caído en los caminos y su retorno ha sido doloroso. ¿Por qué os convertís en ingratos a mi caridad? 32. Cuando estabais fatigados de la vida unos, otros perdidos en los caminos inciertos y otros hundidos en el cieno ¿Quién os dio ayuda? ¿Fue por ventura el hombre? No, discípulos, quien os levantó fue esta palabra que desborda vida y esperanza. De lo que fuisteis antes de recibir mi luz, no os tomé cuenta, más de lo que hagáis ahora, sí tengo que reclamaros. Sabéis que mi mirada descubrió a quien venía escondiendo su mano manchada con sangre hermana, a quien ocultaba los pétalos de rosas deshojadas y a quien trataba de esconder en su corazón el hurto o el adulterio. Todo lo vi y sobre el manto con que ocultabais vuestra vergüenza, extendí el velo de mi misericordia para que nadie más que Yo os juzgase, y con perdón y amor os convertí y os purifiqué. 33. Ante esta voz tuvisteis que despertar y ante la presencia invisible de quien os habla, tuvisteis que creer. Nuevamente os digo: Bienaventurados los que sin ver han creído. 34. El corazón de las mujeres se estremeció ante la voz de su Madre Divina y cada palabra de María fue una gota de rocío sobre esos corazones secos por el sufrimiento. Y al jardín ameno de la Virgen, fueron conducidas las doncellas, las esposas, las madres, las viudas y también las flores deshojadas. De todas ellas ha brotado una nueva fragancia. 35. ¿Cuándo estaréis preparados para llevar a otros pueblos la enseñanza que habéis recibido? Ved que la semilla de amor y espiritualidad no germina aún en el corazón de esta humanidad. El fanatismo domina la vida de los hombres, fanatismo religioso, fanatismo por sus razas, fanatismo por la gloria y el poder del mundo y fanatismo por sí mismos. 36. Es necesario que mejoréis cada día vuestra vida para que lleguéis a ser ejemplo y estímulo en la vida de vuestros semejantes: Cumplid con la misión que vuestro Padre os ha confiado, que Yo os concederé que veáis realizados vuestros más elevados anhelos. 37. Mas debéis estudiar y analizar mi enseñanza, porque si os preguntase por mi lección anterior, ¿Sabríais repetirla? De cierto os digo que no, mas no temáis, que os traigo una más en este día, la cual os recordará la anterior y os ayudará a comprenderla. Aquí tenéis al Maestro revestido de paciencia y de amor. 38. En el Segundo Tiempo el Verbo Divino se hizo hombre para que su enseñanza fuera escuchada en la Tierra; en este tiempo, el Verbo es luz que desciende al entendimiento humano y florece en palabra de vida. 39. Juan el profeta anunció mi llegada en aquel tiempo; ahora, Elías comunicándose espiritualmente con los hombres, preparó mi manifestación espiritual en esta era; más en verdad os digo que uno y otro precursor son un solo espíritu. 40. Cada nueva era ha sido para vosotros conjunto de revelaciones que os explican los sucesos pasados que no habéis llegado a comprender. La cosecha final os dará la verdadera sabiduría. 41. Mientras dure mi comunicación por medio de estos portavoces, no seré reconocido en todo el mundo, deberá pasar un tiempo, tendrán que depurarse los corazones de mis emisarios, entonces podrá llegar este mensaje a la humanidad, limpio de influencias materiales. 42. Esta enseñanza es el camino a la vida eterna, todo aquel que descubra en esta Doctrina, elevación y perfección, sabrá unirla a la que os confié cuando estuve en la Tierra, porque su esencia es la misma. 43. El que no sepa encontrar la verdad contenida en mis lecciones, podrá hasta asegurar que esta Doctrina no conduce al mismo fin que las enseñanza de Jesús; los espíritus ofuscados por las malas interpretaciones o confundidos por el fanatismo religioso, no podrán de pronto comprender la verdad de estas revelaciones, tendrán que pasar por un camino de pruebas para despojarse del materialismo que les impide comprender y cumplir con mi precepto que os enseña a amaros los unos a los otros. 4. Yo, el Maestro, soy el único que puede revelaros que en estos instantes millones de seres recorren ese penoso camino de las pruebas, de las experiencias, del despertar, a fin de que sus ojos se abran buscando horizontes que están más allá de lo que su corazón y su mente habían podido crear. 45. Sed tengo os digo nuevamente, sed de vuestra elevación y de vuestro amor, mas nadie acerca a mis labios el agua que pueda apagarla; más bien soy Yo, quien tiene que conservar abierta y fresca la herida del costado para que no deje de manar agua de vida sobre el mundo. 46. Este es el tiempo de la gran batalla descrita por los profetas en sus visiones espirituales y mirajes; el tiempo en que los hombres opondrán su fuerza a mi Ley, en que todo ser material o espiritual, que albergue egoísmo en su corazón se levantará a luchar en contra de mi justicia. Mi espada está presta, no es el arma que castiga o mata, es la espada que en su lucha por salvar al que perece víctima de sí mismo, lo levantará con tal fuerza, que a veces hasta su cuerpo perderá para hacerlo alcanzar la vida eterna del espíritu. 47. Entended bien estas lecciones y no os confundiréis, antes bien, comprenderéis el porqué de muchas de las pruebas terribles por las que atraviesa la humanidad y a las que no acertáis a dar explicación. 48. La finalidad de mi manifestación es la de apartar a vuestro espíritu de la senda del dolor. He llamado con insistencia hasta que habéis abierto la puerta de vuestro corazón, entonces he podido haceros sentir la ternura de mi bendición y de mi paz y habéis exclamado: ¡Cuán cerca se hallaba de mí el Señor! 49. Mañana llevaréis esta buena nueva a la humanidad, la cual ha creído estar más distante de su Señor, porque cuando habla de Dios, lo hace como algo inalcanzable, incomprensible e inaccesible. 50. Es infantil el concepto que de Mí tiene la humanidad, porque no ha sabido penetrar en las revelaciones que sin cesar le he hecho. Para el que sabe prepararse, soy visible y tangible y donde quiera estoy presente, en cambio, para el que no posee sensibilidad, porque el materialismo lo ha endurecido, apenas si comprende que existo, y me siente inmensamente distante, imposible de ser sentido o visto en alguna forma. 51. Es menester que el hombre sepa que me lleva en sí, que en su espíritu y en la luz de su conciencia tiene la presencia pura de lo divino. 52. Cuando sea recibido mi nuevo mensaje por la humanidad, sentirá un estremecimiento de gozo que la hará retornar a la espiritualidad, por medio de la cual se sentirá más próxima a su Señor. 53. Una de las causas por la cual me he materializado para manifestarme en este tiempo, ha sido la de que sintáis que Yo no puedo estar lejos de ninguno de mis hijos, ni la vida espiritual está lejos de la vuestra, y para demostrároslo permití la manifestación y presencia del mundo espiritual entre vosotros. 54. Estas son obras que sólo Yo puedo y debo hacer, no importa el juicio que de ellas se formen los hombres. Sé que al final mis obras serán vistas por todos como perfectas. 55. El conjunto de manifestaciones que habéis tenido en este tiempo, será estudiado con sumo interés y en ella encontrará la humanidad las grandes verdades y las grandes revelaciones, porque nada es pequeño en mi Obra. 56. Tened confianza en que esta palabra os llevará por camino certero, porque si en aquél tiempo pasó Jesús y muchos no lo sintieron, ahora debéis preparar vuestro corazón para que reciba la esencia que he traído a la humanidad. La promesa que hice a mis apóstoles de volver, la he cumplido, más aún tengo muchas lecciones que daros a conocer. 56. ¿Qué me estoy manifestando entre rudos, torpes y pecadores? Ciertamente, os lo di a comprender en aquel tiempo, que mi venida sería cuando hubiese grande perversidad en el mundo. 58. Una gran confusión os fue pronosticada también y que está por llegar; es menester que para entonces exista un faro luminoso que guie a los náufragos y puedan encontrar la ruta certera, y os digo en verdad que ese faro ya ha encendido su luz y alumbra al mundo: Yo, que me acerco al corazón del hombre para hacerle oír mi voz. 59. De nuevo os digo que el que guarde mi palabra y observe mis enseñanzas, ese será salvo. 60. Yo no vengo a despertar fanatismo religioso entre los hombres; mi Doctrina está muy lejos de enseñar falsedades; Yo quiero enmienda, fe, caridad, espiritualidad. El fanatismo es venda de obscuridad, es pasión insana, es tiniebla; velad para que esa mala simiente no penetre en vuestro corazón, mirad que a veces el fanatismo tiene la apariencia del amor. 61. Comprended que esas tinieblas han invadido en estos tiempos a la humanidad. Ved como a pesar de que los pueblos paganos han desaparecido de la Tierra y de que la mayor parte de la humanidad profesa un culto al Dios verdadero, los hombres no me conocen ni me aman, porque sus guerras, sus odios y su falta de armonía son la prueba de que no me dejan aún vivir en su corazón. 62. Sobre las tinieblas de ese fanatismo religioso y de esa idolatría, se aproximan grandes torbellinos que habrán de depurar el culto espiritual de esta humanidad. Cuando esa obra haya sido realizada, brillará en el infinito el iris de la paz. 63. Solo mi voz en su justicia divina, es la que puede deciros que no habéis cumplido vuestra misión en la Tierra, ni en el espacio espiritual, cuando por él habéis pasado. 64. Para Mí no existen obstáculos para comunicarme con los hombres y hacerles conocer mi voluntad, ved que no ha sido menester de hombres justos para mi manifestación, porque os he dado mi palabra a través de pecadores, y en ello podréis hallar una prueba más de mi poder y de mi caridad. 65. Quiero que todo aquel a quien llegare este mensaje, se purifique aquí en la Tierra con la práctica de esta Doctrina celestial, para que cuando retorne al Más Allá, lo haga ya limpio de espíritu. 66. Cada palabra que brota de Mí es de vida eterna, hoy la estáis recibiendo a través del portavoz humano. 67. Os digo, que es buen indicio que en este tiempo os hubieseis comunicado con el Padre a través de vuestro entendimiento, mas también debéis saber que esta forma no es la meta, ni la cumbre de la perfección; que ya antes y en todos los tiempos, el Señor había hablado al mundo por bocas humanas, mas esta comunicación, en medio de una humanidad materializada y de un mundo insensible a lo espiritual, es un prodigio que mañana atribuirán los hombres sólo al amor que Dios tiene por vosotros, pero también es una prueba de que el espíritu del hombre tiende a elevarse espiritualmente. 68. Esta es la alborada de una nueva era; los primeros rayos comienzan a despertar a los hombres. Cuando vuestra fe y elevación me conciban más allá de lo que entendéis por justo, por eterno y por perfecto, me veréis en lo infinito enviando mi luz a todo ser. 69. Mi Divinidad será para vuestro espíritu, como la luz del medio día, como astro que ilumina y da vida al universo, brillará el zenit, y los corazones, al comunicarse con su Padre, recibirán directamente sus rayos divinos a través de la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu, que es la meta y el ideal para la armonía entre el Padre y los hijos, y también entre hermanos. 70. Debo preguntaros, pueblo: ¿Qué habéis hecho de la simiente que os he confiado? ¿Qué habéis sembrado en vuestros campos? ¿Habéis limpiado los caminos, para que vuestros hermanos puedan llegar a Mí? Grandes son las multitudes que me escuchan en este tiempo, mas es pequeña la porción que en verdad me va siguiendo. Contemplo lo más íntimo de vuestro corazón y os digo: No me busquéis cual juez, buscadme siempre como Padre y como Maestro, entonces os abriré mi arcano, y os sentiréis seguros. 71. En mi nuevo advenimiento, como en los tiempos pasados, he dejado abierto el Arcano para revelaros muchas enseñanzas, porque hay gozo en el Padre cuando revela nuevas enseñanzas a sus hijos, pero ¡Ay de vosotros si recibiendo también mis mandatos divinos los olvidáis o los dejáis de cumplir por falta de amor, porque habréis convertido a vuestro Padre en Juez! 72. ¡Cuánto ha llorado María sobre vuestra miseria! ¡Cuánto es lo que debéis a su ternura y a su amor! Lo mismo a los que la llaman como a los que la ignoran, a todos los hace sentir su calor maternal y la dulzura infinita de su caricia. En verdad os digo que antes que los espíritus lleguen a Mí, tienen que encontrar en su camino a María la divina Madre. 73. También tenéis un pastor en este tiempo. Como Moisés os saco de Egipto y reunidos os llevó por el desierto hasta la falda del Sinaí, para que escuchaseis la voz del Padre y recibieseis la Ley, así en este tiempo, Elías os ha entresacado de diferentes puntos de la Tierra, para traeros por el camino de la preparación espiritual, hasta la falda del nuevo monte, desde el cual oís mi voz divina y recibís la revelación. 74. He aquí a Elías, aquel que junto a Moisés y Jesús, contemplaron los discípulos en una visión espiritual sobre el Monte Tabor. Esta es su Era. Fortaleced vuestro espíritu con el calor de su presencia y despertad a la esperanza. 75. De cierto os digo, que este tiempo de trascendencia en la Tierra, lo es también en todo el Universo y que mientras a vosotros os hablo en esta forma, en otros mundos y en otros valles, me hago sentir también. Mi Espíritu es omnipresente. 76. Orad, pueblo, con espíritu y pensamiento de paz, para que venzáis las tentaciones. No os conforméis con la paz de vuestro hogar o de vuestra nación. Trabajad por la paz de todos vuestros hermanos. Amaos los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 84 1. No he venido a contemplar grandes o pequeños, en esta era os he hablado a todos como hijos a quienes amo de la misma manera. Buscad la esencia de mi enseñanza y esparcidla, y mientras más entregares a vuestros hermanos, más os será multiplicada. 2. Mi caridad es la que os ayuda a soportar el dolor de vuestra expiación, por medio de la cual purificáis vuestro espíritu. Conservad cuanto más podáis el estado de elevación espiritual, para que no os encontréis gimiendo nuevamente ante mi presencia. 3. De distintas comarcas han venido las multitudes en busca de mi palabra, me hacen presente sus cuitas y vicisitudes. Yo, que contemplo las aflicciones y sufrimientos por los cuales atraviesan las naciones, os pido que con vuestra oración, sentida y plena de caridad, les enviéis un mensaje de paz. Rogad por vuestros hermanos; pedid que se os dará. 4. Si tenéis fe en Mí y confiáis en mi palabra, la guerra no penetrará en esta nación y ello será un testimonio más de que sobre vosotros descendió mi divino Espíritu. Los méritos que debéis hacer para que a vuestro paso se obren prodigios, serán: la regeneración, la oración, la caridad, la buena voluntad y el amor hacia vuestros hermanos. 5. Vosotros que formáis un pueblo destinado a dar pruebas y testimonio de mi manifestación en esta era, no vayáis a flaquear, no queráis ver derramar sangre hermana en vuestra nación, en vuestras plazas y en vuestros campos; no queráis ver luto ni hambre en vuestros hijos. Os estoy dando armas de luz para que podáis defenderos de cualquier asechanza, también os he enseñado cómo podéis conservar la salud del espíritu y la del cuerpo, para que os encontréis fuertes. Sí, pueblo, no busquéis más la enfermedad, no olvidéis que siempre es la desobediencia la que abre las puertas. Orad por vosotros y por toda la humanidad; a los que derraman lágrimas por las naciones que atraviesan la dura prueba, les digo que nuevamente la paz surgirá de ellas. De aquellos que hoy se matan y se hacen la guerra entre hermanos, haré brotar a los que mañana prediquen y practiquen el amor de los unos a los otros. Mi poder es grande, no dudéis de él. Ya veréis cómo sobre la destrucción de esta humanidad edificaré un mundo nuevo, en donde no se encontrará una huella de lo que fue pecado. 6. Si a muchas naciones y pueblos les he llamado sordos, es que mi voz llamó a las puertas de todos los corazones y no entendieron mi llamado. Los que han caído en el abismo de las pasiones, podrán blasfemar aquí en el mundo en contra mía, más una vez ante mi presencia tendrán que confesar que Yo, estuve a tiempo con cada hombre y con cada pueblo para amonestarlo y prevenirlo. No os predispongo en contra de nadie, os encargo a cada instante que hagáis pasar vuestro pensamiento como espíritu de paz sobre el mundo, aunque sí os prevengo, para que no os dejéis sorprender por extrañas doctrinas, ni por falsas promesas, para que no dejéis que en vuestro corazón sea sembrada la cizaña, la discordia, el egoísmo. Cumplid vuestra misión y lo demás dejádmelo a Mí. 7. En verdad os digo que los elementos prestos están a desatarse en obediencia a la justicia divina. Ellos harán obra de purificación y, también os digo: podrá desaparecer la humanidad de la Tierra, pero mi nombre y mi presencia, jamás podrán ser borrados del espíritu. 8. Discípulos: mientras el mundo reconozca que no estabais equivocados, resistid las burlas y las mofas; Yo derramaré sobre él las señales y pruebas que lo hagan despertar y abrir sus ojos a la luz, pero trabajad, que no os mandaré a dormir al mundo. Hoy que habéis despertado por el llamado de vuestro Maestro, aprovechad el tiempo para que al final podáis mostrarme abundante cosecha de vuestra siembra. 9. Venid ante mi cátedra y llenad vuestro espíritu dé sabiduría. En medio del caos que reina en vuestro mundo, habéis hallado este rincón de paz, donde podéis escuchar la voz de los ángeles, que os dicen: Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. 10. Si algunos de vuestros hermanos se enteran de estas lecciones, dejadles, entre la humanidad se encuentran diseminados mis nuevos discípulos y si los increyentes se burlan de vosotros y os calumnien, perdonadlos, Yo haré justicia; muchos de los que hoy os desconocen, mañana os bendecirán. En vuestro camino, tened siempre presente el ejemplo que vine a daros en el Segundo Tiempo, él os ayudará a llevar con paciencia vuestra cruz. Recordad que fui desconocido mientras estuve en la Tierra y sólo fui reconocido mucho tiempo después de mi paso entre los hombres. 11. Tened paciencia y comprensión, que no será a vosotros a quienes tenga que reconocer la humanidad, sino a mi obra, a mi Doctrina y ella es eterna. Vuestra misión es la de llevar con vuestras palabras y vuestros hechos, el mensaje que revele a los hombres la forma de dar un paso hacia la perfección. 12. En verdad, tengo hambre y sed de vuestro amor y de vuestra comprensión. Todos tenéis la intuición de que Yo existo, más ¿Quién me conoce? Verdaderamente la idea que tenéis de mi Divinidad es vaga, porque a través de vuestros ritos e imágenes me habéis limitado y falseado. Para libraros de ese error, mi palabra, como un torrente inagotable, seguirá cayendo en vuestro espíritu hasta el instante señalado por mi voluntad. Mientras, mis enseñanzas y mis revelaciones os dirán quiénes sois, cuál es vuestro principio y vuestro final y conociéndoos a vosotros mismos, conoceréis mejor a vuestro Padre. Os declaro que lo que en esta palabra os he revelado y lo que estoy por revelaros, ningún maestro del mundo por sabio que fuera os lo hubiera podido enseñar, porque lo impenetrable sólo Yo lo puedo descubrir, cuando es menester que lo sepáis. 13. Así ha sido mi comunicación en el Tercer Tiempo, algo que no estaba previsto por la humanidad, porque ha olvidado las profecías, y hoy he venido en cumplimiento de ellas. El lenguaje de los portavoces a través de los cuales me he comunicado con los hombres, ha sido humilde, más en la esencia de esta palabra está mi amor y mi sabiduría. 14. El que analice mi Doctrina espiritual del Tercer Tiempo y dé testimonio de ella con sus obras, abarcará con su espíritu, su corazón y su mente, todo lo revelado por mi Divinidad en los tiempos anteriores y su interpretación de aquellas lecciones será justa. Nuevamente mi Ley se levantará entre los hombres para destruir cuantas falsedades hayan creado para encubrir y proteger su maldad. El libro de la vida y de la verdad, será abierto delante de todos los pueblos de la Tierra y nadie podrá engañarlos. 15. De la faz de los fariseos caerá la máscara de hipocresía y sus bocas, que siempre mintieron al ofrecer la salvación a la humanidad, callarán por siempre, mas vosotros no los señaléis ni delatéis. 16. En el Segundo Tiempo, cuando los escribas llevaron a mi presencia a la mujer adúltera, después de confundirlos con mi fallo, toqué al espíritu de cada uno, sin delatarlos públicamente; mi indicé fue escribiendo en el polvo de la tierra, las faltas de cuantos se acercaban a ver lo que escribió Jesús. Os digo hoy a los que escuchan sin fe: mientras estáis oyendo esta palabra, callad y meditad para que después podáis juzgar, comprenderéis que en esta era he venido a daros mi amor, para que bebáis gota a gota de esta virtud que entre vosotros no habéis sabido encontrar. Pocos son los que me van siguiendo y de ellos me serviré para esparcir mi semilla. 17. Soy el Dios de todos los hombres, de todas las religiones y de todas las sectas, el único, y si abro mi arcano y lo derramo para todos, ¿Por qué no han de reconocerme? Nadie puede vivir sin la idea de Dios, aun cuando sea imperfecta la forma en que lo concibe e imperfecto su culto. Yo recibo la ofrenda de todos mis hijos, más el Padre ya quiere recibir el tributo justo y digno. 18. Mi Doctrina no viene a esclavizar a nadie, viene sólo a elevar vuestra vida dentro de lo humano y de lo espiritual. El que aspire a ser por sus obras verdadero hijo de Dios, no podrá reservar para sí, todo cuanto de Mi ha recibido ¡Cuántos hay que teniendo muchos conocimientos parecen ser pozos de sabiduría y en realidad sólo son por su egoísmo, pozos de tiniebla! 19. Sed discípulos de Jesús y seréis hermanos de la humanidad. Sentid lo que hagáis y lo que habláis. Quien no siente mi amor en su corazón, prívese de hablar de amor, porque caerá en prevaricación. Para hablar de amor deberá esperar a que mi semilla germine en su corazón. Yo os daré tiempo para que logréis vuestra preparación, vuestra conversión y vuestra transformación. Recordad que muchos de vosotros cuando llegasteis a escuchar esta palabra, erais incrédulos. Ante mi manifestación, algunos hasta se mofaron de ella y otros se burlaron de los portavoces por los que os hablaba en esos momentos, mas Yo esperé, os hablé a través de vuestra conciencia y luego con lágrimas de arrepentimiento me pedisteis perdón por vuestra duda. Ahora, a pesar de las pruebas y obstáculos que se acumulan a vuestro paso, me vais siguiendo con fe inquebrantable. Soy el sembrador, el luchador que no reposa jamás. 20. Para daros pruebas palpables de mi verdad, os he profetizado muchos acontecimientos de cumplimiento cercano. Así visteis que cuando os anuncié una próxima guerra cuando todo era paz, la guerra fue. Cuando os dije que los elementos serían desatados y que para unos serían como amigos, en cambio para otros se mostrarían como enemigos, cuán pronto visteis su cumplimiento; mas a cada uno de vosotros en el silencio de su vida le he cumplido también una promesa. Y si muchas de mis profecías no las viereis cumplirse, es porque están dadas para muchas generaciones después de la vuestra; mas ya sabéis lo que será de este mundo, del hombre y de su espíritu, en tiempos venideros. Desde los tiempos pasados, os predije las señales que anunciarían esta Era y mi nueva manifestación; las señales, grandes y claras se mostraron para confirmar mi verdad. Desde ahora os estoy anunciando las que precederán a la batalla espiritual y después al tiempo de paz. La luz de la profecía vuelve a estar entre la humanidad. Mi palabra está llena de profecías, los hombres ven el mañana, a través de sueños, de mirajes o por presentimiento. Antiguos profetas anunciaron a los profetas de este tiempo. No son alucinaciones las que estáis contemplando, pero es menester que encaucéis bien vuestros dones para que la luz del Espíritu Santo se refleje en vosotros. Tendréis que dar pruebas verdaderas a la humanidad y por esas pruebas muchos creerán. Llegarán ante este pueblo, hombres y mujeres en caravanas, hombres de otras razas y hablando otras lenguas, a todos los recibiréis. En verdad os digo: que si en la casa del Señor no hay extranjeros ni extraños en su mesa, tampoco vosotros, que sois hijos del Señor, debéis distinguir por esta causa a quienes son vuestros hermanos. 21. Os señalo vuestra misión, tomad la vida como Yo os la doy, caminad serenamente paso a paso. Así, aun cuando vivieseis poco tiempo en este mundo, habréis recogido abundante cosecha en él. Entonces no seréis como aquellos, que habiendo vivido mucho en la Tierra, llegan a mi presencia, tan mezquinos y desnudos como cuando iniciaron la jornada. 22. Haced obras buenas en vuestra vida, que tengan una esencia o una finalidad espiritual. Haced muchas obras de esas que no se publican ni se ven, porque se hacen con el corazón. 23. Tened ante vuestros ojos el libro de mi enseñanza, no dejéis pasar inadvertidas sus lecciones; de cierto os digo que llegará el instante en que os pida el resumen y el análisis de cuanto os ha sido revelado. La vida también os pedirá la lección a través de las pruebas que os vaya poniendo en el camino, mas ¿Quién es la vida sino Yo que he dado luz a vuestro entendimiento, sensibilidad a vuestro corazón y dones y potencias a todo vuestro ser, para que entendáis el idioma profundo y eterno de vuestra existencia? 24. En mi Doctrina os enseño a vivir de tal manera, que aun en los trances más amargos, debéis sentiros dichosos de existir, sabiéndoos hijos de Dios, y os enseño también a estimar cuanto os rodea para que vuestros goces sean sanos y verdaderos. 25. El mundo es un gran huerto donde cultivo corazones, pero en este tiempo encontraréis marchitas todas sus flores. Vengo a darles un nuevo riego y no cesaré en mi empeño de prodigarles mis cuidados hasta no aspirar la fragancia de este jardín espiritual. Cuando las corolas de las flores se abran, habrá señales y manifestaciones maravillosas entre los hombres. 26. Estos portavoces por quienes brota mi palabra en este tiempo, eran plantas marchitas por el sol ardiente del dolor, mas descendió a ellos el riego divino y florecieron. La belleza y el néctar de las frases que vierten sus labios, tienen la semejanza de las flores. 27. Este pueblo, que ha sabido aspirar ese perfume y guardar esa simiente, también ha florecido y ha fructificado. Es un pequeño huerto del cual mi caridad va entresacando las plantas más fecundas para sustentar la fe de las multitudes, porque en verdad os digo: Yo soy la semilla de la eternidad. María es el riego divino. He ahí en lo divino al Creador y a la Madre velando por su Obra. 28. Mis palabras del Segundo Tiempo han sido el camino de salvación para los que han perseverado en él. Bienaventurados sean los que han puesto su confianza en mí enseñanza. Mas no penséis que todos los que dicen creer en Mí, confían en mi palabra o practican mi Doctrina. Veo en los hombres en el momento de la prueba, dudar entre perdonar como enseña Jesús o defenderse como su instinto les aconseja. En su corazón sienten que es difícil llevar a la práctica las lecciones del Maestro. A éstos les digo: que mientras no tengan fe y amor para sus semejantes, no será posible que mi Doctrina sea la que guie a los corazones; mas Yo enviaré a los pueblos de la Tierra hombres virtuosos que os probarán la fuerza de la fe y los milagros que hacen el perdón, la caridad y el amor. 29. Sin fe y sin cumplir con la Ley, mi palabra es tan sólo como semilla vana que, sembrada, no nace porque quien fertiliza esa semilla es la virtud. Cuando esta palabra llegue a todos los corazones, habrá muchos que juzguen demasiado severo el juicio del Señor, por eso os digo que sois un mundo que necesita la fe, para poderme sentir y comprender. 30. Yo digo a todos los que os llamáis pertenecientes al mundo cristiano, que mi juicio es benévolo si tomáis en cuenta que hace veinte siglos que os traje un mensaje divino para que con él vencierais al mundo, a la carne, a las pasiones, a la muerte, y todavía os veo confiándolo todo a vuestras propias fuerzas, a vuestra manera de sentir y de pensar. Y si los instintos de la carne aún prevalecen sobre las virtudes del espíritu, es que todavía sois más materia que espíritu. 31. La contienda se aproxima, lucharán la fe de unos contra el escepticismo de otros; la moral de unos contra la maldad de otros. Y como en los tiempos pasados, mi caridad estará con los hijos que confíen en Mí, para ayudarles a realizar obras prodigiosas, como sólo se pueden hacer cuando se tiene verdadera fe en mi Divinidad. 32. Debéis comprender que no sólo vengo en busca de los que creen en Mí, más bien vengo por los que dudan de mi existencia. En el Segundo Tiempo en que vine como el Mesías prometido, surgí entre el pueblo que creía en el Dios invisible, mas mi mensaje no fue tan sólo para Israel, sino para todos los pueblos gentiles que no me conocían. No venía a salvar a unos y dejar que se perdieran otros. 33. El árbol corpulento tiende sus ramas para proteger a todos y ofrece sus frutos sin distinción alguna. ¿Acaso recordáis que alguna vez os haya señalado pueblos a los que no debíais llevar mi palabra? Jamás os he enseñado a buscar motivos para negarle a alguien mi luz. ¿Por ventura erais vosotros justos cuando os hice dignos de oír mi palabra y de recibir mis complacencias? En verdad os digo que no. 34. Os encontré pecando y así os elegí para conduciros a la fuente de regeneración, para que mañana hicieseis lo mismo con vuestros hermanos. Este es el tiempo en que los pecadores salvarán a los pecadores y en que los muertos resucitarán para levantar a sus muertos. Los corazones endurecidos, aquellos que han visto pasar a la viuda, al huérfano, al hambriento, al enfermo sin que sus fibras se conmuevan, van a despertar al amor, van a estremecerse ante el dolor ajeno y a destruir su egoísmo; van a olvidarse hasta de sí mismos, para compartir el dolor de sus hermanos. 35. Quien no conozca el dolor, no podrá comprender a los que sufren; ahí tenéis la razón de porqué me sirvo de los que han bebido mucho en el cáliz del dolor, para que estén capacitados para comprender las miserias de la humanidad y sean los que lleven un consuelo verdadero. 36. El que ha pecado y luego ha vuelto al buen sendero, ese no podrá escandalizarse jamás de las faltas de sus semejantes, en cambio, sabrá ser indulgente y comprensivo. 37. Todo aquel que despierte sorprendido por la claridad de esta luz, comprenderá que este es el tiempo en el cual debe trabajar por la humanidad separando unos instantes del tiempo que al mundo dedica, para consagrarlos a la práctica espiritual de la caridad, así amaréis a vuestro Señor y serviréis a vuestro hermano. 38. No seréis de aquellos que viendo cuanto acontece en el mundo, exclamen: Este es tiempo de juicio y de muerte, tras del cual, tal vez el infierno espera. 39. Os digo que es tiempo de reconciliación y de resurrección y que más allá espera la paz de mi gloria a todos los que crean y se levanten en pos de mi palabra. 40. Hay gozo en mi espíritu, cuando me veo rodeado de aquellos a quienes he llamado en este tiempo mis discípulos. Sois los predestinados para cumplir una misión espiritual, en esta Tercera Era. 41. Largo ha sido el camino que habéis tenido que recorrer para poder llegar a recibir esta revelación, mas no sentís cansancio, porque el espíritu que sabe elevarse sobre la materia y sobre las pasiones del mundo, jamás se fatiga de buscarme o seguirme. En este tiempo he venido a derramar mi caridad sobre todo espíritu y sobre todo entendimiento para que, abriendo vuestros ojos espirituales, podáis contemplar la verdadera vida en toda su plenitud. Todo ojo me verá, os dije refiriéndome a este tiempo, y en verdad que todo ojo está comenzando a verme. 42. La humanidad está despertando y presintiendo la verdad, muchas enseñanzas le serán reveladas directamente a su espíritu, porque no serán los hombres quienes se las señalen. Cuando esta humanidad llegue a escuchar mi voz en el fondo de su corazón, no volverá a alejarse de Mí, porque habrá sentido mi amor y habrá contemplado la luz de la verdad. Vosotros sois los hijos de la luz, los Espiritualistas Trinitarios Marianos, porque sois los que habéis visto venir al Espíritu Santo y habéis oído su revelación. ¿Sería justo que los hijos de la luz, creasen tinieblas entre la humanidad? No, hijos míos. 43. Vuestro corazón se sorprende y me dice: Maestro, ¿Por qué desconfiáis de nosotros? A lo cual os respondo: Os hago estas advertencias, porque este tiempo de luz, es también tiempo de mentira, de engaño, de peligros, porque en vuestro ambiente flotan las fuerzas del mal, que hacen caer a los hombres y pueden empañar vuestra luz si no veláis. Es el tiempo de la luz, no porque el hombre la haya encendido, sino porque os he traído mis revelaciones en cumplimiento de las profecías. Es el tiempo de la mentira, mas no por causa de mi llegada entre los hombres, sino por la maldad de ellos, que ha alcanzado mayor altura. 44. La batalla final se acerca, mas no os hablo de vuestras guerras fratricidas, sino de la lucha de la luz contra todo lo que sea falso, impuro, imperfecto. Reconoced el momento que vivís, para que os apresuréis a hacer acopio de armas de amor y fortaleza espiritual. Comprended desde ahora, que en medio de esa batalla, no vais tan sólo a luchar por vuestra propia fe y salvación, sino que olvidados de vosotros mismos, tendréis que ir en pos de los que están en peligro de perecer. 45. Este es tiempo de luz, porque el espíritu humano a través de su evolución y experiencia ha recogido luz en la vida. No lloréis ya vuestro pasado, pero sí debéis aprovechar todas sus lecciones, para que en adelante miréis vuestra senda iluminada y ya no tengáis tropiezos ni incertidumbre en las encrucijadas. 46. Vuestro pasado espiritual es desconocido para vuestra materia, Yo lo dejo impreso en vuestro espíritu, para que sea como un libro abierto y os sea revelado por la conciencia y la intuición. Esa es mi justicia, que antes de sentenciaros, os doy la ocasión de reparar la falta o de rectificar el error. Si de vuestro espíritu se borrase el pasado, tendríais que recorrer nuevamente las pruebas ya pasadas, más si oís la voz de vuestra experiencia y os dejáis iluminar por esa luz, veréis más limpio vuestro camino y más brillante el horizonte. 47. El mundo os brinda muchos placeres, unos concedidos por Mí y otros creados por el hombre, ahora habéis visto que no los habéis podido alcanzar, lo cual ha causado inconformidad a unos y tristeza a otros. Debo deciros que a muchos no les está concedido en este tiempo dormirse o perderse en los deleites y satisfacciones de la materia, porque su misión es otra muy diferente. En verdad os digo que no existe un solo espíritu en la humanidad que no haya conocido todos los deleites y haya comido todos los frutos. Hoy vino vuestro espíritu a gozar la libertad de amarme y no a ser de nuevo esclavo del mundo, del oro, de la lujuria o de la idolatría. 48. La escala del sueño de Jacob se presenta ante vuestros ojos para que ascendáis por ella en busca de vuestra mayor dignidad y de vuestra perfección. Mi Ley espiritual no os exime de vuestros deberes terrestres, tenéis que buscar la forma de armonizar ambas leyes para que vuestro cumplimiento sea perfecto ante mi Divinidad y ante el mundo. 49. El buen soldado no debe huir de la batalla, no debe amedrentarse por los rumores de guerra. En esa contienda universal que se aproxima, seréis soldados, vuestra causa será la justicia y vuestras armas el amor, la buena voluntad y la caridad. Hace tiempo que sin daros cuenta de ello, estáis luchando contra el adversario que es el mal, aquel que inspira guerra y odios. Vuestras armas no solamente están luchando contra elementos visibles, sino también contra elementos invisibles: para ayudaros en esa lucha os he dado los dones de videncia y de revelación, para que descubráis al lobo cuando os acecha. 50. Quiero que mis discípulos aprendan a vivir en armonía con toda la creación, que marchen al compás de los tiempos, para que lleguen hasta el final en la hora propicia, en la hora señalada por Mí, para que al haceros el llamado ya estéis presentes y podáis responderme. 51. En este instante se elevará vuestro espíritu hacia Mi para pedir mi ayuda, él sabe que Yo le he entregado dones que son eternos e innatos a él, más la materia cual débil criatura también eleva sus ojos al Creador para pedirle y lo que ella pide, son sólo satisfacciones para el mundo y muchas de ellas superfluas. 52. Dejad que el postrero me pida, mas vosotros, ¿Qué podéis pedirme que no poseáis? ¿Por qué me pedís lo que ya lleváis en vuestro ser? Si pronunciáis la oración del Padre Nuestro que os enseñé, hacedlo sintiendo y comprendiendo su esencia y entonces dejad mansamente que se haga la voluntad del Padre, Así en la Tierra como en el Cielo. Penetrad en mi Doctrina y encontraréis en vosotros tesoros y dones que hoy no creéis, poseer. 53. Es menester que aprendáis a pedir, a esperar y a recibir y que nunca os olvidéis de dar lo que os concedo, que es lo que encierra mayor mérito. Orad por los que mueren día tras día en la guerra. Yo concederé a los que oren de limpio corazón, que antes de 1950, todo aquel que haya muerto en la guerra, resucite espiritualmente a la luz. 54. Ya viene el espíritu de Elías, conduciendo a las ovejas extraviadas hacia la paz del aprisco. Cuando vosotros seáis fuertes de espíritu, no temeréis al lobo que os amenace con sus fauces sedientas de sangre, sabréis descender a los abismos a rescatar a los perdidos, sin temor de quedaros ahí. Podréis cruzar por lagos de fango sin mancharos y también sabréis cruzar por mares tempestuosos sobre una barquilla frágil en apariencia, sin temor de zozobrar. Vuestra fe y virtud os darán esa fuerza. ¿No os creéis capaces de grandes acciones en el mañana? ¿No creéis que las nuevas generaciones den a mi Doctrina mejor interpretación y cumplimiento? Comprended que si no fuese así, no os estuviera hablando, aconsejando y enseñando. 55. Ved a los hombres, a los pueblos, a las naciones, cómo dan su vida por un ideal; se consumen en la hoguera de sus luchas, soñando con las glorias del mundo, las posesiones, el poder; mueren por la gloria pasajera de la Tierra; y vosotros que empezáis a encender en vuestro espíritu un ideal divino que tiene por meta la conquista de una gloria que será eterna, ¿No ofreceréis, no ya vuestra vida, siquiera parte de ella, por cumplir vuestros deberes de hermanos? 56. Sobre vosotros se está desatando una batalla invisible, que sólo los preparados pueden ver: Todo el mal que de los hombres brota, en pensamientos, en palabras y en obras; todo el pecado de siglos, todos los seres humanos y los espirituales que se han turbado; todas las confusiones, las injusticias, el fanatismo religioso y la idolatría de los hombres, las necias ambiciones y la falsedad, se han unido en una fuerza que todo lo arrasa, lo invade y penetra, para tornarlo en contra mía. He ahí el poder que se opone a Cristo. Grandes son sus huestes, fuertes sus armas, pero no son fuertes ante Mí, sino ante los hombres. A ellas, les daré la batalla con la espada de mi justicia y estaré en la lucha con mis ejércitos, de los cuales quiero que forméis parte. Mientras esta batalla agita a los hombres que van en pos de los placeres, vosotros, a quienes he confiado la facultad de sentir lo que vibra en el Más allá, velad y orad por vuestros hermanos, porque así estaréis velando por vosotros mismos. 57. Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada; es menester que ella como una hoz, arranque de raíz el mal y con sus destellos haga la luz en el Universo. ¡Ay del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serían salvas y benditas las naciones de la Tierra. Quiero uniros como una sola familia, para que seáis fuertes. 58. ¡Cuán hermoso ejemplo de armonía os ofrece el cosmos! Astros luminosos que vibran en el espacio llenos de vida, alrededor de los cuales giran otros astros. Yo soy el astro luminoso y divino que da vida y calor a los espíritus, mas cuán pocos van por su trayectoria y que numerosos son los que giran fuera de su órbita. Podéis decirme que los astros materiales no gozan de libre albedrío y que, en cambio, a los hombres, esa libertad es la que los ha hecho apartarse del camino. Por eso os digo: ¡Cuán meritoria será la lucha para todo espíritu, ya que teniendo el don del libre albedrío, sepa someterlo a la Ley de la armonía con su Creador! 59. La lucha que os anuncio no será prolongada, la paz pronto vendrá, porque la luz de mi justicia alumbrará a todos mis hijos. 60. Yo, en unión del pueblo que estoy formando y al cual saqué de la oscuridad y la ignorancia, daré cumplimiento a las profecías dadas en los tiempos pasados y ante mis pruebas y prodigios se estremecerá el mundo y los teólogos e intérpretes de las profecías quemarán sus libros y se prepararán para estudiar esta revelación. Hombres con título, hombres de ciencia, hombres de cetro y corona, se detendrán a escuchar mi Doctrina y muchos dirán: ¡Cristo, el Salvador, ha vuelto! 61. Discípulos, esmeraos en vuestra preparación, porque aún no os he dicho cuanto tengo que deciros y ya se acerca 1950. 62. Orad con verdadera limpieza y que vuestros pensamientos se unan a los de los ángeles para entregar vuestra ofrenda ante mi divinidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 85 1. Bienaventurados los que practican la oración espiritual, porque ellos sienten mi presencia, más de cierto os digo que Yo recibo todas las oraciones, sea cual fuere la forma en que las elevéis a Mí. Atiendo a todo llamado y a toda súplica sin juzgar la forma, atendiendo tan sólo la necesidad con que me buscáis. 2. ¿Por qué no había de oír a quienes oran de manera imperfecta, sabiendo que todos llegarán a practicar la oración verdadera? Ahora os escucho a través de las diversas formas en que me hacéis vuestras peticiones, porque lo esencial es que me busquéis. Y en verdad os digo que no existe una oración que no sea escuchada por Mí, Yo sólo recibo la intención de mis hijos. 3. Vengo a enseñaros la verdad, a través de una doctrina perfecta. Tratad de practicarla y al orar, tendréis la sensación de contemplar mi luz y de escuchar mi dulce consejo. 4. Aún estáis lejos de haber alcanzado la perfección, mas id tras ella sin deteneros, soñad con lo elevado de vuestra misión y haced de la verdad vuestro ideal. 5. Pueblo: vuestra misión es la de abrir una brecha hacia la luz, conduciendo hacia ella a las multitudes que hoy se acercan y a las generaciones venideras. 6. Dejad que sea vuestra conciencia la que os guie por esa senda, para que nunca permitáis que vuestro corazón vaya a ser tomado como un trono por la vanidad, porque trabajaríais inútilmente. 7. No desviéis vuestra vista de la meta luminosa adonde os dirigís; no os importen los tropiezos, los obstáculos o espinos del sendero, esas vicisitudes os harán desear más ardientemente la dicha de alcanzar el Reino de paz. Me preguntáis: Maestro, ¿Es indispensable apurar el cáliz de amargura en esta vida para poder desear y merecer las delicias que vuestra caridad nos promete en la vida espiritual? No, mis hijos, cuando esta Humanidad en su constante evolución espiritual, llegue a comprender el verdadero valor de las posesiones humanas, cuando comprenda que los goces y bienes de la Tierra son tan sólo un pálido reflejo de lo que es la felicidad en la vida espiritual, no tendrá necesidad de padecer en este planeta para alcanzar las delicias y goces espirituales, porque los hombres aprenderán a vivir sus alegrías y sus triunfos en el mundo, sin aferrarse a lo perecedero, y lucharán por conquistar con méritos espirituales la vida superior que inexorablemente les espera, la vida verdadera. 8. Humanidad, En esta Era debéis recoger el caudal de fe y de esperanza que habíais arrojado de vuestro corazón, para que con él ascendáis la montaña, cual si llevaseis encendido un faro en vuestro interior que iluminara vuestro camino. 9. El que viva de esta manera, el que camine por esa senda, será hijo del pueblo de Dios, no importa el lugar de la Tierra en que habite, la sangre que lleve o el idioma que hable. Ese será mi discípulo porque estará dando testimonio de mi verdad. 10. Ya no debéis creer que el pueblo de Dios es el pueblo israelita. Hice que aquella raza se dispersara por todo el mundo, porque en verdad, Israel no es una raza, es un pueblo espiritual al que estáis llamados todos a pertenecer. 11. Si mi pueblo de Israel fuera de este mundo, ¿Creéis que Yo hubiese permitido su expulsión de la Judea, dejando que sus tribus se perdieran entre las naciones? ¿Creéis que si ésa fuera la verdad, habría Yo permitido que el templo de Salomón fuese destruido y profanado y la ciudad de Jerusalén arrasada e incendiada hasta no quedar de ella piedra sobre piedra? 12. Meditad en todo esto, para que comprendáis que el Reino espiritual no puede tener sus cimientos en este mundo. Por eso os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo. 13. Los hijos del pueblo de Dios, los hijos verdaderos de Israel, son los que aman la verdad, los que cumplen la Ley, los que aman a Dios en sus hermanos. 14. Analizad mi palabra, escudriñadla si queréis, desgranad las espigas y mirad la simiente. 15. ¿Creéis que por mis primeras palabras de esta cátedra, cuando os dije que había muchos que oraban en forma imperfecta puedan sentirse por ello ofendidos vuestros hermanos? 16. De cierto os digo que es menester que todos conozcáis la verdad, y esa verdad es que el culto del hombre hacia Dios ha tenido una larga evolución y ha sufrido incesantes transformaciones. Dentro del culto está la oración y ella ha sufrido también transformaciones. A lo largo de vuestra evolución siempre os he hecho sentir mi presencia, mi misericordia y mi luz. 17. Cuando os postrasteis ante el ídolo para pedirle el pan de cada día, nada os dio el ídolo porque carecía de vida, mas Yo os escuché y os di el pan. Después llegasteis a tener conocimiento de la existencia del Dios verdadero, y esa fe se robusteció con la palabra que Cristo legó a la Humanidad; sin embargo, a pesar de creer en la existencia de Dios como Espíritu, vuestra tradicional inclinación a materializar lo divino para sentirlo próximo y para poderlo ver, os llevó a forjar con vuestras manos la imagen de Dios, representándola en la forma corpórea de Jesús crucificado. Allí, ante aquella forma hecha por manos humanas, os postrasteis a pedir y posasteis vuestros ojos en la sangrante imagen, para poder conmover vuestro corazón y sentir que me estabais adorando. 18. Ahora tenéis ante vosotros un tiempo de espiritualidad al que podéis llamar El tiempo de la oración perfecta, porque he llegado para enseñaros a comunicaros Conmigo de espíritu a Espíritu. Quiero que comprendáis que para que surja de vuestro espíritu su propio lenguaje, el idioma hoy desconocido por los humanos, pero que Dios y los espíritus conocemos y entendemos bien, es menester que abandonéis todo culto u ofrenda material. En esta Era podéis lograrlo, porque sabéis escucharme con humildad y no como cuando llegasteis por primera vez, cuando creyéndoos cristianos, juzgasteis blasfema esta palabra. 19. Hoy comprendéis y aceptáis mis lecciones, convencidos de que hasta ahora estáis aprendiendo a ser verdaderamente cristianos, ya que estáis reconociendo la forma de aplicar aquella enseñanza a vuestra vida, y además estáis viviendo un nuevo tiempo que viene a traeros un destello de la misma luz, un mensaje de espiritualidad. 20. En aquel tiempo os enseñé la virtud más grande que es la caridad, inspiré vuestro corazón y sensibilicé vuestros sentimientos. Ahora vengo a revelaros todos los dones de que está dotado vuestro espíritu, para que los desarrolléis y los apliquéis a hacer la caridad entre vuestros semejantes. 21. El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes a las que hizo vuestro Maestro. Recordad que os he dicho que al desarrollar vuestras facultades haréis verdaderos prodigios. 22. Todo lo que habéis escuchado quedará escrito para que sea analizado en los tiempos venideros. Os legaré un libro que contenga la esencia de todas mis enseñanzas. Este libro será formado con las páginas que bajo mi dictado han escrito mis escogidos a quienes llamo “plumas de oro”. 23. Esa pluma es la de la conciencia y la verdad, aquélla que puse en la diestra de Moisés para que escribiese los libros de los primeros tiempos, la misma que deposité en las manos de Marcos, Lucas, Mateo y Juan, para que escribiesen la vida y la palabra del Divino Maestro, libro al que llamasteis Nuevo Testamento. 24. A vosotros, nuevos discípulos que habéis escuchado mi palabra en este tiempo, os digo: No tendréis que luchar para que este testamento o libro sea unido a los anteriores, porque he sido Yo quien ha unido en este libro, las revelaciones y enseñanzas de los tres tiempos, extrayendo de ellas la esencia para formar una sola Doctrina, una sola luz, una sola Ley y un solo mensaje. 25. Veo que comienzan a preparase los que quieren salvarse de las tribulaciones anunciadas para un futuro que está próximo. Yo digo al que quiera ser salvo: Imitadme, y si en verdad queréis ser mi imagen, tomad vuestra cruz y seguidme. 26. Si no sabéis cual es la cruz, Yo os lo diré: es la virtud de la humildad, de la obediencia, la de la caridad, el que abraza su cruz, es el que sabe que su Padre así se lo enseñó y que con ello está dentro de su destino. 27. Elevad vuestro espíritu, mejorad vuestra vida y estaréis en condiciones de predicar con obras mi enseñanza. No penséis tan solo en vuestra salvación, es mejor que penséis en la salvación que podéis llevar a vuestros hermanos. Velad y orad, y arrojad vuestras redes en el mar que es esta humanidad y en verdad os digo, que vuestra pesca será provechosa. 28. No os preocupe demasiado si mis frases no permanecen en vuestra memoria, porque el que sienta caridad por sus semejantes, será dueño de un idioma inagotable: el del amor, que será comprensible para todos sus hermanos. 29. A veces cuando hablo así a estas multitudes, no falta algún corazón que en silencio me diga: Padre, si estos dones que nos habéis confiado, son verdaderas joyas de vuestro Reino, ¿Por qué los habéis puesto en manos pecadoras, sabiendo que podemos mancharlos? A los cual os contesto que los dones divinos que he dado al hombre, no cambiarán de esencia; la luz siempre será la luz; la verdad nunca dejará de serlo; lo que es eterno, no podrá morir. Sé, pueblo amado, que me comprendéis y por eso os hablo así. 30. Un precipicio está abierto delante de la humanidad y de él he venido a rescataros en este tiempo; para ellos ha sido menester hacerme sentir muy cerca de vuestro corazón. 31. Leo todos vuestros pensamientos y sé que uno de vosotros está pensando: Si en verdad eres Dios ¿Qué haces aquí entre los pecadores, Tú que entre ángeles y justos siempre debes estar? 32. Oh corazón insensible al amor divino, si supieseis que hay más gozo en mi Espíritu cuando escucho las frases de arrepentimiento de un pecador, que la plegaria de los justos. 33. Conocedme ahora que me he acercado a vosotros. Comprendedme cuando os digo: Bienaventurados vosotros que venís en busca de mi palabra porque ella cerrará las heridas de vuestro corazón y calmará vuestra sed de justicia, de verdad y de saber. Llegáis ante el pozo de aguas inagotables de amor y de sabiduría, bebed y llevad el agua para vuestro camino, para que con ella aliviéis la sed de vuestros hermanos. 34. Estos tiempos son tempestuosos, no dejéis que el pecado contamine el agua que habéis tomado de esta fuente. Orad y seréis salvos. 35. Mañana penetraréis en las comarcas y en las aldeas y ahí encontraréis muchos sedientos, entonces comprenderéis que fue mi caridad la que os condujo para que les llevaseis mi mensaje celestial. 36. Mi camino no es visible como los caminos de la Tierra, él está trazado con mi amor en vuestro corazón; si sabéis penetrar en vuestro santuario, encontraréis ahí la luz que os guiará eternamente. 37. Si hasta ahora han representado los hombres lo divino con objetos materiales; mañana buscarán mi presencia en lo infinito, en su espíritu. 38. Sujeta a preparación y a purificación se encuentra la humanidad, no hay día en que no surja un acontecimiento que no sea prueba de ello. Es menester que se aparten de la vida de los hombres todas las tinieblas, para que puedan contemplar la luz del Espíritu Santo. 39. Desde la cumbre de la montaña os estoy invitando a escalarla para que lleguéis a mi seno. Este pueblo que ha tiempo, escucha la voz del Señor, que desde las alturas desciende, viene caminando vacilante y tropezando, pero con su fe puesta en la meta. Unos fueron sorprendidos por la hora de la muerte cuando apenas se disponían a emprender la ascensión, otros cuando habían logrado escalar algunos pasos en la cuesta. Yo digo a los que aún me escuchan desde la Tierra, que aumenten su ahínco, que redoblen su esfuerzo para que ese instante de juicio los sorprenda lo más próximo a su cumbre. 40. Pensad que vuestro ejemplo será como un camino por el cual las futuras generaciones marcharán con paso firme y presuroso en pos de la perfección. 41. De cierto os digo que en los tiempos venideros, los hombres desde la Tierra, estarán caminando espiritualmente muy cerca de la cumbre de la montaña. 42. No existe nada en mi Creación como la muerte corpórea para mostrar a cada espíritu la altura que alcanzó durante la vida, ni nada como mi palabra para ascender hacia lo perfecto. Ahí tenéis por qué mi Ley y mi Doctrina, insisten tiempo tras tiempo en penetrar en los corazones, y porqué el dolor y las vicisitudes, van aconsejando a los hombres a huir de las sendas que, en vez de elevarlo, conducen al espíritu hacia el abismo. 43. Sean bienvenidos a Mí los que sin temor a los juicios de la humanidad vienen en pos de mi palabra. Benditos sean los primeros, porque ellos abren el camino con lágrimas y con sangre a los que han de venir a levantarse después. 44. La voz de la campana divina ha hecho llegar su eco a todo corazón y a todo espíritu, mas también os digo que son pocos los que han sabido de dónde viene esta voz. 45. Al ver el Padre que los hijos no alcanzan a comprender el llamado de su espíritu, ha buscado una forma más humana de manifestarse y lo ha hecho a través del propio hombre. Cuando la duda ha asaltado a los corazones sobre si será o no el Maestro el que se presenta bajo esta forma, entonces he llenado de prodigios el camino del pueblo para alentar su fe y testificar que Yo soy entre vosotros, porque las pruebas que os doy, sólo Yo puedo darlas. 46. De este modo haré que muchos de los que en aquel tiempo no pudieron escuchar a Jesús, tengan ahora la ocasión de recrear su espíritu oyendo al Espíritu de Verdad. 47. Os he manifestado que no todos me escucharán bajo esta forma, porque no es la más perfecta, más se aproxima el día en que mi voz sea escuchada por todos los hombres a través de mi comunicación espiritual; será el tiempo que predijeron los profetas en que todo ojo me vería y todo oído me escucharía. 48. Si vuestra oración, que es la voz de un pecador, logra llegar a Mí, ¿Por qué la voz pura y omnipotente de vuestro Padre no ha de llegar hasta el fondo del corazón del hombre? 49. No olvidéis que soy Pastor que ha de buscar a la oveja descarriada aun en los más profundos abismos. ¡Oh pueblo amado! seguidme siempre con el mismo valor y con la misma fe con la que hoy me seguís, para que vuestro ejemplo infunda valor a las multitudes que a vosotros han de llegar para aumentar el pueblo del Señor. 50. De ese valor y de esa fe, necesitó Israel en el Primer Tiempo para resistir la dura travesía del desierto. Los hombres que sintieron en su corazón el llamado que Jehová les hacía, perdieron el temor al Faraón, y tomando su familia, emprendieron la marcha hacia la liberación material y espiritual. 51. Meditad sobre la historia de aquel pueblo, ¿No os he dicho que su vida es un libro de revelaciones divinas y de lecciones y ejemplos humanos? 52. En el seno de estas multitudes que ahora se congregan para escuchar mis nuevas lecciones, se encuentran espíritus de aquellos que me siguieron por el desierto; han sido enviados por Mí para enseñaros a ser fuertes y fieles a vuestro Padre en las vicisitudes de la jornada. 53. Escribid vosotros también vuestra historia, la cual quiero que sea imborrable por los buenos ejemplos que dejéis a las generaciones venideras. 54. Interpretad bien mi enseñanza, para que sepáis ponerla en práctica acertadamente. No quiero que los que van comprendiendo mi Doctrina, se envanezcan y se sientan superiores al que es torpe para analizar. No quiero que los que hayan interpretado erróneamente mi palabra, se levanten creyendo haberla comprendido. No es un maestro humano quien os habla, ni un juez de la Tierra quien os está juzgando, ni un doctor de este mundo quien os ha sanado. 55. Comprended que mi palabra no viene a llenar vuestra mente de vanas filosofías, ella es la esencia de la vida. No soy el acaudalado que os viene ofreciendo riquezas temporales. Soy el Dios único que viene prometiéndoos el Reino de la vida verdadera. Soy el Dios humilde que sin ostentación, se acerca a sus hijos, para levantarles con su caricia y con su palabra milagrosa, por el sendero de la restitución. 56. Mientras en el mundo unos persiguen la falsa grandeza, otros dicen que el hombre es criatura insignificante ante Dios, y hay quienes se comparan con el gusano de la tierra. Ciertamente, vuestra materia en medio de la Creación, puede pareceros pequeña, más para Mí no lo es, por la sabiduría y el poder con que Yo la he creado; mas ¿Cómo podéis juzgar las dimensiones de vuestro ser, por el tamaño de vuestro cuerpo? ¿Es que no palpáis en él la presencia del espíritu? Él es mayor que vuestro cuerpo, su existencia es eterna, su camino infinito, de su desarrollo no alcanzáis a ver su fin, así como tampoco su principio. Yo no os quiero pequeños. Os formé para que alcanzaseis grandeza. ¿Sabéis cuando contemplo pequeño al hombre? Cuando se ha perdido en el pecado, porque entonces ha perdido su nobleza y su dignidad. 57. Mucho tiempo ha que no estáis conmigo, que ignoráis lo que en realidad sois, porque habéis dejado que duerman en vuestro ser muchos atributos, potencias y dones que en vosotros depositó vuestro Creador. Dormís para el espíritu y la conciencia, y precisamente en esos atributos espirituales radica la verdadera grandeza del hombre. Imitáis a los seres que son de este mundo porque en él nacen y en él mueren. 58. Os he dejado andar por todos los caminos, para que probaseis los diferentes frutos, y finalmente os he llamado y os digo: Nadie es nuevo en el camino de la vida, a nadie he sorprendido con mis revelaciones. 59. Ya comisteis el pan espiritual según lo ofrecen las diferentes religiones; ya supisteis lo que es la ciencia; ya oísteis las teorías humanas; ahora oídme a Mí: si después de escuchar mi última palabra, mi Doctrina no os satisface, id y buscad la verdad en otro sendero. Aquí debe convenceros la luz, el amor, la elevación de mi enseñanza, porque Yo no quiero esclavos del espíritu. 60. En esta era, es Cristo en Espíritu quien os da su lección, no es Elías; él como precursor preparó mi llegada en este tiempo, él es quien os ayuda a comprender la palabra que Yo os doy. 61. Me preguntáis cómo podríais hacer mi voluntad y os digo: Primero logrando vuestra armonía interior y luego armonizando con toda mi Obra. Os digo esto porque si os juzgaseis con sinceridad, descubriríais que el corazón no está de acuerdo con la mente, que vuestro cuerpo no armoniza con su espíritu y que hasta el mismo espíritu no siempre se unifica con la conciencia. Y si estáis divididos en vosotros mismos, tendréis que estar divididos de los demás y en desacuerdo con las leyes naturales y con las leyes divinas. Esa semilla de desunión es la que se ha multiplicado en la Tierra y por eso la humanidad está viviendo en un caos. Mas mi caridad os ayuda a purificaros y os dice: ¿Cuándo os reconoceréis todos en Mí? 62. Estudiad todo lo que os estoy enseñando para que no sintáis necesidad de buscar mi verdad en los libros, porque más os valdrá que confiéis en vuestra conciencia, que en libros de hombres. En la conciencia siempre está mi luz, más para comprender sus mandatos debéis vivir como hombre de buena voluntad. 63. ¡Cuán dichoso se sentirá vuestro espíritu en el Más Allá si su conciencia le dice que en la Tierra sembró la semilla del amor! Todo el pasado se hará presente delante de vuestros ojos y cada miraje de lo que fueron vuestras obras, os dará un gozo infinito. 64. Los preceptos de mi Ley, que no siempre ha sabido retener vuestra memoria, pasarán también por vuestro espíritu llenos de claridad y de luz. Haced méritos que os permitan penetrar en lo desconocido, con los ojos abiertos a la verdad. 65. Existen muchos misterios que el hombre ha tratado en vano de esclarecer; ni la intuición humana, ni la ciencia han logrado satisfacer muchas preguntas que los hombres se hacen, y es que hay conocimientos que están reservados tan sólo al espíritu, cuando este haya penetrado en el valle espiritual. Esas sorpresas que le esperan, esas maravillas, esas revelaciones, serán parte de su galardón, más de cierto os digo, que si un espíritu llega al mundo espiritual con una venda sobre los ojos, nada contemplará y seguirá mirando delante de él tan sólo misterios, ahí donde todo debería ser claridad. 66. Esta Doctrina celestial que os traigo, os revela muchas bellezas y os prepara para que cuando os presentéis en espíritu ante la justicia del Eterno, sepáis enfrentaros ante la realidad maravillosa que os rodeará desde aquel instante. 67. Sed verdaderos discípulos en esta Obra y no tropezaréis y tendréis absoluto conocimiento de la verdad en los instantes supremos de vuestra vida. 68. ¿Imagináis la turbación de los que se desprenden de la materia sin saber a dónde encaminarse? ¿Imagináis el dolor y la desesperación de los que llegan al mundo espiritual llevando un fardo de pecados, de sangre y de errores? ¿Podrán abrir la puerta del misterio y extasiarse contemplando la grandiosidad de mis obras? Los que así llegan, sólo conocen mi justicia, que es su conciencia, la que es como el fuego que abrasa, consume y purifica. 69. Aprovechad mis lecciones, comprended que vengo a conversar con vosotros, discípulos que escucháis mi palabra a través de los labios humanos de mis portavoces, mientras Yo escucho vuestra voz que me habla desde lo más recóndito de vuestro corazón. 70. ¿Cuándo sabréis también oír en lo profundo de vuestro ser mi voz espiritual? Cuando exista una conversación perfecta entre el Padre y sus hijos: la verdadera comunión de espíritu a Espíritu. 71. Ved como la enseñanza divina no se estaciona, de tiempo en tiempo vengo a daros nuevas lecciones que explican y amplían las anteriores. Al oírme en este tiempo, no hagáis lo que los fariseos, que se escandalizaban con las obras de amor de Jesús al sanar a los poseídos, y pregonaban que aquel hombre, que se decía el hijo de Dios, era un falso profeta que venía predicando enseñanzas contrarias a la Ley de Moisés. No digáis que esta Doctrina viene en contra de lo que os dejó Cristo en aquel tiempo. 72. Si queréis emitir un juicio acertado acerca de esta enseñanza, limpiad antes vuestro corazón de prejuicios, de bajas pasiones, de fanatismo, y entonces sí tomad una de mis máximas, cualquiera de ellas, analizadla, y veréis la luz que encierra y cuánto os ayuda a llegar a Mí. 73. A los elegidos para mis manifestaciones les toco a través de su conciencia, para que ni por un instante olviden la responsabilidad del cargo que les he confiado. De su preparación depende el esplendor que revista mi manifestación, y de ello depende también la impresión que reciba el hombre en su corazón. 74. Ayer, al ser crucificado, me gritaron las turbas: Si en verdad eres el hijo de Dios, desciende de la cruz y creeremos en ti. Ahora os dirán a vosotros que transmitís mi palabra: Si en verdad vuestra boca habla de la palabra de Dios, dadnos las pruebas que pedimos. 75. Perdonad a los que os pongan a prueba, así como a los que duden de vuestra misión o se mofen de vosotros. Yo levantaré de vuestros hombros esta pesada cruz, la cual me entregaréis con toda mansedumbre, y desde el fondo de vuestro corazón diréis al Padre: Perdonadles que no saben lo que hacen. 76. Mi caridad os dirá: espíritus que venís unidos a un cuerpo humano y que habéis luchado y vivido mucho, descansad aquí junto al Maestro. Para unos ha sido la vida un fardo, para otros un yugo. ¡Cuán pocos son los que saben que la vida es una sublime lección! 77. No os desesperéis, penetrad en mi palabra y la paz y el sosiego sucederán a vuestras tempestades. Me llamáis El Doctor de los doctores y en verdad que vengo a derramar mi bálsamo sobre vuestros dolores, mas no sólo eso vengo a traeros, sino también a deciros que os he escogido para que me ayudéis en la misión divina de consolar y sanar a todo enfermo que encontréis en vuestro camino. 78. ¿Os creéis impotentes para realizar estas obras? Tomad el ejemplo de mis apóstoles del Segundo Tiempo, también a ellos les encontré tristes y enfermos, mas su pesar estaba en su espíritu, estaban enfermos de nostalgia, porque hacía mucho tiempo que ellos y su pueblo esperaban la llegada del Mesías prometido, que traería su reinado de amor y cuyo pan habría de calmar tanta hambre de justicia. 79. Cuando por primera vez vieron al Rabí y escucharon su voz, sintieron que ya no eran del mundo, sino de Aquél que le llamaba con su palabra divina y llenándose de una fuerza sobrenatural, le siguieron hasta el fin. 80. A vosotros que os habéis sentado a mi mesa en este tiempo, os digo: no retardéis más el cumplir con la misión de hablar al mundo de este banquete celestial. Preocupaos desde ahora por los dones del espíritu, que será lo único que os llevaréis de este mundo. No os digo que desatendáis vuestros deberes materiales, mas sí que no tengáis desasosiego por conseguir lo que necesitáis para vuestro sustento y conservación. Os dije en otro tiempo, que las aves no siembran ni cosechan y sin embargo el alimento y el abrigo no les faltan, No es posible que a vosotros, que lleváis en vuestro ser una partícula de Dios y que buscáis además con afán lo que vuestras necesidades reclaman, se os vaya a negar lo que labráis con vuestro esfuerzo, con vuestra ciencia y a veces con vuestro dolor. 81. Sólo falta que tengáis fe en la vida, pero en esa vida superior que viene a ofreceros en esta palabra vuestro Padre Celestial. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 86 1. ¿En verdad me amáis pueblo? ¿Creéis estar verdaderamente ante mi presencia? Mostradme entonces vuestra atrición con verdadero propósito de enmienda. Quiero vivir en vuestro corazón para que más tarde podáis comunicaros conmigo de espíritu a Espíritu. 2. Cuando las vicisitudes de la vida se acumulan a vuestro paso, las tomáis como un obstáculo para vuestro progreso espiritual y así me lo decís, sin comprender que un camino sin pruebas, sería un camino en donde no tendríais ocasión de hacer méritos para alcanzar la restitución de vuestros yerros. 3. Si los rayos del sol os han quemado, venid a descansar bajo la sombra de este árbol divino, para que restauréis vuestras fuerzas y cobréis ánimo. Aquí os revelaré el poder del amor que redime, purifica y da paz; el amor os aproxima los unos a los otros y os acerca al Creador, para fundiros en la armonía universal. 4. Pensad en la dicha que experimentará vuestro espíritu, cuando en su interior escuche la voz de su Padre en cualquier sitio que se encuentre; probándoos así, que Yo estoy presto a mostrar mis grandezas a todo aquel que con la humildad nacida del amor, se acerque a preguntarme o a pedirme. Ese vivirá en Mí y Yo viviré en él. 5. A veces pensáis si será posible que el Espíritu de Dios habite en vosotros, a lo cual os digo que basta que observéis cómo a vuestro cuerpo no le falta un instante el aire que respira para poder vivir; así, de la misma manera mi Espíritu se infiltra en vuestro ser para que poseáis la luz y la fuerza del Padre, que son vida eterna. 6. Aquí me tenéis comunicándome y hablando por vuestra boca; esta es una prueba más de que Yo estoy entre vosotros y una lección también para los que dudan de que sea mi Espíritu quien se manifieste en esta forma. 7. En el Segundo Tiempo, dije a los fariseos que se escandalizaban de que Yo curase a los enfermos en un día sábado: El Señor es dueño del tiempo y no el tiempo de Él; por lo tanto, puede hacer del tiempo lo que le plazca. Así le digo en esta era a los que no creen en mi comunicación por medio del entendimiento humano: Yo soy el dueño del hombre y no éste el dueño del Señor; por lo mismo, Yo hago de él lo que es mi voluntad. 8. A veces es necesario que perdáis aquello que poseéis para que reconozcáis su valor, os digo esto, porque mientras os esté entregando mi manifestación a través de bocas humanas, muchos dudarán, más cuando ya está voz haya cesado y los corazones comiencen a sentir hambre de esta esencia divina, reconocerán que en verdad estas lecciones no fueron de hombres sino que os iluminó la luz de vuestro Padre. 9. Desde ahora os advierto para que estéis prevenidos, porque a causa de estas enseñanzas, muchos cometerán imposturas diciéndose mis portavoces, cuando Yo ya habré cesado de comunicarme con vosotros a través del entendimiento humano. 10. En el tiempo de mi comunicación, nadie ha callado ni callará mi voz; más si después de ese tiempo alguno dijera que recibe el rayo divino de mi luz, a sabiendas de que desobedece al Padre y de que engaña a su hermano, no sabrá por dónde le toque mi justicia o en qué momento le sorprenda la justicia humana. 11. Quiero de vosotros la obediencia, quiero que forméis un pueblo fuerte por su fe y su espiritualidad; porque así como hice multiplicarse a las generaciones que nacieron de Jacob, a pesar de las grandes penalidades que afligieron a aquel pueblo, así haré que vosotros que lleváis en el espíritu aquella simiente, perduréis a través de vuestras luchas, para que vuestro pueblo vuelva a multiplicarse como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar. 12. Os he hecho saber que sois espiritualmente porciones de aquel pueblo de Israel, para que tengáis más amplio conocimiento de vuestro destino; mas también os he recomendado que no pregonéis estas profecías hasta que la humanidad por sí misma las descubra, porque existiendo aún sobre la Tierra el pueblo Israelita, el judío por la carne, os negará y os reclamará ese nombre, no siendo esto una razón poderosa para una contienda. Ellos aún nada saben de vosotros, en cambio vosotros si sabéis mucho de ellos. Yo os he revelado que ese pueblo errante en la Tierra y sin paz en el espíritu, camina paso a paso y sin saberlo hacia el crucificado, al que reconocerá como a su Señor y ante el que implorará perdón por tanta ingratitud y tanta dureza ante su amor. 13. Mi cuerpo fue desprendido del madero, más para éstos que me han negado a través de los siglos, permanezco enclavado, esperando el instante de su despertar y de su arrepentimiento, para darles todo lo que para ellos traje y que no quisieron recibir. 14. Es tiempo de justicia, tiempo de saldar deudas. No he venido a buscar justos al mundo, porque esa búsqueda sería inútil; vengo a buscar a los que se han perdido, iluminando su senda para que vuelvan al camino del bien. 15. Hablo extensamente a vuestro espíritu, y el pueblo me dice: Señor, no sólo nuestro espíritu necesita de vos; mirad, nuestra vida es una pesada cruz. Y Yo os digo: dichosos vosotros que vivís en este jirón de Tierra, donde la destrucción, la guerra, el hambre y la muerte no han llegado. No sabéis apreciar mi caridad y en vez de estarme dando gracias diariamente por mis beneficios, os creéis menesterosos y siempre os presentáis llorando delante de Mi. 16. Comprended vuestra misión en la Tierra y maravillados de haber sido testigos de que en el seno de este pueblo surgiese la fuente de la espiritualidad. 17. Yo, Cristo, soy el Verbo del Padre y la luz de vuestra conciencia, porque la luz de Dios que se derramó en amor en Jesús, está en vuestros corazones. 18. Venid bajo las alas de la alondra divina, donde existe el calor que da vida eterna a los que se sienten morir de frío. En verdad os digo, que existe frío en el corazón de los hombres, porque ha huido de ellos el amor. Es como esos hogares en donde se ha apagado la llama sagrada de los afectos, ya sea entre esposos, entre padre e hijos o entre hermanos. Están juntos sus cuerpos, pero sus espíritus están distantes. ¡Cuán grande es su vacío, cuánta su soledad y que frío en el interior de aquellos hogares! 19. Si a veces os digo que os veo venir a Mí, tiritando de frío, es porque os veo que sólo habéis recogido del mundo la indiferencia ante vuestro dolor, porque únicamente habéis sabido de egoísmos y de ingratitud. 20. ¡Qué solo se siente en la Tierra el que sufre; qué abandonado el enfermo, cómo se ensaña la humanidad sobre el que cae y qué amargo es el pan que se deja a los pobres! Sentid como penetra el calor del efluvio que os envío, hasta lo más recóndito de vuestro corazón. Llevadlo a los hombres, a los tristes y los enfermos. Los pobres elevarán su pensamiento al Creador de la vida para decirle: Señor, ya no estamos solos en este valle; hay quien llore por nosotros; quien nos busque, nos consuele y nos tienda su mano. 21. Aun os digo en este tiempo: Pedid, que se os dará, mas también añado ahora: Aprended a dar porque os van a pedir. 22. En lo más íntimo de cada criatura existe una fibra de amor, que al ser tocada vibra. Es menester llegar a ella por el camino de la ternura y de la caridad, para que despierte y haga sentir al corazón algo de lo que Dios siente por cada uno de sus hijos: Amor. 23. ¿Quiénes serán los maestros que sepan encontrar en cada hombre el camino que conduce hacia esa fibra, que tanto oculta hoy la humanidad? 24. Aprended de Mí. Discípulos, ved cómo mi palabra sencilla y humilde ha conmovido vuestro ser. Es que su esencia encierra el amor divino que es calor y vida para el corazón y para el espíritu. 25. Hoy que el Maestro está con vosotros, mirad en El al Padre de todos los seres. No me llaméis ya Jesús de Nazareth, ni Rabí de Galilea, ni Rey de los judíos, porque Yo no procedo de ningún pueblo o punto de la Tierra, no vengo en cuanto hombre, vengo en Espíritu y mi naturaleza es divina. 26. ¡Cuánto se ha hablado y se ha escrito de mi existencia en la Tierra, pero qué pocas veces han ido los hombres más allá de lo material; la humanidad tan sólo ha sabido postrarse de hinojos para adorar los sitios y objetos que señalan mi paso por el mundo, en vez de buscar la esencia divina de mis palabras o de mis obras. Más un nuevo tiempo, como aurora luminosa ha surgido ante la humanidad, en el cual vuestro espíritu verá con la claridad del mediodía, lo que antes era para él un misterio envuelto en tinieblas impenetrables. 27. En este día, los hombres aquietan unos instantes su mente y elevan su espíritu hacia Mí, recordando la noche bendita en la que el Salvador llegó al mundo. Unos sienten la paz de mi Espíritu, porque hay paz en su corazón, otros experimentan tristeza, recordando su niñez y a los seres amados que han desaparecido de este mundo; hay quienes penetran en meditación y en oración, así como también hay quienes profanan la sana alegría del espíritu con placeres y festines mundanos. 28. Más Yo pregunto a los pobres, a los menesterosos de la Tierra: ¿Por qué lloráis? ¿No recordáis que fueron los humildes pastores de Belén los primeros en contemplar la faz de su Señor en el rostro de aquel niño? 29. Secad vuestro llanto, levantad vuestra faz y contemplad la luz de mi presencia en esta bendita palabra, la cual fue también escuchada por los humildes cuando se hizo oír por primera vez en este tiempo. Celebrad con gozo esta noche y recordad aquella en que vine a vosotros para dejaros mi luz para toda la eternidad. 30. Bendigo vuestro hogar y vuestro pan diciéndoos: Yo estaré en vuestra mesa y junto a Mí estará María, vuestra dulce Madre espiritual. 31. Procurad que vuestro espíritu se atavíe con la vestidura blanca de la virtud, aunque a vuestra materia la cubráis modestamente. Lo que verdaderamente vale en el hombre y que ha sido relegado por él a un ínfimo lugar, resurgirá en esta era que será llamada por los hombres El Tiempo del Espíritu. 32. Contemplad como a la voz del Pastor se están reuniendo las ovejas pérdidas para habitar en el aprisco de la paz. 33. Las tribus de aquel pueblo que oyó los mandatos de Jehová en el Primer Tiempo, en apariencia han desaparecido del haz de la Tierra, ¿Quién podrá reconocer o descubrir entre aquellos espíritus, diseminados ahora por todo el Orbe y reencarnados en hombres y mujeres de diferentes razas, a los que estuvieron ligados con él por lazos de la sangre en anteriores reencarnaciones? Sólo mi mirada providente, perspicaz y justiciera sabe descubrir lo que hoy les está vedado a los hombres. 34. Aquí me tenéis hablando a través del entendimiento de hombres que ni siquiera conocen su destino, menos el de los demás. Sé que muchos se mofan de estas palabras atribuyéndolas a la imaginación o a la fantasía de mis portavoces por quienes vengo hablando, más de cierto os digo, que esta humanidad materializada sabrá hacer justicia a esta palabra humilde, pronunciada por labios humanos. 35. Los primeros surcos ya fueron abiertos, la semilla ha caído en su seno. Hoy son unos cuantos los que saben que he estado con vosotros; pero mañana, el mundo lo sabrá, y cuando analice lo que aconteció alrededor de mi llegada, de mi permanencia y de mi partida en este tiempo, confesará que no vine secretamente, ni en silencio, y que desde el Oriente hasta el Occidente, di pruebas y señales al mundo, testificando mi nueva manifestación y cumpliendo así una promesa dada a la humanidad desde la antigüedad. 36. En este día de gracia, vuestro corazón se halla de plácemes, porque mi presencia es una vez más entre vosotros. Cuando comenzáis a escuchar mi divina cátedra, os sentís manchados e indignos de oír mi palabra, más cuando ha terminado la lección, os sentís limpios. Es que mi palabra, que es un río de gracia, lava y purifica a todo el que penetra en sus aguas. 37. Sois el pueblo que, oyéndome una y otra vez, llegará a la regeneración y después a la espiritualidad. Este y no otro es el tiempo en que lograréis esa purificación, porque sin ella no podríais ser dignos portadores de mi Ley o emisarios de esta palabra. 38. Reconoced que no basta decir: Soy de los marcados por el Señor, sino que es menester saber llevar a la práctica los dones que os hayan sido confiados, testificando con vuestras obras, la verdad de mi Doctrina. 39. Entre este pueblo existen los que reconocen que mi presencia entre vosotros ha sido una gracia celestial, una prueba más del amor divino hacia los que pecan y sufren. Del fondo del corazón de los que así sienten esa gracia, brotan en forma espiritual los salmos que se elevan hacia el infinito para darme gracias por haber venido a vosotros. 40. El pueblo de Dios se encuentra disperso en diferentes pueblos y naciones; Yo vine a buscarlo para reunirlo, más lo encontré entregado a los placeres del mundo, sordo a mi voz, insensible a mi presencia, sin recordar mí promesa de volver. Parte de ese pueblo lo encontré en este rincón de la Tierra, y mirando que sus espíritus me aguardaban, que su corazón estaba forjado en el dolor y era capaz de sentir mi presencia, les envié a Elías para prepararlos, a fin de que fueran mis nuevos discípulos. 41. Cuando este pueblo crezca en número y sea grande y fuerte por su espiritualidad, penetrará a la Nueva Jerusalén, la blanca ciudad espiritual, invisible a los ojos materiales, cuyas puertas de amor estarán abiertas para dar acceso a las grandes caravanas que vengan en su busca. 42. La blancura de esa mansión se deberá a la armonía espiritual de los que cumplan con mi Ley y todo el que por ese camino penetre en el seno de esa hermandad, pasará a ser hijo del pueblo de Dios. 43. No están aquí escuchándome todos los que han recibido dones en este tiempo; ved cuántos lugares vacíos hay en la mesa, porque muchos de mis párvulos, luego de haber recibido un beneficio, se alejaron huyendo de responsabilidades y de cargos. ¡Ah, sí ellos supiesen aquí en la Tierra las promesas que cada espíritu me hizo antes de venir al mundo! 44. Antes de que el dolor vuelva a hacerles caer y la miseria les convierta nuevamente en parias, buscadles, decidles que mi amor les espera aún, pero es menester que retornen al Padre ante de que derrochen lo último que les queda de su herencia, para que no tengan que sufrir. 45. Venid, venid os dice el Maestro, en mi camino está la verdadera paz; Yo soy la salud y la vida. 46. Amad y glorificad al Padre que desciende a sorprenderos en vuestra vida terrestre y que sabe penetrar en vuestro corazón. 47. Después de haber oído mi palabra de padre y de Maestro, tendréis en este día también la del juez. Yo os pediré cuenta de todo lo que os he dado para el cumplimiento de vuestra misión. 48. Tenéis la luz que os guía, las virtudes y los dones, he velado por vosotros y os he puesto en el camino por el cual podéis llegar a Mí; ahora, después de un tiempo en el que os he probado, os pregunto: ¿Cuál es vuestro tributo y reconocimiento? ¿Habéis comprendido lo que significáis para Mí? Entonces preparaos, oíd la voz de vuestra conciencia y responded a mis preguntas. 49. ¿Queréis que lleve sobre mis hombros la cruz de imperfecciones del mundo y que tome vuestros deberes para cumplir lo que sólo a vosotros corresponde hacer? Os estoy legando el Tercer Testamento y no habéis comprendido aún los dos primeros. Si hubierais estado preparados en este tiempo, no hubiera sido necesario que mi palabra se materializara, porque hablaría espiritualmente y vosotros me responderíais con vuestro amor. 50. Cuando mi voz de Juez se hace sentir en vosotros, buscáis refugio y consuelo en vuestra Madre, entonces la voz dulce y amante de María, intercede y os sostiene en la prueba. Ella, para quien no pasan desapercibidas vuestras obras, oraciones y súplicas, os aconseja y pide al Padre una nueva oportunidad para que el hijo vuelva al buen camino, se regenere y sea salvo. Su bondad, como un manto de amor, os cubre. 51. Elías también se presenta ante Mí, como un faro cuya luz guía a la humanidad. Su voz, llena de justicia, conmueve a los corazones y los hace penetrar en arrepentimiento. El me promete velar por la pureza de la fuente, que es mi Obra, para que ahí calmen su sed de justicia y de amor todos los que a ella se acerquen. El báculo que Yo he dejado para que en él se apoye el hombre. Es Elías, el Pastor incansable, que os conduce y guía hacia Mí y os hará llegar hasta mi seno, cuando os hayáis perfeccionado. 52. Cada tiempo que os doy, cada reencarnación, es un escalón más que el espíritu alcanza, adquiriendo cada vez mayor luz. 53. Mirad con cuánto amor os he colmado de dones y con cuánta sabiduría os he ordenado e inspirado para que logréis hacer una existencia elevada y digna en la Tierra, para que después de concluida vuestra labor, recojáis la simiente y el Padre la lleve a sus graneros. 54. ¿Podréis pueblo amado, despreciar mi enseñanza y volver atrás, después de que os he hablado en este tiempo y que os he hecho conocer mi voluntad? No os familiaricéis con mi palabra, y no porque os perdone, volváis a pecar o a dejar de velar y orar. 55. Estoy cortando de raíz la mala hierba, si queréis en medio de esta purificación universal tener tranquilidad, para vosotros y para los que os rodean, trabajad por la paz, amando a vuestros hermanos. 56. Las epidemias y los elementos desatados seguirán purificando a la humanidad, y todos tendrán grandes pruebas y testimonios de mi nueva manifestación en este tiempo. Los que llenos de celo y de amor den sus primeros pasos, alcanzarán grandes prodigios y serán primeros, y los que hoy son primeros y se aletarguen, serán postreros. 57. De vuestra desventura o de vuestro dolor no culpéis al tiempo, pensad que si la humanidad no se ha guiado por mi Ley ni ha labrado su paz, es natural que vaya recogiendo el fruto amargo que ha cultivado. 58. Os doy nuevas fuerzas porque os contemplo cansados. Todo aquel que penetre bajo la sombra de este árbol de vida, se fortalecerá. 59. El Padre os ayuda porque desea encontrar entre vosotros a los discípulos, no a los niños débiles que a través del tiempo permanecen como párvulos. Preparaos y regeneraos para que podáis merecer mi caridad. En este tiempo mi justicia exterminará a las nuevas Sodoma y Gomorra, para que su pecado no contamine a otras naciones. En verdad os digo que he hecho llegar mi voz a todos los hombres a través de su conciencia, por lo que podéis comprender que si el mundo se encuentra en tinieblas, no se debe a que Yo le haya negado mi luz. 60. Cuando vuestros ojos contemplen la destrucción de las naciones y conozcáis su desastre, vuestro corazón se sentirá embargado de dolor y de tristeza; más los que hoy han dudado de mi palabra, cuando vean cumplidas mis profecías, también llorarán por haber sido incrédulos. Vosotros veréis cómo los postreros vendrán a daros ejemplo de fe, confianza y obediencia. 61. Preparaos para este año que será de pruebas y prodigios en todo el mundo, prodigios de los cuales muchos derramaré entre vosotros. 62. Llevad a los hogares la buena enseñanza con el ejemplo de vuestra preparación, de vuestra virtud y de vuestra paz, para que cuando las multitudes de extranjeros penetren en vuestra nación, puedan contemplar un pueblo preparado de corazón y de espíritu; pensad que si así no fuese, tendrías que lamentar que os sorprendiesen durmiendo. 63. No temáis llamar a las puertas de vuestro hermano cuando tratéis de salvarlo de un peligro, de consolarlo en una aflicción o de orientarlo en un trance difícil. Imitad a Jesús, el peregrino que llama por primera, segunda y tercera vez a las puertas de los corazones. Os he dado luz en vuestra mirada y os he prometido poner palabras de verdad en vuestros labios cuando tengáis que hablar. Luchad por conservar la paz y la luz, así en vosotros como en vuestro hogar, para que no deis acceso a las malas influencias que provienen de los espíritus en tinieblas que rodean a la humanidad. Id siempre por el camino de mi Ley para que contempléis vuestra senda iluminada y podáis vencer las dificultades y enfermedades que encontréis a vuestro paso, semejantes a guijarros que os hagan detener en vuestra jornada. 64. Elevad vuestra vida, elevad vuestro espíritu, no esperéis que el postrero llegue y, comprendiendo la magnitud de mi Doctrina y de mis revelaciones, os diga: ¿Qué habéis hecho en tantos años de enseñanza divina? Y vosotros entonces tengáis que callar. De cierto os digo, que aun cuando lo dudéis, habéis sido escogidos por Mí en los tres tiempos. Entre vosotros están aquellos a quienes en verdad puedo llamar primogénitos. 65. Hoy que os veo tristes, os pregunto: ¿Por qué no veo la alegría en vuestro corazón? ¿Por ventura os habéis cansado con las pruebas y vicisitudes? ¿Os ha fatigado la inquietud que os produce la guerra entre las naciones? ¿También os habéis cansado de velar y orar? Pueblo: no estáis sentenciados a morir, os he dicho que viviréis, os he entregado dones y os he confiado el tiempo para que cumpláis vuestra misión. Habéis visto que el libro donde vuestra conciencia anota todos vuestros actos no se encuentra limpio, y ello os entristece porque os juzgáis ingratos. Repasáis en vuestra memoria los días y los meses que han pasado y recordáis uno a uno mis beneficios. Teméis al futuro, teméis perder la fe en vosotros mismos, teméis seguir desobedeciéndome y no poder cumplir, más Yo vengo a llenar de luz vuestro camino para avivar vuestra fe y vuestra esperanza, para que deis un paso decisivo en el sendero del progreso espiritual. Unid vuestros corazones en uno solo, pueblo amado. 66. Haré que las banderas de las naciones, destrozadas por el combate se unan todas hasta formar un estandarte de paz. Os hablo de esta manera porque soy el Dios de la paz, el Padre que quiere la alegría en el corazón de sus hijos. 67. Quiero veros como a mis discípulos, a quienes pueda revelaros mi sabiduría, haciéndoos conocer el futuro, pero os contemplo pensativos en este día, porque habéis comprobado la verdad de mi palabra y el cumplimiento de mis profecías vertidas a través de estos portavoces. Hoy habéis escuchado mi enseñanza divina y os habéis estremecido porque sabéis que cada una de mis lecciones es una profecía y una ley. A todo esto os digo que más bien deberíais encontraros plenos de gozo, porque no existe religión o secta que pueda decir como vosotros, que tienen la palabra divina, viva y directa o que pueda decir que el Señor se comunica con ellos. Sin embargo, vosotros que sois los únicos que podéis asegurar que Cristo se comunica y se manifiesta a este pueblo, estáis presentando vuestro corazón agobiado por el dolor y el pesar de no estar cumpliendo con mis mandatos, lo cual os impide levantar vuestra voz para testificar mi presencia entre la humanidad. Y es que vuestra conciencia os hace sentir mi juicio, ese juicio que abarca a todo el Universo y alcanza a toda criatura en este tiempo. 68. Con mi palabra de amor, os demuestro el valor que para Mi tiene vuestro espíritu. Nada existe en la creación material que sea mayor que vuestro espíritu, ni el astro rey con su luz, ni la Tierra con todas sus maravillas, ni ninguna otra criatura es mayor que el espíritu que os he dado, porque él es partícula divina, es flama que ha brotado del Espíritu Divino. Después de Dios, sólo los espíritus poseen la inteligencia espiritual, la conciencia, el libre albedrío. Sobre el instinto y las inclinaciones de la carne, se levanta una luz que es vuestro espíritu y sobre esa luz, un guía, un libro y un juez que es la conciencia. 69. Todas las criaturas me rinden un tributo, mas no por fe ni por amor sino por ley; vuestro espíritu en cambio sí me rinde tributo por amor. Cuando él se postra y me adora, es por fe y por la luz de su conciencia. El tiempo, las distancias, los elementos, los astros, los seres, las plantas, todos cumplen fielmente el destino trazado por Mi. Más si os preguntara qué habéis hecho de mis leyes espirituales y materiales, hombres que gobernáis los pueblos de la Tierra y hombres que conducís a la humanidad por la senda del espíritu, me presentaríais en su mayoría la sangre de vuestras víctimas y muchas tinieblas. 70. Mandatarios: ¿Qué habéis hecho de las naciones? Yo sólo contemplo dolor y miseria. Acaudalados: ¿Cómo podéis saborear vuestro pan y disfrutar vuestra riqueza, sabiendo que muchos padecen hambre? Os convertiréis en esclavos de vuestro poder. Vuestro pan será amargo y no tendréis paz. Esa es vuestra obra, esa es la simiente que habéis sembrado. 71. Para que este mundo vuelva a la razón, es menester que el dolor sea muy grande. Yo os envío mi luz para que os reconozcáis los unos a los otros y sintáis respeto por la vida de vuestro hermano. Dejad las armas homicidas y volved al Padre de vuestro espíritu, al que ha mucho tiempo no visitáis en su santuario. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 87 1. Me agrada sorprenderos en la forma más inesperada para poner a prueba la fe de vuestro corazón. Me place probar vuestra fortaleza para que deis ejemplo a vuestros hermanos. Existe en vuestro espíritu la simiente de Jacob, a quien llamé Israel, que quiere decir fuerte. Aquel patriarca fue sometido por Mí a grandes pruebas para que diese grandes ejemplos. Yo le envié un ángel para que luchara con él, y el brazo fuerte del varón no se dejó vencer. Desde ese instante le nombré Israel, y por ese nombre fue conocido por la posteridad. Más si Yo os preguntase: ¿Qué habéis hecho de aquella simiente espiritual que os transmitió Jacob? ¿Entenderíais mi pregunta y sabríais responderme? A vuestro paso se han presentado mis ángeles para luchar contra vuestras imperfecciones y no les habéis sabido recibir. Os han sorprendido los seres en tiniebla y habéis sido débiles ante ellos. 2. Os vuelvo a interrogar: ¿En dónde está la espada de Jacob, su celo y su fortaleza? 3. Os he concedido la presencia de los seres de luz en vuestra vida terrestre, para que os protejan, os ayuden y os inspiren. Ellos, que se encuentran más evolucionados que vosotros, descienden a cumplir un destino de amor, una misión de sembrar caridad y bálsamo entre sus hermanos. Los seres en tiniebla o espíritus en estado de turbación involuntariamente cumplen la misión de probar a los hombres en su fe, en su virtud, en su firmeza en el bien, y cuando al fin son vencidos por la fortaleza y perseverancia en el bien de aquél a quien han tentado, reciben la luz y renacen a la vida y al amor. 4. A vosotros, discípulos, os he dado sensibilidad para que podáis percibir la presencia de vuestros hermanos. El que no posee el don de videncia, tiene el de revelación o posee la facultad en su cerebro para recibir al mundo espiritual, o por lo menos tiene el don del presentimiento; Pero os ha faltado mayor amor para desarrollar vuestros dones. Por eso os aconsejo que viváis alerta, para que escuchéis la voz del pastor y de los guardianes que os cuidan, el lamento de las ovejas o los pasos del lobo que acecha entre la maleza. 5. No durmáis en este tiempo de asechanza y peligros, de abismos y tentaciones. Comprended que todo aquél que posea un don o la misión de dar luz espiritual, tendrá que ser asediado y perseguido de continuo. No vengo a despertar prejuicios ni supersticiones en mi pueblo, vengo a fortalecer vuestra fe en la existencia de lo espiritual, para abrir vuestros ojos a lo eterno, y entonces podáis mirar más allá de lo que es materia y para que sepáis que no todo lo que existe en el valle espiritual está envuelto en luz, porque también en lo invisible existen tinieblas que es preciso disipar, e imperfecciones que es menester se transformen en elevada espiritualidad. 6. La lección que os he dado para que en vuestra vida logréis atraer la luz transformando en claridad las tinieblas, os enseña a orar, a velar con fe y perseverancia en el bien. 7. Un hombre entregado a una vida de pecado, es capaz de arrastrar tras de sí una legión de seres en tiniebla, que harán que a su paso vaya dejando una estela de influencias maléficas. 8. El mundo se ha confundido tanto en sus ciencias, que hoy no puede por sí solo volver al principio de su camino de evolución, porque no sabría distinguir la verdad de la mentira, por carecer de fe, de amor, e ignorar la finalidad de su existencia; por eso he venido nuevamente al mundo. Bienaventurados los que me oigan, porque ellos me comprenderán, me seguirán y serán salvos. Yo les daré fuerza para restaurar todo lo que hayan profanado o destruido. 9. Pueblo, perseverad en mi Doctrina y de cierto os digo que tres generaciones después de la vuestra, el espíritu de vuestros descendientes habrá logrado una grande espiritualidad. Buscad la verdadera elevación y después lo hará toda la Humanidad, porque vuestro mundo no está condenado a ser eternamente un valle de lágrimas, una tierra de pecado, un infierno de lujuria y de guerra. El Día del Señor es ya con vosotros, mi espada de justicia tocará la perversidad. ¿Qué pasará si destruyo la mala simiente, el vicio y el orgullo, y en cambio ofrezco protección a la semilla de la paz, de la concordia, de la regeneración y de la verdadera fe en Mí? Tendrá que transformarse el mundo; el hombre se transformará una vez que su culto espiritual y su vida sean mejores. 10. Llegará el tiempo en que se levanten hombres que verdaderamente amen mi Ley, los que sabrán unir la ley espiritual con la del mundo, o sea el poder eterno con el poder temporal; mas no será para esclavizar a los espíritus como en tiempos pasados, sino para mostrarles el camino hacia la luz, que es la verdadera libertad del espíritu. Entonces volverá la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres. Será el tiempo en que la conciencia haga oír su voz y en que mis hijos se comuniquen de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, en que las razas se fusionen y todo ello determine la desaparición de muchas diferencias y contiendas, porque, hasta ahora, a pesar de ser tan pequeño vuestro mundo, no habéis sabido vivir como una sola familia, no habéis podido rendirme un solo culto. La antigua Babel os condenó a esta división de pueblos y de razas, más la construcción de mi templo espiritual en el corazón de la Humanidad, os librará de esa restitución y os llevará a amaros verdaderamente los unos a los otros. 11. No penséis que a última hora elegí esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, habían sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad. 12. Yo dispuse iniciar mis manifestaciones entre los más humildes, entre aquellos que conservaban virgen el entendimiento y el espíritu. Después, dejé que a Mí viniesen todos, porque en mi mesa no existen distinciones ni preferencias. Mi palabra derramada sobre este pueblo, ha sido sencilla y humilde en su forma, al alcance de vosotros, y su sentido, lleno de claridad, ha sido profundo para vuestro espíritu, porque Yo, aunque soy el Arcano, siempre me manifiesto y me expreso con sencillez y claridad. Yo no soy un secreto para nadie; el secreto y el misterio son hijos de vuestra ignorancia. 13. ¿También en este tiempo surge Tomás con la duda en su corazón? ¿Qué más esperáis ver y oír para poder creer? ¿Acaso queréis que Cristo se haga hombre nuevamente para vivir entre vosotros? Devolvedme el cuerpo que me quitasteis sacrificándolo en la cruz y os prometo volver en cuanto hombre. ¿Podéis hacerlo? No. En cambio, Yo os he encontrado muertos a la luz y a la fe y os he resucitado espiritualmente. Habíais perdido vuestro cuerpo en las entrañas de la tierra y Yo os he dado uno nuevo. Sólo Yo puedo hacer estas maravillas, más en verdad os digo que la vida que a Jesús arrancasteis en el Calvario, se extendió sobre toda la Humanidad como un rocío de vida eterna. 14. Por eso os digo que vosotros sois mi templo, ese santuario que existe en vuestro espíritu y que es donde busco vuestra adoración, donde quiero que mi voz encuentre su eco, donde quiero que se levante mi altar y donde Yo pueda habitar por siempre. 15. Toda mi Doctrina y mi Ley, no son sino una preparación para que penetréis en la vida espiritual. Cuántos de los que me han escuchado en este tiempo, ya se encuentran morando en el Más Allá, llenos de gozo en su espíritu, porque no sufrieron tropiezos en su tránsito hacia aquel mundo infinito; mientras muchos hombres, escépticos en su materialismo, sonríen irónicamente cuando se les habla de la vida espiritual; más llegará la hora de la muerte, aquélla en la que no hay corazón que no tema, ni espíritu que no tiemble ante la presencia inminente de la eternidad. 16. Velad y orad siempre para que esa vida que vibra sobre vosotros y palpita en lo más profundo de vuestro ser, os encuentre preparados. 17. Nadie más que Yo puede sustentar a vuestro espíritu, porque soy el maná divino de la vida. 18. Humanidad: despertad del profundo sueño en que os encontráis y mirad de frente hacia la verdad. Cuántos sueños humanos se están desvaneciendo en estos tiempos por la influencia de mi justicia, más luego brillará para los hombres la aurora de un nuevo tiempo en el cual Yo les revelaré nuevas luces que les lleven al conocimiento de la suprema verdad. 19. Nuevas generaciones y nuevos espíritus vendrán a la Tierra a cumplir una misión elevada y al encontrar en su camino la gracia y el ejemplo que sus antecesores le dejaron, lograrán que de su corazón brote una simiente limpia que será una bendición para mis discípulos del tiempo de la espiritualidad y de la luz. 20. Las naciones han sido tocadas por mi justicia, la vuestra también lo será; más de cierto os digo, que si mis discípulos perseveran en la fe y en el bien, no perecerán, porque sus oraciones y obras de amor les harán alcanzar el perdón para la humanidad. 21. El mundo no ha sabido ni ha querido sentirme cuando se encuentra en paz, entonces tendrá que sentirme a través del dolor, porque es en las pruebas donde el hombre eleva su súplica al Creador, cuando recuerda a su Padre y sabe estimar sus beneficios y reconocer sus prodigios. 22. Comprended que si mi justicia os toca, al mismo tiempo mi amor os custodia. 23. Ha sido menester que un caos espiritual sorprendiera a la humanidad, para que en esa lucha vierais surgir los dones con los que he heredado a vuestro espíritu y pudieseis analizar y comprender mis divinas lecciones. 24. A vosotros que habéis escuchado mi voz en este tiempo, os encargo que seáis como guardianes, que veléis, para que la pureza de esta inspiración divina no vaya a ser profanada por alguno que quisiera venir a deformarla. No vayáis a formar ritos o idolatrías en torno, a estas revelaciones, porque no estaríais ofreciendo el culto espiritual que de vosotros espero. 25. Amadme en vuestros semejantes y orad con el espíritu, nada más eso os pido, y si cumplís con estas enseñanzas, me estaréis ofreciendo un culto perfecto a través de vuestras obras. 26. Nadie que se nombre discípulo de esta enseñanza espiritual, reclame al Padre el ser pobre en su vida material, carecer de muchas de las comodidades que otros tienen en abundancia, o sufrir escasez o privaciones. Esas lamentaciones son nacidas de la materia, que como sabéis, posee una sola existencia. Vuestro espíritu no tiene derecho a hablar así a su Padre ni a mostrarse inconforme, ni a blasfemar contra su propio destino, porque todo espíritu en su extensa jornada sobre la Tierra, ha recorrido toda la escala de las experiencias, de los placeres y de las satisfacciones humanas. 27. Ha tiempo que ha comenzado la desmaterialización de los espíritus, para lo cual os ayuda ese dolor y esa pobreza que se resiste a soportar y a sufrir vuestro corazón, Todo bien espiritual y material tiene una importancia que debéis reconocer, para que no le quitéis a uno ni a otro su valor. 28. El buen espiritualista será aquel que en la pobreza de bienes materiales se sienta señor y se sienta rico y feliz, sabiendo que su Padre le ama, que tiene hermanos a quienes amar y que las riquezas del mundo son relativas junto a las riquezas del espíritu. También será buen espiritualista el que, siendo dueño de riquezas materiales, sepa emplearlas en buenos fines, tomándolas como medios que Dios le ha dado para desempeñar una importante misión sobre la Tierra. 29. No es indispensable ser pobre, paria o miserable, para contarse entre los que me siguen, como tampoco es indispensable ser de los que lloran, para ser amados por Mí. En verdad os digo, Que Yo he querido que siempre seáis fuertes, sanos y dueños de cuanto he creado para vosotros. 30. ¿Cuándo sabréis ser los poseedores de vuestra heredad, sabiendo estimar cada gracia y dándole a cada una su justo lugar en la vida? 31. Ved cuán alejados del camino de la verdad andan los hombres; sin embargo, en mi omnipotencia existen todos los medios para hacerles volver a él. Esa obra la haré en un día, mas no en un día como el que marca el sol con el paso de su luz sobre la Tierra, sino en un día espiritual, que estará iluminado por la luz de mi Divino Espíritu, en el que Yo, el buen Pastor, seguiré custodiando vuestros pasos a lo largo de la jornada. ¿No creéis que en mi Espíritu de Padre haya dolor cuando os descarriáis del camino que os señalé con sangre como una prueba de mi infinito amor? Volved, volved al camino, ovejas queridas, que por él llegaréis al redil de paz. 32. Venid a Mí, multitudes, pero venid unidas, que ya no haya divisiones ni cismas entre mi pueblo, porque tenéis que dar al mundo un ejemplo de fraternidad y de concordia. 33. Más tengo que daros, que vosotros que pedirme, os lo he dicho muchas veces, y Yo os pregunto: ¿Aquellos espíritus que fueron los primeros en venir a habitar la Tierra, creéis que pudieron imaginarse el conjunto de maravillas que encerraba la naturaleza que había de rodearles en la existencia humana? Aquellos seres estaban ávidos de saber, de crear, de conocer, de poseer libre albedrío, más nunca imaginaron que encerrase esta vida tanto esplendor. 34. Ahora que habéis vivido en esta morada, que de paraíso convertisteis en valle de lágrimas, deseáis retornar a la vida espiritual y me pedís que en ese Más Allá, no vaya a faltar luz y paz a vuestro espíritu; sin saber que no sólo os daré eso, sino que descorreré el velo de muchos misterios y os mostraré la fuente de vida, desde donde miraréis, entenderéis y amaréis espiritualmente la Obra de vuestro Padre. Entonces comprenderéis que la creación material, con todas sus perfecciones, es tan sólo un reflejo o un símbolo de la vida espiritual, grandiosa y eterna. 35. Hoy me pedís sólo, un poco de paz y un destello de luz, y después de que hayáis dejado vuestro cuerpo en el seno de la tierra, cuando os miréis rodeados por el esplendor de la vida espiritual, recordaréis que en el mundo os dije: Mas tiene el Padre que dar a sus hijos, que ellos que pedirle. Mas no olvidéis que tenéis que recorrer la escala que conduce al espíritu al plano de perfección y que será vuestro esfuerzo y vuestro amor, los que os conduzcan hasta la cumbre, donde vuestros méritos os harán dignos del galardón que os prometo. 36. Mi luz vibra en el entendimiento del portavoz y se hace palabra humana. Reacia es la cerviz de estos entendimientos por quienes me comunico con los hombres, duro su corazón y torpes sus labios; sin embargo, cuando mi luz les toca, cuando mi rayo llega hasta su mente, las frases que vierten son manjar celestial para los hambrientos de amor y de verdad, son bálsamo y consuelo para los que llegan embargados por la pena y son un libro de luces divinas para los que aman la sabiduría. 37. Comed y bebed, le digo a vuestro espíritu; en este tiempo el pan y el vino están en la mesa, el pan es mi palabra y el vino su esencia. 38. Comed y bebed, porque esta palabra la dejaréis de oír al finalizar el año de 1950. Aprovechad estos años en los que aún tendréis mi manifestación, porque llegada la hora no me volveréis a escuchar en esta forma y lloraréis amargamente tratando de conmoverme para que os conceda un tiempo más de enseñanza, pero de antemano os digo, que si la palabra de un rey no vuelve atrás, ¡Imaginad cómo será la palabra de Dios! 39. Mi voluntad se hará, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey o pasarían los Cielos y la Tierra, que dejara de cumplirse mi voluntad. 40. Mucho tendréis que hacer después de que Yo levante mi palabra. Todo lo que ahora no habéis practicado ni habéis podido cumplir, lo haréis en aquellos días. 41. Os buscarán vuestros hermanos necesitados y no os ocultaréis. Vuestro corazón será un manantial de caridad y de piedad hacia los necesitados, y sabréis buscarme en lo más elevado de vuestro pensamiento donde recibiréis inspiraciones divinas. 42. No estaréis exentos de pruebas, más ellas os servirán para templar vuestro espíritu y para que mostréis vuestra conformidad y elevación espiritual a los hombres de poca fe. 43. Bienaventurados los que con mansedumbre y sumisión acatan mi voluntad, porque en ellos serán los dones de la paz, de la sabiduría y de la espiritualidad. 44. Hoy busco a los que no han comprendido el sentido de la vida, a los que no saben lo que es la verdad, a los débiles, a los que flaquean en cada empresa, en cada propósito, en cada paso, y les digo: Venid a escuchar esta palabra y os sentiréis fortalecidos como nunca lo estuvisteis. La fe os dará una fuerza invencible y el conocimiento de mi Doctrina os dará una luz que no se extinguirá jamás. 45. Ninguno de los que así despierten volverán a hundirse en el letargo ni a estacionarse en la jornada. El que mire esta luz podrá decir que mi voz lo estuvo llamando siempre, y que mi presencia se le manifestó a cada paso en el sendero de la vida, por lo que nunca más y en ningún trance volverá a decir que le ha faltado la luz. 46. Bienaventurados los que sin temor al mundo, procuran llevar esta luz a sus hermanos, propagando así la verdad y sembrando la paz. Ellos conocerán el camino que conduce al Reino de los Cielos. 47. El libre albedrío, del cual habéis hecho muchas veces uso para seguir un camino equivocado, está siendo tocado por mi justicia, pero tiempo vendrá en que gocéis plenamente de ese don y os servirá para hacer tan sólo obras dignas de vuestro Padre. 48. Multitudes: tened fe en Mí y no habrá tormenta que os disperse, porque la virtud protege a quienes elevan su pensamiento a las alturas. 49. En el Más Allá tengo una morada, vivir en ella será como estudiar un libro de maravillas inagotables para el espíritu. Mientras seáis huéspedes en la Tierra, vivid lo mejor que podáis, acatando siempre los preceptos de mi Ley. Sed limpios e idealistas de lo perfecto, de lo bello, de lo bueno, sed útiles a vuestros semejantes y de ese modo habréis atesorado los caudales que, al desprenderos de la materia, acompañarán a vuestro espíritu en su tránsito hacia la eternidad. 50. Conoced vuestros dones, descubrid vuestras flaquezas, comprended vuestra misión, y entonces venid sin prisa por el camino, hasta donde os espera mi amor de Padre para daros vuestro galardón. 51. Ahora que las muchedumbres vienen en pos de mi palabra como en el Segundo Tiempo, haya entre ellas algunos espíritus que han escuchado en ambas etapas mi palabra; en su forma, en su texto, podrá parecerles diferente si la comparan con la que di por boca de Jesús, más de cierto os digo que su sentido es el mismo y que jamás cambiará. Mi palabra viene a mostraros el camino que he venido a ofreceros en todos los tiempos, camino en el cual quiero que vuestro espíritu llegue a brillar con la luz que irradia de vuestro Maestro. 52. El camino rutinario de vuestra vida se verá azotado de pronto por recios vendavales, pero luego brillará en el infinito la luz de una estrella cuyos destellos darán la paz, la luz y la calma que el espíritu encarnado necesita para meditar en lo eterno. 53. Sentid mi presencia, me encuentro cerca, muy cerca del corazón de esta humanidad, le estoy hablando para que despierte de su sueño profundo e insistentemente ilumino la senda de cada criatura, para que se levante en busca de mi caridad. 54. Tan claras y vibrantes serán mis manifestaciones y mis pruebas de este tiempo entre los hombres, que exclamarán: Es el Señor. Como en aquel tiempo, cuando pasé como hombre por el mundo, la gente maravillada ante mis grandes obras exclamaban: Es el hijo de Dios. 55. Volverán a hablar los mudos, a ver los ciegos, a andar los paralíticos y a resucitar los muertos. Estos prodigios serán en lo espiritual para unos y también en lo material para otros. Sorprenderé a los hombres de ciencia, y al preguntar estos a quienes han recibido tantas maravillas cómo lo han logrado, por toda respuesta les dirán que ha sido por medio de la oración y de la fe. 56. Los rumores de todos estos prodigios y los testimonios palpables de su verdad, surgirán de todos los puntos de la Tierra, lo mismo en las grandes ciudades que en las humildes aldeas. Entonces el corazón endurecido de la humanidad, insensible a las manifestaciones espirituales, comenzará a sentir mi presencia, hasta llegar al instante en que de su corazón brote el grito de fe y de gozo al comprender que Cristo ha vuelto a los hombres y que se encuentra presente en cada corazón. 57. He venido a comunicarme por vuestro entendimiento para legaros el libro de mis mensajes y de mis revelaciones divinas, el cuál debéis hacer llegar en el instante propicio a la humanidad, porque en esta misiva celestial que por vuestro conducto envío al mundo, podrán encontrar los hombres la explicación de muchos misterios que no habían alcanzado a comprender. 58. No os levantéis como emisarios de mi Doctrina si no la habéis analizado y si no podéis testificar con vuestras obras el amor hacia vuestros hermanos, porque no levantaríais buen fruto. Sería como esos discípulos que ruegan por la paz de las naciones, cuando no saben hacer la paz en sus hogares. 59. Delicada es la misión de estas multitudes que han oído la voz de su Señor en el Tercer Tiempo, porque deben de llevar en su corazón este mensaje, con la pureza con que Yo se lo he dado, porque su luz ha de ser delante de la humanidad, como aquella estrella de Oriente que guió a los magos y a los pastores ante la presencia de su Señor. 60. Saciad vuestra sed en las aguas cristalinas de esta fuente inagotable, su frescura os ayudará a llevar con paciencia y conformidad vuestra cruz. 61. Soy la vida que en todo momento se manifiesta a vuestro espíritu, mas así como a ella la lleváis en vuestro ser, pensad que también la muerte que detiene los pasos de los hombres en la Tierra, marcha junto a cada criatura humana. 62. Os dice esto el Maestro para que no dejéis transcurrir las horas, los días y los años, sin hacer algo que pueda recoger vuestro espíritu mañana, cuando sea llegada la hora de entregar su cosecha. 63. Gran fe, fortaleza y presencia de ánimo necesitan los hombres en este tiempo de justicia, para no sucumbir en las grandes pruebas; eso es lo que con mi Doctrina vengo a extender sobre la Tierra, para alimentar la esperanza de la humanidad. Tiempo de justicia es este, en el cual, si supieseis observar, veríais surgir la luz en medio del dolor y del pecado. 64. Fuerzas materiales y fuerzas espirituales se agitan en torno a la humanidad, todas ellas hablando de justicia, lo mismo haciendo estremecer al hombre rudo e inculto, que sorprendiendo al hombre de ciencia. 65. Las legiones de espíritus que vagan errantes por el mundo, llamando en distintas formas a las puertas del corazón de la humanidad, muchas veces son voces que quieren deciros que despertéis, que abráis vuestros ojos a la realidad, que os arrepintáis de vuestros errores y que os regeneréis, para que más tarde, cuando dejéis vuestra materia en el seno de la tierra, no tengáis que llorar como ellos en su soledad, su ignorancia y su materialismo. He aquí la luz surgiendo de las mismas tinieblas porque la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; así esas manifestaciones que día a día aumentan, llegarán a abrumar en tal forma a los hombres, que al fin vencerán el escepticismo de la humanidad. 66. Cristo, que hacia salir de las mentes turbadas a los espíritus materializados y que demostró su divina potestad al ser obedecido por ellos, siempre ha estado en el Padre y desde ahí ordena y hace su voluntad en cada uno de esos seres, sirviéndose de la luz de unos y a veces hasta de la turbación de otros, para llevar a cabo sus sabios designios en el destino de sus hijos muy amados. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 88 1. Cuán grato me es el canto de las aves y el perfume de las flores; más de cierto os digo, que más halaga a mi Espíritu vuestra oración, cuando llega a Mi envuelta en pensamientos puros y con firmes propósitos de enmienda. 2. Dudáis de llegar a tener la inocencia de un ave o la belleza de una flor, porque solamente os juzgáis a través de vuestra pobre indumentaria o por algún defecto físico de vuestra envoltura, mas no miráis al espíritu, a ese ser dotado de belleza y gracia celestial. El espíritu es luz, inteligencia, amor, sabiduría, armonía, eternidad, y de todo esto carecen las aves y las flores. Buscad la belleza del espíritu, ella será en vosotros como un espejo que refleje fielmente la faz del Creador. No os afanéis tanto por vuestra belleza exterior, aunque si os digo que no descuidéis nada de vuestro ser. 3. La limpieza del cuerpo no está en contra de la espiritualidad, mas no olvidéis que el espíritu está antes que el cuerpo. Recordad que ha tiempo os dije: Limpiad el vaso por fuera y por dentro. 4. Si alguno llegara a pensar que es demasiado simple mi palabra para venir de Dios, Yo le digo que tome en cuenta que son los sencillos y los rudos los que han venido a oírme y debo hablarles a ellos en forma que me entiendan; más si queréis ideas y conceptos más profundos, os digo a todos los que han juzgado pobre mi manifestación, que se preparen y se comuniquen de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, que es lo que estoy esperando de los hombres, y entonces a sus mentes vendrá una inspiración tan profunda, que tendrán que decirme que no les hable en esos términos que tan sólo Dios puede entender. Nuevamente os digo como en el Segundo Tiempo: Os he entregado lecciones terrenales y no creéis; ¿Cómo creeríais si os dijera las celestiales? 5. Cuando el corazón encierra buena fe y la mente se halla libre de prejuicios o de ideas confusas, la vida se aprecia mejor y la verdad se contempla con mayor claridad. En cambio, cuando en el corazón se lleva escepticismo o vanidad y errores en la mente, todo parece confuso y hasta la misma luz parece tiniebla. 6. Buscad la verdad, ella es la vida; pero buscadla con amor, con humildad, con perseverancia y con fe. 7. No penséis que me sienta ofendido si alguno no cree en mi presencia dentro de esta manifestación, porque en nada se afecta mi verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un Ser Divino que haya creado todas las maravillas del Universo, y no por eso el sol ha dejado de darles su luz! 8. ¡Cuántos caminos inciertos y cuántas riquezas superfluas habéis tenido que dejar para seguir esta huella, pero cuán pronto habéis sentido la paz y la fortaleza como compensación a vuestras renunciaciones! Es que no podríais ser de mis emisarios si antes no hubieseis modificado vuestra vida. 9. Son las lámparas de fe las que iluminan al mundo y Yo quiero que vosotros seáis los portadores de esa luz. ¡Ah, sí supieseis que con fe y buenas obras todo lo podríais obtener! 10. Haced acopio de armas espirituales, porque los malos tiempos se acercan, mirad cómo ha fructificado el mal en el mundo. Sobre tantos desórdenes y confusiones, está brillando la luz de mi Espíritu intensamente y penetrando en todos los pueblos de la Tierra. Nada podrá opacar mi luz; observad cómo a cada paso está tocando al espíritu del hombre, mostrándole la verdad como un camino seguro. 11. Es necesario que sepáis que esta vida os ha sido dada para que vuestro espíritu logre dar un paso hacia adelante en la escala de perfeccionamiento y adelanto, mas no basta que estas enseñanzas las conozca el espíritu, si al tratar de revelárselas a la carne no es oído. 12. En este tiempo los corazones son tierras áridas en las que el espíritu no ha podido hacer germinar su semilla, y es por eso que Yo, sabiendo hace mucho que la Humanidad habría de llegar a este grado de materialismo, os hice la promesa de volver, promesa que estoy cumpliendo entre los hombres. 13. He llegado como el divino sembrador a buscar vuestro espíritu perdido entre las sombras del pecado, para depositar nuevamente en él la simiente de amor, y decirle que la siembre y cultive en el corazón que se le ha confiado. 14. Ved como os horrorizáis ante las noticias que recibís de las naciones en guerra, los que os ha movido a orar. Y os digo, que está bien que oréis, pero además de ello, debéis hacer que la paz penetre en vuestro corazón, para que de él pueda brotar amor y caridad cuando queráis compartir con alguien esos dones. 15 Hoy tenéis la misión de hacer la paz entre los hombres, de llevarlos a la reconciliación, de inspirarlos a amarse los unos a los otros, porque en el fondo de esa sublime misión existe una antigua deuda que tenéis contraída con vuestro Señor y con vuestros hermanos de los distintos pueblos de la Tierra. ¿Quién sabe lo que sembró en los tiempos pasados? ¿Quién conoce sus obras en vidas anteriores? 16. No ha bastado la intuición que vuestro espíritu ha derramado en vuestra materia para haceros presentir, y con ello aceptar, vuestra restitución; he tenido que humanizarme haciéndoos escuchar mi voz a través del hombre, para haceros mirar con claridad, todo lo que os habéis obstinado en ver como misterio y que es tan natural como lo es para el cuerpo nacer, crecer y morir. 17. Si vuestra ciencia os va revelando los profundos misterios de la vida humana, ¿Por qué una ciencia superior, como lo es mi sabiduría divina, no habría de venir a iluminaros con el conocimiento de la vida espiritual y eterna? 18. He empezado por haceros saber quiénes habéis sido y quiénes sois, para luego daros una idea de quiénes seréis. 19. Creced y multiplicaos, dije al hombre al hacerle aparecer sobre la Tierra; palabras semejantes le dije a vuestro espíritu cuando le hice surgir a la luz de la vida. 20. Conociendo ya esto, ¿Quién puede saber hasta dónde puede llegar el espíritu en su elevación? ¿Quién de vosotros puede imaginar hasta dónde han llegado en su perfeccionamiento los que más se han acercado a Mí? 21. El espíritu es como una semilla que he depositado en cada hombre, amadla, dejadla crecer, cuidadla, ella germinará en vosotros y se multiplicará en virtudes y perfecciones que serán para vuestra dicha y para gloria de quien os dio la existencia. 22. Recibo vuestro tributo de amor y os bendigo. También se acercan los que vienen a pedirme una solución para sus problemas en la Tierra, los que agobiados por las necesidades materiales, han perdido la paz del espíritu. Todos llegan trayendo en su corazón un fardo de penas, más al sentir mi presencia olvidan sus aflicciones porque se dan cuenta de que el mejor bálsamo se encuentra en la palabra divina. Yo recibo de cada quien su ofrenda, la que en unos es de fe y en otros de amor. 23. Aquí me tenéis como Padre y como Maestro, vengo en Espíritu, mas no porque vuestros ojos humanos no me vean, dudéis de mi presencia. 24. Desde lo perfecto desciendo por la escala de evolución espiritual que le fue mostrada a Jacob en una revelación, para que en cada morada sea escuchada mi voz. 25. A fin de que la humanidad tuviese la certeza de que le estoy hablando espiritualmente y de que es mi voz celestial la que derrama sus enseñanzas en vuestro espíritu, me he comunicado por el entendimiento del hombre ignorante y sencillo para anunciaros en esta forma mi comunicación de espíritu a Espíritu. 26. Este mensaje es para toda la humanidad, mas ahora se lo confío a este pueblo, para que él como emisario de su Maestro, lo haga llegar a las naciones, pueblos y comarcas. Es la luz que hará que los hombres no caminen a ciegas en los tiempos de lucha. 27. Que no espere el mundo un nuevo Mesías; si os prometí volver, también os di a entender que mi venida sería espiritual, más la Humanidad nunca ha sabido prepararse para recibirme. 28. En aquel tiempo los hombres dudaron de que Dios pudiera ocultarse en Jesús, al que juzgaban un hombre igual a los demás y tan pobre como el que más. Sin embargo, después, y ante las obras poderosas de Cristo, la humanidad se convenció de que en aquel hombre que nació, creció y murió en el mundo, estuvo el Verbo de Dios. Y sin embargo, en este tiempo, muchos hombres sólo aceptarían mi venida si fuese humanizada como en el Segundo Tiempo. Las pruebas de que vengo en Espíritu a comunicarme con la humanidad no serán por todos aceptadas, a pesar de los testimonios, porque el materialismo será como venda de obscuridad ante los ojos de algunos. 29. Cuántos quisieran volver a ver a Cristo padecer en el mundo y recibir de Él, el milagro para creer en su presencia o en su existencia; más de cierto os digo que en esta Tierra no volverá a haber un pesebre que me vea nacer como hombre, ni otro Gólgota que me vea expirar. Ahora me sentirán nacer en su corazón todos los que resuciten a la vida verdadera, como también me sentirán morir en su corazón todos los que se obstinen en el pecado. 30. Trasladad de lo material a lo espiritual y de lo humano a lo divino cuanto hizo Jesús en aquel tiempo, y tendréis su Pasión presente en vuestra vida. 31. Algunos de los que me han estado esperando fervientemente, en el instante de llegar a ellos no han sentido mi presencia, porque tenían una idea preconcebida de la forma de mi llegada, y esa idea no estuvo de acuerdo con la realidad. Cuando me presenté a este pueblo, él me esperaba con un presentimiento que era la intuición de su espíritu, más él nunca se había forjado una forma determinada de mi venida; así fue que, cuando Elías, el precursor, comunicándose por el entendimiento de quien fue elegido entre los primeros llamados de este tiempo les anunció mi palabra e inspiró a aquellos testigos de las primeras manifestaciones a prepararse, ellos se llenaron de gozo y de fe, porque sintieron que el Señor venía a los hombres y que la forma de presentarse estaba de acuerdo con lo que predijeron los profetas de los primeros tiempos y con lo que más tarde el Maestro prometió. 32. Discípulos amados, que habéis oído muchas veces esta voz en el tiempo de mi comunicación por el entendimiento humano, recreaos con la enseñanza que os traigo, porque mañana tendréis que explicarla a vuestros hermanos. 33. Si en ocasiones os repito la misma lección, mirad que siempre os la doy en forma diferente, para que la comprendáis mejor. 34. Ciertamente todos sois hijos de la luz, puesto que habéis nacido de Mí, pero mientras unos habéis perseverado en el bien, cuidando que su luz no se empañe, otros os habéis perdido por los inciertos caminos que llevan al espíritu a las tinieblas. Las bajas pasiones, el egoísmo, el orgullo, el materialismo, la ignorancia y todo vicio, son las tinieblas que nublan la razón, que ahogan los sentimientos y alejan a los hombres del camino que le señala la voz de su conciencia. 35. Cuántos y cuántos espíritus se han ausentado de mis sendas y han visto apagarse su luz interior, más llegará la hora en que ellos mismos se levanten en busca de la claridad de mi luz, cansados de errar en las tinieblas. 36. De mi espíritu brotan destellos en número infinito, destellos que van a depositarse en cada uno de mis hijos, a semejanza del maná que alimentó al pueblo en el desierto. 37. Todo cuanto miráis que acontece en este tiempo, tanto en lo espiritual como en lo material, ya había sido anunciado. 38. Hubo hombres en los tiempos pasados que predijeron todo lo que vive en estos instantes la Humanidad; esos hombres fueron mis profetas, hijos de la luz, que amonestaron a los pueblos para que encauzaran sus pasos por los caminos del bien. Aquellos profetas predijeron las tinieblas de la desolación y de la destrucción, a causa de la indiferencia de la Humanidad ante los llamados de su Señor. 39. Ahora podéis preguntaros los que os sentís indignos de mi gracia: ¿Cómo es que ha habido hombres a quienes Dios les ha mostrado su luz y les ha hecho oír su voz al comunicarles sus mensajes y, en cambio, se ha ocultado a la mirada de la mayoría de sus hijos? A lo cual Yo os respondo, que esos hombres que han logrado comunicarse con mi Espíritu, no han gozado de ningún privilegio; solamente han procurado conservar la luz de su espíritu con pureza, a fin de permitir que el pensamiento e inspiración de Dios se reflejen en su mente. 40. ¿No os dije por boca de uno de esos iluminados, que llegaría un tiempo en que todo ojo me vería? Ahora os digo, que ese tiempo será aquél en que los hombres preparen su espíritu para sentir mi presencia. ¿Dónde está el privilegio de unos cuantos si son dones propios de todo espíritu? 41. Así como habéis visto que vuestra ciencia humana ha logrado transformar la vida de los hombres, también veréis cómo en poco tiempo mi Doctrina transformará vuestra existencia. 42. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud, siendo ésta la esencia y la razón de la existencia, tanto del espíritu como del cuerpo. 43. Más cuando los hombres vivan en la verdad, veréis surgir del corazón de la Humanidad un nuevo culto lleno de sencillez y de espiritualidad. El fanatismo religioso, los prejuicios y la idolatría, caerán deshechos ante la luz de la verdad que irradiará cada conciencia. 44. Los hombres serán grandes en la virtud y humildes ante mi voluntad y ante mi Ley, y los que se han creído dioses en la Tierra, porque sólo han buscado poderío terrestre, menospreciando las joyas del espíritu, tendrán que pasar por grandes pruebas. 45. Laborad conmigo, que Yo daré a todos parte en mi Obra y así llegaréis a ver realizado cuanto os he anunciado. 46. Dadme morada en vuestro espíritu, comprended que vengo buscando el templo imperecedero que ahí debéis levantarme. Quiero vivir en vuestro corazón y hacer sentir mi presencia en cada una de vuestras buenas obras y deseo que en el interior de ese santuario, arda la lámpara inextinguible de vuestra fe. 47. Discípulos del Tercer Tiempo: uníos todos a mi palabra para que hagáis que el momento de levantaros a esparcir mi Doctrina os encuentre preparados. 48. Vuestra responsabilidad ante Mí y ante vuestros semejantes, es inmensa. Haced que la verdad brille, vivid para ella y si es preciso, morid por ella. 49. Tened presente que el amor de vuestro Padre se hizo carne en Jesús y que aquella vida fue consagrada a predicar y sostener la verdad. Tomad el ejemplo de vuestro Maestro, más si os sintieseis débiles para seguir mis pasos, dejadme penetrar y vivir en vuestro corazón y os aseguro que mi presencia os fortalecerá en la lucha. 50. ¿Por qué teméis no ser útiles? Volved vuestros ojos al pasado y mirad que en el Segundo Tiempo, habiendo en Judea hombres que eran teñidos por sabios y otros que alardeaban de limpio corazón, ni a unos ni a otros elegí para formar mi apostolado. Fueron doce varones pobres, rudos, sencillos y humildes los que escucharon mi llamado cuando les dije: Venid y seguidme. 51. Ahora os digo que no he venido a servirme de sabios ni de justos, sino de humildes, de hambrientos de paz, de amor y de luz. Entonces, id por los caminos de la Tierra sin temor a que los hombres os coronen de espinas con su ingratitud, con sus burlas y con su dureza, confiando en que habrá de llegar el tiempo en que entiendan el mensaje que les llevasteis. 52. Perdonad las ofensas que la humanidad os hiciere, diciendo como Yo dije en la cruz: Perdónales, Padre mío, porque no saben lo que hacen, y pensad que los hombres llevan una cruz tan pesada y una corona tan dolorosa, que ninguno de vosotros puede imaginar. 53. Llevad en vuestra palabra, así como en vuestra mirada y en vuestro corazón, la aurora que anuncie a los que sufren, el amanecer de un tiempo de justicia. 54. Ayer vuestro corazón era una tumba en donde guardabais mi nombre como algo sin vida, hoy esa tumba se ha convertido en un altar donde brilla la antorcha de la fe. ¿Por qué ese altar no ha de convertirse en una escala espiritual por la cual ascendáis, haciendo que lleguen a Mi todos los que rescatéis? 55. El tiempo de vuestra predicación se aproxima y si en él penetráis preparados como es mi voluntad, os maravillaréis de oíros hablar de sucesos que nunca visteis, pensasteis ni escuchasteis. 56. Todo ello será cuando vuestros pasos comiencen a afirmarse en el camino de la verdadera vida, y por instantes os sentiréis en el Reino de Dios. 57. Veo que la esperanza alienta a algunos de mis discípulos, en los que creen firmemente en que el poder de mi amor y la fuerza de la verdad tendrán que convertir a esta humanidad. 58. Otros en cambio, se muestran escépticos, porque no conciben a ese mundo que os estoy anunciando, con hombres y pueblos que se amen los unos a los otros y con una humanidad que sepa ofrecer a su Señor un culto espiritual, libre de toda mixtificación. 59. Si creéis en Mí, debéis confiar en que mi fuerza es infinitamente mayor que la del pecado de los hombres y que por lo tanto cuando el pecado ceda ante la luz de la verdad y de la justicia, el hombre y su vida tendrán que cambiar. 60. ¿Imagináis la vida en este mundo cuando los hombres hagan la voluntad de Dios? 61. Pensad, pensad en todo esto, para que en vuestro corazón vaya tomando forma el anhelo de que ese tiempo llegue, aunque los que vivan no seáis vosotros, sino los hijos de las generaciones futuras. 62. Os digo nuevamente que no temáis a la lucha y decid con toda naturalidad a vuestros hermanos, que el Señor ha venido entre vosotros. 63. Decidles que el que murió en la cruz fue Jesús, el cuerpo donde Cristo se ocultó, el templo viviente donde habito el Verbo de Dios; pero que Cristo el divino amor, vive y viene en Espíritu hacia sus hijos, para enseñarles el camino que les conducirá a su Reino espiritual. 64. Si os preguntan en donde estaba Yo mientras llegaba la hora de mi vuelta, decidles que estaba en cada espíritu, esperando que el corazón de la humanidad me deseare y que su voz me llamara. 65. Hablaréis, sí, pueblo; hablaréis para que los sordos escuchen y diréis a todos que hoy no he venido en cuanto hombre, por lo tanto la dulce María no vino en este tiempo a la Tierra a servirme de Madre. Si os preguntan por ella, decir que su espíritu habita en el Santuario del Eterno, desde donde envía sobre todos sus hijos, los efluvios de su infinita ternura. 66. Estoy leyendo en el interior de vuestro corazón y mientras unos dicen que no es posible que Yo venga a vosotros, considerando que vuestros pecados os hacen indignos de tanta gracia, otros piensan que son precisamente esos errores, la causa de mi presencia entre vosotros. A Mí me place que deliberéis y que no dejéis pasar desapercibida mi palabra, porque de vuestra meditación y de vuestro estudio dependerá vuestro adelanto. 67. ¿Veis como he leído en vuestro corazón? por eso os digo que más lejos tenéis las pestañas de vuestros ojos, que mi presencia de vosotros; por lo tanto, quien se avergüence de sus pecados, reconozca que Yo soy perdón y en mi palabra purifíquese. 68. Estimad el valor de cada una de mis lecciones, oídme con atención, despertad. Tened presente que he señalado el año de 1950 para que sea el de mi partida, mas ¿Queréis que la haga cesar antes de ese día por vuestra falta de amor y de interés en ella? Ese año ya se aproxima y ¿Qué me vais a presentar? ¿Vais nuevamente a desconocerme y a crucificarme? Velad y orad y cuando aquella hora llegue sabréis ser fuertes. 69. Si Yo levantase mi palabra antes del instante fijado por Mí, tendríais razón en llegar a sentiros huérfanos, más cuando la levante en 1950, no podréis justificar inconformidad, puesto que en el tiempo de mi comunicación lo recibisteis todo. 70. ¡Ay de los que habiendo oído mu palabra, la olviden, porque llorarán buscando a su Señor y a su paso solo encontrarán los falsos cristos, quienes les hablarán en apariencia en la misma forma en que Yo me manifesté, pero con una palabra sin esencia y sin verdad que los llevará a la confusión! ¿No consideráis doloroso que una falsa luz os hiciese perder el camino que mi palabra con tanto amor os trazó? Por eso os hablo mucho, para que quedéis llenos de mi palabra y para que conozcáis su esencia. 71. Todos vosotros sois pecadores y os he recibido como a discípulos. Para todos ha sido mi enseñanza y a todos he escuchado. Hasta Mi llega el clamor de la humanidad. Con el mismo amor recibo y atiendo en sus necesidades al rico avaro, al potentado, al monarca, al mandatario que al fratricida o al miserable; al humilde que al hambriento de justicia; de todos he oído su oración, sin detenerme nunca a juzgar su religión o su credo, ya que también ello entra en el libre albedrío de que todo espíritu fue dotado. 72. Por eso Yo envío a todos mi luz, porque todo el que ama su religión o alienta un ideal espiritual, va en pos de la verdad y de la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 89 1. Habéis llevado vuestra cruz a cuestas, las vicisitudes de la vida han sido como un fardo sobre vuestro espíritu, pero la cruz espiritual que hay en vuestro destino, aún no la habéis tomado para seguirme. 2. Es llegada la hora en la cual los hombres se levantarán a comenzar a vivir su pasión espiritual y a abrazar su cruz. 3. Aquella frase que os enseñé sellándola con mi sangre en el Calvario de: Amaos los unos a los otros, florecerá por fin en el corazón de la humanidad. 4. Mi amor por vosotros no podía permitir que os perdieseis, y por eso en Jesús, os di una palabra con esencia de eternidad que en cualquier tiempo os diese su ayuda para que alcancéis salvación. El Verbo Divino se hizo hombre por salvaros, ¿Acaso sabéis si vuestro espíritu encarnó en este tiempo para salvar a sus hermanos? 5. Jesús fue el Verbo de Dios en esta Tierra; todo en Él hablaba, no solo su palabra, también sus obras, sus miradas, sus pensamientos. Os dice el Maestro estas enseñanzas porque vosotros podéis imitar aquellos ejemplos, dones no os faltan, basta que améis y que vuestro corazón se llene de buena voluntad para que esas facultades dormidas en vuestro ser, despierten y se manifiesten. 6. Tomad vuestra cruz y seguidme con humildad, confiad en que mientras vosotros os ocupéis en impartir un consuelo, en dar paz a un corazón o luz a un espíritu, Yo estaré pendiente de cuanto se relacione con vuestra vida material y nada descuidaré. 7. Creed que cuando estoy hablando a vuestro espíritu también estoy dirigiendo una mirada a vuestro corazón para descubrir en él sus cuitas, sus necesidades, sus anhelos. 8. La nueva aurora está iluminando a los hombres, su luz encenderá la fe en el corazón de la humanidad. 9. Discípulos bien amados: no os familiaricéis con mi palabra, para que cada vez que la escuchéis, vuestro corazón sienta que esta divina semilla ha caído en lo más profundo de sus sentimientos. 10. Espíritus que buscáis la luz, venid a Mí y oíd esta palabra. Corazones tristes, dejad que mi voz os devuelva la esperanza. Materias encorvadas por la fatigosa jornada, buscad en Mí la fortaleza y volved a erguiros. 11. Oh espíritus que me oís, no dejéis que las vicisitudes de la vida terrestre impriman en vosotros su huella y menos que os agobien. Buscad la luz que encierra cada prueba y que ella os sirva para fortaleceros y templaros. 12. Cuando el espíritu no logra sobreponerse a la materia, ésta lo doblega y lo domina, de ahí que los espíritus se debiliten y crean que mueren junto con la carne. 13. Espíritus es lo que busco ahora, como en aquel tiempo busqué corazones para que se amasen los unos a los otros. 14. Hoy vengo a enseñaros un amor que está más allá de lo humano, un amor que enlazará a todos los mundos. 15. Mi palabra os revela que vuestro destino no se concreta a la vida en la Tierra, sino que tendréis que continuar vuestra misión en lo espiritual. 16. Estoy formando un pueblo que se levantará como un gran ejército, llevando al frente como antorchas que iluminen el camino, los ciento cuarenta y cuatro mil marcados por mi luz. 17. Soldados de la paz formarán ese pueblo, profetas y videntes anunciarán lo venidero; doctores sin ciencia humana sanarán a los enfermos con el bálsamo de la caridad y del amor; consejeros, inspirados por mi luz, hablarán de enseñanzas divinas, y su paso por el mundo será de restauración, de regeneración y de espiritualidad. 18. Este pueblo no lo formarán únicamente hombres, también lo integrarán las grandes legiones de espíritus de luz, cuyas armas invisibles prestarán ayuda a los que luchan en la Tierra. 19. ¿Queréis formar parte de este pueblo? Oíd mi voz, orad, sobreponeos a las flaquezas de la materia y comenzad a practicar mis máximas entre vuestros hermanos. 20. ¿Cómo han de impartir fuerzas los que cansados se sientan? ¿Cómo podrán los enfermos sanar a sus hermanos que han perdido la salud? Fortaleceos y alimentaos en Mí para que con alegría llevéis vuestra cruz. 21. Pueblo amado: extiendo mi manto de amor sobre todos los corazones. 22. Estoy irradiando mi luz desde el infinito y preparándoos para que mañana lleguéis a comprender mi palabra, porque vuestra fe no es aun verdadera; cuántas veces os habéis preguntado a vosotros mismos, si será verdad la irradiación de Jesús en este mundo y en este tiempo; despertáis en vuestro interior a una lucha en la cual mientras el espíritu os dice que sí es verdadera mi comunicación, el reacio cuerpo, con su corazón y su cerebro tan pequeño, duda, vacila y muchas veces niega mi presencia bajo esta forma. 23. No temáis porque lo mismo os bendigo si creéis y si me amáis, que si dudáis de Mí y os alejáis del camino. No tengo preferencias ni hago distinciones con nadie, solo vengo a dar la luz a la humanidad para que la verdad sea en todos. 24. Este mensaje, que al abrirse el Tercer Tiempo os he enviado, os dará claridad y certeza sobre lo que encierra mi amor divino y lo que podéis esperar de mi justicia perfecta. 25. Soy el sembrador de luz y conozco perfectamente el tiempo más propicio para sembrar y cosechar. Hasta después de que los vientos hayan sacudido los árboles y secado la tierra, es cuando llega la hora de sembrar y éste es precisamente el tiempo en el cual los vientos están azotando al mundo y desnudando los árboles. Tiempo de dolor es éste en el que comenzáis a beber vuestro cáliz de amargura. La lucha de la materia y del espíritu se aproxima, la batalla del bien en contra del mal, de la luz contra la tiniebla, de la verdad en contra de la mentira. 26. Escrito está ha mucho tiempo que, cuando la humanidad se encontrase en su mayor altura de perversidad, cuando el mundo se encontrase perdido en el pecado, vuestro Dios llegaría a daros su luz. 27. Mientras en este tiempo los hombres triunfan matando, Yo venceré dándoles la vida. Mi divina tarea es salvar a los espíritus, vosotros aún no habéis llegado a comprender lo que quiere decir Salvador del Mundo. 28. La vida palpita en vuestro corazón, sin que me sintáis en ella y sin embargo aún os extrañáis de que mi Espíritu irradie luz sobre vuestro entendimiento. ¿Qué de extraño tiene para vosotros que el Salvador venga en busca de los espíritus extraviados? ¿Acaso os habéis sorprendido cuando un pastor anda en busca de la oveja que se le ha perdido? 29. Antes de que hubieseis sido creados, Yo sabía que me desobedeceríais y que vendría a salvaros por medio del amor, sabía que mi amor divino habría de encarnar en Jesús a quien le darían los hombres por trono una cruz. 30. Fui en Jesús para enseñaros la fuerza del amor, que no tiene límites, el cuál derramé a cada instante en palabras, en bálsamo, en sangre, en perdón; el amor que levantó Lázaros y perdonó Magdalenas. Aun así, pensáis que es imposible que haya vuelto al mundo, porque en él me disteis muerte y retorné al seno del Padre, sin entender que ya no debéis sentirme e imaginarme en cuanto hombre y si solo en cuanto amor. 31. Cierto es que el Amor Divino habló en aquel tiempo a través de unos labios completamente puros como fueron los de Jesús, y que ahora se manifiesta a través de labios pecadores como son los de estos hombres por quienes os estoy enviando mi palabra para transmitiros mi enseñanza. También debo deciros que la esencia es la misma en los dos casos, y que mi amor se manifiesta en una forma más perfecta en este tiempo al tomaros como mis propios intérpretes, dándoos con ello una prueba de que vuestras manchas no pueden hacer que os desprecie. 32. Mientras algunos exclaman que estos hombres por quienes me comunico son unos profanos, Yo os digo: son alondras que anuncian con su canto la llegada de un nuevo día. 33. Muchas han sido las lecciones en las que os he explicado mi irradiación espiritual sobre los hombres y aún persiste vuestra duda. Quisierais que os diera pruebas materiales, como aquellas que os mostré en el Segundo Tiempo, las que me pidieran los hombres de poca fe para poder creer. 34. Si el sol irradia luz de vida sobre toda la Naturaleza, sobre todas las criaturas, y si las estrellas irradian también luz sobre la Tierra, ¿Por qué el Espíritu Divino no había de irradiar luz sobre el espíritu del hombre? 35. Vengo a deciros ahora: Humanidad, deteneos, dejad que la luz de la justicia que procede del amor, se extienda por el mundo, dejad que mi verdad os persuada de que sin amor verdadero no alcanzaréis la salvación. 36. Sabéis a qué he venido nuevamente, acogeos entonces a mi Doctrina, que viene a recordaros el camino. Hasta que el mundo haya alcanzado su verdadera espiritualidad, dejaré de estar acercándome a los hombres, empleando todos los medios materiales y humanos para comunicarme con ellos. Espero vuestra inspiración y elevación, así como vuestra llegada a la eternidad. 37. Podéis alcanzar la elevación desde aquí, en este mundo que tan hostil os parece y que en realidad es campo propicio y fecundo para el que sepa hacer uso de la virtud y del amor. 38. Hay muchos espíritus que sufren, muchas madres que lloran y muchos corazones afligidos. El mundo se llena de sangre, de enfermedad y de luto. Ayudad a la humanidad, elevad vuestros sentimientos, multiplicaos en caridad. Tended vuestra mano para ayudar a vuestros semejantes como si fueran vuestros hijos, escuchadlos como si fueran vuestros hermanos, entonces estaréis entregando amor al mundo, y en el fondo de vuestro corazón llegaréis a sentir el reflejo de amor de vuestro Padre como una caricia que viene sobre vosotros para alentaros a proseguir en la lucha. 39. Paso a paso, instante por instante, se va acercando el tiempo destinado para que Yo venga a morar en mi santuario, el que hasta ahora ha permanecido cerrado en el corazón del hombre. 40. Quien piense que para acercarse a Mi deberá dedicar su vida tan sólo a dar, sin esperar recibir, a sacrificarse sin ninguna compensación inmediata, está en un error; porque siendo como sois imperfectos y pecadores, el que os busque para pediros será quien venga a favoreceros, porque al utilizaros os da la oportunidad de que os acerquéis a vuestro Padre por el sendero de 1a caridad. 41. Id pues, discípulos, por el camino del mundo, para que digáis a vuestros hermanos que en este tiempo, si acaso están en espera de mi llegada, no me verán en cuanto hombre; si están esperando en la Tierra la venida del Maestro para presentarle a los ciegos, a los paralíticos, a los incurables y a los poseídos como en aquel Segundo Tiempo, no me verán llegar humanizado, porque mi presencia entre los hombres es completamente espiritual, pero sí pueden presentarme a sus enfermos, contarme sus cuitas y amarguras, porque me encuentro cercano entre todos mis hijos. 42. Esta luz, esta palabra, por medio de la cual os he estado enseñando mi Doctrina en este tiempo, os mostrará la forma espiritual y simple con la que podáis sanaros unos a otros, consolaros y ayudaros en la caminata de la vida, será entonces cuando los enfermos alcancen su curación por el amor de los unos a los otros. 43. Sí, humanidad, habéis encendido el fuego de las pasiones, y después habéis clamado al Cielo para pedirle que no os castigue, sin comprender por vuestra ceguera, que el Padre no castiga; sois vosotros los que no habéis sabido encontrar el camino para llegar a apagar el fuego de vuestros odios y de vuestras guerras, con el agua transparente de la regeneración y de la virtud, porque no habéis llevado en vosotros esa virtud. Y tenéis que empezar por apagar el fuego con vuestras lágrimas y aun con sangre. 44. Yo soy el que quisiera evitaros que lloraseis, que no sintierais dolor. Soy el que quiere que os elevéis y triunféis. 45. Haced de la humildad una de vuestras mejores aliadas para alcanzar la elevación, porque las puertas del Cielo, que es el reino de la conciencia, se encuentran completamente cerradas para el soberbio. Nunca ha pasado por ellas, ni logrará pasar el soberbio, pero cuando éste se torne en humilde, Yo seré el primero en ensalzarle y será mi caridad la que le abra la puerta de la eternidad. 46. Hablándoos así a través de entendimientos incapaces de inspirarse por sí mismos, os doy la mejor prueba de mi presencia y de la verdad de mi irradiación. ¿Por qué entonces me pedís pruebas con intención impura? Ved que acabo de deciros que sólo los humildes penetrarán en mi Reino. Sed humildes y podréis comprender el amor y la caridad que hay en mi palabra. 47. No me exijáis, porque entonces os preguntaré con qué autoridad lo hacéis, cuando Yo os he visto negar la caridad a quien os la ha pedido. 48. Dejad que mi palabra florezca en vuestro corazón, aún no sabéis cuántos tendréis que convertiros en mis sembradores; haced a un lado el temor que sintáis ante los juicios de la humanidad, porque los que sintieran ese temor no me servirán para sembrar esta simiente en el corazón de sus hermanos. El temor es tan sólo una debilidad de la materia, en cambio la confianza y la fe son atributos del espíritu. 49. Pensad que habéis sido muy fríos ante el amor de Cristo, vuestro Maestro y Señor, y Yo os pregunto: ¿Cuál ha sido la causa de esta frialdad? 50. Os dije en el Segundo Tiempo: Las zorras tienen cuevas, las aves sus nidos y el Hijo de Dios no tiene donde reclinar su cabeza, y ahora que estoy llamando a las puertas de vuestro corazón no queréis abrirme, pero Yo haré de todos vosotros mis discípulos, porque mi amor jamás será vencido. 51. Este planeta que fue preparado por el Padre como una imagen de la vida espiritual, para que en medio de sus maravillas los seres humanos viviesen honrando y glorificando a su Creador, fue más tarde convertido por los hombres en valle de lágrimas y de sangre. Desde entonces quedó este mundo como un valle de expiación para aquellos seres que tuviesen que pasar por un crisol de pruebas y de purificación. Sin embargo ¡Cuántos hombres ven aun en esta Tierra la gloria, la eternidad! 52. Aquí la vanidad humana ha levantado sus palacios y sus tronos; aquí el hombre se ha coronado rey y en su ceguera creyéndose dios, se ha hecho adorar. Yo no he contrariado sus deseos ni le he privado nunca del don del libre albedrío, he querido que por sí mismo descubra la luz de la verdad y conozca la esencia de la vida. 53. Mi poder jamás ha creado un mundo, morada o sitio de expiación para castigo de los hijos que pecan; si la Tierra es un crisol de dolor y amargura, esto ha sido obra de los hombres. 54. Vuelvo a deciros que en un principio, guardaba este mundo con su paz, sus maravillas y revelaciones, una semejanza con el Reino espiritual. 55. ¿Sabéis que os he querido decir al hablaros de la restitución? Devolver su pureza al espíritu y a este mundo, para que sea para mis hijos lo que Yo destiné desde la eternidad: un mundo de fraternidad entre los hombres en el que se practicase un culto de armonía con todo lo creado y un culto espiritual ante su Señor. 56. ¿Qué si soy vuestro Juez? Sí, humanidad, mi juicio es con vosotros inexorable y severo, pero nacido del amor de quien es el autor de la vida. Podría Yo haber destruido a todos los que hubiesen profanado, pecado o desobedecido mis leyes, mas ¿Qué mérito tendría al venceros con la muerte? ¿Por ventura no tienen fuerza la verdad y el amor? 57. No quiero muertos, ni quiero oír eternamente lamentaciones de los que lloran una expiación. 58. Os quiero perfectos para que gocéis con vuestro Padre la vida verdadera. 59. En los presentes recibo a los ausentes; mañana, cuando haya levantado esta palabra, será llevada por labios de mis testigos a los que no la escucharon. Amaos, discípulos: sea vuestro corazón como arca salvadora para vuestros hermanos. 60. La buena nueva de este tiempo llegará a todo corazón y a todo rincón de la Tierra. El mensaje que os di a través de Jesús en el Segundo Tiempo, ya ha sido del conocimiento de la humanidad. Sobre aquella bendita simiente vendrá el riego fecundante del Espiritualismo a iluminar y a esclarecer el mensaje de los tiempos pasados. 61. No busquéis tan sólo a los que viven felices, a los que poco saben del pecado o del dolor; llegad hasta el leproso, ante el homicida, ante el blasfemo y ante aquel que en su vicio ha llegado a la confusión. No os detengáis ante la miseria que exteriormente os muestre aquel ser, pensad al instante que en aquel hombre habita un espíritu, que en aquel ser habita un hijo del Señor, un hermano vuestro por lazos eternos y divinos. Tened siempre viva mi palabra para que no dejéis pasar junto a vosotros el dolor sin que lo sintáis y lo mitiguéis. 62. Al que sienta el dolor de su semejante, al que viva las pruebas de su hermano, le será concedido que con su oración y sus palabras, le sea levantada la purificación que pesa en aquellos seres por quienes interceda o sufra. 63. Si llaman a vuestras puertas los necesitados que no os encuentren impreparados, porque entonces vuestro espíritu no podrá dar testimonio de quien le envió a la Tierra a cumplir tan delicada misión. 64. Una nueva humanidad tiene que forjar vuestro espíritu, para ello tiene que luchar contra el mal que envuelve al mundo. Velad por la niñez, fortaleced en el bien a la juventud, porque las nuevas generaciones serán las que continúen vuestras nobles obras. 65. ¿Creéis que mi mirada no descubre los abismos en que caen los que comienzan a vivir y los peligros que acechan a quienes no tienen armas para defenderse? 66. Pueblo, no os familiaricéis más con la perversidad, combatidla sin hacer alarde de pureza, tampoco os escandalicéis ante las faltas de vuestros hermanos. Sed discretos, atinados y oportunos en el hablar y en vuestras obras, y el mundo os oirá y prestará atención a vuestras enseñanzas. ¿Será menester que os diga otra vez, que antes de que entreguéis esta Doctrina, tenéis que vivirla? 67. Analizad mi palabra, discípulos, para que encontréis en ella la esencia. Os estoy convirtiendo en los primeros depositarios de esta revelación, la que mañana daréis a conocer al mundo. 68. En apariencia, esta revelación no encierra grandeza alguna, más ya veréis en el futuro la trascendencia que tendrá entre la humanidad. 69. Entre este pueblo, hay discípulos de toda índole; unos vislumbran la magnitud de esta obra y presienten la conmoción que su aparición provocará en el mundo, otros se conforman con creer que este es un buen camino, y hay también quienes no logran descubrir la grandeza de esta Doctrina y dudan de su triunfo y de su establecimiento en el corazón de los hombres. Yo os digo que es un joya la que os he confiado, cuyos divinos destellos no habéis querido ver porque no habéis analizado mi enseñanza. 70. Os he dicho que en donde brilla más la luz, es en las tinieblas, y así veréis en este tiempo de materialismo y de pecado, brillar en toda su intensidad la verdad que os he traído. 71. No olvidéis que ya en aquel tiempo se dudó de la palabra de Cristo, porque los hombres se detuvieron a juzgar su origen y el atavío de Jesús, y que al encontrar que era hijo de un carpintero nazareno y de una mujer humilde, que más tarde se habría de levantar en unión de un grupo de pobres pescadores galileos a predicar una Doctrina que les parecía extraña, no podían creer que aquel caminante que iba de aldea en aldea mostrando la humildad de sus vestiduras, fuera el Rey que había prometido el Señor al pueblo de Israel. 72. Os hago estas aclaraciones, porque los hombres son dados a buscar el brillo exterior que deslumbra los sentidos, para creer en la grandeza de lo que sólo debe mirarse y sentirse con el espíritu. 73. Tuve que verter mi sangre, entregar mi vida y resucitar para que los hombres abriesen los ojos, ¿Qué cáliz queréis que beba ahora mi Espíritu para que me creáis? Humanidad: ¿Qué no haría Yo por veros a salvo? 74. Aún me quedan algunos instantes para hablaros, sé que los que ahora aún no se han dado cuenta de mi manifestación, más tarde llegarán a la comprensión, para abrazar con fe inquebrantable su misión. 75. Vengo revestido de paciencia; soy Maestro para el que viene buscando mi enseñanza; soy doctor para el que sólo busca la salud en Mí; soy indulgente Juez para aquel que después de haber pecado mucho viene humilde ante mi presencia, con la cerviz doblegada a solicitar mi perdón, Mañana, cuando hayan visto su deseo satisfecho, éstos mismos me buscarán como Maestro, más será para que Yo hable por sus labios para enseñar al ignorante; vendrán ante el Divino Doctor; pero será para solicitar bálsamo y consuelo para los sufrimientos de sus semejantes y también se presentarán ante mi justicia para interceder por el que les haya ofendido. 76. Yo os he dicho que para llegar a convertiros en maestros, es menester que antes seáis párvulos y discípulos. 77. Velad y orad, para que no caigáis en tentación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 90 1. Soy el caminante que está llamando a las puertas de vuestro corazón. Llamo y no sabéis quién es, abrís y no me reconocéis, como el caminante que llega a una aldea y no tiene quien le conozca; como el extranjero que penetra en Tierra extraña y no es entendido en su idioma. Así me presento entre vosotros. ¿Hasta cuándo sentiréis mi presencia? ¡Oh humanidad! ¿Hasta cuándo me reconoceréis como en aquellos tiempos fue reconocido José por sus hermanos en Egipto? 2. José, hijo de Jacob, había sido vendido por sus propios hermanos a unos mercaderes que se dirigían a Egipto. José era aún pequeño y ya había dado pruebas de un gran don de profecía; la envidia se apoderó de sus hermanos, quienes se deshicieron de él creyendo no volver a verle; más el Señor, que velaba por su siervo, le protegió y le hizo grande ante el Faraón de Egipto. Muchos años después, cuando el mundo fue azotado por la sequía y el hambre, Egipto, guiado por los consejos e inspiraciones de José, almacenó suficientes provisiones para resistir la prueba. Fue entonces cuando los hijos de Jacob llegaron en busca de alimentos a Egipto. Grande fue su asombro cuando reconocieron a su hermano José convertido en ministro y consejero del Faraón. Al verlo, cayeron de hinojos a sus pies, arrepentidos de su falta, y reconocieron que las profecías de su hermano se habían cumplido. Aquel a quien daban por muerto estaba ahí delante de ellos lleno de poder, de virtud y de sabiduría. El profeta a quien habían vendido, les estaba demostrando la verdad de la profecía que el Señor había puesto en sus labios desde niño. El hermano a quien habían vejado, vendiéndolo, les estaba perdonando, ¿Comprendéis pueblo? Ahora sabéis por qué os he dicho en este día: ¿Cuándo me reconoceréis como reconocieron a José sus hermanos? 3. Yo también os profeticé en aquel tiempo; también fui vendido y dado por muerto; más recordad que os dije que volvería; entonces, ¿Por qué ahora que llamo a vuestras puertas no me recibís? ¿Será menester que aparezca en la Tierra la sequía y el hambre como en aquella ocasión para que al fin me busquéis? 4. ¡Cuánto os he hablado y os he dado desde el principio de los tiempos para rescataros del mal y llevaros hacia la perfección, más aún os falta tiempo para que podáis llegar a la cúspide del monte donde os espero para guardaros como joyas que han brotado de mi amor y que retornan a Mí! 5. Todos los hombres saben que soy el Padre de todo lo creado y que el destino de los seres está en Mí; sin embargo, no he recibido de ellos su atención ni su respeto. Ellos también crean, también son señores y creen tener poder sobre el destino de sus semejantes, ¿Para qué inclinarse ante Mí? 6. De esta manera el hombre ha probado mi paciencia y desafiado mi justicia; Yo le he dado tiempo para encontrar la verdad, pero nada ha querido de Mí. Vine como Padre y no fui amado; después llegué como Maestro y no fui comprendido; más como es necesario salvar a la humanidad, ahora vengo como juez. Sé que el hombre renegará contra mi justicia, porque tampoco como juez va a comprenderme, y va a decir que Dios se ha vengado. 7. Quisiera que todos comprendieran que Dios no puede alentar sentimientos de venganza porque su amor es perfecto; tampoco puede enviar el dolor, sois vosotros los que lo atraéis con vuestro pecado. Mi justicia divina está por encima de vuestro dolor y aun de vuestra muerte. El dolor, los tropiezos, los fracasos, son las pruebas que el hombre se va creando; y los frutos de su siembra, es lo que va recogiendo. A Mí me basta en cada uno de estos trances, hacer llegar mi luz a vuestro espíritu para que alcance su salvación. 8. Dicen muchos hombres que no entienden la Doctrina de Cristo, que no saben de qué deben apartarse y hacia donde deben conducir sus pasos y Yo les pregunto: ¿Os parecen demasiado elevadas aquellas enseñanzas? Escuchadme ahora y las comprenderéis. 9. Yo sabía que tenía que volver para explicaros todas aquellas lecciones, por eso os dije que el Espíritu de Verdad vendría a explicaros todos los misterios para haceros comprender lo que no hubieseis entendido. Este es el tiempo en que el Espíritu de Verdad flota sobre toda carne y sobre todo espíritu, basta que os concentréis en el fondo de vuestra conciencia para que escuchéis mi voz, pero he querido daros como primicias de este tiempo mi comunicación por medio del entendimiento humano, para que este mensaje sea la simiente que os de firmeza y fe en el camino de vuestra evolución. 10. En este tiempo vengo a daros amor, paz y enseñanza espiritual, y vuestro corazón, pobre y necesitado de todo ello, se purifica para recibir la dádiva divina. 11. Lo que los hombres poderosos y de gran ciencia han desechado, los humildes lo reciben, y lo que ha sido despreciado en los palacios suntuosos, llega a las casas menesterosas y es recibido con alegría. 12. Vosotros que venís cansados de tanto esperarme y de tanto sufrir, venid a Mí, todo lo he preparado y todo se encuentra dispuesto para este momento. He embalsamado el viento para que aspiréis mi aliento vivificante, porque quiero acercarme a vosotros con infinito amor. 13. Los hijos de los reyes, cuando escuchan que a su puerta llega mi llamado, me dicen: Volved mañana porque ahora no hay sitio para vos. Mientras que los hombres de corazón sencillo me dicen: Venid a nosotros Maestro; venid y honrad nuestra casa con vuestra presencia, no miréis nuestras manchas; Vos, que supisteis visitar la casa de Magdalena la pecadora, concedednos la dicha de contemplaros. 14. Cuando llega a Mí este llamado impaciente pero humilde, me acerco y penetro en esos corazones, preparados en esa hora, como si fuera un santuario. 15. Entre vosotros encuentro a los ungidos con las lágrimas del dolor, a los que han sufrido la persecución, a los que han padecido humillaciones. 16. Vengo porque me habéis llamado en el silencio de vuestras luchas y de vuestra desilusión, más debéis apreciar que he llegado solícito a vuestro llamado, como un pastor acude presurosos al oír el balido de la oveja que se encuentra perdida o que se halla en peligro. 17. Me llamasteis con gran fe, me buscasteis incansablemente y de cierto os digo que vuestra fe no podía defraudaros. 18. Daos cuenta de que derramo mis bendiciones como si fuera una cascada de amor sobre todos aquellos que supieron creer y esperar; oíd mi voz que llega a vosotros, como si fuera un canto amoroso que os hace olvidar las penas y que os perdona todo aquello que siendo amargo, ha ido recogiendo vuestro corazón por el camino. 19. Estáis aprendiendo a sentir mi presencia espiritual en vuestro corazón, y este conocimiento ha sido como un remanso para unos, como un oasis para otros. A todos vengo a buscar, más primero acudí a manifestarme entre los que al oírme, no me negaron, a los que supieron soportar las burlas de sus hermanos por estar conmigo. 20. Tened paciencia en las pruebas y con ello daréis testimonio de mi Obra; más Yo también sabré dar testimonio de mis discípulos fieles, para que la humanidad comprenda que ellos están en la verdad. 21. No sólo seréis testigos de mi Obra, no sólo los varones y mujeres de mi pueblo testificarán mi llegada; sino que todo hablará de mi venida y dará testimonio de mi verdad, como aconteció en aquel Segundo Tiempo, en el que en la hora suprema de la crucifixión hasta el sol se ocultó, la Tierra se estremeció y toda Jerusalén quedó desolada y triste. 22. Amados discípulos, no lloréis más por Mí, vuestras lágrimas se tornarán en gozo, porque llegaréis a llorar de infinita alegría cuando veáis el triunfo de mi Doctrina sobre la Tierra y ese gozo nadie os lo podrá quitar. Por ahora seguid ocupando vuestro lugar en este banquete espiritual y comed el dulce pan de la vida. 23. Gozad en esta fiesta que vibra en vuestro espíritu, para que en el instante en que lleguéis a estar en comunión conmigo, olvidéis vuestras tribulaciones; vuestras heridas cicatricen y descanséis de vuestras fatigas. Vuestro corazón, cuando esos instantes sean llegados, brillará como una casa cuando está de fiesta y ni los más regios palacios de la Tierra tendrán en esa hora, el esplendor que lucirá en vuestro espíritu. 24. Benditos sean los mansos de corazón, porque de ellos es el reino de los cielos. 25. Bienaventurados los que sufren intensamente cuando el Pastor es injuriado; mas no temáis por Mí, temed por vosotros, a quienes sí puede agobiar el dolor y vencer la tentación. 26. Os recreáis escuchándome y me preguntáis: Maestro, ¿Por qué nos habéis escogido, si somos tan pequeños y tan débiles? Y Yo os contesto Vuestro Señor nunca se equivoca. 27. Reconoced que, antes de venir a escucharme por primera vez, cuando no sabíais nada aún de mi venida, ya vuestro corazón os avisaba que el Maestro estaba enviando su luz al mundo, como un faro que guía a los náufragos en medio de la tempestad. 28. Os he llamado para haceros mis labriegos y enviaros a los caminos, predicando esta buena nueva, más antes espero que aprendáis a perdonar a vuestros enemigos, a todos aquellos que os hayan puesto coronas de espinas, a todos los que os hayan dado a beber hiel y vinagre, para que podáis decir que ya estáis fuertes para salir a esparcir la simiente de la espiritualidad. 29. Cuando eso sea, debéis levantaros a sembrar, y aunque encontréis penas y amarguras en vuestro sendero de misioneros espirituales, también tendréis grandes alegrías que os recompensarán. Cuando salgáis a sembrar mi semilla de amor, orad y tened confianza; lloraréis a veces, pero en cambio será mucho lo que llegaréis a gozar cumpliendo con mi Ley. 30. Encontraréis lágrimas y alegrías en vuestra jornada, hasta alcanzar el fin de vuestra restitución y llegar a la Tierra Prometida, donde todo es paz, armonía y dicha perfecta. 31. A veces vuestro cáliz estará lleno de miel, otras de amargura, pero vuelvo a deciros que el que ore, vele y confié en Mí, no sucumbirá a la flaqueza, porque llevara su corazón lleno de fe y nunca será capaz de negarme, porque sus labios serán firmes para proclamar mi verdad sobre la Tierra. 32. Es penoso y largo el camino, pero mi amor mitigará la sed de vuestro corazón. Recordad que siempre he venido a los hombres, cuando los he mirado a punto de perecer de hambre o sed. 33. Os habla en este instante, Aquél que siempre ha venido a salvaros; Cristo, la promesa divina humanizada en Jesús en el Segundo Tiempo, El Verbo Divino hecho palabra humana, el Espíritu del Amor, de la luz, de la sabiduría, limitado en un rayo que a través de la conciencia toca al espíritu y la mente del hombre para enseñarle a transmitir mi pensamiento. 34. Algunos me dicen en su corazón: Señor, ¿Cómo pudisteis descender así hasta nuestro corazón? ¡Ah hijos míos! ¿No habéis visto alguna vez a una madre descender al sórdido suburbio donde algún hijo suyo gime y le implora, perdido en el cieno o en la miseria? 35. Sólo esas madres podrían deciros cómo sintieron que los latidos del corazón del hijo les llamaba, implorando su presencia y su ternura, confiando en que alcanzarían su perdón. 36. Y Yo que soy aquel en quien se resumen todos los amores, en quien está el amor de todos los padres y de todas las madres: ¿Podría permanecer insensible al llamado de vuestro espíritu? ¿Dejaría de acudir al sitio, sea el que fuere, en donde uno de mis hijos se encontrara perdido y me llamara? ¡Cuán poco es lo que sabéis de Mí, a pesar de que os he manifestado mi amor en tantas y tan infinitas formas! 37. ¿No recordáis en cuantas ocasiones manifesté mi amor, no sólo en los que en Mí creyeron, sino también en aquél que me traicionó y en quienes me persiguieron y juzgaron? Ahora me podéis preguntar cuál fue la causa que me movió para permitir todos aquellos escarnios y Yo os contesto: Era menester que les dejara completa libertad de pensamiento y de obras, para que hubiera ocasiones propicias para manifestarme y que todos palparán la misericordia y amor con que vine a doctrinar al mundo. 38. Yo no moví el corazón de Judas para que me traicionara, él sirvió de instrumento a un mal pensamiento cuando su corazón se llenó de tinieblas; y ante la infidelidad de aquel discípulo, le manifesté mi perdón. 39. No hubiere sido preciso que uno de los míos me traicionara para daros aquella muestra de humildad, el Maestro la hubiera demostrado en cualquier ocasión que los hombres le hubiesen presentado. A aquél discípulo le correspondió ser el instrumento por el cual el Maestro mostró al mundo su divina humildad y aunque habéis pensado que la flaqueza de aquel hombre fue la que ocasionó la muerte de Jesús, Yo os digo que estáis en un error, porque Yo vine a darme todo a vosotros, y si no hubiese sido en esa forma, estad seguros de que hubiese sido en otra. Por lo tanto no tenéis derecho a maldecir o a juzgar a aquel que es vuestro hermano, al que en un instante de ofuscación faltó al amor y a la fidelidad que debía a su Maestro. Si vosotros le culpáis de mi muerte, ¿Por qué no lo bendecís sabiendo que mi sangre fue derramada para la salvación de todos los hombres? Más os valdría orar para pedir que ninguno de vosotros caiga en tentación, porque la hipocresía de los escribas y fariseos aún existe en el mundo. 40. A vosotros os corresponde estar orando y velando para ser siempre instrumentos de la luz y no servir nunca a las tinieblas; Yo tendré siempre ocasión de manifestar a esta humanidad incrédula y materialista, la verdad de cuanto he venido a revelarle. 41. Al igual que ayer, ahora, dejo al hombre la libertad de su libre albedrío, para que pueda hacer uso del don de su voluntad y sepa venir a Mí por sí mismo. 42. Os he hecho libres, no para el mal, libres como el correr de las aguas, como el crecer de las plantas, como el cantar de las aves. 43. No incité en aquel tiempo a los hombres a que me llamaran o buscaran, ni opuse resistencia cuando me rechazaron; dejé que hicieran su voluntad, para después hacer la mía por sobre todo lo creado. Con esto quiero deciros que os dejaré llegar a Mí, haciendo uso de vuestra voluntad, porque cuando se trata de forzar en otro sentido a esa maravillosa fuerza que mueve a la humanidad, no se alcanza perfección; por lo tanto haced que vuestra voluntad sea la mía y llegaréis al final del camino, que es mi corazón de Padre. 44. Yo os llamaré como siempre he estado haciéndolo, sin cansarme nunca, y mi voz repetirá día tras día: “Venid a Mí”. Más para que oigáis mi llamado, limpiad vuestro corazón, para que las fuerzas maléficas, contrarias a la virtud, a la pureza y al bien, encuentren afinidad en vosotros y aunque no vengan a tentaros, no os hagan caer. 45. Mi Reino tiene abiertas sus puertas, por ellas se escapan raudales de luz, llegando su claridad hasta este mundo en busca de corazones, entendimientos y espíritus, para posarse sobre ellos. 46. De todo os prevengo porque ya os he dicho que habrá lucha y que mi Doctrina será combatida en muchas formas. Muchos serán los que lucharán por hacerla desaparecer de la Tierra, más para que mi Doctrina desaparezca, antes tendrá que desaparecer el último de los espíritus, o sea el último de los hombres de este mundo. 47. No temáis si os llamasen blasfemos cuando digáis que quien os habló en espíritu fue el mismo Cristo; también en el Segundo Tiempo cuando Jesús dijo ser el hijo de Dios, los hombres se escandalizaron. Yo perdonaré su incredulidad y dejaré que me nombren como mejor les plazca. 48. Muchos negarán que Yo os haya hablado por boca de hombres pecadores, más entonces les diré: No os fijéis en el vaso, apreciad el contenido y luego derramaré la blancura de mi enseñanza sobre el corazón de mis negadores. Ellos me reconocerán, porque tengo una señal para llamar a mis ovejas, y éstas conocen la voz de su pastor. 49. Vendrán a probarme, queriendo demostraros que estáis en un error; si no les doy mi nombre dirán que no soy Yo, y si contesto a sus malas intencionadas preguntas, con más ahínco me negarán. 50. Entonces les diré: el que quiera penetrar al reino de la Luz, tendrá que buscarlo con el corazón. Mas aquel que quiera vivir negándome, será a su propio espíritu a quien le ha negado el divino saber, haciendo que todo lo que es revelación clara y luminosa, sea para él secreto y misterio. 51. Os doy mi paz, no aquella que el mundo promete, porque esa no es verdadera, sino la que Yo os hago sentir: Llevad mi paz porque el camino que pisáis está sembrado de espinos, lo sé; en un océano de amargura navega la humanidad. El pecado se ha desatado y no tenéis fuerzas para luchar en contra de todas estas calamidades, para eso he venido, para daros fortaleza y haceros salir de este caos. Cuando habéis perdido el camino y sentís intranquilidad, os preguntáis en medio de vuestra confusión si ese será mi camino y Yo os contesto, que Yo siempre os estoy señalando el camino recto. 52. Algún corazón incrédulo me pregunta en este día: ¿Sois vos, Maestro, el que habla? Y Yo le Contesto: Soy Yo en Espíritu y en verdad que me presento con humildad al alcance de vuestro entendimiento, para que me reconozcáis y os dejéis iluminar por esta luz para que ella os limpie y prepare vuestro corazón, lo reanime y le señale la vida espiritual que le espera. 53. Ahora en este tiempo el libro de mi enseñanza, quiero que permanezca abierto ante vuestro corazón y que seáis incansables repasando sus lecciones. Vengo a instruiros, porque es la hora señalada por mi amor, en la que he de haceros dueños de la sabiduría que os pertenece. 54. De Mí brotasteis limpios y a través de los tiempos habéis manchado vuestro espíritu y después de purificaciones y trabajos, venís a Mí y Yo os devuelvo el valor y la gracia que habéis perdido. Os estoy marcando con un sello de luz, para que seáis reconocidos por vuestros hermanos. Os he llamado discípulos y quiero que imitéis a aquellos del Segundo Tiempo. ¿No estáis conformes con que os haya escogido? Me decís en silencio: Hágase tu voluntad. Todavía no puedo dejaros en mi lugar, aun no estáis preparados para enseñar. ¿Que podría entregar un portavoz aun teniendo el don de la palabra, si mi rayo no lo estuviese iluminando? Todavía son torpes y sólo están preparados para recibir mi inspiración y transmitirla, más su corazón no es aún fuente de caridad y amor porque son pequeños. Bienaventurados los que al oír mi palabra han sentido fe y sin haberles concedido grandes pruebas me presentan su agradecimiento. 55. Nadie ha venido por casualidad. Yo os he traído; más si habéis conversado conmigo, estáis en el deber de reconocerme y amarme. Varones y mujeres que hasta hoy habéis vivido en lujosas mansiones: ¿Queréis seguirme? ¿No sabéis que estáis señalados como mis escogidos y que quiero que sirváis en mi Obra? Si habéis amado mucho al mundo, hoy amaréis la vida espiritual, serviréis a vuestros hermanos y en esto fincaréis vuestro gozo; más si por causa de este cumplimiento espiritual vuestros parientes y amigos os desconocen, no sintáis dolor, sed fuertes e imitadme. 56. Cuando habité entre vosotros en el Segundo Tiempo, encontré a mis hijos ensoberbecidos por su ciencia y su poder; quise hacer llegar mi palabra a su corazón y encontré en ellos indiferencia para los dones del espíritu, mas no por eso me aparté de su camino; para ayudarles a convertir su duro corazón, preparé pruebas que lo iluminaran. 57. En una ocasión llegó un varón de aquellos que habían oído mi palabra sin darle crédito; iba lleno de angustia, con la desesperación reflejada en el rostro, porque no encontraba los medios para devolver la salud a su esposa que agonizaba. Se acercó a Mí, vencido por el dolor, después de haber recurrido inútilmente a su ciencia, sin encontrar remedio al mal que estaba terminando con la vida de su compañera y dijo: ¿Eres Tú el que sanas? Y le contesté: ¿Qué es lo que deseas, buen hombre? Entonces él habló implorando el alivio de su esposa. Yo le dije: ¿Acaso mi ciencia es inútil y no vale el poder que me reviste? Y yendo en seguimiento suyo, llegué hasta el lecho de la moribunda y toque su frente. El esposo miraba incrédulo, mientras ella recobraba la salud. La mujer se levantó y fue sana y llena de reconocimiento, lloró de alegría y arrodillándose me dijo: Maestro, Tú eres el Divino Doctor, nuestro Dios. ¿Por qué haciendo estos prodigios, no te reconocen y te siguen? Espera mujer, le contesté, es menester que Yo me vaya de entre vosotros, para ser comprendido, más los que han de conocer ahora mi verdad; están escogidos. 58. Y así será en el Tercer Tiempo. Muchos que han palpado mis manifestaciones y prodigios, no han creído, más pasarán los tiempos y los acontecimientos que vendrán, hablarán y darán testimonio de todas estas maravillas, y aun así pedirán nuevas pruebas. Otros me han seguido desde el primer instante y están conmigo, éstos son los que viven más para su espíritu que para su materia y no han esperado que Yo deje de hablar para saber quién les ha doctrinado. 59. Si vosotros, mis discípulos, os levantáis con un poco de fe, trabajando por la humanidad, haréis prodigios, porque Yo os tomaré para dar pruebas según mi voluntad, a aquellos que las soliciten. 60. Llegado el tiempo no habrá libros en las manos de mis escogidos, porque su fe y sus buenas obras los llevarán a cumplir su destino. 61. Todo el que quiera seguirme, no tema al juicio de sus hermanos. Muchos temerosos me dicen: ¿Cómo podré seguirte? Si mis padres, mis parientes, mis amigos, saben que oigo esta palabra, me desconocerán, me arrojarán de su seno. El Maestro habla a esos corazones y les dice: No todos los que están conmigo, están en paz con los suyos; por seguirme han vivido un calvario. Y Yo pregunto a los que les han dado tormento: ¿Qué mal han hecho estas criaturas? ¿Por qué les habéis hecho llorar? 62. Va a llegar un tiempo de mayor justicia y rigor, para entonces quiero que hayáis sembrado bondad y obras de verdad en vuestros semejantes, para que recojáis sus frutos. No esperéis que el mundo pague vuestras obras de caridad, dejad que Yo premie con mi bendición vuestro amor por la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 91 1. Vosotros que venís en busca del alimento espiritual, acercaos y si estáis cansados, deteneos bajo la sombra de este árbol para que os confortéis. Si estáis tristes, oíd el trino del ruiseñor que canta entre el follaje del árbol y, escuchándole, sentiréis un dulce consuelo en vuestro corazón. 2. Si la incredulidad hace presa de alguno de vosotros, no se lo reprocharé, ni juzgaré la ideología o credo que me presente en el fondo de su corazón. 3. Mi voz llega hasta vuestro espíritu para deciros que sigáis adelante, caminando con fe a través del extenso desierto de la vida, alentados siempre por la divina promesa de alcanzar la verdadera Tierra Prometida que es el Reino Espiritual. 4. Oíd y grabad mi palabra en vuestro corazón, para que su recuerdo sea imborrable. Yo os aseguro que llegada la hora marcada por Mí para que cese de escucharse mi voz bajo esta forma, será la última lección que os dé por medio del portavoz, por lo cual deberéis guardarla como el más preciado tesoro del espíritu. Cuando suene aquella hora solemne para el Maestro y para los discípulos, vuestro espíritu preparado, permanecerá quieto, absorto en la meditación y en la oración, porque será en aquellos instantes, cuando comprenda la forma en que más tarde habrá de recibir las inspiraciones espirituales. 5. Quiero que antes de que cese esta comunicación bajo la forma en que me he manifestado a vosotros en este tiempo, comprendáis su sentido profundo y su forma exterior, para que mañana sepáis explicarla a quienes no me escucharon. Vuestro testimonio será tenido por verdadero, si lo confirmáis con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 6. Preparaos, para que al explicar mis manifestaciones, digáis que no fue preciso que mi Espíritu descendiese en toda su plenitud sobre el entendimiento del portavoz porque es infinito, bastó un rayo de mi luz para inspirar su mente. Tampoco os olvidaréis de decir que mis portavoces tuvieron el don del desprendimiento espiritual en los instantes de mi comunicación, don que les permitió convertirse en instrumentos e intérpretes de mi palabra. 7. Esta ha sido, explicada en breves y sencillas palabras, la forma que mis portavoces han entregado en este tiempo mi mensaje espiritual a la humanidad. 8. Mas, para que no vayáis a caer en fanatismo, aferrados a la creencia de que sólo por el conducto de los portavoces he hablado a los hombres de este tiempo, quiero que sepáis que toda criatura humana que posea la misión de guiar multitudes, pueblos o naciones, es un medio del que me sirvo para hablar a la humanidad. 9. Mi amor está por sobre las diferencias de religiones, de doctrinas, de idiomas y civilizaciones, bastándome encontrar preparación en el que vaya a dirigir un mensaje a sus hermanos, para que mi caridad lo utilice como medio para dar a conocer mi verdad por su conducto. 10. Cuando de los labios de un orador escuchéis palabras que contengan profundo sentido o que hagan estremecer las fibras recónditas de sus oyentes, ahí tendréis la prueba de que hubo preparación y buena disposición por parte del que habló; pero sobre todo, tendréis la prueba de que fue inspirado por Mí. Por el contrario, cuando les oigáis hablar palabras que encierren falsedad, por muy brillantes o floridas que sean en su forma, estad seguros de que allí no hubo preparación espiritual ni vibró mi inspiración. 11. Estoy terminando de entregaros este mensaje que a su tiempo llevará el despertar espiritual a las naciones, enseñando a los hombres a distinguir lo espiritual de lo simplemente humano, y a separar lo límpido, lo elevado, lo puro y luminoso, de todo lo que sólo encierre imperfección, impureza o mentira. 12. En todos los tiempos, mi amor de Maestro, ha estado pendiente de la lección que los hombres necesitan y he llegado siempre a ellos para hablarles de acuerdo con su elevación de espíritu y su evolución mental. 13. He venido a vosotros porque he visto que la palabra humana y las doctrinas que habéis creado, no calman la sed ardiente de vuestro espíritu; sed de luz; sed de verdad, de eternidad y amor. Por ello me he presentado ante vosotros, sirviéndome de hombres humildes, ignorantes y rudos de entendimiento, haciéndolos penetrar en el éxtasis de la mente y del espíritu, para que de sus bocas brotase el mensaje del Tercer Tiempo. Ellos, para ser dignos de recibir y transmitir mis divinos pensamientos, tuvieron que luchar contra la materialidad y las tentaciones del mundo. Así renunciando a la propia personalidad y castigando su vanidad, han hecho una entrega total de su ser en los momentos de prestar su entendimiento a la inspiración divina, permitiendo que de sus labios brote una palabra llena de sabiduría, de ternura, de justicia, de bálsamo y de paz. 14. Siempre habrá quienes no acierten a comprender como es que, sin descender mi Espíritu hasta estos cerebros y tan sólo iluminándolos un rayo de mi luz, puedan expresar tanto saber en la palabra y derramar tanta esencia sobre el espíritu de las multitudes, a los cual Yo os digo que tampoco el Astro Rey, como llamáis al sol, precisa de llegar hasta la Tierra para iluminarla, bastándole la luz que desde distancia envía a vuestro planeta para bañarlo de claridad, de calor y de vida. 15. Así, el Espíritu del Padre, como un sol de infinito poder, todo lo ilumina y vivifica por medio de la luz que envía sobre todas las criaturas, lo mismo espirituales que materiales. 16. Comprended entonces que donde está mi luz, ahí está presente mi Espíritu. 17. Conservad estas explicaciones, porque mañana seréis vosotros los que tendréis que emplear estos ejemplos, para hacer comprender a vuestros hermanos la forma de mi comunicación a través del entendimiento del hombre. 18. De esa manera entenderán con facilidad cómo mi Espíritu sin descender en plenitud sobre uno de estos cerebros, hace sentir su presencia a través de la vibración espiritual que envío sobre mis portavoces. 19. Es mi caridad la que llega en este tiempo hasta vosotros, transformándose en palabra humana al tocar la mente del portavoz. 20. Abrid las puertas del templo que lleváis en lo íntimo de vuestro ser y mirad lo invisible; gozad contemplando cómo lo espiritual, que sentíais tan distante, lo he puesto a vuestro alcance. 21. ¡Oh pueblo, formado por multitudes de discípulos de esta Doctrina espiritual, cuánto os recreáis en las páginas del libro de mi sabiduría, sin llegar jamás al final! 22. Precisamente es la sabiduría el don y la mayor heredad del espíritu, lo que constituye su gloria y su felicidad eternas. 23. Así como para vuestra mente humana formé un mundo de inagotables enseñanzas, para vuestro espíritu hice un Cielo de eterna e infinita sabiduría. 24. Ante vuestra mirada se presenta una nueva jornada del camino que habréis de recorrer, y os dejo en abundancia mis lecciones, para que penetréis con paso firme en este camino que habrá de conduciros hasta la eternidad. 25. Bien sé que no todos los hombres van a reconocer al mismo tiempo la verdad de este mensaje, porque mientras unos creerán que están a tiempo de recibirme, otros pondrán en duda mi mensaje cuando conozcan la forma en que fue recibido. Ellos dirán que para ser verdad, es demasiado maravilloso que el Espíritu Divino se haya podido comunicar a través del entendimiento humano, a lo cual les preguntaréis si no les parece que también fue maravilloso que el Verbo de Dios se hiciese hombre en Jesús, hecho que siempre han tenido como una suprema verdad. 26. Veréis cuando ellos mediten, comprenderán que al hacerme hombre en el Segundo Tiempo, os di la mayor prueba de mi amor por vosotros, y que al comunicarme ahora por medio del entendimiento humano, ha sido para encaminaros a la comunicación de espíritu a Espíritu, que será la forma perfecta de relacionarse los hijos con su Padre Celestial. 27. Os habla el Verbo, el mismo que habló en Jesús en el Segundo Tiempo, porque el Verbo de Dios es eterno y omnipotente. Lo mismo os habló por labios de Jesús, que lo hizo por boca de profetas y de apóstoles, como también os habla ahora por el conducto de estos portavoces, y como lo hará directamente con vuestro espíritu cuando hayáis penetrado en el tiempo de la elevación. 28. Cristo, el Verbo de Dios, fue el que habló por boca de Jesús, el hombre limpio y puro. 29. Jesús el hombre, nació, vivió y murió, mas, por lo que toca a Cristo, El no nació, ni creció en el mundo, ni murió; porque Él es la Voz del amor, el Espíritu del amor, la palabra divina, la expresión de la sabiduría del Creador, que ha estado siempre con el Padre. 30. Cuando Cristo habló en Jesús, su voz se oía en todas partes, porque era el Verbo eterno el que hablaba, la voz de vuestro Padre. Todo esto debéis analizarlo y meditarlo, para que siempre que penséis en Cristo, o simplemente mencionéis su nombre, lo hagáis pensando en vuestro Padre Celestial, más nunca como si se tratase de otro ser distinto a mi Espíritu. 31. Mi palabra revelada en este tiempo, semejante a una espada, destruirá toda la falsedad con que los hombres han tratado de ocultar la verdad, mas también será barca salvadora para todos los náufragos que angustiosamente buscan la luz de la espiritualidad. 32. Discípulos: Cristo es la suprema manifestación del Amor Divino, esa luz que es la vida en las regiones del espíritu; la luz que rasga las tinieblas y descubre la verdad ante toda mirada espiritual, la que destruye los misterios, abre la puerta y muestra el camino hacia la sabiduría, la eternidad y la perfección de los espíritus. 33. En el Segundo Tiempo, Cristo, el mismo que os está hablando en este instante, se hizo hombre y habitó en la Tierra; mas ahora lo tenéis en Espíritu, cumpliendo así una promesa hecha por El a la humanidad, la de venir en un nuevo tiempo a traeros el supremo consuelo y la luz de la verdad, esclareciendo y explicando todo cuanto a los hombres les había sido revelado. 34. En lo divino, mirad un sólo Espíritu que se ha mostrado ante vosotros a través de fases diferentes, pero siempre manifestando su justicia, poder y perfección. 35. Jamás intentéis encerrar dentro de los límites de vuestra humana inteligencia, las luces que sólo están reservadas al espíritu, porque entonces veríais delante de vosotros un Dios empequeñecido y despojado de perfección. 36. Bien está que me concibáis como el Supremo Amor, como el Absoluto, como el Creador, como el Omnipotente; pero comprended que debéis buscar la inspiración espiritual para encontrar expresiones más profundas al hablar de vuestro Señor. En verdad os digo que mi poder, mi sabiduría y amor, sobrepasan todo cuanto la mente humana pueda imaginar, porque todo ello está más allá de lo que conocéis y de lo que habréis de conocer. 37. Vengo preparando el futuro de vuestros espíritus, por eso la paja está siendo quemada en el fuego de la justicia divina, no habiendo para vosotros, sino dos caminos: uno, el de la espiritualidad, el otro, el de la purificación. 38. En este tiempo, el que no esté dispuesto a renovarse tendrá que conocer las mayores amarguras y ser levantado de la Tierra, perdiendo con ello la preciosa oportunidad de expiar sus faltas y reconciliarse con la Ley, con la verdad y la vida. 39. En cambio, quienes pasen de esta vida material a la mansión espiritual, con la paz y la satisfacción que dan el deber cumplido, se sentirán iluminados por mi luz, y si son de los que tengan que reencarnar nuevamente, Yo les prepararé antes de retornar a la vida humana, para que resuciten a ella limpios, más espiritualizados y con mayor sabiduría. 40. Ya no seréis ligeros para olvidar vuestras promesas de permanecer en el camino del bien, llevaréis presente el recuerdo de ese pacto espiritual que habéis hecho conmigo, sin apartaros del buen sendero a pesar de las pruebas y de las tentaciones que encontréis a vuestro paso. 41. El que quiera seguirme, tome su cruz y venga tras de mi huella. Estoy esperando a los hombres de buena voluntad que anhelen la paz, la salvación y el bienestar de sus semejantes. Tomaré bajo mi manto de amor a los que me busquen con ese noble ideal y les enviaré por todos los caminos del mundo a convertir mis pensamientos en palabras y mis palabras en obras, expresando en esa forma mi Doctrina a través de ellos. Unos, tendrán palabra sencilla, en otros florecerá el verbo y llevarán en sus labios una cascada de agua espiritual para calmar la sed de verdad de los hombres. 42. No temeréis hablar cuando os encontréis en las filas de mis emisarios y apóstoles, ni daréis albergue al pensamiento de que este mensaje no va a ser comprendido por la humanidad. 43. Vengo a iluminar vuestro espíritu, a libertaros del materialismo, a enseñaros el camino de la felicidad verdadera, esa es la buena nueva que llevaréis por todos los senderos. 44. Disponeos a la lucha todos los de buena voluntad, para que lleguéis oportunamente ante vuestros hermanos. De esa oportunidad os doy el ejemplo, llegando en el instante preciso en que necesitáis de Mí. ¿Sería justo que el Redentor, viendo a la humanidad hundirse, llegase después de tiempo? 45. Oídme, pueblo, y penetrad al fondo de esta palabra, reconociendo que habéis aprovechado poco, porque habéis creído poco y la duda ha penetrado muchas veces en vuestro corazón. Sin embargo, tiempo vendrá en que los hombres de poca fe, verán madurar el fruto que he sembrado, y por todo el mundo surgirán iniciados en la espiritualidad. 46. Entonces oiréis mi voz que les dice: Discípulos amados, vamos a sembrar amor por el mundo, Yo haré llegar mi semilla a los corazones a través de vuestras obras; sembrad con ejemplos y pronto veréis fructificar mi Doctrina. 47. Así como Juan, el precursor de mí venida en el Segundo tiempo, decía a las multitudes: Jerusalén, Jerusalén, prepárate para conocer a tu Rey, vosotros, mis nuevos precursores, diréis al mundo: Preparaos para recibir en vuestro espíritu la presencia del Espíritu Divino, quien viene a haceros sentir la gloria de su Reino. A veces decís: ¡Quién fuese teólogo para penetrar al Fondo de esta sabiduría que nos revela el Señor! ¡Quien fuera científico para comprender las maravillas que la vida encierra! A lo cual Yo os contesto, que si aprendieseis esas ciencias, no entenderíais mi revelación. 48. He dispuesto vuestro entendimiento de tal manera, que dentro de su humildad pueda comprenderme, porque así, despejado y libre de toda influencia ajena a mi Doctrina, puede con más facilidad penetrar en mis enseñanzas. Yo os confiaré un libro, en el cual vuestro espíritu aprenda a leer y llegue a conocer la sabiduría espiritual. Es en vano que busquéis esa sabiduría en los libros de la Tierra, porque la simiente que contienen los libros de los humanos, ya no germinaría en vosotros. Vuestra misión es distinta a la de los que vienen a la Tierra a escudriñar los misterios de la Naturaleza; vosotros sois aquel pueblo cuyo destino es el de llevar al mundo la luz del espíritu. 49. ¿No habéis oído hablar de los SIETE SELLOS? para que podáis comprender, imaginad un libro formado por siete capítulos, un libro que encierra el conocimiento de la vida y de la sabiduría espiritual, el cual ha sido abierto delante de la humanidad. Seis de estos siete sellos han sido desatados, por lo que os encontráis ante el Sexto Sello recibiendo de él su luz y sus revelaciones. 50. Bienaventurado el que penetre con amor, humildad y respeto a la comprensión de este símbolo de mi sabiduría, porque en su entendimiento se hará la claridad. Es el Libro de los Siete Sellos como un santuario, donde vuestro espíritu encontrará la escala que conduce a la mansión de la paz y de la perfección. Es el libro de mi sabiduría entregado a los hombres en siete etapas. 51. El idioma en que está escrito ese libro, es divino, porque ha sido el espíritu de vuestro Eterno Padre quien lo escribió para sus hijos. Mi Verbo os lo ha traducido al lenguaje humano, para que el hombre pudiese conocerlo y vivirlo desde sus primeras páginas. 52. Os estoy iniciando en el estudio de esta revelación, mañana, cuando el portavoz calle, empezará a prepararse vuestro espíritu para recibir directamente del Padre la continuación de sus divinas lecciones. 53. Es mi voluntad que cuando el Séptimo Sello sea desatado, la comunicación de espíritu a Espíritu sea practicada por la humanidad, para que esté en comunión con su Señor. 54. Meditad en estas lecciones, discípulos, y presentiréis la grandeza de esta revelación. 55. Bienvenido sea el pueblo que viene a recibir a su Señor. Bienvenido sea porque ha sabido comprender que está en el tiempo del cumplimiento de las profecías y de las promesas que en otro tiempo hice a la humanidad. 56. Mi nueva manifestación ha sorprendido sin paz al mundo; hoy las naciones se destruyen sin querer entender que todos sois hermanos. 57. Los cristianos fervientes de aquellos tiempos, cuando supieron que su Señor habría de volver al mundo en un tiempo de guerras y de odios, no acertaban a comprender cómo después de ir de boca en boca y de corazón en corazón aquella sublime Doctrina, no pudieran llegar los hombres a amarse los unos a los otros. 58. ¡Ah, sí ellos hubiesen sabido que los pueblos que eran cristianos se iban a levantar unos contra otros para destruirse entre sí; y que el corazón de los hombres habría de convertirse en una inmensa tumba donde serían enterradas todas las virtudes que mi doctrina les enseñó!. Es la humanidad como un espíritu al cual rodean tinieblas, podredumbre y soledad, como el muerto dentro de su sepulcro; pero viene mi voz a despertar en su tumba a ese muerto a la verdad, al amor, a la luz. Mi voz, resonando en su espíritu, le está diciendo: no durmáis, éste es el tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación, con lo cual dejará toda deuda saldada y concluida su misión sobre la Tierra. 59. He visto que vuestras religiones no tiene la fuerza necesaria para contener tanta maldad ni bastante luz para iluminar vuestra razón, y es que se han alejado de la esencia de mi Doctrina, que ante todo es para el espíritu. 60. Para muchos hombres, Jesús es el personaje de una hermosa y antigua leyenda; cuyos ejemplos no pueden imitarse y ser llevados a la práctica en estos tiempos de materialismo; a lo que Yo os digo; que la palabra y las obras de Jesús no han pasado ni pasarán jamás, porque no pertenecen a una época ni a una nación, ya que la esencia de su Obra en el mundo fue el amor y la humildad, y sus enseñanzas, las que necesita la humanidad para su adelanto espiritual. 61. Cuando los muertos al amor resuciten a la vida verdadera, veréis surgir de nuevo mi nombre y mi palabra en el mundo y oiréis a muchos labios decir: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos! más entonces, Yo les diré que siempre he estado presente y que nunca he muerto, siendo el alejamiento espiritual de la humanidad lo que no le permitía sentirme. 62. Discípulos: Hoy encuentro fatiga en vuestro cuerpo e inquietud en vuestro espíritu; es que os hieren vuestros hermanos porque habéis abrazado esta cruz. Pero buscáis mi palabra y en ella encontráis la paz y el consuelo. 63. En el Primer Tiempo, el pueblo oró en el desierto para que le fuese enviado el maná, hoy eleváis vuestro espíritu para escuchar la voz del Señor, que es sustento y vida eterna. 64. Muchas veces habéis deseado que esta palabra fuese escuchada en todo el mundo, a lo que el Maestro os dice: Sólo una corta porción me escuchará a través del entendimiento humano, más después todos recibirán este mensaje. Mi luz está derramada en todo espíritu y en toda carne, o lo que es lo mismo, está preparada la Tierra para que en ella penetre la semilla y fructifique. 65. Sólo quienes permanecen empedernidos en el pecado no sentirán mi presencia, mas Yo haré comprender al mundo que vine por todos y que a todos me mostraré. 66. La luz de un nuevo día ha surgido en el horizonte y un libro se ha abierto ante vuestros ojos. Mi Doctrina espiritual luchará para disipar las sombras, y al final su verdad se impondrá. 67. No seréis pregoneros de los dones que os he confiado, ni de la gracia que habéis tenido al escucharme, vuestras obras habrán de ser las que hablen testificando las lecciones de amor que habéis recibido. 68. Los hombres os someterán a prueba, mas entonces os confiaréis a mi voluntad llenos de fe y Yo os haré salir avante. 69. Ante vosotros llevarán al enfermo incurable para que lo sanéis, os llamarán ante el moribundo para que lo volváis a la vida y os presentarán al que ha perdido la razón o al poseído, para que le deis la luz a su espíritu y la libertad a su entendimiento. 70. No temáis a las pruebas, poned fe en ellas, sed humildes ante vuestros hermanos y lo demás Yo lo haré. Mostraré a los hombres que en verdad os he dado potestad, ellos quedarán asombrados y muchos se convertirán, mas quienes pensaban haceros daño, se sentirán vencidos por vuestra caridad. 71. El tiempo de la lucha y de la verdadera espiritualidad ha llegado. De los templos, iglesias y sinagogas, saldrán aquellos que, entregados a cultos externos, despierten de su sueño y busquen las tierras del Señor, en donde está el trabajo, la siembra y la lucha. 72. Despojaos del excesivo amor a vuestro cuerpo y tened caridad de vuestro espíritu, ayudándole a que se purifique y se eleve; cuando lo hayáis logrado, veréis cuán fuertes seréis de espíritu y cuerpo. 73. Pensad que si el espíritu se encuentra enfermo, ¿Cómo podrá haber paz en el corazón? y si en el espíritu existen remordimientos, ¿Podría disfrutar de la paz? 74. Preparaos, porque de cierto os digo que ya son muchos los que esperan al Espíritu Santo, las escrituras y las profecías son escudriñadas y estudiadas por los hombres, y en ellas encuentran que los acontecimientos de este tiempo son indicios de que las señales que Yo di para mi venida, se están cumpliendo. Sin embargo, aún duerme la mayor parte de la humanidad; si todos los pueblos me estuviesen esperando y hubiesen interpretado bien las profecías, ya se habrían levantado en pos de la estrella que les revelara la comunicación de espíritu a Espíritu. 75. Vosotros que escucháis mi palabra, habéis sido jueces de éstos por quienes me comunico, mas al que ha sido más severo e injusto, le he llamado y le he entregado el mismo don para que al encontrarse también delante de jueces e increyentes, se diese cuenta de la delicada y grave misión que pesa sobre un portavoz. 76. Adelantad, discípulos, no esperéis que vengan los postreros a enseñaros lo que es fe, obediencia y celo en mi Obra, porque vosotros estáis obligados a esperarles con las puertas abiertas, la casa preparada y la mesa servida. 77. Yo recibo a todos los que vienen en pos de mi palabra, lo mismo a los que se preparan desde hora temprana, alejando su espíritu de lo superfluo, que a los que vienen a oírme tan sólo por costumbre, ¿Quién creéis que aproveche mejor mi enseñanza? ¿Quienes creéis que serán los fuertes cuando llegue la hora de mi partida, aquella en que deje de comunicarme con vosotros por este medio? Es natural que sean los que se preparan verdaderamente para recibir mis lecciones. Entonces, escuchándome con el espíritu, despejando vuestra mente y enterneciendo el corazón, así sentiréis cómo mi palabra penetra hasta lo más profundo de vuestro ser y os llena de nobles sentimientos. 78. Hay quienes encontrándose distantes de esta palabra, están más cerca de mi presencia que muchos que ocupan un lugar cerca de esta manifestación, y es que la cátedra del Maestro desciende al espíritu y no a la materia. ¡Ah espíritus contaminados con las pasiones del mundo, si supieseis que en los momentos que estáis escuchando esta palabra, os estoy ofreciendo en ella una barca para que os salvéis y una red para que rescatéis a vuestros hermanos que están en peligro! 79. Ya estoy entre vosotros como os lo había anunciado, ya he llegado y no habrá día en que no os dé muestras de mi presencia y de mi justicia, en múltiples formas. 80. El tiempo en que los hombres han tomado el libre albedrío para emplearlo en placeres, bajas pasiones, odios y venganzas, está llegando a su fin. Mi justicia está cerrando las veredas del pecado y abriendo, en cambio, la senda de la reconciliación y de la regeneración, para que puedan encontrar el camino de la paz que en vano han buscado por otros medios. 81. Hermanos os llamáis unos a otros, sin embargo ¡Sólo en escasas ocasiones habéis sabido serlo! Es por eso que os he dicho en este día, que os preparéis a recibir mi palabra, porque en ella escucharéis mi voz tierna y amorosa que os hará sentiros verdaderos hermanos en Dios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 92 1. Para vosotros es día de fiesta aquel en que escucháis mi palabra. Los que tenéis fe os recreáis, y los que tenéis dudas os atormentáis, porque quisierais verme en cuanto hombre, para tener absoluta certeza de mi presencia. 2. No temáis, os dice el Maestro porque aun sin verme ni tocarme, llegaréis a creer. Mi palabra, a la vez que persuade, sensibiliza todas las fibras espirituales de vuestro ser y llegaréis a sentir las manifestaciones espirituales junto a vosotros, cuando la paz llama a vuestras puertas o el amor se acerca a vuestro corazón, cuando la muerte ronda o la tentación acecha. La mejor herencia que os dejaré será esta Doctrina porque aquel que sepa interpretarla y practicarla como ella requiere, alcanzará la suprema paz del espíritu; mas quien la altere en la interpretación o en la práctica, llorará con gran amargura; pero estos no me podrán culpar a Mi porque su conciencia les dirá que ese dolor es la prueba de que han estado fuera de la Ley. 3. También en la Tierra os heredan vuestros padres con enseñanzas y consejos y aquellos que los obedecen y respetan, invariablemente recogen buenos frutos en el camino de su vida. Más los que desoyen y olvidan sus palabras, dando más valor a los bienes materiales que reciben como parte de su herencia que a las lecciones de amor que recibieron, están expuestos a la caída y a las vicisitudes. Preguntaos: ¿Será justo que esos hijos que han faltado, cuando sienten los rigores y sufrimientos que son consecuencia de su desobediencia, digan que es su Padre quien los ha castigado? No, hijos míos, son vuestras obras las que os traen siempre un premio o un castigo. 4. Discípulos amados: os estoy dando mi lección de amor. En medio de esta humildad en que se desarrollan mis manifestaciones, está mi santuario, ese templo espiritual donde no se celebran ritos, ni os deslumbra el falso esplendor de las liturgias; donde sólo oís una voz que a veces es dulce y consoladora, a veces profundamente sabia y en ocasiones severa y justiciera. 5. Esa es la razón por la que nunca os cansáis de escucharla y siempre os sentís subyugados por ella, porque aunque mis lecciones guarden semejanza exterior entre unas y otras, habéis llegado a descubrir que son diferentes en su sentido y os llevan progresivamente al conocimiento espiritual de mi verdad. 6. De diversos lugares de la Tierra venís a escucharme y os doy el nombre de representantes. Si sois un padre o una madre de familia, os recibo como representantes del hogar, si sois un hijo, os recibo en representación de la familia; a los que venís de una comarca, os tomo como representantes de ésta, y si llegáis de un País distante, os nombro representante de vuestra nación. Para Mí, todos sois mis hijos, mis discípulos amados a quienes enseño sin distinción alguna. 7. A los que dudan de mi palabra les digo que esperen, que guarden la duda en su corazón y cierren sus labios, en cambio, que abran sus oídos, su entendimiento y corazón, porque es tiempo de sorpresas y maravillas que sólo podrán presenciar y confirmar los que se encuentren preparados. 8. Ya se está librando la batalla final y es necesario que tengáis armas para combatir y escudo para defenderos; mas como este juicio no es como el mundo lo ha esperado, no se ha dado cuenta de que ya se encuentra dentro de él. Todo aquel que haya despertado, si tiene caridad de sus hermanos, dé la voz de alerta y testifique la buena nueva entre la humanidad. Veo entre este pueblo a muchos que pudiendo hablar para dar testimonio, callan, en cambio otros que sin haber comprendido mi enseñanza, son incansables hablando de ella sin conocer su sentido y trascendencia, y por esto caen muchas veces en prevaricación. A éstos les digo que antes estudien y se preparen para que no haya causa de que alguien se confunda o juzgue mal mi Obra. 9. También os advierto que no podrá decirse discípulo mío, aquel que tomare mi palabra como una espada para herir a su hermano, o como un cetro para humillarle. Así como aquel que se exaltare al hablar de esta Doctrina y perdiese la calma, porque no levantará ninguna simiente de fe. 10. Discípulo preparado será aquel que al verse atacado en su fe, en lo más sagrado de sus creencias, sepa permanecer sereno, porque será como un faro en medio de una tempestad. 11. Oídme incansablemente, para que vuestra fe se acreciente y dejéis satisfecho el anhelo de elevación de vuestro espíritu. 12. La lección que os di en el Segundo Tiempo, lección que muchos no han entendido y otros han olvidado, en este tiempo haré que sea comprendida por todos y que además se le dé cumplimiento mediante mis nuevas enseñanzas. 13. Vosotros, que habéis recibido estas revelaciones, sois los indicados para anunciar a la humanidad mi nueva manifestación a través del entendimiento humano ¿Quién queréis que dé testimonio, si no sois vosotros? Si esperáis que los príncipes o ministros de las religiones lleven a la humanidad esta buena nueva, estáis en un error; porque en verdad os digo que ellos, aunque me mirasen, no abrirían sus labios para decir a la humanidad: ¡He ahí a Cristo, id a Él! No. Discípulos, no serán ellos los que me anuncien ni los que abran nuevas sendas a los hombres de este tiempo. En cambio, mi palabra os prepara sin cesar, para que habléis fielmente de lo que visteis y oísteis de Mí, y sobre todo para que lo confirméis con vuestro culto y vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 14. Dejad que mi palabra os llene de fortaleza, para que no seáis débiles en las pruebas, recordad que la senda de la virtud está a veces sembrada de espinas y tentaciones. 15. Comprended cuan delicada es esta Obra, discípulos amados, y todo lo que tenéis que analizar y velar para no caer en errores ni sembrar la división entre vuestros hermanos. 16. Guardad mi palabra y seréis fuertes, porque Yo vengo a edificar templos que resistan los más fuertes vendavales. 17. Nadie me diga que se siente fatigado para emprender esta jornada, porque no será el espíritu el que así hable, sino la materia. Yo os digo que os basta desprenderos un poco del mundo material en que vivís para que os sintáis libres de fardos fatigosos. El espíritu elevado no experimenta cansancio, es el cuerpo el que se fatiga en la lucha material. Esta misión espiritual, llevada con amor, no abruma ni cansa, en cambio sí aligera las penas de vuestra vida y fortalece el cuerpo y al espíritu. 18. Debo deciros, discípulos que el que siente amor por sus semejantes, no experimenta cansancio. ¿Creéis que si Yo no os amase como os amo, habría aceptado el juicio y el sacrificio a que me sometisteis en aquel tiempo? Pero mi amor hacia la humanidad dio fuerzas a Jesús y en él lleve a cabo mi obra redentora, Comprended que según sea vuestro amor por vuestros semejantes, así será la fuerza con que podréis soportar sus ofensas y el cansancio que vuestra misión os haga experimentar. 19. Orad, fortaleceos en el bien, para que borréis vuestras imperfecciones y os sintáis más dignos de mi amor cada día. 20. En esta hora bendita, mi rayo divino ha tocado la mente de mis portavoces en los diferentes recintos consagrados a esta comunicación, y esa luz se ha transformado en palabra de vida para el espíritu de mi pueblo. Esta manifestación es semejante a aquella en que el maná descendió sobre el pueblo hambriento y lo alimentó en los días de escasez en el desierto. Nadie tema encontrarse solo, porque habéis visto que en todos los tiempos os he dado pruebas de mi presencia. 21. ¿No sentís cómo mi caridad os va apartando poco a poco de todo lo que es superfluo y nocivo? Es que me place que os purifiquéis en el manantial de aguas puras que os ofrecen mis enseñanzas, para que limpios, seáis dignos de mis revelaciones. 22. Oíd discípulos: El tiempo anunciado, en el que mi Espíritu se derramaría sobre todo espíritu y sobre toda carne, en el que la humanidad tendría visiones espirituales y sueños simbólicos y proféticos, es éste. Observad cómo se hacen sentir los dones espirituales entre los hombres de diferentes pueblos. Mas entre todos existe uno, ignorado y humilde, en el que las manifestaciones espirituales se han hecho claras, precisas y justas. En él he venido a hacer oír mi voz de Maestro, revelándole la finalidad de esos dones, señalándole el camino certero para el desempeño de su misión. 23. Este es mi pueblo, sobre el que descenderán mis revelaciones, el sucesor de aquel pueblo antiguo que fue llamado Israel en los primeros tiempos y que ahora resurge en el mundo, llevando en su espíritu la misión de dar a conocer mi verdad a la humanidad. 24. Este pueblo oye mi voz en este tiempo y se alimenta de Mí, como sarmiento de la vid eterna, Cada uno de sus hijos deberá dar al mundo los frutos del árbol del cual tomaron vida. Mi palabra, como riego de aguas purísimas les fecundará y preparará a fin de que nunca reciban el riego de aguas contaminadas, porque entonces el sabor y la savia del fruto espiritual de este pueblo no sería ya el del árbol divino. 25. En estos tiempos de materialismo, mis lecciones de amor han sido olvidadas debido a las tinieblas que envuelven a la humanidad; mas Yo os digo que las busquéis en vuestro espíritu, de donde no podrán ser borradas, porque ahí permanecen latentes todos vuestros dones como una lámpara inextinguible que ilumina el sendero que debéis seguir hasta alcanzar el galardón que os tengo prometido. 26. He venido a reunir a mi Pueblo para derramar en él mi sabiduría. Solo Yo puedo descubrir a los que han de servirme. En tres eras he buscado discípulos para darles mi lección y prepararlos como emisarios míos; en cada una de esas eras me he manifestado en diferente forma y mi presencia ha sorprendido a los hombres, porque no han sabido prepararse para escucharme, aun sabiendo que es llegado el tiempo de que estos sucesos se verifiquen. Y cuando he estado frente a ellos, no me han reconocido, a pesar de que mi palabra les ha ofrecido la misma esencia, porque la finalidad de mis enseñanzas ha sido la misma en todos los tiempos. Yo os digo que cualquiera que sea la forma en que ante vosotros me manifieste, podréis reconocerme, ya que siempre os muestro mi amor. Las formas de que me he servido para hacerme presente ante la humanidad, no han sido un disfraz para ocultarme a sus miradas, sino un medio de limitarme para ser comprendido, para probar su fe y darle confianza en Mí. 27. Vosotros los que no estáis seguros de esta comunicación, callad hasta en tanto llegue a vosotros el convencimiento. 28. Muchas de vuestras dudas han nacido de que miráis en estos portavoces a seres imperfectos y eso os hace pensar si será posible que el Espíritu Divino os hable por este medio. Mas Yo os pregunto: ¿En dónde están los limpios de corazón y los justos para manifestarme en ellos? Yo no los encuentro en la Tierra, ni entre los ancianos, ni entre las doncellas, ni siquiera en los niños, menos entre los filósofos o en los hombres de ciencia, tampoco en los ministros de las diversas religiones. Entonces, he buscado entre los humildes a los que además de tener virgen la mente, poseen suficiente evolución espiritual y ellos me han servido con verdadero amor. 29. Si os hago oír mi palabra por conducto de labios humanos sin dejarme mirar, es para daros ocasión de hacer méritos y repetir aquella frase que os di en el Segundo Tiempo cuando os dije: Bienaventurados los que sin ver han creído. 30. Cuando hayan pasado estos tiempos de mi comunicación, comprenderéis que os busqué como el medio más digno, por ser mis hijos, para expresar a través de vuestro entendimiento mi amor y mi anhelo de elevaros hasta Mí. 31. No dudéis del valor que para Mi representáis. Os ha probado mi amor desde el instante en que os envié al Paraíso de mi Creación. Allí os he dado cuanto necesitáis para vuestro recreo y subsistencia, mas también para vuestra elevación espiritual. En ese ameno jardín podéis conocer y amar a vuestro Creador, descubriendo en vuestro propio espíritu los dones y atributos de quien os ha dado la existencia. 32. El hombre en la Tierra es un príncipe a quien mi amor y mi justicia dieron ese título y la orden que recibió desde el principio fue el de señorear la Tierra. 33. Sobre el divino don de su libre albedrío puse un faro de luz que iluminara la senda de su vida: la conciencia 34. Libertad para obrar y la luz de la conciencia para distinguir el bien del mal, son dos de los mayores dones con que mi amor de Padre heredó a vuestro espíritu. Están en el hombre antes de que nazca y después que muere. La conciencia lo guía y no se aparta de él en la desesperación, ni en la pérdida de la razón ni en la agonía, porque está íntimamente unida al espíritu. 35. Si comprendéis todo esto que os enseño, ¿Seguiréis pensando que no sea digno que mi Espíritu se comunique con la humanidad a través de mis propios hijos? ¡Qué mal conocéis a vuestro Padre y cuán poco os conocéis a vosotros mismos! 36. En este tiempo de sorpresas, de señales y prodigios ya debéis estar alerta para que mis revelaciones no vayan a pasar inadvertidas por vosotros. Observad, sentid, meditad. No sólo la palabra divina os habla, la Creación entera también os habla sin cesar en su lenguaje y os señala el camino de vuestros deberes. 37. Os encuentro en este tiempo capacitados para entender el libro de la sabiduría espiritual, y alcanzar gran progreso si sabéis concentraros en el fondo de vuestro ser, permitiendo que vuestro espíritu encienda la luz de su fe y con ella ilumine el sendero de su evolución. 38. Si os he dicho alguna vez que escuchéis y calléis mi enseñanza, es porque ayer la humanidad dio muerte a mis profetas y aun a Jesús, vuestro Maestro; mas no pasó mucho tiempo para que los hombres comprobasen que todas aquellas revelaciones y profecías que ellos les legaron, se cumplieron. Vosotros, ya con esa experiencia. ¿Osaríais volver a negar mi palabra profética, dando con ello muerte espiritual a mis nuevos intérpretes? 39. Buscad en el testimonio de mis profetas de los primeros tiempos, el anuncio de esta comunicación a través del entendimiento humano y de cierto os digo que ahí lo encontraréis. Si hasta ahora los hombres no han descubierto esa profecía, es porque leyendo, no han sabido entender ni interpretar la palabra divina. 40. Yo recibo a todos los que deseen oír mi enseñanza, lo mismo al que esconde la duda y hasta la mofa, como a aquellos que darían su vida afirmando que esta comunicación es una verdad. Mas Yo no he pedido a mis discípulos ese sacrificio, sólo el de su perseverancia, si al hecho de amar y perseverar en el bien, lo llamáis sacrificio. 41. Ya se acerca el día de mi partida y debéis prepararos. Pensad que no os dejaré bienes materiales, mi herencia es de sabiduría, de amor y fortaleza. Os dejo el libro de mi palabra, que contiene todas las enseñanzas que necesitáis para guiaros con acierto en vuestra vida. 42. La fe os acompañará doquiera que vayáis; si ayer me olvidabais en vuestras horas de alegría, ahora, cuando la alegría y la paz sean en vuestro corazón, me recordaréis dándome gracias; también en las horas de dolor sabréis buscarme en la soledad, en la intimidad de vuestro ser para confiarme todas vuestras quejas buscando la fortaleza que necesitáis. 43. Respetaréis siempre la fe o las creencias de vuestros hermanos, considerando que el corazón del hombre es mi templo. Cuando queráis penetrar en su interior lo haréis con amor, orando antes de descorrer el velo de ese santuario. 44. No imitéis a quienes sin temor y sin respeto traspasan los umbrales de ese recinto sagrado que es el espíritu, apagan su lámpara, destrozan las ofrendas y destruyen el altar; porque os convertiréis en violadores y profanadores de mi templo. 45. En muchos corazones encontraréis altares de fanatismo sobre los cuales se levanta un ídolo; eso no os importe, sabréis que la ofrenda es buena, que es sincera y que viene de un corazón inocente que se dirige a Mí. Así os enseño el respeto y la caridad. Única, llave con que podréis abrir los corazones. 46. Recordad que ahora y en todos los tiempos, os he revelado la forma en que debéis rendir culto a vuestro Padre; de esto, muchos de vosotros tenéis conocimiento; mas cuando observáis cómo han complicado el culto las diversas religiones y sectas, pensáis en la lucha que tendrá que venir entre la humanidad cuando el ideal por la espiritualidad surja en el mundo, pugnando por la sencillos y la pureza. 47. Es cierto que el fanatismo por las tradiciones, la falsa religiosidad e idolatría, han enraizado profundamente en el corazón de los pueblos, mas no os aflijáis pensando en la lucha que os espera, porque vuestra fe se resentirá. Recordad que os he dicho que estoy invitando a todo corazón a la elevación y acercamiento a Mí, y que en esa lucha que espera a mis discípulos de todo el mundo, estarán protegidos y fortalecidos por mi amor; nadie se sentirá abandonado a sus propias fuerzas y su fe los llevará al triunfo. 48. Comprended porqué me manifiesto a vosotros con insistente afán. No quiero que durmáis o que os llenéis de temor ante imaginarios peligros. Buscad la elevación espiritual en este mundo y no tengáis más idea que de la que vais en busca de hermanos y no de enemigos; hermanos a quienes llevaréis un mensaje de fraternidad y espiritualidad. Oh discípulos tímidos y débiles en vuestra fe, os digo que necesitáis comprender mi enseñanza y afirmaros en ella para que os sintáis fuertes y no experimentéis temor por la lucha que se avecina. 49. Para ayudaros en vuestra misión, estoy preparando a vuestro espíritu y a vuestra materia para que sepan cruzar con valor, serenidad y fe, a través de las confusiones, que encontréis a vuestro paso. 50. No temáis al desconocimiento de vuestros parientes y amigos, no os acobardéis si os desprecian por esta causa, templad desde ahora vuestro corazón en mi Doctrina, que es el mejor yunque. 51. Sed humildes ante esas pruebas, sabed ser dignos y luchad con humildad para que sepáis perdonar toda ofensa; si queréis que mi semilla sembrada en vosotros dé frutos de amor y germine en las tierras hostiles y áridas del corazón humano. Si queréis tomarme en Jesús como modelo, pensad que Yo, en cuanto hombre, fui desconocido, perseguido, negado y burlado desde mi nacimiento hasta el final de mi camino que fue la cruz. Aun en la hora de mi agonía, muchos gozaron en mi dolor y celebraron mi muerte. 52. Pero que ese recuerdo no os acobarde, que no os parezca difícil practicar mi enseñanza; también a mis discípulos de aquel tiempo les pareció difícil y sin embargo cumplieron su misión. Ellos vieron a su Maestro triunfar sobre el mundo, vencer la muerte, realizar a su paso su obra redentora; y por eso después de su partida, supieron seguir sus huellas, hicieron de la caridad su ley, y del amor a sus hermanos, su vida verdadera. 53. Ellos son un hermoso ejemplo para vosotros, discípulos del Tercer Tiempo, a quienes digo: venid a Mí, enfermos del cuerpo y del espíritu, que Yo no os desecharé por vuestra flaqueza. Oíd mi palabra y sea ella como el bálsamo que cure vuestras heridas. 54. ¡Cuántos de vosotros os sorprendéis de encontraros con lágrimas de ternura en vuestros ojos al oír mi palabra, cuando hace apenas unos momentos estabais entregados a las vanidades del mundo! 55. Ha tiempo que os vengo dando esta lección y no encuentro aún a los párvulos convertidos en discípulos; mas Yo seguiré dándoos mi palabra hasta hacer de vosotros los buenos maestros. Me he complacido escogiendo a los torpes para el saber de este mundo, porque su entendimiento tiene la sencillez y la claridad que es menester poseer para comprender la sabiduría espiritual. He escogido a los pobres, porque éstos en su humildad, al sentirse revestidos de mi gracia, han sabido apreciar el valor de los dones que les he concedido; mas a los ricos, que sólo ambicionan el poder terrenal, cuán pequeños les parecen estos atributos divinos y qué pocos han llegado a Mí en demanda de gracia y dones para su espíritu. Mas Yo estoy siempre presto a derramar mi arcano sobre cada uno de mis hijos en el momento de su preparación. 56. A esos pobres que he engalanado, les enseño a que no reserven ese tesoro sólo para ellos, sino que lo deben compartir con sus hermanos. 57. El espíritu que sabe que lleva en sí los dones que su Señor le dio, goza y lucha por conservarlos, tiene conocimiento de su evolución y se esfuerza por hacer brillar esa joya que se le ha encomendado. 58. Pensad entonces que el que se aleja de mi camino, después de haber sido heredado, no es tan ingrato con su Señor como consigo mismo, porque cada escala que ha alcanzado le ha costado un esfuerzo, un sufrimiento o una restitución. 59. ¿No sabéis que el que camina fuera de la Ley, se despoja de sus virtudes y de sus dones? Por eso he venido en este tiempo a ayudaros a restituir a vuestro espíritu todo aquello que había perdido, y por lo que se sentía débil y menesteroso. Todos recibiréis mi luz; no habrá uno solo que no sienta el despertar de su espíritu y el anhelo de elevarse por sobre lo humano. Las plantas que habían sido parásitas, se convertirán en florecientes y fructíferas. Porque os amo, siempre os daré oportunidad de salvaros; mas vosotros debéis pensar que cada tiempo que desaprovechéis, hará más doloroso vuestro retorno al camino. 60. Hoy he venido a apartaros de la maldad reinante para que podáis escuchar en paz mi palabra y al mismo tiempo meditarla y analizarla. Tened presente que la sed del espíritu sólo se calma con el agua pura del amor y la caridad. 61. Si habéis tenido siervos en el mundo y habéis sabido de honores, tendréis que renunciar a todo esto para convertiros en siervos útiles, solícitos y humildes de vuestros hermanos. Habéis servido mucho al mundo y ahora debéis servir a vuestro Dios en obediencia a mis mandatos. El mundo os ha dado goces y ya es tiempo de que preparéis vuestro espíritu para penetrar en el valle espiritual en donde tendréis plenas satisfacciones si habéis sabido vivir cumpliendo mi Ley de amor. 62. Aprovechad vuestra estancia en la Tierra, para amar y dar dulzura a cambio de amargura. Observad a estas criaturas por las que os doy mi palabra, y veréis cómo, a pesar de los sinsabores que recogen en su vida, saben verter dulces palabras en los momentos de mi comunicación. ¿Imagináis la esencia que tuvieron las enseñanzas de Jesús en aquel tiempo y el gozo de las multitudes que lo escuchaban? Era la voz del Reino de los Cielos, ante la cual se postraba el espíritu de los discípulos. Cada vez que se abrían los labios del Divino Maestro, sus palabras caían como bálsamo en los corazones enfermos y cicatrizaban muchas heridas, y ¿Acaso el camino que recorrió Jesús fue una vía florida? No, discípulos, su calvario comenzó en el pesebre de Belén. Por eso esa palabra que fue la voz del que vino a padecer para salvaros, levantó en muchos corazones firmes propósitos de enmienda, transformando así la existencia de muchos seres que habían vivido en la oscuridad y que después se sintieron iluminados por el fuego de amor de su palabra. 63. Los muertos a la vida de la gracia resucitaban llenos de esperanza y de fe, y los hombres de corazón egoísta, duro y cruel, lloraban de arrepentimiento y se sentían movidos a derramar su caridad, amando a quienes habían mirado con indiferencia y hasta con desprecio. Muchos de esos milagros de conversión, sólo Yo los vi realizarse, porque para muchos de mis discípulos pasaron inadvertidos. Y ahora en este tiempo, este prodigio vuelve a realizarse al recibir la esencia de esta palabra. Descubro entre las multitudes que me oyen, a los hombres que se encontraban hundidos en el vicio, que rehacen su vida y se levantan practicando la virtud que antes desconocían; miro a las familias que se unen para seguir mi huella y a los matrimonios que han fortalecido sus lazos en el ideal de espiritualidad que mi Doctrina les ha inspirado. 64. Veo también entre mis labriegos que ayer fueron parias en la tierra y esclavos del pecado, que hoy se han libertado y a los que llevaban un fardo de sufrimientos, que ahora tiene paz en su corazón y saben compartirla con sus hermanos. 65. Es que mi palabra a través del entendimiento humano tiene la fuerza, esencia y persuasión que tuvo aquella que derramé en Jesús, a pesar de brotar la lección que hoy os entrego por labios que pecan y profanan. ¿Cómo será mi comunicación con vuestro espíritu, cuando hayáis alcanzado mayor pureza? ¡Oh discípulos, esforzaos, desarrollad los dones de humildad y de caridad y en esa forma daréis ocasión a vuestro espíritu de que se purifique y se eleve! Estad conmigo para que viváis eternamente. 66. Miré vagar a muchos de vosotros llevando la muerte en el corazón, sin que encontraseis una mano que os señalara la senda de la virtud y de la paz; hasta que llegó a vosotros el eco de mi palabra y su voz que os llamaba, os hizo despertar a una nueva vida y experimentar la alegría de retornar a Mí. 67. Vuestro espíritu había permanecido ciego, mudo y sordo para toda práctica espiritual, más en su fondo anhelaba llegar a poseer este conocimiento, y esperaba. Esa lucha interior no la comprendía vuestra mente y por eso no encontrabais justificación a la falta de paz y de alegría en que vivíais. 68. Fue entonces cuando mi presencia brilló como un faro en las tinieblas de vuestro espíritu y al instante me reconocisteis, diciéndome: Señor, eres Tú aquel a quien tanto esperaba. Y desde entonces os tomé como mis párvulos, enseñándoos a deletrear las primeras sílabas de este Libro que día tras día os ha ido revelando el contenido de sus páginas. 69. Os escogí por la humildad de vuestro corazón, para que sumisos a Mí, llevaseis mi Doctrina por doquiera y en este tiempo de maldad y de miseria sembraseis mi simiente de amor en el corazón de vuestros hermanos, que es campo propicio a la conversión y a la virtud. 70. He venido a resucitar a todos los espíritus que habían muerto a la gracia y a enseñaros lo que no podríais encontrar en las ciencias ni en la filosofía: la espiritualidad. 71. Las religiones duermen un sueño de siglos de rutina y estancamiento, mientras la verdad ha permanecido oculta. Más aquellos que conozcan los mandamientos de Jehová y la palabra del Divino Maestro, tendrán que reconocer en esta voz que os habla ahora, a la voz del Espíritu de Verdad, prometido para estos tiempos, 72. La humanidad pide pruebas sobrenaturales para creer en mi existencia y en la inmortalidad del espíritu y en verdad os digo que le daré esas pruebas en este tiempo de grandes realizaciones y cumplimiento. 73. Las nuevas generaciones no oirán mi palabra en esta forma, porque a ella les he reservado la comunicación de espíritu a Espíritu. 74. Espero de vosotros el cumplimiento a mis mandatos, Yo os hablaré por conducto de los portavoces hasta el año de 1950, fecha en que daré por terminada esta etapa. Más no quiero que debilitéis en ese día de justicia, porque os dividiréis y caeréis en errores. Estad preparados para que oigáis la voz de la conciencia y seáis responsables de todos vuestros cargos. 75. Velad por la salud de vuestro cuerpo, buscad su conservación y fortaleza. Mi Doctrina os aconseja que tengáis caridad de vuestro espíritu y de vuestro cuerpo, porque ambos se complementan y se necesitan para el delicado cumplimiento espiritual que les está encomendado. 76. Mi camino es estrecho, pero es seguro. No hagáis más penitencias vanas o estériles sacrificios. Tomad de la Naturaleza lo necesario para vuestra vida material y elevaos a Mí, en busca del sustento espiritual. 77. Pueblo amado: llevad la paz para que así como habéis sido consolados en este tiempo de dolor, sepáis consolar a los que debilitan en la vida, bajo el peso de las grandes pruebas. 78. Vosotros que habéis sido sanados y que habéis recibido dones y gracias del Padre, mañana seréis llamados por los hombres, los ricos de espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 93 1. Bienvenidos seáis, corazones hambrientos y sedientos de luz. Estad conmigo y jamás moriréis porque Yo soy la vida. 2. Ayer os sentíais morir porque habíais perdido la esperanza y la fe; no había en vuestro corazón una luz que os guiara por el sendero de la vida verdadera, ni una voz que os dijera con caridad: Venid, esta es la senda de la paz, hasta que oísteis mi palabra siempre llena de amor y de consuelo, y su luz os devolvió la calma. 3. Vuestra ceguedad se ha iluminado con la luz de vuestra conciencia y ésta siempre os dicta oración, caridad y enmienda. Así habéis llegado ante mi presencia y mi palabra ha sido como un faro luminoso y salvador que iluminó vuestra senda. Desde ese instante, habéis comprendido que esta luz sólo de Mí puede brotar y me habéis dicho: Señor, eres Tú a quien tanto esperaba, hoy sé que te amaba y te necesitaba, Maestro. 4. Sí, discípulos, aquí me tenéis ayudándoos a dar los primeros pasos en el camino de ascensión, hasta dejaros preparados como verdaderos discípulos de mi enseñanza y de mis revelaciones, para enviaros más tarde a comarcas y naciones a propagar esta fe. 5. La lucha será en pleno tiempo de pecado, de calamidades y dolores y no tendréis más recursos que los de vuestra espiritualidad ni más armas que la verdad. Os he escogido pobres, torpes y humildes, como tierra sin cultivo, pero propicia para ser fecundada y recibir la simiente espiritual. 6. No he venido en busca de filósofos, teólogos ni científicos, sino del pueblo humilde que siempre me ha esperado y acude a mi llamado, para restituir a su espíritu la heredad olvidada o mal empleada. 7. La humanidad no ha logrado penetrar al fondo de las revelaciones de los dos primeros tiempos, más en éste, el tercero, mi palabra os hará comprender, interpretar y practicar mis enseñanzas anteriores uniéndolas a las presentes. 8. En este tiempo, no he nacido para el mundo en cuanto hombre; he llegado a vosotros en la luz de mi Espíritu hecha palabra humana, y en ésta os doy mi esencia, para levantar la fe en vuestro corazón. 9. Os estoy resucitando y despertando, haciendo que vuestros ojos cegados por las tinieblas de este mundo, contemplen la verdad eterna. 10. Vengo a revelaros lo que el hombre de ciencia no puede enseñaros, porque no se conoce; él ha dormido en su grandeza terrenal y no se ha elevado a Mí en busca de mi sabiduría. 11. Se han cerrado los corazones de los pastores que en diferentes sectas y religiones debieron enseñar la ciencia espiritual que es grandeza y riqueza para el espíritu. 12. He mirado que la Ley y Doctrinas que legué a la humanidad en tiempos pasados, se encuentran ocultas y han sido sustituidas por ritos, cultos exteriores y tradiciones. 13. Mas vosotros, que reconocéis íntimamente que la esencia de esta palabra es la misma que recibió Israel en el Monte Sinaí y la que escucharon las multitudes en labios de Jesús en el Segundo Tiempo, seréis los que, con vuestro culto y vuestras obras, enseñéis que la Ley divina no debe olvidarse por cumplir con necias tradiciones que no beneficien al espíritu. 14. Aprended de Mí, discípulos, no permanezcáis más en la oscuridad, preparaos de espíritu y materia para que pronto salgáis a la luz y mi mensaje sea conocido. Preparaos para que os dé a conocer mi voluntad a través de vuestra inspiración. 15. Quiero que la luz de mi Espíritu resplandezca en vuestra mente y que las palabras que broten de vuestros labios procedan del espíritu. No intentéis hablar de esta Obra si no estáis preparados para sentir vuestras palabras. Espíritu, corazón y mente, tendrán que unirse en vuestro ser, si queréis servir como medio para que pase mi palabra, por vuestro conducto. 16. Las nuevas generaciones ya no me escucharán bajo la forma que ahora presenciáis, porque el término señalado por Mí en que dejaré de manifestarme así, se acerca, es 1950. Hasta el último día de ese año postrero os daré mi palabra, os hablaré incansablemente, os animaré y mi voz dulcísima, de esencia y de luz, llegará como un torrente sobre mi pueblo. 17. Los que me escuchen hasta el final, deberán ser fuertes y quedarán como ejemplo de discípulos obedientes. No debilitarán en las pruebas, no se estacionarán ni se dividirán. 18. ¿Qué sería de este pueblo si cuando unos lucharan por la espiritualidad otros se aletargaran en antiguas y retrasadas prácticas e inútiles tradiciones? Lucharéis unidos para que no debilitéis en la jornada y velaréis para que escuchéis con claridad la voz de la conciencia. 19. Vivid alerta para que no seáis criaturas débiles, sino espíritus fuertes. Guiad vuestros pasos por la senda de la caridad, del amor y la justicia; no os privéis de lo que Yo he dispuesto para vuestro sano recreo corporal; también os digo que no atormentéis a vuestro espíritu negándole lo que le pertenece, para que ambos, cuerpo y espíritu, formen una sola voluntad y sobre éstos vigile la conciencia que es mi luz divina. 20. No quiero que el mundo os envuelva en su materialismo y os arrebate la gracia que os he confiado, porque volveríais a vuestra vida de miseria y de dolor, de la cual os he rescatado. 21. No olvidéis que he venido a salvaros, ayudándoos a sobreponeros a vuestra debilidad para romper las cadenas que os oprimen y lleguéis a experimentar la satisfacción de haberos librado de flaquezas, de enfermedades y de miserias. 22. Todo aquel que se levante en pos de mi huella, encontrará en Mí la fortaleza y un Cirineo que lo acompañará hasta el final de la jornada. El que tenga hambre y sed de luz y salvación, hallará en mi Obra el pan y el agua de vida eterna. 23. Fortaleced vuestro espíritu para los trances difíciles, a tal grado que si llegaseis a caer en presidio por seguir mi huella, al recordar los padecimientos de vuestro Maestro, os sintáis conformados, sabiendo que Yo estaré con vosotros en ese trance. Si contempláis que un ser querido ha caído en el lecho del dolor y se encuentra a punto de expirar, volved vuestro pensamiento a Mí y mansamente dejad que se haga mi voluntad; entonces veréis realizarse un prodigio, como premio a vuestra conformidad y vuestra fe ante mis designios. Los que en el camino de la vida os vayáis quedando solos, recordad a Jesús alejado de su Madre y de sus discípulos, caminando mansamente hacia el calvario, seguido de una turba, pero solo en su corazón. 24. Cuando llevéis a vuestra mente ese recuerdo, experimentaréis una dulce sensación de consuelo, pensando que Yo os prometí acompañaros en vuestras tristezas y apartar vuestro cáliz de amargura. 25. El dolor os purificará y después, cuando el tiempo de vuestras aflicciones haya pasado, os consideraréis dichosos por haber tenido ocasión de imitar a vuestro Maestro, y sentiréis que sois poseedores de una heredad espiritual. 26. Estudiad con atención mi Doctrina y comprobaréis cómo una lección mía, confirma la anterior de la misma manera que mi palabra de este tiempo confirma cuanto os dije en el tiempo pasado. 27. Pocos son los hombres que conocen las señales de que una nueva era ha comenzado y de que me estoy manifestando espiritualmente a la humanidad. En su mayoría consagran su vida y esfuerzos al progreso material y en esa lucha sorda y a veces sangrienta por alcanzar su objetivo, caminan como ciegos, pierden el derrotero, no saben que es lo que persiguen, no han logrado ver la claridad de la nueva aurora, no perciben las señales y están muy lejos de haber alcanzado el conocimiento de mis revelaciones. 28. Esta humanidad ha creído más en las doctrinas y las palabras de los hombres, que en las revelaciones que a través de los tiempos le he concedido. ¿Por ventura esperáis que el Padre en su justicia os envíe mayores señales de las que a cada paso contempláis, para sentir y creer que este es el tiempo predicho para mi manifestación como Espíritu de Verdad? ¡Ah hombres de poca fe! Ahora comprenderéis discípulos, por qué a veces os digo que mi voz clama en el desierto, porque no hay quien la escuche y atienda en verdad. 29. Despertad, pueblo, para que os sintáis estremecidos ante esta voz de justicia, para que os sintáis movidos a anunciar a vuestros hermanos que la Ley, la luz, el juicio y con ello la salvación de la humanidad, han llegado al mundo. 30. No miréis como un imposible vuestro cumplimiento dentro de esta lucha. Desde ahora me anticipo a deciros que no seréis sólo vosotros quienes redimiréis a esta humanidad, ni quienes transformaréis la vida de los pueblos; esas obras Yo las haré porque son sobrehumanas. Sólo quiero que cumpláis con la misión que os corresponde y dejéis que las nuevas generaciones lleven mi semilla más allá de donde vosotros hayáis logrado llegar. 31. ¿Imagináis el gozo del que retorna a la vida espiritual habiendo cumplido en la Tierra con el destino que su Padre le ha trazado? Su satisfacción y su paz son infinitamente mayores a todas las satisfacciones que en la vida humana puede recoger el espíritu. 32. Y esta oportunidad os la estoy ofreciendo para que seáis de los que gocen cuando retornéis a vuestro reino y no de aquellos que sufren y lloren en medio de su turbación o de su arrepentimiento. 33. Yo acudo presuroso al escuchar vuestras voces de auxilio, cuando lucháis como náufragos contra las embravecidas olas de ese mar de pasiones en que navega la humanidad de este tiempo. Vuestra plegaria llega a Mí, y mi caridad se extiende a semejanza de un manto de paz, como en otro tiempo en que acompañado de mis discípulos navegaba en el mar de Galilea, y las olas encrespadas amenazaban hundir la barca; ellos temerosos me pidieron con angustia que los salvase, por que sentían perecer y Yo le demostré que el que está conmigo y confía en Mí, no perece jamás. 34. La barca en este tiempo es mi obra, el mar es la vida, la tempestad son las pasiones, las vicisitudes, las pruebas. 35. ¡Bienaventurado el que se encuentre dentro de esta barca cuando las tempestades se desaten, porque él será salvo! 36. Cruzad ese mar e id con fe absoluta en pos de la ribera, sabiendo que en ella está la paz perfecta: ¿Quién podrá perderse en esa travesía si navega guiado por la brújula de su conciencia? 37. Si alguno se sintiera fatigado llámeme, si algún otro sintiera que su fe flaquea, ore y Yo estaré a su lado al instante para darle ayuda; mas ninguno intente retroceder al punto de partida ni se resigne a perecer envuelto por las olas de la tempestad. 38. Perfeccionad vuestra oración, porque es menester que conozcáis la fuerza espiritual que ella imparte. Es la escala por la cual ascenderéis a Mí en una verdadera comunión de espíritus. 39. ¡Cómo se ensombrece el camino de aquél que apaga su fe o pierde la confianza en Mí! Vosotros que estáis velando, orad por el mundo que duerme. 40. ¿Os parece extraño que os procure con tanto afán? Es que no tenéis verdadero conocimiento de lo que es mi amor por vosotros, o de lo que significáis para Mí, porque os habéis formado un concepto muy pobre, respecto de vuestro Padre, ya que mientras unos os sentís dioses sobre la Tierra, otros por el contrario os sentís indignos de mi amor. Yo os digo que si la naturaleza material ha sido asombro y maravilla para los hombres, más grande y maravillosa es la vida espiritual; y para gloria y goce de vosotros, sabed que pertenecéis a ambas naturalezas. Así mi palabra viene a enseñaros cuanto necesitáis saber de Mí y de vosotros para vuestra elevación. 41. En este día es mi voluntad revelaros que para el año de 1950 estarán reunidos los 144,000 espíritus señalados y destinados por Mí para llevar al mundo mi semilla de amor. Unos estarán encarnados y otros en el valle espiritual. Todos permanecerán despiertos bajo la luz de mi inspiración y cada uno será una antorcha que iluminará el camino de grandes multitudes y las conducirá al Reino espiritual. 42. En el tiempo en que Israel cruzaba el desierto en busca de la Tierra Prometida, fue la tribu de Leví la que enseñó al pueblo el culto y le recordó y ayudó a comprender la Ley divina. Ya establecidas las tribus en la tierra que habían conquistado con su fe y perseverancia, siguió siendo la tribu de Levi la que veló por la Ley. Mas han pasado los tiempos, el espíritu del hombre ha evolucionado y la semilla divina que a Israel se le confió, llegó a muchos pueblos y ahora se encuentra diseminada en toda la humanidad. 43. Ese pueblo ha resurgido pleno de luz sobre la Tierra, para recibir en su espíritu las nuevas revelaciones que habrá de llevar a las naciones. Ved como ahora ya no es tan sólo la tribu de Levi la encargada de velar por la Ley divina, sino una multitud de espíritus a los que se unirán todos los que despierten con el anhelo de formar parte del Pueblo de Dios. 44. Aquí están, conmovidos ante mi palabra, muchos de los que en aquel tiempo cayeron llenos de temor al escuchar la voz omnipotente de Jehová en el Sinaí; de los que habían dejado el cautiverio, las lágrimas y la humillación para levantarse en busca de la Tierra de bendición y paz. Sus ojos se han abierto a una nueva luz que los hace mirar con claridad el camino recorrido por su espíritu hasta este tiempo. 45. Este pueblo también luchará por liberarse del nuevo Faraón representado por el mundo que alimenta su idolatría, sus miserias y tentaciones. También cruzará el desierto en el que se sentirá sólo y aislado de los demás, combatido por muchos de sus hermanos que tratarán de impedirle el paso; pero una vez que alcance la espiritualidad necesaria, oirá en lo más profundo de su ser la voz divina hablándole de la Ley de justicia y de amor; mas no será al corazón donde descienda esa luz sino directamente al espíritu. 46. Cuando el pueblo esté practicando esta Doctrina, cada una de sus obras servirá para la edificación del templo espiritual en el interior del hombre. 47. Todos los que anheláis formar parte de ese pueblo, penetrad en vuestro interior, saturaos de fe para que seáis fuertes en la lucha y os hagáis dignos de que os llame Israel, como en el Primer Tiempo nombré a Jacob fuerte para el bien, para el amor, para el perdón; fuerte en el celo y en la virtud, fuerte contra el pecado, el dolor, la calumnia o la miseria. 48. Después de daros esta lección, mi mirada seguirá vuestros pasos para contemplar la forma en que practicáis mis enseñanzas para juzgar de vuestras obras de verdadero amor. 49. Yo os daré ocasión de trabajar acercando al huérfano, a la viuda, al que ha caído en la lucha, al vencido por el vicio, al hambriento de luz, al sediento de verdad. No atribuyáis a la casualidad los casos que encontraréis a cada paso; pensad que es vuestro Maestro el que llama a las puertas de vuestro corazón. De cierto os digo que estáis en el tiempo en que vuestro espíritu justifique por medio de la caridad su existencias en la Tierra. 50. Mi voz llegará a cada instante hasta vuestro espíritu para preguntaros qué estáis haciendo, en qué invertís vuestra vida y si vais cumpliendo vuestra misión. 51. Comprended que tenéis una gran obra que llevar a cabo, es el trabajo acumulado en mucho tiempo de abandono. No penséis que sea Yo quien os abrume con pesados fardos, quiero que saldéis vuestra deuda y cumpláis vuestra misión en la Tierra, misión que no se reduce al cumplimiento de vuestros deberes para con vuestra familia; tenéis además de éstos, el de amaros todos sin distinción, y serviros, sin deteneros por diferencias de credos, lenguas o clases. 52. Mi Doctrina destruirá la semilla de egoísmo, dando así a vuestro espíritu un campo sin fin en el que podáis con vuestra misión de amar. 53. Día tras día daré señales a la humanidad para que despierte: A unos les hablaré en su oración, a otros los prepararé con la intuición para que perciban mi voz. A los que viven alejados de la espiritualidad, les daré sueños reveladores, proféticos; y a los materializados, les hablaré por medio de los elementos de la naturaleza ya que éstos solo creen en lo que miran o en lo que pueden probar con su ciencia. 54. Más si ellos a pesar de esas voces, permanecen dormidos o sordos, les haré sentir mi poder y mi justicia a la que tanto han desafiado. 55. Os hablo de justicia, porque es llegado el tiempo en que mi hoz venga a segar la mies en sazón. Yo recogeré los frutos que haya dado el bien, el trigo dorado que haya dado el amor. Todo lo demás será exterminado. Los frutos del pecado y la mala yerba del egoísmo, del odio y del orgullo, caerán abatidos bajo el filo inexorable de la hoz de mi justicia. 56. Vengo a tiempo para segar; recordad que en aquel tiempo os dije que la mies no debe segarse antes de tiempo, sino que deben dejarse crecer el trigo y la cizaña juntos, llegar a su madurez y segar después. 57. ¿No es esto lo que estoy haciendo ahora? Ved como mis obras de hoy confirman mi enseñanza del Segundo Tiempo. 58. Os estoy hablando a través de la mente de un portavoz, cuyo entendimiento he iluminado y he puesto en sus labios palabras de sabiduría, para que el pueblo reciba este mensaje como sustento para su espíritu. 59. Os veo maravillados ante esta manifestación por lo que me apresuro a deciros, que siendo ésta admirable, no es todavía la última lección que he de daros, ni tampoco la expresión más elevada de mi comunicación con los hombres. Tomad esta manifestación tan sólo como una página del libro de la sabiduría espiritual que es promesa de las nuevas revelaciones que habré de daros. El Libro está delante de vuestra conciencia, es mi Sabiduría, y de ese libro se desprenden torrentes de luz que bañan vuestro ser. 60. No podréis levantaros a luchar con verdadera fortaleza, mientras no estéis convencidos del fondo y trascendencia de esta Obra; es por eso que en cada una de mis manifestaciones desbordo mis complacencias sobre vosotros para que haya convencimiento en mi pueblo de que avanza por un camino seguro. 61. Tomad con amor este libro en el que está escrita vuestra misión, mas no vayáis a dormir en este tiempo de luz, ¿Qué galardón podréis recibir el mañana si no tenéis méritos? No olvidéis que toda vuestra lucha tiene como finalidad la conquista de la luz, de la paz y de la perfección espiritual. Nadie ignora que para llegar a esa perfección os fue señalado el camino recto, el que os trazó la conciencia, desde que surgisteis a la vida; y para que no os desviaseis del sendero al encarnar en la Tierra, dejé impresa en ella mi huella. 62. Buscad esa huella en cualquier instante pasado o presente y pronto la encontraréis. 63. Siempre he venido a buscaros porque vuestro espíritu una vez encarnado se ha internado por diversos senderos, en los que la mayor parte de las veces se ha perdido. ¡Ah criaturas débiles que habéis caído por vuestra causa y después me habéis culpado diciendo que el camino de los hijos de Dios está lleno de tentaciones! Yo os digo que ahí donde creísteis ver muchos senderos, solo debisteis tomar uno: el que conduce a Mí; que donde mirasteis tentaciones, sólo eran frutos que había que tomar con conocimiento y respeto. ¿Podéis concebir que vuestro Padre haya creado algo que tuviera como fin el de tentaros a pecar? 64. Mañana, cuando la humanidad se liberte de su fardo de ignorancia y de materialismo, encontrará que aquello que consideró como un tropiezo, fue tan sólo un peldaño para que su espíritu ascendiera y tuviera experiencia; y lo que creyó que era un abismo, no era sino una prueba para fortalecerle; entonces descubrirá que lo que el hombre ha considerado como motivo de sus caídas y de sus errores, son los medios para ayudarle en su perfeccionamiento. Ante estas enseñanzas desaparecerán del corazón humano todas las supersticiones que ha creado en torno del mal. 65. ¡Cuánta fuerza y cuánta belleza descubrirá cuando abra sus ojos a la luz de esta vida! Todo lo que su ignorancia le hizo interpretar indebidamente, haciéndole caer en errores y culpando de ello a quien creó todos los seres, desaparecerán de la mente del hombre. 66. Mientras la humanidad no comprenda la verdadera ley espiritual o sintiéndose atraída hacia ese camino, caigan en fanatismo religioso, tendrá que encontrar su vida llena de tropiezos, de incertidumbre y de sombras. 67. ¿Cuándo penetraréis en el estudio de mi Doctrina, que es como un sol divino que ilumina al espíritu y no se oculta jamás? Según vosotros, esto es imposible, mas Yo os digo que pronto esta luz iluminará a todos los seres. 68. La voz de aquél a quien llamasteis Rabí de Galilea, es la misma que en estos instantes escucháis; y si en aquel tiempo os dije: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios, ahora me acerco para deciros que no sólo de ciencia o de conocimientos humanos debe sustentarse el hombre, sino de esencia divina, porque en él habita el espíritu que solo se alimenta de amor, de sabiduría y de paz. ¡Alimentaos y confortaos, oh discípulos míos, para que llevéis la verdadera vida en vosotros! 69. Se acercan tiempos de lucha y de amargura, y es menester que estéis preparados para que deis testimonio de mi Doctrina, con vuestra fe y firmeza en el cumplimiento de mis enseñanzas. 70. A veces mis discípulos incrédulos quisieran que les mostrara el cuerpo que llevé en el Segundo Tiempo, las manos taladradas y sangrantes, para creer que estoy de nuevo entre mi pueblo; y en su corazón me dicen: ¿Cómo vamos a dar testimonio de Ti, si no te hemos visto? Mas Yo os pregunto: ¿Conocéis mis palabras de aquel tiempo en que os anuncié volver? ¿Cuándo os anuncié que vendría en cuanto hombre? Necesitáis ver para creer, porque os habéis materializado; en cambio hay quienes sin saber las profecías, sienten mi presencia y comprenden la verdad; esos son los que llevan limpia la mente y el corazón. 71. El espíritu está dotado de una mirada superior a la humana, para que sea él quien descubra la verdad y mire en ella la faz de su Padre. ¿Cómo queréis descubrir con vuestros sentidos lo divino, si antes no lo ha presentido vuestro espíritu? No son estas palabras un reproche a vuestra escasa fe, ni os rechazo porque dudáis; por el contrario; son precisamente esas lámparas apagadas las que vengo buscando para encenderlas con el fuego de amor de mi Espíritu. 72. Hay quienes se estremecen de gozo al escuchar esta palabra, son los que sienten mi presencia. Mañana, cuando haya dejado de comunicarme en esta forma, los que al oírme no hayan podido comprenderme o hayan dudado, al espiritualizarse se lamentarán al recordar que estuvieron presentes ante mi manifestación y no creyeron. A ellos les bañaré con mi luz y escucharán interiormente mi voz que les dice: No temáis, buscadme en el fondo de vuestro corazón y ahí encontraréis muchas de mis palabras guardadas para el instante en que las necesitéis. 73. Venid a Mí pueblos y naciones del mundo. Venid hombres de todas las razas, mi Ley os espera en el reino de la paz, para que forméis un solo pueblo: el Pueblo de Dios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 94 1. Mi palabra se ha manifestado entre vosotros llena de amor como un bálsamo de consuelo, cuando habéis venido ante Mí llorando y con paternal consejo os he tenido que corregir. Cuando se acerque el día en que haga cesar esta palabra en los labios de mis portavoces, la sentiréis que viene de un juez, aunque ella será siempre la misma en su amor y en su ternura, pero tendrá tanta luz, que descubriréis hasta los más escondidos errores y las más ocultas manchas que llevéis. 2. De Mí nunca diréis que no os señalé Vuestras imperfecciones, o que en mi Doctrina os enseñé lecciones engañosas. Mañana, cuando descubráis vuestros errores y estiméis la grandeza de esta revelación, sabréis hacer justicia a vuestro Padre. 3. Aún no palpáis esta verdad, primero eran las tinieblas las que ponían una venda de oscuridad en vuestros ojos, después vino la luz de mi palabra, pero os habéis deslumbrado con ella; es menester que caminéis a tientas unos instantes para que os acostumbréis a esta luz y podáis mirar cuanto os rodea. Mientras tanto, tened cuidado con vuestros análisis, con vuestras palabras y con vuestras prácticas, porque no podríais aún dar pasos firmes en el camino, ni hablar con la verdad como debéis hacerlo. 4. La verdad es una y es eterna, sin embargo, mirad a los hombres pregonando diferentes verdades. ¡Cuánto se han hollado en la Tierra mis enseñanzas! 5. Desde que Cristo vino a hablaros de la verdad, cuántos han tratado de hablar de ella, mas Yo pregunto: ¿También me han imitado en el amor, en la mansedumbre y en la caridad? Sólo Yo sé quiénes han sido mis verdaderos discípulos y apóstoles a través de los tiempos. 6. Si mañana cuando los hombres al juzgar esta comunicación, llegan a dudar de su verdad por haber sido dada a través de entendimientos pecadores, Yo les haré comprender que no es el pecado el que me rechaza, por el contrario, él me ha aproximado más al que se ha extraviado del camino. 7. Otra prueba de mi poder que los hombres reconocerán, consistirá en que sólo Yo he podido hacer que las bocas de los pecadores hablen con pureza, que los labios blasfemos hablen de lecciones divinas, y que las mentes rudas transmitan enseñanzas y revelaciones llenas de sabiduría. 8. ¿Quiénes serán los que en este tiempo se levanten como verdaderos apóstoles de mi palabra? ¿Quiénes de vosotros haréis contemplar a vuestros hermanos la hermosura de mi enseñanza? 9. Son necesarias vuestras obras; es indispensable el testimonio de este pueblo que oyó mi palabra. 10. La Doctrina que os he enseñado, es como una inmensa antorcha en torno de la cual tendrán que reunirse los pueblos, los hombres que tienen hambre y sed de verdad y sed de justicia y también los espíritus errantes, los investigadores que se desvelan en busca de la luz. 11. Preparaos para que el tiempo en que caravanas de vuestros hermanos se levanten en busca del oasis de paz, pero hacedlo con humildad; atesorad en el espíritu las virtudes que os he traído en mi palabra. No busquéis la forma de impresionar a vuestros hermanos con vanidades o con enseñanzas superfluas, ellos vendrán huyendo precisamente de aquello. 12. No sólo los que escucharon mi palabra a través del entendimiento humano serán llamados hijos de este pueblo, todo el que abrace su cruz, todo el que ame esta Ley y propague esta semilla, será llamado labriego de mi campiña, apóstol de mi Obra e hijo de este pueblo, aun cuando no me haya oído a través de esta manifestación. 13. Nuevamente os digo que no busquéis formas exteriores para dar a conocer mi Obra, porque presentaríais muchos puntos vulnerables por donde seríais combatidos por las sectas y religiones. 14. Si buscáis mejoramiento moral, la limpidez en vuestra vida, la espiritualidad en vuestro culto, no habrá armas, ideas, ni doctrinas que puedan venceros. Construid con el espíritu y todo se conservará y sobrevivirá a las vicisitudes y a los combates, porque el espíritu es indestructible. Si construís sobre bases materiales, habréis hecho lo que el necio cuando levanta sobre arena un edificio, que al menor movimiento tendrá que venir por tierra. 15. Haced de vuestro corazón un depósito para que en él guardéis mis enseñanzas como el más preciado tesoro que haya alcanzado hasta este tiempo vuestro espíritu. 16. Vengo a hacerme presente ante vosotros en este tiempo de lucha espiritual, porque fuisteis enviados al mundo para hablar de la Ley. Ya fuisteis liberados, ya os alejasteis de lo superfluo, avanzad ahora en el sendero como los verdaderos labriegos amados de Jesús. 17. Os he enviado al mundo en este tiempo para que habléis de Mí y para que vuestro espíritu desborde su experiencia en los demás. 18. Si os revelado que sois Israel, es para que sepáis que ha mucho tiempo que en la Tierra venís siguiendo mi camino y también para que meditéis en vuestra responsabilidad. ¿No creéis que sea justo que a veces os reclame vuestra falta de fe, de ahínco o de caridad? 19. Un solo Dios os ha hablado desde el principio de los tiempos; un solo Dios quiero que reconozcáis y améis, además quiero que sólo me ofrezcáis un solo culto. 20. Son los hombres los que han forjado muchos dioses, cada uno lo siente, lo adora y lo imagina de diferente manera. Estoy apartando este pueblo de toda influencia religiosa para que aquí, en su soledad, en su retiro, me escuche y me comprenda, para que al final me rinda un culto digno de su Creador. Lo mismo hice en aquel tiempo cuando Israel hacía siglos que se encontraba cautivo bajo el yugo y el azote de los faraones de Egipto. Fue mi voluntad tomar a Moisés como enviado y arrancar de la esclavitud al pueblo destinado para recibir la Ley y la luz que alumbraría a la humanidad. Comparad los acontecimientos de aquel tiempo con los de ahora y comprenderéis la intención con la que el Maestro os ha hablado de estos hechos. 21. Vuestro espíritu me dice que también en esta época la humanidad ha sabido de esclavitud material, de penalidades y azotes, y que ha pasado por la esclavitud del espíritu. 22. Por ello vengo a vosotros nuevamente para deciros: Amaos como os enseñé en el Segundo Tiempo, para que vuestro camino sea llevadero. Llevad espiritualidad, orden, obediencia, fe y caridad, y os sentiréis fuertes en la lucha y seréis el ejemplo delante de todos los pueblos de la Tierra. 23. Muchos os preguntaran cuál es el camino que seguís y hacia dónde vais, y cuando miren vuestro paso humilde pero lleno de seguridad y de firmeza, os seguirán con el corazón pleno de confianza y de fe. 24. Hoy vuestro espíritu viene en busca de sustento, el corazón quiere paz, la mente tiene sed de luz y el Maestro os dice: en los primeros tiempos de vuestra evolución todo lo teníais, aun sin haber hecho méritos para lograrlo; en cambio, ahora todo lo tendréis que alcanzar con vuestras obras dentro de la Ley que os enseña a amaros los unos a los otros. 25. Nada os costó en aquellos tiempos tener salud, fuerza, paz, abundancia, por eso todo lo perdisteis fácilmente; ahora os digo, que cuando hayáis recuperado con esfuerzos, con luchas y sacrificios el desarrollo de aquellos dones que no supisteis estimar en todo su valor, ya no volveréis a perderlo, porque entonces aprovecharéis lo que tenéis y nunca olvidaréis lo que os costó alcanzarlo. ¿Tenéis una idea de cuánto tendrá que evolucionar esta humanidad para despertar de su largo sueño y levantarse con el ideal de recuperación y de evolución? Más vosotros iréis delante de ella, enseñándole el camino de su evolución espiritual. Ahora que estáis escuchando esta palabra y que ya formáis un pueblo, os digo que tengáis limpidez en vuestro espíritu y perseveréis en vuestra preparación para que podáis manifestar mi Obra con toda claridad. Yo quiero que desempeñéis con pureza la parte que os he confiado. Tranquilizaos, porque no todo lo vais a hacer, mi caridad os ayudará. 26. De muchos puntos de la Tierra surgirán hombres, grupos y multitudes hablando a la humanidad del nuevo tiempo, hablando de espiritualidad y trabajando por la liberación y la fraternidad de los hombres. Por ello os digo que lo demás, lo haré Yo. 27. Hay obras que solamente Yo podré llevar a cabo, una de ellas es salvar a esta humanidad de los abismos que ella misma ha creado; pero hay gozo infinito en el Padre, cuando se ve acompañado en sus divinas tareas y deberes por sus hijos tan amados, por ellos hago el llamado a las grandes multitudes, les expongo el fin de mi manifestación y luego elijo a los corazones de buena voluntad para prepararles como soldados y emisarios de mi causa divina. 28. Ya quisiera ver a este pueblo diseminado en ejércitos por caminos, pueblos y naciones, llevando la buena nueva y el testimonio de mi palabra, así como la luz de mis promesas. Si os unís verdaderamente, veréis brotar de vuestra mente grandes inspiraciones, que serán la llave que abrirán las puertas hoy cerradas a vuestro llamado. 29. En este tiempo he venido a deciros: ¿A tal grado ha llegado la influencia del mundo en vosotros, que habéis borrado toda huella de mis anteriores enseñanzas? Esta es la razón por la cual he venido. ¿Quién de los moradores de la Tierra, podría haceros comprender todo el caudal de experiencia y de luz que trae vuestro espíritu a pesar de que no lo manifiesta, porque las influencias del mundo se lo impiden? Nadie, sólo Yo puedo salvaros y revelaros los misterios del espíritu. 30. Entre la humanidad se encuentran seres que en otro tiempo cruzaron el desierto en pos de una promesa divina, que oyeron la voz del Señor sobre un monte; también descubro a otros que vivieron en el tiempo de Jesús, vieron sus obras y escucharon su palabra, que me siguieron al desierto y comieron de los panes y peces que di a comer a la multitud cuando ascendieron a la montaña para oír aquella voz, y a los que anduvieron entre las turbas gritando el día de mi crucifixión. Aquí mismo, entre las multitudes que vienen a oír el mismo concierto celestial que es ahora nuevo para ellos, descubro a aquellos espíritus. 31. Estos que lloran, éstos que se estremecen al oírme y reconocen la voz que les habla, son aquellos cuyo espíritu conserva aún el eco de mis palabras. 32. ¿Veis cómo muchos de los que llegan ante esta manifestación se quedan para siempre en el camino, consagrados a estas prácticas, sin que haya poder humano que les impida el venir a escuchar mi palabra? Son los que en otro tiempo contrajeron deudas de amor con su Dios y que no tuvieron ocasión de entregarse a Él, pero que así mismos se prometieron esperarme para seguirme y servirme hasta el fin. 33. Hoy vengo a recordarles los acontecimientos que ya han vivido. 34. En aquel tiempo, cuando mis discípulos supieron que pronto partiría Yo de entre ellos, me preguntaron: ¿Señor, cuándo te volveremos a ver? Les dije en qué tiempo volvería y qué señales daría de mi retorno. 35. Ahora les digo a los nuevos discípulos: éste es el tiempo anunciado, las señales se han cumplido sin faltar una. 36. Vosotros sabéis que esta comunicación por medio del entendimiento del hombre, también va a llegar a su fin y como aquellos, preguntáis: Señor, cuando tu palabra haya dejado de escucharse ¿No volveremos a tener la dicha de sentir tu manifestación en alguna forma? A lo que Yo os respondo: Después de este tiempo, vendrá el de vuestra espiritualidad, el de la comunicación directa con vuestro Señor, en la que me sentiréis eternamente presente. Cuando lleguéis a ese grado de elevación, nunca más diréis que el Padre va venir, o que se ha ido, porque ya habréis comprendido, que Yo siempre estoy en vosotros. Entonces recordaréis que os dije a través de Jesús: El Reino de Dios en vosotros está. 37. Llevad la buena nueva a las naciones; extended este mensaje por doquiera, mirad que muchos de los que esperándome están, creen que Yo he de aparecer en cuanto hombre en la Tierra, y eso nunca os lo dije, en cambio, os di a comprender que mi venida sería espiritual, que vendría sobre la nube. 38. Ya os he dicho que tocaré a las religiones y sectas para despertarlas de su letargo, ellas reconocerán la luz de este tiempo y alimentarán el ideal de espiritualidad; pero es menester que desempeñéis la parte que os estoy confiando, porque esta semilla tan sólo espera caer en la tierra para germinar y dar frutos de sabiduría, y progreso espiritual entre la humanidad. 39. El ejemplo de este pueblo humilde que conduce sus pasos sin ministros que lo guíen y que me rinde culto sin ceremonias ni símbolos, será un llamado que despierte a los que duermen su noche de siglos, y será un estímulo para la regeneración y depuración de muchos de mis hijos. 40. No tratéis de ignorar vuestra responsabilidad en esta Obra; no olvidéis que os he enviado a la Tierra como precursores y profetas del Tercer Tiempo. 41. De cierto os digo, que si en esta hora me presentase con el mismo cuerpo con el que me mirasteis en aquel tiempo, contemplaríais frescas mis heridas, y en mi rostro impresa aún la huella del sacrificio, pero ello sería un constante reproche para la humanidad y prefiero ocultaros mis heridas para mostraros tan sólo mi luz. ¿Por qué muchos desean contemplarme humanizado en la forma de Jesús? ¿No comprendéis que soy más que forma? Cierto es que en aquel tiempo lo mismo que en este, me he dejado contemplar en la forma de Jesús; mas esta gracia no ha sido para todos, no es menester que todos me miren así. Nuevamente os digo: Bienaventurados los que sin ver han creído. 42. Cuando los hombres hayan salido del materialismo de sus prácticas religiosas y en lugar de buscarme en imágenes que son obra humana, se espiritualicen, me concebirán tan grande y omnipotente, que no aceptarán el verme limitado y no desearán, ni siquiera espiritualmente, verme en la figura de Jesús. 43. Cuán delicada es la misión del vidente en este tiempo, no le bastar tener el don de la mirada espiritual si no tiene elevación. ¿Quién podrá guiarle si no es su conciencia, y quién podrá librarlo de una confusión, si no es la oración y la vigilia? 44. Siete grandes profetas tuvo Israel en el Primer Tiempo, ellos hablaron y escribieron sobre el futuro de la humanidad, sobre las pruebas que vendrían a los pueblos y también anunciaron las revelaciones divinas que el Señor haría a los hombres. No fueron grandes por haber hablado mucho sino por haberse elevado en busca de mi luz. 45. Lo mismo quiere ahora el Padre de los nuevos profetas, que ofrezcan a la humanidad un solo miraje, pero lleno de verdad, que es lo que he dicho a mis labriegos: ofrecedme como cosecha de vuestra siembra aunque sean tres granitos, pero que sean fecundos y no una fanega, en la que abunde la paja y el tamo. No olvidéis que son vuestras obras las que están preparando vuestro paso a la eternidad. 46. Ahora que mi espíritu Divino se comunica con vosotros, os envío un rayo de luz que toca la mente del portavoz y él os transmite mi luz hecha palabra. 47. He aquí al verbo entre vosotros, el mismo que os habló en el Segundo Tiempo. Es la misma Doctrina y la misma esencia, mas hoy no vengo revestido de cuerpo humano. Ayer mis pies tocaron el polvo del mundo, hoy tan sólo mi luz se manifiesta a vuestro espíritu. Preparad vuestro corazón, para que podáis sentirme y sustentaos con mi palabra, ya que en verdad sabéis que no sólo de pan vive el hombre. Os daré mi cuerpo y mi sangre, que representé en aquel tiempo con pan y vino, ahora en forma espiritual será mi palabra la que sustituya el pan que es mi cuerpo, y la esencia de mi palabra, será el vino que beberéis como mi sangre. 48. El espíritu del pueblo se estremece de gozo con mi presencia. También el Maestro se recrea con la presencia de los nuevos discípulos. Oíd al Maestro hablar a sus apóstoles del Segundo Tiempo. 49. “Juan amado: vos que reclinasteis vuestra sien sobre mi corazón, quisierais que todos los que me escuchan se hicieran dignos de reclinarse en Mí para sentir mi paz, para estar cerca de la fuente de la vida. Vuestra lucha no ha terminado, vuestro espíritu incansablemente ora y envía su luz entre la humanidad del Tercer Tiempo, a la cual profetizasteis muchas maravillas. En esta era estáis viendo, Juan amado, el cumplimiento de las manifestaciones que mirasteis en vuestras visiones y éxtasis y de las cuales no supisteis su significado, ni cuando habían de cumplirse. Velad por el mundo”. 50. “Judas Iscariote, apóstol mío: hoy la humildad es en vuestro espíritu, porque la expiación ha sido amarga, muy amarga; en cambio hoy se derrama benéficamente vuestra influencia sobre la humanidad. Invisiblemente os presentáis como consejero de hombres. Os he dado mi paz, discípulo, ¿Por qué no la sentís de lleno en vuestro espíritu? Mucho habéis llorado, a pesar de que nunca os he negado mi consuelo y mi perdón; es que estáis esperando que se salve el último de mis hijos para poder decirme: Señor, descended de vuestra cruz, ya estoy en paz, ya soy digno de recibir vuestro perdón”. 51. Mientras miráis que la humanidad se hunde cada día más en el pecado y con el blasfema, me traiciona y me crucifica, vuestro espíritu sufre tormentos que el mundo no podría imaginar y cada pecado que me ofenden lo sentís como si fueseis vos el que me está ofendiendo. 52. “Hijo, discípulo: tomad de mi mesa el pan y el vino que dejasteis aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé con vosotros, Yo os digo: comed y bebed, hoy os entrego lo que no recibisteis en aquella cena y que todos los demás recibieron. Aparto vuestra menesterosidad y vuestra miseria por la humildad que hoy tenéis, cual fruto de un grande arrepentimiento, tomad mi paz y hallad en ella mi cuerpo y mi sangre también”. 53. He aquí, pueblo, mis nuevas lecciones de amor, haced con vuestros hermanos lo que veis que hago con vosotros. ¿Qué vais a hacer en este tiempo con mi Obra? Delante de Mí contemplo un nuevo calvario y una cruz. Mi vía dolorosa no ha terminado, mi pasión no concluyó en el Gólgota, mis pasos van dejando aún su huella ensangrentada. 54. Pueblo mío, humanidad: venid por mi camino y vuestro sacrificio lo tornaré en vida eterna, vuestro dolor en alegría y cuando lleguéis a la cima del monte, veréis mi amor esperándoos. También el mundo me espera, tiene hambre y sed de mi amor, mas a todos llegaré, porque ésta ha sido mi promesa; cuando las naciones estén en paz y el pecado haya sido exterminado y los hombres se amen como hermanos, os mostraré la espada con que os vencí: el amor. 55. ¡Cuán humilde es esta manifestación para quien la ve con los ojos de la materia! más ¡Cuán sentida y grande para el que la contempla con el corazón y con el espíritu! 56. Así como ahora estáis a mí alrededor, así me encontraba en el Segundo Tiempo aquella última noche. El sol se hallaba en el ocaso, cuando Jesús conversaba con sus apóstoles en aquella estancia por última vez. Eran las palabras de un Padre en agonía a sus hijos muy amados. Había tristeza en Jesús y también en los discípulos que ignoraban todavía lo que unas horas más tarde esperaba a Aquél que había venido a doctrinarles y les había amado tanto. Su Señor iba a partir, mas no sabían aún cómo. Pedro lloraba estrechando el cáliz contra su corazón. Juan humedecía con sus lágrimas el pecho del Maestro. Mateo y Bartolomé se hallaban extasiados ante mi enseñanza. Felipe y Tomás ocultaban su amargura mientras cenaban conmigo. Santiago el menor y el Mayor, Tadeo, Andrés y Simón, estaban mudos de dolor, sin embargo era mucho lo que me hablaban con el corazón. Judas Iscariote también llevaba dolor en su corazón, angustia y remordimiento, mas ya no podía retroceder porque la tiniebla lo había poseído. 57. Se acercaba el martirio de la cruz, desde la cual Jesús dejaría a su Madre, como a una alondra que daría calor a aquellos pequeños, mientras la luz del Espíritu Santo descendía a iluminar a aquellos hombres. Pronto se sentirían fuertes después de los instantes de flaqueza, para diseminarse por el mundo predicando la buena nueva y anunciando el reino de los Cielos a los pueblos gentiles e idólatras. 58. Cuando Jesús terminó de decir sus últimas palabras y recomendaciones, aquellos discípulos se encontraban bañados en llanto, más uno de ellos ya no estaba, su espíritu no pudo recibir tanto amor ni contemplar tanta luz y se apartó porque aquella palabra le quemaba su corazón. 59. Pueblo de este tiempo, nuevos discípulos: Yo permití en mi apostolado del Segundo Tiempo la traición de un discípulo para daros en ella una gran lección. No os convirtáis en jueces de aquel a quien Yo he juzgado y perdonado con amor, tomadle más bien como un libro abierto y como un símbolo. ¿Cuántos de los que le estáis juzgando ahora, llevaréis un Judas en vuestro corazón? 60. En estos instantes en que os hablo y recuerdo aquellos sucesos, también el astro rey se está ocultando, es el mismo sol que alumbró a aquella humanidad. Mas ahora, mientras os hablo así, sube hasta la altura de los cielos el clamor de los pueblos y el estruendo de vuestras guerras. 61. ¡Cuánta miseria contemplo en vuestro mundo y cuánta tristeza hay en mi Espíritu! 62. Benditos sean los que con dolor en el corazón recuerden el día en que Jesús estuvo en el cadalso, del cual salió seguido por las turbas hacia el calvario. 63. Hoy mi Espíritu se siente entre vosotros en una nueva cárcel, pero es de amor, la de vuestro corazón, en el cual quisieseis aprisionarme porque me empezáis a amar. También veo la nueva cruz donde vais a elevarme mas no es aquella donde me hicisteis morir; hoy es la de vuestra espiritualidad, que busca mis brazos abiertos y que anhela el torrente de mi sangre divina que es vida. No me acusáis ahora, por el contrario sois mis defensores, porque ya sabéis de mi inocencia. 64. No puedo decir de todos lo mismo, porque los hombres han acumulado tantas imperfecciones y tantos pecados en el mundo, que también son para Mí como una nueva cruz de dolor que me han preparado para este tiempo. 65. Todos fuisteis rescatados por mi ejemplo y no podréis morir; sin embargo, es menester que venga a rescataros de las tinieblas que os envuelven y que no os dejan conocer la verdadera vida. 66. ¡Cuántos sentimientos encontrados agitan vuestro corazón al escuchar mi palabra, pueblo amado! Ese acento doloroso con el que os hablo de aquellas horas de amargura, conmueve más a los que han llorado mucho, porque esta vida es calle de amargura y es calvario. 67. En aquel tiempo me juzgaron tres jueces: Anás, Pilatos y Herodes, y el pueblo cumplió en Mí la sentencia. Ahora os digo que son muchos mis jueces y mayor número los que me harán sentir el dolor en este tiempo; pero cuando más abominen los hombres de mi Ley y mi Doctrina, cuando sea más perseguido y negado, surgirá la voz de los hombres de fe, porque no sucederá lo que en el Segundo Tiempo, ahora no estaré solo. 68. El ciego a quién Jesús devolvió la vista, gritará a voz en cuello que ha visto la luz; los muertos resucitarán y darán testimonio de mi verdad. El sensible corazón de la mujer me será fiel y los hombres de espíritu fuerte serán los nuevos cirineos. 69. María no estará ausente, ni será ajena a ninguno de mis pasos, y su Espíritu celestial me seguirá por doquiera, porque Cristo y María antes de haber venido a la Tierra, han sido uno con el Padre. 70. Humanidad, humanidad, hoy no podría decir como en aquel tiempo: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, porque no hay uno que no haya bebido la sangre del Cordero, aquella que es luz, verdad y vida. 71. Un instante bastó a Dimas para salvarse, y ése fue el último de su vida; él me habló desde su cruz, y a pesar de ver que Jesús, el que se decía hijo de Dios, estaba en agonía, sintió que era el Mesías, el Salvador y a Él se entregó con todo el arrepentimiento de su corazón y con toda la humildad de su espíritu, por eso le prometí el Paraíso para ese mismo día. 72. Yo os digo que todo aquel que inconscientemente vaya pecando, pero que al final de su vida me hable con su corazón lleno de humildad y de fe, le haré sentir la ternura de mi caridad, que lo elevará de las miserias de la Tierra, para hacerle conocer los deleites de una vida noble y elevada. 73. Os dejé a María a los pies de la cruz, sobre el monte que recogió mi sangre y las lágrimas de la Madre. Ahí quedó ella esperando a sus hijos, porque será ella quien aparte de sus hombros la cruz y les señale el camino de la gloria. 74. Sed tengo, dije a aquella turba que no entendía mis palabras y que gozaba con mi agonía. ¿Qué podré deciros ahora, cuando veo que no es una turba, sino que es el mundo entero el que hiere mi Espíritu sin darse cuenta de mi dolor? 75. Mi sed es infinita, incomprensible, y sólo vuestro amor podrá apagarla; ¿Por qué en vez de amor me ofrecéis un culto exterior? ¿No sabéis que al pediros agua, me estáis ofreciendo hiel y vinagre? 76. A pesar de ser tan amargo mi cáliz en este tiempo, tan cruenta mi cruz y tan grande mi soledad, no me oiréis exclamar: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Porque aquella prueba que Jesús os dio demostrándoos que su dolor era humano y real, hoy no os la daré porque vengo en Espíritu. 77. Cristo es el Maestro y Él os dio lecciones hasta el último instante. Cuando ese momento llegó y vio su obra concluida, la ofreció humildemente a su Padre, diciéndole: “Todo está consumado”. 78. Si Jesús que era el Camino, la Verdad y la Vida, terminó su misión con aquella oración de siete palabras, diciendo al final a su Padre: “En tus manos encomiendo mi Espíritu”, pensad si vosotros que sois los párvulos y los discípulos de aquel Maestro, podréis dejar esta vida sin ofrecérsela al Padre como un atributo de obediencia y de humildad, y podréis cerrar vuestros ojos a este mundo sin pedir al Señor su protección, ya que tendréis que abrirlos en otras regiones. 79. Toda la vida de Jesús fue una ofrenda de amor al Padre. Las horas que duró su agonía en la cruz fueron una oración de amor, de intercesión y de perdón. 80. Ese es el camino que os vine a señalar, humanidad. Vivid imitando a vuestro Maestro y os prometo llevaros a mi seno, que es el origen de toda felicidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 95 1. ¿Qué podréis pedir al que os ha creado que Él no os conceda, siempre que lo que pidáis sea para bien de vuestro cuerpo o de vuestro espíritu? Mas debéis aprender a ser conformes con mi voluntad. Estáis en un tiempo de restitución en el cual no debéis ser inconformes con vuestras pruebas. 2. Amad, que vuestro amor os ayudará a restituir. Destruid con vuestra caridad todo egoísmo. 3. La tierra que pisáis es pasajera, vuestro viaje aquí es corto, después penetraréis en la vida eterna. Sin embargo, Yo quiero que desde este valle de lágrimas conozcáis el camino trazado en los preceptos de mi Ley. 4. No debilitéis en la fe, ni en la esperanza; tened siempre presente que el fin de esta jornada llegará; no olvidéis que en Mí habéis tenido vuestro principio y que el fin lo tendréis también en Mí, y ese fin es la eternidad porque no existe la muerte del espíritu. 5. Tened como ideal la eternidad y no desfallezcáis en las vicisitudes ¿Acaso sabéis si ésta sea vuestra última encarnación en la Tierra? ¿Quién podrá deciros que en ese cuerpo que hoy tenéis estáis saldando todas vuestras deudas contraídas con mi justicia? Por eso os digo: aprovechad el tiempo, pero no vayáis de prisa. Si con fe y conformidad aceptáis vuestros sufrimientos y con paciencia apuráis el cáliz, en verdad os digo: vuestros méritos no serán estériles. 6. Haced que el espíritu camine siempre adelante para que no dejéis nunca de perfeccionaros. 7. Yo soy quien pone las pruebas en vuestro paso para detener a vuestro espíritu, cuando se aparta del camino de mi Ley para vivir sujeto tan sólo a su libre albedrío. Examinad el fondo de las pruebas, Yo os lo permito, para que comprobéis que cada una de ellas es como un cincel que va puliendo vuestro corazón. Esa es una de las razones por la cual el dolor os acerca a Mí. 8. Más el hombre ha buscado siempre los placeres, ha ido tras el poder y la grandeza para enseñorearse en la Tierra y ser rey de sus propios hermanos. Si Yo os he creado con el mismo amor a todos, ¿Por qué ha habido siempre quienes pretenden ser superiores? ¿Por qué ha habido quienes conduzcan a la humanidad bajo la humillación y el látigo? ¿Por qué hay quien repudia al humilde y no se conmueve su corazón por llevar el dolor a sus semejantes? Porque esos son espíritus que no me han reconocido aún como al Padre que ama a todas sus criaturas y como el único dueño de todas las existencias. He ahí porque existen hombres que usurpan y desconocen los derechos sagrados del hombre. Ellos me sirven de instrumento para mi justicia y, creyendo ser señores y reyes, sólo son siervos. Perdonadles. 9. Este es el Tercer Tiempo en el cual he venido a enseñaros la lección que deberá unir a la humanidad espiritualmente; porque es mi voluntad que no sean ya un obstáculo para su unificación los idiomas, las razas, las distintas ideologías. La esencia con que formé un espíritu, es la misma que todos poseen y las substancias que componen la sangre que corre por las venas de los hombres, son las mismas en todos. Por lo tanto todos son iguales y dignos de Mí y por todos he venido nuevamente. 10. He venido porque he contemplado pobre de virtudes a vuestro espíritu y lo he venido a enriquecer. Mas no me pidáis las riquezas de la Tierra, porque ellas os las heredé desde un principio, pedidme y buscad la purificación del espíritu que no poseéis aún. Ved que mi Ley todavía está sin cumplimiento. 11. Han pasado los siglos y las eras y la humanidad no tiene un verdadero despertar a la vida de la luz y de la verdad, por eso cada vez que dejáis una envoltura tornáis al valle espiritual desnudos y menesterosos, hambrientos y sedientos. No surge todavía del corazón del hombre, una fe y una voluntad tan grande que los haga estar dispuestos a seguirme por el camino marcado por vuestro Padre con huellas de sangre y amor. 12. Y ahí tenéis el dolor en toda su fuerza, agobiando a la humanidad, haciéndole reconocer que está fuera del camino, invitándola a buscar al Padre, como hizo el hijo pródigo en mi divina parábola. ¿Qué importa que lleguéis ante mi puerta desnudos o harapientos, llorosos y avergonzados, si lo que Yo quiero es que me busquéis, que llaméis a mi puerta, que os acordéis de Mí? Mis brazos amorosos se abrirán entonces llenos de perdón y caridad para estrecharos, para devolveros la heredad perdida y malgastada, para sentaros a mi mesa a saborear el manjar y el fruto de la vida eterna. 13. Dejad que mi amor penetre en vuestro corazón y que él os consuele y os sane, dejad que os salve nuevamente; dejad que os liberte, rompiendo las cadenas que os atan a las pasiones, a la miseria y a la ignorancia. Quiero que sea el Reino de los Cielos el que venga al corazón de los hombres y que no sean vuestras pasiones las que establezcan su reino en este mundo. 14. Discípulos: comprended que Yo os envié al mundo para que amaseis a vuestros hermanos, derramando vuestra caridad, orando por ellos, viviendo para ellos; pero no esperéis que os devuelvan amor por amor, antes bien fortaleceos para resistir la dureza del corazón humano, las ingratitudes, el egoísmo. Preparaos para la calumnia y la traición, pero no os amedrentéis por ello y de antemano perdonadlos con todo vuestro corazón. 15. Cuando os sintáis solos, cuando necesitéis amor, cuando no haya en la Tierra una voz amiga que os consuele ni alguien que comparta su pan con vosotros, buscadme; buscad a Aquél que ama aunque no sea amado, Aquél que en verdad perdona, sana y consuela a todos los pecadores. 16. No todos serán ingratos e insensibles a vuestro paso, a veces seréis estimulados por la comprensión, la caridad y la bondad de vuestros hermanos. 17. Quiero que en vuestra humildad seáis conformes y en vuestra pobreza encontréis mis bendiciones. Mientras el mundo camina menesteroso de mi paz, tropezando y cayendo en medio de su ciencia y su falso esplendor, vosotros los pobres poseéis el tesoro de la paz. ¿Por qué no extendéis esta paz sobre la humanidad con vuestras oraciones, obras y palabras como un manto de amor y caridad? 18. Todos poseéis los dones del espíritu, que están comenzando su desarrollo en este Tercer Tiempo por la evolución que han alcanzado los espíritus. La intuición, la videncia, la revelación, la profecía, la inspiración, se están manifestando en forma clara entre la humanidad y es ello el anuncio de un nuevo tiempo, es la luz del Libro de los Siete Sellos, abierto en este tiempo en su Sexto capítulo. Mas vosotros que sabéis porqué son estas manifestaciones y el tiempo en que vivís, encauzad vuestros dones por el camino del amor; estad siempre preparados para ofrecer vuestra caridad y estaréis en armonía con mi Ley y serviréis de ejemplo a vuestros hermanos. Entonces seréis mis discípulos y como tales seréis reconocidos. 19. Si sabéis tomar mi Obra con verdadera caridad y amor, ella será en vuestra vida como una barquilla salvadora, os acogerá como una madre cuando vayáis perdidos llorando por los caminos de la vida. 20. Me pedís que mi palabra no cese de escucharse, me pedís que el tiempo de esta manifestación entre vosotros se alargue, mas os digo: mis leyes son inmutables, mi voluntad irrevocable. Nada podrá hacer el hombre para variar mi determinación. Ni lágrimas ni promesas harán que Yo prolongue este tiempo. Dicho y escrito está que en el año de 1950 mi palabra dejará de escucharse. ¿Quiénes estarán conmigo entonces? No sabéis lo que Yo prepare tres años antes de mi partida, mas vosotros debéis estar alerta. 21. En el Reino del Padre existe un ser lleno de gracia, de dulce ternura y calor. Es María, vuestra Madre, Ella es siempre con vosotros, aprended a recibirla dignamente en vuestro corazón. Sentid su amorosa caricia, comprended que para Ella seréis siempre sus hijos. María os ayudará a llegar a Mí, a vosotros que estáis enfermos del cuerpo y del espíritu, Yo no os desecharé por vuestra pobreza. Oíd mi palabra porque ella será como bálsamo en vuestras heridas. 22. ¡Cuántos de vosotros os sorprendéis de encontraros en estos instantes escuchándome con lágrimas de amor, de gozo, de arrepentimiento en vuestros ojos, cuando apenas hace unas horas todavía estabais entregados a las pasiones del mundo! 23. Os entrego mis lecciones para que las estudiéis con interés y mañana podáis practicarlas con amor. 24. Ha tiempo que os vengo dando mi enseñanza y no encuentro entre tantos párvulos a los discípulos que mañana sean los maestros, mas Yo os seguiré entregando mi lección hasta despertar en vuestro espíritu el ansia de evolución. 25. He venido a escoger a los torpes para las ciencias de la Tierra, porque ellos no los son para las enseñanzas del espíritu. He escogido al pobre, porque con un átomo de mi gracia que le dé, se siente enaltecido y honrado, no así el rico que por mucho que le conceda jamás queda conforme. Mas al pobre que ha sido engalanado con el conocimiento de los dones que posee, le enseño a que no reserve su tesoro para sí, sino que comparta de él con sus hermanos. El espíritu que goza al saber que lleva estos dones, es porque se ha dado cuenta del valor que ellos tienen. 26. Quien lucha por conservarse firme en el camino, es porque recuerda todo lo que ha tenido que sufrir para alcanzar lo que hoy posee. Comprended que quien se aleja del camino, no es tan ingrato con su Señor, como lo es consigo mismo. 27. ¿No sabéis que el que camina en contra de mi Ley, a sí mismo se despoja de sus virtudes y de sus dones? 28. Precisamente en este tiempo vengo devolviendo a la humanidad toda su herencia que había dilapidado; no quedará uno solo sin la luz de mi Espíritu Divino; antes de 1950, que como os he anunciado será el año de mi partida, ninguno se sentirá menesteroso, débil, ni ignorante. 29. Las plantas parásitas florecerán y fructificarán porque soy el poder y para Mí siempre será tiempo de salvar a vuestro espíritu, más para vosotros cada tiempo que pase y cada pasó que descendáis, tendrá que hacer más doloroso vuestro retorno al camino. 30. He venido a apartaros de las grandes perversidades, para que en un sendero de paz pudieseis escucharme, meditar y analizar la lección que os entrego. 31. Aprended que la sed del espíritu, sólo la calma el agua pura y cristalina, para que nunca toméis aguas turbias y contaminadas. 32. Si en el mundo habéis tenido siempre quien os sirva y habéis sabido de honores, en este camino, no tendréis siervos, ni vanagloria; seréis mis siervos sirviendo a vuestros hermanos. 33. Os dejé llegar a la cumbre que anhelabais y cuando en ella estuvisteis, oísteis la voz del Señor que os decía: Ya disteis mucho tiempo vuestro tributo al César, ahora dadme lo que es mío; ya gozasteis mucho con las satisfacciones del mundo y ya es tiempo de que preparéis vuestro viaje a la eternidad, porque nadie sabe si ha de volver o no a este mundo. 34. Yo os digo: benditos seáis por haber ensalzado el nombre de María, quien llena de amor os ha preparado para recibir mi lección y me mostráis vuestro regocijo y ahínco por seguir adelante. Mi anhelo es contemplaros a salvo, y hay dolor en mi Espíritu porque son pocos los que me siguen y muchos los que no han oído mi palabra, y su espíritu permanece aún indiferente y sordo a mis inspiraciones. 35. Yo doy vida y alimento a todos los seres y velo por su bienestar, mientras que vosotros no habéis aún comprendido que vuestro destino es amar y servir. Por eso os he hablado en muchas formas y mis lecciones se repetirán hasta que convencidos de vuestros errores obedezcáis las leyes que os han sido dadas desde el principio de los tiempos. 36. Os doy una oportunidad más para que hagáis obras de misericordia, para que multipliquéis vuestra cosecha y la almacenéis en mi granero en donde no se pierden sino que aumentan vuestros méritos. Presentadme a los que hayáis convertido de mala a buena semilla, a los tristes que hayáis consolado, a los que hayáis hecho salir de las tinieblas del vicio para ponerlos en lugar seguro. Eso es lo que os pido. No olvidéis vuestros deberes espirituales para con los que aún se encuentran materializados; recordad que os he dicho que no debéis preocuparos por el día de mañana, todo está previsto y concedido por Mí, sólo debéis confiar en vuestro trabajo que siempre será bendecido por el Padre. No os quiero sólo espirituales, os he dado dos leyes a las que debéis de atender, la una rige al espíritu y os inspira sentimientos y pensamientos elevados; la otra os mantiene en armonía con la Naturaleza material y ambas os identifican conmigo en su armonía perfecta. 37. Unificaos en un solo pensamiento y confiad en Mí; Yo os he amado desde antes de enviaros al mundo y doquiera que os habéis encontrado, os he protegido. He sido incansable en mi afán de prepararos. ¿Quiénes serán los que se ocupen de mi Obra y vean el principio de la restitución de este mundo? En verdad os digo: serán los hijos de vuestros hijos los que hablarán de lo que vosotros habéis visto y oído de Mí; mas si vosotros lográis una gran preparación y alcanzáis grandes mirajes que señalen el futuro para la humanidad, cuán dichosos seréis, porque podréis manifestar cuán grandes son los dones que os concede el amor de Dios. 38. Cuando todos mis hijos sepan que me he manifestado una vez más, cuando mi palabra sea analizada y se dé cumplimiento a mis mandatos, la luz del Sexto Sello estará iluminando a toda criatura y todos estaréis despiertos. En ese tiempo cesará la confusión y la maldad, terminarán las guerras, y la vida del hombre estará envuelta en mi amor y en mi gracia. En los corazones latirá tan sólo el amor, la misericordia y el perdón. La intuición será un don de todos y la conciencia hablará con toda claridad y su voz será escuchada y obedecida. 39. Confiad en Mí, para que podáis hacer obras espirituales, porque si no tenéis fe, no podréis sanar y os sentiréis pequeños y menesterosos teniendo mi potestad, mas también os digo: cuando vayáis a socorrer a vuestros hermanos, no los humilléis, no erijáis tronos ni busquéis vasallos, sed humildes, amadlos y trabajad con abnegación entre la porción que os corresponde. Lo que hicierais con vuestros hermanos lo habréis hecho con vosotros mismos. Pensad cómo seréis juzgados si hacéis obras opuestas a mi Ley diciendo que sois mis discípulos. 40. Yo recibo vuestra cosecha en este mundo, en el que habéis luchado y sufrido por mi causa. Un corazón me dice: mi siembra es pequeña; pero voy a aumentarla porque me conmueve tu amor y tu paciencia divina. 41. De vuestra elevación espiritual depende vuestra tranquilidad, Yo tengo más que daros, que vosotros que pedirme. Cuando os entreguéis al trabajo espiritual, hacedlo con todas las fuerzas de vuestro ser, y cuando vayáis al mundo a labrar el pan del cuerpo, trabajad con amor para que deis cumplimiento a las leyes que os rigen. 42. Si habéis sido buenos hijos y después buenos padres, no temáis ser ante Mí. Si os habéis visto desobedecidos y no podéis corregir al hijo que ha faltado y lleváis por esta causa una herida profunda en vuestro corazón; recordad que Yo he recibido mil y mil veces la ingratitud y el desconocimiento de mis hijos, y entonces imitadme. Sólo Yo juzgo las obras de todos los seres. Los padres me responderán de sus hijos, y éstos, de sus padres. Os he inspirado la virtud para que seáis los cimientos de un mundo sano y fuerte para que cuando os pregunte por los seres que envíe al seno de vuestro hogar, los presentéis como fragantes rosas y lirios en el jardín que habéis cultivado. 43. Mi palabra viene a dar la paz al que la necesita, pero no todos la han sabido recibir; muchos no se conmueven con mi lucha ni sienten mi dolor, por su falta de amor. 44. Anhelo ver en vosotros la firmeza de vuestra fe, porque llegará un tiempo de persecución en que seréis interrogados y juzgados; si estáis preparados, Yo hablaré por vosotros y me manifestaré en vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. 45. Sed misericordiosos y alcanzaréis misericordia de vuestros hermanos. Obedeced mis inspiraciones y rechazad peligros y tentaciones. Los que hoy me rodean no son justos, pero están en camino de serlo y de alcanzar la salvación. 46. Todo lo que me pidáis con humildad y buen propósito os lo concederé. Todo lo que solicitéis en bien de vuestra evolución en nombre de María, os será concedido. Pedid por todos, porque sois ante Mí un solo hijo a quien amo y a quien he venido a salvar. 47. Habéis venido a morar en la Tierra por mi voluntad, por eso he venido a comunicarme con vosotros. Quise escoger corazones duros para daros pruebas del poder de mi palabra al obtener su regeneración. El cincel de mi amor les ha pulido, mi bondad les doblegó. 48. Los espíritus han oído mi voz a través de su conciencia y han hecho que el hombre reconozca sus faltas; los corazones se han confesado de espíritu a Espíritu con el Padre y han descubierto delante de Él muchas faltas desconocidas para ellos mismos. 49. Cuántos en el silencio de su corazón al estarme escuchando me dicen: Padre, tu mirada está penetrando en mi interior ¿Qué puedo ocultarte? Muchos lloran al conocer el dolor que han causado a sus hermanos, a quienes hicieron volver al Más Allá antes del tiempo fijado para ello. 50. Se regocija mi Espíritu al veros venir en multitudes, pueblo, y os digo: venid, venid, no es tarde para que lleguéis a mis tierras y os convirtáis en labriegos, ni tampoco para que forméis propósito de enmienda. Cuando hayáis sentido el calor del aprisco y recobrado vuestras fuerzas, no seáis ingratos al Pastor que os rescató, porque no sabéis a qué precio conseguiríais que El volviese a buscaros. 51. ¿Qué buscáis en los caminos inciertos, si de ellos venís? ¿Para que ir en busca de nuevas encrucijadas, cuando aún recordáis vuestro dolor en las engañosas veredas del mundo? Id a los caminos, si, volved a ellos, os dice el Maestro, pero hacedlo cuando os sintáis fuertes y que vuestro progreso sea para dar la mano al caído o para que busquéis al extraviado. Es necesario que tengáis un conocimiento completo del lugar de donde habéis venido para que comprendáis las bellezas del camino en que os encontráis. 52. Si os faltare el conocimiento de estas enseñanzas, por no haber dado suficiente atención a mis lecciones o por escasa meditación, vuestro paso por el sendero del bien será falso y un leve tropiezo os hará desviaros. 53. Velad y orad, oíd y meditad, y tendréis fuerzas para llevar a la práctica mis divinas lecciones. 54. Vais aprendiendo a pedir, a saber amar y a sufrir también. Este es un mundo de dolores, donde tenéis que aprender a respetar mi voluntad. El amor que profeséis a vuestro Padre os ayudará a sufrir las pruebas con paciencia y conformidad. 55. He querido que desde este mundo conozcáis el sendero que conduce a mi Reino, por medio de la práctica de los preceptos de mi Ley. Terminad de cumplir vuestra misión en la Tierra, no desaprovechéis esta ocasión. ¿Quién puede asegurar que el Padre os conceda una nueva reencarnación, en la cual podáis reparar vuestros errores y reponer el tiempo perdido? En mi palabra os he dicho: Sed diligentes, mas no vayáis de prisa. Cumplid con lo espiritual y con lo humano. Fundid todas vuestras potencias y sentidos en una sola voluntad. 56. El dolor apurado con paciencia, no es estéril, porque acrecienta la fe, eleva y purifica, nunca será un obstáculo sino aliciente en el camino de evolución y restitución. 57. Sed humildes de espíritu y entonces tendréis verdadera caridad para vuestros hermanos, entonces seréis fuertes para resistir las tentaciones del mundo. ¿Por qué unos sueñan con los deleites de la Tierra, otros van en pos de los caudales y otros se hacen grandes para humillar a los pequeños? Porque son débiles para perseverar en el bien y sucumben ante la tentación. 58. He venido a comunicarme en este punto de la Tierra, y dejaré mi palabra como un don para todos los hombres, este don apartará la pobreza espiritual de la humanidad. 59. Vengo a llenaros de valor para que rompáis las cadenas que os atan y quedéis libres para seguirme. La tentación ha hecho su reinado en la Tierra y ha esclavizado a los hombres, mas a ellos les será dada potestad para vencer al pecado, al vicio, a la carne. Los que me vais siguiendo, practicad la caridad en todas las formas, así habréis amado, mas no esperéis gratitud de la humanidad. No recibiréis amor por amor, el mundo no sabrá consolaros y a veces os traicionará, mas no temáis; cuando tengáis necesidad de consuelo, de amor, de paz, de bálsamo, buscad a Aquél que con su palabra y su sangre os dio pruebas de su amor, y en esos trances. ¿Qué podéis pedirme, que Yo no pueda concederos? 60. De la paz absoluta y perfecta que vuestro espíritu llegará a gozar en el Más Allá, vengo a daros una parte, pero este mundo está menesteroso de esa paz, carece de fe, va caminando entre tinieblas y cayendo en profundos abismos, en verdad no sabe a dónde va, porque no hay una mano que le guíe. 61. Para eso estoy preparando hombres que entreguen mi palabra por sus labios, para que ella lleve luz a los entendimientos y paz a los pueblos de la Tierra. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 96 1. Sustentaos con mi palabra que es el pan del espíritu. Mas para que este pan llegue verdaderamente a vuestro corazón, es preciso que os despojéis, aunque sea por unos instantes, de cuanto os ata a este mundo. Nadie ignora la forma de elevarse a Mí y sin embargo muchas veces os veo llorar creyéndoos indignos, sin saber que ese llanto os purifica y os prepara para llegar a Mí. 2. En mi palabra encontraréis vida eterna para vuestro espíritu; analizadla y encontraréis en ella esencia divina, amor y fortaleza que estoy derramando sobre el Universo. 3. Párvulos y discípulos: mirad cuan cerca de vosotros me encuentro; y si sabéis esto ¿Por qué hay ocasiones en que me llamáis con desesperación creyendo que no os escucho? A vuestra incomprensión se debe que tenga que repetiros mis lecciones. 4. Quiero que desde ahora logréis la espiritualidad necesaria para sentir mi presencia, y cuando ya no me escuchéis por este conducto y encontréis estos recintos donde ahora os reunís, aparentemente vacíos y desolados, os baste la oración en silencio, la elevación de vuestro espíritu, para que sintáis mi presencia y seáis llenos de mi Espíritu. 5. Bienaventurados los que aprenden a elevarse a Mí, porque de lo infinito recibirán la inspiración que les guiará por el camino trazado por mis enseñanzas. Con cuanto regocijo se abrirán los labios de los inspirados para dar a sus hermanos testimonio de mi presencia. 6. Cuando haya dejado de vibrar mi palabra por el entendimiento humano, la voz de los elementos desencadenados hablará a los hombres testificando el acontecimiento que ésta manifestación divina significó. 7. También cuando mi rayo estaba próximo a descender al entendimiento humano, la Naturaleza se conmovió y los elementos desatados estremecieron a los hombres, despertaron a los pueblos y asombraron a los científicos. 8. No vayáis a olvidar mis advertencias, para que en los días de vuestra preparación no os intimidéis ante las pruebas a que será sometida la humanidad. Vuestra misión es orar, meditar y practicar la caridad, únicos méritos por los que este pueblo se salvará de las tempestades y por sus obras de amor recibirán consuelo los demás pueblos. 9. Mi palabra siendo arrulladora para vuestro espíritu, no os aletarga, por el contrario, os despierta a una vida superior. Acercaos a Mí por la senda del pensamiento, no dejéis que la carne os lleve a alimentaros de satisfacciones o deleites materiales, y habréis dado un paso firme hacia la espiritualidad. 10. He hablado mucho en el desierto de vuestro corazón, sin que mi voz encuentre eco en el espíritu de mi pueblo. Ahora que os hablo a través de estos portavoces, prestad atención a la palabra que sus labios vierten, si me creéis y queréis alcanzar la paz. 11. Nadie se extrañe de que Yo le busque cuando se extravía ni que siga sus pasos por los senderos del mundo, porque me pertenecéis, sois obra de mi inspiración de Padre. ¿No habéis imaginado lo hermoso que será cuando los hijos busquen y amen a su Padre en la misma forma en que El los ama? ¡Qué diferente será entonces vuestra vida y qué próximo me sentiréis en vuestro corazón! 12. Mi palabra siempre ha sido dulce, inmutable en el perdón y en la caridad que os he manifestado. Sé que habréis de levantaros con un firme propósito de regeneración, y que me devolveréis cuanto os confié, con la pureza con que lo recibisteis. Por eso os hago oír mi verbo y os doy incontables muestras de mi amor por vosotros. 13. Al tiempo de justicia en que vivís, viene aparejado el dolor que marca el principio de vuestra depuración. 14. Recordad que os he profetizado una guerra de religiones y que os he anunciado una lucha de doctrinas, en verdad os digo que la batalla ha comenzado ya, ¿Quiénes verán su fin? Nadie lo sabe, mas Yo os digo que no triunfará el hombre, en esa lucha triunfará la verdad. Quiero que os preparéis como buenos soldados a fin de que sepáis defender esta causa. 15. Hoy venís a buscar alimento para vuestro espíritu y tratáis de que la materia se someta y renuncie a vanas satisfacciones. Venís como buenos y atentos discípulos, para lo cual aquietáis vuestros sentidos y dejáis que el espíritu se eleve a Mí en una oración tierna y respetuosa. Yo os recibo, os consuelo y vivifico. 16. Aquí están muchos de los que en otros tiempos fueron doctores de la Ley o científicos; ahora traen su mente despierta para el saber espiritual, convencidos de que en el limitado saber humano no encontrarán la suprema verdad. 17. Aquí están los que en otros tiempos fueron poderosos y ricos en la Tierra, que ahora han venido a saber de la pobreza y la humildad, Yo los bendigo por su conformidad y por su anhelo de perfeccionamiento. Ahí tenéis una prueba de mi amorosa justicia al hacerlos venir nuevamente a la Tierra para mostrarles una página más del libro de la sabiduría eterna. 18. La humanidad vive en un caos del que no puede librarse por sí misma; necesita de ayuda y Yo estoy siempre presto a dársela; Solo espero de ella una palabra, una breve oración o un momento de arrepentimiento para iluminar su sendero y convertir este mundo de tinieblas en un valle de paz, en que el hombre se sienta poseedor de la vida que Yo le he concedido. 19. Vuestra misión no se reduce tan sólo a salvar a vuestro espíritu; es necesario que ayudéis a encauzar a los que se han perdido. A cada paso os recuerdo esta misión. ¿Hasta cuándo vais a espiritualizaros? ¿Hasta cuándo vais a hacer mi voluntad? Si aprovecháis este tiempo y lleváis en vuestro corazón mi palabra sin mezclar a vuestras prácticas ideas extrañas, si os eleváis a Mí con limpidez, recibiréis con claridad la inspiración espiritual que os alimentará y haréis que cuantos os rodeen alcancen gracia y paz en su corazón. 20. El año de 1950 está muy cercano y de cierto os digo que la vida de mis discípulos cambiará. Después de esa fecha veréis desatarse los elementos de la Naturaleza y a los hombres levantarse en guerras de ideas y doctrinas. Cuando eso sea, la confusión y el dolor serán tan grandes que desearéis que mi palabra vuelva a hacerse oír a través del entendimiento humano, mas ya os he dicho que esta manifestación no se repetirá. A vosotros corresponde prepararos para las pruebas venideras y dar valor a vuestros hermanos. 21. Estad alerta, porque en ese tiempo aparecerán falsos cristos, falsos Elías y profetas, y los incautos estarán en peligro porque no sabrán distinguir la verdad de la impostura; será entonces cuando hablaréis sin reservas y ratificaréis mis palabras, y os haréis reconocer como hijos del pueblo doctrinado por Mí en este Tercer Tiempo. 22. Vendrán a esta nación hombres y mujeres de todos los lugares de la Tierra en busca de testimonios sobre mi nuevo advenimiento, y mi Obra, representada por mis discípulos, les recibirá como madre amorosa. 23. Aprended de Mí cuanto podáis, para que mañana os convirtáis en maestros de vuestros hermanos; vuestra caridad y abnegación serán el mejor recuerdo que hagáis de Mí y el mejor testimonio que deis de mi palabra. Fortaleced vuestro espíritu en mis enseñanzas y comprobaréis que cuando existe fe, no puede haber cansancio, temor ni cobardía. La práctica y el trabajo serán vuestro sostén. 24. En el Segundo Tiempo escogí a doce discípulos, y ellos sin preguntar quién les invitaba a seguirle, sintieron el llamado en su espíritu y todo lo dejaron para ir en pos de mi huella. Así os he escogido a vosotros, para prepararos y por vuestro conducto hacer el llamado a otros más. 25. Velad a fin de que vuestras obras os dignifiquen y os sintáis capacitados para guiar a vuestros hermanos. No olvidéis que un ciego no puede guiar a otro ciego. Si la humanidad necesita luz, dádsela y llevadla de la mano como a un hermano menor. Sanaos también, para que más tarde sanéis a vuestros semejantes. Sed fuertes en vuestra lucha e impartid fortaleza a los débiles. 26. Os doy el tiempo necesario para que podáis desempeñar la obra que os encomiendo. Hombres y mujeres, trabajad por la elevación de la humanidad. Cada pensamiento, cada obra vuestra quedará escrita y Yo haré que toda simiente de amor sea fecundada. Dejaréis que sea Yo quien juzgue vuestras obras y no publicaréis la caridad que hagáis si queréis recibir un galardón. No busquéis honores, ni vasallaje, ni pago alguno; sed humildes, caritativos y desinteresados y Yo os ensalzaré. 27. Cuando es mi voluntad haceros poseedores de bienes terrestres, os los concedo para que los compartáis con vuestros hermanos necesitados, con los que no tienen un patrimonio o un apoyo; con los débiles y los enfermos. Muchos de los que nada poseen en la Tierra, pueden en cambio participaros de sus bienes espirituales. 28. Si vosotros que habéis recibido mi palabra, no habláis de esta verdad, los torpes y rudos hablarán. Tened presente de que esta Doctrina os ha sido confiada, para que salvéis espiritualmente a muchos seres que han sucumbido bajo el peso del desaliento y la amargura que han dejado en ellos la guerra o la batalla que cada hombre libra interiormente. 29. Orad en verdad, pueblo amado, no os concretéis a ensalzar con bellas frases a mi Divinidad; amad a vuestros hermanos y velad por la paz de las naciones. 30. Este pueblo a quien he doctrinado desde el principio de los tiempos, no podrá deshacerse de su misión espiritual: debe ser guía, profeta y mensajero entre los hombres. A él le he inspirado el culto perfecto hacía Mí, y hoy tendrá la oportunidad de terminar de edificar el templo que desde el principio le fue encomendado. 31. Le he apartado de toda influencia perjudicial para que pueda recibir mi inspiración divina en toda su pureza. Sólo la enseñanza del Maestro y la dulce voz de María, habrán de oírse en el santuario que mi pueblo está construyendo en lo más profundo del espíritu. 32. A través de los tiempos os he concedido revelaciones espirituales a mis hijos. En cada era me he manifestado en diferentes formas y también en cada una de esas eras, he encontrado a la humanidad en diferente grado espiritual; hoy la he sorprendido entregada a una existencia material, egoísta y científica, y su espíritu se ha materializado desconociendo el valor de los dones espirituales. 33. El hombre de este tiempo está librando en su interior la batalla espiritual más grande que ha tenido la humanidad, porque su adelanto científico y su desarrollo mental están en pugna con la evolución que su espíritu ha alcanzado. Se niega a oír la voz de su conciencia y trata de ahogar sus impulsos de liberación, sin darse cuenta de que vive un tiempo de restitución y de justicia. 34. Abrid vuestros ojos, pueblo amado, y comprended que vos, a quien Yo he destinado para ser la luz del mundo, no debéis dejaros llevar de las pasiones que a otros subyugan ni confundiros entre las turbas que caminan a ciegas por la vida. 35. Me decís que es difícil lograr la espiritualidad en un tiempo como éste, dentro de una vida como la presente; mas Yo os digo que no es imposible y si muy meritorio el esfuerzo que hagáis por libertaros del mal, para dedicaros a una vida juiciosa y elevada. 36. En esta batalla triunfarán los que aparten de su corazón el temor al juicio y a la crítica de los demás; y se elevarán los que se olviden de sí mismos para servir a sus semejantes. 37. Yo, el Maestro, el Padre, he descendido a través de esta luz hasta vuestro espíritu y por esa causa habéis llamado Espiritualismo a esta revelación. Pues bien, cuando os pregunten qué quiere decir espiritualismo, decid que es la Doctrina revelada por el Divino Maestro en el Tercer Tiempo: La Doctrina de la espiritualidad. 38. Más si os preguntan que es espiritualidad, decid que es elevación de pensamiento, limpieza en las obras y en las palabras, vida elevada y generosa. 39. Vosotros, como discípulos de esta enseñanza, preguntaos con frecuencia si estáis haciendo un esfuerzo para llegar a llamaros dignamente: Espiritualistas. Para ayudaros en esta obra, os he dado mi luz, porque seréis los encargados de construir el templo espiritual a mi Divinidad. Con vuestra unión, formaréis el templo: Unos por su firmeza, serán cimientos; los que alcancen mayor elevación, serán los muros; otros con su caridad, serán escalinatas; y otros más, con su don de palabra, se asemejarán a las campanas que con sus voces llaman a las multitudes. Habrá quienes por su inspiración, simbolizarán altas torres y cúpulas del recinto; y los que por su amor a la humanidad sean como puertas siempre abiertas al necesitado, al sediento, al enfermo, al incomprendido. 40. Este templo será concluido cuando la armonía entre mis discípulos sea verdadera. Su base estará en la Tierra y sus cúpulas tocarán el Cielo. Cuando esté cimentado lo hallaréis en todo el Universo. Tened confianza en esa obra y trabajad sin deteneros. 41. Ninguno se aparte de la misión que tiene encomendada, para que no vaya a carecer de solidez su santuario; todos debéis procurar alcanzar el mismo conocimiento para que ese templo sea edificado con vuestra espiritualidad. 42. Velad y orad. Amaos en verdad para que la soberbia no se apodere de vuestro corazón, porque esta es simiente que destruye la humildad y la caridad. Cuidaos de que no os acontezca lo que a los constructores de Babel, a quienes los perdió su soberbia. Recordad que la mala simiente fue la causa de la división entre aquellos hombres. La torre quedó sin concluir, y fue tan grande la confusión de la gente, que se dividieron en pueblos que hasta ahora viven todavía distanciados. 43. Una sola luz ha descendido sobre vosotros: la de mi Espíritu, que es como un faro luminoso y un principio para vuestra unificación y armonía. 44. Tomad como luz para vuestra práctica, la experiencia de los primeros pueblos, meditad sobre sus pruebas y tomad sus ejemplos. Construid y trabajad, hoy en materia y mañana en espíritu y así seguid por siempre hasta que todos hayáis penetrado por las puertas del amor en el templo de la verdad. 45. Que nadie quiera apartarse ni un paso del camino trazado por mi Ley, porque un instante perdido, un tropiezo, un error, lo lamentaréis amargamente. 46. El Maestro está en espera de que sus discípulos del Tercer Tiempo sigan sus huellas al igual que aquellos que dieron testimonio de Mí, en el tiempo pasado. A vosotros que me escucháis os digo: no esperéis estar en espíritu para dar comienzo a vuestra misión. Si he venido a hablaros ahora que habitáis la Tierra, es señal de que tenéis un destino que cumplir en esta morada. En este cumplimiento vuestra mayor lucha la tendréis con vosotros mismos; mas si usáis vuestros dones, habréis vencido vuestras flaquezas y todo lo demás os será fácil. 47. Cuando este pueblo se haya unido y preparado, Elías anunciará a la humanidad el resurgimiento del pueblo del Señor. Ahora pensad cuán grande deberá ser vuestra la lucha, para lograr que vuestra vida sea una enseñanza y una doctrina para la humanidad. Por eso os digo que examinéis vuestras obras a fin de que tengáis conocimiento de lo que hacéis; mas si hubiera actos o pensamientos que no alcancéis a distinguir si están dentro o fuera de la Ley, elevad vuestro espíritu a Mí, en una verdadera confesión espiritual y mi voz, reflejada en la luz de vuestro pensamiento y en la paz de vuestro corazón, os señalará la verdad. 48. No os parezca imposible esta clase de comunicación, que es la misma que os he inspirado desde el principio de la existencia de la humanidad. Hoy que es el tiempo en que impera como nunca el materialismo, vengo a inspiraros la oración perfecta, precisamente cuando el mundo dividido en sectas y religiones, trata en vano de sustentar a su espíritu con ritos y tradiciones, olvidándose de la verdadera oración; aquella que brota de lo más profundo de vuestro ser, para elevarse a Mi por el camino del amor. 49. Todo este tiempo le habla de justicia al hombre y sin embargo, su corazón no se conmueve. Los elementos, las plagas, las enfermedades extrañas, los diarios acontecimientos en diferentes lugares de la Tierra, son señales que hablan de la justicia Divina. Mas nadie ora y muy pocos estudian las palabras que dejaron mis profetas. 50. Desde los primeros tiempos estaba anunciado todo lo que hoy veis realizado y aun en este tiempo profeticé por conducto de los primeros portavoces, acontecimientos que tuvieron muy pronto su cumplimiento. 51. ¿Quiénes de los que ahora oyen mi palabra, me volverán la espalda? Eso sólo Yo lo sé. 52. Los que en aquel tiempo fueron en busca de Jesús con la esperanza de recibir riquezas del mundo y bienes temporales, se sintieron defraudados al ver que el Rey que sus padres les habían anunciado que vendría a salvar a su pueblo, estaba sin corona, sin cetro y sin trono; con sus manos vacías y desnudos sus pies. No pudieron reconocer en Jesús al Mesías prometido. Considerad ahora todos los caminos que habrán tenido que recorrer esos espíritus para recobrar la paz y los beneficios que desaprovecharon. Hoy están entre vosotros. 53. Sabed que vuestro espíritu no nació al mismo tiempo que vuestro cuerpo, sino que ha habitado en diferentes épocas y hoy, al sentir mi presencia, viene a Mi con avidez y me pide que le permita oír mi palabra hasta el final de mi comunicación; tiene la impresión de que en otro tiempo no me quiso escuchar y hasta me negó, y ahora quiere reparar su falta. 54. Habéis comprobado que ninguna falta queda oculta delante de Mí, que todo error tiene que ser enmendado y toda deuda tiene que ser saldada, pero también comprendéis que esa justicia procede del amor divino que os quiere perfectos por que sois sus hijos. 55. Yo no destruyo a ninguno de mis hijos por mucho que me ofendan, los conservo y les doy oportunidad de corregir su falta y retornar al camino que habían dejado. Mas a pesar de que los he absuelto, encuentran el fruto de sus obras y éstas son las que le juzgan y les señalan el camino recto. 56. Las grandes naciones de este tiempo quieren la guerra, piden sangre y claman venganza las que se sienten ofendidas, sin saber que todas corren precipitadamente hacia el mismo abismo; no quieren comprender que el poder que con tanto afán persiguen, pronto va a tornarse en un cáliz cuyo contenido será el dolor, la desesperación y la muerte; y cuando estén en ese abismo los sedientos de grandeza, los hambrientos de venganza, cuando se encuentren en lo más grande de su tribulación, alcanzarán a oír mi voz que les dice: ¡Mi paz sea con vosotros! En ese momento se hará la luz en todos los espíritus y su conciencia hablará con voz clara y será por todos oída. Comenzará en el interior del hombre, la batalla del espíritu contra el materialismo, y en mi Doctrina encontrará la luz necesaria para vencer. 57. Os habéis desengañado porque no traigo caudales ni riquezas materiales para halagaros y hacer que por ello me sigáis; más bien hay entre vosotros quienes tienen que dejar su elevada esfera para descender a la humildad de estas multitudes que me escuchan. Y es que esos me han reconocido y se disponen a renunciar a su vida vanidosa para dedicarse a meditar en mi enseñanza para practicarla más tarde. 58. Si los primeros habitantes de este mundo, que vivieron en la virtud, aparecieran entre vosotros, os darían testimonio de la paz, inocencia y beatitud que envolvía a la humanidad de aquellos tiempos. También podrían deciros que el dolor no existía y que la Tierra tenía seno y rostro de madre; que entre las criaturas que la habitaban sólo había simiente de amistad y de fraternidad. En verdad que este planeta estaba engalanado a semejanza de la morada celestial. 59. Si a mi juicio, envié a los espíritus a habitar en este destino temporal, quise todavía rodear su existencia de maravillas, como prueba de mi amor para que el hijo no se olvidase de su Padre y en cada obra suya lo viese y también lo amase. Más de aquel mundo, dé aquella lozanía, de aquella pureza con que Yo le entregué la Tierra al hombre, nada ha quedado; aquel santuario fue profanado, originándose con esto, el dolor en innumerables formas. Ved lo que habéis hecho de ese reino que el Señor os entregó para que en él fueseis como príncipes herederos de su sabiduría y de su amor; poseedores de un mundo que con toda vuestra ciencia aun no conocéis. 60. A nadie hagáis responsable de haber perdido la gracia y la paz que rodeaba esta vida en el principio. No culpéis a vuestros primeros padres porque en cada edad y en cada generación habéis sido probados y casi siempre habéis caído. A pesar de ello mi amor y mi piedad han estado siempre presentes en vuestra vida. 61. Alguien dice en su corazón: Señor, si nuestros antepasados fueron los que faltaron, ¿Por qué hemos de ser nosotros los que suframos esas consecuencias? Y Yo os digo: ¿Qué sabéis vosotros de las faltas de los primeros? ¿Quién os dice que no seáis vosotros de los que formaron las primeras generaciones? Por ahora, despertad, velad y orad, comprended que no será vuestro amor sino el dolor, lo que purifique a la humanidad y le devuelva su dignidad. Ya sobre la Tierra preparada Yo derramaré la semilla de mi Doctrina, ésta que estoy revelándole a un pueblo humilde que ha sabido reconocerme por la esencia de mi palabra, y que será el indicado para dar la buena nueva a la humanidad en el momento oportuno. 62. Quiero que el recuerdo de mi palabra sea imborrable en vosotros, que viva, perdure y esté siempre presente en vuestra memoria y deis testimonio de ella a vuestros hermanos con vuestras obras de amor. 63. Habéis sido preparados por Mí en el tiempo de la justicia, para que tengáis una prueba de mi amor y no vayáis a quejaros después diciendo que nada sabíais de lo que se acercaba. Mi justicia será sentida por todo espíritu, ni uno de ellos escapará a esa Ley. Y mi amor eterno vencerá todo error y obstinación en el mal. Las tinieblas serán disipadas y sólo la luz estará en toda criatura. 64. Estudiad cuidadosamente esta lección y acabaréis comprendiendo que nadie está irremisiblemente perdido, que nadie quedará lejos de Mí y que todas vuestras tribulaciones llegan hasta mi Espíritu y vuestras obras son puestas a juicio. Mas os digo que después de que me miréis de cerca como Juez, me conoceréis como Padre y en verdad me amaréis. 65. En el Segundo Tiempo os tracé el camino con mi sangre, ahora tenéis la esencia divina de mi palabra y por ella os salvaréis y llegaréis a Mí. 66. En aquel tiempo, los duros de corazón no creyeron en Mí, a pesar de palpar mis obras, ¿Qué será de los duros de corazón de este tiempo, ahora que mis manifestaciones son más sutiles? 67. Limpiad el vaso de vuestro corazón por dentro y por fuera, para que brote de vuestros labios sólo la esencia de vida y verdad, y derramad su contenido en vuestros hermanos sin limitaciones. No seáis avaros e imitadme a Mí, que siendo el dueño de todo, todo os lo doy. Sed intermediarios míos para con vuestros hermanos y trabajad incansablemente en la obra de restauración universal. 68. ¿Os extraña que vuestro Señor se interese tanto por vosotros que aún sois imperfectos? Es que me pertenecéis; os amo y por eso he llegado en busca de vosotros. 69. Me preguntáis por qué os duele vuestra carne y hay penas en vuestro corazón, cuando os he dicho que os amo, a lo cual Yo os contesto que si en el Segundo Tiempo, siendo Yo inocente padecí por vosotros para haceros dignos de estar conmigo, ahora no sabéis si vosotros estáis padeciendo para ayudar con vuestros méritos a otros espíritus que no han podido libertarse del pecado. Imitadme en vuestras pruebas sin pensar en el premio o galardón que podáis alcalizar, mirad que aún no tenéis suficientes méritos para hacer que otros alcancen perdón por vosotros; por eso os doy nuevas oportunidades de que os lavéis para que lleguéis a poseer lo que os ha sido prometido desde el principio de los tiempos: La paz del espíritu. 70. ¿Por qué teméis al mundo y os ocultáis para trabajar, si mi Obra es pura y sólo inspira amor y enseña caridad? Debíais sentiros dichosos porque os he escogido para daros esta misión espiritual. No esperéis el tiempo de mayores calamidades para comprobar mis profecías, ni vayáis a entregaros al cumplimiento de vuestra misión tan sólo por temor de ser castigados, porque si así lo hiciereis, no habréis sido apóstoles por amor y por fe. 71. En verdad os digo que aquellos que me amaron y supieron obedecer mis mandatos, se encuentran en Mí; ello significa que se hicieron dignos de habitar la Mansión de Paz. 72. Interiormente me decís que el sabor de mi palabra os es conocido, que en esencia es la misma Ley que os he dado a través de los tiempos y en verdad os digo que esta palabra que oís a través de mis portavoces, procede de la misma fuente de donde brotó aquella que os hice escuchar por labios de Jesús. 73. Oís con atención la lección comenzada en tiempos anteriores. 74. El Verbo es el libro que se abrió en el principio de vuestra evolución espiritual y que no se cerrará jamás. 75. Seguidme en la lucha, comprended mi Obra y sed perseverantes hasta el fin, confiando en que mi caridad os acompaña a todas partes. Os quiero ver unidos y preparados porque voy a tomar a todo aquél que se haya fortalecido para convertirlo en emisario de mi enseñanza. 76. Toda palabra vertida por los labios de estos portavoces se cumplirá y toda profecía de mis escogidos que hayan velado y orado, quedará escrita y tendrá cumplimiento a su tiempo, como prueba de los dones que he concedido a este pueblo y como testimonio de la verdad de mi comunicación con el hombre. 77. Abrid el libro del pasado, ahí está vuestra historia; leed en él iluminados por la luz de la conciencia y sentiréis profundamente la verdad del Nuevo Tiempo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 97 1. Mi amor de Maestro y el bálsamo maternal de María descienden sobre de vuestras heridas. La Madre está siempre junto a Mí para unir su tierna enseñanza a la lección que os doy, y su manto protector lo extiende sobre esta humanidad que camina alejada del sendero que con mi ejemplo le dejé trazado en la cruz. 2. Con cuánto amor vuelvo a vosotros después de haber sido crucificado y desconocido en el Segundo Tiempo. Vengo como Padre, como hermano, como Maestro, como amigo. 3. Ahora sois vosotros los que lloráis, porque ante mis palabras de perdón se estremece vuestro espíritu, mas ese llanto os purifica y os conduce al sendero que mañana como discípulos míos tendréis que recorrer. 4. En verdad os digo que son pocos los que habiéndome escuchado en este tiempo, no han sentido que su corazón se conmueve. Por eso, mientras unos se entregan a mi servicio llenos de sumisión y desinterés, otros permanecen escuchándome en espera de que Yo les señale su misión. Unos bendicen mi nombre aun en las más duras pruebas; otros sólo me buscan cuando me necesitan, mas Yo a todos les trato como discípulos muy amados. Hay quienes comprendiendo la importancia de ese mensaje, aprovechan hasta la última de mis enseñanzas, éstos serán los fuertes cuando mi palabra cese de escucharse bajo esta forma; también están aquellos para quienes mi comunicación no ha tenido mayor importancia, conformándose con escucharme y por tal motivo dejan pasar inadvertido el sentido de mi enseñanza. Estos serán los que mañana suspiren por mis complacencias de este tiempo, y de entre ellos surgirán los que traten de revivir mis manifestaciones, olvidando que el tiempo que he señalado para mis revelaciones siempre ha sido limitado. 5. Yo os digo, que hasta las lecciones divinas tienen un término. ¿No partió Moisés una vez que hubo revelado a su pueblo mi Ley? ¿No recordáis que Yo, en Jesús, me elevé de entre los hombres cuando concluí mi misión de Maestro y Redentor, luego de deciros Todo está consumado? Así en este tiempo, cuando mi revelación haya sido transmitida y los cerebros preparados hayan dejado de manifestar mi mensaje y aquellos a quienes he llamado Plumas de oro hayan anotado mi palabra y mi Mundo Espiritual haya entregado su mensaje, también os diré: Todo está consumado. Entonces callará esta voz y una nueva etapa se presentará ante los discípulos: la comunicación de espíritu a Espíritu. 6. Nadie ignora el día señalado por mi voluntad para que esto sea, por lo tanto sabed que ese instante se aproxima, comed y bebed el pan y el vino de la verdadera vida para que mañana no tengáis hambre ni sed en el camino. 7. Es tiempo de luz para este pueblo al que estoy llamando de diversos lugares de la Tierra. Entre las multitudes descubro a los que han de seguirme; unos tienen deudas conmigo, a otros se les ha prometido su heredad. Son espíritus a los que he enviado a morar la Tierra, haciendo que encarnen en materia de varón o bien de mujer, y en estos instantes los encuentro en edad de niños, de adultos y de ancianos. 8. Vengo en pos de los espíritus con los que he de formar mi pueblo, para reunirlos y darles nuevas lecciones que les hagan dar un paso hacia adelante en el sendero de su evolución. 9. Cada vez me he presentado ante mi pueblo en diferente forma, para poner a prueba su sensibilidad espiritual. Así en este tiempo comunicándome a través del entendimiento humano le estoy probando en su fe y en su espiritualidad, cuando le digo: Heme aquí en Espíritu ante vosotros como os lo prometí. 10. También en el Segundo Tiempo puse a prueba la fe de aquellos hombres, cuando les dije a través de Jesús: Yo vengo del Padre, mas quien conozca al hijo conoce al Padre. Muchos siglos atrás, sobre la cumbre del Sinaí, Yo le había dicho al Pueblo: Yo soy Jehová, vuestro Dios. 11. En cada era me habéis estado esperando y sin embargo cuando me habéis tenido delante de vosotros no me habéis reconocido debido a vuestra falta de vigilia y espiritualidad. Os digo que cualquier forma que revista mi presencia, siempre encerrará verdad y esencia divina. 12. Os he dicho que me he valido de diversas formas para manifestarme al mundo, mas éstas no han sido un disfraz para ocultaros mi Espíritu, sino para humanizarme, limitarme, y así hacerme escuchar y sentir de los hombres. Ahora os digo que antes de externar vuestro juicio, oigáis esta voz hasta que llegue el instante de vuestro convencimiento o de vuestra iluminación, cuando en el espíritu se haga la luz. 13. Yo sé que estáis juzgando a los portavoces por quienes os doy mi palabra y que les juzgáis impuros, pecadores e imperfectos; mas Yo os digo que no vine a buscar hombres o mujeres que fuesen puros, por el contrario, a pecadores para elevarlos por medio de mi comunicación. ¿Creéis que existan los puros de corazón, los limpios de cuerpo y de espíritu por cuyo conducto me hubiese manifestado? Yo os digo que ni entre la niñez les hubiese encontrado. 14. Si he venido a comunicarme con los hombres por medio del entendimiento de alguno de ellos, es porque el hombre constituye la obra máxima de cuanto deposité en la Tierra, si consideráis que le doté de espíritu. ¿Qué mejor intérprete que él podría encontrar mi Espíritu para hablar a la humanidad? Ahí tenéis la razón de por qué en todos los tiempos ha sido el hombre mi mejor conducto para expresaros mis divinos pensamientos. 15. Así, con amor y esmero infinitos, he venido cultivando al espíritu humano para elevarlo a las regiones de lo eterno y lo perfecto. 16. En medio del Paraíso de mi Creación, fue puesto el hombre para que gozase en la obra de su Padre, se llenase de sabiduría y siendo grande espiritualmente fuera parte de mi concierto divino. Al hijo amado, le hice príncipe en la Tierra, dándole potestad sobre los seres inferiores a él. Todo su camino ha estado iluminado por la luz de mi Espíritu, luz a la que vosotros llamáis conciencia. 17. En su largo camino de evolución el hombre ha visto maravillas, mas apenas se encuentra en el principio, porque aún le falta mucho por conocer. Sabed que cuando os hablo de maravillas, no solo me refiero a las que habréis de encontrar por los senderos de la ciencia, sino también a las revelaciones espirituales. 18. Este tiempo que vivís es de sorpresas y de luces para vuestro espíritu, tiempo en el que todas las potencias y sentidos del espíritu despertarán en lo más escondido de vuestro ser. Escuchad, meditad, ascended de párvulos a discípulos aprendiendo en el libro que os revela mi palabra. Estudiad la Naturaleza y asomaos al Universo que os habla también con voz de Maestro, ya que en todo estoy presente. Observad con amor o al menos con interés, y comprobaréis que todo señala el camino de la verdad. Nunca como ahora habéis estado preparados para comprender que todo habla de Mí y que en todo está mi huella como sello indeleble del Autor de la vida. 19. La ciencia material os ha revelado muchos misterios, sin embargo, nunca esperéis que sea vuestra ciencia la que os revele cuanto tenéis que saber. La ciencia de los hombres de estos tiempos, también tuvo sus profetas de los cuales la humanidad se mofó y juzgó extraviados de la mente, mas después al comprobar el cumplimiento de lo que ellos predijeron, os habéis maravillado. 20. Si en esta forma se cumplió la palabra de los profetas de la ciencia, aquellos que predijeron el fruto pasajero de la ciencia humana ¿Cómo será el cumplimiento de las profecías de los videntes de Dios, al anunciaros el establecimiento de un Reino de paz, inmortal en el corazón de la humanidad? 21. Ahora los videntes anuncian un nuevo mundo, son profetas enviados por Mí, a los que debéis de escuchar y si hubieseis estado preparados analizando mis palabras y promesas de los tiempos pasados, nada de lo que os he manifestado en el tiempo actual os habría sorprendido, pero os he encontrado fatigados, enfermos y ocupados en vuestra vida humana, por lo que antes de revelaros grandes lecciones de sabiduría, he tenido primero que sanaros, consolaros e inspiraros la enmienda y regeneración, para haceros penetrar en el camino de la paz, única forma en que pudieseis pensar en la vida espiritual. 22. Unos años tan sólo me restan para estar con vosotros a través de esta comunicación y debéis aprovechar mis enseñanzas, Los tiempos no pasan sobre mi Espíritu, pero sí pasan sobre el hombre, por lo tanto, estos años que tan largos os parecen ahora, pero que ante vuestro espíritu son breves, aprovechadlos. Yo os prometo derramar sobre vuestra mente torrentes de sabiduría, que será lo único que os deje después de mi partida. Ni oro, ni nombres, ni títulos os dejaré, tan sólo mis enseñanzas. 23. Esta simiente ya comienza a dar sus frutos entre vosotros, porque si ayer materializabais vuestro culto hacia Mí, ahora en cambio, tratáis de espiritualizaros para aproximaros a la verdad. 24. Por un crisol de dolor ha tenido que pasar vuestro espíritu para lograr dar un paso en el sendero de la espiritualidad y llegar a ser maestros de humildad y de paciencia, de fortaleza y de fe. De vuestro espíritu espero la comprensión y el respeto hacia los demás. 25. No juzgaréis a vuestros hermanos por la forma en que eleven su culto; en verdad os digo que sólo Yo sé descubrir en los corazones las flores de la fe y del amor, cuyo perfume recibo como la mejor ofrenda del espíritu. Tampoco desconoceréis a quienes no reconozcan a María a la ternura divina que se hizo mujer para que en su seno de virgen tomase forma humana el Verbo. Ella también en estos tiempos ha venido a doctrinaros, porque en el corazón de la Madre tampoco existen secretos para los hijos. De cierto os digo que su voz de Madre será oída por toda la humanidad de este tiempo. En Mí podéis encontrar todos los amores, porque lo mismo os hago sentir mi presencia y mi fuerza de Padre, que hago llegar hasta vuestro ser un hálito maternal o le doy a vuestro espíritu el gozo de escucharme como Maestro. 26. Dejad que esta simiente germine en vosotros, para que del fondo de vuestro ser puedan brotar todos los afectos que debe y puede manifestar el espíritu, tanto para con su Padre celestial como para con sus hermanos, amándoos los unos a los otros. 27. ¿Imagináis el gozo que habrá en el Reino Espiritual cuando por fin se amen todos los que han vivido para pecar, reñir y profanar? No podéis imaginar el gozo de vuestro Padre ni la alegría que habrá en el Mundo Espiritual. Os creó mi Espíritu para que me acompañaseis, porque estaba solo. Mas os destiné para que os amaseis los unos a los otros y con vuestro amor me llenaseis de felicidad. 28. Soy vuestro Padre y tengo hambre y sed de vuestro amor, porque os habéis apartado del camino que señala la conciencia. Yo os formé para amaros, mas todavía no miráis esa luz en plenitud. Os pierden vuestras ambiciones terrestres y aunque algunas veces volvéis vuestro pensamiento a Mí, y os sentís agradecidos de mis beneficios, no habéis comprendido que el mejor homenaje que vuestra gratitud puede ofrecerme es el de ese amor entre hermanos, de que tanto os habla mi Doctrina. 29. Discípulos amados: Cuando así me escucháis, os parece difícil o imposible llegar a agradarme, mas esa duda no es de vuestro espíritu sino de la carne, porque ella es frágil, en cambio el espíritu fue creado para obras grandes y dignas de quien le dio la vida. 30. Os traigo esta enseñanza para elevaros a la vida verdadera, sin embargo, tened en cuenta que la salvación de la humanidad no se realizará en un instante, pues así como necesitó un tiempo para descender espiritualmente, también precisará de tiempo para levantarse. Ese tiempo que solamente Yo puedo proporcionarle, se lo daré para que lleve a cabo su regeneración, su purificación y restaure cuanto haya destruido en sí y en sus semejantes. 31. Aunque sólo una corta parte de la humanidad ha escuchado mi palabra en este tiempo, nadie piense que fueron escogidos por justos, porque los hallé pecadores, como a todo el género humano; más en mis juicios así estaba designado. 32. Mañana, cuando la esencia de esta palabra haya llegado a todos los corazones, sabréis que mi testamento fue repartido sobre todos mis hijos, y encontraréis que en cada uno de mis pensamientos y en cada una de mis lecciones, hubo una caricia para aquellos a quienes llegue mi mensaje. 33. Vuestras heridas han cicatrizado; mi bálsamo ha sido en vuestro corazón. Ahora oídme, porque pronto iréis a buscar a quien lleva también dolor en el espíritu y en la carne ¿Quién podrá comprender mejor sus penas sino aquellos que las han vivido? 34. La vida, siendo maestra, convierte a los párvulos en instructores, para que éstos, con la luz, el saber y la experiencia, puedan ser consejeros y guías de sus hermanos. 35. Mi Doctrina, unida a las lecciones de la vida, hacen que el espíritu se ilumine con el faro luminoso de la conciencia, alumbrando los pasos del hombre. Mientras esa luz no logra reflejarse en el exterior por medio de buenas obras, pensamientos elevados y palabras con esencia espiritual, el hombre tendrá que sentirse débil, temeroso, egoísta y desconfiado; pero cuando esa luz comience a dominar las tinieblas de su mente, a manifestar su esencia, entonces llegará la paz al corazón, aparecerá la fe y la confianza en la vida, fortaleciendo el espíritu para que pueda atravesar con serenidad las horas difíciles, las grandes pruebas que todo destino encierra. 36. Mi palabra es el camino, es la divina ley que os guía hacía la perfección, es la luz que eleva al espíritu pero que se ha visto empañada cuando la carne, por su dureza, se ha impuesto desoyendo el llamado interior de su conciencia. Entonces ¡Ay del espíritu que ha cedido bajo el impulso de la materia y se ha dejado dominar por la influencia del mundo que le rodea, cambiando su puesto de guía por el de un ser indefenso el cual llevan de un lado hacia otro las pasiones y las flaquezas humanas, a semejanza de las hojas secas cuando son llevadas por el viento sin dirección fija! El hombre más amante de la libertad teme someterse a la voluntad divina, temeroso de que su espíritu llegue a sujetarle privándole de muchas satisfacciones humanas que él sabe que le dañan y abandona el camino que lo lleva a la vida verdadera. 37. Teme la carne la lucha con el espíritu y busca la forma de tentarlo con los placeres del mundo para impedirle su libertad o al menos para retardarla. Ved cómo el hombre lleva en sí a su propio tentador, es por esto que os he dicho que cuando llegue a vencerse a sí mismo, habrá ganado la batalla. 38. Mucho de lo que os digo en esta comunicación lo están recibiendo de manera intuitiva infinidad de hombres, porque ya es el tiempo en que la vida con sus lecciones haya hecho luz en muchos espíritus, encaminándolos a la meditación y a aprender a oír la voz de la conciencia. Ellos caminan hacia la verdad, comprendiendo que esa es la senda que conduce a la paz, a la verdadera libertad y al supremo goce que da el vivir en armonía con quien os ha creado. 39. Estudiad a fondo mis lecciones, discípulos, porque así como habéis visto cumplirse todo lo que anunciaron los profetas del Primer Tiempo, así veréis realizarse todo lo que os he anunciado por boca de estos portavoces. A cada paso y en cada día, una de mis palabras se cumple sin que de ello os deis cuenta. 40. Es menester que mi palabra salga de vuestra nación para que sea creída y obedecida como pasó con Jesús, que tuvo que dejar la aldea de Nazaret, donde pasó su infancia, para ser creído en otra Tierras. 41. En 1950 cesaré de daros mi palabra a través de estos portavoces, pero quedará guardada en los corazones donde aliente la fe, los cuales la llevarán a otras naciones. 42. Yo me serviré de hombres de buena voluntad y de corazones celosos de la pureza de mi Doctrina, para hacer llegar a la humanidad este mensaje de amor y de perdón. Los que se levanten como emisarios, llevarán dulzura en su palabra y en sus obras, mas nunca llevarán amargura. Sus ojos sabrán llorar por el dolor ajeno y sus sienes se blanquearán padeciendo por sus hermanos; vivirán y morirán amando, perdonando y bendiciendo, y llegarán al fin de su camino sin amarguras, sin fatiga ni desengaños. 43. El discípulo del Tercer Tiempo tendrá presente en su vida, que el fruto de la siembra no se recoge en la Tierra. ¿Por qué entonces muchos que se dicen discípulos míos se desaniman ante la ingratitud, o la indiferencia de la humanidad? 44. Yo he traído infinita dulzura en mi palabra para que la llevéis a través de la vida, ya que mi Verbo en vuestro espíritu es fortaleza, aliento, alegría de amar y servir. El buen discípulo nada tendrá que temer y sabrá atravesar sereno por caminos ásperos y pruebas dolorosas, su mirada siempre vigilante mediante la oración, sabrá descubrir las celadas que le tiendan a su paso sus enemigos. 45. Estas palabras las dejaré escritas, y llegarán a mis discípulos del futuro, y ellos, al estudiarlas, las encontrarán fresca, vivas, y su espíritu se estremecerá de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante. 46. ¿Creéis que todo lo que os he dicho, sea solamente para los que me han escuchado? No, pueblo amado, con mi palabra estoy hablando para los presentes y para los ausentes; para hoy, mañana y siempre; para los que murieron; para los que viven y para los que han de nacer. 47. Decís que mi Palabra y mi Obra son muy grandes, infinitas, y os empeñáis en limitarlas a través de vuestras obras. ¡Ah, sí supieseis prepararos, venciendo vuestra materialidad, elevando vuestro espíritu por medio del buen análisis y de una vida recta, qué maravillas y prodigios contemplaríais! 48. Os parece risible que a veces por boca del portavoz os dé lecciones dirigidas a toda la humanidad, porque consideráis inmenso vuestro mundo e incalculable el número de seres humanos, que ignoran mi comunicación, a lo cual os digo, que cuando hablo a la humanidad, no solamente lo hago para los presentes, sino también para los que esperan el instante de llegar a habitar la Tierra, mas debéis saber que vuestro mundo, delante de Mí, es como un átomo, y el número de hombres que lo habitan, insignificante en comparación con todas las criaturas espirituales que forman mi Reino. 49. ¿Os parece a veces demasiado pobre el medio que he elegido para comunicarme? No es la primera ocasión en que como Padre hago uso de la mente humana para que escuchéis mi palabra, mis mandatos y revelaciones. Este es un medio del cual me he valido en todos los tiempos para hablar al hombre, y debéis notar que siempre ha venido la divina palabra por conductos humildes, sencillos y en apariencia rudos. 50. Estudiad y trabajad, discípulos. Mirad que con insistencia he llamado a la puerta de vuestro corazón hasta que me habéis abierto. Os hablo a veces en sentido figurado, pero siempre lo hago con la misma sencillez con la que vosotros habláis; es que mi palabra viene ahora a explicar lo que en aquel tiempo os dije en parábolas y por ello no se ha llegado a comprender su verdadero sentido. ¿Por qué transitar por caminos oscuros, cuando Yo con mi palabra os he mostrado un sendero luminoso? 51. A los que me escuchan les digo que abran sus ojos a la luz de esta Doctrina para que admiren su grandeza. 52. Cuando comenzaba esta comunicación a través del entendimiento de los primeros portavoces y les hablaba a los primeros discípulos sobre el adelanto que tendrían los que detrás de ellos vinieran, diciéndoles que mi palabra se perfeccionaría en los labios de los nuevos portavoces, aquellas multitudes suspiraban y envidiaban a los postreros que hablan de llegar a la mesa del Maestro a saborear el fruto ya sazonado. De cierto os digo que aquel fruto maduro que predije, es éste que estáis saboreando, porque debéis saber que mi palabra está alcanzando su culminación dentro de esta forma de comunicación con vosotros. Sólo unos cuantos años faltan para que llegue el año de 1950 y en él os diga adiós el Maestro. 53. Mañana, a los que no me oyeron a través de esta enseñanza, dentro de su tiempo, les haré llegar mi mensaje. Unos lo recibirán por el testimonio de los que me escucharon; otros lo recibirán por medio de los escritos, y otros, por los dones de intuición e inspiración. Así se cumplirá la profecía de que mi Espíritu estaría en este tiempo derramado en todo espíritu y en toda carne. 54. A vosotros toca limpiar el sendero apartando obstáculos y tropiezos, dejando así una huella de caridad y amor a los que después vengan por este camino en busca de espiritualidad. 55. Ya está cerca el despertar espiritual de la humanidad; no desesperéis al mirar que pasan los años, sin que se advierta un cambio favorable en la moral de los hombres. Velad, aprended, trabajad y sabed esperar. ¿Creéis en mi palabra? no olvidéis que os he dicho que Todo ojo me verá, todo entendimiento me comprenderá y toda boca hablará de mi palabra. 56. Ese tiempo se aproxima, pero es menester que el pueblo que me escuchó esté limpio de pecado y se encuentre fuerte en su fe para que dé testimonio de Mí, como Yo he sabido darlo de vosotros al comunicarme por vuestro entendimiento. 57. Anotadas quedarán mis palabras en el Libro de Oro, para que después de 1950 nadie diga que hace falta mi comunicación. En mis lecciones, que son para todos los tiempos, os dejo sabiduría, órdenes, profecías, sustento y bálsamo. 58. Aprenderéis a leer en el libro de mis enseñanzas, para que cuando leáis para vuestros hermanos, aquellas palabras vayan saturadas de esencia divina y los que la escuchan, vivan y sientan como vosotros vivisteis y sentisteis al oírme a través del portavoz. 59. Discípulos: alejad de vuestro corazón vuestras penas mientras oís mi lección. Sentid la divina unción y conservad mi fuerza en vuestro ser. Yo os quiero sanos, nunca enfermos, llorosos o débiles. 60. Muchas veces creéis que os castigo cuando el dolor os hiere, mas Yo sólo os enseño, sois vosotros los que atraéis el dolor. Ha mucho tiempo habéis sido llamados para llevar a cabo una misión tan grande y habéis desoído mi voz. Mas ahora os hago saber que esa luz que mucho habéis buscado sin encontrarla, os la dará vuestro cumplimiento en mis leyes. Mirad cómo los que han cumplido se encuentran a salvo, libres de vicisitudes. 61. Os he dicho que no habéis venido a la Tierra sólo una vez, sino que vuestro espíritu ha tomado envoltura tantas como ha sido necesario para su desarrollo y perfeccionamiento; ahora debo añadir que también de vosotros depende que el tiempo para llegar a la meta se acorte o se prolongue, según vuestro anhelo. 62. Mi luz está vibrando en todas las moradas donde habitan mis hijos. Así se encuentra la Tierra envuelta en esa claridad. Vuelvo a deciros que se está cumpliendo la profecía de que todo ojo me verá, todo cerebro comprenderá y toda boca pronunciará mi verbo cuando el espíritu se prepare. Esto os he anunciado y ya es llegado el día en que mis palabras se cumplan. 63. Cuántos discípulos y cuántos párvulos del Segundo Tiempo sintieron el deseo de presenciar el cumplimiento de mis promesas, para vivir y palpar lo que hoy se está verificando. Aquel anhelo de saber les hizo prepararse y alcanzar mayor elevación, sin embargo, no les fue dado entonces contemplar realizadas algunas profecías porque a ellas les estaba reservada otra era. 64. Yo habría de venir cuando el mundo estuviese en su mayor altura de materialismo, para manifestarme en Espíritu y hablaros a través de hombres, mujeres y niños y enseñaros la comunicación perfecta con mi divinidad. 65: Quiero convertiros en sembradores de la verdad y que ésta se manifieste en vuestras palabras y en vuestras obras. A cada quién le serán confiados algunos cargos para que todos tengáis parte en la misión espiritual que habrá de desempeñar mi Obra. 66. He prometido a esta nación que en ella no habrá guerra si mis discípulos practican mi enseñanza. Ellos al contemplar en otras naciones los estragos que causan la división y el odio, me piden que en este suelo no se derrame sangre. Yo sólo les pido que oren y velen para que se hagan dignos del cumplimiento de esa promesa. No quiero veros llorar; si la injusticia reina y sufrís la tiranía y el rigor de quienes os gobiernan, no me culpéis; Yo os he dado el poder para que hagáis grandes obras que transformen vuestra morada en un valle de paz. 67. Está profetizado que muchos pueblos desaparecerán, esta familia que es la humanidad habrá de verse azotada por grandes torbellinos, y en esa prueba se sostendrán en pie, con la fe viva en Mí, los que hayan velado y preparado su espíritu con amor. 68. Aprovechad este tiempo porque la hora de justicia se acerca y el año de 1950 está a la puerta, para ese día muchos de vosotros estaréis en espíritu y otros en materia, pero todos seréis juzgados. 69. Ese será el principio para que todos los hombres por diferentes senderos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán y se convertirán en consejeros de la humanidad; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría en el que recibirán muy grandes revelaciones. Será entonces cuando el espíritu abra a la mente humana el camino del verdadero saber, y la conciencia la que norme los actos de los hombres. 70. La Tierra será limpia y los que sobrevivan me seguirán con el mismo afán de mis discípulos del Segundo Tiempo, mas seréis vosotros en quienes deje las primeras semillas de espiritualidad. 71. Como Pastor Universal, busco incansablemente a mis ovejas. En la Tierra marcharán delante de la humanidad quienes alcancen mayor elevación espiritual, por el amor y la humildad. El verdadero sabio es aquel que conoce mis leyes y hace mi voluntad. Así con infinita paciencia, formaré a mis discípulos del Tercer Tiempo. Os amo y por lo mismo, deseo veros a todos grandes de espíritu. 72. No olvidéis mis palabras, más si en vuestra memoria no alcanzáis a guardar todo lo que os he dicho, quedarán los libros que contendrán mis enseñanzas, mis revelaciones de este tiempo y los hechos de mis discípulos. 73. Sentid y obedeced la inspiración que os envíe, porque todo el que se eleve con limpidez hacia Mí, recibirá mi consuelo, tendrá alegría en su corazón y mi Verbo florecerá en sus labios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 98 1. Voy a daros el fruto de la vid para que os alimentéis en mi amor; olvidéis dolores y penalidades y sintáis que mientras os doy mi palabra habitáis conmigo en la mansión de la paz. Sentid mi presencia, pueblo, aprovechad este tiempo y si en él queréis reparar vuestras faltas, venid a aprender de Mí que os estoy dando la oportunidad de elevaros espiritualmente. 2. Hombres en edad madura y ancianos: no lamentéis el tiempo que dejasteis pasar sin haberme oído, hoy estáis conmigo. Si me amáis podréis en poco tiempo conocer mi enseñanza y aprovecharla. Ya estáis en el camino y podéis dar principio a la jornada y vuestro guía será la voz de vuestra conciencia. Yo iré delante de vosotros y no habrá prueba, por dura que sea, que os aparte de Mí. Si me amáis, no volveréis atrás; porque vuestra fe brillará como una nueva aurora y veréis el camino por donde debéis transitar bañados en luz. 3. ¿Estáis dispuestos a seguirme aunque tengáis que padecer? ¿Si fueseis interrogados por vuestros hermanos, contestaríais diciendo que sois mis discípulos y que me seguís por fe? ¿Tendréis valor para dar estas pruebas? Meditad y pensad que si sois mis discípulos, tendréis que perfeccionaros para dar verdadero testimonio de mi Doctrina. 4. Voy a hacer llegar a todas las naciones mi mensaje. Todo está dispuesto para que mis designios se realicen y la prueba más grande que de mi poder y mi amor dé a los hombres, será la de transformar su egoísmo en sincero amor de los unos hacia los otros. 5. A través del amor llevarán a cabo grandes obras. Sin distinción de razas o linajes os llamaré a todos para daros misión en esta Obra. 6. A los ansiosos de saber y de espiritualidad les digo: Oíd mi palabra y conoced su esencia. Leed en el gran libro de la vida y estudiad, porque hay una lección dedicada a cada uno de mis discípulos. 7. Más cuidaos de leer libros en los que se hayan adulterado mi palabra o las profecías y también en aquellos donde se den interpretaciones torcidas a las revelaciones divinas. No permitáis que una falsa luz penetre en vuestro espíritu; si queréis conocer la verdad, preparaos y vuestra intuición, así como la sensibilidad de vuestro espíritu guiado por la conciencia, os revelará siempre la verdad. 8. Este libro que escribo para vosotros en el Tercer Tiempo, tomadlo e interpretad bien sus lecciones y veréis que su luz destruye sombras y que todo misterio queda esclarecido. Sentiréis entonces mi presencia y percibiréis mi voz en el fondo de vuestro espíritu hablándoos e instruyéndoos. 9. Pensad que no podréis esconder ninguna obra o pensamiento que Yo no conozca. Mas si sois tentados muchas veces por el mundo que os atrae y os encadena, llegando a veces a faltaros las fuerzas para rechazar el mal, recurrid entonces a Mí, para que en mis lecciones aprendáis a usar esa potestad que os he dado sobre el mundo y sobre la carne y cuando hayáis vencido y recobrado la paz del corazón, podáis reanudar vuestra obra. 10. Si os hacen falta ejemplos, elevaos y buscad en Mi lo que necesitéis y Yo os daré la fuerza para que lleguéis al fin que os he señalado. ¡Con cuánto gozo miraré al hijo que me imite y me glorifique con sus actos! Trabajad incesantemente por la humanidad y después de haber hecho todo el bien de que seáis capaces, olvidaos de galardones y no esperéis en el mundo pago alguno. Pensad que sólo Yo conozco y sé valorizar vuestras obras para daros la recompensa justa. Así con grande lucha y méritos verdaderos alcanzaréis a conquistar el lugar que tengo preparado para vuestro espíritu. 11. Hombres y mujeres de tierras lejanas vendrán a vosotros y se convertirán en mis discípulos, más cuando se sientan llenos de mi luz retornarán a sus pueblos, a sus naciones, para llevar mi Doctrina a sus hermanos. Así fue como en el Segundo Tiempo, atraídos por la fama de los prodigios de Jesús, muchos extranjeros se acercaron a Mí y oyendo mi palabra y presenciando mis obras se convencieron de mi verdad y retornaron a sus tierras testificando que Yo era el Mesías. 12. En esta era, la mayoría de los hombres vienen a Mí porque el dolor les ha hecho buscar el remedio que sólo en mi poder pueden encontrar. Vienen quejándose de pobreza sin saber todo lo que poseen en su espíritu, su única pobreza consiste en no haberse dado cuenta de lo que consigo llevan y en la ignorancia sobre los dones que atesoran. Pocos son los que han llegado pidiéndome luz para su espíritu, en su mayoría me buscan para pedirme pequeñeces propias de la vida humana, de aquellas que Yo doy siempre por añadidura, después de que he derramado mi caridad sobre su espíritu. 13. Uno a uno vais recibiendo el conocimiento que os descubre una luz que estando en vosotros no mirabais. Esa luz es vuestra conciencia; quien logra descubrirla y mirarse en ese espejo interior, se torna en humilde y siente al punto el lazo que le une a su Creador. 14. Hay quienes creen conocerse porque al saber los muchos dones que el hombre posee en su espíritu, se yerguen ante los ignorantes, se envanecen de su propia grandeza, se enseñorean y al fin acaban perdiéndose entre las tinieblas de su orgullo. No saben que el espíritu tiene en la conciencia el arcano de Dios y que para penetrar en él hay que hacerlo con respeto. 15. Aquí mismo, entre mis labriegos, cuántos hay que sin haber entendido mi Doctrina, al saberse donados, se han creído superiores, dignos de admiración y de homenajes, a lo cual Yo os pregunto si podéis aceptar que un espíritu elevado llegue a envanecerse de sus dones, siendo que la humildad y la caridad son los principales atributos que él debe llevar. 16. Practicad en el silencio y en la humildad de vuestra vida cada una de mis lecciones y veréis aparecer en vuestro espíritu esa luz que aún no conocéis, porque el velo de la materia y la frivolidad que os rodea no le han permitido cumplir la misión que le corresponde dentro de la vida humana. 17. Estudiad mis enseñanzas y no os confundáis para que no vayáis a caer en nuevos fanatismos tratando de encontrar la verdad. 18. Yo soy el camino que invita a transitar al que lo ha olvidado; en él está derramada la luz de mi palabra, para que mañana podáis enseñarla y dar testimonio de ella. Pasará el tiempo y muchos vendrán en busca de las humildes casas donde Yo me manifesté, para que les expliquéis la forma en que Yo me mostré a mis nuevos discípulos y los prodigios que entre vosotros hice. Sólo quedará en vuestra mente el recuerdo de mi palabra y en vuestro corazón el eco de mis divinos consejos, también quedarán los escritos para la posteridad. Ya me encuentro preparando a quienes no escucharon mi palabra para que encuentren los caminos que les conduzcan hacia mis discípulos y testigos. ¡Cuántos llorarán por no haberme oído! ¡Mas también os digo: cuántos de los que me oyeron llorarán por no haberse preparado! y al ver que ya no se manifiesta mi palabra, dirigirán su mirada hacia el sitio en que el portavoz tomó asiento para interpretar la divina palabra y sólo contemplarán el vacío. 19. Los años pasan fugazmente y pronto dejaréis de oírme, por eso os digo: dejad que os sane, acaricie y conforte. Dejad que Yo os enseñe, Yo vine para dejaros preparados, más si os quedaseis débiles en la fe y en la voluntad, entonces os sentiréis siempre enfermos, y ¿Quién os sanará y os enseñará como Yo lo hice? 20. A través de mi palabra me estoy acercando más y más a vosotros y al mismo tiempo os voy aproximando a la comunicación perfecta con mi Espíritu. Meditad sobre mis manifestaciones de los tiempos pasados y encontraréis que siempre he buscado una forma de comunicarme con vuestro espíritu, haciéndole llegar mis mensajes como un testimonio del amor divino de vuestro Padre hacia vosotros. 21. Una nueva forma de comunicación espiritual estáis presenciando este tiempo, aunque muy semejante a la que empleé en eras pasadas. Ahora os encontráis en un tiempo maravilloso de luz en el que el hombre puede escuchar la voz de mi Espíritu a través de los muchos dones y facultades espirituales que posee. 22. En verdad os digo que lo mismo en el éxtasis que por medio de la oración o hasta del sueño material, podéis recibir revelaciones y mensajes del Reino Espiritual, si os sabéis preparar y disponer para ello. Mas os ha faltado preparación y fe para saber aprovechar esos dones y he tenido que preparar videntes y profetas que os hablen del mañana, que os pongan alerta y os amonesten para que veléis y oréis. 23. ¿Creéis que este hombre por el que me comunico sea quien os dé la palabra? Encontrad su esencia y veréis que es vuestro Maestro el que os habla. ¿Creéis que el espíritu de Dios penetre dentro del portavoz mientras él habla? Tampoco. Os he dicho que me basta un rayo de mi luz para iluminar e inspirar estas mentes, poniendo en sus labios un torrente inagotable de palabras de profundo sentido, como una prueba de mi presencia y de mi verdad para el incrédulo. Escuchadme con atención durante este tiempo y quedaréis fortalecidos para los tiempos y las pruebas venideras. 24. Preparad vuestro corazón, recoged vuestro espíritu y despejad vuestra mente para oír y guardar mi palabra. 25. Ved cómo el libro de la enseñanza espiritual abre sus páginas para mostraros una nueva enseñanza. Practicad al principio las lecciones sencillas a fin de que mañana podáis llevar a la práctica las grandes lecciones. Debéis comprender que para ser maestros, antes debéis ser párvulos y discípulos. 26. Hoy estáis estudiando las primeras palabras y por medio de ellas estáis comprendiendo esta Doctrina, porque al orar conversáis espiritualmente conmigo cuando me decís: Maestro, vamos siguiendo tu huella y te pedimos que en nuestra jornada nos acompanéis, que nos preserves de peligros, ya que a cada paso somos acechados por las tentaciones del mundo. Y Yo os digo discípulos: sed fuertes; usad vuestra potestad para dominar la carne. 27. Quiero formar con vosotros una familia fuerte y virtuosa, llena de obediencia en la que derrame mi gracia y complacencias. 28. La hora de vuestro testimonio sobre mi comunicación llegará y la humanidad, incrédula por naturaleza, me pedirá pruebas para creer, mas entonces Yo le diré: He aquí a éstos discípulos míos a quienes he hecho penetrar en una nueva vida; ellos son la prueba del poder de mi enseñanza, mi palabra ha forjado su espíritu y hoy se encuentran preparados para llevar mi Doctrina a los pueblos de la Tierra. ¿Queréis ser vosotros de aquellos a quienes Yo pueda tomar como testimonio de mi verdad? pues preparaos labriegos amados. En vosotros confío. Yo me serviré de vuestro amor, para hacer prodigios en aquellos por quienes me pidáis y por un destello de fe que me presentéis haré obras admirables. 29. Habéis apurado el cáliz del dolor en este tiempo, mas no ha sido para vuestro mal, ese dolor ha sido como lluvia benéfica fecundando mi semilla en vuestro corazón y descubriendo ante vosotros algunas fibras ocultas en el fondo de vuestro ser. 30. Os he dicho que vivís en este tiempo una dura expiación, porque tenéis para conmigo y para con vuestros hermanos una deuda que vais a saldar. Y es por eso que calláis y aceptáis con amor vuestro cáliz, concretándoos tan sólo a pedirme fortaleza para que se haga mi voluntad. 31. En el mundo no encontraréis la comprensión que necesitaréis en vuestra lucha y en vuestras vicisitudes, porque el verdadero amor y la caridad no están aún en los corazones, mas vosotros, fortalecidos en Mí, pasaréis sobre espinas con la sonrisa en los labios y con la paz en vuestro corazón. 32. ¿Por qué el Maestro os habla tanto del dolor? Porque este tiempo que vivís es de justicia y todas las criaturas humanas llevan una pesada cruz. Contemplad las naciones azotadas por la guerra; no hay en ellas corazón que haya escapado al dolor porque ni los tiernos niños en la cuna de su fragilidad, han escapado a la divina justicia que ayuda a los hombres a expiar sus pecados y a lavar sus manchas. 33. En todos los tiempos he sembrado y cultivado mi simiente en el corazón de la humanidad. No será en vano mi siembra en este Tercer Tiempo, porque la semilla florecerá en los corazones. 34. Por un reducido número de corazones que se preparen, Yo derramaré mi gracia a raudales para formar los cimientos de un mundo nuevo. Quiero elevar a vuestro espíritu para que comprendáis cual es vuestra semejanza con mi Divinidad. 35. Yo, el dueño de los mundos y de todas las moradas a quien todo lo creado obedece, os dice en estos instantes, que vosotros los hombres no habéis vivido en armonía con mis leyes, por lo que os habéis estacionado espiritualmente; sin embargo, mi Espíritu espera con infinita paciencia vuestro retorno al camino verdadero y vuestro perfeccionamiento. No dejéis que sólo sea Yo el que luche por vuestra salvación, ni dejéis que el mundo espiritual trabaje sin que vosotros colaboréis con él, No hagáis obras de mérito solo aparente, esforzaos para que vuestros actos encierren verdad y amor. 36. Si habéis recibido amor desde el momento de vuestra formación, prodigad amor. Si mi ejemplo está escrito en vosotros, imitadme. 37. En esta era el Verbo de Dios, que es eterno, os habla para llevaros a la luz. Yo conozco el espíritu que se oculta en cada uno de vosotros, y por eso soy el único que puede revelaros que ya en otros tiempos habéis sido testigos de mi comunicación con la humanidad. 38. ¿Verdad que ya no deberíais ser párvulos en mi enseñanza? ¿Verdad que tiene razón vuestro Padre cuando os llama sus testigos y discípulos y os prepara para llevar este mensaje a la humanidad? 39. Mirad como todo pasa, menos mi palabra. Ved las generaciones humanas que hoy habitan la Tierra y mañana desaparecen. Observad a los pueblos que ahora se levantan llenos de un esplendor que parece va a ser eterno y pronto seréis testigos de su decadencia y de su ruina. Todo lo humano pasa y deja de ser. Sólo mi Ley inmutable y eterna permanece brillando en cada conciencia. 40. Llamáis a este tiempo Era de la luz, mas no porque sea hasta ahora cuando mi luz haya iluminado al espíritu o al entendimiento de los hombres, ella siempre ha brillado en todo espíritu. Soy el astro divino que no se oculta jamás, más si ahora miráis que la luz espiritual vibra cual nunca en los hombres, ello se debe a que a causa de su evolución, ya pueden percibir con mayor claridad que en tiempos pasados, la presencia de la vida espiritual. 41. Si los hombres hubiesen vivido siempre en armonía con mis leyes, jamás les habrían sorprendido mis nuevas revelaciones. Observad cómo siempre que he venido con una nueva lección, ella ha sido discutida, combatida y negada. 42. Más la hora del despertar se acerca y entonces surgirán por doquiera grupos de hombres que hablarán de una nueva inspiración; ellos serán escudriñados y juzgados por sus semejantes, quienes llegarán a decir que en el mundo se ha desatado una plaga de sectas extrañas y desconocidas. Será entonces cuando vosotros elevéis vuestras oraciones por todos y al misma tiempo deis gracias por el cumplimiento de mi palabra, porque por la Doctrina que os he revelado seréis de aquellos que comprendan la causa de todas aquellas manifestaciones; pero también seréis de los que contraigan mayor responsabilidad ante la humanidad. 43. Pensad, discípulos amados, cuánto tenéis que prepararos para que vuestros emisarios, llevando la luz de mis revelaciones, puedan llegar a todos aquellos lugares donde hayan surgido los hombres sorprendiendo con sus dones espirituales a sus hermanos. 44. Grande será la lucha para vosotros, porque no sólo os concretaréis a la oración, a la meditación y a los buenos deseos, sino también a las obras de caridad. 45. No será suficiente que digáis: tengo fe, con ello no basta. La fe es indispensable; pero hay que desarrollar y perfeccionar otros dones que tenéis para que llevéis mi palabra no sólo con los labios, sino en vuestras obras. Para que mi Doctrina brille a través de los actos de vuestra vida, tenéis que consagrar parte de vuestro tiempo al estudio y al desarrollo de vuestros dones espirituales, esa será la forma de que llevéis con paciencia las pruebas que encontréis en vuestro camino, aplicando en cada una de ellas mis enseñanzas. Cuando logréis esto, tendréis el fruto de vuestro esfuerzo y de vuestro anhelo de mejoramiento espiritual, y ese premio será el temple que tengáis para la lucha, el dominio sobre vosotros mismos y el amor hacia vuestros hermanos. 46. Ya no durmáis, discípulos, comprended que la humanidad va a despertar espiritualmente y no debe encontraros escasos de preparación. Tampoco quiero que os levantéis sin antes haber adquirido cuanto es necesario para ser un verdadero soldado mío. Aprovechad estos instantes de paz en que veáis a recibir mi enseñanza y caminad siempre al amparo de lo que en ella hayáis aprendido. Procurad penetrar cada vez más en las enseñanzas reveladas, mas no tratéis de hurgar en lo que hasta ahora no se os haya dicho. 47. Cuando el espíritu de Elías inspiró la mente de Roque Rojas, no imaginaron los primeros testigos de aquellas manifestaciones, la gracia que recibirían las siguientes generaciones al escuchar mi palabra, ni se enteraban de que se abría una nueva era espiritual para la humanidad. Fue vuestro Maestro quien, a lo largo de su enseñanza, fue revelando a las multitudes la magnitud de esta obra; Él fue quien les hizo comprender que un nuevo tiempo lleno de luces y esplendores se iniciaba. 48. El espíritu de la humanidad conducido por las pasiones hacia un caos, piensa que sólo un milagro divino puede salvar a los hombres de cuyos corazones ha huido la paz, desde que perdieron la esperanza y la fe en el amor, en la justicia y en la razón humana. 49. Ese vacío que la humanidad me presenta en su espíritu, es el que vengo a llenar con la luz de esta Doctrina, nueva en apariencia, pero en realidad eterna; esta Doctrina que hace luz en los espíritus y en los corazones, porque revela todo el contenido de aquel mandamiento que enseñé a mis apóstoles de amarse los unos a los otros. Vengo ahora a explicaros el sentido de aquella máxima, cuyo significado no ha sido comprendido por vuestro entendimiento. Y es que la palabra de Cristo, para muchos hombres ha sido palabra muerta en este tiempo; mas no saben que ella está en la conciencia de toda la humanidad y que a su tiempo habrá de surgir llena de esplendor del fondo de los mismos corazones, que antes fueron para ella como un sepulcro. 50. ¿Creéis que estáis dando cumplimiento a mi precepto de amaros los unos a los otros, encerrando con egoísmo vuestro amor en vuestra familia? ¿Creen las religiones estar cumpliendo con aquella máxima, reconociendo sólo a sus fieles y desconociendo a los que pertenecen a otra secta? Los grandes pueblos del mundo que pregonan civilización y adelanto ¿Podrán decir que espiritualmente han alcanzado progreso y han cumplido con aquella enseñanza de Jesús, cuando todo su afán es el de prepararse para la guerra fratricida? 51. ¡Ah humanidad, que nunca habéis sabido estimar el valor de mi palabra, ni habéis querido sentaros a la mesa del Señor, porque os ha parecido demasiado humilde! Sin embargo, mi mesa os sigue esperando con el pan y el vino de la vida para vuestro espíritu. 52. Nadie podrá decir que he venido a reclamaros mi muerte, ya veis que aún no os arrepentís de vuestros pecados, y ya mi mano, la misma que taladrasteis en la cruz, está llamando de nuevo a vuestra puerta. Entended, discípulos, que es mi amor el que llama a vuestro espíritu. 53. Mi amor habrá de venceros, no poseo otra arma. Si creéis que también me valgo del dolor para doblegaros y venceros, os equivocáis; el dolor lo creáis vosotros y con él os hacéis justicia. Yo soy el que viene a salvaros del dolor y de la muerte. 54. Discípulos, os dejo una más de mis lecciones. Más los que sepan prepararse, serán los que sientan más profundamente mi presencia, aunque mi gracia es derramada en todos de la misma manera. A los que no hayan sentido espiritualidad al oír mi palabra les invito a prepararse, para que gocen de la esencia divina y puedan aprovechar este mensaje antes de que mi comunicación termine entre vosotros. Pensad que si aquella hora llegara sin que vuestro corazón se hubiera deleitado y alimentado verdaderamente, vuestra fe no será grande en la lucha, ni vuestro amor podrá ser ardiente al testificar mi verdad. 55. En verdad os digo, que Yo no quiero el dolor en vuestro corazón, ni siquiera tener que escuchar vuestras frases de arrepentimiento. Mi deseo es que, al daros mi palabra por última vez por medio de este conducto podáis decirme: Maestro, aquí nos tenéis, hágase en nosotros vuestra voluntad. 56. A nadie le falta mi luz; además de mi lección, os hablo a través de vuestros sueños a los que llamáis revelaciones, porque sabéis que en ellas os revelo enseñanzas profundas que por ningún otro medio podríais conocer. Mas comprended, discípulos, que todo conocimiento que de Mí llega a vosotros es una revelación. No toméis en cuenta el conducto o la forma que Yo utilice para daros mis mensajes. 57. Con justicia os he llamado hijos de la luz, pero los más os empeñáis en ir a ciegas, no porque haya tinieblas en el camino, sino porque queréis llevar los ojos cerrados a la verdad. ¿Esperáis a que otros que ni siquiera han oído esta palabra, despierten antes de quienes han oído mi voz? Sería triste que ellos vinieran a sacar de errores a mis nuevos discípulos. 58. Estoy dando a conocer sus dones a los profetas del Tercer Tiempo para que sean los que anuncien esta buena nueva a la humanidad; mas ellos deben saber que necesitan alcanzar la espiritualidad, para que esos dones se manifiesten en ellos. 59. Oíd mi lección, discípulos, llevadla en vuestro corazón y una vez en vuestro hogar estudiadla y analizadla, para que al siguiente día, cuando reanudéis vuestra lucha por la vida, llevéis a la práctica mis enseñanzas. 60. No hay un instante de vuestra existencia, que no os ofrezca ocasión propicia de cumplir con mi Ley. No esperéis sólo grandes ocasiones para poder aplicar mis lecciones de amor. 61. Pensad que si vuestra concentración al oír esta palabra, no fuese todo lo elevada que ella requiere y que si a vuestra mente le falta la atención que debe prestar ante mi Doctrina no podrá recoger vuestro corazón la semilla que deberá sembrar mañana, y cuyos frutos recogeréis en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 99 1. Bienvenidos seáis discípulos a la mesa celestial. Saboread el delicado manjar que os traigo en mi palabra. Como el ladrón que penetra en una alcoba, así he llegado a vuestro corazón y he encontrado que tenéis hambre de conocimientos espirituales. 2. Nadie debería sorprenderse de mi presencia; ya a través de Jesús os señalé los acontecimientos que anunciarían mi manifestación como Espíritu de Verdad; también os dije que mi llegada sería en espíritu para que nadie estuviera en espera de manifestaciones materiales, que nunca han de llegar. Mirad al pueblo judío esperando aún al Mesías, sin que éste llegue en la forma que ellos esperan, porque el verdadero ya estuvo con ellos y no lo reconocieron. ¿Queréis, humanidad, desconocer mi nueva manifestación para seguir esperándome según vuestra creencia y no conforme a lo que Yo os prometí? 3. Despertad de vuestro sueño y convertíos en hijos de la luz porque vengo a ofreceros una semilla divina que os dará la paz y la vida, y quiero que vosotros la comencéis a sembrar. 4. No esperéis más para creer en mi llamado, mirad que el juicio se hará sentir por medio de la gran batalla que tenéis anunciada. Quiero que en esa lucha seáis los soldados preparados, dispuestos a depositar con vuestras obras de amor, la fe en los corazones débiles. 5. Pueblo: desechad todo temor a los juicios de vuestros hermanos, porque no serán ellos los que os den la paz, ni los que os lleven a la Tierra Prometida. No temáis a los hombres, seguidme con firmeza por esta senda; porque en la hora de juicio para la humanidad, lamentaríais desde lo más íntimo de vuestro ser, no haber sido fieles, no hablaron fortalecido en mi enseñanza, ni haber aprendido a resolver las grandes pruebas en armonía con mi Ley. De los perseverantes y de los fieles, será la victoria. 6. Mi barca salvadora ha aparecido en medio de la noche tempestuosa, venid a ella todos los que estén temerosos de perecer en el pecado, los náufragos, los que han perdido la ruta. 7. La ofuscación de la mente, la falta de fe, la ignorancia de la verdad, son tinieblas para el espíritu y por eso hoy se encuentra pérdida la humanidad. ¡Cómo se han multiplicado los hombres que caminan sin saber ni importarles hacia dónde van! 8. Yo sabía que había de llegar para los hombres un tiempo así, lleno de dolor, de confusión, de incertidumbre y desconfianza. Os prometí venir a salvaros de esa tiniebla y aquí me tenéis: soy el Espíritu de Verdad. ¿Para qué me queréis nuevamente en cuanto hombre? ¿No recordáis que como hombre morí, y dije que os esperaba en mi Reino? Con ello os daba a entender que el espíritu es eterno, inmortal. 9. Fue el Espíritu Divino quien habló por boca de Jesús y el que escribió con su sangre el precio de vuestro rescate. ¿Cuál fue vuestra sentencia? Vivir, para más tarde venir como luz a través de vuestra conciencia; os di pruebas de mi inmortalidad y os envolví en mi manto de perdón para haceros saber que aquella sangre derramada en el Calvario, fue la más sublime lección de cumplimiento para alcanzar la paz en la eternidad; por eso os digo que vuestra felicidad, vosotros la tenéis que labrar. 10. Israelitas os he llamado, porque vuestro espíritu viene de aquella simiente que entregué a los fundadores del pueblo llamado de Dios. 11. Israel fue el nombre que di a Jacob y a su simiente. ¿Por qué fue tomado más tarde ese nombre para designar a una raza, si él tan solo habla de misiones espirituales? Yo inspiré a patriarcas y a profetas para que llamaran a aquel pueblo el Pueblo de Dios, ¿Sabéis por qué? Porque él, entre todos los demás pueblos de la Tierra, trajo al mundo una misión espiritual. Mientras unos llevaron en sus manos la ciencia, otros las artes y otros las leyes humanas, éste vino con la Ley espiritual, la doctrina del corazón, la luz de la eternidad. Mientras unos pueblos dieron al mundo filósofos y científicos, éste dio profetas que transmitían mensajes divinos a los hombres, patriarcas que enseñaban con su vida el camino hacia Dios, apóstoles que vivían y morían testificando la verdad; y sobre de todos el Divino Maestro, que vino a hacerse hombre en el seno del pueblo de Israel, trayendo a los hombres el más sublime mensaje celestial. 12. Por eso aquel pueblo fue llamado el Pueblo de Dios, aunque Yo os digo que todos los pueblos son míos, y a todos los amo de la misma manera, mas cada uno trae a la Tierra su misión. 13. Esa simiente espiritual, es la que estoy haciendo que aparezca en el mundo en este tiempo; surgirá diseminada entre la humanidad, no como una raza ni formando tribus, sino en todas las razas, porque Israel está en espíritu y el espíritu está sobre todo lo humano. 14. Nuevamente aparecerá mi pueblo con la misión de hacer luz en el espíritu: sus dones espirituales influirán en la vida humana, como en todos los tiempos. Mis profetas, enviados y discípulos, han traído la luz y la paz a los hombres. 15. Vosotros que me estáis oyendo, sois los que sabéis a ciencia cierta estas lecciones, mas no os conforméis con saberlo, debéis levantaros a seguir cumpliendo con vuestro destino eterno de iluminar la senda espiritual de vuestros hermanos. Cumplid con vuestra misión, y en vosotros brillará una vez más la luz que debe haber siempre en el pueblo de Dios. 16. Mirad cómo vuestro espíritu ha presentido el tiempo en que se encuentra y ha venido presuroso en pos del cumplimiento de mis promesas. Vuestro corazón nada sabía de mi vuelta, porque en estos tiempos, poca o ninguna importancia presta la humanidad a mis profecías; pero el espíritu conservaba muy dentro aquella palabra. 17. Vuestro corazón estaba dormido, pero desde que escuchasteis mi primera palabra o mi primera lección, despertó y al comprender la verdad, al instante reconoció que los seres han venido a la Tierra a cumplir un mandato divino y no a hacer cada quien su voluntad. El que ha tenido este despertar, es el que me va siguiendo paso a paso, formando en su interior un santuario. 18. Mi palabra de amor se desborda sobre todo el pueblo escogido, deleitaos con ella, discípulos; si a veces os corrijo y hasta os juzgo, analizad esas enseñanzas para que cada quien tome lo que le corresponde. No os alegréis cuando reclame alguna falta que vosotros no tuviereis aunque conozcáis a los que las han venido cometiendo, porque en ese instante vuestra conciencia os recordará aquella enseñanza en que os dije: No miréis la paja en el ojo de vuestro hermano, sin antes mirar la viga que cargáis. 19. Pensad que todos venís a formar mi apostolado, al cual enviaré mañana a testificar mi palabra, y desde ahora debéis comenzar a amaros. ¿No creéis que mi comunicación a través de vuestro entendimiento, tenga un gran significado? ¿O creéis que es ésta una de tantas sectas que hoy surgen anunciando la salvación del mundo y luego desaparecen sin dejar huellas de mi paz? 20. Observad cómo esta semilla a pesar de que la habéis cultivado mal, no muere, mirad cómo ha ido venciendo tinieblas y encrucijadas, obstáculos y pruebas y sigue día a día germinando y desarrollándose. ¿Por qué no muere esta semilla? Porque la verdad es inmortal, es eterna, por eso veréis que cuando esta Doctrina por momento parece que va a desaparecer, será precisamente cuando surjan nuevos y fecundos brotes para ayudar a los hombres a dar un paso hacia adelante en el camino de la espiritualidad. 21. No creáis que esto sólo ha sucedido en este Tercer Tiempo, no, también en el Segundo Tiempo, después de que el Maestro y sus discípulos hubieron regado con su sangre la semilla que sembraron en el corazón de los hombres, hubo instantes en que parecía haber desaparecido del mundo la enseñanza de Cristo, Cuántos en este tiempo, considerando inútil el sacrificio de Jesús, y el de los que le siguieron, llegaron a flaquear en su fe, dudando de aquella verdad que antes había sido su faro y su Ley. Me bastó entonces enviar nuevos siervos al mundo, para que apartaran todas las falsedades que habían añadido hombres a mi Doctrina, deformándola, y la semilla volvió a germinar y a dar flores y frutos. 22. Si os enseño estas lecciones, es para que no vayáis a ser de los que oculten mi verdad, deformen mi Doctrina o profanen mi Ley, sino que seáis de los que viváis para cultivar con todo el amor de su espíritu esta semilla que os he confiado y que es la misma que en todos los tiempos he querido que florezca en el corazón de la humanidad: el amor de los unos hacia los otros. 23. Al Maestro que estuvo con vosotros en el mundo, lo podéis llamar El Rabí de Galilea, porque en aquella Tierra se hizo hombre, mas a este Maestro que hoy llega a vosotros invisiblemente, siendo el mismo, no podéis decir que es de Galilea porque vengo en Espíritu. 24. Mis nuevas lecciones son la confirmación de aquellas que os diera en el Segundo Tiempo, pero son más elevadas aún, mirad que en aquel tiempo hablé al corazón del hombre, en cambio ahora, le hablo al espíritu. 25. No vengo a desconocer ninguna de mis palabras que os dije en el pasado, por el contrario, vengo a darles debido cumplimiento y la justa explicación. Así como en aquel tiempo dije a los fariseos, que creían que Jesús venía a destruir la Ley: No penséis que vengo a abolir la Ley o a los profetas, por el contrario vengo a darle cumplimiento. ¿Cómo había de desconocer aquella Ley y las profecías, si eran el cimiento del templo que en tres tiempos había de quedar construido en el corazón de esta humanidad y el anuncio de mí venida al mundo? 26. Mientras los hombres persistan en su ceguedad y en su ignorancia, harán que Dios, que ante todo es Padre, tenga que humanizarse, limitarse y empequeñecerse ante sus hijos, para poder ser comprendido. ¿Hasta cuándo vais a dejar que me muestre delante de vosotros con la grandeza en la que debéis mirarme? 27. Tenéis que ser grandes para poder concebirme grande y a eso vengo, una vez tras otra, a daros grandeza espiritual, para que podáis tener el infinito goce de conocer a vuestro Padre, de sentir su amor, de oír el concierto divino que vibra sobre vosotros. 28. Este es el Tercer Tiempo, amados discípulos, y por lo tanto tenéis una lección más que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis, porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos pasados. Así paso con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús. 29. En vez de los salmos que elevabais en el Primer Tiempo a vuestro Padre, hoy venís a conversar espiritualmente, por medio de la oración espiritual. 30. Con cuánta lentitud camina la humanidad hacia la perfección en su culto a Dios. 31. Siempre que vengo a vosotros con una nueva lección, os parece demasiada adelantada para vuestra evolución, mas comprended que os confío una era para que a lo largo de ella la podáis comprender y asimilar en vuestra vida. 32. Cada vez que la muerte siega la existencia de vuestra envoltura, es como una tregua para el espíritu, el cual, al reencarnar, surge con nuevas fuerzas y mayor luz, para continuar estudiando aquella divina lección que no había concluido. Así madura a través de las eras el trigo que es vuestro espíritu. Mucho os he revelado acerca de la vida espiritual, mas os digo que no es menester por ahora que lo sepáis todo, sino sólo lo que sea esencial para vuestra llegada a la morada eterna. Allá os diré todo lo que está destinado a vuestro conocimiento. 33. Para revelaros en este tiempo nuevas enseñanzas, abrí la era de la luz y del espíritu, comunicándome por los entendimientos de hombres rudos e ignorantes, pero sencillos; mañana, cuando hayáis comprendido y practicado mis primeras lecciones, tendréis la comunicación de espíritu a Espíritu que es el más alto ideal al que podéis aspirar; mas para que esa forma de comunicación se extienda entre los hombres, pasará tiempo, y para que se perfeccione, no sabéis cuantas eras pasarán. 34. En todos los tiempos he buscado la forma de hablaros, de hacerme escuchar y entender, pero no siempre habéis estado dispuestos ni preparados para oír la voz divina. Ante vuestro materialismo, he tenido que humanizarme y materializarme para ser sentido, para haceros llegar mi comunicación a través del portavoz humano, como habéis visto que he hecho en este tiempo; mas Yo os he anunciado que en 1950 concluirá esta forma de comunicación. 35. Pueblo: no olvidéis que en este día os ha dicho vuestro Padre, que siempre ha buscado la forma de comunicarse con vosotros; con el fin de que reconozcáis que mañana, cuando ya no recibáis mi palabra a través del pedestal, habréis entrado en una nueva etapa en la cual comenzaréis a vislumbrar la verdadera comunicación entre vuestro espíritu y el Espíritu Divino. 36. En este tiempo se regocijan los espíritus que sienten la presencia del Espíritu Santo, en esa luz que ilumina los entendimientos y llena de gozo e inspiración a los corazones. Los que no han preparado su sensibilidad para percibirme, son los que tiene sed y carecen de paz. Es entonces cuando digo a los que reciben la inspiración divina, que llamen a sus hermanos y les despierten con la buena nueva de mi llegada espiritual. 37. Esta vida es una continua prueba para el hombre, desde que nace hasta que deja de existir. 38. La vida humana es para el espíritu el crisol donde se purifica y el yunque donde se forja. Es indispensable que el hombre tenga ideal en su espíritu, fe en su Creador y amor a su destino, para poder llevar con paciencia su cruz hasta la cima de su calvario. 39. Sin la fe en la vida eterna, el hombre cae en la desesperación, en medio de las pruebas, sin ideales elevados, se hunde en el materialismo, y sin fuerzas para soportar un desengaño, se pierde en el desaliento o en el vicio. 40. Todo esto lo sabe la humanidad por propia experiencia, porque ha sido menester que conozca el lado doloroso de la vida y las tinieblas, para que pueda distinguir la luz cuando ésta llega a sus pupilas; por eso os he dicho en este día, que hay regocijo en los espíritus que han abierto sus ojos para contemplar la luz divina de la sabiduría y del amor. 41. En verdad os digo que muchos huirán de mi Doctrina por temor a espiritualizarse, mas no será la razón ni el espíritu el que hable en ellos, sino las bajas pasiones de la materia. 42. Un espíritu cuando vive apegado a la verdad, huye del materialismo como quien se aleja de un ambiente infecto. El espíritu elevado sólo encuentra su felicidad en lo moral, en donde existe paz, en donde habita el amor. 43. Mi luz está vibrando en todos los hombres, es una voz implacable pero dulce, que habla sin cesar a todos los corazones. 44. No temáis por aquellos que aparentemente se obstinen en no escucharme, porque en un momento dado, podrán ser los más fervientes, los más firmes en su conversión y en su fe. ¿No recordáis la conversión de Pablo? 45. No hay prisa en mis pasos, sé que en medio de la eternidad alguna vez me buscarán mis hijos con anhelo de salvarse; la prisa sólo debe existir en los hombres, porque mientras más retarden su regeneración, prolongan más su expiación. 46. La luz de este Tercer Tiempo ha llenado vuestro corazón del más vivo regocijo, la esperanza en la paz del mundo renace en vosotros. Cada día os ocupáis más en las obras de vuestro Señor, en un anhelo creciente de trabajar en esta Obra de espiritualidad. De cierto os digo que todo el tiempo que ocupéis en mi Obra, Yo os lo recompensaré; mas no abandonéis vuestros deberes en la Tierra para practicar lo espiritual, hasta que estéis seguros de que Yo os lo he ordenado, entonces tendréis que dejar no sólo vuestro trabajo, sino hasta a los vuestros, para ir por los caminos de diferentes comarcas a llevar a vuestros hermanos la buena nueva. 47. Entre este pueblo surgirán quienes se entreguen a mi servicio, ellos se están preparando para no flaquear mañana en las pruebas. No todo el pueblo sabrá prepararse para la lucha, porque ya veis que muchos escuchando mi palabra viva, no se han conmovido, ni su corazón está dispuesto a obedecer. 48. ¡Si pudieseis mirar al mundo espiritual que vela por vosotros, cómo padece ante la dureza y la desobediencia del corazón del pueblo; si pudieseis oír su sollozo espiritual! ¿Por qué no correspondéis a ese consuelo infalible que esos seres os dan? ¿No habéis encontrado en ellos a vuestro dulce y compasivo hermano, a vuestro fiel y desinteresado amigo? 49. Pensad que muy pronto estaréis en espíritu y que lo que en esta Tierra sembrasteis, será lo que hayáis que recoger. El paso de esta vida a la otra, no deja de ser un juicio severo y estricto para el espíritu. Nadie escapa a ese juicio, así se considere el más digno de siervos. 50. Mi voluntad es que desde el instante en que penetréis en aquella morada infinita, dejéis de experimentar las angustias de la Tierra y empecéis a sentir la dulzura y el goce de haber escalado un paso más en el sendero. 51. No dejéis pendiente nada en el mundo, amad a la humanidad como a vuestra propia familia; orad por los hombres, por distantes que estén de vosotros, como oráis cuando uno de los vuestros se encuentra ausente y sufre; sanad al enfermo y al hacerlo, pensad en todos los que apuran en esa hora el cáliz de amargura; dejad con vuestra vida, una estela de luz a lo largo de vuestro paso por el extenso mar que vais cruzando. No durmáis mientras vibra mi luz en las conciencias, mirad que los que velan, son los que reciben mi inspiración para luego entregar a sus hermanos mi mensaje. Alejaos de todo lo superfluo y malo, para que en todo momento seáis dignos de poseer mi gracia. 52. Sabed recibir en vuestro seno al espíritu que llega a la Tierra a encarnar en el niño, así como también sabed acompañar con vuestra oración al que se desprende de su cuerpo y se despide de vosotros; conducidlo con vuestra oración, hasta los umbrales del Más Allá. Amad y servid a vuestros semejantes en toda hora y en cualquier trance por el que atraviesen. 53. Vivid siempre alerta, para que podáis perdonar de corazón a quienes os ofendieren; meditad de antemano, que quien causa ofensa a su hermano, es porque carece de luz, y Yo os digo que el perdón es lo único que puede hacer luz en esos corazones. El rencor o la venganza, aumentan la tiniebla y atraen el dolor. 54. Sed prudentes y fuertes en las pruebas, para que dejéis esa simiente en el corazón de vuestros hijos y seáis recordados con cariño y gratitud, como vosotros recordáis a los patriarcas de los primeros tiempos, los que os dejaron su herencia de fe, de fortaleza; como Abraham, a quien todo un pueblo reconoció y amó como padre. 55. Hoy son consejos los que os he dado, mas son consejos celestiales, porque Yo me recreo en hablaros como Padre sintiendo en mi Espíritu vuestro amor de hijos. 56. Pueblo: en aquel tiempo, Juan, llamado también el Bautista, bautizaba con agua a los que creían en su profecía. Este acto era un símbolo de la purificación del pecado original. Él decía a las multitudes que llegaban hasta el Jordán para escuchar las palabras del precursor: he aquí que yo os bautizo con agua, mas ya viene Aquél que os bautizará con el fuego del Espíritu Santo. 57. De ese fuego divino nacieron todos los espíritus, brotaron limpios y puros, más si en su camino han llegado a mancharse con el pecado que trajo consigo la desobediencia, viene de nuevo el fuego de mi Espíritu a derramarse sobre ellos para destruir su pecado, borrar sus manchas y devolverles su pureza original. 58. Si ese bautizo espiritual, en vez de ser entendido como la purificación que el hombre alcanza mediante un acto de arrepentimiento verdadero ante su Creador, lo convertís en un rito y os conformáis con el simbolismo de un acto, de cierto os digo, que vuestro espíritu nada alcanzará. 59. Quien así lo hace, vive aún en los tiempos del Bautista y es como si no hubiese creído en sus profecías ni en sus palabras que hablaban del bautismo espiritual, del fuego divino con el que Dios purifica y eterniza en la luz a sus hijos. 60. Juan llamaba a los hombres en su edad de adultos, para derramar en ellos aquellas aguas símbolo de la purificación. Llegaban a él, cuando eran ya conscientes de sus actos y podían tener ya la voluntad firme para perseverar en el camino del bien, de la rectitud y de la justicia. Ved como la humanidad ha preferido practicar el acto simbólico de la purificación por medio del agua, en lugar de la regeneración verdadera por medio del arrepentimiento y del firme propósito de la enmienda que nacen del amor a Dios. La ceremonia no implica esfuerzo alguno, en cambio, purificar el corazón y luchar por permanecer en la limpidez, sí significa para el hombre esfuerzo, vigilia y hasta sacrificio, por eso han preferido los hombres cubrir con apariencia sus pecados, concretándose al cumplimiento de ceremonias, actos y ritos que en nada mejoran su condición moral o espiritual, si en ellas no interviene la conciencia. 61. Discípulos: esa es la razón por la cual no quiero que entre vosotros existan ritos, para que no por cumplir con ellos, os olvidéis de lo que verdaderamente llega al espíritu. 62. El pecado original no viene de la unión del hombre y de la mujer: Yo, el Creador, establecí esa unión diciéndoles a ambos: Creced y multiplicaos. Esa fue la primera Ley. El pecado ha estado en el abuso que han hecho del don del libre albedrío. 63. Preparaos para seguir recibiendo en vuestro seno a los hijos que Yo os confíe. Tened pleno conocimiento de vuestra misión y de vuestra responsabilidad, esa luz la hallaréis en mi Doctrina. 64. Sabed que el espíritu cuando encarna, trae consigo todos sus dones, que su destino está ya escrito y que por lo tanto, nada tiene que recibir en el mundo. El trae un mensaje o una restitución. A veces viene a recoger una siembra y en otras a saldar una deuda; pero siempre viene a recibir en esta vida, una lección de amor que le da su Padre. 65. Los que vais conduciendo a vuestros hijos a través de esta vida, haced que ellos pasada la edad de la inocencia, penetren en el camino de mi Ley, despertad sus sentimientos, reveladles sus dones e inducidles siempre a lo bueno, y en verdad os digo, que a quien así acercaseis a Mí, será bañado en la luz que brota de ese fuego divino, que es mi amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA No. 100 1. Cuando vengo a vosotros como Juez, volvéis a escuchar aquella voz de Jehová que hacía estremecer vuestro cuerpo y espíritu en el Primer Tiempo. Entonces, los hombres tapaban sus oídos pretendiendo no escuchar la voz omnipotente de su Padre; hoy digo a este pueblo: no tapéis vuestros oídos, no me cerréis vuestro corazón, mirad cómo mi gracia infinita se extiende en todo el universo. No temáis, sólo quiero la ofrenda de vuestro amor. 2. El que ha faltado, me ha ofendido ¿Acaso vosotros habéis faltado? Si así es, reconoced que también he descendido como Padre y como Maestro, para perdonaros y enseñaros nuevamente el camino de salvación. 3. Mi juicio es de amor, no de venganza. Si vengo a tocar a los hombres con mi justicia, es porque quiero salvaros; si a los reyes les vengo a quitar su cetro, es porque los quiero humildes; si vengo a reclamar a los que conducen a la humanidad, es porque he visto que no es el amor, la paz ni la justicia lo que han sembrado en el corazón de sus pueblos. Sólo veo que los campos han sido sembrados de muerte, de desolación, de intranquilidad y miseria. 4. Los muertos desde su silencio, claman justicia, y los que tienen hambre del cuerpo y del espíritu, están llenos de odio en su corazón, para desbordarlo llegado el instante. 5. Humanidad: busco vuestra reconciliación. No vivís en mi Ley; está rota vuestra armonía con vuestro Dios y con todo lo creado. No os amáis entre hermanos y ese es el secreto de la felicidad que os reveló Jesús. Y si habéis perdido la armonía entre los unos y los otros ¿Creéis poder conservarla con los elementos de la Creación? 6. La mano del hombre ha desatado la justicia sobre sí; en su cerebro se agita un torbellino, en su corazón ruge una tempestad y todo esto se manifiesta también en la naturaleza, sus elementos se desencadenan, las estaciones se hacen inclementes, aparecen y se multiplican las plagas. Es que vuestros pecados crecen produciendo enfermedades y la ciencia insensata y temeraria no reconoce el orden de lo dispuesto por el Creador. 7. Si sólo os lo dijera no lo creeríais, es menester que palpéis el resultado de vuestras obras para que os desengañéis; precisamente os encontráis ahora en ese momento de vuestra vida, en la cual vais a ver el resultado de todo lo que habéis venido sembrando. 8. Vosotros, que habéis escuchado esta palabra, me preguntáis en vuestro corazón por qué no detengo este desastre que los hombres con su ciencia han venido preparando, a lo cual Yo os contesto: es menester que el hombre apure el cáliz que ha llenado; ha mucho tiempo que las naciones con su diferencia de razas y sus ambiciones, han venido preparando la lucha para destruirse, sólo mi caridad es la que le ha detenido, mas esa prueba de misericordia divina no la ha querido ver ni comprender la humanidad. 9. Un instante tan sólo voy a dejarle y ese instante de justicia bastará para que recuerde el amor de su Creador, porque nadie puede existir sin mi Ley o sin mi paz. 10. Pueblo: vos que habéis tenido mi presencia de Juez, decid si mi justicia se parece a la vuestra, preguntaos si soy digno de ser temido o de ser amado. 11. Contemplad como se ha extendido la semilla bendita de esta Doctrina, en cumplimiento de mi palabra. De las grandes ciudades ha bajado a las humildes comarcas recorriendo caminos y salvando distancias. No morirá, podrá dejar de existir en un corazón que muera a la fe, más para entonces, ya estará sembrada en otros corazones. Mi palabra saldrá de esta Tierra para ir a otras comarcas buscando corazones donde germinar, nadie podrá impedir que esta Doctrina se extienda. 12. Todavía ahora está mezclado el trigo con la simiente humana, con todas sus imperfecciones, porque no os habéis dado cuenta de la esencia de mi Doctrina; mas cuando abráis los ojos del espíritu y vuestros sentidos despierten a la verdad, contemplaréis la divina pureza de esta revelación y entonces abrazándola con todo el amor y el celo de vuestro corazón, la llevaréis limpia y pura, para darla a conocer a la humanidad, dividida y alejada del camino de mi Ley. 13. Si creéis que mi palabra tan solo habla a los presentes, os equivocáis, mi palabra es para todo el que la reciba, ya sea hoy, mañana o dentro, de mucho tiempo, lo mismo será que la reciba a través de un portavoz, por un testigo o por medio de un escrito. 14. A los presentes y a los futuros os dice vuestro Padre: Si queréis ser sembradores de la verdad, cultivadores de lo espiritual, compañeros de la paz, reconoced la perfección de mi semilla y limpiad vuestro corazón. Yo iré levantando uno a uno en la lucha enseñándole caminos y limpiando comarcas. 15. En apariencia serán necesidades materiales las que os lleven a otros lugares, pero la verdad será que fue vuestra misión la que os levantó para mostraros la extensión de las tierras incultas o a medio cultivar, para que en ellas depositéis la semilla bendita que mi Espíritu os ha entregado en este Tercer Tiempo. 16. Orad por todos los labriegos, hermanos vuestros, uníos todos en una oración de igualdad y de fraternidad; velad por las congregaciones ya sean éstas grandes o pequeñas, cercanas o distantes. 17. Dejad que la savia del árbol de la vida corra por vuestro ser, para que vuestros frutos sean también de vida. 18. Mi enseñanza es profunda, discípulos, mas he puesto a vuestro alcance los medios para que lleguéis a comprenderla. Recibid a los seres del Más Allá que os he enviado con un mensaje de luz para que os ayuden a pasar de lo espiritual a lo divino. Escuchadlos, aconsejándoos que apartéis de vuestro corazón toda materialidad, para que podáis transportaros a lo divino. ¿Quién mejor que ellos para hablaros de espiritualidad? Cuando mencionan la mansión espiritual, os hablan con conocimiento, porque de ahí vienen a vosotros. 19. Esos seres pasaron por el crisol de la purificación; su lucha, su arrepentimiento por las faltas pasadas, su experiencia y elevación espiritual, han sido los méritos que en ellos he encontrado para enviarlos a manifestarse entre mi pueblo. 20. Están limpios y pueden hablar de limpidez al mundo; me aman y os aman, por lo tanto, tienen derecho a hablar de amor, están saturados de salud y por esa causa pueden impartir salud a los enfermos. 21. Los he enviado para ejemplo de la humanidad; imitadles haciéndoos dignos de hablar de amor, de regeneración, de paz, de espiritualidad. Si así lo hacéis en verdad os digo que entre mi pueblo no habrá fariseos hipócritas, de aquellos que cuidaban mucho de la apariencia material y ocultaban en el corazón podredumbre y el cieno. 22. Los que reciben en su mente la vibración de esos seres y los que escuchan sus mensajes, deben dejarlos que se manifiesten en plenitud para que su recuerdo sea imperecedero en el corazón de la multitud y su simiente sea inmortal en el corazón de la humanidad, mirad que su comunicación con este pueblo terminará en 1950. 23. La inspiración de ese mundo superior seguirá guiando e inspirando a los discípulos del Señor, aunque os advierto que de tiempo en tiempo irá siendo más sutil y más elevada su comunicación a medida que vuestra espiritualidad sea más grande. 24. Este camino es para ir por él sin deteneros, aunque también debo deciros que hay que recorrerlo paso a paso, y no en carrera vertiginosa. 25. No os hundáis en la rutina, comprended cuando ha llegado el tiempo de dar un paso más en el sendero. No os adelantéis a darlo, mas tampoco os retardéis en hacerlo. 26. La forma de no estacionaros es la de apegaros a mi palabra, apartándoos de todo acto exterior con el que quisierais sustituir al verdadero cumplimiento de mi enseñanza. 27. También me tenéis como Maestro: como Padre, como Doctor. Abrid vuestro corazón, oh multitudes, que venís con vuestro fardo de dolores. Cerrad vuestros ojos por un momento a lo mundano y sentiréis la presencia de lo espiritual. El caminante fatigado, percibirá la sombra de un árbol invisible que le cubre y le conforta. El corazón necesitado de cariño, sentirá que ha penetrado en el hogar divino donde se escucha, como si fuese un concierto, la voz del Padre. El enfermo tendrá la sensación de que una mano dulce y misericordiosa ha pasado sobre su herida llenándola de bálsamo y calmado su dolor. 28. Aprended a acercaros a Mí, aprended a pedirme, a recibir y a esperar; veréis entonces como se hacen patentes los prodigios en vuestra vida. 29. Este es un tiempo en que el hombre pondrá su parte de espiritualidad y fe para que se realicen los nuevos milagros. El mundo quisiera volver a ver las obras que hizo Jesús delante de los hombres, a lo cual Yo os digo, que no debéis de empeñaros en seguir viviendo una era que ya pasó. Habéis penetrado en un nuevo tiempo, y en él os daré lecciones que aún no os han sido reveladas y repetiré mis obras, mas ahora en forma más espiritual. 30. Debéis de estar velando, discípulos, porque no sólo os hablaré por este conducto, también buscaré comunicarme con vuestro espíritu en los instantes en que vuestro cuerpo duerme; os enseñaré a penetrar con preparación en ese reposo y a que vuestro espíritu se desprenda para que se eleve a las regiones de la luz, de donde tomará la profecía para iluminar su camino. Transmitiéndole su mensaje al entendimiento. 31. El discípulo que sabe recibir a su Maestro en el instante en que éste le busca, no tiene tropiezo en el sendero, ni se considera débil o solo en la lucha. 32. Llegad a comprender cuál es la espiritualidad que quiero de vosotros, para que no vayáis a confundiros en un misticismo fanático, que en vez de facilitar a vuestro espíritu el que comprenda las lecciones divinas, ponga ante ellos nuevas tinieblas. 33. Preparaos, discípulos, dejad a vuestro espíritu que comience a contemplar la vida que le espera, aquel mundo que guarda en su arcano infinitas grandezas para los hijos de mi Divinidad. 34. No retardéis la hora en que vuestro espíritu llegue a tener ese gozo. 35. Mi pueblo crece, se multiplica, no sólo en la Tierra sino también en el valle espiritual. Entre aquellas multitudes espirituales se encuentran los que tuvieron lazos de sangre con vosotros, ya sea que hayan sido vuestros padres, hermanos o hijos. 36. No os sorprenda que os diga que mi pueblo es tan numeroso, que la Tierra no podría darle albergue y que deberá ser mucho más grande aun. Cuando ya lo haya reunido y no falte uno solo de mis hijos, le será dada por morada el infinito, ese valle de luz y de gracia que nunca termina. 37. Aquí en la Tierra sólo vengo a prepararos, a instruiros con mi Doctrina, para que sepáis como acercaros a aquella vida. Esta humanidad es sólo una porción del pueblo de Dios, es menester que todos sepan estas explicaciones para que encaminen su vida hacia el ideal de perfección. Este mensaje divino que es mi palabra vertida por los labios del portavoz humano, quiero que llegue a toda la humanidad. Mi palabra es la campana que está llamando al mundo, su esencia conmoverá a los pueblos haciéndoles despertar para meditar sobre la espiritualidad, sobre el destino del espíritu después de esta vida. 38. Mientras las religiones permanezcan sumergidas en su sueño y no rompan su rutina, no habrá despertar en el espíritu, ni conocimiento de los ideales espirituales; y por lo tanto, no podrá haber paz entre los hombres, ni aparecerá la caridad; no podrá brillar la luz que resuelve los graves conflictos humanos. 39. A vosotros que me escucháis, os he llamado mi pueblo, porque os he confiado mi Doctrina, a fin de que invitéis a los hombres, no precisamente a unirse a vosotros, porque aún adolecéis de imperfecciones, sino a penetrar de verdad en el camino de mi Ley, la cual sí es perfecta. 40. Hay muchos hombres distantes de vosotros, diseminados en los pueblos de la Tierra, ocultos entre las grandes multitudes, que son hijos de mi pueblo porque viven en mi Ley y su ideal es alcanzar la espiritualidad por el amor hacia sus semejantes, inspirados en el Padre. En cambio, entre estas multitudes que día tras día vienen a escuchar mi palabra, están los que a pesar de haberme oído años y años, no puedo aún considerarlos como mi pueblo, porque en vez de amor practican la mala voluntad; en lugar de caridad demuestran egoísmo; en lugar de llevar un ideal de perfeccionamiento espiritual, predomina en ellos el egoísmo y van siguiendo todo lo que halaga su vanidad. 41. Yo dije a mis discípulos en aquel tiempo: Vengo a haceros herederos de mi Reino, mas no creáis que por haber estado con su Maestro, se hicieron dignos de aquella gracia; recordad que hubo uno que habiéndose sentado muchas veces a comer con su Señor y habiendo convivido con El y escuchado muchas veces su palabra, no fue digno de recibir aquel Testamento Celestial que el Maestro confío a sus discípulos la última vez que estuvo con ellos en la mesa. 42. El Reino del Padre es la heredad de todos los hijos, es indispensable alcanzar esa gracia mediante méritos del espíritu. Quiero que no miréis como un imposible, alcanzar la gracia que os acerca a Mí. 43. No os entristezcáis al escuchar en mi palabra que llegaréis a la Tierra Prometida con grandes esfuerzos y trabajos. Alegraos porque el que dirige su vida hacia esa idea, no sufre de desengaños ni se ve defraudado. No pasará con él como sucede a muchos que van en pos de la gloria del mundo, y que después de mucho luchar, no la consiguen, o quienes la alcanzan pronto tienen el dolor de verla esfumarse hasta quedar en la nada. 44. Discípulos: mi Doctrina os enseña que sin apartaros un paso de vuestros deberes humanos y de los nobles ideales de esta vida, llevéis siempre delante de vosotros el anhelo de caminar hacia Dios haciéndoos dignos de alcanzar el galardón que os tiene prometido. 45. Está tan unido el cuerpo al espíritu, que éste, cuando sabe que su envoltura sufre, siente como si el mal estuviese en él. Tomad mi bálsamo espíritus, y ungid vuestro cuerpo, sobreponedlo al dolor, impartidle fe y esperanza. 46. Venís con tristeza a llorar vuestras penas junto a Mí, y el Maestro os dice: que aun cuando tiene por delante mucho dolor que curar entre sus hijos, extiende su caridad y os toca, para que sintáis el milagro de su caricia y os levantéis sanos dando testimonio, para que otros vengan a Él. 47. Los que saben vencer las tribulaciones de la vida, nunca dejan que ellas turben a su espíritu; halos aquí recibiendo mi presencia con gran gozo en su corazón de discípulos; mientras que el que se ha dejado vencer por las pruebas, viene triste, derrotado; en vez de elevar hacia Mí un himno espiritual, me muestra tan sólo su dolor y sus lágrimas. Yo recibo esa ofrenda dolorosa, pero quiero que la tornéis en ofrenda de fe, de confianza y de paz. 48. ¿Me preguntáis si nada puedo hacer por vosotros? ¡Ah, mis pequeños, antes de que vosotros me pidáis, yo he depositado en vuestras manos lo que necesitáis! pero ocupados en la lucha y caminando sin la luz de la fe, no sabéis sentir mi presencia, ni ver lo que dejo en vuestro espíritu, ni contemplar la luz del nuevo día que sólo espera vuestro despertar para que la veáis brillar en plenitud. 49. Preguntad a los que han visto realizado el milagro en su vida, interrogad a los que vienen con la alegría reflejada en la faz, ellos con su testimonio os abrirán un libro, donde leeréis una historia que será ejemplo y un estímulo para vuestra fe. 50. ¿Cómo podéis pensar que ame menos al que más sufre? ¿Cómo podéis tomar vuestro dolor como una señal de que no os amo? Si supieseis que precisamente por amor a vosotros he venido; ¿No os he dicho que el justo está a salvo y que el sano no necesita del médico? Si vosotros os sentís enfermos y en vuestro examen a la luz de vuestra conciencia os juzgáis pecadores, tened la certeza de que es a vosotros a quienes he venido a buscar. 51. Si creéis que Dios ha llorado alguna vez, de cierto que no habrá sido por los que están disfrutando de su gloria, sino por los que van perdidos o llorando. 52. He aquí el camino perfecto, porque en mi palabra está la luz que conduce a la perfección. 53. Mi Espíritu penetra en su verdadero templo que es vuestro corazón. Desde ahí me habéis llamado y me habéis pedido que viniese a daros mi palabra y aquí me tenéis. 54. Creéis en Mí y pronunciáis mi nombre con fe. Quien guarda mis enseñanzas y las pone en práctica, ese será salvo. 55. Vuestro espíritu no podrá morir en las tinieblas de la turbación, porque mi sangre derramada desde la cruz en el Calvario, alentó a vuestro espíritu a emprender la marcha por el camino de su evolución, siguiendo las huellas de su Maestro. Yo os compré a precio de mi sangre, a precio de amor. Estáis desde entonces preparados para resucitar de entre los muertos. 56. Al escucharme así, íntimamente os confesáis pecadores delante de Mí, y cuando sentís que se sosiega vuestro espíritu porque habéis oído el reclamo de la conciencia, penetráis en una comunión de amor con mi Divinidad. 57. Este amor que se acerca a vosotros, es la puerta del Reino de los Cielos que se abre ante vuestro espíritu como una eterna invitación. 58. ¿Quién de mis hijos se ha debilitado en su fe y va perdido en el camino, que no me acerque Yo a él para darle la vida? ¿Quién de los que van sufriendo en silencio, no ha sido escuchado por Mí? ¿Quién que haya quedado huérfano en la Tierra no ha sentido en su vida la presencia y el consuelo de María que los conforta? ¿Quién hallándose moribundo no ha oído en su conciencia la misma voz que le dijo a Lázaro: levántate y anda? Yo soy Cristo, el consuelo y la luz del mundo. Os sigo en vuestra fe o en vuestra duda, porque sé que aun el que más me niegue, al fin será conmigo, abrumado por el peso de sus obras. 59. Venid a Mí todos los que estáis cargados de penas y con mi palabra, os daré limpidez. Al dejar de escucharme seguiréis sintiendo mi dulce compañía. 60. Recibid mi luz para que ella ilumine el camino de vuestra existencia y en la hora de la muerte os libréis de la turbación; y en un instante, al pasar los umbrales del Más Allá, sepáis quiénes sois, quiénes habéis sido y quiénes seréis. OID MI PARABOLA: 61. “Encontrase un rey rodeado de sus súbditos celebrando una victoria obtenida sobre un pueblo rebelde, el cual pasaba a ser su vasallo. 62. El Rey y los suyos cantaban victoria. El Rey habló así a su pueblo: La fuerza de mi brazo ha vencido y ha hecho crecer mi reino, más a los vencidos los amaré como a vosotros, les daré grandes tierras en mis dominios para que cultiven la vid y así como Yo los amo, quiero que vosotros les améis . 63. El tiempo pasó, y de entre aquel pueblo conquistado por el amor y la justicia de aquel Rey surgió un varón rebelde a su Señor, a quien intentó dar muerte mientras dormía, hiriéndole solamente. 64. Ante su delito aquel hombre huyó lleno de temor a ocultarse en las más oscuras selvas, mientras el Rey lloraba la ingratitud y la ausencia de su súbdito porque mucho le amaba su corazón. 65. El hombre aquel, en su huida cayó prisionero de un pueblo enemigo del rey, y cuando fue acusado de ser un súbdito de aquel a quien no reconocían, éste atemorizado, a voz en cuello les dijo que él se encontraba fugitivo porque acababa de matar al Rey, mas no fue creído y le sentenciaron a morir en una hoguera después de atormentarlo. Cuando ya sangrante iba a ser arrojado al fuego, acertó a pasar por ahí el Rey con sus súbditos, quienes andaban en busca del rebelde, y al ver lo que ahí estaba aconteciendo, levantó aquel señor su brazo diciendo a los verdugos: ¿Qué hacéis pueblo rebelde? Y a la voz majestuosa e imperiosa del Rey, los rebeldes cayeron postrados ante El. 66. El súbdito ingrato, que continuaba atado junto al fuego en espera solamente del cumplimiento de su sentencia, estaba absorto y sorprendido al ver que el rey no había muerto y que se acercaba paso a paso hacia él para desatarlo. Lo apartó del fuego y curó sus heridas; luego acercó vino a sus labios, le vistió con blanca y nueva vestidura y después de depositar un beso en su frente le dijo: Súbdito mío, ¿Por qué os habéis ido de mi lado? ¿Por qué me habéis herido? No me contestéis de palabra, sólo quiero que sepáis que os amo, y os digo en este instante: Venid y seguidme. Aquel pueblo que presenciaba estas escenas de caridad, maravillado y convertido, exclamó: Hosanna, hosanna, declarándose súbdito obediente de aquel rey. Ese pueblo sólo recibió beneficios de su Señor y el súbdito que un día se reveló, sorprendido por tanto amor de su rey, hizo el propósito de pagar aquellas pruebas de afecto sin límite, amando y venerando por siempre a su Señor, rendido ante sus obras perfectas”. 67. He aquí, pueblo, muy clara mi palabra. Los hombres luchan en contra mía y pierden su amistad para conmigo. 68. ¿Qué daño he hecho a los hombres? ¿Qué perjuicio les acarrea mi Doctrina y mi Ley? 69. Sabed que cuántas veces me ofendáis, las mismas seréis perdonados, pero entonces quedaréis obligados a perdonar a vuestros enemigos cuantas veces os ofendieren. 70. Os amo, y si un paso os alejáis de Mí, ese mismo doy Yo para acercarme a vosotros. Si me cerráis las puertas de vuestro templo, Yo llamaré a ellas hasta que abráis para penetrar en él. 71. Si creéis que ya estáis redimidos porque Yo fui en la cruz, también comprended que tendréis que haceros dignos de aquel rescate y seguir aquel ejemplo. 72. Ante Mí están los que pecaron y hoy son bendecidos, los que blasfemaron y hoy reciben dulzura en sus labios; las adúlteras que no tenían paz en su conciencia, han sido perdonadas para que no vuelvan a pecar, porque Yo soy la resurrección y la vida. 73. Si sois los discípulos y herederos del Verbo, no blasfeméis jamás, mirad que os he dado un lenguaje dulce para expresar toda idea, toda inspiración y todo sentimiento. 74. He aquí mi palabra, para el torpe y para el entendido. 75. Sed el pueblo bueno, sed como un espejo limpio para que todos crean que estoy con vosotros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 101 1. Si las ovejas no llaman al pastor, éste las busca para conducirlas al aprisco. 2. Discípulos: vengo a prepararos para que después de mi partida os levantéis de comarca en comarca, dando la buena nueva de que el Maestro estuvo entre los hombres. Para ese tiempo, los cerebros de mis portavoces se habrán cerrado a esta comunicación, mi rayo divino y mis hijos espirituales ya no se manifestarán en esta forma. Todo cambiará después de 1950; más si los que fueron pedestales y facultades, perseveran en su preparación y elevación, serán quienes primero alcancen la comunicación de espíritu a Espíritu para enseñarla a las multitudes. 3. Los labios de mis discípulos quedarán preparados para dar el consuelo a los necesitados y su hogar dispuesto para recibir a los que vengan en busca de paz. 4. De mis labriegos, no todos partirán a dar a conocer mi verdad, unos permanecerán en espera de sus hermanos, mientras otros irán a buscarles por aldeas, comarcas y naciones. 5. Los seres espirituales que os han custodiado, estarán cerca de vosotros y os darán en vuestro camino inspiración, fuerza y fe. 6. Por ahora escuchadme, aprended de Mí, practicad y orad por este mundo que perece y se desangra. Si vosotros esperáis que sólo el Padre se desvele por el mundo, estáis en un error, vosotros tenéis que llevar gran parte del peso de esta cruz. 7. Que vuestras penas no os hagan olvidar a los que viven en continua desesperación y angustia. Grandes son vuestras aflicciones y dificultades en la vida diaria, mas no podéis compararlas con aquellas que agobian a algunos de vuestros hermanos. 8. Bien está que algunos corazones los encuentre por ahora sordos a mi llamado, alejados de Mí, ocupados en sus ambiciones y odios; mas ¿Por qué a vosotros hay instantes en que también os encuentro sordos a mis inspiraciones y os mostráis negligentes en el camino espiritual que os he trazado? No pretextéis que es la dureza de vuestra materia y el cúmulo de vuestras necesidades y preocupaciones lo que os aleja de Mí. 9. Yo estoy en todas partes, a cada paso podéis encontrar la ocasión de poner en práctica mis enseñanzas, porque siempre habrá tiempo y oportunidad para que el espíritu cumpla su misión, aun en los trabajos materiales. 10. Meditad cinco minutos en cada día sobre vuestras obras, juzgaos a vosotros mismos y formad el propósito de mejoraros más y más. 11. La oración es baluarte, arma y escudo del espíritu, refugiaos siempre en ella y no seréis débiles. 12. Vengo a hablaros con verbo sencillo y comprensible a todos, Yo no he venido a sorprenderos con lenguaje florido, ni filosofías incomprensibles, ni a hablaros en idiomas extraños. La grandeza de mi palabra está en su sencillez, buscadla y analizadla. 13. Confesaos espiritualmente conmigo, sabiendo que Yo descubro lo que más profundamente guardéis; dejad que nazca en vuestro corazón el verdadero arrepentimiento y esforzaos por llegar cada vez más limpios a Mí. 14. Aprended todo esto y en vuestro camino seréis reconocidos como mis discípulos. Habrá quienes al contemplar vuestro don curativo quieran comprar vuestro secreto, unos con buena fe, otros con fines de lucro; mas a ellos diréis que el secreto para sanar el dolor del enfermo es la caridad, y ese don todos los poseen. 15. Tenéis dones con los que podéis sorprender al mundo. Por medio del don de videncia, estaréis profetizando, adelantándoos a las predicciones de la misma ciencia. 16. Por conducto de mis labriegos, hasta de los más humildes, estoy haciendo prodigios. Es el tiempo en que el torpe y el rudo me dan gracias porque he puesto en ellos mi caridad para convertirlos en mis servidores, porque en un hombre de entendimiento rudo puede ocultarse un espíritu elevado al que sólo Yo descubro. 17. He visto a muchos suspirando y sollozando al borde del precipicio, porque su envoltura ha sido reacia e indomable; y su espíritu que lucha por destruir los errores de la carne, se ha elevado en oración para decirme: Señor, si no, venís en mi ayuda, perezco. Y el Maestro se ha acercado para doblegar con una palabra o con una prueba aquella materia rebelde, y a dar al espíritu potestad para vencer las pasiones y las flaquezas humanas. 18. Estos son los que siendo pobres de espíritu y humildes en la Tierra, hoy se han revestido de fuerza y sus labios se han desatado hablando de enseñanzas profundas y con amor van sanando enfermedades que para otros habían sido imposibles de curar. 19. ¿Sabríais contestar a mis preguntas sobre mi lección anterior, discípulos? 20. El libro permanece abierto ahí, en la misma página que os mostré la vez pasada, pero es menester seguir adelante, sin detenerse; por eso, hago que mi palabra quede guardada en vuestra conciencia para que acuda a vosotros cuando la necesitéis. 21. Yo soy el libro de la vida, haré que cada uno de vosotros sea un pequeño libro del saber, para ello estoy escribiendo mis enseñanzas en vuestro corazón. Mañana, esta enseñanza llegará a todos los pueblos y hogares, mas desde ahora ya podéis decir que tuvisteis el privilegio de escucharme a través de esta comunicación. 22. Llamé a los que se creían desheredados, a los que parecían sobrar entre la humanidad, a los que sufrían humillaciones, hasta por parte de los suyos, y deposité en sus manos este libro de amor. 23. Habéis visto iniciarse la alborada de una nueva era y por lo tanto no podéis decir que ya lo habéis visto todo, porque os estoy preparando cuidadosamente, para mañana, cuando veáis brillar esta enseñanza, no vayáis a confundiros ni a cegaros con su luz. De discípulos os tornaréis en soldados defensores de la verdad, para lo cual os estoy revelando cuáles son las armas con las que habréis de luchar; más si lo habéis olvidado no es por demás que os recuerde que las armas con las que seréis invencibles son: La oración, la caridad, el perdón, la sinceridad, la mansedumbre, el celo por lo justo y lo bueno y el amor. 24. Vinisteis a morar a la Tierra, y cuando vuestros desengaños y penalidades os hicieron preguntar al Arcano cuál era vuestro destino, tuvisteis al instante la respuesta divina, al ser llamados para que escuchaseis mi palabra, que a la vez que es caricia y bálsamo, es también Ley. 25. Oyéndome hablar como Padre, como Maestro y como Dios, orientaréis vuestra vida sabiendo que el fin para el cual fuisteis creados y enviados al mundo, es el de llegar a Mí. 26. ¿Quién que no fuese Yo, os hubiese revelado vuestro destino y os hubiese descubierto vuestros dones? 27. Juan, mi discípulo, vio en su éxtasis este tiempo, el desarrollo de vuestros dones; pero sólo los vio, era menester que el Cordero Divino viniese entre vosotros a desatar el Sexto Sello de ese libro de eterna sabiduría y de perfecta justicia para que pudieseis comprenderlo. 28. El sendero que hoy os muestro está iluminado con la luz de la verdad, para que vengáis a Mí. En ese camino encontraréis muchas pruebas, tendréis muchos motivos para estudiar mi Ley, conocer vuestro destino y entregaros a su cumplimiento. 29. Cada día trae sus pruebas y Yo miro cómo las recibís y el fruto que me presentáis. Muchas de esas pruebas son pequeñas y con ellas podíais dar principio a una vida de enmienda y perfeccionamiento; pero sin analizarlas las desecháis, y si así obráis ¿Cómo podréis prepararos para pruebas mayores? El juicio que Yo hago de vuestras obras no es riguroso, es el juicio de un Padre cariñoso que os ama, que os aconseja para que vayáis siempre adelante en el ejercicio de mi Ley, mostrando siempre vuestra paz y fortaleza espiritual; mas Yo busco y amo a todos mis hijos, no desconozco al que delinque, antes bien, lo perdono y le ofrezco una oportunidad para que se enmiende y vuelva al camino. Entre los que me siguen, están los que no han podido librarse de sus pecados, más otros que oran fervientemente cuando creen haber conquistado el triunfo, al ser tocados en su amor propio o en su orgullo, olvidan mi enseñanza y dan lugar a que sus malas inclinaciones se manifiesten. ¿Quién podrá ocultarse de Mí, que conozco vuestros pensamientos y el origen de vuestro ser? 30. Mientras el hombre no pueda penetrar en el corazón de su hermano para defender su causa. Yo la tomo, justa o injusta, os defiendo y os amo. 31. Oíd mis palabras para que no tropecéis, ni llevéis a vuestros labios un cáliz de amargura. ¿Por qué no queréis comprender vuestro destino de amor, vuestra gran misión? ¿Por qué no imitáis mis obras, sintiendo que sois capaces de hacer lo que Yo os pido, si sois parte de mí ser y por lo tanto estáis dotados de grandes atributos? 32. No quiero que al recibir mi palabra os sintáis lastimados, antes bien, quiero reanimaros con ella. Si os he dicho alguna vez, Vuestra voluntad es la mía, pensad que cuando os sometéis a mis leyes, estáis haciendo mi voluntad. Yo apruebo vuestros buenos propósitos y determinaciones, y vosotros habéis sentido descender a vuestro corazón mi paz y mi bendición, cuando cumplís con vuestro deber de amar. 33. Ocupaos en hacer el bien, orad con fervor y amad a vuestros semejantes, dejad que vuestro espíritu crezca y se sienta fuerte y grande en el cumplimiento de su misión. 34. Me ha complacido que seáis pobres en este tiempo, mas no os dejaré sin el pan de cada día. Si algo os retengo, en cambio os doy el pan del espíritu, el pan de vida eterna y os nombro benefactores de la humanidad. 35. Los tiempos de prueba anunciados por Mí, por conducto de Damiana Oviedo, han llegado. Las naciones se debaten en sus guerras y el hambre y la peste se cierne sobre la humanidad. Los elementos de la naturaleza están desatados. Yo dije por conducto del primer portavoz: los tiempos cambiarán y cuando veáis que la ciencia humana da grandes señales de adelanto, vosotros debéis hacer penitencia y aprender de Mí, para llevar un mensaje de paz a la humanidad. 36. Todos estáis iluminados y hasta en el más apartado rincón de la Tierra donde haya un discípulo mío, allí estará mi Espíritu derramando luz y fortaleza, resolviendo problemas y allanando obstáculos. Vosotros, que habéis sido señalados en este tiempo por Mí, interceded por los que no han alcanzado a conocer esta revelación que os estoy haciendo. 37. ¡Descansad en este instante, en que Yo os bendigo y os doy mi paz! Porque tenéis que cumplir vuestra restitución, para eso os he concedido la gracia de reencarnar. Mi amor os da esta oportunidad, para que podáis llegar a Mí, ¿Cómo he de querer que lleguéis ante mi presencia, con el dolor en vuestro espíritu? Más vosotros que me escucháis, sabed que mi palabra no se apartará de vuestra conciencia; mas ¡Cuántos hay a los que haciéndoles el llamado, no quieren venir! Son los que van tras el placer como supremo ideal de su vida, y no tienen por ley más que el dictado de su libre albedrío. No porque no quieran ellos seguirme les abandono, por el contrario, son a los que busco más, porque sé que ellos serán los que han de levantar sus ojos hacia Mí, cuando el dolor, sea muy grande en su corazón. 38. En esos instantes de arrepentimiento Yo recibo y perdono a todos; pero mientras unos logran regenerarse para toda su vida, otros, cuando han recobrado la paz o la salud, cuando nuevamente se sienten fuertes, olvidan mi prueba de amor y se alejan aún más. Estos no han sabido aprovechar la ocasión que la vida les ha brindado para volver al camino verdadero. Entonces les llamo al Más Allá, para que su espíritu pueda meditar en sí mismo, fuera de la influencia de la materia y de todo lo que le ataba al mundo. 39. ¡A cuántos seres les hago el llamado día tras día! Ellos se purificarán en la luz de mi divina justicia antes de volver y esos que se limpian así no volverán a mancharse con el fango, porque vendrán con el firme propósito de hacer obras meritorias, obras agradables y dignas ante el Señor. 40. ¡Cuántos de vosotros tendréis que retornar a la Tierra en busca de la misión que dejasteis de cumplir o en busca de una ocasión de reparar los errores cometidos! 41. Pensad que muchos de vosotros habéis tenido tiempo suficiente para escucharme y aprender de Mí, pero que, encontrándoos en las postrimerías de vuestra vida, no vais a tener tiempo de sembrar lo que con tanto amor habéis acumulado en vuestro espíritu. No temáis, Yo soy la vida y os haré vivir para que sembréis en los corazones, esa semilla que tanto anheláis cultivar. 42. Entre la multitud que me escucha, no falta aquel que creyendo saber mucho de las lecciones de Dios, interiormente dude de esta palabra y la niega; mas lo que no podrá negar es que su corazón se ha estremecido y ha latido de una manera desconocida. Tratará de olvidar ciertas palabras que a él dirigí y no podrá, y aún perderá algunas horas de sueño escuchando el eco de esta palabra humilde y sencilla. Es que su conciencia le dirá que tras de aquella palabra estuvo una luz que descubrió lo que en su corazón ocultaba y le habló de lo que sólo él sabía. 43. He aquí una página más del Libro de la Vida, escrita por mi caridad; he venido a hablarle a vuestro espíritu porque en todos los tiempos me he comunicado con la humanidad. La forma en que ahora me manifiesto no es nueva ni extraña; sólo al que se ha materializado podrá parecerle extraña o imposible, en cambio para el que me esperaba, es lo más natural y justo oír la voz de su Padre en sí mismo. Sólo las vírgenes que supieron velar con sus lámparas encendidas escucharon la voz del esposo cuando éste llegó a media noche. 44. Ha habido seres a quienes he tenido que llamar por primera, segunda y tercera vez, algunos que además de escucharme, tuvieron que escudriñarlo todo para encender su fe, y ha habido quienes blasfemaron de mi Obra, pero más tarde, cuando hice el milagro en su camino, vinieron arrepentidos y temerosos a confesar que el que hablaba era el Verbo de Dios, el Divino Maestro. Esa es mi mejor enseñanza, vosotros tened paciencia con vuestros hermanos, cuando al enseñarlos duden, nunca devolváis blasfemia por blasfemia. 45. Benditos sean los que tratan de ocultar ante mis ojos el dolor que la humanidad les causa con su mofa y su dureza de corazón. Benditos los que no se quejan y en cambio me dan gracias, porque a pesar de sus pruebas, mi gracia les sigue por doquier. 46. ¿Qué podéis ocultar a mi mirada que ella no descubra? Yo os premiaré, veréis aparecer siempre después de las tempestades el iris de la paz. Seguid atesorando mi Doctrina, ponedla en práctica para que la caridad se acrisole en vuestro corazón. 47. Entre vosotros se encuentran los que ayer sintieron placer en el mal, los que se complacieron en el odio y en la perversidad, y en cambio sentían horror ante el amor, la caridad y la humildad. Ahora se recrean con su transformación, con su regeneración. Vuestro espíritu está ya tomando potestad sobre vuestra materia. Ahora os recreáis haciendo el bien, experimentáis placer en hacer la caridad y sentís satisfacción siendo mansos y humildes; comenzáis a sentir horror y aversión por la perversidad. No hay uno que habiéndome escuchado, no haya modificado en algo su vida. ¿Quién es aquel que habiendo recibido sobre su cuerpo y espíritu el bálsamo del Doctor de los doctores, no ha sentido pasar por su ser la verdadera salud? ¡Cuántos milagros ha hecho mi palabra solamente! Todo os lo he concedido para ayudaros a salir de vuestro letargo, porque en este tiempo no he venido a inmolarme como hombre, sino a inspiraros para que hagáis méritos para merecer vuestra salvación. Sobre vosotros existe un arcano que es heredad para vuestro espíritu, ¿Cuándo poseeréis todo cuanto os tengo destinado? 48. Hoy ninguno puede saber cuánto es lo que ha alcanzado. 49. ¡Cuán menesterosos os sentís por momentos! Unos lloran y sin saber por qué, la enfermedad persiste en ellos; otros, siendo padres, se preguntan por qué si han velado por su familia y la han cultivado con amor, sólo frutos de incomprensión e ingratitud reciben. Y las mujeres que han ido en pos de cariño y apoyo en la Tierra, también se preguntan por qué en la vida no han podido calmar esa sed de ternura. Los hermanos, llevando una misma sangre, se sienten distantes, no se aman, ni se comprenden. Os preguntáis la causa de todo esto, y no alcanzáis a comprender por qué fracasa el bien ante vuestros ojos. Y yo os digo: cuando el bien de unos llegue a encontrar eco en los otros y su corazón se sienta regocijado por ello; cuando las virtudes o valores espirituales hayan sido debidamente estimados, entonces el hambre, la sed de justicia, de amor y de comprensión, se apartará del corazón de la humanidad. 50. También os digo, que aquí en la Tierra, no sabéis espiritualmente quienes sois, ni sabéis quien es el espíritu de vuestra esposa o esposo, de vuestros padres o hijos. Sólo así habéis podido llevar el peso de muchas expiaciones que forman vuestra cruz. Llevad esta cruz con amor, no tratéis de saber por ahora quién o quienes podéis ser vosotros, conformaos con saber que todos sois hermanos hijos de un solo Padre, y que entre hermanos, no debe haber enemigos. Amaos los unos a los otros y adelantaréis en el sendero de la evolución. 51. El Edén, ha mucho tiempo que cerró sus puertas a la humanidad, desapareció y su fragancia se elevó hacia el infinito. La Tierra se convirtió entonces en valle de lágrimas y comenzó la restitución espiritual, el campo de lucha donde se purifica el espíritu; más un paraíso mejor que el que perdisteis es el que hallaréis, él os espera con sus puertas abiertas. Orad para que recibáis mi fuerza y podáis seguir adelantando en vuestro camino de evolución espiritual, mas hacedlo con el espíritu, no lo hagáis con oraciones aprendidas por muy hermosas que ellas sean, si no las sentís. Luego, amad y perdonad a vuestros hermanos. Ya veréis cuanta dulzura desciende de la conciencia al corazón cuando practiquéis mis enseñanzas. 52. Tiempo ha, que vengo preparándoos porque llegarán a señalaros como trastornadores del orden y de la paz espiritual en el mundo, porque os calumniarán. Mi enseñanza viene a preparar a los que mañana serán los maestros pacientes, humildes y mansos, aquellos que con su amor contesten a todas las preguntas de sus hermanos. 53. Cada una de mis lecciones es un volumen donde podéis aprender todo lo que vuestro espíritu necesita para más tarde enseñar a vuestros hermanos. Mi enseñanza os está preparando un nuevo mundo, una nueva vida desde esta Tierra, pero cuando os hablo de esta verdad y pensáis en la guerra que sostienen las naciones, donde sólo existe el dolor, angustia y miseria, juzgáis de imposible la realización de esta palabra, más en verdad os digo, que además de ser una doctrina lo que os enseño, también es una profecía. 54. Si vuestra ciencia y pecado os hicieron perder el paraíso de la paz, de la pureza y de la fraternidad, la espiritualidad os devolverá aquella gracia, que será mejor estimada que el alto grado de evolución que hoy poseéis que cuando estuvisteis en estado de inocencia. 55. Humilde y sencilla es mi lección, para que los párvulos la puedan comprender. A pesar de estar comunicándome por medio de materias pecadoras, mi palabra va quedando como una huella de amor en el corazón del pueblo. Esta forma de comunicación es una prueba más de humildad que he dado a mis hijos. A cada paso os enseño esta virtud, porque es una de las que más debe practicar el espíritu. A unos les he dado un origen humilde en el mundo para que imiten en su vida al Maestro, a otros, se les ha dado un rico hogar, para que también imiten a Jesús, que siendo Rey supo dejar su trono para venir a servir a los pobres, a los enfermos y a los pecadores. 56. Tan grande es el mérito del que sabe descender de su posición para servir a sus semejantes, sean los que fueren, como del que se eleva desde su vida humilde e ignorada hasta la altura de los justos, por el camino del amor. 57. ¡Ah, sí de entre vosotros surgiese un corazón humilde que pudiera servir de ejemplo a los demás! porque cuántos de los que llevan una expresión de humildad en su rostro, van sembrando el orgullo que llevan escondido en su corazón vanidoso. Yo he querido que de este pueblo caiga esa máscara de hipocresía, a fin de que la humanidad pueda reconoceros por vuestra humildad, como discípulo del Espíritu Santo. 58. La vida de vuestro Maestro, es ejemplo para toda la humanidad; mas como a la mujer le hacía falta enseñanza sobre su misión de madre, le fue enviada María, en representación de la Ternura Divina, que surgió como mujer entre la humanidad para daros también su divino ejemplo de humildad. 59. Cada vez que me oís ensalzar la virtud, sentís que el pecado y la imperfección humanas aparecen delante de vuestros ojos en toda plenitud; entonces, inclináis con pena vuestra cerviz y hay quien me dice: Señor, ¿Venís con vuestra pureza y vuestra santidad a humillarnos por nuestros pecados, vos que sois el que nos está aconsejando la humildad? Yo contesto a ese corazón que no ha sabido comprender mi palabra, que sólo un átomo de mi luz y de mi santidad es la que vengo a mostrar delante de vuestros ojos, para que no os sintáis humillados delante de Mí, ni impotentes para imitarme en la virtud. 60. No confundáis la humildad con la pobreza de indumentaria; tampoco creáis que es humilde el que llevando en sí mismo una idea de inferioridad, sea esa la causa que lo obliga a servir a los demás y a inclinarse delante de ellos. Os digo, que la verdadera humildad está en aquel que, sabiendo valorizar que es alguien, y sabiendo que algún conocimiento posee, sabe descender a los demás y gusta de compartir con ellos lo que tiene. 61. La humildad es la luz del espíritu y por el contrario, la carencia de ella, es oscuridad en él; la vanidad es el fruto de la ignorancia. El que es grande por el saber y vale por la virtud, lleva la verdadera modestia y humildad espiritual. 62. Qué emoción tan grata sentís cuando miráis que un hombre notable entre los hombres, os hace una manifestación de afecto, de comprensión, de humildad. Esa misma sensación, la podéis llevar a los que sean o se sientan inferiores a vosotros. Sabed descender, sabed tender la mano sin sentir superioridad, sabed ser comprensivos. Os digo, que en estos casos, no sólo goza el que recibe la prueba de afecto, la ayuda o el consuelo, sino también el que la da, porque sabe que sobre él, hay Uno que le ha dado pruebas de amor y de humildad y que Ese es su Dios y Señor. 63. Experimentad en vuestro corazón el goce de sentiros amados por vuestro Padre, quien no ha venido nunca a humillaros con su grandeza, sino a manifestárosla dentro de su humildad perfecta, para haceros grandes llevándoos a vivir la verdadera vida en su Reino, que no tiene principio ni fin. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 102 1. Vuestra plegaria ha llegado hasta los cielos y como prueba de ello, sentís en estos momentos mi paz. Si en alguna ocasión llegáis a sentir que una dulce paz invade vuestro corazón, podréis decir con certeza que ha pasado junto a vosotros vuestro Creador. Si vuestro corazón late apresuradamente y un goce indefinible os invade, es que vuestro espíritu ha escuchado la voz de su Señor. 2. Tomad vuestra cruz, pensando en que mi presencia es con vosotros, para alentaros en vuestro camino de evolución. 3. Todos podéis y debéis ser de los iluminados por el Señor, no hay un corazón que no lleve en su interior el germen divino del amor y de la virtud. Los que abrazan mi Doctrina para convertirse en mis discípulos, son los que con verdaderos testimonios de amor y caridad presentan a su Maestro delante de la multitud, como el amor perfecto y la sabiduría infinita, esa será la forma en que debéis propagar en la Tierra la buena nueva por medio de obras, palabras y pensamientos puros. 4. Quiero que en este tiempo alcancéis tal sensibilidad en lo espiritual, que baste con que un pensamiento mío se refleje en vuestra mente, para que obedezcáis con verdadera mansedumbre. 5. Aquellos tiempos en que el pueblo exigía a su Dios una absoluta materialización para creer en su palabra, en su existencia o en su justicia, han pasado; aquellos tiempos en que el pueblo sólo se estremecía ante la voz terrible de sus profetas o ante la justicia divina manifestada por medio de los elementos desatados, por plagas, epidemias y guerras, debéis dejarlos en el pasado, no queráis que se prolonguen hasta vuestros días. Vuestro espíritu ha evolucionado y debe de luchar con la materia hasta hacerla sensible a las vibraciones, inspiraciones y mensajes que os lleguen del Mundo Espiritual. 6. En cada era he ayudado a vuestro espíritu a penetrar más y más en el conocimiento de la verdad; haced que se acerque la hora en que desaparezca el último velo y podáis contemplar el esplendor de vuestro Padre. 7. Aquel que sin decir a nadie que es mi discípulo siembre de bondad su camino, tendrá que ser interrogado a cada paso por sus hermanos, quienes le preguntarán cuál es el sendero más corto para llegar al Padre. 8. El que pregone ser mi soldado, mi siervo o mi discípulo, sólo despertará desconfianzas, burlas, desprecios y juicios. 9. Jesús, después de haber hecho grandes y poderosas obras delante de sus discípulos, preguntó una vez a Pedro: Y vos, ¿Quién creéis que soy Yo? A lo cual el discípulo maravillado y lleno de fe contestó: Vos, sois el Hijo de Dios vivo. Así quiero que vayáis por el mundo, con aquella mansedumbre que os enseñó Jesús y no faltarán quienes al ver vuestras obras se convenzan de que sois mis discípulos y de que vais enseñando a vuestros hermanos mi doctrina. Mirad que Yo soy el buen camino, mi palabra os ha dado testimonio de ello. Mucho es lo que os he hablado y no podéis decir que ni una sola de mis palabras os ha enseñado algo fuera de mi Ley. 10. Os encontré como plantas marchitas y secas bajo los rayos de un sol inclemente y os hice sentir la caricia de mi palabra, que fue en vosotros como un rocío celestial. Habéis ido por un camino lleno de cardos y ya no queríais andar más ante el temor de heriros, mas después de escuchar mi palabra, perdisteis el miedo a vivir, huyó de vuestro corazón la desconfianza y el recelo y reanudasteis la jornada llenos de esperanza y de fe en vuestro destino, porque cada instante que pasaba, hacia resonar en vuestro espíritu la palabra del Padre, que es manjar de vida eterna, para todo aquel que la sabe tomar. 11. Pueblo: al mismo tiempo que Yo os estoy preparando para que penetréis en la vida espiritual, legiones de hombres en el mundo se preparan para arrancar del corazón de sus hermanos toda semilla de origen espiritual. Yo estoy dándoos el tiempo necesario para que forjéis vuestra fe y dejéis desarrollar en vuestro corazón el conocimiento divino de lo que os he revelado. Si os preparáis verdaderamente, nada tendréis que temer del mundo, ni sus palabras, ni sus libros, ni sus promesas o amenazas lograrán desalojar de vuestro corazón la esencia de mi enseñanza y la promesa de la Tierra Prometida que os he ofrecido, no la cambiaréis jamás por las más tentadoras promesas del mundo. 12. Cuando esa prueba esté sobre vosotros y vuestros enemigos acechen vuestros pasos, recordaréis que Cristo es quien os habla en esos momentos y os recuerda cuando fue tentado Jesús en el desierto y cómo con su fortaleza doblegó al mundo y a la carne. Así quiero que seáis, fuertes ante cualquier adversario, sin olvidar que el más poderoso de vuestros enemigos lo lleváis en vosotros mismos, y que sólo la fe y la fortaleza que os llegue de Mí, os darán la victoria. 13. Vuestra lucha no quedará sin premio, éste será infinitamente mayor que el que de la Tierra pudierais esperar. De ese galardón, sólo un poco os anticiparé aquí en el mundo que será la satisfacción de ver a los enemigos de mi verdad, convertidos a ella. 14. Meditad profundamente en mis lecciones, discípulos amados, y de esas meditaciones nacerá la fortaleza que os ayudará a no desmayar en la lucha. 15. Limpiad vuestro entendimiento de toda impureza si queréis comprender mi palabra. El Maestro llega hasta vuestra mente para despertarla de ese sueño en que vive y mostrarle la luz resplandeciente del nuevo amanecer. 16. En mi amor por vosotros, lo divino lo hago humano para ponerlo a vuestro alcance; mi esencia divina la transformo en palabra humana y hago que por este don escuchéis la enseñanza de vuestro Padre Celestial que viene a fortalecer con su amor a vuestro cuerpo y a limpiar de sus manchas a vuestro espíritu. 17. El Padre de todos los seres os habla en este instante; el amor que os creó se deja sentir en todo aquel que oye esta palabra. 18. Antes de venir a escucharme por conducto de estos portavoces, una voz oculta en vuestro interior os estaba anunciando mi presencia en vuestro camino; los que supieron oír aquella voz en su corazón, al recibir después la buena nueva que les traía un hermano diciéndoles: Venid que el Divino Maestro está hablando y os espera confirmaron que el presentimiento que tuvieron, no les había engañado, que el aviso de su corazón fue realidad; y en verdad os digo, que éstos son los que se han quedado conmigo, los que creyeron en mi manifestación porque ya me estaban esperando. 19. Cuando deje de hablaros en la forma que hoy miráis, volveré a comunicarme con vosotros directamente de espíritu a Espíritu y entonces ya no dudaréis ni preguntaréis: ¿Será realmente el Señor? Entonces tendréis la certeza y la fe absoluta de que vuestro espíritu empieza a comunicarse con su Creador. 20. No desmayéis en vuestra lucha por acercaros a Mí, juzgando débil vuestra elevación. Estáis iniciando una era de espiritualidad y no seréis precisamente vosotros los que alcancéis la perfección en vuestra comunicación espiritual; otros vendrán después y tras de ésos, otros, los cuales oirán mi voz, recibirán la divina inspiración y sabrán interpretar mis mensajes, en una forma en que por ahora no podéis imaginar. ¿Quién podrá deciros que no seréis vosotros mismos los que viváis en aquellos tiempos? Más en esas profecías sólo Yo puedo penetrar y saber quiénes son los que han de volver y quienes se quedarán en lo espiritual, para no retornar más a la Tierra. 21. Algunos de mis discípulos colocarán la primera piedra; a otros les corresponderá colocar la última, en la construcción más hermosa que el hombre haya elevado a su Señor. 22. Esa obra será el fruto de la armonía espiritual entre toda la humanidad. Hoy os sentís muy lejos de poder producir ese fruto, porque reconocéis que la discordia reina entre los hombres; sin embargo no desesperéis, ya se acerca la hoz que ha de segar la cizaña que ha dividido a la humanidad, para que después de que la prueba haya pasado, veáis brillar nuevamente la justicia, la razón y la fraternidad. 23. Hoy abro el libro divino de mi amor ante vosotros, haced lo propio con vuestro corazón, discípulos amados; mas no temáis, porque antes de daros mi lección, voy a detenerme a oír vuestras cuitas y a sanaros de vuestras dolencias. Mi deseo es que al llegar a Mí, haya paz profunda en vuestro espíritu. Yo sé quiénes de vosotros tendréis que luchar mucho y para ello es indispensable que recibáis gran fortaleza desde ahora. La fuerza os la da mi palabra que va saturada de vida y salud. Esta palabra procede del Verbo Divino quien desciende en este tiempo al interior de vuestro espíritu para realizar la comunión perfecta entre el Padre y sus hijos. 24. Para unos será inolvidable mi enseñanza, porque en su vida será la estrella que guiará sus pasos, ésos habrán llegado a tiempo para seguirme y dar testimonio de mis revelaciones; otros se alejarán del camino sin saber en apariencia a quien escucharon, ni cuál fue la verdad que encerró esta palabra; entonces tendrán que caminar un poco más, para que al llegar al cumplimiento de sus palabras, sientan brotar en lo más íntimo de su ser la inspiración que les recuerde lo que un día escucharon y a la que su corazón, en ese momento, no le concedió importancia. Por ahora oídme todos, no importa que después se alejen o me nieguen. Yo estoy sembrando en el espíritu, ahí donde sólo Yo puedo entrar, porque sólo existe una llave y ésa la poseo Yo. Cuando el tiempo sea propicio, de lo profundo de vuestro corazón brotará la luz, que hoy dejo guardada en lo más recóndito de vuestro ser. 25. Destruid la oscuridad de vuestra vida, la ignorancia, el vicio, todo lo que enferma a vuestro cuerpo; haced la luz en vuestra existencia, y derramad el amor de vuestro espíritu en la senda de vuestros hermanos. 26. Tiempo de luces han llamado los hombres a este siglo, y Yo os digo que no os confiéis tan sólo en la luz que emana de la ciencia, sino también en vuestros dones espirituales. No olvidéis que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que viene de Dios. 27. Guardad mi palabra en vuestro corazón y cuando hagáis uso de ella, que no sea para llenaros de vanidad delante de quienes ignoran esta Doctrina. No queráis aparecer como los nuevos iluminados, porque ninguno de vuestros hermanos carece de luz. Si no sois humildes al entregar mi heredad, ninguna luz podréis dar. 28. Estoy legando a la humanidad un nuevo libro, un nuevo Testamento: mi palabra del Tercer Tiempo, la voz divina que ha hablado al hombre al desatarse el Sexto Sello. 29. No será menester que vuestros nombres ni vuestras obras pasen a la historia. En ese libro estará mi palabra, como una voz vibrante y clara que hable eternamente al corazón humano, y mi pueblo dejará a la posteridad la huella de su paso por este camino de espiritualidad. 30. Dejad a los que vienen, el recuerdo de vuestras buenas obras como un ejemplo, apresuraos desde hoy a borrar todas vuestras manchas, para que no sean vistas por vuestros hermanos. 31. Las escrituras del Primer Tiempo, recogieron la historia del pueblo de Israel conservando el nombre de sus hijos, sus aciertos y sus errores, sus obras de fe y sus flaquezas, su esplendor y sus caídas, para que ese libro hablara a cada nueva generación de la evolución de aquel pueblo en el culto sagrado. Aquel libro, lo mismo guardó los nombres de los patriarcas amantes de la virtud y de la justicia, modelos de fuerza en la fe, que el de los profetas, videntes del futuro, por cuyas bocas habló siempre el Señor, cuando vio a su pueblo al borde de un peligro. También recogió los nombres de los perversos, de los traidores, de los desobedientes, porque cada caso, cada ejemplo, es una lección y a veces un símbolo. 32. Cuando vine en Jesús a habitar entre los hombres, sólo cuando fue necesario tomé de la esencia de aquellas escrituras, del sentido de aquellas obras para dar mis lecciones; lo material y lo superfluo jamás lo ensalcé. ¿No recordáis que mencioné al justo Abel, que ponderé la paciencia de Job y mencioné la sabiduría y el esplendor de Salomón? ¿Verdad que en muchas ocasiones recordé a Abraham y hablé de los profetas, y que refiriéndome a Moisés os dije que Yo no venía a borrar la Ley que él recibió, sino a darle cumplimiento? 33. Si Cristo fue el Cordero de Dios que borra los pecados del mundo, hasta en esto tendría Yo que ensalzar únicamente lo bueno y borrar lo malo. 34. Mi vida transformó la vida de los hombres; mi muerte abrió los ojos cegados por la tiniebla del materialismo a la luz de la verdad, y el culto a Dios dio un paso grande hacia la perfección, porque el amor del Maestro hizo que los hombres tuviesen una nueva concepción de la justicia divina, Como si un nuevo Dios hubiese aparecido delante de aquel pueblo, así mi Doctrina y mis obras hicieron ver al mundo la verdad que antes no alcanzaban a contemplar. 35. Dios, el inmutable, no podía haber cambiado en su esencia para con sus hijos; era el hombre; el que, al elevarse hacia su Creador por la escala de amor y de espiritualidad que le descubriera Cristo, encontraba la verdadera esencia del Padre. También mis apóstoles cuando doctrinaban a las multitudes, en atrios, sinagogas o plazas, y tenían que referirse a los tiempos pasados, buscaban tan sólo los ejemplos que dejaron verdadera esencia espiritual, omitiendo todo lo que resultara superfluo. 36. Ahora que he venido a vosotros, con una extensa lección espiritual, no he dejado que todos sintáis la necesidad de escudriñar aquellos libros, ya que a cada paso, en cada cátedra, os he venido enseñando y recordando lo que fue, los ejemplos que no debéis olvidar, las lecciones que tienen vida eterna; pero vuelvo a deciros, también ahora sólo os he hablado de lo espiritual. No penséis que os prohíbo la lectura de aquel libro de los primeros tiempos, porque sois el pueblo trinitario, no, sabed que Yo dije: Escudriñad las escrituras, y añado ahora: Antes de leer, orad, para que cuando escudriñéis, halléis verdadera luz y no os confundáis como muchos se han confundido, dando una falsa interpretación a lo sucedido. Leed, escudriñad, más el análisis lo encontraréis en mi palabra del Tercer Tiempo. 37. ¿Por qué en este tiempo habíais de legar a los venideros vuestras imperfecciones, vuestro falso culto de espiritualidad, vuestras desobediencias y vuestra familiaridad con lo sagrado? ¿Creéis que vuestras obras os hacen dignos de que la historia recoja vuestros nombres? 38. Llegado el momento, Yo os iluminaré para que mi pueblo, testigo de mi manifestación y de mi palabra, forme con mis cátedras el libro que ha de llegar a todos los hombres, y que en él sólo encuentren la esencia divina del Maestro, su verdad eterna, su amor y su revelación y nunca descubran la materialidad del portavoz. 39. Los que han sabido ser mis discípulos en esta Obra, sabrán separar la paja para que quede el trigo limpio, porque para que mi semilla germine, habrá de estar limpia. 40. Hoy estoy presente ante vuestra mirada espiritual para que me miréis a través de vuestras virtudes, con ellas os hago llegar mi calor divino para que me sintáis en vuestro corazón. Quiero apartaros de todo lo superfluo, de todo lo malo; vengo a confiaros un huerto donde podáis cultivar todas las virtudes. Es menester contrarrestar el pecado, mirad como ha florecido el mal. 41. Veo que vuestro corazón se estremece de gozo al oírme hablar así, porque sentís la esperanza de que la regeneración llegue a los hombres. Al escucharme, sentís el impulso de correr en busca del perdido, del pecador, del vicioso, para hablarle con mi verdad y alejarlo del mal camino. Yo bendigo esos sentimientos nobles que comienzan a despertar en vuestro corazón, mas os digo que: si antes no habéis corregido vuestros defectos, si no habéis limpiado vuestro corazón, no será oportuno que os presentéis delante de vuestros hermanos para hacerles notar sus pecados. Mi sola palabra en vuestros labios, no hará el milagro de convertir a los hombres, será menester el ejemplo de vuestra vida, y entonces mi palabra será tomada como una verdad. 42. En aquel tiempo, cuando mis discípulos se dispersaron por el mundo para predicar mis enseñanzas, no se concretaron a repetir mis palabras, sino que las enseñaban también con sus obras, y cuando dijeron que ellos daban testimonio de Aquel que había muerto en una cruz por amor a los hombres, lo dijeron de palabra y de obra, muriendo sacrificados como su Maestro. Os digo que el que muere sosteniendo una verdad, tiene que ser creído. Sin embargo, no vengo a pediros sacrificio. No quiero que muráis para probar mi verdad; quiero que viváis testificando con vuestra vida, mi palabra que os enseña a amaros los unos a los otros. 43. Un nuevo goce os espera: el de servir a vuestros hermanos, ayudándoles a reconstruir su vida, alejándolos de los malos caminos. 44. ¿Veis como es indispensable vuestra preparación, para saber esgrimir las armas de la verdad y hacerla salir victoriosa en la lucha? 45. Muchos son los que después de oír mi divina palabra, han ido a dar testimonio de ella; más cuando no han confirmado con obras lo que sus labios han dicho, han sido negados y burlados; por el contrario, cuando ese testimonio ha sido acompañado de buenas obras, ha encendido la fe en unos y a otros los ha dejado meditando. 46. Toda mi enseñanza tiene por fin prepararos para esa lucha de que os hablo, fortaleciendo vuestra fe e iluminando a vuestro espíritu para que vuestro testimonio sea grande. 47. A cada paso os digo, que la humanidad intuitivamente espera la llegada de algo desconocido. Ese presentimiento os lo da la luz del espíritu, que arde como una lámpara en espera del cumplimiento de mi promesa. 48. ¿No queréis ser vosotros los que llevéis la buena nueva a esos corazones? ¿Sí? Pues oíd y entended la lección del Maestro, obedeced y amad al Padre y seréis dignos de servir a vuestros hermanos. 49. Si buscáis la inmortalidad del espíritu, no temáis la llegada de la muerte que pone fin a la vida humana, esperadla preparados, ella está bajo mi mandato y por eso siempre es oportuna y justa, aunque muchas veces los hombres crean lo contrario. 50. Lo grave no es que el hombre muera, sino que su espíritu al dejar la materia, carezca de luz y no pueda contemplar la verdad. Yo no quiero la muerte del pecador, sino su conversión, más cuando la muerte se hace necesaria, ya sea para libertar a un espíritu o para detener la caída de un hombre al abismo, mi justicia divina corta el hilo de aquella existencia humana. 51. Cuando la multitud escandalizada por la falta de la mujer adúltera, sólo esperaba mi juicio para darle muerte, creyendo que ésa era la única forma de exterminar el pecado de aquella mujer, Yo le mostré que el perdón y la palabra de amor, son vida para el corazón y son muerte para el pecado. El mérito está en lograr que muera el pecado y la criatura siga viviendo, por lo tanto no era menester que aquella mujer desapareciera, sino su pecado. 52. Si así no fuese, en mi aversión al pecado Yo os hubiese exterminado y mirad que no sólo os quito la vida, sino que os doy un cuerpo tras otro, para que lleguéis a aprender esta bendita lección en la Tierra; lección que por no haber sido comprendida por la humanidad, hizo que el Verbo de Dios se hiciera hombre, para enseñaros con su nacimiento, sus obras y su muerte, cuál es el verdadero destino de los hombres en este mundo. Esa es la lección que no habéis vivido, que no habéis llevado a la práctica. ¿Qué os enseña ella? La humildad, el acatamiento a la voluntad divina, la renunciación a vosotros mismos, por amor a los demás; la consagración a un ideal de elevación espiritual. El que llegue a cumplir en la Tierra con esa misión, no tendrá por qué volver a ella, si ya dejó su buena simiente: en ello imitará a Cristo quien después de escribir con su vida un ejemplo perfecto para la humanidad, no volvió al mundo en cuanto hombre. 53. Aprended a dejar ese cuerpo en el seno de la tierra, cuando la hora llegue, si queréis seguir viviendo para los que amáis y si queréis que os sientan; si no queréis hundiros en el silencio y en el vacío y en cambio anheláis seguir vibrando en vuestros hermanos comprendiendo que eso es lo que verdaderamente se llama vivir. Sabed desde ahora que, así como vuestro espíritu renunció a su morada espiritual para habitar en la Tierra, así tendrá que renunciar a las vanidades del mundo, cuando haya retornado al valle espiritual. 54. Si los hombres hubiesen aprendido a dejar con mansedumbre su cuerpo y todo lo que poseyeron en la Tierra, su muerte sería plácida; pero mientras exista materialidad y rebeldía, el dolor será el que separe al espíritu de la carne, con angustia de ambos. 55. Estudiad mi lección, discípulos, y comprenderéis por qué os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 103 1. Observad lo que sucede cuando dejáis lo que os pertenece en la Tierra por venir a escuchar mi palabra, o por ir a mitigar algún dolor; cuando retornáis a vuestro trabajo o a vuestro hogar os parece como si alguien hubiese estado ahí supliéndoos en vuestra ausencia. Y así es en verdad, discípulos, porque soy Yo quien vela por lo que dejáis en los instantes de ocuparos en el desempeño de vuestra misión espiritual. 2. Tomad esto como una prueba de que cuando abandonéis este mundo para consagrar vuestra existencia a mi servicio, Yo quedaré velando por los que dejáis, a quienes cubriré con mi manto de paz llenando con mi presencia el vacío que dejasteis en ellos. 3. Comprended que si hace mucho tiempo que os vengo enseñando la forma de vivir en el mundo como hijos de Dios, ahora os estoy preparando para que penetréis en la vida espiritual que después de esta obra os espera. Pasad por esta existencia cumpliendo con la misión que habéis traído a la Tierra, para que podáis entender el sentido de la vida espiritual cuando hayáis penetrado en ella. 4. No huyáis de la humanidad pretextando que os horroriza su pecado; si me amáis, no dejaréis de amarme en vuestros semejantes. Ahora que los peligros y las amenazas se ciernen sobre los hombres, es cuando debéis probarme que les amáis, que sentís su dolor y que estáis dispuestos a luchar por la salvación de todos, ¿No habéis visto cómo he venido siempre en vuestra ayuda precisamente en los instantes de mayor amargura para la humanidad? 5. Velad y orad, pueblo, vuestra misión está definida, por lo tanto nadie vuelva a Mí diciéndome que nada pudo hacer por que ignoró el fin para el cual fue enviado. Vuestras obras deben ser de caridad, de unificación y de paz. 6. Mis nuevos discípulos, los que me han escuchado en este tiempo, han contraído la responsabilidad de extender mi Doctrina, haciendo que sus obras sean el mejor testimonio de la verdad que encierra esta enseñanza. 7. Así, viviendo de acuerdo con esta palabra, habrá cumplido con la misión para la cual fueron enviados a este mundo y su testimonio será tomado como verdadero. 8. En todos los tiempos me he manifestado en el pueblo destinado a esparcir por el mundo el conocimiento y la fe en mi Divinidad. Pueblo de espíritus escogidos y no de una raza determinada, porque lo mismo es que los halle encarnados en una nación, que en otra, hablando uno u otro idioma. 9. ¿Por qué había de agraciar el cuerpo del hombre con galas que sólo pertenecen al espíritu? ¿Por qué había de complacerse el Señor en una sola de las razas que forman la humanidad? 10. En este tiempo vibra el espíritu del verdadero Israel en todas partes, son los espíritus que sienten mi presencia, que esperan mi venida, que confían en mi justicia. 11. Cuando estas palabras lleguen a otros lugares, muchos se mofarán; pero os digo, que más les valiera no hacer mofa de ellas, porque llegará la hora en que despierten de su letargo y conozcan que también son hijos del pueblo de Dios. 12. Estas multitudes que hoy me escuchan, pueden caer en confusión si no estudian mi palabra y si no se despojan de su materialismo. Puede pasarles lo que al pueblo israelita de los primeros tiempos, que oyó la voz del Señor, recibió la ley y tuvo profetas, por lo que llegó a creerse el único pueblo amado de Dios. Grave error del cual lo vinieron a sacar las grandes pruebas, la humillación, el destierro y el cautiverio. 13. Es necesario que sepáis que mi amor no podría distinguiros por razas ni por credos, y que si hablo de Mi pueblo es porque desde los primeros tiempos me encuentro preparando espíritus a los que envío a la Tierra a iluminar con su luz la senda de la humanidad. 14. Ellos han sido los eternos caminantes que han habitado en distintas naciones y han pasado por muchas pruebas. En este tiempo han encontrado que las leyes humanas son injustas; que no hay verdad en los afectos y que no existe paz en el espíritu de la humanidad. 15. Todos vosotros habéis venido a una nueva encarnación y es tan grande el dolor que apuráis, que me pedís ponga fin a vuestra existencia, mas Yo os pregunto. ¿No sabéis que no podéis dejar de existir y que si hoy padecéis en la Tierra, al pasar vuestro espíritu al valle espiritual, seguirá viviendo bajo la misma prueba hasta saldar sus deudas o aprender la lección? Estáis apurando un cáliz muy amargo, porque os encontráis en el final de una etapa y en el principio de otra. Es el tiempo de la siega en el que estáis recogiendo la cosecha de lo que habéis sembrado a través de la última jornada. Es menester que así sea para que cuando las tierras se encuentren limpias, vuelva Yo a depositar en mis sembradores la semilla del amor, que bien cultivada os de los frutos de paz y redención. 16. Estabais enfermos y débiles para seguir caminando, sentíais que no teníais apoyo, buscabais una luz que os guiara hacia puerto seguro, y ha sido ese el momento en que llegué entre vosotros que estabais perdidos en medio de la noche, sin saber a dónde ibais. Yo había escuchado vuestro clamor y os envié a Elías para que os prestase su ayuda y os anunciara mi llegada. 17. Mi presencia os estremeció de gozo y al instante os sentisteis consolados. ¡Oh, discípulos, no olvidéis mi lección de este día! Hoy habéis aprendido que todo lo que habéis cosechado es el fruto de vuestras obras y que después de la purificación os sentiréis libres y limpios de imperfecciones. Contempláis muchas señales que os hablan de las grandes pruebas que han de venir todavía sobre vuestro planeta, y a pesar de estarme escuchando no queréis comprenderme aún y no habéis orado. Reconoced que es tiempo de penitencia y de esfuerzo para vosotros que sabéis lo que ha de venir. Os encontráis en los umbrales de una nueva Era, y todo os invita a trabajar. Contemplad las tierras fecundas, las campiñas vírgenes, el sol puro y vivificante y las aguas cristalinas. Todo es propicio para que viváis, respiréis y cumpláis vuestra misión espiritual. Os hablo en sentido figurado y así os presento el porvenir para que estudiéis mis palabras y comprendáis mi anhelo de Padre. 18. No quiero que interpretéis mal mi enseñanza y os encerréis en claustros para orar abandonando a la humanidad, trabajad por ella, sacadla de su ignorancia y de su materialismo y encended en ella la fe. 19. Vivid en gracia, amad la justicia, sed clementes, no fomentéis la maldad, por el contrario, detenedla exhortando al bien a vuestros hermanos y así habréis preparado el camino al espíritu para que no tropiece. Haced todo esto sin que os parezca que ha sido para vosotros un sacrificio. 20. Las pruebas que hayáis de pasar, porque nadie está exento de ellas, llevadlas con paciencia, así estaréis enseñando a vuestros hermanos la perseverancia en mi Ley. 21. Unificaos, no os desconozcáis porque practiquéis en forma diferente mi Doctrina, si os habéis distanciado por esta causa, buscad a vuestros hermanos y amaos los unos a los otros, como os amo Yo. 22. Así como oré en el Huerto de los Olivos, para que el espíritu de la humanidad no se perdiese, así orad vosotros por vuestros hermanos. Veo lo que aún tiene que llorar la humanidad para ser purificada, pero mi misericordia la sostiene y la fortalece para que no desfallezca en el camino. 23. Discípulos, en quienes he depositado el libro de mi palabra, fortaleceos desde ahora, para que no retrocedáis cuando llaméis a una puerta y no os abran. No olvidéis que os he dicho que llaméis en mi nombre por primera, segunda y tercera vez; y que cuando comprobéis que vuestro llamado no ha logrado dulcificar la actitud de vuestros hermanos, dejadme a mí la causa y prosigáis vuestro camino; sin llevar amargura en vuestro corazón y menos deseando que el dolor se presente en aquellos que no os quisieron oír. Revestíos de bondad, porque no sabéis en que día o en qué hora tengáis que volver a llamar a la misma puerta o que ellos vengan en busca vuestra. Sólo el amor y la paciencia lograrán conmover los corazones de roca y por ello debéis estar siempre preparados. 24. Vuelvo a deciros que vosotros no debéis actuar como jueces en los actos de vuestros hermanos. Cuando mis discípulos, mis emisarios y enviados sean desoídos, Yo haré escuchar mi voz en la conciencia de quienes rechazaron mis llamados. Aquella voz, será la del Juez, mas ya sabéis que en el Juez divino siempre está mi amor de Padre; no así en vosotros los humanos que muchas veces, cuando os convertís en jueces de vuestros hermanos, dejáis de mostraros como sus semejantes. Debéis apartar de vuestro corazón, todo mal sentimiento, para que podáis llegar con amor al espíritu de la humanidad. 25. No améis más al que os reciba y os demuestre fe que al que no acepte vuestra palabra. Cuando logréis este adelanto, podréis decir que empezáis a comprenderme y a sentir en vuestro ser una fuerza que os dará valor para resistir las mayores pruebas a que el mundo pudiera sujetaros. 26. Sobre esta enseñanza que ahora os doy, ya os ofrecí en el Segundo Tiempo un ejemplo. Hallábase Jesús en la cruz, el Redentor agonizaba ante aquellas multitudes a las que tanto había amado, cada corazón era una puerta a la cual Él había llamado. Entre la turba se encontraba el hombre que gobernaba multitudes, el príncipe de la iglesia, el publicano, el fariseo, el rico, el pobre, el perverso y el sencillo de corazón. Y mientras unos sabían quién era el que expiraba en aquella hora, porque habían visto sus obras y recibido sus beneficios, otros sedientos de sangre inocente y ávidos de venganza, aceleraban la muerte de aquel a quien burlescamente llamaban Rey de los judíos, sin saber que no sólo era Rey de un pueblo, sino que lo era de todos los pueblos de la Tierra y de todos los mundos del Universo. Jesús, dirigiendo una de sus últimas miradas a aquellas multitudes, lleno de ternura y de piedad, elevó su súplica al Padre, diciendo: "Padre mío, perdónales, porque no saben lo que hacen". 27. Aquella mirada, lo mismo envolvió al que lloraba por El, que al que gozaba con su tormento, porque el amor del Maestro que era el amor del Padre, era uno solo para todos. 28. Os digo, discípulos, en mi Ley de amor, que si no podéis hacer obras perfectas como las que hice en Jesús, al menos os esforcéis en vuestra vida por acercaros a ellas. A Mí me basta contemplar un poco de buena voluntad por imitarme y un poco de amor hacia vuestros semejantes, para que Yo os ayude y manifieste mi gracia y mi poder a vuestro paso. 29. Nunca estaréis solos en la lucha. Si no os dejo solos cuando vais doblegados bajo el peso de vuestros pecados, ¿Creéis que os abandone cuando vayáis caminando bajo el peso de la cruz de esta misión de amor? 30. Comprendedme, discípulos, para que podáis imitarme; penetrad en mis obras y en mis palabras, para que descubráis la esencia de mi Doctrina. Sólo espero vuestra preparación para indicaros el instante en que debáis levantaros, porque Yo, a través de vosotros llevaré la luz de salvación a los hombres. 31. Sí, amados discípulos, Yo soy la vid. Tomad el vino de mi gracia; mañana va a haceros falta para luchar. Preparaos ahora que estáis sentados a mi mesa, y cuando suene la hora no tendréis titubeos ni flaquezas. Seréis mis sembradores e imitaréis en vuestra fe a los hombres que cultivan la tierra, los cuales siembran la semilla, poniendo toda su confianza, su conformidad y esperanza en Dios. Así os digo a vosotros, que no sabéis de dónde llegará el riego a vuestras siembras ni el pan a vuestros labios; mas os aseguro que nada os faltará. 32. No olvidéis que el triunfo es de los perseverantes. Cumplid con vuestra misión en la Tierra y cuando hayáis concluido, podréis salir de este mundo, y emigrar a la Tierra que os tengo prometida, que es la morada espiritual que está destinada a los hijos del Señor. Poned vuestra esperanza en la vida eterna, mas desoíd a los materialistas que creen que mi Doctrina, por hablaros siempre de la vida espiritual, es un obstáculo para el progreso material de la humanidad. 33. Tampoco está en lo justo quien cree que hay que pensar siempre en la muerte y despreciar lo que esta vida os ofrece, por ser ella perecedera: ése no ha sabido interpretar mi palabra; más bien, ni siquiera la conoce. 34. La primera ley que a través de la conciencia llegó al entendimiento del hombre fue aquella que le decía: creced y multiplicaos. Mas ahora os digo a vosotros que aquella ley no se concreta tan sólo a la multiplicación de la especie, sino a la de vuestros dones, virtudes y conocimientos. 35. Yo os enseño a pasar por el mundo dejando una obra de amor para los que vengan después de vosotros, el que esto hace, ha puesto sus ojos en lo eterno. Si os parece breve la existencia en la tierra para llevar a cabo una obra grande, no temáis que la muerte trunque vuestra obra, porque no será así pues mi caridad es omnipotente y Yo tengo los medios para que la llevéis hasta su culminación. Os he dado parte en la obra creadora, en la obra de evolución y en la obra de perfeccionamiento, y nada podrá impedir que lleguéis al final de vuestro camino. 36. Cumplid vuestra misión en armonía con el Creador y con vuestros semejantes, y al final, cuando todo esté concluido, gozaréis infinitamente en la contemplación de la obra divina en la que trabajasteis con vuestro Padre. Cuán grande será esa dicha en mi Espíritu y qué gozo tan inefable habrá en todos mis hijos. 37. Contemplo vuestra sed de amor, vuestra hambre de luz y la necesidad tan grande que tenéis de Mí, y Yo, vuestro Padre, teniendo a mi alcance todos los medios de hacer llegar mi voz hasta vosotros, he querido hablaros por medio de entendimientos humanos, como una forma accesible a vosotros, para ayudaros a comprender mis mensajes espirituales. 38. Sólo mi poder ha hecho que el pecador se transforme en portavoz de mi Verbo, mas, quien lo ha puesto en duda pronto ha contemplado la transformación de los seres por quienes os he dado mi palabra. Habéis visto brotar de una mente ruda, pensamientos de infinito saber; habéis visto florecer en labios de pecadores, la palabra divina, plena de luz y de ternura. Los portavoces, incansables dentro de este servicio y entregados a Mí, han dejado que mi Espíritu exprese este mensaje a la humanidad. 39. He recibido a grandes multitudes, sin distinguir a ninguno de mis hijos, entre ellos ha estado lo mismo el que me ama, que el que me niega, lo mismo el que cree en mi presencia dentro de esta forma, que el que duda, y a todos los he recibido con la misma palabra de amor y la misma caricia paternal. 40. En estas multitudes he recibido a todo el género humano. Hablando a este pueblo, he dirigido mi palabra a todos los hombres, porque mi mensaje ha sido para los de este tiempo y para los del futuro. Cuando entre estas multitudes han venido hombres de otras tierras, los he recibido con amor, en representación de sus pueblos, y les he preparado para que sean emisarios y profetas entre aquellos que les pertenecen por raza e idioma, y les he enseñado a orar y a velar por sus pueblos, convirtiéndolos en guardianes para los tiempos de prueba y de asechanza. 41. Mi anhelo, que deberéis interpretar como un mandato divino, es que llevéis mi palabra a todo corazón donde haga falta; que no olvidéis que así como vosotros llegasteis ante mi presencia quejándoos de hambre y de sed, la humanidad entera se encuentra en esta hora en una verdadera agonía del espíritu. 42. Ya está próximo el día en que los hombres comprendan la importancia que tiene el espíritu, porque muchos, creyendo no creen y otros, viendo no ven. Mas cuando palpen la verdad reconocerán que sería infantil, injusto e insensato seguir sustentando con frutos del mundo a un ser que pertenece a otra vida. Entonces buscaréis la luz en las religiones y en su ansiedad y angustia por encontrar la verdad, abolirán lo falso de las doctrinas y destruirán todo lo superficial y lo externo que encuentren en los diversos cultos, hasta descubrir la esencia divina. 43. Quiero que cuando lleguen esos tiempos os encontréis con pleno conocimiento de cuanto pasa y de la misión que debéis desempeñar, por eso os digo una vez más; oíd, analizad y comprended mi palabra. 44. Sed tengo de vuestro amor, por eso me he acercado a vosotros en este tiempo, porque no es amor lo que he encontrado entre los hombres, sino pecado y egoísmo. 45. Los hombres de este tiempo han olvidado los ejemplos y las obras que Jesús os dejó como testimonio de su amor. 46. No habéis dejado que aquella palabra se grabe en vuestro corazón, porque si en verdad la hubieseis guardado, tendríais presente mi promesa de volver a vosotros y habríais estado velando y orando en espera de mi llegada. Pero cuando llegué, os sorprendí durmiendo. Entonces dije: Benditos sean aquellos que sin reserva acuden a mi llamado, porque les haré dueños de gran sabiduría. Algunos acudieron de buena fe, otros esperaron verse libres de la envoltura corporal para llegar a decirme. “Heme aquí, Señor, como el ave que deja su prisión y extiende sus alas, así llego ante Vos para cumplir vuestra voluntad”. Mas mi voluntad, pueblo, ha sido que desde este mundo afirmaseis vuestros pasos en el camino espiritual, porque quiero que ese cuerpo que os he confiado, deje de ser una cadena o una prisión para el espíritu. No fue creado el espíritu para ser esclavo de la carne o del mundo: él es, libre. Sin embargo, la ignorancia espiritual y el fanatismo religioso han convertido al espíritu del hombre en esclavo que, siglo tras siglo, ha arrastrado cadenas de tinieblas. 47. Ahora he venido a señalaros el camino nuevamente, a endulzar vuestra jornada con el sabor de mi palabra y a entregar a cada quien su cruz de amor para que, bajo su peso, encumbre la montaña y sobre ella consume su obra. Nadie que sea mi discípulo intente llegar a Mí sin su cruz, porque no será reconocido como apóstol de mi Doctrina. 48. Hay muchos hombres que dicen cumplir con mi enseñanza, otros que creen amarme pero su amor es falso; porque no practican mi enseñanza y porque nunca han vivido en mi Ley. No quiero que vosotros seáis como ellos sino que lleguéis a sentir verdaderamente el amor y la caridad. No hagáis alarde de lo que os he dado ni de lo que vosotros hagáis, aunque muchas veces sintáis que el corazón estalla de gozo en vuestro pecho, después de haber realizado una buena obra o de haberos hecho merecedores de un prodigio. 49. Mi enseñanza es de humildad, ella revela en lenguaje espiritual el valor o mérito que debe tener cada una de vuestras obras para que sea tomada en cuenta por vuestro Señor. De cierto os digo que vuestro espíritu, con la luz que ha alcanzado, ya conoce cuando una obra es digna o no, de presentarla al Padre. Esta es la enseñanza con que sustentaré en este tiempo a vuestro espíritu. 50. Del vino que hay en este cáliz, derramaré gota a gota en vuestros labios hasta el día de mi partida, mas no os entristezcáis, que así como vosotros me oís, así me oyeron mis apóstoles en el Segundo Tiempo, cuando les dije: “Ya pronto me iré y os dejaré en mi lugar para que enseñéis a vuestros hermanos”. Ellos habían convivido conmigo, habían padecido, junto con su Maestro, contemplaron mis obras y oyeron mis palabras, mas no fueron los únicos, porque mi vida fue pública, y lo mismo fueron testigos de mi palabra los humildes, los pobres y los mansos de corazón que los pecadores, los fariseos, los escribas, los publicanos, el gobernador, el ministro y el centurión. 51. A cada quien le hablé y le di mi luz según su necesidad espiritual. 52. Así he venido a vosotros en este tiempo, hablando y manifestándome delante de todos y a plena luz del día, para que cada quien tome la parte que le corresponde en mi Obra y cumpla con ella. Qué hermoso será el galardón que reciba vuestro espíritu cuando deje la envoltura. Haceos dignos de ese premio, más para ello apartaos de las tinieblas de la ignorancia, para que no os convirtáis en espíritus errantes, sin rumbo y sin meta. 53. Servid y amad a la humanidad que es vuestra hermana, y que en estos instantes está siendo probada por mi justicia. Mirad como no existe un corazón que no haya bebido el cáliz de amargura. El dolor es en todos los hombres en este tiempo, más por medio de él seré buscado, y por él los hombres sentirán el pesar de haberme ofendido. 54. Hay quienes esperan el retorno del Mesías, mas ¿De qué manera me esperan? ¿Hasta cuándo dejaréis de ignorar que me encuentro nuevamente comunicándome con la humanidad? En verdad os digo que mi luz ha llegado a todas las naciones por medio de mis enviados, que llegaron a la humanidad como precursores de mi tercera manifestación. 55. Siete naciones serán elegidas para que hagan la paz mundial y la verdadera fraternidad exista entre los hombres, en ellas Yo me manifestaré. Hoy las he encontrado ocupadas en guerras fratricidas, entregadas a sus sueños de grandeza y a sus insaciables ambiciones de poder. De esta Nación enviaré un mensajero de buena voluntad ante los grandes pueblos del mundo, a hablarles de paz, y cuando ellos hayan dado fin a la guerra, llegará hasta su espíritu la luz de la concordia y de la paz, pero esta luz no aparecerá por el oriente ni por el occidente, ella descenderá de mi Espíritu al espíritu de la humanidad. 56. Preparaos, para que los señalados para cumplir esta misión, puedan levantarse en pos de las naciones en el momento propicio y cuando hayan hecho que mi nueva palabra sea escuchada en todas partes, el árbol corpulento hará llegar sus ramas, su sombra y su fruto a todos sus hijos. Redoblaréis entonces vuestra lucha y vuestro celo para que mi Doctrina no vaya a sufrir adulteraciones y para que del árbol que os he confiado, los hombres ignorantes e insensatos no vayan a cortar ramas, con la intención de hacer con ellas extraños árboles. 57. Mi Obra deberá ser dada a conocer con la pureza y la perfección con que os la he revelado; sin ritos ni formas exteriores. 58. Cuando vosotros la contempláis tan perfecta, os sentís indignos de ella y os preguntáis: ¿Por qué el Padre se fijó en nosotros para revelárnosla? Y Yo os digo que a pesar de las imperfecciones que tenéis, vuestro espíritu, en su largo trayecto, ha alcanzado gran evolución. Mas no es ahora cuando os deis cuenta de la grandeza de esta manifestación, sino cuando Yo haya levantado de entre vosotros mi Palabra, entonces comprenderéis el bien que tuvisteis y os llenaréis de gozo por haberme tenido entre vosotros. 59. De cierto os digo que en mi mesa de amor habéis comido y bebido, oh discípulos amados. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 104 1. Humanidad: me presentáis vuestra hambre de paz, a lo cual os digo que el hombre que no ama, no puede tener paz. He escuchado vuestras plegarias, en las que decís: "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad", mas no habéis comprendido que la buena voluntad sólo puede provenir de la inclinación al bien y a la justicia, que son frutos del amor. 2. Cuando exista amor entre los hombres, sentiréis en todas partes la presencia de mi paz; porque la armonía que habéis roto con los elementos y con todo lo que os rodea, volverá, y esa bien andanza será semejante al mensaje que os trajeron los ángeles cuando os dijeron: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. 3. Mucho es lo que habéis buscado por medio de la ciencia y sin embargo no habéis podido descubrir la relación tan íntima que existe entre el hombre y lo espiritual, entre la criatura humana y su Creador. 4. ¿Cómo puede ser normal la vida de un ser que se aparta de la senda que le traza la Ley del Creador? Mirad cuanto ha luchado el hombre tratando de descubrir caminos fuera de las sendas que señalan mis leyes de amor y de justicia. 5. Vuestro mundo está lleno de artificio y de falsedad, y eso se debe a que hace tiempo os habéis distanciado de lo dispuesto por el Padre. 6. Inmensa es la prueba a que he sometido al espíritu, cuando lo he enviado a habitar a la Tierra con la misión de perseverar en mi Ley; por eso os he buscado cada vez que os habéis perdido perdonando vuestras desobediencias y equivocaciones, y ofreciéndoos nuevas oportunidades. Yo he querido que por lo grande de vuestras pruebas, presintáis la fuerza y los dones que he depositado en vuestro espíritu, así como el galardón prometido a los hijos fieles y perseverantes en mis mandatos. 7. Llevad siempre presente, que si es grande el galardón que os prometo, también vuestros méritos tendrán que ser dignos de la promesa. 8. Yo planté el árbol de la ciencia y no lo cortaré porque sus frutos son de vida, más la impaciencia, la curiosidad y la ambición humanas han torcido sus ramas. 9. En mi amor divino por las criaturas humanas, les permití que escudriñaran mis obras y tomasen de todo lo creado, para que nunca tuvieran motivo para decir que Dios es injusto porque oculta su sabiduría a sus hijos. Si Yo os formé y os di el don del libre albedrío, y lo he respetado, a pesar de que el hombre abusando de esa libertad, me ha ofendido profanando mi Ley; hoy vengo a hacerle sentir la caricia de mi perdón, iluminando a su espíritu con la luz de mi sabiduría. Para que uno a uno de mis hijos vuelvan al sendero de la verdad. 10. El Espíritu de Verdad, que es mi luz, brilla en las conciencias, porque os encontráis en los tiempos anunciados en que todo misterio os será esclarecido, para que comprendáis lo que hasta ahora no ha sido debidamente interpretado. 11. La idea errónea que de mi justicia se formó el hombre en los primeros tiempos, desaparecerá definitivamente para dar paso al verdadero conocimiento de ella. La justicia divina será al fin comprendida como la luz que brota del amor perfecto que existe en vuestro Padre. 12. Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio de las ofensas de sus hijos, como el Padre que persuade con ternura al pecador; como el juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una nueva oportunidad de salvación. 13. ¡Cuántas imperfecciones me atribuían los hombres en su ignorancia, creyéndome capaz de sentir ira, siendo la ira sólo una flaqueza humana! Si los profetas os hablaron de la ira santa del Señor, ahora os digo, que aquella expresión la interpretéis como justicia divina. 14. Los hombres del Primer Tiempo no hubieran entendido de otra manera, ni los disolutos o los libertinos hubiesen tomado en cuenta las amonestaciones de los profetas, si ellos no les hubiesen hablado en aquella forma. Era menester que la inspiración de mis enviados fuera expresada en términos que impresionaran el cerebro y el corazón de aquellos hombres escasos de desarrollo espiritual. 15. Para daros una imagen fiel y verdadera de lo que es el amor y la justicia del Padre, os envié mi Verbo, para que él, a través de Jesús, manifestara mi amor. En Cristo, visteis al rey de la humildad y de la mansedumbre, al rey que prefirió la humillante y dolorosa corona de espinas a la regia corona de la vanidad humana. Como Juez, lo mirasteis juzgar los actos de los pecadores de una manera diferente de la que acostumbran los hombres. El predicó el perdón con aquella enseñanza en la que os decía; que si recibieseis el bofetón de un semejante sobre una mejilla, presentaseis la otra con mansedumbre en señal de perdón, mas luego con obras, confirmó sus palabras. 16. ¡Qué terrible era el remordimiento del pecador cuando llegaba a sentirse envuelto en la luz de la mirada mansa de Jesús! 17. ¡Cuántos milagros se operaron bajo el influjo del perdón de aquel maestro del amor! Es que su perdón era verdadero y su juicio perfecto, ya que provenían del amor infinito que tiene Dios por sus criaturas. Pero faltaba revelar a los hombres mucho más de lo que se les había enseñado, para que pudieran comprender el sentido de aquellas lecciones; y entonces le fue anunciada a la humanidad una nueva Era y una nueva manifestación de mi Espíritu, y el cumplimiento de aquella promesa lo estáis viendo realizado en esta palabra de luz, que es sabiduría para vuestro espíritu y consuelo para vuestro corazón. ¿Quién sino Yo, podía ser el Espíritu de la Verdad y de la Consolación? 18. Heme aquí presente, manifiesto, visible a toda mirada espiritual, derramando luz en los senderos del espíritu, para que comprendáis todo lo que ha sido revelado a través de los tiempos. 19. Es ahora cuando podéis decir desde lo más profundo del corazón y del espíritu: Padre, al fin te he mirado, al fin te conozco ¿Y cuándo podréis amarme verdaderamente? 20. Os estoy hablando con el mismo lenguaje con que hablé en el Segundo Tiempo; con el mismo amor y la misma sabiduría, porque soy inmutable, mas vosotros como discípulos, estáis dando un paso más en mi camino. Os alimentáis con esta palabra y os extasiáis sintiendo próxima mi presencia. 21. De vuestro espíritu se eleva hacia Mí un canto de amor y de agradecimiento, por haberos hecho poseedores de esta gracia. 22. Pueblo: seguid recreando vuestro espíritu; y vos, humanidad, volved a Mí, retornad a vuestro cauce. Servíos unos a otros, haciendo con vuestros hermanos lo que Yo hago con vosotros, porque así me estaréis sirviendo y amando. 23. Buscadme como Padre, como Doctor, como Maestro y muy cerca me tendréis. Pedidme y os daré, mas procurad imitarme, aunque sea en una sola de vuestras acciones o pensamientos de cada día y Yo me encargaré de hacer fructificar lo que hiciereis en mi nombre. 24. Tened presente que vuestra vida en la Tierra es corta y que cuando lleguéis a su final, tendréis que dar cuenta de lo que sembrasteis. 25. Cuando mi palabra haya llegado al fondo de vuestro corazón y os encontréis dispuestos a seguirme, os uniréis en Mí para luchar, y no descansaréis hasta mirar que el mundo se haya convertido retornando al verdadero camino. 26. La humanidad se angustia y sufre y su dolor llega también al espíritu de vuestra Madre Celestial, ¿Qué dolor puede aquejar al hijo, que no sea sentido por Ella? Mas su intercesión os salva y su inspiración os invita a caminar por la senda de la espiritualidad. 27. Yo os envié limpios a la Tierra y así retornaréis a Mí. Más, ¡Cuánto tendréis que luchar para recobrar la pureza de que fuisteis dotados! Por eso es preciso que veléis, que oréis y meditéis, para que no caigáis más en tentación y empecéis a escalar el monte sin deteneros más en vuestra ascensión para llegar a la cumbre. 28. Orad en este instante, para que vuestro espíritu lleve un mensaje de paz a vuestros hermanos. “Pedid y se os dará”. “Buscad y encontraréis”. Esto os he enseñado y mi palabra se cumple a través de los tiempos. 29. Labriegos amados: he agraciado a vuestro espíritu, para que pueda ponerse a salvo y para que él, a su vez, pueda rescatar del pecado a sus hermanos. Ahora os encontráis en purificación para haceros dignos de mi presencia; mañana, cuando seáis fuertes de verdad, ayudaréis a vuestros hermanos a liberarse del pecado. Amo a vuestro espíritu, amo a todos mis hijos y por eso procuro vuestra salvación. 30. Aquí me tenéis proponiéndoos nuevamente la paz, esa paz que muy recónditamente los hombres también anhelan, sólo que, cuando la han buscado, no lo han hecho por los caminos que a ella conducen. En verdad os digo que el secreto de la paz está en la práctica de mi Doctrina, que es precisamente de lo que se ha alejado la humanidad. Decidme si acaso este mundo que peca, hiere, mata, deshonra y profana, vive en la Doctrina que Jesús enseño y reconoceréis que vive muy diferente de mis enseñanzas. 31. Hay muchos hombres que juzgan fuera de época mi Doctrina, más es porque su materialidad no les permite descubrir el sentido eterno de mis lecciones. 32. Mi Ley es inmutable; son los hombres los que pasan, con sus culturas, sus civilizaciones y sus leyes, quedando de todo ello sólo lo que el espíritu ha construido con sus obras de amor y caridad. Él es quien después de cada jornada, de cada prueba, al interrogar al Arcano, contempla la piedra inconmovible de mi Ley y el libro siempre abierto que contiene la Doctrina del Espíritu. 33. ¡Ah, si todos los hombres quisieran mirar la luz naciente de esta era, cuánta esperanza habría en sus corazones! Pero están durmiendo. Ni siquiera saben recibir la luz que en cada día les envía el astro rey, esa primera luz que es como una imagen de la luz radiante del Creador. Él os acaricia y os despierta a la lucha diaria, sin que los hombres, insensibles a las bellezas de la Creación, se detengan unos instantes para darme gracias. La gloria podría pasar junto a ellos sin que la percibieran, porque siempre se despiertan preocupados olvidándose de orar para buscar en Mí la fuerza espiritual; tampoco buscan energías para la materia en las fuentes de la Naturaleza. Todos corren precipitadamente, luchando sin saber por qué, caminando sin saber a punto fijo hacia donde van. Es en esa lucha sorda y sin sentido, en donde han materializado a su espíritu volviéndolo egoísta. 34. Ya olvidados de las leyes del espíritu, que son la luz de la vida, los hombres se destruyen, se matan y se arrebatan el pan, sin escuchar la voz de su conciencia, sin entrar en consideraciones, sin detenerse a meditar. Más si alguien les preguntase, cómo juzgan su vida actual, ellos responderían al instante que jamás en los tiempos pasados brilló tanta luz en la vida humana como ahora, y que nunca la ciencia les reveló tantos secretos, pero tendrían que decirlo con una máscara de felicidad ante su rostro, porque en su corazón estarían ocultando todo su dolor y su miseria espiritual. 35. Y mientras la humanidad despierta y contempla la luz de este amanecer, mi voz no cesa de hablar a vuestro espíritu y el dolor no deja de purificar los corazones. 36. Benditos seáis, hijos míos, que os habéis unido en la oración, porque en ese momento los fuertes levantan a los débiles, el hombre de fe ha dado aliento al que vacila y el que sabe conversar con su Padre, ha enseñado a orar al que no lo sabe hacer. De esta manera los párvulos van tomando ejemplo de los discípulos. 37. Cuando mi palabra brota de labios del portavoz, encuentro al pueblo preparado, esperándome; entonces mi caridad penetra en los corazones para dar a cada uno según su necesidad. En esos instantes de comunicación, Yo sé quiénes me buscan animados tan sólo por el anhelo de remediar algún mal, descubro aquellos que a pesar de su menesterosidad, se olvidan de sus necesidades, porque ante todo desean ser mis discípulos. La comprensión divina y la benevolencia con que hablo a cada corazón, son el fuego con que grabo mi palabra en vuestro espíritu para que sea inolvidable. En verdad os digo que cuando mi Doctrina ha llegado al fondo de un corazón, es una semilla que germina y se multiplica. 38. El instante de haber escuchado por vez primera mi palabra, o de haber recibido en el corazón la semilla, es de juicio para vuestro espíritu, así como también lo será aquel en que tengáis que presentarme el fruto. Ahora os doy en la Tierra una ocasión preciosa para purificaros espiritualmente, y cuando retornéis a la morada eterna lleguéis tranquilos y serenos, llenos de luz y merecimientos para gozar de mi paz. 39. El mundo es valle de expiación en el que así como se peca también se purifica; de cierto os digo que el Más Allá es diferente a lo que en la Tierra conocéis, porque el que llega a él envuelto en pecado e impurezas, tiene que sufrir dolores muy grandes, infinitamente más grandes que aquellos que sufrió como humano; porque ya en espíritu, la conciencia se hace oír con más claridad por el espíritu, el cual al encontrarse ante tanta pureza quisiera desaparecer o por lo menos volver al mundo material que dejó, donde según él, no se notaban sus múltiples imperfecciones. 40. A todo esto, os digo que todo lo que os rodea en la Tierra, no es menos puro que lo que existe en el Reino Espiritual y que, el que os parezca que aquí en la Tierra sois menos impuros que en el más allá, es tan sólo una creencia que proviene de la poca claridad con que juzgáis el bien y el mal cuando estáis en materia. 41. Una de las razones por las que he venido a mostraros mi Doctrina espiritual en este tiempo, es la de ayudar a vuestro espíritu a elevarse hacia aquella vida que le espera; aprendiendo a someterse con mansedumbre a la purificación y a extraer del dolor y de las pruebas todo el provecho y la luz que ellas encierran; y para que desde aquí conozca, hasta donde le sea permitido, el camino que deberá recorrer. Ved cómo la vida en la Tierra es la oportunidad preciosa para que el espíritu, cuando retorne, no tenga que avergonzarse de sus obras y de su pasado, para que no tropiece en aquel camino ni se confunda, creyendo ver tinieblas donde sólo hay luz. El hombre de este tiempo, está a punto de comprender las revelaciones espirituales. Mi palabra ha llegado en el instante justo del despertar de esta humanidad. 42. Si en vuestro camino llegáis a observar a hombres que con sus obras o su manera de pensar, demuestran retraso espiritual ante mis revelaciones, no os confundáis, porque debéis saber que nunca han marchado a compás todos los seres. Confiad en que desde ahora estoy dejando para ellos, las palabras que habrán de despertarlos cuando el tiempo sea llegado. 43. Esas palabras, que por ahora vosotros no podéis comprender, son precisamente las que aquellos hombres entenderán. 44. Hoy me habéis llamado diciéndome: “Señor, Señor, venid a nosotros”, unos lo han hecho clamando perdón para sus faltas, otros pidiendo clemencia para sus sufrimientos y otros, los menos, para darme gracias por mis beneficios. Presto he venido a todos sin detenerme a juzgar para qué me llamáis, porque lo importante para Mí, es que me habéis llamado. 45. Si todos me buscasen, les diría lo mismo que a vosotros: “No vengo a ver vuestras manchas ni a juzgar vuestros pecados, sino a escuchar vuestras quejas y a aliviar el dolor que os hace sufrir”. 46. A veces, los que por un tiempo me han olvidado o los que han llegado a negarme, han experimentado el anhelo de verme y de oírme, preguntándose interiormente en dónde estoy y cómo podrían encontrarme. 47. Es el espíritu que necesita de lo divino y en su sed de luz solloza tristemente en la prisión de la carne, mas es precisamente en aquel instante cuando escucha una voz dulce que le dice: “Aquí estoy”. No os he olvidado, ni me he alejado de vos. No podría alejarme, porque estoy en cada uno de vosotros, más si queréis encontrarme, mi templo está en todas partes; en vuestra alcoba, en el trabajo en los caminos, dentro y fuera de vos, en todo lugar donde levantéis un altar de espiritualidad o donde encendías con vuestra fe, una lámpara que alumbre el camino de vuestros semejantes. 48. Cuando un hombre ha preguntado a su Señor, y en el silencio de su corazón ha sabido escuchar la respuesta, ha descubierto secretos mayores que todos los que la Naturaleza pudiera revelarle por medio de la ciencia. Ese hombre, verdaderamente ha descubierto la fuente de donde brotan todas las sabidurías. 49. El hombre que, llevado de su dolor y de su angustia, ha logrado comunicarse espiritualmente con su Señor y le siente manifestarse en su oración, en su intuición o en sus pruebas, ha construido un santuario, donde siempre que se disponga podrá encontrar la presencia de su Padre. 50. El dolor que agobia a los hombres de este tiempo, los va conduciendo paso a paso, sin que de ello se den cuenta, a las puertas del santuario interior, ante el cual preguntarán, impotentes para seguir adelante: Señor ¿En dónde estás? Y del interior del templo, surgirá la dulce voz del Maestro diciéndoles: “Aquí estoy, donde siempre he habitado: en vuestra conciencia”. 51. Para ayudaros en vuestra evolución, mi luz es en vuestro sendero, por ello no temáis perderos. Revestíos de obediencia y haced mi voluntad, así podréis realizar grandes obras, como corresponde a todo discípulo mío. 52. El que vive dentro de la obediencia, nada tiene que pedir a su Señor, porque comprende que nada puede faltarle; en cambio, el que camina al margen de la virtud, llegado el momento tiene que pedir, porque siente que la paz le abandona y que la fuerza le falta. Entonces se da cuenta de que los bienes del espíritu no se consiguen tan fácilmente como las satisfacciones del mundo. 53. Hay en mi Reino una puerta eternamente abierta y una mesa siempre preparada esperando la llegada del peregrino cansado. Cuánto he esperado que los hombres viniesen a buscar esos manjares espirituales en medio de la paz; más cuando ellos vengan a buscarlos será en medio del dolor, sin embargo, la mesa estará siempre en su sitio y no se ocultará el pan a nadie. 54. Mi misericordia está esperando el arrepentimiento y la regeneración de la humanidad, para desbordarse sobre los que un día se mancharon con el cieno del pecado, mas luego supieron purificarse en el amor a su Señor. Ese es el banquete al cual estáis invitados todos y en el que vuestro Padre repartirá el pan y ofrecerá el vino de la vida a sus hijos muy amados. 55. Os di mi voz de alerta, desde aquel tiempo en que descendí a la Tierra a conversar con los hombres; quise que la humanidad velara y orara para que las tinieblas no le sorprendieran, pero los grandes pueblos de la Tierra no velaron y la guerra pasó sobre ellos castigando su orgullo y su falta de caridad de los unos a los otros. Ved a las antiguas naciones doblegadas bajo el peso de sus desastres Cuánto han sufrido en su altivez. Ahora han surgido nuevas naciones, cegadas también por las ambiciones de poder y de riquezas sin que ellas se hubiesen detenido para tomar experiencia en los primeros, ni escuchar la voz de la razón o la conciencia; ellas, cegadas por la confianza que tienen en su fuerza, se han llegado a creer omnipotentes y por ello se lanzan en pos de un ideal que creen justo, sin saber que van corriendo vertiginosamente hacia el abismo. 56. ¿Quiénes serán los que en medio del caos eleven su mirada al firmamento en una imploración de paz y de perdón por los que en su ofuscación no puedan ya discernir ni escuchar la voz de justicia de su conciencia? ¿Quiénes si no los que aman la paz? Ellos serán los guardianes que velen por toda la humanidad en los días de prueba que se avecinan. 57. Sus oraciones harán que alcancen la paz los que necesitan luz en su espíritu. La oración espiritual es una misiva que llega al corazón de aquellos por quienes se pide y es como un manto de paz sobre los necesitados, cuando varios corazones se han unido para pedir por ellos. Yo estoy recibiendo de muchos puntos de la Tierra esa oración que elevan los que están velando por la paz del mundo. 58. Sed constantes en vuestra oración por la paz, porque ésa será la forma de que os unáis a todos aquellos que de la misma manera estén orando. Sostened el manto de paz sobre el ambiente de guerra que envuelve a la humanidad, y en las horas de la lucha, extendedlo sobre de vuestros hermanos. ¿Recordáis que os he dado el don de la paz perpetua y de que os he llamado “Israel”, que quiere decir “fuerte”? Pueblo, no apartéis de vuestro corazón el recuerdo de lo que os he revelado ni de lo que sabéis que atesora vuestro espíritu. Yo profeticé a Jacob que su pueblo se multiplicaría como las arenas del mar y que llevaría la paz a las naciones. Orad, discípulos amados, y mi palabra se cumplirá en vosotros, porque formáis parte de mi Pueblo cuyo destino es ser la bendición entre todos los pueblos de la Tierra. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 105 1. Con esta palabra haréis un libro que quedará en la Tierra, para que los hombres encuentren el sendero de la espiritualidad. Muchos de ellos negarán su verdad; pero muchos también afirmarán que es cierto cuanto él dice. 2. De generación en generación se irán manifestando más grandes y claros los dones del espíritu, y esos hechos, surgiendo hasta en los más escépticos e incrédulos, serán el testimonio de la verdad de cuanto os anuncié en los tiempos pasados y os vine a confirmar en éste. 3. ¿Veis con cuánta intensidad ha vibrado mi palabra en este tiempo, al comunicarse por el cerebro del portavoz? Pues no os imagináis el prodigio de la comunicación de espíritu a Espíritu cuando ésta alcance su plenitud. 4. ¿Os maravilláis al escuchar la descripción de un miraje por medio de la videncia o de la fuerza profética de un sueño? De cierto os digo que apenas habéis empezado a vislumbrar lo que otros verán en el futuro. 5. Os habéis maravillado del don de la intuición y os ha asombrado el don de curación, mas es necesario que dejéis un buen ejemplo a los espiritualistas del mañana. 6. El tiempo que predijo Joel, aquel en que los hombres recibirían sobre el espíritu y la carne el Espíritu de Dios, es éste; mas está apenas en sus albores, y es menester que vosotros, los primeros discípulos, dejéis buena simiente, para que vuestras obras sean buenos frutos que alienten en su jornada a los caminantes del mañana y no vayan a ser guijarros con los que se tropiecen. 7. Por la luz que habéis recibido, sois de los que llegarán a interpretar con justicia la enseñanza que desde los tiempos pasados os he, revelado. 8. El análisis que hagáis de mi palabra y el cumplimiento que le deis, será la mejor obra espiritual que dejéis a las generaciones venideras; ellas os lo agradecerán y Yo os bendeciré. 9. Vosotros, primeros en esta era, seréis báculos, guías y guardianes de los postreros y gozaréis en el desempeño de vuestra misión. 10. Vivid para salvar a vuestros hermanos, y Yo os salvaré a vosotros. Echad vuestras barcas al mar e id en busca de los náufragos, y si veis que las ondas se encrespan y amenazan, orad, y al instante sentiréis el manto de mi paz sobre vuestro espíritu. 11. Discípulos: no penséis que sólo en el seno del pueblo de Israel surgieron mis enviados, mis profetas, precursores e iluminados, porque estaríais negando a muchos emisarios míos a quienes he enviado con mensajes de luz, de paz y de amor a diferentes lugares de la Tierra. 12. La humanidad es la tierra donde siembro la semilla de amor; la cual fue regada con el rocío divino, para que cuando llegase la simiente de mi palabra encontrase campo propicio para fructificar. 13. Siempre que alguna revelación está por llegar a iluminar a los hombres, les he enviado precursores o profetas a prepararles con el fin de que aquella luz pueda ser contemplada por ellos; mas no creáis que sólo son enviados míos aquellos que traen mensajes para el espíritu, no, discípulos, todo aquel que entre la humanidad siembra el bien en cualquiera de sus formas, es enviado mío. 14. A esos emisarios podéis encontrarlos en todos los caminos de vuestra vida, lo mismo en las religiones, que en las ciencias, entre los hombres que gobiernan o en aquellos que imparten buenas enseñanzas. 15. El verdadero siervo mío, nunca se aparta del sendero que debe recorrer, prefiere morir en el camino que retroceder. Su ejemplo es semilla de luz en la vida de sus semejantes y sus obras son ejemplos para los demás. ¡Ah, si la humanidad supiese comprender los mensajes que a través de ellos le envío! Mas no es así, porque existen muchos hombres que teniendo delicadas misiones en el mundo, desvían sus miradas de aquellos grandes ejemplos, para tomar el camino que mejor les place. 16. Tenéis gobernantes en cuyo corazón no se alberga la justicia ni la magnanimidad para gobernar a su pueblo, porque van tras el ideal mezquino del poder y la riqueza. Hombres que se dicen representantes míos y que ni siquiera conocen el amor hacia sus semejantes. Médicos que no conocen la esencia de su misión, que es la caridad, y jueces que confunden la justicia con la venganza y utilizan la ley con fines perversos. 17. Todo el que tuerce su senda, desviando su mirada de aquella luz que lleva en el faro de su conciencia, no imagina el juicio que a si mismo se va preparando. 18. También hay quienes han tomado misiones que no les corresponden y que con sus errores van dando pruebas de carecer en lo absoluto de los dones necesarios para desempeñar el cargo que por sí mismos han asumido. 19. Así podéis encontrar ministros de Dios que no lo son, porque no fueron enviados para ello; hombres que conducen pueblos y que no son capaces de conducir sus propios pasos; maestros que carecen del don de enseñar, y que en vez de hacer luz turban las mentes. Doctores en cuyo corazón no ha latido el sentimiento de la piedad ante el dolor ajeno, ignorando que el que verdaderamente posee este don, es un apóstol de Cristo. Todas mis instituciones han sido profanadas por los hombres, mas ya es llegada la hora de que todas sus obras sean juzgadas. Ese juicio es a Mí a quien corresponde hacerlo; por lo que os digo: velad y cumplid con mis preceptos de amor y de perdón. 20. ¿Os he dicho que formáis parte del pueblo de Israel, el poseedor de la simiente divina? Pues preparaos para que seáis dignos de llevar en vuestro alfolí la semilla del amor, de la paz y de la luz. 21. Meditad sobre las lecciones que en este día os he enseñado, para que no os desviéis del sendero que os he trazado, usurpando cargos que no os corresponden y para que no hagáis mal uso de vuestros dones; porque si después de cuanto habéis escuchado en mis lecciones cayeseis en los errores que os he señalado, vuestro juicio tendrá que ser más severo que el de aquel que, durante su vida no conoció una enseñanza con la luz que contiene ésta que habéis recibido. 22. Pueblo amado: multiplicaos, perseverad y cumplid con vuestra misión. 23. Yo he encendido una luz en el camino del espíritu, para que éste no se pierda y venga con firmeza por el sendero, como oveja que sabe en dónde está el aprisco. 24. Esa luz que es la del conocimiento espiritual, ilumina la brecha y descubre al lobo cuando este acecha entre la maleza. 25. No todos los hombres vienen por la senda segura; hay muchos perdidos en el camino, viajeros errantes, seres sin rumbo fijo. Cuando cruzó en su camino y les pregunto: ¿A dónde vais? ¿Qué o a quién buscáis? Ellos, inclinando su cabeza me dicen: “Maestro, no sé a dónde voy, a dónde me conducen mis pasos, ni qué es lo que busco”, Entonces les he dicho: “Seguidme” y esa sola palabra, penetrando en su corazón, ha bastado para encender una luz de esperanza, una flama de fe que les ha reanimado para venir en pos de mi huella, porque desde el instante en que se levantaron a seguirme sintieron una fuerza desconocida que no les ha abandonado un momento, haciéndoles sentir una confianza absoluta en su destino. 26. Quiero que sepáis, todos los que estáis escuchando esta palabra, que al invitaros a caminar por esta senda no os ofrezco en ella tan sólo satisfacciones y goces espirituales sino también pruebas, lecciones y expiaciones; pero que, al mismo tiempo, desciende una fuerza superior, a sostener al que está siendo probado y que esa fuerza, a lo largo de la jornada, es el báculo en el que habrá de apoyarse el caminante. Esa fuerza lo encierra todo, fe, amor, obediencia y confianza. 27. Tened presente, discípulos, que empezáis a caminar en pos del Maestro, para que cuando las pruebas se presenten a vuestro paso, penséis: “ya estaba yo preparado, el Maestro me había advertido y confío salir avante con su divina ayuda”. En verdad os digo que si tomáis con espíritu fuerte y elevado estas lecciones, comprobaréis que ninguna prueba es en vano, porque lo mismo la que va destinada a un hombre, que aquella que se presenta en el seno de una familia o la que toca a una nación, todas y cada una de ellas encierran un sentido profundo y muchas veces grandes lecciones. ¿Quién podrá decir en este instante que está exento de pruebas? Nadie, porque es tiempo de restitución espiritual. 28. Abrid vuestros ojos a la realidad, y daos cuenta de la responsabilidad que contraéis al escuchar mi palabra y convertiros en testigos de mis manifestaciones de este tiempo. Quiero deciros que no os conforméis con escuchar mi palabra y satisfacer vuestras necesidades espirituales sin pensar en las de los demás, porque esa satisfacción no podrá ser completa si meditáis en que precisamente en los instantes de vuestro deleite espiritual, millones de hermanos vuestros luchan, se desesperan o sucumben entre el fuego de las guerras fratricidas. 29. Mi Doctrina viene a prepararos para una lucha en favor de la paz y de la espiritualidad en el mundo, mi enseñanza viene a deciros lo que debéis hacer, para que todos trabajéis en esta Obra salvadora. Entonces comenzará a experimentar vuestro espíritu la paz y la satisfacción que corresponden a quienes laboran conmigo en mis obras de amor. 30. Esta sensibilidad que va adquiriendo vuestro corazón al escucharme, no la perdáis al volver a vuestra lucha material, porque alli en aquellos senderos están vuestros hermanos esperando una palabra vuestra que encierre consuelo o una frase que lleve a su corazón mi mensaje de luz; mas si al presentarse ante vosotros, vuestro corazón ha vuelto a su dureza habitual, ni siquiera podréis asomaros al interior de quien venía buscando en vosotros algo que no era vuestro, sino de él: mi luz, mi paz, mi bálsamo. 31. No penséis que vuestra falta de amor hacia la humanidad pueda quedar impune, porque si vosotros faltaseis a vuestros deberes espirituales, vendrán las multitudes y al penetrar en el seno de vuestras congregaciones y percatarse del mensaje que les habéis ocultado o retenido, se preguntarán interiormente si éstos son mis nuevos apóstoles, mientras otros penetrando en mi enseñanza os darán una lección de cómo deben cumplirse los mandatos divinos. 32. Tengo que hablaros en esta forma, para evitar que durmáis y no seáis sorprendidos en vuestro letargo. Yo os invito a la lucha y para ello os doy mi ejemplo de constante trabajo. 33. Nadie me diga que en su camino tiene grandes obstáculos para poder cumplir, porque si creéis en que “no se mueve la hoja del árbol si no es por la voluntad del Padre”, debéis comprender que por sobre lo que llamáis obstáculos, debéis desempeñar vuestra misión. 34. No abriguéis la creencia de que con sólo asistir a estos lugares estáis cumpliendo con vuestra misión espiritual o que con sólo hablar de mi Doctrina, ya me habéis servido, porque es tan amplio vuestro campo de acción y tan lleno de oportunidades para practicar el amor en vuestro caminó que no tendréis que esforzaros para encontrar ocasiones propicias para sembrar, mas no habéis reparado en todo esto y por eso decís que tenéis muchos obstáculos para poder cumplir, porque no habéis analizado todo lo que comprende vuestra misión espiritual. 35. Amad, servid, sed útiles, salvad y consolad, haced de vuestra vida un bello ejemplo, una hermosa y práctica lección, para que seáis imitados Entonces estaréis derramando luz espiritual en vuestros hermanos. Hablando de mi Doctrina, cumpliréis con la misión de sembrar la semilla de la espiritualidad, pero hacedlo con humildad, teniendo en cuenta que toda obra que encierre, vanidad, será semilla vana que nunca germinará. 36. Yo os aseguro que si obráis en vuestra vida con la discreción, sinceridad y rectitud que os aconsejo, los corazones duros de quienes me habláis en vuestra oración, se ablandarán, conmovidos por vuestra virtud, y llegaréis al convencimiento de que para el desempeño de esta misión, el espíritu elevado jamás encontrará obstáculos, porque estará por sobre todas las pequeñeces de esta vida. 37. Nunca penséis mal de los que no os quieran, ni os exasperéis con aquellos que no os comprendan, ya que hasta el sentimiento más íntimo que tengáis hacia vuestros semejantes, se lo transmitiréis con el pensamiento. 38. Os ofrezco en este tiempo tantas facilidades para que seáis mis discípulos, que no tenéis necesidad de dejar a vuestros padres, esposas o hijos para ir en busca de tierras donde extender mis enseñanzas, ni que predicar a voz en cuello en calles y plazas, ni temer que al concluir la jornada, el cadalso os espere irremisiblemente. Ese camino lo recorrí Yo y también mis apóstoles, mas aquella sangre limpió el sendero para que los nuevos discípulos no tropezaran en él. Sólo falta que comprendáis el sentido de este mensaje para que lo llevéis a la práctica, aplicándolo a vuestra vida en forma sencilla, a fin de que viváis verdaderamente mi palabra. 39. Yo he dado al espíritu potestad sobre la materia, para que triunfe de las pruebas y llegue hasta el final del camino, más la lucha será grande, porque desde que el hombre formó en el mundo el único reino en que él cree, se rompió la armonía que debe existir entre él y cuanto le rodea. Desde su trono orgulloso quisiera someter todo al poder de su ciencia, e imponer su voluntad sobre los elementos y las fuerzas naturales, mas no lo ha logrado porque hace tiempo que rompió sus lazos de amistad con las leyes espirituales. Ahora, cuando he dicho a este pueblo que los elementos pueden obedecerle, ha habido quienes no lo han creído, y Yo os digo que tienen razón en dudar, porque la Naturaleza jamás obedecerá a quienes la desconozcan, profanen o burlen. En cambio, quien sepa vivir de acuerdo con las leyes del espíritu y de la materia, o sea, que viva en armonía con cuanto le rodea, ése, a través de su vida se identificará con su Creador, haciéndose merecedor de que los elementos de la Naturaleza le sirvan y obedezcan, como corresponde a todo hijo que sabe obedecer a su Padre, el Creador de cuanto existe. 40. No he dicho que este pueblo haya alcanzado la elevación necesaria para realizar esos milagros, ni que ya esté logrando la armonía entre lo material y lo espiritual, Yo sólo le inspiro para que busque esa meta a través de la espiritualidad. 41. A veces para alentaros en vuestra fe y probaros la verdad de mis palabras, realizo ante vosotros esas obras que llamáis milagros y prodigios, y que sólo son el premio para quienes supieron penetrar en la armonía universal aunque haya sido por un momento. 42. La historia de los primeros hombres que habitaron la Tierra fue pasando de generación en generación hasta llegar a quedar escrita en el libro del Primer Tiempo. Es una parábola viviente la de aquellos primeros seres que habitaron la Tierra. Su pureza y su inocencia les permitieron sentir la caricia de la Madre Naturaleza, un calor de amistad existió entre todos los seres y una completa fraternidad entre todas las criaturas. Después las pasiones humanas fueron alejando a los hombres de aquella vida, por lo que se vieron obligados a buscar por medio de la ciencia, lo que habían perdido por su falta de espiritualidad. Así ha llegado la humanidad hasta estos tiempos en que, para sobrevivir ha tenido que hurtar de los elementos y de las fuerzas, lo necesario para su vida. 43. Yo no os prohíbo que toméis la ciencia ni la condeno. Sólo he querido que los hombres comprendan a través de mi Doctrina, que hay una ciencia mayor que la que ellos conocen y la cual pueden alcanzar por medio del amor, que es la esencia de todas mis enseñanzas. 44. Humanidad: ¿Cómo no he de deciros que estos tiempos que vivís son de confusión, cuando estoy viendo que no dejáis pasar mi luz a través de las oscuras nubes de vuestros pensamientos? También os digo que mi luz triunfará, porque no existen tinieblas que puedan resistir su claridad, entonces comprenderéis que el Padre no os abandona jamás en la hora de la prueba. 45. Muchos pueblos han caído al fondo del abismo de la materialidad y todavía están por caer otros, más el dolor de su caída hará que despierten de su profundo sueño. 46. Son aquellas naciones las que después de un tiempo de esplendor, rodaron al abismo, para hundirse en la tiniebla del dolor, del vicio y de la miseria. No es ahora un pueblo sino toda la humanidad, la que ciega corre hacia la muerte y la confusión. La soberbia de los pueblos será tocada por mi justicia. Recordad a Nínive, a Babilonia, a Grecia, a Roma, a Cartago; en ellas encontraréis profundas lecciones de la justicia divina. 47. Cuando los hombres, al empuñar el cetro del poder han dejado que su corazón se llene de impiedad, de orgullo y de pasiones insanas, arrastrando a sus pueblos a la degeneración, mi justicia se ha acercado para despojarlos de su poder, pero al mismo tiempo he encendido ante ellos una antorcha que ilumine el camino de salvación para su espíritu. ¿Qué sería de los hombres si en el momento de sus pruebas, los abandonase a sus propias fuerzas? Mirad a todos esos pueblos, que ayer fueron grandes y que hoy se encuentran en ruinas. Ellos florecerán nuevamente, mas no será el orgullo y la ambición de grandeza terrestre lo que los levante, sino el ideal inspirado en la justicia y en la virtud que vierten mis enseñanzas. De sus escombros surgirán nuevas naciones y sobre las ruinas de sus templos y de sus ídolos levantarán el verdadero culto a su Dios. 48. El orgullo ha sido humillado y el pecado ha sido lavado con el dolor, mas no olvidéis que queda aún mucho por desmanchar y que por muy pura que llegue a ser la vida de los hombres en la Tierra, nunca será este planeta la morada eterna para el espíritu, pues quien así lo creyere habrá interpretado mal mi palabra, o estará ignorando el verdadero sentido de la vida. 49. Este mundo será siempre la morada pasajera del espíritu; una parte tan sólo en el camino de su restitución, de su evolución y perfeccionamiento. Es otra la vida que os espera para guardaros eternamente. 50. Llegan hasta mi presencia los enfermos, los derrotados, los pobres de espíritu y mientras unos bendicen mi voluntad, otros se rebotan ante el dolor y atribuyen sus sufrimientos a castigo divino o a injusticias del destino; entonces se hace necesario que Yo venga a sacaros de la ignorancia, descubriéndoos el fondo de la verdad. 51. Cuando habitáis en la carne, vuestro espíritu viene a purificar manchas de vidas pasadas y se ha hecho necesario revelaros todo esto para que podáis llevar con paciencia los sufrimientos de la Tierra. 52. Desde el principio de la humanidad existe la reencarnación del espíritu como una ley de amor y justicia y una de las formas en las que el Padre ha demostrado su infinita clemencia. La reencarnación no es sólo de este tiempo, lo es de todos los tiempos, mas tampoco penséis que es hasta ahora cuando os ha sido revelado ese misterio. Desde los primeros tiempos existió en el hombre la intuición sobre la reencarnación del espíritu, mas esta humanidad, buscando ciencias materiales y riquezas del mundo, se dejó dominar por las pasiones de la carne endureciéndosele aquellas fibras con las que se percibe lo espiritual, convirtiéndose en sorda y ciega para todo lo que corresponde al espíritu. ¿De qué le sirve posar sus ojos en los libros que contienen la Ley y la Doctrina que os revelé en los tiempos pasados, si su mente no logra penetrar en su significado, ni su corazón percibe su esencia? Reconoced que la sensibilidad y la intuición espiritual están atrofiadas en los hombres, y que por eso las más de las veces, al buscar mi verdad en aquellos textos caen en erróneas interpretaciones. Ellos tienen la luz frente a sus ojos; pero en vez de penetrar al fondo de las lecciones, se detienen en las letras, o sea en la forma exterior, con lo que frecuentemente se confunden. Mas ya estoy aquí, para hacer luz en los misterios y en las tinieblas así como para libraros de confusiones y de errores. 53. Bienaventurados los que me han llamado, porque con ello han demostrado su anhelo de amor y de saber; ellos han visto cómo mi caridad les ayuda; mas debéis comprender, que todo lo que en este tiempo queréis saber no podréis obtenerlo en un instante, porque es preciso que oréis, meditéis y viváis mis enseñanzas, para que lleguéis a poseer cuanto anheláis. 54. Igual que el hombre que busca la luz del saber en la Naturaleza, como el que busque mi sabiduría en las revelaciones espirituales, tendrá que recorrer por su propio pie el camino en donde hallará todas aquellas verdades que por otros senderos no puede encontrar. Es por eso que he enviado a vuestro espíritu a vivir una vida tras otra aquí en la Tierra para que mediante su evolución y su experiencia, descubra todo lo que hay en él y en lo que lo rodea. 55. Si queréis, escudriñad mis palabras, mas luego estudiad y observad la vida a través de ellas y para que podáis comprobar la verdad que encierra cuanto os he dicho. 56. Habrá ocasiones en que os parezca que existe contradicción entre lo que hoy os digo y lo que os fue revelado en los tiempos pasados, mas no la hay; la confusión es de los hombres, pero ya llegarán todos a la luz. 57. Si os viereis atacados por esta forma de entender mi Doctrina no temáis, porque de cierto os digo, que todavía nadie se encuentra en lo justo, por lo que ninguno podrá probaros que ha penetrado ya al fondo de la verdad. 58. Estudiad mi Doctrina, alcanzad la luz por medio de la oración, haced del bien la norma de vuestra vida, y en los instantes en que menos lo esperéis, os veréis sorprendidos por inspiraciones y pensamientos que serán verdaderas revelaciones de mi Espíritu. 59. Cuando sintáis que a vosotros llegan inspiraciones mías, mostraos humildes, para que nunca os creáis mayores que los demás y para que procuréis participar de la luz a vuestros hermanos, con ese amor con que Ya os la he enviado. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 106 1. Discípulos, he aquí a vuestro Maestro. Vengo a descorrer ante vosotros el velo de muchos misterios; preguntad, pedid, que se os dará. Más no me pidáis más de lo que debéis saber. 2. En los tiempos pasados, no pude revelaros los misterios que os estoy dando a conocer en este Tercer Tiempo, porque vuestro espíritu no estaba capacitado para comprender o concebir más allá de lo que su desarrollo espiritual le permitía; pero mi palabra es la misma, inmutable, eterna. Vuestro espíritu es el que ha nacido, el que crece y evoluciona hasta alcanzar la perfección. El Espíritu Divino no tiene principio ni tendrá fin, es inmutable. 3. Vuestro espíritu forma parte de un pueblo al cual he tomado como medio o instrumento para entregar mis grandes lecciones a la humanidad. Tres han sido las revelaciones que el Padre ha hecho a este pueblo: La primera lección fue la Ley de Justicia del Primer Tiempo, en la niñez de este pueblo; la segunda, fue la Ley de Amor revelada en el Segundo Tiempo, cuando apenas había penetrado en la adolescencia espiritual; la tercera lección es ésta que os estoy dando en la era presente, a la que he llamado Tercer Tiempo; en ella os revelo la Ley Espiritual en plenitud, ley que encierra todo lo que os fue mostrado en los tiempos pasados y todo lo que debe saber y poseer vuestro espíritu. Espiritualmente habéis alcanzado la juventud. 4. Si evolucionáis constantemente, ¿Por qué había de traeros siempre la misma lección? Esa es la razón por la que mi arcano os revela en cada era, misterios más profundos. 5. Ante el materialismo y la maldad reinantes en este tiempo, dudáis de tener capacidad espiritual para comprender, sentir y vivir mis nuevas enseñanzas, y Yo os digo: que detrás del materialismo de la humanidad, detrás de su miseria, de sus vicios y ambiciones, existe un espíritu que ha pasado por grandes jornadas y luchas, y sólo espera el instante de despojarse de su falsa vestidura, para levantarse lleno de fuerza por la senda de justicia y amor que corresponde al espíritu. 6. La ciencia humana, es la expresión materializada de la capacidad espiritual que el hombre ha alcanzado en este tiempo. La obra de los hombres en esta era, no es tan sólo producto de la mente, sino de su evolución espiritual. 7. El Maestro, que ha encontrado a sus discípulos en la juventud espiritual, ya preparados para comprender la nueva lección, viene a reunir en un solo libro las tres revelaciones divinas, como testamento de amor a los hombres. Esa es la razón por la cual os llamáis trinitarios, porque lleváis en vuestro espíritu, la simiente de esas tres lecciones; sin embargo, no todos se levantarán en este tiempo a seguirme, ni siquiera todos los que me escuchan, porque no todos han despertado, ni han sabido aprovechar las pruebas que en su vida han tenido. Existen los aletargados para las lecciones espirituales, los estacionados, los confundidos, mas cada uno tiene marcado el momento en que debe despertar y oír la voz de su conciencia. Los que se estremecieron en este tiempo al escuchar mi palabra, eran los que aguardaban con impaciencia mi nueva manifestación, los que recordaban mi promesa de volver, como espera el caminante perdido en mitad de la noche a que aparezca la aurora para encontrar el camino y proseguir el viaje. 8. Mi voz, que hoy materializo en esta forma, cesará de escucharse y entonces contemplaré en vuestras obras, el fruto de mi siembra. Dejaré en cada uno de vosotros una espiga y un fruto para que cuando sintáis hambre o se acerque un necesitado a pediros, tengáis pan y no digáis al Padre que os abandonó y os dejó sin heredad. Quiero que en esos tiempos, cuando sintáis necesidad de mis complacencias divinas, sepáis recurrir a vuestro espíritu y buscar en él, que ahí encontraréis guardadas muchas riquezas que en él depositó mi caridad. También encontraréis mi semilla en abundancia, en espera de que preparéis las tierras, para que la sembréis. Yo os he enseñado a cultivar esas tierras y a velar por la siembra. Mañana, vuestro espíritu recogerá el fruto de sus obras, como una cosecha digna de ser ofrecida al Padre y de ser guardada en sus graneros. 9. Habrá un instante en que mi palabra dada en este tiempo, aparentemente quede borrada del haz de la Tierra, entonces se levantarán los hombres inventando doctrinas espiritualistas, enseñando nuevas leyes y preceptos, se dirán maestros, apóstoles, profetas y enviados, y Yo, por un tiempo, les dejaré hablar y sembrar, les dejaré cultivar su simiente, a fin de que al recoger el fruto, sepan qué fue lo que sembraron. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus siembras y su paso será como un juicio para cada uno de esos seres. 10. Es menester que el mundo sepa de la impostura, para que reconozca la verdad. Entonces, la verdad y la esencia que en este tiempo os entregué, volverán a resurgir entre la humanidad en toda su pureza y espiritualidad. 11. Ved a los hombres que conducen a los pueblos, creando doctrinas e imponiéndolas a los hombres. Cada quien pregona la superioridad de su doctrina, mas Yo pregunto: ¿Cuál ha sido el fruto de todo ello? Las guerras, con su cortejo de miserias, de sufrimientos, de destrucción y de muerte. Esa ha sido la cosecha que aquí, en la Tierra, han recogido los apóstoles de tales teorías. Ved que no he contrariado el libre albedrío de la humanidad, aunque sé deciros que sobre esa libertad, la conciencia está hablando incesantemente al corazón del que se aparta de la justicia, de la caridad o de la razón. 12. También en la vida humana haré comprender a los hombres cuáles han sido los frutos de su siembra, dejando que tarde o temprano los resultados de sus obras aparezcan como sus jueces. Después de ese juicio, vendrán todos a buscarme y entonces descubrirán que mi palabra se adapta a los hombres de todas las edades y civilizaciones, porque la palabra divina, mi Doctrina, no pertenece a determinada época, porque es eterna. 13. Mi enseñanza imparte fuerza al espíritu para triunfar de todas las pruebas; el número de éstas, está anotado en el destino de cada criatura, ¿Por qué retroceder ante ellas? ¿Por qué acobardarse con la montaña que se levanta ante vuestros ojos? ¿No sabéis que después de vencer esos obstáculos alcanzaréis la meta que buscáis? 14. Cuánta debilidad veo todavía en vuestra materia, debilidad que muchas veces os hace blasfemar. Si los elementos se muestran inclementes, blasfemáis; si algún dolor aqueja a vuestro cuerpo, os desesperáis; si el trabajo os agobia, perdéis la paciencia; hasta el calor y el frío os causa enojo y las tinieblas de la noche os infunden miedos ¿Cómo no habéis de desmayar, si os dejáis guiar por los dictados de la carne, que engendra bajas pasiones? ¿Cuándo seréis mis buenos discípulos que testifiquéis con vuestras obras de amor, la verdad de mi Doctrina? 15. Ser discípulo de Cristo no quiere decir que os apartéis demasiado de lo material; es decir que no conformándoos con apartaros de lo malo y de lo superfluo, os apartáis de vuestros deberes y goces materiales. Yo no os quiero fanáticos, ni esclavos de lo espiritual, cuando aún estáis en materia. El buen discípulo de Jesús, es aquel que sabe dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. 16. Una gran lucha espera a mi pueblo, porque en su jornada tendrá que encontrar gran evolución en el espíritu y en la mente de la humanidad. Es por esto que quiero que vosotros también evolucionéis en esta etapa de mi comunicación, para que nadie vaya a sorprenderos. Confiad absolutamente en mi palabra, sabiendo que en ella existe más sabiduría que en el entendimiento de los sabios, y conocimientos que no se encuentran en todos los libros de la Tierra. 17. Sembrad incansablemente el amor y la paz, de esta manera iréis preparando vuestro camino espiritual, y cuando la muerte sorprenda a vuestro cuerpo y el espíritu haya recorrido gran parte del camino, lleno de gozo contemplará hasta donde lo elevaron los méritos de sus obras de amor hacia sus hermanos. 18. Pueblo: ved cómo a medida que os profundizáis en mi enseñanza, vais dejando atrás hábitos y costumbres penetrando en una nueva vida, más limpia, más espiritual. Es un mundo nuevo el que surge del fondo de vuestro corazón. 19. Cuántos misterios ha venido a disipar mi palabra y cuántas erróneas interpretaciones he venido a rectificar. Así tendréis que ir vosotros por los caminos del mundo, esclareciendo mi Ley a vuestros hermanos. Os digo: iréis, porque nadie es profeta en su tierra. Yo mismo, en aquel tiempo, tuve que dejar Nazaret donde vivía, para ser creído en donde era mirado como extraño, donde no se dijera de Mí: aquel hombre que se dice el Hijo de Dios, es el hijo de María y de José el carpintero. 20. Os digo esto, porque entre vosotros que habéis recibido mis dones espirituales, se encuentran aquellos de quienes han dudado sus mismos padres, sus hijos o sus hermanos. Entre vosotros están los que por testificar mi enseñanza, han sido llamados como Yo, brujos, hechiceros. No olvidéis estas palabras, porque algunos tendrán que permanecer en su comarca; otros tendrán que salir de ella y aun de su nación, para llevar mi palabra a otros pueblos. 21. Esta nación, fertilizada por el dolor, dio albergue a mi simiente y ésta germinó, mas no creáis que sólo vosotros tenéis esta luz; cuando llevéis mi Doctrina a otros pueblos, veréis cuán pronto germinará y se extenderá. En aquellas tierras seréis profetas y emisarios y por lo tanto seréis creídos. 22. Mi luz extiende de un confín al otro de la Tierra e ilumina todo el Universo. La luz del Espíritu Divino es lenguaje que habla a todos los seres. Vosotros que sois humanos, recibís mi palabra a través del entendimiento del hombre; a los que vosotros llamáis ángeles, les hago llegar mi voz en forma de inspiración divina; y en cada mundo o morada espiritual me hago oír y entender, según el grado de evolución de sus moradores. 23. Yo quiero hablaros como hablo a los ángeles, no porque tengáis la pureza de ellos, sino porque quiero que gocéis de esa gracia y que os vayáis asemejando a aquellos seres en su elevación. La comunicación de espíritu a Espíritu, acercará a todos los seres y a todos los mundos; pero es menester que estéis preparados para entenderos unos a otros y, para ello, os estoy dando un solo lenguaje, una sola luz, una sola forma de comunicación: la del verdadero amor. 24. Principia para vosotros la era de la comunicación espiritual. Largo es el camino que tendréis que recorrer y pasará mucho tiempo para que veáis culminar este don; pero desde los primeros pasos y en cada uno de ellos, encontraréis un aliciente para perseverar en el camino. 25. ¿No os fue grata mi comunicación a través del portavoz humano? ¿No gozasteis con la presencia del mundo espiritual a través de vuestro entendimiento? Pues esos fueron los pasos precursores para la comunicación espiritual que después alcanzaréis. Y en estos instantes, en que buscáis mi voz en el silencio de vuestra oración, ¿No es grata esta paz que sentís y esa naciente inspiración que recibís? 26. Vosotros sabéis los tiempos de paz que vendrán por que habéis recibido mi inspiración y mis revelaciones, pero hay quienes sin haberme escuchado en este tiempo, sueñan y desean la armonía universal, sin saber si ella habrá de llegar a vosotros, es la intuición la que habla en ellos. 27. Hasta los hombres de ciencia tienen el presentimiento de la comunicación por medio de los dones del espíritu, y es que ellos en su constante escudriñar y penetrar en el interior del ser humano, han descubierto la existencia de ese ser que, perteneciendo a otro mundo, viene a morar en el hombre: el espíritu. 28. Hoy os digo a todos: caminad despacio y con cuidado por este sendero, a fin de que no os perdáis de él. Velad y orad durante la jornada, para que lleguéis hasta el fin y sea muy grande vuestro gozo cuando el Padre hable y todo el Universo espiritual le escuche y le entienda y que en la misma forma os entendáis unos a otros. 29. Quiero que sintáis en vuestro corazón el amor de vuestro Padre; este amor desciende de mi Espíritu al vuestro, pero como aún no alcanzáis la verdadera comunión del espíritu, os hablo entonces por medio de estas criaturas, en un lenguaje sencillo y humilde al alcance de todos. Es mi voluntad manifestaros mi Verbo con suma sencillez, para que encontréis la esencia de él con toda facilidad y no os perdáis entre el confuso palabrerío, muchas veces inútil. 30. Limpiad vuestra mente y vuestros labios, para que cuando tengáis que explicar mi Doctrina, brote de vuestros labios el torrente cristalino de mi Verbo, sin que se mezclen con vuestra palabra los términos ostentosos que le quiten su humildad y su esencia. Si quisieseis explicar mi Doctrina espiritual con términos científicos o filosóficos, no impresionaréis al mundo, ni os entenderán vuestros hermanos, ni daréis una verdadera idea de lo que es mi enseñanza. En aquel tiempo, cuando en Jesús hablé al mundo, no tomé el lenguaje de los sabios, de los filósofos o de los científicos para hablaros del Reino de los Cielos, tomé de vuestro lenguaje las formas más sencillas, porque son las que mejor expresan las enseñanzas sobrehumanas. Usé de las parábolas, tomando las cosas que os eran familiares para que, a través de ellas, conocieseis el sentido de la vida espiritual. 31. En verdad os digo, que Jesús nada tuvo que venir a aprender de los hombres, porque entonces no hubiese sido Yo el Maestro Divino, sino el discípulo del hombre. Si alguien ha dicho que Cristo fue instruido por teólogos, teósofos o sabios, no está diciendo la verdad, porque antes de Cristo y en el tiempo en que El habitó la Tierra, no existió doctrina que le enseñase a nacer, a vivir y a morir como Él lo hizo; mas también os digo, que las lecciones del Cielo no se vienen aprender al mundo, y lo que Jesús enseñó, fue la verdad que existe en el reino eterno del espíritu. 32. ¡Cómo se empeñan los hombres en complicar lo que es simple, quisieran encontrar en lo divino, la composición y las sustancias que son propias de la naturaleza material! Su asombro será grande cuando comprueben que lo espiritual o divino, sin sustancia y sin forma, es el todo, es el principio y el fin, es la verdad, es lo eterno. 33. La humanidad siempre ha estado demasiado ocupada en las grandezas de la Tierra, para considerar la importancia que tiene orar y meditar en lo que está más allá de esta vida, a fin de que pudiera descubrir la esencia de ella misma. El que ora, conversa con el Padre y si interroga, recibe al instante la respuesta. La ignorancia de los hombres sobre lo espiritual, procede de su falta de oración. 34. Pueblo: ya que no habéis podido abolir en esta Tierra la confusión de Babel, ya que las razas no han sabido unirse ni amarse, reuniré mi familia en el valle espiritual. Esos pecadores obstinados y empedernidos, llegarán ante Mí en espíritu y al recibir su juicio, será tan grande su lucidez y su arrepentimiento como grande fue su pecado en la Tierra. 35. Orad por los que se ausentan de entre vosotros y parten al Más Allá, porque no todos logran encontrar el camino, no todos saben elevarse ni todos alcanzan pronto la paz. 36. Hay quienes en espíritu viven bajo la obsesión de la vida material; algunos que sufren grande arrepentimiento; otros se encuentran insensibles sepultados bajo la tierra junto con sus cuerpos, y otros no pueden apartarse de los suyos, de los que en el mundo quedaron, porque el llanto, el egoísmo y la ignorancia humana les retiene y les materializa, privándoles de la paz, la luz y el adelanto. 37. Dejad que se marchen los que aun habitan este mundo sin corresponderles ya, dejad que abandonen los bienes que poseyeron y amaron en esta vida, para que puedan elevar su espíritu al infinito donde les espera la verdadera heredad. 38. No guardéis rencor ni recordéis los malos actos de los que partieron, no queráis tenerlos de hinojos ante vosotros implorando constantemente vuestro perdón. 39. ¡Cuán ciega se encuentra la humanidad! 40. Conoceos y conocedme para que aprendáis a caminar en el sendero del amor y haced obras dignas. Ved que Yo quiero que sepáis mucho de Mí para que podáis ser semejante a vuestro Padre. 41. Todos tenéis que llegar a Mí, unos primero, otros más tarde, pero todos llegarán. No podía ser de otra manera si todos sois chispas de mi luz divina, si sois parte de Mí mismo. Aprended de Mí a amar y a perdonar, cumpliendo con el precepto que os dice: Amaos los unos a los otros. 42. ¡Queréis que a cada instante os perdone y vosotros retenéis o negáis el perdón a vuestros hermanos! ¿Por qué queréis perderos en el abismo teniendo tantos dones en vuestro espíritu? Mi palabra viene en este tiempo a iluminar vuestra mente. Habéis buscado la verdad en los libros y tan sólo hallasteis recreo para la mente, pero ningún beneficio para el espíritu, ningún alimento o estímulo para sosteneros en vuestra debilidad o en vuestra fatiga. 43. No vengo a entregaros mi palabra en forma científica ni florida, para que podáis comprenderla; pero en el fondo de su sencillez guarda grandes tesoros de sabiduría y de luz para los hombres. 44. Ya que tanto me buscasteis, y que vuestro corazón me esperaba, heme aquí cumpliendo mi promesa de volver entre vosotros y atendiendo vuestro anhelo de escucharme. 45. Mi Divino Espíritu, como si fuese la sombra de vuestro cuerpo, os sigue por doquier por los caminos del mundo. Os dejé conocer alegrías y también tristezas, quise que supieseis de la lucha y de la paz, que probaseis y conocieseis todo; pero hubo algo que en vano buscasteis en este mundo sin haber podido encontrarlo, porque ese algo sólo en Mí podrá hallarse: Mi sabiduría. He ahí por qué al escucharme, vuestro espíritu ha sentido que al fin ha encontrado lo que buscaba: la Verdad. 46. Sí, pueblo: Yo soy el principio y el fin de vosotros Yo soy el alfa y la omega, aunque todavía no os diga o revele todas las enseñanzas que aún tengo reservadas para vuestro espíritu, las cuales sabréis cuando estéis muy lejos de este mundo. Muchas lecciones nuevas os revelaré ahora y os iré dando aquello que seáis capaces de poseer, sin engrandeceros, ni levantaros ante la humanidad con alarde de superioridad; ya sabéis que quien se envanece de sus obras, con su misma vanidad las destruye, por eso os he enseñado a trabajar en silencio para que vuestras obras den fruto de amor. 47. Rechazad la adulación, porque es arma que destruirá vuestros nobles sentimientos. Es espada que puede dar muerte a esa fe que Yo he encendido en vuestro corazón. 48. ¿Cómo podréis permitir que los hombres destruyan el altar que lleváis en el fondo de vuestro ser? 49. Yo sé que en el seno de este pueblo se han realizado grandes obras, mas dejad que Yo lo sepa, aunque en el mundo sean ignorados vuestros nombres. 50. Sólo Yo sé el verdadero mérito o valor de vuestras obras porque ni vosotros mismos podréis juzgarlas; a veces os parecerá muy grande una obra pequeña, y otras ni siquiera os daréis cuenta de que hasta Mí llegó su mérito. 51. Fortaleceos en la humildad, en la dignidad y no os perderéis. Os he dado las armas, luchad, y no perdáis una sola batalla. El laurel que habrá de ceñir vuestra frente, será un ósculo de amor de vuestro Padre. 52. No volváis a caer postrados en el letargo, ya que de él os habéis librado; no vayáis a imitar a las vírgenes infieles que no supieron esperar al esposo con sus lámparas encendidas, porque si amargo fue vuestro despertar anterior, el próximo no tendrá comparación. 53. Cuidad vuestra heredad y no habrá quien os la arrebate porque no tiene el hombre potestad para arrebatar los dones del espíritu. 54. Pueblo: son cortos los instantes de mi estancia entre vosotros, en que a través de esta palabra os dé mi enseñanza; mas antes quiero dejaros mi Doctrina como un tesoro, como un testamento de verdad y amor, para que cuando os sintáis muy pequeños ante la humanidad por vuestra pobreza y humildad material, el conocimiento de que poseéis un testamento de infinito valor espiritual, os haga levantar dignamente vuestra frente y abrir serenamente vuestros labios para entregar mi palabra. Esta es la única grandeza que Yo quiero que tengáis: la del espíritu. 55. ¡Si supieseis que muchos seres que contempláis miserables, ciegos unos, otros leprosos, otros pereciendo de hambre, llevan muchas veces en su espíritu más luz y adelanto que algunos que hacen alarde de salud, poder y sabiduría! Por eso, no busquéis oro, ni honores, ni mansiones. Buscad paz, salud y virtudes. 56. En mis altos juicios está dispuesto que vosotros seáis guías y consejeros de las multitudes. Preparaos, para que os hagáis dignos de llevar al corazón de la humanidad la semilla del Padre. Los árboles corpulentos se multiplicarán, de ellos cortaré las ramas que serán llevadas por mis labriegos a las comarcas donde por mucho tiempo han anhelado mis hijos oír mi palabra. Mis lecciones son extensas porque las multitudes me piden que les hable, que les explique, que les haga olvidar el dolor y miseria del mundo; y Yo permanezco por largos instantes entre ellos sin que sientan el paso del tiempo ni el cansancio, sólo así llegaréis asimilar mis enseñanzas y a comprender y analizar su sentido. 57. ¡Qué hermoso será cuando estas multitudes, sencillas y humildes, se levanten por los caminos llevando la buena nueva de este tiempo, tan lleno de espiritualidad y moral! Recordaréis al padre que se ha convertido en juez de su hijo, que tiene que perdonarlo y amarlo; a la madre que ha desconocido a sus hijos negándoles su regazo, que tiene que abrirles sus brazos y estrecharlos en su corazón, para que también ellos puedan amar; y a los hijos que se levantan contra sus padres, que tienen que venerarlos porque los padres en la Tierra ocupan mi lugar. Sin rectitud, ¿Cómo podrá tener elevación el espíritu? 58. Mañana tendréis que enseñar y confirmar con hechos vuestras palabras; desde ahora moralizad vuestra vida, reconstruid vuestros hogares y unificad vuestra familia. Que el padre vaya en busca de su hijo que huyó de su hogar y los hijos busquen a quien les abandonó; que la esposa vuelva a los brazos del compañero y que el esposo que había renunciado a sus deberes, busque a la compañera y construyan una nueva y mejor existencia. 59. ¡Hoy mejor que nunca sabéis vuestra responsabilidad ante mi justicia, oh padres y madres! porque esos seres que nombráis hijos por vuestra sangre, son espíritus de los cuales me tendréis que responder. 60. Quiero que la unión de vuestros corazones sea el jardín donde florezcan esas rosas y esos lirios. Acercad a las multitudes a escuchar mi palabra, traedles al banquete, que Yo mismo les serviré. En verdad os digo: Ellos saldrán fuertes después de haber comido el pan de la vida verdadera y de haber bebido el vino de mi gracia. 61. Quienes de este pan comieren, hambre no volverán a tener. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 107 1. Guardad en vuestro corazón mi palabra paternal, para que ella sea como un faro luminoso en el fondo de vuestro ser; desde ahí guiará vuestros pensamientos, palabras y obras y esa luz vivirá en vuestro espíritu aun cuando vuestra envoltura muera. Este es el tiempo en que la humanidad despierta para las bellezas del espíritu, en que se interesa por lo eterno y se pregunta: ¿Cómo será la vida que nos espera después de la muerte? ¿Quién, por incrédulo que sea, no se ha preguntado si existirá en él, algo que sobrevivirá a la materia? En verdad os digo que no hay quien no presienta aquel misterio ni medite un momento en lo insondable. Sobre el misterio de la vida espiritual que parece estar lejos, y que en realidad está frente a vuestros ojos, unos preguntan, otros se confunden y otros niegan; unos hablan creyendo saberlo todo, y otros callan y esperan; mas, cuán pocos son los que verdaderamente saben algo del más allá. 2. Mi Espíritu Divino, a semejanza de Jesús niño, que ante los doctores de la ley hizo preguntas que no le pudieron ser contestadas, invisiblemente se presenta en este tiempo ante el teólogo, ante el filósofo, ante los que hurgan en lo desconocido, y a mis preguntas sobre la vida espiritual, el que no enmudece, contesta erróneamente. Los que saben algo de lo que mi arcano guarda, son los humildes, los que viven con espiritualidad; sin embargo, mi luz, como un rocío cae incesantemente sobre todo entendimiento, como un mensaje que le revela mi verdad. Si a los que dicen poseer mi Ley y mi Doctrina les preguntase cuáles de mis profecías se han cumplido y cuáles no, tampoco responderían satisfactoriamente. 3. Este es el tiempo en que el espíritu encarnado y el desencarnado se buscan y se aproximan; el abismo que entre unos y otros existe, empieza a desaparecer; y cuando los espíritus de todos los mundos logren estrecharse con verdadero amor, será la glorificación del Padre en cada ser, hoy la ignorancia de la humanidad aún me causa dolor. ¡Ah, si en vez de llorar la partida de vuestros seres queridos, escuchaseis en el fondo de vuestro corazón sus voces; en vez de luto, que es tiniebla, habría luz! por eso os dije en aquel tiempo: Dejad que los muertos entierren a sus muertos. A vosotros os pregunto: ¿Tenéis muertos? Lo que muere no existe, más si los espíritus que me presentáis existen, es que están vivos. ¡Cuántos quisierais tener entre vosotros a los que visteis desaparecer, sin querer comprender que el deseo de ellos es que vosotros estéis con ellos en el Más Allá! Lo que llamáis muerte, separa en apariencia a los que se van de los que se quedan, pero un lazo eterno los une: el de la fraternidad espiritual. 4. En la eternidad se reunirá la familia espiritual formada por el Padre y sus hijos; ya que en esta Tierra la simiente de Babel aún da sus frutos de división entre los hijos de Dios, en el Más Allá reuniré mi familia. Ninguno faltará, y en muchos casos los más grandes pecadores llegarán primero, porque su arrepentimiento y regeneración les purificará y acercará más pronto a Mí; mas es menester que sepáis que entre vosotros habitan muchos espíritus en estado de turbación; otros están cumpliendo penosas expiaciones, entre ellos también se encuentran aquellos que llamáis los vuestros. ¿Cómo podríais lograr que contemplen la luz y se liberten de sus cadenas? ¿Cómo podríais ayudarles en su elevación? Orando por ellos, para que esa oración sea la voz espiritual que les despierte, les ilumine y los conduzca hacia Mí. Recordadlos con caridad y vuestras oraciones serán como un bálsamo sobre sus penas; haced que ellos contemplen que vosotros vivís dentro de mi Ley, para que vuestro ejemplo y vuestra influencia les ayuden. Mas no sólo penséis en aquellos de quienes recibisteis algún beneficio, pensad aún en los que os rodean sin ser vistos ni haberles conocido en la Tierra. Hermosos son los actos de gratitud, pero es más meritorio ante Mí, que deis sin haber recibido antes; mas si lográis recordar sin rencor y llegáis a perdonar a quien os haya ofendido, habréis logrado imitar a vuestro Maestro, y vuestro perdón, que es expresión del amor, salvará en verdad a quien se lo otorguéis. 5. El Padre penetra a lo más íntimo de vuestro corazón y os dice: Conoceos a vosotros mismos y conoceréis a vuestros hermanos. Juzgaos a vosotros mismos antes que juzguéis a vuestro semejante. Tomad mis ejemplos y seguid mi huella. 6. Siempre me estáis pidiendo perdón por vuestras faltas, sin que vosotros hayáis perdonado a los que os han ofendido. 7. Tiempo ha buscabais la luz de la verdad en los caminos y en los libros sin encontrar el verdadero alimento del espíritu, sólo un recreo para la mente; hoy tenéis mi verdad que os habla de la vida verdadera. 8. Llegasteis ante la humildad de estos recintos y escuchando en ellos esta palabra sencilla, porque sus términos no son floridos ni científicos, sentisteis la emoción en vuestro espíritu y éste reconoció encontrarse ante una revelación divina. Vi vuestro anhelo de luz y os concedí mirar lo que tanto deseabais. Os dejé andar por todos los caminos para que al fin encontraseis en éste la verdad. 9. Detrás de la sencillez y humildad con que os hablo, se encuentran todos los conocimientos; id al fondo de la palabra y encontraréis que su esencia es alfa y omega, principio y fin de todo lo creado. 10. Muchas lecciones os reservaré para cuando estéis en mi Reino. No las debéis saber por ahora, como no debéis conocer el galardón que os estéis labrando para la dicha eterna del espíritu. Debe existir un absoluto desinterés en vosotros, para que vuestros méritos sean verdaderos; las buenas obras que hagáis no debéis publicarlas, porque les quitaréis el mérito que pudieran tener. Sólo Yo conozco el valor grande o pequeño de vuestras obras, soy el que tiene que juzgarlas, ¿Para qué queréis que los hombres os ensalcen por ellas? La vanidad pierde a los hombres y mancha el espíritu. 11. Cuando lleguéis a Mí, os daré una corona que no será de espinas, como la que incrustasteis en las sienes de Jesús. Cada quien tiene en el Universo material un lugar que el Padre le ha preparado, el cual tiene que cuidar y defender para labrarse otro en el amor de su Señor. 12. He venido a prepararos porque ya se aproxima el instante de mi partida, mas antes quiero dejaros mi Enseñanza como un tesoro. No busquéis oro, ni ambicionéis regias mansiones; hay quienes estando cubiertos de lepra, o caminando como miserables en la Tierra, llevan un tesoro en el espíritu. 13. Ahora os digo: preparaos, porque este año los árboles se multiplicarán en las comarcas donde tanto han esperado mi palabra. 14. Los espíritus encarnados no se han sabido unir en la Tierra por la diferencia de razas, por lo que a muchos les levantaré de la Tierra y en el Más Allá formaré con ellos una familia, y si grande fue su perversidad, grande será después su lucidez y su arrepentimiento. 15. Orad por los espíritus turbados, por los materializados, por aquellos que en las entrañas de la tierra no logran aún desprenderse de sus cuerpos; por los que sufren y lloran por el luto ignorante que en la Tierra les guardan, y también perdonad y dejad de juzgar a los que hayan sembrado males en vuestro corazón; si vuestros ojos los pudiesen contemplar de hinojos implorando vuestro perdón, no seríais tan injustos con ellos. Ayudadles a que vuelen hacia lo infinito, elevadles con vuestra caridad, comprended que ellos ya no pertenecen a este mundo. 16. Una vez más os digo: el que tomare del agua de mi palabra, sed no volverá a sentir. 17. Discípulos: quiero que las virtudes de vuestro corazón, sean las vestiduras que cubran la desnudez de vuestro espíritu. Así os habla el Espíritu Consolador, prometido en el Segundo Tiempo. 18. El Padre sabía ya del dolor y de las pruebas que habían de agobiar a la humanidad y el grado de perversidad que habían de alcanzar los hombres. La llegada del Consolador significa para vosotros la apertura del Sexto Sello, o sea, el principio de una nueva etapa en la evolución de la humanidad. Desde ese instante quedo abierto un juicio divino para todos los hombres; cada vida, cada obra, cada paso, son juzgados estrictamente; es el final de una era, no el final de la vida. 19. Es la terminación de los tiempos del pecado y es menester que todo el contenido de este Sexto Sello del libro de Dios, sea derramado en los espíritus despertándolos de su letargo, para que el hombre se levante llevando la armonía de su espíritu con toda la creación y se prepare para cuando sea desatado por el Cordero el Séptimo Sello, el cual traeré los últimos residuos del cáliz de amargura, pero también el triunfo de la verdad, del amor y de la divina justicia. 20. Cuando el Séptimo Sello quede cerrado, junto con los otros seis, también quedará cerrado ese libro que ha sido el juicio de Dios sobre las obras de los hombres desde el primero hasta el último. Entonces abrirá el Señor un libro en blanco para anotar en él, la resurrección de los muertos, la liberación de los oprimidos, la regeneración de los pecadores y el triunfo del bien sobre el mal. 21. Si estudiáis la revelación de los Siete Sellos entregada a Juan, hallaréis sólo pecado, profanación y adulterio en las naciones del mundo. Ahí está la historia de vuestras guerras, de todas las miserias y tribulaciones que los hombres han sufrido por causa de su infidelidad y de su flaqueza y la justicia que ha seguido a cada una de vuestras obras. 22. Cristo estuvo a la mitad de la jornada, y con su sacrificio, con su ejemplo perfecto, os rescató de la muerte; su sangre fue el juicio de amor con el que salvó a todos los perdidos, otorgándoles su divino perdón, como un ósculo de vida; la cruz fue la llave con la que El abrió las puertas de la eternidad a los espíritus después de la gran batalla. 23. Ese es el Cordero que el profeta contempló abriendo el libro y desatando los sellos, el único que en el Cielo y en la Tierra, era digno de abrir ese libro, porque sólo su amor podía vencer vuestros odios, su mansedumbre destruir vuestras guerras y su luz disipar vuestras tinieblas. ¿Quién podrá huir de este juicio? ¿Quién podrá salir de ese libro y dejar de existir? Nadie podrá ocultarse de Mí, oh pueblo, mirad cómo en estos tiempos en que este juicio es palpable hasta en el aire que respiráis, no os falta el consuelo divino, el manto del amor de Dios se proyecta en vuestra vida y su voz busca ser oída por todo corazón. 24. Es el Espíritu de Verdad que desciende a descifrar misterios y a revelaros los conocimientos necesarios para gozar de la vida verdadera; es el consuelo divino que se derrama sobre vuestras dolencias, para daros testimonio de que el juicio divino no es castigo, ni venganza, sino juicio de amor para llevaros a la luz, a la paz y a la felicidad. 25. No encuentro un solo corazón desocupado, en el cual poder habitar; todos están dedicados al mundo, mas cuán meritorio encuentro el que, sobreponiéndose a su dolor, sepa bendecir mi voluntad. 26. ¿Qué sería de vosotros, si en medio de vuestras tribulaciones, no tuvierais el consuelo de vuestra fe? Mirad cómo esa fe os hace sentir muy próxima mi presencia, y ya junto a Mí, os llenáis de fuerza y de esperanza. Seguid demostrándome esa confianza, para que Yo os conceda todo el consuelo que os tengo reservado. 27. ¡Qué grato es para Mí sentirme creído y respetado en mi voluntad! Cuán satisfactorio es para mí Espíritu cuando veo que confiáis en vuestro Padre, que sabéis esperar, que sois incapaces de renegar en contra mía a pesar de que a veces la intensidad de las pruebas os agobia; entonces os digo: éstos se han hecho dignos de mis beneficios porque han hecho méritos en las vicisitudes. 28. Forjad vuestro espíritu en los grandes combates de la vida, como se forjó aquel pueblo de Israel en el desierto. ¿Sabéis vosotros lo extenso que es el desierto, que parece no tener término, con un sol inclemente y arenas candentes? ¿Sabéis lo que es la soledad y el silencio y el tener que permanecer en vigilia, porque los enemigos acechan? En verdad os digo que ahí, en el desierto, fue en donde aquel pueblo supo lo grande que es creer en Dios y aprendió a amarlo. ¿Qué podía esperar del desierto aquel pueblo? Y sin embargo todo lo tuvo: el pan, el agua, un hogar para descansar, un oasis y un santuario donde elevar su espíritu agradecido hacia su Padre y Creador. 29. Cuando Israel penetró en la Tierra Prometida era un pueblo fortalecido, purificado, ferviente. Cuán dulce le fue aquella tierra que abrió su regazo para recibir al hijo que con tanta fe y perseverancia la había buscado y por fin la había encontrado. 30. Vosotros también sois un pueblo y la vida que cruzáis es una imagen del desierto, por eso os digo que imitéis la fe de aquel pueblo, para que veáis mis prodigios en vuestro camino, esos prodigios serán en vuestra jornada, el agua que brota de las rocas o el maná que traen los vientos. 31. El tabernáculo fue para aquel pueblo la antorcha luminosa que alumbraba su sendero. Vosotros no olvidéis que en vuestro corazón existe el santuario, donde podéis orar para revestiros de mi fuerza y para escuchar la voz amorosa de vuestro Padre. Yo soy vuestro doctor. En cualquiera de las ocasiones de vuestra vida, buscadme y escucharéis mi voz y veréis manifiesta mi presencia, mi amor y mi consuelo. 32. Confortaos, pensando que en cada una de vuestras penas de la vida, mi caridad os compensará cuando lleguéis al seno de la vida espiritual, esa nueva Tierra que tengo prometida a vuestro espíritu. ¿Os imagináis acaso cuáles serán los goces, sus frutos, sus maravillas y perfecciones? 33. Si para Israel fue un sueño el haber llegado a su patria después de haber vagado por el desierto, cuán dulce será para vuestro espíritu el penetrar en el Reino de la Luz, después de vuestro largo peregrinaje. Por lo tanto, sabed, que hasta la menor de vuestras penas, es un abrojo o un guijarro del desierto que cruzáis, para que tengáis la paciencia en las pruebas y la comprensión de vuestro destino. 34. Todos habéis encontrado una encrucijada en la vida, que os ha hecho preguntar: ¿A dónde voy? A veces os habéis encontrado en la encrucijada al recibir un desengaño; otras ha sido al lograr algo que perseguisteis con anhelo y que, al llegar a tenerlo, comprendisteis que aquello no podía ser la razón de vuestra vida, que algo más grande, más noble y más bello deberá ser lo que constituye la meta del espíritu. 35. Duro es ese trance, amarga la hora y terrible la batalla que se libra en vuestro interior, más Yo os digo: Bienaventurados los que al penetrar en esa prueba se sostengan en su fe, porque saldrán de ella diciendo: he visto la luz, conozco el camino, la voz del Señor me llama. 36. En verdad os digo, que sois como los arroyos que a veces desvían su cauce, pero que al fin van a desembocar al mar, que es su meta. 37. Analizad mi palabra, discípulos, y comprenderéis que ella aclara los misterios que no acertabais a entender. Os estoy dando la interpretación de ellos, para que no caigáis en errores o en confusiones. En aquel tiempo, os prometí enviaros al Espíritu de Verdad, para aclararos todo lo que para vosotros era un misterio; pues ese Espíritu soy Yo. ¿De quién sino de Mi puede brotar la verdad? El tiempo de la luz ha llegado, comenzáis a saberlo todo y a medida que vuestra comunicación con mi Espíritu se perfeccione, mayor será el conocimiento que vayáis adquiriendo y mayor la luz que recibáis. 38. Vuestro espíritu vivió opreso por la carne, más llegó la hora de su liberación y a medida que su vuelo alcance mayores alturas, maravillas más grandes iréis descubriendo. Vuestro corazón era esclavo del mundo, más cuando hubo triunfado de aquella encrucijada, conoció lo que tenía que amar y también supo de cuales pasiones debería apartarse. 39. Gozáis al pensar en el paso que habéis dado, pero ocultáis en vuestro corazón ese gozo, por temor a que el mundo os lo arrebate con sus críticas y juicios. Sois temerosos aún, mas os digo, que llegará el momento en que nada ni nadie os haga temblar, en que sintáis una íntima satisfacción al llamaros discípulos del Espíritu Santo, en vez de avergonzaros como os ha sucedido, como si hubierais sido descubiertos o sorprendidos en el pecado. 40. Vosotros sois hermanos de aquellos cristianos que se ocultaron en las catacumbas de Roma; mas no olvidéis que, cuando aquellas multitudes saltan de la oscuridad, era para llevar la luz al mundo incrédulo, sorprendiendo a los hombres con su fe. Fueron el riego sobre la semilla divina que el Maestro había sembrado. Más tarde los pueblos gentiles y pecadores, convencidos ante aquellos testimonios habrían de abrazarse a la cruz de mi amor, como náufragos en busca del faro salvador. 41. ¿Cuándo saldréis de vuestro retiro y de vuestra oscuridad, multitudes que me habéis escuchado? ¿Acaso estáis retardando deliberadamente vuestra preparación, por temor a la lucha? En verdad os digo, que sólo teme el que no se ha preparado, porque el que conoce mi palabra y ama a su Señor y a sus semejantes nada tiene que temer y en vez de huir de la humanidad, va a su encuentro para hacerla participe de lo que ha recibido; después de estudiar y analizar mis lecciones, las pone en práctica. 42. Pueblo de Israel: os encontráis morando este valle en un tiempo de restitución. Yo señalo el estrecho camino que marca mi Ley, para que en él seáis limpios y forméis parte del pueblo doctrinado. 43. Os he entregado mi palabra en este tiempo, para que conozcáis mis mandatos y tengáis una manifestación más del amor de vuestro Padre. No dudéis ni temáis de Mí, no vengo a dominaros por la fuerza; si queréis seguirme, tendréis que conocer la esencia de mi Doctrina, que es la misma que os traje en el Segundo Tiempo, y entonces sabréis todo lo que significa para vuestro espíritu este llamado que os hago. Si no aceptáis, vendrán otros espíritus ansiosos de recibirme y en ellos depositaré la gracia que vosotros rechazáis. 44. Os he dicho siempre: muchos son los llamados y pocos los escogidos, y no soy Yo quien distingue ni concede privilegios, sois vosotros los que os hacéis merecedores de recibir este nombre. 45. Los que me sigan, están llamados a ser los que propaguen mi enseñanza, la que llevará consuelo y salvación a la humanidad. Bienaventurados los que al oír por primera vez esta voz, han sentido que se llena el vacío de su corazón y han levantado su débil envoltura que desfallecía; es que han recibido la fortaleza y el aliento que he venido a daros. Yo os invito a tomar vuestra cruz, y os repito aquellas palabras: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. 46. ¡Cuánto habéis caminado sobre la Tierra y cuánto habéis llorado también, sin alcanzar vuestro fin! ¡Yo os he dejado caminar y probar distintos frutos, para que al fin me reconozcáis! He estado cerca de vosotros en todos vuestros pasos. Esa voz que habéis escuchado invitándoos a orar, es mi voz. Esa caridad que ha guiado vuestros pasos, es la mía; mas quiero que meditéis y penséis en vuestro destino, que sigáis las huellas de mi paso por la Tierra. 47. Vosotros, a quienes he congregado en humildes casas de oración, no os he hablado como juez, aunque en verdad os digo, que he venido a juzgaros; mas os amo y quiero que me busquéis siempre como Padre, para que cuando haya concluido mi manifestación en esta forma, recordéis que mi palabra nunca hirió vuestro corazón y que sólo os conmoví tocando vuestra sensibilidad, puliendo con el cincel más fino, que es mi palabra, vuestro corazón; y que mi enseñanza os apartó de vuestra existencia triste y rutinaria, porque encontrasteis el verdadero camino de salvación. 48. Practicad mi enseñanza y no tropezaréis, el dolor llegará a vosotros, mas no os hará desesperar. Tendréis fuerza en los días de prueba, alcanzaréis la serenidad aun cuando atraveséis por penoso trance, y al final, vuestra envoltura sumisa y conforme bajará a la tierra, vuestro espíritu se elevará y me encontrará en el tribunal en donde he de juzgarlo; mas no llegaréis ante un juez terrible, sino ante un Padre comprensivo y amante que ensalzará vuestras buenas obras y os señalará aquello que no es digno de llegar a Él, por lo que aún os tendréis que purificar. 49. No podréis decir que no habéis cumplido con la Ley porque os falte la luz, porque Yo la he derramado a raudales sobre todo espíritu. No os pido que igualéis mis obras del Segundo Tiempo, pero sí que las imitéis. Las generaciones venideras irán adelante en su cumplimiento y así de generación en generación, irá avanzando la humanidad en su camino de perfeccionamiento. Vosotros estáis poniendo los cimientos para la comunicación perfecta conmigo, y vuestros hijos continuarán vuestras obras. 50. Si por causa de mi Doctrina fueseis juzgados, no os amedrentéis por ese juicio, no os avergoncéis de ser mis discípulos; recordad a los que me siguieron en el Segundo Tiempo y fortaleceos con su ejemplo. 51. Mi Obra os sostendrá en las pruebas, perdonad toda injuria y cuando hayáis sido juzgados y cubiertos de oprobio, Yo daré pruebas de vuestra inocencia y rectitud. Tomad estas pruebas como la oportunidad que os doy para haceros reconocer como discípulos míos ante la humanidad. 52. Buscad la vida eterna y en ella encontraréis la paz; dejad que os juzguen injustamente vuestros hermanos. Los tiempos de persecución que os he anunciado llegarán y para ese tiempo ya debéis ser fuertes y confiar en Mí. Y cuando el pan sea escaso y os sea negado el trabajo, no moriréis de hambre; orad y trabajad por la salvación de vuestros hermanos; entonces veréis que el ideal espiritual os alimenta y comprenderéis aquellas palabras en que os dije: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 108 1. Bienaventurados los que venís de las tribus de Israel, mi voz os ha llamado. Estoy reuniendo espiritualmente a mi pueblo que se hallaba disperso, cumpliendo mi promesa para señalarle con mi luz y darle su heredad. Le he buscado porque llegará el instante en que le sea confiada esta Doctrina y cada uno de los discípulos tenga que levantarse a buscar a sus hermanos para darles a conocer mi mensaje; pero será hasta que reine la fraternidad, la unión y la paz en el corazón de mi Pueblo, cuando sienta en plenitud mi presencia ante su espíritu. 2. Estudiad mi palabra y su esencia os hará comprender que ya estáis muy cerca de la liberación espiritual. 3. A la voz del Maestro se ha llenado de valor vuestro espíritu y os habéis levantado venciendo cuantos obstáculos se han interpuesto en vuestro camino dificultando vuestra jornada. Mi voz os anima a perseverar en la lucha, para que pronto dejéis de ser esclavos del mundo y os convirtáis en discípulos y servidores míos. Velad y orad para que no volváis a caer en cautiverio; mirad que he venido a libertaros con la luz de mis revelaciones que os prometen una nueva vida. Siempre he querido que mi Pueblo sea grande y fuerte, más no para humillar a sus hermanos sino para que en lo espiritual, y en los demás órdenes, sea un baluarte y un guía ante las naciones. 4. ¿Ha sido fiel ese pueblo ante mis órdenes? No, no ha sabido ser fuerte y por esa causa siempre sus enemigos lo han convertido en esclavo o le han arrebatado su heredad. 5. Pueblo amado: mi palabra os estremece en este tiempo porque reconocéis que sólo Yo puedo hablaros en esta forma; que sólo Yo puedo ofreceros oír mi voz de perdón. Así vengo a restituir a vuestro espíritu la heredad que se encontraba retenida. 6. Cuando os digo que este tiempo es de vuestra liberación espiritual, es porque los dioses que han creado los hombres están cayendo uno a uno. Doctrinas, ciencias, teorías y ambiciones de poder, todo ello está siendo tocado por mi justicia. Yo vengo a proponer a la humanidad una nueva vida y a revelarle una nueva ciencia, la ciencia divina, porque ésta que pregonan los hombres, llenando de vanidad a unos y de asombro a otros, en verdad os digo que aún está muy lejos de rebasar lo humano. En cambio, Yo os daré una luz que iluminará vuestro espíritu y entonces, con justicia os maravillaréis de lo que vais a conocer. Esto será cuando vuestro corazón y vuestro cerebro aprendan a escuchar la voz de la conciencia hasta ver brotar los frutos y conocer su sabor, mas todo lo humano tiene un límite y la mente del hombre también tiene un hasta aquí. Sin embargo, cuando la ciencia de los hombres persiga una causa espiritual y se haya limpiado de toda finalidad egoísta, Yo la pondré al servicio de la humanidad, como un medio de adelanto espiritual, entonces la Naturaleza, abriendo su arcano, mostrará sus secretos revelando a los hombres fuerzas y elementos desconocidos, y entonces esa ciencia vuestra dejará de tener límite al transformarse en una causa noble y buena. 7. Esa luz es todavía un libro cerrado que no han contemplado los hombres, por lo que os digo que el adelanto de la ciencia del futuro será más grande que el que hoy habéis alcanzado; mas no lo será por la mente, sino por el espíritu. 8. Os he dicho que os he encontrado convertidos en esclavos del materialismo, mas he venido a libraros de esas cadenas. 9. Antes de que Yo me manifestara, llegó a vosotros Elías, el mismo a quien habéis llamado El Profeta del Fuego; él, con el Rayo de su presencia, fundirá vuestras cadenas, preparándoos para una vida mejor. Elías, profeta, enviado, precursor y pastor espiritual, pondrá de manifiesto una vez más la falsedad de los ídolos y de las deidades que los hombres han creado. Ante el ara invisible invocará mi poder y nuevamente el rayo de mi justicia descenderá a destruir el paganismo y la maldad de los hombres. Elías es en este tiempo como un astro luminoso surgido del infinito que ha llegado a preparar el entendimiento humano para la comunicación de la Divinidad con los hombres. Fue su voz la que se hizo oír primero por este medio, porque él es mi precursor. 10. La humanidad se ha multiplicado al mismo tiempo que su pecado. No faltan en el mundo ciudades semejantes a Sodoma y Gomorra, cuyo escándalo repercuta en toda la Tierra y están envenenando los corazones. De aquellas ciudades pecadoras no quedaron ni vestigios, a pesar de que sus moradores no eran hipócritas, pues pecaban a la luz del día, mas esta humanidad de ahora, que se oculta en las sombras para dejar desbordar sus pasiones, y luego aparenta rectitud y limpidez, tendrá un juicio más severo que Sodoma. 11. Es la herencia funesta de todas las generaciones pasadas, la que con sus ambiciones, vicios y enfermedades, está dando sus frutos en este tiempo. Es el árbol del mal que ha crecido en el corazón de los hombres, árbol que ha sido fecundado con pecados, cuyos frutos siguen tentando a la mujer y al hombre, haciendo caer día a día a nuevos corazones. 12. Bajo la sombra de ese árbol yacen hombres y mujeres sin fuerzas para librarse de su influencia; ahí han quedado virtudes rotas, honras manchadas y muchas vidas truncas. 13. No solamente los adultos corren atraídos por los placeres del mundo y de la carne; también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos. Y los que han logrado escapar de la funesta influencia de la maldad ¿Qué hacen por los que se han perdido? Juzgarles, censurarles y escandalizarse de sus actos. Pocos son los que oran por los que se extravían del sendero y menos los que consagran parte de su vida para combatir el mal. 14. En verdad os digo, que mi Reino no se establecerá entre los hombres mientras tenga vida el árbol del mal. Es menester destruir ese poder para lo cual se necesita poseer la espada del amor y la justicia, única a la que no podrá resistir el pecado. Comprended que no serán los juicios, ni el castigo, sino el amor, el perdón y la caridad, esencia de mi Doctrina, la luz que ilumine vuestros senderos y la enseñanza que lleve a la humanidad a la salvación. 15. Pueblo: ¿Queréis ser de los que trabajen por la redención de esta humanidad? ¿Queréis aportar vuestra ayuda en la obra de salvación? Pues no os sintáis impotentes para desempeñar esa misión comparando vuestro número insignificante con el de la humanidad, porque no todo lo vais a hacer vosotros. 16. Comprended que cada uno de vosotros que se aparte de un mal sendero, hará que el poder del mal pierda parte de su fuerza, que vuestra vida, si es recta en sus obras, palabras y pensamientos, dejará a su paso una buena simiente; que vuestros consejos si brotan de un corazón preparado, tendrán fuerza para realizar prodigios y que la oración, si nace de un pensamiento de piedad y de amor, será un mensaje de luz para aquel por quien pidáis. 17. Las fuerzas del mal se han fortalecido, los hombres trabajan para encontrar las armas con que descargar su odio, su venganza y envidia. Los hombres de ciencia dedican su vida estudiando los medios más poderosos para destruir a quienes consideran sus enemigos, más en verdad os digo, que en esa lucha todos perderán, porque mi poder sólo estará del lado de la justicia, del amor, de la razón y de la verdad. 18. Cuando se unan en pensamiento todos los que oran y los que sufren, y viendo el caos en que se precipita la humanidad, conviertan su dolor en enseñanzas y buenas obras, Yo les confiaré mi espada invencible para que corten rama tras rama del mal, que tantos frutos de muerte ha dado a los hombres. 19. Los frutos del reinado del mal no prevalecerán, en cambio será la luz la que reine en todo lugar y en todo espíritu. 20. En este tiempo estoy manifestando mi divina palabra a través de hombres, mujeres y niños, cumpliéndose así aquella profecía que os anunció el tiempo en que mi Espíritu se derramaría en toda criatura humana. Apenas estáis en el principio de esa Era, mas luego veréis en toda la Tierra el despertar espiritual de la humanidad. 21. Simbólicamente hay una mesa preparada a la cual os invito para que os sentéis y comáis los manjares de vida eterna que ofrezco a vuestro espíritu. Bien podéis entender el sentido de estas palabras, porque desde los primeros tiempos os he hablado de la vida verdadera, que es la vida eterna, aunque hasta ahora no habíais comprendido esa lección. 22. Yo que sabía lo poco que habías de profundizaros en mis enseñanzas y los errores en que habríais de caer al interpretar mis revelaciones, os anuncié mi retorno, diciéndoos que os enviaría al Espíritu de la Verdad para que esclareciera muchos misterios y os explicara lo que no hubieseis comprendido; porque en lo más profundo de mis palabras proféticas os di a comprender que en este tiempo no vendría entre relámpagos y truenos como en el Sinaí, no a hacerme hombre, humanizando mi amor y mis palabras como en el Segundo Tiempo; sino que llegaría a vuestro espíritu en el resplandor de mi sabiduría sorprendiendo a vuestra mente con la luz de la inspiración y llamando a las puertas de vuestro corazón, con una voz que entiende vuestro espíritu. Aquellas predicciones y promesas, son las que ahora se están cumpliendo. 23. Basta prepararos un poco para mirar mi luz y sentir la presencia de mi Espíritu, el mismo que os anunció que vendría a enseñaros y a descubriros la verdad. 24. El tiempo en que vivís es de juicio y de pruebas mas no estáis abandonados. Llamad a mi puerta y escucharéis al punto cómo mi voz os contesta. ¡Cuán fuertes seréis cuando sepáis buscarme espiritualmente, qué elevada vuestra espiritualidad, cuando penetréis en el camino del amor y que hermosa vuestra vida cuando entendáis su sentido! 25. Venid por mi sendero con paso lento y firme, que no vengo a exigiros que inmediatamente deis frutos de perfección, porque me bastará con vuestra regeneración para que ella sea el principio de vuestra elevación. 26. Discípulos: Comed y bebed en mi mesa el pan del saber y el vino del amor: De cierto os digo, que quien tomare del pan y del vino que Yo ofrezco, me llevará en su espíritu. 27. Por un camino de luz envié a vuestro espíritu a morar en la Tierra, y por un camino de luz retornará a Mí; mientras, tendréis que caminar como el peregrino perdido en el extenso desierto, o como el navegante extraviado en la inmensidad del mar. Más no me culpéis de vuestro extravío, porque seríais injustos, ya que antes de enviaros a la Tierra os doté de una brújula e hice aparecer una estrella en el infinito, para que guiasen vuestros pasos. Esa brújula y esa estrella son vuestra conciencia. Por eso cuando abandonáis la armonía que debéis tener para todo cuanto os rodea, hasta el polvo de la tierra os parece hostil, y no es que la Naturaleza se ponga en contra vuestra, sino más bien vosotros los que camináis en contra de las leyes de armonía que gobiernan el Universo. 28. Cuando los gentiles de este tiempo conozcan esta Doctrina, la negarán y los materialistas argumentarán en contra de ella, pero todos asombrados, verán cómo mi verdad se impone. 29. Ya visteis cómo en tiempos pasados, además de enseñar mi Doctrina, hice muchas obras de aquellas que la humanidad llama milagros; también en este tiempo, además de la palabra que os estoy dando y que más tarde habrá de extenderse por toda la Tierra, hará nuevos prodigios, daré pruebas de mi poder y asombraré con obras que harán rendirse a los hombres ante la verdad. 30. Tengo mucho que revelaros, hoy tan sólo os doy la llave para que abráis la puerta de la verdadera sabiduría. Esa llave es esta enseñanza. 31. En verdad os digo, que por el camino del amor, todo lo lícito lo conseguiréis de Mí y todo lo sabréis, más os falta saber cuál es el amor de que os hablo y sobre todo que lo sintáis profundamente. 32. Mi Reino está reservado a los hijos de buena voluntad que abracen su cruz por amor a su Padre y a sus semejantes. Ese Reino de que os hablo, no se encuentra en sitio determinado, lo mismo puede existir en la Tierra que habitáis que en cualquiera de las moradas espirituales, porque mi Reino lo forman la paz, la luz la gracia, el poder, la armonía y todo eso podréis lograrlo, aunque sea en parte desde esta vida; la plenitud espiritual sólo la lograréis más allá de este mundo que ahora habitáis. 33. ¿Por qué muchos hombres desean partir de esta vida hacia la otra? Es que creen que todo cuanto les rodea les es hostil, más de cierto os digo que ellos en vez de desesperarse, deben luchar para volver a estar en armonía con las leyes que tracé como una senda para que lleguéis por ella a la perfección espiritual. 34. En todos los tiempos y en todos los pueblos de la Tierra, han surgido apóstoles del bien, manifestando la elevación de su espíritu a través de diversas misiones. Todos ellos han sido enviados míos, porque el bien procede de una sola fuente, mi Divino Espíritu, y con mi luz ilumino a todo el Universo. 35. De esos enviados, unos han sido sembradores espirituales, otros os han llevado la luz de la ciencia y otros con su sentido de lo bueno, han llevado mi mensaje de amor a la humanidad. A unos les habéis llamado apóstoles, a otros santos. Unos han sido considerados sabios y otros genios; mas no ha habido uno que haya llegado a la Tierra sin haber recibido de Mí la misión que debe cumplir entre los hombres. 36. La Tierra siempre ha sido regada y fecundada con los hermosos ejemplos de mis enviados y aunque en esta era los hombres han mezclado mis enseñanzas con la cizaña que crece en el mundo, la semilla de nobleza, de amor y de fraternidad, no ha muerto, por lo que os digo, que ella tan sólo espera que la hoz de mi justicia limpie este planeta, para comenzar de nuevo a iluminar los corazones. 37. Cuántos hombres que sufren a causa del caos que atraviesa la humanidad y que viven añorando la paz, no saben que dentro de ellos está un espíritu en espera de levantarse a sembrar la divina semilla de la paz, por lo que os digo que pronto mis siervos habrán de levantarse en todo del orbe unidos en una obra de regeneración y de reconstrucción. Ahora os pregunto: ¿No os gustaría estar con ellos unidos espiritualmente? 38. También cada uno de vosotros es un siervo y un enviado mío, al cual he venido a instruir para que cumpla en la Tierra una misión espiritual. 39. Estad alerta y seréis testigos de la conversión de los que me habían desconocido, como también veréis el retorno de los que se habían alejado del camino verdadero. Hombres de ciencia que dedicaron su vida a buscar elementos y fuerza para destruir y que al sentir que su juicio se aproxima, tornarán a la senda de la verdad para consagrar sus últimos días a la reconstrucción moral y material del mundo. Otros que en su orgullo habían tratado de ocupar mi lugar en los espíritus, y que descenderán de sus sitiales para imitarme en la humanidad. Y también hombres que un día agitaron a los pueblos y promovieron guerras, que llegarán a reconocer sus errores y a buscar angustiosamente la paz de los hombres. 40. ¿Quiénes verán todo esto? No lo sabéis, mas Yo os lo anuncio, os lo profetizo, porque presto habrán de llegar a la Tierra las generaciones que verán su cumplimiento. A vosotros corresponde difundir esta Doctrina llevando a los pueblos la luz de esta buena nueva. Si cumplís, vuestros hermanos también os llamarán Enviados del Señor. 41. Mi presencia espiritual entre vosotros, es como la sombra de un árbol acogedor y saludable. Quien llega a él con fe, experimenta una sensación de vida, de fuerza y bienestar, que lo hace exclamar: ¡Es el Maestro! Mas también el que se acercó con duda, al ausentarse del recinto donde escuchó mi palabra, se pregunta interiormente: ¿Por qué siento en mi espíritu tanta paz? Es que el árbol ha extendido sus ramas para todos, es que mi Espíritu ha descendido a toda criatura. Por eso cuando alguno no ha comprendido la esencia divina de mi palabra, he tenido que decir que algunos tienen corazón empedernido. 42. Entre vosotros me encuentro como Padre, derramando en vuestro corazón el consuelo que os prometí en el Segundo Tiempo. He llegado para acompañaros en vuestras tribulaciones y escuchar vuestras quejas. ¿Por qué entonces teméis ante las pruebas? ¿No miráis cuánto os amo y cómo os busco en vuestro destierro? Si en cuanto hombre me di todo para lograr vuestra redención, hoy en espíritu me derramaré en el vuestro para elevaros al Reino de la gracia. 43. Por eso os digo que me busquéis en todas las formas en que me necesitéis, ya sea como Dios; como Padre, como Juez, como Maestro, como hermano, como amigo, como doctor, lo que quiero es vuestra paz y vuestra salvación, humanidad amada. 44. Ni uno solo de vuestros sollozos deja de escucharse en el Cielo, ninguna oración deja de hallar eco en Mí, ninguna de vuestras aflicciones o trances difíciles pasan desapercibidos para mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho, lo veo y en todo estoy. 45. Los hombres, creyendo que por su pecado me he alejado de ellos, han llegado a sentirme distante. ¡Ah ignorancia humana que ha llevado tanta amargura a sus labios! Sabed que si Yo me ausentase de alguna de mis criaturas, ellas al punto dejarían de existir; más esto no ha sido, ni será, porque al daros el espíritu os doté a todos de vida eterna. 46. Cuando conozcáis el sentido de la vida, el porqué del dolor y la finalidad de vuestra existencia, dejaréis de sentirme distante, percibiréis mi presencia, palpitando en vuestro corazón y en vuestro espíritu y escucharéis mi voz, repitiéndoos dulcemente las palabras de mi Doctrina, enseñándoos a caminar con firmeza, por la senda de vuestra vida verdadera. 47. Mi rayo divino desciende en este tiempo a iluminar a vuestro espíritu para que pueda comprender mi enseñanza. Es la luz que os ayudará a distinguir la verdad de la impostura. 48. Contemplo entre vosotros a los que habéis creído firmemente en mi palabra como también a otros cuya fe es débil y por esa causa titubean, mas a pesar de ello, buscan con ansiedad estas casas de oración para recobrar en mi palabra la fortaleza y la paz espiritual. Yo quiero que me reconozcáis en la esencia de esta Doctrina, que sintáis mi presencia y la proximidad de mi Reino. 49. ¿Por qué me creíais distante si os había prometido venir de nuevo a conversar con vosotros? No estáis solos en vuestras penas porque Yo precedo vuestros pasos aun cuando muchas veces faltéis a la fe y a la confianza en Mí, y con ello retardáis vuestra llegada a la morada que os espera. 50. No desconozcáis vuestros deberes, pensad que vuestra cruz no es pesada si sabéis llevarla con sumisión y amor. Quiero veros sonreír y vivir en paz, quiero ver en vuestros hogares las más sanas alegrías. 51. No podréis decir que mi palabra no sea clara o que encierre imperfecciones, porque de Mí, no podrá brotar confusión alguna. Si encontraseis en ella algún error, atribuidlo a la mala interpretación del portavoz, o a vuestra mala comprensión, mas nunca a mi Doctrina. ¡Ay del portavoz que desvirtúe mi palabra! ¡Ay de aquel que transmitiere mal y profanare mi enseñanza, porque sufrirá el incesante reclamo de su conciencia y perderá la paz de su espíritu! 52. No temáis ser escudriñados en vuestra vida o ser puestos a prueba por vuestros hermanos, temed a pecar, porque aunque lo hicieseis en el fondo de vuestro corazón, a Mi nada podríais ocultarme. 53. Esta es la Era de la espiritualidad en la que pondréis los cimientos del verdadero templo en el que penetrarán los hombres que habrán de formar una nueva humanidad. Ya pronto no precisaréis de guías en la Tierra y entonces vuestro espíritu vendrá a Mí a tomar fuerza para guiaros solamente por mi inspiración. 54. Cuánta alegría experimentaréis si cumplís con mis mandatos, al mirar multiplicado el número de los que me siguen; mas tened presente que para que seáis escuchados y creídos por vuestros hermanos, tenéis que prepararos verdaderamente. 55. Mi palabra vibra nuevamente en las conciencias por que los hombres caminan fuera de la verdad. 56. ¿Miráis el desequilibrio de los elementos de la Naturaleza y el trastorno que han sufrido? ¿Os dais cuenta de cómo sois tocados por sus fuerzas desatadas? Es que habéis roto la armonía que existe entre la vida espiritual y la material provocando con ello ese caos en que os vais hundiendo, más cuando la humanidad sea obediente a las leyes que rigen la vida, todo volverá a ser paz, abundancia y felicidad. 57. Aún tenéis que caminar mucho para alcanzar esa meta, y tendréis que acrisolaros en la lucha para haceros dignos de poseer plenamente vuestra heredad. De vosotros depende el acercaros cada día más a las regiones donde mora la paz y la gracia de mi Espíritu. El camino está preparado, venid a Mí que os estoy invitando. 58. No os rebotéis ante las pruebas que a vuestro paso vayáis encontrando, reconoced que el dolor que me presentáis ha dejado una simiente en vuestro espíritu. Os he dicho que os quiero limpios, y sólo sabéis purificaros por medio del dolor. No habéis querido elevaros por el amor y la obediencia a mis leyes, por eso cada vez que os llamo para daros un nuevo mandato, tenéis que purificaros antes en la fuente del dolor. 59. Si queréis ser dignos de mi paz, dejad que el Maestro os guie sin que os rebotéis ante las pruebas a que os someta mi voluntad. Hay criaturas que han sabido doblegarse bajo el rigor de las pruebas y han ascendido espiritualmente, y otras que por no haber aceptado mi voluntad, han blasfemado en contra mía y han caído en las tinieblas de la desesperación. Los primeros han demostrado humildad y confianza y ya se aprestan a escuchar dentro de su espíritu el eco de mis palabras. Ellos supieron aceptar mi voluntad y bendijeron mi justicia, mientras los otros, en su orgullo, me desconocieron y me rechazaron de su corazón. 60. En todos los tiempos he enviado profetas que sirviesen de intérpretes entre mi Espíritu y el de la humanidad; pero los hombres no han sabido oír con fe y respeto sus palabras, y cuando esos enviados míos han exhortado a los pueblos, inspirándoles oración y penitencia, ellos, volviéndoles la espalda, les han dejado hablando solos en el desierto sin conceder importancia a su mensaje. Por eso es que os pido espiritualidad para que podáis percibir los mensajes y señales que lleguen a vuestro espíritu, procedente del Reino de la Luz. Dejad que los que ignoran mi venida sean indiferentes a estas manifestaciones, hasta en tanto no llegue a ellos mi llamado; más vosotros que me tenéis tan cerca, no dudéis. 61. Contemplo que os amáis mucho a vosotros mismos, pero que no amáis a vuestros semejantes; veo también que teméis al juicio de la humanidad y no al mío. Es porque habéis acallado la voz de la conciencia, que es vuestro guía interior, olvidando que quiero forjaros y prepararos para que seáis un pueblo fuerte, virtuoso y sumiso a mi voluntad, porque sólo así podéis salvar a vuestros hermanos y cumplir con la misión que os estoy encomendando. 62. Amadme y pedidme como corresponde a un hijo mío; mas depositad en Mi toda vuestra confianza, a fin de que vuestra existencia sea plena de serenidad y de paz. 63. Jamás dudéis del cumplimiento de mi palabra, ni estéis en espera de su realización para creer que ella ha sido una verdad. Lo que Yo he hablado por conducto de mis portavoces, hombres, mujeres y niños, se cumplirá. ¿No habéis visto cumplidos todos los anuncios y profecías dadas por conducto de Damiana Oviedo? Tiempos de purificación y de dolor profetizaron aquellos labios y en verdad os digo que aquellas palabras se han cumplido. Cuando los videntes han traspasado los límites de lo material para ir a extasiarse en la contemplación de la vida espiritual, al retornar a su envoltura me han pedido les permita morar en aquella mansión en donde tanto gozó su espíritu durante su elevación, a lo cual les he dicho que todavía no es el tiempo en que puedan habitar en aquellas mansiones; pero que perseveren en mi senda, que es la que habrá de llevar a todos a la morada prometida. 64. Si al contemplar las grandes pruebas que hoy estremecen al mundo, os falta valor para seguir viviendo, orad, y en Mi encontraréis fuerza, ánimo y paciencia, para seguir luchando hasta alcanzar la cumbre de la montaña. 65. Trabajad en mi Obra, y el bálsamo que me pedís para los enfermos, os lo seguiré confiando para que lo derraméis en los necesitados. El fruto de vida que tanto necesitan los corazones faltos de fe, dádselo, ya que vosotros habéis sido colmados de él. Sembrad de caridades el camino de vuestros hermanos y con ello multiplicaréis vuestros méritos para llegar a morar en aquella mansión de luz que desde la eternidad aguarda a vuestro espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 109 1. Llegáis humildes ante mi manifestación, como llegaron aquellos pastores de Judea ante el Redentor que acababa de nacer. Ellos doblaron con respeto su rodilla ante la gracia y la belleza del cuadro que contemplaban sus ojos extasiados. 2. Aquel pueblo oprimido y humillado, hacía siglos, que esperaba al Mesías, por lo que al llegar éste al mundo, rodeado de pobreza, fue reconocido por los humildes. También los señores, los grandes y los ricos esperaban al Mesías, mas ellos lo concebían en otra forma por eso aquella estrella que apareció en el firmamento anunciado la llegada del Salvador, aunque brilló para todo el mundo y todos los espíritus, sólo fue contemplada por los que velaban y oraban. 3. Nadie sabía con certeza cómo llegaría el Mesías, cómo sería El, ni bajo qué forma se presentaría; mas ese misterio quedó esclarecido y todo el pueblo y con él la humanidad, supieron que vino del Padre, que fue concebido por gracia divina y que su Doctrina fue de justicia, de amor, de caridad y humildad. Sólo los sencillos de corazón, los pobres de espíritu y los hombres de buena voluntad, creyeron en aquel Maestro que ocultaba tras de su mansedumbre y su pobreza, toda la majestad y el poder de Dios. Desde entonces ¡Cuánto se ha discutido a Cristo, cuántas disputas y controversias, cuántos juicios y comentarios! Los ricos no quisieron saber nada sobre el desinterés y la caridad; los poderosos no aceptaron más reino ni más poder que el de este mundo, los científicos negaron la existencia de la vida espiritual y las religiones falsearon muchas de las revelaciones divinas. 4. La niñez de Jesús pasó pronto; puedo deciros que la vía dolorosa comenzó desde antes de su nacimiento y se prolongó después de la muerte en la cruz, si se toma en cuenta que mi nombre y mi Doctrina, no han cesado de verse perseguidos y juzgados. Es por eso que mi calle de amargura ha sido muy larga, como también para el espíritu de María, mi tierna Madre en cuanto hombre. 5. Si en la Tierra su corazón se sintió lacerado muchas veces hasta la muerte, también en espíritu había de experimentar el dolor de ver su nombre y su pureza profanados por las blasfemias, dudas, juicios y burlas de los hombres materializados. 6. La encarnación del Verbo ha encontrado siempre a muchos corazones con las puertas cerradas a la realidad, a pesar de que todas mis obras han estado envueltas en la luz clarísima de la verdad. 7. Hoy vuelve mi Verbo entre vosotros, mas no ha encarnado en el seno de la Virgen, para hacerse hombre como en el Segundo Tiempo; sin embargo María, la esencia maternal, está siempre presente en espíritu. 8. La paja del establo donde vino al mundo Jesús, así como la cruz del Calvario donde exhaló el último aliento, los encontraré en este tiempo en el corazón de la humanidad; más al final, después de las tinieblas se hará la luz en todos los espíritus y seré glorificado. 9. Este tiempo será de lucha, más cuando todo haya sido consumado, la humanidad elevará un himno de gozo hacia Mí; porque al fin, después de tantas contiendas, los enemigos de la paz se tornarán en hombres de buena voluntad. 10. Vuestra vida presente ha sido una continua lucha y es por eso que cuando miráis a otros gozando de placeres y satisfacciones, os preguntáis por qué es vuestro destino tan duro y severo, y la respuesta ha llegado a vuestro corazón, cuando habéis orado, ofreciéndome vuestras cuitas, trabajos y vicisitudes. Ese ha sido el instante en que la luz de la intuición os ha dicho que debéis aceptar con paciencia vuestro cáliz, ya que cada espíritu tiene contraída conmigo una deuda que el corazón humano no conoce. 11. Discípulos: convenceos de que en este tiempo no vinisteis a la Tierra a recoger glorias ni honores, ni a deleitaros con el fruto del placer, sino a cumplir una restitución purificando el espíritu en las pruebas de esta vida y en la práctica de mis enseñanzas. Sin embargo, no quiero deciros que rechacéis todas aquellas satisfacciones sanas que llamen a vuestra puerta porque caeríais en fanatismo y os haríais muy penosa la jornada. 12. Analizad lo que os digo, porque si no penetráis al estudio de mi palabra, podríais caer en fatalismo y ved que mi Doctrina es la antorcha de la fe y de la esperanza que viene a alumbrar el sendero de los que se han hundido en las tinieblas del desengaño, de la turbación y la desesperanza. 13. Penetrad en vuestro interior, tratad de conoceros a través de mis lecciones y descubriréis la vida maravillosa del espíritu, revelándoos que no sois pobres, ni pequeños ni desheredados; y haciéndoos comprender que sois los hijos predilectos en la Creación de vuestro Padre. Por eso os enseño, para que dejéis de ser el niño que todo lo ignora y que no se conoce a sí mismo. 14. Cierto es que por medio de la ciencia habéis logrado saber mucho de vuestro cuerpo, mas ahora sabéis que vuestro ser no se concreta a la materia, sino que en ella vibra otro ser de diferente naturaleza al cual no conocéis aún y que es vuestro espíritu. 15. Bien poco es lo que sobre el espíritu han revelado a la humanidad las religiones, mas ya despertarán de su letargo y serán bendecidas las que venciendo escrúpulos y temores descubran a la humanidad la verdad que han ocultado. Yo les iluminaré con la luz de mi perdón, de mi gracia y mi sabiduría. 16. Cuando la humanidad reconozca que las religiones no son solamente para que los hombres vivan moralmente en la Tierra, sino que tienen la misión de conducir al espíritu hacia su morada eterna, la humanidad habrá dado un paso de adelanto en el sendero de su evolución espiritual. 17. Elevaos, pueblo, para que os encuentre siempre en vigilia espiritual, no infringiendo mi Ley, unidos en vuestro hogar y buscando a los que de mi camino se han apartado. Así me estaréis imitando como Maestro, mas no intentéis nunca ocupar mi lugar de juez. A vosotros corresponde perdonaros los unos a los otros y si queréis ocupar en alguna forma mi lugar, hacedlo enseñando, amando y perdonando. Tenéis muchos ejemplos míos para que los toméis como norma para vuestras obras. No es que mi espíritu haga ostentación ante vosotros, mas debéis comprender que como Maestro tengo que mostraros mis lecciones para que las imitéis. Si Yo ocultara mis obras ¿Cómo podríais imitarlas? Por eso os digo: amaos como os amo Yo. 18. Vosotros solicitáis mi perdón, porque a cada paso me ofendéis, y Yo os perdono. En cambio, vosotros no os disponéis a perdonar a quienes os ofenden. Por eso os he concedido que mi manifestación se prolongue hasta 1950, para que por medio de mis lecciones pudieseis comprender mi Doctrina y concederle su justo valor. 19. Mi Ley y mi Doctrina, dadas a conocer a través de eras, son el único libro en el que todo es verdad, sin embargo, los hombres van buscando en los libros de la Tierra, algo que les descubra lo eterno y les revele la verdad, y tan sólo logran llenar su mente de teorías, sin encontrar verdadera luz para su espíritu. 20. Ha sido menester de mi caridad, para que esta Doctrina echase raíces en vuestro corazón, una labor de paciencia y de amor, que sólo Yo, vuestro Señor, podía llevar a cabo. Lo que en este tiempo deberéis saber será lo que os revele en mis lecciones; mas quedará oculto lo que reservo para que lo conozcáis en tiempos venideros. Si hoy os lo dijese todo, muchos se confundirían y otros, creyendo comprender, se llenarían de vanidad; aquella grandeza le perdería y debéis reconocer que mi Doctrina no tiene por finalidad apartaros del camino de la Verdad. 21. Tomad esta vida como un combate, luchad en él hasta vencer, llegad a mi presencia como un buen soldado y Yo os entregaré un galardón que llenará de luz y gracia a vuestro espíritu. Mas a quienes duerman espiritualmente, imitando en su infidelidad a las vírgenes imprudentes de la parábola, serán sorprendidos por la muerte, la que los encontrará con su lámpara apagada. 22. Cada criatura, cada hombre, tiene un sitio asignado que no debe perder, mas tampoco debe tomar el sitio que no le corresponda. 23. ¡Cuánta responsabilidad tienen los que me hayan escuchado en este tiempo, aunque sólo me hayan oído una sola vez! 24. Al recibir mi llamado, os habéis levantado presurosos, para reuniros y conversar espiritualmente conmigo. Quiero mirar a vuestro espíritu lleno de esperanza y de fe, conforme con su misión, fuerte y sereno en las pruebas. No os canséis de luchar, no os detengáis si sentís que el camino es largo, no olvidéis que mi Espíritu os acompaña y que por lo tanto, podéis ser invencibles en las pruebas. 25. Vuestro cáliz, lo mismo ha contenido alegrías y paz, que dolores e incertidumbres. Habéis reído y llorando en vuestra vida y hay quienes han envejecido prematuramente, porque flaquearon en la prueba y sintieron que las fuerzas les faltaron. 26. Mujeres: Contemplo herido vuestro corazón, las penas han abatido a vuestra envoltura, más aún hay fuerza en el espíritu para seguir en pie. A pesar del sufrimiento, habéis sabido confiar y esperar en Mí, porque sabéis que siempre me acerco a enjugar vuestras lágrimas y a endulzar vuestros labios. Recordad que os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. ¿No habéis pensado que ese dolor que habéis apurado es el crisol en donde se purifica vuestro espíritu? ¿No sabéis que estáis en una época de lucha espiritual en la que debéis dar pruebas de vuestra fortaleza? Benditas seáis porque en muchas pruebas habéis sido fuertes y por eso vuestros méritos os hacen acreedoras a mi paz. Yo no os he ofrecido goces perpetuos en la Tierra; el espíritu sabe, que al venir a este valle, le esperan trabajos y lucha para forjarse y perfeccionarse; mas siempre en medio de vuestra batalla, mi caridad ha sido como un manto que os ha protegido. 27. Pueblo: ¿No estáis satisfechos, sabiendo que estoy manifestándome ante las multitudes en forma clara, y que en todas las naciones estoy esperando a mis escogidos? Quiero ser para todos como un amigo, como un consejero y confidente de vuestro espíritu. 28. No todos creéis en Mí, mas esto no impide que Yo os ame y venga a vosotros. ¿Quién podrá detener la fuerza de mi Espíritu, si soy todo amor para mis hijos? ¿Y quién podrá juzgar mi Obra y penetrar en mi arcano? 29. Hoy estáis conmigo, discípulos; descansad, que Yo velo por vosotros. No minéis más vuestra salud en obras superfluas. ¡Cuánto habéis tenido que sufrir para devolver la pureza a vuestro espíritu y restituirle las virtudes de que fue dotado! 30. ¡Ah si os hubieseis mantenido puros como lo fuisteis en la niñez, en esa edad en que la carne es inocente y el espíritu va a comenzar una nueva jornada, cuán cerca estaríais de Mí, y cómo vendrían a vosotros los ángeles para entablar un concierto con vosotros! Mas el hombre, a medida que crece, va alejando a su espíritu del sendero limpio y luminoso, para entablar una lucha incesante con el mundo, y en la que una veces vence el espíritu y otras la carne. Todos os habéis alejado del buen sendero y debéis orar para ser libres de peligros y apartaros del mal. En esa caminata lleváis un báculo para que os apoyéis, y ese báculo es el ángel guardián que os acompaña a todas partes que vayáis. 31. He llegado a vosotros para redimiros por medio de pruebas de amor y de justicia y a enseñaros mi Doctrina para hacerme seguir de vosotros. 32. De vuestras buenas obras Yo tomo los méritos que hay en ellas, aun de aquellas que consideréis muy pequeñas porque Yo soy el único que puede juzgar su verdadero valor. El que ama y sirve a la humanidad, me ama y me sirve, Yo sólo os pido que os améis y esto me bastará para hacer grandes obras por vuestro conducto. De ello os he dado muchas pruebas, pues siempre he estado presente cuando habéis tendido la mano al necesitado, haciendo que vuestro espíritu experimente la paz que da el cumplimiento del deber para con su Padre y para con sus hermanos 33. Lleváis una señal imborrable que os distingue de todos los pueblos; esa señal es una luz que he hecho brillar en vuestro espíritu; también os he hecho surgir en esta nación preparada por Mí para que en ella vuestro espíritu pueda elevarse y encontrar campo propicio para su cumplimiento. 34. Cuidad el tesoro que os he dado en mi palabra y no permitáis que manos impuras os lo arrebaten. Dadlo a todo aquel que desee conocerlo o que busque en él su salvación. 35. Si vosotros no supieseis defender mi legado, Yo lo defenderé; pero entonces tendréis que responderme de vuestras flaquezas. Trabajad con amor por el cumplimiento de las leyes espirituales y materiales. Si atendéis vuestros deberes espirituales, os será fácil el trabajo material. No haréis ostentación de vuestras virtudes; si en verdad sentís mi palabra y la practicáis, guardad celosamente vuestras obras, ahí donde sólo Yo pueda mirarlas, y vuestro ejemplo de humildad alentará a vuestros hermanos a imitaros. 36. Amaos con el mismo amor con que Yo he venido a enseñaros, sabiendo que procedéis de Mí, que todos habéis sido formados de una misma sustancia y que así como habéis estado en el principio en Mí, en el final también lo estaréis, cuando volváis a vuestro Señor. 37. Vengo a buscaros, para que os aproximéis a la fuente de la vida. He aquí el camino que conduce a ella. Para llegar a encontrarla es menester llegar a veces al sacrificio, luchar y perseverar en la virtud. 38. Oíd mi voz que a cada instante os despierta, esa voz interior que os reclama el cumplimiento de mi Ley; porque hasta ahora habéis caminado a vuestro libre albedrío, haciendo cuanto os place en vuestra vida. 39. He venido a dulcificar vuestro corazón endurecido en las vicisitudes de la vida, dándole a saborear el pan del amor divino, y vuestro corazón ha sabido conmoverse. 40. En Mí está el juez, el Padre y el Maestro; tres fases distintas en un solo Ser, tres potencias y una sola esencia: el amor. 41. Así me manifiesto ante vosotros para ayudaros a cumplir la misión que deposité en vuestro espíritu desde el principio de los tiempos. 42. Os estoy doctrinando nuevamente para que enseñéis esta palabra a la humanidad. Cuando este pueblo se encuentre preparado, en él encontrará la humanidad consuelo en sus penas, bálsamo en sus tribulaciones y luz para su espíritu. 43. No pasará la presente generación sin que os hayáis levantado a dar testimonio de mi segunda venida. Mas yo os he dicho: Si no os queréis levantar a practicar mi enseñanza, las piedras hablarán y darán testimonio de mi presencia, más de ello vosotros me responderéis. 44. Si existen en vuestro sendero obstáculos para seguirme, mostradme buena voluntad y ahínco y Yo limpiaré el camino, Yo os ayudaré. 45. Quiero que estéis preparados porque el mundo os probará, y si no supieseis dar testimonio de los prodigios que he hecho entre vosotros, en vuestros hermanos surgirá la duda. 46. Veo entre vosotros a los que han logrado romper las cadenas que les ataban al mundo y me piden fortaleza para perseverar en su noble propósito de regeneración y Yo les doy aliento con mis palabras y con mi presencia. Aún tendrán más pruebas que les servirán para afirmar sus pasos en el camino. Velad y orad, para que esas pruebas no os sorprendan dormidos, porque sería amargo vuestro despertar si os dieseis cuenta de que habíais desandado el camino. 47. Si llegaseis a caer, acordaos al instante de vuestro Padre y orad, para que en Mí encontréis nuevas fuerzas para vencer. Si así os preparaseis, la voz de vuestra conciencia será claramente escuchada en vuestro interior. 48. Ya no seáis siervos de la tentación, luchad por conservar vuestra libertad espiritual. Quiero que mis discípulos sean los buenos hermanos en el seno de la humanidad, que siempre espera una mano fraternal y sincera que se tienda hacia ella. 49. Los hombres buscan con avidez la luz de la verdad y muchos esperan mi llegada, ignorando que mi presencia está con vosotros. 50. No todos me escucharán en el tiempo de mi comunicación, pero estoy doctrinando a este pueblo para que cada uno de los que me escucharon, sea una guía de corazones cuando mi palabra ya no se manifieste a través de estos portavoces. Para entonces os habréis espiritualizado y recibiréis mi palabra y mis mandatos por intuición y hablaréis de lecciones desconocidas que serán verdaderas revelaciones. 51. Ya desde ahora os he revelado mucho de lo que estaba prometido a los hombres y por vuestro conducto he anunciado acontecimientos que habéis visto realizados, por lo cual podéis decir que no solamente habéis sido mis portavoces, sino también mis profetas. 52. Vosotros no habéis logrado aún penetrar al fondo de mi palabra, más llegarán las nuevas generaciones que os he prometido y ellas os darán el análisis profundo y justo de lo que no hayáis alcanzado a comprender; mas también vendrán hombres de otras naciones que sabrán interpretar mis enseñanzas. Sin embargo Yo os digo que los que me oyeron de viva voz, los que sintieron mi presencia serán los primeros en comprender mi Obra, para enseñarla y explicarla. 53. No quiero que en los años que os restan por escucharme, os hagáis merecedores de reclamos, porque se estacionaría mi enseñanza y es mi voluntad manifestarme con mayor claridad en cada lección, para que al final de mi comunicación os sintáis a un paso de convertiros en maestros. En vosotros he depositado mis anhelos divinos para que alcancéis el amor y la sabiduría, abriendo vuestro entendimiento para el conocimiento espiritual. 54. Os estoy enseñando a prepararos para recibir la inspiración divina a fin de que reveléis a vuestros hermanos que todos pueden ser poseedores de esta gracia. 55. Dejad que mi palabra quede depositada en vuestro corazón, para que cuando seáis maestros, la encontréis siempre presente en vuestro templo interior. 56. No temáis ser desgarrados por la humanidad por causa de mi Doctrina; el corazón del hombre se encuentra tan cansado de teorías y palabras vanas, que cuando reciba esta buena nueva sentirá sobre su espíritu la luz de la verdad que descienda como fresco rocío a darle vida. 57. El Amigo Perfecto ha llegado hasta vosotros para deciros que no temáis, que aunque encontréis veneno, maldad y traición en muchos corazones, al discípulo fiel y preparado no podrán amedrentarlos esas pruebas. 58. Sed semejantes a aquellos apóstoles que me siguieron en el Segundo Tiempo. Si aún no habéis sabido sanar al enfermo, mejorad vuestra preparación, acrisolándoos en la caridad y estando en contacto con el dolor. Si no estáis preparados, no toquéis al enfermo esperando que sane, porque ese prodigio no lo contemplaréis. Más si os preparáis espiritual y materialmente pronto recibiréis, si es mi voluntad, el milagro que solicitéis de Mí. 59. Si vuestra fe en mi poder no fuese grande, ni vuestro amor hacia los demás fuese verdadero, vuestra obra no será de salvación y contemplaréis estéril vuestro trabajo; más si alcanzáis la espiritualidad, veréis realizarse verdaderos milagros en vuestro camino. 60. Si no habéis conseguido la paz entre los vuestros, o si los lazos de unión y de amor se han roto, velad y orad, comunicaos con mi Espíritu y la paz será con vosotros. 61. Si aún no sabéis hablar de Mi, cerrad vuestros labios, pero elevad el espíritu porque él, con el pensamiento, hablará a los necesitados. 62. Si no habéis alcanzado a comprender mi Enseñanza y queréis penetrar en su significado, espiritualizaos, y al escucharme o al recordar mi palabra quedaréis sorprendido de vuestro análisis. Mi palabra es sencilla y humilde para que la podáis comprender; pero encierra una esencia que es divina, para que sintáis mi presencia. 63. Hoy me encuentro en un nuevo cenáculo, rodeado de discípulos y párvulos, que meditan y recuerdan el día y la hora en que el Verbo se hizo hombre en Jesús. Cerráis vuestros ojos y tratáis de imaginar el lugar de mi nacimiento, la solemnidad de aquella hora, la pureza de la Madre, la mansedumbre del justo y casto compañero de María y todo cuanto rodeó aquel acontecimiento. Entonces comprendéis la divina humildad de Cristo, humildad que vino a predicar con sus obras y con su divina palabra, desde el primer instante. 64. Pueblo amado: vivid aquellos momentos y recreaos recordando y meditando, porque de vuestra meditación surgirá la luz que disipe vuestra ignorancia. 65. Buscadme en lo más recóndito y elevado de vuestro ser, sentid mi presencia en vuestro espíritu y mis manifestaciones en lo más sutil de vuestra vida. Pensad que cuanto más elevada y espiritual sea mi manifestación, mayor será vuestro goce, porque ello será la prueba de que ya estáis capacitados para comprender mis grandes lecciones. 66. Sois vosotros los que en este tiempo aceptasteis mi venida en espíritu y creísteis sin ver; mas hay quienes me esperan en la forma en que estuve en el mundo en el Segundo Tiempo; y otros, que me esperan bajo diversas formas, según la interpretación que cada quien ha dado a las profecías. Yo bendigo a todos los que me esperan y les envío mi luz, para que cuando sepan que mi presencia y mi comunicación en este tiempo es espiritual, no se confundan. 67. También bendigo a los que no me esperan. Unos debilitaron en la fe y otros se confundieron entre tantas ideas y doctrinas humanas, mas Yo derramo mi luz en todas sus sendas, para que alcancen su salvación. 68. Hay quienes me esperan espiritualmente, y que sin embargo negarán que sea Yo quien se manifiesta, porque ellos querrán verme venir envuelto en el esplendor de una luz cegadora, para poder creer. Querrán verme llegar con la majestad de un rey de la Tierra, porque no conciben la verdadera grandeza en la humildad. Entonces tendré que deciros nuevamente: Mi Reino no es de este mundo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 110 1. Discípulos: Elías ha venido a prepararos y ha dejado en vuestro espíritu elevación y paz. De cierto os digo que no sabéis quién es Elías, ni quién fue, ni quién será, mas llegará el instante en que le contempléis y digáis: Señor, no supimos reconocer quién era el Pastor hasta hoy. 2. Voy a conversar una vez más con vosotros en el lenguaje de amor que os he enseñado, para que alcancéis la comunicación perfecta con vuestro Padre. No es vuestra envoltura la que siente mi presencia divina; porque no son vuestros ojos los que me ven, ni vuestros oídos los que me escuchan, ni vuestros labios los que me hablan. Vuestros sentidos corporales reciben mi manifestación a través de un cuerpo humano, más la esencia de la palabra que pronuncia el portavoz, es la parte divina que recibe vuestro espíritu. 3. Sois soldados en el largo combate de esta vida y todos llegaréis a la tierra que buscáis. ¡Qué alegría para vuestro Padre y también para vuestro espíritu cuando lleguéis al Reino prometido después de haber pasado por tantas vicisitudes y de haber sostenido tantas batallas! Será cuando al fin se imponga el espíritu a la carne y a través de ella logre manifestar su luz. Dejará la materia de ser el obstáculo, el abismo y el tentador del espíritu. 4. Mis marcados serán reconocidos en la Tierra; aun cuando vuestras manos se cerrasen para ocultar sus dones, ahí serán descubiertos; aunque callaseis, en vuestros labios sorprenderían los hombres mi enseñanza, y aunque pretendieseis ocultar la señal que en vosotros he puesto, ella dará reflejos y os descubrirá; mas ¿Por qué ocultaros? ¿Es porque aún os sentís débiles y torpes? Yo os seguiré enseñando hasta dejaros fuertes, llenos de fe y de amor a mi causa. Entonces a nada temeréis. 5. El concepto de los hombres sobre lo espiritual ha cambiado, mi luz les ha hecho comprender que el espíritu es libre de creer, no le impongo determinado credo a nadie ni obligo a ninguno a que me ame. 6. Las tierras preparadas con el rocío de mi gracia, serán favorables para que cultivéis esta semilla. Las cadenas del fanatismo religioso quedarán rotas en este tiempo y desaparecerá la idolatría. El espíritu dejará de ser esclavo y se levantará a buscarme por el camino de la verdad. La evolución y el conocimiento que el espíritu ha recogido en la vida, hoy le permite desempeñar la misión que le he asignado. 7. Es verdad que no habéis nacido en este tiempo; sois espiritualmente el mismo pueblo a quien he venido doctrinando en todos los tiempos, el cual ha reencarnado era tras era, porque en una sola existencia no podría haber cumplido con la gran misión que trae en su destino. A veces una vida alcanza apenas para sembrar una semilla, sin dar tiempo a cultivarla y menos a verla florecer. 8. En muchas de mis enseñanzas menciono al pueblo de Israel, porque fue un instrumento de mi Divinidad para dar lecciones y hablar a la humanidad, sobre él derramé mi amor y mis complacencias, mas también las grandes Pruebas de mi justicia. Me serví de su amor para dar mi enseñanza, así como de su flaqueza e incredulidad; reyes, sacerdotes, publicanos y hasta los hombres más ignorantes, fueron instrumentos para mis lecciones y ejemplos. Mas he aquí, que mientras unos en este tiempo han venido a resurgir en otras tierras para reconocer que la Tierra Prometida no es Canaán sino mi Reino, otros, que sólo han heredado la sangre de aquel pueblo, viven aún apegados a sus tradiciones y a la interpretación material que a las lecciones divinas dieron sus antepasados. 9. Todo lo he cambiado para mi nueva manifestación: sitios y medios de comunicación, para destruir la ignorancia, la confusión y la mala interpretación que se ha dado a mis anteriores revelaciones. Así como el sol aparece en el oriente y le veis en el zenit al mediodía, para luego contemplar cómo se oculta en occidente; así la luz de mi Espíritu ha venido de tiempo en tiempo avanzando de Oriente hacia Occidente, para que no limitéis mi grandeza y mi poder a lugares, a hombres o a razas. 10. Hoy habitáis pasaderamente una nueva tierra, la cual encontrasteis también por anuncio divino, para que ella, aunque pasajera, fuese vuestra heredad. Llena de dulzura estaba preparada esta tierra, pero otros pueblos os han hecho amarga y dura vuestra vida. A pesar de ello, este pueblo nunca tendrá actos de venganza, sólo de perdón para sus hermanos. También la Judea fue pasto de los extranjeros, hasta que la convirtieron en ruinas y escombros. 11. El dolor ha sido vuestro crisol, en él se ha templado vuestro espíritu, porque mañana tendrá que dar a la humanidad los frutos de evolución de su experiencia. La guerra no ha penetrado entre vosotros, ¿Qué nuevas lecciones podríais sacar de ella? ¿Qué temple podría dar a los que ya se han fortalecido en el dolor? 12. Vuestra misión es otra. Cuando 1950 haya pasado, os levantaréis como profetas, vuestros labios hablarán bajo mi inspiración y haréis prodigios. Para ese tiempo, ya no esperaréis que mi palabra brote como ahora por los labios del portavoz, más si os preparáis en oración, todo aquello que aparentemente habíais olvidado, surgirá de vuestro corazón porque os seguiré hablando a través de vuestra conciencia. 13. Veréis con sorpresa a hombres de distintas religiones levantarse a seguiros, confesando que a quien tuvisteis entre vosotros fue el Maestro. Ellos serán como Nicodemus, que a solas hablaba con Jesús, al cual reconoció como al Hijo de Dios, lo amó como a su Maestro y lloró amargamente cuando lo vio salir de Jerusalén, llevando a cuestas la cruz de la injusticia y de la ingratitud. En ese instante su espíritu sollozante me dijo: Maestro, yo os seguiré. Y me siguió. 14. Bienaventurados los que en este tiempo se levanten así, sin temor a los hombres, porque en ellos será mi luz. 15. ¿En qué pensáis, mis hijos? Yo lo sé; pensáis que el Padre acaba de confiaros un nuevo año para que en él logréis dar un paso hacia adelante; un año que a veces parece interminable y que para el espíritu es tan sólo como un segundo en la eternidad. 16. Un año pasó ya, dejando su huella en los hombres. Al escuchar mi palabra de Juez ha despertado vuestro espíritu, y por vuestra memoria pasó el recuerdo de vuestras obras, palabras y pensamientos, de todos vuestros sufrimientos y alegrías, de todo lo que lograsteis y lo que no pudisteis alcanzar. Y al terminar vuestro examen ante la luz de vuestra conciencia, habéis dado gracias a vuestro Creador por todo cuanto de El habéis recibido. 17. El hombre y toda la creación me han entregado su tributo y su ofrenda. ¡Benditos seáis! 18. Como si todas las criaturas se dieran cita en este instante para unirse en un homenaje al Padre, así contemplo todos los mundos y a todos los seres unidos ante mi mirada. Contemplo hasta las obras más pequeñas hechas por Mí, escucho la voz de mis criaturas cuando me invocan y el himno de los que me glorifican. 19. En todo lo creado hay vida y existe sensibilidad; en verdad os digo, que hasta las mismas piedras son sensibles al toque divino: Todas las criaturas se recrean en sí mismas, que es como recrearse con mi Divinidad. 20. El astro rey, es la imagen de un padre que entrega a sus hijos su vida, su energía, su calor y su luz. 21. La tierra es como una madre, cuyo regazo es fuente inagotable de caricias; en ella existe el manto que protege al huérfano, el seno que alimenta, y el albergue cálido y confortable para sus hijos. Su arcano ha revelado sus grandes secretos a los hombres y en su faz se ha reflejado siempre la castidad y la belleza. 22. El año que pasó, fue de prueba; año en que la justicia divina se hizo sentir en toda criatura humana. ¿Quién no apuró el cáliz de amargura? 23. Cuántos seres queridos dejaron esta Tierra, para volar al más allá, porque la vida espiritual les llamaba. Los corazones al fin manaron agua cristalina y sobre las sienes del anciano aparecieron muchas canas; sin embargo también tuvisteis alegrías: nuevos hijos vinieron al mundo con su mensaje de inocencia, los enfermos recobraron su salud, y los que habían sido abandonados visteis retornar al ser querido. 24. Me escucháis con gozo en el espíritu y me pedís que descorra el velo de misterio que envuelve al nuevo año que ante vosotros se presenta como un camino que habéis de recorrer, y os digo: haced en el futuro lo que habéis hecho en el pasado; escuchadme hoy en que la savia de mi palabra se derrama aún entre vosotros, a semejanza de la sangre del Redentor que fue vertida en aquel tiempo en todo espíritu. 25. Pasó un año, pueblo, y en él la guerra no terminó, los hombres no se reconciliaron, los grandes gobernantes no se dieron la mano en señal de paz. Y en este preciso instante en que vosotros os recreáis espiritualmente en esta comunión con mi divino Espíritu, están cayendo vidas, está aumentando el número de huérfanos y viudas y la sangre sigue corriendo y humedeciendo la Tierra, la sangre de los hombres que es mí sangre. 26. Voy a proponer nuevamente la paz a los hombres, confiándoles un tiempo más para que alcancen ese supremo bien del espíritu. Más si desaprovechan esta ocasión, sus dolores y amarguras aumentarán. 27. Vosotros atraed la paz con la regeneración, con la oración y la práctica de mi Doctrina. Haced obras dignas de vuestro espíritu, que también lo serán del Mío. Es tiempo de que os estiméis en algo más alto, en que le deis su justo valor a lo que he puesto en el hombre: el espíritu. 28. Cuando lleguéis a tener el verdadero conocimiento de vuestro valor, no os envanezcáis, reconoced que no sois más que simples mortales, que sois enviados e instrumentos de mis designios divinos. 29. Nadie ha nacido por casualidad, nadie ha sido creado por el acaso; comprendedme y reconoceréis que nadie es libre en el camino de su vida, que existe una ley que rige y gobierna todos los destinos. 30. Conversemos, hijos míos; conversad con el Maestro. No he venido a reclamaros sino a bendeciros, y así como comencé, quiero terminar mi lección entre vosotros acariciándoos. 31. Contadme en silencio vuestras penas, confiadme vuestros anhelos. Aunque todo lo sé, quiero que vayáis aprendiendo a formar vuestra propia oración, hasta que lleguéis a practicar la comunicación perfecta de vuestro espíritu con el Padre. 32. Ancianos, jóvenes, doncellas, niños y padres de familia; pedid que se os dará. Soy fuente de justicia y amor y os presentaré el camino de vuestra vida iluminado con mi luz. 33. ¿Qué me pedís para la Tierra que os da albergue? ¿Qué es lo que sentís por todas las criaturas del Padre? Vivid en armonía con todos los seres, porque en verdad todos sois hermanos delante de Mí. Bendecid todo lo creado y me estaréis bendiciendo a Mí. 34. Veo que teméis al futuro, porque la sombra de la guerra y el eco de su estruendo llega hasta vosotros, porque la amenaza del hambre, de la peste y de la desolación acecha por doquier. Mas ¿Qué teméis si lleváis en vuestro espíritu mi luz? ¿No os he nombrado soldados de mi causa? Dejad el temor para los que no tienen fe, para los que me van negando. 35. Muchas pruebas llegarán a la humanidad y a causa de ellas conocerá mi palabra y mi Obra. 36. Quiero que vuestro corazón permanezca sensible al dolor, al necesitado, al hambriento, al enfermo, que sea como los umbrales de la nueva Jerusalén, donde se congregue el pueblo de Dios, que es la humanidad. 37. El Sexto Sello está desatado y en él habéis escuchado mi palabra a través del entendimiento humano, la cual ha sido entre vosotros ley, revelación y profecía. Aún os concedo siete años para que en ellos me escuchéis en esta forma. Siete años en que el mundo espiritual vibrará aún a través del cerebro de los escogidos y de ellos responderéis al Padre en el último día de 1950, que será de juicio para vosotros cuando me escuchéis por última vez hablaros desde el Monte de la Nueva Sión. 38. Escribo estas palabras en vuestro corazón y en vuestra conciencia porque quiero que sean para vosotros inolvidables. 39. No olvidéis lo que oísteis del Divino Maestro; lo que escuchasteis de María, la Madre universal y lo que oísteis de Elías el enviado del Tercer Tiempo, que cual pastor os reunió en el aprisco de mi amor. 40. De muchas complacencias habéis gozado, mas ellas terminarán, porque ha llegado el tiempo de que trabajéis con pureza, apegados a mi Ley. 41. No tengáis ningún interés personal al servirme, servirme por amor sin pensar en el pago o en el galardón que os espera. Pensad en los que sufren, en los que han caído, en los que no contemplan la luz ni conocen el camino, y dadles mi enseñanza con caridad, conducidlos hacia Mí y descuidad si ellos llegan antes que vosotros; sed el postrero consciente de su misión, que yo os sabré esperar, porque todos llegaréis a Mí. 42. Pueblo: os concedo un nuevo año para luchar. Sobre la guerra, la destrucción y la muerte, se extenderá el azul del cielo como un manto de paz, adornaré la faz de la Tierra con las flores, soplarán brisas que serán como un tributo de amor. El seno de las madres de todas las especies será fecundo y su abundancia será en vuestro beneficio. Ilumino la inteligencia humana para que descubra en la Naturaleza nuevas revelaciones, para bien de mis hijos. Bendigo los mares, para que los seres que habitan en su seno, se multipliquen y no sufran hambre los hombres después de la guerra. Abro brechas para que las diversas razas se conozcan y se estrechen. 43. Que la primavera llegue entre vosotros como un presente de paz y de esperanza, de reconciliación y perdón entre la humanidad. 44. El verano calcinará con el fuego de su sol, regiones y desiertos, donde los hombres al cruzar caerán de hinojos ante Jehová, pidiendo clemencia. Los que me habían olvidado, me recordarán. Y los científicos, ante estos fenómenos, se confundirán, pero en el fondo escucharán mi voz que les dice que limpien su planeta y su mente para penetrar en el camino de la sabiduría. 45. El otoño me hará presente la cosecha de los que cultivan la tierra, y esa cosecha será abundante porque algunas naciones volverán a la paz y empuñarán las herramientas de labranza. 46. Habrá bendición en la simiente, porque los niños y las mujeres cultivarán la tierra en ausencia de los hombres. Las manos que dejen las armas y empuñen el arado serán benditas y también lo serán las que fueron enemigas y después se estrechen como hermanos, porque descenderá el pan de los cielos como descendió el mana en el desierto. 47. El invierno llegará y sus nieves serán el símbolo de la purificación. 48. Todo está preparado. Velad y orad, labriegos. Estoy bendiciendo también las manos que ungieron enfermos, los labios que pronunciaron mi palabra con amor; los ojos que vencieron el sueño velando a la cabecera del moribundo, al corazón que latió por que el sufría, porque son los instrumentos del espíritu que sabe elevarse en oración por la humanidad. 49. Vengo a hacer latir vuestro corazón a una nueva vida, porque lo encuentro muerto a la fe, a la esperanza y al amor. 50. Yo soy el único juez que puede juzgar a los espíritus y sin embargo no vengo a veros cual reos, sino como a hijos y discípulos. 51. Sabedme tener entre vosotros como Padre, sabed dar su valor a la palabra que os doy, o ¿Queréis acaso tenerme como juez? ¿Queréis que haga sentir mi justicia no sólo en mi palabra, sino también en vuestra vida, para que despertéis y me creáis? 52. La semilla que os estoy confiando, no siempre la habéis sembrado bien, ved que no habéis levantado la cosecha que esperabais, más no por eso abandonéis la lucha: comprended que si ella a veces es causa de vuestras lágrimas, también es cierto que en este cumplimiento está la paz de vuestro espíritu. 53. No quiero ver llorar a este pueblo por los caminos de la tierra quejándose de las asperezas del sendero. 54. En todos los tiempos os he puesto en el camino que conduce a la mansión donde os espero, no temáis hallar cerrada su puerta, el que hasta ella llega, es porque ha recorrido todo el camino. 55. Me presentáis vuestro corazón y de él, como de un granero, recojo la buena simiente y la vana os la dejo para que la destruyáis. 56. Ya no debéis de alimentaros de prácticas imperfectas o impuras, os encontráis en el Tercer Tiempo. Quien practique mi Doctrina como os la estoy entregando, estará haciendo mi voluntad, y quien hace la voluntad del Padre será salvo. 57. Os he dado, a través de los tiempos, grandes pruebas de mi amor; os he brindado oportunidades para llegar hasta Mí, mas nunca me habéis obedecido y habéis preferido el dolor del mundo con sus goces pasajeros, al cumplimiento de mi Ley que os da la verdadera paz. 58. Si viniese a vosotros solamente como juez, os haría estremecer; mas entre mi justicia y el hombre, se interpone siempre la cruz y de Mí sólo brotan palabras de amor y de perdón. 59. ¡Cuánto os he ayudado en este mundo, para que no tengáis que arrepentiros cuando en espíritu lleguéis ante el juez! 60. Sois los mismos que cruzasteis el desierto junto con Moisés, los mismos que seguisteis a Jesús por la Judea y todavía en este tiempo venís a pedir milagros para creer, o a solicitar los bienes de la Tierra, como si no conocieseis la finalidad de vuestro destino. 61. No os familiaricéis con esta manifestación, porque perderéis el respeto y la fe que ante ella debéis tener y ¿Qué podréis aprovechar de ella si vuestro espíritu está ausente y vuestra mente distraída? 62. En mi Divinidad existe el amor de intercesión, es María. ¡Cuántos corazones que permanecían cerrados a la fe, se han abierto por ella al arrepentimiento y al amor! Su esencia maternal está en toda la creación, es sentida por todos y sin embargo hay quienes contemplándola la nieguen. 63. Sed vosotros los sembradores incansables de mis revelaciones, para que el mundo se prepare y alcance elevación y luz. 64. Antes de mi partida, prepararé los caminos por los que tenéis que andar. No sabéis lo que tengo decretado para los últimos años de mi manifestación. Os preparo, porque grandes pruebas surgirán en esos días. Haré desaparecer entre vosotros, toda la mixtificación que a mi Doctrina habéis traído, para que conozcáis mi Obra en su pureza. 65. Velad, pueblo, porque después de mi partida habrá quienes se levanten haciéndoos creer que sigo manifestándome a través del entendimiento humano. Os dejo alerta y preparo vuestro corazón para que él, conociendo mi esencia y el sabor de este fruto, no se deje seducir por los impostores; mas si no os preparáis para esos tiempos y os despojáis de lo que os he entregado, ¿Cómo vais a distinguir la verdad de la mentira? 66. No asimiléis influencias maléficas que puedan desvirtuar el conocimiento y la luz que os he dado, porque os veríais envueltos en la misma causa que aquellos que van a traicionarme. Alba tras alba he de preveniros para que viváis alerta y no lleguéis a flaquear. Muchos lloraréis mi partida y no encontraréis consuelo; viviréis suspirando por el tiempo en que me comuniqué por el entendimiento humano; mas en los instantes en que oréis, os iluminaré haciéndoos recordar toda la gracia y los dones que en vosotros deposité; para que no os sintáis solos o abandonados, sino que reconociendo que me encuentro cerca de mis discípulos, os levantéis con vuestra heredad para hacer méritos con obras de amor en vuestros hermanos. 67. Aprovechad este tiempo de enseñanzas, ved que en vuestra nación existe paz, mientras que otros pueblos se están destrozando. Es necesario que comprendáis que debéis crear un ambiente de paz en vuestro pueblo, para que todo aquel extranjero que entre vosotros penetre, descanse y se conforte en vuestro seno, y a su retorno se sienta iluminado por buenos pensamientos y animado de nobles propósitos. 68. Ya deberán surgir de las naciones, hombres fuertes en el bien y llenos de luz. Ellos serán los que hagan reconocer sus errores y sus faltas a todos aquellos que habiendo traído al mundo una gran misión, la hayan equivocado. 69. También está próximo el momento en que las epidemias se desaten en las naciones, arrasando pueblos. 70. En este día os pregunto: si os enviase a aquellas tierras diciéndoos: atravesad mares y penetrad en las ciudades de dolor y desolación, ¿Lo haríais, mis hijos? 71. Más allá de la muerte espera a todos la vida; pero ¿Quiénes son los que van a llevar una gota de bálsamo y una palabra de luz a los que aún pueden resucitar en esta vida a la verdad? Esos deben ser mis discípulos. 72. Muchos hombres verán esclarecidos los misterios de mis manifestaciones desde este mundo y otros tendrán que penetrar en el valle espiritual para contemplar la verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 4 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 5 ENSEÑANZA N° 111 1. Abridme las puertas de vuestro corazón, ¡Oh humanidad! he visto que las puertas de la vida os azotan cual viento huracanado; he visto penetrar en vuestro hogar las enfermedades y enseñorearse la miseria. Yo vengo a traeros la paz. ¡Ah humanidad amada, si supieseis cuan fácil os sería encontrar vuestra salvación, si tuvieseis buena voluntad! Una oración, un pensamiento, una palabra bastaría para reconciliar a hombres, a pueblos y naciones; pero los hombres buscan por otros medios la solución de sus conflictos. Todo, menos imitar a Cristo, es el lema de muchos hombres; todo, menos practicar su doctrina, y he ahí sus consecuencias. 2. ¿Qué podréis esperar de vuestras obras, si en ellas no existe justicia, amor y caridad? ¿No son éstas las lecciones que os enseñó Jesús? En verdad os digo que el amor, la justicia y la caridad, no están reñidas con el modo de vivir en vuestra época, son virtudes propias de los seres adelantados en espíritu. 3. Cuando veo a los hombres ocupados en guerras, matándose por la posesión de las riquezas del mundo, no puedo menos que seguir comparando a la humanidad con esos niños que riñen por lo que no tiene valor. Niños son aún los hombres que pelean por un poco de poder o por un poco de oro. ¿Qué significan esas posesiones al lado de las virtudes que otros hombres atesoran? 4. No podréis comparar al hombre que divide pueblos sembrando el odio en los corazones, con aquel que consagra su vida a regar la semilla de la fraternidad universal. No podéis comparar al que va causando sufrimientos en sus hermanos, con aquel que dedica su vida a mitigar el dolor de sus semejantes. 5. Cada hombre sueña con un trono en la tierra, a pesar de que desde el principio, la humanidad ha visto lo poco que vale un trono en el mundo. 6. Yo os he prometido un lugar en mi reino, pero muy pocos son los que han aceptado, y es que no quieren saber que el más pequeño de los súbditos del Rey de los cielos, es más grande que el más poderoso monarca de la tierra. 7. Aún son niños los hombres; mas la gran prueba que a ellos se acerca, les hará vivir en tan poco tiempo, que de esta infancia pasarán pronto a la madurez, y ya con el fruto de la experiencia clamarán: Tenía razón Jesús, nuestro Padre, vayamos a Él. 8. El Cordero inmolado por vuestros pecados, os habla en este instante y su palabra es de amor y de perdón. El libro de la justicia divina está abierto en el sexto capítulo, porque el Cordero ha desatado cada uno de sus sellos. 9. 1950 pronto llegará, y esta forma de comunicación terminará; mas el Sexto Sello no se cerrará por ello, sino que seguirá iluminando hasta el final de su tiempo, cuando el Séptimo Sello sea desatado. 10. Quiero que en este tiempo se prepare la humanidad, para que cuando el último sello sea abierto, los hombres se den cuenta de ello y se apresten a escuchar y entender el contenido de las nuevas revelaciones. Quiero que las naciones y los pueblos se fortalezcan para que resistan las amarguras de aquellos días. 11. Yo llamaré bienaventurados a los que sepan pasar las pruebas de esos tiempos y les daré un galardón por su perseverancia y su fe en mi poder, dejándoles como padres de una nueva humanidad. 12. Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y de virginidad iluminará a todas las criaturas, una nueva armonía saludará a aquella humanidad, y entonces comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor un himno de amor, que por tanto tiempo he esperado. 13. La madre tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus galas más hermosas y los hombres no la volverán a llamar valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del Universo, desde el cual los hombres eleven su espíritu al infinito, en una comunicación llena de humildad y amor con su Padre Celestial. 14. Mis hijos llevarán impresa mi ley en su espíritu y mi palabra en su corazón, y si la humanidad en los tiempos pasados encontró deleite en la maldad y gozó en el pecado, para entonces no tendrá más ideal que el bien, ni encontrará más placer que el transitar por mi camino. Mas no penséis que por ello el hombre vaya a renunciar a su ciencia ni a su civilización, refugiándose en los valles y en los montes, para hacer una vida primitiva; no, aún tendrá que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, y cuando su espiritualidad sea mayor, también lo será su ciencia; mas al final de los tiempos, cuando el hombre haya recorrido todo ese camino y haya arrancado del árbol el último fruto, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron tan grandes y comprenderá y sentirá la vida espiritual, y a través de ella, admirará como nunca la obra del Creador. Recibirá por inspiración las grandes revelaciones, y su vida será un retorno a la sencillez, a la naturalidad, a la espiritualidad. Aún falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán. 15. Por ahora debéis dar un paso hacia adelante, a fin de que vuestro espíritu no tenga que lamentar haber llevado una vida estéril. 16. Os he hablado para los tiempos venideros; no os extrañen mis palabras, porque de cierto os digo, que mañana avivarán la fe y encenderán la esperanza en el corazón de muchos hombres. 17. Humanidad, tengo potestad para destruir con amor vuestro pecado y salvaros; no me detendré a contemplar vuestras manchas, y aunque os encontrase perdidos en el cieno del mundo, de ahí sabré rescataros para haceros mis apóstoles. 18. Entre la humanidad habitan una parte de los ciento cuarenta y cuatro mil señalados por Mí. Diseminados se encuentran en el mundo esos siervos míos cumpliendo con la misión de orar por la paz y de trabajar por la fraternidad de los hombres. No se conocen unos a otros, pero ellos, intuitivamente unos, y otros iluminados por esta revelación, van cumpliendo con su destino de hacer luz en la senda de sus hermanos. 19. Estos marcados por mi amor, unos son hombres sencillos, mas también los hay que son notables en el mundo; sólo se les podrá distinguir por la espiritualidad en su vida, en sus obras, en su forma de pensar y de comprender las revelaciones divinas. No son idólatras, fanáticos, ni frívolos; parece que no practican ninguna religión y, sin embargo, de ellos se eleva un culto interior entre su espíritu y el de su Señor. 20. Los señalados con la luz del Espíritu Santo, son como barquillas salvadoras, son guardianes, son consejeros y baluartes. Les he dotado de luz en su espíritu, de paz, de fuerza, de bálsamo de curación, de llaves que invisiblemente abren las puertas más reacias, de armas para vencer obstáculos insuperables para otros. No es necesario que ostenten títulos del mundo, para hacer reconocer sus dones. No conocen ciencias y son doctores, no conocen leyes y son consejeros, son pobres de los bienes de la tierra y sin embargo, pueden hacer mucho bien a su paso. 21. Entre estas multitudes que han venido a recibir mi palabra, han llegado muchos de ellos sólo a confirmar su misión, porque no es en la tierra donde se les han dado los dones o se les ha confiado el cargo. De cierto os digo, que la luz que cada espíritu posee, es la que se ha labrado en el largo camino de su evolución. 22. Benditos sean los señalados que inspirados en mi amor, lleguen a cumplir su misión espiritual, y bienaventurados los que les imiten, porque alcanzarán la elevación que aquellos tienen. 23. En el Segundo Tiempo, cuántas veces aquellas gentes sencillas que oían la palabra de Jesús y los enfermos que a Él se acercaban, lograban hacer prodigios mayores que los de mis discípulos, sin ser del número de mis apóstoles. 24. Buscad la meta con afán, venid todos a Mí por el camino de la fe, de la caridad y de la humildad y todos os sentiréis igualmente dignos de vuestro Padre. 25. Al despuntar la luz del nuevo día, se ha elevado vuestro espíritu para dar gracias al Padre. 26. Venid nuevamente a aprender de Mí, discípulos y párvulos, guardad profundamente mis palabras para que los tiempos de prueba no vayan a sorprenderos. No quiero contemplaros como frágiles barquillas en un mar embravecido. 27. Regeneración es lo que pido a mi pueblo, para que al despojaros de lo superfluo y de lo malo, aprovechéis mis enseñanzas y al mismo tiempo deis con ello una prueba de que es al Espíritu de Verdad a quien estáis escuchando. Ved que ahora tenéis que lavar esas manchas con arrepentimiento y con humildad y testificar mi verdad con obras de amor. 28. Desde vuestros primeros pasos por este camino haced uso de la verdad, ya sea para hablar o para practicar. La mentira carece de esencia divina, por eso nunca convencerá. 29. Yo purifico estos conductos antes de comunicarme por ellos, para que solamente os den a conocer la verdad. Si mañana los hombres os hiriesen poniendo en duda esta palabra, porque ella fue vertida también por labios de mujeres, no temáis, les diréis que no vine a escoger a mis discípulos por sexos ni por clases y que para mí comunicación bastó una mente despejada y unos labios dóciles para expresar a través de ellos mi inspiración. 30. No temáis a quienes os busquen, aunque los veáis llegar como escudriñadores o delatores de vuestros actos; en el fondo ved siempre espíritus que andan en busca de luz. 31. ¿Quién podrá apartar de mi redil a la oveja que en verdad me ama? Detrás de la humildad de cada uno de mis labriegos, oculto a la mirada humana, se encuentra un ángel que vela por cada uno de vuestros pasos. 32. Os he dicho que seréis combatidos y que si queréis que la verdad brille, debéis ser fuertes en la lucha, perdonando toda ofensa que os hicieren y no dejando que el rencor os dé armas que no debéis tomar. 33. Si sabéis perdonar sin alarde, ganaréis la batalla. Si sois puestos a prueba, orad y Yo haré obras sorprendentes, fuera de toda ciencia, que harán estremecer a los corazones incrédulos. 34. Así os prevengo de las pruebas que tendréis que vivir; mas para que no seáis sorprendidos, estad siempre preparados. 35. Sed sensibles a mis inspiraciones y no imitéis a los duros de corazón que esperan los golpes de la vida para corregir entonces sus yerros. Os digo que también ante vosotros se encuentra el dolor y la muerte, ellos también os hablan. 36. Es el tiempo en que todo espíritu ha de darse cuenta de la era en que se encuentra, para que pueda levantarse a cumplir la misión que le he confiado. 37. Cuánto dolor habéis dado a los vuestros, más a todos amo y a todos daré los medios para su salvación, hasta que lleguen a Mí 38. Elías me ha secundado en la obra de restauración en el Tercer Tiempo. Hoy no lo miráis encarnado corno en eras pasadas, recorriendo los caminos, preparando al espíritu de los hombres para ofrecerle el culto a mi Divinidad, sólo percibís su presencia en espíritu y su gran lucha para rescatar a la humanidad. 39. A todos espero después de que hayáis cumplido vuestra misión, en ella tendréis por guía a ese buen pastor. 40. ¿No habéis mirado en él la rectitud, el amor y su sacrificio por vosotros a través de los tiempos? Y ¿No queréis elevaros venciendo los obstáculos para llegar al fin, alabando a Elías y glorificando a vuestro Señor? 41. Escrito estaba que me veríais venir sobre vosotros con gran majestad; muchos me han visto con la mirada espiritual, sin alcanzar a comprender la obra que estoy realizando entre los hombres; más si os preguntasen: ¿A quién oís y por qué os habéis apartado del mundo? ¿Qué contestaríais? Hablad con la verdad, no neguéis lo que habéis visto, porque no podéis ocultar la señal que hay en vuestro espíritu y que os distingue, sin que vosotros podáis evitarlo. 42. Sé, que a pesar de las pruebas que os he dado, muchos me volveréis la espalda por temor a ser juzgados y llevados ante un tribunal, y si vosotros que me habéis oído, calláis, ¿Quién defenderá mi causa? Mas Yo preparo a quienes sin saber de mi doctrina, al ser puesta en juicio, la estudiarán y la encontrarán justa y abogarán por mi pueblo. 43. Si queréis ser mis labriegos, tendréis que imitarme y ser conformes con las pruebas que han de venir, porque están dispuestas por Mí; y cuando llegue a vosotros ese tiempo, no os confundáis ni olvidéis que todo os lo había anunciado. Entonces conoceréis mi poder y mi justicia, y si habíais dudado de mi palabra, comprobaréis que os he preparado para que no seáis sorprendidos, y en medio de esas pruebas contemplaréis mi infinita clemencia y caridad para vosotros. 44. Habéis atribuido a los seres humanos un gran poder y habéis dudado del mío; pronto habrán de venir acontecimientos que os prueben que todo está sujeto a mi voluntad y que todo obedece a mis leyes. Para ese tiempo quiero que seáis limpios y que vuestro único afán sea el de iluminar con mi enseñanza a vuestros hermanos. Mirad que vosotros podíais haber hecho de este mundo un paraíso si hubieseis cumplido mis leyes. Vuestra vida podría haber sido una eterna glorificación a vuestro Dios; más aún podéis reparar vuestras faltas y bendecir la oportunidad constante que os doy, para que volváis al buen camino. 45. Amad, para que seáis amados, perdonad para que os hagáis dignos de ser perdonados. Estad dispuestos a inclinaros ante aquellos que han sido vuestros siervos, para que os probéis a vosotros mismos en vuestra humildad. 46. Sed mis siervos y nunca seréis humillados por Mí. Mirad que no he venido como rey, ni traigo cetro ni corona; estoy entre vosotros como ejemplo de humildad, y aún más, como vuestro siervo. Pedidme y os daré; ordenadme y obedeceré, para daros una prueba más de mi amor y mi humildad; sólo os pido que me reconozcáis y hagáis mi voluntad y si encontráis obstáculos para el cumplimiento de vuestros deberes, orad y venced en mi nombre y vuestros méritos serán mayores. 47. Cuando no podáis acercaron a un ser que sufre para ungirlo y consolarlo, orad, y vuestro espíritu llegará a él y así podréis cumplir vuestra bendita misión. Por los esforzados, alcanzarán los negligentes y por un justo será salva una nación. 48. ¡Cuánto tiempo ha pasado desde el día en que os hice saber que mi reino se ha acercado a los hombres hasta éste en que me oís, pero no habéis creído ni obedecido mis palabras y cada día que pasa os acerca al fin! ¿Qué haréis cuando este tiempo termine, si no habéis aprovechado la oportunidad de trabajar por vuestro espíritu? A pesar de ello os sigo diciendo que os espero y que mi paciencia es infinita, mas quiero que me comprendáis, para que tengáis caridad de vosotros mismos. 49. He renovado vida por vida vuestro cuerpo y he iluminado a vuestro espíritu para que deis principio a vuestra lucha, y os digo que no temáis dejar en ella jirones de vuestra vestidura o pedazos de vuestro corazón, porque sólo esos méritos serán los que os abran la puerta y os lleven a la mansión eterna. 50. Os habéis maravillado con los prodigios que hice en el Segundo Tiempo, y si meditáis, veréis que éstos no han cesado de verificarse en este mundo, unos en forma material, otros en el espíritu de los hombres. 51. Los sordos oyen. Son aquellos que habiendo acallado la voz de su conciencia, hoy han dado oídos a mis palabras, las cuales han llegado a su corazón, haciéndoles sentir arrepentidos y buenos propósitos, y su espíritu se encuentra en camino de salvación. 52. El paralítico ha sanado y hoy me sigue. Este día es el hijo que habiéndose apartado de la senda espiritual se encontraba entorpecido, imposibilitado de caminar hacia Mí, y hoy, después de haber oído mi palabra, ha sanado y se dispone a venir libre de las cadenas que lo ataban, para encontrarse Conmigo. 53. Y los ciegos han visto. Después de las tinieblas y del letargo en que vivía esta humanidad, sin querer mirar más allá de lo que le rodeaba, he venido a iluminarla con la luz de un nuevo día, a mostrarle el sendero pleno de luchas y de pruebas en las que mi Espíritu se manifiesta y se deja mirar para que todos, sin distinción alguna, podáis reconocerme. 54. También los muertos han resucitado. Cuán pocos saben conservarse en gracia y vivir cerca de Mí. A esos que habían muerto a la gracia, he venido a devolverles la fe, la esperanza, para hacerles renacer a una nueva vida, en la que han contemplado un mundo de infinitas sorpresas que no alcanzan a abarcar, en el que todo es fuerza, salud y paz. 55. Estos son los que me han reconocido en este tiempo; mas os digo que después de 1950, cuando mi palabra haya cesado y se acerquen a vosotros nuevas multitudes, despertadlas y preparadlas, como Yo os he preparado. Os doy una gran potestad, para que sigáis alentando la fe de los nuevos creyentes. 56. No dudéis de mi palabra por el hecho de haberme servido de hombres y mujeres pecadores. Dadme un justo y por medio de él os hablaré; mas en verdad os digo, que no encuentro entre la humanidad espíritus limpios y perfectos, y mi comunicación debe de verificarse en este tiempo, a pesar del materialismo e imperfección humanos. Si estas criaturas no tienen la pureza de los ángeles o la acrisolada virtud de los patriarcas, los he preparado desde hace tiempo, he elegido su espíritu y he depurado su envoltura, y de generación en generación sus padres se han purificado. ¿Quién puede penetrar en mis íntimos juicios? Mi obra va a consumarse y cuando os haya dado mi última palabra, tomaréis su esencia divina y con ella os alimentaréis, vosotros y todos aquellos que vengan en busca del Tercer Testamento. 57. No es la casa de oración el único lugar en el que debéis meditar y practicar mi enseñanza, sino en todo sitio, no sólo os estoy enseñando a vivir en este mundo, sino que os preparo para la vida espiritual que os espera y que no tiene fin. 58. Velad y orad, porque no sabéis el instante en que voy a llamar a vuestro corazón para darle la inspiración y hacer que derrame entre la humanidad los dones espirituales que le he concedido. 59. Venís cansados de andar por los caminos de la vida, habéis sufrido mucho; descansad en mi casa, sentaos a mi mesa y bebed de este vino. Mañana tendréis que reanudar la jornada, pero llevaréis en todo vuestro ser una nueva fuerza, que habrá de ayudaros a llegar hasta el final del camino. 60. Voy a confiaros unas tierras extensas para que las cultivéis, y es indispensable que tengáis la fortaleza necesaria para que no desmayéis en el trabajo. Cada uno de vosotros será un labriego afanoso en esta campiña, en la cual aprenderá a sembrar, cultivar y cosechar, alentado por mis divinas enseñanzas. Es una gracia que vengo a concederos en este tiempo, como la más preciosa oportunidad que mi amor os da, para que hagáis méritos que os acerquen a Mí. 61. No vayáis más en pos de placeres ni de frivolidades del mundo; id tras del ideal de elevar vuestra vida, que Yo os daré a lo largo de vuestra existencia, las satisfacciones que sean aliciente para vuestro corazón. 62. Comprended que existe mucha miseria y dolor en el mundo; a cada paso podréis encontrar a los necesitados de consuelo, de amor, de bálsamo y de justicia. Abrid vuestro corazón a todo dolor. Dulcificaos para que escuchéis las quejas de los que van llorando y desarrollad la intuición para que sepáis penetrar en los que callan y esconden su pena. 63. No os enseñoreéis delante de los pobres, que nadie vaya a sentirse dios, rey o señor, si es que no quiere verse humillado el día de mi justicia, delante de los mismos a quienes hubiese humillado. 64. No os apartéis de aquellos que, en su desesperación, lleguen a blasfemar en contra vuestra, os doy para ellos una gota de mi bálsamo. 65. Preparaos a perdonar a todo el que os ofendiera en lo más querido para vosotros; de cierto os digo que, cada vez que en una de estas pruebas otorguéis el perdón sincero y verdadero; será un peldaño más que habréis escalado en el camino de vuestra elevación. 66. ¿Vais entonces a sentir rencor y a negar el perdón a aquellos que os están ayudando a acercaros a Mí? ¿Vais a renunciar al deleite espiritual de imitarme, dejando que la violencia ofusque vuestro cerebro para devolver golpe por golpe? 67. En verdad os digo, que esta humanidad no conoce aún la fuerza del perdón y los milagros que él obra. Cuando tenga fe en mi palabra, se convencerá de esta verdad. 68. Pueblo amado: Voy a dejaros el agua que mitiga la sed y sana todo mal. 69. Vengo buscando corazones para morar en ellos para que, escuchando mi palabra, lleguen a reconocer su misión espiritual. Quiero que aprendáis a orar, a conversar con vuestro Padre Celestial, meditando y sintiendo todo aquello que queráis comunicarme, con aquel fervor y verdad con la que os enseñó Jesús; mas no imitéis a los que diariamente repiten una y más veces: Hágase Señor tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, y en realidad no saben lo que dicen, porque en verdad no están conformes con mi voluntad. 70. Ya es hora de que se levante este pueblo a practicar mis divinas enseñanzas; para ello os he hecho simplificar vuestra vida y desmaterializar vuestro corazón. 71. La práctica de mi doctrina es un retorno a la vida sencilla de los tiempos pasados, pero a la vez un paso hacia adelante en el conocimiento de lo espiritual. 72. Los escogidos de este tiempo no han sido elegidos al azar; existe una razón divina para escoger a cada uno de mis hijos. Para que cumpláis con la misión para la que fuisteis destinados antes de venir a la tierra y ayudaros a cumplirla, os la estoy dando a conocer por medio de mi enseñanza. 73. ¿No habéis visto cuánto os he probado para darle temple y fuerza a vuestra fe? ¿No habéis sentido opresión y asfixia en el ambiente que envuelve al mundo? ¿No advertís cómo y sin saber por qué, huís del fango? Todas esas señales son demostración de que estabais destinados para una misión espiritual, la cual había de estar antes que todas las demás que contrajeseis en la tierra. 74. El espíritu quiere vivir, busca su inmortalidad, quiere lavarse y purificarse, tiene hambre de saber y sed de amor. Dejadle pensar, sentir y trabajar, concededle que tome una parte del tiempo de que disponéis, para que ahí se manifieste y se recree en la libertad. 75. De todo lo que sois aquí en el mundo, sólo quedará después de esta vida vuestro espíritu. Dejadle que él acumule y atesore virtudes y méritos para que, llegada la hora de su liberación, no sea un menesteroso ante las puertas de la “Tierra Prometida”. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 112 1. Yo soy el alimento para el espíritu, soy el poseedor de cuanto necesitáis, soy la luz en vuestro camino de evolución. 2. Deseo que me conozcáis; ya una vez estuve entre vosotros en cuanto hombre; hoy vengo en Espíritu a demostraros que verdaderamente estoy en mis hijos y que puedo hablar a través de su entendimiento. Mañana sólo será la luz de mi inspiración la que llegue a vuestro espíritu; pero en cada una de las formas que tome para hablaros, habrá siempre una nueva lección y una nueva fase que mi Espíritu os muestre para que me conozcáis mejor. 3. De era en era, los hombres van teniendo una idea más clara de Mí. Los que me han conocido a través de Cristo, tienen un concepto más aproximado a la verdad que aquellos que sólo me conocen a través de las leyes de Moisés. Aquel Dios a quien seguían y obedecían las multitudes por temor a su justicia, fue más tarde buscado como Padre y como Maestro, cuando germinó en sus corazones la semilla de amor de Cristo. 4. En verdad os digo que Yo no os envío el dolor. ¿Habéis visto con qué amor cultiva el jardinero su jardín? Pues vosotros sois para Mí como un inmenso jardín, en el cual os contemplo como lirios, rosas o azucenas. Mas si vuestras corolas se cierran para el rocío de mi amor, natural es que os sintáis débiles cuando los vientos os azotan; ¿Por qué entonces pensáis que sea Yo quien os castiga? Es un error atribuirme la causa de vuestros sufrimientos y amarguras, porque un Padre sólo quiere la felicidad para sus hijos. 5. Cuando comprendáis vuestra falta de armonía con lo creado y con mis leyes, os arrepentiréis de haberme culpado de vuestras vicisitudes y sabréis que fuisteis vosotros los que creasteis el dolor. 6. En los tiempos pasados, cuando la humanidad aún no llegaba al conocimiento del verdadero Dios, veía en cada elemento de la naturaleza a una divinidad; por eso, cuando esas fuerzas llegaban a desencadenarse, los hombres decían que eran venganzas de sus dioses, sin darse cuenta de que ellos por sus pecados no podían salvarse del efecto de los elementos desatados. 7. Algo de aquellas creencias conserváis todavía, porque cuando miráis o sabéis de terremotos, tempestades o plagas que azotan pueblos, ciudades o naciones, exclamáis: Es castigo de Dios. 8. He venido a revelaros en este tiempo, que el hombre posee potestad sobre los elementos, una potestad que hasta hoy no habíais descubierto. Os he enseñado que quien ora y vive en armonía con mis leyes, puede ser obedecido por los elementos y escuchado por la naturaleza. ¿Os parece extraño? Recordad cómo Jesús, entre sus lecciones, os dio aquella de someter a la naturaleza a su mandato. No olvidéis que cuando el Maestro, junto con sus discípulos navegaba en una barca en el mar de Galilea, éste de pronto se encrespó; El, viendo el temor en sus apóstoles, extendiendo su mano ordenó a las aguas que se apaciguaran, y éstas al instante, como mansas siervas obedecieron. 9. De cierto os digo, que aún es mucho lo que tenéis que estudiar y analizar sobre aquellos ejemplos, para comprender mis nuevas enseñanzas. Basta que tengáis confianza en mis palabras, para que cumpliendo con mí Ley, en los trances difíciles de vuestra vida testifiquéis el poder de la fe. 10. Cuánto se ha alegrado vuestro corazón, cuando en una prueba de éstas habéis orado y habéis palpado mi verdad. Con fe, con espiritualidad y humildad lograréis la verdadera oración, que evitará que sigáis siendo las víctimas de las vicisitudes de la tierra; porque viviendo en armonía con las leyes que rigen vuestra vida, todo cuanto os rodea estará a vuestro servicio. Tened presentes mis lecciones que con tanto amor os entrego a través del entendimiento humano. Mi rayo, al posarse sobre la mente del portavoz, se convierte en palabra, sin que por ello pierda su sentido divino. Esta luz, que en sentido figurado os anuncié en el Segundo Tiempo, es el faro que guiará a los espíritus hacia el puerto de salvación. He humanizado mi inspiración para que, escuchándome comprendáis el contenido de mis revelaciones y la forma de llevar a la práctica mis enseñanzas. Mañana, cuando cese esta comunicación que con vosotros he tenido, seguirá mi luz iluminando al espíritu de la humanidad. 11. Si en aquel tiempo, la sangre del Hijo de Dios fue derramada por todos, ahora será la luz de mi Espíritu la que descienda sobre toda carne y sobre todo espíritu. 12. En lo profundo de cada ser se escucha el tañer de una campana que no os permite caer en el sueño; es mi voz que os llama e invita a la oración, a la reflexión y a la meditación. Unos se detienen ante ese llamado y hacia él enderezan sus pasos; otros se resisten ante aquella voz, interponiendo la dureza de su materia, por lo que, mientras unos se apresuran a despertar a la vida verdadera, otros son tardíos. 13. Cuántos de los que habéis tenido la gracia de escuchar mi palabra, me habéis dicho en vuestro corazón: Señor ¿Por qué tardasteis tanto en volver al mundo? A lo cual os digo: Para Mí, todo ese tiempo sólo ha representado un instante. Desde que os dije mi última palabra en el calvario, hasta el día en que os di mi primera cátedra en esta era, puedo deciros que el tiempo transcurrido no pasó para Mí. Fue tan fugaz el espacio entre mi partida en aquel tiempo y mi llegada en éste, que lo comparo con la luz de un relámpago que brillase en el oriente, para ocultarse en el occidente. 14. Por momentos los hombres se juzgan tan indignos de Mí, que no conciben que pueda amarlos tanto; y una vez resignados a vivir alejados de su Padre, construyen una vida a su propia idea, crean sus leyes y hacen sus religiones. Por eso su sorpresa es grande cuando me ven llegar. Entonces se preguntan ¿En verdad nos ama tanto nuestro Padre, que así busca la forma de comunicarse con nosotros? 15. Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo, desde antes que fueseis y os amaré eternamente. 16. Si habéis tardado en retornar a Mí y habéis encontrado muchas vicisitudes a vuestro paso, eso no quiere decir que mi amor haya disminuido a causa de vuestros pecados; es que mi voz, a través de vuestra conciencia, la que siempre ha estado invitándoos a llegar a Mí por el camino de la verdad. Yo soy la puerta eternamente abierta, que os invita a penetrar en mi santuario, ahí donde está vuestra heredad. 17. Mi doctrina ha venido a enseñaros a tornar las faltas en buenas obras; tened la certeza de que, quien toma la cruz de su Señor para seguirle, pronto siente la elevación de su espíritu. 18. No es mi última enseñanza ésta que ha venido a iluminar la Tercer Era; lo espiritual no tiene fin; mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento o la decadencia sólo es propia de los humanos y ella es siempre el resultado de vicios, flaquezas o desenfreno de las pasiones. Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el ideal de eternidad que os inspira mi doctrina, habrá encontrado el camino del progreso y la perfección, y nunca más se apartará de la senda de su evolución. 19. Si a vuestro espíritu le di un grano para que lo sembrase, él tendrá que devolverme cien. ¿No habéis visto la multiplicación de las semillas de la tierra? Imitadlas. Yo sólo hice una simiente de cada especie y mirad cómo se han reproducido sin cesar. 20. Hijos amados: ¿Creéis que fuera necesario que volviese al mundo a derramar nuevamente mi sangre para haceros comprender mi amor? No, ya no es necesaria esa prueba, ya que ahora os bastará que oréis y meditéis unos momentos en cada día, para que mi luz penetre dulcemente en vuestro espíritu. Esa luz será la del Maestro, será mi voz que vendrá a revelaros muchas enseñanzas que ignoráis, pero que es necesario que conozcáis, para que podáis vivir en plenitud en el Tercer Tiempo, el tiempo de la luz y de la espiritualidad. 21. En aquel Segundo Tiempo, las multitudes me buscaban más como doctor que como Maestro, porque siempre han creído los hombres, que es más grande el dolor del cuerpo que el del espíritu. Jesús era complaciente y dejaba que los enfermos se acercaran a Él; sabía que ese dolor era el camino que atraía a los hombres hacia la luz de su palabra. 22. Cuando los ciegos volvían a ver, y los leprosos se limpiaban, cuando los paralíticos abandonaban su lecho y los poseídos se liberaban de sus influencias y obsesiones, eran testimonios vivientes de que Jesús era el Doctor de los doctores. 23. Mucho tiempo me buscaron así los hombres, aun no estando ya con ellos en el mundo. Mas ahora, cuando llega un doctor junto a vuestro lecho de enfermo y en él depositáis toda vuestra fe y confiáis en su ciencia vuestra vida, olvidáis que la vida de ambos depende de Mí. Os olvidáis en ese instante de orar ante vuestro Padre para solicitar de El la luz sobre el hombre de ciencia y el bálsamo sobre vuestra dolencia. Aquella alcoba, en vez de llenarse de luz y saturarse de fuerza y de esperanza, permanece triste y sombría por falta de espiritualidad. 24. ¿Cuándo volveréis a buscarme con aquella fe, con que se acercaban a Mí los enfermos en el Segundo Tiempo? Es necesario que os diga que tengo sed de vuestra fe y que cuando depositéis en Mí vuestra confianza, os haréis merecedores de los grandes prodigios que tengo reservados para vosotros. 25. Yo no desconozco a los hombres de ciencia, puesto que la misión que desempeñan se las he dado Yo, pero muchos de ellos han faltado a la oración, a la caridad y a la elevación de espíritu para ser los verdaderos doctores de la humanidad. 26. Ya les hablaré también a ellos, mas mi voz será de justicia cuando vean a mis discípulos sanando por medios espirituales las enfermedades que la ciencia no ha sabido curar, y cuando los hombres se curen los unos a los otros por medio de su don espiritual, los materialistas abrirán sus ojos ante esa revelación y dirán: Ciertamente, más allá de nuestra ciencia existe una sabiduría y un poder superior al nuestro. 27. A vos, pueblo, os digo que no olvidéis ese don divino, ya que por medio de él haréis luz en los espíritus, llevaréis consuelo a los que sufren y convertiréis a muchos, al salvarlos de sus aficiones. 28. El dolor es un camino que conduce a los hombres hacia la fuente de salud que soy Yo, mas tened presente que os he dado una gota de mi bálsamo para que hagáis uso de él siempre que alguien llame a vuestras puertas. Velad y orad para que ese llamado siempre os encuentre preparados. 29. Discípulos del Tercer Tiempo, en verdad os digo, que por haber recibido mis nuevas revelaciones, seréis quienes interpretéis debida y justamente el contenido de las enseñanzas de los tiempos pasados. 30. Todo cuanto en ellas os fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones os están hablando de la vida humana; buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual. 31. No os detengáis demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ello puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural. 32. Oración y meditación es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría. 33. El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierta con la verdad y nunca se confunde. 34. Llegará el día en que vuestra sensibilidad para lo espiritual os haga descubrir fácilmente la esencia que contiene toda palabra que ha brotado de Mí. 35. “Mi reino no es de este mundo”, os dije en el Segundo Tiempo, por lo tanto, Yo os hablo del reino espiritual. “Yo soy el camino” os dije también, haciéndoos comprender que venía a prepararos la senda que os llevara a morar Conmigo en la mansión celestial. 36. Para la vida humana, bastaba con la ley que por conducto de Moisés os di; mas para vivir la vida eterna era preciso que el Verbo de Dios fuese con vosotros, para que Él os preparase el camino del verdadero paraíso; mas como el camino hacia las altas moradas de la luz, de la perfección y del amor, tiene encrucijadas, escollos y tentaciones, fue necesario que en la senda del viajero apareciese una estrella, un faro, un rayo de luz que iluminase sus pasos; esa luz es la de mi Espíritu, que ha llegado a vosotros a disipar dudas, ignorancias e incertidumbres. 37. Mirad cómo, desde los tiempos en que os regíais por la ley natural, o sea por el dictado de la conciencia, hasta este tiempo en que recibís la luz espiritual por medio de la inspiración, os he dado a conocer, paso a paso y parte por parte el camino del espíritu. 38. Esta inspiración es el fruto de una larga evolución en la que no podéis deteneros, y que os dará la perfección necesaria para que podáis recoger los mejores frutos. 39. Hoy os digo: Bienvenidos seáis, caminantes incansables en el camino de perfección; venid a Mí, todos los que tengáis hambre o sed en el espíritu, porque todo aquel que sepa tomar esta palabra y extraer de ella su esencia, encontrará la paz. 40. Yo bendigo al que ha tomado con paso sereno y firme el camino, porque él no tropezará. Yo os ilumino para que os conduzcáis como buenos discípulos de mi doctrina. 41. El tiempo que he asignado para el final de esta comunicación en esta era, será 1950, el justo para vuestra preparación, porque si mi palabra os faltare antes del día señalado para su término, muchos de vosotros debilitaríais y otros volveríais a vuestras antiguas tradiciones. Vuestro destino ha sido trazado con suma perfección, y las pruebas que encontrarais, son motivo para que elevéis vuestro espíritu y me améis. Cuando en vuestra vida sólo habéis tenido satisfacciones y abundancia de bienes materiales, os habéis detenido en el camino espiritual y os habéis apartado de Mí; mas ahora os he confiado una nueva oportunidad para el cumplimiento de vuestra misión. Sin embargo, no olvidéis que vuestra existencia en la tierra es tan sólo un momento en medio de la eternidad, y que si ese momento lo desaprovecháis, despertaréis en el más allá y contemplaréis el retraso y la falta de luz en vuestro espíritu. Un doloroso despertar será para el espíritu al darse cuenta de su pobreza y desnudez por falta de cumplimiento, y tendrá que llorar el tiempo perdido, hasta purificarse. 42. Sí, discípulos, será preciso entonces pasar por la expiación, para acallar el reclamo de la conciencia y hacerse digno de continuar su evolución. 43. Caminad siempre por la senda de la Ley y ella os amparará. 44. ¡Cuán escasos son mis discípulos y qué numerosa es la humanidad! Mas Yo fortalezco a los que han sabido tomar este cargo y esta responsabilidad, porque ellos están dispuestos a levantarse a sembrar cuando Yo se los ordene. Para entonces tendrán la mansedumbre del siervo y la fortaleza del apóstol. 45. Cuando ya mi palabra no se escuche como ahora, ni os dé la voz de alerta cuando el enemigo se acerque, y las aguas turbias quieran contaminar la fuente cristalina que os he confiado, recurriréis a la oración, y vuestra conciencia os dirá lo que debéis hacer. En la luz de la conciencia Yo estoy y estaré presente. 46. Ya conocéis el sabor del fruto del árbol y os prevengo para que mañana no os dejéis sorprender por falsos profetas; mas también velaréis por vuestros hermanos, enseñándoles a distinguir la esencia de mi doctrina. Escrito está que después de mi partida aparecerán falsos profetas y que llegarán diciendo a mi pueblo que ellos son mis enviados y que vienen en mi nombre a continuar la obra que entre vosotros llevé a cabo. 47. ¡Ay de vosotros si os inclináis delante de falsos profetas y falsos maestros, o si mezcláis a mi doctrina palabras sin esencia, porque habrá gran confusión! Por eso os digo con frecuencia: “Velad y orad”. 48. He sometido al hombre a dos leyes y es mi voluntad que vosotros, mis labriegos, cumpláis con ambas, para que, unificados el espíritu y la materia, hagáis obras de perfección en vuestra vida. En cada una de mis leyes he derramado mi sabiduría y perfección. Cumplid con las dos, que ellas os conducirán a Mí. No queráis vivir en la tierra como si ya estuvieseis en espíritu, porque caeríais en fanatismo, que es falsa espiritualidad; con ello enfermaría vuestro cuerpo e irá a la tumba antes de tiempo, sin haber terminado vuestra misión. Comprended entonces que el espíritu fue dotado de una inteligencia superior para ser guía y maestro de la materia. 49. Hoy habitáis este valle de lucha y de dolor, en el que las pruebas os dicen a cada instante que esta morada es pasajera; pero que todo aquello que no hayáis alcanzado en el presente, lo poseeréis mañana. La paz y la alegría, que en el mundo sólo dura un instante, en la mansión espiritual son imperecederas. Por eso os invito al reino de eterna paz y satisfacción sin fin. Preparad el gran viaje, Yo os espero. 50. Aprended a escuchar la voz de vuestra conciencia y oiréis mi voz que habla a vuestro corazón. Esa voz interior es la de vuestro Padre, siempre dulce, alentadora y convincente. 51. Hoy me he cruzado en vuestro camino y me habéis recibido con gozo en vuestro espíritu. El encuentro entre el Maestro y los futuros discípulos ha sido feliz. 52. Las sectas se preparan y hablan acerca de mi próxima venida; sin embargo, cuando me acerco a ellos espiritualmente, no me sienten, porque carecen de sensibilidad y porque son incrédulos. Yo digo a mi pueblo que en este tiempo grandes hombres, sabios y sacerdotes, me reconocerán y me sentirán en la forma que he elegido para manifestarme a la humanidad de esta era. Yo escogeré de entre ellos a los que han de servirme, porque después de prepararlos voy a enviarlos a predicar sobre mis revelaciones y enseñanzas de este tiempo. 53. Os he llamado a mi mesa de amor, en ella habréis saboreado el manjar divino; el pan y el vino del espíritu. ¡Ah, si todos comprendieseis cuál es el hambre del espíritu; con cuánto amor buscaríais a los hambrientos! Este momento es de recordación para vosotros, mis nuevos discípulos; no así para Mí, que soy el presente eterno. Mi pasión y mi sacrificio están latentes, mi sangre fresca aún. pero vosotros, que sois pasajeros en la tierra y que en la eternidad sois como átomos, recordáis y revivís como algo lejano, la pasión que vuestro Maestro os legó como el más grande testamento de amor. Escuchadme y estudiad, así podréis amar mi enseñanza, servir a vuestros hermanos y perfeccionaros de espíritu. Si aspiráis a ser maestros entre la humanidad, no tenéis más que imitar a Jesús. Oyéndome dejaréis de ser los niños ignorantes, que todo lo preguntan porque nada saben y os convertiréis en los discípulos que, al desplegar sus labios para hablar de mi enseñanza, se sentirán inspirados por mi Espíritu; ante las interrogaciones de la humanidad vuestra palabra será la luz, que encenderá en cada corazón una antorcha de fe. 54. Yo soy el camino, la verdad y la vida, y es por eso que vengo a vosotros a derramar mi amor en el cáliz de esta mesa, para que podáis beber en él hasta saciar vuestra sed. No vengo a salvar a unos cuantos, sino a todo espíritu necesitado de luz; mas sí vengo a preparar a unos, para que ellos salven a los otros y aquéllos a otros más. 55. Las naciones se encuentran afligidas, agobiadas y enfermas. Ya no esperan de la ciencia o del poder humano la solución de sus miserias y amarguras. Los hombres comienzan a creer que sólo un milagro puede salvarles. Muchos de ellos saben que los profetas del Primer Tiempo anunciaron mi nueva venida; muchos de ellos saben que cuanto está pasando en el mundo corresponde a las señales predichas para el tiempo de mi venida y de mi presencia entre vosotros. Pronto sabrán todos que la Tercer Era ha llegado y que Yo me he manifestado conforme a lo anunciado; que vine sobre la nube, o sea en Espíritu, para enviar mi verbo, como un rayo de luz sobre el entendimiento de mis elegidos; mas, ¿Por quién recibirá la humanidad la buena nueva y los testimonios de cuanto he dicho y hecho entre vosotros? ¿Por quiénes ha de ser, si no por medio de los que me han escuchado? 56. He aquí la mesa, sentaos a ella, elevad vuestro espíritu y sentid mi presencia; sentidla no sólo con el espíritu sino también con la materia, si en verdad os espiritualizáis y sabéis estremeceros al contacto de mi luz. 57. Al elevaron, vivid unos instantes en la morada espiritual, para que en esa hora Yo os reciba en representación de la humanidad, y en vosotros bendiga a los pueblos, consuele a los tristes, a los enfermos, a los que sufren en la soledad. Mirad que ahora hay más viudas y huérfanos que nunca en vuestro mundo. 58. En vosotros, que estáis orando, recibo a todas las razas, a todos los pueblos, religiones y sectas, porque habéis bebido el vino de la vida eterna; derramo sobre todo espíritu mi esencia para que no exista uno solo de mis hijos que en estos instantes sufra hambre o sed de justicia. 59. Ante el pecado del mundo es necesario que llegue hasta vosotros la luz de mi espíritu. Si en aquel tiempo, de mi cuerpo hicisteis brotar sangre, sudor y lágrimas, ahora haréis que el Maestro se derrame en luz sobre el dolor, la perversidad y las tinieblas de los hombres. 60. Es mucho el dolor y el pecado que cubre a las naciones como un manto de tristeza. Más ahora que no me podéis ver llorar, ni sangrar, sentiréis sobre vuestro espíritu el torrente inagotable de mi perdón, de mi amor y de mi luz. 61. Esta es mi nueva sangre que hoy derramo sobre la humanidad. En estos instantes vuestro espíritu se recrea en las regiones hasta donde él ha podido elevarse en esta comunión Conmigo, mas no olvidéis que ha sido Elías, el pastor espiritual, el que vino a prepararos y a conduciros ante Mí, para que recibieseis la palabra de vuestro Maestro, a la vez que la tierna caricia de María, vuestra Madre Celestial, cuyo Espíritu está siempre presente en Mí. 62. Quiero dejar la paz en vuestro corazón, porque después vendrán momentos de tristeza y de temor. Preparaos porque no sabéis lo que el mañana reserve para vosotros. 63. Recordad que os he dicho que aparecerán falsos profetas y falsos espiritualistas, tened presente que siempre os he venido previniendo para estas pruebas, diciéndoos que mi comunicación, que inicié a través del entendimiento de Damiana Oviedo se prolongará hasta 1950, y que después de ese año no me manifestaré más en esta forma. os he dicho muchas veces que después de ese día, derramaré mi Espíritu por medio de vuestros dones pero que, si pasado este período señalado por mi voluntad quisieseis que la palabra del portavoz no cesara en algunos recintos, mientras en otros ya no tuviesen estas manifestaciones, ¡Ay de quienes profanasen mis mandatos e intentasen pasar sobre mi voluntad! 64. No quiero que vosotros seáis responsables de tan graves faltas; mas, para que al llegar el último día de mi comunicación, todos escuchéis que el adiós del Maestro a través del portavoz es definitivo, y que no será sólo para un recinto o para una congregación, sino para todo el pueblo. 65. Preparaos, porque haré el llamado a ministros de religiones, a mandatarios y gobernantes para que escuchen mis últimas palabras. Vuelvo a deciros, preparaos, para que en este tiempo una gran multitud sea testigo de mi partida. Yo derramaré fortaleza sobre vuestro espíritu, para que no sintáis mi ausencia, porque en realidad no estaré ausente; vuestra gratitud de discípulos, quedará a prueba; ya que fui a vosotros por el camino del espíritu, vosotros tendréis que venir a Mí por ese mismo camino. 66. La misión del portavoz concluirá en el día fijado por Mí; pero su entendimiento quedará abierto a la inspiración y a todos los dones, así como el del labriego y el del guía y de todos aquellos que cumplan con mi ley de amor. Debo deciros, que también el don de la palabra se desatará entre vosotros y sabréis hablar de mi obra con hombres que pronuncian otras lenguas. A todos los que me oís en este día os haré responsables de mi palabra, porque sois el pueblo al que encontré descarriado del camino, pero que en mi palabra volvió a encontrar la senda. El que llegó pobre y sollozante, hoy conoce la paz. 67. Entre vosotros están los que llegaron como parias y ahora se sientan a mi mesa; entre la multitud se encuentran los que estaban ciegos y hoy ven la luz; están también los que eran mudos para la palabra de amor y caridad y que hoy, ya convertidos, son mis siervos; están los que eran sordos, que no escuchaban la voz de la conciencia, pero que han recobrado ese don, escuchando la voz del Juez Supremo y han aprendido a oír la queja de los que sufren. Descubro entre estas multitudes a la mujer adúltera y también a la pecadora arrepentida, ambas acusadas y señaladas por quienes muchas veces pecan más que ellas; mas Yo les perdono y les digo que no vuelvan a pecar. 68. ¡Oh, pueblo si supieseis guardar en vuestro corazón todas mis palabras, cuán ricos seríais de los tesoros del espíritu, cuán fuertes e iluminados; pero es frágil vuestra memoria y vuestro corazón! Dejad que mi palabra y su esencia, que son el símbolo de mi cuerpo y de mi sangre, y que son la imagen del pan y del vino que ofrecí a mis discípulos en la última cena, penetren en vuestro espíritu en esta tarde de evocación. 69. Comed el pan de la vida, comed por toda la humanidad en esta era de dolor, de restitución y de purificación; mientras estéis saboreando este alimento, pensad que a la misma hora millones de seres apuran un cáliz muy amargo y que muchos de vuestros hermanos en vez de beber el vino de mi amor, están derramando la sangre de sus semejantes en los campos de guerra. 70. Estáis sentados a mi mesa y no quiero que ninguno de vosotros tenga remordimientos, se sienta indigno de estar aquí, o sienta el impulso de abandonar su asiento y alejarse de esta reunión. 71. Ciertamente en aquel tiempo hubo entre mis discípulos uno que conspiró en contra de su Maestro, el cual, al escuchar mis últimas recomendaciones y las últimas palabras de mi testamento de amor, no pudo permanecer en mi presencia y se alejó del cenáculo. Es que en su bolso llevaba ya las monedas por las cuales había vendido a su Maestro; los demás discípulos lo ignoraban, mas Jesús lo sabía; lo dejó hacer para que así se cumpliera lo que estaba escrito. El Eterno se servía de la infidelidad de un corazón para que se llevase a cabo en su Hijo todo cuanto de Él se había profetizado. 72. Orad, discípulos del Tercer Tiempo, para que entre vosotros no vaya a levantarse un traidor que cambie mi verdad por vanidades del mundo y diga hipócritamente como Judas: Maestro: ¿Por ventura seré yo? ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 113 1. Pueblo amado de Israel, discípulo, párvulo y postrero, las obras de vuestro espíritu a través de la materia son juzgadas por el único Ser que en verdad os puede juzgar. Habéis sido contemplados por la única mirada que puede penetrar en vuestros pensamientos, y vuestro espíritu se ha estremecido ante ese juicio. No es la carne la que se da cuenta de la magnitud de sus faltas, sino el espíritu, y es el que no se ha atrevido a contemplar la faz divina, mas habéis inclinado vuestra cerviz para escuchar la voz del juez, oh discípulos amados. Yo os envío mi bendición, mi amor y mi perdón de Padre. 2. ¿Hasta cuándo la voz del juez, no tendrá nada que reclamaros y sólo contemple que vuestras lágrimas, como un rocío, purifican vuestro espíritu y vuestro corazón? 3. Yo estoy con vosotros; he venido una vez más como Maestro, como Padre, como amigo y compañero de viaje en el camino de vuestro espíritu. He penetrado hasta lo más íntimo de vuestro corazón y aquí me tenéis nuevamente entre vosotros, para enseñaros y daros el consejo celestial que os señala el camino en donde está mi gracia y del cual no debéis apartaros. 4. Elías, con su voz de pastor, conocida por todas sus ovejas, os reúne y guarda en el aprisco. Mi arcano se ha abierto para los espíritus encarnados y desencarnados, mi gracia y mi caridad se derraman en el Universo, en Espíritu y en Verdad. El amor del Padre es eterno. Mas ante la manifestación de mi amor divino, ¿Quiénes de vosotros habéis penetrado en meditación y os habéis regenerado para lograr la espiritualidad? ¿Quién es aquel discípulo que ya ha comprendido y practicado mis enseñanzas? 5. En el Segundo Tiempo hablé a grandes multitudes y por muchos fui comprendido, y si ahora en el Tercer Tiempo, vosotros me comprendéis y practicáis la enseñanza que os vengo a recordar, benditos seáis, porque en el presente tiempo daréis un paso de adelanto en el camino de la espiritualidad. 6. A lo largo de vuestra existencia viviréis mi propia pasión, porque desde el Segundo Tiempo os enseñé a nacer y vivir en la humanidad. Os enseñé a vivir “dando a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo”. Os enseñé que, llegado el instante de cumplir con la voluntad del Padre, debe dejarse lo que pertenece al mundo para encaminarse hacia la “tierra prometida”, hacia el “reino celestial”. Yo os enseñé el sendero del sacrificio, del amor, del perdón, de la caridad, caminando siempre adelante y hacia arriba, hasta llegar a la cruz del sacrificio. 7. En este tiempo vosotros me imitáis en mi pasión de aquel Segundo Tiempo, porque habéis nacido humildes y porque a través de vuestra vida humana habéis experimentado el dolor, las caídas, los abrojos, las ofensas, y habéis derramado vuestro llanto por amor a mi obra. 8. En el Segundo Tiempo, el Divino Maestro, siendo puro de espíritu y de cuerpo, fue bautizado por Juan en las aguas del Jordán, para daros una prueba de mansedumbre y humildad; y así Aquél que no tenía mancha alguna, no rechazó el símbolo de la purificación, ¿Cómo podrán los pecadores en este Tercer Tiempo llamarse puros delante de la humanidad? 9. Después me interné en el desierto para meditar, para enseñaros a penetrar en comunión con el Creador y contemplar desde el silencio del desierto la obra que me esperaba, para enseñaros con ello, que para levantaros al cumplimiento de la obra que os he confiado, antes tenéis que purificaros. Después, en el silencio de vuestro ser, buscad la comunión directa con vuestro Padre, y así preparados, limpios, fortalecidos y resueltos, levantaos con firmeza al cumplimiento de vuestra delicada misión. 10. En el Segundo Tiempo, solamente tres años prediqué entre las multitudes que me escucharon y siguieron. El caudal de amor, sabiduría, justicia y ley que había en mi Espíritu, no sólo estuvo en mi palabra, sino también en mis obras, en mis miradas, en el bálsamo que derramé en los enfermos, en el perdón que regeneró a los reacios pecadores, en mi voz que levantó a los muertos, en mi palabra que alejaba a los espíritus inmundos y les devolvía la luz perdida. El momento era llegado y escrito estaba que había que penetrar en la ciudad de Jerusalén, donde los fariseos y los grandes sacerdotes de aquel tiempo, sólo esperaban la ocasión para dar muerte a Jesús. Mis obras quedaron como un recuerdo imperecedero para toda la humanidad, el día de mi entrada triunfal en Jerusalén, el santo cenáculo, la aprehensión, la noche de agonía, la vía dolorosa y por fin, la crucifixión. 11. En aquel tiempo sólo fue contemplado el hombre que os enseñó, que lloró y sufrió por sus discípulos y por las multitudes. Hoy os eleváis y contempláis el fondo de aquella obra, y no sólo lloráis por el dolor humano de Jesús, ni sólo os conmovéis con aquella sangre que brotó de su cuerpo, sino que con el estudio y elevación espiritual, comprendéis que dentro y fuera de aquel hombre estuvo el Espíritu Divino, que con su luz vino a enseñar a los hombres a cumplir la misión que los purifique de todas sus faltas, un Dios que lloraba y sangraba a través de un cuerpo, a causa de las tinieblas e ignorancia que cubrían a la humanidad, un Dios que se hacía hombre para habitar con los hombres y enseñarles el verdadero camino y el amor de unos a otros, un Dios que se humanizaba para sentir el dolor del hombre y estar cerca de él. 12. Los tiempos han pasado y el hombre no me ha olvidado. La humanidad lleva grabado mi nombre en su conciencia, más se ha apartado del verdadero camino y hoy solamente se conforma con conocer mi nombre, recordarlo y confundir mi enseñanza; porque el hombre la envolvió en ritos, en ceremonias, en tradiciones y festines, y con ello se conforma. Dejó de amar a su propio hermano, dejó de sentir el dolor de su semejante, llenó su corazón de egoísmo, se enseñoreó, se olvidó de que su Maestro derramó su sangre y la convirtió en bálsamo, en gracia, en redención y en vida para la humanidad, y que todo aquel que me ama y me sigue, puede hacer lo que Yo hice, regenerar y salvar con la palabra, resucitar al muerto y sanar todos los males con la caricia espiritual. 13. Después de mi partida en el Segundo Tiempo, mis apóstoles continuaron mi obra, y los que siguieron a mis apóstoles, continuaron la labor de ellos. Eran los nuevos labriegos, los cultivadores de aquella campiña preparada por el Señor, fecundada con su sangre, sus lágrimas y su palabra, cultivada con el trabajo de los doce primeros y también por los que les siguieron; más de tiempo en tiempo y de generación en generación, los hombres fueron mistificando o falseando mi obra y mi doctrina. 14. ¿Quién le dijo al hombre que él podía hacer mi imagen? ¿Quién le dijo que me representara pendiente de la cruz? ¿Quién le dijo que podía hacer la imagen de María, la forma de los ángeles o el rostro del Padre? 15. ¡Ah hombres de poca fe! Que para poder palpar mi presencia, habéis tenido que materializar lo espiritual. 16. La imagen del Padre fue Jesús; la imagen del Maestro, sus discípulos. Yo dije en el Segundo Tiempo: “Quién conoce al Hijo, conoce al Padre”. Esto quiere decir que Cristo, que hablaba en Jesús, era el propio Padre. Sólo el Padre podía hacer su propia imagen. 17. Después de muerto en cuanto hombre, me manifesté con vida ante mis apóstoles, para que reconocieran que Yo era la vida y la eternidad y que en materia o fuera de ella estaba presente entre vosotros. No todos los hombres entendieron esto y por eso cayeron en idolatría y en fanatismo. 18. Me preguntan algunos: Señor, ¿Habremos caído en un nuevo fanatismo o en una nueva idolatría? Y el Maestro os dice: No estáis limpios del todo, no os habéis preparado con toda la espiritualidad que el Maestro os está enseñando, pero poco a poco la alcanzaréis. En este Tercer Tiempo he preparado profetas para que contemplen con el espíritu y den testimonio al pueblo. 19. Escuchad mi voz a través de la conciencia, reconoced que sois mi pueblo escogido, que tenéis que dar el ejemplo y ser el espejo limpio, donde los pueblos puedan contemplarse. Más tarde, cuando todos hayáis formado un solo cuerpo y una sola voluntad, seréis ejemplo ante las doctrinas y las religiones, y tendréis derecho de hablar de amor y paz, de decir a los demás, que se amen los unos a los otros, porque vosotros les daréis ejemplo. Enseñaréis a los demás la regeneración, porque vosotros antes os habréis regenerado y comprendido mi enseñanza. 20. Mientras no os espiritualicéis, ¿Cómo podréis levantaros para derrumbar los falsos dioses? Solamente espiritualizados podréis ir por el mundo y hacer cesar odios, necias ambiciones, falsas grandezas y malas ciencias. Solamente así, preparados, podréis detener el avance de la perversidad; ¿Cómo? Con el amor, que es espiritualidad. Entonces seréis un libro abierto; a nadie diréis que sois maestros, ni que sois mis discípulos. Sin hacer alarde os levantaréis por los caminos y Yo pondré a las multitudes a vuestro paso, prepararé las comarcas y los caminos: haré que podáis comunicaros con vuestros hermanos de distintas lenguas. No todos atravesaréis los mares. Señalados están por Mí los que habrán de levantarse a lejanas o cercanas comarcas; pero todos se levantarán como parvada de palomas. Serán mis emisarios en todos los lugares de la tierra como enviados de paz. 21. Sí, pueblo, es la misión que os espera. Hoy os vengo a hablar con más claridad a través de mis portavoces. En el Segundo Tiempo hablé a mis discípulos y a grandes multitudes en sentido figurado y en parábolas. 22. Los hombres no me comprendían, mas su espíritu sí penetraba en la esencia de aquella palabra. Mis discípulos se preguntaban unos a otros: ¿Qué ha querido decir el Maestro con esta palabra? Y ni unos ni otros, acertaban a comprender toda mi enseñanza; mas ella iba quedando almacenada, para cuando llegara el tiempo en que fuera comprendida con toda claridad. 23. En este Tercer Tiempo, mi palabra dada a través del entendimiento humano, ha sido más clara y comprensible para vuestro entendimiento, porque habéis evolucionado; ¿Cómo podría esperar de vosotros evolución y perfeccionamiento, si antes os hubiese privado de vuestros dones? 24. Si hay seres que en su camino han perdido el sentido de la verdadera vida, convirtiéndose en plantas parásitas, Yo les transmito savia de vida eterna para que tornen a ser plantas fructíferas. 25. Pueblo: aprovechad mis enseñanzas, porque muchas de mis palabras no serán recogidas por las plumas de oro y muchos de los escritos van a ser ocultados por corazones egoístas e ignorantes. 26. Pensad en que pronto dejaréis de escucharme en esta forma y que deberéis estar preparados para recibir por inspiración mis revelaciones y mandatos. 27. ¡Ay de los que pretendieran torcer mis designios, porque la hoz justiciera, al llegar la hora de la siega, les tratará como a cizaña o mala hierba! 28. Entended que he venido a enseñaros a compartir el dolor de vuestros hermanos, para que sepáis levantaros sembrando paz y viniendo mi bálsamo sobre toda dolencia. 29. Mirad la guerra, que, semejante a un manto negro, va cubriendo de luto los pueblos y las naciones por donde pasa. Los mares, los montes y los valles, han sido convertidos en campos de sangre y de muerte, mas vosotros no perdáis la fe; por grande que sea la confusión que reine en el mundo, no desconfiéis de vuestras fuerzas para resistir las pruebas, porque entonces será cuando la elevación espiritual y la forma de orar que os he enseñado, ayude a vuestros hermanos a encontrar el sendero de la verdadera luz. 30. ¿Veis esos hombres que tan sólo viven para satisfacer desmedidas ambiciones, pasando sobre la vida de sus semejantes, sin respetar los derechos que Yo, su Creador, les he concedido? ¿Veis cómo sus obras sólo hablan de envidias, de odio y de codicia? Pues es por ellos por los que debéis orar más que por otros, que no están tan necesitados de luz. A estos hombres perdonadles todo el dolor que os causan y ayudadles con vuestros pensamientos limpios a razonar. No hagáis en torno a ellos más densa la niebla que les rodea, porque cuando tengan que responder de sus actos también llamaré a responder a quienes en vez de orar por ellos, sólo les enviaron tinieblas con sus malos pensamientos. 31. ¿Os parece imposible que esos seres lleguen a escuchar algún día la voz de la conciencia? Yo os digo, que pronto llegará la hora en que ellos llamen a mi puerta y me digan: Señor, ábrenos, porque no hay más reino que el tuyo. 32. En la vida de los hombres siempre ha estado el mal sobre el bien; vuelvo a deciros que el mal no prevalecerá, sino que mi ley de amor y justicia reinará sobre la humanidad. 33. Oíd mi palabra, oh discípulos, porque vendrá el día en que ya no podáis escucharla, y es preciso que almacenéis su esencia en vuestro corazón. Sólo Yo puedo calmar vuestra sed de justicia en este tiempo de egoísmo y mentira. Bebed estas aguas cristalinas, que en verdad vuelvo a deciros: “Quién de esta agua bebiera, sed no volverá a sentir”. 34. Cuando pensáis en que estoy dando mi divina palabra por conducto de estos rudos entendimientos, y que en ella encuentran salud y consuelo millares de corazones, os inclináis ante el milagro. 35. En verdad os digo, que si Moisés tocando con su vara la roca en el desierto, hizo brotar de ella el agua que apagó la sed de la multitud, en este tiempo con mi justicia que es amor y potestad, he tocado estas mentes y estos corazones de roca, haciendo brotar de ellos agua de vida eterna. 36. Mi palabra es la senda; penetrad en ella y con la luz de mi amor conoceréis el camino. Yo soy el guía que conduce vuestros pasos; mi voz que está en vuestra conciencia os anima y orienta, y mis prodigios encienden vuestra fe. 37. En todos los tiempos ha sido mi Ley la voz que ha conducido a los pueblos hacia la luz; los hombres que he enviado al frente de las multitudes, han sido ejemplos de fe, fidelidad y fortaleza que a cada paso les han ido señalando el verdadero camino. 38. Penetrad con amor en el estudio de mi doctrina, porque os vais acercando al tiempo en el que no tendréis más guía que vuestra conciencia, ni más pastor que mi Espíritu. 39. Mientras no alcancéis una completa preparación, tendréis necesidad de alguien que os ayude a caminar y a dirigir vuestros pasos por el buen sendero; es por eso que de entre vosotros escojo a algunos de mis hijos para ponerles al frente de pueblos o multitudes. ¡Qué delicado es ese cargo y qué grave su responsabilidad! Benditos los que llenos de celo, obediencia y temor, conducen por mi senda a sus hermanos, porque será menos amargo su cáliz, cuando las multitudes como pesada cruz los agobien. Yo les ayudaré cuando estén próximos a doblegarse bajo el peso de sus responsabilidades y nunca les dejaré caer. 40. Benditas sean también las multitudes que con mansedumbre sigan los pasos de quienes velen y sufran porque no se desvíen ni un paso del sendero del cumplimiento. 41. Uníos verdaderamente y escucharéis con claridad la voz del Divino Pastor, que os va conduciendo al aprisco celestial. 42. Todo estaba preparado para que, en el Tercer Tiempo me escuchaseis a través del entendimiento humano; los que así me han oído, ya estaban destinados para ello. 43. No todos me esperabais y menos en la forma en que me he manifestado, porque os ocultaron mi palabra y olvidasteis mi promesa de volver. Más Yo, para quien no pasa el tiempo, vine a cumpliros mi promesa. Ahora mi palabra os anuncia un nuevo tiempo de revelaciones que vendrán a liberaros de toda esclavitud. ¡No más cadenas, ni más cautiverio, humanidad! 44. En el Primer Tiempo me bastó un hombre para conduciros a la “tierra de promisión”; en el Segundo Tiempo fueron doce mis discípulos los preparados para extender mi doctrina y enseñar el camino a los hombres; ahora levantaré a un pueblo investido de mi gracia y donado con mi palabra, para que sea él quien lleve a las naciones y comarcas del mundo el pan de vida eterna que alimenta a los pobres de espíritu y a los hambrientos de justicia. 45. Dejo en vuestro corazón el pan de amor y de verdad que compartiréis con la humanidad, porque ella aparentemente es fuerte, pero detrás de sus galas, de su esplendor y de su poder, lleva un espíritu débil, enfermo y fatigado. 46. Heme aquí con vosotros, he cumplido mi promesa. Vengo como Dios, como Padre, como Maestro y como Amigo. 47. Al anuncio de mi llegada, muchos han recurrido a los libros y a la historia para confirmar mi nueva venida, mas todo les ha dicho que mi presencia es verdadera. ¿Os parece extraño que ahora haya llegado en Espíritu? Comprended que ya no es tiempo de que el Verbo se haga hombre para habitar con vosotros; esa lección de amor pertenece al pasado. Hoy vivís en la era del Espíritu Santo. 48. Este es el tiempo de la elevación, en el que si queréis mirarme o sentirme, tenéis que preparar vuestro espíritu, porque no vais a preguntarle a nadie si es verdad que estoy entre vosotros. ¿Acaso estáis privados de espíritu o sensibilidad? ¿Por ventura, carecéis de corazón y sentidos? Entonces, ¿A quién le vais a preguntar si es cierta mi manifestación entre vosotros? No intentaréis preguntárselo a los sabios, porque ellos nada saben de Mí. Recordad que en el Segundo Tiempo mientras los hombres del poder estaban sorprendidos de mi presencia, y mientras los teólogos se confundían y los sacerdotes me condenaban, los humildes y sencillos escuchaban el eco de mi palabra en lo más puro de su corazón. A quienes me están escuchando y no alcanzan a concebir mi presencia bajo esta manifestación, Yo les digo, que si a pesar de su duda y reaciedad quieren saber si soy Yo el que habla, que pongan a prueba mi enseñanza, practicándola, que analicen mi palabra, que limpien su corazón y su mente, que vayan a buscar a su enemigo para perdonarle, que laven la llaga del leproso, que consuelen al triste, y entonces sabrán por sí mismos si he sido Yo, Cristo, el que ha hablado por estos labios humanos. 49. Será vuestra conciencia la que os diga si esta palabra es de Dios o del hombre. 50. Hablando a través del entendimiento humano no estoy oculto, por el contrario, me manifiesto en él. 51. En aquel tiempo os dije: “El árbol por su fruto será reconocido”. Ved los frutos que mi doctrina está dando; los enfermos desahuciados por la ciencia, sanan; los perversos se arrepienten; los viciosos se regeneran; los escépticos se hacen fervientes; los materialistas se espiritualizan. Quien no ve estos prodigios, es que se obstina en ser ciego. 52. Muchos árboles cultiva la humanidad; el hambre y la miseria de los hombres los hace buscar en ellos, sombra y frutos que les ofrezcan salvación, justicia o paz. Esos árboles son doctrinas de hombres, inspiradas muchas veces en odios, en egoísmos, en ambiciones y en delirios de grandeza. Sus frutos son de muerte, sangre, destrucción y ultrajes a lo más sagrado en la vida del hombre, que es la libertad de creer, pensar, hablar, en una palabra que es privado de la libertad de espíritu. 53. Son las tinieblas que se levantan para luchar contra la luz. 54. Yo os puse alerta anunciándoos que llegaría un tiempo en que las guerras de ideas, doctrinas y guerras homicidas, se desatarían, cundiendo de nación en nación, dejando estela de hambre y dolor entre la humanidad. Y que ése sería el tiempo de mi venida sobre la nube, o sea espiritualmente. 55. Un instante antes de expirar en la cruz, dije en labios de Jesús: “Todo está consumado”. Esa fue mi última palabra en cuando hombre, porque espiritualmente mi voz no ha cesado jamás, ya que mi Verbo inició un concierto de amor con todos los seres, desde el instante de su creación. 56. Ahora os estoy hablando por medio de un portavoz humano; después de 1950 conversaré de Espíritu a espíritu con vosotros y os daré a conocer grandes maravillas y revelaciones, pero siempre os hablaré, porque soy el Verbo Eterno. 57. Vosotros quedaréis para enseñar a vuestros hermanos lo que aprendieseis de Mí, y no habrá pregunta, por profunda que sea, que no contestéis con acierto, siempre que seáis humildes, para que no os despojéis de mi gracia. 58. Vosotros amad, hablad cuando debáis hacerlo, callad cuando sea conveniente, a nadie digáis que sois escogidos míos, huid de la adulación y no publiquéis la caridad que hagáis, trabajad en silencio, testificando con vuestras obras de amor la verdad de mi doctrina. 59. Amar es vuestro destino. Amad, porque así lavaréis vuestras manchas, tanto de vuestra vida presente como de vidas anteriores. 60. No digáis que soy el Dios de la pobreza o de la tristeza, tomando en cuenta que a Jesús siempre le siguieron multitudes de enfermos y afligidos. Yo busco a los enfermos, a los tristes y a los pobres, pero es para llenarlos de alegría, de salud y esperanza, porque Yo soy el Dios de la alegría, de la vida, de la paz y la luz. 61. Si alguien os ha dicho que existen pecados que no tienen perdón de mi parte, no os ha dicho la verdad. Para las faltas grandes, son las grandes purificaciones, y para un intenso arrepentimiento, está mi infinito perdón. Una vez más os digo que todos llegaréis a Mí: 62. En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre, como lo fue en Egipto cuando mi pueblo marcó las puertas de sus casas con sangre de cordero primogénito, o como después en el Segundo Tiempo lo hizo Jesús, el Cordero de Dios, al sellar con su sangre un pacto espiritual entre el Maestro y sus discípulos. 63. Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la luz de la conciencia y por el ideal de espiritualidad, para que no sea la sangre del inocente la que selle este pacto de alianza; deberá ser la luz de mi Espíritu y vuestra luz, las que se fundan en una sola claridad, en un solo rayo de luz. 64. El camino que Moisés trazó a las multitudes a través del mar y del desierto, llevándolas hasta las puertas de la “tierra prometida”, es un símbolo de la enseñanza que precedió a las lecciones que os revelé a través de Jesús, lecciones que principiaron en el pesebre de Belén y terminaron en el Calvario. 65. En este tiempo seréis los que tengáis que levantaros a enseñar mis lecciones, para lo cual tendréis que penetrar en el corazón de vuestros hermanos con el mayor respeto, porque el corazón del hombre es mi templo. Si al penetrar ahí encontráis una lámpara apagada o una flor marchita, encended la lámpara y regad la flor, para que vuelvan a existir la luz y la fragancia del espíritu en aquel santuario. Más no vayáis a querer recoger el fruto al instante. ¿Acaso cuando sembráis la semilla en la tierra, ésta germina al instante o da frutos de inmediato? ¿Por qué entonces, del corazón humano, que es más duro que la tierra, queréis recoger la cosecha el mismo día que sembráis en él? 66. También debéis saber que así como existen diferencias en las tierras materiales, las hay en los hombres. Muchas veces sembraréis, y cuando hayáis perdido toda esperanza de que nazca vuestra siembra, os sorprenderéis viéndola nacer, crecer y fructificar. Otras veces creeréis haber sembrado en tierras fértiles y no veréis germinar la semilla. Si encontrareis tierras tan duras que se resisten a vuestros esfuerzos, dejádmelas, y Yo, el Labrador Divino, las haré fructificar. 67. Os hablo en sentido figurado para que retengáis mis enseñanzas; no quiero que después de 1950 os sintáis como huérfanos sin herencia. Cuando cese mi voz, muchos me seguirán buscando; mas mi voz, bajo esta forma, no volverá a ser escuchada. Habrá un instante de flaqueza para el pueblo, en el que los hombres y mujeres se confundirán; cuando su confusión llegue al máximo, haré sentir con todo esplendor mi presencia. Entonces todo aquel que esté preparado, abrirá sus ojos y contemplará la verdad en mi doctrina. Esos serán los que me verán y darán testimonio de mi presencia entre vosotros. 68. Os preparo para esos tiempos, porque cuando ya no escuchéis mi palabra, las tentaciones acudirán a vuestro corazón, queriendo aprovechar vuestra debilidad, para mostraros muchos caminos. Recurriréis entonces a vuestra memoria en busca de mi palabra, y buscaréis los libros que se están formando, para que allí encontréis el valor que le falte a vuestro espíritu. Entonces sabréis que os encontráis en el tiempo de depuración. 69. Sois débiles aún, pero volveréis a ser fuertes, porque en este tiempo habrá gobernantes que tiemblen ante la potestad de mi pueblo. ¿Cuándo ocurrirán estos hechos? Cuando este pueblo aumente su espiritualidad, y el desarrollo de sus dones alcance un alto grado. Entonces correrán rumores sobre vuestra potestad; esos rumores irán de nación en nación y será cuando aparezca ese nuevo faraón que tratará de esclavizaros, sin conseguirlo, porque ése será el tiempo de la libertad del espíritu en la tierra. Mi pueblo cruzará el desierto de las calumnias y de las injusticias; mas no se doblegará al dolor y seguirá paso a paso, llevando en el arca de su espíritu la enseñanza del único libro revelado a los hombres en tres tiempos, la luz de los tres testamentos que son la ley, el amor y la sabiduría de Dios. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 114 1. Cuando esta humanidad escéptica, incrédula y materialista se encuentra ante una manifestación divina o ante aquello que ellos llaman milagros, al instante busca razones o pruebas para demostrar que no existe ninguna obra sobrenatural, ni ha habido tal milagro. Cuando aparece un hombre manifestando un don espiritual que no es común, ante él se levanta la burla, la duda o la indiferencia acallando su voz; y cuando la naturaleza, cual instrumento de mi Divinidad, da sus voces de justicia y sus mensajes de alerta a los hombres, éstos todo lo atribuyen al acaso; pero nunca se había encontrado la humanidad tan insensible, sorda y ciega para todo lo divino, lo espiritual y lo eterno, como en estos tiempos. 2. Millones de hombres se dicen cristianos, más en su mayoría no conocen la doctrina de Cristo. Dicen amar todas las obras que en cuanto hombre hice, más en su forma de creer, de pensar y de concebir, demuestran que no conocen la esencia de mi doctrina. 3. Yo vine a enseñaros la vida del espíritu, vine a revelaros las potencias que están en él; para eso vine al mundo. 4. Yo curaba a los enfermos sin medicina alguna, hablaba con los espíritus, liberaba a los poseídos de influencias extrañas y sobrenaturales, conversaba con la naturaleza, me transfiguraba de hombre en Espíritu y de Espíritu en hombre, y cada una de esas obras tuvo siempre la finalidad de enseñaros el camino de la evolución del espíritu. 5. La verdadera esencia de mi enseñanza la han ocultado los hombres para mostraros un Cristo que ni siquiera es imagen del que vino a morir para haceros vivir. 6. Hoy estáis viviendo el resultado de vuestro alejamiento del Maestro que vino a doctrinaros. Os rodea un ambiente de dolor, os agobia vuestra pequeñez, os atormenta la ignorancia; mas ha llegado el tiempo en que las potencias y los dones aletargados en el hombre despierten, anunciando como heraldos que un nuevo tiempo ha llegado. 7. Las religiones, la ciencia y la justicia de los hombres, tratarán de impedir el avance de lo que para ellos será extraña y maléfica influencia; mas no habrá poder que pueda detener el despertar y el adelanto del espíritu. 8. El día de la liberación está cerca. 9. También en este tiempo he tenido mis profetas como los tuve en los primeros tiempos. Cada portavoz ha sido un profeta, porque a través de sus labios os he hablado de lo venidero. 10. Mi palabra en este Tercer Tiempo, recogida en escritos, contiene muchas profecías para la humanidad del mañana. Os he predicho lo que acontecerá cuando hayan pasado muchos años y os he hablado de pruebas que serán cumplidas en otras eras; para probaros la verdad de mis profecías, os he entregado algunas que ya habéis visto cumplirse; por eso entre este pueblo existen corazones con fe inquebrantable que han visto maravillados y llenos de gozo el cumplimiento de mi palabra. 11. No sólo el portavoz dentro de mi manifestación es profeta en este tiempo; este pueblo, al elevar su espíritu, al escucharme, ha sentido el despertar de sus dones dormidos y ha surgido como profeta. Unos ven, otros oyen, otros presienten. 12. El Maestro os dice: Preparaos, desarrollad vuestros dones, que ellos os guíen por el sendero de la luz, para que vuestras obras, palabras y pensamientos, lleven siempre la esencia que emana de la verdad. 13. La historia recogió los nombres de los profetas de la antigüedad, muchos de los cuales anunciaron el tiempo que estáis viviendo. Desde Joel hasta Juan, os anticiparon la historia de la humanidad. 14. Aquellos nombres volverán a recordarse, cuando los pueblos vayan despertando a la verdad que aquellos hombres, enviados por Mí, ya os habían revelado. 15. Hoy os digo, que las profecías de mis nuevas lecciones, se enlazarán a las profecías de los primeros tiempos, porque todas os hablan de una sola revelación. 16. Bienaventurados los hijos de este tiempo que, en su fe, en su celo y en su amor al Padre, se parezcan a aquellos primeros profetas, porque por su boca hablará mi Espíritu a los hombres de este tiempo y de los tiempos futuros. 17. No os aflijáis si os digo que vuestros nombres no pasarán a la historia; si ya sois humildes, sabréis hacer la caridad con vuestra diestra, procurando que lo ignore la siniestra. 18. Orad, pueblo, iluminaos con la luz de mi palabra, a fin de que la luz de vuestra conciencia os guié en cada uno de vuestros pasos. 19. Hoy os he llamado herederos de mi gloria, porque estáis destinados a poseer mi reino. 20. Cuando brotasteis de Mí, fuisteis dotados de todos los atributos necesarios para recorrer el largo camino de la vida y saber regresar al punto de partida; ninguno de estos dones ha sido adquirido en la jornada, todo lo poseía el espíritu desde su principio. La conciencia es innata al espíritu, es luz; a cada paso le va aconsejando que haga méritos para ayudarlo a retornar al Padre. 21. A veces el espíritu se desvía del sendero, luego vuelve a encontrarlo; por momentos camina con diligencia, luego se detiene. Es que no hay camino más largo, ni con más pruebas que el de la evolución del espíritu. 22. ¡Cuánto mal se han hecho los que creen que en el instante de morir pueden alcanzar la gloria espiritual! Esos espíritus no saben mirar en esta vida más allá de lo que en su imaginación se han forjado. 23. Cuando Dimas, que reconocía el poder de Jesús, desde su cruz confesó su fe en la Divinidad de Cristo y humildemente le pidió que se acordase de un pecador, El, contemplando cómo ese ser alcanzaba en aquel instante la purificación por el arrepentimiento, por la fe y por el dolor, le prometió llevarle ese mismo día al paraíso. 24. El Maestro quiso daros a entender que el espíritu cuando se purifica, vuelva a regiones de paz y luz, desde donde puede cumplir aquel mandato de amar a sus hermanos, inspirado en el amor del Padre, que es la única escala que existe para llegar al reino perfecto. 25. Todos tenéis el derecho de poseer mi reino, todos estáis destinados a llegar a Mí, así se trate de los más pecadores e imperfectos, cuando hayáis conquistado como lo hizo Dimas, con vuestro amor y fe, con vuestra humildad y esperanza, aquel mundo de paz, desde donde comenzaréis a presentar delante de vuestro Dios aquellas obras que son el perfecto tributo del espíritu para el Padre que os creo con tanto amor y que os destinó para que habitaseis con El en lo perfecto. 26. A nadie he desheredado, en todos están los dones que algún día les harán arrepentirse de haber pecado, les pesará haberme ofendido y más tarde les inspirarán las más grandes obras. 27. Una vez más me estoy manifestando entre vosotros. Cada espíritu es un templo del Señor; cada mente es una morada del Altísimo; cada corazón es el santuario del Pastor Divino que conduce a sus ovejas hacia la vida eterna. El Señor toca con su justicia a los espíritus y con su luz purifica los pensamientos. 28. En verdad os digo que no soy un visitante, soy el morador eterno de vuestro espíritu, soy la luz y la vida presente en vosotros. ¿Quién podrá apagar mi luz en vuestro espíritu? Dejad entonces que esa estrella luminosa se manifieste en vuestro camino. 29. ¡Ah, si los hombres hiciesen mi voluntad imitando a Jesús que en la tierra sólo hizo la voluntad de su Padre Celestial, qué grandes y hermosas serían las manifestaciones de vuestro espíritu, en obras, en palabras o pensamientos! 30. Estoy preparando mi morada en el interior de los hombres, tanto en los que me aman, como en los que no me conocen, para que mi luz tenga por reino vuestro espíritu. He aquí mi luz hecha revelación y doctrina. Es el mensaje del Consolador prometido, Aquél que os anunció que había de venir. Lo esperado por mucho tiempo ha llegado ya, tan sólo espera que el corazón aletargado de los hombres despierte para brillar en ellos como la luz de una nueva aurora. Entonces veréis que, a pesar de los tiempos transcurridos, la verdad sigue siendo la misma, porque ésta es inmutable. La verdad es Dios, y una prueba de ello podéis encontrarla en la naturaleza, una de tantas expresiones de vuestro Creador. Pues así como me muestro a través de la naturaleza, así quiero manifestarme en vosotros. 31. ¡Humanidad, despertad! ¡Analizad la palabra de Aquél que había de venir y que ya está entre vosotros! El que sustenta a los espíritus, ha llegado. El que ilumina el sendero de vuestra evolución, se encuentra enviando su luz desde las alturas, utilizando el cerebro humano para traducir en palabras las inspiraciones divinas, palabras que lleguen al corazón atribulado, al espíritu turbado, al enfermo y al hambriento. Quien recibe esta luz sobre su espíritu, ve aumentada su potencia. Mi fuerza divina es la que mueve al universo y la que llega a vosotros como una caricia. Cada uno de estos mensajes es un pensamiento de vuestro Señor. 32. Humanidad, Yo os salvaré y haré que seáis el intérprete perfecto, el que mejor exprese mi voluntad. ¡Oh discípulos que me oís en estos instantes, si no podéis comprenderlo todo, al menos sentid este amor, este efluvio de vida que hasta vosotros llega! Mi luz os salvará en este tiempo. 33. ¿Qué grandeza podrá tener lo humano sin lo divino? Mi luz es lo que embellece todo lo que existe. Dejad que brille en vuestro ser y en vuestras obras y sentiréis el gozo de vivir imitándome. 34. Ved que Yo, siendo el Verbo, no sólo soy palabra sino también obra; prueba de ello os di encarnando en aquel tiempo para vivir con vosotros y daros ejemplo. Fui hombre en verdad, mas aquel cuerpo no tuvo en su formación el más leve pecado ni la más ligera mancha. Fue un verdadero templo, de cuyo interior brotó el Verbo de Dios. Aquél que levantó a los humildes y con una palabra sanó a los enfermos, Aquél que bendijo a los niños y se sentó a la mesa de los pobres, es el que ahora viene, es el mismo Verbo. Es la luz de la verdad que visteis aparecer por oriente y cuyo resplandor está iluminando al occidente. Hoy no aparezco encarnado en un hombre; vengo a manifestarme a través de hombres preparados por Mí y nacidos para cumplir con esta misión. De cierto os digo que a estos por quienes os he dado mi palabra, les preparé desde antes de que a la tierra vinieran, luego les conduje desde su nacimiento, y ahora que me sirvo de ellos aún les sigo preparando. 35. Quisiera hablaros de muchas enseñanzas espirituales, pero no podéis comprenderlas aún. Si Yo os revelase hasta qué moradas descendisteis en la tierra, no podríais concebir cómo habitasteis en tales lugares. Hoy podéis negar que conocéis el valle espiritual, porque a vuestro espíritu, estando encarnado, le es vedado su pasado, a fin de que no se envanezca, ni sucumba, ni se desespere ante su nueva existencia en la cual tendrá que empezar como una nueva vida. Aunque quisieseis, no podríais recordar, sólo os concedo que conservéis un pensamiento o intuición de lo que os revelo para que perseveréis en la lucha y tengáis conformidad en las pruebas. 36. Podéis dudar de todo lo que os digo, más en verdad aquel valle fue vuestra morada cuando erais espíritu. Fuisteis moradores de aquella mansión en la cual no conocisteis el dolor, en la que sentíais la gloria del Padre en vuestro ser, porque no había mancha en él; mas no teníais méritos, era menester que dejarais aquel cielo y descendierais al mundo para que vuestro espíritu, mediante su esfuerzo, conquistara aquel reino; mas poco a poco fuisteis descendiendo moralmente hasta sentiros muy lejos de lo divino y de lo espiritual, de vuestro origen. 37. Mi voz de Maestro siempre os ha estado hablando para enseñaros; la habéis reconocido por su esencia de amor, pero cuando habéis insistido en vuestros errores, entonces el dolor, maestro inexorable, ha venido a haceros comprender vuestra desobediencia. Hoy una espina y mañana otra, han llegado a formar en vuestras sienes una corona de dolorosa experiencia. ¿Por qué no aprendéis el amor de Mí, dejándoos conducir por mi enseñanza que a ninguno lastima y sí dulcifica vuestro corazón cuando os dice: “Amaos los unos a los otros”? Quien ama a sus hermanos, ama en ellos a su Padre. 38. Yo os amé antes de que existierais, os acaricié en Mí y al nacer os hice sentir mi ternura divina. Si vosotros amáis así a vuestro Padre, tenéis que amar a vuestros hermanos mayores y a vuestros hermanos menores, sabiendo que cada hombre que existe, es porque Dios así lo ha querido y que cada criatura es la forma de un pensamiento divino. Pensad además, que no sólo sois hermanos de los hombres, que hay muchas criaturas que, aun careciendo de espíritu, son vuestros hermanos, a los que podéis llamar menores, pero que no por eso dejan de tener por Padre al mismo que a vosotros creo. Conoced vuestro lugar en medio de la vida para que cumpláis debidamente vuestra misión. 39. Cuando la luz de mi doctrina sea recibida en verdad por vuestro espíritu, suspiraréis por el cielo mucho más de lo que ahora lo hacéis por los bienes de la Tierra. El que suspira por lograr las virtudes del cielo para alcanzar la elevación de su espíritu, siente una flama interior que lo ilumina, y oye dentro de sí un himno de amor a su Padre. Esa luz es la que os hace sentir la presencia de Aquél que mora en vosotros, que viene a trazaros el camino más breve para llegar a la “Tierra Prometida”, alejándoos de los caminos donde los hombres van dejando huellas de dolor a través de los tiempos. 40. Cuando en aquel tiempo me encontraba entre mis discípulos, estando ya próxima mi partida, les dije en cierta ocasión: “He aquí que pronto dejaréis de tenerme entre vosotros, porque me voy con mi Padre de donde vine”. Yo os digo ahora a vosotros: Haced lo que Yo, y el cielo será vuestro, aun por menos de lo que Yo realicé, si así lo queréis. 41. Penetrad en la luz de esta eterna aurora para que no volváis a contemplar la noche, porque en el espíritu de los iluminados, de los que han guardado mis enseñanzas, no debe aparecer la tiniebla. A semejanza de la noche es el espíritu del materializado; a semejanza de la aurora es el de aquél que busca la espiritualidad. Dejad que vuestro espíritu manifieste su luz que es como dejar brillar la mía. 42. Sed maestros de lo que Yo os he enseñado, pero antes, sed sordos a la voz de las tentaciones, al ruido mundanal de las frivolidades y de las vanidades. Oíd mi voz en el silencio, entonces recibiréis mi mensaje. 43. Ninguno se perderá, unos llegarán primero por el camino que os he señalado y otros llegarán más tarde por los caminos que ellos siguen. En todas las religiones podrá el hombre tomar aquella enseñanza que le es necesaria para hacerse bueno; mas cuando no lo logra, entonces culpa a la religión que profesa y sigue siendo el que siempre ha sido. Cada religión es un camino, unas más perfectas que otras, pero todas tienden al bien y procuran llegar al Padre; si algo de las religiones que conocéis no os satisface, no perdáis en Mí la fe; id por el camino de la caridad y os salvaréis, porque mi camino está iluminado por la virtud del amor. 44. Así vengo a preparar mi morada, mi templo. Cuando os hablo de mi morada, no os hablo de vuestro cuerpo, sino de vuestro espíritu, porque esa morada la estoy levantando sobre cimientos eternos, no sobre lo que es pasajero. 45. Muchos han llegado ante esta manifestación hambrientos de mi palabra de vida, mientras otros no sienten aún estas lecciones; a éstos les toco para que tengan hambre y sed de amor y busquen mi luz. 46. Humanidad: veo que teméis a la tempestad que os azota; no la temáis que Yo la aplacaré, siempre que creáis en Mí y escuchéis mi voz. Si no sabéis aún cómo se escucha en el silencio, venid a aprender de Mí, que os estoy enseñando a través de estos entendimientos preparados, o esperad que este mensaje llegue de Espíritu a espíritu hasta vosotros. Este mensaje tiene luz para todas las religiones, para todas las sectas y creencias y para las distintas formas de conducirse de los hombres. Mas, ¿Qué habéis hecho con mi palabra, discípulos? ¿Es así como dejáis que florezca el árbol? Dejad que dé flores, porque ellas serán el anuncio de que luego habrá frutos. ¿Por qué escondéis estos mensajes y no dais al mundo la sorpresa de esta nueva era con la buena nueva? ¿Por qué no os atrevéis a decir al mundo que la voz de Cristo está vibrando entre vosotros? Hablad y dad testimonio de mi enseñanza con vuestras obras de amor, porque si algunos cerrasen sus oídos para no escucharos, otros los abrirán, y vuestra voz será en ellos tan dulce y armoniosa como el canto del ruiseñor. 47. Mi palabra de este tiempo no borrará las que os dije en el Segundo. Pasarán los tiempos, los siglos y las eras, más las palabras de Jesús no pasarán. Hoy vengo a explicaros y a revelaros el contenido de lo que os dije entonces y que no comprendisteis. 48. Soy el Sembrador de ayer; hoy cultivo y mañana recogeré el fruto, mas mi verdad es la misma en todos los tiempos. No sólo del pan de la tierra vivís, sino también de mis enseñanzas. Vuestro cuerpo irá a las entrañas de la tierra, y es a vuestro espíritu al que vengo a decirle: Levántate y anda, volved a vuestro Padre. 49. Ya mi Verbo en otro tiempo se hizo hombre para enseñaros con el ejemplo a amaros, porque si sólo con la palabra os hubiese enseñado, el mundo habría dicho. Habló y no hizo. Entre vosotros estuve para enseñaros, porque para eso vine. ¿Qué podría aprender de los hombres que Yo ignorara? Nada; aquella vida la dediqué a la humanidad. En los templos fui luz entre los doctores de la ley; cuando faltaban tres años para que dejase la Tierra, salí a enseñar a los hombres en los campos, en la ribera del mar o de los ríos, en las plazas; para todos hablé, a ninguno le dejé de dar mi enseñanza. 50. Hoy me decís: Maestro, el mundo está igual a pesar de vuestro sacrificio, de vuestra palabra y de vuestra sangre derramada. Es verdad, la humanidad ha derramado su sangre hasta empapar la tierra; no ha sido por amor, sino por codicia, por maldad; ha derramado la sangre de su hermano a quien no ama. 51. Muchos hacen mi imagen y la cubren de sedas, oro y piedras preciosas, mientras dejan a los pobres morir de hambre y de frío; mas mi plan divino es más fuerte que la dureza de los hombres y se cumplirá. ¡Ay de los que mienten! Mejor será que confiesen sus culpas y no que se sientan mejores que los demás, porque su conciencia no les dará reposo ni en el sueño. Aquellos que tratan de cubrir sus manchas con el manto de la hipocresía, son “sepulcros blanqueados que guardan en su interior la podredumbre”. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! ¡Si queréis andar por los caminos del Señor, haced lo que mi doctrina enseña, imitadme, tomad vuestra cruz y venid conmigo! 52. Hijos míos, ¿Encontráis algo malo en mi mensaje? ¿Os hago daño con esta palabra que encierra sólo amor para todos? Escudriñadla y no encontraréis en ella nada impuro. 53. Escrito quedará este mensaje que os recordará el tiempo en que me manifesté, y muchos llegarán recordando cuán cerca me tuvieron. También en el Segundo Tiempo, mis apóstoles no me amaron tanto cuando estuve con ellos, como después de que partí. Mientras andaban Conmigo, no daban la vida por Mí; después dieron todo cuando tenían por amor a su Maestro. Cuando la voz de Jesús se dejó de oír, entonces sí sufrieron los discípulos, desearon tenerme nuevamente y nunca me amaron como entonces. Es que ya reinaba en sus corazones. Así quiero que suceda con vosotros. 54. Por la paz que sentís en vuestro espíritu podéis reconocer mi presencia. Nadie más que Yo puede daros la verdadera paz. Un espíritu en tiniebla no podría brindársela. Os digo esto, porque muchos corazones temen las acechanzas de un espíritu tentador, al que han dado vida y forma los hombres según su imaginación. 55. Cuán erróneamente se ha interpretado la existencia del príncipe de las tinieblas. Cuántos han llegado a creer más en su poder que en el mío, y qué lejos de la verdad han andado en esto los hombres. 56. El mal existe; de él se han derivado todos los vicios y pecados. Los pecadores, o sea los que practican el mal, siempre han existido, lo mismo en la tierra que en otras moradas o mundos; mas, ¿Por qué personificáis todo el mal existente en un solo ser, y por qué lo enfrentáis a la Divinidad? Yo os pregunto: ¿Qué es ante mi poder absoluto e infinito, un ser impuro y qué significa ante mi perfección vuestro pecado? 57. El pecado ha nacido en el mundo; los espíritus al brotar de Dios, unos permanecieron en el bien, mientras que otros al desviarse de ese camino, crearon uno distinto, el del mal. 58. Las palabras y las parábolas que en sentido figurado os entregaron como una revelación en los primeros tiempos, han sido erróneamente interpretadas por la humanidad. La intuición que los hombres tuvieron acerca de lo sobrenatural, quedó influenciada por su imaginación, y llegaron a formar alrededor de la fuerza del mal, ciencias, cultos, supersticiones y mitos que han llegado hasta vuestros días. 59. De Dios no pueden brotar demonios; a éstos los habéis forjado con vuestra mente. El concepto que tenéis de ese ser que a cada paso me ponéis por adversario, es falso. 60. Yo os he enseñado a velar y orar, para que os libréis de tentaciones e influencias maléficas, que lo mismo pueden provenir de seres humanos, que de seres espirituales. 61. Os he dicho que sobrepongáis el espíritu a la carne, porque ésta es criatura débil que a cada paso está en peligro de tropezar si no veláis por ella. El corazón, la mente y los sentidos, son puerta abierta para que las pasiones del mundo azoten al espíritu. 62. Si vosotros os habéis imaginado que los seres de tiniebla son como monstruos, Yo sólo los veo como criaturas imperfectas, a las cuales les tiendo mi mano para salvarles, porque también son mis hijos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 115 1. Os recibo, pueblo amado, y por vos a la humanidad que es mi hija. En este tiempo en el cual me estoy comunicando a través del entendimiento del hombre, vengo a daros fortaleza para que volváis al camino de perfección, enmendando vuestros pasos y sintiendo en vuestro propio corazón el eco de mi voz divina. Os espero en este tiempo propicio, para que elevéis vuestro espíritu que hoy se encuentra aletargado, para que sensibilicéis vuestro corazón, porque no quiero encontrarme en él como visitante pasajero, sino como eterno morador, ya que es en él donde quiero que edifiquéis mi templo. 2. Soy el mismo Verbo Divino que en el Segundo Tiempo se manifestó en un cuerpo que se llamó Jesús, conviviendo con vosotros y entregándoos la dulzura de su palabra y la verdad contenida en sus ejemplos perfectos. Ahora me valgo de los aparatos humanos que he preparado y que ya estaban destinados desde antes de nacer, para el cumplimiento de esta misión sublime. 3. Os he dicho que esta tierra no es vuestra verdadera patria, porque en verdad, hubo un tiempo en que tuvisteis por morada la gloria y estabais con el Padre Celestial. Cuando no habíais descendido aún a este planeta, estabais en la mansión espiritual en donde todo es luz y verdad, pero esta impresión no la grabasteis en vuestro espíritu y por eso la memoria os traiciona y no recordáis nada de aquella vida, de vuestra estancia en lo que llamáis cielo, que no es igual a lo que vosotros imagináis a través de vuestros sentidos en este mundo que llamáis tierra. 4. Antes de vuestra creación estabais en Mí; después, como criatura espiritual, en el lugar donde todo vibra en una perfecta armonía, en donde se encuentra la esencia de la vida y la fuente de la verdadera luz, que es de la que vengo a alimentaros. 5. El dolor no fue creado por el Padre. En los tiempos de que os hablo, no teníais por qué gemir, nada teníais que lamentar, sentíais la gloria en vosotros mismos, porque en vuestra vida perfecta, erais el símbolo de esa existencia; pero cuando dejasteis aquella morada, di al espíritu una vestidura y fuisteis descendiendo más y más. Después poco a poco vuestro espíritu fue evolucionando hasta llegar al plano donde ahora os encontráis, donde brilla la luz del Padre. 6. Soy el Maestro del amor, por eso cuando no andáis por mis caminos y no amáis a la humanidad con el amor que os he enseñado, llega hasta vosotros el dolor por vuestra desobediencia. Así, de caída en caída, vais adquiriendo experiencia. 7. El hombre, como criatura de Dios, es hermano de todas las criaturas, de éste y de los demás mundos, porque cada forma es un pensamiento del Padre en manifestación distinta. Si vosotros estáis dotados de razón, comprended que sois parte de esa creación y en este sentido hermanos de todos los seres, y debéis daros cuenta en forma consciente del lugar que ocupáis en ella, en el plano divino y en el concierto universal: ¿Por qué no actuáis de acuerdo con la misión que os he venido a revelar? Sed el apóstol de mi doctrina, con claro criterio de que debéis evolucionar de plano en plano; apiadaos de vosotros mismos, acercaos lo más pronto que podáis al camino de salvación, que no es otro que el del amor perfecto, contenido en esta sencilla máxima: “Amad a Dios sobre todo lo creado y a vuestro prójimo como a vos mismo”. 8. Enseñad a vuestra hermana humanidad no sólo con palabras, sino con vuestras obras de amor. En el Segundo Tiempo, siendo el Verbo del Padre, me hice hombre para enseñaros a obedecer las leyes divinas con mi propio ejemplo; porque si sólo con mi palabra os hubiera doctrinado, hubierais dicho: Habló y no hizo ninguna obra; por eso entre mis discípulos siempre estuve como Maestro. 9. Guardad mis lecciones y ejemplos divinos, ellos serán como un báculo mañana; pedidme en estos momentos en que me comunico por medio del pedestal, que si vuestras peticiones son nobles y justas, Yo las atenderé; mas si pedís sólo por pedir, tened cuidado que sólo os daré lo que debáis recibir. Rendidme el culto espiritual y no seáis como aquellos que levanten templos y altares recamados de oro y pedrería, que llevan a cabo grandes peregrinaciones y se disciplinan con duras y crueles flagelaciones, con oraciones y rezos, postrados de rodillas, y no han podido aún entregarme su corazón. Yo he venido a tocaros a través de la conciencia y por eso os digo: Quien hable diciendo lo que hace y lo proclame a los cuatro vientos, no tiene mérito alguno ante el Padre Celestial. 10. Si queréis andar por los caminos rectos del Señor, haced lo que os he enseñado en mi palabra, mis ejemplos y mi amor; sed humildes, bien por mal, sin que os importe la ingratitud humana; tomad con paciencia vuestra cruz y seguidme. 11. Yo, el Verbo, me hice hombre en el Segundo Tiempo, para mostraron mi divino amor; no desdeñé vivir entre vosotros en carne humana. Quise ser hijo de esta humanidad, para sentirme más suyo, para que me viera más cerca; aquella mujer que ofreció su seno, para que en él se hiciera hombre el Verbo, era por su pureza e inocencia, el templo digno de quien la había elegido como madre humana. María era la flor de un linaje preparado por el Señor, muchas generaciones antes que Ella naciera. 12. El amor materno, cuya esencia y ternura están en el Padre, encarnó en María, en aquella doncella que era flor de pureza e inocencia. 13. María, mujer, es la representación de la madre universal, es el amor maternal que existe en mi Divinidad, que se hizo mujer para que hubiese en la vida de los hombres una luz de esperanza. María, Espíritu, es la ternura divina, que vino a la tierra a llorar sobre los pecados de la humanidad. Sus lágrimas se mezclaron con la sangre del Hijo para enseñar a los hombres a cumplir con su misión. En la eternidad, sus brazos abiertos esperan amorosamente la llegada de sus hijos. 14. Desde el principio de la humanidad, os fue profetizada la venida del Mesías, también María os fue anunciada y prometida. 15. Los que nieguen la divina maternidad de María, desconocen una de las más hermosas revelaciones que la Divinidad ha hecho a los hombres. 16. Los que reconocen la Divinidad de Cristo y nieguen a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad. 17. ¡Cuántos hay que creyendo conocer las escrituras, nada conocen, porque nada han entendido; y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos! 18. El Espíritu maternal palpita dulcemente en todos los seres; podéis contemplar su imagen a cada paso. Su divina ternura, ha caído como semilla bendita en el corazón de todas las criaturas y cada reino de la naturaleza es un testimonio vivo de Ella, y cada corazón de madre es un altar elevado ante aquel gran amor; María fue una flor divina y el fruto fue Jesús. 19. Yo me hice hombre en aquella criatura, obra maestra de la caridad de Dios, para revelar a los hombres los grandes misterios de mi reino, hablándoles con obras y palabras de amor. 20. Todo en Cristo habló, porque es el Verbo Eterno, el mismo que estáis escuchando. 21. Discípulos amados: Estudiad con amor y buena voluntad mis enseñanzas y llegaréis a entender cuanto os he revelado a través de los tiempos. 22. En verdad os digo, que vosotros y todos los que penetren al fondo de esta palabra, serán los verdaderos intérpretes de las escrituras. 23. La historia de mi pueblo está llena de prodigios y milagros, que encendieron la fe de aquellas multitudes en la existencia y poder de Dios, el Dios viviente, invisible y verdadero. 24. El testimonio de lo que aquel pueblo vió y vivió, pasó a la historia y se escribió en textos que han conocido todas las generaciones hasta vuestros días; pero aquellos testimonios han encontrado ahora a los hombres sin fe ni preparación espiritual, a los que para creer, necesitan pensar, analizar y escudriñar, sometiendo todo a su ciencia, a su razón y a su lógica; estos hombres han dudado, otros se han confundido, algunos han negado, y ha habido quien se ha burlado. 25. Es natural que, quienes tratan de encontrar la divina verdad buscándola con sus ojos o con su pobre mente, no den tres pasos sin que hayan tropezado o encontrado el abismo. El camino de la verdad sólo el espíritu puede encontrarlo. 26. Es menester que Yo os diga que el testimonio de los hombres que me siguieron fue verdadero, lo que legaron a la posteridad fue cierto; ellos explicaron las lecciones recibidas a través de su fe sencilla e inocente, tal como la vieron y como estudiaron todo lo sucedido. 27. Cada uno de aquellos hechos, de aquellas obras y pruebas de que os hablan los antiguos, encierra una verdad, una luz, una revelación. Aquellos creyeron sin escudriñar porque palparon los hechos. A vosotros toca creer analizando, para extraer el contenido espiritual de lo que os ha sido revelado. 28. ¡Todo tiene una explicación tan sencilla y tan clara! Pero vuelvo a deciros que es menester que para encontrarla, el espíritu se adelante a meditar. 29. Grande será el asombro de esta humanidad materializada cuando hasta su misma ciencia y sus observaciones le demuestren la verdad de muchos de aquellos hechos que no querían aceptar; entonces sorprendida dirá: Fue verdad; mas todo aquello que hoy llamáis milagro, no es más que la materialización de un mensaje divino, mensaje cuya voz os habla incesantemente de algo que está más allá de vuestro planeta y de vuestra razón, de algo que viene directamente de mi Espíritu al vuestro. 30. Hoy mi caridad es en vosotros. Vengo a escuchar vuestras peticiones, hasta la más débil de vuestras quejas; quiero que aprendáis a conversar con vuestro Padre. Mas no penséis que sólo a vosotros he venido; no, Yo he descendido sobre todos mis hijos, porque el clamor de esta humanidad llegó hasta la altura de los cielos, como un grito angustioso, como una imploración de luz. 31. Al recibir vosotros mi palabra bajo esta forma, me preguntáis interiormente, si vengo como Padre o como Juez, y entonces os digo que desde antes que escuchaseis mi primera palabra de este día, ya la conciencia os ha estado señalando cada una de vuestras faltas y también cada una de vuestras buenas obras. 32. Más si en mi palabra os juzgase, ¿Por qué teméis? ¿Por ventura mi juicio no proviene del amor que os tengo? 33. Yo vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, para que las tempestades y los huracanes de estos tiempos no aparten de vosotros la luz. 34. Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir. 35. La vida en la tierra siempre ha sido de prueba y de expiación para el hombre; mas nunca había estado este camino de evolución tan lleno de amargura. 36. En estos tiempos, no esperan los hombres la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas ya conocen desde su niñez los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Puedo deciros aún más; en estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre. 37. ¡Grande es la expiación de los seres que en estos tiempos vienen a la tierra! Más debéis pensar que todo el dolor que existe en el mundo, es obra de los hombres. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, al dejar que los mismos que sembraron de espinos el camino de la vida, vengan ahora a recogerlos? 38. Sé que no todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís. Es verdad, mas Yo os digo, que los que no son causantes de la guerra, son responsables de la paz. 39. A vos, pueblo, os digo: Tened caridad de vosotros y vuestros semejantes; más, para que esa caridad sea efectiva, reconoced vuestros dones estudiando mi palabra. El que ama a su hermano, me ama a Mí, porque su hermano es mi hijo muy amado. 40. Sois un pueblo al que estoy preparando para la oración, para enseñar la verdad, para la curación; la vida con sus miserias, sus luchas y amarguras se ha semejado al desierto; mas os digo que no vayáis a estacionaros ni a quedaros en el desierto, porque entonces no conoceréis la verdadera paz. 41. Tened presente el ejemplo de Israel del que habla la historia, cuando tuvo que errar por el desierto por mucho tiempo; luchó para alejarse del cautiverio y de la idolatría de Egipto, pero también para alcanzar una tierra de paz y libertad. 42. Hoy, toda esta humanidad se asemeja a aquel pueblo cautivo del Faraón; se imponen creencias, doctrinas y leyes a los hombres; la mayor parte de las naciones son esclavas de otras más fuertes; la lucha ruda y el trabajo forzado bajo los latigazos del hambre y de la humillación, son el pan amargo que ahora come una gran porción de la humanidad. 43. Todo esto va haciendo que en el corazón de los hombres vaya tomando cuerpo un anhelo de liberación, de paz, de una vida mejor. 44. El estruendo de la guerra, la sangre humana que corre, el egoísmo, la ambición y el odio que fructifican en mil formas, están despertando a los hombres de su profundo letargo; y cuando ese anhelo de todos mis hijos los una en un solo ideal, como unió al pueblo de Israel en Egipto bajo la inspiración de Moisés, ¿Qué hombre, qué amenaza, qué fuerza podrá detener a estos corazones? Ninguna en verdad, porque en ese anhelo estará mi luz, en esa lucha estará mi fuerza, en ese ideal estarán mis divinas promesas. 45. ¿Necesita el mundo para libertarse de sus cadenas, a un nuevo Moisés? Yo os digo que la enseñanza que os he traído en este tiempo, es la luz que inspiró a Moisés, es palabra de justicia y profecía, es fuerza que levanta al débil, al tímido, al cobarde, y le convierte en valeroso, decidido, ferviente, es ley que guía y conduce por la senda de la verdad, es maná que sustenta en los largos días de la jornada, y finalmente, es liberación, es paz, es bienandanza para los hombres de buena voluntad. 46. Os sentís alentados por mi palabra, pueblo, y como si un bálsamo maravilloso cayera sobre vuestras heridas, os sentís fortalecidos, renovados, llenos de esperanza en el mañana; entonces os pregunto: ¿No creéis que si vosotros lleváis este mismo mensaje a los pueblos oprimidos de la tierra, obraría en ellos el mismo prodigio? 47. Por eso os digo a cada paso, que os preparéis, para que no retardéis el momento en que podáis levantaron como emisarios de esta inspiración. Si os digo que os preparéis, es porque esta buena nueva deberá ser extendida de tal manera, que no sea ella el motivo para que cause un dolor, se provoque una contienda fratricida o se derrame una sola gota de sangre. 48. Mi mensaje es persuasivo, dulce, lleno de verdad; lo mismo toca al corazón, que llega a la mente y convence al espíritu. 49. Escuchadme, estudiad, practicad y estaréis en condiciones de abrir para los hombres brechas hacia la fe, hacia la luz, la libertad y la paz. 50. Para eso vengo a enseñaros el culto perfecto a mi Divinidad. Quiero que comprendáis que sólo ante Mí debéis orar, porque Yo soy el dador, sin cuya voluntad o permiso nada se hace. 51. María, vuestra Madre Celestial, es poseedora de dones y gracias; así, cuando vuestra elevación sea escasa, o vuestra falta de elevación os haga indignos de hablarme, orad ante Ella, buscad su ayuda y su intercesión, y en verdad os digo que por ese camino, presto llegarán a Mí vuestras peticiones. 52. Os doy estas lecciones, porque habéis convertido al espíritu de muchos justos en divinidades, a los cuales les pedís y adoráis como si fuesen dioses. ¡Cuánta ignorancia, oh humanidad! ¿Cómo pueden los hombres juzgar la santidad y perfección de un espíritu, tan sólo por sus obras humanas? 53. Soy el primero en deciros que imitéis los buenos ejemplos que vuestros hermanos hayan escrito con sus obras, con su vida, con su virtud, y os digo también que al recordarles, esperéis su ayuda espiritual y su influencia; más, ¿Por qué les levantáis altares que sólo sirven para ofender la humildad de aquellos espíritus? ¿Por qué se crean cultos en torno a su memoria como si fuesen la Divinidad, poniéndolos en el lugar del Padre, al cual olvidan por adorar a sus hermanos? ¡Cuán dolorosa ha sido para ellos la gloria que aquí les habéis dado! 54. ¿Qué saben los humanos de mi juicio sobre aquellos a quienes llaman santos? ¿Qué saben de la vida espiritual de aquellos seres o del sitio que cada uno se ha labrado ante el Señor? 55. Nadie piense que con estas revelaciones vengo a borrar de vuestro corazón los méritos que mis siervos hayan hecho entre la humanidad; por el contrario, quiero que sepáis que la gracia que en Mí han hallado es grande y que es mucho lo que por sus oraciones os concedo; pero es menester que destruyáis vuestra ignorancia, de la cual proviene el fanatismo religioso, la idolatría y la superstición. 56. Si sentís que el espíritu de aquellos seres flota sobre el ambiente de vuestra vida, confiad en ellos que son parte del mundo espiritual, para que ellos y vosotros unidos en la senda del Señor, consuméis la obra de fraternidad espiritual, esa obra que estoy esperando como resultado de todas mis enseñanzas. 57. En esta forma vengo a doctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión. 58. Ciertamente, esta existencia es una nueva etapa para vuestro espíritu, el cual había dejado incompleta una obra que se le había encomendado, y al que ahora se le ha dado la oportunidad de llevarla un poco más adelante en el camino de la perfección. 59. También Yo, el Divino Maestro, tuve que volver entre los hombres, porque mi obra en aquel tiempo quedó incompleta. Habrá quienes nieguen esta aseveración diciendo que la obra de Jesús concluyó al expirar en la cruz, más esto se debe a que han olvidado que Yo os anuncié y prometí mi retorno. Más vosotros, a quienes ahora revelo estas enseñanzas, comprended que a Mí no me es indispensable la reencarnación, porque en mi Espíritu está el poder manifestarme de mil maneras a la humanidad. Tampoco he vuelto en busca de perfeccionamiento para mi Espíritu. Si ahora vengo a vosotros, es tan sólo para seguiros enseñando la senda que os conduce a la luz. Recordad que en el Primer Tiempo os dijeron los profetas: “Él es la puerta”; además, ¿No os dije cuando me humanicé entre vosotros: “Yo soy el camino2? ¿No estoy ahora diciéndoos: Yo soy la cumbre del monte que estáis escalando? 60. De cierto os digo que Yo he estado siempre en la perfección. Hoy me complazco en saberos seguros transitando por mi senda; mañana será el gozo universal, cuando todos viváis dentro del hogar espiritual, que hace tiempo está esperando la llegada de los hijos del Señor. 61. Así hablo a vuestro espíritu, porque sé que ya puede comprender estas lecciones y que a él puedo decirle que no es hijo de esta tierra, que aquí en este mundo sólo debe considerarse como un huésped, porque su verdadera patria es espiritual. 62. Tomad esta palabra en su verdadero sentido, porque de lo contrario llegaréis a pensar que mi doctrina viene en contra de todo progreso humano; y no sería justo que atribuyeseis tales errores a un Padre que sólo busca el perfeccionamiento de sus hijos en las diferentes sendas de la vida. 63. Lo que persigue mi justicia implacablemente, es el mal, que toma diversas formas en el corazón del hombre, manifestándose a veces en sentimientos egoístas, en bajas pasiones, en codicia desmedida y aun en odios. 64. Discípulos, debéis estudiar lo que ahora os digo en sentido figurado: La vida es un árbol, sus ramas son en número incontable y de esas ramas, no hay dos que sean iguales, más cada una de ellas cumple con su misión. Si un fruto se malogra, es desprendido del árbol, y si una rama se desvía, es podada, porque del árbol de la vida sólo frutos de vida tienen que brotar. 65. De cierto os digo, que toda ciencia que haya causado mal y toda religión que no haya hecho verdadera luz, podéis considerarlas como ramas y frutos por los cuales no corre la savia del árbol de la vida, porque fueron desprendidos de él. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 116 1. Sois el pueblo en el cual he puesto una vez más mis complacencias, porque siempre que el dolor ha sido muy acerbo en vosotros, habéis sabido levantar vuestros ojos hacia Mí, para llamarme. 2. Este es el tiempo de pruebas, pero mi palabra como bálsamo divino ha venido a traeros consuelo y esperanza en vuestra tribulación. Más Yo os pregunto: ¿Por qué os encontráis llorando, hambrientos, enfermos y desnudos? ¿Por qué dormíais? ¿Por qué habíais borrado de vuestro corazón mis palabras de vida, que son el sustento para el espíritu? 3. No estabais preparados cuando os sorprendió mi presencia, pero al menos supisteis sentirme cuando os disteis cuenta de que mi voz os estaba llamando para haceros una nueva revelación. 4. Para venir en mi busca, mucho os valió el ser pobres de bienes materiales, pero no es que voluntariamente hubierais renunciado a ellos para buscar la espiritualidad, sino que mi caridad os apartó de las riquezas frívolas y superfluas, para que estuvierais libres cuando Yo llamara a las puertas de vuestro corazón. 5. Cuando llegasteis por vez primera a escuchar esta palabra, poco o nada os interesaba la finalidad espiritual de mi manifestación; lo que vuestro corazón deseaba y me pedía, sólo eran bienes terrenales, de los cuales os sentíais muy menesterosos; mas luego os fuisteis dando cuenta de que los dones que venía derramando vuestro Maestro eran espirituales y llegasteis a comprender que los bienes de la tierra jamás llegarían a tener el valor de aquellos. 6. Cuando esa luz brilló en vuestro entendimiento, comprendisteis la miseria de las grandes naciones, el dolor de los que, siendo ricos y señores en el mundo, sólo aparentemente lo tienen todo; descubristeis que era falso el esplendor, la materia, la grandeza y el placer. 7. Habéis visto la impotencia de las religiones para unir y regenerar a la humanidad, y a cada paso habéis sido testigos de su desunión. 8. Al contemplar tanto desequilibrio y confusión entre los hombres, de vuestro corazón se ha escapado una acción de gracias hacia el Padre, porque escuchándole en este tiempo habéis encontrado en su palabra un puerto seguro para vuestro espíritu. 9. Mas así como os habéis dado cuenta de todas estas verdades, es preciso que también os vayáis enterando de las responsabilidades que tenéis ante vuestros hermanos, porque debéis de comprender que, ¿Acaso esta paz que disfrutáis y esta luz que ilumina vuestra existencia, la he puesto tan sólo para ayudar a este pueblo? No, multitudes, mis complacencias se han derramado sobre vosotros tan sólo como una primicia o un anticipo de lo que más tarde daré a la humanidad. Ved por qué os digo que veléis en espera de los caminantes que vendrán en busca de sombra y de refugio. ¿No estaría de plácemes vuestro corazón si los hombres que llegaran de otros pueblos, encontrasen en vuestro seno un ejemplo de caridad, de espiritualidad y de paz? 10. Esa será vuestra misión, después de que Yo haya concluido de daros mi lección; y así como Elías en espíritu fue mi precursor, este pueblo será mi sucesor, el que dé con su vida, sus palabras y sus obras, el mejor de los testimonios de que Yo estuve entre vosotros. 11. Grande será vuestra satisfacción cuando sepáis recibir con amor a vuestros hermanos y darles algo de lo mucho que Yo os he entregado; mas pensad que sería mayor vuestra pena, si cuando la humanidad estuviese llamando a las puertas de vuestra ciudad, sus moradores estuviesen dormidos o entregados al cumplimiento de prácticas superfluas. 12. No estéis absolutamente confiados en vuestras acciones, porque las tentaciones os acechan y no es difícil que, quien había ya adelantado en el sendero de la espiritualidad, quisiera volver a los caminos de placer, al materialismo egoísta, a la vida vacía por la falta de un ideal verdadero y elevado. 13. Os digo esto, para que viváis alerta, mas no penséis que mi ley tortura o esclaviza; cierto es que el paso de la tiniebla a la luz, del mal al bien, de lo bajo a lo elevado, resulta muchas veces doloroso para el hombre; mas cuando ya logra caminar firmemente por mi senda, todo lo que encuentra en su jornada es paz, porque para el espíritu, no significa ningún sacrificio la práctica de la virtud. 14. ¿Quién de vosotros podrá decirme que no le he invitado a caminar por el sendero de la virtud? Mirad que Yo no vengo a hacer alarde de los beneficios que os he venido concediendo, pero sí os pido que me digáis si no he derramado prodigios en vosotros y en vuestras familias, si no he sanado a los enfermos sólo con vuestra oración o vuestras lágrimas, si no os he librado de la muerte cuando ya os encontrabais al borde del abismo. ¿Cómo había de dejar de hacer esto con vosotros, si sé que vais a necesitar de mucha fe y fortaleza para transitar por mi camino? 15. Os he traído mi luz para que gocéis en su contemplación; no lo he hecho para herir vuestros ojos, ni para cegar a vuestro espíritu. 16. Tomad con serenidad y calma el camino para que no os parezca ni más corto de lo que en realidad es, ni tampoco demasiado largo. Vosotros debéis pensar tan sólo en que para alcanzar la paz en la eternidad de la que formáis parte por el espíritu, las pruebas en la vida son el camino; id por él en paz, con verdadero ideal de perfeccionamiento y nunca llegaréis a sentirlo pesado ni escabroso; será para vosotros como uno de esos viajes en los que se contempla un bello camino, un paisaje grato y el que quisierais que nunca terminara. 17. Si os lo hubiese dado todo en esta vida, ya no estaríais deseando ascender un peldaño más, pero lo que no habéis alcanzado en una existencia, lo buscáis en la otra, y lo que no alcanzáis en aquella, os lo está prometiendo otra más elevada, y así sucesivamente hasta el infinito, en el camino sin fin de los espíritus. 18. Cuando escuchéis mi palabra, os parece imposible que vuestro espíritu vaya a ser capaz de alcanzar tanta perfección, y Yo os digo, que hoy ponéis en duda el alto destino del espíritu, porque sólo miráis lo que alcanzáis a ver con vuestros ojos materiales, pequeñez, ignorancia, maldad, pero eso se debe a que el espíritu en unos está enfermo, en otros se encuentra paralítico, hay quienes son ciegos y quienes van muertos espiritualmente. Y ante tanta miseria espiritual tenéis que dudar del destino que la eternidad os tiene reservado. Y así vivís en este tiempo de amor al mundo y de materialismo; mas ya la luz de mi verdad ha llegado hasta vosotros disipando las tinieblas de la noche de un tiempo que ya pasó y anunciando con su aurora la llegada de una era en la que el espíritu recibirá la iluminación de mi enseñanza. 19. Esta luz os librará de la ignorancia, de la mentira; bajo su claridad, cuánta falsedad, cuánto adulterio e impostura quedarán al descubierto. ¡Ay de los que han adulterado la ley! ¡Ay de los que han ocultado o falseado la verdad! No se imaginan cómo será su juicio. 20. Mi palabra exhorta al mundo a la meditación, para que de ella pueda nacer el arrepentimiento y de éste la regeneración; pero así como la palabra a través de estos portavoces os despierta y estremece, también en otras tierras, en otras comarcas, por otros caminos, se han levantado enviados míos a amonestar al pueblo, a recordarles la pureza de mi ley y la verdad de mi doctrina. Ellos se han preparado bajo la luz de mi inspiración y aunque van soportando burlas y desprecios, siguen paso a paso en el cumplimiento de su misión. Yo os digo que a ellos les reservo su galardón, y llegará el instante en que también conozcan lo que ahora vosotros estáis recibiendo. 21. No todos los que andan por calles y caminos, hablando de los acontecimientos de los tiempos pasados, interpretando profecías o explicando revelaciones, son mis enviados, porque muchos por vanidad, por despecho o por intereses humanos, han tomado aquellas enseñanzas para ofender y juzgar, para humillar o herir y aun para matar. 22. Necesario es que esta luz que tan dulcemente ha llegado hasta vuestro corazón, se extienda de un punto al otro del orbe para que los hombres se acuerden de que Cristo no hiere, ni humilla y menos entrega muerte; porque Él es la vida, el pan, la salud, el consuelo, y de todo esto hoy se encuentra menesterosa la humanidad. 23. Pueblo, he conversado con vosotros, pensad en mis palabras, juzgaos a través de ellas, mirad con esta luz que os doy, la vida y cuando os rodea; para que cuando volváis a escucharme una vez más, os encuentre más conscientes y mejor preparados para el desempeño de vuestra misión. 24. Os he hablado por medio de símbolos a través de los tiempos, mas ahora estáis a la entrada de uno nuevo en que os hablaré en forma clara, porque ya podéis entenderme. 25. Todo en la creación os habla de Dios y de la vida eterna, todo cuanto os rodea y acontece en la vida, es como una imagen de lo espiritual; mas no os habéis conformado con las obras que he creado y a través de las cuales os hablo, os revelo y os enseño. Cada pueblo, cada religión o secta, crea imágenes, símbolos, formas y figuras, para la representación de lo divino. Lo habéis creído necesario y Yo os lo he permitido, oh humanidad; más ahora que vuestro espíritu está más iluminado, más desarrollado que en los tiempos anteriores, puede mirar la vida y entenderla con claridad. Yo les enviaré a todos este mensaje, para que despierten a la luz y puedan contemplar de frente la verdad. 26. Los dones del espíritu, marchitos por el abandono en que el hombre los ha tenido, sentirán descender el rocío de mi caridad, y cuando nuevamente la humanidad eleve con pureza sus pensamientos hacia Mí, podrá contemplar lo que antes no había visto; escuchará la voz del Padre hablándole en muchas formas y sentirá su presencia a cada paso. 27. Entonces, dejarán de crear símbolos y formas, porque al mirar la faz radiante de su Padre en toda la creación, dejarán de sentir la necesidad de esos objetos, a los cuales dotan de virtudes para creer en ellos como si fueran la imagen del Padre. 28. A vosotros, discípulos, que habéis escuchado esta palabra en mis lecciones, os pregunto: ¿Por qué mirándome, oyéndome y sintiéndome, habéis creído tener la necesidad de crear símbolos para vuestro culto? 29. Si a estas preguntas contestáis que sólo estáis respetando lo que los primeros os legaron, Yo os digo que ellos, sorprendidos por la luz de mi revelación, con símbolos concibieron lo que es la espiritualidad. 30. Este pueblo, tiene una gran misión espiritual que cumplir en medio de esta humanidad amenazada por el materialismo más absoluto, el cual crece y avanza como un nuevo paganismo, como un nuevo y más grande culto a la materia, al mundo y a sus pasiones. 31. Y ante esa prueba, ¿Aún queréis seguir conservando reminiscencias de cultos idólatras? ¿Es ése el ejemplo de espiritualidad que vais a dar, y ésas son las armas que estáis preparando para luchar? 32. Dejad que mi palabra germine en vuestro corazón, para que pronto podáis levantaros a testificar con vuestras obras mi doctrina. 33. Cuando deje de comunicarme con vosotros, porque esta etapa haya llegado a su fin, no vayáis a desviaros del camino, no dejéis de buscarme en vuestras tribulaciones, seguid confiando en mi enseñanza. 34. Yo soy la puerta estrecha por donde debéis pasar y María la escala por la que ascenderéis, amando y obedeciendo a vuestra Madre. Creyendo y respetándome, no encontraréis tropiezos y acortaréis el camino. 35. Estáis en el tiempo de la lucha del bien contra el mal; vosotros habéis sido llamados a colaborar Conmigo en esa batalla que ya ha dado principio. Yo he venido a enseñaros cómo debéis luchar para disipar las tinieblas y hacer luz en todo espíritu. Mi palabra os ha guiado, para que viváis velando y orando, para que no os dejéis seducir por falsas luces, ni deis vida a voces engañosas. 36. Cuando haya pasado este tiempo y veáis mi comunicación muy lejana, y vosotros en cumplimiento a mis mandatos transmitáis a vuestros descendientes esta buena nueva, suspiraréis por estos tiempos y os sentiréis dichosos de haber sido escogidos para presenciar mi manifestación divina; mas ya para esos tiempos habrá desaparecido todo lo que de impuro habéis mezclado a esta doctrina, y mi palabra surgirá de vuestro espíritu, diáfana y pura, revelando sólo la luz y la verdad. 37. Cuando seáis interrogados por vuestros hermanos, hablad sin callar nada de lo que mi obra encierra y recordad ante ellos al Maestro en cada una de sus lecciones. 38. Os hago responsables de las generaciones que, nacidas de vosotros, han de venir; pensad que mi palabra de este tiempo no ha sido dada para unas cuantas generaciones, sino para todas las que han de sucederos, y que ellas han de prepararse con mayor espiritualidad, para alcanzar la cima que Yo he señalado como meta al hombre. 39. Bendigo a los que siguen el camino ascendente y que a medida que el tiempo pasa, alcanzan mayor elevación en el estudio de mi palabra y se disponen a oír mi voz en su espíritu, cuando este tiempo de mi comunicación por medio del entendimiento del hombre haya pasado. Bienaventurados los que den crédito a mi obra y sepan honrarla con su espiritualidad. 40. ¡A cuántos de vuestros hermanos podéis salvar con vuestra oración! Este mundo está al borde de un abismo y Yo os envío a él para que evitéis su caída. Detened a la juventud en su carrera hacia la destrucción de su moral; ilustrad su espíritu para que ponga las bases a una vida recta y elevada. 41. Cruzad los caminos del mundo llevando como norma de vuestra vida la verdad de mis enseñanzas; mas respetad la tierra que pisáis, y esos senderos transitados por vosotros quedarán preparados y habrá alianza entre las naciones y haréis de esta tierra un hogar en el que todos sintáis el calor de vuestro Padre Celestial y os reconozcáis como hermanos unos a otros. 42. He sufrido al contemplar la ingratitud de mis criaturas, y si ellas me han desconocido como Padre, Yo nunca he negado que sois mis hijos, aunque algunos se encuentren manchados. He contemplado a grandes naciones alejadas de Mí, entregadas tan sólo a su vida material, a sus problemas, sin esperar nada de Mí. Más pronto llegará el tiempo del despertar, y desde los niños hasta los ancianos, ocuparán su vida en el estudio y práctica de mi enseñanza. Los ancianos hablarán con dulzura y guiarán con la luz de su experiencia. Los niños sorprenderán al mundo con el desarrollo de sus dones y con su consagración a mi obra. 43. Hoy, pueblo amado, extraed de mi doctrina la más elevada moral para vuestra vida. Si anheláis que el mundo crea en esta revelación, dad con vuestra vida el mayor testimonio de mi verdad. Os he dicho, que vosotros debéis ser los espejos limpios, el pueblo que sepa dar ejemplo de fe, obediencia y limpidez. 44. Haced que entre vosotros tome fuerza la pureza y el bien, y con esto iréis corrigiendo a los que sin llevar sanas intenciones han penetrado entre vuestras filas. 45. Los que habéis llegado a concebir la verdad y la perfección de mi doctrina, tenéis el deber de contrarrestar con vuestras buenas obras todo el mal que causa a esta obra aquellos que no han comprendido su finalidad. 46. Ved cómo la mala simiente se ha multiplicado entre vosotros, hasta casi ocultar la verdadera semilla. La mentira, la superstición, la hipocresía, el lucro, las malas influencias, el fanatismo y todas las impurezas, han sido la mala hierba que ha cundido entre este pueblo al cual quisiera ver libre de toda lacra, para enviarle como emisario mío a otros pueblos y naciones. 47. Esta labor de depuración la confío a quienes amen lo verdadero, lo limpio; es una obra de gran paciencia; más, cuán grande será la dicha de este pueblo, cuando vea que su luz por fin ha disipado las tinieblas. Entonces será cuando os considere como emisarios de esta buena nueva y os envíe al mundo a luchar contra el imperio del mal, contrarrestando su fuerza con la regeneración de vuestros hermanos. 48. Mirad con cuánto amor y con qué divina paciencia he venido a enseñar y a corregir, diciéndoos que me dejéis ser quien os señale vuestros errores y defectos y quien os lleve a la perfección, pero ¡Ay, cuántos son los que permanecen sordos a estas palabras, y en su indolencia, en la dureza de su corazón dejan pasar instantes preciosos de preparación, sin querer creer en las pruebas que se acercan! 49. Un día el mundo se propondrá juzgar y escudriñar a este pueblo, y sólo el que haya velado logrará salir avante; mas el que haya tomado mi obra para fines egoístas e insanos, ése sentirá sobre sí la justicia de la tierra, y entonces tardíamente lamentará haber querido crearse su propio reino, su trono de adulaciones y comodidades dentro de mi propia obra espiritual, que es camino de amor, de humildad y de renunciación. 50. Os digo a todos una vez más, velad y orad, y si en verdad creéis en mi palabra, no dejéis para mañana el cumplir con ella, porque mañana podría ser tarde. 51. Ved, pueblo, que ya resulta pequeña la tierra para contener tanto dolor humano. Ayer le parecía al hombre un valle sin fin este planeta, ahora lo ha conquistado y lo ha poblado. 52. Yo di al hombre por morada este mundo diciéndole: “Creced y multiplicaos y henchid la tierra”, y en verdad que ha henchido la tierra, más lo ha hecho con el pecado y el dolor. 53. Este mundo, que debiera ser el hogar de una sola familia que abarcara a toda la humanidad, es manzana de discordia y motivo de absurdas ambiciones, traiciones y guerra. Esta vida que debiera ser aprovechada para el estudio, la meditación y el esfuerzo por alcanzar la vida eterna, aprovechando las pruebas y las lecciones en beneficio del espíritu, es erróneamente interpretada por la humanidad, dejando que su corazón se envenene con la rebeldía, la amargura, el materialismo y la inconformidad. 54. Los hombres olvidan el idioma con el que les habla la conciencia, pierden la fe y dejan apagar los dones de su espíritu para entregarse unos al materialismo, otros a renegar en contra de esta existencia, pretextando un anhelo infinito de huir de este mundo para pasar a otra vida. 55. A éstos les pregunto: ¿Tenéis ya la espiritualidad necesaria para habitar mundos mejores? ¿No pensáis que si no estáis preparados, aunque pudierais penetrar en la mejor de las moradas espirituales, no podríais estimar el valor de aquella vida, ni gozar ampliamente de su paz? 56. En verdad os digo, el mérito de esta vida que hoy tenéis, está en saber sobreponer el espíritu a todas las vicisitudes y miserias imperantes; y no es eso todo, sino que a más de estar conformes, logréis experimentar en vuestro espíritu el gozo que proviene de ser útiles a vuestros hermanos en un mundo donde existe tanta necesidad. 57. El día en que el espíritu haya alcanzado la perfección que le es necesaria para sentirse en mi gloria, no le importará el sitio o mundo en que habite, o si está encarnado o desencarnado; llevará en sí el reino de los cielos y sabrá disfrutar de su gracia en todas y en cada una de las misiones que su Padre le envíe a cumplir. 58. Meditad en esto, y por ahora mirad que este valle es una extensa tierra, propicia para que en ella hagáis los méritos necesarios para conquistar esas moradas a las que aspira vuestro espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 117 1. Pueblo, descansad en tierra firme, detened vuestro paso bajo la sombra de esta palmera, y oíd mi voz para que sanéis todos vuestros males, recobréis vuestras fuerzas y podáis proseguir la caminata. Mirad que no tenéis necesidad de decirme las penas de vuestro corazón, ni de donde venís, porque Yo todo lo sé. Sé que vuestro espíritu viene de una gran lucha y ha tratado de apartarse de los caminos torcidos; venís a buscar apoyo y fuerza en Mí, para no desmayar. Cuando estuvisteis a punto de debilitar, cuando ya vuestras energías se estaban agotando, os elevasteis a Mí para pedirme ayuda y Yo al instante respondí, llamándoos hacia este oasis de paz, para que tuvieseis una tregua en vuestro dolor. 2. ¿Cuántas de mis enseñanzas habéis comprendido y analizado desde el instante en que por primera vez escuchasteis esta palabra? En ella comprendisteis que el espíritu no se perfecciona en un día, ni en un año, ni en una vida, porque teniendo naturaleza eterna, su trayecto tiene que ser largo para lograr su perfección. También habéis aprendido a oír la voz de la conciencia, que os habla siempre de la ley, de amor, de bien, de rectitud y pureza, llegando a distinguirla de aquella otra voz que proviene de los sentidos de la carne o de las pasiones del corazón, la cual no siempre induce al buen sendero. 3. Ya sabéis que poseéis armas para defenderos, sabéis también cual es el escudo que os protege, por lo que habéis comenzado a hacer uso de la oración, de los buenos pensamientos, de la fuerza de voluntad y de la fe. 4. Habéis aprendido a dar su justo lugar en la vida, a las partes que forman vuestro ser, comprendiendo que lo esencial está en el espíritu y que después de él, ocupando un lugar digno, se encuentran los sentimientos y la mente. 5. Sabéis ahora que la verdadera espiritualidad en el hombre no consiste en apartarse de lo que pertenece a la vida material, sino en armonizar con toda la creación, y que el espíritu para lograr esa armonía necesita caminar delante, estar por sobre lo humano, en una palabra, ser el guía, de otra manera el espíritu es esclavo de la carne. 6. Sabéis que en mi camino no se puede fingir amor, ni pureza, ni saber, porque al instante sentís una mirada que todo lo penetra y lo juzga. Sabéis que para que vuestros méritos sean reales, vuestras virtudes y vuestras obras tienen que ser verdaderas. 7. Si os hablo así, no es porque venga a exigiros la suprema perfección, sino a pediros que hagáis un esfuerzo por alcanzarla. 8. Ahora, cuando sufrís, cuando atravesáis una dura prueba, o cuando os encontráis en el lecho del dolor, sabéis que aquel cáliz os purifica y os renueva; que aquel trance os hace expiar faltas, o que se trata de una sabia lección para el espíritu, y entonces lo apuráis con paciencia y conformidad. 9. Habéis llegado a comprender que estoy construyendo en cada uno de vosotros un templo, y ya no os atrevéis a destruir lo edificado, sino que tratáis de colaborar Conmigo en esta obra. 10. Habéis entendido bien que no es delante de los hombres ante quienes debéis hacer méritos para recibir de ellos la alabanza o el galardón, sino delante de vuestro Padre, único que puede valorizar vuestras obras. 11. Si entendéis todas estas lecciones de amor que os doy, por muy reacia que sea vuestra materia y muy fuertes vuestras pasiones, tendrá que nacer una sumisión de la carne hacia el espíritu, que será un principio para lograr la armonía y orden que deben existir en el hombre para llamarse dignamente hijo mío. 12. De vuestro presente depende el futuro de muchos seres, pueblo amado, no lo dudéis. Entonces pensad en esto, despojaos del último resto de egoísmo que alberguéis y labrad para el mañana la paz, unificación, moral y espiritual, que son indispensables para que las nuevas generaciones encuentren preparado el camino. 13. No dudéis de poder llevar a cabo esta obra en el mundo, porque no es la primera vez que os confío mi semilla; prueba de ello es que os hablo en esta forma y me entendéis. 14. Esta es la continuación de mis lecciones, mas no la consumación de los tiempos, según lo interpreta el hombre. El mundo seguirá girando en el espacio; los espíritus seguirán llegando a la tierra a encarnarse para cumplir su destino; los hombres seguirán poblando este planeta y sólo la forma de vida entre la humanidad cambiará. Las transformaciones que la vida humana sufra, serán grandes, tanto, que os parecerá como si un mundo se acabara y otro naciera. 15. Así como en todos los tiempos la vida del hombre se ha dividido en eras o edades, y cada una de ellas se ha significado por algo, ya sea por sus descubrimientos, por las revelaciones divinas que dentro de ella han recibido los hombres, por el desarrollo del sentido de lo bello, a lo cual llamáis arte, o por su ciencia; así os digo, que este tiempo se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, esa parte de vuestro ser por la que debíais haber empezado a cultivaros, para evitaros tantos males y errores. 16. ¿No creéis que la vida humana pudiera transformarse totalmente, desarrollando vuestra espiritualidad, cultivando vuestros dones y estableciendo en la tierra la ley de la conciencia? 17. ¡Ah, sí pudieseis daros cuanta de todo lo que posee vuestro espíritu! Mas no lo sabéis, a pesar de los milenios que lleváis habitando el mundo y el espacio, porque en vuestro egoísmo, que es amor hacia vosotros mismos, sólo os ha importado la ciencia al servicio de la existencia material. 18. Yo seré quien descubra ante vosotros las virtudes, dones, bellezas, poderes y maravillas que se encuentran ocultos en vuestro espíritu, ya que éste es el tiempo propicio, porque estáis recogiendo los últimos frutos de una era. 19. Pronto reconocerán todos los pueblos, que Yo, su Señor, les he hablado en cada una de las eras por las que ha atravesado la humanidad, siendo cada una de mis revelaciones, como un peldaño de la escala espiritual que he tenido para que todos podáis ascender hasta Mí. 20. Este tiempo será llamado el de la luz, la era del Espíritu, o el tiempo de la verdad; mas Yo os digo, que será el tiempo de la elevación de los espíritus y el de su reivindicación. 21. El espíritu es el templo construido por Mí, un santuario continuamente profanado por el hombre. Mas es llegada la era de la luz tantas veces profetizada, cuya claridad será vista por todos, y bajo cuyo calor se unirán los hijos del Señor. Yo no os hablo de una religión que acoja a unos y rechace a otros, que proclame su verdad y niegue la verdad a los demás, o que empleé armas indignas para imponerse por la fuerza o por el temor. No, Yo os hablo simplemente de una ley; explicada por una doctrina, que es precisamente el mensaje que a través de esta palabra os he revelado en este tiempo. Así cuando llegue la hora de levantaros a dar la buena nueva, predicaréis con hechos la paz, el amor, la caridad, la unificación y la fraternidad; más si en vuestro camino encontraseis a alguien que hipócritamente fuera predicando lo mismo que vosotros, pero falseando la verdad, con vuestras obras pondréis a descubierto la mentira. Si por el contrario os encontraseis con hermanos vuestros que con ejemplos predican la verdad, el amor y la caridad, entonces os uniréis a ellos, porque su lucha y la vuestra serán la misma. 22. No puedo dejar de deciros que si os encontraseis impuros e impreparados, os sentiréis indignos de llevar a cabo esta Obra. Entonces, cuando veáis que otros se levantan a luchar con verdadera fe y pureza, no les estorbéis el paso, porque sería doble vuestra responsabilidad ante mi justicia. 23. De todo os prevengo para que nada os sorprenda, y así al surgir para esta lucha, verdaderamente sepáis despertar el ideal de elevación. 24. Esta tierra, que siempre ha enviado al más allá una cosecha de espíritus enfermos, cansados, turbados, confundidos o con escaso adelanto, pronto podrá ofrecerme frutos dignos de mi amor. 25. La enfermedad y el dolor se irán desterrando de vuestra vida, al llevar una existencia sana y elevada, y cuando llegue la muerte, os encontrará preparados para el viaje hacia la mansión espiritual. 26. ¿Quién podrá extraviarse o confundirse al penetrar en la morada del espíritu, si ya desde esta vida la había presentido en los instantes de orar, meditar, soñar o inspirarse en mi ley? 27. Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bien, y es porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros; confusión que sabéis irá aumentando en todos los órdenes de la vida humana. Más Yo os digo que confiéis en Mí, que veléis, oréis y seáis los sembradores incansables, para que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora y la tierra sienta como sus nuevos moradores vienen a sembrarla con obras nobles, restaurando y construyendo cuanto los insensatos y profanos destruyeron y mancharon. 28. Pueblo, en este día os he revelado parte de mis planes divinos para con vosotros, os he adelantado algo que pertenece al futuro y os he preparado para la lucha que se aproxima a toda la humanidad. 29. Meditad bien y os sentiréis fortalecidos, porque en verdad os digo: Benditos sean los que están leyendo en este libro que os revela mi palabra. En él habéis hallado muchas lecciones que se encontraban ignoradas por vosotros. 30. He querido hacerme oír de los que nada tienen en la Tierra, para luego servirme de ellos. Os he escogido entre los humildes, como en todos los tiempos en que he buscado a mis servidores entre los sencillos de corazón. Ya sabéis que los dueños de riquezas en el mundo siempre están ocupados con ellas y no se acuerdan de Mí. A ellos les es confiado un tiempo para que rindan culto a lo que tanto aman; mas siempre llegará la hora de escuchar mi voz, de tomar su cruz y seguirme, pero antes se purificarán en el crisol del dolor. 31. Amados discípulos, sólo quedan siete años, que serán siete albas en las que podréis escucharme. Quiero que en ese lapso dejéis vuestros titubeos y afirméis vuestros pasos, para que podáis decirme cuando llegue el año de 1950: “Señor, se ha hecho la unificación entre nosotros y os presentamos pruebas de nuestra espiritualidad y de nuestra fraternidad”. 32. Este pueblo sabe que sólo espero su elevación para hacerle oír mi voz en su conciencia, cuando le diga: Pueblo, levantaos y multiplicaos como el polvo de la tierra; cruzad valles, ciudades, desiertos y mares y esparcid con amor y humildad esta enseñanza. Mi caridad omnipotente abrirá caminos y borrará fronteras. Mi amor os protegerá contra toda persecución o acechanza, y mi Verbo lo pondré en vuestro labios cuando la ocasión lo requiera. 33. Grande, muy grande es esta obra que os estoy confiando, porque os quiero fuertes y grandes de espíritu. En verdad os digo, que en el corazón de vuestro Padre no puede tener albergue el egoísmo. 34. Siete años confío al pueblo que ha recibido estas tierras benditas, para que de ellas recoja frutos dignos de mi Divinidad. 35. Pueblo, tened caridad y paciencia con los que vienen dando sus primeros pasos. Aconsejadles con la gracia con que Yo os he corregido, amaos con el amor con que Yo os he amado, y entonces habrá armonía entre vosotros. 36. ¡Venid! Mi presencia es como la sombra de un árbol, mi palabra es como el canto de un ave. Venid a Mí, hambrientos y sedientos de justicia, enfermos, pobres de espíritu e incomprendidos, ¡Acercaos a Mí! 37. Yo no os rechazo por vuestra pobreza ni os desprecio por vuestra condición. Sé que en el fondo de cada uno de vosotros existe un espíritu que necesita de mi luz para levantarse a la vida. 38. Traigo salud para los enfermos y esperanza para los atribulados. Ninguno saldrá sin consuelo para su dolor. Más cuando hayáis logrado la paz, os sentiréis revestidos de esta dignidad que vengo a daros. No reneguéis del mundo, ni de sus vicisitudes y sufrimientos, recordad que ellos fueron los que os acercaron a Mí; tampoco os alejéis de vuestros hermanos, por el contrario, ahora que habéis visto cómo os recibo y cómo os entrego, aproximaos más a ellos, haciendo en los necesitados lo que habéis visto que he hecho entre vosotros. 39. Por uno de vosotros que verdaderamente practique mi enseñanza, muchos serán los que alcancen mi gracia. 40. Oración, caridad y buena voluntad, es cuanto necesitáis para que vuestros conocimientos en mi enseñanza esplendan como luz brillante en medio de las tinieblas. Se avecinan tiempos de prueba y quiero que todos mis discípulos se encuentren preparados. 41. En medio de la paz o de los placeres, la humanidad no os llamará; más por el dolor, sí os buscará. Preparaos, porque pronto el dolor se desbordará sobre el mundo. Entonces seréis llamados por los enfermos, para que les llevéis mi bálsamo; muchos de vuestros hermanos solicitarán vuestra oración y también buscarán vuestra enseñanza para encontrar el sendero que les lleve a la elevación espiritual. 42. ¿Veis cuán delicada y grande es la misión que os espera? 43. Íntimamente confesáis que es grande la revelación que os he hecho en este tiempo; si sabéis comportaros como discípulos míos, mayores luces contemplaréis en mi Obra. 44. Formad el pueblo de la paz y la espiritualidad, apartad de vuestro corazón los últimos restos de fanatismo que guardéis; alcanzad la purificación por medio de la regeneración, y entonces daré en el cielo una señal que será contemplada en el mundo, la cual os dirá que el día del Señor ha llegado. Esa señal será vista hasta por los ciegos y entendida por los más rudos entendimientos. 45. Utilizad el arma más fuerte que os he confiado, que es la oración, y orad para que no prestéis oído a quienes traten de apagar la flama de vuestra fe. Alerta, pueblo, no permitáis que alguien ofusque vuestro corazón, haciendo que equivoquéis el sendero; ya conocéis mi ley, ella es el camino, no os desviéis nunca de él y nada tendréis que temer. 46. Si en la tierra hay quienes procuran perderos y quienes oran por vosotros, porque os creen perdidos, pensad que en lo espiritual hay quienes velan por cada uno de vuestros pasos. Vuestra Madre Celestial os ampara bajo su manto; Elías os cuida con el amor de un pastor espiritual, y vuestros hermanos que en el más allá viven consagrados al bien, os protegen y aconsejan. Así hablo a los que en medio de titubeos y dudas van dando sus primeros pasos y con frecuencia sufren golpes y tropiezos. 47. Pronto habrá de encenderse la fe en sus corazones, y cuando esto sea, nada ni nadie podrá apagarla; pero antes tengo que daros mis enseñanzas, para que vuestro corazón se fortalezca al par de vuestro espíritu y se vaya alejando más y más de lo superfluo. Así os iréis elevando. Entonces sentiréis cómo la sed de verdad y de amor que me hacíais presente se ha calmado, haciendo que marchéis llenos de fortaleza y de ánimo al cumplimiento de vuestra misión. 48. Os preparo con amor infinito porque mi lección a través de estos portavoces no va a ser eterna; pronto dejaréis de escuchar esta palabra y a pesar de ello tendréis que ser fuertes en la lucha que vendrá cuando ya mi palabra no sea transmitida bajo esta forma. 49. ¿Qué haréis si no hubieseis comprendido la lección del Maestro? ¿Cómo podréis defender vuestra fe si no hubieseis llegado a conocer las armas que os podrían ayudar a defenderos? Meditad en estas palabras, porque muchos tendrán que caer nuevamente de rodillas ante los ídolos, por no haber sabido aprovechar mis enseñanzas. 50. Pueblo, no seáis sordos a mi voz, ni interpretéis torcidamente mi Obra; os he dicho que debéis darla a conocer con la pureza con que Yo os la he confiado; escuchad mi voz para que cuando oigáis la de vuestros enemigos, sepáis libraros de sus lazos y celadas. 51. Hasta ahora habíais mirado a la vida y a la humanidad superficialmente; más he venido a mostraros el sentido y la esencia de todas las lecciones que en los tres tiempos os he revelado, para que tengáis pleno conocimiento de quiénes sois, y para que abracéis vuestro destino como Cristo a su cruz y améis en el Creador a vuestros semejantes. Todo esto os lo revela y enseña mi doctrina. Ahora os digo, que el que haya sido marcado por Mí, no se sienta superior al que no haya recibido esa señal, porque muchos de ellos os darán pruebas de espiritualidad y de poseer dones tan grandes como los vuestros. 52. Este es el tiempo en que se escucha en el infinito la campana celestial que llama a los hombres a congregación, que invita a meditar y a orar. Su eco vibra sin cesar en el fondo de cada corazón, porque es el Tercer Tiempo, en que Elías, como enviado mío, está llamando desde un confín al otro del mundo a los espíritus para que asistan al juicio. Sed vosotros de los que en esa hora me busquen por medio del espíritu y no a través de formas e imágenes hechas por manos humanas, para que pueda Yo decir que sois de los que han perseverado en mi Ley, ya que en ella, la que os entregué en el Sinaí, os ordené que para adorarme no deberíais poner ante vuestros ojos ninguna imagen que representara a mi Divinidad. 53. Si desde entonces he inspirado el culto espiritual, justo es que ahora me lo ofrezcáis, oh pueblo, que por momentos perdéis la esperanza de llegar a la completa regeneración y a la espiritualidad. Ved cómo he alargado vuestra existencia y cómo os he hecho recorrer el camino de restitución y de evolución, para que a vuestro paso y en vuestro constante caminar vayáis dejando toda imperfección y toda mancha. ¿No veis cómo las aguas ennegrecidas por el cieno llegan a purificarse en su rauda corriente? De cierto os digo, que de igual manera acontecerá con vuestro espíritu. 54. Yo soy el dueño de la vida y de lo creado, por lo que os digo, que soy el único que conoce el arcano, la eternidad y el destino de todos los seres. 55. Si la humanidad no se obstinara en su ignorancia, otra sería su existencia en la Tierra; más los hombres se rebelan ante mis mandatos, reniegan de su destino, y en vez de colaborar Conmigo en mi obra, buscan la forma de eludir mis leyes, para hacer su voluntad. También os digo, que si la humanidad observase con cuidado cada uno de sus actos, se daría cuenta de cómo a cada paso se va revelando en contra mía. 56. Si derramo mis complacencias sobre los hombres, éstos se vuelven egoístas; si les concedo que saboreen el gozo, llegan al exceso; si pongo a prueba su fortaleza, con el fin de templarles el espíritu, protestan; y si permito que el cáliz de amargura llegue a sus labios para purificarles, reniegan de la vida y sienten perder la fe. Si pongo en sus hombros la carga de una familia numerosa, se desesperan y cuando levanto de la tierra a alguno de sus seres queridos, me acusan de injusto. 57. Nunca os veo conformes, nunca escucho que bendigáis mi nombre en vuestras pruebas, ni contemplo que tratéis, a través de vuestra vida, de trabajar en mi obra creadora. 58. ¿No recordáis los ejemplos que en Jesús vine a daros, al consagrar aquella vida a glorificar a su Padre? 59. Jesús nada poseyó en la tierra, y sin embargo jamás protestó por su pobreza, tuvo que dejar a su Madre y a su patria y supo renunciar a todo, por amor al que le envió; su obra fue ardua y su camino penoso hasta el fin, más nunca se rebeló; fue perseguido y burlado, juzgado y finalmente muerto, más de su corazón, de sus labios y aun de sus ojos, sólo brotaron bendiciones, perdones y consuelo para quienes lo amaron, igual que para quienes lo ofendieron. 60. Más no sólo en Mí podéis hallar ejemplos dignos de imitar; recordad la mansedumbre de Abraham, cuando su Señor le pidió la vida de su hijo, la paciencia de Job, que me bendecía en cada una de sus tribulaciones, y así como esos ejemplos, muchos más que hasta vosotros han llegado a través de la historia. 61. A veces os asombráis cuando llegáis a ver a algún enfermo que lleva con paciencia su cruz, algún ciego o paralítico que bendice mi voluntad. En otras ocasiones no acertáis a comprender la conformidad de un padre que acaba de perder al hijo a quien amaba, y es que esa conformidad, esa paciencia y ese acatamiento a los designios de Dios, no los conciben los hombres materializados de este tiempo, tan alejados de la verdad. Soy Yo quien va poniendo a vuestro paso esos bellos ejemplos de humildad, de obediencia a mi voluntad y de elevación espiritual, para que tengáis modelos que imitar en vuestras pruebas. 62. Yo os digo, que cuando esta humanidad haga todo lo que sea mi voluntad, en la tierra no se conocerá el dolor, porque en su espíritu estará mi paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 118 1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme. 2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero. 3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje. 4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; más de lo que podéis estar seguros, es de que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución. 5. El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse. 6. Cada espíritu trae su mensaje, y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños. 7. El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad. 8. ¿Cuándo se sentirán así los hombres cuando están Conmigo? ¿Cuándo alcanzará el espíritu humano esa fe, esa pureza y esa confianza que el niño posee en su inocencia? 9. En verdad os digo, que cuando eso sea, volveréis a escuchar mi dulce palabra diciéndoos: “Dejad que los niños se acerquen a Mí, porque de ellos es el reino de los cielos”. 10. Ha mucho tiempo que se os dijo: “Honrad a vuestro padre y a vuestra madre”; y la mejor forma de honrarlos es llevando una vida recta y virtuosa. 11. ¿Será menester que en este tiempo tenga que recordaros vuestros deberes en la tierra? Vuestro corazón me dice: No, Señor, habladnos ahora de la vida espiritual. Sin embargo, veo que la humanidad no se ha levantado honrando a sus padres; y si no ha cumplido con los primeros mandamientos, ¿Cómo podrá cumplir con mis nuevas máximas? 12. Sobre los cimientos de la Ley, levanté los muros del santuario, con la luz de mi doctrina que os traje en el Segundo Tiempo; y ahora con mi nueva palabra vengo a terminar la formación del templo espiritual. 13. Debo deciros, que aún son débiles vuestros cimientos, porque no vivís de acuerdo con la ley de los primeros tiempos, porque sólo sobre una verdadera moral y una virtud acrisolada podréis levantar vuestro templo interior. 14. Mi pregunta es ésta: ¿Cómo podréis honrar a vuestro Padre Celestial sin antes haber honrado a vuestros padres en la tierra? ¿Cómo tratáis de ver a la humanidad como hermana vuestra, si antes no amáis a vuestra familia, formada por vuestros padres, hermanos, esposo o esposa, e hijos? 15. Por eso he querido que unáis la ley del Primer Tiempo a la doctrina que a través de Jesús os di y a las revelaciones de este tiempo, porque así tendréis todo el conocimiento y la preparación para penetrar en la senda espiritual que conduce a la luz eterna. 16. Si en vuestra vida no practicaseis la virtud y a pesar de ello hicieseis alarde de cumplimiento, Yo os digo que iréis prevaricando y además falseando la verdad. 17. Mi discípulo deberá ser limpio de corazón en la tierra, para serlo después en espíritu. 18. Honrad con vuestra vida a quienes por mi voluntad os dieron la existencia, y mañana vuestros hijos os honrarán a vosotros. No solamente me glorificáis con obras espirituales; no, también vuestras obras humanas glorifican a mi Espíritu. 19. Tiempo es éste, en el que muchos hombres al ver las grandes pruebas que se ciernen sobre la humanidad, exclaman: Es la mano de Dios la que está tocando por medio del dolor a la humanidad; a lo cual Yo os digo que esa es una forma errónea de pensar sobre mi justicia. 20. ¿Cuándo entenderéis que el dolor existe a causa de vuestros pecados, y que es el propio hombre quien se sentencia y castiga a sí mismo? 21. Debíais comprender que al permitir que el dolor llegue a vuestro corazón, con ello os doy la prueba más clara de que el pecado es el mayor obstáculo para que contempléis la luz y disfrutéis la paz del espíritu. 22. Muchos creen amarme y servirme, más cuando el dolor les sorprende, entonces se preguntan confundidos: ¿Cómo es que amando a mi Padre, El permite que yo beba este cáliz de amargura? No se han dado cuenta de que no sólo no me aman, sino que también han dejado que sus pasiones y ambiciones por lo terrestre, sean para ellos un culto que anteponen, sin darse cuenta, al culto que me deben ofrecer. 23. Si los hombres rindiesen tributo a la verdad, al amor, a la justicia y al bien, que son atributos de mi Espíritu, ¿Creéis que en el mundo pudiese existir el dolor, la guerra, el hambre, la confusión y la muerte? De cierto os digo, que nada de ello habría en vuestra vida y que, en cambio, habría paz, salud del espíritu y del cuerpo, habría fortaleza y bienestar. 24. Recordad que en la ley se os dijo: “No tendrás otros dioses delante de Mí”; sin embargo, son muchos los dioses que la ambición humana ha forjado para adorarles, rendirles tributo y hasta entregarles la vida. 25. Comprended que mi Ley no ha pasado y que sin que os deis cuenta, os habla incesantemente a través de la conciencia; más los hombres siguen siendo paganos e idólatras. Aman a su cuerpo, halagan sus vanidades y consienten sus debilidades; aman las riquezas de la tierra, a las cuales les sacrifican su paz y su futuro espiritual. Rinden culto a la carne, llegando a veces a la degeneración y hasta a la muerte por ir tras de los placeres. 26. Convenceos de que habéis amado más lo del mundo que a vuestro Padre. ¿Cuándo os habéis sacrificado por Mí, amándome y sirviéndome en vuestros semejantes? ¿Cuándo sacrificáis vuestro sueño o exponéis vuestra salud por acudir en alivio de las penas que afligen a vuestros hermanos? Y ¿Cuándo habéis llegado hasta la muerte por alguno de los nobles ideales que mi Doctrina inspira? Ved como no es a Mí a quien más amáis; ved como el culto que tenéis por la vida material es para vosotros antes que el culto a la vida del espíritu; y ésa es la razón por la cual os he dicho que tenéis otros dioses para adorarles y servirles antes que al verdadero. 27. ¿Cómo podréis conocer en la tierra una vida que encierra justicia, y cómo podréis sentir sobre vuestro espíritu el manto divino de mi paz? ¿Qué podréis hacer para dejar de sentir dolor, si es lo único que pueden ofreceros los falsos dioses que habéis creado y amado desde los tiempos pasados hasta los presentes? 28. Amadme a Mí, antes que a todo lo creado, porque amándome a Mí sabréis dar a todos los seres su lugar justo y verdadero. 29. Muy grande es la confusión que reina en este tiempo en el mundo; mas el espíritu de la humanidad se encuentra preparado y bastará mi llamado, para que vuelva sus ojos a mi ley. 30. Se acerca el instante en que la luz de mi Espíritu llegue hasta los corazones, haciéndoles sentir y entender, lo que hasta ahora no habían comprendido. 31. Discípulos amados, me presentáis vuestro espíritu sediento de verdad y por eso os invito a acercaros a esta fuente, para que bebáis hasta saciaros. Penetrad al fondo de mi palabra; mirad que Yo sólo me materializo hasta cierto límite, y es entonces cuando os toca analizar, meditando en todo lo que habéis escuchado. Orad, y en vuestra oración interrogadme, entonces veréis cómo en cada manifestación, recibís un destello de mi luz. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad. Sabed que hay espíritus que ha mucho vienen caminando en pos de la verdad, escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la meta anhelada. 32. Cristo, os vino a enseñar el camino, diciéndoos: “Amaos los unos a los otros”; mas no habéis imaginado hasta ahora el alcance de ese sublime mandamiento. En verdad os digo, que toda la vida de los hombres se transformaría si vivieseis en esa máxima, porque sólo el amor será el que pueda revelaros el arcano, ya que en él está el origen de vuestra vida; fortaleceos en el bien, y veréis como paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que ha sido falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, y entonces podréis preguntar a vuestro Señor todo aquello que queráis saber, todo lo que sea necesario a vuestro espíritu para alcanzar la suprema verdad. 33. Trabajad en la tierra con más ahínco y entregaros con fe a vuestros deberes; buscad siempre el provecho para vuestro espíritu, a fin de que vuestra vida material no sea estéril. 34. Orad con la oración sencilla que brota de lo más puro de vuestro espíritu, y con la ayuda de vuestra conciencia examinad vuestras obras. Entonces gozaréis de mi presencia. 35. En esa comunicación del espíritu, recibiréis raudales de luz para entender mejor la vida; no os faltará la inspiración que os conduzca a ser cada vez más buenos. En esos momentos despertarán las potencias y dones del espíritu y quedaréis en condiciones de desempeñar las diversas misiones que os he confiado. 36. La intuición, que es videncia, presentimiento y profecía, se aclara en la mente y hace latir el corazón ante los mensajes y voces que recibe de lo infinito. 37. Cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse con mi Espíritu, ya nada tendrán que consultar en libros, ni qué preguntar. Hoy todavía preguntan a quienes creen que saben más, o van tras de textos y libros, ansiosos de encontrar la verdad. 38. Bienaventurado el que se muestre ansioso por oír mi palabra y no quiera perder una sola de mis lecciones, porque él logrará formar en su espíritu el libro que ha de ser su mejor herencia en este tiempo. 39. Mi palabra, es resurrección y vida para el espíritu que zozobra y se pierde en el mar tempestuoso de las pasiones. Por eso aquel que ha recibido en su corazón y ha saboreado su esencia, vivirá por siempre; y su más grande anhelo será revelarla a sus hermanos, para que todos se alimenten y alcancen la vida eterna. 40. Yo bendigo a los que anuncian mi venida en el Tercer Tiempo y cumplen con verdad su misión; porque su semilla florecerá en breve tiempo; mas ¡Ay de aquellos que tomaren mi nombre o mi enseñanza para sorprender a los incautos, diciéndose enviados, o tomando mi lugar para hacerse servir, porque ellos serán descubiertos y sujetos a juicio! En su camino van a encontrar que la humanidad ha despertado y les pedirá pruebas que justifiquen cuanto vayan predicando. 41. Yo soy el Verbo que habla a vuestro espíritu. Soy Maestro que una vez más se ve rodeado por discípulos, de los cuales mientras unos oran y hacen méritos para sentirse limpios y dignos de estar Conmigo, otros adulteran y desvirtúan mi doctrina. Yo os digo, que cada uno de ellos me responderá de la enseñanza que a todos les he dado. La presente generación, por su materialismo, no llegará a comprender el sentido de esta revelación, y serán las nuevas generaciones, las que al comunicarme con ellas de Espíritu a espíritu conocerán el contenido de ese libro de sabiduría con que os he heredado en este Tercer Tiempo. 42. La humanidad está en espera de las señales de mi mensaje. Yo permitiré que esta doctrina sea traducida y llevada a otros países para que sea dada a conocer. ¡Cuántos hombres la esperan, sin saber que estoy hablando y dictando incontables lecciones, con las que habrá de formarse el libro que contenga mi mensaje! 43. Mi palabra se ha derramado abundantemente entre vosotros, a semejanza de una corriente de agua cristalina que a su paso todo lo limpia y vivifica. 44. Si vosotros os preparáis, seréis fuertes y tendréis la potestad espiritual que tuvieron en los tiempos pasados mis escogidos. Seréis respetados por unos y temidos por otros, porque llevando la verdad en vuestro espíritu, descubriréis la falsedad, la mentira y la hipocresía, en donde ellas se encuentren. 45. Muchos hombres, al saber que poseéis mis revelaciones, llegarán a vosotros por curiosidad, otros os desconocerán y otros más, querrán destruiros; vosotros os concretaréis en todos los casos a cumplir vuestra misión de dar testimonio. Entonces veréis a los mismos que os burlaron o a los que intentaron daros muerte, conmoverse ante vuestras palabras y, arrojando lejos de sí sus armas, acompañaros en vuestro camino. 46. La batalla se aproxima, después del caos vendrá la paz a este mundo. Es menester que el hombre apure ese cáliz para que llegue a valorizar y a buscar la paz y las virtudes del espíritu. Es preciso que padezca los rigores para que se conmueva y purifique, y así cuando el peso de sus culpas le sea ya insoportable, experimente el deseo ardiente de que la paz, que por tanto tiempo rechazó de su corazón, retorne a su espíritu, para lo cual ofrecerá su completo arrepentimiento. 47. Yo os digo que esa paz volverá, y que será guardada y conservada por largo tiempo en el corazón de la humanidad. 48. Esta tierra será campo fecundo donde mi semilla florezca y fructifique, porque ya el corazón del hombre está hambriento de amor y sediento de verdad; también está cansado de palabras vanas y de doctrinas vacías de amor. Por eso ha llegado a sentir que necesita ser enseñado por un Maestro verdadero que le revele la vida espiritual y lo prepare para una existencia superior. Mi ley, presente en la vida de los hombres, es olvidada por ellos, y por eso la humanidad camina hacia el caos, de ahí que el corazón humano se encuentre vacío y pobre el espíritu. 49. Por eso os invito a todos a retornar al verdadero camino. Mi paz está presta a llegar a vosotros, y estad seguros de que con ella, las virtudes volverán a florecer en el espíritu de la humanidad. Después del egoísmo en que vivieron los hombres, volverá a ellos la caridad y sabrán ir en busca del que necesite ayuda, para proporcionarle la paz y el consuelo que por mucho tiempo no supieron dar; entonces experimentarán la alegría que debe sentir el que ama a sus semejantes como a hermanos. ¿Cuándo van a surgir esos buenos sembradores de la caridad? Os he dicho que por un justo podría salvarse este mundo. 50. Pensad que si todos buscaseis ser justos y buenos, pronto se transformaría este valle de lágrimas en un mundo de elevada espiritualidad. 51. Vos, pueblo, trabajad sin cansaros; enseñad, haced obras que conviertan; y ya que habéis resucitado, velad por los que creyendo vivir han muerto a la fe y a la esperanza. Los que ahora sois fuertes y los que estáis sanos, velad por los enfermos. Orad por los que no oran y fortaleced a los que atraviesan por grandes pruebas. Sostened a los débiles y llevad la paz a las naciones en guerra; a todos aquellos espíritus que han dejado su cuerpo en los campos de destrucción, ayudadlos a elevarse y a penetrar en la vida espiritual, conscientes del estado en que se encuentran y del paso que han dado. Orad por todos, vuestra misión no se reduce a hacerlo por los que amáis y conocéis que son los vuestros, sino por todos los que habitan en éste y en otros mundos. Hacedlo, discípulos, porque vuestra misión espiritual es universal, puesto que Yo no he señalado límites para que os améis, sino os he dicho siempre: “Amaos los unos a los otros”. 52. Para ayudaros en esa misión, la luz de mi Espíritu ha descendido a acariciaros, oh pequeños, que habéis luchado con ahínco para poder ofrecer a los necesitados un rincón de paz, donde oír mi voz que es bálsamo, luz y paz. 53. Pobre y humilde es el recinto, porque habéis aprendido que ese no es el templo; en cambio procuráis darle limpidez a vuestro espíritu donde ya sabéis que está mi verdadero templo. 54. Estos recintos son como árboles en los largos caminos de vuestra vida, son a semejanza de las palmeras del desierto. Sitios para dar descanso y sombra al caminante. 55. ¡Ah, sí cada comarca tuviese uno de estos árboles donde oyeran trinar a mis ruiseñores! Mas vuestro paso ha sido lento y escasa vuestra labor, por eso hay muchas comarcas sin árbol, y muchos caminantes que no encuentran oasis, sombra, refugio, ni trinos. 56. Ya que vosotros tenéis el consuelo de mi presencia a través de esta palabra, haced méritos para que vuestro árbol crezca y su sombra aumente, porque el número de los caminantes aumentará en gran manera, atraídos por el testimonio de los que han encontrado aquí la paz de su espíritu. 57. Trabajad todos unidos y realizad la obra que os he encomendado; mas velad y orad para que no vayáis a caer en tentación, porque entonces vosotros mismos destruiréis vuestra obra. 58. Me preguntáis en vuestro corazón, cuáles son las tentaciones en que podríais caer, a lo cual Yo os contesto, que esas tentaciones serían la vanidad, el fanatismo o el materialismo. 59. Ahora os sorprendéis de que os hable en esta forma, porque juzgáis imposible caer en actos tan indignos de un discípulo mío. 60. Si supierais cuántos de vosotros, que llegasteis llenos de mansedumbre, que llorabais cada vez que cometíais la más leve falta y que en cada oración me jurabais amor, después cambiasteis la humildad por el orgullo y la caridad por el interés. 61. Yo os conozco mejor que vosotros mismos, y es menester que os hable así, para que viváis alerta. 62. Os estoy confiando a todos la misión de construir un santuario espiritual, que sea mi verdadero templo, un altar invisible a la mirada humana pero que tendrá la fuerza de lo que verdaderamente existe; su presencia será sentida a través de lo que derraméis en vuestros hermanos. 63. Ese es el templo que os encargo construir, porque sé que en su seno encontraréis la paz, la vida y la luz del espíritu. 64. Si os unís con verdadera fraternidad, dando cumplimiento a mis enseñanzas, perseverando en la humildad, en la fe y en la caridad y procuráis no estacionaros, esforzándoos por alcanzar cada día mayor espiritualidad, no dudéis que pronto veréis vuestra misión cumplida y vuestra obra realizada. 65. Combatid todo brote de desunión, de falsedad, de mistificación o materialismo que surgiere en vuestro seno, porque si os descuidaseis, la mala yerba crecerá, echando raíces por entre los cimientos de vuestro santuario y crecerán, cubriendo los muros de vuestro templo. 66. No esperéis que el resultado de vuestra labor vaya a tener semejanza con lo que aconteció a aquel pueblo que construyó la torre de Babel. Desead que al final de la lucha todo sea gozo y paz en vuestro espíritu, mas no vayáis a hacer que en el postrer momento surja la confusión y el dolor. 67. Bendito el que busca estar en paz con su conciencia. 68. Bendito el que siembra de paz su camino. 69. A vosotros que venís a escuchar mi dulce palabra, os doy la bienvenida. 70. Venid a Mí, siempre que os encontréis confundidos, afligidos por las penas, o débiles en la fe, porque Yo soy la luz que os devolverá la tranquilidad del espíritu. 71. Cuando estéis lejos de estos recintos, me escucharéis en vuestra conciencia, indicándoos el camino. 72. Ahora que la humanidad atraviesa por una era de desorientación espiritual, viene la caridad de mi palabra a iluminarle, porque se encuentra capacitada para comprender la vida superior. 73. Todos sois testigos de que en estos instantes la ciencia consagra su tiempo y su fuerza mental para descubrir en la naturaleza la respuesta a muchas interrogaciones humanas. Y la naturaleza, respondiendo al llamado de los hombres, ha dado testimonio de su Creador, como fuente inagotable de sabiduría y amor y también como justicia. Sin embargo, el hombre no despierta a la verdad y sigue cargando, como una sentencia, el pesado fardo de su materialismo. 74. Es el miedo de dar un paso hacia la evolución, un paso hacia adelante, acostumbrado a seguir las tradiciones que le legaron sus antepasados. 75. El hombre teme pensar y creer por sí mismo y prefiere someterse al criterio de otros, privándose así de su libertad para conocerme. Por esa causa ha vivido en el atraso. 76. El tiempo de la luz ha llegado a la humanidad, con lo que el hombre adquiere voluntad propia. 77. ¿Por qué si la humanidad ha visto el desarrollo de la ciencia y el descubrimiento de lo que antes no hubiese creído, se resiste a la evolución natural del espíritu? ¿Por qué se obstina en lo que lo estaciona y aletarga? Porque no ha querido asomarse a la vida eterna. 78. Comprobad cómo mis revelaciones de este tiempo vienen de acuerdo con vuestra evolución material, para que nunca vayáis a juzgarlas erróneamente. 79. No se envanezca el hombre de su obra material y de su ciencia, porque no sabe que sin mi revelación, y sin la influencia o ayuda de seres espirituales que desde el más allá les inspiran, nada hubiese podido descubrir. 80. El hombre, como parte de la creación, tiene una misión que cumplir como la tienen todas las obras del Creador, mas a él se le ha dotado de una inteligencia superior y de voluntad propia, para que alcance, por esfuerzo propio, el desarrollo y perfeccionamiento espiritual que es la finalidad de su existencia. 81. Por medio del espíritu, el hombre puede concebir a su Creador, comprender sus beneficios, y admirar su sabiduría. 82. Si vosotros, en vez de envaneceros con vuestra sabiduría terrestre, os identificareis con toda mi obra, veríais que no existiría misterio. Entonces os reconoceríais y os amaríais como hermanos, como Yo os enseño en cada una de mis obras. Habría en vosotros bondad, amor, caridad y por lo tanto unión. 83. ¡Cuán pequeños sois cuando creyéndoos todo poderosos y grandes, os resistís a confesar que sobre vuestro poder y vuestra ciencia está quien verdaderamente todo lo sabe y todo lo puede! 84. ¡Pobre criatura humana cuando se concreta a ser materia y sólo materia, porque queda sujeta tan sólo a la ley natural que rige a los seres mortales y fugaces que nacen, crecen y mueren! 85. ¿Hasta cuándo os levantaréis del estado de materialismo en que os encontráis? Haced un esfuerzo por contemplar más allá del cielo que habéis forjado, el lugar que la eternidad reserva para vosotros. 86. No esperéis a que alguien inicie la marcha hacia Mí; venid, interrogad al arcano y él os dirá lo que debéis hacer; él os dirá la misión que tengáis que cumplir. 87. Vengo a invitaros a que os acerquéis a Mí; no es preciso que abandonéis los deberes, ni los deleites sanos de la vida humana. 88. Discípulos, habéis llegado a la tierra en un tiempo en que toda la vida humana está sujeta a la ciencia de los hombres; mas a pesar de tanto materialismo, la luz que ilumina vuestro interior os hará comprender lo que habéis de hacer. Así desarrollaréis vuestros dones, porque nada debe estancarse, todo debe caminar en armonía. 89. No os doy mi Doctrina simplemente como un freno moral para vuestras pasiones; no, os la doy para que escaléis las mayores alturas del espíritu. 90. El freno para vuestras pasiones debe ser vuestra conciencia. 91. No vengo creando una nueva religión entre vosotros, ni esta Doctrina viene a desconocer a las religiones existentes. 92. Es mi palabra un mensaje de amor divino para todos, y un llamado a todos los espíritus. 93. Quien comprenda el propósito divino y cumpla mis preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y mejoramiento de su espíritu. 94. Comprended que, mientras el mundo no penetre en la senda de la espiritualidad, la paz estará muy lejos de ser una realidad. 95. Yo, en Jesús, dicté la ley de los más elevados y puros sentimientos. Venid todos a Mí, convertíos en mis discípulos muy amados y os enseñaré a vivir en paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 119 1. He querido que la humanidad conozca la historia del pueblo de Israel, porque a ese pueblo lo tomé como instrumento para mis lecciones y lo sujeté a grandes pruebas a fin de que fuera como un libro abierto para todas las generaciones. 2. Aquellas doce tribus, representaron a la humanidad de todos los tiempos; pero ahora es mayor la semejanza entre aquel pueblo cautivo en tierra extraña y el mundo actual, esclavo del pecado y el materialismo, que son las fuerzas que representan el poder del nuevo faraón. 3. Si en aquel tiempo la caridad de Jehová rescató a su pueblo, trazándole un camino a través del desierto y conduciéndole hasta Canaán, ahora vengo como luz de justicia y amor a rescatar a todos los pueblos de la tierra de su cautiverio, para conduciros a la “tierra prometida”; ahora conduciré a vuestro espíritu a mi reino de luz y de paz, y también haré descender un nuevo maná sobre los espíritus, el cual será sustento de vida eterna en su larga jornada. 4. Una nueva alianza haré con los hombres, mas ésta no será con símbolos, en ella estará presente mi Espíritu. 5. En mi pueblo volverá a despertarse el ideal del bien y el anhelo de unirse a todos los pueblos del mundo, como se unieron aquellas doce tribus, cuando cruzaron el extenso desierto, animadas por el mismo ideal. 6. La lucha será grande y en el camino surgirán los obstáculos, los enemigos y las tentaciones, más de esa jornada saldrán los soldados llenos de temple y los apóstoles plenos de caridad y de fe. A lo largo de la travesía, pero sobre todo en los trances de prueba, Yo animaré a las multitudes y alentaré su fe con mis prodigios; y cuando los hombres hayan alcanzado la paz y vivan en armonía. Yo haré que desde esta tierra comiencen a saborear los dulces frutos del reino de la luz y de la paz, como un anticipo de los deleites que más tarde tendrá el espíritu, cuando llegue a morar en la mansión espiritual. 7. Los frutos que desde aquí recoja el espíritu, serán una compensación a los sacrificios, luchas y privaciones que haya sufrido vuestro corazón. Más tarde, cuando este pueblo, como una inmensa multitud llame a las puertas de mi reino, Yo saldré gozoso a abrir para decirles: Venid, venid a Mí y dejad el polvo del camino y la fatiga, aquí está la ciudad de la paz, engalanada, esperando a sus nuevos moradores. 8. El pueblo, temeroso ante la presencia de su Padre, creerá llegada la hora de su juicio; entonces Yo le diré: No temáis, pasad a mi casa que es la vuestra; el desierto ya os purificó y os hizo dignos de llegar a Mí. 9. Pueblo, mirando vosotros tanta perversidad entre los hombres, sabiendo de sus odios y de sus guerras y conociendo el doloroso resultado de las doctrinas materialistas, habéis pensado, que para que esta humanidad llegue a regenerarse y a convertirse a mi ley, antes tendrá que soportar grandes pruebas y que pasará mucho tiempo para que llegue a amarse según mi enseñanza. 10. Yo os digo que aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes, los días de dolor le serán acortados, porque será tan grande su amargura, que ello hará que los hombres despierten, vuelvan sus ojos hacia Mí y escuchen la voz de su conciencia que les pedirá el cumplimiento de mi ley. 11. Mi justicia será la que corte todo lo malo que existe en este mundo. Antes, lo escudriñaré todo: Religiones, ciencias e instituciones, y entonces pasará la hoz de la justicia divina cegando la cizaña y dejando el trigo. Toda simiente buena que encuentre en el corazón de los hombres, la dejaré para que siga germinando en el espíritu de la humanidad. 12. Hay pueblos y naciones enteras que han arrojado de su corazón mi semilla; otros que se han olvidado de mis máximas; otros que ni velan ni oran. Sin embargo, y a pesar de la esterilidad en que viven, esos pueblos pronto quedarán convertidos en tierras fértiles, porque mi caridad descenderá a sus corazones. 13. Es menester que preparéis la herramienta, que llenéis el granero con la semilla espiritual que os he traído y que, por medio de los dones que os he confiado, sepáis la hora en que habréis de dejar vuestro reposo, para levantaros a sembrar. Velaréis y oraréis, para que ese bendito amanecer no os sorprenda dormidos en la ignorancia, en el materialismo o en el pecado; porque entonces no reconoceréis la hora de ir en pos de las tierras, y cuando quisiereis levantaros, ya no os encontraréis con fuerzas para la lucha. 14. Si tenéis fe en mi palabra, preparaos desde ahora por medio de la oración, a fin de que encontréis propicias las tierras para sembrarlas. Si vosotros no terminaseis esta labor, vuestros hijos tomarán la semilla de amor que os he entregado y llevarán mis mandatos a su fin. 15. Benditos sean los labriegos a quienes les sea ordenado ir a fertilizar y a cultivar las tierras, porque ellos verán descender sobre sus campos el rocío de mi gracia, que será la constante bendición del Padre sobre los esfuerzos del hijo y una caricia para todos los que resuciten a la fe y a la vida. 16. Ha mucho se os dijo que llegaría el instante en que el hombre entendería todo lo revelado desde los tiempos pasados, y Yo os digo que ese tiempo ha comenzado ya, y que en él vuestro espíritu recibe mi luz por medio de la inspiración. 17. Cristo llegó al mundo y os abrió el camino, enseñándoos con su vida, con sus obras y sus palabras, la forma perfecta de cumplir con la ley. Desde antes que El apareciera en el mundo, fue anunciado por los profetas, con el fin de que el pueblo le esperase y lo reconociera cuando le tuviese delante de sus ojos. 18. En Abraham y en su hijo Isaac os di una imagen de lo que sería el sacrificio del Redentor, cuando puse a prueba el amor que Abraham me profesaba pidiéndole que él, por su propia mano sacrificara a su hijo, a su muy amado Isaac. En aquel acto, si sabéis meditar, encontraréis una semejanza de lo que más tarde fue el sacrificio del Unigénito por la salvación del mundo. 19. Abraham fue la representación de Dios, e Isaac la imagen de Jesús; en aquel momento el patriarca pensaba que si el Señor le pedía la vida de su hijo, era para que la sangre del inocente lavase las faltas del pueblo, y a pesar de amar profundamente al que era carne de su carne, fue más fuerte en él la obediencia hacia su Dios y la caridad y amor hacia su pueblo, que la vida de su amado hijo. El obediente Abraham estuvo a punto de descargar el golpe mortal sobre su hijo; en el instante en que transido de dolor, levantaba el brazo para sacrificarle, mi poder le detuvo, ordenándole que inmolara un cordero en lugar de su hijo, para que quedara aquel símbolo, como testimonio de amor y obediencia. 20. Siglos después, la humanidad había de pedirme el sacrificio de Jesús, mi amado Hijo, y os lo había de entregar, para que su ejemplo de mansedumbre, sellado con su sacrificio y con su sangre, quedase imborrablemente escrito en la conciencia de la humanidad. 21. Si en el caso de Isaac, un cordero vino a sustituirle para rescatar su vida, en el caso de Jesús no hubo quien le reemplazase, pues Él sabía que era necesario que su sangre fuese derramada, para que la esencia y la luz de aquel sacrificio iluminase al espíritu, al corazón y entendimiento de los hombres carentes de espiritualidad. Por eso Jesús es llamado el Cordero de Dios. La ley os dijo: “No matarás”, y Cristo en su doctrina de amor os enseñó la sublime lección de morir por salvar a los demás. 22. Bienaventurado el que muera dando su vida a quienes la necesitan, porque vivirá eternamente. 23. Ved cómo ha llegado el tiempo de que podáis extraer la esencia espiritual contenida en mis revelaciones pasadas, aquellas a las cuales la humanidad sólo interpreta en forma material, sin tratar de profundizarse en ellas para encontrar su sentido espiritual. 24. Yo os coloco en el principio del camino del análisis, para que después podáis llegar al fondo de mis lecciones. Si todo os lo diese completamente esclarecido, vuestro espíritu no se esforzaría por penetrar al fondo de mi palabra. 25. Os voy a recordar cómo en aquel Segundo Tiempo, cuando aquella multitud sedienta de sangre contempló al fin a Jesús pendiente en la cruz y junto a Él agonizando a otros dos sentenciados, oyó que dijo al Padre: “Perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen”. Todos los presentes oyeron, mas no entendieron aquellas palabras, y tuvo que pasar el tiempo, para que los hombres comprendiesen que aquella sangre derramada lentamente sobre la tierra, era el símbolo del amor divino y del supremo perdón, que como un manto infinito desciende a cubrir a todos los hombres. 26. Muchos siglos han transcurrido y la humanidad de este tiempo, que llora al recordar el sacrificio de Jesús, y que se asombra de la crueldad de aquellos que lo llevaron al cadalso, es la misma que sacrifica día a día a millares de hermanos. 27. Si Cristo volviese en este tiempo a la tierra, hecho hombre, ya no diría como en el calvario: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, porque ahora recibís en pleno la luz de la conciencia y el espíritu ha evolucionado mucho. ¿Quién ignora que Yo soy el dador de la vida, que por lo tanto, nadie puede tomar la de su hermano? Si el hombre no puede dar la existencia, tampoco está autorizado para tomar lo que no puede devolver. 28. Humanidad: ¿Creéis que estáis cumpliendo con mi ley sólo porque decís tener religión y cumplís con el culto externo? En la ley se os dijo: “No matarás”, y estáis profanando ese mandamiento al derramar a torrentes, en el altar de vuestro pecado, la sangre de vuestros hermanos. 29. Israelitas y cristianos se hacen la guerra y se matan entre sí; ¿No les di a unos y a otros una sola ley? 30. La restitución será cruenta y dolorosa, porque las vidas que los hombres han segado y la sangre que han derramado, claman justicia. ¡Ay de los que han matado, y más aún de los que han aconsejado u ordenado matar! 31. Paso a paso los pueblos avanzan hacia el valle donde habrán de unirse para ser juzgados. 32. Y aún se atreven a pronunciar mi nombre quienes hacen la guerra y llevan sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos. ¿Esas son acaso las flores o los frutos de la doctrina que os he enseñado? ¿No aprendisteis de Jesús cómo perdonaba, bendecía al que le ofendía y murió dando vida a sus verdugos? 33. Los hombres han dudado de mi palabra y faltado a la fe; por eso todo lo han confiado a su fuerza. Entonces he dejado que se desengañen por sí mismos y recojan el fruto de sus obras, porque sólo así abrirán sus ojos para comprender la verdad. 34. Sobre esta mesa de amor hay manjares que ni los reyes de la tierra podrían ofreceros; son el pan de los cielos que buscan los pobres y el vino que vienen a beber los parias del mundo. Comed y bebed, más nunca vayáis a envaneceros de poseer estos bienes, porque estaréis escondiendo bajo vuestros harapos la vanidad, y Yo quiero que seáis humildes de espíritu y de corazón. Tomad ejemplo de quienes llevando manto real sobre sus hombros, también saben llevar humildad en su corazón. El pan y mi vino son para todos, porque a todos os contemplo necesitados del espíritu. En un principio os doné a todos con mi gracia, que es semilla divina; desde entonces habéis ido por distintos caminos según vuestro destino, y en esos caminos cada quien ha recogido según su siembra, unos los frutos en abundancia, otros sólo han cosechado dolor y miseria. Mientras unos han vivido brevemente en la tierra, porque han obtenido la luz necesaria para elevarse, otros, viviendo largamente en el valle de lágrimas, no han llegado a saber siquiera quiénes son, ni a dónde van; Yo tengo caridad de esos espíritus que caminan sin rumbo, deteniéndoles para enseñarles el camino que conduce a la “tierra prometida”. 35. La luz de mi Espíritu penetra en todo corazón, aun cuando éste permanezca cerrado; a semejanza de ello es la luz del astro rey, que aparentemente no penetra en vuestra alcoba cuando ella se encuentra cerrada, pero que, sin embargo, sus rayos invisibles sí llegan a su interior, dando vida al ambiente. Vosotros no esperéis a que mi luz penetre en vuestro interior, teniendo cerradas las puertas de vuestro espíritu. ¡Cuán grato será encontraros con vuestro templo interior preparado, recibiendo la gracia de mi caridad! Dejad que os sane y os conforte, y entonces os convertiré en mis labriegos y discípulos. 36. Muchos de vosotros que ahora nada sois en la vida, ya que hasta en vuestra familia sois los últimos, os veréis pronto sentados a mi mesa. Los que habéis sido repudiados y arrojados del seno de los vuestros, mañana seréis reconocidos por los mismos que os habían desconocido. 37. ¿Queréis sensibilizar o templar vuestro corazón? Tomad este camino, que es el de la humildad, la elevación y la caridad. Llevad el bálsamo a los enfermos, acercaos a los lechos del dolor; consolad a los que sufren y respetad a los que antes de vosotros hayan tomado esta cruz; imitad a los que se desvelan estudiando mi obra y a los que, a pesar de beber un cáliz de amargura, van impartiendo dulzura entre sus hermanos. 38. Hablo así a los que van a comenzar a pronunciar las primeras palabras del lenguaje espiritual, a los párvulos a quienes estoy enseñando los principios de la ley y la finalidad de mi obra. En ella aprenderéis que orando de espíritu a Espíritu y amando a vuestros hermanos, no sólo sanaréis al enfermo, sino que resucitaréis al muerto. 39. En esta comarca humilde, donde me estoy manifestando, he venido a revelaros que el Tercer Tiempo se inició en 1866, y que esta comunicación terminará en el año de 1950, cuando ya muchos de mis hijos me hayan escuchado; de cierto os digo que estas bocas que os han dado mi enseñanza, no han hablado por su voluntad, sino bajo una inspiración divina. 40. Labradores amados de esta campiña, abrazad con verdadero amor vuestra misión, labrad mis tierras, abriendo surcos, en los que depositéis la divina simiente. Conoced la semilla para que sólo de ella sembréis, porque en su fruto estará la elevación y la luz de vuestro espíritu. ¿Creéis justo tener que lamentaros al llegar a la morada espiritual, sólo por vuestra falta de celo en la misión que os llevó a habitar la tierra? 41. No olvidéis que a cada paso os digo que sembréis el trigo en mis campos, porque aquellas tierras en donde hubiese crecido la cizaña y la ortiga, serán segadas por la hoz de la justicia divina. 42. Lo mismo dije a los discípulos y a las multitudes en el Segundo Tiempo: “En verdad os digo, que todo árbol que no hubiese sido plantado por la mano de mi Padre Celestial, arrancado será de raíz”. 43. Orad, labriegos, hacedlo humildemente delante de vuestro Padre y procurad que vuestra siembra sea agradable a mi mirada. Limpiad incansablemente vuestras tierras, buscad la luz para ir iluminando errores, hasta que en ellas sólo fructifique el trigo. 44. Una semilla limpia es la que habéis recibido; pero vuestra pequeñez no ha logrado comprender esa pureza, y sin daros cuenta, la habéis mezclado con otras semillas que no son las mías. 45. Os he dicho: Conoced la simiente, para que depuréis una a una vuestras siembras y, cuando vuestros hijos surjan en el camino del Señor, de sus labios sólo brote la verdad. Veo a los que luchan por conocer el fondo de esta doctrina, pero que hasta ahora no han podido librarse de la influencia de extrañas doctrinas, religiones y dogmas. 46. Pueblo, ayudad con vuestras oraciones a mis portavoces, formad y fortaleced a vuestros profetas. No olvidéis que cuando mi comunicación esté próxima a terminar, os revelaré muchas lecciones que tengo reservadas para cerrar con broche de oro este testamento. 47. Después del tiempo de esta comunicación, mi luz os ayudará a entender lo que escuchasteis, con lo que podréis separar lo esencial y verdadero, de lo superfluo, o sea de lo que es materialidad. 48. Yo inspiraré a este pueblo, testigo de mi palabra, para que estudie profundamente mis enseñanzas, a fin de que sepa analizar lo que dije y cuál es la esencia de mi doctrina. 49. Cuando hayáis pasado la etapa de preparación y estéis preparados para doctrinar, Yo os abriré el camino, y entonces ya no os intimidaréis ante los escollos y espinos o los lazos traidores y amenazas que encontréis, porque ya todo estará preparado para vuestra siembra. 50. Todo lo habré dispuesto y mi luz se derramará sobre vosotros como el rocío desciende sobre los valles en el silencio de las noches. Amor es lo que tendréis que sembrar; ¿Cómo queréis que los pueblos hagan pactos de paz, si en sus corazones no existe el amor? 51. Os dije que la paz estaría en los hombres de buena voluntad, y en ningún pueblo de la tierra encuentro esa buena voluntad. 52. Por eso es menester que surja un pueblo sin ambiciones de las riquezas del mundo, para que sea el que enseñe la caridad, la oración, la virtud y la fe. A ese pueblo le llamaré mío; y los hombres lo conocerán como el pueblo de Dios. De la moral de sus hombres, de sus buenas costumbres, y de la vida virtuosa que hagan, brotará la paz que llene de bienestar a la humanidad, sin olvidar que la paz perfecta, aquella que es la única capaz de inundar de felicidad al espíritu, sólo desciende al que va en busca de ella por medio del verdadero amor. 53. ¿Cuándo llegaréis a alcanzar la paz del espíritu, si ni siquiera habéis conseguido obtener la paz del corazón? Yo os digo, que mientras la última arma homicida no haya sido destruida, no habrá paz entre los hombres. Armas homicidas son todas aquellas con las cuales los hombres se quitan la vida, matan la moral, se privan de la libertad, se quitan la salud, se arrebatan la tranquilidad o se destruyen la fe. 54. El límite para que cesen tantas maldades está ya próximo; por eso mi voz, resonando en lo más profundo de los espíritus, ha hecho el llamado a los hombres de todos los pueblos, para que depongan las armas de destrucción y muerte, y en el fuego de mi justicia sean consumidas. 55. Entonces hablaré espiritualmente, y mi voz será oída en la conciencia de todos mis hijos. 56. Si la humanidad soberbia e insensata meditase y orase, se daría cuenta hacia dónde se está encaminando y detendría sus pasos; mas no puede hacerse plena luz en su espíritu, porque le ciegan los odios y las ambiciones. 57. Orad, todos los que deseen formar parte del pueblo de la paz; acercaos a la luz todos aquellos que deseen tender una mano fraternal a sus hermanos, para salvarlos. 58. La semilla del mal, dispersa por toda la tierra, está fructificando como nunca; más he de deciros que la buena simiente también está brotando por diferentes puntos del planeta. 59. Preparaos espiritualmente todos los que sintáis que en vuestro corazón empieza a germinar esa divina semilla, para que cuando encontréis en vuestros caminos a otros sembradores, podáis reconocerlos y uniros en mi ley. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 120 1. Hace mucho que se, os anunció por la boca de un profeta, que llegaría un tiempo en el cual se derramaría el Espíritu Divino sobre toda carne y sobre todo espíritu. En verdad os digo, que ese tiempo es en el que estáis viviendo; pero os sorprendió impreparados, porque les concedisteis muy poca importancia a aquellas voces proféticas y no estudiasteis ni analizasteis aquella profecía. 2. Hoy andáis en busca de todo lo que para vosotros es sobrenatural, con el fin de comprobar que existe la vida espiritual. Unos observan y estudian los astros, otros esperan voces o señales misteriosas; otros quieren encontrar la explicación en la ciencia; pero son muy pocos los que se han concentrado en lo íntimo de su espíritu para oír ahí la voz de su Señor, sentirle y amarle. 3. Cuando en el Segundo Tiempo aparecí por última vez ante mis discípulos, vieron cómo una nube envolvía la silueta del Maestro, elevándolo y llevándolo hacia el infinito. Ahí recibieron la promesa y el anuncio de que el Señor volvería a los hombres, en la misma forma espiritual en la que aquellos varones lo vieron partir. 4. Solamente ellos pudieron comprender aquel divino miraje, porque eran los únicos que estaban preparados, mientras el mundo dormía. Ahora os digo, que la palabra de aquel profeta de los primeros tiempos y la promesa que os hiciera Yo, las habéis visto cumplirse; pero mí venida en forma espiritual, sólo la han sentido los que se han preparado o los que velando me esperaban. 5. Con el mismo solemne silencio con que ascendí en la nube en aquel Segundo Tiempo, desciendo ahora sobre todos los espíritus; mas no todos me han visto, sentido, ni escuchado, porque ahora como entonces, muy pocos son los que para ello estaban preparados. Dulce es mi voz, sin embargo mi presencia volverá a conmover en todos sus órdenes a la humanidad. 6. Gobernantes, fariseos y escribas, se burlaron de Jesús al oírle decir que Él era Rey y que para reinar había venido. Cuando le vieron expirar en una cruz, aumentaron sus mofas y sus dudas, mas no se imaginaron que muy pronto habían de perecer junto con sus reinados y vasallos, y que Aquél, a quien habían juzgado y muerto como impostor, habría de conquistar multitudes y pueblos con la verdad de su doctrina, llena de justicia, de amor y humildad. 7. Aquí me tenéis, visible y tangible para quien se prepara y quiere mirarme, haciendo luz en todos los espíritus, para que nadie me busque en otra forma que no sea la espiritual, ni trate de encontrarme en lo exterior, cuando me lleva en su corazón. 8. Elías ha venido a preparar mi llegada. Él ha aparejado una vez más los caminos, iluminando los entendimientos y desatando los labios de aquellos por quienes he venido a daros mi palabra. Cuando Yo terminé de hablaros sirviéndome del entendimiento humano, Elías seguirá haciendo luz en el camino de la humanidad. 9. Grande es el mensaje del enviado en esta era; sabed que desde el Segundo Tiempo os dije: “Elías vendrá a restituir a su antiguo sentido todas las cosas”. 10. ¿Quiénes son los que verdaderamente sienten su presencia espiritual? Bien podría deciros como dije en aquel tiempo: “Elías ha estado con vosotros y no le habéis sentido”. 11. Precursor le llamáis, y en verdad lo ha sido desde los primeros tiempos. Él os hizo vislumbrar la comunicación divina a través del hombre, resucitó muertos antes de que Jesús viniera al mundo, os trajo los primeros mensajes sobre la reencarnación del espíritu, viene aparejando desde entonces los caminos del Señor; hasta la era presente, en la cual vosotros que gozáis de esta comunicación, os maravilláis del orden y de la perfección con la que se han venido realizando cada una de las revelaciones espirituales. 12. Elías es como un pastor; seguidle, porque él os llevará por el verdadero camino, hasta llegar al aprisco donde os espera Aquél que es el Padre de todo lo creado. 13. En el silencio de vuestra meditación, preparaos espiritualmente, porque él se acercará para revelaros todo aquello que vuestra mente no ha podido comprender. 14. La lucha se acerca y Elías viene a fortaleceros; no temáis, no desconfiéis de vuestro guía espiritual, porque si en aquel tiempo hizo descender con su oración un rayo, para probar a los adoradores de falsos dioses, la existencia del Dios verdadero, en éste hará delante del mundo materializado, prodigios que le estremezcan y le hagan abrir sus ojos a la verdad. 15. ¿Teméis hablar con vuestros hermanos acerca de la reencarnación del espíritu? ¿No estáis acaso persuadidos de la amorosa justicia que ella encierra? 16. Comparad esta forma de restitución con la del eterno castigo en el fuego perenne del infierno, forma de la que se valen los hombres para amedrentar al espíritu de la humanidad. Decidme cuál de estas dos formas os da la idea de una justicia divina, perfecta y misericordiosa. Una revela crueldad, rencor sin límite, venganza; la otra encierra tan sólo perdón, caridad, esperanza de alcanzar la vida eterna. Cuán grande es la deformación que han sufrido mis enseñanzas por causa de las malas interpretaciones. 17. Os preparo para la lucha porque sé que seréis combatidos por lo que vais a enseñar, pero si a vuestros hermanos que en estos instantes os combaten, la muerte les sorprendiera, y Yo les preguntaré al morir en pecado, qué prefieren, si el fuego eterno en el que ellos creen o la oportunidad de purificarse en una nueva vida, de cierto os digo que manifestarían su preferencia por la segunda solución, aun cuando la hubieran combatido en su vida, cegados por el fanatismo. 18. Discípulos, sed fieles y perseverantes en mi doctrina, porque al fin la luz vencerá a las tinieblas; la luz es fe verdadera, es razón, conocimiento, sabiduría. 19. Elías irá delante de vosotros como una antorcha divina iluminando vuestro camino. 20. En este tiempo vengo a revestiros de virtud, para que podáis cumplir con la delicada misión que os he confiado en el Tercer Tiempo, misión que será para bien de la humanidad y que servirá para elevar vuestro espíritu en el sendero de la evolución. En consejeros y doctores estoy convirtiendo a los que ayer eran parias o simplemente egoístas. Es necesario que tengáis fe en vuestros dones para que hagáis obras sorprendentes. Si tenéis fe, tendréis que maravillaros de las obras que realicéis, al grado de decirme: ¿Por qué me concedéis tanto, siendo tan indigno? Comprended que después del crisol del dolor por donde habéis pasado, mi divina enseñanza os ha venido preparando para que podáis evolucionar. 21. Dad con desinterés absoluto, de lo que Yo os he dado y abriréis muchos ojos a la verdad y conmoveréis con vuestros actos a muchos de vuestros hermanos. Enseñad que quien sirve a la humanidad, me sirve a Mí. Hay tentaciones en el sendero, más para luchar contra ellas os he dado las armas necesarias. 22. Discípulos, cuántos de vosotros en vuestra humildad habéis sido como faros luminosos en la vida de vuestros hermanos; mientras practiquéis mi doctrina, seréis invencibles en las pruebas, más si no os unís o si practicáis esta enseñanza bajo vuestra idea y voluntad, entonces seréis derrotados en la lucha, no en mi obra, porque ella es la verdad y ésta es indestructible. Preparaos, porque después de mi partida os dejaré las tierras preparadas, las comarcas, las aldeas, aun las naciones; y vosotros seguiréis sembrando esta semilla, enseñando a los que no me escucharon, entregándoles la esencia de mi palabra y dándoles a conocer mis profecías sobre lo que había de acontecer después de 1950. 23. Si pueblo, estas profecías las dejaré impresas en los corazones, porque para ese tiempo ya no escucharéis esta palabra por el conducto humano. De estos portavoces que hoy contempláis, unos serán levantados de la tierra y los que queden, deberán cerrar su entendimiento para esta manifestación y para la de mi mundo espiritual. Ese será el tiempo de acechanzas y peligros en el que se lamentarán falsos profetas, falsos portavoces y hablarán falsos dioses. Para entonces tenéis que estar fuertes, para que no os dejéis sorprender de los impostores. Tomad fuerza en mi palabra, para que no vayáis a sucumbir por debilidad. 24. Sed sumisos, practicad la obediencia, estad dispuestos a ejecutar lo que Yo os ordene y veréis que de vuestro camino se aparta el dolor y nunca seréis sorprendidos. No es mi voluntad que perezcáis, ni que en vosotros acontezcan los desastres de que os prevengo. Velad y orad, que así como en el mundo los hombres pueden tenderos lazos, para haceros caer, sabéis bien que en el más allá existen seres impuros y turbados que pueden enviaros su tiniebla. 25. Mirad, oh guías de multitudes, que este pueblo que escucha mis órdenes, va comprendiendo los cargos que os hago y la responsabilidad de mis portavoces, y si el mañana no cumplís con lo ordenado, este mismo pueblo se levantará desconociéndoos y haciéndoos reconocer vuestros errores. 26. Es mi voluntad que este pueblo y las multitudes que han de venir, mañana os encuentren ocupando con todo celo y dignidad el lugar que a cada quien corresponde, para que por vuestra labor los hombres reconozcan que habéis sido los buenos labriegos de esta campiña. ¿Me comprendéis, pueblo? ¿Tenéis propósito de cumplir mis órdenes durante estos últimos años de mi manifestación entre vosotros? 27. Analizad mi mandato sobre vuestra unificación para que encontréis el verdadero sentido de ella. Muchas veces habéis querido demostrarme vuestra unión y Yo os he probado la falsedad que en ello ha existido. Yo he querido que os ayudéis unos a otros, que os respetéis mutuamente, ya que el cargo que cada uno ostenta, ha sido entregado por Mí; que os tengáis verdaderamente caridad, porque entonces Yo encontraré en vuestras obras los cimientos para una práctica y un culto uniforme. Interpretad mis deseos y obedeced mis mandatos, pues si así no lo hiciereis no sabéis el caos que os espera. No vengo a infundiros temores inútiles, vengo a despertaros ahora que es tiempo de meditar, para corregir vuestros yerros. No diréis mañana, cuando tropecéis: Señor, ¿Por qué si todo lo veis, nunca nos profetizasteis estas desgracias? 28. Discípulos, os he dado esta lección en este día, porque no quiero que lloréis después de mi partida, aunque sé que muchos llorarán. 29. Si en los primeros tiempos todo lo espiritual era un misterio para los hombres, y a causa de ello tuvieron que hacer ciencias y teologías, para estudiar y llegar a comprender lo divino, de cierto os digo que Cristo, cuando fue entre los hombres, os habló con suma sencillez, para que todos pudieran entender la doctrina del amor. Él sabía que no sería bien comprendido, sino que había que esperar a que llegase el tiempo en que por la evolución espiritual que la humanidad alcanzara, le fuera permitido conocer toda la verdad. Por eso es que El prometió al mundo volver espiritualmente y enviarle una luz, que le permitiera comprender todo aquello que estuviese confuso en el corazón de la humanidad. 30. Elevad vuestro espíritu, porque el tiempo anunciado es el que estáis viviendo. Aquel Maestro que os prometió volver, es el que os habla, y la luz que prometió enviaros es ésta que espiritualmente está vibrando sobre todos los seres. 31. Es tan diáfana la luz de la verdad, que no es menester que seáis teólogos, para que comprendáis lo que os fue revelado a través de los tiempos. Si en el principio del camino todo fue misterio para vosotros, paso a paso y lección por lección, he venido descorriendo velos, disipando tinieblas y destruyendo falsedades. 32. El Padre no puede ser un misterio para ninguno de sus hijos, porque en todo lo creado se deja sentir, palpar y mirar, desde lo más pequeño hasta lo infinito; los misterios los crean los hombres sin querer darse cuenta de que con ello detienen al espíritu en su evolución hacia el Creador. 33. Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre, para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él. 34. Yo vine al mundo a deciros: “Yo soy el camino” y añadí: “Quien conoce al Hijo, conoce al Padre”. 35. ¿Cuál fue el camino de Cristo? El del amor, el de la caridad, el de la mansedumbre, el de la pureza. ¿Cómo fue el Hijo, para que por El podáis conocer al Padre? Sabio, justo, amoroso, misericordioso, lleno de potestad y caridad. 36. A eso vino el Maestro al mundo, a mostraros al verdadero Dios, no aquel que en su corazón se habían forjado los pueblos. De la misma manera en esta era, la luz del Espíritu Divino desciende plenamente sobre todos los espíritus, para que podáis regocijaros con vuestra espiritualidad al contemplar la caridad infinita de vuestro Padre. 37. Bienaventurado sea el que me siga por el camino del amor y la humildad. 38. Bendito el que ame y confíe, el que conozca su misión y la cumpla. 39. Al hablaros del camino, no señalo ninguno en la tierra, porque no es en el mundo que habitáis en donde está mi reino. Es el camino espiritual siempre ascendente. Es la evolución y el progreso que debe alcanzar vuestro espíritu. Por eso, doquiera que os encontréis en la tierra, podéis estar dentro del camino del espíritu. 40. Hijos míos, si os habéis salido del camino, tornad a él, si os habéis detenido, seguid hacia adelante. 41.| La misión que lleváis, os la he dado conforme a vuestra capacidad y fortaleza; sólo necesitáis comprenderla y amarla. Orad cada día para que recibáis la luz necesaria para vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os solicitan, y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Cada día de vuestra existencia, es una página del libro, que cada uno de vosotros está escribiendo. Cada día está señalado con una prueba y cada prueba tiene un significado y una razón. 42. Quiero hacer de vosotros un pueblo sano de espíritu y materia, porque sois el escogido, el testigo de mis manifestaciones en todos los tiempos, y habéis venido en esta etapa a cumplir una delicada misión y a preparar el camino de las nuevas generaciones. 43. Yo he sembrado de pruebas de amor vuestro sendero para que no dudéis de Mí ni de vosotros mismos. Los que me habéis oído en este tiempo, no os vayáis a la tumba llevándoos el secreto de esta comunicación que he tenido con vosotros, porque ésta es vuestra principal misión. Hablad en mi nombre a la humanidad, testificad mis revelaciones con vuestras obras. 44. No me digáis que os falta preparación para hacerlo, porque mucho os he hablado, y al oírme os habéis purificado y dignificado. Todos podéis llevar este mensaje al mundo. Los hombres lo esperan y están preparados para recibirlo. ¿No habéis descubierto el anhelo de espiritualidad y de paz que tiene la humanidad? ¿No os conmueve su ignorancia y su dolor? 45. Mi Espíritu se derrama sobre ellos, les habla a través de su conciencia y les dice: Venid a Mí y descansad. Tomad la fe que os hace falta, dejad de ser los ciegos del camino. 46. Pueblo, ¿Sabéis la obra que estoy desarrollando en el mundo? No, me decís, sólo vemos agitarse a la humanidad, precipitarse en grandes abismos y soportar una gran prueba. Y Yo os digo, que he permitido que el hombre se haga justicia por su propia mano para que reconozca todos sus errores, para que vuelva a Mí purificado. Sobre toda criatura he enviado mi luz y la he acompañado en sus días de tribulación. 47. Mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y mis ángeles están diseminados en el universo, cumpliendo con mis mandatos de ordenarlo todo y volverlo a su cauce. Y cuando todos hayan cumplido su misión, la ignorancia habrá desaparecido, el mal ya no existirá y sólo el bien reinará sobre este planeta. 48. ¡Ah, sí me hubieseis comprendido! ¡Si pudierais daros cuenta de lo grande que es mi anhelo de perfeccionaros! ¡Cuánto habríais escalado ya y cuán cerca de Mí os encontraríais! ¡Si vuestra voluntad fuese la mía, ya habríais llegado a la cima en donde os espero! 49. Y ¿Cuál es mi anhelo, pueblo? Vuestra unificación y vuestra paz. 50. Para ayudaros me tenéis entre vosotros una vez más, hablándoos, conmoviendo vuestro corazón, en espera de vuestro despertar. 51. Todo árbol bueno será protegido y sus raíces y sus ramas se extenderán para dar abrigo y sustento al caminante, pero la mala yerba será cortada de raíz y arrojada al fuego inextinguible. 52. Os hablo en sentido figurado, y al deciros de ese árbol, os hablo de las obras de los hombres. 53. A quienes he confiado grandes cargos, les digo: Preparad vuestra cosecha. Padres de familia, maestros y gobernantes, señores y siervos, grandes y pequeños, no quiero que me presentéis vuestras tierras sin cultivo; aunque sea un pequeño grano, hacédmelo presente limpio y puro. 54. Venid a Mí, llamad y se os abrirá. Más venid gozosos, satisfechos de vuestra obra, para que os sintáis grandes, semejantes a Mí. 55. Mi palabra es agua celestial que calma la sed del espíritu. Quien de ella tomare, sed no volverá a tener. Soy el manantial inagotable que desciende como cascada y que baña a vuestro espíritu y corazón. 56. Vosotros, los que os habéis purificado con el dolor, la oración y la penitencia, os habéis hecho acreedores a la gracia de escuchar mi palabra. Seguid siendo mansos y humildes, para que no perdáis nunca esta luz. Vuestra vida había sido árida como un desierto, sin una sombra, sin un oasis; mas Yo hice que en medio del desierto encontraseis una palmera y una fuente donde pudieseis recobrar alientos y esperanzas. Ahora que habéis recuperado las fuerzas, que tenéis paz en vuestro corazón, no os internéis en la ciudad del pecado para perderos en sus placeres y vanidades. 57. Este es y será llamado “el Tiempo del Espíritu”, porque en él había Yo de venir sobre la nube, a derramar la luz que revela y disipa los misterios, el tiempo en que había de abrir el libro de la enseñanza en la página correspondiente a la era en que vivís. Con mi caridad divina estoy iluminando el cerebro del hombre, que por su insensibilidad para lo espiritual, es como una roca; más de esa roca haré manar agua y aun haré brotar flores. 58. Volved vuestros ojos hacia atrás, mirad hacia el pasado y encontraréis que Yo siempre he sembrado amor en vuestro camino. Cuando me habéis creído ausente y vuestra soledad se ha prolongado, me hago sentir en vuestro corazón, me convierto en báculo para que no desfallezcáis. En pequeñas porciones os reunís para escuchar mi palabra, más el mañana os multiplicaréis como las arenas del mar y esas multitudes, espiritualmente serán aquellas que formaron las doce tribus de Israel. Escrito está que había de reunirlas para juzgarlas. De esas multitudes elegiré a los que serán en este tiempo mis nuevos apóstoles; mas a todos les prepararé su corazón, para que sientan amor y caridad por sus semejantes, para que, obedeciendo los dictados de su conciencia y los sentimientos de su corazón, lleven a cabo entre la humanidad obras dignas de quien los ha destinado para llevar mi nuevo mensaje, con el buen sabor que destruya la amargura del mundo. 59. Si llegáis a considerar vuestra misión como una cruz, en verdad os digo, que sí lo es; mas Yo seré vuestro cirineo. Todo cuanto hagáis por el bien de vuestros hermanos, os lo devolveré convertido en luz para vuestro espíritu. Recordad a Cristo cuando ascendió a los cielos, una vez concluida su labor de amor y redención, lleno de gloria y majestad. 60. Orad, pueblo, en las naciones aparecen profetas hablando de mi manifestación y de mi presencia entre vosotros; les debéis reconocer, porque son mis enviados; mas aprended a distinguirles de los profetas falsos que también surgirán, dando palabras de aparente luz, las cuales en su fondo sólo tendrán tiniebla. Los que sean enviados míos, prepararán los corazones, despertarán a los pueblos, serán mis precursores, para que cuando lleguéis a aquellas comarcas, encontraréis fecundas las tierras. 61. Todo lo que está sucediendo en este tiempo, ya os lo habían anunciado mis profetas desde los tiempos pasados, mas, ¿Quién reconoce hoy el cumplimiento de lo que os fue anunciado? Muchos duermen, muy pocos han velado; y en medio de las tinieblas de esta noche de pecado del mundo, he llegado entre los que aparentemente dormían, pero que me estaban esperando. 62. El libro del Tercer Tiempo se está escribiendo por mis plumas de oro bajo el dictado de mi voz amorosa. Los ángeles guardianes, que celosos velan por las enseñanzas del Padre, guían la mano de los que escriben, para que en el libro asienten lo que ha de quedar para las generaciones venideras: Un libro de amor, un libro de sabiduría perfecta, un libro donde puedan leer los humildes y los sabios, los pequeños y los grandes, los vanidosos y los sencillos. Mi palabra será la espada que luche hablando de mi venida en este tiempo, de la forma de mi comunicación; iluminará los entendimientos rudos y traspasará los corazones de roca, destruyendo sus dudas. Mi doctrina seguirá extendiéndose de corazón en corazón y de pueblo en pueblo, haciéndose comprender, creer y amar aun de los rudos, de los ignorantes, de los pecadores, de los gentiles y de los idólatras, los cuales reconocerán mi manifestación de amor. 63. Recreaos, llenaos de gozo al pensar que vosotros habéis sentido mi presencia en este tiempo, porque ya habéis llegado al punto en que vuestro espíritu se despoje de lo superfluo, para tomar con pasos de perfección el sendero que lo lleve a la evolución. Velad y orad por los que habiendo sido llamados, no han querido escucharme, tened caridad de ellos. 64. Os digo en el Tercer Tiempo: Es menester poseer méritos para merecer los dones del Señor. A muchos de vosotros os he donado, sin que podáis decirme cuáles son vuestros méritos; mas Yo que todo lo veo, sé qué méritos habéis hecho en tiempos pasados para merecer lo que hoy os he confiado, pero ninguno se ufane de esta revelación, que por algo no le ha sido dado al espíritu, revelarle a la carne su pasado. 65. Hijos amados: Seguid reuniéndoos; mas si llegara el día de mi cátedra y el portavoz no se presentase, no temáis; orad, preparaos, elevad vuestro espíritu hacia Mí y en ese instante derramaré sobre vosotros mi luz, mi fuerza, mi gracia y mi caridad. Si me buscáis con el espíritu, Yo de Espíritu a espíritu os hablaré. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 121 1. Cumplida está mi promesa de volver entre vosotros; como ladronzuelo he penetrado de puntillas en vuestra alcoba, y os he despertado de vuestro sueño. Aquel que al abrir sus ojos, mirándome ha pedido que le ayude a levantarse, ése ha sentido mi fuerza en su espíritu y en su materia, y presto se ha levantado. Vengo a mostraros nuevamente el camino estrecho de mi ley, camino por el cual todos deberéis pasar. 2. Bienaventurados los que se han preparado para recibir a mi Espíritu, porque de su santuario interior brotarán las oraciones por la paz de los pueblos de la tierra. Más tarde, ellos enseñarán a sus hermanos a orar en esa forma, para que a través de esa comunicación lleguen a escuchar mi voz, la que se manifestará por medio de la inspiración al hablar, de la intuición al aconsejar, y a través del don de curación, al ungir. Ahora se comunica mi luz por medio de los portavoces, mañana me comunicaré directamente con el espíritu de todo el que se prepare. 3. Muchos me dicen: Señor, ¿Cuándo me daréis dones como a mis hermanos? Y Yo os digo: todos estáis donados, todos lleváis vuestra heredad, aunque todavía no la conocéis; esos dones los veréis surgir a medida que vayáis penetrando en mi sendero; cuando ya seáis mi servidores, entonces le señalaré a cada quien sus cargos y su misión. 4. Habéis sabido preparar en este tiempo una humilde morada para recibirme y os he hecho gozar mi presencia. Mi palabra ha venido llena de dulzura y de luz, a levantaros a la vida, para que toméis en ella el lugar que os corresponde. 5. No temáis a los que rechacen o nieguen mi venida; vosotros obrad con tacto y tened paciencia para con ellos; será mi justicia la que les toque. En verdad os digo que los que más me han negado y perseguido, serán después los que más cerca me sigan. Recordad a Saulo el perseguidor de mi doctrina que después se convirtió en mi discípulo. Esos convertidos, mañana se unirán a vosotros; mas si en verdad queréis ser creídos, no os irritéis cuando os digan que estáis ante un falso dios o ante un falso maestro; ni temáis decir que Cristo ha estado con vosotros. Yo os preparo para todo lo venidero; sed fuertes y os enviaré por diferentes tierras, donde cumpliré mi palabra; cuando os digo que por uno de vosotros alcanzará paz y salvación una comarca, porque su corazón será como el del pastor que ama y cuida a sus ovejas, añadiendo que el amor que por sus hermanos tenga y los sacrificios que por ellos realice, no serán estériles. 6. Nadie olvide estas palabras, porque el que ahora se encuentra desconocido entre la multitud, mañana estará desempeñando un delicado cargo entre la humanidad. 7. Envío mi paz sobre vuestra nación, recibidla en vuestro espíritu y hacedla llegar a otras naciones. Yo a todas las bendigo. Orad para que la paz sea en el corazón de todos los hombres. 8. Estoy en espera del despertar de la humanidad, para que recuerde que existo, que ante mi mirada ha hecho todas sus obras y que la hora en que mi justicia ponga un hasta aquí a la maldad, se acerca. Oíd mis enseñanzas y reprimíos de malos actos; limpiad vuestro cuerpo y vuestro espíritu, porque si como Padre soy infinitamente amoroso, como juez soy inexorable. 9. Los pueblos de la tierra nunca han estado menesterosos de luz espiritual. De cierto os digo, que no sólo este pueblo ha tenido profetas y enviados, sino que a todos les he enviado emisarios a despertarlos. Por la luz y la verdad de sus doctrinas, así como por la semejanza con lo que os he revelado, podréis juzgar de sus palabras. Unos llegaron antes de la venida del Mesías, otros han sido posteriores a mi presencia en cuanto hombre, pero todos han llevado un mensaje espiritual a los hombres. 10. Esas doctrinas al igual que la mía, han sufrido profanaciones, porque cuando no se ha alterado su esencia, se les ha mutilado o las han ocultado a los hombres hambrientos de verdad. 11. Una sola verdad y una sola moral, es la que se ha revelado a los hombres, a través de enviados, profetas y siervos; ¿Por qué tienen los pueblos diferentes conceptos acerca de la verdad, de la moral y de la vida? 12. Esa verdad, falseada a través de los tiempos por la humanidad, será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como si fuese algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución a los hijos de mi Divinidad. 13. Muchos son los que han muerto por decir la verdad, muchos también los que han sido sujetos a tormentos por no querer callar la voz que en ellos hablaba. 14. No penséis que el cielo sólo ha enviado a los que os han hablado de espíritu, de amor, de moral; no, también ha enviado a los que os han ofrecido buenos frutos de la ciencia, aquellos conocimientos que hacen luz en la vida de los hombres, que aligeran sus cargas y alivian sus penas. Todos ellos han sido enviados míos. 15. Hay otros también que, sin traer doctrinas de moral espiritual, ni revelaciones científicas, traen el mensaje que enseña a sentir y admirar las bellezas de la creación; son mensajeros míos que tienen la misión de llevar deleite y bálsamo al corazón de los que lloran. 16. Todos ellos han bebido la amargura al darse cuenta de la incomprensión de un mundo ciego a la verdad, de una humanidad insensible a lo bello y a lo bueno. Sin embargo, si os he dicho que en esta era todo será restaurado, si os he anunciado que todo volverá a su cauce y que a todas mis enseñanzas les será restituida su original esencia, podéis creer que está próximo un tiempo de esplendor espiritual en este mundo, aunque no debéis olvidar que antes que eso acontezca, todo será juzgado y purificado. 17. Todo caminante que no lleve paz en su corazón, deténgase unos instantes bajo la sombra de éste árbol y se sentirá confortado. 18. Sobre el espíritu de la humanidad flota también el recuerdo del espíritu de Elías, como pastor de encarnados y desencarnados, buscando incansablemente por todos los caminos a sus ovejas amadas, para recordarles su misión y escoger a los que han de servirme en este tiempo. 19. Todos vosotros habéis sido conducidos hacia Mí, por Elías, mas al llegar ante mi presencia y sentir el efluvio del Maestro, habéis visto compensados todos los sacrificios y pruebas que pasasteis para llegar a escuchar mi palabra. 20. En verdad os digo que este pueblo de ahora, se asemeja al del Primer Tiempo. 21. Israel había estado cautivo mucho tiempo en Egipto, de donde fue liberado por Moisés. Los obstáculos, los enemigos y las adversidades se presentaron al paso del pueblo, para impedirle su salvación; mas su fe y su perseverancia vencieron, llegando a la falda del Sinaí, donde escuchó mi voz y recibió la ley. Ahí cayeron los ídolos y se desvanecieron las tinieblas de su corazón, se hizo la luz en su espíritu, para desde aquel momento, creer, amar y servir tan sólo al Dios verdadero de la justicia y del amor. 22. La vida de aquel pueblo pronto iba a cambiar; la ley que acababa de recibir le prometía la paz y la bienandanza mientras Moisés, con su índice señalaba en el horizonte la “tierra prometida”, como un refugio de paz y felicidad terrenal. 23. Cuarenta años duro la travesía por el desierto, cuarenta años duro aquella lección del padre a su pueblo, para hacer brotar de su corazón el amor, como había brotado de la roca el agua, para enseñarlo a vencer las tentaciones, para arrancar de su corazón los cultos impuros y enseñarlo a dar el primer paso en el camino de la elevación, para purificarlo antes de que tomase posesión de la “tierra prometida” y que sus nuevas generaciones constituyesen un nuevo pueblo, por sus costumbres y por su culto al Creador. 24. La vida del desierto, los prodigios que concedí a mi pueblo y la lucha, forjaron su espíritu, y ante la libertad recobrada, olvidó su cautiverio y se levantó nuevamente el espíritu de Israel. 25. Fueron los profetas los que anunciaron al pueblo la venida del Mesías, ellos fueron los que mantuvieron encendida la llama de la esperanza en los corazones, cuando éstos se sentían sucumbir bajo el yugo de otros pueblos. 26. Muchos esperaron con gozo la llegada del Rabí de Galilea, a quien no supieron reconocer en el niño que nació del seno virginal de una humilde mujer nazarena en una gruta de Belén. Pero mientras unos sintieron que había nacido su Salvador y Redentor, otros lo negaron desde el primer instante. 27. Treinta y tres años entre los hombres. Toda aquella vida fue de ejemplos y enseñanzas para la humanidad, porque Yo nada vine a aprender a este mundo. Y cuando sólo faltaban tres años para mi partida, inicié mi predicación entre el pueblo. Mi palabra se escuchó en los caminos, en las aldeas, en las casas y en el pórtico de los palacios del templo; se escuchó en la montaña, en el desierto, en los valles y en el mar. 28. Mezclados entre las turbas estaban los que me aborrecían, los que se sentían juzgados a cada paso por mi doctrina, los que veían amenazados los puestos que indebidamente ocupaban. Ellos fueron los que prepararon el juicio, la sentencia y la muerte en la cruz para quien les había traído la vida eterna. 29. Hubo amargura y tristeza en el corazón del Maestro, sabiendo el largo camino que habrían de recorrer aquellos que desconocían la verdad y en los que había obrado milagros que ni antes ni después había sido capaz de realizar por sí mismo hombre alguno. 30. Cuando Yo anuncié a mis discípulos que pronto iba a partir, se apoderó de ellos una infinita tristeza, entonces, para reanimarles, les dije: “He aquí que Yo volveré y las señales de mi llegada serán éstas: Cuando la guerra haga llegar rumores a vosotros y la perversidad de los hombres esté tocando su límite, estará próxima mi llegada; mas antes que Yo, llegará Elías a preparar el camino”. Después de aquellas palabras, transcurrió una era para que ellas tuviesen cumplimiento. El primero de septiembre de 1866, el espíritu de Elías se manifestó por medio de un varón justo, destinado y enviado por Mí, para que anunciase mi presencia y fuese el precursor de mi comunicación espiritual entre los hombres. 31. Aquel varón recibió el mandato divino de fundar siete recintos que fuesen simplemente la representación de los “siete sellos” y al mismo tiempo, la orden de preparar los entendimientos de los elegidos para que fueran los portavoces del Divino Maestro. 32. Desde entonces, todos los que se han acercado a escucharme bajo esta forma, han tenido el presentimiento de ser siervos, señalados o marcados, como hijos del aquel pueblo que desde el principio se ha comunicado con su Señor, y ha recibido de El manifestaciones, prodigios, sus enseñanzas y su ley. 33. Grabad esta lección en vuestro corazón y analizadla con amor. 34. Apartad todo pensamiento egoísta, y pensad en vuestra misión. Esta era es trascendente y decisiva para la humanidad. Sólo mi doctrina que está por sobre las flaquezas humanas, puede revelaros que éste es el tiempo en que la verdad destruirá toda mentira y tiniebla. 35. Esta humanidad que hoy duerme olvidada de su Señor y aun de su propio espíritu, despertará estremecida por la voz de mi llamado. Primero me he manifestado al pueblo de Israel, no al pueblo israelita por la sangre, sino a éste, que lo es por el espíritu, y a quien heredé con la luz del Tercer Testamento. 36. Vengo a buscaros, pueblo, porque entre vosotros están los que me han sido fieles; no puedo deciros aún que ya cumplisteis vuestra misión, porque todavía os falta un gran trecho de vuestro camino por recorrer. Os he encontrado apegados a los bienes terrenales, materializados en vuestra vida egoísta; mas a pesar de ello, no vengo a reclamaros, sólo a haceros un llamado para que me escuchéis, os llenéis de mi sabiduría y podáis convertiros en los maestros de la espiritualidad, para lo que fuisteis enviados. 37. Abrid vuestros ojos y dejad que despierte vuestro espíritu, para que podáis daros cuenta de que en verdad vivís dentro de un nuevo tiempo, y miréis el cumplimiento de mis profecías. Entonces podréis decir, convencidos, que he llegado entre vosotros en el tiempo anunciado. Sólo conociendo la esencia de mi palabra, podréis dar la interpretación justa a los acontecimientos que día tras día surgen en vuestro mundo; mas esta humanidad, que se debate en su ceguera y no ve la luz divina que brilla ante su espíritu, no se da cuenta del tiempo en que vive, porque si lo supiera, ya las manos homicidas se hubieran detenido en su obra, habría vigilia, habría arrepentimiento; mas nada de eso existe; cada día se rompen nuevos lazos de amor entre los pueblos de la tierra. La espiritualidad y la moral han sido rechazadas, sólo existe una lucha sorda de odios, egoísmos y ambiciones, que ponen de manifiesto la falta de elevación de los hombres. En medio de esa lucha, la muerte recoge una diaria cosecha de vidas, su hoz implacable y justiciera, golpe tras golpe, arranca la cizaña. Mas esa humanidad que peca, que viola y profana, lucha intensamente por sobrevivir aunque egoístamente y sin mirar si los medios que emplea son justos y humanos o si son lo contrario. Ahora os pregunto, ¿Qué es lo que hacéis en este tiempo de justicia? 38. Cierto es que no ha sonado la hora de que os levantéis a dar la voz de alerta, mas debéis saber, que estos instantes son precisamente los que debéis aprovechar para vuestra preparación, porque esta palabra es la que os está forjando para la lucha espiritual que se aproxima; que os ha llamado y unido para que seáis un pueblo de paz que sepa abrir las puertas de su corazón para recibir al forastero o al extranjero, y que os ha dado la misión de emisarios de este mensaje, para que lo llevéis por todos los caminos de la tierra. 39. Yo os digo que la verdadera paz sólo podrá descender de mi Espíritu al espíritu humano, y que ésta es la que os he traído en esta revelación, para que la llevéis a los pueblos y a las naciones. ¿Esperáis acaso que el mundo forje su propia paz? ¿Con qué simiente podría crearla, si en él no existen los sentimientos de amor, de justicia o de caridad? 40. Juzgad vuestra responsabilidad, pueblo amado, pensad que un día que perdáis, es un día que retardáis la llegada de esta buena nueva al corazón de vuestros hermanos, que una lección que perdéis, es un pan menos que podréis ofrecer a los necesitados. Trabajad con amor y pronto vendrá la paz entre la humanidad, mas recordad lo que os digo; no vayáis a confundir mi paz con la que van a firmar las naciones, porque esa no podrá ser duradera; será una falsa paz que se destruirá por sí misma, porque no tendrá simiente de amor, que es respeto y que es fraternidad, porque tendrá por base el miedo de unos a otros, el interés o la conveniencia material. La paz verdadera es aquella que desciende de los cielos al corazón de los hombres y de ahí brota y se esparce en obras de justicia y de amor. Yo os anuncio que esta paz que a las naciones se acerca, no es verdadera, y si queréis profetizarlo así, podéis hacerlo, con la certeza de que no engañaréis. Yo os digo que para que la paz de mi reino se establezca entre los hombres, aún falta que se lleve a cabo la guerra de doctrinas, de religiones y de ideas, guerra en la que unos enfrenten mi nombre y mi verdad a las falsas deidades de otros, y en la que se levante una doctrina combatiendo a la otra; esa será la nueva lucha, la batalla espiritual en la que caerán de su pedestal los falsos dioses y quedará al descubierto toda falsedad, que como verdad habéis tenido. Ya veréis cómo de entre aquel caos de confusión y tiniebla, va a surgir esplendorosa la verdad. 41. El astro rey con su luz os da una idea de lo que es la verdad. Su luz alumbra durante el día y al desaparecer principia la noche. Entonces el hombre, por medio de su ciencia, tomando de los elementos de la misma naturaleza, descubre una luz con la cual puede alumbrar las tinieblas de la noche, mas es tan débil, que desaparece y se pierde en cuanto los rayos del astro rey aparecen nuevamente. Habéis logrado hacer luz en la noche, mas ¿Quién por medio de su ciencia podrá ocultar la luz del sol y hacer tiniebla en el día? Sólo Yo puedo hacerlo para daros muestra de mi poder, así como Yo soy el único que puede hacer verdadera luz u ocultarla cuando sea mi voluntad. También en lo espiritual soy el único que puede hacer brillar la luz de la verdad, ahí, donde la impostura y la falsedad existen, hacer que de la muerte brote la vida, que del odio, de la maldad o del rencor, brote la caridad, el arrepentimiento o el perdón, o que del desquiciamiento de la mente, surja la razón. En una palabra, que sobre las tinieblas, se haga la luz. Sí, pueblo, la luz de mi verdad alumbrará vuestro mundo, y esa larga noche espiritual que habéis vivido, se disipará. Ya ha empezado a aparecer como una nueva aurora; es la luz que os ha despertado en este tiempo, diciéndoos: Velad y orad, despertad a vuestros hermanos, sanadles, para que puedan levantarse a la lucha y buscad al que se ha perdido. Sed discípulos de la luz para que mañana, convertidos en maestros, deis enseñanzas de luz. Ser discípulo mío requiere a veces llegar hasta el sacrificio; mas os digo que vale más la paz del espíritu, que las comodidades de la tierra. Sed los hijos verdaderos de la luz, para que cada una de vuestras oraciones sea como una estrella en el cielo de vuestra vida y para que la oración de todos, formada por la unión de vuestros pensamientos, se asemeje a la luz de una aurora. 42. Elías va regando de luz los caminos, y las ovejas van retornando hacia el aprisco; cuando Yo llegue a cada corazón, a cada pueblo, ya todos habrán sido tocados por Elías. 43. Preparaos, discípulos, no quiero que cuando el dolor alcance su mayor grado sobre la humanidad, sea como un manto de tinieblas que nuble vuestros pensamientos y vuestra razón; Yo quiero que mis discípulos, en esa hora de prueba, sepan oír la voz de la conciencia. 44. Hijos míos, que en vuestra ignorancia o en vuestro temor me decís: Señor, si queréis que lleguemos hasta vos, ¿Por qué dejáis que las tentaciones y las vicisitudes se crucen a nuestro paso? Y el Maestro os contesta: Porque las pruebas hacen luz en vuestro espíritu, única forma de que podáis ver; y es necesario que miréis, para que adquiráis conocimientos. Comprended que es mucho lo que tendréis que ver en vuestra vida espiritual, porque siendo los hijos de la luz, sois los herederos de mi sabiduría. 45. Vosotros seréis los precursores del tiempo de la gracia, por lo que es muy grande vuestra responsabilidad; los cimientos de obra tan grande tendrán que ser fuertes, para que sobre ellos pueda levantarse el santuario a mi Divinidad. Os estoy revelando mucho de lo que reserva el futuro a este pueblo. Así no me miraréis eternamente oculto en el misterio. 46. Analizad mi palabra, a fin de que podáis espiritualizaros, porque si no penetráis al fondo de esta doctrina, podréis caer en un nuevo fanatismo. Comprended, discípulos, que en la espiritualidad no tiene cabida el fanatismo, ni el prejuicio, la idolatría o la superstición. Espiritualismo quiere decir elevación; espiritualidad significa libertad del espíritu, porque quien la alcanza, se ha desmaterializado, se ha emancipado de las pasiones de la carne, ha pasado por el sacrificio y por la renunciación bien entendida. Oh pueblo, que mucho me habéis escuchado, ya está cerca el instante de la ausencia de mi palabra y no contemplo en vosotros la comprensión hacia mi doctrina, mucho menos la preparación y la interpretación justa de las lecciones que os he dado. 47. Dormís dulcemente, confiando en mi amor, mas Yo os digo: Velad y orad, para que no sea el dolor el que venga a despertaros, no el dolor que Yo os envié, porque es algo que no ha brotado de Mí; el dolor brotó del hombre a causa de su desobediencia. Todo os habla de Mí y os habla de mi amor. La naturaleza, la vida exterior, la vida interior, toda la creación, son a semejanza de un índice que os señala el infinito, como una meta hacia donde debéis conducir vuestros pasos. Meditando en todo esto, ¿No pensáis en vuestra partida? ¿No os dais cuenta de que cada día que vivís, es un paso que os acerca a la morada del espíritu? oíd y entended, porque ahí, donde muchos miran la muerte, está la vida; donde creen que está la tiniebla, está la luz; donde ven la nada, está el todo y donde ven el fin, está la eternidad. Cuántos hombres, en su inocencia, se asemejan a los niños que, entregados a sus juegos infantiles, no les preocupa el futuro. 48. Hombres que lleváis en el corazón la luz de la experiencia de esta vida, y en espíritu, la luz que deja la evolución de diferentes existencias, ¿Por qué ocupáis a vuestro espíritu en lo que es superfluo para él, y por qué lloráis muchas veces por causas que no merecen vuestro dolor? 49. Buscad en todo la verdad; ella está en todos los caminos, es diáfana y clara como la luz del día. 50. Id y hablad de estas lecciones a vuestros hermanos; ya estoy preparando a las comarcas para que reciban la buena nueva; pero veo que aún tenéis temor a la lucha, a los juicios de los vuestros. Hay quienes temen a sus padres o a sus hermanos antes que al juicio de vuestro Dios. ¿Teméis que os juzguen equivocados, que os digan traidores o falsos? De cierto os digo que en vuestro espíritu he depositado una joya de tal grandeza, que una palabra vuestra podrá persuadir a aquellos a quienes tanto teméis. 51. Veis demasiado grandes a los ricos del mundo, a los sabios, a los poderosos, a los filósofos, a los hombres de ciencia, a los ministros de las religiones y a los hombres del poder y Yo os digo: No necesitáis de esa grandeza para poder hablar de mi verdad; nada de ello necesitáis para ser grandes, porque la verdadera grandeza, que es la del espíritu, no necesita oro, ni ciencia humana, ni títulos; donde el espíritu no se manifieste por amor, no existirá verdadera grandeza. ¿No veis monarcas que hoy están en su trono y mañana van arrastrando su miseria? ¿No veis sabios corrigiendo lo que antes proclamaban como verdad? ¿No habéis visto a una mujer hermosa, admirada y deseada, convertida más tarde en un harapo? Entonces no confundáis los valores eternos con las fugaces vanidades humanas. 52. Tomad vuestra cruz y seguidme, llevadla sobre vuestro corazón y no temáis; caminad paso a paso, dejad mi palabra en los corazones, como una huella de luz; perdonad a quienes os hieran; más si cayeseis y de vuestra caída se burlasen, no temáis, porque ahora Cristo, el que os habla, será el cirineo de los que tomen mi cruz. 53. Escuchad, pueblo, 1950 ya se acerca y la voluntad del Eterno será cumplida; no debéis para entonces encontraros divididos, porque no sabéis las pruebas que se avecinan. Aquí en donde he preparado un pueblo que recibiera mi palabra en este tiempo, no debe surgir la confusión; es necesario que para entonces se encuentre unificado este pueblo, con sus hombres y sus mujeres disponiendo su espíritu para mi última comunicación, en la que habrán de escuchar mis últimas palabras, que os estarán diciendo: ¡Os aguardo en el cielo! 54. Si así os preparáis, veréis pronto la luz de mi Espíritu venir sobre vosotros sin intermediarios ni portavoces humanos, a comunicarse con los discípulos de Espíritu a espíritu; para entonces habréis depurado vuestras prácticas, a tal grado, que se sorprenderán vuestros hermanos al ver la espiritualidad de mis nuevos discípulos, espiritualidad que hablará del culto interior que practicáis. 55. Entonces la humanidad comprobará, que los tiempos profetizados hace miles de años, aquellos en que había de tener lugar mi nueva venida, son éstos, porque podrán comprobar que la luz divina está derramada sobre toda carne y sobre todo espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 122 1. Olvidaos por unos instantes de las vanidades del mundo cuando escuchéis mi palabra, y al elevarse vuestro espíritu, contemplará la luz de este tiempo. 2. Mientras que para muchos pueblos estas horas son de dolor y de muerte, para vosotros son de paz y de esperanza; mas no confiéis demasiado en vuestros méritos, porque también podrán sorprenderos las pruebas. Soy Yo quien os ha dado esta paz para que presenciéis mi manifestación, penetréis en mi palabra y pongáis en práctica mi doctrina. Os he dado tiempo para oír y comprender mis lecciones, pero veo que vuestro análisis no ha pasado más allá de lo material y por eso no habéis descubierto el sentido de mis enseñanzas. En esta incomprensión estáis imitando a la humanidad, que teniendo a cada paso pruebas palpables de mi justicia, no se detiene un momento a meditar para comprender el sentido de esos acontecimientos. 3. Quiero que abráis vuestros ojos a la realidad del tiempo en que vivís, para que podáis orar por el mundo. Aquel tiempo que fue anunciado en otras eras, en que surgiría la batalla del bien contra el mal, es éste. Discípulos, no vayáis a dormiros en espera de otra era. Sois los hijos de la luz a quienes os estoy revelando grandes enseñanzas para que seáis antorcha de fe entre la humanidad. 4. Llegaréis a vuestros hermanos que duermen para las revelaciones espirituales y les despertaréis con palabras dulces, fraternalmente, haciéndoles comprender que la causa de las amarguras, que apura la humanidad, se debe al olvido en que ésta ha dejado al espíritu. 5. Cuando los hombres crean verdaderamente que la hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios, entonces sentirán mi presencia en todos los pasos de su vida. Unos me sentirán llegar como Padre, otros como Maestro y algunos más me sentirán como Juez. 6. A las tinieblas me habéis hecho descender para buscaros; en vuestro extravío he estado presente para hacerme sentir en todos los espíritus. Como al pastor que baja al fondo del abismo en busca de la oveja perdida, así he descendido a los abismos más sombríos en que los hombres han caído. Vosotros que me estáis oyendo, tened verdadera comprensión de la hora de justicia y restitución en que vivís; pensad en que si os obstinaseis en permanecer en la ignorancia, las tinieblas que envuelven al mundo, serían aún más densas; no sabéis cuánto tiempo transcurrirá para que los espíritus pudieran recibir un rayo de luz. 7. Estoy enviando a la tierra espíritus a quienes puedo llamar primogénitos en la ley, porque son de los que recibieron mis primeras revelaciones; no os diré quiénes son, dónde se encuentran, ni qué hacen, porque si les reconocierais, podríais caer en idolatría o confusión. 8. A este pueblo que crece día a día en busca de mi enseñanza, le digo que viva unido para que de esta manera se acerque a Mí. Si no os esforzáis, ¿Cómo podréis llegar a ser los maestros de las enseñanzas espirituales? 9. Amor, es la semilla que os confío para que la sembréis por el mundo. Ved la esterilidad en las tierras; no existe ya fraternidad, amistad, ni respeto. La simiente que ha cundido es la del odio y la ambición, sus frutos ya los miráis; son guerras, destrucción, miserias, muerte. 10. Después del tiempo en que he estado dando mi palabra, ¿No creéis justo que os pregunte el Maestro lo que hacéis en esta era, en que las naciones y los pueblos deben buscar una vida mejor y dejar de levantarse unos contra otros? ¿Cuál es vuestra obra? 11. Cierto es que he venido a daros, mas no os concretéis a recibir solamente; pensad que la paz que os doy, no es sólo para vosotros, sino para muchos de vuestros hermanos. No estéis al margen de la gran batalla, sabed que os estoy preparando para que seáis soldados. 12. ¿Estáis esperando que el mundo forje su paz? ¿Con qué simiente podrá formarla, si en el espíritu ahora pesa más la ley de los hombres, que la de Dios? 13. No os engañéis; en el corazón de la humanidad no existe caridad ni espiritualidad, por lo tanto no tiene cimientos para afirmar su paz, su hogar, su fuente de trabajo, ni su culto a mi Divinidad. 14. Pronto vendrá la paz al mundo, y cuando ello sea, vais a darme gracias, pueblo, creyendo que fue por vuestro cumplimiento; entonces os diré: Abrid vuestros ojos, esta paz que el mundo ha logrado no será duradera, porque no es verdadera. Yo la destruiré con mi espada de justicia, como destruyo todo lo que es falso. Esa paz de que os hablo será aparente, porque se fundará en el temor de unos para otros; la verdadera paz no puede brotar de corazones impuros, vendrá después, descenderá del reino de los cielos al corazón de la humanidad. 15. Si queréis anunciar al mundo estas profecías, podéis hacerlo; no temáis, que no os engaño. Si queréis decir a vuestros hermanos, que la paz que están por hacer las naciones no es buena, no erraréis, porque Yo no puedo equivocarme. Pronto veréis el cumplimiento de lo que en este año de 1944 os estoy anunciando. La guerra, las ambiciones materiales cesarán, pero más tarde surgirán las guerras de religiones, doctrinas, ideas y filosofías. Será esa batalla de lucha espiritual para encontrar el camino de la verdad. 16. Es menester que así sea para que la humanidad abra los ojos, descubra los falsos dioses y rompa las cadenas de esclavitud. 17. Cuando esta batalla cese, se haga el silencio, y los hombres postrados en oración mediten y se arrepientan, veréis ascender de su corazón una ofrenda semejante al perfume que exhalan las flores, la cual irá en busca del único y verdadero Dios. 18. Haré que este mundo se levante limpio de su lepra, también haré surgir vida de la muerte; lograré que del odio broten frutos de reconciliación y que de la locura surja la razón. 19. Mientras, vosotros seguid multiplicándoos, tanto en número como en conocimiento y virtud, os estoy dando armas para que resistáis y salgáis avante. 20. Este rincón de la tierra en que vivís es propicio para vuestra misión; tiene semejanza con aquella “tierra prometida” al pueblo de Israel en el Primer Tiempo, mas no os fanaticéis con las riquezas de la tierra, porque debéis recordar que la ciudad de Jerusalén fue arrastrada por sus enemigos y hasta el templo de Salomón fue destruido. 21. Vuestra tierra tiene semejanza con aquella que se le dio al pueblo de Israel, mas ni aquella fue patria para el espíritu, ni ésta es la segunda Jerusalén, porque la ciudad espiritual no es de este mundo. 22. Seguid siendo hospitalarios como lo fue Abraham, preparaos para que a vuestra mesa se siente a comer el extranjero y bajo la sombra de vuestro techo descanse. Llevad en vuestras manos mi bálsamo de amor para que curéis al enfermo, le hagáis sentir mi consuelo y recuperar su salud. Sois aquel pueblo a quien en todos los tiempos le ha hablado el Dios viviente e invisible, y también, el que siempre se ha dejado influenciar por la idolatría de otros pueblos. 23. Ahora he venido a despojaros de fanatismo y supersticiones, a recordaros el culto espiritual hacia vuestro Padre, para que cuando las naciones fijen su mirada en este pueblo y las caravanas lleguen, se sorprendan al encontrar entre vosotros moral, virtud y espiritualidad. 24. Llevad en vuestro espíritu esta lección, que os he dado para que os sirva de preparación. 25. Nadie se rebele ante la idea de tener que volver a este planeta en otro cuerpo, ni penséis en que la reencarnación es un castigo para el espíritu. Todos los espíritus destinados a tener que morar en la tierra, han tenido que pasar por la ley de la reencarnación, para poder alcanzar su evolución y llevar a cabo la misión que les he confiado. 26. No sólo los espíritus de poca elevación tienen necesidad de volver a encarnar; también los espíritus elevados vuelven una vez tras otra, hasta dejar concluida su obra. 27. Elías es el más grande de los profetas que ha venido a la tierra, y a pesar de las grandes obras que hizo y de las grandes pruebas que dio, hubo de volver a este mundo en otro tiempo, en otra materia y con otro nombre. 28. Esta ley de amor y de justicia fue ignorada mucho tiempo por la humanidad, porque de haberla conocido antes, hubiera podido caer en confusiones; sin embargo, el Padre os hizo algunas revelaciones y os dio algunas señales que fueron la luz precursora de este tiempo, del esclarecimiento de todos los misterios. 29. El pasado de vuestro espíritu con sus diversas existencias en la tierra, está vedado para vosotros. Sólo os he revelado la verdad de la reencarnación, porque ella tendrá que daros una idea más real de la misericordia y de la justicia divina y hará renacer en los impuros, en los pecadores, en los que derrochan inútilmente la vida, la esperanza de una nueva oportunidad en la cual puedan llegar a corregir los yerros cometidos. 30. La idea de la muerte o de la condenación eterna, quedan destruidas ante esta revelación y tanto el espíritu como el corazón humano, cuando comprendan esta verdad, se elevan para glorificar la bondad divina. 31. Si en los primeros tiempos no se os descubrió esto, fue porque no estabais preparados para saberlo; y si ahora lo llegasteis a conocer, y a pesar de ello no tenéis una idea precisa de quienes habéis sido antes, esa es otra prueba de que aún no estáis muy adelantados. 32. Cuando los hombres se amen y sepan perdonarse, exista humildad en el corazón y hayan logrado que el espíritu se imponga a la materia, no será la carne, ni el mundo, ni las pasiones, las que formen el espeso velo que os impide mirar atrás o hacia adelante del camino; por el contrario, la materia ya espiritualizada por la práctica de mi doctrina, será como una sierva dócil a los dictados de la conciencia, al contrario de lo que ahora es: obstáculo, tropiezo, venda sobre los ojos del espíritu. 33. Ahora os maravilláis cuando tenéis un principio de videncia que os permite llegar a ver algo del pasado, o que os hace una revelación del porvenir, cuando de cierto os digo, que esa mirada espiritual debería ser constante, como la visión en los ojos de vuestro cuerpo durante la vida en la tierra. 34. Es menester que caminéis un poco más en mi sendero, a fin de que lleguéis a alcanzar esas alturas, y vuestro espíritu, recogiendo en sí todo de sus pasadas experiencias, se libre, se deleite y se eleve en su propio saber. 35. Pensad que si en vuestro espíritu hubiese ya mucha luz, en vuestro corazón debería haber mucha paz. 36. No hagáis caso de los que os quieren amedrentar por estar escudriñando lo que se refiere al espíritu, porque ellos son los que quieren seguir durmiendo en el sueño de la ignorancia. 37. A muchas de las fases de vuestra vida material les habéis concedido mayor importancia que a lo que se refiere al espíritu, y por eso es que habéis creado un mundo falso y vacío; mas ha llegado la hora de que os intereséis vivamente por lo que es esencial en vuestro ser, y cuando eso sea, le daréis vida y belleza verdadera a vuestra existencia. 38. Más debo deciros que aunque la vida en este mundo llegue a alcanzar las alturas de la virtud y de la justicia, no será aquí en donde lleguéis a encontrar vuestra morada perfecta. Vuestro paso por este valle es pasajero, sólo os servirá de crisol, de escuela, de libro para alcanzar la elevación de vuestro espíritu. 39. Existen otras moradas superiores en la casa de vuestro Padre, las que he preparado para que vengáis a habitar en ellas. 40. Bienaventurados sean los que meditando sobre estas palabras, sintiesen fe en ellas y enderezasen su vida en beneficio de su espíritu, porque él alcanzará el fruto en la eternidad. 41. Pueblo amado, con certeza podríais decir que cuanto ha acontecido en este mundo, os fue anunciado o profetizado en tiempo anteriores. 42. Esa palabra que ha escuchado el hombre por boca de mis profetas, ha sido mi voz. Ellos no han hablado por inspiración propia, sino por voluntad divina. 43. La verdadera interpretación de mis predicciones, anuncios y promesas, Yo os las doy cuando veis que a su debido tiempo se cumplen mis palabras. 44. Cuántas y diversas interpretaciones habéis dado a las revelaciones divinas, la verdad sólo la habéis conocido hasta que Yo he dado cumplimiento a mi palabra. Muchas de las profecías ya tuvieron su cumplimiento, otras están realizándose ante vuestros ojos y otras aún esperan su tiempo. 45. Aún estoy preparando y enviando nuevos profetas, por los cuales os revelaré grandes maravillas, y a la vez anunciarán la presencia o proximidad de lo que se os anunció en tiempos pasados. 46. Las antiguas profecías serán confirmadas por los nuevos profetas; todo el que sienta en sí este don, ore, vele y prepárese para decir tan sólo la verdad. Si así lo hiciereis, veréis que unos confirmarán lo que otros anuncien. Así fue como cumplieron su misión los profetas de los tiempos pasados, aun cuando unos hayan venido en una era y otros en otra. 47. No os preocupe no entender a veces lo que recibáis por inspiración o lo que vuestros labios hablen; tampoco aquellos supieron muchas veces entender lo que su boca hablaba. 48. Yo derramaré mi luz en los que reciban vuestro testimonio y en el tiempo oportuno daré cumplimiento a cada una de vuestras profecías. Ay de los que no dijesen la verdad, porque también a su tiempo serán descubiertos; entonces no encontrarán en su cuerpo, ni en su espíritu, algo con qué lavar su mancha y saldar su deuda. 49. ¿Quién será el juez de los falsos profetas? La verdad, porque ella es luz que llegará a esos corazones a través de la conciencia. 50. La verdad busca siempre corazones limpios para poder manifestarse. Limpiad el vuestro para que esa luz esté en las palabras, en los pensamientos y en las obras de mi pueblo. 51. Con una llave de amor que poseo, abro vuestro corazón. Aletargados os había encontrado; en el camino os he sorprendido andando con paso tardo; vine para haceros reconocer que sois enviados de mi Divinidad; esto os lo dice el Verbo del Padre, Aquél que se hiciera hombre en el Segundo Tiempo. 52. No una vez, sino varias y en diversas formas, anuncié y prometí mi nueva venida a mis discípulos; les profeticé las señales que habían de anunciar mi llegada; señales en la naturaleza, acontecimientos entre la humanidad; guerras mundiales, el pecado en su mayor altura. Para que el mundo no se confundiera esperándome nuevamente como hombre, les hice saber que Cristo vendría sobre la nube, es decir, en Espíritu. 53. Cumplida ha quedado aquella promesa. He aquí el Maestro en Espíritu, hablando al mundo. He aquí al poseedor de la paz y del reino de luz, quien viene a formar un arca inmensamente grande, donde puedan refugiarse los hombres y salvarse, como en los primeros tiempos, cuando Noé hizo el arca para rescatar la simiente humana. 54. Por vuestro adelanto y perseverancia en mi doctrina, os iré mostrando con toda sencillez el contenido de muchos misterios. El libro de la vida, sellado con siete sellos es para vosotros una incógnita, porque el Sexto Sello es el que se encuentra desatado y su contenido es el que alumbra vuestro tiempo; todo ha sido para vosotros un misterio y no quiero que siga siéndolo. Ya os he dicho que los siete sellos son las siete revelaciones divinas que he entregado al hombre, de las cuales estáis recibiendo la sexta y aún os falta la séptima. 55. Sabéis que Roque Rojas fundó siete recintos a los cuales les dio el nombre de sellos y que simbólicamente el sexto de ellos fue como un árbol fecundo que multiplicó sus ramas. También sabéis que en 1866 se inició una nueva era; mas no sabéis aún ordenar vuestras ideas; algunos han querido analizar estas lecciones, pero su interpretación ha sido errónea, porque limita y encierra lo eterno y divino dentro de lo humano y material. Más antes de que esta confusión cunda, Yo disiparé las tinieblas de la ignorancia con la luz de mis revelaciones. 56. He preparado este jirón de tierra que pisáis, para que mi luz divina descienda en este tiempo entre sus moradores. Aquí vine a recordaros la ley divina que como Padre os enseñé en el Primer Tiempo; aquí os he repetido mi palabra que como Jesús os diera, como el verdadero cantar de los cantares del espíritu, y os he traído la luz de la verdad que esclarece todo misterio y explica toda lección no comprendida. 57. Vengo a reconstruir mi templo, un templo sin muros ni torres, porque está en el corazón del hombre. La Torre de Babel, aún divide a la humanidad, mas sus cimientos serán destruidos en el corazón de los hombres. La idolatría y el fanatismo religioso, han elevado también sus altas torres, pero ellas son endebles y tendrán que caer. En verdad os digo que mis leyes tanto divinas como humanas son sagradas y ellas mismas juzgarán al mundo. No cree la humanidad ser idólatra y en verdad os digo, que está adorando todavía al “becerro de oro”. 58. Yo soy Espíritu, soy esencia y luz. Despertad, abrid los ojos, miradme y escuchad mi voz. Esta comunicación que hoy tenéis de mi Espíritu por el conducto humano, no es la más perfecta y por lo tanto no será eterna. Pronto pasará, y entonces empezará el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, en el cual escucharéis la voz de vuestro Padre. 59. En aquel Segundo Tiempo encontré al ciego y le di la vista, al tullido le hice andar, al muerto le resucité; ahora encuentro mayor desolación en el mundo, porque contemplo por millares a los ciegos, los sordos, los leprosos y los muertos del espíritu. Verdad es que vengo con justicia entre vosotros, mas también lleno de amor, porque nunca os dejaré de considerar como hijos y siempre os veré como niños. 60. Pueblo, ¿Queréis seguirme por el camino que ha tiempo os he trazado con mis obras y ejemplos? Es verdad que en él está la huella del sacrificio, mas al final se encuentra la “tierra de promisión”. Tampoco en este tiempo vendré a deslumbraros con el falso brillo de las riquezas humanas. Vuestro Maestro sólo os mostrará el brillo de la virtud. “Mi reino no es de este mundo”, os dije, de este mundo de vanidades, de egoísmos y mentiras; porque de cierto os digo, que Yo reino en la perfección. 61. Para 1950, el último eslabón de la cadena que formarán los 144,000 marcados, recibirá en su espíritu la señal divina. De ellos surgirán en las naciones los enviados, los profetas, los discípulos que con su enseñanza, su oración y su ejemplo lleven la semilla de una nueva vida a la humanidad. 62. Esta palabra que hoy estáis escuchando, cesará y el deleite que hoy experimentáis al escucharla también pasará; después, cuando queráis gozar espiritualmente de mi presencia como ahora, bastará que entréis en meditación y oréis implorando mi amor. 63. No porque ya no me escuchéis a través de estos portavoces penséis que estoy ausente y vayáis a perder el respeto y la preparación que hoy tenéis cuando oís mi palabra. Sabed que Yo os seguiré doquiera que vayáis, que estaré contemplando vuestro trabajo en mis campiñas y preguntando a vuestra conciencia por cada uno de vuestros pasos. 64. Os estoy preparando, porque sé que después de este tiempo de preparación, se levantarán los falsos portavoces anunciando que el Maestro aún sigue dando en esta forma su palabra, y quiero que os libréis de esa confusión, la cual será provocada por los que creyendo estar velando, en realidad están durmiendo, y los que creyendo estar sirviéndome, en realidad están sirviéndose a ellos mismos. 65. Yo os anuncio que la hora de terminar esta comunicación, será hora de juicio para este pueblo, porque cada uno de vosotros manifestará en ese momento lo que lleva de simiente en su corazón y de adelanto en su espíritu. Ahí se verá la tendencia de cada uno, su comprensión, su obediencia, su espiritualidad. 66. Sé que habrá quienes profanen mis mandatos, quienes por esta causa se estanquen y se confundan, deteniendo con ello el avance de la misión emprendida; mas pasado un tiempo, el recuerdo de mi palabra, de mis enseñanzas y de mis profecías, en las cuales os previne de todo lo que iba a suceder, surgirá del espíritu, haciendo retornar al camino de la obediencia a los que de él se apartaron. 67. Ninguno diga en este instante: Señor, yo no te volveré la espalda, yo no te desobedeceré. No prometáis al Maestro lo que muchos de vosotros no vais a cumplir. 68. Velad y orad, despojad de materialismo vuestro corazón, limpiadlo de intereses y de pasiones. Estudiad mi enseñanza para que en esa hora no estéis aletargados y podáis dar el siguiente paso con entereza. 69. Yo no os pido promesas, os pido cumplimiento de vuestra misión. 70. Guardad mi palabra en lo más recóndito de vuestro corazón, para que mañana no me vayáis a negar con vuestras obras o con vuestras palabras, diciendo que Yo no os advertí lo que bien sabéis que os he repetido incontables veces. 71. Algunos estáis diciendo en lo más íntimo de vuestro corazón: Maestro, ¿Seremos capaces de negarte, cuando Tú has venido a resucitamos a la verdadera vida? 72. Yo os digo que aún no podéis confiar plenamente en vosotros, porque vuestro amor y fe son pequeños aún. 73. Es menester que estudiéis con constancia mis lecciones, para que vuestras virtudes se desarrollen, y cuando llegue esa hora de prueba que ya se aproxima, tengáis presente mi palabra y no vayáis a flaquear ni un solo instante. 74. Ved, discípulos, con cuánto amor os invito a prepararos. Mañana, si llegáis a caer, no podréis decir: El Señor nada nos había advertido acerca de su partida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 123 1. Mi Verbo se derrama inagotablemente sobre vosotros. Soy el Cristo que en el Segundo Tiempo habitó entre los hombres, y que desciende a vosotros nuevamente, para dar testimonio de Sí mismo, cumpliendo su promesa y su palabra, como en aquel tiempo vine a confirmar con mis obras la ley que el Padre dictó a Moisés, quien no hizo su voluntad, ni la de los hombres, sino la voluntad del Eterno, por lo que os digo, que si no borré lo que dijo Moisés, tampoco vendría ahora a borrar lo que os enseñé en Jesús. 2. Estoy con vosotros, porque así lo prometí y anuncié a mis discípulos, cuando en cierta ocasión, encontrándome rodeado por ellos, me interrogaron de esta manera: Maestro, habéis dicho que partiréis, pero que después volveréis; decidnos, ¿Cuándo será esto? Yo veía que la inocencia y el deseo de saber les hacía escudriñar los arcanos de su Señor; sin embargo, Yo, amablemente les dije: “En verdad no está lejano el día en que retome entre los hombres”, dándoles a entender que mi presencia sería en Espíritu, y al mismo tiempo, dándoles a saber las señales que anunciarían mi próxima llegada. Aquellas señales serían guerras, caos y grandes amarguras en toda la tierra; mas en verdad os digo que así fue mi llegada en este tiempo, en medio de un caos. Aquí estoy, humanidad, con un mensaje de luz y de paz para vuestro espíritu, del que voy a hacer un arca en la que penetren todos los hombres de fe que quieran salvarse, donde pueda refugiarse la humanidad. Esta arca será fuerte por la fe, la esperanza y la caridad de los que me sigan y tendrá semejanza espiritual con aquella que le fue encomendada a Noé, cuando los elementos se desencadenaron. 3. ¿En qué tiempo os encontráis? Analizad y os daréis cuenta de que os he dado mi lección en tres tiempos. La primera fue la ley, la segunda el amor y la tercera, que es la presente, corresponde a la sabiduría. 4. Un solo Espíritu, que es el mío, ha sido siempre con vosotros; mas si lo he manifestado bajo tres fases diferentes, pensad que las formas en que Yo me manifiesto en toda la creación, son infinitas y al mismo tiempo perfectas. 5. Conocisteis en el Primer Tiempo al Padre como Juez y Legislador; en el Segundo Tiempo hice encarnar mi Verbo en Jesús y su palabra habló con sabiduría divina; Cristo es el Verbo, el mismo que dijo a los hombres: “Quien conoce al Hijo, conoce al Padre”. Ahora os encontráis en el Tercer Tiempo, en el que derramo sobre vosotros mi sabiduría. 6. Cumpliendo mi promesa he venido en Espíritu, sobre la nube simbólica que forman vuestros espíritus al elevarse a Mí, para edificar en el corazón de la humanidad el verdadero templo. 7. Al escucharme a través de estos portavoces, no penséis que mi Espíritu se aloja en estos pequeños e impuros cuerpos; ya os dije que es sobre vuestro espíritu donde desciende un rayo de mi luz, que es inspiración divina, que es sabiduría y amor. 8. Palpad el milagro de esta comunicación, reconociendo que a través del entendimiento de estas criaturas rudas, brota de sus labios la palabra que ilumina al ignorante y que convierte al pecador, haciéndolo construir en su corazón, una morada digna de Dios, y dándole la llave de la fe, aquella que abre la puerta de la sabiduría. 9. Con paciencia infinita esperé el tiempo en que el desarrollo de vuestro espíritu os permitiera comprender mi comunicación a través del entendimiento del portavoz, como una preparación para la comunicación perfecta entre vuestro espíritu y el mío. 10. Esa es la razón por la que el portavoz pronuncia mi palabra sin que su cerebro se fatigue ni su garganta se enronquezca; porque soy Yo quien muevo aquellos labios, para hacer el llamado a la humanidad. La estoy invitando a descansar bajo la sombra del árbol de la vida y a comer el fruto de vida eterna. 11. Nuevamente cargo mi cruz, porque he de atravesar por entre pecados, impurezas, adulterios, materialismos, burlas y dudas, si tomáis en cuenta que me comunico a través de criaturas que no siempre saben purificar su entendimiento o limpiar su corazón, y que, por otra parte, expongo mi manifestación y mi palabra ante multitudes de todo credo y de toda condición. Mas el mérito consiste en hacer manar agua de estas rocas, que es fe y amor de los unos hacia los otros. Por eso os digo, que voy paso a paso por entre las turbas, llevando a cuestas mi cruz. 12. Este es el tiempo en que renace el espíritu, que se despierta llorando como un niño, pero que su llanto presto es calmado por el arrullo de las caricias paternales. 13. ¿Qué haríais si llevaseis la vida en el cuerpo y la muerte en el espíritu? ¿Qué obras dignas de Mí podríais hacer, y qué esperanzas de inmortalidad podríais alimentar? ¡Cuántos muertos he resucitado en este tiempo! Y ¡Cuántos ciegos han visto mi luz! 14. Despertad plenamente, haceos poseedores de mi luz, pero no sólo por mi amor, sino también por vuestro esfuerzo y vuestra voluntad. Penetrad en las lecciones que os hablan de eternidad; son luces necesarias a vuestro espíritu. Entre el cielo y la tierra existen lazos que el pecado y la iniquidad humana no podrán romper; uno de esos lazos es el de mi comunicación espiritual con vosotros. 15. Mi cruz no es pesada, mas siempre debéis tener presente que toda obra espiritual exige sacrificio. Yo seré como un peregrino incansable siguiendo vuestros pasos por doquiera, hasta el instante en que estéis a salvo en la tierra de promisión 16. No he venido a deslumbraros con el brillo del oro, ni con el lujo de las ceremonias litúrgicas. 17. Mi amor es el don que os vengo ofreciendo, y mi palabra el mejor tesoro. Humildemente ofrezco a vuestro espíritu, lo que para él reservo, porque “mi reino no es de este mundo”. 18. Este pueblo que me escucha es verdaderamente israelita, mas no lo es por la raza, sino por el espíritu, y le envío una vez tras otra a la tierra, para que sea como un eslabón entre mi Espíritu y el de la humanidad. 19. Entre ese pueblo espiritual, se encuentran los 144,000 marcados o señalados por Mí, para que sean la luz que ilumine la senda a las multitudes, como lo hizo la tribu de Leví en el Primer Tiempo, cuando Israel atravesó el desierto. Vuestra restitución, al mismo tiempo que vuestro arrepentimiento os ha purificado y vuestra humildad os ha dignificado. Id así, limpios por el mundo, y os aseguro que vuestro paso será riego fecundo, para que mi semilla germine en el corazón de vuestros hermanos. 20. Grande será vuestra labor, porque el corazón del hombre se ha deformado con la maldad; mas nada os sorprenderá, porque os habré preparado para la lucha. 21. En este instante he iluminado de amor y de paz vuestro corazón, y con ello os habéis sentido satisfechos y gozosos. 22. No os he ofrecido un pan material, y sin embargo habéis estado en comunión con mi Espíritu. 23. Hoy que evocáis el Primer Tiempo, recordáis que en épocas de escasez el pueblo recibió el maná, que fue sustento valioso para que las multitudes no desfalleciesen. Hoy, mi palabra os alimenta y os sostiene en días de prueba; cuántas veces habéis querido retroceder o huir porque la fe os faltó, mas os he hecho sentir mi presencia en medio del desierto de vuestra vida. 24. De cierto os digo, que Yo estoy siempre con vosotros en todas y cada una de vuestras pruebas. 25. El que tenga fe, aunque sea tan pequeña como el grano de una mostaza, consérvela y hágala aumentar. ¡Bienaventurado el espíritu con fe! ¡Cuántos hay que no sabiendo que me llevan en su ser, me buscan sin saber encontrarme! ¡Cuántos que estando iluminados por Mí, no alcanzan a percibir la inspiración, porque no han abierto su corazón para gozar de tan precioso don! 26. Israel, sois una vez más mi emisario. Os había prometido venir y aquí tenéis cumplida mi palabra. Yo os anuncié mi retorno entre ángeles y sobre la nube; más si sabéis analizar o interpretar, pronto sabréis quienes son los ángeles de que os hablé y cuál es la nube que profeticé. 27. Elías preparó vuestro espíritu, diciéndoos: Preparaos porque la venida del Maestro está cerca y con ella veréis maravillas, grandezas espirituales y grandes sucesos en el universo; pero sólo una pequeña parte de la humanidad se encontraba esperando el cumplimiento de aquellas profecías, preguntándose si ya sería inminente la presencia del Señor, puesto que ya estaban cumplidas las señales. 28. Ya estando presente mi Espíritu para manifestarse en el Tercer Tiempo, os he llamado uno a uno para confirmar su creencia en que éste era el tiempo de mi retorno e invitarle a elevarse hasta lograr la comunicación espiritual Conmigo. 29. Más si por oírme y seguirme, vuestros hermanos os desconocen, si sois calumniados, no temáis; cerrad vuestros oídos a la murmuración, y a las palabras sin sentido. En el mundo no esperéis ser comprendidos; el único que podrá colmar vuestros anhelos de sabiduría, de paz y amor, seré Yo; mas para alcanzarlo entregaos a Mí y Yo os daré salud y paz. 30. Orad más con el espíritu que con la materia, porque para salvarse no basta un instante de oración o un día de amor, sino una vida de perseverancia, de paciencia, de obras elevadas y acatamiento a mis mandatos. Para ello os he dado grandes potencias y sentidos. 31. Mi obra es como un arca de salvación que invita a todos a penetrar. Todo el que cumpla con mis leyes, no perecerá. Si os guiáis por mi palabra, seréis salvos. 32. Esta simiente que he traído a los corazones, fructificará y dará alimento a la humanidad; mas os digo que perseveréis para que aquellas obras que no hayan florecido florezcan, porque todo lo que tiene principio de amor y de fe, tiende a crecer. La fe, la caridad y la buena voluntad, dará frutos en multiplicación. 33. Quiero que los fuertes ayuden a los débiles, que los sanos impartan salud, que compartáis el fruto de vuestros dones con vuestros hermanos y que en este cumplimiento sintáis cómo avanza vuestro espíritu y cómo goza sembrando caridad. 34. Cuando mi palabra cese por medio de los portavoces, vosotros, mis labriegos, daréis mi palabra; más, ¡Cuánto tenéis que prepararos para recibir mis inspiraciones! Ese tiempo que habéis contemplado lejano, ya se acerca, por lo tanto, no despreciéis mis palabras por sencillas y humildes que sean. Cada una de ellas tiene esencia divina y el poder para consolar y sanar a muchos corazones. Esa esencia llegará como luz radiante, a todos aquellos que no han comprendido el sentido de la existencia y han esperado de su lucha un resultado que no han obtenido, porque Yo les envié a trabajar por su espíritu y no por la carne. A ellos, mi palabra sencilla y tierna les dará la paz y les hará descansar. 35. Orad por las naciones que no tienen mi palabra. Orad por los pueblos que sufren las amarguras de la guerra; orad por los que no tienen un rincón de paz espiritual. También por las mujeres indefensas, por los hombres que son arrastrados sin piedad a la guerra, orad, es grave la hora que vivís y sólo vuestra unificación os salvará. 36. Habéis penetrado en el tiempo final, y a medida que éste avanza, la humanidad comprende cómo pesa sobre ella el juicio divino, haciendo que los hombres penetren en un examen minucioso de todos sus actos. Mas ese juicio no perderá al hombre, por el contrario, lo salvará; y entonces todos vendréis a Mí limpios y sin deuda, como seres que han llegado a cumplir la misión que se les confió. Sólo la práctica del amor, como lo enseña mi doctrina, os hará merecedores del bien supremo que es la paz del espíritu. 37. A María, la dulce intercesora que vela por vosotros, le he dicho Esperad, que la humanidad pronto tomará el camino de la regeneración y volverá su pensamiento a Vos. 38. Multitudes, que llegáis a escuchar mi palabra, no os confundáis en la perversidad que impera en vuestro mundo, si miráis que el ideal de los hombres es la grandeza humana, las vanidades y los placeres que halagan los sentidos, vosotras encended en vuestro corazón el anhelo de elevación espiritual. 39. Yo os inspiraré; para eso he buscado estos humildes lugares desde donde os hago el llamado, para prepararos como una simiente que, al germinar y multiplicarse en mis campiñas, llegue a contrarrestar el mal que reina en la tierra. 40. La misión que os confío es de amor; más no por el hecho de haber sido llamados por Mí os creáis los más limpios de la tierra; pensad que aún distáis de encontraros libres de pecado. No por ello os sintáis menos amados, porque en muchas ocasiones, de entre los grandes pecadores han surgido mis más fervientes discípulos. 41. De éstos sois vosotros, a los que ahora os digo: Venid por el camino del amor, paso a paso, confiando siempre en Mí, pero viviendo siempre alerta, porque en cualquier instante podrán manifestarse en vuestro ser las debilidades de la carne, con las cuales lucharéis hasta depurar vuestra materia y librar a vuestro espíritu. 42. En verdad os digo, que conforme os vayáis transformando, Yo os iré revelando todos los dones que poseéis. Por eso no rehuyáis las pruebas que os envíe en cada día, porque ellas son el cincel que esculpe y pule vuestro espíritu. Notad que después de una prueba os levantáis con más temple y confianza en Mí y en vosotros. ¿Qué sería de los soldados de una causa cualquiera, si antes no se preparasen para la lucha? ¿Qué será entonces de mis soldados, si ellos no conociesen las acechanzas de la tentación para rechazarlas? Serían débiles, y a los primeros tropiezos llorarían y en cada golpe retrocederían. 43. Mirad, discípulos, el año de 1950 en que dejaré de hablaros como ahora lo hago, está próximo; por ello os estoy anunciando que para los últimos días serán muy grandes las multitudes que me escuchen, por lo que serán también muchos los hombres que conozcan este mensaje. 44. Se sabrá en el mundo que Cristo estuvo nuevamente entre los hombres, ya no humanizado, sino en Espíritu, y se comprenderá que en cada tiempo tengo una nueva forma de manifestarme. 45. Comprended que si en aquel tiempo vine a hacer méritos por vuestra salvación, ahora serán los méritos que hagáis, los que os salven y por medio de los cuales salvaréis a vuestros hermanos. Discípulos, ya que habéis tenido un Maestro que os enseñe con tanto amor la lección, ¿Creéis que haya sido inútil mi sacrificio en cuanto hombre, e inútil la sangre derramada? En verdad os digo que no, porque la sangre del Cordero de Dios, simbolizando el amor divino, está fresca en la conciencia de todo espíritu. En aquel tiempo, cuando las turbas me condujeron al calvario, Yo cargué la cruz; hoy la llevará todo aquel que me ame y siga con humildad, y entonces Yo seré su cirineo en la dolorosa jornada y les enviaré a los ángeles custodios para que les den luz y fortaleza espiritual en la hora suprema. 46. Si miráis que en este tiempo hice sentir mi presencia al haceros escuchar mi palabra en occidente y no en oriente, no os confundáis, porque no son los puntos de la tierra los que busco, sino a los espíritus. 47. Si pensáis que mi verbo no es florido, comprended que es el Maestro de la humildad, de la sencillez el que habla, y que si sabéis penetrar en el fondo de esta enseñanza, pronto descubriréis en ella la verdadera sabiduría. 48. Apenas os estoy preparando, no estáis en la plenitud de la lucha, porque la gran jornada comenzará al finalizar 1950, y no podéis saber cuándo termine. Los que caigan en la lucha escucharán mi voz que les dirá: Vuestro espíritu no ha caído, os habéis elevado, y si en la tierra no habéis recibido honores por vuestro sacrificio, no temáis, que mi reino os espera, para que desde él miréis a vuestros hijos y a vuestros discípulos continuar vuestra obra. 49. Al paso de este pueblo saldrán los gentiles y los fariseos para detenerles, los mismos que caerán rendidos ante la verdad, la justicia y el amor que desbordan mis palabras. Perseverad, discípulos amados, porque cuando las multitudes lleguen a las puertas de la “tierra prometida”, éstas se abrirán en señal de bienvenida para mi pueblo, que llega victorioso a los umbrales de la eternidad. 50. ¡Qué hermosa es la lucha que espera a mis soldados, qué grande y qué noble! 51. Vosotros, escuchándome, no podéis lanzaros a esa lucha, porque aún os sentís débiles y, sin embargo, Yo sabré encontrar entre vosotros, la simiente que lleve la buena nueva a todos los pueblos de la tierra. No temáis, que no os exijo un imposible, ni os conduzco a la muerte. Yo estaré en cada paso de aquel que en mi nombre camine, y si su fe es grande, encontrará fuerza invencible en su espíritu. Mas quien me negare como Pedro, por temor, o por falta de fe, dudare de Mí como Tomás, ése será más pequeño que los más débiles, se sentirá torpe y menesteroso y tendrá que cerrar sus labios, esconder sus manos, olvidando que está lleno de dones, y hasta negará que me ha escuchado. 52. No os sintáis más que nadie porque hayáis tenido la gracia de escucharme en este tiempo, pero sí reconoced que la palabra que habéis recibido, es el Tercer Testamento que he legado a vuestro espíritu, y que en el mundo sólo eran conocidas las dos primeras partes de este libro, la primera, revelada a través de Moisés y los profetas, la segunda, aquella que os di en Jesús; mas no poseíais la tercera, que es la que en este tiempo os ha enviado mi Espíritu. 53. Estos son los tres testamentos que unidos, encierran la ley, el amor, la sabiduría y la vida eterna. 54. Contemplo a muchos de vosotros ansiosos de paz y elevación, manifestando el deseo de una vida de espiritualidad y amor, y ese anhelo pronto será el grito de liberación espiritual en toda la humanidad. 55. Por eso, cuando escucháis que os anuncio el establecimiento de un reino de paz en vuestro mundo, ansiosamente preguntáis: ¿Cuándo se cumplirán esas profecías, Maestro? ¿Cuándo llegaremos a vivir todos los hombres en la moral y en la virtud? ¿Cuándo veremos el respeto mutuo entre padres e hijos y entre esposos? ¿Cuándo volveremos a ver inocencia en los niños, pureza en las doncellas, rectitud en los varones, dignidad en los ancianos, justicia en los jueces, magnanimidad en los gobernantes, en una palabra, amor entre los hombres? 56. Yo os bendigo porque empezáis a suspirar por todo lo que es bueno, bello y verdadero, más os digo, que si queréis que se acorte el tiempo de la llegada de ese reino, tendréis que velar, orar y luchar. Para esa lucha vengo a prepararos tanto de materia como de espíritu, porque si no he venido en contra de lo que en otros tiempos revelé, también tengo que deciros, que no vengo en contra de las leyes que rigen la naturaleza: vengo a entregaros mi amor para que podáis alcanzar la armonía con todo cuanto os rodea. 57. Comprended que lo que reprueba mi ley, es lo superfluo, los vicios, los abusos o excesos, así sea en lo material, como en lo espiritual. Por eso os digo siempre que os profundicéis en la meditación de la ley, para que no caigáis en errores, en pasiones o en fanatismos. 58. Vosotros sois los canteros con que estoy construyendo el templo a la espiritualidad, a aquel en el cual me recrearé, y en el que vosotros recibiréis el pan de vida eterna. 59. Cumplid con mis leyes en la tierra y no tendréis por qué temer vuestra llegada al más allá; así como habéis visto la luz del mundo al llegar y así como sentisteis en la tierra la presencia de vuestros padres, así sentiréis la presencia de vuestro Señor en aquel valle que espera vuestro retorno. Y cuando hayáis penetrado en mi seno, escucharéis mi voz, diciéndoos: Hijos muy amados, he aquí a vuestro Padre, miradle, conocedme, amadme y luego contemplad la creación, porque quiero que sepáis que lo que es mío también lo es vuestro. 60. Discípulos, para llegar a mi reino, necesitáis recorrer la escala espiritual, que es el camino, habitando hoy una mansión y mañana otra, hasta llegar a la de los espíritus perfectos. Tened presente aquello que os dije desde el Segundo Tiempo: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. 61. Entonces orad y regeneraos, para que el dolor se levante de entre vosotros, y una vez libres de su carga, os entreguéis al trabajo del espíritu, que es la lucha por elevar vuestra vida, haciendo el bien, y sembrando de amor el camino de vuestros hermanos. 62. Bienaventurados los que se enmienden por amor a Mí y por dar buen ejemplo a los demás, porque ellos caminarán con firmeza por la senda que les he trazado. 63. Los que sabéis que en tiempos pasados Israel fue cautivo de otros pueblos y que tuve piedad de él, enviándole a un libertador, sois los que ahora clamáis desde lo más profundo de vuestro corazón, que os salve de la esclavitud que padecéis pidiéndome con verdadera angustia, que os libre de cuanto os acecha, amenaza y aflige. A todo esto, Yo os digo como lo hice en aquel tiempo: “¿Qué puede temer el que está Conmigo?” No os alejéis de Mí y os sentiréis seguros en cualquier tiempo y en cualquier sitio. Si teméis, es que, o no estáis en el camino, o estando en él habéis flaqueado en vuestra fe. 64. Vosotros tenéis que dedicar vuestra vida a amar, servir y sembrar caridad, para que entonces todas vuestras obras estén encaminadas a un fin noble, tanto en lo humano como en lo espiritual. 65. Jamás veáis enemigos en nadie, ved en todos los hombres, sólo hermanos, esa es vuestra misión; si perseveráis en ella hasta el fin, triunfarán la justicia y el amor en la tierra, y ello os dará la paz y la seguridad que tanto anheláis. 66. ¿Creéis que me falta piedad, o deje de sentir vuestras aflicciones? ¿Cómo concebís que sea Yo quien levante a unos para hundir a otros? 67. La vida es una batalla, más nunca llaméis enemigos a vuestros hermanos, ni mucho menos me pidáis que descargue mi justicia sobre vuestros opresores. Orad por todos y vuestra oración será luz y paz que se irá extendiendo minuto a minuto sobre el haz de la tierra. 68. El ejemplo que dio el pueblo de Israel en su travesía por el desierto, tomadlo en su sentido espiritual, para que en este tiempo sea aplicado por mi nuevo pueblo y más tarde imitado por toda la humanidad. Cierto es que el pueblo de Israel tuvo momentos de flaqueza, más su fe y su perseverancia se impusieron al fin y le llevaron a la conquista de la tierra con la que soñaba. 69. Su largo peregrinaje en pos de una vida de libertad, de amor y de paz, fue una lucha constante contra las adversidades y las vicisitudes; aquel pueblo conoció el hambre, la sed, la persecución y las acechanzas de los enemigos que le rodeaban, y tuvo que combatir contra todo para defender su vida; tuvo que luchar contra otros pueblos que se interponían a su paso, impidiéndole llegar a la tierra que era su ideal. 70. Aquella lucha, aquellos combates contra la adversidad, son semejantes a los que hoy estáis sosteniendo para alcanzar vuestro ideal de liberación, de elevación y paz para el espíritu; más aún no habéis unido vuestras fuerzas, como las unió Israel en aquel tiempo, para alcanzar la meta que anheláis, porque a muchos les falta la comprensión sobre su misión dentro de la obra que os ha sido encomendada, y que es la de luchar con ahínco, y sin tregua hasta alcanzar la meta. 71. Buscad ahora la “tierra prometida” en lo eterno; ahí hallaréis la paz por la cual habéis luchado en el largo camino de vuestra vida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 124 1. Pueblo de Israel, heredero de mi palabra, os estoy preparando para que seáis el consuelo de la humanidad. Buscad a los pobres de espíritu, a los enfermos, a los cansados y menesterosos del cuerpo y del espíritu y dadles de este pan espiritual, que es fortaleza y salud. 2. En este tiempo de complacencias quiero derramar mi Espíritu en vosotros para que mañana podáis dar testimonio de Mí y digáis que me manifesté como Maestro, como Padre y como Juez, para que mis hijos puedan encontrarme en la forma que quieran buscarme; porque en Mí están todos los amores. 3. Elías, que es el precursor, toma a las ovejas descarriadas para presentármelas. Su espíritu luchador os inspira, para que habléis con perfección y le ayudéis en su bendita misión de rescatar a los espíritus de la confusión que reina en este tiempo. 4. Sólo a vos, pueblo, os ha sido revelado este conocimiento, la gran misión de Elías, sus atributos y perfección. El guiará a la humanidad y le hará llegar a Mí. Mas también os digo, no olvidéis a María, acogeos a Ella, que es calor y dulzura divinos. Todas las perfecciones y bellezas han sido eternamente en su Espíritu, y Yo le he confiado a la humanidad como una hija por la cual siempre ha velado. Elevaos a Ella en vuestras tribulaciones, sentid su paz y su amor. Los ojos que se han preparado para mirar desde la tierra los valles espirituales, la ven descender de la perfección a vuestro mundo, llena de gracia, y los corazones sensibilizados por mi palabra sienten su presencia. 5. Todos estos bienes poseéis vosotros. Las pruebas se hacen palpables para que no dudéis ni un instante; vuestro espíritu siente que tanta es la gracia que ha recibido, que quisiera que todo el mundo oyese mi palabra y todo espíritu fuese iluminado; y Yo os digo: Podréis trabajar por la humanidad; para ello os he dado grandes dones. El sol de mi sabiduría está iluminando a todos los hombres, mi justicia de amor está llamando al espíritu de todos los seres. 6. El mundo se pregunta el porqué de tantas calamidades, porqué aumenta el pecado y no hay mano humana que pueda detenerlo; entonces piensan que sólo una fuerza superior, que solamente el Padre Divino puede ayudar a la humanidad a volver al equilibrio y a la razón. 7. Vosotros, mis discípulos, les daréis la respuesta; hacedles conocer mi doctrina de amor que pueda devolver a todas esas criaturas la paz y ofrecerles un nuevo horizonte, una nueva vida, mediante el cumplimiento de mis leyes. 8. Formad en el seno de vuestra familia un mundo de paz y comprensión, vivid y desarrollaos en él. Haced que vuestras obras hablen de Mí. Vosotros doctrinaréis, cuando sea llegado el tiempo en que os encontréis preparados, y diréis a los que os oigan, cuánta paz habéis encontrado en amar a vuestros hermanos, cuán dulce es amar a vuestro Dios y pondréis de manifiesto toda vuestra experiencia. 9. Vuestra misión, Israel, es servir a vuestros hermanos. ¿Quién de vosotros está dispuesto a llevar un mensaje de paz a otras naciones? Ya están señaladas aquellas que han de recibir la buena nueva. El dolor que han atravesado ha llegado a vosotros, y vuestra oración llena de fervor ha aliviado muchas penalidades y les ha llevado paz y esperanza. En esas naciones han surgido por mi voluntad precursores que hablan de espiritualidad, preparando los corazones para el advenimiento de mi obra, que aún desconocen. En todas las naciones será conocida mi palabra. Si toda la humanidad me escuchase, podría alimentarse con una sola de mis lecciones, porque en ellas derramo mi esencia, y mi presencia es real en todas mis manifestaciones. 10. Yo he venido a llenar con mi amor el vacío de vuestro corazón, he despertado en vosotros grandes ideales espirituales que os alimentan, y vuestra fe ha vencido. Las pruebas que antes agobiaban vuestro corazón, hoy os parecen pequeñas y estáis conformes y gozosos porque me habéis encontrado. 11. La humanidad os juzga y pone en vosotros su esperanza, y aun cuando duda, el espíritu reconoce íntimamente que sois mis escogidos. Vuestro cargo es grande, por eso debéis orar y velar siempre, para estar alerta en el lugar de discípulos míos, en donde Yo os he colocado. 12. Estoy hablando a los discípulos del Tercer Tiempo, a quienes les estoy enseñando a buscar la esencia contenida en esta palabra, ya que quien encuentre su sentido, podrá conocer el lenguaje divino. El amor y la verdad no encuentran términos humanos que puedan expresarlos en toda su pureza; entonces hay que buscarlos en un lenguaje que está más allá de la palabra humana. Sois los discípulos que comenzáis a entender lo que es el verdadero amor; no os detengáis juzgando si cierta palabra fue pronunciada bien o mal por el portavoz, que no sea un tropiezo para vuestro estudio esas superficiales pequeñeces, esos errores propios de quienes son torpes y humildes. He venido del reino del amor y caridad a un mundo donde el amor es algo extraño, y he principiado mi enseñanza por un pueblo ignorado, sencillo y casi perdido entre las multitudes, y ese pueblo me ha escuchado, y aún más, me ha creído. 13. Si mi palabra la hubiese dado en todas las naciones, la mayoría la hubiera rechazado, porque la vanidad, el materialismo y la falsa grandeza de los hombres, no hubiera aceptado una doctrina que habla de espiritualidad, de humildad y fraternidad. El mundo no está preparado aún para entender el amor, por lo tanto no todos hubieran sido sensibles a mi presencia bajo esta forma. 14. Así como Cristo en aquel tiempo buscó el hueco de la roca para nacer como hombre, hoy encontré este rincón de la tierra dispuesto a oírme, el cual tiene semejanza con la gruta y el pesebre, que recibieron en aquella noche bendita al Hijo de Dios. 15. Aquí os preparé en silencio; luego vendrá el día en que tendréis que marcharos a preparar los caminos para que mi palabra llegue a todos los corazones; para entonces el mundo estará purificado por medio del dolor y ya no le parecerá mi palabra un idioma extraño, sino algo que su corazón y su espíritu fácilmente podrán comprender y sentir. Os estoy entregando el libro que habla de verdad y amor para que lo llevéis a toda la humanidad. 16. No existe un pueblo sobre la tierra al cual pueda Yo deciros que no vayáis porque no necesite de esta revelación. ¿Qué pueblo puede decir que es verdaderamente cristiano, no tan sólo de nombre, sino por su amor, su caridad y su perdón? ¿Qué nación puede demostrar su espiritualidad? ¿En qué parte del mundo se aman los unos a los otros? ¿Dónde cumplen verdaderamente los hombres con las enseñanzas de Cristo? 17. De cierto os digo que mi ley la tenéis escrita en libros, a veces en vuestra mente, mas no la encuentro cumpliéndose en vuestra vida. No me digáis que esto no es verdad, porque por eso os he probado, y cuando ha llegado la hora de perdonar, no habéis sabido perdonar el agravio, y en cambio, lo habéis vengado. Cuando la mano menesterosa ha llamado a vuestra puerta, no habéis sabido entregar la caridad, y cuando ha sido menester sacrificarse para salvar a alguien, antes habéis sacrificado a vuestro hermano para salvar vuestra vida y los bienes que tenéis. Por eso os digo, que la humanidad conserva mi palabra tan sólo en libros empolvados. 18. Si a vosotros os parece muy humilde mi verbo, vuelvo a deciros: Esa es tan sólo la expresión exterior; id más allá de todo término humano y escucharéis en el infinito la voz del Padre hablando un lenguaje celestial que no será extraño, sino familiar a vuestro espíritu, ya que él brotó de Dios. 19. ¿Os dais cuenta de la misión y de la responsabilidad que estáis contrayendo? 20. A nadie parezca extraña mi enseñanza, ni pesada su cruz, porque en verdad os digo: Más difícil y pesada es la vida que lleváis en el mundo. Mi cruz de amor es el más dulce de los yugos. 21. Recordad que a través de tres eras de evolución espiritual me ha seguido vuestro espíritu, y aún no llegáis al final del camino. De manera voluntaria me habéis seguido, porque nunca he forzado a nadie a que lo haga. 22. Cuando de lo más profundo de vuestro ser surgió vuestra confesión en la que me dijisteis: Maestro, Tú eres mi Señor, fue la voz de vuestra fe la que habló y desde ese instante de iluminación interior, venís tras de mi huella, paso a paso, cayendo a veces y levantándoos de nuevo para seguirme. Cuánto goza el espíritu que siente sobre sí el peso de su cruz de amor. Sólo quien no la tome con amor, al llegar el momento postrero de su vida, tendrá que mostrarse inconforme e intranquilo, y en su impreparación llegará a veces a blasfemar ante su Señor, imitando al ladrón que a mi siniestra fue crucificado en el calvario. Esta vida terrestre es tan sólo una preparación, un peldaño, para llegar a la vida verdadera. 23. Mi doctrina es la ley que os enseña a vivir en armonía con lo espiritual y con la naturaleza. A pesar de la luz que brilla en vuestra mente señalándoos el camino certero y justo, a veces lloráis, y es porque en ocasiones os alejáis de la ley, y entonces vuestra conciencia os juzga y os sanciona. Cuando desafiáis a la naturaleza faltando a sus leyes, ella os toca al instante; sin embargo, seríais injustos si dijeseis que ha ejercido venganza, porque Yo estoy en la naturaleza como estoy en todo. Si os empeñáis en arrojaros en un abismo, ¿Cómo podréis evitar el dolor de la caída? 24. Sentid cómo vais cruzando espiritualmente un inmenso desierto, más allá del cual existe una misión de paz, de perfección y de luz, que ha sido prometida a vuestro espíritu. Mirad a vuestra espalda la ciudad lejana y pecadora, cuán lejos está. Hoy estáis libres de cadenas, porque al fin os librasteis de la esclavitud de las pasiones. Los ídolos ante los cuales os inclinabais, se quedaron muy lejos, insensibles e inertes, más tarde serán derribados de su pedestales, por otros que vendrán tras de vuestros pasos. Más si vuestros enemigos os persiguiesen, un mar salvador se interpondría a su paso, para que podáis llegar salvos al fin de vuestra jornada. 25. ¿Quién intentaría volver? Adelante, en el horizonte brilla la luz de la esperanza; detrás se encuentran las tinieblas del desengaño. 26. Adelante, pueblo. El desierto es árido, sin embargo, sobre vosotros desciende el maná y de sus rocas brota el agua. Velad y orad, porque hasta en el mismo desierto os seguirán las tentaciones. ¡Ay del que no velase ni orase! ¡Ay del que sea débil en sus propósitos de regeneración! 27. Como soldados cruzaréis inmensas distancias y soledades. Ya os he hecho conocer vuestras armas. Surgirá la batalla, y mediréis vuestras fuerzas con aquellos que intenten deteneros o destruiros. ¿Cómo lograréis sobrevivir en esa batalla? No perdiendo la fe, atravesando por entre las tinieblas y la confusión, sin que vuestra luz se apague, llegando al final del desierto, con vuestro corazón libre de agravios, de rencores o de odios, amando y perdonando a vuestros enemigos. Veréis entonces que vuestro espíritu se agigantó en la lucha, porque ella le obligó a no detenerse, a no retroceder, haciendo uso de todas sus potestades y facultades conocidas y a buscar en sí dones desconocidos o adormecidos. 28. Sed humildes ante vuestro Señor y seréis grandes en espíritu, no debilitéis ante las tentaciones del mundo y de la carne; los hombres os dirán, que mientras Jesús os hace postreros y humildes, ellos os harán primeros y grandes en la tierra, mas no les creáis. 29. Yo también sé dar coronas, tronos y cetros en el mundo, como a David y a Salomón, cuando han sabido reconocer a su Señor; y les he tocado con mi justicia, cuando me han traicionado, dejando que ellos mismos se deshereden del don del poder, de la inspiración y de la sabiduría. 30. Hoy no vengo a ofreceros reinos de este mundo; antes bien, os he venido despojando de posesiones terrestres, para que me sigáis con más libertad. El reino que vengo ofreciéndoos, está más allá de lo humano. El que llegue a alcanzar ese reino, no volverá a salir de él. 31. Mirad a los monarcas y a los señores de la tierra. Cuan breve es su gloria y su reino. Hoy los elevan sus pueblos y mañana los hacen caer de su sitial. Nadie busque su trono en esta vida, porque creyendo adelantar, detendrá su paso, y vuestro destino es caminar sin deteneros, hasta llegar a las puertas de mi reino. 32. Si al final de 1950 vais a dejar de escuchar mi palabra, no por ello dejaréis de ser mis discípulos, porque mi inspiración continuará llegando a vuestro espíritu y a vuestro entendimiento, para haceros comprender todo lo que en mi palabra recibisteis. 33. Falta todavía la última parte del libro, el séptimo capítulo, que aún está sellado; cuando este sello sea abierto, recibiréis de Espíritu a espíritu la última lección. 34. Mi justicia sabiamente va acercando a la humanidad hacia la gran revelación. La vida, como un maestro, enseña y corrige sin cesar, las pruebas hacen llegar su voz espiritual a través de la conciencia. 35. Para que el mundo pueda llegar a comunicarse de espíritu a Espíritu Conmigo, antes he tenido que acercarme a vosotros bajo esta forma y prepararos para el paso que habrán de dar los hombres en el sendero de su evolución. Mi palabra vertida en este tiempo a través de los portavoces servirá para libraros de tropiezos, de dudas o confusiones en vuestro camino; en ella encontraréis la claridad de mi enseñanza. 36. Os encargo, pueblo, que anunciéis al mundo mi promesa de comunicarme de Espíritu a espíritu con los hombres. Quiero que también transmitáis a vuestros hijos esta luz, para que ellos iluminen su senda con la luz de la esperanza. 37. Si dormís, si os olvidáis de velar y orar, cuando se cumpla mi promesa y mi Espíritu os llame, volverá a vosotros una vez más la confusión y la duda, que han tenido siempre los hombres cuando he retomado a ellos, porque no me han sabido esperar. 38. Quiero que desde el instante en que haga cesar mi palabra, os entreguéis al estudio de ella y al ejercicio espiritual que os dé el desarrollo necesario para llegar a comunicaros directamente con mi Espíritu. En ese desarrollo interior, íntimo, espiritual, obtendréis los más bellos frutos de inspiración, revelación, videncia y fuerza. Entonces estará este pueblo a un paso de ver realizada mi promesa, cuando se desate el último sello y revele su contenido al mundo. 39. No queráis substituir mi manifestación, cuando ya no la tengáis, con falsas imitaciones ni con formas exteriores, porque os hundiréis en el letargo, en la rutina y no podréis oír mi voz divina cuando ella venga a iluminar vuestro espíritu. 40. No quiero que sea una vaga intuición la que haga a los hombres esperar mi presencia en Espíritu, quiero que sea la certeza, la convicción plena de que en esa forma mi reino vendrá a acercarse a los hombres. 41. En aquel Segundo Tiempo anuncié mi retorno, mas no fue en una forma vaga, sino clara; sin embargo, los pueblos se cansaron de esperar y terminaron olvidando mi promesa. 42. Hice aparecer todas las señales que debían anunciar mi vuelta y también pasaron desapercibidas para los hombres, porque estaban dormidos espiritualmente, entregados al mundo y estacionados en sus religiones. 43. No quiero que ahora volváis a confundiros; oíd mi palabra que os dice la forma en que habré de comunicarme con los hombres de Espíritu a espíritu. 44. Apartad de vuestro corazón todo materialismo, para que esperéis esa comunicación en la forma más elevada que podáis concebir, y así no sufriréis decepción ni confusión alguna ante la realidad. 45. Cuando el Mesías le fue prometido a Israel en el Primer Tiempo, el pueblo le esperó como a un rey poderoso de la tierra, por eso cuando lo tuvo delante de sus ojos no le reconoció. 46. Estando Yo en el mundo, anuncié mi retorno a los hombres y les di a entender que sería espiritualmente; sin embargo, ahora que os he enviado mi rayo, haciéndose palabra en la mente de mis portavoces, muchos creyéndome, me han negado, porque habían olvidado que Yo había de volver, o porque piensan que cuando retornara al mundo, sería en la misma forma en que vine en aquel tiempo, es decir, en cuanto hombre. 47. Os hablo ahora de esto para que preparéis a vuestros hermanos y a vuestros hijos, a fin de que velen, y cuando la hora llegue y la voz divina os busque para haceros oír, los hombres y los pueblos se encuentren orando, porque su gozo será infinito y las revelaciones que recibirán serán incomparables. 48. Este tiempo será de méritos, pueblo. Ya los patriarcas os dieron vida y ejemplos; ya los profetas os anunciaron mis mensajes. Ya tuvisteis a Cristo, que dio todo por vuestra redención y más tarde apóstoles y enviados que os trajeron la luz. 49. Ahora os toca tomar la cruz que antes dejasteis a otros; ahora debéis vivir vuestra propia pasión, para que alcancéis la más alta dignificación de vuestro espíritu. Vuestra misión es la de esparcir luz y paz entre vuestros hermanos como rocío fecundo y vivificante. No os recostéis a dormir. ¿Queréis acaso que las guerras desatadas en oriente, invadan también el occidente? ¿Queréis ver vuestro suelo teñido con la sangre de vuestros padres, hijos o esposos, y las mujeres tomando las herramientas del trabajo, para labrar el pan de cada día? ¿Esperáis ver cómo los caminos se convierten en calles de amargura? 50. Reconoced que mientras la humanidad sufre y se desangra, no debéis hacer festines, ni siquiera permanecer indiferentes. Deberéis llevar en vuestro corazón el dolor de vuestros semejantes, enviad vuestras oraciones y pensamientos, como un continuo mensaje de amor y paz, pidiendo caridad para vuestros hermanos que sufren. 51. Veo que sí queréis la paz, pueblo; pero no lucháis por ella. Queréis que os perdone, pero sin antes haberos perdonado los unos a los otros. Os estoy enseñando a amaros aunque no os conozcáis, y a sentir el dolor de vuestro hermano, aunque no le miréis porque está distante. No estáis solos en vuestra lucha, Yo estoy con vosotros, Yo, que vine en este tiempo sobre la nube a daros ayuda y amor en el desierto que atravesáis. 52. Todo lo preparé en este rincón de la tierra para que pudierais cumplir vuestra misión. Una nueva tierra que manaba leche y miel, un cielo purísimo, una tierra virgen, fecunda y pródiga, colmada de maravillas y bellezas, todo estaba dispuesto para que vuestra lucha y vuestras faenas terrestres no os agobiaran y dejaran tiempo y fuerza a vuestro espíritu, para que recordaseis a vuestro Padre Celestial, siendo útiles y amando a vuestros semejantes; pero si no supisteis orar para alcanzar vuestra evolución espiritual, tampoco velasteis por lo que en el mundo poseíais, y he aquí, que caminando en vuestras tierras, os sentisteis extraños, y contemplando vuestra heredad, no teníais derecho a ella. Ahora tenéis que cumplir con vuestro destino espiritual, aunque llevéis muchas veces amargura y hasta miseria en vuestro espíritu. Por eso en mi palabra os revisto de fuerza para que no desfallezcáis en la lucha y sepáis que aún podéis ver el tiempo de la justicia. 53. Si la lucha es grande, daos calor y aliento unos a otros, esa es la unificación que os pido. Sabéis por Mí, que en vuestro camino se levantarán los que van a combatiros. Ya se acerca 1950 y os digo: Benditos aquellos que aprovechan mi palabra, porque mi despedida no lacerará su corazón. 54. Nadie es profeta en su tierra; los vuestros os han hecho sangrar y llorar con su duda y sus mofas; más esperad y sed como Jesús, sed como los profetas o los apóstoles que en vez de llorar, se levantaron a otras comarcas y a otras naciones a predicar la verdad, donde fueron creídos. 55. Después de 1950, de entre vosotros se levantarán los que vayan a otras comarcas y también a otras naciones, donde hallarán mayor comprensión, y ahí se cerrarán sus heridas. 56. Cuando mi palabra haya cesado, comenzarán a cumplirse una a una mis profecías. Entonces los incrédulos, arrepentidos, creerán. 57. Interpretad debidamente mi palabra, dad cumplimiento a mis mandatos, continuad vuestra obra de regeneración, uníos en verdad y os digo, que la paz será en esta nación. Volveréis a recrearos con la abundancia y buen sabor de sus frutos y será vista por los extranjeros como un faro de luz, como un baluarte de la justicia y como un emporio de paz. 58. Apartad de vuestra mirada toda ilusión superflua, toda falsa deidad, limpiad vuestros caminos y orad por la paz de las naciones. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 125 1. Heme aquí en vuestra morada, hablándoos a través de vuestra conciencia, porque Yo soy vuestro juez. A todos os he confiado una misión y hoy vengo a preguntaros, qué habéis hecho de ella. 2. No he venido en este tiempo ocultamente; desde los primeros tiempos fue anunciada mi manifestación espiritual, por lo tanto no debéis sorprenderos. 3. ¿Por qué entonces nadie se encontraba velando, esperando mi llegada? ¿Quién limpió su hogar para que Yo pasara a él? ¿Quién lavó sus manos para partir el pan en la mesa? ¿Quién llenó su corazón de amor para recibirme? Nadie; sin embargo, aquí me tenéis cumpliendo mi promesa entre vosotros. 4. Si Yo vengo a enseñaros a cumplir una promesa, comprended que es justo que vosotros toméis mi ejemplo y cumpláis con vuestra misión. Pueblo amado, cuando escuchéis que os reclamo, recordáis que habiendo recibido el encargo de velar por la paz del mundo, no habéis tenido paz, por lo que me habéis preguntado: Señor, si estoy velando y orando, ¿Por qué la paz no viene a las naciones? Y Yo os digo: porque no basta orar, sino también hacer obras meritorias. 5. Ya los profetas dieron su sangre por anunciaros la verdad; ya me tuvisteis hecho hombre en la tierra, para vivir entre vosotros una pasión perfecta; ya los apóstoles y los mártires entregaron su vida por amor a la humanidad. Ahora es tiempo que toméis vuestra cruz y cumpláis vuestra misión, para que podáis contemplar la llegada de la paz. 6. Pueblo, abrid vuestro corazón y despertad del profundo sueño en que vivís. Luchad y no desconfiéis, que si el desierto que atravesáis lo contempláis interminable, Yo os digo que en mitad de él, cuando el sol queme más vuestros rostros, aparecerá una nube cuya presencia os hará sentirme muy cerca de vuestro corazón. 7. En el fondo de vuestro corazón me decís, que no sois dignos de mi gracia ni de mi paz. ¿Y por qué no sois dignos? Yo he puesto la naturaleza entera a vuestro alcance para que podáis servirme mejor, os he colmado de dones y bendiciones para que vuestra vida sea más plácida y de vuestro corazón se eleve hacia Mí un himno de amor. 8. Hoy he tenido que deciros: Haced sencilla vuestra vida para que dispongáis de tiempo para pensar en vuestros hermanos; solamente así podréis proporcionar a vuestro espíritu la ocasión de librarse del materialismo que lo rodea y de cumplir con su misión de amar y servir a su Señor, en sus semejantes. 9. Luchad mis hijos, por la causa de la paz y la fraternidad, mas no creáis ver próximo el triunfo, ése aún está distante. No os confiéis, porque los enemigos acechan, y aun cuando espiritualmente no tienen fuerza, vosotros los estáis considerando poderosos e imaginándolos invencibles. 10. ¿Por qué os juzgo, pueblo? Porque no quiero que existan faltas y errores ocultos en vuestro corazón, porque Yo os pondré delante de aquellos que han de recibir de vosotros mi mensaje, y no quiero que encuentren algo de qué corregiros, porque no honraríais así a vuestro Maestro. 11. ¿Qué sería de vosotros, si Yo os ocultase vuestras imperfecciones? ¿Os regeneraríais en la vida si vuestras faltas no tuvieran dolorosas consecuencias? 12. Ved cuanto dolor hay entre la humanidad, ése es el fruto de su siembra. Yo le hablo por medio de la conciencia para moverle al arrepentimiento y a la enmienda, más su corazón se ha tornado sordo a mi voz. 13. Hombres que regís los destinos de vuestros pueblos: ¿No estáis aún hartos de sangre y de vidas? ¿No escucháis la voz de la conciencia o de la razón? Sois soberbios y arrogantes, pero mi justicia abatirá vuestro orgullo. 14. Sois soberbios, porque con vuestra ciencia habéis construido la nueva torre de Babel, desde donde desafiáis mi poder, diciendo a los pueblos que vuestro saber supera a las revelaciones divinas. Con ello habéis pisoteado la ley del Padre y habéis falseado la palabra de Jesús, temiendo que la verdad sea conocida, perdiendo con ello la gloria y el poder de la tierra. 15. He dejado que vuestra torre se eleve y que vuestra ciencia crezca, para preguntaros: ¿Quién os ha dado el derecho de disponer de la vida de vuestros semejantes? ¿Quién os ha permitido derramar sangre? ¿Quién, en fin, sin faltar a lo justo debe interponerse en el destino de sus propios hermanos? 16. ¡Humanidad, hija de la luz, abrid vuestros ojos, ved que estáis viviendo la era del Espíritu! 17. ¿Por qué os habéis olvidado de Mí y habéis querido comparar vuestro poder con el mío? Yo os digo que el día que un sabio con su ciencia forme un ser semejante a vosotros y le dote de espíritu y le dé conciencia, Yo posaré mi cetro en su mano. Más vuestra cosecha, por ahora, será otra. 18. Sobre cadáveres y escombros levantará la ciencia su reino, que será muy breve, para que luego se establezca el reino de justicia, de paz y amor. Vendré buscando a los que han caído en la lucha, a los que han perdido el camino, a los que se les ha enseñado distintos senderos. Les buscaré para levantarlos a la verdadera vida, sin distinguir a nadie, depositando mi ósculo de amor, lo mismo sobre la frente limpia, que sobre la manchada. 19. Os habla el Padre, Aquél que no tiene ante quien inclinarse a orar; mas en verdad os digo, que si sobre Mí existiese alguien más grande, ante él me inclinaría, porque en mi Espíritu habita la humildad. Ved cómo vosotros, siendo mis pequeñas criaturas, me hacéis descender para que os hable, os escuche y os consuele, en vez de luchar por ascender a Mí. 20. Mi arcano se ha abierto para vosotros y se acerca el tiempo en que amaréis la verdad y huyáis de la vida ficticia y vacía que habéis creado. El esplendor de la era materialista presto iniciará su decadencia para entrar en su período final. Hoy poco entendéis de lo que os digo, más pronto todos lo entenderán. 21. ¿Cómo no habéis de materializar vuestra vida, si hasta lo divino lo concebís solamente a través de lo material, dando crédito sólo a lo que percibís a través de vuestros sentidos? 22. Mal me han representado en la tierra los que dicen conocerme, y ésta es la causa de que muchos me hayan vuelto la espalda. A quienes se dicen ateos no les reclamaré el haberme arrojado de su corazón, sino a los que, falseando la verdad, han mostrado un Dios que muchos no han podido aceptar. 23. Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos. 24. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea, en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de Mí, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno, a lo puro. 25. Yo a ninguno he tenido cautivo, a nadie he obligado a abandonar el camino que haya elegido. Al que ha querido escudriñar, se lo he permitido, al que ha deseado deleitarse, se lo he consentido, mas a todos les he mostrado mi ley, la única, para que no se extravíen de la senda. 26. Lo que hay al final del camino que equivocadamente sigue hoy la humanidad; lo que encontrará el hombre cuando llegue a esa meta, será el hastío, la fatiga, el desengaño y el dolor. ¿Podrá conformarse el espíritu humano con una cosecha como ésa, y que ella sea el fruto que entregue a su Padre en la eternidad? No, pueblo, el espíritu humano va a despertar ante el resultado de sus obras, y en esa hora, él será su propio juez, para que, después de ese juicio se levante lleno de fuerza a restaurar y a reconstruir su vida, aprovechando su experiencia y consagrándose a amar y buscar sólo la verdad. Entonces habrá encontrado el sendero donde escuchará mi voz, que le dice: Bienvenido seáis, oh paciente y prudente Israel, que en el Tercer Tiempo habéis llegado a la tierra de paz. 27. Yo he venido a buscaros y os digo: Dejad que el espíritu se eleve y me contemple. Soy el mismo; el tiempo no pasa sobre Mí; soy el Maestro que en muchos lugares y caminos de Judea, os habló del reino eterno de la verdad. En cambio, vosotros sí habéis cambiado. El egoísmo y la maldad del mundo han envenenado vuestro corazón y os sentís a veces indignos de mi presencia. He venido porque os amo, y quiero que enmendéis vuestros pasos y que luchéis por vuestro adelanto espiritual. 28. No despreciéis el tiempo que os concedo. Velad y orad, y Yo os diré cómo debéis trabajar. Amad y tendréis alegría, labrad la paz, y sentiréis que la vida en la tierra es un reflejo de la mansión eterna. 29. Pensad que no he venido a daros riquezas materiales, sino a invitaros a hacer una vida espiritual de renunciaciones y de humildad. Y una vez más os digo: “El que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de Mí". Esa cruz no será pesada, si sabéis llevarla con paciencia y fortaleza, asegurándoos que ya no podréis vivir sin ella, al grado que si su dulce peso os fuese apartado, me pediríais que volviese a posarlo sobre vosotros, aun cuando llegaseis a sentirlo mayor que antes. Es porque habréis comprendido la gravedad del cargo que os he confiado, y que esa cruz representa vuestra salvación. 30. Si Yo he formado todo lo creado de la tierra para recreo del hombre, tomadlo siempre en beneficio vuestro. No olvidéis que existe en vosotros una voz que os indica los límites dentro de los cuales podréis tomar cuanto os ofrece la naturaleza, y es esa voz interior a la que debéis obedecer. Así como procuráis para vuestro cuerpo un hogar, abrigo, sustento y satisfacciones, para hacer más agradable su existencia, así debéis conceder al espíritu lo que le es necesario para su bienestar y progreso. Si él se siente atraído hacia regiones superiores en donde encuentra su verdadera morada, dejadlo elevarse, no lo aprisionéis, porque él me busca para alimentarse y fortalecerse. Yo os digo que cada vez que le permitáis liberarse así, él retornará dichoso a su envoltura. 31. En esta forma os prepararéis para cumplir con las leyes del espíritu y con las que rigen la vida en la tierra. 32. Yo alimento a todos los seres y si os he dicho: “Las aves no siembran ni cosechan, ni hilan, y son alimentadas y vestidas con tanto amor”, ¿Por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no os olvidéis de que hay un Padre que vela por vosotros y que no os dejará perecer jamás. También os digo que si observaseis mis preceptos, vuestra lucha sería menos dolorosa, porque no sería necesario tanto afán de vuestra parte para subsistir, y en la hora de vuestras pruebas veríais prodigios. 33. En el Primer Tiempo, el pueblo de Israel atravesó grandes penalidades, y Moisés, contemplando la desesperación que por falta de pan se estaba apoderando de las multitudes, dijo a ellas: Orad, el Señor se servirá enviar alimento a su pueblo. Moisés oró y esperó con paciencia y fe la voluntad divina. Y el maná, como respuesta y como premio a la fe de aquel varón, descendió para calmar las necesidades del pueblo. Con ella manifesté que había escuchado su oración y que estaba con él. 34. Ahora he dicho a mi pueblo que las pruebas volverán a tocarle, que el dolor será grande entre la humanidad, y que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres, que la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril y que vosotros contemplaréis por doquiera, dolor, hambre y corrupción. Caravanas de hombres y mujeres irán de puerta en puerta, implorando caridad. Será muy amargo el cáliz, más si supieseis orar, habrá pan en vuestra mesa y consuelo para vosotros y para vuestros hermanos. 35. Con la oración y la caridad, atraeréis a los espíritus del bien, quienes os protegerán. Si queréis sentirme muy cerca, os prepararéis y me tendréis presidiendo vuestra mesa. No os faltará lo necesario y haréis que vuestros hermanos participen de la misma gracia. 36. ¿Por ventura no tenéis suficiente amor para proteger a vuestros semejantes en la hora de la prueba? Así como Yo he venido a vosotros, iréis a vuestros hermanos y haréis con ellos lo que Yo he hecho con vosotros. Una vez más os digo, que por una pequeña porción de labriegos que se levante con verdadera limpidez a extender mi enseñanza, mi obra será conocida y quedará establecida en el corazón de los que más tarde serán mis precursores en todas las naciones. 37. En vosotros no ha arraigado la ciencia; os miro humildes y por eso os he escogido. Os he dado mi palabra, para que poseáis la verdadera ciencia, porque los conocimientos que tienen los hombres no pueden curar el mal que aqueja a la humanidad. Esa luz, esa ciencia de la que tanto se envanece el hombre, ni convierte corazones, ni salva espíritus. 38. Mi palabra, que ahora fluye abundante por conducto de los portavoces, no la oiréis después de 1950 en esta forma. Sólo aquellos que con verdadera preparación se eleven, recibirán mi inspiración, y cuando hablen en mi nombre, serán creídos. Preparación y espiritualidad, es lo que requiere vuestra misión para poder realizar prodigios. Siempre que os he tomado como instrumento para sanar a un enfermo, he tomado en cuenta vuestra preparación. No siempre tendréis que esforzaros demasiado para persuadir de esta verdad a vuestros hermanos, porque encontraréis que muchos sentirán fe desde el primer instante, y otros confesarán humildemente que ha sido la esencia de mi palabra, la que les ha sanado. 39. Os concentraréis en el fondo de vuestro corazón, formando con la unión de vuestros pensamientos un sólo espíritu, para que vuestra oración, como si fuese agua cristalina, caiga al pie de este arbusto que estáis cultivando, el arbusto se transforme en árbol corpulento y os dé abundantes frutos con qué alimentaros en el tiempo de pruebas. 40. No temáis por no poder recibirme entre pompas y galas o con regias ceremonias; vuestra humildad y sencillez son el mejor ambiente que podéis preparar para mi manifestación; Yo quiero espíritus, porque son los que busco, por los que descendí al mundo en otro tiempo, y por los que di mi sangre. 41. Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra habría de ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una grande tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. El levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella tierra; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la “tierra prometida” a los israelitas, la tierra que manaba leche y miel. 42. Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y cómo nada es ajeno a mis designios y planes divinos. 43. Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón. Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar y a los cuales ya habían visto en sueños. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi doctrina; mas en verdad os digo que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban. 44. Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podrían aquellos idólatras reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la suya para salvar al mismo que le ha ofendido? Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de María, la dulce Madre del universo. 45. Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus. 46. Y ese pueblo, ¿Cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nueva venida. 47. Es mi palabra viva la que estáis escuchando, para que con ella destruyáis todo el fanatismo y toda la idolatría de que hubieseis rodeado mi nombre, enseñándoos un culto por medio del cual podáis buscarme de espíritu a Espíritu. Muy grande y fuerte de espíritu será este pueblo, cuando viva y practique el culto que le vengo enseñando; entonces podrá abolir la mentira y llevar a otras tierras el mensaje de espiritualidad y de luz que esperan las naciones. 48. Este pueblo estará preparado para aquella lucha en que mi justicia presida la gran batalla de ideas; credos y doctrinas. Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme que será la de mis discípulos, cumpliendo su misión de fraternidad espiritual. 49. Por ahora comprended que mientras los hombres no logren alcanzar la completa espiritualidad, tendrán que necesitar de templos materiales, y de colocar delante de sus ojos formas o imágenes que les hagan sentir mi presencia. 50. El grado de espiritualidad o de materialismo de la humanidad, podéis medirlo por la forma de su culto. El materialista me busca en las cosas de la tierra, y si no llega a verme según son sus deseos, me representa en alguna forma para creer que me tiene delante. 51. El que me concibe como Espíritu, me siente dentro, fuera de él y en todo lo que le rodea, porque él se ha convertido en mi propio templo. 52. De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones cada vez más adelantadas que los hombres no han sabido comprender, porque siempre han creado idolatrías y más idolatrías en torno a ellas. En aquel Segundo Tiempo dije a mis discípulos: “¿Veis cuán grande, majestuoso y opulento es el templo de Jerusalén? Pues de él no quedará ni piedra sobre piedra”. Mi palabra se cumplió, porque toda la idolatría y profanación que en él se hacían, las borré con mi doctrina. Yo prometí reedificarlo en tres días, que precisamente se cumplen en este Tercer Tiempo, en que vengo a levantar en el corazón de la humanidad el nuevo templo, el nuevo santuario construido en lo más puro del espíritu del hombre. 53. Reconoced mi misericordia de Padre, mirando cómo, cuando el altar de vuestra idolatría se derrumba, ya mi palabra os está esperando, y una nueva luz está alumbrando vuestro camino, para no dejaros caer en las tinieblas. 54. No os asombréis ni os escandalicéis si os digo, que todo el esplendor, el poder y la pompa de vuestras religiones habrán de desaparecer, y que, cuando eso suceda, ya estará preparada la mesa espiritual donde vendrán a alimentarse las multitudes hambrientas de amor y de verdad. 55. Muchos hombres, al oír estas palabras, negarán que sean mías; mas entonces Yo les preguntaré por qué se indignan y qué es lo que defienden. ¿Su vida? Esa Yo la defiendo. ¿Mi ley? También Yo velo por ella. 56. No temáis, que nadie morirá por mi causa, sólo el mal morirá, porque el bien, la verdad y la justicia, prevalecerán eternamente. 57. Pueblo, ¿Qué voz es ésta que oís en el fondo de vuestro corazón, a qué caminos os lleva y porqué la buscáis? Yo sé por qué me seguís; es que sabéis que la voz que escucháis es la de vuestro Dios, de Aquél a quien a través de los tiempos y de vuestra evolución habéis buscado bajo muchas formas. 58. Todos sabéis que esta voz, que llega hasta el fondo de vuestro ser, es la de vuestro Padre, porque os trata como a hijos, como niños, con amor perfecto. 59. Vengo a mostrarme como un Padre amoroso, como un Maestro humilde, jamás indiferente a vuestros sufrimientos y siempre indulgente y misericordioso ante vuestras imperfecciones, porque siempre seréis niños delante de Mí. 60. Tengo que juzgaros cuando contemplo cómo las criaturas que fueron formadas con tanto amor, y destinadas a la vida eterna, buscan obstinadamente la muerte en la tierra, sin preocuparse de la vida espiritual, ni desear conocer las perfecciones que os reserva aquella existencia. 61. Estudiad mi palabra, para que sepáis que en ella está mi ley, y que por lo tanto, es palabra de rey que jamás retrocede. Tampoco vosotros debéis retroceder en el camino, si tomáis en cuenta que lleváis en vuestro espíritu mi palabra que es ley, y que vuestro cuerpo es inferior a vuestro espíritu; por lo tanto, oíd más la voz de la conciencia, en la que estoy presente, y no la voz de la carne. 62. Mi palabra divina desciende sobre vuestro espíritu y os sentís llenos de esencia espiritual; mas, si esta palabra fuera falsa, jamás se sentirá satisfecho vuestro espíritu después de escucharla, ni volveréis a reuniros para esperarla con la avidez con que lo estáis haciendo. 63. Yo soy la aurora que ha iniciado un nuevo tiempo para la humanidad, en el que su espíritu verá iluminado el camino que conduce hasta Mí. ¿Por ventura sabéis en qué peldaño de la escala de perfección os encontráis? ¿Sabéis acaso si estáis elevados espiritualmente o sumergidos en el reino de la maldad? En verdad os digo que ninguno de vosotros podría responder satisfactoriamente a estas preguntas. 64. No pensáis que mientras vuestro espíritu, por encontrarse encarnado, habite la tierra, tendrá que concretarse a vivir la existencia material; no, todos debéis saber que desde vuestra morada terrestre podéis habitar espiritualmente en las regiones de la luz, donde está el reino que llegará a habitar eternamente. 65. El espíritu en la tierra sólo se sostiene por un débil punto de apoyo que es el cuerpo, el cual le sirve para habitar en el mundo y recibir a través de él las lecciones o pruebas que el Padre tenga a bien enviarle. Por larga y penosa que resulte la expiación en el mundo, nunca debéis considerarla como una prisión. Nadie ha sido condenado a muerte, en cambio os digo, que todos habéis sido destinados a vivir. Cada criatura, al nacer a la vida, recibió del Creador un ósculo que fue un antídoto contra el mal y una coraza ante las acechanzas. 66. Yo soy la causa de vuestra existencia, así que reconoced que vuestro origen está en el bien. Si vuestro pasado en la tierra ha sido impuro, pecaminoso o en cualquier forma alejado de mis leyes, dejad que ya brille vuestra conciencia, surgiendo a una nueva vida, y dejando atrás el camino en que el abuso de los placeres materiales dio por resultado que cayeseis en el vicio y en el dolor. Buscad en el ejemplo que a través de Jesús os di; el camino luminoso para vuestro espíritu, porque mis pasos en la tierra, mis obras y mi palabra, fueron la lección perfecta y la parábola de la vida eterna que legué al espíritu de la humanidad. 67. Os dejo ungidos con mi bálsamo y con mi perdón; conocedme, oh párvulos, porque el conocimiento que tenéis de Mí es aún muy pequeño. Lo que os digo en una cátedra, no es todo lo que tengo que revelaros. Venid incansablemente hacia Mí y el “libro de la vida” será abierto delante de vuestros ojos. 68. Ya recibisteis el Primer Testamento, mi ley y mi presencia en el tiempo de Moisés. Ya tuvisteis en el Segundo Tiempo el Segundo Testamento, legado por Cristo a los hombres a través de su Verbo Divino; ahora recibid directamente de mi Espíritu el Tercer Testamento, para que, uniendo las tres revelaciones, podáis llegar a ser los grandes discípulos del Tercer Tiempo. 69. Pueblo, escuchándome os transportáis y contempláis en un miraje espiritual mi presencia. No son vuestros sentidos los que me contemplan en aquel miraje, ni es un espejismo de vuestra imaginación, es la fe con que me estáis oyendo, es vuestra espiritualidad y elevación de este instante. Aquí sentís mi paz; pero cuán cerca de vosotros se encuentran los que crean el dolor. Son los ambiciosos que para coronarse no vacilan en dar muerte a sus hermanos. Disponeos a la lucha, para que pronto sepan que no deben ir tras altos sitiales de falsos cimientos, porque la justicia divina destruye todo lo que es vano. 70. Enfermos, venid a Mí; a sanaros vengo. El hambriento sepa que le estoy esperando. El homicida, por cuyas venas corre el odio, venga a Mí, que Yo transformaré su ofuscación en luz y su amargura en buen sabor. Venid todos a oírme y a preparar su espíritu, porque después de 1950 empezará el esplendor del reino de la luz. Hoy sois apenas simiente; mañana seréis plantas y finalmente daréis frutos de amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 126 1. ¿De quién es la voz que llega hasta el fondo de vuestro corazón? ¿A dónde os conduce y por qué la buscáis? Venís a buscarla, porque en ella encontráis la presencia de Aquél que constantemente ha venido a buscar a los hombres; y como vuestro espíritu necesita adorar a su Dios, cuando lo siente cerca, ya no quiere apartarse de Él. 2. Por muchas sendas vienen los hombres en mi busca; son las diferentes religiones que existen en la tierra, y dentro de ellas los que más cerca me sienten son los que llevan mayor espiritualidad, los que van sembrando amor en su jornada. 3. Mi voz es de Padre porque os acaricia; mi palabra es de Maestro porque os instruye. Como a niños y a párvulos os contemplo, y por ello os prodigo mis cuidados. 4. Sé que esta forma de comunicarme con vosotros, que esta palabra que os doy ahora, será combatida y negada por muchos; mas también sé, que después será comprendida y creída; entonces comenzará mi luz a brillar con esplendor en el corazón del hombre. Este tiempo será como un nuevo día para la humanidad; mas no porque la luz divina vaya a brillar con mayor intensidad que anteriormente, porque ella es inmutable; se deberá a que los ojos de vuestro espíritu se abrirán para penetrar en la verdad. 5. Hoy me encuentro con una humanidad desfalleciente en lo espiritual, a causa del abuso que ha hecho del don del libre albedrío. Yo tracé un camino de justicia, de amor, de caridad, de bien; el hombre ha creado otro de aparente luz, el cual le ha conducido al abismo. 6. Al volver, mi palabra os marca el mismo camino, aquel que no habéis querido tomar; y sería injusto e insensato el que dijera que esta doctrina confunde o aletarga. 7. Mi luz brilla desde el infinito en los espíritus y hace que miréis con más claridad las veredas que habéis creado, ya para alejaros de Mí o para buscarme. Caminad hacia Mí, hacia lo perfecto. Sólo el que se eleva rumbo a la cumbre de la montaña, podrá saber cuánto ha dejado abajo, cuánto ha progresado y de cuánto se ha libertado. ¿Creíais, humanidad, que por haber descendido tanto, no vendría a buscaros y a sacaros de vuestro pecado? Aquí tenéis mi presencia; vengo a curar vuestras heridas y a secar vuestras lágrimas; vengo a consolaros en vuestra tristeza y a acompañaros en vuestra soledad; vengo a conversar con vuestro espíritu para haceros sentir mi ósculo divino. 8. Mi amor levantará del fango a los que en él hayan caído y les salvará, porque también ellos brotaron del seno divino para cumplir una misión de amor. 9. Reconoced que cuando habéis caído en error, vais buscando la muerte, sin comprender que habéis sido creados para vivir, vais tras del cáliz de amargura, cuando he sembrado de elevados deleites y de verdaderos goces vuestra existencia. 10. Ved, pueblo, ¡Cuán distinta es mi justicia de como la concebís vosotros, cuando creíais que vendría mi cetro a exterminaros por desobedientes a mi ley! He llamado a los que más se han manchado para confiarles hermosas misiones y nobles cargos que les dignifiquen ante los demás y los salven de sus errores. Esta obra bendita será dada a conocer con hechos, y para que vosotros seáis de los que den ejemplos, necesitáis prepararos. 11. Vengo a depositar mi palabra, que es la ley, la doctrina y la simiente, en vuestro espíritu, no en vuestra materia; el espíritu es el depositario, el responsable; si allí guardáis esta palabra, no caerá en el vacío, no sufrirá alteración. 12. Yo soy la aurora que empieza a iluminar en este tiempo, y vosotros sois de los primeros en despertar en este amanecer. No es una nueva luz, es la que ha alumbrado en todos los tiempos vuestra conciencia. Esta voz que os dice. Elevaos por medio de la espiritualidad hacia Mí, es la misma que os dijo en aquel tiempo: “Perseverad en el bien y seréis salvos”, y también os dijo: “Amaos los unos a los otros”. Este camino espiritual del que os hablo ahora, es el que di a conocer a Jacob en lejanos días, al revelarle la escala de perfección. Ahí está esa escala delante de todo espíritu, como un camino que os invita a la ascensión. Su base es este valle humano, más abajo hay abismos, pero esos no los he creado Yo. Hacia arriba están los peldaños en número infinito, como una cuesta que conduce a la cumbre de la espiritualidad. 13. ¿Quién estará apenas en el primer peldaño? ¿Quién en las tinieblas del abismo? ¿Quién en los más elevados peldaños? Son secretos que sólo mi justicia conoce. 14. A vosotros os envío a la explanada, al valle, a empezar la caminata y os señalo en el horizonte la montaña que debéis escalar. 15. Ved cómo esta doctrina es para el espíritu, porque mientras la materia cada día que pasa se acerca más al seno de la tierra, el espíritu en cambio, se aproxima cada vez más a la eternidad. 16. El cuerpo, es el punto de apoyo en el que descansa el espíritu mientras habita en la tierra. ¿Por qué dejar que se convierta en cadena que sujeta o en cadena que aprisiona? ¿Por qué dejar que él sea el timón de vuestra vida? ¿Acaso es justo que un ciego guíe al que tiene vista en sus ojos? 17. Yo soy quien os da a conocer la vida en todas sus fases; ella es el sustento del cuerpo y del espíritu; quien cumpla con las leyes del espíritu y con las leyes humanas; ha consagrado su vida entera al Creador. 18. Yo seré precursor de vosotros cuando estéis por llegar al valle espiritual; siempre voy delante. Que no caiga vuestro espíritu jamás en la ociosidad, que procure dar siempre un paso más en el camino del progreso que es perfeccionamiento. 19. No os conforméis con decir: Creo en el Señor; mostrad vuestra fe en lo que hagáis. No digáis tan sólo de palabra: Yo amo al Padre; someteos a la prueba para que sepáis si en verdad me amáis. 20. Os he hablado y mi palabra es unción; os he ungido como maestros. 21. ¿Por qué me siguen desconociendo cada vez más los hombres, a pesar de que la mente humana se ha iluminado con nuevos adelantos? Porque atendiendo tan sólo a cultivar el árbol de la ciencia, han venido descuidando el perfeccionamiento del espíritu. 22. Ya os había dicho: “Velad y orad para que no caigáis en tentación”, pero hasta la oración, que es el lenguaje que emplea el espíritu para hablar con su Señor, ha sido olvidado. Es un idioma desconocido para los hombres de este tiempo. 23. Cuando alguna vez sienten la necesidad de orar, no encuentran palabras con qué expresarse ante Mí, sin embargo, Yo entiendo a perfección lo que cada uno pide, sin necesidad de palabras ni pensamientos; mas cuando mi Espíritu les responde, ellos no me entienden, porque no se han preparado; entonces la voz de su Maestro que debiera serles familiar, es para ellos desconocida. 24. Si la oración que he enseñado a la humanidad se hubiese practicado con pureza, de generación en generación, los hombres habrían alcanzado cada vez mayor espiritualidad para escuchar mi voz; entonces en este tiempo su comunicación espiritual con lo divino les serviría para formar un mundo más amable, más justo y más real que el que han creado con su materialismo. 25. ¿Por qué habéis creído que el espiritualismo es algo que se opone al desenvolvimiento de vuestra vida material? ¿Cuándo he condenado a vuestra ciencia aplicada al bien de la humanidad? Si alguno se atreviese a decirlo, no sería justo con su Padre. 26. Por medio de la espiritualidad se logra un grado de elevación que permite al hombre concebir ideas más allá de lo que puede su mente presentir y tener potestad sobre lo material. 27. Ahora pensad, si la elevación del espíritu se emplea en el estudio de la creación material que la naturaleza os presenta, o de cualquier otro ideal humano, ya podéis imaginar los frutos que podríais obtener cuando vuestros descubrimientos no fuesen debidos tan sólo al escrutinio con la mente, sino que también interviniera la revelación espiritual que os hiciere El que todo lo ha creado. 28. Velad y orad, vuelvo a deciros, para que lleguéis a conocer mi voz, para que llegue a vosotros mi inspiración y la podáis entender, porque muchas son las lecciones que aún tengo que deciros. 29. Vengo a salvaros de vuestro naufragio; Yo soy el faro que brilla entre las tinieblas, buscadme, confiad en Mí y Yo os ayudaré a transformar vuestra vida en un mundo de paz, de virtud y de elevación espiritual. 30. Compartid conmigo el gozo que experimenta mi Espíritu, cada vez que plantáis uno de los árboles que deben dar su sombra a la humanidad. Siete recintos abrieron sus puertas en el presente año de 1944, como una representación de los siete que implantó Roque Rojas en 1866; mas si aquellos primeros se dividieron y no supieron vivir en armonía, vosotros llevad vuestro cargo con obediencia y fraternidad. Imitad al sexto recinto del cual provenís y perseverad en mis mandatos; formad los siete una misma sombra y dad a todos el mismo fruto; este es un pacto que habéis hecho con mi Divinidad. Antes de que brote de vuestro corazón el juramento de seguirme, os pruebo, os purifico y fortalezco, para que vuestro propósito sea inquebrantable y la conciencia os diga que esa promesa ha quedado escrita ante el arca de la nueva alianza. 31. El pacto que Conmigo hacéis, no es un compromiso material, es un cargo espiritual que habéis aceptado contraer con vuestro Padre, con Aquél que ha hecho todo lo creado; Yo os enseño a cumplir vuestra misión espiritual, mas también os encargo que cumpláis todo compromiso y toda promesa que en lo humano hagáis, para que os reconozcan por la verdad de vuestro espíritu y por la sinceridad de vuestro corazón; haced que vuestro sí, sea siempre sí, y vuestro no, sea siempre no; entonces habrá confianza en que vuestras determinaciones sean siempre firmes. Nunca rompáis un pacto sagrado, como son el del matrimonio, el de la paternidad y el de la amistad. 32. Si el desconocer los deberes y compromisos humanos acarrea tan grandes sufrimientos, ¿Qué será cuando deis la espalda a una misión espiritual contraída con vuestro Señor? Es verdad que mi causa requiere renunciaciones y sacrificios, mas también os digo, que es el ideal que no defrauda jamás a quien lo persigue; el que alcance la meta; logrará la inmortalidad. Ahora os digo, estudiad a fondo mi palabra para que no forméis un grupo aparte en la tierra; llegad a un grado de comprensión y de preparación que os permita vivir espiritualmente con todos y no divididos. Mi doctrina no viene a sembrar simiente de división. 33. Se acerca el tiempo en que sea la verdad, la razón y la luz, las que se impongan a la fuerza, a la violencia y al temor; mas ¿Cuándo podrá decir el hombre como Cristo: “Mi reino no es de este mundo”, y sin desconocer nada de lo creado; tomándolo todo con justa medida, reconozca que los bienes terrenales son pasajeros? Comprended que la verdadera fuerza está en el espíritu, que el poder de la tierra, sus vanidades, sus glorias y el esplendor de su ciencia, por largo que sea su reinado, sucumbe ante la eternidad. 34. Con su falsa grandeza muchos desengaños ha sufrido la humanidad, y en verdad os digo que otros mayores sufrirá. ¿Qué será de los hombres cuando su conciencia, que es su juez, los despierte y contemplen su obra? Su dolor será acerbo, su arrepentimiento grande, y entonces su reacción será buscar una senda espiritual para expiar sus faltas; ese tiempo será de exaltación religiosa, que alcanzará la mayor altura de fanatismo; entonces vendrán las luchas y batallas entre religiones y sectas; vosotros permaneced despiertos y no vayáis a esperar que el rumor de aquella lucha sea el que venga a despertaros, porque entonces no sabréis dónde están vuestras armas para luchar. Mirad cómo estoy multiplicando el número de estos recintos a los que en sentido figurado llamo árboles, con el fin de que sus ramas se extiendan ofreciendo sus frutos. 35. Estoy construyendo el templo del Espíritu Santo; mas cuando éste haya sido construido, no existirán o habrán perdido su razón de ser los recintos, los templos y santuarios, junto con sus símbolos, sus ritos y sus tradiciones; entonces sentiréis mi grandeza y mi presencia, reconoceréis por templo el universo y por culto el amor a vuestros semejantes. Del seno de la madre naturaleza brotarán nuevas luces, que harán de vuestra ciencia un camino de bonanza, porque estará encausada por la conciencia que es la voz de Dios. 36. No será ya el cerebro el señor del mundo, sino el colaborador del espíritu, quien le guiará y le iluminará. 37. En estos tiempos en que el amor y la caridad han huido del corazón de los hombres, el Padre os dice: Tranquilizaos y descansad. 38. Os he probado en todos los tiempos y más aún en el presente; os habéis preguntado cuál será la causa de vuestros dolores, eleváis vuestro espíritu para conversar Conmigo y me decís: Mis sufrimientos son mayores que los de mis hermanos. No, mis hijos, la guerra con todas sus consecuencias no ha llegado a vuestra nación. Otros sufren más que vosotros. Si sentís dolor, es porque lleváis el peso de una gran responsabilidad y porque estáis sintiendo el dolor ajeno. Si por ellos sufrís, benditos seáis, porque vuestra obra dará buenos frutos. Trabajad entre la humanidad y mi palabra os alentará a cada instante. 39. Sentís que el juez está en este tiempo muy cerca de vosotros y cada uno se dispone a dar cuenta de su trabajo. Penetráis en recogimiento, examináis vuestro corazón y esperáis que la voz de vuestra conciencia os señale vuestros errores, y Yo os digo: He mirado que habéis puesto vuestro espíritu y corazón en vuestras obras, que a veces habéis ido más allá de vuestros deberes, llegando al sacrificio por cumplir mis mandatos, por ello os bendigo; mas en verdad Yo no os he pedido sacrificios; hay obras que Yo haré por vosotros, porque están fuera de vuestras posibilidades. Vosotros sólo debéis orar y confiar. 40. Hoy, que he venido a comunicarme con los hombres, encuentro que ellos y sus costumbres han cambiado, y para comprenderme y seguirme tienen que luchar más. El pecado se ha multiplicado y el ambiente está contaminado. Las malas influencias invaden y causan trastorno, ofuscando la mente y el corazón; y en medio de este ambiente lucha el pueblo de Israel por alcanzar su liberación y ayudar a la humanidad. Vuestros méritos serán mayores, si trabajáis pacientes y humildes por mi obra, venciendo las difíciles condiciones de vida que padecéis. 41. Si os sentís preparados para hablar de mi doctrina, hacedlo; si aún no habéis analizado y vuestra palabra no tiene fuerza para convencer, esperad un tiempo más, seguid escuchándome hasta que hayáis asimilado mi enseñanza. 42. ¡Cuántos hay que escuchando mi palabra a través del entendimiento humano, no me han creído ni se han convencido! ¡Cuántos más dudarán de vosotros si no os preparáis! El mundo vendrá a vosotros con sus armas, con sus teorías, y si no estáis preparados, debilitaréis. Os escudriñarán sin piedad, os preguntarán cómo habéis recibido mi doctrina, y vosotros contestaréis a cada una de sus preguntas. Seréis benévolos e indulgentes, buscaréis la forma más clara para explicar la verdad de mi palabra, para hacerles comprender su sentido y les ayudaréis para que puedan iluminarse. 43. Mi paz dejo entre vosotros, saboreadla, disfrutad de ella hasta el punto en que vuestra vida os lo permita, porque el reino de paz no ha descendido aún entre los hombres. Hoy vivís un tiempo de caos, de perturbaciones, mas Yo he venido a traeros el antídoto de todo mal y os prometo en cumplimiento a mi palabra de los tiempos pasados, que la paz vendrá como aurora radiante a iluminar vuestro espíritu y que de este tiempo de dolores no quedará huella. 44. Ya se acerca el tiempo en que nuevas generaciones llenas de gracia habiten la tierra trayendo una misión sagrada; entonces se cumplirá mi palabra que os dice: “Los postreros serán primeros y los primeros postreros”. Cada uno cumpla en su etapa porque no sabéis si os conceda venir en el tiempo de paz. 45. Sentid mi consuelo, humanidad. Vivid en Mí y no temeréis el rigor de las pruebas. 46. María, vuestra intercesora, os bendice: Yo os bendigo también. 47. El mundo cristiano olvida muchas veces las obras espirituales de Jesús, por darle mayor importancia a algunos de sus hechos materiales. Así por ejemplo su pobreza humana, la confunde con su humildad, y su dolor físico con la verdadera pasión que en Espíritu vivió; y su sangre corporal la toma como la que lavó los pecados del mundo, olvidando que la verdadera sangre, aquella que es vida eterna para el espíritu, es la esencia de su palabra. 48. El Maestro os dice, que si aquel cuerpo hubiese tenido razón de habitar por siempre entre vosotros, el Padre lo hubiese protegido de sus verdugos, o una vez muerto, si en algo hubiese sido útil para vuestra salvación, os lo hubiese dejado; pero una vez cumplida su misión en aquella cruz, ya no pudieron contemplarlo vuestros ojos, para que buscaseis del Divino Maestro lo que de El deberíais de tomar, su palabra, sus obras, su humildad y todos sus ejemplos de perfecto amor. 49. Desaparecida de la tierra aquella forma humana, sólo quedó flotando en las conciencias la esencia divina del “Verbo” que habló en Jesús. Eso es lo que debéis de buscar, la esencia, el sentido espiritual de aquel mensaje de vida y amor. 50. Dejad de adorar a vuestro Padre a través de formas materiales, para que aprendáis a amarle directamente con el espíritu. 51. Cuando alguien preguntó a Jesús: ¿Tú eres rey? El Maestro contestó: “Yo para eso he venido”; más todos dudaban de que Aquél pudiera ser rey a juzgar por la pobreza de su indumentaria. Nadie vislumbraba detrás de la humildad de aquel hombre la majestad del que hablaba, ni presentía en el fondo de aquella palabra la promesa de un reinado de paz, de amor, de ventura y de justicia. 52. La mirada humana se detiene siempre en lo exterior; no analiza, de ahí provienen las interpretaciones injustas y erróneas del hombre. 53. ¿Sabéis que Jesús fue interrogado, insultado y aun negado en aquel tiempo? ¿Sabéis que ni sus propios discípulos sabían decir quién era El, cuando se les interrogaba? De la misma manera en este tiempo se preguntará el mundo quién es el que os habla, y muchos negarán que haya sido Cristo, el que ha conversado con vosotros. Entonces algunos de mis discípulos se confundirán y no sabrán quién es el que les ha hablado, si ha sido el Padre, el “Verbo”, o el Espíritu Santo, a lo cual Yo os digo, que así como una sola es la verdad, una sola es la esencia divina que os he dado a través de los tiempos, así le llaméis: ley, doctrina o revelación. 54. El que ha amado esa verdad y ha seguido esa luz, ha amado y seguido a su Padre. 55. El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías. 56. Espiritualidad quiere decir sencillez; ¿Por qué complicar entonces lo que es simple, claro y diáfano como la luz? 57. En este tiempo os habéis levantado en pos de mi palabra, para calmar en ella vuestra sed de justicia y de amor. Me oís como buenos discípulos y contempláis atentos pasar las páginas del libro de la enseñanza. Sois los escogidos, no os sorprendáis cuando os digo estas lecciones. Mas no sois los únicos privilegiados; en mi obra de equidad y de amor he donado a todos los espíritus con preciosos atributos. Vosotros que habéis sido llamados antes, no os engrandezcáis; preparaos tan sólo para que podáis cumplir con vuestra misión y ser comprendidos y seguidos por vuestros hermanos. 58. Siempre me habéis buscado para darme gracias por los beneficios que os concedo. Y mi Espíritu, a quien no alcanzáis a contemplar, es el que os habla con claridad en esta forma. No permitiré que los portavoces, de quienes me sirvo, mientan. Yo me haré sentir en su conciencia y ellos sabrán que su trabajo es grato por la paz que experimente su corazón. 59. Yo colmaré vuestra ambición de progreso. A todos pongo en el principio del camino para que deis comienzo a la jornada. 60. Reconoced que la razón de mi tercera venida entre vosotros es mi amor a la humanidad. He venido en Espíritu a cumplir mi promesa. 61. Os dije en aquel tiempo: “El que conoce al Hijo, conoce al Padre”. Yo di testimonio de Mí. En este tiempo vengo a esclarecer con la luz de mi Espíritu, lo que era misterio para la humanidad. Os ilumino para que reunáis en un solo libro, los mandatos de Jehová, la palabra de Jesús y las revelaciones que mi Espíritu Santo os está haciendo en este tiempo, y confirméis que he venido a vosotros para dar testimonio de mi verdad en tres tiempos. 62. Mi palabra de los tiempos pasados no ha sido debidamente interpretada, más la semilla está en el espíritu y ahí será cultivada por Mí. 63. Israel puede conversar con su Dios desde un elevado plano espiritual. Venid a Mí y si tenéis dudas, preguntad. He querido que os conservaseis en comunión constante Conmigo, pero vosotros queriendo espiritualizaros, habéis caído en misticismo o en fanatismo. Y mi voluntad es que comprendáis mi palabra, que aconseja la sencillez y la pureza en todos vuestros actos. 64. Hoy venís en corto número a escucharme, más las legiones espirituales que se acercan a Mí en estas manifestaciones, son inmensas. Mi palabra es como agua purificadora que a todos limpia. Vengo a enseñaros para que sintáis vuestra responsabilidad y no me digáis más tarde: No supe lo que hice, me faltó luz, mis padres no me aconsejaron, mi hogar fue nido de discordia. He contemplado que los hijos desconocen a los padres, que los padres no dan buen ejemplo a sus hijos, que hermanos con hermanos se hacen guerra, y Yo os pregunto: ¿Cuándo estaréis unidos? Yo siempre os he enviado seres virtuosos a la tierra, para que os aconsejen y os hagan progresar en vuestro mundo. 65. Si sois esposos, llevad presente que el hombre y la mujer que se han unido en matrimonio, deben hacer de su hogar un templo, para que en él podáis cobijar y conducir a vuestros hijos. No les dejéis herencia de dolor. Cada uno de vosotros en vuestro paso por la vida encontraréis justa compensación a vuestras obras. 66. Así como buscáis agradar a un amigo, buscad agradarme a Mí. Solicitad, pedid y os daré. Os he formado para recreo de mi Espíritu y me complazco en concederos lo que os ayude en vuestra evolución. 67. La tentación os inspira odio, y el hombre que es débil por naturaleza, hace obras de destrucción en el corazón de su hermano. Yo os pregunto: ¿Qué derecho tenéis para destruir lo que Yo he creado? ¿Porque matáis la fe, por qué censuráis? La humanidad no hace en este tiempo obras gratas delante de Mí, más la luz de mi Espíritu brilla y os prepara para que combatáis la iniquidad. Os invito a luchar para que arrojéis de vosotros lo que es perjudicial, lo que os hace retroceder en vuestra evolución. 68. Vivificaos en Mí. Tomad mi palabra para que no volváis a tener hambre. Hoy hacéis festín en la mesa, saboreáis mi pan, y siempre recordáis que el Maestro sentó a su mesa a sus discípulos, conversó con ellos y los alimentó para una eternidad. Os he dicho que, cuando me invocáis con vuestro corazón limpio. Yo soy con vosotros. He oído vuestra plegaria y por eso he descendido; vedme con los ojos de la fe, que son los que he preparado; estoy delante de vosotros y os he hecho acreedores a mi presencia. Reconocedme por la verdad de mi palabra. Este es el regazo del que os habíais alejado; mas siempre que el mundo os aparte de Mí, haced un esfuerzo por retornar, y este seno amante estará siempre abierto para que penetréis en él. 69. Así como Yo vine a vosotros en el Segundo Tiempo en señal de alianza con el hombre y volví al Padre, hoy he venido por un tiempo y mi rayo universal será retenido en 1950; por eso os he dicho que esta manifestación ya no la tendréis después de ese año. Entonces os comunicaréis Conmigo de espíritu a Espíritu y mi gracia descenderá a vuestro corazón. Llegará el día en que os sentiréis muy cerca de Mí, corazones sencillos de mi pueblo. Servidme, sirviendo a vuestros hermanos; convertíos en doctores, y si pagasen con una sonrisa vuestra caridad, deberéis quedar satisfechos. Yo escribiré en el más allá vuestras obras. 70. Amad a María, vuestra Madre, buscadla espiritualmente; no pongáis delante de vosotros efigie alguna para sentirla cerca. Ella es la ternura de Jehová, que habéis visto manifestarse en todos los tiempos. Es vuestra intercesora divina. Amadla, para que Yo pueda decirle nuevamente: “¡Madre, he ahí a tu hijo!” ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 127 1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación, porque es vuestro espíritu con el que deseo conversar. 2. Os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita espiritual con vosotros. 3. Tened paz para que me escuchéis con atención y dejéis que el cincel de mi palabra vaya modelando vuestro espíritu. 4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara paz y no lo encontrabais, y cuando vinisteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra, no os imaginasteis que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto habíais anhelado. 5. Vengo a conquistaros por medio del amor; para ello os estoy dando esta enseñanza, para que con ella doctrinéis a vuestros hermanos, a los viajeros, a los caminantes, con la solicitud y caridad con que Yo os he recibido. 6. No sólo de pan vive el hombre, porque en él existen hambre y sed que no proviene del cuerpo, y que, para calmarlas tienen que buscar el agua y el pan espiritual. Mas es preciso que el dolor os toque para que comprendáis mis enseñanzas. 7. Algunos me preguntan: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable delante de Ti y sólo apruebas el amor espiritual? 8. No, pueblo. Bien está que al espíritu le corresponden los más elevados y puros amores, mas también en la materia deposité un corazón para que amase y le di sentidos para que a través de ellos amase a cuanto le rodea. 9. La vida humana se la confié al mundo espiritual para que viniese a habitar en la tierra y ya en ella poner a prueba su amor hacia Mí. Para ello dividí la naturaleza humana en dos partes, dando la más fuerte a una y la más frágil a otra; esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos ambos seres podrían ser fuertes y felices, y para ello fue instituido el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está inspirado por el amor del espíritu. 10. El amor que radica únicamente en la materia, es propio de los seres irracionales, porque ellos carecen de una conciencia que ilumine su camino; por otra parte, os diré que de las buenas uniones tienen que brotar siempre buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz. 11. Ya es tiempo de que purifiquéis vuestra simiente, oh pueblo, para que forméis una familia que sea fuerte de espíritu y de materia. Comprendedme, hijos míos, para que interpretéis bien mi voluntad, porque ya se acerca el año de 1950, y debéis recordar que es el que he señalado para que finalice mi comunicación. Quiero que ese día os encuentre preparados, porque sólo los que hayan logrado esa preparación podrán quedar firmes en sus puestos. Esos serán los que en el futuro den verdadero testimonio de Mí. 12. Pensad que sólo los que hayan logrado espiritualizarse podrán manifestar mi obra, porque los que no se hayan preparado para la nueva forma de comunicación, ¿Cómo podrán tener la inspiración necesaria, para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes? 13. Yo quiero que todos alcancéis el progreso para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensaran de una manera y otros en forma distinta, sólo acarrearían confusión a las multitudes. 14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación, en que os hablé por conducto de Damiana Oviedo; el sentido de mi doctrina ha sido el mismo. 15. Más, ¿Dónde está la esencia de aquellas palabras? ¿Qué se hizo de ella? Ocultos se encuentran los escritos de aquellos mensajes divinos que fueron los primeros de este tiempo, en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es menester que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana sepáis dar testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su contenido y el de la última que os entregue el año de 1950, año marcado para que esta etapa finalice. 16. Hoy, aún no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra se haya levantado, ni podéis imaginar el torbellino que tal hecho descenderá entre las naciones. Vosotros debéis fijaros en que vuestra responsabilidad cada vez sea mayor, porque en cada tiempo vais teniendo más y más luz. Ya es muy grande vuestra heredad y es indispensable que participéis de ella a vuestros hermanos los necesitados, antes de que abandonéis esta tierra. 17. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. ¿Cómo vais a poder recibir y entender mi palabra, cuando el mañana os la dé por inspiración? 18. Uníos en verdad y en espíritu y no os dividiréis ni en las más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros; por lo tanto, no podrán surgir en el futuro diferentes mandatos a los que ahora se os han dado. 19. ¿Osará alguien pasar por sobre mi voluntad? Eso equivaldría a que surgiese la división y la guerra en el seno de este pueblo, porque mientras unos habrían de refugiarse en la verdad, otros tomarían palabras falsas para desviar de la verdadera senda a las congregaciones. 20. No debilitéis, pueblo, recordad en todo instante que os he llamado “fuerte”. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable, ¿Cómo podríais defraudar a vuestros hermanos, dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que vais a dejar a las generaciones venideras. 21. Muchos en su corazón me están diciendo: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que os vamos a ser infieles? ¿Cómo sería posible? Y Yo os contesto lo mismo que les dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: “Velad y orad, para que no caigáis en tentación”, porque es de todos vosotros conocido, que entre aquellos hubo uno que me traicionara y me vendiera; y no sabéis quien, diciéndose mi discípulo, lo haga en este tiempo. 22. Mi Espíritu os hace el llamado, mi voz de Maestro desciende a vuestro corazón y siempre estará cerca de vosotros el Espíritu de vuestro Padre Celestial, que os buscará para daros su caricia. 23. Yo soy la cumbre que todo espíritu debe buscar, porque el que llegue a ella, alcanzará a contemplar toda la belleza de la creación y el esplendor de las obras de su Padre. 24. Viene mi palabra a cincelar vuestro corazón, a esculpir vuestro espíritu, hasta hacerle semejante en luz a mi Espíritu. 25. Mirad que no os halláis ante entendimientos confundidos, sino delante de quien viene a probaros la perfección y la verdad de una ley. Os he acercado al árbol de la vida, de cuyas ramas penden los buenos frutos. Hoy hay festín en mi casa; muchos os encontráis ante mi mesa; más, ¿Quiénes de los presentes me volverán mañana la espalda? Sólo Yo lo sé. 26. Todo el que aspire a una heredad espiritual, venga a mi mesa, siéntese Conmigo y coma de este pan, para que cuando se levante, se sienta dueño de mi paz, y su espíritu quede convertido en un eslabón más de la cadena de amor que estoy formando, y con la cual estoy uniendo a mis hijos. 27. Llegad, llegad y llamad a mis puertas. Venid, parias, comed y vestíos, mas luego id tras de mis huellas. Conoced las leyes dictadas por Mí y cumplidlas, para que no bebáis el cáliz de la amargura. Comprended que quien se aleja del camino perfecto, se aleja de mi reino y está en peligro de encontrar la muerte. 28. Os estoy dando más de lo que cada uno puede necesitar; ¿Por qué? Es para que deis a vuestros hermanos de lo mucho que os he confiado; pero espiritualizaos, para que no sólo os lleguen a conmover las penas que contemplen vuestros ojos, sino aun aquellas que estén más allá de vuestra mirada, porque no estarán fuera del alcance de vuestra caridad. Vuestra sensibilidad tampoco deberá concretarse a sentir las penas de los seres de este mundo; no, también deberéis presentir cuando en lo invisible se acerca a vosotros un espíritu en busca de caridad. En esos casos, sólo la espiritualidad os podrá revelar estas necesidades. 29. ¡Cuánto gozo experimentará mi Espíritu, cuando contemple que el río de la vida, que brotó de mi seno, está pasando de unos a otros, calmándoles su sed y lavándolos de sus impurezas! 30. Aprovechad vuestra vida, porque ella es breve; un año es un instante que se pierde en la inmensidad del tiempo. Seguid mansamente los designios del padre y no perderéis uno solo de los instantes preciosos de vida que se os ha confiado. 31. Os he dicho que mis complacencias han terminado y que debéis analizar, a fin de que comprendáis lo que quiero deciros. La tolerancia que he tenido para con vuestra vida egoísta y materializada, ha llegado a su límite; sin embargo, nuevas complacencias tendré con vosotros, mas ellas serán de índole espiritual. 32. El libro está abierto; fui Yo quien lo abrió; sus páginas os mostrarán constantemente su divino contenido. 33. Mi mirada os envuelve en estos instantes en que vuestra oración ha llegado hacia Mí. Sobre vuestro espíritu ha descendido mi luz de Padre, de Maestro y de Juez. Sí, pueblo, porque es el día en que desciendo a recoger vuestra ofrenda, a preguntaros cuál es el fruto de las obras que hoy venís a presentar. 34. Vuestro espíritu calla, vuestro corazón se detiene y vuestra conciencia asiste a vuestro juicio. 35. Ya no os contemplo como a pequeños niños, pues sois grandes espíritus que fueron colocados por Mí en el camino de la perfección espiritual desde el Primer Tiempo. Por eso os he llamado primogénitos y os he convertido en confidentes y herederos de mi Espíritu; por eso vengo a pediros cuentas y a preguntaros qué habéis hecho de vuestro espíritu y también de esa materia, que como un instrumento os ha sido confiado. Os he enviado en este Tercer Tiempo con la delicada misión de dar a conocer la luz del Sexto Sello y para que en torno vuestro, se congreguen las grandes multitudes que habrán de formar mi pueblo. Me he comunicado a través del entendimiento humano para doctrinaros y prepararos, y he fijado como término para esta comunicación el año de 1950. Tenedlo presente porque ese día ya se acerca y debéis examinaros con tiempo a la luz de la conciencia, para que sepáis si habéis aprovechado o no el tiempo confiado. 36. Os he concedido la gracia de la comunicación del mundo espiritual de luz, para que él os haga más fácil la jornada y he enviado a Elías delante de vosotros, para que os limpiase el camino y os reanime en las pruebas. Os he enviado el ángel de la paz, para que sintáis su influencia, defendiéndoos contra la amenaza de las guerras y de los elementos desatados. 37. Os estoy hablando como Padre, mas no me busquéis como Juez. Os amo y os he esperado mucho, mas recordad que mi juicio será inexorable sobre el universo y que deberéis estar unificados en Mí para que os levantéis a entregar por doquier la palabra del Maestro. 38. Si aspiráis a la paz y a la felicidad y si queréis tener derecho a la salud y al bienestar, reconoced que estas gracias sólo las lograréis amando a vuestros semejantes, perdonando a los que os ofenden, compartiendo vuestro pan con el menesteroso, ese pan inagotable del espíritu que a torrentes os he dado. 39. Sed espíritus de paz en estos tiempos de guerra en los que vuestra oración sea como un manto de fraternidad que se extiende sobre todo el orbe. 40. Contemplo la tierra enrojecida por la sangre humana, y a los hombres que no cesan en sus crímenes. Atraed mi paz hacia el mundo, porque de lo contrario, mi justicia será de nación en nación, y vosotros también tendréis que responderme de vuestra falta de caridad. 41. No quiero contemplaros ante Mí como reos; quiero veros siempre como a mis hijos, para quienes mi amor de Padre está siempre dispuesto a socorreros; Yo os he creado para gloria de mi Espíritu y para que os recreéis en Mí. 42. No me detengo a contemplar vuestras faltas, ni quiero ver vuestro pecado; quiero ver en vosotros el propósito de enmienda y el ahínco espiritual dentro de mi obra. 43. Aprended a amarme espiritualmente, como Yo os amo, borrando con mi perdón vuestras manchas. Si esta vida en el valle de lágrimas es para vosotros un destierro, llorad y desahogad vuestro dolor en Mí y fortaleceos, porque vuestro espíritu se está purificando. Llevad vuestra cruz con paciencia y con resignación, dejando brillar en vuestro corazón la llama de la fe y de la esperanza. 44. Volved vuestra faz y contemplad a la humanidad huérfana de paz; mas perdonadla, si el efecto de su guerra se dejase sentir en vosotros. 45. Yo bendigo a los que han resistido las pruebas que les he enviado; bendigo a los que han trabajado en mi campiña; bendigo las manos que han sanado enfermos y a los hombres y mujeres que se han regenerado. Bendigo a los enfermos que en medio de su dolor me han bendecido y a todos los que han atribuido a mi caridad los beneficios que han recibido. Mas no sólo bendigo a quien me ama o me reconoce, bendigo a todos mis hijos con el mismo amor. 46. Es mi voluntad que destruyáis en vosotros todo fanatismo y todo lo que sea superfluo en vuestro culto, porque quiero encontrar en vuestro espíritu el verdadero santuario a mi Divinidad. 47. Depositad mi bálsamo en los enfermos, más si con toda vuestra preparación y caridad no llegaseis a sanar a alguno de ellos, dejadme esa causa a Mí, que Yo respondo de ello. Yo os digo, que si alguno de mis discípulos llegase a alcanzar la espiritualidad perfecta, sería semejante a Jesús, que con la mirada, con la voz, con la voluntad o con sólo tocar, sanaba a los enfermos y levantaba a los muertos. 48. Discípulos, así como he descendido a recibir el fruto de este pueblo, he venido a recoger la cosecha y el tributo de todo el universo, de todas las naturalezas, de todos los reinos, de todos los mundos y moradas, de todos los seres conocidos y desconocidos para los hombres, desde los más perfectos hasta los más distantes de la perfección. Sobre de todos estoy derramando mi luz y haciendo sentir mí presencia. 49. La humanidad vive espiritualmente el Tercer Tiempo; mas todo aquel que no sepa lo que signifique Tercer Tiempo, que estudie y se profundice en mi palabra que os está haciendo grandes revelaciones; aunque mucho de lo que tenéis que llegar a saber, no lo conoceréis en esta vida, porque vuestra inteligencia no lo alcanzaría a comprender. Cuando penetréis en la vida espiritual, nuevas revelaciones os haré. 50. En este instante hablo a las naciones de la tierra. Mi luz la tienen todos, con ella reflexionarán en que han llegado a tomar la vida como si fuesen los dueños de ella. En verdad os digo, que vuestra destrucción y vuestro dolor ha levantado profundo arrepentimiento en muchos y ha despertado a millones de seres a la luz, que me buscan e invocan, y de ellos se levanta un clamor que llega hasta Mí, preguntando: Padre, ¿Acaso la guerra no cesará en 1945, ni vendrás a secar nuestras lágrimas y a traernos la paz? PROFECIA RECIBIDA EL 1° DE ENERO DE 1945: 51. He aquí mi presencia entre vosotros, ¡oh siete naciones! ¡Siete cabezas que os habéis levantado en el mundo delante de Mí! 52. INGLATERRA: Yo os ilumino. Mi justicia grandemente os tocará todavía, mas os doy la fuerza, toco vuestro corazón y os digo: Vuestras ambiciones caerán, vuestros poderíos os serán quitados y a nadie serán dados. 53. ALEMANIA: Toco en este instante vuestra soberbia y os digo: Preparaos, porque vuestra semilla no perecerá. Nuevas tierras me habéis pedido y los hombres se han interpuesto en mis altos juicios. Yo toco vuestra cerviz y os digo: Tomad mi fuerza y confiad en Mí que Yo os salvaré; mas si en Mí no confiareis y os entregaseis a vuestra soberbia, caeréis y seréis esclava del mundo; mas esa no es mi voluntad, porque es el tiempo en que vengo derribando a los señores y libertando a los esclavos y cautivos. Tomad mi luz y levantaos. 54. RUSIA: Mi Espíritu todo lo contempla. No será vuestro el mundo. Yo seré quien reine sobre todos vosotros. No lograréis borrar mi nombre, porque Cristo que os habla, reinará sobre todos los hombres. 55. Desmaterializaos y preparaos para una nueva vida, porque si así no fuere, Yo quebrantaré vuestro orgullo. Os entrego mi luz. 56. ITALIA: No sois ya el Señor de los tiempos pasados; hoy el escarnio, la esclavitud y la guerra os han destruido. Una gran purificación estáis atravesando por vuestra degeneración. Mas os digo: Regeneraos, apartad vuestro fanatismo e idolatría y reconocedme como el Señor de los señores. Yo derramaré nuevas inspiraciones y luz entre vosotros. Tomad mi bálsamo y perdonaos los unos a los otros. 57. FRANCIA: Me hacéis presente vuestro dolor. Vuestro lamento llega hasta la altura de mi solio. Yo os recibo. Ayer os levantasteis como señor, ahora sólo me presentáis las cadenas que arrastráis. No habéis velado ni orado; os habéis entregado a los placeres de la materia, y el dragón ha hecho presa de vosotros. Más Yo os salvaré, porque el clamor de vuestras mujeres y el llanto de los niños llega a Mí. Queréis salvaros, y Yo os doy mi manto, pero en verdad os digo: Velad, orad y perdonad. 58. ESTADOS UNIDOS: En este instante también os recibo. Contemplo vuestro corazón, no de piedra, sino de metal, de oro. Vuestro cerebro de metal lo encuentro endurecido. No encuentro amor en vosotros, no descubro espiritualidad, sólo veo grandeza, ambiciones y codicia. 59. Seguid, mas os pregunto: ¿Cuándo mi simiente va a enraizar profundamente en vosotros? ¿Cuándo derrumbaréis vuestro “becerro de oro” y vuestra “torre de Babel”, para edificar el verdadero templo del Señor? Yo os toco la conciencia, desde el primero al último y os perdono. Os ilumino para que en la hora suprema, cuando la prueba llegue a la culminación, no se ofusque vuestra mente, sino que penséis con claridad y recordéis que Yo soy antes que vos. 60. Os doy luz, fuerza y potestad. No os intercaléis en mis altos juicios, porque si desobedecieseis mis mandatos o traspasaseis el límite que señalo, el dolor, la destrucción, el fuego, la peste y la muerte serán con vos. 61. JAPON: Os recibo y os hablo. He penetrado en vuestro santuario y todo lo he contemplado. No queréis ser postreros siempre habéis querido ser primero y en verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí. Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y limpio, os llevará simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo preparado. 62. No contemplo en vosotros la simiente espiritual de mi Divinidad. Más Yo prepararé el camino. Pronto habrá caos de ideas en el universo, confusión de ciencias y teorías, y después de ese caos llegará la luz a vosotros. 63. Yo a todas os preparo y perdono y hago que penetréis al camino certero. Cuando el momento sea marcado y llegue la paz a las naciones, no seáis reacios, no os opongáis a mi voluntad. Si las naciones firmaron, vos no las traicionéis, porque entonces Yo descargaré mi justicia sobre vosotros. 64. ¡Siete naciones! ¡Siete cabezas! Os ha recibido el Padre. Ante vosotros, bajo vuestro dominio, se encuentra el mundo. Vosotros me responderéis de él. 65. Sea la luz del “libro de los siete sellos” en cada una de las naciones, para que los hombres se preparen conforme es mi voluntad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 128 1. Vengo a daros mi palabra que es escala que conduce a mi reino. Si practicáis lo que Yo os enseño, despertaréis a una nueva vida. Todo aquel que quiera perfeccionarse, encontrará preparado el camino. Mi voz os está haciendo el llamado porque todos sois mis hijos muy amados. 2. Venid a Mí y poseed mi reino. Venid, niños y mancebos, que Yo me complazco en escuchar vuestra petición. Mujeres solitarias, Yo soy el casto esposo que viene a acompañaros; varones amados, sed conmigo. A todos os contemplo vencidos por las pruebas, más de ellas vengo a levantaros. No os sorprenda que así venga a buscaros. ¿No habéis contemplado en mi caridad reflejado el amor? ¿No habéis visto también a la Madre llorar de amor por la humanidad? El cáliz que todos bebéis es muy amargo, mas él os purifica, pues esas lágrimas que derramáis, son como las esencias que vertió Magdalena cuando ungió los pies de Jesús. Ahora, como entonces, os perdono vuestros pecados. 3. Vais por el mundo encontrando maldad y tenéis que pasar sobre ella, sin mancharos, mas mi fuerza os sostiene para que no caigáis, porque sin ella debilitaríais. Sed prudentes, velad, orad y seréis invencibles. 4. Contemplo a la humanidad espiritualmente pobre, porque el poder que ha adquirido es material. Ante lo espiritual las obras materiales son pequeñas, éstas no harán inmortal al espíritu; sólo los méritos que se logran en la lucha por el bien, le darán vida eterna y lo harán fuerte. 5. El soberbio cree poseer la fuerza, aunque las pruebas le dicen a cada paso que no es absoluto, que su grandeza es falsa. La fuerza que os entrego, aprovechadla en la práctica del bien. 6. No pongáis en duda mis palabras. Vengo a daros una simiente de fe, para que la cultivéis y por ella sepáis apreciar mis prodigios. He depositado en vuestro espíritu la luz de la conciencia, para que conozcáis las leyes que os he dado; y por medio de ellas rijáis vuestro espíritu y vuestra materia. En mi enseñanza encontraréis salud, paz, alegría; por eso os he dicho que el que de este pan tomare, hambre no volverá a tener. 7. Vengo a mostrarme a vosotros para que me reconozcáis, y más tarde deis a saber lo que os estoy entregando como heredad. 8. Vivís el presente y no sabéis lo que tengo destinado para vuestro futuro. Estoy preparando a grandes legiones de seres espirituales, que habrán de venir a morar la tierra, trayendo una delicada misión, y es necesario que sepáis que muchos de vosotros seréis padres de aquellas criaturas en quienes encarnarán mis enviados; vuestro deber es prepararos para que sepáis recibirles y conducirles. 9. La tierra está preparada por Mí y limpia como Yo la formé; si en ella existe algo malo, eso es obra de los hombres. ¡Cuánto mal habéis hecho con vuestro pecado, humanidad! Aunque haya quien diga que no sois responsables de lo que ha pasado tiempo atrás, y Yo os respondo: Vuestro espíritu ha habitado la tierra en otros tiempos, ha faltado y la ha profanado. ¿Por ventura sabéis quién sois? ¡Cuánto debéis trabajar para restituir a la humanidad todo cuanto le habéis negado! 10. Cuando vengáis cansados, apoyaos en el báculo de la oración, pues en ella recobraréis fuerza. Oyendo mi palabra os elevaréis a regiones superiores, desde donde sentiréis mi presencia. Comprended que para cumplir con la ley, no basta elevar el espíritu a través de la oración, debéis hacer obras de amor y caridad. 11. Ya se acerca el momento en que esta manifestación concluya; mas tened siempre presente que mi espíritu no se alejará de vosotros. 12. Al cesar de comunicarme en esta forma, esa será la señal de que ha terminado la etapa de preparación. Yo sellaré el entendimiento de los que me han servido y les daré un descanso en la gran jornada, y les entregaré un galardón a los que han sido siervos obedientes en la campiña. A ellos les dejaré la paz de mi Espíritu. Más ellos seguirán siendo instrumentos de una manifestación más elevada. 13. De la misma manera que el Verbo no volvió a encarnar después de haber sido en Jesús, esta manifestación de mi Espíritu por conducto del hombre no se repetirá. Sólo quedará mi luz irradiando desde el infinito, para guiaros espiritualmente por el camino verdadero. 14. Mirad esa luz y no perdáis el camino; observad mis leyes, y la fe y confianza en vuestros dones serán muy grandes. Comprended cuáles son las potestades de Moisés, de Jesús y de Elías, porque de ellas os he hecho partícipes. 15; Recreaos ejecutando mis mandatos, que no será un sacrificio, sino más bien un gozo para vuestro espíritu. Sed como niños al lado de su Padre, confiando y esperando en El. 16. He contemplado a este pueblo orando por la humanidad, amándola, inspirándose en el amor del Maestro. También vuestro dolor es grande, él será el que os una y os haga formar una verdadera familia. Yo os consolaré a lo largo de vuestra jornada, hasta que lleguéis a la “tierra de promisión”. 17. La paz que esperáis, vendrá, y será tan grande, como grande ha sido el dolor. La unión también llegará, mas antes Yo enviaré anuncios que os hablen de la cercanía del tiempo en que se cumplan estas profecías. 18. Bienvenidos los que habéis traspuesto los umbrales de una nueva era; escuchasteis el tañer de la campana sonora y os reunisteis a la voz de su llamado, reconociendo que es la voz de vuestro Padre que os invita a escucharle. Esa solicitud y esa obediencia han hecho que mi voz, al llegar a vuestro corazón, haya sido reconocida. 19. Como no sabéis el tiempo en que os conceda de vida, es menester os levantéis desde este instante, que por larga que sea vuestra jornada, siempre estará llena de alicientes para que lleguéis hasta la meta. En cada tiempo se ha esclarecido un misterio ante vuestros ojos. En este Tercer Tiempo en que mi palabra se hace fruto espiritual para alimentaros, os revelé lo que está reservado a vuestro espíritu. Mi palabra se está derramando en los humildes de espíritu y en los sencillos de entendimiento, porque es semejante a un riachuelo de aguas cristalinas que al pasar por la mente, de la mente al corazón y de ahí al espíritu, no se ha contaminado con las impurezas que encuentra a su paso. 20. En este tiempo, no he venido a pisar el polvo del mundo; tan sólo mi Espíritu hace acto de presencia en el templo interior que existe en lo más profundo de vuestro ser donde voy dejando la huella de mi paso. Vosotros, que os habéis sentado a la mesa de vuestro Señor, conocéis el sabor de este pan, de este vino y de estos frutos para que nunca os equivoquéis. 21. Encontré enfermo a vuestro espíritu, más me presenté ante él diciéndole: Yo soy el camino; os ofrezco mi ayuda; dirigíos por mis palabras y llegaréis a la tierra que buscáis. 22. Cuando os faltaba noción de la vida espiritual, llegabais a blasfemar, cuando os sentíais desesperados, deseando morir para descansar, según vosotros, sin saber que el descanso, como lo concebíais, no existe, porque la dicha perfecta la encuentra el espíritu sólo en la actividad. La inercia es egoísta, y el egoísmo es de la carne, no del espíritu. Sólo la materia encuentra el reposo, cuando en ella se extingue el último aliento de vida. Espiritualizaos, oh pueblo, para que miréis el rostro de vuestro Maestro que os sonríe lleno de ternura y de paz. 23. Como una semilla que se multiplica y se extiende, así mi doctrina se extenderá sobre la humanidad para rescatarla. No sólo serán salvos los que me escuchan, sino también los que no alcanzaron a escuchar esta palabra. 24. Sobre este pueblo he derramado los dones espirituales que mañana fecundarán las tierras donde germinará el amor, la concordia y la paz, porque mi semilla será llevada por mis mensajeros a los valles, a las provincias y a las ciudades. 25. Os he visitado en vuestra celda, ya que os hallabais presos del materialismo, del egoísmo y del pecado, mas os he liberado para que llevéis esta buena nueva a los corazones. Nunca podréis apartaros de Mí; sois las tiernas hojas en el árbol corpulento de la vida; sois ramas o renuevos; por vuestro espíritu corre la savia del árbol. Ese es el pacto de alianza que os une a Mí y que nunca podrá ser destruido. El árbol es la familia, en él está el padre, la madre y los hijos, unidos eternamente. En él tendrán también que reconocerse todos los hijos del Señor como hermanos, hermanos no sólo por el principio u origen, sino por el amor. 26. Símbolo de ese árbol fue la cruz donde me enclavasteis. 27. Aquí está el Maestro para dulcificar vuestro camino con su palabra, porque quienes han sentido una vez la paz en este sendero, difícilmente se apartan de él, o vuelven a caer en los errores de su vida pasada, donde los aires huracanados los azotaron. Mi palabra, siempre llena de nuevas lecciones y revelaciones, os alienta para que no os detengáis, ni retrocedáis. 28. Siempre os diré que aprovechéis el tiempo en que os estoy dando mis enseñanzas con mi palabra, porque cuando llegue la hora de mi partida, no volveréis a oír trinar a estos ruiseñores. 29. Quiero que los primeros sean buenos maestros de los postreros. Ved que entre ellos vendrán grandes espíritus, que después de pasar por un crisol de dolor abrazarán con gran amor mi obra espiritual, y con mi doctrina en su corazón y mi aliento en su espíritu, emprenderán su lucha entre la humanidad. 30. Dejad que os enseñe, que os prepare y os pruebe, para que lleguéis a ser fuertes y vuestra fe sea verdadera. Yo os tomaré como instrumentos de mi voluntad y haré muchas obras por vuestro conducto. Por vuestros labios hablaré a las multitudes y de entre ellas elegiré a los que tengan que seguirme en este tiempo. 31. Llenaos de caridad, sentid la tragedia de la humanidad, comprended sus pruebas y su expiación, para que oréis y veléis por ella. Ved cómo el Maestro no os abandona en vuestros trances difíciles, para que vosotros, como discípulos míos, hagáis lo mismo con vuestros hermanos. 32. ¿Creéis que sois indispensables para que mi mensaje llegue al corazón de vuestros hermanos? No, pueblo, mas tenéis que cumplir la misión que os he confiado y para la cual os doy cuanto necesitáis para desempeñarla. ¿Acaso sabéis lo que mañana puedan hacer por vosotros aquellos que hoy nada tienen que ofreceros? 33. Una grande purificación pesa sobre la humanidad y mi justicia podéis palparla hasta en el aire que respiráis; mas este cáliz será el que transforme moral y espiritualmente a la humanidad. 34. Buscad vuestra regeneración y dejad de ser párvulos ante mi enseñanza para que vayáis convirtiéndoos en discípulos, no sólo por lo que entendáis, sino por lo que practiquéis. 35. Reposad bajo la sombra de este árbol, oh peregrinos cansados del camino, y cuando hayáis restaurado vuestras fuerzas, convertíos en guardianes del árbol, procurándole cuidados. Esos cuidados y ese amor por conservarle, serán como agua que fertilice y refresque la tierra. Entonces dejaréis que las ramas crezcan, para que la sombra sea abundante y bajo ella vengan a refugiarse muchos necesitados. Vendrán las multitudes en busca de salud y de paz espiritual y deberéis estar preparados, porque en este árbol encontrarán frutos que en ningún otro sitio podrían hallar. 36. De vuestro espíritu se elevará la oración por la paz del mundo y por la luz para los hombres que gobiernan a los pueblos, porque vosotros no seréis duros de corazón y de entendimiento, para que mi obra no se estanque. Estoy plantando y diseminando mis árboles por muchas comarcas, para rescatar a los corazones extraviados. Estos árboles tienen la misión de destruir el fanatismo y la idolatría de los hombres. 37. Nuevamente os digo: Yo soy el camino; no transitéis más por veredas inciertas. 38. Todas estas congregaciones, unidas, formarán el redil que Elías presentará al Señor; mas vosotros que recibís el encargo de velar por estas congregaciones, tened los oídos preparados para escuchar mi palabra, que será la luz con la cual rectificaréis las sendas torcidas. 39. En verdad os digo que me tenéis muy cerca de vosotros en la esencia de mi palabra, y a mi mundo espiritual también le tenéis cerca a través de su ayuda, su protección y sus consejos. Mi caridad es la que os fortalece para que no desfallezcáis en el camino, pues es muy delicado el cargo que habéis recibido en este tiempo; mas os dejo investidos de los dones necesarios para que salgáis avante. 40. Llevad vuestra cruz, no como una carga, sino como una bendición. 41. Sea con vosotros mi caricia de Padre y mi lección de Maestro, sentid mi calor y mi paz y os aseguro que al terminar mi cátedra, vuestra fe será mayor y tendréis más fortaleza para hacer frente a la lucha. 42. Mi palabra en vuestro corazón será escudo, y en vuestros labios será espada, mas sabed emplearla en el combate y también usarla en la paz. 43. Aquí tenéis a vuestro Salvador. ¿No me buscabais afanosamente por todos los caminos? ¿No me invocabais con himnos y con salmos para que viniera a rescataros? Pues aquí estoy, sólo que ahora he venido bajo una forma que no esperabais. Mas no os extrañe esta forma, que no es nueva, y concretaos mejor a buscar la esencia de mi doctrina, y quedaréis persuadidos de que este tono con que os hablo, este amor que sobre vosotros vierten mis palabras y esta sabiduría que brilla en cada una de mis enseñanzas, es un lenguaje que entiende vuestro espíritu. 44. Tomad la luz de mi palabra y con ella libertaos, porque ha mucho tiempo que permanecéis ocupados sólo en las cosas de la tierra, convertidos en guardianes de bienes terrenales, sin reparar en que el espíritu está destinado a retornar a su antigua morada y que debéis de preparar la alforja y el cayado que le ayuden en su viaje. 45. Buscan los hombres la inmortalidad en el mundo, tratando de alcanzarla por medio de obras materiales, porque la gloria terrenal aunque sea efímera, es tangible y se olvidan de la gloria del espíritu, porque dudan de la existencia de aquella vida. Es la falta de fe y la carencia de espiritualidad las que han puesto un velo de escepticismo ante las pupilas de los hombres. 46. Si esta humanidad tuviera fe en mi palabra, me llevaría en su corazón, tendría siempre presente aquella frase mía, cuando dije a las multitudes que me escuchaban: “En verdad os digo, que si un vaso de agua dieseis, él no quedaría sin galardón”. 47. Mas los hombres piensan que si algo dan, nada reciben en cambio, y para conservar lo que poseen, lo guardan sólo para ellos. 48. Ahora os digo, que en mi justicia existe la perfecta comprensión, para que nunca temáis dar algo de lo que poseéis. ¿Veis a esos hombres que atesoran y acumulan y no participan a nadie de lo que poseen? Esos hombres llevan muerto el espíritu. 49. En cambio, aquellos que han consagrado hasta el último aliento de su existencia para dar a sus semejantes cuanto poseen, hasta verse solos, abandonados y pobres, en su hora postrera, esos han sido guiados siempre por la luz de la fe, la cual les ha señalado en la lejanía la proximidad de la “tierra prometida”, donde les espera mi amor para darles la compensación de todas sus obras. 50. De cierto os digo, que los poderosos de ahora se acabarán, para dar paso a los que serán grandes y fuertes, poderosos y sabios por el amor y la caridad hacia sus semejantes. 51. Discípulos, tomad mi palabra como una prueba más de mi amor por vosotros. Sentid en vuestro cuerpo y espíritu mi bálsamo de curación; mas si vuestra conciencia llega a deciros que ese dolor que lleváis es debido a vuestro pecado, expulsadlo de vuestro ser, que en mi doctrina encontraréis fuerzas para sobreponeros a la debilidad de la materia. Venid todos a Mí, para que Yo os dé fuerzas para alcanzar vuestra liberación espiritual. 52. Dejad que los niños vengan a Mí. Dejad que la juventud se acerque a Mí. Hombres y mujeres, unos en la madurez y otros en la ancianidad, venid ante Mí, quiero gozar con vuestra presencia, quiero oír vuestra voz llamándome Padre. 53. Pecadores, llorad ante vuestro Maestro, para que vuestras lágrimas os purifiquen, pero que vuestro llanto se semeje al arrepentimiento de Magdalena, para que vuestro amor llegue a Mí, como la oración de aquella pecadora arrepentida. 54. Destruid vuestro orgullo, para que volváis humildes ante vuestros hermanos; la humildad es el triunfo, la vanidad es la derrota, aunque en el mundo apreciéis en otra forma estas cosas. 55. ¿De qué podéis envaneceros si nada es vuestro en la tierra? Yo no os hice herederos en este mundo, os lo confié en la misma forma en que lo hace el hacendado con sus labradores, reparte entre ellos la responsabilidad del cultivo y cuidado de las tierras para luego recoger la cosecha, y darle a cada quien la parte que le corresponde. 56. Tomad de la tierra lo que necesitéis, gozad y deleitaos con todo aquello que de bueno os brinde; mas nunca lleguéis a tomar la vida terrenal como si fuese la mansión perfecta del espíritu, ni tampoco juzguéis que lo que poseéis en el mundo es vuestro mayor tesoro. 57. La tierra no está manchada, está bendita y es pura; son los hombres los que han manchado su corazón. Si la tierra hubiese pecado, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a habitar a otro mundo, más en ella no encuentro mancha. Por eso os digo que es en la humanidad en donde debéis de trabajar por su regeneración, para que ella os brinde nuevamente la paz, la prosperidad, el amor, la abundancia y el progreso verdadero. 58. Mirad con cuanta paciencia vengo a enseñaros para que también vosotros tengáis paciencia al enseñar a vuestros hermanos, y cuando el necesitado llame a vuestras puertas, nunca le neguéis vuestra presencia, ni le recibáis con disgusto. ¿Qué podrán ofrecerle vuestras manos, si en vuestro corazón no hay amor? Yo os digo que quien siente fatiga, es porque no lleva verdadera espiritualidad; en cambio, quien se encuentra siempre dispuesto a dar, ése ha logrado elevar sus sentimientos por sobre el egoísmo de la carne. 59. A veces os retengo mi caridad, a fin de que sepáis considerar a aquellos a quienes se la vais reteniendo; mas nunca os desheredo, porque lo que os he dado, es vuestro. 60. ¿Creéis haber recibido muchos desengaños de la humanidad? Eso fue cuando esperabais algo de ella y cuando nada teníais que ofrecerle; más ahora que os vais despojando de ese interés material y de vuestro egoísmo, ahora que sabéis que aun cuando el mundo no tuviera nada que ofreceros, soy Yo quien vela por vosotros, ya no podéis hablar de ingratitudes, decepciones o de desengaños. Debéis cerrar vuestros ojos y vuestro corazón a toda miseria humana y abrirlos tan sólo para servir a vuestros hermanos con verdadera caridad y amor. 61. Los que más os hagan padecer, son los que os pueden ayudar a elevaros más. Alentad el anhelo de progreso espiritual, destruid la monotonía y rutina de vuestra vida. ¿No encontráis mi comunicación por medio del entendimiento humano altamente significativa? ¿No os dais cuenta del valor de cada uno de los dones que os he concedido? 62. Yo soy quien recibe la ingratitud de todos. Yo, el que os ama y el que todo os lo da; sin embargo, ¿Habéis oído alguna vez que Yo me encuentre desengañado de vosotros? Jamás, mis hijos. ¿Quién puede conoceros mejor que Yo, para decepcionarme, sabiendo que vais a amarme y a llegar a las puertas de mi reino? Si yo pensara como vosotros pensáis ahora, sería como cobraros la sangre que en cuanto hombre derramé en otro tiempo; y Yo os digo que aquella sangre fue para vosotros, la que os trazó la senda de evolución. 63. Es necesario que comprendáis vuestra misión para que podáis desempeñarla como es debido. Pensad que cuando sentís profundamente el dolor de un semejante, y haciéndolo vuestro me lo presentáis en una oración, os convertís en el verdadero intercesor e intermediario entre Dios y vuestros hermanos. Al que ha de vivir y al que ha de morir para el mundo, los pondré a vuestro paso, porque sabréis despertar el anhelo de regeneración en el que va a reanudar su jornada en la tierra, y al que va a partir al valle espiritual le podréis señalar el camino que le llevará a la luz. Os he dado dones para que los utilicéis en bien de vuestros hermanos y en bien propio, más no para que los ocultéis por temor al mundo, tampoco para que los mostréis y hasta hagáis ostentación de ellos. Practicad la caridad de tal manera, que los ignorantes, los menesterosos y los inocentes, lleguen a desear poseer vuestros dones en un anhelo de servir también a sus semejantes. Entonces les doctrinaréis y les revelaréis que cada criatura lleva dones del Espíritu Divino. 64. Nadie se levante escandalizando con enseñanzas que mi obra no le haya revelado, porque serían la causa de que mi doctrina fuese perseguida y tendríais que responder de ello ante mi justicia. Hablad de mi verdad, sin alterarla jamás. Nunca calléis por temor, porque si callaseis, de cierto os digo que las piedras hablarían. Mirad que la estructura de vuestro planeta es de roca, pues desde sus entrañas saldrían voces que hablarían del tiempo de justicia. No esperéis ese testimonio, mejor hablad vosotros; pero que esa voz salga de vuestro corazón, porque en él hablará vuestro espíritu. 65. Pueblo, he venido a endulzar vuestra existencia, a daros el pan de vida eterna. Tomadme como vuestro confidente y Yo depositaré en vosotros la paz. 66. Me place daros mi palabra en este tiempo, como os la di en el Segundo Tiempo: Una palabra sencilla para que podáis comprenderla, y escuchándola llenéis de fortaleza y virtudes vuestro corazón. Ved cómo su esencia divina ha cautivado vuestro espíritu y ha sido bálsamo en vuestras heridas, para que el mañana también vosotros sanéis a vuestros hermanos haciéndoles escuchar mi palabra. 67. Si os preparáis, contemplaréis prodigios, seréis sanos, y vuestros hermanos recibirán gracias y beneficios. 68. Grandes pruebas se acercan a la humanidad, y vosotros debéis ser el profeta y el baluarte. Orad, trabajad, y los elementos pasarán sin dejar huella en vosotros. Elevad vuestra intercesión, y os prometo que un manto de amor y protección defenderán a los vuestros. No os pido penitencias ni sacrificios; para agradarme bastará que elevéis vuestro espíritu y Yo os inundaré de paz. Amaos los unos a los otros y Yo os bendeciré. 69. No os he pedido que vayáis a lejanas comarcas a esparcir mis enseñanzas; aún no es llegado ese tiempo; pero llegará el momento en que vosotros, con los vuestros, os trasladéis a otros lugares donde os estableceréis y seguiréis siendo los sembradores infatigables de la simiente preciosa que os he confiado. 70. Mi obra será buscada por hombres de diferentes razas y credos, y es necesario que mis discípulos les muestren el camino más corto para llegar a Mí, enseñándoles a amarse los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 129 1. Desde mi reino vengo a la morada del hombre buscando la lámpara de vuestra fe. He llamado en cada corazón, para reconocer en cada uno su buena voluntad para acudir a mi llamado. En algunos encontré un santuario iluminado por la llama de una lámpara, en otros solamente tinieblas. Unos son recintos limpios, donde puedo penetrar, los otros están manchados, y es menester que se purifiquen para recibirme; mas a todos los bendigo con el mismo amor. 2. El que llama a vuestras puertas, no viene con regios atavíos, siendo Rey; viene con vestidura de caminante y en busca de albergue. Cuando os contemplo despiertos, velando y esperándome, mi palabra, como un torrente inagotable, se desborda en vosotros para fecundar vuestro corazón. Ese corazón que en vuestro interior late, es una tierra propicia para sembrar la semilla divina. Vuestro espíritu es el templo de la Divinidad, es mi morada. Vuestra conciencia es el intérprete de mi voz de justicia y el sostén de mi cetro. Todas estas potencias os dicen que no sois absolutos, sino que procedéis de un Ser Omnipotente, al cual tenéis que someter vuestra voluntad, ya que Él es perfecto. 3. El Padre se acerca a sus hijos para recoger de ellos sus méritos como una óptima cosecha y no sólo las lágrimas de vuestros sufrimientos, porque ellas no serán las que Yo almacene en mis graneros. Casi siempre vuestro llanto viene a ser el fruto de vuestras desobediencias a mi ley; pocas veces lloráis de amor o de arrepentimiento. 4. Duro he encontrado vuestro corazón en este tiempo; más si en el Primero grabé en piedra mi ley, ¿Por qué no he de imprimirla en esta era en la roca de vuestro corazón? Ahí os mostraré el poder de mi palabra, escribiendo no una hoja, sino un libro que encierre misterios en mi arcano, que sólo Yo puedo revelar. 5. Os estoy hablando como Padre y como Maestro, más cuando os hable como Juez, temed mi justicia, pero no huyáis, porque aun esa voz es amiga y si os reclama, es porque os ama. Así me muestro ante vuestros ojos, para que podáis conocerme. ¿Cómo podríais lograrlo si viviese eternamente oculto tras una cortina de misterio? Comprended que he tenido necesidad de manifestarme poco a poco delante de vuestro espíritu, para que podáis llegar a mirarme en todo mi esplendor. Si al principio de vuestra evolución espiritual me hubiese mostrado a vuestro espíritu en toda mi grandeza, ¿Qué habríais visto, sentido o comprendido? Nada; al sentiros cerca de Mí, hubieseis percibido un vacío infinito, o al querer concebir la profunda verdad, hubieseis encontrado impotente a vuestra razón y débil a vuestro espíritu. Hoy vengo a descorrer otro poco el velo de mi arcano, para que conozcáis algo de vuestro Dios. 6. ¿Quién está ciego que no pueda mirarme? ¿Quién está insensible que no pueda sentirme? Ha tiempo que he venido preparándoos para que me escuchaseis bajo esta forma, que es como ver mi faz, a la vez que os preparo para tiempos futuros en los que tendréis que saber más de Mí. Entonces, si estáis ávidos de luz, si tenéis hambre y sed de verdad, escuchadme con todos vuestros sentidos y potencias y me contemplaréis. No os familiaricéis con esta palabra, ni caigáis en la rutina de lo ritual. No toméis mi enseñanza como cualquier obra material, ni os valgáis de ella para lucrar con la buena fe o con las dolencias físicas o espirituales de vuestros hermanos. 7. Llegó el tiempo de la comprensión para vosotros; llegó el momento de la lucidez y ya no está lejos el instante en que os levantéis para hacer brillar en otros corazones esta luz. Os doy sensibilidad y os doy saber para qué cumpláis con vuestra misión espiritual. Todos estáis capacitados para dar un consejo de luz a los necesitados, para secar el llanto del que llora. Os he entregado en abundancia un bálsamo precioso, el cual no debe estar inactivo un solo día. El dolor os ha purificado para que podáis desarrollar vuestros dones; no os volváis a manchar con el pecado; también vuestros labios y vuestro corazón se purificaron, el uno para convertirse en fuente de caridad y buenos sentimientos, y los otros para que supiesen expresar lo puro, lo elevado. 8. He aquí mi lección clara transparente como el agua con que calmáis vuestra sed; convierto vuestro corazón en fuente para que guarde estas aguas y a través de su transparencia podáis contemplar su fondo, que es como si contemplaseis a mi Espíritu libre de toda forma o vestidura. 9. Oídme, discípulos, porque de Mí proviene toda sabiduría. Vengo a vosotros con palabras y obras para sorprenderos en vuestro sueño; más de cierto os digo, que antes de llegar a un pueblo o a un corazón, le envío un emisario o precursor para que a mi llegada sepa reconocerme y recibirme. Ahora preguntaos en cuál de mis llegadas estuvisteis preparados para recibirme. 10. Los profetas de los primeros tiempos que anunciaron la venida del Mesías, fueron burlados, perseguidos y apedreados en las ciudades. Elías, en este tiempo, hablando por los labios de un varón inspirado y justo que se llamó Roque Rojas, predicó en el desierto y muy pocos escucharon su voz. 11. Si observáis la lucha de Moisés con su pueblo en aquel Primer Tiempo, veréis también la escasa fe, la falta de preparación en los momentos decisivos. Recordad que, habiendo encargado Moisés a su pueblo la noche de la liberación, que nadie durmiese y que pasaran la velada orando de pie, con las sandalias puestas y el cayado en la mano, hubo muchos que se entregaron al sueño, y cuando despertaron, ya el pueblo había partido; y cuando Moisés dejó al pueblo orando en el monte Sinaí, al descender encontró a la multitud entregada al culto idolátrico, olvidado por completo de los anuncios de su guía y profeta sobre las promesas de Jehová. 12. Nunca he querido encontraros impreparados o sorprenderos pecando o durmiendo en el regazo del mundo y de la carne; por eso os he enviado primero a mis emisarios, para que ellos hagan llegar mi voz desde la casa más humilde hasta la mansión más suntuosa. Siete grandes profetas hice nacer del mismo pueblo para que le anunciaran la venida del Salvador del mundo, siete hombres que fueron hermanos de aquel pueblo, que llevaron su sangre y su lengua. En ellos puse mi voz para que fueran como un faro de esperanza para los pobres y oprimidos y un presagio de justicia para el soberbio, para el malvado, para el injusto. 13. Cuando el Prometido llegó entre su pueblo, muy pocos le siguieron, sólo los que tenían hambre y sed de justicia; más los que estaban llenos de honores, de vanidades y de poder, que eran los que se sentían señalados por el índice de mi justicia, esos fueron los que prepararon la cruz para el Hijo de Dios. 14. Vosotros llevaréis la buena nueva a la humanidad de que ya está viviendo en el tiempo del Espíritu Santo, de este tiempo que ha sido anunciado por grandes señales en la naturaleza, para abrir a la verdad los ojos de los hombres de ciencia, para mover a regeneración el corazón del pecador y para hacer penetrar en meditación al mundo; mas esta humanidad, sin querer traducir esas voces a su verdadero sentido, cuando no lo ha atribuido todo a causas materiales, ha caído en temores supersticiosos. Por eso mi palabra ha tropezado en este tiempo con corazones que son rocas, comenzando para Mí una nueva pasión. 15. La luz que mi Espíritu ha derramado sobre vosotros en esta era, es la sangre que en la cruz derramó Cristo por toda la humanidad. Como figura anticipada de estas revelaciones, en el Primer Tiempo sacrificasteis corderos y con su sangre señalasteis las puertas de vuestras casas. La sangre es vida, el sacrificio amor; el amor es la luz del Espíritu. Esa ha sido vuestra marca o señal en cada uno de los tiempos. 16. Oh pueblo, que os habéis levantado en seguimiento de esta voz, no olvidéis nunca que la caridad del Señor os ha señalado para una grande misión. Esa marca divina es mi ósculo de amor, es antídoto, arma y escudo 17. La vida que hoy cruzáis, es un desierto mayor que aquel que atravesó Israel en el Primer Tiempo, más si en su tránsito no os falta el amor y la fe, no habrá escasez, ni hambre, ni sed. Habrá agua y maná, habrá oasis y alegría en el viaje. Quienes no huyan de las arenas quemantes, ni se arredren ante los enemigos, ni se fatiguen por el largo viaje, pronto se sentirán llegar a la “tierra prometida”; mas aquellos que en la jornada busquen las comodidades, los placeres y los medios para hacerse grandes, esos quedarán estacionados en el camino y tardarán en llegar a las puertas de la ciudad. El camino es evolución, el desierto es prueba para la fe y temple para el espíritu. 18. No hagáis de este camino un sendero a vuestra manera, no queráis adaptar mi ley y mi obra a vuestra vida, costumbres y pasiones. Sed vosotros los que os apeguéis a mi ley. 19. A veces no alcanzáis a comprender por qué os amo tanto, por qué os perdono todas vuestras faltas; entonces os muestro a vuestros semejantes para que hagáis con ello, lo que el Maestro ha hecho con vosotros. 20. ¿Quién puede dudar de la bondad de mis enseñanzas en este tiempo? Les he dicho a los hombres como en aquel tiempo: “Amaos los unos a los otros”, a los hijos: “Venerad a vuestros padres”, al hombre: “Respetad a la mujer”, a los padres: “Dad buen ejemplo a vuestros hijos”. Esto no es tiniebla. Mi semilla es de paz, de amor, de concordia. Detened con ella esa restitución que desde los primeros tiempos ha venido pasando de padres a hijos, restitución dolorosa que ha sido la semilla que siempre habéis estado sembrando y recogiendo. Es menester que toda falta sea lavada, y en verdad os digo, que ninguna falta escapa a mi justicia. Podrá pasarse un año, un siglo y hasta una era, más el momento de juicio tendrá que llegar. 21. Amad la limpidez, vivid de acuerdo con la ley que os señala la conciencia. Aprovechad estos tiempos de enseñanza, para que pongáis en práctica lo que habéis aprendido. No durmáis mientras otros lloran, no os familiaricéis con los rumores de guerra. Mirad que esos rumores están llenos de sollozos, de lamentos y de angustia; comprended que esos rumores que hasta vosotros llegan, son voces dolorosas de vuestros hermanos; más vale que a través de mi palabra sintáis el dolor de aquellos y movidos a piedad oréis y hagáis méritos para que encuentren la paz, y no sea la guerra la que sorprenda a vuestra nación, y cuando estéis bebiendo un cáliz muy amargo exclaméis: ¡Ahora comprendo por lo que han pasado aquellos pueblos! 22. ¿Qué sería de este pueblo al que he congregado, si no lo doctrinase con palabras de justicia, de sabiduría y de amor? ¿No creéis en mi palabra de este tiempo porque os la hago oír por medio de mis hijos? 23. Si a los profetas de los primeros tiempos les disteis muerte en las calles y a mis apóstoles más tarde les llevasteis al martirio, os digo que también es muerte la que dais a estos portavoces cuando la palabra que vierten sus labios no es creída. ¿Sois tan materiales, que no sentís la esencia divina de esta palabra? Acordaos que os dije: “El árbol por su fruto es reconocido”. 24. Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi palabra, porque para entonces los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, el pueblo sin templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis ceremonias, ni me buscaréis en imágenes; pero os dejaré un libro como testamento que será vuestro baluarte en las pruebas y será el camino por donde guiéis vuestros pasos. Estas palabras que hoy escucháis por medio del portavoz, mañana brotarán de los escritos, para que os regocijéis nuevamente y sean escuchadas por las multitudes que para ese tiempo llegarán. 25. No despreciéis lo escrito en otros tiempos, porque seríais fanáticos; no os dejéis dominar por las pasiones, y aprended a respetar a vuestros hermanos que en otros tiempos escribieron con su amor, con fe y aun con su sangre, páginas de ese libro en el cual están los nombres y los ejemplos de los que han dado testimonio de mi verdad. 26. ¿Me amáis y me reconocéis? ¿Amáis a María, vuestra Madre Celestial? Pues en aquellas páginas existe una que está escrita con la sangre de vuestro Salvador y con las lágrimas de María, de Aquélla que encierra en su seno el amor maternal divino. 27. Si queréis que las nuevas generaciones respeten el Tercer Testamento, respetad vosotros los testamentos pasados. 28. Las grandes pruebas conmoverán al mundo, y entonces los hombres pondrán atención al nuevo libro, el cual encontrarán firme como una roca, impreso en el corazón de un pueblo. 29. Comprended mi palabra; mucho os he hablado de mi ausencia y de mi partida, mas entended que os he hablado en sentido figurado. Podré dejar de hablaros bajo esta forma, pero, ¿Concebís que pueda apartarme de alguno de vosotros, si Yo soy la vida de vuestro espíritu y habito por siempre en él? ¿Podréis dejar de oír la voz de vuestro Padre en el interior de vuestro ser? Jamás, si sabéis prepararos. 30. Hacia esa meta camináis, con ese fin vine a prepararos por medio de esta comunicación. Si estáis preparados, escucharéis mi voz límpida y clara, si no lo estáis, os turbaréis y nada podréis entregar como testimonio. ¿Qué vais a entregar entonces, de qué vais a hablar después de la partida de mi palabra? 31. Quiero que sin saliros de una vida natural y sencilla, sin que caigáis en un estado que pudiera considerarse fuera del normal, os conservéis siempre preparados y llevéis guardada en vuestro corazón la espiritualidad, para que en cualquier momento en que seáis llamados, os halléis dispuestos a cumplir vuestra misión. 32. Os he dicho que en 1950 reuniré a los 144,000 marcados; mas nadie sabe a qué puntos de la tierra enviaré a nacer a los que se encuentran en espíritu para que cumplan mi mandato. 33. Vuestro destino está en Mí, porque Yo soy la resurrección y la vida. Más tarde os reuniréis en el valle espiritual para desde ahí consumar vuestra obra. 34. Espiritualizad vuestras prácticas; ya se aproxima 1950 y no debéis quedar impreparados. Os quiero celosos, más no fanáticos. Aprovechad el tiempo que para el espíritu es luz y redención. 35. Después de haber caminado mucho, la humanidad aún permanece dividida espiritualmente ¿Es que a cada pueblo se le ha dado a conocer una verdad diferente? No, la verdad es una sola. 36. La división espiritual de los hombres se debe a que unos tomaron una rama y otros, otra. Un solo árbol es el que existe, en cambio, sus ramas son muchas; pero los hombres no han querido entender así mis enseñanzas, y las discusiones los distancian y ahondan sus diferencias. Cada uno cree poseer la verdad; cada quien se siente en lo justo; mas Yo os digo, que mientras sólo probéis el fruto de una sola rama y desconozcáis el de las demás, no llegaréis a reconocer que todos los frutos provienen del árbol divino, cuyo conjunto forma la verdad absoluta. 37. Al hablaros de estas verdades, no penséis que el Maestro se refiere a los cultos externos de las diferentes religiones, sino al principio fundamental en que cada una de ellas descansa. 38. Ha comenzado a sentirse un fuerte viento de tempestad; sus ráfagas, al azotar el árbol, hacen desprenderse sus diferentes frutos, los cuales llegarán a ser probados por quienes no les habían conocido antes, entonces dirán: ¡Cuán equivocados y ciegos habíamos estado, cuando llevados de nuestro fanatismo, rechazábamos cuantos frutos nos ofrecían nuestros hermanos, sólo por considerarlos desconocidos! 39. Una parte de mi luz está en cada multitud, en cada congregación. Nadie se ufane por lo tanto de poseer toda la verdad. Entended que si queréis penetrar más al fondo de lo eterno, que si queréis ir más allá de donde habéis llegado, si queréis saber más de Mí y de vosotros, antes debéis unir los conocimientos del uno con los del otro y así con todos. Entonces, de esa armonía brotará una luz clara y purísima, que es la que habéis buscado en el mundo sin haberla llegado a encontrar. 40. “Amaos los unos a los otros”, he ahí mi máxima, mi mandamiento supremo para los hombres, sin distinción de credos o de religión. 41. Acercaos unos a otros por medio del cumplimiento de esa máxima y me encontraréis presente en cada uno de vosotros. 42. Observad y comprenderéis que ya se inicia la lucha de ideas, de creencias y de religiones. El resultado de vuestras contiendas humanas os va conduciendo paso a paso hacia esa nueva batalla. 43. ¡Ah, si los hombres se preparasen cuando mi luz se acerca a ellos, cuánto dolor y confusión se evitarían! Mas no saben aún disponerse para recibir la paz; sólo buscan prepararse para la guerra o cuando menos para la defensa. 44. Después de anunciaros todo esto, de preveniros, ¿Osaríais confundiros como lo haría cualquier ignorante cuando el tiempo de la lucha haya llegado? 45. Disponeos para la paz, para la armonía, la conciliación y la fraternidad. 46. Vais a ver a las grandes religiones atacarse unas a otras, a las multitudes huir en confusa desbandada; para esa hora este pueblo deberá tener pleno conocimiento de su misión, estar libre de prejuicios, de manchas o confusiones, para extender su mano llena de caridad hacia el necesitado de paz, de consuelo, de luz y de salud. 47. Regenerad vuestra vida, espiritualizad vuestras obras, estudiad mi palabra, porque en ella os estoy dando el sabor de todos los frutos del árbol divino, para que cuando vuestros hermanos vengan a ofreceros el que ellos poseen y que han cultivado, conociendo ya el sabor del que os he dado, lo aceptéis con amor, si le encontráis limpio, o lo rechacéis con bondad, si no le halláis puro. 48. Un sentido superior tiene el espíritu, el cual le permite descubrir lo verdadero, lo puro, lo perfecto; pero es menester que se desarrolle ese don, para no caer en confusión, o sea, que os alimentéis de enseñanzas insanas y rechacéis lo que en verdad es sustento para vuestro espíritu. 49. Voy a daros mi lección, pero antes depositad vuestras penas en Mí, llorad junto al corazón del Maestro, descansad, y cuando hayáis mitigado vuestro dolor, cuando las lágrimas se hayan secado en vuestras mejillas, elevad vuestro espíritu para que sobre él sea mi enseñanza. 50. No quiero ver hambre ni sed en ninguno de mis discípulos, quiero veros satisfechos de haber comido y bebido en esta mesa; solamente así podréis hacer obras dignas de Mí en este mundo; no olvidéis que cada día que pasa, aproxima el de mi partida, y el que no aproveche este tiempo de enseñanzas, después se sentirá huérfano. 51. No ha sido el acaso el que os ha traído ante mi presencia; mi voz os llamó por los caminos y mi caridad os condujo; ahora sabéis que habéis venido para conocer la misión que os envié a cumplir en la tierra; en mi palabra habéis sabido cuál es vuestro principio y cuál es vuestro fin; habéis tenido la revelación de que sois parte de un pueblo, que en tres etapas ha recibido el maná del espíritu. 52. Si todo cuanto aconteció en el pueblo de Israel en los dos primeros tiempos, lo trasladáis a lo espiritual, veréis que lo mismo ha acontecido en vosotros en el tiempo presente. 53. La vida de aquel pueblo, su historia, es una lección para toda la humanidad, es una parábola, es un libro cuyas bases de piedra fueron la ley que os revelé en el Sinaí; su contenido guarda la voz de los profetas, la evolución de un pueblo, sus luchas, sus sufrimientos y sus caídas, sus goces y sus amarguras. También en él está la obra perfecta de Cristo entre los hombres y la misión de los que le siguieron. 54. Hoy se abre ese libro ante vuestro espíritu y veis brotar de él nuevas luces, porque lo que no fue comprendido en aquellos tiempos, hoy os ha sido explicado; hoy vuestro espíritu puede llamar a las puertas del más allá en demanda de sabiduría; hoy vuestra capacidad espiritual os permite acercaros más al Maestro para que Él os muestre las nuevas lecciones de su arcano. 55. Pueblo mío, aun cuando en la gloria de mi Espíritu hay paz, no puedo dejar de enviaros mi ayuda, porque os veo ir por los caminos del mundo arrastrando cadenas de penalidades e imperfecciones. 56. Venís atravesando un desierto y en medio de él he hecho nacer palmeras para que os sombreéis y tengáis descanso. He hecho brotar de la roca estéril de vuestro mundo, un manantial inagotable para que bebáis de él, y no volváis a tener sed. Hoy no os daré tierras en el mundo para que las cultivéis; vuestras tierras las hallaréis en los corazones; unos han venido a empezar a cultivar, otros a concluir una obra comenzada tiempo ha, y otros a recoger el fruto de su siembra. 57. No pretexten los padres de familia que tienen muchos hijos, que su tiempo está dedicado únicamente a ganar el pan de cada día, y por esa causa no pueden pensar en hacer el bien a los demás. 58. No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar mi ley. A todos os digo, que en vuestro camino sobran las ocasiones en que podáis sembrar mi semilla sin perder vuestro tiempo y sin desatender vuestros deberes. 59. Servidme y Yo os serviré. 60. No sufra decepción vuestro corazón, si al sembrar amor en vuestros hijos o en vuestros hermanos, sólo recogéis de ellos dolor; bien sabéis lo que Cristo sembró en el mundo y lo que recogió; mas Él sabía que no estaba en el mundo la cosecha, sino en el cielo, cuando el tiempo llegara. También vosotros, discípulos, imitando en paciencia al Maestro, no busquéis galardones ni compensaciones en la tierra, mas sí esperad la hora de vuestro gozo en el más allá. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 130 1. El mundo se conmueve con el recuerdo de mi pasión. En esta tarde, en que recordáis aquellos sucesos y en que desciende mi rayo divino a dar quietud al espíritu de la humanidad, Jesús os contempla conmovidos. 2. Vosotros que me amáis y que como apóstoles me ofrecéis vuestra vida, vosotros que sabéis ofrecer al sediento Rabí el agua cristalina de vuestro amor, sentid que en verdad el Espíritu Sagrado del Maestro se encuentra entre vosotros. 3. Ya es tiempo de que reine el Espíritu de Verdad y se aparte del corazón de los hombres el fanatismo religioso. 4. En este instante siente mi Espíritu un gozo muy grande al encontrarme entre mis discípulos, a quienes vengo a ofrecer el vino de mi mesa de amor, no el vino de uva que nunca dejará de ser el jugo de la vid, sino mi propia vida espiritual. 5. Ha pasado ya el tiempo en el que os dije que recordaseis el santo cenáculo, tomando el pan y el vino en memoria mía. Hoy vengo a enseñar a vuestro espíritu a alimentarse con la esencia de mi enseñanza de amor, prescindiendo de todo simbolismo. 6. No vengo a tratar de haceros recordar dolores que correspondieron a otra era, aunque sí vais a llorar con mi lección, pero ese llanto deberá ser de arrepentimiento. 7. El mundo es un cáliz de amargura, mas Cristo, el Verbo del Padre, viene lleno de amor a continuar la enseñanza de infinita caridad que he dado a los hombres. En este tiempo vengo a mostraros el sendero que debéis seguir para alcanzar la redención de vuestros pecados; mas no quiero que tan sólo llevéis a Cristo en vuestro pensamiento, sino que testifiquéis con obras de amor la verdad de su doctrina. 8. Ved como en este día muchos de mis hijos simbolizan erróneamente aquella cena en la que por última vez me reuní con mis discípulos; mi palabra, mis lecciones de amor, han sido falseadas. En este instante el verbo Divino, en comunicación directa con todos los espíritus, os entrega su amor, así como repartió el pan entre sus apóstoles. 9. He aquí a Cristo, el príncipe de la paz, a quien las turbas juzgaron agitador y rebelde. Recordad que el Hombre Dios vino al mundo y dijo: “Estos son mis hijos, por los que daré hasta la última gota de mi sangre”. Ahora, amados hijos míos, vengo a hablaros sencillamente. En aquel tiempo os hablé en parábola, y muchas veces no me entendisteis, porque dabais un significado equivocado a mis palabras. 10. Humanidad infinitamente amada por Mí, he vuelto a vos, mas no como me oísteis en el Primer Tiempo, ni como me mirasteis y escuchasteis en el Segundo; hoy vengo a entregaros mi enseñanza a través de un cerebro preparado por mi sabiduría. 11. Entre mi pueblo siempre se han encontrado los que sienten la espiritualidad, así como los que únicamente persiguen los bienes materiales. En el Primer Tiempo hubo veces en que mientras unos adoraban al “becerro de oro”, otros lloraban de temor ante Jehová; y en el Segundo, en el seno de mis apóstoles, estaba uno que ambicionaba recibir de Mí la potestad de convertir las piedras en oro, pretextando que estaba bien el socorrer con dinero a los pobres que padecían de hambre, al cual Yo le dije: “El dar dinero a las multitudes, haría que no lo apreciaran por ser fácil de obtener”. Y añadí: “Aquel que me siga, debe ser pobre, como su Maestro”. Por eso humildemente me incliné a lavar los pies de mis discípulos, y les dije: “Nunca os creáis los primeros, sino los últimos ante el Padre”. 12. A vosotros, que sois mis nuevos discípulos, os digo: “Lo que veáis que hago con vosotros, hacedlo con vuestros hermanos”. 13. Habéis preparado vuestro corazón para recibir la esencia de mi palabra y con ella, el consuelo, la fortaleza y la luz que necesitáis. Confiáis en Mí, porque sabéis que vosotros como todos los seres, recibís mi protección; mas Yo os he dicho que vivís en un tiempo de restitución y purificación y que aún conoceréis el dolor en mayor grado. 14. Hay en el futuro de los hombres grandes combates y vicisitudes; y vosotros, como parte de esa humanidad, también tendréis que sufrir. Sólo la oración y la vigilia harán llevaderas las penas; muchos van a perder el rumbo en esas pruebas, van a flaquear y a buscar la solución de sus males por otros caminos; y sólo cuando retornen al sendero del bien, de la paz y de la justicia, recobrarán su tranquilidad; y aún entre este pueblo que ha sido marcado en este tiempo, de los 144,000 señalados en su frontal, ¿Cuántos de ellos me abandonarán, a pesar de estar ahora rodeando al Maestro, escuchando su lección de infinito amor? 15. Por eso he venido en esta era, para daros fuerza en vuestra lucha, para enseñaros a trabajar por un ideal elevado, que es el mismo por el cual he luchado en todos los tiempos, vuestra elevación espiritual. 16. Poseed y valorizad todos vuestros dones para que podáis hacer frente a esa gran prueba. No os despojéis de ellos, para que no os sintáis huérfanos, porque vais a necesitar hacer acopio de fe, de fuerza espiritual, de valor, para no desmayar. 17. Más todo lo que os anuncio, no será para aniquilaros, sino para haceros grandes; porque encontraréis innumerables motivos para hacer el bien y derramar vuestra caridad. Si sabéis prepararos, os olvidaréis de vosotros mismos para ir en ayuda de vuestros hermanos y encontraréis su espíritu dispuesto como tierra virgen, para recibir la simiente y el riego benéfico de vuestras obras de amor. 18. Así he preparado el espíritu de mis hijos, para que llegado el momento puedan testificar que todos los acontecimientos que les rodean, les han hablado de Mí, que han sentido que mi Espíritu ha estado cerca de ellos. 19. Porque Yo no soy sólo palabra, soy acción. Lucho incesantemente en el espíritu de mis hijos para transformarlo, y estoy atento para contestar vuestras interrogaciones, para responder a vuestro llamado y acudir en vuestra ayuda, para que podáis cumplir con vuestro destino. 20. Es el tiempo en que mi luz está derramada sobre todo espíritu; el que se ha dispuesto a practicar mi doctrina, se ha sentido lleno de fortaleza y animado de una voluntad superior, y las obras que ha realizado, le han dado vida y han afirmado su fe. Este ya no podrá apartarse del camino, aun cuando tuviese que pisar sobre espinas, porque la fuerza de su espíritu ha crecido y sabe dominar el sufrimiento, para alcanzar su ideal. El que no ha dado principio a la jornada, que la empiece hoy y que no se detenga. Aun la más sencilla de sus obras le será tomada en cuenta por Mí. No encontraréis en la tierra satisfacción mayor que la de socorrer a un semejante, sintiendo su dolor. 21. Todas las obras que hice en el Segundo Tiempo para enseñaros mis lecciones de caridad, debéis repetirlas ahora. Mirasteis que Yo devolví la vista al ciego, vosotros podéis hacer mirar la clara luz de mi doctrina a los ciegos de este tiempo, que viven en las tinieblas de la ignorancia. Haced caminar al paralítico, que se ha detenido por falta de la gracia y de la espiritualidad; haced hablar al mudo, al que no sabe pronunciar las palabras de amor y de perdón. Todo cuanto queráis hacer, os lo concederé, porque os he revestido de dones de inapreciable valor, para que podáis testificar mi verdad. 22. Mi amor a la humanidad ha sido constante; no sólo cuando he descendido a la tierra he hecho prodigios; mi obra de dar vida y protección a los hombres es eterna, y mi enseñanza también es inagotable. ¿Cuándo comprenderéis mi lucha; cuándo reconoceréis a Elías, que es incansable trabajador entre vosotros? 23. Ya se acerca el final de los tiempos y he de venir a recoger la cosecha. Sólo trigo maduro recibiré, sólo obras de amor, concluidas y perfectas, llevaré a mi granero; y vosotros, como discípulos míos, tenéis que presentarme así vuestro trabajo y ayudar a vuestros hermanos. En todas las naciones hay discípulos míos, profetas, precursores, cuyos dones se están manifestando al igual que los vuestros. Ellos buscan en la oración el bálsamo que cure a los enfermos, se comunican Conmigo espiritualmente, buscando la luz que ilumine su sendero y me reconocen como su guía y Maestro. 24. No os sorprendáis de que ellos, sin haber tenido mi comunicación a través del entendimiento del hombre, conozcan estas lecciones, porque os he dicho que el espíritu ha evolucionado, y cada criatura tiene una misión que cumplir. Su espíritu se ha purificado en el dolor, y no encontrando sobre la tierra verdaderos guías, me ha buscado, sabiendo que me encuentro en Espíritu iluminando y conduciendo a todos mis hijos. 25. Aquí me tenéis, dispuesto a recibir vuestros pensamientos y vuestro corazón, para ofreceros la esencia de mi palabra como el verdadero vino de vida eterna, del cual os digo que quien tomar de él, sed no volverá a sentir. 26. No confundáis más mi palabra, que es el pan de vida, con los símbolos que tan sólo representan una imagen de ella. 27. La luz del Espíritu Santo ilumina vuestro sendero y llena de paz a vuestro espíritu. ¡Cuánta gracia habrá en la tierra cuando este pueblo, que se encuentra diseminado entre la humanidad, viva consagrado a enseñar a sus hermanos, a amarse los unos a los otros! Cuando os hablo de unificación, debéis entender que estoy mirando vuestra desunión y falta de armonía; mas sabed que este reclamo lo dirijo a todos los hombres y a todos los pueblos, porque la semilla de la discordia se ha multiplicado y ha penetrado en todos los corazones. 28. La discordia ha invadido insensiblemente lo más íntimo de la vida de los hombres, y aún les falta probar los más amargos; pero no ha sido mi voluntad que la humanidad necesitara de ese cáliz para que reconociera su error y abriera sus ojos a la verdad, porque aunque os estoy juzgando en este instante, nunca dejo de ser vuestro Padre y quisiera que la reflexión y el arrepentimiento os salvaran del abismo al cual os estáis precipitando. ¿Quiénes serán los que me dejen penetrar en su corazón? ¿Cuáles pueblos me abrirán sus puertas? ¿Quiénes serán los que no atiendan el llamado de su conciencia? 29. Orad. ¿Qué más podéis hacer en estos instantes, si aún os contemplo pequeños en vuestro desarrollo espiritual, si aún estáis débiles y torpes? Fortaleceos en la práctica de mis enseñanzas; vuestra vida os ofrece diariamente la oportunidad de que hagáis méritos y de que os perfeccionéis. Sed un pueblo que refleje en cada una de sus obras la luz de mi Espíritu, y pronto os enviaré al cumplimiento de vuestra misión, como humildes apóstoles de mi enseñanza. 30. Si pensáis que he dejado mi trono por venir a comunicarme con vosotros, estáis en un error, porque ese trono que vosotros os imagináis, no existe; los tronos son para los hombres envanecidos y orgullosos. Mi Espíritu, siendo infinito y omnipotente, no habita en un lugar determinado, está en todas partes, en todos los sitios, en lo espiritual y en lo material. ¿Dónde está ese trono que vosotros me atribuís? 31. No toméis mis palabras como reproches a vuestra escasa comprensión y conocimiento de la verdad; no he venido a vosotros para humillaros, haciendo resaltar vuestra pequeñez; por lo contrario, he venido para ayudaros a que os elevéis hacia la luz de la verdad. 32. ¿Creéis que no me doy cuenta del adelanto y de la evolución que vuestras creencias y conocimientos han alcanzado desde que venís a escuchar esta palabra? En verdad os digo que contemplo, mejor que vosotros mismos, los pasos que vais dando por el sendero espiritual. 33. Cuando llegasteis ante mi manifestación, no creíais en mi enseñanza a través del entendimiento humano, porque tenéis la creencia que sólo podríais encontrarme en las imágenes, símbolos y demás objetos consagrados por vuestras religiones. Después, cuando a pesar de vuestra falta de fe, sentisteis que mi enseñanza conmovía vuestro corazón, y que vuestro espíritu sentía mi paz, reconocisteis que una luz divina se manifestaba a través de estas criaturas destinadas a transmitir mi divino mensaje. Una nueva fe nació en vuestro corazón, se encendió una luz que os enseñó a comprender que el hombre podía comunicarse directamente con su Dios; mas no fue eso todo, faltaba que llegaseis a comprender que no es indispensable la mente humana, para que el Padre os pudiese dar su enseñanza; entonces supisteis que esta comunicación divina a través del portavoz sería pasajera, porque más tarde vendría el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando los hombres aparten de su culto, de sus creencias y prácticas, el materialismo, el fanatismo y toda la ignorancia que encierran sus tradiciones y ritos. 34. Unos ya habéis comprendido, otros estáis practicando; pero aún os falta mucho para alcanzar la meta, desde la cual podáis concebirme en mi verdad, en la realidad de mi grandeza, y ya no a través de fantasías forjadas con vuestra escasa imaginación humana. 35. Dejad de materializarme en tronos semejantes a los de la tierra; despojadme de la forma humana que siempre me atribuís, dejad de soñar con un cielo que vuestra mente humana está incapacitada para concebir; y cuando os libertéis de todo ello, será como si rompieseis las cadenas que os ataban, como si una elevada muralla se derrumbase ante vuestra vista, como si una espesa niebla se disipase, permitiéndoos contemplar un horizonte sin límites y un firmamento infinito, luminoso, pero a la vez accesible al espíritu. 36. Unos dicen: Dios está en los cielos, otros: Dios habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que hábito en los cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad, de la perfección. 37. Yo estoy en el más allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia, de la ignorancia. Por eso os digo que voy a vosotros, porque voy hacia vuestra pequeñez, porque os hablo en forma que vuestros sentidos puedan sentirme y vuestra mente comprenderme, no porque llegue de otros mundos o moradas, porque mi Espíritu habita en todas partes. 38. Habéis luchado y habéis necesitado mucho tiempo para transformar vuestras creencias, y aún tendréis que esforzaros más para alcanzar la meta espiritual a que os he destinado, que es la de conocer a vuestro Padre, amarle y rendirle culto a través del espíritu; entonces comenzaréis a presentir la verdadera gloria del espíritu, aquel estado de elevación, de armonía, de paz y bienestar, que son el verdadero paraíso a donde todos habréis de llegar. 39. Hoy abrís las puertas de vuestro corazón y de vuestro entendimiento ante la luz de mi enseñanza; ¿Con qué obras venís a glorificarme? 40. Todos calláis, calla el espíritu y también la materia delante de Mí; doblegáis vuestra cerviz y os humilláis; no quiero que mis hijos se humillen delante de Mí; quiero que sean dignos de levantar su faz y contemplar la mía, porque no vengo en busca de siervos, ni esclavos, no vengo en busca de criaturas que se sientan proscritas, desterradas. Vengo a mis hijos a quienes tanto amo, para que al escuchar mi voz de Padre, eleven su espíritu por el sendero de su evolución espiritual. 41. Mas he aquí que llego a la casa de Jacob y sólo encuentro temor dentro de ella, espero encontrar fiesta y sólo existe silencio. ¿Por qué, mi pueblo? Porque vuestra conciencia os reclama vuestra falta y os impide que a mi llegada experimentéis alegría. Es que no os habéis amado, es que no habéis trabajado, como Jesús os enseñó. 42. Os ha faltado preparación espiritual, para presentir la sombra de dolor que os acecha, y es menester que vuestro Padre se materialice y os hable en vuestra lengua, para que podáis saber que el ángel de la guerra avanza, que sus armas son más fuertes, y que frente a él, el ángel de la paz solloza. 43. Cabalgando en alas del viento, la peste avanza instante por instante, y en el ambiente espiritual flotan millares de seres que sucumben día tras día en los campos de odio y de cizaña y cuya turbación nubla vuestra mente y vuestro corazón. 44. Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero éstos, obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad; mientras vosotros os olvidéis de orar, no cumplís con la misión que el Padre os ha confiado. 45. Sabéis íntimamente que la misión de hacer paz, pesa sobre vuestro espíritu, desde aquellos tiempos en que dije a Jacob: “He aquí que os daré una simiente numerosa, por la cual serán benditos todos los pueblos de la tierra”. Por eso calláis delante de Mí. 46. ¿Esperáis acaso que las leyes de los hombres os vengan a desheredar y a obligaros a cerrar vuestros labios, que Yo he preparado para que deis testimonio de Mí? 47. No seáis hombres de poca fe; si Yo os he escogido, es porque sé que podréis y sabréis servirme. 48. En este día os digo: Si las naciones quieren la paz, Yo la pongo al alcance de su amor; si aún quieren más guerra, la tendrán, y por medio de ella, el cetro de mi justicia caerá sobre la tierra. 49. Si la humanidad, persiguiendo a mis nuevos discípulos, tratase de impedir que ellos sanen a los enfermos y hablen de mi doctrina, se desatarán entre los hombres, las enfermedades más extrañas, los hombres de ciencia enfermarán, de muchos se cerrarán sus ojos, a otros se les trastornará su cerebro. Las puertas del más allá se abrirán y legiones de espíritus turbados asolarán comarcas y poseerán a los hombres. Entonces, ante la impotencia de los hombres de ciencia, se levantarán mis humildes labriegos, dando pruebas de su saber, por medio de los cuales muchos creerán. Ha tiempo que os fueron anunciadas todas estas desgracias, a pesar de lo cual permanecéis sordos y ciegos. Sois ingratos. 50. A veces es menester que os hable así, mas no toméis mi palabra de amor confundiéndola con un látigo. Yo os amo; venid para que sintáis mi calor; acercaos a Mí, para que sintáis la paz de mi reino. Sois los que a través del desierto me habéis buscado, sois los que habéis caminado siempre en pos de mi promesa. 51. ¿Estáis cansados de esta vida? Pues descansad un instante bajo la sombra de este árbol. Decidme aquí vuestras cuitas y llorad en mi seno; ¿Hasta cuándo estaréis por siempre Conmigo? Quiero ya contemplar la paz en todo espíritu. 52. Dejad que la alondra por ahora extienda sus alas sobre todo el universo, para que sintáis su paz y su calor. 53. Mujeres, sois vosotras las que con vuestra oración conserváis la poca paz que en la tierra existe, las que como fieles guardianes del hogar cuidáis de que no le falte el calor del amor. Así os unís a María, para quebrantar la soberbia humana. 54. Varones, os he hecho señores en esta tierra, para que en ella me representéis; es vuestro espíritu semejante al del padre, y vuestro cuerpo semejante al universo. No juzguéis la perfección de vuestro cuerpo por sus dimensiones, sino por la vida maravillosa que en él existe, su orden y su armonía. Aun en toda su perfección, el cuerpo es limitado, y llega el instante en que deja de crecer; sigue entonces desarrollándose la inteligencia y los sentimientos, hasta que la muerte le detiene, pero toda la sabiduría y experiencia que adquirió en la tierra, queda impresa en el espíritu, el que sigue creciendo y desarrollándose hasta la eternidad. 55. Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestras esposas y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos. 56. Todos sois en este tiempo ovejas de Elías; unos habitan en su aprisco, otros aún están descarriados. La luz del Sexto Sello alumbra en este tiempo a todos los espíritus encarnados y desencarnados. Mientras en la tierra unos toman esta ley para adelanto y salvación de su espíritu, otros la toman para penetrar en los misterios de la ciencia y descubrir nuevas maravillas; son las manos profanas y desobedientes que aún cortan los frutos del árbol de la ciencia para envenenar el corazón de la humanidad. Estáis viviendo la sexta etapa que la humanidad recorrerá en la tierra como una imagen del camino que tendrá que recorrer en la eternidad. 57. En la primera etapa me representó en la tierra Abel, Noé en la segunda, en la tercera Jacob, Moisés en la cuarta, Jesús en la quinta, en la sexta, que es la presente, Elías, y en la séptima reinará el Espíritu Santo. 58. ¿Qué habéis hecho de mis enviados? El primero cayó bajo el golpe de su propio hermano, movido por la envidia. El segundo fue desconocido y burlado por multitudes de incrédulos e idólatras. 59. El tercero vivió dando pruebas de mi poder, recibiendo en cambio la ingratitud hasta de los suyos. 60. El cuarto hubo de romper las tablas de la ley, por la poca fe de su pueblo, a quien tanto amó. 61. El quinto, habiendo anunciado su venida, no fue esperado, creído, ni amado, y después de entregar al mundo su mensaje de amor, recibió de los hombres la muerte más ignominiosa que profeta o enviado hubiera recibido. 62. El sexto, ha venido en espíritu en este tiempo; sin embargo los dardos de la duda, la indiferencia y la mofa le persiguen. 63. Cuando el Séptimo Sello sea desatado y en vez de un enviado, sea el mismo Espíritu del Eterno quien alumbre a los hombres, ¿Quién tratará de herirme o de darme muerte? ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA 131 1. En este día en que las campanas son echadas a vuelo para anunciar al mundo que la gloria se ha abierto para recibir a Cristo, os digo que para vosotros ya pasaron esas tradiciones, ahora os corresponde el recogimiento, en vez de la algarabía; la recordación y la meditación, en lugar de manifestaciones ruidosas de alegría. ¿Qué sería si los discípulos del Espíritu Santo materializaran las enseñanzas divinas? 2. El espíritu es vida, y por lo tanto, nunca dejará de ser; es menester que se perfeccione para que pueda morar en las alturas. Vosotros habéis evolucionado; prueba de ello es que involuntariamente os apartáis de las imágenes o símbolos con los que tratan de representarme los hombres, porque vosotros ya me concebís como Espíritu Divino, infinito y omnipotente y no deseáis mirarme limitado. Habéis llegado a comprender al fin, que no existe mejor ofrenda ante vuestro Dios, que la de vuestras buenas obras. 3. ¿Os dije que resucitaría al tercer día de entre los muertos? Pues con ello también os hablé en sentido figurado de los acontecimientos futuros. Aquí me tenéis en Espíritu al iniciarse el Tercer Tiempo comunicándome por el entendimiento humano, y he venido también a los muertos a la vida espiritual. A través de esta comunicación anunciada y prometida en otros tiempos, habéis oído que de nada sirven atavíos, ni ceremonias; que debéis revestir de pureza a vuestro espíritu. Ya habéis comprendido que mostrarse limpio y engalanado por fuera sin haber limpiado el corazón, significa un engaño, que ante el Padre no pasa desapercibido. 4. Al hombre, a vuestro hermano, lo podéis impresionar y aun engañar, pero a Mí no, porque mi mirada perspicaz todo lo descubre y juzga; además, en este tiempo de grande luz espiritual, veréis a los hombres rechazar todo lo que encierra hipocresía. Yo os preparo para que no os dejéis sorprender de nadie, ni que sorprendan a vuestros hermanos. 5. Si apareciese algún hombre diciendo ser Cristo, encarnado nuevamente, no le creáis, porque al anunciaros que volvería, os di a entender que sería en espíritu. Si alguno os dijera: Soy el enviado de Dios, desconfiad de él, porque los verdaderos emisarios no hacen alarde, ni pregonan la misión que Yo les confío, solamente dan pruebas con sus obras. A los hombres corresponde decir que el árbol por sus frutos sería reconocido. 6. No os prohíbo que probéis los frutos de los árboles, pero es menester que estéis preparados para que sepáis distinguir el fruto bueno del malo. 7. A los que aman la verdad, les pondré como lámparas para que alumbren el sendero de sus hermanos. 8. Vengo buscando a vuestro espíritu, a ese ser invisible a vuestros ojos, por quien me hice hombre y derramé mi sangre en aquel tiempo, para enseñarle a cumplir su misión. 9. No temáis encontrar a vuestro paso hombres que nieguen mi presencia bajo esta forma; son ciegos que no tienen aún luz en su espíritu. En aquel tiempo también me negaron y cuando vieron mis prodigios tuvieron que proclamar que Jesús era el Salvador prometido. 10. Veréis en este tiempo a los que me han negado, contritos y apenados delante de vosotros, sin encontrar palabras para confesar que esta doctrina ha venido de Dios. 11. En este día, en que las turbas corren con gran algarabía a sus iglesias, para celebrar el instante en que la gloria se abrió para recibirme, Yo os digo, que todo eso es tan sólo una tradición para impresionar al corazón de la humanidad. Son sólo ritos que hoy materializan mi divina pasión. 12. Vosotros no sigáis en esa tendencia, erigiendo altares y símbolos; no hagáis representaciones de hechos sagrados, ni uséis vestidos especiales para distinguiros, porque todo eso es culto idólatra. 13. Invocadme con el corazón, recordad mi enseñanza e imitad mis ejemplos. Ofrecedme el tributo de vuestra enmienda y sentiréis cómo las puertas de la gloria se abren para recibiros. 14. Creed que, así como Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos, hoy en el Tercer Tiempo, he resucitado nuevamente de entre los hombres, muertos a la fe y a la gracia, para venir a enseñaros a través del entendimiento humano las bellezas de la vida espiritual. 15. Y digo a las multitudes que me escuchan: ¿Para qué os cubrís con túnicas y ornamentos y no revestís mejor vuestro espíritu de pureza? Yo sólo quiero contemplar en vosotros ese ropaje. 16. Huid de las falsas y profanas representaciones que se hacen de Mí y de mi pasión, porque nadie podrá representarme; vivid mis ejemplos y enseñanzas; quien así lo hiciere, habrá representado a su Maestro en la tierra. 17. Mientras algunos queman incienso y mirra como ofrenda hacia mi Divinidad, Yo os enseño a ofrecerme la esencia de vuestro corazón, el perfume de vuestro espíritu. Esa ofrenda espiritual es la que quiero de vosotros. 18. En esta alba de gracia la humanidad conmemora el tercer día, en que Cristo resucitó para consolar a sus apóstoles y traspuso los umbrales de la muerte para visitar a los menesterosos en espíritu. Recordad que os he dicho: Soy el gran labrador o el Pastor; esas misiones las lleváis también vosotros. ¿Quién sino un pastor es el que puede guiar a los espíritus y conducir a los pueblos? ¿Y el padre de familia que cultiva corazones o el maestro que guía a las mentes, no son acaso labradores? 19. A cada quien se le ha asignado una porción a la cual debe guiar o cultivar, y esa misión no queda terminada con la muerte material. El espíritu, lo mismo en la tierra que en el mundo espiritual, sigue sembrando, cultivando y cosechando. Los espíritus mayores son los que guían a los menores y éstos a su vez a otros en menor grado de desarrollo, siendo el Señor el que los conduce a todos hacia el aprisco. 20. Si os he dicho que los espíritus mayores guían a los menores, no por eso quiero decir que esos espíritus hayan sido grandes desde el principio y que los segundos deberán ser siempre pequeños ante sus hermanos. Los que ahora son grandes, es porque se han elevado y desarrollado en el cumplimiento de la noble misión de amar, servir y ayudar a los que no han alcanzado ese grado de evolución espiritual, a los que aún son débiles, a los que se han extraviado y a los que sufren. 21. Los que hoy son pequeños, mañana serán grandes mediante su perseverancia en el camino de evolución. 22. La escala del perfeccionamiento espiritual que Jacob vio figurada en su sueño profético, es la que empieza en el mundo y termina en el cielo, que se inicia en el mundo material y termina en la perfección de la vida espiritual. 23. A vuestros hijos, a vuestros discípulos, a vuestros pueblos, no les abandonaréis ni con la muerte, porque la distancia entre un mundo y otro es sólo aparente. Desde el valle espiritual podréis seguir cuidando, guiando y cultivando vuestra porción, y muchas veces podréis llegar a ejecutar obras tan grandes, que en la tierra hubierais juzgado imposibles. 24. Bendito es el camino de vuestro espíritu, que os hace conocer cada día el amor de vuestro Padre con más claridad y os enseña a comprender la grandeza de sus obras. 25. ¿Después de estas enseñanzas, será posible que alguien siga esperando que la muerte le venga a librar de su cruz, o habrá quien tema que ésta le venga a arrebatar su siembra? 26. Todo vive en Mí, todo en Mí se eterniza, nada se pierde. 27. En esta era vengo a visitaros en vuestra morada, porque si vosotros me buscáis, Yo también os busco. Quiero conversar con vosotros, dejadme penetrar en el fondo de vuestro corazón y no tratéis de ocultarme vuestros pesares ni vuestras faltas. 28. Tratad de oírme en el silencio, elevad vuestro espíritu hacia vuestro Padre y pronto escucharéis mi voz, hablándoos en un lenguaje que nunca había sido oído por vosotros, y el cual lograréis entender, como si siempre lo hubieseis estado escuchando. 29. No os debéis de asombrar por ello, porque debéis de comprender que Yo soy el Verbo Universal. Hablo a las conciencias, hablo a los corazones, a los espíritus, a la razón y a los sentidos, hablo en todos los seres, mi voz nunca cesa. 30. Aprended a escucharme y analizad mis lecciones. Recordad que os dije que el que bebiere del agua de mi palabra, nunca volverá a tener sed. He derramado mi sabiduría sobre todo lo existente para que vosotros la recojáis a lo largo de vuestra jornada. 31. Aunque no existiesen religiones en el mundo, os bastaría concentraros en el fondo de vuestro ser para encontrar mi presencia en vuestro templo interior; también os digo, que bastaría observar cuanto la vida os ofrece, para que encontraseis en ella el libro del saber, que a cada paso os muestra sus más bellas páginas y sus más profundas lecciones. 32. Comprenderéis entonces que no es justo que el mundo se extravíe cuando lleva en su corazón el camino, ni que se confunda entre las tinieblas de la ignorancia habitando entre tanta luz. 33. No he venido a juzgaros con el exclusivo fin de dictar una sentencia para cada pecador; he venido a juzgaros, no sin antes ofreceros una nueva oportunidad para liberar a vuestro espíritu de todas sus faltas. 34. Estoy llamando a todos, porque quiero verme rodeado de esa gran familia que para Mí es la humanidad, en la que he depositado tantas complacencias y ternura, al grado de hacerme hijo suyo. 35. Vosotros, los que habéis tenido la ocasión de escucharme bajo esta forma, sabed que habéis llegado en tiempo propicio. Ni Yo vine antes o después del tiempo justo, ni vosotros habéis llegado demasiado tarde o demasiado temprano. Este es el tiempo que se había prometido a vuestro espíritu desde los tiempos distantes, para que en él recibiera la continuación de una lección apenas empezada en eras anteriores. 36. No podíais volver a Mí, sin antes haber saboreado todos los frutos de la vida y haberos deleitado con todos los placeres. ¡Cuán pocos son los seres que han sabido permanecer fieles y limpios al lado del Padre! Ellos, sólo han hecho mi voluntad; mas vosotros, que muchas veces habéis repetido en vuestras oraciones: Hágase, Señor, tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, es mentira que hayáis obrado siempre conforme a mi voluntad; de ahí que haciendo la vuestra, que es imperfecta, hubieseis cometido tantos errores, que ahora estáis pagando con grandes amarguras, enfermedades y miserias. Mas dejaréis de seguir haciendo vuestra voluntad, para sujetaros a una autoridad divina que todo lo rige con sabiduría y justicia; entonces dejaréis de cometer errores y de sufrir por causa de ellos. 37. Orad, buscando la soledad y el silencio de vuestro santuario interior, y en esa oración surgirán los sentidos y potencias hoy adormecidas, en el interior de vuestro ser, hablándoos de las enseñanzas pasadas y de acontecimientos futuros inaccesibles hoy a vuestra mente. Entonces llegaréis a saber que tenéis que terminar alguna obra que en existencias anteriores habéis dejado sin terminar. En este tiempo es cuando va a comenzar el hombre a conocerse espiritualmente a sí mismo. Ya se encuentra ante la puerta del santuario donde hallará la explicación de todos los misterios que hasta ahora le han rodeado sin poder explicárselos. Mas ay de aquellos que a pesar de mis constantes llamadas, se muestren sordos o insensibles a la voz que de una manera incesante llama a las puertas de su corazón, porque será en ellos el hastío y una tristeza hasta ahora jamás imaginados. 38. ¡Oh mujeres de este pueblo que estáis oyendo mi palabra y que os conmueve hasta lo más hondo y noble de vuestro corazón, velad por los vuestros, mantened encendida en ellos la llama de la fe, cultivad la virtud, la paz y la fraternidad! Me dirijo a vosotras, porque vuestro corazón es más sensible a mi palabra, aunque vuestro espíritu sea igual al de toda la humanidad. 39. Yo quiero hacer de todos vosotros, los discípulos amados que aprenden a corregir sin herir ni juzgar a nadie, aquellos que sepan curar una herida sin hacerla sangrar, que sepan perdonar sin causar humillaciones. Cuando ya estéis preparados, os enviaré a las naciones como consejeros, como emisarios de paz, como heraldos de esta buena nueva, como dignos discípulos de quien tanto os ha enseñado; mas no debéis olvidar que el único que puede dar, es el Padre y Él es el único que puede devolver al espíritu todo lo que ha perdido. 40. Después de 1950, cuando cese mi manifestación bajo esta forma, no os dejaré solos, seguiré haciéndome presente en otra forma, de una manera más sutil, y si en verdad llegáis a velar por las enseñanzas que os he confiado y os llegáis a espiritualizar, sentiréis más cercana mi presencia; si tenéis fe, me veréis con vuestra mirada espiritual, y si os llegáis a unir como hermanos en mi obra, vendrán hacia vosotros las multitudes, como han acudido en este tiempo en que me he comunicado a través del portavoz. 41. Nadie podrá arrancar de vuestro corazón esta simiente, porque pasará de una generación a otra. 42. Habrá lucha, los impíos y los hipócritas os señalarán y os perseguirán por ir tras de esta huella; mas nada podrá hacer retroceder a este pueblo, porque esta simiente, sembrada por Mí en vuestro corazón, surgirá en los momentos de prueba, hecha palabra de luz en los labios de vuestros hijos. 43. Así como el cristianismo logró dar a conocer mis lecciones de amor en los tiempos en que era difícil a los hombres sentir el amor de los unos para los otros, en este tiempo el espiritualismo luchará en una época en la que el materialismo ha petrificado el corazón de la humanidad. Y si en aquellos tiempos la palabra de Cristo conmovió en sus cimientos a la vida de los hombres, también ahora esta luz hará estremecer sus fibras más sensibles. Habrá épocas en las que aparentemente mi simiente habrá desaparecido; mas ella prevalecerá y persistirá entre todos los acontecimientos de la tierra. 44. Si unos llegan a ocultar mi verdad, otros se encargarán de darla a conocer; si los padres callasen, los niños hablarán; pero mi palabra brotará de los labios de mis discípulos y los testimonios surgirán por doquiera; mas no pretendáis ver el cumplimiento de todo lo que ahora os anuncio; dejad primero que la semilla germine, después que la planta dé el fruto ansiado, y aun así debéis dejar que el fruto madure; entonces veréis cómo se realiza una a una, todas mis profecías. Unos sois ansiosos, otros negligentes; mas Yo os digo que todos debéis ser pacientes y perseverantes. 45. Cuando sepáis lo que cuesta recoger un fruto o una semilla después de haberla cuidado y cultivado, le tendréis verdadero amor; por eso quiero que mi simiente pase por vuestras manos, para que le toméis cariño y le concedáis todo su valor; para ayudaros en el cumplimiento de vuestra misión vengo a fortaleceros para la lucha. 46. El Pastor lleva amorosamente al rebaño al aprisco de su amor, que es para los espíritus el seno del Señor. 47. Caminad, os dice mi voz, no os quedéis estacionados en el sendero. Amad al tiempo como a un precioso tesoro, aprovechadlo en el cumplimiento de los deberes de vuestro espíritu y de los que os impongan vuestros deberes terrenales; invertidlo en todo aquello que ordena mi ley, y el galardón que logréis será de luz y de paz para vuestro espíritu. 48. Para muchos hombres de este tiempo su expiación sobre el haz de la tierra toca a su fin; vosotros, que estáis escuchando estas revelaciones y que no sabéis si estáis en el número de aquellos escogidos, aprovechad hasta el último instante de vuestra existencia, examinadla a la luz de vuestra conciencia; analizad las pruebas que tengáis que sufrir, saldad hasta donde podáis todas vuestras deudas, y con esa preparación obtendréis un fruto agradable, que recogerá vuestro espíritu, en cuanto traspase los umbrales de la vida espiritual. 49. No penséis en la muerte, que lo desconocido no constituya para vosotros una obsesión; pensad en que viviréis y estad seguros de que cuando miréis el camino del valle espiritual, exclamará vuestro espíritu regocijado y sorprendido: Me parece que ya he pasado por aquí. 50. Estudiad e interpretad bien mis enseñanzas, porque de no hacerlo así, caeríais en fanatismo debido a la mala interpretación que le deis a mis lecciones de espiritualidad, y ésta que es elevación, no admite errores. 51. Vivid con pureza, con humildad, sencillamente. Cumplid con todo lo que sea justo dentro de lo humano, así como con todo lo que se refiere a vuestro espíritu. Apartad de vuestra vida lo superfluo, lo artificioso, lo nocivo, y recreaos en cambio con todo lo que de bueno se encuentra en vuestra existencia. 52. Es tan llano el camino y tan liviano el peso de la cruz, cuando ya hayáis aprendido a vivir, que os parecerá fácil cumplir con vuestra restitución; mas para aquel que lleva cargas pesadas y arrastra cadenas por el mundo, le parece que es imposible llegar a tomar el camino del Señor y seguir las huellas que El trazó. 53. Ved que el Maestro no os está pidiendo imposibles, ni siquiera os digo que transforméis vuestra vida en un instante. Desmaterializad vuestro corazón, despojadle de egoísmo y estaréis adelantando en el camino que os tracé con mansedumbre y amor. 54. No son mis siervos los que con palabras vanidosas pregonan servirme, haciendo alarde de sabiduría o juzgando las obras de sus hermanos. Mis siervos, mis discípulos, mis soldados, son aquellos que con una vida limpia, laboriosa y útil, van sembrando a su paso mi luz, van dejando huella de virtud y ejemplos de bien. 55. Ninguno está autorizado para juzgar las obras de sus hermanos, porque si el que está limpio no lo hace, ¿Por qué ha de hacerlo quien lleva manchas en su corazón? 56. Os digo esto, porque siempre andáis escudriñando la simiente de vuestro hermano esperando encontrarle defectos, para luego enseñarle vuestra siembra y humillarle diciéndole que vuestra labor es más limpia y perfecta. 57. El único juez que sabe aquilatar vuestras obras, es vuestro Padre que habita en los cielos; cuando Él se presente con su balanza, no tendrá ante sus ojos mayor mérito quien comprenda más, sino el que haya sabido ser hermano de sus semejantes e hijo de su Señor. 58. Es menester que mi pueblo surja entre las naciones dando ejemplo de fraternidad, armonía, caridad y comprensión, como soldado de paz en medio de aquellos que tomen nuevamente las enseñanzas divinas para reñir, herirse y quitarse la vida. 59. A mis hijos de todos los conglomerados, iglesias y sectas, les hablo por medio de su conciencia. Les exhorto a la reconciliación y les inspiro grandes pensamientos de luz; mas es indispensable que sepáis, que a ellos estoy dejando con vosotros un mensaje, que tendréis que entregarles en mi nombre. 60. Debéis ser humildes, no debe importaros si os ofenden; seréis mansos; os harán padecer humillaciones y sufrimientos; pero a vuestra palabra, que será mi mensaje, no podrán arrojarle de su espíritu, por lo que os digo que si algunos van a permanecer insensibles y sordos a vuestro llamado, otros despertarán de su largo sueño y se levantarán para marchar y encauzar su vida por la senda de la regeneración y del arrepentimiento. 61. Revestíos de valor, fe y fortaleza, para que podáis enfrentaros a la lucha; mas os prevengo: No os amedrentéis cuando habléis con vuestro hermano porque lo veáis bien ataviado o porque le llamen príncipe, señor o ministro. 62. Tomad ejemplo de Pablo y Pedro quienes levantaron su voz delante de los que el mundo llamaba señores. Ellos eran grandes en su espíritu y sin embargo ante nadie ostentaron ser señores y sí manifestaron ser siervos; seguid su ejemplo y dad testimonio de mi verdad con el amor de vuestras obras. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 132 1. Bienvenidos seáis, los que poco a poco vais sintiendo en vuestro interior la llama de amor hacia vuestro Maestro. Bienvenidos los que buscáis dulcificar vuestra vida con la caricia de mi palabra. Bienvenidos también los que dudáis de mi presencia, porque Yo os libraré de vuestra duda y ella dará paso a mi luz. Bienvenidos los que venís con el corazón entristecido, porque Yo os daré el consuelo que necesitáis. Todos cabéis dentro de mi amor. 2. Al ver cómo os recibo, desde el fondo de vuestro corazón me decís: Señor, yo os esperaba, ya ansiaba vuestra venida, y vuestra palabra amorosa. ¿Buscáis el reino de Dios? Os llevaré a El paso a paso, hasta que alcancéis la mayor altura de perfección. Muchos que en la tierra os han precedido, ya están alcanzando aquella elevación. Son los espíritus de luz, los emisarios o mensajeros de Dios, que vienen invisiblemente entre los hombres a traerles mensajes e inspiraciones. 3. Oh discípulos, ocupaos del adelanto del espíritu y aprenderéis a resolver todos aquellos problemas cuya solución, estando a vuestro alcance, la creéis imposible. ¿Por qué si estáis agraciados con tan altos dones, queréis que Yo todo os lo haga? Pensad que tenéis que llegar a Mí mediante vuestros méritos, esfuerzos y hasta sacrificios; os estoy enseñando la forma de progresar en el camino para alcanzar la meta. 4. He aquí, mi palabra es semejante a una buena semilla. A veces cae en tierra dura, entre piedras o abrojos; es el materialismo, la indiferencia de los corazones en los cuales no puede germinar mi doctrina. A veces comienza a florecer alguna planta, cuando una mano impura viene a cortarla. Es cuando el corazón se deja llevar de las malas pasiones. Cuando la semilla llega a caer en tierra fértil, a tiempo germina, florece y fructifica, elevándose el arbusto cada día más y prodigándose en frutos. 5. Vosotros os preguntáis a veces: ¿Por qué el Maestro en vez de escoger a sus siervos o discípulos, no los toma a todos, ya que todos somos sus hijos? Y Yo os contesto: Vengo a escoger a los que ya están a tiempo, como semilla en sazón; a los otros les dejo un tiempo más hasta que alcancen la completa madurez, para poder servirme de ellos. El Maestro hace lo que el buen pescador, que a hora temprana entra en su barca, echa su red donde sabe que la pesca abunda, y cuando la ha sacado colmada de peces, deja que por entre la mala, salgan los pececillos inútiles, para seleccionar los mejores. Yo soy el pescador de espíritus, el que tiende su red para aprisionar en ella a vuestro corazón. Cuántos que estuvieron aprisionados en mis redes de amor, volvieron al mar de sus inquietudes y pasiones. Esos no podrán ser todavía de los escogidos que fiel y abnegadamente me siguen. Más llegarán después. 6. Trato de hacer oír mi voz en todos los espíritus, más el materialismo de la humanidad sólo le permite escuchar la voz del mundo y de la carne. Hay quienes, sin embargo, me escuchan, y éstos son los tristes, los menesterosos, los enfermos, los despreciados, aquellos a quienes el mundo ya no necesita y los ha relegado al olvido, porque nada tienen ya que dar. Ellos sí me escuchan, porque saben que sólo de Mí pueden esperar. ¿Qué puede importarle mi voz, mi palabra, a quien encuentra en el mundo todo lo que él desea? Ese sólo ve su felicidad material, y si alguna vez llega a escuchar mi llamado, como suele decirle al pordiosero, me dice también a Mí: Hoy no tengo nada que daros, volved mañana. ¿Y quién conoce ese mañana? ¿Quién puede saber lo que tarde en volver a llamar? Puede ser en el día de mañana, como puede ser en otra existencia. Bienaventurado el que olvide su sufrimiento por el dolor de los demás. 7. Orad, ved que es el tiempo en que mi justicia y mi luz han removido todas las tinieblas. Tiempo difícil y de peligros es éste, porque hasta los seres que habitan en tinieblas se harán pasar por seres de luz entre vosotros, para tentaros, para confundiros. Yo os doy mi luz, para que no os desviéis del camino ni os dejéis engañar por aquellos que toman mi nombre. 8. Los tentadores no solamente son seres invisibles, también los tenéis encarnados en hombres que os hablan de lecciones que aparentan luz, pero que van en contra de mi doctrina. A ésos, no los escuchéis. Mi palabra se reconoce por su elevación, por su esencia y sabor divino. El árbol, por su fruto es reconocido. Quien llegue a conocer y a familiarizarse con el sabor de mi palabra, ése nunca se equivoca. Os he concedido el derecho de que escudriñéis mi palabra y la analicéis, para que la lleguéis a conocer profundamente. 9. Si velo por todos, como el pastor que cuida sus ovejas, si tiendo mi red para rescatar vuestro espíritu de las olas embravecidas del océano, orad también por vuestros hermanos, y vuestra oración se tenderá como un manto de paz sobre la humanidad. 10. Estáis comprendiendo, que he dividido mi revelación divina en tres grandes tiempos. 11. Fue en la infancia espiritual de la humanidad, cuando el Padre le entregó la ley y le prometió un Mesías que vendría a abrirle la puerta hacia una nueva era. 12. El Mesías fue Cristo, quien llegó entre los hombres cuando éstos se encontraban en la adolescencia espiritual. El vino a enseñar a los hombres una forma más elevada de dar cumplimiento a la ley que anteriormente habían recibido del Padre y la que no habían sabido cumplir. El Verbo de Dios habló por los labios de Jesús, por lo cual os digo, que el mundo siguió escuchando la voz y el mandato de su Padre a través de la doctrina de amor del Maestro perfecto. 13. Jesús a su vez, ofreció a los hombres enviarles al Espíritu de Verdad, para que les hiciese comprender todo lo que de su enseñanza no hubiese sido comprendido por ellos. 14. Pues bien, pueblo amado, esta palabra sencilla, humilde, que ahora escucháis, es la voz del Espíritu de Verdad, es la luz espiritual de Dios, que se derrama en vuestro ser, para que abráis vuestros ojos ante el nuevo tiempo. Esa luz que comienza a haceros comprender con claridad todas las revelaciones de vuestro Maestro, es la luz de vuestro Padre, del Espíritu Santo, el cual sorprende a la humanidad en mayor altura de evolución espiritual, o sea, cuando ésta va acercándose a la edad madura, para comprender las revelaciones de Dios. 15. En todo lo que os revela esta luz, estaréis recibiendo la enseñanza del Padre, porque el Verbo está en Mí, y el Espíritu Santo es mi propia sabiduría. 16. Esta forma de comunicación a través de portavoces humanos es tan sólo el preludio de la verdadera comunicación espiritual de los hombres con su Creador y Señor, cuando llenos del Espíritu de Verdad converséis con vuestro Padre, de espíritu a Espíritu. 17. A los que aún no creen en mi manifestación de este tiempo, les digo: No neguéis que el Maestro se está comunicando nuevamente con los hombres, porque Él os prometió volver, y ninguna de las promesas divinas ha quedado sin cumplirse. Tampoco os distanciéis de vuestro Padre, diciendo que no es posible comunicaros con El. En verdad os digo, que el Señor siempre se ha comunicado con los hombres en diferentes formas, según la elevación de ellos. 18. Esta nueva era, por ser la de espiritualidad, por estar iluminada por la luz divina que todo lo aclara y que os enseña a comprenderlo todo, será llamada la Era del Espíritu Santo. 19. El nuevo tiempo ha comenzado ya para no terminar jamás, porque la culminación de esta era se enlazará con la eternidad. 20. ¿No presentís aún las grandezas y las maravillas que os promete el tiempo de la luz? ¿No os regocijáis pensando que ya está cerca el tiempo en que el mundo salga de sus tinieblas para abrir sus ojos al nuevo día? 21. Cesarán las confusiones, desaparecerán las encrucijadas, se disiparán los misterios, y una luz brillante, pero a la vez dulce y suave, porque es la del Espíritu Divino, dirá a los hombres que mucho buscaron, dudaron y se atormentaron: He aquí la verdad. 22. Entended que la ley del Padre, la vino a explicar Cristo, y que la doctrina del Maestro, la viene a aclarar la luz del mismo Padre a quien llamáis Espíritu Santo. 23. Para alcanzar esta luz, elevad vuestro pensamiento, dejad en libertad al espíritu, abrid vuestro corazón, porque quiero derramar sobre vosotros un torrente de bendiciones. 24. Multitudes que apenas hoy habéis llegado ante la luz de mi palabra: Abrid vuestras manos menesterosas y tomad el pan y el vino de mi enseñanza. 25. Las pruebas han pasado sobre de todos; en unos han sido breves, pero intensas, en otros han sido duraderas y amargas. Instantes, horas, días y años de dolor, quiero que pasen de vosotros y vuelva la paz a vuestros corazones. De mi Espíritu al vuestro vaya mi bálsamo, mi fortaleza y mi luz. 26. Dejaos envolver por mi efluvio para que aquí olvidéis tristezas, lutos, miserias y lágrimas; ya es tiempo de que descubráis el tesoro que lleváis oculto y dejéis de ser los parias en el mundo. 27. No temáis, pueblo, que no os entregaré cargos ni responsabilidades mientras no hayáis logrado la paz, la fortaleza y la salud de que carecéis; cuando os encontréis ya fuertes, vuestro corazón vendrá a darme gracias y al mismo tiempo a pedirme un sitio en mi campiña. 28. “Pedid, que se os dará”, digo a los enfermos, a los necesitados de paz, a los pobres, a los que han tenido hambre y sed de justicia, a las viudas, a los huérfanos, a los que no tienen un cariño en el mundo, en fin, a todos los que beben el cáliz de amargura; mas no me prometáis nada a cambio de mi caridad. Dejad que derrame en vosotros mi amor y quedad en libertad de seguirme o de alejaros de Mí. El que me sigáis o no, lo dejo a la gratitud de vuestro corazón, a vuestra comprensión, ante vuestra conciencia. 29. No es una orden la que vengo a daros, ni vosotros me pondréis condiciones para seguirme. 30. Lo que debéis tener presente, es que todo el que se regenere, que haga una vida recta y en sus obras ponga un, destello de virtud, ése tendrá al alcance los tesoros más preciados del espíritu, como son la paz, la salud y la luz de la sabiduría. 31. Si sois obedientes y mansos, nada tendréis que temer; en Mí sólo veréis amor, justicia y bondad sin límites. 32. Vuestro temor estará justificado cuando estéis caminando fuera del sendero; entonces sí deberéis temer a las consecuencias de vuestros actos imperfectos. 33. Entre vosotros hay alguien que me dice: Señor, ¿Por qué me habéis llamado, si vos sabéis que poseo un corazón muy duro que jamás ha sentido caridad de nadie? A él le digo que no tema, que mi poder es grande y sé hacer brotar agua cristalina de las rocas. 34. Perseverad escuchando mi palabra, es lo único que os pido, y cuando menos lo penséis, las tinieblas de vuestro entendimiento se disiparán para dejar paso a la luz, y ese corazón que se asemeja a un muerto en su ataúd, se levantará a la vida sintiendo y amando como corresponde a todo hijo de Dios. 35. Aprended a orar, os dice vuestro Maestro. Quiero conversar con vosotros en el rincón de vuestra alcoba; quiero conversar con mis enfermos y ungirles, haciéndoles sentir el consuelo de mi bálsamo divino; quiero concederos aquello que hace mucho tiempo estáis esperando. 36. Aprended a conversar con el Doctor de los doctores, oh enfermos benditos, porque mucho habéis de invocarme mañana, cuando ya sanos tengáis a vuestro cargo otros enfermos. 37. Tened siempre fe para que el milagro se verifique y haced méritos para que siempre os encontréis dignos de lo que solicitéis. 38. ¿Cuáles méritos puede hacer un enfermo, imposibilitado para toda lucha? Sus méritos pueden ser muchos y grandes, si sabe revestirse de paciencia y conformidad, si sabe ser humilde a la voluntad divina y sabe bendecirme en medio de su dolor, porque su ejemplo será de luz en muchos corazones que habitan en tinieblas, que se desesperan y se entregan a los vicios o piensan en la muerte cuando les sorprende una prueba. Esos seres, al encontrar en su camino un ejemplo de fe, de humildad y de esperanza, que surge de un corazón que también sufre mucho, porque carga con una cruz muy pesada, sentirán que su corazón ha sido tocado por un rayo de luz; y así es, en efecto, ya que ellos no lograron escuchar la voz de su propia conciencia; tuvieron que recibir la luz de la conciencia que otro hermano les envió con su ejemplo y su fe. 39. No os deis por vencidos, no os confeséis nunca fracasados, no os dobleguéis bajo el peso de vuestros sufrimientos; tened siempre ante vosotros la lámpara encendida de vuestra fe; esa fe y vuestro amor os salvarán. 40. Varones, que sufrís en silencio privaciones y miserias que tenéis que beber día tras día el cáliz de la humillación, Yo bendigo vuestros pasos. Ayer fuisteis señores y ahora sois siervos; ayer, las galas os cubrieron y ahora la pobreza os envuelve. Habitáis un mísero rincón, desde el cual recordáis vuestro pasado y allí, en silencio derramáis vuestras lágrimas para que ni vuestra esposa ni vuestros hijos os vean llorar. Os sentís cobardes en aquellos instantes y no queréis hacer flaquear a los vuestros. Sólo Yo conozco esas penas, sólo Yo sé enjugar esas lágrimas. A todos os quiero hablar y enseñar, porque todo ese dolor que habéis acumulado, Yo lo puedo apartar, dejando en vuestro corazón tan sólo esa luz bendita de la experiencia. Os aseguro que de los que más han sufrido sacaré a los mejores maestros. 41. Necesitáis conocer mi palabra para que sanéis y para que resucitéis a la vida verdadera, oh muertos del corazón y del espíritu. 42. El dolor ha volcado todo su contenido sobre el mundo, haciéndose sentir en millares de formas. 43. ¡Cuán vertiginosamente vivís, humanidad! ¡Cuán trabajosamente amasáis el pan de cada día! Por eso los hombres se consumen prematuramente, las mujeres envejecen antes de tiempo, las doncellas se agotan en plena flor y los niños se insensibilizan en tierna edad. 44. Época de dolor, de amarguras y pruebas es ésta que ahora vivís; sin embargo, quiero que encontréis la paz, que logréis la armonía, que rechacéis el dolor; para ello me presento en Espíritu y os envío mi palabra, que es un rocío de consuelo, de bálsamo y de paz sobre vuestro espíritu. 45. Oíd mi palabra que es la resurrección y la vida, en ella recobraréis fe, salud y alegría de luchar y de existir. 46. Vengo a daros el amor que hay en Mí y que jamás se agota. Sois parte de Mí mismo y os alimento, mi sombra bienhechora os cubre siempre. Como Padre os he enseñado a dar los primeros pasos en el cumplimiento de vuestra misión. Os encontráis en la falda de la montaña de perfección, desde allí escalad. La humanidad seguirá vuestros pasos. Yo le estoy haciendo el llamado, estoy hablando al padre de familia, al que se ha constituido en representante mío y tiene la misión de guiar a los espíritus a él encomendados, también al que es gobernante, para que cada uno trabaje dentro de mis leyes y pueda, venciendo las pruebas de este tiempo, cumplir su misión. 47. He instituido desde el principio de los tiempos el hogar, formado por el varón y la mujer, y en él he derramado sabiduría y amor. He puesto sobre ambos una cruz, un destino perfecto. Las bases de ese hogar son el amor, la comprensión mutua. El gobierno corresponde al varón, la sumisión y acatamiento a la mujer; en ambos he derramado dones preciosos para que puedan perfeccionarse. Y esa institución bendita, no es mi voluntad que se desconozca o se profane. A pesar de las tempestades que azotan y amenazan por doquier, velad y defended esos principios. Edificad sobre bases firmes el futuro de la humanidad. Yo que presido vuestros actos, os bendeciré y multiplicaré vuestra simiente. 48. Si vuestro espíritu no alcanza a concebir grandes ideas o inspiraciones, orad, preparaos y Yo os iluminaré. 49. Todos los cargos que os doy son de gran trascendencia y responsabilidad; mientras a unos les concedo la tutela de los hijos, a otros los convierto en guías espirituales de una gran porción o en gobernantes de un numeroso pueblo. Bendito aquel que se eleve más allá de la materia para buscar en Mí la fortaleza y la luz, pues estará en comunicación Conmigo, y Yo le sostendré en todas sus pruebas a través del cumplimiento de su misión. 50. Sentid mi calor de Padre, oídme y comprendedme; no piensen los que por primera vez me escuchan que este varón por conducto del cual os doy mi palabra, trata de haceros creer que él es el Señor, el Maestro; no, vuestros ojos no me ven, mas vuestro espíritu me recibe y en el corazón sentís mi presencia. Os hablo desde el infinito y el eco dulce de mi voz es el que oís a través de estos labios preparados por Mí para que vosotros podáis oír mi santa palabra. 51. ¿Que por qué son éstas comunicaciones? En otro tiempo os prometí volver; anuncié que mi llegada sería cuando las guerras estuvieran desatadas, cuando la perversidad de los hombres hubiese llegado a su mayor altura y cuando las plagas se hubieran desatado en la tierra; además, di a entender que mi llegada sería en Espíritu. El tiempo de mi venida ha llegado ya, el de mi presencia entre vosotros es éste en que las guerras estremecen toda la tierra, los hogares son destruidos, las virtudes pisoteadas y la ley adulterada; por eso muchos se preguntan al ver todo esto; ¿Cuándo vendrá Cristo, nuestro Salvador? Ellos no saben que ya estoy de nuevo en el mundo preparando la simiente que ha de llevarles la luz y la paz; estoy apenas principiando a dar cumplimiento a mi promesa. 52. De nuevo he venido entre los humildes, entre los pobres e ignorantes, pero que tienen hambre y sed de justicia, de amor y de verdad; y este pueblo humilde e ignorado, al ver que alguien se ha fijado en él y que ese alguien ha sido su Señor, movido por una fuerza interior muy grande se ha levantado en pos de mi palabra. Venía triste, cansado y enfermo; en mi presencia encontró bálsamo para todos sus males; venía contrito por sus pecados, sus lacras y vicios, y al sentir la caricia que da mi perdón, nació en él un propósito firme de regeneración, de enmienda; sentía su espíritu vacío de obras dignas de su Padre, y recibió enseñanzas, para poder hacer grandes obras y prodigios. 53. La vida humana y la espiritual eran misterios que su escaso saber no alcanzaba a penetrar; aquí escuchándome, ha conocido la verdad de todo lo creado. Si en aquel tiempo el pueblo israelita esperó la llegada del Mesías como la de un rey poderoso, guerrero y fuerte en lo material que le devolviera su libertad, le diera armas para vencer y humillar a sus opresores, y luego le colmara de bienes terrenales, haciéndole el pueblo más grande y fuerte de la tierra, en este tiempo este pueblo no ha venido a que le haga rico en el mundo, ni a que le haga grande y señor sobre los demás; éstos han venido a Mí para encontrar verdad, redención y paz. Los bienes materiales también se los he concedido, mas ha sido por añadidura. 54. El pan de los pobres de este tiempo, con ser tan amargo, no lo es tanto como aquel que comen los grandes, los señores, los reyes. 55. Humanidad, volved a Mí, empezad por orar como Yo os enseñé, para que sintáis la paz de mi llegada; orad espiritualmente delante de Mí, sintiendo aquellas frases que os enseñé y que dicen: ¡Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino! Cuántas veces estas palabras que son una invocación para mi venida, las habéis pronunciado sin saber lo que dicen, lo que encierran y por lo tanto sin sentirlas; Cristo os enseñó a orar elevando el pensamiento al Padre Celestial sin que se interpusiera entre el Padre y el hijo imagen o forma alguna; ¿Desde cuándo habéis olvidado estas lecciones? 56. ¡Oh mi nuevo pueblo de Israel! Os confío esta obra como si fuese un árbol; ahora es tierno, mañana será corpulento; está destinado a dar sombra y fruto al peregrino fatigado y enfermo; mas si vosotros que venís de las comarcas y de las campiñas, de los montes y de las aldeas, en busca de sus frutos, vais a descuidarlo, ese árbol se secará, sus frutos caerán y no darán sombra; día llegará en que volváis a encaminaros hacia él, porque os sentiréis hambrientos y cansados de la vida, y al llegar al sitio donde se encontraba el árbol, ni una señal de él encontraréis, porque no supisteis cuidarlo, porque os concretasteis a comer de sus frutos hasta saciar vuestra hambre y luego le volvisteis la espalda. Ese árbol es el que crece en el corazón de mis hijos; sus frutos son amor y caridad, vuestra confianza y gratitud serán el mejor riego que podéis dar a vuestro árbol para que viva, crezca y fructifique. 57. Aquí estoy bien entre esta humildad, por eso no he buscado a los grandes, porque ellos tratarían de agradarme ofreciéndome riquezas de la tierra. Recordad que Jesús en aquel tiempo no tuvo en el mundo ni siquiera una choza donde nacer; fue una humilde gruta la que le dio albergue, y paja fue la que le sirvió de lecho. "Mi reino no es de este mundo", os dije más tarde, y os lo probé desde mi nacimiento. Una pobre túnica cubrió mi cuerpo, la cual fue empapada muchas veces por las lágrimas de los pecadores, por los que mucho habían sufrido, y la fe de los que la tocaron obró sobre ellos verdaderos milagros. 58. Hoy que vengo a vosotros en Espíritu, os digo que el manto que me cubre y con el que os cubro, sólo es el de mi amor; venid a Mí y enjugad en este manto bendito vuestras lágrimas, que sobre vuestra fe brillará un nuevo milagro, el de vuestra salvación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 133 1. Bienvenidos seáis, amados míos, que venís a escuchar mi palabra. He aquí al Maestro de la humanidad; ahora me estoy comunicando por medio de estos portavoces, como en otro tiempo hablé a los pueblos por boca de los profetas. 2. ¿Encontráis entre los hombres algo más grande de lo que os ha revelado vuestro Dios? No. Entonces, ¿Por qué seguís verdades extraviadas, si ante vuestros ojos he puesto un camino recto? Sólo Yo puedo revelaros lo que para vosotros han sido misterios. ¿Quién más puede intervenir en los designios de Dios? Sólo mi luz divina podía haberos revelado que vuestra vida presente os ha sido concedida para expiar faltas pasadas que vuestro corazón ignora. En ese cáliz de amargura estáis expiando errores para purificar vuestro espíritu y alcanzar evolución. 3. No olvidéis que vuestra existencia no está limitada por vuestra materia, por lo tanto al acabar ésta, no muere vuestro espíritu; ¿habéis olvidado que el espíritu es semilla de eternidad? 4. Tampoco me limitéis en la forma de Jesús; si queréis recordarme o meditar sobre mi manifestación en cuanto hombre, hacedlo recordando mis enseñanzas, mis obras. Concebidme infinito, para que reconozcáis la primera prueba de amor que os di haciéndome semejante a vosotros, para que después, mediante la práctica de las virtudes, fueseis semejantes a mi Divinidad imitando mis ejemplos. Si os hablo en esta forma, es porque ya estáis capacitados para comprenderme. 5. Soy todo Espíritu, más en todas mis obras estoy presente. Si me buscáis en cuanto os rodea en la tierra, en el aire, en el espacio, en la luz, ahí me veréis. Si buscáis mi presencia en la más insignificante criatura, en la hoja de un árbol que mueve la brisa o en el perfume de una flor, ahí me encontraréis, ahí descubriréis la huella del amor con que el Creador rubrica todas sus obras. Muchas maravillas ha descubierto y creado vuestra ciencia, más el hombre no lo ha hecho todo, porque Yo puse en él los elementos de vida. El principio de todo está en mi caridad. El espíritu a través de la mente humana es un espejo que refleja la luz y el poder de la Divinidad. Cuando más elevado sea el espíritu y más evolucionada la mente, tendrá que reflejar mayores revelaciones. Si hoy vuestra ciencia os ha dado frutos muy amargos, es porque habéis llevado esa luz tan sólo por el camino del libre albedrío. 6. ¿No os he dicho que sois la oveja descarriada? Esa es la razón por la que vengo tras de vosotros para recobraron. Cuando volváis por el verdadero camino a mi redil, la armonía entre vosotros y el Padre hará que deis a la humanidad verdaderos frutos de vida. ¿Por qué habéis de ir siempre por el camino torcido, si la voz de vuestro juez interno jamás se cansa de hablaros? ¿Por qué no habéis de abrazar el bien, si siempre que hacéis una buena acción, se inunda de alegría vuestro espíritu? 7. Humanidad: Jamás he querido que os perdáis. Es injusto que tengáis ese concepto de Mí, que penséis que haya creado seres que irresistiblemente tengan que perderse, que haya señalado ese destino a los hijos de Dios. Comprended que vuestro destino es otro, es el de vivir eternamente y no unos cuantos, sino todos, porque todos sois mis hijos. Si descendí al mundo haciéndome hombre, fue para mostraros en los ejemplos de aquel sacrificio, el cumplimiento de la misión señalada por mi Divinidad. Os digo que esa sangre fue vertida para trazar el sendero de restitución a todos mis hijos, y que si alguno no hubiera alcanzado ese beneficio, por él sólo me haría hombre nuevamente y daría mi sangre por salvarle. 8. No existe ninguna justicia perfecta como la mía. Si ahora os quejáis de que en el mundo pesan sentencias sobre inocentes y de que en cambio existen algunos culpables sin que la justicia del mundo los haya sancionado, no temáis, ni les juzguéis; recordad que todo tiene límite, que nada pasa desapercibido ante Mí y que además todo tiene fin en la tierra. Caminad, mis hijos, no os detengáis, pero id por el camino que mi ley os ha trazado. Decidme que me amáis, mas no con palabras, sino con actos, con obras de amor hacia vuestros hermanos. No me elevéis altares materiales para adorarme; mas si necesitáis de un altar para poder inspiraros, mirad esa maravillosa naturaleza que os envuelve y amadme a través de ella, así llegaréis a Mí. 9. Discípulos amados, siempre que os acerquéis a Mí, preparados de espíritu y materia, recibiréis mi fortaleza y consuelo, vuestras penas se apartarán y saborearéis leche y miel; depositad en Mí cuanto encierra vuestro corazón, y Yo dispondré en vuestra vida según sea mi voluntad; quiero que todos luchéis, que nadie se aletargue, que seáis solícitos y trabajéis con sumisión y obediencia, porque es tiempo de cumplimiento y restitución, y vuestras herramientas de labranza sólo adquieren brillo después de la lucha. 10. La humanidad está esperando a mis nuevos discípulos, más si vosotros que sois mis labriegos, por temor al juicio del mundo, abandonáis la semilla y las herramientas, ¿Qué va a ser de esta humanidad? ¿No habéis sentido la responsabilidad de vuestro cargo? Vuestra conciencia no os engaña jamás y ella siempre os dirá si habéis cumplido; esa intranquilidad que experimentáis es una señal de que no habéis observado mis preceptos. 11. Os he dado el don de la paz, y no la habéis sembrado en el corazón de vuestros hermanos, no habéis influido con vuestro pensamiento y oraciones para aliviar el dolor de las naciones que se encuentran en guerra. No seáis como ciegos, guiando a otros ciegos, recordad que os he dicho que sois la luz del mundo. Vuestro cargo no será pesado si tenéis amor a esta causa; si me presentáis buenos propósitos, Yo os ayudaré; no será menester que vayáis en busca de los enfermos, sino que seréis solicitados; Yo les pondré en vuestro camino y así podréis cumplir con esa bendita misión de consolar. Los que a vosotros lleguen, habrán sido preparados por Mí para que no tropecéis con los duros corazones y me digáis: Cuán pesado es el cargo que me habéis dado, Padre, y cuán duras las tierras que estoy labrando. Yo todo lo he dispuesto para que trabajéis con amor y os perfeccionéis. 12. Os he escogido a vosotros para confiaros esta misión, porque me amáis y me habéis presentado vuestra humildad y sumisión; no quiero que después de haberos tomado como intermediarios para derramar mi caridad en los necesitados, os sintáis superiores a vuestros hermanos y me desconozcáis. 13. Para elevar vuestro espíritu, tenéis que renunciar a los placeres superfluos de este mundo; mi camino es estrecho, y es menester velar y orar; mas si en verdad me amáis, no será un sacrificio para vosotros apartaros de estas miserias humanas; he hecho liviana vuestra cruz, he iluminado a los que os rodean para que no sean obstáculos a vuestro paso. 14. Mañana habrá guerra de doctrinas e ideas; muchos hermanos vuestros, cansados de falsas promesas, vendrán a vosotros en busca de verdad, y si no estuvieseis preparados, la presencia de esos hombres os amedrentará. 15. Luchad por la salvación de la humanidad y aprovechad este tiempo, porque ya se acerca 1950 y dejaré de hablaros por conducto de los portavoces; muchos de vosotros me serviréis antes de ese año y otros después de él. Pasado ese año, vosotros, los que habéis transmitido mi palabra, no penetraréis en éxtasis, y los que habéis dejado manifestar al mundo espiritual en este tiempo, obedeceréis sus inspiraciones y os sentiréis protegidos en todo instante. Yo estaré con todo mis hijos para que sigáis dando a conocer mis enseñanzas a la humanidad. En ese tiempo, vuestros enemigos pretenderán aniquilaros y formar obstáculos para el desarrollo de mi obra; si estáis desunidos, os sentiréis debilitar. Muchos de esos perseguidores, al conocer la esencia de mi doctrina, me reconocerán, se convertirán y llevarán mis enseñanzas a otras naciones y comarcas. 16. Quiero que llevéis esta luz a todos mis hijos, unos humildes y otros potentados, que busquéis su espíritu que gime y sepáis orientarlo, y que vosotros que habéis sido rudos, sepáis interpretar ante el mundo mi voluntad. 17. Cada uno está en el lugar que le he indicado; no murmuréis de los que he dejado delante de vosotros como intérpretes, como responsables de estas multitudes, antes bien, ayudadles con vuestro pensamiento; si Yo los he escogido para darles un importante cargo, orad por ellos para que lleven a cabo su delicada misión. 18. Vosotros, que habéis sufrido las pruebas que han forjado a vuestro corazón, ya podéis comprender al que sufre y penetrar en el arcano que es el corazón humano, descubrir la pena o el mal que lo aflige, para consolarlo. 19. Comprendedme, pueblo, y pensad que si he materializado mi palabra, es porque os amo y quiero que conozcáis mi deseo de que os améis los unos a los otros. 20. Daos la mano en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad. ¿Cómo queréis ser hermanos, si no habéis sabido ser amigos? 21. Se deseáis que el Padre more en vosotros, es menester que aprendáis a vivir como hermanos. Cuando deis ese paso en el camino de la fraternidad, vuestro triunfo tendrá por galardón la comunicación de espíritu a Espíritu. Muchos dones os he entregado y os anuncio, que cuando estéis unidos en voluntad y en pensamiento, Yo os concederé que os comuniquéis por inspiración con vuestros hermanos que habitan más allá de vuestro mundo. 22. Mi obra es de luz, mi verdad es clara, por lo que os digo que nadie podrá andar entre tinieblas, afirmando que allí estoy Yo. 23. En aquel tiempo, cuando hecho hombre habité entre vosotros, ocurrió muchas veces que por las noches, cuando todos reposaban, no faltaban hombres que me buscasen llegando sigilosamente hasta mí, temiendo ser descubiertos, me buscaban, porque sentían remordimiento por haber gritado y escandalizado en contra mía, mientras Yo hablaba a la muchedumbre, y su remordimiento era más intenso cuando comprobaban que en su corazón les había dejado mi palabra un presente de paz y de luz y en su cuerpo había derramado mi bálsamo de curación. 24. Cabizbajos se presentaban delante de Mí diciéndome: Maestro, perdonadnos, hemos reconocido que hay verdad en vuestra palabra. Yo les contestaba: “Si habéis encontrado que sólo hablo la verdad, ¿Por qué os ocultáis? ¿No salís a recibir los rayos del sol cuando éste aparece, y cuándo os habéis avergonzado de ello?” 25. El que ama la verdad jamás la oculta, ni la niega, ni se avergüenza de ella. 26. Os hablo así, porque veo que muchos vienen a escucharme a hurtadillas, mintiendo a dónde han venido, ocultando lo que han oído y a veces negando haber estado Conmigo. ¿De qué, os avergonzáis? 27. Menester es que aprendáis a hablar de mi obra y de mi palabra, en tal forma, que no deis lugar a que os burlen, o a que os señalen. También es necesario que cultivéis la sinceridad, para que cuando deis testimonio de Mí, lo hagáis con palabras que sean expresiones que broten de vuestro corazón. Esa es la semilla que siempre germina, porque posee la esencia de la verdad que toca el corazón y llega al espíritu. 28. Mi divino mensaje, al depositarlo en vosotros, deberá transformarse en mensaje fraternal, más para que él impresione y conmueva el corazón materialista y escéptico de esta humanidad, deberá ir envuelto en la verdad que Yo os he revelado. Si algo ocultáis o calláis, no habréis dado un testimonio pleno de lo que ha sido mi revelación en el Tercer Tiempo, y por consiguiente, no seréis creídos. 29. He venido a probaros que se puede quitar la venda de obscuridad al ignorante o al obcecado, sin hacerle daño, sin lastimarle, ofenderle o herirle, y así quiero que vosotros lo hagáis también. Os he probado en vosotros mismos, que tiene más fuerza el amor, el perdón, la paciencia y la indulgencia, que la dureza, los anatemas o la violencia. 30. Guardad esta lección, discípulos, y no olvidéis que si queréis llamaron dignos hermanos de vuestros semejantes, tendréis que hacer acopio de bondad y de virtudes para derramarlas en ellos. Os prometo que cuando brille en la tierra la luz de la fraternidad, haré sentir en forma vibrante mi presencia. 31. El espíritu del que sabe prepararse, se extasía en la contemplación de las enseñanzas espirituales, inspiradas por la palabra del Maestro. No ha sido estéril la tierra de vuestro corazón, y en breve fructificará el trigo. 32. Mi luz ha rasgado las densas tinieblas de vuestra ignorancia, vuestro corazón se ha enternecido para amarme y vuestro entendimiento se ha despejado para comprender mi revelación. Esta luz os ha hecho contemplar la grandeza de la vida, las perfecciones de la creación, las maravillas de la naturaleza y la sabiduría con que ha sido trazado cada destino. 33. A veces me decís: Maestro, fácil es aprender vuestra lección, pero difícil practicarla. Entonces, el Maestro os alienta y con su amor os inspira confianza; luego en vuestra vida diaria va poniéndoos pruebas al alcance de vuestra capacidad; y así, insensiblemente, comenzáis a practicar las lecciones del Maestro. Comprensión, fe y amor, es cuanto necesitáis para transitar por este camino. 34. Recordad que cuando habéis llegado ante mi presencia, antes que exigiros que iniciéis inmediatamente el cumplimiento de alguna misión, dejo que me escuchéis, para que os saturéis de mi palabra que es sabiduría y fortaleza, bálsamo y paz. Antes he dejado que busquéis mi verdad hasta encontrarla, he dejado que escudriñéis mi obra y penetréis en ella hasta donde queráis, como dije a Tomás que hundiera sus dedos en la herida de mi costado para que pudiera creer. Sólo así podréis ser firmes y perseverantes en la lucha que os espera. 35. He hecho que escuchéis mi palabra incontables veces y que os sintáis discípulos ante mis cátedras. Se ha manifestado mi Divinidad y he dejado que mi mundo espiritual dé pruebas de su presencia, haciendo prodigios entre vosotros. 36. Si sabéis comprender y mirar bien cuanto os he concedido, os convenceréis de que no estáis hambrientos o necesitados de pruebas y milagros. 37. Habéis visto realizarse los prodigios en vosotros mismos o en vuestros hermanos, y esos prodigios han sido los que han encendido la flama de vuestra fe, y los que levantaron un altar de amor en vuestro corazón. 38. Todo lo tenéis, para que podáis llegar a practicar mi doctrina con la pureza y la elevación que ya comprendéis. 39. Hoy me interrogáis a cada paso, mañana seréis los que contestéis a las preguntas que os hagan vuestros hermanos. 40. Delicada y hermosa es la misión que he venido a confiaros. Es la cruz de amor bajo la cual caeréis, y la que os levantará con su fuerza. 41. ¿Quién podrá ir por esta vida sin llevar una cruz? ¿Y quién será aquel que llevándola, no caiga a veces agobiado por su peso? 42. No olvidéis que Yo, vuestro Mesías, vuestro Redentor, también tuve mi cruz en la tierra y hube de caer una vez tras otra bajo su peso. Mas en verdad os digo, que la carne podrá doblegarse y caer agobiada bajo el peso del dolor, de la fatiga y de la agonía; mas el espíritu no quedará vencido, porque en cada caída, se levantará más alto, en cada queja, bendecirá su destino y de la misma muerte se levantará a la luz de la vida verdadera. 43. Cristo no desdeñó tomar su cruz; llevándola a cuestas hasta el calvario y al expirar en ella, os dio el ejemplo más grande de humildad y fue a la diestra del Padre. 44. Esa cruz fue la pluma con que escribí mi pasión en el corazón de los hombres. 45. ¡Oh pueblo a quien he confiado la misión de ser luz y salvación para la humanidad! Sois el discípulo de los tres tiempos, el cual hasta ahora, en el tercero, llegará a ser maestro. 46. Hoy estáis unidos formando congregaciones, multitudes y grupos, mañana os levantaréis por diferentes caminos testificando y enseñando mi doctrina, mas no estaréis distantes espiritualmente unos de otros. 47. Aunque estuvieseis separados por los mares o por extensas tierras, vuestros corazones latirán uno junto al otro, unidos por el ideal de cumplir con vuestra misión. 48. La unificación de este pueblo vendrá después de 1950, el gozo del Padre será muy grande al ver la fructificación de la simiente que cultivó con su palabra, lo que fue como fecundo rocío y que el pueblo recibiera desde 1866 hasta 1950. 49. Ya se acerca el instante, pueblo, en que tendréis que entregar los primeros frutos de vuestra misión a vuestro Padre Jehová, en la falda del nuevo monte Sinaí. 50. Quiero que en esa hora bendita presentéis al Padre aquella unificación que perdisteis en tiempos pasados y que tanto os he pedido en el presente; que no lleguéis ante El llevando en vuestro corazón el fanatismo o la idolatría, y en vuestras manos el fruto de la mistificación. 51. ¿Cómo podría descubrir su error el que adora ídolos, si a vosotros os encontrase también divinizando objetos semejantes? 52. Mi caridad está fertilizando todas las tierras, para que en ellas caiga la semilla de la espiritualidad. 53. No temáis a vuestro destino, pueblo; dentro de esta misión no está la esclavitud, ni este aprisco es una prisión, ni los cargos que os he confiado son cadenas. 54. Bienaventurados los que penetren con fe y buena voluntad en esta arca, porque serán salvos de las tentaciones de este tiempo, serán fuertes, porque en su dolor tendrán mi bálsamo, en sus pobrezas tendrán el tesoro de esta obra, y cuando les persiga la ingratitud o la calumnia, tendrán el consuelo de mi palabra de amor. 55. No he venido a pediros sacrificios sobrehumanos. Ni al hombre le he exigido que deje de ser hombre por seguirme, ni a la mujer le he pedido que deje de serlo para cumplir con una misión espiritual. Al esposo no lo he separado de su compañera, ni a ella la he distanciado del esposo para que puedan servirme, ni a los padres les he dicho que abandonen a sus hijos o que dejen el trabajo para que puedan seguirme. 56. A unos y a otros, al convertirlos en labriegos de esta campiña, les he hecho comprender que no por ser mis siervos dejan de ser humanos y que por lo mismo tienen que saber dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que a él corresponde. 57. Sólo os digo que no dejéis pasar ninguna de las ocasiones que a vuestro paso pongo para que cumpláis con la misión de amor que os he enseñado. 58. Enlazados encontraréis vuestros deberes espirituales y materiales, y muchas veces al mismo tiempo estaréis cumpliendo con ambas leyes. 59. Siete etapas espirituales tendrá que recorrer vuestro espíritu para alcanzar su perfección. Hoy que vivís en la tierra, no sabéis en qué peldaño de la escala os encontráis. 60. Sabiendo Yo la resolución de esta pregunta de vuestro espíritu, no debo decírosla por ahora. 61. Trabajad con gran ahínco para que, al llegar la muerte, y cerrar los ojos de vuestro cuerpo para esta vida, vuestro espíritu sienta elevarse por sí mismo hasta llegar a la morada que por sus méritos haya alcanzado. 62. Los discípulos de esta obra contemplarán en el trance de la muerte corporal, cuán fácilmente se rompen los lazos que unen el espíritu a la materia; en ella no habrá dolor por tener que dejar las satisfacciones de la tierra; su espíritu no vagará como sombra entre los hombres, llamando de puerta en puerta, de corazón en corazón en busca de luz, de caridad, de paz. 63. Orad y velad, ved como mientras desciende entre vosotros mi palabra llena de dulzura y paz, allá, en otras naciones, la guerra siembra a su paso la desolación. 64. Orad por el mundo, pueblo. 65. Varones cuando retornéis al hogar con paso presuroso, porque deseáis estrechar a la esposa en vuestros brazos, o miraros en los ojos de vuestros hijos, y lleváis alegría en el corazón porque, el fruto del trabajo vais a entregarlo a los vuestros, orad por aquellos hombres que en campos de muerte se encuentran y ya no podrán retornar en busca de su hogar, porque éste fue arrasado. 66. Cuando tengáis una alegría, no olvidéis que en esa misma hora hay muchos que lloran. 67. Vosotros, mujeres y madres, cuando inclinéis vuestra faz para besar la frente del hijo que dulcemente duerme en la cuna, pensad en aquellas madres, que antes fueron como alondras y ahora han perdido el nido, al compañero y a sus hijos, porque la guerra como viento huracanado todo lo destruyó. 68. Cuando cerréis vuestra puerta y sintáis el dulce calor del hogar y su protección, pensad también en aquellas madres que buscan en las entrañas de la tierra un lugar para proteger de la muerte a sus hijos; pensad en los niños que llaman a sus padres sin recibir respuesta, y en aquellos que tan sólo pronuncian una palabra: pan. 69. Y mientras los hombres se siguen destruyendo, vosotros orad, y que vuestra oración sea como ángel de paz que florece sobre aquellos pueblos. 70. De Maestro a discípulo y de Padre a hijo os he hablado; meditad en mi palabra. 71. La reunión que formáis con mi Divinidad, es semejante a un árbol corpulento que invita al caminante a descansar. Yo soy la raíz y el tronco de ese árbol y vosotros las ramas extensas, cubiertas de follaje. Os alimento con la savia y vosotros en ella recibís vida y fortaleza. Pensad, si podréis vivir desprendidos de Mí. Me decís a veces que habéis debilitado, y que sufrís porque los tiempos han cambiado, y Yo os digo: Que los tiempos son los mismos, lo que ha cambiado es vuestro corazón, porque no ha sabido vivir y perseverad en el amor, en la unión y en la paz, y ésta es la causa de vuestra aflicción. 72. Mi enseñanza viene a renovar la fe de vuestro espíritu, a daros nuevas fuerzas y a iluminaros. Mi palabra es agua cristalina que mitiga la sed y se derrama inagotablemente sobre vosotros. Os doy el trigo en abundancia para que lo cultivéis en el corazón de vuestros hermanos. Quiero que como Yo os amo, os améis los unos a los otros, y también a vosotros mismos, porque os he concedido no sólo la guía y dirección de una porción, sino que el primer deber que tenéis para Conmigo es velar por vosotros mismos; debéis amaros, reconociendo que sois la imagen viva de vuestro Creador. 73. La cosecha que me presentáis hasta hoy, es de dolor y escaso reconocimiento a mi ley, y Yo no os he dado a beber este cáliz. Os he dicho que si sembráis trigo, recogeréis trigo; más debéis cuidar de la simiente que sembréis. Hoy es el tiempo de la siega y cada uno recogerá su cosecha. Después, la tierra será limpia y el hombre dará principio a una nueva vida y Yo estaré muy cerca inspirando su corazón. Será el reinado de la paz, del cual mucho os he hablado, discípulos amados, y para el cual estoy preparando a todo espíritu. 74. Quiero contemplaros como pequeños niños en torno de mi mesa, escuchándome y alimentándoos, penetrando en comunión Conmigo, y al estar recibiendo mis lecciones, formando propósitos de cumplimiento. Quiero que sirváis a vuestros hermanos; Yo os enviaré a ellos, cuando el amor y la caridad hayan florecido en vuestro corazón. Que sea vuestra vida como un espejo limpio para que en él se refleje vuestros actos y sepáis si habéis hecho bien o si habéis faltado. 75. El desarrollo de las virtudes de mis discípulos será estímulo para aquellos por quienes me comunico; la inspiración será abundante y mi gracia y prodigios se derramarán entre la humanidad. Vuestros hermanos espirituales, atraídos por vuestra preparación, os ayudarán y harán fácil vuestro camino y agradable vuestro trabajo. Vuestra influencia irá más allá de vuestro hogar, de vuestra comarca o nación, ayudando a otros corazones; el bien tiene un poder que vosotros todavía no conocéis. 76. He dado mi palabra por conducto de hombres sencillos e ignorantes; mas entre los que me escuchan están los científicos, los de entendimiento cultivado, que han sabido descubrir en la humildad de esta palabra mi esencia divina. He pulimentado vuestro corazón día tras día, para hacerlo sensible a mis inspiraciones, y ha vencido mi amor; de la roca que me hacíais presente en vuestro corazón he hecho un templo en el que me ofrecéis un culto de amor 77. Yo os confío mi obra; defendedla porque es joya de inapreciable valor. Sed centinelas y velad porque ella sea respetada y comprendida. Que nada os haga retroceder en el camino; id siempre adelante. 78. Siempre que vuestro corazón esté sediento de amor, elevaos a Mí; cuando las penas sean como un pesado fardo, recordad que hay un Padre que os ama y que está presto a consolaros; y pensando en Mí, sentiréis que el temor y las penas se desvanecen. Confiadme vuestros enfermos y Yo los sanaré. 79. El árbol de la vida ha extendido sus ramas para daros descanso y frescura, y sus frutos han dulcificado vuestro corazón. ¡Ml PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 134 1. Vengo a traer la paz a vuestro corazón en este mensaje de amor, porque he visto abierto vuestro santuario y he penetrado para morar en él. 2. Os está hablando Cristo, el Maestro, y os recuerda sus obras en la tierra para que logréis inspiraron en mis ejemplos. 3. Debéis aprovechar mi presencia entre vosotros, oh pueblo muy amado, porque el tiempo que estáis viviendo es trascendental para vuestro espíritu. 4. Ese ser de luz que en vosotros habita, sabe que su obra no está terminada, conoce que en anteriores existencias desaprovechó el tiempo que se le había concedido, así como las oportunidades que tuvo para lograr su adelanto espiritual, por lo tanto sabe que hoy debe esforzarse para alcanzar el completo desempeño de su misión, así como el desarrollo de todos sus dones. 5. He querido que a través de esta obra conozcáis todos los dones y potencias de vuestro espíritu; os he impartido mis enseñanzas de amor, os he concedido tiempo suficiente para que cultivéis vuestros dones y para que podáis iluminar el sendero de los que en tinieblas se encuentran, con la luz de mi verdad. 6. Os he hecho comprender que éste es el tiempo en el cual mis escogidos surgirán como profetas, videntes o iluminados, anunciando al mundo que ha llegado la era de la luz. Pocos serán los que presientan en estos anuncios la proximidad de mi reino, el cual se encuentra dispuesto a desbordarse en revelaciones, gracias y sabiduría. 7. Muchos se confundirán por lo que vean, sientan y experimenten, al extremo de llegar a preguntarme: Señor, ¿Qué es lo que ven mis ojos, qué es lo que está aconteciendo en el mundo y cuál es el significado de tantas extrañas manifestaciones y señales entre los hombres? 8. Y aquellos que por su incredulidad, por su orgullo o por su dureza, no lleguen a ver ni a sentir, ni logren por medio de la intuición contemplar las luces de este tiempo, serán los que llamen tinieblas a la luz e impostura a la verdad. 9. ¿No creéis que vosotros, los que os habéis deleitado con la luz de esta palabra que ha venido alentando a vuestro corazón, sois los indicados para definir el porqué de todo esto, anunciando la buena nueva y enseñando mi doctrina por medio del libro de mis enseñanzas a todos aquellos que lo necesitan? 10. Os he dado la ley, las normas, el camino y el conocimiento de lo que es justo y de lo que es lícito, para que nunca tropecéis, para que no dudéis en los momentos de la lucha y para que no manchéis lo que es sagrado. Sé que vais a ver surgir por todos los puntos de la tierra hombres y mujeres que profetizan, que anuncian doctrinas extrañas para todos aquellos que viven alejados de lo espiritual, seres que curan enfermedades de las que llaman incurables y que predican la espiritualidad como la única doctrina que es capaz de dar al mundo la paz. 11. No estarán definidas ni serán puras las manifestaciones de muchos de aquellos hombres, porque les faltó la dirección del Maestro, más para entonces, este pueblo que ha sido mi discípulo, llevará mi mensaje por todos los caminos de la tierra. 12. Muchos tendrán razón al extrañarse de que la vida espiritual llegue a ser la norma de las obras de la humanidad, porque hace mucho tiempo que los hombres cerraron las puertas de su corazón para mi mensaje e inspiraciones. En este destierro voluntario, el hombre sólo escucha la voz de su libre albedrío, y el sendero de su vida está iluminado tan sólo por la débil luz de sus conocimientos materiales; pero esa voz es casi siempre una larga queja, sollozo o imprecación, y su luz la manifiesta por medio de su ciencia que en lugar de elevarlo, va hundiéndole más en su dolor. 13. Los que se levanten después de su sueño de siglos anunciando la luz del nuevo tiempo, serán los muertos que resuciten a la vida espiritual, después de haber permanecido inertes para la verdadera vida. Donde exista el amor, la sabiduría y la justicia, donde hay inspiración e impere la bondad, allí existirá la verdadera vida. Mas donde reine el pecado e impere el vicio, donde exista la guerra, anide la envidia y el egoísmo, allí sólo se encontrará la muerte, la desolación y las tinieblas. 14. Cuando los hombres caen en materialismo, en lugar de que su obra sea creadora, es destructora; entonces se asemejan a una multitud de gusanos dispuestos a terminar de carcomer a un cadáver, cuando por su labor creadora podría parecerse a un enjambre de abejas construyendo su panal en perfecta armonía. La obra de esos pequeños seres consiste en buscar miel para que después ésta endulce los paladares. Y vosotros: ¿Cuándo llegaréis a descubrir el verdadero sabor de la vida para dároslo unos a otros? 15. Ese sabor está constituido por el amor divino, néctar sublime que he depositado en cada corazón y al que no habéis sabido comprender ni buscar, y por ello no endulza aún vuestra existencia. 16. Hoy, la luz del Padre se encuentra derramada a raudales sobre todo espíritu, para que al despertar de su letargo, medite sobre su propia experiencia, que es un libro rico en sabiduría y en luz y perciba el resplandor de la verdad. 17. Pueblo, preparaos, meditad en vuestra misión, meditad vuestra responsabilidad en este tiempo, que es propicio para despertar espiritualmente, y disponeos a trabajar en mi campiña, que Yo os ayudaré en el cumplimiento de vuestra misión. 18. Vengo a escuchar vuestras peticiones, vuestras quejas; quiero que aprendáis a conversar con vuestro Padre. 19. No penséis que sólo a vosotros he venido, Yo he descendido sobre todos, porque el clamor de esta humanidad llegó hasta la altura de los cielos como un grito angustioso, como una inspiración de luz. 20. Al recibir vosotros mi palabra bajo esta forma, me preguntáis interiormente, si vengo como Padre o como Juez, y Yo os digo que desde antes de que escuchaseis mi primera palabra de este día, ya la conciencia os había señalado cada una de vuestras faltas y también cada una de vuestras buenas obras. Más si con mi palabra os juzgase, ¿Por qué teméis? ¿Por ventura mi juicio no proviene del amor que os tengo? 21. Vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, y las tempestades y huracanes de estos tiempos no os dejen a obscuras. 22. Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir. 23. La vida en la tierra siempre ha sido de prueba y expiación para el hombre, mas nunca había estado este camino tan lleno de dolor como ahora, ni había estado el cáliz tan lleno de amargura. 24. En este tiempo no espera el hombre la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas en su niñez ya conocen los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Y puedo deciros aún más: En estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre. 25. ¡Grande es la expiación de los seres que en este tiempo vienen a la tierra! 26. Todo el dolor que existe en el mundo es obra del hombre. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, que dejar que los mismos que sembraron de espinas el camino de la vida, vengan ahora a recogerlas? 27. No todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís, más los que nos son causantes de la guerra, son responsables de la paz. 28. Tened caridad de vosotros y de vuestros semejantes. Para que esa caridad sea efectiva, reconoced vuestros dones estudiando mi palabra, porque el que ama a su hermano, me ama a Mí, porque su hermano es mi hijo muy amado. 29. Sois un pueblo al que estoy preparando para la oración, para la divulgación de mi palabra y para la curación. La vida con sus miserias, luchas y amarguras, se asemeja al desierto; mas no vayáis a estacionaros en él, porque entonces no conoceréis la verdadera paz. 30. Tened presente el ejemplo del Israel a que se refiere la historia, que tuvo que errar por el desierto por mucho tiempo, para alejarse de la cautividad y de la idolatría de Egipto, a la vez que para alcanzar una tierra de paz y libertad. 31. Hoy, toda la humanidad es semejante a aquel pueblo cautivo del Faraón. Se le imponen creencias, doctrinas y leyes; la mayor parte de las naciones son esclavas de otras más fuertes; la lucha es ruda y el trabajo se realiza bajo los latigazos del hambre y la humillación; es amargo el pan que comen todos los hombres. 32 Todo esto hace que en el corazón de la humanidad vaya tomando cuerpo un anhelo de liberación, de paz, para alcanzar una vida mejor. 33. El estruendo de la guerra, la sangre humana que corre, el egoísmo, la ambición y el odio que fructifican en mil formas, están despertando a los hombres de su profundo letargo; y cuando se unan en un solo ideal de espiritualidad, como se unió el pueblo de Israel en Egipto bajo la inspiración de Moisés, ¿Qué fuerza podrá detener a esos corazones? Ninguna, porque en ese anhelo estará mi luz, en esa lucha estará mi fuerza, en ese ideal estarán mis divinas promesas. 34. ¿Necesita el mundo para liberarse de sus cadenas, a un nuevo Moisés? La enseñanza que os he traído en este tiempo, es la luz que inspiró a Moisés, es palabra de justicia y profecía, es fuerza que levanta al débil, al tímido, al cobarde, y le convierte en valeroso, decidido y ferviente, es ley que guía y conduce por la senda de la verdad, es ternura divina que os sustenta en los largos días de la jornada. 35. Os sentís alentados por mi palabra, pueblo, como si un bálsamo maravilloso cayera sobre vuestras heridas; os sentís fortalecidos, renovados, llenos de esperanza en el mañana; entonces: ¿No creéis que este mismo mensaje, si vosotros lo llevaseis a los pueblos oprimidos de la tierra, obraría en ellos el mismo prodigio? 36. Por eso os digo que os preparéis, para que no retardéis el momento en que os levantéis como emisarios de esta inspiración. 37. Si os digo que os preparéis, es porque esta buena nueva deberá ser extendida de tal manera, que jamás pueda ser causa de que se provoque un dolor, una contienda fratricida, o se derrame una sola gota de sangre. 38. Mi mensaje es persuasivo, dulce, lleno de verdad. Lo mismo toca el corazón, que llega a la mente y convence al espíritu. 39. Escuchadme, estudiad, practicad y estaréis en condiciones de abrir para los hombres brechas hacia la fe, la luz, la libertad y la paz. 40. Sabéis que Yo siempre estoy dispuesto a entregaros una más de mis lecciones. Hoy comenzaré por deciros, que el fin de mi llegada entre vosotros es el de doctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión. 41. Ciertamente, esta existencia es una nueva etapa para vuestro espíritu, el cual había dejado incompleta una obra que se le había encomendado, y ahora se le ha dado la oportunidad de llevarla un poco más adelante en el camino de la perfección. 42. También Yo, el Divino Maestro, tuve que volver entre los hombres, porque mi obra en aquel tiempo quedó incompleta. Habrá quienes nieguen esta aseveración, diciendo que la obra de Jesús concluyó al expirar en la cruz, pero esto será porque han olvidado que Yo anuncié y prometí que volvería. 43. Vosotros, a quienes ahora revelo estas enseñanzas, comprended que a Mí no me es indispensable la reencarnación, porque en mi Espíritu está poder manifestarme de mil maneras a la humanidad. Tampoco he vuelto en busca de perfeccionamiento para mi Espíritu. Si ahora vengo a vosotros, es solamente para enseñaros la senda que pueda conduciros a la luz. Recordad que en el Primer Tiempo os dijeron los profetas: “Es la puerta”. Además, ¿No os dije cuando me humanicé entre vosotros: “Yo soy el camino”; no os estoy ahora diciendo: “Yo soy la cumbre del monte que estáis escalando?”. 44. Yo he estado siempre en la perfección. 45. Me complazco en saberos seguros transitando por mi senda; mañana será el gozo universal, cuando todos viváis dentro del hogar espiritual que ya hace tiempo está en espera de la llegada de los hijos del Señor. 46. Así hablo a vuestro espíritu, porque sé que ya puede comprender estas lecciones, y a él puedo decirle que no es hijo de esta tierra, que aquí en este mundo sólo debe de considerarse como un huésped, porque su verdadera patria es espiritual. 47. Tomad esta palabra en su verdadero sentido, porque de lo contrario llegaríais a pensar que mi doctrina viene en contra de todo progreso humano, y no sería justo que atribuyeseis tales errores a un Padre que sólo busca el perfeccionamiento de sus hijos en las diferentes sendas de la vida. 48. Lo que mi justicia persigue implacablemente es al mal, que toma diversas formas en el corazón del hombre, manifestándose a veces en sentimientos egoístas, en bajas pasiones, otras en codicia desmedida y aún en odios. 49. Discípulos: debéis de estudiar lo que ahora os digo en sentido figurado. La vida es un árbol, sus ramas son en número incontable, y de esas ramas no hay dos que sean iguales, mas cada una de ellas cumple con su misión. Si un fruto se malogra, es desprendido del árbol, y si una rama se desvía, es podada; porque del árbol de la vida sólo frutos de vida tienen que brotar. 50. Toda ciencia que haya causado mal y toda religión que no haya hecho verdadera luz, podéis considerarlas como ramas y frutos, por los cuales no corre la savia del árbol de la vida, porque ya fueron desprendidos de él. 51. Bendito sea el que tenga por ideal seguir mi camino, bendito sea el que busca la forma de hacer grande a su espíritu. Yo recibo a los que callando sus quejas sólo piensan en recibir el rocío de mi palabra, a los que no dejan morir la fe y la esperanza en Mí. Haré con mi palabra que todos lleguen a encontrar un canto a la fe. 52. Vengo a enseñaros la espiritualidad, porque ella os dará salud espiritual y física, ella os hará amaros, os dará fuerza y fe. 53. A través del que piensa en Mí y me ama, pasa el torrente de la vida, en él está mi manifestación divina. Os he dado la vida para que en ella seáis grandes y fuertes, os la he dado para que tengáis caridad y manifestéis vuestra facultad de amar; os la he dado también para que tengáis sabiduría. La vida es el reflejo de Dios, es el gran testimonio de mi existencia; vividla y gozadla, mas también entendedla. Mucho la habéis gozado sin comprenderla. Cantad a la vida y que vuestro canto sea de comprensión, de admiración y de amor. Vuestro espíritu al elevarse, encontrará un mejor salmo al Creador. 54. La vida es una corriente incesante. Para que el espíritu llegue a ser grande, sabio, fuerte y bondadoso, es menester que viva eternamente. Pueblo, creéis que os vengo a visitar, y la verdad es que habito en vosotros. Os visito sólo bajo esta forma de manifestarme haciéndome pensamiento, palabra y visión espiritual, y es que mi manifestación interior en vuestro ser no la percibís con la claridad del latir de vuestro corazón, porque para sentirme palpitar en vuestro ser, es necesario tener sensibilidad. No perdáis la esperanza de llegar a sentirme, porque la esperanza procede de la fe, que es luz en vuestro sendero. ¡Ay del que pierda la fe! La fe es el faro que alumbra el porvenir, la fe es la fuerza que produce aquello que nombráis milagros. ¿Qué sería de vuestra vida, si no tuvieseis fe en mi ley? 55. Yo os doy la vida, mas os digo: Avivad la luz de la fe en vuestro Dios, fe en vosotros mismos, fe en la vida y en lo creado. No dudéis de mi caridad en vuestras vicisitudes; mi amor es más fuerte que vuestras pruebas. Oídme más con el espíritu que con vuestros oídos. A los que se nombran desheredados, a los que dicen que su estrella no brilla y que son lámparas apagadas y a los que lamentan haber venido a la vida para llorar, os digo: ¿Habéis intentado alguna vez olvidaros por un instante de vosotros para llevar un consuelo a vuestros semejantes? Seguramente que no, porque quien practica la caridad, a sí mismo se la hace. He llamado en este tiempo a los que nada tienen para dar al mundo. 56. Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi voz os responderá. Todos podéis levantaros, aun cuando hayáis caído muy bajo, aun cuando os encontréis cubiertos de cieno. Los hombres perdidos de hoy, serán los hombres de bien del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi templo, más el hombre me ayudará a su reconstrucción. Helo aquí, penetrad en la verdadera vida; ella es como un reino, dentro del cual desde lo celestial hasta lo más mínimo en lo material, todo está a vuestro alcance. 57. Abolid el dolor. La vida creada por Mí no es dolorosa; el sufrimiento proviene de las desobediencias y faltas de los hijos de Dios. El dolor es propio de la vida que los hombres en su disolución han creado. Elevad vuestra mirada y descubrid la belleza de mis obras; preparaos para que escuchéis el concierto divino. No os excluyáis de ese festín. Si os aisláis, ¿Cómo podréis participar de ese deleite? Viviríais tristes, atormentados y enfermos. 58. Yo quiero que en el concierto universal seáis notas armoniosas; que comprendáis que habéis brotado de la fuente de la vida, que sintáis que en todas las conciencias esta mi luz. ¿Cuándo llegaréis a la plenitud en que podáis decir: Padre, someted mi espíritu al vuestro, así como mi voluntad y mi vida? Ved que esto no lo podréis decir mientras vuestros sentidos estén enfermos y vuestro espíritu egoístamente aislado del camino. Vivís bajo el tormento de las enfermedades o del temor a contraerlas y, ¿Qué es una enfermedad corporal ante una falta del espíritu? Nada, si él sabe levantarse, porque en mi caridad siempre encontraréis ayuda. 59. Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica el cuerpo, así la fuerza de Dios, como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu. No hay motivo para estar enfermo si cumplís con la ley. La vida es salud, alegría, felicidad, armonía; estando enfermos no podéis ser un depósito de los bienes divinos. Mentes, corazones o cuerpos enfermos, el Maestro os dice: Pedid a vuestro espíritu, que es el hijo del Todopoderoso, que vuelva al camino, que sane vuestras dolencias y que os ayude en vuestras flaquezas. 60. ¿Qué podrá negar el Padre a su hijo, cuando éste espiritualmente se acerque para solicitar algo para su cuerpo, pequeña y frágil criatura material? Así os enseño a pedir, más cuando se trate de dar, os digo: Repartid y dad. Repartid lo material y dad amor, porque ¿De qué os servirá dar la parte material si en ella no pusieseis amor? Cuán difícil os ha parecido administrar debidamente los bienes que habéis poseído en el mundo. Unos quieren tener sólo para sí, otros, teniendo demasiado, no sienten el deber de compartirlo. 61. Yo os descubro una fuente de salud que existe en vosotros, en vuestro espíritu, para que a ella acudáis cuando sea necesario; si sabéis buscarla, encontraréis sus aguas. No quiero un mundo derrotado y triste, un pueblo que por su ignorancia de lo que posee a cada instante me hable con angustia, y me pida con desesperación. Quiero un mundo consciente de cuanto es y posee. 62. Hay quienes están pensando: ¿Y si el hombre siempre fuese sano, como moriría? A lo cual os respondo, que no es necesario que vuestro cuerpo esté enfermo para que deje de vivir; basta que el corazón se detenga cuando la hora haya sonado, para que deje de ser. 63. La luz de mi Espíritu se derrama en vosotros para que resucitéis. En este Tercer Tiempo vengo buscando a los descarriados para que me sirvan. Yo soy el libertador de los espíritus, que viene a libraros de vuestra esclavitud. A los rebeldes, vengo a convertirlos en sumisos y humildes siervos. Luego les digo: “Velad”, para que no seáis sorprendidos por los rumores y las tentaciones que os lleven de nuevo al precipicio. 64. Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo y de él se ha podido liberar, está preparado para ir ahí, en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, que es luz de experiencia. ¿Cuándo os convertiréis en los pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Cuando afirméis vuestro paso en la senda que os he trazado. 65. Dad sin condición, no juzguéis la casa de vuestro hermano, antes conoced bien vuestra morada, para que si la encontráis sucia, la limpiéis y sea digna de recibirme. No miréis si su alfolí está lleno o vacío o si su cuerpo lo cubren las galas o los harapos. Dejad que mi amor dé muerte a todas esas lacras que podrían empañar la luz que debéis reflejar. 66. Ved que de la mansión perfecta desciendo a vuestra morada para mostrares la grandeza de la vida espiritual, a revelaros una lección que os enseña a conoceros, a conocer a vuestro Creador y a conocer vuestro destino. 67. No quisiera el Padre que lloraran sus hijos, aunque os haya dicho: “Bienaventurados los que lloran”. Mi ley no os enseña que lloréis, sino la manera de evitar el dolor. Si me placiera veros sufrir, no vendría a vosotros como doctor, ni vendría a derramar mi bálsamo sobre toda herida. Aquel que lleva su cruz de penas con mansedumbre, me agrada porque me imita; mas de aquel que en su fanatismo religioso y su ignorancia atormenta y castiga su cuerpo, recibo su intención, que es la de purificarse o tratar de imitarme en mis padecimientos, más el acto no lo apruebo. 68. Basta con que apuréis con paciencia el cáliz que la vida diariamente os ofrece y que, sobreponiéndose a vuestras penas, tengáis fuerzas para pensar en vuestros semejantes y hacerles el bien que podáis, para que cumpláis así con vuestra misión. 69. Ya no os quejéis de sufrimientos, habéis recibido la dádiva de mi amor y os habéis embelesado con mi palabra; reconocedla por su esencia divina y la preparación del portavoz por la dulzura y la firmeza de su voz; entonces, dejad vagar vuestro espíritu por regiones que sólo él puede alcanzar para que allí se sature de luz, mientras que su mente queda extasiada, y su corazón palpitante de admiración y amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 135 1. Vengo lleno de amor y revestido de paciencia para hacerme comprender de todos. Consolaos en Mí. Comed y bebed para que calméis vuestra hambre y sed de justicia. Quiero que el incomprendido por la humanidad se sienta comprendido por Mí y el que sentía su mano vacía, al levantarse después de haberme oído sienta que lleva dones consigo. Que el que ha llegado ante mi presencia trayendo remordimientos en su espíritu, al escucharme se sienta descargado de todo ello y pueda levantar su rostro como aquella mujer adúltera del Segundo Tiempo, cuando le dije: “¿En dónde están los que te persiguen? Yo te perdono, ve en paz y no peques más”. 2. Yo soy el divino juez, que no aplica jamás una sentencia mayor a la falta. Cuántos de los que se acusan delante de Mí, Yo les encuentro limpios. En cambio, cuántos pregonan limpidez y los encuentro perversos y culpables. 3. ¡Qué injusta es la justicia humana! ¡Cuántas víctimas de los malos jueces expían faltas ajenas! ¡Cuántos inocentes han visto cerrarse las rejas de la prisión delante de sus ojos, mientras el culpable camina libre llevando invisiblemente su fardo de hurtos y de crimen! 4. Espiritualmente es imperfecto vuestro mundo. Debéis ayudarlo a elevarse. 5. El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración, pero el fin de ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi doctrina, y sobre sus escombros Yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz. 6. Vuestra misión de labriegos no terminará en 1950; por el contrario, será cuando comencéis a dejar de ser discípulos para convertiros en maestros que con palabra de amor guíen a la humanidad por el sendero de luz. 7. Grandes legiones espirituales esperan tan sólo esta depuración entre los hombres para encarnar y morar nuevamente en la tierra. Ellos poseen una gran misión y esperan que vosotros les dejéis vuestro lugar para ocuparlo ellos. 8. Vengo a explicaros mi doctrina, materializando mi palabra para haceros comprender quiénes sois. 9. Nunca os amedrentéis por el peso de la responsabilidad que he puesto en vosotros; mas pesa el fardo del pecado. Es más doloroso el abismo con sus tinieblas que la luz que existe en la cumbre de la montaña donde mora el Maestro. Nuevamente os digo que el “yugo de Jesús es dulce”. 10. Os he llamado Israel, porque en vuestro espíritu existe una misión de paz, un destino de armonía espiritual con toda la humanidad; porque sois el primogénito, porque no nacisteis sólo de Jacob, venís de más allá de él, de más allá de Abraham. Vuestro punto de partida data de antes de que Yo enviara al primer hombre a la tierra, quien formó una familia de la cual Yo escogí la simiente para formar mi pueblo fuerte en la fe, en la obediencia y en el amor al Dios invisible. Así lo preparé y lo bendije y quedó como un faro en medio de la humanidad. 11. Nada os faltó para desempeñar vuestro destino y, sin embargo, visteis surgir más alto que vosotros a otros pueblos que luego os humillaron con cadenas de esclavitud. 12. ¿Por ventura, eran pueblos superiores al vuestro? Ni en materia, ni en espíritu eran mayores que vosotros, en quienes había desbordado el Padre los dones preciosos de la inspiración, de la sabiduría, de la belleza, del amor, de la salud y la fuerza. Os preparé para que fueseis como un espejo de mi amor por todo lo creado, donde la humanidad me contemplara, y como fuente de aguas cristalinas donde los sedientos de verdad mitigaran su sed. 13. Más al fin humanos, flaqueasteis y en vuestra decadencia fuisteis sometidos por otros pueblos. 14. En este tiempo os vengo a buscar y a estar muy cerca de vosotros recordándoos mi ley, despertando a vuestro espíritu para que escuche la voz de la conciencia y diciendo a vuestro corazón: Despertad, las cadenas que os abrumaban fueron rotas por la muerte y hoy la vida os ha devuelto vuestra libertad. Es por lo que he venido entre vosotros en el Tercer Tiempo. 15. No creáis que sólo en el seno del pueblo de Israel han existido profetas, precursores y espíritus de luz. También en otros pueblos he enviado algunos de ellos, más los hombres los tomaron como dioses y no como enviados y crearon bajo sus enseñanzas, religiones y cultos. 16. El pueblo de Israel no comprendió la misión que para con otros pueblos tenía y durmió en un lecho de bendiciones y complacencias. El Padre lo había formado como una familia perfecta en la que una tribu tenía la misión de defender al pueblo y mantener la paz, otra labraba la tierra, otra tribu era de pescadores y navegantes. A otra le fue confiado el culto espiritual, y así sucesivamente, cada una de las doce tribus que integraron el pueblo, desempeñó diferente misión que en conjunto daba un ejemplo de armonía. Mas en verdad os digo, los dones espirituales que poseísteis en aquellos primeros tiempos, los tenéis aún. 17. Ved entre vosotros a los profetas; mirad cómo los hombres, las mujeres, los ancianos y aun los niños testifican mi verdad por medio de sus revelaciones. Poseéis la elevación espiritual para orar, la potestad para haceros oír y obedecer por los elementos, de lo cual tuvisteis ejemplos en Noé, venciendo la furia de las aguas, en Josué a quien le atribuís que detuvo la carrera del sol, sobre lo cual os digo que los astros jamás han detenido su curso, y que fue mi luz divina semejante a un sol radiante la que prolongó el día y ocultó la noche, para que el pueblo alcanzara la victoria, mientras el universo continuaba su trayectoria sin salirse de sus leyes de armonía. 18. Moisés tuvo también potestad sobre los elementos y a su voz obedecían las aguas, los vientos, las rocas. He confiado al hombre esta naturaleza para que de ella se sirva, pero él ha transformado el orden de la creación y se ha convertido en esclavo de la naturaleza, en la que ha buscado muchas veces a su Dios. 19. En el Segundo Tiempo, os di una lección más sobre estas enseñanzas, cuando hice calmar la tempestad al extender mi mano, también cuando anduve sobre las aguas o cuando resucité a los muertos. Los milagros que realicé en aquel tiempo fueron para salvar al perdido, para convertir la tiniebla en luz y el odio en amor. Yo no vine a maravillar o a sorprender a los hombres con aquello que sirviera sólo para asombro de su entendimiento, como algunos que se hacen admirar de los hombres como seres superiores haciendo aparentes milagros y que, sin embargo, no son capaces de convertir a un pecador. Yo no he venido a enseñaros ciencias superfluas o sorprendentes; Yo os he revelado mi existencia y el porqué de la vuestra; os he descubierto que el fuego que da vida y todo lo anima, es el amor; es el principio de donde han brotado todas las naturalezas. 20. He ahí que vosotros nacisteis por amor, existís por amor, sois perdonados por amor y seréis en la eternidad por amor. 21. Preparaos, para que cuando mi palabra cese, vayáis a las distintas naciones de la tierra, donde encontraréis pueblos cuyo origen se pierde en el tiempo, en los que sus habitantes practican cultos y ciencias en medio de los cuales se ha manifestado el mundo espiritual; ahí oiréis hablar de transformaciones, de maravillas y milagros ante los cuales quedaréis asombrados. 22. Estaréis preparados, porque tendréis que soportar grandes pruebas; sentiréis confundiros por momentos cuando en el seno de aquellos hombres miréis comunicarse al mundo espiritual haciendo maravillas que vosotros no podríais haber hecho. Cuando os presenten escritos conteniendo su historia, sus leyes y preceptos, abriréis vuestros ojos para que no os cofundáis con la maravilla material, con el prodigio exterior, más también para que podáis admiraros e imitarlos en todo lo que vuestra conciencia e intuición os diga que encierra verdad. 23. También encontraréis en ello ahínco por hallar el camino que conduce a la perfección, anhelo de eternidad. 24. A otros los sorprenderéis en su éxtasis espiritual, del cual han hecho un culto fanático; son como plantas parásitas porque ni cumplen con las leyes de amor dictadas por Dios, ni cumplen con los deberes de la tierra. Esas doctrinas no se propagarán en otros pueblos, porque la verdadera espiritualidad destruirá el fanatismo y el misticismo. 25. Yo os he enseñado desde los primeros tiempos una ley que es justa con el espíritu y con la materia; recordad que en cierta ocasión dije: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. 26. Muchos se sorprenderán y hasta os juzgarán mal cuando escuchen que siendo mis discípulos, cumplís con la ley del trabajo material, cuando miren que tenéis esposa o esposo, que tenéis hijo y familia, que sabéis recrearos en la contemplación y en los frutos de la naturaleza, a la que amáis como a una madre. Entonces os preguntarán: ¿Por qué si sois siervos del Señor no vivís sólo en la contemplación de lo espiritual? Encontraréis también a los que poseen el don de profecía y os sorprenderéis, porque ciertamente, entre ellos hay espíritus adelantados. 27. Preparaos cuando estéis a prueba y Yo hablaré por vuestro conducto, y si esa preparación es además de limpia, sencilla y pura, veréis mis maravillas. 28. Estoy hablando a los que deben cumplir con su misión de apóstoles y profetas en otras tierras, para que no hagan alarde de la misión que les he confiado. Estos no provocarán escándalo combatiendo religiones ni creencias. Otros serán los que promuevan escándalo en contra de vosotros, sin saber que con ello os estarán ayudando a propagar la doctrina, despertando la curiosidad de muchos, que luego se convertirá en fe. 29. Para algunos será la presente existencia su última reencarnación. Es tiempo que preparéis el viaje para el más allá; llenad de buena simiente vuestro alfolí para que con paso firme acudáis al llamado que os haré en el valle espiritual que os espera y del cual nadie podrá huir. 30. A cada uno de vosotros se le ha asignado un número de espíritus a los cuales debe ayudar a elevarse, conduciéndoles por el sendero de mi verdad. Ninguno llegará sin su porción, porque no será recibido. 31. Luchad y trabajad, recreaos aprendiendo y enseñando. Yo estoy fecundando las tierras, apartando de ellas toda mala hierba para que mis sembradores las encuentren preparadas por mi caridad. 32. Entonces se abrirá delante de vuestros ojos un camino a través de un desierto, ofreciéndoos sus oasis y allá en el horizonte la silueta blanca de la “tierra prometida”, cuyas puertas abiertas os invitarán a pasar con las porciones y con los pueblos que no sólo amarán al mismo Dios, sino que practicarán el mismo culto espiritual. 33. Convertid con vuestra oración a los seres en tinieblas, que como ejércitos combaten y luchan mientras dormís. Daos cuenta que en torno vuestro y sobre vosotros, flota y se agita un mundo desconocido, donde la luz lucha contra las tinieblas en una guerra cuyo estruendo e influencia trastorna vuestro mundo, vuestro corazón y vuestra mente. 34. Por eso la tranquilidad y la paz también han huido del corazón de la humanidad; mas bienaventurado el que sintiendo esa batalla, ora, porque él saldrá avante. 35. El que tomare el juicio de este tiempo como simples coincidencias, no sabe que estará a merced de la muerte, de la peste, las plagas y el hambre. 36. Descansad en tierra firme; detened vuestro paso bajo la sombra de esta palmera, y oíd mi voz para que sanéis de todos vuestros males y recobréis vuestras fuerzas para proseguir la caminata. 37. No tenéis necesidad de decirme lo que traéis en vuestro corazón, ni de dónde venís, porque Yo todo lo sé. Sé que vuestro espíritu se acerca al Padre después de vencer en la gran lucha que sostuvo para apartarse de caminos torcidos, que venís a buscar apoyo y fuerza en Mí para no desmayar. Cuando estuvisteis a punto de debilitar, cuando ya vuestras energías se estaban agotando, os elevasteis a Mí para pedirme ayuda, y Yo al instante respondí llamándoos hacia este oasis de paz, para que tuvieseis un descanso por la infinita caridad de vuestro Padre. 38. ¡Cuántas revelaciones habéis comprendido desde el instante en que por primera vez escuchasteis esta palabra! Entre ellas comprendisteis que el espíritu no se perfecciona en un día, ni en un año, ni en una vida, porque teniendo naturaleza eterna, su trayecto tiene que ser adecuado al galardón que le espera. 39. Habéis aprendido a distinguir la voz de la conciencia que habla siempre de ley, de amor, de bien, de rectitud y pureza, de aquella otra voz que proviene de los sentidos de la carne o de las pasiones del corazón, la cual no siempre induce al bien. 40. Ya sabéis que poseéis armas para defenderos, conocéis cuales son; sabéis también cuál es el escudo que os protege, y comenzáis a hacer uso de la oración, de la fe, de los buenos pensamientos, de la firmeza de voluntad. 41. Habéis aprendido a dar su lugar justo en la vida, a los diferentes valores que forman vuestro ser; sabéis que lo esencial está en el espíritu y que después de él, ocupando un lugar digno en el hombre, se encuentran los sentimientos, la mente, las necesidades corporales. 42. Sabéis ahora que la verdadera espiritualidad en el hombre no consiste en apartarse de la carne o en rechazar lo material, sino en armonizar vuestra vida con toda la creación; sin embargo, para que el espíritu pueda lograr esa armonía, es menester que siempre vaya delante, que esté por encima de lo humano, que sea el guía; si no es así, el espíritu no es libre y se transforma en esclavo de la carne o en enemigo de ella. 43. Sabéis que en mi camino no se puede fingir el amor, pureza, ni conocimientos, porque sentís una mirada que todo lo ve y todo lo juzga. 44. Ahora conocéis que para que vuestros méritos sean reales, vuestras virtudes y obras tienen que ser verdaderas y estar inspiradas en el amor a vuestros hermanos. 45. No temáis que os hable así; vuelvo a deciros que no vengo a exigiros la suprema perfección, sino un esfuerzo constante por alcanzarla. 46. Ahora, cuando sufrís, cuando atravesáis una dura prueba, cuando os encontráis en el lecho del dolor, sabéis que aquel cáliz de amargura os purifica y os renueva, que aquel dolor que os hace expirar algunas faltas, que es una sabia lección; entonces lo apuráis con paciencia y conformidad. 47. Habéis llegado a comprender que estoy construyendo en cada uno de vosotros un templo, y ya no os atrevéis a destruir lo edificado; por el contrario, tratáis de ayudarme en esta obra. 48. Habéis entendido que no es delante de los hombres ante quienes debéis hacer méritos para recibir de ellos la alabanza o el galardón, sino delante de vuestro Padre, que es el único capaz de valorizar vuestras obras. 49. Entendiendo todas estas explicaciones, por muy arraigadas que estén vuestras pasiones, tendrán que hacer una sumisión de la materia hacia el espíritu, que será un principio para esa armonía y ese orden que debe existir en el hombre para ser digno hijo mío. 50. De vuestro presente depende el futuro de muchos seres, pueblo amado, no lo dudéis un solo instante; entonces, pensando en esta verdad, despojaos del último resto de egoísmo y labrad para el mañana paz, unificación, moral, espiritualidad. 51. No dudéis de poder llevar a cabo esta obra en el mundo, porque no es la primera vez que en vuestro camino os confío mi semilla; prueba de ello es que os hablo en esta forma y me entendéis. 52. Esta es la continuación de mis lecciones, mas no es el fin de este planeta. El mundo seguirá girando en el espacio; los espíritus llegarán aún a la tierra a encarnar para cumplir su destino; los hombres seguirán poblando la tierra; sólo la forma de vida cambiará. 53. Las transformaciones que la vida humana sufra serán tan grandes, que os parecerá como si un mundo se acabase y naciese otro. Así como en todos los tiempos la vida del hombre se ha dividido en eras o edades, y cada una de ellas se ha significado por algo, ya por sus descubrimientos, por las revelaciones divinas que ha recibido, por su desarrollo en el sentido de lo bello, a lo cual llama arte, o por su ciencia, así, el tiempo que se inicia, la era que asoma ya como una nueva aurora, se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, de aquella parte que debíais haber cultivado para evitaros tantos males, y a la cual siempre dejasteis para después. 54. ¿No creéis que la vida humana puede transformarse totalmente, desarrollando la espiritualidad, cultivando los dones del espíritu y estableciendo la ley que dicta la conciencia en este mundo? 55. ¡Ah, sí supieseis cuánto es lo que guarda vuestro espíritu! Pero no lo sabéis, a pesar de los milenios que lleváis habitando el mundo, porque en vuestro egoísmo, que es amor hacia vosotros mismos, sólo os ha importado la ciencia al servicio de cada uno. 56. Yo seré quien os descubra las virtudes, los dones, las bellezas, el poder y todo lo maravilloso que se oculta en vuestro espíritu; éste es el tiempo propicio, ahora que estáis recogiendo los últimos frutos de un mundo o de una vida que termina. 57. Pronto comprenderán todos los pueblos, que Dios les ha hablado en cada era, que las revelaciones divinas han sido la escala que el Señor ha tendido a los hombres para que pudiesen ascender hacia Él. 58. A este nuevo tiempo le llamarán unos el tiempo de la luz, otros la era del Espíritu Santo, otros el tiempo de la verdad; y Yo os digo que será el tiempo de la elevación, de la recuperación espiritual, de la reivindicación. 59. Esta es la era que ha mucho tiempo he querido que viva en el corazón del hombre y la que ha sido continuamente combatida y destruida por él mismo. Un tiempo cuya claridad sea vista de todos y bajo cuya luz se unan todos los hijos del Señor, no a una religión de hombres que acoja a unos y rechaza a otros, que proclame su propia verdad y se la niegue a los demás, que emplee armas indignas para imponerse, o que dé tinieblas a cambio de luz. 60. Pueblo, cuando llegue la hora de que os levantéis a dar la buena nueva, predicaréis con hechos la paz, el amor, la caridad, la unificación y la fraternidad; si en vuestro camino encontraseis a otro que hipócrita y falsamente fuesen predicando lo mismo, con vuestras obras poned a descubierto su mentira; mas si por el contrario, os encontraseis que con ejemplos predican la verdad, el amor y la caridad, uníos en espíritu a ellos, porque su lucha será la vuestra. 61. No puedo dejar de deciros que si vosotros os encontráis impuros, impreparados, indignos de llevar a cabo esta obra, y vieseis que otros se han levantado a luchar con la debida pureza, no les estorbéis el paso, porque entonces sería doble vuestra causa. 62. De todo os hablo, discípulos, para que nada os sorprenda, para que, al levantaros para esta lucha, sepáis realmente despertar en los corazones el ideal de elevación. 63. Esta tierra, que siempre ha enviado al más allá su cosecha de espíritus enfermos, cansados, turbados, confundidos o con muy escaso adelanto, presto me ofrecerá cosechas dignas de mi amor a vosotros. 64. La enfermedad y el dolor se irán desterrando de vuestra vida, y al llevar una existencia sana y elevada, cuando llegue la muerte os encontrará preparados para el viaje hacia la mansión espiritual. 65. ¿Quién podrá sorprenderse o extraviarse al penetrar en la morada desconocida, si ya desde esta vida se la ha mostrado su Maestro en los instantes de orar, de meditar, de soñar o de inspirarse? 66. Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bienestar material y espiritual, porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros, confusión que irá creciendo más y más en todos los órdenes de la vida humana; mas luego que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora, la misma tierra sentirá que sus nuevos moradores vienen a sembrar la vida verdadera con obras nobles, que vienen a restaurar y reconstruir, y que los destructores, los profanos y los impíos ya se ausentaron para encontrar su purificación. 67. Pueblo, en este día os he revelado algo de los planes divinos del Padre para con vosotros; os he adelantado lo que pertenece al futuro y os he preparado para la lucha que se aproxima a toda la humanidad. Meditad en esta enseñanza y os sentiréis fortalecidos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 136 1. Recreaos con mi palabra, dejad que la envoltura repose, mientras vuestro espíritu se recrea en mi banquete celestial. Apartad por unos instantes vuestra mente de las ambiciones de la tierra y dejad que se abran los ojos del espíritu. 2. Pensad y vivid espiritualmente en estos minutos que dura mi manifestación entre vosotros. Traigo verdaderas riquezas para vuestro espíritu. No consideréis perdidos estos momentos. No olvidéis que lo que necesitéis de la tierra, os será dado por añadidura, y que por lo tanto no es lo esencial en vuestra existencia. 3. Para entender verdaderamente estas lecciones, es necesario tener fe absoluta en Mí. 4. Quisiera que supieseis lo que es la fe, para que comprendieseis que quien la posee, es dueño de un tesoro incomparable. 5. El que vive iluminado por esa luz interior, por pobre que le considere el mundo, nunca se sentirá paria, abandonado, débil, ni perdido; su fe en el Padre, en la vida, en su destino, y aun en él mismo, jamás lo dejarán decaer en la lucha, y además siempre estará capacitado para realizar obras grandes y asombrosas. 6. Al oír estas lecciones, suspiráis pensando que no sois aún los verdaderos hijos de la fe. 7. Hombres, mujeres, ancianos y niños, se elevan espiritualmente hacia Mí y me piden que venga a avivar en su corazón esa llama divina; a eso he venido y por eso os estoy hablando. 8. No carecéis por completo de fe, hijos míos; prueba de ello es que al llegar a Mí, depositáis en mi presencia todas vuestras quejas, vuestros dolores, vuestra pesada cruz; se abren los corazones y me presentan sus cuitas, problemas, desengaños, hastío, flaquezas, dolencias y muchas miserias más. 9. ¿Qué le falta entonces a vuestra fe para poder obrar prodigios? Que crezca, que aumente, que se desborde, y entonces no serán miserias las que vengáis a presentarme, ni lágrimas las que me ofrezcáis, sino acción de gracias, satisfacción, conformidad, confianza, alegría, fortaleza y esperanza. 10. Cuando carecéis de fe, o ésta es muy débil, sin daros cuenta, a cada paso me vais negando, y en muchas de vuestras obras vais dando testimonio en contra mía; os digo esto, para que observéis bien vuestros actos y midáis sus efectos, no sólo materiales sino también espirituales. 11. Sois mis discípulos, a quienes vengo a preparar para que deis el gran testimonio de mi manifestación y mis revelaciones de este tiempo, que la humanidad exigirá a quienes las recibieron. 12. No hay uno entre mis nuevos discípulos que no anhele ver el florecimiento y la fructificación de esta doctrina en la tierra, y debéis saber que en parte, depende de vuestro trabajo, de vuestra limpidez y del amor que pongáis en vuestras prácticas; si así lo hacéis, veréis el triunfo de la espiritualidad entre los hombres. 13. Contemplo que muchos de vosotros pensáis que esa espiritualidad es imposible en este mundo, y os concretáis a escuchar mi palabra como quien escucha un bello concierto y se deleita momentáneamente con él. 14. A éstos les pregunto, cuándo se levantarán a la lucha, y responden, que hasta que habiten en el valle espiritual, porque en este mundo todo está en contra de la espiritualidad, del bien y de la justicia. 15. ¡Ah, hombres tímidos que no comprendéis que habéis venido a hacer méritos para alcanzar mayor elevación en la vida espiritual y a labrar una restitución en esta encarnación en provecho de vuestro espíritu! 16. ¿Cuándo comprenderéis que en medio de este torbellino reinante, es en donde podéis hacer los mayores méritos y donde encontraréis las más fértiles y propicias tierras para que sembréis mi semilla? 17. Luchad por dejar en este mundo el fardo de imperfecciones que pesa sobre vuestro espíritu; libradlo aquí de todos sus errores y dejad que cuando vaya al reino espiritual penetre en él sin lágrimas sin manchas. 18. Tampoco esperéis a conocer la paz de Dios hasta que estéis en espíritu; no, desde aquí, en esta tierra convertida en valle de lágrimas por vuestros errores, podréis tener por anticipado un poco de aquella paz perfecta. 19. No os detengáis jamás en vuestro progreso espiritual, así estéis en un mundo o en otro. 20. Habéis logrado evolucionar espiritualmente; si queréis que os dé pruebas de ello, Yo os pregunto: ¿Dónde están los dioses que ayer adorasteis? ¿Dónde quedaron las ofrendas y los sacrificios? Aun dentro del conocimiento del Dios verdadero, ¡Cuántas modificaciones ha sufrido vuestra forma de pensar, vuestras creencias, cultos y prácticas! 21. Debido a ello, y como una prueba más de que sí habéis evolucionado, he llegado a vosotros en este nuevo tiempo, en el cual el espíritu se antepondrá en todo a la materia, hasta lograr la comunicación directa con Aquél que le dio la existencia. 22. Os he enviado en esta Tercera Era a habitar una vez más en la tierra, este suelo por donde antes pasó la bendición de Dios, para que después vinieseis a morar en él y cumplieseis con la ley. 23. Entre todas las comarcas, grandes o pequeñas, elegí ésta en donde os doy mi enseñanza, para que fuese el escenario de mi nueva manifestación. 24. ¡Cuán pocos son los que se han detenido a meditar sobre la historia de este pueblo, sobre las circunstancias en que han vivido siglo tras siglo! 25. Otros hombres de lejanas tierras verán con más claridad que vosotros, todas las señales que han hecho percibir a la humanidad mi presencia y la de un nuevo tiempo. Mi palabra de rey tenía que cumplirse, porque sólo la palabra de los hombres es variable. 26. Aquí estoy, pueblo, no sólo para vosotros, porque en la esencia de mi palabra estoy con todos. 27. Dolorosa fue vuestra restitución para recibir la llegada de este tiempo; la vida fue como un crisol donde se fundió vuestro espíritu y un yunque donde se forjó vuestro corazón. 28. Sobre vuestro espíritu y cuerpo cayó el látigo de los soberbios, la esclavitud con su cadena de humillaciones, de miseria y de ignorancia. 29. Guerras, opresión, sufrimientos, formaron vuestro cáliz de amargura: todo ello no fue estéril espiritualmente, porque quedasteis fortalecidos para la lucha plena de fe, y capacitados para sentir y comprender los sufrimientos de los demás. 30. Todo estaba predicho, las profecías quedaron escritas en vuestros libros; por eso cuando todas las señales precursoras quedaron cumplidas, había llegado el momento de abrir las puertas al nuevo tiempo y tocar con mi amor el entendimiento del hombre para hacer vibrar mi luz a través de su espíritu e iluminar con ella a la humanidad. 31. De la misma manera, en los tiempos pasados, un pueblo fue preparado para recibir en su seno la presencia del Hijo del Altísimo; el anhelo de que llegara, nacía de su dolor, de su tristeza, por la esclavitud y la humillación en que había caído; y la promesa del Señor a aquel pueblo fue cumplida. Si un hombre justo, limpio y puro le había sido prometido como Salvador, natural era que su cuerpo proviniese de un seno casto; y así fue; pues María, Aquella que fue llamada bendita entre las mujeres, fue una flor celestial trasplantada a la tierra por voluntad de Dios, para que dejara en el corazón manchado y triste de los hombres, el perfume de su ternura maternal, de su divino consuelo. 32. Jesús nació y creció entre los hombres; mas cuando se aproximaba la hora de su predicación, un varón que habitaba en el desierto llamado Juan, bajaba a las ciudades para anunciar a los hombres la llegada del reino de los cielos, les preparaba y exhortaba a la enmienda, para que su Maestro les encontrase preparados. 33. Él era la voz que clamaba en el desierto, el más grande profeta, el precursor, era el espíritu de Elías quien anunciaba a la humanidad que las puertas de un nuevo tiempo se abrían ante sus ojos materiales y espirituales. 34. Juan derramaba las aguas del Jordán sobre el cráneo de los hombres, como un acto simbólico de que debían purificarse para la llegada del Maestro. Yo sometí aquel cuerpo a ese acto, como un ejemplo de humildad y mansedumbre, queriendo daros a entender, que cuando el hombre siente que todas sus potencias han alcanzado su completo desarrollo y que su ser ha logrado la armonía entre el espíritu y su envoltura, esa es la hora propicia para hacer las más grandes y nobles obras de la vida, porque se ha alcanzado la madurez, la fortaleza, el ideal, la serenidad. 35. Recordándoos lecciones pasadas, os enseño las nuevas. En este tiempo también tuvo mi llegada un precursor representado materialmente por un varón de nombre Roque Rojas, iluminado espiritualmente por el espíritu de Elías, quien vino a manifestarse por el entendimiento de aquél y hablar por sus labios. 36. Elías había sido y debía ser, porque él es el rayo de Dios que establece comunicación entre los hijos y el Padre, el que prepara y apareja los caminos, el que dispone los espíritus y mantiene despiertos y en espera a los corazones. 37. Hoy no necesitáis símbolos, sólo luz, fe, voluntad, amor; todo ello será la mejor, la más completa purificación del espíritu y de la carne para iniciaros en la jornada luminosa de la espiritualidad. 38. Discípulos amados, hoy me presentáis vuestro corazón sediento de verdad, y por eso os invito a acercaron a esta fuente de amor, para que bebáis hasta que os saciéis. 39. Mirad que no me materializo en mi palabra, sino hasta cierto límite; es entonces cuando os toca analizar mi lección, meditando en todo lo que habéis escuchado. 40. Orad, en vuestra oración interrogad a vuestro Padre y en la meditación recibiréis un destello de mi luz infinita. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad. Hay espíritus que ha mucho tiempo vienen caminando en pos de la verdad, escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la meta anhelada. 41. Cristo, el Ungido, vino a enseñaros el camino, diciéndoos: “Amaos los unos a los otros”. ¿Imagináis el alcance de ese sublime mandamiento? Toda la vida de los hombres quedaría transformada si vivieseis en esa doctrina. Sólo el amor será el que pueda revelaros las verdades del arcano, ya que él es el origen de vuestra vida y de todo lo creado. 42. Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad, fortaleciéndoos en el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que era falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queréis saber y que sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad. 43. Trabajad en la tierra como hasta ahora y entregaos con fe a vuestros deberes; mas buscad siempre la esencia o el sentido de cuanto os acontezca o de lo que hagáis en vuestro camino, a fin de que vuestra vida material no sea estéril para vuestro espíritu. 44. Orad, con la oración sencilla que brota de lo más limpio de vuestro espíritu, y con la ayuda de vuestra conciencia examinad vuestras obras y gozad entonces de mi presencia. 45. En esta comunicación del espíritu recibiréis más luz para que entendáis mejor la vida, tendréis la inspiración que os induzca a ser más buenos, purificando vuestros sentimientos y despertando vuestro corazón a la caridad. Esos son los momentos en los que despiertan las potencias y dones del espíritu y se preparan para cumplir sus diversas misiones a través de quien las posee. 46. La intuición, que es videncia, presentimiento y profecía, aclara la mente y hace latir el corazón ante los mensajes y voces que recibe de lo infinito. 47. Cuando el hombre haya aprendido a comunicarse con el Padre por medio del espíritu, ciertamente que ya nada tendrá que consultar en los libros, ni qué preguntar en la tierra. 48. Hoy, aún interrogan a quienes creen que saben más, o van tras de textos y documentos, ansiosos de encontrar la verdad, mas Yo os traigo verdaderas riquezas espirituales, para que no sintáis jamás hambre o sed en vuestro espíritu. 49. He venido sobre la nube, como un iris de paz entre los hombres, a los cuales encuentro divididos, ocupados en guerras de naciones contra naciones. 50. Heme aquí, enseñándoos a buscarme con el espíritu y apartando de vuestro corazón los hábitos superfluos. He venido a revelaros las armas espirituales que poseéis para vencer el mal y rechazar las tentaciones. 51. Sólo los verdaderos apóstoles, los verdaderos doctores, podrán salvar en este tiempo a la humanidad. He venido a preparar con mi enseñanza a las grandes multitudes, de entre las cuales surgirán los buenos soldados. Estos dejarán a sus padres, a sus esposas y a sus hijos, para ir en pos de otras comarcas a llevar la buena nueva. Más si os digo que dejéis a los vuestros, quiero daros a entender que tenéis que dejar las comodidades y las satisfacciones que os brindan los afectos, más no que los dejéis en el desamparo y el abandono. Escudriñad bien mi simiente antes de llevarla a sembrar, para que estéis persuadidos del bien que vais a hacer; si sembráis mis semillas bajo mi voluntad, vuestra cosecha será de satisfacciones y goces. 52. Desde 1866 resuena en vuestros oídos esta enseñanza; Elías, el buen pastor de encarnados y desencarnados, vino a aparejar o preparar los caminos, disponiendo vuestro corazón y espíritu para que pudieseis sentir la proximidad del reino de los cielos. Desde entonces, mucho se ha multiplicado mi simiente, las multitudes han crecido, el número de los señalados aumenta cada día, y doquiera, en comarcas, provincias y aldeas, surgen recintos como lugares destinados para vuestras reuniones y para escuchar la diaria enseñanza. 53. He venido a dar vida al mundo, para que abra sus ojos a la luz de este tiempo. 54. Mientras las grandes naciones se encuentran en guerra, he conservado a este pueblo en paz, para que pueda recibir mi mensaje y para que se prepare, porque aquí en su seno se refugiarán los llamados extranjeros. 55. Levantaos por medio de vuestra obediencia; no esperéis que los elementos se desencadenen sobre vuestra nación para acordaros de vuestra misión, ni esperéis que la muerte y la guerra ronden cerca de vosotros, para que os acordéis de Mí. Aprovechad estos instantes porque no sabéis si volverán. 56. Se acerca el año de 1950, el señalado por mi voluntad para mi partida; si para ese tiempo estáis preparados, grandes obras podréis hacer y palpar grandes prodigios. Mas os digo que para entonces, mientras unos estarán de plácemes por haber cumplido, otros llorarán. Desde ahora os anuncio que mi despedida será en todos los recintos y la sentirán en todos los lugares, en las ciudades, en los caminos y aún en los montes; entonces os diré: No os sintáis huérfanos, sólo vuestro oído material dejará de percibir mi palabra, mas vuestro espíritu, junto con su envoltura, seguirá inspirándose a través de su elevación. No habrá motivo para que derraméis lágrimas ese día. Os prepara el Maestro, porque así os hablaré en aquel instante; por ahora me encuentro preparando los entendimientos a través de los cuales escucharéis mi última palabra. Por eso les pido más elevación a cada instante. 57. Más tarde vendrá el tiempo en que desaparezcan del mundo sectas y religiones y sólo quede en el corazón humano la doctrina de Cristo, que es amor, justicia y paz. 58. Hay en el mundo quienes creen que estoy por llegar, sin saber que ya está cercana la hora de mi partida en esta forma de comunicación. Cuando la humanidad sepa que estuve entre vosotros, comunicado por el entendimiento humano, se preguntará: ¿Cómo es posible que éstos hayan oído a Dios? Entonces vosotros explicaréis la forma en que me comuniqué y daréis prueba de vuestro adelanto y regeneración con vuestras obras de amor. 59. Decid al mundo que si en aquel tiempo Cristo se hizo hombre para habitar con vosotros en vuestro mundo, ahora vosotros desde aquí os elevaréis para penetrar espiritualmente en la región donde El habita. La huella que con su sangre os tracé, miradla ahora convertida en huella de luz. 60. Como en el Segundo Tiempo, he acompañado mi palabra de grandes obras para despertar vuestra fe, pero han sido más los prodigios espirituales que los materiales, porque ahora estáis más capacitados para creerme y concebirme en forma más elevada. 61. Algunos esperaban que el Espíritu Santo viniera en este tiempo a manifestarse en sinagogas o iglesias; Yo he venido en busca de la humildad, de la sencillez, porque no halaga el oro, las riquezas o las vanidades, a quien es dueño de toda la creación. 62. Recordad que en aquel tiempo Juan el profeta, el Bautista, que preparaba los corazones para que en ellos penetrase el reino de los cielos, dijo a las multitudes: Cristo vendrá; porque sabía que el Maestro vendría a levantar su templo en el corazón de los hombres. 63. Aquí me tenéis buscando el santuario en lo más puro de vuestro ser; pensad que para ser siempre digno de mi presencia, es menester que preparéis el lugar. ¿Cuántas veces tendrá que ser el dolor el que os purifique, el que lave vuestras manchas? Vengo a ataviaros con una vestidura blanca, pero antes tiene que limpiarse vuestro espíritu para hacerse digno de ella. 64. Discípulos, en el Segundo Tiempo mis apóstoles me preguntaron cómo debían orar, les enseñé la oración perfecta, que vosotros llamáis el ¡Padre Nuestro! Ahora os digo a vosotros: inspiraos en esa oración, en su sentido, en su humildad y en su fe, para que vuestro espíritu se comunique con el mío, porque no serán ya los labios materiales los que pronuncien aquellas benditas palabras, sino el espíritu el que me hable con su propio lenguaje. 65. Mi rayo ha descendido entre vosotros, pueblo amado, su luz se hace palabra humana y el esplendor de esta manifestación se encuentra en la esencia de mi cátedra. Esta palabra es como agua cristalina, más si al pasar por el portavoz humano, éste le mezcla alguna impureza, sea entonces vuestro entendimiento como un filtro, para que al espíritu llegue mi lección con su pureza original. 66. Vengo a dar a vuestro espíritu el agua que lo reanima, porque la sed le abrasa en su larga travesía por el desierto. 67. Sólo el que ha velado esperándome, ha escuchado el eco de mis pasos; ¿Cómo quieren los materialistas que mi nueva venida sea ostentosa, si vengo en Espíritu? 68. Os tenía reservado el goce de mi nueva manifestación, mas ella tenía que llegar en el momento propicio. 69. Mi palabra de Padre es entre vosotros que os encontrabais desolados, que llorabais, sintiéndoos solitarios, cuando nunca lo habéis estado. Y éste es el tiempo marcado por mi voluntad para que mi voz se escuche con toda su fuerza a través de vuestra conciencia. 70. Hasta ahora, más que ser vuestro Señor, he sido vuestro siervo. He escuchado vuestra voz que reclama, que ordena y exige, he recibido injurias y blasfemias que han sido como latigazos. 71. Hoy mi lengua universal se hace oír en todos, para decirles que aunque Yo estoy en cada uno de vosotros, nadie debe decir que Dios está dentro del hombre, porque son los seres y todo lo creado lo que se encuentra dentro de Dios. 72. Yo soy el Señor, vosotros sus criaturas. No quiero llamaron siervos sino hijos, mas reconoced que Yo soy antes; amad mi voluntad y respetad mi ley, sabiendo que en lo dispuesto por Mí no cabe la imperfección ni el error. 73. Estáis en posibilidad de dar un paso definitivo, de alzar el vuelo y remontaros muy alto; vuestra evolución os capacita para ello. 74. Mi arcano está abierto; venid y mirad, penetrad; no juzgaré si ayer fuisteis los que levantasteis vuestra voluntad o vuestra voz en contra mía. 75. Arrepentíos de vuestro pasado, lavad vuestras manchas y entonces asomaos a mi arcano para que contempléis la vida en toda su verdad. 76. No os detengáis pensando que sois indignos de mi gracia. 77. En los altos peldaños de la escala, van caminando muchos que en la tierra fueron fraticidas, traidores y blasfemos. ¿Cómo han podido escalar? Porque tomaron el camino del arrepentimiento, de la regeneración y de la caridad. Imitadles, os dice el Maestro. 78. Cuan cerca de vuestras pupilas se abre el libro de la vida y cuánta luz tenéis para entender sus signos. 79. En los tiempos de vuestros balbuceos espirituales, recibisteis la ley divina grabada en piedra, de acuerdo con vuestra escasa evolución. Pasaron los tiempos y aquella ley que había sido en la piedra, se hizo carne humana en Jesús para hablaros de amor. Ahora estáis siendo preparados para que mi ley eterna la recibáis por inspiración del espíritu. Ahí, en vuestra conciencia, escribiré mi palabra en esta era. 80. ¡Oh párvulos humildes, que a falta de estudios en los libros de la tierra, habéis tenido la vida para recibir mi amor y llegar a comprender la finalidad de vuestro destino! 81. Recibid mi caridad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 137 1. Mi luz y mi poder se manifiestan entre vosotros. Desde el principio, la luz de mi Espíritu ha iluminado el sendero de la humanidad. Cada era, cada edad, ha sido testigo de mis revelaciones. Vuestro espíritu sabe que le he hablado bajo muchas formas. Esa luz os muestra el camino que mi caridad os ha venido trazando para que por él podáis llegar a mi Divinidad, en donde estuvo vuestro origen. 2. En el hombre está el espíritu; el espíritu es luz de la Divinidad; por eso es que en vuestro espíritu estoy en cada uno de vosotros. Si hoy no valorizáis la grandeza de la forma en que me estoy manifestando, mañana la comprenderéis. Aquí tenéis el camino limpio de impurezas humanas; con esto no quiero deciros que vuestras religiones sean malas; no vengo a dividiros, porque si en verdad cada quien cumpliese con lo que su religión le manda, se salvaría. ¿Acaso no todas enseñan a amar a Dios y a sus semejantes? Pero Yo contemplo que en muchas ocasiones hasta la verdad la tomáis para desconoceros. 3. Lo que vengo a enseñaros, es el amor, porque de él brotan los sentimientos más puros y elevados, las más altas inspiraciones. Carecéis de amor, por eso andáis entre tinieblas. Si vengo derrumbando ídolos y aboliendo ritos, es para que podáis contemplar con mayor claridad la luz de la verdad. Como Maestro vengo a entregaros mis enseñanzas; una de ellas es la de que estoy dando mis lecciones por conducto de hombres, sin que para ello sea indispensable que sean justos y limpios de corazón. Cuántas veces será más pecador ante mis ojos, el portavoz del cual me sirvo, que aquellos a quienes me encuentro doctrinando; mi poder y mi sabiduría le inspiran para que de su boca broten ideas santas, justas y puras. Por eso es que, cuando estos entendimientos se ponen en comunicación con su Señor, la vida espiritual se refleja a través de ellos y os revelan mucho de lo que está más allá de vuestra vida. 4. No os ha sido necesario verme o tocarme para poder creer, porque vuestro espíritu en su evolución se ha preparado para sentir mi presencia en forma espiritual. 5. Vuestro corazón se sorprende de poder concebir ciertas ideas; es que él no conoce el camino que ha recorrido el espíritu. De la misma manera os sorprende la inteligencia precoz de la niñez de este tiempo, que os hace preguntas, demostrando que tiene conocimientos que no se le han enseñado en esta etapa de su vida espiritual. Es la luz que el espíritu ha ido recogiendo en su largo camino, la que se va reflejando en cada existencia. Me preguntáis: ¿Si os manifestáis con tanta sabiduría y si nuestro espíritu se encuentra preparado, por qué no nos decís todo lo que para nosotros guarda vuestra enseñanza? Es muy grande lo que os reservo y que no puedo dároslo en un instante, para no causaros turbación en el espíritu o en la mente. 6. Siempre os diré que si no queréis que la luz de la revelación se detenga, es menester que perseveréis en este camino de amor a vuestro Padre y a vuestros hermanos. 7. Id por el camino pausada y firmemente, no vayáis por él de prisa o atropelladamente, porque tropezaréis y al final no sabréis ni por dónde caminasteis. 8. Discípulos. De vez en cuando debo deciros que no juzguéis mejor la enseñanza de un recinto que la de otro, ni el trabajo de un portavoz superior o inferior a éste o a aquel. El sentido de mi doctrina es uno solo a través de todos, y la diferencia es exterior, es superficial, está en el lenguaje. Siempre os diré que busquéis mi verdad en la esencia de esta palabra. 9. La humanidad va a creer; mi obra ha de esparcirse por el orbe. Empezaré con 144,000 señalados, los cuales lucharán con obediencia, con amor y celo en el tiempo de las guerras de creencias y doctrinas, y en medio de esa batalla serán como un eslabón que proponga al mundo, no la cadena de esclavitud, sino la de la alianza espiritual que será de libertad y fraternidad. Esos soldados no estarán solos, mi mundo espiritual les seguirá y protegerá, harán maravillas a su paso y darán así testimonio de mi verdad. 10. Llevad vuestra cruz hasta el fin con paciencia y resignación; y entonces será mi caridad la que os libre de ella cuando lleguéis ante las puertas de aquella morada que os he prometido, en donde llegaréis a gozar de la verdadera paz. Ahora sois los caminantes, sois los soldados, los luchadores, que vais en pos de un ideal, que vais tras de la conquista de una patria mejor. 11. Mas no estáis solos en vuestra lucha; jamás lo ha estado el hombre, porque Yo le he mostrado siempre el mejor camino. 12. Si alguno me preguntase como se guiaba el pueblo del Señor, antes de que fuese conocida por ellos la ley que Moisés recibiera del Señor, les contestaría que, antes que a Moisés, envié al mundo espíritus de gran luz, patriarcas y profetas, los cuales traían la ley en la luz de su conciencia, para enseñarla con sus obras a todos sus semejantes. 13. Aquellos hombres, me honraban con su vida; no eran idólatras, porque ya conocían la espiritualidad, tenían sentido del amor y de la caridad hacia los demás, sabían recibir en sus tierras al extranjero, y dentro de su hogar eran hospitalarios para el viajero fatigado; para todos tenían a flor de labio, una buena palabra y un consejo sabio. 14. Más no todos los hombres han sabido guiarse por la voz de su conciencia, porque ello requiere espiritualidad, y los sentidos de la materia no la comprenden. Por eso fue necesario que vuestro Padre se manifestase en varias formas entre la humanidad, para explicar la ley y revelarle las enseñanzas divinas. 15. Vos, pueblo, que estáis escuchando esta palabra en el Tercer Tiempo y que aún conserváis algo de aquella simiente que os confiara en los tiempos pasados, comprended que debéis de limpiar de egoísmo y de materialismo vuestro corazón, para que pueda llegar a vosotros el instante feliz en que volveréis a seguir vuestra vida, guiándola por los dictados de vuestra conciencia, como lo hicieran aquellos primeros iluminados, como Abraham, del cual brotó el pueblo que en todos los tiempos ha sido el depositario de mis revelaciones. 16. Quiero que cuando llegue el instante en que cese mi manifestación en la forma en que ahora la tenéis, quedéis de tal manera preparados, que cada espíritu de los seres que forman este pueblo, sea como un templo para Mí, cada corazón un santuario, cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. Cuán profunda será entonces vuestra paz. Cuán fuerte será entonces vuestro corazón, para salir adelante en todas las pruebas. 17. El pan estará entonces bendito no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque para entonces ya habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe, con paz. 18. La fortaleza espiritual con la que os he donado, no es otra que la simiente de la espiritualidad; en verdad os digo, que quien cultivase esa simiente en su corazón, cuidándola con verdadero amor, no llegará a ser víctima de las plagas, ni de las furias de los elementos desatados, ni las necesidades materiales le llegarán a afligir en forma deprimente. 19. Pero no debéis esperar que esos días lleguen a vosotros; no, pueblo, con vuestra espiritualidad debéis ser los que por la oración alcancéis el perdón de vuestro Padre, y comprendáis de todo lo que es capaz el espíritu cuando logra elevarse sobre el cielo, el polvo y el fango de una vida materializada e impura. 20. No olvidéis, oh discípulos, que la espiritualidad no puede admitir fanatismo de ninguna especie, idolatría o prejuicios, porque entonces dejaría de ser espiritualidad. 21. El que lleva pureza en su corazón y busca honrarme con los hechos de su vida, ese no necesita de los cultos externos, para sentir que ha cumplido con los preceptos de su Padre y Señor; en cambio, el que lleva en su corazón la intranquilidad que le hace sentir su conciencia al juzgarle, ese busca afanosamente los ritos y los cultos externos, en la falsa creencia de que con ellos alcanzará a reconciliarse con su Creador. 22. Sed sencillos como las flores y puros como las aves, sed transparentes como el aire y diáfanos como el agua pura, entonces habréis logrado la limpidez y elevación que os hará conocer toda la verdad que encierra la vida. 23. El que llegue a decir que mi doctrina es un peligro para el progreso material de la humanidad, comete con ello un grave error, porque Yo, el Maestro de maestros, cuando vengo a mostrar al espíritu el camino de su restitución, también le hablo a la mente, a la razón y aun a los mismos sentidos. Mi doctrina no sólo os viene a inspirar y a enseñar la vida espiritual, sino a hacer luz en toda ciencia y en todas las sendas humanas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a los espíritus hacia la mansión que está más allá de esta existencia, también llega al corazón del hombre, para inspirarle a vivir en esta tierra una vida grata, digna y provechosa. 24. Si os dije en el Segundo Tiempo que “mi reino no está en este mundo”, ahora os digo que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya lo sabéis bien, es tan sólo transitoria para el hombre. 25. Vengo a enseñaros la verdadera vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo. Por eso volverán a levantarse en contra de mi doctrina los señores de la tierra. Vengo a vosotros, con mi doctrina eterna, con mi enseñanza de siempre que es de amor, de sabiduría y de justicia; sin embargo, no será comprendida al instante; el mundo volverá a juzgarme, esta humanidad volverá a poner la cruz sobre mis hombros; mas ya sé que deberá pasar mi doctrina por sobre todas estas ingratitudes, para que sea reconocida y amada. Sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad. 26. Nicodemo, en el Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, aquél que buscó a Jesús para conversar con El sobre temas de elevada sabiduría, surgirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi obra y convertirse a ella. 27. Saulo, llamado después Pablo, el que después de perseguirme con saña, se convirtió en uno de mis más grandes apóstoles, aparecerá nuevamente en mi camino, y de todas partes surgirán mis nuevos discípulos, fervientes unos, abnegados otros. La hora presente es de gran trascendencia, el tiempo del que os estoy hablando ya asoma. 28. Estas guerras de ideas, estas contiendas que ahora estáis presenciando y estos acontecimientos que a diario tenéis, ¿No os hablan de algo que se aproxima, no os hacen presentir que un tiempo está tocando a su fin y que una nueva era comienza a esparcir su luz? 29. Sólo quiero que vosotros, los testigos de mi palabra en este tiempo, permanezcáis firmes en los momentos de prueba, que habrán de preceder al establecimiento de mi ley, de mi reino entre vosotros; entonces seré a semejanza del huracán, bajo cuya fuerza la tierra y los mares en los que habita y se agita esta humanidad, tendrán que encresparse y removerse en sus propias entrañas, para que expulsen de ellas todo cuanto de impuro guarden en su fondo. 30. No temáis cuando estas manifestaciones lleguen; deberéis comprender que el principio del fin de una era ha empezado y que la alborada de una etapa de paz se aproxima. 31. La maldad, la injusticia, el orgullo, la esclavitud, la ignorancia, el poder terrenal, sucumbirá, para dar paso al establecimiento del reino del amor, de luz y de paz entre los hombres. No flaquearéis, no apagaréis vuestra lámpara aunque sintáis que la prueba es muy dura y que el cáliz que os toque apurar es muy amargo; por lo contrario, debéis de encender y avivar la llama de la esperanza, como hace el soldado en el fragor de la batalla, cuando siente que está dominando al enemigo y que la victoria se encuentra ya próxima. 32. Cuando os miréis rodeados de multitudes hostiles cuyas lenguas estén arrojando veneno en contra de vosotros y cuyos ojos lancen llamas de odio en contra vuestra, no dudéis de mis promesas; en esos instantes os haré sentir mi presencia tranquilizadora y os haré escuchar mi voz amorosa que os repita: “Yo estoy con vosotros”. 33. Veréis muchas veces cómo de entre aquellas turbas surgirá un corazón que os comprenda y que sea para vosotros como un escudo, mas esto sólo lo lograréis cuando depositéis vuestra confianza y vuestra fe en Mí. 34. Recordad a Daniel, aquel fiel profeta que tanto defendió la verdad del Dios único en Babilonia y a quien salvé de sus enemigos. 35. Antes de que la lucha se inicie, volved a regar la simiente que el Eterno sembró en el espíritu del hombre, dejad que la mala hierba sea cercenada al golpe de la hoz de mi justicia y que sean removidas las tierras, para que queden propicias para el cultivo de la doctrina de amor. 36. Es menester conceder a los hombres que son ambiciosos de los bienes de la tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto, para que se convenzan de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la materia, no darán jamás la paz, ni el bienestar al espíritu. 37. Se acerca la hora en que serán juzgadas las obras de toda la humanidad a la luz de la conciencia; ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material que han recogido. Al ver lo exiguo de su cosecha, muchos retornarán a Mí, reconociendo que, a pesar de la gloria que en la tierra tuvieron, algo les faltaba para poder llenar el vacío en el que había caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual. 38. A esos espíritus ya les tengo preparado el oasis en medio del desierto, porque sé que a través de su existencia, llamando de puerta en puerta y recorriendo camino tras camino, unos han buscado la verdad, otros la fuerza, otros la felicidad; y al final del sendero que han recorrido en la tierra, cuando estén a punto de negarlo todo, les abriré mis brazos, para hacerlos descansar en mi seno, les confortaré y les señalaré cuál es el verdadero camino, para que por él encuentren los campos en los cuales puedan sembrar la simiente fecunda de su existencia. 39. El oasis es espiritual, y a él llegarán por todos los caminos del desierto hombres de todas las razas, cansados los unos, otros llenos de heridas, encanecidos y sudorosos y muchos con su alforja ya vacía, avergonzados ante la esterilidad de la lucha que habían emprendido. Ahí oirán mi voz y reconociéndola, exclamarán: Es el Señor; y en esa frase reflejarán la humildad con la que al fin me buscarán, pues todos deberán llegar por su propio pie, sin carruajes, porque no podrían cruzar con ellos el desierto, sin camellos, porque éstos ya perecieron de sed a lo largo de la jornada. 40. Mas esa hora de infinita dulzura, de reconciliación y de humildad, será también de divino perdón para los “hijos pródigos” que por fin regresaron a la casa paterna en busca de los amantes brazos de Aquél que les dio la vida y la heredad. 41. Hoy recibid mi palabra de amor, de perdón y de justicia, y presentadme vuestro corazón. No pretendáis ocultar vuestras faltas, porque todo lo sé. Habéis prometido amaros, y aún estoy esperando vuestro cumplimiento. Un solo árbol os he entregado para que lo cultivéis, y vosotros me ofrecéis distintos frutos. Os he preparado humildes, sumisos y obedientes, para que sirváis a vuestros hermanos, y no encuentro en vuestras obras esa semilla. 42. El hijo no se inclina ante sus padres, la esposa se rebela al esposo, los hermanos se desconocen, todos hacen actos que revelan soberbia y vanidad, todos se sienten superiores, y Yo sigo enseñando únicamente amor y paz a todos los hombres. 43. Las naciones han firmado la paz y no hay en sus palabras amor ni buenos propósitos. Detrás de esa aparente paz, está el rencor, el anhelo de venganza y la guerra acechando. ¿En dónde está aquel que ha sabido perdonar, que me ha dejado la causa para que Yo juzgue? 44. El corazón humano se ha endurecido y no se conmueve ante el dolor de los niños, la angustia de las mujeres y el trágico destino de los jóvenes y de los hombres que son arrojados sin piedad a la guerra. Más ahí han estado los que me aman y sienten amor por sus hermanos, los que han sabido orar y hacer obras de caridad. La prueba ha sido muy grande para esas naciones, su orgullo ha sido castigado, ellas mismas están destruyendo su poderío. Sólo el dolor las doblegará y las hará reflexionar. Yo he estado muy cerca de cada espíritu para fortalecerle en la prueba, y los que se han preparado, han sentido mi presencia. 45. El ambiente de guerra ha penetrado doquiera sembrando la destrucción; desde el pequeño hogar hasta las grandes naciones, que no han velado, han caído en sus redes sin saber cómo liberarse de este yugo. 46. Os he enseñado, os he dado el secreto de la paz: Amadme, "amaos los unos a los otros", inspiraos en Mí. Cumplid vuestros deberes, conformaos con vuestro destino y tendréis paz y bendición. 47. He recibido el canto de alegría de aquellos que después de la lucha han retornado al hogar, a la patria, mas también recibo el dolor de las madres que no vieron el regreso del hijo, el de los hijos que no vieron más al padre y el de la mujer que ha quedado viuda; a todos bendigo. Que Israel participe con aquellos pueblo en sus sentimientos; y esa oración que habéis elevado por la paz del mundo, seguid ofreciéndola y haced que sea como un canto de protección para todas las naciones. 48. Espíritus que dejasteis vuestro cuerpo en la tierra, iluminaos. Os he recibido. Confiad en Mí y seréis conducidos a la verdadera vida. No habéis muerto, porque el espíritu posee vida eterna. Yo os invito a la verdadera paz y a la justicia. Porque Yo soy la vida y vengo a ofreceros el pan de vida eterna; pero os contemplo hambrientos, y es que no habéis comprendido que la esencia está en el fondo de mi palabra; si la miráis superficialmente, no podréis alimentaros. En ella se encierra mi amor, esa esencia divina que es vida, alegría y paz para el espíritu. 49. Mientras no estudiéis mi palabra, hay muchos seres en ésta y en otras naciones, esperando la buena nueva para dar cumplimiento a mis mandatos. Pero llegará el día en que de entre vosotros se levantarán los buenos apóstoles para ir por comarcas y naciones predicando mi enseñanza; y Yo hablaré a través de su entendimiento, como lo hice con aquellos que en el Segundo Tiempo me siguieron. Todo el que así trabaje, sea lleno de valor y de confianza en Mí. 50. Si encontráis obstáculos, haced como Moisés: Ordenad a los elementos que os favorezcan, y ellos sumisos obedecerán. 51. Si queréis ver prodigios, preparaos, mas no esperéis que todos os crean. Yo he dicho que en este tiempo no todos creerán en mi palabra; entonces, dejadme la causa y seguid adelante. Ellos me reconocerán cuando estén en espíritu. 52. Vosotros, respetad ideas y sentimientos, mas hablad como os he enseñado, con esta palabra que no lastima y descorred los velos que oculten mi luz a los espíritus. 5. El tiempo del despertar para cada espíritu está señalado, Yo os prometo que todo aquel que se prepare, me verá en todo mi esplendor. 54. Pedid y se os dará. Todo lo que deseéis en caridad para vuestros hermanos, pedídmelo. Orad, unid vuestro ruego al del necesitado y os concederé lo que solicitéis. 55. La luz de mi palabra será la vestidura blanca que os cubra a todos. 56. Por amor a vosotros he venido en la nube, símbolo de lo espiritual, a comunicarme con vuestro espíritu; pero al principio ha tenido que posarse esa nube luminosa sobre el entendimiento de los portavoces, como una preparación para cuando ya sepáis comunicaros directamente Conmigo, y sea en vuestro espíritu donde descienda a posarse la nube. 57. Elegí la nube como símbolo para que representase mi llegada al mundo en el Tercer Tiempo. 58. ¿No es la nube, la mensajera que cruza sobre montes, valles y ciudades? ¿No es ella la que fecunda los campos con su lluvia y brinda sombra bienhechora? ¿No surge de ella el relámpago que anuncia la tempestad y el rayo vibrante que estremece? Por eso elegí como símbolo a la nube, por eso mis apóstoles cuando me vieron en Espíritu por última vez, y Roque Rojas en este Tercer Tiempo, cuando les hice contemplar el símbolo que era la señal de mi nueva venida, comprendieron el significado de mi presencia en la nube. 59. Desde entonces, una dulce sombra envuelve al pueblo que se ha ido formando en torno a mi manifestación. Mi palabra ha sido lluvia fecunda sobre los campos áridos de espiritualidad, y el rayo que en cada comunicación desciende sobre el entendimiento humano, ha rasgado las tinieblas de vuestro pecado y de vuestra ignorancia, estremeciendo vuestras fibras y despertando a vuestro espíritu. ¡Cuán terrible ha sido para muchos de vosotros la tormenta que se ha desatado en vuestro espíritu al escuchar mi divina palabra! 60. ¡Cuánta majestad y qué imponente belleza habéis presenciado en esa tempestad de luz que surge de mi palabra en los instantes de su manifestación! Sobrecogidos de admiración, de respeto y de temor, permanecen mudas las multitudes, dejando que aquel torrente de amor, de justicia y de sabiduría, las bañe y las purifique. 61. Oh, pueblo amado a quien he llamado Israel, porque os estoy convirtiendo en el depositario de mis mensajes y revelaciones, ¿Cuándo aprenderéis a traducir e interpretar justamente mi palabra? 62. Mi promesa de volver, hecha en el Segundo Tiempo, os la he cumplido. Los apóstoles, en Betania, me vieron ascender de la tierra al infinito, y vosotros me habéis visto retornar del infinito hacia vuestro corazón. ¿No encontráis también en ello una semejanza con las nubes que se levantan del mar y ascienden para ir a derramar su lluvia bienhechora en otros lugares, donde las tierras sedientas las llaman? 63. Me ha atraído vuestro dolor, mi Espíritu se ha sentido invocado por el vuestro y he acudido en la nube de amor y de justicia a desbordarme en misericordia sobre los hombres. 64. No todos los pueblos me llaman, y son muy pocos los corazones que me esperan. La nube espiritual llegará y cubrirá como un manto de paz a los pueblos que la invocan, a los corazones que la esperan; a todos aquellos que tratan de apagar la sed del espíritu con los placeres del mundo, la nube los sorprenderá con el resplandor de su relámpago y el estruendo de su tempestad les llenará de pavor, porque hasta entonces recordarán que existe una justicia divina y que cada hombre es portador de un espíritu que tendrá que responder a Dios de todas sus obras. 65. La nube de amor, de luz, de misericordia y de justicia, es también una inmensa legión de criaturas espirituales, de siervos míos, de espíritus de luz que viven para cumplir mis designios y multiplicarse en el universo, desempeñando con perfecta armonía su misión de amarse los unos a los otros; porque aquel divino mandamiento, aquella máxima que en el Segundo Tiempo revelé al mundo, no fue tan sólo para los hombres, esa máxima es la ley que rige a todos los espíritus existentes. 66. Pueblo amado: sobre esa nube de luz, que es la legión espiritual del amor y la fraternidad entre todos los mundos, descendí a través de mi rayo, en este Tercer Tiempo, trayéndoos un nuevo mensaje de sabiduría, un consuelo infinito para vuestro dolor y una luz que os sirviese de guía para encontrar el camino olvidado, para que, una vez descubierto, vengáis hacia Mí, paso a paso, mérito por mérito, consciente y firmemente, en pos de vuestra perfección. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 138 1. Amados discípulos, cada instante que transcurre en vuestra vida, es un paso que os acerca más a vuestro Padre. Lentamente, paso a paso, vais recorriendo el camino que conduce al reino de la luz. 2. Poco a poco os acercáis al tiempo en el que sabréis dar en justicia lo que corresponde a lo espiritual y lo que toca al mundo, tiempo de verdadera oración, de culto exento de fanatismo, en el que sabréis orar antes de cada empresa, en el que sabréis velar por lo que os haya sido confiado. 3. ¿Cómo podrá equivocarse el hombre, cuando antes de hacer su voluntad interrogue a su Padre a través de la oración? El hombre que sabe orar, vive en contacto con Dios, sabe el valor de los beneficios que de su Padre recibe y a la vez comprende el sentido o la finalidad de las pruebas por las que atraviesa. 4. El hombre que ora ante Dios, es un hombre espiritualizado que no lleva venda de oscuridad ante sus ojos, apto para descubrir dentro y fuera de él, mundos desconocidos, aspectos ignorados de la vida, luces y verdades que rodean la vida de los hombres sin que éstos las perciban. 5. Quien llega a descubrir esta senda, ya no puede detenerse, porque sus sentimientos han despertado y sus dones espirituales se han sensibilizado; hoy escuchan voces de la naturaleza, mañana podrán percibir mensajes del reino espiritual, más tarde oirán la voz de su Señor en una comunicación de espíritu a Espíritu, fruto del amor entre el Padre y sus hijos. 6. Pueblo, no envidiéis a estos portavoces por quienes me comunico, porque si en verdad os preparáis en materia y en espíritu, llegaréis a superarles después de que esta comunicación haya pasado. 7. Tiempo de maravillas, de pruebas y prodigios es el que está reservado a este pueblo, testigo de mi comunicación en este Tercer Tiempo. 8. No he dicho aún mi última palabra, o sean mis últimas lecciones, en las que os revelaré muchos misterios todavía; pero mi voluntad y mis mandatos están escritos en la conciencia de todo este pueblo, para que tenga pleno conocimiento de cómo habrá de ser el final de mi manifestación. 9. Es necesario que comprendáis que he venido a enseñaros todo lo que debéis saber, para que podáis penetrar en los mundos o moradas que os esperan porque así como vuestro espíritu tuvo que ser preparado en el valle inmediato en que moraba, para poder encarnar y habitar en la tierra, así habrá de prepararse para retornar al valle que dejó, ya que va a moradas más elevadas en amor, en pureza y en sabiduría. 10. No dudéis de mi palabra; en el Primer Tiempo os cumplí mi promesa de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto que significaba idolatría y tinieblas, para llevaros a Canaán, tierra de libertad y culto al Dios viviente. Allí os fue anunciado mi advenimiento en cuanto hombre, y la profecía fue cumplida palabra por palabra en Cristo. Yo, aquel Maestro que habitó y os amó en Jesús, prometí al mundo hablarle en otro tiempo, manifestarme en Espíritu; y aquí tenéis el cumplimiento de mi promesa. 11. Hoy os anuncio que tengo reservadas para vuestro espíritu maravillosas regiones, moradas, mansiones espirituales donde podáis encontrar la libertad verdadera para amar, para hacer el bien y extender mi luz. ¿Podréis dudar de ello, después de haberos cumplido mis anteriores promesas? 12. Sabed que los grandes espíritus trabajan en mi obra eternamente; Elías, destinado a anunciar la llegada del Maestro entre sus discípulos, es la luz que abre brecha en los espíritus, descendiendo hasta los perdidos del camino, hacia los que duermen o han muerto a la fe en la vida espiritual, para envolverles en el fuego de amor que de él emana, fuego que es fe, exterminio del mal y purificación. Su voz llama en cada nación, su fuego purificador avanza, arrasando la mala hierba. Ciertamente la purificación deja a su paso una estela de dolor, pero pronto llega un divino consuelo, representado en María, derramando su bálsamo en todo corazón sollozante, en toda criatura atormentada por el dolor. 13. Llegaré a visitar corazón por corazón, para hacer oír mi divino llamado a los hombres, diciéndoles tan solo: “Seguidme”. 14. Vengo a confortaros en vuestras pruebas, y a deciros que cuando el cáliz sea muy amargo en vuestro paladar, digáis a vuestro Padre que mora en los cielos, como Jesús en el huerto: “Padre, si es posible que apartéis de Mí este cáliz, hacedlo, pero ante todo hágase vuestra voluntad, mas no la mía”. 15. Si así oraseis y velaseis, Yo detendré al ángel que se acerca a ofreceros el cáliz de la prueba; pero si la voluntad divina es que lo apuréis, estaré junto a vosotros para daros fortaleza y podáis salir triunfantes de la prueba. No olvidéis que por uno que sufra bendiciéndome, muchos alcanzan clemencia. Ahora podréis comprender, por qué los que se encuentran limpios de pecado, llevan en sí el dolor, porque son dignos de ayudar a lavar las manchas de sus hermanos. 16. No fue mi deseo que el hombre padeciera dolor en la tierra; mas ya que desde el primero hasta los presentes así lo han querido, llevad vuestro fardo con paciencia y amor y ofrecedme vuestros sufrimientos con humildad: vuestro dolor será fecundo en vos y aun en algunos de vuestros hermanos. 17. ¡Cuánto han sufrido inútilmente los hombres en este mundo; cuánto han llorado sin alcanzar un galardón y sin recoger una simiente! En cambio, los que han sabido llevar con paciencia su cruz, cuando ha llegado el último instante para ellos, y han creído encontrarse en el fondo de un abismo, han abierto los ojos de su espíritu y se han contemplado de pie sobre la montaña. 18. No será la sangre derramada en vuestras guerras fraticidas la que salve a la humanidad; pero sí vuestra oración llena de amor y caridad y vuestras virtudes, las que harán dignos a vuestros hermanos de sentir mi paz. 19. No pregonéis que esa paz que han firmado las naciones es la verdadera. Velad y orad, para que la paz se levante sobre cimientos de amor espiritual y humano, no de terror o amenazas de muerte. 20. Esa falsa paz, creada por los hombres, es semejante a un castillo edificado sobre la arena movediza del mar, que pronto vendrá por tierra cuando las olas agitadas por los vientos la azoten. 21. Yo, el Espíritu de la paz, se la he propuesto a los hombres a través de su conciencia, diciéndoles: Aquí estoy, amaos los unos a los otros y os salvaréis. 22. Quiere la humanidad continuar en la infancia, no ha querido llegar a la edad adulta, porque después de vivir tanto sobre la tierra y regarla con su sangre y con sus lágrimas, no ha sabido aún recoger el fruto de la experiencia, por lo cual sigue ignorando lo que significa la paz del espíritu. Su corazón se ha endurecido y por eso el sentimiento más noble de él, que es la caridad, no vibra en su interior. Por eso el cáliz del dolor se ha hecho sentir en cada uno de mis hijos. 23. Todo el dolor causado por los hombres, se unirá en un solo cáliz que será bebido por los culpables. Así despertará su espíritu adormecido. Entonces veréis, ante acontecimientos imprevistos, a hombres notables y poderosos abandonar su puesto o su pueblo, para ocultarse con su espíritu destrozado por los remordimientos. Otros sentirán turbada la razón y el don de la palabra. 24. ¿Qué decís de todo esto, pueblo? ¿Os sentís ya preparados para buscar a la humanidad, perdida en la encrucijada del camino? 25. Mirad en qué corto tiempo preparan las naciones una guerra y hacen de cualquier hombre un soldado, mientras Yo os preparo desde 1866 para que seáis soldados de esta causa, y no logro contemplar a uno de mis hijos completamente preparado. 26. Este tiempo es diferente al Primero y al Segundo. Hoy vivís dentro de un caos de elementos desencadenados, visibles e invisibles. ¡Ay del que no vele, porque sucumbirá, y el que está preparado tiene que luchar! 27. Millares de ojos invisibles os están contemplando, uno para acecharos en vuestro paso y haceros caer, otros para protegeros. 28. La cizaña avanza, cundiendo por pueblos y naciones, penetrando en los corazones y en los hogares. 29. Las costumbres degeneran y los hombres, las mujeres y los niños se familiarizan con la perversidad. 30. Ante todas estas desgracias, no cubráis vuestros ojos ni tapéis vuestros oídos, porque si se acobarda vuestro corazón, no será sensible para entregar amor y hacer caridad testificando mi obra ante sus hermanos. 31. Yo sí tengo que verlo todo, porque os amo, y después de juzgaros os vendré a salvar. 32. Vienen tiempos de mayor amargura; para entonces os preparo, para que no digáis que el Maestro no os habló en profecía; si para ese tiempo estáis ya preparados, saldréis avante de toda situación. 33. Haré la paz entre los hombres por medio de mis enviados. ¿Cómo queréis que la paz del mundo se cimiente sobre odios, ambiciones y temores? Pero antes, el fuego calcinará, las aguas lavarán y las nieves purificarán. 34. Discípulos: Sed fuertes para que resistáis la incredulidad de los hombres, para que la persecución, la calumnia o los ataques no os hagan desmayar; mi palabra hará estremecer el espíritu de la humanidad. El teólogo se verá obligado a consultar su ciencia, el filósofo escudriñará a sus más grandes maestros, y toda secta o religión se conmoverá profundamente ante mis nuevas revelaciones. Entonces surgirá la batalla de ideas, porque mientras unos despierten a la verdad, otros querrán permanecer en su fanatismo y en sus tradiciones y combatirán unos contra otros. En medio de esa lucha deberá escucharse la voz de mis verdaderos discípulos, diciendo a las turbas desenfrenadas: No convirtáis el fruto de la vida en manzana de discordia. 35. Ahora os sentís pequeños y débiles, pero mañana estaréis fuertes y me amaréis en verdad, porque a vosotros os descubriré lo que los teólogos no alcanzarán a descubrir, y comprenderéis lo que los sabios no podrán comprender, mas no porque seáis más grandes o más amados que los demás, sino porque desde el Primer Tiempo habéis sabido abrir vuestro corazón, como un tabernáculo, en donde he ido depositando en cada uno de los tiempos, la ley, la sabiduría y la revelación. 36. En el Primer Tiempo conocisteis los símbolos: El tabernáculo o santuario que guardaba el arca donde estaban guardadas las tablas de la ley. Cuando aquellos símbolos hubieron cumplido su misión, mi voluntad los borró de la tierra, los ocultó de la vista de los hombres para que el mundo no cayera en idolatría, pero el sentido o esencia de aquellas lecciones la dejé escrita en la conciencia de mis siervos. En el Segundo Tiempo, después de consumado el sacrificio de Cristo, hice desaparecer el símbolo más grande del cristianismo: la cruz, junto con la corona, el cáliz y todo cuanto podía haber sido objeto de fanática adoración por parte de la humanidad. 37. En este Tercer Tiempo, he venido a presentarme dentro del tabernáculo de vuestro espíritu, para depositar en el arca ahí guardada, mis nuevas revelaciones. 38. Llegasteis en este tiempo como "hijos pródigos" a la casa del Padre y os dije: Mirad, en vuestra ausencia se dispersaron vuestros hermanos menores y me quedé solo en mi alcoba y en mi mesa. Y el pueblo en su ingratitud ha caído en desunión y muchos han negado a su Padre. Mas hoy he venido a devolveros vuestro caudal, a alimentaros para que vayáis en busca de los que tras de vosotros se perdieron, para que les traigáis ante mi presencia. Entonces estaréis en paz. 39. No vengo a reclamar a vuestra materia la guerra fratricida que ha encendido la humanidad, y la desunión que aún existe entre el pueblo de Israel; es a vuestro espíritu al que me dirijo, porque sobre él pesan las discordias y los cismas que en su seno han sufrido las tribus de aquel pueblo, desde el día en que los hijos de Jacob llenaron de dolor aquel corazón de padre, diciéndole que las fieras habían devorado en el desierto a José, cuando en verdad le habían vendido a los mercaderes. 40. Desde entonces germina esa mala simiente en el corazón de este pueblo que hoy tiene ante sí un nuevo tiempo para honrar a su Señor, cumpliendo con la ley de amar a sus hermanos sin distinción de razas ni lenguas y de ser salvación y bendición sobre todas las naciones de la tierra. 41. El nombre de Israel os lo ha dado vuestro Padre y es nombre espiritual, os he hecho grandes revelaciones y os he revestido de fuerza para que no os sintáis indignos cuando os llame así. 42. A vuestro espíritu es al que vengo a buscar, como en todos los tiempos lo he hecho. 43. Mi doctrina os enseña un culto perfecto, espiritual y puro hacia el Padre, porque el espíritu de la humanidad ha llegado, sin darse cuenta, ante los umbrales del templo del Señor, donde penetrará para sentir mi presencia, para oír mi voz a través de su conciencia y verme en la luz que a su mente desciende. 44. El vacío que los hombres sienten dentro de sus diferentes religiones en este tiempo, se debe a que el espíritu tiene hambre y sed de espiritualidad; no le bastan los ritos y las tradiciones; ansía conocer mi verdad. 45. Yo descubro en el fondo de muchos hombres la lucha interior entre el espíritu y la materia. Quiere ir más allá del esplendor de las ceremonias para encontrar la belleza de lo espiritual. He encendido esa luz que os ilumina y os inquieta; Yo soy esa voz que os llama. Nadie ha podido explicaros vuestra inquietud ni comprender vuestra lucha interior. Sólo Yo he penetrado en vuestro corazón, conozco vuestro anhelo y vuestra sed; soy Yo también el que os indica el sendero que debéis seguir para que encontréis lo que buscáis. 46. ¡Cuántos de los que me escuchan, por ser sinceros y confiar sus sentimientos a alguien, han sido amonestados, desconocidos o lastimados en lo más noble del espíritu! 47. Vosotros, que escucháis mis palabras, me preguntáis por qué he venido entre los más insignificantes y pecadores a manifestar a través de ellos las lecciones de mi Espíritu, a lo cual os contesto: Hago lo mismo que vosotros cuando sois padres en la tierra, dedicáis más atención y más cuidados a aquel de vuestros hijos que es el más débil, el más enfermo o al que está en peligro de descarriarse. 48. Si eso hacen los humanos, ¿Qué no hará vuestro Padre Celestial por sus hijos? 49. Entre vosotros ha surgido la luz de mi palabra como un oasis en el desierto espiritual de esta humanidad, para que se acerquen a él todos los caminantes que buscan agua y paz del espíritu. 50. Es menester que esta doctrina llegue a todos los hombres; ella hará luz en las tinieblas de los confundidos, de los ignorantes, y de los soberbios que creen saberlo todo. 51. Mi palabra vendrá a reconciliar al espíritu con la materia, ya que ha tiempo existe enemistad entre uno y otra, para que sepáis que vuestro cuerpo que habéis considerado un obstáculo y una tentación para el tránsito del espíritu, puede ser el mejor instrumento de vuestro cumplimiento en la tierra. 52. Lavad vuestro espíritu y vuestro cuerpo en esta cascada de luz que en el Tercer Tiempo se desborda sobre vosotros, para que comprendáis mi enseñanza. El que está limpio, puede penetrar en lo que era antes misterio, porque no lo detienen los remordimientos en su camino. 53. Confesaos delante de Mí, ante quien no podréis falsear ni ocultar nada de lo que traigáis en vuestro corazón, y sentiréis a través de la conciencia mi divina absolución. La dignidad será vuestro atavío con el cual no os avergonzaréis de presentaros delante de ningún hombre por grande que sea, ya en el poder, ya en la ciencia. 54. Sembrad mi semilla de amor. Estáis en la tierra, la cual es también maestra de los hombres y os enseña que lo que en ella sembráis, os lo devuelve multiplicado, como prueba de gratitud y amor. 55. Así es el Espíritu de vuestro Padre. El es la suprema y divina compensación. Pero que vuestra semilla sea siempre buena y limpia para que podáis recogerla multiplicada en buenos frutos. Para que vuestro espíritu, que en su camino se ha manchado con el pecado, llegue limpio al seno de Dios, mucho ha de vivir y purificarse, pues él deberá llegar a su Padre sin la menor huella de maldad, ni la más débil sombra de sus imperfecciones pasadas. 56. Si en la tierra fue blasfemo, al ir acercándose a la presencia de su Creador, sólo brotará de él un cántico de amor. 57. Espíritu: ¿Cuánto tiempo vais a hacerme esperar vuestra llegada en la cima de la montaña? 58. Ahí donde ascendí desde la cruz, ahí os espero. 59. Lentamente estáis acercándoos. Fue menester libertaros, despojándoos primero de vuestros bienes terrenales, porque esas posesiones me habían robado a vuestro espíritu. 60. Venid a Mí, al festín que vuestro Padre os tiene preparado, para que en él toméis las lecciones que os corresponden y que forman vuestra heredad. 61. Pensad seriamente en las generaciones que tras de vosotros vienen, pensad en vuestros hijos, a los que, así como les habéis dado el ser material, también tenéis el deber de darles vida espiritual, aquella que es fe, virtud y espiritualidad. 62. Haciendo vibrar mi luz sobre mi pueblo amado, desciende a vosotros para traeros la paz de mi Espíritu. Sois un corto número, mas vuestro amor hacia Mí es grande. 63. Escuchadme ahora a través del portavoz, ya que todavía no sois capaces de recibir directamente la inspiración divina. 64. Tuve que preparar previamente a estas materias, para que las vibraciones de mis pensamientos pudieran ser captadas por ellas lo más fielmente posible y transmitidas a las multitudes. Fijaos que cuando hablan, os explican que no son ellas las que os están entregando la enseñanza, su voz os ha dicho: Yo soy el Divino Maestro, que viene a hablaros. 65. La forma de mi comunicación podrá ser cambiada, más la esencia espiritual de mi doctrina es la misma: absoluta, inmutable, fuera del tiempo y del espacio. Lo infinito es eterno. 66. Sólo el amor de vuestro espíritu llegará a entender estas lecciones. ¿Por qué? Porque él se identifica con lo espiritual, con su esencia, que es eternidad. 67. El hombre al no mostrar interés en conocerse a sí mismo, retarda su elevación y su comprensión sobre lo que encierra la vida eterna, y es por eso que no ha llegado a alcanzar la realización de su obra más grande. 68. Vosotros habéis nacido en Mí; la vida espiritual y material, la tomasteis del Padre; y en sentido figurado puedo deciros, que al tiempo de nacer de Mí, Yo he nacido en vosotros. 69. Nazco en vuestra conciencia, crezco en vuestra evolución y me manifiesto en plenitud en vuestras obras de amor, para que digáis llenos de gozo: El Señor es conmigo. 70. Os estoy preparando como a pequeños párvulos, porque se va acercando la hora en que la campana suene gozosa, tocando a triunfo, anunciando con alegría el despertar espiritual de la humanidad. 71. Escuchadme en silencio, y en silencio meditad, oh pueblo. El mañana os espera, es el sendero que tendréis que recorrer para llegar a Mí. Mas ya iluminados por la luz de mi enseñanza, os podréis guiar por lo que hayáis estudiado y comprendido. Llamad a mi puerta, Yo soy el único que la abre, soy el Maestro revelador; preguntad, pedid y se os dará. 72. En el desierto de vuestro largo peregrinaje, Cristo es el oasis; mas es necesario que tengáis fe, para que sepáis encontrarlo en vuestras horas de soledad o de angustia. 73. Os enseñé a renunciar a vosotros mismos y a renunciar a las falsas grandezas del mundo; pero a muchos les ha sido imposible comprender esta lección; porque les parece imposible concebir la vida sin lujo, sin placeres ni riquezas. Mas en este tiempo, lleno de dolor, y con la experiencia adquirida en las lecciones de la vida, ellos despertarán por sí mismos a la luz de la verdad; y cuán grande será el asombro de la humanidad al descubrir que desmaterializándose y despojándose simplemente de lo superfluo, sentirá brotar dentro de sí mismo un nuevo ser a una nueva vida. 74. Discípulos amados, entre quienes cuento hasta los postreros: Después de mi partida sentirán mi presencia sólo los que se hayan preparado. Hay quienes sienten indiferencia cuando os hablo de esto, porque piensan que aún faltan años. Este tiempo será como un instante. Yo cumpliré con mi misión de Maestro, más cuando mi rayo descienda por última vez al finalizar 1950, nunca más volveré a tomar el entendimiento humano, para manifestarme en esta forma. Confiad en Mí, discípulos, que Yo os cumpliré mi palabra de no dejaros solos. Os haré sentir mi presencia, os daré inspiración, os consolaré. Velad ahora y velad después, para que nunca seáis sorprendidos. Que os encuentre alerta el que a hurtadillas trate de robaros vuestra heredad, o el enfermo que a mitad de la noche os manda llamar desde su lecho, para que le deis el bálsamo de vuestro amor. 75. Con gran claridad os he hablado para que me comprendáis. Habéis hecho que por algún tiempo mi palabra se materialice, porque estáis escasos de elevación para entenderme, pero cuando mi partida esté próxima, mi palabra será más elevada en los labios de los portavoces. 76. A medida que mi enseñanza os haga mayores revelaciones, vosotros buscaréis la forma de corregir vuestros errores, de regenerar vuestra vida y apartaros de todo vicio y mala inclinación. Si llegáis a ser limpios, cuando habléis de mi obra tendréis que ser creídos y considerados como discípulos de Jesús, que verdaderamente predican su enseñanza con ejemplos y obras de amor. Esa es la vestidura de gracia que debéis llevar siempre y por la cual podéis distinguiros entre vuestros hermanos. 77. Extendeos sobre la tierra como profetas de mi Divinidad, despertad a la humanidad aletargada, anunciadle que la justicia se acerca. Decidle que Sodoma fue advertida, mas desoyó al profeta de Dios, y el día de su juicio inexorablemente llegó. 78. Los elementos sólo esperan la hora de desencadenarse sobre el mundo para lavar y purificar la tierra. Cuanto más pecadora y altiva sea una nación, mayor será mi justicia sobre ella. 79. Duro y sordo es el corazón de esta humanidad; será menester que llegue a ella el cáliz de la amargura para que escuche la voz de la conciencia, la voz de la ley y de la justicia divina. Todo será por la salvación y la vida eterna de los espíritus, que son a los que busco. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 139 1. Bienaventurados seáis vosotros, componentes de mi pueblo, porque habéis sabido resistir con paciencia y con presencia de ánimo, las tempestades y las pruebas. Os he visto orar y velar en las horas difíciles y aun os he escuchado que bendecíais mi voluntad, cuando la amargura os había invadido. He premiado entonces vuestra fe y buena voluntad, enviándoos mi paz, por haber sido la barquilla que desafía la tempestad sin zozobrar. 2. También bendigo a los que, olvidándose de sus propios sufrimientos, velan por la paz del mundo o visitan en sus lechos a los enfermos, porque esos méritos, Yo no los dejaré sin galardón. 3. Durante esta guerra en la que el mundo ha vivido, habéis estado unidos en oración día tras día, y en verdad os digo que no he cesado de derramar prodigios entre aquellos de vuestros hermanos por quienes tanto me pedís. No dejéis que vuestra oración se debilite, oh pueblo mío; os digo que la vigilia no ha terminado aún, aunque los pueblos vayan diciendo que la guerra ha cesado. No, Israel, mientras la paz de los pueblos no esté fundada en el amor de los unos para los otros, seguid velando y orando, seguid ganando corazones para esta obra de paz y fraternidad. 4. Pronto veréis que esta paz de la que los hombres están hablando, fue falsa, que sólo constituyó una tregua en medio de su inhumana lucha para luego proseguir en su obra de destrucción. 5. Dispersos por el mundo se encuentran aquellos que tiene la misión de orar y de velar por la paz de la humanidad, entre ellos se encuentra mi pueblo, al cual estoy doctrinando con mi palabra. Todos tenéis la obligación de constituir en el corazón de la humanidad, que es vuestra hermana, el templo de la espiritualidad, el santuario de la paz. Cuando ese santuario espiritual se eleve a las alturas y los hombres encuentren en él la comunicación directa con su Señor, podréis decir que habéis dejado sembrada en el mundo la simiente que os confié en este tiempo. 6. Pueblo, fortaleceos en mi palabra y tened confianza en que vuestra conciencia os dirá, si lo que estáis haciendo está conforme a las enseñanzas de mi doctrina; orad, para que vuestro espíritu y mente luchen por desterrar la guerra. No debilitéis, para que su influencia no vaya a ofuscar vuestra razón o vuestros sentimientos. 7. Cuando uno de vosotros ora, no se da cuenta de lo que con su pensamiento alcanza en lo espiritual, y es menester que sepáis que cuando oráis por vuestros hermanos, por aquellos pueblos que están destrozándose en la guerra, en esos instante vuestro espíritu libra también una batalla mental en contra del mal y que vuestra espada que es paz, razón, justicia y anhelo de bien para ellos, choca contra las armas del odio, de la venganza, del orgullo. 8. Este será el tiempo en que los hombres se den cuenta del poder de la oración; para que la oración tenga verdadera fuerza y luz, es menester que con amor la elevéis a Mí. 9. No os hablo de enviar el pensamiento a vuestros semejantes con mala intención, porque nunca os he dado armas para emplearlas en fines mezquinos, ya que cuando os ciega la ambición o el odio, hacéis uso de lo más sagrado para vosotros y lo empleáis en heriros y aun en mataros. Os inspiro la verdadera lucha en contra del mal y os revelo, cuál es el arma más poderosa e invencible, para que triunféis, aconsejándoos que primero limpiéis vuestro corazón para que luego os elevéis hacia Mí, os llenéis de luz y de fortaleza, para luego enviar vuestros pensamientos como destellos luminosos entre los pueblos sin paz y los hombres sin esperanza. 10. Llevad mi caridad, oh pueblo. Hombres y mujeres para los que han sido muy crueles estos últimos tiempos; hogares en los que ha hecho presa el dolor, sentid mi paz, en donde el pan de cada día se ha tornado en hiel, sentid la dulzura de mi caricia. 11. Mucho tienen que luchar los hombres de ahora para lograr conseguir el sustento, y el Padre os dice: Os aumento tres veces vuestra fuerza, para que no desmayéis. 12. Encended en la juventud el amor hacia sus semejantes, inspiradles grandes y nobles ideales, porque ella será la que el mañana luche por alcanzar una existencia en la cual brille la justicia, el amor y la sagrada libertad del espíritu. Preparaos todos, porque la gran batalla de la que os han venido hablando las profecías, no ha llegado aún. 13. Tened en cuenta que mientras mayor sea la evolución que la humanidad alcance, serán mayores las armas con que cuenten para luchar. No durmáis, pueblo amado, y estad prestos para trabajar por mi causa. 14. Una nueva guerra se avecina, en ella tomarán parte todas las potencias y fuerzas del hombre, y es menester que los hijos de este pueblo, a quienes les toque vivir en esa prueba, sepan cruzar por ella con su estandarte de verdad; dejando una profunda huella de espiritualidad. 15. Los científicos, los teólogos, los sabios, los filósofos, todos se aprestarán para esa gran lucha en la cual quedará destruida la mentira y el mal, surgiendo victorioso el bien y la verdad. 16. Grande será la confusión de los hombres antes de que a ellos venga la luz, porque entre la humanidad habrá hombres que tuvieron una gran fe y la perderán, otros cambiarán de creencias y algunos andarán de puerta en puerta, de religión en religión, en busca de la verdad para su espíritu. Es necesario que todo el camino sea recorrido, para que todo el mal sea expulsado de los espíritus y desaparezca de los corazones. 17. Veréis surgir por caminos, ciudades y aldeas a hombres y mujeres pregonando que son enviados de Dios, diciendo que son profetas o emisarios; y desde ahora os digo que tengáis cuidado, para que sepáis reconocerles por sus obras. Nunca digáis que sois profetas, videntes o apóstoles, pero en vuestras obras dad siempre pruebas de mi gracia, de todo lo que os he confiado y de la doctrina que he depositado en vuestro corazón; entonces ya no serán vuestros labios los que digan si sois profetas o apóstoles o discípulos míos, lo dirán vuestros hermanos por las obras que os vean hacer. Vuelvo a deciros que permanezcáis en oración, hasta que veáis que la paz retorna a los pueblos y la alegría a todos los hogares del mundo. 18. En esta era el Espíritu de vuestro Padre se presenta a la voz de vuestro llamado. Escuchad ahora mi palabra que es el sustento para vuestro espíritu. El día en que cese mi palabra quedaréis dándoos ayuda unos a otros, mas después, a imitación de las aves cuando crecen, aprenderéis a batir vuestras alas y podréis buscar el sustento. Será cuando por medio de vuestra elevación sepáis llegar a Mí para recibir inspiración y paz. 19. Velad, no dejéis que el sueño se apodere de vuestro corazón y venza a vuestro espíritu, porque el tiempo pasa, y llegará el día en que despertéis llorando por el tiempo perdido; entonces vais a querer reponer esos instantes y oportunidades desaprovechadas, mas ya no podréis hacerlo, porque mientras unos se hallen en la ancianidad, otros se encontrarán en espíritu en el más allá. Pediréis clemencia y misericordia a vuestro Padre, sin entender que vosotros fuisteis los que no tuvisteis misericordia ni clemencia de vuestro propio espíritu. 20. Tened caridad de vuestros hermanos, que es tanto como tener caridad de vosotros mismos; si no cumplís esta misión, seréis los primeros en llorar porque contemplaréis que vuestra mano, que estuvo colmada de dones, se encontrará vacía, que el bálsamo con que sanabais al enfermo ha desaparecido, y aquella facultad para liberar a los poseídos, se ha alejado también. Sed humildes para que no sintáis perder vuestros dones, no tratéis de parecer superiores a vuestros hermanos; haced lo que Yo hice con mis discípulos en el santo cenáculo. 21. Vengo a señalaros vuestros errores, no para juzgaros, sino para que os enmendéis y lleguéis a ser el pueblo obediente en el cumplimiento de mis enseñanzas. 22. Esto que hago con vosotros, será para bien de las futuras generaciones, mas no olvidéis que para enseñaros nunca os he lastimado ni he hecho brotar sangre de vuestro corazón. Aprended a enderezar el árbol que ha crecido torcido y a enderezar también las sendas. 23. Mi justicia es grande, más cuando os hablo de ella, no os amenazo tan sólo para llenar de temor vuestro corazón. Vengo a hablaros con verdad porque mi justicia será en cada uno de vosotros, y si no queréis llorar mañana, haced méritos desde ahora. 24. Cada una de vuestras obras queda anotada por Mí, y las obras que son agradables, las tomo como la simiente que he de cultivar hasta multiplicarse entre la humanidad. 25. No me busquéis cual juez, porque tendréis que escuchar mi voz llena de justicia y severidad; buscadme como Maestro y como Padre. ¿Qué esperáis mañana? ¿Queréis ir a expiar vuestras faltas en el más allá? ¿Queréis prepararos desde ahora un camino de abrojos a vuestro espíritu? No desconozco vuestros méritos, mas ellos son todavía como el débil trigo junto al cual crece la cizaña. 26. Practicad mi doctrina confiando en Mí, porque mientras cumpláis con mi palabra, Yo velaré por vos y por los vuestros. ¿Por qué contemplo fuertes a unos y débiles a otros? Es que los fuertes no han sabido comunicar su fortaleza a los débiles. 27. Uníos todos y todos seréis fuertes; amaos y tened lazos de fraternidad y contemplaréis que los débiles arbustos se convierten en frondosos árboles. Recibid a todos porque nadie sabe la misión que trae su semejante. Nadie conoce su pasado, por eso nadie debe ser rechazado por vosotros. Mientras más torpes o necios sean vuestros hermanos, más caridad y piedad debéis tener con ellos, teniendo en cuenta que son los que han caído, los que no han sabido afirmar su planta en el camino. De los corazones endurecidos como roca, sé hacer corazones que manen ternura; vosotros también podéis hacerlo. 28. Limpiad vuestro corazón para que vuestras obras sean limpias. Tened en cuenta que un árbol malo nunca podrá dar buenos frutos. 29. Para esto os he llamado en este tiempo, para convertiros en árboles que brinden su sombra y su abrigo al caminante, y quienes así lo han comprendido, han abierto su corazón para decirme: Hoy sé que soy vuestra criatura y que he sido enviado para cumplir una delicada y noble misión, sé que en vos tengo mi principio y en vos está mi fin. 30. Sí, Yo soy el camino; todo el que quiera caminar por él, que tome su cruz y venga en pos de Mí. Sólo os pido, para que podáis transitar por este sendero, que améis a vuestro Padre en vuestros propios hermanos. Esa es la ley o el camino: “amar a Dios y amarse unos a otros”. Es la ley que en todos los tiempos ha iluminado la senda de los hombres. 31. Con un solo amor os he amado a todos; ¿Por qué no habéis de amaros todos por igual? Las naciones esperan la llegada de los emisarios de la paz; los pueblos de la tierra se lamentaban de su miseria cual ovejas dispersas en espera de la llegada del pastor, de aquel que las reunirá en un solo aprisco. 32. Preparaos, porque está próximo el tiempo en que estas órdenes las recibáis de mi Espíritu, porque ya no serán dadas por hombre alguno en la tierra. Nadie levantará su planta sin antes haber recibido el mandato divino. Yo conozco el camino y no quiero que lloréis en él. Antes os prepararé y os indicaré el momento de iniciar la jornada. 33. Las religiones y las sectas deliberaran entre sí, se preparan y se aprestan a la lucha porque presienten la batalla; también vosotros deliberad, preparaos y orad, para que no seáis sorprendidos, porque si no lo hiciereis, mi doctrina sería juzgada y calumniada por los hombres, mi Espíritu recibiría todas las injurias y Yo os mostraría heridas a semejanza de Jesús en el calvario. 34. Vuestro espíritu está despertando a una vida más elevada; ya comienza a formarse en él un ideal de un mundo mejor. 35. Vengo a enseñaros a conquistar la paz y a conservarla como el verdadero tesoro del espíritu. Mi palabra os libertará del mal en este Tercer Tiempo, apartándoos de los inciertos caminos, por donde tanto habéis peregrinado y sufrido. 36. Mi voz llamará a las puertas de cada corazón, y será el espíritu quien responda desde el interior de cada ser. 37. Unos reconocerán al punto mi llamado; otros, inciertos, se preguntarán quién es el que llama; y así, uno tras otro se irán levantando en pos de la luz. 38. ¡Qué hermoso es el despertar de un espíritu! Cuando el hombre se pregunta: ¿Quién vibra dentro de mí? ¿De dónde nace mi inspiración y quién me impulsa al bien? 39. También mi palabra os enseña a leer en vuestro espíritu, a penetrar en él, a encontrar su esencia que es luz, verdad, amor, obediencia, limpidez. 40. Cuando el hombre se encuentra espiritualmente a sí mismo, es cuando siente en sí la presencia de su Padre; mas, cuando no sabe ni quién es, ni de dónde procede, me siente distante, extraño, inalcanzable, o permanece insensible. 41. Sólo despierto el espíritu puede penetrar en el reino de la verdad; el hombre, por su sola ciencia, no podrá conocerla. 42. Veo que los hombres ambicionan el saber, la gloria, la fuerza, la riqueza y el poder, y Yo vengo a ofrecerles los medios de alcanzarlo todo, pero en su esencia, en su verdad espiritual, no en lo superficial y en lo artificioso del mundo, no en lo pasajero ni en lo engañoso. 43. Cuando el hombre se entrega a lo material, encerrándose en el pequeño espacio de un mundo como el vuestro, empobrece, limita y oprime su espíritu, nada existe ya para él, fuera de lo que posee o de lo que conoce; entonces se hace necesario que lo pierda todo para que abra sus ojos a la verdad, y una vez desengañado de su error, vuelva su mirada hacia lo eterno. 44. Nada mejor que mi doctrina, que está inspirada en el amor divino hacia vosotros, para señalaros el camino verdadero. “¿Quién mejor que Yo, podrá enseñaros a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César?” 45. Esa es la razón por la que he hecho oír una vez más mi voz en vuestro mundo, porque os he visto perdidos en un mar de tiniebla y confusiones. 46. Mi luz de amor encenderá la lámpara de la fe en los corazones que vienen a oscuras, y mi caridad levantará a los que han muerto para mi reino. 47. El que no sepa encontrar la esencia de esta palabra, podrá llegar a creer que mi doctrina es un yugo que sujeta y esclaviza al hombre; mas quien sepa darle su justa interpretación, sentirá todo su ser inundado de luz y su gozo no tendrá límite. De su espíritu surgirá un cántico interior, llevándolo a una vida armoniosa, que será el mejor culto hacia Mí. 48. El que camine dentro de mi ley, por muy probado que sea, no caerá; la fe le dará la fortaleza necesaria para salir triunfante. Por muy amargo que fuere su cáliz, nunca blasfemará; será paciente y sabrá esperar, conforme con la voluntad de su Señor. Quien practique así mis enseñanzas, estará haciendo méritos para que en él se manifiesten mis prodigios. 49. La fe, la conformidad y la humildad ante lo dispuesto por Mí, harán más breve la jornada, porque no caminaréis por la senda dolorosa más de una vez; pero si en las pruebas surgiese la rebeldía, la inconformidad y la blasfemia, la prueba se prolongará, porque tendréis que recorrer nuevamente aquel camino hasta aprender la lección. 50. La vida es una constante lección para los espíritus. El universo, al formarse bajo mi mandato, no tuvo otra misión que la de enseñar. La vida es crisol y lucha para el espíritu: no es un goce absoluto como muchos quisieran que fuera. El goce, el triunfo, la paz o la gloria, están más allá de toda lucha, más allá de ese crisol. La gloria del espíritu, con todas sus dichas, está en la perfección del espíritu. 51. Comprended esta verdad, para que no paséis de largo ante el libro que día a día os muestra nuevas páginas de sabiduría. Escuchad vuestro espíritu de tal manera, que se convierta en el buen observador, educad vuestra mente en la meditación, orad con la oración propia del espíritu, sensibilizando la mente y el corazón para que podáis recibir mis divinos mensajes y aprendáis el lenguaje espiritual de la vida que os rodea señalándoos el camino de la perfección. 52. Para ayudaros, desciendo a vuestros corazones cansados, para darles nueva vida. 53. Cuando el entendimiento de estos portavoces se eleva limpiamente hacia Mí, mi palabra llega directamente a los espíritus. Esta palabra humilde, que ha conmovido a grandes multitudes, será la que haga el milagro de que volváis a ser Míos, oh pueblo amado, porque ha tiempo que os habéis alejado del camino de la verdad. Habíais olvidado que me lleváis con vosotros, y cuando vinisteis a escucharme, sentisteis brillar nuevamente mi presencia, como la de una estrella luminosa que viniera a iluminar a vuestro corazón. 54. Vengo a recibiros, pero antes de hacerlo con vuestra parte humana, tomo a vuestro espíritu que es el verdadero hijo de mi Divinidad. En el espíritu está la conciencia, la inteligencia, y es por medio de él, por quien haré llegar al ser humano mis inspiraciones y pensamientos. 55. Pueblo, a quien amo infinitamente, un pensamiento mío hecho palabra en labios de estos portavoces, es como un camino lleno de luces para vuestro espíritu. 56. Oídme: sed humildes en el mundo y sembrad bien en él, para que recojáis sus frutos en el cielo. Si cuando hacéis mal no os agrada tener testigos, ¿Por qué os agrada tenerlos cuando hacéis buenas obras? ¿De qué podéis envaneceros, si sólo habéis cumplido con vuestro deber? 57. Comprended que como sois tan pequeños y tan humanos, las alabanzas hacen daño a vuestro espíritu. ¿Por qué después de que habéis hecho una buena obra esperáis inmediatamente que vuestro Padre os dé la recompensa? Quien piensa así, no obra desinteresadamente y por lo tanto, su caridad es falsa y su amor dista mucho de ser verdadero. 58. Dejad que el mundo vea que practiquéis las buenas obras, mas no con el fin de recibir homenajes, sino tan sólo con el de dar buenos ejemplos y enseñanzas y dar testimonio de mi verdad. 59. Por todos los lugares del universo se encuentran los ángeles del Señor, derramando su caridad y su amor, entre todos los hijos de Dios. En silencio espiritual trabajan sin cesar por alcanzar el bien para sus hermanos y, ¿Cuándo habéis visto que lleguen a la tierra a pediros el premio o el pago de lo que os han dado, o cuando menos para hacer ostentación del favor que os concedieron? 60. Sed humildes, porque la grandeza humana, su orgullo y sus vanidades, pertenecen a la tierra, son propias de la materia y con ellas bajáis al sepulcro. El espíritu sólo conserva lo que pueda llevar a las alturas, lo que pueda brillar en la luz; si la grandeza no es espiritual, si sólo es vanidad, mañana tendrá aflicción en su espíritu. 61. Existe la verdad y la falsedad, y es menester que conozcáis ambos caminos, para que en vuestra elección podáis seguir el verdadero camino. Abrid vuestros ojos, despertad a vuestro espíritu, afinad vuestros sentidos, para que percibáis en todo lo creado el amor de vuestro Padre. Yo todo os lo he dado, sin pediros nada para Mí. Si en vuestra incomprensión habéis llegado a decir que es mucho lo que os pido, a cambio de todo lo que os he dado, estáis en un error. Si algo o mucho os pido, es sólo para vuestro bien, para vuestra dicha en la eternidad. 62. Tendréis que rendir cuentas a vuestro Padre de todo cuanto hayáis hecho en la vida; mas, ¿Cómo vais a acallar la voz de la conciencia en esa hora suprema? ¿Qué responderéis cuando vuestro espíritu escuche la voz del Señor, advirtiéndole que nunca podréis justificar el mal? 63. Sólo el esfuerzo para levantaros de la caída, el amor y el ahínco con que marchéis por el sendero de la restitución, harán que de vuestro ser desaparezcan las huellas y las manchas del pecado, para poder presentaros limpios ante el divino juez. 64. Aprended todo esto desde aquí; sabed que donde están vuestros intereses, ahí estarán vuestros pensamientos y vuestro corazón. Si éstos son materiales, estaréis materializados, si son espirituales, estaréis en el camino de la perfección. 65. Vivid en la tierra, como os ha enseñado mi palabra. Vivid la lucha, amad y buscad todo lo bueno, deleitaos con todo lo que os he confiado, pero dejad que vuestro espíritu, a semejanza de las nubes, flote en los espacios infinitos, lleno de blancura y de luz. 66. Es en vano que los hombres busquen el placer perfecto en el materialismo. Todo es triste y vacío sin la presencia del Padre. Él es la alegría verdadera. 67. Dejad que se alejen de vosotros todos los malos pensamientos y atraed los pensamientos nobles. La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer y practicar. 68. El que verdaderamente sabe, es humilde de espíritu; no es orgulloso con la sabiduría de la tierra, que sólo aspira a conocerlo todo y niega todo aquello que no ha llegado a comprender. El que lleva en sí la luz del conocimiento inspirado, sabe recibir a su debido tiempo las revelaciones así como también sabe esperarlas. Sabios se han nombrado muchos, y ha sido un misterio para ellos el sol que día tras día brilla a plena luz 69. Muchos han creído saberlo todo, y en verdad os digo, que la hormiga que imperceptiblemente se cruza en su camino encierra también para ello un misterio insondable. 70. Podrán los hombres investigar muchas de las maravillas de la naturaleza, pero mientras no lo hagan por el sendero del amor divino, no llegarán a alcanzar la verdadera sabiduría, la que se encierra en la vida inmortal del espíritu. 71. Hombres, acercaos a Mí; no necesitáis quebrantar vuestra mente para lograr descubrir secretos y misterios, sólo necesitáis abrir el corazón con la llave de la fe. 72. Tened la voluntad firme de ir hacia el Padre, de estar con Él, de penetrar en su estancia, y quedaréis maravillados, y más tarde llegaréis también a hacer maravillas, cuando viváis practicando mi amor y mi perdón. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 140 1. Estoy presente entre vosotros, para enseñar a vuestro espíritu el camino de la paz, de la luz y del bien. 2. Vengo a vosotros porque sólo Yo sé que el dolor y la angustia en que viven los hombres, no son más que hambre, sed y miseria del espíritu. 3. Un hombre hoy y mañana otro, irán abriendo sus ojos a la luz de la verdad, convencidos, al fin, de que jamás podrán llegar a su perfeccionamiento con los placeres, riquezas y satisfacciones mundanas, presintiendo que existe algo, más allá de lo material, cuya esencia, belleza y verdad, son ese pan, ese sustento y esa alegría que tanta falta le hacen al espíritu. 4. Para que el corazón de la humanidad pueda llenarse de luz, antes tendrá que limpiarse de todo cuanto él guarda. ¿Cómo queréis cumplir con mi ley, si todo vuestro ser está saturado de materialismo? Primero tendrá que limpiarse de todo dolor, del mal y del odio que encierra, hasta quedar limpio y entonces, penetrará en vosotros mi gracia. 5. Sabed que en todo hombre he creado un lugar destinado a Mí, pero lo habéis invadido, llenándolo de impurezas, de imperfecciones y de profanaciones. Esa es la verdad, el hombre ha profanado en sí mismo lo más sagrado que le concedí: su espíritu. 6. Sólo Yo podía tener piedad de los hombres, porque de ellos se apartó la caridad; ahora ya no la conocen, y he venido a descubrirles todos sus errores, que son la causa de sus amarguras. 7. ¿De qué les sirven las religiones a los hombres? Veo que todas tienen como principio la creencia en Dios y como ley el bien; ¿Acaso obedecéis lo que vuestras religiones os enseñan y mandan? No podréis decirme que si cumplís, porque lo negaríais con las obras imperfectas que a diario lleváis a cabo en el mundo. 8. No soy creído, ni amado, ni obedecido. Otra sería la vida de los hombres en la tierra, si me creyesen y obedeciesen. 9. Me presenté al mundo y le di pruebas de mi presencia, de mi verdad y mi poder para que me siguiese; y la prueba más grande de mi sabiduría se la revelé en: “Amaos los unos a los otros”, frase sencilla, pero que encierra el secreto de la verdadera grandeza reservada a los hombres espiritualizados. 10. “Amaos los unos a los otros”, fue el último mandamiento que dejé a mis discípulos en aquel tiempo. Mandamiento es lo mismo que ley, por lo tanto, en esa ley de amaros como hermanos en Dios, reuní todos los preceptos, todas las máximas y proverbios conocidos, para que supieseis que el amor es la ley que rige la vida. 11. Sólo Cristo, el Cordero, reveló al mundo esa luz, por lo que os digo que vendrá la hora en que todos los hombres se unifiquen en la verdad de ese mandamiento. 12. Ya es tiempo de que el hombre me ofrezca su tributo de amor como lo hacen todos los seres de la creación. Hasta ahora, la humanidad sólo me ha ofrecido la hiel y el vinagre que el centurión acercó a mis labios en mi agonía. 13. ¿Sabéis que con amargura nunca se podrá calmar la sed de amor, y sin embargo, es lo que siempre me habéis ofrecido? Yo, en cambio, traigo un manto de infinita misericordia para cubriros, un cáliz del vino de la vida y pan del espíritu, pan de sabiduría, de fe, de amor y de verdad para elevaros, no en una cruz de dolor, sino sobre una montaña de perfección. 14. Mis discípulos no mistificarán sus prácticas dentro de mi doctrina. Ella es simple, con esa sencillez que contempláis en la naturaleza. La oración que os enseño, es la que brota del corazón. ¿Qué podéis ocultarme que no conozca? Si en vuestro espíritu se agita una tempestad, ¿Cómo podéis decirme en una oración, que no es vuestra, que estáis tranquilos y que no necesitáis auxilio? Formad vuestra propia oración cada día según vuestras necesidades. Sentidme cerca, y cuando este mundo con sus problemas y turbaciones os fatigue, venid a Mí, buscad también al mundo espiritual, en donde encontraréis protectores y amigos, verdadero amor, afectos puros, y sentiréis su compañía y su consuelo. 15. Estoy gobernando y contemplando todos los mundos y miraré con amor, cómo se acercan los hermanos que habitan distintos planos para identificarse y estrecharse. Más tarde, vosotros seréis sólo espíritus e imitaréis a los que han sido ejemplos de virtud, a esos protectores e intercesores vuestros, a quienes he permitido manifestarse en este tiempo ante el pueblo de Israel, para que cumplan una grande misión entre la humanidad. 16.Aprended a vivir por momentos en planos superiores; volad a esas regiones en donde se respira paz y armonía, y a vuestro retorno os sentiréis más fuertes y confortados. 17. Tenéis todo lo necesario para vivir dentro de mi ley; no podréis decirme que vuestras condiciones de vida no os permiten cumplir. Aun en medio de la lucha, podéis orar, amar y hacer el bien a vuestros hermanos. 18. Las puertas de mi corazón están abiertas para que penetréis a estudiar mi palabra. 19. Sois los espíritus que desde el principio de la creación habéis recibido una misión. Sois chispa de mi Espíritu y habéis sido dotados de razón, de voluntad e inteligencia. Os he formado a imagen y semejanza mía, y por lo tanto, estáis preparados para pensar, sentir y amar. 20. Sois como piedras preciosas que en este tiempo brillarán para hacer luz entre los hombres, y como joyas os amo; para Mí tenéis un valor inestimable. Despertad y dejad que mi cincel os pulimente para que ya preparados podáis trabajar diligentemente en las comarcas y deis a conocer mi verdad, dando testimonio de ella con verdaderas obras de amor. 21. ¿Creéis acaso que en 1950 voy a dejar de manifestarme entre vosotros? Cesará mi palabra por conducto del entendimiento humano, pero mis dones quedarán en vosotros. Os he dicho que sois los cimientos de un mundo de amor, y quiero que os encontréis fuertes, para que piedra sobre piedra edifiquéis y dejéis esta herencia a las generaciones venideras. 22. Cumplid vuestra misión, que Yo pagaré con creces cada una de vuestras obras. El camino para llegar al fin aún es largo, mas vosotros podéis acortarlo con buena voluntad. 23. Recibo a vuestro espíritu, que es el que puede elevarse a las alturas de lo perfecto. Estoy esperando que os espiritualicéis, para que seamos Uno, porque todos os fundiréis en Mí. Mientras, estoy iluminando a vuestro espíritu. 24. Venceréis a través de vuestras pruebas y os daré la bienvenida; será mi amor el que salga a recibiros. Mi amor no pregunta cómo venís, sólo os dice: Venid. 25. Para que podáis llegar ante mi presencia con vuestro espíritu tranquilo, cuidadlo, porque es vuestro verdadero ser; no lo olvidéis, porque será como olvidaros de vosotros mismos y de Dios; dejad de preocuparos demasiado por las satisfacciones, comodidades, personalidad y placeres humanos. 26. Hablo a los que descuidan a su espíritu y les pregunto: ¿Qué habéis labrado para vuestra vida eterna? Nada, porque vivís entregados a la vida perecedera, a lo que hoy es y mañana dejará de ser, a esta vida de cambios constantes donde el triunfo dura poco tiempo, en cambio, el dolor es su inmediata consecuencia. 27. Meditad profundamente en estas palabras. Mi ley y mi doctrina permanecen siempre inalterables delante de vosotros, recordándoos y enseñándoos vuestros deberes espirituales y también los humanos. Ya os he dicho, que vuestra vida les es según sean vuestras obras. Si la humanidad va arrastrando una cadena de dolores, esa cadena no se la he puesto Yo, sino ella misma. Todavía veréis llorar y sufrir mucho. Estudiad mis palabras para que no hagáis más larga esa cadena de amarguras y pruebas dolorosas. Tened piedad de vosotros mismos, porque de Mí, ya estáis perdonados. 28. En el tiempo en que estuve en la tierra a través de Jesús, los corazones pecadores me decían: Rabí, qué extraña doctrina es la vuestra, que nos hace conocer a nosotros los pecadores, el perdón de Dios. Les extrañaba mi palabra, porque ellos sabían que eran criminales o adúlteros y que la única ley que conocían decía: Ojo por ojo y diente por diente; por eso me preguntaban extrañados: ¿Cómo habláis del perdón de los pecadores? ¿Cómo vos, oh Rabí, mostráis vuestro amor por los perversos? Vuestros labios, cuando hablan, brillan con su resplandor celestial y vuestra doctrina es un mensaje palpitante de amor purísimo. A ellos les contesté con cada una de mis obras. 29. Mis enseñanzas no son doctrinas extrañas, es la doctrina del amor, el sendero por donde puede evolucionar el espíritu, por el cual podrá encauzar sus pensamientos, sus palabras y sus obras, las cuales le seguirán hasta el fin de su restitución. 30. Es menester que el que ha pecado, entre en el templo y ahí arrepentido, asista a la fiesta del amor divino. 31. Podréis hacer más corto vuestro viaje a través de las encrucijadas de la vida y con menos caídas que otros, con menos tropiezos, si sabéis hacer uso de la llave que abre la puerta del templo de vuestra preparación espiritual. 32. Si os arrepentís verdaderamente de los males que hayáis causado, seréis siempre bien recibidos, mas es necesario que con obras demostréis vuestro arrepentimiento, porque sólo con ellas os purificaréis. 33. Tres virtudes debéis perseguir: arrepentimiento, perdón y amor. Si en vuestro ser no brillan estos sentimientos, estas virtudes, ¿Cómo pretendéis alcanzar la luz de mi reino para vuestro espíritu? ¿Cómo queréis gozar de las delicias que están reservadas a quienes saben elevarse para alcanzarlas? 34. Quien logra ese goce, lleva en si la gloria de su Padre. Sólo por el camino del amor llegaréis a vuestra verdadera morada, a ese reino que nadie podrá adquirir por algún otro medio, que no podéis comprar a ningún precio, como no sea ganándolo con el corazón. 35. El amor aligera la carga durante la jornada y todo dolor es pasajero. La palabra amor quiere decir vida; amor y vida son mi doctrina. 36. Tres cualidades son necesarias en mis discípulos para llegar a transformar su vida; la primera es escucharme, la segunda, entenderme y la tercera practicar mi enseñanza. 37. Si os apartáis del torbellino de vuestra vida y venís con el pensamiento más claro, mi palabra será luz para vuestro entendimiento; pero venís aturdidos por la lucha y por vuestras obras que no siempre son las que el Padre os ha mandado hacer. Precisamente vengo a recordaros la obra que habéis dejado pendiente o en olvido. La obra espiritual que olvidasteis al nacer o después de nacer. 38. Vuestra vista ha llegado a recrearse inmensamente cuando veis en el alba la salida del sol en todo su esplendor; no sabéis cuál será el gozo del espíritu cuando llegue a contemplar la aparición de mi luz divina como un sol de amor infinito. 39. ¡Ah, sí supieseis despertar vuestros sentidos internos para contemplar al que os está esperando y que lleváis con vosotros! Cuán grande será la sorpresa de los que, buscándome por tantas sendas, un día me descubran en sí mismos. 40. Escuchad, una fuente de agua cristalina tendrá que reflejar fielmente la luz del sol, mientras que otra de aguas turbias no podrá reflejarla con la misma pureza. Así es vuestro espíritu; a vosotros toca limpiar la fuente y llenarla luego de agua transparente. 41. El reino de los cielos no podrá ser vuestro en un momento; es necesario llegar a él paso a paso. La luz del sol no invade la tierra de pronto, va apareciendo lenta y suavemente, sin violencia, hasta despertaros de vuestro sueño con dulzura. Así debe ser vuestro despertar espiritual. 42. Discípulos, quiero hablaros de María, mi Madre en cuanto hombre y Madre espiritual de vosotros. 43. Es menester que el corazón humano conozca a fondo el precioso mensaje que su Espíritu trajo al mundo, y entonces, conociendo toda la verdad, borréis de vuestro corazón todo el culto idólatra y fanático que a Ella habéis consagrado, y en cambio, le ofrendéis vuestro amor espiritual. 44. El mensaje de María fue de consuelo, de ternura, de humildad y esperanza. Hubo de venir a la tierra para dar a conocer su esencia maternal, ofreciendo su seno virginal para que en él encarnara el Verbo; mas no terminó su misión ahí. Más allá de este mundo estaba su verdadera morada, aquella desde la cual Ella puede extender un manto de piedad y de ternura sobre todos sus hijos, desde donde puede seguir los pasos de los perdidos y derramar su consuelo celestial en los que sufren. 45. Muchos siglos antes de que María descendiese al mundo a cumplir un divino destino, encarnando en una mujer, un profeta de Dios la anunció; por él sabíais que una virgen concebiría y daría a luz un hijo, el cual sería llamado Emanuel, es decir, Dios con vosotros. 46. En María, mujer sin mancha, en quien descendió el Espíritu de la ternura celestial, se cumplió la divina promesa anunciada por el profeta. 47. Desde entonces el mundo la conoce, y los hombres y los pueblos pronuncian con amor su nombre y en su dolor la buscan como Madre. 48. Madre de dolores la llamáis, porque sabéis que el mundo clavó en su corazón la espada del dolor, y de vuestra mente no se aparta aquel rostro doliente y aquella expresión de tristeza infinita. 49. Hoy quiero deciros que apartéis de vuestro corazón esa eterna imagen del dolor y en su lugar penséis en María como la Madre dulce, sonriente y amorosa que trabaja espiritualmente ayudando a todas sus criaturas a elevarse por el camino trazado por el Maestro. 50. ¿Veis cómo la misión de María no se concretó a la maternidad en la tierra? También su manifestación del Segundo Tiempo no fue única, sino que a Ella le está reservado un nuevo tiempo, en el que hablará de Espíritu a espíritu a la humanidad. 51. Mi discípulo Juan, profeta y vidente, contempló en su éxtasis una mujer vestida de sol, una virgen radiante de luz. 52. Esa mujer, esa virgen, es María, la que volverá a concebir en su seno, no a un nuevo Redentor, sino a un mundo de hombres que en Ella se sustenten de amor, de fe y de humildad, para seguir las divinas huellas de Cristo, el Maestro de toda perfección. El profeta vio como aquella mujer padecía como si fuese a dar a luz, y ese dolor era el de la purificación de los hombres, el de la expiación de los espíritus; pasado el dolor, la luz se hará en los hombres y la alegría llenará el Espíritu de vuestra Madre Universal. 53. Hoy, venid a Mí, discípulos amados, venid a tomar el lugar que os corresponde; y vosotros, párvulos, también sed Conmigo; hoy que dais vuestros primeros pasos, iniciad el camino de evolución. Al que viene por primera vez a escuchar mi palabra y busca el consuelo para su corazón y la luz para su espíritu, le recibo, y a todos les doy la bienvenida. 54. Os llamo bienaventurados, porque en este tiempo de materialismo en que vive la humanidad, os levantáis buscando mis huellas, cerráis vuestros oídos a las murmuraciones y sólo os trae la esperanza que en Mí habéis puesto. Así como os miro ahora, inocentes y limpios, quiero contemplaros siempre. Y así como os recibo en este día en que sentís mi paz, así os recibiré siempre. 55. Se duele mi Espíritu al contemplar que no todos se preparan de igual manera. Hay algunos que no tienen fe; otros, creyendo, no están dispuestos a afrontar la lucha que se aproxima. Algunos, en su egoísmo, no se sienten unidos a sus hermanos y se han dividido, y os digo: Sólo el amor os hará fuertes y la fe os salvará. Velad siempre para que no seáis sorprendidos. 56. Despertad, los que aún dormís, mirad la luz que está iluminando al mundo y preparaos para que reconozcáis mi venida en este tiempo. Muchos hermanos vuestros querrán apartaros de este camino, ofreciéndoos bienestar en la vida terrestre y adelanto para vuestro espíritu, más en ellos no habrá amor, ni sinceridad, y Yo os pregunto: ¿Quién podrá en el mundo daros la verdadera paz en este tiempo? Las naciones que dicen haber vuelto a la paz, no se han perdonado, los gobernantes no se han reconciliado, por lo tanto, no han puesto los cimientos de una paz duradera. 57. Antes de venir a escucharme, navegabais en una frágil barquilla, vuestra fe flaqueaba. Eran muy pobres las enseñanzas espirituales que habíais recibido, y no tenía vuestro espíritu la tranquilidad y la alegría que habéis experimentado al oír mi palabra. Si os sentís heridos en vuestras creencias, no calléis por temor, confesad que sois mis discípulos; porque si vosotros que me habéis oído, calláis, entonces las piedras hablarán, los elementos de la naturaleza darán testimonio de estas enseñanzas. No quiero ver en vosotros la cobardía que os haga negar cuanto os he entregado, porque si lo hacéis, habrá mucho dolor en vuestro corazón. Si los que se han acercado a vosotros enfermos y menesterosos, al sanar os desconocen, no lloréis, gozad pensando que habéis cumplido con vuestro deber y que ellos han calmado sus penas. Muchos, después de haberos negado su gratitud, os buscarán y reconocerán vuestros dones. 58. Sólo el que tiene fe en Mí puede hacer prodigios. Y Yo me sirvo de los que así creen para conceder beneficios a los que me piden pruebas. Quiero mirar en vosotros el amor, el verdadero amor que ha de restaurar todas las fuerzas y devolver la gracia a la humanidad, enseñando a los hombres a amarse los unos a los otros. 59. La luz de mi doctrina iluminará al mundo. Mi potestad será manifestada por mis labriegos, y así como han sido muy grandes las penalidades, más grandes serán los prodigios que haré entre mis hijos. 60. Si os preparáis, os maravillaréis de mis obras e iréis escalando paso a paso la cima de la perfección. 61. Juventud, orad y practicad mis leyes, porque quiero servirme de vosotros. No encadenéis a vuestro espíritu con las falsas grandezas del mundo. Sed libres, con esa libertad que concedo al hombre dentro de mis preceptos. No sembréis el dolor para que no recojáis esa simiente. 62. A vosotros, padres de familia, os digo: Guiad a vuestros hijos con amor, enseñadles la caridad, velad celosamente por su virtud, y así alcanzaréis la paz. 63. Velad por vuestros gobernantes y respetad sus determinaciones. He mantenido en paz esta nación, porque quiero que sea refugio para los corazones fatigados y un rincón de paz sobre la tierra. No dejéis que la guerra llegue a ella; mas si la llamáis, si así lo deseáis, que no se haga mi voluntad sino la vuestra; si es menester que conozcáis el rigor de las pruebas para sensibilizaros, para que así sepáis tener caridad del dolor ajeno, sea como vosotros lo pedís. Pensad que el elemento bélico sólo esperó vuestro llamado para presentarse a invadir comarcas y naciones. Mientras unos han pedido guerra, otros han orado por la paz del mundo. Esta nación ha compartido su pan y su vestido con aquellas que han atravesado grandes vicisitudes. He permitido que vuestra Tierra, pródiga en frutos, ofrezca su ayuda a los que carecen de ellos. 64. Muchos hombres poderosos en aquellas naciones se han contemplado menesterosos, confundidos con los que nada tienen, han tenido oportunidad de conocer la miseria y el dolor humano y han meditado en lo que significa la grandeza y las posesiones de la tierra. Estos, que no habían pensado en la vida espiritual, hoy se preparan y elevan su espíritu hacia Mí, porque el dolor les ha purificado. 65. Preparaos, labriegos, para el tiempo en que os ordene llevar este mensaje a otras comarcas y naciones. 66. Hoy venid y descansad, aquietad vuestra mente para que recibáis la palabra que proviene del Espíritu Santo. Es el Verbo que revela, aclara y explica la verdad a los hombres, que llenará de esperanza y consuelo a los corazones e inundará de paz a los espíritus. 67. El Consolador prometido es el que os habla, oh pueblo, es mi presencia en Espíritu la que viene a dar cumplimiento a la promesa que os hice en tiempos pasados. Al presentarme, me dais la bienvenida, multitudes, y al instante vuestro corazón comienza a hacerme presente sus amarguras y sus cuitas. 68. ¿Cuándo me haréis presente en lugar de aflicciones, vuestra satisfacción al decirme: Maestro, venid y complaceos con nuestras obras, venid y recoged las flores que han sido cultivadas en nuestro propio espíritu? Entonces penetraré cual si fuera un jardinero, me llegaré a vuestro corazón y de ahí recogeré cual si fuesen bellas flores, vuestros pensamientos y vuestras buenas obras. 69. El único Mesías, el único Rabí, es el que hoy os habla a través de estos portavoces; son hermanos vuestros los que os transmiten mi palabra. 70. Cada uno de mis hijos tendrá las tres virtudes que son esenciales para que sus palabras puedan llegar al corazón de la humanidad, estas son: el poder, el amor y la sabiduría. 71. Cuando visitáis uno, otros y varios recintos, cuando a través de sus portavoces escucháis la misma palabra, se llena de gozo y de fe vuestro corazón y tomáis aquella lección como una verdadera prueba de que aquellas congregaciones se encuentran unidas a través de su espiritualidad. Cuando llegáis a presenciar una manifestación deficiente, tenéis la sensación de que os han herido en vuestro corazón y comprendéis que allí no hay, o no se manifiesta la unidad que debe existir en este pueblo. 72. Esa es la verdad, no todos se aman en mi obra, aun cuando se encuentran en ella, ni todos la han llegado a comprender, por lo cual puedo deciros que unos son de mi obra y otros hacen la suya. 73. Los que me vienen siguiendo por amor, aman mi palabra, porque saben que ella les corrige sin que llegue a herirles y les señala sus defectos, sin que les delate. Eso los hace que perseveren en el perfeccionamiento de sus prácticas. 74. Los que en lugar de tratar de alcanzar ese perfeccionamiento, lo que persiguen es únicamente la adulación, la superioridad, el halago o el medio de qué vivir, en lugar de buscar el perfeccionamiento del espíritu, esos no resisten mi palabra cuando les señala sus defectos; entonces tienen que crear una obra distinta a la mía, en donde sean libres para hacer su voluntad. No han llegado a comprender que lo único que deben hacer las multitudes en el tiempo que dure mi manifestación, es escucharme con la mayor elevación, para después poder analizar mi mensaje. 75. Después de tanto como os he hablado, ¿Qué es lo que habéis llegado a comprender? Muy poco, porque os habéis distraído con tantas prácticas materiales que no os enseña mi doctrina y aun os habéis confundido ante las diversas interpretaciones que le vais dando a las enseñanzas que habéis recibido. 76. Esta es la oportunidad de aprender una lección que jamás os podrá dar la tierra; en los libros humanos podréis llegar a conocer la ciencia material, más la divina que os habla de la vida eterna, sólo el Verbo que es el libro de la verdadera sabiduría, os la podrá enseñar. 77. Y este consuelo, esta piedad, esta comprensión, en una palabra, este amor que hoy derramo en vosotros, es lo que no podrá daros el mundo. Cuando estáis tristes, tiernamente recojo vuestras lágrimas, cuando os tortura una pena, me acerco para aliviarla. Tengo la misión de salvar a la humanidad y de redimir hasta el último de los hombres; no os extrañe, que de vez en cuando venga a llamar a vuestras puertas para solicitar que me deis albergue. 78. Bienaventurados los que al oír mi llamado tengan en su corazón el presentimiento de mi llegada y me digan: Pasad a mi humilde casa, oh Señor, es la vuestra; porque en ella os entregaré mi mensaje. 79. Mañana, muchos de vosotros seréis enviados a otros países y naciones, ocupando el lugar de mis nuevos emisarios. Sabréis hablar Conmigo para después transmitir mi lección a vuestros hermanos, con palabras que serán de paz, sabiduría y fraternidad; de vuestras manos brotará el bálsamo de salud y de consuelo capaz de levantar a los muertos, vuestros ejemplos irán despertando a muchos de mis hijos para que puedan seguirme, animados por vuestro ejemplo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 141 1. Pueblo: veo vuestra lucha y vuestros esfuerzos, contemplo también vuestra paciencia para sufrir, cumpliendo con las lecciones de mí doctrina. La lucha está en todos los caminos que tiene que recorrer el hombre; comprended que no sólo vosotros la tenéis. Ahora más que nunca debéis de ser fuertes. Velad y orad y al rayar cada alba estad Conmigo y os iluminaré en ese instante, para que mi luz os acompañe en todas las obras que vayáis a ejecutar en ese día. 2. No importa que no tengáis palabras o ideas para formar una oración; a Mí me basta con que elevéis vuestro pensamiento hacia el infinito, porque sabré interpretar el lenguaje de vuestro corazón. 3. La lucha espiritual de este tiempo, la miráis reflejarse en muchos hogares. Matrimonios que no comparten las mismas ideas; unos, en los cuales me siguen el varón, otros en los que es la mujer la que arrastra todo por seguirme llena de fe, mientras el compañero la hiere a cada paso con sus burlas y su incredulidad. Muchas veces al estar juntos en su alcoba, sus espíritus viven distantes uno de otro. Las atenciones y la ternura de otras veces, han dejado paso a las palabras violentas y a las frases hirientes; entonces la flama de la fe, que arde en el corazón, se estremece azotada por la tempestad de las pasiones y de los sentimientos exaltados. 4. Hay hogares en los cuales a los hijos, a unos en su niñez y a otros en su juventud, les impresiona el ser testigos de esta lucha entre sus padres, y también sienten que en su corazón se levanta la inquietud, la duda, y se preguntan: ¿A quién es al que debo darle la razón? ¿Quién será el poseedor de la verdad? ¿A quién de ellos es al que debo seguir y por cuál consejo debo guiarme? 5. Esta lucha es amarga y dolorosa, pero tenía que surgir entre vosotros, porque no estabais preparados para comprender mis nuevas lecciones. Lo mismo aconteció en el Segundo Tiempo en el seno de las familias, porque mientras unos de sus miembros daban la vida asegurando que Jesús, el Cristo, era el Mesías, otros le negaban toda verdad y anhelaban ver que se exterminara su doctrina. 6. A vosotros que venís a escucharme que tenéis en vuestro hogar esta batalla, os digo que llevéis de mi doctrina la luz, para que tengáis el tacto necesario para obrar atinadamente; que en vuestro corazón haya caridad; que la inteligencia y el amor de vuestros actos os guíen en vuestro hogar; que toméis fortaleza en mi palabra para que tengáis paciencia en la dura prueba que constituye vuestra restitución. 7. No temáis, porque si sabéis cumplir en la forma que os estoy enseñando, veréis obrar prodigios entre los vuestros, y habrá veces, en que los más reacios, en que los más incrédulos lleguen a ser después los más fervientes. Toco a esos corazones concediéndoles la prueba que les es necesaria para poder creer. 8. No lloréis, pueblo, apurad con amor esta prueba, que la paciencia y la fe con que la soportáis serán vuestro galardón. 9. Concluid por comprender que todos amáis a un mismo Dios y no riñáis por la diferencia de forma en que unos y otros lo habéis venido haciendo. Es menester que lleguéis a comprender que hay seres en los que las creencias, las tradiciones y las costumbres han echado raíces tan hondas, que no será fácil arrancarlas en el primer momento en que les doctrinéis. Tened paciencia y en el transcurso de los años lo lograréis. 10. Hay quienes me escuchan una vez, y desde ese instante se entregan a Mí plenos de fe; en cambio hay otros, que vienen en busca de mi palabra, una, otra y muchas veces más, sin llegar a sentir esa iluminación interior. Eso se debe a que no todos los espíritus marchan al unísono, porque mientras unos están ya a punto de sentirme, otros aún necesitan evolucionar más y fortalecerse con las pruebas que purifican al espíritu, para comprender mis revelaciones. 11. El espiritualismo está provocando una batalla mundial entre las ideas, creencias y los cultos. Pero después de esta lucha, esta doctrina traerá a los hombres la bendita paz que tanto necesitan y hará que brille sobre todos los espíritus el sol de mi divina justicia. 12. Esta etapa de luz, que eso ha sido mi comunicación espiritual, pasará desapercibida para muchos; sin embargo, señales y sucesos demasiado claros quedarán como una huella imborrable que venga a marcar dos importantes acontecimientos para la humanidad: el principio y el final de mi comunicación, para que los hombres estudien, investiguen y por fin lleguen a aceptar que el Señor estuvo una vez más entre ellos. Prepararé a mis hijos para que formen el libro que contendrá mis cátedras y lecciones, el cual llegará a ser un torrente de agua cristalina, un río de vida que venga a calmar la sed de espiritualidad y el ansia de luz de esta humanidad. 13. Ahora que han pasado sobre vosotros dos eras y se inicia la tercera, vengo en Espíritu en busca de vuestro fruto, y en el silencio de vuestro corazón escucho que me decís: Padre, qué poco podemos presentarte de bueno y cuán poco hemos adelantado en el camino. Ya es corto el tiempo en que os seguiré hablando bajo esta forma y debéis apresurar vuestro paso y mejorar vuestras obras, porque las congregaciones están pendientes de vuestro ejemplo; las multitudes están dispuestas a seguiros e imitaros, pero debéis testificar con vuestras obras de amor para ser creídos. 14. Estudiad a fondo mis enseñanzas y analizad mis órdenes, para que llegado el instante os levantéis en pos de los caminos que os señale vuestra misión y podáis hacer salir de su letargo a los que se hayan estacionados, y a la vez podáis salvar al que se haya perdido en la encrucijada. Quiero que conozcáis el sendero antes de andarlo. ¿No os he dicho que mi palabra es el camino? Pues oídme y estudiad. 15. Nadie vaya a levantarse trazando el camino a su voluntad, ni creando leyes o alterando mis mandatos, porque irá al abismo junto con los que seduzca. 16. Si tenéis el convencimiento y la fe de que sois el pueblo del Señor, que tiempo ha cruzado por el desierto de esta vida, no olvidéis ni un instante la ley, no seáis infieles a vuestro Padre, ni perdáis la ruta que conduce a la meta que persigue vuestro espíritu, aquella que llamáis la “tierra prometida” y que es la morada de la luz perfecta donde vuestro Padre os espera. 17. ¿Quién puede decir que es débil cuando recibe a cada instante mi fortaleza? ¿Quién puede decir que tiene hambre, cuando tantas veces se ha sentado a comer en mi mesa el pan de la vida verdadera? Todos tenéis heredad, dones, y si os sentís a veces débiles o pobres, es porque aún tenéis escasa vuestra fe. Reacia es vuestra carne para dejar manifestar cuanto de bueno trae el espíritu, pero en cambio, cuán fácilmente deja reflejar las malas inclinaciones o las insanas tendencias que el espíritu alberga. Comprobad esto en los niños, quienes por sí solos rasgan el velo de su inocencia, o se muestran rebeldes ante las buenas acciones. No todos los que vuelven a la tierra llegan purificados; hay quienes necesitan beber los más amargos cálices que la vida ofrece en sus lecciones, y soportar las más duras pruebas para que se dobleguen, se dulcifiquen y se conviertan. 18. El mundo va a estremecerse con la luz de mis nuevas revelaciones y los hombres conocerán la verdad. 19. Cuando os hablo como Padre, es el libro de la ley el que se abre ante vosotros. Cuando os hablo como Maestro, es el libro del amor el que muestro a mis discípulos. Cuando os hablo como Espíritu Santo, es el libro de la sabiduría que os ilumina con sus enseñanzas y que forma una sola doctrina, porque proviene de un solo Dios. 20. Ya está próximo el día en que cesará esta comunicación; por eso derramo mi palabra extensamente para que el pueblo quede fuerte y preparado. 21. Todos podéis decir que en este tiempo me habéis visto, unos con el corazón, otros con la mente y otros con el espíritu. Cuando os habéis recreado con mis enseñanzas divinas, me habéis visto, cuando asistís al cumplimiento de alguna de mis profecías, me habéis mirado, y cuando sentís en vuestro ser la presencia de las comunicaciones espirituales, me habéis contemplado. Me he dejado mirar bajo distintas formas, para que deis testimonio de mi venida en este Tercer Tiempo. ¿Creíais que la única forma de verme era con los ojos de vuestro cuerpo? Ante lo espiritual, vuestros ojos materiales son la forma más limitada de ver. ¿Pensabais que era indispensable verme en cuanto hombre, como me vio el mundo en el Segundo Tiempo, para que pudierais decir: Le he visto? No discípulos, el espíritu siente con mayor perfección que el corazón, la mente o los sentidos; y él es quien me ha comprendido. Mi palabra hace nacer a la verdad a unos, y a otros los resucita a la vida verdadera, porque el materialismo es muerte. 22. El libro del saber se abre para revelaros cuántos dones y atributos poseéis, muchos de ellos todavía desconocidos por vosotros. 23. Sabéis que he venido a entregaros una más de mis lecciones, para después enviaros a dar la buena nueva a la humanidad; ¿Esperáis penetrar en el corazón de alguno de vuestros hermanos, sin saber lo que es corazón y lo que es espíritu? Cuánto tiempo hace que fuisteis heredados por el Padre y aún no sabéis lo que posee vuestro espíritu; pero ha llegado por fin la era de la espiritualidad para la humanidad: todo lo ignorado será conocido, lo oculto saldrá a la luz y todo misterio quedará aclarado, porque el Espíritu de Verdad se está derramando sobre todo espíritu y toda carne. 24. Cuando los hombres sepan espiritualmente, quiénes son y conozcan su origen, no tendrán lágrimas suficientes para llorar las faltas que por ignorancia y orgullo, su reaciedad les hizo cometer; pero después de la purificación, mi manto de perdón cubrirá al mundo y empezará una nueva era. ¿No creéis que cuando se haga la luz en la vida de los hombres y les ilumine su conciencia, habrá un cambio en su vida? Sí, porque las tribulaciones, las guerras, todo lo que aflige a unos y pierde a otros, es por falta de luz espiritual, esa que podéis llamar conciencia, justicia, amor. 25. Oh pueblo, ya se acerca el día en que voy a dejar de hablaros en esta forma; aprovechad mis enseñanzas para que podáis resistir los torbellinos que os amenazan. Los hombres llegarán hasta vosotros para pediros pruebas de que hablasteis con Jesús y que de El recibisteis sus lecciones. 26. Vais hojeando el libro de mi enseñanza en el cual están escritas la ley, las profecías y mi palabra dada a través de los tiempos; todo quedará al final grabado en vuestro espíritu. Esta es la heredad que os dejo. Probad, experimentad y estudiad mi obra, analizadla; cuando hayáis descubierto y conocido su esencia, os sentiréis inmensamente amados por el Padre y vosotros también me amaréis. 27. Si por haber acudido a mi llamado, vuestros hermanos murmuran, cerrad vuestro oído y callad, son inocentes; más si tomaseis esta causa para juzgarlos, ay de vosotros, porque ya habéis sido iluminados por la luz de vuestra conciencia y sabéis lo que hacéis. 28. Yo soy el juez de todo espíritu y sé quién me ama en verdad. No todo aquel que me dice Padre, está Conmigo; muchos de los que pregonan que son mis escogidos y que me están sirviendo, no me han comprendido. Vosotros podréis engañaron unos a otros, más a Mí, ¿Quién podrá engañarme? 29. Os he enseñado la igualdad, el amor, la humildad; si vuestro destino aparentemente es diferente, la finalidad que he señalado a todos, es la misma. 30. Guiaos por vuestra conciencia, ella os hablará siempre con justicia; y sabréis si estáis dentro de la ley, si habéis hecho actos dignos de ofrecerlos a vuestro Padre. Yo amo lo puro y si queréis agradarme, sed 31. Llegará un tiempo en que el mundo os hará cargos, os pedirá obras poderosas que hablen de vuestros grandes dones, y si no estáis preparados, muchos me negarán como Pedro y dirán que jamás me oyeron, que no me conocían, y vosotros sabéis que por mucho tiempo mi palabra ha sido vuestro alimento y consuelo. 32. ¿Qué me habéis pedido, que no os haya concedido? Muchas pruebas de amor os he dado para alentar vuestra fe. Bienaventurados los mansos y humildes, que saben aceptar con conformidad las pruebas de su vida sin desesperar. 33. Analizad mi palabra, sentidla y practicadla, para que vuestra fe sea más firme cada día. 34. Abrid las puertas de vuestro corazón y de vuestro entendimiento. ¿Con qué obras venís a glorificarme? Todos calláis, calla el espíritu, y también la materia calla ante mi presencia; doblegáis vuestra cervís y os humilláis. No quiero que mis hijos se humillen ante Mí, quiero que sean dignos de levantar su faz y contemplar la mía, porque no vengo en busca de siervos, ni esclavos, no vengo en busca de criaturas que se sienten proscritas, desterradas. Vengo a mis hijos a quienes enseñé el camino de la redención por medio de la sangre del Cordero Divino, para que al escuchar mi voz de Padre se arrojen en mis brazos. 35. He aquí que llego a la casa de Jacob y sólo contemplo temor dentro de ella, espero encontrar fiesta y sólo existe silencio. ¿Por qué, pueblo? Porque vuestra conciencia os reclama vuestras faltas e impide que a mi llegada experimentéis alegría. Es que no os habéis amado, es que no habéis trabajado, como Jesús os enseñó. 36. Os ha faltado preparación espiritual, para presentir la sombra de dolor que os acecha, y es menester que vuestro Padre se materialice y hable en vuestra lengua, para que podáis saber que la guerra avanza, que cada vez sus armas son más fuertes y que frente a ella, el ángel de la paz solloza. 37. Cabalgando en alas del viento, la peste avanza instante por instante, y en el ambiente existen millares de seres que día tras día se agitan en los campos de odio y de cizaña y cuya turbación nubla vuestra mente y vuestro corazón. 38. Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero estos obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad, mientras vosotros os olvidáis de orar, de cumplir con la misión que el Padre os ha confiado de amaros los unos a los otros. 39. Sabéis íntimamente que la misión de hacer paz, pesa sobre vuestro espíritu desde aquellos tiempos en que dije a Jacob: “He aquí que os daré una simiente numerosa en la cual serán benditos los pueblos de la tierra”. Por eso calláis delante de Mí. 40. ¿Acaso creéis que las leyes del hombre os obliguen a cerrar vuestros labios, que he preparado para que deis testimonio de Mí? 41. No seáis hombres de poca fe; si os he escogido, es porque sé que podréis y sabréis servirme. 42. En este día os digo: Si las naciones quieren la paz, Yo la pongo al alcance de su mano; si aún quieren más guerra, la tendrán y por medio de ella, el cetro de mi justicia caerá sobre la tierra. 43. Si la humanidad, persiguiendo a mis nuevos discípulos, tratase de impedir que sanen a los enfermos y hablen de mi doctrina, se desatarán entre los hombres las enfermedades más extrañas; los hombres de ciencia enfermarán, de otros callará su lengua, muchos cegarán y a otros se les trastornará su cerebro. 44. Las puertas del más allá se abrirán y legiones de espíritus turbados asolarán comarcas y poseerán a los hombres. Entonces, ante la impotencia de los hombres de ciencia, se levantarán mis humildes labriegos dando pruebas de mi poder, por medio de las cuales muchos creerán. Ha mucho tiempo os he anunciado todas estas profecías, a pesar de lo cual permanecéis sordos y aun ciegos. Sois ingratos, tornadizos y veleidosos. 45. Es menester que os hable así, mas no toméis mi palabra de amor confundiéndola con un látigo. Yo os amo, venid a mis brazos para que sintáis mi calor, acercaos a Mí, para que sintáis la paz de mi reino. Sois los que a través del desierto me habéis buscado, sois los que habéis caminado siempre en pos de mi promesa. 46. ¿Estáis cansados de esta vida? Pues descansad un instante bajo la sombra de este árbol, decidme aquí vuestras cuitas y llorad en Mí. ¿Hasta cuándo estaréis por siempre Conmigo? Ya quiero contemplar la paz en todo espíritu. 47. Dejad que la alondra por ahora extienda sus alas sobre todo el universo, para que sintáis su paz y su calor. 48. Mujeres, sois vosotras las que con vuestra oración conserváis la poca paz que en la tierra existe, las que como fieles guardianes del hogar cuidáis que a éste no le falte el calor. Así os unís a María, vuestra Madre Celestial, para destruir toda tentación. 49. Varones, os he hecho señores en esta tierra, para que en ella me representéis. Es vuestro espíritu semejante al del Padre y vuestro cuerpo semejante al universo. No juzguéis la perfección de vuestro cuerpo por sus dimensiones, sino por la vida maravillosa que en él existe. En toda su perfección, el cuerpo es limitado, y llega el instante en que deja de crecer; sigue entonces desarrollándose la inteligencia y los sentimientos, hasta que la muerte la detiene para levantarse de ahí el espíritu y crecer sin fin en la eternidad. 50. Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos. 51. Todos sois en este tiempo ovejas de Elías, unos habitando en su aprisco, otros aún descarriados. La luz del Sexto Sello alumbra en este tiempo a todos los espíritus, así encarnados como desencarnados. Mientras en la tierra unos toman esta luz para adelanto o salvación de su espíritu, otros la toman para penetrar sin respeto en los misterios de la ciencia y descubrir nuevas maravillas. Son las manos profanas y desobedientes que aún cortan los frutos del árbol de la ciencia para envenenar el corazón de la humanidad. 52. Os digo en este instante ante Elías, que estáis viviendo la sexta etapa que la humanidad recorrerá en la tierra, como una imagen de uno de los siete peldaños que escalará vuestro espíritu en el más allá. 53. En la primera época, me representó en la tierra Abel; Noé en la segunda; en la tercera Jacob; Moisés en la cuarta; Jesús en la quinta; en la sexta que es la presente, Elías; y en la séptima reinará el Espíritu Santo. 54. ¿Qué habéis hecho de mis enviados? El primero cayó bajo el golpe de su propio hermano movido por la envidia. El segundo fue desconocido y burlado por las multitudes de incrédulos e idólatras. 55. El tercero vivió dando pruebas de mi poder, recibiendo en cambio a cada paso la ingratitud hasta de los suyos. 56. El cuarto hubo de romper las tablas de la ley por la poca fe de su pueblo a quien tanto amó. 57. El quinto, Jesús, habiendo sido anunciada su venida, no fue esperado, ni creído, ni amado, y después de entregar al mundo su mensaje de amor, recibió de los hombres la muerte más ignominiosa. 58. El sexto ha venido en espíritu en este tiempo; sin embargo, los dardos de la duda, la indiferencia y la mofa le persiguen. 59. Cuando el Séptimo Sello sea desatado y en vez de un enviado sea el mismo Espíritu del Eterno quien alumbre a los hombres, ¿Quién tratará de herirme o darme muerte? 60. Os hablo así para que mañana no seáis confundidos por teólogos. 61. Cada sello ha brillado en su tiempo y ha dejado su luz en el espíritu de mis hijos. Dispuesto estaba que en el Sexto Sello se escuchase en la tierra la voz del Verbo. 62. Pueblo, orad ante María; ella es la ternura divina hecha mujer en el Segundo Tiempo, pureza incomprendida por la humanidad materializada, virginidad que no puede ser analizada por la mente de los hombres y que sólo puede ser sentida por aquel que se purifique en sus sentimientos. 63. El manto de vuestra Madre Celestial ha hecho sombra al mundo desde la eternidad, cubriendo con amor a mis hijos que lo son de Ella. María, Espíritu, no nació en el mundo; su esencia maternal ha sido siempre de Mí. 64. Ella es la esposa de mi pureza, de mi santidad; es mi Hija al hacerse mujer y mi Madre al concebir al Verbo encarnado. 65. El Maestro os dice: Mucho os habéis ocupado de vosotros, y por lo mismo habéis olvidado a los demás; es menester que dejéis vuestra indiferencia al dolor y a las necesidades ajenas y os despojéis de vuestro egoísmo. 66. Cuando el dolor se presente en vuestro camino, preparaos a recibirle; cuando miréis muy cerca la prueba, orad como lo hizo Jesús en el huerto, la víspera de su muerte y decid como El: “Padre mío, si fuera posible apartar dé Mí este cáliz, pero antes hágase tu voluntad y no la mía”. Velad, mis hijos, que si os preparáis, Yo en muchas ocasiones apartaré de vuestros labios el cáliz de amargura. Más si la tuvieseis que beber, por vuestra conformidad y sumisión ante la voluntad divina os revestiré de fuerza para salir avante. 67. No olvidéis que el dolor purifica y que cuando es apurado con amor y elevación, no sólo lava las manchas propias, sino aun las ajenas. 68. Ofrecedme vuestro dolor y él no será estéril; ¡Cuánto dolor inútil ha habido entre la humanidad! Mas quien ha podido sufrir hasta el fin de su restitución y llevar su cruz, ha llegado a lo alto de la montaña cuando creía caer para siempre. 69. No ha alcanzado el mundo por vuestras oraciones y méritos en las pruebas, la paz que debería de recibir, porque cuando estáis bajo éstas, sólo pensáis en vosotros para lamentaros y rebelaros, en vez de orar al Padre y decirle: Si uno solo de mis semejantes puede alcanzar un átomo de paz por el cáliz amargo que yo apuro, con cuán satisfacción beberé hasta la última gota. Y el Maestro os dice: Quien así orase y sintiese, hará que su amor alcance a beneficiar a muchos de sus hermanos. 70. Pueblo, la paz aparente se ha hecho en las naciones, más vosotros no pregonéis que la paz ha llegado. Cerrad vuestros labios. La paz verdadera no podrá levantarse sobre cimientos de temor o de conveniencias materiales. La paz tiene que nacer del amor, de la fraternidad. 71. Los hombres se encuentran edificando sobre arena y no sobre roca, y cuando las olas vuelvan a agitarse, azotarán aquellos muros y el edificio vendrá por tierra. 72. He propuesto mi paz a los hombres a través de la conciencia, para decirles: Aquí estoy, pero ellos no han querido escucharme; a veces obran como niños y como necios. Os digo que obran como niños, porque no revelan en sus actos la luz que el espíritu recoge en una larga evolución; viviendo en el Tercer Tiempo, aún no se han dado cuenta de lo que significa la paz; si su espíritu se encuentra aletargado, con mayor razón lo está su corazón que no siente lo que es caridad, ni ha llegado a vibrar de amor por la humanidad; pero llegará a ellos un dolor más amargo que el ajenjo, por el cual despertarán y se sensibilizarán. No seré Yo quien ofrezca a los hombres este cáliz, porque no puede existir en Mí esa amargura. 73. Todo el dolor causado por los hombres, se reunirá en un solo cáliz que será bebido por los que lo originaron; y los que nunca se conmovieron ante el dolor, ahora se estremecerán en su espíritu y en su materia. 74. Se acerca esa hora, en que veréis que los pueblos se conmuevan ante acontecimientos extraños y sorprendentes. Sabréis de hombres que fueron grandes en el mundo y que abandonarán a sus pueblos y naciones, para buscar en el desierto, en la soledad, la paz con su conciencia; otros, que han sido notables por sus odios y por sus ambiciones, sorprenderán al mundo, porque de pronto sus bocas hablarán palabras de amor y de paz; será porque mi luz les envolverá y mi Espíritu hablará en sus labios. 75. ¿Ya estáis preparados para estos acontecimientos, para hallar solución y explicación justa a las preguntas y para llevar luz a las mentes turbadas o confundidas? 76. Ha mucho tiempo que os vengo preparando y aún no podéis ser los soldados de la paz. Mirad a las naciones; qué poco tiempo les basta para prepararse para la guerra y cómo conmueven hasta las entrañas de la tierra. Ved cómo la fuerza de sus odios hace sentir su influencia hasta los más apartados lugares, mientras vosotros no sois capaces de hacerles sentir la paz. 77. ¿Acaso es más fuerte el odio que el amor? ¿Es más potente la tiniebla que la luz? ¿Tiene mayor alcance el mal que el bien? No, mis hijos. 78. No os estoy reprendiendo, sólo os despierto con amor para deciros que no es difícil trabajar en la campiña de Jesús y que debéis perseverar en vuestra enmienda. Cuando por momentos lleváis el propósito de regeneraros, se recrea vuestro espíritu y siente más próximo a su Padre; más las tentaciones acechan vuestros pasos y os hacen caer. 79. Levantaos definitivamente, daos cuenta de que estáis viviendo un tiempo diferente al Primero y al Segundo, en el cual los elementos materiales y los espirituales se agitan por doquier. Es una batalla visible solamente ante quien se encuentra espiritualmente preparado, e invisible para quien no lo está. En este torbellino se agitan millones de seres humanos y espirituales, unos haciendo la luz, otros buscándola; unos sembrando tinieblas, otros huyendo de ellas. 80. ¡Ay de quien buscando la luz flaquease en este tiempo! Millones de ojos invisibles os contemplan para haceros caer, Yo quiero que vosotros seáis la buena simiente que llegue a invadir los campos donde haya crecido la cizaña. Como un mar que se desborda, así avanza el mal y envuelve corazón por corazón, sus aguas impuras penetran en los hogares, en el corazón de la niñez, en la mente de la juventud, en lo más puro de la mujer. Vuestras más nobles instituciones son profanadas; lo más sagrado también. Vosotros, entre tanto, ¿Qué hacéis? ¿También sois de los ciegos que no os dais cuenta? ¿Vais a encerraros en vuestro egoísmo para buscar un poco de paz para vuestro corazón, os vais a encerrar entre las cuatro paredes de vuestra alcoba para no dejar que hasta ahí llegue el estruendo de la guerra ni las lamentaciones de los hombres? 81. Vosotros no diréis que el Maestro no os habló en profecía, cuando veáis llegar el tiempo que os anuncio. Pero antes de que la paz se haga entre la humanidad, el fuego quemará la mala hierba de toda la faz de la tierra, las aguas desatadas lavarán y las nieves purificarán. 82. Alerta, discípulos. Estad preparados para que no os sorprendan porque seréis combatidos con palabras, con hechos y por medio de libros. Armas y calumnias se prepararán en contra de vosotros. También seréis testigos de una batalla de ideas, de doctrinas y teorías. Los teólogos tratarán de escrutar más allá de donde han escudriñado; los filósofos lanzarán al mundo nuevas ideas; los hombres de ciencia proclamarán su saber cómo la única verdad. Los fanáticos de las religiones se levantarán en bandos para lanzarse unos contra otros. 83. Ese será el tiempo para el que debéis estar preparados, porque vuestra voz será la única que se escuche serena y consciente. 84. ¿Ya veis cuánto os reclamo? ¿Ya miráis cuán pequeños sois y cuántas lacras e imperfecciones tenéis aún? Pues vosotros me serviréis y vuestra ofrenda será grata y fragante ante mi Divinidad. 85. El tabernáculo, el arca y la ley están en vuestro corazón. A vosotros, por humildes, os revelaré lo que los sabios no llegarán a comprender. 86. Pueblo, en este tiempo volvisteis como el hijo pródigo a la casa del Padre, os he recibido y os he dicho: Sois el primogénito, más en vuestra ausencia se disgregaron los demás hermanos. Me quedé solo y en mi soledad he llorado, ahora habéis vuelto y os digo: Sentaos a la mesa, ahí están los panes, los frutos y el vino. En la alcoba están las herramientas de labranza. Vosotros entonces, habéis llorado vuestra ingratitud y desobediencia, reconociendo que habéis sido el paria entre otros pueblos que no recibieron lo que vos, habéis rogado que os fueran devueltos vuestros dones, y vuestro caudal os ha sido devuelto. 87. Os he hecho reconocer que en la desunión de la humanidad tenéis grande responsabilidad; entonces os he confiado una espada de amor para que con ella dobleguéis a aquellos que motivan guerras fraticidas y les traigáis ante mi presencia. 88. Vuestra misión es de paz, de fraternidad y espiritualidad. No vengo a reclamar a vuestro corazón sus obras presentes, sino a recordar a vuestro espíritu su pasado, y darle a comprender la sublime misión que le espera en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 142 1. Mi amor desciende a vosotros, para pediros el cumplimiento de los mandatos que os he enseñado a través de vuestra existencia. Contemplo que estáis llenos de gracia, ungidos y preparados para el cumplimiento de vuestra misión y quiero recoger los frutos de la simiente que os he entregado. Quiero gozar con vuestra humildad y buena voluntad. Si os he ofrecido que el mundo será lleno de gracia y bendiciones por vuestra intercesión, es porque os he dado potestad para que podáis ver multiplicarse vuestras buenas obras más allá de esta tierra; por vuestra intercesión alcanzarán luz los espíritus necesitados. Porque en verdad os digo, que no sólo este mundo atraviesa por una era de dificultades y pruebas para su purificación, sino que también en otros valles hay restitución y dolor. 2. Asimilad mi enseñanza, sentid mi palabra; así como es dulce y amorosa, es también severa; debéis comprenderla y analizarla. No dejéis que esta semilla sea llevada por el viento sin que germine en vuestro corazón, porque mañana va a haceros falta. ¿Qué esperáis para normar vuestra vida en la práctica de mis mandatos? No esperéis que las pruebas os toquen, porque sería muy doloroso para vosotros; hacedlo por amor y convicción, cumplid con el precio que os dice: “Amaos los unos a los otros”. 3. Aprovechad este tiempo en que os estoy hablando con suma claridad y dejad que os guie. Pensad que vuestro porvenir será de paz, si cumplís con mi ley. 4. Penetrad en vosotros mismos, examinaos a la luz de vuestra conciencia y veréis que os hablo con justicia, que no vengo a sembrar el terror, sino que os prevengo para que viváis alerta. 5. Mi palabra es alimento para el espíritu. Os he hablado en todos los tiempos; en el presente, sirviéndome de vosotros mismos, he dejado este mensaje para la humanidad. Estoy velando por el mundo mientras él duerme. He aparecido ante vosotros, y así como en el Segundo Tiempo, en el día de mi resurrección ascendí ante mis discípulos y me miraron partir en Espíritu, así vengo ahora a vosotros, lleno de gloria para juzgar a todos los seres. 6. Hoy mi luz baña a toda la humanidad. De naciones y comarcas, vendrán vuestros hermanos a esta tierra en busca de mi palabra, cuando tengan noticias de estas enseñanzas. En ese tiempo ya no me comunicaré por el entendimiento humano como hoy lo hago, y vosotros, los fieles, os enseñaréis a elevar vuestro espíritu para hacer comunión Conmigo y a todos mostraréis mi palabra impresa y el testimonio que de mi enseñanza habéis recogido. Les diréis que no me hice hombre, sino que vine en Espíritu y así he quedado entre vosotros eternamente. 7. Hoy que conmemoráis mi pasión, os digo que he ido una vez más al calvario, que mi pasión se renueva a cada instante, que la guerra, el pecado y el materialismo forman una cruz de afrenta para vuestro Dios. Vosotros, los que hayáis comprendido mi palabra, os uniréis a Mí en una gran lucha contra el pecado. Los ejércitos espirituales han entablado su batalla, a ellos os uniréis. 8. Las pruebas despertarán al mundo. La buena nueva llegará a todos y sabrán que he venido a dejar un testamento más y a juzgar su obra. 9. No quiero que los que me habéis oído lloréis más tarde, por no haber comprendido mi manifestación divina. Orad, y en vuestra oración recibiréis la luz para penetrar en esta nueva revelación que os estoy entregando. 10. Os concedo el don de la paz; si permanecéis preparados, la esparciréis en vuestros pensamientos y obras. Estos tiempos preciosos en que os reunís para elevar vuestro espíritu y habitar las regiones espirituales desde donde conversáis Conmigo, no volverán. Tampoco volveréis a escuchar mi palabra por el conducto humano, después del tiempo señalado por Mí. 11. Velad y orad y veréis cumplida mi palabra. 12. Os estoy entregando una nueva lección; cada una de ellas viene a prepararos para el cumplimiento de vuestra misión. Vais comprendiendo que no vinisteis a la tierra tan sólo para conservar vuestra envoltura, para acumular o labraros honores. No sois menesterosos en el camino de la vida. Si os habéis creído pobres, es porque no habéis sabido mirar lo que en vuestro espíritu lleváis. ¿Será menester que perdáis cuanto poseéis, para que sepáis aquilatar lo que teníais? No, mis hijos, es mejor que hoy que poseéis vuestros dones, tengáis conocimiento de ellos para que los utilicéis en beneficio de vuestro espíritu. 13. Si os parece extraña mi doctrina, os digo que vosotros sois los extraños, porque tanto Yo como mi ley, somos inmutables y eternos. Cada vez que vengo a vosotros os encuentro más distantes, más manchados y por lo tanto, más extraviados del camino. ¿Os parece nueva la forma en que ahora me comunico con vosotros? No es nueva. ¿Acaso queríais que mi voz se hubiese escuchado en el infinito sin mediación de hombres? Tampoco esa forma sería nueva; ya que en el Primer Tiempo hice oír mi voz ante el pueblo congregado en las faldas del monte Sinaí y, ¿Qué fue de aquel pueblo al escuchar así la voz de su Padre? Que sus oídos, su corazón y su mente fueron impotentes para recibir aquella manifestación de poder, al grado de tener que tapar sus oídos para no escuchar, y de pedirle a Moisés que intercediera ante Jehová para que cesara de hablar, porque su voz era como el estruendo de la tempestad. Mi voz en aquel tiempo descendió de mi Espíritu a vuestra materia, mientras que ahora, os estoy preparando para que os elevéis hasta donde os espera mi amor de Padre y me escuchéis de espíritu a Espíritu. 14. A pesar de que en todo tiempo me he manifestado lleno de claridad, por su materialismo el hombre ha dudado. Ahí mismo en el Sinaí, bajo las sublimes pruebas y manifestaciones que al pueblo dio su Señor, aquellos corazones dudaban, flaqueaban y a cada paso estaban dispuestos a volver la espalda al Padre; en cada flaqueza del pueblo se manifestó la caridad del Señor y al final sólo su verdad resplandeció. 15. Si os hablo de mi manifestación en cuanto hombre, tendré que deciros, que a pesar de haber sido anunciada mucho tiempo atrás, el mundo se encontraba durmiendo y no supo reconocerme. Desde que Jesús abrió sus ojos en este mundo, hasta el instante de cerrarlos, estando pendiente en la cruz, mi corazón fue herido en toda su jornada por la duda de los hombres. 16. Dudaban de la Divinidad de Jesús, juzgándolo por su humildad, por la pobreza de sus vestiduras y su carencia de poder material y de caudales de la tierra; y todavía en su agonía, la duda de aquellos hombres se clavaba en el corazón de Jesús, como si fuesen dardos cada una de sus preguntas: ¿Cómo es posible que su cuerpo sangre siendo Dios? ¿Cómo es posible que muera el Hijo de Dios? 17. Dos mil años han pasado para que algunos comprendieran esas lecciones, y muchos más tendrán que pasar para que todos las comprendan. 18. Si ahora alguien dijera que he llegado por sorpresa, no os dice la verdad, porque Yo os anuncié mi nueva venida y os predije las señales que os daría; pero si estabais durmiendo cuando os di las señales, ¿Cómo podríais advertirlas? 19. Así como en el Segundo Tiempo mi presencia no fue en la misma forma que en el Primero, también en esta era mi manifestación es diferente, siendo la misma doctrina. Siempre he anunciado mi llegada con siglos de anticipación, para encontraros preparados, para no encontrar vuestra casa en desorden y causaros vergüenza con mi visita; he querido que a mi llegada todo lo tuvieseis dispuesto, para que al llamar a vuestra puerta pudierais decirme como las vírgenes de mi parábola: Pasad, Maestro, bienvenido seáis a vuestra casa. Mas ha sido vuestra duda la que ha salido a recibirme, duda por la forma de mis manifestaciones y de mi comunicación, duda ante los prodigios que os concedo, los cuales los llegáis a atribuir a poderes maléficos, duda ante la pobreza y humildad de mis nuevos servidores y de los sitios en que me estoy manifestando; mas sé que después de la partida de mi manifestación, vendrá la fe y la comprensión de ella, como aconteció en los tiempos pasados, a pesar de vuestra frialdad, de vuestra duda y de vuestro materialismo. 20. Vengo a vosotros porque os amo, porque sabía que en el tiempo de mi nuevo manifestación os había de encontrar como rebaño sin pastor, como a enfermos sin doctor y como a párvulos sin maestro. Vengo a preparar una porción de la humanidad para que sea la que siembre la buena semilla en las nuevas tierras, porque habéis entrado en una nueva era, la de la espiritualidad. 21. Desde ahora hasta 1950, aprovechad mi palabra que como manantial se derrama desde los cielos sobre vuestro corazón, almacenadla para que podáis entregarla en abundancia después de mi partida, fortaleceos en mi doctrina para que vuestro ánimo no vaya a flaquear; mirad que habrá quienes tengan que responder de esta enseñanza ante los tribunales; vosotros os concretaréis a decir con toda verdad lo que os enseñé. Después de 1950 vuestra memoria se aclarará para recordar mis enseñanzas, mas también recibiréis por revelación nuevas y desconocidas lecciones. 22. Alguien desde el fondo de su corazón me está diciendo en este instante: Señor, ¿Por qué no hacéis en mi camino aquellos prodigios que hicisteis en los días en que comenzaba a seguirte, si ahora me encuentro más preparado y tengo más fe? Es que no habéis sabido observar. Tampoco estoy haciendo ahora los prodigios que hice en el Primer Tiempo; aquel tiempo fue el de vuestro despertar a la vida del espíritu, fue de pruebas y milagros materiales; hoy es tiempo de prodigios espirituales; ¿Cómo había de ser posible que vuestro espíritu estuviese siempre a la misma altura y que os viniese a repetir la misma lección? 23. Cuando llegasteis a mi presencia a escuchar mi palabra, hice prodigios sorprendentes para alentar vuestra fe; hoy, que ya tenéis esa luz; ¿Por qué seguís exigiendo lo que sólo corresponde a los débiles? Ahora toca a vosotros hacer con vuestros hermanos lo que Yo hice con vosotros. 24. Hoy os enseño mi ley y os digo: Mi paz sea con vosotros, así como la pureza en vuestros pensamientos, para que escuchéis lo que el Verbo os dice en este día. Paz traigo a los hombres que en la tierra restituyen, con amor unos, con dolor otros. Vengo a poner al descubierto ante vuestros ojos aquellas lacras del espíritu, que vuestro corazón no conoce, para que las lavéis con paciencia. También os hago sentir la gran responsabilidad que ante mi obra habéis contraído. 25. En manos humildes y sencillas, pero celosas, he puesto mi obra en el Tercer Tiempo, para que con vuestras obras la honréis y la glorifiquéis. 26. Os doy mi palabra en la intimidad de estas casas a las cuales llamo recintos y no templos, para que no sean confundidos con aquellos donde existen ceremonias y ritos; sabéis que a través de esta doctrina, estoy levantando en el fondo de vuestro corazón el verdadero templo del Dios viviente. Cada congregación de las que se reúnen en los recintos se elevará según su amor, su obediencia y su buena voluntad en cumplimiento de mis preceptos. 27. Es mi voluntad que todos trabajéis por la grandeza de mi obra, porque se acercan tiempos de gran importancia para vuestro espíritu; son aquellos en que mi luz hecha voz y pensamiento, vibre desde lo infinito en vuestro espíritu en la comunicación más elevada a la que podéis llegar. No podéis decir que en este tiempo el Espíritu del Señor ha penetrado en el cerebro del portavoz, porque un ser humano es incapaz de albergar lo que es potencia universal. Ha sido un rayo de luz divina el que ha descendido sobre la mente del predestinado para transmitiros mi enseñanza. Así es como fluye la verdad por esos labios ignorantes, y éste será el principio de la destrucción de la idolatría y el fanatismo religioso. 28. Estos hombres poseen la suprema gracia de servir de asiento o pedestal del rayo divino y su cerebro y sus labios de intérpretes del Verbo y, a pesar de ello, deberán seguir siendo hombres sencillos como los demás. 29. Mañana, estos recintos se multiplicarán y reunidas en ellos las multitudes, escucharán la comunicación de Espíritu a espíritu del Señor con sus siervos, sin que nadie intente engrandecer a quienes sirven de instrumentos al Señor. Quiero sencillez en todas vuestras obras; me complazco con los humildes de corazón. Recordad que nací en un establo, entre pastores, porque en ellos encontré pureza para sentirme y para creerme. Todavía ninguno de vosotros ha tenido por cuna un pesebre, más fue vuestro Rey quien tuvo que hacerlo, para daros ejemplo de humildad. 30. ¿Por qué vengo nuevamente entre los hombres después de haberles dado aquellas lecciones de vida eterna? Porque los hombres han hecho ritos de cada uno de mis ejemplos. Sentidme, y no tratéis de imaginarme en ésta o en aquella forma, porque cualquiera de ellas os alejará de la verdad. Como Padre Eterno, no tratéis de imaginarme a través de un anciano como el que pintáis, porque ni el tiempo, ni la lucha dejan huellas, en el Espíritu del Creador, ya que estoy sobre el tiempo y no como vosotros, sujetos a él. 31. Mi palabra volverá a incomodar a los hombres como en los tiempos pasados, más les diré la verdad. Sin delatar a nadie, dije hipócrita al hipócrita, adúltero al adúltero e inicuo al inicuo. Había sido vejada la verdad y era menester que resplandeciera, tal como ahora en que la verdad ha sido ocultada, y por ello tiene que surgir nuevamente ante los ojos de los hombres. ¿Qué os enseño ahora? A bendecir de corazón y espíritu a todo y a todos, porque quien bendice así, es semejante a su Padre, al hacer llegar su calor a todos. Por eso os digo: Aprended a bendecir con el espíritu, con el pensamiento, con el corazón, y vuestra paz, vuestra fuerza y vuestro calor llegarán a aquél a quien se lo enviéis, por distante que lo creáis. ¿Qué pasaría, si todos los hombres se bendijesen, aun sin conocerse ni haberse visto nunca? Que reinaría la paz perfecta en la tierra, sería inconcebible la guerra. Para que ese milagro se realice, es menester que elevéis vuestro espíritu, por medio de la perseverancia en la virtud. ¿Lo juzgáis acaso imposible? 32. ¡Cuántos grandes pecadores convertidos llegaron a alcanzar el grado que vosotros llamáis de santidad! Aquellos no eran en su origen mejores que vosotros; pero ese grado de perfección no lo habéis alcanzado aún. Comenzáis a amar, el don de la intuición empieza a dar frutos y ya tenéis inspiración, porque cuando os toco, respondéis. No todas las puertas son sensibles a mi llamado, pero aquellas que se abren, son las que dejan pasar mi luz entre vosotros. No es imposible la transformación del pecador. Recordad a algunos nombres de la Segunda Era: Magdalena, Pablo, Agustín, Francisco de Asís. ¿Por qué sólo habéis de recordar a los del Primer Tiempo? 33. Estos que os menciono, supieron del pecado y hasta del cieno de las pasiones, y en cambio, ahora brillan como luminarias en el cielo, y como iluminadores de los hombres envían su luz a vosotros. 34. Sólo Yo puedo revelaros lo desconocido. Así puedo deciros que en vano los hombres de ahora tratan de conocer la juventud de Jesús en la tierra. Escudriñan e imaginan, mas sólo se conoce mi niñez y el tiempo de mi predicación. A vosotros os digo: Jesús, antes de levantarse a anunciar el “reino de los cielos”, nada aprendió de los hombres. ¿Qué tenía que aprender de ellos quien en su infancia confundió a los doctores de la ley? Aquel tiempo, del cual los hombres nada saben, fue tan sólo un tiempo de espera. 35. Si aprendéis de Mí con el amor en el corazón, es imposible que os equivoquéis. 36. Así os estoy preparando; hoy venís unos y por vosotros vienen otros y por aquellos, otros se acercarán. Cada día y cada generación me sentirá más cerca, porque su espiritualidad será mayor. 37. Haced la caridad en cada día, esa será vuestra mejor elevación hacia Mí. Dad, ayudad, consolad y esa será vuestra mejor oración del día, porque hablaréis al Padre con obras, no con palabras, aunque éstas sean hermosas en su forma pero vacías en el fondo. 38. Orad hacia Mí con el pensamiento. No necesitáis lugar determinado para hacerlo y la posición de vuestro cuerpo es indiferente. Elevad en paz vuestro pensamiento a las alturas y esperad entonces mi inspiración. 39. Lo que os voy a decir en este día, ni los profetas lo saben; en mis altos juicios sólo Yo puedo revelároslo. No temáis ignorar los íntimos juicios de vuestro Padre; sed felices sabiendo que, cual Maestro, siempre os estaré revelando nuevas lecciones. ¿Cómo pensar que quiera ocultaros algo, sólo con el fin de que lo ignoréis? Os amo, y en mi corazón de Padre no puede existir el egoísmo, si me acerco a vosotros, es para iluminar a vuestro espíritu para que pueda comprenderme y amarme. 40. He venido en Espíritu entre vosotros, más no todos me han creído, ni todos me han sentido; muchos me han negado y otros más me negarán; si ante los que me niegan me manifestara bajo mil formas diferentes, en ninguna me reconocerían, porque la forma en que me han concebido los tiene confundidos. 41. Nunca me he ocultado detrás de un disfraz para presentarme al mundo, mas sí me he limitado para poder ser mirado, oído y comprendido por los hombres. 42. ¿Por qué no avanzáis en el camino de vuestra evolución espiritual? ¿Debo mostrarme de acuerdo con vuestro retraso? Si estuvieseis preparados y me manifestara en una piedra para hablaros a través de ella, aun en esa forma sería reconocido por vosotros. Los que conocen mi esencia, doquiera podrán sentirme, en cambio los que se han forjado una falsa imagen de mi Divinidad, aunque me contemplasen en todo mi esplendor, no sabrían reconocerme y hasta me negarían. 43. ¿Qué de extraño hay en que me comunique por el entendimiento de un hombre? No me estoy ocultando, estoy presente; quien quiera probarlo, que limpie su corazón, su mente, y con sus ojos espirituales contemplará la verdad. 44. Nadie como el hombre podrá reflejar al Espíritu Divino; la mente del hombre es el espejo de la razón divina; su corazón es fuente donde guardo el amor; su conciencia es luz de mi Espíritu. Si dudáis de poseer tan grandes dones y os sentís indignos de ellos, no es culpa de vuestro Padre, es vuestra, porque aún no habéis comprendido el infinito amor que tengo por vosotros. Mirad que no he venido a juzgaros tan sólo por vuestros pecados, que vuestras manchas no han sido obstáculo para que me manifieste ante vosotros en esta forma; más si los hombres de ciencia mañana juzgaran mal estas manifestaciones, no será a Mí a quien juzguen sino a ellos mismos. 45. Formé al hombre con tal perfección, que contemplándose a sí mismo podrá ver un reflejo de lo que es su Padre; más el hombre no ha sabido mirarse, ni penetrar en su interior, por eso no me ha reconocido. 46. En las diferentes eras me he manifestado a los hombres en forma inesperada. ¿Quién os hubiera dicho que en el Segundo Tiempo el Mesías prometido, el Hijo de Dios, no tendría siquiera un humilde hogar donde nacer? ¿Quién os hubiera dicho que María, la esposa del carpintero sería la Madre de Jesús? 47. Desde mis primeros pasos en la tierra di muestras de mi poder, y sin embargo, por muchos ni siquiera fui presentido. 48. En este tiempo no he venido a sorprenderos. Si os hubieseis preparado transmitiéndoos de padres a hijos, de generación en generación, la promesa de mi nueva venida, os habría encontrado esperando mi llegada, más nadie me esperaba; unos habían olvidado estas profecías, otros las ignorabais porque se encontraban ocultas. ¡Cuán pocos escudriñabais el firmamento y observabais los acontecimientos del mundo en busca de las señales que habían de anunciar el tiempo de mi llegada! 49. Sin embargo, ésos que estaban aguardando mi retorno como Espíritu Consolador, sienten que el tiempo ha llegado y que Cristo ha venido espiritualmente a la humanidad; otros han escuchado los rumores de mi venida y no han creído. 50. Jesús dijo a sus discípulos: “Sólo un tiempo estaré ausente de vosotros, volveré”. Luego les fue revelado que su Maestro vendría sobre la nube rodeado de ángeles y despidiendo rayos de luz hacia la tierra. 51. Heme aquí sobre la nube, rodeado de ángeles que son los seres espirituales que han venido a manifestarse entre vosotros como mensajeros de mi Divinidad y como buenos consejeros vuestros. Los rayos de luz son mi Verbo que os habla de nuevas revelaciones, que desborda sabiduría en todo entendimiento. 52. Bienaventurados los que sin ver han creído porque son los que sienten mi presencia. 53. Velad, porque éste es el tiempo en que la tentación lucha incansablemente por venceros. Presiente que se aproxima el instante en que queda atada; miles de argucias tiene para apartaros de Mí, más debéis orar y velar para que se os revele la forma de esquivar toda acechanza. Os he enseñado a conocer el verdadero sabor del fruto divino que es la esencia de mi palabra; os he enseñado el camino de la virtud y el cumplimiento de vuestros deberes espirituales y humanos. Ese es el camino. ¿Cómo podríais llegar a confundiros? 54. No huyáis de las pruebas, aprended a hacerles frente. No os bastará cerrar vuestra puerta para estar a salvo; con la puerta cerrada el peligro penetrará. No os dejéis tentar por las bajas pasiones. 55. Preparaos, porque seréis combatidos con teorías que están en preparación. Alerta, porque falsos profetas aparecerán. No durmáis creyendo tener ganada la batalla sin haber vencido todavía ni la primera prueba. 56. No temáis a la lucha, velad y venceréis. El espíritu es invulnerable, toda otra arma es frágil; por eso luchad con el espíritu, que vuestra mirada contemple siempre con claridad, y tendréis a merced vuestra al adversario, porque a él la cólera le cegará, porque no conoce la espiritualidad. 57. No quiero ministros ni sacerdotes del espiritualismo, quiero simplemente apóstoles. No quiero que digáis al mundo que vosotros seréis maestros; no, sed mis buenos párvulos y por vuestro conducto, entregaré grandes enseñanzas. 58. Si os preparáis, ese tiempo de lucha, en vez de dolor será de recreo, porque en él se verán maravillas y prodigios. 59. Mi palabra ha resonado en los cielos y su eco se ha escuchado en vuestro mundo. 60. En este día de gracia os recibo; sois los párvulos de Jesús, siempre pequeños ante la grandeza de mi doctrina. Avivo la luz de vuestra lámpara y aparto las espinas que vosotros mismos habéis cultivado para hacer sangrar vuestras plantas. Recibid el bálsamo que cura todas las heridas y con ello dejad de sufrir. 61. Oídme y después analizad mi palabra qué os entrego con sencillez, pero que tiene un significado profundo. En ella encontraréis encerrada mi enseñanza, que es todo amor y justicia. 62. Me he entregado a vosotros al enviaros mi efluvio divino. Os he manifestado mi Espíritu Consolador, pero vosotros no habéis llegado a comprender todavía el significado de esta manifestación y habéis impedido que ella sea más clara, porque al estar juzgando mal a vuestros hermanos, estáis provocando la desunión, impidiendo o cerrando el conducto por medio del cual recibís mis mensajes. Por no haber unión ni amor entre mi pueblo, os habéis ido alejando de la fuente de la gracia, porque no podréis afirmar que me amáis, si no lo hacéis con vuestros hermanos. 63. Mis leyes son justas y la desobediencia a una de ellas basta para que el mundo pierda su paz. Más grandes y delicadas de lo que habéis supuesto son mis leyes, por eso las obras que han hecho los hombres desde el principio de la humanidad, repercuten todavía, y se extienden como estela que llega hasta vosotros. 64. Las naciones no son más que limitaciones hechas por los hombres. Los pueblos, las religiones, los grupos grandes o pequeños, se encuentran fuera de mis leyes, desconociéndose los unos a los otros, juzgando las acciones ajenas que a ellos no les toca juzgar. Cada uno tiene mucho que corregirse a sí mismo, tanto o más de lo que encuentra erróneo en sus semejantes. 65. Los hombres hablan de leyes, mas no las llevan dentro de su corazón, no las sienten ni las practican; ha llegado el momento del despertar para el espíritu. He venido a pulimentar los corazones que son como rocas, porque no brillan como deberían, como joyas muy amadas por su Creador. Cuán pocos son los que encuentro con verdadero valor, más mi paciencia es infinita. Soy el Maestro que eternamente enseña, pule y perfecciona vuestro espíritu. 66. Vosotros no toméis como ejemplo de perfección al hombre, buscad como modelo al Padre, sin que lleguéis a desalentaros al ver que un hermano vuestro comete una mala obra. No dejéis que vuestra fe se debilite, porque todos vais cayendo y levantando a lo largo del camino de restitución; a veces es menester que comencéis nuevamente la caminata. Levantaos y vivificaos en Mí; si os faltan fuerzas para dar principio a vuestra lucha, tomadlas de Mí y apoyaos en vuestro Padre. 67. ¿Por qué habéis dejado que se seque la fuente de amor que he puesto en vosotros? ¿No sabéis, que el amor es vida y redención? Hablad con palabras de amor; difundid mis preceptos y sentid mi fortaleza, porque debéis saber que he venido a restituir al espíritu todos sus dones, y cuando más trabajéis, más fuertes seréis. 68. He venido a enseñaros y quiero corregiros también. Conoceos a vosotros mismos penetrando en vuestro interior; no dejéis que os engañe el creer que habéis adelantado mucho; si antes no aprendéis a perdonar y a amar. Necesitáis estar limpios y practicar la humildad, sólo así podréis sentiros dueños de vuestros dones, capaces de hacer grandes obras y de ir por doquiera; no habrá entonces obstáculo que pueda deteneros y todo peligro desaparecerá. Podréis descender a las tinieblas y no os confundiréis, al contrario, brillaréis con mayor luz y podréis rescatar a los que ahí habitan. 69. Os he dado a conocer desde el principio de los tiempos estos preceptos: “Amarás a Dios de todo corazón y espíritu” y “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo”. El cumplimiento de estas leyes que en su dualidad llegan a formar una sola, llenaría de alegría, paz y dicha a este mundo. Si analizáis que por no haber obedecido estos preceptos, el hombre ha padecido y ha perdido la ruta, entonces os animaréis a empezar una nueva vida, y veréis que hay mucho que hacer en vuestro mundo interior y también cerca de vuestros hermanos. 70. El amor es capaz de encender en un solo instante la fe, unir a los hombres, despertar en ellos muchas facultades que hoy están dormidas, dar nueva luz a los ojos del cuerpo y del espíritu. Si lleváis amor en el corazón, tendréis el cielo dentro de vosotros. 71. Cuando el mundo ame, descenderá a él la paz, mi reino y mi presencia estarán en cada espíritu y estaréis preparados para gozar de la vida espiritual, en la cual alcanzaréis una dicha perfecta. 72. ¿Cuántas veces tendréis que volver a la tierra para llevar un cuerpo a través del que se manifieste cada vez con mayor claridad el mensaje que traéis al mundo? Dejad que vuestro espíritu, cual alondra, encuentre en esta vida su primavera y goce de ella, y en su peregrinaje encuentre la experiencia necesaria para volver a Mí. Mientras los ricos acumulan tesoros, que son demasiado efímeros, vosotros debéis acumular experiencia, verdadero saber. 73. Quiero que forméis hogares creyentes del Dios único, hogares que sean templos en donde se practique el amor, la paciencia y la abnegación. En ellos debéis ser maestros de los niños, a quienes debéis rodear de ternura y comprensión, velando por ellos, siguiendo con interés todos sus pasos. Prodigad vuestro amor lo mismo que al que ha sido dotado de hermosura, como a los que aparentemente presentan fealdad. No siempre un rostro bello es el reflejo de un espíritu igualmente hermoso; en cambio, detrás de esas criaturas de aparente fealdad puede esconderse un espíritu lleno de virtud a quien vosotros debéis apreciar. 74. Orad con humildad y dejad que en vosotros se haga mi voluntad, porque no siempre lo que pedís es lo justo, lo noble o lo bueno. Ahí Yo seré quien os dé lo que os convenga para que tengáis una vida apacible y feliz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 5 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 6 ENSEÑANZA N° 143 1. Estoy fortaleciendo a vuestro espíritu para que resista la lucha que se avecina, porque grande será la batalla de ideas, doctrinas y creencias. En verdad os digo, que cuando se desate la persecución en contra de los espiritualistas, surgirán nuevos apóstoles llenos de fe y de valor. Ellos serán los que proclamen que en verdad he estado con vosotros en este tiempo y serán precursores y profetas en sus pueblos. De entre ellos surgirán los que escriban mis inspiraciones, los que analicen mi Doctrina y los que contemplen visiones espirituales. 2. En este tiempo me manifestaré lo mismo en los hombres que en las mujeres, en los jóvenes que en los niños y en los ancianos. 3. Todo el mundo recibirá revelaciones, manifestaciones y mirajes, porque escrito está que todo ojo me verá. 4. Me he presentado en donde trabaja el hombre de ciencia y le ha asombrado mi presencia. He sorprendido a los ejércitos en medio del combate, deteniendo su avance por medio de los elementos. Me he manifestado derramando mi caridad en los hogares desolados donde no había pan; ha llegado a las puertas de las casas un mancebo llevando en sus manos una torta de pan y se han preguntado los hombres y las mujeres: ¿Quién será? 5. Estudiad mi Obra, discípulos, porque tendréis que ser fuertes para que, cuando todos los elementos visibles e invisibles se hayan desencadenado, deis testimonio de mi Doctrina de amor. Siete dones os confié en este tiempo para el desarrollo de vuestro espíritu y para el cumplimiento de vuestra misión, helos aquí: Guía, piedra fundamental, portavoz, facultad, vidente, plumas de oro y columna. Mas no es la primera vez que Yo concedo estos dones al pueblo de Israel; también cuando cruzasteis el desierto en pos de la Tierra de Promisión, os entregué esos mismos dones. Moisés fue guía y a la vez trasmitió mi palabra y expresó mi voluntad al pueblo; en sus manos puse la piedra fundamental de mi Ley que es el cimiento que debéis levantar en vuestro corazón. La tribu de Judá fue la columna fuerte que sostuvo el valor y el ánimo de las multitudes. La tribu de Levi fue la legión de los labriegos espirituales que estuvieron facultados por Mí para que mantuvieran encendida la fe en el Señor. La historia, la profecía y la revelación, fueron escritas por manos predestinadas para ello y bajo mi inspiración los profetas contemplaron el futuro con los ojos del espíritu. 6. No hay nuevos dones en este tiempo para vuestro espíritu, todo lo lleváis en vosotros desde el instante en que brotasteis de Mi. 7. Se acercan los días en que os revele las grandes enseñanzas que no conocíais, porque no serán los hombres quienes os las revelen. Cierto es que en el seno de toda religión se encuentran enviados mios, pero no serán ellos los que abran mi arcano, menos podrán ser los que, sin estar destinados para esa misión, la han tomado por su propia voluntad. A los que Yo he enviado para este servicio, tienen la sabiduría por inspiración; los que no son mis siervos, han tomado el conocimiento de los libros. Mientras unos oran y aman, otros leen y estudian, mas nunca alcanzará la mente la elevación del espíritu. Los primeros cuando hablan, persuaden, conmueven, acarician y sanan. Los segundos, sorprenden, admiran, pero no consuelan ni salvan. 8. Sed humildes, discípulos, trabajad sin esperar recompensa. Gozad amando sabiendo que sois amados por vuestro Padre Celestial. No imaginéis vuestro galardón porque él no podrá ser conocido jamás por vuestra mente. 9. Nuevamente os digo: ¡Preparaos! No sabéis si en el presente año venga a sorprenderos con grandes revelaciones. La luz del Sexto Sello os ilumina en este tiempo y justo es que sepáis el contenido de ese misterio. Yo esclareceré estas lecciones por medio de mis portavoces. 10. Juan, mi apóstol, oyó y escribió lo que vio en mirajes, sin llegar a comprenderlos. La mano bendita de aquel profeta dejó escritas en sentido figurado mis promesas y revelaciones. Y en este tiempo, vengo a daros explicación de aquellas palabras e inspiraciones, porque sólo Yo puedo hacerlo. Mas para que yo os trasmita esta luz y vosotros comprendáis esta palabra, purificaos, velad y orad. 11. En verdad os digo que si hasta ahora no habéis escuchado mayores enseñanzas, es porque os ha faltado elevación y limpidez. Haceos dignos de recibir en vuestro corazón las páginas que encierra este libro de los Siete Sellos, amándoos los unos a los otros. 12. Vengo a mis hijos para enseñaros la virtud, para que vuestro espíritu sea fuerte y podáis vencer las tentaciones que son tendencias de vuestro cuerpo. Abrid vuestros ojos espirituales y contemplad lo mucho que tengo en mi arcano para vosotros. 13. Voy cincelando vuestros corazones con mi palabra, para que forméis parte del templo de mi Espíritu Santo. 14. Pueblo amado: El Maestro os entrega la enseñanza y en su esencia está la luz que ilumina a vuestro espíritu. 15. Os eleváis a Mi en vuestra oración porque sabéis que a través de ella sois escuchados por vuestro Padre, quien os da la fuerza y os ayuda cual cirineo a llevar vuestra cruz. 16. En mi palabra hallaréis el escudo y el arma luminosa para que venzáis en vuestra lucha. Os estoy preparando para que con la evolución de vuestro espíritu y el desarrollo de vuestros dones estéis capacitados para enfrentaros a las pruebas. 17. Vivid alerta, pueblo amado, imitad a las vírgenes de la parábola entregada a mis discípulos en el Segundo Tiempo, estad como ellas, con vuestra lámpara encendida, para qué la fe y la esperanza siempre la tengáis en Mi. En vosotros está el santuario que Yo he venido a preparar con gran amor en este Tercer Tiempo. Sois los depositarios de mi palabra y cada espíritu y corazón lo he convertido en una fuente de amor, de virtud, de bálsamo, que como aguas cristalinas serán derramadas entre la humanidad. 18. Grande es vuestro regocijo, Israel, porque habéis contemplado que cuando habéis estado preparado, el consuelo ha brotado de vosotros para el corazón afligido y los que se encontraban agobiados por el dolor, se han sentido alentados por vuestra palabra. ¡Benditos seáis los que así vais cumpliendo! Seguid luchando para entregar mi caridad a la humanidad. Yo vengo con mi palabra a daros aliento en esta lucha, vengo a enseñaros a edificar y reconstruir lo que a través de los tiempos ha destruido la humanidad con su materialismo. Vuestro espíritu sabe el tiempo en que vive, va aprendiendo a vencer las pruebas que halla en su camino, porque grande es su fe y su amor para mi Obra. 19. Hijos amados: Yo os daré el galardón al final de vuestra lucha. Ahora no sabéis cuándo ni cómo, pero de cierto os digo, que mi palabra se cumple y Yo os he ofrecido la Tierra de Promisión, en donde alcanzaréis la gloria, el descanso y la dicha; sentiréis de lleno mi paz porque para entonces vuestro espíritu habrá triunfado. 20. He venido a mostraros nuevamente el camino que debe recorrer vuestro espíritu, en él está mi luz, las virtudes y los ideales espirituales con los que debéis caminar. He venido en este tiempo con una espada de fuego, no para dar muerte al espíritu sino para combatir las tinieblas que se han cernido a vuestro derredor. 21. ¡He aquí la potestad de mi palabra que en obras de amor manifiesto delante de vosotros! Vengo dando testimonio de mí mismo. Vengo haciendo prodigios en cada corazón, para convertiros en los hijos de la luz; porque vuestro Padre es la Luz y la sabiduría infinita. A cada uno entrego mi palabra que es ley, mas reconoced que no vengo a obligaros con mí poder a que cumpláis con ella, a que veáis en mi palabra un látigo que lastime vuestro corazón. ¿No sabéis que como Padre no quiero el dolor para mis hijos? Ved que con mi enseñanza os limpio y os sano de las heridas que me hacéis presentes y si por instantes mi palabra os juzga, es porque Yo soy la justicia perfecta y con ella vengo a preveniros del dolor que os labráis cuando os olvidáis del cumplimiento de mi Ley. 22. Quiero que seáis libres espiritualmente, mas no caigáis en el libertinaje que os inspira la materia, porque Yo os la he confiado para que sea el dócil instrumento que ayude a vuestro espíritu en su evolución, pero ha convertido en su siervo al que debía de gobernarla. Yo vengo a doctrinaros con mi palabra para que no os dejéis arrebatar por la tempestad de vuestras pasiones y sepáis dominaros. 23. Pueblo mío: amad y en cada una de vuestras obras dad testimonio de Mí. Entregad mi luz, practicad las virtudes; Yo estoy derramando en vuestro espíritu, lo estoy alimentando con el pan de vida eterna; está saboreando el fruto de la vida, está recibiendo mi sabiduría. Esta es la esencia de mi palabra. Vosotros habéis preparado vuestro corazón como un cáliz limpio y en él Yo vierto gota a gota mi sangre. 24. Comprended mi pueblo, el sentido figurado de mi palabra y con ella recreaos. 25. Vuestros ojos materiales no pueden contemplar mi faz radiante, pero si me comprendéis a través de la palabra que asimila vuestro espíritu; mi palabra es la vibración que da el ritmo a todo lo creado para que todo esté en perfecta armonía y así vuestro espíritu cederá a la fuerza de mi palabra para que lleguéis al puerto de salvación y después a la Tierra Prometida. 26. ¡He aquí mi presencia! ¡He aquí el poder de mi Espíritu hecho Ley en vosotros mismos, ley que os dice: amaos los unos a los otros! Con esta ley invisiblemente estoy unificando a todos mis hijos. Yo haré surgir de todos los corazones la flama del amor, para que todos puedan fundirse en un solo ideal. 27. Vuestro Maestro os trae el mensaje de paz y salvación que hace tanto tiempo estáis esperando. Sólo Yo con mi enseñanza puedo ayudaros a encontrar el camino que os conduzca a la mansión espiritual. 28. Escucháis mi palabra a través de unos labios humanos. 29. ¿Qué es lo que necesitáis para iniciaros en el camino de la espiritualidad? Si tenéis amor, llegaréis muy alto, y si en Mí confiáis, no tropezaréis en vuestra vida, y las facultades de curar, hablar y persuadir que hay en vosotros, se desarrollarán y todo ello será para el progreso de vuestro espíritu. 30. Todos podéis seguir mis huellas porque todos estáis preparados para ascender y llegar a Mí. ¿Quién os ha dicho que unos llegarán y otros no? 31. Yo no he creado espíritus con diferentes jerarquías, todos han sido formados de la misma manera y todos lleváis mi unción divina; mas hoy, no todos estáis limpios como cuando lo estuvisteis al ser formados, y por eso os digo que es necesario que os purifiquéis, porque quiero que lo que brote de vuestro corazón sea limpio, que obedezcáis mis inspiraciones para que vuestro trabajo sea desinteresado y vuestra lealtad se refleje en todas vuestras obras. El egoísmo y o la envidia no son manifestaciones de un espíritu elevado. Cuando hayáis limpiado vuestro corazón para dar paso a la luz, entonces estaréis preparados para dar a conocer mi Obra, y será cuando podáis ser los intérpretes, videntes y profetas de la verdad. 32. Mi rayo universal está iluminando al espíritu de los hombres, purificándolos y elevándolos, porque quiero que vayáis más allá de lo humano y hagáis prodigios como Yo os he enseñado. 33. Mirad que soy benévolo y no he juzgado vuestras obras. Vengo a daros mi socorro, vengo en ayuda de los que sufren, de los que han equivocado el camino y no los sentencio porque aún pueden arrepentirse y evitar nuevas caídas. A nadie he delatado, sólo he preparado a vuestro espíritu para que os sintáis responsables de todos y cada uno de vuestros pasos, y podáis levantaros reparando faltas y edificando sobre tierra firme. 34. Sanad enfermos, por fe y por amor; desarrollad vuestras potencias para que sepáis con cuanta gracia os he preparado y no digáis que lo que hoy os pido está fuera de vuestro alcance. 35 Buscad con limpidez mi presencia, y llenos de fortaleza id por los caminos predicando el amor. Enseñad con pruebas, y demostrad que el amor puede devolver la salud a un enfermo, por ser el más poderoso de cuantos medios conoce el hombre para curar. 36. Elevad vuestro espíritu y pensad en los enfermos del mundo, a los que podéis contar por millones y sobre todos ellos derramad el bálsamo de vuestra oración. 37. Cristo no ha muerto, vive eternamente para dar vida y resurrección a los espíritus. Si habéis llegado doloridos a Mí y al salir de este recinto buscáis vuestros dolores y no los encontráis, es porque habéis sabido analizar mi palabra, habéis encontrado en ella el bálsamo que os ha devuelto la salud y la paz. 38. He venido en este tiempo a mostraros mi Ley a pesar de la incredulidad humana. Los que Yo he escogido para formar con ellos mi apostolado, al oír mi palabra han creído, y su fe es inquebrantable; mas aquellos que después de oírme se han alejado, negando que sea Yo quien se manifiesta, llevan ya en su espíritu la simiente de mi amor y tarde o temprano, tornarán a Mí. 39. Si por mi causa fueseis desconocidos y quisieran convenceros de que estáis en error, ¿Qué responderíais? 40. Me decís que me seguiréis hasta el fin; que habéis encendido en vuestro corazón una lámpara de amor y que sufriréis las más grandes pruebas dando testimonio de Mí, y Yo os doy fortaleza, porque en verdad se levantarán grandes torbellinos queriendo apagar la lámpara de vuestra fe. 41. Si mostráis como testimonio de esta verdad vuestra vida sencilla y recta, y dejáis que hable el espíritu lleno de potestad, defenderéis vuestra fe y Yo seré creído. Las armas más fuertes para vencer a vuestros enemigos son el amor, la prudencia y la justicia. Respetad la fe de vuestros hermanos, mas haced luz en su espíritu. Sed humildes y no hagáis guerra por causa de mi Doctrina. Todos dicen estar cumpliendo mis preceptos y hacen actos indignos ante Mí. Vosotros, preparaos y no prevariquéis. Por conducto vuestro hablaré a la humanidad, porque cada uno de mis escogidos deberá ser un portavoz de mi Doctrina, un emisario de buena voluntad. 42. Si queréis que vuestros hermanos me reciban, llevadme con vosotros en el santuario de vuestro corazón. Voy a dejar abierto el libro de mi verdad para que el mundo pueda leer en él. 43. Quiero dejaros preparados antes del año de 1950; quiero deciros adiós dejándoos mi paz. Es mi voluntad que os hagáis acreedores a recibir mis últimos mandatos y recomendaciones. 44. Después de ese año, en que se habrán reunido los 144,000 marcados con el fuego de mi amor; unos en materia y otros en espíritu, habrán quedado preparados y no habrá poder humano que pueda despojarlos de los dones por Mí concedidos, ni revestirlos con otras gracias. 45. Bienaventurados los que para ese tiempo se hayan espiritualizado, los que hayan permitido que su espíritu evolucione siguiendo el camino ascendente, porque ellos estarán preparados para el paso de transición que os espera y serán fuertes para hacer frente a sectas y religiones. 46. Os he dado a conocer mi enseñanza que es como un río vivificador que procede de mí. Nadie podrá detener su corriente, ella ha descendido de un alto monte para fertilizar las tierras que se encuentran sedientas y hacerlas fructificar. 47. Estoy con vosotros y nada debéis temer. Mi inspiración fluye eternamente y siempre podéis alimentaros de Mí. Como aquel ángel, ahora os digo: Gloria a Dios en la conciencia del hombre espiritualizado y paz en la Tierra a la humanidad, cuando ésta trabaje para construir la paz en el mundo. 48. Pueblo amado: derramo en vosotros el fuego purificador de mi palabra para que tengáis fuerza, luz y vida. Os envío mi pensamiento a través de este portavoz, sin que al pasar por él pueda mancharse. La Divinidad no se mancha al comunicarse por el cerebro humano, aunque éste no se haya espiritualizado. 49. Tengo que repetir una y otra vez mis enseñanzas, con el fin de que los postreros que continuamente llegan ante Mí, den el primer paso y desde ese momento, desde la primera lección, vayan conociendo la esencia de esta manifestación. 50. Sabed que los que se aman pueden comunicarse a través de las mayores distancias, Yo os amo y vosotros también me amáis. Para el espíritu no existen barreras, en vuestra senda tendréis muchas ocasiones de probarlo. Estáis aprendiendo a amarme y hay instantes en que tenéis destellos de haber alcanzado el amor verdadero, el cual dejo que ilumine vuestro corazón para que os dé aliento en vuestra jornada. 51. No vengo a exigiros que hagáis lo que no sabéis o lo que no podáis, si eso hiciera sería injusto con vosotros. Si alguien conoce el grado de evolución que habéis alcanzado, ése soy Yo. Observad que no os exijo que os comuniquéis conmigo de espíritu a Espíritu sin que antes paséis por una preparación previa. Esa preparación os la he estado dando al comunicarme por medio de los portavoces, por cuyo cerebro os he hecho llegar mis lecciones. 52. Aprended a escuchar, oh párvulos, porque escuchar no es lo mismo que oír. Todos oyen, pero son muy pocos los que saben escuchar, y esa es la única forma en que se puede comprender la verdad de mis enseñanzas. 53. Sabed que esta labor de acercamiento espiritual entre el hombre y Dios, la está llevando a cabo vuestro maestro al enviaros su pensamiento para que descienda a iluminar al vuestro. Exteriormente es demasiado humilde el lenguaje que brota por los labios de los intérpretes, pero su esencia es perfecta como es vuestro Padre, que es quien os la envía. La finalidad de esta Obra está más allá de lo que imagináis y entendéis, por lo mismo debéis imaginárosla divina, grande, eterna. Ella es más que un consuelo para los afligidos, más que un bálsamo para los enfermos. Es el don supremo para el espíritu, que os da la dicha de amar a Dios y os muestra el conocimiento de la vida verdadera. 54. Sabed que el que llega a entender y conocer algo de lo que está reservado a los que se elevan, ése, ya no podrá apartar de su espíritu aquella luz que le fue revelada. Así penetre en moradas desconocidas o retorne una y otra vez más a la Tierra, lo que un día recibió como un divino destello, surgirá a cada paso de lo más puro de su ser como presentimiento, como un dulce despertar o como un canto celestial que inundará de gozo el corazón, como un anhelo de volver a la mansión espiritual. Eso es lo que significa mi Doctrina para los espíritus que retornan a esta vida. En apariencia el espíritu olvida su pasado, pero en verdad no pierde el conocimiento de mi enseñanza. 55. A los que dudan de que es el Verbo Divino quien os habla en este instante y bajo esta forma, les digo que si no quieren darme ese nombre, si no quieren atribuir esta palabra al divino Maestro, que tomen la esencia de esta lección, que analicen cada uno de sus pensamientos, y si al meditar en lo que han escuchado llegan a la conclusión de que encierra luz y verdad para la humanidad, que la tomen como norma de sus pasos en la Tierra y con ella transformaran su vida. 56. Yo sé que os estoy entregando la verdadera sabiduría, lo que los hombres crean no afecta un átomo a mi verdad, mas se hace necesario que el hombre tenga la certeza de lo que cree, de lo que sabe y de lo que ama; es por eso que en mis manifestaciones llego a veces a colocarme al nivel de la humanidad, para así lograr que me reconozcan. 57. Debo decir a los que llamo ya discípulos, que ellos tienen el deber sagrado de instruir y hacer comprender esta Doctrina a los que llamo párvulos, porque no comprenden aun lo que ven, o lo que escuchan en mis lecciones. Para ser mis discípulos no es suficiente entender, deben también sentir; porque hay muchos que entendiendo bastante de las enseñanzas que en mi palabra les he entregado, no son capaces de tender su mano hacia el que no ha logrado comprender la divina enseñanza. Daos cuenta de que mis párvulos están necesitados muchas veces de vuestras explicaciones y de vuestra experiencia. Preparaos para que les instruyáis y veréis desarrollarse en ellos la fe y en vosotros el don de la palabra. Encenderéis la fe profunda, que también sabe de razonamientos y de comprensión. 58. No es verdad que todos seáis duros de corazón. Yo os he visto muchas veces llorar por los demás y sentir destrozado vuestro corazón ante un dolor ajeno. 59. Este tiempo se ha abierto con la comunicación de mi rayo a través de los entendimientos, los cuales fueron escogidos porque en sí llevaban esta misión; no creáis que han sido elegidos por su pureza, porque si así fuera, no habría encontrado a uno solo. 60. Saturaos de mi fortaleza divina y sentíos seguros porque estáis conmigo, mañana cuando vuestro corazón despierte al amor y sea animado por el sentimiento de la caridad, él será a cada paso con sus hermanos como Yo fui con él. 61. Recordad aquel día que fue de luz y regocijo para la primera congregación de discípulos de esta Obra. Fue aquel primero de septiembre de 1866, cuando la luz de Elías se derramó en inspiración entre los que se reunían en torno de Roque Rojas. 62. En aquel día fueron consagrados los que habían de ser los primeros guías y los primeros portavoces. Fue día de inspiración, de revelaciones, de promesas y pactos. 63. Aquellos discípulos se sintieron espiritualmente transportados al Sinaí o al Monte Tabor, recordaron las grandes revelaciones del Primero y Segundo Tiempos. Y no se equivocaron en su presentimiento, porque la presencia espiritual de Moisés, Mi presencia y la de Elías, estaban con ella, como estuvo en el Monte Tabor, en aquella visión contemplada por algunos de mis discípulos, manifestación que fue llamada por los hombres "la Transfiguración de Jesús". 64. En verdad os digo a vosotros que me escucháis en este día, que la presencia espiritual de Moisés, Mi presencia y la de Elías, están con vosotros, ¿Qué tuvieron los hombres del Segundo Tiempo, que no tengáis vosotros? Lo mismo hay fe en éstos, como en aquellos, como también os digo que lo mismo hay imperfección y pecado entre vosotros, como los hubo en aquel tiempo. 65. Aquí tenéis la presencia de los tres enviados: la de Moisés, la de Jesús y la de Elías. Presencia espiritual, invisible al ojo humano y sólo perceptible a los sentidos del espíritu. Por eso os digo: preparaos, para que gocéis de la luz que se derrama sobre vuestro espíritu en estos instantes. 66. Abrid vuestro corazón y sentid en él la presencia de Moisés; sensibilizaos y oíd su voz espiritual animándoos a seguir en la jornada, lo mismo que alentaba a su pueblo en el Primer Tiempo cuando cruzaron el desierto. 67. Moisés no está inactivo en el seno del Padre, su espíritu trabaja sin cesar, haciendo escuchar en todo espíritu la voz de la Ley. El viene a deciros que seáis los verdaderos hijos de la fe, para que lleguéis a la Tierra Prometida al espíritu. 68. Pueblo: guardad en vuestro corazón la lección que habéis escuchado, para que siempre gocéis de mi presencia espiritual que os ha conducido a través del camino de la vida. 69. Orad, que Yo recibo vuestros pensamientos, y mientras dure vuestra plegaria, Yo derramaré mi bendición en la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 144 1. Elevad vuestro espíritu y traspasad los umbrales de lo material para que os comuniquéis con mi Divino Espíritu. 2. ¿Por qué queréis sujetar el espíritu a la Tierra, privándole de los deleites espirituales? No olvidéis que él pertenece a otro mundo. 3. Dejad que vuestro espíritu penetre en mi santuario para que saturándose ahí de luz, sea después el guía de vuestros pasos, el maestro y el juez interior. 4. Estas multitudes que escuchan mi palabra, han abierto sus ojos espirituales a la luz en este tiempo, porque no hubo ser humano que predicase con la limpidez, verdad y pureza con que Yo he dado mi enseñanza. En todos los tiempos los hombres han falseado mi verdad y han ocultado mi Ley a la humanidad. 5. Ahora, he visto que la Doctrina que os enseñé en el Segundo Tiempo se encuentra oculta, imperfectamente interpretada y no conforme a la evolución espiritual que tenéis ahora, sino adecuada al entendimiento de los hombres de hace muchos siglos. Mas he llegado entre vosotros y al contemplaros hambrientos, os he entregado el pan en abundancia para que os hartéis y luego deis a las multitudes que han de venir. 6. Pensad que un nuevo tiempo os espera, que mi palabra cesará y que os quedaréis solos con mi enseñanza. Entonces, si sabéis prepararos, sabréis hablar de Mí; mas si sabéis y caéis en tentación, si adulteráis mi palabra o no la interpretáis debidamente, entonces mi lección en vuestros labios no será sustento para vuestros hermanos. 7. Aún es tiempo de que oréis y os preparéis para vuestro cumplimiento. No esperéis que mi justicia os toque, no esperéis que el dolor y la guerra os azoten como aquellas naciones hermanas vuestras que están ensangrentando los campos y dejando desolados los hogares. Sostened con la oración a vuestra nación y no queráis verla destruida como lo fue Jerusalén. Cultivad con vuestras obras un jardín en el que las flores sean de perdón, de amor, de oración y caridad. Ese jardín comenzará en vuestro corazón y terminará en vuestro espíritu. Dedicad unos instantes del día a la meditación, dejad que se eleve vuestro espíritu para que mi inspiración llegue a vosotros. Mirad que no tenéis libros en vuestras manos y sólo por medio de esa inspiración podréis percibir la luz de este tiempo. Pensad que llegará el momento en que tendréis que dar testimonio de mi verdad y necesitaréis recurrir al libro que está en vuestro corazón. Aprended a leer en ese libro invisible para que no se turbe vuestra mente, sabed penetrar en vosotros mismos para que la voz de vuestro espíritu pueda brotar por vuestros labios. 8. Toda religión y toda secta se prepara porque presiente la proximidad de la lucha; entre ellas os encontraréis, mas debéis de estar preparados, porque buscaré vuestro entendimiento para manifestarme. 9. Hoy todavía os contemplo débiles, porque si a cambio de vuestra caridad recibís la ingratitud de vuestros hermanos, habéis llorado en silencio y me habéis dicho: "¿Esta es la cruz que habéis puesto en mis hombros?" A lo que Yo os contesto con otra pregunta: ¿Ya olvidasteis el ejemplo de Jesús entre los hombres? Cuando el mundo os hiera, no lo acuséis ante Mí, compadeceos de él; Yo cerraré vuestra herida. 10. Dejad que los hombres os contemplen pequeños, si sois humildes Yo os haré grandes de espíritu. Callad siempre que podáis, pero trabajad intensamente. Dad testimonio de Mí, que Yo también lo daré de vosotros. 11 Si vuestro espíritu experimenta la necesidad de elevarse, es porque hay instantes en que se siente extraño en este mundo, en que se siente como extranjero. Comprended que su verdadera patria, su casa, está en el más allá. 12. Las doce tribus de Israel se encuentran dispersas por el mundo, ellas se unirán en el cumplimiento de su misión aun cuando se encuentren distantes unas de otras. Escudriñan el infinito en espera de mi nueva manifestación. Mas las profecías se cumplirán y contemplarán la luz. Entre ellos están los más grandes espíritus, los entendimientos desarrollados, los corazones de gran nobleza e inspiración. Muchos de ellos vendrán entre vosotros y os sorprenderéis de su elevación a pesar de no haberme escuchado en este tiempo. No vayáis a permitir que ellos se sorprendan de vuestra escasa preparación. 13. Se avecina el tiempo en que se levanten pueblos que os sorprendan por su espiritualidad y el desarrollo de sus dones y en que surjan profetas, porque la luz de mi Santo Espíritu está sobre todo espíritu y sobre toda inteligencia para revelarle el tiempo que vive y designarle a cada quien su misión. 14. Las puertas de esta nación pronto se abrirán para dar albergue a hombres y mujeres que vendrán de naciones extranjeras; todos traerán hambre, dolor, necesidad y entre vosotros encontrarán calor, pan y consuelo. Preparad vuestro corazón para que les recibáis con amor. 15. ¡Cuántos de vosotros tendréis que penetrar en tierras extranjeras y necesitaréis que os reciban como hermanos! 16. Os dejo a todos formando un solo corazón. 17. Decid con los espíritus de luz: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad", tal es el canto de los ángeles. 18. Pueblo: disponeos con toda unción a escuchar mi palabra y os daréis cuenta de que ha sido una gracia que hayáis visto nuevamente la luz del Maestro. Mi inspiración se ha hecho palabra humana y viene en busca de los espíritus que estén necesitados o que se encuentren sedientos de luz. El dulce consuelo que anteriormente os fue prometido, viene en la esencia de esta palabra humilde tierna que trata de persuadiros. En ella hay aroma celestial y hace latir los corazones elevados, como latieron los de mis discípulos del Segundo Tiempo en la noche de la última cena. 19. Sed bienvenidos ante mi lección, venís por la promesa de vuestra salvación, veáis por la palabra que os muestra la vida verdadera. Imitadme, amad vuestra cruz, besad la de vuestra vida, bendecid la voluntad de vuestro Padre. 20. Os digo que améis vuestra cruz, porque si al tener que llevarla a cuestas renegáis, el dolor abrirá en vuestro corazón una profunda herida. Yo sí amo mi cruz, oh pueblo, y ¿Sabéis qué es lo que llamo mi cruz? Mi cruz la constituís vosotros, oh humanidad, a quien tanto amo. 21. No debéis blasfemar en la dura caminata, cada nuevo dolor es una nueva luz en vuestro corazón, cada prueba hará brotar en vuestro ser las flores de la experiencia. Comprended que si el dolor llega hasta vosotros, es porque lo necesitabais; también debéis comprender que si la alegría llega a posesionarse de vosotros, era porque también la estabais necesitando. 22. Benditos aquellos que callan sus penas y en cambio hacen participes a sus hermanos de todas sus alegrías, aunque éstas sean muy pequeñas. 23. Bendito sea el que al aceptar el dolor, sabe que éste le perfecciona y que le conducirá a la cumbre, porque se ha dado cuenta de que el dolor es la herencia del hombre y que ese será el medio por el cual logrará lavarse para retornar al Padre. 24. Yo concedí al hombre todos los elementos necesarios para que con ellos construyese con obras de amor una escala que lo elevara hasta Mí. Lo he heredado con mi sabiduría y con mi amor, mas como no ha hecho buen uso de esos dones, ha venido el dolor a llenar ese vacío. 25. La cuna es el principio del hombre, el sepulcro es el final, y veo que en el lapso que une a ambos extremos, es más lo que sufrís que lo que gozáis en vuestra existencia. Lloráis al nacer, cuando vivís y finalmente al morir; Yo que vengo siguiendo vuestros pasos quiero y debo salvaros. Mi Doctrina es la voz que viene a llamaros para que encontréis el camino de la paz. En todos los tiempos mi Ley ha sido de justicia, de amor y de paz, ella os ha señalado y os ha marcado la ruta por la que podéis salvaros. 26. Muchos de los hombres de este tiempo al oír que con frecuencia se repite en mi Doctrina la palabra amor, se dirán: ¿Cuál será el amor que tanto están predicando? Mis seguidores tendrán entonces que llevar a cabo obras que expliquen y aclaren cuál es el amor que Yo os he señalado e inspirado. También en aquel tiempo me preguntaron de qué clase era el amor del que tanto les hablaba Jesús a los hombres, y estando el Maestro sentado junto a un rosal cuyas flores se encontraban secas y marchitas, las acarició con su mano mientras El predicaba, y aquellas flores revivieron bajo el influjo de su caricia, dejando a todos los que le rodeaban verdaderamente maravillados ante semejante prodigio. Así serán los corazones de los hombres cuando sepan amarse unos a otros. Los rosales volverán a florecer y las rosas secas resucitarán. 27. No todos los hombres pensarán de igual manera al recibir esta luz, porque el tiempo de evolución no es el mismo en toda la humanidad. Unos llevan más tiempo que otros en el camino de la vida, también debéis saber que todos los hombres están retrasados en conocimiento y elevación, porqué se han apartado de la senda de evolución. 28. Ha vivido mucho el hombre, pero de su vida ha sido poco lo que ha aprovechado y es que le ha dado mayor importancia a las satisfacciones materiales, despreciando la ciencia de vivir con amor y con justicia. 29. Una nueva lección he venido a dar al mundo, la cual será como un riego divino que resucite a los corazones marchitos y anime a los espíritus estacionados o enfermos. 30. Recordad que os dije: "Pedid que se os dará", y por eso venís con vuestra lista de peticiones. Mas ahora os digo que aprendáis a pedir y a recibir. Pedir con humildad y recibir con conformidad. 31. Vuestro corazón me dice: ¿Cuántas veces, Maestro, os habremos ofendido con necias e ignorantes peticiones? Más Yo os digo que no me habéis ofendido si por ignorancia los hicisteis. 32. Por vuestra falta de conocimiento he venido a mostrarme una vez más como Maestro entre vosotros y aquí me tenéis enseñando y corrigiendo con amor a mis discípulos. 33. Hacéis bien en acudir a mi llamado, porque todos los destinos están en Mí. No es el mundo el que os da; ni son las leyes de la Tierra las que rigen vuestro destino; vuestro libre albedrío también tiene límite, el hombre no es absoluto, Yo soy el único absoluto, en cuyo ser está todo lo creado, sin embargo, os digo que tengo sed de vuestra perfección. 34. ¿Por qué os veo caminar cabizbajos como fracasados en esta vida? Levantad la faz, tened confianza en vuestro destino, mirad siempre adelante y ahí, en el horizonte, me contemplaréis. 35. Humanidad: conoced mi Doctrina, la espiritualidad que ella imparte os hará escuchar mi voz en los instantes de soledad o de dolor, os dará fuerzas desconocidas en las horas de prueba y cuando el murmullo del mundo haya fatigado vuestra mente y sintáis tristeza en vuestro corazón, escucharéis desde el infinito el concierto celestial. Cuando salgáis de vuestro arrobamiento, preguntaréis: ¿En qué libro habré aprendido? y Yo os diré: en el libro de mi sabiduría y de mi amor. 36. Cuando esto sea, os estaréis comunicando de espíritu a Espíritu, entonces habréis penetrado en el Templo del Señor. 37. Es menester que se eleve vuestro espíritu para que la materia sea fuerte y os ayude en la lucha. Si en verdad confiaseis en Mí, no tendríais necesidad de llamar inútilmente a las puertas de vuestros hermanos, cuyo corazón casi siempre está cerrado a la caridad. 38. Mi Doctrina viene a forjar al espíritu, colaborad con vuestro Padre, educando en ella el corazón de vuestros hijos. 39. Hoy sois mis discípulos, mañana lo serán vuestros hijos. 40. ¡Pensad en aquellos que en su niñez pierden a su padre! 41. ¡Pensad en los que nunca supieron de la ternura de la madre! 42. Sólo el camino de mu ley podrá compensar su vacío y llevarles al puerto de su salvación. Por eso está impresa indeleblemente mi huella en todas las sendas de vuestra vida. 43. Pueblo amado: Mañana, cuando corra la voz de que estuve entre vosotros, vendrán multitudes de hombres a interrogaros, si para ese tiempo la vida en vuestro hogar es limpia y vuestro culto al Padre es el que he venido a enseñaros, ¿No creéis que esa será la mejor respuesta que deis y la mejor prueba de que oísteis mi palabra? 44. En este tiempo en que hasta el aire, la tierra y el agua, se encuentran envenenados de la maldad de los hombres, ¡Cuán pocos son los que no se contaminan por el mal o por las tinieblas! 45. ¿Quiénes de vuestros hermanos, al encontrar un pueblo que vive en la virtud y en la paz, podrán negar que el Padre ha estado doctrinándolo? Podrán venir monarcas destronados llorando su poder perdido y en el seno de ese pueblo recobrar la paz del espíritu al reconocer la falsedad de las vanidades terrenas. Vendrán ministros de sectas y religiones, los cuales, al ver la espiritualidad de esa congregación y su culto lleno de pureza, sentirán en su corazón el juicio de su propia conciencia reclamándoles sus errores. 46. Ese pueblo es el del Señor, el cual hará oír su voz sobre todos los pueblos de la Tierra, y les vencerá con la luz de la verdad, y al vencerlos, hará que formen parte de esa familia, porque todos los espíritus son hijos del pueblo de Dios. 47. Hoy sabéis a quién vais a escuchar y disponéis vuestro espíritu para recibir en él este pan celestial. Preparáis vuestro espíritu, porque el que viene a enseñaros no es un maestro humano, no es un sabio, un filósofo, ni hombre de ciencia, o rey en la Tierra, y sin embargo, es más que todo eso junto. Abierto está ante vosotros el libro que os enseña el camino de perfección. 48. Todo esto lo saben mis discípulos, más los postreros que apenas van llegando, se sorprenden de hallarme enmedio de esta pobreza material, y entonces es menester decirles que Yo nada tengo en la Tierra, que cuando vine a morar entre vosotros viví en la humildad, porque así os enseñé a comprender que mi Reino no es de este mundo y que lo que vengo a buscar son corazones. La corona que visteis en mi cabeza no la puse Yo sino los hombres, y fue de espinas. 49. Venid a Mí y confiadme vuestros anhelos, confesad vuestras flaquezas y pedidme fortaleza. Aquí estoy con vosotros, no me aparto de mis hijos y os sigo donde quiera que vayáis, porque si a la prisión penetráis, ahí estoy para consolaros. Si emprendéis un largo viaje, en él tenéis mi compañía. Si enfermáis, a vuestra cabecera me tenéis como enfermero y doctor; si estáis solos os hago sentir mi presencia. 50. Vedme aquí cultivando mi semilla, soy incansable en hablaros desde el tiempo en que Elías, por labios de Roque Rojas anunció el nuevo tiempo. Muchos han abandonado la siembra y la herramienta, mas Yo sigo trabajando en mi campiña, pero si algunos creen que siempre estaré comunicándome de esta manera, están equivocados, porque ya es corto el tiempo en que aún me escucharéis en esta forma. Es menester que cese esta comunicación para que empecéis a espiritualizaros, a comunicaros directamente con mi Espíritu y podáis ver a vuestro Señor sobre la nube de vuestra elevación espiritual. 51. ¿No os preocupa la ausencia de esta palabra? ¿Acaso ya habéis almacenado lo suficiente para vosotros y para vuestros hermanos? ¿O creéis que en el día de mi partida terminará esta Obra? 52. Vengo borrando formas, ritos y tradiciones, para que os concretéis en los tiempos venideros al cumplimiento de la Ley y no hagáis lo que en los tiempos pasados que os entregasteis con todo vuestro entusiasmo a las tradiciones y festines, haciendo a un lado la Ley. 53. No sabéis cuánto ha llorado el espíritu de Moisés en el más allá al contemplar la infidelidad y la flaqueza del pueblo que tanto amó. Su simiente fue más tarde regada con la sangre del Redentor. 54. ¿Cómo encontré al pueblo que había sido heredado en el nombre de sus patriarcas? Dividido, separado en dos reinos que se veían uno al otro como extranjeros. Yo vine a unirles y no sólo a ellos, sino a todos los pueblos de la Tierra. Todo cuanto traje, aquí lo dejé, del mundo sólo me llevé ingratitudes y dolores. Mi palabra la dejé al Mundo como herencia eterna, mi sangre, derramada hasta la última gota, mi cuerpo bajo a las entrañas de la Tierra, y mi Espíritu lo derrame entre mis apóstoles. Ese fue mi testamento. Después de mi partida los hombres me reconocieron; mi semilla germinó y se extendió a otras naciones; mis perseguidores fueron después mis soldados; los que habían blasfemado en contra mía, después me bendecían. 55. Una era de paz y de moral fue para los pueblos el florecimiento de la semilla cristiana; la virtud daba frutos, la meta y el ideal eran el Cielo. Más tarde volvió la fragilidad, la aparente observancia de mi Doctrina, cumplimiento que disfraza el mundo con festines y ritos suntuosos que impresionan a los hombres, que no satisfacen al Padre ni elevan al espíritu. 56. Ha vuelto el caos porque la virtud no existe, y donde no hay virtud no puede haber verdad. No es que la Ley que el Padre confiara a Moisés no tuviera fuerza, ni que la Doctrina de Jesús sólo fuera aplicable a los tiempos pasados. Una y otra en su esencia son leyes eternas, mas reconoced que son como una fuente de cuyas aguas no se obliga a beber a nadie, sino que todo el que se acerca a ese manantial de amor lo hace por su propia voluntad. 57. Yo entregué al pueblo la Ley en el Primer Tiempo para que todas las tribus viviesen unidas en ella, más cuando llegue las encontré divididas, desconociéndose unas a otras, profanando mi Ley y entregadas a la idolatría. 58. Mi Doctrina de amor vino a unir más tarde a todos los pueblos en una sola Ley, y ahora que vuelvo entre los hombres, nuevamente los veo divididos en sectas, en religiones, en ideas y teorías. Cada uno practica según su idea o conveniencia. Todos dicen amar a un mismo Dios, sin embargo, se encuentran divididos y Yo os digo, que el que no ama a su hermano, no me está amando a Mí. Bien está que no todos los espíritus marchen al unisonó, ya que se encuentran en diferente estado de evolución, mas ¿Quién es aquel que conociendo mis leyes y mi Doctrina ignora que ellas tienen por esencia el amor de los unos a los otros? Muchos se nombran cristianos, pero os digo una vez más, que no puede ser cristiano quien no tenga amor. 59. En verdad os digo que el mundo ignora muchas lecciones espirituales de mí Doctrina, porque en lugar de buscar la interpretación de mis enseñanzas para luego practicarlas, se ha conformado con ritos y tradiciones. Por eso es que las grandes pruebas han surgido entre la humanidad y aparecen conflictos a los que los hombres no encuentran solución. 60. ¿Por ventura ha sido una sorpresa para la humanidad el caos de este tiempo? No, estaba anunciado para que lo pudieseis evitar. Yo di a Juan, mi discípulo, la revelación de estos tiempos, que si la hubieseis sabido interpretar, si le hubieseis dado el valor que encierra, en vez de apartarla con indiferencia, habríais sabido que este tiempo pertenece al Sexto Sello del Libro de la Revelación, habríais velado y orado y os hubieseis librado de grandes males. 61. Ved cómo os prepara mi palabra para los tiempos venideros, por eso os digo que la aprovechéis, porque esta manifestación pasará como pasó Moisés por el desierto y no llegó a Canaán, como pasó Jesús por el mundo y terminó su jornada en la cruz. 62. Os estoy preparando para el tiempo que seguirá a la terminación de esta comunicación. Quedará un libro en cada recinto conteniendo mi palabra para que os reunáis y podáis recrearos en su lectura. 63. Si para trasmitir mi palabra en este tiempo escogí a quienes deberían expresarla, seré Yo también quien designe a aquellos que tengan que interpretarla a través de la lectura, cuando ya no me comunique en esta forma. Mas os digo desde ahora, que si os concretaseis a sólo escuchar mis enseñanzas, sin el propósito de llevarlas a la práctica, no podréis al final recoger simiente alguna. Es preciso que comprendáis que mi Doctrina no es para que la vayáis a tomar como un motivo para crear costumbres o tradiciones, sino para que la veáis como el verdadero camino de cumplimiento para vuestro espíritu y para que deis testimonio de ella con vuestras obras. 64. Después de 1950, mi pueblo penetrará en el estudio de esta enseñanza para llegar a grandes conclusiones. 65. Estos libros que bajo un dictado divino están formando mis "plumas de oro", serán valorizados como joyas de infinito valor, pues cada vez que los abráis en vuestras reuniones, la esencia que contiene será como una brisa del cielo sobre vuestros espíritus y sobre vuestros sufrimientos. Este libro os aclarará muchos misterios encerrados en el libro de los Siete Sellos. 66. Estudiaréis estas enseñanzas sin que caigáis en discusiones, y la luz del Espíritu Santo vendrá a iluminaros para que sepáis dar la justa explicación de lo que os había parecido un misterio. 67. Ya se acerca el año anunciado para daros mi adiós a través de esta comunicación y es mi voluntad entregaros todo cuanto tengo que deciros. No perdáis una sola de mis cátedras, una sola de sus sílabas, porque os estoy entregando las últimas palabras de este nuevo testamento por el cual serán comprendidos los dos anteriores y los venideros. 68. No os revelé el análisis de los Siete Sellos en el principio de mi comunicación porque entonces no me hubieseis comprendido; mas ahora he hecho luz en este misterio para que os profundicéis y salgáis de toda ignorancia, duda o confusión. 69. El mundo se interesará por fin en todas estas revelaciones divinas, y sabiendo de vuestra interpretación os buscará para interrogaros. ¿Os ocultaréis de vuestros hermanos cuando eso sea? Vosotros, que en todos los tiempos habéis tenido antes que los demás mis revelaciones ¿Se las negaréis? 70. No durmáis, no vayáis a flaquear ni a estar divididos, que no os encuentren ocupados en lo superfluo porque entonces en vez de hermanos que os pregunten, veréis llegar enemigos que os ataquen, y no sabéis si ellos en su lucha vengan a enseñaros lo que es cumplir con mi Ley y haceros respetar la verdad. Entonces preguntaréis: Señor ¿Acaso has puesto tu brazo justiciero del lado de mis enemigos? 71. Yo os he dicho que os preparéis para que doquiera que miréis, sólo encontréis hermanos. Quiero que la señal divina que he puesto en vosotros, sea la luz que os sirva para ser reconocidos como mis nuevos discípulos. 72. Qué hermoso será para vuestro espíritu retornar al Padre mostrándole vuestra misión cumplida; una imagen de esa dicha la ha experimentado aquí en el mundo el hijo que ha retornado al hogar paterno después de haber ido a cumplir obedientemente una orden de su padre. Cuánta alegría reboza del corazón de ambos al estrecharse, el padre sabiéndose obedecido y respetado, y el hijo mirándose ensalzado y recibido por su padre. 73. ¿Os habéis imaginado cómo será el festín para el espíritu que retorna a la casa del Padre Celestial? ¿Cómo será el ósculo con el que el Padre reciba a su hijo y el júbilo de los seres que habitan aquella mansión? 74. No os detengáis en el camino certero, venid por él, humanidad, y no volváis atrás vuestra vista hasta que lleguéis ante la gran puerta donde Yo os estaré esperando para recibiros. 75. Sed fervientes, aprended a encender en vuestro corazón la llama de la fe y la confianza en Mí, para que siempre estéis conformes con las pruebas que os envío. 76. Os ilumino. Caen sobre la humanidad, innumerables rayos para hacer luz donde antes habíais hecho tinieblas. Ha aparecido la aurora de un nuevo tiempo invitando a todos a despertar y a emprender la jornada de regreso a Mí. Os estoy llamando, porque ya se acerca la hora en la que he de recoger de la Tierra mi semilla, como os lo he estado anunciando. 77. Vosotros que me oís, habéis visto manifestarse mi Verbo, bajo su influjo, habéis visto redimirse hombres y mujeres, volver a la vida los que habían muerto a la fe y a la esperanza; sanar enfermos del cuerpo y del espíritu. Es que he vuelto a vosotros, para ayudaros y haceros menos penoso vuestro viaje. Velad y orad para que nada os impida o retarde el llegar al Padre. Venid por el camino de amor y de sacrificio y cuando elevéis al Padre vuestro espíritu pidiéndome la fortaleza, Yo os recibiré y os alentaré hasta que lleguéis al final de vuestro tránsito en donde os daré la paz. 78. Practicad todo lo que he venido enseñándoos a través de los tiempos; restituid mansamente, mas también os digo: enseñad a vuestros hermanos con el amor y la paciencia con que Yo os he enseñado. 79. Me habéis buscado en las diferentes religiones y sectas que la humanidad ha formado y Yo quiero que os despojéis de ritos y que borréis de vuestro corazón toda huella de fanatismo. Venid a Mí en espíritu, amadme con pureza, respetad y cumplid mis leyes y de esta manera me estaréis ofreciendo el verdadero culto. 80. Venid a Mí, hombres tristes, solitarios y enfermos. Los que arrastráis cadenas de pecado, los humillados, hambrientos y sedientos de justicia, estad conmigo, en mi presencia desaparecerán muchos de vuestros males y sentiréis que vuestra carga se aligera. 81. Si queréis poseer los bienes del espíritu, Yo os los concederé, si me pedís posesiones terrestres para hacer buen uso de ellas, también os las daré, porque vuestra petición es noble y justa. Entonces os convertiréis en buenos administradores y Yo os concederé la multiplicación de esos bienes para que de ellos participéis a vuestros hermanos. 82. Mirad a la humanidad cansada de luchar inútilmente sin llegar a encontrar la finalidad de su existencia. Me presenta una vida sin ideales y es que se ha apartado del camino de virtud y sólo busca el placer, ahí donde hay artificio y muerte. No ha sabido encontrar la alegría en el amor, en la caridad y en la benevolencia, no ha sabido escuchar el insistente ruego de este Padre que tanto le ama y que sólo quiere para todos la paz y la redención. 83. El mundo, dividido en religiones y sectas, me está llamando en esta hora creyéndome ausente, o cuando menos distante. Estando con él, no ha sentido mi presencia; pero a vosotros os digo; uno a uno iréis penetrando en el redil en donde llegaréis a estar todos juntos cuando hayáis comprendido mi enseñanza. 84. Vosotros, cultivad esta simiente y seguid adelante. La luz será vuestra guía y en seguimiento vuestro irán las grandes multitudes que Yo os confiaré. 85. Id en alas de la oración a difundir entre vuestros hermanos la luz. Penetrad en cárceles y hospitales y dejad ahí vuestro consuelo. 86. Si estáis cansados, venid a Mí que Yo os confortaré. No temáis, Yo soy el perdón, la clemencia y la verdadera justicia. 87. Yo soy el manantial que a torrentes se desborda sobre los campos en busca de simiente y de labriegos. 88. La tierra se encuentra preparada para que los hombres se apresten a elegir su parte de trabajo. 89. El campo os espera, cultivadlo con amor y pureza y cuando miréis que la buena simiente empieza a fructificar, destruid la mala hierba que pudiera estorbarle en su desarrollo. Dad muerte a todo brote de cizaña, y no caigáis en apatía porque no levantaréis buena cosecha. 90. Presentadme los campos cuando en ellos se vea brillar la espiga dorada y entonces podréis cosechar y enriquecer vuestros graneros para que la porción espiritual asignada a cada quien, no sufra hambre en su jornada. 91. Las prácticas idólatras que prevalecen entre los hombres, serán abandonadas por falsas; las enseñanzas que os he revelado tienen la razón de la verdad y ellas serán reconocidas al fin. 92. El sabio busca la causa de todo cuanto es y acontece, y espera demostrar con su ciencia que no existe ningún principio ni verdad fuera de la Naturaleza. Más Yo les contemplo pequeños, débiles e ignorantes. 93. Cuando Jesús tuvo que hacer frente a las preguntas, miradas y juicios de las multitudes, no había leído libro alguno, sin embargo, dio cátedra de sabiduría, porque en el entendimiento de aquel niño brillaba la luz del Altísimo y en sus labios florecía el mismo Verbo de Dios. Os digo esto a vosotros, porque también podéis hacerlo, cuando tengáis que enfrentaros a las interrogaciones y pruebas a que seáis sometidos. Entonces convenceréis, porque hablaréis de las lecciones de Dios que tienen siempre un principio, una base, una razón. No existe milagro que no tenga una razón lógica y natural, nada se produce sin causa. La hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. 94. Os preguntarán: ¿Por qué siendo la majestad del Señor tan inmensa, se vale del más insignificante mortal para derramar su sabiduría? 95. A lo que vosotros contestaréis que el amor de Dios hacia sus hijos, no tiene límites y por ello muchas veces no alcanza a comprenderlo el hombre. 96. Tenéis que ser humildes, porque si vuestro Maestro dejó su Reino para vivir y mostrarse humilde en esta Tierra, vosotros tendréis que imitarme ante aquellos que son iguales a vosotros. 97. Si fuese necesario volver en materia como en el Segundo Tiempo, vendría aun sabiendo que tendría que pasar por aquel trance doloroso del cuerpo y del espíritu, mas ahora vengo en Espíritu y debéis preparaos para que palpéis mi divina verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 145 1. He aquí mi Espíritu Divino entre vosotros. 2. Acercaos a Mí, hijos amados, descansad de vuestro peregrinar por caminos y desiertos, que no soy Yo quien vengo a vosotros, sino vosotros los que habéis llegado a Mí. 3. Yo, vuestro Creador, vengo a mostrar al hombre mi mansedumbre, mi humildad y mi amor por todos mis hijos. En el Segundo Tiempo envié a mi Verbo para que encarnase entre vosotros, se llamó a sí mismo, "el hijo del hombre". 4. Estoy manifestándome por medio de la criatura predilecta de la Creación: el hombre, para que escuchéis mi Palabra a través del entendimiento de vuestros hermanos. 5. Cuán lejos me creíais de vosotros, y en realidad, qué cerca estoy. 6. En vosotros recibo a toda la humanidad que en este día está dando el adiós a un año más que le he confiado. 7. No sabéis cómo me mostraré a vosotros en este día; si como Padre, como Maestro o como Juez. 8. Voy a sorprenderos y a penetrar en lo más íntimo de vuestro corazón. 9. En verdad os digo que Jehová, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios, el único que es principio y fin de todo lo creado, el Alfa y la Omega de todo lo existente. Voy a hablaros como Padre y a enseñaros como Maestro: mi ternura descenderá sobre vuestra materia y sobre vuestro espíritu. 10. María, vuestra Madre Universal, está en Mí, y es ella quien otorga las más tiernas caricias a sus criaturas muy amadas, ha estado en vuestro corazón para dejar en él su paz y la preparación de un santuario. María vela por el mundo y extiende sus alas como alondra, para cubrirlo de un polo al otro. 11. De toda la creación recibo el tributo que como acción de gracias llega Mí. 12. Mi mirada perspicaz penetra en el corazón del hombre y al de la mujer, desde la niñez hasta la ancianidad. Me presento invisiblemente en las naciones, en las comarcas, en las distintas iglesias y ante los seres desencarnados que aún pueblan la Tierra. Y mi presencia espiritual hace estremecer a los hombres. Es que no saben lo que el futuro reserva a la humanidad. 13. Ahora tocaré al hombre en su libre albedrío, él querrá hacer su voluntad, pero todo será hecho según la mía. 14. La evolución es con todos los espíritus y por medio de su virtud e intuición desarrollada llegará a ellos esta luz. 15. Comprenderá que no hay paz en el mundo, que hay sed y hambre, escasez y miseria y Yo os pregunto ¿Por qué? 16. ¿Acaso el caudal de bendiciones que deposité en esta Tierra, ha desaparecido? ¿El orden y las leyes del Universo han cambiado? ¿El astro rey ya no da luz y vida? ¿No hay agua en los manantiales, fertilidad en las tierras, ni fruto en los árboles? ¿No existe luz en vuestro cerebro ni sentimientos en vuestro corazón? ¿No hay un átomo de fuerza en vuestro espíritu para que podáis levantar vuestra faz ante Mí? Entonces ¿Por qué os portáis como enemigos si todos habéis brotado de Mí? 17. También el Espíritu Divino llora, pero no deben caer ahora mis lágrimas en el mundo, Yo le perdono, caigan ellas en mi manto divino. 18. Tomad de Mí la espiga, es el trigo de amor, de paz y buena voluntad. Cultivadlo y con él, haced pan que sustente a vuestro espíritu. 19. En mi manto está una espada, pero no es el arma homicida. Ella es la verdad. El que quiera ser soldado de la verdad, tómela en su diestra y con su luz vencerá en todas las batallas. 20. El espíritu de la humanidad avanza en busca de la Doctrina que os estoy entregando; ya empiezan a llegar los peregrinos. 21. Debéis estar ¡Alerta! porque los hombres de ciencia os pondrán a prueba. No desconfiéis por ser humildes, porque a los humildes se les ha revelado siempre lo que a los sabios engrandecidos se les ha ocultado o no se les ha permitido comprender. 22. Unificaos para que si llegáis a ser perseguidos, el Mar Rojo se abra para daros paso; mas debéis cumplir con mi Ley de amor, oh pueblo, ¿Queréis mi perdón? También Yo quiero que perdonéis a vuestros hermanos. 23. Me habéis entregado a vuestros muertos y Yo os digo: vuestros muertos viven en Mí. Me habéis entregado vuestro amor y os pido que lo mostréis en caridad a vuestros hermanos. 24. Humanidad: ya se acercan los rayos del sol alumbrando la faz de vuestro mundo para deciros con su luz, que un nuevo día aparece ante vosotros como un tiempo precioso, para que en él labréis vuestro progreso y alcancéis la paz verdadera como corresponde a los hombres de buena voluntad. 25. Oíd a vuestro Padre, descansad unos instantes, oh pueblo de espíritus errantes. Bienaventurado el que escucha, ama y cree en mi palabra, porque él es hijo digno del Padre, porque sabe guardar celosamente mis leyes y enseñanzas para cumplirlas después con obras de amor. 26. En estos momentos todos os encontráis atentos a mi palabra, ningún pensamiento superfluo turba vuestro entendimiento. Unos escuchan extasiados, otros, cabizbajos por sus remordimientos, otros más pendientes de cada una de mis manifestaciones. 27. Humanidad, a quien en este instante representa este pueblo, ha pasado un año que fue como una sombra de dolor para los que lloraron, una mano amiga para los que recibieron sus favores, un segundo para la eternidad de vuestro espíritu. Pero el tiempo sigue su marcha, porque el Tiempo soy Yo, Yo que he estado y estaré siempre con todos mis hijos. 28. Hay en este día un instante en que todo espíritu siente mi presencia divina en su conciencia, y cuanto mayor es la misión que lleva, es también mayor la voz que interiormente le habla. 29. 1945 se llevó las últimas sombras de la guerra; la hoz segó millares de existencias y millares de espíritus retornaran al valle espiritual. La ciencia asombró al mundo y con sus armas destructoras hizo estremecer la Tierra. Los que vencieron se convirtieron en jueces y verdugos de los vencidos; el dolor, la miseria y el hambre se extendieron dejando como huella de su paso, una estela de viudez, de orfandad y de frío. Las plagas avanzan de nación en nación, y hasta los elementos hacen oír su voz de justicia y de reproche para tanta maldad. Un manto de destrucción, de muerte y desolación, es la huella que el hombre que se dice civilizado dejó sobre el haz del planeta. Esta es la cosecha que me presenta esta humanidad, mas os pregunto: ¿Esta cosecha, es digna de pasar a mis graneros? ¿El fruto de vuestra maldad, merece ser recibido por vuestro Padre? De cierto os digo que este árbol dista mucho de ser el que podríais haber sembrado si hubieseis cumplido con aquel mandamiento divino que os ordena amaros los unos a los otros. 30. Duros e inflexibles son los hombres con sus hermanos, como lo fueron en tiempos de Moisés cuando era costumbre establecida el devolver golpe por golpe. Hoy os digo, que si esta es la forma en que entendéis la justicia, seréis medidos con la misma vara con que medisteis a vuestros semejantes. 31. Mas Yo os perdono, os bendigo y os doy tiempo para que cultivéis con amor la semilla bendita de mi Enseñanza. Yo soy el gran Guerrero. ¿Quién se apresta a ser soldado de esta causa? Yo hago la guerra con la paz. Y doy muerte al mal con la espada del bien. 32. Todo aquél que en el silencio de su vida se levante a seguirme por la senda del bien, es mi soldado y en su mano deposito una espada para que luche y venza. Esa espada es la verdad, ante ella no habrá enemigo que resista su luz. 33. Es día de júbilo. Israel amado, porque el Eterno se encuentra delante de vosotros para enseñaros a amar y a perdonaros los unos a los otros. Yo os he entregado mi enseñanza. He venido a vosotros lleno de regocijo, pero también he sufrido, porque por momentos os olvidáis de Mí. 34. Recibid mi paz. Una vez más os bendigo y perdono. Han llegado vuestros corazones ante mi planta como una ofrenda, como un holocausto, como una innovación de paz y perdón para todo el mundo. La enseñanza del maestro, como una antorcha de luz, ha quedado encendida una vez más en vuestro entendimiento y espíritu. 35. Es el tiempo de la lucha de la luz contra la tiniebla, que sorprende a los pueblos de la Tierra. Tiempo de pruebas y restituciones. Tiempo de purificación y de justicia. Contemplo confundidas a todas las naciones. Todas las sectas y religiones se encuentran divididas. Y este es el tiempo en que vengo a mostraros nuevamente el libro de la verdad. 36. Vosotros decís que llega un año más, Yo os digo: El espíritu no está sujeto a los tiempos. Es el tiempo el que está sujeto a la eternidad, al espíritu. 37. Bienaventurado el que ha oído y ama mi palabra, el que comprende mis manifestaciones y guarda solícitamente en su corazón el recuerdo de lo que ha visto y oído. 38. Creyentes e increyentes me oyen: lo que me aman y los que me blasfeman están pendientes de mi palabra; los despiertos y los dormidos, los diligentes y los perezosos, los espiritualizados y los materializados: Todos escuchan en mis casas de oración que forman el templo del Espíritu Santo, el templo sin altares materiales, el templo sin vanidades humanas. 39. ¡Cuánto habéis caminado, humanidad! ¡Cuánto habéis errado por los caminos! ¡Cuánto habéis buscado! ¡Cuánto habéis escudriñado! Os habéis levantado muy alto y habéis caído en el abismo. 40. Y he aquí a Jehová, el Eterno, al Desconocido, al Olvidado, preguntando a los hombres: ¿Ya os habéis cansado? ¿Ya queréis deteneros en el camino del pecado? ¿No os habéis desengañado aún? ¿Queréis ser todavía grandes en este mundo? ¿No sabéis que en la humildad está la grandeza? 41. Yo soy el Padre y soy el Dador. Yo soy el que en todos los tiempos ha dicho al hombre: "Pedid, que se os dará". He aquí mi mano; en ella se encuentra un cetro de justicia, una espiga dorada y una espada de luz, tomad lo que queráis, todavía queda en el fondo del cáliz lo más amargo, pero también el nuevo año se acerca como una promesa de paz. 42. ¿Queréis que el Reino de los Cielos se acerque a vosotros, como os lo he prometido? ¡Mi voluntad sea la vuestra! 43. Yo os perdono, humanidad pecadora, porque soy Padre amoroso. Tomad la espiga dorada y cultivad el trigo; multiplicadlo al ciento por ciento y recread vuestro espíritu con vuestra cosecha. Es el trigo del amor, de la armonía, de la fraternidad, de la paz y la buena voluntad, ¡Llevadlo en vosotros! Amasad el pan de cada día con este trigo y brindadlo a vuestro hermano. Es trigo de perdón, de caridad, de amistad. ¿Me comprendéis, pueblo? 44. Descorro en este día el velo del futuro y os preparo. Contemplad cómo avanzan las grandes turbas y caravanas en busca de este pueblo, mirad cómo avanzan las legiones en busca de la luz. Los peregrinos están llamando a vuestra puerta ¡Alerta pueblo! El hombre de la ciencia se apresta para escudriñaros, para interrogaros. 45. Habéis respetado mis arcanos y habéis penetrado cuando Yo os he llamado. Vosotros me conocéis hasta donde os he concedido y vais penetrando paso a paso en Mi. 46. Sois de mis escogidos en este tiempo. Unos fuisteis llamados en la niñez, otros en la juventud, otros en la ancianidad, y a cada quien le ha sido confiada una misión, de acuerdo con el tiempo que aún deba habitar la Tierra. 47. Al llegar a Mí, no hubo un espíritu que no me presentara una cuita. Os parecía que aquel dolor con que llegasteis era un obstáculo en vuestra vida, pero luego os disteis cuenta de que sólo había sido el peldaño que os aproximó a Mí. Entonces bendijisteis aquella prueba que tanta alegría había de proporcionar a vuestro espíritu. 48. Hacéis bien en bendecir aquel dolor que os acercó a Mí, porque por él aprendisteis a buscarme y a pedirme. Más tarde aprendisteis a orar y finalmente a desempeñar una misión espiritual, para poner en práctica mis enseñanzas de amor y caridad con vuestros hermanos. 49. Desde entonces habéis visto realizado un milagro en vuestra vida, porque comiendo el mismo pan que antes comíais, ahora ya no os sabe amargo, sino dulce y agradable, las dificultades que a vuestro paso encontrabais, y que os hacían blasfemar o perder la fe, ahora ya no os amedrentan, porque ya no las consideráis insuperables y hasta vuestros sufrimientos físicos, que antes os llegaban a vencer, ahora ya no os acobardan. 50. Es la fuerza de la fe, es el efecto de la espiritualidad y la regeneración. 51. Antes pasaban desapercibidas para vosotros muchas sensaciones espirituales, porque sólo buscabais la satisfacción de vuestros sentidos y los sentidos tienden muchas veces a materializar vuestro espíritu. Ahora comenzáis a descubrir una vida nueva, comenzáis a encontrar la esencia, la belleza, el sentido, la verdad de cuanto os rodea. 52. A medida que escucháis mi enseñanza, vais elevando vuestro pensamiento, modificando vuestra antigua forma de rendirme culto y mejorando vuestra vida. Ya dejasteis de pedir con la exigencia con que antes lo hacíais, y vais aprendiendo a orar y a sentir lo que en la oración me decís: Así, cuando habéis dicho: "Hágase Señor, tu voluntad en mí", es porque habéis comprendido el significado de vuestras palabras, disponiéndoos a recibir de Mí, según Yo lo ordene. Pero hay siempre postreros entre la multitud, porque sin cesar llegan a estos recintos nuevos corazones en busca del agua de la vida. A ellos tengo que hablarles en otra forma, para que me comprendan y a la vez se sientan comprendidos. 53. Recordad que a cada uno de vosotros así le recibí, cuando por vez primera se acercó a escuchar mi palabra. A unos no les hablo de una misión espiritual, porque no me entenderían, pero les hablo del fardo de sufrimientos que llevan en la vida, bajo cuyo peso se sienten vencidos y agobiados. Les enseño la forma de resolver las grandes pruebas que dentro o fuera del hogar han surgido, les consuelo en su amargura, les concedo el bálsamo que les devuelva la salud, les conforto y les lleno de esperanza. 54. Entonces el enfermo siente que una mirada celestial sabe de su dolor y que esa mirada es la de su Padre, quien viene a liberarle del fardo de sufrimientos que va arrastrando. El corazón que en la Tierra no ha sabido de ternura, de comprensión o de cariño, de pronto se siente envuelto en la ternura de mi palabra; ama con un amor infinito, y siente desbordarse el torrente de su dolor contenido por mucho tiempo. 55. Lo mismo el hombre solitario o incomprendido, que el hombre convertido en esclavo de pasiones o vicios, que la mujer abandonada o la doncella temerosa de enfrentarse a la vida. Lo mismo el padre o la madre de familia que me presentan todos sus problemas, que el huérfano que no tiene amparo en el mundo. A todos les escucho y a todos les toco el corazón con el fino cincel de mi palabra. 56. Yo sé que ocupándome de todo aquello que les aflige, por muy humano o muy material que sea, me estoy ocupando de su espíritu porque le estoy liberando de su carga, porque le estoy preparando el camino que habrá de recorrer después y porque en esa forma le estoy encendiendo la lámpara de la fe. 57. Mi fuente de amor se desborda en estos instantes sobre vosotros, perdonándoos y bendiciéndoos. 58. A todos os recibo en este día para que escuchéis mi palabra y os recreéis con ella. 59. Si entre estas multitudes hay hipócritas y fariseos, usureros, ladrones de bienes materiales, o de bienes morales como es la honra, o de bienes espirituales como son la fe y la paz, Yo quiero acariciaros a todos como si en ninguno hubiese manchas, porque soy vuestro Padre que tiene sed de vuestra regeneración y de vuestro amor. 60. Precisamente en los más perdidos y alejados de la Ley es en quienes siempre pruebo el poder de mi palabra, por lo que en este tiempo vine a hablaros en forma amplia, con una lección llena de amorosa justicia y de enseñanzas infinitamente sabias, para salvaros de los abismos y elevaros a la cumbre, porque los abismos están llenos de tinieblas y ahí no podréis ver jamás la verdad, y en cambio las cumbres están iluminadas con la luz de la sabiduría, del amor y la justicia. 61. Las pruebas justicieras y los reclamos son para los reacios, para los necios y obstinados en el mal, mas Yo sé cuándo es suficiente una palabra de amor para que se rediman. 62. Este pueblo es tocado continuamente en las dos formas. El amor es suficiente para que se dejen guiar por él los dóciles de espíritu y materia, mientras que para aquellos que no son susceptibles al amor, es necesario que sea el dolor el que los reduzca a la moderación y al orden. 63. Lentamente y paso a paso según vaya surgiendo la regeneración en ellos, irán pasando de las filas de los que se purifican con el dolor a las filas de los que se elevan por la espiritualidad. 64. Todos me oís y todos calláis. El libro de vuestra conciencia está abierto ante vuestro espíritu, ante vuestro entendimiento, mostrándoos el camino verdadero y señalándoos el sendero por el que libremente habéis caminado, mas en estos instantes el espíritu de la multitud se ha recogido, para escuchar hasta la última de mis palabras. 65. Aquí, ante esta palabra, no hay hombre que no se estremezca dentro y fuera de su ser, es decir, en el espíritu y en la carne. Aquí, al escucharme, es cuando piensa en la vida, en la muerte, en la justicia divina, en la eternidad, en la vida espiritual, en el bien y en el mal. 66. Aquí es donde al oír mi voz, siente en sí la presencia de su espíritu, y recuerda de dónde procede. 67. Oyéndome, se siente en esos momentos identificado con todos sus semejantes, reconociéndolos en el fondo de su ser como a sus verdaderos hermanos. Hermanos en la eternidad espiritual, más próximos aún que los que lo son solamente por la carne, ya que ésta es pasajera en la Tierra. 68. No hay hombre ni mujer que escuchándome no se sienta contemplado por Mí, por lo tanto, nadie se atreve a ocultar o a disimular delante de Mí sus manchas; y Yo las muestro pero sin señalar a ninguno públicamente, porque soy el Juez que jamás delata; os digo que entre vosotros descubro adulterios, infanticidios, hurtos, vicios y lacras que son como lepra en el espíritu de quienes han pecado. Mas no sólo vengo a probaros la verdad de mi palabra demostrándoos que sé descubrir las faltas de vuestro corazón, quiero también probaros el poder de mis lecciones, dándoos las armas para vencer el mal y las tentaciones, enseñándoos a lograr la regeneración, despertando en vuestro ser un anhelo por lo bueno, lo elevado y lo puro y una repulsión absoluta por todo lo innoble, por todo lo falso y por todo lo malo al espíritu. 69. Hombres y mujeres con quienes formaré mi nuevo pueblo, multitudes amadas que en silencio y en espíritu lloráis en esta hora bendita, descansad en Mí, sentid como desciende mi perdón hacia vosotros, limpiándoos de vuestras manchas y descargándoos de vuestro fardo para que iniciéis una existencia nueva. 70. No temáis, estoy viendo el arrepentimiento sincero en quienes se han dado cuenta de la magnitud de sus faltas y en estos instantes me piden con el corazón desgarrado que les perdone, que no les vaya a hacer pagar sus faltas, midiéndoles con la misma vara con que han medido en el mundo, y finalmente me ruegan que les proporcione una oportunidad para probarme su arrepentimiento. ¿Cómo no he de saber quién es el que llora con verdadero arrepentimiento para que Yo pudiera negarle esa oportunidad que con tanta angustia me solicita? Así como también se de los que se engañan a sí mismos con un falso arrepentimiento, mas no a Mí, que veo más allá de vuestro presente. A ésos les dejaré sujetos a pruebas por el tiempo que sea necesario para su despertar pleno al llamado de su conciencia. 71. Por ahora, sentid todos mi caricia, mi amor y mi paz, porque habéis venido al festín espiritual a la casa del Maestro, y justo es que todos alcancéis a saborear los manjares del perdón y del amor de vuestro Padre. 72. Mi manto de amor se extiende sobre el Universo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 146 1. Discípulos: he acariciado vuestra frente apartando vuestras preocupaciones, y habéis vuelto vuestros ojos hacia Mí para decirme: ¿Aquí estabais, Señor? 2. Es menester que concentréis vuestra atención en mi palabra, porque cuando soy escuchado verdaderamente, abro mi arcano y desbordo mi sabiduría en mis discípulos. Me preguntáis: ¿A qué se debe tanta paciencia y tanto amor divino? Y Yo os contesto: muchos habéis sido padres en la Tierra y todos habéis sido hijos, ¿Qué padre ha deseado el dolor para el hijo, aun cuando de él haya recibido la mayor ofensa, la más cruel ingratitud? En el corazón de aquel padre se ha abierto una profunda herida, el dolor lo ha embargado y a veces hasta el enojo ha turbado su mente, pero ha bastado una palabra de arrepentimiento de aquel hijo o un acto de humildad, para que lo estreche contra su corazón. Si eso hacéis los humanos, ¿Por qué os extraña que os ame y os perdone con perfección? 3. Os formé para amaros y sentirme amado. Vosotros necesitáis de Mí como Yo necesito de vosotros. No dice la verdad quien afirme que no me hacéis falta, si así fuera, no os hubiese creado ni me hubiese hecho hombre para rescataros con aquel sacrificio que fue una gran prueba de amor; os hubiese dejado perder, mas debéis reconocer que si os alimentáis de mi amor, justo es que ofrezcáis lo mismo a vuestro Padre, porque os sigo diciendo: "sed tengo, sed de vuestro amor". 4. ¿Cómo no me habéis de hacer falta y cómo no he de sentir vuestra ausencia si sois parte de mi Espíritu? ¿Veis por qué os pido que analicéis Mi palabra y hasta la forma en que he venido, para que no os extrañe el hecho de manifestarme por medio de materias pecadoras? Para mi amor no ha podido significar un obstáculo vuestro pecado, he venido a purificaros para acercaros a Mí. Unos lo han comprendido y otros no, por eso entre las multitudes de hombres y mujeres que me han escuchado en este tiempo, existen los que han proclamado que Yo he vuelto entre los hombres, así como aquellos que han dicho que esto es imposible. 5. Mi presencia nunca se ha apartado de vosotros. Es mi verbo el que vengo a derramar en cumplimiento de mi promesa; es mi amor y mi luz que emana de esta palabra. Ahora me encuentro doctrinándoos, más cuando llegue el año de 1950, señalado por mi voluntad como el último de esta manifestación, sin que mi Espíritu se aparte de vosotros, haré cesar esta forma de comunicarme. 6. Sólo unos corazones quedarán preparados para ese tiempo. 7. ¿Acaso en el Segundo Tiempo esperé a que el mundo se convirtiese para ausentarme? Yo partí entre burlas, escarnios, crueldades y dudas. Sabía que era menester mi muerte para que el mundo se levantara a la vida. Nuevamente en este tiempo me ausentaré en los instantes de vuestra confusión, de vuestra turbación y de vuestras dudas, pero mi palabra, legada a la humanidad como un testamento de amor, volverá a conmover al mundo. 8. Vendrá la guerra de ideas, credos, religiones, doctrinas, filosofías, teorías y ciencias, y mi nombre y Doctrina andarán en todos los labios. Mi nueva venida será discutida y juzgada, y de ahí se levantarán los grandes creyentes proclamando que Cristo ha estado nuevamente entre los hombres. En esos instantes, desde el infinito animaré a esos corazones y haré prodigios a su paso para fortalecer su fe. 9. La humanidad está recordando en este día, aquel en que unos magos de Oriente llegaron hasta el pesebre de Belén para adorar al Dios niño. Hoy me preguntan algunos corazones: ¿Señor, es verdad que aquellos señores poderosos y sabios se inclinaron delante de vos, reconociendo vuestra divinidad? 10. Si, hijos míos, fue la ciencia, el poder y la riqueza los que llegaron a postrarse ante Mi presencia. 11. También estaban allí los pastores, sus esposas y sus niños con sus humildes, sanos y sencillos presentes, con los que recibían y saludaban al Redentor del mundo y a María como el símbolo de la ternura celestial. Ellos representaban la humildad, la inocencia, la sencillez; más los que tenían en sus pergaminos las profecías y las promesas que hablaban del Mesías, dormían profundamente sin presentir siquiera quién había llegado al mundo. 12. Dudáis a veces de lo que os habla la historia escrita por mis apóstoles, porque mi vida ha sido rodeada por muchas falsas leyendas; ahora os digo que lo que ellos escribieron fue verdad y además fue lo indispensable para vuestra salvación. Todo aquello ahora vengo a confirmarlo y lo que la imaginación de los hombres haya creado quedará destruido con la verdad de mi palabra en este tiempo. Los humildes han llegado ante mi palabra trayendo en su corazón su presente de humildad y de sencillez. Después, vuestro mundo científico, los acaudalados y los hombres del poder, se inclinarán ante mi presencia invisible. 13. A pesar de haberos encontrado más materializados que en los tiempos pasados, la evolución que el espíritu ha tenido permitirá a la humanidad concebir mi nueva manifestación en forma espiritual. Cuando más distante cree el hombre encontrarse de mi Divinidad, he ahí que se halla a un paso de ella. Hay quienes afirman que Yo no existo, mas no os dejáis impresionar por ello, esos hombres hablan así porque me han concebido a través de formas irreales, y al desengañarse por su ciencia de que no estoy donde ellos creían, entonces me han negado, pero aún grande es su deseo de saber si en verdad existo. 14. Todavía el hombre no se ha encontrado, falta que se conozca espiritualmente para que tenga la solución de muchas confusiones y la respuesta a muchas interrogaciones. Este es el tiempo en que puede y debe encontrarse, descubrirse y conocerse. Cuando esto sea, con qué claridad sentirá mi presencia. 15. Os he permitido comunicaros brevemente con los seres del más allá, lo que no autoricé en el Segundo Tiempo porque entonces no estabais preparados para ello, ni unos, ni otros. Esa puerta ha sido abierta por Mí en este tiempo y con ello doy cumplimiento a los anuncios de mis profetas y a algunas de mis promesas. En 1866 se abrió para vosotros esa puerta invisible y también las del cerebro de los escogidos, para manifestar el mensaje que los espíritus de luz habrían de traer a los hombres. Antes de ese año, en las naciones y pueblos de la Tierra se venían manifestando seres espirituales, que fueron las señales precursoras de mi venida. 16. Mucho habéis despertado para la ciencia y mucho habéis dormido para lo espiritual, mas Yo he venido a enseñaros una ciencia divina que tiene como raíz el amor, y de la cual se derivan la caridad, la sabiduría, la fraternidad. Vuestra ciencia ha acercado a los pueblos, ha vencido el tiempo y las distancias, es fruto de la mente. ¿Qué de extraño tiene que por el espíritu se acerquen los mundos y se conquiste la eternidad? Todo aquel que ansíe recorrer este camino, revista su corazón de respeto, vele, ore y sea obediente al llamado de su conciencia. 17. Os he dicho que vuestra comunicación con el mundo espiritual en esta forma materializada y tangible será breve, porque en 1950 esta lección y experiencia habrán terminado, más si la aprovecháis debidamente, os dejará innumerables frutos, entre ellos el de haberos preparado para la comunicación de espíritu a Espíritu, o sea la comunicación directa sin necesidad de la facultad que concedí temporalmente a vuestro entendimiento. Sólo el amor deberá ser lo que os atraiga unos a otros. 18. Así os enseño para que no caigáis en ciencias confusas, en nuevos fanatismos o en supersticiones. Por eso no os fue permitido en el Segundo Tiempo conocer las lecciones dadas bajo esta forma, porque no hubieseis comprendido su esencia. Cristo os lo prometió y Elías vino a darle cumplimiento en este tiempo. Sobre el mundo seguirán materializándose los espíritus aun después de 1950, ello servirá para que muchos escépticos crean y muchos aletargados despierten, mas este pueblo deberá ser obediente dejando que esa forma de manifestación termine para él en el instante indicado: más tarde llegarán estos discípulos a las naciones y con mano firme arrancarán toda la hierba que entre la humanidad haya crecido, dejando solamente la luz de la experiencia como trigo fértil. Sobre la profanación que se haga de lo sagrado, llegarán los que enseñen el respeto a lo que sea puro. Y cuando la espiritualidad sea en el corazón de la humanidad, sentirá que su pensamiento se eleva hacia otros mundos, y los sentirá penetrar en su corazón, entonces habrán alcanzado los hombres una elevación espiritual que les permitirá sentir en su corazón la presencia del Reino de los Cielos. 19. Los lazos de amor con que habéis sido unidos en la Tierra se estrecharán con los que os unen espiritualmente en la eternidad. Así se formará la familia universal, donde no existirán diferencias. 20. Habéis tenido entre vosotros manifestaciones de seres turbados que viven en tinieblas, ellos han pasado por las puertas de ese don que os he confiado, y ¿Quién podrá tomar como malas esas manifestaciones o por ello juzgar impura esta Doctrina? ¿No creéis que ese don está encaminado a hacer la caridad no tan sólo entre los humanos, sino también entre aquellos que llevan tinieblas en el espíritu? 21. Quien juzgue mal estas lecciones, ha estudiado mal las obras de Jesús del Segundo Tiempo. La vida espiritual es semejante a la vida material, aquella tiene también sus encrucijadas, vicisitudes y tentaciones como en esta vida que vosotros vivís; cuando se abre una puerta para hacer caridad, ahí acuden los necesitados como ocurrió con Jesús en el Segundo Tiempo y como ocurre con los que han recibido en este tiempo ese don. Ahí es donde quiero contemplar vuestra caridad. 22. Yo os bendigo, porque cuando han llegado ante vosotros los poseídos, no les habéis llamado endemoniados, sino que habéis visto en el poseído a un hermano en expiación, y en los que lo dominan, a hermanos menesterosos que lo perturban. 23. Mañana no habrá necesidad de que aquellos seres tomen vuestro cerebro para comprender la realidad, les bastará recibir vuestros pensamientos en su espíritu para contemplar la luz. 24. Son ya los últimos tiempos en que estaré con vosotros en esta forma. Creed en ello y creed también que no volveré a este mundo a materializar mi palabra y menos a hacerme hombre. 25. Preparaos, porque llegarán a vosotros rumores de hombres que afirmen que he vuelto, que Cristo ha venido a la Tierra. Vosotros permaneceréis fieles y diréis con firmeza: el Señor está en espíritu con todos sus hijos. Si durmieseis y no os espiritualizaseis, negaréis que Yo levanté mi palabra, y convertidos en blasfemos y desobedientes invocaréis mi rayo sobre las multitudes diciéndoles: pidámosle a aquel que nos dio su palabra que siga hablándonos, elevémosle cánticos y hosannas para que nos escuche; mas de cierto os digo que mi rayo no tornará más al entendimiento humano porque no vendré a alimentar vuestra necedad. ¿A qué os expondríais? A que las palabras de aparente luz os llevaran a la confusión. ¿No quiere eso vuestro corazón? Preparaos para esa prueba, y sobre vuestra obediencia y humildad brillará la luz de mi inspiración. 26. Yo os anuncio que si antes de 1950 no se hace la unificación de estas multitudes en un solo pueblo. La confusión reinará muy pronto porque habrá quienes digan que el Maestro se sigue manifestando, y entonces ¡Ay de este pueblo! ¿No habéis presentido esta amenaza? Todavía no se ha despertado en vosotros ese espíritu de fraternidad y unión, y esperáis que sean los acontecimientos los que os unan, más si eso esperáis veréis desatarse las plagas, los desórdenes, las guerras y la justicia de los elementos, hasta que no haya en el mundo un sitio de paz, ni en la superficie de la Tierra, ni en sus entrañas, ni en el mar, ni en los vientos. 27. Pueblo: Comencé mi palabra en este día llena de dulzura, mas luego se hizo severa porque es menester preveniros de peligros y corregir a tiempo vuestros errores, pero quiero terminar mi cátedra hablándoos con dulzura. 28. Discípulos: no olvidéis que en el día en que los hombres recuerden el nacimiento de Cristo, vine a abriros aún más vuestros ojos para que lleguéis a Mí por el camino del cumplimiento, de la humanidad, de la obediencia. 29. Hoy no me habéis traído leche, miel y pan, como ofrenda de amor y regocijo a imitación de los pastores de aquel tiempo. Tampoco los reyes o los sabios de este tiempo me traerán incienso, oro y mirra. Todos me mostrarán su espíritu, para que en él deposite un presente de amor. 30. En este instante desciendo a vosotros en mi palabra a través de un entendimiento humano, para daros la bienvenida y deciros que mi perdón os lo he dado para siempre. 31. Estoy esperando en vosotros la nueva simiente, oídme para que seáis semilla de luz. 32. Muchos de vosotros queréis morir porque os encontráis cansados y sin ideales en la Tierra. Ciertamente que la muerte del cuerpo es el renacimiento para el espíritu, pero ese cuerpo que ocupáis os sirve para purificaros. Orad y velad y no os debilitaréis. Yo estoy en vosotros; cuando decís que la sangre de Cristo cayó sobre la humanidad ¿Pensáis que sólo se trata de un sentido figurado o de un símbolo? ¿Qué pensaríais si os dijese que tanto mi sangre como mi cuerpo os trazaron la senda del cumplimiento de la misión, que a cada uno de vosotros fue confiada? Y sí mi Espíritu está derramado en cada uno de vosotros ¿Cómo es que no llegáis a reconoceros como hermanos y en cambio os aborrecéis? ¿Nunca habéis pensado que cuanto hagáis con vuestros hermanos lo hacéis conmigo? 33. Dejad de escudriñar la ascendencia humana de Jesús, ello no os revelará la sutileza de mi cuerpo. Penetrad en las grandes revelaciones que en aquel tiempo y en éste os he dado y comprenderéis lo que ahora os estoy dando a conocer. 34. No recurráis a los libros del mundo, que aunque hablan de Mí no están escritos bajo inspiración divina. Ved que lo que brota de la mente humana puede tener errores, más lo que viene de los cielos no puede equivocaros. Guardad mis revelaciones con más celo que si guardaseis perlas o brillantes. 35. Dicen los hombres en sus libros, que Jesús estuvo entre los esenios buscando su saber, mas quien todo lo sabía y fue antes que los mundos, nada tenía que aprender de los hombres; no podía lo divino aprender de lo humano. Donde quiera que estuve fue para enseñar. ¿Puede haber en la Tierra alguien más sabio que Dios? Cristo vino del Padre a traer a los hombres la sabiduría divina. ¿No os dio prueba de ello vuestro Maestro cuando a los doce años de edad, dejó absortos a los teólogos, a los filósofos y a los doctores de la Ley de aquel tiempo? 36. Hay quienes han atribuido a Jesús las debilidades de todos los hombres, gozando con arrojar sobre el hombre divino y sin mancha, el cieno que llevan en su corazón. Esos no me conocen. Si todas las maravillas de esta Naturaleza que contempláis no son más que la materialización de pensamientos divinos, ¿No pensáis que el cuerpo de Cristo es la materialización de un pensamiento sublime de amor de vuestro Padre? Entonces Cristo os amó con el Espíritu, no con la carne. Mi verdad nunca podrá ser falseada porque ella contiene una luz y una fuerza absolutas. 37. El eco dulce e inolvidable de la palabra de Jesús, aquella que no hiere, vengo a manifestarla en este tiempo por conducto de estos humildes y torpes entendimientos. 38. Los hombres, sin respeto y sin amor, han osado juzgar la vida de los seres más elevados que Dios ha enviado entre los hombres, tomando mi propia palabra, como base para sus razonamientos. Si en cierta ocasión llamé a mis discípulos hermanos, no fue la única, ni a ellos solamente a quienes así llamé. María en su seno virgen llevó el cuerpo de Jesús. La Madre escogida, la Madre purísima, la azucena sin mancha, fue la encarnación de la ternura materna que en lo divino existe. ¿Por qué Jesús llamándose el hijo de Dios, no había de llamar hermanos a los hombres cuando ellos también son hijos de Dios? ¿Cuándo tendréis la elevación suficiente que os permita dar su justo sentido a lo divino y a lo humano? Comprended que es la única forma de que sepáis dónde están los errores y dónde brilla la verdad. 39. No son los hombres los que pueden hablaros de Mí con más verdad que Yo, aunque estas lecciones os las digo a través de hombres, mirad que es en sus éxtasis cuando por ellos hablo. Mi Doctrina llegará a ser comprendida, su esencia que es ley será vivida por la humanidad. Antes, la semilla de la cizaña será exterminada. Y vosotros, ¿Cuándo llamaréis hermanos a todos los hombres? ¿Cuándo veréis en ellos a hijos de vuestro Padre? El único título que podrá llevaros hasta mi seno, será el de haber sabido ser hijos de Dios y hermanos de vuestros semejantes. 40. Vosotros que os preocupáis tanto de vuestro hogar, ¿Por qué no os preocupa igual la morada que tendréis que preparar en la eternidad para vuestro espíritu? Vosotros que encendéis la luz de vuestra estancia para no estar a obscuras, ¿Por qué no encendéis la lámpara de vuestro corazón para que no permanezcáis más en las tinieblas? 41. Cuando estéis preparados os hablaré ampliamente de los tres tiempos y de las siete etapas o épocas para que no confundáis a los unos con las otras. 42. He aquí mi palabra reveladora y sencilla, comprendedla y ponedla en práctica. 43. Este es instante de gracia en que la luz de mi Santo Espíritu se esparce en todos los mundos; luz que es sabiduría divina para cada criatura espiritual. Y vosotros que estáis oyendo mi palabra, recreándoos con la sabiduría del Espíritu de Verdad, encontrad en toda ella el sentido de mis enseñanzas, preparaos en verdad, porque es menester que enseñéis a muchos mi Ley. 44. Mi Ley es un camino de justicia y amor al cual estoy volviendo a llamar a los hombres, para que gobiernen a las familias y a los pueblos con ese amor y esa justicia de que os hablo. En esa Ley existe el principio y el fin de todo lo creado; es mi voluntad que todo viva en armonía, y que vosotros, dentro de esta Creación, evolucionéis espiritualmente como evolucionan los diferentes reinos de la Naturaleza, para que alcancéis el progreso de vuestro espíritu. 45. El hombre se ha estancado moral y espiritualmente, ha forjado un culto hacia Mí y una forma de vivir que cree son las mejores, y ha caído en una rutina que hastía y fatiga su espíritu, fanatizándolo en ritos y ceremonias materiales. En cambio ved el nivel de evolución en que se encuentran los reinos que forman la Naturaleza material, ved su orden, su armonía y su perfección. 46. Tenéis que comprender que vosotros, dotados de espíritu, significáis en la Creación, la obra más amada del Padre, porque en vosotros depositó esencia, atributos e inmortalidad. 47. No existe la muerte para el espíritu, la muerte como la concebís vosotros o sea el dejar de existir. No puede ser la muerte del cuerpo, muerte o fin para el espíritu. Ahí es precisamente donde él abre los ojos a una vida superior, mientras su envoltura los cierra al mundo para siempre. Es sólo un instante de transición en la ruta que conduce a la perfección. Si aún no lo habéis comprendido así, es porque todavía amáis mucho a este mundo y os sentís estrechamente ligados a él. Os preocupa abandonar esta morada porque creéis ser dueños de lo que en ella poseéis, y aún hay quienes conservan un vago presentimiento de mi justicia divina y temen penetrar en el valle espiritual. 48. La humanidad ha amado demasiado a este mundo; demasiado, porque su amor ha sido mal dirigido. ¡Cuántos han sucumbido en él por esta causa! ¡Cuánto se han materializado los espíritus por la misma razón! 49. Sólo cuando habéis sentido cerca los pasos de la muerte, cuando habéis estado gravemente enfermos, cuando habéis sufrido, es cuando pensáis que estáis a un paso del Más Allá, de esa justicia que sólo en esos trances teméis y entonces hacéis al Padre promesas y juramentos de amarle, de servirle y obedecerle en la Tierra. 50. El dolor os purifica, el dolor es el cincel que modela el corazón del hombre para que éste alcance espiritualidad. Para que vuestro dolor no sea estéril, necesitáis que la antorcha de la fe os ilumine para que tengáis elevación y paciencia en las pruebas. 51. Vosotros sois el mejor fruto que ha brotado de Mí, que soy el árbol universal; cumplid siempre con mi Ley de amor para que pueda regocijarme con vosotros. 52. Si apuráis en la vida un cáliz de amargura por causa de la humanidad, devolvedle a ella ese mismo cáliz, pero lleno de miel. Como Cristo, quien recogió sólo dolor y amargura entre los hombres a quienes tanto amó, y todavía pendiente en el madero, mientras las turbas blasfemaban y le ofrecían hiel y vinagre, El abrió su costado como manantial de amor para entregar a los hijos su sangre, como vino de resurrección y vida eterna. 53. En el Segundo Tiempo, apartase el Maestro de sus discípulos por unas horas y al volver, observó que deliberaban, entonces les preguntó: ¿Qué habéis aprendido de mi Doctrina? Y uno de ellos contestó: Maestro, cuando vos no estáis con nosotros, estudiamos tus palabras, mas no siempre alcanzamos a comprender. El Maestro entonces les dijo: Contemplad la mar, ved que es inmensa, así en la Ley del Padre, ella es el principio y el fin de todo lo creado, pero Yo os concederé comprender hasta donde sea mi voluntad. 54. Por diferentes caminos va la humanidad en este Tercer Tiempo y no encuentra la verdad. Yo le envió mensajes y señales pero ella se encuentra ciega. No han sido suficientes las voces de los elementos y las guerras para testificar la segunda venida de Cristo entre la humanidad. 55. Entre unos cuantos me encuentro, enseñando mi mensaje de espiritualidad, que el hombre conocerá en este tiempo. Y de entre los que a Mi han venido para oírme, he escogido a los nuevos discípulos, que serán los emisarios y mensajeros de mi Obra en el mundo. 56. Por eso miráis cuán incansable y perseverante soy ensenándoos mi lección, porque quiero dejaros fuertes. Esta palabra habrá de escucharse en todo el Universo. 57. Si trabajáis con pureza y amor, habréis hecho una obra que os dignificará delante de Mí, porque trabajasteis en una labor ardua por implantar entre los hombres la moral, el amor y la espiritualidad. 58. Yo haré que vuestro ejemplo sea reconocido y tomado en cuenta por la humanidad. Entonces las generaciones venideras seguirán firmemente vuestros pasos. 59. Para alcanzar la paz, cumplid con mi Ley y la tendréis en vuestro espíritu, y la hora de la muerte del cuerpo, que no sabéis cuando sea, os encontrará en paz. 60. Velad, cuidando de no manchar vuestra mente con pensamientos impuros; ella es creadora y cuando dais cabida a una idea mala, se rebaja a planos inferiores y vuestro espíritu se rodea de tinieblas. 61. Sed celosos de mi Ley, porque la he puesto en vosotros. ¿Sabéis por qué aparté los símbolos materiales? Porque vosotros mismos sois el símbolo del amor del Padre. 62. Cada vez que asistáis a una de mis enseñanzas, preparaos, y meditad en que si vais a recibir una lección, debéis de aprovecharla, porque de otra manera será estéril la semilla espiritual en vuestro corazón, y vosotros no sólo habréis desaprovechado la divina siembra, sino hasta vuestro tiempo. 63. Medita antes de venir a escucharme, a fin de que no salgáis de mis recintos con los mismos defectos con que a ellos llegasteis y entonces podréis decir con íntima satisfacción, que habéis sabido aprovechar las lecciones de vuestro Maestro. 64. Si no os concentráis para escucharme, ni procuráis llevar a la práctica mis enseñanzas, nunca podréis contemplar el fruto que mi palabra puede producir entre vosotros. Pero en cambio, si os esforzáis por llevar a cabo mi Doctrina, y la aplicáis a vuestros actos y la vivís, entonces comenzaréis a ver cómo salís del estancamiento espiritual para adelantar en vuestra senda de evolución, aquella que habrá de llevar paso a paso a vuestro espíritu a la verdadera grandeza. 65. Mi palabra habla de amor y ese amor, al aplicarlo a vuestra vida se traducirá en fraternidad, en unión, en igualdad, en armonía y paz. Más, para que os inspiréis en la obediencia en mi palabra, antes necesitáis creer en la verdad de mi manifestación. 66. Si no me creyeseis ahora que me comunico a través del entendimiento de estas criaturas, ¿Qué será cuando os hable a través del espíritu de los grandes inspirados de los tiempos venideros? 67. Todos deseáis salvaros; todos queréis escapar de las expiaciones del espíritu y todos soñáis con conocer el Cielo; mas Yo os digo que es bien pequeño el esfuerzo que hacéis por lograr todo esto y que muchas veces, en vez de buscar los medios que podrían ayudaros a conseguirlo, huis de ellos. 68. Vosotros creéis que el Cielo es una región en el infinito, y que a ella podréis llegar mediante un sincero arrepentimiento de vuestras faltas, en la hora de vuestra muerte material, confiando en que seréis perdonados en aquel instante y conducidos por Mí al Reino de los Cielos. Eso es lo que vosotros creéis. En cambio Yo os digo que el Cielo no es un sitio, ni una región, ni una mansión, el cielo del espíritu es su elevación y su perfección, es su estado de pureza ¿En quién está el permitiros que penetréis en el cielo, en Mi que siempre os he llamado, o en vosotros que siempre habéis sido tardos? 69. No limitéis más lo infinito, lo divino. ¿No comprendéis que si el Cielo fuese como creéis, una mansión, una región o un sitio determinado entonces ya no sería infinito? Ya es tiempo de que concibáis lo espiritual de una manera más elevada, aunque vuestra idea no alcance a abarcar toda la realidad, pero que al menos se aproxime a ella. 70. Tened siempre presente que el espíritu que alcanza los altos grados de la bondad, de la sabiduría, de la pureza y el amor, está más allá del tiempo, del dolor y de las distancias. No está limitado a habitar un sitio, puede estar en todas partes, y encontrar en todo un supremo deleite de existir, de sentir, de saber, de amar y saberse amado. 71. Ese es el cielo del espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 147 1. Yo recibo a mi pueblo, a vosotros que venís en busca de la dulzura de mi palabra, para mitigar los sinsabores de la vida. Vengo a entregaros la ternura que alberga mi corazón divino y a bendeciros. 2. Es el tiempo en que vengo a entregar en esta forma mi palabra de verdad en este planeta, valle de dolores en el cual os encontráis sufriendo, ¡Oh humanidad! 3. Sobre vuestro pesado sueño y sobre la amargura en que os encontráis, aparece una vez más mi ley, que viene a despertaros, a iluminar la Tierra, según mi promesa hecha en el Segundo Tiempo. 4. Escrito estaba que cuando los hombres se encontrasen en gran altura de perversidad, brillaría mi luz en el mundo, se convertirían todos los espíritus, por los niños y los ancianos habría profecías; y las mujeres y los hombres tendrían visiones espirituales. 5. Ved que estáis ya en esos tiempos, en que se ha extendido el pecado de Sodoma y Gomorra; en que los padres desconocen a los hijos y éstos se levantan en contra de los padres. Es entonces cuando mi luz, cual faro sublime de esperanza, viene a iluminaros como el sol radiante de la mañana. 6. Os he prometido que si tres de vosotros os reunís en el nombre del Padre, mi rayo descendería y mis pensamientos divinos se convertirían en palabras para consolaros y fortaleceros en vuestra tristeza y soledad. Porque Yo soy el Verbo Divino que ha amado y ama a la humanidad, antes y después de la cruz. 7. El mundo se conmueve porque las mentes están enfermas y en su confusión no saben si soy o no el Maestro. Los hombres han perdido siempre el equilibrio de la justicia y de la verdad. Han tocado los extremos. En los tiempos pasados, adorabais a Dios en todas las formas materiales que estaban delante de vuestros ojos: en los astros, en los elementos y en los ídolos hechos por vuestras manos. Ahora el hombre siente grandeza y enaltece su personalidad y se avergüenza de proclamar a Dios, llamándole con otros nombres para no comprometer su soberbia, para no bajar del pedestal de su posición. Por eso me llaman: inteligencia cósmica, arquitecto del Universo, pero Yo os he enseñado a decirme: ¡Padre nuestro! ¡Padre mío! Como en el Segundo Tiempo os enseñé. ¿Por qué diciéndome Padre, los hombres creen rebajarse o menguar su personalidad? 8. A vosotros, oh discípulos amados, el Maestro os pregunta: ¿Qué es vuestro en este mundo? Todo lo que poseéis, el Padre os lo ha dado para que de ello os sirváis en vuestro tránsito por la Tierra, mientras late vuestro corazón. Si vuestro espíritu procede de mi Divinidad, si es un hálito del Padre celestial, si es encarnación de un átomo de mi Espíritu; si vuestro cuerpo ha sido formado también dentro de mis leyes y os lo confío como instrumento de vuestro espíritu, nada es vuestro, hijos muy amados. Todo lo creado es del Padre y de ello os ha hecho poseedores temporalmente. Recordad que vuestra vida material es tan sólo un paso en la eternidad, es un rayo de luz en el infinito y por ello debéis atender lo que es eterno, lo que nunca muere y eso es el espíritu. 9. ¡Mirad! Todas las galas de este mundo están destinadas a desaparecer, para que a su tiempo vengan otras; mas vuestro espíritu seguirá viviendo eternamente y contemplará al Padre en todo su esplendor, al Padre de cuyo seno brotó. Todo lo creado tiene que volver al lugar de donde provino. 10. El amor de Dios es infinito y cuanto más lo hayáis querido empequeñecer, más grande se levantará delante de vosotros y más intensamente se manifestará en vuestro camino. Le habéis querido humanizar buscándole en diversas formas y le habéis adorado en la estrechez de un santuario de cantera hecho por manos humanas. Pero Yo os digo: ¡No le busquéis tan pequeño! ¡No le busquéis así! Buscadlo en la grandeza de su Espíritu Santo, sublime, divino, majestuoso, dueño de todo lo que ha sido, de lo que es y lo que será. 11. Si en vuestro pensamiento os preguntáis aún si será posible que el rayo de luz de Jesús de Nazareth se encuentre iluminando este mundo pecador por medio de su palabra, esta voz os interroga: ¿Cuándo debe llegar el doctor si no es cuando hay gravedad en el enfermo? Hoy el mundo se agita enmedio de su más profundo dolor, hay agonía y estertor de muerte en los espíritus y por eso es el momento que el Padre ha elegido para iluminar y levantar a los espíritus por medio de este mensaje de paz y de amor, en cumplimiento de las profecías. 12. El hombre se ha olvidado de su Creador y sólo ha querido vivir para la materia. Hoy viene el Maestro a deciros: Aprended a hacer uso de las potencias de vuestro espíritu, para que el dueño del mundo y de los átomos, de las grandezas del infinito y hasta de lo más imperceptible, lo sea también de vuestros pensamientos; brille y resplandezca en vuestra morada de luz y esa luz os envuelva e ilumine como a todos los astros. 13. No os preguntéis más por qué estoy con vosotros. Dejad que mi Espíritu Divino vibre de amor por todas las criaturas, acercaos a este banquete espiritual que os estoy brindando, a la mesa en donde la ternura de mis palabras os invita a elevaros con firmeza por el camino de la verdadera luz. Apresuraos, hijos míos, porque este legado os lo entregaré en sólo cortos instantes. 14. Yo escucho el clamor del agonizante y el de la madre en momentos de tristeza y angustia. Mi espíritu, que está en todo lugar, dentro y fuera de lo humano, les contesta: ¡No temáis, Yo escucho vuestra plegaria, heme aquí con vosotros! 15. Discípulos amados del Tercer Tiempo: Yo vengo a invitaros para que brilléis conmigo, para que seáis la luz del mundo y mis colaboradores en esta divina tarea, para que preparéis la sementera con espiritualidad, con piedad, con misericordia, con amor, como Yo os lo he enseñado. Regad esta siembra con lágrimas de compasión que vertáis al sentir el dolor de vuestro semejante, con lágrimas de arrepentimiento, ellas traen alegría a mi Divinidad y poseen el poder sublime de la contrición y de la fe. No os pido que lo hagáis con la sangre de vuestras venas, porque ella no llega a Mí. 16. El hombre en su ceguedad, me busca por caminos errados, y cuando no humaniza mi Divinidad, diviniza su humanidad. Por eso mi voz le dice: Tiempo es ya de que me escuchéis y me sintáis en el fondo de vuestro corazón. Recordad que en vuestras tristezas y en vuestras alegrías siempre está presente mi amor. Pero cuando vuestro corazón quiere decirme: ¡Yo os he sentido! acalláis su voz; cuando vuestro espíritu quiere elevarse a Mí, le detenéis con las pesadas cadenas de vuestro materialismo. 17. No desesperéis en las pruebas: Llevad con resignación vuestra cruz, como Yo os enseñé a cargarla, tened fe y pensad que nada pasa desapercibido para Mí y que todo cuanto existe está contado: Hasta la última de las arenas del mar y hasta la más lejana estrella. También estuvieron contadas mis palabras en el Sermón de la Montaña; los golpes del martillo que taladraron mis manos y mis pies al ser enclavado en el madero; las espinas de la corona que la humanidad posó en mis sienes divinas y mis últimas palabras en la cruz. 18. Nunca os sintáis solos ni atentéis contra vuestra vida, porque vuestros días también están contados por el Padre. 19. Olvidad por un instante vuestros dolores y entregad misericordia, piedad y amor, para que podáis manifestar el poder y el amor del Padre a través de vosotros mismos. 20. Si os habéis sentido muy pequeños para que Dios se ocupe de vosotros, Yo os digo: Pensáis así por vuestro egoísmo que no os deja concebir la grandeza de vuestro Padre. Recordad todo lo que hacen vuestros padres materiales para guiar vuestros pasos cuando sois pequeños y cuánto se desvelan para cuidaros. Pues el conjunto del amor de todos los padres y de todas las madres de la Tierra es sólo un débil reflejo de lo que os ama Dios. Comprended cuánto debe amaros vuestro Padre Celestial, para haber venido a sufrir a este mundo, para enseñaros el verdadero camino y entregaros la vida eterna. Vosotros sois el ser más preciado, la obra magna de su creación. Siendo átomos, sois grandes delante de Él. En vosotros está representado su Reino y está simbolizado el Universo; dentro de vosotros podéis encontrar el cielo y un sol luminoso, pero no habéis sabido conoceros a vosotros mismos, por lo que hoy os digo: Comprended mi palabra, dejadme alumbrar en vuestro cielo interno y vivir en vosotros. Dejad que mi Obra florezca y fructifique en vuestro corazón, para que sea glorificado vuestro Padre y lleve a cabo su plan divino de dar salvación a todos los espíritus. 21. La humanidad, en su materialismo, me dice: ¿Será cierto que existe el reino del Espíritu? Y Yo os contesto: Oh incrédulos, sois el Tomás del Tercer Tiempo. Sentir piedad, compasión, ternura, bondad, nobleza, no son atributos de la materia, como tampoco los son las gracias y dones que lleváis ocultos en vosotros mismos. Todos esos sentimientos que lleváis grabados en vuestro corazón y en vuestra mente, todas esas potencias, son del espíritu y no debéis negarlo. La carne es sólo un instrumento limitado, y el espíritu no lo está: Él es grande por ser átomo de Dios. 22. Buscad la mansión del espíritu en el fondo de vuestro ser y la gran sabiduría en la grandeza del amor. 23. Aprended de Mí, para que seáis buenos sembradores en la campiña de amor. En este tiempo en que la humanidad no se ama, y no se da cuenta de la hora que vive, he venido a vosotros cumpliendo mi promesa. 24. Vengo a daros nuevamente mis lecciones despertando vuestros sentidos y facultades dormidas, para que todo lo bueno que hay en vosotros lo pongáis al servicio de mi Ley divina. 25. Se acerca ya el término de mi comunicación y debéis llegar a ese día con verdadera espiritualidad y conocimiento de mi Doctrina. 26. Las manifestaciones que estáis viendo no las volveréis a contemplar, ellas sólo han sido la preparación para mi comunicación espiritual directa con vosotros. 27. Siempre que se eleve vuestro espíritu a Mí, sentiréis en verdad mi presencia. 28. Ya es tiempo de que mi Obra debiera ser más conocida, pero vuestro temor no ha permitido que así sea; muchas veces teméis hablar, mas después de 1950 ella será universalmente conocida y comprendida. 29. En mi labor de Maestro en este tiempo, he sido secundado por el mundo espiritual, el cual ha dejado entre este pueblo un ejemplo de fraternidad, de elevación y cumplimiento. Falta que vosotros hagáis lo mismo. 30. Mi palabra ha luchado contra vuestro fanatismo religioso. Dulcemente os ha persuadido de que vuestro espíritu, dentro de la evolución que ha logrado; puede prescindir de todo culto exterior y de toda forma ritual. 31. He querido dejaros unidos como hermanos, porque se acerca el tiempo de la lucha y quiero que lleguéis a poseer temple en el espíritu y fortaleza moral. 32. Mirad que en vuestro camino vais a encontrar cuadros de miseria, de dolor. Vais a cruzaros con los muertos vivientes y los poseídos de las tinieblas. Vais a contemplar a los que tienen el corazón empedernido y a los que han caído víctimas de sus pasiones. 33. Yo os digo desde ahora: No temáis llegar hasta ellos. Si es su cuerpo el que adolece de enfermedades para vosotros repugnantes o contagiosas, no temáis al contagio ni a las enfermedades del espíritu. No olvidéis ni dudéis que estáis protegidos por mi gracia, para que también ello sea un testimonio más ante los incrédulos. Id al encuentro de los enfermos y necesitados y por medio de vuestra elevación, consejos y oraciones, acercadlos al Doctor de los doctores. Si así lo hacéis, habréis puesto en práctica los dones que os he entregado. 34. Aún tenéis que luchar mucho para alcanzar el desarrollo y evolución de vuestro espíritu. Es necesario que aumentéis vuestra voluntad de servirme en vuestros semejantes. 35. Unificad vuestro análisis y vuestra interpretación de mi palabra, para que vuestro culto y vuestras obras sea las mismas en todos. 36. Cuando los hombres se acerquen a vosotros a preguntaros cuál es vuestra ideología, les mostraréis está página de amor divino, con vuestras obras, palabras y escritos. 37. A los discípulos del Espíritu Santo les está encomendada esta tarea. Trabajad y veréis coronados vuestros esfuerzos. 38. Veo en vuestro espíritu el anhelo de conocer el más allá. Ya no os concretáis tan sólo a vivir y a preocuparos por lo que a este mundo pertenece. El dolor, las lágrimas, las pruebas, os han desengañado, os han desmaterializado y os han llevado al camino de la elevación espiritual. 39. Transportaos en alas de la oración a las regiones del espíritu, para que ahí os saturéis de paz y de luz. 40. Dad a mis enseñanzas su verdadero sentido, sin olvidar que los hombres de los que me valgo para hablaros, sólo son un instrumento de mi voluntad. 41. Estáis ante el altar de la sabiduría, del cual os hago guardianes y responsables. Velad porque no sea profanado, pero cuidaos de caer en misticismo, porque Yo he contemplado a muchos que imitan a los blancos mausoleos que exteriormente ostentan su blancura y guardan en su interior sólo podredumbre. 42. Vosotros los que trabajáis en mi campiña, llevaréis mi palabra como una semilla y la sembraréis y cultivaréis como Yo os he enseñado. Seréis los continuadores de mis discípulos del Segundo Tiempo y predicaréis mi evangelio en las distintas naciones. 43. ¡Cuánto tendréis que luchar para lograr ablandar el duro corazón humano y cómo debéis resistir las pruebas para ser creídos! Sólo la fe y la perseverancia en mi enseñanza os llevarán al triunfo. Si debilitáis, habréis perdido esta oportunidad de salvaros y llevaréis en vuestro espíritu el dolor de haber cedido bajo la influencia de los increyentes. 44. Habéis venido a Mí, obedeciendo el llamado que os he hecho y llegaréis buscando sin saber cuál es la mejor forma de presentaros ante vuestro Padre, y Yo os digo: venid como discípulos, hijos míos y permaneced cerca de Mí. 45. Sé, desde antes de que elevéis vuestra plegaria, lo que me vais a pedir, lo que os hace falta y sólo os concedo aquello que es para vuestro bien, porque vosotros mismos no sabéis qué es lo que os conviene. Si confiáis en Mí y estáis conformes con mi voluntad, Yo os daré lo que os hace falta y vuestro corazón os hará notar que lo que habéis recibido es lo justo, lo que necesitáis, y me concederéis la razón para regir vuestro destino. 46 Yo no os pido pago por mis beneficios, os amo y sólo cumplo mi deber de Padre. En cambio, cuando el mundo os otorga un favor, no lo hace por aliviar vuestra pena, sino por atraer hacia sí la admiración, la alabanza, y esa caridad humillante, no es meritoria. Yo os he enseñado la caridad discreta, las obras piadosas que dignifican al que las hace y al que las recibe, esas que se ocultan entre dos corazones y que buscan aliviar y confortar, teniendo como único testigo a mi Divinidad. 47. Todos los que me seguís, debéis buscar en la vida futura vuestra esperanza de salvación y de compensación a vuestras penalidades, y entonces llenos de confianza, seréis pacientes en las pruebas, conformes con vuestra restitución y aún más, seréis dichosos, porque podréis pagar deudas pasadas, reparar errores y libraros de graves faltas. 48. En este instante, estáis elevados saboreando mis palabras, no tenéis secretos para Mí, me invitáis a que penetre en vuestro corazón y para que conozca todo lo que hay en su interior, y Yo dejo en él, como una flor sedienta, mi palabra de amor, que es rocío vivificante. Así como hoy os habéis preparado, hacedlo siempre, guardad en vuestra memoria mis lecciones, analizándolas para después ponerlas en práctica. 49. No creéis que sirviendo a los demás os degradáis y que vuestra personalidad se debilita; ya os he dicho que más os vale dar que recibir, y que si dais una parte de vuestra heredad, estaréis acumulando obras de verdadero valor para vuestro espíritu. Lo que os he dado, no pertenece tan sólo a vosotros, os he hecho depositarios de un caudal de dones que debéis hacer llegar a vuestros hermanos. 50. Esta voz que ahora oís, es la misma que oyeron los primeros moradores de la Tierra, la misma que oyó el pueblo de Israel en su principio, la que hizo estremecer a Moisés. ¿No la reconocéis en su esencia? 51. Cuando lleguéis a comunicaros conmigo de espíritu a Espíritu, se cumplirán aquellas palabras de los profetas que dijeron: "Los hombres y las mujeres penetrarán en una vida espiritual desconocida hasta ese tiempo, sus ojos verán más allá de lo terrenal y todo se transformará". Vosotros sois de los llamados a ver el principio de una nueva era que llevará a la humanidad a conocer el verdadero fin para el cual fue creada. En este tiempo, Yo seré amado y reconocido por mis hijos y ellos se amarán entre sí. Esta es la meta que Yo he señalado al hombre y a la cual llegará. Yo os la anuncio desde ahora. 52. En esta era, venid ante el Maestro de maestros, venid a descansar de vuestra fatiga terrestre bajo el follaje del Árbol de la Vida. Venid a alimentaros con el pan de vida eterna y a saciar vuestra sed en las aguas cristalinas que a torrentes estoy derramando en vuestro espíritu. 53. Os recibo para daros mi calor de Padre, mi enseñanza de Maestro y el bálsamo cual Doctor de los doctores. Todo lo hallaréis en Mí y no tenéis por qué quejaros, porque Yo no os abandono. Cual ladronzuelo me acerco de puntillas hacia vuestro corazón y en silencio me recreo cuando os encuentro preparados. Cuando meditáis en mi Obra, en vuestra oración enseño a vuestro espíritu a comunicarse con mi Divinidad, es cuando os revelo la verdad y os entrego todo lo que vais a necesitar en vuestro camino. 54. Van a llegar tiempos difíciles para vosotros y también para la humanidad. Tiempos de grandes calamidades y si no estáis preparados, debilitaréis en vuestra fe y en la confianza de lo que os estoy hablando. El mañana veréis cumplidas mis profecías, mirad que Yo no os defraudo. En vuestros buenos propósitos Yo os fortalezco y os digo: Por aquí caminad, y cuando un mal pensamiento os asalta, os digo: Por aquí no caminéis; haced esto y esto no lo hagáis; os muestro el mejor camino; Yo os digo: Comed de este fruto y dejad el otro porque éste es bueno y el otro os envenena. 55. Entonces ¿Por qué vosotros no encendéis más vuestra fe en mi Divinidad? ¿Por qué no os dejáis guiar por mi palabra? ¿Acaso encontráis en ella maldad y mala dirección para vosotros? No, me decís en vuestro corazón. En verdad es vuestro espíritu el que me habla, el que se confiesa delante de Mí, se reviste de mi fortaleza y se satura de mi sabiduría, porque él sí sabe quién es el que le enseña y le ordena. 56. Vengo en pos de vuestro espíritu, es a él a quien he llamado, porque mi voz se escucha espiritualmente en todo el Universo haciendo el llamado a todo espíritu. Porque es el tiempo en que todos debéis recordar las enseñanzas espirituales que han sido olvidadas en el corazón del hombre. 57. Ha sido mi voluntad derramar a torrentes la luz del Espíritu Santo, para que el mundo contemple con claridad el camino que conduce a la espiritualidad, al adelanto y progreso de esta humanidad; un camino que les vengo a mostrar a todos sin distinción alguna, un camino en el cual no están los placeres mundanos, ni el materialismo, un camino limpio de bajas pasiones, exento de conflictos materiales y que sólo conduce a un fin divino, a un fin espiritual. 58. ¿Y quiénes son los que transitarán por este camino? Lo transitará todo aquel que quiera despojarse del materialismo, aquel que quiera penetrar a un cumplimiento espiritual, aquel que quiera ser mi servidor, mi compañero. Porque Yo tengo una campiña y a ella llegará todo el que quiera servir a la humanidad, porque sirviendo a la humanidad, me está sirviendo a Mí. 59. Comprended mi inspiración y mi deseo divino, para que paso a paso os vayáis preparando y estéis dispuestos a recibir lo que tengo que entregaros a cada uno de vosotros en este Tercer Tiempo, porque Yo estoy entregando grandes misiones, estoy heredando a los espíritus y preparando a las materias para que unidos el espíritu y la materia, se levanten al cumplimiento de su misión. 60. Yo os estoy preparando como el fuerte de las naciones, del mundo; por vosotros Yo enviaré mensajes a los afligidos, detendré los elementos desatados; por uno de mis servidores que ostente en su espíritu el triángulo de mi Divinidad y que con fe se eleve en oración, detendré el caos que envuelve a la humanidad. 61. Seguiré preparándoos y entregándoos la luz para que alcancéis a comprender mi enseñanza y así, poco a poco, os iréis elevando en conocimiento espiritual, os confiaré la esencia de mi palabra, mi sabiduría, para que mañana seáis los grandes analizadores de mi palabra. 62. Yo os estoy apartando de vuestros errores, de vuestra ignorancia, de vuestro atraso espiritual; os estoy dando una nueva oportunidad para que os acerquéis más a Mí por medio del conocimiento, de la luz de la convicción y así ya podréis defenderos y defender mi Obra. Mi Ley que en Tres Tiempos os he entregado, ahora ya no la ocultaréis, esa Ley será presentada ante los hombres en toda su pureza, en su verdad, en su sabiduría. Porque todo el que cumpla con la Ley se regenerará en corto tiempo. El pueblo de Israel será preparado con ella y será el pueblo que enseñe a purificarse a todo el que se halle en su camino. 63. Pueblo amado: Yo siempre me he manifestado en mi poder, en mi luz y en mi sabiduría, y si los hombres no me han encontrado en lo que soy, es porque no han meditado ni han contemplado mi grandeza. Sólo se han confundido, sus mentes se han turbado y no encuentran una solución para sus turbaciones. Más llegará el instante en que todos me sentirán y me contemplarán, en lo divino, en lo puro, en lo invisible, en lo espiritual. 64. Haced méritos con obras que os eleven y os dignifiquen ante Mí, porque según sea vuestra preparación, así os iréis acercando al Padre. 65. Por eso os digo que os preparéis, porque tenéis que llegar al Padre y no quiero que os presentéis con la mancha de vuestro pecado. 66. Yo os entrego el arma del amor, con esta arma podréis vencer todos los obstáculos, podréis apartar toda confusión, el odio y la mala voluntad. Con el amor podréis hacer grandes obras. Esgrimid esta arma porque es con la que Yo he venido combatiendo en este Tercer Tiempo y con ella quiero que vosotros hagáis obras maravillosas entre vuestros hermanos. 67. Pueblo, escuchad y seguidme, apartad con la fuerza que os he entregado, todo lo que a vuestro paso se interponga y al final de vuestra jornada seréis el vencedor, el guerrero que triunfe en la batalla; porque si hoy no estáis aún en la gran contienda, mañana sí estaréis, y con la comprensión de la misión que os he entregado y con pleno conocimiento de vuestra responsabilidad, os levantaréis dando alerta, dando la buena nueva de mi enseñanza que viene a daros fortaleza al corazón de la humanidad, para que se levante y os siga en el camino. 68. Estoy enseñándoos cómo se combate y cómo se logra la victoria, para que vosotros llevéis estos ejemplos a vuestros hermanos. 69. Os encontráis bajo la sombra del árbol, comiendo de los más ricos manjares que ningún hombre podría entregaros, el Maestro si os lo puede dar porque Yo he preparado la mesa y los frutos, y Elías os ha reunido para que podáis hartaros, para recreo y alimento de vuestro espíritu y para fortaleza de vuestro cuerpo. 70. He venido nuevamente como el Gran Guerrero, luchando para rescatar a mi pueblo, me he presentado en medio de la tiniebla para disiparla con la luz de mi Espíritu Santo, para que mi pueblo pueda contemplarme en todo mi esplendor, en todo mi poder. 71. Ya desde el Segundo Tiempo os he hablado en parábola y en sentido figurado y ahora ha sido mi voluntad materializar más el sentido de mi palabra, para que todos me podáis comprender. Porque Yo os he dicho que en este tiempo todo ojo pecador y no pecador me contemplará. Ahora, grandes multitudes escucharán mi palabra, se recrearán con mis prodigios y sus cerebros sabrán analizar mis lecciones con perfección. Estoy iluminando los cerebros de los torpes, para que analicen mi palabra. Por eso os vengo limpiando de todo lo que os puede confundir, para que con vuestro entendimiento libre y preparado con mi luz, podéis asimilar la esencia de mi palabra y la deis a conocer por todos los caminos como es mi voluntad. 72. Los hombres en su ciencia, en sus doctrinas y de acuerdo con su propia voluntad, han preparado muchos caminos para conducir a su espíritu hacia Mí, mas Yo os digo; Yo he permitido todo esto a la humanidad, para que después de haberme buscado en su materialismo, se detenga a meditar en lo espiritual, porque se han olvidado que llevan un espíritu que es parte de mi Espíritu. 73. He venido a combatir la confusión y el error en que la humanidad ha caído al confiar y vivir tan sólo para la materia. Por eso me he presentado con toda humildad en este Tercer Tiempo a convivir con vosotros, ya no en materia, ahora en Espíritu, para que os asemejéis a Mí y vayáis despertando vuestro espíritu, para que en él se desarrollen los dones que posee y se manifiesten a través de la materia. Porque quiero un pueblo fuerte, en el cual ponga toda mi confianza, las grandes misiones, los grandes cargos. Un pueblo que no debilite ante la primera prueba ni se detenga ante el invasor; que contemple al enemigo como a un hermano inocente e ignorante en la Obra del Padre, que se le acerque sin temerle y con todo amor y caridad le enseñe, lo prevenga, lo conduzca y le hable a su espíritu, a su corazón. 74. Mi lucha es grande, porque quiero contemplar un pueblo responsable de sus actos, un pueblo activo en el cual se reflejen las buenas obras, el amor, la humildad, el reconocimiento a mi Divinidad, la comprensión de la Obra Espiritualista Trinitaria Mariana. Un pueblo que sólo esgrima las armas del amor, de la caridad y de la luz. Así quiero contemplar a mi pueblo, así quiero dejarlo preparado para después de que finalice mi comunicación a través del cerebro humano, en 1950, fecha señalada por mi Divinidad y como mi palabra no puede volver atrás, en esa fecha daré término a mi comunicación por el entendimiento humano. 75. Vosotros no profanéis este mandato, ni intentaréis retener mi Rayo entre vosotros ni a mi Mundo Espiritual, porque ¡Ay, ay de vosotros si así lo hiciereis! porque no será mi Espíritu, no será mi Rayo el que os ilumine. Después de 1950, Yo me comunicaré con todo el que sepa prepararse, con todo el que se espiritualice para que pueda comunicarse Conmigo de espíritu a Espíritu; porque entonces mi inspiración será recibida por todos, no sólo por los que he nombrado pedestales, no, mi inspiración será trasmitida por todos, en su verdad y en su esencia, porque esta es mi voluntad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 148 1. Grabad profundamente en vuestro espíritu mis palabras, porque cada una de ellas forma parte del libro que os estoy mostrando en este tiempo, en el que podéis estudiar y más tarde enseñar a vuestros hermanos. 2. Todavía no tenéis toda la sabiduría en vuestro entendimiento, ni toda la gracia en vuestro espíritu, por eso es menester que vengáis a recibir mi lección. Mi camino no es un sendero florido, sino camino de lucha y grandes pruebas. Por eso os invito a orar y a meditar, para que podáis comprenderme. 3. La humanidad reconocerá como apóstoles míos a los que llenos de humildad lleven mí Doctrina. Quiero que la justicia y la rectitud estén en todos vuestros actos, para que seáis respetados. Una guerra de ideas se acerca y será desatada en todas las naciones. Cada uno de vosotros será soldado, más para defender esta causa, usaréis las armas de amor, de razonamiento y caridad. Muchos se confundirán al oír vuestro testimonio y dirán que no es posible que el Divino Maestro venga a hablar a los hombres y vosotros explicaréis con las lecciones que habéis recibido, mi Doctrina de amor. Mi luz descenderá a vosotros y Yo hablaré por vuestra boca. 4. Muy pocos son los que en este tiempo luchan por un ideal espiritual, porque la humanidad ha perdido su sensibilidad y ha olvidado los deberes para con su Dios. 5. Contemplo a los niños, sin alegría, sin paz, llenos del saber material su entendimiento, y de las leyes y virtudes espirituales nada han aprendido y su espíritu entristecido ruega, implora caridad y su plegaria no es escuchada. Sus padres no han estado preparados para darles enseñanza. Las mujeres me han pedido el don de la maternidad, que no ha todas he concedido, sin medir su responsabilidad, y he ahí las consecuencias; no han sabido conducir a la niñez, no han modelado su corazón, ni han iluminado su espíritu y éste, no ha podido desenvolverse. 6. Vosotros, que formáis el mundo presente, pasaréis por grandes luchas y el fruto de vuestro esfuerzo lo recogerán las generaciones venideras. Dejadles una herencia de fe y de profundas convicciones, ayudadles a escalar con vuestras obras de amor. 7. Habéis escuchado el llamado del Maestro, quien una vez más os espera para daros su palabra que es caricia divina. No sólo los primeros recibieron esta gracia, también los postreros han sido dignos de recibir esta Doctrina que hará evolucionar el concepto que de Dios tenía la humanidad. Os he dicho que en todos los tiempos he estado con vosotros, pero en verdad os digo: Por la fidelidad de los primeros a quienes di mis primeras órdenes, habéis alcanzado gracia vosotros los postreros. 8. Mi palabra de hoy es la misma que la de los tiempos pasados, sólo es diferente la manifestación. Mañana no os hablaré en la forma en que ahora os estoy hablando; las costumbres de los pueblos cambiarán por la misma evolución, mas siempre estaréis preparados para recibir los mensajes que vuestro Señor os esté enviando. Todos debéis saber que estaré siempre con vosotros. 9. Mis manifestaciones de este tiempo han sido y seguirán siendo motivo de discusiones entre las religiones y sectas, más el Espiritualismo triunfará, porque su pureza hará sentir la grandeza de mi Obra y vosotros daréis testimonio de estas lecciones con vuestra forma de vivir, que será un ejemplo y una enseñanza para vuestros hermanos. 10. A veces os repito mis lecciones para grabarlas indeleblemente en vuestro corazón y en ellas encontraréis la huella del Maestro. 11. Este mensaje es para todos los pueblos, no sólo para los que os llamáis espiritualistas. 12. La esencia de esta Obra, será la base sobre la que descansen todas las leyes y así, el mundo penetre en un período de comprensión, fraternidad y reconstrucción. Sólo con armas de amor podrán los hombres derribar las barreras que hoy los dividen. Solamente bajo estos principios conseguirán los mandatarios de los pueblos unir a los hombres de estos tiempos. Entonces se verá al fuerte tendiendo la mano al débil, y éste, al levantarse, ayudando al fuerte, unidos ambos como una sola familia: la familia de Cristo, aquella que sabe su destino y el fin que le espera: la eternidad. 13. No están solos mis discípulos para esparcir mi Doctrina; también mis huestes espirituales se encuentran diseminadas por el mundo, preparando mentes y corazones para proseguir mi Obra entre la humanidad. 14. Vuestros ojos no verán la realización de estas profecías, pero alcanzaréis a contemplar los campos preparados y la semilla esparcida, la cual germinará en el espíritu de las futuras generaciones. Y así, el mundo seguirá su marcha, reconociendo la autoridad suprema de su Creador, sin cuya voluntad no se mueve ni la hoja del árbol. 15. Preparaos, porque vais a penetrar en un tiempo de grandes acontecimientos espirituales. Hasta aquí, sólo ha sido etapa de preparación, ahora viene el tiempo de enfrentarse al mundo, que se encuentra aferrado a sus ideas, sus conceptos, cultos y doctrinas. 16. Id y hablad de mi Obra, en la que podrán encontrarme todos los que me busquen. A nadie distinguiré. Así anunciaréis que el Maestro está esperando a todos sus hijos, que nadie llegará tarde a mi puerta, porque la salvación de todos deberá ser consumada. 17. En verdad os digo que el mundo está contra vosotros y para ello os preparo, para que sepáis defender la causa de vuestra fe, con las armas de amor y caridad. Os digo que triunfaréis aun cuando vuestro triunfo no sea conocido. Ahora vuestro sacrificio no será de sangre, pero sí sabréis de la calamidad y del desprecio. Más ahí estará el Maestro para defenderos y confortaros porque ningún discípulo estará solo. 18. Lleváis simbólicamente la cruz del sufrimiento, la cual os recordará siempre la que Yo cargué por vuestras culpas, y aun cuando no llegaréis al martirio por mi causa, si sabréis tener abnegación. 19. Esa cruz os la haré liviana, porque cual divino Cirineo os ayudaré a escalar la montaña de vuestra vida hasta llegar llenos de méritos a la presencia de vuestro Señor. 20. Oíd atentos mi palabra porque ella es el manjar que os alimenta; ya no os quejéis de hambre o de pobreza, porque Yo he venido a sustentaros y a daros fortaleza. 21. Todo aquel que me presente su escaso patrimonio en la Tierra, esperando de Mí una palabra de aliento, lo consuelo diciéndole: conformaos con lo que ahora tenéis y no busquéis los bienes temporales, ambicionad la vida eterna. Haced obras que perduren, construid sobre cimientos inconmovibles de fe y amor, y tendréis paz en el mundo, lo demás os lo daré por añadidura y ninguno de mis hijos perecerá. Una vez más os repito aquellas palabras: "las aves no siembran ni cosechan, no hilan, y sin embargo, a ellas no les falta el sustento y el abrigo". 22. Hasta hoy habéis permanecido estudiando conmigo como párvulos y discípulos, pero llegará el día en que saldréis de esta tierra llevando mi palabra de amor a otras comarcas y con ella encenderéis el fuego de amor en muchos corazones que me llaman y que hoy viven silenciosos esperando la hora de mi retorno para levantarse a trabajar, ellos diligentes os ayudarán en vuestra labor. Id como buenos sembradores. Conquistad para Mí el mayor número de corazones que podáis. Cada uno será recibido como una semilla vuestra. Los pecadores que hayáis convertido, los enfermos del cuerpo o del espíritu que hayáis sanado, serán méritos que os acercarán a Mí. 23. Llevad mi palabra como una semilla de vida, cuidadla, y haced que florezca en vuestro espíritu y en el de aquél que la reciba; velad por ella y por aquellos en quienes haya sido sembrada para que vuestra obra sea justa, ¿Que sería de una simiente si se le abandonase durante el tiempo de su germinación o desarrollo? 24. A los corazones que no tengáis cerca, preparadlos con vuestra oración. Todo lo que no este a vuestro alcance confiadlo al Mundo Espiritual y esos seres completarán vuestra obra y todo será orden, armonía y cumplimiento. 25. Todos vuestros actos y misiones serán conocidos por los presentes y por los que han de venir, por ello cuidad que todos vuestros pasos estén iluminados por la luz de mi enseñanza. 26. Los espíritus escogidos están diseminados en todo el mundo y he contemplado en ellos el temor de infringir mis leyes, su anhelo es trabajar para que la Tierra se cubra de seres obedientes que me honren, me glorifiquen y se comuniquen espiritualmente conmigo y Yo les haré oír mi voz incesantemente instruyéndoles, guiándoles para que recuerden el ejemplo de su Maestro. 27. Todo está dispuesto con perfección en el Universo. Doquiera hay precursores y profetas que cumplen su misión inspirados en Mí. Trabajad espiritual y materialmente para que viváis en armonía con las leyes que os rigen. En ambos trabajos tendréis el justo pago; mas no cobréis la caridad o el consuelo en forma material, ni exijáis retribución espiritual a cambio del trabajo que hacéis en la Tierra. 28. Haced que crezca vuestra fe para que hagáis obras dignas de vuestro espíritu. Confiad en vosotros mismos y hablad en nombre mío, porque no serán vuestras palabras sino las mías, las que haré brotar por vuestros labios para que sintáis que estoy con vosotros. 29. Todos tenéis un presente para Mí y lo ofrecéis con humildad; algunos un profundo arrepentimiento por sus faltas, otros, la alegría por haber llevado a cabo una buena obra. Algunos más tenéis el deseo de apoyaros en Mí. Confiad en que saldréis avante en cualquier empresa difícil. Yo estoy leyendo vuestro corazón, concediendo gracia a unos y recibiendo su tributo de otros. 30. Orad y preparad vuestro hogar para que sea un templo, y bajo ese techo sanen los enfermos y se aquieten los espíritus que sufren. El pan y el techo no os faltarán. Os he enviado para que seáis consuelo y caridad entre la humanidad y le llevéis la paz que da el cumplimiento; si después de haber dado lo que tenéis, recogiereis ingratitud, sobreponeos al dolor, tomad fuerza en Mí, que Yo os daré paciencia y conformidad. 31. Llevad en vuestro corazón la paz y obraréis con serenidad, seréis virtuosos en vuestros actos para que sepáis esparcir esta gracia en vuestro derredor. Combatid la guerra, purificad el ambiente, haced obra de reconstrucción en los hombres y en los pueblos, y pronto veréis aparecer las luces de un nuevo día para la humanidad. 32. Entonces veréis a los hombres venir a Mí, en busca de amor y de caridad, de reconciliación y de paz, solicitando la luz divina para no errar más, confiando y esperando de Mí la vida y fortaleza, reconociéndome como Padre. 33. Guardad esta enseñanza en la que se encierran mis revelaciones, profecías y análisis que os doy en este tiempo. Descubrid también su esencia que es aliento para el espíritu, tomadla con delicadeza porque ella forma parte del Libro de la Vida Verdadera, el cual he abierto en el sexto capítulo. Cuando hayáis estudiado profundamente mis lecciones y os dispongáis a ponerlas en práctica, haréis cambiar vuestra vida, viviréis sencillamente, amaréis todas mis manifestaciones, buscaréis estar siempre en contacto conmigo y pondréis los cimientos para la formación de un nuevo mundo que estará regido por mis leyes y en el que seré respetado y obedecido. 34. Cuando el mundo ponga en vuestro corazón su carga de pesares e incomprensiones, venid a Mí y Yo os daré fortaleza y curaré vuestras heridas; sentíos niños ante Mí aunque hayáis vivido mucho y descansad en la paz de mi Espíritu. 35. En el mundo en que habitáis, no hay un solo corazón que no sufra. Todos vais transitando en el camino de vuestro calvario, mas no habéis aprendido a recibir con amor las pruebas y no aceptáis vuestro cáliz de amargura. No habéis imitado a Jesús en su pasión perfecta. Vosotros no estáis solos en vuestras pruebas, me tenéis a Mí como Cirineo, para haceros más ligera vuestra cruz. 36. No os amedrenten las tempestades de la vida, no desesperéis en el dolor, llevad con paciencia vuestra restitución y cuando hayáis escalado el monte y seáis elevados en una cruz espiritual, invisible a los hombres, buscad mi presencia para sentiros fuertes, Yo estaré con vosotros, para daros aliento y vuestro espíritu se fundirá con el mío en la hora suprema. Yo os recibiré, os consolaré y os daré mi paz. 37. Entonces veréis abrirse ante vuestro espíritu un mundo desconocido, sentiréis que penetráis a una nueva vida y al contemplar desde allí a esta Tierra, esta escala en donde ahora habitáis, sentiréis piedad por el mundo que sufre, que se angustia y vive sin esperanza, porque no le ha llegado todavía la luz de esta revelación que Yo os he traído en el Tercer Tiempo y vuestro espíritu me pedirá la misión de trabajar espiritualmente por él, para conducir sus pasos por el verdadero camino. Reuniréis todas vuestras potencias para ponerlas al servicio de vuestros hermanos menores, de aquellos que no han querido oír la voz de su Padre Celestial, que es amor y justicia. Entonces os convertiréis en emisarios de paz, y así seguiréis trabajando en la Obra Divina; conoceréis cuán grande es la misión espiritual que os corresponde, y en cada nueva escala que alcancéis, me sentiréis más cerca. Mi voluntad será la vuestra y la de vosotros la mía. De esta manera os llevaré por el camino que conduce a Mí. 38. Sed incansables al caminar por el sendero marcado por el Maestro. A veces sangra vuestra planta y vuestras vestiduras se desgarran en los espinos, mas vuestra esperanza os sostiene. Así os contempla Aquél de quien brotasteis y al que habréis de volver. 39. Ahora soy vuestro compañero de viaje, el que cura vuestras heridas, para haceros sentir mi bálsamo. Así hago renacer lo que todavía está dormido en vuestro ser y despertéis al llamado de vuestra conciencia, porque soy la resurrección y la vida. 40. Estabais muertos, más os resucité a la vida de la gracia y os hice contemplar la luz de mi Espíritu. 41. Como Maestro, soy pacientísimo e incansable. Mi lección es nueva en apariencia y sin embargo es la misma, porque de generación en generación, desde el principio de los tiempos, sólo os he enseñado a amaros los unos a los otros y por ese camino podréis llegar a Mí. 42. Os hice para Mí y os quiero para Mí. Os he llamado para enseñaros a vivir como espíritus de luz. Hoy transitáis en este mundo, mañana no sabéis si estaréis separados de los que han sido aquí los vuestros. Estad siempre preparados, para que acudáis al llamado de vuestros hermanos en cualquier momento. Os voy a conceder un tiempo más, porque si en este instante os sorprendiese ¿Qué me presentaríais? ¿Habéis esparcido mi Doctrina? ¿Habéis despertado a la vida eterna a los que duermen? ¿Os sentís dispuestos a resistir un juicio? 43. Estas interrogaciones que os hago, son las que vosotros os debéis hacer diariamente, para que viváis alerta y preparados y el Maestro pueda sentirse satisfecho de sus discípulos. 44. He de levantar la iglesia del Espíritu Santo en el corazón de mis discípulos en este Tercer Tiempo. Ahí hará morada el Dios Creador, el Dios fuerte, el Dios hecho hombre en el Segundo Tiempo, el Dios de la sabiduría infinita. Él vive en vosotros, más si queréis sentirle y escuchar el eco de su palabra, tendréis que prepararos. 45. Quien practica el bien, siente interiormente mi presencia, lo mismo aquel que es humilde o el que ve en cada semejante a un hermano. 46. En vuestro espíritu existe el templo del Espíritu Santo. Ese recinto es indestructible, no existen vendavales ni huracanes capaces de derribarlo. Es invisible e intangible a la mirada humana; sus columnas serán el anhelo de superarse en el bien; su cúpula, la gracia que el Padre derrama sobre sus hijos; la puerta, el amor de la Madre Divina, porque todo aquel que llama a mi puerta, estará tocando el corazón de la Madre Celestial. 47. He aquí, discípulos, la verdad que existe en la iglesia del Espíritu Santo, para que no seáis de los que se confunden con falsas interpretaciones. Los templos de cantera fueron sólo un símbolo y de ellos no quedará ni piedra sobre piedra. 48. Quiero que en vuestro altar interior, arda siempre la llama de la fe y que comprendáis que con vuestras obras estáis poniendo los cimientos donde descansará algún día el gran santuario. Tengo a prueba y en preparación a toda la humanidad dentro de sus diversas ideas, porque a todos les daré parte en la construcción de mi templo. 49. Todos los que se levanten alentando este ideal, quedarán unidos espiritualmente, aun cuando sus cuerpos se encuentren muy distantes; su unión será fuerte, y unos a otros se reconocerán. Ese es mi pueblo, el cual ayudará a alcanzar la salvación a todos lo que a su paso encuentre. 50. Algo de esto veréis vosotros y mucho las generaciones venideras, pero vuestro mérito de haber sido los primeros en la lucha por la unificación espiritual, siempre la tendré en cuenta. 51. Vuestra tarea es difícil y delicada, pero nunca imposible. Mientras tengáis voluntad, vuestra misión os parecerá sencilla. 52. Luchad y no desmayéis, luchad con vosotros mismos, bien sabéis que mientras viváis en la materia, habrá inclinación al pecado, habrá tentaciones y se agitarán como tempestad las pasiones. 53. Lucha el espíritu por alcanzar su elevación y su progreso, mientras la materia cede a cada paso a las atracciones del mundo; mas podrían armonizar espíritu y materia, tomando ambos lo que lícitamente les corresponde, eso es lo que os enseña mi Doctrina. 54. ¿Cómo podréis en cada paso practicar mi Ley? Escuchando la voz de la conciencia que es el juez de vuestros actos. No vengo a ordenaros lo que no podríais cumplir; vengo a persuadiros de que el camino de la felicidad no es una fantasía, sino que existe y la forma de transitar por él, es la que os estoy revelando. 55. Sois libres de escoger el camino, pero es mi deber de Padre mostraros el verdadero, el más corto, aquel que ha estado siempre iluminado por la luz del faro divino que es mi amor a vosotros, que sois los discípulos sedientos siempre de escuchar nuevas palabras que vengan a afirmar vuestros conocimientos y a vivificar vuestra fe. 56. Con cuánto amor os acercáis a Mí, sabiendo que en mi enseñanza encontraréis la fortaleza y el consejo, que viene a disipar vuestros dolores. Se alegra mi Espíritu al recibiros, para daros las pruebas de amor, mirando que confiáis en Mí, como el hijo debe de confiar en su Padre. 57. Vuestra vida está llena de manifestaciones de amor, que no siempre habéis sabido percibir. Más aún, en los días de mayores tribulaciones, llega hasta vosotros un rayo de esperanza que no os deja caer en la desesperación o en el desconsuelo. Y es que el Padre acompaña al hijo y no permite que su espíritu se aniquile. Es en esos días cuando os manifiesto más mi protección en forma clara para que aprendáis a confiar, para que cuando lleguen a vosotros otras pruebas de mayor magnitud, os sintáis preparados y dispuestos a que éstas se realicen en vosotros y obtengáis el resultado que está señalado por Mi. 58. En el camino que se ha marcado a vosotros no hay pruebas que sean inútiles. Todas tienen un fin, que es el de perfeccionar a vuestro espíritu. Las grandes pruebas son siempre para los espíritus grandes. Por eso cuando veáis venir sobre vosotros un torbellino que amenace destruir vuestra tranquilidad, no temáis, id a su encuentro y vencedlo con la potestad que os he entregado. Esperad el tiempo necesario y en vuestra lucha no debilitéis, no queráis conjurarlo en el momento en que aparece ante vosotros; permaneced orando y velando. No os hablo de los elementos de la Naturaleza, sino de aquellos que sirven de crisol al espíritu y que cuando son bien aprovechados le ayudan a escalar, descubriendo ante él nuevos caminos, le hacen conocer y le despiertan sentimientos que habían permanecido dormidos y que le eran necesarios para que le ayudaran a evolucionar. "Conoceos a vosotros mismos", os he dicho. Penetrad en vuestro propio ser y haced uso de todas vuestras facultades y potencias, porque hoy necesitáis conocerlo todo y abarcarlo con vuestro espíritu, para que dejéis concluida vuestra obra en la Tierra. 59. Pronto veréis venir a este mundo una nueva guerra en la que estará en peligro vuestra fe. Todos lucharán defendiendo su creencia, todos dirán que poseen la verdad, y en ese combate, el espíritu de los hombres despertará y se hará sensible a mi influencia y unos y otros os veréis obligados a estudiar mi Ley y mis revelaciones. Los libros serán escudriñados por las sectas como nunca lo habían sido y todos me interrogarán, unos como Juez, otros como Maestro. Ese será el tiempo para el cual vosotros debéis de estar preparados y dar a conocer mis enseñanzas. 60. Todo lo que os he anunciado se cumplirá, en cada día encontraréis ocasión de trabajar y de poner en práctica mi palabra. Os preparo para que cuando se cumplan estas profecías, no seáis sorprendidos. 61. Porque en verdad os digo que ha llegado el momento de que cumpláis para conmigo, así como habéis cumplido para con vuestra familia. Ahora es cuando vais a conocer verdaderamente la finalidad para la cual habéis sido creados y cumpliréis la misión encomendada a vuestro espíritu. 62. No será mi palabra ni mi Obra ninguna carga para vosotros, por el contrario, será para haceros más llevadera la existencia en un época de penalidades y amarguras en que todos los hombres como náufragos, buscarán algo a que asirse para no perecer. 63. Vosotros ya habéis descubierto esta barca y estáis por penetrar en ella. Dichosos los que sepan permanecer confiados y firmes dentro de ella porque no perecerán. 64. Yo quiero que dejéis de llorar en vuestros caminos, a pesar de que las pruebas se ciernan sobre vosotros, para eso vengo a haceros comprender que es indispensable no infringir la Ley. 65. Para deciros lo que he venido a revelaros en este tiempo, hube de aguardar muchas eras, mas Yo os pregunto: ¿Qué son para Mí los milenios cuando el tiempo no pasa sobre mi Espíritu? Vosotros si tuvisteis que esperar, mas no en la inactividad, sino evolucionando y creciendo en luz, en saber y experiencia. 66. Ahora os encontráis en aptitud de sentir y comprender mis enseñanzas, por elevadas que sean; no así en el Primer Tiempo, cuando para simbolizar la patria del espíritu tuve que entregar al pueblo una tierra, y para enseñarles la ley hube de dejarla en una piedra. 67. Ahora estáis a punto de presenciar la destrucción del reinado del materialismo, en el que caerán tronos, coronas, poder, orgullo y vanidades. Todo ello ha existido y existirá mientras los hombres crean que no hay más gloria que la que encuentran en el mundo, más cuando la humanidad encienda la lámpara de la fe en la vida espiritual, entonces caerán de su cuerpo las falsas galas, y se ataviará el espíritu con la vestidura de los que aman la verdad, el bien y la pureza. 68. Aprovechad la palabra de vuestro Padre, porque vendrán las multitudes a protegerse junto a vosotros, en este pueblo verán cumplirse las promesas del Señor y se sentirán atraídos por la esencia de que se satura este pueblo. 69. Estoy iluminando vuestro entendimiento, estoy abriendo vuestro corazón a todos los buenos sentimientos y a las buenas inspiraciones y estoy cerrando vuestros labios para la ofensa y la blasfemia, pero dejándolo en libertad para expresar mi Doctrina, para consolar y dar testimonio de la verdad. 70. No deberá haber jueces entre vosotros, ni fanáticos, ni hipócritas, porque donde existan estos defectos, no podrá haber espiritualidad. 71. Mi justicia se hará sentir sin cesar sobre este pueblo mientras no se levante vigoroso a estudiar mi mensaje y a llevarlo como buena nueva a la humanidad, por lo que os digo que más os vale que apresuréis vuestros pasos, y procuréis corregir vuestros errores, a fin de que las pruebas y los días de dolor os sean acortados. 72. ¿Por qué os sorprendéis de que se presenten entre vosotros seres que habitaron la Tierra hace miles de años? ¿Qué es el tiempo para el espíritu? ¿Qué es el tiempo en el mundo espiritual? Nada. 73. Hace cerca de dos mil años que Yo estuve con vosotros y en verdad os digo que este tiempo ha sido un instante para Mí. 74. ¿Os extrañáis de que mi Espíritu o el de mis enviados se manifieste entre vosotros? Es que no analizáis vuestra vida y por eso os sorprendéis de todo y llamáis sobrenatural a lo que es completamente natural. 75. Os sorprendéis de que un espíritu se manifieste o se comunique con vosotros, sin pensar que vosotros también os manifestáis y hasta os comunicáis con otros mundos, en otras moradas. 76. Vuestro cuerpo no se da cuenta de que vuestro espíritu, en los instantes de orar, se comunica conmigo, no sabe percibir la aproximación que por medio de ese don tenéis con vuestro Señor, y no solamente con mi Espíritu, sino también con el de vuestros hermanos espirituales a quienes recordáis en los momentos de oración. 77. Tampoco os dais cuenta de que en vuestro reposo, cuando la materia duerme, el espíritu, según sea su evolución y su espiritualidad, se desprende de su cuerpo para presentarse en lugares distantes, y hasta en moradas espirituales que vuestra mente ni siquiera puede imaginar. 78. Nadie se sorprenda de estas revelaciones, comprended que estáis aproximándoos a la plenitud de los tiempos. 79. Es necesario que comprendáis que los tiempos en que los hombres y los pueblos buscaban mi voz, mi lenguaje y mis mensajes a través de las tempestades, de los vientos huracanados y de toda manifestación de la Naturaleza, han pasado y que ya estáis capacitados para que podáis comunicaros espiritualmente conmigo y podáis recibir mis divinos mensajes a través de los sentidos de vuestro cuerpo. 80. Ciertamente os digo que los elementos de la Naturaleza siguen dando voces a la humanidad, siguen tocando a los hombres, poniéndoles a prueba, despertándolos y purificándolos; pero es por vuestro materialismo, porque sólo sois sensibles a lo que percibís con los sentidos de la carne; mas, cuando haya espiritualidad en la Tierra, cuando los hombres hayan desarrollado sus facultades espirituales y sean sensibles a lo que está más allá de lo material, entonces podréis comprobar cómo la Naturaleza, con todos sus elementos, se aquietará, mostrando una absoluta armonía y no intervendrá más en lo que a vuestra moral y a vuestra espiritualidad corresponde. 81. Los elementos materiales dejarán de ser mensajeros de lo divino, porque los hombres habrán penetrado en mis enseñanzas y habrán alcanzado la comunicación de espíritu a Espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 149 1. He aquí nuevamente al Maestro que viene a entregaros su enseñanza a través de vuestra conciencia. 2. Mi amor se hace palabra de luz entre los hombres, en este tiempo en que el mundo necesita la libertad del espíritu para recibir mis lecciones, que le muestran el camino de salvación. Mas no vengo en este tiempo como hombre, vengo en espíritu sobre cada uno de vosotros, haciendo un llamado a toda la humanidad para que conozca la grandeza de las enseñanzas espirituales del Tercer Tiempo. Es mi voluntad iluminar al espíritu de los hombres de esta era a través de la virtud de mis discípulos. La moral ha huido del corazón de los hombres; pocos son los que se conservan dentro de mi Ley y pocos también los que saben comunicarse con su Creador, por la perversidad e ignorancia espiritual que existe entre la humanidad. 3. Nadie me espere ni me busque en forma de hombre como vine en el Segundo Tiempo; ni me busquéis a través de las figuras hechas por manos humanas. 4. No será el testimonio del Tercer Tiempo el único que os hable de mi amor por la humanidad, serán los hechos y palabras de los Tres Tiempos en los que el Padre se ha manifestado al hombre. 5. He llamado iniciados a los que van principiando a penetrar en el conocimiento de mis enseñanzas. He venido a revelarles el porqué de muchos acontecimientos para que forjen su pensamiento en la razón y en la verdad. 6. Vengo nuevamente a enseñar a los hombres, no a aprender de ellos. En el Segundo Tiempo me vieron conversar en el templo de la sabiduría con príncipes y doctores a quienes sorprendí con palabras que un hombre no puede decir ni comprender. Eso aconteció en la niñez de Jesús. 7. Cuando llegó el instante de la predicación, me dirigí al Jordán en busca del Bautista, quien al mirarme al instante me reconoció. La forma en que Juan me reconoció y la humildad con que adoró a su Maestro, son un ejemplo de espiritualidad, de videncia y elevación. 8. Hoy he vuelto a vosotros y mucho he tenido que hablaros para vencer el materialismo, la duda y la frialdad de vuestro corazón. 9. Aquí estoy, discípulos, enseñándoos a conocer los dones de vuestro espíritu, a que conozcáis el éxtasis, porque en el éxtasis escucháis la voz de la conciencia, se hace transparente lo impenetrable y se ilumina la obscuridad. 10. Este estado de elevación no puede ser privilegio tan sólo de algunos seres, es un don que está latente en todo espíritu, pero siempre me ha sido grato servirme, desde los tiempos pasados, de aquellos que han sabido hacer uso de esa gracia. Para que el éxtasis sea perfecto, antes tenéis que pasar por la vigilia, como los justos de los primeros tiempos. 11. Antes de empezar a predicar la buena nueva, Jesús os enseñó en el Segundo Tiempo estas lecciones retirándose al desierto por cuarenta días para recogerse en la soledad, meditar y confortarse en el Altísimo. 12. En verdad os digo que en aquellas horas de íntima comunión, Jesús, el hombre, contempló el símbolo del sacrificio y su materia se estremeció. El cielo se abrió y ahí contempló el fin que le aguardaba, vio la montaña ennegrecida y en lo alto de ella una cruz donde se encontraba enclavado; sus oídos escucharon la mofa de un pueblo y las frases que le dirigían: "Si sois el Hijo de Dios, bajad de la cruz y salvaos". Apuró el cáliz de amargura porque debía mostraros todo el amor en aquella prueba. Era su misión trazaros el camino y venceros con las armas divinas del amor, del perdón y la humildad. Esas armas son más poderosas que cualquier espada y tienen más fuerza que las olas embravecidas del mar. Ellas han hecho sentir amor a quienes jamás lo habían sentido. 13. Pasado un tiempo, la humanidad cayó vencida por mi enseñanza de verdad, de amor y de consuelo. 14. No vengo a pedir que me imitéis en todo el camino de sacrificio y de sangre que recorrí en el Segundo Tiempo. Unos cumpliréis una parte, otros imitaréis al Maestro en algún ejemplo, porque Cristo sólo existe uno. 15. Preparaos a imitarme, porque aún no sabéis cual sea la parte que tengáis que imitar. Mas si llegaseis a sentir como Jesús, que las palabras de los gentiles y de los incrédulos os hieren con latigazos en la carne desnuda, elevaos en éxtasis al Padre como os enseñó el Maestro en la cruz, y la fuerza será de lleno sobre vuestro espíritu, quien tornará fortalecido a su materia. Y al abrir vuestros ojos, contemplaréis como Jesús en el desierto, que después del éxtasis, mientras el sol dorado calcinaba las rocas y la arena, frescas gotas de rocío que traía la brisa acariciaban su frente y mitigaban su pena. 16. Jesús, el justo entre los justos, en quien se ocultó el Espíritu Divino, antes de dar a conocer el Reino del amor, se preparó así para daros un ejemplo más de humildad y perfección; y vosotros, que sois los discípulos en el Tercer Tiempo, habéis oído que mi Verbo os ha dicho: "Venid a Mí y sed los buenos sembradores de mi palabra", porque el mundo ha perdido su senda espiritual. 17. Os he recordado enseñanzas del Segundo Tiempo para que las unáis a mis nuevas lecciones y con ellas iluminéis a la humanidad, ¡Oh labriegos del Tercer Tiempo! 18. Sentid mi presencia que ilumina vuestro espíritu y os prepara para que comprendáis mi mensaje de paz. l9. Olvidad vuestros sufrimientos para que recibáis mi palabra y su esencia quede en vuestro corazón. 20. Os he enviado una vez más a la Tierra para que continuéis vuestra misión, para que reconozcáis que vuestro espíritu tiene que recorrer una escala de perfeccionamiento y que según sean vuestros méritos, así iréis alcanzando mayor elevación. Tendréis un solo Maestro, una sola luz será la que os guie y os señale siempre el sendero de vuestra evolución. Todos podéis escalar si cumplís vuestra misión. Ha mucho tiempo que disteis principio a la jornada, y es poco lo que hasta ahora os habéis elevado; he venido a daros estímulo al haceros vislumbrar desde este mundo en que hoy habitáis, la vida espiritual de otros mundos 21. Si llegáis a penetrar en la vida de todos los seres, la podéis ver sembrada de muchos beneficios y pruebas de amor. En Mi encontraréis al mejor amigo, al compañero inseparable y al divino doctor. En este tiempo en que derramo sobre todos mis hijos mi amorosa protección, vosotros participaréis de todos estos dones, porque fuisteis formados a mi semejanza. 22. Os habéis olvidado por largo tiempo de vosotros mismos, de los lazos que os unen a Mí, de vuestra naturaleza semejante a la mía y por eso es que habéis descendido y extraviado el camino. El sendero espiritual es infinito y Yo vengo a mostrároslo desde su principio. Si no estáis dentro de él, venid y Yo os ayudaré a recorrerlo, a recuperar el tiempo perdido. 23. Que el mundo no os esclavice, dedicad una parte de vuestro tiempo a la preparación y desenvolvimiento de vuestro espíritu. 24. Muchos de vuestros hermanos se encuentran en gran desconsuelo, están cerca de vosotros y no lo habéis advertido. No sabéis aún penetrar en los corazones, pero me place veros practicando mi enseñanza y me es más grato contemplar a quienes derraman su espíritu amando y consolando, que a los que sólo se dedican al estudio de mi palabra y olvidan sus deberes para con sus hermanos. 25. Trabajad para que tengáis paz, luchad intensamente en este tiempo para que dejéis un ejemplo de trabajo, de obediencia y de fe. 26. Vengo a vosotros para hacerme reconocer como el único Dios, Padre de todos los seres, a deciros que quiero hacer de cada uno de vosotros un discípulo y heredero mío. De mi enseñanza que es semejante a un árbol corpulento, os daré una semilla para que la cultivéis y la llevéis a distintos lugares, para que dé sus frutos se alimente la humanidad. 27. Toda mala interpretación que se haya hecho de mi palabra o de mis obras, la corregiré porque quiero unificar vuestro conocimiento para que todos me améis en igual forma. Velad por el mundo y dejad que vuestro espíritu lleve la luz y la paz a la humanidad, y que el mundo se ilumine con la luz diáfana que irradia de mi Espíritu. La luz es progreso, el amor es redención y la paz es esperanza. El amor es del corazón, la paz es del espíritu y ambos son un reflejo de la eternidad. 28. Contemplo que ante la palabra dulce de Jesús, algunos de mis hijos se sienten hastiados. Es porque sus sentidos no están en mi palabra, están con el pensamiento ocupado en las preocupaciones materiales, y por eso, al terminar de escucharme llevan el corazón vacío; pero el Maestro insiste en acercarse a sus hijos para hacer latir su corazón con su enseñanza divina. 29. ¡Humanidad que despertáis vuestras facultades para conocer la ciencia humana y las adormecéis al estudiar la esencia divina! ¡Vais fatigados, por los caminos sembrados de espinas, buscando la meta de vuestro humano saber! Más Yo, de entre los perdidos entresacaré a mis siervos y haré vibrar su corazón de amor hacia sus hermanos. 30. Si los hombres no se preocupan por su adelanto espiritual, Yo velo por todos los espíritus. Si ellos no escuchan la voz de su conciencia, que es mi propia voz, no llegarán a tener comunicación con mi Divinidad. 31. Esta humanidad, por su materialismo, aún es idólatra. Aarón, Aarón, vos forjasteis el ídolo delante de Israel, más en verdad, los falsos dioses caerán abatidos. ¿Dónde está el templo de Salomón? ¿Dónde el Tabernáculo? Si los símbolos que fueron lícitos les hice desaparecer ¿Cómo no he de combatir hasta exterminar los cultos fanáticos? Salomón edificó un templo material para adorarme, y de él no quedó ni piedra sobre piedra. 32. Los ministros de estos tiempos se atavían regiamente para oficiar simbólicamente en el sacrificio de Jesús, y a pesar de que toman mi nombre y mi representación, descubro su mente turbada, su corazón azotado por los vendavales de intrigas y pasiones; no existe uno que como profeta anuncie que me encuentro entre los hombres de este tiempo. Gran amargura tendrán, porque entre ellos no existe preparación espiritual. ¿Dónde está el cumplimiento de los que han jurado ante Jesús, seguir su huella? ¿En dónde están los imitadores de mis apóstoles? ¿Hay alguno que se asemeje a Juan, que fue de los primeros, o a Pablo, que fue de los segundos? 33. Por esto el Maestro se acerca nuevamente a vosotros para reanudar su lección. Ya veo a los nuevos fariseos y escribas lanzarse llenos de odio en contra mía, entonces será cuando pregunte: ¿Dónde están mis discípulos? Y cuando los soberbios, los falsos, los enriquecidos que temen perder su poder, los amenazados por mi verdad me escarnezcan y persigan nuevamente, soplarán aires huracanados, mas no seré Yo el que caiga bajo el peso de la cruz, sino aquellos que pidieron el sacrificio para el que les dio la vida. 34. No es la voz humana la que escucháis en estos instantes, es la voz celestial que os anuncia los sucesos que han de ser, para que vosotros que oísteis mis profecías, os encontréis preparados y no os turbéis cuando miréis que hasta las mismas fuerzas de la Naturaleza sienten desequilibrio, porque Yo soy la fuerza universal y la justicia, y en justicia me manifestaré. 35. He Venido a apartar los vicios del mundo para que los hombres, librándose de costumbres e ideas pecaminosas, se inspiren y hablen del espíritu, entonces me verán simbolizado en la dulce silueta de Jesús, indicándoles el camino que conduce a la verdadera meta del espíritu, en donde Yo les espero. 36. Sois guardianes del Tercer Testamento. Guardad con sumo celo ese legado a las generaciones futuras. Pero mostrad mis Obras con la perfección que ella tiene, porque si llegaseis a Mí sin haber cumplido vuestra misión, tendréis que reencarnar nuevamente y entonces será más dura vuestra lucha. 37. Imitáis a Moisés en este tiempo, en este desierto de la vida humana. En verdad os digo: Sed una vez más en la montaña, porque allí resonará mi voz: Comprendedme. La montaña de este tiempo es vuestra elevación, donde recibiréis mi mandato, y escucharéis mi voz en vuestra conciencia. Desde ahí alcanzaréis a mirar la Tierra Prometida que se encuentra en la perfección del espíritu. 38. La Ley divina nunca pasa, las leyes humanas sí cambian según sea la evolución espiritual de los hombres. 39. "Amarás a Dios de todo corazón y de todo espíritu", es el primer precepto de la Ley divina, el cual no ha cambiado ni cambiará; su esencia, su sentido, su doctrina, son eternos. Más también oísteis que os fue dicho: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo; pero ese no fue un precepto de la Ley divina, sino una de tantas leyes humanas que así convenía en aquel tiempo. 40. Llegué entre vosotros a través de Jesús y os dije: "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis reconocidos como hijos de vuestro Padre que está en los cielos". Esta es ley espiritual, por lo tanto eterna, ella no sufrirá cambio alguno. Sólo lo humano es lo que cambia, evoluciona y se transforma. 41. ¿Qué podréis hacer para saber cuáles son las señales, revelaciones, profecías y leyes cuya aplicación ya pasó, y cuáles son las que aún están vigentes? ¿Cuáles revelaciones son eternas y cuáles profecías no han tenido cumplimiento? En verdad os digo, que solamente la oración limpia y la vida fecunda os pueden dar la suficiente espiritualidad para encontrar la esencia divina que en los tres tiempos os he entregado. 42. Cuando los escribas y los fariseos observaron los actos de Jesús y los encontraron que diferían de los suyos, dijeron que la Doctrina que predicaba, iba en contra de la Ley de Moisés. Es que ellos estaban confundiendo la Ley con las tradiciones, mas Yo les probé que no había venido a transgredir la Ley que el Padre había revelado a Moisés, sino a darle cumplimiento con palabras y obras. 43. Ciertamente Yo pasé por sobre muchas de las tradiciones de aquel pueblo, porque ya había llegado el momento de que desaparecieran, para dar principio a un nuevo tiempo, con enseñanzas más elevadas. 44. Si en las primeras revelaciones os hubiera dicho todo, no habría habido necesidad de que el Maestro, el Mesías, os hubiera tenido que enseñar nuevas lecciones, ni de que hubiera venido el Espíritu Santo en este tiempo a mostraros las grandezas de la vida espiritual. Por lo cual os digo, que no os aferréis a lo que os fue revelado en los primeros tiempos, como si ello hubiera sido la última palabra de mi Doctrina. Yo vine de nuevo entre los hombres y por largo tiempo me he comunicado por medio de su entendimiento y aún puedo deciros que mi última palabra no está dicha. 45. Buscad siempre en mi libro de sabiduría, la última palabra, la nueva página que os revele el significado, el contenido de lo anterior, para que verdaderamente seáis mis discípulos. 46. Hoy vivís alejados de los que sufren más que vosotros, pero cuando la espiritualidad sea la que ilumine vuestra vida, entonces buscaréis vivir cerca de aquéllos de quienes hoy os alejáis, porque les creéis perdidos, o porque os inspiran repugnancia. 47. Os convertiréis en portadores de la palabra de luz, de redención y esperanza y os acercaréis a aquellos que han sido olvidados por sus semejantes. 48. A nadie hablaréis con severidad, porque no es así como se redime. Aprenderéis que al pecador no se le injuria para castigar su falta. 49. Yo os digo que si a las fieras se les habla con amor, ellas humillan su cabeza. 50. Si aquel a quien habláis, tuviese algunos méritos, decídselo; si en él encontraseis alguna virtud entre muchos defectos, no le habléis de los defectos sino de la virtud para estimularlo e impulsarlo hacia el bien. 51. Que sea el amor el que os guie, a fin de que lleguéis a convertiros en verdaderos mensajeros del Divino Consolador. Porque vosotros, los que no habéis rodado a un abismo, siempre estáis culpando, estáis juzgando con ligereza, condenáis sin la menor piedad a vuestros semejantes y esa no es mi Doctrina. 52. Si antes de juzgar, hicieseis un estudio de vosotros mismos y de vuestros defectos, os aseguro que vuestro juicio sería más piadoso. Consideráis malos a los que están en las cárceles y tenéis por desdichados a quienes se encuentran en los hospitales. Os apartáis de ellos, sin daros cuenta de que son dignos de entrar en el Reino de mi amor; no queréis pensar que también ellos tienen derecho a recibir los rayos del sol, que fue hecho para dar vida y calor a todas las criaturas, sin excepción alguna. 53. Estos seres recluidos en lugares de expiación, muchos son espejos en los que la humanidad no se quiere mirar, porque sabe que la imagen que aquel espejo les devuelve, será en muchas ocasiones el de la acusación. 54. Mas Yo os digo: Benditos sean aquellos de mis labriegos que sepan sentir en su corazón la pena de los que viven privados de la libertad o de la salud, y les visiten y les conforten, porque un día volverán a encontrarse, sea en ésta o en otra vida, y entonces no sabéis si ellos tengan más salud, mayor libertad y luz que aquellos que les llevaron el mensaje de amor a un presidio o a un hospital, y entonces les correspondan con su gratitud, tendiendo la mano a quien en otro tiempo supo tendérsela. 55. Aquel instante en que hicisteis llegar mi palabra a su corazón aquel momento en que pasasteis vuestra mano sobre su frente y los hicisteis pensar en Mí y sentirme, jamás se borrará de su espíritu, como no se borrará de su mente ni vuestra faz, ni vuestra voz de hermano, por lo que os reconocerán doquiera que os encontrasen. 56. Aquí, escuchando mi palabra, os olvidáis unos instantes de las penas que afligen a todos los hombres, y apartáis de vuestra mente las ideas de destrucción, de guerra y de muerte que amenazan a la humanidad. 57. ¿Teméis al dolor? Desechad el pecado, y el dolor nada podrá contra vosotros. Sentiréis otro dolor, pero ya no será el dolor egoísta; no será el vuestro, sino que comenzaréis a padecer por amor a los demás. 58. El espíritu, cuando se eleva, siente por sus semejantes y mientras más se acerca a Mí, y más me ama, mayor es su amor hacia sus hermanos. 59. Estoy enseñándoos a caminar por el sendero que os libre de las angustias y sufrimientos que provocan los odios y las ambiciones humanas, enseñanzas que por instantes juzgáis impracticables, pero pronto la abrazaréis con fe; convencidos de que es el único camino de salvación. 60. Todavía no habéis comprendido el sentido de mi palabra, ni os dais cuenta de vuestra misión. Es por eso que hay quien sintiendo deleite espiritual al escucharme, prefiere alejarse por temor a contraer compromisos con su Maestro y con sus hermanos. Y hay otros que me dicen: "Señor, no es posible que podamos dar cumplimiento a tus enseñanzas y a tus órdenes, porque somos pequeños y estamos materializados; pero no nos privéis de escuchar tu palabra. ¡Es tan bella! que a pesar de ser impracticable, llena de gozo y de paz nuestros corazones". 61. ¡Ah párvulos que no sabéis lo que decís! Llamáis impracticable mi enseñanza, juzgándola de imposible realización, y no toméis en cuenta que la estáis escuchando a través de un ser humano impuro, pecador como todos vosotros, a quien no le fue imposible transmitir a los hombres el mensaje de Dios. 62. ¿Qué mayor imposible que éste? 63. Amad a vuestro Padre, tened caridad de vuestros semejantes, apartaos de todo lo que sea nocivo a vuestra vida humana o a vuestro espíritu. Esto os enseña mi Doctrina. ¿En dónde miráis las dificultades y los imposibles? 64. No, pueblo amado, no es imposible dar cumplimiento a mi palabra, no es ella la difícil, sino vuestra enmienda, regeneración y espiritualidad, porque carecéis de sentimientos nobles y aspiraciones elevadas. Mas, como Yo sé que todas vuestras dudas, ignorancias e indecisiones, tendrán que desaparecer, os seguiré enseñando, porque para Mí no hay imposibles. Yo puedo convertir las piedras en pan de vida eterna y puedo hacer brotar agua cristalina de las rocas. 65. Penetrad al fondo de mi palabra y ya no tendréis que andar buscando la verdad. En la esencia de este mensaje encontraréis el caudal de luz que necesita poseer vuestro espíritu. 66. Analizad mi palabra para que podáis alimentaros con su esencia; para que podáis encontrar mi presencia y sentir mi caricia divina. Al analizar, procurad ir más allá de la forma de la palabra, y procurad interpretar todo lo que halléis de simbólico o alegórico, buscando la simplificación y la espiritualidad en vuestros análisis, observaciones y estudios; pensando siempre que mañana tendréis que participar de este mensaje a vuestros hermanos, a quienes se lo daréis ya analizado, para que más pronto lo comprendan. 67. Apartad con tiempo todo símbolo y toda imagen material, pero conservad el sentido de ellos. 68. Comprended el escaso valor que tienen las formas, si las comparáis con la esencia eterna de lo espiritual. También procurad penetrar poco a poco en esta sabiduría, para que no os parezca imposible la práctica de mis lecciones. 69. Reuníos, discípulos amados, que el tiempo de vuestra lucha ha llegado y será corto para cada uno de vosotros, si tenéis en cuenta lo breve de vuestra vida en la Tierra. 70. Daos prisa, tenéis mucho que hacer. No penséis que os falte algo para poder ser discípulos míos en esta Obra. 71. En el Segundo Tiempo Yo escogí también a mis apóstoles; no eran sabios, no eran luminosos en sabiduría humana; eran sencillos pescadores del mar, Yo les convertí en sembradores y en pescadores del espíritu. 72. A vosotros también quiero convertiros en pescadores espirituales, para que llevéis mi mensaje de amor a todos los corazones perdidos en el anchuroso mar de pasiones y materialismo en que vive la humanidad, y de allí, de ese mar, entresaquéis y salvéis a todo aquel que en mi nombre sea llamado por vosotros. 73. Entonces mi mensaje de esperanza llegará al corazón del fratricida, del asesino, del soberbio, del profano, del insensible al dolor y a la miseria de los demás, y en todos será cumplida mi palabra. 74. Por ahora, y mientras os preparáis, orad por las naciones y los pueblos, orad por todos, porque la humanidad está pisando sobre cardos y espinos, los mismos que antes puso para que otros pisaran. Son los hombres los que han preparado su abismo y luego tendrán que clamar misericordia, que jamás sintieron ellos por un semejante. 75. Mas es preciso salvar, perdonar y redimir, porque en cada hombre habita un espíritu que habrá de llegar a Mí. 76. Sois las primicias de un pueblo que será el faro espiritual de la humanidad. Un nuevo Israel que, una vez liberado de su cautiverio, se levantará en pos del ideal más elevado que existe en el espíritu, y que es el de llegar a habitar en el seno de Dios, vuestro Señor. 77. Aún estáis distantes de poder alumbrar con vuestro ejemplo el camino de vuestros hermanos; pero mi voz; resonando en vuestra conciencia os anima a proseguir, a no desmayar, a perseverar en la lucha, porque sólo así escribirá este pueblo su historia en el corazón de la humanidad. 78. Las pruebas que a diario veis presentarse en vuestra vida, son el yunque donde se está templando vuestro espíritu, donde se acrisolará vuestra virtud y se fortalecerá vuestra fe. 79. Sin pruebas, no habrá méritos, sin méritos, no podrá haber galardón. 80. Meditad en las pruebas que atravesó Israel en el Primer Tiempo, considerad sus amarguras, sus tribulaciones y necesidades y entonces comprenderéis por qué le fue concedido llegar a la Tierra Prometida, donde por muchos siglos aquel pueblo supo de la paz, de la sana alegría y de la comunión con su Señor. 81. No fue eterna la dicha de aquel pueblo en la tierra que le fue otorgada como galardón a su fe y a su perseverancia, porque nada es eterno en el mundo; pero os digo a vosotros, en verdad, que la nueva Tierra prometida, aquella que es el ideal de elevación de vuestro espíritu, esa sí será eterna, esa sí os dará albergue por siempre y os hará sentir y conocer la vida espiritual en toda su plenitud y elevación. 82. Yo bendigo cada una de estas casas donde os reunís a orar y a recibir el pan de mi palabra, igual que bendigo a vuestros hogares; en verdad os digo que no es más cualquiera de estos recintos que uno de vuestros hogares. 83. Si aquí penetráis en recogimiento y en respeto porque sabéis que el lugar está destinado a uniros en oración para formar el templo espiritual, también os digo que vuestro hogar es un segundo templo; porque si el espíritu forma su santuario en la oración, en la palabra divina, en la meditación y en la práctica de la Ley, el hombre encuentra un segundo culto en el hogar, donde recibe cariño, calor, ejemplos, enseñanzas y consejos. Mas no confundáis el hogar con la casa material; ésta podrá desaparecer y quedar vosotros a la intemperie, y sin embargo vuestro hogar no habrá sido destruido mientras exista entre vosotros amor, respeto, obediencia y todas aquellas virtudes que debe atesorar la familia humana. 84. Tampoco estos recintos pueden constituir el verdadero templo, ya que si lo lleváis en vuestro espíritu, lo mismo lo podréis encontrar aquí que en vuestra casa, en la ciudad que en el campo, bajo un árbol, en la montaña, en la ribera del mar o en el desierto. 85. El templo del espíritu está en todas partes por lo que sólo precisará de vuestra preparación para que lo encontréis. 86. Por ahora seguid congregándoos en estos recintos; mientras tengáis necesidad de ello, hacedlo, que mi amor, mi caridad y mis complacencias serán derramadas en vuestras reuniones, donde permitiré que mi presencia sea sentida; donde haré que los espíritus renazcan a la luz y los enfermos palpen el prodigio de su curación escuchando mi palabra. 87. Mi Arcano está presto siempre a derramar en vosotros aquello que pedís, aquello que necesitáis, sin embargo, no todo debe hacerlo vuestro Padre, estáis viviendo un tiempo en el que el amor del Maestro debe encontrar eco en él corazón de los discípulos, para que el milagro se realice. 88. Sed incansables repasando mi palabra; ella, como un cincel invisible, se encargará de pulir las asperezas de vuestro carácter hasta dejaros preparados para tratar los problemas más delicados de vuestros hermanos. En ellos encontraréis penas, expiaciones y restituciones, cuyas causas pueden ser muy diversas. Algunas no tendrán un origen muy difícil de comprender, en cambio, habrá otras que solamente con la intuición, con la revelación y con la videncia podréis descubrir, para librar de un pesado fardo a vuestros hermanos. Estos dones sólo harán esos prodigios cuando el que los ponga en práctica se haya inspirado en la caridad hacia sus semejantes. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 150 1. Venís en busca del Espíritu Consolador, porque no habéis encontrado alivio en vuestras tribulaciones. Habéis acudido a las puertas de médicos y abogados, al corazón de los seres que os aman, y no habéis logrado recobrar la paz, y os habéis convencido de que el bálsamo o la luz que venís buscando, sólo podréis encontrarla en la fuente de donde procede todo bien. Todos buscáis el camino verdadero, necesitáis el sustento espiritual, la palabra de aliento y de esperanza que venga a reanimaros, y en tanto que lleguéis a lograr lo que habéis venido buscando, me hacéis presente vuestras inquietudes, vuestro temor al juicio divino y el anhelo de encontraros en paz con vuestra conciencia. 2. Estáis en mi presencia, a pesar de que os sentís lejos de Mí. No estáis solos en vuestro dolor, Yo os acompaño, y si os llaméis incomprendidos, os digo que Yo, el Padre, conozco todo lo que pasa en vuestro interior y que os dará la solución que buscáis, la paz que os hace falta y la ayuda para que alcancéis vuestra elevación. 3. Cuando llegasteis por primera vez a escuchar mi palabra, la saboreasteis y la encontrasteis pura en su esencia; reconocisteis que Yo os la enviaba, sólo habéis dudado por la forma de comunicarme con el hombre; pero si la estudiáis, reconoceréis que no me he equivocado, y que el hombre por ser mi hijo, está capacitado para servir como instrumento mío para llevar a cabo mis designios en servicio de sus hermanos. 4. Estoy llamando a los hombres, mujeres y niños, para hacer de ellos mis discípulos y mientras unos creen, otros dudan y desconfían, eso de debe a que es tanto lo que han sido engañados, que hoy que hablo a la humanidad tomando como intérpretes de mis enseñanzas los entendimientos de hombres rudos, sencillos y humildes, mi manifestación os parece extraña. Reconoced que mi palabra es invariable en su verdad, y que lo que os dije en el Primer Tiempo, lo ratifiqué en el Segundo y lo he confirmado en el Tercero. 5. Todos los que de esta manera oís mi palabra, habéis sido preparados para sentir y comprender esta manifestación de mi Espíritu, y sólo esperabais el momento en que os llamara, para atestiguar estas manifestaciones. Yo no he sorprendido a nadie, desde antes de venir a encarnaros os dije que estaríais presentes en estos actos y que pertenecéis al número de seres escogidos para llevar la buena nueva al mundo. 6. Los niños de este tiempo me hacen ver su camino azaroso, me dicen que el ambiente en que respiran, no es el más propicio a la espiritualidad y me piden la luz para sus padres y maestros; en ellos, desde pequeños, se ha entablado una lucha entre el espíritu y la materia, en la que algunas veces vence el bien y la razón, y otras se sobrepone la carne. 7. No me digáis que sois débiles, si lleváis la luz de mi Espíritu, si Yo os he dotado de virtud y energía para que podáis cumplir con vuestros deberes; esforzaos y usad de vuestra potestad. 8. He descendido a todos mis hijos en busca de su espíritu, porque me pertenece, mas no todos quieren seguirme, la mayor parte me pide un tiempo más y me dice que por ahora no puede venir Conmigo, y Yo he dado a cada espíritu el tiempo necesario para su cumplimiento. 9. Es cierto que habéis sufrido mucho en este tiempo y que ansiáis vivir una vida mejor y el Padre os dice: labrad vuestra paz y ya sea en este mundo o en el valle espiritual, encontraréis el descanso. Esta Tierra que habitáis es lugar de expiación, de lucha, de perfeccionamiento. 10. Si queréis recordar la vida de Jesús en el Segundo Tiempo, la encontraréis sembrada de sufrimientos, desprovista de comodidades y alegrías. Él es el ejemplo, el modelo que está delante de vuestro espíritu, para que lo imitéis. Mas todo el que viniere a Mi encontrará el alivio, porque soy el manantial inagotable que se derrama a torrentes, de allí tomad para que reguéis vuestras parcelas. Las tierras están preparadas para que los hombres se apresuren a cultivarlas; los campos les esperan antes de que se cubran de cizaña o de hierbas nocivas, id y cultivadlas, y cuando miréis que el trigo ha madurado, segadlo junto con la hierba y más tarde separad el uno de la otra; por eso Yo siempre os estoy diciendo: velad y orad, porque si os descuidáis, la mala hierba hará mayores progresos que vuestra semilla, y su fruto será el que abunde el día que cosechéis, haced que vuestros campos se doren para que hagáis penetrar vuestro trigo en mis graneros y la cosecha sea abundante. 11. La humanidad está hambrienta de mi palabra, de mi verdad; los hombres reclaman y anhelan que la luz llegue a su entendimiento, claman justicia y esperan consuelo. Este es un tiempo decisivo; en verdad os digo que muchas ideas, teorías y hasta dogmas que como verdades se tuvieron por siglos, caerán por tierra y serán abandonados por falsos; el fanatismo y la idolatría serán combatidos y exterminados por los que más envueltos y apegados a ellos se encontraban; las enseñanzas de Dios serán entendidas, su luz, su contenido y esencia serán comprendidas y sentidas. 12. Los hombres de ciencia, después de un tiempo de pruebas en el que sufrirán confusiones muy grandes, cuando en su espíritu se haga la luz y escuchen la voz de su conciencia, descubrirán lo que nunca habían soñado. 13. Nuevamente os digo: velad, porque en el tiempo de las luchas de credos y doctrinas, de religiones y ciencias, creerán muchos hombres que el saber que les han dado los libros, será el arma con la que puedan vencer a mis nuevos discípulos, sabiendo que vosotros no lleváis libros. Cuando Jesús predicó a las multitudes, no les habló de enseñanzas aprendidas en libros; sin embargo, dio cátedra de sabiduría, pruebas de ello las dio desde su infancia, presentándose en el seno de los doctores de la ley, para confundirlos y hacerlos enmudecer con sus preguntas y dejarlos asombrados con sus respuestas. El saber de Jesús procedía del Espíritu Divino, el cual todo se lo revelaba. 14. Si cualquiera de vosotros limpiara su entendimiento, despojara su corazón de malos sentimientos y bajas pasiones, y elevara su espíritu al Padre para entregarse a Él en el amor y servicio a sus semejantes, quedaría convertido en una fuente limpia que el Maestro llenaría con su inspiración; será aquel hombre, como un vaso limpio en mi mesa, el cual colmaría con el vino de la vida, para que en él mitigasen su sed los que perecen; el que así se prepare, convencerá a quien le hable, consolará con su palabra, hará callar al vanidoso, realizará obras sorprendentes, de esas que el mundo llama milagros y que no son más que manifestaciones naturales del amor y de la fe de un espíritu elevado. 15. Cuando os pregunten: ¿Por qué siendo Dios tan grande se ha valido de un insignificante ser humano para manifestar su sabiduría? Contestaréis: el amor de Dios por sus hijos no tiene límites, por eso se ha servido de ellos para realizar este prodigio. 16. Siendo poderoso, eterno, infinito y a la vez Padre de todo lo creado, puedo valerme y servirme de todas mis criaturas para mis fines divinos. En mi amor de Padre, no vengo a fijarme en vuestra pequeñez en vuestro pecado, os busco por vuestra humildad. Si consideráis muy pequeña vuestra forma humana para que Dios se ocupe de vosotros ¿Quién os dio esa forma, sino Yo? Además al hacerme hombre ¿No fui semejante a vosotros? 17. El eco de la voz que llega a vuestros oídos, es el de la materia que como portavoz me interpreta en los momentos de mi manifestación; la palabra que a vuestra mente y a vuestro corazón llega, es humana, más la esencia de esa palabra es divina y por eso ilumina y conforta al espíritu. 18. Si hubiera venido en forma humana a repetir mi lección del Segundo Tiempo, hubiera estacionado a vuestro espíritu, y la humanidad no me hubiera reconocido; más Yo, el Maestro de toda perfección, os llevo paso a paso, siempre hacia lo alto de la montaña, enseñándoos cada vez nuevas lecciones. 19. A los ojos humanos es invisible Dios y aun su propio espíritu porque no tiene forma ni límites, por eso muchos al miraros elevados en oración, escuchándome, dudan de ello porque no saben que lo divino y lo espiritual, aparentemente invisible a los ojos humanos, es sentido por el espíritu y aun por el corazón. 20. El que cree verdaderamente en Mí, conoce mi voz doquiera que Yo le hable. Soy como un pastor al que siguen sus ovejas y al que siempre reconocen por su voz. Por eso en este tiempo en que me encuentro hablándoos por el entendimiento humano, habéis reconocido la voz de vuestro Señor. No os habéis detenido a juzgar las deficiencias del portavoz, ni habéis tomado en cuanta los errores que su rudeza le hacen cometer, habéis comprendido que soy Yo quien os habla. Al oír mi voz, al instante la reconoceréis para decir: Es El. 21. Siempre han sido los humildes y los pobres los que descubren mi presencia, porque sus entendimientos no están ocupados con teorías humanas que los aparten del claro discernimiento. 22. En el Segundo Tiempo también aconteció que habiendo, sido anunciada la venida del Mesías, cuando Él llegó, quienes le sintieron fueron los sencillos de corazón, los de espíritu humilde y entendimiento limpio. 23. Los teólogos, tenían en sus manos el libro de los profetas y a diario repetían las palabras que anunciaban las señales, el tiempo y la forma de la venida del Mesías, sin embargo, me vieron y no me reconocieron, me escucharon y negaron que Yo fuera el Salvador prometido; vieron mis obras y lo único que supieron hacer fue escandalizarse, cuando en verdad, todas ellas habían sido profetizadas. 24. Cuando llegó el día en que las turbas, azuzadas por quienes se sentían intranquilos con la presencia de Jesús, le hirieron y azotaron; y le vieron sangrar como un simple mortal bajo el efecto de los azotes; más tarde, agonizar y morir como cualquier humano; los fariseos, los príncipes y los sacerdotes, exclamaron satisfechos: he ahí que se nombra hijo de Dios, al que se creyó rey y se hizo pasar por el Mesías. 25. Fue por ellos, más que por otros, por los que Jesús pidió a su Padre que perdonara a aquellos que, conociendo las escrituras lo estaban negando, y ante las multitudes lo estaban mostrando como a un impostor. Ellos eran los que, diciendo ser los doctores de la ley, en realidad, al juzgar a Jesús, no sabían lo que hacían, mientras que allí, entre las turbas, había corazones destrozados por el dolor, ante la injusticia que estaban presenciando y rostros anegados por el llanto, ante el sacrificio del Justo. Eran los hombres y las mujeres de corazón sencillo y de espíritu humilde y elevado, que sabían quién era el que había estado en el mundo con los hombres y comprendían lo que éstos perdían al partir el Maestro. 26. Pueblo: también en este tiempo será juzgada mal la forma de comunicación bajo la cual habéis tenido mi palabra, y también la doctrina y las revelaciones que os he hecho, serán negadas por quienes dicen conocer la forma en que deberá ser mi retorno. Ellos no analizarán mi palabra, no buscarán su esencia, ni tomarán en cuenta los prodigios y señales que os he dado de mi venida y de mi verdad, sino que tomarán como razón para negarme, las obras imperfectas que encuentren en este pueblo, sus profanaciones y desobediencias. Entonces se levantarán diciendo: ¿Ese que os dijo que llegado el año de 1950 dejaría de comunicarse con vosotros, es el espíritu de Cristo? ¿Por ventura puede decir hoy que terminará esta manifestación y mañana proclamar lo contrario? Porque desde ahora os digo que muchos, sostendrán que me seguiré comunicando en la misma forma, cuando el año de 1950, haya pasado. Oh pueblo amado: ¿Queréis ser la causa de que mañana el mundo os burle así y niegue cuanto os he hablado? 27. Ved cómo os preparo para que cuando se aproxime el momento de mi partida no dejéis que las tinieblas penetren en vuestro corazón, mas Yo os digo que los que verdaderamente hayan sentido y entendido mi palabra, se apartarán de los caminos de confusión, para buscarme en la soledad, de espíritu a Espíritu. Estos escucharán en su corazón la voz inolvidable y conocida de su maestro, que les dice: "Bienaventurados vosotros los que lloráis al contemplar la profanación de mi Obra, porque sabéis que esa ha sido la causa de que muchos no la conozcan y de que otros la burlen y la nieguen". 28. Orad y velad, discípulos, para que sigáis reconociendo mi voz entre todas las engañosas que el mundo os proporciona y así os veréis conducidos con amor y cuidado hasta el fin del sendero, donde el seno del Padre se abre como un aprisco de magnitud infinita para guardar por siempre a los que crió con amor y envió para que sus méritos en la Tierra les hicieran merecedores de la morada perfecta. 29. Cuando os digo que es Cristo quien os habla, no falta quien juzgue de blasfemos a éstos que trasmiten mi palabra; mas no es extraña esta manera de juzgar y de analizar, dado que su insensibilidad a lo espiritual les impide sentirme a través de la esencia de mi Doctrina. 30. Cierta vez, delante de los fariseos, dije: El Padre y Yo somos uno y también me llamaron blasfemo y recurrieron a las escrituras, tratando de demostrar que era falso todo lo que Yo decía. 31. Hoy os digo que quien no abra los ojos de su espíritu, no podrá mirar la luz divina; porque nadie ha sido tan probado como lo fue Jesús. 32. Los hombres me interrogaban, me tendían lazos, buscaban confundirme con sus preguntas tendenciosas, me increpaban para probar mi prudencia, y no encontrando la manera de perderme a pesar de sus esfuerzos, me acusaron, me calumniaron y me juzgaron, para ver como se comportaba en ese caso el que se decía hijo de Dios; mas no conformes con todo eso; quisieron también ver si mi cuerpo sangraba y si estaba formado de carne y hueso, y cuando en el camino tropezaba Jesús y sangraba, afinaban su oído esperando oír mis quejas. 33. Cuando dije que el Padre y Yo éramos uno: habló el espíritu; más cuando el cuerpo sangró, fue la parte humana la que emitió la queja, porque era carne viva. 34. El mundo me pidió que le mostrara mi verdad y la verdad le mostré; pero viendo, no miró. Mi palabra y mis obras hubieran sido bastantes para probar el poder divino de quienes las había hecho; sin embargo, no se les atribuyó ese poder, mas mi muerte en cuanto hombre, no fue el final de aquellas pruebas. Fui en espíritu delante de mis discípulos y aun entre ellos hubo uno que me pusiera a prueba y que no creyera en la resurrección de su Señor, sino hasta que se convenció hundiendo sus dedos en la herida de su costado. 35. Después, cuando la semilla de la palabra de Jesús se extendía de comarca en comarca y de nación en nación, los incrédulos, los escépticos, los materialistas, surgían a cada paso, para seguir sometiendo a sus razonamientos mi Doctrina, mis palabras y mis obras. Mas los hombres no se han concretado a juzgar mi verdad tan sólo a través de mis obras y de mi Doctrina, sino que se han entregado a escudriñar mi naturaleza humana, mi formación, mi nacimiento, mi niñez y cuantos pasos di en la Tierra. Más tampoco escapó a ese escrutinio María, la mujer santa y pura elegida por Dios, para dar al mundo el fruto de la vida. También ella supo del escarnio, de los juicios y de las pruebas de los hombres; no les bastó que desde los tiempos pasados el profeta Isaías la hubiera anunciado como virginal y pura. Y aún este es el tiempo en el que los hombres, a través de las religiones y sectas, discuten y deliberan sobre Ella. 36. Os digo, que mientras la humanidad no se despoje de su materialismo al juzgar la verdad, no podrá mirarla de frente. 37. Yo perdono a unos y a otros, mas os aconsejo que no sigáis tomando mis palabras para confundiros unos a otros, para heriros o para daros muerte, porque vuestro juicio tendrá que ser grande. 38. Si ahondáis vuestras discusiones y llegáis a aborreceros los unos a los otros a causa de vuestras diferencias, ¿Cuándo vais a uniros en la verdad que es una sola? 39. No temáis de Mí, temed de vosotros, os dice el maestro: ¿Juzgué desde la cruz a los que me sacrificaron? ¿Tuvo reproches o quejas María en aquella hora infinitamente dolorosa? No, pueblo. 40. Tampoco ahora os estoy juzgando. De cierto os digo que cada quien se forma su propio juicio y se dicta su sentencia; Yo quiero libraros del dolor, de la expiación, del cáliz amargo, y para ello os invito a que principiéis a amaros unos a otros, porque ese es el camino que podrá llevaros a la luz, a la paz y a la verdad. 41. Si aún pensáis que vuestros sufrimientos se deben a vuestros primeros padres, estaréis cometiendo en vuestros juicios una falta de comprensión con vuestro Dios. 42. En una parábola divina, inspiré a los primeros hombres para que empezaran a tener conocimiento de su destino, pero fue mal interpretado el sentido de mis revelaciones. Cuando se os habló del árbol de la vida, de la ciencia del Bien y del Mal, del cual comió el hombre, sólo se os quiso dar a entender que, cuando el hombre llegó a tener conocimiento suficiente para distinguir entre lo justo y lo injusto y comenzó a ser responsable de sus actos, desde entonces comenzó a recoger el fruto de sus obras. 43. Muchos han sido los hombres que han aceptado que todas las lágrimas de este mundo han sido causadas por un pecado de los primeros pobladores y en su torpeza para analizar la parábola, han llegado a decir que Cristo vino a lavar con su sangre toda mancha. Si tal afirmación hubiera sido cierta ¿Por qué a pesar de que aquel sacrificio ya fue consumado, los hombres siguen pecando y también sufriendo? 44. Jesús vino a la Tierra para enseñar a los hombres el camino de perfección, camino que enseño con su vida, con sus hechos y con sus palabras. 45. Sabéis que Dios dijo a los hombres: creced y multiplicaos y henchid la tierra. Esa fue la primitiva ley que se os dio, oh pueblo; más tarde, el Padre no pedirá a los hombres que tan solo se multipliquen y que la especie siga creciendo, sino que sus sentimientos sean cada vez más elevados y que su espíritu emprenda un franco desarrollo y desenvolvimiento. Mas si la primera ley fue la propagación de la raza humana ¿Cómo concebís que el mismo Padre os aplicase una sanción por obedecer y cumplir con un mandato suyo? ¿Es posible, pueblo, que en vuestro Dios exista una contradicción semejante? 46. Mirad que interpretación tan material dieron los hombres a una parábola en que tan sólo se os habla del despertar del espíritu en el hombre; por lo tanto, analizad mi enseñanza y no digáis más que estáis pagando la deuda que por su desobediencia contrajeron los primeros pobladores para con vuestro Padre. Tened una idea más elevada de la justicia divina. 47. Yo os he dicho que hasta la última mancha será borrada del corazón del hombre, mas también os digo que cada quien deberá lavar sus propias manchas. Recordad que os dije: "Con la vara que midierais seréis medidos" y "Lo que se siembra se cosecha". 48. Este es el tiempo en el que podéis comprenderme cuando os digo: "Creced y multiplicaos", que esto debe ser hecho también espiritualmente y que debéis henchir el Universo con vuestras buenas obras y con pensamientos elevados. 49. Yo doy la bienvenida a todos los que quieren acercarse a Mí, a todos los que buscan la perfección. 50. Reposad de vuestras fatigas terrestres, hijos míos, penetrad en vuestro interior, donde está el templo, y meditad en mi palabra. 51. Os tengo destinados para que extendáis por la Tierra el bien, que es la verdadera espiritualidad. 52. ¿Os sentís incapaces y pequeños? ¿Os juzgáis impuros para poder llevar sobre vuestro espíritu una misión de esta naturaleza? Es que no conocéis mi sabiduría y mi misericordia. Es que no observáis con pureza los ejemplos que a cada paso os doy a través de la Naturaleza. 53. ¿No miráis cómo los rayos, iluminándolo todo, llegan hasta la más infecta charca, volatilizándola, elevándola a los espacios, purificándola y convirtiéndola finalmente en nube que habrá de pasar sobre los campos, fecundándolos? 54. A veces me decís: "Maestro, ¿Cómo has puesto tus ojos en la humanidad de este tiempo, cuando ya no hay patriarcas, ni justos, ni hombres que puedan ser apóstoles tuyos, si Tú ves que vivimos en un mundo de cieno y de pecado?" A lo cual Yo os respondo que mi poder hace brotar lirios de entre el mismo fango de donde nadie podría imaginar que surgiera una flor de tan maravillosa pureza. 55. Dejad que el sol de mi palabra penetre en vuestro ser, para que os purifique y os eleve, y presto os levantéis fecundando el corazón de vuestros hermanos. 56. Dejad que en medio de esta vida de pecado y corrupción que vive la humanidad, brote la limpidez de vuestras obras y la pureza de vuestras oraciones, y de cierto os digo que vuestro espíritu no tendrá entonces nada que envidiar de los lirios. 57. Yo hablaré bajo esta forma durante un breve tiempo, tiempo que aprovecharéis como aprovechan las plantas de los campos la estación propicia para crecer, florecer y fructificar. 58. En verdad, en verdad os digo, que hay más amor en los pecadores arrepentidos, que en aquellos que se han tenido siempre por buenos. Así, Yo seguiré hablando y los pecadores se seguirán arrepintiendo de sus faltas y aumentando el número de los convertidos. 59. El corazón del pecador es más sensible al toque de amor de mi palabra, y es que hay muchos hombres que han pecado porque en su vida les ha faltado amor. Ellos cuando han escuchado mi voz de Padre, llamándoles, curándoles sus heridas, comprendiéndolos como nadie en la Tierra los ha comprendido, pronto han sentido el divino toque en las fibras más sensibles y han experimentado la perseverancia de su maestro ante ellos. 60. Así van por el mundo muchos hombres que buscan una frase o una luz redentora, un consuelo para su pena. Buscan a alguien que los disculpe, que no les señale sus faltas, que les hable de una vida mejor, mas no lo encuentran en el mundo y entonces se encierran en sí mismos, se vuelven herméticos y a nadie les vuelven a confiar sus secretos. 61. Esos corazones sólo los abre la llave del amor, la que Yo poseo, y que precisamente vengo a confiar a todo aquel que abra su corazón y me diga: Maestro, quiero seguirte. 62. Del fondo del corazón de la multitud surge esta pregunta: ¿Eres Tú el Mesías? Yo sólo os digo: Oíd mi palabra, penetrad en su sentido y buscad su esencia. 63. Yo hablo la verdad, enseño el camino, revelo la reencarnación que es ley para que se perfeccione el espíritu y llegue a la meta de su destino. ¿Lo dudáis? De cierto os digo que la verdad en nada se altera con vuestras dudas; ella sigue siendo la misma. 64. Yo os digo que nunca neguéis por el solo hecho de que no comprendáis. Pensad que si sólo fuese verdad lo que vuestra pobre mente comprende, no existiría nada. 65. Hay quien me dice: Maestro, si Tú todo lo sabes, si aun antes de que las criaturas sean, Tú las conoces, ¿Sabías que en aquel tiempo Judas iba a entregarte? ¡Ah, entendimientos rudos que llegáis aún en estos tiempos a formular semejantes preguntas! Yo que todo lo sé, por eso lo escogí, porque sabía que aquel hombre no podía obrar de otra manera, y era indispensable que me sirviese de cada una de las imperfecciones de mis discípulos para entregar una lección. 66. El discípulo aquel que traicionó a su Maestro es un símbolo, un libro abierto que existe en cada conciencia humana, para que supieseis entender su significado y escuchar sus enseñanzas. 67. Sabed que en cada hombre habita un "Judas". Sí, discípulos, porque en vuestro caso la materia es el "Judas" del espíritu, la materia es la que se opone a que brille la luz de la espiritualidad, la que acecha al espíritu para hacerlo caer en materialismo, en bajas pasiones. 68. Mas no porque sea vuestra materia la que os orille al abismo, vais a condenarla, no, porque la necesitáis para vuestro adelanto y la venceréis con vuestra espiritualidad, como Yo vencí a Judas con amor. 69. Yo veo que dudáis del poder del amor, que dudáis de la fuerza de la fe; que dudáis de la comunicación de mi Espíritu a través del entendimiento humano; que dudáis hasta de vuestros dones o potencias que aún no desarrolláis. ¿Qué podéis hacer con tanta duda? ¿Qué prodigios podéis palpar? Ninguno. 70. Sois tan obstinados en vuestro escepticismo y estáis tan fuertes en vuestra duda, que no permitís que la luz espiritual llegue con sus destellos al fondo de vuestro entendimiento. Mas cuando lleguéis a espiritualizaros, cuando lleguéis a vivir la vida de acuerdo con mis enseñanzas y conforme a mi voluntad, veréis surgir de vuestro ser los poderes que negasteis y los dones que jamás creísteis poseer. 71. Entonces, cuando seáis espirituales y tengáis pureza y mansedumbre en vuestro corazón, veréis cómo todos los elementos de la Naturaleza os serán amables y obedientes, porque vuestra espiritualidad os hizo entrar en armonía con ellos. 72. Cuando tengáis espiritualidad, no volveréis a decir: "Padre, dadme sustento, dadme inteligencia, dadme riqueza material". Mucho menos caeréis en el error de decirme: "Padre, si me concedes lo que te pido, yo te daré de lo que tengo, lo que me pidas". 73. ¿No creéis, discípulos, que esa forma de pedir equivale a tentar a vuestro Padre? ¿Acaso creéis que Yo pueda daros más y mejor, cuando vosotros me dais? Y ¿Qué sería de vosotros si cuando me decís que os pida de aquello que tenéis, lo que Yo quiera, a cambio de concederos lo que solicitáis, os retuviera lo que más amáis en el mundo? ¿Resistiríais cualquier prueba? 74. No, discípulos, ya es tiempo en que dejéis que sea vuestra conciencia la que guie todos vuestros actos y pensamientos. 75. Dejad que vuestra fe hable y el cielo os contestará. 76. Encontrase el Espíritu Divino lleno de amor, a pesar de existir sólo El. 77. Nada había sido creado, nada había en torno al Ser Divino y sin embargo amaba y se sentía Padre. 78. ¿A quién amaba? ¿De quién se sentía Padre? De todos los seres y de todas las criaturas que habían de brotar de él y cuya fuerza estaba latente en su Espíritu. En aquel espíritu estaban todas las ciencias, todos los elementos, todas las naturalezas, todos los principios. Él era la eternidad y el tiempo. En El estaban el pasado, el presente y el futuro, aun antes de surgir a la vida los mundos y los seres. 79. Aquella inspiración divina se hizo realidad bajo la fuerza infinita del amor divino, y comenzó la vida. 80. El Universo se llenó de seres, y en todos se manifestó el amor, el poder y la sabiduría del Padre. 81. Como un manantial inagotable de vida fue el seno del Señor desde aquel instante en que dispuso que los átomos se uniesen para formar cuerpos e integrar seres. 82. Primero existió la vida espiritual; primero fueron los espíritus y después la naturaleza material. 83. Como estaba dispuesto que muchas criaturas espirituales habrían de tomar forma corpórea para habitar en mundos materiales, todo fue previamente preparado, a fin de que los hijos del Señor encontrasen todo dispuesto. 84. Sembró de bendiciones el camino que habrían de recorrer sus hijos; inundó de vida el Universo y llenó de bellezas la senda del hombre, en el que depositó un destello divino; la conciencia y el espíritu, formando así de amor, de inteligencia, de fuerza, de voluntad y de conciencia, mas a todo lo existente lo envolvió en su fuerza y le señaló su destino. 85. El Padre quedaba ahí, como el principio de todo lo existente, y luego de ofrecerse al Universo el camino de la evolución y el perfeccionamiento, se quedaba en espera del retorno de todos sus hijos, para que en E1 encontrasen también su final que sería la perfección del espíritu y la eternidad. 86. Ese camino trazado a cada elemento, a cada criatura y a cada especie, era la Ley que el Creador escribía imborrable en sus hijos. 87. Desde entonces todo vibra para el fin a que fue creado; desde entonces todo camina hacia la perfección, girando sin cesar en torno a un manto, a un principio y a una ley. 88. El Padre, a semejanza del sembrador, tomó los elementos de vida que en él había, como si fuesen tierra y allí depositó la semilla de vida que procede de su amor, para esperar el día de recoger un fruto tan perfecto como fue la semilla y como fue la inspiración. 89. Los hombres de ciencia de estos tiempos, se abisman al descubrir que su mundo tiene más tiempo de vida del que ayer le supusieron los primeros científicos, y cuando creen que la Tierra es una estrella en decadencia, próxima a apagarse, Yo les digo que ha vivido tan poco todavía, que aún le falta mucho para llegar al grado de poder dar albergue a las generaciones de la gracia y la espiritualidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 151 1. De muchas fuentes habéis bebido, con la esperanza de ver colmada vuestra sed de amor y en este tiempo os encontráis más sedientos que nunca. ¿Qué hicisteis del agua de la vida que desde aquel tiempo os di? 2. Yo había dicho a la mujer de Samaria: El que bebiera de esta agua que Yo doy, sed no volverá a tener. Yo hoy os digo: si de aquella agua viva hubiera bebido la humanidad, no llevaría en sí tanta miseria. 3. No perseveró la humanidad en mi enseñanza y prefirió tomar mi nombre para crear religiones según su interpretación y conveniencia. Yo abolí tradiciones y le enseñé la Doctrina del amor, y hoy venís a Mí, para presentarme ritos vanos y ceremonias que en nada benefician al espíritu. Si no existe espiritualidad en vuestras obras, no puede haber verdad y lo que no tiene verdad no llega a vuestro Padre. 4. Cuando aquella mujer samaritana sintió que la luz de mis ojos penetraba al fondo de su corazón, me dijo: "Señor, vosotros los judíos decís que Jerusalén es el lugar en el que hay que adorar a nuestro Dios". Entonces le dije: "Mujer, en verdad te digo, que se acerca el instante en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre como lo hacéis ahora. Se acerca el tiempo en que se adore al Padre en espíritu y en verdad, porque Dios es Espíritu. 5. Esta es mi Doctrina de todos los tiempos. Mirad que teniendo la verdad delante de vuestros ojos, no habéis querido ver. ¿Cómo podréis vivirla si no la conocéis? Es por eso que habéis llegado sedientos ante mi presencia; más cuando habéis escuchado esta palabra, vuestro corazón ha sentido la frescura del agua de la vida y ya no habéis querido alejaros de la fuente. 7. Me habéis dicho: Señor, nos habéis anunciado que esta palabra que hoy nos dais a través de estos portavoces, tendrá su límite, ¿qué debemos hacer para que la sed no vuelva a sorprendernos? El Maestro os dice: Yo he venido a enseñaros a orar, a revelaros los dones que poseéis y que ignorabais, por medio de los cuales podréis practicar mi Ley e imitarme. El que tiene espiritualidad en su vida, ese no puede sentir sed, fatiga, hambre, ni miseria. Además os digo: Yo estaré más cerca de vosotros después de 1950, por vuestra espiritualidad. 8. Entonces me preguntáis: ¿Cómo se logra la espiritualidad? Y Yo os digo: la alcanzaréis orando de espíritu a Espíritu, procurando ser justos en todos vuestros actos, practicando la caridad con vuestros hermanos. Cuando así se vive, el espíritu se liberta y guía los pasos del hombre, iluminado por la luz de la conciencia; deja de sentirse solo en la Tierra porque comprende que la presencia del Señor y la del mundo espiritual lo acompañan. A cada paso que da por la vida, descubre una nueva luz y obtiene por sí mismo un nuevo conocimiento. Deja de sentirse paria o miserable, recreándose con las maravillas creadas por su Padre, las que ahora descubre por el don de inspiración y de revelación. 9. También os digo en este tiempo, que el que tomare del agua que Yo doy, que es mi palabra, jamás volverá a tener sed. Como también os digo que no busquéis determinado sitio para orar ya que en todos podréis hallarme. 10. Os he prevenido de todo lo que puede provocar desaliento en vuestra vida para que ni por un instante os desaniméis en vuestra jornada. Os he anunciado que llegará el tiempo en que todas las religiones tratarán de escudriñar esta Doctrina y que al interesarse por ella la juzgarán a través de vuestros actos, palabras y testimonios. 11. Ya sabéis que vais a ser discutidos y combatidos, que esgrimirán tantos argumentos en contra de la fe que abrazáis, que muchos tímidamente se ocultarán, otros se desmoralizarán y los más, confundiéndose, se apartarán del buen camino. 12. No olvidéis que todo esto ya os lo he anunciado, mas también debo recordaros que quienes perseveren, a pesar de todos los obstáculos y oren en silencio sin que su fe y su esperanza flaqueen, ésos serán como la semillita de la parábola, la que se salvó del huracán, y que llegado el tiempo señalado comenzó a germinar, a crecer y luego a multiplicarse hasta cubrir las tierras, porque supo esperar que los vientos amainarán para poder vivir y reproducirse. 13. ¿No quisierais ser vosotros la semillita de esta parábola, para tener mañana la gloria de ser llamados por vuestro Padre los hijos de la fe como llamé a Noé? No temáis, que el huracán no se levantará tan sólo en contra de vosotros. Así como veis que los pueblos y las potencias de la Tierra se arman para la lucha, así también las distintas religiones se aprestan para dar la batalla. 14. Es menester que por un instante se cierren los cielos para todos, y que sólo se vuelvan a abrir hasta que un solo clamor sea el que se eleve de la Tierra, reconociendo que es uno sólo el Padre de todos los seres. 15. Quiero que desde ahora comprendáis cual va a ser la misión que vais a desempeñar en el seno de esa contienda, misión que no sólo comprende lo espiritual, sino también corresponde a lo material. 16. La justicia del Padre ha tocado con su cetro a esta nación, para darle potestad en contra de la guerra, la injusticia y la falsedad. Sus moradores han sido ungidos en sus corazones y espíritus, para que se aparte de ellos la guerra. Han sido preparados y acrisolados para que tengan paciencia, que no se amedrenten por los sufrimientos, cuando en el mundo cunda la desolación y se escuchen los lamentos de los moradores de las naciones. De este pueblo se elevará entonces la oración, se depurará el culto a su Padre, las obras de caridad que a su paso hagan se multiplicarán, porque ese será el tiempo anunciado en el que todas las tierras estarán propicias para recibir esta simiente de amor. 17. Anticipaos a la lucha con vuestra preparación, desarrollad vuestros dones, dad brillo a vuestras armas; no rehuyáis las pruebas porque ellas dan temple y fortaleza a vuestro espíritu. 18. Id limpiando vuestro corazón a fin de que lleguéis a esa lucha limpios y preparados, entonces nada tendréis que temer. Las fuerzas espirituales y los elementos de la Naturaleza estarán de parte de todos aquellos que se levanten como soldados de mi causa de amor, de paz y de justicia. 19. En esta era vengo a buscar los corazones de la humanidad para enseñarles el camino. 20. Vosotros, que aún tenéis tradiciones, recordáis mi presencia entre vosotros en el Segundo Tiempo: os acordáis de la entrada de Jesús en Jerusalén, rememoráis con amor aquel tiempo y meditáis sobre el significado de algunos de aquellos pasajes, Y Yo os digo: No hago hoy mi entrada en la ciudad bendita, sino en el corazón de todos mis hijos de buena voluntad. Si queréis recibirme como huésped, preparaos y Yo estaré con vosotros. Yo os he amado siempre de la misma manera; mi Espíritu es inmutable. Los que me amáis y anhelosos queréis seguirme, contempláis delante de vosotros la escala que conduce a Mí. Mi camino es conocido de todos, vuestro espíritu sabe que para llegar a Mí, es menester cumplir con todos los preceptos de la Ley. 21. Quiero que seáis limpios de espíritu. Yo estoy dispuesto a desbordarme en todo aquel que se prepare. 22. Los espíritus justos que habitan Conmigo, al contemplar mi Obra del Tercer Tiempo, lamentan la incomprensión del corazón humano. Todavía hay quienes dudan y ponen condiciones para cumplir, mas Yo seguiré en mi lucha, por amor a vosotros, llamando a los corazones como el necio peregrino, en busca de amor y caridad. 23. El camino es de sacrificio, pero conduce a la cumbre de la montaña; venid Conmigo y caminemos juntos; oíd el Verbo que os habla en este tiempo, está lleno de sencillez, más El tocará las fibras sensibles del corazón de los que han muerto a la vida de la gracia, y los resucitará. 24. En el Segundo Tiempo, doce discípulos estuvieron Conmigo en la última cena; ahora invito a toda la humanidad a tomar el pan del espíritu. Yo os ofrezco también la paz de mi Reino, porque en Mí está el poder ofreceros esas gracias. El que quiera seguirme, bienvenido sea, más el que sea llamado por el mundo y a él quiera servir, al buscar mi camino, tendrá que recuperar con grande esfuerzo y dolor, el tiempo que haya perdido. 25. Servidme y estaréis en paz con vuestra conciencia. Yo os daré por añadidura lo necesario para vuestro sustento; mientras vosotros estéis ocupados en el cumplimiento de vuestra misión espiritual, mis ángeles velarán por vuestros bienes. 26. He visto cómo os preparáis y en verdad os digo que os daré a comer mi cuerpo y a beber mi sangre. 27. El espíritu está dispuesto a estudiar las lecciones que os di en el Segundo Tiempo y cuya explicación os voy a dar ahora. 28. He aquí la mesa donde se encuentra el pan de la vida y el vino de la gracia. Los discípulos me rodean y en su corazón se preguntan: ¿Por qué si el Padre está con nosotros, revela tristeza en su palabra? Mas entre los que así preguntan, hay otros cuyo espíritu presiente que el Maestro algo grave les va a decir; son los que recuerdan cuando el Señor mojó su pan en el vino, para ofrecerlo a aquél que lo había de entregar. 29. Cuando Jesús celebró con sus discípulos aquella pascua, según la tradición de aquel pueblo, les dijo: Algo nuevo vengo a revelaros: Tomad este vino y comed de este pan, que representan mi sangre y mi cuerpo, y haced vosotros esto en memoria mía. 30. Después de la partida del Maestro, los discípulos conmemoraron el sacrificio de su Señor tomando el vino y comiendo el pan que simbolizaban a aquél que todo lo dio por amor a la humanidad. 31. A medida que los siglos pasaron, los pueblos divididos en religiones, dieron diferente interpretación a mi palabra. 32. Hoy vengo a deciros cual fue mí sentir en aquella hora, de aquella cena, donde cada palabra y cada acto de Jesús, fue lección de un libro de profunda sabiduría y de infinito amor. Si tomé el pan y el vino, fue para haceros comprender que ellos son semejantes al amor, que es el sustento y la vida del espíritu, y si os dije: "Haced esto en memoria mía", quería decir el Maestro que amaseis a vuestros hermanos con un amor semejante al de Jesús, entregándoos como verdadero sustento a la humanidad. 33. Jesús no sólo os entregó su palabra; sus enseñanzas y obras no fueron tan sólo parábola o sentido figurado; si a sus discípulos, por encontrarse doctrinados, les representó con pan y con vino su cuerpo y su sangre, al siguiente día delante de un pueblo, entregó su cuerpo y derramó toda su sangre, para dar a comer el pan de vida eterna, el del amor perfecto, a toda la humanidad. 34. Todo rito que de estas enseñanzas hagáis será estéril, si en vuestra vida no lleváis a la práctica mis enseñanzas y ejemplos; he ahí lo difícil para vosotros, mas en ello es donde existe el mérito. 35. Jesús os enseñó la caridad, la mansedumbre, el amor; vino a enseñaros a perdonar de corazón a vuestros enemigos; a deciros que deberíais huir de la mentira y amar la verdad; os manifestó que tanto el mal como el bien que recibieseis lo pagaríais siempre con el bien. Él os enseñó el respeto a cada uno de vuestros semejantes, y os reveló la forma de hallar la salud del cuerpo y del espíritu; a honrar con vuestra vida el nombre de vuestros padres, para que a la vez podáis ser honrados por vuestros hijos. 36. He aquí algunos de los mandatos a los que debe ajustarse todo aquel que en verdad quiera ser cristiano. 37. Para que aquella enseñanza encendiera la fe en los corazones, la acompañé de milagros para que pudiera ser amada por ellos, y para que estos milagros fuesen más palpables, los hice en los cuerpos de los enfermos, sané a los ciegos, a los sordos, a los mudos, a los paralíticos, a los poseídos, a los leprosos y aun resucité a los muertos. 38. ¡Cuántos milagros de amor hizo Cristo entre los hombres! Sus nombres los recogió la historia para ejemplo de futuras generaciones. 39. Hoy vengo a daros nuevamente mi palabra, su esencia es la misma que la que os entregué en el Segundo Tiempo. Vengo a hablaros con el mismo amor; vengo a mostraros una vez más el camino para llegar al Padre; os vengo a enseñar con el mayor desinterés. 40. Hoy no vengo a representar mi cuerpo y mi sangre con el pan y el vino, ni vengo como hombre a derramar mi sangre y a entregaros mi cuerpo en una cruz; este es otro tiempo. Ahora vengo en espíritu, y es a vuestro espíritu al que hablo de su misión espiritual, porque ya está capacitado para comprender las enseñanzas pasadas y también las nuevas revelaciones. Estoy preparando mi templo en vuestro corazón. 41. Como hombre tuve forma, como Dios no la tengo; he aquí que no hay más cuerpo en Mí, que mi verdad, ni más vino que el de mi amor. 42. Mi Espíritu, que está en todas partes, es sentido cuando estáis preparados. Sabed buscadme y Yo descorreré ante vuestra mirada espiritual el velo de muchos misterios; inclinaré vuestro corazón al bien; os señalaré el camino que debáis de seguir. 43. ¿Cómo podéis continuar pensando en sangre y cuerpo, si es el Espíritu Santo el que desciende entre vosotros, si vengo tan sólo a iluminar vuestro espíritu con mi palabra, a sustentaros y a estremecer vuestra materia? 44. La voz de vuestro espíritu me llamó en este tiempo, vuestra elevación, vuestra sed de luz, me hizo acercarme a vosotros. 45. Pronto los discípulos del Espiritualismo extenderán esta enseñanza entre la humanidad, como de la Doctrina que inspirará a los hombres a luchar por la elevación de su espíritu. 46. No formaréis más sectas, sólo el pensamiento os unirá; vuestra conciencia os advertirá cuando estéis apartándoos del camino. 47. Una sola Ley os he dado desde el principio de los tiempos, ella os marca un sendero lleno de claridad que es el de la evolución de vuestro espíritu 48. En este tiempo también seré traicionado, vendido y entregado; la forma, aún no la sabéis, mas abrid vuestros ojos y preparaos para que no seáis los autores de tales obras. 49. ¿Qué será de aquel que escuchó mi llamado, a quien llamé discípulo, y después el mundo y su conciencia lo llamen traidor? 50. Velad y perdonaos los unos a los otros, que mi perdón está cubriendo a todo el Universo. 51. En este día vuestro corazón ha latido con fuerza, es que he estado en él. 52. Multitud que estáis escuchando mi palabra, alejad vuestro pensamiento de las ambiciones terrenales y elevaos para que vuestro espíritu se recree y goce con mi presencia. Guardad la debida preparación, porque el instante es solemne; el Padre habla a sus hijos, y si el Padre lo hace con tanto amor ¿Por qué los hijos no lo han de escuchar con todo el respeto de que sean capaces? 53. Portavoces: más que con vuestros labios, haced llegar mi Doctrina con vuestro espíritu. 54. Plumas de oro: escribid mi palabra, más que con vuestra pluma, con vuestro amor. 55. Quiero que este mensaje despierte a los hombres de su sueño; quiero que la humanidad al oír mis enseñanzas en vuestros labios, o al leerlas en vuestros escritos, se conmueva y estremezca. 56. Se levantará mi pueblo dando la buena nueva y propagando mi mensaje de este tiempo. Daréis pruebas de mi verdad, no sólo con vuestras palabras, sino ajustando vuestra vida al cumplimiento de esta Doctrina, en todas vuestras obras. Afirmaréis que la reencarnación del espíritu, es una de las grandes verdades que la humanidad debe conocer y creer. Hay quienes por intuición presienten, aceptan y creen en ello, como algo que no podía faltar en mi amorosa justicia hacia los hombres; mas también habrá muchos que os llamen blasfemos y mentirosos; no temáis, lo mismo les sucedió a mis apóstoles cuando predicaban la resurrección de los muertos enseñada por Jesús; los sacerdotes y los magistrados los pusieron en la cárcel por predicar tales enseñanzas. Más tarde, el mundo aceptó aquella revelación, aun cuando os lo puedo asegurar que no llegó a comprender toda la importancia de esa enseñanza, siendo menester que viniese Yo en este tiempo a enseñaros que la resurrección de la carne sólo puede referirse a la reencarnación del espíritu, ya que éste es el principio y la razón de la vida, el que en verdad es eterno. 57. ¿Con qué fin habrían de resucitar los cuerpos muertos, cuando sólo fueron las vestiduras temporales del espíritu? 58. La carne baja a la tierra a confundirse con ella, ahí se purifica, se transforma y surge de nuevo a la vida incesantemente; mientras, el espíritu sigue elevándose, sigue encaminándose a la perfección y cuando vuelve a la Tierra, es para él una resurrección a la vida humana y es también para su nueva envoltura una resurrección al contacto del espíritu. Mas lo material no tiene naturaleza eterna y en cambio lo espiritual sí, por lo que os digo una vez más, que es a vuestro espíritu al que busco, al que enseño y al que quiero llevar Conmigo. 59. En aquel tiempo dije a Nicodemo, quien me había buscado de buena fe para hablar Conmigo: Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu es. No os sorprendáis si os digo que es necesario nacer otra vez. ¿Quién comprendió aquellas palabras? Yo os quise decir con ellas que una vida humana no es bastante para entender una sola de mis lecciones y que para que lleguéis a comprender el libro que esta vida encierra, os son necesarias muchas existencias. De ahí que la carne tenga que servir sólo de báculo al espíritu en su tránsito por la Tierra. 60. El espíritu recibe de la materia las impresiones que ésta recoge en la vida; cuando mayor llegue a ser su sensibilidad y preparación, mayor será la cosecha para el espíritu. El cuerpo es sólo el instrumento, el intérprete, el báculo y el crisol. 61. La vida en este mundo es una lección constante y una imagen de la vida eterna del espíritu. Hablo de su armonía, de su belleza, de su perfección. 62. He aquí una más de mis lecciones, pueblo, mas para que la comprendáis mejor, analizadla con vuestro espíritu mejor que con la mente. 63. Habéis preparado vuestro corazón para esperar mi llegada, soy en él vuestro huésped. 64. El velo del misterio y del silencio se ha roto, desde aquí alcanzáis a mirar las luces del Reino y a escuchar la voz de vuestro Padre. Se ha lavado vuestro espíritu en las aguas purificadoras del dolor. ¿Quién es aquel que no ha llorado? ¿Quién no ha conocido la amargura? 65. Anheláis ardientemente la paz y en vuestra oración me decís: Señor, que cesen las guerras en el mundo y venga a nosotros la paz de tu Reino. 66. Estáis empezando a sentir la misión que os di desde el principio a vuestro espíritu, sois aquel pueblo que he escogido para hablarle y confiarle la misión de llevar la paz y la luz de la verdad a los pueblos de la Tierra. Vosotros también formáis parte de aquel pueblo ingrato que no quiso reconocerme en Cristo y mejor me reconocieron otros hombres, que los que decían estarme esperando. 67. Habéis llorado mucho a causa de vuestro materialismo y de vuestra ingratitud, por eso ahora veláis por la paz, y oráis porque los hombres se amen. En vuestro silencio os preguntáis cómo fue posible que no hubieseis descubierto en Jesús a vuestro Señor, cómo fue posible que lo llevaseis al sacrificio y tuvieseis fuerza y valor para verlo morir; cómo fue posible que no lo lloraseis cuando hasta el sol ocultó su faz para hacer comprender a los hombres su ceguedad. No os asombréis de haber sido capaces de aquellos errores, aquí me tenéis bajo otra forma y es muy posible que haya quienes nuevamente me nieguen. 68. No hay paz en la Tierra, ni aun en aquellos días que consagráis a recordar la pasión de vuestro Señor, y Yo os pregunto: ¿Qué habéis hecho de las reencarnaciones que os he confiado? ¿Qué de la vida de vuestros semejantes? Sólo habéis dejado pasar los tiempos y habéis entregado vuestra vida y vuestros ideales en forma equivocada; habéis querido ser señores, y en realidad habéis sido esclavos del mundo y del pecado; soñáis con la inmortalidad y no camináis hacia lo eterno, sino a la muerte. Yo que soy la resurrección y la vida, os he levantado una y otra vez para que viváis la vida verdadera. 69. En verdad os digo, que este mundo fratricida y egoísta, lo sujetaré a juicio, y lo acrisolaré hasta ver que el amor y la luz broten de él y éstos que hoy llevan a sus pueblos al abismo, éstos que ahora siembran y propagan todos los vicios; éstos que han creado su reino de injusticias, serán a quienes daré por restitución combatir las tentaciones, destruir la perversidad y cortar de raíz el árbol del mal. Dentro de este juicio penetraréis también vosotros, pueblo, que desconocisteis a Moisés, que sacrificasteis a Jesús, perseguisteis a Elías y disteis muerte a los profetas, a los apóstoles y discípulos. 70. Yo propongo al mundo la paz, pero la soberbia de las naciones engrandecidas con su falso poder y su falso esplendor, rechaza todo llamado de la conciencia, para dejarse arrastrar sólo por sus ambiciones y odios. 71. Aún no se inclina el hombre del lado del bien, de la justicia y de la razón; todavía se levantan los hombres juzgando la causa de sus semejantes; aún creen que pueden hacer justicia. ¿No creéis que en vez de jueces, deberían llamarse asesinos y verdugos? 72. Los hombres del poder han olvidado que existe un dueño de todas las vidas y ellos toman la vida de sus semejantes como si les perteneciese; las multitudes claman pan, justicia, hogar, vestido. La justicia Yo la haré, no los hombres, ni sus doctrinas. 73. Ha querido el hombre verme siempre como un Juez, no ha sabido jamás levantarme un trono como su Rey, o un altar como a su Dios; sólo ha podido hacer un tribunal, pues os digo que desde ese Tribunal Divino, juzgando estoy cada una de vuestras obras. 74. En su soberbia los hombres han querido someter a la misma Naturaleza y a sus elementos sin darse cuenta de que ellos se tornarán en jueces para castigar el orgullo y la temeridad humana. 75. Lo que los profetas hablaron, se cumplirá en este tiempo; mi nueva palabra llegará ante filósofos y teólogos, muchos se mofarán de ella y otros se escandalizarán, más cuando eso sea, sus ojos asombrados contemplarán el cumplimiento de las profecías que ahora os he anunciado. 76. Sólo he venido a enseñaros a amar el bien, y si a esto he venido, es porque se que en el mundo habéis venerado el mal, cuya fuerza ha brotado de vuestras imperfecciones. 77. Anhelo hablaros bajo otra forma, no corrigiendo yerros, ni reclamando faltas, sino dándoos cátedra de elevada sabiduría y de profundas revelaciones, mas esto será cuando os encontréis fuera de ese cuerpo que os liga y de ese mundo que os aprisiona. Pueblo, que estáis oyendo mi voz, no detengáis vuestros pasos en este desierto, recordad que en aquel Primer Tiempo disteis al mundo de todas las eras un ejemplo de fe, de perseverancia y fortaleza cruzando aquel desierto erizado de pruebas, obstáculos y enemigos, hasta que alcanzasteis el ideal que perseguíais: la tierra de promisión. 78. Imitad ese ejemplo, imitaos a vosotros mismos, porque formáis parte de aquel pueblo. A cada paso alenté la fe de mis hijos y al final premié su fidelidad. En verdad os digo, que un nuevo maná tengo preparado para vuestro espíritu y que otra vez la roca del desierto manar agua en la hora de la prueba. 79. Con cánticos y alabanzas a Jehová, hacia la multitud menos penosa su jornada; en este tiempo la oración y las buenas obras harán que no sintáis las asperezas del camino, ya estáis cruzando el último desierto, tened ánimo y fe, conquistad la cumbre con vuestras obras de amor. 80. Más allá de este mundo existe un valle al cual todos penetraréis en espíritu, ¿Quién no tiene ahí un ser querido? ¿Quién no quisiera volverle a contemplar, alguien a quien recuerde como padre, como madre, como hermano, como hijo, como esposo o esposa, o como amigo? 81. Hoy vuestros recuerdos, pensamientos y oraciones, son voces que aquellos seres escuchan en su morada, mañana la espiritualidad os unirá haciendo que todos habitéis un solo mundo, cumpliendo con el precepto que os dice: "Amaos los unos a los otros". ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 152 1. Es día de recordación en el que las diferentes religiones congregan a las muchedumbres hambrientas de la palabra de Dios. Ved como cada una de ellas conmemora en forma diferente la pasión de Jesús. 2. Día de recordación en el que el corazón del hombre, alejado por un instante dé los placeres materiales, presiente que su destino no termina en este mundo, sino que, a semejanza de Jesús, tendrá que recorrer la calle de la amargura en esta vida, para elevarse a la diestra del Señor. 3. ¡Cuán pocos son los que sin ritos ni representaciones, saben revivir en su corazón la pasión del Maestro! Vosotros, espiritualistas que me escucháis a través del entendimiento humano, no esperéis que venga a revivir aquel drama bajo la forma de una materialización, sólo os concederé que a través de mi palabra recordéis las obras y enseñanzas que en aquellas horas os di. Nuevamente están los discípulos Conmigo y les he dicho: Velad y orad, estad alerta ante las acechanzas de la tentación, mirad que la carne es débil. 4. Si en aquel tiempo os dije que un nuevo mandamiento os iba a entregar al deciros: "Amaos los unos a los otros", hoy os digo que ese mandamiento sigue siendo el primero y el último. 5. Dije a mis discípulos en el Segundo Tiempo: "Muy pronto no me veréis porque me voy al Padre, más pronto estaré nuevamente entre vosotros; porque os enviaré al Consolador, al Espíritu de Verdad". Y heme aquí, discípulos del Tercer Tiempo, cumpliendo mi palabra y mi promesa. 6. Cuando se acercaba la hora y la cena había concluido, Jesús había hecho a sus discípulos las últimas recomendaciones. Se encamino al Huerto de los Olivos, donde acostumbraba a orar, y hablando al Padre, le dijo: "Señor, si es posible, aparta de Mí este cáliz, mas antes, hágase Tu voluntad". Entonces, se acercó aquel de mis discípulos que había de entregarme, acompañado de la turba que iba a aprehenderme. Cuando aquellos preguntaron: "¿Quién es Jesús, el Nazareno?" Judas se acercó a su Maestro y lo besó. En el corazón de aquellos hombres hubo temor y turbación al contemplar la serenidad de Jesús y volvieron a preguntar: "¿Quién es Jesús?" Entonces, adelantándome hacia ellos, les dije: "Heme aquí, Yo soy". Ahí comenzó mi pasión. 7. Me llevaron ante pontífices, jueces y gobernadores; me interrogaron, me juzgaron y acusaron de infringir la ley de Moisés y de querer formar un reino que destruyese al de César. 8. ¿Cuántos corazones que días antes habían admirado y bendecido mis obras, olvidándose de ellas se tornaron en ingratos y se unieron a los que blasfemaban contra Mí, mas era menester que fuera muy grande aquel sacrificio para que no se borrara jamás del corazón de la humanidad. 9. El mundo, y vosotros, me visteis ser blasfemado, escarnecido y humillado, hasta donde ningún hombre haya podido serlo; mas Yo apuré con paciencia el cáliz que me disteis a beber. Paso a paso cumplí mi destino de amor entre los hombres, dándome todo a mis hijos. 10. Bienaventurados los que, a pesar de ver ensangrentado y jadeante a su Dios, creyeron en El. 11. Mas algo mayor aún me esperaba; morir clavado en un madero entre dos ladrones; pero escrito estaba y así debía cumplirse, para que Yo fuese reconocido como el Mesías verdadero. 12. Cuando desde lo alto de la cruz dirigí mis últimas miradas a la multitud, contemplé a María, y le dije refiriéndome a Juan: "Mujer, he ahí a tu hijo" y a Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre". 13. Juan era el único en aquella hora que podía entender el sentido de aquella frase, porque las turbas estaban tan ciegas, que cuando les dije: "Sed tengo" creyeron que era sed del cuerpo y me acercaron hiel y vinagre, cuando era sed de amor lo que experimentaba mi Espíritu. 14. También los dos malhechores agonizaban junto Conmigo y mientras uno blasfemaba y se hundía en el abismo, el otro se iluminaba con la luz de la fe, y a pesar de ver a su Dios enclavado en el ignominioso madero y próximo a expirar, creía en su Divinidad y le dijo: "Cuando estés en el Reino de los Cielos, acuérdate de mí", a lo cual respondí conmovido por tanta fe: "En verdad te digo, que hoy estarás Conmigo en el Paraíso". 15. Nadie sabe las tempestades que se agitaban en esa hora dentro del corazón de Jesús; los elementos desencadenados eran sólo un débil reflejo de lo que en la soledad de aquel hombre pasaba y era tan grande y tan real el dolor del Espíritu Divino, que la carne sintiéndose por un instante débil, exclamó: "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?" 16. Si enseñé a los hombres a vivir, también les vine a enseñar a morir perdonando y bendiciendo, aun a los mismos que me injuriaban y martirizaban al decir al Padre: "Perdónales, que no saben lo que hacen". 17. Y cuando el espíritu abandonaba esta morada, dije: "Padre, en vuestras manos encomiendo mi espíritu". La lección perfecta había concluido, como Dios y como hombre había hablado. 18. Mas aquí me tenéis pueblo, como os lo prometí. No vengo en materia o sea en carne, sino en luz y os digo: El tiempo en que para sembrar mi semilla había que regarla con sangre, ha pasado, mas a cambio de ella, cuanto tendréis que purificaros y prepararos. 19. Inspirados por la luz del Espíritu Santo, iréis paso a paso sembrando esta Doctrina, haciéndola oír al sordo, haciéndola contemplar al ciego. Sufriréis como el Maestro escarnios, calumnias y humillaciones; seréis burlados por los mismos vuestros, mas no flaquearéis; porque al momento recordaréis que el hijo del Altísimo, siendo todo poder y sabiduría, no rehuyó las pruebas de los hombres, para con ellas demostrarles su verdad. 20. He aquí por qué a cada instante os digo: tomad de mi palabra la fuerza espiritual y moral para vuestra lucha, porque aquel que sea fuerte en el espíritu, tendrá que serlo también en la materia. Y puedo deciros también, que hasta llegaréis a veces al sacrificio, como Yo os enseñé a través de Jesús en el Segundo Tiempo. 21. Velad y orad, pueblo, no sólo por los peligros materiales, sino también por las acechanzas que vuestros ojos no alcanzan a distinguir, aquellas que provienen de seres invisibles. 22. Las grandes legiones de espíritus turbados, aprovechando la ignorancia de la humanidad, su insensibilidad y su falta de vista espiritual, le hacen la guerra, y los hombres no han preparado sus armas de amor para defenderse de sus ataques, por lo que ante esa lucha, aparecen como seres indefensos. 23. Era menester que llegara a vosotros mi Doctrina Espiritual, para enseñaros cómo debéis prepararos para salir victoriosos en esa contienda. 24. De aquel mundo invisible que palpita y vibra en vuestro propio mundo, parten influencias que tocan a los hombres, ya sea en su mente, en sus sentimientos o en su voluntad, convirtiéndolos en siervos sumisos, en esclavos, en instrumentos, en víctimas. Por doquiera surgen manifestaciones espirituales y sin embargo, el mundo sigue sin querer darse cuenta de lo que rodea a su espíritu. 25. Es necesario entablar la batalla, destruir las tinieblas, para que cuando se haga la luz en los hombres, todos se levanten unidos en una verdadera comunión y con la oración triunfen en la lucha que emprendan contra las fuerzas que por tanto tiempo los han tenido dominados. 26. Hombres y pueblos han sucumbido bajo el poder de esas influencias sin que la humanidad repare en ello. Enfermedades raras y desconocidas, que son producidas por ellas, han abatido a los hombres y han confundido a los científicos. 27. Cuánta discordia, cuánta confusión y dolor ha acumulado el hombre sobre sí. La falta de oración, de moral y de espiritualidad, han atraído a los seres impuros y turbados, y ¿Qué se puede esperar de los que han partido sin luz y sin preparación? 28. Ahí están aquellos a quienes habéis engañado y oprimido, a los que habéis confundido y humillado. Sólo confusión y tinieblas os pueden enviar, sólo venganzas pueden ejercer y sólo reclamos es lo que vienen a haceros. 29. Ahora llamadme brujo y hechicero porque os hablo de estas revelaciones cuando no soy Yo quien las ha hecho, sino que sois vosotros. Yo sólo vengo a salvar a unos y a otros de las tinieblas, del dolor y de la muerte, porque Yo soy la luz que brilla delante de los hombres y delante de las legiones de espíritus turbados. ¿Quiénes me reconocerán primero? 30. En el Segundo Tiempo, habiendo liberado a un poseído, los que miraban aquello, decían que Jesús tena pacto con el espíritu del mal; en cambio el espíritu que atormentaba a aquel hombre me habló diciéndome: Yo te conozco quién eres: el Santo de Dios. 31. Sin embargo, también había quienes maravillados por esas obras, decían: ¿Con qué autoridad y potencia manda a los seres inmundos y ellos le obedecen? No sabían que ese don está en todos, que esas armas todos las lleváis. Más tarde, mis discípulos repitieron las obras de su Maestro, demostrando con ello que Cristo vino a enseñar a los hombres, que no sólo vino a mostrar su poder, sino a revelarle a la humanidad los dones y la potestad que todos poseen. 32. Orad, os dice el Maestro, la oración da lustre y brillo a las armas de amor, con las que debéis conquistar la paz para la humanidad; hace que despierten las facultades, se sensibiliza el espíritu, la mirada se hace penetrante y el corazón sensitivo. 33. Pueblo: os he enseñado a libraros y a defenderos de las acechanzas invisibles, a curaros de las enfermedades extrañas y a libraros de las malas influencias. Más de cierto os digo que sólo la oración y la virtud os pueden servir como ya os lo he revelado, para salir avante de esas pruebas. Si vosotros inventáis otras prácticas para sustituirlas, seréis víctimas de tales influencias, y en vez de hacer luz en vuestro camino, iréis aumentando las tinieblas. Entonces el mundo os llamará con razón: hechiceros, brujos, cuando Yo os he dado un don precioso para hacer la luz y la paz en todos los espíritus necesitados. 34. ¿Cuándo lograréis que todo aquel mundo de tinieblas, de sufrimientos y de turbaciones, se convierta en un mundo de paz? ¿Cuándo sabréis atraer sobre vosotros la luz de las altas moradas espirituales para que penetréis en armonía con todos vuestros hermanos, en la morada que os tengo destinada? 35. Debido a la enseñanza que os he entregado en mi palabra, se han realizado verdaderos milagros entre vosotros. Los espíritus despiertan a un nuevo día, los corazones laten llenos de esperanza. Los que no llegaban a ver la verdad, porque su ignorancia era como una venda que les cubrió sus ojos espirituales, ahora que ven, quedan maravillados. Los enfermos del cuerpos se sanan al recibir en su ser, en su corazón, la esencia de mi palabra. 36. Entonces, surge de lo más íntimo, de lo más puro de este pueblo, una acción de gracias por las obras que hago en él y me dicen: "Gracias Señor, porque nos habéis hecho dignos de que en nosotros se obren estos milagros". 37. Cuando estos hombres y mujeres se han levantado fortalecidos por mi palabra de amor, de consuelo y sabiduría, han marchado al encuentro de sus hermanos y han hecho prodigios en su camino, muchas veces sin darse cuenta de ello. 38. Con su fe van salvando corazones; con su testimonio, van dispersando las tinieblas y despertando a los que se encontraban aletargados; con su intuición, van resolviendo los problemas de la vida y con su fortaleza saben resistir las pruebas. Sus manos van aprendiendo a ungir a los enfermos, su mente va encontrando la forma de analizar mi palabra y con ello se deleita; su oración les va ayudando a desarrollar sus dones que estaban adormecidos y así, caminando paso a paso, van logrando que su Señor siembre de prodigios su camino. 39. Los recintos donde mi palabra se ha manifestado, se han multiplicado, siendo cada uno de ellos, como una escuela del verdadero saber, donde se congregan las multitudes que forman mis discípulos, los cuales llegan ávidos de aprender la nueva lección. 40. Si cada una de esas congregaciones diera testimonio de todos los beneficios que de mi caridad ha recibido, no acabarían de dar testimonio de esos prodigios. Y si tuvieseis que reunir en un libro cuanto he dicho a través de todos mis portavoces, desde la primera de mis palabras hasta la última de ellas, sería una obra que no podríais llevar a cabo. 41. Mas Yo he de hacer llegar a toda la humanidad, por el conducto de mi pueblo, un libro en el que esté contenida la esencia de mi palabra y el testimonio de las obras que entre vosotros realicé. No temáis acometer esta empresa, porque Yo os inspiraré para que en dicho libro queden asentadas las enseñanzas que sean indispensables. 42. ¿Creéis por ventura, que lo que escribieron mis apóstoles del Segundo Tiempo, fue todo lo que Yo dije en la Tierra? En verdad os digo que no. Fijaos en lo que os dice Juan, mi discípulo: "Hay tantas obras que Jesús realizó, que si se escribiesen cada una de ellas, pienso que en el mundo no cabrían los libros que para ello deberían escribirse". 43. Mirad, discípulos, cómo también a ellos, en el instante de escribir, sólo les inspiré y dejé que recordaran lo que era indispensable que quedara como un testimonio para las futuras generaciones. 44. En esta Era he venido a vosotros resucitando una vez más mi palabra entre los muertos a la vida de la gracia. Os llamo así, porque en vuestro ser lleváis un espíritu que no ha sabido alimentarse con el pan de la vida y por lo tanto no ha comprendido que él pertenece a la eternidad. 45. Vine para ver la fructificación de la palabra que entregué al mundo en el Segundo Tiempo, y me encuentro con que el mal ha seguido floreciendo y dando su amargo fruto entre la humanidad. Busco la huella que debió dejar mi sacrificio en el corazón del hombre, y la sangre que encuentro, es la que ha sido vertida por los hombres en sus guerras fratricidas, sangre pecadora en unos, inocente en otros, pero que siempre me habla de odios, de bajas pasiones, de oscuridad espiritual, de muerte. 40. Este es el mundo al cual vais a enfrentaros, oh pueblo; mas no temáis, porque el espíritu de esta humanidad ha evolucionado mucho y si sabéis dar consejos con palabras que broten de vuestro corazón como Yo os he enseñado, veréis abrir sus ojos a la luz y estrecharos entre sus brazos con amor y caridad. 47. Estos tiempos deben ser de preparación y de meditación, pueblo, porque si ahora no los aprovecháis, vais a suspirar por ellos. 48. Debéis ejecutar muchas obras para que estéis preparados para levantaros a predicar mi Obra; debéis llegar a la completa regeneración de toda vuestra vida para que, cuando aquel que escuche la Doctrina que le vais a predicar, se asome a vuestro hogar, o siga vuestros pasos para escudriñaros, sólo encuentre limpidez y verdad en vuestras obras. 49. Si anheláis mostrar al mundo la grandeza de la Doctrina que en este tiempo os he enseñado. Pensad que primero debéis llegar a ser como espejos limpios que puedan reflejar la luz. No confiéis siempre en la elocuencia de vuestro lenguaje o a la mayor o menor facilidad de vuestra palabra. De cierto os digo, que las más bellas palabras nunca llegarán a tener la fuerza de convicción que tiene una buena obra, por sencilla que ésta sea. 50. Pueblo amado: este es el tercer día en el que vengo a resucitar mi palabra entre los muertos. Este es el Tercer Tiempo en el que me aparezco ante el mundo en forma espiritual, para decirle: éste es el mismo Cristo que visteis expirar en la cruz, que ahora viene a hablaros porque Él vive y vivirá y será por siempre. 51. En cambio, veo que los hombres a pesar de que en sus religiones manifiestan estar diciendo la verdad, llevan el corazón muerto a la fe, al amor y a la luz. Creen que con orar en sus templos y asistir a sus ritos, tienen asegurada su salvación, mas Yo os digo que es menester que el mundo sepa que la salvación sólo la alcanzará mediante la realización de obras de amor y de caridad. 52. Los recintos sólo son la escuela, las religiones no sólo deberán concretarse a explicar la Ley, sino a lograr que la humanidad comprenda que la vida es el camino en donde debe aplicar lo que en la Ley divina haya aprendido, poniendo en práctica mi Doctrina de amor. 53. El que sólo escucha la lección, el que se ha conformado con asistir a la cátedra, a la enseñanza y yo con ello cree haber cumplido con su deber, está en un grave error, porque si aprendió la lección que le fue revelada y no la puso en práctica, ni cumplió con su Maestro, ni para con sus hermanos, ni aun para consigo mismo, fue tan sólo un discípulo que habiendo creído entender la enseñanza, olvidó lo más importante de ella, o sea llevar a la práctica el amor, el perdón, la caridad, la paciencia, la fe y todo cuanto de bueno encierra y aconseja una lección divina. 54. Pueblo amado: aprended a ser el último, para que seáis el primero ante Mí. Os quiero humildes de corazón, sencillos y virtuosos. No os dejéis seducir por las falsas glorias de la Tierra, que sólo sirven para desviar al espíritu del camino verdadero, o para estacionarlo, haciéndolo perder un tiempo precioso para su adelanto espiritual. Buscad siempre el sitio donde podáis ser más útiles, prefiriéndolo siempre al que os haga aparecer como más notable. 55. No seáis vanidosos, ni frívolos, no améis los primeros lugares, como lo hacían los fariseos, para lograr enseñorearse ante el pueblo y que este les hiciera honores. 56. El espíritu verdaderamente elevado no se mancha con esas miserias, porque le repugna la ostentación, el halago y la adulación. El que cumple con la Ley de Dios aplicándola a la vida espiritual y a la humana, le basta y aún le sobra con la paz que de su Señor recibe después de cada una de sus obras. 57. Buscar los mejores lugares, las miradas y los halagos, es amarse a sí mismo antes que a todo lo demás, y eso es estar muy lejos del cumplimiento de la Ley de Dios. 58. ¿No os dije: amaréis a Dios antes que a todo lo creado? Ese es el sentido del primer precepto. ¿No os dije: amaréis a vuestros semejantes como a hermanos? Eso es lo segundo que debéis hacer. Ved entonces como vuestro amor propio, debe ser el último y nunca el primero. 59. Por eso llamé hipócrita a aquellos fariseos, que diciéndose los más celosos en el servicio de Dios, buscaban siempre ser los primeros en la sinagoga, gozaban recibiendo el homenaje de las gentes, procurando cubrir siempre su cuerpo con muy buenas galas para esconder bajo ellas toda su iniquidad. 60. No quiero llamaros hipócritas. Si no os sentís limpios, al menos sed discretos; pero no alardeéis de limpidez, porque sería muy triste que alguien que ya estaba creyendo en vuestra sabiduría y virtud, descubra la verdad y vea que vuestro testimonio era falso. 61. Que la sinceridad y la verdad sean siempre en vuestros actos. 62. Que la humildad sea siempre en vuestra vida, os pide el Maestro. 63. Veréis entonces cómo la verdadera virtud habitará en vuestro corazón, lo notaréis cuando vuestra mano diestra haya hecho una buena obra y de ello ni siquiera se haya percatado la siniestra. 64. Decid al mundo que no es menester que Cristo venga a nacer y a morir delante de cada generación para que podáis salvaros, que aún está viva mi palabra del Segundo Tiempo, tocando a todos los espíritus y llamando al corazón de cada generación. 65. Os estoy entregando mi nuevo mensaje para que él os facilite comprender toda la revelación anterior. 66. He vuelto entre los hombres para acompañarlos en sus pruebas presentes. El Maestro os dice: no os inquietéis cuando conozcáis las señales de mi nueva manifestación, antes bien regocijaos, porque os he permitido palpar estas enseñanzas. 67. Así como en el Segundo Tiempo, después del sacrificio, me presenté en espíritu a Magdalena y ella sorprendida y al mismo tiempo llena de gozo exclamó: ¡Señor, loado y glorificado seas por siempre! Ahora he aparecido ante vosotros, cuando creíais que el Maestro se encontraba ausente o indiferente a vuestras penalidades, y después de vuestra sorpresa me habéis bendecido. Habéis recibido en vuestro espíritu mi luz y después de recibir tanta gracia, habéis recordado a vuestros hermanos y habéis intercedido por ellos diciendo: yo tengo la dicha de escuchar tu palabra, mientras otros ignoran estas enseñanzas y el Maestro os dice: Yo he manifestado mi Espíritu en todas las naciones, en diferentes formas, los que se han preparado reconocen que están viviendo un tiempo de gracia y de justicia y han sentido mi presencia. 68. Así como perdoné a Magdalena, os perdono a todos vosotros, mas quiero que como ella, os hagáis dignos de Mí. 69. ¡Cuántos ejemplos dignos de ser imitados, podéis recoger de vuestros hermanos de otros tiempos! Su obra es como un libro abierto. Y vosotros ¿No queréis dejar escrito vuestro ejemplo? Yo tomaré vuestras obras que encuentre dignas, para presentarlas a vuestros descendientes. No recogeréis, hoy que vivís en materia, gloria ni veneración. Sed humildes y dejad que otros valoricen vuestras obras. 70. En la gran jornada que os espera, Yo seré vuestro Cirineo. 71. Mi Doctrina causará grandes revoluciones en el mundo, habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas y hasta en la Naturaleza habrá cambios; todo esto señalará la entrada de una nueva era para la humanidad y los espíritus que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de todas estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo, explicarán mi palabra y analizarán los hechos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 153 1. Nuevamente se presenta entre vosotros el Maestro para entregaros su enseñanza del Tercer Tiempo. 2. En verdad os digo que vuestra fe en mi comunicación a través del entendimiento humano os sostendrá en las pruebas de vuestra vida porque mi palabra os acompañará por doquier. No seáis como algunos de los que estuvieron junto a vosotros escuchándome, los que hastiados de oírme, se ausentaron sin haber llegado a conocer la heredad que llevaban consigo. 3. Llegará el instante en que todos tendréis que responder de lo que os confío. 4. Vosotros los presentes, con vuestra perseverancia, estáis poniendo de manifiesto vuestra voluntad y ahínco por seguir mi huella; contemplo cómo el amor que existía en vuestro corazón hacia mi Divinidad, aumenta con vuestra elevación y práctica de la caridad. 5. Yo soy el amor del Padre que habla a vuestro espíritu llenándolo de paz. Mi palabra os purifica, porque llega hasta lo más íntimo de vuestro ser. Ella es salvación porque os aleja de los malos caminos, para ofreceros el camino de verdad y por medio de ella al estarme escuchando, llegáis al éxtasis, formando todos un solo corazón y una sola voluntad. 6. Estoy hablando a toda la humanidad, haciendo el llamado de regeneración al pecador, al que se encuentra empedernido en los vicios, porque también a ellos les tengo reservado un sito entre las filas de mis soldados. 7. Mi palabra, eterna y universal, al humanizarse a través del portavoz se limita, pero nunca pierde su esencia de perfección. Mi palabra no hiere ni castiga; ¿Por qué creer que Yo castigo, cuando es el hombre el que siembra de espinas su camino, para después pasar sobre ellas? 8. Reconoced que todo lo que existe, vive dentro de una Ley y que aquel que se aparta del camino recto desobedeciendo los mandatos que os rigen, se ve al instante juzgado por la Ley, para que reconozca su error. 9. Observad unos instantes el Universo que os rodea y admiraréis la armonía, la obediencia y precisión con que todos los reinos y todos los seres cumplen su destino. ¿Creéis que mi Obra sería perfecta si todo lo creado no obedeciese a una sola Ley? Vosotros que sois mi obra maestra, estáis dotados de libre albedrío, voluntad, inteligencia y de todas las potencias que integran el espíritu, para que por medio de los méritos logrados con el desarrollo de vuestras virtudes, lleguéis a conquistar la perfección espiritual, en cuyo estado experimentaréis la paz, la dicha y encontraréis la luz plena que os he preparado para que alcancéis la Tierra Prometida. 10. Es tan estrecho y recto el camino que conduce a la diestra del Padre, que El mismo se hizo hombre en Cristo para trazar al espíritu humano el camino de la perfección, con las huellas de su sacrificio y de la sangre por El derramada. 11. Ese camino, que es la ley del amor, no será borrado por ideas humanas, porque para todo espíritu llega el instante de su redención y sólo la encuentra en Dios. 12. Hoy estáis escuchando y mañana, cuando ya no me manifieste en la misma forma, me seguiréis por los caminos del mundo, imitándome. Si llegaseis a tener algún momento de debilidad, mi palabra os sorprenderá en el camino y al recordar mi enseñanza de amor, encontraréis salvación, continuando vuestra misión de amar a vuestros hermanos. 13. En este tiempo, he venido a vosotros intangible e invisiblemente y sólo me habéis percibido con vuestra sensibilidad espiritual. He probado en esta forma vuestra fe; os he concedido muchas manifestaciones por las que habéis afirmado vuestra creencia. Vuestros ojos espirituales se han abierto y vuestros sentidos están despertando para comprenderme y después testificar. 14. Si vuestros labios no han hablado de mi verdad, si vuestro corazón duda todavía, el espíritu me ama y cree, está ansioso de llegar a Mí y en su oración me pide luz para convencer a la materia, fortaleza y paciencia para doblegarla. No hay unificación aún entre el espíritu y la materia y muchas veces habéis sido vencidos por los caprichos de ésta, poniendo vuestras facultades y voluntad a su servicio, más por eso he venido hoy a alimentarlo, a hacerlo fuerte y a devolverle su heredad. 15. Siempre he buscado al espíritu y le he hablado de la vida eterna que es su finalidad. El me pertenece y por eso lo reclamo. Yo le he puesto en el camino de evolución y restitución, porque ha sido mi voluntad que se eleve por méritos y que con ellos se perfeccione. La envoltura tiene un corto tiempo de vida, una vez cumplida su misión me entrega su tributo, y el espíritu sigue su ruta sin detenerse. 16. Hoy es el tiempo de mayor restitución para el espíritu. Mi juicio ha sido abierto y las obras de cada uno han sido puestas en una balanza; si ese juicio es grande y penoso para los espíritus, junto a ellos está el Padre que antes que Juez es Padre y que os ama. También os envuelve el amor de María, vuestra intercesora. 17. Mis hijos me esperan en medio del caos en que hoy viven; sabiendo que he de venir están temerosos porque han faltado a mi Ley, y cuando me he acercado a ellos y les he preguntado si me reconocen, me han contestado así: "Señor, olvidé vuestros mandatos, descendí a la materialidad y me confundí, mas hoy que vuestra voz me llama, voy a enmendarme y a guiarme con vuestra luz". 18. Y al venir a vosotros que formáis el pueblo escogido, a pediros que me recibáis en vuestro seno, el espíritu presto ha contestado: venid a modelar y perfeccionar con vuestra enseñanza nuestro ser. Y mientras el espíritu conoce su destino y lo acepta, la materia se interpone y comienza entre ambos la lucha, en la que haréis los méritos necesarios para vuestra salvación. 19. Mucho tiempo atrás os anuncié los acontecimientos que habéis mirado realizarse. Os dije: Velad y orad porque está próximo el día en que la guerra y otras calamidades sean desatadas, y vuestro corazón incrédulo me decía: Padre ¿Será posible que permitáis entre nosotros la guerra, si habéis manifestado vuestro amor, dulzura y perdón? Cuando os anuncié estos sucesos fue para que os preparaseis y oraseis por toda la humanidad, para que penetraseis en una vida de recogimiento y contrición, y en el seno de vuestro hogar hicieseis la paz y practicaseis mi Doctrina. Todo esto os pedí para que el dolor fuese atenuado, no quise con ello deciros que así evitaríais lo que estaba escrito, pero os concedí ser intermediarios entre el mundo y mi Espíritu. 20. Y todo lo que había sido predicho apareció en el año de 1939. Naciones fuertes avasallando a las débiles; otras más fuertes uniéndose para caer sobre las primeras, y la guerra avanzando, destruyendo todo a su paso y sembrando el dolor. La oración de algunos de mis discípulos era ésta: "Señor, esperamos que esta palabra no se cumpla". Otros aguardaron los hechos para creer. Y mi palabra se ha cumplido y hoy me preguntáis si habrá desaparecido todo peligro y Yo os digo, que esta paz que hoy veis, es aparente, que lo que ha pasado, es sólo el principio de los dolores que afligirán al mundo. 21. Sois frágiles aún, mis discípulos, porque teniendo mi palabra, aún dudáis. Mi espíritu de Padre espera el resurgimiento de la humanidad. Cada uno de vosotros debe ser en el seno de su hogar un maestro de esta enseñanza, para que cuando llegue el día de la prueba, estéis preparados y seáis fuertes. Mirad cerca de vosotros a los corazones reacios que os han hecho llorar y en vuestro sufrimiento me habéis dicho: ¿Por qué me pruebas en el seno de los míos por causa de vuestra Doctrina? Mas Yo os digo: Ese hermano vuestro que no ha comprendido vuestro ideal, se convertirá por vuestra paciencia y caridad y será después vuestro mejor amigo y confidente. 22. Ya se acercan aquellos que han de oír mis postreras palabras; en corto tiempo penetrarán en la esencia de mi Doctrina. Dadles el mejor lugar, sanadlos y no les detengáis en su camino de evolución. Cuando miréis que sus dones se desarrollan apresuradamente, dejadles avanzar, y su brazo os ayudará a sostener la cruz, y todos daréis pasos de adelanto. 23. ¡Oh Israel amado, en quien he derramado mi palabra tiempo tras tiempo, no habéis comprendido aún cuanto os amo! Muchas veces os habéis conmovido al escuchar mi palabra y al recibir mis prodigios me habéis prometido que me seguiríais hasta el fin. Benditos seáis. Confiad en vuestro Padre que vela siempre por vosotros. No habitáis un mundo de perfecta paz, pero en él alcanzaréis a vislumbrar el Reino prometido a vuestro espíritu. Mi amor es con vosotros. Buscadme como Padre y no como Juez. No queráis encontraros ante mi tribunal. Preparad vuestro espíritu, para que al llegar ante Mí, haya paz y satisfacción en vosotros y gozo en mi Espíritu. 24. En todos los tiempos me he manifestado como Padre. En el principio del mundo hablé espiritualmente a los hombres, me vieron descender muchas veces para aconsejarlos o corregirlos. Hablé a Adán, y me oyó con humildad. Fui delante de Abel y cuánta gracia encontré en aquella criatura; mas también me acerqué a Caín, porque Yo a todos amo, a los justos y a los pecadores. Envié grandes espíritus que llevaban mi luz, para enseñar y revelar la Ley y los mandatos divinos, más cuán pocos supieron despertar su espíritu y escuchar la voz de su conciencia. Algunos cuando pecaban, sabían arrepentirse, pero otros retrocedían ante la ley severa e inflexible de Jehová. Mas mi Ley estaba en todos, y a pesar de que mi luz los iluminaba, contemplé que eran más los que pecaban, que el mal había crecido y había causado mucho daño al espíritu; entonces permití que se llevara a cabo una gran purificación. Sólo sobrevivió Noé y su familia y ellos fueron la simiente, el principio de un nuevo mundo. Yo pacté con el varón justo y el iris de paz apareció, en señal de alianza. 25. Pronto los descendientes de aquéllos volvieron a caer en tentación; los corazones que habían recibido una herencia de amor, se tornaron insensibles y duros, fue menester para su redención, un ejemplo palpable. Cristo entonces se hizo hombre y habitó entre vosotros. Comió de vuestro pan, vivió y sufrió los rigores de vuestra vida. Hizo prodigios para hacerse reconocer, os enseñó el camino, vivisteis cerca de Él y contemplasteis su paso por el mundo y cuando hubo llegado el final de su misión, cuán pocos estaban preparados para contemplar su ascensión, para comprender su sacrificio y marchar sin vacilar por el sendero trazado con su sangre de amor y de perdón. 26. Hoy vengo por segunda vez como Maestro; mi mirada va buscando a los que me han de seguir, a los que han de prepararse para hablar al mundo de mi venida como Espíritu Consolador; pero con dolor contemplo a los corazones tiernos e inocentes que se han tornado duros; ha sido tan grande el llanto, que ha secado las fuentes de los ojos de los hombres, no hay amor para Mí, ni piedad de los unos para los otros, y mi Espíritu de Padre sufre por la humanidad. Mi mirada se detiene en cada corazón y sólo recibo el dolor que habéis recogido a través de este tiempo. 27. El Maestro os dice: No habéis sabido aprovechar los dones que os he concedido, más llegará el tiempo en que comprendáis mejor esta enseñanza y os sintáis muy cerca de Mí y me daréis gracias. 28. Orad, velad e interceded por el mundo y cuando llegue el tiempo de lucha, levantaos y esparcid mi luz, derramad fortaleza y consuelo, apartad enfermedades, haced prodigios, para que cuando lleguéis al final de vuestra jornada vengáis a Mí llenos de méritos y os presentéis en paz ante mi tribunal. 29. Mas ¿Hasta cuándo se dará cuenta este pueblo de la misión espiritual que tiene ante los demás pueblos de la Tierra? 30. Os he dicho que no queráis ser más que ninguno, ni pretendáis estar antes que nadie; sin embargo, vuestro destino es grande y hasta la misma nación que os presta su abrigo tiene que cumplir la parte que le corresponde en esta Obra. 31. He venido a enseñaros para que deis la buena nueva a vuestros hermanos para que cuando el instante sea llegado, llevéis mi mensaje a las demás naciones; pero os veo durmiendo aún, sin que presintáis el alcance tan grande de vuestra misión. 32. ¿Queréis acaso que sea el dolor, la miseria, la enfermedad, el hambre, las que os despierten de vuestro letargo? 33. Es muy amargo el cáliz que bebéis y muy pesadas las cadenas que arrastráis. Seguís siendo el pueblo cautivo del Faraón. Mientras más anheláis vuestra libertad, mayores son los trabajos que os imponen y mayor es vuestro tributo ¿Hasta dónde llegará vuestra amargura? 34. Es menester que los que están despiertos, sacudan de su letargo a los demás, a los que aún siguen dormidos, y les digan que el Señor, al igual que en aquel tiempo, les espera en el monte, para hacerles oír su voz de Padre y enseñarles el camino que les conduzca a la libertad y a la paz; pero unos y otros debéis de entender muy bien mi palabra, porque si no, os preguntaréis: ¿Quién es el Faraón? ¿Cuál es la esclavitud de que se me habla? ¿En qué monte va a hablarnos el Señor? ¿Hacia dónde nos conducirá el camino que Él va a señalarnos? 35. Mas es necesario que aprendáis a analizar el sentido figurado en que os estoy hablando, para que después podáis explicarlo a vuestros hermanos sin que caigáis en confusión. 36. E1 ambiente en que vivís, que en este tiempo os envuelve, es el Faraón de esta era; se encuentra saturado de egoísmo, de odio, de codicia y de todos los pecados de la humanidad. 37. Las cadenas, son vuestras necesidades que os obligan a someteros al egoísmo reinante, a la injusticia y hasta a la perversidad. 38. El monte donde os espero, está en la conciencia de cada uno de vosotros, la cual quiero que se haga oír en vuestro corazón, porque en ella está escrita mi Ley. 39. E1 camino, es la ruta que os llevará a conquistar la paz deseada y a esa libertad que anheláis, que es el cumplimiento de esa misma Ley. 40. ¿Presentís ahora la trascendencia de vuestra misión? Orad, pueblo, para que vuestra nación despierte a mi llamado. Velad, para que cuando os busquen las multitudes, sepáis salir a su encuentro, estimulándolas con vuestro ejemplo. 41. Analizad mis enseñanzas, discípulos, venid a escuchar mi palabra porque estos tiempos no volverán. Hoy aún podéis oírme a través del entendimiento de los portavoces, mas este tiempo pasará y una nueva fase os presentará mi Obra. 42. Recreaos escuchando mi enseñanza y almacenadla en vuestro corazón; haced de vuestra memoria un cofre que guarde la esencia de mis lecciones cual si fuese una joya de valor inapreciable. 43. Hoy que he retornado entre vosotros ante el asombro de unos, la incredulidad de otros y la fe de otros más, esperáis que el Maestro os hable de las enseñanzas que os dio en tiempos pasados. 44. Oídme: Dios, desde el principio de la vida humana, se manifestó al hombre como Ley y justicia. El Espíritu Divino se materializaba ante la pequeñez y la inocencia de las primeras criaturas, haciéndoles oír su voz humanizada y comprensible. La sensibilidad de aquellos seres despertó, hasta saber interpretar al Padre a través de la Naturaleza; cuando vivían en la obediencia, experimentaban la caricia divina a través de cuanto les rodeaba; también sabían del tropiezo y la amargura, que les indicaba que habían faltado ante su Señor. Hice que brillara en ellos la luz de la conciencia, que había de ser en la jornada, el faro, el juez y el consuelo. Instintivamente los primeros hombres supieron que aquel Padre invisible siempre ordenaba el bien, y que esa orden constituía la ley en la que deberían vivir. A esa luz interior le llamasteis "La ley natural". 45. Más tarde, cuando el hombre se multiplicó y en su multiplicación se olvidó de cumplir con aquella ley, desoyendo la voz de su conciencia y apartando de sí todo temor, el Padre, que había seguido al hijo en su destierro, le envió hombres dotados de elevado espíritu, por su virtud y sabiduría, para recordarles el camino del cual se habían alejado. 46. ¿No recordáis al justo Abel, cuya sangre aún reclamo? El murió junto a su ofrenda. 47. ¿Y al ferviente Noé, quien soportando las burlas de la gente, anunció la voluntad de su Señor hasta el último momento? Ellos, con sus actos, os recordaron mi existencia y mi Ley. Os envié después un Abraham, ejemplo de obediencia y fe infinita en su Señor; un Isaac virtuoso y un Jacob fiel y lleno de fortaleza, para que formasen el tronco del árbol de una de cuyas ramas había de brotar Moisés, aquel a quien envié para representarme y entregar mi Ley a los hombres. 48. En Moisés contempló la humanidad un reflejo de mi majestad, vio en él justicia, rectitud, fortaleza inquebrantable, fe, obediencia y caridad. Si antes las flaquezas de su pueblo mirasteis que airado rompió las tablas de la Ley, acabándolas de recibir del Padre, también sabéis que Yo las restituí en sus manos al instante, para daros a comprender que sólo una Ley divina os regirá en todos los tiempos: la del Dios invisible. 49. Cuando los tiempos hubieron pasado sobre la humanidad y ésta necesitaba conocer más profundamente a su Padre, El, incansable en su obra de amor, envió al mundo a sus profetas para anunciar a la humanidad que vendría a la Tierra a hacerse hombre, para hacerle sentir su amor y enseñar con su nacimiento, su vida y su muerte, lo que es una vida perfecta; pero mientras unos creyeron en mis profetas, otros dudaron y les dieron muerte, con cuyo sacrificio prepararon mi camino. 50. La palabra de mis enviados estremeció el corazón de los que pecaban, porque anunciaban la llegada de Aquél que con su verdad pondría a descubierto la falsedad. Mientras los hombres decían: "Dios aconseja el bien, las obras perfectas de amor, de perdón y justicia, porque es perfecto, más nosotros los humanos no lo podemos ser", Jesús nació. 51. Era el mismo Dios que venía al mundo para dar su Ley y su enseñanza a través de una envoltura. Hoy quisierais saber cómo fue formado el cuerpo de Jesús, a lo que Yo os digo: Debéis conformaros con saber que aquel cuerpo fue engendrado y concebido por obra del amor infinito que os tengo. Desde aquel instante Jesús comenzó a apurar el cáliz de amargura que había de beber hasta el final, pasó por todas las vicisitudes humanas, soportando las pruebas, sabiendo del trabajo, de la persecución, de las largas jornadas del hombre, la sed y la soledad, sintiendo sobre el cuerpo el paso del tiempo y contemplando de cerca la vida humana con sus virtudes y sus miserias, Hasta que llegó el instante de levantarse a hablar y hacer obras poderosas. 52. Entonces dejé que los hombres se acercasen a escucharme, a mirarme, a escudriñarme material y espiritualmente. Dejé que el hombre taladrara mi cuerpo en busca de lo divino hasta que contemplara mis huesos, y mi costado se abriera para manar agua. Dejé que el mundo me convirtiera en su reo, en su rey de burlas, en un despojo, y así me condujese hacia el cadalso llevando a cuestas la cruz de la ignominia, donde me esperaban los ladrones para morir Conmigo. 53. Así quise morir, sobre mi cruz, para enseñaros que Yo, vuestro Dios, no soy solamente el Dios de la palabra, sino también el de las obras; pero quienes me vieron morir y contemplaron mi agonía y escucharon mis últimas palabras, dijeron: ¿Cómo puede morir el Hijo de Dios? ¿Cómo es que siendo el Mesías, le hemos visto caer y le hemos oído quejarse? 54. Una prueba más estaban pidiendo los hombres y en mi amor se las di. Si nací en cuanto hombre de las entrañas de una santa mujer, para rendir tributo a la maternidad humana, también bajé a las entrañas de la tierra para rendir tributo a su seno y concluir ahí mi misión como hombre. Más las entrañas de la tierra no pudieron guardar aquel cuerpo que no les perteneció, sino al seno del Padre de donde había venido y a él se volvió. 55. Ahora os digo: si al contemplar a Cristo morir sobre la cruz, dudasteis de su divinidad, podéis decirme: ¿Qué hombre, al tercer día después de muerto, ha salido de su sepulcro sin violarlo y ha ascendido con su propio cuerpo hacia los Cielos? Nadie. Yo lo hice porque soy la vida, porque ni en espíritu, ni en materia podía morir. 56. La duda no fue sólo entre las turbas; aun entre mis discípulos hubo uno que dudara de que Yo pudiera presentarme entre ellos después de muerto; ese fue Tomas, quien dijo que solo hundiendo sus dedos en la herida de mi costado, creería que fuera posible aquello. No acababa de decirlo cuando le hice escuchar mi saludo: "Mi paz sea con vosotros", y aún tuvo fuerzas aquél para acercarse y mirar el fondo de mi herida y tocarla con su mano, para creer que en verdad había muerto y resucitado el Maestro. 57. Bienaventurados los que creen sin antes haber visto. Si, mis hijos, por que también la verdadera fe es mirada que contempla lo que ni la mente ni los sentidos pueden descubrir. Sólo la fe podrá descubrir al hombre algunos de los misterios de la Creación. 58. Y Aquél que se levantó de entre los muertos, viene en este tiempo en espíritu lleno de gloria para hablaros nuevamente. 59. ¿Quiénes de los que moran hoy la Tierra, saben que una nueva era se ha abierto ante la humanidad? Con certeza sólo quienes han escuchado esta palabra, saben que en 1866 nació un nuevo tiempo: el del Espíritu Santo. 60. Por el entendimiento de Roque Rojas habló el espíritu de Elías, el precursor, quien se comunicó en esta forma para preparar el camino del Señor. 61. Por medio de aquel varón justo, abrí el libro de mis enseñanzas, de mis nuevas revelaciones ante la humanidad, invitándola a dar un paso más en el camino. 62. He venido en este tiempo sobre la nube, o sea, espiritual e invisiblemente para los ojos humanos. Esa nube es el símbolo del más allá, desde donde envió un rayo de luz que ilumina estos entendimientos por los cuales me comunico. Así ha sido mi voluntad y por eso es obra perfecta. Conozco al hombre y le amo porque es mi hijo, puedo servirme de él porque Yo le he creado, porque para eso le hice; puedo manifestarme en el hombre porque precisamente lo formé para glorificarme en él. 63. El hombre es mi única y verdadera imagen porque tiene vida, inteligencia, voluntad y potencias como su Dios. 64. Antes de manifestarme en este tiempo bajo esta forma escudriñé el corazón de los hombres, les pregunté a los que alimentan su espíritu dentro de diferentes religiones: ¿Estáis satisfechos? A lo cual contestaron: tenemos hambre y sed de vos. 65. Mucho habían buscado la imagen y el rostro de su Padre sin encontrarlo, esperaron ese milagro y el milagro no se realizó, es que no habían encontrado un pan que en verdad alimentara a su espíritu; mas Yo tenía preparado este árbol, esta fuente y estas tierras para hacer el llamado a las multitudes hambrientas y sedientas de paz, ávidas de amor y de sentirse amadas, y cuando ellas han llegado a mi presencia, han escuchado esta palabra, que se manifiesta en la misma forma en todos los recintos que existen y es, cada vez que vibra, el dulce toque de la mano que despierta al que duerme y la voz amiga que aconseja. 66. Después de escucharme algún tiempo, habéis comprendido que no podéis ser los adoradores que sólo viven en contemplación, y me habéis dicho: Señor, al comer de este fruto que nos habéis dado, hemos contraído con vuestra Divinidad el deber de cultivar su semilla y de esparcirla. 67. Cuando presentís que vuestro Maestro aún lleva a cuestas su cruz de amor, lloráis y venís a decirle: Señor, dejad que nosotros carguemos vuestra cruz, dejad que la hiel y el vinagre sea bebido por nosotros. Y Yo os digo; así como lo habéis pedido, así ha sido. ¿No miráis cuán pesada ha sido vuestra misión en los últimos tiempos? ¿No miráis cuán amargo ha sido este tiempo y que lo que nunca habíais sufrido lo estáis viviendo ahora? Seguid mostrando esta conformidad y orad. 68. Os he escogido humildes, porque si Yo hablara por boca de sabios, de teólogos y científicos, no seria creído; en cambio, por medio del sencillo, Yo sorprenderé a la humanidad. ¿Quién ha traído a tan grandes muchedumbres? Vosotros, unos y otros, porque habéis sabido dar testimonio. Aquí están los que os dijeron: ¿Cómo es posible que Cristo esté en el mundo? Y los que exclamaron: No es posible que el Maestro de toda perfección se comunique por conducto de un hombre. Aquí están los que dudaron de vuestras palabras y promesas. 69. Pueblo: si Jesús con su sangre regó la simiente que el Padre sembró en el Primer Tiempo en el corazón de los hombres, hoy mi Divino Espíritu derrama el rocío de su gracia sobre aquellas campiñas para hacerlas fructificar. 70. Se acerca él día de mi partida. Mi estancia entre vosotros en este tiempo ha sido más larga que la de los tiempos pasados. Más tiempo que el que estuve con Israel en el desierto, más tiempo que el que vivió Jesús entre los hombres. ¿Quién de los que me han escuchado en este tiempo se ha sentido envenenado por esta palabra? ¿Quién es el que por causa de ella se ha perdido en el vicio o en la confusión? De cierto os digo que si ella no os ha hecho bien porque no le hayáis dado cabida, tampoco os causado ningún mal. 71. Recordad que una vez os dije: no os he creado para que seáis como plantas parásitas. No quiero que os conforméis con no hacer mal a nadie; quiero que vuestra satisfacción la alcancéis por haber obrado bien. Todo aquel que no haga el bien pudiendo hacerlo, ha hecho más mal que aquel que no sabiendo hacer buenas obras se concretó a hacer mal, porque es lo único que podía dar. 72. Así os ha hablado en este día Aquél que habiendo muerto para el mundo, resucitó a la gloria del Padre para venir en espíritu a vosotros en este Tercer Tiempo. 73. He aquí mi resurrección al tercer día, en que Cristo se presenta a sus nuevos discípulos para decirles: ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 154 1. La luz de mi Espíritu os ilumina en esta alba de gracia. 2. Mi enseñanza y ejemplos del Segundo Tiempo, no han sido comprendidos por la humanidad, porque en vez de amor de los unos para los otros, encuentro división entre los pueblos y pugna entre las distintas doctrinas, sectas y religiones. Yo vine a daros un ejemplo de humildad, desde mi cuna, hasta que expiré entre vosotros, sobre una cruz. Mi vida, mis ejemplos y enseñanzas y mi sacrificio, no han sido imitados por los hombres. 3. Aquella página del libro de Dios, fue una enseñanza para todos los tiempos; en ella dejé todo cuanto en aquel tiempo tenía que deciros, nada podía olvidar. Os anuncié que volvería entre vosotros, y aquí me tenéis, cumpliendo mi promesa. Mas contemplo a vuestro mundo turbado, a los hombres tratando de cambiar la faz del planeta con sus creencias y doctrinas; pero hoy vengo lleno de amor para deciros: Si no habéis comprendido las enseñanzas del Segundo Tiempo, heme aquí para ayudaros con mi palabra a comprenderlas. 4. Oíd: cierta vez se acercó Jesús a la ribera del Jordán y ahí encontró a Juan, el Bautista, enseñando a sus discípulos, anunciándoles la venida del Reino de los Cielos. El precursor del Segundo Tiempo, al contemplar la luz de su mirada, la serenidad de su faz y la majestad divina que Jesús irradiaba, reconoció al Mesías y ante El se inclinó. Juan, que se encontraba preparando a sus discípulos y había oído hablar de la Doctrina que venía enseñando Jesús, le había dicho: "El Reino se acerca a los hombres", y cuando se encontró frente al Redentor, al instante lo reconoció y exclamó: "Heló ahí, ese es Aquél de quien no soy digno de atar las correas de sus sandalias". 5. Mas como Juan era mi profeta y mi siervo, sus enseñanzas fueron unidas a las mías y sus discípulos también lo fueron míos. 6. En otra ocasión, encontrase Jesús en las cercanías de una aldea, envió a sus discípulos a que buscasen víveres para alimentarse, y ellos al regresar, encontraron a los discípulos de Juan predicando; entonces, llegando ante el Maestro le dijeron: "Señor, Señor, hemos encontrado a unos hombres que predicaban una doctrina y hacen prodigios. ¿Está esto dentro de tu ley?" Jesús les dijo: ¿Por qué os escandalizáis? Todo aquel que practica la caridad está dentro de la Ley. 7. Hoy os digo esto, discípulos del Tercer Tiempo, para que no juzguéis fuera de mi ley a quienes encontréis en vuestro camino, sembrando amor, caridad y luz, sea cual fuera el nombre de la doctrina que practican. 8. En aquel tiempo no fui reconocido por todos como el Sembrador Divino; para muchos fui tan sólo un galileo que predicó sobre la Tierra. Sólo aquellos que encontraron en la palabra de Jesús la voz de la Divinidad, lo reconocieron como Hijo del Altísimo. 9. El que hoy se manifiesta entre vosotros, es el mismo que os habló en el Segundo Tiempo, mas lo que contemplaron entonces los hombres, no es ahora lo mismo; aquel Maestro, de frente serena, de apacible mirada y dulce palabra, viene hoy en espíritu y os habla por conducto del hombre. 10. El que quiera sentirme y contemplarme bajo esta forma de comunicación, haga que penetren en calma su mente y su corazón. 11. Muchos habéis perdido la tranquilidad, más al contemplar la paz y confianza de vuestros hermanos, os habéis refugiado en ellos, en su fe y en su esperanza, deseando alcanzar el puerto de salvación. Así os ayudaréis los unos a los otros. 12. Yo formaré en este tiempo un pueblo que sea celoso de mi Ley, amante de la verdad y de la caridad. Ese pueblo será como un espejo en el cual los demás podrán ver reflejados los errores en que hayan incurrido. No será el juez de nadie, pero sus virtudes, obras y cumplimiento irán tocando al espíritu de todos los que se crucen en su camino, e irán señalándoles sus errores a todos los que falten a mi Ley. 13. Cuando este pueblo sea fuerte y numeroso, atraerá sobre sí la atención de sus semejantes, porque la limpidez de sus obras y la sinceridad de su culto tendrán que sorprender a la humanidad; entonces se preguntarán los hombres: ¿Quiénes son éstos que sin tener templos saben orar de tal manera? ¿Quién ha enseñado a estas multitudes a orar, adorando a su Dios, sin que sientan la necesidad de elevar altares para su culto? ¿De dónde han salido estos caminantes y misioneros que a semejanza de las aves no siembran, ni cosechan, ni hilan y sin embargo subsisten? 14. Y Yo les diré: este pueblo pobre y humilde, pero celoso de mi Ley y fuerte contra las pasiones del mundo, no ha sido preparado por hombre alguno. Estas multitudes que gozan haciendo el bien, a las que ilumina la inspiración y saben llevar a los corazones el mensaje de paz y la gota de bálsamo, no han sido enseñadas por maestros o ministros de ningún culto de la Tierra, porque de cierto os digo que, en este tiempo no existe un solo hombre en vuestro mundo, que sepa o que pudiera enseñar el culto de Dios, bajo la verdadera espiritualidad. No es en el esplendor de los ritos o de las ceremonias, ni en la riqueza o en el poder terrenal donde radica la verdad que por ser humilde, busca como templo a los corazones limpios, nobles, sinceros, amantes de lo puro. ¿En dónde están esos corazones? 15. Cristiana se nombra una gran parte de esta humanidad, sin saber siquiera lo que significa la palabra Cristo, ni conocer su Doctrina. 16. ¿Qué hicisteis de mi palabra, de mis ejemplos, de mi Doctrina que os di en aquel tiempo? 17. ¿Sois actualmente hombres más evolucionados que los de aquella era? ¿Por qué no lo demostráis con las obras de vuestro espíritu? ¿Acaso creéis que esta vida es eterna o acaso pensáis que sólo debéis de evolucionar por la ciencia humana? 18. Yo vine a enseñaros el verdadero cumplimiento de la Ley, a fin de que convirtieseis este mundo en un gran templo donde se adorase al verdadero Dios, donde la vida del hombre fuese una constante ofrenda de amor a su Padre, al que debiera amar en cada uno de sus semejantes rindiendo así tributo a su Creador y Maestro. 19. Y ahora que he vuelto a los hombres ¿Qué es lo que encuentro? La mentira y el egoísmo han sustituido a la verdad y a la caridad; la soberbia y la vanidad, en vez de la mansedumbre y humildad; la idolatría, el fanatismo y la ignorancia, en vez de la luz, la elevación y la espiritualidad; el lucro y la profanación, donde sólo debería existir el celo y la rectitud; el odio y la guerra desatada entre hermanos han sustituido a la fraternidad, la paz y el amor. 20. Mas Yo llegaré a mi templo para arrojar de allí a los mercaderes como lo hice en el Segundo Tiempo en el templo de Jerusalén y les diré una vez más: "No hagáis de la casa de oración una casa de mercado". Enseñaré a los hombres para que cada uno sepa oficiar delante del verdadero altar, para que ya no se confundan más, ni se pierdan en la ignorancia, debido a las malas interpretaciones que dan a mi Ley. 21. El Maestro os dice: el ministro es el espíritu, siendo el altar el corazón, la oración es el pensamiento elevado, y la ofrenda, son las buenas obras que podáis presentar. 22. Cuando sintáis que la caridad y el amor hacia vuestros hermanos forman vuestra verdadera vida, ¿Cómo no ha de comprender el mundo que el corazón no es tan sólo un órgano insensible y que el espíritu es más que la materia? ¿Cómo no ha de comprender que la inspiración, es más valiosa que las imágenes que el hombre ha forjado para representar lo divino, y que las buenas acciones con las que deis testimonio de mi Ley, son más meritorias que los más valiosos bienes terrenales? 23. De cierto os digo que si queréis salvar vuestra fe y así evitar que vuestro espíritu zozobre en esta tempestad, debéis de construir espiritualmente vuestro templo. Dejad que mi Reino descienda a vuestro corazón, contra su luz nadie puede luchar. Veréis entonces cuando pase el torbellino, cómo se levantará invisible, pero fuerte y grande, el templo indestructible, cuyos cimientos estarán en vuestro corazón. 24. Contemplad cómo en este instante se ilumina el mundo con la luz diáfana que irradia de mi Espíritu. La luz os ayuda en vuestro progreso y comprensión y con ella lográis la paz. 25. La luz y el amor nacen del corazón, la paz está en el espíritu como un reflejo de la eternidad. 26. Mi palabra es dulce, mas no os hastiéis de ella, porque encontraré vacíos vuestros corazones recreándose sólo en los goces materiales. Por eso vengo con frecuencia a vosotros, para hacer que vuestro corazón palpite con un ritmo distinto al ponerse en contacto con lo divino, porque siempre os perdéis del sendero de vuestro cumplimiento. 27. ¿Por qué han existido y existen hombres que habiendo llegado a conocer la ciencia humana con el uso de las facultades que el Creador les concedió, la usan para combatir y desconocer la ciencia divina? Porque su vanidad no les permite penetrar con humildad y respeto en el arcano del Señor y buscan su meta y su trono en este mundo. 28. De entre los pecadores seleccionaré a los que en este tiempo me han de servir; mi potencia vibrará en ellos y les transformaré con mi gracia. 29. Reconciliaos con vuestra conciencia para que seáis perdonados por ella, porque mientras creáis estar en preparación y no escuchéis la voz interior que os señala vuestros errores, no podrá existir comunicación Conmigo ni podrá desaparecer absolutamente la idolatría. 30. En este tiempo os hablo como Padre y como Juez, mas no temáis, que también en lo divino existe el amor y la ternura de una Madre a quien llamáis María. 31. Amados hijos míos: sentid amor hacia Ella. Yo escucho la plegaria que brota de vuestro espíritu para ensalzarla, porque sabéis que vuestros labios son torpes para hacerlo, porque los consideráis impuros y preferís cerrarlos. 32. Más Yo os pregunto: ¿Habrá alguien que no haya recibido una caricia de la Madre Celestial? En verdad os digo que todos, absolutamente todos, alcanzáis de su amor. 33. Ved a los que ayer se hallaban perdidos, ahora se encuentran escalando las alturas de la montaña; hoy podréis estar entre la escoria y pronto, mediante mi gracia y vuestros méritos de paciencia y caridad en este tiempo de crisol espiritual, harán que también os elevéis por sobre toda miseria; no olvidéis que el dolor es el artífice del espíritu. 34. El espíritu y la envoltura, van formando un ser armonioso, consciente de sus deberes espirituales y humanos. Habéis sido testigos de la evolución de las doctrinas y en vuestra meditación habéis llegado a comprender quién es el Creador de toda la belleza de vuestro mundo, porque ya no existe niebla en vuestra mente. 35. Vivís en paz porque procuráis estar en armonía con vuestro Dios y la paz es tesoro para el espíritu en este mundo, se experimenta después de haber cumplido todos los deberes para con el Padre. 36. Procurad vivir experimentando siempre esa satisfacción para que en el momento de vuestra elevación de este valle hacia el otro, no se lleve vuestro espíritu ninguna preocupación terrestre, ni dolor por falta de cumplimiento. 37. No podéis cansaros de hacer el bien, ya que os lo estáis haciendo a vosotros mismos. Hablad de mi enseñanza con amor y mi palabra florecerá en los corazones. 38. Os estoy preparando y llenando de sabiduría porque ya os he dicho que después de 1950, ya no escucharéis mi palabra por el entendimiento humano, y el que no aproveche mis lecciones, sentirá vacío su corazón y vagará como muerto. ¿Por qué como muerto? porque espiritualmente y moralmente se sentirá decaído y en sus pruebas no encontrará fuerza para sobreponerse y percibir mi caricia divina. 39. A vosotros toca volver a la vida a aquellos hermanos vuestros, apartándolos del materialismo y persuadiéndolos de la gracia tan grande que encierra la espiritualidad. 40. Después de 1950, seguiré manifestándome por la inspiración de cada uno de vosotros. Si sabéis preparaos, Yo haré prodigios. Sólo os pido que vuestra fe, sea al menos del tamaño del grano de la mostaza y veréis mi palabra cumplida. 41. Hablad y entregad la caridad sin temor a ser censurados, es menester que tendáis vuestra mano a vuestros semejantes, sin distinción, porque no sabéis quiénes son los que interiormente sufran más. Veréis muchas veces cómo vuestros hermanos al escucharos, se alegrarán y os darán palpables muestras de gratitud. 42. Invitadlos incansablemente al camino del bien y ya en él muchos dolores se apartarán de ellos. 43. Sobre la Nueva Jerusalén descenderá el maná. 44. Yo haré que entre vosotros exista la libertad de credo y de palabra y que haya justicia, para que al penetrar entre vosotros hombres de otras nacionalidades, a su regreso lleven en su corazón un presente de amor y encendido un ideal de fraternidad y justicia. 45. Después de 1950, la humanidad espera la paz verdadera, más Yo os digo: es menester que la hoz exterminadora prosiga segando la mala hierba, hasta que los campos queden limpios y pueda brillar la espiga del trigo. 46. Veréis partir de este mundo, mandatarios notables que son obstáculos para la paz, y las naciones que se opusieran a la justicia divina, desaparecerán para dejar lugar a nuevos pueblos que ahí mismo surgirán. 47. Orad, para que depositéis ya vuestra simiente de paz; unificaos como un solo corazón y un solo pensamiento y sentiréis muy cercana mi presencia. 48. Cumplid con el mandato que en dos tiempos os he dejado: "Amaos los unos a los otros". 49. Así como se repartió al pueblo de Israel la Tierra Prometida, así se repartirá toda la Tierra a la humanidad. Esto sucederá cuando el tiempo sea propicio, después de la depuración. Como es mi voluntad que haga esa repartición, en ello habrá justicia y equidad, para que todos los hombres puedan trabajar unidos en una misma obra. 50. Hoy los pueblos comen las migajas de la mesa de los reyes y señores, mientras éstos se enriquecen acumulando el pan de sus siervos y vasallos; pero siendo duros los mendrugos de los pobres, éstos no son tan amargos como los manjares que comen los grandes. 51. Unos y otros son víctimas, por eso es menester que Yo venga a libertaros, a romper vuestras cadenas, pero también es necesario que la esclavitud y devastación provocada por las plagas vaya en aumento, porque de otra manera los hombres no querrían seguir al que viene a salvaros. ¿Recordáis el cáliz que bebía Israel cuando en Egipto gemía en la esclavitud? Fue necesario que surgiera Moisés para llevarle a la liberación. ¿Recordáis también cuando el pueblo se encontraba en su misma patria cautivo y humillado, y cómo se encontraban las demás naciones cuando apareció el Mesías en la Tierra para enseñarles el camino de la salvación? 52. También en este tiempo será preciso que antes de la liberación conozcan los hombres la estrechez, la miseria, la opresión, la injusticia, el hambre, la sed, para que al fin se levanten deseando llegar a encontrar otra vida que sea mejor. 53. Cuando esta humanidad se despoje de su materialismo y comience a reconocer lo alejada que ha vivido de mi Ley, dirá desde su corazón: Cuán necios y torpes hemos sido los hombres al entregarnos voluntariamente a las pasiones, para luego ser esclavos de ellas. Ahí está el monte desde el cual el Padre os ha mostrado su Ley, subid por el sendero que os he señalado; la Tierra de Promisión se encuentra con sus puertas eternamente abiertas en espera de las multitudes, a las cuales les está brindando paz y bendiciones. 54. Cuando el hombre haya descendido al fondo del abismo y cansado de luchar y sufrir ya no tenga fuerzas ni para salvarse a sí mismo, verá maravillado cómo surge del fondo de su misma flaqueza, de su desesperación y desengaño, una fuerza desconocida que es la que emana del espíritu, el cual al darse cuenta de que ha llegado la hora de su liberación, batiendo las alas se levantará de los escombros de un mundo de vanidades, de egoísmo y de mentiras para decir: ahí está Jesús el repudiado, Él vive, en vano le hemos querido matar a cada paso y en cada día; vive y viene para salvarnos y darnos todo su amor. 55. Esa será la hora en que el hombre reconozca que para lograr la verdadera grandeza espiritual así como una vida elevada en la Tierra, no existe otra Ley que la de Dios, ni más Doctrina que la que os di en la palabra de Cristo. 56. Analizad vuestros conflictos, estudiad los problemas que os afligen, y luego poned en práctica mis mandamientos y mis máximas, y veréis cómo en ellas puede encontrar la humanidad la solución de todos los problemas que la afligen; mas como no os sentís capaces de llevar a la práctica las palabras y los ejemplos que os diera el Divino Maestro, será menester que el dolor que también es maestro, se acerque a vosotros para persuadiros, de muchas verdades, para sensibilizaros y además para doblegaros. 57. Me preguntáis: ¿Por ventura vuestra palabra no tiene el poder suficiente para persuadirnos de nuestros errores y salvarnos, evitándonos tener que pasar por el crisol del dolor? Y Yo os digo: Mi palabra tiene más fuerza de la que pudierais llenar a suponer. más si el que me escuchase Quedara transformado al instante, sin esfuerzo, tan sólo por el hecho de haberla escuchado ¿Qué mérito tendría eso de vuestra parte? 58. Es necesario que aquel que la escucha, ponga fe, voluntad, esfuerzo y amor. Entonces habrá un mérito grande, cuyo premio o galardón será el de no sentir el dolor, porque ha tomado como arma mi Ley y mi Doctrina. 59. Multitudes que me estáis escuchando: ¿No sentís sobre vuestro espíritu la presencia de mi Ley? ¿No sentís que vuestro corazón al escuchar mi palabra, palpita con una nueva vida? 60. Orad para que entendáis, y velad para que llevéis a la práctica mis enseñanzas, porque en esta hora amarga y difícil para la humanidad, tenéis grandes responsabilidades. 61. Si a pesar de las grandes vicisitudes que os afligen no perdéis ese átomo de espiritualidad que habéis logrado alcanzar, veréis realizarse en vuestro camino verdaderas maravillas y prodigios, con los cuales vuestro Padre os irá alentando en la dura jornada. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSENANZA N° 155 1. Os parecen nuevas muchas de las lecciones que en este tiempo os doy porque permanecían olvidadas por vosotros, mas este es el tiempo en que Yo os las vuelva a mostrar. Tengo preparada para vosotros una gran campiña en la cual os invito a que vengáis a sembrar la simiente de eternidad que es la que os estoy entregando. 2. Vengo a preparar a mis nuevos discípulos, los cuales llegarán a alcanzar, mediante su fe y su caridad, potestad sobre las enfermedades del cuerpo y del espíritu, potestad sobre los elementos y también sobre el mundo espiritual. 3. Comprended que ya no son los tiempos de la ignorancia; ahora vivís en los tiempos de la comprensión y de las grandes prácticas de mi enseñanza. ¿Imagináis hasta donde habríais ya llegado, si desde los primeros tiempos, hubieseis practicado mis lecciones y obedeciendo mis mandatos? Pero por largo tiempo habéis dormido y también por largo tiempo os habéis entregado a satisfacer a la materia con los placeres y todo esto os ha estacionado en el camino de la evolución espiritual. Por eso, ahora que he llegado ante vosotros, con mi nueva lección espiritual, ésta os parece extraña y fuera de vuestra manera de pensar, de sentir y de vivir. Pero os basta meditar en una de mis cátedras para que reconozcáis la verdad de mi palabra, entonces veis que no es extraña mi Doctrina, sino que más bien, la que es extraña es vuestra manera de vivir. 4. Venid a mi campiña, que Yo aquí os recordaré todo lo que habíais olvidado. Borraré todo aquello que no debéis conservar como simiente espiritual y os mostraré todo lo que hasta ahora no habéis visto. De un solo paso, os haré salir del estancamiento en que estabais sumergidos para haceros penetrar en una nueva vida, en aquella que debíais haber vivido desde un principio. 5. ¿Veis cuán humilde es esta palabra que florece en los labios de los portavoces? Pues de cierto os digo, que ella, en su sencillez y en su pobreza de forma, llevará a los hombres a la comprensión de la sabiduría que por medio de las ciencias y con la ayuda de las teologías, no habían llegado a comprender. 6. Los buenos discípulos, los perseverantes, los fieles, serán los grandes analizadores de esta Doctrina. Ellos también serán humildes, pero a pesar de su sencillez asombrarán a sus hermanos con la luz de la palabra. 7. Mi pueblo no deberá hablar tan sólo con sus labios, sino que predicará mis enseñanzas con sus obras, enseñando cómo se cumple y se respeta mi Ley, sabrá dar sin egoísmo, cuanto de su Señor haya recibido, mostrará su celo, por la verdad y la pureza del tesoro que se le ha confiado. 8. Enseñad a vuestros hermanos, con buenas acciones puras y elevadas. Pensad que desde aquí debéis de ir purificando vuestro espíritu, para que cuando pase a otra morada, sea digno de estar en ella y no se turbe, ni se pierda. 9. Tenéis la fuerza necesaria para ir apartando de vuestro camino todo lo que os obstruya el paso, ya sabéis que el arma que todo lo vence es el amor. Muy grande será el gozo de aquel que salga triunfante en esa lucha humana, y se presente como el soldado victorioso después de haber ganado esa batalla. 10. Recordad que soy Yo, quien os ha dado las armas y que no me he concretado a sólo eso, sino que también os he enseñado a combatir para ganar las batallas. 11. ¿Qué tenéis entonces que buscar por otros caminos, cuando todo os lo estoy dando por el camino de la verdad? 12. He venido a abrir el entendimiento de los torpes para que puedan recrearse con la interpretación de mi palabra. He venido a abrir los ojos de los ciegos a la luz de la verdad, para que se purifiquen de sus pecados al sentirse amados de su Señor. 13. ¿No se os profetizó desde los primeros tiempos, que llegaría el día en que todo ojo contemplaría a su Padre? Pues el que esté limpio me verá y ese será su premio y aquel que lleve mancha en su corazón, también me verá y esa será su salvación. El que abre sus ojos delante de mi luz, penetra en el misterio y conoce el por qué. Sabe el principio y el fin. Ese tendrá que caminar con firmeza en el futuro. 14. Interpretad justamente mi enseñanza, no penséis que mi Espíritu pueda gozar viendo vuestros sufrimientos en la Tierra, o que Yo venga a privaros de todo lo que os es grato, para gozarme con ello. Yo vengo a haceros reconocer y respetar mis leyes, porque son dignas de vuestro respeto y de vuestro acatamiento y porque obedecerlas, os traerá la felicidad. 15. Os enseñé a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, más para los hombres de hoy sólo existe el César y a su Señor nada tiene que ofrecerle. Y si al menos le dieseis al mundo lo justo, vuestras penas serían menores; pero el César que habéis puesto delante de vuestras acciones, os ha dictado leyes absurdas, os ha convertido en esclavos y os quita la vida sin daros nada en compensación. 16. Estudiad cuán distinta es mi Ley, que no ata al cuerpo ni al espíritu; sólo os persuade con amor y os guía con dulzura; todo os lo da sin interés y egoísmo y todo lo premia y os lo compensa a lo largo del camino. 17. Comprended, discípulos, estudiad mis lecciones para que sepáis que quiero formar con vosotros un pueblo en el cual el Padre deposite su confianza, porque estará preparado para desempeñar grandes misiones. Un pueblo que no se amedrente al primer toque de alarma, un pueblo que sepa ir al encuentro de aquel que se dice su enemigo y que lo sepa perdonar, amar e instruir. 18. Así quiero que estéis preparados para el día de mi partida. Todos sabéis que 1950 es la fecha señalada por mi voluntad, para dejar de comunicarme por el entendimiento del portavoz y como mi palabra siempre se cumple, ese día cerraré mi comunicación, que marcó para vosotros el principio de la Tercera Era. 19. No intentaréis cambiar esa fecha, ni trataréis por ningún medio de retener la manifestación de mi palabra bajo esa forma, ni la del mundo espiritual. Desde ahora os digo, que quienes lo hicieran no estarán ya iluminados por la luz del Maestro. 20. Más ¿Por qué habríais de caer en tal profanación, cuando Yo os he anunciado y os he prometido, que después de este tiempo, os comunicaréis Conmigo de espíritu a Espíritu, aun cuando no hayáis sido pedestales? 21. También os digo que aquellos a quienes he llamado y donado como profetas de este tiempo, tienen la misión de prevenir a las multitudes, de no dejarlas dormir. A ellos les revelaré grandes lecciones para que os ayuden a no caer en tentación. 22. Os estoy hablando con suma claridad, aun usando el sentido figurado, porque sé que así podréis entenderme mejor. En el Segundo Tiempo, cuando hablaba a las multitudes, muchas veces lo hice por medio de parábolas para que me comprendieran, más cuando sólo me dirigía a mis discípulos, lo hacía con lenguaje sencillo, pero profundo en su enseñanza. 23. Por eso, entended que cuando hablo por medio de parábolas y empleo el sentido figurado, es para que los postreros, los torpes de entendimiento o los que aún tienen poco evolucionado su espíritu, alcancen a comprender todo el significado de mi enseñanza; cuando os hago revelaciones sin emplear el sentido figurado, están dirigidas para aquellos cuyo desarrollo y conocimiento de las lecciones espirituales, les permite entender mejor. 24. En vano dirán muchos hombres que esta Doctrina es nueva, o que no tiene relación con las revelaciones divinas que os hicieron en tiempos pasados. Yo os aseguro que cuanto os he dicho en este tiempo por conducto del entendimiento humano, tiene sus raíces y sus cimientos en lo que ya se os había profetizado en el Primero y Segundo Tiempos. 25. Más la confusión de que os hablo vendrá porque los que han interpretado aquellas revelaciones, han impuesto a la humanidad sus análisis y éstos han sido en parte acertados y en parte erróneos. También será porque aquella luz espiritual de mis enseñanzas, fue ocultada a los hombres y a veces se les ha dado a conocer adulterada. Por eso ahora que ha llegado el tiempo en que mi luz ha venido a sacaros de las tinieblas de vuestra ignorancia, muchos hombres han negado que ésta pueda ser la luz de la verdad, ya que no concuerda, según su criterio, con lo que antes os había enseñado. 26. Os aseguro que ninguna de mis palabras se perderá y que los hombres de este tiempo, llegarán a saber qué fue lo que os dije en los tiempos pasados. Entonces dirá el mundo cuando conozca el Espiritualismo: en realidad, ya todo lo había dicho Jesús. 27. Efectivamente: todo lo dije ya, aun cuando de muchas de las verdades reveladas, sólo os manifesté el principio de ellas; os las dejé para que empezaseis a entenderlas, porque en aquel tiempo aún no estaba capacitada la humanidad para comprender todo lo que ahora he venido a mostraros en plenitud. 28. Cierta ocasión se encontraba Jesús con un hombre que era entendido en Ley y el Maestro contestando a las preguntas de aquél, le hizo una revelación. Entonces el hombre, asombrado ante lo que nunca había imaginado, dijo a Jesús: Señor, ¿Pero cómo puede ser esto? A lo que el Divino Maestro respondió: ¿Si no podéis creer en las cosas terrenas que os digo, como llegaréis a creer en las lecciones celestiales? Mas ya es tiempo de que me entendáis, porque el espíritu evolucionado del hombre, puede recibir aquella luz intensa de la Divinidad que todo lo revela, lo descubre y lo explica y a lo cual llaméis la luz del Espíritu Santo o sea el Espíritu de Verdad. 29. No temáis, pueblo amado, que la enseñanza que os he traído en este tiempo, será para vosotros el pan de la vida eterna. 30. También ahora tan sólo os estoy dejando entrever las enseñanzas que mañana comprenderéis plenamente, porque ahora no las comprenderíais, ni las creerías muchos de vosotros. Con esto os quiero decir que no habéis alcanzado aún la meta, la cima del conocimiento espiritual, ni mis enseñanzas divinas han alcanzado su límite. 31. Sed eternamente mis discípulos, sed siempre celosos de mi palabra la cual nunca trataréis de cambiar. Mi Ley y mi Doctrina jamás se contradicen. En lo divino todo es orden, armonía y perfección, de la cual os podéis convencer por la naturaleza material que os envuelve. 32. En el Segundo Tiempo nadie podía resistir la fuerza divina que emanaba de la palabra de Jesús. Quien la oía quedaba al punto convencido, subyugado y persuadido. Lo mismo el pecador que el orgulloso, el pobre que el rico, el fariseo y el escriba, el representante de Dios, que el representante del César; todos los que lo creyeron sintieron que su espíritu se estremecía ante la presencia divina del Hijo de Dios. 33. Es que la palabra de Jesús era tan solo la explicación de sus obras, porque el testimonio de su existencia, estaba contenido en las palabras de su Doctrina. 34. De la misma manera enseñó Jesús a sus discípulos, haciéndoles ver que para que su palabra pudiera ser creída, era menester que la acompañaran con el ejemplo de sus buenas obras. 35. También la palabra de Dios, en los labios de aquellos discípulos hacía estremecer a los que la escucharon, porque de sus ojos irradiaba la luz y de sus palabras brotaban verdades a las cuales no se les podía oponer negación alguna. Ellos también enseñaron con sus ejemplos, predicaron con sus obras y las sellaron con su sangre al igual que su Maestro, con su muerte confirmaron la verdad de la palabra con la que hablaron al mundo. Por eso conquistaron el corazón de los pueblos y de las naciones adonde llevaron la simiente de la verdad y del amor. 36. Las multitudes, aun siendo gentiles y paganas, se rendían ante la verdad y la pureza de mi Doctrina, practicada y predicada también con pureza y verdad. 37. Todo aquel que ha tenido la dicha de recibir en su corazón mi palabra en su original pureza, ese, ya nunca se ha desviado del camino; mas ¡Ay de los que la han recibido mezclada con las impurezas humanas! Esos, cuando han llegado a descubrir aquella imperfección, le han vuelto la espalda y se han mofado de lo que antes tuvieron por verdad absoluta. 38. Mirad a esos grandes pueblos de la Tierra, dominados por el egoísmo que es la negación de mi Doctrina, miradlos hundidos en el materialismo, viviendo tan sólo para el mundo y desoyendo todo llamado espiritual. Os digo que también ellos conocieron mi enseñanza; pero faltó que quienes entregaron mi simiente hubieran dado testimonio de aquella verdad, con su vida y con el ejemplo de sus obras, como lo hicieron aquellos discípulos del Señor y también algunos otros que les imitaron después, entregando con su vida la verdad de la Doctrina. 39. ¿Cómo es posible, os preguntáis algunas veces, que habiendo sido sembrado este mundo con la palabra del Redentor y regado con su sangre y la de los que le siguieron, haya hombres y pueblos que no conserven algo de aquella enseñanza? 40. A lo cual Yo os digo que en estos tiempos han faltado apóstoles de la verdad, que demuestren con sus obras de amor los errores de los hombres y prueben la verdad contenida en la enseñanza divina. 41. De la práctica de mi Doctrina, que sólo os enseña el amor, la caridad, el respeto, 1a justicia y la paz, se pasó al culto idólatra, al materialismo, al fanatismo religioso, a la profanación, y la humanidad al sentir en todo ello un alejamiento de la verdad, buscó su liberación. 42. Hoy, no solo se han alejado muchos del cumplimiento de mi Doctrina, sino que la han atacado y están tratando de borrar del corazón de los hombres hasta los últimos restos de ella. No saben que Yo estoy dispuesto a sorprenderlos utilizando aquella palabra a la que nadie puede resistir, con aquella voz que hacía temblar a reyes y señores y que hizo caer tronos e imperios. Mas es menester que antes quede arrancada de raíz toda planta que no haya sido sembrada por Mí, para que mi semilla divina vuelva a caer en tierras preparadas. 43. Discípulos: id al fondo de toda esta lección para que seáis de los que veléis y oréis en los tiempos de prueba. 44. Nada perturba en este instante vuestra paz. Nada altera el recogimiento con que habéis logrado vuestra elevación. 45. Siempre que recibáis al Maestro en esta forma, sentiréis cómo se disipan las tristezas que a veces llenan de niebla vuestro corazón. 46. Grande es mi caridad, porque también grandes son vuestros sufrimientos, pero no digáis que los tiempos han cambiado y que ellos os han traído el dolor, porque los tiempos no cambian, son los hombres los que se modifican. 47. Se ha transformado vuestra vida a causa de la ciencia, de las nuevas leyes, ideas y costumbres. Si vuestro espíritu se sujetara siempre a la espiritualidad, no sufrirla la contaminación del materialismo que le rodea, pero él muchas veces se deja arrastrar por las influencias del mundo y en la culminación del materialismo viene a vosotros mi divina luz que os pregunta: ¿Qué cambios habéis observado en la Naturaleza que os rodea? Ninguno, pero id más allá de las formas materiales y veréis la evolución espiritual y mental de la humanidad. 48. Es densa la oscuridad que os envuelve, y el espíritu necesita libertad; esa libertad viene a dársela mi palabra que hará el prodigio de que el espíritu se reconcilie con la materia al comprender que ambos están unidos por una sola Ley. Entonces obrarán materia y espíritu de acuerdo con la conciencia, la que os revelará quiénes sois y a donde vais. 49. Vuestras obras nacerán de acuerdo con vuestro modo de pensar y si el pensamiento se ilumina con la inspiración del espíritu y éste escucha la voz de la conciencia, vuestras obras serán perfectas, ya que el espíritu es perfecto en cuanto a su procedencia. 50. Siempre os diré: tomad de las satisfacciones que vuestro mundo os pueda proporcionar, pero tomadlas bajo mi Ley, y seréis perfectos. 51. Oís con frecuencia el reclamo de la conciencia y es porque no habéis armonizado materia y espíritu, con la Ley dada por Mi. 52. Muchas veces seguís pecando porque creéis que no tenéis perdón; creencia ignorante, porque mi corazón es una puerta eternamente abierta para el arrepentido. 53. ¿Acaso no vive dentro de vosotros la esperanza que os anima para aguardar un mañana mejor? No os dejéis invadir por la melancolía y la desesperación, pensad en mi amor que siempre es con vosotros. Buscad en Mi la respuesta a vuestras dudas, y pronto os sentiréis iluminados por una nueva revelación, la luz de la fe y de la esperanza se encenderán muy dentro de vuestro espíritu. Entonces seréis baluarte de los débiles. 54. Años de hambre se acercan, más si os amáis como hermanos, se obrará nuevamente el milagro del Primer Tiempo y el maná descenderá sobre vosotros. 55. Yo he venido a desatar la lengua de los hombres en este tiempo, para que me reconozcan por un solo idioma: el espiritual, el del amor. Cumplida quedará entonces la profecía de Isaías cuando dijo: las lenguas se desatarán porque lenguas de fuego vendrán a desatarlas. 56. Manifestad mi caridad, hablad de mi Obra, no os detengáis ante el sacrificio. Haced uso de vuestras armas de amor, caridad, nobleza y templanza y si os enfrentáis con fe y valor a la lucha, no tardaréis en obtener la victoria. Mas analizad mi palabra, para que no sintáis que mi Doctrina os obliga a cumplir, porque Yo sólo os invito a escucharme y una vez que me hayáis comprendido, que se levante a cumplir aquel que lo haga por amor, por convicción, por voluntad propia; mi deber de Padre es mostrar siempre el camino de salvación a mis hijos. 57. Ved, amados míos, cómo en esta enseñanza sencilla tenéis la forma de conocer y comprender la caridad de vuestro Padre. Yo también vengo a buscar la sencillez y pureza de vuestro corazón para manifestarme a vosotros en plenitud. 58. Ahora que es el tiempo de mi comunicación, me estoy manifestando en todos los portavoces, dando por su conducto órdenes y enseñanzas. ¿Quién puede atreverse a negar que Yo me comunique por éste o por aquél? ¿Quién es aquel que conoce de verdad mi esencia? Amaos y respetaos unos a otros, para que vuestra obra tenga mérito en los cielos. Es también mi voluntad que mi palabra sea impresa para que la conozcan las generaciones venideras. 59. Para que vosotros seáis reconocidos por vuestros hermanos, tenéis que procurar que vuestros actos los guie siempre el amor. Sed sensibles al dolor ajeno, apartad con la potestad que os he dado, las malas influencias que perturben la salud de vuestros hermanos y seréis conocidos por ellos como hombres de poder espiritual. Oíd mi parábola. P A R A B O L A 60. "Iba por un camino un anciano avanzando lenta y trabajosamente, pronto fue alcanzado por dos jóvenes que alegremente marchaban por el mismo sendero, los cuales le dijeron: Buen anciano ¿Aún está muy lejos vuestra meta? A lo que el anciano contesto: La meta está distante, aún es largo el camino y hay que andarlo despacio para no desfallecer. Creo, aunque estoy cansado, llegar con el último esfuerzo. 61. Aquellos jóvenes, después de escucharlo, continuaron rápidamente su jornada, olvidando las palabras del anciano y juzgando irónicamente el optimismo de aquel viejo caminante que esperaba llegar al final del camino, cuando, según ellos, estaba próximo a caer. 62. El anciano siguió caminado y aquellos mancebos que tan pronto se habían alejado de él, fueron sorprendidos luego por la sed, el hambre y la fatiga, cayendo al fin vencidos por el cansancio. Dormían profundamente cuando fueron alcanzados por el anciano, quien despertándoles dulcemente les dijo: Mancebos, que en vuestra juventud habéis sentido cansancio, no toméis con paso vertiginoso este camino que es tan largo, vayamos paso a paso y os aseguro que llegaremos. Pero aquellos despertando, contestaron: Dejadnos que hemos agotado el último esfuerzo y no podemos continuar, vos tenéis báculo y podéis seguir, nosotros no lo tenemos. 63. El anciano, incomprendido, al contemplarlos así, les ofreció un trozo de pan con lo cual los reanimó, acercó un poco de agua a sus labios y les calmó la sed. Los ayudó a levantarse, les acompañó en la jornada y encendió su fe hasta hacerlos llegar por fin a la meta". 64. Analizad y estudiad, discípulos amados, porque tendréis que ser guías de la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 156 1. Sean bienvenidos los discípulos que en pos de la sabiduría llegan ante el Maestro. Heme aquí, hijos míos, una vez más entre vosotros, porque contemplo que sois el discípulo ávido de enseñanza. Consideráis que aún no estáis preparados para entregar mi palabra a vuestros hermanos y acudís a oír a Aquél que todo lo sabe. Mañana ya estaréis doctrinados y seréis maestros. 2. Me pedís mi gracia para poder comprender mi palabra y Yo os la concedo. Más reconoced que os estoy hablando en este tiempo con absoluta claridad. 3. Tomad mi palabra y alimentaos con ella porque vengo a fortalecer a vuestro espíritu. 4. Mis lecciones siempre son distintas, mas tienen la misma esencia, el mismo amor. Siempre principio hablándoos con amor y concluyo desbordándome en caridad. Entre esas dos virtudes está encerrada mi Ley. De esa fuente tomad la fuerza y la luz, esa es mi voluntad que os manifiesto, no como orden, porque el Maestro, siendo sabiduría infinita, os pide que comprendáis y cumpláis por vuestra propia voluntad. 5. Os he concedido libre albedrío y sólo vengo a señalaros el camino por el cual debéis transitar. Y siempre os diré que ese camino es de perfección; camino cuyo fin no está en la muerte corporal, sino que se prolonga más allá de esta vida, de la cual subsistirá vuestro espíritu. 6. Yo os he dicho: que cuando cumpláis vuestra misión en este mundo, os prometo la dicha en el más allá y ya no volveréis a mancharos con el fango y las pasiones de la materia. 7. No sabéis cuantas etapas tendréis que vivir aún en este planeta. Si encuentro justo que volváis a encarnaros, tendréis que venir en nueva materia, pero trayendo mayor evolución en el espíritu, el cual no se rebelará a la voluntad divina; y continuaréis vuestra labor en bien de vuestros hermanos: Seguiréis elevándoos y perfeccionándoos, plenos de confianza y esperanza en mi justicia. 8. Tendréis que ser fuertes para resistir peligros y tentaciones y ante vuestro ejemplo y pruebas de fortaleza, os llamarán los iluminados y escogidos del Señor, porque en vuestros pasos os ayudará el mundo espiritual de luz, que velará por vosotros en todo instante; caminado juntos y bajo mi voluntad, haréis que se cumpla mi palabra profética. 9. Seguid trabajando, aun cuando el fruto de vuestra lucha no lo vean los ojos de vuestro cuerpo, acaso lo veréis en espíritu o a través de nueva envoltura. 10. Esa será la labor de la humanidad del mañana, en que cada uno trabajará por el bien de todos y las naciones lucharán por la paz del mundo. 11. En este tiempo se iniciará la lucha de ideas y credos. Será tiempo de controversias y discusiones en el cual los intelectuales de este mundo pondrán a prueba vuestro saber. 12. Se discutirán las diversas interpretaciones que se han dado a mi palabra del Segundo Tiempo y de todo cuanto he dicho por medio de mis iluminados. Entonces, se descorrerá el velo de muchos misterios y la hipocresía de muchos será abatida por la verdad de mi Enseñanza. 13. Mi divino deseo es que los hombres a través de sus doctrinas lleguen a comprenderse, dando así un paso hacia la unificación espiritual. 14. Preparaos para este tiempo, y entonces persuadiréis con palabra humilde y sencilla a sabios y entendidos, porque me bastará vuestra elevación para inspiraros mi sabiduría, que brotará inagotable por vuestra boca. Seguid el camino trazado por vuestro Señor. 15. Veo que estáis padeciendo a causa de la aflicción que os proporciona el mundo y también porque habéis venido siguiéndome por un camino de humildad y caridad. 16. No lloréis por vosotros, porque en verdad vuestro espíritu se está purificando. Llorad por los que aún viven aferrados a los placeres del mundo y siguen cautivos de la materia. No penséis que Yo gozo con vuestras penas, porque eso sería tanto como negar la virtud de vuestro Padre, que es la del amor. Observad que Yo vengo a vosotros, precisamente para acortar vuestros días de aflicción y lograr que vuestros dolores se atenúen. Os aconsejo que perseveréis en el bien, porque más vale que ahora estéis padeciendo por obrar bien, que si os dedicáis en hacer el mal. 17. Por sobre vuestros sufrimientos Yo os haré sentir mi paz, esa gracia divina, que no consiguen gozar los poderosos, a pesar de todos sus caudales. 18. Os he enseñado a sanar a los enfermos del cuerpo y del espíritu; quien con tal virtud cumpliera y llegara a su vez a sentirse enfermo, sentirá a la cabecera de su lecho, la presencia del Doctor de los doctores. Aprended a sentir mi compañía así como la del mundo espiritual, para que nunca os sintáis en la soledad; para que el huérfano no se sienta sin protección; para que la viuda no se sienta sola o desamparada, para que el hombre o la mujer abandonados, no sientan un vacío en el espíritu y que los que no han conocido el amor en la Tierra, sientan en su corazón el amor de su Padre Celestial. 19. Amad a vuestros semejantes, servidles, dedicadles aunque sólo sea una parte de vuestro tiempo, porque así lograréis que vuestro espíritu cumpla con su misión. Entonces lograréis imitar en vuestra vida las lecciones del Divino Maestro, el que olvidando sus padecimientos y sus amarguras, sólo se dedicó a bendecir y a derramar el consuelo de su enseñanza a cada uno de sus pasos. 20. Pueblo: ahora que me tenéis bajo esta forma; vibrad de gozo al escuchar mi palabra. 21. Recreaos los pobres, los que nunca habéis poseído nada, los enfermos, los parias, los que han tenido hambre y sed de justicia, los tristes, los oprimidos; llenad de esperanza vuestro corazón, porque en verdad os digo que esa esperanza no se verá defraudada. Comprended que la hora de justicia ha llegado y que todos los que han sufrido con paciencia su restitución, los que han sabido apurar con mansedumbre su cáliz y han soportado con amor sus pruebas, todos ellos recibirán su galardón. 22. Revelaciones, conocimiento, pan, llaves del trabajo y bálsamo, todo eso y más les ha sido dado a los que han sabido esperar la hora de mi vuelta. 23. Discípulos, multiplicaos para que mi paz y mi luz se extiendan por todo el orbe. Mi mensaje no está dirigido a determinadas criaturas exclusivamente, viene dirigido a todos mis hijos. Bienaventurados sean los que lo reciban y todos los que lo esperen. 24. Sois párvulos ante las enseñanzas del Padre y es por eso que aún no vivís de acuerdo con la perfección de la vida espiritual. Todavía no habéis alcanzado la plenitud de la vida verdadera y para ayudaros ha sido menester que vuestro Señor descienda para auxiliaros, para que con su socorro logréis conocer todo lo que no sabéis, lo que no habéis comprendido y lo que habíais olvidado. 25. Cristo es y debe ser vuestro modelo, para eso vine a hacerme hombre en aquel tiempo. ¿Cuál fue la manifestación que Jesús entregó a la humanidad? Su amor infinito, su divina sabiduría, su misericordia sin límites y su poder. 26. Yo os dije: imitadme y llegaréis a hacer las mismas obras que Yo hago; si vine como Maestro, debíais de comprender que no fue para enseñaros lecciones imposibles o que estuvieran fuera del alcance del entendimiento de los hombres. 27. Comprended entonces que, cuando hagáis obras semejantes a aquellas que Jesús os enseñó, habréis alcanzado la plenitud de la vida, de la que os hablé anteriormente. 28. Cuántos hombres, por el saber que han alcanzado, creen poseer la grandeza espiritual y no son para Mí mas que unos niños estacionados en su camino de evolución; porque deben de considerar que no es tan sólo el desarrollo de su mente por la que pueden lograr la elevación de su espíritu, sino que debe ser por el desarrollo del conjunto de su ser y hay muchos dones en el hombre que es necesario desarrollar, para lograr alcanzar la plenitud. 29. Por eso es que instituí, como una de mis leyes de amor y de justicia, la reencarnación del espíritu, para concederle un camino más extenso, que le brinde todas las oportunidades necesarias para lograr su perfeccionamiento. Cada existencia es una breve lección, porque de otra manera sería muy corta la oportunidad de un hombre para abarcar en ella el cumplimiento de toda mi Ley; pero es necesario que conozcáis el sentido de esta vida, para que toméis de ella su esencia y alcancéis su armonía, que es la base de la perfección humana, para que podáis pasar a un plano superior, hasta llegar a la vida espiritual, donde tengo guardadas para vosotros tantas lecciones que debo enseñaros y tantas revelaciones que aún debo haceros. 30. Nunca han marchado todos los seres aquí en el mundo en el mismo nivel espiritual; junto a hombres de una gran elevación, han convivido otros en gran retraso. Debo advertiros que este tiempo tampoco será el único en el que puedan surgir hombres de un espíritu muy elevado. 31. En todos los tiempos, aun en los más remotos de la historia de la humanidad, habéis tenido ejemplos de hombres de espíritu elevado. ¿Cómo podríais explicaros que desde los primeros tiempos ya hubiese hombres de espíritu evolucionado, si antes no hubiesen pasado por reencarnaciones sucesivas que les ayudaron a elevarse? 32. Es que el espíritu no nace al mismo tiempo que la envoltura, ni el principio de la humanidad coincide con el del espíritu. En verdad os digo que no existe un sólo espíritu que haya venido al mundo sin antes haber existido en el más allá. Y ¿Quién de vosotros puede medir o conocer el tiempo que haya vivido en otras moradas antes de haber venido a morar la Tierra? 33. En otros mundos, también gozan los espíritus de libre albedrío y pecan y se desvían, o perseveran en el bien y así logran elevarse, igual que como lo hacéis vosotros en la Tierra; mas llegado el instante marcado, los que están destinados a venir a este mundo, descienden a él unos para cumplir una noble misión, otros para expiar su restitución; mas según ellos quieran ver esta Tierra, así se les presentará como un paraíso para algunos o como un infierno para otros. Por eso es que, cuando ellos comprenden la misericordia de su Padre, sólo ven una vida maravillosa sembrada de bendiciones y enseñanzas para el espíritu, un camino que los acerca a la Tierra Prometida. 34. Unos se van de este mundo deseando retornar, otros lo hacen con el temor de tener que volver, y es que vuestro ser aún no ha llegado a comprender la armonía en la que debéis vivir con el Señor. 35. Ya os he revelado que mi pueblo se encuentra diseminado por toda la Tierra, es decir que la simiente espiritualista se encuentra diseminada en toda la redondez de la Tierra. 36. Hoy estáis desunidos y hasta llegáis a desconoceros unos y otros, por verdaderas pequeñeces; más cuando las doctrinas materialistas lleguen a amenazar con invadiros a todos, entonces será cuando llegaréis a identificaros todos los que pensáis y sintáis con el espíritu. Para cuando ese tiempo llegue, Yo os daré una señal para que podáis reconoceros, algo que todos podáis llegar a ver y oír en la misma forma. Así, cuando deis testimonio unos a otros, os maravillaréis y diréis: Es el Señor quien nos ha visitado. 37. Entended que vuestros hermanos espiritualistas, no sólo se encuentran habitando esta nación sino que también se encuentran en otros pueblos, comarcas y naciones. Sabed que debéis prepararos para alcanzar la mayor limpidez en vuestra vida para que deis testimonio verdadero, de todo lo que aquí escuchasteis y recibisteis. Yo estoy tocando a todos los espíritus, para que llegada la hora, sepan entregaros un fiel y completo testimonio de todo lo que ellos a su vez hayan recibido, y para que estén preparados para escucharos con amor. 38. No serán fuerzas humanas las que muevan en la Tierra a este pueblo cuando se una, él será espiritualmente uno solo, sin buscar para ello una ciudad especial, ni existirá un gobierno espiritual que rija el mundo. 39. Una luz superior le guiará y le inspirará entre diversas ideologías, doctrinas, tendencias, religiones, credos y sectas, y entonces, la humanidad que hasta hoy ha vivido sumergida en el más completo materialismo, se asombrará al llegar a contemplar la aparición de este pueblo doctrinado. 40. Mi pueblo en los tiempos pasados, no hizo obras que lo acercaran a la perfecta unión con su Creador, más bien cayó en la profanación y en la desobediencia; sin embargo, Yo no lo exterminé, porque mi justicia de amor quiso conservarlo y multiplicarlo sobre la Tierra, a fin de que se purificase de sus faltas pasadas y desempeñase ya con mayor luz en el espíritu, la misión que desde los primeros tiempos se le ha encomendado, que es la de llevar a sus hermanos el mensaje divino, la de abrir brecha espiritual a los demás pueblos y de enseñar con sus obras y ejemplos, cómo se respeta y se cumple la Ley divina del Padre. 41. Comprended que si os he enviado al mundo, ha sido para la bendición de los hombres. Orad y velad, para que lleguéis a estar preparados en esa hora, en la que todos estaréis unidos en espíritu, en pensamiento y en obras, aun cuando materialmente os encontréis distantes unos de otros. Sólo con la Espiritualidad, llegaréis a poder combatir y vencer al dragón del materialismo, que avanza paso a paso devorando pueblos y sembrando el dolor y la desolación. 42. En esta Era os digo: Benditos seáis vosotros que habéis sido predestinados para recibirme en este tiempo y oír mi palabra. Yo os he preparado y mi luz ha bañado vuestro espíritu, por eso seréis fuertes y aun cuando viniesen sobre vosotros grandes pruebas, no os dejaréis vencer. Cuando estéis ya en el valle espiritual, conoceréis cuán grande ha sido el privilegio que habéis tenido y os sentiréis dichosos. 43. Cuando escuchasteis mi palabra por primera vez, sentisteis que era yo quien os hablaba y meditando en vuestras obras, pensasteis que no estabais limpios, que debíais haceros dignos, y comenzasteis una vida nueva y en cada día os perfeccionabais; mas cuán difícil es para vosotros perseverar en ese propósito. Llegáis muchas veces al sacrificio, sin que Yo os lo haya pedido, y os cansáis pronto; Yo os digo que me complace que toméis con paciencia el camino, ¿Cómo queréis perfeccionaros en corto tiempo, si es tan grande la obra que vais a emprender? 44. Me amáis y ésta es vuestra base; me presentáis vuestra fe y aun así, cuando las pruebas llegan a vosotros, me decís: Maestro, siempre encuentro obstáculos para cumplir tus leyes; la incredulidad de los míos me hace debilitar, la tentación se interpone a cada instante para hacerme caer y aun yo mismo he quebrantado mi propósito. Yo os digo: en medio de esta lucha tenéis que trabajar, esos obstáculos que encontráis son pruebas para vuestra fe y con ellas, el espíritu se irá acrisolando. Confiad en vosotros mismos, comprended que lleváis mi Espíritu y habéis sido preparados para participar en esta gran batalla. 45. Apenas estáis dando los primeros pasos y aun cuando os he llamado a unos guías, a otros portavoces, todos tenéis que prepararos para llegar a conocer vuestro cargo y saber desempeñarlo, mas no desconozco vuestros méritos, habéis dado a mi causa el primer lugar en vuestro corazón y vuestro mayor anhelo es seguirme. Yo, como Padre, os he guiado, os he conducido y he abierto mi corazón, para que en él leáis mi amor y mi caridad. 46. Mi paciencia no tiene límites, os he concedido tres eras e innumerables reencarnaciones para que alcancéis vuestra elevación espiritual y aún en este tiempo he venido a hablaros, sin contemplar la incredulidad y el materialismo humano. Estáis en el Tercer Tiempo de las manifestaciones espirituales y si sabéis aprovechar vuestros dones, contemplaréis la potestad de vuestro espíritu y sabréis que Yo siempre he querido hacer de vosotros seres superiores capaces de llevar a cabo grandes obras. Todo lo he dispuesto para que os rijáis por mi Ley de amor y la respetéis. A la diestra de cada labriego está un ángel guardián y cuando esos seres se han comunicado con vosotros os han manifestado su humildad, su obediencia, ellos os han acompañado en la jornada y con vosotros han sufrido las asperezas del camino. Oídlos, porque en su palabra llena de luz, encontraréis la explicación de mis revelaciones. Después del año de 1950, recordaréis el ejemplo de esos seres virtuosos, los cuales no serán alejados de vosotros, sino que seguirán inspirando a vuestro espíritu y protegiendo a la humanidad. 47. Preparaos, para que no atribuyáis imperfección a mi palabra. Conoced su esencia; si el portavoz del cual me sirvo no estuviere preparado, si su espíritu no estuviese atento a mis dictados, la palabra que brote de sus labios, no reflejará mi perfección. Entonces, penetrad en el verdadero sentido de ella y sabréis lo que he querido expresar. No me atribuyáis a Mí las imperfecciones, comprended que Yo soy vuestro Dios que soy Perfecto. 48. Levantaos llenos de celo y defended mi causa, todo lo que encontréis fuera de la Ley en las prácticas de los labriegos, corregidlo con amor y justicia. 49. Recibo de vuestra simiente la que encierra verdad y limpidez, y la que no ha llegado a la madurez, la dejo en vuestras manos para que la sigáis cultivando y corrigiendo. 50. Más venid a Mí, hijos míos, Yo os recibo. Sois el caminante cansado que ha errado por distintos caminos y ahora después de grandes pruebas y desengaños, buscáis mi bendición y mi apoyo. Habéis llegado bendiciéndome y dándome gracias por haber encontrado el descanso, y el Maestro os dice: Yo os lleno de gracia, y es mi voluntad que recobréis fuerza, que os llenéis de valor, porque después de que os extasiéis oyendo mis enseñanzas, vais a prepararos para hacer frente a una lucha que se aproxima para todos los hombres y particularmente para el pueblo de Israel. Reconoced que formáis parte de ese pueblo, cuyos cargos han sido muy grandes en todos los tiempos. Entre vosotros están los profetas, los intérpretes de mi palabra, los sabios. 51. Habéis sido formados con perfección. Vuestro espíritu ha sido iluminado para que conozcáis la grandeza de mi creación, para que estudiando su parte espiritual, comprendáis que sois semejantes a Mí y conociendo la Naturaleza material, podéis serviros de ella, porque ha sido puesta por Mí como una sierva humilde ante el hombre. ¿Cuándo llegaréis a conocerla y dominarla? ¿Cuándo seréis tan dignos que podáis ordenar a un elemento que se detenga o cambie, en beneficio de vuestros hermanos? Cierto es que ellos obedecen a leyes dictadas con justicia y amor, más vosotros tenéis potestad y Yo os he dicho que cuando os espiritualicéis, podréis detener en mi nombre las enfermedades, la inclemencia del tiempo, el rigor de las calamidades y el pecado. Todo podréis hacerlo si tenéis fe. Llegará el momento en que todo espíritu se conmueva y toda inteligencia despierte, y al buscar la fuente de donde procede la luz y la perfección, me encontrarán a Mí. 52. Una era de regeneración se acerca. Vosotros, mis discípulos, pondréis los cimientos para la formación de un mundo nuevo, trabajaréis como trabajan los ejércitos del bien, los ángeles que, por amor a vosotros, luchan por lograr la elevación espiritual de la humanidad. 53. El amor es la fuerza más poderosa con la que el hombre podrá alcanzar su regeneración. 54. En el Segundo Tiempo, muchos dudaron de Mí, no podían creer que el hombre humilde, mezclado entre las turbas de menesterosos, de enfermos y pecadores, fuese el Maestro, el Verbo del Padre. Y al contemplar mis beneficios y obras de amor y de perdón, decían: ¿Es un hechicero o un profeta? Cuando estuvo ante mi presencia aquella mujer que había cometido adulterio, quisieron probarme y dijeron: Juzga a esta mujer que ha pecado, es perversa y no merece estar entre nosotros. Arrójala porque no es digna de oír tus enseñanzas ni compartir tu pan. Yo les dije: Vosotros conocéis la culpa de esta mujer, todos juzgáis que es pecadora más aquel que se encuentre limpio, libre de todo pecado, que arroje la primera piedra. Yo toqué a los que la acusaban a través de su conciencia y pronto conocieron que sus culpas eran muy grandes, mayores que las de aquella mujer; y avergonzados se retiraron, y la que había sido acusada y juzgada por aquella turba, me pidió perdón, reconoció su mancha y fue tan grande su arrepentimiento, que se sintió purificada y en su corazón se encendió el amor; entonces la levanté y le dije: Yo te perdono, anda y no vuelvas a pecar. 55. Así, cuando vosotros os sintáis torturados por el peso de una culpa y estéis arrepentidos, limpiaos con la oración y con las buenas obras, venid a Mí, recobrad la paz y no volváis a pecar. Más también os digo: ¿Por qué juzgáis sin piedad las faltas ajenas y no miráis vuestro interior? Yo os perdono desde antes de cometer la falta, y cuán pocas mujeres arrepentidas he encontrado en el camino, más os anuncio una vez más que el pecado desaparecerá. 56. La Tierra será limpia. El hombre volverá a oír la voz de su conciencia. Yo os invito a morar Conmigo y ese es el único camino para llegar a Mí. 57. Siempre que veléis y oréis, seréis salvos de penas y tentaciones. El tiempo que os doy, tomadlo para hacer obras que den prueba de vuestra fe de discípulos. El mundo se acercará a vosotros y se sorprenderá al contemplar vuestra paz y dirá: ¿Cómo es posible que este pueblo goce de tranquilidad, mientras las naciones se han convertido en una hoguera de odio? Y el Maestro les contestará: Encuentro purificado y digno a este pueblo, más Yo he descendido a todos. Todo el que me busque, me encontrará y estaré tan próximo a él, que me sentirá en su propio corazón. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 157 1. Pueblo de Israel: me presentáis vuestro corazón. Quiero que me améis como Padre; mi Espíritu se encuentra deseoso de vuestro amor. El mundo me ha olvidado, y si me busca, lo hace por medio de cultos imperfectos, y como no tiene pruebas de mi presencia, pierde su fe y se vuelve incrédulo. Si alguien le dijera que Yo estoy hablando al pueblo de Israel, no lo creería, me pediría pruebas y sería como Tomás; y Yo os he dicho: Bienaventurado el que sin ver cree. 2. El templo que he preparado para Mí, está en el mismo espíritu del hombre, como siempre os lo he enseñado. 3. Estudiad mis manifestaciones y pensad que he venido una vez más entre vosotros porque no habéis sabido venir a Mí; teniendo la Ley, mi palabra y las profecías, no habéis cumplido vuestra misión. Si hubieseis analizado, estaríais esperando los acontecimientos que han de señalar esta nueva era. 4. Yo he venido a daros mi enseñanza como en el Segundo Tiempo. Muchos me desconocerán, sólo aquellos que se espiritualicen, verán con claridad esta manifestación. Vosotros que me oís sentid caridad por la humanidad que no ha encontrado mi huella y preparaos para enseñar, convertíos en maestros. Con cuánto regocijo miraréis en vuestros discípulos crecer su fe y conocimiento en mi Doctrina. 5. Muchos corazones vendrán a Mí. Los que se han llenado de soberbia, vendrán humildes; otros llegarán guiados por su conciencia, midiendo sus obras y con gran arrepentimiento. Yo estoy esperándoles para prepararles, para que sea su espíritu como una fuerza limpia, y mi palabra, como agua cristalina que calme su sed. 6. Elías fue enviado a preparar a los que habían de recibir esta luz. Sorprendió a la humanidad durmiendo en profundo sueño para todo lo que es espiritual, sólo unos cuantos estaban preparados para recibir el mensaje ¡Cuánta dicha en esos hijos al ver cumplida mi promesa! ¡Y cuánto amor en mi Espíritu para todos los hombres! Han pasado los años y mi palabra ha fluido llena de esencia, para alimentar los corazones. Otros despertarán tarde, cuando esta manifestación haya pasado; mas que no se lamenten, porque un tiempo de mayor gracia vendrá para todos, en que buscaréis comunicaros Conmigo sin intermediarios materiales. 7. Los hombres de ciencia serán tocados por Mí. Muchas enfermedades extrañas aparecerán y no sabrán curarlas; serán impotentes para calmar el dolor. Sólo aquellos que se eleven espiritualmente, tendrán el poder de curación. Habrá ministros que llenos de anhelo de espiritualizarse, se adhieren al pueblo de Israel. Muchos que han sido primeros, serán postreros. De muchas instituciones e iglesias que no han sido fincadas sobre bases de amor, no quedará ni piedra sobre piedra. Estoy limpiando los campos, y no quiero que junto al trigo crezca la cizaña. 8. Visitad hogares, acercaos al lecho del enfermo, ayudad a los que sufren en presidios y lugares de expiación, consolad a todos, id en mi nombre y practicad vuestros dones. 9. Tomad como ejemplo al mundo espiritual, imitadlo en su paciencia y en su amor por la humanidad, en su lucha por el bienestar de todos vosotros. 10. Los que mucho han amado al mundo, pero que luego me han escuchado, han reconocido sus errores y han sentido que nace en ellos el deseo de purificarse, sostienen una lucha interior y luego me preguntan: Señor ¿Es menester desconocer a la carne y al mundo, para lograr que nuestro espíritu se liberte? A lo cual Yo les respondo: el mérito no consiste en desconocer a la carne, sino en llegar a encontrar la armonía entre el espíritu y el cuerpo que le sirve de envoltura, mas ¿Cómo alcanzar esa armonía si antes el espíritu no se deja conducir por su conciencia? 11. ¿Creéis que Yo haya puesto a vuestro cuerpo como un enemigo de vuestro espíritu? No, me contestáis; pero así han marchado siempre, como enemigos. En guerra continua han andado siempre el uno y el otro, porque siente el deseo de libertarse y de alcanzar un grado de mayor perfeccionamiento. 12. Sólo mis enseñanzas, que son la explicación de la Ley, podrán llevaros a la concordia, a la reconciliación interior de vuestro ser. Creed, que cuando hayáis ganado esa batalla, todo el camino os será ya fácil. 13. La carne, y así lo debéis comprender, es la nave, el espíritu es el piloto, ¿Cómo ha de ser justo que la nave sea la que conduzca al piloto según a ella le parezca? 14. De esa falta de armonía en el hombre, es de donde han surgido esas grandes tempestades, de las cuales, la mayoría de las veces ha salido derrotado el espíritu. Mas cuando la carne, doblegada al fin por la persuasión y la confianza de que el espíritu se encamine hacia su gran final, tome mansamente la misión que le corresponde y ya no prive a su espíritu de lo que a él le pertenece, se habrá logrado alcanzar la armonía entre dos naturalezas de que está formada la criatura humana. Esta elevación la alcanzaréis cuando la materia y el espíritu caminen unidos por el sendero de la evolución espiritual que les muestra el amor y la sabiduría de su Creador a través de su conciencia. La materia, con su obediencia, con su docilidad y mansedumbre ante los dictados de su espíritu, llegará a crucificarse, en la cruz del sacrificio y de la renunciación, para dar a su espíritu la elevación y la alegría de haber alcanzado su lugar en la vida eterna. 15. El libre albedrío es la expresión más alta, es el don más completo de la libertad que le fue concedida al hombre en el camino de la vida, a fin de que su perseverancia en el bien, lograda por el consejo de la conciencia y por la lucha en el cumplimiento de las pruebas, le hiciese alcanzar el seno del Padre. Mas el libre albedrío ha sido sustituido por el libertinaje, es desoída la conciencia y sólo se atiende a los dictados del mundo, y la espiritualidad ha sido sustituida por el materialismo. 16. Ante tanta confusión y tanto desvío, mi Doctrina les parecerá absurda a los hombres de este tiempo, más yo os digo que es la enseñanza justa para lograr que los hombres se libren del letargo en que se encuentran. 17. Caminantes: dejad vuestro cayado y vuestra alforja y descansad de vuestro largo viaje, sentaos en torno mío, comed de mi pan y conversad con vuestro Maestro. Dejad que vuestro espirilo venga a mí en una comunión perfecta. 18. Sois el mismo pueblo que en otros tiempos me seguisteis en busca de perfeccionamiento para vuestro espíritu y ahora me preguntáis sorprendidos: ¿Por qué habéis vuelto entre nosotros? Y Yo os contesto: escrito está que el espíritu de mis hijos ha de vivir a la diestra de su Señor por toda la eternidad, y para que vosotros podáis llegar a Mí, es menester que aprendáis y hagáis méritos imitando a vuestro Maestro. 19. He sembrado mi simiente en vosotros a través de los tiempos y cuán pocos son los que me han amado. He manifestado mi poder por medio de enviados, elegidos entre un gran número de espíritus, desde el justo Abel que fuera ejemplo de humildad; José, hijo de Jacob, en quien fuera derramada la sabiduría y la santidad; Juan el Bautista, quien sólo vivió para dar testimonio de Mí, sin haber tomado del mundo nada que dañara su cuerpo o su espíritu; y como éstos, que fueron limpios de espíritu, tantos otros que vosotros conocéis y cuya obra crece y se agiganta con el correr de los años. Más no os han bastado tantas pruebas y tantas voces que habéis dejado perderse en el infinito, porque no habéis querido ver en mis enviados un reflejo de mi Divinidad. 20. Pedisteis la presencia de vuestro Señor, para palparlo y oír su voz hablando vuestro mismo lenguaje y os fue concedido para lograr vuestra salvación, y a pesar de haberme tenido tan cerca y de haber hablado a mi pueblo, no habéis venido en pos de Mí, y me habéis obligado a volver entre vosotros. 21. Está escrita en el libro de vuestra conciencia mi lección del Segundo Tiempo. Os enseñé a amar y a recibir la caricia y la ternura de María. Me recreé sintiendo y amando el calor del regazo materno, saboreando también el sustento que su seno me ofrecía. Supe gozar con Ella y compartir el trabajo y las duras jornadas. Recibí la caricia de los rayos del astro rey y goce contemplando los montes, los campos, el mar y sobre todos derramé mis bendiciones. Preparé las mieses, las aguas y todo aquello que da el alimento a los hombres. 22. Supe estrechar la mano del amigo, me recreé con la inocencia de los niños, con la gallardía y la nobleza de los mancebos y con la pureza del corazón de las doncellas. Me llené de satisfacción al contemplar la abnegación y el sacrificio de las madres y la fortaleza de los hombres. Durante treinta y tres años viví en el mundo, para que el hombre palpara la perfección y los ejemplos de su Señor, al cual podían contemplar de cerca y para que aprendiesen a imitarme en todo momento. Os enseñe el amor a Dios, así como el cumplimiento de sus leyes; os dije cómo debíais amar a vuestros padres, a vuestros hermanos y a vuestros hijos; os hablé del amor entre esposos; os mostré el camino limpio del trabajo, del respeto y de la caridad de los unos a los otros; os invité a vivir en perfecta comunión con el Padre y en armonía también con la Naturaleza. 23 Sin embargo, muchos fueron los llamados y pocos los escogidos; fueron doce en quienes derramé el caudal de mi sabiduría. A ellos les hice responsables del Segundo Testamento, de mis lecciones dadas casi todas en sentido figurado; de mis parábolas que fueron incontables, y todo eso quedó grabado en la conciencia de los hombres, para que ni el tiempo, ni las vicisitudes llegasen a borrarlo. 24. Di fortaleza a esas criaturas, para que nada les acobardase en la lucha que les esperaba, y supieran enfrentarse a los sabios y colocarse sobre la ciencia humana. Dije a mis discípulos: "Os dejo como pastores de la humanidad, de ese rebaño hoy disperso que tendrá que ser reunido en un solo aprisco". También les dije: "Edificad el templo" y al hablarles así, no me refería a templos construidos de cantera, les hablaba del espíritu, en donde corresponde construir la morada para vuestro Señor. Mi templo, no puede el hombre siquiera representárselo, porque lo forman el Universo con todas sus criaturas y es en él donde se encuentra el verdadero altar, la ofrenda y la luz. 25. El corazón de mis discípulos se encontraba preparado, el vaso estaba limpio de dentro y de fuera y lleno de dulzura, de fe y de esperanza. Así se levantaron a comunicar a la humanidad la buena nueva. Y al hablar después de mi partida, decían a sus hermanos: Todos podéis recibir al Señor, en su palabra está contenida la sangre y el cuerpo del Maestro. 26. Así hablaban y Yo les conducía paso a paso. Supieron enseñar y comprobar con hechos todas sus palabras. Por doquiera que fueron, estaban dentro del templo, ya estuvieran en el desierto, en el valle o en las diversas naciones que su planta pisó. Su boca fue como manantial de aguas cristalinas y vivificadoras que purificaban a los pueblos. 27. No tuvieron, como no lo tuvo Jesús, ni corona, ni cetro, ni manto de púrpura; fueron humildes. Yo les dije: "Sed humildes, sed los últimos doquiera que vayáis. Dad a vuestros hermanos todo lo que de Mí hayáis recibido, no ocultéis nada y haced que mi simiente se multiplique y llegue a todos los corazones". 28. Mis discípulos respetaron siempre la vida humana, no osaban tomar jamás mi lugar de juez. Supieron dejarme la causa, justa o injusta que sólo Yo podía resolver. No preguntaron a los hombres por qué pecaban y para todos tuvieron piedad y misericordia. 29. Ahora, en el Tercer Tiempo, cuando mi pueblo se acerca al final de mi comunicación, me encuentro preparando nuevos discípulos. Todo se ha consumado según mi voluntad. Estoy edificando el templo indestructible en el espíritu de mis hijos. 30. No me presentéis más símbolos, ni me representéis en forma material; sólo oíd y obedeced mis inspiraciones, eso os bastará para lograr alcanzar la espiritualidad. 31. En este tiempo habéis oído mi voz en la misma forma en que os la hice oír en el Primer Tiempo, en el que hacía estremecer el espíritu de los hombres. 32. Ahora no vengo a daros mi enseñanza por conducto de Jesús, mi Verbo Encarnado; os he hablado a través de criaturas humanas, porque ya habéis escalado y podéis comprenderme y transmitir mi palabra. 33. Ya está próximo el final de esta manifestación, para iniciarla en una forma más elevada, estableciendo la comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Creador, que es la que usan los espíritus más elevados que habitan cerca de Mí. 34. No temáis al día de mi partida, porque jamás estaré ausente de vosotros. En el Segundo Tiempo, después de mi ascensión, me presenté a mis discípulos limitado en la forma de Jesús, para darles el consuelo. Hoy, ignoráis cuántos días no me sentiréis, más al cabo de ellos, volveréis a mirarme y a sentir que os inspiro, y que afluyen a vuestra mente nuevas palabras. Solo os pido unificación, un solo cuerpo y una sola voluntad, para que así seáis dignos de llegar hasta el final. Estarán presentes en ese día, las doce tribus del pueblo escogido; los doce apóstoles también os acompañarán; para que os sintáis fortalecidos con su ejemplo, porque voy a dejaros al igual que a ellos como ovejas entre lobos hambrientos; mas Yo estaré con vosotros en vuestra persecución, en la prisión, en todo momento en que me necesitéis 35. Yo protegeré mi semilla. 36. Trabajad todavía mucho, para que cuando Yo contemple que entre mi pueblo reina el amor, la limpidez y la sencillez, os deje como maestros de la humanidad. Si os piden enseñanza, entregadla; si os hacen callar, callad humildemente; sembrad siempre a vuestro paso, como os lo he enseñado. 37. Amad a vuestros hermanos, para que pongáis los cimientos de la paz y de la concordia entre ellos. 38. Pueblo: ¿Hasta cuándo habréis de fructificar? Ha pasado mucho tiempo desde que os estoy doctrinando y aún no surgen los apóstoles que tanto está necesitando la humanidad para levantarse. 39. Corto es el tiempo que os queda para que aún podáis oírme y es menester que aprendáis mis lecciones, para que os sea más fácil dar testimonio de ellas. 40. Pensad que de los ejemplos que deis así como de vuestras obras, después de que Yo haya dejado de hablaros, depende que muchos de los corazones que no tuvieron la dicha de escucharme en esta manifestación, despierten a la fe y se conviertan a mi Obra. 41. Os pongo como un ejemplo de estas palabras, la conversión de Saulo, más tarde llamado Pablo, quien entregó por completo su cuerpo y su espíritu al servicio de su Señor. 42. Pablo no se contaba entre los doce apóstoles, no comió en mi mesa ni me siguió por los caminos para escuchar mis enseñanzas; más bien, él no creía en Mí ni veía con buenos ojos a los que me seguían. En su corazón existía la idea de exterminar la simiente que Yo había confiado a mis discípulos, la cual empezaba ya a extenderse; pero Pablo ignoraba que él era uno de los míos. Conocía que habría de venir el Mesías, y creía en ello; mas no podía imaginar que el humilde Jesús fuese el salvador prometido. Su corazón estaba lleno de la soberbia del mundo y por eso no había sentido la presencia de su Señor. 43. Saulo se había levantado en contra de su Redentor. Perseguía a mis discípulos así como a la gente que a ellos se acercaban para escuchar mi mensaje de labios de aquellos apóstoles. Y así le sorprendí, dedicado a perseguir a los míos, le toque en lo más sensible de su corazón y al instante me reconoció, porque su espíritu me esperaba, por ello oyó mi voz. 44. Fue mi voluntad, que aquel hombre público se convirtiese de esa manera, para que el mundo fuese presenciando a cada paso esas obras sorprendentes que le sirviesen de estímulo a su fe y a su comprensión. 45. ¿A qué citar hecho por hecho la vida de aquel hombre, que desde entonces se consagró a amar a sus semejantes, inspirado en el amor hacia su Maestro y en sus divinas lecciones? 46. Pablo fue uno de los más grandes apóstoles de mi palabra, su testimonio fue siempre de amor, de limpidez, de verdad y de luz. Su anterior materialismo, se transformó en una espiritualidad muy elevada, su dureza se convirtió en infinita ternura, y así se cambió el perseguidor de mis apóstoles en el más diligente sembrador de mi palabra, en el incansable caminante que llevara a distintas naciones, a comarcas y a aldeas, el divino mensaje de su Señor, por quien vivió y a quien le ofrendó su vida. 47. Aquí tenéis, pueblo amado, un bello ejemplo de conversión y una demostración de que, aun no habiéndome escuchado, pueden llegar los hombres a ser mis grandes apóstoles. 48. Hoy os digo: ¿En dónde está mi pueblo? ¿Dónde está aquel que era prudente en las pruebas, fuerte en las batallas y perseverante en las luchas? Está diseminado por el mundo; mas Yo le levantaré con mi voz y lo reuniré espiritualmente, para que vaya al frente de todos los pueblos; pero os digo que ahora estará formado por hombres de todas las razas, los cuales llegarán a entender cuál es la alianza que estoy esperando de todos los hombres. 49. Este pueblo será fuerte y combativo, mas no tendrá armas homicidas, ni carros de guerra, ni entonará cantos de exterminio. Su bandera será la paz, su espada la verdad y su escudo el amor. 50. Nadie podrá descubrir dónde está ese pueblo y él estará en todas partes, sus enemigos tratarán de destruirlo, pero no podrán, porque nunca lo encontrarán reunido materialmente, porque su unión, su orden y su armonía, serán espirituales. 51. Si en aquel tiempo un Moisés lo libertó y por caminos áridos y solitarios lo condujo, atravesando en medio de enemigos que lo cercaban y lo hizo cruzar entre ellos, hasta ponerlo a las puertas de la Tierra Prometida; ahora un Elías invisible pero manifiesto y presente, llamará a la lucha al pueblo y le mostrará sendas de luz para llevarlo con paso firme y certero hasta los umbrales de la morada que tengo reservada a vuestro espíritu. 52. La Ley espiritual que le sirva de norma y de guía, será la misma que escribí en la piedra y que os fue revelada en el Monte Sinaí. El pan espíritu al que le sustente, será el que está contenido en la palabra que por conducto de Jesús se os dio; la luz que le dé esperanza y fortaleza para no desviarse nunca más del sendero de la verdad, será la inspiración que en este tiempo está descendiendo desde el infinito, para revelar a los espíritus todo lo que era para ellos desconocido. 53. Todo el que manifieste adelanto en los dones que le he concedido, así como en sus facultades espirituales, que sea además un buscador infatigable de la verdad, o que ame la espiritualidad, de cierto os digo que ése será uno de los soldados de este pueblo y sabrá escuchar la voz de su Señor cuando llame a la lucha, así como cuando lo invite a la paz. 54. ¿Os parece este miraje tan sólo un bello sueño? 55. Cuando Moisés buscó a Israel en Egipto y le anunció las bendiciones de la Tierra de promisión, el pueblo dudó, porque se había acostumbrado a estar atado al yugo de la servidumbre y a las penalidades de la esclavitud, pareciéndole imposible que pudiera existir para él una tierra de libertad y de bienestar; sin embargo, aquel pueblo se levantó y poco a poco se fue acercando a aquella tierra que al principio le había parecido tan sólo un hermoso sueño, hasta lograr alcanzar el fruto de su perseverancia y de su lealtad. 56. No me imaginéis tocado con corona y ostentando un cetro, no, mejor recordadme humilde y sencillo. 57. Quiero que toméis de mi palabra su esencia que es el alimento de todo espíritu. En ella encontraréis el pan de la vida, el vino de la alegría espiritual, el fruto del verdadero amor. 58. Es menester que mientras coméis Conmigo en la mesa de amor y espiritualidad, aprendáis a hablarme y aprendáis a oírme, porque esta manifestación que ahora presenciáis, es pasajera y es indispensable que aprendáis a comunicaros espiritualmente Conmigo para que al dejar de oír mi voz bajo esta forma, no vayáis a sentiros abandonados, solitarios o huérfanos. 59. Recreaos en este tiempo que tenéis mi comunicación; pero nunca apartéis de vuestra mente el día que está señalado por mi voluntad, para que recibáis por última vez mi palabra. 60. Os digo esto porque quienes se familiaricen demasiado con mi comunicación, será para ellos la muerte el día que ya no puedan escucharme y entonces estarán expuestos a buscar por medios ya ilícitos, una manifestación que en algo llene el vacío de su corazón, mas no estará allí mi luz. 61. Es necesario que desde ahora comprendáis que de no tener un término esta comunicación, nunca podríais dar un paso hacia adelante, porque no tendríais interés en estudiar mi palabra, ni en procurar la comunicación espiritual; ¿Para qué hacerlo si día tras día podríais escuchar esta palabra y recibir este consuelo cada vez que lo pidierais? Pero cuando la lección haya concluido y el mensaje haya sido entregado, todo cambiará y entonces, si queréis sentirme cerca, tendréis que meditar en todo aquello que vuestra memoria guardare y si queréis sentiros fuertes, tendréis que entregaros a un verdadero cumplimiento espiritual, en el que os convirtáis en sembradores de paz, de luz, de bálsamo y caridad. 62. Por vuestro bien, debe ser breve el tiempo que me escuchéis a través del entendimiento humano, porque sois tan pequeños y tan frágiles, que no bien ha pasado un poco de tiempo de estarme oyendo, cuando ya comenzáis a familiarizaros con mi presencia en esta forma. Dejáis de sentir aquella emoción que os embargaba los primeros días, y cada vez vais experimentando menos aquella alegría, aquel gozo de venir a escucharme, gozo que os quitaba muchas noches hasta el sueño, pensando en que ibais a escucharme, ansiando que llegara el día y el momento de volver a oír aquella voz que por momentos os parecía imposible que pudieseis escuchar. 63. "¿Será verdad, preguntabais en vuestro corazón, que pueda yo escuchar la voz de mi Señor? ¿Seré digno de presenciar la manifestación de mi Creador, a través de esa maravillosa palabra?" "¡Oh Maestro, qué gozo tan grande el que has dado a nuestro espíritu haciéndonos oír tu voz paternal, tu palabra de Maestro, tu Verbo Divino!" Y no os cansabais de escucharme, y no queríais perder una sola palabra, y no queríais desobedecer uno de mis mandatos. Pero fue pasando el tiempo y os fuisteis acostumbrando a oírme y como ya no procurabais profundizaros, comenzó a cansaros mi palabra, a la que encontrabais monótona, siempre la misma, siempre igual, sin daros cuenta de que erais vosotros los que no llegabais preparados como en los primeros días, cuando os acercabais llenos de unción, de respeto, de asombro, de fe, de amor y humildad. 64. Puedo deciros que no ha habido un solo corazón que habiéndome escuchado por algún tiempo, no se haya familiarizado con mi palabra y mis manifestaciones; por lo que os digo una vez más, que, debido a vuestra pequeñez y fragilidad humana no podéis permanecer por mucho tiempo en la espiritualidad y es mejor que por vuestro bien Yo limite el tiempo de mi comunicación, porque de no hacerlo así, acabaríais todos por no sentir respeto por algo que ha sido una gracia que vuestro Maestro, en cumplimiento a una promesa del Segundo Tiempo, he venido ahora a entregaros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 158 1. La luz divina de mi Espíritu sea entre vosotros. 2. Sed bienvenidos, discípulos amados, que acudís cual mansas ovejas al llamado del Buen Pastor, y si después de encontraros dentro del aprisco, alguna osare saltar el cerco, Yo dejaré a las demás a buen cuidado para ir en busca de la perdida, porque no es mi voluntad que se pierda una sola de mis ovejas. 3. Estoy velando por todos, estoy dando a vuestro corazón mi paz y luz a vuestro entendimiento, para que sigáis por el buen camino, y si alguna vez llegáis a abandonarlo, olvidando a Aquél que todo lo ha dado por salvaros y con el cual vivisteis y os confortasteis con su calor, de cierto os digo: Mi caridad os seguirá por doquier y mi voz a través de vuestra conciencia, os estará haciendo incesante el llamado. No podéis equivocaros. Os he manifestado con claridad la Ley que debéis seguir. No podéis engañaros a vosotros mismos porque tenéis una conciencia que juzga acertadamente cada uno de vuestros actos, que os dice lo que es lícito y lo que no lo es; sabed que si desoís su consejo, vuestros actos os acusarán. Una vez más os digo: Conoceos a vosotros mismos para que podáis conocer a vuestros hermanos. 4. Preparaos para que seáis fuertes, porque no serán débiles mis nuevos apóstoles, ni caerán en el camino a poco andar. Serán los que tengan suficiente firmeza para demostrar que pueden guiar con su ejemplo, su palabra y su pensamiento, inspirando confianza, a las multitudes. 5. Todos tenéis dones para ser en el futuro verdaderos guías de corazones y espíritus, y aun a los seres desencarnados que vivan en la turbación, podréis librarlos de sus tinieblas guiándoles hacia la luz. 6. Esta misión es delicada y os la hago comprender a través de todo portavoz. 7. Si alguno se aparta del sendero por falta de comprensión en mi Obra, le haré un nuevo llamado para hacerle ver que quien ha hecho un pacto con Dios no puede retroceder en su camino de evolución. Hablo a vuestro espíritu, para el cual todo era obscuridad antes de reconocerme, más desde que el Padre se manifestó en su camino se convenció de la caridad y amor del Espíritu Divino que en tres tiempos se ha limitado, en tres fases distintas pero perfectas, para hacerse comprensible al espíritu del hombre. 8. Algunos quieren buscar la verdad por otros caminos, a ellos digo: Si tenéis razón para buscar, hacedlo, pero buscad bien. Otros sienten que no tienen por qué apartarse, porque comprenden que están dentro de la familia del Padre, sin cuya presencia ya no podrían vivir. 9. Nadie podrá cuidar de vosotros como YO, nadie os levantará con tanto amor cuando caigáis en el sendero. Soy el único que os ilumina el camino de la vida. Venid a Mí, oh amados míos, como Yo vengo a vosotros, con elevación, amor y pureza; que todos vuestros actos llevan espiritualidad y experimentaréis una dicha inefable. 10. Vendrán años de prueba y en medio de ella tendréis que cumplir vuestra misión. Esa misión consistirá en ayudar a vuestros hermanos que sufran, olvidándoos de vosotros mismos. 11. No os ofendáis si vuestra nación es juzgada por otras como inferior, demostrad que ante mi amor y bajo mi Ley todos sois iguales; que vuestro espíritu se refleje con limpidez en vuestras obras y de vuestro entendimiento brotarán lecciones y explicaciones sobre los errores de los hombres en sus distintas ideologías. 12. Quiero que meditéis en todo cuanto os he dicho para que guardéis esta enseñanza y por medio de ella seáis fuertes en vuestro camino. 13. No vengo a trazaros en este tiempo distinto sendero y os puedo decir como en el Segundo Tiempo en el templo de Salomón: "No vengo a abolir la Ley sino a darle cumplimiento", porque contemplé que los Doctores de la Ley no la comprendían y por eso estaban interpretando mal mi palabra. 14. Yo, el verbo, encarné en Jesús para enseñar a la humanidad una Doctrina de amor y de justicia, que partía de la Ley entregada por el Padre a la humanidad en tiempos atrás; y la enseñanza de espiritualidad que os estoy revelando en este tiempo, es para enseñaros el cumplimiento de la Doctrina de Cristo, para que el espíritu escale las cimas del conocimiento y la verdad espiritual. 15. La humanidad, espiritualmente, se encuentra dividida en religiones, sectas, doctrinas e ideologías y Yo demostraré el poder de mi palabra uniéndolas. Aunque ya os he dicho que antes que esto sea, el mundo se depurará y los espíritus se estremecerán como los bosques al soplo del huracán. Velad, porque vosotros aunque ignorados y humildes, poseéis la luz con la cual podréis librar de las tinieblas a los que entre ellas caminan como ciegos, mostrándoles un cielo despejado y un futuro mejor. 16. Dejad de ser los conservadores de tradiciones y ritos fanáticos. Practicad mi palabra con pureza, porque os he dicho que ella será el eslabón espiritual que unificará a los pueblos y a las razas, porque mi palabra de amor es Ley universal. 17. Por amor a vosotros y para que comprendáis hasta dónde os hago dignos de mí, me comunico por vuestro entendimiento, más llegará el instante en que ya no sea necesaria esta forma de comunicación y entonces la fuerza de vuestra elevación acercará vuestro espíritu al del Padre para que oigáis de El su divino concierto, aquel que empieza por deciros: "Amaos los unos a los otros". 18. Hoy os digo: Venid a mí y encontraréis la paz. He preparado estos recintos para que sean como árboles que os den sombra y bajo ellos sigáis mi palabra. En el Segundo Tiempo me escuchasteis en los valles, a la orilla de los ríos y en las montañas; en el templo de la Naturaleza os extasiabais y hacíais comunión Conmigo. Hoy también buscaréis esos lugares y ahí, lejos del mundo que peca y me niega, sentiréis el ambiente puro, saturado de esencia, donde todo habla de Mí y ya libre vuestro espíritu vendrá a unirse con el Padre en una comunión perfecta. 19. Muchos espíritus me están buscando en diversas religiones, sectas y filosofías y me han pedido la luz para encontrar el camino verdadero, el más corto; y no saben que he venido a manifestarme en esta nación, bajo esta forma que vosotros conocéis. Y Yo os estoy conduciendo a todos a la luz, porque mi amor no distingue razas ni naciones. Vosotros que me oís, preparaos, transformaos, para que seáis instrumentos míos en la obra de amor, de pacificación y de elevación del espíritu. 20. Por vosotros saldrá la palabra profética, la palabra que sana y conforta. ¿Queréis servir a la humanidad? Las leyes fundamentales que os he dado son: El amor a quien os ha creado y el amor de los unos a los otros. Todas las virtudes tienen por principio el amor a Dios y al semejante. 21. Todos habéis brotado de Mí, con iguales dones. No he distinguido a unos de otros. Cada espíritu tiene las facultades y dones para labrar su propia elevación. 22. Sed fuertes, aceptad vuestra restitución y colaborad en la Obra del Tercer Tiempo, para que podáis mirar el establecimiento de mi Reino en el espíritu de los hombres. Escalad, para que lleguéis a habitar en mundos superiores a éste, en donde no hay sufrimientos, hasta que os hayáis perfeccionado y lleguéis a Mí. Si esta morada os ofrece tantas satisfacciones y encierra belleza y gracia, pensad en la vida espiritual que os espera y desde hoy acercaos a ella. Yo os concederé contemplar desde este valle, por medio de mirajes, esa vida maravillosa plena de paz, de amor y de armonía. 23. Os digo una vez más, que en Mi será salva toda la humanidad. Aquella sangre derramada en el Calvario es vida para todo espíritu, mas no es la sangre en sí, puesto que ella cayó en el polvo de la tierra, sino el amor divino que en ella está representado. Cuando os hable de mi sangre, ya sabéis cuál es y qué significado tiene. 24. Muchos hombres han derramado su sangre al servicio de su Señor y por el amor a sus hermanos; mas ella no ha representado el amor divino, sólo al espiritual, al humano. 25. La sangre de Jesús si representa el amor divino, porque no hay ninguna mancha en ella, en el Maestro nunca hubo un pecado y de su sangre os dio hasta la última gota, para haceros comprender que Dios es todo para sus criaturas, que a ellas se entrega completamente, sin reservas, porque las ama infinitamente. 26. Si el polvo de la tierra bebió aquel líquido que fue vida en el cuerpo del Maestro, fue para que comprendieseis que mi Doctrina habría de fecundar la vida de los hombres con el divino riego de su amor, de su sabiduría y de su justicia. 27. El mundo, incrédulo y escéptico de las palabras y ejemplos del Maestro, combate mi enseñanza diciendo que Jesús derramó su sangre por salvar del pecado a la humanidad y que a pesar que ello el mundo no se ha salvado; que peca más cada día a pesar de estar más evolucionado. 28. ¿En dónde está el poder de aquella sangre de redención? Se preguntan los hombres, mientras los que deberían enseñar los verdaderos conceptos de mi Doctrina, no saben satisfacer las preguntas de los hambrientos de luz y sedientos de conocer la verdad. 29. Os digo que en este tiempo, tienen más fondo y mayor sentido las preguntas de los que no saben, que las respuestas y explicaciones que a ellas dan los que dicen conocer la verdad; mas Yo he venido nuevamente a hablaros y he aquí mis palabras para los que piensan que aquella sangre alcanzó el rescate de los pecadores ante la justicia divina, de todos aquellos que estaban perdidos y condenados al suplicio. Yo os digo que si el Padre que todo lo sabe hubiera creído que la humanidad no iba a aprovechar y entender toda la enseñanza que en sus palabras y obras les dio Jesús, de cierto que nunca lo hubiese enviado, porque el Creador nunca ha hecho nada inútil, nada que no esté destinado a dar su fruto; más si Él le envió a nacer, crecer, padecer y morir entre los hombres, es porque sabía que aquella vida radiante y fecunda del Maestro, quedaría marcando con sus obras un camino imborrable, como huella indeleble, para que todos sus hijos encontraran el sendero que los llevara al verdadero amor y que cumpliendo con su Doctrina los condujera a la mansión en la que los esperaba su Creador. 30. También sabía que aquella sangre que hablaba de pureza, de amor infinito, al derramarse hasta la última gota, enseñaría a la humanidad a cumplir con fe en su Creador la misión que la elevara hasta la Tierra Prometida, donde al presentar su cumplimiento pueda decirme: "Señor, todo está consumado". 31. Ahora puedo deciros que no fue la hora en que se derramó mi sangre en la cruz, la que marcara la hora de la redención humana. Mi sangre aquí quedó, en el mundo presente, viva, fresca, trazando con la huella sangrienta de mi pasión, el sendero de vuestra restitución que os llevará a conquistar la morada que os tiene prometida vuestro Padre. 32. Os he dicho: Yo soy la fuente de la vida, venid a lavaros de vuestras manchas para que caminéis libres y salvos hacia vuestro Padre y Creador. 33. Mi fuente es de amor, inagotable e infinita, de eso es de lo que os habla mi sangre derramada en aquel tiempo, ella selló mi palabra, ella rubricó mi Doctrina. 34. También en el desierto entregue a mi pueblo un símbolo: el maná, a pesar de que le confiaba mi Ley. 35. En este tiempo tenéis otro maná, no es el mismo que alimentó materialmente al pueblo. Tenéis también mi sangre, aunque no sea aquella que brotara de las heridas de Jesús. 36. Estoy en espíritu y vosotros en espíritu me estáis oyendo. Os sustentáis con mis palabras que es el pan de vida eterna y os purificáis llevando a la práctica mis enseñanzas. Ahora comprended que para alcanzar vuestra salvación, debéis de poner también la parte que os corresponde, que es amor y caridad hacia vuestros hermanos. 37. Os he dado mi sangre, sabed recibirla. Si con el solo hecho de que os la hubiera dado, os bastara para alcanzar la salvación, de cierto os digo que ya nadie pecaría, que ya no sería necesaria la Tierra para la expiación de los pecados, porque entonces ya todos los hombres estarían habitando en la Gloria. 38. Yo quiero que os hagáis dignos de llegar al Señor, por vuestros propios méritos, porque siendo seres conscientes, merecéis gozar de la infinita gracia, de la dicha inefable de haber llegado al seno del Padre, porque le supisteis amar y también amasteis sus criaturas, que son vuestros hermanos. 39. Sobre mis méritos fundad los vuestros. Ellos os trazan el camino, os conducen a lo más alto del espíritu, allí en donde existe la luz, la paz, la vida verdadera. 40. He aquí al maestro, quien viene a dar luz a vuestro entendimiento con sus divinas lecciones, porque estáis en el tiempo de la luz. 41. Acudís con presteza a mi llamado demostrando conformidad ante mi Ley, porque habéis confirmado que practicándola os dignificáis ante vuestro Señor. Es la Ley Universal de amor que conocerá y vivirá la humanidad, ella cambiará la faz del mundo, transformando a los hombres turbados en hombres de alta moral. 42. Me estoy sirviendo de los mismos pecadores aprovechando de ellos su voluntad de regenerarse para dar ejemplos al mundo. No os sorprendáis de que me comunique por medio del pecador, ya que no he venido a ver su pecado, sino su anhelo de salvación. 43. Si miráis que me encuentro hasta en los más pequeños seres de la Naturaleza, ¿Cómo he de desconoceros y apartarme de vosotros, sólo porque tenéis imperfecciones, si es entonces cuando más me necesitáis? 44. Yo soy la vida y en todos estoy, por eso nada puede morir. Analizad, para que no quedéis atados a la forma; aquietad vuestros sentidos y encontradme en la esencia. 45. Desde ahora, en que aún estáis encarnados, quiero que conozcáis las facultades del espíritu para que sepáis amarme, que vuestro culto sea digno de Mí, así me sentiréis dentro y fuera de vosotros. 46. Existen muchas doctrinas, religiones y sectas; todas tienden a buscarme, más Yo os digo: el camino por donde todos podrían hallarme es aquel por donde menos me buscan: el del amor, que quiere decir verdad, caridad, elevación. 47. Cada vez uso menos del sentido figurado y de la parábola, porque es el tiempo de que me comprendáis a través de esta palabra humilde y sencilla. No es todavía la luz de vuestra fe la que os alumbra el camino, aun cuando así debiera ser; es la explicación de mis revelaciones y misterios la que os hace distinguir el bien del mal. Pero la luz de la fe se encenderá en vosotros y os hará mirar con claridad. Recordad que os he dicho que tendréis que salvar a muchos de vuestros hermanos. No temáis al mañana, el mañana soy Yo y en él también me encontraréis. 48. ¿Quién mejor que vosotros para comprender y aliviar las penas de vuestros hermanos, si son las mismas que trajisteis delante de Mí y de las que os estáis purificando? Yo os dejaré preparados para consuelo de los corazones atribulados. 49. Mirad cómo os he ayudado a comprender y a desempeñar la delicada misión que desde la eternidad recibisteis de vuestro Padre. 50. No temáis, que si en Mí creéis y en Mí confiáis, saldréis avante. Recordad a aquel varón que a Mí se acercó en el Segundo Tiempo, para decirme: "Señor, yo creo en vos, y vengo a pediros que deis la salud a mi padre, que moribundo se encuentra. Yo sé que si vos lo decís, él sanará". Entonces el Maestro, viendo tanta fe en aquél, le dijo: "Id, que cuando lleguéis a vuestra morada, vuestro padre sano saldrá a vuestro encuentro". Y así fue. 51. Así quiero que sea vuestra fe, y que cuando contempléis el prodigio, volváis al Padre para darle gracias. 52. No conocéis ni la paz, ni el amor verdadero, y Yo quiero que conozcáis mi paz y que llevéis en vuestro corazón mi amor. 53. Todos los que anheláis obtener una vida mejor, todos los que vivís atormentados por la confusión que reina en el mundo, uníos en oración, para que comencéis a atraer mi paz hacia la Tierra. Tratad de ir poniendo en práctica mi Doctrina, para que mi palabra os haga sentir cómo empieza a llegar de nuevo el amor a los corazones. Id preparándoos para la llegada de mi Reino entre vosotros; sed como emisarios y precursores de mi paz. 54. El mal, que es el conjunto de todos los pecados humanos, de los vicios y de la ignorancia, ha imperado por mucho tiempo sobre los hombres, mas es mi voluntad que ahora, ellos mismos destruyan ese poder. Para ello Yo les ayudaré, les prestaré mi espada, para que con ella venzan al mal. Ese poder caerá destrozado, su influencia será rechazada de todos los corazones, sus voces serán desoídas y sus indicaciones ya no serán obedecidas. El espíritu se emancipará y estará sobre el pecado, la materia se doblegará por fin y las pasiones llegarán a ser contenidas. 55. La experiencia, la persuasión, la luz y la serenidad, como frutos de la evolución espiritual de los hombres, serán la tierra fértil donde descienda mi simiente. 56. Yo reinaré entonces; pero será en vuestro corazón. Os será encomendada la paz de los pueblos y Yo os inspiraré desde el infinito. Las diferencias de razas comenzarán a desaparecer; los obstáculos, hasta hoy considerados como insuperables, serán al fin vencidos con la razón; la equidad y el buen juicio estarán en las obras humanas y cada hombre vivirá en vigilia para que no se trastorne la paz del mundo. 57. La amargura y el dolor dejarán un recuerdo imborrable en los espíritus y ese dolor, ese recuerdo, será como un fantasma al que temerán los hombres, como hasta hoy le han temido a la muerte. 58. Pero la humanidad quiere aún más pruebas y éstas llegarán. De estas pruebas saldrán limpios muchos corazones y libres muchos de los espíritus. La guerra de ideas, no la habéis sufrido aún, es menester que surja y que se extienda, para que los dormidos despierten y los que se hallan estacionados, salgan de su rutina y avancen por el camino de la restitución. Mi nombre y mi palabra, serán tomadas como armas y con ellas se herirán los hombres; mas os digo que, no serán mi nombre ni mi palabra las que hieran o las que den muerte, sino que serán las intenciones con las que los hombres las esgriman. 59. Al final, todos seréis vencidos por mi Doctrina, por mi amor, porque de mi palabra brotará la luz que necesita el mundo, para creer, para saber y para salvarse. 60. Preparaos, porque la responsabilidad de los que han recibido mi palabra en este tiempo es muy grande. 61. Extraño os parece todo lo que entre vosotros está pasando en este tiempo; los hombres y las mujeres sienten el despertar de sus dones que estaban dormidos; oyen voces del más allá, contemplan visiones espirituales, tienen sueños proféticos, se estremecen bajo la influencia de fuerzas desconocidas, sienten que su mente antes torpe, se aclara y pueden analizar las lecciones profundas; los pobres de verbo, se recrean con la luz de la inspiración, los poseídos se libertan de su carga y descubren que poseen el don de la comunicación con el mundo espiritual, la voz del Señor, se hace oír de los más preparados, otros logran prodigios con los enfermos a los cuales les dan la salud por misericordia divina. 62. Ante todos estos prodigios ha habido gozo entre todas estas multitudes que se creían abandonadas por mi caridad y de pronto han descubierto que su espíritu estaba lleno de dones. Ha tiempo que se os anunció por la boca de un profeta que llegaría esta era. 63. Ha llegado el tiempo que os profetizó Joel; mas debo advertiros, que esos dones que ahora habéis visto surgir de vuestro ser, no os fueron dados hasta ahora, han venido sufriendo una transformación junto con vosotros desde el principio de vuestro espíritu y ahora, en este tiempo, Yo os envié a la Tierra a recoger el fruto de vuestra evolución. 64. El espíritu de Elías vino a abrir esta era tocando con el rayo de luz que en él existe, el entendimiento del hombre, puerta por la cual vendría más tarde a pasar mi luz hecha palabra, para dar amplia enseñanza a las multitudes y dejar mi palabra como testamento y camino para un nuevo tiempo. 65. Elías fue quien primero se hizo oíl a través del portavoz humano, para anunciaros la proximidad de mí presencia espiritual entre vosotros y de que él quedaría como vuestro Pastor Espiritual, aun después de que mi comunicación hubiera cesado. Menester es que Elías os siga conduciendo, porque no todo lo que vengo a enseñaros lo alcanzaréis a entender por vosotros mismos. 66. Elías restituirá a su verdadero sentido la enseñanza que os entregué desde los primeros tiempos; él os iluminará para que encontréis la verdadera interpretación a mis revelaciones; tocará todo espíritu y todo corazón, para despertarles a la luz de este nuevo amanecer; también él os purificará de todas las manchas y errores que hayáis mezclado a los dones que habéis manifestado, porque no debéis pensar que habéis obrado con perfección y que toda vuestra labor ha estado apegada a la verdad. 67. Os he marcado el año de 1950 para la terminación de esta forma de comunicación por el entendimiento humano, pero ello no señalará la terminación del desarrollo de los distintos dones que poseéis, por el contrario, después, ante la ausencia de mi palabra, vuestro espíritu buscará mi luz, mi presencia y mi inspiración, se esforzará por alcanzarla, perfeccionándose más cada día. 68. Dad testimonio de mí, con vuestros dones, aplicándolos al cumplimiento de la virtud, al adelantado espiritual, a conseguir la paz para vuestros hermanos. Velad, porque un instante de flaqueza, un paso dado sin meditación, una prueba que os haga flaquear, podrá desviaros del camino recto, de la senda de la verdad, para hacer que os perdáis por caminos de aparente luz que os vayan apartando de vuestro cumplimiento. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 159 1. Multitudes: vuestro espíritu se llena de júbilo por haber tenido la gracia de ver la aurora del nuevo tiempo que os fuera anunciado por los profetas y por el Señor vuestro Dios. Estad pendientes de todo cuanto pasa por el mundo, porque no es solamente a vosotros a quienes me estoy manifestando. 2. He venido a sorprender a los hombres en su materialismo, para que se den cuenta del tiempo que están viviendo y reconozcan como señales divinas, muchos de los acontecimientos que han visto con indiferencia, por haberlos atribuido a otras causas. 3. En los tiempos pasados, hubo épocas en que el pueblo de Dios supo interpretar espiritualmente todo cuanto pasaba a su alrededor, porque era el pueblo que vivía dentro de la Ley, que me amaba, y que hacía una vida sencilla y virtuosa; las fibras de su corazón aún eran sensibles, así como también lo era su espíritu. Aquel pueblo vivía en continua comunicación espiritual con su Señor. Escuchaba la voz humanizada de su Creador, sabía recibir mensajes del mundo espiritual, de aquellos seres a quienes llamaba ángeles; y en el reposo de la noche, en la paz de su corazón, y por medio del don de los sueños, recibía mensajes, avisos y profecías, a los cuales daba crédito y obediencia. 4. Dios no sólo estaba en sus bocas, también se albergaba en su corazón; la Ley no era para ellos sólo un escrito, sino que era vivida por los hombres; era natural que su existencia estuviese llena de prodigios que ahora ya no contempláis. 5. Esos son los ejemplos dignos de imitarse que aquel pueblo dejó escritos con su vida, y que ahora deben ser el camino y la simiente para las generaciones que les han sucedido. 6. Entended que, si por su sencillez y elevación aquellos hombres sintieron cerca de sí lo espiritual, natural es que el materialismo y la falta de fe de los hombres de este tiempo, hayan alejado de sí aquellas manifestaciones; mas os digo que ya basta de la vida pobre, infecunda y miserable que vive esta humanidad; que por eso os he buscado, llamando al corazón de los que duermen, dando la vista a los ciegos que no aciertan a contemplar la verdad, y tocando las fibras escondidas de los hombres para hacerlos sensibles a mi presencia. 7. ¿Creéis difícil que este mundo científico y materialista vuelva a sentir inclinación por la espiritualidad? Os digo que no es nada difícil, porque mi poder es infinito. La elevación, la fe, la luz y el bien, son para el espíritu una necesidad más imperiosa que lo que es para vuestro cuerpo el comer, beber y dormir. 8. Si los dones, facultades y atributos del espíritu han estado adormecidos mucho tiempo; despertarán ante mi llamado y harán que vuelva entre los hombres la espiritualidad con todos sus prodigios, porque ahora estáis más capacitados para comprenderlos. 9. Debo decir a los hombres de este tiempo y de los tiempos venideros, que no esperen contemplar las mismas señales o manifestaciones que vieron los primeros, porque debéis comprender que ahora estáis viviendo en una nueva era, que habéis caminado y evolucionado lo bastante, para intuir, comprender y sentir de una manera completamente diferente. Por lo tanto, no pidáis manifestaciones exteriores que sólo vengan a impresionar vuestros sentidos, para fundar en ellas vuestra creencia. Yo os tengo reservadas en número infinito, señales, manifestaciones y prodigios, los cuales veréis más con vuestra mirada espiritual que con la de la materia. 10. Estudiad y analizad lo que la historia os dice; pero entended que este es otro tiempo, que es otra era la que estáis viviendo y que si en vuestro espíritu existe mayor evolución que en aquellos días, la forma en que ahora os estoy presentando mis lecciones no es la misma, aun cuando su sentido sea el mismo porque es eterno. 11. En este día en que habéis esperado con una oración a vuestro Maestro, desciendo en verdad a vuestro corazón. Recibidme ahí pueblo, que Yo os recibo en mi Espíritu de Padre. 12. Encuentro paz en vuestro espíritu y armonía en vuestros sentidos. Esa paz la esparce vuestro ser y esa preparación interior invita a mi Espíritu a descender en su irradiación divina. Tened preparadas todas vuestras potencias para que podáis analizar mi enseñanza. 13. No os hablo en este instante de los sentidos corporales sino de los del espíritu que ha tiempo están en él, pero que vosotros no los habéis comprendido porque sólo aceptáis las formas y rechazáis la esencia. 14. Os estáis acercando a la vida imperecedera y os digo: Sois aún pequeños, porque las inclinaciones de vuestra materia desarmonizan con vuestro espíritu. Más Yo os he dejado la fortaleza y el valor para que venzáis los instintos con la meditación y la oración. 15. Mi palabra entregada a través del portavoz se ha hecho cada vez más clara, profunda y perfecta, haciendo que los corazones endurecidos se conviertan en sencillos y nobles. 16. ¿Quién es aquél que no ha tenido un calvario y quién no ha sufrido en la vida? Nadie, porque todos lleváis una cruz a imitación de Cristo. Os contemplo caminar sumisos y obedientes, sin rebelaros a las leyes naturales ni a los elementos, y al ver que no habéis quebrantado dichas leyes os he dicho: Sois dignos del Padre y del Maestro, habéis llegado a comprender que no es el sacrificio de la materia con lo que debéis rendir pleitesía al Creador y habéis comprendido la forma de ensalzarle con el espíritu, dejando así de ser los paganos. 17. Estáis morando en la Tierra y tenéis que serviros de los elementos de la Naturaleza para vivir, mas como todos se encuentran bajo una Ley, tomadlos dentro de esa misma Ley, así daréis al espíritu lo de él, y a vuestro cuerpo lo que a él corresponde. Nada os prohíbo porque nada contraría mis designios divinos, más tomadlo con moderación. 18. Si conocéis la Ley del Padre, nada tendréis que temer, porque sabréis tomar lo que os corresponde dentro de mi Ley. 19. Cumplid con lo que os ordena mi palabra, porque quiero hacer de vosotros un pueblo de paz y progreso, porque sois el pueblo que busco; sois Israel, en el cual se encuentra Leví al que he acrisolado para que en este tiempo me sirva. 20. En el Primer Tiempo el Padre ungió a Levi para que de él brotaran los servidores del culto divino y fueran los intérpretes de mi inspiración y de mi Ley; por eso veis que entre los novicios busco a mis servidores, a aquellos que han de caminar hacia otras naciones a cumplir mi mandato. Esto acontecerá después de 1950, porque mi Obra será reconocida universalmente. 21. Hoy sois el discípulo ávido de saber, porque reconocéis que aún no podéis consideraros maestros y entonces acudís a oír la palabra del que todo lo sabe. 22. Preparad vuestro espíritu, corazón y mente y llegaréis a ser maestros que os recreéis con vuestros discípulos. 23. Yo recibo vuestra oración en la que me pedís que derrame gracia en vosotros, para poder comprender mi palabra. 24. Ved que no siempre os hablo en parábolas, lo hago con toda claridad para que podáis comprender. 25. Alimentad y fortaleced vuestro espíritu en mi Doctrina para que pueda evolucionar. 26. La lección del Maestro comienza siempre en la misma forma, porque encierra el mismo amor. Principia en amor y termina en caridad, dos palabras dentro de las cuales se encierra toda mi enseñanza. Esos sentimientos elevados son los que dan fuerza al espíritu para alcanzar las regiones de la luz y la verdad. 27. Ved en que forma os vengo haciendo comprender y cumplir mi voluntad; no como una orden, porque Yo, como sabiduría infinita, sé que si os inspiro y os despierto para el amor, de vosotros mismos nacerá la voluntad de obedecer mi Ley, Mi amor os ilumina y os deja en libertad. Mi caridad sólo os señala el camino de perfección por donde debéis caminar. El camino de que tanto os hablo, es aquel que va más allá de la muerte del cuerpo, porque debéis de estar siempre preparados para ese momento de transición. ¿Acaso vuestra intuición o vuestra conciencia, no os dice que hay algo que persiste sobre la materia y que ese algo es el espíritu? Siempre he venido a enseñaros ese camino y a prepararos para pasar la encrucijada, para que vuestro espíritu al pasar de la vida pasajera del mundo al valle espiritual donde está la vida eterna, no se sorprenda, no se turbe ante el infinito. 28. Sólo os toca cumplir aquí con vuestro destino y Yo os prometo, por el buen cumplimiento de vuestras misiones y deberes, una jornada dichosa en la vida espiritual. Cuando así sea, no volveréis a mancharos en el lodo de la maldad de este mundo. Vuestro espíritu no volverá a obscurecerse con las bajas pasiones de la materia. 29. En verdad os digo que para que lleguéis a la completa limpidez, aún tendrá vuestro espíritu que purificarse mucho en este mundo y en el valle espiritual. 30. Cuantas veces os sea necesario tendréis que volver a este planeta y mientras más desaprovechéis las oportunidades que vuestro Padre os concede, tanto más retardaréis vuestra definitiva entrada en la vida verdadera y prolongaréis más vuestra estancia en el valle de lágrimas. 31. Todo espíritu debe demostrar en cada existencia terrestre el adelanto y los frutos de su evolución, dando en cada vez un paso firme hacia adelante. 32. Tened presente que el único bien que redunda en beneficio propio, es aquel que se hace por verdadero amor y caridad con los demás, aquel que, además, se hace desinteresadamente. 33. Cuando un espíritu llega a ser dócil y sumiso a la voluntad de su Señor, es porque en El confía, no se rebela para dejar una materia y volver al más allá, porque no teme al juicio, ni se resiste en volver a la Tierra donde le esperan los peligros y las tentaciones, porque sabe que de ese crisol saldrá más puro. 34. El que venza las tentaciones de fuera y las de sí mismo, será llamado por los demás, iluminado y escogido del Señor. Además, tendrá a su lado a un ser espiritual o ángel de luz, que velará por él y unidos trabajarán hasta que se cumpla mi voluntad. 35. Por eso, no temáis que vuestros ojos no lleguen a contemplar el cumplimiento de estas profecías en esta vida. Yo concederé a vuestro espíritu no sólo mirar sino hasta recoger el fruto que él haya sembrado en tiempos pasados, ya sean próximos o lejanos. 36. Viene el tiempo de controversias en el que los hombres pondrán de manifiesto su inteligencia y su elocuencia, de la que llegarán hasta el alarde y la vanidad. Volverá a ponerse a discusión mi palabra del Segundo Tiempo, y también se discutirán las diversas interpretaciones que a ella se han dado. En verdad os digo: De ese torbellino surgirá la luz y muchos velos quedarán descorridos y la hipocresía será abatida por la verdad. 37. Es mi divino deseo que los hombres lleguen a la unificación de ideas y de culto espiritual, porque algo tengo reservado para ellos cuando esto sea. 38. Estudiad, asimilad y vivir mis enseñanzas, para que nada tengáis que temer de los sabios, de los científicos y de los letrados. 39. Orad para que de vuestra boca emane la sabiduría infinita. 40. Pueblo: ¿Teméis llegar ante mi presencia y encontrarme como Juez? En verdad os digo, que también como Juez soy perfecto, por lo cual no debéis temer injusticia alguna de mi parte. 41. Basta que recordéis el caso de la mujer adúltera, a quien ya sus jueces habían sentenciado; ella quedó a salvo por las palabras de Cristo, el mismo que en estos instantes os habla. 42 Yo no puedo daros sentencia mayor al peso de vuestras faltas, por lo cual os digo que de Mi nada debéis temer, sino de vosotros mismos. 43. Sólo Yo se la gravedad, la magnitud y la importancia de vuestras faltas; los hombres constantemente se dejan llevar de las apariencias, y es que ellos no logran penetrar en el corazón de sus semejantes. Yo sí penetro en los corazones y puedo deciros que han llegado hombres delante de Mí, acusándose de graves faltas y llenos de pesar por haberme ofendido y Yo les he encontrado limpios; por el contrario, otros han venido para decirme que nunca han hecho mal a nadie y Yo sé que mienten, porque, aunque sus manos no se hayan manchado con sangre de su hermano, sobre su espíritu ha caído la sangre de sus víctimas, a quienes han mandado quitar la vida; ellos son los que lanzan la piedra y esconden la mano. Cuando en mi palabra he llegado a pronunciar las palabras de: "cobarde", "falso" o "traidor", todo su ser se ha estremecido y muchas veces se han ausentado de la cátedra porque han sentido sobre ellos una mirada que los ha estado juzgando. 44. Porque la justicia humana es imperfecta, vuestros presidios están llenos de víctimas y los patíbulos se han manchado con sangre de inocentes. ¡A cuántos criminales veo gozar de libertad y de respeto en el mundo y a cuántos perversos habéis levantado monumentos para venerar su memoria! 45. ¡Si pudieseis contemplar a esos seres cuando ya habitando en el valle espiritual se ha hecho la luz en su espíritu! En vez de insensatos e inútiles homenajes, les enviaríais una oración para consolarles en su remordimiento. 46. Yo vengo a establecer un Reino de paz entre los hombres, y, aunque esto mueva a risa a algunos, seguiré adelante hasta probaros la fuerza del amor y de la justicia, fuerzas que no conocéis porque muy poco uso habéis hecho de ellas. 47. No será sobre escombros ni sobre cadáveres donde Yo levante este Reino, será sobre tierras fértiles, fecundas por la experiencia y abonadas con el dolor, allí florecerá mi simiente, allí veréis brillar mi justicia. 48. A esta humanidad toca regenerar y purificar su envoltura, para que deje buena herencia a los que vendrán después, que, por lo que toca a los espíritus que habrán de venir a encarnar para esos tiempos, ya los tengo preparados y escogidos. 49. Comprended vuestro destino, pueblo, analizad esta palabra para que lleguéis a conocer vuestra misión; no quiero que intentéis hacer más de lo que en verdad os corresponde, ni que hagáis menos de lo que os he confiado, porque entonces vuestra obra no será firme. 50. Algunos de vosotros en vuestro corazón me decís: Maestro ¿Por qué a veces en vuestra palabra nos hacéis responsables de la paz de la humanidad? Y Yo os digo que no seréis vosotros quienes salvéis al género humano en este tiempo, porque es obra sobrehumana, más si sois el principio de una nueva forma de vivir, el principio de una humanidad espiritual y este principio sí tendrá que influir en la salvación y liberación de los pueblos y de las naciones. 51. Es necesario que una vez más os diga que este pueblo que estáis formando en torno a mi manifestación, no es un pueblo al que el Padre distinga con su amor sobre los demás pueblos de la Tierra, si el Señor ha puesto su mirada en él, es porque lo ha formado con espíritus que han estado en el mundo siempre que ha descendido una nueva revelación divina. Son hijos espirituales de aquel pueblo de Israel: pueblo de profetas, de enviados, de videntes y patriarcas. 52. ¿Quiénes mejor que ellos podrían recibirme en este tiempo, comprender la nueva forma de mi manifestación y testificar el cumplimiento de mis promesas? 53. Os digo esto, que solamente Yo podía revelaros, porque estaba escrito que sólo el Cordero podría abrir el Libro de los Siete Sellos; os lo hago saber para que comprendáis la responsabilidad que volvéis a contraer con los demás pueblos del mundo, ante los cuales debéis ser como un espejo que refleje mi Ley. 54. Para este pueblo sólo un Dios ha existido y sabe que Cristo fue el Verbo a través del cual habló el Padre a los hombres. Ni Moisés, ni Abraham, ni Salomón, ni Elías, ninguno de los profetas fue visto por él como Divinidad; en cambio, ¡Cuántos enviados del Señor han sido divinizados en otros pueblos, olvidando o desconociendo con ello al Dios verdadero! 55. Cuando hablo de mi "pueblo de Israel", del "pueblo del Señor", me refiero a los que han traído misión espiritual a la Tierra, a los que dieron a conocer mi Ley, a los que me anunciaron, a los que me fueron fieles, a los que proclamaron la existencia del Dios viviente, a los que perpetuaron la semilla del amor y a los que supieron reconocer en el Hijo, la presencia y la palabra del Padre. Esos son los que forman el pueblo de Dios, ese es Israel, el fuerte, el fiel, el prudente Israel; esa es mi legión de soldados fieles a la Ley, fieles a la verdad. 56. Los que persiguieron a mis profetas, los que laceraron el corazón de mis enviados; los que volvieron la espalda al Dios verdadero para inclinarse delante de los ídolos; los que me negaron y me burlaron y pidieron mi sangre y mi vida, ésos, aunque por la raza se nombrasen israelitas, no eran del pueblo escogido, no eran del pueblo de los profetas, de la legión de iluminados, de los soldados fieles; porque Israel es nombre espiritual que indebidamente fue tomado para dominar una raza. 57. También debéis saber que todo aquel que aspire a formar parte de mi pueblo, puede lograrlo con su amor, su caridad, con su celo y su fidelidad en la Ley. 58. Mi pueblo no tiene tierras ni ciudades determinadas en el mundo, mi pueblo no tiene raza, sino que está en todas las razas, entre toda la humanidad. Esta porción de hombres que escuchan mi palabra y reciben las nuevas revelaciones, son sólo una parte de mi pueblo, otra parte está diseminada por la Tierra y otra, la mayor, habita en el valle espiritual. 59. Ese es mi pueblo: el que me reconoce y me ama, el que me obedece y me sigue. 60. Delante del pueblo, marchan como guías ciento cuarenta y cuatro mil escogidos, unos están en materia y los otros en espíritu, detrás de ellos, caminan grandes legiones, lo mismo de espíritus que de hombres que tratan de conquistar la luz para llamarse dignamente "hijos del pueblo de Israel". 61. Los hijos de este pueblo siempre dieron pruebas de tener potestad sobre los elementos de la Naturaleza, su paso por el mundo dejó huella de grandes maravillas que asombraron a la humanidad de aquellos tiempos. Esa potestad debe seguirla demostrando Israel al mundo, porque ella habla de la superioridad del espíritu sobre la materia. 62. Cuando alguno de vuestros hermanos os muestre el poder de sus ciencias ocultas, no temáis, ni os asombréis, que mayores maravillas os he enseñado. Tampoco vayáis a juzgar mal a nadie, porque cada pueblo ha buscado la verdad acerca de la vida espiritual, según su capacidad y creencia. 63. De todo os hablo para que todo sepáis y nada os sorprenda; os doy ampliamente mi enseñanza para que no vayáis a caer en ciencias que llamáis ocultas, en misticismo o en muda o inútil contemplación. 64. La espiritualidad es claridad, es sencillez, es culto al amor y es lucha por alcanzar la perfección del espíritu. 65. Cuando este pueblo, surja y se extienda entre la humanidad doctrinando con palabra y con obras, será combatido por religiones, sectas y ciencias; unas encontrarán una parte que atacar, otras conceptos que combatir; para entonces ya estará fuerte el pueblo, ya la fe y el conocimiento serán un fruto maduro en su corazón. 66. ¿Quiénes de los hijos de este pueblo, serán los que lleven esta semilla hasta los confines de la Tierra? No lo sabéis, pero sí os revelo que vosotros sois el principio de la siembra en este tiempo. 67. Juan, el discípulo, habló mucho para vosotros; sus inspiraciones son luz para vuestro camino, son respuesta a vuestras interrogaciones y tema para vuestro estudio. En su revelación vio la lucha espiritual de este tiempo, cuyas guerras fratricidas sólo son un reflejo de la Gran Batalla que en el espacio espiritual y en este mundo se está librando. 68. Ciego está el hombre ante la verdad de lo que ocurre y necesita de esta revelación para conocer el porqué de la lucha y del caos que reina en el mundo; también necesita adquirir espiritualidad para tener armas para su defensa en medio del combate. 69. Bienaventurados los que crean en mi palabra y se preparen, porque serán salvos, ¡Ay de los que escuchen con indiferencia mis amonestaciones porque ellos serán sorprendidos por el torbellino en completa impotencia! 70. Antes pasarían los Cielos y la Tierra, que mi palabra no se cumpliese. Ya veis: hace muchos siglos os fue anunciado este tiempo y llegó, porque Yo lo había profetizado. 71. Vosotros debéis orar, multitudes, porque la oración limpiará el camino de los que más tarde se levanten como sembradores. Sabed que en el instante de vuestra comunicación Conmigo, desde lo infinito desciende mi luz como rocío de gracia sobre aquellos por quienes estéis orando. 72. Comprended vuestra misión para que cada uno de vosotros sea un digno hijo de Israel, el pueblo de Dios. 73. Os estoy preparando para que imitéis a aquellos apóstoles que me siguieron en el Segundo Tiempo y que supieron con su ejemplo trazar un camino de mansedumbre, obediencia y humildad. Seréis mensajeros de esta buena nueva y a cada paso escucharéis la voz de vuestra conciencia, que os hará comprender si vais dejando en el camino el buen ejemplo con vuestras obras. He de mostraros las extensas sementeras donde habrá de caer mi simiente divina, ya mi caridad lo está preparando y disponiendo todo. 74. Sobre todo espíritu y toda carne he derramado la luz de mi Espíritu, para que todos me sintáis y me contempléis, para que todo el mundo dé testimonio de mi verdad. 75. El hombre está despierto, se ha preparado y ha desarrollado su mente, pero ha dejado aletargados los dones del espíritu que son esenciales para su perfeccionamiento. 76. El hombre ha equivocado el camino, porque estas guerras que ha promovido, son frutos de su mala ciencia que no ha querido purificar ante la luz de su conciencia. Cuando la mente humana evolucione al par que los sentidos iluminados por la luz divina, veréis a los hombres descubrir y crear maravillas con su ciencia, cuando estén inspirados en el amor a sus semejantes. 77. Sólo mi voz puede guiaros enmedio de esta confusión en la que ya nadie sabe lo que es verdad, ni alcanza a distinguir el bien del mal, ni la luz de la tiniebla. 78. A vosotros que me escucháis, os digo: vuestra heredad en este tiempo es la misma de los tiempos anteriores: llevar la luz de mi mensaje a las naciones. 79. No sólo mi palabra ha venido a prepararos, también las pruebas que a cada paso habéis ido encontrando, han formado parte de mi divina lección; a veces habéis sabido entender y aprovechar las pruebas, otras, habéis permanecido insensibles y sordos a la voz del Maestro. 80. Un ser que parte de vuestro lado para llevarlo a morar al valle espiritual; algo de que os despoje en la Tierra; una enfermedad que os retenga en el lecho purificándoos con el dolor, son pruebas que sabiamente llegan a vuestra vida para ayudaros a cumplir con vuestro destino, que es el de amaros los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 160 1. El fruto de vida, el fruto dulce y agradable al espíritu, es el que vengo a daros en mi palabra, Comed y sentid que os encontráis en torno a la mesa del Señor. ¡Oh profetas del Tercer Tiempo! Preparaos para que miréis lo que sólo a los señalados les es dado contemplar. Mientras que muchos de los que forman estas multitudes, no sienten mi presencia en su corazón y espíritu, vosotros podéis dar testimonio de vuestros mirajes, un testimonio lleno de luz y de verdad, tanto en el contenido como en la forma: De cierto os digo que cuando uno de vosotros se prepara, el espíritu penetra en la luz de la vida espiritual, donde se satura y se inspira para poder después explicar su visión a quienes están esperando su testimonio. 2. Cuando este pueblo se espiritualice y aprenda a sentir mi presencia, dejará de tener necesidad de que el vidente le dé pruebas de que ha sido una verdad mi manifestación. Entonces podré decirles: "Bienaventurados los que sin ver han creído". 3. Delicada y grave es la responsabilidad del vidente, porque en muchos casos, de su palabra depende la fe de muchos corazones débiles que buscan pruebas para creer. 4. Grande debe ser la intuición que desarrolle el vidente para comprender si lo que ve en espíritu, es fruto de una buena preparación, o no; si lo que ha contemplado debe ser testificado a sus hermanos, o si debe callarlo, pero ¡Cuán pocos de los que han recibido este don, han sabido cultivarlo con el amor, el celo y la espiritualidad que requiere! 5. Es el don de la videncia uno de los más delicados, por lo que os digo, que sin espiritualidad nunca podrá penetrar la mirada del vidente en la región espiritual. 6. Espiritualidad quiere decir elevación de los sentimientos, pureza en la vida, fe, amor a los demás, caridad, humildad ante Dios y respeto profundo a los dones recibidos. Cuando lográis alcanzar alguna de estas virtudes, comenzáis a penetrar con vuestra mirada espiritual en la mansión del amor y la perfección. Así, cuando alcancéis la espiritualidad, desde la Tierra podréis decir que habitáis, aunque sea solamente en los instantes de vuestra oración, en el valle espiritual, y al mismo tiempo recibiréis la luz que os revele hechos que pertenecen al futuro, ya que para el espíritu, cuando comienza a elevarse, va dejando de ser un misterio el porvenir. 7. Sí, discípulos. Sólo en la vida humana, el hombre ignora lo que pasará en el futuro, lo que vendrá el mañana; desconoce su destino, ignora el camino que tendrá que recorrer y cuál será su fin. 8. El hombre no podría resistir el conocimiento de todas las pruebas por las que en su existencia habrá de pasar, y en mi caridad por él he tendido ese velo de misterio entre su presente y su futuro, impidiendo así, que su mente se extraviase contemplando o sabiendo todo lo que habrá de vivir y sentir. 9. En cambio el espíritu, un ser revestido de fuerza y creado para la eternidad, tiene en sí la facultad de conocer su futuro, el don de conocer su destino y la fortaleza para comprender y aceptar cuantas pruebas le esperen, porque sabe que al final del camino, cuando éste se ha recorrido dentro de la obediencia a la Ley, tendrá que llegar a la Tierra de promisión, paraíso del espíritu, que es el estado de evolución, pureza y perfección, que al fin habrá alcanzado. 10. Para vuestra espiritualidad, tomadme a Mí como ejemplo, porque para eso me hice hombre en aquel tiempo. Cada una de mis obras quedó como una lección para los hombres. Más si mis obras fueron una enseñanza para la humanidad, debéis imitarlas, para que logréis vuestra evolución y el desarrollo de los dones del espíritu y de las facultades humanas y os aproximéis más y más al ejemplo que con mi vida, mis obras y palabras os di. 11. Recordad que Yo, en cuanto hombre, siempre supe cuál era mi destino en el mundo, conocía el futuro y de ello di testimonio desde mi niñez. A través de Jesús hablé a mis discípulos sobre todo lo que acontecerla en los últimos días de mi estancia en la Tierra, cómo sería mi pasión y mi sacrificio. Revele a la humanidad el futuro espiritual de los hombres; anticipé lo que habría de acontecer en las naciones, desde las de aquellos tiempos hasta las que existirían en el tiempo que señalé para mi nueva manifestación, a la que llamáis "la nueva venida". 12. La espiritualidad del cuerpo de Jesús le permitió conocer su destino, porque mi Espíritu se lo revelaba, y esa misma espiritualidad le daba fuerza para aceptar con amor y humildad absolutas la voluntad del Padre. 13. No podéis alcanzar el grado de espiritualidad de vuestro Maestro para poder saber lo que os reserva vuestro destino, lo que os tiene deparado el futuro, pero por medio de vuestra elevación os haré presentir la proximidad de algún acontecimiento. 14. Ese presentimiento, esa videncia sobre el futuro, ese conocimiento sobre vuestro destino, sólo lo iréis logrando conforme vuestro ser, formado de cuerpo y espíritu, se vaya elevando por el camino de la espiritualidad, que vuelvo a deciros, es fe, es pureza, es amor de vida, es amor y caridad para vuestros semejantes, es humildad y amor ante vuestro Señor. 15. Para ayudaros en la purificación de vuestro ser, os estoy transmitiendo mis pensamientos que los recibís convertidos en palabra a través del entendimiento de mis portavoces, y que os señala un camino de luz. Yo bendigo al que cree en esta verdad, como bendigo también al que duda, porque todos sois mis discípulos, mis hijos muy amados. 16. Mis lecciones a través de esta comunicación dejarán entre las multitudes una estela de espiritualidad, que recordará a mis discípulos que estuve con ellos bajo una nueva forma, para cumplirles mi promesa. 17. Este es el nuevo día al que han saludado con sus trinos las alondras, para anunciar a la humanidad la presencia del Tercer Tiempo. 18. Mi nueva manifestación estaba anunciada que habría de coincidir con el tiempo de la lucha entre la elevación del espíritu y la materialidad de la envoltura, de la guerra entre la verdad y la mentira, de la batalla entre el bien y el mal entre la luz y la sombra. 19. Contemplad a vuestros hermanos, a los que se llaman poderosos; quieren triunfar matando, quieren levantar su nuevo reino sobre escombros, ruinas y cadáveres. 20. A vosotros os digo que estáis a tiempo de sembrar la semilla de la luz y de la paz, en las tierras que habéis fertilizado con vuestro amor. 21. Por eso busco el corazón de los hombres, para salvarlo de su tribulación y liberarlo de su confusión, porque Yo triunfaré dándoos vida eterna, para poder reinar al final sobre vivos. 22. Mis huestes espirituales se encuentran en plena lucha por la salvación de sus hermanos en la Tierra, y en verdad os digo, que no retornarán derrotadas, sino por el contrario llegarán entonando himnos triunfales. 23. Vengo a redimiros a través del pensamiento, sin que haya necesidad de que mi Verbo encarne nuevamente para habitar entre vosotros. ¿Qué de extraño tiene que mi Espíritu se comunique con el vuestro a través del pensamiento? ¿Qué de extraño tiene que el Pastor busque a sus ovejas extraviadas? 24. En verdad os digo que desde antes que existieseis, Yo os amaba, y conociendo vuestro destino ya había pensado en vuestra salvación. Por eso fue mi voluntad convivir humanamente con los hombres, porque con mi amor quería enseñaros el camino de la luz que os llevase algún día a morar en la eternidad, en mi seno paternal. 25. En la Tierra manifesté mi divino poder a través de Jesús: resucité Lázaros, convertí Magdalenas, devolví la luz a los ciegos del cuerpo y del espíritu, inundé de fe y de esperanza los corazones, abrí un nuevo camino a los espíritus estacionados, y finalmente, regué la tierra con mi sangre y os entregue mi cuerpo, en prueba de que estuve entre vosotros por amor, para darme todo a quienes mucho amo. 26. Ahora, como en aquel tiempo, vengo a darme en espíritu a la humanidad, a salvaros haciéndoos útiles, porque la semilla que os he traído para que la sembréis, es la semilla de la utilidad que hará que dejéis de ser estériles de espíritu y parásitos de la vida. 27. ¿Tardaréis aún en practicar? Si, mis hijos, pero lo que para vosotros son años y siglos, para Mí son instantes. Yo me sirvo del tiempo para que madure en las mentes, en los corazones y en los espíritus el fruto del amor. 28. Este es el tiempo en que la luz divina brillará en plenitud en mis seguidores, los cuales manifestarán los dones del espíritu, demostrando que no necesitan de los bienes terrenales ni de las ciencias materiales para hacer la caridad y obrar prodigios. Ellos curarán en mi nombre, sanarán a los enfermos desahuciados, convertirán el agua en bálsamo y levantarán de su lecho a los muertos. Su oración tendrá la potestad de aplacar los vientos, de apaciguar los elementos y combatir las epidemias y las malas influencias. 29. Los poseídos se libertarán de sus obsesiones, de sus perseguidores y opresores, ante la palabra, la oración y la potestad de mis nuevos discípulos. 30. Más en verdad os digo que, cuando vea a mi pueblo preparado, le haré conocer la hora en que deberá levantarse a la lucha de la luz contra la tiniebla. Y si sois desconocidos, pensad con serenidad que no es la primera vez que el hombre repudia mi semilla. Desde los primeros tiempos, el hombre ha cortado ramas al Árbol, para plantarlas según ha sido su voluntad, desconociendo después cuál fue su origen, y Yo quiero que sepáis que en esencia ese árbol soy Yo, en mi Obra sobre la cual el hombre no debe ejercer ninguna influencia, sino recibir tan solo sus beneficios y propagar su simiente. 31. La lucha del bien contra el mal, existe no tan sólo en vuestro mundo, también la podéis encontrar en el valle espiritual, hay grandes batallas y su influencia llega hasta vosotros, traduciéndose en guerras. No permitáis que el mundo espiritual que os ha venido protegiendo, pueda ser reemplazado por seres de escasa luz; velad por vuestros pasos e invocad constantemente la paz para este mundo en que habitáis. 32. Orad y trabajad. Espiritualizaos, para que podáis vencer en todas las pruebas. Recordad las lecciones que os dio aquel pueblo llamado Israel que supo levantarse al llamado de su Señor. Fue llevado al desierto, para aprender una gran lección, conoció allí la Ley, aprendió a comunicarse con su Padre, dejó que despertaran los dones espirituales; aprendió a obedecer los dictados divinos, a inspirarse en la Ley y a caminar unido, con armonía y fraternidad. 33. Aquella obediencia lo libró de peligros y de tropiezos; su unión lo hizo fuerte delante de sus adversarios; su orden, le hizo llevadera y muchas veces feliz, su travesía; su perseverancia y su fe lo llevaron a alcanzar la victoria y a lograr ver el cumplimiento de la promesa divina. Cuando los hombres de este tiempo repasan la historia de aquel pueblo, se maravillan de tanta fe de aquellos hombres y se asombran de tantos prodigios que en su camino sembró el Señor y cuando escuchó que vuestro pecho suspira ante aquella fe y espiritualidad, os digo que en el hombre está el que aquellos prodigios retornen. Cuando les contemple preparados, Yo me manifestaré en ellos. 34. Ahora os corresponde a todos los que ya estéis preparados y despiertos, el anunciar la liberación del mundo. Recordad que Elías, el prometido para este tiempo, lo está preparando todo para rescatar del domino del Faraón a las naciones de la Tierra, esclavizadas por el materialismo, como en aquel tiempo lo hiciera Moisés en Egipto con las tribus de Israel. 35. Decid a vuestros hermanos, que ya se manifestó Elías por el entendimiento humano, que su presencia ha sido en espíritu, y que seguirá iluminando el camino a todos los pueblos que en adelante lleguen. 36. Vuestro Pastor tiene por misión restituir a todas las criaturas a su verdadero sendero, ya sea éste de orden espiritual, moral o material, por lo cual os digo que serán bienaventuradas las naciones que reciban el llamado de su Señor, a través de Elías, porque ellas quedarán unidas por la Ley de justicia y de amor, la cual les traerá la paz como fruto de su comprensión y de su fraternidad. Así unidas, serán llevadas al campo de la lucha donde combatirán contra la maldad, el materialismo y la mentira. En esa lucha, verán los hombres de este tiempo los nuevos milagros y entenderán el sentido espiritual de la vida, aquel que les habla de inmortalidad y de paz. Dejarán de matarse entre sí, reconociendo que lo que deben destruir es su ignorancia, su egoísmo y las pasiones insanas, de las cuales han provenido sus tropiezos y miserias, tanto materiales como espirituales. 37. ¿De dónde proviene la idolatría y el fanatismo religioso, sino de la ignorancia de las leyes que rigen el espíritu? ¿Cuál es la causa de las guerras que siembran la confusión entre los pueblos, destruyendo a sus hombres, sino la codicia desmedida o el odio irrefrenable? 38. Concluid entendiendo que el combate final no será de hermanos en contra de sus propios hermanos, sino del bien en contra del mal. Yo pondré mi espada en la diestra del hombre, para que se venza a si mismo y llegue a las puertas de la Tierra de Promisión; más no esperéis que esa Tierra sea un determinado país que recibáis como heredad, porque esta nueva Tierra Prometida, la encontraréis dentro de vuestro espíritu, en medio de la paz; contemplaréis la transformación de vuestro mundo, antes incierto, hostil y miserable, en una tierra pródiga y acogedora. Viviréis una existencia donde haya espiritualidad, justicia y amor, esto traerá a los hombres progreso, como resultado de haberse alimentado del verdadero saber. La vida humana será más elevada y al manifestarse mi Espíritu entre los hombres preparados del futuro, vendrán un tiempo de revelaciones en todos los órdenes y se verán cumplidos los prodigios y las maravillas, los cuales os profetizaron las generaciones pasadas. 39. Cuando el mundo alcance su nueva liberación y guiado por la luz de Elías, penetre en esa vida justa y buena, tendréis aquí en la Tierra un reflejo de la vida espiritual, que os aguarda más allá de esta vida para gozar eternamente de la paz y de la luz de vuestro Padre, más si os preguntáis ¿Cómo se llegarán a unir todas las naciones en un solo pueblo, como lo estaban aquellas tribus que integraron el pueblo de Israel? Yo os digo: No temáis, porque una vez llevadas todas al desierto, las unirán las pruebas, y cuando esto sea, un nuevo maná descenderá del cielo a cada uno de los corazones necesitados. 40. Gozad con mi presencia, pueblo amado, haced fiesta en vuestro corazón, vibrad de alegría, porque al fin habéis visto llegar este día del Señor. Temíais que llegara este día porque aún pensabais como los antiguos, creíais que el corazón de vuestro Padre era vengativo, que guardaba rencor por las ofensas recibidas y que por lo tanto traería preparada la hoz, el látigo y el cáliz de amargura, para ejercer una venganza sobre los que tanto y tan repetidas veces lo habían ofendido; pero grande ha sido vuestra sorpresa al comprobar que en el Espíritu de Dios no puede existir la ira, ni el furor, ni el aborrecimiento, y que si el mundo solloza y se lamenta como nunca, no se debe a que su Padre le haya dado a comer ese fruto, ni a beber de ese cáliz, sino que se debe a que es la cosecha que por sus obras va recogiendo la humanidad. 41. Ciertamente que todas las calamidades que se han desatado en este tiempo os fueron anunciadas; mas no por haberos sido anunciadas, penséis que os las trajo vuestro Señor como un castigo; todo lo contrario, en todos los tiempos Yo os he prevenido en contra del mal, en contra de las tentaciones y os he ayudado a levantar de vuestras caídas; además he puesto a vuestro alcance todos los medios que os son necesarios para que podáis salvaros; pero también debéis reconocer que siempre habéis sido sordos e incrédulos a mis llamados. 42. Hoy mismo os estoy diciendo: tomad mi Obra como si fuese un arca y penetrad en ella para que seáis salvos de las tempestades que se avecinan; pero veréis cómo muchos no van a querer dar crédito a mi aviso, y no se van a preparar; y cuando la prueba llegue y los azotes, entonces empezarán a decir que me he vengado en ellos y que les he castigado. 43. Oíd mi palabra, oh pueblo, y saboread su dulzura; abrid vuestro corazón y sentiréis la visita de vuestro Padre. Confesaos espiritualmente delante de Mí, y sentiréis una paz que os hará desear no perderla ya nunca más. 44. ¿Cómo es posible que me estuvieseis esperando, si estabais llenos de violencia y si mi venida os a causado terror en lugar de una infinita alegría? Vuelvo a deciros que de Mí nada debéis temer, en cambio, de vosotros mismos, todos los males os pueden llegar. Cuidaos entonces, de la restitución que os podéis acarrear a causa de vuestras faltas. 45. Celoso si soy, inexorable, pero justo, recto y puro. Si de Mi brotasteis limpios, creo que es justo que en esa misma forma debéis de retornar. Os he enseñado que lo manchado no puede llegar a Mí, antes debe de purificarse y eso es lo que está aconteciendo en el mundo en este tiempo. 46. En Jesús, el mundo miró a su Dios humanizado, de él sólo recibieron los hombres lecciones de amor, enseñanzas de infinita sabiduría, pruebas de justicia perfecta, pero nunca una palabra de violencia, un acto o una demostración de rencor; en cambio, mirad cómo fue ofendido y escarnecido, Él tenía potestad y todo el poder en su mano, cual no lo tiene el mundo entero, pero era menester que el mundo conociese a su Padre en su verdadera esencia, justicia y caridad. 47. En Jesús, el mundo vio a un Padre que todo lo da por sus hijos, sin pedir en cambio, nada para él. Un Padre que perdona con infinito amor las peores ofensas, sin ejercer nunca venganza, y un Padre que, antes de quitarle la vida a los hijos que le ofenden, les perdona, trazando con su sangre el camino de su redención espiritual. 48. ¿Cómo había de ser posible que en este tiempo en que me manifiesto a los hombres en espíritu, viniese Yo a borrar de sus corazones el concepto que tienen del Padre amoroso y justo, que de Mí se han formado a través de su vida en la Tierra? 49. Debéis de prepararos, porque traigo justicia para todos. Prepararos, porque la majestad con la que me presento no debe causaros miedo en vuestro corazón, sino que debe ser motivo de gozo y de alegría. 50. Velad y orad, para que en la batalla que se aproxima, podáis estar a mi lado. 51. Contemplad cómo mi luz viene a rasgar las tinieblas de vuestro mundo. Ciertamente que Yo vengo a combatir a los hombres; pero solamente para borrar todo lo malo que en sus corazones alienta. Yo pondré la luz y la fuerza de mi amor en los que fielmente me sigan y entonces éstos dirán: Vamos a buscar al dragón que nos acecha, a la bestia que nos induce a pecar y a ofender al Señor. La buscarán en los mares, en el desierto, en los montes y en las selvas, en lo invisible y no la hallarán, porque ella vive en el corazón de los hombres, él es el que la ha engendrado y ahí ha crecido, hasta llegar a dominar la Tierra. 52. Cuando los reflejos de mi espada de luz hieran el corazón de cada hombre, la fuerza que procede del mal se irá debilitando hasta morir, entonces diréis: "Señor, con la fuerza divina de vuestra caridad he vencido al dragón, aquel que yo creía que acechaba desde lo invisible, sin llegar a pensar que lo llevaba dentro del corazón. 53. Cuando la sabiduría brille en todos los hombres, ¿Quién se atreverá a tornar el bien en mal? ¿Quién dará lo eterno por lo pasajero? Nadie, en verdad os digo, porque todos seréis fuertes en la sabiduría divina. 54. El pecado procede de la ignorancia y de la debilidad. 55. Por eso os estoy invitando a que penetréis a mi cátedra divina, para que seáis verdaderamente hijos de la luz. 56. Una nueva era se ha abierto ante la humanidad; mientras el mundo duerme sin darse cuenta de la luz que le está iluminando, en lo espiritual hay gozo y fiesta. Sobre todo espíritu y sobre toda carne, se ha derramado mi Espíritu en este tiempo. 57. Está diseminada la nueva simiente de Abraham y es menester reunirla para darle mi nueva lección espiritual. No han bastado las guerras, la destrucción, el caos y la muerte, para hacer comprender a la humanidad que mi justicia ha descendido a hacerle un llamado al camino de mi Ley. Los emisarios que he enviado duermen, y en el mundo sólo van en pos de comodidades, bienestar y posesiones terrestres; el ideal de eternidad espiritual lo han escondido. La voz de la conciencia les ha hablado y su grito se ha perdido en el materialismo de la mente y del corazón humano. Yo he dejado que todo el dolor, la amargura, el odio y la impiedad se desborden, pero al mismo tiempo he recordado a los hombres mi Ley de amor y de justicia, haciéndoles reconocer que en un tiempo como éste estaba pronosticada mi venida. 58. Un humilde rincón de la Tierra fue elegido por Mí para mi manifestación; hombres y mujeres humildes fueron escogidos en este tiempo para que me sirviesen de medio para mi comunicación y tuvieran la dicha de ser los que escucharan por primera vez mis divinas palabras en este Tercer Tiempo. Pacientemente y en virtud de la esencia de esta palabra y de los prodigios que he hecho entre mis hijos, aquel primer grupo se convirtió en multitud y más tarde en un pueblo. 59. Ha luchado mi palabra por apartar a estos corazones de las complicaciones materiales, del egoísmo y de la hipocresía, también en alejarlo de los vicios y de la ignorancia, esa es la única cruz que sobre sus hombros he posado; pero esos son los primeros pasos. He dicho a este pueblo, que llegará el día en que con su mirada, con su palabra o con su pensamiento, lleve a cabo obras sorprendentes. ¿Cuándo serán estos acontecimientos? Cuándo haya espiritualidad entre vosotros. 60. Los pensamientos unificados de una multitud serán capaces de abatir las malas influencias y derribar a los ídolos de sus pedestales. 61. Hoy todavía os sentís estremecer bajo la influencia de la guerra, ante la furia de los elementos y teméis al juicio de los hombres. Es que aún os sentís pequeños y torpes por la falta de desarrollo de vuestros dones. 62. Bienaventurado el que se prepare porque estando dentro de esta batalla, será el soldado fuerte que al final salga victorioso. ¿Cuáles creéis que son las fuerzas que van a contener? Me contestáis con razonamientos humanos, Yo os digo que serán las fuerzas del bien y del mal las que han de enfrentarse en la lucha decisiva. ¿Cuál de esas fuerzas creéis que vencerá? Me decís: Indudablemente la fuerza del bien, Maestro. Y en verdad el bien vencerá en vosotros al mal, cuando os améis los unos a los otros. 63. Os enseñé en aquel tiempo a vencer las tentaciones del mundo y a la muerte, haciendo que el amor y la verdad salieran triunfantes. Ahora quiero que me imitéis, que arrojéis de vuestro corazón las pasiones, para que ahí, en vuestro interior, se aloje la paz del Espíritu Divino y me invitéis a tener en vosotros mi santuario. Más cuando hayáis vencido el mal, os sorprenderéis al comprender que la tentación la habíais formado con vuestras pasiones, tendencias, debilidades y pecados y que cuando las vencisteis, disteis muerte en vosotros a aquella influencia dominante. 64. Haced méritos para alcanzar la paz, pueblo, mas no me pidáis esa paz, sin antes haber luchado para merecerla. Los tiempos han pasado, vuestro espíritu ha crecido y él tendrá que labrarse cuanto anhele y necesite. Su niñez, aquella edad en que el Padre tenía que proveer de todo a sus pequeños, ha pasado. 65. Voy a probar a la humanidad que sus problemas no se resolverán por la fuerza y que mientras haga uso de armas destructoras y homicidas, por terribles y fuertes que ellas parezcan, éstas no serán capaces de hacer la paz entre los hombres; al contrario, traerán como consecuencia mayores odios y deseos de venganza. Sólo la conciencia, la razón y los sentimientos de caridad podrán ser los cimientos sobre los cuales se asiente la era de paz, más para que esa luz brille en el interior de los hombres, es menester que antes beban hasta la última gota del cáliz de amargura. 66. No os amedrentéis, discípulos, cuando escuchéis rumores de guerra, cuando veáis llegar el hambre y la miseria y aparezcan las más extrañas epidemias. 67. En el fondo de vuestro corazón tendréis la certeza de que cuando lleguen estas pruebas, la humanidad estará bebiendo los residuos del cáliz de amargura; no permaneceréis inactivos o indiferentes en esa hora, por el contrario, os entregaréis a vuestra misión llevando luz a la mente del confundido y bálsamo al enfermo. 68. Velad y orad, pueblo, para que las influencias de esa fuerza del mal en la que vibran las pasiones humanas y se agitan los espíritus turbados, no empañen la luz que he hecho llegar a vuestro entendimiento. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 161 1. Soy el inseparable amigo del corazón humano. Os he acompañado en todos los caminos a través de los tiempos. Si me habéis buscado como consejero, habéis recibido sanos y amorosos consejos. Si habéis recurrido a Mí en busca de alivio, me habéis tenido como doctor, fortaleciendo vuestro espíritu. En los días de placer he compartido vuestras alegrías y he sonreído cuando habéis sonreído llenos de inocencia por los sanos goces que encontráis a vuestro paso. Invocadme con respeto cuando en medio de los vicios os encontréis, sabiendo que hacéis daño a vuestro espíritu y causáis degeneración a la envoltura. No me busquéis en la sombra ni en el materialismo de una vida complicada o artificial. Buscadme en la luz y emplead vuestros dones en beneficio de vosotros y de vuestros hermanos. Os estoy transformando para que volváis al estado de perfección que poseías en el principio. Esta lección que he repetido tanto, quiero que la grabéis en vuestro espíritu, porque pronto mi palabra ya no será escuchada a través de los portavoces. No quiero que después de este tiempo se alejen de Mí los que han recibido mi enseñanza. Estad preparados para la comunicación de espíritu a Espíritu y aprended a recibir por intuición mis mandatos y profecías. Oíd en el fondo de la conciencia mi voz que os guía. 2. El espíritu, por su libre albedrío, es dueño de elegir el camino, más Yo quise que usara su razón, y su voluntad, que demostrara su amor y reconocimiento a Mí. En el espíritu está grabada la Ley, más la materia es frágil. Yo preparé espíritu y materia para que formaran un solo ser capacitado para llevar a cabo un gran destino que encierra sabiduría y perfección. 3. Desde entonces, dos caminos quedaron preparados para la lucha del espíritu, dos representantes también, desde el principio de los tiempos: Abel y Caín. Abel es el primer ejemplo de obediencia y Caín el primero que alimentó su corazón con la maldad y las tentaciones del mundo. 4. Mi luz ilumina todo lo creado y todo aquel que quiera ser salvo, que cumpla con la Ley y doblegue su reaciedad. Yo como Padre sufro por el que ha caído en tentación y se ha confundido, mas todos llegaréis a Mí. El tiempo del despertar del espíritu ha llegado y Yo he venido a llamar a la humanidad; quiero que lleguéis a la ciudad bendita que os ha sido prometida desde el principio de los tiempos. 5. Vengo a mostraros mi sendero, a invitaros a que lo toméis por amor; no os obligo, no sois mis esclavos, todos lleváis mi luz y podréis elegir el camino que os plazca. He contemplado que el mundo os ha causado cansancio y que os estáis preparando para penetrar paso a paso en el Reino de los Cielos. Desde el plano en que os encontráis, orad por la humanidad y enviadle un rayo de luz con vuestro pensamiento. Todo lo que hiciereis en mi nombre, Yo lo bendeciré. 6. ¿Quién reveló al hombre los misterios de la carne? La carne misma. ¿Quién le reveló los misterios de la ciencia? La mente. Más os digo que la existencia de Dios, sólo se la puede revelar el espíritu. 7. La hermosa parábola del paraíso, del árbol de la ciencia del bien y del mal, fue dada por inspiración a los primeros. Fue un bello mensaje para los hombres de todos los tiempos y de todas las edades; pero la verdadera esencia de aquella enseñanza, no fue entendida por unos y fue falseada por otros. 8. De esta incomprensión nació una pugna que dividió a los que han estudiado las revelaciones divinas, y a los que han hurgado en la Naturaleza y así fue cómo surgió la lucha entre los que me buscan con el espíritu y los que todo lo esperan en forma material. 9. Qué necios fueron los que sostuvieron que la ciencia era abominable ante los ojos de Dios, Yo nunca me he declarado enemigo de ella, ya que Yo soy el principio y el fin de todas las ciencias. Los que con su ciencia llegaron a formar su ley, fueron los materialistas; por rendirle culto a su ciencia olvidaron a Dios. Aquél que con su sabiduría divina lo ha hecho todo. 10. ¿Cuál fue el verdadero sentido de aquella parábola que entregué a los primeros? Su sentido se lo enseñó la voz divina que por vez primera se hacía sentir en el hombre a través de su conciencia, para prevenirlo ante las pruebas que la vida le presentaría. Era la voz paternal que le decía con todo cariño al hijo: "Preparaos, velad y orad para que no caigáis en tentación". Alerta, despertad vuestros sentidos y potencias para que podáis salir avante de la prueba que os dejo dentro de la lucha del espíritu y la materia, en la que deben triunfar los valores eternos sobre la pequeñez del cuerpo perecedero. Mirad todo cuanto os rodea, pero caminad con cautela para que no vayáis a tropezar. Ese cuerpo que poseéis y a través del cual percibís todas estas maravillas y bellezas de la Creación, es una débil criatura a la cual debéis guiar con el espíritu, no vayáis a dejar que ella os imponga sus deseos y sus inclinaciones materiales, enseñadla a que ella tome lo que necesite siguiendo mi Ley. 11. ¿Quién podrá aconsejaros en cada uno de vuestros pasos? La conciencia, esa luz divina que dejo en vosotros para que sea vuestro faro y vuestra guía en la jornada. Y ¿Cómo podréis ser sensibles a esa voz y a ese llamado? Por medio de la oración, que es la forma de comunicaros con el Padre. Si así os preparáis, vuestra existencia en la Tierra será un perpetuo "Edén". 12. Más os digo que la inspiración que puse en el hombre no fue atendida y el dolor hizo su aparición en su vida. 13. Muchos son ahora los que se mofan de esas inspiraciones que sobre lo espiritual tuvieron los hombres, pero en este tiempo que es de luz, la humanidad comprenderá las enseñanzas reveladas en los tiempos pasados; más para lograrlo, aún tendrán que comer algunos frutos de la cosecha del árbol de la ciencia que ha cultivado. 14. ¡Ah!, sí desde el primer instante en que los hombres tuvieron conocimiento del bien y del mal hubieran cultivado con verdadero amor el árbol de la ciencia, os digo que muy distintos hubieran sido los frutos que hubieran cosechado. Mirad cuánto bien han hecho a la humanidad todos los que con nobles fines han tomado de esos frutos. 15. Cuánto tiempo han necesitado los hombres para convencerse de sus errores y cuánto tiempo deberá transcurrir aún para lograr restituir el mal que han sembrado, más Yo les ayudaré en todo lo que necesiten para que devuelvan a su espíritu su primitiva y original pureza. 16. Yo recibiré a vuestro espíritu cuando la última generación humana haya vivido en este mundo como en un santuario, cuando haya hecho de su existencia un verdadero paraíso, logrado por la espiritualidad de su vida. 17. Estoy dirigiéndome a hombres de otros tiempos, pero es bueno que vosotros vayáis meditando en estas enseñanzas, para que procuréis ir limpiando el camino a los que vienen, y ellos a los que vayan a suceder, hasta que llegue el tiempo al que me he referido en esta lección. 18. Mi Espíritu envía su luz e ilumina el sendero por donde ha de venir a Mí vuestro espíritu, en él se encuentra impresa la huella de Jesús. El que penetra en mi sendero siente que recobra su heredad perdida, así como el que se aleja de él, se siente desheredado. 19. Es tiempo de juicio, más a pesar de ello no es mi intención que los hombres se sometan a mi Ley por temor a mi justicia, sino que se rindan ante mi amor divino. 20. Sois creación de mi caridad infinita y os llevaré a la perfección. Pasarán siglos y eras sobre vuestro espíritu y mi cincel no cesará de pulimentarlo. Ninguna obra divina puede quedar sin concluir. 21. El hombre, haciendo uso de su libre albedrío, ha torcido la ruta hasta olvidar de quién ha brotado, y ha llegado hasta el grado de parecerle extraño a su naturaleza, la virtud, el amor, el bien, la paz, la fraternidad, y miran como lo más natural y lícito, el egoísmo, el vicio y el pecado. 22. La nueva Sodoma está en toda la Tierra y es menester una nueva purificación; la buena simiente será rescatada y con ella se formará una nueva humanidad. Sobre tierras fértiles regadas con lágrimas de arrepentimiento caerá mi semilla, la que germinará en el corazón de las futuras generaciones, las cuales sabrán ofrecer a su Señor un culto más elevado. 23. Os pregunta el Maestro: ¿Se ha preparado vuestro espíritu para iniciar la comunicación de espíritu a Espíritu cuando haya cesado mi palabra? 24. Vuestros hijos ya no me escucharán a través del entendimiento de estos portavoces, pero vosotros les prepararéis la senda y ellos sabrán dar un paso más adelante en la espiritualidad. 25. La luz que ilumina este tiempo es la del Sexto Sello. He ahí el candelero como lámpara de fe inagotable, iluminándolo todo, iluminando a vivos y a muertos. 26. En esa luz se inspira el hombre de ciencia, de ella toma el filósofo y todo aquel que quiere penetrar en los arcanos. 27. ¿Más que son los Siete Sellos? ¿Qué es el Sexto Sello? ¿Podríais responder con certeza a esta pregunta que el Maestro os hace y podríais hacerlo acertadamente al teólogo y a la humanidad, si esta misma interrogación os hiciese? 28. Breve es el tiempo en que permaneceréis como párvulos, para luego convertiros en discípulos y finalmente maestros que lleven por los caminos de la humanidad la semilla de mi verdad. 29. Voy a abrir mi arcano en este día, voy a descorrer un velo y revelaros un secreto, para que seáis fuertes entre los hombres, para que seáis maestros. 30. Yo esperé que vosotros, profundizando en vuestro análisis, llegaseis a descubrir el contenido de este misterio, pero hasta ahora todavía no os habéis desvelado estudiando mi Obra. 31. En esto no habéis imitado a los hombres de ciencia que consagran su vida al estudio. No os digo que seáis científicos, porque la sabiduría de mi Doctrina está por sobre todas las ciencias, sólo os digo: imitadles en su perseverancia. Ellos cultivan el árbol de la ciencia, cuyos frutos Yo os los he dado al entregaros el árbol de la vida espiritual para que lo cultivéis y de él toméis sus frutos para alimentar vuestro espíritu. 32. Orad, para que Yo os encuentre preparados y dignos, porque mi palabra quedará escrita para las generaciones venideras y vosotros deberéis dar testimonio de ella con vuestras obras. 33. Es el Cordero el que os habla, Él es quien os revela estas enseñanzas y quien descifra estos misterios, porque hasta ahora sólo Él ha sido digno de desatar los sellos. Más el sacrificio del Cordero inmolado os hace a todos dignos de esta luz y a su debido tiempo llegará este conocimiento a todos los confines de la Tierra. 34. Os hablaré también como Creador, porque el Padre está en el Hijo, así como el Hijo está en el Padre y en el Espíritu Santo. 35. Discípulos: de Mi han brotado las tres naturalezas: la divina, la espiritual y la material. Como Hacedor y dueño de todo lo creado puedo hablaros en forma divina y a la vez comprensible. Si la naturaleza material nació de Mí, también puedo materializar mi voz y mi palabra, para hacerme comprensible al hombre. 36. Yo soy la ciencia perfecta, el principio de todo, la causa de todas las causas y la luz que todo lo ilumina; Yo estoy por sobre todo lo creado, sobre todas las sabidurías. 37. Para que Dios pudiera nombrarse Padre, hizo brotar de su seno espíritus, criaturas semejantes a Él en sus divinos atributos y los convirtió en seres humanos para que tuvieran en su ser las tres naturalezas. Pero antes, el Padre le preparó su morada: la Tierra, con sus entrañas de roca y fuego, el aire, el agua, los metales, los gases y la luz. Y todo ello fue como un reino, fuerte e inconmovible, para servir de cimiente a la mansión del hombre: el reino mineral. 38. Quiso el creador engalanar esa morada y para ello hizo brotar de la tierra las plantas, los árboles, sus flores y sus frutos, para que el hombre encontrara en ellos, sustento, sombra, deleite, inspiración, bálsamo y alegría, y fue como un nuevo reino: el vegetal. 39. No debía encontrarse solo el hombre y el Padre le dio por amigos y siervos a los seres inferiores, las bestias, las aves y los peces. Todos los seres que habitan las entrañas de la tierra y la superficie, los que cruzan los vientos y los que habitan las aguas, para que el hijo encontrara en ellos, sustento en unos, amistad en otros y ayuda en otros más, y cuando esa familia se encontró creada en tal forma, fue un nuevo reino en la Tierra: el reino animal. 40. Los tres reinos formaron con su armonía un solo mundo, y cuando todo era como una gran fiesta en que la vida, la luz y la gracia animaba el Señor, envió al hombre, al ser que se asemeja a su Creador y en el cual se refleja la Divinidad, en el que puso Dios una chispa de su espíritu: la conciencia, para que en el trayecto de su jornada alcanzara ese ser así dotado, la perfección del espíritu. 41. Esos tres reinos que forman vuestro mundo, fueron hechos en siete etapas que algunos hombres han llamado días. 42. Fue el Padre forjando con paciencia perfecta todo lo necesario para el camino y la vida de sus hijos. Así creó en una etapa el sol y los astros, en otra la Tierra con sus plantas y sus mares, en otra los animales y finalmente el hombre. 43. Todo quedó preparado, ordenado y previsto para que el hombre no encontrara imperfección alguna, sino que viera a cada paso maravillas y perfecciones y encontrara por doquier el amor de su Padre y su presencia en todo lo creado. 44. Y cuando todo estuvo dispuesto, dijo al hombre: He ahí vuestra morada, he ahí vuestro reino pasajero. Cruzad los caminos, bebed de las fuentes, probad y saboread los frutos, conocedlo todo, levantaos como señor de la Tierra, es vuestro reino. Y el hombre, cuando abrió sus ojos a la luz y a la vida, sintió gozo al ser acariciado por los rayos del astro rey, se deleitó en la frescura de las aguas y en el sabor de los frutos que a sus labios se ofrecían. 45. Mas sabéis que el hombre por razón de su libre albedrío tuvo flaquezas desde su origen, por las cuales conoció el dolor, el trabajo, la lucha, las tinieblas, las caídas. 46. Todo estaba previsto y dispuesto para que el espíritu encontrase el camino de su evolución. Entonces el Padre le reveló su Ley por medio de la conciencia, para que conociese el camino de la luz y la armonía con la Divinidad y con la Naturaleza. Y desde entonces la intuición le reveló al hombre la existencia de su propio espíritu, cuya conciencia que es mi propia luz, le enseñó a distinguir el bien del mal e interiormente le indujo a marchar por el camino recto. Y entonces el Padre preparó para el espíritu del hombre el camino y el santuario. 47. En el principio de los tiempos el Señor dejó que la humanidad se multiplicara y poblara la Tierra, y manifestó su existencia, su presencia y su justicia, hablando a los hombres por medio de los elementos, que unas veces pródigos y otras hostiles e inclementes, corregían los yerros o premiaban los actos buenos. 48. Pero no sólo la voz de los elementos os habló de mí, también envié al mundo hombres que aconsejasen la virtud y mantuviesen despierto al espíritu de la humanidad, enseñándole la existencia de un Ser divino a quien debía de servir y adorar. 49. Ese fue el Primer Tiempo, cual primer reino espiritual, en el que el Padre reinó en el corazón del hombre, quién vivió en gracia en aquella morada creada para su espíritu. 50. Mas esta morada que comenzaba a edificar el Señor en el corazón de sus hijos, también había de formarla en tres eras o reinos. 51. El Segundo Tiempo o segundo reino lo fundó el Padre al encarnar en Jesús y habitar entre los hombres y el Tercer Tiempo con el que se cierra esta obra de perfección espiritual, lo inicia con su advenimiento como Espíritu Santo en este tiempo que viene a ser el tercer reino. 52. En el primero se manifestó el Espíritu Divino como justicia, en el segundo fue el amor y para culminar esta obra en el Tercer Tiempo, vino a manifestarse como luz de sabiduría y como revelación. 53. He ahí tres reinos que forman uno solo, he ahí tres tiempos en los que se consuma una obra de perfeccionamiento espiritual. Tres eras que encerraban un misterio que en este día el Maestro os ha revelado. Pero sabed que estos tres reinos fueron formados en siete etapas de lo cual tenéis una imagen en la creación de la Naturaleza material; siete etapas, de las cuales la última es la mansión perfecta del espíritu. 54. La primera de estas etapas de evolución espiritual en el mundo, está representada por Abel, el primer ministro del Padre, quien ofreció su holocausto a Dios. Él es el símbolo del sacrificio. La envidia se levantó ante él. 55. La segunda etapa, la representa Noé. Es el símbolo de la fe; él construyó el arca por inspiración divina y llevó a los hombres a penetrar en ella para que alcanzasen salvación. Ante él se levantaron las multitudes con la duda, la burla y el paganismo en su espíritu. Más Noé dejó su simiente de fe. 56. La tercera etapa representada por Jacob. El simboliza la fuerza, es Israel, el fuerte. El vio espiritualmente la escala por la que todos pasaréis para sentaros a la diestra del Creador. Ante él se levantó el ángel del Señor para poner a prueba su fuerza y su perseverancia. 57. La cuarta está simbolizada por Moisés. Representa la Ley. El presenta las tablas donde fue escrita para la humanidad de todos los tiempos. Él fue quién, con su fe inmensa rescató al pueblo, para conducirlo por el camino de salvación a la Tierra Prometida. Es el símbolo de la Ley. 58. La quinta etapa está representada por Jesús el Verbo Divino, el Cordero Inmolado, quien os ha hablado en todos los tiempos y os seguirá hablando. Él es el amor, por el que se hizo hombre para habitar en la morada de los hombres, sufrió el dolor de ellos, mostró a la humanidad el sendero del sacrificio, del amor y de la caridad, por el cual debe alcanzar la redención de todos sus pecados; vino como Maestro a enseñar a nacer en la humanidad, a vivir en el amor, a llegar hasta el sacrificio, y a morir amando, perdonando y bendiciendo. El representa la quinta etapa y su símbolo es el amor. 59. La sexta etapa la representa Elías. Es el símbolo del Espíritu Santo. Él es quien va sobre su carro de fuego llevando la luz a todas las naciones y a todos los mundos desconocidos por vosotros, pero conocidos por Mí, porque Yo soy el Padre de todos los mundos y de todas las criaturas. Esta es la etapa que estáis viviendo, la de Elías, es su luz la que os ilumina. El representa las enseñanzas que estaban ocultas y que en este tiempo se le están revelando al hombre. 60. La séptima etapa está representada por el mismo Padre. Él es el final, es la culminación de la evolución, en Él está el tiempo de la gracia, el Séptimo Sello. 61. He aquí descifrado el misterio de los siete sellos, he aquí por qué os hablo de que este tiempo es el sexto; porque cinco de ellos ya pasaron, el sexto es el que se encuentra desatado y el séptimo aún permanece cerrado, el contenido de él aún no ha llegado, falta tiempo para que esa etapa aparezca delante de vosotros. Cuando esa etapa sea llegada, habrá gracia, perfección y paz, pero para llegar a ella, ¡Cuánto tendrá que llorar el hombre para purificar su espíritu! 62. Cuando cese la purificación, la tentación será retenida, habrán cesado las guerras entre los hombres y no habrá perturbaciones ni perversidad; entonces vendrá el reino de paz y de gracia, alcanzará la humanidad gran progreso espiritual y su comunicación con el espíritu del Padre será directa. 63. Así como os he revelado que el hombre es semejante a su Creador, ahora os digo que este reino material, formado por Mí con gracia y perfección, es un libro abierto que siempre os habla de los tres reinos, de los tres tiempos y de las potencias del Padre. La creación quedó también preparada para que las siete etapas de su formación fueran una figura de los siete sellos, ese gran libro de la vida, cuyo velo que cubría su secreto, he venido a descorrer con la luz de mi palabra. 64. Dejad que la luz del Sexto Sello os alumbre. 65. Sólo Yo podré decir en donde termina la sexta etapa y en donde comienza la séptima. Estáis viviendo en la sexta etapa, en el tiempo de Elías, en el Tercer Tiempo y a pesar de estar bañados con la luz de mi Espíritu que brota de mi palabra, aún no os habéis despojado del pecado, ni habéis alcanzado la perfección, comunicándoos de espíritu a Espíritu con mi Divinidad. Pero vuestros hijos, las generaciones venideras, alcanzarán esa limpidez y serán mis discípulos que conversen espiritualmente con su Maestro, serán verdaderos profetas en los caminos del mundo. Ellos vivirán en paz y en armonía con todas las leyes y llegarán a crear la verdadera morada del espíritu del hombre en la Tierra. 66. En verdad os digo que para que estas profecías se cumplan, muchos soles pasarán, muchas aguas caerán de los cielos, muchos años transcurrirán y serán olvidadas por los hombres, y muchas generaciones también, pero llegará al fin aquel tiempo en que el Padre corone su Obra en este planeta. 67. Llevad esta enseñanza sencilla y diáfana como la luz del día, transparente como las aguas, para que, en el silencio de vuestra alcoba, en el recogimiento de la noche, analicéis y meditéis en lo que os he revelado y podáis recrearos con su perfección. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 162 1. No hay día en que la humanidad no se estremezca ante una prueba o no se maraville ante un acontecimiento que califica de extraordinario, y sin embargo, no ha llegado a darse cuenta del tiempo en que vive, ni del significado de cada una de esas pruebas. Con cuánta claridad os anunciaron los antiguos profetas, Joel, Daniel y el apóstol Juan sobre lo que había de ocurrir en estos tiempos; mas cuán indiferentes han sido los hombres de esta era ante los llamados de su Señor. Si acaso llegan a romper su indiferencia y materialismo, es tan sólo para preguntarse: ¿Qué es lo que está pasando en la Tierra, que todo es zozobra, guerra, dolor, desolación y muerte? Mas no velan, no oran, ni llegan a meditar en lo que les ha sido revelado, porque hasta ahora sólo les han interesado las falsas satisfacciones que el mundo les proporciona. 2. Mientras más cercados se ven los hombres, mientras más amenazados se encuentran por las calamidades que ellos mismos han desatado, en lugar de refugiarse en Mí, de invocar mi caridad y solicitar mi ayuda, creen que les bastan sus propias fuerzas, se dejan arrastrar por sus bajas pasiones, haciendo de sus odios y ambiciones las armas con las que quieren combatir y defenderse; mas, ¿Cuándo habéis sabido que el mal se pueda combatir con el mal? 3. Dejaré que los hombres continúen en su soberbia y se vanaglorien en su materialismo, que por un tiempo más continúen en su falta de caridad, para que vean hasta donde los van a llevar sus pasiones. Mientras, Yo me haré sentir en el corazón de todo aquel que se halle preparado y que se encuentre esperándome. 4. He derramado mi Espíritu sobre todo espíritu y sobre toda carne, para que de acuerdo con la profecía, los hombres y las mujeres profeticen. Yo os hablo por medio de sueños y de visiones espirituales y doy señales a la humanidad por los elementos de la Naturaleza, para que surja de entre la multitud, un pueblo fuerte, grande, tan grande como nunca lo han conocido. Este pueblo arrasará con el mal que encuentre a su paso y no habrá enemigo que no sea vencido por él, ni habrá muro que no pueda salvar. Sus hombres, penetrarán por todas partes, sus voces llegarán a ser oídas por toda la humanidad, su palabra acabará con toda obra falsa y logrará hacer ver la verdad a todos los hombres. Ante su paso temblarán las doctrinas, religiones, ideas y ciencias que oculten la verdad. 5. Vosotros, los que estáis escuchando esta palabra, dad gracias al Señor, vuestro Padre, de haber logrado ver el cumplimiento de mi palabra dada por mis antiguos profetas, aquellos que ya os habían profetizado mi comunicación, cuando uno de ellos os anuncio: "que mi Espíritu se derramaría sobre toda carne". 6. Velad y sed fuertes para que lleguéis a formar parte de ese pueblo de valientes soldados que Yo levantaré en breve. No creáis, como ya os lo he dicho en numerosas ocasiones, que sólo vosotros formáis parte de ese pueblo, porque no sólo los que me han oído en esta forma de comunicación, serán los agraciados con el conocimiento de mi Doctrina, recordad que mi simiente se encuentra dispersa por todo el orbe. 7. Aquellos profetas de los tiempos pasados no recibieron consagración o autorización alguna en la Tierra, no estaban obligados a tener sumisión ante ninguna autoridad y sólo se concretaban a obedecer los dictados de su Señor, que era el que ponía su palabra en los labios de aquellos escogidos por El. 8. Llenos de fe y de valor, nada los detenía en su misión de enseñar mi Ley al pueblo y apartarlo del fanatismo religioso, haciéndole comprender la indolencia y los errores de los sacerdotes. 9. Si meditáis un poco y estudiáis las escrituras, veréis cómo a través de todos los profetas, una sola fue la esencia que en su palabra entregaron a los hombres. Ellos dieron a la humanidad amonestaciones, revelaciones y mensajes, sin los errores del culto materializado que profesaba el pueblo en aquellos tiempos. Enseñando a obedecer la Ley y la palabra de Dios, ayudaron a la humanidad a ponerse en contacto con su Padre Celestial. 10. Pueblo: ¿No encontráis gran semejanza entre aquellos profetas y estos portavoces por medio de los cuales os estoy hablando ahora? También en los labios de estos últimos, pongo la esencia de mi Ley, también llega a vosotros mi inspiración a través de sus palabras y de ellas surge vibrante la enseñanza que invita a las multitudes a buscar a su Señor por los medios más puros; hablan sin temer que entre las multitudes que los escuchan existen escudriñadores o fanáticos. Cumplen con su misión entregándose al servicio de su Padre para que por su conducto Él hable a la humanidad, y entregue estas lecciones que abrirán nuevas sendas de luz a los hombres. 11. Pueblo: No sólo existe una gran semejanza entre aquellos profetas y estos portavoces, sino que también hay una perfecta relación entre ellos. Aquellos anunciaron a éstos y lo que aquellos pronosticaron ha mucho tiempo, lo están contemplando ahora estos siervos. 12. No pensáis que en aquellos tiempos todo el pueblo creía en lo que predicaban sus profetas. No, muchas veces tuvieron que soportar la burla de sus hermanos, las amenazas de los sacerdotes y la persecución de los poderosos. Era menester que se cumpliesen las profecías que anunciaban la justicia de Dios sobre los hombres; para que todos creyesen en la verdad que los siervos del Señor predicaban. Muchas veces, se cumplió lo que anunciaron cuando ya no pertenecían a este mundo. También en este tiempo, estos hijos míos han sufrido la burla, la calumnia, la indiferencia de muchos de los que les han escuchado, pero mi palabra será conocida fuera de estos recintos, no importa que sea burlada y rechazada; también lo que os he anunciado se irá cumpliendo y entonces los hombres empezarán a fijar su atención en lo que antes miraron con desprecio o con indiferencia. 13. Así como aquel pueblo una vez que creyó en lo que sus profetas pronosticaban, se saturó de fe en el Dios invisible, todo poder y justicia, así este pueblo que ahora ha recibido esta manifestación, llegará a saturarse de una fe inquebrantable, fortalecida por la comunicación que ha recibido de su Señor. Esta fe es indispensable para que el testimonio que de vuestros labios brote, vaya lleno de firmeza, aunque ya os he dicho que si vosotros no supieseis dar testimonio de Mí, Yo lo daré cuando la hora sea llegada, porque no podría faltar a mis promesas. 14. Cuántas veces en la historia del pueblo de Dios, los hombres se interpusieron con sus desobediencias y a pesar de sus errores se cumplió mi palabra. Lo mismo sucederá en este tiempo. No todos serán obedientes a mis mandatos; mientras unos se levanten interpretando justamente mis órdenes, otros queriendo conciliar lo puro y verdadero con lo bajo y carnal, tratarán de pasar sobre mi voluntad, sin comprender que la voluntad divina que es poder y justicia infinita, será la que juzgue todos los actos impuros de quienes hayan profanado mi palabra. 15. Os hablo así, porque sé que vendrá entre vosotros una confusión que desde estos tiempos os profetizo; pero Yo pondré a salvo el libro donde se ha escrito mi palabra, para que sea llevado más tarde a todo el mundo y dé testimonio de lo que el Maestro os dijo en su nueva manifestación. 16. Oídme a través de mis nuevos profetas, a quienes llamáis portavoces, e interpretad justamente mi palabra, para que después cumpláis con los mandatos que os he dado. 17. Mientras los hombres han querido ver en Mí un Dios distante, remoto, Yo me he propuesto demostrarles que estoy más cerca de ellos que las pestañas de sus ojos. 18. Rezan maquinalmente y si no ven realizado todo lo que pidieron en forma inmediata, exclaman desalentados: "Dios no nos ha oído". 19. Si ellos supiesen orar, si unieran la mente con el corazón a su espíritu, escucharían en su conciencia la voz divina del Señor y sentirían que su presencia estaba muy cerca de ellos, pero ¿Cómo quieren sentir mi presencia si me piden a través de cultos materializados? ¿Cómo es posible que logren sensibilizar su espíritu, si hasta a su Señor lo adoran en imágenes hechas con sus manos? 20. Quiero que comprendáis que me tenéis muy cerca, que os podéis comunicar fácilmente Conmigo, así como sentirme y recibir mis inspiraciones. 21. Si analizáis las revelaciones y enseñanzas que he venido dándoos a través de los tiempos, sólo llegaréis a encontrar un camino que puede conduciros a la meta de la espiritualidad. Fijaos que soy Yo quien os ha enseñado los medios perfectos y eficaces para que podáis llegar a Mí; no veo por qué os dejáis seducir por falsas enseñanzas que sólo fomentan vuestro fanatismo y aumentan vuestra ignorancia. 22. Cuando se dio la Ley al mundo os dije: "No tendréis dioses ajenos a Mí". 23. En el Segundo Tiempo, cuando una mujer preguntó a Jesús si era en Jerusalén el lugar en donde debía de adorar a Dios, el Maestro le contestó: Se aproxima el tiempo en el que ni Jerusalén, ni ningún otro lugar sean el sitio indicado para adorar a Dios, porque será adorado en espíritu y en verdad, o sea, de espíritu a Espíritu. 24. Cuando mis discípulos me pidieron que les enseñara a orar, Yo les di como norma la oración que llamáis el Padre Nuestro, haciéndoles comprender que la oración, la verdadera, la perfecta, será aquella que a semejanza de la de Jesús, nazca espontánea del corazón y se eleve hasta llegar al Padre. Debe encerrar obediencia, humildad, confesión, gratitud, fe, esperanza y adoración. 25. Cuántas y cuántas lecciones llenas de espiritualidad os ha dado el Padre a través de estos mensajes, y cuánto es lo que se ha deformado su Ley y su Doctrina en la Tierra. Esa materialización, la continua profanación y la falsedad de lo que os he entregado puro, son la causa del caos que está padeciendo la humanidad, tanto en lo espiritual como en lo material; esas dos formas de la vida que siempre han ido unidas en el hombre, porque no sería posible afectar a una de ellas sin que la otra no resulte afectada. 26. ¿Os asombráis de que muchos hombres me han abandonado en estos tiempos y de que otros pueblos han rechazado mi Doctrina? ¿Os indignáis cuando veis que las doctrinas materialistas siguen avanzando entre la humanidad? Cada uno de vosotros oiga la voz de su conciencia y pregúntese si con vuestra vida habéis dado un testimonio verdadero de la Doctrina que se encierra en mi palabra. 27. Sobre las grandes faltas y sobre los errores que se han cometido en mi Ley, estará mi justicia; no quedará una sola falta que no vaya a ser corregida por el Maestro perfecto. No debéis confundiros, corregíos y no juzguéis. Comprended que Yo nunca os castigo, vosotros mismos os castigáis. 28. Hago luz en el que ha pecado por ignorancia y muevo hacia el arrepentimiento al que ha pecado a sabiendas, para que ambos llenos de fortaleza en mi perdón se levanten a reparar la falta cometida, ésta es la única forma de llegar a Mí. 29. Pensad en todo esto, ministros que conducís a los hombres por los distintos senderos de las religiones. Orad y llevad a los vuestros hacia la espiritualidad. Ya es tiempo de que os arrepintáis de vuestros errores, para que iniciéis una lucha en contra del materialismo humano, que es muerte y tiniebla para el espíritu; para ello debéis usar mi verdad, esgrimir como arma mi palabra y vivir en mi enseñanza. 30. Yo no tengo preferencia para una o por otra religión; no seré Yo, sois vosotros los que debéis estar de parte mía, porque si así lo hacéis habréis logrado uniros todos en espíritu. 31. De párvulos os habéis ido convirtiendo en discípulos, sin embargo, veo que os habéis estacionado y con ello no ayudáis a vuestros hermanos. Sí, pueblo, estáis deteniendo el progreso de las nuevas multitudes, por vuestra falta de adelanto en mi Doctrina. Habéis creado una barrera que está haciendo muy difícil que alguno de vuestros hermanos pueda dar un paso más allá de donde vosotros habéis llegado. 32. Así como en esta manifestación Yo os daré a conocer hasta la última lección que podáis comprender, así vosotros tendréis que practicar hasta la última de sus enseñanzas. 33. Si aún no habéis llegado a prepararos, es porque a pesar de estar oyéndome no habéis sabido escucharme. Si no habéis comprendido mi palabra es porque no habéis meditado en ella. Si hasta ahora no habéis practicado la verdadera caridad, es porque no os habéis sensibilizado en mi palabra de amor, y si no habéis recibido más de lo que hasta hoy habéis logrado, ha sido porque vuestros méritos han sido escasos. 34. Mayores serían las multitudes que acudieran a escuchar mi palabra si ellas pudiesen contemplar en vosotros, ejemplos dignos de imitarse; porque vuestras obras serían una prueba de respeto, de fe, de obediencia hacia mi Obra y de cumplimiento a mi Doctrina. 35. Os he enseñado a orar, para que por medio de la oración, no sólo os acerquéis al Padre, sino también a vuestros hermanos necesitados para que les llevéis vuestro mensaje de paz; más cuando Yo os pregunto qué ha sentido vuestro espíritu cuando ha orado por las naciones, por las viudas, por los huérfanos, por los menesterosos de pan, por los cautivos y por los enfermos, sólo sabéis decirme: Señor. Tú eres el único que sabe derramar los beneficios en los necesitados, somos tan pequeños y tan ignorantes, que no sabemos sentir el dolor de nuestros hermanos ni comprender a distancia lo que a ellos acontece. Sólo nos concretamos a pedirte que derrames sobre ellos la caridad de tu amor infinito, pero ante necesidades tan grandes del espíritu, debemos de confesar que aún no llegamos ni a párvulos. Sólo Tú podrás decirnos qué hizo nuestro espíritu durante su oración. 36. Por lo menos en este instante sois sinceros y confesáis vuestra ignorancia y vuestra pequeñez, por lo cual Yo os bendigo y hago más clara mi Doctrina a fin de que sea entendida por el más rudo de los hombres. 37. Pueblo: sabéis que los seres espirituales se acercan a los hombres, y que según sea la índole de aquellos seres, así será la influencia que ejerzan sobre la humanidad. Debéis de saber que cuando oráis por algún semejante, vuestro espíritu se desprende de su materia, para acercarse a aquel por quien está pidiendo. Ahora llegad a la conclusión de que de acuerdo con vuestra preparación y el grado de limpidez y espiritualidad que hayáis alcanzado en la vida, así será la influencia espiritual que comuniquéis a aquellos por quienes estéis orando. 38. No temáis si os digo que constantemente estáis rodeados de seres invisibles, muchos de los cuales están necesitados de vuestra ayuda; dedicadles vuestros pensamientos, vuestras palabras y vuestras obras de amor, para que logren encontrar el camino del cumplimiento y lleguen a ver la luz. 39. Las armas que Yo os doy, no son de las que arrancan la vida, no ciegan a nadie, no derraman sangre, ni causan dolor, no dejan viudas ni huérfanos a su paso, ni dejan hogares sumidos en la desolación, puesto que las armas que Yo os he dejado son: el amor, la caridad, el perdón, para que con su ayuda podáis luchar por cambiar las malas influencias en vibraciones de luz. 40. Dedicad siempre en vuestras oraciones un pensamiento en favor de aquellos que sin ser vistos por los ojos del cuerpo, lloran cerca de vosotros; pero no tratéis de llegar a ellos, o de obligarlos a manifestarse si no es a través del pensamiento. Comprended que las armas que Yo os he dado son armas de amor, de elevación, de paz. 41. Para llegar a ser maestros en esta Doctrina, es indispensable que analicéis mi enseñanza, y también os digo que existen espíritus llenos de luz y de sabiduría, que Yo he dejado como custodios. Son en número infinito y trabajan incansablemente en la Obra del Padre de todo lo creado. Confiad en que no estáis solos ni abandonados a vuestras propias fuerzas, sino que tenéis quienes velan y trabajan junto a vosotros, con humildad y sin ostentación, para que escaléis espiritualmente. 42. La Ley Divina se encierra en dos mandamientos: Amar a Dios, que es vuestro Padre, y en El, amar a vuestros hermanos; eso es lo que han venido haciendo esos seres, a quienes llama la humanidad; ángeles guardianes, protectores, espíritus de luz, seres superiores. 43. Imitadles, ayudadles en su misión, y así se establecerá una gran armonía espiritual, que es la que debe de existir entre todos los hijos de mi Divinidad. De esa armonía brotará la paz, supremo galardón para el espíritu en la eternidad. 44. Yo os he dicho que vuestra vida material es limitada, y os lo recuerdo, para que cada uno pueda reconocer si ha cumplido con la misión que el Padre le ha asignado. Si lo habéis olvidado, vengo a recordárosla, para que os levantéis a cumplir como buenos discípulos. 45. Vuestra estancia en la Tierra es corta; reconociéndolo así, me pedís un tiempo más y me decís: Señor, dadme tiempo para cumplir. Yo sólo os digo: el sol no sale ni se oculta un instante antes o después del marcado por el Creador. Todo se rige por una ley infalible. Por lo tanto, vosotros no moraréis en la Tierra un segundo más de los marcados en vuestro destino. He aquí por qué mi palabra está sonando para vosotros como el reloj de la eternidad que os aconseja que aprovechéis el tiempo. 46. Mientras que para vuestro espíritu se acerca el día luminoso de la eternidad, para vuestra materia se acerca la noche. Comprendedlo y no digáis que estáis cumpliendo mi Ley por el solo hecho de estar escuchando mi palabra. No tratéis de cumplir según vuestro modo de pensar, sino basándoos en mis divinas enseñanzas. 47. Pensad que después de cumplir vuestros deberes y misiones en esta vida, cuando ya os encontréis en estado espiritual, Yo os concederé descender sobre el entendimiento de esta humanidad, a inspirarle e iluminarla, ayudándola así en su jornada de evolución. 48. Delicada es vuestra misión, para cumplirla tenéis que mostraros humildes, como Jesús os enseñó, con la mansedumbre y caridad con la que El cumplió su misión. 49. Tenéis que despojaros de la vestidura de superioridad y de grandeza que sólo encierra vanidad. Tenéis que despojaros del egoísmo y descender hasta los harapientos y leprosos a consolarles en sus penas. Y así seréis mis discípulos, porque estaréis cumpliendo con el ejemplo que os di. 50. Mi caridad os he donado y es menester que manifestéis tales dones. 51. Si al orar, vuestra mente está limpia y se ha alejado de todo el materialismo que la rodea, Yo os concederé lo que vengáis a solicitar para vuestros hermanos. Veréis entonces con admiración cómo en vuestros labios se desborda el consuelo para el que sufre. Vuestra labor será fructífera y bendita porque estaréis practicando mi lección de amor. 52. Ahora os digo que no sólo debéis ser humanitarios con vuestros semejantes, sino también con los demás reinos y especies, porque todas son criaturas del Señor; toda es obra perfecta del Padre en la que se manifiesta su sabiduría. 53. En la naturaleza todo es vida, evolución y transformación dentro de ella misma. 54. Yo os hago saber quiénes sois, para que comprendiéndolo, seáis humanitarios con toda criatura. 55. Conoceos, conoced vuestras facultades, vuestros sentimientos. No confundáis los sentimientos puros con las pasiones. Conoced las inclinaciones e instintos propios de la materia para que el espíritu impere siempre sobre ella. No neguéis a vuestro espíritu las oportunidades de amar, porque no podrá vibrar de caridad por vuestros hermanos, si existe egoísmo. Cuando améis, hacedlo espiritualmente y que vuestro amor sea para todos. Si lo personificáis, encerrándolo sólo en determinados seres, habréis caído en egoísmo. 56. Al amor espiritual podéis considerarlo como el amor universal. Preparad vuestro corazón a semejanza de una fuente que reciba el amor de mi gracia como agua cristalina y que se desborde en vuestros hermanos a través de vuestras obras. 57. Cuanto más sintáis ese amor en vosotros, mayor será la salud que derraméis sobre las heridas. Será verdadero bálsamo que resucite al espíritu decaído y será perfume que embalsame la vida de los que lloran. 58. Ved cómo el amor espiritual no anida en el corazón de los hombres. Ellos aman, pero con un amor egoísta que destruye aun su propia vida, porque la pasión es como un gusano que corroe los mejores sentimientos. Cuando las pasiones se agitan en el corazón del hombre, llegan a destruir todo lo bueno que había en su espíritu. La pasión es el abismo que se abre a los pies del hombre, y que al arrastrarlo a su fondo, le hace perder la luz y la paz. 59. Ved que mi enseñanza está destruyendo la ignorancia, para que vosotros, reconociéndome como sabiduría divina y única, destruyáis los falsos dioses, como hizo Abraham al buscar a Dios más allá de lo que sus ojos contemplaban. Por eso hice pacto con él, para que fuese la simiente del pueblo escogido. El demostró, cuando fue puesto a prueba, que su Dios era Creador y Dios viviente. 60. Vosotros también tendréis que demostrar la verdad de estas revelaciones, con una práctica limpia y un culto libre de adoraciones superfluas y fanáticas. 61. Recordad que en las tablas de Moisés quedó grabado aquel precepto que dice: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el Cielo, ni abajo en la Tierra, ni en las aguas debajo de la tierra". 62. Mirad desde cuándo he venido librándoos de la idolatría, para que llegaseis a mirarme sobre todo lo creado, sobre todo lo que se mueve y cambia, para que ahí elevéis vuestro espíritu al Reino de los Cielos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 163 1. Pueblo: Veo vuestras lágrimas y escucho vuestros sollozos. Contemplo vuestros trabajos y sufrimientos. Veo las cadenas de pobreza y privaciones que lleváis, el desengaño que aflige a vuestro corazón, porque os habéis convencido que en el mundo no existe justicia ni caridad. Entonces oráis diciéndome: "Señor, no soy digno de tu paz, si no merezco tus beneficios, dame fuerza para soportar los sufrimientos y las injusticias de esta vida". 2. En esos instantes se hace sentir mi presencia que os dice: Perseverad en la paciencia, seguid vigilantes, no desesperéis ni un momento, porque no sabéis en qué instante puede llamar mi paz a vuestra puerta. Reclinad vuestra cabeza en mi pecho y ahí dejad de oír el rumor de la guerra; olvidad vuestras aflicciones y pensad que, estando Conmigo, no moriréis. Venid a Mí, acompañad a vuestro Padre y Señor. En Mí, hallaréis al hermano, al esposo, al amigo, al padre. 3. Fortaleced vuestro corazón escuchando mi palabra, para que cuando tengáis que volver a la lucha, lo hagáis con el cuerpo erguido levantando vuestra faz y podáis sonreír con esperanza. 4. Ya no dudéis en el momento de la prueba, no digáis que no os he escuchado en el momento del dolor, en el trance más difícil. Mientras haya aliento de vida en vuestro ser, mientras respire vuestro cuerpo, mientras vuestra mente piense y sufra vuestro espíritu, Yo estaré con vosotros, porque Yo soy la vida que palpita y vibra en todo el Universo. 5. Sabed orar, no sólo en vuestras horas de congoja, sino también en vuestros momentos de alegría. A Mí sólo me ofrecéis lágrimas, penas y tristezas; pero en vuestras alegrías me olvidáis, cuando vuestro corazón está de fiesta, entonces me cerráis sus puertas. 6. Yo debo hablaros y prepararos para vuestra lucha que será grande. Quiero que dentro y fuera de vosotros haya luz, que dentro y fuera de vuestro hogar practiquéis la virtud, porque así, nadie podrá sorprenderos durmiendo. 7. Os he anunciado que a este suelo vendrán caravanas de gentes de países extranjeros, en busca de su paz para su corazón y de luz para su espíritu. Encontrarán a los discípulos de esta Doctrina a los cuales interrogarán, les pedirán testimonio de lo que oyeron y les pondrán a prueba para confirmar la verdad de esta palabra. 8. ¿No creéis que vuestro corazón deberá ser para entonces una verdadera fuente de caridad, de bondad y de luz dispuesta a desbordarse en socorro de las necesidades de vuestros hermanos? ¿No os agradaría que cada uno de los hogares de mi pueblo, fuese una escuela donde se practicara la enseñanza divina? 9. En el Segundo Tiempo, llevé mi enseñanza por muchos lugares de la Judea y a cada paso encontraba un sitio a propósito para hacer oír mi palabra. El Maestro, siempre velaba y cuando fue puesto a prueba nunca fue sorprendido. Los valles escucharon mi voz, las montañas devolvieron el eco de mis palabras, las ondas del mar recibieron la vibración de mis mensajes y la soledad de los desiertos se iluminó con mi presencia. 10. Quiero que os unáis, que este pueblo sea como un oasis en el desierto del mundo. Sé que los hombres os buscarán, porque se cansarán de destruir, de pecar, de matar. Ante las palabras de luz y ante los pensamientos elevados, el espíritu hoy dormido despertará y mi Doctrina surgirá en la Tierra como un arca de salvación. Ese tiempo será de prueba para este pueblo, porque de su testimonio estarán pendientes muchos corazones. 11. ¿Por qué acobardarse entonces o rebelarse ahora ante las pruebas, si ellas son el cincel que está puliendo vuestro corazón, para que mañana pueda y sepa ser el intérprete de su Maestro? 12. Quiero oír que me digáis: "Gracias Maestro, vuestras pruebas me han templado y vuestra luz me ha alentado en el sendero, mis enfermos sanan y he logrado consolar al triste en mi camino". 13. Espero que otros me digan que les prepare para que sean mis labriegos, que les confié las herramientas de labranza para sembrar la simiente de la paz y del amor, en el corazón de sus hermanos. 14. Mi caridad está pendiente de vuestra petición, para concederos el divino don de ser labriegos en la campiña espiritual. 15. Ahora vengo a consolaros en vuestras aflicciones. Enfermos que a lo largo de vuestra vida habéis llevado la cruz del dolor, venid a Mí, Yo os sanaré. Os enseñaré a luchar contra vuestras enfermedades y a saber esperar con paciencia y humildad el instante de la liberación de la pena que os ha venido agobiando. También os mostraré todo lo que con el dolor habéis alcanzado en vuestra restitución. 16. Venid a Mí todos aquellos que habéis traído una carga de sufrimientos. Es en vano que busquéis bálsamo y consuelo entre los hombres, porque la caridad ha huido del corazón de la humanidad y debéis saber que sin la caridad no se puede hacer prodigios. La ciencia sola, no es bastante para salvar al mundo de sus dolores. 17. Los hombres de ciencia, llenos de vanidad, han llegado a considerar a las revelaciones divinas como indignas de su atención. No quieren elevarse espiritualmente hasta Dios y cuando no alcanzan a comprender algo de lo que les rodea, lo niegan para no tener que confesar su incapacidad y su ignorancia. Muchos de ellos no quieren creer más que en lo que llegan a comprobar. 18. ¿Qué consuelo podrán llevar estos hombres al corazón de sus semejantes, cuando no reconocen el principio del amor, que es lo que rige a la Creación y además, ignoran el sentido espiritual de la vida? 19. Ya sabía que llegarían estos tiempos de predominio de la ciencia materialista, de egoísmo, de indiferencia hacia el que sufre y perece, y es por eso que os ofrecí enviaros al Consolador. Y aquí tenéis el cumplimiento de aquella promesa. He venido en espíritu a esclareceros todos los misterios, para que lleguéis a convertiros en los hijos de la luz, vengo a traeros el consuelo divino de esta revelación y con su ayuda podréis salir avante de todas las pruebas de la vida y elevaros a Mí. 20. Os he llamado y al llegar a mi presencia, bañados en llanto me habéis dicho que sois los más menesterosos de la Tierra, mostrándome vuestra miseria, haciéndome presente vuestra falta de saber y escasez de dones para abriros paso entre las vicisitudes de la vida. Es entonces cuando os he revelado que estáis muy lejos de ser los parias o los más pobres. Os he probado y os encontrabais llorando al sentiros desheredados, sin haber descubierto que en vuestro espíritu lleváis un tesoro. 21. El enfermo lloraba porque no tenía un médico que estuviera a su alcance para sanarle, y no había descubierto que en su espíritu se estaba desbordando el bálsamo de curación. 22. Aquel que lloraba por su ignorancia, no percibía que en el silencio de su corazón, resonaba la divina voz de su Maestro, que le hacía un llamado al reino espiritual. El que se creía desheredado, no había descubierto todos los dones con los que el Padre le envió a cumplir su misión en la Tierra. Era menester que la verdad se abriera paso hasta vosotros, haciendo la luz en vuestro corazón, para que despertaseis del profundo letargo y os levantaseis llenos de fe, diciendo: "No estamos solos, el Señor está con nosotros; no somos parias, nuestro ser está lleno de los dones del Padre; no pereceremos bajo el peso del dolor, porque llevamos en el corazón el consuelo inefable de la palabra del Maestro, la cual nos da su luz en cada uno de nuestros pasos. No estamos a merced de la voluntad de los hombres, nuestra suerte no depende de ellos, sino de la voluntad de nuestro Padre, ya no habrá obstáculos, tropiezos, ni encrucijadas que nos debiliten, haciéndonos desistir de proseguir en la verdadera senda; en el dolor encontraremos consuelo, en las tinieblas llegaremos a hacer brillar la luz y en nuestra lucha, sentiremos que nos llega la fuerza. ¿Quién nos ha salvado? ¿Quién nos ha devuelto la salud y la vida? Ha sido el Maestro el que con su divina palabra nos ha vuelto al camino verdadero, entregándonos el consuelo prometido por El, desde los primeros tiempos". 23. Amad la verdad, oh discípulos, comprendedla y vividla. Quien conoce la verdad, lleva en si la dicha de ver la luz de Dios, conoce la paz y camina con firmeza por los senderos del cumplimiento. 24. Esta Obra será criticada y rechazada por muchos, al saber que en ella se manifestaron los seres espirituales; pero no temáis, porque sólo los ignorantes serán los que combatan esa parte de mis enseñanzas. 25. ¡cuántas veces los apóstoles, los profetas y los enviados del Señor hablaron al mundo bajo la influencia del mundo espiritual sin que la humanidad se diera cuenta de ello, y cuántas veces en vuestra vida cada uno de vosotros ha actuado y hablado bajo la voluntad de los seres espirituales, sin que os hubieseis percatado de ello! Y esto que siempre ha pasado, ahora os lo he confirmado. 26. Jesús, en el Segundo Tiempo os enseñó que la mente humana es una puerta por donde puede penetrar el mundo espiritual; os enseñó a libraros de los seres turbados que con sus malas influencias vienen a probar a los hombres en su camino de expiación por las faltas que han cometido, así como también os enseñó a prepararos a tal grado, que el Espíritu Santo hablara por boca del hombre. 27. Sin embargo ¡Cuánto se ha lucrado con estas revelaciones y cómo se les ha profanado! Es por esa causa que mi Obra en este tiempo ha sido y seguirá siendo combatida. Más los que verdaderamente creen en ella, la seguirán estudiando y practicando para que mañana puedan explicar mis enseñanzas y aparten de su error a los que se encuentran confundidos y a los que profanen mi Doctrina. 28. En este tiempo, quise ampliar y terminar de explicar todas estas revelaciones y para ese fin envié a Elías, para que iluminara vuestro entendimiento y os preparara el camino, para que no fueseis a confundiros con mi llegada y con la de mis huestes espirituales. 29. Elías en espíritu, llamó a las puertas del elegido en este tiempo, el que sin saber, sin conocer nada de esta comunicación, se vio abrumado, sometido y vencido ante la fuerza espiritual que llamaba a su corazón, para inducirlo a entregarse a este servicio. Esa fue la primera semilla, que fue cultivada por los primeros creyentes la que dio las primeras flores y los primeros frutos. 30. Esa planta creció y se convirtió en arbusto, sus flores fueron la comunicación de los seres de luz que como emisarios, profetas, ángeles custodios y consejeros llegaron hasta el pueblo; y los frutos fueron las comunicaciones de vuestro Maestro por medio de su rayo divino, que os ha traído el dulce sabor de la vida. 31. ¿Cómo podríais destruir en vosotros la idea de la muerte sin palpar la existencia de los seres que ayer fueron en la Tierra y que hoy invisiblemente habitan en otra morada? ¿Cómo podríais libraros de los que os acechan y causan males, y cómo podríais armonizar con aquéllos que son todo luz y todo bien? Solamente sintiendo su presencia, oyendo su voz y siguiendo su consejo, palpando sus manifestaciones y mirando como se hacen efectivas sus obras. Es menester que el testimonio de este pueblo se extienda por el mundo para convencer a los hombres que diciendo que creen en la vida no creen en la resurrección y en la eternidad. Son ellos los muertos que velan a sus muertos, porque tienen miedo de llegar a saber. 32. Pueblo: aprovechad los días que aún os restan de esta comunicación espiritual por medio del entendimiento del hombre; sabéis que esta lección será breve, que el fruto de vuestra experiencia será el testimonio verdadero, limpio y libre de mixtificaciones, que llevéis mañana a vuestros hermanos. 33. No os permitiré materializar lo espiritual una vez que haya pasado el instante marcado por mi voluntad; mas debéis saber que aunque el rayo del Señor y de los seres espirituales ya no estén poseyendo vuestro cerebro, la inspiración de vuestro Señor es eterna en todo aquel que se eleve en oración; y la luz del mundo espiritual iluminará de un mundo a otro mundo, de un espíritu a otro espíritu y llegará a todos mis hijos. 34. Bienaventurados todos los que verdaderamente aprovechen este tiempo de enseñanzas, porque después del año de 1950, serán los que extiendan la simiente de mi Doctrina. Vosotros, que habéis formado parte del follaje del árbol corpulento, ayudad a que los hombres encuentren en él el fruto de la vida y de la verdad. 35. Pueblo: si cuando habláis, lo hicieseis sintiendo en vuestro corazón la verdad de mis lecciones, veríais realizarse muchas de vuestras palabras y si llegáis a cambiar en obras todas vuestras palabras, estaríais haciendo verdaderos prodigios; pero si el espíritu no es el que habla por la materia, si no es el que se manifiesta, no podrá dar paz ni salud. 36. El espíritu podrá llegar a hacer oír su voz si estáis preparados; el hijo del Padre que en vosotros mora, tiene potencias muy grandes que le ha concedido su Creador, para ayudar a los que están necesitados. Por eso os estoy enseñando a no dejar morir a los que os hacen presente su queja, a no dejar que se pierda en el desierto la voz de Aquél que os llama. Dar de lo que recibís, es Ley que vuestro Padre os ha enseñado. ¿Os he amado Yo? Entonces podéis dar amor a vuestros hermanos. Entregaos ese amor fraternal de unos a otros. 37. No sólo de lo material vive el hombre, también debe de sustentarse de riquezas espirituales. Hablo así a estas multitudes que humildemente me escuchan, y mi Doctrina las va transformando poco a poco. Mas, ¿Cuándo haréis llevar esta luz a todos los pueblos de la Tierra? ¿Cuándo lograréis que todos los hombres se purifiquen en mi verdad? 38. Todo ha sido profanado por el hombre, no sólo su espíritu; las aguas están contaminadas, el aire está viciado y saturado de enfermedades y de muerte y Yo os pregunto: ¿Con qué doctrinas y en qué tiempo pensáis purificaros? ¿Cuándo llegaréis a limpiar vuestro espíritu y materia, si sólo vuestro cuerpo queréis lavar? ¿Qué lograríais con ello? Engañaros a vosotros mismos. Limpiad primero el corazón y la mente que es de donde provienen todos los malos pensamientos y las malas obras. El ser encarnado necesita pan espiritual, para llegar a sentirse aunque sea por unos momentos lo que es: espíritu. 39. Buscad otro pan además del necesario para cada día, buscad otra morada además de la de vuestro hogar. Ese pan es el de mi palabra, y esa morada está en el infinito. 40. Mientras estoy hablando, vuestro corazón me comunica también muchos de sus deseos, de sus esperanzas. Voy a contestar a algunos de mis hijos, a los que en su camino han experimentado la presencia de seres espirituales que acostumbráis llamar obscuros, o turbados. 41. ¿Por qué me pedís que aleje a esos seres de los lugares en que acostumbran manifestarse? Ellos necesitan saber que viven después de su aparente muerte, para dar cumplimiento a la ley de restitución y adquirir experiencia. Ellos cumplen aunque sea involuntariamente con su misión de dar a los hombres incrédulos y materializados el testimonio fiel de que el espíritu sobrevive a la materia. 42. Por eso es que los retiraré hasta que llegue el tiempo señalado por Mí, ahora tienen una misión que desempeñar, por lo tanto no me pidáis que los aleje de vosotros, deben esperar su término. ¿Por qué queréis que todo en la vida, se haga de acuerdo con lo que vosotros deseáis y no como conviene a los demás? Os advierto que, si sois generosos, si tenéis caridad con aquellos seres, ellos no os molestarán. 43. En este momento, elevad vuestro pensamiento pedid y recibiréis. Pedid lo que creáis justo para vosotros y para vuestros hermanos. En estos instantes en que pedís y en que tenéis la fe de que soy Yo el que está presente, guardad silencio, para que penetréis en comunión Conmigo. Escucho a los espíritus, llego a los corazones, os hablo de Espíritu a espíritu. Aparto de vuestro corazón todos los dolores, todas las angustias, tristezas y sinsabores. No hay un solo corazón al que no haya visitado, no hay un solo pensamiento al que no haya iluminado, no hay un solo dolor del que no hay librado a mis hijos, para traerlos Conmigo y formar con todos una corona de espinas. 44. Así quiero que oréis, así quiero que lleguéis siempre a recibirme. No demostraréis vuestro amor con manifestaciones externas, que sólo os sirvan para que en ellas os vean. Buscadme en silencio, estad a solas con vuestro Señor, y lograréis tener mi presencia en vuestro corazón y oiréis mi voz que os dice: Vengo a entregaros mi caridad, porque sois pasajeros en este mundo. 45. Elías se encuentra reuniendo a los espíritus escogidos, encarnados y desencarnados para que unidos sean fuertes, porque son grandes las pruebas que se avecinan; mas vosotros surgiréis iluminados por la luz de mi Espíritu Santo, porque Yo os amo y no os dejaré caer. Preparaos para que analicéis mi palabra y sepáis apartar el trigo de la mala hierba, velad y orad, para que no os apartéis de este camino y no os vaya a sorprender el dolor. 46. Comprended que no soy Yo quien depara el dolor, porque soy vuestro Padre que viene a engalanar a vuestro espíritu. Sois vosotros mismos los que vais sembrando el dolor en vuestro sendero y cuando éste os sorprende, me decís: Señor, ¿Por qué nos agobia el dolor? Mas mirad que Yo sólo vengo a entregaros amor, a bendeciros y a daros mi enseñanza. 47. Oíd mi parábola: 48. "En un camino marchaba una mujer conduciendo a tres pequeños niños, el mayor de 8 años, otro de 7 y el más pequeño de 4. Les prodigaba la ternura de una madre, alimentándolos y vistiéndolos con gran cariño. En una ocasión, el más grande de aquellos niños le dijo a la mujer: Ha mucho tiempo que venís trabajando para alimentarnos y vestirnos, soy el mayor de mis hermanos y estoy dispuesto a cumplir con lo que me encomendéis para ayudaros en el sostenimiento de mis hermanos. Así también mi hermano el mediano, cuando sea grande trabajará para ayudarle al menor y cuando éste crezca, trabajará como nosotros y estaremos todos unidos en el mismo camino. 49. La mujer le dijo: sois pequeño todavía y de cierto os digo que aún no conocéis el mundo, los hombres con su maldad tratarán de causaros daño y entonces tendríais que retornar a mí cuando estéis lleno de dolor y como yo os amo, no quiero que os perdáis ni que vayáis en busca del dolor. Aquel pequeño, sumiso y obediente, le dijo: haré lo que sea vuestra voluntad, esperaré hasta cuando sea el tiempo propicio y pueda transitar por los lugares que me designéis. 50. Aquella mujer le dijo: ciertamente que ya habéis aprendido la primera lección y por ello os considero como el mayor de vuestros hermanos, no sólo por vuestra edad sino porque sois obediente y reflexivo. 51. Pasaron los años y aquel niño se había convertido en un mancebo, sus hermanos que también habían crecido imitaban la reflexión de su hermano mayor cuya inteligencia era cada día más grande. 52. En cierta ocasión, la mujer le dijo al mancebo: ¿Queréis transitar por los caminos del mundo? Voy a entregaros un libro cuyo contenido estudiaréis para que grabéis su enseñanza en vuestra mente y en vuestro corazón y en verdad os digo, que ella os hará salir ileso de todos los peligros y el dolor no os sorprenderá. Entonces le guió; en unión de sus hermanos, hacia una choza donde moraba un venerable anciano a quien le dijo: he aquí a mis hijos, a quienes habéis esperado por mucho tiempo, porque antes que yo, vos les conocíais y espero que les recibáis y les entreguéis conforme sea vuestra voluntad. 53. El anciano les contempló con gran amor y dijo a la mujer: vuestros hijos son buenos, pero aún necesitan preparación para que puedan caminar por los caminos, porque aún son débiles y el mundo podría contaminarlos con su perversidad. Dadme el libro que traéis en vuestras manos para que Yo os revele de él grandes enseñanzas. Analizad estas lecciones y su verdad os hará salir avante en todos los peligros. Dirigiéndose al mancebo, le dijo: Aprenderéis en este libro y con amor enseñaréis a vuestro hermanos, para que éste a su vez enseñe al postrero dando todos testimonio de esta enseñanza con vuestras obras de amor. 54. El mayor de los hermanos, al contemplar al anciano, cuyo rostro era tan dulce y apacible, se postró ante El y le dijo: Dejad que bese vuestras manos y vuestra frente, el anciano le dijo: Hacedlo, porque sois digno de mi amor y con él, grandes obras alcanzaréis. Entonces, la mujer le dijo al mancebo: preparaos, porque os vais a alejar de mi regazo, pero aun estando lejos estaréis conmigo; espero que recordéis siempre a vuestros hermanos y meditéis que ellos deberán seguir el ejemplo que les deis, no piséis en falso, sed cual un espejo limpio y puro, en donde ellos puedan contemplarse, para que siguiendo vuestro ejemplo se liberen del dolor. 55. El mancebo respondió: porque os amo a vos y al buen anciano haré todo lo posible por ser el buen ejemplo ante mis hermanos. Llegó el tiempo propicio y el mancebo partió hacia distintos lugares y en todos contempló que la maldad y la amargura eran grandes y que los corazones estaban endurecidos por el pecado. Por un instante sintió temor, pero recordando las palabras del anciano abrió el libro y en la primera página encontró la Ley que debía regir a la humanidad para que mediante su cumplimiento fuera fuerte; encontró lecciones de infinito amor con el cual podría entregar el bálsamo que aliviara de su dolor a los enfermos y que alentara a los tristes, la luz para devolver la vista a los ciegos, para iluminar a los confundidos y la sabiduría para llevar la paz al corazón de sus hermanos. 56. Grande fue la alegría de aquel mancebo, quien en medio del desierto elevó su espíritu y dijo al anciano: Bendito seáis Señor, con vuestras enseñanzas me habéis iluminado y siendo que moráis en mi corazón y que me habéis inspirado las obras que debo hacer conforme a vuestra voluntad. Dispuesto estoy a enfrentarme a la lucha para entregar a los moradores de este mundo vuestro Divino Mensaje, acercarme a los que sienten la tristeza en su corazón, a los sedientos de vuestra enseñanza. 57. Aquel mancebo contempló que aquellas multitudes, además del dolor que sentían en su corazón, les cubría una inmensa oscuridad, estaban hambrientas de justicia y caridad. 58. Lleno de amor se acercó a aquellas multitudes y les dijo: De lejano lugar vengo a vosotros en cumplimiento al mandato de un anciano, para entregar el bálsamo a vuestros sufrimientos y preparar vuestro entendimiento. Escuchad el mensaje que os traigo, abrid las puertas de vuestro corazón y dad albergue a la verdad, porque Yo os amo, como amo al anciano que me envió hacia vosotros y os entrego su caridad. 59. Entonces aquellos menesterosos, extendieron sus manos y al sentir aquel presente de amor, de sus ojos brotó el llanto de arrepentimiento y las palabras de aquél enviado fueron como agua cristalina que mitigaron su sed. Sintieron la paz y dieron las gracias al anciano que le había enviado a aquel mancebo que les enseñaba con su ejemplo el sendero de su redención. 60. El mancebo les dijo: lo que habéis recibido, guardadlo en vuestro corazón y no permitáis que el tiempo o la maldad del mundo os lo arrebaten, porque entonces sería doble vuestra restitución. 61. Aquellas multitudes regocijadas le preguntaron de dónde venía y cómo se llamaba, a lo que el mancebo respondió: no os lo puedo decir, sabed tan sólo que soy un enviado, tened confianza en lo que habéis recibido, porque si tenéis fe, aun vuestra lepra desaparecerá. 62. El pueblo, al sentirse sano y fuerte, entonó un cántico de amor que antes no conocía y dirigidos por el mancebo ofrecieron al anciano su fe, su devoción, su amor. 63. Al regresar el mancebo al lado del anciano para entregar el cumplimiento de su misión, contempló que Aquél que lo había enviado a entregar su mensaje de amor a sus semejantes, le estrechó contra su corazón y dirigiéndose a la mujer que a Él lo había llevado le dijo: "He aquí al hijo que ha sabido cumplir con la misión que le encomendé, que su ejemplo sirva de guía a sus hermanos, para que llegado el tiempo se levanten a predicar mi verdad en el corazón de la humanidad". 64. Pueblo amado: una vez más os he entregado mi lección de amor para que la analicéis y sea ella la luz que os guie en el sendero de vuestra vida, para que cuando logréis cumplir con vuestra misión, os acerquéis a vuestro galardón y os mostrará como a Moisés las luces de la Tierra Prometida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 164 1. Mucho os he probado en este tiempo, para que podáis adquirir la luz y la fortaleza necesarias al espíritu para alcanzar su perfeccionamiento. No hay prueba que no tenga solución, ni dolor que no deje un rayo de luz en el espíritu. Ahí es donde vosotros os podéis dar cuenta de vuestra resignación y donde podéis apreciar vuestras flaquezas; porque es menester que deis muestras de fe y testimonio de mi Doctrina, no sólo con vuestras palabras, sino con vuestras obras, que servirán de ejemplo a vuestros hermanos. 2. Os preparo para que después de recibir la lección, tengáis la oportunidad de ponerla en práctica y no la olvidéis. Os estoy pulimentando en el camino de vuestra vida, para que cuando llegue el tiempo en que ya no tengáis mi palabra a través de los portavoces, podáis seguir comunicándoos Conmigo de espíritu a Espíritu. Doquiera que vayáis, iréis acompañados por Mí y en vuestra palabra estará mi Verbo, en vuestro pensamiento mi inspiración, y en vuestro espíritu estará el mío. Sois mis nuevos discípulos y no os abandonaré, como no abandoné a los que me siguieron en el Segundo Tiempo. También ellos fueron probados y en el momento supremo de la prueba, los observé y juzgué su fe. 3. Recordad este pasaje: Navegaba el Maestro acompañado de sus discípulos en un mar tranquilo; Jesús hablaba y aquellos lo oían, después de terminada la lección, el Maestro cerró los ojos y se entregó al reposo. Ellos comentaban mi palabra ayudándose los unos a los otros en su análisis. Hasta ese momento, todo era paz en torno de aquel grupo; después, aparecieron las señales de una gran tormenta. La tempestad se desató y el mar embravecido se agitó, las ondas se encresparon y la barca se convirtió en juguete de las olas. Los discípulos temieron por sus vidas, se daban órdenes unos a otros, plegaron las velas, mientras unos oraban. No se atrevían a despertar a Jesús, mas como el peligro crecía, lo llamaron a grandes voces; más Él dormía y no eran atendidos. Le llamaron por segunda y tercera vez, diciendo: Maestro, despierta, mira que zozobramos. Jesús abrió los ojos y les dijo: ¡Ah hombres de poca fe que no habéis creído en Mí! Y extendiendo su mano, ordenó a las aguas que se calmaran. Nuevamente reinó la paz y el mar quedó tranquilo. Los discípulos, avergonzados por su falta de fe y maravillados por el prodigo que ante sus ojos habían visto realizarse, se prometieron no volver a dudar y después de esa prueba, su fe fue mayor. 4. En este tiempo vais navegando por el mismo mar, lucháis con una tempestad de confusiones, de pecado y de egoísmo. La barca es mi Obra, aquel Maestro, es el mismo que estáis escuchando, los discípulos, sois vosotros que ahora estáis Conmigo. Las olas que hoy azotan vuestra barca también son grandes y viendo que la tempestad aumenta, creéis que Yo duermo y cuando me llamáis a grandes voces, os hacéis acreedores a que Yo os repita aquellas mismas palabras y a que os diga que no habéis aprovechado mis lecciones. 5. Sigamos navegando en la barca, mirad que ya se acerca el momento en que Yo extienda mi mano sobre las aguas para decirles: Aquietaos, sea la calma. Hoy os preparo, porque pronto ya no me oiréis y quiero dejaros fortalecidos. No os he entregado aún mi última lección, más cuando esa hora llegue, no temáis a las pruebas, no vayáis a acobardaros ante el peligro, recordad y analizad mi enseñanza y con ella seréis fuertes y sabréis cumplir. 6. Ahora el Maestro os pregunta: ¿En dónde están vuestros muertos y por qué lloráis la desaparición de los seres que amáis? En verdad os digo que, delante de Mí, ninguno ha muerto, porque a todos les he dado vida eterna. Todos viven, aquellos que creíais perdidos, son Conmigo. Ahí donde creéis contemplar la muerte, está la vida; donde miráis el fin, está el principio. Donde creéis que todo es misterio e insondable arcano, está la luz, con claridad de interminable aurora. Donde creéis que está la nada, está el todo y donde percibís el silencio, está el concierto. 7. Vuestro espíritu no ha despertado plenamente a su evolución, pero las pruebas que en este tiempo en muchas formas os presentaré, os pondrán frente a la realidad, y este mundo que tanto amáis ahora, que tanto admiráis, porque ha dado placer a vuestra envoltura, lo miraréis pequeño, porque ya habréis escalado y os habréis colocado en un plano más alto, más espiritual, y así seguiréis hasta alcanzar la plenitud. 8. Benditos sean los que tomen del mundo tan sólo lo que sea necesario para el adelanto de su espíritu y de su materia, porque en esa forma no os parecerá difícil la separación de este mundo, no sentiréis que vuestro espíritu sufra cuando tenga que abandonar su envoltura. 9. Quiero que sepáis desprenderos con verdadera sumisión, del cuerpo que temporalmente es vuestra envoltura, vuestro vestido, y que lo mismo hagáis con todo lo que hayáis alcanzado en el mundo que hoy habitáis. Quiero que sepáis que para el espíritu no existe la distancia, la ausencia o la muerte, y que al partir de este mundo, comprendáis que vais a una vida mejor, en la que seguiréis amando al mismo Padre, rigiéndoos por la misma Ley y alentando el mismo ideal de elevación; que desde ahí contemplaréis mejor la vida, desempeñaréis en mejor forma vuestra misión y que sabréis distinguir el abismo de la cumbre. 10. Cuánto teme el hombre a la muerte, cuánto es lo que se acobarda cuando va llegando la hora suprema. El espíritu teme al infinito, a ese valle supremo y desconocido, ¿Y por qué teméis? Porque no os habéis preparado, Yo os he dado la enseñanza espiritual, conocéis desde su principio vuestro destino. Siempre han estado aparejadas la ley divina y la humana, enseñándoos a vivir, para que lleguéis conscientes y preparados a esa hora. 11. Cuando habéis estado a punto de olvidar mi Doctrina, ha aparecido ante vosotros un enviado mío, ya sea un profeta o Yo mismo, para devolveros la luz; por eso ahora he venido ante vosotros en silencio, sin alarde, lleno de misterio según algunos, de ejemplo claro para otros, en forma confusa para los que no me han llegado a comprender, más lleno de majestad para quienes sí han sentido mi presencia. 12. Orad, pueblo, y que la paz de mi Espíritu, unida a esa oración, sea sentida y derramada en todo el mundo. Cuando todos os encontréis en el valle espiritual, contemplaréis que no fueron inútiles vuestras prácticas, ahí sabréis cuán cerca están todos los seres y cuán fácil es la comunicación de espíritu a Espíritu. Esto que la ciencia no ha logrado presentir, lo practicaréis vosotros dentro de mi enseñanza que todo lo abarca, y de la cual ahora os estoy dando estas lecciones a través del entendimiento humano. 13. En esta alba de gracia, la irradiación de Cristo se manifiesta para recibiros en representación del mundo entero. 14. Concentraos y escuchad mi palabra. He venido en esencia a vosotros, porque vosotros no habéis venido a Mí, más en verdad os digo: es menester que el hombre alcance su completa evolución espiritual para que se eleve y pueda llegar a Mí. En todos los tiempos el hombre ha manifestado oposición a mis mandatos pretextando la reaciedad de su materia que interrumpe el progreso de su espíritu. Más Yo he venido lleno de bondad a enseñaros a poner en práctica mi enseñanza, para que comprobéis que no es imposible de ejecutar. 15. Ved que estáis estacionados mientras el mundo os necesita; que es necesario que os preparéis y os unáis para que encontréis fuerza en vuestras obras. Es menester que comprendáis, que esta palabra, no sólo os llena de entereza material, sino también de confianza espiritual. En ella está la gracia del Padre. 16. La salvación espiritual la alcanzaréis mediante el ahínco que tengáis por perfeccionaros, en sembrar de amor y caridad el sendero de vuestra vida. 17. Luchad por alcanzar la espiritualidad siendo hombres de bien, con firmeza en vuestro carácter, porque esta Obra está sobre toda ciencia humana, sobre todo lo que el hombre posee y lo que podrá conocer en este mundo. La materialización a que ha llegado la humanidad no le permite vislumbrar la vida maravillosa de la espiritualidad. No os juzgo en este instante, sólo quiero que me comprendáis, analizando mi palabra. 18. El mundo no está escuchando porque la voz de estas materias por las que me comunico tienen escaso alcance, es entonces la voz de la conciencia que es mi sabiduría la que habla a la humanidad sorprendiendo a muchos, que encerrados en su egoísmo, están sordos al llamado de aquella voz, atentos sólo a la adulación y a la adoración terrestre, recreándose en su grandeza y en su poderío. 19. Esos hombres, cuando sepan que he venido a conversar con vosotros y que os he revelado que para llegar a Mí es menester que practiquéis el amor y la caridad, despertarán de su profundo letargo y preparándose llegarán a Mí, humildemente para servirme. Por medio de estos ejemplos hablaré a la humanidad, conmoveré sus principios, se fundirán las lenguas y las razas, porque los hombres hallarán el secreto de la fraternidad que no habían encontrado en sus libros y pergaminos. 20. A todos os amo, a todos os entrego mi palabra orientadora, para que os guie por el verdadero sendero, y lleguéis a convenceros de que estáis practicando mi Ley perfecta. 21. Hoy vivís más para el mundo que para Mí. Debéis ser equitativos dando a vuestra materia lo que ella necesita para su sostenimiento y a vuestro espíritu lo que él requiere para su salvación. 22. Todos laboran para el engrandecimiento de su obra humana, cada mente es fuente de diferentes ideas, mas no todas las obras de los hombres os sirven para alcanzar mayor evolución, porque hace falta que ellas estén de acuerdo con la Ley perfecta de amor. 23. El hombre con su ciencia, viola las leyes naturales y encauza las fuerzas que Yo he dejado para provecho vuestro, por la senda de la destrucción. Por eso existen muchas perturbaciones en vuestra vida, porque desatáis la guerra homicida y los emisarios de la paz se sienten fracasados y sin fe. 24. Pero estoy preparando nuevos enviados para que lleven mi paz a todo corazón necesitado de ella; y esos sois vosotros. Participad de esta paz a la humanidad por medio de vuestras oraciones. También con obras haced la paz entre vuestros hermanos y así, conquistando corazón por corazón, llegará el día en que el mundo penetre en el reino de la paz, no esa paz que los hombres crean basada en su poderío y en sus amenazas, sino en la paz espiritual, en la paz que alcanzaréis amándoos los unos a los otros. 25. Después de 1950, comenzara el tiempo de la espiritualidad. Yo me comunicaré por todo el que se prepare y así sentiréis que mi Espíritu jamás se aparta del vuestro. 26. Mi palabra quedará grabada en vuestro espíritu y la veréis cumplida. Cuando la recordéis, sentiréis consuelo en vuestro corazón, y en el espíritu, fortaleza y luz. 27. Mi Ley no podrá ser pesada cruz sobre vuestros hombros, por el contrario, es descanso y deleite para el espíritu. 28. No temáis a vuestros hermanos incrédulos, por estarme sirviendo así; también ellos tienen marcado el instante en el que deberán llegar ante mi presencia, y cuando eso sea, se levantarán a servirme, más antes, es menester que vosotros me sirváis para que deis ejemplo de mi Doctrina. El tiempo que aquí ocupéis en servirme, Yo os lo compensaré en la vida eterna. 29. Quiero entregarle mi amor a la humanidad a través de vosotros. Ved que mientras vuestra nación está a salvo, otras se hunden en el abismo. Dirigid vuestras miradas y vuestros pensamientos hacia el Oriente y ahí encontraréis el hambre, el dolor y la desesperación. Más para esto es menester que vuestra oración encierre caridad y amor por el semejante, entonces el amor de vuestro espíritu, para el que no existen distancias, llegará a vuestros hermanos envolviéndolos en vuestra caricia. 30. Cuántos son los que sueñan en morir, con la esperanza de que ese momento sea el de su llegada ante Mí para adorarme eternamente en el Cielo, sin saber que el camino es infinitamente más largo de lo que ellos han podido creer. Para ascender un peldaño de la escala que os conducirá hacia Mí es necesario haber sabido vivir la vida humana. La ignorancia es la que hace que muchos confundan la esencia de mis lecciones. 31. Temen mancharse en el mundo creyendo con ello perder el Cielo para siempre; y están en un error, porque el Cielo nadie lo perderá, la eternidad es la divina oportunidad que vuestro Creador os da para que todos lleguéis a Él. 32. Otro error está en querer conservarse limpio, no por amor al Padre, no por querer agradar a quien lo ha formado, sino únicamente por el interés egoísta de conservarse en condiciones de labrarse un lugar para sí, un sitio cómodo y de venturas en la vida eterna de acuerdo con la imagen que de ella se han formado los hombres. 33. Hay algunos que se sienten movidos a ejecutar buenas obras temerosos de que la muerte les sorprenda, porque no tienen méritos que hacer presentes ante su Señor. Otros se apartan de lo malo, tan sólo por el temor de morir en pecado y tener que soportar después de esta vida el tormento del infierno. 34. Cuán deforme e imperfecto es ese Dios en la forma en que tantos lo imaginan; qué injusto, monstruoso y cruel. Reuniendo todos los pecados y crímenes que hayan cometido los hombres, no pueden compararse con la perversidad que significa el castigo del infierno para toda la eternidad al cual, según ellos, condena Dios a los hijos que pecan. ¿No os he explicado que el atributo más grande de Dios es el amor? ¿No creéis, entonces, que un tormento eterno seria la negación absoluta del atributo divino del amor eterno? 35. Cristo se hizo hombre para manifestar ante el mundo el amor divino, pero los hombres son duros de corazón y de entendimiento reacio, olvidan pronto la lección recibida y la interpretan mal. Yo sabía que la humanidad llegaría a confundir la justicia y el amor, con la venganza y el castigo, por eso os anuncié un tiempo en que volvería espiritualmente al mundo a explicar a la humanidad, las lecciones que no había comprendido. 36. Ese tiempo anunciado es éste en que vivís, y os he dado mi enseñanza para que se manifieste mi justicia y mi sabiduría divina, como una perfecta lección del amor sublime de vuestro Dios. ¿Creéis que Yo haya venido por el temor de que los hombres llegaran a destruir las obras de su Señor o aun la misma vida? No, Yo vengo sólo por amor a mis hijos, a los que quiero ver llenos de luz y de paz. 37. ¿Verdad que es justo que también vosotros vengáis a Mi únicamente por el amor? Mas no por el amor a vosotros mismos, sino amando al Padre y a vuestros hermanos. ¿Creéis que se inspire en el amor divino aquel que huye del pecado sólo por miedo al tormento, o aquel que hace buenas obras pensando sólo en el premio que con ello puede alcanzar al conquistar un lugar en la eternidad? El que así piensa, ni me conoce, ni viene por amor a Mí, obra únicamente por amor a sí mismo. 38. Ya es hora de que caiga para siempre la venda de la ignorancia que por tanto tiempo ha cubierto los ojos de los hombres, para que puedan contemplar la vida en su plenitud. Si algunos quieren que los hombres sigan creyendo en el castigo del infierno, para que esa creencia les sirva de freno para guiar sus pasos en la Tierra, Yo os digo que la verdad tiene más poder sobre el espíritu que el engaño. 39. Oíd mi palabra con recogimiento, oh discípulos, y meditad profundamente en ella. 40. Humanidad: si todo lo que habéis dedicado a fomentar guerras sangrientas, lo hubieseis dedicado a ejecutar obras humanitarias, vuestra existencia estaría llena de las bendiciones del Padre, pero el hombre ha venido utilizando las riquezas que ha acumulado, en sembrar la destrucción, el dolor y la muerte. Esta no puede ser la verdadera vida, la que deben llevar los que son hermanos e hijos de Dios. Esta forma de vivir no está de acuerdo con la Ley que escribí en vuestra conciencia. 41. Para haceros comprender el error en que vivís, brotarán volcanes; el fuego surgirá de la tierra para exterminar la mala hierba. Los vientos se desencadenarán, la tierra se estremecerá y las aguas arrasarán comarcas y naciones. 42. De esta manera manifestarán los elementos su resentimiento con el hombre; han roto con él, porque el hombre ha ido destruyendo uno tras otros los lazos de amistad y de fraternidad que lo ligaban con la Naturaleza que lo rodea. 43. Os hace estas revelaciones el Maestro, porque veo que mientras los hombres de ciencia se desvelan por arrancar a la Naturaleza sus secretos y descubrir nuevos elementos y nuevas fuerzas para destruir y matar, descuidan la verdadera ciencia, aquella que enseña a conservar, a amar y a construir. No se han dado cuenta los hombres de este tiempo, que han venido descuidando su verdadera labor, que tienen abandonada su misión. 44. Millones de enfermos pueblan la Tierra; millones de niños andan por el mundo abandonados a sus propias fuerzas, sin camino fijo; multitudes de ancianos sin conocer el consuelo de un báculo que los ayude a cumplir con su destino; viudas y mujeres desamparadas que ignoran las delicias del calor de un verdadero hogar. Lo más digno de la vida humana lo habéis hollado por haber profanado el matrimonio que es una institución de origen divino. Se atenta contra la vida humana que debería ser sagrada; se destruyen las casas de mis hijos que deben respetar por ser los santuarios y los templos en que se me venera, por humildes que ellos sean. Sin embargo, dicen los hombres tener religión, a lo cual Yo podría preguntarles: ¿Cuál es la religión que os enseñan a ejecutar las obras que habéis venido haciendo? 45. En el gran día hablará el Padre a todos los hombres y su voz será de justicia. 46. Este desastre proviene de la materialización en que ha caído la humanidad. Si habéis relegado al espíritu a último término y antepuesto a él las pasiones de la materia y las ideas de la muerte, natural es que hubieseis llegado a obtener el resultado que hoy estáis mirando. Si la carne es egoísta ¿Qué otro fruto podríais haber esperado de ella, si no las guerras y la más completa degeneración moral? 47. Sólo la Doctrina de la espiritualidad logrará hacer que la voz de la conciencia sea escuchada por el hombre y que el espíritu logre liberarse del pecado. 48. La nueva guerra que se desatará no será de ambiciones materiales, será una lucha entre el espíritu y la materia, y cuando el espíritu haya triunfado, dará como señal de restablecimiento de la paz del mundo, el imperio del amor de los unos a los otros. ¿No creéis que sobre los cimientos de una paz verdadera podréis levantar un mundo de progreso espiritual y material? 49. La obra espiritual constructiva es la que espera a las futuras generaciones; cuando el hombre viva consagrado a esta noble y elevada labor sentirá que ha encontrado la armonía con su Señor, con su Creador, el cual no ha cesado de construir. 50. Si escuchando estas lecciones empezáis a renovar el pequeño mundo de vuestras palabras, pensamientos y obras, con ello ayudaréis a la renovación de la humanidad. 51. El Universo es un gran libro de sabiduría el cual he abierto ante los ojos del hombre para que en él conozca las leyes que rigen a la Creación y aprenda a respetarlas. Estudiando en ese libro, alcanzará la sabiduría, buscará el mejoramiento, el bienestar y el adelanto de su vida en la Tierra, y si sobra ese conocimiento coloca todo lo que es espiritual, alcanzará un triunfo absoluto en esta existencia, que es una profunda y grande prueba, porque se hará poseedor de la verdad y será inmortal. 52. Las leyes divinas que rigen al Universo, son las de la sabiduría, poder y amor, de ellas se desprenden todas las demás en lo que se refiere a la creación de todo lo que existe. 53. Universo: cuando el hombre te estudie con el corazón limpio y la mente llena de anhelo por conocer más de mi verdad, inspirado ante todo por el espíritu, y no obligado por sentimientos egoístas o de orgullo, de ti recibirá las grandes lecciones que hasta ahora no ha recibido, en ti podrá encontrar una semejanza con mi Reino. 54. Amados hijos míos: en vuestra mente derramo mi luz para que estudiéis mis palabras como letras del libro de mi sabiduría. El pensamiento humano es un campo infinito que se presta a la reflexión, meditad en mis palabras. 55. Muchos me han escuchado, por ahora no todos se levantarán con el mismo amor a seguirme. También en aquel tiempo llamé a grandes multitudes, más de ellas sólo me siguieron doce hombres; de ellos sólo tres estuvieron realmente cerca del Maestro y fue Juan el único que tuvo la revelación de los grandes misterios, porque abrió el arcano con el poder de su gran amor. El amor abre las puertas de la sabiduría porque encierra humildad y mansedumbre. El amor es el verdadero remanso de paz en la eternidad del espíritu. El que lo practica, no necesita preguntar nada porque a él viene la sabiduría. Comprende a los imperfectos, a los pecadores, a nadie condena y a todos disculpa. Sabe comprender a los débiles y también a los fuertes. El amor todo lo hizo, por él fue creado el hombre y será la potencia que a todos moverá y logrará unir. El amor es la causa de vuestra existencia. 56. Cuántos misterios existen aún para el hombre. Está rodeado de seres invisibles e impalpables, los cuales ya deberían ser visibles y palpables para él. 57. Una vida llena de belleza y revelaciones palpita sobre la existencia de los hombres y éstos en su ceguedad no han alcanzado aún a mirarla. 58. No olvidéis mis enseñanzas porque ellas os ayudarán a ser apóstoles de la verdad; el verdadero apóstol de mi Doctrina es aquel que practica todo lo que Dios le enseñó a través de Jesús. Yo os aseguro que si preguntase a cada uno de vosotros, a los que tanto me habéis escuchado: ¿Qué estáis haciendo, qué os he dado a hacer o qué queréis? ¿Hacéis lo que Dios os dicta, o lo que vosotros habéis ordenado? No sabríais contestarme. 59. Esta nación fue escogida para cumplir en esta era mi promesa, para que fuerais vosotros los testigos de la llegada y la partida de mi palabra. En el Segundo Tiempo tampoco fue necesario que mi manifestación se extendiese a todo el mundo para que éste supiera de mi venida, fue suficiente despertar a un pueblo para que él se levantara a testificar y a esparcir la simiente recibida. Debo advertiros, que el pueblo al que he doctrinado con mis lecciones, no debe considerarse como dueño absoluto de tal heredad, ni tampoco el único a quien se le confíe una misión espiritual en esta Obra. Mi mensaje de todos los tiempos se ha dirigido a toda la humanidad y ha sucedido que el pueblo que recibió la revelación fue el que menos provecho supo obtener, porque no logró apreciar los dones y gracias que en él había derramado el Señor. 60. Recordad cómo en el Segundo Tiempo la simiente que Cristo sembró en Judea, floreció fuera de ella. 61. No quiero deciros con esto, que todos esos hechos se tendrán que repetir en vosotros, porque Yo deseo que entre este pueblo brille mi Doctrina alumbrando su camino, pero si vais a entregaros al cumplimiento de la bendita misión que os he confiado, si vais a consagraros como verdaderos discípulos del Divino Maestro, llamad a las multitudes, explicadles lo que hablé a quienes me escucharon, transmitidles mis mandatos, iluminadles el camino para que cumplan con mi Ley y mis órdenes. 62. No olvidéis que mi palabra es sustento y que la humanidad perece porque le hace falta; mi palabra es la huella que marca el camino de la salvación, pensad que hay muchos que se han perdido y que vagan turbados. Id a ellos y salvadlos. 63. Fijaos en los que vienen a escuchar mi palabra. Ved cómo lloran de dicha y forman propósitos de enmienda arrepintiéndose de sus faltas pasadas. Mirad cómo los que han llegado ante mi presencia hambrientos de amor, han retornado a su hogar llevando en su corazón la paz. Eran parias cuando les trajisteis ante mi presencia y contemplasteis que de ellos hice portavoces, guías y profetas, para que siguieran extendiendo mi Obra. Mi palabra no tan sólo confortó su espíritu, sino también fue salud para su materia. 64. Sois un pueblo al que hace siglos vengo hablando y enseñando. Me refiero a vuestro espíritu al que muchas veces lo he iluminado con la luz de mi verdad, ayudándolo en su restitución, concediéndole una nueva envoltura. 65. Un libro de amor y de sabiduría os he legado a través de los tiempos, para que en sus páginas podáis encontrar la luz que os marque el camino que os conduzca hacia Dios. Si queréis encontrar en mis revelaciones de este tiempo una prueba palpable de su verdad, la podéis hallar en la íntima relación que existe entre esa palabra y la que os di en tiempos pasados cuando os dije: "Yo soy el camino la verdad y la vida, y nadie viene al Padre si no cumple mi Ley". ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 165 1. Descansad unos instantes, pueblo amado, dejad en Mí vuestra fatiga. Mi caridad os ha llamado para que lleguéis ante el Maestro. Sólo os pido que limpiéis vuestra mente, para que la esencia de mi palabra sea recibida por vuestro corazón y mi presencia sentida por vuestro espíritu. No habéis comprendido muchas de las enseñanzas que os he dado por esa falta de preparación y de espiritualidad. Por tiempo indefinido venís como párvulos, debiendo ser ya los discípulos si hubieseis analizado mi palabra y puesto en práctica mí Doctrina. 2. Comprended que si queréis dominar vuestras pasiones y rechazar la atracción que el mundo ejerce sobre vosotros, en mi palabra podéis encontrar la luz y la fuerza para hacerlo. 3. Quien se conforma y pretende tranquilizar su conciencia tan sólo con escucharme, pronto volverá a su letargo y vive expuesto a caer en tentación. Por eso viene mi palabra alentando y levantando a los que caen en el camino. 4. Como la estrella que anunció en aquel tiempo la venida del Mesías, así en este tiempo el espíritu de Elías os anunció mi llegada con su luz. Mi caridad os preparó este jirón de tierra para que recibieseis la revelación del Tercer Tiempo. Hoy el mundo ignora estas enseñanzas, más a su debido tiempo, la buena nueva llegará a toda la humanidad. Por el don de intuición presiente la trascendencia espiritual de esta era, hay muchos que alcanzan a ver en los grandes acontecimientos de este tiempo, la confirmación y el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados. 5. Pueblo: reconoced de cuanta gracia estáis gozando, y aún hay entre estas multitudes, quienes dudan de mi comunicación y atribuyen a los portavoces mi palabra. ¿Qué pueden daros ellos si son tan ignorantes como vosotros y les visteis salir de entre vuestras filas? Hay quienes son por su rudeza, materia y más materia, pecadores como vosotros, más cuando mi luz los ilumina cuando mi rayo los inspira, se transfiguran por un milagro de mi amor y de mi poder. 6. Sois aún la ciudad que duerme, cuyos moradores se entregan a su reposo y no escuchan si alguien gime, si alguien necesita socorro, abrigo, bálsamo o pan. Ahora olvidáis a la humanidad para pensar sólo en vosotros mismos y si tenéis olvidados a los hombres, que son visibles a vuestras miradas y cuyas aflicciones podéis palpar, ¡Cuánto más habréis olvidado a los que en espíritu se encuentran y van arrastrando una penosa cadena de amargura! Sabed que vuestra misión es la de velar, orar e interceder por todos vuestros hermanos, tanto presentes como ausentes, distantes o próximos, visibles e invisibles. 7. En esta era os estoy haciendo pasar por un crisol para que cuando salgáis de él, podáis ser el sabor del mundo, la luz que ilumina las tinieblas de los caminos. 8. Mi voz llena de majestad llama a la humanidad para despertarla de su letargo, para que todos vengáis a formar parte de mi pueblo amado. 9. Os estoy confiando la llave que abre la puerta tras de la cual están muchas de las revelaciones que queréis saber. Tomad esta llave y aprended a abrir la puerta del Reino para que conozcáis todo aquello que creíais era un insondable arcano. 10. Aún os falta comprender muchas de las revelaciones que están destinadas a formar parte de vuestro saber y han supuesto los hombres que su conocimiento pertenece tan sólo a Dios. Cuando alguien llega a expresar su deseo de interpretarlas o intenta penetrar en ellas, al instante es llamado blasfemo o juzgado temerario. 11. ¿Qué hubieran dicho los hombres de las primeras edades si se les hubiera dicho que un día la humanidad llegaría a conocer todo lo que vosotros sabéis, tanto en lo que se refiere a la ciencia como a las revelaciones espirituales? El que hubiese anunciado tales acontecimientos hubiera sido llamado blasfemo o le hubieran negado estar en uso de la razón. 12. Aún en este tiempo sucederá que, cuando sea anunciada la comunicación de espíritu a Espíritu, el establecimiento de la paz en toda la superficie de la Tierra y el conocimiento del más allá, el mundo materialista se levantará negando con toda energía la posibilidad de alcanzar tales metas y juzgará con dureza a los que se atrevan a anunciar tales acontecimientos. 13. Si la humanidad hubiera estudiado y analizado las palabras y los anuncios dados por los profetas de los tiempos pasados, habrían hallado en ellos mucho de lo que ahora estáis viendo realizarse, de lo que ahora está viviendo la humanidad. 14. La concepción que de lo espiritual habéis alcanzado, os fue predicha, así como todo lo que vuestra ciencia ha descubierto. 15. Hoy os puedo asegurar que en el futuro la comunicación a través del pensamiento alcanzará un gran desarrollo y por ese medio desaparecerán muchas barreras que hoy separan a los pueblos y a los mundos. Si aprendéis a comunicaros en pensamiento con vuestro Padre, si alcanzáis a lograr la comunicación de espíritu a Espíritu ¿Qué dificultad podréis tener para comunicaros con vuestros hermanos visibles e invisibles, presentes o ausentes, cercanos o distantes? 16. En mi Doctrina estáis aprendiendo esta forma de comunicación espiritual que Yo he venido a enseñaros y para que os ejercitáis diariamente en ella, os he aconsejado que guardéis silencio, que cerréis vuestros labios y dejéis que hable vuestro espíritu. 17. Quiero que seáis mis buenos y humildes discípulos, aquellos que no pretenden nombramientos u honores dentro de la congregación, sino que vuestro ideal sea tan sólo el de alcanzar el perfeccionamiento por medio de la virtud y seguir mis enseñanzas para que vuestra vida sea un ejemplo. ¿De qué os podrán servir los grados, títulos o nombres si no tenéis méritos para poseerlos? 18. No hagáis ni conservéis nada que sea falso. Los grados los otorgo Yo sé cuándo habéis dado un paso firme en el camino. Sentíos siempre párvulos aunque en el fondo ya seáis maestros. 19. Es grande el amor que tengo por vosotros, y este amor, que ya lo habéis sentido en vuestro corazón, viene a despertaros para que os levantéis a cumplir el mandato del Padre. 20. A través de los hombres humildes os doy mi palabra, y ella, cual fino cincel, pule y modela vuestro espíritu. 21. El ideal de pureza que mi Ley siempre ha inspirado a los hombres, quiero que vosotros lo conservéis, para que os ayude a sosteneros en la lucha, hasta cimentar en el mundo la fraternidad y la espiritualidad. 22. Cada uno de vosotros me comprende según el grado de adelanto espiritual en que se encuentra, por eso me manifiesto de diferentes formas para que todos reciban mi luz y sepan analizar mis enseñanzas. 23. No os detengáis en vuestro camino de evolución espiritual, tened en cuenta que en vuestro adelanto me manifiesto cada vez más y en cada paso que dais, me recibís con mayor grandeza. 24. Si los que transmiten mi palabra, llegasen a desmayar en la lucha, Yo sabré comunicarme con mi pueblo; porque en verdad os digo: No quiero que os falte esta enseñanza. Reconoced que escuchándome habéis encontrado la fuerza para que sea vuestra fe la que os ayude a vencer los obstáculos que se presenten en el sendero de vuestra vida. Os quiero preparar para dejaros como testigos de mi manifestación y para que sirváis de ejemplo a vuestros hermanos dando testimonio con vuestras obras de la enseñanza que habéis recibido. 25. Aprended y practicad, enseñad sintiendo lo que hagáis y digáis, confirmad mi Doctrina con vuestras obras. No quiero prevaricadores entre mis discípulos. Pensad qué sería de la humanidad y de vosotros, si esta Obra, iniciada con tanto amor y paciencia, se derrumbara por falta de moral, de virtud y de verdad en vuestra vida. 26. Contemplad cómo han pasado sobre la humanidad eras de purificación y aún no existe en ella regeneración. Ved cómo hay hombres y pueblos que han luchado por cimentar la paz, y ésta no ha llegado, antes bien, la ola sangrienta se sigue extendiendo. Es porque no existe amor ni sinceridad en los hombres. No han sabido amarse los unos a los otros, por eso he venido trayendo mi paz y mi palabra, que enseña a las mentes a unirse y a los hombres a amarse. 27. Por ahora, vosotros que me oís en estos recintos humildes, uníos, amaos como labriegos de una misma campiña, tened el mismo ideal y que ese ideal sea la salvación de la humanidad. 28. Buscad la esencia de mi Obra, y dejaos de deliberaciones superfluas. Principiad por limpiaros de manchas, y así no mancharéis lo que es diáfano y puro; así estimularéis a vuestros hermanos a corregir sus imperfecciones. 29. Amaos como os enseñó Jesús. Apartad el egoísmo, prescindid de vuestra personalidad. 30. No podéis partir de este mundo, sin antes haber dejado consumada vuestra obra de paz y amor, ese será el testimonio que deis de Mí y la forma de saldar una cuenta que Conmigo tenéis. 31. Os digo todo esto por conducto de los humildes, de los postreros, de los que, encontrándose olvidados de los hombres en el camino de la vida, oyeron la voz del Maestro y se levantaron a luchar por seguirle; pero esta huella que voy marcando con mi palabra es la misma que os tracé en el Segundo Tiempo y la misma que os legué por conducto de Moisés en el Primer Tiempo. 32. Buscadme más allá de las formas y aunque podáis encontrarme simbolizado en todo lo creado, buscadme en espíritu, que sean los ojos de vuestro espíritu los que contemplen mi presencia. 33. El materialismo es el que no deja ver a los hombres el sendero por donde caminan. El pecado, el fanatismo, las vanidades, forman el espeso velo que les impide contemplar a su Padre. Si así no fuera, pensarían en lo transitorio de esta vida y en el valor de la vida espiritual, presentirían aquel mundo de perfección que se encuentra más allá de la muerte. 34. Si los hombres fuesen humildes de espíritu y corazón, tendrían consigo la paz, porque la paz está en la humildad, no en las falsas grandezas, ni en el vano esplendor; pero la humanidad se encuentra dividida en clases y mientras unos poseen todas las comodidades, otros sucumben en la miseria, por eso no existe paz; pero todas esas grandezas serán destruidas bajo mi justicia y los hombres se reconocerán como hermanos, hijos del mismo Padre. 35. Ha sido la caridad de vuestro Señor, la que os ha confiado el trigo dorado para que con vuestro trabajo lo multipliquéis sobre la Tierra. Es la simiente de una Obra que hace tiempo comencé en el espíritu del hombre, la cual le dará la paz verdadera. 36. Dichosos vosotros que habéis escuchado mi palabra en este tiempo, porque en ella encontraréis el camino certero; pero debéis no tan sólo oírla, sino analizarla, interpretarla justamente, para que cuando la enseñéis a vuestros hermanos, no vayáis a sembrar la confusión en su corazón. 37. Vuestro espíritu debe esperar a que su materia se purifique y regenere, para que pueda levantarse a cumplir su misión. Entonces seréis espíritu y materia, un solo ser, un instrumento dócil y obediente, a través del cual se manifestarán los dones que el Padre le ha concedido. No imitéis a quienes sin haber comprendido ni analizado mi Doctrina de espiritualidad, sin tener la suficiente preparación y desarrollo, van por los caminos llamándose labriegos, sin darse cuenta de que la simiente que cultivan no es precisamente la mía. 38. Recordad que aquellos doce discípulos de la Segunda Era, necesitaron que pasara el tiempo, para que llegaran a comprender la enseñanza de su Maestro. Muchas fueron las lecciones que recibieron, muchas las pruebas a las que fueron sometidos; a cada paso eran interrogados por Mí y cada una de sus flaquezas o de sus imperfecciones eran tocadas y corregidas a través de mi palabra, para que en ellos penetrase la limpidez, la verdad y sin embargo, tuvieron que prepararse para dar a conocer mi Doctrina. 39. ¿Qué no habré de hacer con vosotros, nuevos discípulos, que vivís en un tiempo mucho más materialista que lo fuera aquel? 40. Comprended ahora que he sido extenso en doctrinaros y entended por qué os pruebo a cada paso. 41. Mientras que a Andrés, a Simón y a Juan les dije cuando por primera vez me vieron: "Seguidme", y me siguieron, a vosotros en este tiempo he tenido que hablaros mucho para que al fin en vuestro corazón se abriera paso la fe. 42. Quiero que encontréis en aquellos apóstoles el ejemplo que os fortalezca en vuestra jornada y que comprendáis que cuando ellos salieron a los caminos a predicar con mi palabra, en sus corazones había penetrado ya la paz y el amor, habiendo huido de ellos la impureza. 43. No hubo uno que sembrara semilla que no fuera la mía, ni que ejecutara un acto con el cual pudieran confundirse sus hermanos. Es que ellos, a su vez y a semejanza de los frutos, esperaron a madurarse en el árbol de la vida para poder ofrecerse con pureza a la avidez de los corazones hambrientos de conocer la verdad. 44. En cambio, ahora os habéis levantado pretendiendo ser maestros, cuando aún no habéis podido aprender mi primera lección; queréis ir a salvar a vuestros hermanos, cuando todavía estáis en peligro de caer y vais hablando de limpidez, de pureza, de espiritualidad, cuando aún no habéis hecho desaparecer vuestros vicios. 45. Esta es la causa por la cual muchos de vosotros volvéis a Mí, llorando y quejándoos de que os han llamado impostores, porque no pudisteis sanar a un enfermo, porque no llegasteis a convencer a un incrédulo, o porque fuisteis sorprendidos ejecutando prácticas impropias de mi Obra. Entonces algunos se consagran a estudiar mi Doctrina y a mejorar su vida para no volver a fracasar, mientras que otros prosiguen en su impureza de sembrar la confusión, y otros finalmente, desalentados por los tropiezos sufridos, se alejan del camino, negando la verdad de mi Obra. 46. Yo he querido llevaros paso a paso, enseñando a vuestro espíritu página por página mis lecciones de amor, porque no hay camino más largo que éste de la evolución del espíritu. En verdad os digo: que no podéis encontrar en la Tierra nada que sea más sagrado para vosotros que uno de vuestros semejantes. 47. Esta Doctrina viene a daros el conocimiento de lo que es y lo que debe significar para vosotros el espíritu, la conciencia, los sentimientos, la fe. Cuando uno de vosotros llega a conocer estas enseñanzas, siente que de su corazón emana hacia sus hermanos un respeto y un amor profundo, porque en cada uno de ellos puede ver algo de la presencia de Dios, ve a un hijo del Ser Supremo; en cada uno de sus semejantes y en el interior de cada uno de los hombres contempla el templo del Señor. 48. El que llega a comprender y a considerar como ciertos todos estos conocimientos, ¿Osaría profanar ese templo, o llegaría a ser capaz de ofender a ese hermano? 49. Esa es la lección que quiero que lleguéis a comprender, porque cuando esto sea, estaréis ya sólo a un paso de empezar a practicar el supremo mandamiento que os dice: "Amaos los unos a los otros". 50. ¿Cómo podréis llamaros espiritualistas, mientras no sepáis lo que es un espíritu y lo que significa y vale ante Dios? 51. Meditad en todo cuanto os he dicho, para que vuestra envoltura fundida en una sola voluntad con vuestro espíritu, deje que éste se manifieste y cumpla con su misión. Veréis entonces que cada uno de vuestros dones es una luz y una fuerza ante los que se doblegarán las más duras cervices y los más duros corazones; y cuando reciban una prueba de verdadera espiritualidad exclamarán conmovidos: "éstos si van practicando la Doctrina de Jesús, éstos van predicando la verdad". 52. Tomad esta hora como la de vuestra comunión con el Padre. Conversad espiritualmente Conmigo, Yo os escucho, oh pueblo. Depositad en Mí todas las penas que vais recogiendo por el mundo; lavad con vuestras lágrimas las manchas de vuestro espíritu. Veréis cómo el llanto y la oración van haciendo sentir más liviana la carga a vuestro corazón. Entonces Yo derramaré mi gracia en vosotros con lo cual os haré sentir fuertes. 53. Si os nombráis Trinitarios porque habéis analizado mis enseñanzas y dais testimonio de ellas con vuestras obras, no puede faltar en vosotros la luz, la fortaleza y la paz. 54. He puesto en vosotros el sello divino que os hace herederos de la sabiduría que está guardada en el libro de mi Divinidad y quien lleva esa luz no puede caer. 55. El Padre de todos los tiempos es el que ahora os está hablando, el mismo que con Moisés os reveló la Ley, en Cristo os hizo escuchar la voz del Verbo, y el que ahora os envía a Elías en espíritu para que venga a preparar a los hombres, porque en este tiempo aprenderán a comunicarse con el Espíritu Santo que soy Yo mismo. Quién llegare a comunicarse Conmigo, encontrará que soy el propio Padre y que Aquél a quién llamáis el Hijo, es el Verbo de amor de la Divinidad. La Trinidad de Dios no significa diversidad de espíritus, sino de atributos o potencias. 56. Ley, amor sabiduría, he ahí las tres fases con las cuales me he mostrado al hombre para que llegue a tener plena firmeza en su camino de evolución y un completo conocimiento de su Creador. Esas tres fases son distintas entre sí, pero todas proceden de un solo principio y en su conjunto son la perfección absoluta. 57. En varias ocasiones os he dicho: ¿Por qué os empeñáis en querer mirar tres seres divinos donde sólo podéis encontrar uno? Una sola voz os ha hablado en todos los tiempos, un sólo Espíritu Divino se ha mostrado delante de vosotros. Esa voz única, eterna, que a través de diversas expresiones os ha manifestado mi Ley, es la que lleváis grabada en vuestra conciencia, y deberíais guardar en vuestro corazón su esencia, pero en vez de amarme en espíritu y en verdad como os lo ha enseñado mi Doctrina, me amáis a través de vuestro materialismo, porque no podéis concebir en otra forma a vuestro Creador. 58. Cuando grabé mi Ley en una piedra ¿Quién había de dudar que aquellas tablas eran sagradas si contenían el mandamiento divino? Sin embargo, Yo aparté de la vista del hombre aquellas piedras, dejándoles tan sólo el conocimiento de mi Ley. 59. Cristo nació y murió en pobreza, pureza y perfección, y hubierais deseado que permaneciese eternamente en la Tierra, por ello lo habéis querido perpetuar en imágenes fabricadas por la mano del hombre; debéis comprender que desapareció su forma humana para dejar tan sólo al espíritu del hombre, la esencia purísima de su palabra y de sus obras, que fueron la expresión perfecta del divino amor. Ahora que vengo a manifestarme en espíritu y me he comunicado por medio de los entendimientos preparados por Mí ¿Qué es lo que podéis materializar de mi tercera manifestación? ¿Esperáis divinizar objetos, lugares o personas? No, sólo debéis conservar de este tiempo de mi comunicación espiritual, la luz infinita que he derramado en vosotros, luz de eterna sabiduría. Si en la Ley del Primer Tiempo buscaseis amor y sabiduría, los encontraréis; si en el amor de Jesús buscaseis ley y sabiduría; las hallaríais, y si en la sabiduría que mi Espíritu ha derramado en este Tercer Tiempo sobre todas las criaturas, trataseis de encontrar la ley y el amor, en su fondo podréis encontrarlos. Ved cómo todas las virtudes y potencias divinas forman una sola esencia y ésta es Dios. 60. Analizad la lección que os he dado, en ella se manifiesta el amor que tengo para la humanidad. 61. Con mi enseñanza vengo a modelar vuestro corazón sirviéndome de los hombres humildes. Los discípulos del Espiritualismo conservarán mi Doctrina en toda su pureza, porque ella será la que consolide la paz y la fraternidad entre la humanidad. 62. Desaparecerán los símbolos religiosos, porque es menester que el hombre no me limite, para que su obra sea digna del Padre. 63. Escuchándome sin representación material, habéis formado en vosotros un nuevo carácter, se ha despertado vuestra mente y se ha fortalecido vuestra moral. 64. Yo quiero para el mañana, hombres y mujeres de convicción, discípulos que prediquen con ejemplos, no prevaricadores, porque sería muy dolorosa vuestra caída por falta de moral y verdad, por falta de paz y valor. 65. Ved cómo la humanidad que a través de las eras ha atravesado por el crisol que purifica y las pruebas de fuego que redimen, aún no logra cimentar su paz. Sigue prolongándose la huella sangrienta, porque lo hombres han olvidado mi palabra. No existe sinceridad, confianza, caridad ni amor. 66. Y heme aquí, con mi nuevo mensaje de unificación y paz, con mi humilde palabra que realizará después de gran batalla, el milagro de unir las mentes y los corazones de los hombres. ¿Y aún habrá quienes pregunten por qué he venido? 67. También en este tiempo muchos fueron los llamados y pocos los escogidos, mas no tengo privilegiados. Porque es el hombre el que se dignifica ante su Señor y se hace acreedor a su gracia. 68. A todos he dado mi enseñanza en igual forma, a todos los he enseñado a andar por este camino y a habitar el valle de lágrimas. Comprendedme: no tan sólo vosotros tendréis que vivir bajo esta Ley sino el mundo entero, pero serán mis discípulos diseminados por todo el orbe, los que la implanten con su moral y su ejemplo. 69. Cumplid desde ahora y no dejéis que el tiempo pase sobre el espíritu sin aprovecharlo, porque podría llegar el instante de las lamentaciones. 70. Esa es la razón por la que me estoy sirviendo de los humildes, de los que encontrándose perdidos por los caminos de la vida, oyeron la voz salvadora del Señor y se levantaron dispuestos a seguirle. Esos sois vosotros, los postreros, porque me estáis sirviendo en el Tercer Tiempo. 71. Os envió mi paz, pero en verdad os digo: mientras existan hombres que poseen todo lo necesario y se olviden de los que mueren de hambre, no habrá paz en la Tierra. 72. La paz no está en las grandezas humanas, ni en las riquezas. Está en la buena voluntad, en amarse, en servirse y respetarse los unos a los otros ¡Oh, si el mundo comprendiese estas lecciones, desaparecerían los odios y brotarla el amor en el corazón humano! 73. Sólo mi amor y mi justicia pueden amparar ahora a los que tienen hambre y sed de ellas. Sólo Yo sé recibir en mi justicia perfecta a quién atenta contra su propia existencia. 74. Si supiesen que la soledad del espíritu es más tremenda que la soledad de este mundo, esperarían con paciencia y fortaleza hasta el día postrero de su existencia. 75. Os he dado mi caricia en esta palabra, testificad mi verdad con vuestras obras. 76. Amaos los unos a los otros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 166 1. Día de júbilo para mi pueblo, día de paz para los que han venido a escuchar mi palabra. Cuando entregué a los primeros esta heredad, les dije que la cuidasen porque era como un pequeño arbusto que más tarde se convertiría en frondoso y corpulento árbol; hoy vienen las grandes multitudes a escuchar mi palabra testificando con ello el cumplimiento de mi profecía. 2. El árbol dio ramas y éstas fueron desprendidas para ser plantadas en otras tierras, más de cierto os digo, que unas han sido plantadas por mi voluntad y otras por la voluntad de los hombres. 3. Hace tiempo os dije que el árbol por su fruto es conocido, y en breve, cuando estos árboles comiencen a fructificar, veréis que clase de fruto da cada uno, si es bueno o no. Ha habido arbustos que empezaron llenos de verdor y de fuerza, los cuales eran prometedores de buenos frutos y de buena sombra para los caminantes fatigados, porque aquel que los cuidaba se levantó lleno de amor y de caridad y se convirtió en la salvación del perdido; contestó con palabras de luz a las preguntas de los hombres, dio luz a los ciegos y consuelo a los enfermos; los prodigios sucedieron, los milagros brotaban de sus labios y de sus obras, las verdades se recibían por inspiración y es que el Padre viendo el ahínco y el celo de aquellos labriegos se derramó en amor y sabiduría. Las multitudes, al ver la entrega de aquel discípulo, al confirmar su caridad y sinceridad, lo siguieron a la montaña, le obedecieron y creyeron ciegamente; más cuando aquel contempló que las turbas le seguían, que las multitudes obedecían su voz como si fuera una ley, sintió en su corazón la vanidad y la grandeza, y olvidándose de Aquél que todo le dio sin lo cual nada podía haber hecho, haciendo a un lado la humildad, comenzó a hacer alarde de sus méritos y de su potestad sobre los demás; se sintió perfecto en la práctica de mi Doctrina, pregonó ser verdadero discípulo y hasta maestro. 4. Os digo que quienes vayan haciendo alarde de sus dones y no siembren con humildad, su cosecha será vana. 5. Yo podría preguntar a muchos de los que se levantaron pregonando caridad: ¿En dónde están vuestras multitudes; dónde quedaron aquellos que os iban siguiendo? ¿Qué se hicieron todos aquellos que recibieron dones para esparcir esta semilla? Y tendrán que decirme que se han quedado solos, porque los que fueron hallados, volvieron a extraviarse, los que sanaron volvieron a enfermar, y los que empezaban a ver la luz volvieron a sus tinieblas; y os pregunta el Maestro: ¿Por qué aconteció esto entre mis doctrinados? Porque tomaron las lecciones recibidas según su entendimiento y voluntad, porque se levantaron antes de tiempo, es decir, antes de comprender bien la lección del Maestro. 6. Los que esperaron la hora de levantarse a cumplir estudiando, velando y orando, son los que permanecen firmes, porque sus raíces se han profundizado, y sus ramas han resistido tempestades, éstos se levantaron a tiempo, cuando la vanidad ya no podía hacer presa de su corazón. Pero este es día de paz y de perdón, en el que quiero que todos meditéis en mis palabras para que cuando tornéis a vuestro árbol y a vuestras tierras, corrijáis cuanto de imperfecto hayáis hecho: aún es tiempo de enderezar el árbol y de salvar la siembra, más tenéis que multiplicar vuestro esfuerzo. 7. Volved a vuestras campiñas, y si os veis solitarios y olvidados por aquellos que os siguieron ciegamente, a los que no supisteis retener, cubrid las raíces del árbol, cortad todo el fruto dañado, podad sus ramas secas, dadle riego y veréis de nuevo a los caminantes venir en pos de su sombra y de sus frutos. 8. Benditos sean los que sepan levantarse de su propia caída, benditos los que resurjan a la luz; veréis entonces que de sus bocas saldrá la voz que habla de mi nueva venida, la que esperaron los hombres siglo tras siglo, y que hará estremecer a muchos muertos aun en sus tumbas. 9. En verdad os digo que aquella divina promesa de volver entre vosotros como Espíritu de Consolación, nadie la borró, ni el tiempo, ni el pecado, ni las edades que sobre los hombres han pasado; tampoco la prueba de mi venida será borrada, y al fin los hombres se doblegarán ante mi verdad. 10. Al escuchar mi palabra, repasáis vuestra vida a la luz de la conciencia y cuando mi cátedra ha terminado, os sentís descargados de vuestras culpas, aflicciones y remordimientos. Mi palabra aunque la recibís a través de entendimientos rudos, estremece a vuestro ser, porque en ella sentís un ojo que os está mirando, un oído que escucha hasta el más leve de vuestros suspiros, y una sensibilidad capaz de percibir hasta el más oculto de vuestros pensamientos. 11. Desde el primer día en que hablé a la humanidad por este medio, abrí una nueva era espiritual. Los corazones que estuvieron presentes ante mi divina manifestación, se sintieron sobrecogidos de temor, de respeto, de asombro y de gozo. Por eso aquella corta porción de mis primeros discípulos fue creciendo y aumentando, hasta llegar a convertirse en las grandes congregaciones que ahora asisten a escuchar mis enseñanzas. 12. Entre estas multitudes se encuentran los que después de haberme oído año tras año, se han familiarizado con esta manifestación y ya no se estremecen como cuando me escucharon en las primeras lecciones recibidas. Sin embargo, la mayoría continúa escuchando con verdadero gozo mi palabra y su corazón palpita apresuradamente cuando asisten a oír mi sabia y amorosa Doctrina. 13. He querido formar espiritualmente a los corazones que vienen a recibir esta palabra, para hacer de cada uno, un labriego fuerte para el trabajo que se le tiene asignado, consciente de su misión y celoso de mi Obra; pero unos han permanecido fieles escuchándome, aprendiendo y perfeccionándose, para hacerse dignos de ofrecer a sus hermanos los frutos ya maduros con su estudio y meditación, con paciencia, con esfuerzo y perseverancia. Otros han buscado halagos, ansiosos de sembrar, antes de que sea llegado el tiempo, han partido antes del momento señalado y han enseñado lo poco que han aprendido. 14. Por eso algunos han mixtificado las lecciones recibidas, modificando mi enseñanza a su voluntad por falta de conocimientos, dificultando con ello la buena marcha de los que se levantaron a predicar mi Doctrina hasta que estuvieran capacitados para practicar mis enseñanzas. 15. Yo os digo que, cuando suene la hora, el trigo de los buenos sembradores superará a la cizaña de los infieles y en la hora de la lucha, el mundo sabrá distinguir a quienes le llevaron mi verdad. 16. Si oís que algún espiritualista hace alarde de su cargo y va por el mundo gritando que él es uno de los nuevos discípulos de Cristo, podréis afirmar que su boca va profiriendo mentiras, porque el verdadero discípulo de esta Obra, es aquel que no hace alarde, aquel que en silencio va trabajando por la gloria de su Maestro, amando verdaderamente a todos sus hermanos. A mis buenos servidores, podréis reconocerlos por su humildad. 17. Al final ¿Qué será de los que no practicaron mis enseñanzas, de acuerdo con los dictados de mi Ley? Serán purificados y tendrán por nueva misión reparar todos sus yerros y lavar todas sus manchas, hasta que logren convertir en trigo la cizaña que habían venido cultivando. 18. A la multitud que en estos instantes está escuchando mi palabra, le digo: seguid escuchando con unción mi enseñanza, no dejéis que se pierda de vuestra mente sin antes meditar en ella; no pretendáis levantaros a enseñar, cuando sólo sois un débil párvulo; debéis esperar a convertiros en un discípulo fuerte y preparado, entonces será cuando podáis ver que cada semilla que sembráis, germinará, crecerá, florecerá y fructificará. Y Yo os diré: vengo a recibir vuestro presente, el fruto de la simiente que os he confiado. 19. No vengo aún a juzgaros porque si así fuese os encontraría escasos de méritos. Me presento ante vosotros como Padre, para perdonaros y ofreceros un tiempo más, como una oportunidad preciosa que debéis aprovechar y de la cual me responderéis. 20. En este día de gracia os digo que la presencia y el amor de María lo he dado a conocer y lo he hecho sentir a la humanidad, porque en Ella se hará la Nueva Alianza en este tiempo. María, en su ternura y humildad, también se ha comunicado con vosotros. 21. El Padre ha derramado sus complacencias en este pueblo, más en verdad os digo, que de la presencia de la Madre Divina también tenéis que responderme. 22. Os reclamo sí, porque quiero que tengáis conocimiento de todo cuanto os he concedido, pero en el fondo de este reclamo, está mi caricia. 23. El mundo ignora mi Obra y mi manifestación de este tiempo, porque habéis tenido temor de proclamar estas enseñanzas ante los hombres, pero las nuevas generaciones las conocerán y engrosarán estas filas. En verdad os digo, que el nombre de Jesús y el de María están unidos en la obra de redención, y ya que en este tiempo los hombres no han sabido formar la alianza con su Señor, el nombre de la Madre será el símbolo de la unificación y de la fraternidad entre la humanidad. 24. La fuerza de los elementos será la voz que despierte a los hombres que se obstinan en vivir en tinieblas, y no será que Yo venga a juzgarlos, serán ellos los que caigan en la justicia por sus propios actos. 25. Los hombres han formado su misión, la que siendo originalmente pura, la han manchado con su pecado y profanado con sus ciencias inspiradas muchas de ellas en el egoísmo, en el odio y en la soberbia. 26. Oíd: En el Primer Tiempo pacté con Abraham y sus generaciones; aquel pacto lo olvidaron los hijos de aquel pueblo. Pacté con Moisés, quien sacó de la esclavitud a Israel, y con el paso de los tiempos nuevamente los hombres se olvidaron del pacto. 27. En el Segundo Tiempo vine al Mundo, mi pacto con los hombres lo sellé con mi sangre, y ese pacto de amor tuvo validez suficiente para enseñar a mis hijos el camino por el que la humanidad de todos los tiempos puede redimir todos sus pecados. Porque Yo, en Jesús, vencí a la muerte, triunfé sobre las tinieblas, convertí el dolor en pasión divina y abrí el camino de la luz a los espíritus. 28. Hoy habéis escuchado que vengo a hacer con vosotros nueva alianza, porque no os encuentro unidos ni en Mí, ni en vosotros mismos, y es mi voluntad que en este Tercer Tiempo, en el seno del Sexto Sello, forméis la alianza de amor y fraternidad en Mí. 29. Todos os encontráis dentro del Sexto Sello, que es una etapa, un capítulo del Libro de los Siete Sellos, cuyo contenido es la sabiduría de Dios y la perfección de los espíritus. 30. Las nuevas generaciones vendrán y conocerán la obra del Tercer Tiempo, en el que vosotros disteis los primeros pasos. Ellas proseguirán vuestra labor, y cuando al fin las diferentes razas y pueblos se amen como hermanos, cuando los hombres hayan destruido sus odios, la obra del Espíritu Santo se habrá establecido en el corazón de la humanidad. 31. Desde el Primer Tiempo os enseñé a consagrarme el séptimo día. Si durante seis días el hombre se entregaba al cumplimiento de sus deberes humanos justo era que cuando menos uno, lo dedicase al servicio de su Señor. No le pedí que me consagrara el primer día, sino el último para que en él descansara de sus labores y se entregara a la meditación, dando a su espíritu la ocasión de acercarse a su Padre para conversar con Él a través de la oración. 32. El día de descanso se instituyó para que el hombre, al olvidar aunque fuera por un momento la dura lucha terrestre, dejara que su conciencia le hablara, le recordara la Ley, y se examinara a sí mismo, se arrepintiera de sus faltas y formara dentro de su corazón nobles propósitos de arrepentimiento. El sábado fue el día que anteriormente estaba dedicado al descanso, a la oración, y al estudio de la Ley, pero el pueblo al cumplir con la tradición, olvidó los sentimientos hacia la humanidad y los deberes espirituales que tenía para con sus semejantes. Los tiempos pasaron, la humanidad evolucionó espiritualmente y Cristo vino a enseñaros que aun en los días de reposo debéis de practicar la caridad y todas las buenas obras. 33. Jesús quiso deciros que un día estaba dedicado a la meditación y al reposo físico, pero debíais comprender que para el desempeño de la misión del espíritu, no podía señalarse día y hora. 34. A pesar de haberos hablado el Maestro con suma claridad, los hombres se distanciaron buscando cada cual el día que para ellos fuera el más propicio y así, mientras unos siguieron conservando el sábado como día dedicado al reposo, otros adoptaron el domingo para celebrar sus cultos. 35. Hoy vengo a hablaros una vez más y mis enseñanzas os traen nuevos conocimientos; habéis vivido muchas experiencias y habéis evolucionado. Hoy no tiene importancia el día que dediquéis al descanso de la fatiga terrestre, pero sí la tiene el que sepáis que todos los días debéis caminar por la senda que Yo os he trazado. Comprended que no existe hora señalada para que elevéis vuestra oración, porque todo tiempo es propicio para que oréis y practiquéis mi Doctrina en favor de vuestros hermanos. 36. Quiero que en vuestro espíritu siempre haya luz, inspiración y amor. Que la mente y el corazón sean el espejo del espíritu y que en él se reflejen sus virtudes, se traduzcan en ideas brillantes y en nobles pensamientos y sentimientos. Entonces llegaréis a daros cuenta de cuán perfecta es la armonía que existe entre el espíritu y el cuerpo, entre lo espiritual y lo humano, entre las leyes y deberes del espíritu y las leyes y deberes del mundo; al final, podréis comprobar que toda la vida con sus pruebas y lecciones tiene una sola meta: el perfeccionamiento del espíritu, por medio del cual alcanzará a conocer el reposo y la dicha verdadera en el Reino del Señor. 37. A veces pensáis y decís que para qué sirve esta existencia ya que nada bueno os da y ningún provecho obtenéis de ella. Cuando alguien llega a pensar así, es porque está evitando que la luz brille en su espíritu. Cree que es inútil la vida porque no ha logrado obtener que en ella se realizaran todos sus deseos, porque quisiera haber obtenido todo conforme a sus pensamientos. Cree que también él es inútil, y eso se debe a que no ha conocido el sentido de mi palabra, porque no la ha analizado. 38. La parte espiritual del hombre se encuentra aletargada, y es por eso que ha vivido tantas vidas inútiles. 39. Yo podría exigiros y obligaros a que cumplieseis mis mandatos, más entonces vuestros méritos no serían reales, vuestro adelanto no sería verdadero. Dejo que la vida, en la que sin daros cuenta vais forjando para vosotros mismos lecciones y pruebas, os dé la verdadera enseñanza, a veces dolorosa, según hayan sido vuestras obras. Y en medio de la prueba, mi Espíritu os envía la luz, la cual llega a vuestro espíritu, a veces dulcemente, y en ocasiones como juez inexorable, para que despertéis y sigáis la voz de la conciencia, que es mi propia voz. 40. Yo os pregunto: ¿Queréis ser útiles y sentir que vuestra existencia también lo es? Aprended entonces de mi palabra, aquella que os di en tiempos pasados, aprended de ésta que hoy estáis oyendo, porque una y otra se complementan, pero no vayáis a creer, que con sólo repetir mis frases y mis máximas, ya habéis dado cumplimiento a mis enseñanzas, no, el que no sepa amar, no sabrá decir las divinas palabras y cumplir con lo que ellas os enseñan. 41. El amor es el principio y la razón de vuestra existencia, oh humanidad, ¿Cómo podríais vivir sin ese don? Creedme, hay muchos que llevan en si la muerte, y otros que están enfermos tan sólo por no amar a nadie. El bálsamo que a muchos a salvado, ha sido el amor y el don divino que resucita a la vida verdadera, que redime y que eleva, es también el amor. 42. Por eso, párvulos que habéis oído esta enseñanza, os dice el Maestro: Desde este día empezad a amar; dejad que con ese sentimiento se saturen todas vuestras obras para con los demás y también que influya en las palabras y las oraciones que me dediquéis. 43. Sabed que la palabra que no lleva amor, no tiene vida ni poder. Me preguntáis cómo podéis empezar a amar y qué debéis hacer para que en vuestro corazón se despierte este sentimiento, y Yo os digo: Por lo que debéis empezar, es por saber orar. La oración os acercará al Maestro y ese Maestro soy Yo. 44. En la oración hallaréis consuelo, inspiración y fuerza, ella os dará la dulce satisfacción de poder hablar íntimamente con Dios, sin testigos ni mediadores; Dios y vuestro espíritu, reunidos en ese dulce momento de confidencias, de comunicación espiritual y de bendiciones. 45. Preparaos, discípulos, porque quiero manifestarme a vosotros. Todos me presentáis cuitas e inquietudes y Yo os digo: ¿Por qué teméis? ¿No habéis sentido mi mirada posarse llena de caridad sobre vosotros? ¿No os hace fuertes mi presencia? No queráis que repita mis palabras del Segundo Tiempo y que os diga que sois hombres de poca fe, que teniéndome tan cerca y diciéndome conocerme, no habéis confiado en Mí. 46. Siempre que elevéis vuestra oración y me busquéis, estaré con vosotros, mi palabra y los mandatos que os he dado en todos los tiempos, os darán mi lección a través de vuestra conciencia, haced acopio de fuerza y preparación. Llevad por doquiera esta palabra de vida a los corazones que han menester consuelo y luz, porque os he nombrado sembradores de la campiña espiritual. 47. Si vosotros habéis sido llenos de mis complacencias y lo que habéis recibido es un caudal inagotable de enseñanzas, debéis compartir con amor este conocimiento. Id a los demás menesterosos, a los que no tienen sobre la Tierra afectos, consideración o respeto. Buscad a los huérfanos, a las viudas, a los enfermos incurables, y prodigad caridad. Derramad este bálsamo espiritual que brota del fondo del espíritu y atended más a su espíritu que a su cuerpo. 48. He formado el cuerpo de labriegos con hombres y mujeres, ya que no sólo el hombre sabe interpretar mi Ley. La mujer, dotada de bellos y nobles sentimientos, ha sido siempre colaboradora de mi Obra de redención. También en ella hago descansar en este tiempo la responsabilidad del buen cumplimiento de mis mandatos. Yo dejo a ambos velando unidos en esta causa que os he confiado. 49. Pueblo mío: Voy a permanecer unos instantes con vosotros a través de este entendimiento. Habéis orado y en el momento de mayor elevación, se ha escuchado en el silencio de vuestros corazones, el saludo amoroso del Maestro que os ha dicho: "La paz sea con vosotros". Os habéis dado cuenta del alcance que tiene la oración, y habéis comprendido el poder tan inmenso que ésta tiene cuando la eleváis, tanto para remediar una necesidad espiritual, como para pedir la solución de una aflicción material. 50. Recordad que muchas veces os ha bastado pronunciar la palabra "Padre", para que todo vuestro ser se estremezca y vuestro corazón se sienta invadido por el consuelo que os da su amor. Sabed que cuando vuestro corazón me llama con ternura, también mi Espíritu se estremece de gozo. 51. Cuando me llamáis "Padre", cuando ese nombre brota de vuestro ser, en el cielo se escucha vuestra voz y al arcano le arrancáis algún secreto. 52. No dejéis que sean solamente los labios los que me llamen "Padre", porque muchos soléis hacer esto maquinalmente. Quiero que cuando digáis "Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre", dejéis que esa oración brote de lo más puro de vuestro ser, meditando cada una de sus frases para que luego quedéis inspirados y en perfecta comunión Conmigo. 53. Yo os enseñé la palabra poderosa, maestra, aquella que verdaderamente acerca al hijo hacia su Padre. Al pronunciar con unción y respeto, con elevación y amor, con fe y esperanza la palabra Padre, las distancias desaparecen, los espacios se acortan, porque en ese instante de comunicación de espíritu a Espíritu, ni Dios está lejos de vos, ni vosotros os encontráis lejos de Él. Orad así y en vuestro corazón recibiréis a manos llenas el beneficio de mi amor. 54. Entonces me veréis con vuestra mirada espiritual, caminando delante de vosotros como lo hace el pastor con sus ovejas. Veréis la luz divina iluminando el sendero de vuestra vida y oiréis mi voz que repite a cada momento para alentaros en vuestro camino: "Sed fuertes, no os detengáis, cada paso que dais hacia adelante os acerca más a vuestro Padre". 55. Este día, oh discípulos, os he hablado una vez más sobre el amor y la oración, para que lleguéis a comprender la gracia que ella encierra y su eficacia, para que alcancéis el galardón que mi caridad os tiene prometido. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 167 1. De muchos corazones se eleva hacia Dios esta pregunta: Señor, ¿El dolor que aflige a este mundo, se prolongará por siempre? A lo cual el Maestro les contesta: no, mis hijos muy amados, vuestro dolor desaparecerá cuando lleguéis a encontrar el verdadero amor. 2. Aunque mucho se habla de amor en la Tierra, en realidad no existe entre vosotros. Hay quienes lo fingen, otros lo confunden con un sentimiento egoísta y otros con una baja pasión. Reina la falsedad en el corazón humano, impera la mentira, se finge amor, amistad, caridad. La mala hierba ha crecido y se ha extendido por doquiera y sólo el fuego del dolor será el que llegue a exterminarla. 3. Ese fuego lo encenderán los hombres con sus guerras de ideas, credos, filosofías y ciencias; es la guerra que se está aproximando a grandes pasos. Ahí, en ese fuego que será encendido por sus propias ambiciones, pasiones y odios, encontrarán su purificación. Así lo han querido, así lo han exigido. 4. ¿Cómo va a ser posible que los hombres se amen como hermanos, si no han llegado a limpiar su corazón? Es menester una gran prueba en el mundo para que de ella salgan limpios, porque el dolor purifica. 5. También os digo: los hombres deben creer en los hombres, tener fe y confianza unos en otros, porque debéis convenceros de que en la Tierra todos necesitáis de todos. 6. No creáis que me halaga cuando decís que tenéis fe en Mí y sé que dudáis de todo el mundo, porque lo que Yo espero de vosotros es que me améis a través del amor que prodiguéis a vuestros semejantes, perdonando a los que os ofenden, impartiendo caridad al más pobre, pequeño o débil, amando a vuestros hermanos sin distinción y poniendo en todas vuestras obras el mayor desinterés y verdad. 7. Aprended de Mí que jamás he dudado de vosotros, que tengo fe en vuestra salvación y confianza en que os levantaréis para alcanzar la verdadera vida. 8. Aunque en el exterior haya mucha falsedad en las obras de los hombres, no hay uno en cuyo interior no exista una parte de verdad. Esa parte es la chispa de la luz espiritual que lleva en sí, es mi presencia divina, destello que interiormente lo va iluminando. Yo haré que esa luz que es mía, brille en cada corazón y que su reflejo se manifieste en cada una de vuestras obras. 9. Quiero que viváis en la verdad, y para ello es preciso que muera todo el mal. Los que estéis conscientes de la hora que se avecina, velad y orad desde hoy, anunciad como profetas a vuestros hermanos esa batalla, para que se preparen y no desesperen en los instantes de amargura durante la lucha que se avecina. 10. Estad convencidos de que todas las tierras fructificarán cuando n preparadas, mi semilla está pronta a descender sobre ellas. Cada ser humano será una planta que florezca y de frutos de amor, cumpliendo así con el destino de todo lo creado. 11. En el reino vegetal existen plantas parásitas, inútiles; no imitéis su ejemplo. 12. ¿Sabéis por qué el Padre espera de vosotros únicamente frutos de amor? Porque la semilla de vida que puse en cada criatura, la Simiente original, fue el amor. 13. Si a veces, como sucede en las plantas, os habéis secado aparentemente, si os habéis marchitado por momentos o habéis sentido la angustia de la sed, no es porque el agua de mi gracia os haya faltado. Mi fuente de amor se ha desbordado eternamente sobre todo espíritu y sobre todo corazón cual riego de vida. Pero estas plantas humanas, dotadas de espíritu, poseen libre albedrío y a causa del mal uso de ese precioso don, se alejan de aquella gracia divina, que es lo único que puede salvar y fortalecer el espíritu. ¡Cuán distintos sois de las plantas de la Tierra que siempre sumisas en su sitio, reciben cuanto venga de la caridad de Dios! 14. Todos creéis haber amado en vuestra vida, y Yo os digo: Ha habido quienes han amado verdaderamente, mientras que otros, confunden las pasiones y el egoísmo con el amor. 15. La lección perfecta que os di a través de Jesús, en ella analizad mi paso por el mundo en cuanto hombre desde el nacimiento hasta la muerte y tendréis explicado el amor en forma viva y perfecta. 16. Yo no vengo a pediros que seáis iguales a Jesús, porque en Él hubo algo que vosotros no podéis alcanzar; Ser perfecto en cuanto hombre; ya que quien estuvo en Él fue el mismo Dios en forma limitada, pero si os digo que debéis imitarle. 17. Mi Ley eterna os ha hablado siempre de ese amor. Os dije en los primeros tiempos: "Amarás a Dios de todo corazón y espíritu", "amarás a tu prójimo como a ti mismo". 18. Más tarde os di estas inspiraciones: "Amad a vuestros hermanos como el Padre os ha amado", "amaos los unos a los otros". 19. En este tiempo os he revelado que améis a Dios antes que a todo lo creado, que améis a Dios en todo lo existente y a lo existente en Dios; que practiquéis caridad y más caridad con vuestros hermanos para que veáis al Padre en todo su esplendor, porque la caridad es amor. 20. Nunca como ahora ha estado el hombre en condiciones de amarse a través de un culto espiritual, libre de impurezas. Los tiempos paganos y del gentilismo han quedado distantes; la idolatría, que ha estado presente en todos los cultos y en todos los tiempos, ha fatigado con su materialismo y su falso esplendor a los espíritus. 21. Están próximas las generaciones que hagan surgir el culto espiritual a mi Divinidad por todos los puntos de la Tierra, y cuando ese culto llegue a establecer un reino de paz y de luz entre la humanidad, el fanatismo religioso desaparecerá de los hombres, porque en la espiritualidad no tienen cabida las pasiones ni la ignorancia. 22. No porque miréis extenso el camino os detengáis pensando que nunca llegaréis al final; seguid adelante, porque un instante que perdáis lo llorará más tarde vuestro espíritu. ¿Quién os ha dicho que en este mundo está la meta? ¿Quién os ha enseñado que la muerte es el fin y que en ese momento podréis alcanzar mi Reino? 23. La muerte es como un breve sueño, después del cual, ya reparadas las fuerzas, despertará el espíritu bajo la caricia de mi luz, como a un nuevo día que empieza para él. 24. La muerte es la llave que os abre las puertas de la prisión en que os encontráis al estar adheridos a la materia y es, al mismo tiempo, la llave que os abre las puertas de la eternidad. 25. Este planeta, convertido por las imperfecciones humanas en valle de expiación, ha sido cautiverio y destierro para el espíritu. 26. En verdad os digo, que la vida en la Tierra es un grado más en la escala de la vida ¿Por qué no lo entendéis así, para que aprovechéis todas sus lecciones? Es la razón por la que muchos tienen que volver a ella, una y otra vez: porque no comprendieron ni sacaron utilidad de su vida anterior. 27. En los hombres del mañana habrá tanta espiritualidad y comprensión de la evolución que debe alcanzar su espíritu, que cuando penetren en la agonía y se hallen a un paso de la muerte, consideren ellos y quienes les acompañen en aquella hora, aquel momento como el más hermoso de toda su existencia, aquel que debe ser como la culminación de una vida fecunda y provechosa y puedan decir como su Maestro en la cruz: "Todo está consumado"... 28. Vengo a hablaros, en tono paternal y con lenguaje sencillo. Llena de misterios esperabais mi nueva manifestación en este tiempo, y grande ha sido vuestra sorpresa al contemplar la sencillez de mis lecciones y la humildad en la forma de hablaros. 29. Elías llegó como un rayo de luz enmedio de una tormenta, seguido de sus huestes invisibles, de sus grandes legiones de espíritus de luz, que lo siguen como las ovejas siguen al pastor; camina abriendo paso a las multitudes, derribando a diestra y siniestra las zarzas y espinas para abrir brecha a los que vienen tras él y uniendo a los espíritus que reconocen en su voz la del Pastor que en este tiempo ha de conducirles hasta Mí. 30. ¿No recordáis que fue una oveja de Elías la que os dio testimonio de mi presencia y os invitó a uniros al rebaño para seguir la huella del Pastor? 31. ¡Levantaos, humanidad, encontrad el camino, encontrad la razón de la vida! ¡Uníos pueblos con pueblos, amaos todos! ¡Cuán delgado es el muro que divide un hogar de otro, y sin embargo, cuán distantes se hallan sus moradores unos de otros! Y en las fronteras de vuestros pueblos, ¡Cuántas condiciones para que dejéis pasar el extranjero! Y si esto hacéis entre humanos ¿Qué habéis hecho con los que se hallan en otra vida? Poner entre ellos y vosotros, cuando no el velo de vuestro olvido, el de vuestra ignorancia que es como densa tiniebla. 32. Cuando contemplo a los moradores de este mundo, veo que todos los pueblos conocen mi nombre, que millones de hombres pronuncian mis palabras y sin embargo de ello, de cierto os digo que no veo amor de los unos a los otros. 33. Todo cuanto os enseño en este tiempo, y cuanto acontece en el mundo, es la explicación y el cumplimiento de la revelación que por conducto de mi apóstol Juan, hice a la humanidad, cuando habitando mi discípulo en la Isla de Patmos le llevé en espíritu a las alturas, al plano divino, a lo insondable, para mostrarle por medio de símbolos el principio y el final, el Alfa y la Omega y vio los acontecimientos que fueron, los que eran y los que habrían de ser. 34. Nada comprendió por el momento, más mi voz le dijo: "Lo que vieres y oyeres, escríbelo" y él escribió. Juan tuvo discípulos los cuales le buscaban en su retiro cruzando en barcas la mar. Ávidamente aquellos hombres preguntaban al que fue discípulo de Jesús, cómo había sido el Maestro, cómo era su palabra y sus milagros, y Juan, imitando en amor y en sabiduría a su Señor, les maravillaba con su palabra. Pero cuando llegó la ancianidad, ya agobiado aquel cuerpo por el tiempo, aún tenía fuerzas para dar testimonio de su Maestro y decir a sus discípulos: "Amaos los unos a los otros". Los que le buscaban, viendo que el día de la partida de Juan se aproximaba, y queriendo poseer toda la sabiduría que aquel apóstol atesoraba, le pedían les revelara cuanto de su Maestro había aprendido, y por toda respuesta escuchaban siempre aquella frase: "Amaos los unos a los otros". 35. Los que con tanto afán e interés preguntaban, se sentían defraudados y pensaban que la vejez había borrado de su memoria las palabras de Cristo. 36. Yo os digo, que de Juan no se había borrado una sola de mis palabras; sino que de todas mis lecciones brotaba como una sola esencia aquella que condensa toda la Ley: el amor de los unos a los otros. 37. ¿Cómo podría borrarse de aquel discípulo tan amado, la lección del Maestro a quién tanto amó? 38. ¿Acaso sabéis, discípulos de este tiempo, si llegado el año de 1950, último de mi comunicación, también os diga por toda lección: "amaos los unos a los otros"? Todo a vuestro paso os habla de estas lecciones: El árbol, extendiendo su follaje para daros sombra; la flor deshojándose después de que aspiráis su perfume y convirtiendo su sacrificio en deleite vuestro. 39. Ese es el camino, por eso os he dicho que améis a Dios en todo lo creado y a toda la creación en Dios, porque en todo estoy presente y en todo os hablo. 40. Miro enfermos a todos los hombres, ya sea del cuerpo o del espíritu. Hombres en cuyo interior sólo se escucha el constante llamado de la conciencia, buscadme como fuente de salud, porque Yo poseo el bálsamo que sana todos los males. Más para que Yo manifieste mi poder entre vosotros, es menester que me presentéis vuestro corazón limpio de manchas. 41. Deseáis que Yo derrame mi poder y mis prodigios a vuestro paso, y estoy dispuesto a concedéroslo. El arcano de vuestro Padre sólo espera vuestra preparación para desbordarse en salud, fortaleza y luz. 42. Hoy mi palabra os cultiva, ella es simiente y es riego a la vez, y mañana, cuando el tiempo sea propicio, vendré a recoger la cosecha de amor, el trigo dorado de mis campiñas. 43. ¿Os preguntáis por qué siempre estoy corrigiendo vuestras faltas e imperfecciones? Es que vengo a cortar la cizaña y la ortiga que han crecido en vuestro corazón y han ahogado vuestros buenos sentimientos. 44. Este tiempo es de purificación, no sólo los seres humanos deberán lavar sus manchas en las aguas cristalinas de mi justicia, también los espíritus están sujetos a esta depuración. 45. Cuando los hombres se encuentren limpios de toda mancha, sentirán que la Tierra se aproxima al Cielo. Esa aproximación será espiritual y os llenar de paz, de confianza y reconocimiento. 46. Discípulos: Si en vuestro reposo os ocupáis de analizar mi palabra, llegaréis a encontrar en su esencia una completa razón y una justicia infinita. Mi palabra despierta a los hombres a una vida elevada, a una existencia feliz; más si a vosotros os fue necesario que os hablase bajo esta forma para lograr despertaros, ha habido algunos mundos para quienes no ha sido necesaria la materialización de los espiritual, para despertarlos al cumplimiento de mi Ley. 47. Los espiritualistas intuitivos, los inspirados, los soñadores, esos me llevan en su corazón sin haber escuchado la palabra que vosotros habéis estado recibiendo, tiempo ha que se comunican espiritualmente con su Maestro. 48. Vosotros los encontraréis en vuestro camino y os sorprenderéis de sus conocimientos en mi Obra; también ellos, cuando os encuentren, se regocijarán al confirmar sus ideas y sus obras, al escuchar vuestro testimonio y vuestras explicaciones; pero que no lleguen a encontrar en vuestros conceptos, prácticas y culto, o en vuestra vida, algo que niegue la espiritualidad de mi Doctrina, porque entonces se alejarán de vuestro camino, con el desengaño en su corazón. Velad y orad, discípulos, para que comprendáis mi lección y la apliquéis en vuestra vida con la misma pureza con que la habéis recibido. Entonces será grande el gozo en vuestro corazón, cuando os encontréis con aquellos a quienes he llamado espiritualistas intuitivos, unos y otros llegaréis a formar en el mundo un pueblo fuerte, que con su vivir y su amor al prójimo, lleguéis a enseñar a la humanidad, el verdadero culto a Dios, y les señaléis también la senda de buena voluntad para vivir en paz en la Tierra. 49. En la humildad de vuestra oración me decís: "Señor, si vos sois el Supremo Hacedor, y además nuestro Padre, haced de nosotros lo que os plazca. Si está en vuestra voluntad que el dolor sea el que pulimente nuestro corazón, hágase en nosotros lo que haya dispuesto vuestra voluntad. Si queréis que nos purifiquemos antes de que nos confiéis una misión, que sea como vos lo hayáis ordenado". 50. Son pocos los que así me hablan, más de ellos me valgo para daros el ejemplo de lo que debe ser vuestra mansedumbre y sumisión ante los mandatos del Padre. Pero a todos os estoy dando mi enseñanza para que lleguéis a ser igualmente humildes y obedientes. 51. A veces os parecerá mi palabra llena de justicia y tocará la sensibilidad de quienes la escuchan, mas siempre la encontraréis impregnada de una esencia divina, de una gran ternura y caridad infinita, que harán que siempre sea escuchada con deleite y con interés. 52. Si mi palabra llegara a abrumaros, no la podríais analizar y Yo quiero que meditéis en las divinas lecciones que os enseño, porque el que analiza, se inspira, y el que se inspira en el amor divino, ese ya es mi discípulo. 53. Oh discípulos espiritualistas, no temáis al cumplimiento de vuestra misión porque no es difícil de cumplir. Con sabiduría os guio por el camino para que no tropecéis, para que ninguno se pierda; mas no porque Yo os prepare el camino, penséis que esté sembrado de rosas, no, en él encontraréis espinas y pruebas. 54. Yo os digo, que el que quiera seguirme o el que quiera encontrarme, debe preferir el camino del sacrificio y de las renunciaciones al de los insanos placeres y de las bajas pasiones, porque en aquel camino podréis encontrar los goces que os proporciona mi fortaleza y mi estimulo, y en el segundo, tropezar muy dolorosamente. MI huella divina, mi huella de amor, la encontraréis siempre en la senda de la lucha, del sacrificio, de la caridad y de la humildad. 55. Los hombres son como niños que no meditan en la consecuencia de sus actos y es por eso que no llegan a comprender que un tropiezo que encuentren en su camino, sólo es un obstáculo que puso el Maestro para detener su insensata carrera o para evitarles tomar una mala determinación. 56. Quiero que ya os comportéis como mayores, que meditéis vuestras obras, vuestros actos, que penséis vuestras palabras. Esta es la forma de aplicar la prudencia y la justicia a vuestra vida. Además, debéis reflexionar que la vida es una inmensa y constante prueba para el espíritu. 57. En mi camino nadie sucumbe y aunque hay ocasiones en que el hombre cae doblegado por el peso de la cruz, una fuerza superior le levanta y da ánimos, esa fuerza proviene de la fe. 58. Discípulos benditos: en verdad os digo que si el pueblo practicara mi enseñanza, ya la buena nueva de mi palabra hubiera llegado a muchos corazones. Con el ejemplo de las obras de vuestra vida estaríais dando el más grande de los testimonios acerca de la verdad de mi Doctrina. 59. Que ninguno crea que los presentes están destinados a hacerlo todo; no, pueblo, cada generación está encargada del desempeño de una parte de mi Obra. 60. Haced de vuestro corazón un vaso y dejad que llegado el momento se desborde en el corazón de vuestros hermanos; pero no forméis obstáculos que retarden o impidan el avance de mi Doctrina, porque con gran dolor de la materia o del espíritu, tendríais que destruirlos. 61. Haced sentir a vuestros hermanos, todo lo que de saludable y de bueno encierra mi Obra; os digo que todo aquel a quien hagáis sentir el efluvio divino que de ella emana, ése bendecirá mi palabra. 62. Lo que he hecho con vosotros, os concederé que lo hagáis con vuestros hermanos, porque si mi palabra fue la que obró el milagro, esa palabra la lleváis en vuestro corazón y es la misma que debéis transmitir a vuestros hermanos. 63. Si Yo os sané del espíritu y del cuerpo, si os devolví la paz o hice que naciera en vuestro corazón la fe y os saqué del abismo, eso mismo debéis hacer con todos los necesitados; más debo advertiros que para que mi palabra obre esos milagros, es indispensable que primero la sintáis en vuestro corazón, como vuestro Padre la siente cuando os la entrega. 64. Si queréis conocer la virtud y el poder de mi palabra, ponedla en práctica y muchas veces os maravillaréis, más si la guardáis en vuestro corazón sólo para recreo de vosotros mismos, seréis como el rico avaro, que no sabe lo que tiene, ni el valor de lo que posee, porque su tesoro es un caudal muerto. 65. Aprended a pescar corazones en las tempestades de esta vida, a sanar enfermos y a conducir espíritus. Preparaos espiritualmente y en ello llegaréis a encontrar una fuerza, que os permitirá atravesar las pruebas con serenidad y confianza. Esa espiritualidad se reflejará en vuestra vida material y será sustento, bálsamo y antorcha que ilumine vuestro camino. 66. Llegará a escasear el pan en la mesa de vuestro hogar, sin que vuestro cuerpo experimente el hambre, ni llegue a debilitarse en sus energías. Llegarán días de dolor y desolación, en que las epidemias asolen las ciudades y ahí, en donde no hubiera un doctor, ni se contara con medicamentos, se manifestará mi bálsamo invisible, el cual descenderá en el instante de la oración de mis hijos; mas debéis hacer méritos antes de que los días de desolación se acerquen, para que entonces, en lugar de que os ocupéis en vuestro propio dolor, vayáis a calmar el de vuestros hermanos. 67. Encended lámparas de fe en el corazón de vuestros hermanos, enseñadles a pronunciar con todo respeto mi nombre, a venerar mi Doctrina y a orar con el espíritu. Recordad que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que viene del Señor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 168 1. Velad y calmad vuestra sed en mi amor, dejad vuestro cansancio, caminantes. Os traigo un presente en mi palabra, que es una enseñanza para vosotros. Si ante Mi llegáis desnudos de méritos, me place confiaros cargos dentro de mi Obra, para que os sintáis hijos del Señor y hermanos de todos los hombres. 2. Vuestros dones, siendo atributos innatos al espíritu, se manifestarán en forma desconocida para esta humanidad y nadie podrá deciros que habéis hurtado o usurpado. Más tarde, este pueblo será considerado como el precursor del tiempo de la espiritualidad. 3. Una legión de seres espirituales ha sido enviada en vuestra ayuda, para que unos y otros os unáis en esta misión. Esos seres os darán valor, os inspirarán y os levantarán cuando tropecéis, y cuando vuestro camino se vea invadido por los seres en tinieblas, ellos os indicarán la forma de hacer luz, que los ilumine y los libre de su turbación. La luz de vuestros guardianes os iluminará para que podáis contemplar el sendero y descubrir las acechanzas. 4. Estudiad y comprended para que podáis practicar con pureza mi enseñanza y nadie os confundirá con falsas lecciones, que han sido tomadas de lo espiritual para crear ciencias, doctrinas y filosofías. Os veréis entre hombres preparados, seréis interrogados y puestos a prueba, y vuestro ánimo no desmayará, porque en vuestra lucha os sentiréis acompañados por mi caridad; comprended que tenéis que ser celosos de esta joya que en vuestro espíritu he depositado, la cual no mezclaréis con conocimientos superfluos, ni la cambiaréis por recompensas materiales. 5. Se acerca el tiempo en que todo ojo debe estar preparado para contemplar mi presencia, entonces os levantaréis como emisarios míos testificando la forma en que vengo a comunicarme con vosotros, para despertar de su letargo a todo espíritu. Seréis los profetas que anuncien al mundo las pruebas que han de venir y la era que precederá a esos acontecimientos. 6. ¿Veis a esta humanidad ocupada egoístamente en las satisfacciones que les proporciona la vida humana sin preocuparse por el futuro de su espíritu? De cierto os digo que en el fondo tienen necesidad de amor, y que el manjar que por tanto tiempo los ha esperado en mi mesa, será el alimento de los que antes lo vieron con indiferencia. 7. Perseverad hasta el fin, discípulos, no os entristezcáis si llegáis a Mí despreciados por vuestros hermanos. Yo compensaré vuestra fe y os haré justicia para que al final, vuestra faz se ilumine con la sonrisa del triunfo. La luz se hará, las tinieblas se disiparán y la restauración se iniciará, para que sobre cimientos de paz y de justicia se levante el templo en que la humanidad honre a su Creador, con una vida que sea un culto de amor, de espiritualidad y respeto a las leyes que el Padre dictó para sus hijos. 8. La luz de mi Espíritu es con vosotros, no la miráis con los ojos de la materia, pero la sentís brillar en vuestro entendimiento. 9. El Espíritu del Padre es invisible, pero se manifiesta en una infinidad de formas. Todo el Universo es tan solo una manifestación material de la Divinidad. Todo lo creado es un reflejo de la verdad. 10. He rodeado la existencia de los espíritus, que son hijos de mi Divinidad, según la morada en la que habitan, de una serie de formas en las cuales he puesto sabiduría, belleza, esencia y buen sentido, para dar a cada una de esas moradas la prueba más palpable de mi existencia y una idea de mi poder. Os hago notar que la esencia de la vida consiste en amar, en saber, en poseer la verdad. 11. Os digo que quien no ama, no manifiesta su amor en la forma más elevada y con absoluta pureza; carecerá del verdadero saber y muy poco será lo que posea. En cambio el que ame con todo su espíritu y con todas las potencias de que ha sido dotado, ese llevará en sí la luz de la sabiduría y sentirá que realmente es el dueño de todo lo que le rodea, porque lo que el Padre posee, es también propiedad de sus hijos. 12. Estoy esclareciendo lo que os dije en el Segundo Tiempo y que no llegasteis a comprender, os estoy revelando en la forma más clara, de acuerdo con la elevación actual de vuestro espíritu, lo que entonces no os dije. 13. En cierta ocasión hablé a las multitudes que me oían: "Aún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no os las diré, porque no las comprenderíais". Ahora que vuelve a escucharse mi voz en el mundo, os digo: "Este es el tiempo en el que podréis comprender lo que callé entonces". Escuchad y analizad. 14. El Padre es Creador, es fuente de toda verdad y de toda vida; más para recrearse en su Obra, necesitó de la existencia de seres que tuvieran espíritu, que disfrutaran con El de todo cuanto brotó de su caridad divina. Que tuvieran además, conocimiento pleno de su existencia, que supieran recibir el amor de su Padre y que le supieran amar. 15. Ya os he explicado cual ha sido la causa que ha alejado a la humanidad del cumplimiento de la Ley de amor a la cual la sujeté, a pesar de que el hombre va iluminado por la luz de su conciencia. Os he dicho también, que ese desvío que ha originado tantos errores y pecados humanos, hizo que el Padre enviase su Verbo al mundo, para daros la mayor prueba de su amor infinito al hacerse hombre y enseñaros el camino que puede conduciros a merecer vuestra salvación. 16. Ahora, a muchos siglos de distancia de aquellos acontecimientos, os digo que, a pesar de haber derramado mi sangre por toda la humanidad, sólo han logrado alcanzar su salvación los que han tomado el camino que Jesús vino a enseñaros, mientras que todos aquellos que han persistido en la ignorancia, en su fanatismo, en sus errores o en el pecado, aún no están a salvo. 17. Yo os dije que si mil veces me hiciera hombre y mil veces muriera en la cruz, mientras la humanidad no se levante a seguirme, no habrá alcanzado su salvación. No es mi cruz la que debe salvaros, sino la vuestra; Yo llevé la mía a cuestas y en ella expiré en cuanto hombre, y desde ese instante fui en el seno del Padre. Vosotros debéis imitarme en mansedumbre y en amor, llevando a cuestas vuestra cruz con verdadera humildad hasta alcanzar el final de vuestra misión para llegar a ser también con vuestro Padre. 18. El ideal de muchos es llegar a conocer a Dios, pero ese ideal no lo han visto realizado, porque no han sabido buscarme en donde verdaderamente hábito, en el espíritu. Para reconocerme, es menester que se conozcan antes. 19. Hoy vengo a ayudar a todos mis hijos. A unos les ayudaré con su cruz para que pronto puedan escalar el monte en cuya cima les espera su Padre. A otros, les abriré sus pupilas y les daré claridad y videncia para que me contemplen, y a otros les enseñaré a penetrar en su interior para que en lo más sublime de su ser encuentren una herencia que anteriormente no soñaban poseer. Entonces llegarán a realizarse muchos de los ideales y brillará la armonía en todos aquellos que sean de buena voluntad. La luz divina se hará plenamente en los espíritus que no presenten resistencia al conocimiento de la verdad. 20. No os asombréis de que Yo os haya dicho que es vuestra cruz la que debe salvaros, porque con ello os he querido decir que Yo deposité con mis divinos ejemplos un Redentor en cada uno de los corazones, para que él guiase vuestros pasos y al final os redimiese. 21. Oíd mi voz en vuestra conciencia y decidme si no ha vibrado en ella mi palabra a lo largo de vuestra existencia y si esa irradiación no se hace sentir más en los momentos en que os llega la prueba. 22. Faltaría Yo a la justicia y a la perfección si os llevase manchados a mi Reino, sin que vuestro espíritu llegara purificado por vuestra restitución. ¿Qué méritos habría en vosotros, si por mi solo sacrificio hubieseis obtenido toda la gloria? 23. Os digo esto, para haceros meditar, salir de vuestro letargo, llegar a Mí, que constantemente os estoy haciendo el llamado. 24. Venid, pueblo escogido, y descansad vuestra sien cansada, que ahora, como siempre, os ofrezco mi amor. Abrid vuestro corazón y dejad que Yo sane la herida, que por mucho tiempo os ha hecho sufrir, sin que vuestros hermanos la hayan advertido. ¿Por qué teméis al futuro, si sabéis que estoy cerca de vosotros? Miro en vuestro interior y sé que aún debilitáis en las pruebas y llamáis con angustia a Elías y a Mí, al Maestro, porque sentís que perecéis, y Yo os digo que no os dejaré caer, que Elías es báculo fuerte que os sostiene, que Yo he señalado un destino justo a cada uno de mis hijos, y que las pruebas forjarán vuestro espíritu y lo acercarán a Mí. 25. Yo estoy más allá del tiempo y os doy de este tesoro para que lo toméis para vuestra elevación espiritual. Soy vuestro Maestro que os enseña en todos los momentos de vuestra vida. El destino del hombre no es sufrir. No os he enviado a padecer, sino a perfeccionaros para llegar a Mí. Os he dado a conocer mi voluntad en todos los tiempos, en el Tercero os estoy enseñando como os lo había prometido. 26. Habéis venido de distintos lugares de la Tierra para oír mi palabra, venciendo los obstáculos que se interponían en vuestro camino; ha sido más grande vuestro amor que las barreras que habéis encontrado a vuestro paso y habéis salido avante en vuestra lucha. Hoy me dais gracias por lo que os he concedido y en mi amor os sentís seguros. 27. Os he alentado porque habéis creído y perseverado en mi enseñanza. Habéis reconocido que el mundo no podrá daros la paz y os apartáis de él, para consagrar este tiempo al estudio de mi palabra. 28. Sentid mi paz y la frescura del árbol. No es esta casa el árbol de que os hablo, sino mi Espíritu lleno de misericordia y amor para todos mis hijos. Y cuántas veces vosotros, pensando que hay muchos hambrientos y desnudos de esta gracia, lloráis y el dolor embarga vuestro corazón. Mas os digo: Si queréis que mi palabra llegue a todos vuestros hermanos, preparaos y sed mensajeros de buena voluntad. Os digo que todos serán salvos, que no se perderá un solo espíritu y que unos en este mundo y otros en diferentes valles, me amarán y me reconocerán. 29. El mundo por su desobediencia, hace que mi Espíritu se entristezca. Aun el pueblo que me ha oído va a flaquear, y no quiero que a este tiempo de complacencias, siga otro de dolor. 30. Si después de que Yo os haya hablado, buscáis para vuestro recreo enseñanzas con lenguaje florido y menospreciáis mi palabra porque es sencilla, será porque no la habéis analizado, porque no habéis comprendido la lección que os enseña todo lo que necesitáis para vivir dentro de mis leyes y os descubre los misterios, en los que el hombre no ha alcanzado a penetrar. 31. Habéis sentido el deber de orar y ayudar no sólo a vuestros hermanos materiales, sino a los que habitan ya otras regiones y hasta ellos ha llegado vuestro amor. No sabéis cuánto consuelo han recibido esos seres olvidados, han reconocido en vuestro amor e intercesión a mis labriegos de este tiempo. 32. No he venido a sorprender al mundo con nuevas enseñanzas, todo lo que hoy os enseño, os lo había anunciado desde el principio de los tiempos. Os he preparado para recibir mi palabra, que os entrego a través de los portavoces, y más tarde de Espíritu a espíritu. Entonces me conoceréis en verdad, cuando comunicados Conmigo recibáis la esencia de este fruto de vida. Y los que han juzgado imperfecta esta manifestación, sabrán que ella ha sido el primer paso para la comunicación del Padre con sus hijos y la mirarán justa y perfecta. 33. Dais gracias a Mí y a vuestra Madre, por los beneficios que os ha prodigado. Ella es vuestra guía, sostén de las doncellas, cultivadora del corazón de los niños y fortaleza para los hombres en su lucha. 34. Abrid vuestro corazón y dejad que Yo sea en él. Venid en pos de mi huella marcada profundamente, para que de ella no os perdáis jamás. Quiero que también vosotros dejéis huella profunda de vuestro paso. Desde cualquier punto en que os encontréis, podréis divisar la cumbre de la montaña, como meta de vuestro destino. Elevad vuestra mirada para que la contempléis y no os desviéis del sendero. 35. Os estoy dando a comer en el desierto, un pan que os prometí en tiempos pasados. Habéis llegado al fin al árbol que buscabais. El árbol soy Yo, que os esperaba, para daros sombra y ofreceros mis frutos. Los ojos de vuestro espíritu se han abierto, estáis contemplando maravillas y verdades. Bienaventurados vosotros que al comer este pan, pensáis en los que aún no lo han saboreado. Orad por ellos, mas no os acongojéis, porque la mano de Elías también los tomará, para llevarlos en sus hombros como si fuesen ovejas. He aquí mis brazos como una cuna, donde vuestro espíritu crecerá bajo mis consejos y también bajo los cuidados de María, vuestra Madre celestial. 36. Es menester que vuestro corazón sea sensible y que en vuestro espíritu se anide la ternura, para que podáis desempeñar la misión que os he asignado. Mirad que esta misión no se concreta a que llevéis un consuelo a los que sufren en la Tierra, sino que además tendréis que penetrar por medio de la oración en la región invisible, en el más allá, donde también existen el dolor, la miseria y la turbación, para que entreguéis a aquellos que forman muchedumbres de menesterosos y que tanto esperan de vosotros, un poco de caridad y de amor en su expiación. Sentidlos cerca cuando oréis por ellos, haced vuestro su dolor, amadles sin recelos, sin repugnancia, que no por manchados han dejado de ser mis hijos, ni han dejado de ser vuestros hermanos. 37. En este tiempo veréis desarrollarse vuestros dones y facultades. La luz del Sexto Sello os ilumina, y la luz de los siete, iluminarán toda la Tierra al final de vuestra evolución. 38. De una revelación a otra, siempre he dejado pasar un tiempo. No podéis decir que mi revelación en esta era vino a sorprenderos, o que no estáis capacitados para comprenderla. Ved que ahora os estoy preparando y hablando por conducto del entendimiento humano, después tendréis que buscar vuestra comunicación con mi Espíritu por medio del vuestro; será entonces el tiempo de mis nuevos y grandes prodigios. ¿Por qué os hablo así? Porque quiero que os vayáis acostumbrando a la idea de que esta palabra dejará de oírse y tendréis que espiritualizaros para ser fuertes. Cesarán estas manifestaciones por conducto de los portavoces y entonces habrá tristeza en mi pueblo y aquellos que más dudaron del portavoz y más le hirieron, serán los que más lloren. 39. Después me conoceréis mejor. Entonces comprenderéis que vine a poneros en el principio de un camino, valiéndome para expresaros mi voluntad, de un medio humano, como un peldaño más en la escala de vuestro perfeccionamiento espiritual. Quise que la voz de María se escuchase también bajo esta forma, para que oyendo su dulce palabra, siguiese siendo el pueblo mariano, aquel que sin ofrecerle las flores de los huertos que en la Tierra cultiváis, supieseis recoger en los valles y en los jardines del corazón y del espíritu, las flores fragantes que la virtud cultiva, para dedicárselas. Ningún aroma mejor que el que se eleva del corazón, porque él llegará hasta el corazón de vuestra Madre. María es un faro de luz material. Bienaventurado el que nunca pierde la esperanza de anclar, iluminado por ese faro de salvación. 40. Venid, discípulos amados, a recibir el bautismo espiritual. Muertos os sentíais en el espíritu, pero habéis resucitado. 41. Mucho os he hablado de los dones del espíritu, porque este es el tiempo en qué habéis venido y qué futuro os espera. 42. Este conocimiento ha ido iluminando vuestro entendimiento, porque aun cuando vuestra memoria no alcanzara a retener todas mis palabras, vuestro espíritu si guarda la esencia de ellas, y llegado el momento se las recuerda a la mente con la claridad con que fueron escuchadas. Por eso sois responsables de todo cuanto os estoy entregando. 43. A veces creéis no poseer ni recordar nada de mis enseñanzas, haciendo que vuestro corazón se sienta débil para luchar. Más el Maestro os pregunta: ¿Cuál es el fruto de la semilla que he depositado en vosotros? Todas las obras que hacéis inspirados en mi enseñanza, la dicha que sentís por saber que sois tocados por mi gracia y la perseverancia en la lucha de los que van por los caminos derramando la luz de la verdad. 44. Quiero que así os levantéis, que en todos florezca y fructifique mi palabra. 45. No sólo Yo espero esto de vosotros. En la Tierra hay quienes esperan el resurgimiento de mis emisarios y apóstoles, y también en el valle espiritual existen seres que ansiosamente aguardan vuestro cumplimiento en mi Ley; porque el mundo espiritual busca afinidad y armonía con el mundo material: A unos les acerca el cariño, a otros el dolor, a muchos la luz de la conciencia. 46. Ellos están cerca y vuestra fe contribuirá a que haya más luz en quienes la necesiten y más alegría en quienes os aman. 47. El verdadero espiritualista sabrá elevarse cada día en beneficio del Mundo Espiritual. 48. Viene mi enseñanza para hacer luz en los entendimientos, mas no os asombréis de la forma en que he venido a vosotros en este tiempo; no os confundáis ni os familiaricéis. Cuando mi luz divina llega al entendimiento del hombre que me sirve de portavoz, se limita en vibraciones que se traducen en palabras de sabiduría y de amor. ¡Cuántos peldaños de la escala tiene que descender mi Espíritu para llegar en esa forma hasta vosotros! y aún he tenido que enviaros a mi Mundo Espiritual para que os dé amplia explicación de mis enseñanzas. 49. No juzguéis con demasiada severidad al portavoz, porque todo humano es falible y se encuentra lejos de la perfección, más si queréis juzgar el sentido o esencia de la palabra que sus labios vierten, hacedlo porque ahí encontraréis mi presencia, mi perfección. 50. La esencia, sabor o substancia de esta palabra, son las mismas que tuvo la palabra que Jesús os diera en el Segundo Tiempo. Podrá variar la forma, según la preparación e inspiración del portavoz, más no la esencia. 51. La mente del hombre es limitada y sólo alcanza a elevarse hasta cierto grado, hasta ahí tiene que descender mi Divinidad por amor a vosotros para establecer esta comunicación entre el hombre y Dios. 52. Había de llegar este tiempo, porque la evolución espiritual no se detiene, menos el Maestro en sus lecciones; por eso pido a mis servidores regeneración y limpidez, porque si el cerebro de aquellos por quienes os hablo no estuviere limpio, la comunicación sería imperfecta. 53. Rechazad toda imperfección, para que no lleguéis a tener dudas o confusiones, porque mis discípulos deberán ver con claridad lo que los demás vean entre tinieblas. 54. Mi palabra amorosa es la llave con la que se abre vuestro corazón. He enviado a vuestro espíritu a la Tierra, no a soportar un castigo sino a cumplir con una expiación. Mas esa expiación no será dolorosa si tomáis la cruz del amor hacia vuestros semejantes y con ella escaláis la cumbre, donde os espera el amor de vuestro Padre. Si temíais el destierro, o el castigo del fuego eterno por vuestras faltas, estabais en error; cuando esperabais tan sólo apurar las amarguras de la restitución, os envié al mundo para concederos que escuchaseis mi palabra y así convertiros en pescadores de espíritus. ¡Cuán distintos volverán vuestros espíritus al más allá de como vinieron la última vez! Venían contritos, temerosos, vacíos de méritos. Ahora podrán retornar sonrientes y su elevación podrá llevarlos a la luz de mi Reino. ¿Quién osaría cambiar esta cruz de amor por el pesado fardo del dolor que labra la desobediencia? ¡A cuántos les he confiado el cargo de guía para que levanten los frutos que no cosecharon en otras vidas! ¿Podría decir alguno de ellos, que este lugar lo conquistó con sus méritos? Es tan delicada y alta esa misión, que sólo mi amor podría entregarla. 55. Tomad este tiempo como si fuese la última oportunidad de llegar a Mí, para que os esforcéis en el cumplimiento de vuestra misión. Trabajad con desinterés, sin esperar retribución en este mundo por vuestros servicios a la humanidad, porque sería doloroso para vuestro espíritu después de su jornada llegar ante la presencia de su Padre y ver que su obra fue estéril. 56. Haced que vuestras obras sean dignas de imitarse; entonces podréis con justicia ser comparados con un espejo limpio, en el cual vuestros hermanos puedan contemplarse y corregir sus defectos. Ya en otras vidas vuestro espíritu consagró su existencia al goce de los placeres terrenales. Ahora, consagrad parte de vuestro tiempo al cumplimiento de vuestros deberes espirituales; con ello se elevará vuestro espíritu sin que hayáis tenido que abandonar vuestros deberes humanos. 57. ¿Quiénes fuisteis antes de esta vida, quiénes sois en la presente y quiénes seréis en el futuro? Estos son los misterios que sólo al Juez Divino corresponde saber. Por ahora debe bastaros comprender el verdadero significado de la ley de reencarnación que os he revelado como una suprema verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 169 1. Mi mirada penetra en vuestro corazón. Dejad que ella sea en vosotros como el trigo en tierra fértil. Si os viniese a juzgar en este instante, os diría que vuestras herramientas para cultivar la campiña se encuentran enmohecidas por el ocio; que las armas se encuentran abandonadas, que habéis ocultado la semilla y las fuentes de agua vivificante las habéis dejado secar. 2. Más hoy sólo he venido a recibir vuestras cuitas. Lloráis y sufrís y todo vuestro dolor lo atribuís a mi justicia, y no os dais cuenta que vosotros sois los responsables de vuestro tropiezos porque en vez de levantaros con ahínco a la lucha, os habéis recostado a dormir bajo la sombra del árbol corpulento. 3. Sentís pena de que el Padre os hable así, más, ¿Por qué os avergonzáis? ¿Os ha faltado enseñanza? ¿No habéis tenido al Maestro entre vosotros? Sólo cuando escucháis mis reclamos dejáis que vuestra conciencia os hable de las faltas cometidas y es cuando recordáis que no habéis logrado la unificación entre vosotros como el Padre os ha ordenado. Pensad que las grandes guerras están aún por desatarse y que si vosotros no sembráis mi simiente de amor y caridad, para con ello alcanzar la paz entre vuestros hermanos, tendríais abierta una puerta por donde penetraría la guerra, las epidemias, el hambre y la muerte. 4. Os he dicho que pudiendo juzgaros, no he venido como Juez entre vosotros. ¿Por qué entonces vosotros tomáis mi lugar de Juez para juzgar los actos de vuestros semejantes? ¿Acaso creéis que sois perfectos e infalibles? 5. No equivoquéis mi Ley, ni interpretéis mal mis enseñanzas, no hagáis vuestra voluntad. 6. Si a vosotros, humanos, os trato con tanto amor y caridad, de cierto os digo: Con esa misma caricia busco a los que en el valle espiritual expían sus pasadas faltas. A esos seres les envío mi luz para librarles de la turbación que es como tiniebla y del remordimiento que es el fuego, para después enviarlos entre los hombres para que los que ayer sembraron dolor en los corazones, ahora revestidos de luz, se conviertan en benefactores y guardianes de sus propios hermanos. 7. La Ley que os guió en el Primer Tiempo y la sangre que en el Segundo os enseñó el camino de la restitución, es la luz que a todos os eleva en este Tercer Tiempo, en el que mi voz a través de vuestra conciencia, aparta a los hombres del camino de la confusión. Debo deciros que veo a toda la humanidad transitar por el camino de la confusión. 8. Los sabios, al conocer estas palabras, van a ofenderse, y los que se hacen pasar como limpios de espíritu también van a protestar. Más Yo probaré a unos, a otros y a todos, que hoy la humanidad camina pérdida por un sendero donde sólo reina la incertidumbre y la angustia, que son simiente de confusión. 9. ¿Acaso hay serenidad y paz en algún pueblo de la Tierra o en algún hombre? ¿Por ventura los humanos han puesto su confianza en el triunfo del bien y la justicia sobre el mal? ¿Tienen los pueblos de la Tierra un camino seguro para salvarse moral, espiritual y físicamente de la destrucción que amenaza a la humanidad? No, pueblo, los hombres no saben a dónde van, ni que es lo que quieren. El odio, que proviene de la falta de espiritualidad y de la ignorancia de la Ley; el temor de los unos a los otros, la ambición, el querer ser superiores a los demás, la libertad que se ha dado a las bajas pasiones y la falta de verdad en el cumplimiento a las leyes divinas, han conducido a la humanidad a un sendero de tinieblas donde todo es presagio de mal y donde no hay esperanza ni fe, mucho menos caridad. 10. Muchos hombres están de tal modo familiarizados con el mundo de pecados y dolores en que vivís, que piensan que esa vida es la más natural, que la Tierra está destinada a ser valle de lágrimas y que jamás podrá dar albergue a la paz, a la concordia y al progreso espiritual. 11. Esos hombres que así piensan, están aletargados en el sueño de la ignorancia. Está equivocado quien crea que este mundo fue destinado por Mí para valle de lágrimas y expiación. El edén que ofrecí a los hombres, puede y debe retornar, porque todo cuanto Yo he creado es vida y amor. Por lo tanto, está equivocado quien diga que el mundo fue destinado por Dios para dolor de los hombres, cuando debieran decir que ellos fueron quienes lo condenaron a una misión de justicia, cuando había sido formada para deleite y recreo del espíritu hecho hombre. 12. Ninguno estaba destinado al pecado, aunque todo estaba previsto para salvar de sus caídas al hombre. 13. No quiso el hombre elevarse por el amor, ni hacerse sabio cumplimiento con mi Ley y olvidó que mi justicia, de la que siempre ha tratado de huir, es la que lo ampara, porque mi justicia procede del amor perfecto. 14. Esta Tierra profanada con el pecado, manchada con crímenes y mancillada por la codicia y el odio, tendrá que recobrar su pureza. La vida humana que ha sido una lucha incesante entre el bien y el mal, será el hogar de los hijos de Dios, un hogar de paz, de fraternidad, de comprensión y de nobles anhelos; más para alcanzar ese ideal, es necesario que los hombres pasen por las pruebas que los despierten de su letargo espiritual. 15. Este tiempo es propicio a la meditación, aunque penséis lo contrario, al sentiros prisioneros en una humanidad sin caridad, sin amor, sin paz. Y a medida que os vayáis aproximando más a la culminación de la batalla, vuestro despertar irá siendo mayor, porque la intuición del espíritu os dirá que después de la prueba llegará la paz y con ella la restauración. 16. ¡Cuán lejos de la realidad se encuentran en estos instantes millones de seres, que sólo viven para su presente material! ¿Cómo podrán abrir sus ojos a la realidad? Solamente escuchando la voz de la conciencia. Esa voz que para ser oída requiere de la concentración, de la meditación y la oración. 17. No os impacientéis, pueblo amado; no queráis que mis palabras se cumplan en el término de unas horas. Algunas de ellas se realizarán pronto y otras a lo largo del tiempo. 18. Para los seres humanos, sobre todo cuando viven horas dolorosas, hay instantes que les parecen siglos, porque no saben revestirse de esperanza, de fe, de paciencia y mansedumbre, más cuando se eleven a Mí para recibir luz, esas virtudes les darán fuerzas para esperar y para luchar y además les endulzarán las horas difíciles. 19. Tiempos difíciles vivís, en los que está a prueba el adelanto que en el espíritu habéis alcanzado. En el espíritu, os he dicho, porque él es el único que puede sosteneros en la fatigosa jornada. 20. No os fiéis solamente de vuestra fuerza humana, porque la materia es frágil; pero sí debéis hacerlo con la fortaleza del espíritu, que es el que ora ante Mí y se satura de fe, entonces podréis confiar en que saldréis avante en la contienda. 21. Mi amor, como un manto de protección os cubre en las horas de dolor y de justicia que vivís, y mi caridad os hace comprender que el cáliz que bebéis es necesario. 22. Yo apartaré ese cáliz y os lo cambiaré en vino de vida eterna, en cuanto me mostréis vuestros méritos. 23. Habréis alcanzado la preparación para dar a conocer mi enseñanza como maestros, cuando hayáis podido encontraros a vosotros mismos. Oiréis la voz de la conciencia y el antifaz que cubre todo lo malo caerá ante vosotros. 24. Buscad la salvación del espíritu aun a costa de la materia, que cuando más perdieseis por esa causa, más tendréis después. Cuando más dieseis, más se aumentarán los dones en vuestro espíritu. En verdad os digo que cuando el egoísmo no encuentre cabida en vuestro corazón, habréis llegado a ser maestros, y mi amor os recibirá diciéndoos: Sois bien recibidos por vuestro Padre que viene a ofreceros el pan espiritual. En verdad os digo, que os he hecho el llamado por doquier, que la voz de la campana divina se ha escuchado en todo el Orbe; pero han sido pocos los que han acudido al llamado. 25. ¿Habréis comprendido, pueblo, que os he llamado para daros a comer el pan de vida eterna? 26. Todos tendréis señalado vuestro lugar en el banquete espiritual y el Maestro contempla que hay lugares vacíos; son los de aquellos que no han aceptado mi invitación, han dejado los manjares que les había preparado; con dolor os digo que el que desprecia lo que el Cielo le ofrece, más tarde tendrá que llorar. Estas palabras las ha escuchado uno de mis siervos, el cual recibe la orden de ir por los caminos, para que a todo aquel que encuentre hambriento lo traiga hacia Mí, y Yo le siente a mi mesa, y esos que ni siquiera presentían ni esperaban tanta gracia, serán los que ocupen los lugares vacíos y gocen más que los que se nombran mis escogidos. 27. Seguiré llamando a los hombres y también a los seres que pertenecen al más allá, para que reunidos los desencarnados con los encarnados, se sienten a mi mesa, porque todos son mis hijos. 28. Discípulos: Cuando mi palabra llega a vosotros y no la comprendéis, la ponéis en duda y Yo os digo: cuando os atormente la incertidumbre, retiraos a la soledad de los campos y ahí, en medio de la Naturaleza, donde sólo tengáis por testigos a la campiña, a las montañas y al firmamento, volved a interrogar a vuestro Maestro, profundizaos en su palabra y presto vendrá a vosotros su dulce respuesta, entonces os sentiréis transportados, inspirados, llenos de un goce espiritual desconocido. Así dejaréis de ser los hombres de poca fe, sabiendo que toda palabra de Dios encierra verdad, pero que para descubrirla es menester saber penetrar en ella con recogimiento y pureza, porque ella es santuario. 29. Siempre que os encontréis preparados y queráis saber algo, vuestra sed de luz atraerá la luz divina. ¡Cuántas veces os he dicho: id a la montaña y decidme ahí vuestras inquietudes, vuestros dolores y necesidades! 30. Jesús con su ejemplo, os enseñó estas lecciones en el Segundo Tiempo; recordad mi ejemplo cuando me retiré al desierto para orar antes de principiar mi predicación; recordad que en los últimos días de mi estancia entre los hombres, antes que penetrar en la sinagoga para orar, busqué la soledad del Huerto de los Olivos para conversar con el Padre. La Naturaleza es un templo del Creador, donde todo se eleva a Él para rendirle culto, ahí podréis recibir directamente y con toda pureza la irradiación de vuestro Padre. 31. Ahí, lejos del egoísmo y del materialismo humano, sentiréis llegar a vuestro corazón inspiraciones sabias que os mueven a practicar el bien en vuestra senda. 32. Estas manifestaciones que a través del entendimiento humano os estoy dando, llegarán a su fin en el año de 1950, ese momento irremisiblemente llegará, mas ¿Qué importa que no escuchéis mi palabra a través del portavoz, si vosotros habréis aprendido a elevaros para recibir la inspiración directamente del Maestro? 33. Levantaos, hijos amados, y obrad a imitación de Jesús. 34. Así como veis que me estoy comunicando por medio de estos entendimientos, así recibiréis mi inspiración; entonces hablaréis en mi nombre, de las enseñanzas que os inspiré; así veréis que mi enseñanza sigue, que mi revelación es eternamente sobre vuestro espíritu. Sólo la forma exterior en algo cambiará. 35. Cuando estéis preparados, iréis por los caminos revestidos de humildad, porque de cierto os digo: que si existe en vuestro corazón un poco de vanidad o soberbia, no haréis una buena obra. El que quiera predicar mi Doctrina, tendrá que practicarla con la humildad. Os hablo así para que comprendáis lo que os falta por hacer. Queréis levantaros de lleno para entregar mis enseñanzas, mas, ¿Cómo podréis doctrinar, si en vuestros actos y en vuestra vida, no se manifiesta la Doctrina de Jesús? Dejad que en vuestros hechos las multitudes vean mi Obra; así, en el discípulo será reflejada la imagen del Maestro. 36. Yo os digo que sabréis sentir cuando vuestro espíritu ya esté preparado para enseñar mi Doctrina a vuestros hermanos, porque será cuando os hayáis encontrado a vosotros mismos, escucharéis entonces con claridad la voz de la conciencia; mientras esto no sea en vosotros, no podréis sentirme en verdad. 37. No hay quien no quiera encontrar la felicidad, y mientras más duradera sea, mejor, porque Yo vengo a enseñaros un camino que conduce a la suprema y eterna felicidad; sin embargo, sólo os muestro el camino y luego os dejo elegir el que más os agrade. 38. Os pregunto: ¿Por qué si anheláis felicidad, no la sembráis para luego recogerla? ¡Cuán pocos son los que se han sentido impulsados a entregarse a la humanidad! 39. Os hablo en una forma, en que tanto vuestro espíritu como vuestra envoltura me entienda; pero sabed, que es al espíritu al que vengo a salvar aun a costa de su materia. Sabed que mientras más deis, más tendréis. Cuando lleguéis a ese grado, seréis maestros, entonces vuestra vida será un ejemplo, un espejo, donde los demás reconozcan sus defectos y reparen sus errores. 40. Para ayudaros en vuestra preparación, venid a escuchar mi divina palabra. 41. Preparad vuestro entendimiento y aquietad los sentidos para que podáis sentir mi voz en vuestro corazón. 42. Mi palabra es el camino marcado por mi voluntad desde la eternidad, para que los espíritus no vaguen errantes por la Tierra. En verdad os digo que es menester que el hombre conozca la espiritualidad para lograr la evolución de su espíritu. 43. Esta es la era de la luz del Espíritu Santo, sentida interiormente por los espíritus evolucionados, por aquellos que vean más allá de las formas. 44. Contemplad y apreciad en toda su perfección y belleza al Universo; fue creado para que en él se inspiraran los hijos del Señor y en él vieran una imagen del Padre. Si así tomáis la Creación, elevaréis vuestra mente hacia mi Divinidad. 45. Que nunca esté inerte vuestra mente, que nunca se detenga, así como no se detiene la evolución de las razas a través de sus generaciones, o la ciencia humana que con el paso del tiempo va señalando un camino siempre hacia adelante. 46. Buscadme con el espíritu, sin deteneros en rutinarias tradiciones, ni ritos simbólicos. Buscadme en vuestro corazón y en él me hallaréis, porque el corazón ama, sufre y siente. 47. Si la humanidad, tratando de superar sus conocimientos en la ciencia, no hubiese olvidado su corazón, no existiría tanta discordia y tanto egoísmo, y ya habrían descubierto la chispa divina que todos lleváis por la que todos sois hermanos en Mí. Ya estarían los hombres cumpliendo con la máxima de Jesús de "amarse los unos a los otros", con lo que bastaría para que este mundo tuviera paz y luz. 48. Ahora, la voz de la conciencia encuentra sordos a los hombres, que sin detenerse a oírla, se levantan en guerras homicidas destruyendo naciones, destruyendo elementos de vida y fuerzas materiales, sin contemplar que detrás de todo ello, van sembrando la destrucción moral y espiritual, lo que es más grave todavía. 49. Tengo que hablaros de todo esto, varones y mujeres, para que en la obra de restauración moral y espiritual, cumpláis con vuestra misión en este tiempo. No os limitéis a escuchar mi palabra, analizadla y ponedla en práctica, porque si no lo hacéis, sería semilla vana. 50. Ayudad al progreso de vuestro espíritu y dejad que abandone a su materia con toda conformidad y elevación, cuando llegue el instante marcado por mi voluntad. Comprended que ninguno llegará a Mí materializado, sino en espíritu. Cuando eso sea, procurad llegar a los peldaños elevados de la escala, donde ya no existe el dolor ni la turbación. 51. Sois imperfectos en cuanto a vuestras obras no en cuanto a vuestro origen o creación, pero llegaréis a alcanzar esa perfección por vuestros propios méritos. 52. Habéis estado en verdad ante el altar de la sabiduría, donde vuestro espíritu ha quedado rebosante de mi gracia. 53. Discípulos: Cuando vosotros y Yo, ya sin portavoces ni mediadores, nos comuniquemos de Espíritu a espíritu y solos ante la inmensidad nos encontremos, escucharéis en lo más íntimo de vuestro ser, la voz divina que surgirá del silencio para hablar con vuestro espíritu. Más allá de ese silencio está el concierto celestial, cuyas notas aún no sabéis escuchar, porque vuestro oído sólo sabe percibir los sonidos materiales. 54. Escuchad con verdadera unción este mensaje porque llegará el tiempo en que ya no me escuchéis en esta forma, pero sí quedáis preparados, más tarde lo recibiréis de una manera más perfecta. Esta forma de comunicación de la que ahora disfrutáis, podréis calificarla como de exterior, pero aquella otra que os prometo será interna, y la llegaréis a tener cuando os elevéis más. Entonces se acercarán los hombres hacia la comunicación perfecta, cuando ya sin mediadores ni testigos se eleven a su Padre y reciban directamente de Él lo que solicitan. Empezará entonces a brillar el espíritu humano cual nunca había brillado, porque estando en comunión Conmigo, Yo me reflejaré en él. 55. La comunicación de mi luz a través del entendimiento humano ha sido para traeros la lección elemental y sentar las bases para la gran lección que luego vendrá. También he venido para haceros más liviana la carga de la cruz que cada uno de vosotros lleváis en la vida, cruz que cada uno ha creado para sí y en la que voluntariamente se ha crucificado. 56. A muchos que me han mostrado sus llagas y su cáliz de amargura, Yo podría decirles que nadie les ha llevado al Calvario, ellos mismos y por su propia voluntad han sido los que lo han buscado. También podré decirles que si en la hora suprema de la prueba saben llegar a Mí y saben llamarme, de ellos desaparecerán los clavos, las espinas, la hiel y el vinagre, para surgirá una nueva y mejor vida. 57. Al oír esto, me preguntan algunos: "Maestro, ¿Al hablaros de esa nueva vida, te refieres a la del más allá o a la existencia que debemos de llevar en la Tierra?". A lo cual Yo os contesto, que si resucitáis a la luz, al amor, a la verdad y al bien, no debéis preocuparos del sitio que vais a ocupar. 58. Yo os dije en aquel Segundo Tiempo: "La casa de mi Padre tiene muchas moradas" ¿Sabéis que cada espíritu es una habitación de la Divinidad? En todo lugar donde exista una conciencia, ahí estará el Señor. 59. Hoy no podréis formaros una idea de lo que será el mundo cuando practique plenamente mi enseñanza, cuando la humanidad arranque el pecado de su corazón, Yo sí lo sé. Sé que después vendrán tiempos en los que el hombre y la mujer, desde el niño hasta el anciano, podrán gozar de absoluta paz y experimentarán la dicha de vivir en plena felicidad aquí en este mundo, donde tanto se ha llorado y tanta sangre se ha derramado. Aquellos hombres no querrán romper la armonía con su Dios ni un solo instante y llevarán escrita en su espíritu la esencia de mi Ley, con su divina máxima de amarse los unos a los otros. 60. Por eso vosotros que me escucháis, comprended cuan necesario es que os dispongáis a llevar la buena nueva a vuestros hermanos, para que no retardéis más el gozo que va a producirles su despertar. Pensad que muchos de aquellos a quienes despertéis, harán lo que vosotros no pudisteis hacer, y a su vez, a quienes ellos despierten harán más de lo que lograron hacer aquellos que les llevaron la buena nueva y así sucesivamente, hasta que llegue el tiempo en que el pueblo sea grande, numeroso y en la Tierra se pueda ver el cumplimiento de mi palabra. 61. He esperado a que llegaseis a la madurez espiritual, para deciros: Tomad la semilla e id a sembrar. 62. En el Segundo Tiempo os di un ejemplo de como debéis esperar la hora justa para dar cumplimiento a la misión que os trajo a la Tierra. 63. Yo esperé a que mi cuerpo, aquel Jesús que contemplaron los hombres, llegase a su mejor edad para cumplir a través de él la divina misión de enseñaros el amor. 64. Cuando aquel cuerpo, el corazón y la mente habían llegado a su pleno desarrollo, mi Espíritu habló por sus labios, mi sabiduría cruzó por su mente, mi amor se posó en su corazón y fue tan perfecta la armonía entre aquel cuerpo y la divina luz que lo iluminaba, que muchas veces dije a las multitudes: "Quien conoce al hijo, conoce al Padre". 65. Cristo tomó la verdad de Dios para enseñarla a los hombres, no vino a tomarla del mundo. Ni de los griegos, caldeos, esenios, o fenicios, de ninguno vino a tomar la luz. Ellos no conocían aún el camino del cielo y Yo vine a enseñar lo que no era conocido en la Tierra. 66. Jesús había consagrado su infancia y su juventud a la caridad y a la oración, en tanto llegaba la hora de anunciar el Reino de los Cielos, la Ley del amor y la justicia, la Doctrina de la luz y de la vida. 67. Buscad la esencia de mi palabra vertida en aquel tiempo y decidme si ella puede proceder de alguna doctrina humana o de alguna ciencia conocida entonces. 68. Yo os digo que si verdaderamente hubiese tomado sabiduría de aquellos hombres, hubiese buscado a mis discípulos entre ellos y no en los hombres rudos e ignorantes con que formé mi apostolado. 69. Me preguntáis qué puedo deciros acerca de las doctrinas y filosofías de aquellos pueblos y Yo os digo que son inspiraciones del espíritu; pero no la suprema verdad que sólo Yo poseo. 70. En este Tercer Tiempo ha sido mi voluntad comunicarme por medio del hombre, empleando su conciencia y su entendimiento, más lo he hecho sirviéndome de los humildes, de los rudos y sencillos buscando que su mente estuviese virgen de ciencias y teorías. Para daros mi lección a través de estos pobres labios humanos y sorprender a las multitudes formadas por hombres de todas las condiciones, no creáis que primero les envié a buscar maestros de quienes tomaran la preparación y la sabiduría, por el contrario: les he alejado de toda contaminación y de toda influencia para que su entendimiento se encontrase despejado, limpio y libre para expresar ante el pueblo la divina inspiración. ¿Qué podrían haber preguntado a los hombres sobre el mensaje profundo y desconocido que mi Espíritu iba a revelar a la humanidad? 71. A eso se debe que Yo haya venido escogiendo a hombres rudos y sencillos para manifestar mi enseñanza a través de su entendimiento. 72. La Doctrina que vertí en Jesús en aquel tiempo, fue perfecta en su fondo y en su forma; no le podréis atribuir mancha alguna, porque quien la inspiró y quien la transmitió es perfecto. 73. Ahora que me comunico por conducto de estas criaturas que viven muy lejos de la perfección, tenéis que buscar más la esencia de la palabra que la forma exterior de ella, ya que son criaturas humanas que no pueden armonizar con la perfección de quien les está inspirando el Divino Mensaje. 74. A todo esto os digo que el pueblo ya doctrinado, el pueblo que tiene fe en mi presencia bajo esta manifestación, tiene el deber de colaborar con su elevación mental, su oración y su preparación con el portavoz que cumple tan delicada misión espiritual. 75. Quien no comprenda la responsabilidad de quienes desempeñan este cargo, no sentirán caridad hacia ellos; pero quienes sean comprensivos, serán como fieles cirineos, ayudando con su oración a repartir el peso de la cruz con sus hermanos. 76. Cuando mi comunicación haya cesado y comprendáis todo el amor que os demostré al manifestarme a través de estas criaturas, tendréis que decirme: "Señor, si descendisteis hasta nuestra miseria, hasta nuestra iniquidad y pequeñez, ¿Qué no tendremos que hacer nosotros para corresponder a tanto amor?" Y entonces comenzaréis a amar y a consagrar vuestra vida a los que necesitan amor, luz y caridad. 77. Los que me rodearon y siguieron en el Segundo Tiempo, aquellos amados discípulos, dieron su vida, desbordaron su espíritu y regaron su sangre, porque quisieron corresponder con amor a quien había dejado su trono para venir a vivir con ellos, y a entregarles el más preciado tesoro del Espíritu: La Verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 170 1. Cuando pensáis en los tormentos que padecí en la cruz, os horrorizáis de que la maldad humana hubiera llegado a esos extremos de crueldad y Yo os digo, que ese dolor y el cáliz que entonces bebí, no fue la mayor amargura. 2. El dolor más grande para Mí fue ver que, estando entre mis hijos, ellos no querían darse cuenta de quién era YO, el de estar revelándoles la verdad con palabras llenas de luz, y ver que las rechazaban y me negaban, y el de estar derramando mi amor en sus corazones, mientras ellos se burlaban de Mí y de sus labios brotaban blasfemias en contra mía. 3. El último suspiro que exhalé en la cruz, fue el perdón divino que sobre tanta miseria y tanta muerte, brotaba de mi corazón, pero mi pasión no terminó al exhalar aquel suspiro; os había dicho que Yo era la vida y mi Espíritu en la eternidad siguió recibiendo las ingratitudes de todos los hombres. 4. Discutieron sobre si Yo era o no el Mesías prometido; analizaron mis obras para ver si eran la confirmación de lo que las profecías habían anunciado y mientras unos llegaban al convencimiento de que Yo era el prometido, otros, los materialistas, los que sólo rendían culto a la materia, los que habían interpretado las profecías según sus ambiciones humanas y sus conveniencias, ésos siguieron negándome. 5. ¡Cuán ciegos estuvieron aquellos que habiendo escuchando mis palabras de vida y habiendo visto mis obras poderosas, no pudieron llegar a comprender que sólo Dios era capaz de llevarlas a cabo. 6. Hoy podéis decir que la humanidad entera ha reconocido a Cristo como el Mesías que el Padre había prometido a la humanidad desde los primeros tiempos. Sin embargo, no cesan los hombres de negarme, de desconocerme y de ofrecerme a cambio de mi amor, la hiel y el vinagre de sus ingratitudes. 7. Hoy ya no dudan de Jesús, pero muchos discuten y aún niegan mi Divinidad. Unos me atribuyen gran elevación espiritual: otros, afirman que Yo también voy caminando por la senda de la evolución del espíritu, para poder llegar al Padre; más si así fuese, no hubiera venido a deciros: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". 8. Conozco vuestras reflexiones, vuestras filosofías. Sé que para vosotros, sólo encarna un espíritu que necesita de esa prueba para lograr su elevación y perfeccionamiento, y esto os impide el creer que el Verbo Divino se hiciera hombre. Sé que no concebís que el Ser Divino pudiera llegar a sentir dolor y por eso la humanidad al ver que Cristo lo experimentó, niega que El pudiese ser la Divinidad prometida. 9. ¡Ah mis hijos amados! si pudieseis llegar a comprender que la encarnación del Verbo sobre la Tierra es la más grande expresión del amor divino; fue un anhelo de humildad ante vosotros y una lección en mi deseo de limitarme, de hacerme pequeño, para que me sintieseis más vuestro y vosotros más cerca del Padre. 10. Pero de aquel gran dolor ¡Qué poco es lo que sabéis! Sólo pensáis en lo material, en la carne que sufre, en la angustia del espíritu; pero no llegáis a comprender que mientras no exista armonía entre las criaturas humanas y su Padre Celestial, tendrá que existir entre vosotros el dolor, y, ¿Qué dolor podréis sufrir que no se refleje en vuestro Padre? 11. No penséis que Yo venga a defenderme de vuestros juicios, ni a pediros que no me despojéis de esa esencia divina que me estáis negando. Yo he venido en esta era para decir al hombre que sea su espíritu el que me juzgue. 12. Basta ya de que sea vuestra pequeña razón humana la que quiera leer y penetrar en el gran Libro de la Vida, el cual fue escrito por el Espíritu Divino para vuestro espíritu, porque éste será el que alcance la inmortalidad y no la materia. 13. Mirad que vengo a dar estas lecciones a través de torpes y sencillas criaturas a fin de que les deis crédito; porque si os hubiese entregado por conducto de hombres entendidos y preparados, tomaríais estas revelaciones como una teoría más de las muchas que en estos tiempos han aparecido sobre la Tierra. 14. Los que se han conmovido con mi palabra en este tiempo, son los que se han levantado como afanosos labriegos, luchando incansablemente inspirados en mis enseñanzas. No abren sus labios para decirme: "Maestro, aquí estamos Contigo", porque saben que cumpliendo con mi Ley, doquiera están Conmigo y el mañana serán los orientadores y mensajeros espirituales ante la humanidad. 15. En el mundo, los hombres ya están en espera de la llegada de los apóstoles de la paz y de la luz, de vosotros que habéis estado con el Divino Maestro, que sois los que llevaréis la buena nueva a los corazones. 16. Aún estáis a prueba y en preparación llevando a la práctica mis lecciones, saturándoos de mi amor y compenetrándoos de mi Obra. 17. Son ya los últimos años de mi comunicación. Después de 1950, cuando haya levantado mi palabra, la recordaréis y se llenará de tristeza vuestro corazón, si no la supisteis aprovechar, más en verdad os digo que Yo no me apartaré de vosotros, sólo cambiará la forma de comunicarme, y aun puedo deciros que estaré más cerca de vosotros, porque vendrá el tiempo de la verdadera espiritualidad. 18. Vosotros seguiréis en comunicación espiritual Conmigo. Reconoced cuán sencilla es mi Doctrina, cuán comprensible es mi Ley; la misma que vino a enseñaros Jesús, el Galileo. 19. No he venido a juzgaros aún, sino a señalaros una vez más el camino que conduce a Mí. 20. Ahora sois discípulos, mañana seréis maestros y enseñaréis con palabras y obras lo que os he revelado. Hombres y mujeres seréis maestros de alta moral. Pensad que tendréis que enfrentaros a las religiones entre las cuales haréis gran labor espiritual, porque la fe se ha apagado en muchos, porque la esperanza ha desaparecido y es que los hombres no se conocen, ni tienen caridad de ellos mismos. Mas, para que prediquéis mi verdad y habléis de amor, tendréis que purificaros. 21. En el Segundo Tiempo dije a mis discípulos: Si alguno de los miembros de vuestro cuerpo fuese causa de vuestro pecado, cortadle; es decir, aun a costa de dolor y sacrificio debéis ser limpios. A vosotros os digo; limpiad vuestro corazón, no dejéis que en él arraiguen las pasiones. Limpiad el vaso por dentro y por fuera. 22. Dejad que vuestro corazón llegue a latir al ritmo de mi amor y vuestros hermanos tendrán que reconoceros por la blancura de vuestro espíritu y la pureza de vuestros sentimientos. Revestíos de calma, perdonad y seréis perdonados. Vivid en paz con vosotros mismos. 23. Ved cómo muchos de vuestros hermanos, esperan en el seno de su idolatría la venida del Mesías. Mirad cómo muchos en su ignorancia, creen que sólo vendré a descargar mi justicia sobre los malos, salvar a los buenos y destruir al mundo, sin saber que estoy entre los hombres como Padre, como Maestro, como Hermano o Amigo, lleno de amor y humildad, extendiendo mi caridad para salvar, bendecir y perdonar a todos. 24. Por eso estáis desarrollando vuestros dones bajo mi enseñanza, para dar pruebas de mi nueva manifestación, ya sea apartando el dolor del que sufre, ya enseñando el camino de luz al perdido o resucitando al muerto a la voz de "Levántate y anda". 25. Vosotros destruiréis el concepto de la muerte y enseñaréis el camino de la vida verdadera. 26. Cuando habléis de mi Obra, hacedlo con firmeza; expresad en el instante de vuestra inspiración lo que el corazón sienta. Preparaos, porque quiero hablar por vuestros labios a la humanidad. Vivid alerta sin alejaros de mi enseñanza, para que nunca os veáis envueltos en las confusiones de la humanidad. 27. Aún es pequeño el grupo que se congrega a escuchar mi palabra, más Yo lo tomo en representación de toda la humanidad y le doy mi enseñanza como lo he venido haciendo desde que por conducto de mi hija Damiana Oviedo di a conocer mi voluntad a través de su entendimiento. Lo que en esta forma os he entregado, han sido lecciones de sabiduría que debéis guardar cual joya preciosa en vuestro corazón, porque su esencia es de amor. 28. Os bendigo porque sois incansables recibiéndome. Quiero que como Yo he venido a enseñaros y a guiaros, vosotros guiéis y enseñéis a vuestros hermanos. Os he concedido el don de sanar el dolor con mi bálsamo que es la caridad. 29. Sois testigos de la forma en que he venido a comunicarme, mañana, cuando esta palabra ya no brote por los labios humanos y esta gracia haya desaparecido, recordaréis con amor este tiempo y estas manifestaciones. Entonces testificaréis lo que oísteis y contemplasteis. 30. Después de 1950 los hombres os preguntarán de qué modo se manifestaba la palabra del Señor y vosotros les diréis que era en una manifestación llena de humildad, con lenguaje sencillo y comprensible para todos. 31. Seréis escuchados con interés y los libros que quedarán de mis lecciones serán leídos con avidez. 32. Bajo distintas formas he venido a doctrinaros a través de los tiempos, pero siempre ha sido la misma Doctrina la que os he enseñado; ella ha encendido primero la fe, para que os dignificaseis delante de Mí y finalmente para que logréis alcanzar la recompensa de vuestros méritos en la vida eterna. 33. ¿Qué podréis hacerme presente en vuestro corazón que Yo no pueda contemplar? 34. Todo lo escucho y todo lo sé. Velad y orad porque el lobo acecha. No juzguéis a quienes han caído en tentación durante la caminata, antes bien, invitadles nuevamente con amor a reanudar la marcha para lograr el adelanto en el camino de la evolución. 35. En el Segundo Tiempo, una mujer a quien la tentación hizo caer en pecado, era juzgada en plena calle por las turbas. Jesús acertó a pasar por ahí, aquellos hombres acusaban de adulterio a la mujer y trataban de darle muerte. Entonces, dirigiéndose al Maestro, le dijeron para probarlo: Señor, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio y la ley de Moisés dice que deberá morir a pedradas por el pueblo. ¿Vos, qué decís? A lo que Jesús, contemplándoles con piedad, les contestó: "El que se encuentre limpio de pecado que arroje la primera piedra". 36. La luz de aquella palabra iluminó a los espíritus y sintiéndose todos imperfectos e indignos de juzgar a un semejante, se retiraron avergonzados dejando la plazuela limpia. 37. Preguntó entonces Jesús a la mujer, que yacía en tierra: "Mujer, ¿En dónde están los que te acusan? Se han ido. Levántate, vete y no vuelvas a pecar". 38. En verdad os digo que toda causa, sólo a Mí me corresponde juzgarla. 39. Yo os invito a estudiar mi palabra, y si queréis mi paz, guardad mis preceptos para que os sirvan de guía en todo momento. 40. Pueblo: haced de la caridad vuestra bandera; el que desee trabajar en mis tierras, que adopte como lema de su trabajo la caridad y tendrá una gran misión que desempeñar. 41. Las tierras en donde el dolor se ha extendido, son muy vastas y es muy poca la simiente de amor y de caridad que hay almacenada en el corazón de los que han de levantarse a sembrar. 42. Mi Espíritu Consolador se derrama entre todos aquellos que van a cumplir con esta gran obra de caridad en el mundo; pero ese consuelo también ha sido depositado entre el mundo espiritual, en los seres que han sido destinados a derramar su luz en todos los caminos de la Tierra. 43. Cuando os hablo de mi mundo espiritual, me estoy refiriendo a aquellas huestes de seres obedientes como verdaderos siervos, los cuales sólo hacen lo que la voluntad de su Señor les ordena. Esos son a los que he enviado entre vosotros, para que sean los consejeros, los guardianes, los doctores y verdaderos hermanos entre todos los hombres. No vienen a llorar porque llevan en sí la paz; no vienen a hacer preguntas, porque la luz de su evolución y su experiencia en las largas jornadas, les ha dado el derecho de poder hacer la luz en el entendimiento del hombre. Son oportunos en su ayuda, solícitos y humildes, a cualquier llamado o necesidad. 44. Yo soy quien les ha mandado manifestarse entre vosotros, para que os den su lección, su testimonio y su estímulo. Van caminando delante de vosotros, para que encontréis limpio el sendero y prestaros su ayuda para que no vayáis a desfallecer. 45. Mañana, también vosotros formaréis parte de ese ejército de luz, que en el mundo infinito de los espíritus viene trabajando tan sólo por el amor a sus hermanos, sabiendo que con ello glorifican y aman a su Padre. 46. Si queréis asemejaros a ellos, consagrad vuestra existencia al bien. Compartid vuestra paz y vuestro pan, recibid con amor al necesitado, id a visitar al enfermo y al cautivo. Haced luz en el camino de vuestros hermanos que van a tientas en busca de la verdadera senda. Llenad de pensamientos nobles el infinito, orad por los ausentes y la oración os aproximará a ellos. 47. Y cuando la muerte detenga los latidos de vuestro corazón y se apague la luz en vuestras pupilas, iréis a despertar a un mundo maravilloso por su armonía, por su orden y su justicia. Ahí comenzaréis a comprender que la caridad de Dios es la que puede compensaros de todas vuestras obras, pruebas y sufrimientos. 48. Cuando un espíritu llega a aquella morada, comienza a sentirse invadido por una paz infinita, vuelve al instante su recuerdo a los que aún viven lejos de aquella beatitud, y en su afán, en su anhelo de que aquellos a quienes ama, lleguen a poseer aquel don divino, se suma a las huestes espirituales que luchan y trabajan por la salvación, por el bienestar y la paz de sus hermanos. 49. Para preparar vuestro corazón y dar fortaleza a vuestro espíritu, mi voz os alienta en este camino de pruebas, las cuales ya habéis comprobado que dan temple a vuestro espíritu. Quien tiene fuerza, podrá impartirla a quien se sienta débil. 50. Pronto contemplaréis la llegada de multitudes de otros países, que vendrán a esta nación donde el Maestro se manifiesta. 51. La luz de mi sabiduría despertará de su letargo a los hombres y les veréis evolucionar espiritual y mentalmente, ese paso será benéfico para la humanidad. 52. Las naciones fijarán sus ojos en esta parte de la Tierra y vendrán a conocer mi Obra y mi palabra, que habrá quedado impresa, pues para ese tiempo los cerebros de los que habéis sido portavoces habrán sido cerrados para esta comunicación. 53. Los recintos que han congregado a las grandes muchedumbres, permanecerán abiertos después de mi partida, para que ahí se sigan reuniendo los discípulos a estudiar mi palabra; ellos serán los que velando cual guardianes, esperen la llegada de los postreros que hoy anuncio. Si estáis en vuestro puesto, aquellos reconocerán la grandeza de lo que os he revelado; si no sois fieles a este mandato, será la miseria y las calamidades quienes reciban a los que en busca de paz y de luz traten de acercarse a vosotros. 54. Quiero también enseñaros a cumplir vuestros deberes para con los que gobiernan en el mundo: Si queréis que sus determinaciones sean favorables y justas para sus pueblos, debéis ayudarlos con la oración. 55. Si en vez de cumplir en esta forma les abandonáis y os dedicáis sólo a criticar sus determinaciones, dejaréis que su ánimo decaiga en la lucha y queden expuestos a influencias nocivas. 56. En verdad os digo que desde los primeros días de la humanidad, el hombre tuvo la intuición de llevar en sí un ser espiritual, un ser que si bien era invisible, se manifestaba en las distintas obras de su vida. 57. Vuestro Señor, os ha revelado de tiempo en tiempo, la existencia del espíritu, su esencia y su arcano, porque aun llevándolo en vosotros, es tan denso el velo en que os envuelve vuestra materialidad, que no podréis llegar a contemplar lo que es más noble y puro en vuestro ser. 58. Muchas son las verdades que el hombre se ha atrevido a negar, sin embargo, la creencia de la existencia de su espíritu, no ha sido de las que haya combatido más, porque el hombre ha sentido y ha llegado a comprender que negar a su espíritu, sería tanto como negarse a sí mismo. 59. La materia humana, cuando ha degenerado a causa de sus pasiones, de sus vicios y de su materialismo, se ha convertido en cadena, en venda de obscuridad, en prisión y en obstáculo para el desarrollo del espíritu. A pesar de ello, nunca le ha faltado en sus horas de prueba, un destello de luz interior que venga en su ayuda. 60. De cierto os digo que la expresión más elevada y pura del espíritu, es la conciencia, esa divina luz interior que le hace ser entre todas las criaturas que le rodean, la primera, la más alta, la más grande y la más noble. 61. "Maestro me preguntáis en silencio ¿Por qué sabemos tan poco del espíritu? ¿Por qué sabemos tan poco de nosotros mismos?". 62. Y el Maestro os contesta: porque os habéis dedicado más a lo que os brinda el mundo y no os habéis consagrado al estudio de lo imperecedero, que es vuestro espíritu. El mismo espíritu, ante las bellezas, ante las maravillas y los deleites que le proporciona la vida, renuncia aunque sea pasajeramente, a los goces que le pueda proporcionar su propio desarrollo. Sin embargo, debo deciros en verdad, que no por ello vayáis a creer que la materia sea más poderosa que el espíritu y que esa sea la causa de que haya descendido hasta materializarse. No, el espíritu es incomparablemente más fuerte y nunca dejará de serlo, más si ha caído, ha sido voluntariamente, seducido por los atractivos de un mundo que, aunque sea fugazmente, le ofrece a través de los sentidos de la carne una vida fecunda en placeres y en tentaciones. 63. Es natural que su materialidad le impida el conocerse a sí mismo y no le permita manifestar sus dones a través de su parte humana. Porque la naturaleza material, parece ser la más opuesta a la naturaleza espiritual; sin embargo, cuando en vosotros lleguen a armonizar ambas, llegaréis a ver que vuestra naturaleza material es como un espejo límpido que refleja en toda su belleza lo espiritual y aun lo divino. 64. Buscad mi presencia en las obras llevadas a cabo por Mí y a cada paso podréis encontrarme; tratad de oírme, y me escucharéis en la voz potente que surge de todo lo creado, porque no encuentro dificultad alguna en manifestarme a través de los seres de la Creación. Lo mismo me manifiesto en un astro, en furor de una tempestad, que en la dulce luz de una aurora. Lo mismo hago oír mi voz en el melodioso trino de un ave, que lo expreso por medio del aroma de las flores. Y cada expresión mía, cada frase, cada obra os habla a todos de amor, de cumplimiento a las leyes de justicia, de sabiduría, de eternidad en el espíritu. 65. ¿Por qué no habéis logrado llegar a mostraros en toda la plenitud espiritual, en la gran belleza de vuestro espíritu, habiendo tenido potestad sobre lo material? Por haberos dejado arrastrar por las pasiones del mundo. 66. Por lo tanto, no huyáis del estudio y de la práctica de mi Enseñanza, creyendo que por este medio alcanzaréis mayor espiritualidad; debéis aprender a merecerla con sabiduría y habréis alcanzado el principio de la armonía universal en la que sabréis dejar que vuestro espíritu se manifieste. 67. Interpretad y cumplid con la Ley y con ello os prepararéis para llegar a habitar en las moradas superiores de la espiritualidad. Mientras existan mundos materiales, es necesario que el mundo espiritual siga vibrando y derramando su luz sobre ellos. 68. Considerad que si ahora no habéis podido dominar una frágil envoltura ¿Qué misión podré confiar a vuestro espíritu cuando esté morando en un valle de mayor espiritualidad? 69. Sólo Yo puedo daros estas lecciones, oh humanidad, ¿Qué hombre podría llegar a deciros lo que para vosotros tengo reservado en mi arcano? Meditad y orad, oh discípulos, para que mi enseñanza os conduzca a la reconciliación del espíritu con su envoltura. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 171 1. La fuente de la gracia viene a desbordarse sobre vosotros, para que calméis vuestra sed de paz y os purifiquéis. 2. Es preciso que venga a aleccionaros, porque aún os contemplo débiles. En esta palabra está la fortaleza que reanima al espíritu. 3. ¿No veis cómo al escucharme se alejan de vuestro corazón las penas? Es que la voz del Padre os alivia y conforta. 4. Sois niños aún en el largo camino del espíritu, y por eso mi caridad os sostiene y mis consejos os guían. En el camino hay espinas y a sus lados existen precipicios, más Yo os enseño a no dar pasos en falso, a no dejaros vencer por la tentación; porque estáis destinados a dar enseñanza a vuestros hermanos con el ejemplo de vuestra vida; con ello daréis el mejor testimonio de que escuchasteis al Maestro de maestros. 5. Si bien pienso en vuestro espíritu, no me olvido de vuestro cuerpo, débil criatura que necesita de caridad, amor y paciencia, para que llegue a encontrarse en armonía con el espíritu y sirva a su Dios con un átomo de perfección. 6. Haced un examen de conciencia al finalizar cada año, ya que mientras moréis en la Tierra, estaréis también bajo las leyes del tiempo. Volved vuestro recuerdo al pasado, recorredlo todo, recordad el día en que por vez primera escuchasteis mi palabra, aquella vez en que presintió vuestro espíritu que una nueva era se abría ante él y comprendió que se estaba desgarrando el velo de muchos misterios, para dejarle contemplar con claridad la verdad de esta enseñanza. Porque desde aquel instante comprendisteis los errores y equivocaciones que habíais tenido en vuestra vida, despertándose en vosotros el deseo inmenso de servir a vuestro Señor, amando y sirviendo a vuestros hermanos. No titubeasteis en jurar que me seguiríais desde ese instante, sin pensar si podría llegar un momento de debilidad o de desmayo que os hiciera flaquear. 7. Y a medida que me fuisteis escuchando, mi enseñanza se fue infiltrado en vuestro ser, y vuestra conciencia fue el celoso juez que ha frenado los instintos de la materia. 8. Vuestra conciencia nunca ha juzgado vuestros malos actos sin antes haberos prevenido, haciéndoos ver lo que es cumplir con mis leyes y lo que es contravenirlas. 9. Así, guiados por la conciencia, os deje que eligieseis el camino, y habiéndoos decidido a buscarme y practicar el bien por este sendero, habéis tenido un Maestro incansable y amoroso que os corrige con dulzura, que os juzga con divina justicia y que os ama como Padre perfectísimo. 10. Aun así, no habéis llegado todavía al grado de espiritualidad que debéis tener para esparcir mi enseñanza. 11. Cuando hagáis vuestros los dolores, penas y también alegrías de vuestros hermanos, habréis dado un paso firme en el camino. Mientras juzguéis a quienes tienen menos culpas que vosotros y os consideréis superiores a otros, en vez de ser humildes de corazón, estaréis todavía lejos de ser mis discípulos. ¿No me visteis clavado en la cruz, perdonando a la humanidad? ¿Por qué no me imitáis? Porque veis siempre con mayor interés las satisfacciones para el cuerpo, que las que atañen al espíritu. 12. Veo que aún no comprendéis bien mi enseñanza, ni tenéis una idea clara del fin que os espera. 13. No quiero que ninguno de mis hijos se pierda en el abismo insondable de la obscuridad. Quiero que sigáis escalando uno a uno los peldaños de la escala de perfección espiritual. 14. Ahora, haced un examen de toda vuestra vida y vuestros actos a la luz de vuestra conciencia, para que sepáis si habéis adelantado o si habéis permanecido estancados. Hay quienes deben poner fin a su desenfreno; Yo os aseguro que en medio del sacrificio que signifique para el cuerpo castigarlo en sus pasiones, sentiréis el deseo de servirme y amar a vuestros hermanos. En ese instante surgirá el arrepentimiento y el llanto dejará frescura y descanso en el corazón, y pureza en el espíritu. 15. No os he pedido ni os pediré una consagración absoluta a mi servicio, porque las obligaciones que habéis contraído en el mundo también os reclaman; pero aun dentro de ese cumplimiento, quiero que manifestéis lo que de Mí habéis aprendido. 16. Velad y orad por los que sufren hambre, enfermedad o miseria, que Yo velaré por vosotros. Analizad mi palabra; analizándola, estaréis Conmigo en continua comunicación. 17. Contemplad con el espíritu la escala que ante vosotros se eleva hasta el infinito, como senda luminosa que invita a vuestro espíritu a llegar al seno del Padre, seno de paz y gozo inefables. 18. Os encontré perdidos como náufragos sin brújula, como peregrinos extraviados en el desierto; mas os envié mi luz que os hizo encontrar un sendero lleno de esperanza, de fe y de consuelo, que levantó a vuestro espíritu, inundándolo de vigor y energías para seguir en pos de la meta. 19. En el final de la Escala, en el último peldaño, existe una morada a la cual estáis, predestinados todos, pero a la que es menester conquistar con méritos, con fe, con gran amor y caridad, venciendo obstáculos, dominando enemigos, hasta llegar al fin a la Nueva Tierra Prometida, al Reino que no es de este mundo. 20. Esa escala es un camino recto, y en ella no hay encrucijadas ni laberintos, con lo que os doy a entender que es el cumplimiento de mi Ley y en el análisis de mis enseñanzas, no hallaréis complicaciones. 21. Vais a marchar firmemente por ese camino, vais a luchar por vuestra elevación. Yo os haré fuertes, si no es con mi poder y mi luz ¿Con qué armas vais a luchar y a defenderos? ¿Con qué venceréis vuestras tentaciones? Si no os cubriese con mi manto de amor ¿Cómo podríais libraros de vuestros enemigos? Más en verdad os digo, que también mi protección y la luz de mi espada las tendréis que ganar con méritos. 22. Vuestras huellas quedarán impresas en la senda espiritual que se abre ante vosotros, más esas huellas hablarán de buenas obras, de renunciaciones, de actos nobles, de amor elevado y de caridad sin límites. 23. Cada quién tiene trazado su destino con su misión espiritual y su misión humana, ambas deben armonizar y tender hacia un solo fin y en verdad os digo que no sólo tomaré en cuenta vuestras obras espirituales, sino también vuestras obras materiales, porque en ellas encontraré méritos que ayuden a vuestro espíritu a llegar a Mí. 24. No estaréis solos en la caminata; delante de vosotros, unos más próximos y otros más distantes, existen muchos seres que también avanzan paso a paso y que velan y oran por los que tras ellos caminan. Su ideal no es llegar solos, o llegar primero, sino preparar el sendero a sus hermanos para que un día, el gozo de los primeros sea el gozo de todos. 25. ¡Cuán hermoso contemplo ese camino! ¡Cómo se recrea mi Espíritu viendo el adelanto de mis hijos, su esfuerzo por elevarse y alcanzar nuevos grados de perfeccionamiento! 26. Allí hay seres de todos los mundos, unos en espíritu y otros encarnados, todos desempeñando diversas misiones. En el infinito en donde estáis construyendo vuestra morada, para deleitaros mañana con el sabor de la miel que os dará la paz del espíritu. 27. Bienaventurado sea el que me siga por el camino de la verdad. 28. Bendito el que me ame y confié, el que conozca su misión y la cumpla. 29. Al hablaros del camino, no señalo ninguno en la Tierra, porque no es el mundo que habitáis en donde está mi Reino. Es el camino espiritual siempre ascendente. Es la evolución y el progreso que espera a vuestro espíritu. Por eso, doquiera que os encontréis en la Tierra, podéis estar dentro del camino del espíritu. 30. Hijos míos: si habéis salido del camino, tornad a él; si os habéis detenido, seguid adelante. 31. La misión que lleváis, os la he dado conforme a vuestra capacidad y a vuestra fuerza, sólo necesitáis comprenderla y amarla. Orad en cada día para que recibáis la luz necesaria para vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os solicitan, y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Porque cada día de vuestra existencia, es una página del libro que cada uno de vosotros está escribiendo. Cada día está señalado con una prueba y cada prueba tiene un significado y una razón. 32. Quiero hacer de vosotros un pueblo sano de espíritu y materia, porque sois el escogido, el testigo de mis manifestaciones en todos los tiempos, y habéis venido en esta etapa a cumplir una delicada misión y a preparar el camino de las nuevas generaciones. 33. Yo he sembrado de pruebas de amor vuestro sendero para que no dudéis de Mí, ni de vosotros. Los que me habéis oído en este tiempo, no os vayáis a la tumba llevándoos el secreto de esta comunicación que he tenido con vosotros, porque vuestra principal misión es hablar en mi nombre a la humanidad, testificar mis revelaciones. 34. No me digáis que os falta preparación para hacerlo, porque mucho os he hablado y al oírme, os habéis purificado. Todos podéis llevar este mensaje al mundo. Los hombres lo esperan y están preparados para recibirlo. ¿No os habéis dado cuenta del anhelo de espiritualidad y de paz que tiene la humanidad? ¿No os conmueve su ignorancia y su dolor? 35. Mi Espíritu se derrama sobre todos los hombres, les habla a través de su conciencia y les dice: Venid a Mí y descansad. Tomad la fe que os hace falta, no seáis más los ciegos del camino. 36. Pueblo: ¿Sabéis la obra que estoy desarrollando en el mundo? "No, me decís, sólo vemos agitarse a esta humanidad, precipitarse en grandes abismos y soportar una gran prueba". De cierto os digo, que he permitido que el hombre se haga justicia por su propia mano y reconozca todos sus errores, para que vuelva a Mí purificado. Sobre toda criatura he enviado mi luz y la he acompañado en sus días de tribulación. 37. Mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y mis ángeles están diseminados en el Universo, cumpliendo mis mandatos de ordenar y volver todo a su cauce. Y cuando todos hayan cumplido, la ignorancia habrá desaparecido, el mal no existirá y sólo el bien reinará en la Tierra. 38. ¡Ah, sí hubieseis alcanzado a comprenderme, si conocieseis mi anhelo de perfeccionaros, cuánto habríais escalado ya y cuán cerca de Mí os encontrarías! ¡Si vuestra voluntad fuese la mía, ya habríais llegado a la cima en donde os espero! 39. ¿Y cuál es mi anhelo, pueblo? Vuestra unificación y vuestra paz. 40. Aquí me tenéis una vez más hablándoos, conmoviendo vuestro corazón, en espera de vuestro despertar. 41. Todo árbol bueno será protegido y sus raíces y ramas se extenderán para dar abrigo y sustento al caminante. Más la mala yerba será cortada de raíz y arrojada al fuego inextinguible. 42. Os hablo en sentido figurado y al deciros de ese árbol, os hablo de las obras de los hombres. 43. A los que he confiado cargos les digo: preparad vuestra cosecha. Padres de familia, maestros y gobernantes, señores y siervos, grandes y pequeños, no quiero que me presentéis vuestras tierras sin cultivo, aunque fuese una pequeña simiente, hacédmela presente limpia y pura. 44. Venid a Mí, llamad y se os abrirá, más venid gozosos, satisfechos de vuestra obra, para que os sintáis grandes, semejantes a Mi. 45. En verdad os digo que si mil entendimientos preparados hubiese, por los mil al mismo tiempo me comunicaría. 46. Os estoy dando mi enseñanza, desde que por vez primera me comuniqué por conducto de mi hija Damiana Oviedo, por cuyo entendimiento os di a conocer mi voluntad. Desde entonces, brota mi sabiduría por conducto de estos portavoces, sabiduría que debéis atesorar en vuestro corazón cual joya preciosa, porque en ella existe amor. 47. Quiero que así como os he enseñado y guiado, enseñéis a vuestros hermanos. 48. Vosotros sois los testigos de cuanto he dicho en este tiempo, para que de estas lecciones habléis mañana a vuestros hermanos, cuando ya mi palabra no sea con vosotros. Entonces, recordando estas manifestaciones, explicaréis a quienes os pregunten, cómo se comunicaba el Maestro y cómo trabajaba el portavoz. Porque después del cincuenta, los hombres os interrogarán e interesados por vuestros testimonios, buscarán los libros en donde haya quedado impresa mi palabra y ahí encontrarán mi presencia y mi esencia; y buscando imperfecciones no las encontrarán, porque a esos libros no pasarán las imperfecciones de aquellos por los que me comuniqué. 49. Esos escritos encenderán la luz de fe verdadera en los corazones, mostrarán a los pecadores el camino de la regeneración y harán surgir nuevos discípulos, nuevos soldados, muchos de los cuales demostrarán más fe y más amor, que muchos de los que me escucharon en este tiempo. 50. Preparaos, para que vuestros testimonios sean limpios y verdaderos. Yo derramo mi luz en todos los hombres. 51. Bienaventurado el corazón que se encuentra preparado, porque él sentirá mí presencia. 52. Pueblo, es mi voluntad que en este Tercer Tiempo todo entendimiento, todo corazón y todo espíritu alcance este conocimiento espiritual. 53. El libro de la sabiduría se encuentra abierto, para que todos se conviertan en mis discípulos. 54. Guardad con sumo celo la enseñanza que os estoy mostrando. 55. Sois mi familia humilde a quien he confiado una heredad, a quien he venido a revelar cuanto ha sido mi voluntad. 56. No conocéis la morada celestial y seguís errando en el desierto, más he venido a unificaros en mi amor y no olvidéis que el amor de vuestro Padre os espera. Estoy preparando el camino, para que podáis llegar a descansar de la dura jornada, pero desde ahora os digo que en ese camino hay más espinas que flores; vosotros que habéis conocido los caminos de la vida y en ellos habéis adquirido temple y fortaleza, de nada tendréis ya que sorprenderos. 57. Sois mis discípulos en este tiempo, estáis tratando de comprender mi revelación y al mismo tiempo os sorprendéis ante los adelantos de la ciencia. Regocijaos por haber sido testigos de todas estas maravillas, porque no sólo habéis conocido los frutos de la inteligencia humana, sino que habéis alcanzado también el conocimiento espiritual en un alto grado de evolución. 58. Cuántos hombres de ciencia, teñidos por sabios, niegan la vida espiritual, mientras que vosotros comprendéis lo que ellos no han conocido. A vosotros toca dar a conocer en este tiempo un paso más hacia la luz. 59. Contemplo el deseo de los hombres que anhelan llegar a Mí. Os he dicho: Tengo preparados los caminos para que todos experimenten el goce infinito de encontrarme. Los que habéis dado un paso hacia la regeneración, a la espiritualidad, sentís vuestro espíritu rebosante de alegría. 60. Quiero dejar preparadas estas multitudes antes de mi partida en 1950. 61. En el Segundo Tiempo, preparé doce hombres y ellos esparcieron mi enseñanza por el mundo conocido en aquel tiempo. Doce hombres fueron bastantes para cimentar mi Ley de amor, a ellos les dije que nuevamente sería Yo entre la humanidad; he aquí cumplida mi palabra, al venir el Maestro en espíritu, seguido de sus huestes espirituales. 62. Este es el tiempo de la liberación del espíritu, era de luz y evolución. Vosotros contemplaréis la simiente que vengo a dejar en los espíritus, y esa simiente será el testimonio de mi venida entre los hombres en este Tercer Tiempo en el que me he manifestado desde el año de 1866. 63. Vosotros que me estáis escuchando, sois mis discípulos de este tiempo, los cuales llegasteis a Mí sin saber en qué camino os encontrabais. 64. Quiero que mis nuevos discípulos sean los sembradores de la paz en este mundo. 65. No sabéis cuánto alcanza vuestro espíritu en su evolución, por estos instantes que le robáis al mundo para dedicármelos a Mí. En verdad, Yo os reservo sorpresas para cuando lleguéis a vuestro Padre. 66. Delicada es la misión que os he encomendado, mas no es pesada cruz del sacrificio. Nada os obliga a cumplir con estas enseñanzas, ya que estáis dotados de libre albedrío; pero por sobre esa libertad que tenéis de pensar, de vivir y de obrar, brilla una luz que es la de la conciencia, la que os aconseja lo que debéis hacer y os enseña a distinguir el bien del mal. Esa luz soy Yo, que estoy dentro y fuera de vosotros, que os acompaño lo mismo en la alegría que en el dolor, lo mismo cuando marcháis por buen camino, que cuando corréis hacia el abismo. Doquiera estoy porque soy el corazón divino que palpita en todo el Universo. 67. No quiero más restitución ni dolores para vosotros, quiero que, así como las estrellas embellecen el firmamento, los espíritus de todos mis hijos vengan con su luz, a iluminar mi Reino y a llenar de alegría el corazón de vuestro Padre. 68. Sabed prepararos para recibir a la mensajera del amor que es María. La madre que desciende a consolar el corazón del hijo. 69. El amor tiernísimo de Dios para sus criaturas, no tiene forma, sin embargo, en el Segundo Tiempo tomó forma de mujer en María, la madre de Jesús. 70. Comprended que María, siempre ha existido, ya que su esencia, su amor, su ternura, siempre han estado en la Divinidad. 71. Sobre María ¡Cuántas teorías y confusiones han forjado los hombres! Sobre su maternidad, su concepción y su pureza ¡Cuánto han blasfemado! 72. El día que ellos comprendan en verdad esa pureza, se dirán: "Más nos valiera no haber nacido". Lágrimas de fuego quemarán su espíritu, entonces María les envolverá en su gracia, la divina Madre los protegerá con su manto y el Padre los perdonará diciéndoles con amor infinito: Velad y orad que os perdono y en vosotros perdono y bendigo al mundo. 73. No vengo buscando en vuestras manos la cosecha, porque sé que me las presentáis vacías. He visto a los que en lugar de sembrar la fe en los corazones, han arrancado de ellos la poca que llevaban. 74. Os he colmado de dones, para que podáis impartir la caridad y no es justo que ante Mí vengáis menesterosos implorando mi ayuda. 75. Cuando vuestros hermanos se han acercado a pediros ayuda ¿Les habéis escuchado y atendido? Vuestra conciencia os dice que en muchas ocasiones habéis permanecido sordos e indiferentes, y esa no es la Doctrina que os enseñé en Jesús. 76. Mi mirada lee en vuestro corazón, mi palabra os juzga y no sabéis estremeceros. Mientras os juzgo os enseño, os amo y os perdono. Perdono a los que me oís y perdono a la humanidad. 77. A veces os contemplo indecisos, temiendo seguir adelante, temiendo a los tropiezos del camino, temiendo hasta de mi luz, porque creéis cegaros con su reflejo. Entonces, ¿Cómo queréis ser fuertes y rechazar el dolor? Dejad que la luz de mi Espíritu llene vuestro ser y comprenderéis muchas revelaciones y vuestra flaqueza se apartará. No os confundáis si un mismo Dios os juzga, os ama y también os toca; no os extrañe que del corazón del Padre surja el más severo juicio, a la vez que la más dulce intercesión por sus hijos; mas no desafiéis la justicia del Padre llevando ya en vuestro espíritu mi luz, porque cuando ella se haga sentir inexorable en vuestra vida, llegará a pareceros que os he negado mi perdón, que he dejado de amaros, que he traspasado el límite de la justicia, para mostrarme cruel e injusto. En vuestra ofuscación no podríais comprender que nadie recoge un dolor que antes no haya sembrado. 78. Si entendierais mi Doctrina, sentiríais mi amor y entonces veríais mi presencia en vuestra vida, evitándoos tropiezos y caídas, levantándoos con ternura si vuestra ingratitud o necedad os había hecho caer; otras veces me veríais atenuando el paso agobiador de vuestras faltas a fin de mover vuestro corazón a profundas reflexiones, porque mi amor y mi perdón son infinitos. 79. Hasta ahora, sólo se han acercado a conocer mi Obra los hombres rudos y de corazón sencillo, los de mediano saber. En todos los tiempos, éstos han sido los primeros en llegar a Mí para escucharme; mas ahora también vendrán los sabios, los filósofos y los hombres de ciencia. Unos lo harán con el objeto de llegar a escudriñar el sentido de esta Doctrina y otros con el presentimiento de que van a encontrarse ante una luminosa realidad. Todos ellos llegarán a aprender nuevas enseñanzas en mi palabra, y esa nueva sabiduría que encontrarán en mis revelaciones, transformará la manera de pensar, de ser y de sentir de toda la humanidad. 80. Cuánto se maravillarán ante la forma sencilla y perfecta que he elegido para que mi manifestación se verifique y cuántas aclaraciones y soluciones van a encontrar en mis enseñanzas. 81. Voy a confiar un nuevo tiempo a esta humanidad, formada por seres de distinta elevación espiritual, así como de diferente misión sobre la Tierra. 82. Una lucha intensa espera al hombre del mañana; lucha que no será por la ambición de los bienes materiales, ni será tan egoísta que arrastre a su paso las vidas humanas, no, Yo os hablo de una lucha noble y elevada por medio de la cual será restaurada la paz y el amor en el mundo, Yo os hablo de trabajo, de esfuerzo y sacrificio en aras de vuestro mejoramiento, tanto moral como material, así como de vuestra salvación y adelanto espiritual. 83. Sobre cimientos de verdadero saber, de amor y de justicia, levantarán los hombres del mañana un mundo de paz y de luz. Un nuevo mundo en lo moral, en lo espiritual, intelectual y científico, surgirá de los escombros del pasado con el cual se transformará por completo la vida de los pueblos. 84. Aquí, donde tanto se ha combatido el bien, donde tanto se ha profanado lo sagrado, donde tanto se ha rechazado todo lo que es justo y lícito, se llegará a establecer la Ley del Amor. El actual valle de lágrimas se transformará en un valle de paz, porque la buena voluntad del hombre por perseverar en la Ley, tendrá su justa compensación al recobrar ese supremo don del espíritu que es la paz. 85. Cuando la vida del hombre se desarrolle en un ambiente de paz, su ciencia será más grande, su inspiración más elevada, como nunca lo ha sido hasta ahora. 86. ¿Cómo pueden los hombres de ahora inspirarse en medio de un mundo viciado, donde están vibrando tantos y tantos pensamientos de odio, de maldad y de materialismo, formando una especie de cortina, que impide a su espíritu contemplar la verdad de lo eterno? 87. Venid a Mí, oh humanidad, orad y decidme en lenguaje espiritual vuestros anhelos y sufrimientos, que Yo os tomaré de la mano y os conduciré al interior de mi santuario en donde os descubriré todo aquello que pueda serviros para adornar, embellecer y ennoblecer vuestra existencia. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 172 1. Con vestidura de gracia os he cubierto, para que sea ella lo que os distinga entre los pueblos y religiones de la Tierra. 2. Sólo con la práctica de mi Doctrina podréis conservar limpia esa vestidura, que no es material, sino que la lleváis hecha de luz en vuestro espíritu. 3. Es tan delicada, que hasta una mala mirada que refleje malos sentimientos para vuestros semejantes, es capaz de imprimir en ella una mancha; ya podréis comprender que si cometéis faltas mayores, entonces no serán manchas, sino jirones los que arranquéis a vuestra vestidura. 4. Todos, al brotar de mi Espíritu, fuisteis dotados de esa vestidura que es pureza espiritual. ¿Quién ha logrado conservar intacta esa gracia hasta su retorno? ¿Quién ha salido impecable a través de todos los combates y de las tentaciones? Muy pocos, la mayoría viste de andrajos y muchos van desnudos de virtud. 5. Ahora he venido a cubriros, a vestiros nuevamente, derramando mi luz sobre los espíritus, como un inmenso manto que hago jirones para engalanaros. Sabed, oh pueblo, que es precisamente esa luz por la que el mundo os reconocerá. 6. Os estoy librando de la maldad para que seáis dignos de poseer mi semilla y de sembrarla, ¿Cómo podría enviaros desnudos o harapientos, manchados o impuros a dar testimonio de mi palabra? 7. Ahora que habéis iniciado una jornada de regeneración, no os detengáis, no vayáis a dormiros en mitad del camino porque entonces retardaréis vuestro adelanto espiritual. 8. Quiero que cada paso que deis dentro de mi Obra, sea un peldaño más que os eleve en vuestra caminata y que sepáis que cada obra tiene un fruto que daros. No dejéis de recogerlo, no os conforméis con sembrar para luego descuidar la cosecha. 9. Si verdaderamente anheláis llegar a ser maestros en espiritualidad, tenéis que ser perseverantes, pacientes, estudiosos y observadores, porque entonces tendréis ocasión de ir recogiendo a vuestro paso el fruto de vuestras obras, con lo que iréis acumulando experiencia que es luz, que es conocimiento de la vida verdadera. 10. Los que enseñen en el mundo mi Obra, tendrán que ser verdaderos conocedores del ser humano, tanto en lo que corresponde al espíritu como en lo que respecta a la materia. 11. Un consejo para que sea acertado, una palabra para que resuelva un problema, un juicio para que sea recto, una enseñanza para que sea persuasiva, tendrá que provenir de un espíritu acrisolado en la experiencia, fortalecido en la lucha y purificado en el bien. 12. ¡Cuántos hay en el mundo que se dedican a guiar espiritualmente a través de las diversas religiones y sectas que existen, y que en lugar de guiar a sus hermanos por la senda de la verdad, los hacen perderse entre tinieblas y los arrojan a los abismos de la ignorancia! ¿Por qué? Porque no conocen a la humanidad, porque no tratan de comprenderla; mas ¿Cómo podrán conocer a la humanidad si ni a sí mismos se conocen? 13. No quiero que esto os vaya a acontecer a vosotros, discípulos amados del Tercer Tiempo. Mirad cómo he venido a enseñaros a penetrar primero en vuestro interior, a conoceros íntimamente, a saber juzgaros a vosotros mismos. Ved a cuántas pruebas, grandes y pequeñas, os voy sometiendo a fin de que podáis llevar a la práctica mis enseñanzas y viváis en verdad mi palabra. Cuando ya estéis preparados, cuando hayáis sido pulimentados por el fino cincel de mi justicia y de mi amor, entonces os enviaré hacia vuestros hermanos con un mensaje de consuelo, de esperanza y de paz. 14. ¿Quién podrá resistir la fuerza de la verdad que brote de vuestras palabras? ¿Quién no se sentirá cautivado y conmovido ante la comprensión, la indulgencia y la persuasión de vuestros consejos? Habrá fe en los corazones, habrá conversión, habrá salud y prodigios innumerables. Ese es el fruto que quiero que recojáis, esa es la cosecha que espero que levantéis. No os confundáis. Cuando en mis enseñanzas os hablo del fruto, no ha faltado quienes interpreten esta palabra en forma completamente material y busquen el fruto de sus obras en forma de adulación, de honores, de atenciones y hasta de pago en monedas. ¡Cuán lejos está este fruto de ser al que Yo me refiero en mi palabra! Ya habéis sabido que Yo he hablado del fruto de la experiencia, de la pureza, de la comprensión, de la serenidad y de la espiritualidad. 15. Los que aún buscan recompensas en la Tierra a través de monedas y de adulaciones, son espíritus de corta elevación que no quieren contemplar la verdad y que todavía se conforman con el pago que da el mundo. 16. Ya despertaran de sus sueños y se darán cuenta de su desnudez, cuando creían estar engalanados, y comprueben su miseria espiritual, cuando creían poseer un tesoro inagotable y se sientan menesterosos de espíritu. 17. Discípulos: Cuidad de vuestra vestidura, aprended de Mí para que mañana podáis y sepáis enseñar a vuestros semejantes. Despojad vuestro corazón de toda mala tendencia, convirtiéndolo en tierra fértil, donde mi palabra germine y fructifique para gozo de vuestros hermanos y para gloria de vuestro espíritu. Yo siempre estoy con vosotros, más vosotros no siempre estáis Conmigo. Por eso os digo cuando llegáis ante la manifestación de mi luz divina a través del portavoz: sed bienvenidas, oh multitudes ansiosas de sabiduría. 18. Mientras vosotros venís a cumplir con una cita, Yo me presento a cumplir una promesa y os bendigo porque no me habéis dejado predicando solo en el desierto. 19. No os he encontrado preparados, porque hace muchos siglos que la humanidad, en vez de estudiar mi Doctrina, se entregó a los ritos y cultos externos que no iluminan el sendero del espíritu; pero os perdono y vengo en vuestra ayuda para haceros alcanzar el conocimiento que aún está oculto en mi palabra del Segundo Tiempo. Así, cuando hayáis asimilado aquella lección, os daré mi nuevo mensaje, que habrá de llenaros de gozo por la esencia y la sabiduría que él os traerá. 20. Quiero que esta humanidad deje de ser el párvulo en el conocimiento espiritual, para convertirse en el buen discípulo, que comprenda la responsabilidad que tiene ante el Padre en esta era de juicio, restitución y elevación espiritual. 21. Y voz, pueblo, tendréis que dar testimonio de mi enseñanza con vuestras obras de amor, para que otros pueblos surjan a la luz, que es liberación, verdad y vida. 22. Mucho tiempo os he estado haciendo gozar de esta comunicación, pero a muy pocos les encuentro preparados, los más se desvían de la misión a la que deberían de consagrar todas sus fuerzas, su amor y su fe, ya que será ella la cruz que les eleve y les acerque hasta Mí. 23. Si algunos no han comprendido mi palabra, no es porque a ella le falte claridad, es que no han sabido preparar su entendimiento, no han sentido hasta ahora la caridad en su corazón, no han dejado que la esencia de mi palabra penetre en su corazón, para despertarlo al amor verdadero. 24. Os quejáis a veces de que el número de los adeptos de mi palabra aumenta con lentitud, mas, Yo os digo que debéis quejaros de vosotros mismos, porque sois los que tenéis la misión de hacer crecer y multiplicar las multitudes que forman este pueblo. Pero si falta fe en vuestro corazón, si vuestros dones carecen de desarrollo, si en vuestro entendimiento falta la luz de los conocimientos espirituales, ¿Cómo vais a conmoverlo con vuestra fe y con vuestro amor, si esas virtudes no están desarrolladas en el corazón? 25. Quien no comprenda no podrá hacer comprender; quien no sienta, no podrá hacer sentir. Sabed ahora por qué vuestros labios han temblado y titubeado cuando habéis tenido necesidad de dar testimonio de mi palabra. 26. El que ama no puede titubear, el que cree, no teme; el que siente tiene muchas formas de probar su sinceridad y su verdad. 27. Os hablo incesantemente de que debéis preparaos analizando mis enseñanzas, de que pongáis en práctica mi palabra; porque quiero que vuestros pasos en este camino sean firmes. El que no llegue con verdadera espiritualidad al tiempo en que ya no se manifieste mi palabra en esta forma y mi mundo espiritual ya no os hable a través de mis escogidos, cuando ya no haya símbolos ni ritos entre mi pueblo, los que no me hayan comprendido verdaderamente, quedarán en peligro de caer en confusión, quedarán al borde del abismo. Más: ¿Por qué teméis que eso suceda, cuando con tanto tiempo y en tantas ocasiones he venido a preveniros para que evitéis peligros, caídas y pruebas? 28. Es tiempo de que meditéis sobre los pasos que debéis dar en esta senda, sobre la forma de cumplir vuestra misión de la manera mas limpia y agradable ante Mí, porque de cierto os digo, que quienes se inspiren en estos ideales, serán los que lleguen a tener una visión verdadera de su futuro y una certeza de cuanto tienen que llevar a cabo en la vida. Para ellos no habrá abismos, ni tinieblas, ni incertidumbres. 29. Esos espíritus fuertes quiero que lo seáis todos, por eso os hablo incansablemente de preparación, de meditación y de análisis. 30. Os veo arrepentidos, llorando en silencio al escuchar mis palabras y os bendigo, porque habéis dejado llegar la esencia divina de mis enseñanzas a vuestro corazón, hasta hoy adormecido para el amor, para la caridad, para el bien. 31. Vuestro espíritu ha tenido un instante de reposo que ha sido un descanso en la dura prueba que soporta a través de la materia. 32. ¡Cuántos espíritus, de los que llegan ante esta manifestación, no habían tenido un instante de reposo desde el día que llegaron a encarnarse en ese cuerpo, hasta que oyeron por vez primera mi palabra! ¡Cuántos seres sólo encuentran paz en los instantes de mi comunicación! A ellos y a todos os digo que sigáis gozando con intensidad de mi palabra; pero que también penséis que vendrá el día en que dejéis de escucharla y que será entonces cuando debáis levantaros a probar vuestra fe, vuestra espiritualidad y vuestra obediencia, en la seguridad de que entonces veréis premiado vuestro adelanto con la comunicación directa de espíritu a Espíritu. 33. Os he mirado luchar con vuestra materia para doblegar su reaciedad, habéis tenido que sostener grandes batallas con vuestro corazón para imponerle obediencia y sumisión. Su naturaleza se rebela a los dictados de la conciencia, más si perseveráis en la oración, si veláis, haréis de ella la mejor colaboradora en el cumplimiento espiritual. Esa lucha forma parte de vuestra restitución en este tiempo. 34. Todos vuestros atributos han estado latentes desde el momento en que fuisteis creados: la inteligencia, la sensibilidad, la razón, han existido en vosotros para que podáis librar la batalla final. Cuando hayáis vencido al mal y vuestro espíritu sea el piloto que guie la nave, estaréis en condiciones de ir en busca de vuestros hermanos, presentándoles un ejemplo claro, un testimonio verdadero. Sin hacer alarde de fortaleza y de dominio, mostraréis vuestras obras y ellas revelarán obediencia y acatamiento a mis leyes y serán el ejemplo que anime a vuestros hermanos a seguiros por el camino de la evolución. 35. Cuando ya no oigáis mi palabra por medio de los portavoces y vuestro espíritu se sienta ansioso de practicar lo que Yo os enseñe en este tiempo, cada uno de mis discípulos deberá tomar al grupo que le sea señalado, como a su propia familia, para enseñarlo y guiarlo. Usad con ellos la caridad, corregid con amor y sabiduría, hacedles respirar un ambiente de paz como este que habéis formado hoy, y mi Espíritu se hará presente para inspiraros y bendeciros a todos. 36. No les preguntéis de donde vienen ni por qué me buscan, Elías los conducirá cuando su hora haya llegado. Desde hoy preparo a los que han de venir en la hora postrera y llamo bienaventurados a los que crean en esta palabra que os he dado por el conducto humano. 37. Os estoy enseñando para que seáis el buen sabor de la Tierra, para que vayáis a endulzar la vida de los hombres con la buena nueva de que el Maestro se ha manifestado en este tiempo de dolores y ha dejado su palabra como una herencia para que todos se sustenten y vivan eternamente con ella. 38. No os encargo a vosotros la transformación completa de esta humanidad, más llevad con celo mi palabra a los corazones y ella hará prodigios. ¡Qué gran consuelo recibirán vuestros semejantes en sus días de prueba si les enseñáis a interpretar mi enseñanza y vosotros, cómo añoraréis estas horas que vivisteis cerca de Mí, bebiendo esta esencia divina, sintiéndoos niños para recibir de vuestro Padre toda su ternura y su amor! 39. La humanidad es hoy campo fecundo para trabajar. Son muy extensas las tierras y escasos los labriegos. ¿Cómo vais a presentarme el adelanto espiritual de la generación que hoy habita este mundo si no trabajáis diligentemente? Tenéis un tiempo limitado, y es mucho lo que hay que preparar. ¡La hora es propicia! ¡Reedificad los templos que se han derrumbado en el interior de los corazones! ¡Ayudad a reconstruir hogares, predicad espiritualidad a vuestro paso! ¡Testificad con vuestras obras! 40. Velad para que la virtud torne a vuestros hermanos, que los niños sean dulce lazo entre el padre y la madre, y los jóvenes, cimiento fuerte de nuevas generaciones; el esposo y la esposa, imagen de Dios y su Creación, y que todos unidos a los ángeles guardianes que os acompañan, alcancen la armonía perfecta con vuestro Padre. 41. Vuestras peticiones llegan a Mí, la luz que he derramado en vuestro espíritu ilumina vuestro ser. Todas vuestras obras están presentes y podéis juzgar vuestros méritos. Los dolores que vivís ahora, pasarán, y la paz brillará en el Universo. 42. Orad por las naciones que se debaten en guerra. Compartid vuestro pan y vuestro vestido con aquellos que han caído en desgracia. Abrid vuestros graneros y dadles de comer con verdadero amor. Demostrad vuestra fraternidad en esta hora de angustia para el mundo. Practicad la caridad con los enfermos, preparad al espíritu que ha de partir al más allá, levantad la fe de los tristes y llevad a todos la paz. Pedid y Yo haré prodigios entre la humanidad, con la que he estado en todas las eras, porque si pensáis que he dejado mi trono por venir a comunicarme con vosotros estáis en un error, porque ese trono que vosotros imagináis, no existe; los tronos son para los hombres envanecidos y orgullosos. Comprended que mi Espíritu no habita en un lugar determinado; siendo infinito y omnipresente, está en todas partes, en todos los sitios, en lo espiritual, en lo material y en todo lo creado. 43. ¿Dónde está ese trono que vosotros me atribuís? 44. No toméis mis palabras como reproches a vuestra escasa comprensión y conocimiento de la verdad, porque no me presento entre vosotros para humillaros en vuestra pequeñez, sino para elevaros hacia la luz. 45. ¿Creéis que no reconozco la evolución y transformación que vuestros conocimientos y creencias han sufrido desde que estáis escuchando esta palabra? En verdad os digo que me doy cuenta de los pasos que dais en el sendero espiritual. 46. Cuando llegasteis ante mi manifestación, no creísteis en mi presencia a través del hombre, porque os habían hecho creer que sólo me podíais encontrar en las imágenes, símbolos y objetos consagrados por vuestras religiones. Después, cuando a pesar de vuestra falta de fe, comprendisteis que en mis lecciones había una esencia que iluminaba y daba paz a vuestro corazón, reconocisteis que una luz divina se manifestaba a través de estas criaturas destinadas a transmitir mi mensaje. 47. Una nueva fe nació en vuestro corazón, una nueva luz que os daba el conocimiento de que el hombre puede comunicarse directamente con Dios. Mas, no era eso todo, faltaba que llegaseis a comprender que no es necesaria la mente humana para que el Padre os hablara y entonces supisteis que esta comunicación divina a través del portavoz, sería pasajera, porque vendría más tarde el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando ya los hombres hubieran apartado de su culto, de sus creencias y prácticas hasta el último rastro de materialismo, de fanatismo e ignorancia y todo fuere en ellos espiritualidad. 48. Ya algunos habéis comprendido, ya otros estáis practicando, pero aún os falta mucho para alcanzar la meta, desde donde podréis concebirme en mi verdad, en mi realidad, ya no a través de fantasías forjadas por vuestra imaginación humana. 49. Dejad de imaginarme en tronos semejantes a los de la Tierra; despojaos de la forma humana que siempre me atribuís; no tratéis de imaginar el Cielo, porque vuestra mente nunca podrá concebirlo en toda su perfección. Cuando os libertéis de todo lo material, sentiréis como si rompieseis las cadenas que os ataban, como si una elevada muralla se derrumbase ante vuestra vista, como si una espesa bruma se disipase, dejándoos contemplar un horizonte sin límites y un firmamento desconocido, profundo y luminoso, a la vez que accesible al espíritu de buena voluntad. 50. Unos dicen: Dios está en los cielos; otros dicen: Dios habita en el más allá; pero no saben lo que dicen ni comprenden lo que creen. 51. Ciertamente, Yo habito en los cielos; mas no en aquel lugar determinado que habéis imaginado. Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, del saber, de la justicia, de la felicidad, de la perfección y la armonía. 52. Estoy en el más allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, más allá de la soberbia, y de la ignorancia y de la pequeñez; porque os hablo en forma que vuestros sentidos me perciban y vuestra mente me comprenda, no porque llegue Yo de otros mundos o moradas: mi Espíritu habita en toda la Creación. 53. Mucho habéis luchado y mucho tiempo habéis necesitado para transformar vuestras creencias y conceptos, y aún tendréis que esforzaros más para alcanzar la meta espiritual a que os he destinado y que es la de conocer a vuestro Padre, amarle y rendirle culto a través del espíritu; hasta entonces comenzaréis a presentir la verdadera gloria del espíritu, aquel estado de elevación, de armonía, de paz y bienestar que son el paraíso verdadero a donde habréis de llegar todos. 54. Daos la mano unos a otros en prueba de amistad, más hacedlo con sinceridad, ¿Cómo queréis ser hermanos si aún no sabéis ser amigos? SS. Si deseáis que el Padre more entre vosotros es necesario que aprendáis a vivir como hermanos. Cuando logréis dar ese paso en el camino de la fraternidad, vuestro triunfo tendrá por galardón la comunicación de espíritu a espíritu, porque amándoos los unos a los otros, estando unidos en la voluntad y en pensamiento, os concederé que os comuniquéis por inspiración con vuestros hermanos que habitan en el más allá de vuestro mundo. 56. Mi obra es de luz, mi verdad es clara, por lo que nadie podrá andar entre tinieblas afirmando que allí estoy Yo. 57. En aquel tiempo cuando habité entre vosotros, muchas veces por las noches, cuando todos reposaban, no faltaban hombres que me buscasen, llegando sigilosamente hasta Mí, temiendo ser descubiertos. Me buscaban porque sentían remordimiento por haber gritado y escandalizado en mi contra, mientras Yo hablaba a la muchedumbre, y su remordimiento era más intenso cuando comprobaban que en su corazón había dejado mi palabra un presente de paz y de luz y en su cuerpo había derramado mi bálsamo de curación. 58. Cabizbajos se presentaban delante de Mí, diciéndome: "Maestro, perdonarnos, hemos reconocido que existe verdad en vuestra palabra", Yo les contestaba: "Si habéis encontrado que sólo hablo verdad ¿Por qué os ocultáis? ¿No salís a recibir los rayos del sol cuando éste aparece? y ¿Cuándo os habéis avergonzado de ello? 59. De cierto os digo que el que ama la verdad jamás la oculta, ni la niega, ni se avergüenza de ella. 60. Os hablo así, porque muchos vienen a escucharme a hurtadillas, mintiendo a donde vienen, ocultando lo que han oído y a veces negando haber estado Conmigo. ¿De qué podéis avergonzaros? 61. Es necesario que aprendáis a hablar de mi enseñanza en tal forma, que nunca deis lugar a ser motivo de burla. También es necesario que cultivéis la sinceridad, para que cuando deis testimonio de Mí, lo hagáis con palabras que sean expresiones de vuestro corazón. Esa es la semilla que siempre germina, porque posee la esencia de la verdad que toca al corazón y llega al espíritu. 62. Mi divino mensaje al depositarlo en vosotros, debe transformarse en mensaje fraternal, más para que él impresione y conmueva al corazón materialista de esta humanidad, deberá ir envuelto en la verdad que os he revelado. Si algo ocultasteis, si algo callasteis, no habréis dado un testimonio verdadero de lo que ha sido mi revelación en el Tercer Tiempo, por consiguiente, no seréis creídos. 63. He venido a probaros que podéis quitar la venda de obscuridad al ignorante o al obcecado, sin hacerle daño, sin ofenderle o herirle; así quiero que vosotros lo hagáis también. Os he probado en vosotros mismos, que tiene más fuerza el amor, el perdón, la paciencia y la indulgencia, que la dureza, los anatemas o la violencia. 64. Guardad esta lección, discípulos, y no olvidéis que si queréis llamaros dignos hermanos de vuestros semejantes, tendréis que hacer acopio de bondad y virtud para derramarlas en ellos. Yo os prometo que cuando brille en la Tierra la luz de la fraternidad, haré sentir en forma vibrante mi presencia en vuestro espíritu. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 173 1. Ya no sois niños en el camino espiritual, sois espíritus evolucionados. ¿Sabéis qué quiere decir espiritualista? Yo os lo diré en una breve frase: Espiritualista quiere decir discípulo del Espíritu Santo. 2. Todos seréis grandes cuando alcancéis la verdadera humildad, cuando practiquéis el verdadero amor. Mientras la maldad exista en vuestro corazón, no alcanzaréis a conquistar el galardón que os tengo prometido, por eso vengo a doctrinaros, a corregiros y a lavaros en las aguas puras del río de la vida, para que seáis dignos de llegar a Mí. 3. Yo corregiré con amor vuestras faltas, os levantaré cuando caigáis, os consolaré en vuestros sufrimientos, no permitiré que os perdáis, no os abandonaré jamás. Yo os llevaré de la mano por el sendero de perfección hasta que lleguéis a mi Reino. Si vosotros no habéis velado, Yo sí he velado. Es con vosotros mi misericordia y mi gracia para que os desbordéis en amor sobre los demás pueblos de la Tierra. Os he enseñado a rendir culto agradable a mi Divinidad. Me he manifestado en palabra a través de vuestro entendimiento, a través de la intuición y de la revelación. También os he hablado a través de mi Mundo Espiritual. Me he manifestado como Padre en cada una de vuestras pruebas, dolores y vicisitudes. 4. He recibido el tributo de todos los mundos, de todos los cielos. Más cuando he dirigido mi mirada a este planeta, he escudriñado todas las sectas y religiones y sólo he recogido dolor y he recibido cultos materializados impropios de este tiempo. Más Yo derramo mi gracia y mi amor en todos y recibo la buena semilla. He dirigido mi mirada entre el pueblo espiritualista y he encontrado también imperfecto vuestro culto. 5. Yo me he comunicado con vosotros a través del entendimiento humano para señalaros el camino, y os he dicho: Espiritualizaos, despojaos de todo lo superfluo. He venido a libertaros de la idolatría, del fanatismo, del materialismo, borrando con mis enseñanzas las tradiciones y los ritos, porque a mi Doctrina le habéis añadido algo de vuestras pasadas costumbres, habéis introducido en ellas las tradiciones y los ritos arraigados en vuestro corazón y que fueron herencia de vuestros antepasados. 6. Sois el pueblo israelita a quien estoy hablando a través del entendimiento humano para que después de 1950 os comuniquéis Conmigo de espíritu a Espíritu y enseñéis al mundo el verdadero culto. 7. Preparad a vuestros hijos, porque son las generaciones del mañana las que se levantarán sembrando mi verdad sin mezcla de fanatismo ni de idolatría. 8. Cuán grande y bella es mi Doctrina y qué lejos se encuentra de lo superfluo; analizad para que no caigáis en el fanatismo; llegará el tiempo en que podáis comprenderla con claridad y podáis alcanzar con vuestro pensamiento el más allá. ¡Qué hermoso será cuando hayáis alcanzado esa espiritualidad! 9. Entonces reconoceréis que era grande vuestro retraso aun teniendo al Maestro de maestro entre vosotros; comprenderéis también el porqué de tantas pruebas, purificaciones y vicisitudes. 10. No temáis al mundo, iluminad su sendero con la luz de vuestro espíritu, desmaterializadlo y despojadlo de su pecado. 11. No vengo a distinguiros en clases, éstas diferencias desaparecen al estar vosotros delante de Mí; al que bien se atavía no le humillo porque él con su atavío, no pretende humillar a los demás; al pobre lo dignifico y lo siento junto a aquel a quien ha visto siempre como superior, y de esta reunión espiritual hago nacer la verdadera fraternidad, dándoos a todos la misma palabra, porque así como en el sabio puede existir un espíritu de poca elevación, en el humilde puede encontrarse un gran espíritu; más esto sólo es contemplado por Mí, por eso invito a todas las razas y tribus, a escuchar la misma palabra para que seáis todos los discípulos del Espíritu Santo. 12. Llegará el año de 1950, pero mi mundo espiritual no se apartará de vosotros, ya no tendrán acceso en vuestro cerebro, más os seguirán protegiendo e inspirando. Yo vibraré y hablaré por boca de los que estéis preparados; abriré los caminos para que podáis levantaros a dar la buena nueva a la humanidad. Si os habéis comunicado con vuestro Padre y con vuestros hermanos espirituales, ¿Cómo no vais a atravesar la tierra y los mares para comunicaros con vuestros hermanos de otras razas y otras lenguas? Yo os daré la potestad y el lenguaje universal, que es el amor. 13. Quiero que seáis un espejo limpio, un ejemplo digno de imitarse, no quiero que seáis una secta más en la Tierra; quiero que seáis el puerto seguro para el náufrago, estrella para el perdido en el desierto, árbol para el caminante moribundo y cansado. 14. Para ayudaros en el cumplimiento de vuestra misión, Yo os bendigo, pueblo amado; veo el anhelo con que os reunís para esperar mi palabra, no queréis perder una de mis lecciones, porque en ellas encontráis el sustento que fortalece al espíritu y reanima a la materia y estáis persuadidos de que no existe herencia comparable a la que os da el conocimiento en esta Obra. 15. En esta palabra habéis encontrado resurrección y vida y os habéis entregado a ella, como hace el náufrago cuando llega a descubrir una barquilla. 16. La vida humana es semejante a una tempestad y queréis salvaros de quedar destruidos por las guerras, por las pasiones desatadas y las calamidades. 17. Queréis vivir en paz, deseáis un mundo de justicia, soñáis con la fraternidad de los hombres y por eso, al escuchar mi palabra, descubrís en ella la divina promesa de ese mundo que anheláis, os habéis agrupado en torno a esta manifestación para sentiros seguros, preparados y esperar llegar a Mí, purificados por vuestras buenas obras. 18. Yo bendigo a esta generación que supo escucharme y creer en mi comunicación, como bendeciré a las generaciones venideras que eleven su culto y su práctica dentro de la verdadera espiritualidad. 19. Mi enseñanza será nuevamente oída por la humanidad, más no será porque mi Ley haya retornado a los hombres, porque siempre ha estado escrita en su conciencia; serán los hombres quienes retornen al camino de la Ley. Será este mundo una semejanza del hijo pródigo de mi parábola, también como aquél, encontrará al Padre en su sitio, esperándole para estrecharle con amor y sentarle a comer en su mesa. 20. Todavía no es llegada la hora del retorno de esta humanidad hacia Mí, aún conserva parte de su heredad, la que tendrá que derrochar en festines y placeres hasta quedarse desnuda, hambrienta y enferma para elevar entonces la mirada hacia su Padre. 21. De precipicio en precipicio fue el hombre descendiendo espiritualmente hasta el grado de negarme y de olvidarme, hasta el extremo de negarse a sí mismo al desconocer su esencia, su espíritu. 22. Sólo mi misericordia podrá evitar a los hombres el dolor de tener que desandar el camino para retornar a Mí; sólo Yo, en mi amor, sabré poner al paso de mis hijos los medios para que encuentren la senda salvadora. 23. ¿No se llena de gozo vuestro corazón, pensando que tenéis a la vista la casa paterna? ¿Y no os conmovéis ante la tragedia moral y espiritual en que viven los pueblos de la Tierra? 24. ¡Ah, si ya hubieseis comprendido la misión que tenéis que cumplir en este tiempo, cómo os preocuparíais por vuestros hermanos y cómo os olvidaríais de vuestras propias penas! Mas veo que aún no tenéis una idea de los dones que cada uno posee, ¿Cómo os vais a unir para dar a conocer a la humanidad que la salvación está próxima? 25. Ciertamente la misión de uno no es la del otro, pero debéis uniros para que en armonía todos lleguen a formar un solo cuerpo y una sola voluntad y así unificados en el cumplimiento de mi Ley de amor, lucharéis por un mundo mejor. ¿Cómo vais a tener derecho a soñar en un mundo de paz, de armonía y de fraternidad, si no ponéis de vuestra parte los medios para lograrlo? 26. No estáis solos para luchar, ni ciegos para caminar, ni carecéis de armas para defenderos. He hecho comprender a vuestro espíritu las bellezas de la vida espiritual; he abierto vuestra mirada espiritual hacia el futuro; os he descubierto los dones y potencias que lleváis aletargadas en lo profundo de vuestro ser. 27. Aquella idea de inutilidad, de incapacidad, de torpeza y de pequeñez, que habíais formado de vosotros mismos, la he apartado de vuestra mente para que comprendáis que todos podéis ser útiles y que todos debéis elevaros hasta alcanzar la morada donde os espera vuestro Padre. 28. Algunos me dicen: Señor, ¿Por qué no permitís que todos os miremos como esos hermanos nuestros que testifican que os contemplan? 29. ¡Ah corazones débiles, que necesitáis ver para creer! ¿Qué mérito encontráis en contemplar a Jesús humanizado en una visión en forma de hombre, cuando vuestro espíritu, a través del amor, de la fe y de la sensibilidad puede percibirme infinito y perfecto en mi esencia divina? Hacéis mal los que envidiáis a quienes poseen el don de mirar lo espiritual limitado en figuras o símbolos, porque lo que ellos ven, no es precisamente lo divino, sino una alegoría o imagen que les habla de lo espiritual. 30. Sed conformes con vuestros dones y analizad los testimonios que recibáis, buscando siempre el sentido, la luz, la enseñanza, la verdad. 31. Llevad vuestra cruz hasta el fin con paciencia y resignación, y entonces será mi Ley la que os la aparte, cuando lleguéis ante las puertas de aquella morada que os he prometido, en donde llegaréis a gozar de la verdadera paz. Ahora sois los caminantes, sois los soldados y luchadores que vais en pos de un ideal, que vais tras de la conquista de una patria mejor. 32. En vuestra lucha no estáis solos, jamás lo ha estado el hombre, porque Yo le he mostrado siempre el mejor camino, le he acompañado y lo he alentado. 33. Si alguno me preguntase cómo se guiaba la humanidad antes de que fuese conocida por ellos la Ley de Moisés, que éste recibiera del Señor, Yo les contestaría que, antes que a Moisés, envié a todos los espíritus con la Ley escrita en su conciencia, para que todos los actos de su vida fueran agradables a mi Divinidad. Después envié al mundo espíritus de gran luz, patriarcas y profetas para que con sus obras enseñaran a todos sus hermanos el cumplimiento de mi Ley. 34. Aquellos hombres me honraban con su vida, no eran idólatras, porque ya conocían la espiritualidad, tenían el sentido del amor y de la caridad hacia los demás, sabían recibir al extranjero en sus tierras y dentro de su hogar; eran hospitalarios con el forastero y con el viajero fatigado; para todos tenían una buena palabra y un consejo sabio. 35. Mas no todos los hombres han sabido guiarse por la voz interior de su conciencia, para ello se requiere espiritualidad, y los sentidos de la carne huyen de ella. Por eso fue menester que vuestro Padre se manifestase en varias formas entre la humanidad, para explicarles la Ley y revelarles lo divino. 36. Vos, pueblo, que estáis escuchando mi enseñanza en el Tercer Tiempo, y que aún conserváis algo de aquella simiente que os confiara en los tiempos pasados, comprended que debéis limpiar de egoísmo y materialismo vuestro corazón, para que llegue a vosotros el instante feliz en que volváis a orientar vuestra vida guiándola por los dictados de vuestra conciencia como aquellos primeros iluminados, como Abraham, de quien brotó el pueblo que en todos los tiempos ha sido el depositario de todas mis revelaciones. 37. Quiero que cuando llegue el instante en que cese mi manifestación en esta forma en que ahora la tenéis, quedéis de tal manera preparados, que cada espíritu de los seres que forman este pueblo, sea como un templo para Mí, cada corazón un santuario, cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. Cuán profunda será entonces vuestra paz. Cuán fuerte será entonces vuestro corazón, para salir adelante en todas las pruebas. 38. El pan estará bendecido no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque para entonces habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe, en una ambiente de paz. 39. La gracia espiritual con que os he donado, es la simiente de la espiritualidad; quien cultive con amor en su corazón esa simiente, no llegará a ser víctima de las plagas, ni de los elementos desatados, ni las necesidades materiales la afligirán. 40. No debéis esperar que estos días lleguen por sí solos a vosotros; no, pueblo, vosotros, con espiritualidad debéis hacerlos llegar, para que veáis sus maravillas y sepáis apreciar de cuanto es capaz el espíritu cuando logra elevarse sobre el cieno, el polvo y el fango de una vida materializada e impura. 41. No olvidéis, oh discípulos, que la espiritualidad no puede admitir fanatismo de ninguna especie, idolatría o prejuicios, porque entonces dejaría de ser espiritualidad. 42. El que lleva pureza en su corazón y busca honrarme con las obras de su vida, ese, no necesita de los cultos materiales para sentir que ha cumplido con los preceptos de su Padre y Señor; en cambio, el que lleva en su corazón la intranquilidad que le hace sentir su conciencia al juzgarle, ese busca afanosamente los ritos y los cultos materiales con la falsa creencia de que con ellos alcanzará a reconciliarse con su Padre. 43. Sed sencillos como las flores y puros como las aves; sed transparentes como el aire y diáfanos como el agua pura, entonces habréis logrado aquella limpidez y elevación que os hará conocer la verdad de la vida. 44. Quien llegara a decir que mi Doctrina es un peligro para el progreso material de la humanidad, comete con ello un grave error; Yo, el Maestro de maestros, vengo a enseñar a la humanidad el camino de su evolución y del progreso verdadero. Mi palabra no sólo habla al espíritu, también habla a la mente, a la razón y aun a los mismos sentidos. Mi Doctrina no sólo viene a inspiraros y a enseñaros la vida espiritual, sino que viene a hacer la luz en toda ciencia y en todas las sendas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a todos los espíritus hacia la mansión que está más allá de esta existencia, también llega al corazón del hombre, para inspirarle a vivir en este planeta una vida grata, digna y provechosa. 45. Si os dije en el Segundo Tiempo que mi Reino no está en este mundo, ahora os digo que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya lo sabéis, es transitoria para el hombre. 46. Vengo a enseñaros la verdadera vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo. Por eso volverán a levantarse en contra de mi Doctrina eterna, con mi enseñanza de siempre que es de amor, de sabiduría y justicia; sin embargo, no será comprendida inmediatamente, la humanidad volverá a juzgarme, volverá a ponerme en la cruz, más yo sé que deberá pasar mi enseñanza por sobre todo esto, para que sea reconocida y amada. Yo sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad. 47. Aquel Nicodemo del Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, el cual buscó a Jesús para conversar con El de enseñanzas sabias y profundas, seguirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi Obra y convertirse a ella. 48. Aquel Saulo, llamado Pablo, el que después de perseguirme con saña, se convirtió en uno de mis más grandes apóstoles, volverá a aparecer en mi camino, y de todas partes surgirán mis nuevos discípulos, fervientes unos, abnegados otros. La hora presente es de gran trascendencia, el tiempo del que os estoy hablando se acerca a vosotros. 49. Estas guerras de ideas, estas contiendas que ahora estáis presenciando y estos acontecimientos que a diario tenéis: ¿No os hablan de algo que se aproxima, no os hacen presentir que un tiempo está tocando a su fin y de que una nueva era comienza a esparcir su luz? 50. Sólo quiero que vosotros, los que estáis siendo testigos de mi palabra en este tiempo, permanezcáis firmes en los momentos de prueba que habrán de preceder al establecimiento de mi Ley, porque mi nueva manifestación entre vosotros, será semejante al huracán, bajo cuya fuerza la tierra y los mares en los que habita y se agita esta humanidad, tendrán que encresparse y removerse para que expulsen de ellas todo cuanto de impuro guarden en su fondo. 51. Cuando estas pruebas lleguen no temáis, porque cuando ellas sean, comprenderéis que el principio del fin de un reinado ha empezado y que los albores de un nuevo tiempo más feliz se aproxima. 52. La maldad, la injusticia, el orgullo, la esclavitud, la ignorancia y el poder terrenal, sucumbirán para dar paso al establecimiento del reinado del amor, de la luz y de la paz entre los hombres. No flaquearéis, ni apagaréis vuestra lámpara, aunque sintáis que la prueba es muy dura y que el cáliz que os toque apurar es muy amargo; por el contrario, encenderéis y avivaréis la llama de la esperanza, como hace el soldado en el fragor de la batalla, cuando siente que está dominando al enemigo y que la victoria se encuentra cercana. 53. Cuando os miréis rodeados de multitudes hostiles, cuyas lenguas estén arrojando veneno en contra de vosotros, no dudéis de mis promesas, porque en esos instantes os haré sentir mi presencia tranquilizadora y os haré escuchar mi voz amorosa que os repita: "Yo estoy con vosotros". 54. Veréis muchas veces cómo de entre aquellas turbas surgirá un corazón que os comprenda y que sea para vosotros como un escudo, más esto sólo lo lograréis cuando depositéis vuestra confianza y fe en Mi. 55. Recordad a Daniel, aquel profeta que tanto defendió a su pueblo opreso en la esclavitud en Babilonia. 56. Dejad que venga la lucha, es menester que volváis a regar con vuestro amor la simiente que el Eterno sembró en el espíritu del hombre. Dejad que la mala hierba sea cercenada al golpe de la hoz de mi justicia y que sean removidas las tierras, para que queden propicias para el cultivo. 57. Es menester conceder a los hombres que sean ambiciosos de los bienes de la Tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto; para que al fin lleguen a convencerse de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la carne, no les darán jamás la paz ni el bienestar de su espíritu. 58. La hora del examen con la luz de la conciencia se acerca para toda la humanidad; ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material que han recogido, con el cual puedan dar de comer a la humanidad. Después de ese instante, muchos retornarán a Mí, reconociendo que, a pesar de la gloria que en la Tierra tuvieron, algo les faltaba para llenar el vacío en el que había caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual. 59. Tengo preparado para esos espíritus el oasis en medio del desierto, porque sé que a través de sus existencias, llamando de puerta en puerta y recorriendo camino tras camino, unos han buscado la verdad, otros la fuerza, otros la felicidad y al final del sendero que han recorrido en la Tierra, cuando estén a punto de negarlo todo, Yo les haré descansar en mi seno, les confortaré y les señalaré el verdadero camino, para que por él encuentren los campos en los cuales puedan sembrar la simiente fecunda de su experiencia. 60. El oasis es espiritual, al que llegarán por todos los caminos del desierto, hombres de todas las razas, cansados los unos, otros, llenos de heridas, encanecidos, y muchos con su alforja vacía, avergonzados ante la esterilidad de la lucha que habían emprendido. Ahí oirán mi voz, reconociéndola al punto y exclamarán: "Es el Señor"; en esa frase reflejarán la humildad con la que al fin me encontrarán porque todos deberán llegar a Mí por sus propios méritos. 61. Esa hora de infinita dulzura, de reconciliación y de humildad, será también de divino perdón para los hijos pródigos que por fin regresaron a la casa paterna en busca de Aquél que les dio la vida y la heredad. 62. Habéis señalado este día de Noviembre para recordar a los seres que partieron al más allá. Desde que apunta el alba, muchos espíritus se elevan en oración por los que llaman "sus muertos". Os digo que está muy bien que los recordéis, que tengáis para ellos un pensamiento de gratitud, de amor, de admiración; pero lo que no está bien es que los lloréis como si fueran bienes que hubieseis perdido, ni tampoco que los deis por muertos, porque si en los instantes en que vuestros ojos derraman llanto por ellos y vuestro pecho suspira por los que partieron, pudieseis contemplarlos, quedaríais asombrados ante la luz que los ilumina y la vida que los mueve, entonces exclamaríais: "verdaderamente ellos son los que viven y nosotros somos los muertos". 63. En verdad que vivís confundidos cuando lloráis ante un cuerpo inerte, mientras olvidáis que un espíritu vibra y palpita. 64. Si en lugar de dedicarles esta tradición, consagrando un día a los que pasaron a la vida espiritual, estuvieseis siempre unidos a ellos por el lazo de la oración, su presencia invisible, pero real en vuestra vida, y su benéfica influencia, serían sentidas por vosotros a lo largo de vuestra existencia, en vuestras luchas, en vuestras pruebas y también en vuestros momentos amables. Y aquellos seres por su parte, tendrían oportunidad de trabajar en vuestras obras y empresas nobles, con lo cual adquirirían más luz. 65. Dije en aquel tiempo: "Dejad que los muertos entierren a sus muertos" y si analizáis con cuidado y con amor mis palabras, veréis cuánta razón tuve al decíroslo. 66. Todos lleváis en el corazón y ante vuestros ojos, la última imagen, la visión material de vuestros seres queridos. Al que partió en la niñez de su cuerpo, lo recordáis como niño; al que dejó esta vida en la ancianidad de su envoltura, lo recordáis como un anciano, así como al que se desprendió de un cuerpo extenuado por el dolor o en medio de dolorosa agonía, así es como lo recordáis siempre, y es menester que meditéis sobre la diferencia que existe entre lo que es cuerpo y lo que es espíritu, para que comprendáis que ahí en donde el hombre muere, nace el espíritu a una nueva vida, donde deja de mirar la luz del mundo, contempla la luz divina que ilumina la vida eterna del espíritu. 67. Una vez os dije que el hombre era idólatra por su inclinación material y en el culto por sus muertos da una prueba palpable de su idolatría. Mas mi Doctrina, como una aurora de belleza infinita, ha aparecido en vuestra vida, disipando las sombras de una larga noche de ignorancia en la que los hombres han vivido confundidos, y esta luz ascendiendo hacia el infinito, como un astro divino irradiará sus más bellas luces sobre vuestro espíritu en una preparación que os llevará con paso seguro a gozar de aquella vida en la que todos logréis penetrar por vuestra elevación. 68. Ya no seréis los que lloren amargamente por aquellos que han partido para ir a morar en una vida mejor, ni los que estando ya en espíritu lloren por aquellos que se han quedado, o que lloréis por haber dejado el cuerpo que por toda una vida os sirviera de envoltura. 69. Hay seres que sufren y se angustian al contemplar la desintegración del cuerpo que tanto amaron; mas vosotros debéis ser los que, al contemplar que ha llegado el final de una misión desempeñada por aquel cuerpo humano, elevéis un himno de gracias al Creador. 70. Hoy vengo a dispensaros, a perdonaros de todos vuestros errores y al mismo tiempo a mostraros una página del divino Libro de la Vida, en donde podáis iluminar vuestro espíritu y vuestra mente para que hagáis obras dignas de quien os las ha enseñado. 71. Estáis contrayendo una grande responsabilidad ante la humanidad y a medida que más y más lecciones recibís de Mí, esa responsabilidad va en aumento, porque sois el pueblo que deberá hablar de espiritualidad a los hombres. Entre vosotros dejaré implantada la forma perfecta de llegar a comunicaros Conmigo, sin ritos ni formas idólatras, simplemente de espíritu a Espíritu. 72. Esta bendita simiente que ya está en vuestro corazón, será el pan que deberéis compartir con vuestros hermanos y también será la herencia espiritual que leguéis a vuestros hijos. 73. Cuando os dije: "Amaos los unos a los otros", no quise deciros que esto sólo debía de ser entre humanos, sino aun de un mundo a otro; mas ahora os digo que, cuando penséis en los que decís se han ido, no los sintáis distantes ni los imaginéis insensibles. No améis a muertos, ni recordéis a muertos, sólo debéis de reconocerlos vivos, porque ellos habitan en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 174 1. Amados discípulos: cada instante que transcurre en vuestra vida, es un paso más que os acerca a vuestro Padre. Lentamente, paso a paso, vais recorriendo el camino que conduce al Reino de la luz. 2. Os acercáis a un tiempo en el que sabréis dar en justicia lo que corresponde a vuestro espíritu y al mundo lo que a él le pertenece. Tiempo de verdadera oración, de culto libre de fanatismo, en el que sabréis orar antes de cada empresa, en el que sabréis velar por lo que os haya sido confiado. 3. ¿Cómo podrá equivocarse el hombre, cuando en lugar de hacer su voluntad se anticipe a interrogar a su Padre a través de la oración? Quien sabe orar vive en contacto con Dios, sabe el valor de los beneficios que de su Padre recibe y a la vez comprende el sentido o la finalidad de las pruebas por las que atraviesa. 4. El hombre que ora directamente ante Dios, es un hombre espiritualizado, que no lleva venda en sus ojos y que está preparado para descubrir dentro y fuera de él, mundos desconocidos, de sabiduría y verdad, que existen en la vida de la humanidad sin que ésta lo perciba. 5. Quien llega a descubrir esa senda, ya no puede detenerse, porque habiendo despertado sus sentidos y sus dones espirituales sensibilizándose, hoy escucha voces de la Naturaleza, mañana percibe mensajes del Reino Espiritual, más tarde oirá la voz de su Señor en una comunicación de espíritu a Espíritu, fruto del amor entre el Padre y sus hijos. 6. Pueblo: No envidiéis a estos portavoces por quienes me comunico, porque si en verdad os preparáis en materia y en espíritu, llegaréis a superarles después de que esta comunicación haya pasado. 7. Un tiempo de maravillas, pruebas y prodigios está reservado a este pueblo, testigo de mi comunicación en este Tercer Tiempo. 8. Aún no he dicho mi última palabra en la que os haré grandes revelaciones; pero mi voluntad y mis mandatos están escritos en la conciencia de todo este pueblo, para que tengan pleno conocimiento de cómo habrá de ser el final de mi manifestación, así como el día elegido y marcado para mi postrera lección. 9. Es necesario que comprendáis que he venido a enseñaros todo lo que debéis saber para poder penetrar en los mundos o moradas que os esperan, porque así como vuestro espíritu tuvo que ser preparado en el valle inmediato en que anteriormente moraba para poder encarnar y habitar en la Tierra, así habrá de prepararse para retornar al Valle que dejó, aunque a moradas más elevadas en amor, en pureza y en sabiduría. 10. No dudéis de mi palabra; os cumplí en el Primer Tiempo mi promesa al librar a Israel de la esclavitud de Egipto, que significaba idolatría y tinieblas, para llevaros a Canaán, tierra de libertad y culto al Dios viviente. Allí os fue anunciado mi advenimiento en cuanto hombre y la profecía fue cumplida palabra por palabra en Jesús, El Maestro que habitó y os amó, prometió manifestarse en espíritu y aquí tenéis el cumplimiento de esa promesa. 11. Hoy os anuncio que tengo reservadas para vuestro espíritu maravillosas regiones, moradas, mansiones espirituales donde podéis encontrar la libertad verdadera para amar, para extender el bien y hacer la luz. ¿Dudaréis de ello, después de haberos cumplido todas mis anteriores promesas? 12. Sabed que los grandes espíritus trabajan en mi Obra eternamente: Elías, destinado a anunciar la llegada del Maestro entre sus discípulos, es la luz que abre brecha a los espíritus, descendiendo hacia los perdidos del camino, hacia los que duermen o han muerto a la fe en la vida espiritual, para envolverse en el fuego de amor que de él emana, fuego que es fe, exterminio del mal y purificación. Su voz llama en cada nación, su fuego purificador avanza. Ciertamente la purificación deja a su paso una estela de dolor, más pronto llega un divino consuelo, representado en María, a derramar su bálsamo en todo corazón sollozante, en toda criatura atormentada por el dolor. 13. Luego llegaré a visitar corazón por corazón para hacer oír mi divino llamado a los hombres, diciéndoles tan solo: "Seguidme". 14. Mi Doctrina desarrolla al hombre en todas sus fases; sensibiliza y ennoblece al corazón, despierta la mente y perfecciona y eleva al espíritu. 15. Haced de mi Doctrina un profundo estudio que os permita comprender la forma justa de practicar mis enseñanzas, con el fin de que vuestro desarrollo sea armonioso, es decir, que no sólo deis desenvolvimiento a la mente sin preocuparos por los sentimientos que debéis cultivar o por los ideales del espíritu, que debéis alentar. 16. Todas las potencias de vuestro ser, pueden encontrar en mi palabra la senda luminosa por donde podrán evolucionar y perfeccionarse hasta lo infinito. 17. Os he dado tiempo suficiente para asimilar y comprender mis enseñanzas, tanto que muchos de vosotros que llegasteis niños, sois ahora jóvenes, así como otros que llegaron jóvenes, son ahora ancianos. Unos han nacido en este camino y forman ya parte del número de mis labriegos y otros han exhalado el último suspiro ocupando su lugar entre mis escogidos. 18. He concedido el tiempo suficiente a este pueblo, para que en él se avive la luz de una fe firme y verdadera y para que su espíritu tenga un profundo conocimiento de mi Obra. Mi palabra os prepara para cuando dejéis de escuchar esta voz y tengáis que concentraros en el fondo de vuestro ser, podáis sentir mi presencia y recibir mi inspiración. 19. Mi lección está siendo escrita en vuestra conciencia; ahí está el arca que mejor guarda mi Ley, para que cuando los tiempos pasen y estas horas de recreo espiritual que tenéis con vuestro Maestro queden distantes, la esencia de mi palabra vibre llena de vida en vuestro espíritu, fresca, palpitante de amor y de sabiduría. 20. En mi palabra encontraréis que a cada paso os digo que alcancéis la espiritualidad porque será lo que deba distinguiros en la Tierra. Sin la espiritualidad no podréis dar a vuestros hermanos el testimonio que debéis dar. 21. No temáis porque Yo haga cesar mi palabra entre vosotros; mi Obra no decaerá, ni vuestro espíritu desmayará. Tengo dispuestos en el valle espiritual a los seres que deberán llegar a encarnar para ser guías y profetas de los pueblos; seres de luz, espiritualistas que os enseñarán a dar un paso hacia adelante en la senda abierta por mi palabra. 22. Hoy quiero deciros que así como aquí necesitáis que vengan del Valle Espiritual seres de luz que os ayuden en la jornada, también hay moradas espirituales que están necesitando que algunos de vosotros lleguéis a ellas con la luz de mi enseñanza. No sabéis quienes de los que en estos instantes me escuchan tendrán que partir pronto en pos de una misión espiritual. Esa es la razón por la que hace tiempo se están purificando muchos corazones y por la que, a cada día que pasa, sienten su espíritu más dentro de mi Obra. 23. Quiero que entre mis huestes espirituales estén algunos de vosotros, para unirlos con aquellos que en esta Obra bendita de restitución y de justicia trabajan Conmigo por la salvación de todos los seres que caminan fuera del sendero de la vida y la verdad. 24. Guardad en vuestra conciencia esta palabra que podrá serviros de preparación en el instante supremo de abandonar esta existencia para liberaros espiritualmente. 25. ¡Hermoso tiempo de revelaciones es éste, oh pueblo amado! ¡Tiempo de luz que eleva a los espíritus! ¡Bienaventurados los que se preparan, porque ellos reciben mi luz en plenitud! 26. Mas, pensad que son apenas los principios de una era, que no os he revelado todo cuanto este tiempo reserva a los hombres, ni todo lo que habéis recibido ha sido ya comprendido por vosotros. 27. Días, años y siglos pasarán en los que esta humanidad será testigo de maravillosas luces y revelaciones espirituales jamás conocidas. 28. Esos tiempos se acercan, por eso debéis preparar el camino a los que vendrán a ocupar vuestro lugar; debéis bendecir la senda con vuestras buenas obras, entonces habéis iniciado la construcción del templo verdadero, que otros vendrán a continuar y más tarde otros vendrán a concluir. 29. Os he dado mi enseñanza por largo tiempo para que ella, como buena semilla, eche profundas raíces en vuestro corazón y viváis con el testimonio presto a desbordarse ente vuestros hermanos. 30. Formad con mi palabra un libro. Extraed de ella la esencia, para que alcancéis a tener el verdadero concepto de la pureza de mi Doctrina. En la palabra trasmitida por el portavoz, podéis encontrar errores, mas no así en la esencia. Mis intérpretes no siempre han estado preparados; por eso os he dicho que no la miréis superficialmente, sino que penetréis en su sentido, para que podáis encontrar su perfección. Orad y meditad, para que podáis comprenderla. 31. Todos necesitáis fe para vivir. ¡Ay de aquel que sólo vive para las vanidades del mundo porque su espíritu estará vació y al final de su jornada terrestre, no podrá presentar cosecha alguna! Pensad que habéis sido enviados a la Tierra para desempeñar una misión espiritual, que después tornaréis a Mí; mientras, la materia irá a confundirse con la tierra de la cual ha brotado. Para alcanzar una gran fe, inspiraos en mi amor, haced de vuestro corazón un templo. Cerrad los ojos del cuerpo y abrid los del espíritu, para que miréis más allá de vuestro mundo. Yo estoy fuera y dentro de vosotros, en lo más íntimo de vuestro ser, velando y vigilando a vuestro espíritu. Conozco todos vuestros anhelos y esperanzas y os digo: Escalad el monte del perfeccionamiento llenos de paciencia y sacrificio. Cuando estéis cerca del final, entreabriré las puertas de mi Reino, para que presintáis mi paz y seáis fuertes en la última hora. 32. Todo evoluciona. El hombre adelanta en su ciencia, mas no aprovecha este saber que ha adquirido en hacer el bien, no sabe consolar ni proteger a sus semejantes. Las ambiciones y el mal entendimiento del libre albedrío, han causado una nueva guerra y su consecuencia es el dolor. Contemplo orfandad, miseria, desolación y muerte por doquier, y de todo esto me responderéis. ¿Qué habéis hecho de mi palabra? La habéis desoído y os perdéis en un mar de dolores y confusiones, y aun así, no será la última guerra que haréis, más el juicio se acerca para todos. Están en mi presencia jueces y reos, verdugos y víctimas. Todas las naciones oirán mi voz. Yo os invito a orar en esta hora suprema y os doy la luz de mi Espíritu. 33. Mi creación es constante y nada muere. Si el dolor consume la carne y el espíritu queda desnudo sin haber cumplido su misión en la Tierra, Yo le daré una nueva vestidura corporal y le haré tornar a ella. 34. Os invito a hacer obras espirituales que perduren a través de los tiempos. Edificad sobre tierra firme, para que no haya elemento alguno que destruya lo que habéis hecho. 35. Estáis frente a mi mesa, sentaos en torno mío y escuchadme. 36. Es mi voluntad que en este tiempo, todo hombre y todo espíritu alcance este conocimiento divino que el Espíritu Santo ha venido revelándoos. 37. Mi palabra en este tiempo ha sido como un libro de sabiduría que se ha abierto ante los hombres. 38. A vosotros, a quienes he nombrado mis discípulos, os hago celosos guardianes de esta enseñanza. 39. Sois la familia humilde de Jesús, a quien se le ha confiado una heredad. Comprended que Yo, el Maestro, he venido a manifestaros mi voluntad. 40. Ninguno de los que habitan la Tierra, conoce la morada celestial. Sois aun peregrinos en el desierto de la vida, algunos caminan errantes sin saber a dónde van; pero desde la eternidad os está esperando el amor de vuestro Padre, por eso desciendo a ayudaros en vuestra fatigosa jornada, para que lleguéis al seno de donde partisteis. 41. Antes quiero unificaros en el amor, para que los méritos que hagáis, luchando por acercaros, perdonándoos unos a otros y estrechándoos con fraternidad, os acerquen a Mí. Tengo preparado el camino para que lleguéis por él a la paz de mi Reino, esa paz que en esta vida no encontráis, porque en ella sólo habéis conocido el dolor. ¿Por qué no seguisteis el camino que os tracé en el Segundo Tiempo? No habríais tropezado ni caído. Ahora sois mis discípulos, porque os amo y quiero daros una nueva oportunidad para salvaros. Vais a aprovecharla, ¿O vais a estacionaros nuevamente? Mirad que lo que os he revelado con tanta sencillez y humildad, es algo que pertenece al arcano del Padre que había estado oculto aun para los sabios y los teólogos. Más, no por saberos poseedores de esta gracia, vayáis a imitar a los hombres de ciencia que debido a sus descubrimientos han caído en vanidad y ceguera, hasta el punto de desconocer a quien todo lo ha hecho. 42. Hoy poseéis vosotros lo que otros han desconocido o despreciado; pero cuando os levantéis a extender mis enseñanzas, no os detengáis a juzgar, si aquél a quien estáis hablando, es digno o no de recibir mis lecciones, aun cuando sean los que más me han desconocido. 43. Vosotros, que al escucharme mostráis vuestro espíritu rebosante de alegría, sois los que daréis a conocer mi Obra. Se acerca la hora de mi partida y debéis estar preparados. 44. En el Segundo Tiempo elegí doce hombres, los cuales después de mi partida, extendieron la buena nueva por el orbe. Doce hombres fueron bastantes para realizar aquella obra. En este tiempo he doctrinado a millares de hombres y mujeres; he enviado en vuestra ayuda a mis huestes espirituales, porque estáis en el tiempo de liberación de los espíritus. Si son muchos mis soldados, es porque ahora la humanidad es mayor y sus pecados y tinieblas más grandes también. 45. Sed humildes y conformes con vuestro destino. 46. A veces formuláis en vuestro corazón esta pregunta: ¿Habré progresado espiritualmente o me encontraré estacionado? Y YO, el Maestro digo a mis discípulos, que si han llegado a sentir el dolor de sus hermanos, han dado un paso hacia adelante; que si han sabido perdonar a los que les hayan ofendido gravemente, han dado un paso más; y que si su corazón ha llegado a identificarse con todos los hombres sin distinción de razas, o clases, han avanzado bastante en el sendero de la evolución espiritual. 47. Y ¿Cuál ha sido el móvil de esos sentimientos y actos? El amor que mi Ley ha sabido inspiraros. Sólo el amor podrá enseñaros mi Doctrina, porque de él se derivan todas las virtudes. Es en vano que los hombres traten de encontrar la solución a sus problemas por otros medios; inútilmente querrán establecer la paz en el mundo, si ella no está cimentada en el amor de los unos hacia los otros. 48. Sin embargo, veo que mi Doctrina es vista aún con indiferencia, y a veces hasta con burla por quienes sólo ven la vida a través de los sentimientos que les inspira un corazón materializado y egoísta; más Yo os digo que hasta ellos llegarán a convencerse de que sólo una moral elevada, un conocimiento claro y una razón justa, serán las que puedan llegar a salvar a la humanidad del abismo en que ha caído. Y esa moral elevada, la puede dar únicamente la espiritualidad que vengo enseñándoos, esa limpidez de vuestras obras ante la luz de la conciencia y esa justicia para razonar, las encontraréis sólo en mi palabra, porque Yo no vengo hablando de imposibles, ni vengo a enseñaros sólo fantasías; mi Doctrina se basa en la realidad, en la verdad. 49. Imposibles son los que ha tratado de realizar el hombre a través de los medios que no os ha aconsejado mi Ley de amor y de justicia, y si Yo le he permitido que obre con libertad, es para que experimente por sí mismo, aun cuando siempre ha tenido mi Ley presente en su conciencia. 50. Si el corazón de los hombres no se hubiese endurecido tanto, el dolor de la guerra hubiera bastado para hacerle reflexionar sobre sus errores y hubiera vuelto al camino de la luz; pero aún tiene el recuerdo amargo de aquellas matanzas humanas y ya se está preparando para una nueva guerra. 51. ¿Cómo podréis concebir que Yo, el Padre, el Amor Divino sea capaz de castigaros con guerras? ¿Creéis que quien os ama con amor perfecto y desea que os améis los unos a los otros, pueda inspiraros el crimen, el fratricidio, la muerte, la venganza y la destrucción? ¿No comprendéis que todo ello se debe al materialismo que ha acumulado la humanidad en su corazón? 52. Los hombres se han alejado de la senda que les marca su conciencia, han perdido la razón, se han apartado del sendero de la moral y de los buenos sentimientos. No han querido detenerse a tiempo, no han meditado y van hacia el fondo del abismo que han labrado, al encuentro de las tinieblas. Sin embargo, mi amor les ha perdonado sus faltas y mi luz ha tratado de detenerles, mostrándoles que van por un camino equivocado; pero mi Ley respeta el libre albedrío de que les he dotado, aunque mi justicia les dejará que recojan el fruto de lo que van sembrando en su vida. 53. Y cuando parezca que todo ha terminado para el hombre y que la muerte es la que ha vencido o que el mal es el que ha triunfado, de las tinieblas surgirán los seres a la luz; de la muerte resucitarán a la verdadera vida, y del abismo del mal se levantarán a practicar la Ley eterna de Dios. 54. No todos conocerán el abismo porque así como unos han procurado permanecer aislados de esa guerra de pasiones, de ambiciones, de odios y han vivido en las afueras de la Nueva Sodoma, otros que si habían pecado mucho, sabrán detenerse a tiempo, y con su arrepentimiento oportuno y su completa regeneración, evitarán muchas lágrimas y mucho dolor. 55. Los que estáis escuchándome, no alimentéis ni contribuyáis en forma alguna a esas guerras, perseverad en mi camino para que vuestra vida y vuestras palabras, así como vuestras obras, sirvan para que muchos corazones se detengan a tiempo en su vertiginosa carrera, para que experimenten mi paz y se liberen de tener que beber ese cáliz de amargura. 56. Aprovechad este día que dedicáis a vuestro Creador. Vuestro corazón se prepara y late de amor hacia mi Divinidad y os llenáis de mi gracia porque os hacéis dignos de recibir mi presencia. 57. Dejad que la alegría de vuestro espíritu se refleje en vuestra materia, que no por ello será alegría insana. ¿Cómo podría estar alegre vuestro espíritu y al mismo tiempo triste vuestro corazón si ambos viven en armonía? 58. Es bello ese estado cuando proviene del goce del espíritu. Buscad la perfección de vuestras obras, porque en la perfección está la suprema dicha. 59. ¿Qué imperfección encontráis en la Creación? Ninguna, me decís. Sin embargo, las imperfecciones abundan y esas se encuentran en las obras de los hombres. Haced mi voluntad, porque todo lo que se haga fuera de la Ley es imperfecto. 60. Comprended: No deis rienda suelta a la imaginación, no juzguéis las obras de vuestros hermanos. Os quiero buenos y además, deseo que lleguéis a ser perfectos, porque vosotros aparentemente tan pequeños, sois más grandes que los objetos materiales y los mundos, porque tenéis vida eterna, sois una chispa de mi luz. Sois espíritus. Es menester que reconozcáis lo que es espíritu para que podáis comprender por qué os llamo al camino de perfección. 61. En vuestro dolor, he venido a buscaros para salvaros, es el amor de vuestro Padre que no se ha cansado aún de llamar a las puertas de vuestro corazón. 62. Desde 1866, a través de hombres inspirados por Mí, he venido a comunicarme con vosotros para mostraros el camino del bien y la justicia. 63. El Maestro os dice: Es mi voluntad testificar que esta es la Tercera Era. 64. En el Primer Tiempo, Abraham pactó con el Padre. En el Segundo Tiempo, Cristo selló con su sangre el pacto que hizo con los hombres, porque con su sangre, que quiere decir amor, vida, sacrificio y perdón, mostró al mundo el camino para la redención de sus culpas, dando salvación y vida eterna al espíritu. 65. En este tiempo vengo a desbordar mi luz en el espíritu, porque si queréis llegar a Mí en cuanto hombre, jamás lo lograréis porque la mansión prometida en la eternidad es para el espíritu. 66. Os recomiendo mi enseñanza para que en la misma forma que os la doy la transmitáis a vuestros hermanos, más nunca discutáis con violencia al enseñarla. Cuidaos de censurar lo que no conocéis, pero comprended que un ejemplo limpio será suficiente para convertir a los hombres a la espiritualidad. 67. En mi mandato en que os digo: "Amaos los unos a los otros", está condensada mi enseñanza. ¿Por qué si al crearos os di a todos el mismo grado de comprensión, no todos me han llegado a comprender? ¿Por qué mientras unos saben dar a Dios lo que es de Él y al mundo lo que a él pertenece, otros se lo dan todo al mundo, del que llegan a hacer su dios, su paraíso y su gloria? Porque han olvidado que os dije en el Segundo Tiempo: "Mi Reino no es de este mundo". ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 6 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 7 ENSEÑANZA N° 175 1. La luz de mi espíritu ha venido a revelaros todos los dones que existen en vuestro ser, todo lo que desde vuestro origen habéis llevado con vosotros sin presentirlo, os he hecho saber que ya es tiempo de que os conozcáis verdaderamente, de que os encontréis a vosotros mismos y sepáis cuál es vuestra heredad, para que seáis grandes de espíritu. 2. De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones; primero fue la ley, más tarde mi doctrina y finalmente el conocimiento pleno de vuestra misión espiritual. 3. Decís que Yo he estado tres veces con los hombres, más lo cierto es que siempre he estado con vosotros; Yo soy aquel Padre que en el Primer Tiempo reveló su ley de justicia a la humanidad, que en el Segundo hizo encarnar su Verbo en Jesús, su Hijo, y que ahora se manifiesta espiritualmente al mundo, y os he dado con ello una parábola divina a través de las eras, cuyo sentido os habla de vuestra evolución espiritual y os hace saber que quien os ha hablado a través de los tiempos ha sido un solo Dios, un solo Espíritu y un solo Padre. 4. ¿Me preguntáis qué pretendo al manifestarme espiritualmente a la humanidad de este tiempo? Yo os contesto, que lo que busco es vuestro despertar a la luz, vuestra espiritualidad y vuestra unificación, ya que en todos los tiempos habéis estado divididos, porque mientras unos han buscado los tesoros del espíritu, otros se han consagrado a amar las riquezas del mundo. Espiritualismo y materialismo en pugna constante, espiritualistas y materialistas que nunca han podido entenderse entre sí. 5. Recordad que Israel estando en espera del Mesías, cuando lo tuvo frente a sus ojos se dividió en creyentes y en negadores de mi verdad. La explicación es sencilla: creyeron los que me esperaban con el espíritu, y me negaron los que me esperaban con los sentidos de la materia. 6. Nuevamente esas dos fuerzas habrán de enfrentarse, hasta que de esa lucha surja la verdad. La lucha será enconada porque a medida que los tiempos pasan, los hombres aman más lo terrenal, en virtud de que su ciencia y sus descubrimientos los hacen sentirse en un reino propio, en un mundo creado por ellos. 7. Los hombres de ahora han extendido sus dominios, señorean y cruzan toda la tierra; ya no hay continentes, tierras, ni mares ignorados; han trazado caminos por tierra, por mar, por aire, y no conformes con lo que en su planeta poseen como heredad, sondean y escrutan el firmamento en busca de mayores dominios. 8. Yo bendigo en mis hijos el anhelo de saber y me es infinitamente grata su ambición de ser sabios, grandes y fuertes; mas lo que no aprueba mi justicia, es la vanidad en que muchas veces fincan sus ambiciones o la finalidad egoísta que en ocasiones persiguen. 9. Yo no vengo a impedir que los hombres aumenten sus conocimientos, ni vengo a ocultarles la luz de la ciencia. Cuando deposité en la tierra la semilla humana y le ordené crecer y multiplicarse, también le dije que enseñoreara la tierra, es decir, que el hombre fuera, entre todas las criaturas que habían de rodearle, el ser consciente, conocedor de las leyes humanas y de justicia divina y cultivador de virtudes, en torno al cual girasen armoniosamente todos los seres y los elementos. 10. ¡Cuán lejos de la armonía ha vivido el hombre desde que inició su tránsito sobre la tierra! De ello dan prueba sus incesantes tropiezos, el inagotable cáliz de sufrimientos que ha padecido, su falta de paz. 11. Os estoy dando la nueva lección, que será para todos los hombres. No todos han orado esperando mi llegada, pero el dolor les ha mantenido alerta y les ha preparado para recibirme. La humanidad ya tiene la experiencia que desde el Segundo Tiempo le dejó el pueblo de Israel, para que nadie intente desafiar a la divina justicia. ¿Acaso no sabéis que a los pobres de espíritu que anhelaban la venida del Señor para recibir de El la luz de la esperanza y del saber, les fueron dados los dones de la profecía, de la ciencia divina y del poder espiritual? Si me preguntáis por el paradero de aquellos espíritus, os diré que están habitando moradas donde todo lo que existe de grande en este planeta, es ante ellos como simple polvo de la tierra. Más si me preguntáis qué fue de los que nada aceptaron de mi reino porque les pareció pobre mi palabra y mis promesas, os diré que ellos son de los que encarnan y reencarnarán hasta la completa evolución de su espíritu, porque pidieron oro, poder y en justicia para su restitución espiritual, les fue concedido el mundo con sus mezquinas riquezas y su falso poder. Han sido tocados por la justicia divina, pero nunca desechados del camino de salvación que lleva al reino de mi Espíritu, a ellos les buscaré afanosamente para hacerles comprender que éste es el Tercer Tiempo, precisamente aquél en el que se consuman los tiempos, de los que hablé al referirme al juicio del pueblo judío. 12. Todos tenéis una cita Conmigo y os habréis de reunir para escucharme, porque todos tendréis que oírme. 13. Todo será puesto en la balanza de mi justicia, donde serán pesadas todas las obras que estén sin juzgar. Mi presencia y mi poder se harán sentir cual nunca se habían manifestado, porque después del caos, todo tendrá a volver a su cauce. 14. ¡Orad y velad continuamente para que no seáis sorprendidos, oh pueblo; más de cierto os digo, que si velaseis y oraseis por el mundo, habrá un manto invisible que os protegerá, porque supisteis amar a vuestros hermanos y sentir como propio su dolor! 15. Os repito que voy a hacer sentir mi presencia, mi poder y mi justicia. Si he permitido que el hombre en su maldad profane cuanto de sagrado existe en la vida, voy a ponerle límite a su maldad; si lo he dejado caminar por la senda de su libre albedrío, voy a probarle que todo en él tiene un hasta aquí; si lo he dejado colmar sus ambiciones de poderío y de grandeza en el mundo, voy a detenerle en el camino, a hacerle mirar su obra a través de su conciencia, para que pueda responder a mis preguntas. 16. He permitido que el dolor, la destrucción y la muerte se dejen sentir en vuestra vida, para que esos frutos tan amargos os hagan comprender la clase de árbol que cultivasteis; mas también Yo haré que el dolor desaparezca y deje que el espíritu descanse y medite, porque de él tendrá que surgir el himno de amor a su Creador. Dicho está y también escrito, que ese día llegará, cuando los hombres hayan ataviado su espíritu con la vestidura blanca de la elevación, cuando se amen los unos a los otros. 17. Todos serán salvos, todos serán perdonados, todos serán consolados. ¿Dónde está la muerte, dónde la condena eterna y el infierno sin fin? 18. Yo no creé la muerte ni el infierno, porque al concebir mi Espíritu la idea de la creación, sólo sentía amor y de mi seno sólo brotó vida; si la muerte y el infierno existiesen, entonces tendrían que ser obras humanas, por pequeñas; y ya sabéis que nada de lo humano es eterno. 19. En verdad os digo, que en los instantes en que mi palabra se escucha a través del portavoz, no sólo el espíritu de este pueblo se estremece, sino todos aquellos seres que en el valle espiritual también necesitan de la luz divina. 20. No llega a ellos el sonido de la palabra humana, pero sí la esencia y la inspiración de mis mensajes, porque mi voz es universal y su eco alcanza a todos los mundos y moradas donde habite un hijo de Dios. 21. Yo envío a cada mundo un rayo de mi luz; a vosotros os he hecho llegar esta luz en forma de palabra humana, a otras mansiones les llega por medio de inspiración. 22. En la luz de ese rayo divino se irán uniendo todos los espíritus, haciendo de él una escala que les conduzca hacia el reino espiritual prometido a todos los que sois partícula espiritual de mi Divinidad. 23. Imaginaos el regocijo de todos aquellos seres que en la tierra tuvieron vínculos materiales con vosotros y que hoy habitan el más allá de vuestro mundo, cuando saben que la voz que ellos escuchan, también la oyen en la tierra. Ellos no se han alejado de vosotros, no os olvidan, ni dejan de rogar por los que se quedaron unos instantes más en el valle terrenal. Su caricia y sus bendiciones son continuamente sobre vosotros. 24. Allí habitan los que fueron vuestros padres, hijos, hermanos, esposos, amigos o benefactores, los que en espíritu son simplemente hermanos vuestros, pero su amor por vosotros es el mismo o aún mayor, así como su potestad para ayudaros y protegeros. 25. Orad por ellos, pueblo, no vayáis a dejar de amarles y recordadles, porque vuestro recuerdo y vuestras oraciones son un dulce consuelo en su lucha. Nunca los imaginéis turbados o habitando entre tinieblas, porque sería tanto como si vosotros os sintieseis capacitados para dictaminar un juicio y una sentencia sobre ellos; y si aquí en la tierra los humanos suelen ser tan imperfectos e injustos para juzgar las causas de sus semejantes, ¿Qué será tratándose de juicios sobre algún espíritu? 26. Os digo nuevamente, que a vosotros sólo os toca ayudarles con vuestra oración y con vuestras buenas obras en el mundo. 27. No sintáis la necesidad de que ellos se manifiesten en alguna forma material en vuestra vida, ya sea tomando un cerebro o de alguna otra manera, porque negaríais la espiritualidad que os he enseñado. Tampoco tengáis determinado día del año para invocarles, no; meditad en que lo espiritual vive fuera del tiempo material y por lo tanto, todo instante podrá ser propicio para aproximaros a ellos a través de la oración espiritual. 28. Cuántos de estos seres a quienes muchas veces habéis imaginado sufriendo turbaciones, son precisamente los que han luchado por acercaros a este camino en la tierra. No lloréis entonces por ellos, y mucho menos tengáis luto porque partieron al valle espiritual; no han muerto, simplemente se adelantaron unos instantes al momento en que vosotros habréis de partir; así fue dispuesto por Mí, para que os preparasen el camino. 29. Pueblo: ¿Creéis que sea necesario que os diga, que nada tenéis que hacer en los cementerios, y que las lágrimas que sobre las tumbas derramáis, son las lágrimas de la ignorancia, de la materialidad y el fanatismo? 30. El espíritu del que lloráis, vive, y os obstináis en darle por muerto en aquel cuerpo que desapareció bajo la tierra. Les dais por perdidos, mientras que ellos, llenos de amor os están esperando para daros testimonio de la verdad y de la vida. Les creéis lejanos o insensibles y sordos ante vuestras luchas y penalidades, y no sabéis cuántos pedruscos van apartando de vuestro paso y de cuántos riesgos os van librando. 31. La ignorancia os obliga a ser ingratos y hasta crueles con vosotros mismos y con los demás, aunque debo deciros: ¿Quién puede ser ignorante después de haber escuchado alguna de mis cátedras? 32. Mi palabra es el rayo de luz que ha de envolveros a todos para que quedéis fundidos en el fuego de mi amor; si después de oírla, la creéis y la ponéis en práctica, quedaréis desde ese instante unidos a todos los que me aman, me creen y glorifican. 33. Os he dicho en mis enseñanzas, que la vida es la vía dolorosa del espíritu, y el término de su existencia en la tierra es su calvario, para que procuréis imitarme, poniendo en práctica mis ejemplos. 34. Dichosos los espíritus que saben llegar con fe y virtud hasta la cima, porque en el instante de desprenderse de la materia, experimentan la caricia del Padre como premio a su fortaleza y a su amor. Esos son los que penetran sin tropiezo en la eternidad. 35. Mi palabra en este tiempo ayudará a los hombres a comprender el sentido de mi ley y mi doctrina. El cumplimiento que a ellos dé la humanidad, le proporcionará la felicidad, felicidad del corazón y paz del espíritu, porque la dicha perfecta sólo la encontrará el espíritu en la morada a que él pertenece. ¡Cuántas oportunidades tenéis de ser buenos y útiles a vuestros semejantes! Cada hogar es un campo propicio para sembrar mi semilla; cada ciudad y cada pueblo es como tierra sedienta de caridad y amor, y Yo vengo a convertiros en sembradores para que reguéis de amor y consuelo el mundo y lo sembréis de paz. 36. Obras, palabras, oraciones, son los medios que debéis y podréis emplear para cumplir con la misión de servir y amar a vuestros hermanos. 37. Os he enseñado la oración perfecta, la que es verdadero idioma del espíritu, la que pone al hombre en comunicación directa Conmigo. 38. Os he dado el don de la palabra que es expresión de la luz que hay en el espíritu y del amor que atesora el corazón. 39. Pueblo que me escucháis: No digáis que os estoy pidiendo demasiado, cuando Yo sé mejor que vosotros mismos de lo que sois capaces. Hoy os sentís débiles, torpes, impotentes e indignos, porque examináis vuestro interior y descubrís muchas flaquezas, muchas necesidades que no os dejan sentir el dolor ajeno, pero primero os voy a sanar, a haceros sentir mi paz, a fortalecer vuestro corazón, a limpiar vuestro camino, y entonces no sentiréis timidez ni tendréis dudas, ni os sentiréis incapaces. 40. Por eso os he dejado un tiempo escuchándome, fortaleciéndoos poco a poco en mi palabra, sin enviaros aún a las comarcas a cumplir vuestra misión; más cuando vuestro espíritu se encuentre saturado de mi esencia, no esperará pruebas ni señales para levantarse, porque sabrá recibir por inspiración cuanto deba hacer. 41. Orad, pueblo, y mientras oráis, Yo derramaré mi paz en todos los pueblos de la tierra, bendeciré vuestros hogares e iluminaré vuestros caminos. 42. Os daré una prueba de que es verdad cuanto os he prometido. ¿Qué prueba será esa? La que veáis realizarse en vuestra vida algo que hace tiempo estáis esperando, algo que para algunos es imposible obtener. A unos les llegará pronto lo ofrecido por Mí; a otros les haré esperar; más en verdad os digo, que no habrá uno que no reciba mi prueba de amor. Cuando esa gracia llegue a cada uno de vosotros, recordaréis mi palabra y aumentará vuestra fe. 43. No desesperéis, no derraméis vuestro llanto, sabed esperar esa hora practicando mi enseñanza, orando y velando. 44. ¿Veis cómo en estos instantes en que eleváis vuestro espíritu, os olvidáis de vuestras penas y os llenáis de mi paz? Procurad estar siempre delante de Mí, practicad mi doctrina y veréis prevalecer mi paz y mi luz sobre vuestras vicisitudes y trabajos. 45. Comprended que vuestras penas no son inútiles, que tenéis la misión de templaros espiritual y corporalmente para que podáis formar parte del número de mis sembradores. 46. Los que van a llevar consuelo a los hombres, los que van a levantar a los que han caído, los que van a dar fuerzas a los débiles, tienen que estar iluminados por la luz de la experiencia y tienen que estar fortalecidos en la lucha y en las pruebas. Que no les amedrente ningún cuadro de dolor, que no tiemblen ante la desgracia de un semejante, que no huyan del dolor cuando las manos de sus hermanos se tiendan hacia ellos en demanda de caridad. 47. Allí, entre los que se han endurecido en el vicio y en el dolor, vais a ver surgir a muchos hacia la luz, buscando la regeneración y la espiritualidad; más para que esa inspiración llegue a ellos, tenéis que depositar en su corazón una verdadera prueba de fraternidad, una acción que sea el rayo de luz que ilumine las tinieblas de aquel ser. 48. Comprended entonces, que el dolor que os ha acompañado en muchas formas, ha sido el cincel que interiormente ha estado modelando a vuestro espíritu para el desempeño de una delicada misión. 49. La lección que en este Tercer Tiempo he venido a daros, es un nuevo testamento que quedará unido a los de los tiempos pasados, porque los tres forman una sola revelación. 50. Mi luz iluminará el entendimiento de los hombres destinados a unir en un solo libro todas mis enseñanzas. 51. Mis siervos espirituales guiarán la mano de mis elegidos para que en ese libro no exista mancha alguna. 52. Las diferencias que entre este pueblo han existido, sus discusiones y su desunión, desaparecerán cuando os profundicéis en el análisis de ese libro y lleguéis a comprender la verdad de mi obra. 53. Hoy no os dais cuenta aún de las consecuencias que vuestra desunión va a ocasionar, pero en verdad os digo que mañana vais a llorar a causa de ello. ¡Cuántas veces os he pedido la unificación de pensamientos, de prácticas, de espíritus; otras tantas han sido las que habéis desoído mi divino consejo! 54. Os he inspirado para que forméis un pueblo, dándoos el nombre del nuevo Israel; os he dado misiones y cargos diversos, para que en vuestra jornada y en vuestras luchas contéis con todos los elementos necesarios, como aconteció con Israel en el Primer Tiempo, cuando cruzó por el desierto en pos de la "tierra prometida" mas no habéis tratado de comprender hasta ahora mis mandatos, ni habéis querido observar el ejemplo de unión que aquel pueblo dejó escrito, ejemplo imborrable porque fueron su armonía y su unión las que lo hicieron vencer las vicisitudes que en su camino encontró. 55. Una nueva "tierra de promisión" os espera a vosotros, pero aún os encontráis distantes de ella. Vais cruzando ya el extenso desierto, dejasteis atrás la esclavitud del Faraón y ya recibisteis la ley; sin embargo no habéis abandonado por completo la idolatría y sin daros cuenta adoráis al "becerro de oro". 56. Tendrán que llegar hasta vosotros las pruebas, los obstáculos y las persecuciones para que despertéis de vuestro sueño. Entonces si estaréis dispuestos para cumplir mis mandatos y seréis celosos para velar por la obra que os he revelado, como en aquel tiempo los israelitas construyeron el tabernáculo y el arca para guardar la ley, porque las pruebas les habían despertado a la luz. 57. Ahora vuestro espíritu será vuestro tabernáculo, y vuestra arca la conciencia. Allí estará mi ley iluminando la senda del pueblo del Señor. 58. No ha surgido en este tiempo un hombre que, imitando a Moisés, camine delante de este pueblo, alentando con prodigios su fe, pero con un poco de preparación podríais sentir la presencia espiritual de Elías, que es quien os guía, os alienta e inspira en esta jornada. 59. Están llorando las multitudes que me escuchan. Sólo Yo sé el porqué de sus quejas, sólo Yo conozco todos los obstáculos y dificultades que a su paso han encontrado y que les van deteniendo. 60. Perseverad, multitudes, sedme fieles y veréis abatidos los obstáculos. Orad y trabajad cada vez con mayor verdad, pureza y perfección, para que en el desempeño de vuestra misión encontréis el consuelo y la fuerza necesaria para sobrellevar las vicisitudes de la vida. Si así camináis, cuando menos penséis miraréis despejado el sendero y desaparecidos los tropiezos. 61. Vosotros sois mis campos donde por ahora crece juntamente el trigo y la cizaña. No es aún la hora de segar; pero cuando llegue, serán juzgadas las obras de cada uno de vosotros; entonces dejaré en la tierra a los buenos discípulos y levantaré de este mundo a quienes no hayan dado frutos de unificación y espiritualidad. 62. Velad y tened en cuenta mi palabra; no por haber recibido de Mí cargos y misiones muy grandes, os confiéis, creyendo que mi justicia nunca puede llegar hasta vosotros. Recordad a David y a Salomón, quienes habiendo sido grandes delante de su pueblo; se durmieron en su grandeza, faltaron a la ley y vieron llegar sobre ellos mi divina justicia, inexorable y sabia, cuando creían que por ser tan amados del Padre, jamás serían tocados por El. 63. Pensad, oh pueblo, en las generaciones nuevas. Pensad en vuestros hijos como lo hicieron los patriarcas, quienes prepararon a sus pueblos para que supiesen recibir la llegada del Mesías. 64. Orad por los que vienen, preparadles con caridad y amor el camino, comprended que ellos tendrán que cumplir misiones aún más elevadas que las vuestras y que será bueno que encuentren una huella de espiritualidad por donde caminar. 65. ¿Cuál será esa huella? La de vuestra vida, la de vuestras obras. 66. Todo espíritu tiene una gran deuda con su Padre. Mi amor por vosotros y mi justicia, os han ofrecido en la tierra esta nueva oportunidad de justificaros delante de Mí, de restituir espiritualmente y de purificaros para que podáis pasar a la siguiente morada. 67. ¡Oh bendito Tercer Tiempo, eres el portador de todo cuanto el mundo necesita para salvarse de su esclavitud! ¡Bienaventurados quienes aprovechen tu luz porque ellos serán salvos! 68. A lo largo de vuestra jornada espiritual Yo os he guiado, os he probado y preparado para la revelación de este tiempo. No serán los hombres quienes organicen al nuevo pueblo de Israel; seré Yo quien lo forme, lo depure, lo eleve y lo envió al mundo a cumplir su misión. Mientras este pueblo va creciendo y se va preparando. Yo le voy iluminando los caminos, abriendo las puertas y derribando los obstáculos para que pase. Así lo hice con Israel cuando lo saqué de Egipto y lo llevé por el mar y por el desierto. 69. Este pueblo trae la misión de despertar espiritualmente a la humanidad; más cuando haya cumplido, y los hombres se den cuanta del tiempo en que viven, veréis surgir de su corazón un anhelo de luz y de su espíritu un ideal de elevación, que conmoverá la vida humana hasta sus raíces y transformará al mundo. 70. La conciencia será escuchada y obedecida; los llamados del espíritu serán entendidos; los anhelos espirituales serán tomados en cuenta y respetados y en todas partes brillará el deseo ferviente de conocer a Dios, de sentirlo, de acercarse a Él, de sembrar su verdad. 71. Estas profecías habrán de cumplirse entre los hombres, cuando el hambre y la sed espiritual les hayan llevado hasta los límites de su resistencia, cuando, abatida su soberbia, se confiesen delante de su Señor; cuando desciendan de sus tronos, de sus tribunas y de sus sitiales, desde donde han tratado de ignorarme, desde donde me han juzgado y negado, y arrepentidos de sus errores vuelvan sus ojos hacia Mí y me hablen como hijos, a un Padre que les ha estado esperando por siglos y siglos. 72. ¡Hasta donde se ha iluminado el hombre en su materialismo, llegando a negar a quien todo lo ha creado! ¿Cómo ha podido la mente humana ofuscarse a tal grado? ¿Cómo ha podido vuestra ciencia negarme y profanar la vida y la naturaleza, como lo ha hecho? 73. En cada obra que vuestra ciencia descubre, está mi presencia; en cada obra se manifiesta mi ley y se deja escuchar mi voz. ¿Cómo es que estos hombres no sienten, ni ven, ni escuchan? ¿Por ventura es una prueba de adelanto y de civilización el negar mi existencia, mi amor y mi justicia? No estáis entonces más adelantados que los hombres primitivos, que supieron descubrir en cada elemento y en cada maravilla de la naturaleza la obra de un ser divino, superior, sabio, justo y poderoso, al que atribuyeron todo bien en todo lo existente, y por eso lo adoraron. 74. A través de una inteligencia naciente, trataban de comprender lo que sus sentidos corporales recibían; ¿Qué culto perfecto podían ofrecerme? ¿Qué comprensión podían tener de la verdad? Sin embargo, su asombro, su fe y su culto eran recibidos por Mí como las primicias de un extenso campo que mi Espíritu habría de cultivar a través de las eras. 75. Desde entonces hasta ahora, ¡Cuántas lecciones ha dado a la humanidad! ¡Y cuántas revelaciones le he hecho! Sin embargo, cuando esta humanidad ya debiera haber alcanzado la cumbre de la comprensión y cuando su culto debiera ser perfecto, es cuando su ciencia egoísta, soberbia e inhumana se ha levantado para negarme y cuando los cultos que existen viven en el letargo de la rutina y de las tradiciones. 76. Yo os di el don del libre albedrío y he respetado esa bendita libertad concedida a mis hijos; pero también puse en vuestro ser la luz divina de la conciencia, para que guiados por ella encaucéis vuestros dones; y Yo os digo que en la lucha del espíritu y la materia ha sufrido el espíritu una derrota, una caída dolorosa, que poco a poco lo ha ido alejando más y más de la fuente de la verdad. 77. Mas su derrota no es definitiva, es pasajera, porque del fondo del abismo se levantará cuando ya no pueda soportar su hambre, su sed, su desnudez y sus tinieblas. Más el dolor será su salvación, y oyendo la voz de su conciencia se levantará fuerte y luminoso, ferviente e inspirado, tomando nuevamente sus dones, pero ya no con aquella libertad de aplicarlos al bien o al mal, sino consagrándolos tan sólo al cumplimiento de las leyes divinas, que es el mejor culto que podéis ofrecer a vuestro Padre que tanto os ama. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 176 1. Sed fuertes ante las tentaciones del mundo y de la materia. Cuando os encontréis ante los dolores de una prueba, recordad mis lecciones del Segundo Tiempo y seguid mi ejemplo. 2. ¿Me preguntáis cómo fue posible que a Jesús le tocasen las tentaciones del mundo? A lo que Yo os contesto, que no fueron tentaciones bajas las que tocaron el corazón de vuestro Maestro. 3. El cuerpo que tuve en el mundo fue humano y sensible, era el instrumento que utilizó mi Espíritu para entregar mis lecciones a la humanidad. Sabía la prueba que le esperaba porque mi Espíritu se lo revelaba y aquella materia sufrió por el dolor que lo aguardaba. 4. Quise que aquel cuerpo os diese aquellas muestras de humanidad para que quedaseis convencidos de que mi dolor fue real y mi sacrificio en cuanto hombre, verdadero. 5. De no haber sido así, mi sacrificio no hubiese tenido mérito ante los hombres. Por eso tres veces invocó Jesús la fuerza de mi Espíritu que era quien le animaba, para vencer en la dura prueba. La primera vez fue en el desierto, la segunda en el huerto de los olivos, la tercera en la cruz. 6. Menester fue hacerme hombre y entregaros mi cuerpo y sangre para que en ese cuerpo hiciese mella el dolor que la humanidad le infiriese. Si hubiese venido en Espíritu, ¿Qué sacrificio hubiera hecho por vosotros? ¿A qué hubiese renunciado y qué dolor podríais haberme hecho sentir? 7. El Espíritu Divino es inmortal, el dolor no llega a Él, más la carne es sensible al dolor, es limitada en sus potencias, es mortal por naturaleza; por eso elegí ese medio para manifestarme al mundo y ofrecerle mi sacrificio verdadero, para enseñaros el camino de vuestra salvación. 8. Mientras seáis pecadores, tenedme presente en aquella pasión y recordad aquella sangre, para que, arrepintiéndoos de vuestras faltas, os purifiquéis y tratéis de imitarme en aquel ejemplo de amor infinito que os di. 9. Mientras seáis hombres, recordadme en aquella cruz, perdonando, bendiciendo y sanando a mis verdugos, para que vosotros a lo largo de vuestro pesado camino, también bendigáis a quienes os ofenden y hagáis todo el bien posible a quienes os hubiesen causado algún mal. Quien obre en esa forma, será mi discípulo y en verdad os digo, que su dolor será siempre breve, porque Yo le haré sentir mi fuerza en los instantes de su prueba. 10. Muy pocos son los que anhelan enseñar a su hermanos con los ejemplos del Maestro. Lo mismo entre este pueblo que en la mayoría de las religiones, se da la enseñanza con palabras que carecen de fuerza, porque les falta ser confirmadas con obras y ejemplos de amor. 11. Ahora tenéis oportunidad de escuchar la explicación de mi doctrina, la que irá puliendo vuestro corazón hasta dejarlo preparado para desempeñar la misión que a vuestro espíritu he confiado. 12. No temáis seguir mis pasos porque a ninguno le exigiré que me iguale en mi sacrificio: También debo deciros que solo el cuerpo apuro el cáliz que mi Espíritu le ofreció; otro hombre no lo hubiese apurado, porque mi cuerpo tomó vida en la virtud y se fortaleció en la pureza de Aquélla que ofreció su seno para concebirle: María. 13. Meditad, pueblo, y aprovechad este bendito silencio en que penetráis al escuchar mis enseñanzas. En verdad os digo, que en estos instantes de recogimiento y espiritualidad, mi semilla germinará en vuestro corazón. 14. Alcanzáis en este día la unión y la paz dentro de vuestro corazón, para presentaros ante Mí como un solo ser consciente del acto que va a presenciar al oír mi palabra por medio de un portavoz. Y Yo recibo a vuestro espíritu. Todo lo que me ofrecéis limpio y sencillo en vuestra oración y en vuestras prácticas, lo tomo como el justo tributo de los hijos hacia el Padre Celestial. 15. La más ferviente petición que hacéis, es la de que haya paz en este mundo, que vuelva a los hombres la vida patriarcal de otros tiempos, y Yo os digo que esa paz volverá cuando vosotros, mis nuevos discípulos, hayáis puesto los cimientos de un mundo nuevo, para lo cual os estoy preparando. 16. Cuando miréis en cada semejante un hermano, cuando hagáis desaparecer la diferencia entre unos y otros y me améis en ellos, estaréis mirando los albores de un nuevo tiempo. Y la vida será risueña para el hombre y Yo seré reconocido y amado como Padre. 17. Mi palabra de este tiempo es la misma que os di en Jesús. Es la misma corriente cristalina que bañó vuestro espíritu cuando me seguisteis por las tierras de Palestina. Su esencia os es conocida, su sabor no lo podréis confundir jamás, porque quedó impreso en vuestro espíritu su sello divino. Y ahora, que he descendido para comunicarme por medio de estos hombres y mujeres y oís la palabra que brota por sus labios, reconocéis que sólo puede venir de Mí, y me preguntáis por qué no elegí otra forma para hacer llegar a la humanidad mi mensaje de este tiempo. 18. Me decís que no hay entre vosotros hombres de acrisolada virtud, capaces de servirme. No está Moisés, ni los profetas del primer Tiempo, tampoco está Pedro ni Juan, pero en verdad os digo, que en todos los tiempos he enviado espíritus virtuosos y entre ellos están éstos que me han servido con humildad; amadlos y ayudadlos, porque su cargo es muy grande. He conservado su mente y corazón como una fuente limpia, y muchas veces ha sido el dolor el mejor medio para purificarlos. Su vida es semejante a la de mis enviados de otros tiempos. Yo los bendigo. ¡Bienaventurados los que así me han seguido y han sentido toda la importancia del cargo que Yo les he dado! 19. Os invito a penetrar a mi reino, oh pueblo amado. Así estoy llamando a todas las naciones de la tierra sin distinción alguna, mas sé que no todos me escucharán. La humanidad ha apagado su lámpara y camina entre tinieblas, pero ahí donde sólo se advierte confusión, surgirá un iluminado mío que hará luz en derredor suyo, un guardián espiritual que vele y espere mi señal para dar la voz de alerta que despierte y conmueva a sus hermanos. Dejad que sea el amor de esos enviados semilla fructífera en vuestro corazón; no los desconozcáis si se presentan ante vosotros con la pobreza material; oídlos porque van en nombre mío a entregaros un poder que ahora no conocéis. Os enseñarán la oración perfecta, os librarán de los lazos de materialismo con que estáis atados, para daros la libertad espiritual y podáis elevaros a Mí. 20. Vosotros que me oís, esperáis ansiosamente el cumplimiento de todas mis palabras. Anheláis ver a la humanidad convertida en mi discípulo, me pedís ser de aquellos a quienes Yo envié con difíciles misiones a otras tierras, y en verdad os digo que antes debéis prepararos, porque la lucha que os espera será grande. Mas no todos los enviados de quienes os hablo, están entre vosotros, ni todos habrán oído mi palabra a través de portavoces; muchos de ellos hablarán intuitivamente, porque Yo los he preparado espiritualmente, los he distribuido sabiamente, para hacer llegar mi luz a todos vuestros hermanos. 21. ¿Cómo podéis creer que mientras he descendido a vosotros, pudiese descuidar a otras naciones, si todos sois mis hijos? ¿Creéis que alguien está lejos o fuera de Mí, si mi Espíritu es universal y comprende todo lo creado? Todo vive y se alimenta de Mí. Por eso mi rayo universal ha descendido sobre todo el orbe y el espíritu ha recibido mi influencia en este y en otros mundos, porque he venido a salvar a todas mis criaturas. 22. No quiero que desperdiciéis este tiempo, que paséis por el mundo sin dejar huella de vuestro paso, sino que seáis verdaderos cultivadores de la semilla que os confío y que cuando abandonéis este mundo, sigáis trabajando hasta hacer florecer vuestra siembra en el espíritu de vuestros hermanos. 23. No vengo a ataros a mis mandatos, sólo os inspiro, porque no recibiré otro cumplimiento que no sea el que haya nacido de vuestro espíritu consciente y preparado. Sed libres dentro de mis leyes, pero llevad por hábito la obediencia. Dad cumplimiento a las dos leyes que rigen al hombre, que en esencia forman una sola, porque ambas proceden de Mí. 24. Orad por todos los seres, anhelad la armonía y comprensión de todos hacia Mí, y que vuestra oración se eleve como un canto, como un himno ferviente que levante a los espíritus y les señale el camino por el cual llegarán al final de su destino. 25. Mi doctrina desarrolla al hombre en todas sus fases, sensibiliza y ennoblece al corazón, despierta y profundiza a la mente y perfecciona y eleva al espíritu. 26. Haced de mi doctrina un profundo estudio que os permita comprender la forma justa de practicar mis enseñanzas, con el fin de que vuestro desarrollo sea armonioso; que no sólo deis desenvolvimiento a la mente sin preocuparos por los ideales del espíritu que debéis alentar. 27. Todas las potencias de vuestros ser, pueden encontrar en mi palabra la senda luminosa por donde podrán crecer y perfeccionarse hasta lo infinito. 28. Os he dado tiempo suficiente para asimilar y comprender mis enseñanzas; tan ha sido así, que muchos de vosotros que llegasteis niños, sois ahora jóvenes, así como otros que llegaron jóvenes, son ahora ancianos. Unos han nacido en este camino y forman parte del número de mis labriegos y otros han exhalado el último suspiro ocupando su lugar entre mis escogidos. 29. He concedido tiempo suficiente a este pueblo para que en él nazca una fe firme y verdadera y para que en su espíritu llegue a tener un profundo conocimiento de mi obra. Mi palabra os prepara para cuando dejéis de escuchar esta voz y tengáis que concentraros en el fondo de vuestro corazón para sentir mi presencia y recibir mi inspiración. 30. Mi lección está escrita en vuestra conciencia; ahí está el arca que mejor guarda mi ley, para que cuando los tiempos pasen y estas horas de recreo espiritual que tuvisteis con vuestro Maestro queden distantes, la esencia de mi palabra vibre llena de vida en vuestro espíritu, palpite de amor y de sabiduría. 31. En todas mis lecciones encontraréis que a cada paso os digo que alcancéis la espiritualidad, porque será lo que os haga distinguiros en la tierra. Sin espiritualidad no daréis a vuestros hermanos el testimonio que les debéis dar. 32. No temáis al día en que Yo haga cesar mi palabra entre vosotros; mi obra no decaerá, ni vuestro espíritu desmayará. Tengo dispuestos en el valle espiritual algunos seres que habrán de llegar a la tierra a encarnar para ser guías y profetas de los pueblos, seres de luz, que os enserarán a dar un paso hacia adelante en la senda trazada por mi palabra. 33. Hoy quiero deciros que así como aquí necesitáis que vengan del valle espiritual los seres de luz que os ayuden en la jornada, también hay moradas espirituales que están necesitando que algunos de vosotros lleguéis a ellas con el mensaje de mi enseñanza. No sabéis quiénes de los que en estos instantes me escuchan, tendrán que partir presto en cumplimiento de una misión espiritual. Esa es la razón por la que hace tiempo se están purificando muchos corazones y por la que a cada día que pasa, sienten su espíritu más iluminado por la luz de mi doctrina. 34. Quiero que os unifiquéis con mis huestes espirituales para que con vuestro amor hacia todos vuestros hermanos, trabajéis por la salvación de todos los seres que caminan fuera del sendero de la vida y la verdad. 35. Guardad en vuestro espíritu esta palabra, que podrá serviros de preparación en el instante supremo de abandonar esta existencia para liberaros espiritualmente. 36. ¡Comprended cuán hermoso tiempo de revelaciones ha sido éste, pueblo amado! ¡Tiempo de luz que eleva a los espíritus! Bienaventurados los que se preparan, porque ellos reciben mi luz en plenitud. 37. Mas pensad que son apenas los principios de una era, que no os ha sido revelado todo cuanto este tiempo reserva a los hombres, ni todo lo que habéis recibido ha sido comprendido por vosotros. 38. Días, años y siglos transcurrirán, en los que esta humanidad será testigo de maravillosas luces y de revelaciones espirituales jamás conocidas por su espíritu. 39. Esos tiempos ya se acercan, y por eso vosotros debéis preparar el camino a quienes vendrán a ocupar vuestros lugares; debéis bendecir la senda con vuestras buenas obras; entonces habréis iniciado la construcción del templo verdadero, que otros se encargarán de continuar y más tarde otros vendrán a concluir. 40. Os he mirado luchar con vuestra materia para doblegar su reaciedad; habéis tenido que sostener grandes batallas con vuestro corazón para imponerle obediencia y sumisión. Su naturaleza se rebela a los dictados de la conciencia, pero si perseveráis en la oración, si veláis, haréis de ella la mejor colaboradora en el cumplimiento espiritual. Esa lucha forma parte de vuestra restitución en este tiempo. 41. Todos vuestros atributos han estado en vosotros desde el momento en que fuisteis creados; la inteligencia, la sensibilidad, la razón han iluminado a vuestro espíritu para que pudieseis librar la batalla final. Cuando hayáis vencido sobre el mal y vuestro espíritu sea el piloto que guie a la materia, estaréis en condiciones de ir en busca de vuestros hermanos, llevando un ejemplo claro, de cómo lograr la evolución del espíritu; sin hacer alarde de fortaleza y de dominio, mostraréis vuestras obras y ellas revelarán obediencia y acatamiento a mi ley. 42. Cuando no oigáis ya mi palabra a través de los portavoces y vuestro espíritu se sienta ansioso de practicar lo que Yo os enseñé en este tiempo, cada uno de mis discípulos deberá tomar el grupo que se le sea señalado, como a su propia familia, para enseñarle y guiarle. Emplead siempre la caridad, corregid con amor y sabiduría, haced sentir un ambiente de paz como el que habéis formado hoy, y mi Espíritu se hará presente para inspirar y bendecir a todos. 43. No preguntéis a nadie de dónde viene ni por qué me busca; Elías los conducirá y su hora habrá sido llegada. Desde hoy preparo a los que han de llegar y llamo bienaventurados a los que creen en esta palabra que os he dado por el entendimiento humano. 44. Os estoy enseñando para que seáis el buen sabor de la tierra, para que vayáis a endulzar la vida de los hombres con la buena nueva de que el Maestro ha tornado a ellos en este tiempo de dolores y ha dejado su palabra como una herencia para que todos se sustenten y vivan eternamente. 45. No os encargo a vosotros la transformación completa de esta humanidad; llevad con celo mi palabra a los corazones y ella hará prodigios entre vuestros hermanos. ¡Cuánto consuelo recibirán en sus días de prueba si saben oír e interpretar mi enseñanza, y vosotros cómo añoraréis estas horas que vivisteis cerca de Mí, bebiendo esta esencia divina, sintiéndoos niños para recibir de vuestro Padre toda su ternura y su amor! 46. La humanidad es hoy como campo fecundo para trabajar. Son muy extensas las tierras y escasos los labriegos. ¿Cómo vais a presentarme esta generación convertida a mi enseñanza, si no trabajáis? ¡Tenéis un tiempo limitado y es mucho lo que debéis trabajar! ¡La hora es propicia! ¡Reedificar los templos que se han derrumbado en el interior de los corazones! ¡Ayudad a reconstruir hogares, predicad espiritualmente a vuestro paso con pensamientos, palabras y obras! 47. Velad para que la virtud torne a los seres, y los niños sean fuerte lazo entre el padre y la madre, y los jóvenes, cimiento fuerte de nuevas generaciones, el esposo y la esposa, imagen de Dios y su creación, y todos unidos a los ángeles guardianes que os acompañan, formen Conmigo la armonía perfecta. 48. Vuestras peticiones llegan a Mí, la luz que he derramado ilumina vuestro ser. Todas vuestras obras están presentes y podéis juzgar vuestros méritos. Los dolores que vivís ahora pasarán y la paz brillará en el universo. 49. Orad por las naciones que se debaten en guerra. Compartid vuestro pan y vuestro vestido con aquéllos que han caído en desgracia. Abrid vuestros graneros y dadles de comer. Demostrad vuestra fraternidad en esta hora de angustia para el mundo. Practicad la caridad con los enfermos, preparad al espíritu que ha de partir al más allá, levantad la fe de los tristes, llevad la paz a todos vuestros hermanos. Pedid y Yo haré prodigios entre la humanidad. 50. Vuestro mundo está lleno de esclavos, esa es la causa de que en cada hombre aliente un profundo anhelo de libertad; pero no debéis culpar de ello a las leyes del espíritu, ni a las humanas, sino a vosotros mismos, porque la verdadera ley, ya sea divina o humana, debe conducir, guiar, enseñar y proteger, pero nunca encadenar. 51. Comprended que no sois libres espiritualmente, porque alejados de la esencia divina, de la ley de amor a vuestro Dios sobre todo lo creado, y de amaros los unos a los otros como hermanos en el Creador, os habéis hecho esclavos del fanatismo religioso, de la idolatría y de la superstición. 52. Tampoco sois libres dentro de las leyes humanas, porque éstas, que deberían impartir la justicia entre la humanidad, han sido contaminadas por el egoísmo de los pueblos, por la injusticia y por la mentira. 53. Los que gobiernan y los que están encargados de conducir a los espíritus, son también hijos de mi Divinidad; las leyes que unos y otros aplican deben ser hermanas y, sin embargo, cuán distantes caminan y viven unos de otros. 54. ¿Cuándo podrá llegar la humanidad a "dar a Dios lo que es de Dios y al César, lo que es del César?" 55. Mientras unos se concretan a cumplir únicamente con las normas del mundo, desconociendo toda ley divina, otros buscan la elevación del espíritu a través de los caminos que les marcan las diversas religiones, a pesar de llevar la rebeldía en su corazón, evitando el someterse a las leyes de la tierra. 56. En verdad os digo, que ni uno ni otro están cumpliendo con su deber. 57. ¿Veis el astro rey que aparece por el oriente cada día, cómo alumbra y calienta a todos por igual, sin distinción de ninguna criatura? 58. Así es el amor del Padre para cada uno de sus hijos, y así debería ser vuestro amor y vuestra justicia, para que en esa forma fueran aplicadas mis leyes sobre la humanidad. 59. ¿No contempláis la perfecta armonía que existe entre lo divino y todo lo que ha sido creado por vuestro Señor? Entonces, ¿Por qué entre los humanos que son hijos de Dios, no puede haber armonía perfecta? 60. Bienaventurado el que escuche este llamado y reconozca la era de luz en que vive, porque podrá continuar caminando en la senda de evolución espiritual. 61. Estáis ya en los últimos años en que escucharéis mi palabra, que ha sido en vuestra vida como un destello de mi sabiduría. 62. Esta enseñanza quedará grabada en libros y ella y los discípulos que en verdad os preparen y lleven fe inquebrantable en su corazón, serán el testimonio viviente que deje, cuando llegue la hora de mi partida, a los que no me oyeron en este Tercer Tiempo. 63. Bienaventurados los que permanezcan fieles a pesar de las pruebas, porque ellos alcanzarán sabiduría y paz. 64. Para que cada quien pueda cumplir con la misión que ha recibido, debéis uniros en una sola voluntad, apartar la pereza de vuestra materia para las enseñanzas espirituales, dejar de concentrar vuestra atención tan sólo en lo que toca a vuestra vida material, para pensar ya en vuestro espíritu. 65. Yo soy la vida eterna; si queréis alcanzarla, sólo tendréis que dar cumplimiento a mi ley. 66. Que este recogimiento que tenéis dentro de mi recinto al escuchar mi palabra, lo sepáis conservar después, y sea en vuestra vida orden, respeto, disciplina, humildad. 67. Estoy iluminando a vuestro espíritu, a vuestra mente y corazón, estoy encauzando vuestra vida. 68. Quiero que mi enseñanza eche raíces en vuestro corazón para que no podáis olvidarla, porque no sabéis cuánta falta os hará en los tiempos de la lucha, ni conocéis el tiempo que tengáis que permanecer en esta tierra. Por eso haced el bien a través de mi doctrina, para que cuando el Padre os haga el llamado, ese llamado no os sorprenda, sino que os encuentre trabajando como el buen labriego. 69. De cierto os digo, que esta enseñanza restablecerá la moral de este mundo, ya que será un paso hacia la espiritualidad, porque ella despertará los corazones a la fraternidad. 70. En este tiempo aún sigo siendo el incomprendido, porque mientras los humildes, en su ignorancia me ofrecen cultos fanáticos, los que pasan por sabios o poderosos, dicen bastarse a si mismos. 71. ¡Cuán pocos me siguen! 72. Pueblo amado: Dejad que mi palabra os siga preparando. 73. Yo doy paz a vuestro corazón, paz a vuestro hogar y libertad a vuestro espíritu en los instantes en que la materia se halle entregada al sueño. 74. Conservad esta gracia y tomad mi bendición. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 177 1. Humanidad, que estáis representada en este instante por este pueblo que se postra contrito y temeroso ante la presencia de su Señor: ¿Con qué podréis saldar vuestra deuda de amor y agradar verdaderamente al Espíritu de vuestro Padre? 2. Yo voy a deciros la forma de hacerlo: Luchad por vuestra paz y elevación espiritual; así lograréis lavar vuestras culpas y elevar vuestro espíritu. 3. Os confío un tiempo, para que dentro de él colméis el anhelo de vuestro espíritu; surge la nueva era ante vosotros, como un día esplendoroso lleno de promesas y revelaciones. Con su luz os viene diciendo: ¡Luchad!, y en esa palabra está contenido el mandato del Padre. Luchad por la paz, por la regeneración, por el triunfo de la espiritualidad. 4. En vuestra conciencia vengo a grabar estas palabras, para que sea ella, la que a cada paso que deis os las repita. 5. Haced de cuenta que mi amor es una ciudad que tenéis que conquistar; existen muchos obstáculos y son muchos los enemigos que tenéis que vencer; os presentarán batalla para deteneros, pero en vuestras manos luce una espada invencible si la sabéis esgrimir, esa espada es de amor. Luchad, combatid con ella y no dudéis, porque al fin veréis caer rendida a la ciudad, porque vuestro amor habrá conquistado al Padre. 6. Yo he querido crear en vuestro seno una familia unida, fraternal y hospitalaria, para que las caravanas de viajeros buscadores de paz y caridad penetren en vuestro hogar deseosos de compartir el amor que en vosotros he derramado. Pero vuestra preparación ha sido lenta, os habéis retrasado y las caravanas de viajeros se han detenido en el desierto al contemplar que la estrella que guiaba sus pasos detuvo su trayectoria. Eso es debido a que no quiero que los hombres os encuentren durmiendo, o que si estáis despiertos, os encuentren pecando, porque entonces no lograréis testificar mi nueva venida, sino que habréis traicionado a vuestro Maestro. 7. Os estoy dando tiempo para que os arrepintáis de vuestras faltas y reconstruyáis vuestra vida. Que el padre de familia que ha faltado a sus deberes abandonando a los suyos, vaya en su busca y vuelva a reconstruir el hogar. 8. Que aquéllos que han rodado por las pendientes del vicio, se levanten venciendo las flaquezas de la materia, imponiendo la voluntad y la fuerza de su espíritu hasta ponerse a salvo. Que todos los que son servidores de esta obra, se unan en espíritu, se amen y ayuden los unos a los otros; entonces la estrella que se había detenido en la ruta, estacionando con ello a las grandes caravanas en el desierto, reanudarán su marcha señalando a aquella multitudes el camino que conduce a la tierra de paz. 9. Aquellos hombres que venían huyendo de la guerra, de la muerte y de la destrucción, trayendo en su corazón la visión del odio y del crimen, al penetrar en el seno de un pueblo, en donde en cada hogar se levanta un santuario al verdadero amor, donde en cada matrimonio resplandezca la luz de mi ley, donde los padres amen a los hijos y los hijos amen y respeten a sus padres, donde la niñez sea conducida con ternura y sabiduría y donde la vejez sea respetada, ¿No creéis que ellos al ver tantas muestras de respeto a mi ley, confesarán que en ese pueblo ha habido un milagro, sólo atribuible a la caridad del Padre? 10. ¡Oh pueblo, que hasta ahora habéis sido duro e ingrato, no he venido a pediros sacrificios ni a exigiros imposibles; si a veces os parece difícil cumplir con mi doctrina, se debe a vuestra falta de amor! Para el que ama, no hay obstáculos ni abismos, ni imposibles, porque el amor es la fuerza divina que todo lo anima, que todo lo mueve. 11. Venid a mis tierras, oh multitudes. La campiña os espera para recibir de vuestro amor la simiente y más tarde premiar vuestros trabajos con el dulce fruto que brotará de su seno. 12. Uníos fuertemente con los lazos de fraternidad, porque la tentación está al acecho de mi pueblo, la guerra anda en busca de una puerta, en donde el guardián duerma, para que penetren al seno de esa nación la peste, el hambre y las enfermedades con nuevas modalidades extrañas. 13. Yo os he dado la ciencia de la tierra para combatir estas calamidades y alejar esas amarguras, pero os he enseñado una ciencia que es superior, ante la cual se rinden todos los enemigos de la luz, todos los destructores de la salud y de la paz. Esa ciencia es la virtud del amor, la cual se fortalece con la oración. 14. Meditad en estas palabras, oh pueblo, y escuchad luego lo que vuestra conciencia os aconseja. 15. Mi Espíritu os envía su paz, la cual no siempre sabéis retener. ¿Hasta cuándo aprenderéis a llevarme con vosotros sin que ninguna de vuestras acciones o pensamientos me rechace? 16. Nadie se turbe cuando le digo que quiero que me llevéis con vosotros, en lo más íntimo de vuestro corazón, porque es mi luz y mi paz las que quiero que habiten en vosotros. 17. Mi voz de juez es la que os reclama en este día vuestra falta de cumplimiento, vuestra falta de amor para esta obra que os he confiado y que es la que representa vuestro destino. Es la voz divina la que ahora llega a través de la conciencia haciendo estremecer a vuestro corazón al preguntaros: ¿Qué habéis hecho con todo lo que he venido a revelar y a enseñaros en este Tercer Tiempo? 18. Por instantes os dais cuenta de esa responsabilidad, que ha llegado hasta vuestro espíritu; pero la comprensión es como una ráfaga de luz que pasa fugazmente por vosotros y volvéis a caer en debilidad creyéndoos siempre pequeños, enfermos y menesterosos, cuando en realidad tenéis a vuestro alcance un tesoro de dones divinos. 19. Si en mi palabra encontráis un reclamo, éste es de amor. No me llamaréis injusto, porque si en realidad lo fuera y si en Mi encontraseis la ira como llegáis a decir, ha mucho tiempo que mi justicia os hubiese exterminado; mas Yo no destruyo mis propias obras, os pongo en el camino de la evolución, para que en él encontréis vuestro perfeccionamiento. 20. Yo os digo, que el verdadero concepto de Dios no es conocido aún en la tierra, a pesar de haber enviado a Jesús para que a través de El me pudierais conocer. Comprended que si Yo supiese que el hombre no había de salvarse, no vendría a él con el amor con que siempre le he buscado. Mi presencia entre vosotros es la prueba evidente de que llegaréis a Mí, porque el Padre sí conoce el futuro y el destino de todos sus hijos. 21. Yo haré que la palabra que he venido a entregaros en este tiempo sea escrita con claridad, para que en ese libro encuentre la humanidad la explicación de muchas de las enseñanzas que no había comprendido y la interpretación justa de mi doctrina. Surgirá entonces de ese conocimiento el verdadero temor, no el temor al castigo divino, sino la pena de llegar a mancharse con el pecado, la de ofender al Creador, la de retornar al Padre en el más allá con el espíritu manchado, sin haber conseguido dar un paso hacia adelante en el sendero de la espiritualidad y del verdadero saber. 22. ¿Con qué podréis saldar la deuda de amor que tenéis con vuestro Padre? ¿Con qué podréis pagar a Aquél que a cada instante perdona vuestras ofensas y vuestras ingratitudes? Yo os lo diré: Haciendo obras dignas de mi Divinidad, sirviéndoos y amándoos los unos a los otros. 23. Ante vosotros se presenta un nuevo año, y del que acaba de pasar no le pido cuenta a la naturaleza ni a sus elementos; Yo me presento en vuestra conciencia a preguntaros qué habéis hecho dentro de vuestra misión y qué uso habéis hecho del tiempo y de los dones que os he confiado. 24. El año que termina me habló de vuestras luchas, de vuestras lágrimas, de esfuerzos, de trabajos, también de luto, sangre, ruinas y odios. Ese saldo doloroso es el que arrojó ante mi presencia el año que terminó. 25. Un nuevo año os concedo, ante vuestra mirada se presenta como un horizonte de luz que enciende vuestra esperanza en el futuro. Esa luz es la voz que os dirá en cada día: ¡Luchad! 26. Si, humanidad: ¡Luchad por la paz, luchad por la regeneración, luchad por la justicia! 27. Cuatro años solamente os daré ya mi palabra a partir de este día; sabed aprovechar este tiempo precioso. Mi obra no terminará en 1950, porque ella pertenece a la eternidad, ni vuestra misión concluirá para ese tiempo; antes bien, entonces comenzará vuestra lucha, porque en el tiempo de mi comunicación habéis estado sólo en preparación. 28. Sabed unir en una sola ley la misión espiritual y la material, para que podáis ofrecer al Padre un buen cumplimiento. 29. No sólo os enseño a darme lo que a Mí pertenece; también os enseño a dar al César lo que es del César. 30. El mundo pronto sabrá de vosotros, y por vosotros sabrán de mi venida, de mis prodigios y de mis enseñanzas. Los hombres escudriñarán estos recintos y juzgarán vuestra vida. Entre ellos vendrán hombres del poder, ministros de sectas y religiones, científicos y aquellos que escrutan el más allá. Yo deseo que en el seno de vuestras reuniones y en el seno de vuestro hogar mostréis, si no la perfección, si la misma armonía, la moral, el respeto, la caridad de los unos para los otros, la espiritualidad. 31. ¿Qué pensarían los que vienen en pos de una verdad, si entre vosotros encuentran fanatismo en vuestras prácticas espirituales, y en vuestra vida privada descubriesen a los esposos distanciados o a los hijos abandonados, porque sus padres no han sabido cumplir con sus deberes? 32. Mirad las aves que cuelgan sus nidos en las ramas de los árboles y tomad ejemplo de ellas cuando lo necesitéis; no me preguntéis a Mi cómo deben amarse los que en matrimonio se unen y cómo deben amar a sus hijos. Asomaos a esos nidos y allí encontraréis una lección de fidelidad y de ternura. ¡Si así se amasen todos los humanos! 33. Velad y luchad para que al finalizar 1950 podáis ofrecer al Padre frutos dignos de El, porque si para entonces no estuvieseis preparados, habrá gran dolor entre las multitudes en el instante de mi partida. 34. Si no os preparaseis para resistir la ausencia de mi palabra, cuan doloroso será para vosotros mi adiós y el que os dé también mi mundo espiritual. 35. En este día en que mi Espíritu os ha llenado de paz y bendiciones, ¿Qué más podréis pedirme? 36. Ahora soy Yo quien os pide, quien llama a las puertas de vuestro corazón para pediros que os améis los unos a los otros. 37. Orad sinceramente por la paz de las naciones, sentid profundamente el dolor de la humanidad. 38. En verdad os digo, que la peste y la muerte merodean vuestra nación; vosotros no tenéis medios científicos para detener el avance de las plagas y las calamidades, pero haced uso de la oración y en ella encontraréis armas y fuerza para combatir esas calamidades. Orad y unid a vuestra oración las buenas obras, y habréis hecho verdaderos méritos ante vuestro Señor que es Todopoderoso, quien os concederá por vuestra humildad prodigios capaces de asombrar al mundo. 39. Cuando los elementos se desencadenen dando muestras de justicia, vosotros orad, permaneced serenos y no lloréis por vosotros, sino por los demás; mas, a quien os buscare, secadle su llanto, escuchad su queja y dadle el bálsamo. 40. Humanidad muy amada: No creáis que si he vuelto en este tiempo, ha sido para reclamaros mi sangre derramada en el Segundo Tiempo; no, aquella esencia ha quedado depositada en vuestro espíritu. Esa sangre hablará en cada uno de vosotros cuando sea llegado el caso; mientras tanto, muchos están esperando que vuelva el Hijo de Dios, para pedirle una vez más su sangre. En cada corazón de mis hijos estoy viviendo mi pasión divina. 41. Nazco en él en su inocencia, cuando él nace a la fe. Padezco en él cuando sus pasiones se desencadenan y le azotan. Cargo la pesad cruz de sus pecados, de sus ingratitudes y de su orgullo. Muero en su corazón, cuando me desconoce, declarando que no tiene más señor, ni más rey que el mundo. Y allí en lo más profundo y obscuro de su ser encuentro mi tumba. 42. De vez en cuando, aquel corazón escucha, como si fuera un eco distante, la voz del maestro, de Aquél a quien diera muerte en si mismo para que no le presentara obstáculos en su camino. Es la voz de su conciencia, la que logra vencer la muralla de materialismo que envuelve aquel corazón, hasta llegar a hacerse oír. 43. Así como he encontrado en cada corazón de la humanidad una cruz y una tumba, de cierto os digo, que en todos habrá un tercer día, en el cual he de resucitar lleno de luz y de gloria. 44. Hoy se encuentran estériles las sementeras; queréis algunas veces dignificar vuestra vida sembrando el bien en alguna de sus formas, más luego abandonáis llorando vuestra empresa, porque en vez de tierra que os permitiera hacer la siembra, sólo habéis encontrado rocas. Es porque no habéis comprendido que, antes de emprender la siembra, debéis de reconocer las tierras en donde pretendéis hacerla. Recorredlas, preparadlas, limpiadlas y fertilizadlas; y esto, hijos míos, aún no lo sabéis hacer; es por eso que vuestros buenos propósitos, ideas e inspiraciones, han fracasado muchas veces. Pero no por eso desmayéis en vuestra lucha, porque mucho bien podéis hacer despertando a vuestros hermanos, abriendo sus ojos a la verdad y a la luz de este tiempo, para que los hombres se den cuenta de que todo el dolor que como un cáliz de amargura está obligada a beber la humanidad, es la hoz justiciera que viene a cortar de raíz la mala hierba; es la justicia sabia e inexorable que remueve y prepara las tierras porque luego hará despertar a los hombres, a los pueblos y a las naciones, y ya no será necesario que el dolor venga a lavar todas las faltas, porque en su lugar quedará el arrepentimiento, la reflexión y la regeneración de los que logren alcanzar el mismo fin, que es el de la purificación. Más cuando hayáis logrado alcanzarla, vendrá un tiempo en que se escuchará esta palabra en todo el mundo, como un canto de amor y de retorno a la paz. 45. Hoy os contemplo ajenos a todo lo que se avecina, porque reina una completa ignorancia y confusión entre la humanidad. 46. La mayor parte de los hombres se dicen cristianos, y sin embargo, con su vida y con sus hechos, la mayoría de las veces prueban lo contrario. 47. Si llegan a hacer un bien, lo publican y se envanecen de ello, y si cuando han cometido un error, se arrepienten de él y me piden perdón, lo hacen en tal forma que demuestran con ello que ignoran hasta en lo que consiste mi perdón. 48. Ya podéis decir al mundo, oh pueblo, que oís esta palabra, que mi luz ha venido de nuevo entre los hombres, ya que también les podéis anunciar que la humanidad está próxima a salir de su letargo. 49. No volveré a daros sangre humana para salvaros del pecado. Si mi sangre divina derramada en aquel Segundo Tiempo os habló de amor divino e infinito, de perdón sublime y de vida eterna, comprenderéis que esa sangre no ha cesado de derramarse ni por un instante sobre vosotros, sobre vuestro ser, para trazar con su huella el camino de vuestra evolución. 50. Nadie me debe esperar ni debe buscarme humanizado, porque si Yo accediese a cumpliros ese deseo, tal manifestación estaría fuera de tiempo, y vosotros debéis comprender que el Maestro no hará nunca nada que esté fuera de la perfección, porque sus enseñanzas son siempre perfectas, porque El enseña lo perfecto. 51. Del mismo modo, cuando esta forma de comunicarme que ahora he usado con vosotros llegue a su término, no habrá petición ni súplica que me convenza de no cumplir con lo que os he anunciado; ella cesará para siempre, porque su tiempo habrá concluido y su misión estará terminada. 52. Pronto se cumplirán dos mil años desde que estuve como hombre entre vosotros, y la sangre que os legara como una prueba de mi amor, es la herencia que aún está fresca. 53. Sin embargo, el mundo está pidiendo una vez más mi sangre, y voy a dársela, pero no aquélla que vivifica el cuerpo, sino la que le da vida eterna al espíritu. En mi luz enviaré vida y salud a los hombres, ella será como un sol que hará llegar su calor a los fríos corazones de esta humanidad. 54. Sobre todos se extenderá mi misericordia como si fuesen las alas de una alondra que estuviera cubriendo a sus hijos. Mi amor será más clemente y hermoso que el firmamento azul que tanto admiran vuestros ojos; sentiréis mi aliento cual si fuese una brisa celestial que sólo vuestro espíritu podrá percibir. Yo soy el tiempo, la vida y también la eternidad. Yo soy la primavera y el verano, el otoño y el invierno de vuestra vida, y cada una de esas fases es una lección palpitante y vívida que el Divino maestro entrega a sus hijos. 55. Dejad que el rocío divino penetre en vuestro espíritu para que pueda vivir una eterna primavera. Dejad que el corazón se agote bajo el sol candente de la lucha, pero que en lo íntimo de vuestro ser se conserven frescas las flores de la virtud, de la fe y del amor. 56. ¿Por qué estáis tristes? No lo sabéis. Yo sí sé que os agobia la tristeza porque habéis dejado que vuestro espíritu enfermara junto con la materia, y cuando el huracán de las pasiones o las pruebas os azotan o la nieve del invierno os hiela, entonces perdéis toda esperanza y anhelo de vivir. 57. También mi Espíritu experimenta tristeza que proviene de ver siempre llorando a esta humanidad que no quiere despertar y darse cuenta de que esta tierra sigue siendo un paraíso terrenal; os veo perecer de hambre estando rodeados de fecundidad y de vida. Es a esta humanidad a la que me refiero cuando os digo: "Tienen ojos y no ven". 58. Tras de la ciencia han marchado los hombres locamente, y muchas son las maravillas que han descubierto, pero aquélla que da la paz, la salud y la dicha verdadera, ésa no la han encontrado entre todos los bienes de la tierra, porque está más allá de lo humano, precisamente donde el hombre no ha querido llegar. Esa ciencia divina la enseñó Jesús cuando os dijo: "Amaos los unos a los otros". 59. Buscad el reino de Jesús que no está en este mundo y en él encontraréis la luz y la paz necesarias para endulzar y hacer llevadera esta jornada. 60. Ahora venís a recibir el mandato divino. Os contemplo dispuestos a obedecer mi ley, tratando de seguir la huella trazada por Jesús. 61. Ha mucho tiempo estuve entre vosotros y aún vengo a llamar a la puerta de vuestros corazones para que os améis. 62. Bienaventurado el que se ha sabido preparar para recibir en su corazón al Padre Celestial, porque Él le da a cada instante la forma de cumplir, contemplando que el discípulo quiere estar cerca de su Maestro. 63. Si en este año que para vosotros principia encontráis la prueba, sed fuertes y no flaqueéis; entonces podréis demostrar a vuestros hermanos la fuerza que existe en vuestro espíritu; ellos querrán conocer la fuente de donde habéis bebido y encontrarán que la fuente soy Yo, Cristo, de quien tanto se han alejado. 64. En verdad os digo, que a esta fuente vendrán hombres de todas las razas y religiones, porque la espiritualidad será en todos los cultos que los hombres me rinden y al final se hallarán todos próximos a la verdad, a la unificación. 65. Discípulos: Ha habido instantes en que habéis sentido mi justicia, y os he visto confesaros con humildad ante mi Espíritu Divino; entonces he apartado mi mirada de vuestros pecados para contemplar tan sólo que sois mis hijos a quienes amo y perdono. Así os enseño a amar y a perdonar a vuestros semejantes. 66. No dejéis pasar el tiempo sin aprovecharlo, porque nadie sabe los instantes que le quedan de vida en este mundo. Por eso os digo: No esperéis un tiempo más propicio que el presente para levantaros a trabajar; no sea que esperando tiempos mejores, os sorprenda la muerte sin cosecha ni cumplimiento. 67. Se acerca el año de 1950 en el cual os diré mi adiós a través de esta comunicación y ese adiós será sentido por vosotros, como lo sintieron mis discípulos del Segundo Tiempo, cuando les anuncié que la hora de mi partida había llegado. 68. Si aquéllos tuvieron el consuelo de contemplarme después de mi muerte, fue para grabar con fuego en su espíritu la verdad de la vida espiritual. Más entre vosotros sólo algunos contemplarán la forma humanizada de Jesús, y los demás le sentirán profundamente, y esa será la forma de comunicarse Conmigo de espíritu a Espíritu. 69. Velad y orad por la paz de la tierra, para que cesen tantas calamidades, porque en ella se encuentra la simiente de las nuevas generaciones. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 178 1. Pueblo. Cada vez que se inicia un nuevo año, escucho vuestras preguntas en esta forma: Señor, ¿Este año será también de prueba para nosotros? A lo cual os contesto que la vida es una continua prueba, pero que no debéis estar temerosos, porque si sabéis velar y orar, lograréis salir avante en vuestra restitución hasta llegar al fin de vuestro destino. 2. Esas pruebas en las que vive la humanidad, son el fruto que viene a cosechar, es el resultado de su propia siembra, cosecha que a veces es la consecuencia de la semilla sembrada el año anterior, y en otras ocasiones el fruto de lo que sembró años atrás o en otras encarnaciones. 3. ¿Un nuevo año empieza? Pues haced lo que hacen los buenos sembradores, que previamente limpian su simiente en espera del tiempo propicio para depositarla en tierra fértil. Así vosotros limpiad previamente vuestro corazón, para que de vuestras buenas obras recojáis mañana una buena cosecha de paz, amor y satisfacciones. 4. ¿Habéis visto la armonía en la que vive toda la creación? ¿No os parece como si en todo lo que existe se amasen unas criaturas a otras? Mirad al sol; parece un padre que estuviera abriendo sus brazos para abarcar en ellos a todas las criaturas en un abrazo de vida y de amor, de luz y de energía, las aves trinan y los seres trabajan, ofreciendo su tributo de agradecido amor al astro rey. 5. Es un hermoso ejemplo de cómo debéis armonizar can todo lo que os rodea en esta naturaleza y con todo lo espiritual. 6. De la comprensión que alcancen los hombres en estas enseñanzas y de su obediencia para con las leyes que rigen el universo, depende su felicidad, que algunos creen que no existe en la tierra y que otros llegan a pensar que sólo Yo atesoro, pero que sí se manifiesta en la paz de vuestro espíritu. 7. Ahora sabéis, oh pueblo, que vuestra felicidad está en vosotros mismos para que enseñéis a los hombres que en el fondo de su ser, donde creen que sólo llevan amarguras, odios y rencores, remordimientos y lágrimas, existe una luz que nada puede apagar, y que es la del espíritu. 8. Por torcidos caminos ha encauzado sus pasos la humanidad, heredando una generación de errores de generaciones anteriores y aumentando sus yerros a medida que el tiempo va pasando sobre vosotros. Esta humanidad está ahora recogiendo el fruto de la simiente de dolor que ayer sembró en el mundo, así como las generaciones venideras recogerán el fruto de lo que hoy sembréis. 9. ¿Por qué no encauzar vuestras creencias, luchas, ciencias, ideales y anhelos por el único sendero de justicia, que os señala mi doctrina? ¿Cuándo llegarán los hombres a reconocer la verdad de mi palabra? 10. Mi ley, inmutable y eterna, se levanta delante de los hombres, señalándoles el camino de la verdadera felicidad, camino que conduce a los campos donde sembrando el bien, se recoge la cosecha de paz. 11. Benditos sean los que han sentido mi llamado en el fondo de su corazón y han acudido a escuchar la divina lección, porque con su esencia aumentarán su saber; serán baluarte entre los suyos y sabrán sostenerse con la fe en las pruebas. 12. Vengo a apartar todo lo que sea vano en vosotros, para que vuestras obras sean gratas ante el Padre. 13. En esta escuela de Cristo muchos han sido los iniciados que ante el Maestro de toda sabiduría han dicho al llegar: Señor, si Vos sois Cristo el que enseña este camino y descubre en cada uno de nosotros la misión y los dones que posee, concedednos la realización de nuestro destino, para llegar a Vos. 14. Entonces Yo os he señalado vuestra heredad, os he dado mandatos y os he convertido en labriegos. Mas en verdad os digo que no tengo privilegiados entre mis hijos, porque todo aquél que a Mí se acerque con el deseo de servirme, recibirá mi gracia en su corazón. Pero también llegará el instante en que todo cuanto hayáis hecho con los dones que os fueron confiados, será juzgado por Mí y vosotros me tendréis que responder. 15. Ahora no vengo a pediros cuentas todavía, porque estáis tratando de aplicar mi ley a las obras de vuestra vida, y sois aún pequeños para resistir el juicio. Pero sed cada uno de vosotros un celoso guardián de mi enseñanza, que ese cumplimiento no impedirá que atendáis también las obligaciones de vuestro mundo. Ved a los que han despreciado esta heredad; existe en ellos tristeza y vacío, pero mi misericordia es grande y se manifiesta perdonándolos. 16. El que ha cumplido, justo es que sienta mi paz, y al que no, lo toco a través de su conciencia para mantenerlo despierto, para que el instante supremo de la muerte no sorprenda al espíritu desnudo de obras buenas, porque sin ellas no podría elevarse. 17. Llevad de corazón en corazón mi enseñanza; al recibirla vuestros hermanos, unos dirán: Esta palabra encierra profecía; otros la juzgarán como una enseñanza de escasa importancia, y mientras, unos la juzguen adelantada, otros la juzgarán muy atrasada. Cada quien la interpretará según su capacidad espiritual y la limpidez de sus obras. 18. Sed humildes, para que seáis un ejemplo vivo ante la humanidad y mi obra sea reconocida. 19. Más no os mostréis humildes tan sólo en el instante en que me escucháis, sino en toda vuestra vida, a fin de que podáis persuadir a vuestros hermanos, porque la sola palabra no convencerá. Preparaos para el ejemplo y aun para el sacrificio. 20. Si me amáis, id y perdonad a quien os haya ofendido. Si me amáis, id junto al lecho del enfermo o al calabozo del presidiario, consoladles y orad con ellos. Entonces vuestro amor abatirá todo orgullo que pudieseis albergar. 21. Mi palabra es voz de alerta, porque mientras estáis Conmigo, sois como mansos corderos, pero cuando volvéis a vuestros caminos os desgarráis y os negáis el perdón. 22. El tiempo de las complacencias ha pasado y tendréis que salir de vuestro estancamiento, para alcanzar mayor evolución de vuestro espíritu. 23. Recuperad la vestidura blanca de la espiritualidad, para que cuando habléis de mi palabra a los hombres, lo hagáis con la inocencia del niño. Entonces no tendréis temor de hablar de mi obra, porque vuestras obras y vuestra vida hablarán por vosotros. 24. Mi palabra a través de los portavoces, esencialmente es la misma; a cada congregación le hablo según su comprensión y capacidad. 25. Hoy que principia un año, desde sus primeras horas habéis reunido vuestras fuerzas para continuar en la lucha. Así me lo habéis manifestado. Vuestro propósito es levantaros como el buen sembrador que deposita la semilla en el surco preparado, con el deseo de recoger abundante cosecha al final de la faena. 26. Esa semilla es la palabra de luz que vais a sembrar en el corazón de vuestros hermanos. 27. Tendréis que enfrentaros al mundo, a la sabiduría del hombre, porque aquéllos que se han preparado, os presentarán lucha y si vosotros no estuvieseis firmes en vuestra fe, saldríais derrotados. 28. Yo no he venido a llenar de ciencia vuestro entendimiento para haceros contender con los científicos. He venido a iluminar vuestro espíritu, para que él penetre en lo insondable por medio de la elevación e inspiración. Nadie podrá decir que lo que habéis recibido en este tiempo ya lo conocíais, porque muchas de las lecciones que os he dado en este tiempo por medio del entendimiento humano, son las nuevas revelaciones. 29. Vais a hablar del espíritu, de su inmortalidad, porque a él se le ha concedido la vida eterna. Más para que vosotros habléis de estas revelaciones, antes tendréis que sentirlas; entonces ya podréis llamaros mis discípulos. 30. Espiritualista no es el que penetra en estos recintos donde os doy mi palabra; espiritualista es el que ora espiritualmente y se eleva desde cualquier sitio; espiritualista es el que lucha por el perfeccionamiento de su espíritu y también aquél que vive para mitigar el dolor ajeno. 31. Comprended que el espiritualista puede encontrarse en todas partes. Será conocido más por sus actos que por su palabra; por eso siempre os digo: Sed ejemplo de amor, de humildad y caridad. 32. Mirad que no todo el que se dice espiritualista lo es. 33. Yo he simplificado vuestra práctica y vuestro culto sin entregaros nuevas leyes. 34. Os hice comprender que la adoración a mi Divinidad por medio de imágenes era imperfecta y que debíais abandonar todo fanatismo. 35. ¿Acaso ignoráis que la fuerza de vuestro Dios se limita para llegar hasta vosotros? ¿No os he dicho que cuando oráis, Yo desciendo a vuestro corazón para darle vida? ¿No os he enseñado, que cuando estáis limpios de corazón y espíritu, vengo a morar dentro de vosotros? 36. Esta era de luz no podríais haberla vivido antes, porque la poca evolución que teníais no os lo hubiera permitido, más ahora que la vivís y la contempláis, os parece lo más natural palpar el cumplimiento de las profecías. 37. El mismo hombre de ciencia ha descubierto maravillas y ha realizado adelantos que antes creíais imposibles. 38. ¿Por qué no habíais de comprender que todas esas grandezas se deben a la gracia de su Señor? 39. El espiritualismo enseña e invita a los hombres a encontrarme en sus propios caminos, porque Yo estoy manifestado en todo como Creador, como fuerza, como vida, perfección y armonía. ¿Y quién puede mantener esa armonía en el universo si no Dios? Ese Dios no tiene forma ya no lo debéis imaginar a través de figuras limitadas, porque al dejar este mundo, os encontraríais con una realidad que no podríais comprender. 40. Mi enseñanza no es solamente conocimiento; es caricia y es también consuelo; mi caridad se extiende a todos los que sufren, a los que van derramando lágrimas, a los que van soportando injusticias. Ella conforta a la madre y a la esposa, cuida de la doncella, fortalece al mancebo y sostiene al anciano; viene a encender la luz de la esperanza en esa dicha inefable que os aguarda a todos. 41. En esta era derramo mi gracia en vosotros, para que sigáis en el sendero de luz, y nunca sean el dolor ni las flaquezas bastante fuertes para apartaros de él. 42. En vuestro espíritu ya existe ansiedad por llegar a su verdadera patria, al mundo de paz de vuestro Padre. Aquí os habéis purificado en el crisol de la lucha, en las vicisitudes y pruebas, más Yo os digo: Llegad con firmeza y resignación hasta el fin, porque si no existiese paciencia en vosotros, haréis más larga la jornada. 43. Por mucho que dure esta existencia, es transitoria y fugaz al lado de la vida espiritual que es imperecedera. 44. Presentid la grandeza de la vida que os prometo, para que no temáis perder esa materia que tanto amáis. 45. Yo haré que todos los seres que habitaron esta tierra se reconozcan en el más allá, se amen y vivan en paz. Entonces comprenderéis el porqué de la existencia que dejasteis con todas sus amarguras y pruebas a veces incomprensibles para el hombre. 46. Está tan cerca de vosotros la vida espiritual, que a veces os basta cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del espíritu para poder contemplar las maravillas de aquel reino. 47. Estáis tan cerca del valle espiritual, que puede bastaros un instante para pasar de este mundo a aquél. En todo tiempo he hablado de estas revelaciones a los hombres por medio de mis profetas, quienes han testificado mi verdad; en este tiempo os hablo del único camino que conduce a mi reino y lo hago por medio de hombres y mujeres preparados por mi caridad. 48. Ved que no estáis solos en esta vida; si vivieseis con espiritualidad, podríais contemplar y sentir al mundo espiritual muy cerca de vosotros. Dejad que la verdad y la grandeza de ese mundo se reflejen en todos los actos de vuestra vida. 49. Dedicad siempre los instantes de vuestro pensamiento más puro al Padre que está en los cielos, para que lleguéis con firmeza e iluminados por la luz de vuestra conciencia al tiempo en que penetréis en comunión directa con mi Espíritu, que será después de 1950, cuando ya no me escuchéis en esta forma. 50. Sin elevación no podréis alcanzar esa comunión de vuestro espíritu con vuestro Creador. Haced vuestro el anhelo de elevaros a Mí y también consagradme algo del tiempo que aún viváis en la tierra, para que sea fácil a vuestro espíritu el paso de transición al más allá. 51. Ved cómo oyéndome han llegado a armonizar vuestros sentidos, corazón y espíritu. Materia y espíritu han meditado profundamente en el futuro, la una conoce y acepta su final, el otro se regocija contemplando el horizonte sin fin que se presenta ante su vista. Más, ¿Quién puede medir la distancia espiritual que tiene que recorrer para llegar a Mí, que soy la meta de vuestra perfección? ¿Quién puede saber por lo menos la hora marcada en el reloj de la eternidad para dejar su cuerpo en la tierra? 52. Vivid preparados, velad y orad. Acumulad méritos y no tendréis turbaciones, porque al dejar la materia, vuestro espíritu batirá sus alas y sabrá volar, como las avecitas cuando abandonan el nido para emprender el primer vuelo. 53. No debéis entristeceros pensando en las renunciaciones. Sólo el materialista añora y sufre recordando las satisfacciones de esta vida. No seáis materialistas, preocupaos de lo que toca a vuestro espíritu, sin abandonar las atenciones que debéis a vuestra parte humana. 54. Comprended que todo está preparado para vuestro recreo. El que quiera comer este manjar de amor, siéntese a mi mesa y saboréelo al igual que los ángeles. 55. No habéis venido por el azar, habéis sido conducidos por Mí para presenciar mis manifestaciones. A muchos os he encontrado muertos a la vida espiritual y mi palabra os ha resucitado; hoy respiráis vida y hay en vuestro corazón esperanza. A todos recibo, a los que tienen fe y a los incrédulos. A los hombres de diversas religiones y sectas les digo: Bienaventurados los que creen en mi palabra. 56. Si queréis percibir mi inspiración y traducirla en pensamientos y en palabras, preparaos; todos podréis ser mis intérpretes. El Padre quiere ser comprendido por sus hijos, y por eso ha venido a invitaros a penetrar en el templo espiritual. 57. Buscadme con el corazón limpio, oyendo siempre la voz de vuestra conciencia, y en verdad os digo que muy pronto me encontraréis; antes de que vuestro espíritu levante el vuelo, habré venido a vosotros para llevaros a esa mansión de paz que os tengo prometida; mas es menester que conozcáis la senda que conduce a Mí; vuestro camino está trazado hacia la espiritualidad. Para escalar la cima, debéis orar y trabajar. No contemplo aún entre los pueblos de la tierra la santa aspiración de espiritualizarse. El materialismo no ha llegado al límite permitido por Mí; pero está cerca el fin de esa etapa. Después buscaréis con ansiedad retornar a la práctica del amor y la caridad para labrar con méritos la elevación de vuestro espíritu. 58. Las tinieblas que forman el pecado y la confusión, serán disipadas y la verdadera ley iluminará a todos los seres. 59. Os estoy concediendo grandes mirajes que os hablan del futuro, para que lleguéis a analizarlos y estéis preparados. Dad testimonio de esto a vuestros hermanos; mas llegará el momento en que los hombres de distintas razas y de diversos pueblos vean en el infinito mis señales y ello será consuelo para unos y feliz cumplimiento para otros que en ello verán el cumplimiento de mi palabra. 60. Mi enseñanza contiene todos los conocimientos espirituales que pudieseis desear. En vuestro espíritu encontraréis las experiencias que habéis recogido a través de vuestro camino de evolución y ellas os servirán para encontrar el progreso espiritual si sabéis prepararos. 61. Eleváis con vuestra oración un cántico que llega hasta Mí. Me ofrecéis vuestra lucha en mi obra y esperáis que la simiente que habéis cultivado sea buena y agradable a Mí y os bendigo: Vais esparciendo mi simiente en las tierras benditas, porque sabéis que los bienes que os he dado no son tan sólo para vosotros, sino que también pertenecen a vuestros hermanos. En esa lucha no os he pedido sacrificios, sólo cumplimiento a la ley, que viváis como hijos míos y manifestéis las virtudes de las cuales os he hecho poseedores. Sed vasos limpios por dentro y por fuera, para que seáis colmados de la perfección divina. 62. Algunas veces he contemplado en vosotros protestas e inconformidades con vuestro destino; la vida temporal que tenéis en la tierra no os satisface, y el Maestro os dice: La morada verdadera del espíritu está en el más allá. Hoy transitad pacientes, apurad las pruebas con fortaleza y cumplid con mi ley dentro de esa etapa. Haced que los malos tiempos sean buenos, y cuando oigáis rumores de guerra y destrucción, orad y no os mezcléis en ellas, no hagáis división. Estas y muchas calamidades están desatadas, haciendo obra de depuración entre la humanidad, mas ello es para el bien y evolución de los espíritus; después de esta gran batalla que el espíritu libra, una tierra mejor os espera y habréis alcanzado una escala superior en donde descansaréis de vuestra fatiga. 63. Abrid vuestros ojos espirituales y contemplad el tiempo en que estáis viviendo, y así podréis confirmar mis palabras del Segundo Tiempo, que anunciaban grandes pruebas a la humanidad. 64. Todo se ha cumplido conforme estaba escrito. Elevaos, practicad con pureza mi doctrina y no olvidéis que os he dicho que la contienda es universal, que no sólo en la tierra lucha el espíritu, sino también en otros valles. Ayudad con vuestros ejemplos a esas legiones de espíritus desencarnados que viven materializados. Sentid cómo se acercan en demanda de oración y de consejos; no les rechacéis, hacedles salir de su estado de turbación, influid en ellos con vuestra caridad antes que ellos influyan en vosotros. Y aquellos que por vuestro amor alcancen la luz de mi enseñanza, llenos de gratitud se convertirán en abogados vuestros y os ayudarán en vuestro cumplimiento. Todo se desarrollará dentro de mis leyes de amor y justicia. Amaos todos en Mí, aunque habitéis distintos planos espirituales. Perdonaos también. 65. Luchad con todas las fuerzas de vuestro espíritu por llegar al cumplimiento de vuestro destino; según sea vuestra decisión, así permitiréis que se manifieste vuestra virtud y podréis probar vuestra fe con palabras y obras de amor. 66. En esta era como en el Segundo Tiempo, el Maestro se presenta entre sus discípulos, y al ver en ellos tanta sencillez y humildad, les concede la gracia de escuchar su palabra. 67. Recordad que toda obra llegará a Mí cuando esté cimentada en mi ley. 68. Mi ley es la buena simiente que de Mí habéis recibido, la cual depositaréis en el corazón de vuestros hermanos y en el corazón de vuestros hijos. Hay corazones que ante mi llamado se han encendido cual antorchas de fe y perseveran en mi obra. 69. En vuestras luchas habéis vencido muchas veces a la tentación, alentados por el ideal de que mi doctrina florezca entre la humanidad. 70. Vengo a iluminar a vuestro espíritu con mi sabiduría, para que cuando encontréis al que no crea en vuestra fe, le deis pruebas convincentes de que conocéis la verdad y a la vez le ayudéis a creer. 71. Os preguntarán si os consideráis profetas y si tenéis potestad sobre el espíritu y os someterán a prueba como a Elías en el Primer Tiempo. Vosotros les daréis pruebas; más para ello será indispensable que en esa hora tengáis fe, cumpláis con mi ley y os sometáis a mi voluntad. 72. He aquí al Maestro hablando a través de la mente humana, que es imagen de la inteligencia divina, don que he puesto en la criatura más perfecta que habita en la tierra: El hombre. ¿Cómo dudar de que me comunique en esta forma, si manifestado estoy en cada uno de vosotros? La sabiduría que emana de esta palabra, es el horizonte infinito que abro ante el espíritu para que conozcáis la verdad y por ella sintáis la suprema dicha. 73. Quien abra sus ojos no podrá buscarme más a través de las formas creadas por su propia mano, porque será aquél que por medio de su elevación se inspire y se comunique con mi Divinidad. 74. Es menester que el hombre aprenda a desprenderse de la materia en el momento de su elevación, para que los instantes que su espíritu pase en el más allá le sirvan para iluminarse y fortalecerse; así podrá encontrar siempre el camino de evolución y marcárselo a quien no lo conozca. Yo vengo a facultaros para que deis testimonio de estas revelaciones. 75. Hoy os digo que no debéis luchar tan sólo por salvar vuestro espíritu sino también el de vuestros hermanos, con lo cual la humanidad contemplará cumplida mi palabra, que os enseña a amaros los unos a los otros. 76. ¡Mucho de lo que me pedís os concedo; más si me pidieseis que cambiara vuestro destino, de cierto os digo, que eso no os lo concedería, porque vuestro destino, aquel que os habla de virtud, de perfección, de amor, está escrito por Mí! 77. El que fue creado para ser labriego en mis tierras, tendrá que sembrar en ellas y la semilla será de fe, de amor y de buena voluntad. 78. Bebed de esta fuente, oh espíritus sedientos que andáis buscando la luz sin encontrarla. Sentid esta dulce paz que no conoce vuestro corazón y, cuando la hayáis sentido, deducid quién es el que os está hablando. Ya no tendréis necesidad de preguntar por qué he venido nuevamente hacia los hombres, porque la respuesta la llevaréis en vosotros mismos. 79. Si en el mundo no hubiese ignorancia, si no corriere la sangre, si no existiese el dolor y la miseria, no habría razón para que mi Espíritu se materializara haciéndose perceptible a vuestros sentidos; pero me necesitáis, sé que sólo mi amor puede en estos instantes salvaros, y por eso he venido. 80. Si no os amase, ¿Qué importaría que os perdieseis y qué importaría vuestro dolor? Mas soy vuestro Padre, un Padre que siente en si el dolor del hijo, porque cada hijo es una partícula suya; por eso vengo a daros en cada una de mis palabras e inspiraciones, la luz de la verdad que representa la vida para el espíritu. 81. Late apresuradamente vuestro corazón escuchando esta palabra y habéis estado a punto de gritar para bendecir mi nombre, mas no ha sido necesario que vuestros labios expresasen la emoción que embarga a vuestro espíritu, porque antes ya sabía Yo del gozo que ibais a tener al oírme. 82. Soy vuestro Maestro, el mismo a quien el mundo inmolara en el Segundo Tiempo y que ahora viene hacia los hombres con el mismo amor; soy Aquél que agonizando en la cruz sintió sed infinita de amor y en vez de agua, que hubiese sido una forma o una prueba de caridad por parte de los hombres, recibió en sus labios hiel y vinagre, como manifestación de desprecio, de burla y de ignorancia. 83. Mas nada vengo a reprochar a la humanidad; por el contrario, le traigo un nuevo mensaje que habrá de elevarlo, haciéndole sentir la paz tan necesaria del espíritu. 84. "Sed tengo", dije en aquella hora. Sed tengo, vuelvo a deciros, sed de vuestro amor, sed de sentiros cerca de mi Espíritu, sed de que os améis los unos a los otros. 85. También vosotros tenéis sed; el dolor quema vuestro corazón y necesitáis con angustia de la frescura del agua espiritual, necesitáis que la fe, la esperanza, el consuelo y la paz, vengan a mitigar vuestra sed del espíritu, del corazón y de la mente. 86. ¿Pedís fuerza? Llevadla. ¿Necesitáis bálsamo? Recibidlo. ¿Tenéis un grave problema? Yo os concedo la solución. ¿Me presentáis vuestra pobreza? Llevad las llaves del trabajo y el pan de cada día. ¿Tenéis amargura? Llorad y enjugad en mi manto vuestras lágrimas, sentid mi caricia y levantaos a la vida con nuevas fuerzas. 87. Desde este día comenzad una nueva vida; Yo gozaré con vuestros triunfos y os ayudaré a vencer los obstáculos. Nuevamente os digo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 179 1. Estoy hablando al mundo por conducto de mis escogidos. Benditos sean los que se han inspirado en Mí, porque su verbo se ha desatado, ha habido esplendor en él y Yo he manifestado mi sabiduría y mi voluntad. 2. En el principio de los tiempos el hombre, dotado de inteligencia y de razón, empezó a discernir, a formar ideas y a elevar su culto a su Señor. Su espíritu fue forjándose, y cuando hubo evolucionado, después de grandes experiencias, envié a Abraham, a Isaac y a Jacob, para que fuesen ejemplo y tronco de un árbol espiritual, padres de una numerosa familia, cuyo linaje había de perdurar a través de los tiempos. De ahí brotaron las doce tribus, llenas de fuerza y potestad para llevar a las naciones la misión de enseñar el verdadero culto al creador y abolir el pecado. Yo encomendé esta tarea al pueblo de Israel, porque contemplé en la primera edad del hombre muchos balbuceos y malas interpretaciones a mi ley. El culto espiritual, sencillo y puro que pedía a mis hijos, degeneraba en idolatría, en actos materiales y abominaciones. Teniéndome cerca de ellos, me sentían muy distantes, y creyendo cumplir con la ley, pecaban. Cuando envié profetas a la humanidad, les desconocieron, y al oír su palabra llena de celo y rectitud, me decían: No podemos seguiros, Señor, el camino es muy estrecho. Y el Padre que es amor y que vivifica y acompaña a todos sus hijos, ha esperado su reconocimiento. 3. Hoy vivís en el Tercer Tiempo, pueblo escogido, y os he enviado con la misma misión de despertar y aconsejar al mundo. Si os preparáis, vuestra inspiración será inagotable, y después de 1950 dejaréis manifestar a través de vuestras palabras la enseñanza como discípulos míos y con ella mi voluntad, mis revelaciones y mi caridad. Vuestro amor a la humanidad hará prodigios, y penetraréis en una vida de trabajo y solicitud constante; y cuando hayáis dado pasos de espiritualidad, no deberéis sentir superioridad sobre aquellos vuestros hermanos, cuyos espíritus no alcancen todavía la capacidad vuestra. 4. Elevaos, y si es menester que descendáis para salvar a su espíritu, hacedlo, así como el pastor desciende hasta el abismo donde su oveja ha caído, para rescatarla y reunirla con las demás que forman su rebaño. Sed buenos pastores y aprended a cultivar el corazón de vuestros hermanos con esta enseñanza que es vida, elevación y grandeza. 5. Jamás cerréis vuestro corazón al amor y sabréis conocer a través de él la obra infinita de vuestro Padre. 6. Sed clementes con las faltas de vuestros semejantes, ¡Oh discípulos amados! 7. Bienaventurados los que no juzguen las faltas de sus hermanos y eviten que el escándalo sea en torno de ellos, porque manifiestan limpidez en su corazón y saben practicar la caridad. 8. Sólo tendrá derecho a juzgar Aquél que sepa hacerlo y que además, sepa corregir y enseñar con verdadero amor. En las actuales pruebas en que se encuentra la humanidad, puedo deciros que Yo soy el único que tiene derecho a juzgar, porque entre todos los hombres no veo a un justo que tenga derecho de hacerlo. 9. Cuando améis la virtud y os duelan los errores de los demás, cuando lleguéis a consagrar toda vuestra vida para el mejoramiento de vuestro espíritu, lograréis dar el verdadero ejemplo, y si con obras, palabras y pensamientos vais enseñando y haciendo luz en el sendero de vuestros hermanos, habréis logrado asemejaros al Divino Maestro, el que cuando estuvo en la tierra os demostró cómo se puede ser un juez perfecto. 10. Yo dejaba que llegaran ante mi presencia los grandes pecadores, hombres o mujeres; dejaba que en mi camino se cruzaran los grandes hipócritas, permití que me sometieran a prueba, que me interrogaran, que se burlasen o tratasen de humillarme; Yo bien sabía que mi juicio no lo resistirían y que todos llegarían a sentir mi divina presencia. En algunas ocasiones me bastó sólo una frase para llegar a conmover a un hombre, en otras era suficiente una mirada o simplemente el silencio; pero debéis saber que en mi actitud había humildad, dignidad, amor, piedad. 11. La humildad, la dulzura y el amor, eran la esencia de la justicia de Jesús y sin embargo la humanidad no tuvo juez tan inexorable como El. ¿Quién podrá resistir al verdadero amor, a la absoluta pureza, a la luz divina? 12. En verdad os digo, que no existe fuerza que podáis oponer a mi amor. Los enemigos resultan pequeños, las fuerzas contrarias son débiles, las armas que han tratado de luchar en contra de la verdad y de la justicia, siempre han sido frágiles. 13. La lucha que las fuerzas del mal han sostenido en contra de la divina justicia, os ha parecido una contienda interminable, y sin embargo, ante la eternidad, será como un instante y las faltas cometidas durante el tiempo de imperfección de vuestro espíritu quedarán como una débil mancha que vuestra virtud y mi amorosa justicia se encargarán de borrar para siempre. 14. Todo el que tomare de mi palabra, que es como el agua cristalina, sed no volverá a tener. Todo el que me reconociera en el Tercer Tiempo en estas lecciones que vengo a entregar, será fuerte en las grandes pruebas que se acercan a la humanidad y no perecerá. 15. Vengo a prepararos para que no seáis sorprendidos. Encended vuestra fe y aun cuando el huracán sople y quiera apagar vuestra lámpara, velad, guardadla celosamente y no quedaréis en tiniebla. 16. Hoy no sonríe el mundo al oír mis lecciones; el espíritu sabe que está atravesando por el gran día del Señor, en el que han de ser juzgadas todas sus obras, y en el que mi mirada penetrará hasta lo más profundo de su ser; sabe que su cosecha está mezclada con la mala simiente cuyos frutos van a darle amargura. Su conciencia le dice que no ha cumplido las órdenes divinas, que se ha apartado del camino de sumisión y obediencia, y que por eso su cruz es muy pesada. Yo he dado a todos los seres un cáliz para que lo llenen de amor y buenas obras, y me presentáis sólo amargura y veneno; queréis apartarlo porque sentís morir, y buscáis el antídoto, y Yo os digo: Venid a Mí, que aún podéis recobrar la vida; oídme y trabajad. 17. Amad, desechad el odio, dejad detrás de vosotros las antiguas costumbres que apartan vuestros pasos de la senda del bien. Iluminad vuestro sendero con mi palabra de todos los tiempos; buscad la herencia divina en el fondo de vuestro espíritu, y recordad mis máximas que os fueron entregadas por conducto de Moisés, mi palabra y ejemplos a través de Jesús; reconoced mis revelaciones que como Espíritu Santo he venido a haceros en el Tercer Tiempo y sabréis por qué lloráis. Más Yo aparto de vosotros el cáliz y os ofrezco mi paz. 18. En mi palabra de este tiempo encontraréis la misma esencia de aquella con la que os doctrinó Jesús, la misma verdad que en los diez mandamientos os entregué en el Sinaí. Todo aquél que quiera servirme, conozca antes que mi camino es de sacrificio y de entrega por amor a sus semejantes. Más también os digo, que Yo tomaré en cuenta todos vuestros méritos para llevaros a la verdadera vida. 19. Sentid mi amor y venid a Mi, hombres de buena voluntad, levantad vuestra faz y mirad a Cristo que ha vuelto entre los hombres cumpliendo su promesa. 20. Penetro en lo profundo de vuestro corazón y ahí recibo el homenaje sencillo de vuestro espíritu que me habla por medio de la oración y me presenta su propósito de seguirme, de practicar mis enseñanzas, de ser fuerte y mostrarse sereno ante las pruebas. 21. La respuesta a esa oración sentida y humilde, es la de ofreceros que siempre estaré con vosotros y que esta presencia os la haré sentir más clara en las horas difíciles por las que atraveséis. 22. La luz de esta era viene rasgando el velo de obscuridad que envolvió al espíritu de los hombres; viene rompiendo las cadenas que lo tenían sujeto, impidiéndole llegar al verdadero camino. En verdad os digo que no penséis que mi doctrina prohíbe la investigación de todas las ciencias. Si Yo soy quien despierta vuestro interés, vuestra admiración y vuestra curiosidad; por eso a vuestro espíritu le he dado el don del pensamiento para que se traslade libremente a donde quiera. Os he dado la luz de la inteligencia para que comprendáis lo que miréis a vuestro paso; por eso os digo: Investigad, escudriñad, más procurad que vuestra forma de penetrar en mis arcanos sea respetuosa y humilde, porque entonces será verdaderamente lícita. 23. No os he prohibido que conozcáis los libros que los hombres han escrito, más debéis estar preparados para que no tropecéis y os confundáis. Entonces sabréis cómo empezó el hombre su vida y su lucha y a dónde ha llegado; y cuando esto sea, tendréis que buscar mi fuente de enseñanzas y revelaciones, para que Yo os muestre el futuro y el fin que os espera. 24. Prepárese cada quien en la forma en que su conciencia le dicte. Comprended que llegará el momento de la lucha y que no vais a buscar entonces las sombras de un claustro para meditar, sino que daréis la cara al mundo y a las tentaciones y no rehuiréis un solo instante esa lucha. 25. Si no os preparáis, si no analizáis mi doctrina, mañana podrá surgir entre la humanidad una teoría que, aunque falsa, tenga visos de verdad, y no es mi voluntad que os dejen en el camino como impostores, porque tratarán de demostraros que no fue verdad mi venida en este tiempo. 26. Aprovechad vuestra propia fuerza para prepararos y no la desperdiciéis juzgando las obras de los demás. 27. Muchas veces os he dicho: Unificaos, más cuando os hablo de unificación, comprended que no hablo solamente de vuestros recintos, sino que esa palabra abarca todo el universo. 28. Ved que no he venido a inspiraros rito alguno. Ni en el Segundo Tiempo ni en éste he venido a buscar trono o sitial dentro de los recintos que a mi culto habéis destinado. Hoy vengo a deciros que no me ofrezcáis tesoros de la tierra ni vanidades humanas, porque estaréis haciendo lo que el tentador con Jesús en el desierto: Ofrecerle su reino a cambio del mío. Ya sabéis que mi reino no está en este mundo. Por eso me hice hombre naciendo y viviendo en la humildad, para demostraros que para conquistar el "reino de los cielos", no son necesarios el poder y las grandezas de la tierra. 29. Más, ¿Por qué habéis de ofrecerme las riquezas materiales si de antemano sabéis que todo es mío? Dadme lo que no poseo aún: vuestro amor. 30. Es vuestro espíritu al que vengo a buscar, porque es parte del mío y a Mí tiene que tornar; más para rescatarlo tuve que descender hasta él. Hoy será vuestro espíritu el que tendrá que elevarse por la virtud hasta llegar a mi seno. 31. Discípulos míos: Buscáis dentro de vosotros los pensamientos y las obras que sean agradables a Mí para alcanzar mi gracia, y Yo que conozco vuestro amor y esfuerzo, os concedo lo que solicitáis. No son bienes terrenales los que me pedís, no ambicionáis tanto los goces perecederos como los que son perdurables; vais camino de la vida eterna, en donde descansaréis de vuestra lucha. 32. Saturaos de la esencia contenida en mi palabra, y si hay dolor en vosotros, consolaos pensando que en él encontraréis una luz que siempre os estará señalando el camino de la vida eterna. Ese mismo dolor no permitirá que el espíritu duerma o se envanezca, será como rocío que refresque y vivifique el corazón. 33. En todos los tiempos os he hablado de la vida eterna, de ese camino que el espíritu recorre y que no tiene fin, en el cual se desarrolla, se perfecciona y llega a su Señor. Para que tuvieseis un ejemplo que palpar y seguir, vine Yo en el Segundo Tiempo. Me limité en Jesús, nací y viví como hombre, cumplí con las leyes divinas y humanas, sentí los rigores de esta vida, trabajé para labrar el pan; pero sobre estos cumplimientos entregué al mundo mi mensaje de amor y de ternura. 34. Cuando hubo llegado el tiempo de la predicación y de los hechos, consagré mi Espíritu al cumplimiento de esa misión. 35. No todos han sabido comprender que el espíritu es antes que la carne. Y de esa doctrina de amor que os entregué, muy pocos frutos me habéis presentado. ¡Cuán frágil es vuestro corazón! Muchos dicen amarme y desconocen los beneficios de mi enseñanza. 36. En aquel tiempo, cuando Yo revelé a mis discípulos que volvería entre los hombres, me preguntaron cuándo seria la realización de mis profecías y Yo les dije: Velad y orad y las contemplaréis. Muchos me esperaban muy pronto, y es hasta este tiempo que he venido como juez, para preparar el camino de todos los seres. Si abriesen sus ojos espirituales, me contemplarían descender sobre la nube blanca y desde ahí enviar sobre la tierra innumerables rayos de luz. 37. ¿Quién podrá analizar la esencia de mi Espíritu, si soy luz, amor divino, si en Mi no hay forma material? He venido a vosotros en medio de la humanidad; la virtud que os enseño, es la misma que prediqué en el Segundo Tiempo. Quiero acercar a Mi vuestro corazón y que reconozcáis mi nueva manifestación. 38. Hay muchos que por temor o falta de estudio, no han evolucionado y practican sólo la ley de Moisés, sin reconocer la venida del Mesías, y otros que creyendo en Jesús, no han esperado al Espíritu Consolador prometido; y Yo he descendido por tercera vez y no me han esperado. 39. Los ángeles han anunciado estas revelaciones y su voz ha llenado el espacio. ¿Les habéis reconocido? Es el mundo espiritual que ha venido entre vosotros a dar testimonio de mi presencia. Todo lo que ha sido escrito, se cumplirá. La destrucción que se ha desatado, vencerá el orgullo y la vanidad del hombre y éste, humilde, me buscará para llamarme Padre. Amadme y me reconoceréis. Así brotará de vuestro corazón la súplica por la paz de las naciones. A todos os amo, y cuando ya preparados tornéis a Mí, haré pacto de alianza con los hombres y habrá gozo en el Padre y en los hijos. 40. Aquellos que me esperaban, no se han sorprendido de mi palabra dada a través del hombre. Los demás han negado que el Maestro haya vuelto a manifestarse en esta forma al mundo. Mas Yo os digo: Orad y analizad, estudiad las profecías, escuchad la voz de la conciencia en el fondo de vosotros mismos y sabréis responder a toda pregunta que os hagan. 41. Yo os bendigo, pueblo. Os he dado vida y os estoy alentando en el camino de evolución, porque os amo. Al hombre y a los seres inferiores les he dado los elementos necesarios para vivir. Todos vivís dentro de Mí y estáis sujetos a mi voluntad. Os he dicho que "la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad". Para vivir tenéis el aire que respiráis, el sol que calienta vuestro cuerpo, las aguas y los frutos que os alimentan; más a vosotros que estáis dotados de espíritu, os concedo penetrar en mis arcanos para que conozcáis todo lo necesario para vuestra elevación espiritual. Vuestro espíritu no morirá, mientras que la naturaleza material hoy existe y mañana ya no será, porque le he formado para que sea sierva del hombre y después de cumplir su destino, desaparecerá. 42. La tierra, las plantas, los animales, pagan un tributo de gratitud a su Dios. Toda la creación se inclina y se somete a las leyes. Las fieras en la selva se aman, no matan a seres de su especie y si lo hacen es para alimentarse, respetan a la compañera, no se multiplican antes de tiempo, no se censuran. Y vosotros, hombres, hacéis todo lo contrario, porque tenéis libre albedrio y voluntad; mas Yo os he dado la conciencia y la ley para iluminar vuestro sendero. Despertad, abrid vuestros ojos a la luz de mi enseñanza, y si habéis de llegar a Mí, ¿Por qué retardáis vuestro paso? No hagáis dolorosa la jornada. Dejad que el espíritu me busque, me ame y me comprenda y en su oración y práctica se fortalezca y se reanime. 43. Os preparo para que cumpláis con celo mi ley, y así podáis enseñar y ser báculo de vuestros hermanos. 44. Quiero que me améis como Padre y me miréis en la obra perfecta de mi creación. En el agua cristalina de los arroyuelos, en el verdor de los campos, en el aire que acaricia vuestras mejillas, en el firmamento sembrado de estrellas, no me neguéis, no me deis ese dolor. 45. Ved que me estoy derramando en esencia para alimentar vuestro espíritu; estoy sanando a los leprosos del cuerpo y del espíritu; porque así como el cuerpo necesita alimento para vivir, el espíritu necesita Sustento espiritual, necesita amor, la comunicación con su Padre, el cumplimiento de los deberes. En esta armonía podréis vivir felices hoy en la tierra y mañana en la mansión espiritual. 46. Mi amor es con vosotros. Mi inspiración se traduce en palabra por medio de la mente de estas criaturas preparadas. Son mis intérpretes y Yo me manifiesto según su preparación y capacidad espiritual. Todos podréis ser mis portavoces. El hombre es muy pequeño para recibir la potencia de mi Divinidad, más Yo envío al entendimiento un rayo limitado, para hacerme comprender y que mi Verbo sea pronunciado por sus labios y os digo: Venid a recibir el amor de vuestro Maestro y la enseñanza para mitigar vuestra sed de saber. Algunos sentís temor y os pregunto: ¿Por qué albergáis ese temor, si siempre he estado con todos mis hijos, si me tenéis en vuestro corazón? 47. Mi amor ha sido grande para vosotros y por eso os he escogido de distintas comarcas y naciones, porque mucho me necesitáis. Tenéis contraído un compromiso Conmigo porque en tiempos pasados no cumplisteis con vuestra misión, y es menester apresurar el paso para que podáis llegar a Mi limpios y puros como brotasteis de Mí. 48. Todavía no os habéis perfeccionado y ya estáis en la consumación de los tiempos. Ha mucho que en esta era os hablo por conducto del hombre. Os he hablado en parábola, y si leéis los escritos en donde mi palabra está impresa y fue transmitida por los primeros portavoces, apreciaréis mi paciencia y sentiréis dolor por vuestra negligencia. En todas las congregaciones en donde el pueblo se reúne, he derramado mi esencia y os he dicho: Estudiaos a vosotros mismos, para que comprendáis a vuestros hermanos. Sentid su dolor, amadlos como os amo Yo. 49. He venido en busca de esa parte de mi Espíritu que está en vosotros y que me pertenece, para rescatarla. Vengo a declarar la guerra, pero no a la humanidad, sino al pecado, al mal. En esa lucha que ya es entre vosotros, debéis permanecer fuertes. Poned en práctica vuestros dones, para que a medida que entreguéis el bien, ellos se multipliquen y sean inagotables. Si os hablo de regeneración, es porque habéis perdido la gracia y pureza con que os engalané y que debíais haber conservado a través de los tiempos. 50. Os dije que vendría en la nube y que vendrían también mis ángeles. Y ¿Acaso estas profecías no se han cumplido? ¿Mi mundo espiritual no os ha hablado corroborando todas mis palabras? Grandes pruebas vendrán y conmoverán la tierra. Para entonces, no quiero que me busquéis como juez; buscadme como Padre y Maestro. Yo os enseñaré el verdadero camino de la vida, el amor y la humildad, para que no busquéis corona ni cetro. Si queréis ser grandes, sed humildes. 51. Quiero que estéis unidos, porque después de 1950 no oiréis la palabra de vuestro Padre a través de los portavoces y vuestro espíritu buscará un aliciente para continuar en este sendero, y muchos de vosotros seréis débiles como Pedro, y otros dudaréis como Tomás, mas, ¿Quién imitará a Juan? En verdad os digo, que si me amáis como ese discípulo predilecto, me veréis en todo mi esplendor y os diré: Venid a Mí, corazones afligidos; soy el Padre y siento el dolor de todos mis hijos. Orad y sentiréis muy cerca al cirineo ayudándoos a cargar vuestra cruz. Conformaos y sed fuertes en las pruebas y vuestras penas serán ligeras. 52. He preparado a esta nación y sus moradores para manifestar mi doctrina, para que el pueblo pueda elevar su espíritu y contemplar en el más allá la segunda Jerusalén, la tierra espiritual prometida en donde han de reunirse con los patriarcas al final de los tiempos. Mi voluntad es que en esta nación se mezclen las diferentes razas, que encuentren paz aquellos que cansados de guerras y discordias busquen un lugar para meditar sobre mi enseñanza, y los hambrientos de espiritualidad tengan la manifestación de mi Espíritu que les llene de luz y de consuelo, para que desde el valle material puedan contemplar los umbrales de la vida superior donde el espíritu debe morar y ver el cumplimiento de mi palabra. 53. Yo daré esplendor a esta nación. No sólo se elevará espiritualmente, sino materialmente alcanzará poder. Sus tierras serán fructíferas, en sus moradores habrá energía y fuerza moral, y el espíritu preparado por Mí dará prueba de elevación y conocimiento de mi ley. 54. Y cuando el hombre del mundo se acerque y contemple en vosotros mi obra, sentirá el anhelo de enmendar su vida y buscará los principios naturales, que lo ayuden en su restitución; meditará en la ley, buscará mi palabra, y su espíritu volverá a estar en contacto Conmigo. Yo le hablaré secreta y amorosamente y lo pondré en el principio del camino, y a partir de esta etapa empezará a subir para escalar el monte en donde Yo le espero. 55. No todos oirán mi palabra en este tiempo en la misma forma en la que os hablo a vosotros, mis discípulos; mas sabed que todo el que me busque, me encontrará. Mi inspiración estará en todo aquél que me ame y de ello daréis testimonio. Si vosotros os habéis levantado al cumplimiento antes que ellos, preparad su camino dando ejemplo de amor y de humildad. 56. Estad cerca de Mí. Dejad que los ojos de vuestro espíritu se abran y que vuestro corazón perciba mi amor, que todo lo que oigáis y sintáis sea guardado en vuestro ser, para que mañana recordando y analizando mi palabra podáis enseñar a vuestros hermanos. 57. No desperdiciéis estas lecciones que son páginas del libro de la sabiduría que ahora os doy para vuestra salvación. 58. Yo os recibo y en vosotros recibo a todos mis hijos. Mi sabiduría desciende sobre todos mis discípulos que han sabido preparar su entendimiento y su corazón. 59. Vengo como luz y fortaleza, como paz y amor a vuestros corazones, para que no sintáis debilidad ante los hombres. 60. Os revestís de paciencia sabiendo que habéis venido va cumplir la noble misión de establecer la fraternidad y la paz en el mundo; porque sabéis que tenéis que velar para que sea cumplida la voluntad del Padre Celestial. Debéis ser como centinelas que velen por ese mandato no cumplido aún. 61. Mi voz incesantemente llama al hombre al camino de la ley, y vosotros, que fuisteis los primeros en recibir mis revelaciones en este tiempo, habéis venido a ser los postreros, para que contempléis cómo llegan a Mí las multitudes; mas como sois de aquellos que primero me reconocieron, estáis obligados a ser un ejemplo dentro de mi enseñanza, a ser como un báculo para vuestros hermanos. 62. Siendo tan grande vuestra misión, veo que aún os falta valor y fe para ser los apóstoles del Tercer Tiempo. Aún tenéis en vuestra vida instantes de flaqueza, de desesperación y de lucha con vosotros mismos. Venced todas las barreras. Vuestro corazón ya ha sentido la grandeza de mi obra, habéis comprobado que mi palabra es alentadora. En mi enseñanza habéis aprendido a orar para libraros de la tentación. 63. No quiere el Maestro que sigáis desaprovechando el tiempo, ved cómo la humanidad en algunos sentidos ha alcanzado adelanto, pero Yo quiero que su progreso sea completo, que la vida humana y la espiritual armonicen. 64. Esta vida es una hermosa oportunidad que se presenta a vuestro espíritu para progresar. Caminad, creced, evolucionad, mirad cómo todo en la creación evoluciona y se transforma. Fuisteis en el principio semejantes al átomo en vuestra pequeñez; pero por la inteligencia de que os doté, habéis llegado a tomar en vuestras manos los elementos que la naturaleza posee, para serviros de ellos. Desde que llegasteis a morar la tierra, ya se encontraba en ella la ley esperándoos, y el Padre desde entonces os ha estado revelando la vida espiritual, encaminándoos a la morada a donde habéis de llegar a descansar y a gozar de paz después de la lucha, para alcanzar vuestra purificación. 65. Oíd siempre la voz de vuestra conciencia para que ella os diga si habéis o no cumplido con la ley. P A R A B O L A 66. Oíd: Encontrase un varón sobre una montaña, conocía los montes, los bosques y los caminos, por donde se internaba en busca del sustento para los suyos. Cierta ocasión, en medio de su soledad, escuchó una voz que decía: "Yo te contemplo, varón, y veo tu lucha; por eso vengo a ti, porque Yo soy la vida que palpita en todo lo creado, más escucha: Levántate, ve y únete a los que te pertenecen y diles lo que has escuchado y lo que sintiendo no has podido ver, y cuando estén persuadidos de lo que tú ya crees, forma con ellos el principio de un pueblo, levántales en pos del cumplimiento de la promesa de una tierra que les tengo preparada". Aquel varón, al oír esa voz, sintió palpitar su corazón con fuerza y no se atrevió a levantar su faz para contemplar al que así le hablaba. Sintió que una fuerza desconocida penetraba en su ser, como si una luz celestial inundara de valor su espíritu. Cuando aquella voz calló, sintió que la fatiga de su cuerpo se apartaba, a la vez que sobre su espíritu experimentaba el peso de una responsabilidad. En seguida partió en busca de los suyos para testificar lo sucedido y como era hombre recto, todos creyeron en su palabra. El varón decía: "Aquella voz que escuché, me habló de un camino, más de todos los que conozco, no sé cuál sea; acaso exista una que conduzca a alguna gran ciudad o tal vez lleve a una extensa tierra de viñedos". Una noche, al encontrarse recostado en su lecho, oyó la voz clara en su conciencia, ya no en sus sentidos, que le decía: "El camino no lo conocen tus ojos, porque él sólo es visible a la conciencia, es el camino de mi ley". Y entonces escuchó los preceptos de ella que hablaban de amar a Dios sobre todo lo creado, de no adorarlo a través de figuras creadas por la imaginación o el fanatismo y oyó hablar también del amor de los unos a los otros. Ese era el camino, el del amor y el bien. Cuando despertó el varón, comprendió que todo aquello había sido una revelación divina hecha a su espíritu. Nuevamente dio testimonio a su familia de lo que había recibido en sueños y lleno de fe y obediencia reunió a todos los suyos, para que con su unión formasen la simiente de un pueblo fuerte y grande. 67. Es mi parábola de este día en que os hablo de Moisés, aquel espíritu con quien tienen semejanza los guías de este tiempo. Aquél que oraba en silencio y se comunicaba con su Padre, aquél que condujo a su pueblo en larga jornada a través del desierto, el mismo que ante la debilidad de las multitudes rompió contra el suelo las tablas de la ley. 68. Tres eras han pasado y os pregunto: ¿Quién de vosotros conoce el camino? ¿Quién es aquel que de verdad se prepara para escuchar la voz del Eterno? Dónde están los que pueden decirme, como lo hicieran hermanos vuestros en otros tiempos: Señor, si es menester el sacrificio de mi existencia en bien de tu obra, hágase en mí tu voluntad. 69. Hoy no encuentro quien hable así a su Maestro. ¿Cómo vais a dar a conocer al mundo mi palabra en este tiempo? Es menester que os unáis, para que mi obra de amor y de pureza sea reconocida. Si la presentaseis a través de ritos, símbolos o creencias, no lograréis estremecer el espíritu de vuestros hermanos; en cambio, si con vuestras obras dais el ejemplo de amor, mi ley será conocida y respetada. 70. Estudiad mi palabra, porque en ella escucharéis la voz del Padre, quien a través de vuestra conciencia os señalará siempre el camino y os hará contemplar la perfección que vayáis alcanzando en él. 71. Así como escudriñáis y os maravilláis ante la vista del cuerpo humano que es tan sólo la forma exterior del hombre, así abismaos en la contemplación y en el estudio del espíritu, porque sólo así conoceréis su grandeza. 72. Luchad y aunque vuestra lucha sea intensa, no os canséis de testificar mi verdad. Haced el bien aunque tengáis que llegar hasta el sacrificio. Tenéis la misión de salvar a vuestros hermanos. 73. Yo os doy mi bendición y mi perdón. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 180 (Dada durante la 2a. guerra mundial) 1. Os doy la luz para que analicéis mi palabra y comprendáis mi lección, discípulos amados. 2. Sigue el labriego cultivando la tierra y abriendo el surco en donde ha de depositar la semilla con la fe y el anhelo de levantar abundante cosecha, y el Maestro os dice: Tened cuidado de elegir la tierra que sea propicia, para que no se malogre la simiente, y siempre recogeréis frutos de acuerdo con el amor con que hayáis cultivado vuestra tierra. 3. Todos podéis ser labriegos en mis tierras, pero antes es preciso sentir y comprender esta misión. El objeto de esta lección es apartar la venda de oscuridad del ignorante y hacer andar al paralítico, mostrándole que Yo soy el único Dios a quien deben servir. Por eso os digo: Os estoy preparando, para mostraros a los demás como un ejemplo, ya que supisteis abrir vuestros ojos a la luz y confesar con humildad que erais ignorantes. Yo, a través de vosotros, también sembraré y recogeré los frutos de mi caridad. 4. Os preguntarán vuestros hermanos, cómo habéis recibido esta enseñanza, cuáles han sido mis manifestaciones y por qué seguís este camino; a toda pregunta responderéis con absoluta verdad. Porque si no procedéis con la verdad, no seréis fuertes y saldréis derrotados; entonces, la semilla no germinará. 5. No quiero que miréis vacía vuestra mano, ni que al final de vuestra lucha quedéis sin levantar cosecha, después de haberos apartado del mundo por seguir mi camino y de haber sido nombrados mis discípulos. No sería justo que recogieseis desengaños y amarguras sólo por no haber sabido aprender a defender mi obra, estudiándola y analizándola para adquirir fuerza, serenidad y conocimientos suficientes para hacer frente a las pruebas. 6. Mi enseñanza es una sola lección dicha en muchas formas, para que podáis comprenderla y a la que nada tengáis que añadir. Y aunque es ley, no vengo a imponérosla porque caeríais en hipocresía, aparentando exteriormente su cumplimiento, mientras que vuestro corazón se encontraría infringiendo. 7. He puesto a la conciencia en vuestro ser, para que ella esté presente en todos vuestros pasos, ya que la conciencia sabe distinguir el bien del mal y lo justo de lo que no lo es. Guiados por esa luz, no podréis ser engañados, ni llamados ignorantes. ¿Cómo podría el espiritualista engañar a su propio semejante o tratar de engañarse a sí mismo, si lleva en su propio ser la luz de su Creador? 8. En aquel tiempo se acercó un rico mancebo a Jesús y dijo: "Maestro, creo merecer el reino que prometes, porque practico la enseñanza" Jesús le preguntó: 9. "¿Cumples con la ley?", y el mancebo contestó: Sí Señor, yo ayuno, trato bien a mis hermanos, no hago mal a nadie y doy una parte de mi hacienda para ayuda del templo. Entonces Jesús le dijo: "Si queráis seguirme, deja todo lo que posees y ven en pos del Maestro"; mas era tanto lo que en el mundo poseía el mancebo, que no queriendo abandonar sus riquezas, prefirió apartarse del Señor. Creía estar cumpliendo con mi ley y se engañaba a si mismo. 10. ¡Cuántas veces os he dicho: Practicad la caridad, manifestad esta virtud, mas no hagáis ostentación de ello porque dejará de ser caridad y os engañaréis! 11. Discípulos: Si no queréis sufrir equivocaciones o errores, analizad vuestros actos a la luz de vuestra conciencia, y si hay algo que la empañe, examinaos a fondo y encontraréis la mancha, para que podáis corregirla. Dentro de vosotros existe un espejo donde podréis miraros y ver si estáis limpios o no. 12. El espiritualista deberá ser reconocido por sus actos, los cuales para que sean limpios, tendrán que haber sido dictados por la conciencia. Quien así practique, se sentirá con derecho a llamarse mi discípulo. 13. ¿Quién podrá engañarme a Mí? Nadie. Yo no vengo a juzgaros por lo que hacéis, sino por la intención con que lo hacéis. Estoy en vuestra conciencia y más allá de ella. ¿Cómo podéis pensar que Yo pueda ignorar vuestros actos y el móvil de ellos? 14. Preparaos para la lucha, para que mi obra no sea atacada por causa de vuestras malas obras, porque en muchos casos dependerá de vosotros el reconocimiento o desconocimiento que de mi obra tenga la humanidad. 15. ¿Qué puede perder mi obra si es la misma verdad, si es pureza impecable? Más vosotros si perderéis ocasiones para hacer méritos y elevar el espíritu. 16. Si alguien ignora mi verdad, es porque no ha sabido acercarse a beber de esta fuente que desborda sus aguas cristalinas para todo labio sediento de amor. 17. La verdad que revelé a los patriarcas, a los profetas y a los justos, es la misma que hoy os estoy mostrando, porque mi doctrina que hoy recibís es la ley de todos los tiempos, con la que os he señalado el camino de evolución para que continuéis vuestra jornada hasta el fin. En mi doctrina nunca os he dicho algo que no tenga una explicación apegada a la verdad; más si vosotros dieseis explicaciones distintas y en forma complicada, si modificáis mi enseñanza o entregáis análisis defectuosos a los que necesitan explicación de ella, mala cosecha recogeréis. 18. Mirad cómo entregáis y cómo habláis; comprended que sois responsables de un don muy grande. 19. Yo soy el dueño de la simiente, vosotros los labriegos; si alguno es perezoso y no cumple con su misión, si hay quien se pierda del sendero, no me culpéis a Mí, que por doquier os llamo. Reconoced que algún esfuerzo tiene que hacer aquél que quiere salvarse. 20. Ved que vengo a vuestro corazón para que, sintiéndome, podáis decir: Maestro, yo os seguiré. 21. Escuchad: En todos los tiempos el Padre ha manifestado su amor a la humanidad por medio de mensajes a través de sus enviados; ese amor que hasta este instante estáis tratando de comprender y de sentir es el mismo que os ha acariciado siempre. 22. Quiero que os saturéis de esa luz, porque sin amor no llegaréis a Mí; sin esa virtud no podréis comprender mi grandeza. 23. Mi palabra viene a tocar las fibras más sensibles de vuestro corazón para que despertéis al amor, haciéndoos comprender que si sólo vivís preocupados por adquirir las riquezas del mundo y no dejáis espacio ni tiempo para que el corazón y el espíritu desarrollen sus dones, éstos no tendrán desenvolvimiento en su jornada. 24. No dejéis engreír vuestro corazón, porque él simboliza el fuego de la eternidad del que todo brotó y donde todo se vivifica. 25. El espíritu se sirve del corazón para amar a través de la materia. Si amáis sólo por la ley de la materia, vuestro amor será pasajero, porque ella es limitada, más cuando amáis espiritualmente, ese sentimiento se asemeja al del Padre, que es eterno, perfecto e inmutable. 26. Toda la vida y todo lo creado están relacionados con el espíritu, porque él posee vida eterna. No os limitéis, amadme y amaos, ya que poseéis esa chispa del Ser que no tiene límites para amar, que es Dios mismo. 27. Comprended que todo lo que existe es para vosotros, así como todo, en su destino, es un perpetuo tributo y homenaje al Creador. 28. De todos los seres recibo su fruto, mas todo recibe de Mí la fuerza vivificadora. 29. Os esclarezco todas las lecciones, para que vuestro espíritu deje de ser prisionero de vuestros sentidos, para que cuando vayáis a sembrar mi enseñanza, deis a conocer que el espíritu, como todo lo creado, está sujeto a la ley de evolución. 30. Evolución: palabra que estará en los labios de la humanidad cuando se ocupe de su espíritu, porque significa progreso, elevación, transformación y perfeccionamiento. 31. ¿Cuándo quedará libre el hombre de prejuicios para que ya no vaya en busca de formas, ni vea todo lo que le rodea más grande que él? Cuando alcance la libertad de espíritu. 32. Ahora podréis comprender que si siempre me he manifestado en sabiduría a los hombres, ha sido para libertar a los espíritus aprisionados por entendimientos limitados. 33. Aún existe en esta era mentes entorpecidas y faltas de inspiración. Cuando los hombres ya deberían poseer una mente lúcida y despejada por su evolución, todavía muchos piensan y viven como en las épocas primitivas. Otros han alcanzado un gran adelanto en la ciencia, encerrándose en su vanidad y egoísmo, creyendo haber alcanzado la cima del saber; se han estancado en el camino de su adelanto espiritual. 34. A vosotros que me habéis escuchado en este tiempo y que habéis oído que en mi enseñanza se repite constantemente la palabra espíritu, os digo que la grandeza y la luz que encierra esa palabra conmoverá a esta humanidad cuando la comprenda. 35. Seguid haciéndoos dignos de esta gracia por medio de la humildad bien entendida. Humildad no quiere decir miseria ni pobreza material. 36. Conservad la fuerza moral, porque os habéis templado como el acero en el crisol con los sufrimientos de esta vida. 37. Os veo conformes con vuestro destino. Si vuestro pasado fue tormentoso, no volváis los ojos a él; olvidadlo y vivid en paz el presente. No temáis al porvenir, porque el mañana soy Yo. 38. Todas mis profecías se cumplirán y ésta vuestra pequeña nación será vista por la humanidad como la "tierra de promisión". Yo dejaré que en ella sientan paz los corazones y se iluminen los espíritus. A ella vendrán altos mandatarios de otros pueblos y en su seno se inspirarán para gobernar con amor. 39. Las tribus perdidas de Israel vendrán a congregarse y a sentir mi paz en esta tierra preparada por mi caridad. 40. Vosotros debéis estar preparados porque vuestros hermanos se acercarán, no sabéis cómo o cuándo, pero mi palabra quedará cumplida. 41. Por eso os pido que os unifiquéis, para que aquellos hermanos vuestros sientan que han llegado al seno del pueblo del Señor, donde recibirán lo que sea mi voluntad. 42. Os estoy previniendo para todos los acontecimientos del futuro y en lo que toca a esas tribus, os digo que vendrán movidos por mi sabiduría a recibir la heredad que vosotros habéis recibido. No llegarán por casualidad, pero es menester que vosotros estéis unidos para que veáis cumplirse mi palabra. 43. En el Segundo Tiempo, cuando César gobernaba la Palestina, ésta se encontraba dividida entre sí. El pueblo de Israel era esclavo de los gentiles y sobre sus hombros sentía el peso del yugo de la tiranía. 44. Fue entonces cuando llegó entre los hombres el Hijo de Dios. 45. ¡Cuánto dolor había en aquel pueblo y qué grande el egoísmo de los hombres! Pero se escuchó mi palabra y fue como bálsamo en todas las heridas de aquel pueblo desheredado. Yo mitigué su sed de amor, y por eso, los que creían en Mí decían: Sólo el Nazareno sabe amar. Y sin embargo fui desconocido. Cuando los hombres me llevaron a cumplir el sacrificio, me preguntaban: Jesús, ¿En dónde están los que te seguían? En ese instante contemplé a Jerusalén y dije: "No es tiempo aún de que la semilla germine, más el tiempo llegará y la humanidad conocerá su fruto". Y en verdad, después de mi partida, mis discípulos se levantaron dando a conocer mi palabra. 46. Ahora os digo a vosotros: En el año de 1950 se levantarán los que desobedecerán mi palabra y me llevarán a consumar nuevamente el sacrificio, que será la desobediencia y desconocimiento entre vosotros mismos. Entonces diré como en aquel tiempo: "Yo deposité la simiente en estos corazones y ella florecerá y de sus frutos comerán las naciones, que conocerán mi palabra conservada en los escritos". 47. Este legado es para vosotros. Recordad que siempre tendréis que sembrar en vuestro camino. 48. Se acercan los días en que el mundo cristiano se concentra en su corazón, para recordar el drama que tuvo lugar en el Gólgota hace cerca de dos mil años. Es entonces cuando algunos recapacitan, para analizar, si los actos de su vida están de acuerdo con su conciencia, o si han sido débiles ante la tentación. 49. Y este pueblo que ahora me escucha, siente que no le hace falta contemplar la imagen del Crucificado, porque comprende que aquella sangre derramada en el calvario vibra aún en el corazón de la humanidad, porque fue regada para enseñarle cómo se cumple una misión. El pueblo espiritualista no necesita revivir aquel drama; ha aprendido a elevarse hasta sentir y contemplar las grandezas que hay en el espíritu. A quien ha dudado cual Tomás, le he permitido hundir sus dedos en la herida de Jesús, y ver mi sangre que aún está fresca y que, como fuente inagotable, se sigue derramando en amor y fortaleza sobre todo espíritu. 50. Os he dicho que me encuentro tan cerca de vosotros, que conozco hasta lo más íntimo de vuestros pensamientos; que doquiera que os encontréis, ahí me encuentro Yo, porque soy omnipresente. Soy la luz que ilumina vuestra mente con inspiraciones o ideas de luz. 51. Yo estoy en vosotros, porque soy el Espíritu que os anima, la conciencia que os juzga. Estoy en vuestros sentidos y en vuestra materia, porque Yo soy toda la creación. 52. Sentidme más y más en vosotros y en todo cuanto os rodea, para que llegado el momento de abandonar este mundo, penetréis de lleno en la vida espiritual, y que no haya perturbaciones en vuestro espíritu por las impresiones que os pudiera dejar la materia y os acerquéis un paso más a Mí, que es la fuente de pureza infinita en la que beberéis eternamente. 53. ¡No sabéis cuánto tiempo os falta para dar ese paso! Por eso velad, porque la tentación intentará haceros flaquear. Yo os preparo y os prometo que mi caridad estará dispuesta para libraros del huracán. Os ofreceré mi ayuda cuando estéis a punto de caer, porque para Mí no existe uno que sea más, ni otro que sea menos. Soy el Padre y siempre que ante Mí lleguéis arrepentidos, os recibiré y os entregaré vuestro galardón de acuerdo con vuestros méritos. 54. Meditad y haced un examen de vuestra vida, iluminaos por la luz de vuestra conciencia; Yo os haré conocer vuestro progreso espiritual. 55. Interpretad debidamente mi palabra, sabiendo que no es la forma de ella la que debe de analizarse, sino la esencia que va en ella y el fin que os señala. Mis portavoces son susceptibles de errores, más lo que viene de Dios, puro es y no puede ser manchado. 56. Os he entregado una simiente de la que debéis recoger abundante cosecha. Id a imitación mía derramando en el camino el amor y la caridad entre vuestros hermanos, y la humanidad reconocerá la fe y la fortaleza que habéis adquirido. 57. Tratad de comprender el significado de mi obra, como la comprendieron e interpretaron los que me siguieron hasta el fin. 58. Si habéis preparado vuestro corazón como un santuario en el cual esperáis la visita de vuestro Padre, para que en él sienta el calor de vuestro amor, de cierto podréis decir que la alondra ha estado con vosotros. Me circundan los hombres, mujeres y niños, y todos son como polluelos en el árbol de la vida. 59. Habéis caminado incesantemente buscando en las entrañas de la tierra las raíces de ciertos árboles para juzgar sus frutos, y muchas veces encontrasteis en aquellas raíces el gusano roedor. Después me buscasteis por montes y valles con la esperanza de escuchar una voz paternal, o al menos una voz amiga que os librase de la incredulidad y os condujese hacia el camino de la verdad. Ahora que estáis ante mi palabra, me dais gracias por haberos concedido oír mi enseñanza que viene a prepararos para una comunicación espiritual más perfecta que la que ahora tenéis. Hoy tengo que limitar mi luz para ser comprendido por vosotros, más llegará el instante en que vuestro espíritu y vuestra mente puedan soportar directamente mi sabiduría. Hoy les basta a muchos un poco de luz y de paz en su corazón, a los niños una caricia, a los ancianos cansados la dulce mirada de sus hijos porque con ello sienten un rayo de luz en su corazón fatigado y triste, más luego todos se levantarán anhelando una luz que ilumine el sendero de su vida. 60. Si ahora les preguntasen a muchos de mis hijos si desearían oír mis enseñanzas, contestarían que son indignos, y Yo os digo que ninguno de mis hijos es indigno de escucharme. Todos necesitan de mi palabra; los justos para recrearse con ella, escuchando a su Dios; los ignorantes para aprender y alcanzar la elevación de su espíritu con las lecciones del Maestro; los pecadores para regenerarse con su arrepentimiento escuchando al Padre. 61. Una voz llega a Mí y me dice: "Venid, mirad cuán débil soy en la tierra, cuán manchado se halla mi espíritu. Yo sé que vos me amáis y podéis perdonarme, que sois guía en mis tinieblas y amparo en mi soledad. Socorredme, porque en las pruebas de esta hora siento el dolor de la agonía". 62. ¿Quién me habla así? ¿Quién hace llegar de esta manera sus voces hasta Mí en demanda de clemencia? ¿Acaso un corazón? No, pueblo, es la humanidad, que no ha olvidado que soy amor, reconoce su mancha y pide redención. 63. Yo lloré vuestra partida desde el instante en que dejasteis la morada espiritual para ir a la tierra. Desde entonces han sido mis lágrimas y mi sangre las que os han perdonado vuestros pecados, y mi voz dulce y serena no ha dejado de aconsejaros en vuestra jornada. Mi sombra os ha seguido por todos los caminos. Yo soy quien en verdad os ha extrañado, vosotros no, porque cuando partisteis os sentíais fuertes y creíais que ya no necesitaríais de mi apoyo. Vuestro camino fue el libre albedrío, vuestros sentidos se dilataron para aspirar y palpar todo cuanto os rodeaba, y fue necesario que cayeseis muy abajo para que volvierais vuestros ojos nuevamente hacia Mí. Hasta entonces recordasteis que teníais un Padre a cuya mesa os sentabais. Entonces clamasteis a vuestro Señor, más antes ya os había llamado Yo y estaba reclamando en mi mesa vuestra presencia. Os había buscado, como el padre que vio partir a su hijo llevando la inocencia en su corazón y desconociendo el camino. 64. Si analizáis mi palabra comprenderéis que la intención del Padre al enviaros al mundo a recorrer sus caminos llenos de peligros y acechanzas, no fue para que os perdierais en ellos, porque habían sido preparados de antemano para que en ellos encontraseis las lecciones necesarias para la evolución del espíritu, para daros la experiencia de que carecíais, y finalmente para volveros a Mi llenos de luz. Vuestro espíritu al brotar de Mi fue como una chispa a la cual los vientos habían de convertir en flama para que al retornar a Mí, vinieseis a fundir vuestra luz en la de la Divinidad. 65. Os hablo desde la cumbre del nuevo monte, ahí os espero y en verdad os digo: el día de vuestra llegada habrá fiesta en este reino. Venís por el camino del dolor lavando vuestras faltas, camino que Yo no tracé y que el hombre ha labrado, por ese sendero me hicisteis caminar; mas desde entonces, el camino del sacrificio y del dolor fue glorificado por mi sangre. 66. Oíd en el infinito el eco de mi voz, como oís el eco de una campana. 67. Mirad que es tiempo de justicia, porque en verdad os digo, toda falta será expiada. La misma tierra reclamará el mal uso que de ella y de sus elementos haya hecho el hombre. Todo lo que haya sido destruido os reclamará, haciendo reconocer a los hombres que fueron hechos por el Creador con fines de amor, y que esa voluntad única que podía destruirles es la que les cuida, les protege y les bendice. 68. ¿Podrá partir tranquilamente de este planeta un espíritu, cuando lo que profanó y destruyó le está llamando para reclamarle? Esos son los que han tenido que formar un mundo en el que los remordimientos, el materialismo y el resultado de una vida de desobediencia a mi ley son como tinieblas entre la luz para que empiecen a restaurar todo lo que destruyeron. 69. Para socorrerlos les digo: He aquí de nuevo al Maestro entre sus discípulos. 70. Hoy vengo a encender la fe en quienes por instantes desfallecen. 71. Si he venido a vosotros, también vendré a todo aquel que a Mi se eleve. Mi amor, mi luz, son para todos. 72. Cuando la comunicación del Señor se establece con sus discípulos, sentís infinito gozo en vuestro espíritu y aunque mi manifestación sea breve, os dais por satisfechos. 73. Quiero que esa paz y esa alegría que experimentáis al escucharme, podáis sentirla cuando en la oración me busquéis, para que cuando logréis esa elevación, vuestro pensamiento sea como un fecundo rocío que descienda sobre campos estériles. 74. Mientras el mundo se agita, la sombra del caos aparece sobre las naciones y la guerra estremece a la humanidad, escucho a los que decís: Si para Dios no hay imposibles ¿Por qué no detiene la guerra y crea un mundo nuevo lleno de paz? Y Yo os digo que así como en el hombre está la guerra también está la paz. Cada hombre posee una conciencia severa y sabia y por ella sabrá escoger el camino que le conviene. 75. Ya se ha desatado en el mundo una nueva contienda. Naciones enteras luchan con el afán de vencer a sus enemigos, otros buscan la superioridad para avasallar pueblos y tener esclavos, y otros para que su raza demuestre que es la más elevada entre todas, y no comprenden en su ceguedad el abismo que a todos espera. 76. Dentro de ese ambiente de tinieblas y turbación, haced penetrar vuestro pensamiento como un rayo de luz; con ello ayudaréis a vuestros hermanos a pensar con claridad en sus momentos de prueba. De esta manera cumpliréis con la misión que os he encomendado. 77. Sed fuertes para dominar vuestras pasiones, y así no os inclinéis hacia un bando u otro. Es menester que vuestro corazón se inflame de caridad y fraternidad por todos, participando interiormente de las penas y miserias que afligen a esta humanidad. Así vuestro corazón latirá al compás del mío. Todo el bien que hagáis tendrá su recompensa o, ¿No consideráis que será una compensación para vuestras oraciones la llegada de la paz entre los hombres? 78. Ved que no es un sacrificio el que os pido. No os estoy enviando a predicar entre aquellas turbas desenfrenadas, ahora sólo basta que limpiéis vuestro pensamiento para que iluminéis con él la senda de vuestros hermanos. 79. Luchad, orad, velad, para que la tentación que tiene poder para presentarse a vuestro paso, revestida de las formas más atractivas, no vaya a desviaros de vuestras buenas intenciones y os aparte del cumplimiento. Aprended a luchar con ella y a vencerla; no durmáis porque ella luchará hasta el fin. 80. Vuestra lucha es más grande de lo que podáis imaginar, porque ese adversario es invisible, porque muchas veces buscándolo en muchas partes lo lleváis en vosotros mismos, oculto en vuestros sentimientos y en vuestras pasiones. Para esa lucha no existe mejor arma que la oración. 81. Os ha dado el Padre sus consejos. Si cada cátedra es diferente, su esencia, su propósito, son los mismos: entregaros mi amor y enseñaros el camino de perfección que os dará la salvación. 82. En los días de recordación, hasta el corazón más duro siente mi presencia. En el infinito vibra incesantemente el eco de la campana divina que anuncia la manifestación de este nuevo tiempo; pero, ¡Cuán sordo es el corazón de esta humanidad! 83. Cuando despierten los hombres y vengan en busca de mi palabra, ya será tarde, porque habré partido; entonces tendrán que recibir tan sólo testimonio de mi manifestación. Muchos se lamentarán de no haberme buscado en los lugares en donde me manifesté y no haber oído mi voz. 84. En este tiempo, grandes pruebas afligen a la humanidad. De todos los lugares del mundo se eleva el llanto; es que han venido los espíritus a la tierra a recoger el fruto de lo que en otro tiempo sembraron, porque nadie escapa a mi justicia. Dejaría de ser perfecto, si no os la mostrara, si no os dejase cosechar el fruto de vuestras obras; más también me encuentro preparando a los hombres con la luz de este mensaje. A todo oído llegará el rumor de mi venida, de las lecciones que dejé a la humanidad. Irán mis discípulos a llevar el bálsamo a los enfermos, serán cirineos de aquellos a quienes encuentren agobiados bajo el peso de su cruz. Os repito mucho estas lecciones, para que no las olvidéis después de mi partida. 85. Velad y orad para que estéis fuertes; pero orad con el espíritu, para que lleguéis a alcanzar y a gozar la comunicación perfecta con el Señor. Cuando miréis que se ha realizado lo que recibisteis por inspiración en los instantes en que orabais, esa será la prueba de que tuvisteis un momento de comunicación espiritual con el Maestro. 86. Llevad a la perfección vuestra forma de buscarme, de orar. Mirad que cuando mi palabra ya no se escuche en el interior de vuestros recintos, se levantarán los hombres de las religiones queriendo reconquistaros, tratando de recobraros. ¿Seréis entonces capaces de cerrar vuestros ojos a esta luz y hacer a un lado la misión que habéis recibido, para conformaros con la práctica de un rito? 87. No temáis si a veces os hablo de que seréis calumniados y perseguidos; Yo sólo os digo, que si estáis cumpliendo con mi ley divina y si cumplís con las leyes de la tierra nada tenéis que temer. 88. Demostrad desde ahora que no en vano habéis oído hablar a Jesús en este tiempo; que si Yo os nombré discípulos, sabréis llevar ese título con dignidad. Ante la verdad y limpidez de vuestros actos, el más reacio se doblegará. Y cuando sea en el mundo el tiempo de luchas entre doctrinas e ideas religiosas, cuando los hombres se opongan más a la propagación de mi doctrina espiritual, mayores serán los prodigios que os conceda, y esas pruebas harán estremecer al mundo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 181 1. Multitudes: Venid a la luz, cerrad por unos instantes los ojos del cuerpo y mirad con el espíritu el esplendor de mi presencia que llega hasta vosotros; es la luz divina del amor y de la sabiduría la que vengo a daros como vestidura; es la luz que viene a disipar las tinieblas de la ignorancia, del fanatismo y la maldad. 2. Estoy dándoos mi lección en este día que habéis dedicado al descanso material y al culto del espíritu. Es el séptimo día, en el que reposáis de la fatiga de la semana, en que recogéis el fruto de vuestro trabajo y acumuláis fuerzas para proseguir en vuestro camino 3. Tomad este día como la representación de la séptima etapa de vuestra evolución, aquella en la que habrá de abrirse el último sello, en la que reposaréis después de la extensa jornada. 4. Muchos creen que sólo desciende mi luz en estos lugares donde se manifiesta mi palabra, pero la verdad es que mi presencia espiritual es con todos; por ello he llamado a la luz que os envío: rayo universal, porque en el preciso instante de vibrar a través de los portavoces, la sienten todas las criaturas bajo distintas formas; sí pueblo, siendo Omnipotente y Omnipresente, me estoy manifestando en varias formas, todas ellas espirituales. Si en el Segundo Tiempo me visteis hecho hombre, fue porque vine buscando vuestro corazón; mas ahora me veis venir espiritualmente porque es a vuestro espíritu al que vengo iluminando. 5. Salvador me llamasteis y Salvador me seguiréis llamando, porque vengo a rescataros de las malas sendas 6. No maldigáis las pruebas que os agobian a vosotros y a todo el género humano, no digáis que son castigo, ira o venganza de Dios, porque blasfemáis; os digo que esas pruebas son precisamente las que están acercando a la humanidad al puerto de salvación. 7. Llamadles justicia, expiación o lecciones, y estaréis en lo cierto y en lo justo. La ira y la venganza son pasiones humanas, propias de seres distantes todavía de la serenidad, de la armonía y de la perfección; no es justo que a mi amor por vosotros, que es el que preside todas mis obras, le apliquéis el vulgar nombre de castigo o el nombre indigno de venganza. 8. Pensad que voluntariamente habéis penetrado en sendas espinosas o en abismos tenebrosos y que no habéis acudido a mi llamado amoroso, ni habéis escuchado la voz de vuestra conciencia, por lo que habéis necesitado que el dolor viniese en vuestra ayuda para despertaros, para deteneros, haceros reflexionar y regresar al camino verdadero. 9. Ha sido menester dejar que el dolor habite en las tinieblas y que la paz more en la luz para que podáis elegir libremente el estado espiritual al que aspiréis. 10. Cuando veo que os dejáis vencer por el dolor y que en vez de extraer de él la luz que cada prueba encierra, os concretáis a llorar, a maldecir, o simplemente a esperar la muerte como el fin de vuestros sufrimientos, es cuando me aproximo a llamar dulcemente a vuestro corazón, dándole consuelo y esperanza, fortaleciéndole, para que se sobreponga a sí mismo, a su debilidad y falta de fe y pueda triunfar de las pruebas, porque en ese triunfo está la paz y la felicidad espiritual que es la felicidad verdadera. 11. A esto he venido, pueblo, a apartar la noche interminable que os cubría y daros un nuevo día lleno de esplendor. Mi palabra hará el milagro de fundir el hielo de vuestro corazón para que comience a sentir lo espiritual y a latir para todo lo bueno; mi palabra abrirá los cerrojos de la cárcel en que vuestro espíritu se ha visto aprisionado; mas a vosotros toca hacer el otro milagro, el de alcanzar la paz y la elevación por medio de los méritos de vuestras obras. 12. ¡Cuán distantes quedarán entonces los senderos donde heristeis vuestros pies dejando marcada vuestra huella con sangre y con lágrimas y donde bebisteis hasta el fondo el cáliz de amargura! 13. Mi divino anhelo es el de salvaros y llevaros a un mundo de luz, de bellezas y de amor, donde vibréis por la elevación del espíritu, por la nobleza de los sentimientos, por el ideal de perfección; mas, ¿No descubrís en ese divino anhelo mi amor de Padre? Ciertamente, quien no lo comprenda así debe estar ciego. 14. Algunos pretenden abarcarme con vuestra mente, creyendo así poder comprenderme; otros, más pequeños y materiales, quisieran verme en forma humana para creer en Mí, sin pensar que existe en su ser un sentido superior, a través del cual puede comprenderme, sentir mi presencia y mirarme; pero ese sentido sólo puede manifestarse a través de la fe y de la espiritualidad. 15. ¡Cuánto gozo dan a mi Espíritu los discípulos que verdaderamente buscan la elevación, porque ellos, aun siendo pequeños y torpes para el mundo, saben sentir mi presencia en su corazón, sabed interpretar o comprender mis inspiraciones y aceptar lo que mi voluntad les concede! 16. Sed así, para que todos me sintáis y gocéis de mis bienes, porque Yo soy de todos. Ved que después de haber preparado los caminos con mi doctrina, dirijo mí mirada a vosotros, corto número de corazones que sois de los discípulos llamados en este tiempo para seguir mi huella. 17. Esta palabra de luz que os entrego, es el pan espiritual con que os alimento en el Tercer Tiempo. Todos mis hijos, a través de sus credos, buscan ese sustento, unos en la forma y otros en la esencia. Yo a todos recibo con amor y a todos entrego mi gracia. 18. Dije a mis apóstoles durante el santo cenáculo: "Tomad el pan, es mi cuerpo. Tomad el vino, que es mi sangre, y después de mi partida recordaréis esta lección". 19. Ahora os digo a vosotros: Tomad mi palabra que es de vida eterna y guardad su esencia, y después de 1950, cuando ya no sea escuchada, recordadla y sustentaos de ella. Y así como mis discípulos supieron normar su vida por mi enseñanza y con humildad la esparcieron, así sed vosotros, para que llevéis este pan del espíritu a todos los hambrientos, porque escrito está que mi palabra no se perderá y será escuchada por toda la humanidad. 20. Os he dicho: Escuchad mi palabra y en su esencia encontraréis el pan de la gracia. Os he dicho: Buscad el amor del Padre, porque lo necesario para vuestra vida en la tierra os será dado por añadidura. 21. De esta semilla tendréis que responderme, ya que en todos los tiempos os la he confiado. ¿Quién puede decir que ha cumplido y que se encuentra libre de toda mancha? 22 Practicad la caridad es la misión más alta de vuestro destino; derramadla en obras, en palabras y aun en pensamientos, porque un pensamiento dirigido con amor, lleva consuelo a vuestros hermanos. 23. Quiero que aprendáis a perdonar; os invito a tomar mi cruz de amor y a seguirme. Escucho y recibo al que interiormente me dice: Señor, yo quiero seguir tus pasos. 24. Y a la vez os pregunto: ¿Quién será el que me entregue en este Tercer Tiempo? Escudriñaos y me responderéis cuando el tiempo sea llegado. 25. El que no cumpla con mi ley, el que me desconozca, el que en alguna forma profane o manche mi obra, ése será el que me entregue a la chusma, ése será el que con sus obras grite: ¡Crucificadle!, porque sus hechos harán que la humanidad se pregunte: ¿Estos son los discípulos del Maestro? ¿Estos son los que escucharon su palabra? 26 Amad a la humanidad, no publiquéis vuestra caridad, y bastará con esto para que seáis los apóstoles del Tercer Tiempo. 27. Hoy estoy presente ante el mundo, presente ante el hombre y le digo: ¿De qué me acusáis? He hablado la verdad, he aconsejado el bien, he venido a cumplir mi promesa de volver. No vengo a desmentir lo que os dije en el Segundo Tiempo, porque soy el ejemplo de verdad. Sigo llevando la pesada cruz y es el hombre el que hiere mi cuerpo. 28. Recordad que el Hijo de Dios se acercó en aquel tiempo a los hombres y ellos no le comprendieron, mas ahora ya podéis comprenderme. 29. Aún estoy crucificado, porque me encuentro dividido en partículas en cada uno de vosotros. Decidme, ¿Acaso no puedo Yo sentir vuestros propios dolores? Entonces, ¿Por qué vosotros no me sentís? 30. Voy nuevamente al sacrificio. En este tiempo, ¿Quiénes me crucificarán?, ¿Quiénes me gritarán: Sigue adelante y no te detengas? 31. Mi mirada es penetrante y al mismo tiempo dulce; si de ella se desprende una lágrima, ésta no cae al suelo, sino que penetra en vuestro espíritu. Yo estaré siempre con vosotros; el mundo aún me necesita. 32. Tiempo llegará en que la fraternidad sea sentida entre vosotros, cuando penetréis en el santuario de mis pensamientos. 33. De donde vengo y a donde voy, vosotros no podéis ir por ahora; mas vendrá un día en que llegaréis a mi presencia y por esta palabra me reconoceréis. Veréis entonces al vencedor de la muerte, al que con su sacrificio os dio vida eterna, porque soy la resurrección y la vida, soy el consuelo que busca a todo espíritu afligido para darle la paz. 34. Esta luz que ahora derramo sobre vosotros, que sea paz y moral en las generaciones venideras. 35. En verdad una vez más os digo, que Yo sufro en todos los que sufren, que el hambre y la sed de amor de los hombres es hambre y sed de mi Espíritu. En ellos sufro y en ellos estoy enclavado; mas mi amor os dice: Discípulos, sed fuertes, porque se acercarán a vosotros los hipócritas, los fariseos y los gentiles para preguntaros si me habéis reconocido y si me amáis; ante esas preguntas sentiréis temor, y si sois débiles, diréis como aquel apóstol: "Nunca conocí yo a ese Galileo" 36. No olvidéis que vuestra recompensa no está en este mundo. Si por estar Conmigo os hiriesen, no desmayéis, perdonad y amad, sed mis discípulos. 37. No hagáis el símbolo de la cruz materialmente, puesto que me encuentro crucificado en vosotros mismos. 38. Yo me haré sentir en la conciencia de todos los que festejan mi divina pasión con fiestas paganas y profanas, haciendo que sientan contrición y que su corazón palpite y llore. Recibiré su arrepentimiento, porque nunca será tarde para abrir los ojos a la verdad. 39. Purificaos del pecado y amaos los unos a los otros, para que desenclavéis el cuerpo de Jesús y vuestro corazón sea su morada. 40. He aquí cumplida mi promesa: Destruido fue el templo y Yo lo edificaré en tres días. Construido está el santuario espiritual en donde habita el Señor 41. He encontrado a la mujer piadosa y al verla llorar le he preguntado: ¿Por qué habéis llorado? Y ella ha dicho como en aquel tiempo: "Lloro porque el Maestro ha desaparecido, he ido a buscar su cuerpo y no está". Entonces Yo le he dicho: Mirad hacia arriba y contemplad que el Maestro está cerca de vos. 42. Id y decid a vuestros hermanos, que se reúnan porque el Maestro los sorprenderá, y que aquel que sepa sentirme por su fe, Yo le mostraré la vida eterna. 43. Discípulos amados: Me estáis contemplando con la mirada de vuestra fe, porque estoy transfigurado en la esencia de esta palabra, en la inspiración del hombre; pero también descubro a Tomás, aquél que hundió sus dedos en mis heridas para poder creer. Hoy no podéis tocar mi cuerpo porque soy intangible, no es ya el tiempo en que podíais tocarme. 44. He venido a vosotros en Espíritu, y tiempo llegará en que abracéis mi doctrina con el corazón y con el espíritu. Yo, el vencedor de la materia, de la tentación y de la muerte, he penetrado hasta los antros de obscuridad y he hecho luz en los espíritus de los que habitaron este mundo y pasaron a otra vida; presos entre cadenas de remordimientos y turbaciones, les he hecho ver la luz de mi gloria y los he liberado, porque lo mismo habito en la luz, que desciendo a los abismos, donde se purifican los espíritus, porque Yo soy resurrección para todos. 45. Sed testigos fieles de estas manifestaciones; sentidlas y recordadlas con veneración, para que podáis depositar su simiente en tierra fértil. 46. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que mi enseñanza haya sido conocida. 47. Seréis desconocidos y censurados, más Yo os digo: No temáis a la burla, ni aún a la muerte de la materia. Nadie podrá mataros, porque Yo estoy con vosotros. Después de esta lucha, el mundo conocerá la alegría espiritual de la comunicación con el Padre. Vendrá la paz a los pueblos, porque ellos en su convencimiento practicarán mi enseñanza. Sed lo fieles discípulos, mirad que os he dado tiempo y ocasiones para conocer el mundo. ¿Qué podéis desear de él? 48 Si sois débiles en materia, en cambio sois fuertes en espíritu. Habéis comprendido el sentido de la vida humana y ahora tratáis de comprender el sentido de la vida espiritual. ¿Quién de vosotros no ha sentido en sí los dones que Yo le he entregado? Tened fe en Mí para que podáis penetrar en lo invisible y sosteneros, porque aún contra vosotros mismos tendréis que luchar. 49. Os he resucitado, porque estabais muertos; os he abierto mi gloria, he engalanado a vuestro espíritu con la luz de mi palabra; conservad esta gracia y sentid que llega a vosotros la vida verdadera. 50. Ahora perdonad y amad a los que os hayan ofendido y pensad que no ha sido para vosotros la ofensa sino para Mí, que estoy en cada uno de mis hijos. Si Yo perdono a todos, ¿Por qué vosotros no podéis perdonar? ¡Por el egoísmo y la vanidad de la materia! ¿Más a dónde va vuestra materia? A confundirse con los reinos de que fue formada, mientras vuestro espíritu perdurará para responder de todos sus actos realizados a través de su envoltura, en tanto que la luz infinita del creador lo espera para confundirse en un abrazo de amor con el hijo. 51. ¿Quién no querrá en ese instante ser digno de aquel galardón? 52. Discípulos: Yo quiero que en este tiempo sintáis el gozo que experimentaron aquéllos que vieron elevarme en la bóveda celeste. Mi manifestación ante mis discípulos fue para cumplir la promesa que les hice un día antes del sacrificio. Yo les doctriné acerca de la vida del espíritu y lo que significaba la muerte del cuerpo; ellos no comprendieron y tuve que anunciarles que vendría en Espíritu a comunicarles cuanto les había dicho. Cuando ya en Espíritu estuve entre los discípulos, y uno de ellos hundió sus dedos en mis heridas frescas, les dije: "Yo estaré siempre con vosotros y vendré como luz del Espíritu Santo". Cuando aquellos intentaron reclinar su cabeza en el pecho del Maestro, la silueta de Jesús desapareció, porque la prueba que de mi verdad les di, ya era bastante. Si prometí volver a los hombres sobre la nube, ellos han visto desde su morada espiritual el cumplimiento de mi palabra, y vosotros habéis visto realizarse aquella promesa en vuestro mundo. Esta es la resurrección que os he manifestado en este tiempo. 53. Os dejo mi paz; guardad mi enseñanza y guiaros por ella para que no os perdáis entre tinieblas. Después de 1950 penetraréis en el santuario de mi inspiración divina para que os levantéis a enseñar esta buena nueva, como hicieron vuestros hermanos, mis apóstoles en el Segundo Tiempo. Veréis florecer mi doctrina limpia y pura de ritos, tradiciones y vanidades, porque Yo no busco templos materiales, sino el corazón de mis hijos, para transformarlo en un verdadero santuario, donde more el amor de Jehová. 54. ¿Qué me hacéis presente en este día? ¿Por qué lloráis, si os he dado mi paz y os he hecho sentir mi amor y mi ternura? Calláis ante mi interrogación. Os he llenado de gracia y sentís que no habéis sabido aprovecharla, por eso hay dolor en vuestro corazón. Más, ¿Qué es lo que os aleja del cumplimiento? El mundo que habitáis es un crisol, y cuando más os purifiquéis, os sentiréis más libres; vuestras deudas pasadas no pesarán sobre vuestro espíritu y podréis elevaros espiritualmente. No temáis a la pobreza; si el mundo os despoja de vuestros bienes, si os pide lo que tenéis, cededlo y nada habréis perdido. Temed al que quiere quitaros la paz, al que intente apagar vuestra fe, porque estos dones no sólo son vuestro tesoro, sino que pertenecen a vuestra porción; es el medio por el cual os daré la salvación, junto con la de los seres que he confiado a vuestro cuidado. 55. Llega hasta Mí la intercesión de María, la dulce y abnegada Madre, y el pastor me hace presente al pueblo. Velan por vosotros eternamente la ternura divina, el pastor y vuestros protectores. Más Yo, el Padre, conozco y siento vuestro dolor y mi caridad es con vosotros. Salvaos, pueblo, y salvad a la humanidad. Os he enseñado el camino, y si queréis la paz, sed hombres de buena voluntad, desechad el egoísmo y dad de lo que haya en vuestro corazón. Hoy no os amáis en espíritu unos a otros, más llegará el tiempo, en que miréis en cada hermano un representante mío, una imagen de mi Divinidad, y ese amor disipará el dolor. 56. Comprended que todos me pertenecéis; el precio de vuestro rescate es el ejemplo trazado con mi sangre, mi sacrificio por amor, y es preciso que reconozcáis que vengo por vuestro espíritu para llevarlo hasta las puertas de la "tierra prometida". Mi palabra no os abandonará antes del tiempo señalado, y después, cuando os hayáis preparado, por vosotros y por mis enviados en distintas naciones se conocerá la buena nueva. Mi palabra será escudriñada y al fin será estudiada y comprendida. Cerca del año 2000 empezarán a manifestarse los dones espirituales de la humanidad, dando testimonio de mi palabra. 57. Preparaos, y en corto tiempo reconoceréis vuestros dones. Todos poseéis una heredad desde el momento de vuestra formación, por lo tanto todos podéis trabajar y ser mis labriegos. 58. Las tierras están preparadas esperando la semilla y el cultivo. No os detengáis, iniciad el cumplimiento de vuestra misión. El tiempo es propicio, y vuestra oración y práctica en la ley llenarán de paz vuestro espíritu. 59. Sólo unos instantes han transcurrido desde que recordasteis concentrados en vuestro espíritu la hora en que visteis al Hijo de Dios crucificado. 60. He venido para deciros que los instantes que han pasado han sido provechosos para la humanidad. He venido para dar testimonio de mi amor y estaré con vosotros muy cerca, para manifestarme a todo espíritu, a todo corazón y a toda materia, porque es la era de la luz, el tiempo del Espíritu Santo. 61. Tomad ejemplo en mis enseñanzas y llevadlas a la práctica, mas no juzguéis que esto significa un sacrificio para vosotros; si así fuere, indicarían que vuestro espíritu no se ha preparado y por ello no experimenta goce. 62. Si queréis seguir a Jesús, tendréis que sufrir; pero en el fondo de aquel dolor estará la dicha de sufrir por el bien de vuestros semejantes. Ahora no será de sangre vuestro sacrificio, porque los tiempos han cambiado y la humanidad ha evolucionado, será de amor. 63. Vuestro espíritu arrastra pesadamente una cadena formada por las vidas que os he brindado como oportunidad para perfeccionaros y que no habéis aprovechado; cada existencia forma un eslabón. Más si normáis vuestra vida dentro de mis enseñanzas, si os anegáis a mi ley, ya no vendréis a sufrir a este mundo. 64. Si dejáis pasar el tiempo sin estudiar mi palabra, YO, que soy el tiempo, os sorprenderé. Estudiad, para que podáis ocupar en mi obra el lugar que os corresponde. 65. Quiero que cesen la incomprensión y las diferentes creencias sobre mi Divinidad; comprended que todos brotasteis de un solo Dios. 66. Os seguiré señalando el camino único que conduce a mi seno; es estrecho, es áspero, en él existe una huella de sangre, pero al final de la jornada encontraréis flores de exquisito perfume y frutos de buen sabor. 67. Algunos añoráis el tiempo en que tuvisteis felicidad y paz. Yo os digo: No suspiréis. Os he traído nuevamente felicidad y paz y estas gracias perduran hasta la eternidad. 68. Cuando os digo: "Pedid, que se os dará", me pedís para la materia. En verdad: ¡Qué poco me pedís! ¡Pedidme ante todo lo que beneficie a vuestro espíritu! No atesoréis en la tierra, porque aquí se encuentra el que hurta; atesorad en el reino del Padre, porque ahí vuestro caudal se encontrará seguro y será para la felicidad y paz de vuestro espíritu. 69. Los tesoros de la tierra son las riquezas, el poder y los títulos de falsa grandeza. Los tesoros del espíritu son las buenas obras. 70. No vengo a desconocer el saber y la ciencia que los hombres han alcanzado; por el contrario, vengo a iluminar su talento, para que sus obras tengan un fin noble y elevado, porque entonces si alcanzarán la verdadera grandeza. 71. En el Segundo Tiempo mostré al mundo lo que el hombre podía hacer por medio de la fe. Levanté al que muerto estaba, al ciego le di vista, al leproso lo dejé limpio, al paralítico lo hice caminar. 72. Yo bendigo la ciencia del hombre, que ha sanado y rescatado de la muerte al que estaba al borde del sepulcro. 73. Ahora he venido a mostraros una vez más mi sabiduría que se encuentra más allá de todas las ciencias, y os digo: El mundo conocerá al Consolador del Tercer Tiempo; pero mientras vosotros sabéis que me encuentro nuevamente entre los hombres, ellos aún me esperan, cuando ya está cercana mi partida. 74. En mi palabra del Segundo Tiempo os hice saber que nuevamente vendría Yo a vosotros, que descenderían mis huestes espirituales Conmigo, pero la humanidad no ha comprendido ni interpretado debidamente el sentido de mi palabra, por eso cada religión me espera en su seno, por eso esperan contemplarme con sus ojos mortales; y quienes así me esperan ahora son los mismos que en aquel tiempo negaron que Jesús fuese el Mesías y le juzgaron como un soñador. 75. Vosotros, mientras tengáis fe, veréis iluminado vuestro camino. 76. He venido en este tiempo a edificar mi templo. El templo de vuestro corazón, que habíais destruido, Yo lo reedificaré en tres días. 77. Todos guardáis preparación y así os presentáis a Mí. Siempre que abrís vuestro corazón para recibir mi palabra, habéis experimentado paz. ¿Quién de vosotros que me haya buscado con amor, no ha tenido comunicación Conmigo? Y si vosotros habéis alcanzado esta caridad, ¿Por qué no la enseñáis a vuestros hermanos? Si en la práctica del amor encontráis vida, amad desinteresadamente. Si el cumplimiento de los deberes os llena de salud, sed incansables trabajando. 78. Quiero encontraros dignos de Mí. Quiero contemplar en vuestro hogar la paz y a cada uno de vosotros cultivando y fomentando el bien, para que podáis vivir cerca de Mi e identificaros con vuestros hermanos. PARABOLA 79. "Encontrase un humilde Maestro dando enseñanza a sus párvulos. Entre ellos estaban los corazones que llenos de fe se mostraban impacientes por levantarse a cumplir su misión. Después de un corto tiempo de recibir sus lecciones, preguntaron a su Maestro: Tú que eres sabio y enseñas el amor puro y la emancipación del espíritu, dinos, ¿Cuándo podremos partir para enseñar en el nombre de nuestro Padre, lo que hemos aprendido? Y el Maestro contestó: Oh pequeños, ¿Ya queréis entregar mi enseñanza?, ¿Ya os habéis saturado de ella?, ¿No teméis a los peligros, no os arredra la incredulidad?, ¿Ya estáis fuertes? Y el párvulo insiste: Maestro: Nos habéis dado un antídoto, nos sentirnos fuertes y queremos practicar vuestra enseñanza. Aquel Maestro, lleno de ternura y de bondad, bendice a sus discípulos, les da potestad y les deja partir. Y va el párvulo por los caminos cultivando corazones, dándoles de aquella gran enseñanza. Muchos le buscan y al oír su palabra se convierten a su doctrina y le siguen; mas después de haber preparado a aquellos nuevos adeptos, el labriego dice a la multitud que le sigue: Tendréis que presentaros ante Aquél que me enseñó, para recibir la última lección, porque ese Maestro va a partir y quiere dejaros llenos de su sabiduría. ¿Queréis venir en pos de mí? 80. En caravana llegaron ante aquel Maestro y tuvieron la sorpresa de ver que era el Maestro de maestros, el Dios infinito, el Hacedor de todo lo creado. Entonces se postraron, penetrando en contrición y su espíritu hizo comunión con El y la paz inundó el corazón de los párvulos". 81. Hoy digo a vosotros, mis discípulos: Llegará el momento en que me veréis en todo mi esplendor. Para ese tiempo, la tierra y sus moradores habrán sido purificados, y restauradas la virtud y la gracia del espíritu. Desaparecerá el dolor y todo será dicha, será un día infinito, interminable para vosotros. ¿No queréis contemplar estas maravillas? ¿No queréis que vuestros hijos se comuniquen con mi Espíritu y libres del pecado puedan formar un mundo de paz? 82 Os he entregado los dones para que practiquéis mi enseñanza. Sed perseverantes en el bien. Si vuestra decisión es grande, venceréis lo infranqueable y el mundo, que no ha creído en mi venida en este tiempo, me amará y será salvo. 83. Pueblo: Vos gozaréis contemplando mis manifestaciones cada día más espirituales. Venid a Mí por amor, no por temor. 84. Sed fuertes, porque las pruebas se acercan y tenéis que atravesarlas con serenidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 182 1. Pedid por la humanidad antes que por vosotros mismos. Ella es como un náufrago en medio de un mar de tinieblas y turbaciones, que en su confusión no encuentra el faro que ha de iluminarla para ponerse a salvo. 2. Todo el que cree en Mí y observa mis preceptos, está dentro de un arca salvadora donde quiera que se encuentre, ya en el valle espiritual o en el mundo. El que ama en espíritu y en verdad, está Conmigo. Toda criatura tiene en sí misma los medios para salvarse y ellos son: La luz de la conciencia y la intuición del bien que palpita en el espíritu; son atributos que Yo os he concedido. 3. La oración es consuelo y báculo para el corazón en las horas de prueba. Para ser fuertes, debéis unificaros en mi ley, y aun cuando os encontréis en distintos caminos, si practicáis mi doctrina espiritualmente, llegaréis a amaros y a comprenderos. 4. No todos los que han oído mi palabra creen en ella, y no todos los que dicen amarme, me aman en verdad. Para llamaros mis discípulos, tendréis que practicar mi ley y seguir mi huella. 5. Mi amor es igual para todos. ¿No habéis mirado que a nadie he negado la luz, el calor y el pan? Aun cuando las pruebas del espíritu sean grandes, mi protección no os abandonará jamás. 6. ¿Queréis verme materializado para creer en Mí y sentirme cerca? Penetrad en la esencia y vida de este universo que habitáis, y me contemplaréis manifestado en todos los seres que lo componen. 7. A todos os he dado el pan, sin embargo, a unos los contemplo satisfechos y otros están hambrientos; es porque no compartís el fruto de vuestro trabajo ni vuestro hogar con los demás. 8. Os he puesto en el principio de vuestra evolución, para que todos lleguéis a Mí. Mi amor que recibís en estas manifestaciones es para todos mis hijos; llegad a Mí, buscadme con vuestro espíritu preparado y Yo seré con vosotros. Todos podéis sentir mi presencia y alimentaros de Mí. 9. Las grandes obras espirituales se llevan a cabo practicando la humildad, la limpidez de espíritu y la palabra de luz que sale por vuestros labios. Mas no habléis de vuestras obras, hablad de la obra divina y dejad que Yo os juzgue y premie vuestro esfuerzo. 10. No olvidéis la oración por la paz del mundo, porque grandes desastres lo amenazan. Mas no queráis penetrar en mis altos juicios; dejad que Yo, con sabiduría, corte de raíz los malos árboles y toque con rigor las instituciones. 11. Vosotros orad y tan sólo ayudad a cuantos podáis. Ese tiempo está cercano y Yo os prevengo para que viváis alerta y contempléis el cumplimiento de estas profecías. 12. Cuando hayáis comprendido mi palabra, seréis todos como un rebaño, y Yo, vuestro Dios, cual pastor, os guiaré hasta la fuente de la vida eterna, en la cual no volveréis a tener sed. 13. El Maestro es entre vosotros, y me encuentro deseoso de dejaros preparados para el instante propicio. 14. Vengo a doctrinaros en este instante en que el mundo se encuentra en aparente quietud. 15. El hombre se ha entregado al materialismo y sólo por momentos piensa en el ejemplo que le dejó el Hijo de Dios, para luego volver a la lucha de su mundo y a lo que atañe a su vida material. No está preparado para la espiritualidad. 16. La humanidad tiene fechas señaladas para recordar la pasión de Jesús, y es entonces cuando logrará conmoverse su corazón. 17. Más vosotros, que habéis escuchado mi palabra, comprendéis que no existe hora ni día determinado para recordar o practicar aquellas enseñanzas que os diera el Divino Maestro. Habéis llegado a comprender que en todo instante podéis hacer obras en beneficio de vuestros semejantes, inspirados en aquel ejemplo de amor y caridad divinos. 18. Esta lección que estáis aprendiendo quiero que la transmitáis a vuestros hermanos. Sólo necesitáis que vuestro corazón esté dispuesto para sembrar y entonces, la primera cosecha os llenará de gozo y de ánimo para seguir en la jornada. 19. Cuando mi palabra llegue a todos mis hijos, en los hombres de ciencia confundidos será como un rayo de luz que ilumine su mente. Y cuando descubran la alianza que existe entre Dios y el hombre, la relación entre la ciencia humana y el misterio de la creación, habrán dado un paso de adelanto que será en beneficio de las nuevas generaciones, porque todo marchará en perfecta armonía. Hombres y acontecimientos evolucionan hacia la perfección sin detener su marcha. 20. En el presente siglo alcanzó gran desarrollo la ciencia de los hombres, por lo que lo llamaron el siglo de la luz, sin saber que también para el espíritu se abrió este tiempo como el tiempo de la luz. Ellos ignoraban que el Santo Espíritu está manifestándose e iluminando a todos los seres, en cumplimiento de las profecías. 21. En las grandes obras humanas está la influencia y la labor de seres espirituales elevados que trabajan y vibran continuamente en los entendimientos, inspirando o revelando lo desconocido a sus hermanos encarnados. 22. Por eso en todo tiempo diré a los sabios y a los científicos: No podéis jactaros de lo que comprendéis ni de lo que hacéis, porque no todo es obra vuestra. ¡Cuántas veces sólo servís de instrumento a aquellos espíritus de quienes os hablo! ¿No os habéis sorprendido muchas veces del alcance de vuestros descubrimientos? ¿No os habéis confesado interiormente impotentes e incapaces de intentar lo que ya habéis realizado? Pues ahí tenéis la contestación. Entonces, ¿Por qué os engrandecéis? Sabed que vuestra labor es guiada por seres superiores. Nunca tratéis de modificar sus inspiraciones, porque ellas siempre van encaminadas al bien. 23. Infinita y profunda es mi enseñanza; en ella existe la esencia de que se sustentan todas las religiones. En mi doctrina Yo os hago hermanos de todos, sin distinción de credos. Nunca os encerréis en una celda para orar, porque será como apartaros de la humanidad y como huir de las tentaciones, temerosos de caer. Jesús os enseñó a hacer frente a toda lucha; Jesús sabía que Él era la verdad y que ella, como la luz, no puede ocultarse. Desde entonces os enseñé la forma de seguir mi huella. 24. Fui juzgado, fui calumniado, pero nunca se me pudo descubrir alguna imperfección. Así como perfecta es la naturaleza, como obra confiada a vosotros, ¿Quién podrá encontrar defecto o imperfección en esa obra hecha por Mí? ¿Quién podrá imitarla? 25. Cuando no comprendáis mi palabra, elevaos en oración antes de que quedéis confundidos, porque, ¿Cómo podéis pensar que Yo os entregue una idea que no encierre razón o verdad? Elevaos para que vuestros pensamientos alcancen el efluvio divino. 26. Enseñaréis mi doctrina sin añadirle tendencias vuestras, porque no podréis engañar a nadie; la mentira tarde o temprano es derrumbada por la verdad. 27. Si sois sinceros con vosotros mismos, conoceréis la verdad, porque la encontraréis dentro de vosotros y en vuestros hermanos, si los amáis, si existe dulzura en vuestra mirada, si ponéis caridad en la palabra y en las obras. No veáis con sencillez la fe, con ese abandono y esa seguridad de que por fuerza se realizará el milagro. Recordad que tenéis que haceros dignos de tales beneficios. 28. La convicción de mi palabra y la fuerza de vuestra oración os preparan para alcanzar la fe y realizar grandes obras. 29. Os estoy dando la luz y la explicación del misterio en que muchas profecías permanecieron durante siglos. 30. Pedid luz, que se os dará; quiero que haya comunión entre vuestro espíritu y el mío. 31. Esta gracia que derramo en cada una de mis palabras, será la que os conforte para cuando ya no me manifieste a través del entendimiento humano. Por esta gracia seréis maestros entre vuestros hermanos, porque sabréis conduciros dentro de mi ley. 32. Nada habrá que os confunda, ni ideas ni doctrinas os harán perderos del camino, porque todo cuanto de Mí aprendisteis lo llevaréis grabado con fuego en el espíritu. 33 En todas las religiones le presentan al hombre dos caminos: uno, el del descanso espiritual y el otro, el del castigo eterno. Por más que ha luchado por conocer la realidad, sólo encuentra misterios donde se confunde su mente. 34. Y vosotros, sencillos discípulos que no habéis conocido las ciencias, en cambio habéis recibido mi inspiración y mi palabra sabia con la cual se descorrió el velo del misterio y supisteis que, después de esta vida, después de la lucha, de los combates y la purificación, el descanso y la paz que deseáis, os esperan a todos. 35. Vosotros, que ya conocéis esta realidad, sabréis revelarla a quienes no la conocen. 36. Seréis el profeta que da a conocer mi voluntad; entonces vuestros hermanos podrán comprobar que hablasteis con verdad cuando contemplen que lo que anunciaron vuestros labios, se realizó. 37. La paz no está en las naciones; aparentemente existe quietud en las mentes de los hombres, pero la guerra está amenazando al oriente. En verdad la guerra se desatará y el mundo se encontrará en desolación. Esto pronto acontecerá. 38. Mis elementos se desatarán y asolarán comarcas. Los hombres de ciencia descubrirán un nuevo planeta y una lluvia de estrellas alumbrará vuestro mundo, pero esto no acarreará desastres para la humanidad, sólo anunciará a los hombres la llegada de un nuevo tiempo 39. Vengo a daros a conocer estas profecías para que no os sorprendan cuando acontezcan. 40. Aun con mis elementos tendréis que identificaros, porque ellos también son mis servidores e instrumentos de mi justicia. Grandes desastres se verán en el mundo, que preocuparán a los hombres de ciencia, quienes buscarán la causa de todo ello en la misma naturaleza. Es el científico que busca su existencia en las células, desconociendo lo esencial, o sea, el reino del Espíritu, fuente primera y única de donde procede todo lo que existe. 41. Mucho os revelaré estando aún vosotros en este mundo, mas cuando cerréis vuestros ojos corporales a esta vida y se abran los del espíritu para contemplar el infinito, reconoceréis que existe más claridad y luz en la vida del espíritu. La voluntad, la inteligencia y la razón no os abandonarán porque son dones innatos al espíritu. 42. En las religiones reconocen el poder del mal y lo han personificado en forma humana; le atribuyen un reino poderoso y le han dado diversos nombres. Sienten temor los hombres cuando creen tenerlo cerca, sin saber que la tentación está en las pasiones, en las flaquezas. Que lo mismo se agita en el interior del hombre el bien y el mal. El mal predomina en este tiempo en el mundo y ha creado una fuerza, un poder que se manifiesta en todo. Y en lo espiritual existen legiones de espíritus imperfectos, turbados, inclinados al mal y a la venganza, cuya fuerza se une a la maldad humana para formar el reino del mal. 43. Ese poder se rebeló ante Jesús en el Segundo Tiempo y le mostró su reino. Mi carne sensible a todo, fue tentada, pero mi fortaleza espiritual venció a la tentación. Porque Yo había de ser el vencedor del mundo, de la carne, de la tentación y de la muerte. Porque fui el Maestro que descendió entre los hombres para dar ejemplo de fortaleza. 44. Jesús, después de exhalar el último aliento en la cruz, resucitó de entre los muertos, descendió a los antros de obscuridad donde se encuentran los espíritus turbados, para conducirles a la luz, y volvió en Espíritu ante los apóstoles para mostrarles la vida superior del espíritu. 45. Os he dicho en este tiempo: No alberguéis la idea que existe entre la humanidad acerca del infierno, porque no hay más infierno en este mundo, que la vida que habéis creado con vuestras guerras y odios, y en el más allá no existe más fuego que el remordimiento del espíritu, cuando la conciencia le muestra sus errores. 46. Mi doctrina hablará al teólogo, al filósofo, al científico, y encontrarán que mi obra es manantial inagotable de revelaciones. 47. El hombre con su regeneración apagará su infierno, y cuando penetre su espíritu en el más allá, sólo encontrará luz, armonía y gracia, porque en la morada del espíritu no puede existir lo que sólo la superstición humana ha forjado. 48. Preparaos, aquietad vuestra mente porque vais a recibir la luz que os envío. Sensibilizad vuestro corazón y no me digáis sólo con vuestros labios que me amáis. Amadme en verdad, porque quiero que viváis en armonía Conmigo. Haced que brille esa señal que lleváis en vuestro espíritu y que habíais opacado. Quiero que os sintáis poseedores de mis dones eternos y que deis testimonio de Mí. 49. He tenido para vosotros infinita paciencia, he esperado vuestro reconocimiento y aún me decís que no turbe vuestro sueño, que no queréis vivir en la realidad; pero estaba dicho que Yo había de venir a levantar a mi pueblo escogido y a darle armas para combatir las tinieblas. ¿Cómo es que despreciáis la luz si estáis destinados a llevarla a la humanidad? Muy pronto os convertiréis en soldados de la paz, de la verdad y del amor. Las pruebas que os envío, pulimentarán vuestro corazón y lo acercarán al camino. Estáis a punto de tomar vuestro cargo para dar principio a la jornada. Otros se levantarán al cumplimiento cuando estén en espíritu habitando otros valles. 50. No quiero contemplar entre vosotros un solo discípulo que traicione a su Maestro, que cambie sus dones por la falsa riqueza, porque volverán a abrirse mis heridas para manar agua de compasión y sangre para lavar la mancha del discípulo amado. 51. Los que habéis acudido a mi llamado, benditos seáis. Recibiréis grandes pruebas de amor, y seréis fortalecidos para el tiempo de lucha que se avecina; vuestras penas serán llevaderas y tendréis paz en el espíritu. 52. Si me pedís mandatos, buscad en el libro que os entrego y encontraréis en cada palabra un mandato, una ley inmutable que habla a vuestro espíritu de la morada que debe conquistar. Cuando sintáis que es llegada la hora de trabajar, miraréis con sorpresa y alegría, cuán vastas son las tierras que os he confiado y cuán abundante y rica la semilla. 53. Lo que os he enseñado, quiero que sea transmitido con pureza a quienes no oirán en este tiempo mi palabra. En la virtud de vuestra vida encontraréis lo necesario para guiar, aconsejar y consolar a la humanidad. Yo espero recibir en este tiempo del corazón humano la comprensión, la cosecha que no he recibido en tiempos pasados, para ayudaros a escalar el alto monte donde me encuentro esperando a todos mis hijos. 54. Humanidad: ¿Qué habéis hecho de la simiente que os traje como presente de amor en el Segundo Tiempo? Os decís cristianos, más de hecho no lo sois, porque no encuentro amor entre los hombres, ni caridad, ni justicia. Sin daros cuenta estáis amando a otro dios y habéis forjado otro mundo; allí tenéis afectos, ambiciones, posesiones, ideales y riquezas; fuera de todo esto nada existe para vosotros. ¿En dónde está vuestra fe?, ¿Dónde está la práctica verdadera de mis enseñanzas? Sólo las lleváis en vuestra mente como una más de vuestras teorías. Cuántos de vosotros pensáis que esto que digo es una exageración, y cuántos que mañana conozcan estas palabras, tendrán que hacer escándalo en torno de ellas; más de cierto os digo que Elías en este Tercer Tiempo os probará que estáis adorando a un falso dios, aunque creáis estarme amando a Mí; como en el Primer Tiempo sorprendí al pueblo de Israel adorando a Baal, y con la potestad que Dios había dado a su profeta, éste probó a aquel pueblo caído en tinieblas que se encontraba en un error, vuelvo a deciros que Elías en este tiempo descargará el rayo de Dios sobre los espíritus, haciendo que vuestros ídolos caigan por tierra. ¿Cuáles son vuestros ídolos? El mundo, la carne, la ciencia, el fanatismo religioso, los vicios, el dinero. 55. Cuando la luz se haga en todo espíritu, comprenderéis que el mundo y la ciencia no pueden ser el fin a que aspiráis, ni pueden ser la suma perfección, que sólo son medios que Dios ha puesto en vuestra senda para que vayáis de peldaño en peldaño hacia Él, que es el Espíritu perfecto. 56. Elías es el precursor, el profeta, el enviado; Yo soy la luz, que a través de Elías, probaré de nuevo a los hombres que con su ciencia creen mover el mundo y poderlo todo, pero que llegado el instante de la prueba, cuando la desolación se extienda por doquier, Elías dirá a los sabios y científicos: Invocad vuestra ciencia y contened el avance de los elementos desatados, haced uso de vuestro poder y apaciguad la furia de una tempestad; si lo hacéis, Yo reconoceré vuestra fuerza y sabiduría. Mas Yo vengo a inspiraros un poder y un saber, superiores a vuestra ciencia, y ese poder es el de la oración. 57. Ese es el momento en que el indicó de Elías os señale, pueblo, y su voz os llame para probar al mundo a través de los nuevos discípulos la verdad de la oración y el poder de la espiritualidad. 58. Bajo una forma espiritual viviréis las pruebas que recibieron los hombres de la antigüedad, el pueblo de Israel, porque el sentido de aquellas lecciones, el fondo que había en aquellos llamados que el Señor hacía a sus hijos, aún no ha sido interpretado debidamente. 59. Cierto es que los hombres se convencerían de sus errores y se arrepentirían atemorizados por la injusticia divina, pero no llegaban al fondo de la verdadera sabiduría al espíritu. 50. Os he dicho que en este tiempo de luz, serán comprendidas e interpretadas justamente todas las revelaciones divinas de los tiempos pasados, porque el espíritu de la humanidad, atravesando el extenso desierto de su peregrinaje y recorriendo los caminos interminables de la experiencia, ha alcanzado la madurez para ponerse en contacto con lo espiritual, armonizar con su conciencia y comprender el sentido real de su existencia. 61. El hombre está próximo a salir de su sueño, para levantarse haciendo las grandes obras a que fue destinado, obras inspiradas por el espíritu, dictadas por la conciencia y reflejadas en los sentimientos. 62. Cuando la multitud de espiritualistas llegue a formar un pueblo unido y fuerte, su paso por la tierra irá dejando una huella de luz. Será para la humanidad como un hermano mayor cuya mano se extienda generosamente para ayudar a levantarse a su hermano menor. 63. Con palabra amorosa he venido hablándoos, para que vuestro corazón se dulcifique y suavice las asperezas de vuestro carácter, porque mañana seréis vosotros los que tendréis que hacer conocer mi obra a vuestros hermanos; y si queréis conmover las fibras de aquellos corazones, tendréis que usar una gran dulzura e impregnaros de amor y caridad en todas vuestras obras. 64. Aprended a comunicaros Conmigo de espíritu a Espíritu, con la oración sin palabras, la oración que es pensamiento, que es sentimiento; ésa es la que os acercará más ante mi presencia divina. Mirad que mañana tendréis que enseñar todas estas lecciones, y ya es necesario que mis nuevos discípulos practiquen desde ahora lo que les ha venido enseñando mi doctrina. Si llegáis a enseñar con vuestras obras y a predicar con vuestros ejemplos, la humanidad se sentirá estimulada a imitaros y dejará de adorar dioses sordos y sin vida, para llegar a buscar al verdadero Dios viviente y eterno que sólo habita en lo espiritual. 65. La oración es la barca salvadora de todos los náufragos en este mar tempestuoso, porque el que llega a orar bien, se fortalece, se llena de fe, se siente superior a todas las pruebas y sabe esperar confiado la llegada de la paz. 66. Muchas de las lecciones que os he dado, están basadas en preveniros de los peligros que os acechan en los tiempos de mayor amargura, porque formaréis parte de mis huestes de seres espirituales. Por cada uno de vosotros irá una multitud de seres invisibles que serán los guardianes y los protectores. La misión de unos y de otros será la de unirse para alcanzar el ideal supremo de lograr la paz universal; y desde ahora os digo, que de esta armonía espiritual entre todos mis siervos, nacerá una fuerza que hará invencible a este pueblo. 67. Los pobres de espíritu se verán inspirados; los torpes de palabra y de entendimiento tendrán en su boca un torrente de palabras saturadas de verdad y de vida 68. Ya os he advertido que habrá tropiezos en el camino, pero también os digo que el que se prepare podrá salvarlos. Sólo los que ahora duermen mientras Yo les estoy hablando, serán los que tropezarán, caerán y por fin llegarán a retroceder, juzgando que los escollos que a su marcha se presentan son insuperables. 69. Oración, meditación, serenidad y elevación, son bienes que ya deben de incorporarse a vuestra vida diaria como parte esencial de ella, para que así nada pueda sorprenderos. 70. Comprended por qué a través de todos los tiempos transcurridos os he venido repitiendo: "Velad y orad". 71. Ahora os ofrezco el pan que ha de alimentaros, es sin levadura, es de vida eterna. 72. Antes de ilustraros en mis enseñanzas, quiero sanar vuestro corazón y aliviar vuestro espíritu; os invito a elevaros a mi mansión de paz y ahí confesadme todos vuestros pecados; Yo sabré oíros. Respetaré vuestro dolor y no os juzgaré con rigor. Si ese dolor os lo causan los remordimientos, no temáis, que he venido a buscar precisamente a los que no habéis encontrado clemencia ni comprensión en vuestros hermanos. Vengo a salvaros para que presto lleguéis Conmigo. 73. Preparo vuestro entendimiento, vuestros labios, para que no os sintáis torpes para hablar y testificar mi obra. Si sentís amor, podréis hablar; si tenéis fe, podéis hacer grandes obras en mi nombre. 74. Os doy una página blanca para que escribáis vuestra vida, y la conciencia os hablará con claridad; por ella sabréis cuándo habéis honrado a vuestro Padre y cuándo lo habéis desobedecido. 75. Me pedís en este día y, ¿Qué necesitáis que no esté en mi amor el concederos? Más si bebéis un cáliz amargo como restitución por vuestras faltas, no me reclaméis, no me preguntéis por qué no os he dado a beber el cáliz de leche y miel, ya que pertenecéis al pueblo escogido. Está en vosotros alcanzar la paz; Yo os concedí el libre albedrío para que escojáis el camino y os elevéis por vuestros méritos hasta Mí. ¿Por qué no imitáis a los buenos discípulos?; ¿Por qué no lleváis la vida de los patriarcas? Porque no me glorificáis todavía con vuestras obras. 76. Dad, siempre tenéis algo que dar. No imitéis a los ricos avaros; no arrojéis a los enfermos, a los menesterosos, juzgándolos imprudentes. No despreciéis a los hambrientos. Si sabéis penetrar en su corazón, descubriréis su dolor y sentiréis piedad de ellos. Yo os he dado en el amor el bálsamo para curar todos los males. ¿Teméis ser censurados porque al hacer caridad me imitáis? ¿Qué teméis de esta humanidad injusta y egoísta que nada sabe de Mí? Venid y refugiaos en mis leyes inmutables, bebed mi esencia y sentíos llenos del Espíritu de Verdad. 77. La verdad es mi reino de amor, de luz y de justicia, verdad que enseña la ley que os he revelado. Verdad es la huella trazada con mi amor para que lleguéis a ser grandes, perfectos e inmortales. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 183 1. Guardad mi palabra, discípulos, porque ya se acercan a esta nación hombres de distintas creencias que han de pediros pruebas de que recibisteis mi enseñanza. 2. Estoy apartando de vosotros penas y enfermedades, para que aprendáis a consolar y hagáis con vuestros hermanos la caridad en la misma forma que Yo la hago con vosotros. 3. Mi enseñanza llenará de gozo al que la reciba con preparación; será agua cristalina en los labios sedientos, pan para los hambrientos, quietud y paz para el espíritu cansado y para todos fortaleza y luz. 4. Yo estoy iluminando a este pueblo, desde los gobernantes hasta el más pequeño, para que abran sus brazos a esas porciones que vendrán en busca del Maestro 5. Llegarán a Mí contritos unos, temerosos otros, porque el dolor habrá sido muy dentro de ellos, y su conciencia hablará diciéndoles que el juicio ha llegado para cada espíritu. Más para todos tengo una nueva oportunidad de salvación. El espíritu recibirá la confirmación de todos sus dones y si su fe despierta, por ella conocerá por qué ha venido una vez más entre los hombres y cuánto los amo. 6. No vengo con mi palabra de este tiempo a borrar lo que dije en el Segundo Tiempo; antes bien, os lo vengo a recordar, porque lo habéis olvidado, y a explicarlo, porque no lo habéis comprendido. Os estoy revelando lo que entonces no os dije y que tenía reservado para vosotros en el tiempo presente en que vuestro espíritu está más evolucionado. 7. Los que escribieron mi palabra con amor, con sangre y lágrimas, obedecieron a su memoria y a su inspiración, ellos fielmente interpretaron mi voluntad; mas después vinieron otros y mi palabra fue adulterada, su esencia se ha perdido entre ideas y prácticas que no pertenecen a mi doctrina. Y en este tiempo la luz viene a romper todo velo, para dejar ver la pureza de mi verdad. 8. Vengo a enseñaros a que no os desconozcáis por causa de mi obra, que no discutáis injustamente. Más también os prevengo con estas revelaciones: Falsos maestros y profetas aparecerán, aun en el seno del pueblo de Israel. 9. Muchos que hoy comen el pan en mi mesa, mañana buscarán sólo su bienestar material, su reinado y alabanza y debéis cuidaros de ser confundidos. 10. Grande se presenta vuestra lucha, fieles discípulos que velaréis por esta causa. Voy a dejar preparados ciento cuarenta y cuatro mil, en quienes descansará esta responsabilidad, y entre ellos están los que han de darme la espalda, los que han de tomar mi nombre para decir: He aquí al Maestro; y los que no hayan calmado su sed y los que no quisieron oírme en el tiempo propicio, a ellos se acercarán sedientos de verdad y se confundirán. 11. Practicad la humildad y no aduléis a vuestros hermanos ni permitáis que os adulen; apartaos de aquellos que queriendo haceros bien, provoquen vuestra vanidad y os pierdan. 12. No deis oído a la tentación. La potestad que os he entregado es para que la empleéis en obras espirituales, en obras de amor y caridad. 13. No lucréis jamás con mi doctrina. 14. Yo os protejo, pueblo, os estoy ocultando a las miradas de vuestros hermanos, para que escuchéis en paz mi palabra hasta el año de 1950; si por creer en mi venida en este tiempo os desgarran, Yo os defenderé; si fuereis reducidos a prisión, Yo abriré las puertas y seréis salvos. Sólo os digo, cumplid con mi ley, no caigáis en lucro y mistificación. Cuando seáis llamados para curar al enfermo, practicad la caridad y cuidad de que vuestras obras sean espirituales. 15. En el Segundo Tiempo, después de mi partida, quedó vuestra Madre Celestial fortaleciendo y acompañando a mis discípulos. Ellos, después del dolor y la prueba, encontraron abrigo en el dulce corazón de María, su palabra siguió alimentándolos, y ellos alentados por la que seguía enseñándoles en representación del Divino Maestro, prosiguieron su camino, y cuando Ella partió, comenzó su lucha y cada uno tomó el camino que le estaba señalado. En este Tercer Tiempo tendréis muy cerca de vuestro corazón el amor de María, aliviando y fortaleciendo vuestro ánimo en todas vuestras pruebas. 16. Vais abriendo vuestro corazón para sentirme y para amarme, más os digo: Oíd mis órdenes y sabed practicar. No sólo me améis a Mí, amad a vuestros hermanos. No os juzguéis injustamente unos a otros. Toda causa justa o injusta dejadla a mi justicia, porque sólo Yo conozco el porqué de ella y a Mí toca juzgar. A los que no han cumplido con mi ley, les estoy invitando a penetrar en ese camino y pronto llegarán a Mí y les diré: No es una ley nueva la que en este tiempo os presento, es la misma que escribí en la conciencia del primer hombre y que después di a conocer, clara y precisa, por conducto de Moisés. 17. No os dejéis llevar por la palabra de vuestros hermanos si ella no está basada en mi ley, y creyendo estar en el camino de la luz, estéis pisando el de tinieblas. El lenguaje florido no es el que me agrada. Yo os he hablado siempre con sencillez; más si en aquellas palabras encontráis verdad, extraed la esencia, lo que haya de amor, de caridad y paz, que pertenece a Mí, y podéis tomarlo e interpretarlo debidamente. Os he dado un juez que no miente jamás y está dentro de vosotros; es la conciencia; para oír su voz necesitáis penetrar en vuestro interior, orar y meditar y ella hablará con verdadera sabiduría y elevación. 18. El mundo os ha desengañado y hoy que oís mi palabra manifestarse por criaturas tan humildes, en sencillos recintos, reconocéis que no necesitáis levantar palacios para ofrecerlos al culto espiritual, que no debéis limitar mi doctrina, ni representarla con imágenes materiales. 19. Para traer esta misión al mundo en el Tercer Tiempo, os fue ordenado encarnar nuevamente como espíritus de luz llenos de potestad, y por estas gracias vuestros hermanos os han desconocido; han mirado mal vuestra fe y confianza en Mí, sin saber que a nadie he distinguido y que a todos atiendo y protejo. Y vosotros que habéis llegado a Mi llenos de contrición, cuán cerca me tenéis y por vuestro arrepentimiento os hacéis dignos de llevar mi presente de amor y caridad a los enfermos, a los pobres de espíritu. Vuestra fe hablará y llenará de energías a los que se han debilitado y su espíritu se levantará a una nueva vida. Muchos "hijos pródigos" llegarán a mi regazo en este tiempo y Yo haré fiesta por su retorno, y la oración de la familia israelita se elevará para seguir atrayendo corazones. 20. Cuando viereis que uno de mis discípulos por su consagración a Mí se eleva en sabiduría, no lo envidiéis, ayudadlo aún más, porque por él manifestaré prodigios y el beneficio será para todos vosotros. 21. La envidia mancha el corazón y enferma el espíritu. Es mi voluntad que todos os elevéis y hagáis comunión perfecta Conmigo y viváis en armonía. 22. Haced uso de vuestra razón para que comprendáis cuánta justicia hay en el destino de todas las criaturas. 23. No viváis inútilmente; aun las más pequeñas y extrañas pruebas encierran una finalidad que Yo he determinado. 24. Deliberad y estudiad mi ley. Dejad que vuestro espíritu por medio de la oración llegue a Mí para que sea lleno de mi unción al escuchar mi palabra y reciba el bálsamo para sanar vuestro cuerpo enfermo 25. Si os preparáis, el mundo tomará nuevos derroteros. La guerra amenazadora huirá y habrá paz; más si hacéis mal, ese mal repercutirá en vosotros mismos. Una vez más os digo: "Con la vara que midierais, seréis medidos". 26. Venid y alimentaos con el manjar de mi palabra y cuando hayáis comido, no olvidéis a los hambrientos y llevadles el sustento. Aprended a extraer de mi palabra la esencia y de ella tomad, fortificaos y compartid con vuestros hermanos. 27. Presentís desde vuestra morada la mansión de paz que os he prometido. A cada momento me pedís que os deje mirar las luces de esa "tierra bendita" y Yo os digo que no estáis lejos, que estáis en el camino que conduce a ella y que no pasará mucho tiempo para que os encontréis llamando a sus puertas. 28. El camino es mi ley; si la observáis podéis estar seguro de que llegaréis a la "ciudad prometida" y allí encontraréis todo lo que os he ofrecido. Sed fuertes y virtuosos en esta travesía, iluminaos con la fe para que hagáis dulce y llevadera vuestra jornada. 29. Habéis conocido las vicisitudes; a veces tiritáis de frío sintiendo el egoísmo y la falta de amor de la humanidad y me mostráis desnudo vuestro espíritu; mas no habéis desesperado, sino que confiáis sabiendo que Yo velo por vosotros y que María, vuestra Madre, es estrella en la noche que atravesáis, y así os sentís fortalecidos. 30. En este instante de comunión me presentáis en silencio el corazón de vuestros hijos afligidos y necesitados de paz, y Yo quiero haceros depositarios de mis beneficios, para que los llevéis a los vuestros, a todos vuestros hermanos, para que aprendáis a dar, siendo mensajeros míos e intercesores de vuestros semejantes. 31. Si sois recibidos por vuestros hermanos y aceptan vuestro presente, bendecidlos. Si no saben tomar lo que Yo les envío, bendecidlos también y dejad que YO, con paciencia infinita, siga puliendo y despertando su espíritu hasta convertirlos en corazones ardientes y crédulos. Esta es mi voluntad. 32. Bienvenidos los que creen en mi presencia, bienvenidos también los que dudan porque han venido atraídos por su propio espíritu, porque también en ellos será la fe. 33. ¡Ay de los que en este tiempo no luchan por encender su lámpara, porque se perderán! He aquí que siendo este tiempo el de la luz, imperan las sombras por doquiera. Vosotros sabéis por mi palabra, que escogí esta nación para manifestarme en mi tercera venida, más el por qué, lo ignoráis; ha sido un misterio para vosotros, el Maestro, que no quiere tener secretos para sus discípulos; viene a revelaros todo lo que debéis saber, para que contestéis con certeza a quienes os interroguen. He visto que los moradores de este rincón de la tierra siempre me han buscado y amado, y aun cuando su culto no ha sido siempre perfecto, su intención y su amor los he recibido como una flor de inocencia, de sacrificio y de dolor. Sobre el altar de mi Divinidad siempre ha estado presente esa flor llena de fragancia. Fuisteis preparados para cumplir en el Tercer Tiempo esta gran misión. Hoy sabéis que en vuestro seno he hecho reencarnar al pueblo de Israel, porque Yo os lo he revelado. Sabéis que la simiente que alienta en vuestro ser y la luz interior que os guía es la misma que derramé desde el Primer Tiempo sobre la casa de Jacob. 34. Sois israelitas por el espíritu, poseéis espiritualmente la simiente de Abraham, de Isaac y de Jacob. Sois ramas de aquel árbol bendito que darán sombra y fruto a la humanidad. 35. He aquí por qué os nombro primogénitos y porque os he buscado en este tiempo para manifestar en vosotros mi tercera revelación al mundo. Es mi voluntad que el pueblo de Israel resurja espiritualmente entre la humanidad, para que ella contemple la verdadera resurrección de la carne. 36. Sí, discípulos, el espíritu no muere, sólo vuela al más allá, al espacio, cuando ha llegado el término a su cuerpo. La carne tampoco muere, se desintegra y se confunde en los elementos de la naturaleza, de donde la hago brotar nuevamente para dotarla de espíritu. 37. Así resurge o resucita la carne, así vuelven a aparecer en la tierra los espíritus encarnados convertidos en hombres; así haré surgir a Israel sobre el haz de la tierra, mas no le ofreceré tierras en este mundo, ni le dividiré en tribus; por el contrario, haré de todos sus miembros una sola familia para borrar el cisma tradicional en él. Formaré matrimonios y familias con hijos de Rubén, con los de Judá, los de Aser y Zabulón, con los de Neftalí o Benjamín. Así hago desaparecer toda división, porque ésa no es semilla de Dios. 38. ¿Quién podría llevar a cabo estas obras, si no Yo? ¿A quién se le podía confiar la misión de persuadir al pueblo escogido del Señor, de que Canaán no era la patria eterna sino sólo un símbolo? A Mí, que fui quien ocultó a vuestro espíritu en otra raza o en otra tierra, que fui quien os dijo: Vosotros sois aquellos; más si os he enviado nuevamente, es para que concluyáis en la tierra la grande y delicada misión que desde el principio os fue confiada. Esa es vuestra cruz. 39. También habéis vuelto para lavar manchas, reparar yerros y saldar deudas. Ya no volveréis a caer en flaquezas ni en idolatría como en los tiempos pasados, siendo el pueblo que conocía al Dios verdadero y tenía la ley. Más el dolor os ha hecho buscar la luz y la paz. Así en aquel Primer Tiempo cuando escaseó el trigo y por lo mismo el pan en vuestra tierra, emigrasteis hacia el poderoso Egipto; más tarde, esclavo del Faraón, os levantasteis desafiando las penalidades del desierto, buscando la "tierra de promisión", porque ansiabais libertad. En este tiempo habéis desafiado la burla y la ira de vuestros hermanos, porque me estáis buscando bajo esta forma, porque vuestro espíritu está sediento de elevación y espiritualidad. 40. Sois el "hijo pródigo" que siempre que vuelve a la casa de vuestro Padre, halla sus brazos abiertos para estrecharlo y la mesa servida para sentarlo al festín. 41. Llegasteis cansados por la larga jornada, manchado vuestro espíritu y débil vuestro cuerpo; pero sorprendidos contemplasteis desde lejos que las puertas de la ciudad se encontraban abiertas, esperando que llegaseis para daros mi amor, mis enseñanzas y la caridad de mi nuevo advenimiento. 42. No fue mi voluntad manifestarme ahora en Canaán, que fue vuestra patria en los tiempos pasados, porque ya no es el tiempo de Moisés ni el de Cristo, es la Era del Espíritu Santo. Estáis escuchando mi divina palabra, y en verdad os digo: Aquel maná del Primer Tiempo que encendió vuestra fe en Mí, y aquel pan que os ofrecí en la mesa del Segundo Tiempo con el cual os enseñé el camino de vuestra redención, es el sustento que ofrezco en este tiempo para que vuestro espíritu alcance la paz y la luz eternas y hambre no vuelva a sentir jamás. 43. Aprovechando esta sencillez espiritual que conserváis, vengo a entresacar de entre vosotros a mis portavoces, a mis nuevos profetas y a mis discípulos, como en otro tiempo hice surgir de entre este pueblo a patriarcas, profetas, enviados y apóstoles. Ahora os explico mi Ley por medio de mi doctrina, os enseño cómo debéis orar en este tiempo, cómo me serviréis y cómo viviréis para ser verdaderos hermanos de la humanidad e hijos de Dios. 44. Cuando mis nuevos discípulos se encuentren fuertes, la segunda Jerusalén descenderá de mi reino sobre los hombres y en sus muros invulnerables se estrellará la maldad, la idolatría, la mentira y todas las tinieblas que de la mente y del corazón humano han brotado. 45. Recordad que vuestro Padre, por medio de un sueño, prometió a Jacob bendecir en sus hijos a todas las naciones, Reconoced que si procedéis de aquel tronco, vuestro destino es el de atraer mi paz y llevarla al corazón de vuestros hermanos. 46. Pueblo: En este tiempo hay quienes aún practican la ley de Moisés, otros que viven la era cristiana; no todos presienten o desean la presencia de una nueva era. Es que no todos avanzan ni evolucionan en la misma forma. Por eso os digo: Conoced estas lecciones para que seáis los buenos labriegos que imiten al buen pastor y buen sembrador. Mirad a los que cultivan la tierra; ellos siembran en mi nombre; si la época fue buena y su siembra fructificó, elevan sus preces y acciones de gracias al Creador; si el tiempo fue inclemente y la siembra se malogra, esperan con ilusión el siguiente año para volver a sembrar con el mismo ahínco hasta reponer y multiplicar la primera simiente. Si vosotros aprovecháis este tiempo y os levantáis llenos de esperanza y de fe a sembrar en el corazón de la humanidad, el rocío de mi gracia fertilizará los campos, las tierras fértiles con mi poder, y vuestra semilla sembrada con cariño y buena voluntad germinará; Yo protegeré vuestra siembra y el sol radiante de mi Espíritu dorará las espigas para que vuestra cosecha sea recogida entre himnos de gloria y alabanzas a vuestro Señor. 47. Daos cuenta de que Yo soy quien vela por esta nación para protegerla de las tempestades. Yo la conservo en paz, porque en mis altos designios la tengo destinada para que cumpla en este tiempo una gran misión en lo humano y en lo espiritual. 48. El caos vendrá, porque mientras existan poderes y reinos en la tierra, existirán ambiciones, odios y guerras, y no habrá paz 49. No existe caridad entre los hombres, mi ley no es practicada. No existen verdaderos hermanos, ni padres, ni hijos, y por eso el caos amenaza a la humanidad. 50. Yo sólo os anuncio esto, porque de Mí no puede brotar el mal; el caos sólo está en la impreparación del hombre, cuya conciencia ha desoído y se ha dejado conducir por las malas inspiraciones; mas vosotros, ¿Esperáis que sucedan todas estas pruebas para que se conmueva vuestro duro corazón? No, mis hijos, desde ahora orad, trabajad incansablemente, haced méritos y regeneraos. Esa es vuestra misión. Velad por la paz del mundo, atraed con vuestras oraciones mis bendiciones y conservaos fieles a mi ley para ejemplo de vuestros hermanos. 51. Todo el que esté dispuesto a seguirme participará de mis enseñanzas y será llamado párvulo o discípulo. 52. El conjunto de espíritus que me rodean forman parte del pueblo de Israel. De su obediencia depende el resurgimiento de las virtudes en la humanidad. Hoy he tomado a este pueblo como mi intérprete para hablar con los hombres, y he recibido de él los primeros frutos de su cumplimiento. 53. Sois vosotros los primeros que he preparado como luchadores de mi obra, los que tenéis que trabajar con entusiasmo para poner sobre la tierra firme las primeras piedras de la gran ciudad; tenéis que apoyaros en la fe y en la confianza en Mí. Os hablaré incansablemente hasta el último día de 1950 por conducto de mis portavoces, y después quedaréis entre la humanidad para dar pruebas de vuestra potestad. 54. Yo enviaré entre vosotros a aquellos hombres de ciencia que se hayan desvelado queriendo penetrar en los misterios de la vida espiritual sin conseguirlo. Os buscarán sabiendo que os habéis establecido en esta nación, que poseéis mis revelaciones y que habéis sido ungidos por Mí; en vosotros beberán con ansia mi palabra y sabréis por intuición cómo debéis de conduciros ante ellos sin alarde, mansamente, como corresponde a mis discípulos, como predicó Pedro o como habló Juan, así hablaréis si os preparáis, y si os claváis buscando mi ayuda, Yo hablaré por vosotros y llegaré a su corazón. En su afán de conocer los lugares y las personas que me sirvieron os buscarán, y vosotros sólo les daréis a conocer la esencia de mi doctrina. Muchos de ellos se convertirán y formarán parte de este pueblo por la verdad de vuestras palabras. 55. El camino de este pueblo ha sido largo; en su seno he enviado siempre espíritus fuertes, celosos, que señalen la meta y sean defensores de la ley. Y este pueblo forjado en tres tiempos, a través de pruebas, vicisitudes y luchas, unas veces fuerte y otras débil, unas veces libre y otras cautivo, ya incomprendido y después amado y reconocido, ha poseído siempre mis privilegios. 56. Sólo Yo os he hecho justicia; habéis tenido la prueba de amor más sublime en el calvario y también el rigor de mi justicia cuando así lo habéis merecido. Habéis sido predestinados para recibirme en los tres tiempos. Hoy, como en el Segundo Tiempo, he buscado a los humildes, a los desheredados y a los hambrientos de justicia, y he elevado a su espíritu haciéndolo ocupar el lugar de discípulo o de apóstol. 57. Estáis viviendo un tiempo en que la humanidad evolucionada materialmente, se enorgullece con su saber y me desconoce; olvida su misión espiritual y desprecia la naturaleza que he puesto a su servicio, al alcance de su entendimiento para vida y recreo de su cuerpo y elevación de su espíritu. Opaca lo que hay de más valor en ella y por lo que he venido siempre, que es su espíritu el que me pertenece. Mas así como la faz de la tierra ha de cambiar, el hombre también me reconocerá. Sus ideales que hoy todavía son materiales, se tornarán en anhelos espirituales. Todos los seres han sido sometidos a pruebas y en ellas se acrisola y se doblega el espíritu. 58. Desde el año de 1866 la humanidad ha penetrado en un nuevo tiempo, en el que he ido preparando a los escogidos. Este pueblo ha recibido cargos, le he confirmado sus dones, le he revelado a cada criatura la tribu a que pertenece y cuál es su misión especial. He reunido a mis huestes espirituales, unas en materia y otras en espíritu, como estaba escrito. 59. Nombré guías para que hubiera un representante delante de cada congregación y les manifesté, que es mi voluntad que todos estén unidos entre sí, para que el pueblo sea fuerte. 60. Di la misión de portavoces a criaturas preparadas por Mí para manifestarme a la humanidad en palabra humana y multipliqué el número de ellos, para que mi enseñanza se extendiera. Formé el cuerpo de labriegos para que el mundo espiritual viniera a comunicarse con los hombres, manifestando su caridad, curando y aconsejando. 61. Fue mi voluntad nombrar piedra fundamental a aquél que había de ser en cada recinto el sostén del guía, medianero entre éste y los que llevan cargos, y también intermediario del pueblo. 62. Nombré videntes y los preparé para que recibiesen mirajes que fuesen analizados por el pueblo para que éste viviese alerta. 63. Di el cargo de pluma de oro a aquéllos que habían de escribir, preparé su mente y envié a su custodia seres espirituales que en otros tiempos también han velado por los escritos, para que mi palabra fuese impresa y quedara para todos los tiempos. 64. Preparé guardianes para que velasen por el orden del pueblo, nombrándoles columnas. 65. A todas estas criaturas las he iluminado y mi inspiración se derrama en ellas. Ahora pregunto a todos los que han recibido estos cargos, si han comprendido lo que ellos encierran. 66. Tres años más os concedo para vuestra preparación; después, estos cargos formarán uno solo, y todos seréis llamados labriegos en la campiña divina, y os serán confiados todos aquellos que no oyeron mi palabra para que los enseñéis; dejaréis de ser discípulos para convertiros en maestros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 184 1. Humanidad: Os habéis hundido en las tinieblas, más ha llegado la hora en que salgáis a la luz. 2. Os envío a Elías que él os libre del letargo. ¿Cómo podríais sentir mi presencia si no estuvieseis despiertos? 3. No esperéis que venga a vuestro mundo en cuanto hombre; aquella lección pasó; sin embargo, aunque sólo vais a tenerme en Espíritu, os voy a probar que es una forma más elevada que aquellas, a través de las cuales me he manifestado hasta ahora; es la prueba de que os considero espiritualmente más aptos que a los hombres de los tiempos pasados. 4. No necesitaré de un cuerpo para habitar entre vosotros, ni será indispensable que mi voz se humanice para poder ser escuchada, y sin embargo me tendréis en plenitud como Maestro, como Juez, como Doctor. 5. Muchos dones y sentidos tiene vuestro espíritu, para que por medio de ellos recibáis mis mensajes; mas como hasta ahora ignoráis esas potencias que existen en vuestro ser, creéis que sólo con los ojos del cuerpo podréis mirarme y con vuestros oídos podréis escucharme. Ya os probaré lo infundado de esa creencia, cuando en el silencio de vuestra alcoba sintáis mi presencia y en los instantes de vuestra oración os sintáis bañados por la luz de la inspiración. 6. Aún sois espíritus sin luz, más haré que de vosotros salgan destellos en forma de inspiraciones, de ideas elevadas, de sentimientos nobles y buenas obras. 7. Sois como Lázaro en el sepulcro, muertos a la vida espiritual; pero ante mi voz os levantaréis para seguirme y dar testimonio de mi verdad. 8. Esos acontecimientos que a diario estremecen a los pueblos de la tierra, son voces de justicia que os llaman al arrepentimiento, a la oración, la regeneración y purificación; mas este tiempo de pruebas se prolongará hasta que la reaciedad y necedad de los hombres se dobleguen, hasta que abandonen su orgullo y su impiedad. No todo el tiempo serán voces de justicia las que se escuchen en la tierra, porque después, cuando la humanidad haya sido purificada, serán muy diferentes los acontecimientos que vengan a estremecer a los hombres; serán inspiraciones divinas y manifestaciones espirituales, serán revelaciones de la naturaleza, unas para perfeccionamiento de vuestro espíritu, otras en bien de vuestra vida en el mundo. 9. ¿Sabéis cuál es el don o la virtud por medio de la cual pueden alcanzar los hombres más gracia? La caridad, porque ella ennoblecerá sus corazones, dará ocasión al espíritu para desbordarse en sus hermanos y será la que más semilla de fe recoja, porque los campos y las tierras están llenos de miseria, de dolor, pobreza y enfermedad, tierras hambrientas de amor, que sólo esperan una semilla y un poco de riego para florecer. 10. Si a los que predican mi palabra en la tierra, les parece ya imposible contener el avance del pecado, el desbordamiento de odios y pasiones, para Mí no es imposible, ni siquiera difícil el retorno de los hombres al bien y a la justicia. 11. ¿Veis a esos hombres que gobiernan grandes pueblos? ¿Conocéis la fuerza de sus leyes y de sus doctrinas? ¿Miráis a los hombres de ciencia penetrando insensata y temerariamente en los arcanos de la naturaleza? En verdad os digo que con ese orgullo, ese poder y toda su ciencia, vendrán a postrarse humildemente ante Mí, porque toda obra humana se está acercando a su límite, en donde los hombres por sí solos deberán abrir los ojos a la realidad, reconociendo la trascendencia de cada uno de sus obras, la gravedad de sus faltas y la magnitud de sus errores. 12. No quiero deciros que todo cuanto ellos han hecho es imperfecto; no, pero es tan poco el bien que procuran a sus semejantes, tan poco lo bueno que hacen, que es mejor que mi ley juzgue lo impuro y malo, que es lo que más pesa en la balanza de la justicia. 13. Un corto tiempo le es concedido a la humanidad, para que en él consuma su obra y responda al juez divino, cuando le llame a cuentas 14. Mientras, mi luz avanza, se difunde y penetra en todas partes y en todo espíritu. 15. Era mi voluntad que cuando llegase este tiempo de mi comunicación, todos mis señalados estuviesen ya preparados, velando y orando, esperando la hora de mi venida, formando un solo cuerpo y una sola voluntad, para oír lo que Yo os revelase; mas no he encontrado entre vosotros la verdadera fraternidad. 16. Este pueblo que ha recibido mi enseñanza, preparará a sus hermanos, convirtiéndose en maestro de ellos. 17. Más en verdad os digo, que no he venido a iluminar sólo a vosotros que moráis en la tierra, sino que he llamado a todos los espíritus que han perdido el camino, en otros valles desconocidos para vosotros. 18. ¡Cuánta sumisión he contemplado en los seres espirituales para cumplir mis mandatos; a su espíritu, libre de la materia, le ha sido más fácil disponerse para cumplir su misión en este tiempo! 19. ¡Cuántos de ellos me esperaban, limpios de errores y faltas, después de una larga expiación, y al revelarles esta parte del "libro de los siete sellos" que corresponde a la sexta etapa, se ha elevado su espíritu, y en su elevación os han impulsado, han apartado obstáculos de vuestro paso y os han colocado en el digno lugar de discípulos! 20. Para llegar a comprender las enseñanzas divinas, es menester regenerarse y analizar la ley; por ella llegaréis a comprender mi palabra y recibiréis grandes revelaciones que por medio de la ciencia humana no podríais alcanzar. Llegará el día en que el hombre doblegará su cerviz y amará a su Padre con el respeto y amor que os estoy reclamando. Mi manifestación es comprensible a todos. He hablado conforme a la capacidad de vuestro cerebro, porque no podríais comprender toda mi sabiduría. A esta palabra sencilla con la que os he dado a conocer mis lecciones, no le añadáis nada de vuestra mente, y al traducirla a otros idiomas, dejad que persista su esencia divina. 21. Preparaos para que vuestro cerebro sea como un espejo limpio que deje reflejar mi luz en toda su pureza, cuando os encontréis ocupados en esta delicada misión. 22. Vivid cerca de Mí. Yo soy la vida, principio y fin de todo lo creado. Si he puesto en vosotros una misión semejante a la mía, es porque os amo y quiero que me imitéis. 23. Redimid corazones, haced prodigios, amaos los unos a los otros. 24. Cuando sintáis la fe y el temple necesarios para tomar la cruz, id a los hogares y llevad mi palabra, calzad las comarcas y surcad los mares; delante de vosotros iré Yo preparando el camino. 25. Estad alerta, porque vendrán a vosotros muchos lobos con piel de oveja y querrán sorprenderos para alejaros del camino, más velad y sabréis descubrir las intenciones de su corazón. 26. Si llegan vuestros hermanos sufriendo y quieren que enjuguéis su llanto, hacedlo, dad todo el bien que haya en vosotros y más tarde, en el más allá, recibiréis caridad mayor que la que hayáis hecho en este mundo. 27. Pueblo amado: Vuestra oración se eleva hacia Mí como en el Primer Tiempo se elevaban vuestros salmos en el templo; mas ha pasado el tiempo y vuestro espíritu ha evolucionado. Ya no existe el gran templo de Jerusalén, porque mi palabra se cumplió, y de su estructura material no quedó ni piedra sobre piedra. 28. Ya no están el arca, ni las tablas de la Ley sobre el altar. Vuestro espíritu hoy busca la verdad más allá de las formas y símbolos que antaño le sirvieron para llegar a creer y a comprender, enseñándole a adorarme; pero ahora comprende que éstos ya carecen de objeto, puesto que su sentido ha sido comprendido por el espíritu. Los símbolos fueron sólo objetos materiales de los que se sirvió el Señor para explicar al hombre las divinas lecciones. 29. Por eso, cuando el párvulo ha llegado a comprender la enseñanza elemental, debe olvidar las prácticas antiguas, para elevarse en busca de más altas inspiraciones y de un culto más espiritual. 30. Pensad que mientras necesitéis tener algún símbolo delante de vuestros ojos que me represente, no podréis comunicaros directamente con el Espíritu Divino, y ved que todos estáis llamados a emplear esa comunicación de espíritu a Espíritu. 31. Todo lo que os rodea y os envuelve en esta vida, es una imagen de la vida eterna, es una profunda lección explicada con formas y objetos materiales, para que pueda ser comprendida. 32. Aún no habéis llegado al fondo de esa maravillosa lección, y ha vuelto el hombre a equivocarse, porque ha tomado la vida que lleva en la tierra como si fuera la eternidad. Se ha conformado con tomar de ella las formas, renunciando a todo lo que encierra de revelación divina, lo que es esencia y verdad que se encuentra en toda la creación. 33. También, cuando este libro haya dejado su luz en los espíritus y haya sido entendida hasta la última página, el hombre dejará la tierra y su espíritu pasará a una nueva morada donde sabrá y pondrá en práctica todo lo que le enseñó a su paso la vida humana. Entonces llegará a comprender muchas lecciones que a través de lo material le fueron reveladas. 34. Estudiad estas palabras que con tanto amor os ha dedicado vuestro Maestro, para que con su luz podáis juzgar vuestras obras, y si comprendéis que os habéis quedado estacionados, analicéis cuáles han sido las causas que lo han motivado, para que en lo sucesivo las evitéis y prosigáis vuestro camino de evolución siempre hacia adelante. 35. La misión que he encomendado a mi pueblo en la tierra, es grande y muy delicada; por eso lo he buscado en cada era, para inspirarlo con mi palabra y revelarle algo más del contenido de la ley. 36. La ley de amor, de bien y de justicia, ha sido la herencia espiritual que en todos los tiempos le he traído. De lección en lección he llevado a la humanidad a la comprensión de que la ley se puede resumir en un solo mandamiento: Amor. Amad al Padre, que es el autor de la vida, amad al hermano, que es parte del Padre, amad a todo cuanto ha creado y ordenado el Señor. 37. El amor es causa, principio, simiente de sabiduría, de grandeza, de fuerza, de elevación y de vida. Ese es el verdadero camino que ha trazado el Creador al espíritu, para que de peldaño en peldaño y de morada en morada vaya sintiendo cada vez más el acercamiento a Mí. 38. Si el hombre desde el principio de los tiempos hubiese hecho del amor espiritual un culto, en lugar de caer en ritos idólatras y en el fanatismo religioso, este mundo, hoy convertido en valle de lágrimas por la angustia y miseria de los hombres, sería un valle de paz, en el cual los espíritus vendrían a hacer méritos, para alcanzar después de esta vida aquellas moradas espirituales a donde el espíritu en su camino de elevación debe penetrar. 39. En verdad os digo, que en ninguna época de la vida humana ha carecido el hombre del conocimiento de mi ley, porque de la chispa divina, que es su conciencia, jamás le ha faltado un destello en el espíritu, una intuición en su mente o un presentimiento en su corazón; sin embargo, vuestro espíritu ha vuelto hacia el más allá con una venda de obscuridad, y Yo os digo, que quien no se aprovecha de la lección que encierra la vida en este mundo, en este valle de pruebas, tiene que volver a él para terminar su restitución y sobre todo, para aprender. 40. Errónea es la idea que tenéis de lo que significa la vida en la tierra, de lo que es el espíritu y de lo que es el valle espiritual. La mayoría de los creyentes piensa que viviendo con cierta rectitud o que arrepintiéndose en el postrer instante de la vida de las faltas cometidas, tiene asegurada la gloria para su espíritu; y ese falso concepto que priva, al hombre no le permite perseverar durante toda su vida en el cumplimiento de la ley, y hace que su espíritu, cuando abandona este mundo y llega a la mansión espiritual, se encuentre con que ha llegado a un sitio en el que no contempla las maravillas que se había imaginado, ni siente la dicha suprema a la que creía tener derecho. 41. ¿Sabéis qué es lo que sucede a esos seres que tenían la seguridad de llegar al cielo y que en lugar de ello sólo encontraron confusión? Al no seguir habitando en la tierra, porque les faltó el punto de apoyo de su envoltura material y no poder elevarse a las alturas en que se encuentran las moradas de la luz espiritual, crearon para sí, sin darse cuenta de ello, un mundo que ni es humano ni es profundamente espiritual. Entonces es cuando se preguntan los espíritus: ¿Esta es la gloria?, ¿Esta es la morada destinada por Dios a los espíritus, después de tanto caminar en la tierra? 42 No, dicen otros, éste no puede ser el seno del Señor, donde sólo la luz, el amor y la pureza es lo que puede existir. 43. Lentamente, por la meditación y el dolor, llega el espíritu a la comprensión. Comprende la divina justicia e iluminado por la luz de su conciencia juzga sus obras pasadas y las encuentra que fueron pequeñas e imperfectas, que no eran dignas de merecer lo que él había creído. Entonces, con esta preparación, aparece la humildad y nace el deseo de retornar a los caminos que dejó para borrar las manchas, reparar los yerros y hacer verdaderos méritos ante su Padre. 44. Es menester esclarecer a la humanidad estos misterios, para que comprenda que la vida en la materia es una ocasión para que el hombre haga méritos para su espíritu, méritos que lo elevarán hasta merecer habitar en una morada de espiritualidad superior, en donde nuevamente deberá hacer méritos para no estacionarse y seguir escalando de peldaño en peldaño, porque "en la casa del Padre hay muchas moradas". 45. Estos méritos los haréis a través del amor como os lo ha enseñado la ley eterna del Padre. Y así de peldaño en peldaño, por la escala de perfección, irá vuestro espíritu conociendo el sendero que conduce a la gloria, a la verdadera gloria, que es la perfección del espíritu. 46. Bienvenidos seáis los que venís a Mí tratando de encontrar los caminos de paz y de amor. A estos hombres les doy la bienvenida y les hago comprender que una misión espiritual les está aguardando. 47. Discípulos: Lucharéis Conmigo, trabajaréis junto a vuestro Maestro y así recorreremos el sendero que os conduzca a la cima de la montaña. Llegaréis ante Mí llenos de humildad, sin pedir que vuestro Padre os conceda éste o aquel don, sino a recibir mansamente lo que Él tenga destinado para cada uno de sus hijos 48. Tenéis luz en vuestro espíritu y además ya habéis transitado mucho por el camino de las pruebas que ha hecho fructificar vuestra existencia, y por ello ya no os dejaréis dominar por la vanidad de querer ser grandes para ser admirados y servidos. 49. ¿Quién que no sea Yo, será capaz de reinar en los espíritus y regir su destino? Nadie; es por eso que quien ha intentado usurpar el lugar de su Señor queriendo reinar, crea para sí un reino de acuerdo con sus inclinaciones, caprichos, ambiciones y vanidades, reino de materia, de bajas pasiones e innobles sentimientos. 50. A la conciencia no podéis imponeros, porque en ella está la justicia perfecta. En los espíritus sólo la pureza tiene poder sobre las fibras nobles, sólo el bien las conmueve; en una palabra, el espíritu sólo se alimenta con la verdad y el bien. 51. Por eso, oh discípulos, aunque lleguéis a veros colmados de dones y comprendáis que tenéis un beneficio que no todos poseen, no por ello os creáis superiores a nadie; poned al servicio de mi causa, todo cuanto tengáis, porque ella es de amor y le debéis dedicar toda vuestra vida para así ser útiles a vuestros hermanos. 52. Destruid el reino de vanidades que habéis formado, dominad las pasiones humanas y dejad que vuestro espíritu se manifieste en su esencia, pleno de amor y de la luz que le dé la sabiduría. Tratad en todos los actos de vuestra vida de imitar a Jesús. Él no fue enviado a la tierra para expiar una falta o recibir el juicio de su Padre. Cristo, que hoy viene a hablaros nuevamente, descendió al corazón de los hombres, para crear en ellos su reino de amor, de justicia y de verdad. El no trajo a los hombres doctrinas materiales, ni leyes injustas. El no vino a tentar la codicia de la humanidad, ni a alimentar sus pasiones. El trajo la doctrina del amor, que es la moral del espíritu; por eso dijo a las multitudes: "Mi reino no es de este mundo". 53. Me preguntáis en lo más íntimo de vuestro corazón, cómo puede ser posible que espíritus grandes lleguen a ser rebeldes y quieran obrar en contra de Dios, y Yo os digo que, quienes se levantan en mi contra, no han llegado aún a ser grandes; son espíritus imperfectos que han logrado desarrollar una parte de sus potencias y descuidado el adelanto de otras; su inteligencia ha sido desarrollada, pero no los sentimientos nobles de su espíritu. 54. Por eso es que en aquel tiempo os advertí, que "no sólo de pan vive el hombre"; porque además de las enseñanzas materiales que la tierra le brinda, necesita para su completo perfeccionamiento la luz del espíritu, que sólo puede obtener en mi enseñanza. 55. Humanidad: Muchos siglos habéis errado por la tierra, siempre doblegada bajo el peso de vuestras pasiones; mas ha llegado el fin; ya estáis en la era de vuestra liberación espiritual, en la cual el espíritu reinará en la materia que será su sierva, y tendrá por morada el infinito. 56. Pronto sabréis de dónde vinisteis y hacia dónde camináis, para que sepáis dar al mundo el lugar que debe ocupar en vuestra vida y concedáis al espíritu el sitio que debe tener en vuestra existencia. 57. Estas palabras que os entrego, son de profecía, para que tengáis un aliciente, para que luchéis y contéis con una luz de esperanza en vuestro futuro. 58. Los que van por el mundo llorando sus dolores, no deben pensar que los he abandonado. Estoy probando su paciencia y sólo espero que alcancen su purificación para que aumenten el número de mis seguidores. 59. Vendrá a los hombres la espiritualidad disipando sus dudas, volviéndoles al camino certero, haciéndoles contemplar la luz de la verdad. Será entonces cuando los hombres digan: La palabra del Señor se ha cumplido, cuando nos dijo: "Todo ojo me verá". 60. Es menester que sepáis que el dolor de este tiempo es muy grande, porque el espíritu de la humanidad ha venido a saldar deudas que vuestro corazón ignora y a borrar manchas que por mucho tiempo han estado en vosotros. Ignoráis quiénes sois y cuáles han sido vuestras obras en el largo camino que habéis recorrido; mas ahora los que conozcáis esta revelación, debéis revestiros de paciencia y resignación, porque ello os elevará y os ayudará a obtener vuestra purificación. 61. Yo os aseguro que por ahora no es menester que conozcáis vuestro pasado; que os baste tener la intuición o el presentimiento de que en otros tiempos habéis cometido errores que ahora es preciso que reparéis. En cambio Yo quiero que a través de mi palabra conozcáis mucho de vuestro futuro, porque esa luz hará surgir en vuestro corazón la esperanza de alcanzar una vida de paz y de luz en que el espíritu y la materia se eleven, porque vendrán tiempos en que habrá armonía entre lo material y lo espiritual. 62. Mi luz iluminará todos los senderos y las sectas y religiones verán ante sí una sola senda, una sola ley: La ley de amor del Espíritu Divino. Esa será la doctrina universal que unificará a todos los espíritus. ¡Ml PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 185 1. Yo os bendigo, porque tenéis fe en que es mi Espíritu quien os entrega esta enseñanza, a pesar de que estáis escuchando mis lecciones a través del entendimiento humano. 2. Dejáis pasar inadvertidas las imperfecciones del portavoz, interesados en comprender tan sólo la esencia divina. Los que estudian mi palabra en esta forma, son los que van encontrando la verdad. Ellos serán los discípulos, que se levanten mañana a explicar a la humanidad mi doctrina. Harán comprender a quienes se han confundido interpretando las escrituras de los tiempos pasados, que para descubrir la verdad de mis revelaciones es menester no detenerse en el significado material de las palabras, sino buscar el sentido espiritual que es la esencia, que es la verdad y la vida. 3. Por eso he sometido a este pueblo a una prueba, que es al mismo tiempo una profunda lección, dándole mi palabra por conducto de un entendimiento humano, y enseñándole que no debe detenerse ante la forma exterior de la palabra, sino que debe penetrar en su fondo para encontrar la esencia. Con esta lección quedará capacitado este pueblo para explicar a los que buscan la interpretación de mis pasados mensajes, la forma de descubrir espiritualmente la esencia de cada enseñanza, pasaje o ejemplo, la verdad que es una sola. 4. Contemplo también entre este pueblo a los que han llegado a comprender, que mientras mayor sea la preparación de su espíritu y la de su materia, más abundante y clara será mi enseñanza a través del portavoz. ¡Ah, si todas estas multitudes buscasen verdaderamente la forma de hacerse dignas de mi gracia, cuán grande y perfecta seria mi manifestación! Pero aún veo que muchos corazones buscan el culto exterior para poder creer en mi presencia, sin comprender que en vez de dejar que su espíritu se eleve libremente, lo detienen ante un altar material, lo distraen con inútiles ceremonias y lo aletargan en la rutina de las tradiciones. En verdad os digo que para vosotros ya ha pasado ese tiempo. Mucho recreasteis vuestros sentidos ante el esplendor de las religiones, mucho admirasteis las obras de arte de vuestros hermanos; ahora debéis ir más allá de todo ello para que vuestro espíritu se encuentre ante la vida maravillosa que a él le pertenece, se sature de luz en ella en los instantes de su oración y transmita a su materia todos los deleites e inspiraciones que recoja durante su éxtasis. Entonces os daréis cuenta de cuan pequeñas y burdas han sido las formas con las que el mundo ha querido representar lo divino. 5. Vuestro espíritu ha pasado de la infancia a la juventud, y por lo tanto debe operarse un cambio en su vida. 6. En los tiempos pasados recibí de vuestro espíritu todas las ofrendas que me presentó, aun cuando en ellas hubiese mucho de ignorancia y de imperfección. Ahora sólo lo que sea puro, sincero, verdadero, podrá llegar a Mí. 7. ¿Miráis cuan bellas son esas flores de vuestros huertos, que a veces me ofrecéis? De cierto os digo que ni esa ofrenda debo recibir en este tiempo, porque esas flores no son obra vuestra, sino mía, y lo que a Mí debéis ofrecer, son las flores espirituales de vuestro corazón, es decir, vuestras buenas obras, vuestras oraciones limpias, vuestras virtudes 8. No os engañéis más, ya no tratéis de suplir con lo exterior lo que debe ser profundamente espiritual. NO temáis derribar el cerco, no temáis enfrentaros a la verdad. La gloria es sólo de los valerosos y fervientes. 9. Cuando destruyáis todo fanatismo y toda idolatría en vuestro corazón y aprendáis a orar de espíritu a Espíritu, habréis llegado ante el verdadero altar del Señor, aquél que "no es de este mundo". En ese altar podréis depositar vuestra ofrenda, que será la de vuestras buenas obras, y que ante Mí será más hermosa que las flores de vuestros jardines, porque las buenas obras de vuestro espíritu nunca se marchitarán. 10. Multitudes: Abrid vuestro corazón, para derramar en él el rocío de mi gracia; quiero que este pueblo se asemeje a un inmenso huerto, donde luzcan las flores más bellas del pensamiento, del corazón y del espíritu, que son las que vengo a cultivar. 11. Pueblo: Cuando os hablo de cultos y de ofrendas, con la caridad con que manifiesto mi palabra, ¿Sentís dolor porque os aparto de vuestras pasadas creencias? NO, Maestro, me decís. 12. Es que en mi palabra existe un bálsamo y una luz que no deja que en ningún entendimiento surja alguna confusión ni se lastime ningún corazón. 13. Así quiero que habléis a vuestros hermanos, cuando tratéis que abran sus ojos a la luz; hacedlo con la claridad y el amor que Yo he empleado con vosotros y no dejaréis dolor en los corazones sino más bien paz y luz. 14. Cumpliendo con una promesa divina, he venido a comunicarme con vosotros en este tiempo. En la esencia que existe en el fondo de esta palabra me habéis tenido en plenitud. El que ha encontrado esa esencia, me ha sentido; en cambio, quienes se han detenido a juzgar lo superficial de mi manifestación, no han podido encontrar la verdad. 15. Mientras unos se han maravillado al escuchar mis lecciones, otros no han sentido el menor estremecimiento, ni se han dado cuenta de mi presencia y de que me han oído. 16. Cuando mi palabra cese de escucharme a través de estos entendimientos, habrá muchos corazones que lloren la terminación de este tiempo, como también habrá quienes, aun habiéndome escuchado, no se den cuenta del bien que tuvieron y que perdieron, porque no lo supieron aprovechar. 17. Tiempos vendrán en que esta palabra sea extendida por muchos lugares, pero entonces será por medio de los testimonios de quienes la escucharon, la comprendieron y la creyeron, y seréis testigos de que muchos de los que nunca tuvieron la gracia de oír mis enseñanzas, sabrán descubrir la esencia divina que ellas atesoran y exclamarán convencidos y llenos de fe: Es la palabra del Maestro. 18. Vosotros veréis llorar de gozo a vuestros hermanos, enternecidos ante mi mensaje y les veréis lamentarse de no haber sido de mis escogidos; entonces sentiréis remordimientos por haberme tenido por tanto tiempo entre vosotros sin que vuestro corazón hubiese mostrado la fe y el amor que tan sólo por vuestro testimonio veréis surgir en vuestros hermanos. 19. Entre aquellas multitudes encontraréis a los hombres intuitivos de lo espiritual, a los inspirados, a los que presienten la comunicación de espíritu a Espíritu, a los videntes y a los que poseen dones y poderes del espíritu en pleno desarrollo. 20. ¿Creíais acaso que Yo iba a entregar mi palabra a todos los pueblos de la tierra? No, también en esto mi nueva manifestación es semejante a la de los tiempos pasados, en que habiéndome manifestado a un solo pueblo, éste tuvo la misión de levantarse a extender la buena nueva y a sembrar la simiente que en mi mensaje recibió. 21. Recordad cómo germinó mi semilla con más fuerza en otros pueblos, tan sólo por el testimonio de mis apóstoles. 22. Reconoced, pueblo amado, que si otros pueblos creyeron en aquellos testimonios, fue porque quienes los entregaron supieron hacerlo con todo el amor y la verdad de que sus corazones fueron capaces. Os digo esto, porque si queréis que el mundo me crea en vosotros, debéis prepararos e imitar a aquellos apóstoles en su amor, en su humildad, en su espiritualidad y en su fe. Entonces el mundo tomará esta doctrina como una verdad y mi palabra será sagrada para los hombres. Entonces veréis a vuestros hermanos leer con avidez los escritos que de mi palabra se hagan y les veréis traducirla a diferentes lenguas con el fin de que todos los pueblos la conozcan. 23. Esta palabra, con la que tanto se ha familiarizado este pueblo, que tan profanada ha sido por quienes más la han oído, veréis cómo mañana será el oasis para los que mucho sufren en la tierra; veréis cómo será bálsamo y vida, sustento y luz en la vida de los que tienen hambre y sed de verdad, de amor y de justicia. 24. Varones y mujeres que por mucho tiempo habéis escuchado mi palabra y que además habéis contraído cargos dentro de esta obra, dejad que mis frases toquen vuestro corazón, dejad que la conciencia hable en el fondo de vuestro ser. Mucho habéis comido del fruto del árbol de la vida, mas, ¿Qué habéis hecho de la semilla? ¿Por qué no todo lo que sembráis es de la simiente que Yo os he dado? Veo que también tenéis vuestra propia semilla, la cual vais mezclando a la que he confiado a vuestros cuidados. ¿Quién es aquél que no entiende lo que en estos instantes estoy diciendo? 25. No vengo a reprobar cuantas obras hacéis; lo que vengo a deciros, es que al bien que practiquéis, no le mezcléis impureza alguna, porque entonces ya no estaréis sembrando mi verdad como Yo os la he revelado, y es natural que mañana, cuando llegue la hora de que vuestro espíritu recoja el fruto de su siembra, se encuentre con que ese fruto es justamente lo que en su camino sembró. 26. Yo soy la esencia de todo lo creado. Todo vive por mi poder infinito. Estoy en todo cuerpo y en toda forma. Estoy en cada uno de vosotros, pero es menester que os preparéis y os sensibilicéis para que podáis sentirme y encontrarme. 27. Yo soy el aliento para todos los seres, porque soy la vida. Por eso he hecho comprender, que si me tenéis presente en todas vuestras obras, no hace falta que forjéis en barro o en mármol mi imagen para adorarme o sentirme próximo a vosotros. Esa incomprensión sólo ha servido para conducir a la humanidad a la idolatría. 28. A través de mi palabra presentís la armonía que existe entre el Padre y todo lo creado, comprendéis que Yo soy la esencia que alimenta todos los seres, y que vosotros sois parte de Mí mismo. 29. A medida que comprendáis el sentido de vuestra vida, el destino del espíritu y el porqué de la evolución, insensiblemente vais penetrando en la vida espiritual. Así vais olvidando las formas que me atribuisteis, bajo las cuales me buscasteis, y de vosotros se van borrando las falsas creencias y conceptos erróneos en los que por tantos siglos ha caminado la humanidad. 30. El espíritu, por sus dones, podrá elevarse hasta alcanzar su perfeccionamiento. Pero Yo soy el Maestro que siempre he venido a ayudaros en vuestra jornada para que vuestra vida no sea estéril. 31. Si llegáis a ser hombres de buena voluntad, vuestra vida llegará a armonizar con la perfección de toda la creación, alcanzaréis la luz del verdadero conocimiento y el fruto de vuestras obras os servirá de eterna paz. Vuestra parte física es substancia que vendrá a diluirse en átomos en la creación. Esto lo habéis palpado, pero es incomprensible para muchos la vida inmortal del espíritu; comprenden tan sólo aquello que sus ojos ven o su ciencia comprueba. ¿Dónde están los que moraron con vosotros en esta vida? No lo sabéis. Si acaso, podéis imaginaros que están morando en una mansión de luz, a lo que el Maestro os dice: Muchos de ellos están cerca de vosotros. El espíritu tiene potencia, tanto para ocupar el lugar que el Padre le ha asignado en el más allá, como para desempeñar al mismo tiempo una misión junto a vosotros. He ahí la fuerza del espíritu. 32. Estas lecciones no las habéis comprendido aún, más para alcanzar el desarrollo de esa facultad, sería necesario que en vosotros se cumpla aquello que os dije en el Segundo Tiempo: "Es menester que el hombre, para que alcance mi gracia, se asemeje al niño en su pureza" 33. Más ya no os sintáis solos. En toda obra que el hombre realice está la intervención de un espíritu de luz. El mundo espiritual trabaja en las mentes humanas y las guía. Aquel mundo es mayor y más hermoso que éste que con vuestros ojos contempláis. Es un mundo de luz y armonía perfecta. Sus moradores están Conmigo, ellos velan en unión mía por la creación. 34. Y conociendo y teniendo fe en estas enseñanzas, ¿Podréis seguir lamentando que los seres que amasteis en el mundo hayan partido al más allá, cuando sabéis que están velando por vosotros? ¿Por qué les recordáis en su forma humana, si ellos ahora sólo son esencia espiritual? 35. Hoy os he hablado sobre lo que vosotros llamáis el misterio de la otra vida. 36. Sólo Yo puedo revelaros estas lecciones; los hombres no lo pueden hacer porque ellos no han penetrado en el arcano. 37. He tenido que prepararos para que podáis penetrar en mi santuario a escuchar una más de mis lecciones, porque veo que estáis necesitando impresionar primero vuestros sentidos, para que vuestro espíritu pudiera elevarse. Buscaban vuestros ojos la imagen que pudiera hablaros de mi presencia, vuestros oídos estaban en espera de las notas musicales de los himnos para despojar al corazón de las preocupaciones terrenales, y hasta el incienso y el aroma de las flores os eran necesarios para poder pensar en Mí, aunque fuera por unos instantes. Mas como el conjunto de toda esa liturgia sólo la encantabais en el interior de los templos dedicados a ese culto, fuera de ellos os encontrabais incapacitados para concebir o siquiera sentir mi presencia. En cambio ahora, vuestra preparación espiritual, en lugar de empezar por desarrollar los sentidos de vuestra materia, ha empezado por el despertar de vuestro espíritu, para venir a terminar en lo que se refiere a la materia. 38. Ya no son vuestros ojos los que vienen en busca de una imagen que para vosotros pueda representar a la Divinidad; ya no son vuestros oídos los que vienen en pos de esas notas musicales que necesitabais para haceros olvidar momentáneamente las atracciones del mundo; ya no esperáis asistir a la celebración de un rito, para llegar a creer que sólo en aquel acto y en aquel lugar estoy Yo presente. 39. Lo único que hoy os preocupa, es cómo despejar vuestra mente, cómo limpiar vuestro corazón para poder recibir, sentir y comprender la esencia divina de mi palabra; y sabéis que para ello no hay mejor medio que la meditación y la oración. 40. Hoy llegaría a estorbaros cualquier objeto que se pusiera delante de vuestros ojos, y la mejor música os parecería demasiado pobre junto al concierto celestial de mi palabra, y en vez de que os ayudaran en vuestra elevación, podrían llegar a perturbaros. Nada necesitáis ni queréis de lo exterior, por eso es que vuestros ojos han acostumbrado cerrarse durante el tiempo en que estáis recibiendo mi manifestación, porque el espíritu, en el supremo anhelo de elevarse, quisiera despojarse de todo contacto con lo material. 41. Ayer estaba fuera de vosotros el altar que habíais elevado a mi Divinidad, ahora lo habéis levantado dentro del corazón. Vuestra ofrenda, que por mucho tiempo había sido material, ahora la habéis cambiado por una manifestación espiritual. Sabéis que ante mi vista es más hermoso vuestro amor que la flor más bella de vuestros huertos, y que el perdón que le otorguéis a un semejante, tiene ante Mí más valor que el tributo con el que antes creíais lavar vuestras manchas. 42. Yo os escucho en el silencio, no necesito que tengáis que mover vuestros labios. No soy el pecador que está escuchando a otro pecador. Estoy en Espíritu, y es a vuestro espíritu al que estoy escuchando, y es él quien trata de elevarse y comunicarse Conmigo. 43. Muchos han escuchado en este tiempo mi palabra, pero no todos la han tenido como una verdad. Ciertamente que no todos han llegado en el momento en que puedan entender esta doctrina. En todos los tiempos han sido muchos los llamados y pocos han llegado a ser escogidos, por esa causa que hoy os recuerdo; es por lo que sólo los que están a tiempo de comprender, de sentir o de creer, son los que se han quedado y se preparan para seguirme. A veces veis que llegan hermanos vuestros con la apariencia de estar muy adelantados espiritualmente y comprender mi doctrina de amor; luego veis que no aceptaron como verdad la que recibieron de mi palabra, y es que la inteligencia humana no es la que puede descubrirme primero, es el espíritu cuando en él existe el amor. No confundáis la una con el otro. En cambio, otras veces veis llegar ante mi manifestación a algunos de vuestros hermanos, que parecen rudos y demasiado materializados, de los cuales no abrigáis ni remotamente una esperanza de que pueden llegar a sentir mi palabra, y os habéis quedado maravillados de su sensibilidad y de la comprensión que veis han alcanzado; es que ellos, en lo exterior, en lo humano, son torpes, pero en cambio han logrado un desarrollo espiritual muy grande en su interior. 44. No siempre los que han creído, han despertado al primer instante a la fe. Casi todos han luchado interiormente. Yo he sorprendido en su corazón éstas o parecidas preguntas: ¿Será verdad? ¿Será posible que aquí encuentre la presencia del Señor? ¿Será posible que aquí encuentre alivio para mis males por tanto tiempo considerados como incurables? Y cuando han recibido el milagro, todavía algunos me han preguntado: ¿Seria El quien me sanó? Pero también ha habido muchos que desde el primer instante en que llegaron a oír mi voz, han creído y aun ha habido quienes desde antes de escuchar mi palabra ya creían en ella. 45. Lo que más ha torturado la mente de muchos hombres, es la pobreza, la humildad en que he venido a manifestarme, porque estaban acostumbrados a lo fastuoso de los ritos y a la riqueza derrochada en los templos materiales; mas Yo os digo, que así como en aquel tiempo vine a juzgar la vanidad de los hombres haciéndoles presente mi humildad, ahora huyendo de los falsos esplendores, he querido aparecer no sólo entre pobres, sino entre pecadores. 46. Mañana, cuando ya en calma, los hombres estudien la forma de mi manifestación y la comparen con las profecías contenidas en las escrituras y analicen el medio en el que me presenté y en el que se desarrolló mi manifestación, la nación que escogí y el pueblo a quien llamé, llegarán a la comprensión absoluta de que todo fue hecho a la perfección y que en todo se fueron cumpliendo fielmente las profecías. 47. Aquí estoy hablando nuevamente a los hombres, hablándoles con mi esencia divina, pero con palabras y conceptos al alcance de su entendimiento, y mientras unos creen en Mí tan sólo por la esencia divina que encuentren en mí palabra, otros necesitan de aquellos que vosotros llamáis milagros para llegar a creer. Por ello os digo que sois el mismo pueblo, aquel del Segundo Tiempo que me presentaba a sus enfermos sin curación humana posible, a fin de poner a prueba mi poder. 48. Os encuentro a unos ciegos, a otros paralíticos, leprosos a muchos, y a otros poseídos por espíritus turbados. A todos os voy a sanar, y en verdad os digo que ninguno perecerá, mas también debo de advertiros que debéis estar preparados, porque los milagros de este tiempo, más que en el cuerpo, vengo a hacerlos en vuestro espíritu elevado. 49. Lázaro no será el único por quien os haga conocer la resurrección; Yo resucitaré a todos los muertos. 50. Multitudes: Aquí tenéis mi palabra; podéis creerme o no creer en ella, amarme o no amarme, pero en verdad os digo, que este tiempo ya no volverá, que estas lecciones de sabiduría, estas prácticas divinas, ya no las volveréis a oír en esta forma. Después de 1950, si queréis escucharme, penetraréis en espíritu al más allá. Recordad que os dije: "Mi reino no es de este mundo". ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 186 1. Bienvenidos sean todos aquellos discípulos que se acercan a Mí para aumentar sus conocimientos. Felices y bienaventurados sean todos los que quieran ver con claridad la verdad de mis enseñanzas. Hacéis bien en querer rasgar el velo que cubre vuestros ojos espirituales. Hay gran responsabilidad en todos aquellos que no hacen ningún esfuerzo por penetrar más profundamente en los misterios de mi arcano. 2. ¿Cuándo llegarán al completo hastío de los placeres que la carne les ha venido proporcionando? ¿Hasta cuándo llegarán a darse cuenta de que esos placeres les han estado impidiendo deleitarse con la gracia del espíritu? Son vasallos del reino del pecado, son esclavos de sus pasiones y van por el mundo semejantes a los sordos, a los ciegos, a los paralíticos y leprosos sin darse cuenta de sus errores. Cuando alguno llega a comprender que está enfermo su espíritu, no sabe buscar el bálsamo en la luz que irradia de mi Espíritu. 3. Los ciegos van guiando a los ciegos; es así como veo a muchas de las naciones del mundo, a bastantes pueblos de la tierra. Se ha debilitado la virtud y se han perdido los buenos sentimientos; el corazón humano que debe ser quien inspire todos los sentimientos nobles y todo pensamiento elevado, hoy se ha convertido en fuente de egoísmo, de vicios y de errores. 4. ¿Qué de extraño tiene que vuestro Señor, que os ama infinitamente, llegue ahora hasta vosotros para daros las armas con las que deberéis combatir el mal que está imperando en todos los seres? 5 Ciertamente que mi doctrina es un arma, una espada de luz que toca el corazón y llega hasta lo más sensible del hombre. Voluntad para vencer el mal es lo que necesitáis, y esa fortaleza para vuestro espíritu viene a dárosla mi palabra. La batalla más grande y noble en la que quiero veros vencedores, es la que vais a sostener en contra de vosotros mismos, para llegar a dominar vuestras pasiones, el egoísmo y la voluptuosidad, de potencia a potencia y en vuestro interior, será donde se libre esa gran batalla. 6. De un lado están la buena voluntad, la razón, la justicia y la caridad; del otro se alzarán las insanas pasiones humanas; será la luz la que triunfará sobre las tinieblas; si Yo supiera que no habría de ser así, no os permitiría que os empeñaseis en una lucha inútil y estéril para vuestro espíritu. 7. Cuando penséis en los patriarcas, en los profetas o en mis apóstoles, no les juzguéis como seres extraordinarios, porque todos ellos fueron formados de la misma esencia con la que vosotros fuisteis creados, pero aquéllos fueron seres que se esforzaron por permanecer en el sendero de la luz, por ajustarse a la verdad, respetando siempre mi ley y por vivir en el bien; su voluntad no llegó a debilitarse, por eso dejaron obras que son ejemplo para sus hermanos. 8. ¿Veis esa humanidad que corre tras los placeres, las comodidades o simplemente tras el pan de cada día, indiferentes a los dones del espíritu, insensible a las verdades que os revelan la vida eterna? Después las veréis correr afanosamente en pos del santuario espiritual, para convertirse en trabajadores del verdadero templo. 9. En mi divina palabra es en donde los hombres encontrarán la luz que les enseñe a usar la fuerza que guarda el espíritu y a caminar con firmeza por el sendero de pruebas que es la vida. El que mira mi luz, nunca pisa en falso ni tropieza. 10. Es menester que analicéis mi palabra, porque si no lo hacéis, veréis misterios en donde el Maestro os habló con claridad y perfección. Dios no tiene misterios para el hombre. Lo que ha sucedido es que unas veces no habéis querido penetrar a la luz y otras, deseáis conocer las revelaciones antes de su debido tiempo. El cieno en que el hombre ha caído es el motivo de que muchas de mis enseñanzas no las haya sabido interpretar debidamente, a pesar de ser ya tiempo de que las comprendiera. 11. ¿Qué habéis aprendido de vuestras religiones? ¿De qué os sirve decir que profesáis ésta o aquella, si vuestra vida no se sujeta al cumplimiento de las máximas que ella aconseja, ni tratáis de acercaros a Mí por medio de ellas? 12. Si queréis saber si estáis cumpliendo con la ley divina, preguntaos si vais recogiendo por el mundo una cosecha de amor. 13. Tengo mucho de que hablaros en este tiempo, para que comprendáis que estoy presto a entregaros mi gloria; más para ello debéis liberar vuestro espíritu, porque él será quien me reciba. Entonces me veréis y me sentiréis. 14. Se hará una alianza de paz entre los hombres de buena voluntad, más os advierto que no esperéis estar en la mansión espiritual para hacer esa alianza. El mérito está en que aquí, en donde el mundo recibió la sangre del Cordero como semilla de amor, ofrezcáis a vuestro Padre el tributo de gratitud y su mejor prenda: vuestra obediencia, amándoos los unos a los otros. 15. Creed en la inmortalidad del espíritu. Os digo esto, porque hay quienes creen que la muerte, en los que se obstinan en el pecado, destruirá su existencia y los proscribirá de la vida eterna, dejándolos sujetos al castigo también eterno. 16. Los que tal concepto se forman, son los que han interpretado erróneamente algunas de mis revelaciones, equivocándolas en su sentido. Si eso fuera cierto y posible, sería tanto como declarar la derrota del amor, del bien y de la justicia. ¿Qué objeto hubiera tenido entonces que me hubiera humanizado, mi pasión, mi muerte y mi presencia en cuanto hombre entre vosotros? No olvidéis que Yo vine por los pecadores, por los enfermos, por los esclavos, por los hambrientos, por los perdidos. 17. Vuestro espíritu posee la vida eterna que le fue transmitida por el Espíritu Divino, y lo único que en él morirá será la envoltura, la carne, la cual dejará para poder elevarse. También verá morir el pecado, si es que lo lleva consigo, y las tinieblas de la ignorancia caerán de él como fruto sin vida; más el espíritu, después de cada una de esas muertes que experimentará en sí, sin morir él, se levantará más fuerte, más consciente, más luminoso y puro. 18. ¿Habéis experimentado en vuestra vida alguna pasión material que hubiese abrasado todo vuestro ser, privándoos de escuchar la voz de la conciencia, de la moral y la razón? Es cuando ha caído el espíritu más bajo, porque es entonces cuando las tentaciones y la fuerza de la bestia del mal, que habita en la carne, lo han dominado. ¿Y, acaso no es cierto que habéis experimentado un gozo y una paz profundas cuando lograsteis libertaros de aquella pasión y vencisteis su influencia? 19. Esa paz y esa alegría, se deben al triunfo del espíritu sobre la materia, triunfo logrado a costa de una inmensa lucha, de una cruenta batalla interior; mas bastó que el espíritu cobrase fuerza y se irguiese, inducido y aconsejado por la conciencia, para que al sujetar los impulsos de la carne se librase de seguir dejándose arrastrar hacia el abismo. Ahí, en esa lucha, en esa renunciación, en esa batalla en contra de vosotros mismos, visteis morir algo que habitaba en vuestro interior, sin que fuese él vuestra vida; era tan sólo una insana pasión. 20. Comprended entonces, que cuando el hombre llegue a guiarse por la inspiración de la conciencia y sujete todos sus actos al mandato superior, será como si naciera dentro de él un hombre nuevo, aquél para quien no exista la muerte, porque a la materia tan sólo la considerará como la necesaria envoltura para su espíritu, y cuando éste deba ir a habitar a su verdadera morada, el cuerpo tendrá que descender al seno de la tierra para ir a fundirse con ella. 21. Os digo que la muerte eterna no existe, mucho menos podría existir la expiación eterna. Muere sólo lo que es superfluo, lo inútil, lo malo, y la expiación debe cesar cuando se ha logrado la purificación. Ya os dije en aquel tiempo, que nada en mi obra se perdería, os dije también que no se perdería ninguno de mis pequeños, y además os revelé la inmortalidad del espíritu diciéndoos: "Yo soy la vida, quien crea en Mí, no morirá jamás". 22. Pueblo amado: Cerrad vuestros ojos humanos y sentid mi presencia sobre la nube. Escucháis una voz de hombre, es la que transmite el portavoz del cual me estoy sirviendo para haceros llegar mi vibración; más si os eleváis espiritualmente, sentiréis mi presencia espiritual. ¡Oh Tercer Tiempo bendito, en el que todo ojo podrá contemplar a su Señor! La idolatría caerá por tierra y los hombres llegarán a conocer la verdad en toda su plenitud. 23. Para iniciar este tiempo he querido comunicarme por vuestro propio entendimiento, para que me sintáis más próximo, más íntimamente, más vuestro. También en el Segundo Tiempo me acerqué a los hombres viniendo a nacer junto a ellos, viviendo a su lado, compartiendo sus dolores y sufriendo ante su vista. 24. Hoy despiertan las multitudes ante mi nueva palabra y forman entre sí un pueblo. En su mayoría lo forman los pobres de la tierra, aquéllos a los que nombráis desheredados, pero que en realidad no carecen de ninguno de los dones que os ha otorgado el Espíritu Santo. Ante mi doctrina, esos hombres han despertado de su letargo y se han dado cuenta de cuanto llevan en sí. Entonces ha comenzado en ellos un desarrollo espiritual y su rudeza ha comenzado a desaparecer, la intuición ha surgido iluminando su ser; la inspiración ha acariciado su mente, la videncia ha iluminado su vista en el momento de su oración, dejándoles descorrer el velo de lo espiritual y revelándoles también algo de lo que encierra el futuro. El don de curar, ya sea con la simple palabra, con la unción o aun con el pensamiento, ha brotado desde lo más íntimo de su corazón y muchos dones más se han puesto de manifiesto en los humildes discípulos de esta obra. 25. Es que ellos, no poseyendo nada en la tierra, al sentirse heredados por su Padre, han puesto todo su corazón y su entusiasmo al servicio de esta causa, descubriendo de esta manera muchas de las gracias que su ser atesoraba y que ellos ignoraban. 26. ¿Cómo habían de descubrir los hombres los dones que su espíritu poseía, si su corazón estaba ansioso de poseer tan sólo las riquezas de la tierra? 27. Si los hombres hubiesen sabido orar, si hubiesen comprendido que Yo conozco el lenguaje del corazón, que entiendo las necesidades de su espíritu, que sé comprender hasta su más mínimo deseo, que sé interpretar su pensamiento, por confuso que éste parezca, habrían elevado su oración al Creador; pero el hombre es mundano y ha materializado su culto y su evolución espiritual; mas, ¿Cómo hacer comprender a la humanidad sus errores? Enviándole un pueblo que esté espiritualizado, cuyos hijos vivan en esa moral superior que es la que enseña mi doctrina. 28. La humanidad con su ciencia, con su pecado, con sus guerras, con sus doctrinas y materialismos, ha desafiado a la justicia divina, y cuando sus ofensas han sido mayores, sólo el castigo podía esperar; pero mirad cómo he respondido, enviando a los hombres mi luz divina, que es consuelo, revelación, perdón y paz, para que los ilumine y los ayude en su evolución. 29. El hombre ha llenado de amargura un cáliz que más tarde deberá beber, y de cierto os digo que por ese dolor obtendrá la luz; pero Yo traigo a vuestro corazón una luz que llegará dulcemente a vosotros, que convencerá a vuestro espíritu por medio del amor y de la verdadera sabiduría. 30. Multitudes que os encontráis oyendo esta voz, recreaos pensando que fuisteis destinadas a contemplar mi luz en este tiempo de grandes luchas espirituales. 31. No durmáis, porque no sólo os estoy hablando por medio de estos portavoces. Os hablo en cualquier instante en que tengáis vuestro espíritu en paz y pueda elevarse en comunión Conmigo. 32. Para que podáis serviros de vuestro corazón como guía, dejad que antes lo pulimente para que recibáis a través de sus sentimientos la inspiración divina. 33. No sólo vosotros me invocáis, también vuestros hermanos a través de distintas religiones están llamando a su Dios. No sólo vengo a vosotros; YO, el Espíritu Consolador, vengo a dar paz a todo corazón y espíritu afligido. 34. El hombre forjó en su mente una imagen del amor de Jesús y la trazó en un lienzo, dándole la forma humana, ya que no podría representar al Espíritu del Creador. 35. De todos los hombres, de todos los pueblos a través de las eras, he recibido siempre su culto, sus holocaustos, ritos y sacrificios, porque es la intención y no el hecho lo que vale para Mí. 36. Ciertamente son imperfectas las imágenes que de Mí han hecho los hombres, mas no me detengo a contemplar la figura por la cual me reconocen, sino la intención de su propósito es la que llega a Mí. 37. Sin embargo, cuán grato será para el Padre contemplar a la humanidad practicando la espiritualidad, como este pueblo que principia a dar sus primeros pasos, despojándose de lo superficial y exterior para sentir que en verdad me lleváis en vuestro corazón, que estoy en vuestro propósito cuando intentáis hacer una obra buena. Que estoy en vuestro pensamiento cuando tratéis de comunicaros Conmigo. 38. ¿Quién podrá dudar al escuchar esta voz, que la grandeza de Dios se está manifestando en la pequeñez de un cuerpo humano? ¿Será más grato a Dios, manifestarse en un pan, que es materia inanimada, que por medio de sus propios hijos, del hombre creado a mi imagen y semejanza y considerado como el ser más perfecto de la creación? ¿Cómo no ha de manifestarse la luz, el Espíritu Divino, por medio de la criatura predilecta, hecha a su imagen y semejanza? Nada tiene de extraño que Dios pueda manifestarse por la mente del hombre. Mas esta humanidad es incrédula y desconfiada, porque muchas veces ha sido herida en sus más sagrados sentimientos. Por eso sólo oye y no escucha. 39. Es menester cincelar nuevamente el corazón humano con el cincel del amor, para que de él broten los sentimientos de fraternidad y nobleza. 40. Se ha endurecido tanto el corazón humano, que no se conmueve ante el dolor ajeno y comprender por qué sufre, para que logre adelantar en su camino de evolución. 41. Cuando el hombre se limita a juzgar a su hermano, sólo se confunde, más cuando trate de comprender el porqué de su pena con el noble propósito de darle ayuda, le será revelado el origen oculto de aquel dolor que entonces podrá calmar. 42. ¡Cuántos hacen insufrible su vida por falta de fe espiritual, porque piensan que el mundo físico es el único que existe y dudan de que haya espíritu, porque para ellos nada puede comprobarlo! Estas y otras tristes reflexiones los llevan a la desesperación y aun a la muerte. 43. Sobre esta enseñanza descansará la primera lección que deis a vuestros futuros discípulos. Les daréis oportunidad de escalar desde el primer peldaño de su camino de evolución. Les revelaréis que el Padre, en su amor infinito y en su justicia perfecta, concede a cada espíritu tantas existencias materiales, como le sean necesarias para su perfeccionamiento; que algunas materias sufrirán más que otras, que habrá vidas plenas de bienestar y otras de amargura y expiación. 44. Esas materias que viven sin dolores ni grandes pruebas, son las que han dado lugar a que muchos ignorantes e inconformes me llamen injusto. 45. Estos casos abundarán en vuestro camino y vosotros seréis los encargados de dar la aclaración. Os preguntarán si es cierto que existe el premio o castigo después de esta vida, a lo cual contestaréis que, mientras el espíritu no haya alcanzado la elevación suficiente para morar en el valle espiritual, tendrá que encarnar en esta tierra, recorriendo cada existencia de acuerdo con el adelanto de la anterior; a veces será para recoger una buena cosecha, otras para saldar alguna deuda o concluir una obra empezada. 46. Y cuando el espíritu haya recorrido todo el camino señalado a él como su destino en la tierra, podrá elevarse a la mansión espiritual, donde encontrará la continuación del camino que le conducirá a la gracia eterna, al seno del Señor. 47. No dejaréis puntos obscuros ni confusos. No convenceréis a todos, pero hasta por la duda de los incrédulos os guiaréis, conociendo sus pensamientos, para combatir a otros que más tarde encontraréis. 48. Y en verdad os digo que mi enseñanza será para la humanidad como el despertar en una mañana de primavera, como el rocío que fertiliza los campos, hoy que el mundo es un campo de muerte, árido y seco. 49. Llegad a todos en mi nombre. ¿Quién podrá negar el dulce nombre de Jesús si por todos fue mi sacrificio? 50 Haced sentir a vuestros hermanos que os encontráis al pie de la montaña esperando la enseñanza vivificadora de vuestro Maestro, porque mi palabra es vida para vuestro espíritu. 51. Yo preparo la mesa con blancos manteles y en ella poso los frutos del árbol de la vida, para que vuestro espíritu se fortifique. 52. La luz del Espíritu Santo viene a librar de las tinieblas a vuestro espíritu, porque habéis extraviado el camino, estáis confundidos y habéis muerto a la vida de la gracia. 53. Caísteis en idolatría, oh pueblo amado, en la desobediencia y en la ingratitud; despejasteis la luz para penetrar en la tiniebla, os despojasteis de la blanca vestidura y bebisteis en lugar del agua cristalina las aguas turbias y con ellas os envenenasteis. 54. En el Segundo Tiempo vine a hacerme hombre para enseñaros a amar y a perdonar, vine a daros ejemplo de humildad y mansedumbre. Cual Maestro os di mi enseñanza. Más han pasado los tiempos y caísteis en confusión. 55. ¡Oh pueblo, a quien he entresacado de entre toda la humanidad! Vine a buscaros y os encontré en las catacumbas, os encontré en el desierto alimentando los siete pecados. Hoy vengo cual buen pastor buscándoos por todos los caminos y veredas, salvándoos del precipicio. Y vosotros me habéis escuchado y me habéis sentido y habéis recibido de Mí todo lo que a vuestro espíritu hacía falta. Os he dado pruebas de amor, os he iluminado, y del libro de mi enseñanza os he entregado en abundancia. 56. Venid, pueblo mío, encumbrad la montaña paso a paso; al escalarla os sentiréis en comunión con vuestro Padre y podréis saborear el fruto del árbol de la vida. Un manantial de agua cristalina desciende desde la cumbre de la montaña para mitigar vuestra sed. 57. Israel del Tercer Tiempo: Escuchando estáis a vuestro Maestro que os enseña y profetiza, ¿Para qué, pueblo amado? Para que con mi gracia divina despertéis del letargo en que os encontráis. 58. El que tenga ojos que vea, el que tenga cerebro que analice y el que tenga oídos que escuche a su Maestro. Sois los que mi índice ha señalado, los muertos a quienes he dado vida, los ciegos a quienes he devuelto la vista, los perdidos a quienes con mi luz vengo guiando y los náufragos a quienes he mostrado la barquilla salvadora. 59. Contemplad el banquete que el Padre ha preparado al "hijo pródigo", al que se encontraba perdido, azotado por los vendavales y apurando el cáliz de amargura. 60. Sentidme y dejad que more en vuestro corazón y os diga como dije a mis discípulos en el Segundo Tiempo: "Tomad y comed, que este es mi cuerpo". Así os digo ahora a vosotros en este Tercer Tiempo: Tomad y comed, que esta es mi palabra 61. Discípulos amados, se acerca el año de 1950 en que dejaré de hablaros en esta forma, pero para entonces Yo os digo, habréis recibido mi palabra en abundancia y os levantaréis a imitación de vuestro Maestro, seréis como faro ante la humanidad y derramaréis caridad en vuestros hermanos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 187 1 Venid a comer el pan de la vida eterna en la mesa del Maestro. Los ángeles han preparado el festín y vuestro Padre os recibe a todos. Comed y bebed, pero sabed apreciar el sabor celestial de estos manjares, y no os comportéis como algunos que se sientan a mi mesa, comen, beben y luego se marchan sin haber llegado a saber con quién han estado. 2. El pan que hoy vengo a ofreceros es el mismo que os traje en el Segundo Tiempo; buscad la esencia en ambos y encontraréis que es la misma, la de mi amor divino. 3. Vengo a salvaros como lo hice en el Segundo Tiempo y a todos los que quieran seguirme, les digo: "Tomad vuestra cruz y seguid mi huella". Ellos saben bien que la cruz es de humildad, de amor, de caridad, de renunciación y de sacrificio; quien la toma, ya conoce la senda que deberá seguir. A nadie he engañado diciéndole que mi camino está sembrado de rosas, porque quiero que mis soldados me sigan por amor y fe. 4. Yo sé que después de mostrar a mis hijos la verdad de mi doctrina, quienes me sigan serán fieles y sinceros en todos los actos de su vida; entre mis fieles no habrá servidores pagados, sino solamente discípulos fervientes y seguidores desinteresados. 5. Si alguien llegase a interpretar torcidamente esta obra y la utilizara para fines mezquinos, él mismo se dará el título de traidor y su conciencia será su propio Juez. 6. Ya tuvisteis un doloroso y triste ejemplo en uno de mis discípulos del Segundo Tiempo, para que lo evitéis y por ningún motivo tratéis de imitarle, porque no es justo que después de haber estado entre el número de mis hijos fieles, tenga alguno que ausentarse para ocultar su falta que lo ha manchado, como Judas cuando se alejó del cenáculo, al comprender que no era digno de permanecer un instante más entre aquellos que iban a dar su vida para dar testimonio de la verdad revelada por el Divino Maestro. Los que en aquel tiempo me siguieron, lo hicieron por amor a mi causa. Ahora quiero que los que venís en pos de mi doctrina, también me sigáis, mas no guiados por intereses humanos o por el mal entendido temor a mi justicia. Quiero que sólo os inspire el amor a vuestros semejantes, ya que en él estáis amando y cumpliendo con vuestro Padre y Creador. 7. Si Yo quisiera que fuera el temor el que os convenciera, me bastaría el desearlo, para que los elementos se desencadenaran y así os demostraran que el único poderoso soy Yo; más quiero que en cada uno de vosotros se acumulen los méritos logrados por la humildad, la fe y el amor. 8. Este es un nuevo tiempo, y esa es la causa por la cual estáis recibiendo nuevas lecciones, porque los hechos de los primeros tiempos, según los espera la humanidad, no se repetirán en esta era; eso sería como si el tiempo se hubiera estacionado y la humanidad estuviera repitiendo la misma lección. 9. Soldados de Jesús, así os llamo, porque os estoy confiando mi causa. Analizad mi doctrina para que estéis ciertos de esta verdad; no sea que al llegar a vosotros la confianza, os aletarguéis y mañana los teólogos os sorprendan con preguntas, aunque lo que ahora os he mostrado no encierra ningún misterio. El arcano se ha abierto ante vuestro espíritu para que conozcáis más y más a vuestro Padre. ¿Qué objeto tendría que viniera con misterios ante vosotros? ¿Podríais llamar revelaciones a esos misterios? 10. Yo os prometí al Espíritu de Verdad, quien llegaría a vosotros para esclareceros mis lecciones pasadas; y ahora os puedo decir que en esta palabra he venido a entregar todo lo que corresponde a este tiempo. 11. Sabed ser mis discípulos escuchando atentamente mis lecciones, meditándolas profundamente y más tarde poniéndolas en práctica. 12. Hijos míos: Mientras vosotros me reconocéis por mi palabra, Yo os reconozco por vuestros actos. 13. Estando reunidos aprenderéis mejor mi lección. La enseñanza es extensa, llena de luz, porque es el mismo amor del Padre que se derrama en palabra. He ahí por qué tenéis que poner toda vuestra voluntad para cumplir como buenos párvulos. 14. Vuestro mundo es un desierto, Yo soy el oasis, vosotros sois peregrinos sedientos que me habéis clamado, mostrándome toda vuestra sed de justicia y amor. Y os he enviado mi palabra como agua pura y cristalina, en ocasiones ha sido cual maná, pero siempre ha sido el sustento que fortalece a vuestro espíritu en su larga y pesada travesía. 15. Llegado el momento, vosotros os convertiréis en oasis que brinden sombra, agua y frescura al doliente peregrino. En vosotros curarán su corazón los que sufren, porque os estoy convirtiendo en bálsamo. 16. Este es el tiempo de la luz, todos estáis revestidos de ella. Esta luz hará comprender al hombre que en él existe un átomo de la Divinidad que es el espíritu, cuya inteligencia guiada por la conciencia, le conducirá a la paz. 17. Sean esos dones los que lo libren de las restituciones dolorosas y le permitan encumbrar los planos de la sabiduría perfecta. 18. A través de los tiempos Yo he contemplado a muchos de mis hijos que han renunciado a los placeres que este mundo ofrece y han penetrado en el camino de mi ley para trazar a la humanidad una huella de ejemplos y alicientes espirituales. Esas criaturas, esos seres que habitaron la tierra como vosotros y vinieron sólo para traer su mensaje de amor y consuelo, hoy moran en el mundo espiritual y gozan de la verdadera paz. 19. No os pido que me dediquéis todo vuestro tiempo, porque os he confiado deberes y responsabilidades en la tierra; pero es menester que comprendáis que el cuerpo humano que tanto amáis; no es más que la capa o envoltura del espíritu; es la materia en la cual se despiertan todas las pasiones. 20. A esa materia le habéis dejado llenarse de imperfecciones y tentaciones que forja vuestra mente, cuando no veláis y oráis. 21. Sé que mientras estéis en este mundo, vuestro corazón y vuestros sentimientos latirán para él; pero luchad contra todo lo superfluo, lo vano y lo frívolo. No os aconsejo que os encerréis en claustros, renunciando al mundo y al trato con vuestros semejantes, porque vuestro amor y servicio a mi Divinidad sería mal entendido. No aspiréis a ser puritanos, olvidando que estáis sujetos a cumplir con las leyes de la naturaleza. 22. Cumplid con las leyes a que os ha sujeto el Creador; unas pertenecen al espíritu, otras a la materia, y sólo os mando que renunciéis a lo superfluo, a la vanidad y a la hipocresía. 23. Oh discípulos amados, que estáis atentos a la lección del Maestro, ved cómo mi palabra despierta las facultades que se encontraban dormidas en vosotros. 24. Bien podréis decir que ya son éstos los últimos momentos de mi estancia entre vosotros bajo esta forma; son momentos preciosos, porque al recordarlos después de mi partida, podréis decir: ¡Cuánta gracia nos concedió el Señor! 25. Ahora bien, discípulos amados, cuidaos de caer en tentación; no toméis la causa que no os toque juzgar, dejad que en vosotros se pueda reflejar la espiritualidad. Sé que vuestra lucha es ardua, que hacer el bien es duro y amargo a veces. Por eso, antes os enseño a amar y a perdonar a los vuestros para enviaros luego entre la humanidad. 26. No os canséis, que el trabajo para el espíritu nunca terminará. Si ahora os parece una restitución o un castigo, cuando vuestro espíritu se eleve, lo recibirá como una recompensa, porque él nunca se fatigará de amar y sembrar el bien. 27. Bienaventurado el corazón preparado porque se asemeja a la rosa fragante que exhala su perfume. Bienaventurado el pensamiento del hombre que ha sabido elevarse a Mí, porque él contempla las bellezas espirituales. Quien sepa elevar su espíritu, hará obras grandes, y su mente sabrá concebir y forjar un mundo mejor. 28. Yo he venido a prepararos para que os levantéis a edificar un mundo en que reine el bien, porque los hombres en este tiempo han contribuido con sus pecados en una y otra forma a la destrucción de lo más noble y elevado que pueda existir en el corazón de la humanidad, el amor espiritual. 29. No persigáis tanto vuestra comodidad; dejad ese afán de querer asegurar el mañana; dejad vuestra inconformidad. ¿Qué queréis o esperáis de este mundo? Ya habéis tenido glorias, placeres, elogios. Unos habéis tenido todo, otros habéis tenido mucho; sin embargo, os encuentro a todos desnudos de buenas obras. 30. Preguntaos si habéis sido justos con vosotros mismos. Tenéis inteligencia, tenéis razón y libre albedrío; estáis escuchando mi palabra; no podéis llamaros ignorantes. Habéis aprendido a buscarme en el infinito, en donde no existen formas porque como Dios no las tengo. 31. Yo soy en vosotros mismos. ¿Por qué los hombres me han de buscar siempre en ese azul que llaman cielo? También puedo deciros: Yo estoy más allá de ese cielo. Buscadme con humildad y respeto, y Yo os permitiré penetrar muy dentro de mi sabiduría; más, ¿Qué hombre habrá penetrado con su pensamiento donde está la potencia de Dios? Nadie, porque ninguno conoce camino o escala para llegar a Mí, porque ha desoído la voz de la conciencia. 32. El hombre todavía no conoce su morada, la tierra, cuya naturaleza aún le reserva muchas sorpresas. Y aún existen muchos mundos como el que os rodea. Pero si no es conocida la creación que es solamente parte de mi obra, ¿Cómo hay quien pretenda conocerme por medio de su ciencia? 33. Estoy hablando al espíritu, que algún día cruzará por el verdadero camino que a Mí conduce y verá mi divino esplendor. 34. Sed los humildes hombres del saber. Sed hombres de paz. 35. Me pedís que derrame mi gracia sobre vosotros, porque sabéis que mi palabra es alimento único para vuestro espíritu. Es que la vida que atravesáis os hace caer por momentos. En vuestros labios lleváis el sabor de la amargura, por eso me acerco a vosotros para daros dulzura y caricia en mi palabra y calmar vuestra sed con mi amor que todo lo llena; pero hay hombres infinitamente más hambrientos que vosotros, por eso os dejo cual depositarios de mis revelaciones, para que les participéis de mis gracias. 36 Habéis de convertiros en maestros, más debéis grabar en vuestro corazón mis últimas lecciones, una a una. No estáis preparados aún. Si en este instante el Maestro llamara al más adelantado para ocupar su lugar hablando en su nombre, ése no se sentiría capaz, y su temor no le dejaría ni despegar los labios. 37. Y pronto tendréis que hablar en esta forma, después de 1950, cuando Yo haya levantado mi palabra. Entonces tendréis que vencer todo vuestro temor y hacer uso de mi fortaleza para que entréis de lleno en el cumplimiento de vuestra misión. No será ya preciso el éxtasis que hoy habéis conocido, por medio del cual os he hablado en este tiempo; bastará que os elevéis a Mí, plenos de fe y escuchando la voz de vuestra conciencia, para que la inspiración sea en vuestro entendimiento. 38. Enseñaréis a las multitudes a que os ayuden con su pensamiento, su elevación y preparación; entonces cuidaréis que vuestra palabra sea realmente portadora de una inspiración divina 39. Ved cómo la forma cambiará y todo se simplificará para mejor comprensión de la humanidad, porque el hombre quiere claridad, ya no quiere cansar su mente en descifrar las lecciones que juzga inexplicables. Es por eso que en los últimos tiempos de mi comunicación hago más comprensible mi palabra para que no cometáis errores. 40. También en el Segundo Tiempo el Maestro hizo más clara su doctrina en los últimos instantes, porque esas lecciones postreras harían comprender todas las enseñanzas pasadas. 41. A vosotros os digo: Quiero que todos vuestros actos sean un destello de la verdad, porque la doctrina que he venido a entregaros es como el agua cristalina. De mi obra nada presentéis confuso ante los hombres, porque todo tiene una explicación clara y una razón de ser. Todo lo que entreguéis deberá ser sin temor al mundo; de esta manera todos los que hayan engañado a sus hermanos con manifestaciones ilícitas, reconocerán su error y sólo quedarán a mi servicio los que con buena intención y buena preparación estén dispuestos a entregar a la humanidad mi verdad, mi caridad y mi paz. En verdad os digo, que la mala hierba que crezca en los corazones, será apartada de los campos fértiles; sólo así conocerá la humanidad la verdadera obra del Espíritu Santo. 42. Encontraréis diseminados en el orbe a todos mis discípulos, porque todo aquel que sea espiritual en su manera de vivir y rendirme culto, es espiritualista. 43. La unificación de las religiones será, cuando el espíritu de la humanidad se eleve por encima de materialismos, tradiciones, prejuicios y fanatismos; entonces se habrán unido los hombres espiritualmente en un solo culto: El bien por amor a Dios y al prójimo. Cuando así sea, penetrará la humanidad en un periodo de perfeccionamiento. Por eso os pido que mostréis mi obra a través de actos buenos y puros. No os preocupe no llegar a contemplar la realización de todo esto; pero si lograréis la satisfacción de haber contribuido con vuestra siembra al establecimiento del reino de paz, siembra que fructificará en el corazón de las generaciones del mañana. 44. Preparaos sembradores de mi campiña, porque los campos están dispuestos para recibir la semilla de mi doctrina. 45. No está lejano el día en que veáis a las multitudes que os buscan, cruzar los mares en pos de lo que el Maestro os entregó para ellos. Este continente los recibirá con fraternidad y paz. Las razas se mezclarán, será la unificación de los hombres, porque sus costumbres e ideas se entrelazarán y eso traerá una paz verdadera y perenne. Surgirá un mundo nuevo; el que ahora vivís, es de preparación. Es menester sea grande la lucha para que venga un tiempo más, porque las ideas que hoy prevalecen, no pueden ser borradas en un instante. Es menester un tiempo entre estos dos mundos: El que vivís, que ha de desaparecer y del mañana, que subsistirá. 46. Ya estáis en el tiempo más difícil de lucha, por eso he venido a guiaros, para que podáis contemplar ese mundo del mañana; os doy fuerzas necesarias para que realicéis vuestro propósito y bendigo a la humanidad. 47. Bienaventurados seáis, porque buscáis aumentar vuestros conocimientos para descubrir lo más elevado y anheláis ver con claridad, penetrando en la senda espiritual, pero no podréis conocer plenamente mi enseñanza, hasta que hagáis caer la venda que cubre vuestros ojos. 48. El hombre es responsable de su retraso espiritual, porque estando dotado de razón y de conciencia, no hace ningún esfuerzo para elevarse al plano que le corresponde; se abandona y toma los placeres de la carne, sacrifica a su espíritu, se enferma y se arrastra como paralítico sin que tenga el menor deseo de curarse de su mal. 49. Muy poco han servido mis enseñanzas y mi sacrificio, porque al cabo de los siglos veo con tristeza que los ciegos guían a los ciegos y los paralíticos tratan de dar impulso a los paralíticos. Encuentro que la mayoría de los hombres son frágiles, sólo criaturas débiles, y es porque no queréis vivir como os he enseñado; dejáis que las pasiones os dominen y germinen en vuestro corazón, haciéndoos daño. 50. Estáis dotados de grandes atributos y no hacéis buen uso de ellos. He puesto al servicio del espíritu la inteligencia y la voluntad, para que seáis dueños de vuestros actos, de vuestra vida y buenos legisladores, para que en esa lucha que sostenéis entre el espíritu y la carne, venzáis y ganéis la batalla. Cuando lo consigáis, seréis los buenos profetas, los que guiarán a las multitudes, los hombres de buena voluntad. Entonces no temeréis a la lucha, porque os habréis vencido a vosotros mismos; os sentiréis fuertes y os veréis los unos a los otros con respeto y amor, aun a los seres inferiores, a esos pequeños hermanos, los cuales se convertirán en vuestros amigos. 51. No creáis que los profetas de la antigüedad, a quienes llamáis grandes hombres, los que alcanzaron la liberación, fueron fuertes y elevados solamente porque para eso estaban destinados, sino porque lucharon y forjaron el verdadero templo de paz y amor. Pero los que más se esfuerzan por alcanzar la verdad, también están expuestos a caer en errores; más por su elevación han distinguido el bien del mal, y rechazan cualquier enemigo logrando hacer triunfar la luz que hay en ellos. 52. Ese principio de vida que hay en vosotros, esa luz, procede de mi Espíritu Divino y la posee todo hombre sin comprender lo que vale. Por eso ha despreciado este tesoro; y habiendo sido dotado de grandes atributos para ser inmortal, se despoja de ellos, se sacrifica voluntariamente y pierde su fuerza. Yo dejo que sienta y conozca las consecuencias de su error, para que después con su esfuerzo y experiencia recobre su dignidad y busque el cumplimiento y los goces del espíritu, dejando para siempre los goces perecederos. 53. ¿Qué necesitáis para vivir siempre dentro de mis leyes? Usar vuestra fuerza y energía, trabajad como mis verdaderos discípulos para vencer las tinieblas que han invadido al mundo. 54. Quiero que comprendáis mi verdad y que sepáis que no tengo misterios ni secretos para vosotros, que si os preparáis en este tiempo, llegaréis a practicar el verdadero culto a mi Divinidad. Decís que practicáis la ley y que creéis en Mí, pero vuestras obras dicen lo contrario. Hoy estáis conociendo mi voluntad y mis mandatos, pero llegará el día en que os encontréis preparados, entonces os comunicaré mi gloria, haré alianza con vosotros y será la paz en este mundo. 55. En ese instante me reconoceréis como único Señor y os amaréis como hermanos, sin distinción alguna. Más si hoy queréis ser mis verdaderos discípulos, no será necesario que dejéis la tierra para sentiros fuertes y limpios. Desde esta morada que habitáis veréis realizarse mis promesas, porque todo se cumplirá. 56. La mesa está dispuesta, sentaos, tomad vuestros lugares; dejadme conduciros y serviros. Tomad Conmigo el pan de la verdad; iluminaos con la luz del amor y entonad alabanzas a vuestro Dios. 57. Escuchad qué armonía tan hermosa; vuestro canto de amor repercute en los cielos y la voz de los ángeles se une a la vuestra. 58. Entregadme vuestras penas, dadme vuestras tristezas y no os acordéis más de ellas. 59. Así como estáis en este instante Conmigo, así quiero que la humanidad venga a Mí; Yo la espero. Sed limpios doquiera que vayáis, para que mi doctrina no sea atacada, sino reconocida por todos por los frutos que ella ofrece. 60. Mi palabra divina vibra, más que en vuestro oído, en vuestra conciencia. Os doy mi lección para que en el mañana podáis ser maestros; pero es menester que conozcáis el principio de mi enseñanza para que podáis hablar de ella, y ese principio es el amor. Aún más, os digo que no es suficiente, conocer tan sólo ese principio, es necesario poseerlo, sentirlo. ¿Cómo hablar de caridad cuando no la habéis sentido por vuestros semejantes? 61. Si en mis enseñanzas os repito frecuentemente la palabra amor, es que puedo hacerlo, porque en verdad os amo. 62. Yo os he dicho, discípulos, que mañana seréis los maestros; esto será cuando améis a vuestros semejantes. Mirad que mi palabra como fino cincel os pulimenta poco a poco, ya tocando vuestros entendimientos, ya las fibras del corazón o a través de la conciencia, para que su luz os ilumine. 63. Así hablo a vuestra parte humana para hacerla dócil y sumisa a vuestra conciencia, que es la que en verdad guía los pasos del hombre sobre la tierra, ella es quien tiene la fuerza y la luz. 64. Hoy contemplo al hombre estacionado en el camino espiritual; se ha internado por los caminos de la ciencia, del poder y de las pasiones. ¿Creéis que si no se hubiese detenido en su evolución espiritual, que es acercarse al amor, al bien y a la verdad, habría encendido la hoguera de la guerra? 65. Llegó el tiempo de la espiritualidad, y si los hombres se resisten a contemplar mi luz, se confundirán, porque hasta la misma naturaleza tendrá manifestaciones que no podrían comprender. 66. No me cumpláis por temor a mi justicia, ni por obligación. ¿Qué mérito tendrá vuestra obra, si no la realizáis por voluntad propia? Vosotros sabéis que tenéis que llegar a Mí por méritos propios. Ya conocisteis el mundo y sus placeres y tan sólo os debilitaron y ensombrecieron vuestro espíritu. Mas no os confundáis creyendo que os vengo a prohibir las obras buenas y justas, a las que estáis ligados en la tierra y de las que necesitáis a cada paso. 67. A todos amo, Yo no os distingo por razas; pero mientras el hombre no se reconozca como espíritu antes que como hombre, se creerá superior a sus hermanos, y la discordia y la guerra existirán. 68. El lenguaje universal de mi palabra, cuya esencia es el amor, será escuchado por todos los hombres, y él será quien los una entre sí y en su Padre. 69. Despertad, oh pueblo, porque vuestra lucha comenzará después del cincuenta en que mi palabra habrá cesado a través de estos portavoces. Y vosotros y vuestros hijos y más tarde los hijos de ellos harán imborrable mi doctrina en el corazón de la humanidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 188 1 Venid, discípulos amados, he aquí al Maestro. Vosotros me reconocéis por la esencia de mi palabra, Yo os reconozco por vuestros actos. 2. En el mundo mis discípulos serán reconocidos por la limpidez de sus obras, y al llegar ante mi presencia, llenos de buen cumplimiento, les diré: Vosotros sois en verdad mis discípulos, porque habéis practicado lo que os enseñé. 3. Luchad por alcanzar la espiritualidad, porque ella significa la liberación del espíritu. Ajustaos a mis leyes que son amorosas e infalibles y ellas regirán vuestra vida, porque todo cuanto os rodea, ya sea material o espiritual, vive dentro de mi ley. 4. El hombre, que es obra perfecta dentro de la creación, debe vivir de acuerdo con la gracia que el creador ha depositado en él. 5. No vengo a deciros que os apartéis de las obligaciones del mundo, instituidas por Mí para vuestra conservación, satisfacción y perfeccionamiento. Sed equitativos y justos dando lo necesario a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo. 6. He hecho libre al hombre desde un principio, más su libertad ha sido siempre acompañada de la luz de la conciencia; a pesar de ello, él ha desoído la voz de su juez interior, alejándose del camino de la ley, hasta crear esas guerras fraticidas, sangrientas y monstruosas, en las que el hijo se ha levantado en contra del Padre, porque se ha apartado de todo sentimiento de humanidad, de caridad, de respeto y de espiritualidad. 7. Ya deberían huir los hombres de la destrucción, de las guerras y evitarse una dolorosa restitución; sabed que si no alcanzan a purificarse en el bien antes de llegar a Mí, tendré que enviarles nuevamente a este valle de lágrimas y sangre, porque quien camina en sentido inverso a la perfección, no podrá llegar a Mí. 8. ¿Cómo podrá llegar esta palabra a la humanidad? En la forma en que la hice llegar en los tiempos pasados, por medio de emisarios, profetas y discípulos. 9. Os estoy preparando para que hagáis llegar mis enseñanzas y revelaciones a todos los lugares de la tierra. 10. Si hoy sois ignorantes, mañana seréis reconocidos. La misión de los nuevos apóstoles será reconstruir la moral entre esta humanidad. Esta lucha será intensa. 11. Orad siempre para que alcancéis fortaleza; practicad para que alcancéis perfección. Velad, porque al espíritu lo acecha la bestia del mal bajo mil formas. 12. Dejo caer en vuestro corazón mis palabras como gotas de rocío que le dan vida, más si pudieseis comprender cuanto os digo; cuán claro miraríais el camino. Sobre vuestro pensamiento derramo la paz y mi luz, porque también a través de él llegaréis a Mí. 13. Venid a escuchar mi lección que el Maestro viene a daros en lenguaje espiritual, en el idioma universal del amor, que acerca a los hombres a su Creador. 14. Es mi palabra como nueva aurora de paz para vuestro espíritu, como rayo de luz que ilumina vuestro sendero. Mucho habéis escuchado esta voz y ya vais comprendiendo su sentido. 15. Me estoy manifestando en toda la humanidad, porque es el tiempo en que todo el mundo conocerá la espiritualidad, el tiempo de la comunión espiritual. El Cristo del amor está derramándose en sus hijos para que alcancen su salvación. 16. Hay muchos que sin haberme escuchado en este tiempo como vosotros, van buscando el mismo fin que perseguís, porque sienten que ha llegado el tiempo de la lucha del espíritu por comunicarse con su Padre Celestial. En el Segundo Tiempo os di a comprender que llegaría una etapa en que la humanidad conocería y desarrollaría la comunicación de pensamientos y recibiría mi sabiduría por medio de la intuición e inspiración. Entonces se acercó un fariseo y me dijo: Si sois el Hijo de Dios, decid cómo es El, si sois enviado del Padre, decid cómo es el Padre; y Yo le contesté así: "El que conoce al Hijo, conoce al Padre, porque Yo de El vengo" 17. De cierto: Yo he estado siempre en el hombre, más para sentirme es necesario no dejaros llevar por los instintos de la materia. Cuando la humanidad despierte y se levante analizando lo que Yo le he revelado, conocerá el sentido de la vida y el mandato que en ella existe. Será entonces cuando comience a dejar de sentir los dolores y las vicisitudes, porque habrá puesto sus potencias y sentidos al servicio del espíritu. 18. Si la vida de Jesús, el Nazareno, es de todos conocida, he ahí un ejemplo para que sigáis un camino en el cual Yo soy la estructura del mundo que habitáis y el aire que respiráis. Yo soy la fuerza que hace que el hombre se levante a una vida superior, desde este mundo no es sólo valle de lágrimas, es también, aunque pasaderamente, el lugar donde podéis tener satisfacciones, alegría y paz. 19. Conocedme y os conoceréis a vosotros mismos. 20. Veis cómo la humanidad ha pasado por este mundo, depurándose siempre por medio del dolor; y es que no habéis sabido acercaros a Mí, habiendo tenido siempre mi luz que os habla de lo pasajero de esta vida y la inmortalidad del espíritu. Por eso os hablo hoy en idioma espiritual, haciendo uso de vuestro lenguaje humano para hacerme comprender. 21. Oyendo habéis comprendido y adelantado, porque estas manifestaciones ya no las escucháis ni las veis tan sólo en la parte material, o sea superficialmente, sino que las analizáis en busca de su esencia. Ya no percibís en vuestro oído el sonido de la voz de aquél por quien os hablo, porque el eco divino de mi palabra ha encontrado resonancias en lo más íntimo de vuestro espíritu y de vuestro corazón. He aquí otra transfiguración de mi Divinidad, porque Yo, el "Verbo" del Padre, comunicándome así, hago que vuestra mente, que es finita, pueda comunicarse con la mente infinita del Padre. 22. Vuestro espíritu, que al recibir mi gracia se siente dignificado, me dice: Señor, llegáis a nuestro corazón como verdadero efluvio de amor. 23. En verdad os digo, que si de este modo estáis ya comprendiendo y viviendo mi enseñanza, estáis alcanzando espiritualidad, porque dejáis las vanidades y las satisfacciones superfluas, por venir a escuchar el concierto celestial. 24. Analizad cuanto Yo os muestre. Mirad cómo los hombres de ciencia, escudriñando el cuerpo humano, se han maravillado de su perfección; y si ese cuerpo, que es un ser pasajero en esta vida, encierra tan prodigiosa perfección, ¿Imagináis la grandeza del espíritu, cuya naturaleza es inmortal? 25. Asombraos ahora de la inmensidad del mar, de las dimensiones de vuestro planeta, para tener en cuenta que vosotros sois más que todas esas maravillas, porque poseéis un espíritu que puede transportarse en un instante más allá de esos límites, y que cuando se encuentre purificando y habite en el reino del Padre, le serán mostrados todos los mundos. 26. Quien me ha escuchado pierde el temor de regresar a su origen y aunque se considere un solo átomo en medio de la creación, siente el íntimo goce de existir, porque es hijo del Padre Celestial. 27. Cuando dejéis este mundo, seréis como gota de rocío que siga vivificando todo lo creado. Yo os digo: Dios, el infinito, el Eterno, está en toda la creación, es la esencia que todo lo anima. En las criaturas contempla toda la belleza de su obra y experimenta el goce que existe en los frutos de su inspiración, porque todo habla de Él, todo lo glorifica y le rinde homenaje. 28. En toda manifestación de vida está, porque Él es el autor de todo lo que existe. Meditad en esto y comprenderéis que la muerte no existe. 29. He aquí mi lección de este día, lección que como todas las que os he dado, quiero que quede anotada en ese libro que será herencia para las generaciones venideras: El Tercer Testamento. 30. Este es el Tercer Tiempo en el cual daréis un paso adelante. El tiempo en que me buscasteis por medio de símbolos, ha pasado. Ahora se abre una nueva era delante de vuestra vista, mas no un nuevo camino. Yo no he venido a destruir vuestra simiente ni a confundiros con palabras extrañas. No os digo que desconozcáis el mensaje espiritual que os dejé en los tiempos pasados, sólo vengo a continuar mi lección comenzada, la cual había dejado en su segunda parte. 31. Cuando en aquel tiempo surgió Cristo en la plenitud de su vida humana para anunciar a los hombres la llegada del reino, sorprendí a aquel pueblo celebrando ritos y ceremonias, por lo que le dije que no se olvidara de la ley por dar cumplimiento a las tradiciones; mas luego con mi palabra y con mis obras abolí todas las prácticas superfluas, para dejar solamente en su corazón la ley de Moisés, porque con mi vida, mis obras y mi sangre os enseñé a darle cumplimiento. Pero también os enseñé nuevas lecciones, propias del tiempo en que Yo vine y de acuerdo con vuestro desarrollo espiritual. Esa era la segunda parte del gran libro de mi sabiduría. Os enseñé una forma de orar más pura, para que ella hiciera florecer vuestro amor a Dios y a vuestros semejantes. 32. En este tiempo me reconocisteis como amor; os hice saber el porqué de mi venida; os revelé la vida espiritual, os anuncié mi nuevo advenimiento, el nuevo tiempo, y os dejé preparados para que, llegado el instante, pudisteis recibir mi tercera lección, la tercera parte de este libro que hoy se encuentra abierto delante de vuestro espíritu. 33 Hoy vuelvo a los hombres en medio de los rumores de guerra, de los acontecimientos y señales con que os predije mi llegada; sin embargo, los hombres no me han sentido. 34. En medio de este silencio, de esta humildad, en este rincón de la tierra estoy haciendo vibrar mi palabra a través del entendimiento humano, llamando a los hombres, despertándolos a una nueva vida, regenerándolos con mi enseñanza persuasiva y dulce, despertando en ellos sus dones adormecidos, para levantarlos en los caminos a imitar a su Maestro. 35. Debo deciros que en este tiempo os encontré envueltos en mayor fanatismo religioso o idólatra que en ninguno de los pasados, y a la vez vuestro espíritu más desnudo de virtudes que nunca. Ahora os pregunto: Después de haberme oído por años y años a través de esta comunicación, ¿Quién siente que Yo haya venido a destruirle sus principios? ¿Quién cree sentirse confundido o ve destruida su fe cristiana? De cierto os digo, que lo que os revelé en los primeros tiempos, os lo he venido a recordar, porque lo habíais olvidado o desvirtuado. Que lo que los hombres os habían ocultado, Yo lo he venido a sacar a la luz, y lo que estaba guardando en mi arcano, os lo he venido a revelar. Esta era es de libertad espiritual; los hombres están iluminados por la conciencia y sabrán elegir el camino certero. 36. A través de un ambiente donde flotan las tinieblas del materialismo y del pecado, han cruzado mi rayo y mis enviados espirituales. 37. Habéis meditado en estos instantes y reconocéis, que en verdad, no estáis adorando a un Dios distinto del que ayer adorabais; que nadie ha cerrado las puertas de vuestro corazón hacia María, la Virgen y Madre Universal; que esta doctrina ha fortalecido vuestra fe y aumentado vuestro conocimiento en la vida inmortal del espíritu, y que aquellas máximas de amar a vuestro prójimo como a vosotros mismos, de amaros los unos a los otros, las he venido a escribir en vuestro espíritu con la luz de mi palabra. 38. Sólo he venido a apartar de vuestro corazón lo superfluo, aquello que no os dejaba progresar. Por eso acabo de deciros que he venido a concederos libertad espiritual, para que podáis encontrarme y sentirme en cualquier instante o lugar, y en vez de preguntar al mundo lo que él no os podrá contestar, lo preguntéis espiritualmente a vuestro Padre y recibíais de su caridad el pan del espíritu; así cuando hayáis ofendido a vuestro Dios en la persona de vuestro hermano, sepáis perdonarlo si os ofendió o sepáis pedir perdón si le ofendisteis; y Yo os perdonaré, porque a quien no hayáis ofendido, no podrá otorgaros el perdón del mal que a otro hicisteis. 39. Discípulos: Si ya no os sorprendéis de que Yo haya venido en este tiempo entre vosotros, tampoco os sorprendáis que el mundo espiritual se manifieste entre vosotros. 40. Desde el principio de la evolución de la humanidad, el Padre prometió la manifestación de la existencia de aquel mundo, de aquella vida. En verdad os digo, que aquel mundo siempre ha estado en contacto con el hombre por mi voluntad. En vuestro principio prohibí que la humanidad invocase a los espíritus, porque el tiempo no era llegado; ni encarnados ni desencarnados se hallaban preparados para esa comunicación. 41. Es Elías en este Tercer Tiempo el precursor de mi llegada, a quien le di la llave para que abriera las puertas del mundo espiritual de luz, para que sus moradores tuvieran acceso en el mundo material, así como a los hombres permití penetrasen en el más allá, y hubiera aproximación, armonía y caridad entre unos y otros. 42. Antes de que mi voz marcara el instante para esa comunicación, hubo en la tierra, desobedientes, curiosos e impacientes, que profanando lo prohibido, se convirtieron en los precursores de otra clase de comunicación, donde las tinieblas y la turbación se han manifestado, porque no estaban ordenados por mi Divinidad. 43. Mi obra es otra; hasta que os consideré capacitados y conscientes para alcanzar estas enseñanzas, vine a traeros esta gran lección, una de las mayores que a este mundo he dado, para que por medio del espíritu aprendáis a mirar, a interrogar, a comprender y a descubrir. Más al abriros este horizonte, os he enseñado una ley que os prohíbe engrandeceros por medio de estos dones y hacer lucro o mal uso de ellos. En este tiempo y cuando habéis penetrado en mi doctrina, algunos han sentido temor, otros desconfianza, algunos hasta confusión, y no ha faltado quien sienta horror por la palabra espíritu, sin recordar que dentro de si lleva uno que le ha dado su Creador, quien también es Espíritu. ¿Quién os inculcó ese temor? ¿Quién os hizo sentir aversión por el espíritu? ¿No habéis meditado en que ese cuerpo o materia que tanto amáis, sólo es polvo que a la tierra tornará y sólo quedaréis en espíritu para una eternidad? ¿Qué haréis cuando os encontréis en ese estado? ¿Huiréis de vosotros mismos? 44. Para ayudaros en vuestra misión, os concedo el tiempo necesario para vuestro estudio, y para aliviar vuestras necesidades y sufrimientos os envío a siervos espirituales, verdaderos ángeles de caridad, luz y paz. Confiad en que esta comunicación no ha sido por voluntad del hombre sino por inspiración divina. 45. No confundáis esta comunicación con aquella que libremente hacen los hombres bajo su propia voluntad, inspirados unos en la ciencia, otros en la curiosidad y otros en las supersticiones. 46. Si vosotros observáis, encontraréis que esas dos manifestaciones están presentes entre la humanidad, desde el primer hombre quien a la vez que oyó la voz de su Señor que le señalaba el camino de la luz, escuchó otra voz que le incitaba a la desobediencia y al orgullo. Ved desde ahí la lucha del hombre bajo la influencia de esas dos fuerzas, la del bien y la del mal. Si desde entonces conoce el hombre la ley natural y se siente iluminado por la luz de la conciencia, también desde ahí siente la acechanza de las tentaciones. 47. Os digo todo esto para robustecer vuestra fe y vuestro conocimiento. No faltéis al respeto a mis emisarios o mensajeros espirituales, porque si pudieseis contemplar la gracia de que están revestidos, confesaríais que ni Salomón en el esplendor de su trono tuvo la majestad de estos siervos. 48. ¿Qué dieran las naciones que se desangran y perecen bajo las pestes y el hambre, porque ese mundo de paz y de caridad se presentase entre ellas y pudieran escuchar su voz de consuelo y de amor? 49. Fluido llamáis a esa fuerza con que esos seres sanan vuestras dolencias físicas o morales. Y en verdad, en ese fluido está el bálsamo; es el mismo con el que Jesús dio vista al ciego, movimiento al paralítico, habla al mudo, con él curó al leproso y resucitó al muerto. 50. Nadie llega limpio ante mi presencia, más si alguno llegara limpio, de este camino no saldrá manchado. En este tiempo en que Elías, por mandato divino, vino a abrir las puertas del más allá a los hombres, Yo haré comprender a la humanidad que esta comunicación no fue una profanación de quienes la practicaron, sino una gracia reservada por el Padre para los hombres de este tiempo y que será precursora de la comunicación de espíritu a Espíritu, después de 1950, cuando aquella gracia os sea retenida. 51. Preparaos para que después de este tiempo no vayáis a caer en impostura, en mixtificación, porque aún tengo muchas lecciones reservadas que revelaros; no será vuestra imaginación la que forje falsas revelaciones o inspiraciones. De los cielos vendrá la luz al hombre preparado para que hable con mi verdad a sus semejantes. 52. Se acerca el tiempo en que los hombres abandonen las armas, las ambiciones y los odios, para ir en busca de lo espiritual, y de entre las multitudes surgirán los apóstoles cuya palabra será escuchada y su huella seguida. Esto será en el tiempo de la guerra de ideas, de religiones y doctrinas. 53. Será grande esa batalla, más terrible que las que han sido originadas por las ambiciones del poder terrenal, porque la paz huirá de los corazones, las mentes se ofuscarán por las tinieblas del fanatismo y no se escuchará la voz de la conciencia y la razón. El fanatismo se removerá hasta su fondo y multiplicará sus fuerzas, levantando templos y haciendo ostentación. Unos sucumbirán abrazados a su ídolo, pero otros abrirán sus ojos a la luz y serán rescatados de ese abismo. 54. Hoy os parecen muy lejanas todas estas profecías, sin embargo su cumplimiento está próximo. Los ojos de los hombres verán caer de su pedestal a los ídolos, a los falsos dioses y a los grandes templos que han sido orgullo y vanidad de las religiones; pero no seréis vosotros quienes públicamente desmintáis a quienes mientan; esa misión la cumplirán otros. Vosotros estaréis preparados con la palabra, el corazón y la mente, para que vuestro espíritu trabaje por la salvación de esta humanidad con verdadero amor. 55. Ante el torbellino desatado no huiréis, ni buscaréis las catacumbas para ocultaros, antes bien permaneceréis serenos en medio del huracán. Y veréis a los hombres despertar de su letargo estableciendo comparación entre una religión y otra; y al encontrar en todo la imperfección humana, preguntarán: ¿Qué es el espiritualismo? Entonces mis emisarios y apóstoles, sin pregonar ni prevaricar, sin hacer alarde de ninguna clase, mostrarán la pureza, la sencillez y la luz de esta doctrina, y el mundo se inclinará persuadido de su verdad. 56. Habrá grandes luchas, seréis perseguidos y calumniados. Encontraréis la contradicción por doquier y a veces grandes y razonados argumentos; mas no os dejéis impresionar por la palabra de los hombres, porque si ella no está apoyada en obras de verdad, será tan sólo palabra vana. 57. Si tenéis confianza en Mí y os preparáis, Yo no os dejaré solos, hablaré por vuestra boca y estaréis conscientes de las obras que Yo haga por vuestro conducto. 58. La humanidad comenzará a presentir el verdadero camino y a buscarme, como Yo lo he esperado, con el espíritu; todo aquél que reconozca que lleva al Padre en su propio corazón, dejará al instante de ser enemigo de su propio hermano y semejante. Será cuando surja el perdón, la reconciliación, la caridad y la fraternidad. 59. Entonces podrán los hombres decir que han visto a Jesús, que ha descendido de su cruz para decir al mundo: La sangre que he vertido por vuestra salvación, ha cesado de manar, heme aquí por siempre con vosotros. 60. Pueblo: He recibido ante mi palabra a buenos y a perversos, a hombres de todas las tendencias, a quienes me aman y a quienes me han vuelto la espalda, porque todos son mis hijos, a todos amo igual y todos me amarán y servirán también. 61. Hoy vengo a uniros a todos, ya que no os bastó mi sangre derramada en el Segundo Tiempo, porque no habéis sido capaces de llevar a cabo la obra de fraternidad y amor que mi doctrina vino a enseñaros. 62. ¿Hasta cuándo vais a convenceros de que sólo en el cumplimiento de mi ley podéis encontrar la salud, la felicidad y la vida? Reconocéis que en la vida material existen principios a los que tenéis que apegaros para poder sobrevivir; pero os habéis olvidado de que también en lo espiritual hay principios que es necesario respetar, para que el hombre logre disfrutar de la fuente de vida eterna que existe en lo divino. 63. En este tiempo tendrán que oírme los orgullosos y los necios, los materializados y los incrédulos, y en su corazón que ha sido como tierra estéril para mi simiente, volveré a sembrar hasta que de las rocas broten flores. 64. Sobre todo espíritu derramaré la fuente de mi gracia hasta purificarle; mas no serán ya las aguas del Jordán, sino la luz de mi gracia, de mi justicia, la que al tocar esos espíritus, les despierten para que escuchen la voz de su conciencia que les encaminará a la oración, al arrepentimiento y a la regeneración 65. Estoy cumpliéndoos lo que os prometí en el Segundo Tiempo. Os lo anuncié cuando os permití comprender, a través de mi palabra, que llegaría una era de paz y de espiritualidad. Ahora estáis viviendo en esa era en la cual serán borradas las tradiciones, los ritos, las ceremonias, los símbolos e imágenes, librándose vuestro espíritu de prejuicios, de fanatismo e idolatría para adoptar el verdadero culto hacia Dios. 66. Cuando estas palabras lleguen a los oídos de los materialistas, éstos se sonreirán con incredulidad ante mi doctrina y ante mis profecías, pero nunca el escepticismo del hombre me ha herido. 67. En el Segundo Tiempo aconteció, que cuando llegó la buena nueva de mi enseñanza a las grandes ciudades y a los grandes imperios como Roma, los hombres también se sonrieron al saber que Jesús era un pobre Galileo a quien seguían unos cuantos pescadores, tan pobres y humildes como El. Sus mofas no me lastimaron, porque sabía que no me conocían. No comprendían que mi poder radicaba precisamente en aquella humildad y que mi fuerza estaba en aquella palabra llena de amor y de justicia, que a muchos les parecía incomprensible y otros la juzgaban como imposible de llevar a la práctica. 68. Cuando supieron que Jesús había muerto crucificado como si se tratara de un malhechor y que aquella muerte serviría de escarmiento a sus discípulos y seguidores, no contaron con que aquella sangre serviría para fecundar la simiente que hacía poco se había sembrado. 69. Surgió de entre los escépticos la fe, entre los creyentes brotó el sacrificio, brilló la luz de la esperanza entre los esclavos, entre los oprimidos, y por doquier se escuchaban las diversas enseñanzas del Redentor en los labios de los hombres clamando justicia y hablando de amor. Una fuerza superior envolvió el espíritu de los hombres de fe, y aquella fuerza desbordada fue como un torrente al que ningún poder humano pudo ya contener. 70. Era una corriente impetuosa que avanzaba de ciudad en ciudad y de comarca en comarca, que bajaba a los valles y ascendía las montañas. No había un hogar, ya se tratase de una choza o de un palacio, donde aquella influencia no llegara. Era el río de la vida que venía a desbordarse sobre los campos muertos, era la justicia siempre amorosa de vuestro Padre la que llegaba a los hombres para lavar sus espíritus y juzgar sus obras. Cuando aquel torrente cesó de correr, un nuevo mundo surgió a la luz, una nueva humanidad apareció en la tierra y sin embargo, era la misma. 71. La luz de una nueva enseñanza la había sacado de su letargo, para ayudarla a dar un paso en el adelanto espiritual que la conducta hacia el Ser perfecto a quien llamáis Dios y Padre. Por eso ahora os digo, hombres escépticos y materialistas, que cuando oigáis estos rumores de que he estado entre los hombres comunicándome con ellos a través de su entendimiento, y cuando lleguéis a enteraros de las enseñanzas contenidas en mi doctrina, no vayáis a sonreír burlonamente, ni vayáis a juzgar como de imposible realización humana las enseñanzas de mi obra, de esta obra que os estoy encomendando, porque más tarde os dolerá el haberos resistido a escucharla, cuando veáis el florecimiento de ella; más bien, cuando sintáis que la fuerza del torrente azota vuestras puertas, abridlas y dejadlo entrar. Yo os aseguro que sólo se llevará lo que encuentre de impuro, porque lo bueno que hubiera en vuestra vida, lo respetará. 72. Con esto os doy a entender que debéis aprender a analizar la esencia de esta palabra, para que os enteréis poco a poco de mi verdad al profundizaros en ella, porque en esa meditación llegaréis a convenceros de que la realización de muchas de las profecías dadas en anteriores tiempos, en verdad se están realizando, así como muchas de las profecías que os entregaron mis enviados, cuando os anunciaron la llegada del Espíritu de Verdad, del Espíritu de Consolación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 189 1. Humanidad. Vengo a unificaros; os contemplo como si fueseis un pueblo disperso por todo el mundo y quiero veros como un solo hijo. Aquí tenéis una nueva página del libro de la vida, aún desconocida para mis discípulos. 2. Pueblo: Elías, cuyo espíritu se presenta a través de mis portavoces y os habla con palabras llenas de luz y de profecía, es el mismo que en el Primer Tiempo sorprendió con su potestad al mundo, y no os maravilléis si también os revelo que él estuvo entre los hombres del Segundo Tiempo, siendo entonces conocido como Juan el Bautista. Os digo que no os asombréis, porque no es hoy cuando he venido a revelaros estas enseñanzas, sino que ya están escritas. 3. Un ejemplo de ello es que los profetas dijeron que Elías vendría antes que Cristo para preparar los caminos al Señor, y aquella profecía su cumplió; pero luego Jesús declaró que, cuando fuese su segunda venida al mundo, antes llegaría Elías para restaurarlo todo; esa promesa ha tenido entre vosotros su debido cumplimiento. 4. Mañana, cuando esta revelación sea estudiada por los hombres que mucho han hurgado en las escrituras, podrán comprobar que el espíritu de Elías vino en este tiempo a cumplir la misma misión que se le había confiado en el Segundo, la de aparejar los caminos del Señor, purificando a los que después habían de ser los discípulos del Espíritu Santo. 5. Hoy no vino a padecer en la tierra como en tiempos pasados, en los que tuvo que soportar la burla de los gentiles, la amargura de la persecución y más tarde sufrir la muerte, porque de su boca brotaba la palabra profética que anunciaba el juicio a todos los perversos. 6. Hoy ha venido en espíritu, y por lo tanto no podrá tocarlo ni herirlo la mano del hombre; sin embargo, todavía este pueblo le ha ofrecido el cáliz amargo de la ingratitud. 7. Es Elías un pastor que busca amorosamente a sus ovejas descarriadas; a veces ha logrado reunir a las noventa y nueve, pero se ha dado cuenta de que le falta una para completar el número de las que forman su rebaño, y ésta llora al ver que se ha extraviado entre las breñas de los precipicios; mas Elías vuelve ligero para ir en su busca. Cuánto gozo experimenta su espíritu cuando ha logrado rescatarla del peligro; con cuánto amor espera depositar a la oveja amada en la compañía de sus hermanos, pero cuán grande es su dolor, cuando al regresar al redil comprueba que muchas otras han saltado el cerco y se han alejado siguiendo los dictados de su libre albedrío. 8. Estas multitudes que han sido testigos de la presencia de Elías y que han visto el florecimiento de una obra que él anunció, no serán las que más se profundicen en el estudio de las revelaciones que su Señor les ha hecho. Mañana vendrán hombres a los que les bastará el estudio de los testimonios de este pueblo, para que convencidos pregonen a los cuatro vientos, que esta obra es una verdad, que el Señor ha estado entre los hombres una vez más y que Elías también fue su precursor. 9. Reposad y escuchadme. Mi palabra viene a alimentaros, a daros consuelo y perdón, para que podáis sentiros reanimados y cumpláis con la misión que os he conferido. 10. No forméis propósitos de seguirme tan sólo cuando me estéis escuchando, sabed sentirme en todo instante de vuestra vida. 11. ¡Muy grande es el atraso moral y espiritual en el que encuentro a la humanidad! ¡Cuán grande es la responsabilidad de los que han recibido la gracia y la luz de mi palabra en este tiempo! 12. Discípulos: Convertíos en maestros, apartad de vuestro corazón el temor a los hombres, desechad la indiferencia y la pereza; reconoced que en verdad sois portadores de un mensaje celestial. Sois los que daréis la explicación de todo lo que sucede en estos tiempos, los que tenéis que luchar por enseñar los principios de mi doctrina que la humanidad ha olvidado. 13. No vayáis a repetir mi palabra a vuestros hermanos tal como Yo la dije, preparaos para que sepáis explicarla. No buscaréis palabras tratando de sorprender con vuestra florida elocuencia; hablaréis en forma sencilla, que es la que mejor expresa la verdad del espíritu. 14. ¿Cómo podréis saber cuándo estáis hablando por vosotros mismos o cuándo soy Yo quien habla por vuestros labios? Cuando os olvidéis de vosotros, cuando penséis en el dolor de vuestro hermano y os sintáis humildes, indignos de merecer mi gracia, será el momento preciso en que mi inspiración divina descienda a vuestra mente, porque todo vuestro ser palpitará en ese instante de amor hacia el Padre y hacia el hermano. 15. Cuando hagáis una obra en mi nombre, sabed usarla, no lo pronunciéis jamás en vano. 16. La compensación existe en toda mi obra; quien da, recibe; quien niega, al fin tendrá que perecer de necesidad. Quiero que comprendáis mi doctrina, cuyos cimientos son la caridad y el amor. 17. Debéis entregaros al bien, esta es vuestra misión; pero cuando vuestra materia se rebela, os sentís indignos de ser mis discípulos; entonces pensáis que existen muchos que son mejores que vosotros y a quienes no se les ha llamado. Yo os digo: Es que vosotros lo necesitabais más porque faltaba paz a vuestro corazón, porque vuestro sendero estaba lleno de acechanzas y vuestros pies se habían manchado con el lodo de este mundo. 18. Tampoco mis discípulos del Segundo Tiempo eran justos cuando Yo los elegí, pero se dignificaron con sus obras y se elevaron practicando mi enseñanza. Así quiero que os convirtáis y dignifiquéis; que sean vuestras obras las que os eleven y os acerquen a Mí 19. Si Yo os preguntase: ¿Qué es lo que habéis aprendido de lo mucho que os he enseñado?, tendríais que reconocer que es muy poco lo que habéis aprovechado. No vengo a juzgaros, sino a perdonaros, porque vuestras culpas son las de toda la humanidad; por eso al hablaros a vosotros, hablo a todos mis hijos. 20. Os nombro mis emisarios; sabréis buscar la forma de relacionaros con vuestros hermanos. Si vencéis su incredulidad con palabras y obras convincentes, habrá gran mérito en vosotros. Cuidad de entregar con perfección vuestro testimonio, para que nunca desvirtuéis la finalidad de mis enseñanzas. 21. Buscad siempre que exista armonía entre lo espiritual y lo material, o sea que aprendáis a dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que a él corresponde. 22. Así vengo a entregarme a vosotros en mi palabra. Tomad su esencia que es sabiduría y todo cuanto de bueno y perfecto queráis encontrar, siempre que vuestro ideal sea el de que más tarde vuestra mano sea pródiga con vuestros hermanos. 23. Los instantes son propicios, aprovechadlos, porque se acerca el día en que esta palabra deje de escucharse. Mi voluntad ha de cumplirse; ya está cerca la era de la comunicación espiritual entre Dios y el hombre, por lo tanto ya no será menester el entendimiento humano como portavoz o intérprete de mi voluntad. 24. En este tiempo, en que me estoy manifestando en palabra llena de luz, he concedido la oportunidad a esta humanidad de que llegue a interpretar debidamente mi enseñanza. 25. Hoy contemplo que mis discípulos reunidos en torno al Maestro, aún tiene cada uno distinta manera de comprender mi palabra, y cuando se comunican el uno al otro sus propios análisis, caen en discusión y crítica, cuando es unificación de pensamiento lo que Yo quiero entre mi pueblo; para esto debéis de tener caridad, ser tolerantes y esperar el momento propicio de hablar. 26. Hoy tenéis diferente concepto de mis enseñanzas, más al final todos llegaréis a la igualdad de comprensión y conocimiento; esto os reanimará en la lucha, porque estando todos unidos os sentiréis más fuertes. 27. Siempre os he dicho: No forméis teorías de mis enseñanzas y revelaciones, porque ellas desvirtuarán la verdad de la que he venido a revestiros. 28. Encontrad dentro de mi doctrina esa libertad de que os hablo, para que os profundicéis en ella y veáis todo con mayor claridad. 29. Cada vez que he venido a vosotros, os he enseñado cómo alcanzar la comunicación con vuestro Padre; he venido a enseñaros a encontrar la verdad en vosotros mismos para que no la busquéis en doctrinas que sólo retrasan al espíritu. La humanidad ha pasado de la infancia a esta era de luz, en la cual el espíritu y la mente humana han visto abrirse ante ellos el infinito. 30. Para que la luz que ilumina este tiempo sea contemplada por todo ojo, es menester que descorráis la venda del fanatismo religioso. Por eso os dejé escritas en las tablas de la ley que entregué a Moisés: "No adoraréis figura de criatura alguna, ni cosas materiales como si fuesen vuestro Dios; a El amaréis de todo corazón y espíritu sobre todo lo creado". 31. Y me preguntáis: ¿Por qué el mundo cayó en fanatismo y en culto exterior? Porque los hombres encargados de mi ley, lejos de rechazar a imitación de Jesús, los honores, las galas y las vanidades, han tomado para sí las riquezas, los títulos y la grandeza de la tierra, privando con ello de toda libertad al espíritu. Y dentro de esa turbación, aún hay quienes se sienten infalibles, cuando infalible sólo existe uno, que es vuestro Padre Celestial. 32. Así, si vosotros queréis tener un mejoramiento en el espíritu, luchad con inteligencia y con espiritualidad, sed hombres de buena voluntad y humildes de corazón. Así alcanzaréis el progreso que llevará a vuestro espíritu a la salvación. 33. Vengo a haceros sentir mi amor, voy a apartar los abrojos de vuestro camino para haceros menos pesada vuestra cruz. 34. Contemplo el interior de vuestro corazón y os digo: Preparad vuestra mente, elevad vuestro pensamiento y unificad vuestros sentidos para que podáis escuchar y analizar mi palabra. 35. Orad y enmendaos, porque la paz del mundo depende también de vuestra evolución. Tenéis que orar, porque el mundo se encuentra bajo la amenaza de la guerra y debéis trabajar para alcanzar la paz. Sois el pueblo que ha conocido el poder de la oración, su influencia y su luz. 36. Todos buscan un horizonte y no lo han encontrado, porque no existe fraternidad entre los hombres, y al ver el panorama sombrío de las naciones, donde se ha desatado la guerra, sólo les alienta el presentimiento de que sobre el haz de la tierra ha de existir un rincón de paz. Ese rincón será esta nación, la cual será vista desde la distancia como una estrella luminosa. 37. Esa es la responsabilidad de este pueblo, el cual debe prepararse espiritual y materialmente para dar un ejemplo de fraternidad, de elevación y caridad, ya sea para sanar al enfermo, como para estrechar la mano del enemigo en señal de perdón. 38. Sed laboriosos en mis tierras y veréis todo lo que os rodea revestirse de mayor belleza, porque habréis encontrado la razón de vuestra existencia. Quien cae en estancamiento y en rutina, no deja que su espíritu se eleve para contemplar las grandezas que encierra la vida, cuando se vive dentro de mi ley. 39. Observaos a vosotros mismos para que sepáis descubrir cuando vuestra existencia se convierte en inútil, al dejaros arrastrar por las inclinaciones de la materia. Quiero que dejéis fruto, pero que ese fruto sea la paz para vuestros hijos, porque vuestro corazón florecerá, y esos frutos serán vuestras obras. 40. Por vosotros daré a conocer al mundo mi palabra de este tiempo, la cual será reconocida después del año de 1950. 41. Estas revelaciones llegarán a toda la humanidad; para eso he preparado a aquellos a quienes nombro Plumas de Oro, para que con celo hacia mi obra y sumisos al llamado de su conciencia, trabajen para que mi palabra quede impresa. Estos escritos no serán tan sólo para las presentes generaciones, sino también para las venideras. 42. La grandeza de mi palabra, como en todos los tiempos, descansa en su sencillez y en su esencia; quiero que de igual manera sea vuestro lenguaje al hablar de mi obra. No olvidéis que no sólo la boca habla, sino también el corazón. Tened limpidez en vuestros actos. 43. A cada momento recibís de Mi la fortaleza, la luz y la paz que necesitáis para vuestra jornada. Recibid también mi bendición. 44. En este Tercer Tiempo convertiré a toda la humanidad en discípulos míos; para lograrlo, he empezado a derramar mi luz en cada hombre; luego les haré llegar mi palabra, la misma que ahora os estoy dando. Los testimonios, los escritos y los ejemplos de mi pueblo se irán conociendo de comarca en comarca y de pueblo en pueblo, despertando corazones y avivando a los espíritus ante la luz de su conciencia. 45. Hoy vagan sin rumbo muchos seres, los cuales muchas veces llegan a preguntarme así: ¿Señor, a dónde vamos? ¿Hacia dónde nos conducirá esta vida, y cuál es el fin que nos espera? 46. Son espíritus angustiados los que así me interrogan; viven atormentados en un mundo que ha alcanzado su mayor nivel de maldad y materialismo; y a ellos les hago llegar mi luz como un rayo de esperanza, para que sigan velando y orando, mientras pasa la tempestad y llega a sus corazones la paz. 47. Aquí, en este jirón de la tierra, hago oír mi voz humanizada a través de estos iluminados que he elegido para servirme de ellos para esta comunicación; y al dirigirme a estas multitudes, dedico algunas de mis palabras a la niñez, a la cual exhorto para que se fortalezca en la virtud y huya de la corriente de maldad que ha arrastrado a tantos corazones al precipicio. 48. Quiero que desde su más tierna edad, estas criaturas tengan pleno conocimiento de la misión que el futuro les tiene destinado. También he hablado directamente a la juventud para orientarla en el incierto camino de su vida, porque Yo la contemplo como una frágil barquilla en medio de un mar embravecido, y para ayudarla, he levantado ante sus ojos mi obra como faro luminoso para que la guie al puerto de salvación. La juventud es la que se encuentra más alejada de Mí. 49. Mientras el hombre es niño aún, ora y piensa en Dios; lo mismo hace cuando ha traspuesto la cumbre de la montaña de su vida y comienza a hundirse, como el sol en el ocaso. Pero cuando su corazón es como un ave, que está ansiosa de volar y su carne vibra al contacto de las tentaciones del mundo y se siente fuerte, se aleja entonces de las lecciones divinas, porque no quiere que su doctrina de humildad, de amor y de sacrificio le lleguen a reclamar en cada uno de sus pasos, sus obras, palabras y pensamientos. 50. Hasta que el corazón humano se sienta naufragar en el mar de sus pasiones, es cuando levanta sus ojos en busca del faro divino, cuya luz le descubre el camino que le conduzca al puerto salvador. 51. He escuchado al corazón de las viudas que me dicen: Padre mío, miradnos, somos como hojas desprendidas del árbol que vagan a merced de los vientos. Me he acercado a ellas para decirles que no están solas, que aquél que partió en viaje espiritual a otro de los mundos, las está contemplando desde ahí, les ayuda y protege y sólo se les ha adelantado unos instantes para preparar el camino a todos los seres que le fueron confiados. 52. Más si no llegáis a sentir, si fuese imperceptible su presencia en vuestra vida, entonces orad dirigid vuestros ruegos hacia Mí, que Yo haré que sintáis su presencia. De algunos seré el báculo, de otros, el cirineo y de todos, el dulce compañero que los guie y los ayude en su viaje. 53. Si las fieras en las selvas, las aves en el espacio y las flores en los valles, reciben a cada instante el efluvio de amor y de vida de su Padre, ¿Cómo será posible que lleguéis a pensar que Yo os niegue un sólo segundo la gracia de mi amor divino, cuando lleváis en vuestro ser un fragmento, de mi propia Divinidad? 54. El padre de familia me ha buscado para comunicarme sus cuitas y preocupaciones; sus hijos desconocen su autoridad, le vuelven la espalda y se tornan enemigos del consejo paternal. 55. Debo advertiros, que es muy delicado el cargo que lleváis; es pesada vuestra cruz, más si sabéis apurar con fe y paciencia vuestro cáliz y sabéis amar y perdonar a vuestros hermanos y a vuestros hijos, me iréis imitando en el camino y vuestros hijos no se perderán. 56. Pueblo: Si anheláis que mi obra sea ampliamente conocida en toda la tierra, vivid mi doctrina, aplicad mi enseñanza a todas vuestras obras, santificad vuestro hogar con la virtud que emana de esta palabra. Comprended que vuestro pasado es un libro sellado y que ahora se presenta la vida como un camino nuevo y desconocido ante vuestros ojos, camino que tendréis que recorrer hasta el fin. Hoy estáis tranquilos, tomáis de mi palabra lo que queréis y aplicáis mi enseñanza cuando así lo deseáis; mas llegará el momento en que pida cuentas a este pueblo, desde la primera hasta la última de mis palabras con las que he venido a doctrinarlo. 57. No olvidéis que esta nación tiempo ha que viene desempeñando una misión espiritual en la tierra y está llamada a desempeñar un alto destino entre la humanidad. Si a vosotros os ha señalado la caridad del Señor para venir a morar en ella, sembrad en su seno aunque sea una sola simiente, pero que ésta sea de amor, de paz, de espiritualidad, y con eso, vuestro paso por la tierra no habrá sido estéril. Desde ahora debo advertiros que por alto que sea el destino de esta nación, no la debéis de tomar como la "tierra de promisión", ni como una nueva Jerusalén. No confundáis a nadie y vosotros no entréis en confusión. A los discípulos del Señor, a los espiritualistas, el Padre no les podía heredar con bienes materiales. Si es grande la misión de este suelo, si esta nación deberá alcanzar un gran desarrollo, sus moradores serán los que anuncien al mundo mi presencia y los que testifiquen la grandeza y la verdad de mi doctrina con sus ejemplos y obras. 58. Os dejaré una vibrante huella de mi comunicación entre vosotros, con la cual podréis conmover al mundo; esta será mi palabra, que ha sido escrita bajo dictado divino. 59. Primero quedará escrita en libros materiales, en donde los hombres puedan asomarse a mi arcano y penetrar en mi sabiduría. Después, cuando esa esencia haya sido guardada en el corazón de mis discípulos, aparecerá el verdadero libro en el espíritu del pueblo del Señor. 60. De complacencias os he venido colmando al manifestar la vibración de mi palabra a través del portavoz. Os he enviado a mi mundo espiritual para que os aclarara y explicara mis mensajes; sembré de prodigios vuestro camino y he dejado que vuestros ojos se maravillaran en la contemplación de los mirajes espirituales. Pero no sois los únicos que han gozado y que gozarán de estas manifestaciones, porque os he anunciado que "todo ojo me verá"; y en verdad que el mundo llegará a verme y el mundo espiritual se manifestará también y todas estas manifestaciones en el mundo lograrán estremecer a los corazones más incrédulos. 61. Los hombres han venido necesitando que lo espiritual se materialice y que lo divino se humanice, para poder creer; y Yo les he concedido a unos esta gracia. 62. Pueblo: Conoced a fondo el destino que tenéis entre todos los pueblos de la tierra, para que sepáis cumplir vuestra misión, ahora que el tiempo es propicio. 63. Vengo a preparar vuestro corazón para poder morar en él. El mundo también se preparará; en las mentes de los hombres germinará la semilla de la paz, y vosotros que la habréis esparcido por todos los rincones de la tierra, estaréis de plácemes al contemplar el fruto de vuestro trabajo, porque caminando a imitación del Maestro, enseñasteis el buen vivir y orasteis por todos. 64. En todas las naciones se hablará de reconciliación, de fraternidad y paz, y ello será un principio de unificación 65. Os he venido preparando, y os he preguntado si ya estáis dispuestos a levantaros en pos de los caminantes, en busca de vuestros hermanos para mostrarles la sabiduría que en inspiración os he dado y a contestar satisfactoriamente a sus interrogaciones. A nadie le parezca imposible de cumplir este cargo; mirad que los conocimientos que os he dado, os permiten comprender vuestra misión. 66. No será preciso que todos mis hijos lleguen a las comarcas que llamáis extranjeras; muchas veces bastará que eleven su oración en su pensamiento y limpien su corazón, para que su espíritu se manifieste y se identifique con sus hermanos por distantes que éstos se encuentren. Y aquellos serán puestos alerta por el mundo espiritual. 67. Os uniréis al mundo espiritual, formando con él una barrera que impida nuevas guerras y nuevos sufrimientos. Continuaréis orando por aquéllos que pretenden realizar por medio de la fuerza el dominio espiritual. Os sorprenderéis y el mundo también se maravillará, cuando los hombres vean, que no es la fuerza la que ha dominado a la razón, la fraternidad y la justicia. 68. Cuidaos de no entregar una caridad aparente, llevando en vuestro corazón el egoísmo. Haced cuanto bien podáis, sin interés personal. Hacedlo por amor, que es la ley que os he enseñado y habréis acumulado méritos para la elevación de vuestro espíritu. Mostrad mi enseñanza como Yo os la he entregado; es la misma que mostré a mis profetas y a mis apóstoles de otros tiempos. 69. El hombre en su materialismo ha encontrado la conveniencia de equivocar mi palabra que he entregado en todos los tiempos. Mas mi obra es perfecta y no radica en palabras materiales. Preparaos y descubriréis siempre mi verdad; entonces encontraréis que mi semilla os la he dado en todos los tiempos con grandeza, para que vosotros también la entreguéis con el mismo amor y caridad. 70. No será menester que impresionéis a nadie haciendo uso de ritos o de formas exteriores; el templo de vuestro corazón se hará visible y en él contemplarán vuestros hermanos su lámpara y su altar. 71. Aprended desde ahora a sentirme, lo mismo en vuestras buenas obras, que cuando estéis luchando por dejar el fango en el que habéis caído. 72. Yo os he enseñado a buscar la verdad en la sencillez. ¡Cuán pobre es aún la mente humana al buscar la verdad en las ciencias complicadas que ella misma forja! ¿Por qué ir a buscarme tan lejos llevándome consigo? ¿Quién no sabe que está creado a semejanza del Padre, dotado de atributos divinos como son la conciencia, la inteligencia y la voluntad? 73. Yo vine a vivir con los hombres en el Segundo Tiempo, compartí vuestro pan y vuestro techo; más la grandeza de Cristo radica en su humildad. 74. Así os enseño para que sepáis desprenderos de lo material en aras de vuestro amor al prójimo; pero antes debéis purificaros, porque es ley que evolucionaréis; y si es ley que todo evolucione, no deben maravillaros las profecías que están por suceder; lo que contemplen vuestros ojos, sólo os llenará de regocijo al comprobar que todo lo gobierna una ley perfectísima, y que lo que hoy acontece a vuestro espíritu no pudo haberle acontecido antes, porque todo se manifiesta a su tiempo, hasta lograr la perfección. 75. No sólo en la tierra se lucha por el adelanto de la humanidad; desde otros mundos trabaja por su salvación y progreso el mundo espiritual. Por lo que os digo que la simiente espiritualista fructificará en el seno de todas las religiones; después de las grandes luchas, y cuando los hombres digan que es una nueva religión que viene a sembrar la división, vosotros contestaréis que el espiritualismo es una doctrina y es la misma que la primera entregada a los hombres y la única que ha regido a los espíritus; pero esa voz saldrá de vuestro corazón que es donde radican vuestros sentimientos, que se manifestarán cuando lloréis por el dolor ajeno, también cuando lloréis de alegría por la de vuestro semejante, porque lo que os he enseñado siempre, es amaros los unos a los otros. 76. Os hablo por medio del entendimiento humano; mi luz y mi gracia se infiltran en él y se traducen en palabras, esa palabra que traza el único camino para llegar a Mí, el de pureza de sentimientos y el de la humildad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 190 1. Pueblo, humanidad, la presencia de Elías es con todos en este tiempo. 2. Multitudes que estáis gozando de esta comunicación, oíd la voz de Elías, cuyo nombre no ha tenido muy presente la humanidad, aun cuando ya os di a comprender la importancia de su misión en el monte Tabor, pero no habéis querido analizar esta manifestación. Ahora que escuchasteis la voz de Elías, ya sentís su presencia y hasta os parece oír la llegada de su carro de fuego. 3. Elías es el rayo que siempre os he enviado para que ilumine vuestro camino, Él es quien ha iluminado la tierra para que encontréis y sigáis la senda que os conduce más pronto hasta donde os está esperando el Padre. Él es el portador de los grandes misterios del espíritu, los cuales en este tiempo os ha venido a esclarecer, para que podáis conocer mejor a vuestro Padre. También ahora, como en el Primer Tiempo, viene a desempeñar una misión semejante, a derribar los ídolos de sus altares, para enseñar al mundo el verdadero culto espiritual. 4. En Elías podéis encontrar explicada y comprobada la ley de la reencarnación que hoy tanto combaten los hombres. En él también podéis encontrar una enseñanza y una explicación de lo que es la comunicación a través del entendimiento humano, cuando se manifestó espiritualmente a través de los labios y del entendimiento del profeta Eliseo. 5. Ved cuántas y cuán grandes lecciones os ha traído siempre Elías, cómo ha venido a enseñar a vuestro espíritu; mirad cómo en todos los tiempos ha venido a daros a conocer grandes manifestaciones de difícil explicación para vosotros; mas todos aquellos conocimientos que no hubierais comprendido en los tiempos pasados, ahora, en este Tercer Tiempo, os serán explicados por el mismo Elías, quien viene con la misión de restituir todo a su verdadero sentido. 6. Bienaventurados sean en el mundo todos aquellos que, al sentir que comienza a avivarse la luz de su espíritu, digan: Elías ha llegado, y luego añadan: La vuelta del Señor se acerca a nosotros. Como en aquel Segundo Tiempo, cuando los hombres se dieron cuenta de que Juan estaba profetizando y hablando de las maravillas del reino de los cielos, dijeron: ¿Será Elías? 7. El gran profeta, el precursor, el enviado está entre vosotros; mas ahora no ha encarnado; se encuentra en espíritu y el rayo de luz con el que se ha manifestado es el mismo del que se sirvió para destruir los falsos dioses y con el que encendió la verdadera fe en el corazón del pueblo del Señor. 8. Espíritus, ¡Seguidle! ¡Humanidad, oídle! Él es el pastor que viene guiándoos hacia mi regazo; es el faro que viene alumbrando e indicando la ruta para que lleguéis al puerto de salvación. 9. Comprended que el tiempo transcurre y se acerca el día en que ya no he de hablaros más por medio de estos portavoces. Los que han aprovechado mi enseñanza se encontrarán en paz, más habrá muchos huérfanos que buscarán en vano mi presencia en esta forma. Yo no me ausentaré, estaré más cerca de vosotros y os hablaré por medio de todo el que se prepare de espíritu a Espíritu. 10. Llegará el momento en que diferentes sectas y religiones anuncien la venida del Señor y os digan que todas las señales están cumplidas y que ya es llegado ese tiempo. Vosotros, que conocéis la verdad, les diréis lo que sabéis de Mí. Desde el año de 1866 he aparecido como Espíritu Consolador y he venido en busca de los míos, de aquéllos por quienes daré a conocer la buena nueva, ¡Oh humanidad! 11. Vosotros no os sentiréis distantes de aquellos, que esperándome, no supieron descubrir a tiempo las señales precursoras y comprendieron tarde lo que su intuición les aconsejaba. No os desconozcáis por esas diferencias, y si ellos no pudieron ser testigos de mi presencia, Yo he iluminado a su espíritu y están en buen camino. Todos os fundiréis en el ideal. 12. En las distintas ramas del árbol están mis escogidos. Muchos vendrán antes del año de 1950, a presenciar mi comunicación, otros retardarán su paso. Bienaventurados los que oigan mi palabra por conducto de un portavoz, porque sentirán en sí que ya conocían esta voz, que no es humana, sino que procede de Mí. 13. Vengo a deciros que os guiéis por vuestra conciencia, que os libertéis y no volváis a ser esclavos de aquellos que quieren someteros a cultos imperfectos, a prejuicios y dogmas. 14. Todos podéis ser mis labriegos, emisarios de mi doctrina. En vuestra lucha no os sentiréis solos, en mi regazo estaréis seguros y nada podréis temer. 15. Yo, que estoy sobre toda la creación y palpito en ella, hablo a través del hombre, mi criatura predilecta. No os extrañéis que me comunique por medio de los humildes, de los torpes y que me manifieste en lugares llenos de humildad y de pobreza. Yo os aseguro que lo que para vosotros es un palacio, para Mí no lo es. En cambio, ahí donde sólo veis pobreza y humildad, es posible que en el fondo haya verdadero esplendor espiritual. 16. Os digo esto, porque ha habido muchos que en su interior se preguntan por qué no me manifiesto en el interior de las grandes sinagogas o en las suntuosas iglesias. También en aquel tiempo muchos hombres se preguntaban por qué el Mesías no nació bajo el templo de Sión. 17. Ahora como entonces, vengo a enseñaros que lo que llega directamente al Padre, es la pureza de vuestro corazón, porque cada uno de sus latidos me estará hablando de vuestras buenas obras. 18. Ved la humildad con la que siempre he llegado entre vosotros; contemplad cómo en todos los tiempos he venido sin tronos, sin cetro ni palacio, siempre envuelto en la sencillez y en la mansedumbre. ¿Qué pensarían de Mí los pobres, los parias, los desheredados, si me viesen llegar a ellos rodeado de pompas y de lujos? Se sentirían humillados, indignos de Mí. En cambio los señores, los ricos, los grandes de la tierra, me llamarían el Dios de su casta y de su grupo. 19. Cuando los pobres del mundo me contemplan descalzo, jadeante y sangrando bajo el peso de la cruz, se estremecen de ternura ante la humildad de su Señor y se sienten identificados con El. En cambio los ricos, aunque en realidad no lo sean, quienes deberían tener los mismos sentimientos que los humildes, no pueden concebirme en la pobreza; entonces, una imagen con la cual pretenden representarme, la cubren de púrpura, oro, sedas y de lo que ellos llaman piedras preciosas. Es que han olvidado mi doctrina y por eso han querido rodearme de todo lo que más combate mi enseñanza: la vanidad. 20. Debo volver a deciros que Yo no vengo hablando en contra de ninguna de las religiones, porque todas ellas son benditas en Mí, pero también debéis comprender, que Yo como Maestro debo señalar los errores que el hombre ha venido cometiendo, para que algún día lleguéis a enmendarlos, porque si Yo no os ayudase a encontrar la verdad, ¿Cuándo la hallaríais vosotros solos? 21. Dejad que mi verdad hecha luz y amor llegue a cada hombre, a cada religión y a cada pueblo, así como Yo permito que vuestra verdad, o lo que habéis llegado a formar como verdad, llegue hasta Mi. ¿Cuál es esa verdad vuestra que de todos recibo? Es vuestra oración, vuestra fe y esperanza. 22. Esa luz que existe en todo espíritu al elevarse a Mí, al hablarme se despoja de toda tiniebla y de toda mentira, para mostrarme solamente lo que lleva en si de verdad, porque hasta el malvado, al confesarse Conmigo, me muestra sus manchas, sin tratar de engañarme. 23. Al hombre le toca perfeccionarse, mejorar su vida en la tierra, sin juzgar la forma a través de la cual los demás me busquen. Yo soy el único capaz de juzgar la verdad de vuestras obras. 24. Desde el idólatra al espiritualista, todos están bajo mi luz y mi mirada, así como de aquél a quien juzgáis retrasado espiritualmente, recibo muchas veces grandes pruebas de su elevación; también puedo aseguraros que de aquéllos que se creen caminar a la vanguardia de la espiritualidad, muchas veces recibo pruebas de gran retraso. 25. Un pueblo es el que me ha recibido en este tiempo y a él le he confiado esta página de mi sabiduría, pero en esa página de amor hay un mensaje para cada una de las religiones que existen sobre la tierra. 26. Mi luz despertará a todos como un divino amanecer universal, y al levantarse el hombre a vivir dentro del nuevo día, llegará a sus sentidos la proximidad de lo divino. 27. Ahora debo deciros que no será el "reino de los cielos" el que descienda a los hombres, sino más bien el espíritu de la humanidad el que se eleve hacia el reino de su Padre Celestial. 28. ¿Por qué me hacéis venir siempre con reclamos? Vengo a vosotros por amor, porque veo que lleváis dolor en vuestro corazón y quiero consolaros, porque quiero que llevéis mi paz en vuestro espíritu. 29. A veces me manifiesto ante vosotros como Juez, en ocasiones me tenéis como Padre, y siempre me presento como Maestro. Bajo estas tres fases tenéis la esencia divina que es una: La ley, el amor y la sabiduría; he ahí la Trinidad que existe en mi Espíritu. 30. Cerrad vuestros ojos y dejad libre al espíritu, para que él viva intensamente estos instantes de comunicación con su Maestro. Dejadle que se sienta cerca del Señor, como aquéllos que en el Segundo Tiempo siguieron al Maestro por caminos, valles, aldeas, riberas y desiertos, para no perder una de sus enseñanzas. Entonces podréis comprender el sentido figurado con que a veces hablo, cuando tomo los bienes de la tierra para representaros lo espiritual y ponerlo a vuestro alcance. Veréis cómo mi palabra acerca el "reino de los cielos" a vuestro espíritu. 31. Venid, humanidad, a que os enseñe, ¿O queréis que sea el dolor quien os siga enseñando a lo largo de vuestra vida? 32. Venid a mi campiña a sembrar de fraternidad las tierras; os aseguro que esa labor no os defraudará como el mundo. 33. Aquí está el camino frente a vuestro espíritu, invitándoos a tomarlo y a no deteneros jamás, porque cada paso que en él deis, aproximará más a vuestro espíritu a la morada perfecta que le espera. 34. Ya es muy breve el tiempo que estaré entre vosotros entregándoos mi enseñanza en esta forma, y quiero que aprendáis a hacer méritos, para que en estos últimos años mi "Verbo" se desborde a través de estos portavoces. 35. ¿Qué debéis hacer para que las divinas inspiraciones sean como un premio a vuestros méritos? Desarrollar vuestra fe, vuestro ahínco y vuestra espiritualidad. Que exista en el seno del pueblo el amor, que se practique la caridad, que se ame la verdad. 36. De cierto os digo que si no os unieseis como es mi voluntad, la humanidad os dispersará, y os arrojará de su seno si viese que vuestra vida se aparta de lo que predicáis. 37. ¿Qué pasará si los hombres descubren que en cada recinto existe un culto diferente y una forma distinta de practicar mi doctrina? No podrán concebir que Yo haya sido quien os enseñó. 38. Os confío los tres últimos años de mi comunicación, para que trabajéis por la unión de este pueblo, unificación que abarque lo espiritual y lo exterior, para que vuestra labor, plena de armonía y de igualdad, sea la prueba más grande de que a todos vosotros en diferentes recintos y en diversas comarcas os doctrinó un sólo Maestro: Dios. 39. No todos habéis contemplado con los ojos del espíritu los tiempos que se acercan para la humanidad. No todos habéis sentido su dolor; mas Yo estoy formando con vosotros un pueblo numeroso y convirtiéndolo en labriego afanoso que ya empieza a amarme y que ya se encuentra ávido de luchar para fertilizar el corazón humano. 40. Sembradores de mi palabra: Cuando llegue el tiempo del trabajo en la campiña, id llenos de fe en el que os ha enseñado; no temáis a la burla ni al escarnio. Sembrad en tierra fértil, no en la roca, ni en la arena movediza, porque ahí la semilla no fructificará; la veréis nacer y crecer, mas no dará frutos. Si entre espinos y mala hierba la depositáis, tampoco fructificará; por eso debéis orar para recibir mi inspiración, y así sabréis escoger la tierra preparada. Yo que soy el dueño de las tierras, os daré grandes extensiones para que las cultivéis. Llenaos de una gran voluntad para trabajar; sembrad y cosecharéis, y llegará un día en que con el trigo de vuestra cosecha amasaréis el pan para vuestro sustento. Mirad que os hablo en sentido figurado y no sabéis si esa cosecha la recojáis en el más allá. 41. Por hoy os digo: Grande es el cumplimiento que tenéis que desarrollar por conducto de la materia que os he confiado; ella es vuestro báculo y debéis conducirla sabiamente. 42. El mundo se encuentra invadido por plagas y calamidades que le he anunciado; comienza a sentir temor, trata de elevarse buscando una mano salvadora, una palabra de aliento, y vosotros sois la salvación 43. Tendréis que cruzar mares y trasponer montañas para ir a otras comarcas o naciones, para ir en pos del que sufre. No temáis al camino, id sencillamente, sin llevar doble calza. 44. Cuando Yo os he señalado vuestra misión, os he dicho: "Tomad vuestra cruz y seguidme". ¿Por qué teméis perder las comodidades de la tierra? Me decís que amáis al mundo y que no podéis llegar al sacrificio y a la castidad que esta misión exige, y Yo os prevengo diciéndoos: En cualquier edad, cualquiera que sea vuestro estado o condición, podéis amarme y servirme, sin dejar de cumplir con vuestros deberes. 45. Transformad el mundo con vuestro ejemplo, destruid los malos prejuicios y haced de él un paraíso y no un valle de lágrimas. 46. Os doy un corto tiempo para vuestro cumplimiento en la tierra. 47. Pensad que debéis dejar una herencia de espiritualidad a vuestros hijos, porque de sus descendientes brotarán las generaciones benditas, por las cuales Yo me manifestaré. Entre esos espíritus estarán los profetas, los explicadores de mi palabra, los de gran fe que orientarán a la humanidad. 48. ¿Queréis dar cumplimiento a mi palabra? Yo os bendigo porque me habéis oído y queréis seguirme. Vuestro corazón está rebosante de gracia; de ella dad a todo el que la solicite. 49. En este tiempo venís a recibir mi lección, unos como discípulos, otros como párvulos y otros más, sólo llevados de vuestra curiosidad, pero todos buscáis la paz, la tranquilidad y también el cumplimiento de las profecías correspondientes a este tiempo. 50. No habéis encontrado plenamente en las sectas y religiones la certeza de mi nueva venida; ha sido fuera de ellas donde Yo he puesto un emisario que os ha dado la buena nueva. He venido a juzgar a todo espíritu y a poner las bases para una nueva vida, un nuevo orden espiritual para la humanidad. Si os preparáis, podréis contemplar desde vuestro mundo la perfección del valle espiritual en donde habitan los espíritus de los justos, de los que han sabido elevarse por sus méritos, y que hoy en unión mía trabajan por vuestra salvación. Todo lo que no habéis podido comprender hoy, lo conoceréis en el seno de este pueblo humilde, porque mi luz se ha derramado y el velo que cubría vuestras pupilas se ha descorrido. Os hablo de los ojos del espíritu, que se habían cerrado para lo espiritual y lo divino. Habéis recobrado esta luz y sois guiados por Mí; permaneced velando. Si doblegáis la materia, y el espíritu lleno de mansedumbre sigue mis pasos, esa luz os cubrirá como un ropaje, y vuestros hermanos contemplarán que sois de mis escogidos y seréis amados y respetados por la humanidad. 51. Sois soldados del bien. Os he dado armas, para que podáis combatir el pecado pero no a vuestros hermanos. No quiero que el hombre nazca, crezca y muera en su pecado, ignorando la bendita misión que ha traído a la tierra. Si penetráis en mi doctrina, os fortaleceréis y seréis invencibles. No habrá tentación que os haga caer, y así preparados, os elevaréis y seréis más que hombres, ángeles encarnados para el bien de la humanidad. 52. Muchos son los llamados y pocos los escogidos, y entre ellos, aún menos los privilegiados; pero, ¡Ay de ellos, si se enorgullecen!; que no sean como Salomón, en quien deposité sabiduría, gracia y poder, y le confié un pueblo para que gobernara, y él, después de una etapa de grandeza espiritual, en que dio muestra de su elevado espíritu, dejó de velar, fue dominado por la carne, y toda su obra, inspirada en el amor y la justicia, fue opacada por sus actos vanidosos y carnales. Vosotros no caigáis en el orgullo, aun cuando miréis que por vosotros derramo grandes complacencias. Si quisiera escogeros para gobernar una comarca o una nación, y vosotros, inspirados en Mí, dictaréis leyes justas, no os engrandezcáis como hombres; elevaréis vuestro espíritu y os inclinaréis ante Mí. 53. Muchos vendrán a esta tierra que Yo he escogido y mirarán mi luz reflejada en sus moradores y se sentirán dichosos al conoceros y pisar este suelo en donde reuní a mi pueblo para doctrinarlo en el Tercer Tiempo. Los que lleguen después de 1950, buscarán los escritos, y al conocer mis revelaciones sentirán la fuerza que mi enseñanza imparte, os bendecirán y me amarán. Cuántos de ellos pertenecen al pueblo de Israel, a los 144,000 señalados que se unirán a vosotros para obedecer mis mandatos. 54. Hoy las naciones se encuentran envueltas en materialismo y confusión; les he hablado espiritualmente, y mi semilla ha quedado sembrada en el corazón de mis escogidos, para que sea esparcida por doquier. Vosotros, desde vuestra nación, haced cuanto podáis por ayudar a todos en su jornada espiritual. 55. Corto es el número de mis discípulos que en este instante me rodea, pero mi palabra se extenderá hasta los confines de la tierra. Llena de amor llegará al corazón de todos aquéllos que claman amor. 56. Para vosotros éste es el tiempo propicio para que conozcáis la misión que debéis cumplir ante la humanidad. Os he preparado para que comprendáis la forma de desempeñar vuestro cargo en este mundo y conozcáis lo que os espera más allá de la barrera material, donde principia la vida espiritual. Os he ayudado a desarrollaros espiritualmente para que comprendáis así mismo porqué suceden acontecimientos que la mente no alcanza a concebir. 57. Mientras el espíritu se encuentra fundido a la materia, no distingue ni puede saber los méritos que haya hecho en sus vidas anteriores; pero ya sabe que su vida es la eternidad, un continuo desenvolvimiento, tratando de alcanzar la cúspide, pero que hoy no sabéis qué altura habéis alcanzado. 58. Yo os he contemplado desde que principiasteis a caminar con una mente confusa, con un cerebro torpe. Os he visto despertar poco a poco y evolucionar hasta alcanzar ideas más precisas de la realidad. Os he contemplado luchar contra la adversidad, las pruebas y las tentaciones; y cuando al fin habéis descubierto el valor de la vida espiritual, alcanzando a elevaros, he visto sonreír a vuestro espíritu. Esa sonrisa ha sido de paz, de satisfacción y esperanza. Pero también lo he visto retroceder, enfangándose en el mundo; entonces ha llorado y ha tenido que purificarse para alcanzar mi gracia, más aun en sus caídas ha encontrado una luz, la luz de la experiencia. 59. Ya estáis en posibilidad de no engañaros, porque el velo que empañaba la claridad de la verdad, lo habéis descorrido con mi luz y habéis contemplado el horizonte despejado para seguir adelante con paso seguro. 60. Esa luz que alumbra el sendero es clara; ya no podéis desviaros, a menos que queráis rebelaros contra la misma verdad, seducidos por el falso brillo de los placeres y las posesiones terrestres. 61. No puedo deciros tampoco que viváis confiados en vosotros mismos, ni que estéis libres de todo toque de tentación, porque existen fuerzas que pugnan por derribar lo que estoy construyendo en unión vuestra, fuerzas que ocultan su negrura, presentándose llenas de atractivos. De esto os prevengo para que podáis defenderos con el valor de vuestra fe. 62. El destino del hombre es conocer la verdad y elevarse a quien creó todo lo que existe; más el camino es largo, para que en él podáis desarrollar todos vuestros dones, mirarme, sentirme y amarme. El camino tiene espinas, es escabroso y pondrá a prueba la fuerza y fe con que lo hayáis elegido. Después de recorrerlo, el espíritu se encontrará purificado. 63. El otro camino es aquel que da vueltas y rodeos, pero que como ofrece goces y encierra atracciones aparentes, os hace detener vuestro paso sin importaros llegar más tarde, ya que estáis gozando. Mas quien es sorprendido en la hora suprema dentro de ese sendero, experimentará la infinita amargura de ver que nada hizo en bien de su espíritu. 64. Podría enumeraros uno a uno los caminos que a la vista del hombre se presentan; por ser muchos, os parece difícil escoger el más conveniente. 65. Al espíritu al venir a habitar la tierra, se le ha concedido como una oportunidad para su desarrollo y perfeccionamiento una materia o cuerpo humano, cuya formación maravillosa y perfecta le permite a través de ella sentir, pensar y moverse a voluntad, de acuerdo con su capacidad espiritual. 66. De la satisfacción de la carne participa el espíritu, así como en sus sufrimientos se acrisola. Mas también el ser humano es sensible a los deleites y a las penas del espíritu; ambos forman, mientras están enlazados, un solo ser. 67. Existe perfección en la criatura humana, por eso Cristo, el "Verbo", vino a encarnar en un cuerpo de hombre semejante al vuestro; mas no padeció por causa de propias imperfecciones, sino por el pecado de los hombres a quienes elevó con su dolor, con su sacrificio y su palabra, porque habían caído muy bajo. 68. Cuando el espíritu con toda su fuerza no puede vencer la dureza y reaciedad de la materia, la caridad misericordiosa del Padre, que fue quien creó el espíritu y la carne, acude a salvaros como el buen pastor a la oveja descarriada, porque ninguno de mis hijos se perderá. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 191 1. En el pan y en el vino de mi mesa está la simiente de vida eterna; venid a ella, comed y bebed. No lloréis más de hambre y de sed, ya no quiero escuchar más vuestros lamentos y vuestros sollozos. Quiero contemplar en mis hijos regocijo y paz. Como Padre soy todo amor, como Maestro sigo siendo el amor, y si como juez inexorable me presentase, dentro de esa justicia estaría mi amor. 2. Es que la esencia de mi Espíritu es el amor, en él tenéis vuestro principio y vuestro fin. Acercaos, discípulos, y sentaos en torno del Maestro, como lo hicisteis en aquel tiempo en que estuve en cuanto hombre entre vosotros. Dejad que vuestro espíritu recuerde la dulce voz de aquel Maestro Divino que fue Jesús; dejad que recuerde las veces en que me siguió a los valles, a la ribera de los ríos, al desierto y a la montaña para escuchar mi palabra. 3. Vuestro espíritu se transporta al "reino de los cielos" escuchando la palabra de aquel Maestro que tomaba las formas y criaturas de la tierra para crear sus parábolas y dar a los hombres una idea de lo que es el "reino celestial" y mientras unos creían, los otros dudaban, mas todos los corazones se inundaban de paz y todos los enfermos sanaban. Quiero que os sintáis Conmigo en la soledad de un valle; haced que desaparezcan de vuestra vista los muros del recinto y los símbolos, para que a vuestro espíritu no lo detenga ningún obstáculo para elevarse a Mi. 4. Discípulos: Si os he llamado el pueblo de Dios, el pueblo amado y escogido, no por ello penséis que ame menos a los demás pueblos de la tierra. Cuando todos me hayan reconocido, formaré con ellos una familia espiritual, en la que serán amados todos por igual. 5. No consideréis espiritualmente inferior a ningún pueblo o raza; si os consideráis los únicos privilegiados, en verdad os digo, que si desde los primeros tiempos os he entregado revelaciones y profecías divinas, no es porque seáis los más amados, sino los primogénitos en el sentido espiritual entre la humanidad. Ved que antes que vanidad debéis sentir vuestra responsabilidad. 6. Repasad la historia de Israel y veréis que en ninguno de los tiempos pasados supo hacer partícipe a los demás pueblos de la heredad y gracia con que su Padre lo engalanó; que, haciendo lo contrario de lo que mi ley y mi doctrina le dictaban, se encerró en su egoísmo y tomó sus dones para sí. 7. En este tiempo he preparado de nuevo a vuestro espíritu, le he iluminado para conducirlo nuevamente al camino donde cumplirá su destino de anunciar, bendecir y salvar a sus hermanos. 8. Pronto dejaréis de escuchar esta palabra; mas no por ello penséis que me he ausentado, que os he dejado solos, huérfanos y extraviados del sendero de evolución. Mi Divino Espíritu os dejará preparados y seguirá después velando por vosotros; como una sombra divina seguiré vuestros pasos. Os seguiré inspirando, hablaré, por vuestros labios, sanaré por vuestro conducto a los enfermos y con vuestra voz resucitaré al muerto, y cuando estéis unidos, haré mi verdadero santuario en vosotros. 9. En este Tercer Tiempo he encontrado el corazón del hombre más estéril que nunca, tierra llena de pedruscos, tierra petrificada, cubierta de cizaña, de ortiga y abrojos. Por doquier crecen la mala hierba y los árboles de frutos venenosos. Las aguas se han contaminado, los manantiales se han secado, las fuentes se encuentran turbias y los ríos ya no corren; no hay flores en los huertos y si algunas se encuentran, están marchitas; no hay nidos ni aves en los árboles. Las plagas todo lo devoran y el gusano roedor todo lo destruye; éste es el cuadro que la humanidad presenta a mi mirada en este tiempo. Mas Yo he venido a traeros semilla, agua y herramientas para que busquéis las tierras que os pertenecen, para que las cultivéis. 10. No digáis que me voy pronto de entre vosotros; reconoced que ahora no fueron tres años los que os hablé como en el Segundo Tiempo. Entonces bastaron tres años para que la fama de mis prodigios traspasara los límites de la Judea y conmoviera reinos e imperios. En esos tres años mis discípulos se convirtieron en maestros. Les desperté al amor, les mostré que la humanidad es ingrata, pero que detrás de esa ingratitud posee nobleza, y esa nobleza es la chispa de amor divino que todo humano encierra por ser hijo de mi Divinidad. 11. La doctrina de Jesús conmovió las raíces más profundas del morando; pero el hombre en su ambición de poderlo, de riqueza, de glorias humanas y de placeres, ha cambiado la vida, las costumbres, las leyes y principios, y es menester que Cristo retorne entre las muchedumbres para despertarlas de su largo sueño y enseñarles nuevamente el camino. Aquí me tenéis hablándoos desde 1866 hasta el presente por la boca de uno, otro y otro portavoz, siempre la misma palabra, la misma esencia, las mismas revelaciones y profecías. 12. No han sido tres años lo que ahora he hablado; ha sido menester prolongar el tiempo de mi predicación para explicar mi enseñanza en muchas formas, para que llegaseis a comprenderla. Cuantas veces alguno de mis discípulos, después de confesar que me ama y cree en Mí, se aleja negándome, después de haber recibido manifestaciones y pruebas de mi verdad, y cuando se ve en el abismo, entonces llora, se arrepiente y me dice: Vos sois mi Maestro, ayudadme. Y Yo, que soy amor y paciencia infinita, lo levanto, le atraigo hacia Mí, le siento a mi mesa en el mejor lugar y le digo que es el "hijo pródigo". Hago fiesta, él se regocija, y cuando todos creen, menos el Maestro, que aquél se ha arrepentido para siempre, vuelve a caer en tentación. Cuántas veces he visto a muchos caer, levantarse y volver a Mí. He ahí porqué ha sido prolongado el tiempo de mi comunicación con vosotros hasta 1950, para recibiros por primera, segunda y tercera vez y al fin dejaros fuertes en la vida. 13. ¿Qué nuevos atractivos y experiencias podrá ofreceros el mundo? ¿Qué sorpresas agradables podrá reservaros la ciencia, o qué nuevos goces os dará la materia? ¿Qué tenéis que aprender por los caminos del vicio o del pecado? Si anheláis nuevas satisfacciones y queréis goces verdaderos, si estáis ávidos de enseñanza y de paz, venid a mi campiña, caminad por mi senda, aprended a sembrar mi simiente y hallaréis más de lo que podéis desear. 14. Quien no valorice esta obra como pura, perfecta e infinita, es porque no ha limpiado su mirada para contemplar la verdad, para asomarse al arcano de la verdadera sabiduría; es que aún es muy pequeño y no ha dejado que le muestre todavía lo que tengo que revelarle. 15. Se acercan los tres últimos años de esta comunicación; ellos serán una representación de aquellos tres en que prediqué en el Segundo Tiempo. 16. Haré reformas, no a mi ley, sino a vuestras prácticas. He esperado mucho tiempo a que vosotros las hagáis por vosotros mismos y no habéis dado ese paso. Os he anunciado mi partida para 1950; entonces cerraré el cerebro de mis portavoces y facultades para estas manifestaciones. Os he dicho, que entonces se iniciará la comunicación de Espíritu a espíritu; mas, ¿Qué harán los que no se preparen? Seguirán invocando mi rayo divino, el cual no volverá a descender, y entonces ellos hablarán aparentando que aún me comunico a través de su entendimiento. Sus videntes darán testimonio de que ahí estoy presente y los labriegos penetrarán en éxtasis diciendo que el mundo espiritual es quien habla, y entonces aquellos se mofarán de quienes acataron mi voluntad, dirán que a éstos les fue retenida esa gracia por el Padre y habrá gran confusión. 17. Pensad que si aquellos se levantan como precursores y emisarios por las naciones, ¿Qué podríais hacer vosotros? Sólo hallaríais las tierras sembradas de confusión y de impostura. Tiempo es aún de que meditéis y os preparéis para cuando el mundo llegue a interrogaros, porque no se conformará con escudriñar mi palabra, ya que a ella la encontrará siempre limpia, sino los frutos que ella ha dado entre este pueblo; entonces vuestros hermanos tratarán de penetrar en vuestra vida, en vuestros actos y prácticas, para hallar la confirmación de mis enseñanzas y de mis manifestaciones. Si sólo con conocer mi palabra pudierais salvaros, ya desde el tiempo de Moisés se hubiera salvado la humanidad con la revelación de la ley; sin embargo, después hubo de venir Cristo, convertido en Maestro; y aún ahora en Espíritu vengo a hablaros incansablemente para haceros comprender que lo que os salvará y llevará hasta mi diestra, serán vuestras obras de amor, humildad y caridad. ¿Recordáis a mis apóstoles de aquel tiempo que no se concretaron a dar testimonio con la palabra, sino que con sus hechos lo sellaron, con su propia vida y con su sangre? 18. Hoy sólo quiero que la puerta de vuestro corazón se abra llena de caridad hacia vuestros semejantes, para que la humanidad, a través de la virtud de mis nuevos discípulos, pueda dar gracias al cielo de que esta obra no es una doctrina más ni una nueva teoría, que no es una fantasía humana ni el producto de una mente turbada, sino la continuación del camino trazado por Dios a los hombres desde el principio de los tiempos, con lo cual se cumplen los anuncios y profecías de Jesús. Que el mismo Cristo que estuvo en el Segundo Tiempo, es quien os habla ahora. 19. Mientras el mundo se prepara para apurar el cáliz de amargura que ofrece la guerra, Yo os doy miel para que seáis el buen sabor un la tierra. Si la luz que vibra en el entendimiento del hombre, lo mueve a ejecutar grandes obras en beneficio de la humanidad, haciendo cambiar y evolucionar la vida humana, ¿Cómo será la luz de mi sabiduría divina que viene a transformar las costumbres del hombre, para prepararlo a la vida espiritual? 20. La luz divina, la sabiduría que desde mi Espíritu desciende hasta vosotros, limitándose de acuerdo con vuestra capacidad, os produce una iluminación interior que disipa toda tiniebla. Analizad y veréis que antes de reconocer esta verdad que hoy poseéis, por el tiempo que lleváis de escuchar mi palabra, todo era incierto a vuestro alrededor y no podíais imaginar que llegaríais a tener la explicación de tantos misterios que vuestro entendimiento no llegaba a comprender. 21. Hoy estoy apartando de la mente humana esa niebla, estoy preparando al hombre en tal forma, que no pueda dudar de la verdad que lleva. 22. Mientras existan la duda y la debilidad que pugnan por venceros, no podrá haber verdadera fe en vosotros. La fe se siente, es el impulso que os hace poner en práctica una idea sin temor a fracasar. Es la mirada espiritual que alcanza a contemplar la verdad, el final del camino. 23. Dejad que la fe arraigue en vosotros, porque no todos la tenéis; una vez que ella se encienda, luchará contra la oposición de la tentación que os acecha. Para que podáis rechazar la maldad, procurad encontrar armas en la esencia de mi palabra; mas quien no está seguro de mi presencia y de mi comunicación, juzga lo que ve y lo que oye, sin que su espíritu pueda elevarse hacia Mí, porque necesita aún de los adornos que halagan los sentidos, creyendo en esa forma sentir lo que llamáis inspiración o elevación de espíritu. 24. Yo vengo a enseñaros que no es menester ya a vuestro espíritu dulcificar el corazón con el sentido de las notas musicales. Mis discípulos en el Segundo Tiempo se elevaban hasta sentir la paz espiritual del más allá, no teniendo sobre su cabeza más que la bóveda celeste. Se elevaban, porque sentían en su corazón la vibrante voz del Maestro. 25. En este tiempo me ha placido manifestarme a vosotros a través del entendimiento humano. ¿En qué forma mejor podríais comprenderme, si no en ésta, valiéndome de vuestra propia mente y de vuestro lenguaje? 26. Por esta doctrina alcanzaréis elevación, porque todo tiende a evolucionar; comprended que todo tiene un principio: La fuerza del bien. Desarrollad vuestras virtudes dentro del medio en que vivís; tenéis mi luz para poner las bases en que edificaréis el mundo del mañana. 27. Tenéis pruebas palpables de vuestra evolución espiritual; hoy no podéis pensar igual que ayer, sois diferentes a vuestros padres, y vuestros hijos serán diferentes a vosotros. No lo podéis evitar, es una fuerza superior la que os impulsa. En verdad os digo, que el mal no prevalecerá, será la virtud, porque el que practica la caridad no puede ser egoísta, el que siente amor no puede odiar, la luz no admite tinieblas. 28. Quiero que afirméis vuestros pasos en este camino que os presento, para que enseñéis a caminar por él a vuestros hijos. Que vuestro consejo sea siempre sincero, y mi palabra llegará oportuna al corazón de quien la necesita. 29. Habrá quien esté luchando contra sí mismo, por su propia perversidad, y necesitará de mi luz para reconocer su error y amar a su semejante como a su propio hermano. 30. Yo voy delante de vos, pueblo, apartando de vuestro paso todo obstáculo para que sigáis adelante. 31. Hoy venid al festín, pueblo amado, en el que gozaréis por unos instantes de la presencia de vuestro Señor. 32. Venid y llenad de mi paz vuestro corazón, de esta paz que existe en Mí, y de la que tanto carecéis en la tierra. 33. Me basta con que unos cuantos me escuchen, porque ellos llevarán mañana el testimonio a sus hermanos; sé que si a todos les hiciese el llamado, las mayorías no acudirían porque se encuentran ocupadas en los quehaceres del mundo: me negarían e impedirían que el hombre de buena voluntad se acercase a escucharme. 34. Aquí, en el recogimiento de estos humildes lugares en que me manifiesto, estoy haciendo que germine mi semilla. Reúno en grupos a los corazones sencillos, y una vez alejados del bullicio de la vida materialista, les hablo del amor, de lo eterno, del espíritu, de los verdaderos valores humanos y espirituales, haciendo que contemplen la vida a través de la conciencia y no de los sentidos. 35. A estos pequeños les llamo discípulos, y ellos, que nunca han poseído nada, que nunca han sido tomados en cuenta por sus semejantes, se han llenado de satisfacción al verse llamados por Mí y han resucitado a una nueva vida; se han levantado con la convicción y el gozo de que pueden ser útiles a sus semejantes, porque el Señor ha puesto en ellos sus revelaciones y les ha descubierto el camino del amor. 36. Habrá quienes los nieguen y de ellos se mofen porque se dicen discípulos de Jesús, más en verdad os digo, que a pesar de serles negada esa gracia, seguirán siendo mis discípulos. 37. Cree el hombre que los cielos están tan distantes y altos, que es muy difícil que Yo me manifieste entre esos pequeños, y es porque tienen una vaga noción de lo que es y de lo que quiere decir cielo. Ignoran que cielo es para el espíritu el estado de perfección, de pureza y de luz a que todo espíritu debe llegar, y no un sitio determinado en el espacio. 38. El espíritu, a medida que se eleva, amplia más y más el mundo o mansión en que habita; así, al llegar a su perfección, dominará el infinito, podrá ir a todas partes, todo en él será luz, armonía con su Padre y con todos; ese será su cielo, esa será su gloria. ¿A qué más puede aspirar el espíritu, que a la paz eterna, a la sabiduría, a la felicidad de amar y saberse amado? 39. Hace cerca de dos mil años que habité entre los hombres. A los actuales ha llegado a parecerles tan largo ese tiempo, que ya la historia de mis hechos y el recuerdo de mis palabras lo ven a través de la fantasía, como si todo lo que me rodeó en aquel tiempo hubiese sido sobrenatural; y deben saber que tan natural eran la tierra y los hombres de aquel tiempo como los actuales. Si creéis que sólo aquellos fueron dignos de la gracia de mi presencia, estáis en un error, porque Yo siempre he habitado en el corazón del hombre, manifestándome ante él de tiempo en tiempo, ya como hombre como en aquel Segundo Tiempo, o en Espíritu como ahora. 40. Es menester que el hombre me conozca para que tenga una idea clara de la verdad; porque quien conoce la verdad no pude desviarse del camino de la ley, ya que entonces se encontrará en condiciones de oír la voz de su conciencia. 41. El que ignora la verdad es un ciego que no encuentra la senda verdadera, es un sordo que no puede escuchar la voz interior que procede de Dios; por eso he venido nuevamente al mundo, a descubrir la verdad que le han ocultado y a revelarle nuevas luces que lo eleven de la condición triste y miserable en que espiritualmente vive. 42. Yo sabré despertar en el hombre la noble ambición de elevarse hacia Mí por el camino del bien; Yo le revelaré la existencia del verdadero "cielo", la nueva "tierra prometida" y le probaré que no estoy distante, sencillamente porque si Yo estuviese distante de la humanidad, el hombre no existiría. 43. Discípulos: Guardad en vuestro corazón el recuerdo de estas palabras para que os deleitéis en vuestras meditaciones y en vuestras reflexiones de mi ley. 44. Comprended que Yo soy la fuente de amor; venid a Mí y calmaréis vuestra ansia de caridad y amor. Ved la luz de mi Espíritu iluminando todo entendimiento y levantaos a una vida útil y fecunda. Ayer no erais capaces de guiar vuestros propios pasos, y hoy vais guiando multitudes 45. Muchos iban caminando hacia el abismo, pero oyeron mi voz, volvieron sobre sus pasos y hoy están luchando por encumbrar la montaña. Ahora que sois mis discípulos, os digo, que habiendo formado un pueblo con vosotros, sólo os recibiré cuando lleguéis a Mí unidos en una sola voluntad. 46. Existen entre este pueblo muchas incomprensiones e interpretaciones erróneas; de ahí las divisiones y las diferencias. Yo os digo, que aún es tiempo de estudiar mi enseñanza para corregir esas faltas y arrancar del corazón de las multitudes todo lo que haya germinado como planta nociva. Los más responsables son aquellos que primero recibieron los cargos, porque son los que me han escuchado más tiempo. A los primeros les digo: Llenad de caridad vuestro corazón y ved en los postreros a vuestros hermanos pequeños, que vuestros ejemplos, vida y palabra, muestren a las multitudes la perfección, la grandeza y la bondad de mi obra. 47. Es menester que los guías se desvelen estudiando mis enseñanzas y órdenes, que velen y oren por sus multitudes, para que sean oídos y obedecidos por el pueblo, y que éste los vea como profetas. 48. Cada vez que oís al Padre hablándoos en tono de justicia, os estremecéis, más luego vuestra flaqueza os traiciona nuevamente y caéis bajo las pruebas del desierto que sirven para forjar a vuestro espíritu. 49. ¿Cuándo se unirán a vosotros todos los hijos de este pueblo que hoy se encuentra esparcido en las naciones? Son corazones que sólo esperan los rumores de la multitud que camina entre vicisitudes, en pos de la "tierra de promisión", para levantarse y unírsele. No será menester que unos y otros se unan materialmente, ya que el camino está dentro del corazón y la "tierra prometida" está en la paz del espíritu. 50. Cada uno en su lugar recibirá la inspiración de su Padre y el pensamiento de sus hermanos para sentirse confortado. Mi nuevo pueblo de Israel surgirá de todos los puntos de la tierra enseñando con verdadera pureza la doctrina de la espiritualidad. 51. ¿Cómo podéis pensar, pueblo, que por reuniros en distintos recintos, sea este el motivo de que os encontréis distanciados unos de otros? Sólo la ignorancia impedirá que os deis cuenta de los lazos espirituales que unen a todos los hijos del Señor. 52. Dejad que los dones de vuestro espíritu se manifiesten, para que la intuición y la revelación guíen vuestros pasos y no profanéis ni manchéis los dones que os he confiado. 53. Este tiempo ha traído a vuestro espíritu el presente divino de una nueva oportunidad de elevaros hacia vuestro Padre. 54. Aquél que vino como Mesías, que anduvo en la tierra y con su palabra y sus obras trazó el camino de salvación al hombre, es el que viene ahora en Espíritu haciendo oír su voz de justicia a través de la conciencia. 55. A muchos les he hecho el llamado para que vengan a presenciar esta manifestación, a escuchar esta palabra, mas no todos los llamados han acudido. 56. Estas multitudes que me siguen, son las que sintieron en su espíritu el anhelo de acercarse a gozar de la sombra del árbol corpulento y recibir como herencia la semilla que después habrán de llevar por caminos y comarcas. Oyeron la voz de su Señor y anhelaron ser sembradores como El. Lentamente se van convirtiendo en los discípulos que saben que mañana dejaran el calor del hogar paterno para llevar un presente a todos los que padezcan hambre o sed de amor, de verdad o de justicia. 57. Grandemente he manifestado mi Palabra Para que este pueblo no se intimide ante el hombre del saber, porque en verdad os digo, que muchos de los llamados sabios se han confundido en su propia sabiduría. 58. Obras, palabras, oración, es la misión con la que habrá de enseñar este pueblo a sus hermanos. Bajo el manto de protección de la Madre amantísima, habrá de cruzar las distancias, confiando en que aquella caridad divina no se apartará de él. 59. Muchas veces hablaréis de la existencia y del amor de María, y veréis que los corazones no se conmueven; otras veces seréis rechazados por predicar su nombre y enseñar la fe en Ella; mas no temáis, acordaos que mientras Jesús expiraba en la cruz, una mujer traspasada de dolor se sentía agonizar al pie del madero; era María, la Madre, la que sintió todo el dolor de este mundo. ¿Acaso esa turba reparó en la presencia de aquella mujer? No, pueblo, más pasó el tiempo y Aquélla cuyo nombre ni siquiera era conocido, fue considerada como la Madre del Redentor en cuanto hombre y como Madre de la humanidad espiritualmente. En el corazón de los hombres se levantó un altar hacia aquella ternura celestial que a través de María se asomó al mundo. 60. Como el que va a una fuente por agua para regar sus tierras, así viene la humanidad ante la manifestación de mi palabra. Cada quien tiene una porción, una familia o un pueblo a quien alimentar espiritualmente, y sabe que sólo en Mí puede encontrar el agua cristalina que haga florecer y fructificar satisfactoriamente sus tierras. 61. Mi corazón de Maestro recibe conmovido a esos emisarios que vienen de lejanas comarcas en nombre de una multitud; Yo, por su conducto, envío a aquéllos corazones mi mensaje de paz y mi lección de sabiduría. 62. Hacéis bien en buscarme en el seno de los que más me han escuchado, porque ellos han aprendido mucho, mas no olvidéis que no es necesario cruzar distancias materiales para encontrarme, porque Yo doquiera estoy. La única distancia que tendréis que recorrer para sentir mi presencia, es aquella que existe entre vuestra materialidad y los bienes espirituales. 63. Volved en paz a vuestro hogar, a vuestra comarca o al seno de vuestra congregación, pero antes revestíos de celo, de justicia y de energía, para que llevéis a vuestras multitudes por el sendero recto, para que no dejéis que nadie profane con sus obras esta doctrina, para que llevéis en vuestro corazón bálsamo para enjugar el llanto de vuestros hermanos que día tras día llaman a las puertas pidiendo vuestra caridad. Haced que por vuestras obras aparezca mi doctrina como lo que es: verdadera fuente de amor, de perdón y redención. 64. Meditad en vuestro pasado, analizad vuestro presente y estaréis convencidos de que realmente habéis sido enviados a la tierra a cumplir esta misión. No serán las palabras del hombre las que os persuadan de esta verdad, sino las pruebas que a vuestro paso Yo os he enviado. Convencidos de la verdad de estas enseñanzas, consagraos al desempeño de vuestra misión con todo el celo y el amor de que seáis capaces. 65. El Maestro os dice: No encerréis esta obra dentro de una rutina, por pura que os parezca, diciendo: Señor, cuán perfecta es tu obra, porque más allá de lo que contempláis existe algo más elevado que mañana alcanzaréis; y así, de un peldaño a otro, iréis eternamente sin llegar jamás a vislumbrar los límites de mi sabiduría porque no los tiene. 66. No os estacionéis, ni tampoco caminéis de prisa, medid vuestros pasos y cada uno de ellos afirmadlo con el estudio y la meditación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 192 1. Bienvenidos en este día de recordación en el cual conmemoráis el instante en que por vez primera escuchó la humanidad mi palabra a través del entendimiento humano. Han pasado los años y Yo contemplo que los entendimientos de los que me he servido, así como el de los que me han escuchado se han desarrollado. Ya no son los párvulos en el sentido e espiritual, ni los ignorantes ante la manifestación de la Divinidad; por la elevación que han alcanzado, han logrado que la luz del Maestro venga a manifestarse entre la humanidad, para perfeccionamiento de vuestra vida espiritual. 2. La ignorancia de las verdades espirituales en que se encontraba la humanidad, quedó destruida con mi luz, y comprendió el hombre que el poder del Omnipotente se limitaba en un acto de amor, para hacerse oír y sentir a través de sus hijos. 3. Desde entonces, una nueva era nació para los hombres, los que ya no encontrarán barreras que les impidan gozar y recrear el espíritu con la gracia que encierra esta obra. 4. Desde entonces, todos mis discípulos se vieron libres de aquella falsa creencia de la condenación eterna si morían en pecado, o de una dicha imperecedera, si la muerte los sorprendía limpios de toda mancha. Despertasteis y presentisteis el camino de evolución que sigue todo espíritu a través de la reencarnación hasta alcanzar el perfeccionamiento para habitar en lo espiritual sin tener que habitar más la tierra. Comprendisteis el porqué de la restitución y el sentido de las pruebas. 5. Los pecadores que ante Mí llegaron, comprendieron que la condenación eterna no existe y se levantaron llenos de esperanza y de fe a trabajar en beneficio del espíritu. 6. Una nueva concepción de lo que es la vida espiritual surgió en la mente de aquellos, y renació para esa vida el que estaba muerto a la fe. Este milagro se realizó a través de mi comunicación por medio del entendimiento humano. 7. Al principio os permití que siguieseis con vuestras costumbres y tradiciones religiosas, por estar saturado de ellas vuestro espíritu y habituados vuestros sentidos, pero a medida que mi enseñanza fue haciendo luz en vuestro espíritu, aquellos ritos y prácticas fueron desapareciendo. Estimulados por los prodigios que alcanzabais por la fe, lograsteis que se repitiera lo que en el Segundo Tiempo os dijera Jesús: "El milagro lo hace la fe". 8. Lo que os entregué en el año de 1866, fue un recordatorio de la ley que desde Moisés se os dio a conocer, y de la palabra de Jesús, el Unigénito, que vino a enseñaros en el Segundo Tiempo. 9. Fue menester que en este Tiempo os fuese recordado que la ley se encontraba promulgada desde el Primer Tiempo. 10. El cumplimiento que debéis dar a mi ley no tiene limitaciones; ahora en una forma, mañana en otra, tenéis que buscar siempre el bien para vuestro hermano. Mi ley no es mandato que se imponga por la fuerza, es una eterna invitación al bien. Yo no os impondré el bien, os lo inspiraré y aguardaré a que lo sintáis, para que cuando lo practiquéis, sintáis que habéis cumplido con la ley de Dios. 11. A través de los tiempos, el hombre ha forjado en su mente una imagen de Dios, por medio de la cual le ha buscado y le ha adorado. Mas como existía confusión en la práctica de las creencias, el Padre se ha valido de enviados y emisarios, hombres iluminados por mi Divinidad, que han venido a esclarecer las ideas confusas. Entre ellos están mis portavoces, a los que he preparado para haceros oír por su conducto mi palabra de luz. Mientras unos han escuchado los divinos mensajes con interés, otros, al sentir que sus arraigadas costumbres eran combatidas, han sentido repulsión hacia el llamado de mis enviados. 12. Todos los mensajeros de mi Divinidad han tenido que sufrir escarnios; todos ellos han conocido la crueldad y la ingratitud humana. En cada época, mis precursores han venido a predicar y a practicar lo que Yo les he confiado, siempre de acuerdo con el adelanto espiritual de la humanidad. 13. Yo siempre os he manifestado mi existencia como Creador del universo y os di a comprender desde el principio, que la base para habitar en paz este mundo eran el amor y la caridad. Entonces descubristeis que en vuestro ser había algo que no pertenecía a la materia; ese presentimiento, tomando cuerpo en vuestro corazón, os reveló la existencia del espíritu y la convicción, de que después de esta vida había otra para ese espíritu: La eternidad. 14. Cuando Jesús habitó en cuanto hombre con vosotros, os mostró su doctrina siempre nueva y siempre eterna, que os señalaba el camino que debíais seguir para encontrarlo nuevamente; y en el Tercer Tiempo me habéis vuelto a escuchar, ahora como Espíritu Santo, a través del entendimiento del hombre. 15. Cada vez que he venido a vosotros, os he apartado de la adoración de las falsas deidades, para encauzaros por el verdadero sendero. El Espíritu Divino ha venido en verdad sobre vosotros, mostrando al mundo que su palabra como semilla de amor, es la vida que nace, crece y se perfecciona. Cuando Cristo terminó su obra, dijo: "Todo está consumado", es decir, aquella lección había tocado a su fin. Sin embargo, antes había prometido volver entre los hombres porque aún les tenía reservadas nuevas lecciones. 16. Y he aquí al Maestro entre vosotros, revelándoos las nuevas enseñanzas y recordándoos las olvidadas, para que tengáis siempre presente los deberes de vuestro espíritu, que debe ser verdadera imagen del Creador, para con el Padre y para con vuestros hermanos. 17. Después de mi estancia como Jesús entre los hombres, he venido siempre a los que como soldados o apóstoles vinieron a confirmar mi doctrina con sus obras y a impedir que la humanidad torciera mis enseñanzas; pero muchos sordos y ciegos, interpretando imperfectamente mi palabra, dividieron sus opiniones, creando así diversidad de sectas. Y si los hombres se encuentran espiritualmente divididos, ¿Cómo podrán amarse unos a otros, según el precepto máximo de mi ley? Por eso os digo, que esta civilización es sólo aparente, porque los mismos hombres la destruyen. Mientras la humanidad no edifique un mundo sobre los cimientos de mi ley de justicia y amor, no podrá tener la paz y la luz del espíritu, sobre cuyas virtudes crearía y forjaría un verdadero mundo de elevación, tanto en el espíritu, como en la ciencia y en la moral. 18. Si ya os pudieseis conducir obedeciendo los dictados de vuestra conciencia, no tendría que materializarse la Divinidad para recordaros vuestros deberes. Si ya comprendisteis que la sangre del hombre perfecto, que fue Jesús, fue vertida para señalaros el camino de vuestra salvación, me buscaríais continuamente en ese camino; pero no lo hacéis; mas Yo os amo y vengo a buscar a los que me han olvidado, para renovarles mi promesa, diciéndoles que aún les espera el "reino de los cielos". No traigo para vosotros nueva doctrina, ni nueva ley, pero sí muchas nuevas revelaciones; mas todo cuanto os enseñe, será para induciros al cumplimiento de aquella máxima que os dice: "Amaos los unos a los otros". 19. A medida que escucháis mis lecciones y aprendéis de Mí, vuestro espíritu se ilumina más y más. Será entonces inútil que tratéis de engañaros a vosotros mismos, porque él como juez os reclamará. En vano trataréis de justificar vuestros malos actos, porque la conciencia implacablemente señalará vuestros errores hasta que los enmendéis. Vosotros seréis vuestros jueces. Porque Yo no dicto sentencias, ni os indico el lugar que después de esta vida vais a ocupar en el mundo del espíritu; sólo os inspiro a labraros la luz y la paz para el más allá. Así os muestro que entre Dios y el hombre existe una relación íntima. Amadme, aun cuando no podáis imaginar cómo soy. Yo no tengo forma, soy simplemente el amor, la potencia, la sabiduría, todo cuanto existe. Más si no podéis concebir todas estas virtudes, miradme e imaginadme a través de Jesús; mas recordad que Él os dijo: "Quien conoce al Hijo conoce al Padre". 20. Cuando améis, cuando os sintáis impulsados a practicar la caridad, cuando tengáis que perdonar, figuraos a Jesús, sentidlo, dejadlo que viva en vuestro corazón. Entonces seréis en verdad semejantes a vuestro Padre, tanto en el amor como en que vosotros espiritualmente no tenéis forma, porque sois luz. 21. Humanidad amada: Os contemplo cansada y agobiada por el peso de vuestras faltas; me pedís un bálsamo que cure vuestro espíritu y vuestra materia, y Yo os digo: Emprended una lucha con vosotros mismos, penetrad en vuestro interior y conoceos. Juzgaos con la luz de vuestra conciencia para que sepáis por qué padecéis en este tiempo; y así, llenos de firmes propósitos de obedecer mi ley, podáis arrancar el germen del mal y ser sanos. La mala hierba será cortada de raíz y arrojada al fuego. No es el hombre la mala hierba que crece en la tierra, sino el pecado, la ignorancia que se ha multiplicado, invadiendo los corazones; pero mi palabra viene a iluminar al espíritu humano, mis inspiraciones y revelaciones detendrán el avance del mal y convertirán el corazón del hombre en tierra fecunda, y en esas tierras Yo sembraré mi semilla hasta hacerla fructificar abundantemente. 22. Soy el doctor que viene en busca del enfermo. Cuando cansados de sufrir os encontréis y no halléis una mano piadosa que os cure, venid a Mí, orad y penetrad en comunión Conmigo y Yo derramaré el consuelo que necesitáis; no juzgaré vuestro pasado, os conduciré al camino del cumplimiento y paso a paso os transformaré en hombres de buena voluntad. 23. Prometeos a vosotros mismos enmendaros; no juréis ante Mí, porque la carne es frágil y puede traicionaros. 24. Cuando los tiempos sean adversos, no desesperéis, no blasfeméis; resistid las tempestades, aceptad las pruebas y vuestro espíritu se acrisolará y alcanzará a perfeccionarse. 25. Yo detendré la ambición de los hombres. La destrucción tendrá un límite, y después del día, de que os han hablado los profetas, en que la soberbia humana será abatida. Yo concederé a cada criatura la paz, según sus méritos, y una nueva aurora brillará para este mundo. ¿Quién puede penetrar en mis altos juicios? ¿Quién osará destruir lo que Yo he formado dentro de vosotros? El espíritu es intocable; si destruyen el cuerpo, quedara el espíritu cuya esencia es inmortal, y la conciencia como una ley seguirá guiando los pasos de éste, hasta que llegue a Mí. 26. Todo aquél que se doblega ante el juicio divino, encontrará el cauce que conduce a la perfección. He señalado el destino de cada espíritu; su principio y su final están en Mí. A lo largo del camino le esperan grandes dichas. Librará una batalla después de otra; más en todos sus pasos, me encontrará y mi amor le fortalecerá. El Padre no se apartará del hijo y cuando éste haya retornado al seno divino, habrá fiesta en los cielos y alegría en este mundo. Entonces, Maestro y discípulos reunidos podrán encontrarse. 27. En verdad os digo: No sólo en este mundo tengo discípulos; también en el más allá los espíritus reciben mi enseñanza y escuchan esta misma palabra que vosotros oís; aun aquéllos que por su elevación y luz son maestros, se acercan a escuchar la palabra del Divino Maestro. Así como en vuestro mundo existen diferencias materiales, de acuerdo con la preparación que cada uno posee, también en el mundo espiritual hay muchos peldaños en la escala de perfección. 28. Así como vosotros venís a oírme para saber cómo debéis desempeñar vuestra misión, también los seres de luz se disponen a escucharme para servir cada vez mejor a su Padre; por eso siempre que os hablo, me encuentro rodeado de multitudes. En esa hora unos y otros se unen con lazos divinos de amor. 29. En el valle espiritual no se distinguen unos de otros, nadie es desconocido; existe una gran atracción y caridad entre todos. Esto mismo deberá hacer el pueblo espiritualista en las naciones, las religiones y las sectas, hasta lograr la fraternidad entre la humanidad. 30. Los nuevos discípulos verán realizarse las profecías que anunciaron el reino de Cristo en el universo. 31. Sabed que aquéllos que en otros mundos habitan, desde ahí me sirven y reciben mis órdenes; vendrán a vosotros como cirineos y compañeros de viaje, manifestando en vuestro camino su fuerza y su luz; ellos os hablarán por medio del don de revelación; así mismo las generaciones futuras, las que darán un paso más adelante del vuestro, recibirán en su entendimiento la luz de grandes espíritus. 32. Reconoced por todo esto que os revelo, que no todo lo que acontece en vuestro mundo es obra de los hombres; sabed descubrir la influencia del mundo espiritual en vuestra vida. 33. Mi enseñanza os ha dado el conocimiento suficiente para romper los velos del fanatismo y la ignorancia, esos velos que os impiden contemplar la verdad. 34. Dejad libre a vuestro espíritu, ante el cual se abren espacios infinitos; no le sujetéis a creer tan sólo en las formas que crea vuestra imaginación. Dejadlo que se inspire en mis lecciones, que descubra y que vea, así adquirirá la sabiduría. Si queréis ser grandes de espíritu, ayudadlo en su desarrollo, no lo estanquéis en el fanatismo. Todo evoluciona, todo cambia y se perfecciona; sólo mi ley es inmutable e inconmovible, porque siempre ha sido y será perfecta. Ella es la guía del mundo, es el consuelo divino, la luz que inspira el bien. 35. Mañana hablaréis bajo mi inspiración y, mientras llega ese momento, el mundo espiritual penetra en el corazón del hombre para orientar a la humanidad hacia el camino que la conducirá al reino de paz. 36. Mi voluntad ha escogido pecadores, porque no vine a buscar justos; esos ya están a salvo; mas ya os ha entresacado mi caridad; mostrad a vuestros hermanos vuestra vida como un espejo, como un ejemplo y una prueba de regeneración. 37. Sé de las luchas que existen en vuestro propio espíritu, de las debilidades de vuestro corazón, de que a veces no encontráis fuerzas para salir avante en las pruebas, y es cuando eleváis vuestra súplica al Maestro pidiéndole venga en vuestro auxilio, es cuando ante Él os confesáis indignos de mis dones y mis gracias. 38. Por eso me he acercado a vosotros y os he dicho: Bebed de la esencia de mi palabra, porque ella es mi propia sangre, la cual os lavará y os salvará. 39. Los espíritus se extasían escuchándome, los corazones laten apresuradamente al recibir la luz de mi palabra, los labios empiezan a balbucir las primeras frases de espiritualidad; son los de los nuevos discípulos que nacen a la vida verdadera. 40. Yo vi vuestra pequeñez y vuestra pobreza, al mismo tiempo que una gran humildad y conformidad en vuestro espíritu, y cuando el momento propicio hubo llegado, vine a traeros vuestra heredad. 41. Cuando las multitudes comenzaron a llegar a los lugares donde se manifiesta mi palabra, sólo contemplé corazones huérfanos. Escuchasteis entonces mi palabra, cuya esencia, como un bálsamo poderoso, hizo el milagro de levantaros a la vida. 42. Sólo mi palabra, sólo esta doctrina podía enseñaros a buscar en vuestro ser la existencia de vuestro espíritu, sus potencias, sus atributos, sus misiones. 43. Ahora, cuando comenzáis a conoceros, empezáis a experimentar una gran confianza en la vida, una fe real y verdadera en Mí, una paz que antes no conocisteis. 44. ¿No creéis que sea justo que vuestro espíritu conozca el camino por donde debe ir? Eso es lo que Yo he querido al daros mi enseñanza. Recordad que desde aquel tiempo os dije: "Yo soy el camino, quien viene por él, no tropieza". 45. No sólo los que me escuchan a través del entendimiento de estos portavoces serán sabios; no, Yo estoy preparándolo todo para que mi palabra, aun después de dejar de manifestarse por estos conductos, llegue a todos los lugares de la tierra, pues mi mensaje es para todos los pueblos que forman la humanidad. 46. Multitudes, que llegasteis enfermas y que os habéis sanado con el bálsamo de mi palabra, comprended que no sólo vinisteis a sanar del mal que os aquejaba; comprended que la verdadera finalidad de mi llamado ha sido la de revelaros la misión espiritual que debéis cumplir para con vuestros hermanos. 47. No os concretéis a regocijaros por haber recobrado vuestra fe, buscad también para vuestro espíritu el goce que dan las obras de caridad. Que vuestro testimonio no se concrete a decir: El Maestro me sanó, sino que además hagáis lo mismo con vuestros semejantes, porque entonces si estaréis cumpliendo para Conmigo y para con ellos, estaréis dando testimonio del amor de vuestro Padre. 48. Quien no sienta caridad hacia los necesitados, quien no experimente en su corazón el dolor ajeno, no habrá dado el paso que es necesario dar en mi camino para llamarse discípulo de Cristo. 49. Os he encontrado endurecidos, indiferentes y egoístas para los demás y he empezado por derramar mis beneficios en vosotros, endulzando vuestro corazón y sensibilizando fibras, para que más tarde pudieseis fijar vuestra atención en los demás y también olvidaros de vosotros mismos. 50. Hoy el mundo ignora que estoy reuniendo un pueblo cuya voz habrá de oírse un día en todas partes. Yo enviaré a los nuevos discípulos a predicar; pero será hasta que les encuentre preparados, cuando sepan enfrentarse a la lucha, y los hombres no los puedan hacer callar porque antes, les habrán dado pruebas rotundas de mi verdad. 51. La humanidad no sabe de los dones que estoy revelando a este pueblo, que son los dones que todo hombre y todo espíritu posee. Cuando mis discípulos hayan desarrollado dichos dones y se hayan preparado, podrán dar un testimonio amplio y verdadero a sus hermanos. 52. Todavía tendrá que luchar mucho este pueblo para alcanzar su preparación y su espiritualidad; muchas pruebas tendrá que pasar para purificarse de las lacras que aún le acompañan; mas mi palabra, dicha en estos tiempos, se cumplirá, como se ha cumplido la que en los tiempos pasados revelé a la humanidad, y veréis extenderse la semilla espiritual por todos los caminos de la tierra, como un torrente incontenible de aguas cristalinas, lavando, purificando, arrastrando todo lo malo, fertilizando los campos, llevando la vida y la verdad a todas las comarcas. 53. ¿Qué significa la fuerza de los hombres ante mi poder? ¿Qué podrá la oposición de los pueblos materialistas contra la fuerza infinita de la espiritualidad? Nada. Yo he permitido que el hombre vaya hasta el límite de sus ambiciones y hasta la cumbre de su soberbia para que compruebe que el don de libre albedrío de que fue donado por su Padre, fue una verdad; mas allí, llegando al límite, abrirá los ojos a la luz y al amor para inclinarse ante mi presencia, rendido ante el único poder absoluto y la única sabiduría universal que es la de vuestro Dios. 54. Luchad y perseverad, pueblo, y en verdad os digo, que Yo os concederé contemplar el cumplimiento de mi palabra 55. Sentid, discípulos amados, cómo se manifiesta el amor divino cuando os arrepentís de vuestras faltas; mi Espíritu se encuentra entonces de plácemes ante los hombres. 56. A través del entendimiento humano me habéis tenido como Padre comprensivo y tierno, corrigiendo con sabiduría y paciencia infinita vuestras imperfecciones. 57. En este tiempo he venido a dejaros en palabras sencillas la expresión más sublime de lo que es la espiritualidad. He venido a enseñaros la forma más práctica de cumplir, para que el discípulo de esta obra camine sin tropiezos por el sendero trazado por mi caridad desde la eternidad. 58. El espiritualismo no viene creando nuevas leyes, sólo os revela la forma de ascender y caminar sin estacionarse, dentro de la ley de todos los tiempos. 59. El espíritu originalmente es puro y, si se ha contaminado de impurezas en el mundo antes tendrá que purificarse hasta alcanzar el triunfo en esta causa a él encomendada. 60. El espiritualista, por convencimiento, debe eliminar de sí mismo todo lo que juzgue que le origina atraso; porque mi palabra no será impuesta por el temor, ella convertirá y persuadirá haciendo sentir su verdad y su amor, como la doctrina de Cristo en el Segundo Tiempo tampoco fue impuesta. 61. Hoy Cristo, el Maestro, os dice: Ese milagro de transformarse por mi palabra, lo hace la fe. 62. ¿Quién duda en este tiempo de mi presencia? ¿Quién puede limitar las facultades de quien todo lo puede? ¿Quién podrá impedir que el Maestro venga a manifestarse por una criatura humana, que es su obra maestra, hecha a su imagen y semejanza en cuanto al espíritu? 63 De esta explicación que os doy, tomad su contenido como arma para que expliquéis el mañana estas manifestaciones al incrédulo. 64. Os veréis asediados por las preguntas de los necios y de los enemigos de esta causa, mas no temáis, que Yo estaré con vosotros. Antes os he dejado conocer los caminos, las encrucijadas y los peligros para que, conociendo el bien y el mal, sepáis descubrir siempre el camino verdadero, que os volverá a vuestro origen, al seno del Padre, de donde brotasteis. 65. Si el hombre mora en la tierra, es por voluntad del Padre; por El respira y vive; y de esa forma humana tomó vuestro Señor para vivir en el mundo y dejar que el bien y el mal a Él se acercaran, dejándose tentar en su humildad. Si Yo me hice hombre por amor, para vivir entre vosotros, ¿Por qué no había de manifestarme por medio del entendimiento del hombre, a quien tanto amo y a quien busco para ayudarle a salvarse? 66. Todo ser humano siente vivir dentro de sí a su propio espíritu y siente a veces el anhelo de una mano invisible que se tienda hacia él. Cuando la pena invade su corazón levanta su vista al cielo en busca de resignación y grita desde lo más profundo de su ser para ser oído. ¿Cómo puede pensar que su voz llegue al Creador y que su rostro afligido sea visto por El? ¿Cómo puede abrigar la idea de que su Señor le conozca? Porque en el espíritu existen facultades que lo hacen presentir y conocer al Padre para implorarle, cuando lo que busca no lo encuentra en la tierra; si así llegáis a comprender mis lecciones, ¿Por qué no creer que Dios se pueda manifestar por medio de los atributos del hombre, si éste es parte de Dios mismo? 67 El hombre, por muy materialista que sea, presentirá un poder que se encuentra por encima de todo, y ese presentimiento o intuición de mi existencia le convencerá de que estas manifestaciones están sujetas a un principio de verdad, de justicia y de amor. 68. Cierto es que ha sido necesario que el hombre donado para este servicio tuviese el convencimiento suficiente para desempeñar tan delicado cargo, y que cuando no supo apartar a tiempo las flaquezas e inclinaciones hacia lo material para recibir mi rayo divino, la manifestación no tuvo el esplendor exterior que los oyentes siempre ansiaban, aun cuando detrás de las imperfecciones de la materia estuvo siempre presente la esencia y la verdad del Divino Espíritu. 69. Si al estudiar mi palabra encontráis alguna diferencia en la expresión, que esto no os confunda, porque no tiene importancia; la inspiración llega a todos los portavoces y ellos le dan la expresión, según la perfección que haya alcanzado dentro del lenguaje 70. Buscad la esencia, que es la que debéis de llevar con vosotros. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 193 1. Vuestro espíritu viene a recibir mi enseñanza y Yo le doy la bienvenida. 2. Discípulos: Debéis estar alerta porque los hombres se levantarán a escudriñar mi obra, a la que algunos juzgarán basada en ciencias materiales; entonces vosotros la daréis a conocer como la doctrina espiritual que transformará al mundo. 3. No es que venga en contra de la ciencia, ya que la ciencia es saber, conocimiento, luz; es que mi enseñanza está sobre todo conocimiento humano. En mi palabra vengo a explicaros el espiritualismo, que quiere decir, conocimiento de lo espiritual, de lo divino, conocimiento de una vida superior, que está más allá de todo lo que es materia. En verdad que Yo bendigo la ciencia que los hombres han desarrollado en beneficio de la humanidad. 4. Este es el tiempo en que se hablará mucho de espíritu y de ciencia. La ciencia no es sólo privilegio de los que se preparan materialmente para conocerla, porque ella es luz que brota del espíritu, el cual la recibe de Dios. 5. Mi divina enseñanza es una ciencia superior que os enseña a perfeccionar el espíritu; además os he dado el cerebro y el corazón, para que ahí pulimentéis vuestra inspiración y vuestros sentimientos 6. El conocimiento que os estoy dando, no tiene límites, es universal, es infinito, en él encontraréis el verdadero saber de la vida espiritual y de la vida material. 7. Os encuentro ya capacitados para comprender mi enseñanza y penetrar en sus misterios. Por medio de la ciencia material estáis conociendo las leyes que rigen a toda la creación y que está condensada en vuestro propio cuerpo, y cuando habéis estudiado mucho y llegáis a conocer las leyes que antes eran un misterio para vosotros, os encontráis ante los umbrales del más allá, donde os espera el corazón del Padre quien trata a cada instante de comunicarse con vosotros. ¿Qué podéis ignorar conociendo mi doctrina? 8. Por eso os digo que mi humilde enseñanza os da el conocimiento superior que impedirá que vuestro corazón flaquee en presencia de los sabios de este mundo. 9. Para que vosotros reveléis el significado de cualquier acontecimiento de la naturaleza o de vuestra vida, no tendréis que recurrir a los libros de ciencia para consultarlos; os bastará preparar vuestro entendimiento y limpiar vuestro corazón, para que de vuestros labios fluya la inspiración. 10. Si vosotros, estando dentro de mi obra, os sintieseis inferiores y despreciaseis la ayuda que podéis alcanzar con vuestra oración, os llamarán torpes e ignorantes. 11. Comprended que cuando Yo os he dicho que en este tiempo he venido a comunicarme con vosotros a través del entendimiento de seres ignorantes, he querido manifestaros que para mí comunicación no escogí a los que vosotros llamáis sabios o filósofos; sin embargo, un cerebro que deja pasar mi inspiración, revela luz en el espíritu y la luz es sabiduría. 12. Nuevamente os digo: Luchad, porque mientras el espíritu se encuentra en camino de evolución, estará expuesto a las tentaciones. Por eso os enseño y os doy fortaleza, para que venzáis vuestras malas inclinaciones. Si vuestro espíritu está fuerte, él dará fuerza a la mente y voluntad firme al corazón para vencer los deseos de la carne. Cuando falta luz al hombre, su espíritu no evoluciona; entonces todas las vicisitudes repercuten con fuerza en su corazón y es como una barquilla que naufraga en medio de la tempestad 13. Cuando el hombre está preparado espiritualmente, es como si llevase una coraza invulnerable contra las acechanzas de la tentación. 14. A vosotros os he revelado estas enseñanzas, para que cuando por un instante caigáis o tropecéis en el camino, reconozcáis vuestra falta y busquéis el camino de la enmienda. 15. Si os portáis con humildad, vuestro caudal espiritual aumentará en la vida que os espera. Entonces obtendréis la paz, que os dará la sensación más hermosa de vuestra existencia. Nacerá en vuestro espíritu el anhelo de servir al Padre, siendo un fiel guardián de lo creado por El, siendo un consuelo para el que sufre y la paz para el que no tiene sosiego. 16. No es sólo mi palabra la que os anuncia mi presencia en estos momentos, es vuestro propio espíritu, el que me siente profundamente. 17. Os doy la bienvenida. He aquí la esencia de mi palabra que viene a alimentar vuestro corazón para que sus sentimientos armonicen con el espíritu. Sin conocer vuestras ciencias ni filosofías, estáis adquiriendo sabiduría. Sois videntes y tenéis dones de intuición y revelación, por medio de los cuales recibís mi inspiración. 18. Antes de que en mi ley se unan los hombres, habrá rumores de guerra. La humanidad se depurará y entonces vendrá el reinado del Espíritu Santo. 19. A vosotros toca interpretar la palabra que el Maestro os dio a través del entendimiento del hombre. No hagáis doctrinas que os dividan de mi divina enseñanza, porque ella es la doctrina universal que os unirá a todos. 20. Comprended que sois capaces de doblegar la reaciedad de la materia para llevar a la práctica mis lecciones. Haréis bien, sembrando amor y caridad, y con ello habréis dado luz y progreso a vuestro espíritu. 21. Os dejo como responsables de esta palabra que habéis oído, la cual entregaréis con la pureza con que la habéis recibido. 22. Mi venida en este tiempo es una nueva invitación al camino de la ley, y toda la esencia de esta palabra se resume en aquella máxima que ha tiempo os enseñé: "Amaos los unos a los otros". 23. Sed conformes con las pruebas, mirad que no sois un pueblo desheredado sino aquél que, en una u otra forma siempre ha gozado de mis complacencias. 24. María, la dulce Madre, también viene a través del entendimiento humano a daros su caricia y a llenaros de fortaleza para que no os sorprenda el cansancio en vuestra vida. 25. Bienaventurado el espíritu porque él contempla la faz de su Padre. Bienaventurados vosotros que habéis alcanzado libertad de pensamiento y habéis rechazado formas y dogmas para buscarme. Mi enseñanza ha venido a iluminar vuestro entendimiento y ahora sabéis que la obra, los sentimientos y la limpidez de corazón, son la mejor forma de rendir culto al Padre y dar cumplimiento a su Ley. Así llega a la comunicación perfecta del hombre con su Creador, la comunicación espiritual donde el hijo puede decir: Padre, hágase en mi tu voluntad, y el Padre pueda contestarle: "Amaos los unos a los otros, como os amo Yo". Esa voz resonará en la conciencia de todo aquel que así se eleve. Esa voz modelará el corazón y el espíritu de quien se acerque a Mí. Esa comunión será como un bálsamo para el espíritu que en esta vida se acrisola y se purifica a través de la materia, para adquirir sabiduría y llegar a conocer a su Creador. 26. Por eso os he dicho que lo que aprendáis en este mundo, os servirá para el camino que conduce al espíritu a la vida eterna. Si cumplís en esta vida vuestra misión y aprovecháis de ella sus lecciones, cuando dejéis la materia seréis semejantes al rocío que desciende de las flores, porque vendréis a inspirar el bien a los corazones. 27. Sentid a vuestro Señor en vuestro espíritu y sentid el supremo goce de morar en El, porque Jehová, el Creador, está en todo y esa alegría debe aumentarse en vosotros al contemplar que he venido nuevamente comunicándome por el entendimiento humano, para seguiros entregando mis lecciones. Unid vuestra alegría a la que se desborda de mi mundo espiritual, esos seres que vienen a deciros en su mensaje, que su mundo, con ser infinitamente mayor que el vuestro, es sólo un átomo del mundo de perfección. 28. Estas horas que pasáis Conmigo, no las habéis perdido, son luz para vuestro espíritu, porque él se ilumina con la sabiduría del Maestro. Si del fondo de vuestro ser surge una voz que diga: Maestro, creo en vos, porque con vuestra palabra no sólo le dais sabiduría a nuestro espíritu, sino también fortaleza y esperanza para soportar los dolores de esta vida, en verdad, habrá hablado vuestro espíritu. 29. Hoy estáis aprendiendo a conversar Conmigo, saturándoos del sentido espiritual de mi enseñanza. 30. En éste, que es el último tiempo de complacencias, os recomiendo que cumpláis con mis mandatos. Os dejaré mi legado de amor por medio del cual los hombres se unirán entre sí y todos con el Señor. 31. Vuestro corazón me dice: Maestro: ¿Después del año de 1950 a quién nos acogeremos? Yo os contesto: A mi palabra, que cual testamento os dejaré impresa. 32. Vosotros os quedaréis unos instantes en la tierra para que cumpláis mis órdenes, y al anunciaros mi inminente partida os diré como en aquel tiempo a los apóstoles: "A donde Yo voy, vosotros no podéis ir ahora, más el tiempo llegará en que vosotros iréis a donde Yo voy ahora". 33. Para ayudaros a escalar, mis palabras consoladoras descienden hasta vosotros. Cada una de ellas es un rayo de luz que viene a iluminar vuestra mente para que conciba sentimientos e ideas dignas de vuestro Padre y de vosotros mismos. 34. El espiritualista será reconocido por su palabra humilde y sencilla en su forma, pero profunda en su sentido. 35. El espiritualista no buscará el bien propio, sino sabrá darse enteramente a los demás. Ese discípulo vendrá a llenar un hueco en el corazón de la humanidad; ayudará a sus hermanos a perfeccionar su idea respecto a Dios. En verdad es fácil servir y vivir en armonía con los demás. 36. Los apóstoles de esta doctrina harán comprender al mundo que no es menester me ofrezcan recintos o templos llenos de lujos, para desagraviarme por las ofensas que hayan cometido contra su Padre o sus hermanos. 37. Cuando el hombre sepa que él es más esencia que materia, ofrecerá a su Señor las flores de la parte eterna de su ser: su espíritu. 38. Fuerzas contrarias se opondrán al desarrollo de la espiritualidad, porque lo que se ha creído y practicado y que ha reinado por siglos, algunos no querrán que caiga. 39. Mi divina enseñanza no viene a imponerse por la fuerza, ni a infundir ningún temor. Ella penetrará dulcemente en el espíritu y en el corazón por la persuasión, por su verdad, por su justicia. 40. En todas partes del mundo los hombres buscan el porqué de lo que llaman fenómenos y que son las manifestaciones propias de la evolución de todo en la creación. 41. Mucho ha aprendido la humanidad, es grande la diferencia que existe entre la que hoy habita la tierra y la de los tiempos pasados. También espiritualmente tendréis gran adelanto, que os asombrará cuando lo comparéis con el atraso espiritual en que vivías. 42. Estad preparados para cuando la lucha venga, fortaleced vuestra fe y templad el espíritu para enfrentaros a los que van a combatir. Aún está mi Verbo con vosotros para daros los toques finales y haceros las últimas recomendaciones. 43. Quiero que estéis íntimamente convencidos y firmes en seguirme hasta el final. Vuestro corazón me dice: ¿Acaso dudáis de nosotros, Maestro? Y Yo os digo: ¿No habéis hecho muchas veces juramentos de seguirme, y en un instante de prueba os ha llegado la duda? 44 No os impongo condiciones, ni os exijo sacrificios. Sólo os hago saber que el bien que hagáis a vuestros semejantes, es un bien que os haréis a vosotros mismos. 45. Dad mi enseñanza y haced toda la caridad que podáis sin lucrar con ello. No engañéis a nadie. Si aún falta pureza a vuestros actos, es tiempo de que os corrijáis; confiad en Mí, en vuestro Maestro. 46. Hay veces en que imploráis mi fuerza para poder servir a vuestro hermano, sabiendo que vosotros también sois pobres en el mundo; os asusta la miseria y flaquea vuestro corazón. En esos momentos no confiáis en Mí. 47. Cuando el sufrimiento os embarga, pedís que al instante desaparezca porque os parece insoportable. Es que no existe perfección en vosotros porque le falta desarrollo a vuestro espíritu. No creéis merecer la purificación, no alcanzáis a descubrir que el dolor es muchas veces sólo una lección para que después comprendáis mejor al que sufre. 48. Aprovechad completamente vuestra estancia en la tierra, sufrid con amor, elevación y paciencia, para que aquí mismo os purifiquéis de vuestras manchas, y cuando el dolor pase y en vuestro corazón penetre nuevamente la paz, gozadla y prolongadla. Hasta con vuestra manera de sufrir tendréis que dar ejemplo y enseñanza. No quiero que al espiritualista se le juzgue elocuente en su palabra y reprobable en sus actos. Debéis siempre confirmar vuestra fe y vuestras palabras con obras dignas. 49. No olvidéis que cuando imploréis mi ayuda, Yo ya me habré anticipado a limpiar vuestro camino. 50. Cumplid de acuerdo con vuestra conciencia, para que llegado el instante de vuestro juicio, podáis responder de vuestros actos. De Mí no esperéis castigo; mi justicia jamás ha castigado; no tendría entonces fuerza mi amor. Cada quien es su propio juez, y cuántas veces he tenido que salvaros de vosotros mismos porque dentro de sí lleváis el enemigo que es la maldad, el egoísmo, la vanidad. 51. Por todo esto comprenderéis que no basta al espíritu una vida para purificarse. 52. Llegará el instante en que podáis fungir como maestro; entonces Yo estaré con vosotros para ayudaros en los momentos difíciles. 53. En vuestro corazón me decís: Padre, bendito seáis porque habéis venido hacia nosotros, ya que nosotros no hemos podido ir a Vos. 54. De vuestra vista desaparece el hombre por el que me estoy comunicando y sólo queda mi esencia divina que recoge vuestro espíritu en los instantes de mi comunicación. 55. Bien sabéis que estas materias nada tienen de divino, que sólo son instrumentos que transmiten mi mensaje; por eso es que dejáis escapar libremente a vuestro espíritu lejos de toda influencia material, para gozar de mi presencia. 56. Con frecuencia os hablo del verdadero cumplimiento que desempeña el portavoz, para que sepáis hasta qué punto puede él dar perfección a su palabra, hasta qué límite llega su capacidad de entendimiento, y entonces podáis analizar con justicia cada una de mis manifestaciones, con pleno conocimiento de lo que debéis atribuirme, como es la sabiduría y la esencia, y lo que debéis conceder al portavoz, que es su buena preparación; de esta manera no podréis caer en errores, atribuyéndome las imperfecciones de aquéllos por quienes me comunican, o por el contrario, atribuyendo al portavoz la sabiduría y el poder que mi Espíritu entregó por su conducto. 57. Así os hablaré con frecuencia, porque estáis en peligro de fanatizaros con la forma material de esta obra, forma que ha representado el portavoz, por ser el instrumento de mi comunicación. 58. Si no meditáis a tiempo sobre todo esto, vuestro apego a todas las prácticas materiales va a ser tan grande, que no podréis libraros de vuestra materialidad cuando el instante de la prueba llegue. ¿Cuál es ese momento de prueba de que hablo? Es aquel día en que habré de daros mi última palabra a través de un portavoz. 59. Yo no he mantenido en secreto la fecha señalada, a fin de que todos os encontréis preparados para ese día. 60. Es grande este pueblo y muchas son sus ramas; sin embargo, no existe un recinto en donde no hubiese expresado mi voluntad de dar por concluida mi comunicación en el año de 1950. 61. Todos sabéis que esta comunicación no será eterna, que desde los primeros días de mi manifestación hice saber al pueblo, que sólo por un tiempo me comunicaría en esta forma con los hombres. 62. Otras revelaciones que he hecho en todos los recintos donde ha vibrado mi palabra es aquella en la que os he dicho, que estáis destinados a comunicaros de espíritu a Espíritu en el futuro, es decir, ya sin mediación de los hombres, de símbolos o cultos externos. 63. Lo mismo en el recinto que da albergue a grandes multitudes, como en el humilde lugar donde se reúnen unos cuantos discípulos, lo mismo en las grandes ciudades, que en las provincias y en pequeñas aldeas, la esencia de mi obra se ha manifestado; estáis capacitados para dar el paso con firmeza hacia la espiritualidad; os he fortalecido en cada una de mis lecciones para que, llegada la hora decisiva en que tengáis que demostrar vuestra obediencia, humildad y amor al Maestro, sepáis imitarle, sacrificándoos si es necesario y renunciando a lo que por mucho tiempo fue vuestro aliciente, con el pleno conocimiento de que esta renunciación significará para todo el pueblo un gran paso de adelanto en el sendero de la espiritualidad. 64. Si no escucháis estas lecciones de preparación, habrá un despertar muy doloroso para quienes no les dan ahora la importancia que ellas encierran. Ese despertar podrá ser el día de mi partida o tiempo después, pero siempre será doloroso. 65. Quiero evitaros las pruebas a que puede conduciros una desobediencia, una mala interpretación o una necedad; más si después de cuanto os he enseñado y prevenido, alguien creyéndose más fuerte que YO, más sabio y con más derecho que Yo a dictar órdenes, a sabiendas no cumpla con lo que Yo he ordenado, habrá redactado y firmado su sentencia, cuya magnitud estará de acuerdo con las dimensiones de su falta. 66. Donde más haya florecido mi palabra, será donde haya mayor responsabilidad, porque fue donde más brilló mi enseñanza y se definió más mi obra; por lo tanto, de esos lugares deberá salir el mejor ejemplo hacia los demás, hacia los pequeños, para que todos hagan mi voluntad 67. Mientras unos llegan de distantes lugares, otros llegan de cercanas comarcas, todos en pos de esta palabra que llena de paz a vuestro corazón. No preguntéis a la humanidad, si es verdad que me he manifestado en este tiempo. ¿Qué podrán deciros los que ignoran mi venida y mis nuevas revelaciones? En el fondo de vuestro corazón está mi palabra y en vosotros mismos hallaréis su sentido. 68. Os he llamado, os he escogido; no han sido órdenes de los hombres, ha sido mi voluntad la que os ha acercado a estos humildes lugares donde escucháis mi palabra. Ha tiempo que os estaba llamando para que escuchaseis mis enseñanzas, porque esta manifestación está próxima a terminar. Unos llegaron a temprana hora y muchos se recrearon, otros llegaron tardíamente, pero sabrán aprovecharlas. 69. No fue la casualidad la que os trajo a este camino. Sois el pueblo de ayer, de hoy y de siempre, el pueblo a quien se le han dado vestiduras a través de las cuales sólo Yo os he podido reconocer. Yo que soy el Padre que vigila los días y las noches del hijo amado, he llegado a vosotros para haceros un nuevo llamado y revelaros que sois espiritualmente los mismos a quienes en tiempos pasados se les trazó el camino de la vida y la verdad. 70. Esta existencia es una oportunidad más que se os ha, confiado para que la aprovechéis cumpliendo mis leyes y mandatos. Los tiempos han pasado, hoy he venido a haceros el llamado a través de los entendimientos preparados por mi Divinidad 71. Elías se manifestó espiritualmente por los cerebros, de los cuales después Yo me serví, y por esos conductos recibisteis la explicación de las revelaciones pasadas. Por el entendimiento de los primeros fueron preparados los que habían de seguirles en la senda, los que más tarde se multiplicaron, dejando escuchar mi voz en muchas comarcas. A éstos los he llamado portavoces. 72. Hoy que faltan tres años para que mi palabra cese, vengo a pedir de esos corazones que transmitan la inspiración pura del Altísimo y que, penetrando en su propia conciencia, reconozcan que tanto su labor como mi palabra habrán de alcanzar su culminación en estos últimos instantes. Para ello es menester llegar al sacrificio, para conservarse dispuestos y preparados cual nunca lo estuvieron antes. 73. Les acecharán las tentaciones, pero no estarán solos, porque a su diestra y siniestra posaré ángeles o espíritus de luz que velen por sus pasos. 74. Hasta hoy la humanidad no ha sabido comunicarse espiritual y directamente Conmigo. Es por ello que siempre he enviado a los seres de luz por quienes he hablado al mundo. ¿De qué os sorprendéis ahora, si Yo hablé por la boca de Moisés y de los profetas a la humanidad? Muchos seres en el más allá me piden, les envíe al mundo a encarnar para prestarle ayuda a esta humanidad que sucumbe; mas Yo les he dicho: Los mensajeros ya están en la tierra; ya se encuentran designados y diseminados por el mundo mis emisarios. Todos ellos forman parte de mi pueblo, y tendrán que dar pruebas de su fortaleza y elevación. 75. A Mí no llegaréis con vuestras manos vacías ni con el trigo vano, porque no os sentiréis dignos ni de pensar en Mi. 76. Mirad a los hombres en diferentes lugares del mundo y a través de diversas religiones esperando el rayo de mi luz y esperando que mi voz les hable. Oíd sus plegarias y sus súplicas, oíd como imploran mi venida diciéndome: Padre, ha mucho tiempo estamos esperándoos y no habéis aparecido; ya hemos sufrido mucho y vos, nuestro Salvador, no habéis venido en nuestro auxilio. 77. Despertad de vuestro sueño, discípulos, para que dejéis que la humanidad conozca mi obra espiritual; entonces diré a aquellos que me aman: Esperad un poco más, que pronto llegará el instante en que me sintáis aproximarme a vuestro corazón. 78. Discípulos: Fortaleceos en mi palabra, y si por momentos debilitáis después os levantaréis con grande ánimo. Tened serenidad y vivid alerta. 79. Haced que la humanidad crea en mi venida por vuestros propios actos. Consagrad vuestro hogar al bien, a la caridad, al amor, pero no sólo para los que dentro de él moren, abrid sus puertas y dejad que por ellas penetren los menesterosos, los enfermos, los tristes. Con la caridad con que os he recibido en estos recintos, recibid en vuestros hogares a vuestros hermanos. 80. Estudiad mi palabra, analizad cuanto os he dicho; no es menester que busquéis los libros de la tierra para instruiros en lo espiritual Yo he sido vuestro libro y mi mundo espiritual una de sus páginas; acudid a él. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA No. 194 1. Mi amor es con vosotros. Acercaos a esta fuente, caminantes de la vida; venid y bebed, oh corazones angustiados, manos que os extendéis menesterosas hacia Mí, llevad mi caridad, descansad todos aquí, bajo la sombra del árbol de la vida. 2. No todos veáis llorando, también entre las multitudes están aquellos que vienen agradecidos por los últimos beneficios recibidos, y en su corazón me dicen: Gracias, Padre, vuestra caridad es infinita con nosotros. 3. Es el Espíritu eterno del amor el que está entre vosotros, Aquél que en otro tiempo se hiciera hombre para habitar con la humanidad, salvándola del vicio, del pecado y las tinieblas. 4. Soy el mismo; los tiempos no pasan sobre Mí, son ellos los que están bajo mi voluntad. Es por eso que vengo a recordaros vuestro pasado y a anunciaros lo que seréis en el mañana. 5. Vengo a recordaros aquellas palabras que en el Segundo Tiempo escribí en el corazón de la humanidad y las huellas sangrientas del calvario con que señalé mi paso por el mundo. 6. En mi palabra existe la miel que puede endulzar vuestra existencia y apartar para siempre la amargura, que ha sido en todos los tiempos el triste sabor de vuestra vida. 7. Si antes no comprendíais para qué os entregué la tierra, ahora llegaréis al conocimiento de vuestro destino y de vuestra misión, para que no volváis a errar. 8. Salid de vuestro estacionamiento; la misión de todos los espíritus es evolucionar, transformarse y renovarse constantemente hasta alcanzar la perfección. 9. He venido a anunciaros una nueva era, un nuevo tiempo en el que saldréis de vuestro letargo espiritual y ascenderéis un paso más en el sendero que conduce a la cima del Monte. Mas no sólo mi palabra os anuncia el nuevo tiempo y os habla de evolución y de perfeccionamiento; también la naturaleza que os rodea lo demuestra a través de su lenguaje que no queréis oír ni entender. También ella se prepara a dar un paso hacia la perfección, porque a medida que los tiempos pasen, su seno irá siendo albergue de seres más evolucionados y perfectos; por lo tanto esa morada tiene que estar en armonía con quienes vengan a habitarla 10. ¿No habéis notado ninguna señal en los elementos, en las estaciones, en el firmamento, en la tierra o en los mares? ¿Estáis ciegos y no contempláis esos signos de que os hablo, o sordos para no escuchar sus voces? Sabed y anunciadlo a la humanidad, como lo hacían los profetas de los tiempos antiguos, que pronto habrá de estremecerse vuestro planeta en todos los órdenes, como un árbol cuando lo sacude el huracán; así será estremecida la tierra y quedarán en las ramas del árbol sólo las hojas que tienen vida, porque las secas serán desprendidas y arrastradas por el torbellino. 11. Aquellos días serán de prueba para todos los hombres y sólo en la oración y en el bien encontrarán refugio y paz. 12. ¡Cuán hermoso seria que surgiese un pueblo en la tierra, que fuese como puerto salvador, que fuese como un faro en las tinieblas y paz en medio de la confusión! ¿No os agradaría a vosotros ser ese pueblo? La palabra que estáis recibiendo encierra y enseña todo lo que necesitáis para poder ser un baluarte de la humanidad en los instantes de la prueba. 13. Mi presencia entre vosotros y la comunicación de mi palabra no han sido sólo por el acaso; todo ello cociera un significado y ese es el de que habéis sido llamados para oír la voz que viene a abrir el nuevo tiempo, para que os levantéis llenos de amor y de fe a extender el mensaje recibido. 14. Cuando esta doctrina surja en toda su pureza y verdad en el mundo, los hombres acudirán a ella como va el peregrino sediento y cansado en pos del oasis a través del desierto. 15. No podéis decir aún que esta enseñanza se haya hecho sentir en la tierra, porque os habéis concretado a recibir mis divinos mensajes. 16. Para que este pueblo se levante llevando la semilla espiritual con toda la luz y la esencia con que Yo os la he confiado, antes pasará por muchas confusiones, cometerá errores, contradicciones y profanaciones. 17. La práctica buena, el culto verdadero y el buen cumpliendo vendrán, cuando los discípulos del Tercer Tiempo den a mi palabra la justa interpretación y con sus obras den testimonio de mis enseñanzas. 18. La espiritualidad no se ha definido aún entre este pueblo, porque no ha logrado deshacerse de viejas tradiciones y costumbres, y al mezclar a mi doctrina espiritual sus prácticas y cultos externos, va impidiendo con ello que los hombres contemplen la verdad de esta obra. 19. En mi arcano reservo grandes prodigios y obras para desbordarlos en el mundo a través de este pueblo, cuando se encuentre preparado. 20. Estoy en espera de la espiritualidad de estas multitudes, a quienes he doctrinado e inspirado el tiempo suficiente para su preparación Hasta ahora no contemplo el fruto que espero. ¿Dónde está vuestra armonía y fraternidad?, ¿Dónde la obediencia, la humildad y la caridad, ajena a todo interés mezquino? 21. ¡Cuán lejos está este pueblo de poder enseñar la espiritualidad al mundo, y cuán lejos de ser el testigo digno de mi palabra! 22. Os he dicho que en la humanidad existe una sed y un hambre del espíritu, que sólo una doctrina pura y clara como ésta podrá mitigar su angustia y salvarle; pero si esta palabra y esta obra no son expuestas en toda su pureza, ¿Qué obra salvadora podrán realizar quienes la enseñen? Por todo esto, una vez que concluya mi comunicación, concederé a este pueblo un tiempo para que medite, ore, se espiritualice y prepare. Así, cuando se levante convertido en emisario de mi palabra, será un discípulo consciente de la misión que va a cumplir y su testimonio será verdadero. 23. Todo el mensaje que este pueblo llevará al mundo, será de consuelo; en él encontrarán los hombres el secreto que encierra cada espíritu, con su caudal de atributos y dones desconocidos hasta ahora. En él encontrará la humanidad la revelación que le enseñará la comunicación de espíritu a Espíritu. 24. Los buenos sembradores del espiritualismo jamás se distinguirán por algo exterior o material. Ni hábitos, ni insignias, ni ninguna forma especial de hablar habrá en ellos. Todo será en sus actos sencillez y humildad; sin embargo si por algo se distinguen será por su caridad y su espiritualidad. 25. Los verdaderos predicadores del espiritualismo, no serán notables por lo florido de su lenguaje, sino por la sabiduría y sencillez de su palabra, pero sobre todo por la verdad de sus obras y bondad de su vida. 26. Recordad que Yo en la tierra no necesité del bello lenguaje exterior para cautivar el corazón de las multitudes, sino que supe llegar a ellas con el amor, con la verdad, con el bálsamo y la sabiduría. Ese es el ejemplo que quiero que toméis en cuenta e imitéis. 27. Tampoco quiero que encerréis vuestro culto en recintos materiales, porque aprisionaréis vuestro espíritu y no lo dejaréis abrir sus alas, para conquistar la eternidad. 28. El altar que os dejo para que celebréis en él el culto que Yo espero, es la vida, sin limitación alguna, más allá de todas las religiones, de todas las iglesias y las sectas, porque existe en lo espiritual, en lo eterno, en lo divino. 29. Discípulos: A pesar de que muchos de vosotros habéis llegado a la ancianidad con el corazón lleno de experiencias, al escuchar en este tiempo mi palabra y recibir mis nuevas revelaciones, tuvisteis que confesar que ante mi sabiduría sólo erais párvulos. 30. Os ha tocado estar en la tierra y escucharme bajo esta forma al iniciarse el Tercer Tiempo, para que pudieseis ser los fieles testigos del Espíritu de Verdad, los que estéis capacitados para explicar al mundo mi doctrina. 31. Este tiempo, llamado por Mí el de la luz espiritual, será de grandes confusiones en su principio. Del hombre surgirán grandes interrogaciones, profundas dudas, incertidumbres y luchas del espíritu. Todo ello será una señal para que el hombre despierte a la vida espiritual. 32. Yo quiero que para entonces, estén despiertos y preparados todos mis discípulos, porque va a ser necesario que de sus labios brote la palabra que venga a disipar todas las tinieblas o que sosiegue la tempestad. Veréis entonces con cuánta rapidez se va a extender la doctrina espiritualista, porque será sentida en todo corazón y calmará el dolor como el agua calma la sed del sediento. 33. La vida entonces cambiará. Las religiones, la moral, la ciencias, la filosofía, todos los conceptos sufrirán grande transformación, y los hombres, conociendo por fin el verdadero sentido de la vida, tratarán de acercarse al cumplimiento de mis leyes de amor, de justicia y caridad. 34. Llegará a comprender el hombre que su reino tampoco es de este mundo, que su cuerpo o envoltura humana es tan sólo el instrumento a través de cuyos sentidos se asoma su espíritu a este mundo de pruebas y restitución. Concluirá por saber que esta vida es tan sólo una magnífica lección ilustrada con maravillosas formas e imágenes, para que puedan llegar a entender mejor los discípulos, o sea toda la humanidad, las lecciones que la vida les da, con las cuales, si las saben valorizar, alcanzarán la evolución de su espíritu y comprenderán la finalidad de la lucha que los va forjando, el dolor que los pulimenta, el trabajo que ennoblece, el saber que ilumina y el amor que eleva. 35. Si esta existencia fuera la única, en verdad os digo que ha mucho tiempo que habría apartado de ella el dolor pues sería injusto que sólo hubieseis venido a este mundo a beber el cáliz de amargura; más los que hoy están sufriendo y llorando, es porque ayer se deleitaron con exceso; pero ese dolor les purificará y les hará dignos de elevarse a gozar en forma más pura en las moradas del Señor. 36. En aquel tiempo vine a doctrinar a la humanidad para que aprendiese a vivir con pureza y amor en el mundo. Hoy vengo a doctrinaros para que aprendáis a vivir en la espiritualidad, para que os vayáis preparando para morar mañana en el valle espiritual entre seres de luz. 37. Humanidad: Sólo a la materia le corresponde desintegrarse después de que haya cumplido su misión cerca del espíritu al que le sirviera de instrumento o envoltura; pero el espíritu que estuvo en aquel ser, la luz de su inteligencia, la razón, la voluntad, los sentimientos, todo eso no muere jamás, no puede morir, porque forma parte del espíritu inmortal que animó la vida de aquel ser en la Tierra. 38. Amados hijos, que vais ganando espíritus en las sendas de las diversas religiones, Yo os digo que debéis enseñar a los hombres a pensar, que les hagáis meditar, que les ayudéis a analizar. El rito, la forma, la tradición, lo externo, ya no puede satisfacer al espíritu de la edad presente; es menester darle luz, esencia, verdad, para que se sienta seguro en su camino, para que en las horas de prueba no crea que va solo. 39. Veo distintos hombres que, creyendo en Mí, es tan débil su fe y tan confuso su conocimiento, que semejan en la vida a esas naves que van navegando sin brújula, caminantes sin estrella que les señale el rumbo, o como ovejas sin pastor. 40. Os doy estas lecciones a través de algunos de vuestros hermanos, a los cuales he tomado de entre las multitudes, para servirme de su entendimiento para transmitiros este mensaje. 41. Hoy empieza a formarse un pueblo alrededor de esta palabra. En los rincones de las ciudades, en la oscuridad de la pobreza y en el silencio de la vida humilde, abren sus puertas los recintos en donde hago oír mi doctrina de Padre, de Juez y de Maestro. 42. Mañana quedará rota la indiferencia con la que muchos han visto este mensaje, la indiferencia con la que muchos han escuchado el rumor de mi nueva presencia entre los hombres; y el desprecio de otros hacia esta obra se tomará después en interés, haciendo que los hombres se levanten en busca de testimonios, de noticias y de pruebas que les ayuden a afirmar su fe. 43. Yo haré que esos corazones encuentren las huellas de mi paso en este tiempo, y cuando estén frente a Mí, les diré: Bienvenidos seáis, pueblo amado, concentraos en vosotros mismos y oíd mi palabra. 44. Amor es lo que en todos los tiempos os he manifestado y ahora, comunicado por el entendimiento de mis escogidos, no podía manifestarme en otra forma. 45. Esta enseñanza de ahora os pone en camino de comprender la doctrina que a través de Jesús os di en el Segundo Tiempo, para que su esencia la guardéis celosamente en vuestro corazón y de él brote cuando sea menester. 46. Esta palabra será sentida en todo el universo, porque todo está preparado para mi comunicación espiritual con todos los hombres, de lo cual ellos darán testimonio. 47. Vuestro espíritu me ha buscado siempre y Yo nunca lo he dejado solo; doquier que habéis caminado, ahí he sido con vosotros, mi amor ha velado por vuestros pasos. 48. En todas las eras os he buscado y he contemplado que vuestro espíritu ha sabido reconocerme. Ahora toca al espíritu saberse imponer a las debilidades de la materia, para hacerle comprender cuál es el camino, cuál es su misión en este tiempo de gracia. 49. Os he llamado, os he doctrinado y seréis los propagadores de mi enseñanza, de esta palabra que pronto dejaréis de escuchar. Está próximo el instante en que Jesús cese de transmitir su "Verbo" por medio del cerebro humano, pero quedará preparado vuestro entendimiento para analizar mi palabra y vuestro espíritu para recibir mi inspiración. 50. Estoy hablando a vuestro espíritu, a ese átomo que nació del mío, y que por haber brotado de Mí, me pertenece. Así como os dije en aquel tiempo: "Mi reino no es de este mundo", a vosotros os digo: Vuestro reino tampoco está en la tierra; está más allá de todo lo que muere, de todo lo que cambia y más allá de vuestra mente. 51. Este es el tiempo en que todo espíritu debe velar y despertar a la vida verdadera. Con esto no quiero daros a entender que desconozcáis lo que os he dado en este mundo, porque mientras moréis en él, tendréis que obedecer sus leyes. Sólo os pido me dediquéis un instante del día para hacer una obra buena con vuestra hermana la humanidad. 52. Mi bendición sea con vosotros, que en vosotros bendigo a todos mis hijos. 53. Dejad que repose vuestro espíritu en este día de reunión de todas las congregaciones. Como en aquel tiempo en que elegí a mis discípulos, pero que también daba mi palabra a todo aquél que quisiera escucharla, así en este tiempo vengo a elegir a los que ahora van a seguirme; mas dejo que mi palabra sea escuchada por las grandes multitudes. El camino es para todos, mi pan también, mas no todos podrán venir al mismo tiempo; unos lo harán antes y otros después, más nunca volváis vuestra vista hacia atrás. 54. Los que han formado en su corazón un santuario, son los que van siguiendo paso a paso a su Maestro. 55. La semilla que hoy vengo a daros y a enseñaros a cultivar, viene de la mansión de vuestro Padre, ella encontrará tierra propicia en el corazón de la humanidad. Antes, mi justicia cual si fuese una hoz, viene cortando la cizaña que ha cubierto los campos para que la simiente pueda germinar. Las tierras volverán a ser propicias, en ellas encontraréis mis huellas, que ni el mundo, ni los hombres, ni los pecados, ni las pasiones han podido borrar. Mis huellas perduran en el transcurso de los siglos y se mantendrán frescas en la eternidad. 56. De su profundo letargo despertarán los hombres, los cuales mirando hacia su interior encontrarán su yo espiritual y escuchando la voz de su conciencia, descubrirán mi huella divina por la cual vendrán presurosos hacia Mí. Tendréis que esparcir mi semilla por el mundo, y cuando lleguéis a Mí, a entregar vuestra cuenta, llegad ante vuestro Padre aunque sea con un grano, pero que éste sea bueno. Si nada traéis, Yo os recibiré porque soy amor y caridad, pero pensad que la siembra que dejéis comenzada, más tarde la tendréis que venir a buscar para terminar vuestra labor. ¿Sabréis acaso si la cizaña no habrá vuelto a cubrir las tierras y si las plagas, habrán penetrado allí? 57. Con esto quiero deciros que cuando sintáis mi llamado, acudáis inmediatamente, para que podáis aprovechar el tiempo que os confió para el cumplimiento de vuestra misión. Meditad sobre todo esto y veréis que sois vosotros los que os labréis lo mismo un galardón de bienandanza y paz, que con vuestra diestra podréis firmar vuestra sentencia. 58. A pesar de la justicia de mi palabra, es un Padre amoroso el que os habla. Mirad cómo mi manto se extiende para cubrir a todos, sin mirar vuestras faltas. 59. Estudiad mi palabra, ella es luz que ilumina a vuestro espíritu para que escuche la voz de la conciencia, y éste es un tiempo de gracia en que a todo hombre llega profundamente esta luz. 60. Soy Cristo que viene a entregarse en amor a vosotros, para que me presentéis el dolor de la humanidad, porque sois los que creéis en esta manifestación. Yo os digo: Quiero morar en vuestro corazón. 61. ¡Cuánta sangre humana se ha derramado sobre la tierra en este tiempo! Ved a mis hijos, en su dolor inmenso, cómo me buscan e invocan bajo distintas formas, mientras un íntimo presentimiento les dice que ha llegado el tiempo en que mis enviados se acerquen a los pueblos y a los hombres a establecer la paz. 62. Cada religión espera ver realizado el milagro de mi retorno en el seno de su culto, dentro de su credo, o bajo sus formas. 63. Y os digo a vosotros que creéis en mi venida, que sabéis comunicaros Conmigo y que os encontráis a salvo, sois los iniciados para llevar este mensaje de amor a vuestros hermanos. 64. Mirad que los hombres no encuentran la solución a sus conflictos, ni en sus leyes, ni en sus iglesias, y se sienten envueltos en un ambiente de tinieblas. 65. El dolor tiene en sí la fuerza suficiente para detenerlos en su carrera y hacerlos que eleven su mirada hacia Mí, para escuchar mi voz, como fuisteis detenidos vosotros en vuestro camino, para que abrieseis los ojos del espíritu y me contemplaseis nuevamente. Mas ahora sois los encargados de dar a conocer mi palabra a todos los hombres, lo mismo al que se ha encumbrado por medio de su talento, como al que se encuentra escaso de evolución. 66. Sólo en el primer instante se sorprenderá el que escuche la buena nueva, porque luego recordará que desde antes de que el Maestro viniera en el Segundo Tiempo, su advenimiento fue anunciado por los profetas, así como mi venida en este tiempo; Yo mismo, a través de los labios de Jesús os la anuncié, dándoos a conocer las señales que aparecerían como prueba de mi llegada. 67. Como todo se ha consumado, los hombres quedarán convencidos. He aquí la luz del Espíritu Santo que es la que os ha iluminado en todos los tiempos, porque la luz divina fue, es y será siempre. 68. Nuevamente mi verdad combatirá la ignorancia de la que se derivan el fanatismo, la idolatría y el misticismo, porque el fanático es ciego, el idólatra es materialista y el místico es hipócrita. 69. Yo iluminaré las profundidades del abismo, para que de ahí surjan limpios e iluminados todos los espíritus. 70. Nunca se detendrá en la eternidad el desarrollo o evolución del espíritu, porque todos estáis sujetos a la ley de perfeccionamiento. 71. Si a veces llega el espíritu a estacionarse en su ruta, es por la influencia de la materia; entonces tiene que reponer el tiempo perdido apresurando el paso o a través de nuevas materias. Ved que si os juzgo, mi justicia es de amor, pero nunca la desafiéis. Amad siempre y penetraréis en paz en la vida eterna. Cuando la muerte llegue, no se turbe vuestro espíritu, porque ella será sólo para el cuerpo, quien penetrará en el sueño apacible de la tumba. 72. Id en paz a la morada espiritual, sabiendo que se ha cimentado entre los hombres la Era del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 195 1 Escuchad mi lección, discípulos amados. 2. A través de la inspiración del portavoz llega a vosotros mi palabra llena de enseñanzas. Escuchándola habéis reconocido que ella es virtud, bálsamo y regeneración, y en su esencia vislumbráis la vida del espíritu. 3. No creáis que a vuestro Maestro le basta tan sólo con verse rodeado de vosotros; hay algo más que debéis hacer, y que en verdad le complacería, y es pagar esa deuda que habéis contraído con El y que aún no habéis saldado. Es una cuenta que ha pesado sobre vosotros a través de las etapas en que habéis venido a morar en la Tierra. Por eso es que en la caricia de mi palabra sentís el reclamo; en su amor encontráis un mandato y en la esencia una ley. 4. Vuestra mente se confunde a veces y se rebela a este cumplimiento, y es que esa deuda sólo puede reconocerla el espíritu; más si se inclina por las satisfacciones de la tierra, será espiritualmente un paria. 5. Quiero que mis discípulos sean firmes en su fe y en sus convicciones, que no sean de aquellos que dicen creer en mi palabra, dicen seguirme, y al sentir que las arenas del desierto queman sus plantas, temen continuar el camino y sienten dejar las riquezas que pertenecen a este mundo; éstos sólo son prevaricadores, no han llegado aún a ser discípulos 6. No esperéis encontrar este camino sembrado de rosas, más bien presentidlo lleno de espinas Es el mismo camino que siguió Jesús, es el que conduce a la cima del calvario. 7. Mi palabra es la que os orienta para que no tropecéis. 8. Este es el tiempo en que todo entendimiento y todo espíritu reciban mi luz. Las religiones y doctrinas alcanzarán la completa lucidez y os sorprenderéis cuando veáis los pasos de espiritualidad que den vuestros hermanos sin haber escuchado esta palabra. 9. Velad por la paz del mundo y reconoced que mi caridad os ha tenido a salvo de la guerra. 10. En verdad os digo: Que a pesar de vuestra admiración y amor ante mi palabra, no le habéis dado el valor que ella tiene; mas vendrán las generaciones del mañana y se asombrarán y se sentirán sobrecogidos de respeto y recogimiento ante los libros que quedarán escritos. 11. Vosotros sois aquellos que encontré dormidos en el seno de diversas religiones y que, aun cuando todos son caminos que conducen al mismo fin, quise venir a mostraros una vez más el camino más corto 12. Sed conformes, hijos amados, y vivid en paz. 13. Se acerca más y más el momento en que dejaré de daros mi enseñanza, esta hermosa lección que por tanto tiempo recibisteis a través del entendimiento humano. Yo he querido que estéis preparados para que nada os sorprenda, que los enemigos de mi obra encuentren en mis testigos la fuerza invencible de la fe, y vosotros tendréis la certeza absoluta de que no estáis solos, de que me encuentro cerca de todos mis hijos. 14. Hoy surge de vuestro ser una fuerza que os levanta a trabajar; es la conciencia que íntimamente os habla. 15. En lo material es la fuerza de la ley la que os señala la forma de comportaros. 16. En lo espiritual, mi ley es de amor universal y se manifiesta en el aire que respiráis, en los mundos que giran en torno a vosotros y en toda la creación. 17. Todo vibra al ritmo de esa ley; si los seres inferiores nacen, crecen y declinan en el seno de la naturaleza, es porque viven dentro de la ley sin saber de ella. 18. Y, ¿Por qué el hombre, dotado de la luz del espíritu, de conciencia, inteligencia y voluntad, se aparta tantas veces del sendero marcado por mi ley? Se debe a que mientras unos se olvidan del Padre, otros se forman de Mí un concepto erróneo, limitándome bajo formas imaginadas por el hombre y olvidando que Yo soy esencia y potencia y todo se encuentra bajo mi voluntad. Cuando trata de analizar de buena fe la creación, en la que está manifiesta la potencia de Dios, observa la semilla y se abisma en el misterio que ella encierra, la ve surgir de la tierra convertida en planta, estudia las distintas especies, y aun cuando sus virtudes son diferentes, todas se alimentan de un mismo seno: La tierra. 19. La semilla es un símbolo de la vida, de la multiplicación, de la transformación y de la evolución. Y si en una criatura tan pequeña podéis contemplar la imagen del Creador, ¿Qué será cuando observéis al hombre, al cosmos o estudiéis al espíritu? 20. Ved que no hay forma precisa bajo la cual podáis imaginar a vuestro Dios. Estoy en todo, lo mismo en lo espiritual y eterno, que en la naturaleza material. Yo soy la vida, el espacio y la luz. Soy el remedio para todos los males que el hombre pueda encontrar. 21. En lo espiritual existe un antídoto para todo mal que aqueja al espíritu, así como en la naturaleza el hombre encuentra por medio de la ciencia el remedio para sus males corporales. Si analizáis, encontraréis que en los distintos reinos está manifiesta la perfección infinita del Padre. Vuestra imaginación y vuestra curiosidad van a veces más allá de lo que toca a vuestro mundo y os preguntáis si en otros mundos habrá seres y si ellos tendrán una vida y una evolución semejante a las que vosotros tenéis en la tierra. Estudiad y practicad mi enseñanza, y cuando el tiempo sea propicio, conoceréis el misterio de la vida de los astros. Al hombre toca, por medio de sus méritos, rasgar ese velo. A él corresponde proseguir su camino de evolución, para que sus ojos logren al fin contemplar cuanto sea mi voluntad y hagan luz en la mente de sus hermanos. En verdad os digo que no será posible escalar hasta ahí sin sufrir tropiezos; es menester ascender paso a paso; de lo contrario, el cerebro humano se desquiciaría y nada alcanzaría a comprender. 22. Por eso he permitido vayáis alcanzando vuestra evolución poco a poco, al ritmo de vuestro desarrollo. 23. De las grandes luchas toma el hombre la luz y hace nuevos descubrimientos para adelanto de la humanidad. Pero el hombre olvida que todos sus adelantos se deben a alguien más poderoso que él y que en su mente está recibiendo la luz del creador, que es sabiduría. Es grato veros crecer en ciencia, más en verdad os digo: Más deberíais trabajar para el espíritu que para la materia. Para ello os estoy entregando una revelación que forme en vosotros un concepto real de las criaturas, tanto espiritual como humanas, y que en su sencillez encierre el conocimiento que os abra camino para una vida mejor. 24. Esa vida no la veréis con los ojos de vuestro cuerpo; pero podéis anunciar estas lecciones a los hombres que vivirán aquí el mañana. 25. Ahora veis sólo guerras y clamáis que es castigo de Dios, cuando os he enseñado que Dios, que es Padre, no castiga; que los acontecimientos se suceden por causa de ellos mismos. 26. ¿Qué ha motivado la furia de los elementos? Todo esto ha sido provocado por la falta de armonía en que los hombres viven con la naturaleza que los rodea. 27. El hombre llegará a reconocer la evolución a que está sujeto su espíritu, a presentir su grado de adelanto o retraso a buscar la forma de lograr su verdadero progreso; comprenderá que no debe concretarse a vivir para él, ni tan sólo tomar en cuenta la vida material. 28. Entonces volverá los ojos en busca de mi ley, de aquella que desde Moisés entregué a la humanidad y así; analizando, llegarán los hombres al conocimiento de la doctrina que en este tiempo os he revelado y comprenderán que ella es universal. 29. Hijos míos, uníos. Este conocimiento que vais adquiriendo, esparcidlo en vuestros semejantes. No sólo os reunáis en los recintos, id al campo, a las montañas, ahí me manifestaré entre vosotros. 30. Llamáis a este siglo, el siglo de la luz, más Yo os digo: Vosotros no lo llaméis así tan sólo por los inventos de los hombres, sino porque la luz del Espíritu Santo se ha derramado sobre todo entendimiento, abriendo a la humanidad el camino que conduce a una vida superior, la vida espiritual. 31. Mi palabra de este tiempo servirá para que el hombre del mañana desarrolle su espíritu y su entendimiento. ¡Cuán grande será la capacidad de aquellos para comprender y analizar! 32. Por eso vengo con mi palabra de luz a preparar a las nuevas generaciones y a deciros que vosotros preparéis también el camino. 33. Estudiad esta lección, practicadla y tendréis paz en el corazón, elocuencia en vuestros labios y convicción en vuestras palabras. 34. Amados discípulos del Maestro: Venid a Mí. 35. He venido una vez más a vosotros, acudiendo a vuestro llamado, porque veo vuestro anhelo de prepararos. 36. La humanidad ha hecho de estos días una tradición, para recordar a los que ya no pertenecen a este mundo. La imaginación humana ha tratado de formarse una idea del lugar en que aquellos seres se encuentran y de la vida que les rodea. Y en el anhelo de que gocen de la paz eterna, creen mirarlos a la diestra del Padre, recreándose en su gracia. Lejos se encuentran de la realidad, sin embargo vosotros, a quienes os he revelado tantas realidades de aquella vida, aunque miréis que entre la humanidad existen diversos conceptos de la vida espiritual, estad unidos en espíritu con todos, bastándoos saber que todos sienten la vibración espiritual. 37. Tiempo llegará en que podáis abrir ante vuestros hermanos este libro que os estoy confiando, para que este conocimiento lo transmitáis de corazón en corazón. 38. El fin de todo espíritu es el de fundirse en la Divinidad, después de su purificación y de su perfeccionamiento. Por ello inundo de luz vuestro camino y doy fuerza a vuestro espíritu, para que escaléis peldaño tras peldaño. De acuerdo con la elevación que poseáis cuando dejéis esta tierra, será la morada espiritual que habitéis en el más allá, porque el universo fue creado como una escuela de perfección para el espíritu. 39. Cuando terminéis aquí vuestra misión y no tengáis ya que venir, vuestro espíritu irá a habitar otro mundo, desde donde velaréis y trabajaréis por la paz y el progreso de los hombres. 40. Paso a paso iréis penetrando en el arcano, y a medida que el espíritu se compenetre de sí mismo, irá sintiendo mayor atracción hacia el bien, y ello lo acercará aún más a la Divinidad. 41. Los seres que se encuentran errantes en el espacio, luchando por alcanzar la luz de un mundo superior; son aquellos que conservan las miserias e impresiones que en ellos dejó la materia y la vida terrestre; luchan entre las dos fuerzas que les atraen, la espiritual y la material, porque aún sienten el apego y el amor por las satisfacciones de este mundo. 42. Buscad con la oración a esos seres, porque su luz y su fuerza no les bastan aún para romper las cadenas que les atan a lo que dejaron; por ellos velad; y de los que han vencido al mundo y a la muerte, descuidad. Ellos pertenecen a mundos completamente distintos, y toda la experiencia que han recogido en la jornada, la convierten en luz, para desde ahí inspiraros. Ellos son vuestros intercesores, vuestros ángeles guardianes, los que trabajan por el bien de todos; recordadlos y amadlos. 43. También existen en lo espiritual enormes legiones de seres que no saben a dónde ir, ni qué pensar, ni qué hacer; son los que ha poco dejaron este mundo y aún no sienten el despertar de sus facultades y potencias latentes. Por ellos orad, que vuestra voz espiritual resonará en su espíritu y les despertará para que puedan encontrar el camino que Jesús les trazó desde el mundo con su palabra y su sangre en la cruz. 44. Y mientras estos días son de luto para el mundo porque lamenta la pérdida de seres queridos, para el que conoce la vida del espíritu, no puede haber luto, mas sí regocijo, porque sabe que los que han partido de este mundo, al emanciparse de la materia, han logrado la liberación y han dado un paso más hacia la paz que da la perfección. 45. A vosotros os digo: No tengáis prisa por penetrar en el valle espiritual para comenzar a dar pasos de perfección en el camino. En materia, desde esta Tierra, debéis aspirar a esa perfección. Descubrid en vuestra materia, en este mundo y en la vida que os rodea, a pesar de sus amarguras y de sus vicisitudes, ocasiones sin fin de hacer méritos para el adelanto de vuestro espíritu. 46. La materia es sólo la vestidura temporal del espíritu, de la que cambia cuantas veces le es necesario para sus experiencias, su evolución o expiaciones. Aquél que todavía no comprenda esta ley de justicia divina, es un párvulo. 47. No seríais espiritualistas si dudaseis de la ley de la reencarnación, porque es un conocimiento fundamental que viene a revelar a muchos y a confirmar a quienes de ello tenían un presentimiento o intuición. En esa ley existe una razón y una justicia tan clara como la luz. 48. Mas quien tenga fe en esta lección y se levante a explicarla, enseñará que la materia es la envoltura o vestidura del espíritu, que ese cuerpo contribuye al desenvolvimiento del espíritu, porque le proporciona los medios necesarios para manifestarse y purificarse. La lucha interior del espíritu y la materia, del bien contra el mal, da ocasión para hacer méritos. Los sufrimientos de la carne, los deseos no cumplidos, son purificación para el espíritu, una experiencia más, aparentemente amarga, pero que más tarde se traducirá en luz. No quiero deciros con esto que para purificarse en menester el dolor. ¡Cuántos seres existen en mi seno, a quienes ha purificado el amor sin haber experimentado dolor! 49. Pero es destino del hombre sufrir, escalar la montaña bajo el peso de su cruz hasta alcanzar su salvación; mas no por ello despreciéis ese cuerpo a través del cual tanta amargura bebéis, antes bien amadlo, porque en él también se refleja el poder de Dios, porque es débil criatura de la cual sois responsables. Cuidadla y conducidla hasta el día en que Yo determine pediros cuenta de ella. Si os digo: Amad a vuestra materia, entended lo que quiero decir, porque no vengo a despertar en vosotros vanidades ni egoísmos; mas también amad a vuestro espíritu que es la parte noble y elevada de vuestro ser y parte de vuestro propio Padre. Amadle por muy manchado que se encuentre, porque aun envuelto entre tinieblas, nunca dejará de llevar consigo una chispa de mi Divinidad que es la conciencia, y siempre, a pesar de todo, existirá pureza en ella, desde el instante en que Yo habito en cada uno de mis hijos. Pero si esa luz es despreciada, el espíritu en su rebeldía seguirá sin adelanto y retrasará su llegada al seno de su Creador. 50. Aunque mis palabras y mis obras parecen contradecirse, no existe en ellas tal contradicción. Os he dicho que Dios es pureza y perfección y que vuestro espíritu es semejante a la Divinidad; pero cuando el espíritu ha caído arrastrado por las inclinaciones de la materia, al detenerse en su evolución, duda de su semejanza con el Creador, al considerarse repugnante o impuro, a pesar de que la gracia y presencia del Padre no se apartan de aquél, sólo que no pueden ser sentidas. 51. Trabajad en bien del futuro de vuestro espíritu. ¿Por qué temer a la muerte? Mas nada dejéis pendiente para que no tengáis que venir a purificar faltas anteriores ni a saldar deudas. 52. Que no pase el día sin que hayáis realizado una buena obra, así estaréis trabajando para vuestro espíritu. 53. No seáis fatalista, afirmándoos en la creencia de que vuestro destino es directamente el que Dios puso en vuestro camino, y si sufrís es porque estaba escrito, y si gozáis es porque también estaba escrito. Yo os he convencido de que lo que sembréis, eso tendréis que recoger. Más oíd bien, porque habrá veces en las que recogeréis de inmediato la cosecha y en otras ocasiones, vendréis en nueva existencia a segar y recoger vuestra simiente. Analizad esto que acabo de deciros y destruiréis muchos malos juicios sobre mi justicia y muchas confusiones. 54. Comprendedme y que no haya duda alguna en vuestro corazón; ved que por vuestro conducto tendré que doctrinar a la humanidad. Más si os declarasteis impotentes para explicar tan profundos misterios a los hombres, Yo haré brotar mi palabra por vuestra boca, porque la torpeza de vuestros labios no podrá ocultar la grandeza de mi obra. 55. El espíritu que llega a comprender el camino que tiene que seguir, no podrá apartarse ya de él; podrá abandonar este mundo y penetrar en otros, pero sin desviarse jamás del sendero que le marca la conciencia. El espíritu no preparado encuentra peligros lo mismo en este mundo, que en otro cualquiera. Carecerá de conocimientos que son luz, no podrá ascender, y entonces su turbación hará sentir en los mismos hombres su influencia insana, al contrario de aquellos que lograron escalar las alturas de lo espiritual y que por su misma elevación se convierten en los maestros del espacio y hacen sentir su saludable influencia en sus hermanos. 56. Imitad a éstos últimos, aspirando a ese mundo donde la perfección es el ideal de amar y conocer más al Eterno, del cual brotasteis y del que no saldréis más. 57. Mi gracia se extiende en todos los espíritus, pero mientras unos la reciben, otros la rechazan. El que esté sediento de amor, que beba de Mí, que soy torrente inagotable que apaga esa sed. 58. El que esté perdido, que eleve su mirada para que contemple el rayo de mi luz y por él se guíe. El que se sienta desnudo, que se cubra con el manto de mi perdón y de mi caridad. Quien tenga dudas, que prepare su entendimiento, que Yo soy la sabiduría y de ella le revelaré. El atribulado acérquese a Mí, donde todo lo podrá encontrar, y cuando haya bebido del cáliz de este amor, en él se encenderá la fe. 59. Orad por el mundo de los que sufren y haréis que alcancen los que aparentemente están abandonados 60. Yo soy el "Verbo", Yo soy la palabra, oídme. 61. En el fondo de vuestro corazón formuláis mil preguntas. Me decís: Señor, ¿No habremos cumplido con tus órdenes? ¿No habremos hecho bien a la humanidad? ¿En vez de comprenderos, no nos habremos confundido y estaremos confundiendo a los demás? 62. No, mis hijos; por eso me encuentro aún entre vosotros, para corregiros y con mis enseñanzas impediros que cometáis errores; cuando estéis fuertes, ya no tendréis dudas ni titubeos. 63. Espiritualmente no sois niños, ya que no es ésta la primera vez, ni la Primera Era en que habitáis la Tierra. La luz del Sexto Sello, que os ilumina en este tiempo, no es la única que ha alumbrado vuestra existencia. Sois espíritus desarrollados, evolucionados en el largo camino de la evolución hacia la perfección; por lo tanto, no os confundáis, antes bien sentid el gozo porque el Señor se encuentra entre vosotros, porque es señal de que podéis comprenderle y obedecerle. 64. En el Primer Tiempo el pueblo de Israel fue cautivo en Egipto, donde reinaban la idolatría y el paganismo. Yo permití que mi pueblo viviera y creciera en el seno de aquellos gentiles para darles pruebas de mi existencia y de mi poder a través de un pueblo que creía en el Dios invisible de Abraham, de Isaac y de Jacob. 65. Cuando las penalidades y la amarguras de la esclavitud llegaron a su máximo, hice surgir del seno de los israelitas un varón ungido de mi gracia, en el cual brillaba mi inspiración y al que ordené y hablé así: "Id a vuestro pueblo y salvadle, está abrumado de cadena, de humillaciones y trabajos; rescatadle del yugo del Faraón, libertadle y tomando el camino que conduce a Canaán, guiadle a través del desierto, porque quiero que cuando este pueblo llegue a la tierra que os prometo, pueda consagrarse ahí un culto digno de mi Divinidad". Ese varón fue Moisés. 66. ¿Cómo rescató Moisés a un pueblo de las garras del Faraón? ¿Puso acaso las armas en las manos de su pueblo? No, su arma fue la fe en su Dios Todopoderoso. 67. Cuando aquel Faraón se opuso a los deseos de Moisés, que eran mis mandatos, demostré al pagano, que si grande era su reaciedad e incredulidad, mi justicia y mi poder eran más grandes. Diez veces desoyó mi voz y diez veces toqué al Egipto con grandes pruebas que ablandaron la cerviz y doblegaron el duro corazón del tirano. 68. Moisés levantó a su pueblo y tomando el camino del desierto, le llevó a las faldas del monte Sinaí, donde él sabía que tenía una cita con su Señor; y mientras el pueblo aguardaba el retorno de Moisés, éste, elevado en oración al Altísimo, recibía de Jehová las tablas de la ley que había de regir el destino de la humanidad. El siervo obediente recibió en su conciencia aquella revelación divina y quedó también preparado para dictar por sí mismo leyes para todos los órdenes y todos los actos de la vida humana. Y después de sufrir y batallar largamente en el desierto, llegó el pueblo al fin de su destino: La "tierra de promisión". Ahí el pueblo edificó sus hogares, labró sus tierras y sus huertos, formó sus familias y adoró a su Señor. Del cumplimiento de las obligaciones con el mundo y del cumplimiento de las leyes del espíritu, hizo un solo culto para elevarlo a quien tantas pruebas le había dado de su amor y de su misericordia. Más el culto espiritual se encontraba lejos todavía de la perfección. Las ofrendas y tributos eran materiales, sus sacrificios eran de sangre de criaturas inocentes. Tampoco dentro de la vida humana había alcanzado a obrar con gran moral y justicia. Imperaba la ley del talión que decía: Ojo por ojo y diente por diente, y en los casos en que una mujer era sorprendida en adulterio, había una ley que la condenaba a morir lapidada por el pueblo en las afueras de la ciudad. 69. ¿Por qué el Padre permitió esto en aquel tiempo? Porque la humanidad se encontraba dando espiritualmente sus primeros pasos. 70. Pasó el tiempo. Las primicias de vuestros campos, los primeros frutos de vuestras cosechas y la sangre de vuestras víctimas inocentes que en el ara me ofrecisteis, Yo las recibí. 71. Las tradiciones de aquel pueblo eran profundas, mas, ¿Quién le hubiera dicho que todo aquello habría de cambiar, que aquellas leyes y aquel culto se habrían de transformar? No fue Moisés, ni fueron los profetas quienes hicieron cambiar aquellas formas y costumbres. Moisés sólo inició el camino, los profetas sólo predijeron. Fue el Mesías prometido, el Divino Maestro, el que vino a despertaros de vuestro sueño, el que, sin desconocer uno solo de los mandamientos de la ley que recibió Moisés, vino a borrar tradiciones y cultos impropios de aquel tiempo, abriendo una nueva era de luz y sabiduría, que transformaría la vida de la humanidad. 72. Yo no reformé la ley, sólo la práctica que de ella se hacía. 73. Había pasado la niñez de aquel pueblo en lo espiritual y penetraba en la adolescencia. Entonces os di a saborear manjares desconocidos y rasgué el velo de vuestra ignorancia. Toda mi palabra fue una ley condensada en una frase: "Amaos los unos a los otros". 74. Mas Yo os anuncié y os prometí mi nueva venida como Espíritu Santo, porque en aquel tiempo no os lo dije todo, y de lo que os revelé, no todo lo pudisteis comprender e interpretar, y era menester que viniese entre vosotros el Espíritu de Verdad a revelároslo todo. 75. En 1866 se escuchó por primera vez mi voz a través del entendimiento humano y se abrió un nuevo tiempo para la humanidad: La Tercer Era. 76. De su adolescencia espiritual pasa el espíritu humano a su juventud. Tiempo pasará para que llegue a su plena madurez y sus frutos sean perfectos. 77. La doctrina de Cristo fue espiritual, más el hombre la rodeó de ritos y de formas para ponerla al alcance de los espíritus de escasa elevación. 78. Habéis penetrado en el tiempo del Espíritu, el de las grandes revelaciones, en el que desaparecerá de todo culto la materialización, la impostura y la imperfección, en que todo hombre, a través de su espíritu, reconocerá a su Dios que es todo Espíritu, y por ese camino encontrará la forma de la comunicación perfecta. 79. Desde el día en que por primera vez me comuniqué en esta forma, habéis venido tratando de comprender la grandeza de esta obra, y no le contempláis aún su fondo ni su fin. 80. ¿Quién podrá decir que la ha comprendido o que la ha practicado con perfección? Nadie; aún estáis lejos de alcanzar la perfección. 81. Mi ley, mi obra, es la escala de Jacob por la que vendréis paso a paso, peldaño por peldaño, y a medida que os vayáis elevando, iréis mirando más de cerca a vuestro Padre. 82. Al iniciarse el año de 1948, primero de los tres últimos en que estaré por medio de mi palabra entre vosotros, quiero que os levantéis fuertes, practicando como el Maestro os ha enseñado, para que al final, el día de mi partida, si queréis ofrecer un homenaje de elevación y de amor al Maestro que por tanto tiempo os vino a doctrinar, ese homenaje sea digno de vuestro Señor. 83. Ante una preparación como esa, Yo haré el llamado al mundo, porque sé que podréis dar testimonio con palabras y obras de que Yo estuve entre vosotros y me manifesté y os hablé. 84. ¿No os dais cuenta de las acechanzas? ¿No miráis a vuestro derredor las tinieblas que por instantes os impiden contemplar la luz del candelabro que os ilumina, que es el del Sexto Sello? 85 No infrinjáis las leyes humanas; sanad a los enfermos con la palabra, con la oración y con el fluido. Se abre ante vosotros una nueva etapa de buenas obras y de espiritualidad. Los científicos no podrán mofarse de vosotros, la justicia humana no os sancionará y las religiones tendrán que concederos que poseéis potestad espiritual. 86. Introdujisteis símbolos en vuestras prácticas, más de ellas debéis apartaros porque esa forma de culto pertenece al pasado y el culto del presente y del futuro es la comunicación de espíritu a Espíritu. 87. Se acerca el momento de mi partida en mi segunda venida entre los hombres, que si en silencio se ha llevado a cabo, después repercutirá hasta el confín de la tierra y, movido el mundo a curiosidad, vendrá a escudriñar los lugares donde se escuchó la divina palabra, a los mensajeros que la transmitieron y los libros que quedaron. Y cuando se acerquen, ¿Cómo vais a recibirlos? No vais a presentaros desunidos ni a mostrar que en vuestro seno está la discordia. No vais a mostrar un hogar desavenido, un matrimonio sin amor o unos hijos irrespetuosos y desobedientes. No vais a causar decepción por vuestra falta de cumplimiento en los deberes espirituales y materiales. ¿Qué pasaría por la mente de aquellos, si os encontrasen faltos de elevación espiritual, llamándoos espiritualistas? ¿Qué pensarían si os encontrasen hundidos en fanatismo o idolatría? 88. Sabed, pueblo, que se acerca el tiempo en que surjan falsos profetas, falsos cristos, nuevas iglesias, nuevos labriegos; por eso velad y orad. 89. Cumplid con cada una de las órdenes de vuestro Padre, ved que su justicia está muy cerca de vosotros; esto no es una amenaza ni una sentencia, es sólo una advertencia; recordad que mi justicia es perfecta y amorosa. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 196 1 He aquí al Padre que viene a manifestarse al pueblo que tanto ha invocado el nombre de Dios a través de los tiempos, diciendo que lo ama. Veo que lloráis. Por vuestros rostros corren abundantes lágrimas, mas no son por amor a mi Divinidad, son de dolor, porque vuestra vida está llena de amarguras. No es una cruz la que lleváis, es un pesado fardo que ya no soportáis. Es que olvidasteis la lección, cerrasteis el libro y os apartasteis de los mandatos que él encierra. 2. ¡Oh pueblo, que escucháis esta palabra! No sólo las naciones se han dividido, también entre vosotros existe la división. ¿Olvidasteis que en 1931 jurasteis unificación y obediencia ante el arca de la nueva alianza? Vais poniendo vuestras órdenes y vuestra voluntad delante de la mía; mas Yo destruiré vuestras tradiciones y leyes imperfectas para que se conozca mi obra y se cumpla mi ley. Tocaré con mi justicia el egoísmo, el orgullo y toda mala simiente. De este pueblo desaparecerán los señores y sólo quedarán los discípulos, los servidores. Más le valiera ser levantado de la tierra a quien quisiera levantarse sobre su pueblo, oprimiéndolo. 3. Finalizando está el año de 1947, y en el último día, es menester que forméis un propósito firme de cumplimiento para que no sea mi justicia la que os haga reconocer el camino. 4. ¿No queréis que esta enseñanza salga a la luz y la conozca la humanidad? De cierto os digo que hay quienes en vez de facilitar el avance de mi doctrina, se han levantado estorbando mi paso en el camino. Estoy tocando el corazón de la humanidad para que conozca esta revelación, para que la reciba pura, como Yo os la he entregado y confiado. 5. Si alguno no estuviera conforme con poseer una rama del árbol, devolvédmela; más vale que Yo la recoja a que vosotros la dejéis crecer torcida. Os dice esto el Padre, porque contemplo recintos que han cerrado sus puertas a la caridad, y ahí afuera sollozan los menesterosos y contemplo a los muertos. 6. Servidores de mi obra: Escuchad mis mandatos y dadles cumplimiento, porque los hombres no impedirán vuestro paso. Nadie podrá impedir que se lleve a cabo este plan divino del cual os he confiado una parte, si presentáis esta obra libre de toda manifestación, lo que podréis lograr en estos tres últimos años de mi comunicación. Para 1950 vendrán hombres de dura cerviz, que ante la grandeza de mi manifestación y la limpidez de vuestras prácticas, caerán rendidos ante su Señor. Breve es el plazo, sin embargo es bastante para que apartéis la materialidad, el fanatismo y todas las lacras de que adolece vuestro culto. Mi doctrina es espiritual, por eso os nombráis espiritualistas; mas, ¿Habéis meditado y estudiado lo que ello encierra? ¿Os parece justo que predicando el espiritualismo con palabras, con vuestras obras pregonéis todo lo contrario? 7. ¡Cuán grande y limpia veréis mi obra si aprovecháis esta luz que os estoy enviando! 8. De los que van delante de cada congregación, depende que el pueblo se levante y dé cumplimiento a mis mandatos. Aun cuando mis plumas de oro no escribiesen, dejo impresas mis palabras con letras imborrables en la conciencia de este pueblo. Y cuando estéis en mayor altura de espiritualidad, se maravillarán vuestros ojos contemplando los prodigios que haré entre vosotros. No sufriréis por la partida de mi palabra, porque sentiréis cercana mi presencia. A falta del portavoz para escucharme, vuestros dones espirituales se desarrollarán más, con lo que tendréis gran regocijo y fe, porque me tendréis por inspiración, por videncia, por sueños proféticos, por intuición. Os recrearéis oyendo vuestra propia palabra y viendo sanar a vuestros enfermos. 9. El mundo espiritual, cada vez poseyendo más luz y mayor potestad, será el buen protector y el fiel guardián del pueblo para que todos cumplan y trabajen en mi campiña. Yo sólo contemplo espíritus sin hacer distinción entre los que estén en materia, de los que se encuentren libres de ella. 10. Esta es la luz del Sexto Sello, desatado por mi caridad en este tiempo. Os envié desde aquel tiempo a Jesús, mi Divino Hijo, el único que en la tierra ha dado cumplimiento a mis mandatos y ha hecho la voluntad de su Padre; más le envié para que convirtiese a los hombres en sus discípulos y así, imitando al Maestro, glorificasen al Padre. Yo os lo envié y Él os dio vida; mas, ¿Cómo me lo devolvisteis? Hoy vengo de nuevo a vosotros, no como hombre, sino como Espíritu de Consolación. 11. Aprovechad mi caridad y despertad plenamente a la luz, para que vuestro corazón se sensibilice. Dejad que vuestro espíritu lleve una vida de sumisión y obediencia y se convierta en mi discípulo. Creed en esta palabra que os estoy entregando a través de los portavoces y preparaos, para que sintáis su esencia y palpéis su verdad 12. Estos conductos de los cuales me he servido para que llegue a vosotros mi palabra, en verdad que no son perfectos, más han sido escogidos por Mí, para llevar a cabo mis designios y cumplir así mi promesa de volver entre vosotros; mas esta manifestación que hoy estáis percibiendo, desaparecerá en 1950, para dar paso a una manifestación más elevada, más pura, más espiritual, y que será la comunicación de espíritu a Espíritu, en la cual el hijo podrá conversar con su Padre Celestial, sin necesitar la mediación de hombres o de espíritus y llegará a recibir su inspiración sin ninguna limitación. 13. Por ahora conformaos con oírme en esta forma, en tanto que os preparáis para poder penetrar en el nuevo tiempo; analizad mi palabra y saturaos de su esencia, dejad que el espíritu se eleve para que llegue a Mí y pueda beber en la fuente hasta que calme su sed. 14. No os detengáis juzgando al portavoz del cual me sirvo, ni tratéis de averiguar por qué ha sido escogido; sólo Yo sé su principio y conozco su destino en este delicado cargo que es para algunos la realización de un elevado ideal y para otros representa una restitución y una prueba muy grande. 15. Todos podéis llegar a servirme y aprovechar el tiempo que os he concedido. Vuestra misión es detener el mal, limpiar el camino de los que llegarán después de vosotros y poner los cimientos de una humanidad que sepa amarme e identificarse conmigo. 16. En todos los tiempos he venido a daros oportunidades de trabajar, para que deis un paso más en la senda de vuestra evolución. Os he dado la enseñanza y los medios de escalar para que podáis acercaros a Mí; pero cuántos, después de haber llegado al final del camino, después de haber tornado al valle espiritual; han analizado su vida y la han encontrado vana, sin méritos; entonces me han pedido una oportunidad más para restituir a su espíritu la dignidad y la gracia de las que lo despojaron, y presentarme así un mejor cumplimiento. Yo les he concedido el don pedido y han vuelto a la tierra. 17. He dotado al espíritu de inteligencia y voluntad para que tome el camino recto y sepa apartarse de los tropiezos y peligros que cada instante le acechen. He permitido que existan el bien y el mal, para que el hombre, por amor a Mí y por respeto a sí mismo, venza y se aparte del mal. Si hubiese un solo camino y vosotros, inconscientemente, llevados por la fuerza de las leyes naturales cumplieseis vuestra misión, como lo hacen los astros, los elementos o los seres inferiores, no tendríais ningún mérito en marchar por el camino de la virtud; no habría lucha, aspiraciones, ni experiencias en vuestro espíritu. Y Yo marqué un camino de evolución y os coloqué en el principio de él, para que fueseis ascendiendo por vuestros propios esfuerzos, para que todos conocieseis ese camino, que es el único por el que se puede llegar a Mí. 18. Llevad mi enseñanza y no prevariquéis, ni imitéis a los malos discípulos. Si lleváis en vosotros dones y gracias con los que podéis guiad a vuestros hermanos aliviándolos de muchos de los males que hoy los afligen, no los ocultéis, dejad que vuestro espíritu hable con la experiencia que ha alcanzado y así edificaréis dentro de esta gran obra lo que a vosotros corresponde. 19. Rescataréis a las ovejas que se habían perdido y ayudaréis al Pastor que soy Yo, a congregar en el aprisco al número completo de ellas. Así habréis labrado los méritos que Yo os he pedido para que alcancéis la elevación de vuestro espíritu. 20. En esta fecha, desde que apunta el alba, muchos espíritus se elevan en oración por lo que ellos llaman: sus muertos. Yo os digo que está muy bien que los recordéis, que tengáis para ellos un pensamiento de gratitud, de amor, de admiración; pero lo que no está bien es que los lloréis como si fueran bienes que hubieseis perdido, ni tampoco que los deis por muertos, porque si en esos instantes en que vuestros ojos derraman llanto por ellos y vuestro pecho suspira por los que partieron, pudierais contemplarlos, quedaríais asombrados ante la luz que los ilumina y la vida que los anima; entonces exclamaríais: Verdaderamente ellos son los que viven y nosotros somos los muertos 21. ¿Verdad que vivís confundidos cuando lloráis ante un cuerpo inerte, mientras olvidáis que un espíritu vive, vibra y palpita? 22. También debo deciros que si en lugar de dedicarles según esta tradición un día a los que pasaron a la vida espiritual, estuvieseis siempre unidos a ellos por el lazo de la oración, su ser invisible, pero real en vuestra vida y su benéfica influencia, sería sentida por vosotros a lo largo de vuestra existencia, en vuestras luchas, en vuestras pruebas y también en vuestros momentos amables. Y aquellos seres, por su parte, tendrían oportunidad de trabajar en vuestras obras y empresas nobles, con lo cual adquirirían más luz. 23. Dije en aquel tiempo: "Dejad que los muertos entierren a sus muertos". Si analizáis con cuidado y con amor mis palabras, veréis cuánta razón tuve al decíroslo. 24. Veo cómo todos lleváis en el corazón y en vuestras retinas la última imagen, la visión material de vuestros seres queridos. Al que partió en la niñez, lo recordáis como niño; al que dejó esta vida ya en la ancianidad de su envoltura, lo recordáis como un anciano, así como al que se desprendió de un cuerpo extenuado por el dolor o en medio de una dolorosa agonía, así es como lo recordáis siempre; y es menester que meditéis sobre la diferencia que existe entre lo que es cuerpo y lo que es espíritu, para que concluyáis que ahí en donde el hombre muere, nace el espíritu a una nueva vida, donde se cierran unos ojos a la luz del mundo, otros se abren a la luz divina que ilumina la vida eterna del espíritu. 25. Una vez os dije que el hombre era idólatra por inclinación, y por este culto a sus muertos da una prueba palpable de su idolatría. Pero mi doctrina, como una aurora de belleza infinita, ha aparecido en vuestra vida, disipando las sombras de una larga noche de ignorancia en la que los hombres han vivido siempre confundidos; y esta luz, ascendiendo hacia el infinito como un astro divino, irradiará sus más bellas luces sobre vuestro espíritu, en una preparación que os llevará con paso seguro a gozar de aquella vida en la que todos lograréis penetrar por vuestra elevación. 26. Ya no seréis de los que lloran amargamente por aquellos que han partido para ir a morar en una vida mejor, ni seréis tampoco de los que estando ya en espíritu lloran por los que se han quedado, o por haber dejado el cuerpo que por toda una vida les sirviera de envoltura. 27. Hay seres que sufren y se angustian al contemplar la desintegración del cuerpo que tanto amaron; mas vosotros debéis ser de aquellos que, al contemplar que ha llegado el final de una misión desempeñada por aquel cuerpo humano, elevéis un himno de gracia al Creador. 28. Hoy vengo a perdonaros de todos vuestros errores y al mismo tiempo a mostraros una página del divino libro de la vida, en donde podáis iluminar vuestro espíritu y vuestra mente para que hagáis obras dignas de quien os las ha enseñado. 29. Estáis contrayendo una gran responsabilidad ante la humanidad, y a medida que más y más lecciones recibís de Mí, esa responsabilidad va en aumento, porque sois el pueblo que habrá de hablar de espiritualidad al mundo. En vosotros dejaré implantada entre la humanidad la forma perfecta de llegar a comunicarse conmigo, sin ritos ni formas idólatras, simplemente de espíritu a Espíritu. 30. Esta bendita simiente que ya está en vuestro corazón, será el pan que deberéis de compartir con vuestros hermanos y también será la herencia espiritual que leguéis a vuestros hijos. 31. Cuando os dije: "Amaos los unos a los otros", no penséis que era sólo respeto a vuestros semejantes, sino de un mundo al otro; mas ahora os digo, que cuando penséis en los que se han ido, no los sintáis distantes y tampoco os los imaginéis insensibles. No améis ni recordéis a los muertos, sólo debéis recordarlos vivos, porque ellos habitan en la eternidad y están cerca de vosotros. 32. De cierto os digo que vosotros sois el pueblo de Israel que pasando por distintas etapas ha llegado hasta este tiempo, sin poder decir que ha cumplido el mandato que sobre él pesa desde los primeros tiempos. No se ha espiritualizado, porque Yo aún escucho sus lamentos al ver partir a los suyos, a quienes confunde con los muertos. 33. Por eso vengo a daros luz, moradores de la tierra, que la necesitáis más que aquéllos que han pasado al más allá, porque vosotros sois los muertos, mientras ellos viven la eternidad. 34. A aquellos seres les es concedido por Mí acercarse a vosotros en el instante de vuestra elevación, más os digo que no los recordéis ya bajo la forma humana que tuvieron, porque ahora son espíritus de luz. 35. No os inclinéis sólo a las tradiciones del mundo, desechando la gracia que sobre vosotros se está derramando en este tiempo; mirad que mientras aquí podéis desaprovechar el tiempo, los espíritus alcanzan adelanto en el más allá. 36. Doblegad la materia para que podáis aprovechar esta oportunidad de liberación y elevación espiritual; porque tendré que llamaros en espíritu y tendréis que cumplir con la ley de evolución, y contemplará el espíritu cómo el cuerpo se desintegra en las entrañas de la tierra. 37. Si no queréis llegar a los umbrales de la eternidad envueltos en turbación, luchad por vuestro adelanto, haced méritos en el mundo acercando a los hombres distanciados, orando y trabajando por la paz de las naciones, derramando caridad y amor entre vuestros hermanos. 38. Aún hay quien me diga: Señor, si sois Vos el Dios omnipotente, dadme una prueba de vuestro poder, y Yo os digo: Cuán pequeños sois hablando así a quien, con sólo quererlo, haría desintegrarse la tierra. 39. Yo vengo a hacerme sentir en el espíritu, que es el que ha de llegar hasta Mí y el que puede reconocer mi esencia. Vuestro cuerpo es materia a la que perdono sus flaquezas. 40. Purificaos, oh pueblo, para que lleguéis a armonizar vuestro espíritu con su materia y así, por propios méritos os elevéis hacia Mí. Dejad que la humanidad me busque a través de religiones y sectas diversas; no la juzguéis porque vosotros aun no podéis hacer obras perfectas. 41. Dejad que los idólatras, descendientes e imitadores de Aarón, forjadores de dioses, sigan adorando a sus diferentes deidades a través de ídolos e imágenes; ya despertarán de su profundo sueño. 42. Toca a vosotros sembrar la simiente de la espiritualidad, demostrando a los hombres que el culto interior es el más grato del Padre. Es así como los hombres sentirán la presencia de lo espiritual y lo divino sin exigir ver para creer, como en estos instantes habéis sentido la presencia de aquellos seres espirituales a quienes con amor y gratitud recordáis y que se han acercado a vosotros como un perfume o un aliciente que os invita a seguir por el camino que ellos os están trazando. Aquellos seres se acercan a la humanidad sin sentir ya el anhelo por las vanidades de este mundo y sólo para despertar en los espíritus el deseo de alcanzar la vida que os espera. 43. Quienes lloran la ausencia de los seres queridos, son los muertos que velan a sus muertos, son los que, materializados en su ignorancia, no comprenden el significado de la vida, y diciendo creer en la inmortalidad del espíritu, con su llanto y su luto demuestran que no tienen un átomo de fe, pues lloran por muertos a quienes de verdad viven, sólo porque no los ven, o porque su cuerpo ha desaparecido. 44. Quedad en paz, dentro del mandato de Cristo, que una vez más os dice: "Amaos los unos a los otros". 45. Venid a Mí y fortaleceos. Resucitad a la vida de la gracia. Convertíos en mis discípulos, mensajeros de la buena nueva. El mundo reclama mi presencia y voy a hacer llegar a él mi palabra por conducto de vosotros. Ahí están los que me esperan tiempo ha, los que han presentido que ya es la hora de mi presencia en el mundo para encauzar a los espíritus hacia el progreso y la espiritualidad. Mas antes de enviaros, tendréis que limpiaros y cultivaros; si las penas os agobian y os sentís cansados, recordad que Yo soy vuestro cirineo y os ayudo con la cruz para que no caigáis bajo su peso. Si oráis y os entregáis al cumplimiento, no habrá prueba ni obstáculo que os haga debilitar; iréis con la sonrisa en los labios y la esperanza en el corazón. No temeréis al mañana y todo mal juicio o intención en contra vuestra se desvanecerá. No me neguéis, aun cuando fueseis muy probados, porque no sabéis si es mi voluntad concederos un prodigio para dar testimonio de que sois mis discípulos, en el momento culminante de la prueba. 46. Oíd y analizad mi parábola: 47. Acercase a una casa en busca de caridad una multitud de hambrientos, enfermos y desnudos. Los dueños de la casa la preparaban de continuo para dar de comer en su mesa a los caminantes. El hacendado, dueño y señor de aquellas tierras se acercaba para presidir el banquete. El tiempo transcurría y los menesterosos siempre encontraban en la casa sustento y abrigo. 48. Un día contempló aquel señor que el agua de la mesa era turbia, que los manjares no eran sanos y agradables y que los manteles estaban manchados; entonces llamando a los encargados de preparar la mesa les dijo: ¿Habéis mirado los lienzos y probado los manjares y bebido el agua? Sí señor, contestaron aquellos. Entonces, antes de dar de comer a estos hambrientos, haced comer a vuestros hijos, y si ellos, encuentran buenas las viandas, dad a estos visitantes. Los hijos tomaron el pan, los frutos y cuanto había en la mesa y el sabor fue desagradable y hubo descontento y rebeldía en contra de aquellos y reclamaron con dureza. El hacendado dijo entonces a los que esperaban, venid bajo un árbol, que voy a ofreceros los frutos de mi huerto y los manjares gratos al paladar, y a los encargados dijo así: Limpiad lo manchado, apartad el mal sabor de los labios de los que habéis engañado, desagraviadme, porque os he mandado recibir a todos los hambrientos y sedientos para ofrecerles los mejores manjares y el agua limpia y no habéis cumplido; vuestro trabajo no es agradable a mí. 49. El señor de aquellas tierras preparó el banquete, el pan fue substancioso, los frutos sanos y maduros, el agua fresca y confortante, y entonces invitó a los que esperaban, mendigos, enfermos y leprosos y todos se alimentaron y su gozo fue grande. Pronto se vieron sanos y libres de males y decidieron quedarse en la hacienda. Empezaron a trabajar las tierras, se hicieron labradores, más eran débiles y no supieron guiarse por los consejos de aquel señor. Mezclaron diferentes semillas y la cosecha degeneró. El trigo fue ahogado por la mala hierba, y cuando llegó el tiempo de la siega, se acercó el hacendado y les dijo: ¿Qué hacéis, si a vosotros sólo os encargué el cuidado de la casa para recibir a los visitantes? La siembra que habéis hecho no es buena, otros son los encargados de las tierras. Id y limpiad los campos de cardos y de mala hierba y volved a guardar la casa; la fuente se ha secado, el pan no sustenta y los frutos son amargos. Haced con los caminantes, lo que Yo hice con vosotros, y cuando hayáis alimentado y sanado a los que se acercasen a vosotros, cuando hayáis hecho desaparecer el dolor de vuestros semejantes, Yo os haré descansar en mi mansión" 50. Mi Espíritu Divino viene a entregaros esta palabra para guiaros en el camino y preveniros de los peligros que os acechan. 51. Estáis viviendo el Tercer Tiempo, el tiempo de la espiritualidad. 52. Vengo a entregar paz a vuestro corazón, fe y esperanza, y es mi voluntad divina, que deis albergue en vuestro corazón a este mensaje 53. Haced presente al Señor vuestras cuitas. Él os ha formado y a El debéis retornar. 54. Es tiempo de que estudiéis la palabra del Maestro, tiempo también de que os unifiquéis en un solo pensamiento, para que quedéis atados a este amor sublime. 55. Cada uno de vosotros lleva un mandato y no lo habéis cumplido aún. 56. No abandonéis la enseñanza; tomadla con amor, para que el mañana no caigáis en error, ese error que detendría la marcha de vuestro espíritu y os sumergiría en las aguas cenagosas de la confusión. 57. Mi verdad se manifiesta más clara, cuando os contemplo preparados; pero sois los ignorantes, los que aún no me habéis comprendido Mas también os digo: Sois los que más cerca estáis del Padre, porque estáis en el camino de la espiritualidad, camino que no tiene fin. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 197 1. El amor del Maestro se derrama entre sus discípulos, entre sus hijos. En cuanto Dios, sois mis hijos, en cuanto Maestro, sois mis discípulos 2. Pueblo amado: Ese Dios Creador y Padre vuestro os legó un espíritu fuerte y combativo, cuya espada es el bien y que ha de luchar hasta rechazar el mal que se engendró en el espíritu y alimentó el corazón del hombre; mas también os ha sido dada la sabiduría, para que el hombre se librase de las tinieblas de la ignorancia. 3. Después de mi partida en el Segundo Tiempo, Juan, mi discípulo, contempló en sus éxtasis la época en que estáis viviendo, los peligros en que la humanidad se vería envuelta, las calamidades que azotarían al mundo, las luchas y contiendas de los hombres y la paz que después de todo esto vendría. También le fue revelada la forma en que deberla quedar escrita aquella revelación o profecía, para que se diera a conocer en toda la tierra. 4. Quiero que mis nuevos discípulos conozcan el sentido de aquellas revelaciones y la esencia de la palabra que os estoy dando, porque entonces sí comprenderéis el objeto del espiritualismo y podréis ser firmes en la lucha. 5. La doctrina soy Yo mismo, entonces ella no puede contaminarse; es blancura y pureza y no puede mancharse. Así, cuando vuestro Señor desciende entre vosotros comunicándose por medio del portavoz humano, no se mancha con el pecado del hombre, antes bien la purifica; porque la verdad es, que aunque los portavoces a través de los cuales os hablo, revelen inclinación hacia el bien, se elevan al infinito para recibir el toque de la Divinidad y así reciban la inspiración, la revelación y el conocimiento divino, también es cierto que aún son muy pequeños y les falta preparación. 6. Pero soy el Espíritu del amor y no sólo busco comunicación con los justos; también vengo a la morada de los hombres, donde no habitan justos pero si hijos a quienes amo con perfección, para salvarles del pecado y las tinieblas, porque me necesitan más que los que ya están a salvo. Son los hombres los que necesitan del fuego de mi justicia y de mi amor para purificar en él todas sus manchas, necesitan de mi poder y de mi gracia para levantarse; y así acudo a su conciencia para hacerme presente. Entonces es cuando el hijo se ha identificado con su Creador, porque se ha contemplado semejante a su Padre. 7. ¿Por qué el hombre se admira de que la gracia de Dios venga a manifestarse entre los pecadores? ¿Acaso en el Segundo Tiempo los que escucharon mi palabra fueron justos? ¿Por ventura mis propios discípulos habían alcanzado ya la perfección? No, pueblo, ante las multitudes que me oyeron estaban los pecadores, los viciosos empedernidos, estaban los incrédulos, y entre mis apóstoles existían también miserias humanas. Mas Entiendo en su conciencia el llamado de la Divinidad y consagrándose a mí doctrina, legaron con su ejemplo una enseñanza más a la humanidad, dejando sus nombres en el corazón de los hombres. 8. El espiritualista deberá reconocer y seguir siempre esos ejemplos, porque fueron aquellos discípulos verdaderos sembradores de mi semilla. En muchas partes veréis la efigie de aquellos apóstoles; no es necesario que los busquéis a través de esas imágenes, más hasta en ellas veréis que su memoria es indeleble. Amadles, imitadles en su virtud; recordad que Yo os he enseñado a amarme en vuestros propios hermanos. 9. Preguntáis: ¿En dónde está la verdadera sabiduría? y Yo os digo: En Dios. Alguno más pregunta: ¿Cuál es la verdadera religión? Y el Maestro contesta: Quien me ame y ame a su hermano, ha encontrado la verdad y ha cumplido con la ley. 10. He dejado que en la tierra existan religiones, que son para el espíritu caminos que conducen a Dios. Toda religión que enseñe el bien y el amor y enaltezca la caridad, es buena, porque encierra luz de verdad. Cuando dentro de ellas los hombres degeneran y convierten en malo lo que en un principio era bueno, entonces el camino se pierde entre el materialismo y el pecado. 11. Por eso vengo en este tiempo a mostraros nuevamente mi venida, que es camino, esencia y ley, para que esta ley que es faro y estrella, la busquéis más allá de las formas y de los ritos, más allá de todo lo humano. El que así me busque será espiritualista. 12. Los hombres serán testigos de que lo que hará fuerte a la humanidad en tiempos venideros será esta palabra. El espiritualista del mañana será reconocido, no como el místico, ni como el religioso que se aparta del mundo y de los hombres para poder orar, sino como aquél que sabe luchar contra las tentaciones y que aun en medio del torbellino sabe distinguir el camino de la verdad. El espiritualista del mañana sabrá enfrentarse a un mundo preparado, su palabra de profeta y de vidente anunciará lo que ha de ser, él sabrá salvar al que está propenso a caer en el abismo. 13. El mensaje de espiritualidad no es obra del hombre, es obra del Creador, es la ley eterna que rige a los espíritus. 14. Sentid mi obra profundamente, para que ella os haga sentiros grandes en medio de vuestra humildad e insignificancia. Si vuestro verbo no es abundante, no temáis, que Yo os he dado la elocuencia de la verdad. Esa es la razón por la cual mi palabra prevalecerá. 15. Espiritualmente os dejo reunidos con todos vuestros hermanos, sin distinción de doctrinas. 16. Aparentemente habéis llegado antes que Yo, pero en verdad os digo que Yo ya estaba en mi mesa esperándoos. 17. He dejado mi solio por estar con vosotros, para daros mi enseñanza y consolaros en vuestras aflicciones. También vosotros, por estar conmigo habéis dejado la comarca, el hogar, los afectos. 18. Así como vosotros habéis sentido con esta palabra un deleite incomparable y llevándola a la práctica habéis encontrado el secreto de la paz y la armonía, así muchos pueblos vendrán a Mí y se consagrarán a vivir mi palabra. 19. Mi enseñanza en este tiempo viene a despertar al espíritu de la humanidad por mucho tiempo dormido. Todavía vibran mis palabras que di a los hombres en el Segundo Tiempo y nadie las práctica según las enseñé. Era menester que mi Espíritu retornase entre vosotros para convenceros de que la doctrina es el camino infinito del espíritu, a fin de que nunca os detengáis en la jornada. 20. Los que sueñan con lo eterno, los que aman lo verdadero, los que anhelan elevarse a esta obra, los que tengan caridad de su espíritu, los que prefieran el atavío del espíritu a las galas del cuerpo. En éstos podréis ver un destello de comprensión; no serán los que crean que mi misión se reduce a aliviar vuestros dolores y libraros de vuestras enfermedades, serán los que habrán comprendido que mi promesa encierra algo más que la liberación del dolor: la vida eterna. 21. El sentido de mi doctrina viene a inspiraros para que destruyáis el mundo materialista que habéis creado, para que sobre él levantéis un mundo de espiritualidad en el cual disfrutaréis de la paz que anheláis y veáis surgir y desenvolverse todas aquellas potencias que han permanecido dormidas hasta ahora en el fondo de vuestro ser. 22. En los entendimientos turbados brillará la luz, y de los hombres en quienes anidó el odio, brotarán lágrimas de reconciliación, de arrepentimiento y de amor. 23. Mi voz es una invitación al trabajo espiritual, y en esta obra hay labor para todos. Nadie tema robar a la vida material unos instantes para ocuparse en lo mío; de cierto os digo que llegará la hora en que vuestro espíritu os lo agradezca. 24. No me digáis: Señor, he visto pobreza entre éstos que te van siguiendo, en cambio en los que ni siquiera se acuerdan de Ti, ni pronuncian tu nombre, veo abundancia, placeres y satisfacciones. Mi pueblo no tomará estos casos como una prueba de que el que me siga tiene que ser necesariamente pobre en el mundo. Mas Yo os digo que la paz que tienen éstos que escuchan y que consagran parte de su vida a impartir la caridad, no la conocen aquéllos a quienes tanto envidiáis, ni la podrán conseguir con toda su riqueza. 25. Hay quienes saben poseer al mismo tiempo los bienes del mundo y los del espíritu, otros a quienes no se les da lo del mundo porque se olvidan de lo espiritual, y otros a quienes sólo les interesa lo del mundo creyendo que las leyes divinas son un enemigo para las riquezas terrenales. 26. Los bienes son siempre bienes, mas no todos les saben emplear; también debéis saber que no todo de lo que muchos poseen se los he dado Yo; los hay que tienen lo que de Mi han recibido como compensación, así como existen otros que todo cuanto tienen lo han hurtado. 27. La mayor prueba que los hombres pueden tener sobre vuestro cumplimiento en la vida, es la paz del espíritu no la cantidad de monedas. 28. Hablándoos en muchas formas, amplio los conocimientos de los que van a seguirme en este tiempo; ellos serán los que contesten a las preguntas de sus hermanos con la claridad con que Yo les he contestado en mi palabra, aun tratándose a veces de preguntas torpes o necias. 29. Quiero que mi palabra deje un recuerdo de luz en la memoria de quienes la escucharon, para que al evocarla, llegue a su corazón el eco de la enseñanza llena de amor que recibieron. 30. Los testigos de mi comunicación serán los destinados a recibir a las multitudes del mañana, así como Yo os he recibido. 31. ¿Recordáis cómo llegasteis a Mí? Veníais vencidos, derrotados, habíais buscado a quienes tenían más que vosotros y nada os dieron; buscasteis a quienes sabían y no os enseñaron; mostrasteis vuestro cuerpo enfermo, agobiado, agonizante y no os dieron la salud, y cuando el desengaño se apoderó de vuestro corazón y os convencisteis de que entre los hombres no existe la caridad, porque en vez de miraros como hermanos os veían como seres extraños, perdisteis la fe y la esperanza; unos blasfemasteis, otros maldijisteis, otros deseasteis la muerte. 32. Así llegaron muchos de vosotros ante Mí para saber que mi fuente de misericordia es la única que jamás se seca y que sólo hay que saber buscarla para sentir como se desborda sobre todo espíritu atribulado 33. Pronto veréis, no a un pueblo, sino a toda la humanidad desengañada de sí misma, convencida de que todo su humano poder, su riqueza o su ciencia, no son fuerzas suficientes para contestar a sus interrogaciones, para dar la paz a su espíritu o para aliviar su dolor; entonces la veréis buscando la fuente de verdad más allá de su mundo, más allá de los hombres y de su falso poder 34. ¡Cuántos me buscarán e interrogarán intuitivamente de espíritu a Espíritu! A ellos Yo les contestaré, pero cuántos también se cruzarán en vuestro paso y os preguntarán, os pedirán luz; a éstos les sabréis recibir en mi nombre y les daréis de lo que Yo os he confiado 35. Si en verdad dieseis a vuestros hermanos con amor, con luz, con espiritualidad, de cierto os digo, que además de encender en ellos la fe en el Padre, les devolveréis la confianza en los hombres, esa confianza que debe existir entre vosotros como hijos de Dios. 36. Yo reconozco vuestros méritos. Observo a los que han dejado sus ocupaciones materiales para venir a escuchar mi palabra, a los que han renunciado a la satisfacción de algún placer o a disfrutar de algunas horas de descanso, para estar Conmigo, o a los que soportando las críticas o las murmuraciones de los suyos, han despreciado todo y están presentes en el momento de daros mi lección. 37. Mi bendición y mi paz sea con todos. Bendigo el anhelo de los que quieren perfeccionarse, bendigo a los que tienen hambre y sed de conocimiento. Son los que quisieran cambiar de vida y de costumbres para sentirse más cerca de su Señor. Si ellos perseveran en su camino, llegarán hasta el final de él y alcanzarán lo que tanto desean. 38. Así quiere el Maestro que todo el pueblo venga a escucharme, con anhelo esencialmente espiritual, que sólo soñasteis con mejorar vuestra vida y que hiciereis desaparecer todo lo que de impuro tuvieseis en vuestro pasado. Ciertamente que todos estáis luchando por alcanzar este fin, unos con mayor ahínco, otros débilmente, pero todos lucháis por llegar a ser mejores de lo que erais ayer. ¿Creéis que Yo no contemplo los combates que estáis librando? 39. Aún os tientan los vicios, las pasiones, la idolatría; más en esos momentos oráis y vuestra fe os ayuda para que alcancéis la salvación. Vuestro espíritu está preparado para recibir bajo esta forma y escucharme por este medio; mas esa preparación no la ha adquirido en la tierra, sino a través de su evolución espiritual, y os fue necesario despojaros de muchas tendencias adquiridas a vuestro paso por el mundo, para comprender mi manifestación de este tiempo. Los que no se han preparado, no aceptarán como verdad esta manifestación; por eso es que veis divisiones en el seno de vuestras familias, padres que desconocen por esta causa a sus propios hijos, hijos que se convierten en los jueces de sus padres, hermanos que hasta ayer se comprendían y que hoy se ven como si fueran extraños, y matrimonios que discuten y hasta se desconocen entre sí, porque uno cree y el otro niega. 40. No es la primera vez que esto ocurre. En los tiempos de mi predicación los hombres se desconocieron, porque mientras unos creyeron en mi palabra y hasta dieron la vida sosteniendo su verdad, otros la tildaron de impostura y falsedad. 41. Si la humanidad verdaderamente hubiera estado esperando a su Señor, no se hubiera confundido, como no se confundieron los que íntimamente le deseaban, le esperaban y le llamaban. 42. Os he dicho que invitéis a todos vuestros hermanos, sin distinción, para que se sienten a mi mesa, porque aunque no todos creen en Mí, por ahora, debo hablarles a todos. 43. En aquel tiempo salí en busca de las multitudes; el sitio en el que les hablé me fue siempre indiferente. Lo mismo les dirigí la palabra en un pórtico del templo, que en un camino, en un valle o en la ribera del mar o en la cima de una montaña. 44. En este tiempo, en que para hablaros es necesaria la preparación del portavoz, pequeña criatura que no sería capaz de ir por plazas, por calles o por caminos y ciudades, poseída de mi rayo para dirigir mi palabra a las multitudes, os he reunido en humildes recintos para entregaros mi palabra, y en vez de que Yo fuera a las multitudes, ellas vienen a escucharme; por eso digo a los que día tras día se acercan a Mi: Llamad a vuestros hermanos bajo la sombra de mis árboles, donde podrán oír mi voz. 45. Vengo a prepararos porque una nueva etapa va a comenzar. Tiempo de gran espiritualidad y elevación va a ser el que suceda a éste en el que os estoy dando mi palabra. 46. Tres años más os daré mi enseñanza por el entendimiento del hombre, que serán como tres días, porque el tiempo pasa sin detenerse. 47. ¡Cuánta tolerancia y cuánta complacencia habéis recibido dentro de mi obra, oh pueblo! Mas debo advertiros que todo tiene su límite, y esas complacencias que el Padre os ha concedido, deben terminar. Pronto sabréis guardar el verdadero respeto a todo lo que es espiritual, a todo lo que significa una verdadera preparación. 48. Mi obra no es una de tantas doctrinas, no es una secta más en el mundo. Esta revelación que hoy os he traído, es la ley eterna; sin embargo, por falta de espiritualidad y comprensión, cuántos ritos le habéis mezclado, cuántas impurezas, hasta haber llegado a deformarla. Cuántas prácticas habéis introducido en mi doctrina, diciendo y creyendo que todo lo que habéis hecho ha sido inspirado u ordenado por Mí. 49. Se aproxima un tiempo en el que se abrirán vuestros ojos y comprenderéis la verdadera esencia del espiritualismo. En verdad os digo que mi obra es más sagrada que todo lo que en el mundo así hayáis considerado. Sin embargo, estoy presto a perdonar cuanto hayáis faltado en vuestra misión, y con vuestro arrepentimiento penetraréis en una nueva vida más espiritual, practicando mis enseñanzas con la máxima sencillez para que sea el verdadero espiritualismo lo que enseñéis. 50. Si desde 1866 en que se iniciaron estas lecciones entre mis nuevos discípulos, éstos hubieran aprovechado la esencia que recibían, ¿No consideráis que ya era tiempo de que hubieran asimilado esta enseñanza? 51. Era natural que mientras no veías definida mi revelación, a pesar de haberla explicado con todo detalle, para que vuestro entendimiento la comprendiese, cayerais en errores e interpretaseis equivocadamente algunas de las enseñanzas; pero cuando mi palabra ha alcanzado su plenitud entre vosotros, esas faltas son injustificadas. 52. Llegasteis a creer que Yo os había traído a esta obra con el fin de remediar la pobreza material en que se encuentra parte de la humanidad, para ayudaros a ser grandes delante de los demás; y hoy os sorprende que os venga a entregar los bienes espirituales, la caridad, el consuelo, el bálsamo, los que debéis de dar con el más absoluto desinterés. 53. Esta es la verdad; quien haya puesto precio a los servicios que imparta a sus hermanos, no ha sido a mi obra a la que ha vendido, ha sido a sí mismo a quien ha fijado un precio, precio de traición. 54. Aún quedan algunos instantes durante los cuales os hablaré libremente, y nadie podrá decir que Yo lo castigué con dureza o le hice expiar demasiado los errores que haya cometido, porque mi enseñanza es dulce, así como los medios que empleo para corregiros. 55. No será el pago del mundo el que os traiga la paz y las satisfacciones; éstas vendrán para con vuestros hermanos. 56. Si amáis la paz, sed además hombres de buena voluntad y así la tendréis con vosotros. De cierto os digo, que no hay tesoro que pueda compararse con la paz del espíritu. 57. Podéis decir que sólo por instantes se puede contar el tiempo que falta para que dejéis de escuchar esta palabra. Ya se acerca el tiempo en que os levantéis a esparcir la buena nueva. Vendrá la plenitud del tiempo de la luz, y sobre vuestras cabezas descenderá el Espíritu del Señor, como descendió en aquel tiempo sobre mis apóstoles, haciendo aparecer en cada uno de ellos una lengua de fuego, como símbolo del verbo o don de la palabra, que en ese instante les era concedido. Es menester que perseveréis en mi doctrina, para que pueda hacerse mi voluntad en vosotros. Si sufrieseis humillaciones a causa de mi obra, soportadlas con paciencia y perdonad. Volved vuestra mirada hacia Jesús y vedle en aquel tiempo sufriendo las más grandes humillaciones entre los hombres, sin protestar, y sí perdonando y amando a quienes le ofendían. 58. Si os dije que mostraseis el carrillo derecho a aquél que os golpease en el izquierdo, en señal de perdón, no concreté mi doctrina solamente a palabras. ¡Cuántas veces en los últimos días que en el mundo pasé, recibí sobre mi rostro y en todo mi cuerpo, cuando no los azotes, el bofetón, sin que mi corazón se airase, ni mi mirada manifestase rencor! Mi mansedumbre, la dulzura con que contemplaba a aquellos hombres, realizaron muchos milagros, muchas conversiones que sólo Yo contemplé. A eso vino Jesús el Salvador, a enseñaros el camino de la elevación espiritual por medio de la humildad. 59. La humildad divina se manifestó plenamente al mundo desde la hora de mi nacimiento en cuanto hombre. Desde aquella fría noche en la que una mujer purísima de Espíritu y cuerpo, llena de regocijo oraba ante su Señor desde el interior de un establo, único refugio que se abrió en aquella noche para recibir en su seno al Salvador del mundo, ahí en el pesebre que fue mi cuna, se inició la lección de amor y de humildad que traje a los hombres. 60. Hoy vivís otro tiempo; he vuelto a vosotros y aunque no ha sido como hombre, he venido a enseñaros nuevamente mi lección de humildad. Las tinieblas en que encuentro sumergida a la humanidad en este tiempo, son más negras que las que aquella noche nació Jesús. La dureza de los corazones que han recibido mi nueva venida, ha sido a semejanza de las rocas de aquella gruta, en donde el Dios Niño abrió sus ojos a la luz de este mundo; la indiferencia de la humanidad hacia lo eterno, hacia lo espiritual y su falta de amor de unos a otros son como el frio de aquella noche bendita; y la dureza de los entendimientos por los cuales me comunico en este tiempo, la aspereza de sus corazones, han sido como la dura paja del pesebre. Así comencé de nuevo mi lección entre vosotros, más os pregunto: ¿También la concluiré sobre una cruz como entonces? 61. Mirad mi huella y seguidla; si en ella encontráis el sufrimiento, el sacrificio, la renunciación, la humillación, elevad vuestra mirada a Jesús y Yo os enviaré mi fuerza y os daré mi brazo como cirineo para ayudaros a llevar la cruz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 198 1. Bendito el que llega a mi lleno de humildad. 2. Son los tiempos en que dejaré hombres preparados de espíritu y de entendimiento para que testifiquen la verdad de mi venida. 3. Cuando mis discípulos vayan por el mundo, hablando y doctrinando en mi nombre, llevarán en sí la fe y la seguridad de que Yo acudiré en su auxilio en el momento de prueba, porque siempre he dado pruebas de mi amor y de mi presencia en todas partes. 4. Cuando os agobia la pena y clamáis a vuestro Padre porque vuestra fe os convence de que sois escuchados y de que vuestro rostro afligido es contemplado por el Señor, sentís un consuelo y una esperanza, que es la caricia que el maestro os da al escuchar vuestra plegaria. 5. Si al hombre se le presenta la vida llena de tropiezos y amarguras y entonces solicita el consuelo de su Padre, ¿Por qué no había de venir quien puede levantarle? 6. El amor divino se derrama en todo instante en la humanidad y de ello testifican quienes han sabido sentirme íntimamente en su corazón, porque Yo, aun siendo omnipotente, me limito para acercarme al hombre y ser sentido por él. 7. No juzguéis a ninguno, ved como los hombres de las distintas religiones oran en diversas formas, todas distintas a la vuestra; Yo os he revelado que a todos desciendo y a todos escucho, porque de nadie que me busque me quiero ocultar. En cambio, los demás sí os juzgarán por vuestra forma espiritual de orar, y también por haber creído en mi comunicación por el entendimiento del hombre. ¡Cuántos habéis sido ya víctimas de la calumnia y de la burla por parte de aquéllos por aceptar mi comunicación en esta forma! Sólo la flama de la fe que arde en el corazón de este pueblo os ha hecho resistir las pruebas, y es que tenéis la confianza de que esta doctrina, después de pasar por grandes combates, será del conocimiento universal. Vosotros, que estáis escuchando directamente mi palabra y que seréis maestros entre la humanidad, no veréis desde este mundo el resultado de vuestro trabajo, porque tardará tiempo para que la semilla rinda su fruto. 8. Esta humanidad poco a poco va aceptando la idea espiritual; cuando haya alcanzado cierta elevación, comprobará que en mis comunicaciones y manifestaciones no existió impostura; que fue verdad que el Maestro se derramó en amor, en sabiduría y en gracia a través de cerebros humildes, pero despejados e iluminados por mi Divinidad; imperfectos, sí; mas siendo la misma pureza, he venido a valerme de entendimientos de hombres que luchan continuamente contra sus propias inclinaciones. Si el hombre cree que sólo por medio de un hombre justo y perfecto debía comunicarme para ser creído, se encuentra en un error, y a él Yo le preguntaría: ¿Acaso los representantes de mi Divinidad en las religiones son hombres perfectos y justos? En verdad os digo que no encuentro entre ellos un solo justo en toda la tierra, sin embargo son intérpretes de mi palabra revelada en los tiempos pasados. 9. Estos portavoces por los cuales os hablo, no son mis representantes, ni mis ministros, son simplemente instrumentos para transmitir mi inspiración. 10. Muchas lecciones os ha traído mi enseñanza; os he dicho que no es preciso que levantéis templos suntuosos para agradar a vuestro Dios; que tampoco es preciso que confeséis vuestras faltas ante otro pecador como vosotros. Que el mejor templo donde podéis penetrar para adorarme es vuestro propio corazón, y que cuando sintáis arrepentimiento sincero por vuestras faltas y luchéis contra vosotros mismos por enmendaros, en verdad seréis perdonados por Mí. La prueba de que habéis lavado vuestra mancha, será la paz que experimente vuestra conciencia y la alegría que inunde vuestro corazón. 11. ¿A qué llaman los hombres sobrenatural, si todo en Mí y en mi obra es natural? ¿No serán más bien las obras malas e imperfectas de los hombres las sobrenaturales, ya que lo natural sería que siempre obrasen bien, procediendo de quien procede y poseyendo los atributos que en sí llevan? En Mí todo tiene explicación sencilla o profunda, nada hay a obscuras. Llamáis sobrenatural a todo aquello que desconocéis o que miráis envuelto en misterio, pero que, cuando vuestro espíritu conquiste con méritos su elevación y contemple y descubra lo que antes no podía ver, encontrará que todo en la creación es natural. 12. Si unos siglos atrás se hubiera anunciado a la humanidad los adelantos y descubrimientos que en estos tiempos lograría el hombre, hasta los científicos habrían dudado y hubieran considerado como sobrenatural tales maravillas. Ahora que habéis evolucionado siguiendo paso a paso los adelantos de la ciencia humana, aunque os maravilláis con ello, los contempláis como obras naturales. 13. En verdad os digo: El mañana, cuando la comunicación espiritual del hombre con su Dios se extienda por el haz de la tierra, la humanidad se familiarizará con estas manifestaciones, creerá en que Yo me comuniqué a través del entendimiento humano, creerá en lo que hablé y dejará de juzgar un imposible o algo sobrenatural tales manifestaciones. 14. Los hombres del mañana serán los que reconozcan a través de los escritos que queden de mi palabra, la grandeza y la esencia de mi doctrina. Causará admiración en ellos la sencillez con que explico lo profundo, lo insondable, la sencillez con que os expongo la verdad. 15. Así os prepara mi palabra para que podáis contestar a quienes vengan en pos de este conocimiento. Vendrán hombres a vosotros, que no se conformarán con simples explicaciones. Vendrán los científicos que han pasado su vida escudriñando la naturaleza y los libros y os preguntarán: ¿Por qué el Señor siendo poder no se materializó, explicando cuáles serían los descubrimientos de la ciencia? 16. Entonces contestaréis: En el fondo de la palabra divina, cuya sencillez encierra sabiduría, se encuentra la explicación y la profecía de lo que el hombre realizará y de lo que espera a la humanidad. 17. Discípulos, desde ahora os digo: No penséis que la sabiduría que os estoy enseñando en mis revelaciones, es para que la enfrentéis a la sabiduría de los hombres; si por ese camino quisieseis ir, desde ahora os digo que nada recogeréis. 18. No es menester ser sabios para llegar a Mí; basta tener elevación espiritual, manifestar mi palabra, como Jesús la manifestó en el Segundo Tiempo y como ahora os la estoy entregando, llena de sencillez y amor. ¿Acaso ella ha revelado sabiduría científica? ¿Trata ella de resolver los problemas científicos de los hombres de estos tiempos? 19. Yo sólo hablo al espíritu. Sólo he enseñado el camino que conduce a la vida perfecta; y esta misión tenéis también vosotros, de hablar al espíritu y descubrirle en el horizonte la silueta de la "tierra de promisión" 20. Vosotros exponed con sinceridad y pureza mi doctrina y dejad que el hombre escudriñe, investigue e interrogue. No lo repruebo, ni lo impido; cada quien buscará la forma que esté a su alcance para encontrar la verdad. 21. Sembrad, vuestra semilla fructificará mañana; no importa que sean las generaciones futuras las que recojan el fruto. 22. Estudiad mi palabra y penetrad en su esencia. 23. Yo vengo a entregaros mi doctrina y no a contemplar vuestra mancha y vuestra iniquidad. 24. El pueblo de Israel debe mostrar un ejemplo de fortaleza, porque Israel es el fuerte de la humanidad. 25. Nuevas órdenes recibiréis, por las cuales me reconocerán las multitudes. 26. Las calamidades se encuentran desatadas, y mientras Israel duerme, los hombres imploran caridad y la han recibido de Mí; mas es mi voluntad que la humanidad reciba por la preparación de mi pueblo. 27. Vosotros lleváis el ejemplo del Padre al enseñaros sumisión y obediencia. 28. Cuando el tiempo sea llegado, recibiréis un mandato. Iréis a lejanas tierras. No haréis distinción de razas y además os digo: Ellos me esperan. Más para los que no han despertado aún, os digo: El infante llegará en que el Padre se haga sentir en todos los corazones. 29. No vengo a contemplar vuestras vanidades humanas. Sólo veo que vuestro corazón y espíritu me han buscado y Yo os enviaré a las comarcas cual emisarios del Maestro, enseñando con el ejemplo, como Jesús en el Segundo Tiempo. 30. Sí, Israel, llevad mi palabra que es savia de vida eterna. 31. A vos toca dar al mundo lo que le pertenece, en cumplimiento de mi mandato, porque sois los poseedores de la luz y la gracia del Tercer Tiempo. 32. Soy el Padre, que lleno de amor me aposento a levantaros nuevamente a la vida de la gracia, a encaminaros en el sendero recto. Caros me costasteis en el Segundo Tiempo y ahora me tenéis en espíritu dándoos nuevamente mi palabra, mi "Verbo Divino" que se distingue por el amor, para que practiquéis y llevéis al mundo mi enseñanza perfecta. 33. Con mi palabra que es el cincel más fino, pulimento vuestro corazón, porque le contemplo adormecido aún. 34. Es alba de gracia en que el Maestro desciende en todos sus discípulos. 35. Los videntes han testificado mi presencia y han contemplado la luz de mi Espíritu. 36. Se han preparado y han cerrado sus pupilas a las atracciones del mundo y por sus bocas han brotado palabra proféticas. 37. Seguid preparándoos, porque si no lo hiciereis, de cierto os digo: Las piedras hablarán. 38. Mas también os digo: No quiero forzaros. Quiero que el amor brote de vuestro corazón con sencillez y naturalidad. 39. Preparaos, pueblo, porque no sabéis como ni de dónde, pero las multitudes de distintas aldeas y comarcas se levantarán y vendrán a los recintos. 40. Elevaos en oración. Ayudad a vuestros hermanos. Estudiad mi palabra. No quiero contemplar a Israel avergonzado porque no haya sabido luchar. No, pueblo. Haced presente uno, dos o tres granitos, pero que vuestra simiente sea limpia. A vosotros toca analizar mi palabra. 41. Soy Padre de amor, y cual Padre vengo a vosotros porque como juez soy inexorable. Regeneraos, preparaos, para que siempre mes contempléis como Padre. 42. Se avecina el tiempo de la gran lucha. Tres años os restan de mi palabra, y el Padre quiere dejar doctrinadas a las multitudes. Pero es menester os preparéis vosotros, a quienes dejaré al frente de las porciones que han de quedar en los recintos. 43. Llegad a la comprensión y no dejéis que el mundo os arrebate la savia de mi palabra y su esencia regrese a mi solio divino. 44. Apartaos del mundo y recordad mis palabras que os dicen: Lo que fuisteis el ayer, no lo seáis hoy y lo que sois ahora, no lo seáis el mañana. Regeneraos. Renunciad a lo superfluo y malo; no quiero místicos ni fanáticos. 45. En el Primer Tiempo os envié a Moisés, en el Segundo Tiempo fui en Jesús de Nazareth entre vosotros, y hoy me tenéis como Espíritu Santo. Contemplo vuestro espíritu en la Escala de Jacobo, recibiendo la gracia y la luz de mi Espíritu. 46. Todos formáis un solo pueblo. Todos sois un solo hijo en quien poso mi ósculo de paz. 47. Estudiad mi palabra y llevadla a las multitudes, que el camino ya está preparado. A esta nación se acercarán los hombres. Dadles el mejor banquillo, mostradles buen ejemplo, para que os reconozcan como discípulos del Espíritu Santo. 48. Lleváis cada uno de vosotros un ser espiritual que os cuida. Cuando el momento sea llegado, él me responderá de vosotros y vos de él. En verdad os digo que es grande la responsabilidad que lleváis. 49. Llevad ahínco y anhelo de cumplir vuestra misión y quedad unidos por un solo ideal y una sola voluntad. Sed gratos ante mi justicia, que contempla hasta el íntimo latir de vuestro corazón. 50. Es tiempo precioso. Os toca levantaros presurosos, con amor, a cumplir con mi mandato, los unos ya como discípulos, los otros como párvulos. 51. Dejad al mundo lo que le pertenece y llevad un solo ideal, que es la salvación del espíritu, porque habréis de entregar cuentas de todo lo que labraréis en este planeta, cuando el momento sea llegado. 52. No sois inocentes ni ignorantes, todo lo hacéis con conocimiento de causa. 53. Yo os prevengo de los sucesos futuros. Cuando ya no escuchéis mi palabra, os comunicaréis Conmigo de espíritu a Espíritu. 54. Ahora os contemplo reunidos a imitación de mis apóstoles del Segundo Tiempo, y os estoy preparando para que hagáis grandes prodigios. 55. Lleváis una grande potestad, por lo tanto, entregad a vuestros hermanos de lo mucho que os he dado en mi palabra. 56. Yo he venido a derramar mi sabiduría entre vosotros, pero contemplo al lobo hambriento con piel de oveja que quiere devoraros poniendo pensamientos pecaminosos en vosotros para perderos. Más cuando contemplo que vuestro ser está próximo a sucumbir, aquí me tenéis cual Padre que viene en vuestra ayuda, porque no quiero que os perdáis. 57. Corta es la porción que lleva en su corazón el amor al Padre y voluntad en servirme; mas os digo: Perseverad para que alcancéis la elevación de vuestro espíritu en mi ley. 58. Así reunidos quiero contemplaros, que si sois con el Padre, Yo estaré con vosotros, no os dejaré un solo instante, y la tentación lejos será del pueblo de Israel. 59. Analizad mi palabra, comprended que es corto el instante de mi comunicación y dúos cuanta de cuán grande es mi amor y cuán grande la luz que poso en vuestro espíritu. Ved que tenéis que llegar limpios a Mí. 60. "Mi reino no es de este mundo", por lo tanto comprendedme cuando os digo: Lo que labrareis en la tierra, Yo os lo guardaré en el más allá. 61. Aquí en esta mesa os espero a todos. Ante mi presencia desaparecerán razas, castas y linajes; todos me pertenecéis por igual, todos lleváis un espíritu como joya preciosa, y a ese espíritu es al que vengo buscando. 62. Si lo queréis saber, éste era el lugar señalado para mi nueva manifestación al mundo, en el que habríais de verme venir sobre la nube, delante de todos los pueblos de la tierra. 63. Entended bien las lecciones; con esto Yo quiero deciros, que en Espíritu desciendo a todos, pero que esta palabra, no todos la escucharán. Así pasó en aquel tiempo; un pueblo fue el testigo de mi enseñanza, de mis obras, y los demás pueblos de la tierra creyeron por los testimonios. 64. Hoy me encuentro congregando al espíritu de aquel pueblo, para que perfeccione su misión bajo la palabra de su Maestro. 65. No vengo a prometerle reinados terrenales, sino un reino de eterna luz en el espíritu. 66. Su espíritu, ahora lleno de egoísmo ante las necesidades de sus semejantes, mañana será generoso para hacer partícipes a sus hermanos de la heredad que les he concedido. 67. Los que en aquel tiempo esperaban la llegada del Mesías, como la de un rey de la tierra y le vieron llegar en su humildad divina, se desalentaron y confundieron. ¿Por qué ahora vosotros habíais de imitarlos y de confundiros al verme manifestar de esta manera, si ya tenéis antecedentes de que "el reino de vuestro Señor no es de este mundo?" 68. Vengo a enseñar a un pueblo, para que él doctrine en el mañana a todos aquellos que no tuvieron la oportunidad de oírme bajo esta forma. Los que ahora me están escuchando, oyen a un Padre que con gran amor les anuncia una partida próxima y que por ese motivo extrema su ternura con todos aquellos que le rodean. Es la voz de un Padre que quiere que le recuerden, que no quiere dejar sollozando a ninguno de sus hijos, que desea que todos disfruten de su herencia y ésta es la de su amor. 69. Todo cuanto necesite este pueblo para la lucha que se avecina, su gran lucha espiritual, lo tendrá, porque El, en su riego fecundo, hará que brote de nuevo mi simiente. 70. Sí, pueblo, mi nombre volverá a estar en todos los labios, mi esencia en todos los corazones, y mi ley se manifestará en todas las conciencias ¡Cuán dichosos serán aquellos que hayan tomado parte en esta obra divina, porque ese gozo espiritual les compensará de todas sus tribulaciones y amarguras! Ellos recordarán que aquí, en la tierra, fueron los discípulos de Cristo, que cuidaron amorosamente la simiente que el Divino Maestro les enseñó a cultivar. 71. Conquistad esa paz para vuestro espíritu, oh pueblo, ganad ese lugar en la eternidad. 72. Yo como Maestro, voy delante de vosotros guiando a vuestro espíritu; por eso las obras de mis discípulos deben ser claras, y de vosotros tomarán ejemplo los que os miren. El mundo está hambriento y vosotros tenéis el pan que alimenta; si me seguís como ellos, sentiréis mi potestad para combatir todo mal. Todos los elementos os ayudarán en vuestra misión, si sabéis usarlos. 73. Hoy contempláis entre la humanidad escasez y pobreza, el desvelo por conseguir el pan del cuerpo, mientras vosotros os habéis conservado sin sufrir tantas penalidades, porque quiero que tengáis paz y que dediquéis una parte de vuestro tiempo a la práctica de mi doctrina. Muchos hombres y mujeres van a emigrar buscando en este país un refugio para su corazón cansado de luchar, y encontrarán una tierra bendita, pródiga en beneficios, y vosotros compartiréis con ellos vuestro pan y encontrarán abrigo y cimentarán aquí su hogar. 74. Despertad, pueblo, porque sólo quedan tres años en que he de comunicarme con vosotros. Buscadme desde hoy de espíritu a Espíritu, porque ya se acerca la hora en que os sentiréis huérfanos y quiero que seáis fuertes en la prueba. El mundo espiritual no os dará su palabra de aliento, de consejo; no oiréis este concierto descender del más allá, y es menester que sepáis elevaros para seguir alimentando vuestro espíritu. 75. Acercaos a lo que es perfecto. Unid a mi voluntad la vuestra. Buscad todo el bien para vuestro espíritu y amad menos los bienes terrenales. Ha llegado la humanidad a un límite en donde voy a detenerla; las tinieblas desaparecerán, "la mala hierba será cortada, atada en gavillas y arrojada al fuego", como está escrito. Todo esto será hecho. Yo os preparo, pueblo, para que conozcáis el tiempo en que vivís y pongáis alerta a vuestros hermanos. Bendito aquél que se disponga a redimirse, ore y haga penitencia, porque será salvo; más si por esta causa sois desconocidos, si os hieren, recordad a Jesús en su pasión divina e imitadle. 76. Sed comprensivos y sabed perdonad las ofensas; no tengáis enemigos y si os combaten, esgrimid vuestras armas de amor, de luz. Si así os conducís, alcanzaréis perfección y tendréis en la tierra el don de la paz. Yo os doy la semilla, a vosotros toca cultivarla. 77. El momento en que Yo había de venir estaba señalado y esta profecía se ha cumplido. Estaba dicho: "Los hombres escalarán el monte del pecado y el materialismo. Las guerras cundirán de nación en nación como incendio que lo destruye todo. El odio y la mala voluntad crecerán como mala hierba e invadirán los campos". 78. Sabía que a través de los tiempos me olvidaréis y que haríais salir de vuestro corazón mi palabra. Por eso os anuncié que volvería. Aquella luz ha sido opacada, el corazón humano se encuentra frio e insensible, como la noche en que Jesús vino al mundo, y la Madre no encontrando hospedaje en los hogares de los hombres, buscó abrigo en la rústica morada de pastores y rebaños. 79. Hoy no preparé un regazo para hacerme hombre, porque he venido en Espíritu a hablaros; y en medio de tanta dureza e incredulidad os he encontrado a vosotros, os he escogido y habéis preparado vuestro corazón para recibirme, me habéis oído y se ha encendido vuestra fe. 80. Si queréis seguirme, cumplid con mi palabra; Yo os ayudaré con la cruz; mas no quiero que este pueblo que hoy me cree, mañana me juzgue y me condene, como aquél que me llevó a la cruz. Hoy no sabéis quiénes serán los fieles; Yo os digo que serán pocos y a veces se encontrarán solitarios; mas su camino estará abierto y los ángeles vendrán a custodiarlos y a librarlos de los peligros para conducirlos al aprisco celestial. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA No. 199 1. La paz del Espíritu Santo sea con vosotros 2. Incansablemente os hablo, porque la prueba para los discípulos se acerca y quiero que sepáis entonces dar a conocer mi obra. Yo os he dado a conocer sus principios, para que siempre la mostréis en toda su pureza y verdad. 3. Mi doctrina unirá al mundo en un solo ideal, y cuando esa unión de pensamientos, de corazones y de voluntades se haya realizado, el mundo conocerá la paz y algo más de la vida del espíritu. 4. Existe en este tiempo la lucha de ideas y de doctrinas. Cada hombre quiere tener la razón, y en esa lucha de egoísmos e intereses, ¿Quién poseerá la razón? ¿Quién será dueño de la verdad? 5. Si quienes se consideran estar dentro del camino perfecto y creen poseer la verdad, se envanecen por ello, en verdad os digo que aún no conocen el camino, porque en él es menester llevar humildad, y basta que desconozcan la verdad que encierra la creencia de los demás, para que hayan dejado de ser humildes. Y Yo os dije desde el Segundo Tiempo: "Bienaventurados los mansos y humildes de corazón". 6. El hombre que juzga la fe y la creencia de sus semejantes, se aleja de la salvación, porque en su soberbia e insensatez trata de igualar a su Dios. 7. Yo os digo que os mostréis tal cual sois, para que no caigáis en la hipocresía. Sed sinceros considerando que os falta mucho para alcanzar la perfección de vuestro espíritu. 8. Quien por su humildad se considera no merecido de las gracias que recibe, ese nunca podrá engrandecerse por mucho que Yo le colme. Unos a otros se enfrentarán; la lucha será desigual, porque mientras unos apoyen su razón en la fuerza del poder de la tierra, otros en su pobreza material sólo presentarán las armas de su amor, porque ellos no tendrán más patrimonio que su heredad espiritual. 9. Sabéis, pueblo mío, que os he formado y reunido entresacándoos de aquí y de allá, porque en todas las sectas y religiones, que son como caminos, se encuentran los espiritualistas, los discípulos con los que he de formar esta familia. No les uniré en un recinto, sino en una ley, en un mismo amor; porque todo aquel que sienta latir su corazón de amor hacia su hermano, ese será hijo de este pueblo. En verdad os digo, que no seréis espiritualistas tan sólo por penetrar en estos recintos en donde mi palabra habla de espiritualismo, sino por el amor que deis a vuestros hermanos. 10. No os asuste el pensar que tendréis que luchar contra ideas, costumbres y errores de siglos, ni os importe que vuestro número sea reducido; sabéis que la luz que os he dado viene a romper las cadenas de la esclavitud e ignorancia- 11. ¿De qué se podrá acusar al pueblo espiritualista cuando él cumpla con la ley espiritual, con la ley moral y con sus deberes materiales y vaya dejando en su camino una huella de virtud? Mas guardaos de todo aquello que Yo no os haya enseñado para que no os hagáis reos de la justicia humana; hoy os digo como en el Segundo Tiempo: "Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", y nadie os encontrará mancha que juzgar. 12. Cumplid con las leyes que rigen al país en que vivís y tened respeto hacia aquéllas que rigen a los demás pueblos. 13. Os dejo mi palabra para vuestro estudio y análisis. 14. Levantaos como emisarios a imitación de vuestro Pastor, para llevar la buena nueva a los corazones. 15. En verdad os digo, que por vosotros ha de salvarse el género humano. 16. Paso a paso os voy encaminando por el sendero de amor, ese sendero angosto, pero que os llenará de satisfacciones y de paz. 17. Quiero contemplaros caminando detrás del Maestro por la senda que conduce a la suprema felicidad. No toméis los caminos de maldad que os alejan de Mí. 18. Los que han cumplido se encuentran circundándome. Más he venido a vosotros cual Padre de amor y caridad para enseñaros nuevamente a que me dediquéis unos instantes de cada alba, 19. Labriegos: Luchad y trabajad para que al finalizar 1950 entreguéis abundante cosecha. 20. Es delicada la misión que tenéis que cumplir, unos en lejanas comarcas, otros en el seno de vuestra familia. 21. La heredad que os he dado en este tiempo, es la misma que tuvisteis en los tiempos pasados; más el pacto de amor y buena voluntad que habéis hecho Conmigo tiempo ha, lo habíais roto y fue menester volver a recordároslo. 22. Contemplad que la humanidad se encuentra en un alto grado de maldad. Más vosotros servid de limpio corazón y os sentiréis fuertes y seréis salvos en medio del caos. Uníos, para que las congregaciones sean como una fortaleza, como una muralla firme, como una cadena irrompible en la que cada uno sea un fuerte eslabón 23. Levantad al caído. Yo a todos entrego mi caridad, más los unos son azotados por las tentaciones del mundo y no han oído aún el llamado de su conciencia. A vosotros toca tenderles la mano y ser un báculo para ellos en el sendero, hasta que logréis que caminen tras de mi huella de amor. 24. Cuidad, mis hijos, de las enseñanzas del Padre, que lo vuestro cuidado está. 25. Os he entregado un cuerpo para que cumpláis una delicada misión en la tierra. Guiad, oh espíritus, a ese cuerpo con amor, porque grande será vuestro dolor si no cumpliereis con mi mandato. 26. Es a vuestro cuerpo a quien debéis guiar y no él quien os retenga en el camino del cumplimiento. 27. Sembrad la semilla y haced que germine, para que multiplicada retorne a los graneros del Padre. 28. Es mi voluntad contemplaros humildes, pero muchos de vosotros en vuestra ignorancia imploráis mi caridad. 29. Contemplo que habéis jugado con mis vestiduras. Las he dejado entre vosotros para que os resguardéis de la intemperie de los tiempos, más no para que las dejéis a la medianía del camino. 30. Desde 1866 tenéis mi nueva manifestación de amor entre vosotros y, ¿Acaso os ha faltado algo? 31 Bienaventurado el que haya apurado con paciencia el cáliz de amargura, porque su dolor se transformará en gracia. 32. Preparad el santuario, que tiempo ha el Padre ha querido morar en él. 33. Tomad el lugar que os corresponde y todos contemplarán que Cristo está entre vosotros. 34. Es mi voluntad que obedezcáis mi palabra y deis buen ejemplo a las multitudes; para ello llevad mi fortaleza; os he entregado un camino y él se encuentra lleno de luz. Seguid mi huella y escalad la montaña. 35. Los unos me pedís las monedas, más Yo os digo: En el Primer Tiempo, grandes riquezas llevasteis en la tierra y ante mi ley fuisteis el desobediente. Hoy el pan no falta en vuestra mesa y corta es esta etapa de cumplimiento para vosotros. Sed incansables entregando a vuestros hermanos, para que al final de la jornada me hagáis presente la semilla multiplicada. 36. No temáis al morador de la tierra, temed a mi justicia divina. 37. Todos sois mis hijos y todos llegaréis a Mí cuando el instante sea propicio. 38. Por vosotros que os acercáis al Maestro, entrego a todos por lejanos que les creáis. 39. Cultivad las tierras preparadas por el Pastor, que son los corazones de las multitudes. 40. Cuando contempla el Pastor que la oveja lanza el balido lastimero, acude a ella y la acerca al redil. 41. A duras pruebas estáis sometido, Israel, más el Padre os entrega la fortaleza para que salgáis avante. 42. Si cumplís en la tierra, os espera grande regocijo en el más allá. 43. Las puertas del reino se encuentran abiertas invitando a todo el que quiera vivir en él. Esas puertas las encontraréis en vuestra conciencia. 44. Hoy vengo a sentaros a mi mesa de amor, para daros el manjar del espíritu. 45. Hijos de mi Divinidad, discípulos del Maestro, dejad que penetre hasta lo más íntimo de vuestro espíritu la luz del mensaje que mi amor os envía. 46. Sed bienvenido, oh pueblo, que llegáis a Mí cansado, enfermo y triste del espíritu. 47. Bienvenidos seáis ante la luz de mi rayo divino, porque en él encontraréis fortaleza, bálsamo y alegría. 48. ¿Por qué hay algunos de vosotros a quienes parece extraño que Yo llegue bajo esta forma? 49. Yo no os he dicho que me encuentre en esta materia; no, sólo os he dicho que esta mente está captando mi inspiración. Estoy dando un nuevo mensaje a los hombres, a semejanza de una inmensa fuente que estuviera desbordando su contenido sobre campos y huertos sedientos. Considerad que vuestra mente es el depósito de mi sabiduría, en donde vengo a derramar mi luz. 50. Mi pensamiento lo he hecho palabra que derrama amor y ternura, para que en ella encontréis el bálsamo que cure a vuestro espíritu y a vuestro cuerpo. También he venido a enseñaros a que adoréis a vuestro Dios en el altar de la verdad, no en los altares de sombras, de idolatría y de fanatismo. 51. Preparaos para que recibáis el caudal que os traigo, dejad que hoy descorra este velo para que podáis comprender todo el sentido de mi nuevo mensaje. 52. Vengo a haceros entender sin libros y sólo con el espíritu; vengo a enseñaros a interpretar el sentido de todas las revelaciones. De esta manera dejaréis de caer en idolatría, porque no os conformaréis con deteneros ante el símbolo, sino que sabréis penetrar en el fondo de la doctrina, para interpretar su verdad. 53. Habéis oído que en el cielo los ángeles escuchan eternamente el concierto divino. Si os detenéis ante ese sentido figurado, entonces cuidaos de no creer que también en la gloria se escuchan músicas semejantes a las que estáis acostumbrados a oír en la tierra; quien así piense, habrá caído en un error completo de materialismo; en cambio, el que al oír hablar de la música del cielo y de la dicha de los ángeles al escucharla, piense en la armonía con Dios en el concierto divino, ese habrá estado en la verdad. 54. Mas, ¿Cómo es que hay algunos que no lo entienden así, siendo que cada uno de vosotros lleva en su espíritu una nota del concierto universal? ¿Cómo es que escuchando esta palabra hay quien no la entienda o quien no la sienta o la interprete mal? 55. Oh hijos amados, que sois frágiles en vuestro entendimiento, buscad en la oración la luz. Preguntadme en vuestras meditaciones, que por grande que sean vuestras interrogaciones, Yo desde el infinito os sabré contestar. A mi vez, Yo también os interrogaré, para que entre el Maestro y los discípulos surja la luz de la verdad. 56. La música celestial es la presencia de Dios en vosotros, y en medio de ese concierto vibrará vuestra nota cuando hayáis alcanzado la verdadera elevación, que es la belleza espiritual. Esa es la música celestial y el canto de los ángeles. Cuando sepáis y sintáis así, la verdad resplandecerá en vuestro ser y sentiréis que Dios está en vosotros; la vida os ofrecerá un eterno y divino concierto y en cada una de sus notas descubriréis una revelación. Aún no habéis escuchado las bellas notas en su perfecta armonía, notas dulces algunas veces, vibrantes otras. Si acaso las llegáis a percibir, os parecerán notas vagas que no llegáis a unir, y no habéis podido daros perfecta cuenta de la belleza que ellas encierran. Es menester ir más allá de los sentidos, más allá de las pasiones y de las sombras del materialismo, para llegar a escuchar el concierto de Dios en vuestro espíritu. 57. ¿Por qué creéis imposible mi comunicación con vosotros si estáis recibiendo la comunicación del universo? ¿Cómo ha de pareceros imposible la vibración de mi Espíritu a través del pensamiento humano, si todos estáis llenos de los pensamientos de Dios? ¿Cómo ha de ser imposible que Dios se comunique secretamente con vosotros, cuando los ángeles, los mundos, los espacios y todo lo creado está lleno de Él? ¿Por qué no había de ocuparme de vuestro espíritu o por qué había de abandonarlo? ¿No os habéis dado cuenta de que esto si sería posible? 58. Escuchadme bien: Yo soy el Maestro, este planeta es escuela para el espíritu; la vida y mis enseñanzas forman la lección perfecta. ¿Podréis creer que Yo abandonara mis deberes y que pudiera olvidarme de mis discípulos? 59. Pueblo: Os repito que las notas del concierto divino están vibrando en torno vuestro y que es indispensable que vuestro espíritu se eleve, para percibir su armonía; de no ser así habréis dejado que aquellas notas queden vibrando en los espacios en espera de otros que si sepan escucharlas. 60. Quiero que adquiráis la sensibilidad por lo espiritual, para que con ello endulcéis vuestra tristeza aquí en esta tierra donde tanto floráis y sufrís. 61. No escuchéis a aquellos que niegan esta verdad de que Yo estoy en vosotros y con vosotros. Despertad y escuchad aquella parte de mi concierto que por ahora os concedo oír. Vuestros oídos hasta ahora sólo han estado dispuestos para escuchar el eco de las lamentaciones y el estruendo de las guerras de esta humanidad, las cuales son la mejor prueba de vuestro desconcierto y de vuestra falta de armonía. Esa demostración la podéis encontrar en todos los lugares y en todos los órdenes de vuestra vida humana. 62. La guerra fraticida y la guerra de ideas están en su plenitud. Grandes y pequeños, fuertes y débiles, creyentes y profanos, se agitan en un mar de confusiones; pero la poda ya está cerca, y de cierto os digo que todo árbol que no de buen fruto, será cortado. 63. El dolor, el tiempo y la verdad serán la hoz implacable que corte de raíz la mala hierba, la cual más tarde será arrojada al fuego de la sabiduría, donde todo lo que sea falso, será consumido. 64. En medio de este caos también hay quienes duden de mi amor, a lo cual Yo os digo: ¿Cómo he de abandonar a este mundo, si sólo Yo puedo calmar las olas de este mar embravecido? 65. No olvidéis que siempre que os encontréis en tinieblas, vendré a socorreros, porque soy la luz del mundo. 66. Son los hombres los que provocan las tempestades, pero es mi deber el venir a enseñarles a hacer la paz; y eso es lo que estoy haciendo a través de mi doctrina, la cual ha descendido en todos los tiempos como un concierto dulce y armonioso, como un mensaje venido de aquel reino de amor y de justicia. 67. Yo seguiré hablando a vuestro corazón; los cielos quieren manifestarse en vuestro mundo, dejadles pasar por vuestra mente. 68. Es imposible la separación del Creador y de sus criaturas, es imposible que haya distancia entre Cristo y los hombres, así como no puede existir un cuerpo sin cabeza, ni sol sin planetas. 69. Cuando améis la verdad, grande será la belleza de que gozaréis en vuestra existencia y cuando logréis esa santa libertad que he venido a ofreceros a vuestro espíritu, viajaréis a través del pensamiento por cielos, espacios y mundos. 70. Vengo a consolaros en este tiempo de aflicciones que estaba anunciado por los profetas ha mucho tiempo. Roque Rojas, mi enviado en este tiempo, os habló de las pruebas que estaban por llegar, y desde mi primer portavoz os hice conocer que las profecías se estaban cumpliendo. Los que me escuchasteis desde aquellos días, recordaréis que el Maestro os decía: He aquí que la vida cambiará y la humanidad apurará un cáliz muy amargo; las naciones se desconocerán; los padres desconocerán a sus hijos y los hijos a sus padres; el hombre repudiará a su esposa y ésta a su vez le faltará al compañero, y muchos niños, teniendo padres, caminarán como huérfanos. A causa del vicio que se propagará y del hambre y del pecado que se multiplicarán, muchas gentes morirán. 71. Y he aquí que al cabo de pocos años, todas esas calamidades, como un torrente incontenible, irán arrasando vida, hogares, pueblos, creencias e instituciones. Siempre estoy diciendo a los que me escuchan, que velen y oren para que no se dejen arrebatar por esa corriente. 72. Velad por la virtud de vuestra familia y por la paz de vuestro hogar. Mirad cómo hasta los más pobres pueden ser dueños de este tesoro. Reconoced que la familia humana es una representación de la familia espiritual; en ella está el hombre convertido en padre, guardando verdadera semejanza con su Padre Celestial; la mujer, con su corazón maternal lleno de ternura, es imagen del amor de la Madre Divina, y la familia que con su unión forman, es una representación de la familia espiritual del Creador. El hogar es el templo en donde mejor podréis aprender a cumplir mis leyes, cuando los padres han sabido prepararse. 73. El destino de los padres y de los hijos está en Mí, más a unos y a otros toca ayudarse mutuamente en sus misiones y en sus restituciones 74. ¡Cuán liviana seria la cruz y llevadera la existencia si todos los padres y los hijos se amasen! Las pruebas más grandes serían atenuadas por el cariño y la comprensión; su conformidad ante la voluntad divina la verían recompensada con la paz 75. La primera institución en la tierra fue el matrimonio, porque dicha unión quedó consagrada por el Creador, desde la primera mujer y el primer hombre. A través de los tiempos mi ley y mis revelaciones os han hablado de lo alto de esa misión. Cuando fui con vosotros en la tierra, gusté de visitar a los matrimonios y a las familias. Mi presencia en los hogares santificaba aquella unión y bendecía sus frutos. Hablaba a la niñez, a la juventud y a los ancianos, hablaba al mancebo y al padre de familia, a la doncella, a la esposa y a la madre, porque era menester reconstruirlo todo y dar nuevas luces sobre la forma de vivir en este mundo que es una etapa de la vida espiritual. Mi palabra fue para todos; por eso cuando hablaba, llegaban presurosas las madres llevando de la mano y en sus brazos a los niños. Aquéllos corazones sencillos, al escuchar que Jesús les decía: "Quién conoce al Hijo conoce al Padre", sentían que en aquella palabra estaban oyendo a Dios, y desde el fondo de su corazón decían al Maestro: ¡Aleluya, sois el Mesías que esperábamos! ¡Bendito sea Aquél en cuyo nombre venís! 76. Ahora se ha abierto una nueva era con mi llegada, y mi palabra en esencia es la misma. Ella viene a recordaros lo olvidado, a enseñaros nuevas enseñanzas, y a elevar vuestra vida acercándola más a la perfección. 77. Si estuvieseis viviendo dentro de mi ley, ¿Creéis que hubiese Yo venido a materializarme, comunicándome en esta forma? 78. Vengo a cultivar con mi palabra la semilla que en otros tiempos sembré, más en esta forma sólo hablaré hasta 1950; después seguiré cultivando vuestro espíritu, pero mi comunicación será más sublime y elevada. He venido hoy a recordaros algunos principios que han sido hollados por la planta del hombre. Con mis consejos celestiales estoy bendiciendo una vez más el matrimonio y la familia, más para ampliar vuestros horizontes espirituales y evitar que caigáis en egoísmo, vengo a enseñaros a que principiéis a formar en este pueblo una verdadera familia espiritual, cuyo Padre contemplaréis en el infinito, y en el mundo miraréis como hermanos a todos vuestros semejantes. 79. ¿No creéis que quien haya sabido cumplir para con los suyos, se sentirá más fuerte y digno de salir de su hogar, de su pueblo y aun de su nación a esparcir mi enseñanza con su palabra y su ejemplo? No temáis porque os digo que tenéis que salir de vuestro hogar y de vuestra comarca. Os digo que Yo velaré por lo que dejéis y no os será necesario llevar doble alforja; Yo antes prepararé los caminos, las puertas, los corazones para que podáis cumplir vuestra misión. No os aguarda el sacrificio de sangre, aunque tengáis que sacrificar algunas de vuestras satisfacciones. El hogar del cual salga uno de sus hijos para ir en pos de las comarcas, será bendito. Os hablo de estas revelaciones porque sólo faltan tres años en los que os dé mi palabra y quiero dejaros preparados, para que nadie venga a sorprenderos. Vuestro don de intuición os guiará en estos tiempos para que sepáis a qué sitio y por cual camino tendréis que ir. No irán solos los discípulos, sobre ellos irá una gran legión de espíritus de luz en su ayuda, y sobre de todos, Elías, el pastor espiritual iluminará los senderos y cuidará de sus ovejas. Mi voluntad se pondrá de manifiesto en vuestras obras. 80. No sois los únicos en quienes descansará esta obra; en el más allá se encuentran ya dispuestos aquellos que han de venir a encarnar después de vosotros, para continuar vuestra siembra. El mundo se transformará, mas no será en un instante. 81. Meditad en mi palabra, para que se haga la luz en vuestro entendimiento. Humanidad, cuando sepáis el lugar que ocupáis en la creación del Padre y la misión que traéis, sabréis que vuestro destino es siempre amar y bendecir. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 200 1. Las puertas del reino están abiertas para todo aquél que quiera recibir sus beneficios. Ese reino se encuentra en el espíritu del hombre. 2. Hay fiesta en vuestro espíritu y en el mío, cuando os disponéis a recibir mis mensajes de luz. 3. Bienvenidos seáis, hombres enfermos, tristes y necesitados de amor espiritual, porque en Mí encontraréis el bálsamo, la luz y la fortaleza que os han hecho tanta falta. 4. Os amo, y por ello os envío mi luz para que disipe vuestras penas, inquietudes y temores y os sintáis envueltos en mi amor, protegidos y a salvo de los múltiples peligros que os acechan. Mi fuente de misericordia se desborda para curaros del espíritu y del cuerpo, y eso que hago con vosotros, lo estoy llevando a cabo en éste y en todos los mundos, porque mi Espíritu Consolador ha descendido a todas las moradas donde habitan mis hijos. 5. Si os alimentáis de Mí, si sabéis recibirme, ya no podréis negarme, no dudaréis ni desconoceréis este pan que os ha dado la vida, y vuestra existencia llegará a ser un testimonio constante de gratitud y de amor. 6. ¿Acaso imagináis las delicias del reino prometido? Habéis querido formar en vuestra mente una imagen de lo que podría ser la vida de los seres perfectos y habláis de cantos, de belleza, de pureza y de amor, y ahora os digo que en esa morada reina una armonía perfecta. 7. Debéis saber que todos vosotros llegaréis a formar parte de ese concierto, que participaréis de esa dicha cuando os hayáis perfeccionado y vengáis a Mí. Entonces me encontraréis y Yo estaré en el trono de la dignidad que vosotros me deis. Y esa música celestial cantará dentro de vuestro espíritu, cuando lleguéis a descubrir mi presencia en vosotros mismos, y os extasiéis en la contemplación de mi obra, de mi creación, que he de mostraros para haceros participes de ella. Cuando os encontréis Conmigo, percibiréis la más bella armonía y el más dulce canto se elevará de vuestro espíritu hacia el mío. 8. Cuando sintáis en vosotros resplandecer así mi presencia, encontraréis en cada escala un concierto, en cada nota una revelación y estaréis tan cerca de Mí, que me llegaréis a tener como la única causa y fin de la existencia. Yo os recibiré como se recibe al viajero que llega a la última etapa de su viaje, consciente de su obra y de lo que va a encontrar. 9. Pueblo: No habéis escuchado todavía la música de bellas notas porque no habéis logrado aún desmaterializar a vuestro espíritu. El concierto se encuentra más allá de donde habéis logrado llegar, más Yo estoy preparando el camino, para que pronto lleguéis a Mi. 10. ¿Por qué creéis difícil mi comunicación por medio del entendimiento del hombre? ¿Dudáis que Yo pueda estar eternamente en contacto con vuestro espíritu? Si la creación es alimentada por Mí y todos los espíritus viven como las ramas de un árbol, tomando la vida de él y alimentándose de su savia, ¿Cómo podéis pensar que me encuentre distante o que sea indiferente a vuestros padecimientos, si soy vuestro Maestro, vuestro Doctor y vuestro Padre? 11. Escuchad: Se acerca la guerra de ideas. Espíritus encarnados y desencarnados se agitan en un mar de confusiones; todos presentan su cosecha de dolor y de mal; todos buscan herirse y darse muerte; todos hacen obra de destrucción; más el dolor ha llegado también. El segador está presente en este tiempo, con la misión de cortar todo árbol que no produzca buenos frutos. Y en esta gran lucha sólo la justicia y la verdad prevalecerán. Muchas de las iglesias desaparecerán, algunas quedarán en pie. En unas resplandecerá la verdad, en otras presentarán sólo la impostura; más la hoz de la justicia seguirá cortando, hasta que toda la simiente que en la tierra exista, se haya seleccionado. 12. En esos tiempos, los que se hayan espiritualizado, alcanzarán el ideal, la elevación, y ese conocimiento les dará la verdadera sabiduría. No necesitaréis de las ciencias humanas para guiaros, porque el espíritu debidamente preparado con mis enseñanzas os podrá revelar cuanto necesitéis saber. 13. Vendrán a Mi doctores en leyes, filósofos y sacerdotes, y Yo les contestaré y les convertiré con mi palabra. Unos no alcanzarán a comprenderme y se confundirán. Otros, humildemente me pedirán perdón; no me exigirán pruebas, Yo se las daré, porque les amo y quiero que me reconozcan. 14. Cuando los científicos no sepan contestar a la humanidad, ni puedan resolverles sus problemas y sus dudas, ella vendrá a Mí; entonces sabrá que la he estado esperando para enseñarla y consolarla; sabrá que esta palabra viene de Cristo, Aquél que sabe acariciar a todos los tristes y hablar a todos en este lenguaje que es tan dulce, el mismo en el que el maestro os enseñó el sublime mandamiento que os dice: "Amaos los unos a los otros" 15. Estáis en tiempos de purificación, y ya se han escuchado ayes de dolor. Mas ese mismo dolor os servirá para que os acrisoléis y podáis ser las columnas del templo; y después de vosotros, nuevos apóstoles llegarán. 16. Yo estaré con vosotros para consolaros y daros firmeza, para que podáis proseguir en el camino de restitución. Quiero que convirtáis en amigos a vuestros enemigos, que en vuestra lucha sepáis conquistar el reino, en donde alcanzaréis el fruto de todas vuestras obras. 17. Os hablo así, para que vayáis modelando vuestro corazón, porque vuestro destino es amar y bendecir. Vivid como vivió Jesús, siempre en comunión con el Padre, en perfecta armonía con todos los seres de la creación. 18. ¿No habéis escuchado en vuestro interior, cuando hacéis un bien, cuando acariciáis a un niño desvalido, socorréis a un necesitado o protegéis a un ser indefenso, resonar una voz que os bendice y que os anima a continuar por esa senda? ¿De quién es esa voz? De la conciencia. Es la voz del Padre que premia al hijo, porque sabe imitarlo. 19. Si queréis llegar a ser los dignos hijos de mi Divinidad, los príncipes herederos de mi gloria, antes necesitáis purificaros, y ya sabéis que las mejores aguas purificadas son las buenas obras. Os hablo así, para que sintáis que os espero en mi reino, que hoy estáis en el camino que a él conduce, pero que aún os falta mucho que caminar. Quiero hacer de cada uno de vosotros, un apóstol y de cada apóstol, un maestro. 20. Encuentro que la humanidad está practicando el culto en distintas formas y os digo que Yo no reconozco religiones que sean mayores o menores; os he enseñado el amor y existe tan sólo una verdad. No creáis que es una iglesia, un sacerdote o muchos sacerdotes, los que han de redimir a la humanidad; soy Yo, el sabio y amoroso Pastor que os cuida, os consuela y os ama de tal manera, que entregué mi vida por vosotros para enseñaros el camino de la verdad y de la vida. 21. Si los hombres de aquel tiempo creyeron que al quitarme la vida me destruirían y lograrían hacer desaparecer mi doctrina, no se dieron cuenta de que sólo conseguirían con ello darme más vida y gloria más alta, obtenido por el sacrificio. Desde mi cruz bendije a mis apóstoles de todos los tiempos, a todos los que humildemente me han seguido por el mismo camino. 22. Así os bendigo a vosotros que en el tiempo presente me habéis recibido y que ya os estáis preparando para continuar mi obra. 23. Israel, caminante cansado que venís en busca de mis palabras, para llevar a cabo vuestro destino en el Tercer Tiempo, llegáis con la amargura en los labios y el dolor en el corazón. Vosotros y vuestros hijos, habéis atravesado el azaroso camino, y hoy que oís el llamado de mi Espíritu, acudís seguros de que recibiréis fortaleza. 24. A unos encuentro humildes esperando mis mandatos; otros, después de haber pecado mucho, ante mi presencia sentís arrepentimiento; y otros curiosos escudriñáis mi enseñanza, buscando en ella algún error para condenarla. Yo os conozco y os amo y a todos recibo en este día. 25. De los humildes me serviré para llevar en corto tiempo la buena nueva a los corazones que me esperan. Al que ha faltado, lo purifico con mi palabra que es agua cristalina, y al saber que lo perdono y que lo convierto en mi discípulo, se arrepentirá y no volverá a pecar; y al que escudriña y duda, lo ilumino y le doy pruebas para que conozca la verdad y dé testimonio de Mí. 26. Y cuando todos estéis preparados, os enviaré ante aquéllos que han cultivado su mente y hablan con florido lenguaje; y vosotros no os sentiréis inferiores a ellos, ni los envidiaréis, porque Yo os he dado grandes dones espirituales. 27. La ciencia va a detenerse; muchos sabios se confundirán y encontrarán inútil su saber, porque el conocimiento adquirido no les ha conducido al bienestar y a la paz del espíritu; y cuando lleguen a esa conclusión, me buscarán, anhelarán conocer la esencia y finalidad de la vida espiritual y me pedirán, humildes, penetrar en mis arcanos, y Yo les concederé ir hasta donde sea mi voluntad. 28. Los que más me seguirán serán los pobres, los desheredados, y cuando hayan recibido este caudal de esencia que vierte mi palabra, se levantarán llenos de amor, para llevar el testimonio de mi venida en este tiempo. Unos aparecerán como profetas, otros con el don de la palabra cautivarán los corazones y todos harán obras de amor entre la humanidad. 29. Esas naciones que han sido menospreciadas, esos pueblos que se cubren de harapos, despertarán, me amarán y servirán a la humanidad. Entre ellos están los grandes espíritus acrisolados en el dolor. En el fondo de esas criaturas se ocultan mis enviados, mis apóstoles; Yo llamaré a todas las naciones y vendrán a Mí en breve tiempo los que han de comprender mi inspiración, para ser precursores míos. 30. Israel: Ahí están vuestros hermanos de lucha, esperando mis mandatos y viviendo en un caos; mientras ellos invocan la paz, otros piden el exterminio; ellos necesitan contemplar nuevos horizontes, nuevas tierras, ansían emigrar a otros países más clementes, para formar su hogar y poder desarrollar su espíritu, en cumplimiento de las leyes divinas. 31. Las imperfecciones en el culto de los hombres desaparecerán a medida que la espiritualidad penetre en los corazones y que el espíritu, cansado de falsos dioses, busque mi presencia, mi palabra; no me llamarán en las riberas de los ríos, ni en las montañas, ni en el valle o el desierto, me buscarán en el fondo de su espíritu, y ahí formarán un templo en donde me amarán. 32. Veréis a muchos hombres que fueron grandes materialmente, descender de su plano, y en esa condición, después de grandes pruebas que serán como un crisol para su espíritu, buscarán mi doctrina y se elevarán por sus virtudes y para llegar a conocer el verdadero valor de los dones que Yo he concedido al hombre. En el año de 1950 veréis cumplirse muchas de las profecías. 33. Muchos corazones que han sido tierras áridas, fructificarán, y a vosotros a los que he cultivado día a día, os digo: Preparaos y disponeos a sembrar mi semilla. 34. Después de ese año habrá guerras entre Israel, y sólo los que hayan permanecido velando y orando y trabajando dentro de mis leyes, serán escudo para los demás. 35. Yo os he dado la luz, para que caminéis con certeza y enseñéis a vuestros hermanos. 36. Benditos seáis todos, lo mismo los que me están escuchando como los que aún se encuentran ajenos a mi manifestación. 37. Es tiempo de lucha el momento que estáis viviendo, de lucha espiritual y de lucha de ideas. 38. Sobre esta enseñanza he insistido porque tendréis que encontraros ante aquéllos que tratan incansablemente de penetrar en el misterio de las enseñanzas; así mismo os hallaréis ante multitud de hombres y mujeres de diversos credos y descubriréis que en toda iglesia o religión existen hombres de buena fe que se afanan, porque sus actos encierren perfección. 39. Para todos es mi gracia, porque he visto en el mundo del hombre que todos, aunque sea por un instante, han inflamado de amor a mi Divinidad su corazón. 40. Diseminados en la tierra se encuentran los que aún buscan hacer el bien y la forma de ser útiles a sus semejantes. Y en verdad os digo: Todo aquél que alimente este propósito, está Conmigo. 41. Os he dicho que llegará el momento en que la luz brote en todos los lugares, en todos los países, en todos los continentes; esa luz brillará de acuerdo con la preparación espiritual del hombre; más a través de ella se formará una nueva y más acertada idea de la creación, una nueva etapa de evolución espiritual. 42. Cuando al fin todos los entendimientos se unifiquen, su idea de lo divino, de lo eterno y lo espiritual se purificará. Pasarán los hombres muchas pruebas, pero una vez pasadas resaltará aún más la verdad. Y la verdad, que es siempre cristalina y pura, podrá ser comprendida por todos. Así se realizará la unificación espiritual. 43. La doctrina que os he revelado y las normas que os he dado, serán las que prevalezcan, pero tened en cuenta que será la esencia de mi palabra, no la forma, la que tendréis que entregar. 44. Tampoco vayáis a sorprenderos de que en el seno de vosotros, la forma exterior de vuestro culto cambie, porque de cierto os digo: Llegará el momento en que comprendáis que el Padre sólo llega a la esencia y pureza de vuestros actos. 45. Vendrán entre vosotros muchos hermanos vuestros, que, al compenetrarse del espiritualismo, os obligarán a apartar hasta el último resto de fanatismo que conservéis. 46. Cuando me acerco a vosotros comunicándome por medio del portavoz, descubro a los que escuchan sin comprender y sin sentir, también a los que sólo han llegado atraídos por la curiosidad. Algunos han tratado de poner a prueba al mundo espiritual. Muchos no vienen con el debido respeto. ¿Y así, cómo podrán creer en lo sobrenatural que ante sus ojos se está verificando? ¿Podrá él mismo darse una explicación razonada, de lo que está sucediendo, si no sabe atribuir este prodigio a una fuerza superior? ¿Qué explicación podrá dar de lo que es esta obra a quien le interrogue? 47. Quien tiene fe, lleva de estos lugares el agua saturada y con ella hace milagros. Y el Maestro os pregunta: ¿Existe efectivamente en esa agua el poder sobrenatural? En verdad os digo, que el poder no está en el agua, está en vosotros mismos, en la fe y en la pureza de vuestras obras, porque el Señor está en vosotros, así como en la naturaleza y en toda la creación. Recordad que en aquel tiempo os decía: "Vuestra fe os salvará". 48. Yo soy el eterno milagro, el que da luz a vuestro entendimiento y conmueve vuestros sentimientos para encauzarlos por el camino del bien. Pero el hombre ha exigido más de su Padre y ha pedido ver, escuchar y palpar, lo que sólo debiera percibir por medio de la sensibilidad de su espíritu, y por amor he condescendido con mis hijos, teniendo para ellos comprensión y complacencias 49. Por eso en este tiempo he permitido que se acerque a vosotros mi mundo espiritual y os he dado el don de que se comunique por medio de vuestro entendimiento, para que todos palpéis la realización de estos prodigios y creáis en mi presencia. La comunicación de los seres espirituales se prestará a malas interpretaciones por parte de los escudriñadores de mi obra, lo tomarán como arma para heriros, calumniaros y juzgaros hechiceros. Más después de que esa comunicación haya dejado su simiente, desaparecerá. Entonces veréis que los dones que os he entregado, persisten y los milagros siguen sucediéndose, porque vosotros intuitivamente guiaréis entonces vuestros pasos, buscando siempre por medio de mis enseñanzas prodigar la caridad en la mejor forma. 50. Analizad mi palabra para que veáis que no os estoy imponiendo determinadas costumbres. 51. Es mi esencia la que debéis guardar y esparcir en los caminos, porque también llegará la hora en que no necesitéis de estos recintos; Yo me manifestaré en vuestro sendero, en vuestra alcoba, en la montaña, en todo lugar. Vuestro campo será ilimitado para realizar la caridad y demostrar que sois mis discípulos. Porque también las circunstancias serán diferentes en cada uno de vosotros, pero siempre os darán la oportunidad para obrar bien. Ese bien podréis hacerlo lo mismo con el pensamiento, que con los actos, con la palabra y aun con la mirada. 52. Acostumbraos a tener la conciencia por juez de vuestros propios actos, y ella os indicará cómo debéis obrar para que manifestéis todo lo que he depositado en vosotros. 53. Cuando miréis que vuestros hermanos en mi obra no saben explicar el porqué de mis manifestaciones, levantaos y explicad; para ello tenéis el conocimiento necesario. 54. No os sorprendáis cuando el momento llegue y sólo queden rodeándome los apóstoles de la fe. Yo os he dicho: "Muchos son los llamados y pocos los escogidos"; mas no es que Yo escoja a unos y rechace a otros; a todos llamo, pero mientras unos se quedan Conmigo, otros se alejan. 55. Muchos han venido y aún vendrán a Mí, mas sólo quedarán aquéllos que lleven dentro de sí simiente de caridad. 56. No sólo para los hombres es esta palabra, también las huestes espirituales la escuchan, porque llevan una misión que cumplir, esparcidos por la tierra. 57. Os dejo libres; caminad por donde creáis y sintáis que más os conviene, por donde sintáis amor. Si mi palabra a través de un portavoz no os conmueve, buscadme donde me sintáis de lleno, porque todo el que me siga debe sentirme en su corazón. 58. Vengo a reconciliar a los unos con los otros, a uniros, nunca a dividiros. Vengo a daros luz para que llegado el instante sepáis distinguir la verdad de la falsedad. 59. Os contemplo como a pequeños niños que se acercan buscando el calor paterno, o que vienen en pos de la sabiduría que pueda guiarles por el camino de la vida. 60. Sois pequeños, sí, pero por vuestra debilidad, porque no habéis aprovechado las lecciones que en múltiples formas voy entregando a vuestro paso. 61. Quien conozca mi nombre y mi palabra, no tiene derecho a llamarse ignorante, pequeño o débil. ¿No os dije en aquel tiempo en mi palabra: "Yo soy el camino, la verdad y la vida"? ¿De qué podríais carecer si caminasteis por esa senda de amor y si os sustentasteis con la luz de mi sabiduría? ¡Con razón llora el hombre en el instante de nacer! Ya sabe el espíritu que le espera el valle de lágrimas. 62. ¿Por qué no transformáis esta morada de valle de lágrimas en tierra de paz? Comprended que el sentido de mis enseñanzas conduce a ese hermoso fin: "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". ¡Paz! Que los hombres pueden obtener practicando el mandamiento de amarse los unos a los otros. 63. Ese es el secreto para alcanzar la paz; Yo se lo revelé al mundo, le di la llave que abre las puertas de ese reino; el hombre no lo ignora, pero no ha querido conseguir la paz, la grandeza y el saber por el camino del amor; ha preferido construir un mundo a su idea y una paz a su manera. 64. Su obra ha sido débil, porque no la ha levantado sobre los cimientos de la fraternidad en Dios, y hoy su mundo de vanidad se desintegra. El hombre, orgulloso del progreso de su ciencia, quisiera entonar un himno de triunfo por sus descubrimientos; pero en su lugar escucha brotar de su pecho un ¡Ay! de dolor, de horror y de arrepentimiento cuando palpa el resultado de su obra, en la que no puso amor. 65. ¿Mi palabra os parece amarga? Ella sólo os dice la verdad. 66. Mi palabra no es ortiga, es trigo, no es tiniebla, es luz. 67. Haced mi voluntad y no lloréis. Vivid mi doctrina y conoceréis la felicidad. Amaos los unos a los otros y viviréis en perfecta paz. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 201 1. Pueblo: En esta era en que el Espíritu de Verdad irradia su luz sobre todos espíritu, quiero que los que están destinados a escucharme bajo esta forma, se concentren y mediten porque solamente así podrán entender el divino mensaje que en este tiempo os he traído. Este mensaje es el libro que vengo grabando en vuestro espíritu, es la interpretación divina de la ley que recibió la humanidad desde los primeros tiempos, es la esencia que encierra el "libro de los siete sellos", cuyo misterio os comienzo a esclarecer, iluminado vuestro espíritu con la luz de mi palabra. 2. Mañana, cuando ya hayáis comprendido mi lección, comenzará la lucha; ya no tendréis mi palabra bajo esta forma, pero sentiréis mi presencia en vuestro corazón. 3. Dios, en el Primer Tiempo por conducto de Moisés, escribió en piedra la ley; la palabra de Jesús se escribió con sangre en el corazón del hombre; y en esta era escribiré mis revelaciones en vuestro espíritu, con la luz de la inspiración. 4. Si tropezáis ante las imperfecciones de estos mediadores, por los cuales me he venido comunicando, no por ello vayáis a deteneros en esa confusión; analizad, serenaos y seguid adelante, porque mi deseo es que os deis cuenta de la magnitud y verdad que encierra mi revelación. 5. Es necesario que cuando este pueblo se levante en busca de comarcas, pueblos, aldeas y aun naciones donde hacer oír la buena nueva, se encuentre fuerte y espiritualizado. Hoy todavía sois el niño inocente que ansía ver llegar el instante del cumplimiento de su misión, pero que aún ignora las acechanzas y las pruebas que le aguardan en el camino. Pero todo el que se sature de fe y amor, podrá desafiar los vendavales y ser insensible al dolor propio, más no indiferente a las miserias de la humanidad. 6. Extensa ha sido mi lección en este tiempo, porque he querido dar ocasión a que me escuchen muchos, para cumplir de esta manera la promesa que os hice en tiempos pasados, de que "todo ojo pecador y no pecador me contemplaría espiritualmente", para alentar así vuestra esperanza y vuestra confianza en Mí. 7. Mi voluntad ha sido que se escriba la palabra que os he venido entregando, porque en ella hay predicciones, anuncios, mensajes, para que sean conocidos por los hombres de mañana, porque muchas veces vuestra memoria es infiel. 8. Mi palabra viene a formar un pueblo iluminado, al que pertenecerán hombres y mujeres de toda la tierra y su fuerza estará en su espiritualidad. A ese pueblo encomendaré la restitución de la paz en el mundo, la justicia, la moral y la verdadera fe. 9. Hoy, al parecer, la humanidad está durmiendo, pero con verdadera sorpresa veréis cómo algunos pueblos, al oír la voz de mis emisarios, abrirán las puertas de su corazón, como se abren las flores para recibir el rocío y la caricia de los rayos del sol. Vosotros, que ahora me estáis oyendo, ya formáis parte de ese pueblo que crecerá en el futuro hasta cubrir toda la tierra. Vuestra misión es exhortar a los hombres a que se despojen de su materialismo, predicar la comunicación de espíritu a Espíritu y sostener en la fe a vuestros hermanos, cuando sobre ellos se ciernan las grandes pruebas. 10. Las multitudes que en este tiempo han escuchado mi palabra, sólo son una pequeña porción del pueblo que surgirá mañana. Su deber es permanecer unido, a pesar de las pruebas y de las tempestades que puedan azotarlo; si llegara a disgregarse, perdería la batalla, perdería la estrella que hasta ahora le ha guiado y se extraviaría en la inmensa soledad del desierto y, ¿Cuál sería el testimonio que sobre mi verdad entregarían? ¿Cuál sería el ejemplo que presentarla a sus hermanos? 11. Discípulos bien amados, pensad que si he descendido para hablaros materializando por vosotros mi divina presencia y mi palabra, un gran bien debe de perseguir vuestro Maestro, y que vosotros, a quienes he doctrinado y amado, no debéis desvirtuar en ninguna forma mi divina doctrina. 12. Discípulos: Si anheláis poseer dones espirituales, dejad que sea el amor y el deseo de hacer el bien, los que os inspiren ese anhelo. No busquéis el llegar a poseer mi gracia tan sólo con el fin de halagar vuestra vanidad, por sentiros algo más elevados que vuestros hermanos. Tampoco busquéis a través de estos dones formar una fortuna por medio del lucro. En verdad os digo que cuando el amor espera algún pago, desde ese memento deja de ser amor, y cuando la caridad que se hace tiene por objeto esperar una recompensa, deja de ser caridad; por eso os advierto que, cuando tengáis el deseo de poseer uno de esos dones, que sea el amor el que os inspire. 13. Todo aquél que quiera seguirme por esta senda, debe despojar su corazón de todo interés mezquino, de todo egoísmo y de toda vanidad. Sólo a través de un corazón limpio puede sentirse mi amor. 14. Cuando encuentro que alguno de vosotros está ocupado en la ejecución de una buena obra, elevado en oración, pidiendo por algún hermano necesitado y me hace presente su corazón lleno de angustia por el dolor de su semejante, mi divino amor deposita en aquél una gota de mi bálsamo de curación y le concedo el prodigio que ha estado pidiendo. 15. En ese momento, un gozo muy grande invade al hijo que ha intercedido por su hermano ante el Padre, que es quien entregó lo que le fue solicitado en el necesitado, que recibió mi caridad. En cambio, cuando aquél que lleva la misión de sembrar la caridad en su camino, hace uso de sus dones para fines egoístas, sin darse cuenta de ello, se ha despojado de la gracia del Padre y nada puede dar, se engaña a sí mismo y está engañando a sus hermanos. Ese mal labriego, en lugar de sembrar trigo en su camino, va sembrando la cizaña. Después de ejecutar cada una de sus malas obras, le quedará un sabor muy amargo, una insatisfacción, una intranquilidad y no podrá encontrar en la dulce faz de su Padre esa sonrisa amorosa que bendice y aprueba sus obras, ni logrará hacer sentir en su hermano la influencia de sus dones espirituales. 16. Si el enfermo sanó, o el atribulado recibió consuelo, o si se verificó un milagro, ese prodigio no se debió a aquel labriego sino a la infinita piedad del Padre para el necesitado que, en su inconciencia, depositó toda su confianza en el mal discípulo del Señor. Y todavía, cuando el milagro se ha realizado, el mal servidor se lo atribuye a sus ruegos, a sus dones y utiliza aquel testimonio para aumentar el número de los que en él confían. A esos tendrá que tocarles mi justicia, a fin de que detengan sus pasos equivocados, mediten sobre lo erróneo de sus obras y vuelvan al sendero. 17. Bienaventurados los que al primer toque de mi justicia se han arrepentido de sus culpas, se han librado de seguir por el camino de sus faltas y han luchado por reparar todos sus yerros, porque han comprobado con ello, que las satisfacciones del espíritu nunca podrán compararse con las de la tierra. Ellos han menospreciado la paz que deja en el corazón una obra limpia, han aceptado el halago o el miserable pago de una moneda y han visto que lo primero engrandece al espíritu y lo segundo lo empequeñece y lo rebaja. 18. Todo aquel que es labriego en mis tierras, debe saber que Yo le envié a dar testimonio de Mí; y para que su testimonio sea verdadero, deberá estar justificado por sus obras, por medio de actos de caridad, de palabras y de pensamientos buenos, procurando que su corazón se mantenga limpio para que Yo me manifieste en él. 19. En aquel tiempo os dije "Quien conoce al Hijo, conoce al Padre", con lo cual quise deciros que por mis obras en la tierra podríais llegar a conocer el amor que vuestro Padre ha derramado siempre sobre vosotros. Ahora os digo, que quiero llegar a ser reconocido a través de las obras de mis discípulos. 20. Cuando este pueblo llegue a comprenderme y ajuste su vida a esta enseñanza y abrace con verdadero amor su cruz, la humanidad despertará, se dará cuenta de sus obras y tendrá que convencerse de que es la verdad la que los guía; entonces considerará mi obra como una revelación divina, así la llame religión, doctrina o ideología. 21. Sabed y comprended, oh discípulos, cuál es la misión que os he marcado, pesad vuestra responsabilidad y examinad cada una de vuestras obras, para que todas ellas se ajusten a la verdad de mi doctrina. 22. En muchas sociedades, órdenes y congregaciones, suelen los hombres llamarse hermanos. Sus labios pronuncian la dulce palabra de hermano, sin sentirla en el corazón la mayoría de las veces. 23. De cierto os digo, que si os dedicaseis a profundizaros en el sentido de esa palabra, podríais descubrir la fuente de la vida de donde habéis brotado, comprenderíais mi ternura divina, y todo ello os haría estremecer de remordimientos, pensando en lo lejos en que habéis vivido los unos de los otros, en la indiferencia con la que miráis a los que llamáis extraños y en las ofensas que a cada paso os inferís los unos a los otros. 24. Cuando vine al mundo a vivir con los hombres, lo hice para enseñarles a ser hermanos. Tomé carne en María, y os llamé mis hermanos para enseñaros cómo debíais amaros los unos a los otros. Toda mi doctrina se concretó a mostraros esa ley divina y única con la que podríais amar y glorificar al Padre. ¿Cómo llegaréis a amarme sin amaros vosotros? De cierto os digo que todo lo que llegareis a ofrecerme, es mejor que lo compartáis entre vuestros hermanos; porque el Padre todo lo posee y en cambio a vosotros todo os falta. 25. Inspirad en mi ejemplo toda vuestra vida y vuestras obras y en verdad os digo, que cuando así lo hagáis, a cada paso me estaréis glorificando y dando verdaderas pruebas de vuestro amor. Si los hombres uniesen todos sus dones con el fin de elevar su existencia, sentirían en plenitud mi presencia entre ellos. Unos darían su saber, otros su amor, otros su caridad, su ciencia, su inspiración y otros su fuerza. Entonces surgiría una humanidad fuerte y unida, como si fuese formada por un solo hombre iluminado, grande y bueno y por lo tanto poderoso. Ese es el hombre en el que mucho tiempo vengo esculpiendo mi ley de amor. 26. Dura es la roca de su corazón, pero no resistirá el filo del divino cincel de mi palabra. 27. He venido anunciándoos un tiempo de armonía entre la humanidad; os lo anunciaron también mis profetas tiempo ha; para entonces, veréis fraternizar a las naciones, compartir su pan, su fuerza y su saber; veréis a los hombres sembrando la paz ahí donde antes sólo supieron vivir entre guerras y odios. Veréis llevar el consuelo a los enfermos, como verdaderos doctores de la humanidad. 28. ¿Reconocéis ahora que verdaderamente no habéis logrado vivir como hermanos en mi ley? ¿Comprenderéis por qué os dije desde aquel tiempo que mi mandamiento supremo era: "Amaos los unos a los otros?" 29. No he venido en este tiempo a borrar de vuestro corazón aquella máxima ni a sustituirla por otra. Ella es inconmovible e inmutable, sólo os la explico para que comprendáis todo su alcance y conozcáis su contenido que es mi sabiduría. 30. ¿Cuándo comprenderá esta humanidad que en el cumplimiento de esa ley está la paz que tanto necesita, la salud de la que hoy carece y la dicha que nunca ha encontrado? 31. Yo sé que los hombres se dirigen, sin saberlo, hacia ese punto en el que al llegar abrirán por fin sus ojos a la luz de la verdad. 32. Después de deciros todo esto, quiero que cuando llaméis hermano a uno de vuestros semejantes, comprendáis lo que esa palabra significa y procuréis sentir la verdad de lo que hoy os he revelado. 33. Yo os recibo en mi amor de Padre. Aun cuando sea corto el número de los que me escuchan, no por ello dejo de manifestarme con amor. 34. Vuestra mente quedará bañada de mi luz y ella destruirá toda duda que pudieseis tener. 35. Corto es el número de los que me siguen y aún los contemplo débiles; mas he aquí que mi palabra les transformará en soldados firmes y llenos de valor, los cuales, aun cansados y heridos, llegarán hasta el fin, agitando en su diestra el estandarte, símbolo de paz y fraternidad. Vuestro triunfo ha de alentar a muchos seguiros. 36. Bienaventurado el que llega a conocer y desempeñar su misión. El espíritu requiere para su evolución firmes propósitos, esfuerzo y voluntad; cuando esto falta, el adelanto es lento y requiere de muchas existencias para su perfeccionamiento. Deben los hombres conocer toda mi enseñanza, que es el camino del espíritu en pos de la perfección. No es bastante la intuición, también necesitan del conocimiento para que no se detengan jamás en el camino, para que concedan al tiempo y a las oportunidades el valor que tienen y dejen de ser los muertos de espíritu. 37. La vida debe manifestarse antes en el espíritu que en la materia. Cuántos son los que han habitado este mundo y cuán poco los que han vivido espiritualmente, los que han dejado manifestar la gracia que existe en cada ser, en esa chispa divina que el Creador depositó en el hombre. 38. Si los hombres lograran conservar la transparencia en su conciencia, a través de ella podrían contemplar su pasado, su presente y su futuro. 39. El espíritu es semejante a mi arcano. ¡Cuánto encierra él! ¡A cada paso y a cada instante tiene algo que revelaros, manifestaciones a veces tan profundas, que llegan a ser incomprensibles a vosotros! 40. Esa chispa de luz que existe en todo humano, es el lazo que une al hombre con lo espiritual, es lo que lo pone en contacto con el más allá y con su Padre. 41. Si observáis, comprenderéis que todo está relacionado con la vida eterna, Aquella que os espera y a la que os acercáis cada día o instante que pasa. 42. Necesito en mi campiña trabajadores que aprendan a sembrar y a cultivar esta semilla, entendimientos limpios y corazones de buena voluntad, porque muchos que recibieron mis dones, se convirtieron en "hijos pródigos", que sólo un tiempo estuvieron cerca del Padre, para ir luego en pos de los placeres; pero mi palabra se cumplirá y ellos retornarán. Encontrarán en su camino mi justicia inexorable, pero al volver a Mi me encontrarán como siempre, cual Padre bondadoso. 43. Multitudes, levantaos y marchad como emisarios de esta obra, dando la buena nueva a todos vuestros hermanos. Tened fe en mi palabra y haréis maravillas. Esta luz levantará de su sueño a la humanidad. 44. Id paso a paso por el camino, para que lo vayáis conociendo; es el camino estrecho de mi ley. La lucha en él es incesante; a veces beberéis cálices muy amargos, mas también recogeréis infinitas satisfacciones al experimentar en vuestro espíritu la paz del Señor. 45. Yo voy delante marcándoos la senda; vosotros llevad la mansedumbre de las ovejas y no tropezaréis. Si me preguntáis hacia dónde os conduzco, os contestaré que hacia la suprema felicidad del espíritu. ¿Quién podrá perderse en el camino de la vida si lleva sobre sus hombros la cruz del amor? No penséis que os estoy pidiendo que me dediquéis todas las horas de vuestra vida; tenéis vuestros deberes en la tierra a los que tenéis que dar cumplimiento y debéis saber que también ellos son sagrados y forman parte de vuestro destino espiritual. 46. Para Mí sólo os pido una corta oración espiritual en cada día, pero en esos instantes que me dediquéis, debéis despojaros de todas las pequeñeces y miserias humanas, para que verdaderamente lleguéis a estar ante mi presencia y gocéis de mi caricia y de mi paz. 47. Todos tenéis misiones diferentes que cumplir espiritualmente; unos no saldrán de la comarca en donde han vivido, otros se levantarán para ir en busca de otras tierras. Unos se alejarán de los suyos para desempeñar su labor, otros tendrán su misión en el seno de su familia. 48. Hay quienes creen que hasta este tiempo el Maestro vino a vosotros para confiaros una misión espiritual, más están en grave error, porque vuestro espíritu, desde su origen, ha llevado en sí trazada su trayectoria. En este tiempo, lo mismo que en eras pasadas, sólo he venido a recordaros el pacto que vuestro espíritu hizo con su Padre, antes de venir a esta tierra. 49. Abrazad con amor vuestra misión, oh discípulos, para que logréis que vuestros hermanos vengan tras de mi huella divina; debéis daros cuenta de que tenéis todo lo necesario para ser sembradores de esta simiente. En el espíritu y en vuestra materia, lleváis todos los dones para salir avante en las pruebas y vencer en la lucha. 50. Que sea vuestro espíritu el timón de vuestro cuerpo, y la luz de vuestra conciencia la que ilumine vuestro camino dominando las pasiones y los impulsos de la carne; y entonces será fácil el cumplimiento de vuestra misión. 51. Mirad que la semilla espiritual que a cada quien le ha sido confiada, la tenéis que devolver multiplicada para ser almacenada en mis graneros. Con esto debéis entender que tenéis que aprovechar el tiempo de que disponéis. 52. Bienaventurado el que apure con paciencia el cáliz de amargura que la lucha le ofrezca, porque al final su dolor se transformará en dicha. Llenaos de fe y de valor, así no temeréis los juicios de la humanidad. Temed de vosotros mismos, porque una flaqueza o una equivocación pueden provocaros graves consecuencias; cuando uno de vuestros hermanos momentáneamente cegado por las tinieblas que envuelven al mundo os hiera arteramente en el corazón, perdonadle y venid a Mí para que cierre vuestra herida con mi amor. 53. Llevad con paciencia el peso de vuestra cruz, y sabed que esta existencia y el desempeño de vuestra delicada misión espiritual es para que logréis elevar vuestro espíritu al reino que le pertenece. 54. Si cumplís en la tierra, cumpliréis en el más allá. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 202 1. Ved con la mirada de vuestro espíritu la estrella que os conduce ante la presencia de vuestro Padre 2. He aquí al Salvador, que viene a traeros en su palabra el divino calor que necesitan vuestros espíritus angustiados por el doloroso peregrinaje de la vida. 3. Si por el dolor os acercáis a Mí, es mi amor quien os recibe; confiad y penetrad en la solemnidad de esta manifestación. 4. Quiero estar con vosotros, tan cerca de vuestro corazón, que sintáis verdaderamente mi presencia. Quiero que vosotros y Yo seamos uno en la armonía y ternura de esta noche; que tengáis presente que Yo soy vuestra luz primera, la promesa divina, el Maestro incansable que trabaja para hacer a vosotros espíritus perfectos, dignos de Dios. 5. Quiero estar con vosotros, aunque sea una hora tan sólo, pero de tal manera que os sea imposible separaros de Mi; mirad que vengo a llenaros de ternura, de esperanza y de bálsamo, y quiero que recordéis que una noche como ésta vine al mundo, para enseñaros con mi vida y ejemplos el camino que conduce al "reino de los cielos". 6. Acercaos a Mí, para que recibáis en vuestro corazón la esencia de esta palabra, y vuestra oración, que en el silencio se escapa de vuestro corazón, se una a todos los cantos de los cielos y de la tierra en esta hora solemne. 7. Orad todos, orad por los pobres, por los tristes, por los cautivos, por los enfermos, por los huérfanos; orad, para que vuestros pensamientos vayan a ungir al que sufre, a alentar al triste y a enjugar las lágrimas del que llora. 8. No hay uno de vosotros, por duro que sea vuestro corazón, que en estos instantes no se dulcifique; mas os digo también que, para pensar en los demás, es menester olvidarse de sí mismo; entonces sí, ellos, vosotros y Yo, seremos uno en esta hora de comunión espiritual. 9. He venido a visitaros en vuestra soledad, y al cesar mi lección de este día, dejaré como huella de mi presencia una fragancia que será inolvidable para este pueblo. 10. Dejad que Yo recoja las flores marchitas que vuestro corazón lleno de tristezas y de heridas me presenta, y ahí dejaré encendida una lámpara de fe y de esperanza. 11. Vuestro corazón es lo que hoy busca mi Espíritu para surgir nuevamente en el corazón de la humanidad. 12. De cierto os digo que cuando hagáis de mis frases vuestra ley, cuando sigáis mis pasos e imitéis mi ejemplo, comenzará a florecer en vuestro corazón el amor divino, que al hacerse hombre hace muchos siglos, os trajo la semilla de la inmortalidad. 13. Yo mismo vengo ahora a explicaros el porqué de este amor, ya que vosotros no lo habéis podido comprender. 14. Vuestro espíritu se estremece escuchándome y me dice: Señor, tal parece que yo hubiese estado con Vos en aquél tiempo, vuestra palabra todo me lo recuerda; ¿Quisieseis sacarme de esta duda, Maestro? 15. En verdad os digo que en aquel tiempo, espíritus y hombres, todos fueron testigos de mi venida y de mi obra en el mundo. 16. Vuestro espíritu es el mismo aunque haya vivido en otro mundo o habitado en otro cuerpo. Hoy llora con otros ojos, pero su ser es el mismo, y sus interrogaciones las mismas; también me pregunta, trata de contemplarme o de descubrirme, y entonces Yo les digo que no tema, que se serene y se dé cuenta de que la vida en el infinito es una constante interrogación, y que, para entender las divinas lecciones, es necesario ser humilde, perseverante y de gran fe. 17. Queréis entender muchas veces primero lo grande y después lo pequeño, más empezad por conoceros; analizaos a vosotros mismos, interrogaos y veréis cómo empezáis a alimentaros con el fuego de vuestro ser, ya que Dios lo encendió con el fuego de su Espíritu Santo. 18. Vagamente comprenderéis esta enseñanza, porque sabéis que no podéis tener más luz que aquella que corresponde a vuestra evolución, pero Yo os aseguro que aquellos que sepan buscarme en el interior de su ser, en el templo de su propio espíritu, ésos pronto obtendrán respuesta a aquellas preguntas que por siglos no habían podido hallar su explicación. 19. Si en el hombre existe rebeldía ante lo espiritual, es natural que su pequeñez no pueda juzgar lo infinito, y por mucho que el Maestro os hable de la grandeza del Padre, no alcanza a concebir lo que esa verdad encierra. 20. Debo deciros que os estoy hablando de aquel conocimiento que de Dios debéis tener, porque abarcarlo todo, penetrar y conocerlo como quisierais, eso no podéis alcanzarlo. 21. Sólo Dios conoce verdaderamente a Dios, os dice el Maestro. 22. Percibid, pueblo, el silencio profundo con que el universo saluda en esta hora y rinde culto a su Señor. Todo entra en dulce sumisión, en sublime contemplación, en profunda adoración. 23. Es que todos los seres y todo lo creado saben que estoy dando mi palabra, la misma palabra que habló en labios de Jesús, a la cual obedecían los hombres y los elementos, a la cual cedían las enfermedades incurables y ante la cual se levantaron los muertos. 24. En esta noche de fiesta espiritual para el que sabe prepararse y elevarse, tenéis en lo invisible, en lo intangible, la presencia y la visita de aquellos seres a quienes llamáis ángeles; y si en verdad supieseis apartar de la materia a vuestro espíritu, contemplaréis los campos, las ciudades, los hogares y el espacio iluminados con el brillo celestial de innumerables seres, mensajeros de luz, de paz y amor. 25. Los cielos se acercan a la tierra y su luz busca lo mismo al que se detiene a recordar, que al que se ha olvidado de la verdad espiritual, 26. ¡Alegraos, oh humanidad, alegraos al menos por esta noche, ya que aún no sabríais retener por siempre esta paz! 27. Alegraos con sana alegría del corazón, que es ternura y retorno a la bondad. Alegraos, sí, con gozo del espíritu, que es iluminación eterna. 28. Noche Buena llamáis a esta noche los que recordáis cuando el Rabí llegó al mundo. 29. Bajo el influjo divino de esos recuerdos, los seres se acercan, se evoca al ausente, se perdonan las ofensas, se reúnen las familias, se visitan los amigos, se llenan de esperanza los corazones, todos parecen esperar algo desconocido que no aciertan a definir, en la noche en la cual los hombres ponen un poco de ternura en la dureza de su corazón, y algunos un poco de espiritualidad sobre su materialismo. Mas Yo os pregunto: ¿Creéis que sólo esta noche sea digna de llamarse buena por los hombres? ¿No podríais, con un poco de amor, hacer buenas todas las noches y los días de vuestra existencia, a fin de que vieseis que toda la vida sin excepción de un instante es buena? 30. Me decís: Es la noche en que recordamos cada año aquella en que llegasteis a nuestro mundo para traernos un mensaje de amor, y Yo os respondo, que aquella hora marcó el momento en que nació el hombre en quien vino a encarnarse el "Verbo", pero que mi Espíritu tan cerca estuvo entonces de los hombres, como lo estuvo antes y como está ahora. 31. Pero mientras no llevéis una vida diaria apegada en todo a la ley, a la verdad y al amor de los unos hacia los otros, al menos procurad estar unidos espiritualmente en esta noche de recordación. 32. Buscadme todos, venid todos a Mí, pero venid mansos y humildes, esperándolo todo de la caridad de vuestro Señor. 33. Nadie venga con grandeza o vanidad, porque os digo que os prefiero menesterosos y pecadores, pero humildes, tratando de lavar vuestras manchas en las aguas cristalinas de mi perdón. 34. ¡Ah, sí pudieseis venir Conmigo en espíritu y contemplar desde aquí toda la miseria de la humanidad! 35. Si los poderosos, los ricos y los que viven rodeados de comodidades quisiesen estar Conmigo esta noche, Yo les llevaría en espíritu a los lugares de dolor y de pobreza que ellos no quieren ver. 36. Entonces les diría: Dejad por un momento vuestra fiesta y recorramos juntos los sitios donde viven vuestros hermanos los pobres, veamos cómo viven ellos esta noche bendita de tristezas para unos y de fiestas para otros. No temáis, les diría, que sólo unos instantes os pido, y luego podréis retornar a vuestro festín y a vuestra alegría; entonces les llevaría de sitio en sitio y les mostraría a una madre anciana, que en la soledad de su mísera alcoba llora la pérdida de sus hijos, que eran su esperanza, los cuales le fueron arrebatados por la guerra. 37. Esa mujer vive sólo de recuerdos y de oraciones; mientras hay muchos que llegan a embriagarse de placer, ella apura su cáliz de amargura. Su espíritu sólo espera la hora de dejar este mundo y penetrar en la eternidad, porque su esperanza en los hombres hace tiempo que ha muerto. 38. Después les mostraría a la niñez, vagando entre la humanidad que no respeta la vida de su semejantes, no ama ni comprende al necesitado. 39. Yo haría que esos hombres escuchasen las interrogaciones tan profundas de los niños, que en su inocencia humana se preguntan el porqué de tanta injusticia, de tanto odio, egoísmo y crueldad. 40. Luego les llevaría hasta aquellos lugares, donde se ahogan los ayes y lamentos del enfermo, del que ha visto doblarse su cuerpo, como se quiebra una rama cuando azota el huracán; son los enfermos, los vencidos, los olvidados. 41. Más tarde haría que las puertas de las cárceles nos dieran paso, para que contemplaran los millares de seres que han caído en las tinieblas del cautiverio por falta de amor, de caridad, de luz, de justicia, de paz. 42. Y así, de sitio en sitio, les presentaría en un solo cuadro toda la miseria y el dolor que han producido las ambiciones, la codicia, el odio, el materialismo y la sed incansable de poder de los envanecidos con su falso poder, de los que, creyéndose poderosos, no lo son, ni dejan poseer a nadie lo que a cada quien en justicia le corresponde. 43. Pero no les llamo, porque sé que, aunque en su conciencia se escucha mi voz, se hacen sordos a ella. 44. Mas vos, pueblo, que me estáis escuchando, que sabéis de privaciones, de soledad, de frío y de orfandad también, y que por lo, tanto vibráis junto con esa humanidad que llora su hambre y sed de justicia, venid a Mí, y juntos visitemos en espíritu a los enfermos, a los tristes, a todos los pobres y olvidados del mundo. 45. Venid, para que veáis cómo extiendo mi manto y lo uno al vuestro para cubrir amorosamente a toda la humanidad; venid para que escuchéis mi voz espiritual diciendo a los que lloran: No lloréis más, no estéis tristes, despertad a la fe y a la esperanza que son luz en el sendero de la vida; de cierto os digo que si volvéis a orar y a velar con fe verdadera, estos días de dolor para la humanidad serán acortados. 46. Sí, pueblo, amado, desde ahí, desde el asiento donde reposáis para escucharme, podéis dejar que vuestro espíritu se acerque a mi morada, para que contemple, comprenda y sienta mejor la tragedia de los hombres, de sus hermanos. 47. ¿Veis aquellas muchedumbres, que llenas de animación se encuentran? Son soldados que han dado breve tregua a su combate para ofrendarme unos minutos de oración y de recuerdo; pero su alegría y animación son ficticios; comen y beben para calmar sus penas, más en su corazón hay un gran dolor. Sufren, pueblo, sufren mucho y sobre todo en esta noche que es para ellos de tortura; cada recuerdo es una espina, cada nombre o cada rostro que evocan es una herida. 48. Mientras vosotros tenéis paz a pesar de vuestras pobrezas, mientras vosotros podéis ver a vuestros padres, hijos y esposas, ellos tienen que respirar la amargura de no poderles estrechar y la angustia de pensar que tal vez no volverán a mirarlos. 49. Muchos, muchos de ellos sufren segando vidas, destruyendo hogares y ciudades, sembrando dolor, luto y lágrimas, y entonces creen haber perdido todo derecho a volver al hogar, a la paz, al seno de los suyos. 50. Yo sé que muchos de ellos no son culpables, no llevan odio ni perversidad en el corazón; sé que son víctimas, son esclavos e instrumentos de los verdaderos malvados. 51. Sólo Yo puedo rescatarlos, sólo mi amor puede cubrirles; están solos en el mundo. 52. Vos, pueblo, que no podéis imaginar lo que esa prueba significa, pero que hoy por mi palabra habéis sido tocados en vuestra fibras más sensibles, enviadles vuestros pensamientos llenos de caridad y de luz; porque en verdad os digo, que ellos, sin saber por qué, se sentirán fortalecidos y alentados a orar y a esperar, que al fin la guerra Raticida cese, y, en vez del ronco estruendo del combate, sus oídos vuelven a escuchar aquellas dulces frases que dicen: "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". 53. Orad, pueblo, y con ello haced que el mundo espere la luz de un nuevo día; que los hombres recuerden mi promesa, aquella que habla de tiempos mejores, de espiritualidad y bienandanza. 54. También a vosotros os digo: Vamos ahora al corazón de los niños y busquemos a aquéllos a quienes toda les falta. Miradles; duermen, en su sueño no hay reproches para nadie, aunque su lecho es muy duro. 55. La mesa hoy no tuvo pan, sin embargo descansan confiados en el nuevo día. Visten harapos, mas no sienten vergüenza, porque son inocentes y sonríen aunque a sus cuerpos les falte calor. Son ángeles en la tierra, porque en sus sonrisas sin maldad reflejan algo de la pureza de los cielos. 56. ¡Oh inocencia! ¡Cubridles con vuestro fino manto peque de ellos es el "reino de los cielos"! 57. Llamáis todos Noche Buena a esta noche, y Yo derramo lluvia de bendiciones sobre todos mis hijos. 58. Sabed que Yo soy vuestro y vosotros míos. Recordad que os probé mi amor viniendo a vivir entre vosotros los humildes, naciendo en la pobreza, luchando entre abrojos y muriendo en la ignominia. 59. De Mí no podéis decir que no os comprendo, porque no sólo he visto vuestros dolores sino que los he vivido. 60. Os hablo también de los ancianos, de aquéllos que ha tiempo dejaron la primavera de la vida y ahora sienten el frío del invierno. Con la vejez va faltándoles la fuerza, la energía, la salud; el trabajo se hace pesado, los miembros se tornan torpes y ya no se les solicita para desempeñarlo. 61. Así, los ancianos se ven excluidos de la lucha de los demás, se ven abandonados, y su corazón abatido tiene que hundirse en la tristeza y tiene que conocer la necesidad, la miseria, el hambre, la soledad. Os hablo de ellos, porque necesitan también de vuestra ayuda y consuelo. Amadles, pueblo, y tendréis derecho a sentaros en la gran mesa del banquete espiritual, donde os diré: Bienaventurados vosotros que a imitación del Maestro supisteis comprender a todos los que sufren. 62. Empezad así a desarrollar la caridad en vosotros, y entonces tomaré vuestra manos para hacer pasar por ellas mis bendiciones, y nunca os volveréis a oponer a que tome lo vuestro para darle a vuestro hermano, para que cuando me digáis: Señor, todo lo mío es vuestro, lo digáis con el corazón. 63. Si en vuestra vida habéis practicado la caridad, continuad haciéndolo; más si no, entonces empezad con el primer necesitado que llame a vuestra puerta, ya sea un enfermo del espíritu o del cuerpo, un corazón desolado, una viuda, un anciano o un niño. 64. Pensad que los verdaderos necesitados representan a Jesús, que El viene en cada uno de ellos para deciros: "Sed tengo", sed de que os améis los unos a los otros. 65. ¿Será posible que el corazón de los hombres no se conmueva ante los grandes cuadros de dolor y de miseria que presenta esta humanidad? Sí, sí es posible; Yo veo a los que no padecen miseria acariciar con su mirada las riquezas que poseen, con más cariño que a los seres, hijos de Dios. 66. Pueblo amado: Me habéis acompañado en estos breves momentos a visitar a los necesitados, por ello, benditos seáis; no creáis que me olvido de los ricos y de los poderosos, porque aunque en apariencia no me necesitan, Yo soy quien mejor sabe su miseria y sus amarguras, y quien mejor conoce sus desgracias; pero hoy creen tenerlo todo; entonces, ¿Para qué acudir a Mí si soy, según ellos, el Cristo de los enfermos, de los parias, de los tristes? No saben que mi misión es salvarlos del falso esplendor para darles la verdadera y eterna felicidad. 67. Además de vosotros, ¿Sabéis quién ha escuchado con ternura mi palabra y ha sentido vibrar de amor su Espíritu? María, pueblo amado, el Espíritu materno que habita en el seno del Creador y cuya esencia estará siempre unida al recuerdo de Jesús. 68. Su paso por el mundo, aunque más largo que el mío, porque llegó antes y se fue después, fue corto; sus palabras breves y dulces fueron una caricia celestial. 69. Sentidla en Espíritu, amadla y buscadla espiritualmente; sabed que, en cuantas obras de caridad hiciereis, Ella estará con vosotros, que sobre el mundo doliente y sangrante tiene extendido su manto de intercesión y de ternura y que en cada una de vuestras quejas o pesares podréis escuchar una voz que os responde con ternura: No temáis, aquí estoy Yo, confiad. 70. Así, pueblo, habéis estado Conmigo; mi hálito ha penetrado en vuestro corazón en esta noche bendita y os he hecho olvidar toda penalidad. 71. Orad, para que la luz de vuestro Salvador sea guía y os conduzca a través de este mar tempestuoso que hoy cruzáis. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 203 1. Bienvenidos seáis los que queráis ampliar vuestros conocimientos para descubrir lo más elevado en vuestro ser. 2. Felices y bienaventurados sean los que quieren ver con claridad; más de cierto os digo, que no podréis lograrlo hasta que hagáis el esfuerzo de quitaros la venda que cubre vuestros ojos. 3. El hombre se ha hecho doblemente culpable, no solamente porque no hace ningún esfuerzo para que caiga la venda que le impide el conocimiento de las enseñanzas más elevadas, sino porque no se ha desligado de los lazos de la materia que le llevan a los placeres corporales, en oposición a los placeres espirituales; y es por eso que se ha esclavizado bajo el imperio de las pasiones, dejando que su espíritu se asemeje al paralítico que nada hace por sanarse. 4. En todos los órdenes contemplo frágiles a la mayoría de los hombres; por doquier encuentro solamente al hombre débil, ¿Y esto en qué consiste? En que no tenéis el valor y la fuerza de voluntad suficiente para salir de la inmundicia en que os encontráis, de la pereza que forja los lazos que atan a la materia, y esto es el principio de todos los vicios, de todos los errores. 5. Pero el hombre no quiere hacer uso de esa potencia de que ha sido dotado, que es la voluntad. 6. La voluntad que debe ser la legisladora absoluta, que debe erigirse en directora, y, ayudada de la razón, luchar potencia contra potencia, imperio contra imperio, por una parte las pasiones y los deseos, por otra la razón y la voluntad, hasta que éstas últimas ganen la batalla y podáis decir que estáis liberados; entonces podréis ser los grandes profetas, los grandes iluminados, los superhombres; entonces podréis vivir con las fieras y jugar con los reptiles; porque en verdad os digo, que son las faltas que os cubren las que hacen que vosotros temáis a esos pequeños hermanos vuestros, y es por esto también, que ellos os atacan; más si os ponéis a observar a los hombres, encontraréis que hay hombres que son más feroces que los tigres y que tienen más ponzoña que la cobra. 7. No creáis que los profetas de la antigüedad hayan logrado hacer prodigios porque ya venían predestinados para ello; no, es que ellos lucharon hasta vencer y fueron verdaderos trabajadores del templo; mas en verdad os digo: Aquel que más se esfuerza por alcanzar la verdad, está expuesto a errores y pasiones, pero vosotros poseéis la luz que os ilumina, que es la fuerza divina, la naturaleza inmortal y pura, la esencia indestructible que todo lo vivifica y lleva al hombre a la más alta felicidad; esta esencia indestructible es el elemento puro que todo hombre posee. Pero el hombre se ha envenenado con goces terrenales y es por esto que esta substancia indestructible, ese ser inmortal se cubrió de la vestidura mortal y se sacrificó voluntariamente. Pero con la fuerza que posee, restaurará poco a poco la dignidad del hombre mortal y éste buscará los goces del fruto inmortal, dejando para siempre de perseguir los goces perecederos que proporciona el mal fruto. 8. ¿Y qué necesitáis para lograr todo esto? Saber cómo usar vuestra fuerza y energía, trabajar como verdaderos obreros del templo para que podáis vencer y dejar caer la venda que cubre vuestros ojos, para que podáis ver con claridad y no piséis en falso, ni vayáis a tientas. 9. Yo os he venido hablando de lo que llamáis misterios, pero debéis analizar detenidamente mi palabra para percibir la luz plena. 10. Quiero que comprendáis esta gran verdad, que ni Dios ni la naturaleza tienen misterios para el hombre; es la flaqueza, la debilidad ante las lecciones divinas, lo que ha incapacitado al hombre para practicar la verdadera ley; por ello va de aquí para allá, de un lado para otro sin comprender nada, sin sentir nada, sin saber que Dios está en la conciencia del hombre, siempre vibrando en su provecho. 11. La verdadera ley significa perfeccionamiento, porque, ¿De qué os sirve decir que practicáis una u otra religión? ¿De qué os sirve decir que creéis en Dios, si vuestras obras, vuestros pensamientos, dicen todo lo contrario? Día llegará en que os heredaré mi gloria, para que veáis que Yo soy en el Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros; y esta alianza se llamará la alianza de la paz; entonces se cumplirá la ley, reconoceréis a Él como único Señor, no habrá distinción del uno para el otro, porque todos os amaréis como un solo hombre, como un solo ser; y si queréis, si vosotros, amados míos, hacéis el esfuerzo, si deseáis ser los verdaderos trabajadores del templo, hoy mismo podremos establecer esa, alianza de paz. No creáis que necesitéis dejar este planeta para establecer esa alianza; no, lo que necesitáis es voluntad; la mesa está puesta y Yo os invito para sentaros; venid y tomad vuestros lugares, dejadme conduciros, serviros; tomad Conmigo el pan de la verdad, iluminados con la luz más elevada como hijo de Dios que sois. Yo os invito, venid Conmigo, entonad Conmigo esta alabanza: Gloria a Dios en las alturas y que la alianza de la paz se establezca ya en la tierra. Aleluya, Aleluya al Señor. Recibid mi rocío benéfico, mi saturación; entregadme vuestras penas, dadme vuestras tristezas y no os acordaréis más de ellas; cantad Conmigo: Aleluya, Aleluya al Señor, no desentonéis, amados míos, que Yo estoy con vosotros. 12. Si vosotros pudieseis armonizar con el concierto celestial, no os quedaría el menor deseo de volver a tomar el fruto envenenado, dejaríais que el ser inmortal brillara siempre en vosotros. ¿Queréis venir a la mesa, amados hijos míos? Esta puesta y Yo soy vuestro servidor, Yo soy el que os conduce, venid que os espero. 13. No seáis como los fariseos que se presentan al templo, a las sinagogas con el rostro demudado para que los hombres digan que han ayunado y luego dan rienda suelta a su maldad y materialismo; no, amados míos, vosotros debéis ser dentro del recinto, en la calle y en vuestros hogares los mismos, siempre limpios como el agua pura, para que los que quieran atacar la doctrina de Jesús, vean y digan, que en verdad mi doctrina es buena, porque vosotros sois en vuestra vida pública y privada el espejo viviente de virtud, porque vais dejando en todas partes amor, verdad y bondad. 14. En este instante me acerco para contemplar a mi pueblo y escribir mi palabra en su corazón. Vengo a dejaros el recuerdo de mi comunicación a través de estos portavoces. Si meditáis, comprenderéis que ni un solo instante he permanecido en silencio; que Yo, el "Verbo", he hablado y conversado siempre con vosotros. Mi voz, que en muchas formas hago llegar a los hombres, ya sea a su razón, a su conciencia o a su corazón, es aliento, fortaleza, esperanza, inspiración y a veces juicio. 15. También os digo: En todos los tiempos los hombres me han buscado espiritualmente, unos con mayor ahínco que otros. 16. Porque no todo lo encontráis en la tierra; existen conocimientos y revelaciones que Yo me reservo, para que al buscarlos, me encontréis. Nunca os he negado mi amor, mi caridad, llegando hasta concederos aquellos que vosotros sabéis que no os conviene, con el fin de que os convenzáis por vosotros mismos de vuestro error al pedirlo. 17. Este tiempo de manifestaciones espirituales y de palabra divina ha sido un festín, un banquete, al cual fuisteis invitados para hartaros de sus manjares. Quien llegó desnudo, encontró vestiduras dignas para cubrirse. 18. Después de grandes jornadas y luchas pudisteis llegar bajo la sombra del árbol corpulento, donde habéis reparado vuestras fuerzas y aprendido a vencer las acechanzas de la tentación, que a cada paso os invita a dejar el camino. Así vais aprendiendo a ser los buenos discípulos. 19. He aquí por qué después de entregaros mi enseñanza, os encuentro fervientes, dispuestos a seguir luchando por esta causa. Habéis comprendido vuestra responsabilidad, vuestra obligación de dar a conocer esta obra con la limpidez y pureza que ella tiene. Ya reconocéis que si trabajáis con el celo, mansedumbre y amor, habéis apartado del camino de los hombres muchos abrojos y espinos. De distintos puntos de la tierra habéis acudido a este llamado para convertiros en soldados y discípulos. 20. Hoy venís a demostrarme vuestra fidelidad para seguirme, a ofrecerme el fruto de vuestra labor que sólo Yo conozco. Sólo Yo sé quiénes fuisteis, quienes sois y quienes seréis mañana. Sois los que llegasteis con hambre de hacer buenas obras, sedientos de amor y de ser amados, y el Padre os recibió, mitigó vuestra hambre y os convirtió en sus siervos. 21. Cuando habéis conocido y sentido mi divino amor, todo cuanto ha encerrado vuestro corazón y ocultado al mundo, me lo habéis confiado en una confesión profunda. Vuestro arrepentimiento por faltas cometidas ha sido verdadero, porque vuestro espíritu antes se iluminó con mi luz. 22. Quiero que estéis preparados, que ese pacto de amor que con mi Divinidad habéis hecho, lo honréis con vuestras obras y vuestro recogimiento al volverme a escuchar, porque si ahora me habéis tenido cual Padre, he de venir sobre vosotros cual juez. 23. A nadie quiero sorprender durmiendo, porque despertará tardíamente y tendrá que llorar. 24. Sólo tres años más podréis escuchar esta palabra; ella os ha doctrinado incesantemente. ¿Cuándo seréis maestros? ¿Podréis quedaros en mi lugar, para seguir sustentando a las muchedumbres? Hoy mi palabra es como un toque de alerta, porque habéis penetrado en el tiempo de la culminación de mi palabra. 25. Os he acercado para que os unáis en espíritu, para que os levantéis con firme propósito de cumplimiento y os estrechéis en un abrazo fraternal. 26. Comprended que todos sois iguales, que no haya entre vosotros señores ni superiores; quiero que todos seáis servidores de mi causa. Ved que la historia de mi palabra está quedando impresa por aquellos a quienes he nombrado plumas de oro, y no quiero que a través de esos escritos las generaciones venideras descubran divisiones entre vosotros; tampoco vosotros lo habéis de querer. Dejadles vuestros ejemplos escritos con obras, y ellas se levantarán, como vosotros también encontrareis estímulos entre vuestros propios hermanos. 27. Yo he descendido a dar mi caricia a todos, a cubrirles con mi manto, mas esta humanidad ha permanecido insensible y sorda. Le he hablado por medio de prodigios, y ante ellos no se ha doblegado. Le he hecho sentir mi justicia y de mi justicia ha huido. Os hablo a vosotros con palabra de amor, para que deis testimonio, y vosotros no habéis dado la buena nueva, ni aquellos han presentido el tiempo en que se encuentran. Todos tenéis en el espíritu los mismos atributos, más a unos les preparo como enviados y a los otros les preparo para que los reciban. 28. Id como labriegos, siempre sujetos a mi voluntad, conservaos preparados, porque si no lo estuvieseis, llevaréis vuestras manos vacías, cuando han sido colmadas por mi Divinidad. 29. He puesto mi obra perfecta en manos de pecadores, mas ésta no es razón para que vosotros no la podáis manifestar. Si sois indignos, mi amor os dignifica y os da los medios para que os améis y os salvéis unos a otros. 30. Si soy poderoso, quiero que mis criaturas no sean menesterosas, y entonces derramo mis tesoros y bondades en manos pecadoras, para que ellas a su vez se abran y desborden en los demás. 31. Bienaventurado el que ha podido entregar todo lo que ha llevado en su espíritu, porque el que ha sido incrédulo, egoísta o necio, ni siquiera ha conocido lo que en sí ha llevado. Sed hombres de fe, para que resucitéis Lázaros y hagáis ver a los ciegos. 32. Si por querer saber qué tanta verdad encierra mi palabra, la ponéis en práctica para sujetarla a prueba, no será a ella a la que probéis, sino a vosotros mismos, porque si no tenéis fe en lo que decís o hacéis, ¿Qué fe podrán tener los demás en vosotros? Debéis ser como un espejo en el cual vuestros hermanos se puedan contemplar y reconocer que sois mis emisarios. 33. Desempeñad vuestra misión y cuando lleguéis al final, os encontraréis ante una gran puerta cerrada que podrá abrir vuestra mano porque ella tendrá la llave. Detrás de esa puerta estoy Yo esperándoos. La llave ajena no os servirá para abrir la puerta, ni tampoco podréis pasar del primer al tercer peldaño en la escalera, sin antes haber estado en el segundo, porque los siete peldaños de ella significan el camino de perfeccionamiento espiritual, que todos tenéis que recorrer. 34. Hago de todos un solo corazón, para dejaros formando una sola voluntad y un solo ideal. 35. Os habla en este instante Aquél que os ha dado leyes y mandatos desde el principio de los tiempos, para que camináis con rectitud y elevación y dieseis la mano a los que debilitan; mas vuestros frutos son escasos y aún no os habéis alimentado con la sustancia de ese pan que os he ofrecido siempre y que es amor, es bien y caridad. Calláis mis revelaciones y guardáis para vosotros vuestros dones; y el espíritu de los hombres se encuentra pobre y un día os reclamará, y no quiero que sintáis el rigor de su juicio, cuando sepan vuestra responsabilidad. Trabajad y Yo multiplicaré vuestra simiente. 36. Es verdad que lleváis sobre vosotros una cruz muy pesada y que pesan sobre vosotros los cargos, penitencia y juicio; si no cumplís, sentiréis mucho mayor vuestra responsabilidad. 37. Para este tiempo, la buena nueva debería haberse extendido y ser mucho mayor el número de mis discípulos. ¿En dónde están los enfermos que habéis sanado y los pecadores que habéis convertido? El cargo que os doy no es superior a vuestras fuerzas y capacidad. Vuestra cruz es semejante a la mía, cruz de abnegación, de sacrificio, llegará a Mí con su corazón traspasado de dolor por la incomprensión de sus hermanos, pero en paz Conmigo y satisfecho de su obra. 38. Sobre estos guías que miráis que son hermanos vuestros, se levanta Elías, iluminando e inspirando vuestro espíritu, y María, vuestra Divina Madre también presenta a sus criaturas y las acerca a Mí, para que haya siempre comunión entre el Padre y el hijo. Es María vuestra constante intercesora. Ante Ella, todos sois pequeños y tiernos niños, y cómo derrama su llanto cuando los hijos muy amados pecan. En verdad no conocéis su amor y sus desvelos y no habéis consolado su Espíritu de Madre. Mi justicia muchas veces se ha detenido por su intercesión, mas no creáis que en Ella hay una voluntad opuesta a la mía, porque es parte de mi Espíritu Divino. María representa mi ternura y es ejemplo de amor maternal. 39. Todo el que se prepare en este tiempo con oración y buena práctica de mi doctrina, se verá libre de los elementos desatados. Yo os invito a orar y a todos os doy la oportunidad de poneros a salvo; mientras los elementos purifican y reducen al orden a los desobedientes, vosotros permaneced velando y trabajando, orando por vuestros hermanos. 40. Mucho os he pedido la unificación, para que llevéis al mundo una sola enseñanza. Porque si os dividió, tendréis grandes pruebas y vuestra restitución será mayor, porque conociendo mi voluntad y vuestra delicada misión, os habréis apartado de mis preceptos. Uníos, permaneced como un solo espíritu y una sola voluntad. Amaos los unos a los otros. 41. Estáis en mi presencia y os avergonzáis por vuestra falta de cumplimiento; veáis desnudos de obras buenas y habéis perdido la vestidura de gracia con que Yo os he engalanado. No habéis atendido mis mandatos, atribuyéndome imperfección, porque os he dado órdenes por conducto del hombre. Juzgáis que el ser humano no es capaz de transmití la palabra divina y Yo os estoy probando que mi determinación es justa. E1 hombre posee mi Espíritu y está capacitado para comprenderme; por lo tanto Yo lo he convertido en portavoz, y de él me estoy sirviendo para comunicarme con el mundo. 42. Lleváis en vuestro espíritu un libro, en el cual habéis escrito vuestras obras a través de las distintas encarnaciones que habéis tenido en la tierra, y en el tiempo presente, tiempo de justicia, os he enviado a unos a restituir y a otros a cumplir una delicada misión. Os he elegido entre grandes porciones de seres, para llevar a cabo una obra de depuración, una obra de regeneración y elevación espiritual entre la humanidad. 43. E1 mundo se preguntará por qué os he escogido torpes y pecadores; Yo os digo que el destino de todos los seres está en Mi. Voy a pulimentaros para hacer de vosotros mis apóstoles, y el cumplimiento os acabará de purificar. 44. Elías ha preparado vuestro entendimiento, para que pudieseis mirar con claridad el principio de la sexta etapa, el Sexto Sello desatado que ha traído gracia y luz para todo espíritu. Habéis tenido mi palabra sencilla y comprensible, esclareciendo misterios, abriendo sendas y haciendo luz en toda criatura. Muchas profecías habéis visto cumplirse, y ante tanta prueba habéis despertado y os estáis disponiendo a practicar mi enseñanza. 45. Os concedo la gracia de escucharme hasta el año de 1950, en que mis portavoces cesarán de transmitir mi palabra. A todos ellos les pido fraternidad y constancia en sus trabajos para que puedan transmitir con perfección y mi enseñanza tenga en todos los recintos la misma esencia, porque es un solo Maestro el que os habla. E1 mundo espera la buena nueva y mi voluntad ha sido escogeros para llevar hasta él este mensaje. 46. Los gobernantes de vuestra nación no saben que hay en ella un pueblo escogido por Mí, que ora y vela por la paz y el buen entendimiento entre los hombres. Yo les preparo y permito que penetren entre vosotros, para presenciar mis manifestaciones y vuestra práctica. 47. Cuidad de interpretar bien mis palabras y cumplir mis mandatos. No deis a las multitudes frutos de ignorancia o fanatismo; corregid vuestras imperfecciones; haced sensible vuestro corazón, y por vuestro cumplimiento Yo detendré los elementos que destruyen la vida y la tranquilidad de vuestros hermanos y la propia vuestra. 48. Un corto tiempo os concedo mi palabra; el tiempo señalado por Mí se acerca y es menester que estéis unidos, guías y labriegos. Imitadme. Recordad que el Maestro para llevar a la culminación su obra en el Segundo Tiempo, padeció y llevó a cuestas la cruz hasta el calvario. Sed humildes y aceptad vuestra misión. Vuestro dolor llega hasta Mí y vuestro llanto se mezcla con el mío, llanto de amor y de dolor por la humanidad. 49. Haced obras de amor y caridad, guiad con celo y rectitud a las multitudes como es mi voluntad. 50. Preparaos, para que a la terminación del año de 1950 llevéis mi doctrina al corazón de la humanidad y el pueblo se disperse en todas las naciones, os doy fortaleza, porque después de este tiempo en que oís mi palabra, vuestro camino será escabroso. Yo os bendigo. 51. Mi paz es con vosotros en el instante en que me dais la bienvenida. 52. Yo sabré dejaros un recuerdo imborrable de esta manifestación y de esta palabra que por largo tiempo os he concedido. 53. Mi palabra os ha engalanado, más nunca vayáis a hacer alarde de ello; sólo Yo sabré quiénes fuisteis, quiénes sois y quiénes seréis. Los que ante Mi llegaron con hambre y sed en el espíritu, calmaron su necesidad oyendo mi palabra y hoy son mis siervos. Estos siervos son los discípulos a quienes he mostrado la luz del Sexto Sello. 54. En este día os reunís llegando de distintas comarcas, porque mi voz se hizo oír en los espacios llamándoos a congregación. 55. No vengo a juzgaros ni a reclamaros; vuestra conciencia y vuestra intuición son los que mejor os podrán decir vuestra responsabilidad y el mérito de vuestras obras. 56. No creáis que sólo vosotros me amáis; en todos los caminos del mundo se encuentran los que me buscan, me siguen y me aman; pero si quiero que al prepararos en mi enseñanza podáis servir de ejemplo a quienes me amen imperfectamente o con impureza; de cierto os digo que en toda la humanidad están distribuidos los dones de profecía, de inspiración y de palabra. 57. No durmáis, que sólo tres años os restan para que dejéis de escucharme en esta forma. ¿Cuándo seréis maestros de esta enseñanza? 58. Os he reunido hoy para daros mi voz de alerta, para que os unáis en una comprensión de verdadero amor espiritual y comprendáis que entre vosotros no quiero que existan ni señores ni vasallos. Mi palabra quedará escrita, pero mirad que no es mi voluntad que en ese libro queden escritas vuestras imperfecciones. 59. ¿Queréis acaso legar a las futuras generaciones la historia de vuestros errores como un mal ejemplo? 60. Mi obra es sagrada, es divina, y sin embargo la he venido a poner en manos pecadoras, porque los pecadores al sentirse acariciados, dignificados y perdonados por su Señor, son los que con más amor, fidelidad y abnegación me siguen. 61. Además: ¿En dónde están los justos de esta tierra? 62. A vosotros, discípulos, os digo: Prestad de vuestra parte toda vuestra buena voluntad para que Yo, a través de mis lecciones, os deje perfeccionados. 63. No dudéis de vosotros por vuestra torpeza, porque Yo puedo hacer hablar a las mismas piedras. 64. En vuestros caminos, en vuestra vida, existe una escala que empieza en el hombre y termina en Dios; id por ella paso a paso hasta que podáis llegar al mismo seno de vuestro Padre, cuando vuestro espíritu alcance el grado de perfección más elevado. 65. Elías es como un faro que ilumina en este tiempo vuestro sendero, él os fortalece en las pruebas y os profetiza las que han de llegar. 66. Benditos sean los labriegos que en estos instantes guiados por su conciencia escuchan mi palabra, porque ellos son los que en su camino han sabido sembrar salud, paz y alegría. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 204 1. Yo os recibo, pueblo. Las puertas de mi reino se abren para daros la bienvenida y derramar mi amor sobre vosotros. Os doy en este instante lo que necesitáis conforme a la fe de unos y a la necesidad de otros 2. Vengo buscando el santuario de vuestro corazón, vengo a daros la luz de la verdad, que es la luz del amor, cuya fuerza poderosa mueve la creación y mantiene dentro de ella todo en orden, en armonía, en equilibrio. Por eso os enseño a amar, para que conozcáis el secreto de la vida. Sed generosos, para que vuestro amor sea un canto que alegre el corazón de los tristes. 3. Está en vuestras manos conocer y cumplir vuestra misión. Vuestro destino es sobreponer el espíritu a toda miseria y a todo pecado, elevar todo vuestro ser, ennobleceros y dignificaros. Quiero que lleguéis a dominar vuestro cuerpo sin violencia, que lo hagáis con sabiduría y a la vez con caridad. Cuando los hombres en vez de discutir mis leyes las cumplan con amorosa obediencia, harán de este mundo un paraíso semejante a aquel que los primeros hombres gozaron con su inocencia y obediencia, antes de que lo mancharan con pensamientos y actos impuros. 4. Si el hombre viviese de acuerdo con la voluntad del Padre Celestial, este mundo sería un valle de bienandanzas materiales y de elevación espiritual; no lamentaría la inclemencia de los elementos, porque viviría en armonía con ellos y con todas las criaturas. Sería un divino concierto en el que cada hombre sería una nota; pero el hombre no vive en armonía con las leyes divinas, y por eso ha caído prisionero del dolor, esclavo de sí mismo. El hombre arrastra cadenas, sufre, llora y se desespera, sin reconocer que todo ello es debido a su propia obra. Si comprendiese que no hay una lágrima injustificada, pronto alcanzaría su elevación. 5. De cierto os digo que la solución a todos los males que sufre la humanidad, se encuentra en las manos del hombre; él puede ser su propio doctor. Por eso os digo que, cuando penetréis en la senda que os dicta la conciencia, vuestro espíritu se elevará hacia Mí. 6. ¿Para qué queréis esta vida, si no es para beneficio de vuestro espíritu que pertenece a la eternidad? Habéis llegado a este mundo de enfermedades, de lágrimas, de dolores y no queréis saber que con un poco de bondad transformaríais vuestra vida. 7. El que me ame en verdad será el sabio que abarque primero al mundo y después al universo. Ved el amor de vuestro Dios manifestarse en toda la creación. Él es obra sabia, palabra perfecta, es la llave del reino. El amor, que es el corazón del universo, elevará vuestra existencia hasta lograr la comunicación de todos los seres por medio del pensamiento. 8. Pueblo: El año tiene 365 días, mas, ¿Cuántas obras de caridad, de amor hacéis en él? ¿Por qué me decís que me amáis, si nada hacéis por vuestros hermanos los necesitados? Yo, cuando os digo que os amo, lo pruebo con obras de verdad. Dicen los hombres amar a Cristo y me hieren a cada instante, me juzgan, destruyen en sí mismos mi memoria y ejemplos y se niegan a seguir mis obras. ¿No creéis que todo ello equivalga a una corona de espinas y a ser crucificado nuevamente? ¿Por qué cuando estoy acompañando espiritualmente a los enfermos, a los tristes, a los pobres, a los prisioneros, no os he visto ahí haciéndome compañía? ¿Por qué negáis un poco de caridad a quienes os la están pidiendo? Ved por qué os digo que me habéis vuelto a crucificar, porque quien niega amor, me niega a Mí. 9. Yo os decía que debéis, como hijos de Dios, estar identificados con El; ¿Por qué no ayudáis a embellecer la creación del Padre con vuestras propias creaciones mentales, morales o espirituales? 10. El verdadero siervo de Dios es aquél que administra el bálsamo de amor para los hombres, el que practica la caridad inspirado en una piedad sentida y honda. 11. Mi dolor por vosotros ha durado mucho tiempo, y este dolor proviene de vuestra incomprensión y falta de amor. 12. En este Tercer Tiempo vuelvo para repetir dulcemente aquella frase: "Amaos los unos a los otros". 13. Pueblo: Preparaos para recibir mi bálsamo; todo aquel que se disponga será curado, todo débil será fortalecido. Concentraos en vuestro corazón, elevad vuestro espíritu a Mí y esperad; Yo os daré más de lo que habéis pensado. Recibid en silencio, que en silencio os doy. Soy el sol de vuestra esperanza, ovejas amadas. Pero así como Yo os doy, también vosotros dad; no tengáis miseria en el corazón. Cuando deis algo no penséis en lo que vais a quitar a vuestros hijos; porque si os pesa lo que deis, más vale que no lo hagáis. 14. No juzguéis la vida de vuestros semejantes, porque no sólo mancharéis vuestros labios, sino también vuestro corazón. En cambio, debéis de estar dispuestos a juzgar cada uno de vuestros actos y escuchar los dictados de vuestra conciencia. 15. Ejercitad una vida más pura, y al acercaros a la armonía con todos los hijos de Dios, empezaréis a sentir esa paz que tanto anheláis. 16. En verdad os dice el Maestro: Desde esta alba tenéis la semejanza de los tres tiempos, simbolizada en los tres años en que os daré mi palabra. Por lo tanto, mi enseñanza será más profunda, ya que mi luz ha abierto vuestro entendimiento y ha penetrado en vuestro espíritu. 17. No sois ya los hombres del Primer Tiempo, quienes en su estado primitivo no tenían un conocimiento absoluto de una ley espiritual a la cual apegarse. Fue necesario que los profetas enviados del Padre, testificaran la existencia de Dios. Todos ellos hablaron de un mismo Ser Divino, y así se comenzó a formar en la humanidad una creencia, una fe en el Dios viviente y verdadero. Abraham con su amor a su Señor, Jacob con su firmeza en las pruebas y Moisés con sus inspiraciones y la ley, fortalecieron y aumentaron el reconocimiento de Dios por los hombres. 18. Aquellos hombres fueron los precursores de una era, como vosotros habréis de serlo de otra, de la era de la espiritualidad. 19. En este año de 1948 que representa el Primer Tiempo, conoceréis en mi palabra muchas lecciones referentes a aquel tiempo. Conoceréis el significado de la historia de Israel, que no ha sido el único pueblo rescatado en el Primer Tiempo y redimido espiritualmente en el Segundo; a ese pueblo lo podréis encontrar en el corazón de todas las razas. A Israel lo podréis encontrar también en todas las religiones, porque ese pueblo fue escogido como instrumento para dar un ejemplo y una enseñanza a toda la humanidad. Por eso os digo que la historia de Israel, al que espiritualmente pertenecéis, debe ser conocida por todos, porque en aquella están contenidas las grandes revelaciones que hice a los primeros. 20. Os maravillaréis al encontrar en aquellos tiempos espíritus tan grandes como Abraham, aquel que amó a su Señor sobre todo lo creado con amor puro. Meditad en la vida y en las obras de aquel hombre y encontraréis que su fe, su fuerza, su mansedumbre y su amor, son el verdadero tronco del árbol israelita. 21. En aquellos tiempos existían pueblos idólatras y gentiles que adoraban como a deidades las fuerzas de la naturaleza, a las que ofrecían cultos impuros; fue entonces cuando surgió Abraham, dando a conocer la inspiración que de su Señor recibía, que era luz de verdad y de justicia. Más los hombres, duros e incrédulos, sometieron a prueba al patriarca. El salió avante de todos los lazos y acechanzas, convirtiéndolos a la doctrina del bien, hasta proclamar al Dios de Abraham como el Dios invisible, pero viviente, de todos los tiempos. 22. Mirad desde cuándo existen estas luchas espirituales entre la humanidad, más ved que siempre después de ellas ha brillado la luz de la verdad. 23. Comprended que no vengo a complicar vuestra vida con mi palabra, sino a simplificar vuestro culto y vuestras prácticas. Os enseño que no es menester que os olvidéis de los bienes del mundo ni de vuestros deberes para agradarme, porque mientras estéis en materia, estaréis sujetos a necesidades humanas; pero también os enseño a tomar aun lo de la tierra dentro de una ley, en beneficio de vuestro espíritu. Si así vivís, estaréis cumpliendo con mi ley. 24. Desde el Primer Tiempo he puesto delante de vosotros un pastor espiritual, que a la vez ha sido el precursor de mi llegada entre mi pueblo. No habéis reconocido con perfección estas lecciones y por ignorancia caísteis en falsos cultos, adorando a los elementos o al "becerro de oro". 25. El Dios de Verdad se ha manifestado siempre en vuestra existencia, ya derramando riquezas en vosotros, luz en vuestra inteligencia o poder para gobernar al mundo. 26. Fuisteis señores ayer, supisteis de la opulencia, pero os dejasteis llevar del egoísmo y de la vanidad para convertir a los humildes en siervos y esclavos. A pesar de ello, os he perdonado y he venido como Padre, levantando al que ha caído y bendiciendo a todos. He sido para vosotros vuestro siervo, ya que os he concedido todo cuanto me habéis pedido, pero he esperado pacientemente la hora en que os levantéis a cumplir la misión que desde el principio de los tiempos os confié. 27. Yo soy la justicia, sin embargo, no os castigo, pues ni el haberme crucificado he venido a reclamaros. Por ello, vuestras luchas y penalidades son las que os van purificando. Es vuestra desobediencia a mi ley la que os hace necesaria la purificación, la restitución, la restauración del original estado de limpidez espiritual. Pero estáis en el camino seguro del progreso y dela redención del espíritu. Mas debéis daros cuenta de vuestra misión y del tiempo que vivís, porque si preguntáis a vuestra conciencia, qué habéis hecho en beneficio de la humanidad, si mi ley es ya conocida por el mundo y si mi obra ha avanzado, ella os dirá que no. 28. Ahora que estoy hablándoos, os familiarizáis con mi palabra. Ved que para ser creído he buscado corazones sencillos y humildes para manifestarme por su conducto. Sin embargo, habéis dudado y aun llegado a creer que es el hombre el que os habla. Por eso os he permitido que escudriñéis fuera del éxtasis a estos seres, a través de los cuales me comunico, para que podáis atestiguar su torpeza y su ignorancia, os he enseñado la humildad y la caridad, os he preparado y he derramado cargos entre mi pueblo, pero muchos de los que ya los han recibido, han vuelto a engrandecerse, a enseñorearse y a querer ser primeros. 29. Primero, sólo Yo, y no vengo a humillaros ni a haceros mis esclavos, sino a depositar en vuestras manos todo cuanto os haga falta. Soy el Padre y no puedo ser indiferente ante vuestras penas. Soy Dios y no puedo abandonaros en las tinieblas, por eso vengo a manifestarme ante vosotros para que podáis conocerme, sepáis delante de quién os encontráis y a quién estáis escuchando. 30. No habéis dado ejemplo de unión, y por eso podéis ver la falta de fraternidad y armonía entre las religiones y sectas, cuyas diferencias y divisiones alimentan el ansia de grandeza y se preparan para una nueva batalla. 31. Aún no habéis podido dar cumplimiento a mi ley. El camino es de luz, y muchas veces vais caminando entre tinieblas; recibís a cada instante el amor del Maestro y aún alimentáis odios; recibís continuas enseñanzas de moral y de virtud y todavía tenéis malos actos y pensamientos, por todo eso el postrero se mofa, porque contempla falsedad en mis discípulos. Así mismo, cuando los científicos asisten a mis comunicaciones, no creen en la manifestación de mi rayo universal a través del entendimiento humano. Tenéis que dar grandes pruebas de potestad, levantando de la fosa a Lázaro, dando la luz al ciego y movimiento al paralítico, todas aquellas pruebas que el hombre tiene que ver para creer en mi venida entre vosotros en este tiempo. 32. Es vuestra materia, la que se levanta como un obstáculo para que el espíritu desempeñe su misión y la que se resiste ante mi voluntad; pero he dotado con una espada a vuestro espíritu, para que en el combate con las pasiones de su propio cuerpo venza y haga mérito, ya que la reacia materia sirve de restitución o crisol al espíritu. 33. Por eso he venido a ayudaros, soy vuestro Salvador, y os ofrezco la oportunidad de conocer y habitar la "tierra prometida". 34. Aprovechad el tiempo que os he confiado, no conocéis la hora en que os llame. Despojaos del materialismo, practicad, sed el verdadero apóstol, y Yo manifestaré a los hombres por vuestro conducto el poder de la misericordia divina. 35. Las grandes pruebas os esperan. ¡Preparaos! No quiero que mañana digáis que no fuisteis doctrinados, ni quiero veros perdidos y menesterosos, cuando podáis gozar de una inmensa potestad. Yo que tanto amor os he dado, que os he hecho saborear en mi banquete el manjar y el vino, no quiero miraros después arrastrando las cadenas de la miseria y del sufrimiento. 36. Si no cumplís, iréis labrando vuestro futuro de dolor, y de ser primeros os sentiréis los últimos, veréis perecer a los vuestros, veréis escasear el pan de cada día; la guerra os arrebatará seres queridos, y esta tierra, que Yo he escogido para desbordar mi luz y mi paz, la veréis mancharse de sangre inocente. Sentiréis el yugo extranjero, seréis sus esclavos y seréis alejados del camino verdadero, entonces ya no escucharéis mi voz. 37. Yo, el Creador, no os exijo ni os impongo mi ley; desciendo a pediros cumplimiento y humildad. 38. Paz a vosotros, pueblo, cuando escuchéis mi palabra con buena voluntad. 39. Yo soy el jardinero divino que cultiva los huertos de vuestros corazones y los riega con aguas celestiales y he venido a derramar una gota de amor divino sobre tanta amargura de la tierra; vengo a enseñaros el sendero que conduce al reino del Padre, camino del que nunca encontraréis el fin, pero en el que siempre alcanzaréis progreso y conoceréis nuevas grandezas. 40. Ahora os pule mi palabra y os doy forma; estoy cincelando al hombre interior, al espíritu; vosotros aprended a modelaros y a daros bellas formas, que vuestra obra Yo la bendeciré, para que luego llevéis a cabo en este mundo la realización de vuestra gran misión. 41. Soy vuestro Maestro, mas no me veáis separado del Padre, porque Yo soy el Padre; no existe diferencia entre el Hijo y el Espíritu Santo, porque el Santo Espíritu es Uno, eso soy Yo; ved en mis manifestaciones de todos los tiempos a un solo Dios que se ha mostrado ante vosotros a través de múltiples y diferentes lecciones, un solo libro con muchas páginas, con muchas lecciones de amor. 42. Santificad con vuestras obras mi nombre, y hallaréis en vosotros esa luz que os libertará de las tinieblas de la ignorancia y del pecado. 43. ¿Os acordáis, pueblo, de lo que fuisteis antes de ser modelados por mi palabra? ¿Recordáis que antes erais capaces de muchas acciones que ahora no lleváis a cabo? No podéis comparar vuestra vida de hoy con vuestra vida pasada; antes erais el peregrino solitario que cruzaba la senda sin una luz que alegrara la existencia y encendiera en él la esperanza; hoy sois un párvulo de Jesús, en cuya fuente de amor habéis calmado vuestra sed y lavado vuestras heridas; mi amor viene a arrancar las espinas que tengáis clavadas; y si vuestra cruz tiene clavos, también los arrancaré. 44. Yo soy la luz de éste y de todos los mundos, quiero que os vistáis con esa luz. Mi palabra es bálsamo de curación; sanaos con ella escuchándola. ¿Por qué si lleváis a Dios en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos a vosotros mismos y corregid cuanto haya que corregir, limpiad todo cuanto haya que limpiar. Yo os dije: "Limpiad el vaso por dentro y por fuera", o sea que vuestro ser interior armonice en voluntad e inspiración con vuestra parte material o humana. 45. Yo modelo vuestra vida interior, aquella que escondéis a los hombres, que es invisible a los demás, pero que ante Mí no la podéis ocultar. Modelad vuestro exterior de tal manera, que su faz sea un reflejo fiel de vuestro espíritu; entonces existirán en vuestros actos sinceridad, verdad; ésa es la razón por qué los hombres presentan al mundo una faz, mientras esconden otra. 46. ¿Ya examinasteis vuestras heridas, habéis dejado en ellas el bálsamo que os he entregado? Si dudáis de la verdad de mi bálsamo, curadlas nuevamente, más si creéis, apartad de ellas la curación y veréis cómo mi amor las sana, y cuando las busquéis ya no estarán; a otros les concederé que encuentren su salud a través de la fe, de la oración, del pensamiento; vendrán multitudes de seres espirituales, los cuales unirán su potestad y su fuerza, os ungirán y sanaréis. 47. El espiritualista dice: ¡Qué bella es la vida! El profano, el materialista, dice: ¡Qué amarga, qué triste y qué sombría es la vida! El hombre sin elevación con todo tropieza, todo lo hiere; el que se ha elevado, ni siquiera nota las asperezas del camino. Las mentes elevadas, cuando se ocupan de los demás, son para alabar las virtudes ajenas o para disculpar sus errores, jamás para juzgar o sentenciar; las mentes bajas juzgan, calumnian, publican las faltas ajenas y encuentran placer en ello. 48. A éstos que juzgan y toman la causa de sus hermanos les pregunto: ¿Os parece liviano vuestro fardo de pecados, que aún queréis agregar el de los demás? ¿Si os podéis libraros de vuestra carga, por qué la aumentáis con la de los demás? ¿Por qué en vez de buscar valores espirituales en vuestros hermanos para enriqueceros, preferís llevaros el cieno para cargarlo vosotros? 49. "Muchas moradas tiene la casa del Padre", más los que moran en las altas regiones espirituales, ayudan a los hombres a despojarse de su carga, o les ayudan a llevarla, pero sin juzgarlos, ni gozarse con sus miserias. 50. Yo os he visto un día murmurando y otros días arrepentidos; os he visto negando mi comunicación y después testificando su verdad; os vi un día calumniando, y al otro defendiendo al que calumniasteis. Está bien que rectifiquéis vuestros errores, pero mejor será que no volváis a incurrir en el mal para que no tengáis que rectificar. Os vi un día dando caridad al que no la necesitaba y os vi negarla al verdaderamente pobre; mas no vengo a culparos ni a juzgaros, vengo con la luz de mi enseñanza a iluminaros, para que no volváis a pecar; mas también debo deciros, que a veces os he visto serviciales, nobles, caritativos y comprensivos, y esos méritos han sido siempre tomados en cuenta y anotados por Mí, pero ya debería haber en vuestro corazón más trigo que cizaña. 51. No oréis sin sentir en vuestro corazón y espíritu el deseo de elevaros, moviendo maquinalmente los labios; orad sintiendo, sin hablar; que esa facilidad con que en los tiempos pasados prometíais falsamente y jurabais en vano, la tengáis ahora para decir la verdad. 52. No toméis lo ajeno; el que toma lo ajeno tiene que restituir con dolor y con vergüenza; a nadie señalo, más quiero que cada quien tome de mi palabra la parte que le corresponde. 53. No os culparé ni os reclamaré de lo que hicisteis cuando dabais vuestros pasos entre tinieblas de ignorancia, de pequeñez y de materialidad; más ahora que tenéis conocimiento pleno de lo que es mi ley, si persistís en lo ilícito, en lo impuro, responderéis de vuestros hechos ante Dios, quien se manifestaría inexorable para vosotros en vuestra misma conciencia. 54. Todos vosotros sois mi semilla y el Maestro la recoge; si entre la buena simiente viene la de cizaña, también la tomo con amor para transformarla en dorado trigo. Veo en los corazones germen de cizaña, de fango, de crimen, de odios, y sin embargo os recojo y os amo; a esta semilla la acaricio y la purifico, hasta que brille como el trigo ante el sol. 55. ¿Creéis que la potencia de mi amor no sea capaz de redimiros? Después de lavaros, Yo os sembraré en mi jardín donde daréis nuevas flores y nuevos frutos; en mi divina tarea está la misión de dignificaros 56. Mi amor viene a bendeciros, a perdonaros y haceros dignos de escuchar mi palabra. 57. Mi palabra es el camino. Yo os enseñé mi ley desde los primeros tiempos, para que vuestros pasos fuesen siempre dentro del camino del bien y de la justicia. 58. Esta doctrina es la misma que os he mostrado en los tiempos pasados, la doctrina del amor. 59. Vuestro espíritu es el hijo del amor perfecto del creador. Vuestro corazón, ese órgano que poseéis, donde radican los sentimientos, es un símbolo del amor. 60. Dad pues amor, que la humanidad muy necesitada de él se encuentra. Hay hambre en el corazón de los hombres, hay retraso espiritual, hay necesidad de vivir. 61. Si vosotros multitudes que me habéis oído, habéis sido confortadas y sustentadas por el pan de la vida, bien podréis prodigar alimento al espíritu y al corazón fatigado. 62. Donde encontréis una creencia o un concepto erróneo, llevaréis mi luz, más nunca impondréis mi doctrina por la fuerza. No haréis nunca diferencia entre el rico y el menesteroso para entregarles en distinta forma, y sólo veréis en el fondo de sus sufrimientos a un hermano vuestro que ha caído y que gime; entonces, conmovido vuestro corazón ante aquel dolor, buscaréis la forma de aliviarlo. Cubrirá vuestra caridad al desnudo; llevaréis la tranquilidad al que no tiene paz; seréis como estrella en el camino del que entre tinieblas vaya perdido. Si así cumplís, seréis dignos de que os llame maestros. 63. Mi doctrina no necesita de la edificación de recintos para congregar nuevas multitudes. Mi voluntad es que se llegue a levantar el templo universal, que será formado por los corazones. 64. Sabed seguir el ejemplo que Jesús os dio en el Segundo Tiempo, que no escogió recintos para entregar su palabra, sino que buscó los campos como lugar apropiado para sus enseñanzas y parábolas. 65. Mas quien tomare los recintos para lucrar con la inocencia o el dolor de la humanidad, no gozará de mi luz, ni deberá llamarse espiritualista. 66. Tendréis que luchar, y el campo para vuestra lucha estará en cualquier lugar, lo mismo en vuestro hogar, que en el trabajo material o en los caminos. 67. Ahí, en el instante propicio, os prepararéis y hablaréis bajo mi inspiración, sin que el que os escuche sepa quién le ha estado hablando a través de su conciencia. 68. No esperéis que los hombres olviden sus costumbres de un momento a otro. Tampoco os sorprendáis que alguien os llame equivocados. Mi doctrina en el Segundo Tiempo también a muchos les pareció un error, y después fue tomada como la más absoluta verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 205 1. Venid a recibir la esencia de mi cátedra, descansad vuestro espíritu, aquietad la mente y el corazón. 2. Acercaos de tal manera a Mí, que os sintáis fundidos en la paz de vuestro Maestro. 3. Así como vosotros habéis venido, así veréis llegar de lejanas tierras a vuestros hermanos, buscando todos la luz de este mensaje. 4. A todos entregaré las primeras lecciones que les preparen para entender más tarde las enseñanzas para el espíritu. 5. Meditad en la palabra, penetrad en la frase buscando siempre el sentido, la esencia de mi doctrina. Comprended que sois vosotros, los hombres, quienes debéis haceros a mis leyes y no mi ley amoldarse a vuestras ideas y a vuestras conveniencias. 6. Si Yo conviniese con vosotros que aplicaseis mi doctrina a vuestra vida según vuestra voluntad y no según la mía, de cierto os digo que jamás saldríais de vuestro estancamiento espiritual y nunca permitiríais a vuestro espíritu su desenvolvimiento, su desarrollo y perfeccionamiento. 7. Ahí tenéis a la humanidad aletargada en sus religiones, sin dar un paso hacia la luz, porque no se han sometido a lo que ordena la divina ley, sino que han tratado de someter la ley a su voluntad, llenándola de mitos y de errores. 8. Ha sido menester que muchos hombres de este tiempo se emancipen de toda religión para poder buscarme con el espíritu y poder desarrollar todo aquellos atributos, dones y potencias, que sienten latir en lo más íntimo de su ser. 9. Estos son los que han podido dejar pasar los mensajes que les hablan de la vida eterna. 10. A vosotros he tenido que apartaros de las diversas veredas por donde caminabais, para traeros a este sendero donde brillan mis revelaciones y repercuten mis mensajes, porque quiero que seáis de los que vean la vida desde una mayor altura de elevación espiritual 11. ¿Qué es la materia sin el espíritu? Un conjunto de células inanimadas. El espíritu es la vida de la materia, pero uno y otro proceden de Dios. 12. ¿Habéis pensado alguna vez en que procediendo todo de Dios, Él está en vosotros? ¿Y por qué está en vosotros y para qué? ¿Acaso para permanecer sin manifestarse? No sería Dios, puesto que El doquiera surge, habla, ilumina, se hace sentir y se manifiesta. No supongáis entonces que Dios está en vosotros para permanecer oculto sin daros su mensaje; no penséis que pueda estar en vosotros sin ideas. Sabed que Dios quiere manifestarse por vosotros en plenitud. 13. ¿Sabríais contestarme si Yo os preguntase por qué está Dios en vosotros? ¿Por qué El siendo el Todo, está en lo que vosotros llamáis espíritu, en esa parte de vuestro ser? ¿Por qué quiere que seáis un dócil instrumento de su manifestación? Aún no podéis contestarme, discípulos, porque nadie os había enseñado a meditar; por eso no sabéis por qué manifestáis al Padre y por qué Él se expresa a través de vuestras obras; pero si os consagráis con amor al estudio y a la práctica de mi doctrina, no dudéis de que pronto podáis contestar a éstas y otras preguntas aún más profundas; y cuando hayáis alcanzado la luz de esos conocimientos, sabréis en verdad por qué y para qué habita el Padre en cada uno de sus hijos. 14. Hay quienes dicen que Dios no existe y otros que, confesando creer en su existencia, no les interesa; y unos y otros, ignorando que le llevan en sí, no saben que no pueden vivir sin Él. 15. Cuando todos tengáis conocimiento de esta verdad y creáis sinceramente que sois hijos espirituales de aquella esencia divina, os preguntaréis con frecuencia, hasta qué punto habéis dejado manifestarse a través de vosotros al Dios que lleváis presente en vuestro espíritu. 16. Pasarán los tiempos, recorreréis largamente el camino, y un día os detendréis para contemplar maravillados las obras que el Señor hizo por vuestro conducto; entonces recordaréis a Jesús, el Maestro, quien dejó hacer en Sí la voluntad de su Padre. 17. ¿Cuándo comprenderéis que Dios, quien os confió la vida, quiere tomarla para manifestarse? Mirad cómo a veces basta uno solo de estos mensajes para haceros mirar y comprender mucho más allá de donde habíais alcanzado, y está comprensión os pondrá en camino de hacer maravillas, porque os conoceréis a vosotros mismos, y por lo tanto sabréis emplear vuestra heredad espiritual. 18. Oh discípulos amados, debéis aprender a impartir amor, hacer caridad y dar con el espíritu. Yo os digo que el que manifiesta al mundo la potencia de su espíritu y toma de aquella fuente de conocimientos para ofrecer a los demás, ése estará haciendo la voluntad del Padre. 19. Necesitáis conocer todos los poderes y fuerzas que en vosotros lleváis, para que empiece a manifestarse la esencia de vuestro ser. Veréis entonces, cuán fácil es resolver los problemas de la vida, cuan serena y apacible es la lucha por ascender. 20. La miseria, el dolor y la enfermedad se alejarán con la fuerza del espíritu, quien las expulsará con la oración. 21. Preparaos para recibirme, tened con frecuencia momentos de preparación espiritual, en los que estéis dispuestos a comunicaros con vuestro Señor. 22. Si vosotros creyeseis verdaderamente llevar a Dios en vuestro ser, ¿Podrían tocaros las enfermedades o haceros caer las tentaciones? ¿Cómo podría dominaros la débil fuerza de la materia? 23. Os estoy liberando y fortaleciendo para que triunféis sobre el mundo y la carne, porque os voy conduciendo y acercando hacia la perfecta comunicación con el Padre. 24. No creáis tener ya la comunicación perfecta en ésta que tenéis a través de estos cerebros; no es ni la simple intuición que a veces ilumina vuestra mente. La comunicación más elevada, la más intensa que logréis, nunca será a través de vuestra materia. 25. El cuerpo, discípulos, es sólo un estuche, pero en su interior existe un frasco cuyo perfume o esencia es el espíritu, y ¿No creéis que sea injusto que aquel perfume esté encerrado, cuando su aroma podía embalsamar toda una estancia? La estancia podría ser hoy vuestro hogar, mañana será el mundo, después el espacio sin fin. 26. Pueblo: Abrid vuestro templo interior para que recibáis en él la esencia que contiene esta palabra. Si os quedáis en el exterior, si no hacéis por penetrar en vuestro santuario, os marcharéis después de escucharme, llevando sobre vuestros hombros el fardo que traíais al llegar, fardo de fatigas, de enfermedades, de desengaño. 27. Aprended de los que ya se preparan para escucharme, penetrando primero en el templo interior que existe en el espíritu. Ellos se fortalecen y sanan con mi mensaje de amor. 28. Os falta la fe para levantar vuestra faz y sonreír con esperanza y mirar de frente al futuro, sin recelos, sin desconfianza, porque en el futuro estoy Yo. 29. Cuántas veces estáis enfermos sólo porque así lo pensáis, porque a cada paso creéis que os sigue la fatalidad u os acecha el dolor; entonces atraéis con la mente a las tinieblas, de las cuales rodeáis vuestra vida material y vuestra jornada espiritual; mas aquí me tenéis para encender de nuevo la fe en la vida, en la verdad, en lo eterno, en la paz perfecta y también para enseñaros a atraer la luz hacia vosotros. 30. Discípulos: El plan divino ha sido, es y será haceros perfectos; y si Dios os concedió para vuestra formación la idea perfecta, ¿Por qué empañar la luz de esa verdad que el Padre puso en vuestro ser, así como en todo lo que ideó? Sabed que el hombre es a semejanza del universo y el universo a semejanza del hombre. El universo es la gran morada de los hijos del Señor, más en ella hay muchas habitaciones, por las cuales habréis de pasar para vuestro perfeccionamiento, y el espíritu del hombre es el santuario en el que debe morar vuestro Señor. 31. Comprendiendo mi palabra, pronto diréis: Padre, desde hoy abro las puertas de mi templo interior para que vuestra esencia, que es vida y salud, sabiduría y fuerza, penetren en mí. 32. Yo os digo que cuando me habléis así, será porque el espíritu se ha entregado a su misión; entonces me veréis manifestarme a través de vosotros, aun de vuestro cuerpo, pequeño ser, que sin embargo encierra grandeza en su formación. 33. Hoy habitáis esta morada, mañana habitaréis otra más allá de la tierra, y de cada morada iréis tomando lo necesario para vuestro perfeccionamiento. 34. Doquiera encontraréis a vuestros hermanos, porque el universo está lleno de criaturas y todas son hijas de Dios. 35. Soles, astros, mundos, elementos, seres de toda especie, átomos, fuerzas, todo, desde el ángel más elevado hasta el más obscuro reptil, todos son hijos del Ser Absoluto, todo es de Él. Vosotros sabéis que no hay riqueza que no tenga dueño y el dueño de esa riqueza universal es Dios. 36. Ahora os pregunto, discípulos: ¿Es posible que estéis enfermos? ¿Es posible que estéis atribulados cuando esta enseñanza es para haceros libres y felices? 37. Para la revelación que os he traído, es necesaria la iniciación espiritual que sólo Yo, el Maestro del espíritu, vengo a daros 38. Si os habéis sentido siempre más materia que espíritu, Yo vengo a enseñaros a ser y a sentiros más espíritu que materia. Eso es redención, salvación y paz. 39. A veces os preguntáis, por qué en este tiempo sufrís más que los hombres de los tiempos pasados, y por qué habéis tenido que venir a cumplir una misión espiritual que antes no tuvisteis, y Yo os digo: Esta misión de caminar espiritualmente por las sendas del bien y de la luz para llegar a la cima de la divina montaña, siempre ha estado en vuestro espíritu y que, por otra parte, en la presente existencia se han acumulado deudas pasadas, obras sin concluir y misiones sin terminar. 40. El que no sepa comprender el significado de una nueva vida, renegará en contra de mi justicia, tomando su restitución como un castigo; en cambio, el que vea en una nueva existencia la oportunidad de saldar deudas y de lavar manchas, ése bendecirá el nombre del Señor 41. Aún sois pequeños, y como pequeños debéis ser sinceros; no os apenéis de pedirme pequeñeces en vuestras oraciones; lo esencial es que oréis; que Yo os iré inspirando y educando. 42. Orad, tomad mis frases y con la fe y la fuerza que ellas vierten, ungíos y sanaos. 43. Mañana, cuando ya vuestra oración no sea para curar vuestros males, sino para recrearos en vuestra comunicación con el Padre, el espíritu viajará por regiones desconocidas para la mente. A unas llevaréis fortaleza y deleites del espíritu. 44. Dios, que está en vosotros, manifestará por vuestros labios sus mensajes, cuando vuestro espíritu y cuerpo sepan interpretarlo. 45. ¿Cómo es posible que Dios hable a través del hombre? Podéis preguntaros, y Yo os digo: En aquel tiempo el "Verbo" se hizo hombre para hablar la palabra de Dios. El "Verbo", que es la expresión de la sabiduría, tomó carne y su cuerpo fue Jesús, el hombre. 46. Vosotros, que sois discípulos de Aquél en quien habló el "Verbo", ¿Por qué no habréis de manifestarlo a través del espíritu y aun a través de la carne? 47. Hoy sois párvulos y no siempre acertáis a comprender mi lección, más por lo pronto hablad a Dios con vuestro corazón, con vuestro pensamiento, y Él os responderá desde lo más interno de vuestro ser. Su mensaje, que hablará en vuestra conciencia, será una voz clara, sabia, amorosa la que poco a poco iréis encontrando y a la que más tarde os acostumbraréis. 48. Es menester que desde un principio meditéis en los mensajes que vuestra oración recoja, para que lleguéis a conocer verdaderamente los que recibáis de vuestro Padre y nunca los confundáis con aquellas voces, ideas, pensamientos y hasta revelaciones de vuestro espíritu confundido. Sólo en el silencio y en la meditación podréis distinguir el camino por el cual llegue a vosotros cada mensaje. 49. ¿Qué hombre podría decir en qué regiones espirituales penetra su espíritu y hasta qué altura de la luz sabe elevarse? Ninguno, por eso el que no conoce los caminos de la oración, de la comunicación con Dios, de la meditación del espíritu, muchas veces se confunde, porque en vez de ir hacia la luz, penetra entre tinieblas, de donde recibe malas inspiraciones y falsos mensajes. 50. Luchad, tratad de alcanzar el saber que conduce hacia la luz eterna del espíritu, ahí donde está vuestro origen y vuestra finalidad. 51. Raudales de salud desborda mi palabra; si os preparáis para recibir, sanos seréis. Si sabéis buscar la salud, comprobaréis que os habéis curado por el espíritu. 52. Pedid, orad, buscadme; Yo os concederé por añadidura algunos adelantos, más procurad hacer méritos. 53. Poco a poco penetrad en la armonía de la vida, formando con todos vuestros hermanos, presentes y ausentes, visibles e invisibles, una sola familia. 54, Entonces gozaréis una paz interior jamás conocida y que será aquella que provenga del cumplimiento al divino mandato de amaros los unos a los otros. 55. Labriegos amados: Os contemplo afanosos cultivando los campos, preparando la tierra, depositando en ella la semilla que mañana os dará sus frutos, compensando así vuestro esfuerzo. Seleccionad la semilla y removed la tierra, porque estáis empezando un año, que es el primero de los tres últimos en que Yo me manifestaré entre vosotros de esta manera. El tiempo que falta es corto y tendréis que apresuraros en vuestra preparación, porque no quiero dejaros como débiles párvulos, sino como discípulos adelantados, próximos ya a convertirse en maestros. 56. Después de mi partida seréis los responsables de la interpretación que a mi enseñanza deis con vuestras palabras y vuestras obras. La humanidad juzgará mi doctrina en vuestros actos y en vuestra vida. 57. Mi inspiración no os faltará; por ella conoceréis el momento en que tengáis que hablar y lo que tengáis que decir. Con palabra clara, precisa y sencilla daréis a conocer la existencia del más allá que os he revelado, trazando con verdadero amor un sendero espiritual a vuestros hermanos, y siempre acompañaréis con hechos o ejemplos vuestras palabras. 58. Poco a poco vais aprendiendo a sentir como propias las penas ajenas. Es porque vuestro espíritu, al saturarse de mi enseñanza, se eleva, recorre las distancias y penetra en los misterios del más allá, donde descubre que el origen de todos los seres es uno solo: El Padre, en quien todos sois hermanos. 59. Pero no sólo vuestro espíritu ha encontrado en mi obra motivos para su adelanto, también vuestras facultades mentales han tenido su desarrollo al sentir cómo la inspiración espiritual va siendo mayor en vosotros, al comprobar que la comprensión de todo lo que ayer mirabais confuso, aumenta y los misterios se aclaran. 60. Si no lográis penetrar de lleno en el mundo del espíritu, para comprender y sentir más de cerca todo lo que él encierra, es porque aún tenéis la opresión de la materia y la influencia del mundo. Mucho os he revelado, pero en verdad os digo que el hombre jamás llegará a comprender desde esta tierra, cómo es el mundo que le espera, en qué forma vive allí el espíritu, qué goces experimenta ante la Divinidad y cómo encuentra su purificación aquél que está cubierto de imperfecciones. 61. Si la mente humana concibiese el gozo del espíritu puro en el más allá, aquella felicidad tendría límites como los tiene el hombre; por eso os digo, que desde aquí no alcanzaréis a comprender aquello, mas sí lo presentiréis. 62. Tampoco podréis imaginar la intensidad del dolor que un espíritu experimenta cuando su conciencia lo acerca ante mi Divinidad. Por eso os digo siempre: Preparaos y elevad vuestro espíritu, porque a él le son reveladas las enseñanzas que debe conocer. Ved cómo debe existir una verdadera armonía entre el espíritu y la mente, para que podáis vislumbrar desde aquí aquella verdad. 63. He dejado que vuestra inteligencia se ensanche y busque en el infinito la luz que necesita. Os he concedido libre albedrío para que elijáis el camino; pero he antepuesto mis preceptos a vuestra voluntad. En esa ley podréis ver el camino recto, en él podréis encontrar el conocimiento para que purifiquéis vuestras obras. Si no quisiereis seguir ese camino, sois libres de apartaros de él, mas ya no os podréis engañar, vuestra conciencia os hablará sin cesar. También cuando ante Mí lleguéis, ya sin materia, ese juez interior de la conciencia os juzgará y os dirá cuál camino de purificación deberéis seguir. Esa luz de justicia es parte del mismo Dios que está en vosotros y que os enseña a amar lo bueno y a rechazar lo malo. 64. En estos años de preparación os dedicaréis a estudiar mi enseñanza, porque existen muchos corazones que necesitan de vuestra palabra. Hay fatiga por tanta perversidad, hay hambre de vivir espiritualmente. 65. Los discípulos de esta obra prodigarán el alimento espiritual, corregirán los conceptos erróneos que la humanidad ha llevado hasta ahora, darán la buena nueva del tiempo que viví, anunciarán la evolución de ideas y de vida que este tiempo traerá, estarán al servicio de la humanidad, sin distinguir clases, sectas, religiones o razas, serán sensibles a toda necesidad espiritual o física. Serán estos discípulos como el faro que ilumina la barquilla del náufrago, la estrella que salve a quien camina a tientas en la noche. 66. No construirán templos de piedra, ni levantarán aliarse para publicar sus obras. Construirán un gran templo espiritual, cuyas piedras serán los corazones de la humanidad, uniéndose uno a uno por la fuerza del amor. 67. Escuchad con atención mis lecciones de estos tres últimos años, porque los discípulos que aprendan esta enseñanza serán los maestros después del cincuenta. En ese tiempo, doquiera que os congregaseis y os elevaseis en verdad a Mí, Yo os iluminaré con la luz de mi inspiración para que hagáis obras grandes y profundas; mas preparaos para ello, porque llegado el instante por Mí marcado, no me volveré a servir del pedestal. 68. Irradiará mi luz en cualquiera de mis hijos que se preparase en el tiempo de la comunicación directa con el Maestro, pero no estará en aquellos que vendiendo mi obra, en mercaderes se convirtiesen. Preparaos, para que al concluir mi palabra en 1950, hayáis comprendido la forma de proseguir en el camino, porque ¡Oídlo bien!: Surgirá la confusión en todos aquellos que no se hayan preparado debidamente. 69. Comprended, pueblo amado, la forma en que quiero que llevéis mi palabra entre la humanidad. Para que no tropecéis, no pretendáis transformar de un momento a otro las costumbres que la humanidad por siglos ha llevado. Dadle mi enseñanza y ella comprenderá los errores en que ha vivido. La fuerza de convicción que posee mi doctrina iluminará su entendimiento y será reconocida la verdad. Entonces, lo que un día apareció ante sus ojos como falso, resplandecerá con luz infinita. 70. Hijos míos: He estado con vosotros y he tocado vuestro corazón para que en él me hagáis un lugar donde pueda morar por siempre. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 206 1. Mi caridad hacia vosotros proviene de mi amor y se derrama incesantemente sobre todos los seres. Mi amor os bendice y os perdona siempre, os purifica y os ayuda a elevaros por el sendero de vuestra evolución, para que os sintáis cerca de Mí, y os hagáis dignos de reconoceros como hijos míos. 2. Os he dado mi ley, para que os conduzcáis guiados por ella. Ese es el camino que os he trazado desde el principio de los tiempos, esa es la base, el cimiento sobre el que debéis edificar vuestras obras. Esa ley os mostrará los principios necesarios para vosotros, porque en ella se encierran mis sabios preceptos. 3. Esta palabra con la que ahora os enseño, es la continuación de la enseñanza que he venido dándoos desde los primeros tiempos, que no acaba porque no tiene principio ni fin. Y a medida que vuestro espíritu evolucione, iréis comprendiendo más mis sabias lecciones, mi anhelo de perfeccionaros. 4. Os estoy inspirando la más alta espiritualidad, para que me améis en la forma más digna y para que seáis sensibles a mis manifestaciones y podáis interpretarlas debidamente. 5. Cuando hayáis estudiado mi palabra y sepáis extraer de ella su esencia, os sentiréis fortalecidos, sustentados plenamente; entonces hablaréis con caridad a toda la humanidad, que está ignorante de mi venida en este tiempo, y un sentimiento de piedad llenará vuestro ser; e iréis en busca de vuestros hermanos, para revelarles lo que Yo os he hablado y les daréis todo el caudal que Yo he dejado para ellos, como si fuera un depósito sagrado en vuestras manos. 6. La humanidad necesita luz para poder dar un paso adelante; hay hambre en todas las criaturas, necesidad de vivir apoyados en la fe, de conocer la verdad y también de saber a dónde van. Yo les daré la enseñanza a través de los que se hayan preparado, y en su delicada misión sabrán corregir con amor todos los errores que llegaren a encontrar en sus prácticas. Vosotros daréis principio a esta misión y trataréis de imitarme. No distinguiréis pobres ni ricos para calmar el dolor. No impondréis vuestra fe, ni obligaréis a nadie a aceptar vuestro conocimiento; no os dividiréis a causa de mi última venida, ni haréis guerra a aquellos que poseen los pasados testamentos, si no saben o no quieren aceptar mis últimas lecciones. 7. Haced luz en las tinieblas, llevad la paz a los corazones y calmad la impaciencia de los que me han esperado. Id en ayuda de vuestros hermanos y Yo velaré por vuestra familia y por vuestros bienes. 8. Si así trabajáis, estaréis construyendo en el espíritu de la humanidad el templo que perdurará y donde se elevará el culto que siempre he esperado de la humanidad, de estos mis hijos muy amados. 9. Cuidad que vuestras obras sean sinceras. Hablad siempre con verdad, sed mis discípulos. En esta palabra estoy hablando a los hombres de los tiempos futuros, a todos aquellos que quieran seguirme e imitarme. 10. Cuando haya pasado 1950, no busquéis un lugar determinado para orar o para estudiar mi palabra. Elegid lo mismo un hogar que un valle o que el lugar en donde estéis labrando vuestro pan. Imitad a mis doce discípulos que supieron hallar el templo doquiera se encontraban, porque lo llevaban en ellos mismos, en su espíritu, y lo grande y lo solemne en sus actos estaba en su elevación y comunión Conmigo. 11. Mientras haya sufrimientos en la tierra, mientras haya miseria, la intercesión de María no cesará ni un solo instante y su Espíritu estará iluminando la vida de todas sus criaturas. 12. Me ofrecéis la morada de vuestro corazón, desde donde me habéis llamado y he acudido presuroso a la cita. 13. En mi camino habéis experimentado el descanso espiritual que jamás habíais encontrado en la tierra. Recorristeis muchos caminos en busca de dulzura para vuestro paladar, hasta que encontrasteis la miel de mi palabra. 14. Desde la niñez, a través de la juventud y hasta la edad madura, habéis buscado sin descanso el camino, porque habíais errado el sendero y las tinieblas se interponían a vuestro paso. Pero surgió ante vosotros la luz de mi Espíritu, y ese día fue el de vuestra resurrección, tan importante como el día de vuestra encarnación. 15. No olvidéis el día que escuchasteis mi palabra por primera vez, porque fue el instante en que tornasteis a la vida de la luz. 16. Llegasteis menesterosos, escudriñando mi palabra, unos humildes y otros soberbios, atraídos todos por la fuerza de mi presencia. Teníais que llegar a Mí; ¡Hacía tanto que os esperaba! Y mientras unos han despreciado mi caricia volviéndome la espalda y tornando al camino incierto, otros han quedado Conmigo para deleitarse con mis palabras y consagrarse al servicio de mi obra. 17. Yo estoy en todos mis hijos, hasta en el corazón del asesino. De ninguno me alejo, y estoy más cerca del que se cree más indigno. 18. A los que han venido, corresponde orar por los que han caído. Pero no seáis sus jueces, que ellos alcanzarán la luz. 19. No esperéis la regeneración de la humanidad por sí sola, sin haber sido vosotros para ellos un ejemplo. No quiero que os convirtáis en plantas parásitas. 20. Vosotros detendréis la desenfrenada carrera de los hombres con el don de palabra que os he dado. Yo os confiaré a la humanidad como plantas tiernas que necesitan de riego y cuidados, porque de todos los caminos llegarán a Mí, y hasta de las mismas cárceles vendrán los hombres para convertirse en mis discípulos. Pero si vosotros no cumplieseis ahora vuestra misión, tendrá que venir vuestro espíritu a resucitar al muerto que dejasteis abandonado en el camino, vendréis a sanar al enfermo que no atendisteis, tendréis que buscar el pan para ofrecérselo al hambriento que descuidasteis. Más, ¿Por qué buscar una expiación tan dolorosa, pudiendo ahora cumplir con vuestro deber? 21. La ciencia humana es grande, pero el espíritu del científico está adormecido y deja que mueran los hombres. Por eso he depositado en vuestras manos el bálsamo de curación, para que, convertidos en doctores de la humanidad, deis el ejemplo de caridad y amor. 22. Se desatarán las epidemias en el mundo y gran parte de la humanidad perecerá. Serán enfermedades extrañas y raras, ante las cuales la ciencia será impotente. 23. El universo se limpiará de mala hierba. Mi justicia separará el egoísmo, el odio, las incansables ambiciones. Aparecerán grandes fenómenos en la naturaleza. 24. Naciones quedarán arrasadas y comarcas desaparecerán. En un toque de alerta para vuestro corazón. 25. El camino está preparado; Yo soy vuestro guía, soy inseparable en vuestra jornada. 26. Pueblo bendito de Israel: Bienvenido seáis ante la presencia de vuestro Señor, de este Señor que manso y humilde viene a posarse ante vosotros en esta morada. Más no es la morada material en la cual me presento. La morada está en vuestro corazón, invisible, y es la que me brindáis en este instante de elevación espiritual. 27. Sé que os hace falta mi palabra. ¿Qué sería de vosotros sin ella, mi pueblo? Sé que me necesitáis y vengo incansablemente a fortaleceros. Mi palabra os aconseja y os levanta, esta palabra pura y llena de luz, que no encontráis en ningún libro escrito por la mano del hombre. 28. Los hombres de ciencia que me han escuchado, no confiesan ante vosotros que esta palabra no es comparable a ninguna otra, pero ellos lo reconocen muy dentro de su corazón. 29. He venido a haceros sentir en este camino el descanso espiritual que antes no habíais podido encontrar sobre la tierra. Muchos caminos habéis transitado. Muchas mieles habéis probado como necio colibrí de flor en flor, pero ninguna ha sido más dulce para vuestro paladar. Y esta palabra, que se ha convertido en miel en vuestros labios, ha borrado todos los sabores que antes habíais probado. 30. Habéis buscado incesantemente el camino y habéis encontrado los diversos senderos. Habéis luchado contra la tiniebla, y vuestro paso de veloz carrera se había tornado en débil y cansado. 31. Más la luz de mi Espíritu Divino brilló para vosotros y ese día imborrable para vuestra conciencia y espíritu, escrito está en el álbum del más allá, en donde habréis de leer con vuestros ojos espirituales todo lo que hagáis sobre la tierra y todo lo que habéis escuchado del Maestro. Ese día fue de resurrección a la vida de la gracia para vuestro espíritu. 32. Los unos llegasteis engrandecidos, los otros menesterosos. Para unos y otros, el instante estaba marcado, teníais Que llegar ante vuestro Padre, que amoroso os estaba esperando, que tenía que daros la bienvenida y haceros resucitar a la vida espiritual. 33. Os llenáis de regocijo con mis palabras y sentís que la materia corpórea que os envuelve, os impide entregaros de lleno a mi obra bendita. Pero os resignáis, porque sabéis que a los discípulos no les está permitido intercalarse en mis altos juicios, que el discípulo debe ser sumiso y obediente; que a través de esa materia conoceréis lo mismo el camino de la luz que las sendas de la mentira y de la tiniebla; saborearéis el fruto de bienandanza bajo la sombra del árbol corpulento y apartaréis la manzana de la discordia; os recrearéis a la sombra de la verde palmera y vigilaréis que no destruya su follaje el gusano roedor, ni hagan sus nidos las aves de rapiña. 34. Os he dejado en el camino para que conozcáis el sabor de todas las mieles y al fin sepáis escoger la de mejor sabor a vuestro paladar. Os he dejado conocer los dos extremos, para que guiados por el hálito de mi aliento divino podáis distinguir e inclinaros siempre hacia el bien. 35. El Maestro os ha dicho: Detrás de esa puerta que encontráis cerrada y que llamáis muerte, está la vida. La vida soy Yo. La muerte es la que brinda la tentación que ciega vuestros ojos y que no os deja vivir a mi lado. Más lleváis un arma poderosa para libraros de la tentación; es la oración. Es el arma que os hace sentiros fuertes, que os acerca a mi Divinidad y os hace caminar junto Conmigo en el camino de vuestra evolución espiritual. 36. Yo, el Padre, a nadie he desechado de mi seno de amor y perdón, ni a los que se han dejado tocar por la tentación y han caído en el abismo. No he abandonado a nadie. No hay seres desamparados sobre la tierra ni en el valle espiritual. ¿Quién de vosotros podría ser arrojado de mi regazo, por pecador e indigno que fuera de recibir mi caridad? Yo vivo en el corazón del pecador empedernido que no ha podido recibir la luz de mi Espíritu Divino por no atender el llamado que le hace la voz de su conciencia. ¿Creéis que por su cadena de maldades me he alejado de él? No, en verdad. Yo soy el Padre de todas las criaturas, sin distinguir a ninguno de mis hijos. Soy amor, y como Padre amoroso no descuido a ninguno, mi pueblo. 37. A vosotros os toca orar por el perdido, pedir que la luz de mi Espíritu ilumine a su espíritu, para que despierte, rompa los lazos de tentación y aparte la tiniebla que le ha cegado. 38. Pero Israel ha dormido. Israel espera que la humanidad alcance su regeneración por sus propios méritos. No ha tomado el lugar que le corresponde, porque su misión es ser ejemplo ante los demás. 39. Y a vosotros os digo, pueblo: ¿En quién he dejado mi ley? ¿Acaso en manos de los pecadores empedernidos? La ley está en vuestras manos. ¿Quién es entonces responsable de que mis mandatos no estén cumpliéndose todavía? ¡Israel! Y además os digo: ¿Por qué habéis convertido vuestra planta en parásito sobre la tierra? ¿Por qué no os habéis levantado a cumplir los mandatos que os he entregado? ¿Por qué dejáis que el pecador siga su camino en desenfrenada carrera? ¿Por qué no lo acercáis a Mí con ese don de palabra que os he confiado y le habláis en mi nombre? ¿Queréis que las tinieblas sigan cegando la pupila del hombre? ¿No sabéis que por vuestro conducto han de ser disipadas las tinieblas? 40. Levantaos, pueblo, os dice el Padre. Id y levantad al caído. Nuevos mandatos he de entregar a la humanidad. Grandes y nuevas órdenes daré a cada nación, a cada uno de sus mandatarios, a cada uno de sus moradores. 41. Grandes fenómenos aparecerán ante vosotros. Los tiempos cambiarán. Los inviernos serán crudos y la primavera no sabréis en que tiempo llegará. Porque los hombres han medido el tiempo, pero a mi voluntad, ¿Quién podrá oponerse? Las aguas serán retenidas y no llegarán a vuestras tierras, por lo tanto, preparaos, pueblo, porque se acerca el tiempo de caos entre vosotros, e Israel debe multiplicar su lucha. 42. La paz estará entre vosotros. ¡Conservadla! No desechéis de vuestro corazón esta paz. Esta nación fue escogida por Mí, y no es mi voluntad que sea tocada; mas estad preparados, porque por vuestro cumplimiento espiritual ha de alcanzar esta nación y ha de recibir luz la humanidad. 43. ¡Aquí me tenéis, Israel! Sólo escucháis mi voz sin que podáis mirarme, pero quedáis conformes oyendo el eco de la campana celestial. 44. Vengo a la voz de vuestro llamado al rincón de vuestra alcoba. Ninguno de vuestros sufrimientos puede pasar desapercibido para, Mí y vengo a entregaros todo aquello que sea para bien del cuerpo y del espíritu. 45. No os doy falsas riquezas, porque os perderíais, y Yo vengo a salvaros para llevaros después de esta vida a mi diestra. 46. Pedidme riquezas para el espíritu y os las daré. No engalanéis vuestra materia y tengáis desnudo al espíritu. 47. Mi ley, dada al hombre en los dos primeros tiempos, no ha sido aún obedecida; por eso me tenéis nuevamente con vosotros para salvaros. 48. Desde 1866 se escucha mi palabra en esta nación, donde se desbordan de sus fuentes las aguas cristalinas en los sedientos del espíritu. Aquí me presento para pulimentar los corazones de roca de mis hijos muy amados. 49. ¡Ah, si todos viniesen a escucharme! Pero hay quienes, habiéndome oído, prefieren tomar los inciertos caminos sembrados de guijarros, a caminar por el sendero de luz del Señor; y ese es vuestro hermano, el ingrato, el desobediente, el que a cambio del pan de vida eterna prefiere comer el pan amargo de la tierra. 50. Bienaventurados los que permanecéis Conmigo, sabiendo que soy Cristo que está en espera del hijo descarriado. 51. Vuestro Padre ha venido a enseñaros su doctrina, esta enseñanza espiritual que no admite fanatismo, que os enseña a dar cumplimiento perfecto a la ley divina y a las leyes humanas. 52. No os he enseñado a lacerar o mortificar vuestro cuerpo para alcanzar mi perdón. La única penitencia que de vosotros acepto, es aquella en la cual os priváis de lo superfluo o malo, aún muchas veces con dolor de vuestro corazón. Cuando así habéis obrado, vuestro corazón ha sentido la paz de mi Espíritu. 53. Os hablo de esta manera, porque no quiero que vuestro espíritu se arrastre sobre el polvo de la tierra, cuando es otra su morada. 54. ¿Sabéis lo que os espera después de esta vida? ¿A dónde irá vuestro espíritu? Sois viajeros en este mundo, pero pronto terminará este viaje y estaréis más cerca de Mí. 55. En los tres tiempos he buscado diferentes formas de comunicación con la humanidad: A través de Moisés en el Primer Tiempo, para guiar vuestros pasos hacia la libertad y la luz. Haciéndome hombre en el Segundo Tiempo, al encarnarse el "Verbo" y trazar una huella de redención para el mundo. Hoy he venido sobre la nube blanca, como iris de paz, para deciros: Venid en pos de la luz del Espíritu Santo. No quiero que esperéis nuevos tiempos para levantaros, porque los venideros serán de mayor dolor y más grandes pruebas. 56. Estoy legando el Tercer Testamento, para que lo estudiéis y le deis cumplimiento, porque ya se acerca 1950. 57. Si no aprovecháis mi lección, lloraréis amargamente cuando escuchéis al Maestro dándoos su adiós. ¿Esperáis acaso esto? ¿Esperáis que también se desaten la peste y el hambre y que el luto y el dolor penetren en vuestro hogar? 58. Quiero dejaros unidos y fuertes. No vayáis a desconoceros. Amaos y la paz será universal. 59. ¿Quiénes de vosotros surcarán mañana los mares, cruzarán montes y penetrarán en lejanas comarcas? ¿Quiénes tendrán que abandonar a su familia, a sus hijos, para llevar mi palabra a las naciones? 60. Velad y meditad, porque hasta antes de 1950 solos habéis comido el pan que os he dado. Habéis cerrado vuestra mano para ocultar los restos de este manjar y habéis escondido las aguas sin acordaros de los sedientos. Pero los acontecimientos cambiarán, y después de estos tres últimos años en que os daré mi palabra, os levantaréis como maestros a enseñar a los párvulos. Purificaos de muchas de vuestras imperfecciones, para que os encontréis limpios y podáis ser ejemplo ante religiones y sectas. Preparaos, porque muchos de los que están escuchándome, me volverán la espalda, otros se levantarán haciendo su propia voluntad; entre vosotros está aquel que me ha de traicionar, el que me ha de entregar y vender. 61. Estudiad mi palabra para que mañana no digáis que fue el hombre el que habló y no vuestro Dios. Más, ¿Quién es capaz de hablaros como Yo lo hago? ¿Qué ser humano tiene el poder de transformar y regenerar un pueblo como Yo lo he hecho? 62. Pronto ya no escucharéis esta voz, pero recordaréis que Yo estuve desde 1866 hasta 1950, y que mientras muchos me escucharon, otros arrojaron de su corazón mi palabra. Vosotros que estuvisteis Conmigo, estaréis también con el Padre en la eternidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 207 1. Benditos seáis porque ya no necesitáis de ninguna figura que me simbolice para sentir mi presencia; esto es un paso que habéis dado hacia la espiritualidad. 2. Tenéis ante vuestra vista un extenso campo, en el cual podéis analizar lección por lección, sin llegar al fin jamás, porque esta vida, que como humanos tenéis, no os será suficiente para comprenderlo todo. 3. ¡Cómo ha cambiado la faz de lo que os rodea desde que habéis escuchado mi voz! Se rompió el velo que cubría vuestros ojos y ya no podéis cerrarlos, pues, ¿Quién es aquél que contemplando la luz quiere quedarse otra vez en las tinieblas? 4. Ya no podéis ahogar en vuestro corazón la admiración, la gratitud y el amor que por Mí sentís y me lo demostráis en vuestra oración espiritual y en vuestros actos. Ya habéis olvidado las oraciones aprendidas, llenas de palabras rebuscadas y floridas que no comprendía vuestra mente, ni sentía vuestro corazón. Entonces no teníais lenguaje propio para hablar a vuestro Dios. 5. Hoy, cuando os encontráis ante la desnudez, la miseria o el dolor de vuestro hermano, sentís que brota de lo más profundo de vuestro ser un sentimiento de piedad, de amor, que es el idioma que mejor expresa vuestro deseo de bien para vuestros semejantes. 6. Ha tiempo habíais levantado un templo para adoraros, os admirabais a vosotros mismos, reconociendo el poder y el dominio que podíais ejercer sobre otros seres; os amabais a vosotros mismos, os creíais fuertes y poderosos. 7. Ese orgullo vuestro lo he venido a doblegar, haciendo que sintáis humildad, reconociendo vuestra insignificancia material. Os he revelado que existe algo en vosotros que constituye vuestro valor y vuestra fuerza, de lo cual no podéis envaneceros; y que ese algo es vuestro espíritu. Que su grandeza dista mucho de ser la grandeza que sentís en vuestra materia, porque el espíritu es parte de Dios y está sobre todo lo material. Ahí está la verdadera grandeza que en el hombre he puesto; mas vosotros debéis luchar porque su luz no se empañe, para que alcancéis por méritos su elevación en el camino de evolución. 8. Antes, cuando vuestra vida estaba dominada por las pasiones, vuestro espíritu sentíase encadenado y oprimido. Ahora estáis aprendiendo a dominar esas pasiones, porque en el corazón de mis discípulos no tiene cabida la soberbia ni el egoísmo, ni el odio. Vuestro espíritu comienza ya a dirigir los actos, los pensamientos y todos los pasos de vuestra vida, y esa sujeción es como una expiación voluntaria a que os sometéis para purgar las faltas cometidas. 9. Así el espíritu irá tomando fuerza en el bien. Y si él llegase así hasta el fin de la jornada humana, será tanta su grandeza que al desprenderse de este mundo penetrará de lleno en la morada del espíritu, sin llevar huellas de orgullo ni rastro de miserias. 10. Quien con esa humildad y elevación llegue al más allá, no podrá olvidar a los necesitados que dejó en esta tierra; entonces volverá a ellos para convertirse en protector y guardián de los débiles, de los enfermos y de los perdidos. 11. Desarrollad por medio de la práctica del bien los dones de vuestro espíritu, y en verdad os digo: Las calamidades, las plagas, las enfermedades, cederán ante aquel que guardase espiritualidad y buena preparación. Esto no será para que se envanezca, porque no lo habrá logrado con su fuerza física, sino por el espíritu, quien tiene poder por la humildad. 12. Uníos a Mí y escuchad mi palabra. 13. El mundo necesita salvación, necesita de hombres de buena voluntad que se levanten trabajando en pro de mi doctrina. 14. Es este un tiempo en el cual el hombre no posee un conocimiento completo de su situación espiritual. 15. El número de los que han despertado escuchando mi palabra es muy pequeño comparado con el de los que ni noción tienen de mi comunicación. Existen algunos que en forma intuitiva sienten la proximidad y la presencia de lo espiritual. 16. Necesitan los hombres de una mano y de una palabra salvadora. Esa mano y esa voz serán las de mis nuevos discípulos, los cuales a través de grandes luchas llevarán el conocimiento espiritual que ponga a salvo a los perdidos. 17. Se acercan los tiempos de prueba. Yo os he preparado para que tengáis fuerza y valor para contemplar cuanto os he anunciado. En esa lucha llegarán a comprender los hombres que la causa de la guerra entre naciones y la pugna de sus doctrinas es debida a que viven en la incomprensión y alejamiento de la enseñanza de Cristo, porque si ella fuese puesta en práctica, el mundo estaría de plácemes; pero si en vez de amor existe egoísmo, ¿Cómo puede haber claridad en el entendimiento y espiritualidad en las obras de su vida? ¿Cómo puede el espíritu en esa forma sobreponerse a la reaciedad de la carne para manifestar su esencia? 18. Hoy los hombres en vez de remediar la miseria que por doquier les rodea, procuran obtener de ella el mejor provecho para sí mismos. ¿Por qué los hombres no se han elevado en busca de un ideal que les haga tener sentimientos más puros y afanes más dignos del espíritu? Porque no han querido ver más allá de donde sus ojos mortales pueden alcanzar, es decir, más allá de sus miserias, de sus goces terrenales y de su ciencia material. Se han dedicado a aprovechar el tiempo de que disfrutan en el mundo para acumular riquezas y goces, pensando que, acabando la materia, terminó todo para ellos. El hombre, en su orgullo ignorante, en vez de elevarse considerándose hijo de Dios, desciende al grado de ser inferior, y si su conciencia le habla de la Divinidad y de una vida espiritual, su miedo a la justicia de Dios se apodera de él y prefiere acallar esa voz interior, apartando su pensamiento de aquellas advertencias. No ha meditado en la propia existencia, ni en su condición espiritual y material. ¿Cómo podrá dejar de ser polvo y miseria, mientras viva y piense en esa forma? 19. Por eso vengo a doctrinaros, y he aquí que quienes me escuchan llevan en su mente una idea distinta y piensan profundamente en esa vida superior que es la del espíritu, y la que puede comenzar a vivirse desde la materia llegando a comprender que algo elevado existe dentro del hombre que es mi gracia divina. 20. Desde ahí podéis reconocer que la ley o fuerza que todo lo rige, es Dios cuya potencia y sabiduría se manifiesta en la naturaleza que es un reflejo de su perfección. Cuando esta humanidad reconozca y valorice la grandeza de su padre, cuando comprenda que no es preciso crear su imagen para adorarle, y sepa encontrarlo hasta en los seres aparentemente insignificantes de la creación, entonces irá por buen camino y estará en vía de contemplar la sabiduría y el poder de Dios que abarca todo lo creado. Así, quienes van recibiendo mi enseñanza, se van espiritualizando, porque ya su entendimiento se abrió a horizontes más extensos. Queda destruida ante sus ojos la muralla que les aprisionaba, para contemplar un mundo donde podrá analizar y comprender enseñanza por enseñanza. 21. Más en verdad os digo: No es suficiente aun lo que habéis aprendido para que lleguéis a comprender cuanto es mi voluntad. Todavía tenéis que andar mucho por ese extenso camino; mas sí os digo, que desde el instante en que pudieseis romper el velo de la ignorancia, no podréis ya volver atrás; quien ha escuchado este canto celestial, no podrá cerrar más su oído a mi inspiración, ni dejarán sus labios de ensalzar a su Señor. 22. Hoy sois capaces de crear una oración distinta cada vez, nacida de lo profundo de vuestro corazón, cuando hace poco aún pronunciabais palabras rebuscadas en la mente y en los libros. Ahora no tiene límites vuestra oración, porque cada vez que os eleváis con fe verdadera, sentís que os acercáis más a la lucha; y así en el dolor propio o ajeno, como en la acción de gracias, en vez de acudir las palabras a vuestros labios, es la inspiración la que se acerca a vuestro espíritu para llevarlo a la presencia del Señor. Hoy no son vuestros labios los que cantan las grandezas del Señor, ahora es todo vuestro ser el que da testimonio de su bondad. 23. Conoceos, y cuando hayáis descubierto vuestros errores, corregidlos; alentaos a vosotros mismos con la esperanza de volver al lugar donde todo espíritu tendrá que llegar. Con ese afán luchad aun contra vosotros mismos; demostraos que sois superiores en vuestra naturaleza espiritual; demostraos que podréis venceros cuando se trate de dominar las pasiones, las malas inclinaciones. 24. Y aquella herencia de tiempos pasados, cuando vivíais para las satisfacciones del cuerpo y habíais levantado un templo para adoraros creyéndoos eternos, fuertes y poderosos, quedará destruida con el conocimiento real de lo que significan los valores espirituales y los materiales. 25. La convicción de vuestra fortaleza y de vuestro valor espiritual no será causa de vanidad, porque la grandeza espiritual difiere mucho de la grandeza material. 26. Espíritu es chispa de luz, semilla de amor, germen de vida. 27. Ved que camino tan errado llevabais cuando tratando de alcanzar grandeza, sólo dabais rienda suelta a vuestras ambiciones terrestres. 28. Vais ya comprendiendo la espiritualidad y así, cuando lleguéis al término de esta vida que se os ha prestado, vuestro espíritu llevará luz, conocimiento y gracia. 29. ¿Comprendéis entonces la época en que vivís? 30. Orad para que ayudéis a los representantes de las naciones que se reúnen para resolver los conflictos entre los pueblos. ¿Creéis que todos ellos tienen un concepto diferente para cada solución? No, pueblo, ellos se engañan, interiormente su conciencia está de acuerdo. Son los intereses materiales los que les hacen pasar sobre sus propias convicciones. Cuán fácil sería la solución de todos los conflictos, si cada quien obrase de acuerdo con su conciencia; entonces el mundo estaría en paz. Los hombres que rigen los destinos de los pueblos, lejos de pensar en su propia grandeza, pensarían en el bienestar de todos; mas nada de esto existe, y la desconfianza hace a los hombres estar siempre en acecho. 31. Nuevamente os digo: Cuando el mundo vuelva sus pasos sobre mi sendero y ponga en práctica mi doctrina, resolverá sus problemas y vivirá en paz. 32. En este día desciende mi rayo universal sobre vuestro espíritu para alimentaros con el pan de vida eterna, es mi voz la que os ha hecho el llamado. Entre vosotros contemplo a los postreros a quienes invito a recrearse en mi palabra; unos son increyentes, otros idólatras, algunos vienen como mansas ovejas al redil, otros traen en su rostro la máscara de la hipocresía; dudan de mi presencia e interiormente se mofan de mi enseñanza, porque para ellos es imposible que el Creador se comunique por el entendimiento humano. 33. Si no fuera el Dios verdadero el que se comunica, no estaría dando las pruebas que doy, ni os estaría enseñando el camino de la virtud. El que no cree, es porque no ha meditado, su corazón se ha cerrado y se encuentra entre tinieblas. 34. La voz os dice: Yo soy el Dios verdadero, el Padre, la vida y la luz. Desciendo a comunicarme bajo esta forma, para destruir vuestras aberraciones, errores y bajas pasiones, que os impiden comprender y analizar la verdad. 35. No vengo a delatar a uno entre los demás, porque estáis en mi banquete. Con mi luz que está en vuestra conciencia, le hablo a vuestro espíritu para que se estremezca y despierte. 36. Soy el mismo Cristo que condenasteis en el Segundo Tiempo, y los tiempos han sido marcados según mi voluntad. 37. Si en aquel Tiempo me condujisteis a la cruz, en la cual derramé por amor a vosotros hasta la última gota de mi sangre, os hice aparecer como el inocente que no sabe lo que hace, aun cuando sí juzgasteis con conocimiento de causa al Mesías; mas os dejé al cuidado de doce varones, quienes, imitando al Maestro, esparcieron mi doctrina entre la humanidad. 38. Hoy encuentro entre vosotros a los que en otro tiempo gritaron a voz en cuello: ¡Crucificadle! ¡Es el hechicero!, desconociendo así los beneficios que vine a derramar. 39. Los tiempos han pasado y vuestro espíritu ha venido por mi voluntad a morar en esta nación para que escuchaseis al "Verbo Divino", la palabra de amor y de vida, bajo otra forma. 40. ¡Heme aquí con vosotros! Estoy tocando vuestro corazón para que me deis albergue. Desciendo en busca de vuestro espíritu al que mucho amo, porque lo habéis encadenado al pecado, empañando así su luz. 41. Cuando ha brillado vuestra inteligencia, no ha sido para amar a vuestro semejante, porque vuestro amor se ha aletargado dentro de una vida de conveniencias y materialismos. 42. Olvidáis la vida eterna del espíritu y llegáis a creeros dioses en este mundo. Llegáis a dudar de mi existencia y de mi justicia, porque veis que no impido el derramamiento de sangre entre la humanidad, sin comprender que soy inexorable como juez y permito la expiación y purificación de las faltas por medio del dolor. 43. ¡Abrid vuestro corazón! ¡Elevad vuestro espíritu! ¡Dejad que él os diga que la voz que escucháis es la misma que siempre os ha hablado de amor, de caridad y de perfección! ¡El Tercer Tiempo os ha sorprendido! ¡No queráis contemplarme humanizado como en el Segundo Tiempo! Recordad que os dije, que vendría sobre la nube. Mi Espíritu Divino desciende hasta vosotros, y por eso desde la escala de perfección envío mi rayo sobre el portavoz, y mi voz es escuchada aun en el fango de este mundo. 44. No sólo vosotros escucháis mi palabra. Yo, el "Verbo", derramo mi luz en el universo, pero si preguntáis a todos si han escuchado una voz que desciende del más allá, os responderán negativamente. ¿Por qué? Porque la humanidad va caminando sorda por los caminos del mundo, envuelta en pecado y en fanatismo sin atender el llamado que le hace su conciencia. 45. Desde el año de 1866 os he entregado mi palabra, que es redención para vuestro espíritu y que os señala el sendero por el cual habéis de alcanzar la paz perfecta en el universo. 46. He investido a vuestro espíritu con una delicada misión, por medio de la cual saldará la deuda contraída con su Señor. Cortando la mala hierba me encuentro, para atarla en gavillas y arrojarla al fuego, hasta convertirla en ceniza, porque al fin, la luz brillará y mi doctrina será mundialmente reconocida. 47. El hombre creará nuevas doctrinas y nuevas leyes, mas ya no se hará su voluntad, sino la mía. Entonces habrá paz, armonía y fraternidad. Ya no se alimentarán de odio los corazones, no se levantará más la mano fraticida; más para que todo esto sea, antes os purificaré. Unos veréis cumplirse estas profecías desde el valle espiritual, y los que queden morando la tierra, daréis testimonio a las nuevas generaciones después de 1950. 48. Pueblo: El camino que he marcado para que lleguéis a Mí, es uno solo; está trazado con luz; en él está la vida y la oración; es el camino del espíritu. Caminando por él no os perderéis. Si vosotros estáis en el sendero, manifestad al mundo la doctrina espiritualista, dad testimonio de mis revelaciones y enseñad a vuestros hermanos a llegar a Mí por medio de la oración perfecta. 49. Recordad, pueblo, aquel ejemplo de oración que os di en el "huerto de los olivos", al invocar ante el Padre el perdón para la humanidad. Se postró el cuerpo de Jesús ante el Padre Celestial, mas no ante imagen alguna, y elevé mis palabras a los cielos, las mismas que legué a la humanidad. 50. Una vez más derramo mi caridad entre vosotros y os estrecho con amor. Caminantes de la vida, discípulos y párvulos: Es día de gracia en que la voz del Maestro desciende a acariciaros. No me presento como juez severo, sino como Padre justo, y con mi palabra vengo a guiaros por el sendero trazado por Mí, del cual os habíais alejado. 51. Todos sois luchadores; contemplo que algunos llegan derrotados, otros han alcanzado el triunfo y otros más aún no elevan el canto de victoria. Estáis en la plenitud de esa lucha y no conocéis el final. Las tierras que tenéis que sembrar, y que aún no conocéis, son muy extensas, pero poseéis abundante semilla y podréis sembrarla. 52. Mientras unos son sumisos y fuertes en el cumplimiento de su misión, a otros lo sorprende el cansancio y se aletargan, sabiendo que existe un ojo que todo lo ve, un oído que todo escucha y una mano que siempre anota. Pensad que estáis dejando pasar un tiempo precioso, que hoy vivís, y que mañana vuestros ojos sin luz no se abrirán más. Entonces se levantará vuestro espíritu entristecido, porque no quisisteis escuchar la palabra. Se apoderará de vuestro espíritu un inmenso deseo de escucharme como en este tiempo, y sólo una voz severa llegará a vosotros, la voz de la conciencia, la cual os estremecerá. Por eso ahora os digo: No os apartéis de mi palabra; no seáis sordos a mis mandatos. Tomad de esta enseñanza su esencia, como una página sagrada de la cual tendréis que responderme, porque es la ley. 53. La ceguedad del pueblo para comprender la grandeza de mi enseñanza proviene de su pecado y de su dolor. 54. Esta esencia que os doy es vida para el espíritu y bálsamo para todo espíritu dolorido. Es semejante al rocío sobre los campos estériles. 55. Si no habéis recogido aún buenos frutos, preguntad la causa a vuestra conciencia y ella os responderá que para obtener buenos resultados es necesario trabajar y velar. Sembrad buenos ejemplos en la tierra, sembrad virtud, manifestad los dones con que he formado vuestro espíritu. Desnudadlo de las malas pasiones y vestidlo con buenas obras. Entonces seréis sobre la tierra mis verdaderos hijos y una representación de mi Divinidad. 56. En cada uno de vosotros he depositado la responsabilidad de dar a conocer mi obra Espiritualista Trinitaria Mariana, la cual será discutida por la humanidad y suscitará una revolución de ideas en las mentes y confundirá a todos aquellos que, no comprendieron el principio de esta obra, menos podrán comprender el fin. 57. Duermen mis sembradores, y no manifiestan mi obra que es limpia y pura, porque reconocen que a ella han mezclado sus malas obras. Solamente instantes os quedan, para que el mundo escuche mi palabra en esta comunicación; si dormís, mañana tendréis dolor y amargura en el corazón; pero no será el Padre quien os juzgue, será vuestra conciencia. 58. Unos cuantos instantes os restan en que podáis saborear estos manjares. ¿Quiénes estarán Conmigo en el final de 1950? ¿Quiénes presentaréis el trigo fértil de vuestra cosecha? 59. El mundo duerme en su profundo letargo, en espera de que lleguéis vosotros y les levantéis a la vida. No habéis ido todavía en busca de los muertos porque os falta confianza en Mí. ¿Qué teméis de los hombres? ¿Teméis su justicia o la muerte? Yo os he dicho que de la muerte os libraré; recordad que os he dado vida eterna. 60. No me he cansado de hablaros, porque soy el "Verbo Eterno". Mi palabra es el cincel que esculpe y pulimenta los corazones de roca de los cuales hago brotar agua cristalina. 61. En este tiempo de dolor y tragedia quiero que me imitéis; pero depositad toda vuestra confianza en Mí y vuestros hermanos podrán conocer el esplendor del espiritualismo. Podréis imitarme, no estaréis inciertos. No es el peso de la cruz superior a vuestras fuerzas. 62. Pueblo: A cambio de las grandes pruebas tenéis mi palabra. Habéis sido desconocidos y despreciados por los vuestros por causa de mi obra. Cuántos de vosotros estabais entregados a las orgías y a los placeres del mundo, llevando a la degeneración a vuestro espíritu para quien cada placer era un golpe. Y ¿Quién llegó a apartaros de ese camino? Vuestro Maestro. Habéis comprendido mi amor y me dais gracias por ello, porque sabéis que a cambio de vuestras renunciaciones he venido a conversar con vosotros. 63. Creíais que no existía mirada que pudiese conocer vuestro pasado, y aquí me tenéis, leyendo el libro de vuestra vida para que no dudéis de mi existencia y de mi presencia. 64. En este tiempo os he sentado en el lugar de mis discípulos, como senté a mis apóstoles en el Segundo Tiempo en torno mío. 65. Mi palabra os conduce por el sendero que mi huella marcó. Tiempo ha que venís caminando, y todavía no se escapa de vuestros labios el grito de triunfo. Estáis en plena lucha y obtendréis el galardón cuando lleguéis al fin de la jornada. A unos les veo fuertes, a otros les sorprendo fatigados. Yo os daré treguas, para que en ellas meditéis, que éste es un tiempo precioso que ninguno debe despreciar. 66. No descuidéis mis mandatos, ni seáis sordos a mi voz. Oíd esta palabra y tomad de ella la esencia. Limpiad vuestra mente y vuestro corazón para que contempléis su grandeza; en ella está lo que da vida a vuestro espíritu. Este es el rocío que derramo sobre los campos estériles y es la simiente que llevaréis a la humanidad. Si alguno de mis hijos después de sembrar no han podido recoger el fruto, es porque la semilla no se encontraba limpia. Sembrad la buena simiente y esperad el buen fruto. 67. Desechad de vuestro corazón el temor a los hombres que siempre os ha detenido para el desempeño de vuestra misión. Librad a vuestro espíritu de toda lacra, hasta dejarlo desnudo, y entonces comenzad a vestirlo con la luz de vuestras buenas obras; entonces os sentiréis íntimamente dignos de llevar mi ley. Exponed mi doctrina y dejad que los hombres la escudriñen; al penetrar en mi obra no le encontrarán principio, ni le verán el fin. 68. Es tan pura mi doctrina que de nada tendréis que cohibiros ni avergonzaros ante la humanidad; más si llegaseis a avergonzaros, será de lo que le hayáis añadido, o de que vuestra vida no esté de acuerdo con lo que enseñáis. Muchas veces quisierais pasar desapercibidos pero esto no será posible, porque os envié para que dieseis esta buena nueva con el ejemplo de vuestras buenas obras. 69. El mundo se dará cuenta de que un nuevo tiempo le ha sorprendido y buscará a quienes le puedan decir algo sobre estas lecciones; más si durmieseis, con cuánto dolor despertaréis. 70. Sólo instantes os quedan de escuchar esta palabra. ¿Quiénes estarán Conmigo cuando finalice? ¿Quiénes conservarán mi ley limpia como os la he entregado? 71. Mirad que de ahí os levantaréis fuertes a cumplir vuestra noble misión. No temeréis a la muerte, porque os digo que la muerte no será enviada a vosotros; mas sí daréis muerte a la tentación que lleváis en la materia, para que no tropecéis. El buen discípulo debe aprender a vencerse a sí mismo, para enseñar a los demás a vencer sus debilidades y sus pasiones. 72. ¿No miráis la humildad con que os hablo? En verdad os digo, que es la misma que se manifestó en el Segundo Tiempo en que me limité para ser semejante al hombre y con mi verbo y mis ejemplos elevarlo para que fuese semejante a Dios. 73. Sed mis instrumentos, pero nunca obstáculos para que Yo llegue a los corazones. ¿Por qué dudáis de poder imitarme? Mal habéis entendido las enseñanzas; si sois mis hijos, algún parecido habréis heredado de vuestro Padre, y vuestro Padre es bueno. 74. Habéis descendido de lo espiritual a la tierra, para buscar a través de vicisitudes las huellas del Divino Maestro, y ahora que me estoy comunicando por vosotros, dejáis todo cuanto tenéis por venir a escucharme. ¿Creéis acaso que vuestras renunciaciones y sacrificios no tengan mi recompensa? No olvidéis un solo día la finalidad de vuestro destino, para que diariamente deis un paso hacia delante. 75. Tened en cuenta que a Mi nada me daréis, todo lo que labréis, será vuestro. 76. ¿Por qué me inclino y a veces hasta desciendo hasta el fondo del abismo para salvaros? Porque os amo. 77. Aquí tenéis en esta doctrina una base, un camino breve y seguro para retornar a vuestra patria. Es la doctrina de la espiritualidad; si la comprendéis, cuánta luz tendréis en vuestros pensamientos, en las palabras y en las obras. No repitáis solamente con los labios que sois espiritualistas. Cuando verdaderamente lo seáis, no tendréis necesidad de pregonarlo. 78. Meditad en estas lecciones que vengo entregando a vuestro corazón y espíritu; mañana tendréis que buscarlas ahí para enseñárselas a vuestros hermanos. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! FIN DEL TOMO 7 LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 8 ENSEÑANZA N° 208 1. Os habéis despertado con el eco de mi palabra, y habéis venido de lejanas naciones, pueblos y comarcas, por un largo camino de vicisitudes, con el anhelo de encontrar al Maestro, y habéis logrado la finalidad de vuestras luchas y sacrificios, porque habéis llegado a mi presencia. Es el primer paso que dais en el camino que os conducirá a la cumbre de la montaña a donde me adelanté a esperaros. 2. Habéis abierto vuestro corazón como un libro en limpio, para que en él escriba esta enseñanza. Algunos me han presentado su entendimiento, en el cual también he escrito mi palabra, en espera de que el corazón se sensibilice, porque esta luz penetrará hasta el espíritu, en donde encontrará una morada de la cual no volverá a salir. 3. Jamás había sido tan clara y extensa mi palabra, como en este Tercer Tiempo, en que he venido a humanizarla. Mi palabra os hace comprender lo que os entregué en las dos eras pasadas. Toda mi Doctrina se encierra en dos preceptos que os legué desde el principio "AMARÁS A DIOS CON TODO TU CORAZON Y ESPIRITU" Y "AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO". Más tarde Jesús os vino a decir: "AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS" y ahora vengo a continuar mis enseñanzas, para dejar consumada mi Obra entre vosotros, en cumplimiento a mi promesa de volver. 4. No aparecí en este tiempo en el seno de ninguna iglesia, porque vine en busca de mi templo que existe en vuestro corazón. La solemnidad de las liturgias, el esplendor de los ritos religiosos no son los que atraen mi Espíritu ni significan mi Iglesia. 5. En el Segundo Tiempo, los príncipes y los sacerdotes esperaban el nacimiento del Mesías en el seno de la iglesia; sin embargo, no nací entre ellos, porque encontré más limpio el establo de Belén, hallé más amor entre los pastores y más clemencia en el crudo invierno. He ahí por qué los teólogos de aquel tiempo se confundieron y por qué los reyes me persiguieron desde mi nacimiento hasta mi muerte. 6. Hoy vuelven a confundirse los teólogos ante mi nueva venida, porque las profecías y anuncios de ella no han sido interpretados con acierto. 7. Desde un principio ha sido puesta en duda mi venida a pesar de que os he dado pruebas, testificándome a mí mismo, y en esta forma he levantado la fe en el corazón de mi pueblo. 8. Grandes muchedumbres de discípulos han surgido en este tiempo, pero con ser tan grandes, no alcanzan a poseer la fe y la fuerza que tuvieron aquellos doce que me siguieron en el Segundo Tiempo. Y ¿Qué vais a hacer después de mi partida? Todos sabéis que os estoy hablando, dentro de los últimos tres años de la enseñanza que recibiréis a través del entendimiento humano. Si me comprendieseis en verdad, tendríais la certeza de que eternamente estoy con vosotros, de que eternamente os hablo. Más ¿Quiénes son aquéllos que se están preparando para sentir mi presencia divina y para oír mi voz? ¿Quién alcanzará para 1950, tiempo marcado para mi partida, la espiritualidad suficiente para comunicarse con el Maestro sin necesidad de pedestal? 9. No me sentiré ofendido si no me ofrecéis altares ni flores o si no me encendéis lámparas, porque lo que he buscado todo tiempo en el corazón del hombre, es el altar espiritual. 10. Las flores son las ofrendas de los huertos y de los valles, cuya fragancia y perfume, llega hasta Mi como un tributo de amor. No usurpéis entonces a los valles y a los huertos sus ofrendas. No encendáis más lámparas que la de la fe en mi Divinidad, porque de nada os servirá encender lamparillas de aceite si está en tinieblas vuestro corazón. 11. No habéis alcanzado a comprender, y menos a practicar la Doctrina perfecta que os he revelado, y cuyo nombre de Espiritualismo Trinitario Mariano, lo dice todo: elevación espiritual, reconocimiento de la Trinidad de manifestaciones divinas y culto a María, la Ternura Divina. 12. Antes de iniciarse el año de 1948, os dije a través de numerosos portavoces: Preparaos porque reformaré vuestras prácticas espirituales, porque no quiero que el mundo os juzgue como los malos discípulos, que han atraído a su Maestro a participar de sus costumbres superfluas. Os he confiado mi Obra perfecta, la cual no debéis de desmentir con vuestros hechos, todo aquél que se levante a seguirme, cargará su cruz y entregará la verdad con todo su ser, hasta donde le sea posible y sus potencias lo permitan. No siempre estáis preparados, más ojalá siempre lo estuvieseis, porque en el momento menos esperado puede presentarse la prueba o el necesitado y ahí debéis estar al instante. 13. Para los padres de familia es grave el peso de la cruz, porque habiendo traído al mundo a las nuevas generaciones, han comprendido que eso no les basta para dar por terminada su misión. La Ley del Padre para los primeros fue esta: "Creced y multiplicaos" y en el tiempo actual, en que encuentro gran evolución en el espíritu humano, os vuelvo a decir: "Creced y multiplicaos", pero no solamente lo hagáis en materia sino en espíritu, en virtudes, en amor. Esta es la Ley del principio y del fin a la que daréis cumplimiento, para que podáis llegar satisfechos ante mi presencia y podáis decirme: Señor, he aquí mi cumplimiento espiritual y humano, he aquí el fruto. 14. Pueblo amado: los tiempos no os permiten el estacionamiento; los elementos, el dolor, la guerra, los conflictos y el caos, os dicen a cada instante: ¡Despertad y trabajad! ...Dejad que vuestro corazón se llene de este vino, que es la sangre del Maestro, para que se desborde en vida y en amor sobre vuestros hermanos. 15. Mirad que mi palabra viene de un Padre que os busca, que os ama y corrige, que os levanta cuando tropezáis y os sana cuando estáis enfermos. Ni siquiera he venido en este día a ordenaros, simplemente a acariciaros. Voy a señalar todos vuestros actos delante de vuestra conciencia, no a unos delante de otros, porque Yo soy el velo que os defiende de vuestros enemigos, para que escuchéis en el silencio la voz del Juez interior y recordéis que los discípulos de Jesús han de glorificar con sus obras el nombre de su Maestro. 16. Os hablo con frecuencia de mi partida, como lo hice con mis apóstoles en el Segundo Tiempo: "Encontrase Jesús rodeado de sus discípulos, todos eran mayores en edad que el Maestro, mientras unos se hallaban en la Madurez de la vida, otros se encontraban ya en la ancianidad. Sólo había uno menor que Jesús, era Juan. El Maestro solía hablarles de su próxima partida y ante aquel anuncio, aquellos hombres se preguntaban: ¿Cómo habla de su próxima partida si nosotros estamos más cerca del final? Y es que los discípulos no alcanzaban a comprender como aquel hombre, todo vida, todo amor y fuerzas, podía morir para el mundo. No podían concebir que Aquél que vino del Padre, pudiera dejar de vivir. Pero Jesús seguía hablando de su partida, seguía dando su adiós, haciendo que aquellos corazones se acostumbraran a la idea de la separación y comprendieran que debían aprovechar el tiempo y almacenar aquella preciosa semilla en el corazón. Entonces alguno dijo a su Maestro: Señor, si alguien intenta tocarte, nosotros lo impediremos, a lo que Jesús contestó: "Lo que escrito está, tendrá que ser y la voluntad del Padre se consumará, pues antes desaparecerían los Cielos y la Tierra que dejar de cumplirse su palabra". 17. Y los discípulos, cabizbajos y tristes, escuchaban e interiormente se preguntaban ¿Qué podrían hacer cuando Él ya no se encontrara entre ellos? ¿Cómo podrían luchar solos entre la humanidad? ¿Cómo podrían dar luz al ciego, limpiar al leproso, resucitar al muerto y convertir al pecador? El Maestro leía sus pensamientos y en una ocasión les dijo: Vosotros quedaréis en mi lugar, como ovejas entre lobos, pero si creéis en Mí y permanecéis en el camino no pereceréis. 18. Mi pasión se consumó: mi palabra se cumplió y mis apóstoles sintieron flaquear en su ánimo y en su fe; cuando miraron a Jesús sudar sangre en el Huerto de los Olivos, cual si tuviera temor de los hombres, Él, que tenía el poder en su mano, ante la gritería de las turbas, pensaban ellos que el Maestro les podría enmudecer, ya que a los mismos poseídos había hecho callar. Y cuando las impías manos cayeron sobre el Rabí para aprehenderlo, los discípulos atónitos interrogaban: Señor, ¿Por qué te has dejado aprehender como cualquier malhechor, si en Ti no hay pecado alguno? Entonces se ocultaron abandonando a su Señor. Pero Cristo seguía enseñando en cuanto Dios y en cuanto hombre, porque quiso ser hombre para dar el ejemplo perfecto y para sentir el dolor humano y en Él fueron todas las angustias, toda la soledad: recibió sobre su cuerpo todas las ingratitudes y las blasfemias y llegó la última hora: 19. Desde lo alto del madero, sus ojos buscaron entre la multitud a sus amigos, a los discípulos, aquellos que habían vivido con Él y que le amaban y seguían por los caminos; pero aquellos no estaban en el último instante, sus ojos corporales no los vieron, sólo Juan, el más pequeño, se encontraba presente acompañando a la Madre del Maestro. Al discípulo le entregó su último mensaje, y a María la consagró en ese instante, ante la humanidad, como la Madre Universal. 20. Todo fue consumado. 21. Los discípulos, unidos por el llanto y el luto, buscaban el consuelo en María. Más el Maestro ya espíritu, se hizo visible. Visitó a la Madre y a las santas mujeres, quienes dieron testimonio a los apóstoles de lo cual ellos dudaron. Pero Jesús, queriendo demostrarles que Él seguía entre ellos, también los buscó para manifestarse. 22. Encontrase en cierta ocasión los apóstoles en una casa, Tomás no estaba entre ellos. Mientras aquellos hombres se encontraban entregados a los recuerdos, el Maestro penetró a través de los muros, en la alcoba, diciéndoles: "Mi paz sea con vosotros". El asombro de los discípulos fue indescriptible, al reconocer el acento de aquella voz única para ellos. 23. Ausentase la silueta de Jesús, y los apóstoles llenos de fortaleza y alegría, comunicaron a Tomás la nueva, más aquél se mofó de sus hermanos, y mientras negaba el testimonio, hallándose cerrada la puerta del aposento Jesús nuevamente se presentó saludándoles así: "La paz sea con vosotros". Tomás, ante el prodigio, temeroso primero y arrepentido después, contempló la silueta de Jesús, pero la duda le atormentó. Entonces el Maestro le dijo: "Acércate. Tomás, hunde tus dedos en la herida de mi costado"; y el discípulo incrédulo y material, los hundió y pudo contemplar a través de aquella herida, la Tierra Prometida. Tomás, entonces, cayó a los pies de su Maestro y presa de dolor y arrepentimiento confesó: "Señor, Señor, eres Tú". Sí, Tomás, confiesas que soy Yo, porque has visto. Bienaventurados los que sin ver creen". 24. Pueblo: todo aquello lo estáis viendo ahora. Os estoy anunciando a cada instante mi partida. Os estoy desmaterializando para que después no seáis los incrédulos, los ignorantes o confundidos. 25. En el último día de mi estancia entre vosotros, no quiero contemplaros mesar vuestros cabellos, no quiero que vuestras bocas vayan a exclamar ¿Por qué te vas, Maestro? 26. Quiero en el momento final, veros envueltos en un manto de espiritualidad, de serenidad, de recogimiento, llenos de confianza en que Yo no he partido, de que Yo estoy más cerca de vosotros. 27. Os he dicho que todo ojo pecador y no pecador me contemplará; unos verán espiritualmente la silueta de Jesús, otros sentirán mi presencia en su corazón; otros percibirán mi luz en su entendimiento y otros verán maravillas a su paso. Me manifestaré en la oración y en las pruebas. Más no será menester que contempléis la forma humana de Jesús sino que me sintáis en el espíritu y en el corazón. Y no habrá luto, no existirá vacío, ni soledad, no habrá congoja ni sollozos. 28. Quiero que al partir os unifiquéis, para que reunáis todas vuestras fuerzas espirituales y con ellas podáis suplir lo que el Maestro os daba con su palabra. 29. Cuando se haga la verdadera unificación entre vosotros, habrá señales en el Cielo y en la Tierra y las naciones lo reconocerán. 30. Esta es mi cátedra, ésta ha sido mi palabra de amor y de enseñanza: Una perpetua caricia. 31. Debéis prepararos más y más a medida que se aproxima el instante en que deje de hablaros a través del entendimiento humano. Vais buscando saturaros de la fuerza espiritual que imparte mi palabra. El materialismo está en su plenitud; hasta ahora ha vivido el mundo sin sentirme ni escucharme. Son muy pocos los que viven con espiritualidad, los que contemplan mi luz y progresan en su camino; pero cuántos se encuentran en tinieblas. Hay quienes están en espera de mi nueva venida, en ellos existe la creencia de que Cristo volverá a hacerse hombre. 32. Discípulos que me habéis escuchado: ante vosotros se muestra clara la misión que tenéis que desempeñar: anunciar a los hombres la buena nueva de mí venida en este tiempo y comunicarles mis revelaciones y enseñanzas. Sois los testigos que sabéis que he vuelto entre vosotros en la misma forma en que fui contemplado por última vez en el Segundo Tiempo; en espíritu. 33. Más antes que lleguéis a comunicaros de espíritu a Espíritu con vuestro Señor, he querido comunicarme por el entendimiento del hombre humilde, pero agraciado por Mí, para que esta comunicación os sirviera de base o preparación, para vuestra futura elevación. 34. La ciencia humana con su desarrollo, es una prueba de que el espíritu ha evolucionado y aunque es otro el camino, en cada era ha ido dejando la huella de su adelanto. Día llegará en que las mismas ciencias colaboren al progreso del espíritu, porque todo está destinado a ese fin. Os digo que el verdadero hombre de ciencia, es aquél que por amor a sus semejantes busca en las entrañas de la Creación sus secretos, hasta encontrar la luz divina. Quien así trabaje, nunca se envanecerá de su obra, tan sólo se considerará un instrumento del Creador; por lo mismo, nunca negará la existencia de la Divinidad. 35. También vendrá un tiempo, en que los religiosos recluidos en sus celdas, salgan de ellas, convencidos de la inutilidad de su retiro y de su misticismo; lucharán entre la humanidad, para cumplir con el fin para el cual fueron creados, en una palabra: darán fin al estacionamiento espiritual, para emprender el camino del progreso. 36. La semilla de la espiritualidad es la semilla del Tercer Tiempo, la cual vengo sembrando entre vosotros. Ella dará a la humanidad el secreto para alcanzar una vida mejor. 37. Ved como por la falta de espiritualidad, la humanidad se desconoce y se divide, ella misma ha ido creando diferentes caminos que han apartado a los unos de los otros. Sois testigos de esa incomprensión. 38. Nuevamente os digo que la guerra entre los hombres no ha terminado; porque vendrá la guerra de ideas, de credos y religiones, de filosofías y doctrinas, cada quien queriendo ser el único poseedor de la verdad, cada quien buscando superioridad sobre los demás. 39. Mi sacrificio del Segundo Tiempo aún no ha sido comprendido por esta humanidad. Diciendo los más reconocer a Cristo, no han sabido reconocerse en Mí ¿Por qué buscarme por caminos torcidos, cuando Yo sólo tránsito por el camino de la mansedumbre, de la caridad y la justicia? 40. Para llegar a Mí, es indispensable amar a vuestros hermanos. 41. Hoy todavía habéis menester de ministros, de jueces y maestros mas cuando vuestras condiciones espirituales y morales se hayan elevado, no necesitaréis ya de esos báculos, ni de esas voces, en cada hombre estará un juez, un guía, un maestro y un altar. 42. Quiero contemplar un pueblo sin ritos, reglamentos ni dogmas, que sepa conducirse por el camino recto y que viva mi Doctrina de amor. 43. Esta libertad os doy en este tiempo; porque ya no estaréis sujetos a formas determinadas. No es éste un nuevo derrotero, sino una parte del mismo camino que os había trazado; pero que no conocíais. Estudiad, penetrad en mis palabras y reconoceréis que en ellas existe la verdad. 44. Soy amor, y como amor me doy a vosotros sin imponeros condición alguna. En los momentos que estáis viviendo necesitáis de este aliciente, de este amor que se encuentra por sobre todo afecto humano. 45. Para lograr esa elevación que os pone en comunicación con mi Divinidad, ya no necesitáis estimular vuestros sentidos, mediante la armonía de unas notas musicales, ni exaltaros ante la contemplación de ritos o de objetos materiales, porque a vuestro espíritu sólo le estremece lo que es profundamente espiritual. Siempre que abráis vuestro corazón para elevar vuestro espíritu hacía Mí, experimentaréis esa sensación de paz que desciende del infinito. 46. ¿Cómo es posible que exista quien nada haga por su progreso espiritual? ¿Cómo pueden existir seres humanos que lleguen a descender más bajo que los seres inferiores o irracionales? El ser irracional no peca, porque él tan solo se limita a seguir sus propias leyes. En cambio, el hombre sí peca porque lleva en sí un espíritu de luz, una conciencia y un don de intuición. 47. Entre los llamados a luchar en esta obra, están también los que por instantes se olvidan del camino que tienen que seguir; olvidan la marca espiritual con que el Señor les ha señalado para que en su senda, sólo dejen huellas de paz y bendición. ¿Cómo podéis descender de la escala en que os he colocado? He aquí por qué desciendo continuamente a hablaros, para que mi palabra, cual fino cincel pulimente las asperezas de vuestro corazón. Para haceros comprender que la comunión con Dios, no podéis realizarla si no os alejáis de lo impuro. Entonces, cuando logréis sobreponer vuestro pensamiento a todo lo superfluo y me busquéis en el infinito, sentiréis una extraña sensación de gloria. Por eso reconoceréis que si así me buscáis, no tarda la caridad del Padre en manifestarse en vuestro espíritu. 48. De cierto, en esos momentos no os encontráis en el mundo material, aunque vuestro cuerpo se encuentre en la Tierra. El espíritu se ha elevado apartándose de todo contacto material, para penetrar en una vida y en un espacio distintos; ahí es donde el amor del Padre es sentido, donde la paz y la beatitud de su reino, es presentida. 49. Para despertar en los reacios ese anhelo, me convierto en el necio peregrino, hasta hacerles sentir el bien dentro de su corazón, ese sentimiento que los hará realizar obras que los acercarán a Mí. Cuando han llegado a dar ese paso, han contemplado la inmensidad del campo que se extiende ante su vista, invitándoles al trabajo y a la lucha. ¡Cuánta dicha sienten en su corazón, al comprender todo aquello que viendo no miraban y oyendo no escuchaban, porque todo era confuso, y no se daban cuenta que estaban llamados a desempeñar una noble y delicada misión! 50. Os digo a todos: Cuando lleguéis a identificaros con el Maestro, llegaréis a sentir como vuestra la miseria de los demás y a tratar de hacer con vuestros hermanos, lo que visteis que Yo hice con vosotros. Si por instantes os llegaseis a considerar indignos o torpes, bastará que sintáis la caridad y me busquéis, para que Yo haga lo que no podáis hacer vosotros. Todo es principiar, aunque de pronto parezca imposible la tarea, luego vendrá el prodigio y la fe se encenderá. Entonces comenzarán a llegar a vuestra puerta los hambrientos, los leprosos, los harapientos y los perdidos. La necesidad en todas sus formas. Mas debéis velar y orar, porque la tentación y las seducciones os acecharán, ofreciéndoos el mundo a cambio de vuestra espiritualidad; también llegarán los que traten de confundiros con palabras e ideas aparentemente grandes. Los placeres tentarán a vuestra materia tratando de que ella haga debilitar a vuestro espíritu. Vosotros tendréis que hacer frente a todo, unas veces solos, otras en unión de vuestros hermanos. Vuestras armas serán la preparación, la fe, el fin que lleváis, el conocimiento que del Maestro vais adquiriendo. 51. Así, de ser los vencidos de la vida, habréis quedado convertidos en soldados fuertes. Habréis penetrado preparados al tiempo de lucha que estáis viviendo. Vuestro espíritu no se acobardará, porque sentirá que necesita esa lucha para purificarse y elevarse. En verdad os digo que todo aquél que pueda presentarme su obra consumada ella será tomada como vuestro último trabajo dentro de la materia. 52. Entonces, mientras vuestro cuerpo esté convirtiéndose en polvo, y vuestro espíritu ya despojado de su último vestido humano haya empezado su trabajo espiritual, contemplará la escala por donde ascenderá, etapa por etapa, los siete peldaños, hasta llegar al seno del Padre, que es poder, gracia y luz. 53. Mirad cómo habiendo descendido a tanta imperfección, recorriendo los caminos del mundo en diferentes materias, conociendo el fango y la impureza, fuisteis dignos de mi caridad; pero toda esa larga jornada fue la experiencia que vuestro espíritu recogió, para poder aquilatar el valor que encierran mis leyes y el valor que tiene lo espiritual; para comprender que en la evolución del espíritu existen la grandeza y la satisfacción perfectas. Por eso siempre invito a los hombres a este camino, porque mientras no lleguen a él, les seguirá tocando el sufrimiento y los falsos placeres les seguirán azotando. 54. Lo que os estoy enseñando es en beneficio de todo el que abraza mi Doctrina, para que sus actos lo conviertan en el maestro del mañana, de aquél que comparta mi fuerza y mi luz que han de dominar la perversidad del mundo. 55. La maldad en estos tiempos ha abierto ante los hombres abismos de desesperación. 56. Muchas obras existen entre los hombres, aparentemente grandes y buenas por eso os digo: Velad, para que podáis combatir toda impostura, reconociendo que en vosotros lleváis una grandeza incomparable y cierta. 57. ¿Qué mayor grandeza que el bien compartido y practicado? ¿Qué mayor grandeza que el amor que puede prodigarse a los semejantes, cuya luz e influencia pueden contribuir para que también ellos penetren en el camino de perfección? ¿Qué mayor goce para su espíritu, que poder vencer las flaquezas de su materia para elevarse del nivel en que se encuentra? 58. Desde el Segundo Tiempo os hablé de la vida espiritual y vuestro espíritu comprendió parte de lo que Yo hablaba y del fin a que él está destinado. Ahora que os contemplo nuevamente rodeándome, os revelo y os aclaro todo lo que era confuso para vuestra mente. Y os digo nuevamente: el que quiera seguirme tome su cruz y sígame, que mi cruz no será de muerte, sino de amor y abnegación, de sacrificio de los bienes superfluos en beneficio del espíritu. 59. Discípulos: dejad que en la niñez de hoy se infiltre mi Doctrina. Todo aquél que haya comprendido mi palabra, debe preparar a sus pequeños con ideas elevadas y apartar toda maldad del corazón. Sembrad en ellos la semilla del bien que es espiritualidad y así, cuando esta niñez tenga la capacidad suficiente para comprender la fuerza de mi Doctrina, no vacilará en su camino, antes bien, su paso será firme y nadie le podrá engañar. 60. Como un sol radiante de vida, de luz y de calor me he desbordado en todos, más cada quien alcanzará según su evolución o preparación. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 209 1. A medida que se acerca el tiempo señalado para que esta forma de entregaros mi enseñanza termine, vais penetrando más y más en mi divino mensaje. 2. Sabéis que mientras os he estado entregando mi palabra, el mundo ha vivido sin sentirme ni escucharme. 3. Pocos son los que han sabido de mi venida, el resto de la humanidad se encuentra esperando que cuando yo vuelva según mi promesa, lo haga en materia, o sea que me haga hombre nuevamente. 4. Sólo vosotros sabéis que ya os encontráis en el Tercer Tiempo, en el cual he venido a hablar a vuestro espíritu a través de los escogidos para portavoces de mi palabra. 5. La ciencia humana os da muestras de su desarrollo, reconoced que ello revela también evolución espiritual. El hombre en cada Era ha ido dejando su huella de progreso que van asimilando los que vienen después. 6. La ciencia es luz de mi sabiduría que inspira y revela sus misterios a los hombres. El científico que posea un espíritu elevado, no me buscará a través de ritos, porque su don de ciencia a cada instante lo acerca al Padre que es la ciencia Divina. Ese hombre no deberá de envanecerse nunca de su obra, porque es aquel que mientras más descubre, más pequeño se siente. Tampoco podrá negar mi existencia porque a cada paso contemplará en la naturaleza la huella del Creador. 7. Discípulos: También en vosotros he depositado dones que debéis de desarrollar, para que podáis ser los que con palabra sencilla pero llena de verdad, cimentéis esta Doctrina en el corazón de vuestros hermanos. 8. La semilla de la espiritualidad, que siempre he sembrado en el mundo, es la que una vez más dejaré en este tiempo. Esa semilla encierra el secreto de una vida mejor. 9. Si hoy la humanidad combate entre sí, si está dividida en creencias, en clases y en razas; si los hombres no se aman, ni se comprenden, ni tienen caridad, es porque en su corazón no germina mi semilla de amor, mas en este tiempo en que vengo como rocío de gracia sobre los campos, mi semilla guardada en el corazón de toda criatura humana, germinará y fructificará. 10. Así como en el Segundo Tiempo os anuncié mi venida, así ahora os anuncio la guerra de credos, de ideas y de religiones, como el anuncio precursor del establecimiento de mi reino de espiritualidad entre los hombres. 11. Mi palabra, como espada de fuego destruirá el fanatismo que ha envuelto por siglos a los hombres, descorrerá el velo de su ignorancia y mostrará el camino blanco, luminoso, que conduce a Mi. 12. Cuando la humanidad por su regeneración, sea sensible a lo espiritual, no sólo en el espíritu sino aún en la materia, no habrá menester del rigor de las leyes, ni de la justicia de la Tierra para conducirse bien, porque entonces cada hombre podrá ser su propio guía y su propio juez. 13. Mi Doctrina no establece dogmas, ni ritos, sólo inspira el bien. Mi Doctrina espiritual no sujeta a nadie a formas determinadas, ella es una perpetua invitación al camino de la verdad. 14. Llegáis bajo la sombra del árbol corpulento, donde sabéis que está Aquél que os ofrece el pan de Vida Eterna. Ese alimento que os da fuerza para resistir la jornada. 15. Ha venido el verbo entre vosotros para abrir una nueva Era. 16. Siempre os he enviado mensajes espirituales invitándoos a la elevación, porque la materia, como pesado eslabón, encadena al espíritu a la Tierra. 17. En vuestra evolución, habéis llegado a comprender que vuestro destino no depende de la materia sino de mi voluntad. 18. No siempre está conforme el hombre con mis designios y me muestra su inconformidad y su desobediencia. Muchas veces me ha llamado injusto y ha tratado de penetrar en mis altos juicios. Otros, al no conseguir de Mí lo que solicitan, dudan de mi poder y después, cuando lo han logrado, lo atribuyen sólo su esfuerzo. De ahí que lleguen a creerse dioses y reyes, olvidando a Aquél, que puso espíritu en el hombre y lo rodeó de una Naturaleza maravillosa. 19. ¿Podría el hombre con toda su ciencia crear algo de lo que Yo he formado? No, pueblo. 20. La ciencia humana tiene su límite y Dios Creador no lo tiene. La ciencia es luz, pero en manos de muchos hombres se convierte en tinieblas. En cambio, en el Universo todo habla de Mí. Todos los elementos elevan un canto de vida y de amor. Y no obstante que voy diciéndoos a través de todo lo creado: Aquí estoy, vais buscando mi imagen en obras imperfectas hechas por manos de hombres. Entonces sí, ante ellas os inclináis y las adoráis impidiendo a vuestro espíritu toda elevación. 21. Vengo a daros amor, porque no encuentro un hombre cuyo corazón se entreabra para hacer suyo el sufrimiento ajeno. Aquellos a quienes confío riquezas y poderes para servir a sus semejantes, van negando toda caridad, y aun los que dicen representarme en la Tierra, rodeados de su opulencia y vestidos como reyes, cierran su oído y su corazón al lamento del que va en pos de amor y caridad. 22. Esos no son mis caminos. El sendero que Yo he trazado es el del bien, por eso una vez más os digo: Mi palabra es mi camino, porque siempre os habla de virtud, de moral y de amor. 23. Estoy haciendo sensible a vuestro corazón para grabar en él mis enseñanzas y para que os sintáis en verdad alimentados por el pan de la vida eterna. 24. Amo a todos por igual, sin embargo no todos me escucharán en esta era. Como en el Primero y Segundo Tiempo, he escogido un lugar de la Tierra para congregar en él a los que han de oírme. 25. En cada religión se levantan al frente de ellas hombres que se dicen mis enviados, mis escogidos, mis predilectos, más Yo no contemplo un solo justo por el cual pueda redimirse la humanidad. No hay labios que puedan hablar como Yo en Jesús os hablé en aquel tiempo. 26. En medio de un torbellino se agitan los seres humanos y en medio de su caos, sufren y gimen ante la amenaza de la guerra. 27. Podían aquellos pueblos haberse sustentado espiritualmente, mientras Yo tornaba, con mi palabra del Segundo Tiempo, pero aquel pan ha sido ocultado o se ha adulterado. Y ahí tenéis a los hombres, caminando libres unos, indiferentes otros, fanáticos e ingratos los más. 28. ¿Cuándo logrará el rico acaudalado, saber repartir su riqueza entre los pobres? 29. ¿Cuándo sabrá el hombre regiamente ataviado despojarse de sus vestiduras para cubrir al desnudo? La humanidad está hambrienta de ejemplos y necesidades de justicia y caridad. 30. Es que se han olvidado que Yo he renunciado a mi Reino para habitar con vosotros y daros todo cuanto hay en Mí. ¿Dónde están mis representantes, los que en verdad me imiten? 31. A vosotros os digo: Os he llamado para heredaros nuevamente, concediéndoos potestad para sanar a los enfermos con el bálsamo de mi amor que es mi propia sangre. 32. ¡Conoceos a vosotros mismos, para que comprendáis que aún sin mérito os he hecho dignos de mi gracia, y contemplad esos seres que cual oveja perdida elevan su queja! Ved a los hombres llegar al hogar con sus manos vacías, oíd la voz del dolor y de la desolación. 33. Mirad vuestra mano y en ella hallaréis potestad y consuelo para remediar esas penas. ¿Por qué dudáis de esta gracia? Dejad que arda en vuestro corazón la lámpara de la fe, que ella se convierta en antorcha; no cerréis vuestro corazón, porque entonces os convertiréis también en ricos avaros. Ved que tenéis que testificarme y hablar de Mí, mas si no lo hicieseis, las piedras darán testimonio de Mí. 34. Yo soy poder y justicia, pero no queráis que os demuestre estas lecciones por medio del dolor o de los elementos desatados. Esperad que sea mi efluvio divino el que os envuelva y mi amor el que siempre os bendiga. 35. Mi Espíritu Divino se presenta para mitigar vuestros sufrimientos, porque muy probados habéis sido en vuestro camino. Y el Maestro de la humildad desciende a traeros su lección y su consuelo. 36. A veces os reclamo vuestra falta de cumplimiento a mi Ley, porque ha mucho tiempo que os la di, marcándoos con ella el sendero perfecto. 37. Ya no es tiempo que ocultéis mi Doctrina en vuestro corazón, aprended a mirarme y a sentirme, para que no os confundáis. 38. Os he hecho poseedores de infinitas grandezas, pero de ellas no sabéis participar a vuestros hermanos. 39. Ha sido menester repetir mucho la lección que vengo dándoos desde 1866, para que ésta pudiera grabarse en vosotros, y por ella sabéis que jamás os conduzco hacia el retraso. Amorosamente os ayudo para llevaros por el camino verdadero. Os he hablado con suma sencillez dentro de vuestro idioma, para hacerme comprender y para que podáis analizar mi palabra. 40. Contemplo que os habéis detenido en la mitad del camino y que vuestra elevación es escasa, más, volved vuestra faz y mirad al mundo que llora, al incrédulo que se mofa de mi palabra; contemplad también al sediento de amor y de luz. Mas vosotros, discípulos, no podéis decir que sois ignorantes, ni enfermos, ni menesterosos o débiles, porque sería negar cuanto os he dado. Entonces tendréis que recordar aquellas palabras que vertí "¡Ah, hombres, de poca fe!" 41. Son pocos los corazones que han sabido elevarse y que escuchan mi palabra en donde ella está. Y son muchos los que en vez de acercar su espíritu hacia Mí, vienen sólo a presentarme su vida terrenal con sus miserias y necesidades. He ahí el porqué de vuestra debilidad y de la falta de unión entre el pueblo. ¿Cuándo vais a olvidaros de vosotros para pedirme por el mundo? 42. Lloran las madres porque su consejo no es oído por los hijos; la ciudad desolada me presenta el vacío de su vida. La esposa me muestra su corazón incomprendido por su compañero y todos olvidáis que ése es el camino que conduce a la Tierra Prometida: el del sacrificio. "En el hueco de mi mano existe el destino de cada uno de vosotros". 43. Sed conformes y sí mucho sufrís, Yo estoy con vosotros. 44. No aumentéis vuestro dolor, juzgando a vuestra manera aquello que solamente Yo puedo juzgar. 45. Pensad que os amo, no soy insensible a vuestras penas y que os comprendo en verdad. Mirad cómo estando vosotros tan cerca de Mí, aún cometéis tantas faltas, mas Yo os perdono. 46. Hay quienes ante el peso de las pruebas, dudan de mi presencia, se apartan del camino y buscan aquél que dejaron, con la esperanza de encontrar lo que creen haber perdido, pero vuelven sus miradas a mi Obra, cuando contemplan vacías sus manos y su espíritu impotente ante los grandes dolores universales, la peste y la muerte, que toca a las puertas de las naciones y os amenazan también, porque el presagio de una nueva guerra les conmueve. 47. No imitéis en su incredulidad a los que me piden pruebas para creer en mi existencia, a los que me dicen: "Haz que cese la guerra en un instante, derrama el pan en todas las mesas, y creeré en Tl". 48. Os digo una vez más que sólo os restan tres años, para que finalice esta comunicación con vosotros y debéis aprovechar los instantes para que podáis invitar al mundo, con sus sectas y religiones al camino de la luz y de la espiritualidad, en donde todos podrán penetrar en comunión conmigo, de espíritu a Espíritu. 49. Esto será cuando el fanatismo y la idolatría sean arrancados del corazón de los pueblos. 50. Estaréis entonces como navegantes en medio de un mar embravecido, confiando en la barca salvadora. 51. Aún tendré que hacer el llamado a todos aquéllos que perteneciendo a las Tribus de Israel, dispersos pueden encontrarse, para que den también cumplimiento a su misión. Entonces la humanidad oirá mi voz y contemplará la luz resplandeciente de la aurora, alumbrando a los que moran en esta Tierra. 52. No os familiaricéis con mi palabra y al oírla no miréis por cuál portavoz os la estoy transmitiendo. Penetrad en ella y buscad su esencia para que vuestro análisis sea perfecto. 53. La esencia es el sabor de lo divino. 54. Lo que vais a oír y a contemplar no es la ceremonia rutinaria, ni el rito que impresiona vuestros sentidos, porque la solemnidad de esta manifestación está en el interior de vuestro espíritu. 55. En estos instantes no estáis dentro de las cuatro paredes de este recinto, antes, Yo he esperado vuestra elevación para que logréis la comunicación con mi Divinidad en el verdadero culto interior. Os he permitido la construcción de estos recintos, para que en ellos encontréis el recogimiento, el silencio y la unificación de vuestros pensamientos, por medio de lo cual atraeréis a mi Rayo Divino. Mas estas cuatro paredes no son mi templo. Estos recintos son lugares destinados para vuestras reuniones, porque el verdadero templo, mi santuario, está en vuestro espíritu. 56. Me preguntáis si después de 1950 desaparecerán estos recintos y os contesto: No, vosotros no sabéis por cuanto tiempo os concedo estos lugares. Porque mientras no exista en el pueblo el conocimiento de mi Obra, la elevación y la firmeza en mi Ley, no podréis prescindir de ellos. Después de mi partida, en el día consagrado al descanso, os reuniréis, no como una tradición o conmemoración, sino para recordar y analizar mi palabra y la del Mundo Espiritual; para que os deis unos a otros testimonios verdaderos de mis prodigios en vuestro camino; para que sigáis unidos amándome rindiéndome culto agradable y no vaya a enfriarse vuestro corazón ni a caer en hastío, en fanatismo o en materialismo. 57. No sabéis el tiempo que aún os conceda estos lugares, porque después de 1950, todavía se seguirán fundando nuevos recintos, no para que en ellos resuene mi palabra a través del portavoz, ni para que se presente el Mundo Espiritual, porque esos tiempos habrán pasado, sino para que en ellos se entregue mi palabra y mi Doctrina limpia y pura cual Yo os la he entregado. Y en aquel ambiente de paz estará mi presencia, la de María, la presencia de Elías y la del Mundo Espiritual. Ahí sanará el enfermo, abrirá el ciego sus ojos a la luz, el profano conocerá el respeto, el pecador se redimirá y todos alcanzarán según sus necesidades, para que siga esparciéndose el agua cristalina, el buen fruto y la buena simiente. 58. No sabéis si en la presente encarnación llegaréis a conocer el verdadero Templo de mi Divinidad, pero tenéis la misión de preparar el camino. Si no alcanzáis la meta, por lo menos dejad el camino preparado para vuestros hijos o para que los hijos de ellos lleguen a penetrar en el Templo de mi Divinidad y entonces llegaréis a comprender que no sólo en estos recintos se encuentra mi presencia; que no sólo en ellos debéis postrar vuestro espíritu, y reconoceréis que el Templo de la Divinidad es el Universo, vuestro corazón el altar, vuestra fe la lámpara y la ofrenda. La creación también es templo: Hasta el polvo que vuestras plantas pisan. Los montes son altares que se elevan hacia Mí. Los valles con su césped y sus flores me entregan su ofrenda. El astro rey, todos los luminares y planetas, son mundos que me rinden su tributo de amor y doquiera que piséis o miréis, ahí está mi Espíritu Divino, como Padre. Entonces reconoced que vosotros eternamente vivís dentro del templo. 59. Cada quien lleva en su interior un templo y también vuestro hogar es santuario, porque en él mora la familia humana que es semejante a la familia espiritual. Ahí en el seno del hogar está mi mejor templo. 60. Más hoy contemplo que la verdadera luz no es comprendida por los hombres que caminan distantes del sendero. Contemplo que el único sitio en donde se elevan a Mí, es el Templo material. 61. Veo el caos entre la humanidad, el desconocimiento hacia las leyes humanas y divinas. Mi Doctrina ha sido ocultada en este tiempo y se ha tomado como algo que pertenece al pasado; por eso los hombres sucumben, las instituciones se dividen y hacen mofa de lo más sagrado. Así encuentro a la humanidad desconociéndose, destruyéndose, dándose muerte; confundiendo al espíritu con la materia, lo divino con lo humano, y la luz con la tiniebla. 62. En este tiempo de confusiones y maldades he escogido una Nación desconocida y menospreciada: la Nación Mexicana, para hacer el llamado hacia ella a los escogidos que se encuentran morando en otras naciones, para reunirlos en torno mío, pulimentarlos con el cincel de mi palabra, entregarles cargos y ya preparados y llenos de amor, enviarlos como emisarios de mi Obra por todo el Orbe. 63. Esta es la responsabilidad que pesa sobre las multitudes que escuchan mi divina palabra. 64. Vengo depurando a mi pueblo y apartando sus imperfecciones, pero esta depuración no será solamente en vuestras prácticas espirituales; penetrará también en vuestros hogares. Yo he surgido como un torbellino y su fuerza hace caer todos los malos frutos, quedando entre el follaje del árbol espiritual y del árbol humano, solamente los buenos frutos, porque se acerca el tiempo de prueba en que la humanidad venga a escudriñaros. 65. Mi obra será vista como una nueva secta, los hombres os escudriñarán en vuestra vida interior, en el hogar, en el trabajo, en todos vuestros deberes, y si no estáis preparados para dar testimonio de Mí, si mi palabra no la confirmáis con vuestros hechos, seréis como aquellos fariseos hipócritas que bajo la impecable túnica escondían la podredumbre de su corazón. 66. El juicio de vuestro Señor será en el último año de mí estancia; principalmente el día de mi partida será sentido por todos y contemplado por todo ojo pecador y no pecador. A todos preparo para que seáis los verdaderos portadores de mi palabra, de la palabra que en este tiempo os entregó el Espíritu Santo. 67. Conservad calma y serenidad porque habéis penetrado en el tiempo de la lucha que ha mucho os anuncié. Esta lucha será entre vosotros mismos; en ella esgrimiréis las mismas armas. Los que me comprenden y me aman, esgrimirán sus armas en pro de mi causa; los que no me han comprendido las pondrán al servicio de su propia causa. Mas al final, la verdad triunfará. Ha tiempo que os dije: recordad una parábola del Segundo Tiempo. "Dejad creced juntos el trigo y la cizaña y segad hasta que ambos hayan fructificado, para poder apartar el trigo y arrojar al fuego la cizaña". Yo, el Buen Labriego, he dejado crecer en vuestro corazón el trigo de mi palabra junto a la cizaña del pecado, mas ha llegado el tiempo de segar con la hoz de mí justicia para que en el corazón de mis labriegos y en el seno de sus hogares quede solamente la semilla de la verdad y del amor. 68. No analizáis mi enseñanza y por eso las pruebas os sorprenden como inesperadas. Esta es la causa por la que os dividís y no os comprendéis, porque al cumplirse mi palabra, no estabais preparados. Aún os preparo para que tengáis serenidad y paz y dejéis que el torbellino arranque todos los frutos malos; porque todo lo que no dé vida, fruto o sombra, morirá. Bajo la fuerza del vendaval muchos árboles caerán, muchos labriegos volverán la espalda, muchos guías querían devolverme la misión a ellos encomendada mas mi voluntad es que os corrijáis. 69. Llegará el tiempo en que todos aquellos que hayan vuelto la espalda, despierten y contritos retornen diciéndome: "Maestro, cuán limpia es vuestra Obra". 70. Lo que hoy acontece en el seno de este pueblo, también acontece en todas las naciones del mundo. Yo me he hecho presente a todos con mi espada de justicia y no sólo en este Orbe: también en el Mundo Espiritual y en todo sitio donde mora un espíritu imperfecto para iluminarlo, purificarlo y perfeccionarlo. El mismo que os habla en este instante, os habló en el Segundo Tiempo y de todas las muchedumbres que me escucharon por la Galilea, a sólo doce escogí y por ellos extendí mi Doctrina por el mundo, a través de largos caminos. En aquellos tiempos a muchos pareció fantasía la palabra de Jesús; tampoco faltan ahora quienes piensan lo mismo del Espíritu de Verdad. Más antes pasarán los cielos y la Tierra que dejar de cumplirse mi palabra. 71. ¿Quién podrá perseguiros o acusaros de prevaricadores o lanzaros calumnias si cumplís con mi Doctrina? Mas sólo enseñaréis lo que os he enseñado: El amor, el culto interior, el conocimiento del verdadero templo de mi Divinidad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 210 1. Vengo a libraros del tormento en que os ha hundido vuestro materialismo, entregándoos la lámpara con la que podáis alumbrar el sendero. 2. Sois los hombres del Tercer Tiempo, aquéllos que habrán de conocer verdaderamente el por qué de su vida, y Yo vengo a ayudaros a obtener ese conocimiento por medio de mis revelaciones. 3. Sois los hombres del Nuevo Tiempo en el cual mi Reino busca vuestro corazón para levantarse en él, en el que haréis del bien vuestro ideal espiritual y aprenderéis que la mejor oración es la de vuestras obras. 4. El amor y la verdad corresponden al espíritu, de él es la sabiduría porque fue creado para amar y conocer a su Padre. 5. Yo, el Maestro, vengo a estremeceros con los recuerdos de vuestro pasado espiritual, que vuestro corazón no conoce porque pertenecen al espíritu, cuando éste vivía su verdadera existencia, cuando era otra vuestra morada y no habitabais aún en este cuerpo que ahora tenéis, que es crisol, yunque y lección para el espíritu. 6. Os traigo recuerdos de la vida espiritual, oculta tras el velo de vuestra materialidad, para deciros que esa vida os espera nuevamente, para que vengáis a gozarla en plenitud después de vuestro peregrinaje, de vuestra experiencia y de vuestra evolución. 7. Cuando estéis de retorno en la morada infinita y sintáis el gozo de habitarla, no os cansaréis de bendecir este mundo de lágrimas adonde vinisteis a aprender a apreciar la felicidad, la paz, la luz., 8. Mi nueva venida, ahora en Espíritu, tiene por fin recordaros el camino de la Ley que os unirá con el Absoluto, que os hará penetrar en la armonía universal y, cuando forméis parte de esa armonía divina, cuando os alimentéis ya del pan de mi sabiduría, sabréis verdaderamente quiénes sois. 9. ¿Qué podrá haceros llorar en el mundo cuando estéis por sobre las pequeñeces de la vida humana? Ni los sufrimientos, ni las necesidades, ni las pruebas morales, ni los elementos, nada podrá venceros o abatiros cuando hayáis alcanzado verdadera espiritualidad. 10. Vuestros sufrimientos serán por los demás, vuestras preocupaciones serán por la salvación de todos los hombres, y cada vez que contempléis la salvación de un ser, sentiréis la luz del Padre alumbrando vuestro interior y estaréis bendiciendo el día en que disteis el primer paso firme en el sendero. 11. Mi palabra es el camino espiritual al que debéis penetrar con todos vuestros sentidos, con todo vuestro entendimiento y todo vuestro amor, si queréis saber de dónde habéis venido y hacia dónde camináis. 12. Nadie se conoce aún. Si no conocéis todavía vuestro cuerpo, ¿Cómo creéis conocer vuestro espíritu? Pero llegaréis a conoceros, a medida que vayáis practicando mis divinas enseñanzas. 13. Yo os enseño con la palabra, porque ella lo contiene todo, puesto que procede de Mí que soy el Verbo. Vosotros aprended a hablar de lo espiritual en tal forma, que cada palabra que deis a los demás pase de vuestro corazón al corazón de vuestro hermano como si fuese una perla, una joya de infinito valor. 14. Aprended a hablar a los espíritus, enseñadles a oír la voz de su conciencia, sensibilizad sus sentimientos con mis enseñanzas. 15. Mirad cómo todas mis frases van por el sendero que orienta, y aunque por ahora las miréis superficialmente, mañana, cuando podáis penetrar en un plano superior, encontraréis sólo esencia en mi palabra. 16. Yo no desciendo, pueblo; cuando os digo que he descendido hasta vosotros, es en sentido figurado, porque mi comunicación es a través de una inspiración que se hace ideas en la mente de estos portavoces. Como sé que al instante de escuchar estos mensajes no podéis comprenderlos, ni siquiera retenerlos en la memoria, he ordenado que escribáis mis palabras, para que lo que ahora no comprendéis, mañana poco a poco, lo vayáis entendiendo. 17. Muy pobre es en apariencia mi manifestación de este tiempo, porque su esplendor es espiritual, mas, ya sentiréis la grandeza con que he venido a vosotros y veréis a esta Doctrina obrar el milagro de salvar a la humanidad por la espiritualidad. 18. El templo espiritual construido con amor por los hijos del Señor, será sostenido por muchas columnas, cada una de las cuales será uno de los que con firmeza permanezcan en el camino de mi Ley. 19. ¿No lo creéis posible? Es que no tenéis fe en vosotros todavía, mas Yo sí tengo fe en todos, siempre la he tenido y por eso a través de los tiempos he venido a confiaros nuevas y mayores revelaciones. De cierto os digo que no está lejano el día en que deis enseñanzas de profunda sabiduría a vuestros hermanos, mas no con la palabra que se estudia sino con aquella que brota del venero del espíritu cuando se está en comunión con el Divino Maestro. 20. ¿Por qué no ha de ser posible que de corazones estériles broten los buenos sentimientos? ¿Por qué no ha de ser posible que del corazón del que ha pecado, brote agua de gracia para aplacar la sed de los que sufren? 21. No sólo sois mentes que hoy piensan y mañana no; no sois sólo carnes que hoy palpitan y pronto dejan de existir; para Mí, ante todo sois espíritus eternos, hijos de Dios y por eso os trazo el camino que en verdad os corresponde. 22. No vengo a privaros de nada de lo que en esta Naturaleza he depositado para la conservación, la salud, el sustento, el bienestar y el goce de mis hijos; por el contrario, os digo que así como ofrezco el pan del espíritu y os invito a aspirar esencias divinas y a saturaros de efluvios espirituales, no desconozcáis ni os alejéis de cuanto os brinda la Naturaleza, ya que así lograréis la armonía, la salud, la energía, y por lo tanto, el buen cumplimiento a las leyes de la vida. 23. Sabéis que soy vuestro guía, pueblo, mas decidme: si soy vuestro guía ¿Ya me sentís en vuestro corazón, ya me obedecéis, ya acatáis mis mandamientos y mis leyes? Si soy vuestro guía ¿Hasta qué punto me obedecéis? 24. La voz de la conciencia es quien contesta desde vuestro interior, diciéndome que todavía vuestra entrega no es absoluta, que vuestra obediencia no es constante. 25. No olvidéis ni un momento que en mi palabra os digo que quien obedece mis leyes conoce mi paz. Por eso los que conocen mi palabra no se sienten solos ni tristes, porque para ellos las palabras "desgracia", "condenación" y "muerte", no les acechan como una amenaza o como una sombra sobre la paz de su espíritu; a ellos les preocupa conocer la verdad, vivir en la luz, conquistar para siempre la salud, la paz y la sabiduría. 26. Los que vienen a Mí por el sendero de mi enseñanza, saben que no pueden perderse porque una luz divina les conduce, es aquella luz que les da la certeza del fin y del verdadero objeto de la vida. 27. Mi camino es el sendero del bien, discípulos. Venid por él, paso a paso, sembrándolo de buenas obras, de buenos pensamientos, y de buenas palabras; pero jamás llevéis cuenta de vuestros buenos hechos, en cambio sí os aconsejo que toméis cuenta minuciosa de vuestras malas obras, palabras y pensamientos, para que vayáis dejando de cometer yerros. 28. A Mí dejadme la buena semilla recogida y vosotros tomad la semilla vana; escudriñadla para que conozcáis la causa de vuestra flaqueza, cuidad de que ella no se mezcle entre los buenos granos y después exterminadla. 29. Sólo la bondad puede dar paz, alegría, salud, saber; por lo tanto, el que sea abundante en amor, tendrá que ser grande en espíritu. 30. Esto es lo que vine a enseñaros cuando habité en el mundo con vosotros, y esto vengo ahora a recordaros. Si a través de Jesús, tocando con mi mano sané a los enfermos, también en este tiempo vengo a tocarlos para devolverles la salud y hacerlos entrar de nuevo en el milagro de la vida. 31. Hoy no tengo manos para tocar vuestro cuerpo enfermo, porque vengo en Espíritu, mas el espíritu también puede tocaros con su amor y haceros sentir su presencia. 32. Los hombres ciegos de aquel tiempo, ciegos del espíritu, derramaron la sangre del Maestro y clavaron las manos que sanaban tocando, que acariciaban, y bendecían; mas no pudieron destrozar mi Espíritu, ni aprisionarlo, ni enclavarlo; Él se levantó por sobre la pequeñez de los hombres, prometiendo volver, ya que en aquellos instantes no era reconocido, ni comprendida su palabra como la Suprema Verdad. 33. Aquí me tenéis cumpliendo mi promesa y esperando que la humanidad me reconozca. 34. Más, si Yo os preguntase: ¿Qué fue de aquel cuerpo bendito en el que habitó Cristo? ¿Sabríais contestarme? Debo ser Yo mismo Quien os diga Que aquel cuerpo que fue instrumento del Amor Divino, una vez concluida su jornada, una vez que sus labios se cerraron para siempre y sus ojos también, bajó a la tierra para terminar de cumplir su misión en cuanto hombre, pero en cuanto la tierra le envolvió en su seno, aquel cuerpo, cuyas células sólo vibraron para amar, se esparcieron en el infinito para caer después como lluvia de vida sobre los mismos seres que habían rechazado la vida que el Redentor les trajo. Cuando pensáis que Dios mismo se hizo hombre para habitar con vosotros, llegáis a sentir la vanidad de ser tan amados por el Padre y entonces pensáis también en que sois la obra maestra del Señor. Mas, de cierto os digo que no existe una obra del Padre que no sea maestra y, además, debéis saber que existen espíritus cuya perfección, belleza y elevación ni siquiera podéis imaginar. 35. Más allá de vosotros, hay obras más grandes que las que aquí conocéis y también obras de hermanos vuestros, superiores a las obras de los hombres. 36. ¿Por qué creer que el hombre sea lo más grande que hoy existe dentro de las obras del Señor? Sólo sois pequeñas criaturas que vais por un largo camino en pos de la verdadera grandeza. 37. Grandes y perfectos sois en cuanto a que sois obra mía, pero en cuanto a vuestras obras, sois todavía muy pequeños e imperfectos, por eso vengo a manifestarme como Maestro ante vosotros, para enseñaros nuevas revelaciones que os lleven a la cumbre del bien, del saber, del amor y os unáis armoniosamente con todo lo perfecto. 38. ¿Cómo va a existir perfección en vuestro mundo si existe el dolor, si hay menesterosos, viciosos, lisiados, oprimidos, si hay soberbios y egoístas y también fratricidas? 39. La felicidad es el patrimonio de las moradas elevadas y en vuestro mundo aún no contemplo la felicidad. 40. Hoy vengo a dejaros en esta palabra mi nuevo mensaje para que surjáis a una nueva vida. 41. Construid vuestra paz, construid vuestro mundo de felicidad, empleando para ello la virtud de mis enseñanzas. 42. Ciertamente habéis luchado mucho para procuraros comodidades, placeres y adelantos, mas vuestros ideales muchas veces encierran egoísmo, maldad, ambición desmedida; entonces en vez de lograr felicidad o paz, recogéis dolor, guerra y destrucción, que es lo que estáis recogiendo en estos momentos que vivís. 43. ¿Cómo van a ser perfectas vuestras obras en la Tierra, cuando os veo enemistados con los elementos de la Naturaleza que son los mismos de los que tomáis vida? 44. Mi Doctrina no viene a prohibiros que utilicéis los elementos y fuerzas de la Naturaleza, pero viene a ordenaros y a enseñaros a emplearlos para fines buenos. 45. Los elementos de la Naturaleza en vuestras manos, pueden convertirse, de amigos y hermanos, en jueces que os castiguen severamente. 46. Ya era tiempo de que los hombres recogiesen el fruto de la experiencia para que no provocaran más las fuerzas de los elementos, porque con toda su ciencia no serán capaces de contenerlos. 47. ¡Oh humanidad, siempre alejada de Mí! A pesar de vuestro olvido, mi recuerdo no se separa de vos, mundo regado con mi sangre: Yo os traigo de nuevo mi amor. 48. ¿Recordáis mis ejemplos del Segundo Tiempo? Escuchad: 49. Encontrándome en las afueras de una aldea, llegó ante Mí el emisario de un poderoso, quien me dijo: Señor: ¡Cuánto he tenido que andar para llegar hasta vos! Yo le dije: "Bienaventurado el que me busca, porque siempre me hallará". 50. "¿Delante de quién os encontráis?" Le pregunté. Delante de Aquél que sana con su poder todos los males. ¿No sois acaso el Hijo de Dios? Yo le dije entonces: "Yo soy el principio y el fin, soy la resurrección y la vida, soy Aquél que ha bajado de los cielos al mundo para salvaros. ¿Veis a estos hombres que me siguen por comarcas, provincias y aldeas? Así, vos, me seguiréis mañana, dejando vuestra regia capa y confundiéndoos entre los humildes y los pobres. En verdad os digo que habéis venido a llamarme en nombre de vuestro amo, quien desea que lo limpie de su lepra. ¿No es verdad?" Aquel hombre, sorprendido, se sintió sobrecogido de temor, mas Yo le dije: "no temáis, que sólo he dicho la verdad, porque a eso he venido al mundo". 51. Entonces, el siervo aquél, me dijo: "Señor, ya que lo sabéis, venid a la casa de mi señor, quien llamándoos está". 52. "¡Oh varón, le dije, decid a vuestro señor que me basta que haya creído en Mí, que cuando vos lleguéis, él estará limpio!" 53. Aquel hombre se alejó y pronto sus ojos testificaron llenos de gozo la palabra de Jesús. En eso Mateo vino hacia Mí y me dijo: Maestro, una mujer viene a buscaros. "Ya lo sé, le contesté, es María, la Magdalena, quien viene a buscarme para que la liberte de las influencias de los espíritus que la poseen". El discípulo quedó sorprendido de que Yo lo supiese todo. 54. Iba Yo por un camino hacia una aldea, cuando vi a María que venía hacia Mí. ¡Oh, Hijo amado, sé que tus labios han anunciado tu próxima partida, y aunque mi corazón ya lo sabía no puedo menos que decirte que sufro infinitamente por la humanidad! "Sí, escrito está, le contesté, y así debe de cumplirse; es menester mi sacrificio, es necesario que la semilla muera en las entrañas de la tierra para que fructifique y se multiplique. Esta sangre de vuestro hijo, que al derramarse hará sentir dolor muy intenso a vuestro corazón, será como un raudal de vida para los hombres, a quienes dejaré como vuestros hijos. Mi muerte será la vida y ni por un instante estaremos distantes vos y Yo". 55. "Ahora voy a la casa de Lázaro, porque él en breve irá a la tumba, mas de ella Yo le haré volver, para que el nombre de mi Padre sea glorificado". 56. "Id también vos, para que vuestra presencia conforte a aquellas mujeres porque su dolor pronto va a ser grande y en vuestro amor encontrarán dulce consuelo". 57. Volví a reunirme con mis discípulos, eran ya los últimos días de mi permanencia entre ellos. Así se los hacia comprender para que no fueran a verse sorprendidos. Pedro lloraba y recibía en silencio mis órdenes; Juan oprimía mis manos entre las suyas, al serle anunciado que él quedarla acompañado de mi Madre para que ambos se consolasen en las horas de prueba. 58. Tadeo sufría ya la separación del Maestro y Yo aún estaba entre ellos. El instante era tierno y doloroso, más que los labios, hablaban los espíritus. Mas yo era el Verbo y mi palabra debía calmar el dolor inmenso acumulado en aquellos corazones. 59. Hablé como el Padre a los hijos, como el hermano a los hermanos, como el maestro a los párvulos: "¡Oh, discípulos, que habéis bebido conmigo el agua del peregrino sediento, que habéis soportado la fatiga de los largos caminos por ir en pos de mi palabra y de mis obras, en verdad os digo que aunque parta de vuestra vista, no os abandonaré y que si queréis llevarme en vuestro corazón os resignéis con mi muerte, para que Yo viva en vosotros y hable por vuestras bocas". 60. Escuchad, mis discípulos, hasta la última de mis palabras; entonces llegó ante mi presencia una mujer regiamente ataviada, era Magdalena, quien me buscaba hacía tiempo para encontrar en mis ojos la luz que podía salvarla. En sueños había visto al Nazareno libertándola de su inmundo fardo y venia hacia Mí, impulsada por su espíritu ansioso de luz y redención. 61. Cayó a mis pies, ante el asombro de todos los presentes, y cuando esperaban que de ella me apartase o que al menos tuviese una frase de reproche, le dije: "¿Por qué lloráis? Lloráis de pena y de gozo, mas Yo os perdono mucho, ya que mucho habéis pecado". 62. En aquel instante cayeron de aquella criatura todas las cadenas que al mundo la ataban y una vez libre, siguió mi huella como el más fiel de mis discípulos. 63. Aquella mujer, que había sido vergüenza y mancha de su hogar y abismo en la senda de los hombres, quedó transformada ante una palabra de perdón, en la sierva más humilde del Maestro y más tarde en el dulce báculo de María, cuando la hora del dolor a todos cubrió. 64. Yo, que escucho la voz de los espíritus, oía que aquella mujer me preguntaba: Señor, ¿Será posible que yo, con todo mi pecado sea digna de estar con Vos en esa hora postrera que anunciáis? ¿Será posible que yo llegue a serviros verdaderamente? ¡Oh, mujer! -le dije- ¡Levantaos que ya estáis limpia, cubríos con el manto de la humildad y volved al seno de los vuestros, id en busca de mi Madre y seguidla! 65. Luego, viendo en todos los semblantes la sorpresa retratada, dije: "Yo soy la luz del Mundo, que ha venido a iluminar el camino del perdido entre tinieblas; Yo soy el libertador que viene a romper las cadenas de los cautivos. Habéis contemplado lo que os faltaba por ver y lo habéis visto, mas se acerca el instante en que todos sintáis vibrar mi vida en vuestro ser". 66. Salí de aquella estancia seguido de mis discípulos, mas deteniéndome bajo la sombra de un árbol, les dije: "Ya se aproxima el instante, pero aún podéis saborear el fruto de mi palabra. Ciertamente quedaréis como ovejas entre lobos, mas no sucumbiréis porque mi manto os cubrirá. Mirad cuán grandes son las multitudes; a ellas alimentaréis como Yo lo hice en el desierto y sabréis multiplicar el pan como Yo os lo enseñé". 67. Así os hablé a través de Jesús y acaricié a cada uno de mis discípulos mientras sus ojos desbordaban en llanto y en su corazón me expresaban sentimientos llenos de ternura y me hacían innúmeras promesas de seguirme. 68. Hoy no quiero recordaros los últimos tres días que en el mundo pasé, esto será en otra ocasión, pueblo bendito, en la que os hable del Cenáculo, de mi última visita al Huerto, donde me retiraba a orar y finalmente os hablaré de mi sacrificio. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 211 1. Mi sabiduría y mi amor las transformo en palabra humana para hacerlas llegar a vuestro corazón. 2. Vengo a vos, pueblo, para que viváis unos instantes bajo el efluvio espiritual de mi palabra, para que viváis por unos momentos en el Reino de la vida espiritual. 3. Tomad y comed el pan de mi palabra que es fuerza y vida, para que no vayáis a desfallecer en las pruebas. 4. Algunos de mis nuevos discípulos tendrán su Gólgota en donde consumarán su misión en la Tierra, pero esa cumbre sólo la alcanzarán los que sean todo espíritu, elevación y amor. 5. Por ahora, descansad y escuchad mi palabra, confortaos, que mañana tomaréis vuestra cruz, mas no temáis, pueblo, que quien tomare esa cruz, lo hará porque su corazón se desbordará en amor hacia la humanidad. 6. ¿Quién protestará por tener que cumplir con esta misión cuando todo su ser esté poseído de una inmensa caridad y de una gran ternura? 7. Todo el que sea espíritu fuerte en esta era de la espiritualidad, sabrá tomar la cruz con amor y llevarla con mansedumbre. 8. Esa cruz pertenece a los grandes por el espíritu, a los que llegan a sentirse saturados por el fuego del verdadero amor. 9. Un fuego está consumiendo ahora a esta humanidad, pero no es el mío, el fuego con el cual se están destruyendo hermanos con hermanos, proviene del incendio de sus violencias, pasiones, odios, de su desmedida codicia, venganzas y materialismo. 10. Ese fuego en que se consume la humanidad, no es el que nace del Espíritu Santo, sino de ese infierno que los hombres han creado con sus pecados. 11. Mi fuego divino es vida que despide luz para todos los seres, no destrucción ni muerte. 12. Mi fuego es la luz que purifica y ennoblece, que alumbra y fortalece, más nunca el fuego que atormenta sin fin o que extermine la vida del espíritu, él es vida, no muerte. 13. Si os he llamado en este tiempo para que me escuchéis, pensad que ha sido para ofreceros una oportunidad más para que surjáis a la luz, en una edad espiritual propicia al florecimiento de la semilla que he traído para el mundo. 14. Estoy depositando dentro de vuestro espíritu mi sabiduría y mi amor, este torrente de espiritualidad que es vida, salud, alegría y paz. 15. Derramad sobre la humanidad la palabra de verdad, no solamente la que os dejaré escrita, sino aquella que brota del espíritu. 16. Quiero que surjáis en este tiempo y mientras unos sean como estrellas que guíen a los caminantes por las distintas veredas del mundo, otros sean faros que envíen su luz sobre los mares tempestuosos de las pasiones humanas desatadas, iluminando la ruta del náufrago. Quiero que sepáis llevar en vuestros labios mi enseñanza, para que la palabra de Dios, que es el pan de la vida eterna, sea extendida por toda la Tierra. 17. Entended que he venido a renovar a este mundo, a purificarlo, a cambiarlo todo. 18. En estos momentos de recordación, hago que todo el espacio esté lleno de mi luz; que todo el que esté en pie se detenga un instante ante el recuerdo del Maestro y medite; que todo el que agoniza en esta hora me contemple con la mirada de su espíritu, para que no tema pasar más allá de este mundo. 19. Yo soy el sembrador de amor, vosotros sois mis tierras ¿Quién puede dudar de mi poder para haceros fructificar en amor? 20. No podéis saber el caudal de semilla que os traigo; si vosotros no podéis tomarla toda, la seguiré guardando para los que vengan, y si aquéllos tampoco la pudiesen aprovechar, quedará para las futuras generaciones, hasta que no exista tierra por cultivar ni simiente por sembrar. 21. Entended mi mensaje para que podáis desarrollarlo en vuestro camino; abrid vuestros ojos para que os deis cuenta de las obras que cada día estoy haciendo. 22. ¿Veis esos hombres que quieren ser poderosos por la fuerza? Muy pronto vais a mirarlos convencidos de su error. 23. Voy a demostrarles que sólo por la bondad, que es emanación del amor, se puede ser grande y poderoso verdaderamente. 24. Pero mientras unos y otros ignoren lo que es el amor, Yo tendré que seguir enseñando al mundo. 25. El verbo derrama sobre vosotros su luz, para enseñaros a esparcirla en aquellos que vienen tras de vosotros y Yo estaré velando por todos. 26. Yo soy el Eterno Sembrador, aún antes de venir a la Tierra y ser llamado Jesús por los hombres, ya era el Sembrador, ya me conocían los que estaban más allá de la materialidad, de la turbación o la ignorancia, aquéllos que habitaron regiones y moradas espirituales que aún no conocéis ni podéis imaginaros. 27. De aquéllos que me conocían antes de que viniese a la Tierra, os envié a muchos para dar testimonio de Mí en el mundo, a anunciar la llegada de Cristo, el amor y el Verbo del Padre. Aquéllos fueron profetas unos, precursores otros y apóstoles otros más. 28. No es este mundo el único que sabe de la huella de mi paso; doquiera que ha sido menester de un Redentor, allí ha sido mi presencia, pero debo deciros que mientras en otras moradas mi cruz y mi cáliz me fueron apartados por la regeneración y el amor de vuestros hermanos, aquí, en este mundo, después de muchos siglos, aún me tenéis coronado de espinas, atormentado en la cruz de vuestras imperfecciones y bebiendo siempre el cáliz de hiel y vinagre. 29. Como mi Obra de amor encierra la redención para toda la humanidad, os espero con infinita paciencia; y os he concedido no una, sino muchas oportunidades a cada ser para su elevación y esperado muchas eras el despertar de todos los que duermen en profundo letargo. 30. Ahora os encontráis en un tiempo, en el que podéis elevaros llenos de luz y plenos de vida; he venido a desatar un sello más del libro de la vida y la sabiduría, para que conozcáis un capítulo más de esta Obra. 31. Vengo a daros con justa medida hasta donde podáis recibir y sólo lo que podáis comprender y conservar. 32. Los hombres en su evolución crecerán, y a medida que sea su desarrollo espiritual y su elevación, en mayor abundancia les daré mi sabiduría. 33. Quiero que vuestro espíritu sea como un cáliz capaz de contener las grandezas reservadas por el Padre a vuestro espíritu; entended que sólo lo grande se derrama en lo grande y que lo pequeño no podrá satisfacer lo grande. 34. La voluntad de vuestro Padre es que seáis útiles dentro del plan de la Creación, que seáis notas armoniosas en medio del concierto de la paz. 35. Yo sé que el que sienta la iluminación interior del amor, tomará voluntariamente la cruz, e irá paso a paso en busca de su calvario sabiendo que ello significa elevación y aproximación hacia el Padre; si es necesario os dejaréis crucificar, porque sabéis que en aquella renunciación, en aquella entrega os levantaréis como el Maestro, gloriosamente de entre los muertos para ascender hasta el Reino del Espíritu, donde existe la vida en plenitud y perfección. 36. Humanidad: Aquí me tenéis, Yo he venido a salvaros de la miseria; esa mano suave que ha tocado al que es duro de corazón, ha sido la mía; ese dulce médico que ha penetrado en vuestro corazón para sanaros, he sido Yo. 37. Humanidad enferma y triste, con vos estuve y no supisteis conocer quién os visitaba; no supisteis mirar en mis ojos la luz del Cielo. ¡Oh humanidad, que no comprendisteis el contenido y significado de cada gota de mi sangre derramada por vos! No sois felices, porque no habéis querido regar vuestras tierras con el agua de gracia que Yo vine a daros. 38. Venid hasta aquí a escuchar el concierto cuyas notas hablan de amor perfecto y armonía sin fin para vuestro espíritu. 39. Dejad que la luz divina penetre a vuestro corazón, como alumbró aquella noche de mi última oración en el Huerto de Getsemaní. 40. ¿Recordáis cuando me entregué a la turba, que iba en busca mía para juzgarme? 41. Muy grande era la lección que en aquel instante el Maestro daba a todos, pero nadie la entendió. 42. Aquella entrega era una ofrenda de acatamiento, de humildad, de amor; era un ejemplo vivo para la humanidad, porque todo aquél que se entregue a los hombres por amor, se hará digno de entregarse después a Dios. 43. Pueblo amado: Mi vida fue un libro abierto para que en él aprendieseis a amar, pero no habéis sabido leer en él. 44. Tengo piedad por vuestra pequeñez que manifiesta la poca fuerza que hay en vosotros; mas Yo soy fuerte y grande para suplir vuestra debilidad y pequeñez, y amoroso para suprimir vuestra ausencia de amor. 45. Me aproximo a vosotros y os enseño a ser limpios, a purificaros en el dolor resignado y elevado, que es arrepentimiento sincero y verdadero. 46. La purificación es necesaria para la perfección del espíritu. Acerca de la purificación y de la perfección, no os confundáis, porque un espíritu perfecto es más grande que un espíritu solamente limpio. 47. Pronto podréis estar limpios, mas para lograr la perfección, no sabéis cuánto tiempo y cuántas pruebas tendrá que pasar vuestro espíritu. 48. Es necesario que ya sepáis mucho de la vida espiritual para que no os turbéis al pasar de esta existencia a la otra. Cuántos hombres, por tener en la Tierra caudales, comodidades y satisfacciones, se consideran felices y no pueden concebir que algún día llegue a ellos el dolor, y menos en el espíritu; cuando dejan la carne en la Tierra y con ella todo cuanto poseyeron, pasan entonces a ser los seres más desdichados, los errantes sin paz, sin alegría y sin la luz del conocimiento. Son como sombras que vagan sin descanso; no lloran como se llora en el mundo, pero sus sufrimientos, aunque ya no físicos, son infinitamente más intensos que los que se experimentan en el cuerpo, puesto que el espíritu se ha quedado a solas con el juez de su conciencia. 49. En aquellas regiones hasta donde lograron ir con la escasa fuerza de su espíritu, se han convertido en menesterosos, han sabido lo que es miseria, soledad, olvido, necesidad. En su existencia triste sólo conservan un leve destello de esperanza: que llegue el instante en que aparezca la luz y llegue el descanso. 50. Preferid ser pobres en la Tierra, sabiendo que estáis logrando algo en beneficio de vuestro espíritu; preferid ser menesterosos, necesitados, enfermos, pequeños, pero no en la morada donde se encuentra la vida verdadera, porque el dolor en el mundo espiritual es incomparablemente mayor que el de la vida material. 51. Bendito aquel que reconociendo las enseñanzas de mi Doctrina pase de la soberbia a la humildad, porque él poseerá el Reino de la Paz. 52. Vosotros no sois menesterosos aunque llevéis vestiduras materiales humildes, comprendedlo así para que lleguéis a ser grandes más allá de vuestro mundo. ¿Qué os preocupan las miserias de ese valle de lágrimas? Es mil veces más triste no tener paz, ni ser fuerte, ni grande en espíritu. Los espíritus grandes se sobreponen a todo, logran la serenidad ante las pruebas y viven la verdadera vida que está llena de luz y de paz. 53. No llegáis a conocer la verdad porque no queréis disponeros a ello: sólo el sencillo y el humilde de corazón puede conocerla. 54. Los que no contemplan la luz de la verdad, a cada paso me dicen que fue estéril mi palabra, porque siguen alimentando la perversidad; me dicen que fue inútil el camino del Calvario y el sacrificio en la cruz, los prodigios que llevé a cabo, mi enseñanza de amor, mi piedad, mis últimas palabras y el postrer suspiro, que fue una invocación de perdón para mis perseguidores y verdugos. 55. ¿Qué saben de todo esto los que no conocen la verdad? Quién se levanta por sobre el abismo y ora por sus verdugos y bendice a sus calumniadores, éste alumbra con su espíritu más que la luz del sol. 56. Para los que piensan que toda aquella vida, pasión y obras fueron inútiles, les digo que no habrá uno que no reciba a su tiempo aquella luz y por ella se salve. 57. Mas no todos piensan como éstos; hay quienes aun estando en las sombras de un presidio pagando la culpa de un crimen, tienen momentos en que ponen su pensamiento en Mí y en una balbuciente oración me dicen: "Señor, si aquel pecador que ante tu presencia llegó arrepentido, halló salvación en Ti ¿Por qué no he de esperar que en el postrer momento como a Dimas, me des tu mano y me apartes de las tinieblas para llevarme a la luz?" 58. ¡Cuántos que aún no han logrado arrojar al príncipe de las tinieblas que llevan en su carne, tienen momentos de fe, de iluminación, de arrepentimiento y de esperanza en el Salvador! ¡Cuántos, desechando de su corazón la idea de un nuevo y mayor castigo en el más allá, prefieren pensar y creer que Jesús les espera para librarles de su tortura y angustia! 59. Esos son los que llamáis escoria de vuestra sociedad y ved cómo hay momentos en que presienten la verdad, y vosotros que gozáis de libertad de aceptación, de confianza en el mundo, y que creéis muchas veces saberlo todo, porque todo lo juzgáis y comentáis, no tenéis ni un instante de iluminación que os haga mirar frente a frente la verdad, por el contrario, os envolvéis en dudas y sombras. 60. La semilla que con mi palabra, mi pasión y mi sangre sembré en los espíritus, no siempre florece en la plenitud de la vida de un hombre, de un pueblo o de un mundo; muchas veces florece hasta el instante en que el hombre va al encuentro de la muerte y presiente la vida que le aguarda, cuando aquél que fue soberbio y orgulloso en su fuerza, de pronto cae abatido y vencido en el lecho del dolor; allí medita, se purifica y se ennoblece pensando en Mí, juzgándose a sí mismo a través de mis ejemplos, entonces llora y se transforma, porque ha llegado a él en un instante la verdad. 61. También los pueblos soberbios, cuando se han hallado en el esplendor de su poder material y sus hombres han estado entregados febrilmente a sus pasiones, falsa e hipócritamente han estado cumpliendo para con Dios a través de religiones, porque toda su atención y su amor están bajo el dominio de sus ambiciones; pero cuando ha llegado la derrota y la destrucción, cuando han visto desmoronarse sus sueños de grandeza y la realidad ha llegado para despertarles, entonces han vuelto sus ojos a Mí para decirme: "Señor, tenéis razón, sólo para los hombres de buena voluntad puede ser la paz y ciertamente vuestro Reino y el nuestro no son de este mundo". 62. ¿Veis cómo mi semilla no está perdida? A vosotros que dudáis de ello, os digo que busquéis con la meditación esa semilla, sin esperar a que sea el dolor el que os ponga frente a la verdad. 63. Este mundo está lleno de mi palabra, es mentira que mi huella se haya borrado, doquiera que vayáis, encontraréis señales mías y ecos de mi voz que resuenan eternamente en las conciencias. 64. Yo estoy presente en todas partes e incesantemente os hablo, porque aún no he terminado de daros mi mensaje. 65. Pueblo mío: ¿Por qué a veces aún queréis volver a poner a prueba a vuestro Maestro? 66. Sí, ya sé que también hay quienes no conciben por qué Cristo si era el hijo de Dios, se entregó a sus perseguidores y no pudo escapar a la muerte. Si no hubiese querido el sacrificio, muy fácil me hubiera sido desaparecer para no entregarme a los que me buscaban, y sus ojos, asombrados ante una desaparición milagrosa e incomprensible, les hubiese i hecho exclamar: ¡Verdaderamente era el hijo de Dios! Pero no era esa la lección que venía Yo a dar, porque ella no hubiese enseñado el amor. Además, Yo venía a deciros que el que hace su voluntad y ésta no es la del Padre, no está unido a Él. 67. Es menester os intereséis por comprender todas estas explicaciones, porque si no entendéis lo que es de este tiempo, ¿Cómo podréis intuir o presentir lo que ha de venir? Quiero anticiparos algunas revelaciones para que os sirvan de preparación, de promesa y profecía. 68. Yo, El Maestro, os digo que cuando el hombre sea grande y elevado por el cumplimiento de la Ley y viva verdaderamente unido y en armonía con el espíritu, dejarán de existir para él las dos vidas que ahora dividen su existencia y que son la humana en la tierra y la espiritual en el mundo universal e infinito del espíritu. 69. Entonces no contemplará más que una existencia, porque en su ser sólo habrá una voluntad; ya no existirá lucha entre la carne y la conciencia y se sentirá fundido a la vida universal. Habitará en lo espiritual o en la Tierra y doquiera esté, se sentirá en la casa de su Padre; en todo sitio gozará de la presencia del Señor y en todas partes estará cumpliendo consciente y obedientemente su misión. La muerte de la materia dejará entonces de significar lo que ahora significa. Esos serán los que venciendo la muerte, penetren en la vida eterna. 70. Después de que os he dicho que fue mi voluntad entregarme aquella noche a mis perseguidores me preguntáis: Señor, ¿Entonces Judas no fue culpable? Y Yo os digo: no lo juzguéis, porque para juzgarlo como lo hago Yo, necesitaríais tener piedad en vuestro corazón. Era tan pequeño y humano como vosotros y en su debilidad dejó que los hombres penetraran en su ser para traicionar a su Maestro. 71. ¿Creéis que aquel discípulo ya hubiese venido destinado por Dios para traicionar a su Maestro? No, pueblo, no era necesario que nadie me entregara, la hora había llegado, los perseguidores acechaban mi paso, el cadalso me esperaba. 72. Aquel varón, como todos los demás que me siguieron, había sido escogido también para sembrar la semilla del amor, flaqueó en el momento decisivo al volverle la espalda al que tanto le había amado, para ponerse del lado de los que querían la vida del Maestro; sólo porque comprobó que Jesús no era Rey de la Tierra, sino de un mundo desconocido y el corazón del discípulo todavía soñaba con la riqueza de este mundo. 73. ¡Cuán grande fue el arrepentimiento de Judas cuando escuchó en su conciencia una a una las frases que había aprendido de Jesús, cuán grande su dolor al pensar para lo que había sido llamado y cuál era su obra! 74. Os digo todo esto para que si alguno de vosotros me traicionase en este tiempo, no quiera disculparse diciendo que tal vez para eso había venido destinado. 75. Nadie ha sido destinado para traicionar; todos habéis sido llamados para redimiros con mi amor. 76. Yo era el que estaba destinado a morir en una cruz para luego florecer en una tumba y mostraros el triunfo de la vida sobre la muerte. 77. Ahora digo a mis nuevos discípulos: cuando se trate de cumplir con mi Obra, no améis el dinero, porque es la falsa moneda del espíritu, su valor es negativo y representa falsos valores para la vida eterna. El dinero puede desviaros del sendero de la verdadera caridad, de la humildad que todo apóstol mío debe llevar. 78. Debo deciros que de antemano yo sabía lo que Judas iba a hacer, y de ello pruebas di cuando dije que uno de los doce había de entregarme. Cada uno de aquellos discípulos dio lo que tenía que dar, cada uno de ellos fue como una nota en el concierto que entregué al mundo. 79. Si uno dio la nota de pureza y elevación; otro la dio de fe y fortaleza; otro de elocuencia y persuasión, otro la de humildad y de mansedumbre, así cada uno dio lo que traía, lo que había tomado del Maestro y lo que sentía. Hubo uno débil y su flaqueza también sirvió de lección a la humanidad para que no se le imite, más no para ser su juez. 80. Discípulos: elevad vuestro pensamiento en esta noche, para que estéis en la Cena conmigo. Venid a alimentaros con mi luz, venid a beber el vino de mi palabra, en ella encontraréis el libro abierto para su lectura y al mismo tiempo os encontraréis a vosotros en espíritu. 81. Acercaos a la mesa en la que sentiréis vibrar el divino amor, en la que palpita también la angustia, en donde se mezcla la dulzura de la esperanza con la amargura de la despedida y con el beso de la traición. 82. Aquí es donde mejor podréis oír la voz de la conciencia, la cual os dirá si habéis también traicionado, si habéis mentido, si habéis besado sin amor. 83. Antes de sentaros a la mesa, lavaos en las aguas límpidas de la oración; lavad la mente y el corazón, para que dejéis que sea el espíritu el que asista a esta Cena espiritual. 84. ¿Ya estáis preparados? Sentaos en torno mío y escuchad en el más profundo silencio y recogimiento de vuestro corazón. 85. ¿Ya está todo preparado, ya estáis aquí para la fiesta, dispuestos y ataviados? Yo he querido que en estos instantes vuestro espíritu no sea menos nítido que los manteles de esta mesa espiritual. 86. Dejad fuera el torbellino de la vida material, las pequeñeces y miserias humanas. Venid espíritus encarnados y también los que habitáis en espíritu. Humanidad, venid a aprender a hablar conmigo para que dejéis de ser esclavos en la Tierra, porque el que habla de espíritu a Espíritu con el Maestro, ese ha conquistado la libertad plena sobre la carne, el mundo, las tinieblas de la ignorancia, sobre todo yugo. 87. Comed el pan de mi palabra profundamente para que sepáis cuál fue la lucha de Jesús en aquellas horas de agonía y cómo venció a la muerte. 88. Ahora os digo: Orad en el Huerto del silencio y de la espiritualidad para que dejéis saturar de fuerza todo vuestro ser y seáis capaces de resistir el peso de la cruz hasta el punto más alto de la montaña. 89. Orad para que miréis alumbrada vuestra escala interior: la del perfeccionamiento espiritual. 90. Serenaos para que sigáis sin desmayo en el sendero de vuestra misión y no temeréis ver rotas vuestras vestiduras, ni a los hombres que os persigan buscando culpas o errores en vosotros para acusaros. 91. Olvidaos de vuestras tristezas y aún de vuestras alegrías materiales y atraed las del espíritu. 92. Son pocos los que saben orar para gozar, pero son más los que oran para llorar a éstos digo: haced con todas las tristezas de la Tierra un canto, pero elevadlo con tal fe y esperanza en Mí, que podáis de pronto sorprenderos al oíros entonando un himno profundo y vibrante de amor y de paz. 93. Os hablo de alegría espiritual, y sin embargo no podéis apartar de vuestro corazón las horas que se acercan y que seguirán siendo de recordación. 94. Sí, pueblo: triste miraréis el sol en el nuevo día cuando sean las tres de la tarde, y triste estará todo aquél que se recoja en sí mismo y me recuerde. 95. El sol se esconderá entre crespones como aquel día se ocultó tras las tinieblas para no contemplar la ingratitud del pueblo. 96. Delante de cada una de las imperfecciones humanas vino Cristo el Maestro a dar su lección. 97. ¿Se burlaban? Él Maestro tomaba la burla para dar una enseñanza. ¿Le interrogaban con malicia? Él contestaba con amor y sabiduría, pues para eso había venido. ¿Le traicionaron? Él, ante aquella traición dio su lección de perdón. ¿Le pidieron su vida? Él aceptó y dio la vida. Era necesario aceptarlo todo para poder salvar y convencer. 98. Ahora decidme, amados discípulos: Cuando seáis traicionados por vuestros hermanos ¿No os revelaréis, ni protestaréis? Sabed que para ganar un corazón a veces es necesario dejarse traicionar; no es la violencia la que gana las batallas del espíritu, es el verdadero amor. 99. Discípulos míos: el libro ha quedado abierto para este tiempo, dejad que en estos instantes Jesús camine en vuestro pensamiento, para que en vuestras meditaciones y evocaciones traigáis a vuestra mente todos los instantes de mi pasión que bien conocéis; el que de una manera elevada y espiritual me recordase, recibirá la luz que en inspiración le haga descubrir el sentido de muchas lecciones ignoradas. 100. Dejad que camine con mi cruz a cuestas por las calles de vuestro pensamiento; dejad que Jesús, olvidando sus dolores, camine pensando en sus hijos y perdonando sus ofensas. Dejad que me extienda sobre mi cruz y que desde ahí clame perdón para los que no me han conocido. Dejadme estar en vosotros hasta que miréis el triunfo del amor, de la vida y de la justicia. 101. Multitudes: ¿Cómo queréis estar conmigo, como amigos o discípulos? ¿O acaso formando vosotros mi cruz: Vais a hacer como los clavos que taladraron mis manos y mis pies? ¿Queréis ser las espinas de mi corona o la lanza que abrió mi costado? 102. Lloráis, pueblo, y entre sollozos de dolor, me decís que queréis estar conmigo como estuvo Juan: a los pies del Maestro en la cruz; y Yo os digo que así quiero que estéis conmigo como aquel discípulo en quien fuisteis todos representados cuando os dejé bajo el manto de amor de María, como sus hijos. 103. Mi amor os dejo y mi bendición. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 212 1. Bienaventurado el que acude a Mí, el que busca al Maestro, el que busca el perdón, el que toma la cruz, porque en Mí encontrará la luz que le guie y el perdón de sus pecados. 2. El Maestro os recibe con amor en este día de conmemoración. La huella de su pasión que dejó en la humanidad, se renueva en este día. 3. Si la sangre de aquel cuerpo se evaporó, su esencia quedó en el espíritu de todos los hombres. Ella es imborrable en vuestra conciencia, porque me recordáis cuando sentís por momentos el peso de la cruz o la pesada cuesta del calvario. 4. Desde que Jesús trazó con sangre de amor el camino, todo hombre que aspira a la salvación o al perfeccionamiento del espíritu, busca las huellas que dejé en la Tierra, para seguirlas. Ese camino es el que os estoy trazando en este tiempo y por el cual llegaréis a la vida espiritual, donde no existen tinieblas ni dolor. 5. El mundo cristiano adoptó como símbolo la cruz, porque en aquel madero Jesús derramó su sangre y expiró en cuanto hombre, consumando en ella su obra de redención. Desde entonces, la cruz quedó como símbolo de amor y de perdón divino. Ella ha sido estandarte de luchas de ideas entre la humanidad; y ahora que ha pasado una Era desde aquel sacrificio, me presento nuevamente en el mundo, ya no como hombre sino en Espíritu y en verdad os digo que ya no es necesaria para Mí esa cruz. Ya no la cargaré sobre mis hombros, ya no veréis al Rabí ensangrentado y coronado de espinas, con su cuerpo flagelado, mojando con su sangre los pedruscos del camino. Ya no contemplaréis sus ojos abatidos por el sufrimiento, inspirando piedad a unos y terror a otros. No le veréis llegar a la cima del monte, para ser clavado en su cruz entre los malhechores. 6. La cruz, que era afrenta y vergüenza para el que en ella moría, quedó convertida en el símbolo del sacrificio por amor. Esto no lo imaginaron siquiera quienes me persiguieron y escogieron para Mí la muerte mas ignominiosa, para dejar satisfecha su crueldad, porque las turbas necesitaban acusar y condenar al que nada había hecho contra ellas, a quien fue para todos bondad, consuelo y perdón. El hombre estaba en un abismo desde el cual no concebía el bien, el amor que Yo vine a mostrarle con mi sacrificio. 7. En este tiempo no he venido como hombre, y no será sobre Mí la cruz, ahora soy Yo quien coloca sobre vuestro corazón, una cruz de amor para que sigáis mis pasos. 8. Ya habéis sentido el grave peso de esa cruz, ya habéis sentido flageladas vuestras carnes, cuando el dolor ha llegado hasta el espíritu; ya habéis sentido también, lo que es caer en el camino. Las penas de vuestra vida han sido golpes de látigo, y las burlas, cuando por vuestra manera de buscarme os han juzgado faltos de razón, como al mismo Jesús, han sido como la lanza que abrió el costado del Redentor. 9. He aquí vuestra vida como un calvario, discípulos. Todo aquél que quiera imitarme, seguirme y llegar hasta Mi, tendrá que vivir con pasión y beber el cáliz de hiel y de vinagre. 10. Habéis llamado bien a esta Tierra, Valle de lágrimas, a ella habéis venido a conocer el bien y el mal, porque nadie ha nacido perfecto en conocimiento y méritos. Entonces, os he concedido el libre albedrío para elegir el camino, para que vuestro espíritu sea quien por su esfuerzo alcance alturas superiores. 11. Mas, quien elige el mal camino, es menester que en él conozca el dolor, para que al sentir que se aleja de la gracia y de la luz, se lave y fortalezca en el arrepentimiento y así aprenda a vencer las tentaciones. 12. Cuán meritorio es ante Dios el esfuerzo de aquél que lucha contra las tentaciones que se hacen más insistentes, a medida que busca más su regeneración. 13. Mi sacrificio no fue inútil, pueblo, porque tanto los que me aman, como los que me niegan, tendrán que seguir mis huellas. Aquella obra prevalecerá en el libro de los tiempos y dará fruto siempre. 14. Vosotros no podéis saber por qué el peso de vuestra cruz, o sean las responsabilidades y sufrimientos, son más ligeros en unos que en otros. Todos en esta tierra ignoráis vuestro pasado, nadie sabe el instante en que su espíritu recibió la luz. Ante esto, tomad con resignación la cruz que quien así me siguiere, sobrevivirá a la misma muerte. 15. Mi voz en este día es de ley y de justicia, es la misma voz que escuchasteis en el Sinaí. Hoy, como en aquel día, contemplo la incredulidad de muchos. Os di entonces mi Ley grabada en piedra por primera y segunda vez, porque la primera la rompió Moisés exasperado ante vuestra idolatría y vuestra fragilidad; más ahora que vengo a escribirla en vuestra conciencia; ¿Qué vais a hacer de ella? ¿Vais a hacer que Elías, el enviado de este tiempo os reclame el cumplimiento de mi Ley? 16. En el fondo de vuestro corazón me decís: Señor, ha mucho tiempo que nuestra ingratitud hizo que las tablas de vuestra Ley fueran rotas por la ira de Moisés; ¿Cómo seríamos capaces en este tiempo de desconocer vuestra Ley nuevamente? Y el Padre os dice: es menester que estéis velando, porque en el Segundo Tiempo vino Jesús a traeros la Ley de amor y le hicisteis derramar hasta la última gota de su sangre y no lo reconocisteis. 17. Os pregunto a vos, pueblo, y a vos, humanidad: ¿En dónde está la Ley que os di en el Sinaí? ¿En dónde está el pan de vida eterna que Jesús os dio después? Cabizbajos escucháis mis preguntas, porque reconocéis que andáis fuera del camino. 18. En el Primer Tiempo erais un pueblo formado de doce tribus, mas Israel, haciendo a un lado todo temor a mi justicia, se dividió en varios pueblos. Hoy estáis nuevamente en la Tierra, mas, ¿Cómo podríais dividiros en pueblos o tribus, cuando una sola familia está formada por hijos de distintas tribus y los matrimonios han sido formados también por elementos de las doce tribus? ¿Quién ha concebido este plan? Yo soy quien os ha entresacado y reunido. He aquí porqué hay quienes se estremecen al escuchar esta voz sin saber por qué, es que son los que me escucharon en los tiempos pasados. 19. Aquí tenéis la Tercera Era acercándose a su culminación, en ella estáis recibiendo el maná del desierto, la sangre de Jesús y la luz del Espíritu Santo. Cuando es necesaria vuestra purificación tenéis a María, vuestra Madre Universal, quien os lava con sus lágrimas de amor y os cubre con su manto de piedad. 20. Nuevamente el Padre dice a su pueblo: Unificaos, pues estoy contemplando que mientras unos hacen el propósito de cumplir mis mandatos, otros se están oponiendo a ello. No os dividáis, porque con ello abriréis la puerta a la tentación. Mi palabra es para todos, no importa que haya entre las multitudes quienes no inclinen su cerviz ante mi voz, dominados por la duda que les produce verme comunicado por medio de un entendimiento rudo, torpe y humilde. 21. ¡Cuántos de los que me han perseguido y burlado en los tiempos pasados, hoy han venido a vivir llenos de paz, la cual Yo les he dado en prueba de mi amor que todo lo perdona, pero al escuchar que he venido nuevamente, su espíritu se ha sentido sobrecogido por el temor y han venido cautelosamente a comprobar si es verdad lo de mi comunicación; entonces al escucharme se han estremecido, porque se han sentido llamados por mi voz! 22. Este es el pueblo que Yo elegí para que llevase la luz y la paz a las naciones, el cual se había diseminado y ocultado entre la humanidad; pero mi mirada perspicaz y penetrante sabía en dónde estaba cada uno de mis siervos para hacerles el llamado y señalarles su misión y por cuyo cumplimiento aún les sigo esperando. 23. El mundo vio con indiferencia el paso de María por la Tierra, mas en verdad os digo, que hoy conoceréis su voz de Madre, su dulce voz que es arrullo, consuelo, esperanza y bálsamo. Unos la reconocen, otros la niegan, sin embargo, Ella, tierna y amorosa, extiende su divino manto sobre el Universo, y bajo él da calor y protección a todas sus criaturas. Ella también salva y redime, es el arca Celestial que encierra sus misterios por revelar. Si en cuanto a mujer, su vientre fue el arca donde estuvo depositado el cuerpo de Jesús. ¡Cuánto no guardará su espíritu para todos sus hijos! 24. ¡Cuán profundo ha sido el dolor que el mundo ha clavado en el corazón de su Madre y con cuánta ternura ella esconde sus lágrimas, para mostraros tan sólo la dulzura de su sonrisa y lo amoroso de sus caricias! Siempre entre mi justicia inexorable y los pecados de los hombres se levanta la intercesión y la ternura de María, vuestra Madre Celestial. 25. Desde la nube os estoy hablando e invitando a que vengáis a Mí. 26. Aún os contemplo estudiando la Primera Página del libro y el tiempo de mi enseñanza ya es corto. 27. Quiero que cuando lleguéis a Mí, podáis decirme: "He aquí, Señor, el fruto de mi cosecha: la regeneración de algunos de mis hermanos por medio de mi ejemplo". Porque si no cumplís con vuestra misión, no podréis entrar a mi Reino. 28. En tres tiempos he venido a ofreceros la salvación espiritual y habéis permanecido sordos a mi Voz. Este es el último llamado que os hago; por eso os pido que me escuchéis; que os revistáis de humildad, que descendáis de vuestra grandeza y arrojéis todo odio de vuestro corazón. 29. Mi palabra no es florida, es sencilla para que la comprendáis todos y no le deis diversas interpretaciones. 30. No puede haber ignorantes entre mi pueblo, porque os he inundado de sabiduría. 31. En todos los árboles contemplo frutos buenos y otros vanos, mas de estos últimos no quiero que me presentéis. Vosotros sois los indicados para escoger los frutos agradables que habéis de mostrarme. Ya sois conscientes de todas vuestras obligaciones. Ayer transitabais tropezando por el mundo, porque un velo de obscuridad cubría vuestras pupilas, mas vine Yo como un rayo en la noche para iluminar vuestras sendas. Desde entonces sabéis dónde andáis. 32. Habéis aprendido a consultar vuestra conciencia antes de dar un paso. 33. Hoy, que os encontráis reunidos, sed obedientes ante mis enseñanzas, porque se acercan las grandes pruebas. 34. El Maestro una vez más está con vosotros, en este día he venido a mimaros, a levantaros con mi palabra de amor, a entregaros mi ósculo de paz y a preguntaros que me hacéis presente en vuestro corazón. 35. No he venido a juzgaros, pero sí a pediros que tengáis el verdadero amor y caridad en vuestros actos, que escuchéis la voz de vuestra conciencia. 36. En todos los tiempos he venido a derramar mi sangre por vosotros, unas veces delante de la mirada material del hombre y otras intangiblemente; a cada instante me encuentro velando por vosotros, para que no sufráis en este mundo y para que después de vuestra vida material alcancéis en el más allá la vida eterna en vuestro espíritu; pero no me habéis comprendido, no habéis hecho caso de mi palabra y por eso en este tiempo he venido desde la nube blanca a echar a vuelo mi campana sonora y a pediros que os congreguéis y os améis los unos a los otros. 37. Empezáis a estudiar, pero no habéis comprendido ni la primera página de mi libro sabiendo que ya es corto el tiempo en que os entregue mi lección. Tenéis que estudiar y analizar mi enseñanza y levantaros fuertes en el camino, porque no os recibiré sin que antes vosotros hayáis estudiado lo que os he entregado en este tiempo. 38. Me habéis hecho llorar y derramar sangre y ya quiero que lleguéis a Mí y ante mi planta me digáis: "Maestro, he aquí la enseñanza, he aquí la cosecha, he aquí el buen ejemplo que he dado a la humanidad; allí está la humanidad regenerada". Quiero que me hagáis presente al hombre y a la mujer que hayáis convertido, porque sin este cumplimiento no entraréis a mi Arcano. Tres veces he venido a este mundo, para brindaros distintas oportunidades de salvación de vuestro espíritu, mas vosotros habéis dejado pasar desapercibidas mis palabras y habéis desobedecido mis mandatos, por eso os digo que ésta es la última de esas oportunidades y vosotros debéis poner en práctica lo que os estoy entregando revistiéndoos de humildad, descendiendo del pedestal de vuestra falsa grandeza, desechando la mala voluntad y el odio para vuestros hermanos, mitificándoos, porque esto es lo que os estoy pidiendo, para que el cetro de mi justicia no caiga sobre la humanidad. 39. Ya nos sois los ignorantes, porque he derramado en vosotros mi enseñanza y os pregunto: ¿Por qué contemplo que mis discípulos no me han querido comprender y van interpretando mis palabras y mis órdenes en diferentes formas y según su propia voluntad? ¿Acaso no he venido a hablaros en vuestro propio idioma, con palabras sencillas para que todos vosotros me comprendáis?...No estoy hablando en forma diferente a unos y otros, por eso no quiero que mañana me digáis: Maestro, no supimos comprenderte; no entendimos tus órdenes y por ello no las cumplimos. No, Israel, es menester que desechéis la ponzoña que ahora alberga vuestro corazón: debéis comprender bien esta Ley, porque ella no tiene la culpa de vuestro pecado y no es justo que mi Obra pague estas ingratitudes, ¿Por qué los hombres no han sabido apreciarla si Yo os la estoy entregando tan blanca y pura como campo de nieve? 40. Velad y orad, porque a cada instante contemplo las divisiones de los unos y los otros. Contemplo que os queréis apartar de mi Ley, unos volviéndome la espalda y los otros levantando su planta para caminar según su propia voluntad, dando traspiés y prefiriendo encontrar el espino antes que transitar con rectitud en el camino que he venido a trazaros. Por doquier de los lugares crecen árboles brindando a la humanidad un fruto diferente al que estoy entregando, mas contemplo que también se encuentra mezclado el fruto bueno y por ello os digo: sacad el fruto vano y dejad el bueno, escogedlo y hacedme presente tan sólo la semilla limpia y el trigo dorado. Ya no sois los hijos de las tinieblas como lo erais ayer, porque Yo he venido entre vosotros como un rayo luminoso, para alumbrar vuestro camino, para daros a saber cuál es el sendero de la verdad. Ya podéis ver y caminar por él, porque he venido a daros fuerzas y a tomaros de la mano para que deis los primeros pasos y después podáis transitar solos, pero firmemente, sin caer en el dolor ni en el pecado y sin dejaros conducir por la maldad que existe en este mundo. 41. Hoy ya no sois inocentes niños, hoy sabéis cómo habéis de avanzar, qué actos vais a desarrollar y cuáles son los buenos y los malos caminos, porque os he entregado corazón y conciencia para que los consultéis. Por ello, ha tiempo que os estoy pidiendo que no comáis el fruto prohibido, que no desenvainéis vuestra espada de dos filos para dar muerte civil a vuestro hermano; que os deis cuenta de la pureza y perfección de mi Ley que ha sido una a través de todos los tiempos, para que os levantéis con la comprensión y la buena voluntad cumpliendo con mis mandatos celestiales, para que la paz sea en el Universo y el exterminio no siga arrancando vidas; no quiero contemplaros llorando y con la amargura en vuestro paladar. En este día también Yo voy a entregaros mi caridad divina. 42. Bienaventurado aquél que se encuentre preparado, porque él contemplará la paz en su camino y mi caridad derramada en su espíritu y materia. Desde la Gloria derramo las aguas cristalinas para que os levantéis fuertes en este tiempo. Yo os entrego mi amor a torrentes, para que sigáis adelante y os deis cuenta de que soy incansable, para que vosotros me imitéis el mañana, despojándoos de todo materialismo, de toda vanidad y llevando con vosotros sólo las buenas nuevas obras, seáis el espejo limpio en que se pueda contemplar esta humanidad. 43. Siempre he venido en pos de los descarriados, para levantarlos del pecado y ponerlos en el camino de salvación, mañana vendrán las grandes pruebas y es mi voluntad dejaros como el soldado fuerte de Jesús que pueda luchar y salir avante de ellas. 44. En presencia, potencia y esencia, he estado en esta alba entre vosotros, os entrego el pan de cada día y el bálsamo, os bendigo a vosotros, a vuestros hijos, a las madres afligidas y a la ancianidad, a todos entrego mi paz, mi amor y mi luz. 45. Amad, humanidad, amad con el más puro amor que os pueda llevar a la verdad, y entonces sabréis lo que quiero deciros con estas palabras; la fuerza que movió los labios de Jesús cuando estuvo con vosotros, fue la del amor, esa voz por eso os dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". 46. No hay potencia mayor que la del amor, es también fuego que purifica y agua de gracia que limpia. 47. A pesar de cuanto os hablo, hay discípulos que hoy creen y mañana no, porque tienen sus horas para creer y sus horas para dudar. 48. Veo en vosotros un pueblo cansado de su vida humana e intensamente preocupado, y de ello resulta un pueblo que, diciéndose espiritualista, vive muy apegado a las cosas terrenas. 49. Y Yo os he dicho: Despertad a la verdad y no hagáis lo que los escribas y fariseos que limpian el vaso sólo por fuera, o que cuando tratan de hacer caridades piensan que "no deben darlo todo, porque se quedarían pobres y sin un pan que llevar a sus labios". 50. ¡Ah cuánto tendréis que vagar como sombras los que penséis así! Naceréis y volveréis a nacer, mientras no aprendáis a dar el amor que Yo os enseño. 51. No quiero que eternamente seáis niños, ¿es acaso justo que este pueblo sea el que en su oración me diga: Señor, os amo y después en su camino no haga una sola obra de caridad? ¿Por qué aún os sorprendo engañando? ¿Por qué no hacéis la verdadera caridad y cuando la hacéis es para que os vean y os oigan? 52. Os confundís, y a veces hacéis alarde de fe cuando vuestra fe se ha enfriado; entonces os encuentro fríos también en la caridad, en la lealtad y en la pureza. 53. En verdad os digo que nadie pasará por la puerta de la cruz si no aprende a ser leal. 54. Amados discípulos: Yo os digo que si a veces os hablo con palabra dura, no llega a ser tan justiciera como la que merecéis conforme a vuestros hechos. 55. Sólo vengo a lavaros de imperfecciones con mi palabra ¿En dónde están las blancas vestiduras que os preparasteis para estar conmigo en esta fiesta? 56. Quiero penetrar en vuestro interior, para contemplar mi santuario, ¡oh espíritus de hombres que os creéis nacidos ayer y tiempo ha que brotasteis de Aquél que en sí lleva el amor de padre y el amor de madre, porque de Él brotan todas las formas del amor perfecto! 57. Así como veis desarrollarse el cuerpo del hombre, también en él se va desarrollando el espíritu; mas el cuerpo encuentra un límite a su desarrollo mientras el espíritu requiere de muchas materias y de la eternidad para alcanzar su perfección. 58. Esa es la causa de vuestras reencarnaciones. Nacisteis de la mente paterna y materna de Dios, puros, sencillos y limpios, semejantes a una semilla, mas no os confundáis porque no es lo mismo ser puros y sencillos a ser grandes y perfectos. 59. Podéis hacer la comparación de un niño que acaba de nacer, con un hombre de experiencia que enseña a niños. 60. Ese será vuestro destino a través de las edades, cuando vuestro espíritu esté desarrollado. Pero, ¡Cuán lento avanza vuestro espíritu! 61. Hace ya casi dos mil años en que con pocas palabras os enseñé la manera de encontrar el Reino de Dios. Amaos los unos a los otros, os dije. Habéis vivido muchas veces, sin materia o con ella, en este valle y en otros, y no habéis podido aprender la lección. 62. Mucho andaréis aún hasta que se haga realidad en vuestro espíritu aquella sublime enseñanza. 63. Este mundo está llamado a espiritualizarse con sus moradores y terminar así con los sufrimientos y vicisitudes. 64. El fuego de mi amor viene a fundir la nieve de vuestro corazón, y aunque pasen los siglos Yo seguiré enseñando, y vosotros llegaréis a aprender y amar. 65. ¿Recordáis a María Magdalena? ¿No habéis entendido el símbolo que ella encierra? 66. La mente del hombre no sabe comprender mis símbolos, se estaciona ante el misterio y se conforma con el símbolo. 67. Los símbolos son imágenes caídas que ya no deben existir en el culto de la humanidad en su edad de luz. 68. María Magdalena la pecadora, como el mundo la ha llamado, fue merecedora de mi ternura y de mi perdón. 69. Pronto logró su redención, lo que no sucede con otros que piden débilmente el perdón por sus pecados; mientras ella encontró pronto lo que buscaba, otros no lo logran. 70. Magdalena se hizo perdonar sin hacer alarde de su arrepentimiento, ella había pecado como vosotros pecáis, mas había amado mucho; el que ama podrá tener equivocaciones en su conducta humana, pero el amor es la ternura que rebosa del corazón; si vosotros queréis ser perdonados como ella, volved vuestros ojos a Mi llenos de amor y confianza, y seréis como ella, absueltos de toda mancha. 71. Aquella mujer no volvió a pecar, el amor que de su corazón rebosaba lo consagró a la Doctrina del Maestro. 72. Fue perdonada aunque había cometido errores, pero en su corazón llevaba el fuego que purifica, y por aquel perdón que recibió la pecadora, ya no se apartó un instante de Jesús, más bien mis discípulos me dejaron solo en las horas más cruentas que aquella pequeña; María no se apartó de Mí, no me negó, no temió ni se avergonzó. 73. Por ello le fue concedido llorar a los pies de mi cruz y sobre mi sepulcro, su espíritu pronto se redimió por lo mucho que amó; en su corazón llevaba también espíritu de apóstol; su conversión resplandece como luz de la verdad; había sabido humillarse ante mi planta para decirme: "Señor, si tú lo quieres yo seré salva del pecado". 74. Mientras vosotros, cuántas veces quisierais convencerme de vuestra inocencia cubriendo vuestras faltas con largas oraciones. 75. No, discípulos, aprended de ella, amad en verdad a vuestro Señor en cada uno de vuestros hermanos, amad mucho y os serán perdonados vuestros pecados. Grandes seréis cuando hagáis florecer en vuestro corazón esa verdad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 213 1. La luz de mi Espíritu es con vosotros, Cristo es sobre vuestro espíritu y a través de labios humanos manifiesta la palabra de vida y verdad como un camino que conduce hasta Mí. 2. Abrid las puertas de vuestro santuario para que Yo penetre a lo más puro de vuestro ser. 3. Domingo de Resurrección llamáis a este día porque en él evocáis los acontecimientos que vivió Jesús a su paso por la Tierra. 4. Descorred ya el velo del misterio para que penetréis en el santuario de la verdad. En esta cátedra os revelo grandes enseñanzas para que desaparezcan de vosotros las tinieblas del misterio con que ayer envolvíais mi luz. Escuchad: Sólo el que muere puede resucitar ¿Creéis que Jesús haya muerto en aquel tiempo? ¿Habéis podido imaginar muerto a vuestro Maestro? 5. La muerte es sólo un símbolo, la muerte existe para aquellos que aún no alcanzan el conocimiento de la verdad; para ellos la muerte sigue siendo un espectro tras el cual está el misterio o la nada; a vosotros os digo: Abrid vuestros ojos y comprended que tampoco moriréis; os separaréis de la materia, mas eso no quiere decir que moriréis; vosotros, como vuestro Maestro, tenéis vida eterna. 6. Cuando dejé mi cuerpo, mi Espíritu hizo su entrada en el mundo de los espíritus para hablarles con la palabra de verdad como a vosotros, les hablé del amor divino porque ése es el verdadero conocimiento de la vida. 7. En verdad os digo que el espíritu de Jesús no estuvo un solo instante en la tumba, tenía en otros mundos muchas caridades que hacer; mi mente infinita tenía para aquellos, como para vosotros, muchas revelaciones que manifestar. 8. También hay mundos donde los seres en espíritu no saben amar, moran en la obscuridad y ansían la luz; hoy los hombres saben que donde hay desamor y egoísmo existe obscuridad, que la guerra y las pasiones son la llave que cierra la puerta del camino que conduce al Reino de Dios. 9. El amor, en cambio, es la llave con que se abre el Reino de la luz que es la verdad. 10. Aquí me he comunicado a través de materias, allá me he comunicado directamente con los espíritus elevados, para que ellos instruyan a los que no están capacitados para recibir directamente mi inspiración. 11. Y esos seres elevados, luminosos, son como aquí para vosotros, los portavoces. 12. Hoy sabréis el porqué de mi venida a este mundo y el porqué de mi visita a aquellos mundos. 13. Yo había dicho a los espíritus: "volveréis a nacer", y antes de expiar en cuerpo limpiaréis vuestro espíritu de toda impresión superflua para que en vuestro nuevo nacimiento seáis como antorchas encendidas. 14. Los hombres que llevan en sí la luz de mi Espíritu Santo, son como antorchas encendidas; los que no quieren conocer la verdad, son como antorchas apagadas, lámparas que no arden porque no se han encendido en el fuego de mi sabiduría. 15. Yo no quiero que seáis antorchas apagadas, porque no podréis cumplir con vuestro destino, o sea con la misión de vuestro espíritu. 16. En verdad os digo que en los instantes en que vibra mi palabra por el entendimiento del hombre, millares y millares de seres desencarnados están aquí presenciando mi manifestación y escuchando mi voz; el número de ellos es siempre mayor al de los que se presentan en materia. Como vosotros, van saliendo lentamente de la tiniebla para penetrar en el Reino de la Luz. 17. Sois inmortales, os he dicho. Si la célula de vuestra materia no muere, no tiene por qué morir el espíritu. 18. Este día de recordación y meditaciones, es el símbolo de la gloria del espíritu, de la resurrección de la luz de vuestra lámpara. 19. Me ha placido manifestarme entre vosotros en estos días de conmemoración, para despertar en vuestro corazón sentimientos de fe, de piedad, de espiritualidad; he aprovechado estas horas para lavar y purificar vuestros corazones. 20. ¿Por qué os habéis manchado? Porque no os habéis dejado conducir por el poder del espíritu, cuya fuerza la habéis confundido con la de vuestra voluntad humana, vuestras vanidades y caprichos. 21. Es necesario que penetréis en vuestro corazón, en vuestro interior, para que sepáis en qué grado os encontráis para la voz de la conciencia, en qué estado de amor estáis para con vuestros semejantes; entonces sabréis hasta qué punto sois antorchas encendidas o flamas apagadas. 22. Yo os digo que de acuerdo con vuestro amor, así será la fuerza, la bondad y la luz que poseáis. 23. También vosotros tendréis vuestro día de liberación y vuestro día de gloria. ¿Cuál será ese día? Aquél en que venzáis en el campo de batalla de vuestra vida. 24. La Tierra es campo de lucha, mucho hay allí que aprender; si así no fuese, os bastarían unos años de vida sobre este planeta y no seriáis enviados una vez tras otra a reencarnar. No hay tumba más lóbrega y obscura para el espíritu, que su propio cuerpo, si éste lleva en si escoria y materialismo. 25. Mi palabra os levanta de esa tumba y luego os da alas para que remontéis el vuelo a las regiones de paz y luz espiritual. 26. Conforme vuestro espíritu va triunfando de las tinieblas y va salvando obstáculos, en él va apareciendo la luz; por ello, unos recorreréis en mayor tiempo que otros el camino. 27. Grande será el que siga la huella del progreso espiritual, y pasando sobre él las edades y las eras adquiera la luz, la experiencia y la evolución. 28. Y después de esa lucha, esfuerzos y lágrimas, tendréis vuestra liberación y vuestra gloria, aquélla en que surjáis brillando en plenitud con la luz de la conciencia. 29. La gloria no es un lugar determinado, la gloria es el final de la evolución del espíritu; no siendo esa gloria un lugar fijo, es necesario que comprendáis por qué los que dudan de la existencia del Espíritu dicen: "yo moriré" y piensan en la muerte como en el fin; y en cambio quienes creen en la vida eterna dicen: "yo siempre viviré". 30. El que materializa su fe y su culto imagina y busca a Dios en forma limitada. 31. El espiritualista sabe que el Omnipotente está en todo, que el mundo, el Universo y el infinito, están saturados de mi esencia y mi presencia. 32. El que así me reconozca y me conciba, es templo viviente de Dios y no materializará ya las manifestaciones del espíritu con símbolos o formas. 33. No digáis ya que hay solamente un Cielo y una Tierra, y que éstos son lugares determinados, existen millares de mundos; no olvidéis que dije en Jesús: "hay muchas moradas en la casa de mi Padre". 34. Bien está que en la vida material os aneguéis a las leyes de vuestra Naturaleza, mas también comprended que dichas leyes no son eternas. 35. Yo he venido una vez más a los humildes porque son los que entienden mejor estas palabras; recordad que dije: "el que ha sido humillado, será ensalzado". En este día que llamáis de Resurrección, espiritualizaos para que digáis: "Yo soy el templo y la lámpara, yo soy la ofrenda". Amaos, si, pueblo, porque el que ama lleva en si la gloria. Pueblo bendito, espíritus de las doce tribus de Israel encarnados en este tiempo para formar el escudo de la humanidad, os estoy preparando en espíritu y en materia para hacer de vosotros un instrumento dócil y llevaros por esta senda que os trazo, para que dejéis vuestro ejemplo a las nuevas generaciones. 36. Entre vosotros están los descendientes de Rubén, de Dan, de Judá y Levi, de Isacar y Zabulón, y de todos los patriarcas de las tribus, y como espíritus fuertes que sois, debéis seguir manifestando esa fortaleza y fe en vuestro Dios. 37. El nombre de Israel no puede borrarse, y aunque ha sido codiciado, probado y perseguido, este pueblo no morirá porque es la simiente de vuestros primeros padres, que fueron tronco y vida de muchas generaciones. Hoy miráis esa raza decadente y en alto grado de degeneración, que ha amado más a su carne que a su espíritu y se ha envanecido con sus dones; por eso a vosotros os he hecho encarnar en otra tierra, en otra raza, para que no cayeseis en aquellos errores. 38. La espiritualidad os ha sido inspirada desde el principio de los tiempos, es una semilla que os fue dada para que la cultivéis con esmero, y os encomendé la tarea de transmitirla a todos los pueblos sin distinción de razas. Hoy, en la plenitud de los tiempos vengo a vosotros para pediros cuenta de esa simiente. 39. Todos los hombres lleváis esa semilla porque antes que materias, habéis sido espíritus, y la espiritualidad es el camino que os está señalado por lo cual llegaréis a perfeccionaros. 40. Sois el pueblo más agraciado y a pesar de ello no habéis sabido usar vuestros dones, no habéis querido interpretar mi voluntad. Este mundo que he preparado para recreo, desarrollo y bendición de vuestro espíritu, lo habéis amado como si fuese vuestra morada eterna, y habéis echado en él profundas raíces; olvidáis la vida espiritual y no preparáis vuestra entrada en ese valle que os espera. 41. Mirad, esa morada se encuentra poblada de espíritus escasos de méritos por su falta de espiritualidad, de preparación, y cuánto dolor los embarga, cuánto arrepentimiento. Vosotros no debéis habitar ese mundo, sin antes hacer progresar a esos espíritus que ya sea por ignorancia o rebeldía no supieron labrar su elevación. 42. Lo que la humanidad llama progreso, no lo es para los espíritus, porque si estuviesen elevados me amarían sobre todo lo creado y habría paz y armonía entre los hombres, ellos sólo me presentan su desnudez e ignorancia espiritual. 43. Cuán dura es la humanidad para convertirse al bien. No estáis conformes con mis leyes y no queréis modificar vuestra vida, os lastima mi palabra cuando os hablo de regeneración ¿Cómo queréis que calle si no estáis a salvo? 44. Sed fuerte, Israel, luchad contra el mal; id aún en contra de vosotros mismos si lleváis huellas de maldad. Preparad el ambiente que respiráis, venced toda influencia extraña, haced uso de vuestras facultades y potencias, velad y orad. 45. Cimentad la fe de la humanidad y construid con ella una torre tan alta, que llegue a lo celestial cuya base sea inconmovible. 46. Con vuestra oración y con obras espirituales podéis detener el avance de los elementos de destrucción, porque serán desatados con mayor fuerza que ahora después de 1950; la humanidad se purificará para que pueda recibir la buena nueva, y después de su gran dolor verá brillar el iris de la paz y sentirá mi llamado que le invita a penetrar en una nueva vida. 47. Hoy que habéis vuelto a la Tierra, venís a testificar mi presencia, es una de las misiones que siempre habéis tenido y os sorprendéis cuando os hablo en esta forma, porque creéis no tener conocimiento del pasado de vuestro espíritu. Pero es tan profunda esa huella, que no podréis ni vosotros ni el tiempo, borrar vuestra historia. 48. Os estoy enseñando para que más tarde prediquéis mi enseñanza, y los que hayan de oíros se sorprenderán de vuestras palabras y os tendrán por los nuevos profetas y apóstoles, entonces os amarán. Haced que vuestra obra sea fructífera. No sembréis en tierra estéril, no expongáis mi Obra a la burla. Sed prudentes y complaced a los que os soliciten y perdonad a quienes no sepan recibiros. 49. Mi palabra ha encontrado eco en la unión de vuestros pensamientos y se deleita mi Espíritu de Maestro enseñando a mis nuevos discípulos. 50. Si meditáis profundamente, encontraréis que Yo he estado siempre con vosotros y que desde la primera revelación, mi mensaje encaminó a los hombres a la espiritualidad. Es natural que después de algunos miles de años de habitar espíritus en esta Tierra, Yo os traiga una Doctrina de mayor elevación de la que ahora tenéis. 51. Mi Doctrina, que es en todo tiempo la explicación de la Ley, ha venido a vosotros como camino de luz, como brecha segura para el espíritu; sin embargo, los hombres empleando el libre albedrío de que fueron dotados, queriendo seguir un camino para su vida, han elegido siempre el camino fácil de la materialidad, desoyendo algunos de manera absoluta los llamados de la conciencia que siempre encaminan hacia lo espiritual; y otros, creando cultos y ritos para creer que van con paso firme por la senda espiritual, cuando en verdad son tan egoístas como aquéllos que han excluido de su vida mi nombre y mi palabra. 52. Si pudieseis contemplar desde aquí el valle espiritual donde habitan los seres materializados, aquéllos que nada han labrado para la jornada espiritual después de esta vida, quedaríais anonadados; pero ni por un instante diríais: ¡Cuán terrible es la justicia de Dios! No, en cambio exclamaríais: ¡Qué ingratos, qué injustos y crueles somos con nosotros mismos! ¡Qué indiferentes para con nuestro espíritu y qué fríos hemos sido como discípulos de Jesús! 53. Por eso el Padre ha permitido que aquellos seres se manifiesten a veces en vuestra vida y os den el mensaje doloroso, angustioso, de su vida oscura y sin paz. Son moradores de un mundo que no tiene la luz radiante de las moradas espirituales, ni las bellezas de la tierra que habitaron. 54. Aquel extenso valle, lleno de turbación, de remordimientos, de dolor, de tristeza y desesperación, sólo es iluminado por la luz de la conciencia que va despertando uno a uno a aquellos seres y cuando esa luz llega a invadir todo el espíritu, éste reconoce su camino, arroja la vestidura de materialidad que conservaba y vuelve a sentir que vive, que ha sido resucitado, que una voz le llama desde lo infinito, y que esa voz es la del Padre, quien desde el principio de los tiempos le trazó el sendero de luz y felicidad. 55. Nadie de vosotros quiera ir a habitar en las tinieblas de la turbación, ni a beber el cáliz de los remordimientos. 56. Para evitaros aquella infinita amargura, tened caridad de vuestro espíritu, haced obras verdaderas de amor, no obras superficiales con las cuales tratéis de engañaros a vosotros mismos. 57. Mi Doctrina imparte espiritualidad, y la espiritualidad quiere decir verdad, pureza, luz, sinceridad y amor. 58. Esta es mi senda, la única, aquélla que desde los principios os fue trazada y quedó escrita en toda conciencia. 59. Mi voz, que resuena nuevamente en lo recóndito de vuestro ser, viene a llamaros hacia el camino perdido, hacia el sendero olvidado, para que acumuléis méritos, que serán luz, satisfacciones y elevación para vuestro espíritu, cuando él tenga que traspasar el velo que existe entre lo material y lo espiritual. 60. Os hablo de ese velo, porque vuestra pequeña elevación espiritual aún no os permite unir en una sola todas las moradas existentes, y así como en la Tierra, vuestra falta de fraternidad os ha dividido en pueblos y naciones, en el Universo, los seres pequeños se han visto divididos por mundos, moradas y espacios. 61. Tiempo llegará en que las fronteras de este mundo sean borradas por el amor y en que los mundos se acerquen unos a otros por espiritualidad. 62. Mientras, seguirá la lucha entre la conciencia y el libre albedrío, del cual toma y se aprovecha el hombre para hacer de su vida lo que le place. 63. La lucha entre esas dos fuerzas llegará a su culminación y el triunfo se inclinará de parte del espíritu, el cual, en una entrega absoluta de amor hacia su Padre, le dirá: "Señor, renuncio a mi libre albedrío, hágase en mi sólo vuestra voluntad". 64. Yo bendeciré al que así llegue delante de Mí y lo envolveré en mi luz, mas le haré saber que esa bendita libertad de que fue dotado, nunca se la quitaré, pues el que hace la voluntad de su Padre, el que es fiel y obediente, es digno de la confianza de su Señor. 65. ¿Verdad que habéis entendido lo que os he hablado de la vida espiritual? Ved como lo espiritual es simple y diáfano, al contrario de las doctrinas y enseñanzas vuestras que todo lo complican. 66. Meditad, discípulos. 67. Mi Arcano se abre y algo de él dejo manifestar a los hombres a través del portavoz. 68. En el año de 1866 brilló una estrella como aquélla que anunció el nacimiento del Mesías. Pocos la contemplaron porque el mundo estaba durmiendo. 69. Esa estrella fue Elías, y con su manifestación a través del entendimiento de Roque Rojas se abrió una nueva era espiritual. Con su luz vino a iluminar el camino para guiar a los hombres y anunciarles un tiempo de grandes revelaciones. Mas como Elías es mi profeta y mi precursor, a través de su espíritu profeticé el tiempo de mi comunicación en esa misma forma. 70. Los primeros oyentes, los primeros testigos de esa manifestación, se sorprendieron al escuchar que la palabra que Roque Rojas pronunciaba, no era de él sino que venia del Más Allá; que era una palabra llena de consuelo, de promesas y de esperanza. 71. El corto número de párvulos creció, convirtiéndose en multitud, la cual al recibir más tarde la presencia del Maestro a través de nuevos portavoces, reconoció en la palabra un fruto con sabor divino y esencia espiritual, que era el único que podía apagar su sed y mitigar su hambre. 72. Un nuevo apostolado surgió de entre ese pueblo, formado por corazones sencillos y humildes, pero llenos de amor y de fe para seguirme. No podía faltar entre ellos un nuevo Tomás que necesitase ver para creer en mi presencia; un nuevo Pedro que creyendo en Mí, me negase por temor a la humanidad y un nuevo Judas Iscariote que me traicionase, cambiando mi palabra y mi verdad por monedas y halagos. 73. Las multitudes que forman este pueblo siguieron aumentando y ramificándose por ciudades, comarcas y aldeas, y fueron surgiendo de este pueblo apóstoles de la verdad y la rectitud, labriegos abnegados y llenos de celo en la Doctrina de su Señor y profetas limpios de corazón que han hablado la verdad. 74. Ante una inmensa e invisible mesa espiritual les siento para que coman mi pan celestial y mi vino de eternidad, para que nunca les falte la fortaleza en su misión. Mientras hay quienes escuchándome, permanecen aletargados espiritualmente, hay también quienes me interrogan a cada instante, porque se hallan ávidos de saber. Estos me preguntan: ¿Por qué me manifiesto a la humanidad bajo esa forma; por qué Elías vino antes; quién es Elías y quién Roque Rojas y quién desató los Siete Sellos? 75. Yo a todos contesto y enseño con el amor del perfecto Maestro. Si algunos se confunden porque no vengo entre regios altares o suntuosas ceremonias, la espiritualidad que otros tienen les dice que Jesús nunca buscó galas ni vanidades, sino corazones. 76. Siempre he venido en pos de vuestro espíritu, no de vuestro cuerpo; porque la materia pertenece a la Tierra donde su seno la reclama, mientras el espíritu a través de su conciencia, estará oyendo siempre la voz divina que le llama. 77. Extenso ha sido el tiempo de mi predicación en mi última venida, abarca desde 1866 hasta 1950. 78. Los primeros frutos de mi enseñanza deben ser los de vuestra regeneración espiritual y material, abandonando idolatría, fanatismo, superstición, erróneas interpretaciones y también egoísmo, malas voluntades, vicios y toda lacra; cuando eso sea, podréis hablar de mi Ley sin confundir a nadie; no imprimiréis en mi Doctrina vuestros errores, ni trataréis tampoco de ocultarla reservándola sólo para vosotros. 79. Elevad vuestro espíritu a través de un culto más perfecto y elevad vuestro corazón por medio de una vida virtuosa y seréis como el principio para un nuevo mundo, una nueva humanidad que supo levantarse sobre los cimientos de espiritualidad que os traje en mi revelación del Tercer Tiempo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 214 1. A través de los labios humanos os entrego mi palabra, porque los mensajes que instante por instante envío a los hombres, ni siquiera los percibís. Esa es la razón por la cual he tenido que comunicarme por el entendimiento del hombre. No es que Yo necesite de aparatos humanos para manifestarme, sois vosotros los que lo habéis necesitado. 2. Mi Ley amorosa sólo ha venido a apartar abrojo por abrojo del sendero, para que podáis llegar ante Mí. 3. Para el Padre nada es imposible ni difícil, así es que del mismo hombre hice el instrumento de mi comunicación y con ello os demostré mi caridad hacia vosotros, perdonando vuestras imperfecciones y no reparando en vuestras manchas; también os di pruebas de mi poder al entregaros una palabra sabia, dulce, divina, a través de un pobre entendimiento y de unos impuros y torpes labios. 4. Ese milagro todos lo habéis visto, cuando habéis sentido que desaparece la materia del portavoz y percibís la presencia del Maestro. Entonces habéis gozado con la divina palabra, os habéis sentido transportados a un mundo de luz y os habéis deleitado en la paz espiritual del éxtasis. 5. ¿Cuánto tiempo duró hablándoos el Maestro? ¿Cuánto tiempo estuvisteis dentro de aquella elevación? No lo podríais decir, porque en aquella hora estuvisteis más allá del tiempo. 6. Después, cuando la cátedra ha cesado, habéis sentido deseos infinitos de llegar a vuestro hogar para repetir mis palabras, habéis tenido nobles deseos de encontraros en el camino con alguien que os hubiese ofendido para perdonarlo, o con algún necesitado para darle la buena nueva de mi presencia. 7. Cuando al fin encontráis a alguien, a quien relatarle lo que oísteis, sentís que vuestros labios son torpes para expresar aquella divina lección y entonces comprendéis que verdaderamente es profunda esta palabra y que también la forma en que trabajan estos portavoces es digna de vuestra atención. 8. Dice el Maestro a los que sufren considerándose torpes para expresar la divina palabra: No temáis, que poco a poco vuestros dones se irán desarrollando hasta que llegue el día en que ni siquiera necesitéis de la comunicación a través de los portavoces, porque el mensaje que os envíe, lo recibiréis directamente a través de la comunicación perfecta de "espíritu a Espíritu". 9. Cuando alcancéis a dar ese paso, fijaos bien en lo que os digo: la vida surgirá ante vuestro espíritu, ante vuestros sentidos y ante vuestra mente, como un torrente de sabiduría, como un canto de amor, como una escala que os eleva hacia el Creador. 10. Llegad pronto a esa altura, pueblo, para que viváis en forma elevada, espiritual y en verdadera armonía con todo lo creado. 11. Ahora sois apenas los tiernos párvulos de una Doctrina infinita en poder y sabiduría, más, el que os la enseña es el Maestro de maestros. Dejaos conducir dócilmente por Él y miraréis cómo su amor irá apartando del sendero toda espina y todo tropiezo. 12. Mi palabra en este Tercer Tiempo viene a llenar el inmenso vacío que existe en el espíritu de la humanidad, vacío que los hombres jamás han podido llenar con amor humano, con riquezas del mundo, con ritos o cultos materiales. 13. Ha llegado entre vosotros el mensaje deseado, bendiciendo a quienes lo esperaron y despertando a quienes dormían. Mi mensaje es para todos y todos le conocerán conforme la hora vaya llegando a cada corazón, a cada pueblo y a cada nación. 14. Mi palabra es luz de verdad y justicia que brilla en las tinieblas de esta humanidad. Habla a vuestro espíritu invitándolo a meditar para que conozca el porqué de mi venida y la explicación de todo misterio. 15. Para que la humanidad pueda entonar un himno de paz, necesita amar y perdonar. No alimentéis más el egoísmo ni el rencor, el odio o la ofuscación, porque estáis deteniendo a mi Espíritu que quiere llegar al vuestro para formar entre los hombres su reinado de paz. 16. Sí, pueblo, vos que sois una pequeña parte de la humanidad, sabéis de la destrucción moral y material que existe, veis su miseria y su escasez, su tristeza y desolación, esa miseria y ese dolor lo sufre no sólo la materia sino también el espíritu que ha debilitado por falta de méritos. 17. Sed guías de vuestros hermanos, sed mis precursores; sentid mi amor y amad plena y desinteresadamente; iluminaos y llevad por el mundo ésta luz, inspiraos en la verdad y profundizaos en las grandes revelaciones que os lo he a través de los tiempos y llevad este conocimiento a los que saben menos que vosotros. 18. Penetrad con esta luz en vosotros mismos y descubrid el poder con que Yo he dotado a vuestro espíritu y cuando aprovechéis el valor de esos dones, sabréis amar la vida, y desde este valle que habitáis amaréis y conoceréis la vida eterna. 19. Amad y perdonad mucho si queréis llamaros mis apóstoles. Pensad en Mí, y vuestra pena se disipará. No sintáis dolor si os ofenden, bendecid y dejadme vuestra causa; entonces os sentiréis más dichosos que aquéllos que se creen ricos por sus caudales, porque habéis perdonado; no sabéis si ese perdón sea el precio de vuestra salvación y con esa obra podréis iluminar el espíritu de aquél que os hizo sufrir y con ello lo hayáis rescatado también. 20. Amad todo, hasta el aire que respiráis, porque en él está mi amor como está en toda la Creación. Amad el tiempo y la hora en que vivís, porque en todo está manifestado mi Espíritu. ¿No sentís cómo esta Naturaleza que os rodea pide paz y amor? Volveré a su cauce todos los elementos; restauraré todas las criaturas, mas el hombre tendrá que sufrir todas las consecuencias de sus faltas que han dado origen a la destrucción. 21. Este pan que os estoy dando es el alimento que necesita la humanidad, el único que puede sustentarla. Recibidlo con amor y con él haceos fuertes para que estéis dentro del cumplimiento. 22. Vivid ampliamente vuestra vida, vivid serena y pacientemente para que demostréis vuestra fe. Nada temáis, Yo estoy con vosotros. Si sois fuertes, podréis ver caer vuestra ciudad piedra tras piedra y no os amedrentaréis, porque dentro de vosotros está el poder divino, esa parte de mi Espíritu que hay en vosotros y con él podréis construir grandes obras en el corazón de vuestros hermanos. Podéis dar alegría a los tristes, enjugar lágrimas, levantar el ánimo caído; la obra que edifiquéis con fe y con amor será grande e indestructible. 23. Dejaos conducir por mi amor a la vida eterna. Abrid vuestros ojos y participad de las grandezas y bellezas que he creado para la felicidad de todos mis hijos. Mi bendición llega a todos, creyentes e increyentes. Limpio de espinas el camino para que no lastiméis más vuestra planta y sigáis adelante siempre firmes, obedientes a vuestro Padre Celestial. 24. En mi palabra os traigo curación para vuestras dolencias; en vuestra palabra vengo a depositar bálsamo para los enfermos; pero comprended, pueblo, que este bálsamo no es tan sólo para el cuerpo, sino también para el espíritu, no sólo para el que vive en el mundo, también para el que está en espíritu. 25. A veces, cuando os estoy hablando por medio de estos portavoces, contemplo que venís rodeados los unos, poseídos otros y perseguidos otros más, por seres turbados que dominan vuestra voluntad, perturban vuestra mente o enferman vuestro cuerpo; entonces les hablo con el lenguaje del espíritu y les aparto de vuestro camino; pero no todo ha de hacerlo el Maestro; Yo quiero que sepáis cuál es la causa de que esos seres, hermanos vuestros, penetren en vuestra vida material y qué es lo que debéis hacer para libraros de sus malas influencias, haciendo al mismo tiempo, luz en aquellos espíritus dignos de vuestra caridad. 26. Esos espíritus que no pertenecen ya a la vida humana, llegan a los hombres y aún conviven con ellos: de esto os di muchas lecciones en el Segundo tiempo aprovechando los casos en que me eran presentados algunos poseídos; pero aquel pueblo y sus sacerdotes no supieron comprender el sentido de aquellas revelaciones y me juzgaron según su mala fe. 27. Ahora vengo a ampliar mi lección para que seáis poseedores de este conocimiento y a daros armas para que luchéis y venzáis la confusión. 28. Discípulos: La causa que motiva la presencia de los espíritus turbados, sin paz y sin luz, entre vosotros, son los malos pensamientos, las malas palabras, las bajas pasiones, las malas costumbres, los vicios; todo ello es como una fuerza que atrae a todos aquéllos que, por no haberse purificado, tienen que buscar moradas impuras en donde habitar. Son seres ya sin cuerpo, que en su turbación buscan cuerpos ajenos para expresarse a través de ellos, pero por su turbación y su influencia lo único que logran es perturbar la paz, nublar la mente o enfermar a aquellos a quienes se acercan. 29. Esos espíritus son el símbolo de la enfermedad, los habitantes de las sombras, los que no saben ni lo que es vida ni lo que es muerte. 30. Yo, que soy la luz del espíritu, busco uno tras otro a los perdidos, uno tras otro a los muertos a la vida espiritual, para rescatarles de su tormento y hacerles sentir la paz, aquella paz que viene de la comprensión. Mas, vuelvo a deciros que no sólo el Maestro, sino los discípulos también deben saber hacer luz en aquellos seres que, aunque invisibles al sentido de vuestra vista material, son perceptibles a la sensibilidad de quien sepa prepararse. 31. La forma de luchar contra las malas influencias de aquel mundo más numeroso y fuerte que el vuestro, es la de orar, la de permanecer fieles a los dictados de mi Doctrina y la firmeza en el bien. El que lucha con estas armas no sólo a sí mismo se liberta, sino también salva y liberta a sus hermanos. 32. ¿Cómo podréis ser espiritualistas si ignoraseis esta enseñanza? ¿Cómo podía haber sido completa la curación que practicaba Jesús, si no hubiese revelado la curación de los poseídos? 33. Estudiad profundamente mis palabras y no tratéis de hacer ciencias de mis enseñanzas, ni a valeros de lo que Yo he enseñado, para libraros sin amar a los que llegasen a perturbaros, porque caeréis junto con ellos en las tinieblas. 34. ¿Cuándo haréis con vuestras buenas obras de esta Tierra un mundo en el cual todo aquél que pase turbado, después se marche lleno de luz? ¿Cuándo dejaréis de ser habitación propicia para la presencia de aquel mundo de malas influencias? 35. Si no llegáis a conocer esta realidad, nunca podréis libraros de aquellas acechanzas, ni podréis hacer nada en beneficio de los grandes necesitados; seréis unos y otros enfermos que continuamente se contagien sus males. 36. Pensad entonces en la finalidad de mis enseñanzas, en el sentido de mi nueva venida, en todo lo que abarca mi palabra con su luz, para que dejéis de imaginaros como únicos habitantes de esta morada. Mirad cuánto os rodea y llegad a ser verdaderamente los hijos de la luz. 37. Oídme, analizad mi palabra y os aseguro que presto os convertiréis en discípulos del Maestro de todos los siglos y de todas las eras. 38. Pueblo de Israel, que habéis sido forjado en muchas luchas a través de los tiempos, vos que sabéis de los sinsabores de la esclavitud, de la persecución, de las largas jornadas, descansad y ahora sed libres en esta Tierra que os doy como morada pasajera. En este tiempo no iréis en busca de tierras que manen leche y miel, ni os encaminaréis a Samaria, sino buscaréis mi reino espiritual, vendréis a este inmenso valle al cual os invito a respirar la paz, a envolveros en la luz de mi sabiduría y a recobrar vuestras fuerzas perdidas. 39. Desenvolved vuestro espíritu porque vivís en un nuevo tiempo y como el hijo primogénito del Padre, habéis venido a iniciar entre la humanidad esta etapa de espiritualidad que os corresponde. 40. Antes de dar principio a vuestra misión, oíd y aprended de Mí; mi palabra es el libro, y cuando hayáis comprendido sus lecciones, id a vuestros hermanos, predicad y unid a vuestras palabras vuestras obras. Orad y poneos en contacto conmigo y con vuestros ángeles guardianes, para que vuestra inspiración sea fecunda. Yo os invito a penetrar en una vida de recogimiento, para que podáis concentrar en vuestro cumplimiento, todas vuestras fuerzas y en corto tiempo veréis la transformación de vuestro ser. Miraréis con claridad vuestro destino y seréis como un faro que iluminará el sendero de vuestros hermanos. 41. No temeréis al futuro porque sabéis que Yo soy vuestro guía y que he dispuesto todo con justicia. Llegará el momento en que os sentiréis inspirados por Mí, e impulsados por vuestro espíritu, iréis en busca de los enfermos y en ellos derramaréis el consuelo, buscaréis a los que tienen hambre y sed de conocimientos verdaderos y a ellos les daréis la palabra que es luz, y también llegaréis a los desheredados, a los humildes y a ellos también tenderéis vuestra mano y pronto os encontraréis convertidos en consejeros, en guías e intermediarios de la humanidad. 42. Mientras más grande sea el abismo en que hayan caído vuestros hermanos, mayor deberá ser vuestra paciencia y vuestra caridad para ellos. 43. Sabéis que todos en vuestro principio habéis sido puros y que en vuestro final volveréis a serlo. No desconozcáis vuestro origen y apresuraos en el camino para que presto retornéis a Mí. 44. La humanidad se ha multiplicado en número y la Tierra se encuentra henchida de esta simiente; el hombre ha cumplido mi mandato que le di en el principio de los tiempos, más hay muchas leyes que no ha sabido cumplir. No es el amor el que lo mueve a emprender grandes obras. No es la razón por la cual ha luchado. Su espíritu ha descendido mucho y en su caída ha perdido el equilibrio. Mas Yo vengo a detenerlo y a hacerlo volver al plano que le corresponde. Son tan grandes las virtudes que he puesto en su espíritu, que si hubiese sabido hacer uso de ellas, estaría en una escala muy alta y el dolor no se hubiese enseñoreado para hacerlo sufrir. 45. Aún podéis recobrar lo que habéis perdido, por eso he venido a vosotros y os doy todos los medios de alcanzar vuestra elevación. 46. ¡Venid a Mí, humanidad, pedidme y os daré! mis complacencias no han acabado, la fuente está rebosante de gracia para todo el que las solicite. Yo os perdono y os dejo limpios para que deis principio a vuestro cumplimiento. 47. Bienvenidos seáis a la fuente de inspiración, donde venís a mitigar la sed y a dejar la fatiga. En Mí existe esa agua cristalina que apaga la sed de amor de los espíritus. 48. En este tiempo, el camino de vuestra vida se ha hecho azaroso y la jornada dura. Por eso he venido, para iluminar vuestra caminata con la luz de mi palabra que es esperanza. En mi enseñanza no ceso de animaros a proseguir y os recuerdo siempre que no olvidéis lo transitorio de vuestra existencia, detrás de la cual está un más allá esperándoos para envolveros en su paz. 49. Sois en verdad, los peregrinos del desierto que os alimentáis con la esencia de mi palabra, y animados por la fe de vuestro espíritu vais en pos de la meta que habréis de alcanzar. 50. La fe es una fuerza que levanta, que transforma e ilumina, por ella puede el hombre remontarse hasta su Creador, porque su luz ilumina el camino de la Ley, por donde se llega al Padre. 51. Así, con esta fe venís caminando, aceptando con toda conformidad de espíritu y materia, los tropiezos y vicisitudes propios de este tiempo. Mas llegará el día en que habléis y testifiquéis de Mí, de la forma en que he estado con vosotros, de cómo me habéis oído y contemplado y también de cómo habéis recibido mi inspiración. Yo os anuncio que encontraréis preparada a la humanidad para comprender la enseñanza de la espiritualidad. Hoy no podéis pregonar que el Maestro está entre vosotros porque no os creerían y os juzgarían faltos de razón. 52. Ved en la historia cómo siempre los inspirados de Dios han sido desconocidos, porque los hombres, cubiertos de materialismo, no pueden contemplar la verdad. 53. Igual os pasará a vosotros al hablar de mi Obra, cuando tropecéis con los que sumidos en el fanatismo, en la ignorancia y en el materialismo se encuentran. Ante ellos expondréis mi doctrina y cada quien la tomará según su desenvolvimiento espiritual, mas al final brillará esta verdad, porque la verdad soy Yo. 54. Cuando los hombres hayan alcanzado la paz, será el tiempo en que el Maestro os revele grandes enseñanzas para el espíritu, revelaciones que serán comprendidas por las generaciones venideras, quienes tendrán una evolución mayor. 55. Vosotros estáis conmigo, aprendiendo a sembrar, sabiendo que el fruto lo saborearán los que vengan detrás de vosotros, aunque ellos no tropezarán con los obstáculos que vosotros encontrasteis, pero sí juzgarán vuestras obras; por eso dejad en el camino una huella de amor y de caridad, para que podáis tener en espíritu, la satisfacción de haber cumplido la Ley que os enseñé. Analizad mi palabra y dejad que os juzgue YO, mientras, mejorad vuestra vida y vuestras obras. 56. Si queréis que vuestros hermanos descubran que sois mis discípulos, daos a conocer por la nobleza de vuestro corazón. Dejad que la humildad se refleje en vuestros actos, que el que es manso de corazón, lo es también de espíritu. El soberbio y vanidoso aparenta ser fuerte, mas en realidad es pobre de espíritu. 57. El espiritualismo viene a destruir costumbres y tradiciones impuestas por los hombres las que han retrasado al espíritu. Espiritualismo es evolución y elevación incesante del espíritu, el que por medio de sus dones y atributos se purifica y se perfecciona hasta llegar a su Creador. El espiritualismo señala la forma en que el espíritu expresa, siente y recibe a su Señor. El espiritualismo liberta al espíritu y lo desarrolla. 58. Lo espiritual es fuerza y luz universal que está en todo y de todos es. A nadie le serán extrañas mis enseñanzas. 59. Los atributos del espíritu son inmutables porque son virtudes de mi divinidad, son fuerzas eternas. Mas comprended que, según hayáis vivido, así será mayor o menor la pureza que podáis demostrar. 60. Cuando habéis puesto manchas sobre la pureza de vuestro espíritu y él escucha el reclamo de la conciencia, se acoge a lo divino que es fuente de purificación, de redención y de perdón. 61. Mi doctrina, como un libro, se abre nuevamente delante de esta humanidad, para que se bañe en las aguas puras de esta enseñanza y transforme su vida, se aparte de las tendencias materialistas y tienda a elevarse en busca de la vida eterna. 62. Cuando se conozca la vida superior, sin desconocer ésta en que vivís, sabréis poner aquélla antes que todas las vanidades y se apartarán los hombres de todo lo superfluo e inútil. Ello será señal de que esta humanidad comienza a sentir anhelo por alcanzar las regiones espirituales. 63. Mi Doctrina hará que en este mundo exista un concepto más perfecto de la vida. 64. Desde que llegasteis a este mundo, pesa sobre vosotros un mandato, que es la cruz de vuestro destino, con la cual llegaréis hasta la cumbre del monte. 65. Comprendedme y no desmayéis, que la Doctrina que vais a predicar no es una fantasía, porque lo espiritual vibra en todos los hombres, puesto que todos tienen espíritu. 66. De cierto os digo, que cuando el Espiritualismo reine en el mundo, los hombres habrán puesto los cimientos de su verdadera paz. 67. No contemplaréis desde esta Tierra esa Era, pero la estáis preparando y cuando se encuentre en plenitud, también habrá paz y gozo en vuestro espíritu. 68. Será la fructificación de la Semilla que Cristo sembró en el Segundo Tiempo, en las tierras preparadas desde la Primera Era. 69. Hoy se encuentra todavía mezclado el Trigo con la cizaña, mas cuando ésta sea exterminada y el trigo brote en doradas espigas, llegará la Era esperada por la humanidad. 70. Yo soy el camino, transitad por él y estaréis en Mí. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 215 1. Mis palabras son como gotas de rocío que descienden a vuestro corazón para resucitarle, porque lo encuentro marchito, es que habíais olvidado mi promesa de volver y os sentíais muertos a la vida espiritual. 2. Cuando la débil flama de vuestra esperanza se extinguió, oísteis llamar a la puerta de vuestro corazón; al abrir y verme no me reconocisteis porque me habíais olvidado. Fue necesario mostraros la herida de mi costado y deciros: hundid ahí vuestros dedos, para que supieseis quién era el que llamaba a vuestra puerta. 3. Sois como los caminantes de Emaús, quienes llevándome a su lado no podían reconocerme; os parecéis a Tomás que creyó hasta ver y palpar mis heridas. 4. Ya que me habéis pedido pruebas de mi presencia, y os las he dado, sabed que he venido a rescataros de la idolatría, a haceros volver al culto sencillo, a la fe libre de complicaciones, a la práctica de la caridad entre vosotros. 5. Os he encontrado adorando dioses sordos, ciegos, e inmóviles, practicando ritos fuera de vuestro tiempo e impropios de la evolución espiritual que hoy tenéis y practicando lo que Yo nunca instituí. 6. Nadie más que Yo podía deciros la verdad sobre vuestros errores sin heriros y ofreceros al mismo tiempo una luz, un sustento y un aliciente que al instante viniese a llenar el vacío de vuestro corazón. 7. Nunca más seréis deslumbrados por falsos y superficiales esplendores, ni os sentiréis seducidos por la palabra que sólo llega a la mente, pero jamás puede penetrar hasta el espíritu. De ahora en adelante, el que en verdad haya saboreado la esencia de esta palabra, no podrá alimentarse con otro pan que no sea el Divino. 8. ¿Qué hombre os había hablado como Yo lo he hecho a través de estos hombres humildes que son mis portavoces? ¿Quién os había hablado de espiritualidad como en esta palabra habéis oído? ¿Quién os ha dado en vuestra vida pruebas que fueran la confirmación de una revelación divina? Nadie, pueblo. 9. Mi palabra, como una campana echada a vuelo, llama a los hombres a congregación y ellos van llegando en caravanas, en multitudes. 10. Es breve el tiempo en que me tendréis comunicado en esta forma y quiero que sean muchos los que reciban la luz de mi palabra para que al concluir el año de 1950, todo el pueblo, consciente de mi mandato, se someta mansamente a mi voluntad de Padre. 11. Aún es tiempo para que el pueblo llegue preparado para ese día y cuando se reúna, ya no sea para escuchar mi palabra a través de pedestal, sino para estudiar la lección que recibió, sienta en su entendimiento mi inspiración y diga convencido: "El Señor está con nosotros". 12. Así quiero contemplaros: como buenos discípulos. 13. Al principio de mi cátedra os decía que he traído el culto sencillo, aquél que no tiene ritos ni ceremonias y que sin embargo se eleva más allá del humo del incienso, más allá del eco de los cánticos: el culto del amor, de la caridad, de la fraternidad. 14. Es necesario que hagáis un minucioso examen de vuestras prácticas para que vayáis destruyendo todo vestigio de idolatría, de fanatismo religioso, de supersticiones y creencias impropias de esta obra. 15. Si creéis en Cristo y amáis todas su obras reconoced que esta sencillez y espiritualidad que ahora vengo a inspiraros, es la misma que de palabra y con obras prediqué en el Segundo Tiempo, ¿Por qué entonces os habéis apartado tanto de aquella sencillez sin la cual no puede existir la espiritualidad? 16. Ved en cuántas confusiones ha caído esta humanidad, pero ha llegado la luz de un nuevo día y con ella nada podrá ocultarse ni empanarse. 17. He ahí por qué me encuentro preparando todos los caminos de la Tierra, para que los discípulos y apóstoles del Espiritualismo, se extiendan por el mundo anunciando mi buena nueva. 18. Antes de enviaros a otras tierras, quiero que todo el que se nombre discípulo de esta Doctrina, sea espiritual en su vida y en sus obras, para que su testimonio sea verdadero y por lo tanto, creído. 19. Alcanzando la espiritualidad, es fácil el camino, la cuesta no se hará pesada estando alentados por el ideal de ascender, las tentaciones ya no os harán caer en las profundidades del abismo, haciéndoos retroceder, ya sabréis tomar de este mundo lo estrictamente justo, lo lícito e indispensable, dando con ello libertad a vuestro espíritu para soñar con un mundo mejor y dejarlo luchar por alcanzarlo. 20. Mi luz baña vuestro espíritu y es guía para todos vuestros pasos, esa luz ha descendido sobre todos los hombres sin distinción de razas o creencias. 21. Israel ha vuelto en este tiempo y está diseminado por todo el mundo para cumplir su misión espiritual. Es el pueblo más antiguo, el primogénito y por lo mismo el primero en comunicarse conmigo. Su espíritu ha evolucionado conforme a la Ley que fue dada a todo espíritu al ser enviado a la Tierra. 22. En el Primer Tiempo, en mi primera venida, sorprendí a la humanidad en su inocencia e ignorancia, vivía en un bajo nivel moral y Yo le hablé desde la cumbre de la montaña para darle mi primera lección. En el Segundo Tiempo descendí, después de una larga era en que os concedí pruebas para que vuestro espíritu afirmara su fe y viviera en la observancia de mi Ley, y os encontré más despiertos, más desarrollados, pero distantes del verdadero cumplimiento que os había pedido, porque no supisteis poner vuestros dones al servicio del espíritu. 23. Vine en ese tiempo a deciros cómo se toma la Ley para darle cumplimiento, cómo se honra al Padre y cómo se testifica la verdad. Me tuvisteis en Jesús para que todo vuestro espíritu me palpara y me sintiera, y os dejé preparados con mi palabra. Después, os concedí el tiempo suficiente para que vuestro espíritu aprovechara mis enseñanzas y viviera imitándome, seguisteis evolucionando y despertando, mas para alcanzar vuestra elevación, no habéis preparado vuestro camino para acercaros a Mí. Vuestra luz es débil, vuestra fe frágil y no presentisteis que mi tercera venida ya estaba cerca. En el año de 1866, en el preciso instante en que mi palabra y las profecías me habían anunciado, he llegado entre vosotros para dejar en vuestro espíritu un caudal de sabiduría, en las nuevas enseñanzas que os prometí para este tiempo. 24. Cuán pocos han estado velando y esperando mi venida. La humanidad dormía cuando fue abierta esta nueva era. 25. Mi voluntad ha sido que vivieseis alerta en todos los tiempos, esperando la hora, para que en ninguna de mis venidas fueseis sorprendidos y Yo contemplase vuestro adelanto y reconocimiento. 26. Habéis andado por muchos caminos para llegar a Mí y en ellos os habéis perdido; fue menester que el Pastor apareciese buscando a sus ovejas para reunirlas en un solo aprisco, porque no hay hombre sobre la Tierra a quien Yo le pudiera confiar este cargo, porque no encuentro a uno solo que esté preparado. 27. Estoy iluminando y preparando en todas las naciones a hombres de buena voluntad para que hablen de mi venida en espíritu y del tiempo de gracia que ya se acerca. Cada uno de ellos tiene un delicado cargo y por conducto suyo estoy despertando en los demás sanos ideales; estoy dando vida a su espíritu e inspirando amor y confianza en mí Ley, para que ello les dé fuerza en su lucha por la redención y progreso espiritual de la humanidad. 28. Evitad que por causa de mi Doctrina se dividan los pueblos. No hagáis guerra, ni sintáis superioridad unos sobre otros. Yo estoy inspirando a todos por igual, la espiritualidad que es paz, amor y respeto al semejante; haced caer el fanatismo religioso, perfeccionad las prácticas, elevad el culto de vuestros hermanos, esa es mi voluntad y cuando os encontréis unos y otros, reconoceos, amaos y testificadme. 29. Vosotros que oís esta palabra someted a vuestro espíritu y estudiad mi enseñanza. No toméis en cuenta a los portavoces, ni atribuyáis a ellos esta luz, sólo son mis instrumentos por quienes doy a conocer mi voluntad. Elevaos más allá de vuestra mente para que podáis sentirme con vuestro espíritu. 30. Cuán pequeño es el hombre para realizar una manifestación de esta magnitud, cuya etapa actual comenzó en 1866 y terminará en 1950. Aprended de este Maestro que os ha enseñado en todos los tiempos y también sentid que sois juzgados, porque es Padre y Maestro, mas también es juez. El cumplimiento que os he señalado es para ahora que habitáis en la Tierra; después, cuando estéis en espíritu, recibiréis nuevos mandatos; vuestra lucha es grande, inmortal, porque sois mis hijos. ¿Cómo queréis perfeccionaros en la corta vida que tiene vuestra envoltura, y con ella pretendéis llegar a Mí para descansar en paz, si es tan vasto el campo de labranza que ha de preparar cada espíritu? Libraos ya de vuestra restitución, tened caridad de vosotros y haced los méritos suficientes para saldar vuestra deuda pasada ante mi Ley. 31. Quiero que dejéis de ser párvulos para convertiros en discípulos. Sed siempre humildes para que no os pida pruebas superiores a vuestra capacidad. Revelad en vuestra vida, caridad y paciencia, cuando hayáis ganado la confianza de vuestros hermanos, revelando mi obra, hablad de mi venida como Espíritu Consolador y despertad el espíritu de los hombres para que vivan en un nivel mejor y se interesen por iluminarse y elevarse por el cumplimiento espiritual. Su corazón es tierra fecunda en donde podéis depositar la semilla divina. 32. Cuando estéis preparados, seréis diseminados por el mundo y pisaréis todos los caminos. ¿Dónde tendréis que ir? No lo sabéis, iréis por causas aparentemente materiales, pero en el fondo estará mi voluntad que os guía al lugar destinado. 33. Llevad luz y bendición a las comarcas, bálsamo y paz para que seáis reconocidos como mis enviados, verdaderos discípulos del amor y la caridad, velad por vuestros pasos, porque seréis juzgados en vuestra vida. 34. Oídme, porque estoy previniendo y descubriendo vuestro porvenir. No profanéis mi Obra con vuestros actos, ni opaquéis la luz de vuestro espíritu. 35. Escalad la montaña y llegad a la cumbre de la espiritualidad. No echéis raíces en este mundo, si Yo os he dicho que éste no es mi Reino, vosotros como mis discípulos, tampoco lo encontraréis aquí. Desmaterializaos y penetrad en vuestro interior para que conozcáis todo lo que hay de valor en vuestro espíritu. 36. El tiempo de mi comunicación a través del entendimiento humano llega a su fin y no sabéis lo que acontecerá después a la humanidad, no presentís las pruebas que vendrán sobre ella, porque no habéis desarrollado vuestros dones. La intuición no es clara en vuestro espíritu y no os habéis preparado para contrarrestar las fuerzas de los elementos, que se desatarán con gran fuerza para agobiar a los hombres, os he dado poder en la oración para que detengáis el mal, el pecado, la enfermedad y las calamidades, sin que hasta hoy hayáis hecho uso de esos dones. 37. ¡Oh Tomás del Tercer Tiempo que no me habéis comprendido! ¿En dónde están vuestros dones? ¿Dónde los habéis sepultado? ¿Por qué los habéis olvidado? No lo sabéis, pero yo os lo diré: Esos dones están latentes, vibran en vosotros y no los sentís porque estáis materializados; no debéis vivir inactivos, debéis de manifestarlos en todas formas y hacer con ellos grandes prodigios para que testifiquéis a vuestro Padre y a vosotros mismos. 38. Trabajad, Israel, para que alcancéis la posesión de la Tierra de paz, la tierra espiritual de promisión que os espera. 39. Recibo vuestra confesión, vuestra gratitud en este día en que veáis a recibir la ratificación de vuestros dones, preparaos y oíd: después de 1950, sólo os presentaréis espiritualmente, así recibirán vuestros niños y los postreros que han de llegar. No habrá intermediarios, y vuestra fe os dirá que he descendido plenamente para recibir y agraciar a todos mis hijos. 40. Todos seréis preparados y guiados por Mí en los tiempos venideros y mis lecciones de hoy serán amplias y claras cuando las recordéis o paséis vuestros ojos sobre los libros que hayan quedado escritos. 41. Mi amor es con vosotros ¡Oh discípulos míos! La luz del Espíritu Santo se derrama eternamente en vosotros, esa luz viene a encender vuestra lámpara de fe. 42. Vosotros, que sentís la necesidad de los dones del espíritu, que tratáis de limpiar vuestra vida, vuestra mente y vuestro corazón en las aguas del arrepentimiento y la regeneración; vosotros, que anheláis conocer la verdad y la reclamáis, oíd mi voz que os llega como una caricia, para que os llenéis de mi luz. En este tiempo se oculta la verdad y reina la fantasía, por eso vengo a daros mi esencia divina que es verdad y sustenta al espíritu. 43. Cuanto más entendáis mi verdad, más fácil será vuestro progreso, por medio del desarrollo de vuestras facultades espirituales, que son a semejanza de vuestros sentidos materiales. ¿No sentís que vuestro espíritu anhela acercarse a una fuente de aguas cristalinas, o sea una doctrina sencilla, sin complicaciones, ni ritos, ni formas? Pues esta Doctrina que os traigo, es grande y luminosa, es la que buscáis. Sus firmes cimientos los respeta el tiempo, porque en ellos está mi voluntad. Para los que aman la verdad, mi Doctrina será la de siempre, la del amor, la sabiduría y la justicia. 44. Lo que es de Dios viene al hombre en virtud del amor del Padre hacia el hijo, sólo espero que éste se disponga a recibirme. Quiere el Padre que su sabiduría, que en vosotros está como átomo, se desarrolle y se manifieste. Aquí estoy para animaros. Yo tan sólo espero que atendáis mis palabras, para que recibáis los secretos que os está dado conocer. 45. En vuestro mundo en tiempos pasados dejé la Doctrina del amor con mi ejemplo; ahora sigo dándoos la Doctrina espiritual, que tiene el poder de iluminar al mundo, disipar las tinieblas de la mente, facilitar el camino, evitar sufrimientos inútiles, confusiones y lágrimas. Para tanta hiel derramada, está la dulzura de mi Doctrina y para tanta sombra de guerra y de miseria, está la luz de mis revelaciones. 46. El templo del Universo tiene por columna y sostén mi Doctrina, porque en ella está la potencia divina y creadora que enseña, que redime, que persuade y da vida. 47. Os hablo a través de labios humanos, mas mi amor transforma en palabras materiales mis pensamientos, para que podáis escucharme y os salvéis y viváis en Dios. Yo soy el Maestro de esta escuela de amor que nunca defrauda al corazón noble que anhela progresar. Vengo a hacer de cada hombre un párvulo, luego un discípulo y más tarde un maestro que enseñe la verdad. De cada hombre haré una potente luz, que ilumine el sendero de muchos espíritus extraviados, y cada ser será un instrumento de mi voluntad sin que ellos pierdan la propia, porque mientras mayor sea vuestra espiritualidad, mejor armonizaréis con la voluntad del Padre. 48. Muchas amarguras habéis tenido por vuestro libre albedrío, mas quiero que sepáis que nunca os he abandonado. No deis tantas vueltas para llegar a la verdad, amadla, que ella llegará a vosotros, cuando abráis las puertas de vuestro amor. Amad la verdad sencilla y quitaos de teorías y complicaciones. Esa luz alumbrará el camino en el desierto de vuestra vida y no llegaréis cansados ni demasiado tarde. Los materialistas no descubren la verdad, porque ella está en el amor, porque ella es luz, sabiduría, revelación; por tanto, el amor es un verdadero Maestro. 49. Vendrán a vosotros los materialistas, los profanos de siempre, diciendo: tenemos el cerebro cansado de ideas, de libros, de ciencia, ayudadnos a encontrar la verdad. Entonces vosotros, con sabiduría, disiparéis las nubes que empañan su mente. 50. Escuchad en el infinito las preguntas y las respuestas como el rumor de los mares, como el eco del viento; escuchad la sabiduría, que torna la ignorancia en luz, descanso y ternura; escuchad ese dulce coloquio de amor, que hace grata la existencia en el conocimiento de la vida y de la muerte, de los grandes arcanos, de las leyes de Dios en el hombre, de la eternidad y de la luz, ¡Escuchad! 51. No habéis llegado a haceros amar, ni habéis llegado a haceros perdonar; porque sois pequeños aún, y, ¿Sois vosotros los que venís a analizar para poder creer? Nadie tiene todavía luz espiritual para juzgar con perfección mi palabra o mi obra. Yo he puesto a prueba a filósofos, a sabios, a doctrinarios y pensadores y también a los de la eterna duda, que siempre están preguntando: ¿Será en verdad el Padre? Y a todos he dicho: "El árbol por su fruto es reconocido; mi palabra dice quién soy; mi palabra seguirá sorprendiendo a filósofos y a rudos". A vosotros os digo: Sólo por el amor sabréis quién soy y quiénes sois vosotros, ya que a través de él, lograréis ver mi faz. No os demoréis, no deis tantas vueltas sobre la eterna pregunta, en el amor encontraréis las respuestas y en el amplio horizonte de la verdad, encontraréis la verdadera vida. 52. Id por esta senda y los cielos estarán de fiesta y en vuestra existencia resplandecerá la luz, porque habréis cambiado la tristeza de vuestro corazón, por la dulce y sana alegría de vivir. 53. ¿Creéis acaso que contemplando al mundo y a sus moradores en la altura de perversidad en que se encuentran y necesitándome como me necesitan los abandonase? Pensad en esto, porque os he sorprendido hablando y pensando así. 54. Yo soy el Redentor, el Maestro que viene al pecador caído para levantarle, para espiritualizarle y enseñarle a amar. 55. El mundo se transformará cuando escuche a su Redentor y conozca y cumpla sus leyes. 56. Tomad esta palabra que es Doctrina para el espíritu y disponeos a recibir lo que el Consolador Prometido os de para vuestro progreso espiritual, porque habréis de llegar a comunicaros de espíritu a Espíritu con vuestro Señor. 57. No olvidéis mi palabra cuando la emoción de haberme escuchado os haya abandonado. 58. La caridad y el amor del Padre os reciben. 59. Los brazos del Padre se abren para estrecharos y para que descanséis en ellos. Consolaos en vuestras cuitas y escuchad esta palabra que viene a endulzar vuestra existencia. 60. Con cuánto gozo desciende mi Espíritu, entre vosotros, sin detenerme a juzgar vuestros pecados. Vengo a hablaros de amor y en esta palabra se lava el que lleva alguna mancha, se redime el pecador y despierta al que duerme. 61. El reloj de la eternidad con su campana sonora se deja oír en todo el Orbe, para hacer comprender a la humanidad el tiempo en que vive. 62. Vengo a buscaros porque me pertenecéis, y como os amo, no quiero que os extraviéis más. Sois chispa de mi luz divina y en Mí tendréis que fundiros. Es la eternidad la que vengo a ofreceros, para que podáis admirar todo su esplendor. 63. Vengo hablándoos con palabra clara y sencilla para que entendáis su sentido y no vayáis más tarde a quejaros de que os hablé con palabra incomprensible. 64. Si en el Segundo Tiempo os di mis lecciones en parábolas, muchas de las cuales no alcanzasteis a comprender, ahora vengo a hacer la aclaración de todas las enseñanzas con la luz vibrante del Espíritu Santo. 65. Comprended que todas las penalidades de esta vida que vivís, son consecuencias de las faltas humanas, porque Yo que os amo, no podía ofreceros un cáliz tan amargo. Os he revelado desde los primeros tiempos la Ley como un camino donde podéis preservaros de las caídas, del abismo y de la muerte. 66. Para todos tendrá que llegar el instante en que os pida cuenta de mi Ley y de los dones con los que os he agraciado. 67. Vais por el camino de vuestra vida llevando a cuestas unos la cruz del deber y del dolor, otros llevan la cruz de su pecado, mas si me llamáis, Yo seré vuestro cirineo para ayudaros a llegar a Mí. 68. Cumplid con mis enseñanzas y al instante os sentiréis aliviados de vuestra carga, os sentiréis tranquilos y una suave frescura mitigará vuestra fatiga. 69. Abrid vuestros ojos, penetrad con la mirada espiritual y contemplad mi esplendor. Mirad cómo se abre la puerta que ha de dejar pasar a los siete espíritus que he confiado a la humanidad; son siete virtudes que quiero alienten siempre en vosotros, ellas son: El amor, la humildad, la paciencia, el orden, la serenidad, la perseverancia y la caridad. Dejad que estas virtudes aniden en vuestro corazón y experimentaréis la felicidad. 70. En esta forma mi Espíritu se acerca al vuestro para saturarlo de luz y decirle: este cuerpo que hoy poseéis, como vestidura pasajera, es el instrumento por el cual alcanzaréis gran purificación y elevación espiritual. 71. Si os presentase en vuestro paso al enfermo de lepra ¿Os apartaríais de él llenos de horror? ¿Seréis incapaces de tocarlo con vuestra mano? ¿Acaso teméis contagiaros? No, mis discípulos, porque en vez de contemplar la miseria de aquel cuerpo debéis contemplar su espíritu, que es vuestro propio hermano, que es mi hijo quien espera vuestra caridad. ¡Cuánto tenéis que aprender aún! 72. Bienaventurado el corazón humano que se arrepiente de sus flaquezas y hace propósito de enmienda, porque además de ser perdonado alcanza mi luz. Yo he de hacer de los pecadores mis discípulos amados. 73. Yo soy la resurrección y la vida, venid a Mí y viviréis eternamente, porque en Mi encontraréis la paz. 74. La luz de mi Espíritu Santo está derramada en todo el Universo. Por los dones de intuición, de revelación y videncia, despiertan los hombres al nuevo tiempo. 75. Vibra mi Espíritu lleno de justicia y penetra hasta lo más profundo de la conciencia para ayudarla a apartar a los espíritus del pecado, atar la cizaña en gavillas y arrojarla al fuego. 76. Para que vosotros podáis decir al mundo: He aquí, al Padre que está entre vosotros mucho tendréis que prepararos. 77. Muchas naciones están asoladas por el hambre, hambre del pan de la tierra y del pan celestial. 78. A través de religiones, filosofías y sectas, me buscan los hombres, son caminos por los que algún día, me hallarán. 79. Mientras vosotros caminéis por el sendero estrecho que conduce directamente a mi corazón, aunque tengáis que recorrer distancias, escalar montañas y salvar abismos, sentiréis en cada uno de vuestros pasos, que vais escalando en la senda espiritual, desde donde podréis contemplar la silueta de la Tierra Prometida. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 216 1. Discípulos: cumplid mis mandatos para que no lloréis el tiempo perdido. Profundizaos en el estudio de mi palabra para que sepáis qué es lo que os corresponde cumplir y cuál es la parte que les toca hacer a los que han de venir después de vosotros. 2. He revelado a vosotros los humildes, esta Obra Espiritualista, antes que a los científicos, porque he encontrado pureza e inocencia entre vosotros, fe y buena voluntad para seguir mis enseñanzas, disposición para llevar esta semilla al corazón de vuestros hermanos. Por eso os he escogido, porque sois los pobres que han sentido la tristeza, los que no han buscado la comodidad en la Tierra, ni sus placeres; porque sabéis que más allá de este mundo existe la verdadera paz espiritual, el bien y la alegría y no os habéis dejado engañar por la falsa grandeza, no habéis ambicionado el poder temporal, los goces que sólo duran un instante. Aspiráis a más de todo lo que puede ofreceros este mundo, me amáis y confiáis en que he de haceros retornar al hogar que os espera, al seno de donde habéis salido y en donde habréis de poseer mi reino. 3. Esta esperanza os hace fuertes en las tribulaciones e invencibles en vuestra lucha. Si seguís fieles en vuestro cumplimiento pronto alcanzaréis el triunfo del espíritu sobre la carne, porque habréis permitido que sea vuestro Dios quien influya en vuestra vida. En la sencillez de vuestra vida, podéis percibir mejor mis enseñanzas, os dejaréis iluminar por ellas y experimentaréis goces insospechados por los demás. 4. Por eso me seguís y ya nada podrá apartaros de Mí. Os sentís amados por el amor perfecto y estáis dichosos. Me amáis y en ello fundáis vuestra alegría. En verdad os digo, que así me amaron mis discípulos del Segundo Tiempo y todos aquéllos que me han seguido; por lo mismo no os hiere la duda o la burla de vuestros hermanos; el dolor, que es crisol para el espíritu, no os hace retroceder; sabéis que vivís una vida transitoria y buscáis hacer méritos para llegar al fin que sabéis os espera. 5. Preparaos, porque voy a dejaros como guardianes de la humanidad. Vuestros dones están latentes, para que hagáis buen uso de ellos. Todos estaréis presentes con vuestra obra y con vuestros dones para el último día del año de 1950, para ser juzgados por Mí. Unos en espíritu y otros en materia estaréis ante Mí para recibir mis últimos mandatos. Después quedarán abiertos ante vosotros, los caminos por donde habréis de ser diseminados, para llevar la buena nueva y dejar en el corazón de la humanidad el testimonio de mí venida en este tiempo. 6. No os pido sacrificios, ni obras superiores a vuestras fuerzas, sólo os pido vuestro amor, del cual Yo os he revestido, humildad y paciencia para que sepáis llevar a cabo el cumplimiento de vuestra misión. 7. Mi manifestación cesará el último día de 1950, para dejar paso a los discípulos en quienes he derramado mis complacencias; el Maestro estará presidiendo vuestras obras y no cesaré en mi afán de llevaros hasta el cumplimiento de todos mis mandatos. 8. Discípulos; Yo os prevengo, ¡Cuántas veces veréis a los científicos negar esta Obra! pero vosotros les perdonaréis y continuaréis vuestra jornada. Si así obráis, Yo sorprenderé a la humanidad al concederos que a través de vuestro espíritu, descubráis lo que los hombres con toda su ciencia no han podido encontrar. 9. Discípulos os llamo a cada instante para estimularos en la lucha, para apartar de vuestro corazón esa idea de inferioridad que en vosotros ha dejado la pobreza y las humillaciones, quiero haceros grandes en el conocimiento de lo espiritual, para que despertéis a los hombres a una vida superior, a una vida perfecta, en la que se enlacen armoniosamente la ley del espíritu con las que rigen la vida material. 10. No sois los únicos depositarios de mis secretos, ni los únicos dignos de una herencia espiritual, os digo esto para que nunca alardeéis de ser los más dignos o los más amados, y para que nunca germine en vuestro corazón la vanidad; si dejaseis que estos sentimientos creciesen en vuestro ser, estaríais en peligro de veros despojados de la gracia adquirida. 11. Humanidad: vuestro celo y amor os hará poseedores eternos de los dones del espíritu, quiero que seáis siempre humildes, celosos del bien, de la Ley y de la verdad, bondadosos, con la bondad del espíritu, que es superior a la del corazón. 12. Mi Doctrina es la luz de donde parten todas las sabidurías, conocimientos, revelaciones y ciencias, ella lo revela todo en forma sencilla. Cuando sea el espíritu el que guie los pasos de la humanidad podréis comprobar que aquello que los hombres de ciencia lograron descubrir después de largo tiempo de estudio y de grandes sacrificios y tribulaciones, por la elevación espiritual, por la oración, por la meditación en Dios y por la inspiración en el bien, os serán revelados los secretos y abiertos los arcanos, en los que por otros medios, jamás hubiese podido penetrar el hombre. 13. Mucho de lo que en este tiempo os he hablado, es profecía que se refiere a tiempos próximos a veces, y a veces a tiempos del futuro, por eso muchos hombres no querrán dar importancia a este mensaje divino, en cambio, esta palabra surgirá llena de luz entre la humanidad de los tiempos venideros, que verán y encontrarán en ella grandes revelaciones, cuya exactitud y perfección dejarán maravillados a los hombres de ciencia. 14. Esa es la causa de que os haya ordenado escribir mi palabra, para que cuando vosotros paséis de ésta a otra vida, o cuando este pueblo llegue a olvidar mis enseñanzas, quede escrita fiel e indeleblemente en un libro. 15. Para vos, pueblo, ya es el tiempo propicio en que os levantéis dando pruebas de esta verdad, haciendo prodigios en vuestros hermanos con los dones que os he descubierto. 16. No vayáis a dormir esperando que lleguen aquellos tiempos de que os he hablado para levantaros y decir a la humanidad: Esto que veis ya estaba dicho, no, pueblo, es indispensable que lo anunciéis con anticipación, que lo profeticéis, que preparéis el camino para la llegada de todo lo que os he pronosticado y prometido, y entonces habréis cumplido vuestra misión de precursores de la espiritualidad en la Tierra. Así cuando comiencen a surgir prodigios en el mundo y el Espíritu del Señor os hable a través de acontecimientos nunca vistos, y el espíritu de la humanidad empiece a manifestar dones y potencias nunca presentidos, veréis removerse todas las creencias, las teorías, las normas, las instituciones y las ciencias y entonces la humanidad confesará que aquellos que desde su humildad predicaban una Doctrina en apariencia extraña, tenían razón porque sus palabras tuvieron confirmación al cumplirse. 17. Veréis entonces a los pueblos de la Tierra, interesados en la enseñanza espiritual, a los teólogos comparando las enseñanzas de Cristo con las nuevas revelaciones, y veréis a muchos que habían sido siempre indiferentes para lo espiritual, interesarse vivamente por el estudio de las revelaciones de éste y de pasados tiempos. 18. Ahora no podéis aunque quisierais, mirar el cumplimiento de todo cuanto os anuncio, pero si en verdad creéis en mi palabra, con la mirada de vuestra fe podréis contemplar muchos acontecimientos del futuro, y si estáis preparados, vuestros sueños, vuestros mirajes e inspiraciones, no os engañarán. 19. Escuchadme con profunda atención: Cuando cese de hablaros en esta forma, recoged con amor mi palabra que grabasteis en escritos, para legarla, como testimonio de lo que os hablé en este tiempo a las generaciones venideras. 20. Considerad mi palabra como una semilla para que no dejéis que se le mezcle la menor impureza. 21. Las tierras, que serán los corazones de esta humanidad, pronto se encontrarán limpias y preparadas para la siembra, y ¿Sería justo que encontrándose ellas limpias, la semilla no lo estuviese? 22. Meditad en mi palabra, amados discípulos, en ella os iréis transformando y depurando para el buen desempeño de vuestra misión. 23. Ahora he vuelto entre los hombres para acompañarlos en sus pruebas presentes, El Maestro os dice: Después de 1950, no os inquietéis cuando miréis aparecer las señales de mi venida en plenitud, antes bien regocijaos, porque os he permitido palpar estas revelaciones. 24. Así como en el Segundo Tiempo, después del sacrificio, me presenté en espíritu a Magdalena y ella sorprendida y al mismo tiempo llena de gozo exclamó: Señor, loado y glorificado seas por siempre; Hoy he aparecido ante vosotros, cuando creíais que el Maestro se encontraba ausente o indiferente a vuestras penalidades y después de vuestra sorpresa me habéis bendecido. Habéis recibido en vuestro espíritu mi luz, y después de recibir tanta gracia, habéis recordado a vuestros hermanos y habéis intercedido por ellos diciendo: Yo tengo la dicha de escuchar vuestra palabra, mientras otros ignoran estas enseñanzas; y el Maestro os dice: Yo he manifestado mi Espíritu en todas las naciones en diferentes formas, los que se han preparado reconocen que están viviendo un tiempo de gracia y de justicia y han sentido mi presencia. 25. Así como perdoné a Magdalena, os perdono a vosotros, mas quiero que como ella os hagáis dignos de Mí. 26. ¡Cuántos ejemplos para ser imitados podéis recoger de vuestros hermanos de otros tiempos! Su obra es como un libro abierto. Y vosotros, ¿No queréis dejar escrito vuestro ejemplo? Yo tomaré de vuestras obras las que encuentre dignas, para presentarlas a vuestros descendientes, mas vosotros no recogeréis, hoy que vivís en materia, gloria ni veneración. Sed humildes y dejad que otros valoricen vuestras obras. 27. En la gran jornada que os espera, Yo seré vuestro Cirineo. Mi Doctrina causará grandes revoluciones en el mundo, habrá grandes transformaciones en las costumbres e ideas y hasta en la naturaleza habrá cambios, todo esto señalará la entrada de una nueva era para la humanidad, y los espíritus, que en breve tiempo enviaré a la Tierra, hablarán de estas profecías para ayudar a la restauración y elevación de este mundo, explicarán mi palabra y analizarán los hechos. 28. Venid y escuchadme, concentraos en el fondo de vuestro corazón y os aseguro que por escasa que sea vuestra fe en mi presencia, me sentiréis. 29. No vengo a juzgar vuestra falta de fe, por el contrario, vengo a perdonarla porque no estabais preparados para recibirme; hacía muchos siglos que la humanidad dormía en un profundo letargo, embriagada de fanatismo e idolatría, de materialismo. 30. ¿quién os había recordado que Yo había anunciado volver y que, por lo tanto, habríais de velar para esperarme? ¿Por ventura vuestros padres? ¿Acaso vuestros ministros? ¿Quiénes os mantuvieron alerta? 31. Pocos estuvieron en espera de los acontecimientos, deseosos de que la nube simbólica de mi promesa apareciera en el horizonte, iluminando vuestro espíritu, fortaleciendo vuestra materia y revelándoos que mi nueva venida es en Espíritu. 32. Por eso vuestra lucha ha sido tan grande para comprender mi presencia en este tiempo y habéis tenido que salvar muchos obstáculos para llegar hasta Mí; pero todo esto es meritorio, os lo tomo en cuenta y en verdad os digo que ninguna de las amarguras que hayáis tenido por seguirme por este camino, se quedará sin un galardón. 33. ¿Cuál creéis que sea la compensación a vuestra paciencia por sufrir burlas y desprecios aún dentro de vuestra familia? La conversión de los vuestros; mas, ya que habéis tenido paciencia para resistir sus incomprensiones, tenedla también para esperar el instante en que su fe se encienda, para alcanzar esto, mucho tendréis que luchar con obras, con palabras y pensamientos, pero al fin veréis realizado el prodigio. 34. A vosotros os daré la misión de anunciar a vuestros hermanos mi nueva venida; os confío el mensaje o buena nueva de mi comunicación espiritual con la humanidad. Gozad pensando que sois los portadores de tan precioso mensaje y dejad que ese gozo sirva de bálsamo para las heridas que en el camino de la lucha recibáis. 35. Unos han llegado ante la manifestación de mi palabra con la inocencia de aquellos pastores de Belén, su fe sencilla fue la ofrenda humilde de sus corazones; otros han venido pidiéndome pruebas para creer, eran los enfermos, los que por mucho tiempo y de puerta en puerta habían buscado la salud sin encontrarla; otros vienen a semejanza de los escribas y de los fariseos a escudriñarme, a interrogarme y a ponerme a prueba, temiendo siempre que la verdad ponga a descubierto su hipocresía y su falsedad; a todos he recibido, para todos he tenido una caricia, una demostración de mi poder, una prueba de mi verdad. 36. También debo deciros que de todos éstos que os he mencionado, muchos se han quedado para seguirme, porque su corazón ha sabido latir de gratitud y su espíritu se ha iluminado con la luz de mi palabra en un anhelo de aprender a sembrar y cultivar la verdad. 37. De un pequeño grupo que vino a reunirse para escuchar mis primeras lecciones ya os habéis convertido en multitudes que forman un pueblo, mas, por ahora no todos sabrán convertirse en los verdaderos apóstoles de este mensaje de espiritualidad. 38. Entre estas multitudes hay hombres de toda índole y condición, así como hay entre ellas espíritus de diversa evolución; y para que esta revelación divina, para que este mensaje que en mi palabra he traído, llegue a esclarecerse y a definirse entre el pueblo que presencia mis manifestaciones, muchas pruebas tendrá que pasar, muchas luchas interiores tendrá que sostener y muchos crisoles en qué fundirse, hasta salir limpio de ellos como un verdadero discípulo del Espiritualismo. 39. No será la primera vez que los hombres luchen por definir una revelación divina o por alcanzar claridad en algo que a sus ojos se presenta como un misterio. Ya en el Segundo Tiempo, después de mi predicación en el mundo, los hombres deliberaron sobre la personalidad de Jesús, queriendo saber si era o no divino, si era Uno con el Padre o era una persona diferente; juzgaron y escudriñaron en todas formas mi Doctrina. 40. Ahora volveré a ser objeto de análisis, de discusiones, de luchas, de escrutinio. 41. Se juzgará si al presentarse el Espíritu de Cristo, éste se encontraba independiente del Espíritu del Padre, y habrá otros que digan que es el Espíritu Santo el que ha hablado y no el Padre ni el Hijo. 42. Mas lo que llamáis Espíritu Santo, es la luz de Dios y lo que llamáis el Hijo es su Verbo; por tanto, cuando escuchéis esta palabra, cuando toméis de mi Doctrina del Segundo Tiempo o penséis en la Ley y en las revelaciones del Primer Tiempo, sabed que estáis ante la presencia del Dios único, escuchando su Verbo y recibiendo la luz de su Espíritu. 43. Es tiempo de que estudiéis esta revelación, para que cuando seáis interrogados y puestos a prueba, sepáis contestar con palabras de verdadera luz, dejando paz y regocijo en todo corazón en que depositaseis la esencia de mi palabra y la luz de vuestro análisis. 44. Tengo hambre y sed de vuestro amor, pueblo, dejadme estar con vosotros por unos instantes, porque algo tengo que deciros. 45. ¿Por qué me buscáis tan sólo cuando os agobian vuestras penas? ¿No os agradaría ofrecerme también vuestras alegrías, vuestros triunfos y satisfacciones? 46. En el Segundo Tiempo vine a inspiraros amor y confianza para que supieseis acercaros sin temor a Mí. ¿Por qué entonces dudáis a veces de mi amor o de mi perdón? ¡Ah hijos pródigos que teméis retornar a la casa paternal! Yo sabía que a pesar de las pruebas de infinito amor que os di en aquel tiempo, era necesario volver a buscaros, no para que me contemplaseis humanizado sino para que me sintieseis dentro, muy dentro de vuestro espíritu. 47. Volved a rodearme como mis discípulos en aquel tiempo, volved a seguirme como lo hicieron las grandes multitudes, que Yo, a mi vez os haré escuchar el concierto celestial de mi palabra, al mismo tiempo que haré aquellas obras de amor que vosotros llamáis milagros. 48. Vengo como Padre para que en Mi encuentren el divino calor todos los que en el mundo han carecido de amor, de afecto, de ternura. 49. Vengo como doctor para que depositéis en Mi vuestras dolencias, vuestras cuitas y todos los sufrimientos recónditos que han enfermado a vuestro espíritu y a la vez al cuerpo. 50. Vengo como amigo para que me confiéis vuestros más íntimos secretos, luchas y anhelos, y me dejéis andar en vuestra compañía. 51. Vengo como Maestro, porque quiero abrir ante vosotros el libro de la sabiduría y de la vida. 52. Vengo como juez a juzgar a vivos y muertos según decís vosotros; a encarnados y desencarnados, digo Yo, sin que pase desapercibida para mi justicia la más pequeña de vuestras obras. 53. Entre estas muchedumbres que se reúnen en los humildes recintos para escucharme, hay muchos que entienden y sienten esta palabra. Son los espíritus evolucionados en los largos senderos de la lucha, de las pruebas, de la experiencia, y purificados en las grandes jornadas de dolor. Ellos me entienden y no vienen a pedirme bienes para el mundo; saben que en su espíritu existe un libro de saber y sólo esperan del Maestro aquella divina lección, por la que podrán conocer la forma de desbordar la luz que el espíritu trae, sobre los necesitados de experiencia y de enseñanza. 54. Aquí están también los que sin haber andado mucho, tomarán mi palabra como camino para no perderse, y su amor les ahorrará infinitos sufrimientos a su espíritu. 55. Estas multitudes traen en su corazón una sola oración: la de su dolor, vienen todos a decirme que su carga es muy pesada y demasiado amargo su cáliz; vienen a presentarme soledad, desengaños, fatiga, flaquezas, miseria, enfermedades, luto y muchas penas más; pero no sólo ellas sufren, el dolor está en toda la humanidad. No saben que éste es el tiempo de la purificación en la que espíritus y hombres lavan sus manchas para después dar un paso hacia adelante, hacia la cumbre de la montaña. Cuando esas manchas hayan sido borradas, entonces ya no experimentaréis ni un instante más de dolor, porque el bálsamo de la regeneración os habrá devuelto aquella salud que el Señor depositó en sus criaturas cuando brotaron de su seno. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 217 1. Venid a Mí, discípulos amados, descansad en mi casa y sentaos a mi mesa ahora que aún estoy con vosotros, porque estos tiempos no volverán. Vendrá para vosotros un nuevo tiempo en el cuál daréis un paso hacia adelante en el sendero de vuestra evolución. 2. Sois aún niños que vivís bajo la custodia del Padre, quien no os deja alejaros mucho de la casa paterna, para que no encontréis tropiezos ni vayáis a caer en un abismo. Pero pronto estaréis fuertes y preparados para recorrer todas las sendas. 3. Haced de vuestro corazón un cofre en el que guardéis mis palabras cual joyas. 4. He vuelto a vosotros conociendo la incredulidad de los hombres. Vengo a recordar y a vivir mi pasión. Hoy os recuerdo el instante en el cual el Maestro que os habla, ascendió al solio Divino para ser eternamente en el Padre. Fue después de haber concluido Jesús su misión sobre la Tierra, cuando llegó como manso cordero a la presencia del Eterno. 5. Dios se manifestó desde los primeros tiempos a los hombres y sus enseñanzas fueron escuchadas. La voz del Señor se hizo humana y comprensible a las criaturas primitivas. En ellas, la conciencia que es la sabiduría divina, les enseñó a conocer el bien y el mal. En sus buenos actos sentían la paz y cuando obraban mal, experimentaban el dolor. Eran las primeras lecciones, las primeras manifestaciones de la conciencia. 6. En el transcurso de los tiempos, cuando la humanidad ha desoído esa voz, he enviado a hombres toda virtud y sabiduría que le ordenaran con sus palabras y ejemplos seguir el buen camino. 7. Recordad que en los primeros tiempos Yo envié a un justo Abel, cuyo holocausto de amor a mi Divinidad, fue precursor de la oración y del culto perfecto. 8. Os envié a Noé, el ferviente, que desoyó las burlas, atendió sólo al cumplimiento de un mandato divino, de construir el Arca de salvación para los hombres de buena fe. 9. Fueron entre vosotros Abraham, Isaac, y Jacob, los cuales formaron el tronco de un árbol del que salieron ramas, follajes, y frutos, y el ejemplo de aquellos patriarcas quedó escrito con la fe inquebrantable de Abraham, la obediencia de Isaac y la fidelidad y fuerza espiritual de Jacob. Y un fruto de ese árbol fue Moisés, representante de mi Ley, e imagen de mi justicia. En él pudisteis ver un reflejo de mi Majestad. 10. De tiempo en tiempo he ido penetrando en la sensibilidad de la humanidad y por eso hube de hacerme hombre, para penetrar más en vuestro corazón. Mas para venir al mundo fue menester anunciarme por medio de los profetas. 11. Vine a vivir entre los hombres haciendo de mi vida un ejemplo, un libro. Yo supe de todos los dolores, de las pruebas y de las luchas, de la pobreza, del trabajo y de las persecuciones; supe del desconocimiento de los parientes, de la ingratitud y de la traición; de las largas jornadas, de la sed y del hambre, de la burla, de la soledad y de la muerte. Dejé que todo el peso del pecado humano, cayera sobre Mí. Permití que el hombre escudriñara mi Espíritu en mi palabra y en mi cuerpo taladrado, donde podía contemplarse hasta el último de mis huesos. Siendo Dios, quedé convertido en rey de burlas, en un despojo y aún tuve que cargar la cruz de la ignominia y escalar el montículo donde los ladrones morían. Ahí cesó mi vida humana, como una prueba de que Yo, no solamente soy el Dios de la palabra, sino el Dios de las obras. 12. En 1866, mi caridad abrió las puertas a una nueva Era: la del Espíritu Santo. ¿Sabrá toda la humanidad el tiempo en que se encuentra? Sólo lo sabe el pueblo espiritualista que estoy congregando bajo la sombra de estos árboles, Mi Obra será reconocida en el mundo después de grandes batallas y acontecimientos, después de guerras de doctrinas y de ideas, para que los hombres se levanten afirmando que una nueva Era ha surgido. 13. Ha tiempo que partió de esta Tierra aquél por quien me comuniqué por vez primera en este tiempo: Roque Rojas, el enviado, cuyos pasos fueron guiados por el espíritu de Elías, el precursor. Así desaté el sexto sello, abriendo la brecha infinita del espiritualismo. 14. Y desde Roque hasta este día, mucho habéis luchado, ¡Oh Espiritualistas Trinitarios Marianos! dejando en la lucha, fuerzas, juventud y vida y todo cuanto poseías, por seguirme y honrar esta Obra. Callada y humildemente habéis trabajado, para dar a conocer a los hombres la nueva venida del Señor. 15. No vino mi verbo a encarnarse nuevamente. Estoy en este tiempo sobre la nube, símbolo del Más Allá, de donde brota mi Rayo que ilumina la mente del portavoz. 16. Me ha placido comunicarme con el hombre y mi determinación es perfecta. Conozco al hombre porque Yo lo he creado. Puedo servirme de él porque para eso lo formé, y puedo manifestar mi gloria por su conducto, porque lo creé para glorificarme en él. 17. ¡El hombre! He ahí mi imagen porque él es inteligencia, vida, conciencia, voluntad, porque posee algo de todos mis atributos y su espíritu pertenece a la eternidad. 18. Muchas veces, sois más pequeños de lo que habéis creído y otras, sois más grandes de lo que podéis imaginar. 19. El envanecido cree ser grande sin serlo, y es pequeño el que se conforma con las riquezas superfluas de esta vida, sin descubrir los verdaderos valores del corazón y del espíritu. Cuán pequeños son sus deseos, sus amores, sus ideales ¡Con qué poco se conforman! 20. Más el que sabe vivir, es aquél que ha aprendido a dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo. Aquél que sabe recrearse en el seno de la Naturaleza, sin convertirse en esclavo de la materia, ése sabe vivir, y aunque aparentemente nada posea, es dueño de los bienes de esta vida y está en camino de poseer las riquezas del reino. 21. Lo que os digo en este tiempo, no os lo enseñé en los tiempos pasados. Este es mi nuevo testamento. Soy el necio peregrino que llama incesantemente a vuestra puerta y no os deja dormir. Soy la sombra que os sigue por doquier, ¿Qué queréis? Mi amor es infinito. 22. Ya se acerca la hora de mi partida. Mi visita en este tiempo, ha sido larga, desde 1866 hasta 1950. 23. De cierto os digo que si alguno dijere que mi palabra no os ha hecho algún bien, tampoco os ha ocasionado ningún mal. Pero recordad que no quiero que seáis como las plantas parásitas; que no quiero os conforméis con no hacer el mal, sino que estéis satisfechos de hacer el bien. Porque el que no lo practica, pudiéndolo hacer ése ha hecho más mal que aquél que no pudiendo hacer ningún bien, sólo hace el mal, porque es lo único que puede dar, de acuerdo con sus grado de evolución espiritual. 24. Os hice el llamado a este sendero porque os contemplé tristes en vuestro espíritu. Buscabais en los distintos ritos mi luz, ibais en pos de milagros para dar fe de Mí, y cuando me crucé en vuestro camino para preguntaros si estabais satisfechos, respondisteis: he comido, pero no he sustentado mi corazón ni mi espíritu. 25. Mientras, el árbol de la vida ha estado esperando al caminante para brindarle sus frutos, y la fuente de aguas cristalinas ha esperado rebosante al peregrino sediento, como una promesa de paz. Yo soy el divino hortelano que esperaba triste, contemplando el paso de las estaciones sobre los campos. 26. Ahora han llegado las grandes turbas de sedientos de amor, de paz, de verdad y de trabajo. Habéis llevado el fruto a vuestros labios y después de haber calmado el hambre y la sed, habéis tomado las herramientas de labranza, para convertiros en hortelanos. 27. Ya no existen entre vosotros riquezas temporales. ¿En dónde están vuestros bienes? No lo recordéis ni lamentéis haberlos perdido, porque hoy habéis recobrado el tesoro espiritual de mi verdad, que está en mi palabra en esta palabra que vengo a daros a través del hijo humilde, porque si os hablara por conducto de un sabio, o de un filósofo, no me creeríais. 28. Hombres de todas clases llegan a Mí, mas dichas clases desaparecen ante el Maestro, no todos los que han venido a oírme, se han quedado conmigo: Muchos son los llamados y pocos los escogidos me seguirán, pero en verdad os digo: en todos he sembrado mi palabra y la semilla de Cristo no muere jamás. Mi simiente no es vana y el corazón del hombre, infecundo por un instante, será fértil y fructificará. 29. Mujeres que regáis el camino de este mundo con vuestras lágrimas, y que con sangre marcáis vuestro paso por esta vida: descansad en Mí para que cobréis nuevas fuerzas y sigáis siendo el nido de amor, el Fuego del hogar, el cimiento fuerte de la casa, que en la Tierra os he confiado. Para que sigáis siendo la alondra, cuyas alas envuelvan al esposo y a los hijos, Yo os bendigo. 30. Yo enaltezco al varón y el lugar de la mujer a la diestra del hombre. Santifico el matrimonio y bendigo la familia. 31. En este tiempo vengo con espada de amor a colocar todas las cosas en su sitio ya que antes fueron puestas por el hombre fuera de él. 32. Discípulos de mi Divinidad: heme aquí entre vosotros, mostrándoos una página más del libro de mis enseñanzas. 33. Es el pan sin levadura el que coméis en este instante. Y el agua que bebéis es de aquélla que quien la tomare, sed no volverá a sentir. 34. Sois como extranjeros en esta Tierra, porque es otra vuestra verdadera patria. Os estoy señalando un camino, es aquél que conduce a la Tierra de Promisión. Mi palabra os lleva por el camino del progreso, soy el Maestro incansable, que os prepara para que después de mi partida alcancéis la comunicación perfecta con mi divinidad. 35. Hoy, el cincel de mi palabra de amor, pule y da forma a vuestro corazón. 36. Como en el primer tiempo, vais atravesando el desierto de las vicisitudes. Más no pereceréis de hambre ni de sed en la jornada. De vuestro propio corazón, endurecido como la roca, haré brotar el agua cristalina del arrepentimiento y del amor que calma la sed del espíritu. Y cuando el hambre de justicia y de verdad se apodere del pueblo, mi palabra, a semejanza del maná del desierto, caerá sobre vosotros para que os alimentéis. 37. Llegará el instante en que todos volváis a Mí, mas por ahora quedaos entre la humanidad para que la enseñéis a caminar por la senda de la verdad. Os esparciréis por diferentes caminos, sin que llevéis doble alforja, confiando en Mí, pero trabajaréis en silencio, humildemente, sin alarde, y Yo os acompañaré en la lucha y os confortaré en vuestra oración ya sea que me llaméis en el rincón de vuestra alcoba o bajo la sombra de un árbol. Llegará el día en que seréis reconocidos en Mí. 38. Es necesario que comprendáis que está cercana mi partida, que abráis vuestro corazón y elevéis vuestro espíritu para que podáis contemplarme. 39. Por conducto de muchos portavoces me he manifestado, para que no dudéis de Mí. Los he escogido sin distinguir clase, condiciones ni raza, Y por boca de todos ellos os he dado vuestra heredad, para que en la ausencia de mi palabra no vayáis a sentiros huérfanos, ni abandonados. 40. Si os preparáis en verdad, seréis el árbol, la fuente, y la mesa para el festín que reciba a todos los hijos pródigos que se ausentaron de la casa del Padre. Entonces las naciones no se inclinarán ante vosotros, pero os reconocerán y ante Mi se postrarán. 41. En todos los tiempos, os ha parecido mi Ley demasiado inflexible para cumplirla y por eso habéis creado sectas y ritos al alcance, según vosotros, de vuestra capacidad espiritual. 42. Si hubieseis cumplido con mis órdenes del Primer Tiempo, habríais reconocido a Jesús y no le hubieseis sacrificado. Si la humanidad hubiese vivido mi Doctrina del Segundo Tiempo, no estaría dudando de mi comunicación a través del entendimiento del hombre. 43. No seréis vosotros quienes juzguéis a las naciones, pero Yo, según escrito está, sí juzgaré en vosotros a las naciones y a las religiones. Este pueblo será ejemplo de celo, limpidez y espiritualidad. 44. Sube hasta Mí el clamor de la humanidad. Es el llanto de los niños, es la juventud que clama justicia, es la ancianidad que eleva su invocación de paz. 45. Es que los hombres han perdido la semilla de amor que, sin saberlo, llevan en lo más puro de su corazón, tan dentro que ellos mismos no alcanzan a descubrir. 46. La simiente del amor, ha quedado ahogada por el odio, la vanidad y las bajas pasiones. Y el cáliz de amargura se llena una vez más, para ser bebido hasta las heces. 47. Mientras el mundo naufraga en medio de la tempestad, vosotros, desde la barquilla, tranquilamente contempláis el desastre. 48. Estáis durmiendo en el regazo del Padre, sin pensar en los que lloran, y ellos enmedio de las vicisitudes, celebran cultos dedicados a Mí, los cuales, aunque estén envueltos en fanatismo e idolatría, se los recibo porque soy Padre, mas les hago comprender que mi corazón está abierto al culto perfecto. 49. De altar en altar, de rito en rito, y de secta en secta, van los hombres en busca del Pan de la Vida, sin encontrarlo, y ante el desengaño, se tornan en blasfemos para tomar caminos sin rumbo y vivir sin Dios y sin Ley. ¡Y pensad, pueblo que entre ellos están los grandes espíritus, que entre ellos descubro a los profetas y a los discípulos del Espíritu Santo! 50. Los espíritus de luz que vibran en lo espiritual, ya preparan sendas por planicies, mares, montes y desiertos, para que aquellas razas, aquellos pueblos, en caravanas y muchedumbres se levanten en pos de esta nación, donde ha resonado mi palabra y se han visto mis prodigios. 51. Cuando aquellos hombres llamen a vuestras puertas ¿Qué vais a ofrecerles? No les vais a ofrecer imperfecciones, porque de ello harto se encuentran. Ellos vienen en busca de verdad, de caridad y de amor. Ellos vendrán a aprender a elevar un culto tan puro como el perfume de las flores. 52. Hoy os digo que enseñéis siempre a los postreros el cumplimiento de mi Ley, en ella se encierran mis enseñanzas de los tres tiempos. 53. Inspiraos para orar, en la oración del huerto Yo os enseñé como es la oración perfecta. 54. En tanto no estéis preparados, los caminos permanecerán cerrados por Mí y no haré el llamado a las multitudes. 55. No quiero partir de entre vosotros enmedio de vuestra desunión, de la desobediencia y la incomprensión. 56. Veo que ya estáis preparando mi cruz, para el momento de mi partida, cruz de ingratitud. 57. Todavía es tiempo de que redobléis vuestro ahínco, para que la hora no os sorprenda y digáis: ¡El Padre ha partido! Porque sólo dejaréis de escucharme a través del portavoz, pero Yo estaré presente y de ello los videntes darán testimonio. Oiréis mi voz por inspiración, y cuando estéis doctrinando en los hogares y en las comarcas, no serán vuestros labios los que hablen sino Yo. 58. La comunicación de espíritu a Espíritu, alcanzará su esplendor en esos tiempos y mi presencia será sentida con mayor claridad, de tiempo en tiempo y de generación en generación. 59. Ante estas revelaciones, nadie deberá lamentar la ausencia de mi palabra y aquél que llorase, será porque su conciencia le reclama no haber aprovechado el tiempo de mi estancia con vosotros, y se siente por ello débil, y torpe para proseguir el camino. 60. Quiero que vosotros quedéis como testigos de que estuvisteis conmigo. Que mostréis a los hombres los libros de oro que os he concedido formar. 61. Entre este pueblo no habrá sacerdotes ni ministros. Habrá sólo servidores. Estos recintos serán lugares de reunión y de estudio, donde los guías velarán por el cumplimiento del pueblo. 62. El reinado de muchas doctrinas, será muy corto. Porque toda aquélla que no tuviese simiente de verdad, de justicia y de amor, destruida será. 63. Mas mi Obra de amor será reconocida. Vendrá el forastero y llamará a vuestra puerta. Dejadle pasar. Preparadle el lecho para que descanse, mas si quiere ir antes a la mesa, dejadle. Cuando se haya hartado, si duerme, velad por su sueño. Mas cuando despierte y contemple la luz, repasará ante su conciencia sus hechos pasados y hasta su última mancha será lavada con sus lágrimas. Yo le daré entonces vestidura blanca, y le sentaré entre los que han estado junto a Mi. 64. Es la Tercera Era, y aún me encuentro dando mi enseñanza a la humanidad, porque en aquellos mensajeros que os he enviado, no habéis confiado. 65. Mientras las criaturas humanas discuten mi Divinidad, mi existencia y mi Doctrina, existen mundos en donde soy amado con perfección. 66. En el mismo tiempo en que unos han alcanzado la máxima limpidez espiritual, vuestro planeta, moral y espiritualmente vive un tiempo de gran perversidad. 67. Más vosotros que me escucháis, sabed que os he enviado entre la humanidad para dar ejemplo de humildad y obediencia a mi Ley. Envié a vuestro espíritu revestido de mi gracia, envuelto en mi luz y portando en su conciencia la Ley. 68. Si por un instante caísteis en el abismo, penetrasteis en las tinieblas y sucumbisteis en las flaquezas, Yo os levanté con mi voz, demostrando a la humanidad que de la misma escoria puedo Yo entresacar a mis discípulos. 69. Soy la bondad divina que se manifiesta a cada paso. Si no queréis elevaros buscándome espiritualmente y preferís deteneros a contemplar la Naturaleza, ahí en ella, también me encontraréis: El astro rey, cuyos rayos de luz, vida y calor, hablan de Mí, el aire que os da vida y que es mi propio aliento. 70. Mas cuando os elevéis espiritualmente a Mí, en vuestras obras o en la oración, percibiréis la gracia que existe en el más allá y un camino de luz que promete maravillas y revelaciones en el arcano celestial del Padre. 71. Vosotros tenéis conocimiento de estas bellezas que encierra la vida en el más allá, y por eso trabajáis con afán en la viña del Señor. 72. Quiero que exista amor entre los labriegos, que exista caridad. 73. No es pesado el madero que sobre vuestros hombros he puesto, no es imposible que podáis cumplir con la misión confiada a vuestro espíritu. Si confiáis en mi poder, contemplaréis lo imposible hecho posible a vuestro paso y comprobaréis que quien vive en obediencia a mis enseñanzas, cerca de Mi se encuentra. 74. A todo labriego que alcance preparación, le enviaré a las comarcas de la Tierra, para que lleve la buena nueva. 75. Vuestro espíritu hoy sostiene gran lucha con la materia; ha desenvainado su espada para enfrentarse a la tentación, a la cual en mi nombre vencerá. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSENANZA N° 218 1. Pueblo bendito: venís al encuentro de este Maestro que os llama incesantemente a congregación, para alimentaros con su amor y fortaleceros en los tiempos de prueba. Venís abandonando todo por oírme. Los padres dejan a sus hijos, la madre al pequeño en la cuna, ansiosa de recibir consuelo para ella y para los suyos; la juventud apartándose de los placeres terrestres; los ancianos olvidando el peso de sus pruebas y todos dejando tras de sí lo que es miseria humana, enfermedades, angustias, para presentarse delante de Mí y decirme: Maestro, hemos orado a temprana hora y elevado nuestro espíritu, y Elías, nuestro pastor, nos ha preparado para oír la divina palabra; recibidnos. 2. Os reunís bajo la sombra de este árbol, que ha extendido sus ramas hasta los confines de esta nación escogida por Mí, y escucháis bajo sus múltiples ramas la misma palabra, la misma esencia, el mismo fruto que durante tanto tiempo os he entregado. 3. Con todos vosotros he formado un pueblo que es primogénito entre todos los pueblos de la Tierra, escogido en todos los tiempos, mas no el único en mi amor porque Yo amo y he amado en todos los tiempos a los pueblos del mundo; pero éste, mi escogido, me ha amado de singular manera y se ha hecho acreedor a mis complacencias. Mas esos favores que Yo le he concedido, no han sido sólo para él y el pueblo todo lo ha tomado para sí y se ha convertido en el rico avaro y ha dicho: Yo soy el más amado, el escogido, superior a los demás, el más cercano al Espíritu del Señor; los demás han de inclinarse ante mí, porque en mí el Padre ha derramado su Ley, sus complacencias; y Yo os digo: No os envanezcáis. Me ha complacido donaros en los tres tiempos; a través de tres largas eras me he derramado sobre vuestro espíritu en las distintas envolturas que habéis poseído, para que me imitaseis y participaseis de mis dones, y llenos de amor para con vuestros hermanos, fueseis como un árbol cuya sombra y fruto sean para todos los caminantes. 4. Y ahora en esta era, iluminados por mi Espíritu, vais comprendiendo lo que el Padre os entregó en los primeros tiempos, lo que Jesús os enseñó en el Segundo y Yo os digo: No volváis a ser como ricos avaros, sed como este Maestro que se entrega a los discípulos por amor, y al presentaros a otros pueblos hermanos, no os sintáis superiores, ni digáis que sólo vosotros poseéis los tres testamentos y que de ellos sois dueños, que habéis poseído el arca de la alianza, el tabernáculo y los símbolos. No pueblo. Quiero que digáis a vuestros hermanos de diferentes razas, que todos podéis llegar a ser el pueblo escogido del Señor, de esa familia bendita, porque todos habéis brotado de un solo Espíritu, de un solo Padre. 5. Entonces habréis comprendido vuestra misión y podréis ser la salvación del mundo. Ya no permitiréis que sea el Padre quien venga a materializarse, para hacerse comprender de los hijos que no saben elevarse espiritualmente, y me diréis en vuestra oración de espíritu a Espíritu: Padre, permanece en tu solio, has descendido ya por mucho tiempo, has sufrido por nuestra materialización y pecado; todavía en el Tercer Tiempo has tenido que hablarnos en una y mil formas para enseñarnos y ya has derramado tu fuerza y tus virtudes entre este pueblo, que es tu discípulo; déjanos como responsables de la humanidad. 6. En todos los tiempos os ha parecido demasiado difícil de cumplir mi Ley, siendo vosotros seres humanos; y por eso desde los primeros tiempos habéis formado distintas religiones, y habéis practicado de manera imperfecta. Si en el Primer Tiempo hubieses cumplido con mis leyes entregadas por conducto de Moisés, no hubiese sido necesario que Jesús, el Verbo del Padre, viniese entre vosotros, ¿Por qué padeció aquel Maestro? Porque el pueblo de Judá le desconoció, le arrojó de su seno y le sacrificó, sin haber mirado ni sentido quién era. 7. Ese pueblo no se había preparado, no había cumplido con las leyes divinas, de éstas y de los preceptos había hecho sus propias leyes, en las que creía cumplir. Y el Divino Maestro se hizo hombre y con su nacimiento, su vida y su pasión, escribió una página más del libro de la sabiduría divina, en la que cada palabra era conformada por obras poderosas, palabras y obras selladas con sangre; así recibisteis el Segundo Testamento, y si vosotros hubieseis cumplido con esos dos testamentos ¿Habría tenido que comunicarme en este tiempo por el conducto humano, por medio de entendimientos imperfectos y perecederos? Si hubieseis practicado mis mandamientos y mi Doctrina que con tanto amor os he dado, no me estaríais juzgando, ni dudando de Mí porque me comunico por el entendimiento humano. 8. Reunid los tres testamentos y no adulteréis ni mistifiquéis mi palabra. Es la herencia que dejo a la humanidad. La luz de mi Espíritu os ilumina y vuestro espíritu, que sabe quién es, recuerda su pasado y sabe por qué he venido en este tiempo y puede comprender mi enseñanza. 9. Sólo así conoceréis la pureza y perfección de mi Obra dada en los tres tiempos, que está sobre las religiones e ideas humanas. Es el camino, la vida, el principio y el fin de todo espíritu, lo que encierra el libro de mi sabiduría. 10. ¿Por qué no me reconocen las sectas y religiones, y muestran tanta incomprensión? Vosotros que me oís, no juzguéis a nadie; Yo juzgaré, como está escrito, a todas las naciones y a todas las religiones. 11. Si cumplís con humildad, el mundo os creerá. Ese mundo cansado de palabras y de ritos, necesita ejemplos. Vos, Israel, que en todos los tiempos habéis recibido la simiente pura ¿A quién podréis imitar? ¿Qué religión de las que han brotado, han velado por el cumplimiento de todos mis preceptos? Ninguna, mas puedo deciros: si en ellas encontráis hombres celosos, imitadles; si encontráis amor, imitad su amor; si miráis en ellos respeto a Mí, también imitadles, para que sepáis apreciar la virtud y deis a cada quien lo que corresponde en justicia; mas lo imperfecto, lo censurable, jamás lo imitéis. Si no sabéis qué es lo justo y qué lo censurable, orad, oíd mi palabra y dejad que vuestra conciencia os aconseje. 12. El clamor de la humanidad llega hasta Mí, la angustia de la niñez, de la juventud, de los hombres y mujeres de edad madura y de los ancianos, se eleva; es la voz que clama justicia, es una invocación de paz, de misericordia que el espíritu hace, porque la simiente de amor en este mundo se ha perdido y ¿Sabéis en dónde está el amor? En lo más profundo del corazón humano, tan dentro que no alcanza a descubrirlo, porque el odio, las ambiciones, la ciencia y la vanidad han ahogado la simiente y no hay espiritualidad, ni misericordia; el cáliz de amargura va llenándose y el mundo lo bebe hasta las heces. 13. Y vos pueblo, contempláis en paz desde la barquilla la tempestad que se ha desatado, llenos de confianza en el Padre. Mientras aquellas naciones envueltas en guerras blasfeman en contra de mi Espíritu unos, y otros practican cultos imperfectos, vosotros me estáis glorificando. Más todos despertaréis en este tiempo de pruebas y llegaréis a unificaros por el amor y el conocimiento espiritual. 14. Discípulos: Yo os recibo y estoy presto a perdonaros. Quiero sentirme amado por vosotros y también anhelo que viváis en armonía los unos con los otros. Que el hijo ausente retorne a mi regazo y si se ha distanciado de Mí por incomprensión o ignorancia, no tema que le reproche su proceder. Quiero acariciar a vuestro espíritu y devolverle lo que ha perdido, su paz, su alegría y esperanza. Es mi deseo que toméis de esta vida su dulzura, que sepáis recibir sus sinsabores, que viváis mansa y pacientemente, que trabajéis por vuestra elevación. ¿Quién podrá alejarme de vosotros, o qué poder existe que impida que Yo os ame y os proteja? 15. En cambio, vosotros sí sabéis alejaros de Mí e imitar al hijo pródigo; y sólo cuando el dolor hiere vuestro corazón, recordáis que hay un Padre que os ama y está presto a socorreros, a libraros de todo peligro que os aceche. 16. Yo siempre os he inspirado confianza para que veáis en Mí a un Padre amoroso, a un amigo leal, a un confidente. 17. Recordad la parábola del hijo pródigo, vosotros que lleváis el peso de una gran falta, y pensad que ante todo soy amor y perdón. Debéis tomar en cuenta que estáis destinados para llegar a Mí perfeccionados, libres de errores, limpios; y si hoy estáis dentro de esa oportunidad de modelar vuestro corazón y hacer grandes obras espirituales, debéis aprovechar estos tiempos y hacer breves los días de vuestro destierro. 18. Si ya tenéis la experiencia de las eras pasadas y sabéis que existe la ley de restitución ¿Por qué volvéis a caer en los errores de ayer en vez de dar un gran paso adelante de vuestro camino? 19. Mirad a la humanidad restituyendo sus faltas y lavando sus manchas; está sujeta a grandes transformaciones a fin de purificar y restablecer todo lo que ha mancillado. 20. Mi palabra se cumple; habéis visto gran parte de mis profecías cumplidas ante vuestra incredulidad. Muchas otras están por ser vistas, y de esto daréis testimonio. Mi juicio está abierto como lo anuncié para estos tiempos. 21. El caos envuelve a las naciones; mientras unos cuantos velan y saben el porqué de sus penalidades, muchos duermen y se contentan con vivir sin hacer un esfuerzo por conocer la causa de todas estas pruebas. Vosotros si sabéis el por qué, habéis leído en el libro de la sabiduría y mi palabra os ha preparado, nada puede sorprenderos. Más sois todavía pequeños para dar la voz de alerta a la humanidad, aún no os habéis fortalecido y vuestros pasos son vacilantes. Habéis oído mi palabra y no alcanzáis a comprenderla, o cuando la habéis comprendido no la lleváis a la práctica. Os dividís sabiendo que sois un mismo pueblo, y los cargos que os he dado sentís que pesan sobre vosotros como un fardo insoportable. Os pregunto ¿Por qué no habéis llegado al fondo de esta enseñanza si os he iluminado con luz de verdad? ¿Por qué no sois fuertes si os he alimentado con este pan de vida eterna, del cual es suficiente una migaja para dar vida al hambriento? Es que os habéis familiarizado con mi palabra y la habéis tomado sin aprovecharla; mirad, mientras vosotros estáis hartos de ella, hay muchos hambrientos que ansían tomarla para alimentarse. 22. Se acerca el tiempo en que esta palabra cesará, entonces habrá quedado en el corazón de mis discípulos y estará grabada en libros para ser dada a conocer a la humanidad. Después de 1950 quiero que conservéis la mayor pureza en vuestras prácticas y la obediencia a mis órdenes y mandatos, con ello testificaréis que Yo estuve con vosotros. 23. Todos vuestros cargos os han sido dados según vuestra capacidad y fortaleza porque conozco y sé vuestra virtud. Trabajad por amor, no por temor, mirad en el fondo de mis enseñanzas, mi amor de Padre y mi perdón manifestarse siempre sobre todos mis hijos. 24. ¡Cuánta dicha descubro en vuestro corazón mientras estáis escuchando mi palabra! Yo soy la infinita paciencia, que aguarda en el instante en que os levantéis de lleno a la lucha. Yo os he revelado vuestro futuro. 25. ¡Cuán grande va a ser vuestra jornada después de mi partida, ni siquiera lo habéis presentido! Para entonces tengo algunos secretos que revelaros, para que podáis persuadir a los hombres. 26. Os sorprendí como a aquellos pescadores del Segundo Tiempo, a quienes encontré entregados a sus faenas y deberes, diciéndoles: Seguidme, desde ahora seréis pescadores de hombres. Les concedí la virtud de sanar al enfermo, les di el don de la palabra, les iluminé con mis revelaciones y les enseñé a libertar a los poseídos. Y ya preparados y confortados, les señalé los caminos y les ofrecí las comarcas para que pusiesen en práctica mi Doctrina de redención. 27. En este tiempo no habéis sido doce los escogidos; sois una porción numerosa que he consagrado y doctrinado bajo la sombra de diversos arbustos. Vosotros seréis quienes infundáis valor a la humanidad, en las grandes pruebas que amenazan al mundo. 28. Pronto dejará de comunicarse el Mundo Espiritual, y quiero que desarrolléis vuestros dones, para que no titubéis. 29. Quiero que viváis alerta para que escuchéis en intuición o en sueños la voz del Más Allá, cuando os diga: ¡Levantaos! y entonces encaminaréis vuestros pasos a los hogares y a las comarcas donde la enfermedad o la furia de los elementos hayan sembrado la desolación. Y cuando tengáis que ir en pos de países remotos, escuchéis la orden de] Padre indicándoos el instante y señalándoos el camino. 30. De las sectas y religiones vendrán a observaros, pondrán a prueba vuestra potestad. Habrá quienes, convencidos de vuestros dones, os tienten por medio del dinero para utilizaros con fines materiales. No olvidéis que todo aquél que convierta mi Obra en mercadería perderá mi gracia. 31. Voy a dejar de hablaros por el conducto humano porque escrito está, pero no os abandonaré. Yo os daré la inspiración y os haré sentir mi presencia. Y la tranquilidad de vuestra conciencia, no dejará que el tiempo marque profundas huellas en vuestro cuerpo. 32. Toda casa de oración y recinto donde mi Doctrina no se practique con pureza, desaparecerá y sólo quedarán aquéllas que sean un refugio y una barca de salvación para el necesitado. 33. Después de mi partida, vendrá la depuración en este pueblo; será en pleno tiempo de luchas y contiendas mundiales, después de las cuales vendrá la paz y huirá la miseria. 34. Sed fuertes, porque en el tiempo de la lucha seréis perseguidos y hostilizados. Os será negado el trabajo y el pan. Pero entonces manifestaré mi misericordia y mi poder en vosotros, pues hambre no sentiréis, vuestro rostro jamás se verá demudado, ni llegaréis a ser menesterosos. Entonces vuestro espíritu hará reminiscencias del camino a la Tierra prometida a través del desierto, en el Primer Tiempo; y recordará que ante su sed se abrió la roca, para ofrecerle la frescura de sus aguas; cuando el sol calcinante del desierto os quemaba, las nubes, como manto os cubrieron y cuando el hambre y la escasez amenazaban, descendió el maná como un mensaje de amor de vuestro Padre. 35. De todo os prevengo, para que mañana no digáis que no os preparé. 36. En forma clara os explico mi Doctrina, para que no vayáis a caer en tentación, ni os dejéis sorprender. 37. Quiero contemplaros siempre preparados, para que seáis comprensivos y respetuosos de mi voluntad. Si sois los primeros que habéis recibido mi enseñanza y habéis tenido en vosotros mismos las pruebas de que Yo he descendido para comunicarme con el hombre, debéis de esforzaros para dejar un buen ejemplo a los que vengan después de vosotros. Debéis conocer vuestro origen espiritual, vuestros deberes y las misiones que os haya confiado, para que veléis por vuestro espíritu y sepáis conservaros en la virtud. 38. Mientras habéis evolucionado, viniendo a la Tierra una y otra vez en diferentes encantaciones, miráis que mi Obra permanece inmutable, inalterable a través de los tiempos que han transcurrido. Siempre os manifiesto los mismos atributos, os hago sentir mi amor de Padre, mi paciencia sin límites, mis obras que redimen, y a pesar de todas estas pruebas no me reconocéis. Es necesario que despertéis y os deis cuenta del tiempo que os he dado para que en él labréis vuestra salvación, se acerca el momento de que partáis al más allá, y no os habéis apresurado para que lleguéis en el preciso momento en que os llame, para que me mostréis vuestra cosecha y que esa cosecha sea de simiente cultivada con la oración, estando además vuestro espíritu en la mejor disposición de arrepentimiento y elevación. 39. Pensad que si sois parte de mi Espíritu, poseéis la vida y la gracia al igual que Yo. Sois puros en cuanto a vuestro principio y así es como debéis llegar a Mí, en vuestro retorno. Por eso debéis de luchar sin descanso en este tiempo, para que podáis volver a vuestra primitiva pureza y perfección. 40. Tened caridad de vuestros hermanos y de vosotros mismos, ya que formáis una sola familia, un solo espíritu. Sobre de vosotros hay seres que están trabajando por vuestra salvación, cruzando el espacio, esparciendo caridad, convertidos en vuestros protectores. ¿Qué sería de vosotros, sin su ayuda? porque vosotros no habéis sabido interpretar mi voluntad y caéis en errores a cada instante. 41. Pensad en la lucha de vuestros protectores espirituales y ayudadles haciendo que su labor sea menos dolorosa. No sembréis de cardos su camino, no desoigáis su voz que siempre os previene del peligro, su consejo que orienta vuestros pasos y su luz que os guía. Vivid con ellos en armonía y lograréis estar en perfecta comunión conmigo. 42. No os distinguiréis de vuestros hermanos por insignia o señal alguna material, distinguíos por vuestras obras, de las cuales serán vuestros propios hermanos los que den testimonio. Así lograréis ganar la confianza de los que os rodean y convertiréis en amigos a vuestros enemigos. 43. No todos habéis despertado, pero Yo me valdré de la preparación de un solo corazón en cada recinto, para despertar a los demás; para que en la hora del llamado, en la hora de la justicia del Señor, todos me entregáis un solo fruto, siempre igual en las manos de todos mis labriegos. Para que el Padre haga el llamado a la humanidad y todos los pueblos de la Tierra tengan acceso en vuestra Nación; para que vengan a tomar no sólo la palabra que dejo escrita, sino también vuestro ejemplo. 44. Y así mi Doctrina se abrirá paso entre todas las doctrinas. Porque ella vencerá y prevalecerá, al fin, entre todas las demás. 45. Toda doctrina que no sea confirmada con hechos y con ejemplos, ha dictado su sentencia de muerte. Mas toda doctrina que sea confirmada con hechos, ésa prevalecerá. Mis ejemplos, mi sacrificio en el Segundo Tiempo, os hablan mucho; y ahora os digo: Aquél que sella su palabra con su sangre y su vida, está dando ejemplo de verdad y de fortaleza. 46. En este tiempo no sellaréis con sangre ni con la vida vuestras palabras El mundo no tiene hambre de vuestra vida ni sed de vuestra sangre. El hombre tiene sed de verdad, de amor y de caridad; y cuando os hayáis preparado y espiritualizado, sin caer en ningún fanatismo, cuando sepáis practicar mis leyes divinas y las leyes humanas, sinceramente como el Padre os ha enseñado, entonces, daréis al mundo el secreto de su salvación el secreto de la paz y de la redención en todos los caminos. 47. Porque mi Obra no viene en contra de la ciencia, ni de las instituciones humanas, no viene en contra del matrimonio, ni de la familia; no viene en contra de nada que encierre justicia y amor. 48. Si en otros tiempos el hombre se ha levantado como ministro de mi Divinidad en contra de la ciencia, de cierto os digo: Ese ministro no me ha honrado, no me ha comprendido ni me ha seguido; porque Yo, siendo el principio de toda espiritualidad, soy el principio también de toda ciencia; y si muchas veces habéis oído que el Padre abomina las ciencias humanas, no son de las ciencias en su principio, sino del fin que el hombre les ha dado. Yo abomino las malas ciencias que han llevado a la humanidad a su destrucción, a las ciencias que el hombre ha puesto al servicio del mal, para la destrucción de la vida y de los principios; eso es lo abominable de las ciencias delante de Mí. Más todo hombre científico que se haya convertido en benefactor de la humanidad, aunque vosotros no lo hayáis nombrado santo, Yo lo tengo en lugar selecto en el plano espiritual. 49. Esto os dice el Maestro en este día, para que no caigáis en fanatismo, porque en verdad vosotros estáis participando del fruto de la ciencia, porque Yo he inspirado a los hombres con mi luz para que encontraran los elementos de vida a su paso. Si no hubiera sido mi voluntad que el hombre tomara la ciencia para su provecho, no hubiera Yo creado los elementos, ni hubiera puesto en las entrañas de la Tierra ni en los espacios, todo cuanto el hombre ha tomado para su adelanto y evolución; pero hice todo para recreo, beneficio y progreso del espíritu y de la materia también. 50. Desde los primeros tiempos a los primeros moradores les entregué la Tierra, diciéndoles: Yo la dejo a vuestro cuidado, es vuestro tesoro, vuestro huerto, vuestra morada y vuestro hogar. ¡Creced y multiplicaos! Y esa frase no os la dije sólo como humanos para la multiplicación de la especie, sino también como espíritus y como inteligencias; pues Yo os multiplicaré en todos los caminos y en todos los órdenes, en espíritu y en verdad. 51. En este tiempo vengo en contra de todo lo superfluo e innecesario, de todo lo malo, de todo lo perjudicial, de toda mala semilla. A través de mi Doctrina Espiritual combatiré a todos los que han puesto la ciencia al servicio del mal; combatiré todas las malas ciencias, hasta que el hombre despierte a mi verdad. Entonces esta Doctrina penetrará, como la luz del día, en todos los lugares y a todos despertará. Por eso preparaos y reconoced vuestra misión, vuestro cargo y responsabilidad entre los que sufren. 52. Mirad lo que os enseña mi Obra. Mirad los horizontes que os abre mi Doctrina y mi palabra y mirad qué grande es el espíritu y qué cortas son las distancias. El que ha orado con amor, sintiendo el dolor de su hermano, se ha desprendido, se ha transportado desde aquí hasta lejanos sitios y ha depositado su amor, su bálsamo y su caricia en los que sufren. 53. Por esta oración de mi pueblo de Israel, que se eleva hasta Mí en todos los recintos, Yo bendigo al Universo y le entrego mi luz y mi caricia paternal; ya que ellos no se recrean con mi palabra, hago que mi esencia llegue a todos los corazones, que todos ellos me sientan, que se levanten en busca de mi verdad, en busca del camino porque a todos estoy preparando para que lleguen a Mi. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 219 1. Os doy en este instante mi bálsamo, mi fuerza y mi caricia. 2. Yo soy vuestro cirineo, ya que en la Tierra cuando el peso de mi cruz se hizo agobiante, hubo un hombre con piedad en su corazón que me ayudó a compartir mi carga. 3. Aquí me tenéis, presto a acudir en vuestro auxilio cuando caigáis en el camino, para dar fuerza a vuestro espíritu y levantarlo a continuar la jornada. 4. Paso a paso os vais acercando al Calvario de vuestra vida en la Tierra, donde vuestro espíritu habrá de decirme: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, ya todo está consumado". 5. Bienaventurados los que al llegar esa hora y pronuncien esas palabras hayan dejado concluida su misión, porque será grande su paz y su gozo. 6. Quiero que todos alcancéis esa cumbre, no importa que lleguéis destrozados y sin bienes materiales, allí sentiréis como nunca lo habíais sentido mi presencia y mi misericordia. 7. Allí espero al hombre, allí espero a la mujer, a los padres, a las madres, a todos los que al mundo llegaron con misiones que cumplir. 8. ¿Queréis llegar a la cima? Confiad en Mí que soy vuestro destino, aceptad con amor las pruebas, acatad mí voluntad sea cual fuere, con la sonrisa en los labios, con la fe y la resignación en vuestro corazón. 9. No olvidéis que soy Omnipotente y Omnipresente, para que la duda o la debilidad no vayan a haceros caer en tentación. 10. A veces, cuando lloráis en el mundo y pensáis que Yo habito en el Cielo donde todo es felicidad del espíritu, dudáis de mi amor, porque no concebís que el Padre goce, mientras millones de sus criaturas sufren hasta la muerte en la Tierra. Es que no queréis comprender que mi dicha no será absoluta hasta que el último de mis hijos se halle en la tierra de salvación. 11. Si soy vuestro Padre, pensad que necesariamente tengo que sentir lo que los hijos sientan, sólo así comprenderéis que mientras cada uno de vosotros sufre y siente su propio dolor, el Espíritu Divino sufre con el dolor de todas sus criaturas. 12. Como una prueba de esta verdad vine al mundo a hacerme hombre y a cargar una cruz que representó todo el dolor y el pecado del mundo. Y si en cuanto hombre cargué sobre mis hombros el peso de vuestras imperfecciones, y si sentí todo vuestro dolor, ¿Podría en cuanto Dios mostrarme insensible ante las penas de mis hijos? 13. En mi Espíritu existe un himno cuyas notas nadie ha escuchado, nadie lo conoce en el Cielo, ni en la Tierra. Ese canto será escuchado en todo el Universo cuando el dolor, la miseria, las tinieblas y el pecado hayan quedado extinguidos. Aquellas divinas notas encontrarán eco en todos los espíritus, uniéndose el Padre y los hijos en ese canto de armonía y felicidad. Yo os digo en verdad, que hasta las piedras hablarán cuando esa armonía ilumine la vida de mis hijos muy amados. 14. Seguid acrisolando vuestro espíritu, seguid evolucionando y perfeccionándolo, llevando siempre vuestra fe encendida como flama inextinguible. 15. Debo deciros que mientras habitéis en la Tierra, debéis luchar por hacer lo más amable posible vuestra existencia en ella, no es forzoso llorar, padecer y sangrar infinitamente para poder merecer la paz en el más allá. 16. Si pudieseis transformar esta Tierra, de valle de lágrimas en un mundo de felicidad, donde os amaséis los unos a los otros, donde os preocupaseis por practicar el bien y vivir dentro de mi Ley, en verdad os digo que esa vida sería ante Mí, mas meritoria aún y más elevada que una existencia de sufrimientos, vicisitudes y lágrimas por mucha conformidad que tengáis para sufrirla. ¿Cuándo llegaréis a unir la vida espiritual con la vida humana, de tal manera que no miréis límites entre una y otra? ¿Cuándo haréis de vuestra existencia, una sola vida, apartando la idea de la muerte, para penetrar en la eternidad? Esa luz será en los hombres hasta que la espiritualidad florezca en el mundo. 17. La luz de mi palabra viene en este tiempo a salvaros de las tinieblas del materialismo en que se han sepultado los espíritus, tinieblas que no les dejan mirar la verdad aunque la tengan cerca y la lleven dentro. 18. El Tercer Tiempo es con vosotros y de ello pruebas y señales está dando a los hombres y aún mayores las seguirá dando, como si fuese una inmensa campana echada a vuelo para despertar a vivos y a muertos. 19. Orad, observad, meditad, dejad que mi inspiración os guie, la reconoceréis siempre que os sintáis impulsados al bien y a la elevación, cuando de vuestro espíritu se eleve la salutación a su Creador. 20. "Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad". 21. Pueblo bendito, escogido por mi caridad; Yo os he entresacado en estos tiempos de perversidad, de confusión y de dolor, para reuniros en una familia y formar entre los pueblos de la Tierra el pueblo de paz. 22. Vivís tiempos de caos. Solamente aquellos que logren espiritualizarse en estos tiempos de prueba, podrán sobrevivir al dolor, a la confusión, a la tempestad que se avecina. Sólo aquéllos que se eleven por encima de todas las vanidades materiales, de las miserias humanas, podrán resistir con serenidad y calma el caos universal v serán como náufragos enmedio del océano que logren asirse a un madero, que será la fe en mi amor. 23. Para ese tiempo os estoy preparando. Por eso os estoy enseñando a imitarme, mas no es mi voluntad que seáis los únicos que practiquéis mi Doctrina, quiero que las virtudes de vuestro corazón, vuestras palabras y obras, atraigan a todos los corazones que han de llegar a Mí para recibir mi enseñanza en este tiempo, para que el pueblo se multiplique en número, en fuerza y en elevación entre la humanidad. 24. Mas ¿Cuál es ese caos, esa tempestad, esa prueba que se avecina? Son las heces del cáliz de amargura que no ha bebido aún la humanidad. Es menester que el hombre, que ha preparado ese cáliz con sus hechos a través de los tiempos, lo apure hasta la última gota, para que conozca su propia obra y su fruto. 25. Pueblo bendito: Esos hombres que se levantan llenos de grandeza y predominio en las naciones, en los pueblos de la Tierra, son grandes espíritus revestidos de potestad y poseedores de grandes misiones. No se hallan al servicio de mi Divinidad; no han puesto su grandeza y sus dones al servicio del amor y de la caridad; han formado su mundo, su ley y su trono; sus vasallos, sus dominios y todo cuanto ellos pueden ambicionar. Mas cuando sienten que el trono se estremece ante las pruebas, cuando sienten que se acerca la invasión de un enemigo poderoso, cuando contemplan en peligro sus caudales y sus nombres, se levantan con toda su fuerza, llenos de grandeza, de vanidad terrestre, de odio y mala voluntad y se lanzan en contra del enemigo, no importándoles si su obra, su idea, va dejando tras de sí tan sólo la huella del dolor, de la destrucción y del mal. Buscan solamente la destrucción del enemigo, erigir un trono mayor, para tener mayor dominio sobre los pueblos, sobre las riquezas, sobre el pan de cada día y sobre la misma vida de los hombres. 26. Yo os estoy preparando para que seáis mis soldados, mas no los que causen la destrucción ni el mal, no soldados del odio y la perversidad, de las tinieblas ni de la codicia, sino soldados de la espiritualidad, de la fraternidad, del amor, de la mansedumbre y de la caridad. Os levantaréis llenos de fuerza y de confianza en Mí, que soy vuestro ideal, llenos de confianza en vuestras armas que son la verdad y la justicia. Yo os estoy preparando para que desde ahora podáis luchar contra aquel enemigo, que también es poderoso, pero que no lo es más que vosotros. 27. El día en que despertéis a la espiritualidad, llegaréis a la comprensión de que las tinieblas son débiles ante la luz, el odio es un átomo frente a la fuerza irresistible del amor y ese átomo se desvanece al contacto de la verdadera caridad. El materialismo se empequeñece ante los dones del espíritu. Lo material es pasajero y lo espiritual tiene vida eterna. 28. Vosotros estáis formando el pueblo espiritualizado y capacitado para apartar la confusión del mundo, para desmaterializarlo y desfanatizarlo, con vuestro buen ejemplo, con los buenos pensamientos, palabras y obras que desde ahora estáis practicando. 29. Si los hombres os preguntan acerca de enseñanzas que no habéis oído de Mí, o que no habéis alcanzado a comprender, Yo hablaré por vuestro conducto y sorprenderé a los hombres, a los sabios, a los teólogos, al engrandecido, al mandatario y al juez, a los maestros de la Tierra. 30. Haré que mi Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, penetre por doquier, como el aire penetra en todo lugar, como la luz disipa toda tiniebla, para iluminar al mundo. Así se esparcirá mi Obra, así se extenderá mi Doctrina: Penetrará en toda secta, en toda institución, en toda congregación humana, en todo corazón y en todo hogar. Cruzará por los caminos, atravesará los desiertos y mares, y llenará este mundo porque el Tercer Tiempo, la era de la luz, ha llegado para toda la humanidad. 31. En todos los tiempos he humanizado mis manifestaciones. Recordad que en el Primer Tiempo escogí a Moisés para comunicarme con vosotros. Él fue mi portavoz y mi emisario, le llamé al Monte y le dije: "Moisés, inclina tu faz porque no podrás mirarme, ve y di a tu pueblo que Yo soy su Señor y su Dios; que soy el Dios de sus padres y es mi voluntad se limpien por dentro y por fuera, para que sean dignos de recibir mis mandatos, mi ley, mis preceptos". Por conducto de Moisés me manifesté como Padre, como Ley y como Justicia. Por su conducto me comuniqué con mi pueblo escogido. Por aquel varón hice llegar mis mandatos a todo corazón. 32. En el Segundo Tiempo, quise estar más cerca de vosotros. No fue mi voluntad divina que aquel pueblo me tomara solamente como un Juez inexorable. Quise sentir la caricia de mis hijos, de las criaturas hechas a mi imagen y semejanza. Y en un acto de amor y mansedumbre, el Padre se hizo hombre para enseñar la humildad que es grandeza del espíritu, el verdadero cumplimiento de las leyes, la vida dentro del amor; enseñar al hombre a luchar por un ideal justo, eterno y verdadero. 33. La Doctrina de Jesús, entregada como ejemplo, como un libro abierto para que la humanidad lo estudiara, no ha encontrado ningún otro pueblo de la Tierra, en ninguna generación, en ninguna raza, nada semejante. Porque aquéllos que se han levantado entregando preceptos de justicia o doctrinas de caridad, han sido enviados por Mí a la Tierra como precursores, como emisarios, mas no como Divinidad. Sólo Cristo vino entre vosotros como Divinidad. Él vino a entregaros la lección más clara y más grande que ha recibido el corazón del hombre. 34. Y ahora en este tiempo, pueblo amado, no he venido a hacerme hombre como en aquel Segundo Tiempo, pero me ha placido comunicarme con todas mis criaturas a través del entendimiento del hombre. Y aún en el valle espiritual y en los espacios infinitos han sentido mi presencia divina. Porque en la Escala de Perfección hay muchos peldaños, en el valle espiritual y en los espacios sin fin, hay muchos mundos. Y en verdad os digo: Siempre me he comunicado con todos; y según sea la escala espiritual, el mundo en que se encuentren, así ha sido mi manifestación entre ellos. 35. Hay quien me pregunta: ¿Por qué es que el Padre se comunica por el entendimiento del hombre, si el hombre es pecador, impuro y alberga bajas pasiones? Y el Maestro os dice: Mi Rayo bendito es toda pureza y perfección, y aunque el Padre no se escandaliza del pecado del hombre, no puede entrar en contacto con lo impuro. Yo llego hasta la conciencia del pedestal y es la conciencia la que transmite mi luz, mi palabra y mi enseñanza al entendimiento del portavoz. Ya el pedestal, de antemano se ha elevado a Mí en un acto de amor, de temor, de preparación, para no mezclar las bajas pasiones y las tendencias de la carne, con la perfección de mis lecciones. 36. Mas pronto dejaré de comunicarme por el entendimiento humano, porque llegará el instante en que podáis hacerlo de espíritu a Espíritu. Entonces llegará también mi rayo divino hasta vuestra conciencia y allí escucharéis mi voz, recibiréis mis inspiraciones, mis profecías y mis mandatos. Hacia ello os voy conduciendo. 37. Yo os seguiré enseñando y perdonando, para que en los últimos instantes de mi comunicación por el entendimiento humano, podáis decirme: "Señor, cuán grande es nuestro pecado y nuestra maldad; lo hemos reconocido a tiempo nos hemos depurado por dentro y por fuera, en nuestra vida espiritual y nuestra vida humana, y ahora llegamos ante vuestra misericordia infinita amándonos los unos a los otros, amando todo lo creado, formando un sólo cuerpo y una sola voluntad". 38. Si a eso llegáis en 1950, el ojo pecador y no pecador me contemplará en todo mi esplendor, porque será el momento en que deis principio al cumplimiento de la Ley que el Padre os ha confiado. 39. Sed firmes en el camino, pueblo, porque vuestro espíritu está cumpliendo una delicada misión en este planeta. Solamente el que se purifique por el amor, el que practique mis leyes, puede dejar de venir a reencarnar en este planeta; mas aquél que en su última reencarnación deje huella de sangre o de maldad, ése tiene que tornar a esta Tierra a reparar yerros, a reconstruir lo destruido, a dar vida a lo que dejó inerte, a perdonar a los que no perdonó. En una palabra: a restituir, por eso mi amor infinito os dice: ¡Oh peregrino incansable que ha tiempo venís caminando con la amargura en vuestro corazón! He aquí al que viene a consolaros, al que viene a fortaleceros, para que prosigáis la jornada hasta el fin. 40. Ha mucho tiempo que habéis iniciado este viaje y no es la primera vez que vengo a manifestarme en vuestro sendero. Mi caridad ha levantado al caído, sanado al enfermo y ha devuelto la vida al muerto. Mi voz de Padre, ha despertado al que duerme. 41. Con la luz que irradia mi Espíritu sobre vosotros, se ilumina vuestro espíritu y contempla su pasado como el largo camino de expiación y evolución espiritual. También comprendéis la responsabilidad contraída con vuestro Maestro de ser los testigos fieles de mi enseñanza. Os he dicho que llegará el día en que de las sectas y religiones vengan a interrogaros y escudriñaros y no quiero que os sorprendan torpes. Os encontrarán humildes, pero manifestando dentro de vuestra humildad mi sabiduría. 42. La humanidad os necesitará y vosotros que formáis espiritualmente el pueblo más antiguo de la Tierra, no ocultaréis los dones que os he dado, mostraréis el libro que he abierto ante vosotros. 43. En cada tiempo, y desde el principio de la Creación, he hecho pacto con vosotros. Lo ofrecido por Mí os lo he cumplido fielmente, pero en verdad os digo: mi pueblo ha faltado siempre a sus promesas. 44. Seis veces he renovado este pacto con vosotros porque os amo y quiero vuestra salvación. 45. En los doce que escogí en el Segundo Tiempo, están representadas las virtudes y las flaquezas humanas. De sus virtudes me serví para ejemplo y estímulo de la humanidad y aproveché sus imperfecciones para daros grandes enseñanzas. La incredulidad de Tomás, representa al positivista, el que cree tan sólo en lo que palpa y ve. 46. Pedro representa al temeroso de los juicios de los hombres y Judas a los que ponen precio a los bienes del espíritu. 47. En este tiempo no vengo a daros las riquezas terrestres, ya os las di en otros tiempos. Ahora vengo a colmaros de Sabiduría. 48. En todos los tiempos los hombres de ciencia han desmentido y combatido mis revelaciones y manifestaciones espirituales. Más Yo no combato la ciencia, porque Yo soy la Ciencia. Soy quien la inspira al hombre para el bien y recreo de él mismo. En verdad os digo que quien toma la ciencia para causar males, ése no ha sido inspirado por Mí. 49. Reconoced por su esencia mi palabra, Yo soy la vid, de ella estáis bebiendo el vino. 50. ¿Qué necesitáis para poder seguirme? Yo todo os lo daré. Edificando estoy un santuario en vuestro corazón para morar siempre en él, pues mi palabra a través del portavoz humano dejará de escucharse y sólo vuestro espíritu la sentirá vibrar en lo infinito. 51. Bienaventurados aquéllos que tengan espiritualidad, porque sentirán mi presencia y serán los que, caminando entre miseria y lágrimas, lleven el consuelo y la salvación a esta humanidad. 52. Mi rayo universal ilumina vuestro entendimiento y en esa luz que os baña, os sentís llenos de mi presencia. Los videntes contemplan con regocijo y palpan esa luz que envuelve a todo espíritu. Han visto un gran libro, que muestro a Israel, en el que está contenida la lección y está abierto en el sexto capítulo. 53. Habéis sentido muy cerca de vosotros el reino que os fuera prometido al oír mi palabra y ya presentís la dicha que os espera. Todos vuestros temores se disipan, porque empezáis a reconocerme como Padre; y al contemplar el cumplimiento de mis promesas que fueran dadas en otro tiempo al pueblo de Israel, al pueblo escogido, os llenáis de esperanza y empezáis a formar grandes propósitos de enmienda y acatamiento a mi Ley. 54. En mi nuevo advenimiento, me acompañan espíritus de gran luz, seres que os están anunciando la proximidad de mi Reino y preparando el corazón humano. 55. Vuestro mundo se ha iluminado con mi presencia; pronto penetraréis en una era de renacimiento espiritual que os ha de llevar al resurgimiento de todas las virtudes y que ha de colocaros en planos superiores; mas así como he venido a vosotros, he llegado a otros mundos, en donde lucha y se perfecciona el espíritu y restituye con dolor. Entre esos mundos y el vuestro he venido a establecer alianza y amistad. Quiero que enlacéis vuestro pensamiento con los seres que los habitan, que dediquéis una oración que consuele e ilumine al espíritu atribulado de vuestros hermanos. 56. Así lograréis comprender que vuestra misión no está reducida tan sólo a ayudar a vuestros hermanos visibles, sino que hay seres que no conocéis, que no podéis palpar desde vuestra actual morada y que, sin embargo, están necesitados de vosotros. 57. Este mundo que hoy es vuestro hogar, donde habéis tenido mi manifestación clara, es propicio para que intervengáis ante Mí rogando por esos seres de que os hablo. 58. En cada era me he manifestado lleno de sabiduría, de esencia, de amor. Vosotros habéis sido testigos de mis manifestaciones. ¿Quién ignora que Yo, Jehová, hablé al mundo desde sus primeros días? ¿Quién no sabe que vine en Jesús a daros mi enseñanza? Quiero que la Humanidad sepa que hoy he venido a esclarecer y a explicar toda palabra y todo misterio que hubiese contenido el libro de la sabiduría eterna. 59. En vuestro continuo transito habéis sido protegidos por Mí; sois eternos viajeros y no sabéis el futuro que os espera. No adivináis cuándo se acerca la tempestad, ni cuando aparecerá el iris de la paz. Sólo Yo, que soy el que velo por vosotros, os anuncio, cuando estáis preparados, lo que ha de venir. Este valle, que en algunas ocasiones ha sido propicio y amable para vosotros, también os ha sido hostil y os ha hecho derramar abundantes lágrimas, con las cuales habéis lavado y purificado vuestro espíritu. 60. Venid a Mí; estáis cansados del camino; venid bajo la sombra de este árbol, el cual se presenta ante vosotros lleno de misericordia y amor para todos sus hijos; y cuando hayáis descansado y todas vuestras penas se hayan aliviado, pensad en los que sufren y abogad por ellos. Mirad que Yo todo les puedo dar sin vuestra mediación, pero me place que se manifieste en el hijo el amor, la caridad y la misericordia, para llegar a compartir el dolor o la dicha de sus hermanos. 61. Vuestra existencia no tiene límite, el final de la carne no es el del espíritu, porque cuando ella baje a la tierra, éste le sobrevive y encuentra en su nueva vida infinitos motivos para luchar y seguir escalando. Es entonces cuando el espíritu, libre de la materia que lo ha estado oprimiendo, se liberta y encuentra un campo vasto donde aplicar sus dones y las virtudes que posee. 62. Cuando Jesús expiró en la cruz, se borró de vuestra mente la figura del hombre y me concebisteis infinito, capaz de penetrar en todas las moradas, para abarcar con mi amor al Universo. 63. Contemplaos todos como iguales, amaos fraternalmente, porque después de 1950 desaparecerán de entre vosotros los cargos, no habrá guías ni portavoces, columnas o videntes, facultades o plumas de oro, ni piedra fundamental, ya no habrá distinciones; para ser grandes me basta veros preparados aun cuando no hayáis tenido cargos, para que Yo derrame mi inspiración por vuestro conducto y por ella os guiéis. 64. No sólo los que han llevado esos cargos son los que están capacitados para desempeñar grandes misiones. Quiero que todos sirváis a esta causa y que en cada uno de vosotros lleguen a estar encerrados todos los cargos, para que os sintáis responsables de mi Obra. 65. Mi palabra dejará de materializarse y con ello alcanzaréis mayor espiritualidad, porque entonces me buscaréis en el infinito, elevando vuestro pensamiento, buscaréis agradarme ejecutando obras meritorias, y eso os dará mayor progreso espiritual. 66. Quiero que os miréis como verdaderos hermanos, que viváis unidos, para que lleguéis a sentiros más próximos los unos a los otros, para que estéis más cerca de Mí. Los que hayáis alcanzado mayor comprensión de mi Obra, enseñad a vuestros hermanos, a todos aquellos que van dando sus primeros pasos. Daos la mano, protegeos los unos a los otros. Esta es mi voluntad. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 220 1. Bienvenidos seáis ante Mí, discípulos. 2. He aquí al Maestro que cumple su promesa del Segundo Tiempo, viniendo como Espíritu Santo a iluminar con su luz al Universo. 3. Ante Mi se encuentran los que dudaron, los que blasfemaron en contra mía, pero que ahora vienen arrepentidos a pedir perdón y a convertirse en mis siervos. 4. Antes de que Yo llegara, ha sido Elías con vosotros, para disipar la noche y traeros la luz, para acercaros a la fuente de gracia y sabiduría que soy Yo. 5. Os he encontrado preparados y os he hecho sentar a mi mesa, para que saboreéis mis manjares. 6. Espiritualmente estoy derramando mi sangre gota a gota, para trazaros el sendero de restitución, para que nunca más os alejéis del camino. 7. Mi amor se desborda sobre vosotros, mas no todos sois sensibles a él. Mientras unos lo sienten en su corazón, otros permanecen aletargados. Sin embargo, a ninguno aparto de mi mesa porque la resurrección espiritual será en todos mis hijos. 8. Los que en verdad han sentido mi presencia en esta comunicación, me dan gracias por el consuelo que mi palabra ha traído a su corazón, que se sentía solo y abandonado. 9. Este recinto no es la casa del Padre; mi altar se encuentra en vuestro corazón, vuestra fe es el cirio encendido a Mí, y vuestra conciencia es esa luz superior que brilla en vuestro sendero, que os aparta de los malos caminos, que os advierte de los abismos, que os alienta al bien. 10. Sabéis que Yo hice la luz, como hice todo lo creado, para que esa luz que llamasteis día, os descubriese las grandezas de la Creación y tuvieseis conocimiento de mi amor y mi poder. 11. Os formé a imagen y semejanza mía, y si Yo soy Trino y Uno, en vosotros existe también la trinidad. 12. Vuestro cuerpo material representa a la Creación, por su formación y armonía perfecta. Vuestro espíritu encarnado es una imagen del Verbo que se hizo hombre para trazar en el mundo de los hombres una huella de amor, y vuestra conciencia es una chispa radiante de la luz divina del Espíritu Santo. 13. Siempre que el hombre se ha apartado de mi Ley, desoyendo la voz de su conciencia ha penetrado en la noche de la tentación, de las tinieblas y del pecado, entonces he tenido que juzgar sus actos y ante mi justicia ha experimentado dolor. Pero siempre le he concedido ocasión para el arrepentimiento y le he dado tiempo para su restitución. Ante mi justicia se ha doblegado el pecador, pero más tarde al recibir mi perdón y mis complacencias, ha reincidido en su pecado. Para mostraros el sendero de vuestra restitución vino a materializarse entre vosotros vuestro Dios y la Madre Universal hubo de hacerse mujer para redimiros con su ternura. 14. Espiritualmente habéis recorrido un largo camino y ahora os asombráis ante la intuición y el desarrollo que manifiestan las nuevas generaciones desde su más tierna infancia; porque son espíritus que han vivido mucho y que altera vuelven, para caminar delante de la humanidad, unos por las sendas del espíritu y otros por los caminos del mundo, según sus dones y su misión. Mas en todos ellos, la humanidad encontrará la paz. Esos seres de que os hablo serán vuestros hijos. 15. Ya no es tiempo de que transitéis por desiertos, ni de que os ocupéis en misiones banales. Pensad en el futuro, y preparad a la humanidad del mañana, porque al hablar de mi Doctrina y al derramar mi bálsamo de curación, los hombres sorprendidos os preguntarán ¿De quién habéis recibido tan gran lección y quién os ha dado tan extraño poder de sanar las enfermedades? Entonces la humanidad verá mi poder en las obras de amor de mis labriegos. 15. Al espíritu le están concedidas siete etapas para su evolución y perfeccionamiento en varias reencarnaciones, para su progreso y expiación, mas no le está dado recordar las reencarnaciones anteriores; la materia es como un denso velo que las cubre. Sólo la conciencia os da la intuición de que debéis caminar hacia adelante por el camino de la luz, que es el de la perfección. 17. Ese camino, es la escala con siete peldaños que conducirá al espíritu a mi seno, donde quedará irradiando eternamente su luz sobre los que queden en los peldaños más bajos. 18. Ese es mi plan divino y eterno; vosotros sois mis colaboradores y llegaréis a reinar conmigo, cuando hayáis roto las cadenas del materialismo. 19. ¡Apresuraos! ¡Todo cuanto podáis hacer ahora, hacedlo! Practicad mi Enseñanza y experimentaréis mi paz aún enmedio del caos de este mundo. 20. ¡La Fe, la Esperanza y la Caridad, como ángeles, quedan flotando sobre vuestro espíritu! 21. Os ilumino el corazón, el espíritu y la mente, para que en este tiempo de mi comunicación, comprendáis la sabiduría de mi palabra. Este tiempo dejará su huella en las generaciones venideras para que comprendan la era que van a vivir. 22. He venido como faro de luz a iluminar vuestro espíritu, a fortalecerlo, y he sido resurrección para todos aquéllos que escuchándome, han creído; porque al conocer la paz de la vida superior, se han levantado formando propósitos de enmienda y haciendo renunciación de los bienes superfluos. Si logran sostenerse en las pruebas, formarán mi ejército de soldados de buena voluntad. Irán a enfrentarse al mundo de maldad, poblado de mentes turbadas que, sirviéndose de lo que Yo he creado, aún me niegan, a un mundo convertido en desierto cuyas arenas candentes requeman las plantas del caminante, y en ese desierto inclemente, vendavales de ideas les azotarán sin piedad. 23. Oídme: Preparaos y no temáis, que si en vosotros hay fe y lleváis como ideal mi Obra, tendréis en la jornada mi fuerza como báculo que os sostendrá. 24. Dejad que en vuestro corazón se acrisole el amor y la fe, porque de ellos brotará el perdón para quien os ofendiere. En verdad os digo, que ante esa muralla siempre se ha detenido la maldad. Tendréis que beber cálices amargos, oh discípulos muy amados. 25. La lucha comenzará después de mi partida, cuando haya dejado de ser vuestro consejero a través del entendimiento humano, y sólo encontréis mi palabra en los escritos que os dejaré. 26. Mi palabra os ha explicado todo lo que antes fuera un misterio para vosotros, para que nada ignoréis y sepáis enfrentaros serena y valerosamente a las pruebas. 27. Habéis tenido, a través de mis lecciones, un tiempo de alegrías imborrables. Vuestro espíritu, que anhelaba goces elevados, quedará satisfecho, porque pudo contemplar en la esencia de mis manifestaciones, la luz de la verdad, la vida del espíritu que os espera; aquella vida donde nada se limita, donde todo es hermoso y perfecto, de la que con sólo su reflejo podríais purificar vuestro espíritu. 28. Al presentir aquella existencia, vuestro espíritu siente el goce de la eternidad, vuestra materia se reanima y se levanta, porque sabe que todos sus dolores, sus combates y sus renunciaciones encontrarán la más justa de las compensaciones para el espíritu: la paz. 29. Esto que estáis adquiriendo, es espiritualidad, porque espiritualidad es también conocimiento de la vida eterna, mas si llegáis a armonizar con la Creación, habréis encontrado una forma más de la espiritualidad, porque estaréis viviendo dentro de mis leyes. Si antes era para vosotros el declinar del cuerpo como el fin del camino, hoy sabéis que ahí es donde principia la senda. La materia es tan sólo una fugaz vestidura. Ya reconocéis que no sólo sois substancia sino también esencia, porque sabéis que donde termina el hombre, no es el final en el camino del espíritu. 30. Y preguntáis: Maestro, ¿Entonces es posible que lo que es esencia se mezcle con lo que es materia? Y Yo os digo: Sí, mis hijos, porque el Padre que es omnipotente y omnipresente, está en todo lo creado para que tenga vida. 31. Escuchad siempre la verdad, ella es como el agua cristalina que deja ver todo cuanto hay en su fondo. Sabedme encontrar en vuestra propia inspiración. 32. Sencilla es mi palabra aun cuando hable de grandes revelaciones, pues así como en forma clara y comprensible os he explicado cómo es el camino que conduce al verdadero Cielo, así también os digo que con mi palabra, aboliré en este tiempo el infierno que los hombres a través de religiones y erróneas interpretaciones, han forjado para inspirar temor y poner una venda de ignorancia a la humanidad. 33. Mi palabra es como un libro, ha abierto ante vosotros sus páginas para mostraros la sencillez del más allá. Los tiempos en que los hombres cumplían en forma religiosa, olvidándose de la Ley pasarán, porque aquello era prevaricar. 34. Yo no he venido a infundiros temor; he venido a inspiraros amor. 35. Os he enseñado que Yo no os castigo, que sólo dejo que vayáis a recoger frutos de vuestra siembra, los cuales si son dulces, serán vuestra felicidad y vuestra salvación, y si son amargos, os despertarán al arrepentimiento y al deseo de perfeccionaros. 36. Para ayudaros en vuestra lucha, he preparado un nuevo día lleno de luz y de gracia, para que os recreéis con mi palabra, pueblo de Israel. 37. Desde vuestra niñez, en vuestra juventud, en la edad madura y en la ancianidad, me habéis buscado, habéis llegado a Mí, en distintas edades. Contemplo en las congregaciones que forman el pueblo de Israel, desde el niño recién nacido hasta el anciano. 38. El anciano me dice: tarde llego ante Vos, oh Padre mío, y muy poco tiempo gozaré de vuestra palabra, beneficios y caridad. Y el Padre le dice: Anciano, sed conmigo, nunca más os apartéis de Mí. Seguidme hoy, y cuando vuestro espíritu llegue a los umbrales del valle espiritual, y sea en la nueva vida, no tendréis edad. Seréis siempre joven y fuerte. No lamentéis haber llegado ahora que vuestro cuerpo está cansado y enfermo, a conocer la luz de mi Doctrina. Mirad que he llamado a los niños y en el seno de mi Obra han crecido, y hoy que se encuentran convertidos en hombres y mujeres, se han alejado, se han cansado de mi palabra y han ido en busca de nuevos senderos, olvidando mis consejos y mis caricias. Mas Yo los atraeré nuevamente y en la hora final, todos serán conmigo porque Yo estoy en todos los planos en los que el espíritu habita. 39. Cuando el hombre se aleja de la senda del bien, por la falta de oración y de buenas prácticas, pierde su fortaleza moral, su espiritualidad y queda expuesto a la tentación, y en su debilidad, da cabida a los pecados, y éstos enferman el corazón. Mas Yo, he venido como Doctor al lecho del enfermo y he puesto en él todo mi amor y mi cuidado. Mi luz ha sido como agua cristalina en los labios abrazados por la fiebre y al sentir mi bálsamo sobre su frente, me ha dicho: Señor, sólo vuestra caridad puede salvarme. Me encuentro gravemente enfermo del espíritu y la muerte llegará muy pronto a Mí. Y Yo le he dicho: No moriréis, porque Yo, que soy la vida, he llegado y todo lo que habéis perdido, os será devuelto. 40. Id al cumplimiento de vuestros deberes y todo el mal que habéis hecho, convertidlo en bien. Yo os doy la fortaleza para que llevéis a cabo esta gran obra de regeneración, porque tengo para vos una gran misión. 41. Así os encuentro en el Tercer Tiempo, conozco vuestro mal y vuestra angustia, mas todos seréis salvos, porque en vosotros está el principio de vida eterna. 42. Preparaos, para que al haceros dignos de Mí, podáis presentarme vuestro corazón como un vaso limpio de dentro y de fuera, en el que Yo deposite mi palabra y con la luz que os entrego podáis analizarla. De cada una de mis palabras, formad frases y con ellas grandes libros. Preparo vuestro entendimiento, para que habléis a vuestros hermanos y calméis el hambre de verdad y de justicia que siente la humanidad. 43. Apreciad mi palabra, para que no digáis de mi partida: "Cuán grande era el privilegio que tenía, y no supe comprenderlo". 44. No quiero que seáis como los hijos que, teniendo a su lado un padre bondadoso y amante, lo desprecian, y cuando éste ha cerrado los ojos para este mundo y lo hago ocupar un lugar en el valle espiritual, entre los hijos predilectos por su virtud; entonces aquéllos, lloran su falta de amor y de gratitud para aquel padre y reconocen tarde el bien que tenían y que no supieron apreciar. 45. Trabajad ahora que me tenéis con vosotros, para que podáis decir al mundo: El Señor está hablando y dando pruebas de su presencia. Acercad a Mí a los que me buscan, pues ellos creerán. Mañana tendréis que prepararos mucho para llegar a convencer a vuestros hermanos. 46. A cada instante llegan a vosotros penalidades que os hacen llorar y me decís: Maestro; ¿Por qué me pruebas, si me has prometido la paz? y Yo os digo: Es que gracias a esas pruebas el espíritu permanece alerta. Enmedio de la tranquilidad, la luz de vuestra fe se apaga y os detenéis en el camino de lucha y perfeccionamiento. Si vuestro cuerpo os duele, o las penas afligen vuestro corazón, conformaos, porque habéis recobrado hoy en mi Obra la paz y la salud del espíritu. 47. Llegará el día en que vosotros ya preparados, vayáis a la humanidad con vuestras pupilas abiertas y vuestra intuición desarrollada, para penetrar con respeto en el interior de los corazones y descubrir su dolor, su pobreza espiritual y con mi enseñanza podréis calmar su necesidad y alentar a su espíritu. 48. Siempre que pongáis en práctica mi palabra, contemplaréis prodigios. Ella no os defraudará jamás. Si os preparáis debidamente iréis cumpliendo con vuestra misión y con mi voluntad. 49. A cada recinto le he dado una misión determinada: a unos los he preparado como arca salvadora para todos aquellos que no han encontrado comprensión en sus hermanos, para el desarrollo de sus dones. A otros como fuente de luz, en donde he derramado mi sabiduría. En otros me he manifestado como amor, derramando ternura y caridad. Aún surgirán nuevos recintos y nuevos labriegos, pues estoy preparando a los postreros. Estos serán como un báculo para los primeros. Hoy son pequeños párvulos, mas se convertirán en mis discípulos, y más tarde, serán los maestros de las nuevas generaciones. 50. Para ser reconocidos, tenéis que vivir en la virtud, en el cumplimiento de todos mis preceptos. En mi Obra todos sois iguales, primeros y postreros. Los últimos han tenido que prepararse en menos tiempo para instruirse en mi enseñanza. 51. A los labriegos les digo: Preparaos, para que el Mundo Espiritual se manifieste con perfección a través de vuestro entendimiento, y la palabra que brota por vuestros labios, sea pura y tenga esencia espiritual. No permitáis que mi inspiración al pasar por vuestro entendimiento, se empañe. Si es muy grande vuestra responsabilidad, también será grande vuestra recompensa. La alegría y la paz que disfrutaréis, cuando hayáis cumplido, no la habéis presentido. Vuestros dones son de gran valor y os llevarán a la felicidad verdadera. 52. Espíritus desencarnados, de distintas condiciones se acercan a los labriegos en busca de caridad, y cuando han encontrado cerrada la puerta de vuestro corazón y no les habéis dado consuelo, se ha quebrantado vuestro cerebro y han dejado su influencia de dolor y de inquietud entre vosotros. 53. El cumplimiento os espera. Sed caritativos. Israel ha sido preparado para llevar la luz y la paz a los espíritus necesitados y en tanto no cumpláis, sentiréis sobre vosotros pesar una gran cruz de deberes, que no os dejará hasta que hayáis trabajado. 54. Yo os prometo mi paz como galardón precioso. 55. Os encontráis purificados en vuestro pensamiento y en disposición de escucharme. Incansablemente me presento entre vosotros para repetir mis divinas manifestaciones, para que lleguéis a destruir la duda que aún pudiera existir en vuestro corazón. 56. He manifestado mi presencia y mi esencia para que nadie pueda negar que he estado entre este pueblo. 57. Esta sabiduría que derramo a través del pedestal, no ha sido tomada de los libros, no es el acopio de los conocimientos que el hombre haya podido adquirir a través de los tiempos; tampoco os estoy haciendo historia como lo hace la humanidad. 58. Yo vengo a manifestar mi luz a través de un hombre igual a vosotros, con conocimientos semejantes a los que vosotros lleváis, y lo único que busco, es la limpidez del entendimiento y la pureza del espíritu del que va a convertirse por un instante en un instrumento y portavoz de la Divinidad, como también la preparación y recogimiento espiritual de los que van a escucharme. Cuando esta unión de pensamientos y voluntades se realiza, la luz de mi Espíritu viene a vosotros, porque en esos instantes vuestro espíritu se ha despojado del materialismo y vuestro corazón comprende el bien; porque todo vuestro ser siente la necesidad de acercarse al Padre, convencidos de que no sois capaces de realizar sin mi ayuda, grandes acciones, ya sea en lo espiritual o en lo material. 59. Llegasteis a Mí con el corazón destrozado por las dudas, porque hacía mucho tiempo que buscabais la verdad sin encontrarla y al escuchar mi palabra, de pronto dudasteis; mas luego llegó la fe y quisisteis saber lo que existe aparte de vuestro cuerpo y de la vida material; quisisteis comprender esos dones y os convencisteis de que, cuando el cuerpo que ahora poseéis quede inerte bajo la tierra, vuestro espíritu seguirá viviendo, porque una voz os dice que no sois únicamente materia. 60. Y os preguntáis: -¿Qué es el espíritu? ¿En qué forma vive? ¿Cómo debemos prepararlo para que penetre en el mundo en que ha de habitar eternamente? ¿Qué evolución deberá alcanzar? ¿Y qué relación tendrá con los demás seres espirituales y aún con la misma Divinidad? 61. Todas estas preguntas os habéis hecho; el interés os atrae; ese interés más tarde se ha ido convirtiendo en una necesidad espiritual, reconociendo que lo que habéis escuchado de labios del portavoz ha conmovido profundamente vuestro corazón. 62. Habéis venido sin ser obligados por nadie, tampoco habéis venido engañados. No ha sido la ostentación o el esplendor lo que os ha deslumbrado, ya que habéis encontrado estos lugares pobres y humildes; ha sido la luz resplandeciente de mi palabra. 63. No os entristezcáis cuando recordéis que desde el Segundo Tiempo os dije: Muchos son los llamados y pocos los escogidos; porque en verdad no soy Yo el que escojo. Yo llamo a todos y Conmigo quedan los que me aman y quieren seguirme. Si vosotros que habéis sido llamados queréis ser de los que me sigan, perseverad. 64. Mi palabra y mis revelaciones son para todos; unos llegarán primero a la comprensión, otros más tarde, pero todos llegarán. 65. El hombre, por el libre albedrío de que goza, es quien voluntariamente escoge el camino que le agrada, el que comprende o el que más fácil le es de seguir. A todos hago el llamado, pero aquél que más preparado se encuentra, es el que escoge mejor camino. Así, aquél que viene a escuchar mi palabra y ha sido sensible al llamado y se ha estremecido al oír mi lección, encontrará en ella la verdad que busca y ya no se apartará. Estos serán los que no necesiten de la ostentación y grandeza de los templos edificados por los hombres, porque no les inspiran ya ni devoción ni fe. Saben que esos templos serán innecesarios cuando el hombre haya logrado la espiritualidad; su preparación será un llamado a la perfección; y es mi Divinidad quien se acercará a él para purificarle. Así habitaré en su corazón y estableceré entre él y mi Espíritu la verdadera comunión espiritual. 66. Si por un instante pudieseis desprenderos totalmente de vuestra parte material, se llenaría de gozo vuestro espíritu al sentirse envuelto en la luz del Más Allá. Esa luz es la que llega a vosotros en forma limitada a través de mi rayo divino. Me limito para haceros sentir mi presencia, porque siendo Yo fuerza universal, creación, poder, luz y vida, no podría venir a vosotros en toda mi potencia. 67. Así como tomáis del sol que os alumbra solamente los rayos necesarios para vivir, también os digo, si abusaseis de esa fuerza, os dañaríais porque ella es demasiado grande y fuerte para criaturas como vosotros. 68. Lo mismo acontece con lo espiritual. Tenéis que tomar de la Divinidad la parte necesaria a vuestro espíritu, sabiendo que en esa chispa que recibís tendréis toda la fuerza para sentir la inspiración que mueva las fibras de vuestro corazón, la luz que os dé entendimiento y comprensión para cumplir vuestra misión. En ella encontraréis esa armonía que debe existir entre Dios y el hombre. 69. Os hablo así para ayudaros a comprender esta manifestación, para que elevéis la parte espiritual y vuestra mente reciba la inspiración del más allá, el consejo elevado que os enseñe la forma en que debéis vivir. Entonces comprenderéis que la parte más pequeña de vosotros, es la materia que por envoltura tenéis. 70. Yo soy como un sol, vosotros sois como una chispa de él. Fuisteis creados pequeños para que crecieseis por vuestros méritos desarrollando vuestros dones. Fuisteis puros en un principio, pureza que más tarde manchasteis en las pruebas y en el pecado, porque fuisteis puestos en un camino donde os levantaseis por el esfuerzo de vuestra voluntad, para que en él hicierais méritos y levantaseis cosecha. ¿Qué esfuerzo hubierais hecho por elevaros, si siempre hubieseis habitado en las alturas? ¿Qué anhelo de desarrollaros podría haber en vosotros, si desde el principio hubieseis sido grandes? ¿De qué méritos podría haberos Yo recompensado, si siempre hubieseis sido perfectos? Pero llegasteis a la Tierra y en ella encontrasteis el sentimiento opuesto a la perfección, al bien. Encontrasteis la tentación que induce al mal, la debilidad de la carne, las acechanzas del mundo. Allí comenzó la lucha del espíritu dentro de la envoltura cuya naturaleza era diferente a la suya. El espíritu, desorientado en un principio por el mundo y la Naturaleza de que se veía rodeado, cayó en el letargo, dejando que la materia creciese y obrase de acuerdo con sus condiciones terrenales, con sus pasiones materiales. 71. Fue necesario que el espíritu viniese entonces a la Tierra a encarnar nuevamente, una vez tras otra, en diferentes materias, más perfectas unas que otras, unas con vida más larga que otras, todas de diferentes inclinaciones, para que el espíritu se formase un concepto de sí mismo, para que adquiriese conocimiento y elevación. Así, paso a paso, pudo llegar el tiempo presente en que pudiera no sólo comprender, sino aún conocer su futuro entre la Humanidad y también la vida espiritual que le espera. Quien llega a adquirir amplio conocimiento a través de su lucha, no necesitará para su evolución de nuevas materias, porque está capacitado para habitar en las moradas espirituales. Así irá escalando peldaño por peldaño la escala de perfección hasta llegar a Mí. 72. Si es tan grande vuestro destino y vuestro espíritu es semejante a Mí, ¿Cómo podéis caer en idolatría y hacer con vuestras manos una imagen para adorarme en ella? ¿Por qué no me admiráis mejor a través de esta Naturaleza, ya que no sabéis ir hasta lo espiritual, y os inspiráis en la contemplación de su magnificencia, en la vida que brota y palpita a cada paso que dais, en el sin número de bellezas y maravillas, con que he adornado vuestra morada, en el firmamento donde brillan millares de mundos desconocidos para vosotros y que os hablan de vida, de ley y de obediencia, para que forméis vuestra oración de amor, vuestra acción de gracias y vuestra confesión? 73. Este es vuestro tiempo ¡Oh espíritus! ¡Despertad, levantaos, venid a Mí! ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 221 1. Pueblo, voy a tocar vuestras fibras más sensibles para prepararos y haceros dignos de recibir mi enseñanza. 2. Voy a hablaros de la Madre divina, de ese espíritu que encarnó en el Segundo Tiempo para cumplir un elevado destino. 3. María fue enviada para manifestar su virtud, su ejemplo y divinidad perfecta. No fue una mujer más entre la humanidad. Fue una mujer distinta y el mundo contempló su vida, conoció su manera de pensar y de sentir, supo de la pureza y gracia de su espíritu y cuerpo. Ella es ejemplo de sencillez, de humildad, abnegación y amor. Y a pesar de que su vida ha sido conocida por el mundo de aquel tiempo y de las siguientes generaciones, hay muchos que desconocen su virtud, su virginidad. No se explican el hecho de que haya sido virgen y madre y es que el hombre es incrédulo por naturaleza y no ha sabido juzgar las obras divinas con el espíritu preparado. Si estudiara las escrituras y analizara la encarnación de María y la vida de sus antecesores, llegaría a saber quién es Ella. 4. María es esencialmente divina, su espíritu es uno con el Padre y con el Hijo, ¿Por qué juzgarla humana, si fue la hija predilecta, anunciada a la humanidad desde el principio de los tiempos como la criatura en quien se encarnaría el Verbo Divino? 5. Entonces ¿Por qué blasfema el hombre y duda de mi poder y escudriña sin respeto mis obras? Es que no ha profundizado en mi enseñanza divina, no ha meditado en lo que hablan las escrituras, ni acepta mi voluntad. 6. Hoy, en el Tercer Tiempo, también dudan de que Ella venga a comunicarse con los hombres y Yo os digo que tiene participación en todas mis obras porque es la representación del amor más tierno que se alberga en mi Espíritu Divino. 7. Os he dado pruebas de esta verdad y he permitido que los profetas de todos los tiempos testifiquen a María como la Madre Universal; hoy los que poseen este don, también han visto manifestarse en símbolos o alegorías que la representan; habéis sentido su influencia maternal que os acaricia, su fortaleza y consuelo aliviando vuestras penas, y también presentís que su intercesión os ha salvado de muchos peligros; en este tiempo en el que va el mundo transitando por diversos caminos conducidos por la ciencia en vertiginosa carrera, en el que la materialización, la vanidad y los placeres le han alejado del verdadero camino. 8. Por eso vengo a llamar al corazón de mi pueblo para doctrinarlo y enviarlo después como emisario de esta buena nueva. 9. Siempre han sido desconocidos mis enviados, mas no temáis que el Todopoderoso está con sus siervos. Yo mismo fui desconocido, ya que no todos supieron ver en Cristo, la presencia de Dios y sólo alcanzaron a ver en Él, a un profeta, o a un iluminado. 10. Tuve que dar testimonio de Mí mismo, con mi vida, mis obras y mi muerte sobrehumana. Y ante aquella verdad se levantaron muchos con la fe ardiente en su corazón, que testificaron mi Doctrina. 11. Aún muerto no os abandoné, porque después del sacrificio me manifesté espiritualmente en plenitud de vida. Llegué entre mi pueblo del valle espiritual y ahí le preparé, le envolví en mi luz, le atavié con la blanca vestidura de la pureza y le envié al mundo a encarnarse nuevamente. Mas llegó el tiempo de reunir las tribus de mi pueblo y les hice el llamado hacia este jirón de tierra. Porque sois en verdad el pueblo de Israel, mas no por la sangre sino por el espíritu. Mi reino no es de este mundo ni vuestra morada eterna está en la Tierra. 12. Ved a vuestro Rey y Señor, cómo desciende entre la maldad humana lleno de humildad y amor para hacer llegar sus enseñanzas a los muertos a la luz del Tercer Tiempo. 13. Ya no me busquéis en cultos idólatras. Ya no es tiempo de que me améis con fanatismo. Desde los primeros tiempos he combatido estas malas inclinaciones entre vosotros y os he revelado la comunicación directa con mi Espíritu, por medio de la oración. 14. Las escrituras de los tiempos pasados podrían revelaros lo que hoy os repito, pero el hombre se ha atrevido a falsear mis verdades para difundirlas adulteradas. Y ahí tenéis una humanidad espiritualmente enferma, cansada y sola. 15. Por eso mi voz de ¡Alerta! se deja escuchar a través del portavoz, porque no quiero que encontréis la confusión. 16. Por el camino que os estoy trazando, podréis encontrar el que os enseñé en los tiempos pasados, porque todos son uno mismo. 17. Van los hombres caminando con ansiedad, en busca de justicia, de verdad, de caridad y amor. Van tropezando y cayendo ante la indiferencia humana. Más los que han oído esta voz en el Tercer Tiempo, han sentido mi presencia y en mi esencia han calmado hambre, sed y dolor. Sin embargo, entre los que han sido testigos de mi manifestación, existen aquéllos que la niegan, creyendo imposible que Dios se digne comunicarse a través del hombre pecador. Al incrédulo le digo que la luz purísima de la Divinidad no se empaña con el pecado humano, porque mi luz es infinitamente superior a las obras buenas o malas de los hombres y además he venido a dar luz al que se encuentre entre sombras. 18. Hay un placer divino en llegar hasta el pecador, confortar su corazón, hacerle sentir el calor del Padre, y darle a conocer el sabor del pan de vida eterna. 19. Vosotros que me oís y que sabéis que formáis el pueblo del Señor, comprended que hasta ahora no habéis cumplido la misión que el Padre os asignó desde el principio de los tiempos, que habéis ocultado la Ley y habéis sembrado los caminos de dolor; pero la amargura y las vicisitudes os han hecho conocer el dolor para que podáis comprender y amar a vuestra hermana la humanidad. 20. Mi palabra es universal, mas si no es escuchada por todo el mundo es por su materialismo, que cual venda de obscuridad cubre sus ojos, y su oído espiritual ha perdido la sensibilidad para escuchar al Verbo Divino. 21. Tiempos de peligro se acercan. La guerra con su caudal de dolor, miseria y luto hará estremecer una vez más a los hombres. Se turbarán las mentes y los espíritus, y todo ello hablará a la humanidad de su falta de obediencia a mis leyes de amor y de justicia. Más Yo como Padre de amor, me interpondré ante el caos y haré brillar mi luz en el firmamento como una aurora de paz y redención. 22. Os estoy preparando para que seáis mañana la luz del mundo, que seáis vida y pan, caridad y amor entre vuestros hermanos. 23. Penetrad en mi palabra y en su esencia me hallaréis. 24. Mi palabra, es luz y paz para el espíritu, desciende en estos instantes a vuestro corazón. Busca mi luz a ese pueblo que en los tres tiempos ha recibido mis divinas lecciones. 25. Dormía Israel, cuando de pronto las señales de mi llegada comenzaron a despertarle y a inquietarle. Me presenté entre los hombres y abrí para ellos una nueva era. 26. Traje en mis nuevas lecciones mayores enseñanzas que las de los tiempos pasados, porque encontré más capacidad en las mentes y mayor evolución en los espíritus. 27. No toméis como una distinción el hecho de haber escogido un pueblo de la Tierra entre los demás; Yo amo igual a todos mis hijos y a los pueblos que ellos han formado. 28. Cada pueblo trae una misión a la Tierra, y el destino que Israel ha traído es el de ser entre la humanidad el profeta de Dios, el faro de la fe y el camino de perfección. 29. Mis profecías y revelaciones que desde los primeros tiempos os he hecho, no tuvieron una justa interpretación porque no había llegado aún la hora en que la humanidad las comprendiese. 30. Ayer, Israel era un pueblo de la Tierra, hoy, es una multitud diseminada en el mundo; mañana, el pueblo de Dios estará formado por todos los espíritus, los cuales en perfecta armonía, formarán junto con su Padre, la familia divina. 31. Mi palabra es el libro de la sabiduría que hará penetrar al hombre en una vida desconocida, más elevada y más bella, conocerá su esencia y a través de su espíritu comprenderá las revelaciones que antes le parecían arcanos insondables y que el Padre estaba dispuesto a revelárselas cuando la hora fuese llegada. 32. Buscaréis y amaréis las enseñanzas espirituales, y al ir en pos de ese ideal, sentiréis que se hace ligero vuestro tránsito en la Tierra. Cada hora que pasa, cada día y cada año que transcurren, os aproximan a la culminación de ese tiempo. 33. Estoy derramando a raudales mi palabra para que cuando cese de oírse, no caigáis en confusiones. No quiero que ese día sorprenda impreparados a los primeros ni a los postreros. ¡Con cuánta confianza podréis entregaros después a vuestro cumplimiento si sabéis comprender y obedecer mis mandatos! 34. Falta que os despojéis de muchas prácticas que todavía empañan vuestra vida y vuestro culto. Debéis de interesaros por elevar más vuestra existencia, para que lleguéis a leer en el libro divino que hay en Mí. 35. Hablo al espíritu más que al corazón, porque es el que puede concebir lo que quiere decir elevación y eternidad. Y a los que han hecho de esta Tierra su mansión eterna y en ella buscan su gloria, honores, placeres y poder, les digo: mirad vuestro mundo estremecido de dolor, poblado de miseria y desolación e iluminado por las falsas luces de una ciencia egoísta y vanidosa. 36. Toda la vida y las obras de los hombres son juzgados en estos instantes; hasta la Naturaleza por medio de sus elementos toca a los espíritus y habla a los corazones. 37. A cada criatura le preguntaré cuál es el fruto de su ambición. ¿Cuál será su respuesta ante el Eterno? ¿Y vosotros, multitudes que habéis oído mi voz en este tiempo y sabéis que en cada palabra mía habéis recibido un mandato, qué responderéis llegada la hora? 38. De cierto os digo, que a unos y a otros les estoy concediendo el tiempo necesario para que no se presenten desnudos delante de Mi, manchados o miserables. Os quiero fuertes para que sepáis enfrentaros a las vicisitudes, a las grandes lecciones de la vida, a las tentaciones. 39. En verdad os digo que sois más fuertes de lo que creéis, pero que os falta penetrar más en mi Doctrina para que sepáis descubrir en vuestro interior el tesoro espiritual con que está donada cada criatura. 40. Vosotros podéis solucionar conflictos, disipar tinieblas y hacer luz, alejar el mal y atraer el bien. 41. Soldados de Dios serán llamados los que sepan esgrimir sus armas y vencer con ellas toda adversidad. Los espíritus más evolucionados intuitivamente protegerán a sus hermanos más débiles, y éstos a su vez, presentirán cerca de cuál corazón se sentirán más seguros. 42. La grandeza del hombre no se la darán sus posesiones terrestres, ni sus títulos, ni su atavío; en el pobre podrá estar un espíritu elevado por su evolución y espiritualidad, y entre ellos están muchos que manifestarán a la humanidad la verdad eterna. 43. Esta hora en que os reunís conmigo, es para vosotros un momento de gozo espiritual, porque os disponéis para recibir mi inspiración y mis mandatos. Vuestro espíritu se ha purificado para recibir la esencia de esta enseñanza y comprenderla. 44. Unos habéis sido dóciles y habéis estado dispuestos a escucharme, otros se han obstinado en desconocerme y Yo espero paciente el despertar de estos discípulos. He venido como guerrero y me he lanzado a la conquista de los espíritus, porque son mis hijos. No será el rigor el que venza su reaciedad, sino mi amor y mi paciencia. Quiero que me miréis, que me reconozcáis, para que podáis amarme y sepáis que vivís dentro del Universo que Yo gobierno celosamente, y que debéis seguir el camino de rectitud que os he trazado. 45. Os he dado la Ley y he esperado vuestro cumplimiento basado en lo que os dice vuestra conciencia; no os he impuesto mi voluntad, puesto que os he dado voluntad propia, libre albedrío, facultades, para haceros semejantes a Mí, mas si queréis saber mi anhelo, os diré que ya quiero veros caminar celosamente dentro de mis leyes de justicia, libres de errores, para que dejéis a vuestros descendientes, una simiente buena, un ejemplo claro, un sendero luminoso. 46. La lección que hoy os dejo para vuestro perfeccionamiento forma parte del libro de mi palabra, en el cual está contenida mi sabiduría para que sea estudiado y sentido, más con el espíritu que con la mente o el corazón. 47. Hay mucha pobreza en el espíritu de los hombres por su escasa espiritualidad, de ahí nace la tristeza, la orfandad, el hambre. Esta humanidad que amo tanto, necesita alimentarse de sabiduría, de esencia pura y sólo la palabra divina la fortificará. Para que la humanidad tenga el testimonio del pueblo que me ha oído, aún tendrá que esperar vuestra preparación y entrega al cumplimiento de vuestra misión. 48. Os he enseñado a trabajar con el espíritu, para que vuestra obra sea pródiga en beneficios. Os he dicho que ahí donde vuestra planta no pueda ir, porque no podáis salvar las distancias, vuestro espíritu puede llevar vuestro mensaje y preparar el ambiente de pueblos y naciones que se encuentren en peligro, de hogares que hayan sido invadidos por la pena, o de enfermos que invoquen la caridad. Todo esto podéis hacer en mi nombre, os lo permito para que podáis presentarme mayores méritos. 49. Para el espíritu no hay distancia que no pueda salvar. Podéis llevar vuestra oración o un buen deseo a vuestros hermanos, y no encontraréis obstáculo que os detenga en vuestro afán de enviar a los demás vuestro mensaje de buena voluntad. 50. Vuestro espíritu presiente que ya está cercano el tiempo en que ha de penetrar en una etapa de mayor elevación, en la que ha de alcanzar la comprensión de sus dones en todo su significado. 51. No quiero que vayáis a quedaros sin recibir hasta la última de las lecciones que he de entregaros. Os daré a conocer mi Obra de este tiempo desde la primera hasta la última parte, para que os sintáis capacitados para presentar a la humanidad el testimonio de mi palabra con vuestras obras de amor. 52. Os he enseñado a orar, para que aprendáis a estar en comunicación conmigo y podáis recibir mi inspiración que vendrá a iluminaros en los momentos de prueba, porque los hombres se hundirán en un caos mayor que aquél por el que están atravesando y es menester que oréis por todos vuestros hermanos. 53. Estoy escribiendo la historia de la humanidad, en ese libro quedará impreso todo lo que en el mundo hicisteis. ¿Queréis presentar ejemplos de mansedumbre y de paciencia, o preferís dejar una herencia de desobediencia y rebeldía? 54. Muchos de vosotros ya no tendréis una nueva oportunidad de venir a la Tierra, a reparar en ella vuestras faltas, no poseeréis ese instrumento que hoy lleváis y que es vuestro cuerpo, en el que os apoyáis. Es menester que comprendáis que el venir al mundo es un privilegio para el espíritu, que nunca es un castigo; por tanto, debéis aprovechar esta gracia. 55 Después de esta vida iréis a otros mundos a recibir nuevas lecciones y allí encontraréis nuevas oportunidades para seguir escalando y perfeccionándoos. Si habéis cumplido vuestros deberes como hombres, dejaréis este mundo con satisfacción por la misión cumplida, llevando en vuestro espíritu la tranquilidad. 56. En este tiempo os he enviado no sólo para que vosotros os salvéis, sino que os he confiado una legión de seres encarnados unos y desencarnados otros, para los cuales debéis ser guías y guardianes. 57. A todos debéis llevarles mi palabra con la misma pureza con que os la he dado, sencilla en su exterior y profunda en su fondo, sustanciosa, plena de revelaciones para todos, lo mismo se trate de entendidos que de rudos. Y después de las grandes luchas que en el mundo se van a librar en busca de la verdad, triunfará mi Doctrina, prevalecerá una sola idea; el culto de los hombres a la Divinidad se simplificará para hacerse espiritual. Habréis conocido todos los caminos y habréis elegido el más corto para llegar a Mí. 58. Mi obra vendrá a coronar el esfuerzo de todos aquéllos que han vivido en vigilia, esperando mi retorno. Esclarecerá muchos de los misterios que el hombre aún no ha logrado comprender, será un arma poderosa en manos de aquéllos que aman el bien y la justicia, llenando de alegría los corazones. 59. Veréis convertirse a mi enseñanza a los grandes príncipes y dejar su reinado, su poder temporal para alcanzar el del espíritu, aquél que no se acaba jamás. Así veréis derrumbarse iglesias que antes lucieron fuertes en su soberbia y vanidad, para seguir mi huella de humildad. Los hambrientos buscarán con avidez hasta en la última de mis palabras al Espíritu de Verdad, al Consolador, al Maestro que regresa triunfante para restablecer su Reinado en el espíritu de los hombres. 60. Antes que todo eso suceda, toda impostura y falsedad será señalada, no permitiréis más adulteraciones. Los libros en los que no esté encerrada la Verdad, desaparecerán y sólo quedará el único libro que Yo he confiado a los hombres y que ha sido escrito desde el principio de los tiempos en su propio espíritu. 61. Siempre que la humanidad se ha encontrado en peligro, he llegado para salvarla. Hoy estoy preparando a mi pueblo para que sea baluarte de esta humanidad que se ha empeñado en tantas luchas, que ha caído en un caos del cual no ha podido levantarse. Cuando esta prueba haya pasado, brillará el iris de la paz. 62. ¿Quiénes de vosotros estaréis en la Tierra para ese tiempo? ¿Quiénes verán esa era de paz? En verdad os digo que no está lejano ese día y entonces este mundo será una imagen de la Tierra de Promisión que existe en el más allá. 63. El amor, que es el principio y la razón de ser de vosotros, estará en todos los corazones de los que se elevará un culto sencillo y puro que llegará a Mí. 64. No habéis pensado en el mañana y esperáis tranquilos los acontecimientos. Estáis confiados en que el Maestro saldrá en defensa de su Obra y debéis de recordar que con mi Obra es al hombre a quien he venido a rescatar; Yo siempre he venido en contra de sus enemigos, éstos son su vanidad, su egoísmo, su amor al mundo, su materialismo; y Yo quiero que en esa lucha seáis los soldados invencibles para que detengáis y extingáis al mal que hoy habita en vosotros. 65. El arrepentimiento, como agua purificadora, está lavando a los espíritus y en ellos está penetrando la luz, el reconocimiento a mis mandatos, han comenzado a germinar los buenos propósitos. 66. Yo bendigo todas las obras y buenos pensamientos de mis hijos. 67. Vengo a concederos lo que os hace falta, ¿Qué pueden daros estas criaturas por quienes me comunico para alimentar a vuestro espíritu? Aunque son como vosotros, imagen mía y llevan mis virtudes, no están capacitados para ofreceros el pan del espíritu, miradlos sólo como mis instrumentos para esta comunicación que he establecido con el hombre. 68. El espíritu de Israel ha evolucionado y aun así no ha alcanzado la completa espiritualidad, y ha sido menester que Yo, a través del entendimiento humano, os entregue mis enseñanzas en lenguaje material para hacerme comprender de vosotros. 69. Los tiempos en que Jesús, mi Verbo encarnado, se manifestó a los hombres, han pasado; Él es ejemplo para los portavoces de hoy, y si éstos lo imitan, alcanzarán grandes inspiraciones y los seguirán grandes multitudes. 70. No todos han comprendido mi Obra escrita con letras imborrables a través de los tiempos; por eso me acerco a vosotros para ayudaros a analizar mi lección de los tiempos pasados y a estudiar las presentes revelaciones. Libertaos, pueblo, no más esclavitud ni cautiverio, sed libres para amar, creer, pensar, y trabajar por el bien universal. 71. Buscad y reconoced en vosotros la semejanza que tenéis conmigo, para que hagáis obras poderosas y dejéis ver mi imagen en vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. Si por el contrario, os apartáis del camino, os alejaréis de vuestro Creador y no permitiréis que mi Espíritu se manifieste en vuestras obras, estaréis limitando las virtudes con las que os he donado, perderéis la ruta y no sabréis de dónde habéis venido a dónde vais y cuándo será vuestro retorno a Mí. 72. El espíritu de los hombres está hambriento, busca en religiones, ideas o doctrinas, el alimento que le hace falta, siente el llamado de su Padre y no sabe dónde encontrarlo. Yo hable a su espíritu desde la montaña, para que aprenda a elevarse y alcance la comunicación directa con mi Espíritu. 73. A todos invito a mi mansión, he hecho palpables mis manifestaciones; como buen Pastor estoy señalando el aprisco que es mi seno, para hacer descansar en él a los espíritus. 74. Todo os lo entregaré para ese viaje de retorno a Mí. Analizad la esencia de mi palabra, y en ella tendréis el conocimiento y la fortaleza necesaria. 75. No distingáis a nadie, en todos los caminos hay hombres de buena voluntad, espíritus que me aman y que saben recibir mis dones. Llevad presente mi precepto que os dice: "Amaos los unos a los otros". ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 222 1. Miráis muy cercana la partida del Maestro, y por eso lloráis en silencio porque os habéis acostumbrado a mi dulce palabra. Mas os digo No partiré sin antes haberos dado mi última lección y así no seréis torpes al transmitir mi enseñanza. 2. Se avecinan grandes pruebas de dolor, y vuestra oración mucho podrá lograr en esas horas de amargura. Uníos en vuestro trabajo espiritual, acatad mis órdenes, porque no quiero que en el Libro de Oro queden impresas vuestras faltas y desobediencias. 3. En este tiempo ha sido grande el número de los llamados; cada vez que me presento entre vosotros, llegan nuevos corazones a engrosar estas filas; los cuales se asemejan a las tumbas, pues guardan en su interior a un muerto, que es su propio corazón. 4. Mas el dolor purifica a los espíritus, por eso muchos no volverán a encarnar. Irán a otros mundos a ocuparse en las misiones que les señale el Padre. 5. Vengo a ayudaros en vuestra regeneración, para que al desprenderos de este mundo, no tengáis que expiar vuestras faltas sino que lleguéis ante el Supremo Juez, limpios de toda mancha. 6. Comprended que todo cuanto hagáis a vuestros hermanos me lo hacéis a Mí, porque todos sois parte de Mí mismo. No lo olvidéis, para que podáis mirar en cada uno de vuestros semejantes a vuestro Padre. 7. Llegan los hombres a sentir placer en causar dolor, pero tarde o temprano llega también el remordimiento como juez inexorable, a juzgaros y a lavaros. 8. Si en este tiempo cumplís vuestra alta misión de regeneraros y ponéis a salvo a vuestros hermanos, mañana vuestro nombre y el de mi pueblo, serán pronunciados con respeto y gratitud, aún en las más lejanas comarcas. 9. No os perdáis de sentir la satisfacción de poderos llamar dignamente mis discípulos después de mi partida, pero debéis de estar preparados para presentaros en las comarcas, villas y aldeas a enseñar la Buena Nueva de mi Tercer Testamento, dando testimonio con vuestras obras. 10. En este tiempo han triunfado aparentemente algunas doctrinas humanas y existen diversidad de ideologías; mas se acerca la hora en que una sola idea prevalezca, en que la humanidad se unifique en una sola Doctrina y ésta será el Espiritualismo. 11. Los elementos de la Naturaleza se encargarán de despertar a los hombres y siempre que traten de tergiversar mi verdad, aquellas fuerzas hablarán de mi justicia. 12. Llegará mi Obra a los ministros, a los reyes y señores de la Tierra, y vosotros les contemplaréis postrados ante mi Divinidad. Entonces muchos libros desaparecerán en el fuego y surgirá el libro que mis plumas de oro escribieron bajo mi dictado, para conocimiento de las generaciones venideras. 13. Este libro lo estudiarán y a él se asomarán los hombres curiosos de conocer el futuro, porque el gran caos será presentido por la humanidad. 14. ¡Perseverad todos en la esperanza, porque será muy grande la paz después de ese caos! Y será muy grande la bonanza, la misma Naturaleza que a veces os parece hostil, la veréis amable en sus distintas estaciones. Los montes, valles y collados, ostentarán exuberancia y belleza. Los árboles se cargarán de buenos frutos y la salud, el bienestar y la paz, envolverán la vida humana. 15. Hoy la tierra se limpia de toda impureza, hasta alcanzar nueva virginidad. 16. Cuando estén próximas a desatarse las plagas, Yo os daré el presentimiento y os hablaré en sueños para que estéis prevenidos y oréis por los demás. 17. No habéis contemplado aún el principio de la lucha contra mi Obra y debéis despertar porque la combatirán hombres preparados. 18. Dejad de pensar demasiado en las necesidades del cuerpo y pensad en el futuro espiritual de toda la humanidad. 19. Mi Doctrina se extenderá por todo el Orbe, pero no la darán a conocer los prevaricadores, serán mis nuevos apóstoles de la humildad y la espiritualidad, los que testifiquen con sus obras la caridad y el amor de su Creador. 20. No dejéis que la humanidad vea que sois débiles y que nada habéis aprendido de Mí; ved que los hombres mucho tendrán que aprender de vosotros. No imitéis a aquéllos que diciendo: "Señor, hágase en mí tu voluntad", en el momento de la prueba son inconformes y aún se atreven a atribuirme imperfecciones. 21. Os hablo sencillamente, en vuestro idioma, porque no quiero dejar nada en misterio. En estos últimos años de mi estancia entre vosotros, muchas lecciones os daré a conocer. ¡Oh pueblo bendito de Israel, que como peregrinos incansables vais atravesando el desierto, deteneos por un momento para oír mi palabra! Mi casa abre sus puertas para todos los caminantes que llamen a ellas con humildad. Calmad vuestra hambre y sed y ya no volveréis a ser los hambrientos ni los sedientos. 22. Estáis atravesando días de prueba, tiempos de purificación y de restitución mas Yo estoy cerca de vosotros, para ayudaros a que no desfallezcáis en la prueba. No penséis ni por un momento en que sois débiles, afirmaos en la certidumbre de que sois el mismo pueblo de los tiempos pasados. Pueblo fuerte, valeroso, barquilla salvadora para el náufrago, buen compañero de viaje, amigo, hermano y ejemplo. La misión que ahora os he confiado es la de amar. El amor es la simiente que he sembrado en vosotros, porque ella, es el principio y la razón de todas sus criaturas. 23. Si vosotros contempláis que Yo soy la Sabiduría, esa sabiduría brota del amor. Si me reconocéis como Juez, esa justicia se basa en el amor. Si me tenéis por poderoso, mi poder esta fincado en el amor. Si sabéis que soy eterno, mi eternidad proviene del amor, porque éste es vida y la vida, hace inmortales a los espíritus. El amor es luz, es vida y saber. Y esa semilla os la he dado desde el principio de los tiempos, la única que Yo, como labrador perfecto, he sembrado en las tierras que son vuestros corazones 24. Hoy, en el Tercer Tiempo, una vez más os levantáis en las tierras del Señor, para ir sembrando esa simiente que habéis encontrado, pero habéis visto que no todas las tierras son fáciles de sembrar, habéis visto además, que unas fructifican pronto y otras son tardías. A unas las habéis encontrado tan duras como si fueran rocas, otras han estado cubiertas de cizaña y de mala hierba y muy pocas son las que han estado limpias y preparadas. Mucho es lo que habéis tenido que trabajar para limpiar aquellas tierras, y después sembrarlas, mas cuando habéis sido pacientes y las habéis regado con el agua de vuestra fe, habéis podido contemplar en las tierras antes infecundas, que la simiente ha germinado y crecido y con ello os habéis regocijado. Esas tierras que pareció que os rechazaban a cada instante, hoy son vuestra alegría, vuestra esperanza y han traído paz a vuestro espíritu. Ahí está vuestra obra, vuestro afán y vuestros desvelos, ya no podéis apartaros de ellas. 25. Seguid velando y orando por esas parcelas, porque del fruto que recojáis os podréis alimentar eternamente; mas para que este fruto os dé el buen sabor y os alcance la verdadera vida, lo tenéis que cultivar con esmero, para que la simiente se convierta en planta y ésta en árbol corpulento con extensos ramajes que le brinden al caminante la sombra acogedora y los frutos abundantes que dan la vida a las grandes multitudes. Y después, esa simiente debe volver al corazón de la tierra; para allí seguir naciendo, creciendo y fructificando hasta la consumación de los tiempos. 26. ¡Qué grande es mi gozo al encontrarme entre mis discípulos en estos momentos de verdadera comunión espiritual! Es el instante feliz en que el Padre siente el amor de sus hijos y ellos reciben el ósculo paternal que les fortalece. Es el momento en que al venir me decís: Padre, hemos trabajado según tus enseñanzas; mas como no somos perfectos, venimos a Ti, como párvulos llenos de mansedumbre y humildad, a mostrarte nuestra siembra tal como se encuentra este día y para que Tú, Divino Maestro, con tu amor y sabiduría, nos enseñes, nos corrijas y nos digas cómo hemos de seguir. Señaladnos lo que hayamos hecho mal, para enmendarlo con vuestra ayuda y ya preparados por vuestra caridad mostremos a la humanidad la Obra, sin añadirle ni restarle mérito alguno. 27. Yo os contesto: Benditos seáis porque confiáis en Mí, sabéis que no venís ante un verdugo o ante un Juez injusto, sino que estáis ante un Padre que es todo amor y enseñanza. 28. Os doy una lección más, para que os preparéis y aprovechéis hasta el último momento mis palabras, para que quedéis después de 1950, como maestros, y guías de la humanidad. 29. El mundo está sujeto a prueba, las naciones sienten todo el peso de mi justicia que cae sobre ellas. Y mi luz, mi voz que os llama, se deja sentir en toda la humanidad. Los hombres sienten mi presencia, perciben mi rayo universal que desciende y descansa sobre ellos; y elevan hacia Mí su espíritu para preguntarme: Señor ¿En qué tiempo nos encontramos? ¿Estas pruebas y amarguras que han llegado a los hombres, qué significan, Padre? ¿Acaso no escucháis el clamor de este mundo? Tú dijiste que volverías. ¿Hasta cuándo vas a venir oh Señor? Y en cada secta y religión, se eleva el espíritu de mis hijos y me buscan, me invocan, me preguntan y me esperan. Y cuando ellos, por su impreparación no llegan a sentirme, se debilita su fe, se confunden y blasfeman. Y os digo que ya era tiempo que vuestros emisarios estuvieran traspasando las fronteras de vuestra nación y hubieran llegado a ellos, como precursores de mi enseñanza dando la buena nueva, ayudándoles a comprender el significado de las pruebas, el porqué del caos en que vive la humanidad. 30. Habéis dormido, pueblo, dejando que los tiempos transcurran y os habéis concretado tan sólo a saborear la dulzura de mi palabra, a recibir mis prodigios, a escuchar mi perdón que os acariciaba a cada instante, sin recordar que en esos mismos momentos en que vosotros estabais gozando de la paz, existen millones de hermanos vuestros, que se confunden y se pierden en su fe; que caminan sin Dios y sin Ley, que carecen del pan de cada día y del alimento espiritual. 31. Mientras que vosotros os reunís con vuestros hermanos, con vuestros hijos, esposas o esposos en torno a vuestra mesa a saborear vuestros manjares, hay millares de familias dispersas, que ven destruidos sus hogares por las guerras que han encendido las pasiones y la ambición humanas. Muchos padres se han quedado sin hijos, muchas madres no tienen sustento para sus pequeños, hay muchos huérfanos que desde hace mucho tiempo están privados de contemplar la faz querida de sus padres; viudas que han enloquecido de dolor, multitudes de hombres que han sido aprisionados, que se encuentran apurando un cáliz de amargura, comiendo tan sólo un mendrugo de pan que no les alcanza para alimentar su cuerpo. 32. Y si es cruento el dolor material que apuran las naciones, considerad cuánto más grande será lo que está sufriendo el espíritu. En verdad os digo, que están bebiendo ya las heces del cáliz más amargo. 33. Levantaos, oh pueblo, preparaos en oración, para que vayáis con vuestro pensamiento, como alondras de paz a esa naciones y abráis las puertas de la luz, de la razón y de la justicia a esos pueblos. Os estoy preparando, pero antes he querido purificaros. Recordad que para llegar a Mí, ¡Cuántas pruebas tuvisteis que atravesar y cuánta amargura azotó a vuestro espíritu y a vuestra materia! La enfermedad en unos, la miseria en otros, el desconocimiento de los seres queridos, su abandono o su partida. El dolor en todas sus formas, como un cáliz muy amargo fue bebido por vosotros para lograr purificaros. Vuestro corazón se abrió en medio del dolor que os estaba purificando para llegar a reconocerme y amarme. 34. Cuando llegasteis a Mí, conducidos por Elías, el buen Pastor, llegasteis muy humildes a preguntarme qué iba a hacer con vosotros, porque humildemente me pedíais que hiciera en vosotros mi voluntad. Y mi voluntad ha sido enseñaros el amor, el perdón y la caridad en todas sus formas. Para ellos os he dado dones, facultades y gracias. 35. Aún permanezco entre vosotros, porque todavía no habéis aprovechado y asimilado mi divina enseñanza. Todavía no habéis llegado a comprender la grandeza de mi enseñanza divina en toda su magnitud. Todavía no estáis preparados para la lucha y es por eso que continuaré hablándoos hasta el final de 1950. 36. Esta Doctrina no tan sólo ha venido a salvar a mi pueblo escogido, sino a todas las naciones de la Tierra. Yo salvaré a mis hijos de toda esclavitud o cautiverio para que se sientan dueños de sí mismos y no vuelvan a caer en el cautiverio de la ignorancia o del fanatismo, y cuando hayan alcanzado la absoluta liberación, puedan ir a salvar a sus hermanos. Hoy estáis depurando vuestras costumbres y prácticas tanto espirituales como humanas; después iréis a ejecutar la misma obra con la humanidad, mas debo advertiros que lo debéis de hacer con humildad, sin hacer alarde de elevación espiritual, con mansedumbre que revele la pureza de vuestros propósitos, con verdadero amor en vuestras obras. 37. Id a cumplid vuestra misión llenos de firmeza y de confianza en Mí, y haced todo aquello que no habíais hecho en tiempos pasados, para que dejéis concluida vuestra obra y podáis llegar por fin al cumplimiento espiritual que os aguarda. 38. Si este mundo ha sido hasta ahora un valle de lágrimas, se debe a que el hombre se ha apartado de mi Ley, Yo formé para él un paraíso e hice que muchos de los primeros espíritus encarnaran en las primeras materias, sin dejar de ser ángeles. Quise que al venir a la Tierra, no perdiesen su gracia y viviesen en paz y conformidad; mas el hombre, no lo quiso así y su debilidad e ingratitud, su falta de espiritualidad dieron origen a un mundo de dolores y de luchas. 39. El hombre ha sufrido para labrar el pan de cada día y la mujer le ha acompañado en su camino de dolores y de vicisitudes. Mas este mundo que ha sido el valle de lágrimas durante tantas eras, se convertirá en un valle de paz, cuando vosotros, mis primeros discípulos, os hayáis redimido y vayáis doquiera dando testimonio de Mí, con vuestras buenas obras. 40. Este planeta que ha recibido espíritus en diferentes grados de elevación, la mayor parte retrasados, recibirá en su seno, seres de gran elevación, que podrán comunicarse conmigo, de espíritu a Espíritu. Y cada generación que vaya pasando, vivirá con mayor pureza, hasta que el Reino de los Cielos quede establecido en el corazón de los hombres. 41. Para alcanzar todo esto, tendréis que luchar dentro de vuestro propio hogar para que hagáis de él un templo de amor y de enseñanza de mi Ley, en donde los padres sean para sus hijos mis representantes en la Tierra y los hijos sean para sus padres, joyas de gran valor, tiernas plantas que deberán de ser cultivadas con amor. Que el hombre en su campo de labranza, en el trabajo que se le haya asignado, lleve por estandarte el cumplimiento de su misión con fortaleza; que la mujer sea la compañera amorosa del hombre y la madre abnegada, para que ambos, en unión de sus hijos, bendigan el pan que les dé el sustento. 42. Quiero que por doquiera que vayáis, llevéis el pan de mi enseñanza y prediquéis con humildad, porque habrá quienes al contemplar vuestra vida, intrigados se pregunten: ¿Quiénes serán estos que saben vivir con tanto amor y sencillez? ¿Quiénes son éstos que saben ser felices con un mendrugo de pan y que a pesar de su escasez se muestran sanos y fuertes y no necesitan recurrir a los hombres de ciencia en busca de sus consejos o de la salud? Y cuando lleguen a preguntaros quién os ha enseñado, les diréis: El Divino Maestro en Espíritu, que ha llegado a nosotros en el Tercer Tiempo, en cumplimiento a su promesa hecha en los Tiempos pasados Quiero que deis testimonio de Mi con vuestros hechos, porque la humanidad está hastiada de palabras. Ahí tenéis a muchos de vuestros hermanos que se afanan en predicar el Evangelio y a pesar de que es la palabra que os di en el Segundo Tiempo, no han logrado salvar a la humanidad de este Tercer Tiempo, porque les ha faltado la práctica de las buenas obras, el ejemplo. Por esas mismas palabras dieron sus vidas mis apóstoles, pero ellos si supieron imitarme y sellaron con su sangre su cumplimiento. 43. Hoy no vengo a pediros vuestra sangre, ni que sacrifiquéis vuestra vida; lo que os pido es amor, sinceridad, verdad, desinterés. 44. Así os doctrino y os enseño, preparando con ellos a los discípulos de mi divinidad en este Tercer Tiempo, porque os veo contemplar indiferentemente la marcha del mundo, y es que no sabéis penetrar en el corazón de la humanidad, en donde hay tanta miseria y tanto dolor. Existe gran desigualdad, pues veo señores a quienes sólo falta la corona para nombrarse reyes y contemplo súbditos que son verdaderos esclavos. De ahí que se haya encendido la lucha. Entre esos señores enriquecidos en el mundo hay muchos que se dicen cristianos, mas Yo os digo que apenas si conocen mi nombre. 45. Quienes no ven en los demás a su prójimo, quienes acumulan riquezas y se apoderan de lo que es de otros, esos no son cristianos, porque no conocen la caridad. Vendrá la lucha entre lo espiritual y lo material, en esa lucha entrará la humanidad y para que el triunfo de la justicia llegue, ¡Cuántas amarguras tendrá que sufrir! 46. En medio de esa contienda de doctrinas e ideas, surgirá mi enseñanza, como aparece la luz del faro en medio de la tormenta. Comprended a través de mi palabra la situación que agobiará a la humanidad y entonces sabréis juzgar con mejor tino y sabréis lo que debéis hacer para no permanecer inactivos. 47. Comprended que el único tesoro espiritual por el que debéis de luchar, es el de mi Ley. Habéis sacrificado los símbolos a través de los cuales ayer me rendíais culto, para dar paso a una idea más perfecta. Sin embargo, ved cómo aún en este tiempo se levantan pueblos disputándose la posesión de aquella tierra y aquellos lugares donde en los tiempos pasados me manifesté. Muchos símbolos he hecho desaparecer, pero a los hombres no les faltan motivos para su idolatría y fanatismo. Os digo que antes de que las generaciones venideras se inclinen ante los ídolos de hoy, mi justicia les destruirá y las únicas columnas que resistan el poder de mi justicia, serán aquellas que sostengan los santuarios levantados en el fondo de vuestro corazón: Santuarios de la fe; de paz y de fraternidad, porque lo espiritual es indestructible. 48. Mi Doctrina espiritual en el Tercer Tiempo, cuando la Tierra ya se encuentre preparada, llegará mansamente al corazón de la humanidad, su triunfo no se logrará con sangre ni con ofensas. El Espiritualismo se establecerá mediante la comprensión de unos y otros. Nadie que trate de imponer mi Doctrina por medio de la fuerza será soldado de la Verdad; porque no viene mi Doctrina en son de conquista material, pues si en el Segundo Tiempo en que vine a prepararos para reinar en vuestro corazón os dije que mi Reino no estaba en este mundo, hoy que vengo a elevar vuestro espíritu para reinar en él. ¿Cómo podría deciros lo contrario? Mi Doctrina descansa sobre cimientos de amor, pero lo habéis olvidado y por eso os he dicho que era menester que volviera entre los hombres a recordarles la Ley olvidada, aquélla que amaron vuestros antepasados y por la que murieron muchos mártires y apóstoles pensando en vosotros. 49. No bastó mi sacrificio de aquel tiempo y aquí me tenéis nuevamente. Se necesitan nuevos apóstoles y pronto les enviaré con la semilla divina. Como los vientos que van de un extremo al otro de la Tierra, así se esparcirá mi Doctrina. No irán solos mis enviados, un mundo de seres invisibles como ejércitos de luz, les acompañará para hacer más prodigioso su paso y en verdad serán escuchados por todos. 50. Discípulos, aprended de Mí, mientras llega el instante en que tengáis que levantaros a enseñar mi lección a vuestros hermanos. Sabed desde ahora que pasado el año de 1950, no volveréis a penetrar en este éxtasis para hablar, que para entonces os bastará elevar vuestro pensamiento a Mí, con esa preparación que os he enseñado para que por vuestros labios salgan palabras de luz. Desarrollad vuestros dones para que vayáis sabiendo recibir mi inspiración. 51. Os doy esta lección, para que la estudiéis detenidamente y analicéis su esencia la cual os será útil mañana, cuando tengáis que doctrinar a vuestros hermanos, con mi doctrina de amor. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 223 1. He descendido hasta vosotros a buscaros, porque ha mucho tiempo que camináis alejados del sendero y nada hacéis por encontrar el verdadero camino. 2. Mi presencia de Maestro os hacía falta, y por eso me he presentado entre vosotros a daros valor, fuerza y fe para luchar por vuestra salvación. 3. Una gran ignorancia espiritual envuelve a la humanidad; no se da cuenta de su destino ni de su responsabilidad en la Tierra, y por eso ha perdido la senda. 4. El hombre ignora quién es, por lo que no sabe cuánto atesora en su espíritu. Se ha concretado a desarrollar sus facultades humanas, pero las del espíritu las ha ignorado por su falta de interés en lo que es elevado y noble. 5. ¿Cómo podría la Humanidad descubrir las potencias que en sí lleva? 6. Ha sido menester que me aproxime a vuestro corazón para despertaros del profundo letargo espiritual en que estabais sumidos y recordaros que no sois tan sólo materia, que no sois pequeños y menos parias. 7. Al escuchar mi palabra, llenos de gozo me habéis dicho: Señor, ¿Es posible que existan tantos dones en nuestro ser? Entonces habéis comenzado a comprender algo de lo que sois y de lo que significáis en el Universo. 8. A veces ponéis en duda los dones de los que os he dicho que sois poseedores, y Yo os digo que vuestra duda proviene de que no los habéis desarrollado, por lo que no pueden manifestarse en la forma que vosotros quisierais. 9. Es cierto que hay casos en que con sólo la fe podéis realizar obras sorprendentes, pero debéis saber que fue mi amor el que os concedió aquel prodigio para alentar vuestra fe, aun cuando todavía no os encontraseis capacitados para llevar a cabo aquella obra. 10. Largo es el desarrollo de las potencias del espíritu, tanto que una sola materia no le es bastante, ni una sola existencia en la Tierra le es suficiente. Pero mi providencia, que en todo está, va preparando a cada espíritu nuevos cuerpos en que pueda continuar su desarrollo, ayudándole en su perfeccionamiento para que pueda llegar al lugar que le está destinado. Os lo digo, porque os he sorprendido pensando que es muy poco lo que habéis logrado en comparación con lo que se os ha dicho que poseéis; entonces surgen en vuestro corazón dudas y os invade el decaimiento. 11. Con lo que ahora os he dicho, podréis ya comprender que no os será posible, en una sola existencia, desarrollar en toda su capacidad los dones de que está formado vuestro espíritu, porque siendo ellos parte de un ser que pertenece a lo eterno, que es parte de lo infinito, es natural que en una vida tan efímera, como es la vida del hombre en la Tierra, no alcancéis a mirar el desarrollo completo de algunos de vuestros dones. 12. Sin embargo, debo aclararos que no por saber que en la presente existencia no podréis alcanzar el máximo desarrollo de vuestros dones, vayáis a flaquear en vuestro ahínco de lograr vuestra evolución. Por el contrario, pensad que si en una sola existencia pudieseis contemplar el desarrollo completo de vuestros dones espirituales, éstos serían muy pequeños. 13. Sólo os pido que deis un paso en cada encarnación, pero que sea un paso firme hacia la perfección; entonces será vuestro espíritu el que advierta su adelanto, manifestándose cada vez con mayor sabiduría a través de aquellos cuerpos que le vayan siendo confiados. 14. Ahora os encontráis en preparación: ya os fueron revelados por mi palabra todos los dones que poseéis y se os ha dado a conocer la misión que en vuestro trayecto espiritual tendréis que cumplir. 15. Ya fuisteis probados con las pruebas a que un espíritu debe ser sometido para recibir un mensaje o una revelación divina; os resta tan sólo iniciar vuestro desarrollo, en la confianza de que vuestra senda estará iluminada con la luz de la conciencia, que siempre os dirá qué es lo que debéis hacer. 16. Quisierais que vuestra comunicación de espíritu a Espíritu fuese perfecta, que el don de la videncia se hubiese manifestado en plenitud, que el poder curativo os permitiera realizar un prodigio en cada caso y que el don de la palabra floreciese en vuestros labios desbordándose en consuelo, en sabiduría y en profecías; mas cuando os convencéis de que distáis aún de alcanzar esas alturas, os entristecéis y os tornáis callados y taciturnos; ¿Por qué, discípulos? ¿No comprendéis que mucho de lo que anheláis alcanzar depende de vuestra preparación? 17. Bien sabéis cuál es la preparación que debe tener el discípulo para poder recrearse con el fruto de su espiritualidad y que es la de llevar una vida limpia, el estar prestos a la oración, a servir a vuestros semejantes, a resistir las tentaciones, a fin de que en el instante de necesitar vuestra fuerza espiritual y vuestros dones para llevar a cabo alguna obra de amor, encontréis dispuesto vuestro ser, y así tengáis la satisfacción de ver hecho realidad el prodigio que en vuestra oración solicitasteis de vuestro Padre. 18. Entonces podréis ver las primeras luces del Gran Día anunciado por profetas y enviados tiempo ha; podréis sentir cómo desciendo en Espíritu a hablaros de la vida eterna que a todos os espera, porque todos estáis destinados a ella. 19. Hasta la intimidad de vuestro ser penetro, para probaros que para Mí no existen barreras ni obstáculos que impidan a mi luz llegar al fondo de vuestro espíritu. 20. Vengo a decir a los hombres, que ya que han caminado por la vida material, desentendiéndose de los deberes y de la misión de su espíritu, les envío este mensaje de sabiduría para que se preparen y sepan penetrar a la vida espiritual cuando a cada uno se le haga el llamado. 21. Vengo a decirles que, ya que aquí en la Tierra han cerrado el paso al espíritu, al menos dejen que él se prepare para cuando no tenga ya necesidad de la materia. 22. ¿Creéis que la vida se concreta a vuestra existencia en la Tierra? ¿Creéis que mi Ley y mi Doctrina sólo iluminan vuestra vida en el mundo? No, multitudes que escucháis mi palabra, la Ley divina no la di a vuestro cuerpo; vine a iluminar con ella vuestro espíritu. 23. Yo sé por qué os hablo en esta forma, porque mi mirada descubre entre las turbas a aquellos hombres que necesitan que así les hable. 24. Son los materialistas, los que no ven más allá de donde alcanzan sus ojos a mirar, sin creer que más allá de su mente y de sus sentidos es donde comienza la eternidad, la verdad, la sabiduría. 25. No necesitan que les hable así a los que ya comienzan a dejar que sea el espíritu el que gobierne en sus obras, en sus pensamientos y en toda su vida; aquéllos que ya empiezan a desprender su espíritu de cuanto los ataba al mundo. Ellos llegaron materializados ante la manifestación de mi palabra, sin saber lo que oían, sin comprender su sentido, y también les toqué en lo que más amaban en su vida. 26. El Reino del Espíritu es infinito y para alcanzar la elevación que os permita gozarlo y vivirlo, es menester conocer el camino y tener luz para ascender por él; pero no creáis que menosprecio vuestra vida material, no, discípulos, ¿Por qué había de menospreciarla, si Yo la preparé para vosotros? Comprended que la vida en el mundo material también forma parte de la vida en el Reino espiritual, infinito y eterno. 27. Precisamente la finalidad que mi palabra viene a cumplir entre vosotros es la de mostraros el camino certero por donde debéis transitar para alcanzar la espiritualidad. 28. Cuando os hablo de la vida espiritual, no me refiero concretamente a la existencia de espíritus desencarnados, sino que os hago comprender que la vida espiritual está en todas partes, porque todo procede de ella. 29. Sólo la luz de esa vida podrá revelaros la verdad, sólo en ella podrán los hombres comprender cuanto desean y necesitan saber. 30. Quienes se empeñen en ignorar la vida del espíritu, sólo serán pobres seres que vivirán en la Tierra caminando sin rumbo, tropezando y cayendo, sin darse cuenta de que en el fondo de su ser tienen la llave de la puerta de la eternidad y llevan también la lámpara que puede iluminarles el camino que conduce a la paz, a la sabiduría y a la felicidad. 31. Mas mi caridad viene a despertarlos de su letargo, viene a levantar a los postreros, para que ayuden a los primeros en la lucha de este tiempo contra el materialismo, en todo lo que ellos no hayan podido hacer. 32. El mundo se halla preparado y acrisolado por el dolor, esperando a los discípulos del Divino Maestro. La humanidad está atravesando una hora de prueba. 33. Comprended lo grande de vuestra misión. 34. Yo iluminaré vuestro sendero cuando por instantes se opaque su luz, para que vuestro espíritu no tropiece ni se confunda, porque sois los emisarios de la paz, los poseedores de una revelación eterna. 35. No volverá a contaminarse vuestro culto de influencias extrañas, ni volveréis a caer en la esclavitud espiritual. 36. No vendrán los hombres a poner delante de vuestros ojos la imagen de su Señor, porque mi verdadera imagen no la han sabido encontrar aún, a pesar de llevarla en sí mismos. 37. En cada hombre se encuentra un más allá, un arcano, un infinito, un misterio. Ahí está el santuario en donde mora el Padre, cuya puerta está cerrada, porque no habéis sabido penetrar en vuestro interior. No ha sabido el hombre encontrar el verdadero santuario que consigo lleva. Sólo ve hacia afuera y siente lo exterior. Es materia y sentidos corporales. 38. Este es un tiempo en que espiritualmente toda la humanidad duerme. No existe una sola religión que eleve a su Dios el verdadero culto. Vosotros os levantaréis a dar mi palabra, dando testimonio de Mí con vuestro ejemplo. Sin obras de amor, no tendrá fuerza mi Doctrina en vuestros labios. 39. Os enviaré a las naciones cuando os contemple preparados, cuando exista verdad en vuestro espíritu y en vuestra materia. Entonces podréis solucionar los grandes conflictos; podréis atravesar grandes torbellinos sin dejaros arrebatar; podréis resistir tormentas y atravesar espesas tinieblas, porque ya estaréis abriendo los ojos a una luz superior a toda ciencia humana. 40. Siendo vosotros humildes, estáis destinados a descorrer muchos velos ante filósofos y sabios; para todos seréis paz, consuelo y redención. 41. En todos los pueblos de la Tierra estoy dando señales de mi nueva manifestación a través de la intuición y de los sueños. El eco de mis pasos ya se escucha cercano. 42. Comprended cuánto os amo ¿Por qué teméis? Quién esté dentro de mi Ley, nada tiene que temer de Mí. 43. Estáis escuchándome con respeto y preparación y sin embargo me teméis: Es porque vuestra conciencia os dice que no hacéis aún obras perfectas. 44. Cumplid para con vuestro Dios y para con vuestros semejantes, pagad vuestra deuda de gratitud y todos seréis recibidos por el Señor. 45. Si en el camino se detuviesen algunos por torpeza, falta de estudio, falta de espiritualidad o ignorancia, que los demás no se detengan, pero dadle vuestra ayuda al que cayere y despertad al que duerma. 46. En verdad os digo que los primeros no llegarán al verdadero cumplimiento en esta Tierra, ni vosotros, aun cuando avancéis en el camino. Vendrán otros después, quienes darán un paso más hacia adelante; después de ellos, otros que avancen más y así sucesivamente. Pero mientras éstos estén adelantando en su evolución, ya vosotros en espíritu habréis escalado espiritualmente. Por lo que os digo que siempre los primeros han de limpiar el camino a los postreros. 47. Pronto dejaréis esta materia y al penetrar en el mundo espiritual os convenceréis de que no fue estéril vuestra jornada en esta Tierra y que el conocimiento del Espiritualismo os permitió, al desprenderos de la materia, extender las alas del espíritu para llegar cerca de vuestro Padre. 48. Alentad la esperanza de esa nueva vida y os consolaréis en las vicisitudes que ahora padecéis en este valle de lágrimas, de sangre y muerte. 49. Convertid a vuestros hermanos en mis discípulos, mirad cómo el postrero comprende que no podréis ofrecerle un mal fruto. 50. La humanidad está llegando a cierta madurez espiritual para comprender mi obra. 51. Después de 1950, esta Doctrina no decaerá, antes bien florecerá, el trabajo se intensificará y los libros de oro serán abiertos para que de ellos brote la sabiduría y lleguéis a comprender lo que antes no comprendisteis. Los escritos conteniendo mis máximas y mis parábolas, serán llevados de comarca en comarca, de hogar en hogar y de corazón en corazón. 52. Entonces veréis como muchos os darán buena acogida y os recibirán con los brazos abiertos, porque su espíritu se encontrará ansioso de contemplar al Padre en su verdadero altar. 53. Daréis mis enseñanzas tomando ejemplos y preceptos de Moisés, recordando la palabra de Jesús y lo que en este Tercer Tiempo os he revelado, uniendo todo en una sola obra. 54. Surgirá en el mundo una guerra de ideas y doctrinas, mas Yo haré que ese movimiento os conduzca a la luz. 55. Mi luz es en toda la Tierra. En toda ella levantaré hombres y mujeres por los cuales me manifestaré. 56. Esta nación que habitáis cumplirá con una gran misión en este tiempo y en tiempos venideros. En el mayor dolor y en las grandes pruebas, será baluarte, dará luz y paz y será sustento para otros pueblos. Su corazón se despojará de egoísmo y conveniencias, convirtiéndose en caritativo y fraternal. 57. Todas las religiones serán juzgadas y las más poderosas serán las más tocadas. No sabéis cuáles de ellas tomen a cuestas su trono de grandeza para trasladarlo a otras tierras, huyendo de mi justicia. 58. Hoy quiero deciros que entre vosotros no se erigirán templos materiales, ni altares de fanatismo; el rito y la tradición desaparecerán. No se levantarán ante vosotros sacerdotes ni ministros. 59. No tendréis autoridad o potestad alguna para dar títulos de santidad a ningún ser humano. 60. Los que alcancen gran comunicación espiritual con mi Divinidad, serán los más humildes. 61. Ha llegado el tiempo en que del culto imperfecto no quede ni piedra sobre piedra, en que el único templo esté en el interior del hombre, el altar en su corazón, la ofrenda en sus obras, la lámpara en su fe y la campana en su voz que despierte a los espíritus dormidos. 62. Vengo a hablaros con amor para que me reconozcáis por ese amor. 63. Sois pequeñas criaturas a quienes conduzco por la senda de la elevación espiritual y a los que perdono por sus faltas para que aprendan a perdonar a sus semejantes. 64. Analizad mi palabra sílaba por sílaba, para que seáis fuertes de espíritu y podáis ser como un báculo entre la Humanidad. 65. Os he dado de mi luz con la que podréis iluminar a vuestros hermanos. Con esa potestad desataréis, a imitación de Jesús, a los espíritus en tiniebla que encadenados y turbados se encuentran poblando el Universo. 66. Mi luz todo lo abarca y envuelve, porque todos habéis brotado de mi Espíritu, me pertenecéis y a Mí habréis de volver. 67. No penséis que vengo solamente en pos del pueblo de Israel. Ciertamente, en vos he depositado desde los principios, leyes, cargos y órdenes, para convertiros en mis discípulos que han de doctrinar a la Humanidad, los que han de ser la luz del ciego, el báculo del paralítico, el bálsamo para el leproso; por lo tanto, sólo os he dejado como hermanos mayores. Más quiero que comprendáis también que al referirme a esas penalidades, hablo de ceguedad del espíritu, de falta de movimiento o libertad espiritual y de la lepra que es vicio y pecado. Sabed que es a vuestro espíritu a quien vengo a salvar, aunque también Vuestra materia es digna de mi caridad, mas a ella le entrego por añadidura. 68. En vuestro espíritu existe una gran potestad curativa que no se ha manifestado en toda su plenitud, por vuestra falta de fe y confianza en ese don. 69. El espíritu está revestido de mi gracia, mas tropieza con la flaqueza de la carne. Luchad por la armonía y unificación entre vuestro espíritu y vuestra materia, para que podáis hacer mi voluntad. 70. Mi palabra es agua cristalina que os ofrezco, para que sed no volváis a sentir en este mundo. 71. La humanidad a través de sus religiones y sectas, me busca y me ama, y ella recibe mi caricia y mi luz. 72. En diferentes peldaños de la escala se encuentran los espíritus, pero a todos les amo en forma igual y les doy los medios de llegar a la cima. De igual manera debéis amar a vuestros hermanos, sin importaros el grado de elevación espiritual que posean. 73. Quiero que abráis plenamente vuestro corazón, para hacer en él mi morada y encender ahí la antorcha de la fe. Quiero enseñaros a sentir el dolor ajeno como si fuese propio. 74. Las tribus de este pueblo se unificarán espiritualmente, antes que lleguen las grandes penalidades pronosticadas. 75. Ahora tenéis que hacer méritos para que el mundo alcance luz en su sendero y espiritualmente combatáis al egoísmo y al odio que se han apoderado nuevamente del corazón de la humanidad. 76. ¡Bienaventurado el que me escuche y abra las puertas de su corazón, porque él será mi buen discípulo! 77. Dad albergue en vuestro corazón a la fe, la esperanza y la caridad, para que exista confianza absoluta en vuestro Señor, para que no sintáis fatiga en el camino, ni os detengáis, y para que hagáis obras de piedad entre los que sufren. 78. Esta es la simiente que siempre he venido a confiaros, mas si vosotros no habéis hecho obras perfectas como vuestro Padre, es porque aún estáis a la mitad del camino y vuestra carne aún peca. Todo esto lo sé, y por eso os busco con paciencia infinita. 79. Así lección tras lección, estoy formando el libro de sabiduría que dejaré delante de vuestros ojos y cuando levante mi palabra, y en él encontréis las lecciones que os animarán a seguir caminando en el sendero de vuestro cumplimiento, llenos de esperanza, en pos de la tierra que os he ofrecido, la cual es mi propio seno. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 224 1. Estoy escribiendo en el libro de la elevación espiritual, cada una de vuestras obras. Y para que no ignoréis vuestra misión en la Tierra, he venido a despertar los dones espirituales que os he confiado desde el principio de los tiempos. 2. Habéis brotado de Mí y desde ese instante, habéis sido preparados y al enviaros a la Tierra que es morada de lucha y perfeccionamiento, os he dado la Ley, que os enseña el amor a vuestro Padre y que también os dice: Amaos los unos a los otros, para que estéis en armonía con todos los seres que he creado. Delante de Mí, todos sois grandes, dignos. Yo he formado a todos con el mismo amor y para Mí no hay diferencia entre unos y otros. 3. Ha mucho tiempo que espero el retorno del hijo. Si al escuchar mi palabra, no se conmueve vuestro corazón, si no derramáis lágrimas de atrición, es que no habéis velado y esperado el cumplimiento de mi promesa, hecha a vosotros en el Segundo Tiempo. He venido ahora a derramar beneficios espirituales y materiales. Mi palabra, que es el fruto del Árbol de la Vida, viene a calmar vuestra hambre. Traigo para los hombres de buena voluntad, la paz, que es el galardón que os concedo en la Tierra, mediante el cumplimiento de mis preceptos. 4. Elevad vuestro espíritu, limpiad vuestro corazón y en un acto de amor a Mi Divinidad, penetrad en comunión espiritual conmigo. Yo derramaré mis complacencias sobre vosotros. 5. Orad y vuestra oración convertirá a los pecadores, y convencerá de su error al que por ignorancia ha pecado y no sabe cuánto ha faltado delante de Mí. Yo aparto el germen de maldad y os hago conocer los beneficios de la regeneración y del cumplimiento. 6. Para cada una de vuestras buenas obras, tengo una bendición, para vuestros problemas una solución y para vuestros dolores un bálsamo. Y cuando sanos y fuertes os encontréis, enseñad a vuestros hermanos, inspirad el bien y sed ejemplo, para que no sean sólo las palabras las que hablen de Mí, sino vuestros actos, los que testifiquen de que sois mis discípulos y que me estáis imitando. 7. Voy a hablar al mundo cristiano y al que no ha creído en Cristo; al Pueblo de Israel o sea a los mosaicos, en todos derramaré mi luz, y mi caricia. Esta luz, disipará la confusión y la ignorancia; y la fe en Mí unificará a todos los espíritus y los hará semejantes unos a otros. 8. Después de gran lucha, la paz vendrá a los hombres. Hoy encontráis enemigos para vuestra fe, espiritualidad y buenas prácticas, porque el ambiente que reina es impuro y no habéis podido detener el avance del mal, y en verdad sois vosotros los encargados de transformar este mundo devolviéndole la salud, la paz y la fe que ha perdido. 9. En vuestra lucha, no estaréis solos. Vuestro Dios lucha antes y siempre. Las fuerzas del mal, serán atadas, la humanidad será libre y rehará su vida y la fe volverá a su corazón. 10. Si en el ejercicio de vuestros dones, tuvieseis grandes triunfos, no os envanezcáis, no hagáis que vuestra materia sea admirada, tan sólo por haber sido el instrumento del cual me serví para hablar a los hombres. 11. Pensad que he perdonado vuestras faltas y he apartado vuestras imperfecciones. Me he servido de entendimientos sencillos, rudos e ignorantes, que he pulimentado para llevar a cabo mis designios. 12. Mi palabra quedará escrita. Ese libro será guía y enseñanza del Pueblo. Si no estáis preparados para comprender mis nuevas inspiraciones, seguid estudiando mi palabra. Yo estoy preparando los corazones de los discípulos que han de formar este libro. En él, encontraréis mi esencia y mi presencia. Será la herencia que legaré a la humanidad y los hombres inspirados en Mí, dictarán leyes de amor, preceptos sabios, pensamientos y máximas que conocerá el mundo, pues mi palabra encontrará corazones ansiosos, dispuestos a recibirla en todos los pueblos de la Tierra. 13. Aquellas naciones que han pasado por los rigores de la guerra, esperan a los emisarios que confirmen su creencia de que Yo he venido una vez más a establecer mi Reino en el espíritu del hombre y hacer con él un pacto de amor y de justicia, como estaba escrito. 14. He dejado a vuestra diestra un ángel guardián, que conoce vuestra vida. Él tiene la misión de guiaros, de libraros de los peligros. Es el mundo espiritual que os acompaña, cumpliendo una gran misión de amor. Tenéis a Elías, abnegado Pastor que guía vuestro espíritu, encarnado o desencarnado. 15. Su nombre no es conocido por toda la humanidad, tampoco su misión, mas pronto sabrá que él es mi precursor en todos los tiempos. María es dulzura y consuelo vuestro, en todas las tribulaciones a que el espíritu está sometido. Ella vela por vosotros y en este tiempo de rigores os acompaña para daros valor en la prueba. Es la intercesora entre el hijo y el Padre. Y el Maestro que os habla, ha venido para enseñaros y dejaros preparados como sucesores míos cuando Yo parta. 16. Vuelvo a vos, humanidad, a través del entendimiento humano, para depositar en vuestro espíritu mi enseñanza y en vuestro corazón mi esencia. Vuelvo a vos como antorcha de luz celestial para guiar a los hombres por el sendero de la espiritualidad, que es el camino de la vida eterna. 17. La luz de mis enseñanzas os ilumina para que brilléis entre las sombras de este mundo. 18. Recibid este mensaje que Cristo os envía, para que lleguéis a comunicaros por medio del pensamiento con vuestro Padre Celestial, que Él amorosamente os contestará a través del mismo pensamiento. 19. Bienvenidos seáis, humanidad triste, cansada de sufrir. Venid y descansad en mi amor. Soy la paz y la serenidad, y eso mismo vengo a dejar en vuestro espíritu. Yo soy vuestro Cirineo y vuestra esperanza. ¡Alegraos y fortaleceos, Yo estoy con vosotros! 20. En los instantes en que escuchéis mi palabra, sentíos felices. En mi Divino Espíritu hay paz al sentirme escuchado por vosotros, y esa emoción os la quiero transmitir. Tiempo ha que esperabais mi retorno. 21. Guardad mi palabra que es trigo dorado, y no la perdáis. Es menester que conozcáis el significado inmenso de la caridad, porque entonces sabréis las maravillas que hace el amor. ¡Cuán triste es que alguno de mis hijos no sienta en el corazón la alegría que experimenta su espíritu! Quiero veros consolando, amando, curando, ya sea el cuerpo o el espíritu del que sufre. EI que ama, no conoce el odio que amarga la vida. El que ama, no conoce el rencor que destroza el corazón y entristece el espíritu. El que ama tiene dulzura en su palabra, en su mirada y en sus obras, su vida es dulce y su muerte corporal tendrá que ser apacible. 22. Eternamente mi espíritu está consolando al vuestro con su palabra paternal, mas cuando sufrís hondamente y en medio de vuestro dolor me llamáis, creéis que vuestra voz no ha sido escuchada por Mí. Dudáis porque no estáis en condiciones de sentirme, porque llevándome dentro de vosotros no lo sabéis, ni lo creéis. ¿Cuándo he dejado de deciros que os amo? Si supieseis escucharme, cuán felices seríais. Cada hombre sería un sembrador en mi campiña, un cultivador en mis vergeles, y su semilla de amor sería regada por Mí. 23. Estáis materializados y por eso os encontráis perdidos y os sentís distantes de Mí, mas Yo os daré la espiritualidad que os acerque a esta fuente de sabiduría y revelación. Hay muchos que viven sobre las páginas de mi evangelio sin practicar ni vivir mis enseñanzas, ¿De qué les sirve repetir mis palabras? En cambio, quienes me sigan por el camino del corazón, del sentimiento, se acercarán a su Maestro. 24. En verdad os digo: Venid a Mí, humanidad, pero que sea por la escala del amor, del pensamiento elevado. Empezad ya, para que vayáis deteniendo vuestro sufrir, para que dejéis de llorar y despertéis de ese sueño en el cual os encontráis sumergidos. 25. ¡Hay tantas formas de servirme y de ser útiles a vuestros semejantes! Diseminad mi semilla para consuelo de los que sufren. Resistid con fe las pruebas de dolor que a vuestro paso halléis. La fe no conoce imposibles porque es don divino; unida al amor será vuestro baluarte contra las tempestades de este mundo. ¿Qué seréis sin las prácticas del bien en la vida? Aprovechad esta existencia, porque si así no fuese, no reconoceréis la salud del espíritu porque él toma su fuerza sólo en la bondad. Haced que vuestros pensamientos sean blancos como los lirios, que vuestras obras tengan la fragancia de las flores. 26. Levantaos, humanidad, y venid a Mi porque os estoy esperando. Venid por el camino del corazón y por él llegaréis y aunque pasen siglos Yo os seguiré esperando. 27. No seáis como pequeñas aves que mueren en sus nidos antes de haber aprendido a volar. 28. Os hablo a través del pensamiento, el cual en el momento de preparación es de Dios, aún cuando esté interpretado por labios humanos. Mi presencia viene a vosotros, os acaricia y os despierta. Entonces no esperéis el mañana para entregar vuestra caricia a los que a su vez os esperan. No quiero escucharos diciéndome: mañana me levanto al cumplimiento, porque si no aprovecháis vuestra vida, quedaréis llorando y Yo esperando. Sois mi semilla amada, la que promete dar bellas flores y buenos frutos bajo mi cultivo. 29. Allá en la eternidad se encuentran los espíritus de los que en el mundo fueron grandes por el amor, por la caridad. Allá se reúnen después de que terminan su misión en la Tierra y desde allí prestan su ayuda a los seres débiles y a los espíritus tímidos que aún cruzan por el mundo y siguen derramando su amor sobre la humanidad. Allá no hay separaciones, ni distancias como en vuestro mundo en el que los hombres no se aman ni se entienden, porque sus credos y dogmas religiosos los separan. Sabed que las religiones son simples caminos temporales que conducen a los espíritus a la luz, donde todos brillarán por igual unidos por la ley del amor. 30. Por eso os digo que el amor debiera ser la piedra fundamental de toda religión, porque ésa luz está fuera de toda teoría, ciencia o filosofía, y es sentida y contemplada por todos los seres. 31. Entre las muchedumbres que escuchan mi palabra en este tiempo, están los de espíritu fuerte y adelantado que vienen en busca de lo espiritual huyendo de las ceremonias, de los ritos y de las formas. Vienen en busca de Dios como amor y como sabiduría, al que adoran por encima de la materia y una vez libres sienten que ya no necesitan sacerdotes, ni maestros, ni doctores. Esos son como antorchas que iluminan el camino a los demás. 32. Muchos que hoy habitan el valle espiritual os trazaron el sendero de evolución con su huella indeleble de fe, caridad, sabiduría y amor. Son seres elevados, brillantes, a los cuales encontraréis cuando retornéis al más allá, porque ellos unirán a todos en el amor infinito del Padre, con el que debieran estar unidas en la Tierra todas las religiones. Los mensajes que aquellos seres, envían a este mundo, vienen como blancas aves a posarse en la mente de los hombres preparados con amor e inspiración. Cuántos de esos pensamientos, inspiraciones o mensajes que en forma de ángeles han llegado entre los hombres, han tenido que volver al más allá, porque no supieron recibirlos. Ahí, en mi seno esperarán a que los corazones humanos se preparen para volver a enviarlos como una brisa de amor. 33. ¡Preparad la morada, oh humanidad! Ya no cerréis vuestro corazón cuando el mensaje retorne a vos, como veis que vuelven las olas, como vuelve el canto de las aves con la aurora, como vuelve la esperanza a los corazones cansados de sufrir y de esperar. 34. Amad, el que no ama lleva en sí una tristeza profunda: la de no poseer, de no sentir lo más bello y elevado de la vida. 35. Eso fue lo que Jesús vino a enseñaros con su vida y con su muerte, y lo que os legó en su divina palabra condensada en la frase de "Amaos los unos a los otros, con ese amor que Yo os he enseñado". 36. Día llegará en que los que no han amado, despojándose de su amargura y sus prejuicios vengan y descansen en Mí, donde volverán a la vida escuchando mi palabra dulce, de infinita ternura. En verdad os digo: que en el amor está mi fuerza, mi sabiduría y mi verdad. Es como una escala infinita que se presenta bajo distintas formas, desde las inferiores de los humanos, hasta las más elevadas de los espíritus que han alcanzado la perfección. Amad, aunque sea a vuestra manera, pero amad siempre. No odiéis, porque el odio deja una cauda de muerte, mientras que por amor se perdona y se borra todo rencor. 37. Estudiad mi palabra, quiero escucharos hablando de las facultades del espíritu, del amor, de la caridad. 38. Sabed también que por los sentimientos del corazón se adquiere sabiduría. Esos sentimientos se transforman en palabras que contienen profundas lecciones, sublimes ideas que dicta el amor. 39. Os doy esta luz para que vuestra vida se eleve y se transforme, para que deis esa luz a los enfermos, a los niños, a los necesitados, porque este camino no os cansara. 40. Convertíos en apóstoles del bien, y vuestra faz espiritual se hará de tal manera hermosa, que ésta se reflejará en vuestras obras. 41. Si por escuchar mis cátedras habéis creído que obtenéis la gloria, estáis en un error. Sólo alcanzará la gloria aquél que practique mis enseñanzas. Si creéis que con asistir a los ritos de las diversas religiones, el espíritu tendrá el descanso necesario, de cierto os digo que no, el espíritu descansa sólo cuando la conciencia nada le reclama. 42. Mi amor siempre busca a quien más falta le hace. Así en aquel tiempo me hice hombre para venir en pos de un pueblo, ese pueblo oyó mi palabra, mas a pesar de haber escuchado la verdad, me desconoció, culminando su ceguedad al derramar la sangre inocente del cordero. 43. ¡Jerusalén! ¡Jerusalén! Tierra donde se consumó mi predicación y mi sacrificio, no seréis la única en el dolor y en la guerra, sin embargo estáis grandemente afligida; pero habrá guerra en otros lugares, porque los hombres la están forjando con la mente y en ella tendrá que terminar. 44. Si la humanidad lleva la guerra en el pensamiento, es porque no tiene amor en su corazón. Y Yo os pregunto: ¿Por qué no podéis amar, ni perdonar? ¿Acaso creéis que Yo amo menos a los que me sacrificaron, que a los que lloraron por Mí? Sabed que me estáis crucificando con vuestra falta de amor y comprensión. 45. Jerusalén es ahora tierra de dolor y os digo: cuidad de no derramar sangre inocente ni injuriar a mis enviados, porque vuestros hijos verterán muchas lágrimas por cada una que vosotros arranquéis, y grandes dolores por uno solo que a un inocente causéis. No será mi castigo, sino el fruto de vuestra siembra. 46. Llorad, humanidad si no sabéis amar; llorad si no sabéis perdonar; llorad con la amargura del que llora su propia muerte, porque quien no ama, no puede llegar a Mí. Por eso os digo: llorad, conmoveos, porque si sentís es que aún tenéis vida y podéis lavaros en vuestro arrepentimiento. 47. En todos los tiempos he buscado a los hijos de mi pueblo, para recordarles el pacto de alianza que hicieron con el Padre y decirles que son los emisarios de mi paz entre esta humanidad extraviada en los caminos del pecado. 48. Mi luz ha iluminado siempre el sendero de Israel, para que en él haga obras agradables a los ojos de su Señor. 49. La luz de mi divinidad siempre ha descendido sobre el pueblo, pero cuando se ha creído solo, ha perdido su espiritualidad y su fe, y ha caído en idolatría. 50. Por eso ha sido lento su avance espiritual. Si este pueblo desde los primeros tiempos se hubiese despojado de egoísmo, y hubiese entregado en los pueblos de la Tierra todo cuanto Yo le di y le revelé, mi Ley y mi Doctrina serían respetadas por toda la humanidad. Pero mirad al mundo caminando sin mi Ley, apurando un cáliz muy amargo y sufriendo de hambre y dolor. 51. No supo mi pueblo impedir que la Tierra se empapara de sangre humana. La paz nunca se ha hecho porque los emisarios de ella la han guardado para sí en su corazón, porque han dudado de ser capaces de obrar ese prodigio. Os parecéis a Tomás, mi discípulo, quien os dio un doloroso ejemplo al mostraros a un Apóstol mío dudando de mi verdad. También entre vosotros se encuentran los que dudan. 52. Hay hijos de este pueblo cuyo corazón se ha envanecido hasta creerse absolutos en la Tierra. Son espíritus dominados por el materialismo del mundo y las ambiciones del corazón. 53. Son los que han olvidado mi justicia y la inmortalidad del espíritu, al que han puesto una venda de obscuridad que le impide contemplar la claridad de mi luz. Y es mi justicia y mi amor los que descienden en este tiempo a los componentes de este pueblo, quienes han encarnado nuevamente en la Tierra por mi voluntad, para decirles cómo deben esparcir mi paz y mis bendiciones entre la humanidad. Entre este pueblo están los que envié en este tiempo para que diesen fe de mi nueva manifestación entre vosotros y para que después diesen testimonio de ello a vuestros hermanos. Sentís ahora un profundo dolor cuando contempláis que aún estando cerca de vuestro Señor, no os amáis, no os habéis reconocido unos a otros y tenéis momentos en que os sentís menesterosos de la paz. 54. No me veréis encarnado en este tiempo y a pesar de no verme con vuestros ojos, creeréis en mi comunicación. Tendréis que reconocer el tiempo en que os encontráis espiritualmente y la misión que os he confiado. 55. Este tiempo de responsabilidad pesa sobre vosotros. Para que salgáis avante en la lucha, analizad antes mi palabra, sintiendo que escucháis al Maestro en la ribera del rio. En este tiempo, vuestro espíritu, por la regeneración, alcanzará gran limpidez, haciéndose digno de compartir sus dones con los demás y digno de ser ante mi presencia. 56. Cuando el mundo se entere de que me tuvisteis entre vosotros y me escuchasteis, buscará en este pueblo virtudes, ejemplos y enseñanzas capaces de persuadirle. 57. No solamente vosotros haréis caridad con los demás; Yo soy quien prepara los corazones para que os hagan la caridad cuando de ella necesitéis. Y vosotros que sois sensibles, sabréis a quién atribuir esa caridad. 58. Pero no será mi voluntad la que ponga el abrojo en vuestro camino, porque en verdad os amo, sólo iréis encontrando lo que vosotros mismos sembrasteis en el camino y si ello es dolor, si es ingratitud, si son lágrimas, no reclaméis a vuestro Dios, ni menos blasfeméis, porque sois los hijos de la luz. 59. Comprended que todos sois herederos de mi reino, mas para conquistarlo, grandes méritos tendréis que hacer. 60. Practicad mi Ley en vuestra vida y ella, cual estrella refulgente, os llevará hasta las puertas de la Tierra prometida. 61. Sed en el mundo la luz, el camino, el saber, invitad a vuestros hermanos a venir a mi mesa que os espera, en ella os deleitaréis con el pan de la vida eterna. 62. Comed ricos y pobres, porque nada os costará este banquete, pero debéis mezclaros los unos con los otros, para que la verdadera alegría reine en este festín. 63. Venid a escuchar esta palabra porque pronto ya no la oiréis. 64. Algunos, cuando hablo de que el fin de esta manifestación se aproxima, no alcanzáis a comprender por qué no permito que ella siga indefinidamente entre la humanidad, a lo que Yo os contesto que ninguna de las formas en que Dios ha hablado a los hombres a través de los tiempos, ha sido eterna, siempre ha tenido que materializarse vuestro Padre y que humanizarse para poder ser oído, visto y sentido por vosotros; por lo tanto, la comunicación material no será nunca la forma más elevada y perfecta de vuestra comunicación con el Señor. 65. Cuando hayáis logrado por medio de la espiritualidad la elevación de vuestra vida, cuando la justicia, el amor y la luz que existen en mi Doctrina sean la norma de vuestras obras y el culto que me ofrezcáis sea absolutamente espiritual, entonces estaréis en el tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu, de la comunicación perfecta; cuando el Padre ya no tenga necesidad de grabar su Ley en una piedra para hacerse comprender y obedecer; cuando ya no tenga que hacer encarnar su Divino Verbo, para hablar a los hombres a través de labios humanos; cuando ya no tenga que emplear el entendimiento rudo de los portavoces, en quienes he concedido mi inspiración en este Tercer Tiempo. 66. Mi ley grabada en piedra, en esencia sí es eterna, pero su forma exterior fue pasajera, hice desaparecer las tablas donde fueron grabados los mandamientos. Lo que vuestro Padre quería era que la Ley quedase escrita en los corazones. También os digo que ni Jesús el prometido, el ungido, el hijo de Dios, fue eterno en la Tierra; su palabra, su Doctrina, sus obras, y su vida ejemplar, sí fueron perdurables, tuvieron esencia de eternidad; pero su vida humana fue breve en el mundo, porque habiéndose desbordado en sabiduría, en amor y en piedad, no tenía por qué permanecer un instante más, una vez consumada su obra ejemplar. La voz de Cristo es el verbo del Padre, vibró y vibrará eternamente en todos los espíritus. 67. Lo mismo sucederá en este tiempo, pueblo; esta forma de comunicarme con vosotros a través de los portavoces, pronto tendrá su final, porque no es la más perfecta; en cambio, la esencia que emana de la palabra vertida por los labios de los portavoces, ésa, será eterna, ya que es la misma esencia de la palabra que antaño os traje y la misma esencia que contiene la Ley que os entregué en el Primer Tiempo. 68. Analizad serenamente como buenos discípulos y veréis que las formas exteriores, la parte humanizada o material de cada una de las manifestaciones de vuestro Padre, no pueden ser eternas entre vosotros, porque si así sucediera, jamás saldríais de vuestro estancamiento, nunca evolucionaríais, y debéis comprender que vuestro destino espiritual, es subir, alcanzar, conquistar, saber. 69. La parte exterior de aquella revelación del Padre en el Sinaí, fue la piedra que sirvió como medio para que en ella se grabara la divina Ley. 70. Lo exterior en la comunicación de Dios con los hombres a través de Jesús, fue la envoltura, la forma humana de Cristo, y en este tiempo, la parte exterior de mi comunicación ha sido el portavoz, por lo que esta forma, como la de los tiempos pasados, tendrá su fin. 71. Entended que sois los hijos del pueblo Espiritualista, el que no deberá alimentarse de formas, sino de esencia, si comprendéis bien mi palabra, nunca más caeréis en idolatría, ni os aferraréis a las prácticas exteriores, a las formas, a lo pasajero, porque iréis siempre en pos de lo esencial, de lo eterno. 72. Ved cómo vivís aferrados en todo a lo material, Yo os he visto cuando uno de vuestros seres queridos parte de este mundo, abrazaros a su cuerpo inerte queriendo darle nueva vida o retenerle, ignorando que no es aquel cuerpo, aquella forma a la que debéis ataros, sino al espíritu de aquél que desde ese instante os contempla desde una mansión de más luz, sin apartarse de vuestro lado, sin desconoceros ni olvidaros, sin romper los lazos eternos con que todos estáis atados. 73. El que llora la muerte de la carne creyendo ver ahí el final de un ser amado, es un muerto que vela a otro muerto, es un ser ignorante y sin luz que ha cerrado su corazón a aquél que desde la luz le contempla. 74. Si en vez de complicadas religiones, la humanidad se concretase a estudiar y vivir cumpliendo con las enseñanzas de mi Doctrina, en vuestro mundo habría más luz, habría paz en los espíritus. 75. Grande es el testamento que Dios ha puesto en vuestras manos; pero no sabéis aun lo que poseéis, por eso vuestro planeta sigue siendo valle de lágrimas. 76. Si en vez de soñar en encontrar el arca que contenía las tablas de la Ley y querer perpetuar la forma del Divino Maestro en imágenes diversas, se concretasen los hombres a penetrar en el sentido de la Ley Divina y de la Doctrina, verdaderamente se unirían y se haría la paz. 77. Os digo todo esto, porque vosotros que habéis recibido en este tiempo una de las grandes revelaciones, estáis en peligro de aferraros a la parte exterior o sea a la forma, para tratar de retenerla siempre con vosotros; quienes así lo hicieren; serán muertos velando a sus muertos porque todas las formas pasan y sólo queda de ella lo esencial, lo espiritual, lo eterno. 78. Emplead vuestro entendimiento a fin de que comprendáis y haced uso de vuestra voluntad para que practiquéis. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 225 1. Discípulos amados: mi amor y mi paz son con vosotros. Vengo a enseñaros con mi divina lección a olvidar los bienes de la Tierra, para que se desprenda vuestro espíritu y se comunique en el más allá con el Maestro. 2. Hay en cada corazón una cuita, una queja que tratáis de ocultar a mi mirada; venís a aprender de Mí y no queréis mostrarme vuestra amargura, pero estáis delante de mi mirada perspicaz que penetra hasta el fondo de vuestro corazón y siente vuestra pena. 3. Antes de daros mi enseñanza, quiero derramar mi bálsamo en vuestra herida, llenar de paz vuestro espíritu. Quiero veros fuertes, sentiros cerca de Mí, que los lazos que existen entre vosotros y el Padre, sean más estrechos cada día, para que las cadenas que atan a vuestro corazón a la Tierra se rompan y vuestro espíritu se liberte. Os he enseñado a dar cumplimiento justo a las leyes espirituales y a las humanas, con lo cual no caeréis en materialismo ni en fanatismo espiritual. 4. Habéis sufrido mucho para llegar a contemplar mi tercera manifestación y oír nuevamente mi palabra. Entre vosotros se encuentran los que a pesar de haberme oído, no están exentos de penas, porque su espíritu no se ha podido librar de las miserias humanas, mas vengo como Maestro paciente y amoroso para ayudaros con mi lección para que los párvulos adelanten en su caminata. Las pruebas de la vida forman parte de mi enseñanza, ellas van forjando y dando temple a vuestro espíritu para resistir las nuevas pruebas que han de venir. El dolor ha sido el medio por el cual habéis llegado a Mí. Lo mismo sucedió en el Segundo Tiempo. Fueron los ciegos, los leprosos, los paralíticos, los poseídos, los sordomudos, los que llevaban lacras no solamente en el cuerpo sino también en el corazón, los que dieron testimonio de Mí. 5. Las obras de amor y de caridad que hice entre vosotros y que llamasteis milagros, encendieron la fe de aquellos corazones, y por ellos, otros muchos llegaron a Mí. Fue mi voluntad hacer aquellas obras, para estremecer las fibras más profundas del corazón y del espíritu, para que palpara la humanidad el poder de Jesús, aquel hombre sobrenatural que hizo obras imposibles de realizar por los demás hombres; obras superiores a la ciencia y a todo lo que habían hecho en tiempos pasados los enviados del Señor. No era aún la culminación de los tiempos y por eso el Padre, siendo Espíritu, descendió entre los hombres, oculto en la carne de Jesús para que todas sus obras y sus palabras, fuesen visibles y palpables. 6. Por eso en muchas ocasiones sané antes a los enfermos del cuerpo, para que la prueba fuese patente a los ojos del más incrédulo y materializado, porque si aquellos prodigios, los hubiese verificado solamente en el espíritu, no hubiesen sido contemplados ni creídos por el pueblo. 7. Los tiempos han cambiado. Si no fueseis los mismos, repetiría entre vosotros aquellos milagros para dar testimonio de Mí, pero vosotros fuisteis mis testigos en aquel tiempo, no sólo vivisteis, sino también recibisteis mi caridad. ¡Cuántos de vosotros sentisteis la caricia de Jesús, el dulce peso de su mano sobre vuestra cabeza; cuántos escuchasteis el eco de aquella palabra, que saturaba con su bálsamo y su amor vuestro cuerpo y vuestro espíritu! 8. Hoy vengo directamente a vuestro espíritu, porque lo he encontrado ciego en unos, privado de movimiento en otros, sordos a mi voz divina otros más y algunos leprosos por el pecado y por el vicio. Entonces os he hecho el llamado, para que llegáis a Mí dóciles y en paz, pero habéis sido duros de corazón, hasta que el dolor ha sido muy acerbo os habéis levantado en mi busca. Antes llamasteis puerta tras puerta, en busca de paz, de salud o de consuelo, y no encontrando estas bendiciones en parte alguna, doblegasteis la cerviz humildemente para venir ante mi presencia. Todos habéis llegado así. No ha venido ante Mí un solo corazón o un espíritu que no necesite de mi caridad, por lo que os digo nuevamente que por el dolor habéis llegado al camino. 9. Algunos en su incredulidad me exigieron un milagro para creer, entonces Yo les puse a prueba no concediéndoles el prodigio que pedían porque el que crea en Mí y me ame, jamás pondrá condiciones al Padre. Otros a pesar de su falta de fe, perseveraron escuchando mis enseñanzas hasta que su corazón se doblegó, realizándose en ellos el milagro. Cuando abrieron los ojos llenos de fe en su Señor, contemplaron con infinita alegría, que habían recobrado la salud y la paz; y otros más que perseveraron también oyendo mi palabra, olvidaron su dolor corporal y fueron elevando su espíritu, hasta llegar a bendecir sus propios sufrimientos, porque fueron los que les acercaron a Mí. 10. Benditos seáis porque habéis reconocido que así he probado vuestra fe y amor y que por vuestro anhelo de redención habéis alcanzado mi caridad y mis dones. 11. He sido Maestro, he sido Padre, Doctor y Juez. Yo soy el amor de los amores. Buscadme siempre como Padre y como Maestro. No enferméis para que no me busquéis como Doctor, ni desafiéis mi justicia para que no me tengáis como Juez. 12. La práctica de la moral, de la virtud y de la espiritualidad os librarán de las enfermedades de la materia y del reclamo de la conciencia. 13. Os digo nuevamente que ahora no he llegado ante la humanidad a repetir los milagros del Segundo Tiempo, porque he venido en busca de vuestro espíritu, aunque sin olvidar a vuestra materia, porque ella es también mi criatura. Me he acercado para llenar de paz vuestro corazón y hacer sonreír vuestra faz enmedio de las vicisitudes y dolores de este tiempo. 14. He venido a encender vuestro corazón con la luz de un ideal que es una realidad, porque ese ideal soy Yo, la meta del camino, a lo largo del cual tendréis mi presencia, mi compañía. En él seré voz de alerta, amigo, doctor y guardián que vele vuestro sueño. 15. Vuestro espíritu está encontrando su mundo, aun morando en la Tierra; está conociendo su santuario, ha encontrado el camino y desde él contempla en el horizonte su verdadera patria. En vuestro corazón me preguntáis quiénes llegarán a ella y Yo os contesto: todos. Pero en el futuro no será el dolor el que os conduzca, ni las pruebas las que os obliguen, será vuestro amor, la luz que os guie hasta Mí. Las pruebas del camino son solamente para despertaros de vuestro materialismo. 16. Cuando las tempestades y los torbellinos hayan pasado, la calma y la paz serán en vuestro corazón y entonces lograréis vuestra unificación y el Padre os dirá: ya estáis preparados, pensad ahora en los demás, ya tenéis derecho de enseñar a vuestros hermanos, porque ya podéis dar un buen 17. La nueva Jerusalén abrirá sus puertas, dentro de ella quedarán los guardianes y de ella saldrán los emisarios en pos de las naciones para llevar la bienandanza y el testimonio. 18. Vuestra palabra derrumbará de sus pedestales a los ídolos y la luz que de vosotros emane, disipará las tinieblas. 19. Aunque os parezca demasiada responsabilidad os digo que podéis cumplir esta misión porque vuestro espíritu ha tiempo que inició su camino de evolución. 20. En el Primer Tiempo; Israel guardó el Arca para sí solo, pero cuando Jesús predicó en la Tierra, borró las fronteras de la Judea y envió sus apóstoles a otras naciones para extender la semilla del amor. 21. Hoy vengo como Espíritu Santo y mi Doctrina Universal abarca a todos sin distinguir razas, sabios o ignorantes, ricos o pobres. Esta Doctrina es para el espíritu. En ella se unirán todos los moradores que en número infinito de mundos habitan el Universo. 22. De este pueblo surgirá el templo espiritual donde moraré eternamente. Templo interior, en el que se levante un altar de amor a mi Divinidad, santuario que no será construido con piedras, sino con oraciones, obras de caridad y testimonios verdaderos. En ese templo estará mi imagen, no la que ha hecho la mano del hombre, sino la que he hecho Yo a semejanza Mía: el ser humano dotado de espíritu e iluminado por la luz de la conciencia. 23. En vos tenéis un reflejo de lo divino, me lleváis en verdad. La inteligencia, la voluntad, las potencias, sentidos y virtudes que poseéis, hablan de la esencia superior a la que pertenecéis y son un testimonio viviente del Padre de quien brotasteis. 24. A veces la imagen que de Mí lleváis en vuestro ser, la llegáis a manchar y a profanar con la desobediencia y el pecado, entonces no os asemejáis a Mí, porque no basta tener un cuerpo humano y un espíritu para ser imagen del Creador; la verdadera semejanza conmigo, está en vuestra luz y en vuestro amor para todos vuestros semejantes. 25. "Creced y multiplicaos", digo a vuestro espíritu en este Tercer Tiempo, como dije a los padres de la especie humana, cuando se les ordenó "Henchid la Tierra de criaturas humanas". Creced y multiplicaos, pueblo amado, pero creced en espiritualidad y multiplicaos en virtudes. 26. Sed lámpara entre tanta tiniebla que reina en este tiempo. Sed oración y maná, sed bálsamo y caricia, entonces estaréis armonizando con los seres que me aman, con los espíritus que me rinden culto. 27. En la Tierra tenéis un refugio que es vuestro hogar, esa institución que es imagen del Universo, para que en su seno toméis fuerza para luchar. 28. Haced porque vuestro hogar tenga algo de templo, que sea un pequeño reino, un oasis en el desierto árido y hostil de vuestra vida. Velad por la virtud de vuestro hogar, mas no por un exceso de celos vayáis a caer en egoísmo, porque entonces dejará de asemejarse al Universo por su falta de hospitalidad, amor, y caridad. Dejad que vuestro techo sea hospitalario y que vuestra mesa sea fraternal. 29. Sólo por el camino del amor llegaréis a Mí y me conoceréis, por eso os he enseñado como caminar dentro de esta Doctrinal porque ella os inspira el verdadero amor. 30. Mi palabra será vuestra guía en este Tercer Tiempo y os abrirá brecha por entre obstáculos, abismos y tinieblas, porque en ella están mis mandatos. 31. Recordad que sólo Yo soy vuestra salvación. En los tiempos pasados, en los presentes y en los venideros, mi Ley fue, es y será el camino y guía de vuestro espíritu. 32. Benditos sean los que confíen en mi Ley porque jamás se perderán en las encrucijadas del camino. Llegarán a la Tierra Prometida y entonarán el himno del triunfo. 33. Pueblo amado: cada paso de adelanto que dais en el camino Yo lo bendigo, llenando de paz y de confianza vuestro espíritu, como un aliciente para que no os detengáis ni os aletarguéis como hicisteis en los tiempos pasados. 34. No os conforméis ni quedéis satisfechos con vuestras primeras obras, tened presente que la meta aún se encuentra distante y que para alcanzarla necesitáis caminar todavía mucho, hacer nuevos méritos esforzaros por lograr vuestra elevación. 35. El perfeccionamiento del espíritu no puede sujetarse a plazos en la Tierra, así sean siglos o eras. El perfeccionamiento y la evolución del espíritu tienen por campo la eternidad, pero no porque tengáis por delante la eternidad menospreciéis los días o los minutos de vuestra vida terrestre, pensando que si los perdéis tenéis muy amplia oportunidad de reponerlos. Vosotros no os habéis dado cuenta de lo que vuestro espíritu sufre cuando ha perdido un paso en su jornada o cuando se ha retrasado un instante. Es menester que conozcáis el valor que tiene cada uno de los instantes de vuestra existencia para que viváis alerta, aprovechándolos en beneficio de vuestro mejoramiento material y espiritual. 36. Sé que no todos podéis venir con el mismo paso por esta senda, por eso les digo a los que ya han logrado caminar con seguridad y firmeza: No os olvidéis de los que tras de vosotros vienen, ved que unos llegan fatigados, otros se han estacionado, y otros pierden por momentos la fe. 37. Os doy la misión de que veléis por los que vienen tropezando y cayendo en el camino, para que encontréis la ocasión de practicar vuestra fraternidad y de probar lo que hayáis comprendido de mis enseñanzas. 38. Si alguno intentase reservar para si sus conocimientos, su fe y sus dones, temiendo que otros aprovechen y gocen de lo que él ha labrado, ése llegará solo y con las manos vacías ante Mí, me presentará su semilla, pero no su cosecha porque nunca sembró, ya que se concretó a recibir simiente y tomarla para sí. 39. El que se olvide de sí mismo por dar a sus hermanos de lo que en su espíritu lleva, y su goce más grande sea el de ayudar a sus semejantes a elevarse hacia la cumbre del monte donde se encuentra la meta espiritual ése llegará seguido de muchedumbres bendecido por sus hermanos, con el espíritu lleno de luz en el cumplimiento de su misión. 40. Venid a Mí, discípulos, párvulos y postreros. Llamo discípulos a los que habéis estudiado mi enseñanza, desde el momento en que os revelé que es ya el Tercer Tiempo, en el que el espíritu del hombre debe elevarse y colocarse a gran altura para armonizar con el Padre. Y vosotros que os sentís párvulos, en verdad os digo que no es ésta la primera lección que recibís de Mi; ha mucho tiempo, en otras eras, he conversado con vosotros y desde entonces conocéis mi Ley, y también desde ese tiempo, he esperado vuestro cumplimiento. A los que he llamado postreros, os digo que no os sorprendáis que venga a manifestarme entre vosotros, porque estaba profetizado que Yo volvería entre los hombres. 41. Oídme todos y preparad vuestro espíritu, porque voy a daros el alimento espiritual, el pan sin levadura, como os dije en el Segundo Tiempo. Sólo de Mí podéis recibir este pan, que es esencia y amor de mi Espíritu para toda criatura. Desde hoy alimentaos con él, que no le falte a ninguno de mis hijos este sustento; no muráis de hambre porque Yo, el Padre, vengo a deciros que nunca me habéis tenido tan cerca de vosotros como ahora. 42. Os he prometido sosteneros y daros protección, porque sois mis hijos. No dudéis más, no os sintáis hambrientos o huérfanos de este amor y en cualquier escala en donde os encontréis, sentid mi presencia. 43. Quiero que conozcáis el sabor de este fruto que os ofrezco, para que no os dejéis engañar; porque se acerca el final de mi comunicación y después de ese tiempo habrá peligros y acechanzas para el pueblo escogido. Aquéllos que no hagan el análisis de la enseñanza que reciben, podrán caer en tentación. Sólo los discípulos que permanezcan velando y orando se verán libres de error y llevarán la simiente pura y sabrán transmitirla a sus hermanos. 44. Yo he marcado el tiempo que han durado mis manifestaciones en las tres Eras. Desde el primer hombre hasta el nacimiento de Jesús fue el tiempo que comprendió la Primera Era de la humanidad. Fue una larga etapa de pruebas, de combates y experiencias para vuestro espíritu que se encontraba en plena evolución. Jesús marcó el principio de la Segunda Era y el hombre estudió la lección que con su ejemplo le dio y se conmovió al sentir cerca de sí al Verbo, al Enviado del Padre. Su estancia en este mundo fue breve; un corto tiempo y tornó al Padre, de donde había venido, después de preparar y disponer a los elegidos para que su palabra fuese llevada hasta los confines de la Tierra. De ese tiempo hasta el año 1866 en que aparecieron las señales que daban a conocer el principio de una nueva Era, fue lo que abarcó la segunda etapa. Después de ese tiempo, se ha abierto un nuevo ciclo para la humanidad, el tercero, y mi Espíritu en plenitud ha venido a enseñaros a pasar de una etapa a otra y a tomar la simiente, la luz y la gracia que corresponden a este tiempo, para que conozcáis en qué grado de evolución os encontráis y os acerquéis paso a paso a la espiritualidad. 45. El tiempo en que os entregué mi enseñanza por conducto del hombre, está señalado y como toda orden mía, ha de cumplirse. Después vuestra fe, intuición y confianza en Mí, os dirán que estoy cerca de vosotros, y me sentiréis muy dentro de vuestro espíritu, guiando vuestros pasos y señalando siempre la cumbre del monte, ayudando a mis hijos a que alcancen la perfección que es la meta que espera a los espíritus. 46. Mujeres benditas: también vosotras formáis parte de mi apostolado. Entre el espíritu del varón y el vuestro no existe diferencia, aunque físicamente seáis distintos y también diferente la misión del uno y de la otra. 47. Tomad como Maestro de vuestro espíritu a Jesús y seguidle por la senda trazada por su amor; haced vuestra su palabra y abrazaos a su cruz. 48. Estoy hablando a vuestro espíritu con la misma palabra con que le hablo a los hombres, porque espiritualmente sois iguales. Sin embargo, cuando vuestro corazón de mujer busque un modelo a quien imitar; cuando necesitéis de ejemplos perfectos en qué apoyaros para perfeccionaros en la vida, recordad a María, observadla a lo largo de su jornada en la Tierra. 49. Fue la voluntad del Padre que la vida humilde de María, quedara escrita por mis discípulos, quienes la conocieron a través de sus obras y conversaron con ella. 50. Aquella vida, humilde para quien la conozca, fue luminosa desde su nacimiento hasta su final en el mundo. Muchas páginas de amorosa enseñanza escribió María con su humildad de espíritu, con su infinita ternura, con la pureza de su corazón, con su amor a la humanidad, que expresó con silencio, más que con palabras, ya que Ella sabía que quien venía a hablar a los hombres, era Cristo. 51. El espíritu de María era la misma ternura emanada del Padre para dar a la humanidad el ejemplo perfecto de humildad, de obediencia y mansedumbre. Su paso por el mundo fue estela de luz. Su vida fue sencilla, elevada y pura, en Ella se cumplían las profecías que anunciaban que el Mesías nacería de una virgen. 52. Sólo Ella podía haber llevado en su seno la semilla de Dios; sólo Ella era digna de quedar después de cumplida su misión ante Jesús, como Madre espiritual de la humanidad. 53. Por ello es María vuestro modelo perfecto, mujeres, buscadla e imitadla en su silencio, en sus obras de humildad, de infinita renunciación por amor a los necesitados; en su dolor callado, en su ternura que todo lo perdona y en su amor que es intercesión, consuelo y dulce compañía. 54. Doncellas, esposas, madres, huérfanas o viudas, mujeres solas que tenéis el corazón traspasado por el dolor, nombrad a María vuestra dulce y solícita Madre, llamadla con el pensamiento, recibidla con el espíritu y sentidla con el corazón. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 226 1. El maestro os bendice, pueblo. Os preparo para que os recreéis con mi presencia y recibáis fortaleza, para resistir las pruebas espirituales, morales y materiales que están ya entre vosotros. 2. Mucho os he hablado de las pruebas que habrían de afligir al mundo en este tiempo. Si observáis, contemplaréis que se han manifestado ya; mañana vendrán otras aún mayores. Vosotros, que tenéis el antídoto, podréis ser respetados. Si cumplís mis mandatos, podréis ordenar a los elementos que se detengan y no hagan daño a los vuestros, y ellos como siervos sumisos obedecerán. Vuestra potestad alcanzará no sólo a una pequeña porción, sino comarcas y naciones recibirán un atenuante en su aflicción por la oración del pueblo de Israel. Más ¡Ay! de vosotros si no permanecéis orando y velando, porque entonces vuestra falta de cumplimiento pesará sobre vuestro espíritu y os sentiréis frágiles para hacer frente a las vicisitudes. 3. En este tiempo de meditación y de cumplimiento debéis prepararos para concluir la misión comenzada en tiempos pasados. Reparad yerros, restituid con amor su limpidez a vuestro espíritu. Vuestra deuda es grande, porque no habéis entregado como emisarios míos todo lo que os he confiado para la humanidad. 4. Bendito sea el que tiene fe, mas también bendigo al que viene a Mí, pidiéndome ese precioso don. "La fe os salvará", os he dicho siempre. En los trances difíciles, en las grandes pruebas, todo el que ore y confíe será salvo. ¿Por qué caéis a veces en el abismo de la desesperación y de la desconfianza, sabiendo que os amo y que tenéis toda mi protección? Si no habéis practicado la fe, buscadla en vosotros mismos, y cuando la hayáis encontrado la llevaréis como una lámpara para iluminar vuestro camino. Entonces seréis fuertes, pacientes y conformes con vuestro destino. 5. Yo os he enseñado a orar y en esa oración hemos conversado. Me habéis llamado en vuestros sufrimientos y en vuestras horas de paz; también cuando habéis pecado, habéis buscado mi presencia para llorar Conmigo vuestras faltas y tranquilizar así a vuestro espíritu. Mi amor y mi paciencia son infinitas y se manifiestan a cada instante entre vosotros. 6. La fecha señalada para mi partida se acerca. Mi palabra cesará, mas Yo quedaré en Espíritu en el corazón de mis discípulos. Para ese tiempo habréis aprendido a buscarme en el templo interior de vuestro ser, la grandeza de él, estará en la fe, en el amor y elevación del espíritu. Nadie podrá destruir ese santuario, si lo habéis edificado con firmeza. Perseverad en mi Doctrina, para que podáis conocer la misión que he confiado a vuestro espíritu, en todos los tiempos. 7. Buscadme en el infinito con la sensibilidad de vuestro espíritu, mas no pretendáis mirarme. Vuestros ojos no podrán mirar a mi Espíritu. Juan, mi discípulo del Segundo Tiempo, no contempló en su gran visión a mi Espíritu en toda su magnitud. Sólo presenté a su pupila espiritual, símbolos que encerraban un gran misterio, que él con toda su elevación no alcanzó a interpretar. 131 me dio gracias por lo que Yo le había concedido y escribió lo que vio y oyó en ese gran miraje, para las generaciones futuras. 8. Profetas de este tiempo: Penetrad con respeto en el infinito y Yo os concederé por vuestra preparación hermosos mirajes que alienten al pueblo y le anuncien los acontecimientos que han de suceder; los niños darán testimonio de lo que han visto. Yo les concederé grandes videncias; la luz de mi sabiduría descenderá entre vosotros. 9. La palabra que el Maestro ha venido a transmitir en este tiempo, tiene la gracia de manifestar las enseñanzas ignoradas por los hombres, por medio del hombre preparado que cumple con verdadera comprensión su misión de portavoz. Y esta gracia a la vez, os enseña a comprender a través de mis manifestaciones, la evolución que el espíritu ha alcanzado en el Tercer Tiempo. 10. Mi luz es la que os ha hecho mirar con claridad esta verdad, ella se infiltra en todo vuestro ser; es para el espíritu fatigado, agua cristalina para calmar su sed; para el corazón es fortaleza en la lucha contra la miseria y las tentaciones con las que tenéis que enfrentaros día tras día. Ese conocimiento es la fuerza que os alienta, es la gracia que reviste a mis discípulos. 11. Para llegar a conocer algo más del espíritu y de la vida que os rodea, habéis tenido que desarrollaros a través de varias existencias. Habéis penetrado en la Era de la Luz, que os permite contemplar las lecciones de mi Doctrina en su verdadero sentido, ya no en la forma en que la imaginabais. Y eso os permite distinguir el camino que conduce a la vida eterna. Por esta luz, ¡Cuántas revelaciones conocerá el hombre y cuántos pasados errores tendrá que lamentar al descubrirlos! Porque es la hora del despertar, es la era de la libertad del espíritu y del pensamiento. 12. Todas las costumbres superfluas que como cadenas arrastró el hombre, desaparecerán de él al liberarse del materialismo con su nueva preparación. 13. Tendréis que levantar vuestra voz para que la escuche el mundo. Vosotros seréis los portavoces de esta Buena Nueva, como testigos verdaderos que sepan explicar lo que sus oídos escucharon y su entendimiento recibió, confirmándolo con vuestras obras de amor y caridad. 14. Si hasta ahora no existe perfección en vuestros actos es porque no habéis querido transformaros dentro de mi Doctrina; os ha faltado voluntad, abnegación y esfuerzo, pero vuestro espíritu quiere elevarse ansioso de acercarse a Mí y de cumplir su misión. 15. Si los hombres de ciencia proclaman la grandeza de su sabiduría, es porque se encuentran convencidos de ello. Para que vosotros podáis hablar de mi Obra, también tendréis que profundizaros en ella hasta estar ciertos de su verdad. 16. De lo que no conocéis, comprended que no podéis hablar ni afirmar, por temor a caer en mentira o error; cuando haya en vosotros preparación, conocimiento y fe profunda, poseeréis la luz de la verdad. 17. Mirad que mi enseñanza no se limita a vuestros conceptos y vuestra capacidad de comprensión. Mi sabiduría divina no tiene fin. No hay quien pueda decir que alguna de mis revelaciones la tuvo o la concibió antes de que Yo se la revelase. 18. Mientras los científicos tratan de explicarlo todo a través de sus conocimientos materiales, Yo revelo a los humildes la vida espiritual, la vida esencial, en la cual está el porqué, la razón y la explicación de todo lo que existe. 19. Del conocimiento que impartáis, surgirá el concepto que de mi Obra se formen los hombres. Muchos por falta de comprensión, juzgarán mi Doctrina por vuestra humildad, como en el Segundo Tiempo fue juzgado Jesús el Cristo por su apariencia humilde y su vestidura pobre, y porque también aquéllos doce que le seguían mostraban la humildad de su indumentaria. Yo os digo en verdad, que no estaban cubiertos de andrajos y que solamente habían renunciado a las vanidades materiales, porque a través de mi enseñanza habían comprendido cuáles eran los verdaderos valores del espíritu. 20. Os digo, discípulos: Cuando los hombres se levanten a estudiar mi Obra y os busquen e interroguen, no vayáis a caer en tentación creyéndoos superiores por el conocimiento que de Mí habéis recibido. Cuanto más humildes os mostréis, más nobles y dignos de confianza os contemplarán. 21 Así, de hombre en hombre, irá penetrando la luz que disipe el fanatismo y liberte al espíritu. Y los que se nombraron cristianos sin serlo, conocerán e interpretarán las verdaderas enseñanzas de Cristo a través de esta luz, porque ella les dará un elevado concepto de la vida espiritual, de la que Jesús habló en sus enseñanzas. 22. Discípulos: Oídme, porque Aquél que os enseñó la humildad y en su amor os llamó hermanos, es el mismo que hoy viene a hablaros en este tiempo. 23. Mi Arcano se abre ante los discípulos para convertirlos en maestros. Escuchadme y estudiad mi palabra para que pueda enviaros a las comarcas y pueblos a esparcir mis enseñanzas. 24. En este tiempo os hablo desde mi Solio y mi voz se escucha en vuestro mundo a través del hombre donado por Mí. 25. Así como en el Primer Tiempo fue anunciada la venida del Mesías, así también anuncié mi nueva venida, y ¡Aquí me tenéis! 26. En 1866, por conducto de Roque Rojas, se manifestó el espíritu de Elías, el profeta y precursor, para preparar los caminos del Señor, para encender una lámpara en el corazón de los primeros, anunciarles mi próxima llegada y preparar a los portavoces por los cuales habría de manifestarse mi Espíritu Santo, hombres y mujeres carentes de ilustración material. 27. Por esos conductos me he venido a comunicar para que mi palabra se escuche aún por los nombrados ministros de Dios en la Tierra, para que todo aquél que en alguna forma infrinja mis leyes, se exima de seguirlas profanando y se levante enseñando a los hombres el camino verdadero que conduce a Mi. 28. Nuevamente se levantarán los escribas y los fariseos para juzgarme y someterme a prueba; ahora será en vosotros, mas os digo: Sed humildes, con esta humildad que os vengo enseñando, para que ellos os reconozcan como mis discípulos. 29. No se encuentra reunido aún el pueblo de Israel, porque mientras unos están en espíritu, otros aún tienen materia; mientras unos se hallan salvos, otros se encuentran al borde del abismo. Entre éstos están los que creyendo amar al Padre, a quien adoran es al becerro de oro. Mas se acerca el instante en que este pueblo se encuentre reunido y preparado. 30. Vosotros que me estáis escuchando y que formáis parte de ese pueblo, sois los que habéis acudido a la voz de mi llamado, que cual campana sonora toca a vuelo y la recompensa de vuestra sumisión y buena voluntad la tenéis al escuchar al Verbo Divino, al mismo que os habló en Jesús, el Rabí de Galilea. 31. Yo os enseño a no censurar las creencias y prácticas de vuestros hermanos en sus diferentes religiones. Mi Doctrina, Que es universal, os enseña el respeto a toda creencia. Sabéis que estoy en todos, lo mismo en el que está limpio, como en el que se encuentra manchado por el pecado. 32. Yo a todos amo y a nadie castigo; es mi justicia la que corrige y perfecciona a los espíritus. 33. El Espíritu Divino está lleno de amor; en Él no existe la ira, creed que si el Padre, ante vuestras ofensas y faltas, por un instante se sintiese airado, ese instante bastaría para exterminaros. 34. Por eso he venido sobre la nube blanca para haceros oír mi palabra, apartando vuestra maldad, abriendo a la verdad vuestros ojos espirituales y presentándome en el desierto de vuestra vida como una palmera, bajo cuya sombra habéis descansado. 35. No he venido a daros riquezas materiales, porque si necesitándolo todo llegáis a volverme la espalda, ¿Qué haríais si os convirtiese en acaudalados? Pero de cierto os digo que lo que os estoy entregando es más que una joya, es un tesoro. 36. ¿A dónde van los espíritus después de la muerte corporal? Vuestro corazón no lo sabe, él no conoce aquellas moradas. Pero debéis de elevaros en el sendero de vuestra evolución espiritual para que vuestro espíritu no vaya a penetrar en el valle en tinieblas. 37. Levantaos a vivir una nueva vida, una vida de paz, quiero que veléis y que oréis ahora que la destrucción amenaza a la humanidad. 38. Hay quienes no creen en mi presencia porque juzgan la pobreza y humildad de estos recintos y la insignificancia de los portavoces por quienes me comunico, pero si los que así dudan estudiaran la vida de Cristo, verían que Él nunca buscó galas, ni honores, ni riquezas. 39. Tan pobres y humildes pueden ser estos lugares, como el establo la paja en que nací en aquel tiempo. 40. Discípulos: habéis estado en mi mesa celestial y en ella habéis comido el pan y bebido el vino de mi amor. 41. Desde mi solio envío mi rayo para deleitaros con el concierto de mi palabra. 42. Esperaba, como en los tiempos pasados, vuestra llegada. 43. Sentaos a mi mesa y rodeadme. Si tenéis hambre y sed, he aquí los manjares; tomad y comed. Si os sentís tristes o enfermos, he aquí mi presencia para daros salud y consuelo. 44. Alentad siempre la esperanza de que llegaréis a morar conmigo eternamente. Si os he cumplido mis promesas para el mundo, os cumpliré también mis promesas para la vida espiritual. 45. Haced méritos en la Tierra y no perderéis jamás el camino que os conduce a Mí. 46. En este tiempo, estáis atravesando un nuevo desierto, en el cual no habéis perecido de hambre, porque en él se ha hecho el milagro de mi palabra, que ha sustentado a vuestro espíritu, como os alimentasteis con el maná en la soledad del desierto y después comisteis de los panes y de los peces del milagro de Jesús, también en un desierto. 47. Ahora no es el desierto de candentes arenas el que atravesáis ni es el pan de la Tierra el que os estoy ofreciendo. Ahora vais hacia la cumbre de la montaña y os alimenta el pan de vida eterna. Vuestro espíritu comprende perfectamente el sentido figurado en que os hablo, porque vuestra evolución espiritual os permite penetrar en el fondo de mi enseñanza. 48. Vais escalando paso a paso la montaña bajo el peso de vuestra cruz. Cuando os canséis, llamadme y presto el Maestro, cual Cirineo, os ayudará con vuestra carga, para que podáis proseguir hasta el fin de vuestra restitución. Todos lleváis cargos y deberes, por eso soy con todos, lo mismo con el niño, que con el joven y con el anciano. Mas si soy Yo quien os ha trazado el destino y confiado la cruz, es porque sé que podéis cumplir para con vuestro Padre. 49. Nadie podrá determinar su grado de evolución espiritual, ni el plano en que su hermano se encuentre, esto sólo Yo lo puedo juzgar. 50. He venido a romper las cadenas que os atan al mundo para daros la libertad espiritual de elevaros en busca de la luz que es la verdad. 51. Nadie quiere ser el último, todos quisierais ser primeros. Pues haced méritos, trabajad; regad con amor las tierras, dejadlas fecundas y en ellas sembrad la semilla del Maestro. Y las generaciones que vengan detrás de vosotros reconocerán, por vuestra huella, que fuisteis doctrinados por vuestro Padre. 52. Defended vuestras tierras con la espada de luz que os he dado, para que la tentación no llegue a malograr vuestros cultivos. 53. Os he ofrecido la gloria como premio para vuestro trabajo espiritual y en ella seréis con vuestro Creador, que en esta era viene a vosotros como Padre y Maestro para confortaros e iluminaros; he aquí mi enseñanza en la que veréis manifestado mi amor, mi rectitud, mi justicia y también mi consejo con el cual quiero llevaros a la sabiduría. 54. En todos los tiempos me he manifestado al hombre, en una forma sencilla para que pudiera comprenderme, siempre lo he hecho al alcance de vuestro entendimiento y de vuestro corazón. He descendido hasta vosotros para daros con ello un ejemplo de humildad llegando hasta vuestra vida humilde para levantaros a una vida mejor. 55. Os he preguntado en qué forma preferíais que os hablara y me habéis contestado que en cualquiera en que lo hiciera, llegaríais a reconocerme. No me sometáis a prueba, lo que debéis hacer es tratar de espiritualizaros para que interpretéis mejor mis manifestaciones y con ellas testifiquéis plenamente mi Doctrina con obras de verdadero amor. 56. Siempre os he traído la luz y os he señalado el camino ascendente. Hoy vengo a prepararos para que penetréis con vuestra oración en un éxtasis mayor y podáis contemplar de cerca la vida espiritual y miréis a vuestro Padre en todo su esplendor sobre sus criaturas. 57. Mi Espíritu está llamando a cada espíritu, entendimiento y corazón para alimentaros de Mí, porque estáis hambrientos. No habéis sabido sustentaros con mi palabra, no habéis aprovechado las enseñanzas que os he dado en los tiempos pasados; el Libro de la Vida, en el cual está mi Ley y los mandatos, se encuentra guardado, olvidado por el mundo presente. 58. He venido en Espíritu y mi presencia os ha conmovido. Mi luz ha llegado a vosotros y vuestra conciencia os ha recordado todas vuestras obras. 59. Yo os invito a penetrar en una vida nueva y conquistar una mayor elevación espiritual. He permitido vuestra evolución espiritual a través de los tiempos, para que hoy comprendáis mis revelaciones, y después de haberme oído, abarquéis con vuestro espíritu toda la responsabilidad que os corresponde y abracéis con amor vuestra misión. 60. ¿Cómo lograréis invitar a la humanidad a que alcance la espiritualidad en una época de tanta materialidad y confusión? Pensad que es difícil vuestro trabajo, que para poder cumplir con él, tenéis que ser fuertes y pacientes en la lucha. Debéis trabajar mucho para corregir la errónea interpretación que se ha dado a mi Ley y también la forma imperfecta en que me ofrecéis vuestro culto. Pero debéis de considerar que no podréis hacer variar en un instante sus conceptos y sus prácticas, sino que para lograrlo debéis revestiros de paciencia y de buena voluntad y dar ejemplo de amor con vuestras obras. 61. En el primer tiempo, vuestras ofrendas fueron materiales. Vuestros tributos fueron seres inocentes, corderos o aves, semillas y frutos de los campos con los cuales creísteis agradarme. Erais muy pequeños y no podíais mirar más allá de vuestro mundo. Yo os concedí tiempo tras tiempo, siempre en espera de vuestro despertar. 62. En el Segundo Tiempo recibisteis mi palabra a través de Jesús y Él os enseñó el amor más perfecto que un hijo puede ofrecer a su Padre, y con su palabra, abrió un mundo nuevo al espíritu de los hombres, os legó un caudal de sabiduría que aún no habéis llegado a comprender. Hoy, en el Tercer Tiempo, os estoy abriendo el Libro de la Vida y os estoy mostrando nuevas lecciones que os hablan de la proximidad de mi Espíritu, de la era de paz que espera al hombre después de su purificación y elevación espiritual. 63. Todas estas lecciones viven en lo más profundo de vuestro espíritu. Ahora os enseño para que mañana seáis guías y maestros de las nuevas generaciones y veléis por su espíritu para que en él no arraiguen tradiciones inútiles o falso conocimiento. Llevad en vuestro espíritu la Ley y mi palabra, con ella instruid y llevad por el camino certero a esta humanidad que empieza a vivir. 64. No he enviado a Moisés ni a los profetas a traeros este mensaje he venido Yo mismo a prepararos para haceros dar un paso decisivo en la senda espiritual. 65. Velad y orad, meditad siempre y practicad mi enseñanza para que podáis conocer la magnitud de esta revelación del Tercer Tiempo. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSEÑANZA N° 227 1. ¡Oh pueblo amado: una vez más me tenéis escuchando vuestra oración, en la que me pedís os conforte porque vais atravesando duras pruebas, que os hacen derramar lágrimas! 2. Contemplo envolturas doblegadas prematuramente, sienes encanecidas a temprana edad, rostros envejecidos de niños y jóvenes; en el corazón no contemplo alegría, ni paz en el espíritu de los hombres. 3. Vos mismo, que sois el pueblo escogido no tenéis la dicha perfecta, porque vosotros antes que los demás, sabéis que vivís en un mundo de luchas, de expiación y de pruebas, que la paz reina en otros valles superiores a éste y que para escalar es preciso hacer méritos. 4. He concedido a esta humanidad pequeñas treguas en medio de su lucha, para que cobre fuerzas y descanse por un momento en su jornada. 5. En vano busca el hombre bienestar, la paz, el dominio y la grandeza terrestre. A través de los tiempos sólo ha encontrado el tropiezo, el desengaño, el dolor. 6. Ah, si supiese aceptar con humildad su destino y comprendiese su condición de espíritu dotado de fuerza y potestad, su lucha sería diferente y su conquista real, su aspiración elevada y sus triunfos verdaderos. 7. No creáis por esto que os digo, que esa humanidad de la cual formáis parte, se encuentre en un abismo. Yo la llevo paso a paso hacia la luz, hacia la salvación, porque todos han sido destinados para moras, en mi diestra y Yo soy su guía. 8. Esta humanidad es tierra hambrienta y sedienta de conocimiento y espiritualidad. En verdad os digo, que el pecado no prevalecerá y en cambio el bien reinará y será establecida la paz en la Tierra. 9. El espíritu de los hombres se ha acrisolado en el dolor, en las pruebas, y está a tiempo de oírme, de mirarme y comprenderme. 10. A muchos de vosotros os parece mi Doctrina imposible de practicar, es porque os habéis materializado y confundido, pero los que sois humildes, los que habéis permitido que el dolor os pulimente y habéis inclinado ante Mí vuestra cerviz y no poseéis más que vuestro anhelo de elevaros a Mí, habéis creído posible la práctica de mi palabra y habéis mirado con alegría los primeros frutos de vuestra siembra. 11. Venís de distintos caminos, pero no os distingo por clases, títulos o razas. Estáis todos reunidos como discípulos formando una sola congregación. Descubro entre vosotros a grandes espíritus ocultos en una envoltura pobre e insignificante y si no son reconocidos es porque son humildes y carecen de ilustración; pero me aman, me testifican y comprenden. Quiero formar mi nuevo apostolado con todos los que han creído en mi palabra de este tiempo y probar a esta humanidad que mi Doctrina es para todos los tiempos, que mi enseñanza es eterna. 12. En el Segundo Tiempo no fui reconocido por todos. Cuando aparecí en el seno del pueblo judío, el cual ya me esperaba porque veía cumplidas las señales dadas por los profetas, mi presencia confundió a muchos que no habían sabido interpretar las profecías, y esperaban ver a su Mesías como un príncipe poderoso que abatiera a sus enemigos, que humillara a los reyes, a los opresores y concediera posesiones y bienes terrestres a los que le esperaban. 13. Cuando ese pueblo contempló a Jesús, pobre y sin calza, cubriendo con humilde túnica su cuerpo; cuando lo vio nacer en un establo y después trabajar como humilde artesano, no pudo creer que Él fuera el enviado del Padre, el prometido. Fue menester que el Maestro hiciera prodigios y obras palpables para que le creyeran y comprendiesen su divino mensaje. 14. En verdad os digo que no sólo descendí para dar vista a los ciegos, ni a limpiar a los leprosos, o resucitar a los que habían muerto. Mi Obra fue la de un Dios todo sabiduría y eternidad, que vino en busca del espíritu adormecido de los hombres, para levantarlos a la verdadera vida espiritual. 15. Aquellos prodigios fueron solamente pruebas de que lo que Yo ejecutaba, no lo podían hacer los demás y de esa manera conmover y hacer un llamado a los espíritus que habían caído en profundo sueño. 16. ¿Quiénes me reconocieron en aquel tiempo? Los pecadores a quienes perdoné; los hambrientos y sedientos de justicia, los ansiosos de verdad, de espiritualidad y eternidad. 17. ¿Quiénes no me reconocieron? Los poderosos, los teólogos, los fariseos y para muchos que no creyeron, mi palabra fue causa de confusión. 18. Muchos dijeron: "Lo que este hombre predica es imposible de cumplirse". Pero vosotros sabéis que doce me siguieron de cerca y aprendieron de Mí y a ellos les dije: Guardad mis enseñanzas, practicad y enseñad. Yo pronto partiré, mas no estaré lejos, me tendréis en vuestro corazón y he de seguir dando testimonio de Mí. Lo que Yo he hecho con vosotros, hacedlo con vuestro hermanos. 19. Y aquel pueblo preparado por los profetas, no supo comprenderme. Mas mi semilla ya estaba sembrada y era llevada por aquellos doce discípulos a las naciones y comarcas, y mientras el pueblo escogido los rechazaba, perseguía y juzgaba en sus tribunales, en las naciones paganas y gentiles recibían mi semilla y ésta fructificaba. 20. La Roma pagana recibió a mis discípulos y con ellos la semilla de mi Doctrina, esa nación fertilizada por el dolor, hastiada por los placeres, abrazó mi enseñanza y fue fuerte espiritualmente; de ahí surgieron nuevos apóstoles que llevaron mi Doctrina a otros pueblos. 21. Aquel pueblo que no supo seguirme, que juzgó imposible de practicar mi enseñanza ¿En dónde está? Os digo que nuevamente se encuentra en la Tierra dividido en porciones; unos engrandecidos por el poder terrenal moviendo los destinos de este mundo; otros conmigo, siendo testigos de mi nueva manifestación, y los demás esperándome encarnado una vez más. 22. Vosotros representáis a aquel pueblo que me siguió, compuesto por los enfermos, los pecadores, los hambrientos de justicia. 23. Hoy no sólo he venido a repetir mi enseñanza del Segundo Tiempo, sino a daros una lección más para haceros dar un paso adelante. La semilla que sembré en vosotros, vengo a cultivarla para después recoger el fruto. 24. Llenaos de espiritualidad y seguid recibiendo mis beneficios para que podáis llevar a la humanidad el fruto de mis enseñanzas. Sentid mi presencia. Vengo a vosotros como un rayo de luz que se convierte en pan, en consuelo y caricia al llegar a vuestro corazón. 25. No me presento cual juez para descubrir vuestras faltas ante los ojos de vuestro hermano. Mi palabra de amor es la que corrige y pule los corazones. 26. No existe en la Tierra nadie que enseñe ni Doctrina con la verdad con que Yo la revelé, más si existen los que la han ocultado. Por eso he descendido a este mundo bajo esta forma de comunicación, para que la humanidad contemple de nuevo la estrella refulgente, para que los náufragos descubran la barquilla salvadora. 27. He venido a heredar a los parias, he sanado a los enfermos y los he convertido luego en doctores, para que mostrasen mi poder al mundo, porque ante estos hechos, aún el mismo hombre de ciencia tendrá que despertar, dándose cuenta del tiempo en que vive. 28. Os estoy enseñando a doblegar vuestra materia, haciéndola sumisa colaboradora en vuestra misión espiritual, pero también estoy enseñando a vuestro espíritu a desprenderse de la envoltura cuando la contemple cansada, para que bata sus alas y se libre de sus cadenas, trabaje lleno de amor en el valle espiritual, trayendo de retorno al corazón un mensaje de esperanza y fortaleza. 29. Por eso os digo que seréis la luz del Mundo siendo apóstoles del espiritualismo; pero aprovechad mi estancia entre vosotros porque 1950 se acerca. Yo cesaré de hablaros en esta forma y aún no os veo preparados. 30. Mi Ley y mi palabra de este Tercer Tiempo, con sus revelaciones, sus profecías y sus dones, forman el arca de la Nueva Alianza en la que se identificará y se unirá el espíritu de la humanidad, pero antes tendrá que ser desconocida y combatida. 31. Vosotros seréis quienes defiendan el Nuevo Tabernáculo, los nuevos soldados de mi causa que no debilitarán en la lucha porque mi presencia y mi palabra os han fortalecido. 32. No os ocultaréis en los días de prueba, porque no será justo que habiendo venido Yo a entregaros mi sabiduría y potestad, vayáis a esconder vuestros dones ante aquéllos a quienes hace falta vuestra caridad. 33. Ved al Maestro una vez más rodeado de sus discípulos. Vengo a manifestarme en sabiduría y vuestro espíritu debe estremecerse, porque habiendo pasado él por las pruebas a que le he sometido, siente el anhelo de saturarse de luz y fortalecerse. Es un rayo de mi luz el que llega al cerebro por el cual me comunico, es una inspiración por la cual os hago llegar mi mensaje. Así vengo a revelaros la vida espiritual, así os ilumino nuevamente el camino que trazó Jesús en su Doctrina. 34. A medida que vais escuchando mi palabra, dentro de vuestro ser se va haciendo la luz y se va calmando la sed de justicia; entonces vuestra conciencia os ilumina el camino y quedáis preparados para ofrecerme actos que estén de acuerdo con mi Ley. 35. Al acercaros a Mí, no sólo buscáis la salud del espíritu sino también la de la materia y el Padre al contemplar vuestro esfuerzo, os va concediendo beneficios para el uno y para la otra, según su voluntad. 36. El espíritu es la parte de vuestro ser cuya vida no tiene término; él ha existido antes que vuestra materia. Al espíritu le he venido a hablar, porque pertenece a otro mundo; sin embargo, también hablo a la materia y la acaricio porque habiendo paz y tranquilidad en su corazón, sabrá recibirme mejor. 37. Cuando os preocupáis demasiado por las necesidades materiales, distraéis a vuestro espíritu y muchas veces lo alejáis de sus deberes. 38. Aún hay quienes escuchándome se preguntan: ¿Será verdad que el Maestro se está comunicando por medio del hombre, que Dios, siendo potencia, creación, venga a comunicarse por un cerebro indigno de transmitir su grandeza en un humilde recinto? Yo os digo: No contempléis la riqueza o la pobreza de estos recintos para formaros una idea de vuestro Dios. ¿Será menester que siempre tengáis que buscar el falso esplendor de los ritos para creer en mi presencia? No olvidéis el ejemplo de humildad y pobreza material que Jesús os enseñó, desde el lugar en que nació el Mesías hasta el lugar en que expiró. Ahí está la grandeza de vuestro Maestro, en la humildad. El Reino de Dios se finca en lo verdaderamente eterno, no en el alarde de poder. Comprended mi verdadera grandeza, humildad y misericordia, para que no os sorprendáis más de que venga a comunicarme por un entendimiento que juzgáis indigno, en un recinto que no reviste importancia material, ni juzguéis la importancia de esta Obra por el corto número de los que hoy me rodean, porque esto que os he revelado, a su tiempo tendrá cumplimiento y asombrará al mundo. 39. En verdad os digo que vuestra vida y vuestros actos serán los que testifiquen que sois mis discípulos. 40. Amadme a través de todo lo creado por Mí y desechad la idea de que Dios pueda estar limitado en alguna forma. La Humanidad ha hecho mi imagen bajo diversas formas para sentir que estoy con ella. ¿Por qué no me buscáis a través de mis obras? Yo he dejado que todos podáis contemplar las maravillas que os rodean para que en ellas miréis mi poder, desde las criaturas menos perceptibles hasta el majestuoso astro rey. Más no os digo que Yo soy la Naturaleza ni que ella es Dios. No os digo tampoco que el sol es mi Espíritu Divino, porque ellos son apenas átomos en la Obra del Creador. 41. Si limitaseis vuestra mente a esas creencias, imitaríais a vuestros antepasados, aquéllos que me adoraron a través del sol. Pero no debéis juzgar mal a vuestros antepasados, porque el hombre de entonces apenas alcanzaba a concebir en esa fuerza el poder de Dios, porque en ella encontraba calor luz y vida; pensad que no estaban muy lejos de la verdad. 42. Cuando vengo a comunicarme por conducto humano, Yo no digo que este hombre es vuestro Dios; ciertamente tengo que limitarme sólo para que podáis recibirme y escuchar la esencia de mi palabra que es la misma en todos los portavoces, aunque la forma de expresión cambie. Un solo entendimiento no basta para manifestar cuanto tengo que revelaros. 43. En esta forma sencilla he venido a daros mi Doctrina, para que encontréis el camino que conduzca a vuestro espíritu a la paz y perfección a la que él aspira; para ello os aconsejo despojaros de vanidades y malas inclinaciones. Os enseño a amar e impartir caridad a vuestros hermanos con verdadera fraternidad y conocimiento de vuestros deberes para con ellos. 44. Os he enseñado que vuestra materia se desintegrará y que sólo sobrevivirá vuestro espíritu; el cual se elevará después de esta vida hasta donde sus méritos le conduzcan. De allí seguirá luchando por elevarse más y más por acercarse a la perfección, que es acercarse a Dios. 45. Para lograrlo, os estoy enseñando cómo debéis orar y buscarme y así como Yo os estoy enseñando, quiero que enseñéis a vuestros hermanos con verdadera caridad. 46. Así como Yo no he venido a juzgar vuestras imperfecciones, tampoco quiero que juzguéis las de vuestros hermanos. 47. Mostradles tan sólo lo que os he enseñado; quien se encuentre preparado será el que os comprenda. 48. Sembrad, aunque aquí no recojáis la cosecha. 49. Analizad mi palabra, mis hijos, porque en estos tres últimos años en que me escucharéis todavía, de párvulos os convertiréis en discípulos. 50. Venís por el sendero perfecto que os conduce a vuestro Redentor. Y una vez más, como en los tiempos pasados, Israel viene delante de la humanidad. Estáis en posición del conocimiento de la vida espiritual y sois responsables de la Ley. 51. El descanso y la pereza han pasado; os habéis levantado a cumplir vuestra misión; cerrando vuestro corazón a las tentaciones del mundo. 52. Os encontráis en una nueva reencarnación o sea en nueva envoltura, para que vuestro espíritu concluya su destino sobre la Tierra y pueda llegar purificado a Mí, a recibir lo que para él tengo preparado en el Más Allá. 53. Vosotros sois los nuevos discípulos los que como aquellos doce del Segundo Tiempo, que a veces se ausentaban del Maestro, para poner a prueba los dones y enseñanzas recibidas; y que luego retornaban tristes, porque no habían obrado milagros por su falta de fe o caridad. 54. Era entonces cuando les enseñaba la parábola del grano de mostaza y cuando les decía que la fe puede cambiar de lugar una montaña. Me vieron resucitar a los muertos, libertar a los poseídos de espíritus turbados; me vieron sanar a los incurables y salvar a los pecadores; y después de que el Maestro partió, despertaron a la verdadera fe en sus dones, para llevar con perfección la Doctrina que habían aprendido y enseñar con amor a sus hermanos. 55. También vosotros estáis ahora esperando mi partida, para levantaros a dar la Buena Nueva. 56. Analizad mí palabra, aprended de Mí, para que presto seáis el buen apóstol que dé testimonio del Espíritu Santo con sus obras de caridad. 57. Sobre la cima de la montaña me encuentro; os estoy hablando desde ahí y grabando en vuestro corazón mis palabras, esperando que sepáis hacer uso de vuestro libre albedrío, para que renunciéis a las vanidades del mundo y hagáis conscientemente mi voluntad que es perfecta. 58. No tratéis de comprender mi palabra tan sólo con la inteligencia, desoyendo la voz de vuestra conciencia, en la cual se manifiesta la sabiduría del Arcano. 59. He llamado a los pecadores para convertirlos en seres virtuosos. Mi misión de Maestro es enseñar continuamente, hasta que los espíritus se hayan perfeccionado. Muchos de vuestros hermanos se disponen a seguiros, a imitaros, sabiendo que sois mis discípulos. ¿Ya estáis preparados para recibirme? ¿Ya habéis aprendido de Mí? Os digo que sólo el cumplimento de vuestros deberes espirituales y materiales, os harán acreedores a llamaros discípulos míos. 60. Si trabajáis por la regeneración de la humanidad, llegaréis a contemplar el principio de un nuevo día y sentiréis mi paz. 61. Mi palabra os enseña, mas no os obliga; os he dado el libre albedrío para que os sintáis dueños de vuestros actos y cumpláis la Ley por convicción, para que vuestros méritos sean legítimos. 62. Una vez más la Tierra se ha teñido de sangre, la guerra ha ensombrecido el espíritu de la humanidad, el ambiente está cargado de lutos de amargura y zozobra, y en medio de ese caos, he aparecido Yo, y me he hecho visible para unos y de otros me he hecho oír. Del dolor que el mundo apura, está lleno mi cáliz eso es lo que me ofrecéis en este tiempo y Yo lo acepto. 63. Mi Doctrina viene a hacer luz en todo espíritu. Yo os propongo la paz, la concordia. No desoigáis mi voz que es la de un Padre que os ama. 64. Guardad mi palabra porque ya se acerca el año de 1950 y es mi voluntad que en ese tiempo mis enseñanzas queden impresas para que sean alimento para vuestro espíritu; entonces os prepararéis para darles lectura y recordaréis estos momentos de dicha que vivisteis escuchando al Maestro. 65. Luchadores del Tercer Tiempo, que vais entregando mi palabra: Sed incansables. Os apresuráis a prepararos a medida que se acerca el instante en que os deje sin mi palabra. Poco a poco os habéis ido saturando de la fuerza que hay en mi Doctrina. 66. No todos los que me escucharon en el Segundo Tiempo tuvieron fe en Mí; ha sido menester retornar al mundo, para daros nuevas pruebas. Y en este tiempo, no todos los que me escucharon me han creído. La materia como un espeso velo, impide al espíritu recibir la luz divina. Mas ese velo se desvanece al analizar mis lecciones, para dar paso a los impulsos del espíritu por librarse del materialismo y acercarse a su Creador. Si algunos escuchándome no habéis sentido esta elevación en vuestro ser, os digo que tiempo llegará en que contemplaréis esa luz. Otros escuchándome con fe, no han alcanzado el conocimiento de las revelaciones espirituales, porque les ha faltado preparación para comprender la enseñanza. 67. Si en el mundo muchos seres se han estancado en su evolución, es porque van confundidos en la idolatría de sus creencias; no pueden concebir ideas elevadas por haber atrofiado su capacidad espiritual. En mi Obra habéis sentido que lo superior se acerca a vosotros para rodearos de un ambiente de paz; de esa paz hasta vuestra materia ha participado, puesto que también es criatura del Señor, hecha con perfección. Perfecto es tanto lo espiritual como lo material. Así podéis contemplar, hasta en el átomo y en la célula, manifestada la omnipotencia divina, y si estudiáis el espíritu, descubriréis en él su naturaleza simple, como el átomo de una vida superior. Entonces veréis que nada existe que se encuentre desligado de lo divino. 68. Todo en mi Creación es movimiento, armonía y orden que conducen a la perfección. Para que el hombre pueda despertar y la voz de su conciencia lo lleve a la realidad, no debe mirar la Creación sólo en su apariencia, desconociendo la esencia de ella. El hombre sin fe en la vida espiritual caerá en materialismo, porque contemplará como única vida la de este mundo; más si llegara a hastiarse de sus placeres o a desesperarse en sus amarguras, ¿Qué acontecerá con él? Unos perderán su equilibrio mental, otros atentarán contra su existencia. 69. No todos los hombres se encuentran en un mismo nivel de comprensión: mientras unos se maravillan a cada paso, otros todo lo contemplan imperfecto, mientras unos sueñan con la paz como la cúspide de la espiritualidad y la moral del mundo, otros proclaman que son las guerras las que hacen evolucionar a los hombres. 70. Sobre esto os digo: Las guerras no son necesarias para la evolución del mundo; si los hombres las utilizan para sus fines ambiciosos y egoístas, es por el estado de materialidad en que se encuentran quienes las promueven; y entre ellos hay quienes creen en la existencia en este mundo solamente, pues ignoran o niegan la vida espiritual y son tenidos por sabios entre la Humanidad; por eso es menester que esta revelación sea conocida por todos. 71. Los que en su fanatismo religioso sólo esperan en el Más Allá el castigo del infierno, mientras abriguen esa creencia ellos mismos forjarán su infierno, porque la turbación del espíritu es semejante a la de la mente humana, aunque más poderosa. Vosotros preguntáis: Maestro, ¿Para aquéllos hay salvación? Yo os digo: Hay salvación para todos, pero la paz y la luz llegarán a aquel espíritu hasta que las tinieblas de la turbación se aparten. ¿Habéis sentido vosotros alguna vez piedad ante un hombre cuya razón extraviada le hace contemplar lo que no existe? ¡Cuánto mayor sería vuestro dolor si contemplaseis en el Más Allá a aquellos seres turbados que están mirando su infierno imaginario! 72. ¿Quién que tenga noción de lo que es la muerte corporal y la verdadera expiación, sería capaz de atraer la turbación en aquella hora suprema? 73. Mi Doctrina de amor y sabiduría perfecta no es sólo de este tiempo, ni data de la Segunda Era. En todos los tiempos os he hablado de estas lecciones" pero la errónea interpretación de las revelaciones es la que ha hecho caer al hombre en fanatismo y en turbación. 74. Cuando el dolor del mismo materialismo se haga insufrible para el espíritu turbado, ese dolor le despertará a la luz, y entonces aquél lamentará profundamente su error. 75. Enseñad mi Doctrina ante vuestros hermanos, para que nazca en los hombres el anhelo de buscar un mundo de perfección, donde los espíritus al perfeccionarse lleguen al seno del Padre. 76. Yo soy la luz que viene a uniros a todos en Mí. Para daros esta palabra estoy sirviéndome de uno de vosotros, tan falto de méritos como todos; he ahí mi amor y mi caridad. 77. El año de 1950 se acerca y al final de él os daré mi adiós. Habrá dolor y mi palabra os hará falta, pero ella quedará impresa y allí encontrarán todos la lección del Maestro. Entonces diréis: ¡Cuán dulce era su enseñanza para aquel tiempo! Yo prepararé entendimientos y labios que os hablen por inspiración; otros darán lectura a mis cátedras y volveréis a sentir la esencia que recibisteis cuando Yo me manifestaba; así estaré entre vosotros, en vuestro espíritu y entendimiento, en medio de la armonía y la fraternidad. 78. Os he dado a todos más luz para vuestra vida, si en cada paso encontráis una espina, porque el camino del hombre es doloroso, orad, y vuestra fe os sostendrá anhelando la vida eterna. ¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS! ENSENANZA N° 228 1. Sobre la cima de la montaña, donde se encuentra el Maestro, también está María, la Madre Universal; Aquélla que se hizo mujer en el Segundo Tiempo para que se realizara el prodigio de la encarnación del Verbo Divino. 2. Mucho ha juzgado y escudriñado el hombre a María y también la forma en que Jesús vino al mundo, y esos juicios han desgarrado la vestidura de pureza del Espíritu Maternal, cuyo corazón ha derramado su sangre sobre el mundo. 3. Yo he venido en este tiempo a descorrer los velos de lo desconocido, para alejar la duda del incrédulo y darle el conocimiento de las enseñanzas espirituales. 4. De mi verdad, que es como un camino, los hombres han hecho muchas veredas en las cuales, las más de las veces, se pierden. Y mientras unos buscan la intercesión de la Madre Celestial y otros la desconocen, su manto de amor y de ternura envuelve a todos eternamente. 5. Desde el principio de los tiempos revelé la existencia de la Madre Espiritual, de la que hablaron los profetas antes que Ella viniese al mundo. 6. A veces os reclamo en mi palabra, mas mi reclamo encierra luz, pueblo. No sería Yo Maestro perfecto si no os diera a conocer todo lo que debéis saber. No sería Padre si no os hiciese saber cuándo habéis equivocado el camino. 7. Yo no quiero que se manche vuestro espíritu ni que encuentre la muerte a la vida verdadera. Por eso os toco con mi justicia cuando os encuentro entregados a los goces y placeres insanos. Vuestro espíritu ha de llegar limpio a mi seno, como salió de él. 8. Todos los que dejan un cuerpo en las entrañas de la Tierra y se desprenden de este mundo en estado de confusión, al contemplar mi presencia, manifestada en la luz del infinito que ilumina las conciencias, despiertan de su profundo sueño, en medio del llanto y de la desesperación del remordimiento. Mientras dura el dolor en el hijo para librarse de sus penas, también sufre el Padre. 9. No dudéis que me estoy comunicando por el entendimiento humano, para que los postreros, al oír el eco de la campana y el llamado del Señor, contemplen la luz del Espíritu Santo que les dará la salvación. 10. No busqué en este tiempo iglesias ni sinagogas. Si en el Segundo Tiempo nací bajo el techo de un establo, hoy me presento a través del hombre aunque sea pecador. El medio en que me presento es de pobreza y humildad, mas no os extrañéis por ello, si recordáis que en aquel tiempo, conviví con los pobres y hasta en mi vestidura manifesté mi humildad. 11. En mi amor por los hombres que no saben buscarme, por los perdidos y por todos los que necesitan de Mí, en mi tarea divina de amaros, he buscado la forma de acercarme a vosotros para que me miréis, me escuchéis y me sintáis. 12. Hoy os doy mi palabra bajo el techo humilde de estas casas que son una imagen de los sitios en que os reuní en aquel tiempo; las riberas del río, la montaña o el desierto. 13 Mas si los hechos se repiten, ¿Habréis de llevarme nuevamente a la cruz, clavando el dolor en el corazón de María con siete dagas? 14. Cuando Jesús expiraba en el madero, por un instante fue envuelto por tinieblas y por una soledad infinita. En la misma hora, María sintió una inmensa soledad en su corazón de Madre. Es que en ese instante el hijo se sentía incomprendido por los hombres. 15. Venís a Mí, humanidad, soy el camino, la verdad y la vida, soy el Maestro del amor que transforma al hombre en espíritu. Humanidad enferma y cansada, Yo os recibo y os bendigo y al bendeciros, mitigo vuestro dolor. 16. Venid llenos de ternura para que descanséis en Mí y toméis la enseñanza que necesitáis. Soy aquél que viene a vuestro encuentro para animar a vuestro corazón. El espacio está poblado de quejas, de ayes de dolor y de amargura de ayer y de ahora. 17. Los que escucháis esta palabra, o los que la repaséis mañana, al recibir su esencia, dejad todos vuestros problemas, debilidades y deseos, para entregaros a la meditación sobre lo divino que vengo a entregaros. 18. También el espíritu tiene problemas, y es menester que os preocupéis por resolverlos: ¿Cómo? Dando oportunidad a que la sabiduría penetre en vosotros, esa semilla que con mí cuidado y vuestros esfuerzos germinará y se desarrollará, hasta convertirse en árbol de vida eterna. Entonces daréis buenos frutos al mundo que tan necesitado esta de ellos. Esa será la realización de mi obra entre vosotros. 19. He venido a deciros: "Levántate y anda", pero ahora lo he dicho con palabra sencilla a vuestro espíritu, mostrándole el camino que conduce al verdadero paraíso, a la eternidad. 20. Quiero despertaros de vuestro triste letargo, para que sepáis todo lo que al espíritu le está reservado y a enseñaros además a poseerlo. Han pasado años, eras y edades sobre este planeta, y la humanidad sigue sin conocer la verdad, aún niega a Cristo; porque para los hombres sólo la vida aparente de cuerpos y formas materiales es la que existe, sólo a ellas les da importancia, dejando pasar desapercibidas las facultades del espíritu sin querer percatarse de ellas. 21. El hombre, estando formado de espíritu y materia, olvida la importancia de la vida del espíritu que para él debiera ser primordial, y sólo atiende la parte humana busca en lo material su felicidad, sus deleites, sus satisfacciones y pasiones, y cuando le hablo del espíritu llega a decir que esas enseñanzas son simplemente un conocimiento más; ésa es la causa por la cual queda aletargado en su sendero. 22. En cambio, el hombre que anhele espiritualizarse, limpia su corazón y su mente, se lava en las aguas del arrepentimiento, se desprende de las ambiciones materiales y siente que los pasos de su vida están iluminados con la luz de Dios. Ese hombre sabe que los que alcanzaron grandeza en el espíritu, se modelaron en el crisol de sus sufrimientos, llegando a ser guías de la humanidad en la Tierra, y más tarde, seres luminosos en el espacio espiritual, protectores de los hombres, inspiradores y guardianes. Esos espíritus están ligados a los hombres por el amor y así brillan en un firmamento, más allá de lo visible, en la dulce vida espiritual, iluminando con su luz a esta humanidad sin abandonarla nunca. 23. Es necesario que despertéis para que vuestro espíritu realice los anhelos de manifestarse a través de su cuerpo material. Sabed que por vuestras obras, podéis mostrar el grado de evolución de vuestro espíritu; empezad por ser tolerantes con las flaquezas ajenas, pensad que si ya pasasteis por senderos escabrosos ya habéis corregido vuestros errores, hay otros que aún no los han transitado, y por lo tanto, debéis ser comprensivos para con vuestros semejantes ayudándoles a levantarse de sus tropiezos y dándoles la luz de vuestra experiencia. 24. En verdad os digo, que hermanos mayores vuestros que recorrieron antes el camino por donde ahora transitáis, escalaron la altura espiritual, porque vivieron para amar a sus semejantes siendo en la Tierra benefactores, médicos y maestros. Por eso os digo, que si obedecieseis los impulsos de vuestro espíritu, estaríais en mejor lugar, y que si no aprovecháis lo que en esta Doctrina vengo a ofreceros, más tarde, en el mundo espiritual os reclamaré vuestra falta de cumplimiento. No desperdiciéis, por tanto, esta ocasión, trabajad llenos de amor y confianza en mi palabra. 25. El que niega amor a sus herm